Martes, 30 Julio 2019 08:50

Una misión al orden del día

Una misión al orden del día

Hay una sana expectativa por la nueva Misión de Sabios convocada por el presidente Duque, y tal vez por eso poco se discute acerca de lo sucedido con las recomendaciones presentadas por la anterior Misión. Es saludable, pues, recordar algunos hechos que condujeron a la creación de la llamada Misión de Sabios por el hoy expresidente César Gaviria. En su condición de Presidente que convocaba, afirmó que en su gobierno algo se hizo pero en educación no se hizo nada: “[…] se hicieron algunas cosas pero en educación en cambio no se avanzó nada”.

Ese juicio autocrítico no lo expresaba solamente Gaviria. El ministro de Hacienda de la época, Rudolf Hommes, declaró en El Tiempo (febrero 16 de 1994) lo siguiente: “Verdaderamente le hubiera metido más plata a la educación, si nos hubiéramos dado cuenta a tiempo de su importancia y prioridad”.

Bueno es recordar que el gobierno si tuvo una política educativa: se llamó “Apertura educativa”. Esa política tuvo un rechazo rotundo de los maestros y de Fecode, su organización sindical. El número 23 de la revista Educación y Cultura recoge las razones que llevaron a enfrentar la propuesta del Gobierno y a proponer que en correspondencia con los nuevos postulados de la Constitución de 1991 se elaborará una Ley estatutaria de la educación.

El proceso político cultural que se inició culminó con la promulgación por el presidente Gaviria de la Ley General de Educación, el 8 de febrero de 1994. En el informe de la misión: “Al filo de la oportunidad”, se caracteriza esta Ley en los siguientes términos:”Esta ley abre caminos prometedores para una verdadera reforma de la educación formal y está actualmente en proceso de reglamentación. La autonomía de las instituciones, el proyecto educativo institucional, el gobierno escolar con participación de la comunidad y la constitución de juntas de educación, desde las municipales y departamentales hasta la nacional prometen una mejor relación entre la educación y la sociedad civil, y permiten anticipar una dinámica de renovación educativa”.

Pero estas expectativas de renovación se fueron paulatinamente debilitando en la maraña de los acontecimientos que convirtieron los asuntos del narcotráfico y la guerra en lo fundamental. En esa situación adversa, sin embargo, la educación tuvo en los maestros y los estudiantes unos defensores aguerridos.

Estamos pues de nuevo al filo de la oportunidad y sigue vigente la expectativa de una dinámica de renovación educativa. Pero se puede ir más allá, como lo propuso García Márquez en la proclama que escribió: “Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro”.

Los acuerdos de La Habana proporcionan unas premisas histórico culturales para el cambio social y la nueva Misión de Sabios puede avanzar en la elaboración de propuestas para convertir a la educación en su órgano maestro. Pero también puede suceder lo que ya sucedió.

Veamos. Aunque la nueva Misión fue convocada al inicio del Gobierno, la expectativa de un cambio social no aparece en el horizonte del presidente Duque y del jefe de su partido, Álvaro Uribe. Pero frente a esa voluntad adversa al cambio existe un amplio consenso en la sociedad colombiana alrededor de la defensa de la paz y la necesidad de cambios que nos lleven de la República política a la República social. Ojalá los nuevos comisionados tengan la lucidez suficiente para apoyarse en esa dinámica de la sociedad al elaborar sus propuestas.

¿Estaremos frente a una nueva frustración o la sociedad colombiana logrará hacer de la educación el órgano maestro del cambio social que necesitamos?

Publicado enEdición Nº259
Domingo, 04 Junio 2017 10:05

Día D+180...

Día D+180...

Línea blanca que pone prueba a la paciencia insurgente y al previsto gubernamental de concesiones –con incumplimientos. Es la que relucirá el próximo 1º de junio, al cumplirse el día D+180 como plazo acordado entre el Gobierno y las Farc, con miras a poner en marcha, de una parte, un conjunto de reformas políticas y legales, un manojo de acciones propositivas que certifiquen la adecuación del régimen político, con el propósito de facilitarle la entrada y garantías a un nuevo actor político institucional, y, por otra, el desarme insurgente y su desaparición como organización alzada en armas.

 

Al retrotraer la mirada y detallar los compromisos por ejecutar, y los concretados durante estos primeros seis meses de firmado el Acuerdo de Paz, llama la atención el cúmulo de incumplimientos gubernamentales, el más notorio de todos la ley de amnistía, que, a pesar de su aprobación en el penúltimo día de diciembre de 2016, “va al uno por ciento” según Pastor Alape. Tal incumplimiento, por las presiones psicológicas que del mismo se desprende, se traduce en aprieto y tragedia para los miles de guerrilleros presos, así como para sus familias. A todas luces, se trata de un mensaje nefasto sobre el futuro que tendrá la paz en nuestro país, además de la intensa presión a la cual seguirán sometiendo a las Farc quienes controlan las riendas del poder. Sin reato alguno, en el intento y la acción de minar la unidad interna de sus hasta ahora enemigos –devenidos en oponentes–, y su misma voluntad de respetar el conjunto de lo acordado. Una dilación y una manipulación que no resultan casuales.

 

El incumplimiento no oculta una realidad. Para quienes representan el statu quo en Colombia, el propósito fundamental del Pacto firmado es el desarme. Nueva condición que debiera culminar tras estos primeros seis meses de implementación del Acuerdo, que ni siquiera en la logística para hacerlo posible se ha cumplido. Es asombroso, como retrato de un Estado. Según lo acordado, en el día D+1 tendrían que estar listos los 26 campamentos (zonas de paz) para la concentración de la guerrillerada, lo cual fue totalmente irreal. Una reprogramación de tal compromiso proyectó la entrega final de las zonas para el mes de abril; pero pudo más el papel. Aún en mayo, y cerca del día para este primer corte de seis meses, primera fase de los compromisos contraídos, aún la consecuencia con los apartes firmados sigue en veremos.

 

Tal vez esta circunstancia explique cómo los contenedores que llegarían por parte de las Naciones Unidas a los sitios de concentración guerrillera todavía no hacen su arribo a todos y cada uno de aquellos, hecho que impide la concentración misma de las armas en un sitio seguro, bajo vigilancia del organismo internacional. Hasta el momento, de acuerdo a varios informes, sólo 1.000 de las armas insurgentes están depositadas en contenedores. Mientras esto sucede por fuerza mayor, el alto mando del ejército nacional amenaza con seguir requisando territorios en pro de ubicar parte o la totalidad de las 900 caletas con armas que dicen tener las Farc –a pesar de éstas haber estregado las coordenadas de cada una a las Naciones Unidas. Hasta ahora han localizado tres, aspecto que se pudiera entender como acciones ofensivas sobre la concentrada estructura guerrillera, cerca de 7.000 hombres y mujeres que esperan el censo que ha de realizar la Universidad Nacional, que, con retraso de varios meses, apenas en este mes de mayo se empezará.

 

Mientras el tiempo pasa y parte de los compromisos quedan en el limbo, buena parte de la guerrillerada parece optar por proyectos de vida no ligados con la cohesión y el fortalecimiento de su otrora estructura militar y política: son los casos de la multiplicación de embarazos y la disposición de cientos de excombatientes para viajar a Cuba a estudiar medicina. Por lo pronto, talleres de panadería y de comunicación son la oferta que reciben en los sitios donde la estructura del mando va llegando a su final, para dar paso a la igualdad de la tropa guerrillera en la acción social, política y civil.

 

Avances legislativos

 

De manera parcial –culposa–, el Gobierno ha cumplido con el trámite y la aprobación de varias de las reformas legales a las cuales se comprometió, entre estas la ley de amnistía, indulto y tratamiento especial, el proyecto que dispone las condiciones legales para la constitución del partido político en que deben transformarse las Farc una vez desarmadas, y el acto legal que autoriza la creación de las 10 curules a las que tendrá derecho el nuevo partido –cinco en Senado y cinco en Cámara–, a pesar de lo cual debe postularse con sus candidatos en los comicios de 2018 y 2022, con la salvedad de que, de no resultar elegidos, serán nombrados de manera directa. A la vez, en la primera semana de mayo fue presentado el proyecto de acto legislativo que crea las 16 curules en la Cámara, bancas que serán elegidas por circunscripciones especiales en igual número de zonas del país, marcadas por la crudeza del conflicto armado. Algunos escaños están reservados para organizaciones y movimientos sociales con presencia local, pero que en los mentideros políticos y los rumores son señalados de, que tanto las Farc como las organizaciones de cuño político tradicional, tratarán de hacerse a su cupo por interpuesta sigla.

 

En el momento, hay borradores para la reforma política electoral de la cual se conocen las recomendaciones entregadas por la comisión creada para tal fin (Misión Electoral Especial), pero aún no está sintetizada en el proyecto pendiente de su aprobación por parte del Congreso de la república. La verdad es que pocos fincan confianza alguna en que este proyecto tome cuerpo en los meses que vienen, pues, con la mirada puesta en las elecciones al legislativo de marzo próximo, y de presidente en mayo, ningún político tradicional estaría dispuesto a que las reglas electorales cambien en medio de la misma campaña. (Ver “En cuanto a su cumplimiento, los acuerdos de paz van quedando en el limbo”, pág. 6)

 

De manera inexorable, las elecciones ganan el espacio político oficial. Todas las formaciones políticas que centran su estrategia política en este proceder alistan baterías con sus candidatos para Congreso, y, en la medida en que el calendario electoral se imponga, menos atención pondrán en el trámite legislativo, y de ahí que desde ahora se pueda visualizar que todo aquello que no sea aprobado de aquí al 19 de julio difícilmente logrará luz verde en las sesiones del segundo semestre. ¿Juega a esto el establecimiento? ¿O la mermelada terminará por imponerse, manteniendo la disciplina y las mayorías en el Legislativo?

 

Una cifra de la situación indica mucho: según las Farc, a mayo de 2017, del ciento por ciento que debió avanzar la implementación de lo suscrito en el Acuerdo de Paz, ¡un escaso 12,73 por ciento se cumple hasta ahora!

 

Más allá de la Plaza de Bolívar

 

Mientras esto sucede en la parte formal, legal y normativa, la tensión y las dudas sobre la sostenibilidad del Acuerdo de Paz recorren los caminos de las veredas y los municipios donde viven y transitan activos los guerrilleros de las Farc, con sus liderazgos cercanos o simplemente actuando los líderes sociales de diferente cuño. Al respecto, las Naciones Unidas confirman el asesinato de 42 de ellos sólo en lo corrido de 2017. No es de extrañar que el dolor y la rabia, como la incertidumbre, ganen espacio en buena parte del país, ese país que sueña con un territorio en justicia, igualdad, libertad, tranquilidad y paz, y en el compromiso por otra democracia.

 

Desazón creciente. Mientras tanto, las disposiciones legales aprobadas en el Congreso, más allá del Acuerdo de Paz, sufrieron ajustes. Se trata de acomodos para favorecer a cientos de militares procesados y presos por haber cometido crímenes de Estado, a cientos de paramilitares y sus financiadores, y, a la vez, a decenas de funcionarios, quienes podrán acogerse –con impunidad– a las normatividades sacadas de la manga. Paralelamente a ello, el Gobierno no pierde un minuto para aprobar reformas económicas y políticas de diversa naturaleza, con las cuales va dibujando y cerrando el círculo de sus intereses: la ley Zidres y la reforma tributaria son dos de ellas.

 

Así, aunque diversas voces hayan dicho en repetidas ocasiones que este proceso de paz ya es irreversible, los incumplimientos con lo acordado; el ajuste de normas para favorecer a los ejecutores de crímenes de Estado, del asesinato de numerosos líderes sociales; el copamiento territorial por parte de paramilitares –con avance en las ciudades–, las acciones ofensivas (provocadoras) del ejército para dar con las caletas de las Farc, las presiones para que por encima de todo haya desarme, extienden sombras grises en el contexto de lo hasta aquí logrado y sobre el escenario que vendrá. Y en medio de este panorama, un alero aporta para que el gris y oscuro no termine por dominar: se trata de las negociaciones en curso con el Eln en Quito.

 

Esta exploración y las conversaciones constituyen un paraguas con el efecto de impedir un curso o aguacero de masacre contra los liderazgos sociales. Una contención, sumada a la esperanza de que una ‘voluntad’ y el paquete leve de reformas al proceder tradicional afecte la estructura económica y el poder militar realmente existente en el país.

 

Dadas unas realizaciones parciales del Acuerdo –en las que el aspecto formal tiene más peso que lo real– y el espectáculo negativo de una cadena de incumplimientos, con seguridad el día D+180 deberá ser extendido. ¿Por cuánto tiempo? De nuevo, un forcejeo de fuerzas entre las partes así lo determinará. Si con respecto a “la paz” existiera interés y presión desde toda la sociedad colombiana, sería una decisión nacional. Sin embargo y con déficit, aún continúa siendo una negociación entre dos fuerzas. Un inmenso lunar de esta negociación que, tal vez, tras muchos días D+180 encuentre solución.

Publicado enColombia
Sábado, 27 Mayo 2017 10:35

Día D+180...

Línea blanca que pone prueba a la paciencia insurgente y al previsto gubernamental de concesiones –con incumplimientos. Es la que relucirá el próximo 1º de junio, al cumplirse el día D+180 como plazo acordado entre el Gobierno y las Farc, con miras a poner en marcha, de una parte, un conjunto de reformas políticas y legales, un manojo de acciones propositivas que certifiquen la adecuación del régimen político, con el propósito de facilitarle la entrada y garantías a un nuevo actor político institucional, y, por otra, el desarme insurgente y su desaparición como organización alzada en armas.

 

Al retrotraer la mirada y detallar los compromisos por ejecutar, y los concretados durante estos primeros seis meses de firmado el Acuerdo de Paz, llama la atención el cúmulo de incumplimientos gubernamentales, el más notorio de todos la ley de amnistía, que, a pesar de su aprobación en el penúltimo día de diciembre de 2016, “va al uno por ciento” según Pastor Alape. Tal incumplimiento, por las presiones psicológicas que del mismo se desprende, se traduce en aprieto y tragedia para los miles de guerrilleros presos, así como para sus familias. A todas luces, se trata de un mensaje nefasto sobre el futuro que tendrá la paz en nuestro país, además de la intensa presión a la cual seguirán sometiendo a las Farc quienes controlan las riendas del poder. Sin reato alguno, en el intento y la acción de minar la unidad interna de sus hasta ahora enemigos –devenidos en oponentes–, y su misma voluntad de respetar el conjunto de lo acordado. Una dilación y una manipulación que no resultan casuales.

