Trump revive dos oleoductos frenados por Obama

El presidente norteamericano reflotó el oleoducto Keystone XL y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte. La organización Amigos de la Tierra dijo que Trump da muestras de su “alianza con grupos petroleros y bancos de Wall Street’’.

 

El presidente Estados Unidos Donald Trump revivió ayer dos polémicos oleoductos cuya construcción había sido descartada por el gobierno de Barack Obama en nombre de la lucha contra el cambio climático. Por segundo día consecutivo, Trump siguió anulando decisiones de su antecesor. El lunes retiró a Estados Unidos del tratado de libre comercio TPP impulsado y negociado por Obama pero que Trump considera nefasto para los empleos estadounidenses.


Ayer Trump reflotó el extenso oleoducto Keystone XL, que transportaría crudo desde Canadá a refinerías en Estados Unidos, y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte. Trump dijo que el Keystone XL había sido objeto de una “disputa’’ y añadió que se renegociarán los contratos. De acuerdo con flamante mandatario, el proyecto representa “muchos empleos. Serán 28.000 puestos de trabajo. Excelentes puestos de trabajo de construcción’’, afirmó.


Trump dijo además que el oleoducto Dakota Access, también será objeto de renegociación. “Insisto en que si vamos a construir oleoductos, que las tuberías sean construidas en Estados Unidos’’, dijo.


“Vamos a construir nuestro propio oleoducto, nuestros propios caños, como en los buenos tiempos’’, añadió.


El líder conservador decretó también el período de revisión del impacto ambiental para obras de infraestructura consideradas de alta prioridad. “Queremos arreglar nuestro país, nuestros puentes, nuestras carreteras. No podemos estar en un proceso de revisión ambiental durante 15 años si el puente se está cayendo o la carretera se rompe en pedazos. Vamos a acelerar la revisión y aprobación ambiental’’, dijo. El proyecto Keystone XL había sido descartado por Obama en medio de la enorme presión que ejerció la comunidad ambientalista.


Canadá se congratuló por la decisión de Trump. “Estamos a favor de Keystone y ,como todos saben, ese proyecto ya fue aprobado en el lado canadiense’’, dijo la ministra de Exteriores Chrystia Freeland. En Estados Unidos el campo republicano también saludó la reanimación del proyecto Keystone pero ecologistas y líderes de la oposición demócrata la criticaron al unísono. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo que “ya era hora’’ de que los proyectos salgan del papel. Los dos proyectos, apuntó Ryan, fueron usados “políticamente’’ por personas que defendían una “agenda radical anti-energía’’.


En cambio el senador demócrata y ex candidato Bernie Sanders censuró la decisión: “Hoy el presidente Trump ignoró las voces de millones de estadounidenses y dio prioridad a las ganancias de corto plazo de la industria de las energías fósiles’’. La organización Amigos de la Tierra dijo que Trump dio muestras de su “alianza con grupos petroleros y los bancos de Wall Street’’ en detrimento “de la salud pública y el medio ambiente’’.


A lo largo de 1.900 kilómetros, de los cuales 1400 están en territorio estadounidense, el oleoducto transportaría crudo desde Alberta, al oeste de Canadá hasta Nebraska, en el corazón de Estados Unidos, desde donde alimentaría refinerías en el Golfo de México.


Tras años de polémicas, Obama la enterró por razones ambientales y por su “escaso aporte’’ a la seguridad de Estados Unidos. Obama anunció su decisión en 2015 a tres semanas de la Conferencia de Cambio de Climático de Paris. El oleoducto de Dakota del Norte se había convertido en el centro de una espectacular polémica interna en Estados Unidos que ahora parece reanudarse.


El grupo Standing Rock, de los indígenas Sioux que viven en la región por donde pasaría el oleoducto, emitió una nota donde adelantó que resistirá en la justicia. El oleoducto no sólo atropella acuerdos con los Sioux sino también amenaza “contaminar el nuestra agua y el agua de 17 millones de estadounidenses”. Grupos indígenas y agrupaciones de apoyo organizaron una encarnizada resistencia al proyecto, con intensa movilización que incluyó celebridades del cine. Miles de personas llegaron a acampar en el helado territorio abierto de Dakota del Norte, en pleno invierno, para bloquear el proyecto.


Trump se reunió ayer por la mañana con ejecutivos de automóviles como parte de su programa de traer puestos de trabajo a los Estados Unidos. El presidente afirmó que “el ambientalismo está fuera de control” y les dijo a sus huéspedes en la Casa Blanca que estaba tratando de aflojar los reglamentos para ayudar a las compañías de automóviles y otras empresas que deseen operar en los Estados Unidos.


Entre los asistentes a la reunión de desayuno estaban el presidente ejecutivo de Ford, Mark Fields, el presidente de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, y la directora ejecutiva de General Motors, Mary Barra. Trump le pidió a las empresas automotrices aumentar la producción en Estados Unidos e impulsar el empleo en el país, agregando que esperaba ver construir nuevas plantas de autos en el país.


Trump criticó repetidamente a las empresas por la construcción de automóviles en México y en otros lugares y amenazó con imponer aranceles del 35 por ciento a los vehículos importados. El presidente a menudo criticó las inversiones de Ford en México durante su campaña electoral.


Fue la primera vez que los directores ejecutivos de los tres grandes fabricantes de autos se reunieron con un presidente de Estados Unidos desde una sesión de julio de 2011 con el entonces presidente Obama para destacar un acuerdo para elevar los estándares de eficiencia de combustible a 54,5 millas por galón para 2025. El portavoz Sean Spicer dijo antes de la reunión que Trump estaba deseando conocer a los CEOs y “escuchar sus ideas sobre cómo podemos trabajar juntos para traer más puestos de trabajo a esta industria”.

Publicado enInternacional
La marcha de la economía estadunidense: la quinta

Desde hace 15 meses la industria estadunidense registra crecimientos negativos. En virtud de ello el alto nivel de producción industrial logrado por la impresionante recuperación de mediados de 2009 a mediados de 2015, no ha superado el similarmente alto nivel de finales de 2007. Justo antes de la debacle. Sí, se trata de un impresionante periodo de más de 70 meses. Primero con crecimientos menos negativos hasta enero de 2010. Y luego con crecimientos positivos hasta mediados de 2015. Pero –lástima– prácticamente los nuevos niveles de producción industrial no han superado los de finales de 2007.


