Viernes, 25 Noviembre 2016 06:44

Muerte y venganza en Ciudad de Dios

Muerte y venganza en Ciudad de Dios

En Rio de Janeiro siete jóvenes marginales fueron ejecutados por la policía en la favela Ciudad de Dios. La caída de un helicóptero de la policía dentro de la comunidad inició una oleada de violencia que se añade a la guerra abierta entre el narcotráfico y las milicias. En todos los bandos las víctimas son las mismas: negros, jóvenes y pobres.

 

Durante esta semana 14 mil estudiantes cariocas no pudieron ir a la escuela. Algunos comercios de las favelas de Ciudad de Dios y de La Maré bajaron sus cortinas y colgaron el cartel de “Cerrado”. Padres y madres volvieron a ese estado de pánico que aparece cuando se teme que una bala perdida pueda arrancarle la vida a un hijo.


Todo comenzó el pasado sábado. La favela que se hizo conocida internacionalmente con la película del brasileño Fernando Meirelles pasó la madrugada del viernes bajo el ruido de disparos que se prolongarían casi 24 horas. La guerra por recuperar territorio entre los narcotraficantes del Comando Vermelho y las milicias de la zona oeste provocó la intervención policial alrededor de las doce de la mañana. Esta escena, que se produce semanalmente desde que Rio de Janeiro dejó de ser ciudad “olímpica” para volver a ser tan sólo “maravillosa”, habría pasado desapercibida si no fuera porque a las 19.30 del sábado un helicóptero de la Policía Militar cayó dentro de Ciudad de Dios. Los cuatro agentes que iban dentro fallecieron en el acto.


Sin contrastar las informaciones, los medios publicaron una primera teoría según la cual el helicóptero habría sido derribado a tiros por los narcotraficantes. Los habitantes de la comunidad ya sabían lo que vendría después: más tiros, más muertes, invasiones de sus casas, ocupaciones de territorio, hijos muertos.


Cuando llegó la noche una centena de vecinos se juntaron para ayudar a buscar a familiares que echaban en falta. Después de horas de búsqueda, en plena mata atlántica, encontraron siete cuerpos. La segunda noticia del fin de semana llegaba a primera hora del día con la foto de los siete cadáveres amontonados en una plaza, tapados con sábanas y rodeados por familiares y vecinos que contemplaban la escena: todos negros, todos jóvenes, todos pobres.


La imagen coincide con las cifras. Según el informe 2015-2016 de Amnistía Internacional (AI), de las 58 mil personas asesinadas el último año en el país, al menos 77 por ciento eran negras, jóvenes, y habitantes de favelas. El director de AI, Atila Roque, usaba otra imagen impactante para describir esos números: “Es como si cada dos días se cayera un avión lleno de jóvenes”.


“BANDIDO BOM, BANDIDO MORTO.”


A última hora del domingo el secretario de Seguridad, Roberto Sá, informó que la pericia del helicóptero no había mostrado impactos de bala, y aseguró que los agentes habían fallecido a causa del impacto y no por disparos. Los medios empezaron a corregir su error, mientras policías del Batallón de Operaciones Especiales (Bope) se jactaban en Facebook de la muerte de los siete jóvenes: “Ahora todos se ponen a llorar, pero con nosotros no se juega”.


Los padres de los jóvenes asesinados reconocieron que la mayoría de las víctimas estaban vinculadas con el tráfico de drogas, pero denunciaron que aquel hecho no justificaba que hubieran sido “ejecutados a sangre fría, con tiros en la nuca, en la espalda, amputaciones y robo de pertenencias, como el anillo de casado de uno de ellos”, contaba a Folha de São Paulo el pastor evangélico Leonardo Martins da Silva, padre de uno de los asesinados. “¿Por qué no los llevaron a la cárcel? ¿Por qué matarlos?”, decía una de las madres mientras contemplaba a su hijo en el suelo, según relataba el mismo diario.


Esa pregunta, lógica en cualquier parte del mundo, podría parecer retórica en Rio de Janeiro, el segundo estado, después de San Pablo, donde la policía mata más gente. Según datos de Amnistía Internacional, en los últimos seis años la policía carioca ha sido responsable de entre un 13 y un 21 por ciento del total de asesinatos cometidos en la ciudad. En 2015 una de cada cinco personas fallecidas murió por “homicidio derivado de acción policial”.


Pero este hecho le parece normal a parte de la sociedad, que apoya la popular frase “bandido bueno, bandido muerto”. El último Anuario Brasileño de Seguridad Pública señala que 50 por ciento de la población concuerda con esta sentencia: “El Estado fracasó e incentivó una política de seguridad que estimula la confrontación y la idea de guerra”, explicaba el soció¬logo Renato Sérgio de Lima, vicepresidente del Foro Brasileño de Seguridad Pública.


Esta misma semana la conocida presentadora de televisión Fátima Bernardes planteó en su programa una pregunta relacionada con el estreno del documental Bajo presión, que trata el tema de la atención médica de emergencia. La cuestión que lanzó al público fue la siguiente: “¿A quién salvaría primero: a un traficante gravemente herido o a un policía con una herida leve?”. La pregunta derivó en un debate que duró toda la semana y del que la presentadora salió muy mal parada, ya que en un momento reconoció que “normalmente se atiende al más grave”. Varios policías comenzaron a atacar a Bernardes, quien llegó a sufrir amenazas de violación en las redes. El diputado y ex policía Jair Bolsonaro (un Donald Trump a la brasileña) fue uno de los primeros en meterse con la periodista, la cual a los pocos días de la polémica quiso dejar claro que para ella “el policía siempre está primero”.


Los datos que presentó el pasado mes de julio Human Rights Watch (Hrw) parecen avalar que la tesis de “bandido bueno, bandido muerto” sería amparada desde el sistema judicial cuando ignora las denuncias que le llegan. El fiscal general de Rio de Janeiro, Marfan Martins Vieira, reconocía en el informe de Hrw que “gran parte de los enfrentamientos en los que había muertos por la acción policial eran simulados” y confirmaba que el Ministerio Público admitía “poquísimos casos de denuncias a policías”.


El sistema judicial también llamó la atención esta semana cuando la jueza del estado de Rio de Janeiro Angelica Santos Conta libró un mandato que permite la invasión y aprensión colectiva en las residencias de los habitantes de Ciudad de Dios bajo la justificación de buscar armas: “¿Dónde se ha visto tamaña aberración de permitir entrar de esa manera en las casas de la gente de la favela? No he visto nada parecido con los habitantes de Jardín”, uno de los barrios más caros de San Pablo, denunció la socióloga Esther Solano.


El mandato de la jueza Santos no ha hecho más que legalizar una práctica habitual de la policía, cuestionada desde hace años por asociaciones internacionales y por los propios vecinos de las comunidades. El pasado mes de mayo Irone Santiago, madre de otra víctima policial, le contaba a Brecha cómo durante el año en que la Policía Militar ocupó La Maré la invasión de las casas a cualquier hora era habitual: “Entraban y nos robaban nuestros enseres, amenazaban con matar a nuestros hijos, por no hablar de las balas perdidas”, decía.


CRISIS DE SEGURIDAD.


El lunes 21 comenzaron las ocupaciones en Ciudad de Dios, y también en La Maré. Agentes de la Policía Militar y de la Fuerza Nacional entraron a primera hora de la mañana para quedarse. La Secretaría de Seguridad de Rio de Janeiro no ha confirmado por cuánto tiempo se quedarán. La duración del lapso que estén allí también dependerá de cómo el secretario Roberto Sá solucione la grave crisis de seguridad que atraviesa el estado.


A lo largo de la semana se supo que el helicóptero accidentado no sólo no había caído por disparos, sino que los motivos tendrían que ver con problemas técnicos, un hecho que no sorprendió a los agentes, que sabían que desde hace un año la Policía Militar no pagaba la manutención de las aeronaves por falta de dinero.


Fue precisamente la falta de recursos y el aumento de la violencia de los últimos meses lo que hizo dimitir en octubre al antiguo secretario de Seguridad, José Alberto Beltrame, uno de los principales precursores de las Unidades de Policía Pacificadora de las favelas. Hoy en día diversos sociólogos consideran que el modelo ha fracasado. La crisis económica que atraviesa el estado de Rio de Janeiro tiene desde hace meses a los policías sin recibir sus salarios (ya de por sí escasos) en fecha, ha dejado a decenas de patrullas sin poder salir a la calle por falta de dinero para gasolina, y mantiene a las oficinas sin papel higiénico en los baños y sin tinta ni papel en las impresoras.


Con la crisis de la seguridad la violencia no ha hecho más que aumentar, y los policías también mueren más que nunca. En los últimos dos meses el asesinato de agentes, tanto durante su jornada laboral como fuera de ella, se ha triplicado. El ciclo de venganza parece no tener fin y las víctimas siempre son las mismas. “El pasado lunes en el cementerio no se podía distinguir a las madres de los policías muertos de las de los narcotraficantes. Eran iguales: negras y pobres”, resumía Celso Athayde, fundador de la Central Única de Favelas.

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"Ni Piaget imaginó los desafíos de los chicos contemporáneos"

La pedagoga Emilia Ferreiro, referente mundial en el cambio de la enseñanza-aprendizaje de la lectoescritura dialogó con PáginaI12 sobre los desafíos educativos a partir del impacto tecnológico.

 

Emilia Ferreiro es una eminencia: psicóloga por la Universidad de Buenos Aires, se doctoró en Ginebra bajo la guía de Jean Piaget. Las relaciones temporales en el lenguaje del niño, su tesis de doctorado, se publicó mientras formaba grupos sobre alfabetización en la UBA. El golpe militar de 1976 la llevó al exilio y, desde entonces, vive en México.


La pedagoga vino a la Argentina para asistir a las jornadas con que se celebraron los diez años de la Maestría en Escritura y Alfabetización de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata. Ferreiro llegó para una actividad de tres días con más de 1.500 inscriptos, que ella cerró el sábado pasado.


En un alto en las jornadas, en el amplio campus de la facultad en Ensenada, Ferreiro habló con Página/12 sobre sus estudios y el impacto de las nuevas tecnologías en la lectoescritura. Puso el acento sobre el significado de los primeros escritos de los niños: “Que se aprende antes de ir a la escuela ya está bastante aceptado, lo que no se acepta tanto es que el aprendizaje focalizado por la escuela se pueda iniciar antes. Lo trabajó Piaget: la noción de número comienza antes de la escolarización y lleva mucho tiempo hasta que se incorpora. Lo que él nunca trabajó es el lenguaje escrito. Ahí es donde creo que hice mi contribución”, explica. “No fue sólo aplicar Piaget, sino también reconceptualizar el objeto de aprendizaje para comprender de qué se trataba.”


