“Hay un genocidio de la población negra”

La experta señala que Brasil “está matando a su potencia social, que son los jóvenes y adolescentes”. Son unos 30 mil muertos en un año. Amnistía exige al Estado que adopte políticas contra el racismo que se observa en sus instituciones.

 

Cinco muchachos de otros tantos estados brasileños cargan un féretro con flores que colocan frente al ingreso del Ministerio de Justicia para simbolizar los homicidios, en su mayoría de negros, ocurridos en 2016. Cae una llovizna sobre Brasilia, detrás del cortejo simbólico camina Josuma Werneck, directora ejecutiva de Amnistía Internacional. “Vinimos hasta aquí para decir que queremos a los jóvenes negros vivos, eso es lo que demandaron las sesenta mil personas que firmaron el petitorio que trajimos para que lean las autoridades, porque el Estado tiene que poner en práctica una política nacional de reducción de homicidios que requiere un control del accionar de la policía”. Josume Werneck dialogó con PáginaI12 al cumplirse tres años de la campaña “Joven Negro Vivo” que incluyó encuentros con las autoridades del Senado y Diputados.


–¿Cuántos brasileños fueron asesinados?


– En 2016 en Brasil ocurrieron 61 mil homicidios, es un número trágico: de cada 10 víctimas siete eran negras, y entre éstas el numero más alto corresponde a jóvenes de la periferia y de las favelas. Brasil está matando a su potencia social que son los jóvenes y adolescentes. Son unos 30 mil jóvenes negros muertos en un año.
–Como en la dictadura argentina.


– Es algo realmente terrible, estamos viviendo una situación equivalente a la de países que tuvieron dictaduras, o a la de países en guerra, el movimiento negro hace años que dice que en Brasil se vive un genocidio de la población negra, y es una definición que considero apropiada.


Lo que decimos en Amnistía Internacional es que más allá del nombre que se le de a este fenómeno, lo que importa es actuar ya.


–¿La policía es racista?


–Una de las reivindicaciones presentadas ante el gobierno es que se reduzca el número de homicidios causados por la policía, las fuerzas de seguridad tienen que actuar contra el racismo no es posible que lo reproduzcan, por eso decimos que el Estado debe adoptar políticas contra el racismo que se observa dentro de sus instituciones. Vemos, por ejemplo, que los homicidios causados por las fuerzas de seguridad que tienen como víctimas a las personas negras en un número mucho más alto que las víctimas blancas. El racismo está en la violencia, pero es más que eso, está metido dentro del discurso cotidiano, en los medios de comunicación, en los hábitos, es algo que permea toda nuestra cultura, que es la de un país donde la esclavitud fue abolida sólo en 1888.


Para erradicar ese racismo que algunos llaman inconsciente necesitamos que las personas tomen conciencia de esto. A mí no me parece correcto hablar de un problema que está en el inconsciente, prefiero decir que la violación de los derechos de las personas negras es algo que está naturalizado. ¿Y que hacemos entonces?. Es preciso desnaturalizar, desnormalizar esa situación.


Es necesario adoptar políticas activas para revertir esta deuda como son los cupos para jóvenes negros en la universidad que es una medida tan atacada por algunos grupos.
–Las denuncias sobre represión de manifestaciones urbanas han aumentado, ¿está garantizado el derecho de protesta?


– La protesta, las manifestaciones son derechos garantizados por ley, cabe a las autoridades preservar ese derecho. Las fuerzas de seguridad, y en última instancia el Estado brasileñó, son los que tienen que garantizar un ambiente seguro para que sea ejercido. No aceptamos que ocurra ningún retroceso en esa materia. El derecho a la protesta y otros que tanto han costado conquistar no pueden ser perdidos, por eso este año Amnistía Internacional lanzó la campaña “Los Derechos No se Liguidan” que tiene como principal objetivo el Poder Legislativo donde se trataron normas que amenazan conquistas de todo tipo.


–La violencia en el campo también creció


–Acabamos de lanzar un informe sobre homicidios de defensores de DD.HH. en las Américas donde fue asesinada más de la mitad de los defensores de derechos humanos de todo el mundo. El cuadro más problemático es el de Brasil: entre enero y agosto de este año fueron asesinados 58, la mayoría de los cuales eran indígenas, trabajadores rurales sin tierra y otras personas envueltas en la lucha por el territorio y el medio ambiente. Es preciso que haya una respuesta inmediata las autoriades nacionales y provinciales.


Favelas en guerra


Antes de asumir como responsable de Amnistía Internacional Jurema Werneck trabajó en la ONG Criola. “Ser mujer y negra en Brasil es sinónimo de lucha”, asevera esta médica de hablar seguro que realizó un doctorado en comunicación social y conoce el pensamiento de la intelectual norteamericana Angela Davis, la ex militante de las Panteras Negras y miembro del Partido Comunista estadounidense que visitó Brasil este año.


Davis plantea que no basta con oponerse al racismo, es necesario ser activamente antiracista y en su gira reciente por Brasil destacó el papel de las mujeres afrodescendientes.


“Creo que hay que escuchar las voces de las mujeres negras para poder transformar la realidad (..) en Brasil hay 60 millones de mujeres negras, el 70 por ciento de ellas es pobre, es mucha gente, demasiada como para que sean ignoradas” sostiene durante la conversación con este diario, realizada hace diez días, la titular de Amnistía Internacional.


Werneck trabajó como activista con moradores de las favelas de Río de Janeiro donde el presidente Michel Temer envió 8.000 militares para restablecer la “ley y el orden”. El combate al enemigo interno afincado en las favelas continuará hasta fines de 2018 prometió la semana pasada el ministro de Defensa Raúl Jungmann.


–¿Cuál es su balance después de cuatro meses de la militarización?


–Seguramente no hay una única medida para solucionar los problemas, lo que Amnistía Internacional dice es que la militarización no demostró ser una solución adecuada. Las Fuerzas Armadas tienen una función definida dentro de la Constitución, las Fuerzas Armadas no están preparadas, no reciben entrenamiento para realizar tareas propias de la policía. Son muy importantes cuando cumplen las funciones para las que están preparadas.


–Temer promulgó una ley que garantiza foro especial a los militares acusados de cometer delitos en las favelas.


–Amnistía Internacional no se refiere a la situación de los derechos humanos tomando en cuenta el color partidario de un gobierno en particular. Lo que decimos es que la existencia de una legislación paralela a la Justicia común repercute como factor que agrava las desigualdades. ¿Por qué? Porque en Brasil la Constitución dice que todos somos iguales ante la ley, pero algunos son protegidos por una jurisdicción especial, esa es una anomalía. Amnistía se movilizó contra la legislación que da un foro especial a los militares, ha estimulado el debate sobre ese tema y va a seguir luchando para que esa ley sea revocada.

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Siete retos para los jóvenes de América Latina

 

El tema que me han pedido desarrollar me parece muy procedente, porque junto al conocimiento y la confraternidad entre los participantes, las acciones de solidaridad y demás actividades, estos Festivales son también espacios donde se examinan y debaten cuestiones fundamentales para los jóvenes que trabajan por la creación de un mundo de justicia y libertad para todos.

Quisiera exponer siete desafíos que a mi juicio deben enfrentar los jóvenes de América Latina y el Caribe. Sin dudas hay más retos, y la formulación general no puede tener en cuenta los ámbitos específicos que condicionan la identificación de las realidades, los modos de comprender y sentir, las contradicciones y los conflictos que se enfrentan, los objetivos e instrumentos que se privilegian. Además, seré sintético, como corresponde al tiempo disponible.

Primer reto. Los jóvenes tienen características generales en cuanto tales que no debemos olvidar nunca; ellas siempre son importantes, y pueden llegar a ser decisivas. Pero no existen los jóvenes en general. El primer reto parte de la realidad de que una gran parte de los jóvenes de nuestro continente se enfrentan todos los días al desafío de sobrevivir y encontrar un lugar en el mundo. Padecen hambre o carecen de alimentación suficiente, de servicios de educación y de salud, de empleo, y viven en familias precarias. Saben del trabajo infantil, de la delincuencia de los pobres, la prostitución y el consumo de drogas baratas. Esos jóvenes no están aquí, no conocen lo que hacemos ni nuestros escritos —muchos no podrían leerlos—, ni es probable que les interesen. No suelen votar, porque no sienten suya la política que existe en sus países. Por consiguiente, muchos pueden ser acarreados precisamente por los culpables de la vida que llevan, si les resuelven algunas de sus necesidades perentorias.

El primer reto ante nosotros es romper esa terrible división, que es una de las fuerzas mayores de los enemigos de la Humanidad. Debemos ir a ellos, conocerlos realmente en vez de creer que los representamos, acompañarlos en sus vidas y sus afanes, con el fin de ayudarlos a ser rebeldes y pelear por ideales, ganarnos el derecho a conducirlos en el prolongado y difícil proceso de cambiar sus vidas y las sociedades de explotación, desigualdades, exclusión y opresiones.

Segundo reto. Lograr combinar las tareas y las satisfacciones personales —el amor, el trabajo, el estudio, las inclinaciones particulares— con intereses cívicos, con la necesidad de conocer el mundo en que vivimos y sus problemas. Darles lugar en nosotros a ideales que hacen crecer las dimensiones humanas y brindan una riqueza personal que trasciende, y lograr gobernar la esfera de los egoísmos. Ir más allá de las reacciones esporádicas ante incidentes y los entusiasmos efímeros.

