Viernes, 20 Enero 2012 18:50

¿Cómo ha sido la vuelta?

El cálculo oficial estaba errado. Menospreciando la capacidad de movilización y resistencia de los estudiantes universitarios, en abril de 2011 el gobierno de Juan Manuel Santos presentó al Congreso de la República un proyecto de ley que reformaba la Ley 30 con el propósito de privatizar, de una vez por todas, la educación superior en Colombia. Entre mayo y noviembre, una oleada de marchas y marchas de estudiantes recorrieron las calles, unidos brazo con brazo, como un viento fresco y libre, cantando y gritando en jubilosa algarabía: “A ver, a ver ¿quién lleva la batuta, los estudiantes o el gobierno hijueputa? A ver, a ver…”, exclamaban a coro miles de muchachos en gozosa rebeldía.

Entonces vuelven y nos asaltan las frecuentes preguntas: ¿cuándo comenzó esta insumisión juvenil? ¿Siempre ha estado ahí? ¿Cuál es su historia?

Ecos de la marsellesa


“Es claro que estos ideales del movimiento social no nacieron súbitamente en la época de la Revolución Francesa: tenían ya una larga historia detrás de ellos; incluso, habían sido algunas veces planteados por movimientos de protesta religiosa. Pero la Revolución Francesa los transformó completamente, en primer lugar porque les confirió una forma laica e independiente de toda religión. En segundo lugar, porque les dio también legitimidad social tal que incluso los pensadores conscientemente conservadores […] se comprometieron por vez primera en un combate sistemático en contra de ellos, reconociendo de esta manera su creciente fuerza y presencia social. Finalmente, la Revolución Francesa los expandió por el mundo entero, convirtiéndolos en ideales generales que no estaban asociados con ningún lugar, con ningún grupo humano o con ningún pueblo o nación”1.

Pasada la Revolución Francesa, París era un febril hervidero de nuevas ideas. Jacobinos, volterianos, girondinos, hebertistas, enragés, rusonianos, radicales, enciclopedistas, racionalistas, masones, republicanos, agitadores, idealistas, subversivos, rebeldes y librepensadores se mezclan en un asombroso caos de democracia montonera, de chusma ilustrada e insurrecta, con la idea fija de consolidar una educación pública, gratuita y universal como base de cualquier cambio duradero. Fue ese ímpetu de volcán incendiario lo que permitió que el 23 de octubre de 1794 se estableciera la Ecole de l ‘de Marte2 por el Comité de Salud Pública, y a partir de aquí se multiplicaran los liceos y las escuelas públicas; y con ellos las protestas estudiantiles. En 1829, en París, los estudiantes paran las clases, urgiendo una educación laica. De los 25 rectores de los colegios, 20 eran sacerdotes; el ministro de Instrucción Pública era monseñor Frayssinous y además, 60 de los 80 catedráticos de filosofía eran curas. Al principio nadie los tomó en serio, pues eran, al fin de cuentas, colegiales que jugueteaban a la insubordinación. A pesar de esto, en medio de los amotinamientos y las proclamas incendiarias, la guardia asesina al estudiante de derecho Nicolás Lallemand3.

No tardaron los sucesos en explayarse por la vieja Europa. Los alemanes más ñoños y acuciosos organizaron las primeras agremiaciones estudiantiles; se denominaban: Studentenverbindungen (fraternidades de estudiantes) y Burschenschaften (asociaciones de estudiantes universitarios). La más antigua se fundó hacia 1815 en Jena. Estas colectividades estudiantiles impulsaron en algunos casos las revoluciones de 1848 en Alemania, Francia, Italia y el centro de Europa4. La emergencia juvenil no se quedó allí: hacia 1800 aparece una serie de organizaciones como La Joven Inglaterra, Joven Irlanda, Italia Joven y Joven Alemania, pluralidad de formaciones muy diversa entre sí; mientras que Italia Joven tenía un carácter profundamente revolucionario, integrada por republicanos y carbonarios, uno de sus miembros más destacados fue el patriota italiano Giuseppe Garibaldi. La Joven Inglaterra, por el contrario, era más conservadora, y alejada de la contestación y la revuelta; por su parte, La Joven Alemania mantuvo un punto de vista progresista y La joven Irlanda fue una organización nacionalista5.

La Joven Rusia, por los años de 1861 y 1862, más en la senda conspirativa, funda grupos clandestinos que se confabulan contra el régimen zarista. El movimiento se consolida durante el invierno de 1901 cuando una huelga vincula a 30.000 estudiantes6. En la legendaria Turquía, a mitad de camino entre Europa y Asia, los jóvenes se juntan en las Sociedades Secretas de los Estudiantes Universitarios Progresistas. En 1860, Los Jóvenes Turcos proponen modernizar el país, inspirados en la cultura europea. El 23 de julio de 1908 derrocan al sultán y toman el poder. Un año después triunfa la contrarrevolución.

Del lado de acá


“La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar su pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes [...]. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa”.
Manifiesto Liminar - Córdoba,
Argentina - 1918

La revuelta juvenil latinoamericana se anuncia con el cordobazo (Córdoba, Argentina, 1918), cuando los estudiantes demandan un carácter más laico para la educación superior, en oposición a una academia conservadora y clerical. De la misma manera, solicitan autonomía, innovaciones en los planes de estudio, acceso a la cátedra por concurso y gobierno universitario. Ya en 1910, los estudiantes colombianos habían tomado muchos puntos del cordobazo con ocasión de la celebración del Primer Congreso de Estudiantes de la Gran Colombia, al cual siguieron otros cuatro concilios entre 1922 y 1930, y la creación de la Federación Nacional de Estudiantes en 19227. Sin embargo, la propuesta se quedó en pura labia porque de movilización y lucha más bien pocón. Tal como lo comenta Le Bot, “ni en esta época ni en la anterior (los años 20), el movimiento estudiantil llega a constituirse en una organización real, comparable a las organizaciones sindicales”8. Y la revista Semana del 7 de junio de 1954 dice: “Después del 8 de junio del 29 no participaron, por ejemplo, en la reforma constitucional del 36, ni en la del 45, ni reaccionaron, como muchos esperaban, ante los años de violencia política que vivió el país (1948-1953) ni ante el cierre del Congreso ni ante la censura de prensa9”.

En 1929, la ciudadanía bogotana se volcó a las calles para reprobar las tramas corrompidas de un grupo de políticos ligados al presidente de la república y en rechazo al nombramiento del coronel Cortés Vargas como jefe de la policía de Bogotá (Cortés Vargas había conducido las tropas en la Masacre de las Bananeras un año atrás). En la noche del 8 de junio, un grupo de policías asesina al estudiante de Derecho de la Universidad Nacional Gonzalo Bravo Páez (algunos autores lo nombran como Gonzalo Bravo Pérez), partícipe de las marchas. Luego de 25 años, el 8 de junio de 1954, en los actos de conmemoración del crimen contra Bravo Páez, muere el estudiante Uriel Gutiérrez Restrepo. Al día siguiente ocurre una gigantesca movilización hasta la Plaza de Bolívar, y el Ejército acribilla a 10 estudiantes10 y otros 41 quedan heridos. Un mes más tarde, el 8 de julio de 1954, comunistas y liberales alumbran la Federación de Estudiantes Colombianos (FEC).

En los primeros años de la década de los 60, al tropel e insubordinación de los chicos se les concede cierta tolerancia. El establecimiento estimaba que tenía una deuda con los jóvenes por su concurso en los acontecimientos que permitieron la caída de la dictadura de Rojas Pinilla, tal como lo expresa el presidente Alberto Lleras Camargo con motivo de la inauguración de las residencias femeninas de la Universidad Nacional: “En mayo de 1957 los estudiantes, como lo habían hecho en todas las grandes jornadas de nuestra historia, se colocaron a la vanguardia del movimiento restaurador de la libertad. Cuando amaneció sobre Colombia, un día inolvidable para la libertad americana, la primera gratitud fue para ellos, los precursores y los mártires”11. Toda la década de los 60 será generosa en acontecimientos y protestas muy centradas en el rechazo a la intromisión de los estadounidenses en la educación colombiana. “La novedad del año 1962 es la intervención creciente de los Estados Unidos en el desarrollo de la enseñanza universitaria colombiana y la oposición cada vez más firme del movimiento estudiantil a esta penetración cultural”12. El Ministerio de Educación de Colombia había acogido sin reservas los planes de enseñanza propuestos por los americanos en el Seminario de Rectores de América Latina realizado en El Paso (Texas), en enero de 1962, adelantando varias reformas educativas orientadas por asesores gringos.