Industrialmente nuestros vecinos están estancados. Acaso por eso la dramática preocupación de Trump. Y sus compulsivas reacciones, expresión de una absoluta incomprensión no sólo del movimiento cíclico de su economía, sino de sus graves vicios seculares. ¿Cuál ante todo? La sobreacumulación de activos productivos, fruto de una inversión desproporcionada en relación con la generación de excedente económico. Crece más rápido la inversión y la acumulación de activos –maquinaria, instalaciones y equipos para la producción– que el PIB. Digámoslo así. Sí, la expresión cuantitativa de este excedente en la limitada pero tradicional variable del producto interno bruto (PIB) muestra esta tendencia secular. Sí, hacia una menor rentabilidad general de la economía estadunidense.


Esto obliga a ejercer presiones múltiples para impulsar –sí, impulsar concientemente y entre otras cosas– una menor participación de las compensaciones en el ingreso disponible. Siempre con el ánimo de fortalecer los otros componentes que respaldan el proceso de inversión y la rentabilidad. ¿Cuáles? Los impuestos netos de subsidios y los excedentes de operación, de los que se desprenden los beneficios netos tanto de las empresas corporativas financieras como de las no financieras.


Por cierto –a reserva de hacerlo luego– no voy a describir la tremenda asimetría en la distribución de los beneficios corporativos. Las corporaciones financieras han ganado mucha participación en detrimento de las corporaciones no financieras. ¡Especulación pura! Veamos –en cambio y con mayor detalle– el comportamiento de la participación de las compensaciones (sueldos y salarios) en el Ingreso Nacional Disponible y en el PIB. Reitero que el peso de las compensaciones en el PIB registra un descenso continuo desde inicios de los años 70. Luego, por cierto, de una impresionante estabilidad de casi 30 años. De inicios de 1947 a inicios de 1983 el peso de las compensaciones a empleados en el PIB registró un promedio muy estable de 49 por ciento. Y su peso en el Ingreso Nacional Disponible fue similarmente estable del orden de 56 por ciento.


Así, prácticamente la mitad del PIB era recibido por obreros y empleados. Pero a partir de 1983 se experimentó un descenso crónico de esos indicadores. En concordancia –por cierto– con una multitud de acciones orientadas a recuperar una rentabilidad general de la economía que a inicios de los años 80 había llegado a sus niveles más bajos de la historia económica reciente de Estados Unidos. Como podrá comprenderse, los niveles más bajos de esta participación se registraron en la más reciente crisis. La participación de las compensaciones a empleados en el PIB descendió a un promedio de 43 por ciento entre 2011 y 2015. Seis puntos por debajo de su mejor registro. Y hoy –merced a diversas acciones– el más reciente dato oficial las ubica en 44 por ciento.


Pero las previsiones más optimistas hacen pensar que, en el mejor de los casos, se pueden mantener en ese nivel medio de 43 por ciento de los años de crisis. Ya lo veremos. Como también veremos la evolución media de la participación de estas mismas compensaciones a los empleados en el Ingreso Nacional Disponible. Descendió hasta un promedio de 49 por ciento también entre 2011 y 2015. Siete puntos menos que su mejor comportamiento histórico. También el dato oficial más reciente ubica dicha participación en apenas 51 por ciento. Y las estimaciones de su comportamiento futuro muestran que puede descender. Sin duda, todo periodo de deterioro de la rentabilidad se supera –al margen de incrementos de productividad– con un ataque general a las condiciones de vida de los asalariados. Y señalo que al margen de la productividad porque la observación de, al menos, dos indicadores muestra que la eficiencia de la fuerza laboral no ha descendido. Desde inicios de 1983 hasta finales de 2016, el producto real por hora trabajada tanto por todos los trabajadores urbanos como específicamente por los de la industria manufacturera, se elevó entre 80 y 100 por ciento, respectivamente. Ciertamente el comportamiento en la manufactura ha sido más irregular. Con alzas y bajas en los momentos de desaceleración o crisis.


A diferencia del otro indicador general que ha sido mucho más establemente ascendente. Pero lo cierto es que en ambos casos la resultante es un ascenso continuo. Esto es que no hay pretexto para deprimir –ni siquiera relativamente– la compensación a los trabajadores. Y que el deterioro general de la rentabilidad no se explica –al menos a nivel general– por deficiencias en la fuerza laboral estadunidense.


Ya veremos –desde luego que sí– la nueva evolución económica con el nuevo gobierno que encabeza Donald Trump. ¡Incertidumbre menos incierta! Como también prometo ver –con el mayor detalle posible– el debatido comportamiento de los precios de los petrolíferos. Y para el caso de gasolinas y diésel, de sus tres componentes (referente internacional de costo, costos de logística e impuestos). Lo cierto es que la nueva historia contemporánea de estos precios no empieza esta semana. No. Se inició en 1992, año en que el gobierno debió haber implantado –como lo hizo en el caso de los combustibles industriales y, consecuentemente, de las tarifas eléctricas comerciales e industriales– el esquema que hoy impone. No lo hizo por su eterno miedo a modificar una tributación que –como se ha mencionado en muchas ocasiones– sigue siendo una de las más bajas y regresivas del mundo. ¡No más de 11 o 12 por ciento del PIB! Pero lo veremos. Y a pesar de todo o más bien por todo, hay que desear muy buen año 2017. Sin duda.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enEconomía
Ford renuncia a invertir 1.600 millones en una planta en México tras las amenazas de Trump

En su lugar invertirá 671 millones en otra planta en suelo estadounidense, aunque el presidente del gigante automovilístico niega que la decisión obedezca a las presiones del republicano. El presidente electo de EEUU también ha amenazado a General Motors.


WASHINGTON.- Ford ha cancelado este martes la inversión de 1.600 millones de dólares (1.534 millones de euros) en la localidad mexicana de San Luis de Potosí, donde tenía previsto construir una nueva planta de montaje de vehículos.

En un comunicado, Ford también dijo que producirá la nueva generación del modelo Focus en la planta de montaje de la ciudad mexicana de Hermosillo "para mejorar la rentabilidad de la compañía", y que invertirá 700 millones de dólares (671 millones de euros) en la fábrica estadounidense de Flat Rock (Michigan).

El presidente de Ford, Mark Fields, negó después, en una entrevista con la televisión estadounidense CNN, que la cancelación de la inversión en México fuese una concesión al presidente electo de EEUU, Donald Trump, que defiende un proteccionismo económico que poco antes había amenazado en Twitter a General Motors por producir sus vehículos en México.
"No hemos llegado a un acuerdo con Trump. Lo hemos hecho por nuestro negocio", aseguró Fields.

La planta de San Luis de Potosí tenía previsto producir la nueva generación del Ford Focus. Ford añadió que la inversión de 700 millones de dólares en Flat Rock permitirá a la planta de montaje la producción de vehículos autónomos y eléctricos y creará 700 puestos de trabajo directos.

