Sábado, 24 Octubre 2020 05:36

La puñalada

La puñalada

Los medios globales y su abandono de Julian Assange

 

Mientras se lo juzga para ser extraditado a Estados Unidos, donde podría ser condenado a 175 años de prisión, la suerte del periodista australiano brilla por su ausencia en las portadas de los principales periódicos de alcance mundial. Detrás de ese silencio asoma una política de complicidades que hiere de muerte la noción misma de periodismo.

El 4 de enero se sabrá la suerte de Julian Assange. Ese día, en Londres, la Justicia británica decidirá finalmente si concede o no la extradición del fundador de Wikileaks a Estados Unidos, que lo quiere juzgar por espionaje. Si así fuera, si los jueces de Su Majestad consideraran que la demanda es pertinente y la condena a la que podría ser sometido al otro lado del Atlántico no es «desproporcionada» o incompatible con el «respeto a los derechos humanos», el casi quincuagenario australiano podría pasar el resto de su vida en la cárcel: los cargos que se le imputan en Estados Unidos le valdrían una condena de 175 años.

Julian Assange está detenido en una cárcel de alta seguridad inglesa desde abril de 2019, en condiciones denunciadas por relatores de la Organización de las Naciones Unidas como análogas a la tortura. Los siete años anteriores los pasó en la embajada ecuatoriana en Londres, donde se refugió en 2012, cuando en Quito gobernaba Rafael Correa. Assange era reclamado entonces por la Justicia sueca debido a acusaciones de violación que terminaron siendo abandonadas por su endeblez (véase «Operaciónmasacre», Brecha, 7-II-20). Él ya temía que la demanda sueca fuera parte de un plan para entregarlo –tras una breve escala judicial en Estocolmo– a Estados Unidos. La llegada al gobierno de Ecuador, en 2017, de Lenín Moreno, que acabó alineado con Washington, supuso el descenso del australiano a los infiernos: primero le hicieron la vida imposible en la embajada, luego le sacaron la protección. La Policía inglesa lo detuvo apenas pudo traspasar la puerta del local diplomático. En Washington, el gobierno de Donald Trump se refregó las manos (lo mismo habría hecho Hillary Clinton de haber ganado las elecciones de 2016): por fin podría darle su merecido a este «espía», acusado fundamentalmente de haber revelado, desde 2010, cientos de miles de documentos clasificados relacionados con las guerras de Irak y Afganistán; entre ellos, pruebas de asesinatos cometidos por las fuerzas estadounidenses en el marco de conflictos en los que los aliados de la superpotencia también están implicados. Desde Wikileaks, Assange había hecho eso y mucho más: denunció tramas de corrupción y enjuagues múltiples de multinacionales y fue de los primeros en advertir sobre la magnitud a la que llegaría el ahora llamado capitalismo de vigilancia.

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A pocos parece interesarles hoy la suerte del australiano. Como otros célebres «lanzadores de alertas» (whistleblowers), del tipo de Edward Snowden y Chelsea Manning, Assange se ha quedado solo. Medios de prensa que gran lucro obtuvieron en su momento, cuando el fundador de Wikileaks los eligió a ellos para difundir sus filtraciones (The Guardian, El País de Madrid, The New York Times, The Washington Post, Der Spiegel, entre otros), le han soltado la mano. Poco y nada se puede leer en esos diarios o semanarios –que, en su mayoría, pasan por progresistas– sobre las condiciones de detención de Assange en la prisión de alta seguridad de Belsmarch o sobre el propio proceso de extradición, cuyas irregularidades y los peligros que estas representan para el derecho a la información han denunciado abogados, organizaciones de defensa de los derechos humanos y medios independientes. Abundan, en cambio, en esas publicaciones progres, los relatos sobre el «vedetismo» y el «narcisismo» del australiano, sus aventuras sexuales, sus «excesos», su «afán de poder», su «decadencia».

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En una nota publicada originalmente en Counter Punch (rebelión.org difundió su versión española en dos partes, el 2 y el 3 de octubre, bajo el título «¿Por qué The Guardian guarda silencio?»), el periodista británico Jonathan Cook sostiene que, cuando Assange concedió a esos medios la exclusiva de sus filtraciones, ya era consciente de que en algún momento podría ser víctima de una puñalada trapera. Si había habido un acuerdo entre Wikileaks y esas publicaciones era porque circunstancialmente ambos ganaban. Pero, en verdad, poco los unía. Cook recuerda que cuando Barack Obama lanzó, en 2011, su ofensiva contra Assange, al que denunció en función de una draconiana ley de espionaje que data de 1917, la estrategia estadounidense estaba basada en crear una brecha entre el fundador de Wikileaks y los medios liberales que habían colaborado con él. Nada tenían que temer esos medios ni sus periodistas: habían obrado de buena fe, decían por entonces los abogados de la Casa Blanca. Assange, en cambio, no era un periodista, apenas un espía que pretendía dañar a Estados Unidos.