Sin embargo, la tolerancia a la protesta estudiantil decae a medida que avanzaba la década. “En 1967, el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo visitó la facultad de Veterinaria y se hizo acompañar de uno de los Rockefeller. La provocación era tan manifiesta que la reacción estudiantil no se hizo esperar: a los silbidos e imprecaciones pronto sucedieron las pedradas, y el primer magistrado de la nación vio cómo su frente comenzaba a sangrar, aunque parece ser, como se dijo después, que el proyectil no fue una piedra sino un tomate. La cuestión es que el Presidente y su aterrado huésped huyeron de la Universidad, aunque su reacción no tardó en manifestarse. Unas horas más tarde, varios helicópteros sobrevolaron el campus en ejercicio de una evidente composición de lugar […]. Poco después, un destacamento de tanques violó implacablemente el Alma Máter, neutralizándola en sus puntos más sensibles: la calle 25, la carrera 30 y las cercanías de Gorgona. Simultáneamente, nuevos helicópteros trasladaron contingentes de soldados de élite. Con uniformes de camuflaje y las caras tiznadas y fuertemente armados: camiones y jeep complementaron la rápida operación, y en cuestión de 15 minutos toda la ciudad [universitaria] había sido tomada. […] Casi 10.000 estudiantes fueron detenidos y llevados a diversos campos de concentración, y de tan masiva captura no se salvó nadie, ni celadores ni conserjes ni decanos13”.

Estos sucesos espléndidamente relatados por Moreno-Durán darán pie a que el gobierno de Lleras Restrepo se imponga como tarea acabar con la organización estudiantil, tal como lo expresó en 1968: “Hay una entidad que no sé si tenga personería jurídica […], que se denomina a sí misma Federación Universitaria Nacional (FUN) […]. Me siento obligado a decir que no reconozco a los individuos que forman parte de tal entidad el derecho de dirigirse así al Gobierno Nacional. Y desde luego, con esa FUN o Federación Universitaria Nacional no mantendrá relaciones el Gobierno”14. La ya señalada FUN, antes de desaparecer en medio de una acre persecución, logró congregar representaciones de más de 30 universidades y estuvo al frente de luchas tan destacadas como la marcha de estudiantes de 1964, desde Bucaramanga hasta Bogotá.

Los años del tropel

“El 26 de febrero prendimos la ciudad
de la 15 para arriba, la tropa en todas partes, vi matar muchachos a bala, niñas a bolillo,
a Guillermito Tejada lo mataron a culata.
Eso no se me olvida. Que dí piedra
y me contestaron con metralleta”
El atravesado, Andrés Caicedo


Cuando me hice imberbe activista estudiantil de secundaria, aún el piso estaba mojado con la tormenta del movimiento estudiantil de 1971 en Colombia. Las gigantescas figuras de Mao, el Che y Ho Chi-Minh, pintadas en las paredes de las residencias Gonzalo Jiménez de Quesada, ya se empezaban a descascarar. Aún se podían escuchar relatos de prodigiosas batallas como el tropel de la Universidad del Tolima que duró tres días con sus respectivas noches (6 de agosto), y no faltaba quien repetía de memoria un poema a Tuto González, estudiante del Liceo Humboldt de Popayán, asesinado por el ejército (4 de marzo).

Misael Pastrana había llegado a la Presidencia en 1970 en medio de rumores de fraude; por tanto carecía de legitimidad ante algunos sectores de la opinión pública. Los hijos de las riadas de desplazados que arribaron a las ciudades durante los años 50 y 60 habían copado el sistema educativo básico, y muchos de ellos ya demandaban educación superior; vertiginosamente cambiaba la sociedad colombiana, y nuevos juicios y criterios estaban a la orden del día.

El 26 de febrero, cuando la tomba intentaba meterse a la Universidad del Valle, muere un dirigente estudiantil, los disturbios se riegan por toda la Sultana. Al final de la jornada, más de 30 ciudadanos son asesinados en Cali. A partir de este momento se desarrolla una agitación que lleva a 35 universidades al paro, es decir, prácticamente todas las públicas y algunas privadas como la Javeriana, los Andes, la Tadeo, la Libre, la Santo Tomás, la Inca y la Gran Colombia. En reuniones y congresos clandestinos se construye un “programa mínimo”. ¿Qué solicitaban estos jóvenes del 71? 1. Salida de las universidades de los organismos estadounidenses (Fundación Ford, Fundación Kellogs, Usaid, Cuerpos de Paz…). 2. Reforma de los Consejos Superiores Universitarios (de los cuales formaban parte la Iglesia, la Andi, Fenalco, el Ministerio de Defensa y otras entidades que no representaban a la comunidad universitaria). 3. mayor presupuesto para la educación superior. 4. Cogobierno en las universidades públicas (me refiero a una administración conjunta entre gobierno, estudiantes, profesores y trabajadores de los centros educativos)15. Fue un año de grandes movilizaciones que permitió ganar el cogobierno en las universidades de Antioquia y la Nacional de Bogotá. En la corta primavera del cogobierno, los estudiantes lograron elevar el presupuesto de investigación, ampliar cupos, reincorporar expulsados, defender la libertad de cátedra y fortalecer financieramente la universidad pública.

En “1972 las ocupaciones militares, los cierres de la universidades, expulsiones de profesores y estudiantes, […] ‘La operación limpieza’ en la Universidad Nacional y la expulsión de la de los Andes de los militantes de tendencia maoísta […] abren un periodo de relativa paz académica”16.

Pasan los años. En los 80, el establecimiento arrecia contra el movimiento estudiantil y la universidad pública. El asesinato de Alberto Álava (agosto 1982), profesor de la Universidad Nacional; la desaparición en 1983 de los hermanos Sanjuán y González, estudiantes de la Universidad Distrital, el crimen de Jesús León Patiño (9 mayo 1984), estudiante de la Universidad del Valle, y la masacre del 16 de mayo en la Universidad Nacional, en la que murió un número indeterminado de jóvenes17, cierran con sangre una época de movilización estudiantil.

El ciclo se abre de nuevo en mayo de 1986, cuando se realiza el Encuentro Nacional Estudiantil “Chucho Peña”. El 26 de agosto es asesinado Luis Alberto Parada, estudiante de Derecho de la Universidad Nacional, lo que motiva la toma de las residencias estudiantiles y los edificios administrativos de la Universidad, con el fin de solicitar el retorno de las políticas de bienestar que se habían perdido durante el cierre de 1984. En Medellín, el 24 de noviembre de 1987, un grupo paramilitar ingresa a la sede de la Juventud Comunista y asesina a varios militantes. En agosto de 1988, Cristóbal Triana, estudiante de Economía de la Universidad Autónoma de Colombia de Bogotá, es desaparecido, y en marzo del 89 cae asesinado José Quinche, estudiante de Ingeniería. La ofensiva a sangre y fuego consigue debilitar la organización estudiantil.

El sol volvió a alumbrarnos

Por todas partes oigo el ruido
de pies en marcha y a la carga, chico.
El verano ya está aquí,
el tiempo para pelear en las
calles es correcto.