 

El incumplimiento no oculta una realidad. Para quienes representan el statu quo en Colombia, el propósito fundamental del Pacto firmado es el desarme. Nueva condición que debiera culminar tras estos primeros seis meses de implementación del Acuerdo, que ni siquiera en la logística para hacerlo posible se ha cumplido. Es asombroso, como retrato de un Estado. Según lo acordado, en el día D+1 tendrían que estar listos los 26 campamentos (zonas de paz) para la concentración de la guerrillerada, lo cual fue totalmente irreal. Una reprogramación de tal compromiso proyectó la entrega final de las zonas para el mes de abril; pero pudo más el papel. Aún en mayo, y cerca del día para este primer corte de seis meses, primera fase de los compromisos contraídos, aún la consecuencia con los apartes firmados sigue en veremos.

 

Tal vez esta circunstancia explique cómo los contenedores que llegarían por parte de las Naciones Unidas a los sitios de concentración guerrillera todavía no hacen su arribo a todos y cada uno de aquellos, hecho que impide la concentración misma de las armas en un sitio seguro, bajo vigilancia del organismo internacional. Hasta el momento, de acuerdo a varios informes, sólo 1.000 de las armas insurgentes están depositadas en contenedores. Mientras esto sucede por fuerza mayor, el alto mando del ejército nacional amenaza con seguir requisando territorios en pro de ubicar parte o la totalidad de las 900 caletas con armas que dicen tener las Farc –a pesar de éstas haber estregado las coordenadas de cada una a las Naciones Unidas. Hasta ahora han localizado tres, aspecto que se pudiera entender como acciones ofensivas sobre la concentrada estructura guerrillera, cerca de 7.000 hombres y mujeres que esperan el censo que ha de realizar la Universidad Nacional, que, con retraso de varios meses, apenas en este mes de mayo se empezará.

 

Mientras el tiempo pasa y parte de los compromisos quedan en el limbo, buena parte de la guerrillerada parece optar por proyectos de vida no ligados con la cohesión y el fortalecimiento de su otrora estructura militar y política: son los casos de la multiplicación de embarazos y la disposición de cientos de excombatientes para viajar a Cuba a estudiar medicina. Por lo pronto, talleres de panadería y de comunicación son la oferta que reciben en los sitios donde la estructura del mando va llegando a su final, para dar paso a la igualdad de la tropa guerrillera en la acción social, política y civil.

 

Avances legislativos

 

De manera parcial –culposa–, el Gobierno ha cumplido con el trámite y la aprobación de varias de las reformas legales a las cuales se comprometió, entre estas la ley de amnistía, indulto y tratamiento especial, el proyecto que dispone las condiciones legales para la constitución del partido político en que deben transformarse las Farc una vez desarmadas, y el acto legal que autoriza la creación de las 10 curules a las que tendrá derecho el nuevo partido –cinco en Senado y cinco en Cámara–, a pesar de lo cual debe postularse con sus candidatos en los comicios de 2018 y 2022, con la salvedad de que, de no resultar elegidos, serán nombrados de manera directa. A la vez, en la primera semana de mayo fue presentado el proyecto de acto legislativo que crea las 16 curules en la Cámara, bancas que serán elegidas por circunscripciones especiales en igual número de zonas del país, marcadas por la crudeza del conflicto armado. Algunos escaños están reservados para organizaciones y movimientos sociales con presencia local, pero que en los mentideros políticos y los rumores son señalados de, que tanto las Farc como las organizaciones de cuño político tradicional, tratarán de hacerse a su cupo por interpuesta sigla.

 

En el momento, hay borradores para la reforma política electoral de la cual se conocen las recomendaciones entregadas por la comisión creada para tal fin (Misión Electoral Especial), pero aún no está sintetizada en el proyecto pendiente de su aprobación por parte del Congreso de la república. La verdad es que pocos fincan confianza alguna en que este proyecto tome cuerpo en los meses que vienen, pues, con la mirada puesta en las elecciones al legislativo de marzo próximo, y de presidente en mayo, ningún político tradicional estaría dispuesto a que las reglas electorales cambien en medio de la misma campaña. (Ver “En cuanto a su cumplimiento, los acuerdos de paz van quedando en el limbo”, pág. 6)

 

De manera inexorable, las elecciones ganan el espacio político oficial. Todas las formaciones políticas que centran su estrategia política en este proceder alistan baterías con sus candidatos para Congreso, y, en la medida en que el calendario electoral se imponga, menos atención pondrán en el trámite legislativo, y de ahí que desde ahora se pueda visualizar que todo aquello que no sea aprobado de aquí al 19 de julio difícilmente logrará luz verde en las sesiones del segundo semestre. ¿Juega a esto el establecimiento? ¿O la mermelada terminará por imponerse, manteniendo la disciplina y las mayorías en el Legislativo?

 

Una cifra de la situación indica mucho: según las Farc, a mayo de 2017, del ciento por ciento que debió avanzar la implementación de lo suscrito en el Acuerdo de Paz, ¡un escaso 12,73 por ciento se cumple hasta ahora!

 

Más allá de la Plaza de Bolívar

 

Mientras esto sucede en la parte formal, legal y normativa, la tensión y las dudas sobre la sostenibilidad del Acuerdo de Paz recorren los caminos de las veredas y los municipios donde viven y transitan activos los guerrilleros de las Farc, con sus liderazgos cercanos o simplemente actuando los líderes sociales de diferente cuño. Al respecto, las Naciones Unidas confirman el asesinato de 42 de ellos sólo en lo corrido de 2017. No es de extrañar que el dolor y la rabia, como la incertidumbre, ganen espacio en buena parte del país, ese país que sueña con un territorio en justicia, igualdad, libertad, tranquilidad y paz, y en el compromiso por otra democracia.

 

Desazón creciente. Mientras tanto, las disposiciones legales aprobadas en el Congreso, más allá del Acuerdo de Paz, sufrieron ajustes. Se trata de acomodos para favorecer a cientos de militares procesados y presos por haber cometido crímenes de Estado, a cientos de paramilitares y sus financiadores, y, a la vez, a decenas de funcionarios, quienes podrán acogerse –con impunidad– a las normatividades sacadas de la manga. Paralelamente a ello, el Gobierno no pierde un minuto para aprobar reformas económicas y políticas de diversa naturaleza, con las cuales va dibujando y cerrando el círculo de sus intereses: la ley Zidres y la reforma tributaria son dos de ellas.

 

Así, aunque diversas voces hayan dicho en repetidas ocasiones que este proceso de paz ya es irreversible, los incumplimientos con lo acordado; el ajuste de normas para favorecer a los ejecutores de crímenes de Estado, del asesinato de numerosos líderes sociales; el copamiento territorial por parte de paramilitares –con avance en las ciudades–, las acciones ofensivas (provocadoras) del ejército para dar con las caletas de las Farc, las presiones para que por encima de todo haya desarme, extienden sombras grises en el contexto de lo hasta aquí logrado y sobre el escenario que vendrá. Y en medio de este panorama, un alero aporta para que el gris y oscuro no termine por dominar: se trata de las negociaciones en curso con el Eln en Quito.

 

Esta exploración y las conversaciones constituyen un paraguas con el efecto de impedir un curso o aguacero de masacre contra los liderazgos sociales. Una contención, sumada a la esperanza de que una ‘voluntad’ y el paquete leve de reformas al proceder tradicional afecte la estructura económica y el poder militar realmente existente en el país.

 

Dadas unas realizaciones parciales del Acuerdo –en las que el aspecto formal tiene más peso que lo real– y el espectáculo negativo de una cadena de incumplimientos, con seguridad el día D+180 deberá ser extendido. ¿Por cuánto tiempo? De nuevo, un forcejeo de fuerzas entre las partes así lo determinará. Si con respecto a “la paz” existiera interés y presión desde toda la sociedad colombiana, sería una decisión nacional. Sin embargo y con déficit, aún continúa siendo una negociación entre dos fuerzas. Un inmenso lunar de esta negociación que, tal vez, tras muchos días D+180 encuentre solución.

Publicado enEdición Nº235
Domingo, 23 Abril 2017 07:54

Occidente en su momento populista

LA BOCA DEL LOGO

 

El largo viaje del populismo hasta el centro del debate


La irrupción de Podemos en el escenario político español caminó de la mano de la generalización de las discusiones sobre el “populismo”. Desde entonces, el término se ha hecho de uso común en los medios de comunicación y el debate político. Ha costado pero incluso sus más enconados detractores -desde la izquierda y la derecha- reconocen que hoy cualquier cosa sustancial que se diga sobre la política Europea y norteamericana tiene que lidiar y discutir con el “momento populista”. Otra cosa es su comprensión.

Los diferentes cambios políticos en países de nuestro entorno parecen haber contribuido a su actualidad, descartando que se tratase de un fenómeno propio de países del sur o de democracias escasamente consolidadas. Cada vez más fenómenos políticos, prácticamente todos los que están suponiendo novedades, son catalogados de la misma forma pese a que, en muchos casos, defiendan proyectos opuestos. A falta de un debate más serio, “populismo” es, por lo pronto, todo lo que les sobra a las élites tradicionales y altera el reparto de posiciones por las que estas monopolizaban y agotaban las opciones políticas disponibles. Parece claro, en todo caso, que la disputa en Europa es doble: por una parte un renovado ímpetu de fuerzas que aspiran a movilizar una voluntad popular nueva frente a los partidos tradicionales, sumisos a los poderes oligárquicos y financieros; y, por otra parte, se disputa el signo mismo que tendrán estas fuerzas “populares” o “patrióticas”: si reaccionario y xenófobo, como predomina en Austria, Inglaterra u Holanda, o si democrático y progresista, como predomina en España y Grecia –con Italia como caso híbrido que no se decantará de uno u otro lado mientras no se resuelva esta disputa en el seno de Cinque Stelle. Quizá la cuestión fundamental en la primera vuelta de las presidenciales de este domingo es si Francia formará parte del primer o del segundo grupo.


El populismo incomprendido, de derecha a izquierda


En términos generales, los sectores conservadores y liberales han reaccionado con espanto y condena moral. Su tesis diría, en resumen, que las turbulencias económicas han enloquecido a amplios sectores de la población que, al cambiar de preferencias electorales o adherirse a nuevas identidades políticas, han pasado de individuos racionales a turba airada e infantil, presa de demagogos que promulgan un imposible regreso al pasado. En este análisis no hay explicación alguna del fenómeno que no pase por la denigración de la gente común. Para los conservadores, las repúblicas, los estados, han de ser defendidos de una excesiva presencia e intervención popular en ellos. Las élites no tienen bajas pasiones pero las masas sólo pueden albergar sentimientos animalescos. Tras décadas de utopía neoliberal que rezaba que se podían tener “democracias sin pueblo”, el regreso del deseo de pertenecer a una comunidad y afirmar valores colectivos sólo puede ser leído por los conservadores de distinto pelaje como un virus de irracionalidad. Más que un análisis político hay un análisis climatológico o epidemiológico. Las instituciones nacionales o europeas, las políticas económicas o el propio comportamiento de la élite son así liberados de cualquier autocrítica. Para ellos, hay que salvar a nuestras democracias de sus respectivos demos.

Que la socialdemocracia se haya apuntado a esta corriente es sólo una muestra de su subalternidad intelectual a los conservadores, que explica en buena parte su subalternidad política y electoral.

Del otro lado del espectro ideológico tradicional, la recepción de los cambios en marcha no es mucho más profunda. En general, la izquierda se caracteriza por una escasa capacidad de victoria acompañada de una elevadísima y poco justificada arrogancia moral e intelectual. De la misma manera que siempre está a la espera de la crisis económica definitiva, así toda innovación viene a confirmar lo que lleva siglos diciendo, incluso si son innovaciones contra las pautas marcadas. Para la izquierda tradicional, la receta general suele ser doble ración de sí misma. Así que de la emergencia de fenómenos calificados como “populistas” tiende a deducir:

1- Que ha vuelto la política “de clase”. Aunque la identidad de clase no sea la que movilice a los perdedores de la globalización en apoyo a fuerzas políticas que prometen reconciliar la patria con el pueblo, aunque la identidad nacional juegue, por ejemplo, un papel mucho más importante y sea la superficie de inscripción para una alianza heterogénea de sujetos sociales, la izquierda lee de ello lo que ya sabía. Así, por ejemplo, si Marine Le Pen es la primera opción entre los sectores asalariados, esto sólo demuestra que hay que persistir en el discurso de clase. Las identidades políticas son, en esta mala comprensión, apenas un truco comunicativo sobre la “realidad” económica. Así no hay manera de entender que millonarios como Trump o Le Pen se erijan exitosamente en tribunos de la plebe. Descalificarlo como “engaño” es una manera de no tener que pensar y de asumir lo que de real tiene esa identificación, le guste a uno más o menos. De no entender por qué en muchos casos son fuerzas reaccionarias las que están construyendo una idea de pueblo que ofrece pertenencia y seguridad a sectores golpeados por el miedo o la incertidumbre.

2- Que hay una verdad dura y rotunda que debe ser proclamada, y que proclamarla conduce necesariamente a la victoria. La función de la política ya no sería generar horizontes compartidos en torno a los que agregar mayorías, sino rasgar los velos que impiden que se sepa una escandalosa verdad que, una vez conocida, provocará la indignación y movilización popular. Como señala Slavoj Zizek, el orden actual no se sostiene por ninguna ocultación o conspiración, de hecho ni siquiera oculta sus infamias. Se sostiene, en cambio, por su capacidad para desarticular, arrinconar o desprestigiar cualquier posible alternativa. El consentimiento hoy no descansa en una ingenua ilusión con respecto a nuestro presente, sino en una creencia cínica de que es el único posible. Las fuerzas transformadoras no tienen entonces como labor “contar la verdad” sobre los tejemanejes oscuros de los de arriba, sino “construir la verdad” de una certeza posible, de la confianza en un orden alternativo, al mismo tiempo deseable y realizable.

3- Estrechamente conectado con esto, la izquierda tradicional puede verse tentada de entender los fenómenos populistas, sean de signo progresista o reaccionario, exclusivamente como fenómenos “destituyentes”. Según esta visión, estaríamos en una época de derrumbamiento del orden y situarse en “los extremos” sería una decisión inteligente, puesto que por doquier triunfan las opciones que impugnan a las élites tradicionales y proclaman el “que se vayan todos”. Considero que este es un grave error que puede tener una dramática consecuencia política: la de dejar a las fuerzas progresistas como cuñas de protesta, fuera de toda posibilidad de gobierno salvo en contados casos de excepcionalidad, y por tanto impotentes, sin poder para confrontar realmente con las fuerzas oligárquicas que hoy se imponen por encima de las necesidades y demandas de las mayorías sociales. Me ocupo de esta cuestión más en detalle a continuación.


Algo más que ira. El péndulo de la destitución y el orden.

