En Bogotá no para el asesinato de jóvenes

La acción criminal contra los jóvenes no encuentra límite en Bogotá. Durante el año 2014 los sicarios asesinaron 215, de ellos 72 en la localidad de Ciudad Bolívar.

Los informes de la Policía y otras instituciones de control reportan estos crímenes, entre otros factores, como venganza o control del territorio –dominio de 'ollas'. La sensación que generan los mismos hechos entre amplios sectores juveniles, en el conjunto urbano como en la localidad en cuestión, es de zozobra y temor a ocupar las calles.

En efecto, un informe de estos organismos describe así esta realidad: "A lo largo del 2014 se presentaron 215 asesinatos por sicariato que tuvieron relación directa con el posicionamiento del microtráfico en barrios de 6 localidades: Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Bosa, Usme, Engativá y Suba respectivamente cuya causa principal fue la venganza1", y continúa "[...] los conflictos [...] se presentan entre los poderes mafiosos por testaferrato y disputa minera de territorios luego de la muerte de Víctor Carranza".

Asesinatos y violencia que desune. No es extraño, por tanto, la desconfianza reinante entre jóvenes en distintos barrios populares de Bogotá. No es casual el temor. Y éste, además de la desunión y la demanda de más presencia policial, cámaras de control, alarmas, cuadrantes de seguridad, etcétera, hace parte de las pretensiones y de los logros de quienes temen la protesta juvenil, sectores del poder colombiano que desde siempre han estimulado el consumo de alcohol o de sustancias psicoactivas por parte de los potenciales rebeldes. Aunque suene extraño esto es así. Lo fue en Estados Unidos donde con ello controlaron la rebeldía negra en los años 70 del siglo veinte, y lo es entre nosotros donde este tipo de consumo desune, individualiza, confronta, impide que miles de jóvenes centren su rabia en contra de quien les niega un presente de realizaciones.

Estos sectores, como es público, muestran a diario su eficiencia, a través de los reportes de los grandes medios de comunicación, con informes de capturas de jíbaros, el eslabón más frágil y menos importante de la cadena.
Silencio cómplice y acción policial ineficaz. Es conocido en cada barrio el lugar donde está ubicada la olla, pero también es público que en muchas partes sus controladores pasan "la mordida" para que no los persigan. Y todo sigue igual: drogadicción y mercado; juventud y criminalización; acciones delictivas menores e informes constantes de los medios oficiosos de comunicación que recrean la inseguridad ciudadana, ambientando la necesidad de mayor presencia policial y mayor control social.

Duda. El diagnóstico de los asesinatos sucedidos durante el 2014 en Bogotá difiere de un informe privado firmado por Carlos Mario Perea2, construido a partir de un seguimiento de los homicidios cometidos en la ciudad durante 6 años, que indica lo siguiente:

Número de homicidios según tipo de circunstancias. 2005-2011

Fuente: Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Cálculos nuestros.

Es decir, la problemática que padece la juventud no está reducida al consumo y mercadeo de psicoactivos sino que es más amplia y compleja. Al asesinato que los afecta, está determinado por circunstancias de distinto orden, que evidencia que este fenómeno es un mecanismo de control social y que detrás del mismo está la disputa por la misma ciudad. Es decir que con el asesinato, la violencia urbana, se instala una dinámica de control con la cual intimidan, desunen, criminalizan. Y en ese proceder los barrios populares son algunos de los lugares predilectos para operar. El desplazamiento interurbano, como efecto de las rivalidades desprendidas de esta realidad, es otro efecto y manifestación de esta disputa territorial y de este control social.

¿Por qué los barrios populares? Porque en ellos habitan infinidad de desempleados, de inconformes, de rebeldes sin causa, de jóvenes a los cuales el sistema les niega un presente digno. Jóvenes sin futuro, "carne de cañón" de un sistema social inhumano; jóvenes a los cuales hay que impedirles que lleguen a encontrar causa para esa rabia acumulada producto de negaciones y más negaciones. Estamos ante el asesinato como mecanismo de control social, el cual puede tener un primer asidero en la disputa por el comercio de narcóticos pero cuya explicación supera esta realidad.

Para jóvenes pobres: reclutamiento forzoso

Tal realidad también cubre al reclutamiento de jóvenes como fuerza bruta para el Ejército Nacional (ver recuadro), factor ilegal pero que continúan realizando dentro de los sectores populares. Jóvenes humildes, muchos de ellos soporte económico para los adultos de sus hogares, los mismos que por décadas han surtido de "materia prima" a los defensores armados del régimen, así como surtido de "clientela" a las cárceles, otro de los mecanismos de control, colmadas, como lo reconoce cualquier desprevenido, por jóvenes de los sectores populares. Cárceles que, como lo puede reconocer cualquier penalista o estudioso del factor humano, no revitaliza al infractor de las normas vigentes sino que lo destruye, lo convierte en una pieza más del engranaje del crimen, el mismo que como rueda sin fin sirve para hacer más efectivo el control social. Hay que reproducir el miedo, el deseo de protección, pero también hay que reproducir a los potenciales criminales.

Como es vivido, conocido y padecido, lo único que realizan las fuerzas del orden -que más parecen las fuerzas protectoras de los ricos- ante el creciente número de denuncias, son consejos de "seguridad" donde quieren que la misma población ejerza de policía. Buscar la fiebre en las sábanas, esta parece ser la lógica dominante pues las circunstancias estructurales que le dan piso a esta realidad ni siquiera son considerada: una sociedad que le niega el presente y el futuro a sus nuevas generaciones; una sociedad donde los negados de siempre no importan y por tanto son tratados como desechos, como excusa para el control social que garantiza la seguridad de los potentados de siempre.

1 Comunicado de prensa secretaría de gobierno.
2 Resituar la Ciudad: conflicto violento y paz. Instituto de estudios políticos y relaciones internacionales enero - abril de 2013.

Recuadro

Continúan las batidas ilegales en Bogotá

Caso Nº 1
Lugar: Arborizadora Alta Sector Sena (a media cuadra del Centro de Desarrollo Comunitario de la Secretaria Distrital de Integración Social Ciudad Bolívar).
Fecha: Noviembre 23 de 2014
Hora: Entre las 8 y 9 p.m.
Oficial: Ejército Nacional (vestidos de civil).
Procedimiento Ilegal: Durante el desarrollo de los hechos fueron reclutados 30 jóvenes por parte de militares vestidos de civil, quienes con ultrajes los subieron a un camión, el cual toma rumbo hacia el batallón de mantenimiento José María Rosillo, Calle 19 sur Nª 6 40, barrio 20 de julio. A pesar de que varios de los enrolados manifestaron ser estudiantes, la respuesta por parte de sus captores fue el silencio. El 24 de noviembre algunos de estos jóvenes fueron trasladados al batallón de la Avenida Jiménez, y uno de ellos, Santiago Quintero Pulido, estudiante de bachillerato, fue enviado a Saravena –Arauca– lugar en el que ha recibido maltrato físico (tablazos) y permanente maltrato verbal.

Caso Nº 2
Lugar: Corabastos
Fecha: Noviembre 4 de 2014
Hora: 8 a.m.
Oficial: Ejército Nacional
Procedimiento Ilegal: En la primera semana del mes de noviembre es detenido Kevin Alexander Chavarro Martínez citándolo para comparecencia de reclutamiento en el Distrito Militar Número 3 de Kennedy, lugar en el cual le realizaron una serie de preguntas y demanda bajo presión de los militares para firmar diversidad de documentos. A pesar de que en todo momento manifestó ser estudiante (colegio humanista Johann Kepler) y sostener económicamente a su familia, fue reclutado ilegalmente y enviado a Larandia, Caquetá.

Caso Nº 3

Descripción: El 28 de noviembre de 2014, hacia las 7 pm, el joven Jefferson Andrés Alemán Cortéz se encontraba en el sector de San Francisco, localidad Ciudad Bolívar, cuando fue abordado por militares y subido a un camión, en el cual fue llevado al Batallón del 20 de Julio. Al día siguiente José Alemán, su padre, fue a esa unidad militar para entregar documentos que soportan que su hijo es bachiller, los militares no prestaron ninguna consideración y les importó poco el alegato del progenitor. El sábado 29 de noviembre el joven fue enviado al batallón Ayacucho, allí estuvo hasta el 2 de diciembre de 2014 (5 a.m.) cuando lo enviaron a Saravena–Arauca, donde actualmente se encuentra en muy mal estado de salud: ha sufrido desmayos y maltratos permanentes por parte de los militares de dicho batallón. Jefferson Andrés no desea continuar allí y por lo tanto solicita su caso sea denunciado.

Publicado enEdición 209
Seis de cada diez desempleados en el mundo son jóvenes

La Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtió que en el planeta el 60 por ciento de los jóvenes ni estudia ni trabaja, dato que refleja una de las tendencias más alarmantes del mercado laboral durante 2014.


Si desde la crisis económica de 2008 los índices de desempleo se dispararon en diferentes regiones del planeta, han sido los menores de 25 años los más afectados por esa situación, como demuestran las cifras expresadas en el informe Estado de la población mundial 2014.


De acuerdo con el reporte del Fondo de Población de la ONU, en todo el planeta hay 73,4 millones de jóvenes desocupados, cifra que representa casi un 40 por ciento del total de personas sin trabajo.


Tal situación se ve aún más agravada por la cantidad de menores de 25 años que se encuentran en puestos de baja calidad y mal remunerados, con contratos discontinuos e inseguros.


El leve repunte de la economía global parece insuficiente para retomar los niveles de empleo previos a la crisis, pues solo en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), 16,3 millones de personas ha estado sin trabajo por más de 12 meses, el doble que en 2007.


Dentro de los 34 miembros de la OCDE, muchos de ellos países ricos, casi 45 millones de habitantes están en paro actualmente, 12,1 millones más que antes de la crisis económica.


El propio Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyas recetas son criticadas frecuentemente por la imposición de políticas neoliberales que están terminando con los derechos de los trabajadores, reconoció recientemente la existencia de una crisis laboral que tiene a 200 millones de personas sin laborar.


Nos encontramos ante una desgarradora crisis del empleo en todo el planeta con 200 millones de personas que buscan trabajo. Sepan que si todos los desempleados juntos formaran un Estado, serían el quinto país más poblado del orbe, señaló en octubre pasado la directora gerente del organismo internacional, Christine Lagarde.


Ante esa situación, corremos el peligro de quedarnos estancados en una nueva mediocridad de escaso crecimiento e insignificante creación de puestos, expresó la funcionaria tras llamar la atención, en particular, sobre el tema del paro juvenil.


En ciertas regiones, como el sur de Europa y el norte de África, ese fenómeno se ha transformado en un problema social crónico, apuntó.


La afirmación de Lagarde es evidente en varias naciones del llamado viejo continente, entre ellas España y Grecia, donde respectivamente el 53,8 y el 53,1 por ciento de los menores de 25 años se encuentra desocupado.


En el conjunto de la zona euro, el desempleo juvenil afecta al 23,2 por ciento de ese grupo generacional, datos muy superiores a los de toda la población, que en el bloque de la moneda común se ubica en 11,5 por ciento.


Según ha manifestado la canciller alemana, Angela Merkel, la región no es ahora mismo una tierra de futuro para los jóvenes, que sufren tasas de paro del 30 por ciento o el 40 por ciento, y tienen escasa confianza en encontrar un puesto de trabajo.


Para diversos especialistas, las causas de esa problemática, que no es exclusiva de Europa, se encuentran en la crisis iniciada en 2008, la cual llevó al retroceso de la actividad económica, la disminución del consumo interno y la interrupción de la inversión empresarial.


Las políticas de austeridad implementadas para revertir ese fenómeno, fundamentalmente bajo la presión de entidades como el propio FMI y el Banco Central Europeo, no han permitido reducir hasta ahora el déficit y la deuda pública, sino que, por el contrario, han llevado al aumento del desempleo, la precariedad y la pobreza.


Pero, según la OCDE, la crisis no ofrece todas las razones para explicar la baja recuperación que ha tenido el mercado laboral, pues tendencias a largo plazo como el envejecimiento poblacional y el aumento en las habilidades de los trabajadores también ha influido.


Así, el organismo destaca que la sobredependencia de los empleos temporales está dañando a las personas y a la economía, y advierte que el crecimiento de los salarios reales se ha desacelerado significativamente.
En su informe Perspectivas del Empleo 2014, la entidad señala que la recuperación sigue incompleta, y por ello advierte que el alto desempleo a largo plazo, al transformarse en un problema estructural, no será revertido automáticamente por un repunte del crecimiento económico.


Para que la creciente población del planeta tenga acceso al mercado laboral, deben crearse globalmente 600 millones de puestos antes del año 2030, advirtió un informe del Banco Mundial presentado ante los ministros de Trabajo y Empleo del grupo de las 20 principales economías del orbe (G-20).