Los planes de producción del fabricante estadounidense en México han sido frecuente objetivo de los ataques de Trump en los últimos meses. En septiembre de 2016, Trump amenazó con aranceles aduaneros del 35 % a los productos de Ford producidos en México.
Trump, a GM: "Fabrique en EEUU o pague un gran arancel aduanero"
Trump también afirmó que Ford despediría trabajadores en Estados Unidos para producir vehículos en San Luis de Potosí, lo que fue rotundamente negado por Fields.
Entonces Trump declaró: "¿Sabes lo que va a pasar? Nunca se van a ir (a México)".

Poco antes del anuncio de Ford, el presidente electo atacó a General Motors (GM) y amenazó al fabricante con la imposición de aranceles aduaneros a menos que produzca sus vehículos en Estados Unidos.

Trump dijo hoy en un tuit que "General Motors está enviando el modelo Chevy Cruze hecho en México a los concesionarios de EE.UU. sin tarifas. ¡Fabrique en EE.UU. o pague un gran arancel aduanero!".

Tras el tuit de Trump, GM dijo en un breve comunicado que produce la versión sedán del Cruze en Ohio. "Todos los Chevrolet Cruze sedán en venta en Estados Unidos son producidos en la planta de montaje de GM en Lordstrom, Ohio. GM produce el Chevrolet Cruze de cinco puertas para mercados globales en México y un pequeño número es vendido en Estados Unidos", explicó el fabricante.

Publicado enInternacional
Odebrecht revela la corrupción sistémica en Latinoamérica

El caso de la constructora brasileña destapa una enorme red de sobornos

La constructora brasileña Odebrecht conquistó América Latina vendiendo grandes obras de infraestructura. Presente en 27 países, la empresa fundada por el ingeniero Norberto Odebrecht en los años cuarenta ha construido líneas de metro en Perú, centrales hidroeléctricas en Panamá, carreteras en Argentina... Pero ese éxito tenía trampa. La empresa ha aceptado pagar 3.500 millones de dólares de multa, la mayor de la historia por sobornos, tras ser acusada de entregar 439 millones a políticos, partidos y funcionarios en al menos 12 países para garantizarse la adjudicación de obras públicas.
Algunos de los países en que Odebrecht pagó sobornos en América Latina son Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú y Venezuela. La constructora, con 128.000 empleados y unos ingresos brutos de 40.000 millones de dólares, es el personaje central de la trama descubierta por la Operación Lava Jato, que investiga desde 2014 una red corrupta en la petrolera estatal brasileña Petrobras desplegada desde hacía décadas.


La empresa tenía contratos firmados con la petrolera desde la década de los cincuenta. Los investigadores tardaron más de un año en encontrar las primeras pruebas, que llevaron a Marcelo Odebrecht, presidente y nieto del fundador del grupo, a la cárcel en junio de 2015. Desde entonces, Brasil se sumergió en los detalles del multimillonario y sofisticado sistema de corrupción liderado por la constructora y sus filiales.


Tras obligar a los dirigentes políticos de Brasil a arrodillarse ante las denuncias, la empresa se convierte ahora en una amenaza real para representantes del poder en América Latina y abre la caja de pandora de la corrupción en la región. Presidentes, expresidentes y congresistas del continente han sido delatadosante las autoridades internacionales por directivos del grupo.


Acuerdo judicial


Que Odebrecht confiese los delitos y apunte a sus cómplices en las altas esferas del poder no es mera casualidad. El presidente de la constructora y un equipo de 77 empleados de alto rango negociaron acuerdos con la justicia para reducir sus condenas. Odebrecht, por ejemplo, fue condenado a 19 años por delitos que van de lavado de dinero a asociación criminal. La compañía aceptó pagar la multa para cerrar las investigaciones en EE UU, Brasil y Suiza.


El Departamento de Justicia de Estados Unidos todavía no ha divulgado el nombre de ninguna autoridad involucrada en el escándalo fuera de Brasil, pero se espera que el escándalo salpique a nombres de envergadura. Odebrecht reconoció haber pagado, por ejemplo, 29 millones de dólares en sobornos en Perú a empleados gubernamentales entre 2005 y 2014. La confesión abarca los mandatos de los presidentes Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016). En febrero del año pasado, Humala fue señalado como receptor de tres millones de dólares de Odebrecht en sobornos. Él lo niega. En Panamá se especula que uno de los beneficiarios haya sido uno de los hijos del expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014), Luis Enrique Martinelli Linares. Padre e hijo también negaron la acusación.


Por donde pasa, el terremoto Odebrecht amenaza con manchar biografías. En Argentina, el blanco son los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner. La empresa admitió haber pagado más de 35 millones de dólares a intermediarios de empleados vinculados a tres proyectos de infraestructura entre 2007 y 2014, cuando Fernández era presidenta. En Venezuela, los delatores ya han mencionado un pago de tres millones de dólares a la campaña de Hugo Chávez y Nicolás Maduro (2012-2013).


En todos los países el modus operandi fue el mismo: la constructora utilizó una sofisticada trama de offshores (empresas fantasma) para pagar los sobornos. En la isla caribeña de Antigua llegó a comprar un banco local para facilitar la tarea. Según las autoridades, Odebrecht utilizó diferentes “capas de blanqueo de dinero” para dificultar el rastreo de las transacciones. Los pagos a agentes públicos en los países mencionados partían del Sector de Operaciones Estructuradas de la empresa, que en Brasil pasó a conocerse como “sector de sobornos”. El departamento, con una contabilidad paralela, garantizaba los fondos utilizados y autorizaba las transferencias con la supervisión del presidente de la compañía.


La publicidad del acuerdo de lenidad hizo que las autoridades de los países involucrados reaccionaran rápidamente. Las Fiscalías de Argentina, Perú, Colombia, Panamá y de Ecuador ya han anunciado que investigan los pagos de sobornos a la constructora. En México, el Gobierno y la petrolera Pemex también afirmaron que van a investigar el pago de 10 millones de dólares en sobornos para beneficiar a Odebrecht en contratos con la compañía.


Los documentos divulgados por la justicia de Estados Unidos pueden ser tan solo la punta del iceberg de la trama internacional de corrupción. Las declaraciones de algunos ejecutivos,como João Carlos Nogueira, exdirector del área internacional de la empresa, amenazan con incendiar los gabinetes de muchos pesos pesados. Nogueira detallará los negocios de Odebrecht firmados en otros países, como Angola, República Dominicana, Cuba, Ghana, México y Venezuela. Otra delación esperada es la de Benedicto Barbosa Júnior, expresidente de Odebrecht Infraestructura, y uno de los coordinadores del sector que repartía los sobornos. La única certeza ahora es que el tsunami ha comenzado y no se vislumbra su fin.

