Viernes, 08 Febrero 2019 08:06

¿Qué significa la universidad pública?

¿Qué significa la universidad pública?

En tiempos de una profunda crisis global de la educación; del surgimiento de modelos de universidad como la universidad privada, la universidad mita, la universidad corporativa, por ejemplo; contradictoriamente, en el marco de la sociedad de la información y del conocimiento; en una época de una profunda crisis medioambiental, y de una crisis económica galopante y de gran alcance; también, en una época marcada por una transición civilizatoria, de la vieja civilización Occidental hacia una nueva civilización cuyo nombre aún no ha sido esculpido –en estos tiempos se impone la pregunta: ¿qué significa la universidad pública?

 

La pregunta tiene un foco bien preciso: América Latina en general, y Colombia en particular. Con sus complejidades, historia y futuros posibles.

 

a) La universidad pública implica, en primer lugar, la confianza por parte del Estado, y su compromiso abierto y denodado por la educación gratuita; esto es, por el acceso universal a la educación superior y, por consiguiente el reconocimiento expreso del derecho a la educación como un derecho humano, fundamental.

 

En este sentido, la universidad pública significa que el Estado no le cede la responsabilidad de la educación superior al sector privado –empresa, fundaciones, iglesias–, sino que asume la responsabilidad de formar sujetos libres, críticos y con mejores horizontes de vida como un asunto de gobierno y de Estado. En la historia de Colombia, la universidad pública ha sido estratificada administrativamente en tres niveles: la Universidad Nacional, universidades departamentales –como la del Valle, el Tolima o la UIS, por ejemplo–, y universidades municipales, como la Distrital, de Bogotá. Por consiguiente, la estratificación administrativa se ha traducido necesariamente en estratificación económica, pues una cosa es un presupuesto nacional, y otra distinta, en tiempos de descentralización administrativa, las universidades departamentales y municipales.

 

b) La universidad pública significa que el Estado y los gobiernos nacionales creen en el futuro, y más exactamente en el futuro a mediano y a largo plazo.

 

En efecto, en un país en el que las empresas pequeñas representan cerca del 94 por ciento de todo el sector empresarial, apostar por el futuro a mediano y largo plazo es un tema de la mayor importancia, pues ello significa exactamente apostar por la vida. Al fin y al cabo, la vida es un juego que se asume para el largo plazo, en contraste con la racionalidad efectista, cortoplacista, y productivista. No en vano el sector privado es el principal agente renuente a contratar en el país a doctores (Ph.D.) en las empresas. Mientras que en el marco de la dependencia del país de otros poderes (grandes corporaciones, E.U., etc.) se impone una visión de corto plazo, la educación en general, y la educación pública en general significan construir y sembrar al mismo tiempo para el largo alcance. Estos tiempos pertenecen a la lógica misma de la educación superior, la cual se articula en tres grandes niveles, así: la formación de pregrado, que oscila entre cuatro y cinco años, dependiendo de las carreras; la formación en Maestrías, habitualmente dos años, y la formación en estudios de Doctorado (Ph.D.), que oscilan entre cuatro y ocho años, en función de varios factores. Sin ambages, la educación pública se estructura en torno a tiempos que oscilan alrededor de doce años. Demográficamente, más de media generación. Lo cual se torna en un asunto bastante más serio cuanto la educación se mide, por ejemplo, en términos de currículo, en torno a por lo menos cuatro promociones. Así las cosas, se trata de un futuro con estimaciones de doce años que se multiplica por lo menos por cuatro. Esto es lo que significa la educación pública en términos de tiempo.

 

c) Ahora bien, en el contexto de la educación que se define en torno al desarrollo y la investigación (D + I) e incluso de la innovación (D + I + i), el aspecto verdaderamente determinante de la educación superior es la formación de investigadores, no simplemente de profesionales.

 

Hoy por hoy las universidades se miden principalmente por los grupos de investigación, por la calidad de los profesores, por la producción intelectual, en fin, por la existencia de Centros e Institutos de Investigación, mucho más que simplemente por los egresados de pregrado. Fundamentales, los egresados de pregrado tienen la exigencia, por parte de la sociedad, del mercado y de su propio desarrollo humano, de tener algo más que un pregrado. Así las cosas, la investigación se articula en dos niveles: investigación formativa y científica. Aquella se encuentra en función de ésta, en la cual encuentra su piedra de toque verdadera.

 

De esta suerte, los tiempos de la educación superior se hacen más densos, con todo y el reconocimiento explícito de que la investigación jamás se ha definido por campanas de Gauss (esto es grande promedios), sino, por el contrario, por el trabajo con diferenciales. En este sentido, la formación de investigadores en la universidad pública equivale exactamente a la formación de lo mejor de la sociedad y del país en términos de conocimiento, creatividad e innovación. El Estado y los gobiernos nacionales asumen la formación de investigadores de la máxima calidad y prestigio como un asunto de interés nacional y de compromiso país. Algo que no ha sucedido plenamente hasta la fecha.

 

d) La universidad es el espacio en el que se desarrolla lo mejor de la juventud de un país. Por consiguiente, deben ser espacios amables, de calidad en toda la expresión de la palabra, estéticos y con los mejores instrumentos posibles; esto es, laboratorios, profesores, bibliotecas, hemerotecas, videotecas, pinacotecas, por ejemplo.

 

Los campus de las universidades públicas deben ser lugares amables, hermosos y con la mejor calidad de vida, algo que, en el estado actual de cosas es más bien la excepción. Espacios existencialmente plenos, en los que, si lo importante es el conocimiento, por eso mismo, exactamente, debe serlo la belleza, la armonía y el arte. En la vida, la forma es el fondo mismo, y no existe, en absoluto, ninguna separación entre forma y fondo.

 

Los edificios, los jardines, las bibliotecas, los salones y los auditorios, por ejemplo, deben ser espacios que en muchas situaciones sean mejores que las de los propios hogares de quienes estudian y trabajan en ellas. Sin embargo, en total consonancia con lo anterior, la universidad púbica debe disponer de las mejores bases de datos, repositorios, bibliotecas, sistemas de computación y demás, que hagan que el conocimiento y la vida se puedan desenvolver de manera armónica y lo mejor posible.

 

En esta realidad-proyección la juventud no es simple y llanamente una condición biológica, es ante todo una condición existencial, cultural y espiritual de suerte que la educación es afirmación de juventud y de vida, en toda la acepción de la palabra. Un investigador se forma en las primeras tres décadas de existencia, en promedio, pero se despliega en las siguientes cinco o seis. La vitalidad del conocimiento es una sola y misma cosa con la vitalidad de una forma de vida. La universidad pública es el espacio y el tiempo de esta vitalidad, para sí misma, para la sociedad y el país.

 

e) En el contexto de una sociedad laica y secular, la universidad pública implica la total libertad de pensamiento, libertad de opinión y de palabra, y de organización, y el no-confesionalismo, de ningún tipo. La universidad pública es el espacio mismo de la construcción de democracia, y más radicalmente, de que otra democracia es posible.

 

En las universidades privadas predomina la confesión, el acatamiento, la lealtad. En una palabra, la ausencia de una democracia radical (Habermas) y de libertad. Todo lo contrario sucede y debe suceder en la universidad pública.

 

La universidad pública ha sido objeto de escarnio, silenciamiento y persecución debido a que en su interior se respira crítica. Esta crítica debe permanecer y debe ser garantizada de todas las formas. En este sentido, la universidad pública es secular y laica. El respeto a todas las creencias debe ser compatible con la ausencia de preferencias por cualquiera de ellas. El secularismo es una verdadera ganancia de la modernidad, pero necesita ser ampliado y fortalecido constantemente. Los medios de comunicación de la universidad pública desempeñan un papel fundamental al respecto: boletines, circulares, cátedras, emisoras, y demás.

 

La universidad pública no se debe a ningún agente del sector privado ni tampoco del sector público, se debe al país y a la sociedad, en primer lugar. Por esta razón, la buena educación es una sola y misma cosa con la existencia de garantías de discusión y de debate, esto es, de argumentos, antes que de posiciones institucionales o personales.