De acuerdo con el estudio, los mercados en vías de desarrollo han tenido un mejor papel en la creación de nuevos puestos que los países desarrollados del G-20, pero en general la situación no inspira optimismo.


Si bien durante el año que concluye la región de América Latina y el Caribe mostró desaceleración económica con respecto a los años precedentes, eso no impidió que las tasas de desempleo continuaran bajando en los países del área.


De acuerdo con el Panorama Laboral de esta zona geográfica, presentado por la OIT, al término del tercer trimestre del año el nivel de paro era del 6,2 por ciento y debe cerrar 2014 en 6,1 por ciento, por debajo del 6,2 por ciento de 2013.


Estamos hablando de casi 15 millones de personas sin trabajo, precisó Elizabeth Tinoco, directora del organismo para América Latina y el Caribe.


Al mismo tiempo, el reporte de la OIT advirtió que la tasa de desocupación juvenil urbana bajó de 14,5 a 14 por ciento, pero sigue siendo entre dos y cuatro veces la de los adultos, al tiempo que el 40 por ciento de quienes no laboran en el área son jóvenes.


Pese a que durante 2014 el desempleo siguió el descenso registrado en años anteriores, la OIT llamó la atención sobre el hecho de que se están creando menos oportunidades laborales, lo cual podría reflejarse en los datos de 2015.


Según la entidad, durante los próximos 12 meses el índice de paro urbano se incrementará hasta dos décimas y podría llegar a 6,3 por ciento, lo que equivaldrá a la existencia de 500 mil desocupados más.
La región necesita casi 50 millones de empleos nuevos en los próximos 10 años para compensar el crecimiento demográfico, manifestó Tinoco, quien llamó a impulsar el crecimiento y la transformación productiva apoyando la inclusión económica y social a través del mercado de trabajo.
(Tomado de Prensa Latina)

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Dormir de noche es un privilegio de clase, no hacerlo un dolor de cabeza

Se dividen en dos grupos. Los que en sus días libres no pueden dormirse hasta ver despuntar el alba y los que se van a dormir a las 10 de la noche para despertar aunque sea dos veces a la semana a las 8, con la ilusión de seguir siendo normales. Son las y los estudiantes trabajadores de hoy. De sexo indistinto y de edad fija: entre 18 y 24 años. Obligatoriamente "bonitos", rasgos indígenas deslavados, cuando mucho un poco de ojos rasgados, seguramente no gordos, la gordura desagrada en un mundo de modelos anoréxicas. No tienen derechos laborales, en particular no saben que la jornada de 8 horas fue ganada hace cien años tras intensas luchas sindicales y que hasta la desregulation reaganiana en la década de 1980 nadie (nadie, nadie, nadie) podía siquiera imaginar que sería tan fácilmente revocada en la práctica por las patronales más diversas, desde las burocráticas, públicas y privadas, hasta los emprendedores más pujantes.

Los niños de la noche no son poetas, las niñas no son musas. Son meseras, cajeras, stuarts, hostess, sacaborrachos, cadeneros, gerentes, jefe de gerentes, bar tenders, DJ's, gerentes de música, jefes de cajeros, jefes de barra, lavalozas, chefs, secretarias de chefs, jefes de cocina, cocineros de fríos y cocineros de calientes: castas de jodidos desprovistos de tiempos naturales, trabajadores de bares, restaurantes y salones de baile. No hay más trabajo para los jóvenes.

Su tiempo personal es exageradamente reducido, cuando mucho 4 horas, si no es que viven muy lejos y el transporte les quema los segundos. Doce horas de trabajo, 8 de sueño y el resto para estudiar, amar, dialogar, conocer la vida, ir al cine o al teatro (jajaja, bueno para mí la normalidad incluye el cine y el teatro, se me olvidaba que hoy es normal trabajar de las 6 de la tarde a las 6 de la mañana), cuidar la mascota, llamar a mamá por teléfono, pasar un chequeo médico, regar las plantas, respirar. Como durante el Feudalismo la lucha de clase hoy se perfila como una lucha contra las horas de corvée más que a favor de los incrementos salariales. Y la patronal los llamará herejes del neoliberalismo, así como en la Edad Media llamó herejes a todos los campesinos y campesinas rebeldes. Herejes y brujas.

Los más raros, los tendencialmente revolucionarios son los bar tenders abstemios y las chefs veganas. Un sacaborrachos pacifista también es un tipo de cuidado. Ni hablar de una cajera feminista. Si sus preferencias son evidentes, las y los demás trabajadores de la noche podrían convertirlos en ejemplos. Grandes revueltas de la noche serían factibles de estallar con esos guías. Todas las noches un fuego.

Las y los maestros de sus universidades y escuelas no los entienden. Los regañan desde su atraso con respecto al conocimiento de la realidad laboral juvenil o desde su clasismo no cuestionado: "No puede ser que no hayan leído esos dos capítulos si no tenían nada más que hacer". Muchos desertan la escuela antes que el trabajo. Y como su trabajo no está registrado en ningún lado, el gobierno los llama NiNis.

Qué material maravilloso son para el arte los jóvenes: desvelados como zombies, maquetas del performance del futuro, neocategorías para la sociología facilona de las academias clasistas. Los más son carne para el mercado. Hay meseros de bar que se vengan de su imposibilidad de existir comprándose 11 pares de tenis de colores diversos. No duermen, no viven, pero ganan 350 pesos al día más las propinas. Unos pocos son verdaderos nihilistas: la noche devora su existencia que no sirve para nada más que para ser devorada. Y como las mejores narradoras y unos cuantos escritores de hoy, se cuestionan la función de la ficción en el arte (ponen en entredicho el valor de los géneros literarios como formas capaces de enfrentar la creciente falta de significado del mundo y pretenden con ponderaciones excesivas sobre los más nimios aspectos de su vida acercarse al núcleo vivo de la realidad).

Los estudiantes trabajadores que dejan antes la escuela que el trabajo, que tienen crisis acerca del significado de mañana (¿cuándo empieza el mañana si te acuestas cada día a la 8 de la mañana hora en que la gente más vieja entra a trabajar?), que piensan que un artista es el que llega a beber a su barra y menciona su última exposición, que de la diferencia de clases sólo entienden que hay unos gamberros de su misma edad que se pasan la noche en vela sin tener que hacerlo; esos y esas estudiantes trabajadoras son parte de una noche triste, sin encanto, despojada de alternativas tan simples como el sueño. Sin luna ni estrellas. Sin perros que aúllan.
Se dice que en una sola colonia, la Condesa, alias la Fondesa (pero el chiste ya no hace reír a nadie), hay más de 360 bares. Puede ser que muchos más. ¿O cuál es la diferencia entre un bar y un restaurante que cierra a las 2 pero mantiene dentro de sus muros a una cantidad de gente que sigue consumiendo, sobre todo alcohólicos? Los estudiantes meseros no pueden irse; deben seguir atendiéndolos. La jornada de 8 horas ya no existe. El patrón despide a quien a las 4 de la mañana se harta de sonreírle a borrachos que le tiran migas de pan en el escote.

Se dice que hay otros 800 bares de cocteles, tabledances, salas, locales, antros, pubs y discotecas en la Ciudad de México. Un ejército de muchachitos vela en ellos. Sus relaciones amorosas las construyen en su propio lugar de trabajo porque no tienen tiempo de conocer a nadie fuera de ahí. A las mujeres los gerentes (apenas mayores que ellas, aproximadamente treintañeros) las llaman perritas, las obligan a beber para reírse de sus desfiguros o las denuncian si son demasiado austeras porque ahorran para pagarse escuelas de teatro o de música demasiado caras.

"Yo no sufro por no poder hacer cosas fuera de aquí, porque aquí se ha vuelto mi casa", le dice a su compañera de trajín un muchacho de 20 años que ha dejado la Unam donde entró dos años antes pasando con facilidad un examen que retuvo al 90% de las y los otros postulantes. Perdido para el estudio, perdido para la inteligencia, pero no era tonto. Otro, no mayor que él, se ríe con un cliente sobre la posibilidad de que éste le pague para conseguirle putas. Usa este término: putas. Es decir, muchachitas que como él llegaron al trabajo sexual pensando que le ayudaría a pagarse sus estudios, su vida, su renta, la posibilidad de salir de su clase social.
La noche no es divertida para quien quiere hacer la prepa abierta, pero se duerme sobre los libros porque el sueño de día no descansa. Para quien sufre de migrañas si no descansa y teme que la aspirina le cause un hoyo en la panza. Para quien sabe que el gerente lo tratará mal tan sólo porque pertenece a la categoría de persona que existen para ser tratadas mal. "Cuando entras a trabajar dejas tu vida afuera", le dice a un muchacho que es tratado como objeto por un cliente (y quizá haya perdido a la novia, a la madre, al perro o tenga una muela infectada y ganas de tirarse de espalda en la hierba), el jefe que recibe de un jefe más rico enseñanzas acerca de cómo explotar a los trabajadores porque así ganará más.

"Eres joven, cuando seas más viejo vas a dormir. Ahora tienes energías para todo". Frases vacías. La noche que no se duerme tiene consecuencias. La mayoría de las y los trabajadores de bares y restaurantes tienen trastornos por el ruido constante, las luces y la falta de sueño. Los ciclos menstruales enloquecen, los dolores de cabeza se multiplican, el malhumor se generaliza. Una mesera que se salió de un bar espeta enojada: "No sabía qué hacía ahí. En realidad un bar encarna todo aquello que una no quisiera que exista, todo aquello contra lo cual lucho hoy: el egoísmo, la vanidad".

Vuelvo a casa deprimida por mi noche de ronda. Escuché todo lo que pude, miré el autoritarismo reciclarse en las preferencias de los cadeneros, el racismo de las personas que no quieren ser identificadas con lo jodido que están en un trabajo sin fin ni fines. Vi llorar de agotamiento a una meserita chiquita chiquita. Esperé que la niña bien con chofer que la devolverá a casa sin tener que ser retenida por el alcoholímetro diga la consabida estupidez de "qué groseros, nos encendieron las luces" con voz gangosa y un tanto nasal, cuando a las cinco y media de la mañana los meseros le pidieron que se retirara para poder cerrar las cuentas de la noche. No me quedé al recuento de cuántas botellas, cuántas cajas de cerveza, cuánto de propina. No esperé para saber si las cuentas concuerdan con lo que hay en caja.

No me quedé. Me fui por las calles. Paso frente a un Oxxo. ¿Una cerveza en la acera? A final de cuenta ¡qué si me arrestan por faltarle a la moral una noche!

Entro al resplandor del neón. La noche agoniza entre las ramas de las jacarandas pelonas del camellón. Los jóvenes son menos bonitos, hay unos hombres y unas mujeres mayores de cincuenta años, de esos que no encuentran trabajo en ningún otro lado por viejos. En su cara reconozco el mismo desvelo sin sentido. Pienso que a éstos ni siquiera le darán propinas al final de la noche.

Publicado enEdición 208
Domingo, 23 Noviembre 2014 05:54

El caso Ayotzinapa, una desgracia: Calle 13

El caso Ayotzinapa, una desgracia: Calle 13

Todas las causas sociales son importantes, pero el caso de Ayotzinapa me parece que va más allá de la política: trasciende al plano de los derechos humanos. Va más allá de México; es algo más grande, porque es algo muy fuerte, es una desgracia, dijo René Pérez, conocido como Residente, de la agrupación Calle 13, previo a su concierto de anoche en el Palacio de los Deportes.


Residente ofreció una conferencia junto con Eduardo Cabra, Visitante, la otra parte de la agrupación puertorriqueña. También los acompañó el guitarrista Tom Morello.

En la charla, Residente comentó que habló con uno de los padres de los desaparecidos. Es muy conmovedor lo que me contó, porque yo acabo de tener un hijo, y sé que es muy fuerte, yo apoyo estas causas porque no puedo dejar de hacerlo, es mi deber. Para mí sería imposible treparme en una tarima y que esto pase en Latinoamérica y no mencionarlo. No obstante, no entiendo porqué gente en México lo ha maliterpretado y se han ofendido.


Se le preguntó al músico qué le comentaría al presidente Enrique Peña Nieto sobre el caso. A lo que dijo: No es mi presidente. El mensaje se lo tienen que dar ustedes, manifestándose pacíficamente para que haya más unidad.
Sin oportunismo


Sobre su activismo y manifestación habitual en los lugares en los que se presenta con su grupo, aseguró que él sólo usa el micrófono para algo positivo, expresarse.


"Lo hacemos genuinamente, no ganamos nada. ¿El oportunismo? ¿De qué?, yo sólo gano la oportunidad a que me peguen un tiro. Tampoco pierdo la oportunidad de sonar menos en la radio, de no vender un disco o de no participar en los Grammys. Sólo somos artistas y hablamos, y expresamos lo que sentimos con toda honestidad. No tenemos porqué no hacerlo. No me interesa ser un líder, lo dije, tengo un micrófono y lo uso. Agregó: Podría no meterme en nada y cantar música pop y vivir tranquilo, y así olvidarme de tener seguridad y una esposa con miedo. No. Yo voy a defender lo que ocurre en otros países también.