¿Cómo fue el abordaje de la lengua escrita?


Se entiende a la escritura a través de una forma muy simplificada, de correspondencias. La idea es que a cada sonido corresponde una letra, y no es así, porque hay más de un sonido para una letra y viceversa. Si fuese un código así, en el Río de la Plata no tendríamos la b y v, o la u que sigue a la q. Más la anomalía de la i y la y. Entonces no se puede hablar de código tan fácilmente, porque un código debe ser riguroso, cono el código de barras, sino no funciona. Y los intentos de reforma terminan en discusiones interminables, como cuando se quiso suprimir la y, cosa que no se pudo hacer porque había dos palabras imposibles de pensar sin esa letra: rey y ley.


O sea que, como código, el idioma escrito es imperfecto.


Exacto. Si se mantiene la idea simplificada de la escritura como código, tenemos un código imperfecto. Y si no es perfecto, no sirve en la realidad social. De ahí que yo discutiera el reduccionismo fónico: uno de sus problemas serios es que la escritura dejó de ser representación de la lengua para pasar a serlo de sonidos elementales. La lengua es más que ruido, desde que Saussure habló del signo bifásico, que tiene significado y significante.


Y usted se plantó contra esa concepción.


Lo que he defendido durante años es que para entender el proceso de alfabetización, tanto de niños como de adultos, hay que comprender la complejidad del fenómeno de la escritura, que no es menor que el de la lengua oral. Ambos son objetos complejos, no reducibles a códigos. Hay una tendencia pendular en el terreno educativo, sobre todo en la alfabetización. Si algo no funciona se va hacia el otro extremo, y así no se construye. El lenguaje no se reduce a lo sonoro, también es sintaxis, la combinación de palabras es esencial. Las lenguas cambian en a su modo.


¿Cómo se produce ese cambio?


Nosotros creamos sustantivos todo el tiempo, vienen prestados de otros idiomas, incluso del lenguaje tecnológico, como hardware o software. Hay verbos que adoptan nuevos significados:”bajar”el programa, “abrir” el archivo. Son verbos que ampliaron su rango de significado. También se crean verbos nuevos, como chatear. Los verbos nuevos son terminados en ar, pero no creamos los elementos sintácticos fundamentales: artículos, conjunciones, nuevas desinencias verbales.


¿En qué afecta esto al idioma?


Va mutando. Nosotros, hoy, hablamos en español, una lengua con muchos siglos, y no es lo mismo el español de hoy que el del Siglo de Oro. La lengua es un objeto maravilloso, cambia pero mantiene su núcleo duro, según algunos, raíz morfosintáctica, según otros. Lo que se fue modificando fueron radicales verbales y se sumaron sustantivos y adjetivos


¿Qué rol juega Internet en los cambios del idioma?


Hoy estamos asistiendo a una revolución importantísima en los modos de producir, distribuir y recibir textos e imágenes. Va a una velocidad impactante. Por la cantidad de usuarios de esos dispositivos, que aumentan en forma exponencial y afectan a todas las profesiones. Y porque la diseminación fue espectacular, más rápida que la de la TV. En su momento parecía que el fax era lo máximo, y de golpe llega algo superior. Y encima, lo que antes eran objetos separados ahora son funciones de un mismo objeto material: el celular permite hablar por teléfono, pero también sacar fotos, mandar correos.


¿Cómo afectan estos cambios a la experiencia educativa?


Son objetos muy atractivos para los chicos. Son la generación de los botones, todo lo hacen apretando sobre un dispositivo. Para mí, el problema es que se vuelve difícil construir nociones de tiempo y causalidad. ¿Cómo se le explica a un chico que no es lo mismo mandar un mail desde Buenos Aires a alguien en Rosario que enviarlo a Australia, y que por ahí el que mandó a Australia llega antes? Ciertos usos tecnológicos confunden a los chicos respecto de la relación de tiempo y espacio recorridos.Se pierde esa relación, y eso desconcierta. Creo que ni Piaget imaginó los desafíos de los chicos contemporáneos para construir nociones de tiempo y espacio.


¿Cómo ve la frontera entre el preescolar y la primaria?


Hoy se tiende a ver que no hay una frontera brutal entre ambos, y eso es afortunado. En una época el preescolar se definía en términos lúdicos: el lugar para jugar, hacer rondas, cantar, algo de percepción motriz pero sin contenidos precisos de aprendizaje académico. Mientras que la primaria es la ruptura y ya no hay más juego. Se corrió el límite de ambos lados. El preescolar tiene ahora contenidos de aprendizaje y la primaria ya no es tan tajante respecto de mandar al chico a la psicopedagoga si a los seis meses de clase aun no aprendió a leer. Hoy se comprende que los aprendizajes fundamentales aparecen entre los 4 y los 7 años. No hay que inquietarse si algunos empiezan a los 5 ni angustiarse porque a los 6 no se lee.


¿La escuela incorpora la experiencia previa de aprendizaje?


Por lo general la desdeña. Hoy tiene mucho que ver con los nuevos dispositivos, eso hace que todo cambie. Las maestras vienen de la cultura libresca y hoy se amoldan a las pantallas. Los chicos ya vienen formados por la pantalla y recién en la escuela ingresan al papel escrito. Esto va a ir cambiando, en diez años veremos cómo evoluciona. Es un período corto en términos institucionales, pero extenso en vidas individuales, con chicos más expertos en pantallas que sus maestros.


¿Qué rol le cabe al Estado?


Un ministerio puede decir que usará un método determinado que generará grandes resultados. Pero la enseñanza no se puede reducir a un método. Influyen los contextos, el entorno...no es lo mismo enseñar en Buenos Aires que en Jujuy, en la práctica entran a jugar un montón de factores. La incorporación de la PC portátil fue algo positivo. Sobre todo si miramos cómo se implementó en Uruguay, el primer país latinoamericano que garantizó una PC por alumno. Ahí la PC se movió: fue de la casa a la escuela, ida y vuelta. Así se pudo llenar la brecha digital, porque permitió acercar la tecnología a las familias, algo importantísimo. Con el agregado de que los chicos les enseñan a los padres, se vuelven expertos y explican a sus mayores.


Cuando un chico repite de grado, ¿cuánto de ese fracaso corresponde a la escuela?


Es muy fácil delegar en el chico el fracaso. El maestro debe asumir con convicción que en el curso todos van a aprender. El problema es que, lamentablemente, y esto está comprobado que sucede en muchos países, el maestro hace una tipología del alumnado en su cabeza: estos son los que estudian, aquellos los más rezagados, los otros son los revoltosos. Lo que uno hace como adulto ante un chico cuando está convencido de que va a aprender no es lo mismo que hace con el preconcepto de que el alumno va a fracasar.


El gran desafío parece ser la asimilación de las nuevas tecnologías


Aun no hemos asumido las consecuencias de la revolución tecnológica, que cambió todas las profesiones, ninguna quedó indemne. Todos andan con celulares, todos, en cada profesión. A nivel de la escuela el tema es saber trabajar con los materiales. Un libro es un objeto al que se le da entidad de fuente seria. Eso hay que saber entenderlo en la web. Los jóvenes leen más que antes, pero hay nuevos modos de lectura y falta tener criterios de confiabilidad. Ese es un problema mayúsculo, porque uno puede creer cualquier cosa. La escuela debería pensar cómo trabajar eso, que es algo nuevo, que no estaba en la agenda escolar previa. No son criterios similares a los de la cultura libresca.

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Planos de desesperanza y colinas de optimismo

A la base de la sociedad la dominan con incertidumbres y miedos. Miedos e incertidumbres, acaso, estratégicamente producidos y gestionados. Sin teorías de la conspiración. Al fin y al cabo la incertidumbre y el miedo generan en numerosas ocasiones pasividad e inmovilismo.


Si en el plano de las noticias sobre el mundo el pesimismo ronda en los temas económicos y financieros, en los asuntos militares, en cuestiones de medioambiente, en aspectos políticos (como la corrupción galopante), en el terreno jurídico con la impunidad hacia los grandes ladrones de cuello blanco, o en informaciones policivas acerca de la connivencia de ésta con el mundo del delito, por ejemplo, la verdad en materia de ciencia es completamente diferente.


Existe mucha y muy buena investigación alrededor del mundo y los avances son, o bien puntuales y minimalista, o bien impresionantes y de grandes saltos en numerosos campos. En medicina y ciencias de la salud se hacen progresos vertiginosos en cuestiones de una sola generación. Hay numerosas enfermedades que están siendo acorraladas y otras derrotadas, permitiendo a los pacientes ganar enormemente en esperanzas y expectativas de vida.
En temas relacionados con bioquímica y nanotecnología, los avances son consistentes y nos han permitido tener una mejor comprensión de todo el universo bacterial y viral, arrojando nuevas luces sobre sus estructuras y procesos.


En matemáticas, un área acaso espesa, existen avances teóricos y también experimentales que tienen y tendrán enormes repercusiones positivas en el dominio práctico en un futuro previsible a mediano y largo plazo, y hemos ampliado las fronteras de comprensión y conocimiento acerca de las dimensiones de la realidad.


En el campo de la física, uno de los más consentidos de las ciencias, hay avances que nos acercan, como nunca antes había sucedido, al conocimiento del cerebro, a la estructura de la materia, en fin, al origen de este universo.


Con el reconocimiento explícito de que cada avance se enlaza a muchos otros campos en otras ciencias y disciplinas con implicaciones que en ocasiones aún no comprendemos muy bien, pero que se antojan prometedoras y manifiestamente no de tono desalentador.


Existen equipos de investigadores y científicos, y presupuestos de investigación como nunca antes los había en la historia de la humanidad, y todo, ciertamente, en medio de penurias o de dificultades financieras.


Las redes de cooperación y de aprendizaje se fortalecen, y equipos de naciones distintas y ajenas aprenden los progresos que suceden en otras geografías gracias a la celebración de conferencias, congresos y seminarios, o bien a las redes virtuales —en Internet—, todas muy activas.


Aunque no sea un fenómeno necesariamente de masas, nuevas generaciones de niños y jóvenes se van adentrando en la apropiación de nuevos lenguajes, de nuevas interpretaciones, de nuevas herramientas y técnicas de trabajo. Internet ha permitido que numerosos textos estén al alcance de quienes buscan, leen y trabajan. Textos que son en muchas ocasiones imposibles de conseguir en sus versiones análogas.


En materia de tecnología se producen avances sólidos y vertiginosos que hacen la vida cada vez más cómoda, que apuntan hacia revoluciones conceptuales, en fin, que contienen aristas de nuevas realidades anteriormente inimaginables.


Las revistas se multiplican en todas las direcciones, y cada vez más libros están disponibles en versiones digitales, ampliando de forma magnífica numerosas bibliotecas, muchas de las cuales caben en USB o en discos duros, y no son pocos quienes se van haciendo así a bibliotecas que en términos físicos costarían una fortuna.