Street Fighting Man
Rolling Stones



El 10 de mayo de 2007, más de 20.000 estudiantes de las universidades Nacional, Pedagógica y Distrital marchan en Bogotá en rechazo a la medida del gobierno de Álvaro Uribe de incluir dentro del Plan Nacional de Desarrollo un artículo que obliga a las universidades públicas a responder por los pasivos pensionales de sus trabajadores. La prensa se admira del número de manifestantes y lo colorida de la marcha: “Esta vez lo hicieron sin piedras ni grafitis pero cargados de disfraces, pitos y zancos”18. La respuesta de la rectoría de la UN fue cerrar las sedes de Bogotá, Palmira, Manizales y Medellín; en la UIS se presentan fuertes disturbios.

Para el 15 de mayo se encontraban cerradas las universidades Pedagógica, UIS, Cauca, Nacional y Surcolombiana. El 17 de mayo se realiza una nueva movilización en Bogotá con la participación de más de 30.000 jóvenes. Esta sirve de escenario para que Fecode anuncie un paro nacional a partir del 23 de mayo contra la propuesta del gobierno de reducir los recursos de las transferencias que hace la Nación a los municipios, para educación. La reducción de las transferencias durante el gobierno de Andrés Pastrana (Acto conocido como el 012) había sacado a la calle a miles de jóvenes en todo el país. 

El 23 de mayo se movilizan en Bogotá más de 70.000 personas, entre docentes, estudiantes universitarios, y estudiantes del Sena y secundaria. Con los días, los estudiantes de secundaria se ponen al frente de la huelga, garantizándola mediante la toma de colegios. Ya en abril, estudiantes del Colegio La Estancia, de Ciudad Bolívar, e INEM de Kennedy habían ocupado los planteles por problemas internos. En mayo, sólo en Bogotá, los muchachos ocuparon 120 colegios en una acción improvisada; muchos de ellos sin comida, sin redes de comunicación que les permitieran responder a un desalojo de la policía, y en particular sin una estructura que articulara el proceso. A partir de aquí se suceden, una tras otra, marchas y marchas y marchas (Fecode habló, sólo en Bogotá, de 100.000 participantes en cada jornada), hasta el 14 de junio, cuando son aprobadas las transferencias. Uribe había impuesto sus proyectos y con ellos se ahogaba la educación pública.

La más reciente


Entre este año y 2011 no dejan de sucederse las protestas de los estudiantes, con el tema presupuestal como uno de sus motivos principales. Ni las marchas ni los concurrentes son pocos. Pero sólo en 2011 se logra una articulación y una potencia que conmueven a todo el país, y que llevan en noviembre de este año a que Juan Manuel Santos, muy a pesar de su “no hay nada por qué protestar”, opte por retirar el proyecto radicado en abril en el Congreso de la República.

Esta es una historia que todavía no termina y que seguramente se dirimirá entre los años 2012 y 2013 en las calles de todo el país.

1 Wallerstein, Immanuel. Historia y dilemas de los movimientos sociales antisísmicos. Ediciones desde abajo, Bogotá, 2008.
2 Escuela de Marte, que, a pesar de nombre, no se trataba de un colegio militar.
3 Caron, Jean-Claude. “La segunda enseñanza en Francia y en Europa, desde finales del siglo XVIII: colegios religiosos e institutos, en: Levi, Giovanni y Schmitt, Jean-Claude, Historia de los jóvenes, tomo II. Editorial Taurus, Barcelona, 1996.
4 Carlos Marx detalla estos acontecimientos en El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
5 Los jóvenes siempre han sido partícipes de las movilizaciones sociales. Seguramente estuvieron con Espartaco, las luchas campesinas y las nacientes luchas obreras. Sin embargo, la extensión de la escolaridad durante los siglos XVIII y XIX permitió que se consolidara un nuevo rol social, el de estudiante, donde los jóvenes eran actores mayoritarios.
6 Mencionado en Tierra y Libertad, periódico anarquista ruso fundado en 1888. Historia del Partido Comunista Bolchevique de la Unión Soviética, redactado por una comisión del PC (B) de la URSS, Edición en Lenguas Extranjeras, Editorial Progreso, Moscú, 1940.
7 Gómez, Alberto. Movimientos estudiantiles, fascículo 36, Historia de Colombia. Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1986.
8 Le Bot, Yvon. “El movimiento estudiantil durante el Frente Nacional”, en Educación e ideología en Colombia. Editorial La Carreta, Bogotá, 1985.
9 Gómez, Alberto, íd.
10 Sobre este acontecimiento no se tiene claro el número de víctimas. Alberto Gómez y Manuel Ruiz hablan de 10 estudiantes asesinados; Yvon Le Bot, de 14; la revista Deslinde, de 12; la prensa bogotana de esos días inicia el conteo con 18 muertos y con los días cae a 8; Gómez y Ruiz entregan una lista de 10 estudiantes asesinados: Álvaro Gutiérrez Góngora, Elmo Gómez Lucich (peruano), Hernando Morales, Rafael Chávez Matallana, Jaime Moore Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo León Velásquez Arroyabe, Jaime Pacheco Mora, Hernán Ramírez Henao y Carlos J. Grisales.
11 Ruiz Montealegre, Manuel. Sueños y realidades. Procesos de organización estudiantil 1954-1966, Unibiblos-Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2002.
12 Le Bot, Yvon. íd.
13 Moreno-Durán, R.H. “La memoria irreconciliable de los justos”, El Espectador, Magazín Dominical, Nº 266, Bogotá, mayo 1988.
14 Torres, Fernán. Trayectoria histórica de la universidad colombiana-Modelo de interpretación, Ministerio de Educación, Instituto Colombiano de Pedagogía, Bogotá, 1975.
15 Federación de Estudiantes de la Universidad del Valle (FEUV) 1971-1972, Desarrollo político del movimiento estudiantil, Editado por FEUV, Cali, 1973 y revista Deslinde, año 1, número 1, junio 1971, Medellín.
16 Le Bot, íd.
17 Universidad Naciona, tiempos turbulentos, periódico desde abajo Nº 146.
18 “Masiva marcha contra el Plan de Desarrollo”, El Tiempo, 11 de mayo 2007, p. 1-17.
¡El poder está en la calle,
no en el Parlamento!

Grafiti Mayo 68


Un temporal de lluvias y vientos álgidos ha golpeado toda la mañana a la ciudad. En la Nacho, la lluvia minuciosa cae sobre los pocos estudiantes que atraviesan la Plaza Che Guevara. Como náufragos emergidos de un diluvio, uno a uno arriban los dirigentes de la Mane (Mesa Amplia Nacional Estudiantil). Me imaginaba que en medio de todo ese raudal de micrófonos, entrevistas, llamadas, conferencias de prensa, lamparazos, fotos, cámaras y visajes en periódicos, revista y noticieros iba a ser difícil reunir los pelados, pero no hay tal: los manes (por lo de Mane) llegan tranquilos e iniciamos la conversa. A nuestra invitación acudieron Boris Duarte, de Identidad Estudiantil; Brayan Camilo Rojas del Sindicato de Estudiantes de Colombia, y Jairo Rivera, de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).




da: ¿Qué es lo nuevo de este movimiento estudiantil del 2011?
Boris. Sin duda, la formación de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane), que surge desde el trabajo de base que ya teníamos las organizaciones en las universidades, en las regiones, en secundaria, y a su vez es producto de la madurez política de las formaciones estudiantiles que entendieron la importancia de caminar hacia un mismo norte. ¿Qué pasó en los movimientos del 2007, 2005 y 2001? Cada organización estudiantil o cada universidad entraron en una dinámica de movilización y de lucha por sus reivindicaciones, y esa dispersión nos hizo muy débiles y vulnerables porque las rectorías de cada universidad y las administraciones regionales llevaron a los estudiantes y sus organizaciones a negociar por separado, con lo cual no se logró una fuerza nacional.



