América Latina pierde el equivalente a 47 millones de empleos por el coronavirus

La OIT empeora en solo un mes las previsiones sobre el efecto de la pandemia en el mundo del trabajo

 

Los efectos de la pandemia sobre el mundo del trabajo son devastadores. La Organización Mundial del Trabajo (OIT), dependiente de la ONU, ha actualizado este martes a la baja sus previsiones más pesimistas. El coronavirus ha destruido durante el segundo trimestre del año el equivalente a 400 millones de puestos laborales en todo el mundo, 95 millones más que en la anterior estimación, publicada el 27 de mayo. América Latina ha sido la región más golpeada, con 47 millones de puestos de tiempo completo perdidos. “Las nuevas cifras reflejan el agravamiento de la situación en numerosas regiones durante las últimas semanas, sobre todo en las economías en desarrollo”, advierte la OIT.

El informe, titulado Observatorio de la OIT: COVID-19 y el mundo del trabajo, calcula los estragos de la pandemia en horas laborales perdidas: entre mayo y julio, disminuyeron 14% en todo el mundo. Para obtener el equivalente en puestos, la OIT divide el total de horas por las 48 horas de una jornada semanal estándar. América Latina perdió 20,5% de sus horas, seis puntos más que el promedio mundial. Si se suman Estados Unidos y Canadá, el porcentaje disminuye a 18,3%, pero aún así la bajada en América supera a la de Europa y Asia Central (13,9 por ciento, equivalentes a 45 millones de empleos), Asia y el Pacífico (13,5 por ciento), Estados Árabes (13,2 por ciento) y África (12,1 por ciento). “Se trata de la mayor pérdida de horas de trabajo en las principales regiones geográficas y de la mayor revisión al alza al respecto desde que se publicó la cuarta edición del Observatorio de la OIT”, dice el informe sobre el total americano.

La OIT advierte que el 93% de los trabajadores vive en países con restricciones a la actividad económica y laboral muy altos. Y dice que las medidas que se tomen para remediar el problema moldearán el futuro del mundo del trabajo “más allá de 2030”. “Si bien los países se encuentran en fases diversas de la pandemia y es mucho lo que se ha hecho, debemos redoblar nuestros esfuerzos si queremos salir de esta crisis mejor que cuando comenzó”, dijo Guy Ryder, director general de la OIT. El informe servirá de punto de partida para las discusiones que la OIT espera para la semana próxima, en su Cumbre Mundial. “Espero que los gobiernos, los trabajadores y los empleadores aprovechen esta oportunidad para presentar y escuchar ideas innovadoras”, dijo Ryder.

Escenarios para el segundo semestre

La OIT calcula tres escenarios posibles para lo que resta del año, según sus previsiones sean de base, pesimistas u optimistas. Todo dependerá del desarrollo de la pandemia y las decisiones de los gobiernos para enfrentarla.

En un escenario de base, donde se levanten las restricciones laborales y la actividad se recupere lentamente, las horas trabajadas caerán 4,9% con respecto al último trimestre de 2019, o el equivalente a 140 millones de empleos de tiempo completo.

El escenario pesimista supone una segunda ola de la pandemia y la vuelta de las restricciones. En ese caso, las horas perdidas supondrían el 11,9%, o 340 millones de empleos. La visión optimista prevé una rápida recuperación económica, con 1,2% menos de horas trabajadas (34 millones de empleos).

Golpe a las mujeres

El informe tiene un destacado sobre el mundo laboral de las mujeres, a las que considera más expuestas a los efectos negativos de la pandemia. Tanto, que la OIT teme que por efecto del coronavirus “algunos de los modestos progresos en materia de igualdad de género alcanzados en las últimas décadas se pierdan y que las desigualdades de género relacionadas con el trabajo se agudicen”.

“El grave impacto de la covid-19 sobre las mujeres está relacionado con su sobre representación en algunos de los sectores económicos más afectados por la crisis, tales como la hostelería, la restauración, el comercio y la industria manufacturera”, dice el informe. Según los cálculos de la OIT, 510 millones de mujeres empleadas en el mundo (el 40% del total) “trabajan en los cuatro sectores más afectados, frente al 36,6% de los hombres”.

Las mujeres predominan, además, en el frente de batalla contra la pandemia, porque son mayoría en los puestos de asistencia sanitaria y los servicios sociales. “Es allí donde corren mayores riesgos de perder su ingreso, de infección y de transmisión, y es menos probable que tengan protección social”, concluye el informe.

Por Federico Rivas Molina

Buenos Aires - 30 jun 2020 - 23:04 COT

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Jueves, 05 Marzo 2020 07:14

Juventud, generación neoliberal

Periódico desdeabajo, 21 de noviembre de 2019.

Como es conocido, a bebidas de distinto tipo, tanto para conservarlas como para garantizar sabor y consistencia, les incorporan gas. Pero en otros casos es la propia fermentación de sus compuestos el que lo genera –es el caso de bebidas con base en frutas o algunos granos, como el maíz–.

Como muy seguramente lo hemos experimentado una y otra vez al abrir estas bebidas, en unos casos se derrama si la misma ha sido batida previamente, en otros casos sucede de similar manera sin necesidad de batirse, por el simple hecho de liberar aquello que tapona el líquido, el cual desborda aquello que lo guarda como en un feliz estallido libertario.

Exactamente eso fue lo sucedido el pasado 21N con un sector de la juventud colombiana, y segmentos de otras generaciones: estallaron, dejando a un lado el recipiente estatal que las contenía y creía controlarlos. Unos y otros habían acumulado a lo largo de tres décadas los insumos y componentes que potenciaron su desborde. Para el caso de la generación neoliberal, nacida en los años 90 del siglo pasado, que no conoció el remedo de Estado de bienestar que por estas tierras tomó cuerpo por algunas décadas, soportando con los gobiernos de Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe, Santos y Duque, privatizaciones, negación de derechos, desempleo, bajos salarios, cobro por el “derecho” a estudiar, estímulo a la acción individual como garantía de éxito –tropezado con la evidencia de las reiteradas negaciones de un régimen económico y político que desecha a las mayorías–, cansancio con un discurso lleno de promesas y cargado, además, de violencia y de incumplimientos reales con sus gobernados, y otro cúmulo evidente de mal gobierno que terminaron por generar tanto gas que al final rompieron el empaque de apariencia conformista que los caracterizaba, hasta sobrepasar las tapas o tapones, corchos y alambres, que en forma de legitimidad y hegemonía oficial han dispuesto sobre unos y otros.