Los defensores de Assange optaron entonces por la contraria: Assange no sólo era periodista, sino que practicaba el periodismo del bueno, ese que deja al desnudo las manipulaciones y el accionar ilegal de los poderosos del mundo. El propio fundador de Wikileaks afirmaba en una entrevista que concedió a su compatriota Mark Davis en 2011: «Si he conspirado para cometer espionaje, todos los otros medios de comunicación y sus principales periodistas también han conspirado para cometer espionaje». «Lo que hace falta es tener un frente unido en este asunto», agregaba, invitando a quienes habían sido sus socios a seguir con la colaboración. Pero no hubo tal frente: convocado por el Ministerio de Justicia estadounidense, el editor de The New York TimesBill Keller dijo que su diario se había limitado a obrar como receptor pasivo de la documentación enviada por Wikileaks. Era una falsedad (todos los medios que recibieron las filtraciones las ordenaron y «trabajaron»), pero marcaba lo que sería, de ahí en más, la actitud de las publicaciones liberales en este asunto. Aun así, destaca Cook, el gobierno de Obama no encontró la manera de imputar a Assange sin, al mismo tiempo, perjudicar a medios tradicionalmente aliados del Partido Demócrata, como el propio Times y The Washington Post, y a sus principales plumas. Debió, entonces, abandonar esa línea.

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La estrategia desplegada actualmente por los abogados estadounidenses es la opuesta: reconocen explícitamente la condición de periodista de Assange y, tal como lo advertía él mismo años atrás, al hacerlo lanzan una advertencia contra todos los periodistas que intenten, de lejos o de cerca, seguir el camino de los wikileakeros: corren el riesgo de ser imputados por espionaje allí donde se encuentren. De este cambio de línea, que se produjo durante el juicio de extradición que se sigue en Londres y que supone una amenaza para la profesión periodística como tal, ni una línea se publicó en aquellos grandes medios que buen partido sacaron de su colaboración de antaño con Wikileaks, denuncia Cook. En Gran Bretaña, The Guardian ha obrado, de hecho, como punta de lanza de las acusaciones contra Assange.

Durante el proceso, investigadores independientes han denunciado «prácticas desleales» de los editores del venerado matutino británico, así como de otros medios asociados. Entre las principales acusaciones estadounidenses contra Assange, se afirma que en la documentación que filtró aparecían los nombres de agentes secretos que por su culpa corrieron el riesgo de ser asesinados y que el australiano era muy poco cuidadoso en su forma de operar. David Leigh, editor de The Guardian que trabajó con Assange en 2011, hizo esa misma afirmación en un libro que publicó aquel año junto con otro periodista del mismo diario, Luke Harding: Wikileaks: Inside Assange’s War on Secrecy. Christian Grothoff, experto en informática de la Universidad de Berna; John Goetz, periodista de Der Spiegel; Nicky Hager, periodista de investigación neozelandés, y John Sloboda, profesor y miembro del Iraq Body Count (un proyecto que contabiliza los muertos de la guerra de Irak),relataron, en cambio, que fueron «sus socios mediáticos» –en especial Leigh– quienes presionaron a Assange para que les brindara las sumamente engorrosas contraseñas que utilizaba para encriptar la documentación.

Grothoff, Goetz, Hager y Sloboda colaboraron con el australiano en eliminar nombres en los cables a filtrar. «Assange podía llegar a ser exasperante en su minuciosidad […]. En esa época me irritaba mucho su obsesión por recordarnos constantemente que debíamos asegurarnos, que necesitábamos encriptarlo todo, que teníamos que usar chats encriptados. Yo creía que era un insensato y que estaba paranoico, pero luego el procedimiento se convirtió en la práctica periodística normalizada», dijo, por ejemplo, Goetz en una de las recientes audiencias de extradición. En su libro, Leigh reveló una de las contraseñas generadas con esa metodología y «ese escandaloso error de The Guardian abrió la puerta para que cualquier servicio de seguridad del mundo penetrara en los documentos una vez que pudieron crackear la sofisticada fórmula de Assange para idear claves», indica Cook. «Gran parte del furor provocado por la supuesta incapacidad de Assange de proteger los nombres en los documentos filtrados por él publicados –lo que ahora es el núcleo del caso de extradición– viene del papel que jugó Leigh en el sabotaje del trabajo de Wikileaks. Assange debió realizar una operación de control de daños debido a la incompetencia de Leigh, la que lo obligó a publicar los documentos a toda prisa, para que cualquiera que estuviera preocupado por si era nombrado en los documentos pudiera saberlo antes de que servicios de seguridad hostiles lo identificaran», añade.

En cuanto a Harding, el coautor del libro de Leigh, fue quien hace un par de años difundió, en el propio The Guardian, una serie de «revelaciones» –que luego se comprobaron falsas– sobre supuestas reuniones de Assange con enviados del gobierno de Trump y agentes rusos, que habrían tenido lugar mientras el australiano estuvo refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. La tesis de The Guardian, así como de The New York Times y The Washington Post, es que fue para apuntalar la elección de Trump que Wikileaks filtró en 2016 el contenido de reuniones de la dirección demócrata en las que se perjudicaba al socialista Bernie Sanders y se favorecía a Hillary Clinton. Cook recuerda que, de la misma forma que los dos diarios estadounidenses operaron abiertamente en favor de Clinton en aquella interna partidaria (la misma Clinton que, según se reveló en 2016, llegó a barajar la posibilidad de eliminar a Assange con un dron), The Guardian hizo todo lo que estuvo a su alcance para sabotear al socialista Jeremy Corbyn, a quien asoció con el antisemitismo y tildó de «populista de izquierdas» cuando este dirigía el laborismo británico.