No obstante, aceptó que los artistas no están obligados a decir cosas si no la sienten. A mi como me criaron mis padres bajo mi instancia, desde pequeño tengo esos valores y cuando ocurre una injusticia como la de Ayotzinapa, sólo hice lo que tenía que hacer, en referencia a su discurso en la ceremonia de los Grammys pasados.

Comentó que en dicha gala la mexicana que sí habló fue Lila Downs antes de la premiación, pero no lo televisaron.
Por su parte, Tom Morello, músico reconocido de la banda Rage Against the Machine, dijo que en Estados Unidos mucha gente está a la expectativa de este caso de Guerrero y que él siempre se unirá a este tipo de causas.

Respecto al decreto de Barack Obama sobre la regularización de miles de migrantes, el músico aseveró que no es suficiente. La justicia no debe tener fronteras.


A su vez, Eduardo Cabra, comentó estar únicamente orgulloso de su hermano (René) sobre manifestarse. Hay que tener cojones para hacer lo que él hace.

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Nada más sentarse junto a un grupo de corresponsales extranjeros en São Paulo, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil durante ocho años, mira a la reportera de la CNN y la sonríe: "Qué, ¿ya fue a ver los nuevos estadios? ¿Son bonitos eh?". Después coge el carrete y no lo suelta en dos horas, en las que hablará del Mundial, de la organización del Mundial, de política, de economía y, entre otras muchas cosas, de los secretos de la delantera argentina y del estado anímico de la selección brasileña. Pero empieza con un reproche a la prensa crítica, nacional y no nacional que, a su juicio, exageró los reproches y los miedos antes de que empezara el campeonato. "Estoy convencido de que sin esa prensa hubiéramos tenido muchos más turistas".


El expresidente brasileño añade que no es a él al que le correspondería hacer balance del Mundial, sino a la presidenta,Dilma Rousseff, de su mismo partido, el PT, pero que se ha visto impelido a ello por una razón: "Porque estoy orgulloso de que todo esté pasando como tenía que pasar". Lula se refiere al desarrollo pacífico y festivo del Campeonato del Mundo, sin graves problemas de infraestructuras, con los estadios (aunque inacabados algunos) llenos y acogedores. "Las cosas no están saliendo tan mal como pronosticaban muchos", dice, repentinamente serio.


Furibundo hincha de la selección brasileña, amante del fútbol desde siempre, Lula aseguró que nunca lo pasó tan mal viendo un partido como el disputado entre Brasil y Chile en octavos de final, y que se terminó llevando la anfitriona en la tanda de penaltis: "Llega a durar un poco más y me tienen que llevar a urgencias con un ataque al corazón". El dirigente brasileño, antiguo líder sindical y carismático líder de la izquierda en Brasil, recordó que en los tiempos duros de la dictadura algunos compañeros de la clandestinidad, en ciertas reuniones que se celebraban a la hora de partidos de la selección, se colocaban de espaldas a la televisión. "Era su manera de protestar contra algo que consideraban perjudicial para el pueblo. Yo no estaba de acuerdo, y me enfadaba, yo apoyaba a Brasil, y eso no quería decir apoyar a la dictadura".


Lula considera que el resultado final del campeonato ("con permiso de los otros, yo espero que gane Brasil") no influirá en las elecciones de octubre. "Eso es fútbol. Otras veces no ha influido. No tiene por qué ser ahora. El pueblo es sabio. Los únicos que sacarán provecho si gana Brasil será Felipão (seleccionador) y los jugadores".


El expresidente aseguró que las protestas se han diluido por una razón evidente: "El pueblo brasileño quiere el Campeonato del Mundo. Yo no soy nada refractario a las protestas. Tengo bursistis en los dos hombros de los golpes que me han dado en las protestas en las que he participado. Pero hay un tiempo para las protestas y otro para el fútbol. Y no era justo que el país se quedara sin Mundial por las protestas. Después, yo estaré encantado de tener un país que siga organizándose y siga protestando". Y añadió: "Lo que me preocupa más es la desafección de los jóvenes, porque no sé quién dijo eso de que la desgracia del que no le gusta la política es ser gobernado por el que sí le gusta". Con todo, Lula adelantó que Dilma Rousseff quiere impulsar una reforma política de cara "a ganar participación y transparencia". Después añadió que no sólo hay que reformar Brasil, sino otras muchas partes del mundo: "Hay muchas cosas podridas en la política actual. Vea cómo ha terminado la Primavera Árabe, o lo que significa que en la ONU ni India ni los países latinoamericanos estén representados al más alto nivel".


Lula insistió en que mirar a Brasil o a Latinoamérica con ojos europeos exclusivamente acarrea errores de perspectiva: "Mis compañeros sindicalistas europeos me tachaban de radical hace décadas. Y yo les replicaba: 'Mira, yo lucho por lo que vosotros luchabais a principios del siglo XX'. Aquí estamos solucionando un atraso histórico, de muchos siglos. Un ejemplo: en los últimos diez años hemos creado tantas plazas universitarias como en los 100 años anteriores". Y agregó: "Entiendo que se quejen de los atascos, que haya turistas que clamen contra los atascos. Pero esto significa que muchas personas que antes no podían se han comprado un coche. Y hay otros brasileños que hasta ahora no podían que ya viajan en avión, o que van a restaurantes, o a los cines. Y eso no gusta a los brasileños de clase más alta que antes lo encontraban todo para ellos solos".


Por último, futbolero al fin, no pudo evitar decir cuál sería su final favorita en el Maracaná: "Costa Rica es estupenda, una suerte de David luchando contra muchos Goliat. Pero, ¡ay! una final Brasil contra Argentina..."

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La deuda universitaria, un peligroso lastre al alza en Estados Unidos

Valeria tiene 26 años y acumula una deuda de unos 100.000 dólares (73.500 euros) por el coste de sus estudios. Amenee tiene 30 y su pasivo es de 105.000 (77.500 euros). Son dos ejemplos de una preocupante realidad cada vez más extendida en Estados Unidos: el aumento mayúsculo de la deuda universitaria en los últimos años fruto del incremento del coste de las matrículas, la reducción de las ayudas públicas regionales y las penurias económicas de muchos ciudadanos tras la recesión de 2007.


El coste de la universidad siempre ha sido caro en Estados Unidos, siendo comunes las historias de familias que ahorran con mucha antelación y de jóvenes que trabajan los fines de semana para granjearse unas reservas. Pero tras la crisis económica el panorama se ha agudizado dramáticamente: la menor capacidad de ahorro ha disparado la dependencia de los préstamos.


Desde 2007 el pasivo universitario se ha duplicado, hasta los 1,2 billones de dólares (882.000 millones de euros), según los últimos datos oficiales. Un 71% de los estudiantes está endeudado cuando se licencia, con una media de 29.400 dólares (21.600 euros). Y en paralelo, en un contexto de sueldos estancados y auge del desempleo, los impagos se han extendido -alrededor de 7 de los 40 millones de estudiantes incumple sus pagos-, lo que ha llevado a que cada vez más expertos alerten de los peligros de este agujero y tracen paralelismos con la burbuja inmobiliaria que estalló hace siete años.


Consciente de este panorama, el presidente estadounidense, Barack Obama, aprobó recientemente varias medidas flexibilizadoras para ayudar a unos cinco millones de alumnos que quedaron excluidos de una ley de 2010, que limita el retorno mensual a un 10% de los ingresos y que perdona la deuda cuando se lleva pagando 20 años. "El aumento de los costes ha atrapado a familias de clase media. Este país me dio una oportunidad a través de la educación", dijo Obama al rememorar su historia personal y recordar que hasta hace diez años no devolvió toda su deuda por sus estudios en derecho en la Universidad de Harvard, de la que se licenció en 1991.


"[Mis estudios] han sido claramente una buena inversión", afirma la estadounidense Amenee, licenciada en sociología y psicología por la Universidad de Oregón y que acaba de finalizar un máster en administración pública en la de Nueva York. "Pero deber más de 100.000 dólares es aterrorizante. Es una carga muy pesada sobre mis hombros, sobre mis decisiones de vida en los próximos cinco y diez años", añade en conversación telefónica.


Amenee, que trabaja en una organización sin ánimo de lucro y lamenta que para muchos hablar de la deuda universitaria sea un tabú, logró financiar buena parte de su carrera con subsidios públicos y becas, aunque aún tiene que devolver unos 10.000 dólares (7.350 euros) de préstamos del Gobierno, que obtuvo a un interés muy bajo (2,6%). Sin embargo, su máster tuvo que costearlo por completo con nuevos créditos públicos y a un interés mayor (6,75%).


La historia de Valeria, de origen boliviano y ciudadanía estadounidense, es similar. Tras estudiar en Reino Unido, llegó en 2010 a EE UU, donde vivían sus padres, y acaba de graduarse de un máster en economía de desarrollo en la Universidad Americana de Washington. Tiene 10 años para devolver su préstamo a un interés del 6,5%, lo que equivale a unos 800 dólares (580 euros) mensuales. También se trata de créditos del Gobierno, más ventajosos que los de un banco.


Igual que Amenee, Valeria reconoce que la deuda puede condicionarle la elección de un trabajo en función del sueldo. "El dilema es ahorras o pagas tu deuda. No puedes quedarte sin empleo", deplora. En su caso, trabaja como investigadora económica y, aunque le gustaría cobrar más, se declara satisfecha dado que la mayoría de sus colegas universitarios están desempleados. Y sin un empleo la cruzada de devolver el crédito se torna mucho más espinosa.


La universidad, sin embargo, no fue siempre tan cara en EE UU. En 1982 el promedio de coste anual de una carrera de cuatro años -incluyendo matrícula y alojamiento- equivalía a unos 9.500 dólares actuales (alrededor de 7.000 euros), según datos oficiales. En 2012 era de 23.000 dólares (16.900 euros), lo que supone un incremento del 141% en tres décadas. En una institución privada ronda los 34.000 (25.000 euros). Es una cifra similar al valor de la matrícula anual de los másteres de dos años cursados por Valeria y Amenee, a lo que habría que añadir la inversión en libros y en la vida diaria.

Aunque las estadísticas del censo revelan que estudiar suele generar un retorno -un licenciado universitario de entre 25 y 32 años gana 45.500 dólares (33.400 euros) al año en un empleo a tiempo completo, 17.500 más que sus pares con un diploma escolar-, los expertos alertan que esta mochila de deuda merma la emprendeduría, frena el consumo y a la larga fomenta la desigualdad de renta, que ya está en máximos históricos. "Un estudiante con deuda y otro sin ganan lo mismo cuando salen de la universidad, pero cuando tienen 40 años el que no tenía deuda tiene más ingresos porque ha podido invertir en ganancias de capital, como en bolsa o casas", sostiene William Elliott III, un profesor de la Universidad de Kansas que ha analizado en profundidad este fenómeno y que tilda de mero "vendaje en una herida" las nuevas medidas de Obama.


Elliott propone actuar en dos campos: a corto plazo, impulsar un plan de rescate nutrido por los 50.000 millones de dólares que ingresa anualmente el Gobierno con sus préstamos a estudiantes; y a largo, un nuevo programa que dé ayudas blindadas ya desde niños, especialmente a los de familias pobres, para acceder a la universidad. Hace unos días fracasó en el Senado una propuesta demócrata de refinanciar los intereses de 25 millones de licenciados estadounidenses a través de un impuesto a las grandes fortunas. Mientras, el agujero sigue creciendo. "Lo más alarmante -concluye- no es dónde estamos hoy sino dónde estaremos si la tendencia continua".

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Jueves, 15 Mayo 2014 06:10

El maestro: su misión

El maestro: su misión

En los años recientes hemos sido testigos de cómo la violencia, la corrupción, la discriminación, la injusticia, la intolerancia, el cinismo, la deshonestidad o la envidia se han ido apoderando de la sociedad y de los espacios que compartimos; cada día hombres y mujeres atentamos contra nuestra dignidad humana, contra los valores y principios que deberíamos defender.


Sin embargo, aunque nos asombramos ante lo que observamos en los noticiarios o leemos en los periódicos y revistas, no somos capaces de ahondar, analizar y debatir sobre las razones que han propiciado la pérdida de valores en la sociedad.


Únicamente nos preguntamos atónitos: ¿acaso los padres, los docentes, las condiciones económicas, la ruptura del tejido social, las adicciones, la falta de oportunidades o la pobreza son los culpables de esta situación?