 

La educación en general, y a fortiori la educación pública, se nutre de argumentos, pruebas, demostraciones, refutaciones, y jamás de autoridad, en ningún sentido de la palabra. De esta suerte, secularismo, democracia y libertad de pensamiento forman un trípode que define a una universidad libre y autónoma.

 

f) La universidad pública significa, autonomía. Por consiguiente, la fuerza pública debe mantenerse alejada de sus campus y bajo ninguna circunstancia pueden entrar en ellos. Este aspecto no es distinto, en absoluto, a la libertad de enseñanza, la libertad de pensamiento, la libertad de investigación.

 

En muchas universidades privadas la investigación tiende a ser disciplinada. Esto no puede suceder en la pública. La disciplinarización de la investigación oculta afanes de imposición de jerarquías. En contraste, la universidad pública es el espacio de la plena autonomía. Para América Latina, por lo menos en su espíritu, la universidad mexicana, pública y autónoma, constituyen un buen ejemplo de lo que es una universidad, y de sus relaciones con los poderes políticos del momento.

 

En pocas palabras, los administrativos no están para decirle a los académicos lo que deben y no deben hacer. Esto es lo que sucede, ampliamente en las universidades privadas. En contraste, la universidad pública reconoce que los cargos administrativos son provisorios y que se encuentran en función de la vida académica. Los administrativos, desde rectores hacia abajo, son académicos que en algún momento cumplen una función distinta a la academia y la investigación. Por un tiempo fijo y limitado. La existencia de cargos administrativos de suyo es perjudicial a todas luces para la vida universitaria. Las universidades privadas constituyen manifiestamente un mal ejemplo para el país.

 

La universidad pública es el aprendizaje, por parte de sus integrantes, estudiantes, profesores y administrativos, de verdaderos ejercicios de democracia, de libertad y de autonomía. En este sentido, es deseable que la democracia del país se alimente de la democracia de la universidad pública y no de la universidad privada. Según parece, la historia de la corrupción y la violencia encuentra en la universidad privada remansos de alimento.

 

En fin, en un país democrático en el que el conocimiento, la naturaleza y la vida sean el fundamento de la vida social, la relación entre universidades privadas y públicas debería ser tal que la pública tenga más y mejores garantías y apoyos por parte del Estado y de los gobiernos nacionales. Un Estado social de derecho sabe de la importancia de la universidad pública. En contraste, simplemente un Estado de derecho la relega a un lugar secundario y subsidiario.

Publicado enColombia
¿Qué significa la universidad pública?

En tiempos de una profunda crisis global de la educación; del surgimiento de modelos de universidad como la universidad privada, la universidad mita, la universidad corporativa, por ejemplo; contradictoriamente, en el marco de la sociedad de la información y del conocimiento; en una época de una profunda crisis medioambiental, y de una crisis económica galopante y de gran alcance; también, en una época marcada por una transición civilizatoria, de la vieja civilización Occidental hacia una nueva civilización cuyo nombre aún no ha sido esculpido –en estos tiempos se impone la pregunta: ¿qué significa la universidad pública?

 

La pregunta tiene un foco bien preciso: América Latina en general, y Colombia en particular. Con sus complejidades, historia y futuros posibles.

 

a) La universidad pública implica, en primer lugar, la confianza por parte del Estado, y su compromiso abierto y denodado por la educación gratuita; esto es, por el acceso universal a la educación superior y, por consiguiente el reconocimiento expreso del derecho a la educación como un derecho humano, fundamental.

 

En este sentido, la universidad pública significa que el Estado no le cede la responsabilidad de la educación superior al sector privado –empresa, fundaciones, iglesias–, sino que asume la responsabilidad de formar sujetos libres, críticos y con mejores horizontes de vida como un asunto de gobierno y de Estado. En la historia de Colombia, la universidad pública ha sido estratificada administrativamente en tres niveles: la Universidad Nacional, universidades departamentales –como la del Valle, el Tolima o la UIS, por ejemplo–, y universidades municipales, como la Distrital, de Bogotá. Por consiguiente, la estratificación administrativa se ha traducido necesariamente en estratificación económica, pues una cosa es un presupuesto nacional, y otra distinta, en tiempos de descentralización administrativa, las universidades departamentales y municipales.

 

b) La universidad pública significa que el Estado y los gobiernos nacionales creen en el futuro, y más exactamente en el futuro a mediano y a largo plazo.

 

En efecto, en un país en el que las empresas pequeñas representan cerca del 94 por ciento de todo el sector empresarial, apostar por el futuro a mediano y largo plazo es un tema de la mayor importancia, pues ello significa exactamente apostar por la vida. Al fin y al cabo, la vida es un juego que se asume para el largo plazo, en contraste con la racionalidad efectista, cortoplacista, y productivista. No en vano el sector privado es el principal agente renuente a contratar en el país a doctores (Ph.D.) en las empresas. Mientras que en el marco de la dependencia del país de otros poderes (grandes corporaciones, E.U., etc.) se impone una visión de corto plazo, la educación en general, y la educación pública en general significan construir y sembrar al mismo tiempo para el largo alcance. Estos tiempos pertenecen a la lógica misma de la educación superior, la cual se articula en tres grandes niveles, así: la formación de pregrado, que oscila entre cuatro y cinco años, dependiendo de las carreras; la formación en Maestrías, habitualmente dos años, y la formación en estudios de Doctorado (Ph.D.), que oscilan entre cuatro y ocho años, en función de varios factores. Sin ambages, la educación pública se estructura en torno a tiempos que oscilan alrededor de doce años. Demográficamente, más de media generación. Lo cual se torna en un asunto bastante más serio cuanto la educación se mide, por ejemplo, en términos de currículo, en torno a por lo menos cuatro promociones. Así las cosas, se trata de un futuro con estimaciones de doce años que se multiplica por lo menos por cuatro. Esto es lo que significa la educación pública en términos de tiempo.

 

c) Ahora bien, en el contexto de la educación que se define en torno al desarrollo y la investigación (D + I) e incluso de la innovación (D + I + i), el aspecto verdaderamente determinante de la educación superior es la formación de investigadores, no simplemente de profesionales.

 

Hoy por hoy las universidades se miden principalmente por los grupos de investigación, por la calidad de los profesores, por la producción intelectual, en fin, por la existencia de Centros e Institutos de Investigación, mucho más que simplemente por los egresados de pregrado. Fundamentales, los egresados de pregrado tienen la exigencia, por parte de la sociedad, del mercado y de su propio desarrollo humano, de tener algo más que un pregrado. Así las cosas, la investigación se articula en dos niveles: investigación formativa y científica. Aquella se encuentra en función de ésta, en la cual encuentra su piedra de toque verdadera.

 

De esta suerte, los tiempos de la educación superior se hacen más densos, con todo y el reconocimiento explícito de que la investigación jamás se ha definido por campanas de Gauss (esto es grande promedios), sino, por el contrario, por el trabajo con diferenciales. En este sentido, la formación de investigadores en la universidad pública equivale exactamente a la formación de lo mejor de la sociedad y del país en términos de conocimiento, creatividad e innovación. El Estado y los gobiernos nacionales asumen la formación de investigadores de la máxima calidad y prestigio como un asunto de interés nacional y de compromiso país. Algo que no ha sucedido plenamente hasta la fecha.

 

d) La universidad es el espacio en el que se desarrolla lo mejor de la juventud de un país. Por consiguiente, deben ser espacios amables, de calidad en toda la expresión de la palabra, estéticos y con los mejores instrumentos posibles; esto es, laboratorios, profesores, bibliotecas, hemerotecas, videotecas, pinacotecas, por ejemplo.

 

Los campus de las universidades públicas deben ser lugares amables, hermosos y con la mejor calidad de vida, algo que, en el estado actual de cosas es más bien la excepción. Espacios existencialmente plenos, en los que, si lo importante es el conocimiento, por eso mismo, exactamente, debe serlo la belleza, la armonía y el arte. En la vida, la forma es el fondo mismo, y no existe, en absoluto, ninguna separación entre forma y fondo.