Tercer reto. Tomar conciencia de las claves fundamentales del sistema capitalista y la manera de vivir que genera, difunde y mantiene. Conocer sus hechos, sus instrumentos, su criminalidad despiadada, su conversión de los individuos en agresores entre sí y en indiferentes ante las desgracias ajenas. Conocer las funciones sociales de dominación que cumplen los atractivos que en realidad posee el capitalismo, y que ese sistema constituye un complejo orgánico, lo cual permitirá situarse mejor ante sus manifestaciones. Salir del control que ejerce su sistema de información, formación de opinión pública, entretenimiento y gustos. Pensar las contradicciones y los conflictos, y buscar sus causas. Pero no basta con conocer: en realidad los sentimientos que concentran energías y fomentan motivaciones, y que desatan actitudes y actuaciones, son tan importantes como las ideas y los conocimientos.

Cuarto reto. Vivir la conciencia que se está adquiriendo como un conjunto de ideales, convicciones e ideas que llevan a la actuación. Reunir las capacidades personales, la necesidad de participar en causas justas, los deseos de goces y satisfacciones, los impulsos de rebeldía, los conocimientos que se adquieren, para integrar con el conjunto a una joven o un joven consciente y rebelde.

Quinto reto. Darles permanencia a esas transformaciones conquistadas y convertirlas en guía de los juicios y motor de la actividad, tanto de la vida cotidiana como de las jornadas trascendentes. Es decir, aprender a luchar y a ser militante revolucionario.

Sexto reto. Poner una gran parte de sus esfuerzos, capacidades y sentimientos dentro del cauce de un colectivo, lo que implica ceder una parte del albedrío y de la libertad del individuo, al mismo tiempo que puede crear un instrumento organizativo que multiplique las fuerzas y las cualidades de cada uno y las posibilidades de victoria. Las organizaciones revolucionarias no son una panacea: sus realidades y su historia lo muestran claramente. Por eso, precisamente, no temer a entrar en ellas constituye un reto para los jóvenes revolucionarios, y aún mayor es el reto de no estar dentro de ellas para perder cualidades y asumir rituales vacíos, sino para contribuir a transformarlas en nuevas organizaciones capaces de ser realmente revolucionarias. El desafío está en comprender que la organización y la política son indispensables, y a partir de esa comprensión y la actuación consecuente inventar nuevas formas revolucionarias eficaces de hacer política.

Séptimo reto. Practicar la solidaridad como ley primera de los intercambios humanos y las relaciones sociales. Al actuar y pensar en política, el contenido concreto del medio en que cada uno viva y se mueva serán determinantes, y por consiguiente debe ser priorizado. Pero no podemos olvidar en ningún momento las cuestiones más generales, sus características y sus implicaciones, y los condicionamientos que pone a nuestra acción: tener en cuenta el movimiento en su conjunto. El capitalismo ha logrado universalizarse y universalizar su cultura, y esgrime con gran fuerza esos logros contra la humanidad y el planeta. Pero nos ha enseñado, primero, que podíamos tener dimensiones universales para enfrentarlo, y después, que solo universalizando nuestros combates contra él y por la creación de sociedades libres y justas seremos capaces de hacer permanentes nuestros logros y llegar, entre todos, a vencerlo.

Ser internacionalista es triunfar sobre un desafío vital. El colonialismo ha sido el modo criminal y devastador de mundializarnos del capitalismo, la liberación nacional antimperialista es la ley de la creación de nuevos seres humanos y de sociedades libres. La unión del patriotismo y el internacionalismo es el camino seguro para que ese proceso de creaciones no pueda ser detenido ni derrotado. Es forjar la dimensión que nos une a través y por encima de todas las diferencias y todas las fronteras.

Termino invocando a un individuo cuyo nombre y rostro son como un esperanto para nuestras lenguas y un denominador común para nuestros ideales, porque logró triunfar sobre todos los retos, ascender al escalón más alto de la especie humana y dejarnos a todos un legado invaluable de ejemplos, acciones y pensamiento. Ernesto –que poseía una belleza física y una inteligencia ostensibles– quiso ser profesional, como le era posible a un joven de su medio social, pero al mismo tiempo darse a los más desvalidos y curar leprosos en Perú o en África. Leyó novelas desde niño y filosofía y tratados políticos desde adolescente, albergó el deseo de conocer París, pero caminó a lo largo de su continente para conocer a los pueblos oprimidos y acendró una vocación de entregarse a ellos. Encontró una noche su destino con Fidel y la guerra cubana y supo tomar la decisión más importante antes de que amaneciera. Dio un prodigioso salto hacia delante mediante la práctica revolucionaria consciente y organizada, avance tan grande que hasta le cambiaron su nombre. El Che fue uno de los más grandes y amados dirigentes de la Revolución cubana, pero supo dejar sus cargos y volver al combate internacionalista, hasta dar su vida como comandante cubano y latinoamericano.

Recordemos su grandeza de revolucionario y su tranquilo optimismo cuando, a la hora de otra decisión trascendental de su vida, le escribió a Fidel, nos escribió a todos: hasta la victoria siempre.

 

 

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Los jóvenes y la red: ¿qué hacemos en ella? ¿Qué podemos hacer? Esquizofrenia natural, la voz crítica de una generación

 

Esquizofrenia natural, la voz crítica



La realidad es frágil, es el eslogan de Esquizofrenia natural, un interesante Youtuber mexicano que a través del análisis y la imaginación intelectual estimula las neuronas de miles de jóvenes que hoy siguen su canal. Entre podcast, videos y minidocumentales este personaje explora, con riguroso estudio, numerosas problemáticas del caótico mundo contemporáneo donde los jóvenes latinoamericanos apenas si logran poner un alto al ritmo frívolo y superficial en que se encuentra sumergida su vida cotidiana de Internet. Filosofía, sociología, ciencia ficción, critica social, cultural, cinematográfica y literaria, hacen parte de la rejilla de programación que sumerge al internauta seguidor de Esquizofrenia en los vericuetos más enigmáticos del mundo actual.


Internet la nueva caja idiota


Hoy en día, el espacio en que actúa esquizofrenia, se caracteriza por un número creciente de jóvenes que con sus videos caseros son furor en las redes sociales. El alcance de muchos de ellos ha llegado a convertirlos en imágenes de grandes campañas, y aunque no hacen parte de la farándula, sí han logrado conseguir un reconocimiento viral del que aún se desconoce si hace parte de una moda o de un nuevo modelo de consumo en Internet. Sin embargo, y pese al potencial de uno u otro Youtuber, el contenido en Internet se ve avasallado por los dólares que puedan disponer para promocionar una pagina en Facebook o un canal de YouTube, pues pagar publicidad es la única forma de que la gente vea, apoye y comparta actualmente ciertos contenidos de manera masiva. Sí, señoras y señores, con ustedes la monetización de la otrora libertad de expresión.


Internet ya no es solo un espacio participativo y cuasi-democrático, en la ultima década hemos visto como pasó de ser ese medio en el cual miles se organizaban para pedir justicia, a ser ese medio donde la cultura de masas se ha expandido y colonizado nuevos escenarios, donde es posible volverte famoso si juegas videojuegos o gritas tonterías frente a una cámara.


Si abrimos la página principal de YouTube encontraremos canales recomendados, los clásicos blogueros, video jugadores, canciones del momento que usualmente suelen ser de reggaeton y pop, teorías conspiranoicas y creepypastas, que no están mal, pero que poco a poco se convierten en lo único, en lo más difundido, declarando implícitamente una guerra de páginas por ser la número uno y donde, básicamente, no se necesita ser censurado para caer en la marginalidad.


La categoría de prosumidor (combinación simultánea de productor y consumidor) que caracterizó la primera década del Internet masivo, se está viendo desplazada por la adición, la categoría de seguidor, que no crea contenido, solo lo copia y lo pega. Ahora lo importante no es decir lo que pensamos, sino ganar fans y, claro está: dinero. Hoy en día lo que va a la baja es la opinión justificada y bien informada, y con ello los YouTubers que tienen un critica al modelo y un discurso elaborado sobre los problemas de la realidad.


Como es conocido, YouTube tiene una gran oferta de videos con todo tipo de contenidos, ya sean educativos, humorísticos y demás, espacio del que muchos creadores de contenido suelen retirarse ante el nulo apoyo que reciben. Desmotivación que gana forma entre pequeños y variados creadores de contenido que así reaccionan ante el plagio que sufren por otros bloggeros con más fama o que alcanzan 20 millones de vistas solo con subir un reto, la reacción de algún niño ante un videojuego o alguna loca teoría de extraterrestres reptilianos.


Una voz baja pero profunda en medio de esta tormenta ruidosa


Por todo ello, Esquizofrenia natural es digno de ser reconocido: no tiene millones de vistas, pero sí miles, hecho que significa un gran logro, pues encontrar a Esquizofrenia en este mar de información es magna tarea.


Esquizofrenia natural, César Hernández, es un chico mexicano del Distrito Federal que estudió licenciatura en comunicación en la Facultad de Estudios Superiores en Acatlán. Su proyecto empezó de la mano de su colega Void y lleva alrededor de 4 años. Como el mismo lo expresa: “al principio la idea de esquizofrenia natural como concepto no existía, existía el regreso del fantasma”, luego existió deep face 2.0, página cerrada por Facebook por vinculaciones con la deep web y por publicación de contenido demasiado explícito.


Después de eso surgió Esquizofrenia natural, su símbolo y su identidad: “la realidad es frágil”. El objetivo es sencillo: articular personas buscadoras y difusoras de conocimiento, con imágenes, podcast, videos y foros de discusión. El proyecto cuenta con una computadora portátil, un micrófono, una modesta biblioteca y tres administradores: Esquizofrenia, el Doc y Void, que se dedican a tareas de limpieza, cocina y oficios varios, y que viven en alguna habitación de un barrio periférico de la ciudad de México.