Publicado enSociedad
Lunes, 26 Diciembre 2016 08:37

Nuevo ciclo

Nuevo ciclo

Los datos indican que comienza un nuevo ciclo de expansión de la economía de Estados Unidos. Incluso hay previsiones de que podría llegar a una tasa de crecimiento del orden de 4 por ciento anual con las medidas económicas que propone el presidente electo Donald Trump. Esta es una tasa muy por encima del promedio de 2.5 por ciento de los últimos 10 años.


Si así fuese ese crecimiento tendría, según ha planteado expresamente Trump, un carácter muy distinto al de las décadas anteriores, que desde los años 1980 se caracterizaron por el fuerte impulso de la apertura constante de los mercados: el comercio, las inversiones, en algunos casos el movimiento de personas y la ampliación general de la economía global.


En efecto, lo que se estaría fraguando en la política económica del nuevo gobierno que va a empezar en unas tres semanas es una expansión hacia adentro, es decir, privilegiando la producción y el empleo internos y la restricción de los intercambios de mercancías y el flujo de los capitales con otros países.


En ese esquema se incluirían, asimismo, las previstas limitaciones en materia de inmigración, con lo cual se incidiría también en la conformación del mercado laboral. Y esto en un entorno en el que se ha mermado la capacidad de los sindicatos, en el que se debate el nivel que debe tener el salario mínimo y la nueva estructura de los impuestos. Es difícil predecir la reacción social frente a estos cambios y, en particular, la de los trabajadores con distintos niveles de ingresos. Trump parece apostar por una mayor cantidad de empleo como atractivo de su política de crecimiento.


El entorno global será redefinido por el nuevo gobierno, según se puede apreciar por los nombramientos propuestos en las relevantes áreas de la nueva administración: comercio, finanzas, regulación, trabajo, energía y medio ambiente.


En este esquema la economía estadunidense no va a funcionar expresamente como una locomotora de la producción a escala internacional a partir de la demanda de productos intermedios y finales desde otras partes. Con ello se obligaría a un nuevo acomodo de la actividad productiva, del empleo de la fuerza de trabajo y del financiamiento a escala ya sea nacional o regional.


En el caso de Europa la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea ya está provocando ese reacomodo, pero habrán de crearse nuevos arreglos para compensar los cambios en los flujos de mercancías y de capitales y las políticas tributarias y de gasto público, así como del tipo de cambio de Estados Unidos.


China deberá adaptar de un modo mucho más profundo las distorsiones internas en materia de la asignación de los recursos para la producción, la creación de empleos e ingresos de su creciente población, el desarrollo regional, la regulación ambiental y, especialmente, la gestión de la política monetaria y de crédito, así como la fijación del valor del renminbi. La subvaluación de la moneda ha sido una estrategia comercial clave para China y muy cuestionada por Trump. Japón y Corea tienen también una relación estrecha de comercio e inversiones con Estados Unidos y tendrán que ajustarse.


En las semanas anteriores el efecto Trump ha provocado un alza en las expectativas sobre el crecimiento de la economía estadunidense. Esto se ha expresado en el auge del mercado de valores, el incremento de las tasas de interés por la Reserva Federal y una apreciación del dólar con respecto a otras monedas clave en los mercados internacionales, como la libra esterlina, el euro y el yen.


Estos son indicios del nuevo ciclo expansivo, luego de una década de lento crecimiento. Por ahora sigue existiendo una fuerte demanda de dólares por los mayores rendimientos que dan los títulos emitidos en esa moneda y también por un efecto de protección de valor frente a otras monedas. Las distorsiones productivas, financieras y monetarias de este nuevo ciclo van a marcar su carácter en cuanto al nivel posible de expansión de la actividad económica, la asignación de las corrientes de inversión, la distribución regional de crecimiento y su duración.


El ajuste que estas condiciones exigirá a la economía de México será de gran calado y no puede hacerse únicamente en un contexto bilateral con Estados Unidos, donde hay animadversión del nuevo gobierno. Un nuevo orden entre la dinámica interna y las relaciones externas será determinante y exige ser muy bien concebido y operado políticamente. Ahora ya no hay business as usual.

Publicado enEconomía
Viernes, 16 Diciembre 2016 07:15

Una larga recesión pesa sobre Italia

Una larga recesión pesa sobre Italia

Valentino, profesor de Economía de la Universidad La Sapienza, de Roma, plantea que los problemas fundamentales son la falta de innovación tecnológica y la baja eficiencia del sector público, sumadas a la inestabilidad política.


Italia no logra despegar de la recesión que la tiene aplastada desde la crisis del 2008-2009. Según las previsiones oficiales, el 2016 se cerrará con un crecimiento del PBI cercano al 0,8 por ciento. Una cifra bajísima (casi igual a la de 2015), en comparación con otros países de la Unión Europea, que si bien no brillaron por su crecimiento llegaron al 1,7 por ciento (Alemania) y 1,3 por ciento (Francia). Sobre el Reino Unido pocos se animan a hacer previsiones, porque luego del Brexit de junio se dijo que la economía se iba a caer y ahora parece que no es así. Italia no ha pasado por un Brexit, pero sí por un referendo que llevó a la renuncia del primer ministro y a una crisis de gobierno, así como a la elección de un nuevo gobierno provisorio que durará hasta que se puedan hacer nuevas elecciones. Y por cierto esto no ayuda ni a la estabilidad ni al crecimiento económico. Pero no son sólo estos elementos los que contribuyen al estancamiento de la economía italiana. Sobre esto y las perspectivas para el 2017 PáginaI12 conversó con el economista Pietro Valentino, profesor de Economía de la Universidad La Sapienza, de Roma.


–¿Cuál es su balance de la economía italiana 2016?


–Estamos todavía en una fase de estancamiento porque las variaciones son modestas. La salida efectiva de la recesión todavía no se ha verificado enteramente.


–¿Y esto por qué?


–El problema radica en que este país debería renovarse. Se ha modernizado sólo en algunos sectores. No hay un cambio profundo en la estructura de la economía. Italia es competitiva sólo en algunas áreas, no en todas. Se habla de baja productividad media del sistema en Italia y esto quiere decir que el país produce cosas que tienen una gran competencia a nivel internacional. Por lo cual Italia debería innovar para mejor competir, pero eso no se realiza.


–¿En cuáles sectores principalmente?