 

Los edificios, los jardines, las bibliotecas, los salones y los auditorios, por ejemplo, deben ser espacios que en muchas situaciones sean mejores que las de los propios hogares de quienes estudian y trabajan en ellas. Sin embargo, en total consonancia con lo anterior, la universidad púbica debe disponer de las mejores bases de datos, repositorios, bibliotecas, sistemas de computación y demás, que hagan que el conocimiento y la vida se puedan desenvolver de manera armónica y lo mejor posible.

 

En esta realidad-proyección la juventud no es simple y llanamente una condición biológica, es ante todo una condición existencial, cultural y espiritual de suerte que la educación es afirmación de juventud y de vida, en toda la acepción de la palabra. Un investigador se forma en las primeras tres décadas de existencia, en promedio, pero se despliega en las siguientes cinco o seis. La vitalidad del conocimiento es una sola y misma cosa con la vitalidad de una forma de vida. La universidad pública es el espacio y el tiempo de esta vitalidad, para sí misma, para la sociedad y el país.

 

e) En el contexto de una sociedad laica y secular, la universidad pública implica la total libertad de pensamiento, libertad de opinión y de palabra, y de organización, y el no-confesionalismo, de ningún tipo. La universidad pública es el espacio mismo de la construcción de democracia, y más radicalmente, de que otra democracia es posible.

 

En las universidades privadas predomina la confesión, el acatamiento, la lealtad. En una palabra, la ausencia de una democracia radical (Habermas) y de libertad. Todo lo contrario sucede y debe suceder en la universidad pública.

 

La universidad pública ha sido objeto de escarnio, silenciamiento y persecución debido a que en su interior se respira crítica. Esta crítica debe permanecer y debe ser garantizada de todas las formas. En este sentido, la universidad pública es secular y laica. El respeto a todas las creencias debe ser compatible con la ausencia de preferencias por cualquiera de ellas. El secularismo es una verdadera ganancia de la modernidad, pero necesita ser ampliado y fortalecido constantemente. Los medios de comunicación de la universidad pública desempeñan un papel fundamental al respecto: boletines, circulares, cátedras, emisoras, y demás.

 

La universidad pública no se debe a ningún agente del sector privado ni tampoco del sector público, se debe al país y a la sociedad, en primer lugar. Por esta razón, la buena educación es una sola y misma cosa con la existencia de garantías de discusión y de debate, esto es, de argumentos, antes que de posiciones institucionales o personales.

 

La educación en general, y a fortiori la educación pública, se nutre de argumentos, pruebas, demostraciones, refutaciones, y jamás de autoridad, en ningún sentido de la palabra. De esta suerte, secularismo, democracia y libertad de pensamiento forman un trípode que define a una universidad libre y autónoma.

 

f) La universidad pública significa, autonomía. Por consiguiente, la fuerza pública debe mantenerse alejada de sus campus y bajo ninguna circunstancia pueden entrar en ellos. Este aspecto no es distinto, en absoluto, a la libertad de enseñanza, la libertad de pensamiento, la libertad de investigación.

 

En muchas universidades privadas la investigación tiende a ser disciplinada. Esto no puede suceder en la pública. La disciplinarización de la investigación oculta afanes de imposición de jerarquías. En contraste, la universidad pública es el espacio de la plena autonomía. Para América Latina, por lo menos en su espíritu, la universidad mexicana, pública y autónoma, constituyen un buen ejemplo de lo que es una universidad, y de sus relaciones con los poderes políticos del momento.

 

En pocas palabras, los administrativos no están para decirle a los académicos lo que deben y no deben hacer. Esto es lo que sucede, ampliamente en las universidades privadas. En contraste, la universidad pública reconoce que los cargos administrativos son provisorios y que se encuentran en función de la vida académica. Los administrativos, desde rectores hacia abajo, son académicos que en algún momento cumplen una función distinta a la academia y la investigación. Por un tiempo fijo y limitado. La existencia de cargos administrativos de suyo es perjudicial a todas luces para la vida universitaria. Las universidades privadas constituyen manifiestamente un mal ejemplo para el país.

 

La universidad pública es el aprendizaje, por parte de sus integrantes, estudiantes, profesores y administrativos, de verdaderos ejercicios de democracia, de libertad y de autonomía. En este sentido, es deseable que la democracia del país se alimente de la democracia de la universidad pública y no de la universidad privada. Según parece, la historia de la corrupción y la violencia encuentra en la universidad privada remansos de alimento.

 

En fin, en un país democrático en el que el conocimiento, la naturaleza y la vida sean el fundamento de la vida social, la relación entre universidades privadas y públicas debería ser tal que la pública tenga más y mejores garantías y apoyos por parte del Estado y de los gobiernos nacionales. Un Estado social de derecho sabe de la importancia de la universidad pública. En contraste, simplemente un Estado de derecho la relega a un lugar secundario y subsidiario.

Publicado enEdición Nº253
Lunes, 28 Enero 2019 10:48

Cuando la forma quiere ser el fondo

La decisión está tomada: en Colombia nacerá el Ministerio de Ciencia y Tecnología, una clara respuesta a las exigencias de la Ocde para darle cabida al país en su estructura. Sin embargo, como parece ser la constante de este Gobierno, todo es forma y apariencia, nada contenido y cuerpo.

 

De los 34 países de la Ocde, 23 tienen un Ministerio de Ciencia y Tecnología. El de Colombia tendrá el nombre oficial es de Ministerio de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (MinCTI). En América Latina Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Cuba, Uruguay y Venezuela tienen ya un ministerio semejante. Es una buena noticia para el país, para el conocimiento, la investigación, la educación y la juventud colombiana.

 

La decisión política y administrativa consiste en convertir a Colciencias en el nuevo ministerio. Sin embargo, lo que no se hace plenamente público, es que el presupuesto del naciente ministerio será el mismo que en la pasada legislatura tenía Colciencias. La forma es decorosa, la creación del nuevo ministerio. Pero el fondo es dramático: el nuevo ministerio tendrá el mismo presupuesto que un (ex) Departamento Administrativo. Políticamente hay que decirlo: se trata de una jugada astuta por parte de Iván Duque, semejante a la negociación que llevó a cabo a finales del 2018 con los rectores de las universidades públicas, buscando desmovilizar a los estudiantes, a saber: una promesa a futuro. Pero en el presente, sólo queda un vacío. Es una mala noticia desde el punto financiero, por tanto de realidad del nuevo ministerio.

 

En efecto, si el presupuesto del MinCTI no aumenta significativamente, Colombia seguirá invirtiendo menos del 0,5 por ciento del PIB, y nunca habrá aumentado el presupuesto para ciencia en al menos el 1 por ciento del PIB, que fue la solicitud que en su momento formulara en tema presupuestal la Misión de Ciencia Tecnología y Cultura (1991).

 

La verdad es que Colciencias había perdido totalmente el norte de la ciencia y la investigación en el país hasta el punto, por ejemplo, que muchos investigadores, universidades, grupos de investigación e incluso editoriales universitarias no creían en Colciencias y dejaron de jugar el juego que ésta les imponía, sin más. Exactamente en el contexto del descrédito de Colciencias se crea el MinCTI.

 

La memoria del país recuerda una jugada semejante: en su momento, a raíz de los escándalos de las chuzadas, el gobierno de Santos disolvió al DAS y a cambio creó la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). Políticamente se trata de una jugada semejante. Un filósofo importante (John Searle) lo estudió de manera precisa: “cómo hacer cosas con palabras”. Esto es, resolver los problemas reales en términos de palabras. Una vez más, la forma se superpone al fondo y termina convirtiéndose en el fondo.

 

Política, administrativa y económicamente –por lo menos en el papel; eso, en la forma-, el nuevo ministerio tendrá asiento en el Consejo de Ministros al mismo nivel que todos los demás. Pero el manejo de presupuesto sigue dependiendo del ministerio de Hacienda –actualmente bajo el mando de A. Carrasquilla–, y políticamente queda sujeto a las decisiones del Presidente de turno. No todo lo que brilla es oro.