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En la entrevista de 2011 con Mark Davis, Assange se refería a sus «socios mediáticos» en estos términos: «Lo que mueve a un diario como The Guardian y The New York Times no son sus valores éticos, sino su mercado. En Reino Unido ese mercado es el de los “liberales educados”. […] El periódico no es un reflejo de los valores de la gente que forma esa institución, sino un reflejo de la demanda del mercado». Cook aporta, en su nota de CounterPunch, su propia reflexión: La indiferencia de los grandes medios de comunicación ante el juicio a Assange «pone de manifiesto que practican muy poco el tipo de periodismo que supone una amenaza para los intereses empresariales y del Estado y que desafía al poder real. No sufrirán la suerte de Assange porque no pretenden hacer el periodismo en el que se especializaron Assange y Wikileaks». En Estados Unidos, medios como The New York Times y The Washington Post «reflejan los mismos defectos que los partidos Demócrata y Republicano», piensa el británico: «Celebran el capitalismo globalizado basado en el consumo, favorecen una política insostenible de crecimiento infinito en un planeta finito e invariablemente respaldan las guerras coloniales, motivadas por el beneficio y esquilmadoras de recursos, aunque en la actualidad se disfracen de intervenciones humanitarias. Los medios de comunicación y los partidos políticos alineados con las grandes corporaciones sirven a los intereses de la misma clase dirigente, porque están integrados en la misma estructura de poder». Wikileaks, en cambio, «nos ha permitido contemplar al poder en bruto, desnudo, antes de que se vista de traje y corbata, se engomine el cabello y esconda el cuchillo».

Por Daniel Gatti
23 octubre, 2020

Publicado enInternacional
El programa mundial de Bill Gates y cómo podemos resistir a su guerra contra la vida

En marzo de 2015 Bill Gates enseñó la imagen de una muestra del virus de la influenza en una charla TED y dijo a la audiencia que era la imagen del mayor desastre de nuestro tiempo. La verdadera amenaza para la vida, dijo, no son los «misiles, sino los microbios». Cuando cinco años después la “pandemia” del coronavirus barrió la tierra como un tsunami volvió a utilizar el lenguaje bélico, al calificar a la “pandemia” de “guerra mundial”.

“La ‘pandemia’ del coronavirus alza contra el virus a toda la humanidad”, dijo.

En realidad, la «pandemia» no es una guerra. La «pandemia» es una consecuencia de la guerra. Una guerra contra la vida. La mentalidad mecánica relacionada con la máquina de dinero de la extracción ha creado la ilusión de un hombre separado de la naturaleza y la naturaleza como materia prima muerta e inerte para ser explotada. Pero, de hecho, somos parte del bioma. Y somos parte del viroma. Somos el bioma y el viroma. Cuando hacemos la guerra contra la biodiversidad de nuestros bosques, nuestras granjas y nuestras entrañas, nos hacemos la guerra.

La emergencia sanitaria del coronavirus es inseparable de la emergencia sanitaria que constituye la extinción, la emergencia sanitaria que constituye la destrucción de la biodiversidad y la emergencia sanitaria que constituye la crisis climática. Todas estas emergencias están vinculadas a una visión del mundo mecanicista, militarista y antropocéntrica que considera a los humanos seres separados de los demás seres y superiores a ello. Unos seres que podemos poseer, manipular y controlar. Todas estas emergencias tienen sus raíces en un modelo económico basado en la ilusión de un crecimiento ilimitado y de una codicia ilimitada, que violan los límites planetarios y destruyen la integridad de los ecosistemas y de las especies individuales.

Se producen nuevas enfermedades porque la agricultura globalizada, industrializada e ineficiente invade los hábitats, destruye los ecosistemas y manipula a los animales, a las plantas y a otros organismos sin respetar ni su integridad ni su salud. En todo el mundo nos estamos uniendo para hacer frente a la propagación de una enfermedad como el coronavirus, que hemos causado al invadir los hábitats de otras especies, manipular plantas y animales con fines comerciales y codiciosos, y practicar el monocultivo. Cuando arrasamos bosques, convertimos las granjas en monocultivos industriales cuya producción es tóxica y nutricionalmente nula, cuando nuestros alimentos se degradan debido a la transformación industrial con unos químicos sintéticos y genéticamente manipulados, cuando nos aferramos a la ilusión de que la tierra y la vida son materias primas destinadas a ser explotadas con fines de lucro, estamos, en efecto, todos unidos. Pero en lugar de unirnos con el propósito de preservar nuestra salud protegiendo la biodiversidad, la integridad y la autoorganización de todos los seres vivos, incluidos los humanos, nos hemos unido para hacer frente a una enfermedad.

Según la Organización Internacional del Trabajo, “1.600 millones de un total mundial de 2.000 millones de trabajadores de la economía informal (los más vulnerables del mercado laboral) y una mano de obra mundial de 3.300 millones de personas se enfrentan a unas considerables dificultades para ganarse la vida, debido a las medidas de confinamiento y / o porque trabajan en los sectores más afectados». Según el Programa Mundial de Alimentos, 250 millones más de personas pasarán hambre y 300.000 podrían morir diariamente. Esto también son pandemias que matan a la gente. No se pueden salvar vidas matando a la gente.

La salud concierne a la vida y a los sistemas vivos. Sin embargo, la «vida» no existe en el modelo de salud que Bill Gates y los de su calaña están promoviendo e imponiendo en el mundo. Junto con sus aliados en todo el mundo define desde arriba tanto los problemas relacionados con la salud como los medios para resolverlos. Paga para formular los problemas y después usa su influencia y su dinero para imponer sus soluciones. Y en ese proceso se enriquece aún más. El resultado de su «financiación» es la eliminación de la democracia y de la biodiversidad, de la naturaleza y de la cultura. Su “filantropía” no es solo “filantrocapitalismo”, sino “filantroimperialismo”.