Y es que no reparamos en que ningún otro profesional impacta como el maestro en la sociedad ya que él es el encargado de moldear el recurso más valioso de un país: sus niños y sus jóvenes. El maestro tiene la labor de inculcar valores, principios, espíritu de lucha y carácter en las nuevas generaciones; ellos son quienes cimientan a la persona del mañana, quienes inculcan la base sobre la que se erigirá el destino del país; por eso, resulta trascendental formar buenos maestros, que independientemente de transmitir conocimientos, prediquen con el ejemplo.
Por ello, la educación continúa siendo el pilar del sistema social, político y económico de una nación, ya que los maestros son los guías y la clave de un mejor futuro para todos, dado que al transmitir los valores universales contribuyen a que los alumnos lleguen a ser ciudadanos del mundo en el siglo XXI.


En la antigua Grecia la figura del maestro representaba la formación espiritual y moral de la niñez y de la juventud; para ellos, el maestro era quien formaba el carácter del discípulo y velaba por el desarrollo de su integridad moral, orientada a la formación del alma y al cultivo de los valores éticos y patrióticos.


Aristóteles afirmaba que las virtudes morales se desarrollaban con el hábito, ya que no las poseemos por naturaleza, las adquirimos ejercitándolas.


La labor del maestro no pude limitarse a la enseñanza de la lectura, la escritura, las matemáticas o las ciencias, sino que debe fomentar aptitudes como la empatía, la comunicación interpersonal, la curiosidad y la confianza, mismas que facilitan la comprensión, la tolerancia y la solidaridad.


Educar en valores es una misión irrenunciable; en consecuencia –como lo señala el académico colombiano Fernando Vázquez Rodríguez en su obra Oficio de maestro–, es necesario reflexionar sobre la labor educativa que realizan los docentes, quienes en virtud de su misión cultivan con asiduo cuidado las facultades intelectuales de sus alumnos, desarrollan la capacidad del juicio, promueven el sentido de los valores, preparan para la vida profesional y contribuyen a la comprensión mutua.


El liderazgo de los maestros debe caracterizarse por el amor y el respeto a la vida, eje del crecimiento espiritual, así como por la lucha contra la codicia, el odio, la mentira, la traición, la manipulación, el abuso, la deshonestidad y el fraude, esto con miras a incrementar la capacidad de servicio y el pensamiento crítico de los estudiantes.


Jacques Delors, presidente de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI de la Unesco, explica que el educador debe estimular el aprender a conocer, con la finalidad de que los jóvenes comprendan el mundo que los rodea para vivir con dignidad y desarrolle las habilidades para comunicarse; aprender a hacer, para mostrarles cómo poner en práctica sus conocimientos; aprender a vivir juntos, por medio del entendimiento del otro, respetando la diversidad; y aprender a ser, para contribuir al desarrollo integral de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, responsabilidad y espiritualidad.


Pero vale la pena preguntarnos si todos los maestros de México educan con el ejemplo y no sólo mediante los discursos y las palabras, que conllevan engaños y manipulación, porque ante la violenta realidad que vivimos urge que contemos con maestros que se erijan sobre un modelo de virtudes universales.


Es tiempo de que nos demos cuenta de que nada puede remplazar a un buen maestro, por ello es necesaria una sólida capacitación y un apoyo permanente, a fin de mejorar su desempeño y los resultados del aprendizaje en los alumnos, así como emprender acciones dirigidas hacia la reconstrucción del tejido social, ya que los maestros son mediadores entre la sociedad y el individuo.
Hoy la principal asignatura de los docentes debe ser brindar los conocimientos necesarios para que el educando descubra las herramientas y los principios que le permitan construir un mundo más justo, equitativo y tolerante.


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Calidad de la Educación (IV). 200 ideas para seguir transformando la educación venezolana

1. Valores para todos los gustos

 

La firma del Tratado de Bretton Woods (1944) no sólo estableció las condiciones del nuevo orden económico mundial, con la creación del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el uso del dólar como moneda de referencia internacional, sino que implico una redefinición de la cultura mundial. En algunos casos este viraje fue de carácter público y en otros muchos, de carácter sinuoso y difícil de percibir a primera vista.


Ello implicó una transfiguración de la perspectiva ética a escala planetaria, que en algunos casos se dio de manera más rápida y en otros –como el mundo árabe o asiático- ha tardado un poco más. Esta perspectiva de análisis es contraria a aquella que define a los valores como únicos y universales. Lo que se entiende por valores universales, son los de la clase dominante, es decir los valores de la burguesía triunfante en la segunda guerra mundial y de la burocracia decadente estalinista. Cada uno de ellos –los valores- tienen su antítesis en la perspectiva del trabajo, de los trabajadores. No significa lo mismo la solidaridad, la justicia o el amor, para los teóricos del capitalismo que para la clase obrera. En consecuencia, los llamados valores universales no son otra cosa que el consenso mínimo ético alcanzado para lograr no solo firmar la paz, sino mantener la gobernabilidad del sistema mundo durante la guerra fría y en la etapa post soviética. La incomprensión de estas premisas ha llevado a confusiones de tal magnitud, que "Ética para Amador" (1991) de Savater (1947 - ), es un texto citado por igual para justificar las contrarreformas españolas o los cambios educativos en Venezuela.


Es urgente y necesaria, la definición y conceptualización de los valores de la sociedad venezolana, la revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI, para romper con la visión unidimensional del mundo. Se trata de subvertir la ética que hace posible la destrucción del planeta por parte de las burguesías para conceptualizar los valores desde la resistencia, el combate y la lucha nuestramericana. El proyecto de independencia nacional y de construcción de la patria grande es también ético.


Y dentro de ella la moral, o las interpretaciones morales. En una sociedad como la nuestra que demanda no sólo romper con la dominación de clase, sino la urgencia de diálogos intergeneracionales es obligatorio el estudio de las turbulencias morales por las cuales atraviesa nuestra sociedad, pero este tema lo trabajaremos cuando abordemos el desencuentro jóvenes-escuela/universidad.


En la sociedad que más nos habla de los valores universales, acaban de despedir a Carole Vance y Kim Hopper, profesores desde hace años en la Escuela/universidad Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia. La nota de "The Nation" (Marzo, 2014), señal que Vance y Hooper "se enteraron de que estaban perdiendo sus puestos de trabajo porque no habían atraído suficientes fondos de subvención". Ambos académicos son modelos a seguir de intelectuales socialmente comprometidos y su situación muestra la falsedad de los supuestos valores universales. Los auténticos valores del capitalismo son la ganancia y la explotación. Señala la nota de prensa que "Vance ha realizado un trabajo pionero sobre la intersección de género, salud y derechos humanos". Por su parte Hopper, "quien divide su tiempo entre Columbia y el Instituto Nathan S. Kline para la Investigación Psiquiátrica, es a la vez un defensor de los sin techo y uno de los estudiosos más importantes del país sobre la falta de vivienda. En realidad son los valores del mercado, para el cual cada ser humano vale lo que tiene... y en este caso lo que atrae a su universidad.


Para cerrar este punto, es válido mencionar las apreciaciones más recientes alrededor de los sucesos en la frontera Rusa. El 14 de marzo de 2014, al salir de la reunión Rusia-EEUU sobre Ucrania y el conflicto con Crimea, el representante norteamericano John Kerry señaló que a pesar de la conversación con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, no se había llegado a un acuerdo, porque lo que estaba en juego eran los acuerdos alcanzados después de culminada la segunda guerra mundial, el orden internacional y los valores propios de esta época. (Sic)

 

2. Buscando en la cultura las pistas que nos permitan develar lo viejo que se niega a morir y lo nuevo que no termina de nacer


En Dialéctica de la Ilustración (1944) Adorno y Horkheimer nos enseñan que el estudio de la cultura de masas nos permite develar el autoritarismo propio del Imperio Occidental que posibilitó la guerra y el surgimiento del fascismo.


La sociedad actual, como en ningún otro momento de la historia, está sometida a un extraordinario bombardeo de ideología por medio de producciones que se comunican a través de la llamada mass media, que obliga a densas capas de la población a la reconfiguración de imaginarios, visiones, hábitos de consumo, comportamiento moral, etc. Prácticamente ninguna de las producciones culturales que se distribuyen y exponen a escala mundial son neutras.


Cuando afirmamos el papel de soporte en la dominación global de la producción cultural divulgada través de los medios de comunicación de masas, no procuramos plantearnos que debemos encapsularnos en una burbuja. Desde la perspectiva de la lucha de clases lo que se procura es que nos aproximemos a este fenómeno de finales del siglo XX y comienzos del XXI, con una mirada crítica, aprendiendo a desentrañar sus mensajes y modelo cultural implícito.


Me dirán mis amigos y colegas, que con este discurso y advertencia no solo les estoy haciendo perder la inocencia a los menos politizados sino que con ello, le estoy quitado la magia a producciones bien hechas y divertidas como, por ejemplo, The Croods (2013). Pues déjenme decirles que la disfrute y reí con ella, pero cuando la analizo me doy cuenta que esta producción "infantil", está en la línea de las películas que procuran hacer creer a los más pequeños que siempre ha existido un solo modelo de familia, la familia burguesa. Un niño(a) que no calce en ese modelo de familia, sería en términos foucultianos (1974-1975) un anormal. Ese es el kid del asunto, mirada crítica de las expresiones culturales para poder quitarles o mitigar su carga de domesticación, hasta que se logre la derrota del complejo industrial militar y el aparato educativo cultural que domina el mundo.


Es necesario usar el arte para de manera creativa pensar y analizar nuestras sociedades. La famosa trilogía tres colores de Krzysztof Kiéslowski es un buen ejercicio cinematográfico para entender cómo se concretan hoy los ideales de la revolución francesa. Usando los colores de la bandera gala, este cineasta trabaja la libertad, la igualdad y la fraternidad mediante los filmes que llevan por nombre sus colores: azul (1993), blanco (1994) y rojo (1995). La soledad, el retorno a las raíces, los límites de la libertad personal son abordados de manera magistral. Un ejercicio similar debiéramos hacer para estudiar, analizar, comprender y debatir que significa el emerger de la democracia participativa y protagónica en la sociedad venezolana, que pueda ser extrapolada para la relación escuela/universidad/comunidad donde visualicemos lo que hacíamos, lo que se hace y, tal vez plantearnos más claramente, los desafíos que debemos asumir colectivamente en el futuro.

 

3. La calidad de la educación en el nivel aula-plantel/comunidad


En los anteriores trabajos aborde los niveles (a) aula y (b) aula-plantel. En esta oportunidad nos corresponde trabajar el nivel plantel/comunidad. Entendida la comunidad en dos planos, la de entorno a la escuela/universidad y, el municipio como instancia político administrativa. Cada uno de estos planos tiene particularidades y especificidades de abordaje, que deberían complementarse y, la escuela/universidad está llamada a favorecer esta convergencia.


Este es un nivel pedagógico, con fuerte relación respecto a la articulación conocimientos/saberes y cotidianidad comunal, experticia técnica y tecnologías apropiadas al medio, desarrollo del nivel de conciencia política y ciudadana, expresadas en las formas organizativas y de participación y, fundamentalmente en una noción de educación más allá del aparato escolar.


En este nivel, se expresan con fuerza las tensiones entre dos visiones de mundo y sociedad: la del socialismo democrático versus la del capitalismo. En la medida que se avanza en la construcción de hegemonía para el cambio, el capitalismo muestra su rostro más autoritario. Navarrete (2013) en "El Fascismo, Vanguardia extremista del capitalismo" nos dice "el fascismo es una ideología, una variante extrema de la cosmovisión burguesa; es (ha ido y puede ser) un régimen, incluso un gobierno en particular; es un modo, un estilo de ejercer el poder y es también, por supuesto, un modo de hacer política" (p.10). Hoy el fascismo recorre las calles y comunidades de entorno a las instituciones educativas, cuya derrota pasa por el hecho que los educadores y los centros educativos tomen la ofensiva, explicando sus riesgos y planteando claramente la alternativa el modelo político de democracia participativa y protagónica, fundamentada en la Constitución de 1999.


Pero más allá de la coyuntura, es necesario tener claro que en este nivel se concreta la tipología de sociedad y modelo productivo que tiene el país y/o el emerger de lo nuevo. Aunque en futuros artículos trabajare por separado cada uno de los componentes de este nivel, me atreveré a delinear algunas pincelas en este momento.


La nueva sociedad que se aspira construir, se prefigura en las instancias y los órganos de poder popular en plena implementación; llámense consejos comunales, mesas técnicas, sindicatos clasistas, consejos estudiantiles revolucionarios, etc. Y el modelo productivo en las pequeñas asociaciones de productores, empresas de producción social, cooperativas, allí donde existan o allí donde es posible implementarlas.