–Todo el sector de los servicios es muy tradicional, el sector de las nuevas tecnologías está poco desarrollado en comparación con otros competidores internacionales. En el industrial –a excepción del Made in Italy de alta calidad– todavía hay bajos niveles de productividad. En la mecánica algunos sectores han sido innovados pero relativamente poco. Hay un espacio importante para la innovación en el área alimentaria pero no es explotado, también porque la dimensión productiva es relativamente modesta en comparación con otros países. Es decir que no hay innovación prácticamente en ningún sectores. A esto se agrega que el sector público tiene una muy baja eficiencia. Esto hace que todo sea más trabajoso y costoso y que se retrasen todos los apoyos a las inversiones y el uso de los recursos disponibles, incluso a nivel europeo.


–¿Qué rol ha tenido la desocupación en todo esto, que llegó a ser casi del 40 por ciento en estos años pasados, sobre todo al sur de Italia?


–Con el llamado “Job Acts” (una reforma de las leyes laborales que hizo el ex primer ministro Matteo Renzi entre 2014 y 2015, ndr) la desocupación disminuyó un poco, sobre todo por el hecho de que muchos que trabajaban en negro, fueron blanqueados. Hay una desocupación muy alta también debido a que entre el mercado del trabajo y la calificación profesional no siempre hay sintonía. Es decir, por una parte las empresas, siendo escasamente innovadoras, no buscan gente muy calificada. Por el otro la universidad produce muchos profesionales para sectores donde no hay una gran oferta de trabajo. Los jóvenes estudian y después se tiene que ir a buscar trabajo a otros países.


–¿Y la corrupción ha jugado su parte en todo esto? Se sabe de innumerables casos en los que, pagando a los políticos de turno abundantemente, ciertas empresas ganan las licitaciones que después cuestan al Estado mucho más.


–La corrupción ha tenido más que nada un efecto sobre el gasto público. Lo ha tenido menos en los sectores productivos. Por ejemplos en algunos sectores, más que la corrupción han influido otros factores. Por ejemplo el turismo, ellos no innovan porque piensan algo así como, “total, a Italia los turistas vienen de todas maneras”. La corrupción está presente en todo el país más o menos pero principalmente en las regiones del Sur.


–Según sus previsiones, ¿a dónde irá la economía italiana en 2017?


–Creo que el PBI crecerá, pero poco. El inmovilismo del sistema político no favorece seguramente las inversiones, sobre todo de capitales extranjeros. Un gobierno provisorio como éste que tenemos, hace que todo sea más inestable... Habrá seguramente el próximo año un leve aumento de la demanda interna gracias a algunas leyes sancionadas últimamente. Países como Francia o Alemania marchan muy bien porque tienen sistemas productivos innovadores, producen en sectores con alto contenido tecnológico, desde aviones a autos, y están menos sujetos que Italia a la competencia de los mercados extranjeros. Italia no tiene proyectos a este nivel. Si se analizan las propuestas económicas de los partidos políticos, se ve que no hay ideas contundentes. Además, si se cambia el gobierno a cada rato y no se sabe quién estará dentro de seis meses, todo se hace más difícil. Esa inestabilidad es mucho peor que la corrupción, dejando bien claro que la falta de innovación y la corrupción son dos elementos que estrangulan la economía.


–Se habla también de los problemas de algunos bancos, como el Monte dei Paschi di Siena. ¿Eso podría poner en riesgo la economía italiana?


–Sustancialmente no, porque en el caso del Monte dei Pashi di Siena se trata de un banco regional y pequeño. El problema podrían ser otros bancos más importantes, como Unicredit, que se extendió demasiado a los países del Este europeo y ha tenido inconvenientes. De todas maneras parece que las cosas se han solucionado. El problema mayor para la economía en general era que los bancos habían bloqueado las financiaciones a las empresas, a causa de sus problemas. Pero según el Banco de Italia (Banco Central, ndr) esta cuestión ha sido resuelta. Por ahora, de todas maneras, los bancos no hacen grandes inversiones en las empresas porque la salida de la recesión es todavía débil y no quieren riesgos.

Publicado enEconomía
Trump desafía a China: tuits amenazantes y llamada temeraria a Taiwán

Todavía no jura como presidente y Trump, en su inusitada fase de transición hiperactiva que ha dejado perpleja a la saliente administración, ha abierto dos frentes incandescentes: uno, contra el acuerdo nuclear con Irán –poco publicitado, pero no menos ominoso–, y otro, con China, de carácter geoestratégico trascendental, el cual, definirá el nuevo orden mundial, en medio del caos global/regional/local que ha legado el malhadado Obama.

La perversa llamada a Trump de la amazona Tsai Ing-wen, presidenta de Taiwán, duró 10 minutos, pero causó un torbellino en Asia: en uno de los tres polos principales del (des)orden global, con reacciones de subinterpretación del vicepre­sidente Mike Pence, de su jefa de prensa, Kellyanne Conway, y de Paul Ryan, líder de la bancada del Partido Republicano, quienes intentan todavía calmar la tempestad.

La llamada estaba ya programada (https://goo.gl/k2Iuwl), pero hizo verse errático a Trump con su faux pas chino.

El equipo íntimo de Donald Trump –pro­clive a la confrontación– y el núcleo del Partido Republicano –más dúctil– están fracturados para lidiar con China, cuyos posicionamiento y ascenso los tiene mareados.

Reince Priebus, hoy jefe de gabinete de Trump y anterior líder del Comité Nacional del Partido Republicano, se había reuni­do en Taiwán con la amazona Tsai en octubre (nota: un mes antes de la elección), lo cual abona a la teoría de la unción de Trump por el Deep State (https://goo.gl/d04T2d).

Los alcances de las fanfarronerías de Trump tienen como límite su acercamiento con el zar Vlady Putin, quien mantiene simultáneamente excelentes relaciones con el mandarín Xi y ha alabado la "inteligencia" de su homólogo estadunidense. Nadie más que el zar Vlady está consciente de los límites del otrora "mundo unipolar que se ha derrumbado" cuando “el mundo está recuperando su equilibrio de poder global (https://goo.gl/MuTvtm)”.

De no ser por la masiva venta de armas de Estados Unidos (EU), Taiwán –casi 36 mil kilómetros cuadrados, más de 23 millones de habitantes y poco más de un billón de PIB– sería fácilmente digerible por el dragón chino: 9.6 millones de kilómetros cuadrados, casi mil 400 millones de habitantes y casi 20 billones de PIB. Además, China cuenta con 260 bombas nucleares de las que carece Taiwán.

¿Desea Trump convertir la isla de Taiwán en un "nuevo Israel" o en la Cuba de 1962?