En un primer momento se trataba de consolidar lo que algunos llamaban la “unidad de acción”. Sin embargo, cuando la propuesta avanzó, se tomó la decisión de marchar hacia la unidad organizativa y programática. Y aunque es verdad que en estos dos temas hemos avanzado menos que en lo referente a la movilización (en la movilización hemos desarrollado formas muy creativas de expresión y acercado a otros sectores de la sociedad colombiana a nosotros). En lo programático, construimos un Programa Mínimo que es necesario desarrollar en todos sus puntos. En el tema de lo organizativo, tenemos diferentes visiones: algunos dicen que debe darse el salto a la organización única estudiantil, cuyos miembros deben salir de las asambleas estudiantiles. Algunos dicen que lo mejor es que la Mesa Amplia siga siendo un acuerdo de coordinación, y otros afirman que la Mane debe ser un espacio del movimiento social, amplio y sin tantas normas.

Jairo. José Martí decía: “Todo está dicho ya, pero cuando las cosas se dicen con sinceridad son nuevas”. Este movimiento estudiantil es el acumulado de las luchas estudiantiles de las décadas de los 60, 70 y 80, y las más recientes que vienen desde 2001, 2005 y 2007. Incluso, al interior de la Universidad Nacional nos habíamos movilizado contra la reforma académica. Nos unimos en el “¡fuera Palacios!”. Habíamos convocado al estudiantado y los demás estamentos de la Universidad a discutir el tema del déficit presupuestal. Veníamos de una década muy dinámica y de mucha actividad. Sin embargo, es la presentación de la nueva ley de reforma a la Ley 30 lo que cataliza y une a los estudiantes. El hecho de que el gobierno de Santos proponga convertir la educación en una mercancía es lo que saca a miles de estudiantes a la calle. Lo nuevo de este movimiento es que varias organizaciones estudiantiles encontramos unos puntos en común, los potenciamos, nos trazamos un derrotero conjunto, constituimos la Mane y acordamos un Programa Mínimo.




Brayan. Haciendo un balance, considero muy significativa la cohesión del movimiento estudiantil, es decir, el hecho de haber logrado acercar a la universidad pública con la universidad privada, con el Sena y con secundaria. Esto nos dio una gran fuerza y visibilizó al movimiento. Ocurre que también logramos interpretar esa profunda desesperanza de los jóvenes; muchos jóvenes que hoy día ni estudian ni trabajan. Los famosos “ni ni”. Jóvenes que aún ven en la educación superior una salida y se sienten excluidos de la posibilidad de ingresar a una universidad.

da. Un hecho relevante de este movimiento fue la forma como los estudiantes comunicaron sus demandas. Hasta hoy los partidos tradicionales de la izquierda y los sindicatos entendían la marcha como un instrumento de presión: ‘sacar’ las bases a la calles para exigir algo. El movimiento estudiantil resignificó la marcha y exploró la posibilidad de utilizar la marcha como un medio de comunicación de masas.
Boris. Digamos que, cuando empezamos, algunos compañeros decían: hagamos esto o esto otro. Algunos propusieron marchas con antorchas o marchas de disfraces, cosas que no siempre había hecho el movimiento estudiantil. Pero el movimiento ha tomado su dinámica, innovando la forma de expresar las solicitudes. Muchas organizaciones estudiantiles han hecho balances de las anteriores luchas y movilizaciones, y esto nos ha llevado a ir más allá de las tradicionales lecturas ideologizantes, para así poder hacer lecturas más centradas en el mensaje que queremos llevar al país. Aquí lo importante es cómo comunicar en forma diversa nuestras solicitudes y encontrar otros medios para decir las cosas; que el mensaje se transmita de otra manera, y dejemos atrás el discurso panfletario. Debemos revolucionar la movilización.

Brayan. Inicialmente, el discurso se centró en lo político. Me refiero al hecho de denunciar la reforma a la Ley 30 y sus consecuencias sobre la educación del país. Pero, con el paso de los días, fue derivando a lo cultural. Donde mejor se vio este cambio fue en las manifestaciones, en las calles. Incluso el tema de las consignas y las pancartas fue más allá de lo tradicional, pues se utilizaron consignas que acercaron a los transeúntes, cuando en el pasado muchas de estas consignas repelían a los ciudadanos. También es cierto que se lograron nuevas formas de expresión como la besatón, el abrazatón y otras nuevas formas de protesta. Recuerdo que al principio sólo se pensó en abrazarnos entre nosotros y abrazar a los transeúntes. No pensábamos que se debía abrazar a la policía; pero los muchachos tuvieron la iniciativa y esa misma noche la opinión pública dijo: “Estos pelados están haciendo cosas nuevas, muy diferentes y muy bacanas”. Aquí también influyó lo internacional, los “Indignados” de España y el movimiento de Occupy Wall Street (Ocupemos Wall Street), el movimiento de Chile, pero a la vez recogió también mucho de lo nacional, las papayeras, la marcha carnaval que se había desarrollado en el 2007 y otras expresiones desplegadas por muchos colectivos los Primeros de Mayo.

da: Un movimiento nuevo, con nuevas formas de expresión, demanda nuevas formas de organización. Me refiero a una organización como la que se dan a sí mismos los zapatistas, el MST (el Movimiento de los Sin Tierra, de Brasil) o los “Indignados”. Una organización asamblearia, de dirección colectiva, de consensos y que consulta sus bases. ¿La Mane funciona de esta manera?
Boris. El proceso es muy nuevo y las discusiones sobre la reforma y la Ley 30 nos ha desbordado. Hemos tratado de articular las asambleas de base con las reuniones nacionales. Tenemos que lograr un equilibrio entre estos dos escenarios. Creemos en los procesos de base y en que las asambleas tracen la dirección, pero no se puede fetichizar el asambleísmo, decir que sólo la voz de la asamblea es genuina, idealizar la asamblea como el único espacio que puede tomar decisiones. La dirección de la Mane representa a las organizaciones y los procesos estudiantiles agrupados en ella, y sus decisiones son legítimas. Tenemos que balancear todos los espacios de participación y decisión.

da: ¿Cómo creen ustedes que se va a desarrollar el proceso de construcción de la propuesta de ley de educación alternativa?
Jairo. Este movimiento supo ganarse el corazón de la gente, y la nueva ley alternativa debe salir de esa gente que nos ha respaldado. El proyecto no puede ser construido exclusivamente por académicos y estudiantes: debe participar todo el país. Debe ser construido desde lo regional hacia el centro, donde participen todos los sectores: los indígenas, los afros, los campesinos, las mujeres, los obreros, la gente de los barrios y de las veredas. Creemos que se debe dar un gran debate público, y que finalmente le preguntemos al país qué opina sobre este proyecto, para que sea la nación quien refrende esta nueva ley de educación nacional.

No creemos que sólo cuando cambie el sistema cambiará la educación. Consideramos que un cambio en la educación contribuye al cambio del sistema, ya que todos aquellos que han sido oprimidos sentirán que ganaron una gran reivindicación. Cambiar el modelo de educación es también cambiar el modelo fiscal, el modelo económico (que hoy ve a la educación como una mercancía); cambiar lo social y lo político. Y lo más importante es obtener la gratuidad de la educación y mejorar su calidad sin crear nuevos impuestos, porque los estudiantes no estamos de acuerdo con que se creen nuevos impuestos. Es necesario cambiar las prioridades del Gobierno, que hoy invierte más en la guerra y menos en educación; cambiar las prioridades del Gobierno, que destina muchos recursos al pago de la deuda externa y pocos a la educación.

El construir una ley alternativa de educación con la gente, en las calles, en los barrios y en las veredas es poner en práctica una democracia participativa, democracia que hoy no existe en Colombia. Por esto, se debe construir una ley alternativa de educación surgida de la gente, es decir, que el poder constituyente resida en la gente. En este proceso de construcción de la ley alternativa vamos a poner en marcha un modelo de democracia participativa en Colombia.