Empezaron esta nueva etapa comunicativa con datos rápidos, varias frases célebres y recomendaciones culturales que surgieron de su hobbies sobre el cine y los psi-comics, para llegar a los videos, con los cuales catapultaron a Esquizofrenia, sus minidocumentales que combinan la critica cultural, con filosofía, sociología, economía, psicología y demás.


Lo interesante es que sus temáticas versan sobre los tópicos más atrayentes de la nueva juventud, como el video titulado: “La infantilización de la sociedad”,en donde se discute la problemática del miedo a madurar, incentivado por la publicidad, con implicaciones profundas en la incapacidad de comprometerse y asumir responsabilidades, lo cual es contraproducente para el modelo consumista más propio de la juventud hedonista, aquella que solo vive el presente.


En el minidocumental “El abismo millenial”,intenta conocer los retos que afronta nuestra generación (los llamados millenials), legados por los desastres de las generaciones pasadas y que hoy se batallan entre el vacío existencial del pos modernismo y los múltiples fundamentalismos, arcaicos y contemporáneos, que tienen al mundo al borde del holocausto ecológico. Asimismo, en su minidocumental “La generación vacía”, muestra como esta generación es incapaz de darse cuenta de estos problemas por vivir en un permanente escape hacia un pasado mejor y más simple, o en referencia a elementos reciclados que impiden dar soluciones originales a problemas inéditos o reactualizados.


En su gama de videos y podcast contrasta la tontería de las tribus urbanas, o de los libros de autoayuda, con los problemas de depresión, neurosis compulsiva, obsesión por el éxito, la soledad y demás acuciantes malestares que más que problemas emocionales, son tratados por Esquizofrenia como problemas de entendimiento y análisis juicioso de los elementos culturales, geo-políticos y económicos de la sociedad actual.


Por ello, también hace propaganda de sus métodos destacando tutoriales sobre “Cómo ser autodidacta”, “La ética del hacker” o “Cómo hablar mejor”. Asímismo, destaca su critica a películas y animes, valiéndose de la artillería conceptual de todo tipo de autores y tradiciones académicas del mundo occidental, todo ello sin ser soso o intelectualoide, e intentando tocar temas más triviales o morbosos, como las diferencias entre Dragon Ball Z y Pokemon, claro, siempre con un aire de misterio que hace que esquizofrenia no pierda nunca su estilo o caiga en la banalidad.


Es así como Esquizofrenia natural es hoy toda una plataforma de amplio contenido cultural, que intenta dar soluciones y herramientas para asumir el Siglo XXI con esperanza o, por lo menos, para hacerlo más comprensible desde una perspectiva crítica.


Manos a la obra


Todas las tendencias que hoy vemos en redes y ciberespacios como YouTube, van en contra y en detrimento de quienes hacen un buen contenido, el mismo que requiere poner en juego tres cualidades: calma, análisis y rigurosidad. La Cultura de lo efímero, la cultura de la moda, del grito y la curiosidad, ha generado una pila enorme de basura, de estupideces y de solipsismo apoyadas en la ansiedad de dinero, desechos comunicativos que relegan a los márgenes videos y productores serios, con ideas e iniciativas importantes por poner a circular.


Así, como Esquizofrenia, interactuemos en la red, alcemos la voz para opinar a propósito de lo más banal, como de lo más complejo, siempre con argumentos juiciosos e informados. Mi invitación es a que transformemos los usos y costumbres dados a la red, de manera que en ella se encuentren otros discursos y otras perspectivas. Mi recomendación es a que no perdamos de vista a Esquizofrenia natural.

 

Videos relacionados

 

https://www.youtube.com/watch?v=rh5YDjp3-gw

https://www.youtube.com/watch?v=Mli0yUJ6Dow

https://www.youtube.com/watch?v=NmIRrCRtqeU

https://www.youtube.com/watch?v=Qb-ijTEHgMo

https://www.youtube.com/watch?v=OqfdzTc-itU

https://www.youtube.com/watch?v=YhMDbsnxrzc

https://www.youtube.com/watch?v=VPDaiJkxN6Y

 

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Martes, 24 Octubre 2017 08:12

El mensaje de Alain Badiou a la juventud

Alain Badiou

 

La alternativa no está en la defensa a ultranza del capitalismo neoliberal, ni en el regreso a la seguridad de la tribu conservadora, sino en la construcción de un hasta ahora desconocido marco de simbolización en el que no reine la falsa vida

 

“Tengo 79 años. ¿Por qué debería preocuparme hablar sobre la juventud? ¿Y por qué debería, además, preocuparme por hablar sobre la juventud a los jóvenes mismos?”. Así empieza The True Life, el interesante mensaje y alegato que el conocido filósofo francés, Alain Badiou, dirige a las nuevas generaciones desde la altura de su consciente ancianidad.

Vivimos un mundo de riesgos, incertidumbre e inestabilidad, un mundo repleto de problemas globales que sólo logran encontrar débiles respuestas locales en medio de sociedades anestesiadas en la monotonía ordinaria. La pasión por lo político, por la defensa del interés general y de la comunidad, parece haberse diluido en un mar de consumismo, nihilismo y, sobre todo, indiferencia.

Si a la inexistencia de ritos sociales de iniciación a la madurez le unimos el culto generalizado a la frescura de la juventud y a lo saludable que acompaña todo consumismo frenético, la desorientación está asegurada.

Placer, dinero y poder: la tríada que ha presidido las acciones humanas sigue en su trono milenios después de la muerte de Sócrates. Con el maestro de Platón comienza Badiou, precisamente, su mensaje, pues el de Atenas se suicidó tras la condena por “corromper a la juventud”. Pero no la “corrompió” sobre las pretensiones de sexo, de poder o de riquezas....sino por intentar enseñarles que hay algo mejor más allá de esa tríada, que vale la pena vivir esta vida y disfrutarla.

Badiou aquí, reinterpretando a Sócrates, considera que existen dos caminos antagónicos a la verdadera vida y que nos llevarían, cualquiera que fuera el elegido, a una falsa y condenable por nadar en la vacuidad. Sendos caminos que, además, son los que se presentan a los jóvenes cuando, desde la cortedad aún de sus (nuestras) existencias, intentan proyectar hacia el futuro lo que será de ellas.

El primero de estos senderos o conjuntos de opciones viene constituido por lo que el francés llama el “nihilismo inmediato”, la pasión por quemar la vida en un cúmulo intermitente de “momentos”. Fotos en Instagram, una aventura de una noche, la suave complacencia de miles de likes, la arrogancia del que se cree algo y no es sino trivialidad condensada...El materialismo de la nada.

El segundo, por su parte, vendría motivado por pretensiones justamente contrarias. El deseo de planificar la vida haciendo tabula rasa, precipitada, del futuro; la búsqueda incesante de la estabilidad y el prestigio social, del éxito y la tranquilidad de un matrimonio, una casa, un coche y un perrito. El materialismo aquí giraría en torno al solipsismo del reconocimiento en sociedad y de la asunción de la pasividad y complacencia necesarias para escalar en la pirámide del prestigio y el sosiego.

Entre estos dos conjuntos alternativos, pues, dice Badiou que se mueven los deseos de la juventud occidental hoy. Pero tales caminos no se dan sin un contexto, sin una base previa de la que puedan partir, y es aquí donde cree el filósofo que reside la verdadera causa de la falsedad de nuestras (posibles) vidas como jóvenes. Tras la eliminación del servicio militar, la difuminación del valor del matrimonio y de la disciplina, no existen ya ritos sociales de iniciación a la madurez. Si a ello le unimos el culto generalizado a la frescura de la juventud y a lo saludable que acompaña todo consumismo frenético, la desorientación está asegurada. El paro, la falta de referencias, la inestabilidad y la ausencia de valores nutren el punto de partida del que tienen que servirse las nuevas generaciones para tomar uno de los caminos que se le abren, y cualquiera de sus decisiones estará condicionada por ese sustrato de inseguro infantilismo. La caída del mundo de la tradición, de los procedimientos que aseguraban el tránsito de la pubertad a la madurez, junto al intrépido individualismo y atomización capitalista, hacen de los jóvenes experimentos de eterna puerilidad, sujetos incapaces de tomar decisiones ni de sufrir por sus consecuencias. Una miríada de psicopedagogos y orientadores sociales les sirven para atenuar sus inquietudes, pero éstas siempre se alternarán en medio de la inestabilidad de un mundo sórdido que parece ofrecer, únicamente, dos caminos antagónicos que son contrarios, al mismo tiempo, a la verdadera vida.

O el nihilismo y la ordinariez de la rutina, o la creación de un nuevo mundo y de unos nuevos horizontes. Recuperar la ilusión por el compromiso público y por la renovación de los valores sociales, crear (¡crear, sí!) una nueva tradición en la que converjan las virtudes que nos han legado los siglos. La alternativa no está en la defensa a ultranza del capitalismo neoliberal actual a lo Fukuyama, ni en el regreso al grupo y a la seguridad de la tribu conservadora (Trump, FN, Orbán...), sino en la construcción de un hasta ahora desconocido marco de simbolización en el que no reine la falsa vida. “La revelación – dice Badiou- de que sois capaces de mucho más de lo que pensáis que sois puede ocurrir cuando tomáis parte en un movimiento por una nueva idea de vida colectiva; cuando sentís las primeras agitaciones de una vocación artística porque habéis sido conmovidos profundamente por un libro, una obra de música o una pintura...”. Alternar en un mismo proyecto la inmediatez y la planificación, la construcción y la destrucción, la extraña lucidez de la locura (¡Ya no hay locos!) y su elogio. La vía intermedia entre los dos caminos descritos, la vía de la virtud del justo medio. Pero no tienen los jóvenes, dice Badiou, que elegir simplemente la equidistancia entre los dos senderos que se bifurcan sobre el futuro, sino que deben agarrar las riendas de un futuro que los supere y los transforme. Un nuevo auriga de Delfos, no el mismo de siempre tamizado de la moderación de lo apolíneo frente a lo dionisíaco.