Para el caso de otros miles de miles que también coparon calles, más adultos que los ya referidos, en su mayoría conocedores de los beneficios de un empleo fijo y bien o regularmente remunerado, concitados a la resistencia por los anuncios de reforma laboral y pensional que desde ahora les anuncia más años de trabajo, más cotizaciones, menos estabilidad laboral, desmejoramiento de las condiciones laborales, etcétera.

Unos y otros se encontraron en la protesta aliados por la necesidad, en un caso de gozar lo que no han conocido hasta ahora y en otro de no perder lo conocido hasta ahora.

Una protesta intensa pero que fue perdiendo fuerza. No es de extrañar. Como sucede con los envases rebasados por el líquido, la cantidad que primero salta es notoria, para ir mermando poco a poco, hasta dejar de fluir. Cuánto dure este proceso depende del tipo de líquido, del tamaño del recipiente, de cuánto haya sido batido, etcétera.

En el caso colombiano, la cantidad del mismo se tomó varias semanas en efervescencia, en una primera instancia con sorprendente abundancia para luego seguir su proceso natural de agotamiento, en lo cual incidió tanto la maniobra oficial de promesas y violencia “ejemplarizante”, como la incapacidad de los sectores alternos para prever lo sucedido y disponer medidas para conducir la feliz ebullición que sobrepasaba el envase estatal, así como la época navideña o de vacaciones con su dispersión de gentes por todas partes .

Como ocurre con frecuencia con los sectores alternos, tanto en nuestro país como en el mundo en general, no se contó con la capacidad requeridad para anticipar los hechos y, por lo tanto, no se contó con las disposiciones necesarias para enrutarlos. Tardíamente se pretendió hacerlo, y por ello fue constituido un Comité Nacional de Paro, el cual no ha logrado posicionar una lectura común de lo sucedido y de aquello por venir, ni una conducción común para las energías desbordadas.

Como parte de una acción política, también común en el mundo entero, posterior a los hechos, la Conducción ha pretendido que el gas siga presionando la salida de líquido de manera igual, superior o parecida a su estallido inicial, lo cual no ocurre, por múltiples circunstancias, entre ellas porque el gas ya no tiene tanta potencia como para conservar la dinámica del desfogue inicial o, simplemente, porque el envase no es agitado de la manera adecuada para que arroje el líquido que contiene, o tal vez porque el líquido ya es insuficiente.

En cualquiera de estas circunstancias lo que aconseja la realidad es que, si la pretensión es que continúe saliendo líquido pues hay que inyectarle más gas, y eso demanda tiempo, así como procesos armónicos, tanto químicos como naturales. No proceder así es actuar cargados de buenos deseos, y así lo evidencia el hecho de batir y no lograr lo pretendido.

Una realidad similar es la que tenemos con el 21N y la generación que lo protagonizó. No saldrá en iguales proporciones a las iniciales hasta tanto no vuelva a cargar el gas requerido que la lleve a romper el tapón con el cual pretenden someterla de nuevo. Es decir, estamos ante una evidente realidad que demanda, más que definir fechas de paros, buscar el reencuentro con la sociedad toda, y dentro de ella con la generación neoliberal, buscando darle más potencia a lo que habrá y deberá de suceder en un tiempo no distante en el país. Una dinámica que demanda una acción pedagógica, desplegada en los territorios donde habita estos sectores, para discutir entre el conjunto social la realidad de la vida que se padece y el qué hacer para transformarla.

Un proceso que no es mecánico, pues no implica no desplegar acciones directas hasta cuando no exista conciencia de lo que está sucediendo y de lo que debe trascender en tiempo dado; pero sí demanda una dinámica de tensión y organización social en tiempo determinado, con pretensiones más sensatas, menos voluntaristas, conscientes de que una ruptura social debe darse como efecto directo de la acción mayoritaria de aquellos a quienes las organizaciones del cambio dicen representar

Es decir, como dijera alguien que sí sabía de anticipar realidades revolucionarias: hay que dar un paso atrás antes de atrevernos a dar dos pasos adelante.

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Jueves, 27 Febrero 2020 05:32

Parasite no es fantasía

Parasite no es fantasía

Una vez al año, trecientos profesores surcoreanos son llevados en autos con ventanas ciegas a un lugar desconocido en la montaña a definir las preguntas del examen anual que rinden 548.000 aspirantes universitarios del que saldrá un ranking nacional: un 4% de alumnos entrará a las tres mejores universidades del país. Esos selectos docentes permanecen un mes incomunicados sin internet ni teléfono. Su misión es secreta por contrato, so pena de ir dos años a la cárcel: salvo la esposa o marido, nadie deberá saber en los siguientes años que ese profesor ha confeccionado esas preguntas.

Antes de comenzar la reclusión voluntaria, un detector de metales garantiza que no ingresen dispositivos electrónicos. Un batallón de servicios secretos del Estado controla que nadie salga ni entre del lugar durante el mes y queman in situ toda la basura para que no sea posible revisar bollos de papel buscando las codiciadas preguntas que se digitalizan un día antes de ir a la imprenta: de allí salen en camiones y la TV lo transmite en vivo.

En una sociedad marcada por la cosmovisión confuciana, la educación es un gran símbolo de status y la posibilidad más cierta de ascenso social. Este tema es el punto de partida del guion de la premiada película Parasite de Bong Joon-ho: un joven de clase baja va a darle clases particulares de inglés a una adolescente de familia rica quien --como casi todo coreano-- vive con una espada de Damocles clavada de nombre Suneung, ese examen que dura ocho horas y veinte minutos donde se define el futuro de casi todo coreano. La película pone de relieve los daños colaterales del Milagro Coreano que generó un desarrollo económico frenético, mientras crecía una desigualdad estratosférica con familias como la del docente de Parasite viviendo en subsuelos que fueron refugio antimisiles (los ricos tienen sus propios búnkeres pero preventivos).

Desde el jardín de infantes, muchos niños son entrenados para vencer y reciben clases de inglés. A tal punto escaló la psicosis educativa que el Estado debió promulgar una ley prohibiendo que los pequeños aprendan inglés antes que coreano. El día del Suneung la bolsa de comercio abre dos horas más tarde y una campaña nacional invita a no sacar el auto a la calle para que el tránsito fluya. Si un estudiante se retrasa 5 minutos no entra y pierde un año de su vida. Se habilita un call center para rezagados y una flota de vehículos policiales que salen con la sirena a rescatar dormilones (algunos duermen en un hotel cercano y se recomienda que el día anterior todos hagan el viaje a modo de prueba). El tránsito se corta 200 metros a la redonda de cada sede y los vuelos se suspenden durante los 40 minutos del examen oral de inglés.

Esa misma tarde se revelan las respuestas del multiple choice y cada quien intuye si sirvió sacrificar la infancia y la adolescencia casi completas para entrar a una buena universidad: lo logran con 490 puntos sobre 500. Algunos tienen más posibilidades: es el caso de los hijos de la familia rica de Parasite que contrata docentes privados en casa en lugar de mandarlos a institutos con aulas de 20 alumnos.