Brayan. Lo importante es lograr una metodología donde se puedan recoger todas las discusiones, que se logre la participación en todos los procesos. Debemos crear mesas de unidad estudiantil por facultad, por localidad, por regiones, por universidades, por instituciones, que todos y todas podamos hablar y ser tenidos en cuenta. Pero la discusión no puede estar sólo en los estudiantes, profesores y demás estamentos universitarios: la ley debe surgir de un diálogo con todos los colombianos sobre qué modelo de educación queremos todos y todas, y cuál ley debe contener ese modelo. El reto del año 2012 es hacer una ley con todos y todas.
Viernes, 20 Enero 2012 18:41

La organización estudiantil en Colombia

Sin duda, la mayor novedad del movimiento estudiantil de 2011 es la génesis de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane). Los reiterados intentos del estudiantado colombiano por contar con una organización que agrupe las diversas expresiones que bullen dentro de los centros educativos habían resultado fallidas, ya sea por la represión oficial, el sectarismo de las organizaciones gremiales de base, el afán de protagonismo de algunos líderes o la intransigencia de la izquierda.

En 1910, con ocasión de la celebración del Primer Congreso de Estudiantes de la Gran Colombia, se intenta constituir una agremiación estudiantil, pero sólo será hasta el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, realizado en Medellín en 1922, cuando se da luz a la Federación Nacional de Estudiantes1. En 1924 se adelanta un Segundo Congreso Nacional Estudiantil en Bogotá, y en agosto de 1928 un Tercer Congreso en la ciudad de Medellín. Un año después es asesinado en Bogotá el universitario Gonzalo Bravo Páez, el 8 de junio de 1929. Como cierre de este período, en 1930 se realiza un Cuarto y último congreso en Santa Marta.

En 1953, la iglesia católica funda la Federación Universitaria Colombiana (FUC), organización que agrupa a un número significativo de universitarios. Sin embargo, a raíz de la masacre del 8 y 9 de junio de 1954, los liberales y los comunistas se apartan de la FUC y fundan la Federación de Estudiantes de Colombia (FEC). En 1957, luego de la caída de Gustavo Rojas Pinilla, se realiza otro Primer Congreso Nacional de Estudiantes en Bogotá, y se constituye la Unión Nacional de Estudiantes (UNEC), con bases de la FUC y la FEC. En 1962 se lleva a cabo un nuevo Primer Congreso Nacional de Estudiantes en Barranquilla. Luego, en 1963 se realiza el Segundo Congreso en Medellín, y antes de finalizar este año se efectúa el Tercer Congreso en Bogotá. En este último se funda la muy destacada Federación Universitaria Nacional (FUN).



Hacia 1968, el gobierno de Carlos Lleras Restrepo se impone como tarea acabar con la organización estudiantil, expresándolo de la siguiente manera: “Hay una entidad que no sé si tenga personería jurídica […], que se denomina así misma Federación Universitaria Nacional, FUN […]. Me siento obligado a decir que no reconozco a los individuos que forman parte de tal entidad, el derecho de dirigirse así al gobierno nacional. Y desde luego, con esa FUN o Federación Universitaria Nacional no mantendrá relaciones el Gobierno”2. Lleras Restrepo fue subiendo de tono y en mayo de 1969 declarará: “La universidad no será más un instrumento de subversión; los estudiantes serán tratados de la misma manera que los grupos armados que operan en el país”3.La Federación Universitaria Nacional, antes de desaparecer en medio de una virulenta persecución, logra congregar representaciones de más de 30 universidades, y permanece al frente de luchas tan destacadas como la marcha de estudiantes de Bucaramanga a Bogotá, en 1964.
En 1971, el movimiento estudiantil opta por una forma organizativa más flexible: se trata de los Comités de Base, que eligen un represente de cada curso, que a la vez elige el delegado de cada facultad y de cada universidad. Todos los Comités de Base se suman en el Comité Nacional de Solidaridad Estudiantil, organización que encarna por entonces las diversas tendencias políticas que hacen presencia dentro del estudiantado. En la Universidad del Valle, la dirección la tiene la Federación Universitaria de Estudiantes del Valle (FEUV).

Un nuevo ciclo se abre en mayo de 1986, cuando se realiza el Encuentro Nacional Estudiantil “Chucho Peña”, que intenta darle cuerpo a una nueva organización nacional estudiantil. Sin embargo, la coordinación del evento no logra consolidar la tan esperada organización. En los años siguientes, se han constituido varios procesos de unidad estudiantil (con diversos nombres), que desaparecen tras dos o tres reuniones, posponiendo el anhelo de unidad del estudiantado colombiano.

1 Gómez, Alberto. Movimiento estudiantiles, Historia de Colombia, fascículo 36. Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1986.
2 Torres, Fernán. Trayectoria histórica de la universidad colombiana – Modelo de interpretación, Ministerio de Educación, Instituto Colombiano de Pedagogía, Bogotá, 1975.
3 Le Bot, Yvon. El movimiento estudiantil durante el Frente Nacional, en Educación e Ideología en Colombia. Editorial La Carreta, Bogotá, 1985.


Viernes, 20 Enero 2012 18:36

Introducción a la teoria de conjuntos

Hacer un rastreo meticuloso de las diversas organizaciones y grupos que se mueven en el universo estudiantil colombiano es una labor ardua y tal vez interminable. Las diferentes congregaciones y colectivos no están ahí para siempre, y se recomponen cada noche y se transforman cada día. desde abajo entrevistó a cuatro de estas expresiones organizativas que hoy se manifiestan dentro del estudiantado colombiano. Se trata de la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios) e Identidad Estudiantil, las dos organizaciones que más se fortalecieron durante este proceso de 2011, y al Sindicato de Estudiantes de Colombia y la Red de Estudiantes Universitarios Independientes, como las algunas de las expresiones más nuevas del movimiento estudiantil(1).

La OCE (Organización Colombiana de Estudiantes), vinculada con el Moir (Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario), también se robusteció en forma ostensible en el medio universitario. Por el contrario, la ACEU (Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios), ligada con la JUCO (Juventud Comunista), no contó para nada en estas jornadas. Los grupos trotskistas, tan destacados en el movimiento universitario de 1971, pasaron inadvertidos en los acontecimientos del año pasado. Otro tanto ocurrión con los diversos maoísmos, que hace escasos 10 años eran la corriente más sólida dentro del estudiantado (Guardias Rojos, Brigadas Internacionales, Partido Comunista-Maoísta, etcétera), hoy muy disminuidos, no se dejaron ver en esta nueva insurgencia juvenil. Los colectivos anarquistas no consiguieron consolidarse en la Unión Libertaria Estudiantil, que solo agrupó a un sector de la militancia anarquista. Por el contrario, Identidad Estudiantil contó con más suerte, y allegó a varias redes y coordinaciones del movimiento juvenil libertario.


Red de Estudiantes Universitarios Independientes (Reui)



da.: ¿Qué es la Red de Estudiantes Univer-sitarios Independientes?
Reui.: La Red es un esfuerzo de coordinación estudiantil que se desarrolló a partir de la coyuntura de la reforma a la Ley 30 y se da en algunas universidades públicas del país. Quienes formamos parte de la Red somos estudiantes y procesos organizativos regionales que no nos encontramos vinculados con ninguna de las formaciones estudiantiles nacionales (FEU, ACEU, OCE, etcétera). A su vez, la Red forma parte de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane). Somos uno de los actores que trabajan en el impulso de la movilización, y la construcción política y programática del movimiento.