 

Una incorrecta comprensión de los fenómenos populistas podría deducir que son, efectivamente, “hijos de la ira”, como titulara Salvados su por lo demás excelente programa, o como la famosa portada de El País en la que “Podemos supera a PP y PSOE impulsado por la ira ciudadana”. Desde esta perspectiva, en lo que el constitucionalista norteamericano Ackerman llama las “épocas calientes” de la historia política, gana quien sea más iconoclasta, más confrontativo, más polarizador. Según esta ecuación, los tiempos actuales nos estarían enseñando que, a mayor dureza, más iniciativa política.

Esta tesis se deja fuera al menos dos consideraciones centrales. Una sobre la propia naturaleza del populismo y la otra sobre su aterrizaje en diferentes entornos institucionales.

La primera tiene que ver con entender todo discurso populista como construido en una tensión entre la denuncia de una minoría privilegiada e incapaz, nociva para el bienestar general, y la promesa de la reconciliación de la comunidad una vez el poder político esté al servicio ya no del país oficial sino de los intereses del país real. Si se confunde el populismo con un conjunto de ropajes ambivalentes para tiempos revueltos y destituyentes se entienden mal los fenómenos en ascenso pero, al mismo tiempo, se ata intelectualmente la suerte de los desafiadores a la excepcionalidad, estrechando así su horizonte de oportunidad y ubicándolos en una esquina de la política nacional, auguradores de catástrofes y del advenimiento mientras los partidos tradicionales hegemonizan la cotidianidad.

Es posible que los socialdemócratas no entiendan que en tiempos de crisis no hay construcción de voluntad popular sin señalar a un adversario, y que si no es por oposición a los de arriba, a la minoría oligárquica, puede ser que el pueblo se construya por oposición a los de más abajo, a los inmigrantes o a los más pobres y receptores de ayudas públicas. Si así fuera, estarían presos, sin darse cuenta, de la ensoñación neoliberal de que es posible un mundo sin adversarios. Ese es, en el fondo, un deseo totalitario y antidemocrático, porque no deja espacio a la discusión, a la propuesta de formas nuevas de hacer las cosas, a la expresión de afectos o pasiones. Todo lo que queda fuera del orden único sería así materia de orden público, psiquiatría o de la industria del ocio y la estética. “En una sociedad consensuada no queda lugar para la rebeldía”, cantaba en 1994 Habeas Corpus expresando ese viejo sueño totalitario de clausurar el futuro. De este modo, creyéndose más demócratas que nadie por defender el consenso, estarían desarmando ideológicamente a los sectores que sufren, incapaces de señalar una causa, un responsable (y adversario), una frontera que delimite los campos y construya el nosotros.

Pero al mismo tiempo, como he señalado, las fuerzas que aspiran a construir un pueblo (necesariamente nuevo) -y no a engordar una facción del mismo- portan siempre un proyecto de reconciliación de la comunidad -o al menos de su 99%, la parte que ha de volverse el todo: plebs que ha de volverse populus. Es decir, una promesa de restablecimiento del orden. Si la promesa se hace contra otros más débiles y el orden no se percibe como construcción democrática sino como expresión de algún tipo de esencialismo histórico, estaremos ante un populismo reaccionario.

Si, por el contrario, la plebs se levanta contra aquellos verdaderamente poderosos y el orden a construir no es cerrado ni está prescrito, sino que es un equilibrio entre los deseos de la nueva mayoría y las instituciones republicanas para su contrapeso, entonces estamos ante un populismo democrático y progresista. En el populismo reaccionario, el pueblo se expresa inequívocamente y solo una vez, restableciendo alguna suerte de orden natural; en el progresista se reconoce el carácter democrático y contingente de la comunidad, lo que supone una importancia decisiva de las instituciones y contrapesos que reflejen, protejan e integren la pluralidad existente.

En ambos casos, y esto es lo fundamental, la promesa destituyente –“que se vayan todos”- es creíble y puede ser hegemónica porque denuncia el desorden de los de arriba y propone a los de abajo como pilares de un orden cierto y al alcance. Propondré dos ejemplos de la actualidad:

Trump no es sólo un patán que protagoniza constantes salidas de tono que le permiten generar titulares ruidosos. También es, de alguna manera, quien ofrece una alternativa creíble a sectores amplios que se sienten olvidados. No sólo fija como enemigos a los políticos de Washington y a los inmigrantes, también propone “hacer américa grande de nuevo”: una utopía -reaccionaria, pero utopía- creíble y fácil de imaginar. Es creíble en su dureza contra el establishment que habría traicionado a los norteamericanos porque al tiempo es portador de una oferta de orden. No es tampoco el candidato del antagonismo total: golpea a los “burócratas” pero libera de toda culpa a los grandes capitalistas norteamericanos, los que han multiplicado sus patrimonios en los años en que más se han ensanchado las desigualdades. Es outsider ma non troppo: se presenta como ajeno al mundo político pero se preocupa de encarnar bien el mito del empresario hecho a sí mismo. Tiene un pie en el rechazo a lo existente y otro muy anclado en el sentido común (conservador pero también popular) de Estados Unidos.

Por su parte, Marine Le Pen no es su padre. No es sólo una dirigente escandalizadora y polarizadora -que también- sino que, como bien explica en sus artículos Guillermo Fernández, se ha preocupado de librar un combate narrativo para apropiarse de las nociones de la tradición republicana francesa, así como de ser quien pueda enarbolar la bandera de “volver a poner a Francia en orden”. En ambos casos vemos un pie en la impugnación y otro en una promesa creíble de orden; un pie en el cambio y otro en el sentido común ya existente. Se pueden, por supuesto, imaginar nuevas formas de construcción hegemónica y nuevos contenidos, opuestos a los de las fuerzas reacionarias; de hecho se deben. Pero ha de partirse siempre de este equilibrio, de la comprensión de la naturaleza contradictoria sin la cual no hay posibilidad de hegemonía. Afirmar sólo una parte de la ecuación, quedarse sólo con una posición del péndulo, equivale a quedarse con ninguna.

 

Estado, comunidad y protección frente a la incertidumbre

 

La segunda consideración es la que concierne al grado de desarrollo del Estado y las instituciones en cada país. Las fuerzas políticas que surgen en Europa y Estados Unidos en medio de esta “época caliente” o “momento populista” tienen al menos una diferencia fundamental con las que surgen en países de la periferia del sistema-mundo: irrumpen en Estados densos, complejos y bien implantados, que monopolizan la gestión del territorio y la violencia, que ofrecen un alto grado de institucionalización y por tanto de la administración de los comportamientos, las expectativas y las creencias. Esto marca de forma definitiva los posibles recorridos, como sabemos desde hace tiempo. Ya Gramsci, en su estudio de las diferencias entre Rusia e Italia, abordaba sus implicaciones estratégicas: la “guerra de asalto” de los revolucionarios de Oriente no podía desarrollarse de la misma manera en Occidente, que tiene en las trincheras ideológicas, en la guerra de posiciones de las instituciones y la sociedad civil, su campo de batalla decisivo por el sentido común de época.

En general, podemos decir que el grado de rupturismo que sea asumible por una mayoría de la población tiene una relación directamente proporcionalidad con el nivel de descomposición institucional. En países con administraciones que ordenan la vida de los ciudadanos -y los construyen así más como “ciudadanos” que como “pueblo” salvo quizás en momentos de alta intensidad política- la disputa política sigue más la forma de una guerra de posiciones en el Estado, en el que es necesario arrebatar al adversario su prestigio, su capacidad de infundir confianza a amplios y diversos sectores sociales, su capacidad de reclutar y formar cuadros de gestión y dirección pública y su capacidad de articular una amplia red detrás de un proyecto de Estado. Máxime cuando el contenido principal de la crisis política, de la fractura entre representantes y representados, es una percepción de los representados de que los de arriba se han saltado sus propias normas y han dado la espalda a aquellos para los que deberían trabajar: el pueblo.

Este dato es de crucial importancia: no es solo que las élites no hayan contado con los de abajo últimamente para dirigir el país -nunca lo han hecho, en realidad- es que incluso han renunciado a integrarlos de forma pasiva como antaño, a otorgarles un lugar siquiera subordinado, y han creído que podían permitirse chocar directamente contra ellos. Hay así un componente conservador o “nostálgico” en la contestación a las élites que las fuerzas progresistas no pueden obviar o le regalarán nuestro tiempo a los reaccionarios: un deseo explícito o implícito de “volver a los pactos de posguerra” de una enorme efectividad política, por mucho que economistas y ecólogos adviertan con razón de su imposibilidad material. Cuando las fuerzas populares profetizan las siete plagas de Egipto como condición del cambio, nuestras sociedades suelen preferir, con buen tino, la conservación de lo existente. Su función histórica debe ser, más bien, la de representar ese anhelo nostálgico al tiempo que le da una respuesta innovadora y transformadora en el día a día para reconstruir un nuevo pacto social del S. XXI que equilibre la balanza y derrote la ofensiva codiciosa de los de arriba.

El contenido del radicalismo democrático posible y necesario en nuestro tiempo, por tanto, no es el de romper los acuerdos sociales sino fundarlos de nuevo, no es aumentar la incertidumbre sino reducirla, no es “rasgar el orden” sino restablecerlo: infundir capacidades y confianza en los de abajo, ampliar su radio de acción, fortalecer sus vínculos como comunidad y los dispositivos institucionales a su servicio. En la medida en que son los sectores oligárquicos quienes están a la ofensiva y dan por rotos los contrapesos y los acuerdos y garantías de los pactos sociales, en la medida en que hoy la dirección de los privilegiados es la chapuza, la desorganización y el cortoplacismo, es imperativo construirles como antisistema y levantar proyectos transversales y nacional-populares que ofrezcan amplios y duraderos acuerdos sociales con las necesidades de las mayorías olvidadas en el centro. La ofensiva de los privilegiados es fiera en términos políticos y económicos pero considerablemente débil en términos culturales: no ofrece horizontes atractivos para la mayoría. La resignación y el miedo son mecanismos defensivos pero no pilares sólidos para fundar un orden. En esa brecha se ubican las posibilidades de recuperación de una idea democrática, cívica y solidaria de Patria y, consecutivamente, de Europa.

Una virtud de los proyectos nacional-populares es que asumen la composición cultural e ideológica de las sociedades en las que se despliegan. Ello no para quedarse quietos, pero tampoco para actuar como vanguardia consciente que “ilumina”, “desvela la verdad” o pone “frente a las contradicciones centrales” -el abanico de metáforas del mecanicismo tradicional de la izquierda es al respecto muy amplio- a unas mayorías que desprecia, en lo que Eugenio del Río llama “pensamiento de minoría”. Los proyectos nacional-populares están más lejos de la noción de "ideología” y más cerca de la de “sentido común”, y se aplican a construir o resignificar mitos populares, enraizados en el imaginario colectivo, que puedan ser movilizados contra las élites pero que sean al mismo tiempo portadores de una promesa creíble de seguridad.

Como hemos visto a lo largo de la vibrante campaña electoral francesa de los últimos meses, parece evidente que el nuevo tiempo aparece marcado por un deseo creciente de pertenencia comunitaria, protección estatal y soberanía popular -entendida como el poder de la gente corriente- frente a unas élites masivamente tenidas por despreocupadas, endogámicas e incapaces de ofrecer certidumbre o identidad. Es una urgencia democrática que en esa dicotomía entre proyectos comunitarios y proyectos neoliberales, el primer polo lo ocupen fuerzas progresistas en lugar de fuerzas xenófobas y reaccionarias. Para ello necesitamos una buena comprensión de los fenómenos populistas, que nos aleje de los viejos errores, y una práctica política a la altura, que mantenga como triple brújula la transformación aquí y ahora de la vida de la gente, la inequívoca vocación de mayorías y la inmediata vocación de gobierno.

 

 

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Venezuela desde adentro: siete claves para entender la crisis actual

 

No es posible entender la crisis actual en Venezuela sin analizar en conjunto los factores que se desarrollan ‘desde adentro’, y que no son explicados en su conjunto por los principales medios de comunicación. Planteamos siete claves de la crisis actual en donde se resalta que no se puede comprender lo que pasa en Venezuela sin tomar en cuenta la intervención foránea y que el concepto de ‘dictadura’ ni explica el caso venezolano ni es una especificidad regional de ese país. A su vez planteamos que se están desbordando el contrato social, las instituciones y los marcos de la economía formal y que se está canalizando el devenir y las definiciones políticas de la actual situación por la vía de la fuerza y a través de un buen número de mecanismos informales, excepcionales y subterráneos. Proponemos que el horizonte compartido de los dos bloques partidarios de poder es neoliberal, que estamos ante una crisis histórica del capitalismo rentístico venezolano y que comunidades, organizaciones populares y movimientos sociales se enfrentan a un progresivo socavamiento del tejido social.

El trato que se le da a Venezuela en los grandes medios de comunicación internacionales es sin duda especial en todo el mundo. No tenga dudas que hay demasiadas tergiversaciones, demasiado maniqueísmo, demasiados slogans, demasiadas manipulaciones y omisiones.

Más allá de las versiones cretinizantes de la neolengua mediática que interpreta todo lo que ocurre en el país en clave de ‘crisis humanitaria’, ‘dictadura’ o ‘presos políticos’, o bien de la narrativa heroica de la Venezuela del ‘socialismo’ y la ‘revolución’ que interpreta todo lo que ocurre en el país en clave ‘guerra económica’ o ‘ataque imperial’, hay muchos temas, sujetos y procesos que son invisibilizados, que ocurren mar adentro y que esencialmente constituyen el escenario político nacional. No es posible entender la crisis actual en Venezuela sin analizar en conjunto los factores que se desarrollan ‘desde adentro’.

El criterio de acción e interpretación basado en la lógica ‘amigo-enemigo’ responde más a una disputa entre élites de los partidos políticos y grupos económicos que a los intereses fundamentales de las clases trabajadoras y la defensa de los bienes comunes. Es necesario apostar por miradas integrales del proceso de crisis y conflicto nacional, que contribuyan a trazar las coordenadas para trascender o enfrentar la coyuntura actual.

Presentamos 7 claves para su comprensión, analizando no solo la disputa gobierno-oposición, sino también procesos que se están desarrollando en las instituciones políticas, en los tejidos sociales, en las tramas económicas, al tiempo que se resaltan las complejidades sobre el neoliberalismo y los regímenes de gobierno y gobernanza en el país.

 

I. No es posible comprender lo que pasa en Venezuela sin tomar en cuenta la intervención foránea

 

El rico y vasto conjunto de los llamados ‘recursos naturales’ del país; su posición geo-estratégica; su desafío inicial a las políticas del Consenso de Washington; su influencia regional para la integración; así como sus alianzas con China, Rusia o Irán; le otorgan un notable significado geopolítico a Venezuela. Sin embargo, hay sectores intelectuales y mediáticos que continuamente buscan obviar las muy fluidas dinámicas internacionales que impactan y determinan el devenir político en el país, donde resalta el persistente accionar intervencionista del Gobierno y los diferentes poderes fácticos de los Estados Unidos.