La verdad es que la humanidad en general ha venido ganando en la adquisición de más y mejor información, de más y mejor educación, de más y mejor ciencia. Las épocas de poca luz en el conocimiento van quedando atrás, y vamos ganando en luces, en matices, en gradientes, en luminosidades plurales. La vida se va haciendo mejor y más rica.


La dificultad es que estos y otros avances en ciencia, en el sentido más amplio y generoso de la palabra, no ocupan los primeros planos y titulares en la gran prensa de todos los días. Los avances en ciencia y conocimiento suceden, si se quiere, de forma subterránea o velada. En la superficie prima el pesimismo y el desasosiego, pero en las aguas más profundas hay mucha vitalidad.


Toda la tarea, por así decirlo, es de divulgación de los avances en ciencia y tecnología, y de apropiación social del conocimiento. Un asunto que ciertamente no es lineal ni mecánico.


A la base de la sociedad la dominan con incertidumbres y miedos. Miedos e incertidumbres, acaso, estratégicamente producidos y gestionados. Sin teorías de la conspiración. Al fin y al cabo la incertidumbre y el miedo generan en numerosas ocasiones pasividad e inmovilismo.


Una mirada cuidadosa a las ciencias y disciplinas pone de evidencia mucha vitalidad, lo cual es señal indudable de optimismo. Es como si la consigna de David Hilbert —un prestigioso matemático del siglo XIX-XX— renaciera de las cenizas: “Debemos conocer, vamos a conocer”, una consigna enunciada en 1930 y que, al cabo, describe su epitafio.


La verdad es que la comunidad científica es cada vez más interdisciplinaria, lo cual significa, dispuesta a ver y aprender lo que sucede en otras casas del vecindario. Ello sin que la interdisciplinariedad pueda decirse que es una actitud ampliamente triunfante y dominante en la educación y las disciplinas.
Frente a los valles de pesimismo y descontrol, las colinas y montañas del conocimiento contienen mucho optimismo, mucho aprendizaje, mucho diálogo, y mucha buena investigación. Basta con un paseo por las numerosas revistas, por los foros, presenciales y virtuales, por las bases de datos cada vez más amplias y accesibles.


Contra todas las apariencias, vivimos tiempos de mucha vitalidad en el conocimiento. Y encontramos entonces un motivo adicional de esperanza. Sólo que hay que escalar, por así decirlo, esas montañas. Y traer a los valles y a las orillas lo que allí sucede y se produce, a fin de llenar de mayores contenidos la calidad y la dignidad de la existencia de cientos, miles, millones de seres humanos.


El optimismo existe, pero hay que trabajarlo.

Viernes, 11 Noviembre 2016 07:13

Protestas por todo el país

Protestas por todo el país

Desde la madrugada del miércoles las marchas contra el republicano se suceden en más de 25 ciudades y se está organizando por las redes una manifestación masiva frente al Congreso, en Washigton DC, el próximo 20 de enero, día de la asunción del presidente.

 

Desde que el miércoles a la madrugada se conoció la victoria electoral de Donald Trump, miles de norteamericanos protestan en las calles y universidades a lo largo y ancho de Estados Unidos y en las redes sociales con un único mensaje: no aceptan que el magnate será su próximo presidente.


Los manifestantes de todo el país fueron convocados por el nuevo movimiento Not my President (No es mi presidente), un nombre que surgió como una etiquete en la red social Twitter, ni bien se empezaron a conocer los resultados de las elecciones el martes a la noche.


Además de llamar a manifestarse en todo el país, el movimiento ya convocó en su página de Facebook a organizar una protesta masiva frente a la sede del Congreso en Washington DC, durante la jura presidencial que protagonizará allí Trump el próximo 20 de enero.


“Unete a nosotros el día de la investidura para hacer oír nuestra voz. Nos negamos a reconocer a Donald Trump como presidente de Estados Unidos y nos negamos a aceptar órdenes de un gobierno que pone a intolerantes en el poder”, reza la convocatoria. Mientras se prepara esa protesta, a lo largo y ancho del país las manifestaciones se multiplican.
Una de las protestas más multitudinarias hasta ahora fue la de Nueva York, donde miles de personas se concentraron durante la noche del miércoles frente a la Torre Trump de Manhattan, sobre la Quinta Avenida, al grito de “no es mi presidente”, una consigna que se repitió en el resto de marchas registradas en más de 25 ciudades del país.
“¡Donald Trump, vete! ¡Sexista, racista, antigay!”, coreaban los manifestantes en las calles de Nueva York.


Una treintena de manifestantes fueron detenidos por desórdenes públicos o cortar el tráfico, según las autoridades, que informaron también que agentes policiales de la ciudad californiana de Oakland resultaron heridos en las protestas.
También fueron numerosas las marchas en Seattle (Washington), Filadelfia (Pennsylvania) y Chicago (Illinois), esta última una ciudad en la que los manifestantes también escogieron el edificio de la Torre Trump como lugar de concentración y corearon insultos contra el magnate.


La capital, Washington DC, así como Atlanta (Georgia), Boston (Massachusetts), Denver (Colorado), Austin (Texas), Portland (Oregon), Saint Paul (Minnesota) y las ciudades californianas de Los Ángeles, San Francisco y San Diego fueron igualmente escenario de protestas y vigilias, muchas de las cuales terminaron con detenciones por parte de la policía.
En Portland, los 2000 manifestantes, según la policía, corearon: “No al KKK (Ku Klux Klan), no a Estados Unidos fascista, no a Trump”.


En Los Angeles, en tanto, centenares de personas ataviadas con banderas de Estados Unidos y México y al grito de “manos arriba, no disparen”, cortaron la autopista 101, una de las principales arterias de la ciudad, provocando enormes embotellamientos en un tránsito caótico de por sí. Todo ello se produjo instantes después de que los manifestantes quemaran una efigie de Trump frente a la sede municipal de Los Angeles. En algunas de estas marchas también se quemaron banderas estadounidenses.


Todas esas ciudades son bastiones demócratas en los que Hillary Clinton ganó este martes con grandes márgenes al republicano Trump, quien, pese a tener menos votos a nivel nacional, consiguió contra todo pronóstico más electores del Colegio Electoral que su contrincante.


Aunque la mayoría de las protestas transcurrieron sin mayores incidentes, en la ciudad de Oakland, cerca de San Francisco, parte de los 6000 manifestantes formaron barricadas a las que prendieron fuego y se produjeron choques con uniformados en el acceso a una autopista que pretendían cortar. Algunos policías resultaron heridos y varios manifestantes fueron detenidos.


La de ayer fue la segunda noche en la que se producen protestas en la erizada Oakland, donde los manifestantes se lanzaron a la calle en la noche del martes al miércoles poco después de conocerse la victoria de Trump y una persona resultó herida por la represión policial.


Mientras tanto, en la otra punta del país, en la ciudad de Richmond, en Virginia, lugar de residencia del senador Tim Kaine, compañero de fórmula de Clinton, los manifestantes rompieron los vidrios de la sede del Partido Republicano. Los incidentes en Richmond se saldaron con una decena de detenciones.


Finalmente, en Nueva Orleans, un grupo de manifestantes quemaron un muñeco de Trump y también rompieron vidrios de algunos edificios, como entidades bancarias.


“La gente está furiosa, no por los resultados de la elección, sino por el lenguaje y lo que dice Donald Trump”, aclaraban algunos manifestantes al referirse a los ataques que el actual presidente electo hizo durante la campaña contra las mujeres, los inmigrantes o los musulmanes.


Tanto Clinton como el presidente Barack Obama han pedido a sus seguidores que acepten los resultados y apoyen al proceso de transición, que terminará con la jura de Trump el 20 de enero, pese a lo cual la furia de las protestas parece lejos de remitir.

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Domingo, 30 Octubre 2016 05:53

Amy, mucho más que una figura trágica

Amy, mucho más que una figura trágica

Cuando se cumplen diez años de la publicación de ‘Back to Black’ y cinco de su prematuro fallecimiento, repasamos la importancia de una artista irrepetible como Amy Winehouse.



El 4 de octubre de 2006 aparecía en el mercado el álbum Back to Black, el retorno discográfico de la joven cantante y compositora británica Amy Winehouse. Uno de esos trabajos llamados a trascender géneros musicales y a situar a la artista en el lugar que merecía, al nivel de las grandes damas del jazz y del soul. De las Etta James, Sarah Vaughan o Billie Holliday. Pero, como les había ocurrido –con matices– a todas ellas, su trayectoria iría indisolublemente unida al drama. Como explica la periodista musical Patricia Godes a Diagonal, “las historias de los grandes mitos de la herstory, de las protagonistas musicales femeninas, son trágicas. En el rock y en el jazz son siempre más trágicas las figuras femeninas, y se les glorifica por la tragedia”. En cierta medida, reconoce Godes, el mito creado en torno a Amy contribuyó a devorar a la persona que creaba aquellas intensas canciones que pasaron a formar parte del imaginario popular. “Hay un cierto sadismo, como con Kurt Cobain, Janis Joplin o Sid Vicious, de refocilarse en la muerte, en la desgracia, en el drama. Ya se veía que Amy iba a acabar mal. Ya se veía que Amy era una figura trágica y que se había convertido en un mito descomunal, y no valorado por su buen hacer musical, por la gracia de sus canciones, por su extraña y novedosa técnica musical, su manera de interpretar tan peculiar, sino por las noticias contradictorias, dramáticas”.

 

Genuina


Más allá del drama y de la mitificación con él relacionada, Amy tenía una forma genuina de sentir, crear, hacer y transmitir. Y ésta es una afirmación con la que coincide Errukine Olaziregi, vocalista de Amythology, una formación madrileña creada hace unos meses con el propósito de honrar el legado de la británica. “Ojalá la industria apostara siempre por gente con un talento como el que tenía Amy, y los medios ayudarían a que el gran público empezara a consumir música como la que hacía ella. Otra cosa es que el star system y todas las tonterías que rodean a una artista de semejante éxito, la acaben asfixiando e impidiéndole llevar una vida normal, terminando por convertirla en un personaje, y, si se tiene tan fatal desenlace, en un mito. Pero esto no le resta ni un poquito de calidad a una de las, en mi opinión, artistas imprescindibles de los últimos años”.