La pandemia de coronavirus y el confinamiento han demostrado aún más claramente cómo se nos reduce a objetos que deben ser controlados, y nuestros cuerpos y nuestras mentes se convierten en una especie de nuevas colonias que hay que invadir. Los imperios crean colonias, las colonias reúnen los bienes comunes de las comunidades autóctonas y los transforman en fuentes de materias primas que se es traen con fines de lucro. Esta lógica lineal y extractiva es incapaz de percibir las relaciones íntimas que permiten la vida en la naturaleza. Es ciega a la diversidad, a los ciclos de renovación, a los valores de dar y compartir, así como al poder y al potencial de la autoorganización y de la ayuda mutua. Es ciega al desorden que crea y a la violencia que provoca. El confinamiento prolongado del coronavirus ha sido una experiencia de laboratorio para un futuro sin humanidad.

El 26 de marzo de 2020, en el apogeo de la pandemia del coronavirus y en medio del confinamiento, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) concedió a Microsoft una patente. La patente WO 060606 establece que «la actividad del cuerpo humano asociada a una tarea encomendada a un usuario se puede utilizar en un proceso de minería de criptomoneda …».

La «actividad corporal» que Microsoft aspira a «extraer» comprende las radiaciones emitidas por el cuerpo humano, la actividad cerebral, la circulación de los fluidos corporales, la circulación sanguínea, la actividad de órganos, los movimientos corporales (como los movimientos oculares, los movimientos faciales y los movimientos musculares), así como todas las demás actividades que se puedan detectar y representar por imágenes, ondas, señales, textos, números, grados o cualquier otra información o dato.

La patente es una exigencia de propiedad intelectual sobre nuestro cuerpo y nuestra mente. En el colonialismo los colonizadores se arrogan el derecho de tomar las tierras y los recursos de los pueblos autóctonos, de eliminar su cultura y su soberanía y, en casos extremos, de exterminarlos. La patente WO 060606 es una declaración de Microsoft según la cual nuestro cuerpo y nuestra mente son sus nuevas colonias. Somos minas de «materias primas», los datos extraídos de nuestro cuerpo. En lugar de seres soberanos, espirituales, conscientes e inteligentes que toman decisiones eligiendo con sabiduría y que poseen unos valores éticos con respecto al impacto que tienen nuestras acciones en el mundo natural y social del que formamos parte y al que estamos indisolublemente vinculados, somos “usuarios «. Un «usuario» es un consumidor sin elección en el imperio digital.

Pero la visión de Gates no se limita a eso. De hecho, es todavía más siniestra: se trata de colonizar el cerebro, el cuerpo y la mente de nuestros hijos antes incluso de que hayan tenido la oportunidad de comprender cómo es la libertad y la soberanía, empezando por los más vulnerables.

En mayo de 2020 el gobernador Andrew Cuomo de Nueva York anunció que había establecido una asociación con la Fundación Gates con el objeto de «reinventar la educación». Cuomo calificó a Gates de visionario y argumentó que la «pandemia» ha creado «un momento en la historia en el que verdaderamente podemos integrar y hacer avanzar estas ideas (de Gates) […] ¿qué sentido tienen todos estos edificios, todas estas aulas físicas, con la tecnología de la que disponemos?”.

De hecho, desde hace dos décadas Gates trata de desmantelar el sistema de educación pública de los Estados Unidos. Para él, los alumnos son minas de datos. Por eso los indicadores que él promueve son la asistencia, la matrícula universitaria y los resultados de las pruebas de matemáticas y lectura, ya que se pueden cuantificar y explotar fácilmente. En esta reinvención de la educación se controlará a los niños por medio de sistemas de vigilancia para ver si prestan atención mientras se les obliga a asistir a clases de forma remota, solos en casa. Es una distopía en la que los niños nunca vuelven a la escuela, no tienen la oportunidad de jugar, no tienen amigos. Es un mundo sin sociedad, sin relaciones, sin amor ni amistad.

Cuando miro hacia el futuro en el mundo de Gates y de los barones de la tecnología veo una humanidad aún más polarizada, con grandes cantidades de personas “desechables” para las que no hay sitio en el Nuevo Imperio. Y los que fueren incluidos en el nuevo Imperio serán poco más que esclavos digitales.

Pero podemos resistir. Podemos sembrar otro futuro, mejorar nuestras democracias, reivindicar nuestros bienes comunes, regenerar la tierra como miembros vivos de la Familia de Una Tierra, rica en nuestra diversidad y libertad, una en nuestra unidad e interconectividad. Es un futuro más saludable, uno por el que debemos luchar, uno que debemos reivindicar.

Estamos al borde de un precipicio de la extinción. ¿Dejaremos que una máquina de codicia que no conoce límites y es incapaz de detener su colonización y su destrucción extinga nuestra humanidad conformada por seres vivos, conscientes, inteligentes y autónomos? ¿O detendremos la máquina y defenderemos nuestra humanidad, nuestra libertad y nuestra autonomía para proteger la vida en la tierra?

Este artículo es el epílogo del último libro de Vandana Shiva Oneness vs. the 1%: Shattering Illusions, Seeding Freedom(Chelsea Green Publishing, agosto de 2020) y se reproduce con permiso del editor. Editorial Popular ha publicado en castellano este libro (El planeta es de todos, Madrid, Editorial Popular, 2019, traducción de Rodolfo Lastra Muela), aunque sin este epílogo.