En este sentido, estos sectores se encargan de ridiculizar la crítica al imperialismo, y presentan al Gobierno Nacional como el único actor de poder en juego en Venezuela, y por ende el único objeto de interpelación política.

Sin embargo, desde la instauración de la Revolución Bolivariana se ha desarrollado un intenso intervencionismo estadounidense hacia Venezuela, el cual se ha recrudecido y tornado más agresivo a partir de la muerte del presidente Chávez (2013) y del contexto de agotamiento del ciclo progresista y restauración conservadora en América Latina. Vale recordar la Orden Ejecutiva firmada por Barack Obama en marzo de 2015 en la cual se declaraba a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de los EEUU –‘an unusual and extraordinary threat to the national security and foreign policy of the United States’[1]. Ya sabemos qué le ha ocurrido a los países que son catalogados de esta manera por la potencia del norte.

Actualmente, además de las amenazantes declaraciones del Jefe del Comando Sur, el Almirante Kurt W. Tidd (6 de abril de 2017), planteando que la ‘crisis humanitaria’ en Venezuela podría obligar a llevar adelante una respuesta regional –‘The growing humanitarian crisis in Venezuela could eventually compel a regional response’[2]–, y de la evidencia de la agresividad de la política exterior de Donald Trump con el reciente bombardeo a Siria, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, encabeza junto a varios países de la región el intento de aplicación de la Carta Democrática para abrir un proceso de ‘restitución de la democracia’ en el país.

Los ideólogos y operadores mediáticos de la restauración conservadora en la región se muestran muy preocupados por la situación de Derechos Humanos (DDHH) en Venezuela, pero no logran explicar en sus análisis porque extrañamente no se hace ningún esfuerzo supranacional del mismo tipo frente a la espantosa crisis de DDHH en países como México y Colombia. En este sentido parece que la indignación moral es relativa y prefieren callar.

Sea pues, por razones de intencionalidad política o ingenuidad analítica, estos sectores despolitizan el rol de los organismos supranacionales desconociendo las relaciones geopolíticas de poder que los constituyen, que hacen parte de su propia naturaleza. Una cosa es una lectura paranoica de todas las operaciones impulsadas por estos organismos globales y otra muy diferente es una interpretación puramente procedimental de su accionar, obviando los mecanismos de dominación internacional y control de mercados y de recursos naturales que se han canalizado a través de estas instituciones de gobernanza global y regional.

Pero hay algo importante que agregar. Si hablamos de intervención, no podemos solo hablar de los EEUU. En Venezuela hay crecientes formas de intervencionismo chino en la política y las medidas económicas que se han ido tomando, lo que apunta a pérdidas de soberanía, incremento de la dependencia con la potencia asiática y procesos de flexibilización económica.

Una parte de la izquierda ha preferido callar estas dinámicas, dado que parece que la única intervención que merece ser señalada es la estadounidense. Pero ambas vetas de injerencia foránea se están desarrollando para favorecer la acumulación capitalista transnacional, la apropiación de ‘recursos naturales’ y para nada tienen que ver con las reivindicaciones populares.

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II. El concepto de ‘dictadura’ no explica el caso venezolano

 

Casi desde el inicio de la Revolución Bolivariana se ha tildado a Venezuela de ser una ‘dictadura’. Este concepto sigue siendo objeto de amplios debates en la teoría política debido a que ha sido desafiado por las transformaciones y complejización de los regímenes y ejercicios de poder contemporáneos, sobre todo en la actual época globalizada, lo que plantea serios vacíos e imprecisiones en sus definiciones.

La ‘dictadura’ suele estar asociada a regímenes políticos o tipos de gobierno en los cuales todo el poder está concentrado, sin limitaciones, en una sola persona o un grupo de ellas; hay una ausencia de división de poderes; ausencia de libertades individuales, de libertad de partidos, libertad de expresión; e incluso en ocasiones el concepto ha sido vagamente definido como ‘lo opuesto a la democracia’.

El término ‘dictadura’ en Venezuela ha sido utilizado y masificado en la jerga mediática de manera bastante superficial, visceral y de una forma moralizante, prácticamente para plantearlo como una especie de especificidad venezolana, distinguiéndose así de los otros países de la región, donde en teoría sí habría regímenes ‘democráticos’.

El asunto es que en Venezuela en la actualidad difícilmente se puede decir que todo el poder está concentrado sin limitaciones en una sola persona o un grupo de ellas, debido a que en el país estamos ante un mapa de actores, que si bien es jerarquizado, es a la vez fragmentado y volátil –sobre todo después de la muerte del presidente Chávez–, en tanto la existencia de diversos bloques de poder que pueden aliarse o bien estar enfrentados entre ellos y que desborda la dicotomía gobierno-oposición.

Aunque exista un gobierno con un componente militar importante, con crecientes expresiones de autoritarismo y con cierta capacidad de centralización, el escenario es altamente movedizo. No hay dominación total de arriba hacia abajo, y hay cierta paridad entre los grupos de poder en disputa. En cambio el conflicto podría desbordarse, caotizando aún más la situación.

El hecho de que la oposición venezolana controle la Asamblea Nacional, la cual ganó contundentemente por la vía electoral, señala además que antes que una pura ausencia de división de poderes, hay en cambio una disputa entre ellos, hasta ahora favorable a la combinación Ejecutivo-Judicial.

Antes pues que hablar de un régimen político homogéneo, estamos ante una amplia y conflictiva red de fuerzas. La metástasis de la corrupción hace que el ejercicio del poder se descentralice aún más, o bien se dificulte su centralización por parte del Poder Constituido.

Lo que sí tiene que ver con el viejo concepto romano de dictadura, es que en este contexto el Gobierno nacional está gobernando por medio de decretos y medidas especiales en el marco de un declarado ‘estado de excepción’, que se oficializa desde principios de 2016. En nombre de la lucha contra la guerra económica, el avance de la delincuencia y del paramilitarismo, y los avances subversivos de la oposición, numerosas mediaciones institucionales y procedimientos democráticos están siendo omitidos. Destacan por su gravedad políticas de seguridad como la Operación de Liberación del Pueblo (OLP), que representan intervenciones de choque directas de los cuerpos de seguridad del Estado en diferentes territorios del país (rurales, urbanos, barrios periféricos), para “combatir el hampa”, los cuales suelen tener polémicos saldos en muertes; la paralización del referéndum revocatorio; la suspensión de las elecciones a gobernación en 2016 sin todavía quedar claro cuando se realizarán; crecientes represiones y excesos policiales ante el descontento social producto de la situación en el país; y un incremento de procesos de militarización, resaltando las zonas fronterizas y las declaradas de ‘recursos naturales estratégicos’.

Este es el mapa político que, junto a las diversas formas de intervención foránea, configuran el escenario de guerra de baja intensidad que atraviesa prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana de los venezolanos. Es este el marco en el que se desenvuelven las libertades individuales, la oposición y pluralidad partidaria, la convocatoria y realización de marchas, expresiones de disidencia y críticas en los medios de comunicación, entre otras formas de la llamada democracia en Venezuela.

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III. En Venezuela se están desbordando el contrato social, las instituciones y los marcos de la economía formal

 

Si hay algo que podría definirse como una especificidad del caso venezolano es que su escenario socio-político actual está desgarrado, profundamente corrompido y altamente caotizado. Hemos sostenido que en el país estamos ante una de las crisis institucionales más severas de toda América Latina[3], haciendo referencia con esto al conjunto de las instituciones jurídicas, sociales, económicas, políticas, entre otras, que conforman la República venezolana.

La crisis histórica del modelo de acumulación rentista petrolero, la metástasis de la corrupción en el país, severas vulneraciones al tejido social desde el ‘período neoliberal’ y en especial desde 2013, y la intensidad de los ataques y disputas políticas, han desbordado en su conjunto los marcos de las instituciones formales de todos los ámbitos de la sociedad, canalizándose muy buena parte de las dinámicas sociales por la vía de mecanismos informales, subterráneos e ilegales.

En el ámbito económico, la corrupción se ha transformado en un mecanismo transversal y motorizador de distribución de la renta petrolera, desviando enormes sumas de divisas a discrecionalidad de unos pocos, y socavando las bases de la economía formal rentista. Esto ocurre de manera determinante con PDVSA[4], la principal industria del país, así como con fondos clave como el Fondo Chino-Venezolano o con numerosas empresas nacionalizadas.

El colapso de la economía formal ha hecho de la informalidad prácticamente uno de los ‘motores’ de toda la economía nacional. Las fuentes de oportunidades sociales, sea de ascenso social o de posibilidad de mayores ganancias, se encuentran con frecuencia en el llamado ‘bachaqueo’ de alimentos (el comercio ilegal, a altísimos precios, dirigidos al mercado negro)[5] u otras formas de comercio en los diversos mercados paralelos, sea de divisas, medicinas, gasolina, etc.

En el ámbito político-jurídico, el estado de derecho carece de respeto y reconocimiento por parte de los principales actores políticos, quienes no solo se desconocen mutuamente sino recurren a movidas políticas dispuestos a todo para vencerse el uno al otro. El Gobierno nacional enfrenta a las que considera las ‘fuerzas enemigas’ con medidas de excepción y conmoción, mientras que grupos de la oposición más reaccionarios despliegan operaciones violentas de vandalismo, confrontación y ataque a infraestructuras. En este escenario se ha mermado sobremanera el estado de derecho, haciendo muy vulnerable a la población venezolana.

Cada vez reina una mayor impunidad, la cual se ha expandido a todos los sectores de la población. Esto no solo hace que se enquiste aún más la corrupción, que luce indetenible, sino que implica que la población no espere nada del sistema de justicia, y cada vez más la ejerza con sus propias manos.

El colapso del contrato social genera tendencias de ‘sálvese quien pueda’ en la población. La fragmentación del poder también ha contribuido a que se generen, crezcan y se fortalezcan diversos poderes territoriales, como lo son los llamados ‘sindicatos mineros’ que controlan con armas minas de oro en el estado Bolívar, o bandas criminales que dominan sectores de Caracas como El Cementerio o La Cota 905[6].

El marco presentado implica nada más y nada menos que el devenir y las definiciones políticas de la actual situación en el país se están desarrollando en muy buena medida por la vía de la fuerza.

 

IV. La crisis de largo plazo del capitalismo rentístico venezolano (1983-2017)

 

El hundimiento de los precios internacionales del crudo ha sido determinante en el desarrollo de la crisis venezolana, pero no es el único factor que explica este proceso. Desde la década de los años 80 hay crecientes síntomas de agotamiento del modelo de acumulación basado en el extractivismo petrolero y la distribución de la renta que genera. La actual fase de caotización de la economía nacional (2013-hoy) es también producto del devenir económico de los últimos 30 años en el país. ¿Por qué?

Varias razones lo explican. Alrededor del 60% de los crudos venezolanos son pesados y extra-pesados. Estos crudos son económicamente más costosos y requieren mayor uso de energía y el empleo de procesamientos adicionales para su comercialización. La rentabilidad del negocio que alimenta al país va descendiendo con respecto a tiempos anteriores, cuando prevalecían crudos convencionales. Esto ocurre al mismo tiempo que el modelo exige cada vez más ingresos rentísticos y cada vez más inversión social no solo para paliar las crecientes necesidades de una población que sigue en aumento.

La hiper-concentración poblacional en las ciudades (más de 90%) promueve un uso de la renta orientado fundamentalmente en el consumo (de bienes importados) y muy poco en formas productivas. Las épocas de bonanza promueven el fortalecimiento del sector extractivo (primario) –los efectos de la llamada ‘Enfermedad Holandesa’– lo que vulnera notablemente a los ya débiles sectores productivos. Luego de finalizada la bonanza (como ocurrió a fines de los 70 y ahora desde 2014), la economía queda más dependiente y aún más débil para enfrentar una nueva crisis.

La corrupción socio-política del sistema también posibilita fugas y descentralizaciones fraudulentas de la renta, lo que impide el desarrollo de políticas coherentes de distribución para paliar la crisis

La creciente volatilidad de los precios internacionales del crudo, así como cambios en los balances de poder global en torno al petróleo (como la progresiva pérdida de influencia de la OPEP) tienen también significativos impactos en la economía nacional.

Mientras se desarrollan todos estos vaivenes económicos en el país, los recursos ecológicos se siguen socavando y agotando, lo que amenaza los medios de vida de millones de venezolanos para el presente y futuro.

La actual solución que impulsa el Gobierno nacional ha sido incrementar notablemente el endeudamiento externo, distribuir la renta de manera más regresiva para la población, expandir el extractivismo y favorecer al capital transnacional.

En suma, cualquiera de las élites que gobierne en los próximos años, tendrá que enfrentar, sí o sí, los límites históricos que se han alcanzado con el viejo modelo rentista petrolero. No bastará solo esperar un golpe de suerte para que los precios del petróleo suban. Se vienen trascendentales cambios y habrá que estar preparados para enfrentarlos.

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V. ¿Socialismo? en Venezuela se está llevando a cabo un proceso de ajuste y flexibilización económica progresivo

 

En el país se está desarrollando un proceso de ajuste progresivo y sectorizado de la economía, flexibilizando previas regulaciones y restricciones al capital, y desmantelando paulatinamente los avances sociales alcanzados en tiempos anteriores en la Revolución Bolivariana. Estos cambios aparecen enmascarados en nombre del Socialismo y la Revolución, aunque representan políticas cada vez más rechazadas por la población.

Destacan políticas como la creación de las Zonas Económicas Especiales, las cuales representan liberalizaciones integrales de partes del territorio nacional, una figura que entrega la soberanía a los capitales foráneos que pasarían a administrar prácticamente sin limitaciones dichas regiones. Se trata de una de las medidas más neoliberales desde la Agenda Venezuela implementada por el gobierno de Rafael Caldera en los años 90, bajo las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.

También resaltan la paulatina flexibilización de los convenios con las corporaciones foráneas en la Faja Petrolífera del Orinoco; liberalización de precios de algunos productos básicos; creciente emisión de bonos soberanos; devaluación de la moneda, creándose un tipo de cambio flotante (Simadi); aceptación de algunos trámites comerciales directamente en dólares, por ejemplo, en el sector turismo; o el fiel cumplimiento de los pagos de deuda externa y los servicios de la misma, lo que implica un recorte en las importaciones y consiguientes problemas de escasez de bienes de consumo básico.