 

Ahora bien, el fondo de lo que significa la creación del MinCTI pudiera adquirir contenido como nunca si el Gobierno y el Estado logran integrar y escuchar verdaderamente a la comunidad académica y científica. Pues lo cierto es que todos los gobiernos nacionales han permanecido de espaldas a la comunidad científica, y a la educación.


Social y culturalmente, la creación del nuevo ministerio pudiera significar que la ciencia y la investigación cobraran vida en los medios políticos y económicos. Y de manera muy significativa, en los medios de comunicación. Hasta la fecha, con la excepción de un par de emisoras universitarias, la ciencia es un tema inexistente en la vida social y cultural de Colombia, reservado tan sólo a grupos pequeños y especializados. Así, la ciencia podría estar al mismo nivel, por lo menos, del deporte, la farándula, el mundo light. Evidentemente, la ciencia, la tecnología y la innovación deberían poder estar por encima de la farándula y el deporte y, obvio, del mundo light.

 

Una cosa debe ser clara: socialmente hablando, el surgimiento del MinCTI debe ir de la mano con la creación e implementación de un programa nacional de ciencia y tecnología, que debe ir desde abajo hacia arriba, formando a niños y jóvenes en el amor a la ciencia, y de un extremo a otro, incorporando regiones, municipios y departamentos en una unidad articulada, evitando los centralismos y las jerarquías.


La ciencia debe poder convertirse en un programa a largo plazo, tanto más cuanto que la especificidad de la reflexión científica consiste en trabajar, investigar y vivir a largo plazo. Exactamente, en términos inter y transgeneracionales. De suerte que, literalmente, la creación del MinCTI significa que por primera vez la nación y los gobiernos empiezan a pensar en proyectos país; es decir, a mediano y largo plazo, situando los pies en las realidades locales, pero mirando al mundo en su totalidad.

 

No hay que llamarse a engaños. La ciencia funciona en términos de redes –de conocimiento, y la horizontalidad y la cooperación son la regla. En este sentido, el nuevo ministerio le enseñará al país la veleidad de las dependencias unilaterales –por ejemplo de una sola potencia– y la importancia de la internacionalización en toda la línea de la palabra. El pensamiento científico es por su naturaleza altamente democrático, pues los argumentos de autoridad son inexistentes en ciencia, y lo que prima son: los datos sobre los que se asan las afirmaciones, la construcción de los argumentos, el debate y la crítica, la demostraciones y refutaciones.

 

Así, el ministerio MinCTI puede significar una verdadera revolución mental en la historia del país. Algo que, a decir verdad, los ministerios de Educación y de Cultura no lograron llevar a cabo plenamente, hasta la fecha.

 

Iván Duque dijo que la condición para la creación del nuevo ministerio era que no aumentara la burocracia, y por derivación, entonces, la corrupción. La primera misión del futuro nuevo ministro deberá ser la convocatoria nacional de la comunidad científica, en toda la línea de la palabra: universidades, centros e institutos de investigación, las comunidades, disciplinarias e interdisciplinarias de investigadores, las academias nacionales, y la creación de una agenda nacional de innovación, tecnología y ciencia. Si esta convocatoria no se realiza, el gobierno de Duque no habrá entendido las especificidades de las dinámicas y funcionamientos de la ciencia y la investigación de punta.

 

La creación de un programa de investigación significa que, análogamente a lo que sucede en México, los investigadores deben poder recibir beneficios específicos por parte del Estado, y no solamente de las universidades, tales como reducción de impuestos, beneficios por producción intelectual, y demás. Colciencias sabía cómo funciona el sistema mexicano, pero sólo incorporó la forma (CvLac y GrupLac), pero nunca el fondo. Dejó que en manos de las universidades tales estímulos, haciéndose la sorda y ciega sobre el fondo.

 

La creación y funcionamiento del Ministerio es cosa de días, a la fecha. Pero la implementación de las políticas nacionales –programa, agenda, diálogo nacional, etcétera–, será cosa que tome varios meses. En este sentido, el reloj corre en contra del actual gobierno. Cuanto más se dilate la discusión e implementación de una política nacional de ciencia y tecnología en diálogo con la comunidad científica, tanto más evidente será que en este Gobierno todo es asunto de forma y no de fondo. La pelota, en consecuencia, se encuentra en el terreno de Duque. La carga de la demostración, por tanto, también se encuentra en su campo.

 

La demora de la activación del MinCTI en toda la línea de la palabra hará que Colombia se descuelgue del pelotón de punta en producción científica en América Latina, un pequeño pelotón conformado por México, Brasil, Argentina y Chile. (Cuba jamás aparece en estos indicadores; una clara señal del bloqueo a la Isla). La distancia entre Chile y Colombia tiende a aumentar. Si Colombia se desprende de este pelotón de punta, en el que todavía se encuentra, a la fecha, quedará relegado, sin ofender, en un grupo de países secundarios, muy rezagados del grupo de punta.

 

Las universidades, públicas y privadas, hacen lo que les corresponde. Pero en la sociedad de la información, en la sociedad del conocimiento o en la sociedad de redes, la verdad es que el Estado debe poder jugar un papel protagónico en materia de investigación, educación, ciencia, tecnología e innovación.

 

No en última instancia, le corresponde al gobierno nacional enseñarle al sector privado qué significa la ciencia y la tecnología. Hasta la fecha, en contextos en el que el 94 por ciento de las empresas son pequeñas (de 2 a 6 trabajadores), y en el que las grandes empresas (más de 50 trabajadores) es de menos del 0,5 por ciento, el gobierno tiene una tarea educativa y política: hacerle entender al sector privado que no hay desarrollos social y humano ni es posible una política de protección y conservación de la naturaleza, si no se entiende y se apoya a la ciencia. La educación es necesaria, ciertamente, pero es insuficiente. La ciencia es la verdadera toque de piedra de una democracia fuerte, de un país nacional, en fin, de una apuesta sincera y abierta por el futuro: el futuro a mediano y a largo plazo, lo cual requiere y demanda más contenido que forma.

 

 

Publicado enEdición Nº253
La noche lunar acaba con la primera planta brotada en su superficie

Los especialistas informaron que la plántula ha comenzado a descomponerse, pero aseguraron que no habrá contaminación alguna de la superficie lunar.

La primera plántula en la historia que brotó en la Luna murió dos semanas después del inicio del experimento y tras una sola noche en el lado oscuro y helado del cuerpo celeste.

Las semillas de algodón fueron llevadas el 3 de enero al satélite natural de la Tierra por la nave espacial china Chang'e 4. Germinaron dentro de un contenedor hermético, diseñado para ensayar la posibilidad de cultivar alimentos para astronautas en mundos distantes. Pero la plántula no duró mucho: las bajas temperaturas en la Luna, que pueden llegar hasta -170C durante la noche, pusieron fin a su corta vida.


Estas podrían ser malas noticias para las futuras colonias lunares, pero los científicos participantes afirmaron que la brevedad del experimento estaba prevista. "La vida en el recipiente no sobreviviría a la noche lunar", comentó a la agencia Xinhuan el profesor a cargo del proyecto, Xie Gengxin, de la Universidad de Chongqing.


"No teníamos antes tal experiencia (cultivar plantas en la luna). Y no pudimos simular el entorno lunar, como la microgravedad y la radiación cósmica, en la Tierra", admitió.


Los especialistas también declararon que los organismos vegetales han comenzado a descomponerse dentro del recipiente, pero aseguraron que no habrá por tal causa contaminación alguna de la superficie lunar.

 

Publicado: 17 ene 2019 00:49 GMT | Última actualización: 17 ene 2019 08:45 GMT

 

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16 de enero de 2019

El alunizaje de Chang’e-4, el 3 de enero, fue captado en el Centro de Control Aeroespacial de Pekín.

El robot Conejo de Jade despertó ayer tras cinco días de hibernación; deberá tomar una foto a la nave



Pekín. La sonda lunar Chang’e-4 realiza tareas de investigación científica para varios países y organizaciones desde que aterrizó en el lado oscuro de la Luna, el pasado 3 de enero, reveló este jueves la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA).


En un comunicado, la dependencia destacó que entre otros análisis, la sonda china comenzó experimentos para Alemania, Suecia, Países Bajos y Arabia Saudita, además de intercambiar información con expertos de Rusia, Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea (ESA).