Abunda en esa idea Aurora García, vocalista de una banda que se sumerge, con criterio propio, en las profundidades de la música de raíz afroamericana, Aurora & the Betrayers. “El talento y la personalidad vocal de Amy son innegables, por no hablar de su magnetismo como artista a todos los niveles. Sus letras son muy muy buenas y ves verdad a través de lo que canta”. Susana Ruiz, activista y vocalista más conocida en el circuito de salas madrileño como Funkwoman, considera que es en esa autenticidad, en ese marchamo de realidad vivida, donde radicaba aquello que la hacía digna de encomio: “Lo que su voz esconde y su manera genuina y auténtica de vivir, pese al tormento de drogas y alcohol al que estaba sometida. Su autenticidad como ser humano. Eligió destruirse y me parece tan lícito como no hacerlo”. Olaziregi suma su voz a la de sus dos compañeras de profesión: “Me atrevería a decir que Janis, Etta y Billie son tres de mis cinco artistas favoritas –Amy también está en ese grupo–, por ser tan de verdad, pero en el caso de Amy me admira que además escribiera tanto y de una manera tan personal y verdadera. Habiéndose muerto tan joven, hizo tanto... No me puedo ni imaginar cómo hubiera sido su carrera de no haberse ido tan pronto”.


‘Revival’ del soul


Back to Black, su esperado segundo trabajo tras un esperanzador debut con Frank (2003), tuvo el acierto de ser publicado en un momento en el que la industria musical –muy hábil en este movimiento estratégico– comenzaba a fijar de nuevo su foco en el denominado “revival” del soul, abriendo la espita para que artistas como Eli ‘Paperboy’ Reed, James Hunter o Joss Stone –por mencionar sólo algunos de los nombres más relevantes– se colaran en radios y festivales, pudiendo así gozar de un cierto reconocimiento social que alcanza hasta la actualidad. Sin embargo, en palabras de Godes, “ella tenía su propia personalidad: no era una más detrás de Mary Wilson, de Tracey Ullman, etc. Creo que el disco llamó la atención primero por la imagen, por la excelente campaña de promoción, y después porque tocaban los Dap Kings y tenía un sonido raunchy muy chulo”.

El término raunchy podría definirse como ese sonido impuro, crudo, orgánico, imperfecto pero creíble, en el que el equipo involucrado tuvo bastante que ver con el resultado, si nos atenemos, una vez más, a las palabras de García. “Las canciones de ese disco son muy buenas y producidas de una manera magistral. Mark Ronson supo ver cómo hacer brillar al máximo estas canciones, desde contar con los Dap Kings como banda hasta el tratamiento del sonido”.

Los neoyorquinos The Dap Kings, con su director musical Binky Griptite a la cabeza, fueron la banda seleccionada tanto para registrar aquel álbum, como para defender el repertorio en directo. En la actualidad siguen siendo los abanderados del “soul revival” a escala mundial, ejerciendo como banda de estudio del sello Daptone y de directo que acompaña a vocalistas como Sharon Jones o Saun&Starr. Ruiz ¬zanja la cuestión sobre la vigencia de este género tan popular en las décadas de los 50 y 60: “Creo que el sonido soul es algo que jamás pasará de moda, y, desde luego, la producción perfectamente mezclada con la calidad extrema de su voz, han hecho que ese disco sea un súper ventas. Es como estar en el sitio exacto en el momento perfecto”.

Si Amy fue una artista que trascendió con mucho el alcance de este resurgimiento del soul, entonces cabe preguntarse qué es lo que la hacía tan apetecible para el gran público. ¿Podría achacarse a saber adaptar a la actualidad su background musical, como insinúa Olaziregi? “En lo musical, creo que es fundamental el hecho de que fuera una melómana apasionada por el jazz, el ska y el rocksteady clásico, pero fiel al tiempo en el que vivía, atravesada por sonidos de su tiempo, como el hip hop. Yo creo que ahí radica su aportación”.

¿Podría deberse a la magia que desprendía, como apunta García? “Creo que es genuina por su manera de concebir la música, por la música que ha escuchado y la manera en que la ha filtrado, pero, sobre todo, porque la magia no se compra, y ella y su voz la tenían. Era auténtica y consecuente con su manera de ver la música”.

¿O, influían, además los aspectos extra-musicales, como complementa en su apreciación Godes? “Amy es muy importante porque el drama de su vida le hizo saltar del mundo de la música al mundo de los cotilleos, a los tabloids, a la prensa amarilla británica. En unos tiempos en los que la música iba para abajo, las ventas iban para abajo, de lugares comunes, de repetición de tópicos, ella consiguió llegar al público mayoritario”.

Sea como fuere, afirma García, “Amy Winehouse ha sido una de las artistas más magnéticas que ha habido en mucho tiempo. Pocos artistas llegan a tanto público hoy en día con un disco. Creo que Back to Black es uno de esos grandes discos atemporales que no envejecerá con los años como mucha música que se hace hoy en día”.

 



La fundación de Amy


Coincidiendo con el que habría sido el 28º cumpleaños de Amy, en septiembre de 2011 se puso en marcha la fundación que lleva su nombre con el fin de prevenir un mal uso y/o abuso del alcohol y las drogas entre los jóvenes dentro y fuera del Reino Unido. La fundación trabaja fundamentalmente en tres áreas concretas: a) apoyar a jóvenes desfavorecidos a desarrollar su potencial de forma íntegra, b) apoyar a aquellos jóvenes que son más vulnerables o tienen un elevado riesgo de hacer un mal uso de estas sustancias, y c) educar e informar acerca de las consecuencias del abuso en el consumo del alcohol y las drogas.

 

 

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Miércoles, 21 Septiembre 2016 06:46

Los hilos de la memoria

Los hilos de la memoria

Hace algunos días participé en la presentación del libro de memorias Banderas y harapos, de la periodista Gabriela Selser, y empiezo por contar su historia singular. Su padre, Gregorio Selser, se volvería para mi generación un personaje mítico. Entre los libros clandestinos que un adolescente se imponía leer en la Nicaragua de los Somoza, el que más marcó mi vida fue Sandino, general de hombres libres, escrito por él en Argentina, y que circulaba en copias mimeografiadas, y así mismo El pequeño ejército loco, nombre que Gabriela Mistral había dado al puñado de campesinos y artesanos que luchaba contra la intervención armada de Estados Unidos.
Triunfó la revolución en 1979, y las dos hijas

de Selser, Irene y Gabriela, se vinieron desde México, donde la familia vivía su exilio tras el golpe militar que encabezó Videla, para meterse de cabeza en el turbión de la revolución que arrastraba a gente de todo el mundo y cuándo no, a dos muchachas que habían aprendido sobre Nicaragua con el mejor maestro que alguien pudiera tener.


En su libro, Gabriela acude a la cauda de sus recuerdos de alfabetizadora adolescente primero, y de periodista juvenil después, corresponsal de guerra del diario Barricada durante siete años. Quiso ser parte de aquella novedad incandescente desde el día mismo de bajarse del avión, testigo privilegiado en adelante de los dramáticos acontecimientos que sacudirían a Nicaragua a lo largo de toda una década que asombró al mundo. Ahora, estamos en el presente despiadado. Las banderas de la revolución se volvieron harapos.


Las presentaciones de libros en Nicaragua son por lo general ceremonias modestas, pero esa noche, en el auditorio César Jerez S. J. de la Universidad Centroamericana, no cabía el público que ocupaba los asientos y muchos permanecieron de pie, hasta el final, recostados a las paredes. Algo extraño vibraba en el aire, como si el espíritu de aquellos tiempos de agonía y esperanza bajara sobre las cabezas de los que habían sido parte de la hazaña, y estaban allí.


Y jóvenes, que habían oído hablar de aquellos tiempos y también estaban allí. En un país donde la inmensa mayoría tiene menos de 30 años, la memoria de los hechos sigue enterrada para las nuevas generaciones, o ha sido adulterada. El olvido y el engaño se han impuesto desde arriba.


Muchos de los presentes, ahora en la edad madura, habían alfabetizado a los campesinos en lo profundo de las montañas, en las selvas y cañadas, en caseríos lejanos, y lo supe porque al preguntar quiénes habían participado en la cruzada, más de la mitad de los presentes levantaron la mano. Y estaban, ya ancianos, el padre y la madre adoptivos de Gabriela, quienes habían llegado de Waslala, un poblado en la ruta hacia la costa del Caribe. Los alfabetizadores, jóvenes y adolescentes de todas las clases sociales, quedaron llamando mamá y papá a quienes los habían acogido en sus hogares humildes, casas de bajareque y ranchos de paja.


Y también estaba el hermano adoptivo de Gabriela que tomó la palabra para decir que ella le había enseñado a leer y a escribir y ahora era ingeniero agrónomo. Era como estar volviendo a un sueño tejido por miles de manos juveniles, el sueño de la solidaridad que desterraba el egoísmo, la hora de entregarse a los demás viviendo en las condiciones en que vivían los demás, para sacarlos del pozo ciego del atraso y la ignorancia. El sueño cuyos hilos terminaron por romperse para quedar en una red llena de huecos por los que se cuelan otra vez los fantasmas del pasado que aquellos muchachos de entonces, y que ahora llenaban el auditorio, habían querido desterrar.


Uno tras otro, quienes intervinieron al final de la presentación, hablaron de la necesidad urgente de rescatar la memoria de aquella década. Los que alfabetizaron, los que recogieron cosechas, los que fueron a la guerra. Contar su propia vida de compromiso, contar su experiencia, no dejar que el olvido se coma la vida, no dejar que la historia oficial suplante, con sus excesos, sus mentiras, sus lagunas, sus falsificaciones, lo que cada uno vivió. Sumar libros de memorias, contar desde dentro, hacer de la experiencia propia, del testimonio personal, una historia entre todos, así como la revolución se hizo entre todos. No dejarse robar la vida vivida, ni la historia, que es vivencia.


Uno de los asistentes dijo que ni siquiera se había hecho nunca un inventario de los jóvenes caídos en combate, y citó una cifra, serían 23 mil. ¿Y los que cayeron del otro lado, los que pelearon bajo la bandera de la contra, en su mayoría campesinos, cuántos fueron? Quizás otro tanto, quizás más. De ellos hay que hacer también un inventario. Para recordar se necesita nombrar a unos y otros. No sólo enlistar sus nombres, recoger también sus datos biográficos, familiares. Convertir los números en seres humanos, dar vida a las cifras.


Para tener futuro hay que ponerse en paz con los muertos, es la convicción de la doctora Marta Cabrera, una reconocida sicóloga que participó en el panel y se ha especializado en las terapias de guerra para ayudar a los sobrevivientes, muchos convertidos en desadaptados que han terminado en el alcoholismo y en las drogas. Ella misma perdió a un hermano, asesinado en una emboscada por la contra, y confiesa que, a pesar de no haber logrado aún sanar su duelo, trata de ayudar a los demás.


Alguien perdió a alguien. Las heridas siguen abiertas, y para sanarlas son necesarias las palabras. Una historia completa, como un mosaico, en la que cada quien ponga de por medio su historia leal, y real, la historia de la propia vida.
No hay otra manera de contar la Historia con mayúscula, que a través de las historias con minúsculas. El relato de cada universo personal, que venga a ser el universo compartido, años y desilusiones después.