La ONG coreana Mundo lo dice sin eufemismos: “los jóvenes pasan de 70 a 80 horas semanales estudiando y están entre los peores en los ranking mundiales de felicidad y salud mental; su creatividad y sociabilidad están sofocadas”. Muchos adolescentes se levantan antes de las 6 a.m. y los fines de semana también van a institutos de apoyo. Un estudio del Centro de Prevención de Enfermedades de Corea concluyó que los alumnos de secundaria duermen en promedio 5,5 horas por noche y el 83% de los chicos de 5 años asisten a clase extracurricular 5,2 veces por semana. En 2003, el Comité por los Derechos de los Niños de la ONU declaró: “la naturaleza altamente competitiva de este sistema educativo obstaculiza el desarrollo de los niños en su completo potencial”.

Mantener un hijo en Corea del Sur cuesta entre 300.000 y 400.000 dólares hasta que se gradúa en la universidad. Los exitosos en esta carrera social tampoco la tienen fácil: un ingeniero en programación raso en Samsung trabajando 12 horas de lunes a viernes --y unas horas los sábados e incluso domingos-- gana 3000 dólares al mes en una ciudad como Seúl donde un departamento de 80 m² cuesta medio millón de dólares.

Los niveles de stress de la juventud son altos y una suma de 1500 alumnos de primaria, secundaria y terciario se suicidan por año, la mayoría por presiones en el estudio y la soledad derivada del mismo. La debacle trágica en que deriva la frustración de la familia pobre en Parasite es la manera en que explotó en esa “verosímil” ficción la olla de presión coreana, por lo general bien contenida por el confucianismo.

Todo esto comenzó, al menos, durante la dinastía coreana Joseon --siglos XIV a XIX-- que elegía sus funcionarios a través de un riguroso examen y abrazó al confucianismo como ideología de Estado: desde allí permeó a la base social. Según el filósofo chino Confucio, en lo más alto de la escala social se ubicaban los ilustrados, los únicos preparados para gobernar con justeza y honestidad. El cosmos regido por el Tao en el Este de Asia se compone de dos fuerzas complementarias en armonía, donde el hombre es la única disonancia. Confucio propuso máximas virtuosas buscando que ese hombre armonizara con el cosmos y sus semejantes. El primer paso era el respeto sagrado de la autoridad del gobernante y las leyes en pos del equilibrio social. Esa obediencia conservadora debía extenderse a todas las relaciones de la pirámide social: el respeto de los menores a los mayores (“sabios seres del crepúsculo”), de la mujer al hombre, de los hijos a los padres y del campesino al intelectual.

El confucianismo reflejó un modo de pensar colectivo que viene de la cultura del arroz y su trabajo comunitario. El trasfondo es que el individuo no debe rebelarse y tendrá siempre que cumplir bien su rol, siguiendo los rigores productivos y aceptando toda desigualdad y jerarquía. Y tiene que renunciar a su individualidad en función del grupo como totalidad. Todo esto ha sido naturalizado al nivel de un ancestral inconsciente colectivo: por eso es tan difícil cuestionárselo. Cada persona se reduce a un engranaje que, si se sale del curso, será punida por su entorno social. Así funcionan estas sociedades autoreguladas: “clavo que sobresale se hunde de un martillazo”. Si la mayoría acepta que el objetivo central de la vida --y de la nación, ese grupo mayor-- es el progreso vía el estudio para entrar a una compañía tecnológica, todos deben intentar lo mismo. Ese modo de pensar allanó el terreno para la fase hiperproductiva del capitalismo tigreasiático con el soldado corporativo como punta de lanza.

El precio de diferenciarse de la masa --y de no subirse al curso del río social-- implica resignarse a vivir en los subsuelos de la sociedad como la desempleada familia Kim en la película, a riesgo de terminar nadando en una cloaca. Su salvación parece ser parasitar ingeniosamente y sin escrúpulos a una familia rica hipersensible al olor a pobre, e incluso a otros desclasados que no lograron ser parte del exitoso “gran colectivo confuciano” que es Corea del Sur.

Julián Varsavsky es coautor con Daniel Wizenberg del libro Corea, dos caras extremas de una misma nación (Ediciones Continente).

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Jóvenes millennials trabajan en presentaciones de la Semana de la Moda, en NY.Foto Ap

Siempre me intrigó la forma tan singular en la que EU maneja su triple contabilidad: la del fisco, la real, y la “contabilidad invisible (off balance sheet)” de sus macabros hedge funds (fondos de cobertura de riesgo).

EU exhibe varios "agujeros negros" contables que sólo se explican por la doble cobertura de su dotación de armas nucleares y su control, todavía, del sistema financiero global con su arma más letal: el dólar.

Dejo para otra ocasión el escrutinio del "agujero negro" del Pentágono por 35 millones de millones de dólares (https://yhoo.it/39dpfaa): ¡Equivalente al PIB nominal de China y EU juntos!

La colosal deuda universitaria de los millennials todavía no llega al grado de "agujero negro", pero representa el segundo mayor endeudamiento de EU en la categoría de "deuda de consumo": detrás de las hipotecas y antes que los adeudos de las tarjetas de crédito.

Las estadísticas sobre la deuda estudiantil de los derrelictos millennials "muestra que 43 millones de prestatarios adeudan colectivamente 1.6 millones de millones de dólares en deuda federal y privada", según el Consejo de Gobernadores del Sistema del Gobierno Federal (https://bit.ly/2UAQ3Nk).

Los graduados deben 29 mil 200 dólares en promedio. Es impactante el adeudo promedio de los graduados del sector salud: dentistas 285 mil 184 dólares; médicos 196 mil 520 dólares; y especialistas en farmacia 166 mil 526 dólares.

Quizá el ambiente de capitalismo tan salvaje explique el alto costo de la salud en EU, el más caro del planeta, que resalta una paradójica brecha entre un patético acceso –por cierto, catalogado como uno de los peores del mundo–, y el auge desmedido del Big Pharma que tiene ingresos por casi un millón de millones de dólares (https://bit.ly/39nTElY).

No faltan las consabidas acrobacias contables en EU de sus grupos de interés.

Resalta el choque conceptual entre los multimillonarios y el "socialista demócrata" Bernie Sanders, ídolo de los millennials (https://bit.ly/37eMu20).

Los multimedia de los multimillonarios –tipo Bloomberg, Forbes y Jeff Bezos– aseveran que no existe tal "crisis de deuda estudiantil" y que sólo se trata de un artefacto contable de los graduados desempleados y subempleados que no pueden pagar lo adeudado y quienes conforman el rubro de la deuda mínima de cinco mil dólares, más manejable (https://brook.gs/38eQX67).