¿A qué juego suicida se presta Taiwán que sólo sirve impúdicamente de carne de cañón y/o de carta desechable de negociación en el casino geopolítico de Trump, como ya antes la vendieron Kissinger y Nixon en 1971/72 con el célebre "Comunicado de Shanghai"?

Kissinger organizó en 1971 la visita de Nixon un año después a China para el restablecimiento de relaciones en 1979, un año posterior de que el anterior mandarín Deng Xiaoping entrara al juego mercantilista global, que le proveyó EU como parte del acuerdo contra la ex URSS.

Dos días después de la provocadora llamada, Trump profundizó los ataques sinófobos en dos feroces tuits (https://goo.gl/ad8skZ) y (https://goo.gl/WvcQn0), mientras Kissinger se encontraba en Pekín en una reunión con el mandarín Xi (https://goo.gl/BHUjUN).

De regreso a EU, Kissinger, a sus 93 años –lo cual denota la orfandad de una nueva camada de geoestrategas en Washington–, puso de relieve la gran ecuanimidad de la reacción china y ayer se aprestaba a reunirse con Trump para diluir su embriagante vino con China (https://goo.gl/m7iu31).

Si la reacción oficial de la diplomacia China ha sido prudente –poniendo de relieve la "inexperiencia" de Trump y su toma de posesión "oficial" el fatídico 20 de enero–, la réplica de Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino, ha sido cáustica: "Trump desea tratar a China como una pierna suculenta de cordero", para recortar sus rebanadas egoístas al antojo: "¡Olvídenlo!" (https://goo.gl/0rKpHg)

Es evidente que China está preparada para el peor escenario y no se dejará amedrentar por bravuconerías de cantina tuitera: “No importa las razones de­trás de los ultrajantes comentarios de Trump, parece inevitable que las relaciones sinoestadunidenses atestiguaran más problemas. [...] Debemos estar totalmente preparados tanto mental como físicamente [...] Trump puede hacer mucho ruido, lo cual no lo exime de las reglas del juego (sic) de las superpotencias” cuando "no tiene los suficientes recursos para lidiar con China en forma desenfrenada, la segunda mayor economía, la principal potencia mercantil y potencia nuclear (sic)".

El rotativo exhorta a que Chi­na debe "adaptarse a los cambios, incluyendo la nueva dinámica en las relaciones sinoestadunidenses" cuando Trump "sobrestima el poder de EU" y "desea revivir la economía de EU, pero sabe que su país no es tan competitivo como solía ser" y "trata de saquear (sic) a otros países para la prosperidad de EU": busca "destrozar el presente orden económico mundial" y "reconfigurar el orden mundial" para su único beneficio unilateral.

En Rusia ya están preparados al coqueteo de Trump con el zar Putin, únicamente confinado a un G-2, sin China. ¡Tremenda aberración geoestratégica!

La complementariedad entre Ru­sia y China está muy avanzada y será muy difícil de desactivar, como pretenden los ilusos geoestrategas de EU, el octogenario Brzezinski y el nonagenario Kissinger: el primero, nostálgico de 1989, cuando los muyahidines expulsaron a la URSS de Afganistán –lo cual repercutió en la caída del muro de Berlín y luego en la balcanización del imperio soviético dos años más tarde–, y el segundo, triangulando de nueva cuenta y en forma astuta con China para sacarla de su alianza con la nueva Rusia.

Más allá de los mitos sobre la "ignorancia" sobredimensionada de Trump en política exterior, los geoestrategas de verdad tienen muy claro el funcionamiento del orden mundial global, como formuló el mismo Trump en su ya célebre discurso en abril pasado (https://goo.gl/EZ2D5O).

Con gran certeza geoestratégica, Trump enfatizó que uno de los mayores errores de Obama fue "haber empujado a Rusia y China a estar juntos", por cierto, tesis que siempre postulé (https://goo.gl/Ki6WNM).

Sputnik, una semana antes de las jeremiadas tuiteras de Trump, había adelantado que el magnate de inmobiliarias y casinos, como buen apostador y bluffista, "intentaría meter una cuña entre Rusia y China", lo cual sería un “imperativo de su política exterior (https://goo.gl/JlgAqd)”.

Contra su costumbre pugnaz, un editorial del Financial Times, portavoz de los globalistas financieristas, fustiga la "peligrosa provocación de Trump sobre Taiwán" y aconseja que "Trump debe tranquilizarse (sic) antes de colocar a EU en una vía confrontativa que puede ser contraproducente" (https://goo.gl/xlh8F8).

China no se quedará con los brazos cruzados, menos ahora que cuenta con una "asociación estratégica" con Rusia.

Las bravatas de Trump pueden funcionar con países bananeros, pero no con orgullosas naciones, como Irán y China, que ostentan grandiosas civilizaciones milenarias cuando todavía EU, país de reciente formación, no existía en el radar histórico.

Trump huye hacia adelante: la decadencia de Estados Unidos es ­irremediable.

AlfredoJalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Cuarta revolución industrial, tecnologías e impactos

Según los más ricos y poderosos del planeta, la cuarta revolución industrial ya está en marcha y es resultado de la convergencia de robótica, nanotecnología, biotecnología, tecnologías de información y comunicación, inteligencia artificial y otras. El Foro Económico Mundial, que reúne cada año en Davos a las mayores empresas del planeta, produjo en 2016 un informe donde afirma que con la "tormenta perfecta" de cambios tecnológicos junto a lo que llaman asépticamente "factores socio-económicos", a 2020 se perderán 5 millones de empleos, incluso contando los nuevos que se crearán por las mismas razones.

Si ellos hablan de una pérdida de 5 millones de empleos, seguramente serán muchos más. Y es sólo uno de los impactos de esta revolución tecnológica, que no se define por cada una de estas tecnologías aisladamente, sino por la convergencia y sinergia entre ellas. Nombran entre las 10 tecnologías claves –y más disruptivas– la ingeniería de sistemas metabólicos para producir sustancias industriales (leáse biología sintética para remplazar combustibles, plásticos, fragancias, saborizantes, principios activos farmacéuticos derivados de conocimiento indígena); el Internet de las nano-cosas (además de usar Internet para producción industrial, agrícola, etcétera, también nano-sensores insertados en seres vivos, incluso nuestros cuerpos, para captar y recibir estímulos y administración de drogas y farmacéuticos); ecosistemas abiertos de inteligencia artificial (integrar máquinas con inteligencia artificial al Internet de las cosas, a las redes sociales y a la programación abierta, con potencial de cambiar radicalmente nuestra relación con las máquinas y entre éstas mismas) y varias otras, como nuevos materiales para almacenar energía, nano-materiales "bidimensionales", vehículos autónomos y no tripulados (drones de todo tipo con mayor autonomía), optogenética (células vivas manipuladas genéticamente que responden a ondas de luz), producir órganos humanos en chips electrónicos.