Por Vandana Shiva | 21/10/2020 |

Traducción de Susana Merino para Rebelión

Fuente: https://www.mondialisation.ca/leprogrammemondialdebillgatesetcommentnouspouvonsresisterasaguerrecontrelavie/5649999

El juicio contra Julian Assange impacta en el periodismo

Se estrenó el documental "Guerra contra el periodismo. El caso de Julian Assange"

Estados Unidos dejó expuesto cuáles son sus límites a la libertad de expresión tras la persecución judicial al creador de WikiLeaks. “Al criminalizar la publicación de información clasificada están atentando contra el periodismo de investigación”, dijo el documentalista Juan Passarelli. 

 

Las publicaciones que hizo WikiLeaks en 2010 dejó expuestos cuáles son para Estados Unidos los límites a la libertad de expresión. El sitio creado por Julian Assange reveló crímenes de guerra y permitió dar a luz atrocidades que de otra manera no hubiéramos conocido. Sin embargo hoy Assange está sentado en el banquillo de los acusados. La justicia de Inglaterra debe decidir si concede o no su extradición a EEUU. Juan Passarelli, director de cine que trabajó diez años junto al periodista australiano, acaba de publicar el documental “Guerra contra el periodismo: El caso de Julian Assange”. Allí sostiene que el juicio contra el creador de WikiLeaks representa el fin del periodismo tal como los conocemos. “Al criminalizar recibir y publicar información clasificada EEUU está atentando contra todo el periodismo de investigación”, sostuvo el documentalista guatemalteco.

“Assange hizo enojar el Imperio”

El documental de Passarelli bien podría parecer una película de ciencia ficción. Expone una trama que vimos cientos de veces en argumentos hollywoodenses: persecución, espionaje y traición. Allí radica la fuerza de su relato. Sin embargo cuenta una historia real: la persecución a un periodista luego de haber revelado los secretos de la mayor potencia mundial. Las consecuencias están a la vista. Desde hace casi un año y medio Assange se encuentra detenido en una cárcel de máxima seguridad de Inglaterra. Antes había pasado siete años como refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. Su caso sentó un precedente que está cambiando el periodismo. Esa es la idea fuerza que desarrolla el documental de Passarelli. “Decir que un periodista que reveló crímenes de guerra es un espía enemigo, como hace el gobierno norteamericano, es algo muy serio para cualquier trabajador de prensa alrededor del mundo”, sostuvo el realizador.

De los 18 cargos presentados contra Assange, 17 son por violar la Ley de espionaje de EEUU. La Justicia de ese país lo acusa por conspirar, revelar documentos de defensa nacional, obtener y recibir información de manera ilegal, en muchos casos actuando en connivencia con la exsoldado Chelsea Manning, que confesó ser la fuente de los archivos reservados. El cargo restante es por violar la Ley de abuso y fraude informático. Todas estas acusaciones fueron por publicar documentos secretos sobre la las guerras de Irak y Afganistán, cables del Departamento de Estado, e informes sobre sobre detenidos en la cárcel de Guantánamo. Passarelli explicó que estas revelaciones dejaron al descubierto crímenes gravísimos. “Hay torturas a niños, asesinatos de población civil inocente y ejecuciones a sangre fría. En un caso se ve cómo luego de cometer estos crímenes los militares piden que un avión bombardero pase a destruir la evidencia de lo que acaba de ocurrir”, informó el realizador. Además explicó que el creador de WikiLeaks está pagando las consecuencias de haber hecho pública esta información. “Assange está siendo perseguido por un Estado enojado de que hayan revelado sus crímenes”, sostuvo el periodista.

Espionaje en la embajada de Ecuador

La película muestra que Assange fue espiado durante buena parte de su estadía en la embajada de Ecuador. Las autoridades diplomáticas de ese país habían avalado conectar un sistema de cámaras a cargo de la empresa española UC Global, dirigida por David Morales. Trabajadores de esta compañía les revelaron a los abogados de Assange que habían colocado cámaras y micrófonos secretos en todo el edificio. “Julian siempre pensó que podría estar siendo espiado. Entonces se reunía con sus abogados en el baño de mujeres. Abría las canillas y hablaba bajito con ellos. Pero había un micrófono escondido en una caja. Toda esa información llegó a la CIA”, explicó Passarelli.

Las imágenes de Assange siendo detenido el 11 de abril de 2019 recorrieron el mundo. En ese momento ya estaba en el gobierno el actual presidente de Ecuador Lenín Moreno. Para Passarelli el mandatario entregó a Assange a cambio de un préstamo del FMI. “El vicepresidente de EEUU, Mike Pence y el Secretario de Estado, Mike Pompeo, habían viajado en diferentes ocasiones para visitar a Moreno. Ahora sabemos que vendieron a Julian a cambio de un préstamo de cuatro mil millones del FMI”, señaló el documentalista. 