Se está impulsando el relanzamiento de un extractivismo flexibilizado, apuntando fundamentalmente hacia las nuevas fronteras de la extracción, donde destaca el mega-proyecto del Arco Minero del Orinoco, el cual plantea instalar como nunca antes la mega-minería en un territorio de 111.800 kms2 de extensión, amenazando fuentes de vida claves para los venezolanos, en especial para los pueblos indígenas. Estos proyectos suponen además el atornillamiento por largo plazo a los esquemas de dependencia que produce el extractivismo[7].

Cabe destacar que estas reformas se combinan con el mantenimiento de algunas políticas de asistencia social, continuos aumento de los salarios nominales, algunas concesiones a demandas de las organizaciones populares y el uso de una narrativa revolucionaria e antiimperialista. Esto evidentemente tiene como uno de sus principales objetivos el mantenimiento de los apoyos electorales que quedan.

Estamos en presencia de lo que hemos llamado un ‘neoliberalismo mutante’, en la medida en la que se combinan formas de mercantilización, financiarización y desregulación con mecanismos de intervención estatal y asistencia social.

Parte de la izquierda ha estado muy enfocada en evitar la llegada de gobiernos conservadores al poder para así evitar la ‘vuelta del neoliberalismo’. Pero olvidan mencionar cómo gobiernos progresistas también avanzaron en varias medidas selectivas, mutantes e híbridas de perfil neoliberal, que finalmente afectan al pueblo y a la naturaleza[8].

 

VI. ¿La alternativa? El proyecto de los partidos de la ‘Mesa de la Unidad Democrática’ (MUD) es neoliberal

 

La derechista ‘Mesa de la Unidad Democrática’ (MUD) es el bloque predominante de la oposición partidista al Gobierno nacional, aunque una oposición de izquierda haya venido creciendo lentamente y es muy factible que lo siga haciendo. Esta izquierda crítica, al menos la más definida, no se identifica con la MUD por lo que no articula políticamente con esta.

La MUD no es un bloque homogéneo, y en cambio existen sectores que van, desde influyentes grupos radicales de extrema derecha –que podríamos llamar ‘uribistas’–, hasta llegar a algunos sectores de conservadurismo light, y de liberalismo elitario con cierta tendencia distribucionista. Estos diversos grupos tienen una relación conflictiva entre ellos y con eventuales careos y desplantes mutuos.

A pesar de sus diferencias, a los diferentes grupos de la MUD los une al menos tres factores fundamentales: su matriz ideológica, las bases de su programa económico y su agenda reaccionaria ante el Gobierno nacional y ante la posibilidad de una profunda transformación de corte popular emancipatorio. Nos referiremos a las dos primeras.

Su matriz ideológica está profundamente determinada por la teoría neoclásica y por el liberalismo conservador, enalteciendo obsesivamente la propiedad privada, el fin de la ‘ideologización’ por parte del Estado y el auge de las libertades empresariales e individuales.

Estos pilares ideológicos son más claros en la programática de este bloque que en sus propios discursos mediáticos, donde la retórica es simplista, superficial y llena de consignas. La síntesis más acabada de su modelo económico se encuentra en los ‘Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019)’[9]. Se trata de una versión neoliberal más ortodoxa del extractivismo petrolero, en relación al proyecto del actual Gobierno venezolano.

Destaca el hecho de que, a pesar de enarbolar la bandera del ‘cambio’ y la ‘Venezuela productiva’, su propuesta plantea llevar la extracción de petróleo en Venezuela hasta 6 millones de barriles diarios, poniendo énfasis en el incremento de las cuotas de la Faja Petrolífera del Orinoco. Aunque se acusen, riñan y señalen públicamente, las propuestas petroleras de Henrique Capriles Radonski (Petróleo para tu Progreso)[10] y Leopoldo López (Petróleo en la Mejor Venezuela[11]) son gemelas, y consensuan con el ‘Plan de la Patria’ 2013-2019 impulsado por el Gobierno nacional. El cambio anunciado no es más que otro atornillamiento con el extractivismo, más rentismo y desarrollismo, y las consecuencias económicas e impactos socio-ambientales y culturales que conlleva este modelo.

 

VII. La fragmentación del ‘pueblo’ y el progresivo socavamiento del tejido social

 

En todos estos procesos de guerra de baja intensidad y caos sistémico, el principal afectado es el pueblo trabajador. La potente cohesión socio-política que se configurara en los primeros años de la Revolución Bolivariana ha sufrido no solo un desgaste sino una progresiva desarticulación. Pero estas afectaciones han llegado incluso a la propia médula de los tejidos comunitarios del país.

La precariedad para cubrir las necesidades básicas de la vida cotidiana; los incentivos a la resolución individual y competitiva de los problemas socio-económicos de la población; la metástasis de la corrupción; la canalización de los conflictos y disputas sociales por la vía de la fuerza; la pérdida de referentes ético-políticos y el desgaste de la polarización debido al descrédito de los partidos; la agresión directa a experiencias comunitarias fuertes o importantes y a líderes comunitarios por parte de diversos actores políticos y territoriales; hacen parte de este proceso de vulneración de los tejidos sociales que apunta a socavar los verdaderos pilares de un potencial proceso de transformación popular-emancipatorio o de las capacidades de resistencia de la población ante un mayor avance de fuerzas regresivas en el país.

Mientras tanto, diversas organizaciones de base popular y movimientos sociales a lo largo y ancho del país insisten en construir una alternativa desde sus territorios. Los tiempos dirán cual será su capacidad de resistencia, adaptación y sobre todo su habilidad colectiva para articularse entre ellos y disputar con mayor fortaleza el rumbo del proyecto político nacional.

Si hay una solidaridad irrenunciable que debería impulsarse desde las izquierdas en América Latina y el mundo, debe ser con este pueblo luchador, ese que históricamente ha cargado sobre sus hombros la explotación y los costos de la crisis. Ese que frecuentemente ha desbordado y se ha re-apropiado de las calles buscando que sus demandas sean escuchadas y atendidas. Ese que en la actualidad se enfrenta a los complejos dilemas que suponen los actuales tiempos de reflujo y regresiones. Este pareciera que es el verdadero punto de honor de las izquierdas. El costo de darle la espalda a estas contra-hegemonías populares en nombre de una estrategia de conservación del poder podría ser muy alto.

 

Caracas, abril de 2017

 

Texto publicado originalmente en Alainet.org

 

Emiliano Terán Mantovani es sociólogo venezolano, ecologista político e investigador en ciencias sociales.

 

[1] https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2015/03/09/executi...

[2] http://www.southcom.mil/Portals/7/Documents/Posture%20Statements/SOUTHCO...

[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207450

[4] http://www.correodelorinoco.gob.ve/impacto/maduro-hay-que-ir-a-sanear-pr...

[5] http://www.eluniversal.com/noticias/economia/leon-bachaquero-invierte-40...

[6]http://efectococuyo.com/principales/van-al-menos-24-fallecidos-en-enfrentamientos-entre-cicpc-y-bandas-delincuenciales; http://www.radiomundial.com.ve/article/enfrentamiento-en-cota-905-deja-1...

[7] http://www.alainet.org/es/articulo/175893

[8] http://www.alainet.org/es/articulo/172285

[9] http://static.telesurtv.net/filesOnRFS/opinion/2015/12/09/mud_government...

[10] http://www.eluniversal.com/noticias/politica/plan-petroleo-para-progreso...

[11] http://www.leopoldolopez.com/en-la-mejor-venezuela-duplicaremos-la-produ...

 

Publicado enInternacional
Trumpgate: Rebelión en la Granja; Madurogate: El colapso

 

1. "Tonterias extremadamente ridículas"

Es absolutamente inédito que un almirante estadounidense se atreva a calificar públicamente al equipo presidencial, a que sirve, de "idiota" y "extremadamente ridículo". Pero, esto es exactamente lo que sucedió en el Congreso imperial, cuando fue interrogado el director de la agencia de espionaje más importante del mundo, la National Security Agency (NSA), el almirante Michael Rogers. Preguntado sobre la afirmación de los trumpistas, de que Obama había espiado a la campaña electoral republicana vía el servicio secreto británico GCHQ, "para no dejar huellas digitales estadounidenses", Rogers --cuya agencia intercepta 200 millones de mensajes al día (¡!)-- calificó tales alegatos públicamente como "nonsense" y "utterly ridiculous". "I have seen nothing on the NSA side that we ever engaged in such activity" or was asked to conduct surveillance of Trump by Obama, dijo Rogers. Es un inconfundible signo de debilidad de Trump, que tales enunciados del militar no hayan producido su inmediata destitución, por el colérico Mussolini de la Casa Blanca.

 

2. Los animales se organizan

No menos insólito es que la policía política del régimen, el FBI, investigue formalmente a un Presidente en funciones, que ni siquiera ha compuesto su equipo de gobierno y lleva menos de tres meses en la Casa Blanca. La policía política (FBI) confirmó también ante el Comité de Inteligencia del parlamento (House Intelligence Committee) que está indagando vínculos entre el equipo de Trump y Rusia. Propició una cachetada adicional al Duce, al insistir categóricamente que no existe "evidencia empírica" para sostener las acusaciones de Trump contra Obama. Llevando la embestida contra Trump aún más lejos, el poderoso Comité de Inteligencia, que tiene accesos a secretos de Estado (arcana imperii), que son vetados para la mayoría de los Congresistas, convocó a una investigación "independiente" sobre las relaciones entre el equipo del oligarca inmobiliario y del tovarich ruso, Vladimir Vladimirovich Putin; Buddha (iluminado) de la geopolítica global.

 

3. Colapsa el castillo de naipes

Desde que el embaucador Trump entró en la Casa Blanca ha andado de derrota en derrota. Una de sus grandes mentiras fue que había organizado y conducido una empresa transnacional y que por eso sabía cómo manejar el gigantesco ecosistema nacional y global del Imperio. La verdad es que su experiencia de management es la de una especie de hotel boutique y que cuando quiso organizar negocios transnacionales, fracasó. Y así le ha ido con la Casa Blanca. Las dos versiones de su veto islámico han sido bloqueadas por jueces y son boicoteadas por ciudades y ciudadanos. Su asesor de Seguridad Nacional, el lobbyista profesional y General retirado, Michael Flynn, tuvo que renunciar por mentiras sobre sus relaciones con Rusia. Su propuesta de Secretario de Trabajo, Puzder, fue derrotado antes de entrar en batalla. En el Pacífico y Asia ha perdido la iniciativa estratégica ante China, y en Eurasia ante la alianza estratégica Rusia-China. Su prestigio y el de Estados Unidos anda por los suelos en la política global y dentro del país.

 

4. Derrota humillante

La derrota más estrepitosa y dañina la acaba de sufrir en el Congreso. Su criminal propuesta de liquidar el seguro social de Obama (Affordable Care Act) en la Cámara Legislativa, fue retirada por falta de apoyo de los dos partidos políticos de la plutocracia. Resignado, el tóxico líder republicano Paul Ryan declaró que tendremos que vivir con el Obamacare para el futuro previsible: "We’re going to live with Obamacare for the foreseeable future." Tiene razón Hillary Clinton cuando dice que es un triunfo para el pueblo estadounidense. De hecho, es el triunfo de la movilización de los ciudadanos contra uno de los más infames y mentirosos ataques oligárquicos de Trump. En términos de Animal Farm de George Orwell, se trata del colapso de la hegemonía del jefe cerdo Napoléon sobre los animales de la granja.

 

5. Plomo o impeachment

Los dueños del complejo militar-industrial-de inteligencia de Estados Unidos, junto con Wall Street y Silicon Valley, son los amos del país. Son el núcleo de la oligarquía imperial que gobierna a la Unión Americana desde hace más de dos siglos y, a la sociedad global, desde hace siete décadas. Frente a esa power elite (C. Wright Mills), cualquier Presidente es esencialmente un Calibán que ejecuta órdenes. Si se le ocurre rebelarse o pretende asumir demasiada autonomía, paga un alto precio: John F. Kennedy con un balazo, Nixon con la destitución por impeachment (juicio político). Ambas vías de remoción son tan americanas como Grandma´s apple pie. No sabemos cuál de los dos le espera a Trump, pero es obvio que sus espacios de maniobra se reducen vertiginosamente. Es el presidente estadounidense menos popular desde 1945, con un 58% de los ciudadanos desaprobando su gestión (Gallup). Lo que lo mantiene a flote es, esencialmente, la expectativa de sectores de la "billionaire class" (B. Sanders), de reducir fuertemente sus impuestos corporativos y, la mafia jerárquica del Partido Republicano.

 

6. Goetterdaemmerung: el Ocaso de los Dioses

En mi artículo del 21 de febrero ("Trump y Maduro en caída libre"), escribí que Maduro y Trump son almas gemelas en una realidad virtual. Que el presidente venezolano y su régimen autocrático, al igual que el delincuente político Trump, se hunde cada vez más en su burbuja de delusiones y mentiras; que tiene como única salida pactar una Solución sandinista debilitada con sus adversarios y negociar el asilo político para él y los demás responsables del desastre, en Cuba, Rusia o China. Bueno, esta posibilidad ya desapareció, porque la solicitud pública de ayuda de Miraflores a la ONU significa el primer reconocimiento público de la camarilla en el poder que su modelo y gestión ha fracasado rotundamente. Maduro alzó la bandera blanca de la rendición (casi) incondicional. En consecuencia, y semejante al caso de Trump, la oligarquía retomará pronto el poder y reforzará los filtros de acceso a las palancas del poder estatal para los advenedizos. Ignominioso fin del episodio socialdemócrata-populista en Venezuela y grave hipoteca para el futuro de su pueblo.

 

 

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El historiador Rutger Bregman.

 

El pensador holandés propone repartir dinero gratis y la jornada laboral de 15 horas para acabar con la desigualdad

 

El historiador Rutger Bregman (Westerschouwen, Holanda, 1988) irrumpió en el debate ideológico de su país hace ya tres años con la publicación de su ensayo Utopía para realistas. El texto se divulgó primero en Internet, en la web The correspondent. La industria editorial se sumó más tarde al fenómeno, que llega ahora a España de la mano de Salamandra. Colaborador en medios como The Washington Post o The Guardian, Bregman cree viable sacudir el capitalismo con propuestas como la renta básica universal, reducir las jornadas laborales a 15 horas semanales o abrir fronteras para acabar con la desigualdad.

 

Pregunta. En el sur de Europa el debate ahora se centra en cómo seguir financiando el Estado del bienestar. ¿Ve viable añadir al sistema una renta básica universal?

Respuesta. La renta básica es un complemento de las partes fundamentales de la sociedad del bienestar que debería añadirse a la salud y la educación pública. Pero hay cosas que esta renta podría reemplazar, en especial a subsidios como el de paro, que se ha convertido en un sistema increíblemente burocrático y paternalista y que no funciona.