En este nivel, las asociaciones productivas comunitarias seguramente van a estar conformadas por padres y representantes, ex alumnos o en algunos casos estudiantes de las propias instituciones. Estas formas asociativas debieran ser los proveedores naturales de servicios, bienes y productos a los centros educativos. Una escuela/universidad, liceo o institución educativa de cualquier tipo que le compre a proveedores externos, cuando en la propia comunidad pueda conseguir los productos, bienes o servicios, es una escuela/universidad que no apuesta por la construcción de una nueva sociedad. En contraparte, los productos, bienes y servicios que se generen en la comunidad deberían ser resistentes, duraderos, ecológicamente amigables, sanos para el consumo, es decir, también deben expresar esa otra forma de entender la relación producción-comunidad.


Las instituciones educativas tienen un desafío enorme en este terreno, modelando procesos y contribuyendo a los procesos de educación comunitaria, a la par que se transforman en sus dinámicas internas de gestión, administración y relacionamiento. Inevitablemente una escuela/universidad que trabaja otro tipo de gerencia que demandan los actuales tiempos, es un centro educativo que comienza a pensar en el modelo de gobierno interno de pirámide invertida, donde el poder lo tengan las mayorías que interactúan con la institución.


Cada escuela/universidad, aldea universitaria, liceo o núcleo educativo debiera tener un inventario de información que nos diga (a)problemas locales con posibilidades de resolverse a corto, mediano o largo plazo; con esfuerzos de la propia comunidad o externos; (b)instituciones que funcionan en la comunidad, puestos de empleo, vacantes o posibilidades de expansión de empleo con los perfiles profesionales que se requieren; (c)empresas y formas asociativas productivas existentes; (d)censo familiar, con registros de prosecución o abandono escolar, empleo o desempleo, recurso calificados en jubilación o empleo por su propia cuenta, para citar solo algunos elementos que toda escuela/universidad que apueste por la calidad educativa, debiera tener.


Ese trabajo lo puede realizar con sus propios alumnos y profesores y, su existencia o no, sería un elemento a evaluar, supervisar y acompañar. Pero no se trata de simples inventarios, sino de procesos que posibiliten mayor involucramiento con la comunidad día a día. Claro está, ello demanda un esfuerzo de los profesionales de la docencia y quienes coadyuvan al hecho educativo, involucramiento que debe ser acompañado de una política de dignificación del docente.

 

4. Las instituciones educativas y su paradigma de saber-poder


De la escuela/universidad como un lugar de enunciación de singular importancia, para el desarrollo de los cambios culturales, científicos y hasta organizativos de la comunidad hasta la década de los setenta, pasamos a una escuela/universidad como enclave para "satélites" laborales.


Por supuesto que ello no fue responsabilidad de los docentes. Fue el resultado de una política de Estado de desestructuración del personal docente, colocando en los puestos de trabajo a maestros/profesores que vivían en comunidades lejanas, que además tienen otro u otros empleos para completar el sueldo y que no hacen vida en la comunidad donde está el centro educativo. La solución no puede ser represiva ni administrativa, sino integral y de procesos, consensuada con los docentes y procurando alcanzar cada vez más, mayores niveles de justicia laboral.


En el documental la educación prohibida (2012) http://www.youtube.com/watch?v=-1Y9OqSJKCc , se nos dibuja una crisis de la escuela/universidad y fundamentalmente de la escuela/universidad pública, de tales magnitudes que, a pesar de decir muchas verdades, resulta un arma útil para los neoliberales, quienes bajo los argumentos de alcanzar una educación de excelencia, terminan diciendo que eso tiene un enorme coste y debe ser pagado por los ciudadanos. Jurjo Torres Santome me advertía sobre la necesidad de mirar el documental con cuidado y Luciana Vásquez (2012) escribía un artículo de crítica al mismo en http://www.lanacion.com.ar/1524276-detras-de-la-educacion-prohibida, al cuál yo sólo le agregaría, que extrañamente el documental que revoluciona los debates educativos a escala continental, no hace mención de ninguna de las iniciativas de inclusión que se realizan en la región, especialmente en los llamados países progresistas y en revolución. Las misiones educativas en Venezuela que permitieron pasar de una matrícula universitaria de 780.000 estudiantes a 2.600.000 no aparecen en el documental.


Lo que si deja claro el documental, es que las sociedades a nivel mundial, están colocando en tela de juicio la pertinencia de lo que se aprende en la escuela/universidad. Y esto tiene mucho que ver con los ciclos de obsolescencia del conocimiento, algo que ya mencionamos pero que estaremos trabajando en distintos artículos.


Los maestros/profesores de nuestra generación y las que le precedieron, ejercían la docencia en el marco de procesos de larga duración del conocimiento. En el caso de Venezuela, un docente se puede jubilar a los 20 años (medio rural, frontera, prisiones o difícil acceso) o 25 años (urbano). Este profesional tenía la certidumbre de que aquello que enseñaba seguiría teniendo plena vigencia por muchos años más. Con la revolución tecnológica partir de los noventa, los ciclos del conocimiento científico, social y comunitario varían a una velocidad tan vertiginosa, que a veces pasan dos o tres ciclos de renovación informativa trascendente, sin que ello impacte a los programas ò al currículo formal.


Respuestas a estas demandas sociales las seguiremos trabajando, especialmente cuando toquemos el tema de la formación de los docentes. En este nivel, es necesario destacar que en la escuela/universidad del siglo XXI, los maestros/profesores y los decisores tienen la presión social permanente, sobre la vigencia y capacidad de renovación de los contenidos, prácticas y saberes que se imparten en ella. Uno de los factores que contribuye a estimular esta presión social es el creciente acceso a las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC), que posibilitan la democratización y socialización extra escolar del conocimiento de vanguardia. Los padres y representantes ya no son actores pasivos ante el conocimiento, sino sujetos que demandan que las instituciones educativas vayan dos pasos adelante del resto de la sociedad. Esta tensión no debe resolverse con un mayor encierro de la escuela/universidad, que como un avestruz profundice la noción de enclave, sino con apertura y desarrollos de procesos de actualización académica mucho más agiles. En esta labor el docente no puede estar sólo, se requiere una política de Estado para enfrentar una demanda de dimensiones no locales, sino nacionales y globales.


Para ello, la educación debe trabajar para romper con la relación saber-poder del conocimiento, expresada en autoritarismos docente/alumno, docente-directivos/comunidad, autoridades educativas/educadores de base. Eso no se supera mediante declaraciones de principios, ni decretos, sino con debates, prácticas y reflexiones pedagógicas compartidas sobre las experiencias a partir del aula y de la relación aula/plantel. La necesaria elevación de la conciencia crítica del magisterio en esta etapa, después de décadas de despolitización sectorial, es el secreto para generar la revolución educativa que alcance los mayores niveles de calidad educativa con pertinencia social.
Ayers y Tanner (2013) en el hermoso texto titulado "Enseñar un Viaje en Comic" así como en el texto que se tradujo y publicó el Centro Internacional Miranda (CIM, Ayers, 2013) titulado "Enseñando par la Libertad: compromiso moral y acción ética en el salón de clases" trabajan este tema, desde una perspectiva heterodoxa, que entiende la inclusión educativa como confluencia de sujetos en el hecho pedagógico, es decir, maestros, comunidad trabajando de manera mancomunada en la transformación de la escuela/universidad y la realidad del entorno, no sólo en términos materiales sino fundamentalmente en términos culturales.


Por ello, es tan importante la implementación y/o consolidación de modelos de gestión educativa que incorporen a las comunidades, cuidando que la presión de esa nueva realidad no desdibuje la actividad central de la escuela/universidad. La escuela/universidad debe trabajar con el consejo comunal, con las organizaciones de base y del poder popular, incluso con los instrumentos políticos del cambio, pero las instituciones educativas tienen su función social que no pueden dejar a un lado. Se trata de cumplir nuevas tareas, manteniendo las que le son inherentes, pero transformándolas de manera continua.

 

5. Proyectos comunitarios y Banco de Problemas


Al comandante Chávez le gustaba advertir que "en los detalles está el diablo". Cuando se implementa una estrategia de transformación educativa es importante estudiar, valorar y ponderar todas las aristas que se asocian a su implementación. No pueden quedar cabos sueltos. Es muy importante tener en cuenta que el método educativo de proyectos comunitarios, independientemente del nivel o subsistema educativo del que estemos hablando, no es tampoco una tecnología neutra. Tiene su aplicabilidad y utilidad según la perspectiva ideológica que se tenga. Veamos.


El Banco Mundial viene fomentando desde la década de los ochenta el método de proyectos de "mejora" social desde el plano educativo, con antecedentes en los proyectos comunitarios de intervención de la llamada Alianza para el Progreso (1961/1970) y posteriormente de los clubes 5V, para citar solo dos ejemplos. Desde esta perspectiva, el método de proyectos se vinculó a formas "no políticas" de investigación e intervención social, propias de la investigación-acción. El propósito resolver problemas de las comunidades, con el menor costo financiero posible y, fomentando el surgimiento de liderazgos locales asociados a la gobernabilidad propia del modelo político de democracia representativa.


Contra ese enfoque irrumpe Fals Borda (1925-2008) quien venía trabajando con Camilo Torres Restrepo (1929-1966) en nuevos enfoques de las Ciencias Sociales en América Latina y el Caribe. Fals planteó la urgencia de una investigación acción participativa (o militante) que se aproximara a la realidad desde una visión de la totalidad, pero trabajando la transformación de la realidad (particular) y, con ello la construcción de conciencia social critica entre quienes participaran en esta dinámica. Esta redimensión de la investigación resultó(a) especialmente útil para trabajar en comunidades desde un marco de resistencia cultural y antigubernamental.


Al llegar al gobierno, la Revolución Bolivariana postula un modelo de educación asociado a la inclusión educativa y la resolución de problemas. Ello tiene implicaciones profundas en la llamada extensión y o el trabajo comunitario. Asumiendo la convergencia de múltiples metódicas, conducidas por la investigación acción participativa se plantea la necesidad de participar junto a las comunidades en sus procesos de organización, estudio de la realidad, realización de inventarios de problemas y rutas de solución. Y ahí el peso de la tradición de resistencia política y cultural de quienes trabajamos en la IAP, no nos permitió vislumbrar la nueva realidad institucional. Ahora no se estaba fuera del gobierno, sino asumiéndolo, y la visión de resistencia en nichos resultaba insuficiente, había que pasar a procesos de investigación con visión de totalidad. La investigación acción participativa estaba y está llamada a tener un rol protagónico en esta nueva etapa, pero debe ampliar su horizonte epistémico.


Ahora el gobierno y las instituciones del Estado –entre ellas la escuela/universidad- junto a las formas organizativas comunitarias, tenían (tienen) que mapear el país y levantar el plano de los problemas, sus interconexiones y las prioridades de resolución. Las comunidades son sujetos del cambio, no conejillos de indias. Este mapeo orientaría la intervención de estudiantes y comunidad educativa/universitaria. Creemos que ese mapeo apunta a establecer un Banco de Problemas por cuadrantes comunitarios.


De esta manera, se podría realizar un mejor seguimiento, a las actuaciones de los estudiantes que en el marco de proyectos de interacción socio comunitaria, intentan resolver problemas locales. Este seguimiento no se haría desde la nada, sin antecedentes sino a partir de lo actuado por equipos anteriores y sabiendo hasta donde avanzó un determinado equipo; todo ello registrado y sistematizado en el Banco de Problemas. Esto evitaría el eterno comienzo de los equipos de trabajo comunitario, a quienes en la práctica les toca trabajar sin que tengan claros los antecedentes de intervención en esa localidad. También orientaría de manera sustantiva el seguimiento de la resolución de los problemas a través del tiempo.


El Banco de Problemas acabaría con las practicas desestructuradas de equipos descoordinados, así como la praxis académicas de intervención cosmética (pintar una cancha, arreglar una cerca, etc.), que no apuntan a resolver problemas estructurales a partir de la relación dialéctica institución educativa/comunidad.

 

6. La planeación educativa, los consejos comunales y la construcción de poder popular


En esa misma perspectiva, la intervención educativa en/con las comunidades debe ser a partir de la vinculación de los centros educativos con las instancias del poder popular en gestación (consejos comunales, comunas, mesas técnicas, etc.). En este nivel toda la relación es (1) para romper definitivamente con el pasado (representativo) y abrirle el paso a lo nuevo (participativo) con su impacto en el desarrollo endógeno, (2) para garantizar las mejores condiciones sociales para que los estudiantes puedan ejercer plenamente su ciudadanía participativa en la comunidad y (3) para coadyuvar a la derrota de la pobreza y toda forma de exclusión. El papel de las instituciones educativas en el nivel aula-plantel/comunidad es contribuir a crear espacios comunitarios e institucionales y una nueva cultura de la ciudadanía que posibilite que los estudiantes/alumnos puedan subvertir la realidad al confrontarla.


En ese sentido la planificación escolar debe romper con la lógica de asignarles deberes a los padres y representantes para los actos culturales, la realización de carteleras, la celebración de cumpleaños o efemérides. Es urgente dar el salto a un modelo en el cuál estos "nuevos incluidos" contribuyan en mayor medida a los procesos de planificación del acto pedagógico, por lapso, grado, etapa, subsistema y sistema, en la realidad concreta donde está esa institución educativa.