Según la CNSA, un detector de radiación de neutrones a bordo del módulo de aterrizaje, desarrollado por Alemania, y un detector de átomos neutros en el vehículo explorador, desarrollado por Suecia, ya han sido encendidos para sus operaciones de prueba.


“Sus datos serán transmitidos a la Tierra por medio del satélite de renvío Queqiao (Magpie Bridge), lanzado en mayo pasado para entablar comunicación entre la Tierra y el otro lado de la Luna, y fue estudiado conjuntamente por científicos chinos y extranjeros”, indicó.


La misión de la Chang’e-4,incluida la sonda Queqiao, y un microsatélite en órbita alrededor de la Luna, está equipada con cuatro cargas útiles desarrolladas por medio de la cooperación internacional, lo que brinda más oportunidades a los científicos para combinar la experiencia humana en exploración espacial.


Instrumento radioastronómico


La agencia china señaló que la Queqiao lleva un instrumento radioastronómico de baja frecuencia desarrollado por los Países Bajos, y la fuente de calor del radioisótopo, producto de un trabajo de colaboración entre científicos chinos y rusos, según la agencia de noticias Xinhua.


La Queqiao, agregó la declaración de la CNSA, apoyará la sonda durante la noche lunar, la cual es equivalente a unos 14 días en la Tierra, cuando la temperatura pueda descender a menos 180 grados centígrados.


Además, la estación terrestre que China construyó en Argentina ha desempeñado un papel importante en la vigilancia y control de la misión, y las estaciones terrestres administradas por la ESA también ofrecerán apoyo.


“Una cámara de microimágenes de Arabia Saudita a bordo del microsatélite, que se lanzó junto con la Queqiao, orbita la Luna y envió una foto en junio pasado, en la que capta a la Tierra y la Luna juntas”, agregó.


La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos también ha discutido la cooperación en exploraciones del espacio lunar y en el espacio profundo con CNSA. “Las dos partes han colaborado en el estudio del aterrizaje de la sonda”, precisó.


“La NASA ha ofrecido los datos orbitales de su Sonda de Reconocimiento Lunar y la parte china ha proporcionado datos del momento y la ubicación del aterrizaje”, concluyó.


“La siesta de la tarde terminó”


Por otra parte, el robot chino Yutu-2(Conejo de Jade) reanudó su actividad este jueves en la cara oculta Luna, tras despertarse de una hibernación de cinco días, anunció su web oficial en las redes sociales.


“La siesta de la tarde terminó, desperté y me puse en movimiento”, publicó el Conejo de Jade-2 en la red Weibo, la Twitter china.


El sábado, el todoterreno entró en modo standby para protegerse de las bajas temperaturas, que llegan a -200 grados centígrados, señaló el programa de exploración lunar chino de la agencia nacional CNSA.


El vehículo robot teleguiado, de unos 140 kilogramos de peso, reanudó sus actividades, lo que incluirá tomar una fotografía del frente del módulo de descenso Chang’e-4 (llamado así por la diosa de la Luna en la mitología china; Conejo de Jade era su mascota preferida).


Luego del alunizaje del Chang’e-4, Conejo de Jade se puso en marcha y se alejó. La nave está equipada con varios instrumentos, algunos alemanes y suecos. En particular realizará prospecciones del suelo lunar y estudiará las radiaciones cósmicas, así como la interacción entre el viento solar y la superficie del satélite, según Xinhua.


Pekín está invirtiendo sumas millonarias en su programa espacial dirigido por el ejército, con la esperanza de contar con una estación tripulada para 2022 y, eventualmente, enviar luego seres humanos a la Luna.


Ésta es la segunda sonda china que aterriza en la Luna, tras el Yutu-1 en 2013, que estuvo activo durante 31 meses.

 

El enigma de las señales cósmicas que llegan cada 131 segundos

Dos estudios aclaran el comportamiento de los agujeros negros, los objetos más violentos del universo

 

Durante 500 días, unas potentes señales de rayos X llegaron a la Tierra desde una remota galaxia. Lo más sorprendente es que eran periódicas. Se repetían exactamente cada 131 segundos. Para alcanzar esa galaxia y conocer el origen de esas señales habría que viajar durante casi tres siglos a 300.000 kilómetros por segundo —la velocidad de la luz— algo totalmente imposible con la tecnología actual. Ahora, gracias a varios telescopios espaciales, un equipo de astrónomos ha conseguido explicar el fenómeno y, de paso, aclarar cómo se alimentan los agujeros negros.


La teoría de la relatividad de Einstein predice la existencia de estos cuerpos, cadáveres de grandes estrellas cuya enorme masa se concentra en una superficie esférica reducida de forma que nada que cruce su umbral puede escapar a la fuerza de gravedad, ni siquiera la luz. Son invisibles a los telescopios, pero gracias a la observación de su entorno puede conocerse mejor las diferentes clases de agujeros y su comportamiento.


En noviembre de 2014, varios telescopios captaron un estallido de rayos X llegado desde un agujero negro con una masa un millón de veces superior a la del Sol que está en el centro de la galaxia en cuestión. Es un cuerpo similar al que hay en el centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. El destello se produjo cuando el agujero engulló una estrella que cruzó el horizonte de sucesos, el límite más allá del cual nada puede escapar a su atracción.


“Un evento como este sucede solo una vez cada 50.000 años en una galaxia”, resalta Dheeraj Pasham, físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en EE UU. Su equipo ha analizado las observaciones de este agujero negro hechas por los telescopios espaciales XMM Newton de la Agencia Espacial Europea y Chandra y Swift de la NASA. Todos captaron la misma señal pautada de rayos X que llegaba justo desde el horizonte de sucesos.


Gracias a estas señales el equipo ha podido estimar por primera vez la velocidad de rotación de un agujero negro: 150.000 kilómetros por segundo, es decir, la mitad de la velocidad de la luz, según explican en un estudio publicado hoy en Science y presentado en el congreso de la Sociedad Astronómica de EE UU, que se celebra en Seattle.


La hipótesis del equipo es que parte de la estrella no fue devorada, sino que se desintegró en una nube de gas y polvo que quedó orbitando justo en el horizonte del agujero. Los pulsos periódicos se deben a que hay otra estrella en la misma órbita, una enana blanca, que arrastró consigo la nube de polvo y produce las emisiones periódicas de rayos X. Se trata de un fenómeno extremadamente raro que durará solo unos cientos de años antes de que el agujero se trague a este otro astro, explican los responsables del estudio.


El trabajo de Pasham permitirá explorar regiones del cosmos imposibles de visitar y aclarar la evolución de este tipo de agujeros negros, fundamentales para la evolución de las galaxias que se forman a su alrededor. “Usando estos mismos principios”, explica Pasham, se podría inferir la rotación de otros agujeros negros supermasivos e incluso crear “una función de distribución para explicar cómo han evolucionado los agujeros negros supermasivos desde el principio del tiempo hasta ahora”, explica. Sobre los pulsos periódicos, tal vez no se vuelva a saber más. “La señal estuvo activa durante 500 días. Después el brillo disminuyó radicalmente y ya no es detectable con ningún telescopio”, explica el astrofísico. Solo se conoce otro caso de este tipo de señales, añade.


El año pasado se captó otro potente estallido de rayos X llegado de un lugar a apenas 10.000 años luz de la Tierra. Era un agujero negro de 10 masas solares que acababa de engullir una gran cantidad de polvo y gas que provenían de una estrella cercana. Un equipo de astrónomos de EE UU y Europa recurrieron al experimento Nicer, que comenzó a funcionar el año pasado a bordo de la Estación Espacial Internacional, para cartografiar el agujero negro en base a sus emanaciones de luz. Alrededor de estos cuerpos se forma un disco de gas y polvo a cientos de miles de grados sometido a la gran velocidad de rotación, lo que acaba descomponiendo los átomos. Los protones y los neutrones quedan en este disco de acreción mientras que los electrones forman una nube justo encima del agujero que recibe el nombre de corona. El estudio, publicado en la portada de la revista Nature, ha captado cómo esta corona se contrae decenas de kilómetros cuando el agujero se pega un atracón de materia estelar y escupe los potentes estallidos de rayos X.