En esto puede consistir la vida verdadera preconocida por Sócrates, en un permanente “abandonar” y “construir” que pilote una juventud renovada en su ilusión por un mundo mejor, más justo e igualitario, donde lo colectivo y lo político no sean objeto de apropiación por unos pocos, sino el resultado de un proyecto común fundado en la fuerza creativa de la cultura; de nuestra conciencia social, en definitiva, de ser y estar en un mundo que puede ser, a pesar de todo, el mejor de los mundos posibles.


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Gabriel Moreno González. Investigador en Derecho Constitucional. Universitat de València.

 

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Lunes, 25 Septiembre 2017 11:39

Participación social de niño/as y jóvenes

Participación social de niño/as y jóvenes

De la norma a la realidad, discursos y acciones que abren interrogantes sobre la realidad de la participación social en nuestro país.

 

¿Un encuentro más? En junio de 2016 sesionó en Pereira el “Encuentro Interamericano de participación de la infancia y la adolescencia en políticas públicas” coordinado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y el Instituto interamericano del niño y la niña –IIN, al cual confluyeron diferentes procesos participativos de México, El Salvador, Perú, Ecuador, Uruguay y Colombia. Niños y adolescentes del país anfitrión dieron cuenta de cómo se realizan consultas y mesas de trabajo para enriquecer estrategias y programas. ¡Estamos cambiando el mundo!1, entonaban al unísono las voces más jóvenes de la región.

 

¿Una ilusión juvenil institucionalizada? El interrogante no es gratuito pues, más allá del evento, resalta una tensión muy profunda entre los imaginarios institucionales de participación y las lógicas locales en las que cobran vida, como lo permite deducir Freiman Quiñones, joven integrante del Consejo Nacional Asesor y Consultivo (de cuál institución o proceso), cuando afirma que “sólo somos reconocidos como indicadores, no hay empoderamiento en las regiones; [...] no somos tomados en cuenta”.

 

En el mismo sentido asiente María Camila Hoyos, compañera de Freiman en el Consejo: “una de las principales causas por las que nosotros los jóvenes no participamos es por la deficiencia de educación que cultive un pensamiento crítico”.

 

Estos jóvenes líderes distantes en sus regiones, el primero procedente de Tumaco-Nariño y la segunda de Popayán-Cauca, desarrollan por cuenta propia procesos de articulación y movilización social entre sus pares, promoviendo soluciones a las necesidades sentidas de la población. Terminan señalando cómo “la falta de continuidad, tanto nacionalmente como a nivel local, entorpece los ejercicios participativos, el impacto es menor”.

 

De buenas ideas está empedrado...

 

A comienzos de la década del 1990 la Constitución Política de Colombia consagró la participación social como un derecho garante del cumplimiento y protección de los demás derechos fundamentales; de manera especial en lo concerniente a niños, niñas y adolescentes. Es así como la ley 1098 de 2006 articula este principio empoderándolos como “sujetos titulares de derechos”. Por su parte, la Convención de los Derechos del Niño declara que “tendrán derecho a la libertad de expresión”, entendiéndola como “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo”2.

 

En consonancia con este marco regulatorio de derechos, el sistema educativo nacional contempla estimular el ejercicio deliberante de participación a través del Gobierno Escolar, una reproducción del sistema de gobierno democrático nacional al interior de cada salón de clases, a lo largo y ancho de esta geografía; “en cada establecimiento educativo del Estado estará conformado por el rector, el consejo directivo y el consejo académico3”.

 

Desde entonces, la institucionalidad afinó su mirada hacia los más pequeños, los niños (“la persona entre 0 y 12 años”), los adolescentes (“la persona entre 12 y 18”) y los jóvenes4 (“de 14 a 28 años”); generando mecanismos de participación y control social desde su interior en sintonía con los imaginarios contractualistas de ciudadano moderno participativo.

 

Del pasado al presente

 

Lejanas y vetustas parecen ahora ideas decimonónicas cuando a la infancia le correspondía ser la edad “que sabe sentir y ver más bien que reflexionar i discurrir” (Catecismo de Astete). Siguiendo los discursos contemporáneos, en las escuelas se pretende formar sujetos autónomos y autocríticos, capaces de agenciar su propia vida y la de sus comunidades; reflexivos y comprometidos con el desarrollo individual y colectivo. Empero, están ancladas entre nosotros representaciones sobre la niñez en sentido deficitario, como menores de edad, recipientes sin contenido, tabula rasa, inocencia angelical o estultez manifiesta. En esta ingente Colombia de múltiples y simultáneas realidades, circulan en campos y ciudades ideas tales como “cuando los adultos hablan los niños callan”, “son cosas de niños”, “¡llora como una niña!”, o, llanamente, “no le ponga cuidado, eso se le pasa, así es que aprende”.

 

De igual manera se cierne sobre jóvenes y adolescentes una espesura de sospecha, desconfianza y riesgo latente. Circulan entre doctos y legos ideas que refieren a los adolescentes como “adolecer” (al que naturalmente le falta algo), apelando a supuestas raíces etimológicas, o alumno como “a-lumini” (sin luz); en todo caso no como un ser completo, más bien como un sujeto a medio camino de ser.

 

Un proceso por ser y en lucha constante. El reconocimiento de las voces, sentires y necesidades de nuestros niños y niñas está lejos de parecerse al discurso oficial e institucional que promulgamos; nuestras prácticas (Foucault) dan cuenta de realidades diferentes, evidencian tensiones constantes entre el deber ser y los hechos concretos; baste para ello revisar nuestros tenebrosos indicadores de utilización, infanticidio, abuso sexual, trabajo infantil o reclutamiento de niños, niñas y jóvenes.

 

De esta manera y de acuerdo a lo establecido oficialmente, en las instituciones educativas los niños y niñas líderes se postulan periódicamente a cargos de elección popular para representar a sus compañeros y servir de puente con las instancias de decisión y poder en las comunidades. Debemos señalar con sorna y escándalo que el gobierno escolar hace bien su trabajo, reproduce a pie juntillas el mundo de los adultos en su deseo por acumular capital simbólico (Bourdieu). Durante los procesos electorales del gobierno escolar se pueden ver en las instituciones educativas esquemas electoreros y corruptos, compra de votos, campañas de desprestigio, tráfico de influencias y, sobre todo, promesas falsas.

 

Sueño latente

 

Con todo, algunas de las transformaciones en la historia reciente del país han sido protagonizadas por los jóvenes, así lo refieren algunos líderes estudiantiles del denominado movimiento de la séptima papeleta en la década de 1990. “Para mí [...] fue una reafirmación de que no nos dejaríamos callar por la mafia, de que saldríamos a defender la democracia y que reformaríamos el país”; dice Claudia López, por aquella época estudiante de biología de la Universidad Distrital en Bogotá, hoy senadora (pre)candidata a la presidencia de la República.

 

De igual manera, y en el entrecruzamiento de fuerzas sociales, individuos e imaginarios que tensionan las formas de comprender y relacionarse con la niñez, resulta pertinente señalar algunas experiencias exitosas de participación vinculadas con el territorio que habitan las comunidades. Participar en abstracto no es un ejercicio potente, no lo es tampoco la instrumentalización de los sujetos estandarizados como indicadores en mecanismos que ellos mismos desconocen. Así, por ejemplo, la comunidad indígena Zenú, en el norte del país, cuenta con escenarios de incidencia pública y organización social llamados Cabildos Menores y Mayores. Se estimula que los jóvenes accedan a estos espacios y roles representativos de la vida pública; la condición para ello es formular soluciones a las problemáticas de la comunidad y comprometerse con su desarrollo; así lo manifiesta Elkin Roqueme como representante del cabildo, “para uno ser tenido en cuenta debe proponer y liderar, comprometerse, sino ¿pa’ qué?, no sirve de na’.” Los ojos vigilantes de la comunidad ejercen un estricto control social haciendo que las palabras superen el proselitismo clientelista y se traduzcan en acciones de impacto común.

 

De manera similar, en otras latitudes del país, en el sangrante departamento del Cauca, grupos indígenas desarrollan un modelo de educación alterno al establecido por la institucionalidad nacional. Allí los centros educativos no adelantan Proyectos Educativos Institucionales (PEI) con los esquemas de gobierno escolar antes señalados, en cambio, articulan Proyectos Educativos Comunitarios (PEC) que potencian el liderazgo y la participación colectiva, antes que la representatividad mesiánica de un solo individuo. Nuevamente, es la comunidad la encargada de agenciar los procesos sociales de los más pequeños, protegerlos, acompañarlos y guiarlos de acuerdo con propósitos colectivos. Es una participación con los pies en la tierra, más bien, en el territorio.