 

7. El municipio escolar, los órganos municipales de educación y las universidades municipales


En este punto me voy a atrever a plantear ideas novedosas, de vanguardia. Son ideas para debatir y pensar la transformación educativa de cara la calidad de la educación.


Una escuela/universidad abierta invita de manera continua a los padres y representantes, así como a los trabajadores a participar en sus procesos. Esto implica un redefinición del papel de las instituciones educativas en cada municipio y sus niveles de articulación. Estoy convencido que hay que municipalizar la gestión de la educación. No estoy hablando de una transferencia de competencias a las Alcaldías, pues las instituciones educativas estarían sujetas a los vaivenes de la correlación de fuerzas locales. Me refiero a una iniciativa que estaba en la teleología del concepto de municipalización que impulso el comandante Chávez. Se trataría de crear instancias de coordinación de la política de todo el sistema educativo a escala municipal, como se ha pretendido con los Sub comités territoriales pero como órgano de planeación local, con decisiones supervisadas por los ministerios pero de carácter vinculante. A esta instancia la denomino genéricamente el Consejo Municipal de la Educación.


Una instancia como ésta, debiera estar conformada por la máxima autoridad de cada una de las instituciones educativas que hacen vida en el municipio, vocerías de los estudiantes de cada etapa del subsistema educativo, vocerías de los egresados universitarios de/en la localidad, vocerías de los trabajadores de la educación y de los consejos comunales. Esta instancia nombraría una comisión operativa que reuniría las propuestas de orientación educativa y se las presentaría anualmente a los Ministerios de Educación, que son los órganos rectores en la materia, quienes además tendrían representantes en dicha instancia. Posiblemente al comienzo surjan los naturales choques de visiones y prioridades pero esta ruta permitir avanzar con mayor precisión en la relación calidad-pertinencia educativa. .


Ese consejo realizaría un levantamiento de necesidades de formación derivados de (a)los requerimientos y planes de desarrollo establecidos por las Gobernaciones de estado y Alcaldías; (b)las expectativas de formación de los estudiantes en cada subsistema; (c)las necesidades de formación que plantean los Ministerios conforme a las actividades que desarrollarán por año y sexenio (cuanto y que tipo de personal se requiere en hospitales, escuela/universidad, comisarias, tribunales, etc.); (d)las exigencias de formación de personal que emerge de la planificación de los consejos comunales, comunas e instancias del poder popular; (e)las peticiones del estado central para esa región y/o municipio generadas de los instrumentos normativos y de planificación. .


Esto orientaría la formación tanto en el bachillerato como en la educación técnica a escala municipal. En materia universitaria, tal vez esto nos lleve a plantearnos la idea de Universidades Municipales. Desde mi punto de vista, estas universidades municipales deberían ser el resultado de la fusión de las extensiones universitarias, aldeas universitarias y capítulos de las universidades que hacen vida académica en la localidad. La velocidad del conocimiento, de las demandas sociales y las especificidades territoriales de estas demandas no soportan el viejo modelo de extensiones y núcleos en el municipio con instancias de decisión en otro territorio. ES el concepto de las Universidades Politécnicas Territoriales pero a escala municipal y sirviendo de paraguas local a toda la formación de este subsistema. Este es todo un tema a debatir.


Estas IEUM explorarían las necesidades de formación y trabajarían un modelo de oferta académica flexible, y de altísima rotación. Otro debate asociado a esta dinámica es el de la necesaria ruptura con el modelo liberal de la oferta académica. En una sociedad con amplios márgenes de exclusión educativa como la teníamos hasta 1998, las dinámicas educativas iban expulsando año tras año a gruesos grupos de estudiantes. Recuerdo que en los noventa se llegó a decir que de cada 100 niños que ingresaban a la educación básica menos de la mitad lo hacían en la universidad y, solo un grupo de ellos egresaban con título profesional.


Con una matrícula restringida, con problemas de prosecución y un limitado egreso profesional era fácil hablar de que cualquiera estudiara donde quisiera. Es más para 1998, la educación universitaria solo estaba presente en 135 municipios del país. Estos elementos posibilitaban que procesos migratorios internos (de una entidad regional a otra) bastaran para que una parte de los egresados consiguieran un puesto de trabajo. Al expandir la matricula, quintuplicándola y extender la educación universitaria a los 335 municipios, esto logro nos plantea nuevos desafíos. Un ejemplo para ilustrar; hasta la década de los noventa y antes de la llegada de la revolución Bolivariana, el "excedente" de profesionales de la docencia que no conseguían empleo en Táchira, al ser este un estado que contaba con varias facultades de educación, se resolvía migrando los egresado hacia Barinas, Apure, Amazonas o Falcón. Allí conseguían empleo, pero hoy en cada uno de esos estados existen facultades, extensiones, aldeas universitarias de las que egresan profesionales de la docencia. Ya la migración interna no resuelve el problema.


En consecuencia es necesario racionalizar las matriculas por carrera conforme a cada una de las potencialidades, necesidades y expectativas de los territorios concretos. Ello demanda potentes universidades municipales. Esas universidades municipales desarrollarían los programas de formación que requiera el desarrollo local a partir de los cinco ángulos descritos arriba. Algunos cuellos de botellas parecieran surgir de una iniciativa como esta. En este artículo me limitare a referirme a dos de ellas: primero, qué hacer con las profesiones que no demandan de manera explícita ningún modelo desarrollo local pero que los intereses generales de la nación si, y segundo, una iniciativa como esta reconfiguraría el ejercicio de la profesión docente, aspectos que espero poder abordar en otro artículo.


Caracas, Marzo 2014.

 

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Lunes, 17 Marzo 2014 05:57

El futuro

El futuro

El futuro de Estados Unidos se puede ver hoy en la generación de jóvenes más diversa en raza, cultura y origen, que para 2043 transformará este país en uno donde por primera vez los blancos pasarán a ser una minoría más, algo que invita cambios bienvenidos por muchos, pero que también asusta a otros y que en parte explica algunas de las tensiones políticas y sociales hoy día.

La llamada generación de los milenarios, como se ha apodado a los nacidos después de 1980, se distingue no sólo por su diversidad racial y/o étnica, sino también por lo que comparten entre sí, incluyendo una mayor desconfianza en instituciones políticas y sociales, como por crecer con la revolución cibernética y sus implicaciones, y por una visión más liberal en asuntos sociales, según registra una extensa investigación sobre ellos del Centro de Investigación Pew.

Según el análisis, los milenarios –de 18 a 33 años– se distinguen de generaciones anteriores por estar relativamente desvinculados de política y religión organizada, vinculados por medios sociales, aguantando una carga de deuda, desconfiados de la gente, sin prisa por casarse y optimistas sobre el futuro, resume Pew. También son la generación más racialmente diversa de Estados Unidos.


Según los sondeos de Pew, más de la mitad de los milenarios se describen como independientes en su política (o sea, ni demócratas ni republicanos ni de ningún partido) y 29 por ciento (3 de cada 10) dice no practicar ninguna religión. Estos son entre los niveles más altos de desafiliación política y religiosa jamás registrados para una generación en los 25 años que Pew ha hecho sondeos sobre estos temas.


Esta es una generación generalmente liberal, notable por su amplio apoyo a los demócratas y por posiciones liberales sobre una amplia gana de temas políticos y sociales, desde apoyo a un gobierno activista para promover bienestar social, como a favor del matrimonio gay, el matrimonio interracial, la reforma migratoria y la legalización de la mariguana, según Pew. Pero vale la pena señalar que no son muy diferentes a las generaciones más viejas en sus opiniones sobre el control de armas y el aborto.


Sin embargo, estas inclinaciones liberales los convirtieron en un sector clave en los triunfos de Barack Obama. Ahora también comparten los mismos niveles de desencanto que otras generaciones con el presidente.


A la vez, esta es la primera generación a la que se puede clasificar como nativos digitales. No se han tenido que adaptar al mundo cibernético, y a la vez son la vanguardia de esta nueva edad digital, incluyendo el uso de Internet, redes sociales y aparatos móviles con los cuales construyen sus relaciones de amigos, colegas y grupos de interés común.


La generación más diversa racialmente es resultado en parte del flujo inmigrante de latinos y asiáticos en las ultimas décadas –muchos son hijos nacidos aquí de éstos. Un 43 por ciento de los milenarios no son blancos –el nivel más alto de cualquier generación anterior. Hoy día, la mitad de los recién nacidos en este país son no blancos. Esta diversidad, indica Pew, explica en parte sus posiciones políticamente liberales.
Vale recordar que la Oficina del Censo de Estados Unidos calcula que la población estadunidense alcanzará un punto alrededor del año 2043, cuando la mayoría no será blanca por primera vez en la historia de esta nación.


Algunos observadores han repetido que la transformación que representa esta generación –sólo en términos demográficos y sociales– es parte de lo que nutre la ola antimigrante de los últimos años, así como movimientos ultraconservadores que buscan rescatar al país y que ven su fin en un futuro que cada vez se parece menos de su imagen (blanca, anglosajona y protestante) que ellos tienen de su país.


Esto también explica en parte la severa derechización de la política en entidades como Arizona y los estados del profundo sur, entre otros, donde las cúpulas políticas tradicionales se sienten amenazadas por los cambios generacionales y demográficos. Por ejemplo, varios analistas –y sólo la semana pasada un reportaje del Wall Street Journal– advierten que en un futuro cercano esto puede implicar que Texas, ahora bastión republicano conservador, se vuelva cada vez más demócrata como resultado de la combinación de cambios demográficos (sobre todo la presencia y participación de latinos) y generacionales.


Mientras tanto, los milenarios también enfrentan desafíos económicos y políticos. En el ámbito económico, viven en momentos de la peor desigualdad desde la gran depresión con una movilidad socioeconómica paralizada, para ellos, el sueño americano por ahora está anulado. A la vez, padecen altos índices de desocupación, empleos peor renumerados que los de generaciones anteriores y cambios dramáticos en el sector laboral, que incluye menos protección sindical. No sólo esto, sino que esta generación está aplastada por una carga de deuda estudiantil sin precedente (el total se calcula en más de un billón de dólares).


De lado político y social, es una generación que si no participó, creció en época de guerras interminables con el esquema de la guerra contra el terror que suprime expresiones de disidencia. Y como nativos digitales también son sujetos, bajo esta justificación de seguridad nacional, a la vigilancia electrónica y la anulación de la privacidad. También padece de una doctrina de educación –llamada reforma– que regresa a dar prioridad a un currículum definido por exámenes estandarizados donde se premia la docilidad y cumplimiento de lo ordenado. Cuando los jóvenes se han atrevido a expresarse en las calles –sea lo manifestado por Ocupa Wall Street o los Dreamers (jóvenes inmigrantes activistas), o contra abusos de autoridades– frecuentemente han sido víctimas de represiones violentas o intimidación judicial.


El futuro de este país dependerá en gran medida de si esta nueva generación logra superar todo esto para cumplir con su promesa de cambio.

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El trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación superior

Lo que sigue es la traducción castellana de una transcripción editada en inglés de un conjunto de observaciones realizadas por Noam Chomsky vía Skype el pasado 4 de febrero para una reunión de afiliados y simpatizantes del sindicato universitario asociado a la Unión de Trabajadores del Acero (Adjunct Faculty Association of the United Steelworkers) en Pittsburgh, PA. Las manifestaciones del profesor Chomsky se produjeron en respuesta a preguntas de Robin Clarke, Adam Davis, David Hoinski, Maria Somma, Robin J. Sowards, Matthew Ussia y Joshua Zelesnick. La transcripción escrita de las respuestas orales la realizó Robin J. Sowards y la edición y redacción corrió a cargo del propio Noam Chomsky.

Sobre la contratación temporal de profesores y la desaparición de la carrera académica


Eso es parte del modelo de negocio. Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria o lo que los de Wall Mart llaman "asociados", empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria o de desempleo, a fin de reducir costes laborales e incrementar el servilismo laboral. Cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo harto sistemáticamente durante la última generación como parte de un asalto neoliberal general a la población, su modelo de negocio entraña que lo que importa es la línea de base. Los propietarios efectivos son los fiduciarios (o la legislatura, en el caso de las universidades públicas de los estados federados), y lo que quieren mantener los costos bajos y asegurarse de que el personal laboral es dócil y obediente. Y en substancia, la formas de hacer eso son los temporales. Así como la contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal, en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno. La idea es dividir a la sociedad en dos grupos. A uno de los grupos se le llama a veces "plutonomía" (un palabro usado por Citibank cuando hacía publicidad entre sus inversores sobre la mejor forma de invertir fondos), el sector en la cúspide de una riqueza global pero concentrada sobre todo en sitios como los EEUU. El otro grupo, el resto de la población, es un "precariado", gentes que viven una existencia precaria.