Es la primera vez que se observa algo así en un agujero negro cercano y de pequeño tamaño, los más violentos. Los científicos creen que pueden utilizar estos cuerpos como análogos de los agujeros supermasivos para estudiar sus efectos en la evolución de galaxias distantes. El equipo ha captado ya otros cuatro eventos similares con el instrumento a bordo de la ISS, según Phil Uttley, coautor del estudio. “Estamos a punto de conseguir descubrimientos rompedores”, asegura.



¿QUÉ HAY DENTRO DE UN AGUJERO NEGRO?


En el universo hay dos grandes clases de agujeros negros. “Los de masa estelar tienen el tamaño de una ciudad y masas de hasta 10 soles y nacen de explosiones de estrellas enormes”, escribe Daryl Haggard, del Instituto del Espacio de la Universidad McGill, en Canadá, en un comentario publicado por Nature. “Los agujeros supermasivos tienen el tamaño del sistema solar, concentran millones o miles de millones de veces la masa del Sol y residen en el centro de las galaxias”. Lo que aún es imposible de saber es qué sucede con lo que cae en un agujero. “Según la teoría de la relatividad de Einstein ninguna información puede escapar del interior de un agujero negro, porque para ello tendría que viajar más rápido que la luz [y la relatividad deja claro que nada puede ser más rápido que la luz]”, explica Teo Muñoz Darias, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Solo gracias a nuevas teorías aún por demostrar como la gravedad cuántica se podría comenzar a responder esta pregunta.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ
10 ENE 2019 - 03:11 COT

Miércoles, 19 Diciembre 2018 07:34

Una bacteria arqueológica

Una bacteria arqueológica

La hipótesis de Rascovan propone que Yersinia pestis es la responsable de la primera pandemia que azotó a la humanidad y causó el declive del Neolítico. Se utilizó material genético de granjeros suecos que habitaron la Tierra hace 5 mil años.

 

Hace aproximadamente 5 mil años buena parte de las poblaciones del Neolítico comenzaron su declive. Como todo acontecimiento social, los factores que protagonizaron el evento son múltiples y aún despiertan ásperas y acaloradas discusiones. Un trabajo publicado por Nicolás Rascovan en la revista Cell reconstruye el genoma completo de la bacteria Yersinia pestis, a partir de su hallazgo en granjeros suecos que habitaron Eurasia en aquel entonces y su comparación con una cepa actual. Gracias a las bondades de los estudios genómicos y a los aportes de biólogos computacionales y arqueólogos, logró diseñar una hipótesis que podría saldar los debates de la comunidad científica al respecto: la peste causada por este patógeno podría haber significado la primera pandemia de la humanidad. Bajo esta premisa, Rascovan –doctor en Biología (UBA), posdoctor (Universidad de Aix-Marseille, Francia) y especialista en metagenómica de patógenos y virus humanos– traza la ruta de Y.pestis, también popular por ser la responsable de la peste bubónica que se propagó por Europa, Asía y Africa durante el siglo XIV y terminó con la vida de 50 millones de personas.

 

–Comencemos por el principio, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Yersinia pestis?
–Es una bacteria, del grupo de las enterobacterias, es decir, de aquellas que se encuentran frecuentemente en la microbiota del intestino. Divergió hace 50 mil años de otra llamada Yersiniapseudotuberculosis, que se puede hallar frecuentemente en el intestino de manera asintomática (sobre todo de animales) y muy raramente puede generar patologías. Lo que resulta interesante es que la adquisición de ciertos genes y algunas mutaciones específicas la convirtieron en uno de los patógenos más mortales de la historia de la humanidad. Algunas cepas de Y.pestis afectan a los pulmones y producen la peste neumónica, mientras que otras como la peste bubónica (más conocida como “peste negra”) son más virulentas e infectan a todo el organismo.


–¿Cómo descubrieron el caso más antiguo de la plaga fechada 5 mil años atrás?
–Durante la última década, con la explosión de las tecnologías de secuenciación de ADN de alto rendimiento, fue posible comenzar a observar cómo se multiplicaban las investigaciones que recuperaban el material genético de los dientes. Como estas piezas cuentan con la facultad de preservar la información después de la muerte, pensamos que sería posible advertir si la persona estaba infectada al momento de fallecer. Bajo esta premisa, se me ocurrió explorar las bases de datos disponibles en internet y analizar aquellos artículos científicos que habían empleado procesos de secuenciación y habían detectado la presencia de patógenos en ADN antiguo.


–¿Cuántos individuos examinaron?
–Examinamos, aproximadamente, una centena y tuvimos el cuidado de que pertenecieran a diferentes lugares y tiempos históricos. Tras un arduo trabajo logramos recomponer el genoma completo de Yersinia pestis en seres humanos que habitaron la Suecia actual, pero 5 mil años atrás. Lo llamativo fue que este hallazgo y el contexto descrito no coincidían con ningún modelo previo sobre la historia de la peste. Luego, mediante el empleo de herramientas bioinformáticas, fue posible identificar todas las variantes genómicas de la cepa antigua respecto a la moderna –aislada en EE.UU. hace unos años– y así reconstruir cómo era su genoma. Las características del patógeno son tan particulares que fue muy fácil saber que no se trataba de una contaminación con bacterias del ambiente, o bien, de una infección postmortem.


–¿Y cómo eran esos individuos? ¿Es posible conocer qué características tenían?
–No soy un experto en arqueología pero lo que pude aprender de los especialistas con los que hicimos el trabajo (Kristiansen y Sjögren) es que la estatura media de la mujer hallada, por ejemplo, era de aproximadamente 1,55 a 1,60 metro. Pertenecía a una población pequeña, casi familiar y dispersa. Además, junto a otros sujetos, cultivaban algunos cereales, tenían ganado (cerdos, cabras, ovejas, vacas) y consumían leche. Su entorno estaba compuesto de bosques con pequeños claros alrededor de sus asentamientos. Construían tumbas megalíticas y realizaban rituales –probablemente religiosos– a los cuales podían asistir sujetos de otras regiones alejadas.


–Cuesta imaginar las prácticas que desarrollaban grupos sociales tan lejanos en el tiempo. En su trabajo propone que estamos en presencia de la primera pandemia de la historia.
–La hipótesis se deriva de muchas observaciones. Para empezar, encontramos al patógeno en un período relativamente corto de tiempo y en regiones muy lejanas una de la otra, a lo largo de Eurasia (desde el este de la estepa rusa, hasta Suecia) y en una cantidad considerable de individuos. Además, los análisis comparativos de genomas muestran que muchos linajes independientes de la bacteria divergieron en un lapso pequeño entre los 5700 y los 5100 años antes del presente, lo cual indica que fue una dispersión muy rápida y en muchas direcciones. También, para nuestra sorpresa, todo esto coincide con dos factores bien conocidos por los arqueólogos. Por un lado, el desarrollo de los primeros asentamientos humanos de gran tamaño en la historia de Europa, los cuales podían albergar entre 10 y 20 mil personas, donde se acumulaba y pudría comida y se establecían contactos muy cercanos con todo tipo de animales. Esta situación, probablemente, pudo haber favorecido condiciones sanitarias malas –porque aún no se sabía cómo gestionar este tamaño poblacional– y configurado la escena perfecta para la emergencia de patógenos.


–¿Y el otro factor?
–Durante ese período se popularizó el uso de la rueda y la tracción a sangre en toda Eurasia, asunto que alentó interacciones menores entre las poblaciones –como el establecimiento de redes de comercio– y facilitó los medios necesarios para dispersar el patógeno en grandes distancias. Por primera vez en la historia se producen simultáneamente las condiciones necesarias para la emergencia y la dispersión de estos agentes a gran escala. Por ello, todas estas circunstancias nos indican que muy probablemente estamos en presencia de la primera gran pandemia de la humanidad.