da.: ¿Para qué crear una organización estudiantil más?
Reui.: Porque tenemos diferencias con los otros sectores (FEU, ACEU, OCE…) y consideramos que el escenario Bogotá, como ciudad capital, ha centralizado a la Mane. Es fundamental que las regiones no perciban que desde Bogotá se dan la directrices sino que la Mane central hace eco de las voces regionales y desarrolla las propuestas de las bases. La Mane, como entidad coordinadora nacional, no debe dar órdenes desde arriba (cosa que ha ocurrido en el pasado en todos los procesos sociales en Colombia) sino que debe expresar la voz del estudiante de a pie. No es lo mismo que se realicen reuniones regionales, o en las facultades y universidades, y de allí salgan los mandatos, es decir, que las bases orienten a la dirección (el mandar obedeciendo), a que la dirección de la Mane desde Bogotá les dé órdenes a las bases. Sin embargo, debemos reconocer que las regiones han trabajado en descentralizar los debates, la comunicación ha sido permanente y se ha trabajado en lograr una mayor descentralización. Una segunda diferencia está en el hecho que nosotros no creemos que existan dos momentos, uno de movilización y otro de construcción del proyecto de ley alternativa de educación. Hemos venido planteando que el paro era el escenario ideal para la construcción de una propuesta educativa del movimiento estudiantil, es decir, que el paro es un escenario espléndido para discutir un modelo educativo, y un proyecto alternativo de ley. Por tanto, no era necesario levantar el paro para pasar a la fase de construcción de propuestas. La otra parte de nuestra propuesta de Red de Estudiantes Independientes es la realización de una Constituyente Universitaria donde todas las regiones hablemos de igual a igual en una construcción colectiva, desde abajo, y desde la periferia, de esta manera el proceso le dará la voz a todo el país.

da.: ¿Cuál pudiera ser la metodología para construir un proyecto alternativo de ley?
Reui.:En la Universidad del Tolima se ha vivido una tras otra, una serie de crisis en los últimos cuatro o cinco años. Crisis ética, administrativa, económica, académica, en fin, y es allí donde los estudiantes hemos decidido por consenso, en una asamblea multiestamentaria, la realización de una Constituyente Universitaria. Se desarrolla así una discusión sobre los ejes temáticos que debe tener tal constituyente, sobre el tipo de universidad que queremos y sobre cómo llegamos a ese tipo de universidad. También hemos definido los actores que pueden participar en la Constituyente. En un principio, éstos deben ser todos aquellos que tienen que ver en forma directa con la universidad. Nos referimos a estudiantes, padres, profesores, trabajadores, egresados, pensionados y otros. En un segundo momento, aspiramos a vincular a sectores populares como indígenas, afros, trabajadores, desempleados, transportadores, habitantes de los barrios y las veredas, etcétera. Creemos que este es un mecanismo adecuado para recuperar la Universidad del Tolima, y esperamos que esta experiencia sea recogida por la Mane en la construcción de una nueva ley de educación que integre a personas cuyas ideas y opiniones nunca han sido tenidas en cuenta y siempre se les ha excluido de la posibilidad de mandatar sobre la educación del país.

Consideramos que la Constituyente es un proceso. No es una sola asamblea sino un proceso que esperamos que se construya desde los salones, desde las universidades, desde las regiones, desde los barrios, desde las calles. Un proceso en que se puedan reunir quienes consideren que tienen algo que decir sobre la educación en Colombia. De esta manera, cada uno aportará los elementos que debiera contener un nuevo modelo educativo. Es fundamental que se les dé la voz a los escenarios regionales y que se tengan en cuenta los documentos que ya se han venido trabajando en las universidades.

Al final, veremos un gran escenario nacional al cual llegarán todos los que tengan que ver con la educación, además de todos los sectores populares que se sientan interesados en aportar a este tema, para así definir el modelo y la ley que corresponde a ese tipo de educación. Luego se convocaría a la nación para que refrende esa ley. Es decir, que ésta se convierta en un mandato popular.ν


Sindicato de Estudiantes de Colombia (SEC)



da.: ¿Cuál es el origen del Sindicato de Estudiantes de Colombia?
Sec.: El Sindicato nace el 12 de octubre de 2010. Somos un grupo de estudiantes que veníamos de hacer trabajo de base al interior del Sena, una labor juiciosa y constante de varios años. El Sindicato de Estudiantes de Colombia es un escenario que nos ha permitido integrar lo obrero y lo estudiantil, en razón de que el trabajo del Sena así lo permite (esta institución articula el proceso estudiantil y el medio laboral). Sin embargo, no somos solo Sena. Hoy en día tenemos organización en universidades, empresas, instituciones técnicas y colegios, en un trabajo amplio en que podemos abarcar temas como el primer empleo, la formación profesional, la desregularización laboral, el contrato de aprendizaje, el desempleo, la seguridad social. Eso nos permite considerarnos como un escenario amplio de carácter obrero-estudiantil dentro de una misma organización. Nuestro origen es la necesidad de encontrar puntos de acción entre el movimiento obrero y el estudiantil que en apariencia tienen problemas diversos pero que de fondo son similares.

da.: ¿Para qué crear una nueva organización estudiantil cuando ya existen muchas organizaciones gremiales?
Sec.: Son dos nuestras razones. La primera, que el sindicato no obedece a la estructura política de un partido, es decir, el sindicato no es la correa de transmisión de una organización política (caso ACEU, como expresión estudiantil de la Juco o la OCE del Moir). El Sindicato es una organización que nace desde los estudiantes independientes, estudiantes que no nos sentíamos representados en las organizaciones estudiantiles que expresan a tal o cual proyecto político.

En segundo lugar, porque la organización estudiantil tiene muchos procesos, pero casi todos centrados en lo universitario. Pensamos que hacía falta una colectividad que articulara secundaria, instituciones técnicas, Sena, y lo universitario público y lo privado. Nacemos con la idea de integrar el discurso de lo educativo como algo transversal, la educación, su calidad, su cobertura, la inversión pública en educación, etcétera, como un debate dentro de la sociedad colombiana. Estimamos que el nombre de “sindicato” nos permite reivindicar nuestro carácter de clase y unir lo estudiantil con la lucha de los trabajadores. Por tanto, somos una organización no sólo estudiantil sino también de trabajadores en formación.

da.: ¿Además de estas particularidades, cuál sería su proyecto de trabajo?
Sec.: Tenemos una plataforma que tiene dos grandes escenarios: el primero, el de reivindicar formas alternativas de ver tanto el trabajo como la educación en el país, y así trabajar propuestas que les permitan a trabajadores y estudiantes ser sujetos decisivos en las definiciones que se toman sobre estos temas; el segundo, la posibilidad de integrar las diferentes luchas sociales, procesos que vayan más allá de lo estudiantil. El problema del país no es sólo la Ley 30, la Ley 100 o la Ley del primer empleo. El problema de fondo es el sistema económico y político que hoy tiene el país.

da.: ¿En el curso del movimiento estudiantil contra la reforma a la Ley 30, qué le aportó el Sindicato al proceso?
Sec.: El hecho de no pertenecer a ninguna de las organizaciones tradicionales de la izquierda nos permite darle una visión heterodoxa al proceso, pues se han dado debates que van más allá de lo gremial, aportando así elementos que superan los fríos cálculos de grupo político que busca créditos electorales o de aparato. También, trascender lo universitario, que la sociedad colombiana no percibiera que los universitarios éramos los únicos que luchan por una educación pública, gratuita y de calidad sino que esta lucha vinculara, por un lado debates como el empleo y la salud, y por otro lado al conjunto de la nación colombiana.


Federación de Estudiantes Universitarios (FEU)*



La Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia (FEU) nace en 2005 como una organización político-gremial orientada a recoger todas las experiencias del movimiento universitario y estudiantil: grupos de trabajo, colectivos de trabajo, grupos de estudio, grupos de investigación, grupos culturales, pero también con la intención de acercar a las diversas expresiones de lo juvenil en Colombia. Aquí encontramos los colectivos juveniles que trabajan temas como el rechazo a la tauromaquia, las reivindicaciones de género, lo cultural, lo ambiental, el arte, y todas las nuevas expresiones y manifestaciones de los jóvenes. Entonces construimos un proceso federado, proceso que hoy aglutina lo universitario público (estamos en todas las universidades públicas del país) y tenemos presencia en las universidades privadas, centro técnicos y secundaria.