The Washington Post, propiedad de Jeff Bezos –el hombre más rico del mundo con 127 mil millones de dólares, rechazó el plan de Bernie (https://wapo.st/37iEVHW), mientras el "socialista demócrata" ha propuesto un plan revolucionario de "Cuidados Médicos para Todos" y de cancelar el colosal adeudo de los graduados, lo cual contribuiría a mejorar la economía de EU (https://bit.ly/3bkUd25).

El plan idealista e idílico de Bernie sería impecable en una "democracia" cuando EU, en su triste realidad, practica una plutocracia proto-teocrática.

A juicio de Bernie, con la cancelación de la deuda estudiantil, la economía tendría un estímulo de un millón de millones de dólares en la próxima década y aportaría 1.6 millones de nuevos empleos cada año.

Una de sus soluciones consiste en imponer una tasa de riqueza a los especuladores de Wall Street.

A veces Bernie peca de cándido cuando pide tratar el rescate de los adeudos de los estudiantes millennials de la misma manera en que fue salvada la banca de Wall Street en 2008.Eso es no entender en absoluto la estructura del complejo militar-tecno-industrial-bursátil de EU.

Si la cancelación de la deuda estudiantil representa una quimera, suena todavía más utópica su propuesta de que la educación en EU sea gratuita y libre de adeudos.

La degradación de la otrora ejemplar educación universitaria en EU ha llegado a grados inconcebibles con el escándalo de las admisiones a sus universidades literalmente compradas (https://bbc.in/37i7Bkl) cuyo ejemplo icónico ha sido el de Douglas Hodge –filántropo (sic) y ex mandamás de Pimco, la magna firma de inversiones–, quien sobornó con un millón de dólares para el ingreso fraudulento de sus cuatro hijos a las prestigiadas universidades de EU (https://bbc.in/38e3aYW).

¿Tiene futuro este EU?

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El Sinn Fein, la sorpresa de las elecciones en Irlanda

Un ascenso histórico del antiguo brazo político del ya inactivo IRA

La propuesta del partido de izquierda logró captar el voto joven, en un país con un notable crecimiento económico donde sin embargo persisten las desigualdades.

El partido Sinn Fein lidera las elecciones legislativas celebradas el pasado sábado en Irlanda por un estrecho margen, según las primeras cifras oficiales. El antiguo brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA) logró instalarse en una pelea voto a voto junto a los dos partidos que tradicionalmente dominan la política irlandesa, Fine Gale y Fiana Fáil. 

La propuesta del partido de izquierda logró captar el descontento de la juventud irlandesa, en un país con un notable crecimiento económico donde sin embargo persisten las desigualdades. Independientemente del resultado final, cualquiera de los partidos deberá formar alianzas para gobernar, un escenario que por el momento asoma complicado.

En concreto, el Sinn Fein logró bajo el liderazgo de Mary Lou McDonald un 23,94 por ciento de los votos, según las primeras proyecciones, mientras que el Fiana Fáil obtendría un 21,27 por ciento de votos y el Fine Gael del primer ministro saliente, Leo Varadkar, lograría un 21,08 por ciento del total de los sufragios. El recuento se inició a las 9 horas locales (las 6 en Argentina), pero los resultados definitivos podrían tardar días en darse a conocer.

Si se mantiene la tendencia, el izquierdista Sinn Fein, antiguo brazo político del ya inactivo IRA, terminaría con el bipartidismo en Irlanda gracias al apoyo de los más jóvenes y de aquellos a los que la recuperación económica dejó atrás. Su líder, la dublinesa Mary Lou McDonald, supo movilizar a los afectados por las desigualdades que han creado nueve años de gobierno del democristiano Fine Gael y de su primer ministro, Leo Varadkar, quien llegaba a estos comicios con viento de cola: la economía nacional crece al ritmo más alto de Europa y roza el pleno empleo.

El lento recuento de votos de los comicios, que comenzó el domingo, determinará el reparto final de escaños en la Cámara Baja de Dublin, de 160 diputados, si bien las primeras proyecciones dejan a cualquiera de las tres fuerzas (Sinn Fein, Fiana Fáil y Fine Gael) lejos de la mayoría absoluta.

En ese contexto, los partidos deberán buscar apoyos para formar gobierno con diputados independientes y formaciones minoritarias, como los verdes o laboristas. Por el momento, los tradicionales democristianos y centristas aclararon que no formarán Ejecutivo con el Sinn Fein por su pasado violento y sus políticas económicas, que tachan de populistas.

McDonald, que representa a una nueva generación de republicanos sin relación con el IRA, recogió rápidamente el guante. Sostuvo que el bipartidismo "sigue negando" la evidencia e "ignoran" el mensaje del electorado en estos comicios. "Quiero tener un gobierno para el pueblo. Lo ideal sería un gobierno en el que no estén ni Fine Gael ni Fianna Fáil. He empezado a contactar con los otros partidos para explorar durante los próximos días nuestras posibilidades", expuso la líder del Sinn Fein, actual tercera fuerza de la legislatura.

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Millennials con el socialista Bernie a quien temen más demócratas que republicanos

El 70 por ciento de los "millennials y/o generación Y", quienes nacieron después de 1980, tienden a votar por un socialista, pese a que el término socialismo es anatema en EU y del que el renergizado Trump, después del fallido impeachment, ha hecho su tiro al blanco propagandístico para enarbolar las bondades del capitalismo de Wall Street que ha llevado sus acciones a la estratósfera, en contraste con su economía que exhibe una patente mediocridad –exceptuando la aristocrática "economía digitálica" de Silicon Valley.

Los jóvenes de EU han perdido la fe en el capitalismo y ahora abrazan al socialismo, mientras que la principal propuesta de "cuidados médicos" de Bernie Sanders, confeso socialista demócrata, quien ondea la bandera de "Cuidados médicos para todos" que ha atraído a los millennials y "ha movido a la izquierda al Partido Demócrata en forma significativa" (https://bit.ly/3bllP72).

El 50 por ciento de los millennials y el 51 por ciento de la generación Z "sienten que el sistema económico de EU ha trabajado en su contra" y tienen una "mayor vista desfavorable del capitalismo".

Muchos de los jóvenes se encuentran abrumados con sus deudas colegiales, mientras que "el socialismo y comunismo" no aportan las mismas asociaciones negativas y memorias que sus generaciones previas.

Según Market Watch, los millennials representan 40 por ciento de los desempleados cuando más de 40 por ciento de los universitarios recién graduados son subempleados: sus empleos no cubren los créditos de sus costosos títulos universitarios (https://bit.ly/2SaqgtR).