–Sin embargo, para hablar de pandemia es necesario pensar en una enfermedad epidémica capaz de afectar a muchas personas de diversas latitudes. ¿Se sabe a cuántos humanos infectó en aquel entonces?
–Ese aspecto es muy difícil de estimar por diversas razones. Para comenzar, el estado de conservación de los diferentes sitios arqueológicos es muy dispar. Por ejemplo, nosotros proponemos que la peste surgió en los primeros grandes asentamientos humanos de Europa –conocidos como el complejo de Trypillia–, pero como los mismos fueron incendiados en muchas ocasiones, casi no hay restos humanos conservados de estos sitios. Al mismo tiempo, solo podemos recabar información de individuos que murieron por el patógeno, pero no de otros que quizás se infectaron pero lograron curarse. No sabemos si la enfermedad en ese entonces era igual de mortal que lo que ocurrió con la peste negra. Seguramente nuestro trabajo inspirará nuevos proyectos donde se buscarán evidencias de la presencia de Y.pestis en individuos de otros sitios de la época, pero puedo aventurar que será complejo saber exactamente la magnitud que tuvo en cuanto a número de infectados.


–Plantea que la peste podría haber causado la caída de las poblaciones del Neolítico en Europa...
–Aunque en el presente no podemos asegurarlo, pensamos que pudo haber contribuido. La cultura sueca donde encontramos los restos desapareció justo después de estas infecciones y fue reemplazada por poblaciones invasoras provenientes de la estepa rusa que modificaron completamente el acervo genético de las poblaciones europeas para siempre. Fue este gran mestizaje entre los grupos sociales de ambas regiones las que, por caso, dio lugar al surgimiento de los lenguajes indoeuropeos. Sabemos que justo antes de que esto suceda diferentes linajes de peste estaban presentes tanto en Europa como en Eurasia. Entonces sería interesante saber si la peste pudo haber jugado algún rol en la caída de las poblaciones europeas del Neolítico y haber dejado el terreno “liberado” para la invasión masiva desde la estepa. De ser confirmado un rol de la peste en todo esto, las implicancias son muy grandes porque exhibiría, una vez más, cómo una simple bacteria cambió el rumbo de la historia de manera dramática.


–Por último, ¿qué diferencias existen entre la bacteria que infectaba humanos hace 5 mil años y la que lo hace en 2018?
–Aunque se trata de la misma especie y realmente no presenta muchos cambios a nivel del genoma, al mismo tiempo, algunas de estas modificaciones tuvieron un efecto considerable respecto de su patogenicidad. Por ejemplo, después de la Edad de Bronce (3000-1200 a.C.) la bacteria adquirió un gen que le permitió ser transmitida por pulgas, lo cual incrementó enormemente su capacidad de dispersión. También sufrió mutaciones que la hicieron más virulenta y mortal. La razón por la que hoy no es tan peligrosa como antes es que, actualmente, se puede tratar con antibióticos. De todas maneras continúa siendo un problema en zonas donde no hay acceso a medicamentos y las condiciones sanitarias son desfavorables.


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Viernes, 23 Noviembre 2018 05:40

Una vidriera para el saber

Una vidriera para el saber

Universidades y organizaciones académicas presentaron el Programa Ameli-ca, que se propone concentrar las más de 10 mil revistas científicas de la región y ofrecer una vía de acceso al conocimiento alternativa respecto de las grandes corporaciones editoriales.

Con el propósito de construir una nueva “gran vidriera” para las publicaciones científicas de la región y, a la vez, enfrentar la búsqueda de lucrar con el conocimiento por parte de las corporaciones editoriales, universidades de Latinoamérica presentaron el Programa Ameli Conocimiento Abierto para América Latina y el Sur Global (Ameli-ca). El programa consta de una plataforma digital con una gran base de datos que apuntará a concentrar las más de 10 mil revistas (además de los libros) que producen las universidades e institutos científicos de la región.


El soporte técnico de Ameli-ca dará mayor visibilidad en los buscadores digitales a las publicaciones que estén en su plataforma. Además, la iniciativa se propone que toda la información de su base de datos produzca indicadores que puedan ser consultados por editores y evaluadores para conocer cómo se mueve cada revista.


La iniciativa es fruto del trabajo articulado entre la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad de Antioquía, la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (Redalyc) y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Luego de más de un año de trabajo en su preparación, fue presentada oficialmente anteayer en el marco de la 8ª Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales de Clacso, que culmina hoy en Buenos Aires.


De modalidad colaborativa y no comercial, el programa nació con el objetivo de ayudar a transformar la actual dinámica de circulación de la comunicación científica, limitada por la influencia que ejercen los grandes monopolios de editoriales comerciales. En el mediano plazo, buscará abarcar también publicaciones de todo el “sur global”, de Asia y África. Ya están procesando más de cien revistas, pero se espera que las cifras aumenten rápidamente tras la presentación de la iniciativa.


“Hoy lo que se visibiliza en el campo de la ciencia es lo que producen los países anglosajones y lo que está principalmente en dos bases de datos comerciales cerradas: Scopus y Web Of Science. Son muy caras para acceder y excluyen todo lo que no se produzca en los países del norte y en inglés”, explicó a PáginaI12 la prosecretaria de Gestión Editorial y Difusión de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, Cecilia Rozemblum, coordinadora de una de las comisiones del proyecto. “Nuestras revistas están invisibilizadas debido a que tratan temas locales, como por ejemplo el virus del zika, que es algo que en el mundo de la ciencia está menospreciado”, agregó Rozemblum.


Ni lectores ni autores deberán pagar para usar el espacio. El proyecto se enmarca en el movimiento en defensa del “acceso abierto”, que considera a la ciencia como un bien común y sostiene que toda la producción científica debería estar completamente disponible. “La comercialización lo que genera es una imposición de agendas en función de esos intereses mercantilizados. Si la ciencia realmente tiene un objetivo universalista, de satisfacer necesidades de la población, cuando hay una injerencia tan fuerte de los mercados es como si hubiera un conflicto de interés”, aseguró la investigadora del Conicet Fernanda Beigel, también coordinadora de una de las comisiones del proyecto. “Ameli va a intentar ser un cambio estructural. Hoy no hay ningún espacio que ofrezca esa base de datos completa. Todo está parcializado. Va a permitir a investigadores, universidades, a todo el público en general, conocer esa producción regional y valorizar todo ese mundo tan dinámico de revistas que tenemos”, agregó Beigel.


Ameli también buscará incidir en la cultura evaluativa. “Estamos trabajando para generar una serie de indicadores que contrarresten el peso tan grande que han tenido los rankings universitarios que premian no la calidad u originalidad de las publicaciones, sino si forman parte de las grandes empresas editoriales. Toda la producción latinoamericana ni siquiera se considera dentro de esos rankings, que tienen un fin meramente mercantil y no evalúan si se satisfacen o no las necesidades de la población –afirmó Beigel–. Vamos a generar una clasificación no jerárquica, en la que podamos diferenciar, por ejemplo, a las instituciones que publican en determinados temas.”

 

Publicado enCultura
Martes, 13 Noviembre 2018 07:59

La ciencia y su existencia

La ciencia y su existencia

La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina organizó un encuentro en el que se debatirá a quién sirve, si al capital y las empresas, o a la sociedad. La Uccsnal exigió la prohibición del glifosato.

Ciencia para transgénicos o para campesinos. Investigaciones para explotar litio o trabajar junto a comunidades kollas. Académicos para extraer petróleo o para un modelo no contaminante. ¿Ciencia para quién y para qué? Son algunos de los planteos y preguntas que se debatirán hoy y mañana en el “Encuentro por la Ciencia Digna”, en Rosario, donde confluirán académicos que rechazan el modelo científico vinculado a las empresas. En septiembre pasado, el mismo grupo de investigadores exigió la prohibición total del herbicida glifosato.


La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (Uccsnal) se conformó en junio de 2015, en homenaje a Andrés Carrasco (científico que en 2009 confirmó los efectos letales del glifosato) y retoma el legado de otros académicos, como Oscar Varsavsky.


La Uccsnal se propone como espacio de encuentro, reflexión e intervención para fortalecer una ciencia al servicio de los pueblos. En ese marco, hoy y mañana martes, durante todo el día, será el “Encuentro por la Ciencia Digna”, en el edificio Anexo de la Universidad Nacional de Rosario (Corrientes 2001).