Apenas surge la FEU, ésta es víctima de una campaña de estigmatización y señalamiento emprendida por el gobierno de Álvaro Uribe. La totalidad de la dirección es amenazada y muchos de sus miembros se ven obligados a exiliarse por temor a ser asesinados, como ocurrió con el compañero Martín Hernández en Medellín. Nos encontramos con que al mismo tiempo que hacíamos un trabajo muy bello, muy creativo, amplio, vinculando todas las expresiones culturales, científicas y organizativas del movimiento estudiantil, éramos perseguidos y señalados, vinculándonos con la insurgencia. Recordemos que este es un período de gran violencia contra el movimiento estudiantil, en que son asesinados Óscar Salas, Johnny Silva, Nicolás Neira y otros compañeros.

Realizamos el Segundo Congreso en Bogotá en 2008 con la consigna “Construyendo caminos de unidad”, buscando una mayor convergencia estudiantil. A partir de este momento se da una segunda fase de la represión contra la FEU. La Directora del DAS (hoy prófuga en Panamá) nos acusa de tener nexos con la insurgencia, y crecen las amenazas del paramilitarismo. A pesar de esto, la Federación llega a nuevas regiones y departamentos. El Tercer Congreso se desarrolló en Bogotá en septiembre de 2011 con la participación de 2.500 delegados de todo el país. Emitimos una declaración que recoge muchos de los elementos que se han trabajado en la Mane y decidimos impulsar el proceso de unidad de las organizaciones estudiantiles. También construimos un programa de lucha y trabajo que en gran medida se recoge en el Programa Mínimo de los Estudiantes. Nuestro interés es que se fortalezca la Mane como plataforma de lucha y que esto contribuya al fortalecimiento del movimiento social.

Creemos que el aporte que hemos hecho al movimiento estudiantil y al movimiento social en general es haber demostrado que es posible hacer movimiento social desde una resistencia radical, no desde una resistencia media, tibia, conciliadora y funcional al sistema. Una resistencia radical, a partir de la desobediencia de la gente decimos que las comunidades tienen derecho a la indignación y que esta resistencia radical puede transformar las estructuras sociales.

* Entrevista con Jairo Rivera, vocero y dirigente de la FEU.


Identidad Estudiantil




Identidad Estudiantil es un proceso que articula nacionalmente a diferentes colectividades juveniles y estudiantiles. Nacemos en 2002 en Neiva, en el curso de una asamblea que logra acercar una serie de procesos regionales que estaban dispersos hasta ese momento. La primera propuesta se orientaba a desmarcarse de las organizaciones tradicionales que existía dentro del movimiento estudiantil, y que a nuestro juicio habían utilizado y manipulado la organización gremial.

Debido a la represión estatal y paraestatal, se da un reflujo hasta 2005, año en el que realizamos una Segunda Asamblea Nacional de Identidad Estudiantil. Este encuentro se desarrolló en la ciudad de Bucaramanga. Entre 2006 y 2008, los trabajos locales toman más cuerpo y jalonan el desarrollo de Identidad Estudiantil. En 2009 se hace una nueva asamblea en la cual logramos concretar una propuesta organizativa que podemos resumir en temas como:
  • Concebir la organización gremial como incluyente y plural, que permita recoger la diversidad existente en el estudiantado.
  • Considerar una organización estudiantil autónoma, lo que implica que son los estudiantes quienes definen cómo se construye y se estructura, y que sean los estudiantes los que elaboren sus principios, programas, propuestas y acciones.
  • Trabajar por una educación pública con financiación estatal y que en la dirección de la U participe la comunidad educativa. Una U que dialogue con la sociedad, y no esté mediada por la empresa privada. Muchos de estos elementos están hoy en el Programa Mínimo de los Estudiantes.
  • En lo ideológico, Identidad Estudiantil tiene una influencia fuerte del pensamiento de personas como Camilo Torres y otros pensadores latinoamericanos.
  • Desde su fundación, hemos tratado de mantener el espíritu horizontal del proceso. No tenemos una dirección ejecutiva o una presidencia sino que somos más colectivos. Dos o tres veces al año hacemos una reunión de una Coordinadora Nacional donde participan al menos dos delegados por cada proceso o localidad, y se hace un plan de trabajo. Actuamos por una organización estudiantil horizontal y nos oponemos a que se tomen decisiones a puerta cerrada, de espaldas a los estudiantes.
  • Otra diferencia con las organizaciones estudiantiles tradicionales es que no nos consideramos la única organización de estudiantes de los colombianos. Reconocemos que somos otro proceso, pero no el único o el más grande o el más representativo. Finalmente, ratificamos que le apostamos a fortalecer la Mane como un espacio nacional que integra y coordina las organizaciones estudiantiles.

Rebeldía Estudiantil Organizada (REO)



¡Por la vida, la cultura y la libertad, vamos [email protected], compas, a estudiar y luchar por la liberación nacional!

Un pueblo sin historia es un pueblo sin futuro. Y esto es también válido para el aguerrido Movimiento Estudiantil y las organizaciones que en su seno nacimos y crecemos. Así que nos presentamos: somos Rebeldía Estudiantil Organizada, una formación política de estudiantes de Derecho, humanidades, ingenierías, ciencias y secundaria, estudiantes como tú o como yo, con una gran historia que contar.

Falso de toda falsedad es que la historia de las organizaciones empieza de repente; que nacemos por capricho y que nacemos sin otra gran historia detrás. Nadie es hijo de la nada, y eso también es aplicable a nosotros, a nosotras. Además, las organizaciones, como expresiones organizadas del estudiantado que somos, nos entrelazamos estrechamente con la historia del movimiento estudiantil y hacemos parte de ella.

Pues, bueno, les contamos que nuestra historia se remonta a más de 30 años atrás, a finales de los años 70, esos años subsiguientes a la desaparición de la histórica Federación Universitaria Nacional (FUN) de los 60 –y resonancia de otros procesos, muchos años antes–, cuando las banderas de ¡A estudiar y luchar! empezaban a mostrarse como factores de agitación y concientización en las universidades. En aquellos años, el Movimiento Estudiantil reflexionaba profundamente sobre cómo dejar de ser un bafle de resonancia de los conflictos sociales colombianos, para pasar a constituirse como uno nuevo, desde el sector estudiantil y de la mano del pueblo. Así que somos también producto de esa gran discusión en la que se debatía intensamente acerca del papel del Movimiento Estudiantil y de cada uno de nosotros, de cada una de nosotras, como estudiantes, en el proceso de transformación social.

Por todo ello, afirmamos que, como expresión política, somos resultado de una corriente de reagrupación y reconstrucción. De reagrupación, como expresión organizada permanente, como experiencia de vivencia colectiva, como escuela de formación que ha buscado desde sus comienzos ser centro de agrupación política de estudiantes que entienden la necesidad de ir mas allá de la lucha reivindicativa del Movimiento Estudiantil, que buscan traspasar los muros de las universidades y colegios para fundirse con el pueblo. De reconstrucción, porque nos consideramos hijos e hijas de una doble tendencia a la unidad y la rectificación; a la unidad, porque desde nuestros comienzos hemos entendido la necesidad de constituir una gran organización política que recoja la línea política a la que nos adscribimos; y de rectificación, como expresión no sólo de una concepción particular hacia el trabajo estudiantil sino también como foco de preocupación por la Colombia que buscamos. ¿Y cómo conseguir estos propósitos? Rompiendo con viejas fórmulas y corazas que solían presentarse como camisa de fuerza de la revolución en Colombia.

Nuestra historia y nuestra línea política, como expresión organizativa, se adscriben firmemente a la tendencia guevarista en el país, que recoge creativamente las experiencias, vivencias y enseñanzas del Che Combatiente, síntesis del marxismo latinoamericano, y las funde con las banderas y las luchas de José Antonio Galán y Camilo Torres Restrepo en Colombia. Esta adscripción implica, además, que luchamos por un proyecto político específico: la Liberación Nacional y la construcción del Socialismo en Colombia.