El 19 por ciento de millennials y 12 por ciento de la generación Z juzgan que el Manifiesto Comunista "garantiza mejor la libertad y la igualdad para todos" que la Declaración de Independencia, en contraste a los baby boomers (nacidos después 1945 hasta 1960) y a la generación X.

El "socialista Demócrata" Bernie, de 77 años, es quien más atrae a los millennials (https://bit.ly/39dxXVM).

El desastre de los "cuidados médicos" y sus "seguros" en EU angustia a los estudiantes quienes adeudan 1.5 millones de millones de dólares, en comparación a 200 millones de dólares del año 2000 (https://bit.ly/3bl98Jr): ¡7 mil 500 veces más en 20 años: una monstruosidad!

Entre los estratosféricos pagos de los seguros médicos y el adeudo de sus préstamos colegiales, los millennials se han refugiado con Bernie, admirable judío progresista que choca con sus correligionarios de Wall Street: tanto de George Soros como de Jared Kushner.

El "socialismo democrático" de Bernie apela a la reforma de Wall Street mediante impuestos para beneficios sociales, más que en "la propiedad social de la producción".

Es notorio el choque electoral y cosmogónico entre los millennials (73 millones) y los baby boomers (76 millones).

Un problema del entusiasmo de los millennials es que en la elección de 2016 sólo votó la mitad –ahuyentados por el fraude del establishment demócrata a favor de Hillary contra Bernie–, en comparación de las 2/3 partes de sus mayores de edad.

El mafioso establishment del Partido Demócrata no sabe cómo contener a Bernie y busca impulsar al multimillonario Mike Bloomberg, ex alcalde de Nueva York con una fortuna de 61 mil millones de dólares, para literalmente comprar la convención demócrata.

Bloomberg todavía no aparece en los debates ni en las primarias de arranque de New Hampshire, pero ha gastado millones en publicidad para prepararse a contender en el famoso supermartes y así obtener un sustancial número de delegados (https://washex.am/2ODIoKi).

El desastre electoral "ciber-antidemocrático" de Iowa fue diseñado para debilitar a Bernie y favorecer a Bloomberg, mediante el ascenso artificial del racista Pete Buttigieg, de 38 años y anterior espía del Pentágono en Afganistán (https://bit.ly/2H72mJt).

La pandilla de los Clinton/Obama/Biden/Buttigieg fue expuesta en el caucus en Iowa mediante el manoseo digitálico del conglomerado empresarial de Shadow/Acronym/Pacronym y cuya primera víctima ha sido el ex vicepresidente Joe Biden. (https://bit.ly/39kVdkY).

¿Podrá detener a los millennials el arcaico Partido Demócrata?

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Lunes, 03 Febrero 2020 05:47

Rebelión antineoliberal

Rebelión antineoliberal

La noticia principal de la contienda electoral presidencial que arranca este lunes con elecciones internas en Iowa –y que seguirá durante los próximas meses en cada estado para culminar con la coronación de los candidatos presidenciales de ambos partidos nacionales– es que Bernie Sanders, el senador socialista democrático, va ganando.

Se sabe que va ganando no sólo porque ya alcanzó al precandidato demócrata de la cúpula, Joe Biden, en las encuestas nacionales y está adelante en varias encuestas estatales claves, ha acumulado más donaciones que todos los además y triunfa sobre Trump en cada sondeo, sino porque las cúpulas se están alarmando, y mucho.

Algunos señalan que la dirección del Partido Demócrata está más obsesionada ahora en frenar a Sanders que en derrotar a Trump, elaborando mecanismos para obstaculizar su triunfo en la convención demócrata mientras Hillary Clinton, Barack Obama y John Kerry, entre otras figuras del partido, alertan sobre su “amenaza” y advierten, a pesar de indicaciones contrarias, que el electorado no apoyará sus “ideas radicales” y menos el “socialismo”.

Para Sanders y sus seguidores sólo comprueba el potencial real de su movimiento. “Somos su peor pesadilla”, señaló el senador esta semana, recordando que su campaña está fomentando una “revolución política” para un rescate popular de esta democracia de las manos del uno por ciento más rico y sus políticos que la han secuestrado.

Aquí continúa una pugna que se inició en 2016 entre el futuro y el presente del Partido Demócrata, con candidatos como Joe Biden y el multimillonario Michael Bloomberg –quien ha indicado que se lanzó en parte para evitar la candidatura de Sanders (no es un misterio de que uno de los representantes más reconocidos del uno por ciento esté preocupado)– ofreciendo un retorno a la era pre-Trump. Pero el movimiento de Sanders (y parte de las filas en apoyo de Elizabeth Warren) están invitando a otro futuro, no a un retorno.

Y es que esto es más que sólo una batalla dentro de un partido, es una rebelión antineoliberal. Tiene sus antecedentes inmediatos en los movimientos altermundistas que originaron contra el TLCAN y el llamado “consenso de Washington” en los 90, pasando por expresiones como Ocupa Wall Street, pero también con algunas raíces aún más antiguas con el movimiento socialista de hace un siglo, pasando por los grandes movimientos sindicales y culturales durante la Gran Depresión, como también en las luchas de los años 60, donde Martin Luther King, poco antes de ser asesinado, declaró que la esencia de la lucha social no se limitaba al racismo, sino que se necesitaba una “revolución moral” contra la injusticia económica y el poder imperial de su país.

Desafiando a las cúpulas políticas y económicas de este país, Sanders, con su consigna “no yo, nosotros”, resume una campaña electoral basada en las solidaridad social, algo que explica por qué el candidato presidencial más viejo goza del mayor apoyo entre los jóvenes, quienes, si participan en grandes números, podrían determinar la elección. También hay otras señales de que esta campaña es diferente: el candidato judío goza del apoyo de las únicas dos diputadas federales musulmanas, el único que resalta que es hijo de inmigrantes (https://www.youtube.com/watch?v=xuYR1dwPzJE), quien habla abiertamente de la clase trabajadora, y quien ha votado siempre en contra de guerras, acuerdos de libre comercio (incluyendo el T-MEC) y otros asuntos promovidos por las cúpulas. (Para más información sobre sus propuestas específicas: https://berniesanders.com/es/?nosplash).

Los jóvenes con Sanders son sólo parte de una coalición multirracial que se está rencontrando con luchadores sindicales, granjeros, ambientalistas, indígenas, veteranos militares antiguerra, y todos los que enfrentan ahora las consecuencias de un experimento neoliberal que fue impulsado por ambos partidos, desde Reagan hasta Obama.

Ante ello, esta es la vanguardia de una potencial rebelión electoral que busca no sólo derrotar a Trump o revertir sus políticas, sino transformar al país más poderoso del mundo. (https://www.youtube.com/watch?v=Ikgh4JbAWUU).