 

Los retos y tensiones que se configuran alrededor de los procesos participativos de niños, niñas y adolescentes dan cuenta de la complejidad del tejido social en Colombia, la fragilidad de la niñez tanto como la necesidad imperativa de construir formas pacíficas de resolución de conflictos. Su participación fortalece los canales de comunicación así como el desarrollo local en la comunidad. Es una oportunidad para ser mejor que nosotros mismos, para sanar heridas abiertas; después de todo, una sociedad que no protege la niñez está condenada al fracaso toda vez que se niega la posibilidad de aprender de los más sabios, aprender de sus niños; mientras reproduce esquizoidemente la historia de maltratos y abusos que vivieron los adultos de hoy en día, quienes han olvidado, o decidido olvidar, cómo fue ser niño, cómo entonces sabían que las cosas podrían ser mejor.

 

* Docente de la línea de “Socialización política” en Cinde, filósofo, opción en Antropología, Universidad de los Andes, Magíster en Educación Universidad Pedagógica Nacional.
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1 Eslogan institucional del Icbf.
2 Convención Internacional de los Derechos del Niño Artículo 13.
3 Ley 115 general de educación de 1994 Artículo 142.
4 Estatuto de Ciudadanía Juvenil Artículo 5.

Publicado enEdición Nº239
"Carnicería americana": EE.UU. consumido por las drogas

La crisis sanitaria que emerge en Estados Unidos es apenas la punta del iceberg de problemas mucho más profundos y de carácter estructural. Dos de ellos parecen insoslayables: la hegemonía del capital financiero y la ambición por mantenerse en el primer lugar en el mundo mediante el uso y abuso de su poder militar.

 

Aunque es un tema bien conocido, la máxima autoridad económica estadounidense, Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, alertó que la epidemia de muertes por drogas está trastocando el mercado laboral al punto que las industrias no encuentran personal calificado para cubrir vacantes.


Yellen compareció ante el Senado de los EEUU a mediados de julio, donde afirmó que "la industria manufacturera tiene dificultad para dar con aspirantes con la preparación adecuada para desempeñar sus funciones" aunque, paradójicamente, el sector capacitado de la población "no se moviliza porque los salarios son bajos".


La tasa de participación laboral de los estadounidenses se encuentra al mismo nivel que en la década de los 70, hace casi medio siglo, en gran medida por "la adicción de los jóvenes en edad de trabajar a los opiáceos".


La funcionaria encontró tres razones para esa verdadera epidemia, que mata más personas que el pico del sida, alcanzado en 1995. Los jóvenes consumidores no se forman porque abandonan sus estudios. En segundo lugar, el consumo de opiáceos y otras drogas los apartan cada vez más del mercado de trabajo. En tercero, se registra una elevada tasa de suicidios y muertes por sobredosis, en gran medida por depresiones, en regiones que sufren problemas económicos y desocupación.


En 2014 hubo 1,3 millones de personas que necesitaron asistencia médica por consumo de medicamentos con receta y opiáceos, lo que representa el doble que en 2005. En referencia a lo que se considera una epidemia de drogadicción, que castiga especialmente a las personas en un grupo de edad entre los 25 y los 44 años, Yellen dijo que le resulta "extremadamente insólito", porque "EEUU es la única nación avanzada en la que hemos visto algo así".


Un extenso informe de The New York Times del mismo mes sostiene que las muertes por sobredosis son la primera causa de defunciones entre los menores de 50 años, y constata que siguen creciendo a un ritmo infernal: 19% entre 2015 y 2017. En la década de los 80, las muertes por sobredosis de drogas oscilaban entre 6.000 y 7.000 personas por año, trepando ocho veces hasta rozar las 60.000 que se estiman para 2017.
Lo más curioso es la percepción que las elites estadounidenses tienen sobre el tema, al que el New York Times considera "una plaga moderna", con la carga de miedos y temores que caen sobre una nación que desde siempre teme repetir las causas de lo que hace dos milenios provocó la "decadencia del Imperio Romano".


"En Ohio, que presentó una demanda la semana pasada acusando a cinco compañías farmacéuticas de fomentar la epidemia de opiáceos, estimamos que las muertes por sobredosis aumentaron en más del 25% en 2016", sostiene el periódico.


La droga más mortífera en este momento, sobre todo en estados donde la desindustrialización hizo estragos como Ohio, es el fentanilo y el carfentanilo, un tranquilizante 5.000 veces más potente que la heroína. Más de dos millones de personas dependen de los opiáceos legales y otros 95 millones de analgésicos recetados en 2016. En algunos condados, las reuniones de Narcóticos Anónimos están repletas de abogados, contadores y jóvenes profesionales con alto nivel educativo.


Se trata de un país que con el 5% de la población consume el 80% de los opiáceos farmacológicos del mundo. El Gobierno de Donald Trump ha creado una comisión para debatir medidas contra la epidemia de drogadicción, a la que ha definido como un problema del mismo nivel que el crimen y las pandillas, a las que denomina "la carnicería americana".


Los medios, los políticos y el empresariado estadounidense parecen rehuir la relación entre la epidemia de muertes por sobredosis y el modelo económico y social impuesto desde la década de los 80. En el mismo período en que se produjo el crecimiento exponencial del consumo de opiáceos, la riqueza del 1% se elevó hasta niveles inéditos, mientras los ingresos de la clase media blanca se derrumbaron.
Lea también: El 77% del dinero ilegal de la droga se queda en Estados Unidos y Europa


Millones de adictos comenzaron por el consumo de tranquilizantes en la década de los 90, cuando empezaron a sentirse las primeras consecuencias del modelo neoliberal. Los opiáceos de prescripción legal son un inmenso negocio para las farmacéuticas. En los últimos 15 años las recetas de estos medicamentos contra el dolor se han triplicado, pero el 75% de los heroinómanos empezó con esos analgésicos.


Se trata de personas con sus vidas y familias destrozadas, ya que al perder sus puestos de trabajo en la vieja industria fordista, reconvertida con la automatización y luego con la robotización de la cuarta revolución industrial, no pudieron reciclarse a los nuevos empleos altamente tecnificados. Nadie los ayudó, en un país individualista donde surgen voces que piden que se deje morir a los drogadictos sin atenderlos, como ya sucede con las autoridades de algunos condados de Ohio.


La crisis sanitaria que emerge en Estados Unidos es apenas la punta del iceberg de problemas mucho más profundos y de carácter estructural. Dos de ellos parecen insoslayables: la hegemonía del capital financiero y la ambición por mantenerse en el primer lugar en el mundo mediante el uso y abuso de su poder militar.


El capital financiero siempre existió, pero sólo se vuelve dominante cuando la economía real, la producción de mercancías, es desplazada por la especulación, signo inequívoco de la decadencia de las naciones. Los propietarios del capital dejan de confiar en inversiones de largo plazo y apuestan por ganancias inmediatas en el casino de la especulación, convirtiendo a las bolsas de valores en parte del mecanismo especulativo.


EEUU muestra varias fracturas que tienden a crecer. Al viejo conflicto social que afecta a la población negra se suma la actual epidemia de opiáceos, que muestra dos nuevas y tremendas fracturas. Por un lado, la que afecta a las clases trabajadoras y profesionales, como consecuencia del modelo neoliberal. En paralelo, aparece la división geográfica entre la Costa Este, decadente, y la Oeste, más próspera y volcada hacia las nuevas tecnologías. Ambas pueden terminar por hundir al mayor imperio de la historia.

 

Raúl Zibechi
Sputnik

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México y EU detuvieron a 100 mil 234 menores centroamericanos en 2016

El número de menores de edad (niñas, niños y adolescentes) que migraron desde países centroamericanos hacia México, o de dichos países y de aquí hacia Estados Unidos, llegó a su máximo histórico en 2016, cuando más de 100 mil fueron aprehendidos por autoridades migratorias de ambos países, indica el anuario de migración y remesas México 2017 elaborado por la Fundación Bancomer y el Consejo Nacional de Población (Conapo).


Detalla que el año pasado fueron detenidos 100 mil 234 menores (59 mil 692 en Estados Unidos y 40 mil 542 en México) en su intento por migrar a alguno de los dos países, incremento de 9.3 por ciento frente al máximo histórico previo, que era de 91 mil 637 aprehensiones en 2014 (de las cuales 68 mil 541 fueron en Estados Unidos y 23 mil 96 en México).


En nuestro país el aseguramiento de menores extranjeros por las autoridades migratorias se incrementó más de 900 por ciento en los recientes seis años, al pasar de 4 mil 43 detenidos en 2010 a 40 mil 542 al cierre del año pasado, según cifras preliminares.


El 44 por ciento de los menores migrantes detenidos en el país el año pasado (17 mil 889) iban sin compañía de un adulto.


De acuerdo con el reporte, elaborado con base en datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob) y en información registrada por el Instituto Nacional de Migración (INM) en los lugares de aseguramiento, casi la mitad de los detenidos en 2016 correspondió a guatemaltecos (41.6 por ciento), hondureños (28.8) y salvadoreños (24.7 por ciento).


La mayoría de las detenciones de menores extranjeros correspondió a varones adolescentes de entre 12 y 17 años (40 por ciento), pero los datos del informe muestran que entre 2010 y el año pasado el grupo etario que más creció fue el de niñas de cero a 11 años, que pasó de 8.3 a 19.8 por ciento de total.


Los datos mensuales sobre arrestos de menores extranjeros por las autoridades migratorias mexicanas muestran una tendencia al alza, con tres cúspides muy notorias: 3 mil 714 hechos en junio de 2014; 4 mil 224 en noviembre de 2015 y 5 mil 80 en octubre de 2016.