Como quintaesencia de esta línea política y de esta tendencia guevarista, levantamos como consigna central ¡A estudiar y luchar por la liberación nacional! Buscamos tener claridad acerca del proyecto político al que con amor y dedicación le entregamos sonrisas y suspiros, pero, además, convencidos de que ser estudiante y ser revolucionario no es excluyente sino todo lo contrario, convergente; convencidos de que estudiar y luchar son más que unos verbos que expresan acciones determinadas que necesariamente se desarrollan en lugares y momentos diferentes, entrelazándose, encontrándose y complementándose.

Para nosotros, para nosotras, como estudiantes, tales asuntos tienen un momento y un lugar concretos: aquí y ahora, en el aula y en la calle. Buscamos recoger esa voz a veces silenciosa, tímida o airada del estudiante ‘corriente’, descubriendo nuevos canales, mejores rumbos, más amplios horizontes; procurando, en fin, soluciones alternativas y concretas para reivindicar lo nuestro, lo que nos corresponde y pertenece como estudiantes; para reencontrar nuestra lucha con el torrente obrero y popular que en campos y ciudades, poco a poco, inunda a la patria de un futuro soberano y digno.

Entonces, ¿qué hacemos los muchachos y las muchachas de Rebeldía Estudiantil Organizada? Pues, como veníamos contándoles, somos estudiantes que viven y sienten que la escuela, tal como existe, no corresponde al país que queremos; no responde a las necesidades del pueblo pobre y la clase trabajadora, a las necesidades de aquellos y aquellas que todo lo hacen y nada tienen. Decidimos organizarnos como fuerza colectiva que busca proponerle algo al estudiantado, y asimismo a nuestro pueblo luchador y rebelde: sí es posible cambiar el mundo; sí es posible la lucha organizada por aquel país de nuestros sueños; sí es posible que, como estudiantes, nos acojamos al pensamiento del Che Combatiente cuando invitaba al pueblo a romper las barreras que lo separan de la Universidad, haciéndola suya, del tamaño de sus necesidades y esperanzas.

¿Qué es, entonces, lo que queremos decirles? Pues, precisamente que, como organización, como estudiantes rebeldes organizados, somos un centro de agrupación, un espacio colectivo en el que buscamos hacer realidad todo esto; que somos el espacio en el que, como un liberador grito atronador de batalla, debe resonar el ¡A estudiar y luchar! Y lo fundimos como una sola cosa, como un cuerpo organizado de rebeldes militantes que construyen compromisos y aportes a la transformación radical de la sociedad, un objetivo que incluso debe sobrevivir a nuestro tránsito estudiantil y prolongarse en los lugares sociales que señalen, que muestren nuevos roles.
Miércoles, 24 Marzo 2010 17:29

Tú también puedes ser un escritor

La escritura es un oficio poco estimulado entre las nuevas generaciones. Pero soltar la mano es factible. Aquí, una motivación.
 
La literatura necesita nuevos escritores, gente joven con nuevas ideas pero sin olvidar los logros, los estilos y las corrientes que han dejado los consagrados. Se requieren jóvenes escritores con imaginación, que quieran tomar el reto de estar frentea la hoja en blanco para darle una forma lteraria. 
 
No es necesario estudiar una carrera determinada; ni la literatura ni el periodismo ni la antropología, entres otras carreras, son requeridas ni obligatorias para tener la sensibilidad necesaria para escribir. De ejemplo podemos tomar a Ernesto Sabato, que estudió en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas y logró un doctorado en Física; luego, gracias a una beca, realizó trabajos investigativos sobre radiaciones atómicas en los Laboratorios Curie en París, sí, los que descubrieron el radio y el polonio. Escribe grandes novelas como El túnel, Sobre héroes y tumbas, Abaddón el exterminador y Antes del fin. O también a Antoine de Saint-Exupéry, aviador que escribió El principito, entre otras obras. Tampoco es condición indispensable escribir novelas extensas, como Los miserables del Víctor Hugo o el Ulyses de James Joyce, de más de 900 páginas. No. Eso no es necesario. Puedes escribir un cuento tan corto como el que se considera el más corto del mundo, El dinosaurio, de Augusto Monterroso, y que quiero compartirlo con ustedes: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
 
Ya no tienes excusa por la extensión. Ahora pondrás como pretexto que la literatura es sólo para hombres. Si piensas así, estás equivocada. Voy a ponerte sólo algunos ejemplos: Emily Brontë, autora de Cumbres borrascosas; Marguerite Duras, de El amante; y, para no ir tan lejos, Doris Lessing, galardonada en 2007 con el Premio Nobel de Literatura, de quien se destacó El cuaderno dorado. Y si deseas una de las nuestras, nombro a Laura Restrepo, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2004, con su Delirio. 
 
Quizá con esto resuelto, podrás argüir que un impedimento es la edad. Tampoco lo es. Porque Edgar Allan Poe publicó por primera vez a los 18 años con Tamerlán y otros poemas, pero Miguel de Cervantes Saavedra, escribió La galatea, su primera novela. a los 38 años. Puedes escribir desde la edad que desees, siempre que tengas algo para contar y compartir. El estilo lo impones tú. Puedes hacer desde un cuento hasta una novela sin necesidad de especializarte ni en lo uno ni en lo otro. Te cito un ejemplo: el colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez 1982 escribió Doce cuentos peregrinos, Los funerales de la mama grande, Ojos de perro azul, todos ellos cuentos, y también La hojarasca, El amor en los tiempos del cólera, Del amor y otros demonios, El coronel no tiene quien le escriba y la que está considerada como su obra cumbre, Cien años de soledad, todas novelas, entre muchas otras. Otro caso: Orhan Pamuk ha hecho ocho novelas y recibió el Nobel de 2006; o un cuentista consumado como fue el argentino Jorge Luis Borges. No es si no que te atrevas. 
 
También puedes optar por la poesía, como el chileno Neftalí Ricardo Reyes, conocido como Neruda, a quien también le fue otorgado el Nobel en 1971 y de quien se destacó su Canto general. Ahora sí creo que no tienes pretexto para hacerlo. Ya puedes ver que no hay límites, porque puede escribir lo que desees, desde cuentos cortos, ensayos, poesía, hasta tragedias como las de William Shakespeare. Y por qué no filosofía, como Platón, Descartes, en fin; o novelas extensas. Tienes muchas herramientas y ningún pretexto. Ya puedes empezar; tomar todos los géneros artísticos y literarios para hallar tu propio camino.
 
En Colombia, en los últimos dos años, han comenzado a premiar a jóvenes estudiantes y maestros en concursos de cuento, y, aunque esto no es suficiente, todo depende de jóvenes como tú. ¡Ánimo! Claro que creo que no faltará alguno que otro consejito para que llegues a ser tan grande o mucho más que uno de los que ya te mencioné, y que, si siguiera con los nombres, nunca terminaría porque hombres que han dejado enseñanzas a la humanidad hay tantos como granos de arena en el mar. 
 
El primero: debes leer, leer y leer, mucho, de lo contrario no podrás ni tan siquiera remedarlos. Ese no es un pretexto, porque en Bogotá se han creado puntos estratégicos en los cuales puedes conseguir libros prestados, además de que hay bibliotecas que ya muchos han olvidado. Ese es mi primero y más grande de todos los consejos y el de todos los escritores. Si quieres llevar tu imaginación a lugares aún insospechados por el hombre, no debes olvidarlo jamás. El segundo: escribir. Debes hacerlo todos los días. Puedes escribir media cuartilla sobre lo que te sucedió en el colegio, en la universidad, en tu trabajo, o lo que quieras plasmar en esa hoja en blanco a la que debes darle forma literaria. La escritura es un oficio que encuentra su perfección con la práctica. El tercero: ser disciplinado tanto con la lectura como con la escritura. Con eso solucionado, y si perseveras, podrás obtener igual o mayor reconocimiento que alguno de los escritores ya mencionados. 
 
Espero que antes de terminar la lectura de este artículo ya hayas ido a pedir un libro prestado a la biblioteca y estés listo para escribir la primera media cuartilla de hoy. ¡Ah, y no olvides entregar el libro, porque otros también desean leerlo, al igual que tú!
Publicado enEdición 155
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