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Policías militares registran a un joven en una favela de Río en enero. FABIO TEIXEIRA GETTY

Especialistas brasileños en seguridad pública advierten de que la letalidad de los agentes y el descenso de los crímenes están desvinculados

 La letalidad policial fue récord en Río de Janeiro en 2019 mientras los delitos tuvieron una caída histórica, tendencia esta última que se extiende al resto de Brasil, uno de los países más violentos del mundo. En el Estado murieron 1.810 personas en intervenciones policiales, la cifra más alta en dos décadas. Los 3.995 asesinados en el mismo tiempo suponen un dato histórico, el menor desde 1991, según datos oficiales del Gobierno estatal. Aunque los políticos partidarios de la mano dura presumen de eficacia, numerosos especialistas brasileños en seguridad pública advierten de que ambos fenómenos no están vinculados.

Al conocerse el balance anual de la violencia, el gobernador de Río, Wilson Witzel, tuiteó la semana pasada: “Nuestra política de seguridad viene generando resultados positivos mes a mes”. Es el mismo que cuando hacía campaña para el puesto que ostenta hace un año proclamó “la policía va a apuntar a la cabecita y…. fuego” contra los sospechosos armados con fusiles. En sus tuits, Witzel, que fue juez y militar, enumeró las estadísticas, que también reflejan notables caídas de las muertes en robos y de aprensiones de armas. El experto de la Red de Observatorios de la Seguridad Pablo Nunes explica que “es improbable que las variaciones en las tasas de homicidios y muertes por policías estén relacionadas. Cuando analizamos los barrios y ciudades del estado de Río, en la mayoría de los casos, donde aumentaron las muertes policiales aumentaron o se estabilizaron los homicidios y viceversa”.

Ilona Szabó, especialista en seguridad pública, advierte de que “a veces las reducciones de delitos son utilizados para legitimar el abuso de la fuerza. La relación, sin embargo, es falsa”, escribe este miércoles en Folha de S.Paulo. Daniel Cerqueira, del Forum Brasileño de Seguridad Pública, coincide: “Esa retórica del gobernador es falsa. Estadísticamente no vemos relación”. Añade este experto que, en todo caso, “la violencia policial estimula la violencia en general”.

La caída de los asesinatos a lo largo del año pasado, también el primero del exmilitar Jair Bolsonaro en el poder, se extiende por Brasil en general. Es uno de los datos de los que el ultraderechista más presume y que influye en el reciente aumento de su popularidad en este país que está desde hace años entre los más violentos del mundo, guerras al margen. La experta Szabó alerta de que existen “líderes que están reduciendo problemas complejos a discusiones binarias y reforzando la violencia como solución”. Justo este miércoles el Gobierno ha autorizado que los dueños de armas legales puedan comprar cuatro veces más munición al año que antes.

Río de Janeiro –Estado donde viven 17 millones de brasileños– destaca en el ámbito nacional e internacional por lo mucho que su policía mata. Para hacerse una idea, las 1.810 personas muertas en intervenciones policiales en 2019 suponen más del doble de las 800 personas asesinadas por la organización terrorista ETA en España durante cuatro décadas o la mitad de las víctimas mortales del conflicto de Irlanda del Norte.

Los tiroteos son tan frecuentes en Río de Janeiro que cuatro niños han sido alcanzados por disparos desde que empezó 2020. El último, de cinco años, veía un partidillo de fútbol. Una bala le dio este lunes en la cabeza después de perforar la mano de su padre, que intentaba protegerlo del intercambio de tiros entre policías y criminales. El crío sobrevivió pero está gravísimo. El asunto ha alcanzado tal magnitud que la ONU expresó su preocupación en septiembre pasado. Y también tiene su reflejo en la cultura popular. La telenovela más vista ahora mismo en Brasil Amor de mãe tiene entre sus villanos a un policía corrupto que mata a un policía limpio.

En la comparación nacional las fuerzas de seguridad de Río también destacan, como indica la comparación con São Paulo. La tasa de muertes en el primer Estado a manos de la policía solamente es superior a los perpetrados en São Paulo por criminales y agentes de policía juntos, según el diario Folha. Uno de los factores que lo explica esa diferencia es que el grupo criminal más poderoso de São Paulo, el Primer Comando de la Capital (PCC), prohíbe matar sin autorización en el territorio que domina.

Es muy poco probable que un policía sea denunciado en Brasil por abatir a un sospechoso, mucho menos juzgado o condenado. Ni un solo agente de Río fue llevado ante la justicia en 2019, según una investigación del semanario Época, que analizó los casos de los 195 muertos a manos de la policía en julio, el mes más letal. Revela que se abrieron 151 investigaciones, que 11 casos han sido archivados y que no encontraron información sobre otros 19. La revista descubrió que los informes policiales muestran un patrón: incursiones en favelas de patrullas de entre 2 y 6 policías con fusiles para reprimir el tráfico de drogas, son atacados, responden, registran el lugar, localizan a la víctima y la trasladan al hospital. Resalta Época que en el 60% de los casos los agentes no regresaron al lugar del suceso a investigar. La inmensa mayoría de las víctimas de violencia policial son varones, negros, pobres de favela.

El profesor Cerqueira recalca que las muertes violentas vienen disminuyendo en Río de Janeiro desde 2003 con la única excepción del bienio 2016-2017, cuando se registró un repunte coincidiendo con el declive socio-económico generalizado que vivió la ciudad tras los Juegos Olímpicos.

Por NAIARA GALARRAGA GORTÁZAR

São Paulo 29 ENE 2020 - 17:16 COT

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Una grupo de personas sin trabajo, a las puertas de una feria de empleo en Río de Janeiro. Mario Tama

 La OIT enciende una "señal de alarma" sobre el presente y el futuro de "millones de jóvenes que no encuentran oportunidades". Uno de cada cinco busca trabajo y no lo encuentra

El estancamiento económico de América Latina hace mella en su mercado de trabajo y se ceba con el segmento más joven de la población. El desempleo entre los menores de 25 años —junto con la informalidad, el gran caballo de batalla de los países de la región en los últimos años—, se ha convertido en “un rasgo estructural de las economías”, según el Panorama Laboral de América Latina y el Caribe publicado este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Son varias las señales de alarma en este flanco: la tasa de desocupación juvenil creció en tres décimas en 2019, hasta el 19,8%, el triple que la de la media de la población adulta —en otras palabras: uno de cada cinco menores de 24 años que busca trabajo no lo encuentra— y el máximo desde el año 2000, cuando se empezaron a publicar datos agregados; y la mayoría de quienes sí están contratados sufren condiciones precarias: informalidad, salarios bajos en relación con el coste de la vida, escasa estabilidad en el empleo y sin apenas programas formativos por parte de su empleador.