 

P. ¿Entonces los ciudadanos dejarían de cobrar cuando estuvieran desempleados?

R. La renta básica es la planta cero de la distribución y es incondicional. La obtendrían todos: ricos y pobres.

 

P. ¿Y cómo se financiaría?

R. Como he dicho, reemplazaría algunas partes de la sociedad del bienestar. Pero la renta básica es una inversión. Hay muchas pruebas científicas que demuestran de que la pobreza es enormemente cara: genera más delincuencia, peores resultados académicos, enfermedades mentales... Sería mucho más económico erradicar la pobreza que combatir los síntomas que provoca.

 

P. Critica al Estado por “supervisor” o “paternalista”, ¿pero no cree que debe controlarse de algún modo cómo se emplean los recursos públicos?

R. Los pobres son los auténticos expertos en sus propias vidas. Creo en la libertad individual y la gente sabe qué debe hacer con su vida, pero ahora vivimos de lleno en una sociedad de burócratas y paternalistas. Las investigaciones demuestran que lo mejor es dar directamente el dinero directamente a quien lo necesita en lugar de destinarlo a inspectores y burocracia. A mucha gente le preocupa que la renta básica se derroche en drogas o alcohol, pero en el pasado ha habido experiencias que concluyen que ha funcionado sobradamente bien.

 

P. ¿Esa no es la actitud que esta semana ha mostrado el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, cuando en referencia a los países del sur de Europa decía que uno no podía gastarse dinero en mujeres y alcohol y luego pedir dinero?

R. Me gustaría disculparme en nombre de mi país por ello. La buena noticia es que probablemente él pronto ya no trabajará en ese sitio. Sí, es un gran ejemplo de la falta de confianza que las grandes instituciones tienen en la gente normal. Todo ese dinero, en realidad, no fue a los bolsillos ni de los basureros ni de los limpiadores ni de los profesores, sino de los banqueros. En el libro trato de expresar una idea más optimista de lo que podemos conseguir como sociedad. Mi generación está harta de políticos como Dijsselbloem, que ponen a los ciudadanos en contra de otros ciudadanos.

 

P. En el libro es muy crítico con la izquierda socialdemócrata por su discurso "perdedor". ¿Cómo debe renovarlo?

R. Los socialdemócratas han sido completamente aplastados en las últimas elecciones generales en Holanda. Han perdido el rumbo y no tienen ideas para aportar. Dijsselbloem es el mejor ejemplo del tecnócrata y de esa percepción de que los hombres con traje saben mejor lo que nos conviene. Y esa idea ha desembocado en la irrupción del populismo de derechas. La tecnocracia y el populismo están convencidos que solo hay una receta que va a funcionar, y lo que nos conviene es el pluralismo. El problema de la izquierda hoy es que solo sabe a qué se opone. Se ha quedado en una noción muy paternalista, de ayudar a quien lo necesita. Debemos darle la vuelta a ese discurso por completo. Por ejemplo, reivindicar la meritocracia. Si nos la tomamos en serio, muchos maestros deberían cobrar más y muchos banqueros tener incluso un sueldo negativo por destruir riqueza. Ese es el discurso que necesitamos para combatir la desigualdad.

 

P. Pero en el libro su crítica es general, se queja de que su generación carece de nuevas ideas...

R. Pero ya hay algunos síntomas para la esperanza. Yo escribí el libro por primera vez en holandés en 2014 y por aquel entonces nadie tenía ni la más remota idea de qué era la renta básica. Ahora solo en Holanda hay 20 ciudades que han implantado un plan para implementarla, se está experimentando en Finlandia y está a punto de hacerse también en Canadá. Eso demuestra que es una idea que va conquistando el mundo.

 

P. Aboga por una jornada laboral de 15 horas semanales. Esa idea ya la puso sobre la mesa John Maynard Keynes y no parece que nos hayamos acercado mucho. ¿Por qué cree que ahora es posible?

R. Durante décadas mucha y mucha gente pensó que tendríamos jornadas más cortas. Keynes no fue el único. En los años setenta la mayoría de los economistas y sociólogos estaban convencidos de ello. Pero en los ochenta eso cambió y empezamos a trabajar mucho más. Hoy estamos sobrepasados por el trabajo. Hay dos razones. El primero es el consumismo: compramos cosas que no nos hacen falta para impresionar a gente que no nos gusta. El problema de esa explicación está en que la mayor parte de las cosas que compramos y no necesitamos están producidos por robots y en el Tercer Mundo, lo que ha hecho que la mayoría trabajamos en el sector servicios. Eso nos hace buscar otro motivo, y es que en los últimos 30 años hemos asistido a un crecimiento disparatado del nivel de trabajos basura.

 

P. ¿En qué sentido son basura?

R. Un trabajo basura es un empleo que es calificado como inútil por la persona que lo desempeña. A menudo son trabajos muy bien pagados, pero pueden consistir en mandar correos electrónicos o escribir informes que nadie va a leer. No estoy hablando ni de basureros, ni profesores ni enfermeras. Y hay trabajo increíblemente útil que no se paga, como el cuidado de los niños o ancianos o el voluntariado. Si todos ellos dejaran de trabajar, sí tendremos problemas de verdad.

 

P. ¿Y qué mecanismo usaría para asignar los salarios?

R. La renta básica sería fundamental, porque por primera vez en la historia permitiría a la gente que pudiera decir no a trabajos que realmente no quiere hacer. Hoy ese es un privilegio solo al alcance de los más ricos, pero en el caso de que se implantara la renta básica sería un derecho al alcance de todo el mundo. A los niños se les dice que deben estudiar algo que les dé dinero. Con la renta básica, podrán hacer lo que quieran en la vida.

 

P. Habla de que habrá menos empleo por la tecnología. ¿No puede ser que en lugar de eso se creen nuevas categorías de empleo?

R. Hemos subestimado la extraordinaria capacidad del capitalismo para generar nuevos trabajos inútiles. Hoy tal vez el 30% de los empleos son inútiles, pero el capitalismo puede convertir esa cifra en el 40%, 50% o 60%. A menos que introduzcamos la renta básica o redefinamos el concepto de trabajo.

 

P. Uno podría encasillarlo como antisistema, pero en el libro defiende el capitalismo al afirmar que es un “motor de prosperidad”...

R. La renta básica universal sería el logro más importante del capitalismo. No es una idea absurda, es una plataforma sobre la que arrancar y le concederá a todo el mundo una herramienta para arriesgarse y emprender. Y en eso consiste el capitalismo.

 

P. Los críticos con la renta básica dicen que esos ingresos desincentivarían el trabajo. ¿Qué opina?

R. Invierto tres capítulos en hablar de experiencias que se han llevado a cabo para demostrar que cuando la gente recibe dinero gratis ni lo malgasta ni se lo bebe. Las investigaciones demuestran que todos queremos conseguir nuestro sueño. Y el gran desperdicio de nuestros días son los millones de personas que están atrapados en la pobreza o en un trabajo inútil.

 

P. Usted propone la apertura de fronteras en un contexto en el que el mundo parece ir en dirección contraria. ¿Es la parte más utópica de su argumento?

R. Sin duda, es la más radical. Pero tenemos pruebas de que la inmigración es un arma contundente contra la pobreza. Un país con un patriotismo fuerte debería estar orgulloso de abrir sus puertas a emigrantes y refugiados, porque todo gran país en la historia de la humanidad se ha fundado sobre ellos.

 

P. Esa propuesta requiere de un consenso internacional. Viendo el papel de la Unión Europea en la crisis de los refugiados, ¿le parece viable conseguirlo?

R. Todo empieza por contar una historia distinta. Lo mismo sucede con la renta básica. A menudo me dicen que la gente está en contra, pero en el siglo XVII la mayoría también estaba en contra de la democracia.

 

     
     
  

"QUIERO UNA SOCIEDAD EN LOS QUE TODOS DECIDAN EN QUÉ TRABAJAR"


Pregunta. ¿Cuántas horas trabaja a la semana?

Respuesta. ¿Qué es trabajo? [ríe]. Trabajo en The Correspondent, un colectivo de periodistas de investigación y eso me da un salario básico. Y lo hago porque creo que en él y no por el dinero.

 

P. ¿Pero cuántas horas? ¿Le puede dedicar solo 15 a la semana?

R. Igual incluso trabajo cero horas , porque no lo considero trabajo realmente. Nadie me obliga a hacerlo. Pero me gustaría ver una sociedad en la que cada persona decida qué quiere hacer con su trabajo libremente. Me considero afortunado, pero me gustaría vivir en una sociedad en la que todo el mundo se sintiera así.

 

  
     
     

 

 

LLUÍS PELLICER @lluispellicer

 

 

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La muerte de 40 niñas en Guatemala ¿un motín provocado? Testimonios apuntan a un crimen de Estado

 

Guatemala está de luto. Y mientras cientos de personas se reunían frente a la Casa Presidencial para llorar y gritar juntas por la muerte, en ese momento de 36 niñas, que ahora son 40, en un hogar seguro y por la falta de reacción del presidente Jimmy Morales, a 10 kilómetros, hacia la carretera al Atlántico, en uno de los tantos barrios periféricos de la Ciudad de Guatemala, un hombre pegaba una cartulina que anunciaba el velorio de Mayra Haydée Chután Urías, una de las niñas que murió un 8 de marzo víctima de las llamas y víctima de cómo funciona el sistema con los más desfavorecidos de la sociedad.

Frente a la Casa Presidencial, mujeres y hombres, pero sobre todo mujeres, cantaban y lloraban. Lloraban y gritaban. Muñecas con los nombres de las 36 niñas, que ahora, cinco días después de la tragedia, ya son 40. Veladoras encendidas, los nombres escritos en yeso en el piso, carteles. La tristeza de ambas escenas no cabe en palabras. Hubo gritos recordando que fue el Estado, que no fue un accidente, ¡que fue una ejecución!, que no queremos luto, ¡que queremos justicia! Que el único accidente ¡es este presidente! Mi cuerpo es mío, ¡no se quema!, ¡no se viola!, ¡no se mata! Una, ¡justicia! dos, ¡justicia! tres, ¡justicia! cuatro, ¡justicia! diez, ¡justicia! veinte, ¡justicia! treinta, ¡justicia! treintayséis, ¡justicia!

Por si la tragedia de 40 niñas calcinadas en un hogar gubernamental no fuera suficiente, los primeros relatos del día previo y del día 8 de marzo de 2017 apuntan a un giro más macabro, con participación estatal directa en al menos tres momentos clave y cinco negligencias. Estos son los testimonios recopilados por el equipo periodístico de Nómada, después de entrevistas con trabajadores, equipos que ingresaron al ‘hogar seguro’, familiares y pocos minutos de una entrevista con una de las sobrevivientes que fue llevada a Estados Unidos.

A pesar de los esfuerzos del gobierno de Jimmy Morales de hacer ver la tragedia como un acontecimiento de responsabilidad compartida entre todas las instituciones del Estado, los primeros testimonios lo contradicen y sitúan a funcionarios de su administración directamente implicados en el hecho.

 

1 Guatemala fuente foto Rocio Conde

 

¿Un motín provocado?

 

Tres testimonios coinciden en que la tarde del martes 7 de marzo, las adolescentes del módulo Mi Hogar empezaron a amotinarse y pidieron el apoyo de los adolescentes varones.

– No había nada planificado, pero nosotros las ayudamos, dijo uno de los adolescentes.

Ante las constantes violaciones sexuales por trabajadores, monitores y otras autoridades, los amotinamientos en el ‘hogar seguro’ Virgen de la Asunción eran frecuentemente promovidos por las niñas y las adolescentes. De esto hay 28 denuncias en la Secretaría de Bienestar Social, en especial contra un trabajador real de nombre Joseph; un caso en juicio promovido por el Ministerio Público contra un profesor; y una sentencia contra un albañil que abusó de una niña con capacidades especiales.

Continúan los testimonios sobre lo que pasó el martes 7 de marzo.

– Pero de pronto, a medio motín, el personal del Hogar abrió las puertas. ‘Si eso es lo que quieren, váyanse a la verga’, les gritaron a las adolescentes y los adolescentes, quienes, obviamente, salieron.

El Hogar queda en en San José Pinula, en una colina a 6 kilómetros del inicio de la Carretera a El Salvador, una de las zonas residenciales más exclusivas de la Ciudad de Guatemala. Está rodeado por bosques y barrancos que han servido de escondite para más de 100 niños y adolescentes que escaparon durante el último año.

Esa noche del martes 7 de marzo, el bosque también fue el escondite para los adolescentes que salieron cuando los trabajadores del hogar abrieron las puertas, según estos testimonios.

Según un acta que publicó Soy502.com, los trabajadores del Hogar de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia escribieron un acta en la que dejaban constancia que “no querían” que las adolescentes y los adolescentes “fueran readmitidos en el Hogar”. Sí. Que “no se hacían responsables” de hechos delictivos que estos adolescentes pudieran hacer en contra del resto de la población.

El acta tiene otro punto que coincide con los testimonios. Dice que de todos los módulos, los que se amotinaron fueron los de San Gabriel y Mi Hogar, de los adolescentes y las adolescentes, respectivamente.

 

Palizas, abusos y varias horas en negro

 

Cuando los policías detuvieron a los adolescentes fugados, vino la primera tanda de ‘castigos’, según los testimonios recopilados por el equipo de Nómada. A los adolescentes les dieron palizas y a las adolescentes las manosearon. Con excesiva violencia.

– Yo le pedí al comisario que por nada del mundo se fueran de ahí los policías.

Esta fue la orden (o ruego) que hizo por teléfono el presidente Jimmy Morales a Wilson Maldonado, jefe de la Comisaría 13 de la Policía Nacional Civil, a las 10 de la noche del martes 7 de marzo. La frase textual del presidente fue reconocida por él mismo en una entrevista el viernes por la noche en CNN. La instrucción a la policía fue que evitara que se fugaran las y los adolescentes.

Después de las palizas y los abusos, los policías los separaron; a los niños y adolescentes los encerraron en el auditorio y a las niñas y adolescentes en un espacio que algunos describen como ‘la escuela’ y otros como ‘el taller’.

Ahí hay espacios de tiempo en negro que todavía no están claros. ¿Qué pasó entre las 10 de la noche y las 2 de la mañana, cuando las niñas y adolescentes estaban en custodia de los policías y de los trabajadores del Hogar? ¿Qué pasó entre las 2 de la mañana y las 8 de la mañana?

Durante al menos seis horas, entre 52 y 60 niñas y adolescentes fueron encerradas bajo llave en ‘la escuela’, sin posibilidad de usar los sanitarios después de una jornada turbulenta. Una jornada que incluyó un motín no planificado, la apertura de las puertas del ‘Hogar’ para salir huyendo, espacio para ver a los adolescentes en el bosque, ver las palizas a sus compañeros y sufrir los abusos de los policías y un encierro bajo llave.