La razón de ser de WikiLeaks

Assange expuso la idea filosófica detrás de WikiLeaks en una clase que brindó en 2010. Allí el periodista había afirmado que las teorías políticas están en crisis ya que abordan una realidad incompleta, de la que les falta información vital. “Hasta que no conozcamos las estructuras básicas de nuestras instituciones, (...) penetrando en la enorme cantidad de información existente, ¿cómo podremos hacer un diagnóstico?, ¿cómo podremos establecer el camino a seguir?”, reflexionó el creador de WikiLeaks. Y siguió: “Nuestra primera tarea es crear un tipo de herencia intelectual que nos permita saber dónde estamos. Y una vez que eso ocurra podremos tener la esperanza de establecer el rumbo hacia una dirección diferente. Hasta que eso pase creo que las teorías políticas, en mayor o menor grado, están en quiebra”, afirmó Assange. Pasarrelli abonó esta teoría. “Sino sabemos qué hacen los gobiernos en nuestro nombre, no podemos tomar una decisión informada sobre quién debería ser nuestro próximo líder. El periodismo pretende darnos esa información, y contra él se está librando una guerra”, sostuvo el documentalista guatemalteco.

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Miércoles, 15 Julio 2020 05:23

El capitalismo actual es de vigilancia

El capitalismo actual es de vigilancia

El capitalismo de vigilancia trabaja de un modo en el que se nos estimula para que nuestros deseos encajen en sus necesidades. La filósofa Shoshana Zuboff lo estudia en su último libro. Y muchas de sus hipótesis, vinculadas a la presencia tecnológica en todos los órdenes de nuestras vidas, parecen apuntar en la dirección correcta.

 

Develar los mecanismos que explican la etapa actual del capitalismo parece ser la obsesión de numerosos pensadores contemporáneos. Así nacen Capitalismo de plataformas de Nick Srnicek, Realismo capitalista de Mark Fisher, Capitalismo gore de Sayak Valencia o el más explícito aún Esto no es capitalismo. ¿Es algo peor? de McKenzie Wark, por mencionar algunos de los más evidentes intentos de recortar la esencia de una problemática que desborda cualquier recipiente teórico conocido. Las manifestaciones de una crisis terminal del sistema tal como lo conocemos se multiplican. Pero las categorías hacen agua a la hora de explicar orgánicamente fenómenos económicos, políticos, sociales, psicológicos y ambientales, en una suerte de teoría social del todo.

Entre estos intentos, sin embargo, el reciente libro, aún no traducido al español, The Age of Surveillance Capitalism [Capitalismo de vigilancia], de la profesora emérita en la Harvard Shoshana Zuboff, se destaca por describir acabadamente el desarrollo histórico y los procesos estructurales gracias a los cuales empresas tecnológicas con pocos años de existencia lideran los rankings bursátiles y marcan el rumbo de un nuevo mecanismo de acumulación. Si en tiempos coloniales se priorizaban el despojo y el saqueo de dinero, algodón, caucho o azúcar de las periferias geográficas, hoy en día se extraen datos obtenidos a escondidas, sin necesidad de látigos, de regiones fuera del alcance de nuestra conciencia. Zuboff es psicóloga y doctora en Filosofía, por lo que, a diferencia de otras miradas más economicistas o políticas (que a ella tampoco le faltan), pone el énfasis en la explotación sistemática de las subjetividades.

En la Antigüedad, quienes buscaban agua bajo la superficie y encontraban petróleo se sentían defraudados por su mala fortuna. Aún no existía el motor de combustión que diera sentido al «oro negro», como sí ocurrió en el siglo XX. En el siglo XXI, los fundadores de Google vieron que las búsquedas de los usuarios dejaban un rastro digital que se acumulaba. Cuando comenzaron a procesarlo, comprendieron su utilidad para conocer y segmentar a la población, predecir comportamientos futuros y, objetivo superior del capitalismo de vigilancia, producirlos. Desde entonces, como afirma Zuboff en el libro, «el capitalismo de vigilancia recupera unilateralmente la experiencia humana como materia prima gratuita para traducirla en datos de comportamiento». Es difícil comprender el poder de los datos en grandes cantidades (o big data) con las categorías conocidas. Lo más parecido en la experiencia son las encuestas, rudimentarias bisabuelas del big data que solo podían, en el mejor de los casos, conocer muestras de lo que la gente decía que hacía y pensaba. Los dispositivos actuales captan los rastros digitales que dejamos prácticamente todos, en tiempo real y a cada instante de nuestras vidas.

Pokémon Go

Cuando se descubrió el poder fluorescente del radio, un elemento químico radioactivo, se lo utilizó para todo tipo de curiosidades. Una de ellas fue hacer visible la hora en la oscuridad pintando los relojes. A principios del siglo XX, las operarias pasaban la lengua para afinar el pincel antes de marcar con radio el cuadrante. No estaban aún las condiciones para que sospecharan lo que pocos años después se hizo evidente: estaban introduciendo en su sistema un elemento radioactivo que las llevaría a una muerte dolorosa. De manera similar, pero más sutil, pocos de los cazadores de «pokemones» que recorrieron el mundo con su mirada en el celular para completar un álbum eran conscientes de ser ellos las presas cuyas pieles estaban a la venta.