 “Queda claro, a la luz de las estadísticas de este año, cuán difícil es ser joven en Latinoamérica y el Caribe”, señala el organismo dependiente de Naciones Unidas. En el año recién terminado, el aumento en la desocupación juvenil arrastró consigo la tasa general, mientras que en el colectivo de 25 años o más se mantuvo estable. “Esto debe ser una señal de alarma en la medida en que amenaza el presente y el futuro de millones de jóvenes que no encuentran oportunidades de empleo y cuyas aspiraciones de movilidad social se ven truncadas. (…) A la luz de la ola de protestas en diversas ciudades de la región, se requieren acciones inmediatas e inclusivas”, apremia la OIT. “La crisis de expectativas que se vislumbra en la región demanda acciones urgentes”. El empleo juvenil se contrajo en 11 países que representan casi el 90% de la fuerza de trabajo ocupada en la región —Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Paraguay, Perú y Uruguay—.

Los grandes números ayudan a comprender la magnitud del problema: en la región viven 110 millones de personas de entre 15 y 24 años, una cifra que se ha triplicado desde la década de los cincuenta del siglo pasado. Y estos jóvenes, a pesar de haber recibido una mayor educación que las generaciones previas —en buena medida porque nacieron y crecieron en una época marcada por el crecimiento económico, mientras duró el auge de las materias primas—, enfrentan una inserción en el mercado laboral caracterizada por "una elevada precariedad". De los que trabajan, seis de cada diez lo hacen en la informalidad, y el 22% ni estudia ni tiene empleo (los llamados ni-nis), "una situación que es aún más crítica entre las mujeres".

Leve aumento de la desocupación general, que podría ser mayor

Con el crecimiento económico latinoamericano encadenando revisiones a la baja con el paso de los meses —a cierre de 2018 el FMI preveía el 1% para 2019 y todo apunta a que esta cifra acabará superando por muy poco la barrera del 0%—, la tasa de desocupación borró la mejora registrada en 2018 y pasó del 8% al 8,1%. Esa es, sin embargo, una estimación “conservadora” —apuntan los técnicos del organismo con sede en Ginebra— que podría aumentar “si se confirma el impacto de los movimientos de protesta que irrumpieron en la región en los últimos meses de 2019 y la creciente presión que genera una situación económica de incertidumbre”. A cierre del ejercicio, 26 millones de personas en la región buscaban empleo sin éxito.

Con todo, la paleta de colores con la que está pintado el cuadro laboral latinoamericano dista mucho de ser homogénea: el Caribe angloparlante logró una reducción de 0,5 puntos porcentuales en la desocupación, los países del Cono Sur (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) registraron también una caída mínima, Centroamérica sufrió un aumento del 0,2% en el desempleo y las naciones andinas (Colombia, Ecuador y Perú), del 0,5%.

2019 fue un año malo en lo laboral para el conjunto de la región, pero el futuro no apunta hacia un entorno mucho mejor. A la vista del “crecimiento lento” (1,4%) proyectado para la economía de América Latina y el Caribe por la media de los organismos internacionales, la OIT avisa de la alta probabilidad de que la demanda laboral se vea golpeada y presione al alza la tasa de desocupación hasta el entorno del 8,4%, tres décimas más que a cierre del año pasado. De cumplirse ese pronóstico —y sus técnicos no suelen pasarse de pesimistas—, 2020 terminaría con 27 millones de latinoamericanos buscando empleo.

Informalidad y salarios al alza

Aunque el estudio de la OIT no ofrece datos concretos de evolución de la informalidad, sus firmantes sí vinculan el menor crecimiento del empleo asalariado respecto al de por cuenta propia registrado el año pasado con “una tendencia al aumento” de los empleados que no tienen un contrato de trabajo ni las prestaciones de ley. Sí dan cuenta con certeza sobre el incremento del subempleo (personas que trabajan menos horas de las que desearían) en prácticamente todos los países del área, “resultados que redundan en la precarización relativa de los empleos creados en 2019”.

El contrapunto lo ponen el salario medio y el salario mínimo. El primero creció en 2018 —aún no hay datos para 2019—, aunque con divergencias entre los diferentes grupos de trabajadores: creció más en el sector público y en el caso de los empleados domésticos que en el de los asalariados del sector privado. Por sexos, las percepciones de las mujeres subieron más rápido que las de los hombres, reduciendo —aunque solo “de forma paulatina”— la brecha salarial. En cuanto al salario mínimo, las políticas de recuperación puestas en marcha en 14 de los 16 países analizados por el organismo —y, muy especialmente, en México, donde el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha impulsado una revaluación sin precedentes—, resultaron en un incremento total de cerca del 4% en el año recién concluido, el doble que en el lustro 2013-2018. Es la mejor noticia que deja un Panorama Laboral para América Latina y el Caribe acorde al estancamiento económico regional: crecer es condición sine qua non para crear empleo.

Por Ignacio Fariza

Madrid 28 ENE 2020 - 12:02 COT

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La ministra de Educación de Finlandia, Li Andersson, fotografiada en el Parlamento en noviembre de 2019. manuel vázquez

La ministra responsable de un sistema educativo modélico en el mundo defiende aprendizaje de habilidades creativas y la originalidad en la resolución de problemas

 

A Finlandia peregrinan docentes y gestores educativos de todos los países desde que el todopoderoso informe PISA (la prueba de la OCDE que mide la destreza de los estudiantes de 15 años en ciencias, matemáticas y comprensión lectora) encumbrara a sus escolares entre los mejores del mundo. Al frente del estandarte de la nación nórdica está Li Andersson, que con 32 años es casi la benjamina de un gabinete de centro izquierda con altísimo peso de mujeres (12 frente a siete hombres). La entrevista tiene lugar en la última semana de noviembre en la sede del parlamento, días antes de la difusión del último informe PISA. Con su aprendizaje por proyectos, pocas horas lectivas y escasas tareas que llevar a casa, el sistema educativo finlandés permanece en los puestos de cabeza del mundo, codeándose con los países asiáticos, que por el contrario, aplastan a los alumnos con deberes ingentes y largas jornadas escolares. Pero desde 2006 Finlandia empeora paulatinamente sus marcas. En los últimos años, los recortes impuestos por el gobierno conservador saliente han impactado el sistema. Algo que Andersson planea revertir.

Pregunta. ¿Por qué la educación en Finlandia es una de las mejores del mundo?