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Grynspan: la deserción escolar en AL, la más alta del mundo

Uno de los principales retos de los países de América Latina es evitar la deserción de sus estudiantes (con el nivel más alto del mundo en este apartado) y revisar la aplicación de recursos públicos para el sector educativo, advirtió Rebeca Grynspan, titular de la Secretaría General Iberoamericana, organizadora de la 25 cumbre de mandatarios de la región, a realizarse en octubre próximo en Cartagena de Indias, Colombia.

En América Latina casi uno de cada cuatro jóvenes no están insertos en sectores educativo o laboral. Aunado a ello, dijo, persiste un alto nivel de abandono escolar, al tiempo de un bajísimo porcentaje de quienes realizan estudios universitarios en lugares distintos a sus lugares de origen”.

Alertó que de no atender estos temas, especialmente en un periodo de desaceleración económica, no habrá manera de romper la desigualdad en la región. De por sí en 2016 habrá en la región siete millones de pobres más, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

"Voy a usar una frase que no es mía, pero es cierto que la ciudadanía en la región está de mal humor, y hay razones para ello. Sin embargo, hay razones positivas: 34 por ciento de la población es de clase media y 28 por ciento está por debajo de la línea de pobreza. Sin emabrgo, 37 por ciento no es pobre, pero tampoco es del sector medio", explicó.

Si no mejoramos la calidad de la educación, precisó, “no vamos a poder hacer realidad la igualdad de oportunidades y la equidad en los resultados sociales, en una región que logró tanto en el combate a la pobreza pero se enfrenta en un momento muy difícil en el que esos logros pueden ser revertidos.

En cuanto a la situación política de los países del continente, en particular de Venezuela y Brasil, Grynspan dijo en conferencia de prensa que pese a ello, los ministros de todas las naciones participan en las reuniones ministeriales y otras preparatorias de la cumbre.

Aun con las situaciones delicadas, la ciudadanía resuelve sus diferencias por las vías institucionales y se muestra cada vez menos tolerante a la corrupción y la desigualdad en sus naciones.

El tema educativo –y en particular el de movilidad académica– es uno de los bastiones del próximo encuentro de presidentes de países de la región latinoamericana: 180 universidades están comprometidas por impulsar 200 mil intercambios de aquí al 2020, aspecto fundamental para desarrollar habilidades ante ambientes multiculturales en el mercado laboral y, sobre todo, generar condiciones de igualdad y mejores opciones de empleo.

Grynspan puso de relieve algunos datos acerca de la importancia de este análisis regional: dos terceras partes de los jóvenes de América Latina que están en la universidad son primera generación en su familia que llega a la educación superior; aquí, sin embargo, están los niveles de movilidad académica más bajos del mundo.

Por ejemplo, en Asia siete de cada 100 universitarios estudian en un país distinto al suyo, mientras que en Mesoamérica el porcentaje es de menos de uno por ciento, y la mayoría de los jóvenes no tienen pasaporte.

Este tipo de cumbres se iniciaron hace 25 años (México, 1991), y uno de los logros principales es la construcción de la plataforma de colaboración más importante a escala mundial.

Ahora, en octubre próximo, en Cartagena de Indias, el tema será: Juventud, emprendimiento y educación. 160 millones de personas en América Latina (34 por ciento de la población) tienen entre 15 y 29 años; se trata, añadió, de un grupo muy demandante de sus gobiernos, de sus sistemas políticos.

Y si bien tienen actualmente el nivel de educación más elevado que se haya registrado, al mismo tiempo, 21 por ciento ni estudia ni trabaja.

Al pedirle su opinión acerca del conflicto entre el gobierno federal con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, optó por dar una respuesta general, en torno a que la tarea educativa en la región es central para cualquier proyecto de desarrollo. "Igualmente, la lucha por la calidad educativa es el centro en el combate a la pobreza", indicó.

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Viernes, 20 Mayo 2016 07:56

La Noche en Pie

La Noche en Pie

Surgió en protesta contra la reforma laboral del gobierno de François Hollande, que acaba de ser aprobada por el Parlamento, pero en realidad expresa un malestar mucho más profundo de sectores de la sociedad francesa y conecta en parte con la “indignación” manifestada por los españoles hace cinco años.

 

Desde el 31 de marzo pasado miles de personas ocupan una de las principales plazas de París, la de La República. El movimiento, llamado La Nuit Debout (La Noche en Pie), surgió en protesta contra la reforma laboral del gobierno de François Hollande, que acaba de ser aprobada por el Parlamento, pero en realidad expresa un malestar mucho más profundo de sectores de la sociedad francesa y conecta en parte con la “indignación” manifestada por los españoles hace cinco años y que tuviera traducciones similares en otras partes del mundo. El quinto aniversario del 15 M se celebró el fin de semana en alrededor de 500 ciudades de 25 países (la mayor parte europeas, pero también de Estados Unidos, Australia, Filipinas e incluso Chile), y hubo una delegación de los protagonistas de La Nuit Debout en la madrileña Puerta del Sol, así como ha habido intervención de los “15 mayistas” españoles en distintas expresiones de la revuelta francesa. “Ellos tienen millones, nosotros somos miles de millones”, fue el lema común de la conmemoración.


***


Desde aquel 31 de marzo, miles de ciudadanos, fundamentalmente jóvenes militantes de asociaciones, trabajadores precarios, gremialistas, también extranjeros indocumentados, invadieron la céntrica plaza parisina, ocupándola masivamente de día, y luego, por las noches, con acampadas. Desalojados, a menudo violentamente, por la policía, vuelven una y otra vez. Ya llevan más de un mes y medio en ese ida y vuelta. Han creado incluso su propio calendario, en un guiño a los revolucionarios de 1789, y hablan de 32 de marzo, 33 de marzo, 34 de marzo, etcétera. Es un movimiento asambleario, muy similar en ese plano a lo que fuera el 15 M, y está atravesado por tensiones del mismo tipo.


La ley de trabajo elaborada por la ministra Myriam El Khomri y fuertemente respaldada por el primer ministro, Manuel Valls, un “social liberal” partidario de cambiarle el nombre al Partido Socialista, ha logrado unir en su contra a distintos sectores hasta el momento dispersos, al proponer una flexibilización que no se había animado a impulsar la derecha: la reforma dispone que las jornadas laborales puedan durar hasta diez e incluso 12 horas en función de la necesidad de las empresas, suprimirá o disminuirá el pago de horas extra, privilegiará los acuerdos por empresa en vez de las negociaciones colectivas, dará mayores facilidades para despedir trabajadores “excedentarios”. Y así. Una reforma “radical” que entronca con lo exigido por la Comisión Europea a los países con legislaciones más garantistas, de cara, entre otras cosas a la armonización “por abajo” que se impondrá en caso de firmarse el tratado transatlántico de libre comercio entre Washington y Bruselas.


Aquel 31 de marzo el economista y sociólogo Frederic London, director de estudios en el Centro Nacional de Investigación Científica e investigador del Centro Sociológico Europeo, uno de los referentes intelectuales de La Nuit Debout, saludaba la involuntaria contribución de los gobernantes socialistas al movimiento: “Nunca tendremos cómo agradecer a François Hollande, Manuel Valls y Myriam El Kohmri la oportunidad que nos dieron de hacer converger todas nuestras luchas”, dijo.


En un artículo publicado recientemente en el diario en la web Mediapart, el filósofo Jacques Rancière, autor de libros como La palabra obrera, La noche de los proletarios y La filosofía y sus pobres sostuvo que de todas maneras no se le debe pedir mucho a un movimiento que dada su espontaneidad y juventud evoluciona de una manera poco ordenada y en direcciones todavía no muy claras.


La heterogeneidad de la convocatoria, la horizontalidad de la organización, el asambleísmo, la independencia política, han sido puntos de acercamiento básicos entre los dos movimientos surgidos con un lustro de diferencia a un lado y otro de los Pirineos. El 15 M y La Nuit Debout nacieron además bajo gestiones socialistas (de José Luis Rodríguez Zapatero y de Hollande), desafiando a las izquierdas tradicionales en el terreno de lo social y proponiendo “nuevas formas de hacer política”. También vieron la luz en coyunturas parecidas: Zapatero acababa de anunciar una dura política de recortes y una reforma laboral, más o menos en la misma línea que Hollande. En España el 15 M fue de todas maneras “tolerado”, y se debió esperar bastantes meses –hasta la instalación del gobierno de Mariano Rajoy– para que la criminalización de la protesta fuera una constante. La reacción francesa ha sido mucho más dura.


VIOLENCIA.


En la tarde del martes 10, una decena de días después de multitudinarias concentraciones obreras con motivo del Primero de Mayo en las que convergieron representantes de La Nuit Debout, miles de personas se congregaron en las afueras de la Asamblea Nacional para protestar ante la inminente aprobación de la ley de reforma laboral. El gobierno acababa de anunciar que recurriría a un artículo de la Constitución que autoriza la aprobación de proyectos de ley sin discusión parlamentaria, una disposición que unos años antes tanto Hollande como Valls consideraban antidemocrática y decían que debía ser eliminada. Pero la división interna de los socialistas, muchos de cuyos diputados calificaron a la reforma laboral como “de cuño neoliberal”, forzó al gobierno a recurrir a ese artículo para obligar a la bancada a votar unificada.


Ese 10 de mayo tuvo pues lugar una concentración pacífica, convocada por los colectivos animadores de La Nuit Debout, sindicatos y diversas fuerzas de izquierda, en las cercanías de un parlamento rodeado de fuerzas de choque de la policía con carros lanza agua. A pesar de que los manifestantes se mantuvieron tranquilos, parados detrás de sus pancartas o sentados con las manos levantadas, las fuerzas policiales los gasearon y persiguieron por las calles aledañas. Testigos dijeron haber visto a policías marchar al trote golpeando sus cachiporras contra los escudos, como si se tratara de militares. Lo cierto es que estas escenas se vienen repitiendo en Francia ante cada protesta social de cierta envergadura. El “estado de urgencia” vigente desde los atentados del 13 de noviembre, que ha sido renovado dos veces, es la excusa utilizada por el gobierno para justificar la actitud policial. Pero los excesos han sido casi que la norma. El 17 de diciembre, antes del nacimiento de La Nuit Debout, la policía había quebrado un tabú: reprimir a estudiantes dentro de un recinto universitario, cuando las fuerzas antidisturbios ingresaron a la Universidad de París I, golpeando y deteniendo a los jóvenes. Un día después, una marcha en solidaridad con los detenidos culminó con nuevos abusos policiales documentados por filmaciones. El grupo Defensa Colectiva (Defcol), integrado por abogados “comprometidos”, viene denunciando la violencia y la arbitrariedad de las intervenciones policiales en los conflictos sociales, empleadas a repetición en el caso de La Nuit Debout, por ejemplo para desalojar la plaza. El colectivo registra más de 300 detenciones por motivos políticos y en torno a 2 mil allanamientos de domicilios de militantes sociales, incluidos los de liceales menores de edad, entre diciembre pasado y este mes de mayo.