Si la utopía del capitalismo de vigilancia es producir comportamientos en las masas, el futuro ya llegó: Pokémon Go es solo una muestra de esta potencia amable que nos seduce mientras escamotea sus secretos. Reconocer el deseo y cómo se construye permite convencer a millones de personas de seguir a un monstruo de fantasía hasta un McDonald's o un Starbucks, empresas que pagarán una comisión por cada producto vendido. Pero los algoritmos de inteligencia artificial no siempre actúan de maneras tan evidentes. En general, aprenden por prueba y error, buscando correlaciones entre millones de variables, y así encuentran el mejor modo de vender un producto o a un candidato o viralizar una noticia falsa. Las pocas veces que son atrapadas en la escena del crimen, estas corporaciones primero niegan todo y, si la indignación es evidente, reconocen algún exceso antes de prometer el regreso a la senda correcta. Lo que nunca harán es resignar la búsqueda de formas superadoras de acumulación del insumo básico de su negocio. Cuando surge algún caso como el de las filtraciones de Edward Snowden o el escándalo de Cambridge Analytica, las corporaciones tecnológicas pueden maquillar los mecanismos de captación de datos o esconderlos en nuevas herramientas que nos deslumbran. Pero la maquinaria no se detendrá un segundo, como no lo haría un campesino con la guadaña en alto mientras queden cultivos por cosechar.

Es difícil dimensionar el poder de manipulación de corporaciones que funcionan como una cámara gesell. Desde el otro lado de la pantalla observan, acumulan datos y median con nuestro mundo virtual seleccionando a qué podremos acceder y cómo, recortando el mundo accesible de acuerdo con su modelo de negocios para ver cómo respondemos y seguir aprendiendo. Del otro lado del espejo se acumula lo que Zuboff llama el «texto en sombras», el que nos resulta inaccesible pero permite bocetar los mecanismos de tomas de decisiones que no conocemos. ¿Es inevitable compararnos con los demás? De esa manera podrán mostrar más publicidad y monetizarla, sin importar si esos otros en un mundo supuestamente perfecto nos deprimen. ¿Es cierto que los estudiantes luego del estrés de los exámenes están más dispuestos a gastar dinero en darse un gusto? Ese estrés se venderá por una comisión a quién sepa transformarlo en ventas.

Hombres-datos

Nos gusta creer que sabemos quiénes somos, personas con convicciones o, incluso, con un alma, pero el poder de estas nuevas tecnologías pone en duda la posibilidad de la libertad en nuestras acciones. La autora muestra cómo los objetivos de estas empresas se explican dentro de las teorías de Burrhus Skinner, creador del conductismo radical. Según esta visión del ser humano, la idea de libertad individual es producto de la ignorancia de aquellos elementos que realmente condicionan nuestras decisiones. Skinner ponía a prueba sus teorías en experimentos con pocas variables en juego: un laberinto, ratas y algunas palancas. No podía analizar de la misma forma las decisiones humanas, pero esto no significaba, según él, que existieran diferencias cualitativas. Desde esta perspectiva, la idea de libertad solo sirve para ocultar la incapacidad de registrar y procesar las variables involucradas en el comportamiento humano, algo ahora posible. Cuantos más datos, menor la incógnita y, por lo tanto, la ilusión de libertad. El tipo de servicios que desarrollaron las corporaciones les permitieron a estas empresas ubicarse como intermediarias de todo tipo de actividad humana. Esto es, desde el consumo de productos o contenidos hasta la amistad, la educación, el trabajo e incluso la medicina. Todo para captar los datos y seguir reduciendo la ignorancia sobre cómo producir conductas humanas en serie.

Pero lo importante, aclara Zuboff, no son las «débiles» teorías sobre la esencia del ser humano, sino la potencia de unas prácticas capaces de generar mucho dinero para reinvertir en nuevas tecnologías, en un círculo virtuoso que avanza hacia la esencia humana (si es que existe algo así): «De la misma manera en que el capitalismo industrial estaba motivado hacia una continua intensificación de los medios de producción, el capitalismo de vigilancia y sus operadores de mercado están atados hacia una continua intensificación de los medios de modificación de comportamiento y la acumulación de poder instrumental», afirma. Este poder, justamente, busca mover en manada a una sociedad que gracias a «la presión de pares y la certeza computacional, remplaza la política y la democracia, extingue la realidad sentida y la función social de una existencia individual».

El celular (una máquina que pensamos a nuestro servicio) es una permanente alimentadora del texto que permitirá leer y escribir nuestras conductas. Pero no es suficiente. Por eso, con la excusa de nuestro bienestar, se crean autos que se manejan solos, asistentes virtuales como Cortana, Alexa o Siri, aspiradoras inteligentes. En definitiva, la «internet de las cosas», con sus innumerables dispositivos conectados, desde cafeteras hasta cortinas o vibradores y tantos dispositivos más que, si tuviéramos tiempo para comprender realmente lo que implican sus condiciones de uso, deberíamos abandonar rápidamente. Pero no lo hacemos, porque la tecnología promete ahorrar tiempo, resolver la incertidumbre, garantizar resultados que en otro momento habrían dependido de variables menos fiables, como los vínculos humanos. También porque nuestras breves protestas se ven rápidamente tapadas por un ruido hecho a medida de cada oído.

Zuboff aclara: la tecnología digital podría prosperar sin el capitalismo de vigilancia, pero no podría suceder a la inversa. Ella niega la inevitalidad tecnológica tal como se la plantea: ese mundo en el que la única opción viable es decir «sí»; no responder «no» o preguntar «cómo». Sobre todo, porque los yugos con que se nos controla fueron diseñados específicamente para nuestros cuellos y todas sus costuras adaptadas para que no las notemos. Contrariamente a la metáfora más difundida, no vivimos en 1984, dirigidos por un «Gran Hermano» amenazante, sino en la novela de Aldous Huxley Un mundo feliz, en el que, en lugar de ser diseñados genéticamente para la felicidad, se nos estimula para que nuestros deseos encajen en las necesidades de ese mundo.