“Vivimos un tiempo en el que los ahogos presupuestarios y las políticas oficiales empujan a los vínculos con las corporaciones para poder trabajar en investigación. Hay quienes no aceptamos ese rol de empleados del poder de turno y definimos, contra viento y marea, construir conocimiento científico para los pueblos, entendiendo que la salud de los seres humanos depende de la salud de la madre tierra”, explicó Damián Verzeñassi, del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario, coorganizador del encuentro junto a la Red de Salud y Ambiente de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames) y la Fundación Rosa Luxemburgo.


Participarán decenas de científicos de Argentina, Brasil, Paraguay y Argentina. Alicia Massarini, investigadora del Conicet y de la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia de la UBA, explicó que el encuentro busca reunir a académicos que trabajan en una ciencia alternativa y también dar cuenta de los impactos de la ciencia hegemónica, impulsada por empresas y gobiernos. “Interpelamos la idea dominante que presenta a la ciencia como una actividad neutral, objetiva, estrictamente racional, como un espacio para verdades comprobadas, posicionada erróneamente en un lugar de autoridad. Esa tecnociencia no mide los impactos y daños de sus intervenciones y tiene la impunidad de presentarse como motor de progreso, de modernidad, de bienestar. Cuando en realidad sólo está al servicio del mercado”, afirmó Massarini.
En septiembre pasado, la Unión de Científicos emitió un documento donde exigió la prohibición total del glifosato. “En países como Argentina, Brasil y Paraguay tenemos registros de tasas elevadísimas de cáncer, linfomas, leucemias, enfermedades autoinmunes, malformaciones genéticas y otras enfermedades en habitantes de comunidades rodeadas por campos de soja transgénica, donde se realizan aplicaciones intensivas de glifosato”, recordaron los académicos.


“Por si no fuera suficiente, hay evidencia científica de que el glifosato persiste en los suelos agrícolas, alcanza los cuerpos de agua, también se dispersa a través de la lluvia, y sus residuos permanecen en los cultivos, llegando así a los alimentos que consumen personas aún a grandes distancias de los campos de cultivo”, afirmaron desde la Unión de Científicos.


La Unión de Ciencia cuestiona el ideario de que la ciencia pareciera tener la verdad y es la que salda las controversias. Aclaran que el conocimiento científico es un saber más, ni mejor ni peor que otros conocimientos (campesinos, indígenas, sociales). Hablan de una “ecología de saberes”, donde confluyen y se complementan de forma horizontal distintos conocimientos.


Leonardo Melgarejo, de Brasil, cuestiona también que los medios de comunicación reproducen sin problematizar a la ciencia empresaria y que, incluso, no respeta los derechos humanos al justificar que se usen agrotóxicos con consecuencias en la salud de la población. “Necesitamos una ciencia, de medios de comunicación y de poderes ejecutivos, legislativos y judiciales pautados por la ética y atentos a lo que está ocurriendo en la llamada ‘ciencia instrumental’, la ciencia hegemónica está mayoritariamente al servicio del capital financiero y actúa en el sentido opuesto de los intereses de la población”, cuestionó el científico brasileño.


Massarini destacó que América Latina experimenta una nueva “etapa de saqueo” en la cual la ciencia juega un papel central en la investigación y justificación de actividades “que afectan la salud de madre tierra y nuestra salud, que son lo mismo”. Cuestionó el rol de científicos al servicio de la minería a cielo abierto, el fracking, la pesca intensiva, el monocultivo forestal, transgénicos y agrotóxicos, entre otros. “Son modelos que hacen estragos en nuestros pueblos”, cuestionó.


Desde 2011, cada dos años el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario organiza una semana de jornadas referidas a ciencia, universidad, extractivismo y movimientos sociales. Este encuentro (de lunes y martes) es la antesala del nuevo congreso, en junio de 2019, donde se reforzará en vínculo entre la academia y las organizaciones sociales, en defensa del territorio.

Otorgan a tres expertos el Nobel de Física por desarrollo de los láser ópticos

Una canadiense, la primera mujer galardonada en 55 años

 

Tres científicos que desarrollaron los láser ópticos que allanaron el camino para los instrumentos de precisión que se utilizan en la cirugía correctiva de ojos, ganaron este martes el premio Nobel de Física, entre ellos la primera mujer en 55 años: una canadiense, un estadunidense y un francés.

El estadunidense Arthur Ashkin, de 96 años, se llevó la mitad del premio, mientras el francés Gérard Mourou, de 74 años, y la canadiense Donna Strickland, nacida en 1959, compartirán la otra mitad, precisó en Estocolmo el jurado del prestigioso galardón.

Sus hallazgos "revolucionaron la física del láser y los instrumentos de precisión avanzada que abren campos inexplorados de investigación y una multitud de aplicaciones industriales y médicas", indicó la Real Academia de Ciencias de Estocolmo.

Ashkin, el laureado de mayor edad de los Nobel en todas las categorías, fue premiado por desarrollar la "pinza óptica", instrumento que permite manipular organismos extremadamente pequeños, como células o bacterias.

En 1987 logró atrapar bacterias vivas sin dañarlas y conservándolas en un ambiente estéril. Las pinzas se utilizan desde entonces en los laboratorios para estudiar los microorganismos, pero también en las nanotecnologías para el control de micromotores e incluso en los inhaladores de asma.

Técnica que genera impulsos de gran potencia

Mourou, egresado de Ecole Polytechnique, prestigiosa facultad de ingeniería francesa, y su alumna Donna Strickland, fueron galardonados juntos por desarrollar la técnica de la amplificación de los láser, llamada Chirped Pulse Amplification, que genera impulsos ultracortos y de gran potencia.

Además de su contribución para el estudio del vacío o los agujeros negros, los trabajos de los dos científicos permitieron operar a millones de personas que sufrían miopía o cataratas.

Strickland, profesora de la Universidad de Waterloo, en Canadá, expresó sentirse honrada con el premio, que sólo han recibido dos mujeres en esta categoría desde que se creó en 1901.

"Pensé que sería más fácil premiar a las físicas (...), espero que con el tiempo las cosas vayan más rápido", sostuvo.

Marie Curie, quien en 1911 recibió el premio de química, fue galardonada junto a su marido Pierre en 1903 con el Nobel de Física. Maria Goeppert-Mayer lo obtuvo en 1963.

La Academia Real de Ciencias estima que el reducido número de mujeres galardonadas con premios científicos se explica por el hecho de que los laboratorios durante mucho tiempo mantuvieron las puertas cerradas para ellas.

Gérard Mourou, director del Laboratorio de Óptica Aplicada y profesor de la Ecole Polytechnique, dedicó 40 años a incrementar las capacidades de los láser y a hallarles usos técnicos o médicos, en particuñar en la cirugía ocular, pero también en la arqueología.

Desarrolló el concepto de luz extrema y fue uno de los impulsores de la creación del Instituto de Luz Extrema y del láser civil Apollon de Paris-Saclay, que debería alcanzar una potencia de cinco petavatios, esto es 1/35 de la potencia solar recibida por la Tierra.

El láser que desarrolló puede dar esa potencia durante un tiempo minúsculo, solamente algunos femtosegundos, es decir, menos de una mil billonésima de segundo, por lo cual la energía total equivale a la de una bombilla eléctrica en un par de días.

Mourou dijo que se estaba preparando para ir a nadar, como lo hace a diario, cuando recibió la llamada de la Academia. "Uno no se lo espera. Tú te lo puedes imaginar, pero cuando pasa, es diferente", admitió.

La Infraestructura Europea ELI desarrolla la construcción de otros láser en Hungría, Rumania y República Checa, que deberían superar la capacidad de Apollon.

Los científicos esperan hallar en el futuro múltiples aplicaciones, en particular en el procesamiento de desechos nucleares (reduciendo el tiempo de radiactividad), en las técnicas de imágenes médicas, en el tratamiento de tumores o en la limpieza de los millones de minúsculos desechos en órbita de la Tierra.

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