EXTENSIÓN.


A priori, el 15 M parece haber sido un movimiento mucho más espontáneo que La Nuit Debout, con un tiempo de gestación y permanencia en la plaza más corto (alrededor de un mes duró la ocupación de la Puerta del Sol) pero con estructuras que se definieron de una manera más concreta y una comunicación encauzada sin mayores dificultades. A La Nuit Debout le cuesta, todavía, extenderse más allá de algunas categorías y tener el carácter masivo que fue asumiendo el movimiento español. Le cuesta, por ejemplo, trascender hacia las periferias urbanas populares, cargadas de inmigrantes, y ese “déficit” ha sido una de las discusiones más reiteradas en filas del movimiento. La otra: el vínculo con los trabajadores sindicalizados, promovido expresamente por alguna de sus corrientes, y rechazado también expresamente por otra, que ve en las dirigencias sindicales a aliados de la preservación del sistema. De hecho, si bien La Nuit Debout comienza a definir estructuras mínimas, aún esta tarea le resulta complicada a la hora de concretar las ideas en acciones. La propia represión le ha hecho reconcentrarse, obligándola a destinar tiempo y recursos a la “interna” y a pensar formas de resistencia a los embates policiales, que provocan un desgaste difícil de superar.


Pero quizás la más importante de las diferencias entre el movimiento español y el francés tenga que ver con el después, y en particular con su relación con la política partidaria. En España, el 15 M surgió desafiando a los partidos –a todos–, y en las acampadas de la Puerta del Sol no se aceptaba la presencia de dirigentes políticos, del grupo que fuera. Esa, y el rechazo a los liderazgos “personalistas”, es una condición casi unánimemente aceptada por los 15 mayistas. Unos pocos meses después, de las filas del 15 M nacía Podemos, con la intención de “asaltar las instituciones” y articulado en torno a la figura de un fuertemente mediático dirigente, como Pablo Iglesias. En Francia, si bien La Nuit Debout se plantea como un movimiento horizontal donde nadie se siente representado por el otro y hasta los responsables de las distintas comisiones internas son rotativos, desde un comienzo la presencia de dirigentes políticos y sindicales ha sido aceptada. En la Plaza de la República se pueden ver por ejemplo puestos de las Juventudes Comunistas, del Nuevo Partido Anticapitalista y de la Francia Insumisa, un grupo liderado por el ex candidato presidencial del Frente de Izquierda Jean-Luc Mélenchon. Por ahí han pasado además referentes de distintas tendencias de la izquierda europea, incluido el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis. En los debates que se arman por las noches –sobre precariedad, inmigración, refugiados, el Ttip, derechos civiles, violencia social, consumo, etcétera–, el del futuro del movimiento, su ampliación y hacia dónde ir, es de los que más caldea los ánimos...



(No) Futuro


El 20 de abril tuvo lugar en la Bolsa del Trabajo de París, a muy poca distancia de la Plaza de la República, una discusión sobre el futuro de La Nuit Debout. La convocó el equipo del diario Fakir, dirigido por el cineasta François Ruffin, realizador de Merci, patron!, la película símbolo del movimiento (véase recuadro), y dos de las comisiones de los movilizados (Convergencia de las Luchas y Huelga General). El objetivo de los convocantes era claro: “inyectar política en algo que se ha ido transformando en un ágora gigante” algo descosida, según resumió una cronista del diario digital Médiapart. Ruffin dijo entonces, y lo planteó nuevamente algunas semanas después, que si el movimiento no busca confluir con los sindicatos obreros se agotará en sí mismo. “Con La Nuit Debout ya respiramos mejor. Emociona, pero necesitamos un plan de batalla, una maduración política y eso vendrá de la mano de la confluencia con los sindicatos.” Entre los 350 participantes que se sucedían en la tribuna estaba Serge Halimi, director de Le Monde Diplomatique, para quien el movimiento francés debe evitar caer en la deriva en la que cayó el neoyorquino Occupy Wall Street, que “se enamoró de sí mismo” y murió de narcisismo. “Hay que trascender las luchas reivindicativas y la crítica para inscribir al movimiento en el largo plazo una vez que las manifestaciones y la ocupación decaigan”, declaró Halimi, que propuso a los nocheros franceses vincularse a la resistencia al Ttip, tanto o más “peligroso” que la reforma laboral de Hollande, para darle globalidad a un movimiento que “necesariamente debe tener una dimensión transfronteriza”. Pero entre los asambleístas de la Bolsa del Trabajo la idea que resonó con más fuerza fue la de ir preparando una huelga general. Según otro portal, Rue 89, alguien hizo referencia a que le alegraba que “algunas buenas consignas de los años setenta, como la de la unidad obrero-estudiantil, volvieran al centro de la escena, aunque también reconoció que los eventuales actores de esa deseada unidad son hoy muy distintos a lo que eran hace cuarenta años. Eso dificulta en mucho las cosas y crea malos entendidos mayores aun que los que había en los setenta”.


Pero si “malos entendidos” hay entre los jóvenes de las plazas –aun entre aquellos más afines a buscar la confluencia– y los sindicatos, qué decir de los que existen entre esos jóvenes y los habitantes de las ciudades periféricas, fundamentalmente los “no blancos” de piel, que tienen la sensación de que los rebeldes de La Repúblique no pasan de ser “unos pocos miles de hijos malhumorados o más o menos marginales de la pequeñoburguesía urbana, intelectual y blanca parisina”, según dijo en otra reunión una militante barrial de origen árabe. Ruffin reconoce la realidad de ese “muro” y es una de sus “obsesiones” destruirlo, pero no son pocos los colectivos de los barrios periféricos que sostienen que las buenas intenciones son una cosa y la realidad otra. “La izquierda de la izquierda hace años que admite su distancia con los jóvenes de los barrios populares, pero nada hace en los hechos para que nos sintamos atraídos hacia un movimiento como este”, sostiene por ejemplo la militante antirracista Sihame Assbague. Mohamed Mechmache, presidente de una asociación que forma parte de un colectivo de 200 grupos barriales (Pas Sans Nous, “No sin nosotros”), reclama que se los escuche “en serio”. “Ustedes se dicen indignados. Nosotros estamos indignados hace añares”, declaró en una reunión convocada por La Nuit Debout. “Más de treinta años llevamos los barrios populares en estado de emergencia. No se nos aplica el derecho, y los jóvenes de buena familia no se imaginan la violencia y la opresión escandalosa que vivimos en nuestros barrios”.


Daniel Gatti

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Nuit Debout, el capitalismo y la ideología

Quizá lo más notable del movimiento Nuit Debout (noche de pie) es su esfuerzo de volver a hablar de los conflictos a partir de sus (verdaderas) causas económicas, sociales y políticas –al contrario de las “explicaciones” dominantes que parten de lo cultural, racial o religioso–, algo que ya estuvo presente en Europa al inicio de la crisis, pero que quedó desplazado por la contraofensiva ideológica de la reacción que valiéndose de algunos acontecimientos (atentados terroristas, crisis de los refugiados) y fomentando los discursos de “islamofobia” y “terror”, pretendía traer al sistema de vuelta a las “tierras seguras”.

2) Este esfuerzo es aún más notable en la medida en que se da durante el aún vigente “estado de excepción” instaurado tras los atentados yihadistas en París (13/11/15), algo que no le impidió desafiar las narrativas de “guerra” y “miedo”, desplazar al “islam radical” como el “enemigo principal” –un combustible para la xenofobia y la extrema derecha y un afán sistémico de estabilizarse mediante el “fascismo”– y poner en su lugar al capitalismo, provocando nerviosismo en la burguesía francesa.


3) En este sentido, la presentación de la neoliberal “reforma” laboral –el catalizador del movimiento– en un clima de “choque”, militarización y vigilancia masiva confirma tanto la clásica fórmula de Naomi Klein sobre la diseminación del neoliberalismo, como el grado de penetración del “socialismo” francés por esta ideología que bordea la “orwellización” (cuando las palabras llegan a significar su opuesto): “trabajar el domingo es más libertad (¡sic!) y la izquierda debe apoyar más libertad” (E. Macron, ministro de economía); “el país necesita más flexibilidad y competividad y yo apoyo esta ley porque soy persona de izquierda (¡sic!)” (M. El Khomri, ministra de Trabajo).


4) Frédéric Lordon: “en el sistema de ‘compartimientos’ la sociedad oculta la continuidad entre futuros y actuales trabajadores; los estudiantes –de los que muchos serán sólo precarios– son ‘formateados’ para entrar al mercado laboral, tomar sus créditos y jamás conocer a un obrero” (asamblea en Tolbiac, 30/3/16). Si bien la “unión” también es necesaria para su funcionamiento, lo único que el sistema es capaz de ofrecer son “espectáculos reaccionarios”, como el llamado de Hollande a la “unión nacional” tras los ataques terroristas ( El País, 18/11/15); la unión verdadera –“convergencia” de jóvenes, obreros y habitantes de banlieues, un postulado de Nuit Debout– es su pesadilla.


5) Desde sus inicios, el movimiento fue víctima de un “apagón informativo”: algunos de los grandes medios no le dieron ninguna cobertura, otros seguían el guión de tres pasos: “ignorar/desprestigiar (por ‘incoherente’, ‘disperso’, ‘violento’)/volver a ignorar” ( Counterpunch, 6/5/16); pero tiene razón Lordon: “no se puede mantener por siempre a la sociedad con policía, medicamentos recetados y BFM tv (un popular canal derechista de información). Llegará el momento en que la gente levantará cabeza...” (asamblea en Place de la République, 9/4/16).


6) El contrataque ideológico no se hizo esperar: Alain Finkielkraut, principal moralista de derecha, uno de los “nuevos filósofos” –después de que fue abucheado y expulsado de una de sus reuniones (16/4/16)– acusó a Nuit Debout de “querer matar el espíritu del ‘11 de enero’” (fecha de la gran marcha encabezada por Hollande tras los ataques a Charlie Hebdo): “en 2015 Francia descubrió un terrible enemigo: el islam radical. Una brecha se abrió en la antigua visión progresista de la historia. Y Nuit Debout tapa esta brecha: el islam desaparece y el enemigo vuelve a ser la dominación, la burguesía, el capitalismo y el estado policial” ( Europe 1, 4/5/16). ¡Esta justamente era la idea!