En el año 2000, desde el Grupo ETC llamamos a esta convergencia BANG (Bits, Átomos, Neurociencias, Genes), especie de Big Bang tecno-socio-económico, mejor llamado "Little Bang" porque las tecnologías a nano-escala (aplicadas a seres vivos y materiales) son la plataforma de desarrollo de todas las otras. Avizoramos entonces que este "Little Bang", estaba formando un tsunami tecnológico que tendría impactos negativos de grandes dimensiones en medio ambiente, salud, trabajo; en producción de nuevas armas para guerra, vigilancia y control social de todas y todos, entre otras. Todo en un contexto de la mayor concentración corporativa de la era industrial, oligopolios con cada vez menos empresas que controlan inmensos sectores de producción y tecnologías.

Así está sucediendo, pero para cada uno de nosotros separadamente es difícil percibirlo en totalidad y en las dimensiones de sus impactos que se complementan. Los gobiernos, mayormente controlados por intereses corporativos y con el mito de que los avances tecnológicos son beneficiosos de por sí, han dejado que casi todas estas tecnologías prosigan, se usen, vendan, estén diseminándose en el ambiente y en nuestros cuerpos, sin siquiera mínimas evaluaciones de sus posibles impactos negativos y sin regulaciones, mucho menos aplicación del principio precautorio. Un ejemplo claro es la industria nanotecnológica, que con más de 2000 líneas de productos en los mercados, muchos presentes en nuestra vida cotidiana (alimentos, cosméticos, productos de higiene, farmacéuticos), no está regulada en ninguna parte del mundo, pese a que aumentan los estudios científicos que muestran toxicidad en ambiente y salud, especialmente para los trabajadores expuestos en la producción y uso de materiales con nanopartículas.

Pero el Foro de Davos sí elabora anualmente un amplio informe sobre riesgos globales, porque esos riesgos afectan sus capitales e inversiones. En la edición 2015 afirman que "El establecimiento de nuevas capacidades fundamentales que está ocurriendo, por ejemplo, con la biología sintética y la inteligencia artificial, está particularmente asociado con riesgos que no se pueden evaluar completamente en laboratorio. Una vez que el genio haya salido de la botella, existe la posibilidad de que se hagan aplicaciones indeseadas o se produzcan efectos que no se podían anticipar al momento de su invención. Algunos de esos riesgos pueden ser existenciales, es decir, poner en peligro el futuro de la vida humana". A confesión de partes, relevo de pruebas. Pero aunque lo reconozcan, no tomarán ninguna medida que coarte sus ganancias.

En este contexto, desde hace algunos años, estamos trabajando junto a otras organizaciones, movimientos sociales y asociaciones de científicos críticos, en la construcción de una red de evaluación social y acción sobre tecnologías (Red TECLA), para buscar por un lado informarnos y comprender el horizonte tecnológico, sus conexiones, impactos e implicaciones desde muchas perspectivas (ambiente, salud, ciencia, género, trabajo, consumo) y fortalecernos para actuar sobre ellas.

Para avanzar en estas ideas y en el cuestionamiento de la tecnociencia al servicio del lucro, con experiencias concretas desde varios países latinoamericanos, se realizará el seminario internacional "Ciencia, tecnología y poder: miradas críticas", el 8 de noviembre, de 9.30 a 14 horas, en la Hemeroteca Nacional, Ciudad Universitaria, convocado por la Red TECLA, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y el Grupo ETC (www.etcgroup.org/es). Tenemos que apropiarnos, desde abajo, de la consideración y acción sobre estos temas.

 

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

China pone en órbita su misión tripulada más larga hasta la fecha

Dos astronautas inician 33 días de misión a bordo de la nave Shenzhou-11, que se acoplará al laboratorio Tiangong-2 para iniciar los preparativos para la futura estación orbital del gigante asiático alrededor de la Tierra.

 


China ha puesto en órbita este lunes su mayor misión espacial tripulada hasta la fecha, enviando al espacio a dos astronautas que pasarán 33 días en el laboratorio Tiangong-2 para iniciar los preparativos para la futura estación orbital del gigante asiático alrededor de la Tierra.

La nave 'Shenzhou-11' ha despegado desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, ubicado en el desierto de Gobi, según ha informado la agencia china de noticias Xinhua. La misión forma parte del plan de las autoridades del gigante asiático de contar con una estación espacial tripulada de cara a 2022.


La tradicional cuenta atrás desde diez dio paso al encendido de los propulsores y, tras provocar un ruido estruendoso, el cohete se elevó sobre del desierto rumbo a las estrellas, cuando todavía no terminaba de salir el sol y la luna estaba iluminada.

Los cuatro cohetes de apoyo se separaron a los tres minutos de vuelo del cuerpo principal, que se despegó de la nave, a su vez, poco antes de llegar a los diez minutos y, al desplegarse los paneles solares de la cápsula trece minutos después del lanzamiento, los responsables de la misión la declararon exitosa.

"El Shenzhou-11 está en su órbita determinada según el plan original. Por tanto, la puesta en órbita de la misión tripulada ha sido un éxito", anunció desde la base un oficial militar. Con el lanzamiento de la undécima nave de la familia Shenzhou -que en mandarín significa, literalmente, "barco divino"-, China cierra un paréntesis de más de tres años sin enviar astronautas al espacio.

El presidente del país, Xi Jinping, ha enviado un mensaje de felicitación por el exitoso lanzamiento de la 'Shenzhou-11', agregando que "supone la primera vez en la que astronautas chinos estarán en órbita durante un plazo medio de tiempo".

Así, ha pedido al personal de la misión "que sigan rompiendo barreras" en el programa espacial del país, con el objetivo de que "el pueblo chino dé mayores pasos y avance en las investigaciones espaciales".

Los astronautas Jing Haipeng y Chen Dong, la tripulación de la Shenzhou-11, son los encargados de ejecutar las tareas de la sexta misión tripulada que el gigante asiático envía al espacio, tras las cinco que se lanzaron entre 2003 y 2013, y que será, si se cumplen los planes, la más larga.

Jing, un veterano de 50 años que ya participó en las misiones Shenzhou-7 (2008) y Shenzhou-9 (2012), comandará la nave con la ayuda de Chen, debutante en los viajes espaciales a los 37 años.