Esa idea asoma de vez en cuando de forma abierta. Así, por ejemplo, cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso en 1997 sobre las maravillas de la economía que estaba dirigiendo, dijo redondamente que una de las bases de su éxito económico era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó "una mayor inseguridad en los trabajadores". Si los trabajadores están más inseguros, eso es muy "sano" para la sociedad, porque si los trabajadores están inseguros, no exigirán aumentos salariales, no irán a la huelga, no reclamarán derechos sociales: servirán a sus amos tan donosa como pasivamente. Y eso es óptimo para la salud económica de las grandes empresas. En su día, a todo el mundo le pareció muy razonable el comentario de Greenspan, a juzgar por la falta de reacciones y los aplausos registrados. Bueno, pues transfieran eso a las universidades: ¿cómo conseguir una mayor "inseguridad" de los trabajadores? Esencialmente, no garantizándoles el empleo, manteniendo a la gente pendiente de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que estén con la boca cerrada, acepten salarios ínfimos y hagan su trabajo; y si por ventura se les permite servir bajo tan miserables condiciones durante un año más, que se den con un canto en los dientes y no pidan más. Esa es la manera como se consiguen sociedades eficientes y sanas desde el punto de vista de las empresas. Y en la medida en que las universidades avanzan por la vía de un modelo de negocio empresarial, la precariedad es exactamente lo que se impone. Y más que veremos en lo venidero.
Ese es un aspecto, pero otros aspectos qu

e resultan también harto familiares en la industria privada: señaladamente, el aumento de estratos administrativos y burocráticos. Si tienes que controlar la gente, tienes que disponer de una fuerza administrativa que lo haga. Así, en la industria norteamericana más que en cualquier otra parte, se acumula estrato ad administrativo tras estrato administrativo: una suerte de despilfarro económico, pero útil para el control y la dominación. Y lo mismo vale para las universidades. En los pasados 30 0 40 años se ha registrado un aumento drástico en la proporción del personal administrativo en relación el profesorado y los estudiantes de las facultades: profesorado y estudiantes han mantenido la proporción entre ellos, pero la proporción de administrativos se ha disparado. Un conocido sociólogo, Benjamin Ginsberg, ha escrito un muy buen libro titulado The Fall of the Faculty: The Rise of the All-Administrative University and Why It Matters (Oxford University Press, 2011), en el que se describe con detalle el estilo empresarial de administración y niveles burocráticos multiplicados. Ni que decir tiene, con administradores profesionales más que bien pagados: los decanos, por ejemplo, que antes solían miembros de la facultad que dejaban la labor docente para servir como gestores con la idea de reintegrarse a la facultad al cabo de unos años. Ahora son todos profesionales, que tienen que contratar a vicedecanos, secretarios, etc., etc., toda la proliferación de estructura que va con los administradores. Todo eso es otro aspecto del modelo empresarial.


Pero servirse de trabajo barato –y vulnerable— es una práctica de negocio que se remonta a los inicios mismos de la empresa privada, y los sindicatos nacieron respondiendo a eso. En las universidades, trabajo barato, vulnerable, significa ayudantes y estudiantes graduados. Los estudiantes graduados son todavía más vulnerables, huelga decirlo, La idea es transferir la instrucción a trabajadores precarios, lo que mejora la disciplina y el control, pero también permite la transferencia de fondos a otros fines muy distintos de la educación. Los costos, claro está, los pagan los estudiantes y las gentes que se ven arrastradas a esos puestos de trabajo vulnerables. Pero es un rasgo típico de una sociedad dirigida por la mentalidad empresarial transferir los costos a la gente. Los economistas cooperan tácitamente en eso. Así, por ejemplo, imaginen que descubren un error en su cuenta corriente y llaman al banco para tratar de enmendarlo. Bueno, ya saben ustedes lo que pasa. Usted les llama por teléfono, y le sale un contestador automático con un mensaje grabado que le dice: "Le queremos mucho, y ahí tiene un menú". Tal vez le menú ofrecido contiene lo que usted busca, tal vez no. Si acierta a elegir la opción ofrecida correcta, lo que escucha a continuación es una musiquita, y de rato en rato una voz que le dice: "Por favor, no se retire, estamos encantados de servirle", y así por el estilo. Al final, transcurrido un buen tiempo, una voz humana a la que poder plantearle una breve cuestión. A eso los economistas le llaman "eficiencia". Con medidas económicas, ese sistema reduce los costos laborales del banco; huelga decir que le carga los costos a usted, y esos costos han de multiplicarse por el número de usuarios, que puede ser enorme: pero eso no cuenta como coste en el cálculo económico. Y si miran ustedes cómo funciona la sociedad, encuentran eso por doquiera. Del mismo modo, la universidad impone costos a los estudiantes y a un personal docente que, además e tenerlo apartado de la carrera académica, se le mantiene en una condición que garantiza un porvenir sin seguridad. Todo eso resulta perfectamente natural en los modelos de negocio empresariales. Es nefasto para la educación, pero su objetivo no es la educación.


En efecto, si echamos una mirada más retrospectiva, la cosa se revela más profunda todavía. Cuando todo esto empezó, a comienzos de los 70, suscitaba mucha preocupación en todo el espectro político establecido el activismo de los 60, comúnmente conocidos como "la época de los líos". Fue una "época de líos" porque el país se estaba civilizando [con las luchas por los derechos civiles], y eso siempre es peligroso. La gente se estaba politizando y se comprometía con la conquista de derechos para los grupos llamados "de intereses especiales": las mujeres, los trabajadores, los campesinos, los jóvenes, los viejos, etc. Eso llevó a una grave reacción, conducida de forma prácticamente abierta. En el lado de la izquierda liberal del establishment, tenemos un libro llamado The Crisis of Democracy: Report on the Governability of Democracies to the Trilateral Commission, compilado por Michel Crozier, Samuel P. Huntington y Joji Watanuki (New York University Press, 1975) y patrocinado por la Comisión Trilateral una organización de liberales internacionalistas. Casi toda la administración Carter se reclutó entre sus filas. Estaban preocupados por lo que ellos llamaban la "crisis de la democracia" y que no dimanaba de otra cosa del exceso de democracia. En los 60 la población –los "intereses especiales" mencionados— presionaba para conquistar derechos dentro de la arena política, lo que se traducía en demasiada presión sobre el Estado: no podía ser. Había un interés especial que dejaban de lado, y es a saber: el del sector granempresarial; porque sus intereses coinciden con el "interés nacional". Se supone que el sector graempresarial controla al Estado, de modo que no hay ni que hablar de sus intereses. Pero los "intereses especiales" causaban problemas, y estos caballeros llegaron a la conclusión de que "tenemos que tener más moderación en la democracia": el público tenía que volver a ser pasivo y regresar a la apatía. De particular preocupación les resultaban las escuelas y las universidades, que, decían, no cumplían bien su tarea de "adoctrinar a los jóvenes" convenientemente: el activismo estudiantil –el movimiento de derechos civiles, el movimiento antibelicista, el movimiento feminista, los movimientos ambientalistas— probaba que los jóvenes no estaban correctamente adoctrinados.


Bien, ¿cómo adoctrinar a los jóvenes? Hay más de una forma. Una forma es cargarlos con deudas desesperadamente pesadas para sufragar sus estudios. La deuda es una trampa, especialmente la deuda estudiantil, que es enorme, mucho más grande que el volumen de deuda acumulada en las tarjetas de crédito. Es una trampa para el resto de su vida porque las leyes están diseñadas para que no puedan salir de ella. Si, digamos, una empresa incurre en demasiada deuda, puede declararse en quiebra. Pero si los estudiantes suspenden pagos, nunca podrán conseguir una tarjeta de la seguridad social. Es una técnica de disciplinamiento. No digo yo que eso se hiciera así con tal propósito, pero desde luego tiene ese efecto. Y resulta harto difícil de defender en términos económicos. Miren ustedes un poco lo que pasa por el mundo: la educación superior es en casi todas partes gratuita. En los países con los mejores niveles educativos, Finlandia (que anda en cabeza), pongamos por caso, la educación superior es pública y gratuita. Y en un país rico y exitoso como Alemania es pública y gratuita. En México, un país pobre que, sin embargo, tiene niveles de educación muy decentes si atendemos a las dificultades económicas a las que se enfrenta, es pública y gratuita. Pero miren lo que pasa en los EEUU: si nos remontamos a los 40 y los 50, la educación superior se acercaba mucho a la gratuidad. La Ley GI ofreció educación superior gratuita a una gran cantidad de gente que jamás habría podido acceder a la universidad. Fue muy bueno para ellos y fue muy bueno para la economía y para la sociedad; fue parte de las causas que explican la elevada tasa de crecimiento económico. Incluso en las entidades privadas, la educación llegó a ser prácticamente gratuita. Yo, por ejemplo: entré en la facultad en 1945, en una universidad de la Ivy League, la Universidad de Pensilvania, y la matrícula costaba 100 dólares. Eso serían unos 800 dólares de hoy. Y era muy fácil acceder a una beca, de modo que podías vivir en casa, trabajar e ir a la facultad, sin que te costara nada. Lo que ahora ocurre es ultrajante. Tengo nietos en la universidad que tienen que pagar la matrícula y trabajar, y es casi imposible. Para los estudiantes, eso es una técnica disciplinaria.


Y otra técnica de adoctrinamiento es cortar el contacto de los estudiantes con el personal docente: clases grandes, profesores temporales que, sobrecargados de tareas, apenas pueden vivir con un salario de ayudantes. Y puesto que no tienes seguridad en el puesto de trabajo, no puedes construir una carrera, no puedes irte a otro sitio y conseguir más. Todas esas son técnicas de disciplinamiento, de adoctrinamiento y de control. Y es muy similar a lo que uno espera que ocurra en una fábrica, en la que los trabajadores fabriles han de ser disciplinados, han de ser obedientes; y se supone que no deben desempeñar ningún papel en, digamos, la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo: eso es cosa de los ejecutivos. Esto se transfiere ahora a las universidades. Y yo creo que nadie que tenga algo de experiencia en la empresa privada y en la industria debería sorprenderse; así trabajan.


Sobre cómo debería ser la educación superior


Para empezar, deberíamos desechar toda idea de que alguna vez hubo una "edad de oro". Las cosas eran distintas, y en ciertos sentidos, mejores en el pasado, pero distaban mucho de ser perfectas. Las universidades tradicionales eran, por ejemplo, extremadamente jerárquicas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones. Una parte del activismo de los 60 consistió en el intento de democratizar las universidades, de incorporar, digamos, a representantes estudiantiles a las juntas de facultad, de animar al personal no docente a participar. Esos esfuerzos se hicieron por iniciativa de los estudiantes, y no dejaron de tener cierto éxito. La mayoría de universidades disfrutan ahora de algún grado de participación estudiantil en las decisiones de las facultades. Y yo creo que ese es el tipo de cosas que deberíamos ahora seguir promoviendo: una institución democrática en la que la gente que está en la institución, cualquiera que sea (profesores ordinarios, estudiantes, personal no docente) participan en la determinación de la naturaleza de la institución y de su funcionamiento; y lo mismo vale para las fábricas.
No son estas ideas de izquierda radical, por cierto. Proceden directamente del liberalismo clásico. Si leéis, por ejemplo, a John Stuart Mill, una figura capital de la tradición liberal clásica, verán que daba por descontado que los puestos de trabajo tenían que ser gestionados y controlados por la gente que trabajaba en ellos: eso es libertad y democracia (véase, por ejemplo, John Stuart Mill, Principles of Political Economy, book 4, ch. 7). Vemos las mismas ideas en los EEUU. En los Caballeros del Trabajo, pongamos por caso: uno de los objetivos declaradis de esta organización era "instituir organizaciones cooperativas que tiendan a superar el sistema salarial introduciendo un sistema industrial cooperativo" (véase la "Founding Ceremony" para las nuevas asociaciones locales). O piénsese en alguien como John Dewey, un filósofo social de la corriente principal del siglo XX, quien no sólo abogó por una educación encaminada a la independencia creativa, sino también por el control obrero en la industria, lo que él llamaba "democracia industrial". Decía que hasta tanto las instituciones cruciales de la sociedad –producción, comercio, transporte, medios de comunicación— no estén bajo control democrático, la "política [será] la sombra proyectada en el conjunto de la sociedad por la gran empresa" (John Dewey, "The Need for a New Party" [1931]). Esta idea es casi elemental, y echa raíces profundas en la historia norteamericana y en el liberalismo clásico; debería constituir una suerte de segunda naturaleza de la gente, y debería valer igualmente para las universidades. Hay ciertas decisiones en una universidad donde no puedes querer transparencia democrática porque tienes que preservar la privacidad estudiantil, pongamos por caso, y hay varios tipos de asuntos sensibles, pero en el grueso de la actividad universitaria normal no hay razón para no considerar la participación directa como algo, no ya legítimo, sino útil. En mi departamento, por ejemplo, hemos tenido durante 40 años representantes estudiantiles que proporcionaban una valiosa ayuda con su participación en las reuniones de departamento.