7) Mientras para algunos la inclusividad y “rechazo a definirse ideológicamente” son ventajas de Nuit Debout, esta “vaguedad” es también su limitación; más allá de los efectos prácticos para su funcionamiento, surgen dudas (E. Sader, Counterpunch, 22/4/16): ¿en qué medida un movimiento con fuertes corrientes liberales-culturalistas y keynesistas-reformistas podrá significar una diferencia frente a la demás (desacreditada) izquierda? La respuesta puede estar en los hechos y en su “‘potencialidad’ de ir más allá de las luchas puramente defensivas” (F. Lordon, The Jacobin, 4/5/16).


8) Si bien la “unión nacional” fue un intento de resucitar la lógica de union sacrée –“tregua política” durante la Primera Guerra, en que la izquierda (con excepciones como la de Jean Jaurès) cerró filas con el gobierno en nombre del “patriotismo”– el asalto a Code du Travail (aparte de sus fines explícitos) fue una “reacción” a su fracaso, evidenciado por nuevos focos de descontento “de abajo” –acciones de solidaridad con los refugiados en Calais, ocupación de terrenos para el aeropuerto en Notre-Dame-des-Landes– y una ofensiva para sofocar las alternativas y la esperanza.


9) Jacques Rancière: “Los gobernantes no sólo quieren que el trabajo sea más barato. Quieren que deje de ser lo que fue por casi dos siglos: espacio de lucha y poder común. Quieren que no haya nada más frente al poder dominante que individuos con su ‘capital humano’. De una ley a otra no sólo producen ‘instrumentos de poder’, sino también ‘de resignación’, haciéndonoscreer que luchar no sirve y el mundo en que vivimos es elque merecemos. Hoy mis pensamientos están con los que decidieron demostrar que merecen otro mundo” (carta a los ocupantes de Tolbiac, Verso blog, 1/4/16).


10) Para Lordon –que en su Willing slaves of capital (2014) rescatando a Spinoza trata de responder a una ingenua (al parecer) pregunta: “¿por qué una gente trabaja para la otra?”–este “otro mundo” empieza con: a) darnos cuenta de que el trabajo asalariado –“raíz de la ‘desigualdad política’ en el capitalismo”– es “una relación de ‘chantaje’, en que uno es forzado a doblegarse”, y que aprender a llamarlo así, “más allá de las fachadas ideológicas del neoliberalismo”, es “el camino a la liberación” (reunión en la Bolsa de Trabajo, 20/4/16); y b) contestar a otra pregunta (el “criterio fundamental que ayuda a ‘decidirse’”): “entre los dueños del capital y los trabajadores, ¡¿quién necesita más a quién?!” (Tolbiac, 30/3/16).


*Periodista polaco

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Lunes, 25 Abril 2016 15:15

Juventud al borde del suicidio

Juventud al borde del suicidio

Desempleo, pobreza, falta de oportunidades para cursar estudios secundarios y superiores, delincuencia, violencia y suicidios hacen parte de los principales indicadores que caracterizan a los jóvenes, tanto en América Latina y el Caribe (AL-C) como en Colombia en particular. Los últimos informes de la Cepal, del Banco Mundial (BM) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) así lo indican. Más de 20 millones de personas entre los 15 y 24 años ni estudian ni trabajan. Conforme pasa el tiempo cada vez son más jóvenes quienes ven en el suicidio la única forma de solucionar sus problemas; apareciendo ésta (con una tasa de suicidio de adolescentes que alcanza el 5 por cada 100 mil jóvenes) como la segunda causa de muerte entre los jóvenes latinoamericanos después de los accidentes de tránsito.

Si bien el escritor, novelista, historiador y filósofo británico H. G. Wells (1866-1946) jamás desistió como socialista que era en su intento de promover un mundo más justo y solidario, su último ensayo “El destino del homo sapiens” (1939) está marcado por un pesimismo fruto de contemplar una humanidad que, por ambición y odio, se destruye a sí misma. Una de las tres clases de fuerzas identificadas por Wells, tendientes a provocar una crisis de violencia frenética sin ningún objetivo razonable, consiste en “el exceso relativo de jóvenes desocupados”.

Wells contó con el talento necesario para vaticinar el conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y 1945. Pronosticó que “el estrato de la población en edad de combatir, jóvenes principalmente, caerá en los campos de batalla, quedará mutilado, será envenenado o afectado mentalmente. Después aparecerá una generación mal nutrida, deficientemente educada, desmoralizada y mentalmente deformada; los esfuerzos inherentes a la preparación bélica, la presión, el ruido y el desorden del conflicto no permitirán un crecimiento normal. Se habrán desperdiciado para siempre grandes reservas de energía”. No se equivocó, la Segunda Guerra Mundial arrojó un total de 70 millones de víctimas entre combatientes y población civil.

Pasados los años la juventud no corre con mejor suerte. La situación es tal que el suicidio surge como una alternativa ante las condiciones de vida que enfrentan, el poco sentido que le encuentran a su existencia y el oscuro futuro que ven ante sí.Los suicidios se cobran un costo alto. De acuerdo con estudios de la OMS, más de 800.000 personas mueren cada año en el mundo por esta causa, registrada como la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad. Hay indicios que por cada suicidio posiblemente más de otras 20 personas intentaron igual camino.


En Colombia esta realidad no es diferente. En la última década se presentaron 18.336 suicidios, con promedio de 1.833 casos por año y una tasa promedio anual de 4,1 casos por 100.000 habitantes. La mayor tasa se presenta en los grupos de 20 a 24 años de edad; ésta es de 6,5 suicidios por cada 100.000 jóvenes (Ver recuadro).

 

Diagnósticos


De acuerdo con un estudio adelantado por el BM, en América Latina uno de cada cinco jóvenes ni estudia ni trabaja. Estos son llamados comúnmente “ninis”. Más de 20 millones de personas entre 15 y 24 años de edad viven en estas condiciones; además, el problema de los “ninis” ha demostrado ser muy persistente y creciente .

¿No hay cama para tanta gente? En el transcurso de tres generaciones, la población de Latinoamérica y el Caribe (AL-C) se multiplicó por 3,8 veces: en 1950 sumaba 169 millones de habitantes; en 2015 aumentó a 635 millones. En el conjunto de AL-C, el 25,6 por ciento de la población se encuentra en el rango de 15 a 29 años de edad; esto es, actualmente hay 163 millones de jóvenes (cuadro 1).

En AL-C la tasa de desempleo, que a partir de 2010 se había recuperado de manera vertiginosa de su incremento en 2009, de nuevo creció hasta alcanzar en el año 2015 un 6,6 por ciento; lo que representa un incremento del número de desocupados urbanos alrededor de 1,5 millones de personas, principalmente jóvenes, llegando a un total de 14,7 millones en AL-C.

En paralelo, la caída de la pobreza se frenó a partir de 2012 y la pobreza extrema (indigencia) vuelve a crecer debido, de una parte, al aumento del costo de los alimentos que es superior a la inflación general y, de otra, al deterioro del mercado laboral y a la reducción en el gasto público social. De acuerdo con el informe del panorama social de la región en 2015, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el número de personas en situación de pobreza creció en alrededor de dos millones en 2014 en comparación con 2013, alcanzando 168 millones de personas, 70 millones de los cuales estaban en la indigencia. En 2015 la tasa regional de pobreza aumentó a 29,2 por ciento de los habitantes de la región (175 millones de personas) y la tasa de indigencia a 12,4 por ciento (75 millones de personas) .

El deterioro que muestran los indicadores sociales en la región afecta adversamente a los jóvenes, una alta proporción de los cuales se encuentra en una penosa situación, sin esperanza de redimir. Redimir, según el Drae, hace referencia al poner término a algún vejamen, penuria u otra adversidad o molestia. A continuación se describe esta situación juvenil en AL-C, con base en estadísticas de la Cepal.

 

 Educación

 

AL-C registra avances en cuanto a los niveles de escolaridad: en 2013, el 92 por ciento de la población entre 15 y 19 años de edad había concluido la educación primaria; en la secundaria la cifra se había elevado del 37 por ciento en 1997 al 58 por ciento en 2013, considerando a los jóvenes en edad de término de dicho nivel.

Sin embargo, la situación socioeconómica de los jóvenes muestra amplias brechas educativas por nivel de ingresos, particularmente en la educación secundaria y postsecundaria. Un 80 por ciento de los jóvenes de 20 a 24 años del quintil más rico había concluido la secundaria en 2013, mientras que en el quintil más pobre esta tasa solo llegaba a 34 por ciento. En la educación postsecundaria, la brecha es apreciablemente mayor: en 2013, el porcentaje de población con ese nivel educativo alcanzó un 46 en el quintil más rico, mientras que en el quintil más pobre fue de apenas un 4 por ciento (Cepal, 2016).

 

Existe una alta heterogeneidad entre los países en lo referido a la tasa neta de matrícula en secundaria. El promedio en AL-C para el año 2012 es de 73 por ciento. El intervalo en la cobertura de la educación secundaria registra una tasa neta mínima de 47 por ciento en Guatemala y una máxima de 89 por ciento en Argentina (gráfico 1).

 

Trabajo

 

El trabajo es la llave maestra para la igualdad, eje de la integración social y económica, y mecanismo fundamental de construcción de autonomía, identidad, dignidad personal y ampliación de la ciudadanía. El 80 por ciento de los ingresos totales de los hogares latinoamericanos proviene del trabajo; por lo tanto, es el principal motor para la superación de la pobreza y el acceso al bienestar y a la protección social. Sin embargo, el mundo del trabajo también puede producir y exacerbar desigualdades (Cepal, 2016, p. 31).

Respecto al desempleo, existen en AL-C diferencias importantes en función de la condición etaria. La tasa de desempleo de la población joven es siempre superior a los promedios nacionales. Para el año 2011 en AL-C, en el intervalo de 15 a 24 años de edad, era de 14 por ciento (la tasa promedio de desempleo global era de 6,7%) y Colombia, con un desempleo juvenil del 22 por ciento batía récord en la región, mientras Bolivia, con 6 por ciento resgistraba el mínimo (gráfico 2).

 


De otra parte, el 5,1 por ciento de los jóvenes latinoamericanos estudia y trabaja simultáneamente. En Paraguay el 9,1 por ciento de estos realiza esta doble actividad de manera simultánea; el nivel más bajo se registra en Chile con el 3 por ciento (cuadro 2).

Las personas ocupadas en sectores de baja productividad en general se caracterizan por tener una inserción laboral precaria e inestable, que conlleva un escaso acceso a las prestaciones de la protección social (como pensiones y salud) y bajos ingresos laborales. En períodos de alto desempleo o de crisis económica, estos trabajadores tienen una elevada probabilidad de caer en situación de pobreza. En AL-C uno de cada tres jóvenes trabajadores se encuentra insertado en empleos de baja productividad; Chile registra el nivel más bajo con el 14,9 por ciento y Colombia el más alto con el 62,3 por ciento (cuadro 3).