En el caso de Estados Unidos, de acuerdo con el informe, el año pasado las autoridades de ese país detuvieron a 59 mil 692 menores que intentaban migrar sin compañía de sus padres, casi 50 por ciento más que 39 mil 970 registrados en 2015, según cifras de la Patrulla Fronteriza.


Sin embargo, el pico máximo de detenciones de menores extranjeros ocurrió en 2014, cuando las autoridades estadunidenses detuvieron a 68 mil 541 menores, incremento de más de dos y media veces respecto de 18 mil 411 detenidos apenas cuatro años antes, en 2010.


La mayoría de los menores aprehendidos en territorio estadunidense el año pasado era de Guatemala (18 mil 913), seguidos de El Salvador (17 mil 512), México (11 mil 926) y Honduras (10 mil 468).


De los menores no acompañados aprehendidos en Estados Unidos 68 por cinto tienen entre 15 a 17 años y 33 por ciento son mujeres.


En el año fiscal 2016 (que se refiere al periodo que va de octubre del año previo a septiembre del año de referencia) la mayoría de los menores no acompañados (67 por ciento) fueron aprehendidos en Río Grande Valley, frontera con Tamaulipas, aunque muchas de las detenciones se dieron también en Tucson y Yuma (en la frontera con Sonora).


El anuario también documenta que el número de deportaciones de niñas, niños y adolescentes desde Estados Unidos subió ligeramente el año pasado respecto de 2015 (al pasar de 11 mil 743 a 13 mil 746 casos) pero disminuyó de manera importante frente al número de casos registrados en 2010 (que fue de 20 mil 438 deportaciones).

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El nuevo "hogar del pueblo": la lucha de Suecia contra la desigualdad

A pesar de su reputación como uno de los países con mayor igualdad del mundo, Suecia ha tenido que enfrentarse al crecimiento de la brecha entre ricos y pobres

La de Karl Möller es una imagen atípica en la lucha contra la desigualdad. Entre doce mujeres, cada una con un bebé en los brazos, él es el único varón. "No estoy acostumbrado pero me gusta la experiencia, muy diferente a los despachos de ingeniería, predominantemente masculinos, a los que sí estoy acostumbrado", dice.


Möller (45) forma parte de un programa que abarca a toda la ciudad de Gotemburgo para mezclar clases sociales, géneros y etnias con el objetivo de convertir a la segunda mayor ciudad de Suecia en un lugar con más igualdad. Inaugurados en marzo, estos recientemente integrados "centros de familia" aspiran a apoyar a las familias que más lo necesitan. "Para nosotros, es importante estar en áreas donde hay diversidad para crear más igualdad", dice Helen Antonson, encargada del proyecto.
En Gotemburgo y en toda Suecia el tema de la igualdad es muy importante. Primera entre los 152 países del Índice de Compromiso con la Reducción de la Desigualdad de Oxfam, Suecia ha sido considerada durante mucho tiempo un ejemplo mundial de equidad.


En el poder durante 81 de los últimos 100 años, el centro-izquierda se ha esforzado por ser "el hogar del pueblo" (folkhemmet), con el Estado socialdemócrata comportándose como una familia, preocupado por todos y sin dejar a nadie atrás. Suecia se ha convertido en uno de los países con mayor igualdad social del mundo.


Pero a pesar de su reputación, en las últimas décadas hasta Suecia ha tenido que reconocer su propio problema de desigualdad. Según Per Molander, exasesor del FMI y autor de un reciente libro sobre la desigualdad, "lo cierto es que el crecimiento de la desigualdad [en Suecia] desde los años 80 ha sido uno de los más grandes en todos los países de la OCDE". "Hay un gran consenso en la retórica sobre la igualdad: muy pocos políticos dirán que están en contra, porque tenemos una gran tradición de equidad en nuestro país, pero la brecha entre la retórica y los hechos es muy grande", dice.


De acuerdo con una encuesta de 2016, en Suecia hay actualmente 178 personas con fortunas valoradas en miles de millones de coronas suecas, 22 personas más que en 2015. En conjunto, su riqueza acumulada representa más de dos veces el presupuesto anual del Estado sueco. La cantidad de personas con fortunas valoradas en millones de dólares también está creciendo a toda velocidad.


Botellas de champán y pandillas callejeras


Una moda entre la juventud dorada de Estocolmo es el vaskning, el ostentoso "vaciado" de botellas de champán en el desagüe. Mientras tanto, en el tristemente célebre barrio Rosengård de Malmö viven los inmigrantes pobres en una atmósfera propicia para la proliferación de pandillas violentas.


Unicef, el programa de la ONU para la infancia, informó el año pasado que Suecia estaba "en declive" en lo relativo a las oportunidades para los niños más pobres, con un número creciente en una situación "de mucha desventaja". Según el ministerio de Salud Pública, la esperanza de vida de un sueco que sólo haya recibido educación básica es cinco años menor que la de uno con estudios universitarios.


Según Molander, el origen del cambio hay que buscarlo en la década de los 80, cuando los socialdemócratas empezaron a experimentar con políticas de libre mercado y desregularizaron el mercado de créditos. Pero el cambio se aceleró tras la profunda crisis económica de principios de los 90. "Después de la crisis, se generó una especie de desesperanza, una pérdida del control: ya no había capital político para defender las clásicas medidas socialdemócratas", dice Molander.


La centroizquierda sueca siguió adelante con la desregularización y la privatización de infraestructuras: el correo, la electricidad, las telecomunicaciones y los trenes. Al mismo tiempo se presentaron las "escuelas libres", públicas aunque de gestión privada, que en el Reino Unido sirvieron de modelo a los conservadores de David Cameron para sus reformas educativas de 2010.


Los conservadores suecos se mantuvieron en el poder entre 2006 y 2014, un período en el que recortaron los impuestos sobre la renta y sobre las propiedades, rechazaron un impuesto sobre el patrimonio y lanzaron un paquete de recortes impositivos para las pequeñas empresas. El ingreso de capital proveniente de la venta de propiedades y acciones se disparó gracias a la bolsa de valores y a un mercado de inmuebles en pleno auge. Según el economista de LO (la mayor central sindical de Suecia) Thomas Carlén, los ingresos de los directores ejecutivos se "despegaron" de los del resto. "Se puede ver la creciente desigualdad que hay entre las empresas del país".


La creación de una ciudad igualitaria


A pesar de las tres décadas de mercados desregularizados, recortes de impuestos y reducción de prestaciones sociales, Suecia todavía posee algunas de las políticas impositivas y de gasto público más progresistas del mundo según Oxfam. Además, su defensa de la mujer en el lugar de trabajo es ejemplar. Para el informe de la ONG, lo más destacable es el redoblado esfuerzo para reducir la brecha entre ricos y pobres en Suecia.


Las cosas empezaron a cambiar en el año 2014 con la elección de una coalición de centroizquierda formada por el Partido Social Demócrata y el Partido Verde, que se propusieron revertir "los recortes impositivos irresponsables". Ayudada por una economía en crecimiento, la coalición aumentó las prestaciones para los desempleados, los enfermos y las familias con hijos. También incrementó el impuesto sobre la renta para los que más tienen y trató de aumentar los impuestos a bancos, aerolíneas y accionistas. La coalición estableció además una Comisión para la Igualdad en Salud y declaró que "las brechas en atención sanitaria evitables debían cerrarse en una generación".


Hasta ahora, las medidas apenas han tenido efecto en cuanto a la redistribución de riqueza hacia los más necesitados, pero la oposición política que generan es feroz. Según Anna Kinberg Batra, la líder conservadora, "los grandes aumentos de impuestos amenazan las fuentes de trabajo y el crecimiento".


En Gotemburgo, la capital industrial de Suecia, la nueva alcaldesa ha convertido a la lucha contra la desigualdad en su principal objetivo. "Para un político socialdemócrata, no hay mayor ambición que una sociedad igualitaria", dice Ann-Sofie Hermansson (52), que antes de gobernar la ciudad trabajó como operaria de montacargas en Volvo. "Se trata de decencia, pero también es bueno para la economía... Si aumentamos la igualdad, conseguimos más confianza y un crecimiento más sólido: es bueno para todos".
De acuerdo con una encuesta del ayuntamiento de Gotemburgo, la brecha entre ricos y pobres en la ciudad se ha multiplicado por cuatro en los últimos veinte años. Lo más impactante de la encuesta fue descubrir que los habitantes de las áreas más ricas vivían nueve años más en promedio que los de las zonas pobres.


Desigualdades abismales


Cuando los periodistas compararon los ingresos de los habitantes de una manzana de mansiones privadas sobre la costa con los de los residentes de unos complejos de apartamentos del otro lado de la ciudad, superpoblados y habitados en su mayoría por inmigrantes desempleados, descubrieron que la diferencia era abismal: más de medio millón de coronas suecas (56.000 euros).


El programa insignia de la alcaldesa, Gotemburgo Equitativa, promete inversiones de largo plazo para crear una ciudad más igualitaria. "Durante muchos años hemos tenido programas para solucionar la desigualdad", dice la alcaldesa. "Tomamos algo de dinero, llevamos a cabo un proyecto en la periferia de la ciudad y luego el dinero se acaba y el proyecto se detiene. La idea detrás de Gotemburgo Equitativa es no limitarnos a pequeños proyectos: tenemos que pensar en la igualdad todo el tiempo cuando planificamos".