Sobre la "gobernanza compartida" y el control obrero


La universidad es probablemente la institución social que más se acerca en nuestra sociedad al control obrero democrático. Dentro de un departamento, por ejemplo, es bastante normal que al menos para los profesores ordinarios tenga capacidad para determinar una parte substancial de las tareas que conforman su trabajo: qué van a enseñar, cuando van a dar las clases, cuál será el programa. Y el grueso de las decisiones sobre el trabajo efectuado en la facultad caen en buena medida bajo el control del profesorado ordinario. Ahora, ni que decir tiene, hay un nivel administrativo superior al que no puedes ni eludir ni controlar. La facultad puede recomendar a alguien para ser profesor titular, pongamos por caso, y estrellarse contra el criterio de los decanos o del rector, o incluso de los patronos o de los legisladores. No es que ocurra muy a menudo, pero puede ocurrir y ocurre. Y eso es parte de la estructura de fondo que, aun cuando siempre ha existido, era un problema menor en los tiempos en que la administración salía elegida por la facultad y era en principio revocable por la facultad. En un sistema representativo, necesitas tener a alguien haciendo labores administrativas, pero tiene que poder ser revocable, sometido como está a la autoridad de las gentes a las que administra. Eso es cada vez menos verdad. Hay más y más administradores profesionales, estrato sobre estrato, con más y más posiciones cada vez más remotas del control de las facultades. Me referí antes a The Fall of the Faculty de Benjamin Ginsberg, un libro que entra en un montón de detalles sobre el funcionamiento de varias universidades a las que sometió a puntilloso escrutinio: Johns Hopkins, Cornell y muchas otras.


El profesorado universitario ha venido siendo más y más reducido a la categoría de trabajadores temporales a los que se asegura una precaria existencia sin acceso a la carrera académica. Tengo conocidos que son, en efecto, lectores permanente; no han logrado el estatus de profesores ordinarios; tienen que concursar cada año para poder ser contratados otra vez. No deberían ocurrir estas cosas, no deberíamos permitirlo. Y en el caso de los ayudantes, la cosa se ha institucionalizado: no se les permite ser miembros del aparato de toma de decisiones y se les excluye de la seguridad en el puesto de trabajo, lo que no sirve sino para amplificar el problema. Yo creo que el personal no docente debería ser integrado también en la toma de decisiones, porque también forman parte de la universidad. Así que hay un montón que hacer, pero creo que se puede entender fácilmente por qué se desarrollan esas tendencias. Son parte de la imposición del modelo de negocios en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Esa es la ideología neoliberal bajo la que el grueso del mundo ha estado viviendo en los últimos 40 años. Es muy dañina para la gente, y ha habido resistencias a ella. Y es digno de mención el que al menos dos partes del mundo han logrado en cierta medida escapar de ella: el Este asiático, que nunca la aceptó realmente, y la América del Sur de los últimos 15 años.

Sobre la pretendida necesidad de "flexibilidad"


"Flexibilidad" es una palabra muy familiar para los trabajadores industriales. Parte de la llamada "reforma laboral" consiste en hacer más "flexible" el trabajo, en facilitar la contratación y el despido de la gente. También esto es un modo de asegurar la maximización del beneficio y el control. Se supone que la "flexibilidad" es una buena cosa, igual que la "mayor inseguridad de los trabajadores". Dejando ahora de lado la industria, para la que vale lo mismo, en las universidades eso carece de toda justificación. Pongamos un caso en el que se registra submatriculación en algún sitio. No es un gran problema. Una de mis hijas enseña en una universidad; la otra noche me llamó y me contó que su carga lectiva cambiaba porque uno de los cursos ofrecidos había registrado menos matrículas de las previstas. De acuerdo, el mundo no se acabará, se limitaron a reestructurar el plan docente: enseñas otro curso, o una sección extra, o algo por el estilo. No hay que echar a la gente o hacer inseguro su puesto de trabajo a causa de la variación del número de matriculados en los cursos. Hay mil formas de ajustarse a esa variación. La idea de que el trabajo debe someterse a las condiciones de la "flexibilidad" no es sino otra técnica corriente de control y dominación. ¿Por qué no hablan de despedir a los administradores si no hay nada para ellos este semestre? O a los patronos: ¿para qué sirven? La situación es la misma para los altos ejecutivos de la industria; si el trabajo tiene que ser flexible, ¿por qué no la gestión ejecutiva? El grueso de los altos ejecutivos son harto inútiles y aun dañinos, así que ¡librémonos de ellos! Y así indefinidamente. Sólo para comentar noticias de estos últimos días, pongamos el caso de Jamie Dimon, el presidente del consejo de administración del banco JP Morgan Chase: acaba de recibir un substancial incremento en sus emolumentos, casi el doble de su paga habitual, en agradecimiento por haber salvado al banco de las acusaciones penales que habrían mandado a la cárcel a sus altos ejecutivos: todo quedó en multas por un monto de 20 mil millones de dólares por actividades delictivas probadas. Bien, podemos imaginar que librar de alguien así podría ser útil para la economía. Pero no se habla de eso cuando se habla de "reforma laboral". Se habla de gente trabajadora que tiene que sufrir, y tiene que sufrir por inseguridad, por no saber de donde sacarán el pan mañana: así se les disciplina y se les hace obedientes para que no cuestionen nada ni exijan sus derechos. Esa es la forma de operar de los sistemas tiránicos. Y el mundo de los negocios es un sistema tiránico. Cuando se impone a las universidades, te das cuenta de que refleja las mismas ideas. No debería ser un secreto.

Sobre el propósito de la educación


Se trata de debates que se retrotraen a la Ilustración, cuando se plantearon realmente las cuestiones de la educación superior y de la educación de masas, no sólo la educación para el clero y la aristocracia. Y hubo básicamente dos modelos en discusión en los siglos XVIII y XIX. Se discutieron con energía harto evocativa. Una imagen de la educación era la de un vaso que se llena, digamos, de agua. Es lo que ahora llamamos "enseñar para el examen": viertes agua en el vaso y luego el vaso devuelve el agua. Pero es un vaso bastante agujereado, como todos hemos tenido ocasión de experimentar en la escuela: memorizas algo en lo que no tienes mucho interés para poder pasar un examen, y al cabo de una semana has olvidado de qué iba el curso. El modelo de vaso ahora se llama "ningún niño a la zaga", "enseñar para el examen", "carrera a la cumbre", y cosas por el estilo en las distintas universidades. Los pensadores de la Ilustración se opusieron a ese modelo.
El otro modelo se describía como lanzar una cuerda por la que el estudiante pueda ir progresando a su manera y por propia iniciativa, tal vez sacudiendo la cuerda, tal vez decidiendo ir a otro sitio, tal vez planteando cuestiones. Lanzar la cuerda significa imponer cierto tipo de estructura. Así, un programa educativo, cualquiera que sea, un curso de física o de algo, no funciona como funciona cualquier otra cosa; tiene cierta estructura. Pero su objetivo consiste en que el estudiante adquiera la capacidad para inquirir, para crear, para innovar, para desafiar: eso es la educación. Un físico mundialmente célebre cuando, en sus cursos para primero de carrera, se le preguntaba "¿qué parte del programa cubriremos este semestre?", contestaba: "no importa lo que cubramos, lo que importa es lo que descubráis vosotros". Tenéis que ganar la capacidad y la autoconfianza en esta asignatura para desafiar y crear e innovar, y así aprenderéis; así haréis vuestro el material y seguir adelante. No es cosa de acumular una serie fijada de hechos que luego podáis soltar por escrito en un examen para olvidarlos al día siguiente.
Son dos modelos radicalmente distintos de educación. El ideal de la Ilustración era el segundo, y yo creo que el ideal al que deberíamos aspirar. En eso consiste la educación de verdad, desde el jardín de infancia hasta la universidad. Lo cierto es que hay programas de ese tipo para los jardines de infancia, y bastante buenos.


Sobre el amor a la docencia

Queremos, desde luego, gente, profesores y estudiantes, comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, actividades que sean desafíos, que resulten apasionantes. Yo no creo que eso sea tan difícil. Hasta los niños pequeños son creativos, inquisitivos, quieren saber cosas, quieren entenderlas, y a no ser que te saquen eso a la fuerza de la cabeza, el anhelo perdura de por vida. Si tienes oportunidades para desarrollar esos compromisos y preocuparte por esas cosas, son las más satisfactorias de la vida. Y eso vale lo mismo para el investigador en física que para el carpintero; toenes que intentar crear algo valioso, lidiar con problemas difíciles y resolverlos. Yo creo que que eso es lo que hace del trabajo el tipo de actividad que quieres hacer; y la haces aun cuando no estés obligado a hacerla. En una universidad que funcione razonablemente, encontrarás gente que trabaja todo el tiempo porque les gusta lo que hacen; es lo que quieren hacer; se les ha dado la oportunidad, tienen los recursos, se les ha animado a ser libres e independientes y creativos: ¿qué mejor que eso? Y eso también puede hacerse en cualquier nivel.


Vale la pena reflexionar un poco sobre algunos de los programas educativos imaginativos y creativos que se desarrollan en los distintos niveles. Así, por ejemplo, el otro día alguien me contaba de un programa que usa en las facultades, un programa de ciencia en el que se plantea a los estudiantes una interesante cuestión: "¿Cómo puede ser que un mosquito vuela bajo la lluvia?" Difícil cuestión, cuando se piensa un poco en ella. Si algo impactara en un ser humano con la fuerza de una gota de agua que alcanza a un mosquito, lo abatiría inmediatamente. ¿Cómo puede, pues, el mosquito evitar el aplastamiento inmediato? ¿Cómo puede seguir volando? Si quieres seguir dándole vueltas a este asunto –dificilísimo asunto—, tienes que hacer incursiones en las matemáticas, en la física y en la biología y plantearte cuestiones lo suficientemente difíciles como para verlas como un desafío que despierta la necesidad de responderlas.


Eso es lo que debería ser la educación en todos los niveles, desde el jardín de infancia. Hay programas para jardines de infancia en los que se da a cada niño, por ejemplo, una colección de pequeñas piezas: guijarros, conchas, semillas y cosas por el estilo. Se propone entonces a la clase la tarea de descubrir cuáles son las semillas. Empieza con lo que llaman una "conferencia científica": los nenes hablan entre sí y tratan de imaginarse cuáles son semillas. Y, claro, hay algún maestro que orienta, pero la idea es dejar que los niños vayan pensando. Luego de un rato, intentan varios experimentos tendentes a averiguar cuáles son las semillas. Se le da a cada niño una lupa y, con ayuda del maestro, rompe una semilla y mira dentro y encuentra el embrión que hace crecer a la semilla. Esos niños aprenden realmente algo: no sólo algo sobre las semillas y sobre lo que las hace crecer; también aprenden algo sobre los procesos de descubrimiento. Aprenden a gozar con el descubrimiento y la creación, y eso es lo que te permitirá comportarte de manera independiente fuera del aula, fuera del curso.


Lo mismo vale para toda la educación, hasta la universidad. En un seminario universitario razonable, no esperas que los estudiantes tomen apuntes literales y repitan todo lo que tu digas; lo que esperas es que te digan si te equivocas, o que vengan con nuevas ideas desafiantes, que abran caminos que no habían sido pensados antes. Eso es lo que es la educación en todos los niveles. No consiste en instilar información en la cabeza de alguien que luego la recitará, sino que consiste en capacitar a la gente para que lleguen a ser personas creativas e independientes y puedan encontrar gusto en el descubrimiento y la creación y la creatividad a cualquier nivel o en cualesquiera dominios a los que les lleven sus intereses.


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Eso es como plantearse la tarea de justificar ante el propietario de esclavos que nadie debería ser esclavo. Estáis aquí en un nivel de la indagación moral en el que resulta harto difícil encontrar respuestas. Somos seres humanos con derechos humanos. Es bueno para el individuo, es bueno para la sociedad y hasta es bueno para la economía en sentido estrecho el que la gente sea creativa e independiente y libre. Todo el mundo sale ganando de que la gente sea capaz de participar, de controlar sus destinos, de trabajar con otros: puede que eso no maximice los beneficios ni la dominación, pero ¿por qué tendríamos que preocuparnos de esos valores?


Un consejo a las organizaciones sindicales de los profesores precarios


Ya sabéis mejor que yo lo que hay que hacer, el tipo de problemas a los que os enfrentáis. Seguid adelante y haced lo que tengáis que hacer. No os dejéis intimidar, no os amedrentéis, y reconoced que el futuro puede estar en nuestras manos si queremos que lo esté.


Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro

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