Respuesta. Hay varias cosas importantes, pero una de ellas es, definitivamente, la educación de nuestros profesores. Todos, independientemente de que enseñen en primaria o secundaria han de tener un título universitario y además poseen un alto grado de autonomía y de elección de los métodos con los que enseñan. Algo que enfatizaría también es la equidad. El sistema finlandés es casi completamente público. Hemos conseguido asegurar una organización por la que los padres pueden confiar en que cualquier colegio es uno de los mejores del mundo, no hay diferencias entre un centro y otro. Eso es muy importante porque en muchos países ves esa especie de división donde el sistema educativo empieza a ser más desigual y entonces maestros y padres comienzan a escoger los colegios a los que quieren ir. Es muy difícil para los gestores revertir esa situación.

Pregunta. ¿A qué se debe el progresivo empeoramiento del país en los resultados del informe PISA?

Respueta. Hay varias razones. Sin duda una de ellas es que los cambios más rápido sen PISA es que el entorno familiar de los estudiantes afecta su aprendizaje más que antes. [En 2009 la diferencia en el aprendizaje entre alumnos de familias ricas y pobres era la menor de toda la OCDE] Las diferencias socioeconómicas están creciendo y creo que no les hemos dado a los colegios las herramientas suficientes para responder a los cambios que se dan en la sociedad cuando crece la desigualdad. Pienso que en Finlandia, igual que en otros países nórdicos, aunque a la mayoría de la población le va bien y hay una clase media amplia, no hemos conseguido ni con las políticas educativas ni con las sociales romper esa tendencia. Otra cosa que estamos viendo es un declive en las habilidades lectoras, especialmente en la comprensión.

Pegunta. Aunque ustedes tienen los niveles de alfabetización más altos del mundo.

Respueta. Sí, la lectoescritura es importante porque afecta al aprendizaje en todas las asignaturas en la escuela y no solamente en niños. Tiene que ver con grandes cambios en la sociedad, cambios en lo que leemos y cómo pasamos nuestro tiempo en comparación de como lo hacíamos antes. Creo que es importante que podamos reforzar más que antes la lectoescritura en escolares que provienen de familias con bajo nivel educativo.

Pregunta. Se ha rebajado la financiación para la educación en los últimos años y la ratio de alumnos por profesor ha crecido. ¿Qué va a hacer?

Respuesta. Finlandia no se ha recuperado tras la crisis del euro, pero eso ha cambiado con los primeros presupuestos de este Gobierno. Por primera vez desde hace muchos años el gasto en educación crecerá con 400 millones para 2020. Inyectaremos financiación a cada uno de los tramos educativos, desde la educación infantil hasta las universidades. Esta era la promesa electoral más importante de todos los partidos que forman parte del Gobierno.

La ministra de Educación ha lanzado el día de la entrevista un programa dotado de 180 millones para eliminar y prevenir las desigualdades en el aprendizaje en la educación básica (de 7 a 16 años), sean estas regionales, por la procedencia socioeconómica de los alumnos o por su condición de inmigrantes. El plan rebajará los ratios de alumnos en primaria y reforzará la formación de profesores. Andersson, graduada en Sociología, ostenta también la presidencia de la Alianza de la Izquierda, uno de los cinco partidos que conforman el primer ejecutivo de centro izquierda en 20 años. En una situación inédita en el mundo porque todas esas formaciones políticas están lideradas por mujeres, menores de 35 años en su mayoría. Una de ellas, al frente de los socialdemócratas vencedores de las elecciones de mayo, es Sanna Marin, la primera ministra más joven del mundo, llegada al poder tras la dimisión de su correligionario Antti Rinne, enfrentado a una moción de censura. Rinne declaró a EL PAÍS que para 2020 quería que todos los alumnos cursen obligatoriamente la enseñanza secundaria superior, hasta los 18 años, La empleabilidad, según sus datos, mejora con la educación.

Pregunta. Han cambiado el currículo de tal manera que los alumnos deciden qué quieren estudiar y cómo.

Respuesta. Ha habido malos entendidos con esto. El currículo se modifica cada 10 años, no queremos hacer cambios veloces para estar seguros de que el sistema educativo no está en un proceso de mutación continuo, primero necesitas saber como están funcionando ciertas cosas. El último currículo comenzó a aplicarse en 2016. Las asignaturas son las mismas pero hay algunas competencias transversales que los niños aprenderán como parte de la metodología de enseñanza de todas las materias y una de ellas es enseñarles a tener más seguridad, más autonomía como educandos. Pero no es algo que se espere que los niños sepan de antemano, así que no puedes darles a ellos la responsabilidad de escoger la manera en la que aprenden, por ejemplo. Realmente necesitan un maestro que les enseñe cómo asumir la responsabilidad individual de su aprendizaje. La razón de que se implantara esta competencia tiene que ver con la sociedad actual y el mercado de trabajo. No se trata de realizar determinadas tareas cuando te las piden, sino poseer habilidades conectadas con la creatividad o la originalidad en la resolución de problemas. También tenemos una semana en cada periodo lectivo en el que se aprende y analiza un fenómeno que no puede ser estudiado a través de asignaturas aisladas como Matemáticas o Geografía, se necesita combinar contenidos de diferentes áreas…

Pregunta. ¿Como el cambio climático?.

Respuesta. Sí, es un buen ejemplo. El mundo de hoy y sus problemas son tan complejos que no puedes enseñarlos solo con el punto de vista de una asignatura o dos.

Preguntya. Finlandia no es el país que más gasta en educación [6,9% del PIB] pero obtiene resultados excelentes. ¿Por qué?

Respuesta. Debo enfatizar el papel de los profesores porque además tenemos programas de formación continua para ellos, pueden aprender nuevas habilidades durante toda su carrera. No se quedan con la formación inicial. Eso tiene realmente grandes implicaciones para todo el sistema y también cuando hemos examinado los resultados de Finlandia hay diferencias basadas en cuántos profesores con titulaciones universitarias hay en determinados colegios, por lo que puedes probar científicamente que la educación de los profesores tiene un gran impacto en el aprendizaje de los alumnos.

Pregunta. ¿Cuáles son las debilidades del sistema educativo finlandés?

Respuesta. Los recortes de financiación han sido muy destructivos. Es importante que nos aseguremos de que la profesión de profesor siga siendo atractiva, porque estas rebajas también afectan al hecho de que convertirse en enseñante sea atrayente. Otra cosa con la que estamos luchando tiene que ver con la participación en la enseñanza de los niños pequeños, que es menor que en otros países nórdicos y que la media europea. Aquí la educación obligatoria comienza a los siete años. Estamos trabajando para que haya más participación en la etapa preescolar porque especialmente para los niños de familias más desfavorecidas o inmigrantes es muy importante la educación temprana. Desarrollan habilidades sociales que necesitarán luego en el colegio, y también las destrezas de lenguaje fundamentales para aprender.

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