 
El incendio frente a sus ojos

 

Los testimonios sitúan a equipos de policías rodeando los dos lugares de encierro: el auditorio y la escuela. Decenas de policías dentro del Hogar Seguro resguardando a los niños y adolescentes en el auditorio, y a las niñas y adolescentes en la escuela.

Nómada pudo hablar un minuto con una de las adolescentes, de 13 años, que sobrevivió y está ahora siendo tratada en un hospital de Estados Unidos.

¿Cómo ocurrió el incendio?

– Empezó a quemar las colchonetas.

¿Quién las empezó a quemar?

– Solo los pusieron así en la ventana y comenzaron a agarrar fuego.

¿Quién encendió el fuego?

– Mimí. Solo por Mimí la conocíamos.

¿Qué hicieron cuando empezó el fuego?

– Comenzamos a somatar la puerta para que nos abrieran y no nos abrían.

¿Cuánto tiempo estuvieron encerradas (desde que inició el fuego)?

– Como diez minutos.

¿Cómo estás?

– Triste. Yo quiero que se vaya alguien de mi familia conmigo (al hospital en Estados Unidos).

¿Querés decir algo?

– Que el presidente nos ayude. Que apoyen a las demás que no tienen ni a su papá ni a su mamá que les apoye. A las que llevan a esa casa son a las que no tienen familia ni nada.

El testimonio de esta adolescente combina con el de otros adolescentes varones.

– Como a las 8:30 (de la mañana del 8 de marzo) empezamos a oler a quemado y no sé ni cómo abrimos la puerta del auditorio (que también estaba bajo llave) para ir a ayudarlas porque se estaban quemando. Pero los policías nos nos dejaron ayudarlas y nos empezaron a pegar. Nadie las ayudó y no nos dejaron ayudarlas.

 

6 Guatemala Maria del Carmen Urias Madre de Mayra Chutan victima del incendio Hogar Seguro Virgen de la Asuncion en la espera en el INACIF 8 min

 

Las cinco negligencias

 

A estos tres posibles delitos, que tienen que ser corroborados por una investigación del Ministerio Público (y quizás la CICIG), hay otras negligencias por parte del gobierno de Jimmy Morales y del sistema de justicia.

 

1. Apelaron orden de mejorar las condiciones del Hogar

La Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia no acató sino que apeló la orden judicial del 12 de diciembre de 2016 que exigía una transformación del Hogar Seguro Virgen de la Asunción para garantizar que no se violaran los derechos y la dignidad de los niños, las niñas y los adolescentes que vivían en él.

2. No financiaron los funerales ni cerraron el Hogar

No financiaron los funerales de las fallecidas, como había prometido el todavía Secretario de Bienestar Social en funciones, Carlos Rodas, el 8 de marzo por la tarde.

El Hogar Seguro sigue funcionando hasta hoy lunes 13 de marzo, a pesar del anuncio del presidente Jimmy Morales el 9 de marzo de que sería cerrado temporalmente.

3. Enviaron a sus casas violentas a niñas, niños y adolescentes

La orden presidencial del 8 de marzo fue regresar a sus casas a la mayor cantidad de niños y adolescentes posibles, sin tomar en cuenta que muchos de los niños, niñas y adolescentes fueron llevados al Hogar Seguro porque eran violentados en sus propias casas.

4. Una madre no pudo pagar los Q1,500 que le pedía el juzgado para sacar a su hija del Hogar

Como ocurrió con el caso de Mayra Chután, una de las adolescentes muertas el 8 de marzo, había ingresado al Hogar después de que desapareciera de su casa y su familia le pidiera a la policía ayuda para encontrarla. El sistema de justicia, en vez de devolverla a su familia, la ingresó al Hogar.

El caso parece ser recurrente. En el San Juan de Dios, la madre Ada Kelli Alfaro, quien está a punto de despedirse de su hija, de 14 años, que es otra de las menores que va a ir a Estados Unidos, explica que la PGN le informó de que ningún familiar podría viajar con las niñas, que permanecerán en Estados Unidos “unas dos semanas aproximadamente”.

– El presidente nos pidió disculpas por lo sucedido y garantizó que se haría justicia. Nos ofreció ayuda con los medicamentos, el transporte, el alojamiento y la comida.

Añadió que su hija había sido golpeada “brutalmente” en el Hogar Seguro y que le daban “comida con gusanos”. Dice que por ser de escasos recursos no pudo pagar los Q1,500 que le exigía el Juzgado para poner en libertad a su hija, que había ingresado al hogar “por rebeldía”.

Ada Alfaro no se preocupa por el lento avance de las investigaciones, ya que en lo único que piensa es en volver a abrazar a su hija cuando regrese de EEUU y “darle mucho amor y la bienvenida nuevamente a la vida”.

5. Enterarse de la muerte de su hija por un periódico y una cachetada

El caso de las niñas que van rumbo a Estados Unidos es la excepción. El Gobierno y la Secretaría de Bienestar Social todavía no ha dado información a los familiares de los 807 niños del hogar, como les ordenó un juzgado.

Una madre, Vianey Claret Hernández, sigue buscando a su hija Ashley Hernández, de 14 años, para lo cual ya se hizo pruebas de ADN para verificar si está entre las fallecidas. Cuando fue entrevistada por Nómada, llevaba tres horas esperando en el Hospital San Juan de Dios para poder visitar a la única herida que sigue sin identificar. Pero tiene pocas esperanzas de que sea su hija, después de que Prensa Libre publicara en la portada de la edición de este viernes la foto de su hija entre un listado de siete jóvenes fallecidas.

Vianey Hernández dice que nadie le ha avisado de que su hija se encuentre entre las víctimas mortales, aunque sí que forma parte del listado de 57 menores que fueron encerradas bajo llave.

– Una trabajadora social me dijo que mi hija había sido trasladada a un hospital, por lo que llevo tres días de angustia yendo de arriba para abajo. Sólo quiero saber si está viva o muerta (...). Aparezca o no mi hija voy a luchar hasta que haya culpables de esta masacre y estén entre rejas. A Jimmy, si lo tuviera en frente, le pego una cachetada, porque no está haciendo exactamente nada.

 

4 Guatemala maria del carmen urias mama de mayra guatemala

 

El velorio de Mayra

 

Sus padres, María del Carmen Urías y Moisés Chután están sentados en la iglesia evangélica Emmanuel en la colonia Canalitos, en la zona 24. Tuvieron 11 hijos juntos y Mayra, que cumplió 16 años el 1 de marzo, es la tercera en morir. Hace siete meses, la familia pasó por otra tragedia. Uno de los hijos mayores no pagó una extorsión y fue asesinado.

La mamá, María del Carmen, no puede dejar de llorar. Lleva tres días así. El martes por la noche, cuando se reportó un motín en el Hogar Seguro, la preocupación por su hija no la dejó dormir. Pasó el miércoles peleando con las autoridades de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia y agentes de la policía porque nadie le daba información sobre el paradero de su hija Mayra. Estuvo casi todo el día frente a la morgue esperando que le entregaran el cuerpo de su pequeña, y el jueves, frente a un ataúd reclama por qué no pudo recuperarla, por qué tiene que enterrarla justo el día en que tenía una audiencia para seguir con los trámites para que volviera a casa.

El Estado le entregó a su hija en una caja blanca; muerta por quemaduras en una habitación bajo llave de un refugio gubernamental. Sobre el féretro hay una fotografía de Mayra. Se parece a su mamá: ojos rasgados, tez morena, cejas pobladas, arqueadas, negras. Su hermana Estela recuerda que un domingo hace cuatro semanas la visitó por última vez en el hogar seguro. Mayra, ‘la sapito’ como le decían Estela y su esposo, pasó el día emocionada por jugar con su sobrinos en un área verde del hogar seguro.

Frente a la Casa Presidencial, mujeres y hombres, pero sobre todo mujeres, cantaban y lloraban. Lloraban y gritaban. Muñecas con los nombres de las 36 niñas, que ahora, cinco días después de la tragedia, ya son 40, veladoras encendidas, los nombres escritos en yeso en el piso, carteles. La tristeza de ambas escenas no cabe en palabras. Hubo gritos recordando que fue el Estado, que no fue un accidente, ¡que fue una ejecución!, que no queremos luto, ¡que queremos justicia! Que el único accidente ¡es este presidente! Mi cuerpo es mío, ¡no se quema!, ¡no se viola!, ¡no se mata! Una, ¡justicia! dos, ¡justicia! tres, ¡justicia! cuatro, ¡justicia! diez, ¡justicia! veinte, ¡justicia! treinta, ¡justicia! treintayséis, ¡justicia!

¿Quiénes prendieron el fuego que acabó con la vida de 40 niñas? ¿Quiénes las encerraron y evitaron que pudieran escapar? ¿Quiénes las violaron y abusaron de ellas? ¿Quién les negó el alimento? ¿Quién las embarazó?, gritaba una activista feminista con megáfono en mano.

Los gritos y la indignación sólo aumentaron cuando escucharon por los medios la primera conferencia que dio el presidente Jimmy Morales, 34 horas después de la tragedia.

Acongojado, el presidente dio sus condolencias a las familias y a su patria. Anunció que cerrará temporalmente el Hogar Seguro Virgen de la Asunción y enumeró todas las medidas que había tomado su gobierno para prevenir hechos como éste. Que había una mesa interinstitucional que buscaba regresar a los niños a casas de familiares, que aumentó 20 por ciento el presupuesto para 2017, que su esposa promueve un programa de adopciones que se llama Es por amor.

Pero en la segunda mitad de su intervención dijo que la responsabilidad es de todos. De la sociedad, del sistema, de todos. Que no va a despedir a Carlos Rodas, el secretario de Bienestar Social que en la primera conferencia de prensa del 8 de marzo responsabilizó a las niñas de haberse amotinado. Que no va a despedir a Anahí Keller, su exproductora de televisión que está como subsecretaria. Que no había hablado antes porque estaba cumpliendo protocolos. Que va a esperar las investigaciones administrativas y penales para tomar decisiones.

Su vocero, Heinz Heinmann, había escogido qué periodistas harían cinco preguntas. Ante las protestas de los reporteros, el presidente las redujo a dos. Y las respondió con evasivas. Cerró la conferencia corriendo, sin responder por qué no hizo nada cuando el jefe de la comisaría 13, Wilson López, lo llamó el martes 7 de marzo para informarle sobre el motín en el hogar seguro. No respondió tampoco por qué el martes 7 de marzo su preocupación era rodear el hogar seguro para evitar que se fugaran los niños y adolescentes, pero no se preocupó por garantizar la integridad de los niños. No respondió por qué su gobierno rechazó las peticiones de los tribunales y el Procurador de los Derechos Humanos de trasladar desde 2016 a los niños de ese hogar por las denuncias y las sentencias por violaciones sexuales y maltratos. No respondió por qué no hizo todo lo que estuvo a su alcance para evitar las 40 muertes de la mañana del 8 de marzo.

 

Cinco meses de impotencia

 

El velorio. “Nunca debería de haber llegado a ese lugar”, suspira Estela, una de sus hermanas. Nunca. Entre sus ocho hermanos, Mayra, la penúltima en nacer, siempre buscaba a Estela y su relación era especial. Por esa cercanía, Estela fue la primera en enterarse cuando Mayra empezó a salir con un hombre 10 años mayor que ella, aunque no sabe realmente cómo se conocieron. Con él Mayra se empezó a cambiar.

– Supongo que se lo presentó una de sus amigas, pero él era más grande que ella. Mucho más grande, tenía 25 años. Ella empezó a alejarse de sus amigas. Siempre me habían caído bien, eran cristianas. Se alejó de su familia, de todo. Empezó a tomar cosas que no debería. No le voy a mentir. Empezó con la marihuana, todo por él. Perdón por la expresión, pero todo fue por este desgraciado.

En varias ocasiones Estela había intentado convencer a Mayra que lo dejara. Nunca lo conoció en persona, no conoce ni su nombre. Cuando Mayra le confesó que ‘se había entregado’ a él, Estela amenazó con mandarla a una casa correccional si no terminaba la relación. La amenaza funcionó. Mayra pasaba más tiempo en su casa y salía a correr, como le gustaba. Por un poco más de un mes parecía que volvió a ser la Mayra de antes. Sonriente. Alegre. Despreocupada. Hasta que un día hace cinco meses ya no regresó a su casa.

El 28 de septiembre de 2016 la familia reportó la desaparición de la adolescente y se activó la Alerta Alba-Keneth para dar con su paradero. Cuando las autoridades la encontraron, no la devolvieron a su familia. La ingresaron al Hogar Seguro. Su familia luchó cinco meses por sacarla. La pobreza en la que viven complicó los trámites, ya que debían juntar dinero para ir a las audiencias, recuerda su mamá, María del Carmen, que siempre le prometió que haría todo para sacarla de allí.

La horas de angustia que vivió la mamá, María del Carmen, antes de tener información de su hija son las mismas horas que han sufrido cientos de familiares que ayer se arremolinaban entre el hospital San Juan de Dios y las morgues de la zona 3 y del Inacif. La Secretaría de Bienestar Social todavía no les ha informado si sus hijos o familiares están vivos y dónde se encuentran. Llevan tres días y noches sin dormir porque no saben si sus hijas están entre las 52 que fueron encerradas con llave en una habitación en la que prendió fuego. Tres días y tres noches y la mañana de hoy sin saber a ciencia cierta si sus hijas, sobrinas o nietas murieron calcinadas.

Afuera de los hospitales y las morgues había mujeres consolando mujeres; mujeres buscando niñas; mujeres denunciado los abusos que sufrieron sus pequeñas; mujeres de Zacapa, Sololá, Jutiapa, Cobán y la Ciudad de Guatemala leyendo una y otra vez los listados que circulaban con los nombres de las fallecidas.

 

7 Velorio de Mayra Chutan victima de la tragedia en el Hogar Seguro Virgen de la Asuncion 8 min 1

 

La negligencia gubernamental

 

Diputados, organizaciones civiles, de derechos humanos, de niñez, y ciudadanos reclaman que el Gobierno tuvo oportunidades de detener la tragedia y no lo hizo. Por ejemplo, cuando no quiso cumplir con condena del Juzgado Sexto de la Niñez por las violaciones cometidas contra los menores de edad resguardados lugar. El tribunal les había ordenado gestiones para evitar los abusos contra las niñas. Y la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia impugnó la resolución y detuvo la orden judicial. El secretario Carlos Rodas dijo que lo había impugnado porque no podía reconocer que había torturas a los niños ahí.