La primera estación espacial china, Tiangong-1, lanzada en septiembre de 2011, sigue funcionando. Fue visitada por una nave Shenzhou sin tripulación y dos misiones Shenzhou pilotadas entre 2011 y 2013. Tiangong-2 fue desarrollado sobre la base de su predecesor.

Tiangong-2 también probará tecnologías que con el tiempo se pueden aplicar en la primera estación espacial de China, como por ejemplo un brazo robótico.

Más de una docena de tareas y experimentos están programadas para llevarse a cabo en el laboratorio, que abarca áreas tales como la microgravedad, la física fundamental, la ciencia de materiales y ciencias de la vida en el espacio.

El movimiento contra el cambio climático crece día a día

El Huracán Matthew llegó y se fue, dejando tras de sí una gran devastación. Hasta el momento, se han reportado al menos 1.000 personas fallecidas en Haití y al menos 39 en el sureste de Estados Unidos. En Carolina del Norte, sigue en curso la crecida de los ríos. En vistas de la destrucción, uno podría pensar que el cambio climático es un tema central de este año electoral en EE.UU. Sin embargo, casi no ha sido mencionado en los debates presidenciales, vistos por decenas de millones de personas. Es lo que sucede ahí afuera, a nivel de los movimientos sociales a lo largo de todo el país, lo que nos da esperanza.


El movimiento para combatir el cambio climático crece de manera dinámica e impredecible y enfrenta cada vez más represión por parte de la industria de los combustibles fósiles y las autoridades gubernamentales. Tal vez no haya mejor ejemplo que la resistencia de la tribu sioux de Standing Rock al oleoducto Dakota Access.


La tribu ha firmado tratados con Estados Unidos durante más de un siglo y medio y el Gobierno federal los ha quebrantado, a todos y cada uno de ellos. Por eso no debería sorprendernos que un tribunal federal se haya expedido en contra de los sioux de Standing Rock, permitiendo que prosiga la construcción del controvertido oleoducto de 3.800 millones de dólares de costo. Por si fuera poco, la decisión fue anunciada sorpresivamente un domingo y en vísperas del 12 de octubre, considerado por muchos pobladores nativos como el día en que se celebra el comienzo del genocidio contra los pueblos originarios del hemisferio occidental.


“La tribu sioux de Standing Rock no retrocederá en su lucha”, declaró Dave Archambault II, jefe de la tribu sioux de Standing Rock tras la resolucion. “Somos guiados por la plegaria y continuaremos luchando por nuestro pueblo. No descansaremos hasta que nuestras tierras, nuestra gente, nuestra agua y nuestros sitios sagrados queden definitivamente protegidos de este destructivo oleoducto”, añadió. Y agregó durante una entrevista para “Democracy Now!”: “Siempre dijimos que tenemos derecho a los tratados de tierras que hemos suscrito y que tenemos voz. La compañía, el Gobierno de Estados Unidos y las autoridades estatales nunca nos solicitaron autorización para estar en esas tierras, para hacerles esto a nuestras tierras”.


Aún así, rompiendo con la historia y a pesar del fallo judicial, el Ejército de Estados Unidos y los Departamentos de Justicia y del Interior emitieron también un comunicado en el que establecen: “El Ejército no autorizará la construcción del oleoducto Dakota Access en las tierras del Cuerpo de Ingenieros que se encuentran a orillas o por debajo del lago Oahe. Reiteramos nuestra solicitud de que la compañía responsable del oleoducto detenga voluntariamente toda actividad de construcción dentro de los 32 kilómetros al este o al oeste del lago Oahe. Asimismo, pretendemos mantener una discusión seria acerca de si debería realizarse una reforma nacional del proceso de consulta a las tribus para este tipo de proyectos de infraestructura”.


Es en tierras del Cuerpo de Ingenieros del Ejército que se han instalado los principales campamentos de oposición al oleoducto, en los que miles de personas, en su mayoría representantes de pueblos originarios del continente americano de más de 200 tribus de todo Estados Unidos, Canadá y América Latina, se han congregado para proteger a la tierra y al agua del oleoducto. Se trata de tierras ancestrales lakota y dakota que fueron tomadas sin consentimiento de la tribu por el Ejército de Estados Unidos.


En agosto, estos protectores de la Tierra, ya que no se consideran a sí mismos como “manifestantes”, hicieron un llamado internacional a la plegaria y la solidaridad. Cada día, se llevan a cabo creativas y pacíficas acciones directas a lo largo de los más de 1.900 kilómetros del trayecto proyectado para el oleoducto. El miércoles, en Keokuk, Iowa, Krissana Mara, de 31 años de edad, se encadenó a una excavadora en el lugar previsto para que el oleoducto Dakota Access atraviese el río Mississippi. La creciente resistencia que se desarrolla en ese lugar con el nombre #MississippiStand pretende impedir que el oleoducto atraviese el río, al igual que las acciones que se llevan a cabo en Standing Rock están evitando que el oleoducto pase por debajo del río Missouri.


Por otra parte, en una impactante acción coordinada, nueve activistas contra el cambio climático fueron arrestados el martes por intentar cerrar el paso a las arenas alquitranadas que llegan a Estados Unidos desde Canadá, cerrando manualmente oleoductos en los estados de Minnesota, Montana, Dakota del Norte y Washington. Uno de los activistas, Leonard Higgins, expresó en un video publicado posteriormente por Internet desde el oleoducto en Coal Banks, Montana: “Estamos en estado de emergencia para proteger a nuestros seres queridos, a nuestros familiares, a nuestras comunidades. Es necesario que como ciudadanos nos comprometamos y llevemos a cabo acciones cuando nuestros líderes no lo hacen. Eso es lo que me dispongo a hacer al cerrar la válvula”.


Entre los nueve arrestados se encuentra Ken Ward. En 2013, Ward y Jay O’Hara anclaron una pequeña embarcación frente a las costas de Massachusetts, impidiendo así que un buque descargara 40.000 toneladas de carbón para la planta Brayton Point, una de las mayores emisoras de gases de efecto invernadero de la región. En un increíble giro de los hechos, quien debía acusarlos, el fiscal local de distrito Samuel Sutter, retiró los cargos penales presentados en su contra, alegando: “El cambio climático es una de las crisis más graves que le ha tocado atravesar a nuestro planeta. En mi humilde opinión, los líderes políticos han demostrado graves
falencias con respecto a este tema”.


Es probable que el liderazgo político haya actuado de manera insuficiente. Pero desde una pequeña embarcación en el océano hasta los campamentos de resistencia en Dakota del Norte, el movimiento contra el cambio climático crece día a día.


Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enMedio Ambiente