 

 

“Ninis” y violencia en AL-C

 

De acuerdo con el estudio del BM “Ninis en América Latina” este fenómeno tiene dos implicaciones graves para el desarrollo, estabilidad y sostenibilidad de la región:

i) Contribuye a la transmisión intergeneracional de la desigualdad. Casi el 60 por ciento de los “ninis” de la región provienen de hogares pobres o vulnerables localizados en el 40 por ciento inferior de la distribución del ingreso y el 66 por ciento de los “ninis” son mujeres. Este desequilibro, junto con el efecto negativo de largo plazo que el ser “nini” tiene sobre el desempeño en el mercado laboral, tiende a perpetuar la transmisión de la disparidad de género y de ingresos de una generación a la siguiente, obstruyendo la movilidad social y la reducción de la pobreza en la región;

ii) En algunos contextos, está vinculado a la delincuencia y a la violencia. En Colombia, México y América Central, donde la proporción de “ninis” está por encima del promedio regional, el problema se agrava por la presencia generalizada del crimen organizado. En estos entornos, el problema de los ninis está vinculado al crimen y a la violencia, lo que aumenta los riesgos para los jóvenes y la sociedad en su conjunto.

El 29,5 por ciento de los jóvenes entre 15 y 24 años de edad no estudia ni trabaja en AL-C; esto representa, en cifras absolutas 32 millones, según datos de la Cepal (cuadro 4). El número de “ninis” supera en 1,6 veces al estimado en el estudio del BM; hecho que se explica porque la población de referencia o intervalo etario es más amplio en la Cepal (15-29 años) que el estudio del BM (15-24 años). El porcentaje más alto de “ninis lo tiene Chile con el 34,2 por ciento; el más bajo corresponde a Bolivia con el 17,6 por ciento. Además, Chile es el país que ostenta uno de los mayores aumentos en la tasa de suicidios en el mundo, sólo superado por Corea del Sur; en particular, según cifras del ministerio de Salud, si en el 2000 se suicidaban cuatro de cada 100 mil personas entre 10 y 19 años, esa cifra en 2010 creció a ocho y se estima que para 2020 se llegará a 12 suicidios por cada 100 mil jóvenes.

Según el estudio del BM, el perfil típico del “nini” en América Latina es una mujer que no ha terminado la educación secundaria y vive en un hogar urbano pobre o vulnerable. Las mujeres representan dos tercios de la población “nini” de la región y en este grupo el factor de riesgo más importante asociado a la condición de “nini” es el matrimonio antes de los 18 años y el embarazo durante la adolescencia. Normalmente el camino que lleva a ser “nini”, sobre todo entre hombres, es la deserción escolar temprana para empezar a trabajar, seguida del desempleo. Al abandonar la escuela antes de terminar el bachillerato, los jóvenes por lo general carecen de las habilidades necesarias para conseguir un trabajo en el sector formal, por lo que en la mayoría de los casos se conforman con empleos temporales e inestables en el sector informal. Una vez que pierden estos puestos de trabajo nunca regresan a la escuela.

El estudio del BM concluye que hay dos conjuntos principales de políticas para reducir la proporción de “ninis”: i) evitar el abandono escolar de los jóvenes, es decir, reducir el flujo de nuevos “ninis”, ii) insertar al mercado laboral a los jóvenes que ya son “ninis”.

En relación al problema creciente de los suicidios de jóvenes, la OMS afirma que estos son prevenibles; para que las respuestas nacionales sean eficaces, es necesaria una estrategia integral y multisectorial de prevención. Algunos elementos clave del desarrollo de una estrategia nacional de prevención del suicidio en jóvenes deben incluir no solo el sector de la salud sino también los de la educación, el empleo, el bienestar social y la justicia, entre otros.

En definitiva, un cambio radical de política y modelo de desarrollo, lo cual no es perceptible por parte alguna.

 

Juventud "ninis", trabajo y violencia en Colombia

 

La realidad de la juventud en nuestro país es grave. El vacío existencial y la desesperanza son sus consecuencias; y con éstas el aumento de suicidios entre personas en las que apenas inician el florecimiento de la vida.

Los datos así lo confirman: durante la última década en Colombia se presentaron 18.336 suicidios, con promedio de 1.833 casos por año y una tasa promedio anual de 4,1 casos por 100.000 habitantes. Para el año 2014 se observó un comportamiento alto de suicidios en el grupo de edad entre los 20 y 24 y entre los 25 a 29 años (277 y 237 casos respectivamente); el mayor número de casos ocurrió en hombres en el grupo etario de 20 a 24 años (235 casos) y en mujeres entre los 15 a 17 años (48 casos); la mayor tasa por 100.000 habitantes (6,5) se presentó en los grupos de 20 a 24, muy por encima de la tasa nacional.

 

Política económica y social fallida

De acuerdo con la Ley 1622 de 2013, en Colombia se entiende por joven la persona entre 14 y 28 años de edad. Según el Dane, el total de población en edad de trabajar en el país es de 37,6 millones de personas; los jóvenes representan el 32,1por ciento de esa población, esto es, 12,1 millones.

Puntualicemos. La tasa global de participación (Tgp) es la relación porcentual entre la población juvenil económicamente activa y la población juvenil en edad de trabajar; este indicador expresa la presión que hacen los jóvenes en el mercado laboral. Para el trimestre móvil noviembre 2015 - enero 2016 esta tasa fue de 60 por ciento; la tasa de ocupación se ubicó en 50,5 por ciento y la tasa de desempleo fue 15,7 por ciento (equivalente a 1,2 millones de jóvenes). La tasa de desempleo de las mujeres jóvenes fue 22,3 por ciento, y la de los hombres jóvenes 10,9 por ciento. El 40,0 por ciento de la población de 14 a 28 años correspondió a población económicamente inactiva, equivalente a 4,8 millones de jóvenes.

Con relación a los jóvenes trabajadores insertados en empleos de baja productividad, según estadísticas de la Cepal, estos suman cerca de 3,8 millones, en términos porcentuales el 62,3 respecto al total de jóvenes ocupados.

Hay más. De acuerdo con las estadísticas de la Cepal, el porcentaje de jóvenes que en América Latina no estudian ni trabajan, “ninis”, es de 29,5. En Colombia éstos representan el 28,3 por ciento, esto es, 3,4 millones respecto al total de aquellos que están en edad de trabajar. La proporción de ninis varía mucho entre los distintos países de la región. Las cifras absolutas más altas de ninis, según el Banco Mundial, se encuentran en Brasil, Colombia y México, principalmente porque estos países tienen las poblaciones más grandes de la región.

 


Juventud y violencia en Colombia, 2014

 

En el Reporte Mundial sobre Violencia y Salud (Rmvs) se define a la violencia como el “Uso intencional de la fuerza o poder físicos, amenazante o real, en contra de uno mismo, de otra persona o en contra de un grupo o comunidad, que resulte o tenga una alta posibilidad de resultar en heridas, muerte o daño sicológico, disfunciones o privaciones”. La violencia es un azote ubicuo que desgarra el tejido comunitario y amenaza la vida, la salud y la felicidad de las personas.

Durante el año 2014, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses recibió 25.225 casos por muertes violentas. Estas muertes se clasifican en homicidios, suicidios, muertes accidentales de transporte, otras muertes accidentales, e indeterminadas. El homicidio ocupa el primer lugar con 12.626 muertos equivalente al 50,1 por ciento del total de casos. Transporte, accidentes y suicidio, como manera de muerte, aumentaron globalmente para el año 2014 en un 3,1 por ciento frente al año 2013.

Otros indicadores. El Avpp indica el número de años potenciales de vida perdidos e ilustra cómo a través de la muerte de personas jóvenes o fallecimientos prematuros la sociedad sufre una pérdida. En el año 2014 los años de vida potencialmente perdidos (Avpp) fueron de 900.878 años; el grupo etario donde se concentra mayor número de años de vida potencialmente perdidos es entre los 20 a los 24 años con un 22,2 por ciento del total de Avpp.

 

 

Durante 2014, en Colombia, según cifras generadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se registraron 12.626 homicidios, obteniéndose así una tasa de 26,5 por cada 100.000 habitantes. Dentro de este contexto de violencia, el 90,8 de las víctimas fueron hombres (11.440 casos), siendo la víctima principal dentro de este tipo de muerte. El 60,5 por ciento de las víctimas se concentró en personas entre los 20 y 39 años, similar a años anteriores. Respecto a la escolaridad de las personas fallecidas por homicidio, no logran superar en su mayoría la educación secundaria y la circunstancia del hecho se acrecienta debido a la violencia interpersonal generada por ajuste de cuentas, riñas, intervención legal y embriaguez.

 

El fenómeno de la violencia interpersonal no es ajeno al país. Durante el año 2014 se realizaron 134.552 peritaciones por violencia interpersonal. La tasa por 100.000 habitantes fue de 282,3, con 379,1 lesionados por cada 100.000 hombres y 187,9 lesionadas por cada 100.000 mujeres. Los jóvenes son las víctimas principales de la violencia interpersonal; durante el 2014 el 50 por ciento de las víctimas tenía 27 años o menos, siendo más frecuente la victimización a la edad de 17 años o en el intervalo entre los 20 y 24 años de edad. La conducta violenta en los jóvenes puede ser explicada por la exposición a fenómenos violentos en la infancia, o por tener familiares miembros de pandillas o dedicados a actividades delictivas. En el 2014 se observó que 45 por ciento de los lesionados tan solo habían cursado el nivel básico de instrucción.

En el año 2014 el sistema médico-legal colombiano reportó una tasa de mortalidad por suicidio de 4,3 casos por cada 100.000 habitantes, similar a la reportada durante los últimos 9 años. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses durante el año 2014 realizó 1.878 necropsias debidas a suicidio. En cuanto a la escolaridad de la víctima, continúa predominando la escolaridad básica primaria y secundaria tanto en hombres como mujeres, con 39,8 por ciento y 39,4 por ciento de los casos respectivamente.

En estas condiciones, levantar las banderas de los jóvenes, abrir espacios de vida y de realización, es una obligación de cualquier proyecto de país que de verdad pretenda darle un giro radical a la realidad aquí reseñada. Los “ninis” deben dar paso a los “sísí”.

* Economista, filósofo, integrante del Consejo de redacción periódico desdeabajo.


1 Rafael de Hoyos; et alt; (2016). Ninis en América Latina. Banco Mundial, Washington, p. 1.
2 Cepal; (2016). Panorama Social de América Latina, Chile, pp. 9-13.

 

 

 

Publicado enEdición Nº223