No se escuchan voces contra el programa. Aunque en un momento en el que escasean los puestos de trabajo algunas personas cuestionen la meta de la igualdad por la igualdad misma, los conservadores dentro del ayuntamiento dirigen sus críticas más hacia los métodos que hacia los motivos. "Nosotros y los partidos de izquierda tenemos el mismo objetivo: hacer de Gotemburgo una ciudad cohesionada. Pero tenemos diferentes formas de llegar a esa meta", dice David Lega, líder del Partido Demócrata Cristiano de la ciudad. "Debemos poner mucho esfuerzo en mejorar el ambiente para las pequeñas empresas, responsables de 9 de cada 10 puestos de trabajos nuevos".


La centroizquierda tiene el control del ayuntamiento de Gotemburgo desde hace 23 años, señala Lega, los mismos en los que la desigualdad se salió de control. "Para crear una ciudad igualitaria, este no puede ser solo un proyecto secundario, tiene que estar establecido en el presupuesto", dice. "Debemos centrarnos en los efectos a largo plazo y no en las soluciones rápidas".


La alcaldesa cree que es de gran ayuda que "todos los principales protagonistas" del debate se muestren preocupados por el tema de la desigualdad.


¿La desigualdad obstaculiza el crecimiento económico?


Aunque en la década de los noventa la OCDE celebraba los recortes a los salarios y a las prestaciones sociales, ahora sus investigaciones demuestran que la desigualdad daña al crecimiento económico. En su momento un acérrimo defensor del neoliberalismo, el FMI ha establecido la lucha contra la desigualdad como parte de su mandato para ayudar a los países a mejorar el desempeño económico.


Según Michael Ivarsson, director de Gotemburgo Equitativa, "es un problema muy grande y hay muchas cuestiones políticas": "Hay que ser muy modesto".
En noviembre, Gotemburgo será el centro de atención cuando los líderes de la Unión Europea se reúnan en la ciudad para una cumbre social especial en favor del empleo justo y el crecimiento.


" Suecia parecería estar relativamente bien en términos de salud y desigualdad, pero nuestra hipótesis y la de muchos otros colegas suecos, es que se pueden hacer muchas más cosas", dice el profesor Michael Marmot, líder de la comisión que redactó el influyente informe de la Organización Mundial de la Salud en el que se argumenta que las desigualdades en materia de salud podrían erradicarse en una sola generación. "Con eso debemos empezar: podemos hacer mucho más, podemos hacer la diferencia".
Oxfam está de acuerdo y sugiere que incluso los países que encabezan su lista tienen margen para mejorar. De acuerdo con el informe, más de dos tercios de los países incluidos en el índice de Oxfam está haciendo menos de la mitad de lo que podría para reducir la desigualdad.


Mucha gente en Suecia también cree que la creciente brecha entre ricos y pobres no es algo inevitable. Según Olle Lundberg, director de la Comisión por la Igualdad en Salud de Suecia, "con frecuencia se reduce a los recursos: muy pocos maestros, enfermeros y otros profesionales. Y si se quiere solucionar eso, costará mucho dinero". "Pero ha habido un cambio en el clima político de Suecia. Ahora, todos los partidos hablan de la desigualdad".

 

Por David Crouch - Gothenburg
21/07/2017 - 20:26h


Traducido por Francisco de Zárate

 

 

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El discurso de Jeremy Corbyn a los jóvenes en el Festival de Glastonbury

Aclamado por el público joven como una estrella del espectáculo en el Festival de Glastonbury, la celebración musical anual más concurrida de toda Gran Bretaña, Jeremy Corbyn pronunció el pasado 24 de junio una alocución apasionada desde uno de sus escenarios, Pyramid Stage, tras ser presentado por el organizador principal, Michael Eavis.

 

¡Michael, no te vayas! ¡No te vayas, Michael! ¿Podéis aplaudir todos a Michael Eavis? Michael, tengo aquí un regalo para ti que dice: ‘Michael, motivo de inspiración que dio espacio a millones de personas gracias a Glastonbury’. Gracias, Michael Eavis, por todo lo que has hecho.

Quiero darle las gracias a Michael por prestarnos su granja, por dejar este espacio todos estos años para que la gente pueda venir a gozar de la música, a disfrutar de buena compañía y de un pensamiento inspirador. Michael, tú nos abriste camino a todos. Trajiste el espíritu de la música, trajiste el espíritu del amor, trajiste el espíritu de las ideas y el espíritu de los grandes mensajes y si puedes ver a lo lejos, mira el muro que rodea este magnífico festival. Hay en ese muro un mensaje para el presidente Donald Trump. ¿Sabéis lo que dice? Construye puentes, no muros.

Sabéis, la política tiene en realidad que ver con la vida cotidiana. Tiene que ver con todos nosotros, con lo que soñamos, lo que queremos y lo que queremos para todos los demás. Lo fascinante de las últimas siete semanas de campaña por toda Gran Bretaña fue que los comentaristas políticos se equivocaron. Las élites se equivocaron. La política tiene que ver con la vida de todos nosotros, y la espléndida campaña en la que andaba metida y que me he sentido tan orgulloso de encabezar, devolvió a los jóvenes a la política, porque creyeron que había algo que se les ofrecía a ellos.

Pero lo que supuso aun mayor motivo de inspiración fue el número de jóvenes que por primera vez se implicaron. Porque estaban hartos de que se les denigre, hartos de que se les diga que no importan. Hartos de que se les diga que nunca participan, y absolutamente hartos de que les digan que su generación iba a pagar más para tener menos en educación, en salud, en pensiones y en todo los demás.

Hartos de que tengan que aceptar bajos salarios e inseguridad, y que de contemplarlo simplemente como parte de la vida. Pues no funcionó precisamente así, ¿verdad? Esa política se salió de madre y no hay quien la vuelva a echar atrás. Porque estamos exigiendo y consiguiendo algo muy distinto en nuestra sociedad y en nuestra vida. Hay una serie de cosas que son preguntas muy, muy sencillas que deberíamos hacernos. ¿Está bien que haya tanta gente en nuestro país que no tiene una casa en la que vivir y que para dormir sólo tiene la calle? ¿Está bien que que haya tanta gente que vive en la pobreza y que está aterrada por los sitios en los que vive, después de haber contemplado los horrores que tuvieron lugar en la Torre Grenfell? ¿Está bien que haya tanta gente que vive en esa pobreza en una sociedad rodeada de tantas riquezas? No, evidentemente no está bien. ¿Y está bien que los ciudadanos europeos que viven en este país, que hacen su aportación a nuestra sociedad, que trabajan en nuestros hospitales, escuelas y universidades no sepan si se les va a permitir quedarse aquí? Os lo digo, deben quedarse todos y tienen que formar parte de nuestro mundo, parte de nuestra comunidad.

Porque de eso van los los festivales, de lo que va este festival es de aunar esfuerzos. Este festival se concibió para la música, pero también para el medio ambiente y la paz. Ya oísteis antes el mensaje de E.P. Thompson, y qué hombre tan magnífico era.

¿Sabéis qué? Cuando la gente piensa lo mismo en todo el mundo, coopera igual, quizá en lenguas diversas, con fes distintas, la paz es posible y debe conseguirse. ¿Y sabéis qué? Acabemos con eso de denigrar a los refugiados, gente que busca un lugar que sea seguro en un mundo peligroso y cruel. Son seres humanos como nosotros, hoy y aquí. Buscan un lugar seguro y poder realizar su aportación al futuro de todos nosotros, así que apoyémosles en su momento de necesidad. No son una amenaza ni un peligro.

Pero echémosle un vistazo a la inestabilidad y los problemas de todo el mundo y abordemos las causas de la guerra: la avidez de recursos naturales, los derechos humanos, el encarcelamiento irracional de los opositores políticos. Hagamos por construir un mundo de derechos humanos, de paz, justicia y democracia en todo el planeta.

Este sitio de Glastonbury es verdaderamente magnífico. Recuerdo haber venido de niño, me trajeron mi padre y mi madre a Glastonbury, me acuerdo de cómo pensaba que era una zona llena de magia, porque tiene algo especial. Es un lugar al que la gente viene a juntarse y hacer cosas.

Tenemos democracia porque hubo gente que dio su vida para que pudiéramos conseguir el voto. Porque hubo mujeres que sacrificaron su vida para que las mujeres pudieran conseguir el derecho al voto en la época de la I Guerra Mundial. Esa determinación de lo colectivo consiguió para todos nosotros el principio de la atención sanitaria como derecho humano. Nada hubo que nos dieran desde arriba las élites y los poderosos. Sólo se consiguió desde abajo gracias a las masas populares que exigían algo mejor, que demandaban su parte del pastel, de la riqueza que se crea.

De manera que se trata de reunir ideas. Se trata de conseguir unidad. Nos sentimos inspirados por muchas cosas. En todo niño hay un poema, en todo niño hay un cuadro, en todo niño hay música. Pero a medida que la gente se hace mayor, se siente violenta con esto: ‘Ay, no puede pensar eso, no puede ser que escriba poesía’. ¡No! Quiero que todos nuestros niños se sientan motivados, que todos nuestros niños tengan derecho a aprender música, a escribir poesía y a pintar de la forma que deseen.

Este festival, este magnífico festival y todos sus escenarios y su música dan una oportunidad a muchísimos músicos jóvenes para que puedan realizar sus logros e inspiranos a todos. Y me siento orgulloso de estar aquí por eso. Estoy orgulloso de estar aquí para dar aquí mi apoyo al movimiento por la paz y al modo en que transmite su mensaje. Pero también me siento muy orgulloso de estar aquí por las causas medioambientales que lo acompañan.