– No se puede apelar cuando le están pidiendo a uno que cumplan con sus funciones, dijo Hilda Morales, Procuradora Adjunta de Derechos Humanos.

Desde la sociedad civil también reclaman que no se hizo nada hasta ahora que ocurrió la tragedia. Paula Barrios, directora de Mujeres Transformando el Mundo, solicitó el año pasado por medio de un amparo que se cerrara el Hogar Seguro. Y hasta ayer una Sala de Apelaciones las citó para que dieran sus argumentos. La abogada reclama que el proceso fue lento y que sigue sin conocerse si se está investigando la denuncia que presentaron por la desaparición de al menos 200 niñas desde el año 2012.

Fue demasiado tarde. Como fue demasiado tarde cuando abrieron las puertas de la habitación para que las niñas que se estaban quemando salieran. 15 de las 17 no pudieron ser rescatadas por 35 médicos del hospital San Juan de Dios. Las otras dos siguen en estado crítico. De las 52 que se encontraban en la habitación, sólo 16 han sobrevivido. Van 36 niñas muertas.

Las sobrevivientes, además del profundo dolor que conlleva la recuperación, tendrán que enfrentarse a secuelas físicas, psicológicas, problemas de rehabilitación, gastos y terapias, recordó con voz entrecortada Napoleón Méndez, jefe de emergencias del San Juan de Dios.

 
Los próximos días

 

La tragedia en el Hogar Virgen de la Asunción está siendo investigada por un equipo integrado por 16 miembros de las fiscalías contra el Femicidio, de la Niñez, contra la Trata de Personas, Delitos contra la Vida y la de San José Pinula. En 48 horas procesaron la escena donde encontraron a las niñas calcinadas y recopilaron el material visual de 68 cámaras de vídeo que estaban instaladas en el lugar. Roberto Garza, vocero del Inacif, dijo que están analizando al menos 25 indicios para determinar qué provocó el incendio. También dijo que en dos días han entrevistado a 30 familias y tomado muestras de ADN para identificar a las víctimas que sufrieron quemaduras en todo su cuerpo.

Permanecen la incertidumbre alrededor del caso. ¿Dónde están los culpables de los abusos que las niñas denunciaron? ¿Los responsables de no haber quitado llave cuando se estaban quemando? ¿Dónde están y quiénes son las niñas que escaparon la noche del motín? ¿Dónde están los 750 adolescentes y niños que hasta el miércoles 9 de marzo vivieron en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción que empeoró sus condiciones todavía más con la llegada del gobierno de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti? ¿Dónde están los responsables del gobierno de Jimmy Morales?

María del Carmen no volverá a escuchar la voz de su hija Mayra, que desde Hogar Seguro le llamaba todos los sábados para preguntarle si llegaría a la visita dominical. Moisés, su padre, aunque trató, no pudo alejarla de la muerte. Antes de la tragedia, la familia decidió abandonar Canalitos, la colonia donde habían vivido durante toda la vida, por la inseguridad.

– Para que no mataran a mis patojos, explica el papá de Mayra, que vive ahora en otro barrio periférico, en la zona 18.

Moisés y María del Carmen, los padres que el viernes 10 se levantaron para enterrar a su hija Mayra, de 16 años, trabajaban como agentes de seguridad. María del Carmen en los autobuses rojos públicos de la ruta entre Mixco y la zona 18. Moisés como guardia de un restaurante. Actualmente ninguno de los dos tiene trabajo. Moisés llamó ayer a la compañía donde laboró 28 años para ver si ya le podían pagar su liquidación. Quería saber si al menos podrían darle algo de dinero para cubrir los gastos del entierro. La respuesta fue que esperara. La promesa de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de cubrir los costos de los funerales fue eso, una promesa.

– Sacame de aquí. No me gusta. La comida es mohosa. Nos manosean, nos golpean. Abusan de nosotras los custodios, a veces los cocineros. Me violaron.

Así recuerda Estela que le rogaba su hermana Mayra.

Como frente a Casa Presidencial, en la iglesia evangélica Emmanuel un grupo de 25 personas también canta, le canta a Mayra.

– Más allá del sol, más allá del sol, yo tengo un hogar, un bello hogar, más allá del sol.

 

3 Guatemala Ambiente en hospital general San Juna de Dios por tragedia en el Hogar Seguro Virgen de la Asuncion 3 min

 

Texto publicado originalmente en el periódico Nómada.gt

 

 

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De Beijing al Ni Una Menos. Lo que podemos aprender del movimiento feminista

 

Los movimientos de mujeres están dando una lección fenomenal a los movimientos emancipatorios. Aunque lo más visible son las enormes manifestaciones del Ni Una Menos, este despliegue ha sido posible porque las mujeres desbordaron las redes de cooptación tejidas por la cooperación internacional y sus instituciones, plasmadas en un conjunto de ONGs, ministerios y oficinas para el trabajo de “género”.

Silvia Federici analiza en un breve ensayo, Going to Beijing, cómo las Naciones Unidas “colonizaron el movimiento feminista”, limitaron su potencial revolucionario y aseguraron que sus agendas “se adapten a los objetivos del capital internacional y de las instituciones que lo sustentan”. La maciza intervención del movimiento feminista se produjo a través de grandes conferencias internacionales desde la década de 1970, creando un cuadro de feministas internacionales que funcionó “como una unión internacional de mujeres, encargadas de velar por las necesidades y deseos de la mujer ante los ojos del mundo y, así, decidir cuál sería la legítima agenda y la verdadera lucha feminista”.

La Conferencia de Beijing en 1995 jugó un papel decisivo en la articulación de esos objetivos, allanando el camino “para la plena explotación de la mujer no solo en el hogar, sino también en el trabajo asalariado”, con la promesa de la igualdad.

Lo que me parece notable es cómo los movimientos de mujeres consiguieron agujerear esa red de contención, que no sólo actúa contra la emancipación femenina sino que antes hizo algo similar con la lucha anticolonialista y luego con otros movimientos, desde el indígena hasta el de gays y lesbianas.

Entiendo que esta experiencia es un aporte que los activistas de todos los movimientos debemos recoger. Veamos algunos modos de acción que hicieron posible el despliegue del actual activismo feminista.

La primera fue la persistencia de las mujeres por su autonomía, pese a estar en minoría o incluso arrinconadas en cierta marginalidad. Han mostrado que estar en minoría no es un drama si hay capacidad de trabajo creativo y audaz. Que se puede, con pequeñas acciones radicales y performativas, romper el monopolio de las instituciones de mujeres. Grupos como Mujeres Creando en Bolivia, entre mucho otros, nos han enseñado que hacer política no institucional y sin seguir agendas estatales, es posible siempre que combinemos el arte de crear con el de poner el cuerpo en cada acción.

La segunda cuestión es haber sido capaces de comprender la realidad patriarcal-institucional que nos rodea. Varios grupos de mujeres autónomas y pensadoras feministas han realizado análisis brillantes sobre la relación entre el modelo extractivo y de acumulación por desposesión y la violencia contra las mujeres y los feminicidios. Estos análisis han siostenido las acciones radicales, y han permitido a los movimientos afinar la puntería en la denuncia y en el activismo.

La tercera cuestión tiene que ver con la enorme diversidad del movimiento, tanto de clase como en relación con los colores de piel y las opciones sexuales, abriendo las puertas a camadas de activistas jóvenes de abajo, negras, indias y de sectores populares, junto a las mujeres blancas académicas de clase media que fundaron los movimientos en la década de 1960. Estamos ante un movimiento más plebeyo y, por lo tanto, más potente.

Semejante diversidad y lucidez analítica no las encontramos a menudo en los movimientos mixtos acaudillados por varones. Pero también han caído en desuso, en particular en los movimientos de trabajadores, las acciones de pequeños grupos, imginativas y artísticas, formas de acción que suelen considerarse como inapropiadas para “llegar a las masas”, cuando en realidad revelan inercias institucionales.

La cuarta cuestión es que el feminismo que desbordó las mallas de la cooperación consiguió no formar burocracias que, inevitablemente taponean, la creatividad y son el caldo de cultivo que permite la cooptación por las instituciones. Ambos hechos van de la mano: los aparatos burocráticos no pueden desbordar el control.

Estas cuatro características, a las que seguramente pueden sumarse otras, deberían ser motivo de reflexión por nuestros movimientos populares, tan engrampados en las inercias, tan poco cuidadosos de las relaciones internas y tan volcados hacia el afuera, que no somos capaces de construir sólidamente.

Es cierto que las instituciones gozan aún de mucho poder y capacidad de domesticación. Por lo tanto, seguirán tendiendo sus mallas. Entre las trampas menos visibles, figura la que señala Federici, que consiste en que “la violencia es definida como la estrictamente infligida por el hombre de manera individual”. De ese modo se pierde de vista el contexto depredador del capitalismo en su etapa actual de cuarta guerra mundial, y se ocultan los feminicidios (y el narco) como parte del control del capital a cielo abierto.

El segundo problema lo ponen sobre la mesa las feministas descoloniales en sus reflexiones de este 8 de marzo*. Cuando lanzan la consigna “¡Que ni una sea menos!”, nos dicen que no hay un feminismo universal, como no puede haber emancipación universal. Las opresiones son múltiples, así como los modos de liberación. El paro como metodología no interpela a las mujeres negras e indias, a las que viven en comunidades y en colonias, sino a las que tienen un empleo remunerado en blanco.

Son aprendizajes que también nos interpelan a los varones y nos dicen que debemos estar dispuestos a aprender del movimiento feminista, uno de los más subversivos que existe en estos momentos en el mundo.

 

*http://glefas.org/algunas-reflexiones-sobre-metodologias-feministas/

 

*Raúl Zibechi: Periodista y educador popular; acompañante de las luchas de los pueblos de Amércia Latina.

 

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Una de las participantes en la manifestación para salvar el sistema británico de salud.

 

Decenas de miles de personas, 200.000 según datos de la organización, han salido en la mañana de este sábado a las calles de Londres para protestar por los recortes y la privatización que amenazan a uno de los organismos sanitarios más importantes del mundo.

Bajo el eslogan de Nye Bevan, fundador del NHS (Servicio Nacional de Salud), que aseguró que el sistema de salud duraría “mientras la gente tuviera el coraje de salir a defenderlo”, la concentración reunió a personas de todas las edades y procedencias para protestar por una situación que en los últimos meses ha llegado a ser catalogada como “crisis humanitaria” por la Cruz Roja.

“En mi caso no he notado nada porque trabajo en la Unidad Especial de Quemados, pero sí que tengo constancia de que se está recortando personal y que están saturando otras áreas por la falta de recursos“, explica Sandra Álvarez, enfermera riojana del University Hospital of South Manchester, Wythenshawe. “Piensa que yo vivo en una pequeña burbuja, pero constantemente recibimos correos de la dirección agradeciéndonos el esfuerzo por el trabajo extra que se está teniendo que hacer o informándonos por ejemplo del recorte de camas”.

El Colegio Real de Cirujanos del Reino Unido ya advirtió a finales del año pasado de que la alta ocupación de las plazas hospitalarias, que llegaba al 89% durante los últimos cuatro trimestres, podría derivar en un problema serio si no se invertía para aumentarlas y de que podría llegarse a un colapso.

Una situación límite que se vivió durante estas navidades y cuya solución tiene que venir de una mayor inversión por parte del Gobierno de la premier Theresa May. Hacia ella han ido dirigidas la mayor parte de las críticas y las pancartas, recordándole la promesa que hizo la campaña pro Brexit de dotar al NHS de 350 millones semanales extra si se abandonaba la Unión Europea. Se ha apuntado que el sistema de salud se enfrenta a un agujero económico de 25.000 millones de euros.

“No he notado tanto cambio desde el referéndum hasta aquí pero sí que es verdad que algunos de mis compañeros comentaron el día en que salió el Brexit cosas como ‘lo nuestro para nosotros'”, explica la enfermera de 29 años. “Te quedas un poco sorprendida porque es gente con la que no has hablado más que de tartas o cosas así y luego ves que piensan ese tipo de cosas”.

Precisamente otra de las peticiones de la manifestación ha sido la de poner en valor el papel que los inmigrantes juegan en el Sistema Nacional de Salud, donde suponen el 10% de la plantilla con más de 20.000 trabajadores, y se ha instado a que se regule su situación durante las negociaciones para salir de la comunidad europea.

“Me gustaría ver qué pasa en el NHS si no estamos los extranjeros... Ya te digo yo que esto se hunde. La mayoría de mis compañeros son indios, africanos, europeos... Ingleses hay muy pocos”, cuenta Sandra, que ya está planeando volverse a España tras tres años trabajando en Manchester.

“Estoy un poco agotada, tengo claro que no es lo que quiero hacer el resto de mi vida y necesito cambiar antes de quedarme estancada. Si algo tengo seguro es que no quiero vivir aquí para siempre, no cogería la nacionalidad ni aunque me la regalasen”.

Además, los organizadores de la manifestación más grande de la historia en favor del NHS y próximos al partido laborista, han incidido durante toda la campaña en el peligro de que los conservadores estén recortando fondos del sistema público de salud a fin de poder privatizarlo poco a poco. En un artículo de opinión publicado en el diario The Guardian, el líder de los verdes de Inglaterra y Gales, Larry Sanders, cargaba contra las medidas que uno y otro partido han tomado acerca de la sanidad británica: “La siniestra privatización del último cuarto de siglo ha conducido a la fragmentación e ineficiencia del sistema de salud, así como una desinversión crónica que ha dejado al NHS al borde del precipicio. Nuestros médicos y enfermeros nos lo están advirtiendo, hagamos caso de sus quejas porque son ellos lo que viven el día a día con los pacientes”.

La continuación de las medidas implicaría el cierre completo de algunos hospitales y la centralización de algunos servicios en un menor número de sitios, de acuerdo con la cadena BBC.

Las restricciones salariales para el personal del sector provocaron 25 mil vacantes en enfermería, según denuncian los protestantes.

Profesionales del sistema sanitario demandan más recursos para afrontar los tratamientos clínicos de pacientes y las prestaciones sociales a los adultos de la tercera edad y discapacitados.

Entre las proclamas también exigen la cancelación de 20 mil millones de libras esterlinas en ahorros que demanda el Gobierno para 2020, según el colectivo Asamblea Popular contra la Austeridad.

‘Creamos el NHS para que los doctores puedan cuidarnos a todos, pero ha llegado la hora de cuidar al NHS’, dijo el líder laborista Jeremy Corbyn a través de su cuenta en Twitter, en alusión al servicio público de salud inglés.

El mes pasado la Cruz Roja alertó sobre una crisis humanitaria en el servicio público de sanidad en ese territorio, lo que debería avergonzar al gobierno de Theresa May, según consideró.

(Con información de El Mundo y BBC)

 

 

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