No podemos seguir destruyendo este planeta por medio del cambio climático, por medio de la polución, de la destrucción del hábitat, por medio de la contaminación de nuestros mares y ríos. Tenemos que vivir en este planeta y no hay más que uno. Ni siquiera Donald Trump se cree que haya otro planeta en algún otro sitio. Usemos la tecnología que tenemos para gestionar y controlar el empleo de nuestros recursos, de modo que el planeta siga aquí para las futuras generaciones en mejores condiciones de las que se encuentra en el presente.

Pero también tiene que ver con la creatividad. La creatividad es lo que nos ha dado esas cosas de las que he hablado. Esa creatividad de todos juntos puede ser una herramienta para trasmitir un mensaje, el mensaje de que el racismo es algo equivocado, algo que nos divide, algo maligno en nuestra sociedad. El racismo, en cualquiera de sus formas, nos divide, debilita y niega las habilidades y la brillantez de la gente a la que se discrimina. Justo de la misma forma que lo hace el sexismo. Ya se trate de salarios más bajos para las mujeres, de menos oportunidades para las mujeres o aspiraciones más limitadas. Tenemos que poner en tela de juicio el sexismo en cualquiera de sus formas en nuestra sociedad. Y debemos desafiar la homofobia, cuestionar toda la discriminación que no cesa. Y garantizar que la sociedad que queremos construir sea inclusiva para todos.

Yo quiero ver un mundo en el que haya en nuestra sociedad oportunidades de veras para todos. Y eso significa compartir la riqueza en cualquier parte de nuestro país, y que recurramos a políticas globales que compartan de verdad la riqueza, y no se regodeen en los niveles de justicia y desigualdad, en donde los ricos parecen hacerse inexorablemente más ricos y la inmensa mayoría sale continuamente perdiendo. Los que son desesperadamente pobres viven en los márgenes de la sociedad, lo que se conoce fundamentalmente como cuarto mundo. A buen seguro que podemos, como seres humanos inteligentes, hacer las cosas de modo diferente y hacer las cosas mejor. Y estando hoy aquí en Glastonbury, hacemos las cosas de modo diferente y sentimos esa inspiración.

Aprendemos de mucha gente en nuestra vida. Aprendemos de nuestros amigos, aprendemos de nuestros padres, aprendemos de nuestros profesores, aprendemos de los que han escrito música o poesía para nosotros. Ese mismo sentido de abrir el potencial de todos nosotros es lo que encuentro tan inspirador.

A mí me inspiran muchos poetas y mucha gente. Creo que deberíamos adoptar la máxima en la vida de que toda la gente que nos encontramos es única. Todo el mundo sabe algo que no sabemos, es ligeramente distinto de nosotros de distintas maneras. No los veamos como una amenaza, no los veamos como enemigos. Veámoslos como fuente de conocimiento, fuente de amistad y fuente de inspiración.

Si me dejáis, me gustaría citar a uno de mis poetas preferidos, Percy Bysshe Shelley, que escribió muchos poemas a principios del siglo XIX y viajó extensamente por Europa. Pero los versos suyos que más me gustan son los siguientes:

Alzaos como leones tras la somnolencia
En número invencible,
Echad a tierra como rocío vuestras cadenas
Caídas sobre vosotros en el sueño.
Sois muchos, ellos sólo unos pocos.

Cito a Shelley porque fue una inspiración, igual que otros muchos lo son. Estoy orgulloso de estar en Glastonbury porque es motivo de inspiración para los festivales de música de todo el país. Juntémonos y reconozcamos que otro mundo es posible si aunamos fuerzas para comprendemos eso. Comprender el poder que tenemos para lograr esa sociedad mejor, decente, en la que todo el mundo importa y en el que quienes se ven asolados por la pobreza ven que su vida se enriquece y hace que el resto de nosotros nos sintamos seguros con ese enriquecimiento.

Muchísimas gracias, Glastonbury. Gracias por haberme invitado hoy. Estoy orgulloso de estar aquí. Muchísimas gracias, Glastonbury.
Jeremy Corbyn es el líder del Partido Laborista del Reino Unido

 

02/07/2017


Fuente:
New Musical Express, 24 de junio de 2017
Traducción:
Lucas Antón

Publicado enSociedad
Crisis de migrantes centroamericanos en México

La crisis humanitaria olvidada de esta ola migratoria alimenta el oscuro panorama en México, donde los asesinatos, secuestros, desapariciones forzadas y ejecuciones sumarias carcomen al país desde hace una década.
El informe de MSF se presenta en un contexto de mayores controles migratorios en EE.UU.

México enfrenta en su propio territorio una crisis humanitaria que nace en Honduras, El Salvador y Guatemala, países que cada año expulsan a medio millón de personas que, en su mayoría, intentan llegar a Estados Unidos. Sin embargo, cada vez es mayor el número de migrantes que pretende quedarse en México, y el número de solicitudes de asilo pasó de 1,100 en 2011 a unas nueve mil en 2016. Para este año de estima que las peticiones podrían llegar a 20 mil refugiados, de acuerdo con estimaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF), que ayer presentó el informe “Forzados a Huir del Triángulo Norte de Centroamérica”.

MSF considera una crisis humanitaria olvidada a esta ola migratoria, motivada por la extrema violencia que se vive en Honduras, El Salvador y Guatemala, la que además alimenta la crisis humanitaria en México, donde los asesinatos, los secuestros, las desapariciones forzadas, las ejecuciones sumarias y la impunidad carcomen al país desde hace una década. A pregunta expresa, el director de operaciones de MSF para América Latina, Marc Bosch, consideró preocupante la posibilidad de que el gobierno de Enrique Peña Nieto pretenda utilizar el flujo migratorio centroamericano como moneda de cambio para negociar su relación política y comercial con la administración de Donald Trump durante la próxima cumbre sobre indocumentados, anunciada a finales de marzo pasado por John Kelly, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El encuentro se programa para realizarse en Miami y sería copresidido por Estados Unidos y México, con representantes del llamado Triángulo Norte de Centroamérica (TNCA): Honduras, El Salvador y Guatemala. En esta reunión también participarían Canadá y Colombia en calidad de observadores.

El informe de MSF se presenta en un contexto de mayores controles migratorios, detenciones y expulsiones desde Norteamérica que podrían “empujar a más refugiados y migrantes a las redes de tráfico de personas y de organizaciones criminales”. Así, México podría convertirse no sólo en un inmenso muro de contención de migración centroamericana hacia Estados Unidos, sino un país receptor de estos flujos.

Y si bien aún existe un elevado índice de migración económica, al menos el 50 por ciento de los centroamericanos que se internan en México lo hacen huyendo de situaciones que se encuentran en cualquier país en guerra, aunque para ello deban llegar a un país donde la violencia ha alcanzado niveles sólo superados por Siria. México registró 23 mil asesinatos en 2016, superando a Iraq y Afganistán, según un reporte del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos dado a conocer el martes pasado. De hecho, un mapa de las desapariciones en México coincidiría con las rutas de migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos, dice Rita Robles Domínguez, del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdoba, con sede en Tapachula, Chiapas.

MSF realizó un sondeo con 467 migrantes procedentes del TNCA. Para el 39.2 por ciento, “las principales razones para abandonar su país” fueron ataques directos o amenazas a ellos o sus familias, así como episodios de extorsión y reclutamiento forzado por bandas criminales. De ellos, arriba de dos tercios fueron recibidos en México con más actos de violencia.

Nueve de cada 10 migrantes atendidos por MSF entre 2015 y 2016 sufrieron al menos un episodio de violencia en sus países de origen y/o durante su tránsito por México hacia Estados Unidos.

De por sí, “la implacable violencia y el sufrimiento emocional” padecido por estos migrantes “no es diferente a lo que experimentan las poblaciones que se encuentran en zonas de conflicto donde hemos estado trabajando durante décadas”, dice Bertrand Rossier, coordinador general de la organización en México. Los países del TNCA registran 150 mil asesinatos en los últimos 10 años.

Asesinatos, secuestros, amenazas, reclutamiento por “actores armados no estatales”, extorsiones, violencia sexual y desaparición forzada se encuentran en la lista de situaciones de violencia que padecen los migrantes centroamericanos en su paso por México. Todas ellas “son realidades propias de una guerra, pero también son situaciones que estas personas están sufriendo”.

De hecho, aún mucho antes de que iniciara la era Trump, México desató una cacería de migrantes a partir de implementación del Programa Integral Frontera Sur, anunciado por el presidente Enrique Peña Nieto en julio de 2014. “Se vendió como un plan para proteger la integridad de los migrantes y combatir a los grupos criminales que los atacan; en la práctica, se convirtió en una verdadera cacería de migrantes”, dice Alonso Hernández, director del Albergue Paso FM4 de Guadalajara, la capital del estado de Jalisco y miembro del Comité Ciudadano del Instituto Nacional de Migración.

Los migrantes saben de la violencia que les espera en México, y aun así vienen, lo cual habla de la dimensión de la violencia de la que huyen desde Honduras, El Salvador y Guatemala, subrayó Elena Estrada Cocina, responsable de Asuntos Humanitarios de MSF.

MSF hizo un llamado a los gobiernos de Honduras, El Salvador y Guatemala, así como a los de México, Estados Unidos y Canadá, para que garanticen alternativas a las detenciones masivas de migrantes y para que se adhieran a los principios de no expulsión. “Estamos ante una crisis humanitaria continuada” desde los países de origen de los migrantes hasta su tránsito por México e incluso su arribo a Estados Unidos, dice Marc Bosch. Poco se puede hacer ante estas realidades, como no sea acompañarlas, reconoce, pues “la solución a las crisis humanitarias no está en la sociedad civil, se necesitan respuestas claras de los gobiernos”.

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