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Jueves, 09 Julio 2020 06:16

El mundo que da miedo

El mundo que da miedo

He vuelto a ver el video donde el tenor polaco Leszek Świdziński canta Nessun Dorma en un patio rodeado de los edificios de un hospital de Varsovia, por cuyas ventanas se asoman médicos, enfermeras, pacientes con mascarillas, mientras los integrantes del coro, vestido de cualquier manera, y como si pasaran por el patio por mera casualidad, van juntando sus voces. Al final, los espectadores enclaustrados aplauden, lanzan vivas al tenor. Son voces remotas, como de otro planeta. El mundo del encierro. Siento que podría contemplar la escena desde una de esas ventanas.

El aria de Puccini, ascendiendo hacia el pozo de luz arriba de los edificios grises, suena más triste que nunca. Nadie duerme. Nadie sabrá mi nombre. Un beso fantasmal del que nadie sabrá nada nunca. Por desgracia hay que morir. Que se vaya la noche. Que se pongan las estrellas. El amanecer será un triunfo. ¿Vendrá el amanecer?

Me han fascinado esos videos para promover el gusto por la ópera, donde los cantantes andan por las plazas, loscafés, los centros comerciales, los mercados, disfrazados de paseantes, de empleados y compradores, y de pronto el tenor o la soprano, rompen a cantar, se les junta el coro, van llegando uno a uno los músicos con sus instrumentos, y la gente se detiene primero extrañada, luego empieza a prestar atención, hasta que se siente en el concierto.

Qué otro escenario más espléndido que el café Iruña de Pamplona para elcoro del brindis de La Traviata. Enel mercado de San Ambrosio, en Florencia, la mezzosoprano disfrazada de expendedora de carne se quita el mandil y empieza a cantar una de las arias de Carmen. Un celista toca en solitario en el Crystal Court, un mall de compras de Minneapolis, la gente pone billetes en el sombrero que tiene a sus pies; van llegando más músicos, más y más, comenzamos a identificar los acordes de la Oda a la alegría, luego la orquesta completa; es la Wayzata Symphony Orchestra y ahora estamos dentro del torbellino ascendente de las voces que reclaman esperanza y contento para la humanidad.

Todos estos conciertos, que han pasado alguna vez por la pantalla de mi teléfono celular, son de hace tiempo, 10 años al menos. Es un pasado demasiado remoto, ahora que el tiempo se ha quebrado en astillas y nos cuesta más recomponer el cuadro del pasado, cómo fue, qué fuimos, y del futuro sólo tenemos una visión borrosa y llena de signos abstractos incomprensibles, como en las pantallas nevadas llenas de ralladuras negras de los viejos televisores cuando se iba la transmisión.

Hasta ayer mismo teníamos una idea más o menos razonable del tiempo transcurrido y por transcurrir. En el fondo de nuestras mentes reposaba esa idea silenciosa de que el progreso es ine-vitable, y sin otra cosa que agregar que no fueran exclamaciones de admiración, veíamos cómo los sistemas y objetos, fruto del afán tecnológico y de la capacidad de invención, se sucedían unos a otros.

Y, sin sorpresa tampoco, íbamos viendo cómo las invenciones, tan desconcertantes al llegar a nosotros como novedades, se volvían obsoletas a una velocidad sorprendente, y, como en ninguna otra etapa de la civilización, teníamos cada uno un cuarto atiborrado de trastos envejecidos prematuramente porque otros, más novedosos aún, venían a reponerlos.

Y el progreso nos concedía seguridades. Viajar más rápido, comunicarnos mejor, resolver todas nuestras necesidades de la vida diaria mediante un pequeño aparato manual. Y la prolongación de la vida, sobre todo. Adivinar por adelantado los pasos de la muerte. Medicamentos inteligentes. Cirugías sobrenaturales. La cota de edad de envejecimiento cada vez más alta. La vejez saludable, sin carencias, empezando por el vigor sexual. Un fetiche benefactor llamado calidad de vida.

Y, de pronto, lo que tenemos es incertidumbre. De la seguridad del progreso que vuela en alas del ángel de la historia, hemos pasado a escuchar el fragor del huracán que arrastra esas alas hacia atrás, para recordar la reflexión de Walter Benjamin frente al cuadro de Klee.

Sabemos, también de pronto, que estamos viviendo el principio de algo todavía desconocido. No sabemos lo que será, pero sí sabemos que no será lo mismo.

Y desesperamos por una vacuna milagrosa. No se sabe cuánto tardará en descubrirse y luego fabricarse. Porque pueden pasar años, y, mientras tanto, la inseguridad continuará, y no se podrá prescindir del distanciamiento como regla de vida. Es otro mundo. El mundo que da miedo.

La gente sale de sus encierros, con la ansiedad de dejar atrás la pesadilla. La vida está afuera, esperando. Pero la mano oscura te detiene. Malas noticias. La contaminación recrudece, la curva no se aplaca, se mueve hacia arriba otra vez, con movimiento de látigo implacable. Los índices crecen de nuevo en Estados Unidos. América Latina es el nuevo centro mundial de la pandemia.

¿Volverá el mundo a ser tan seguro como antes, en el sentido de que no le temíamos al prójimo? Al amigo escritor que tenías tiempo de no ver, junto al que te sientas en la mesa donde van a presentar juntos un libro, a dialogar sobre literatura. La cajera a quien pagas los libros que has comprado. El chofer del taxi que te lleva al recinto de ferias desde el hotel, a mí que me gusta sentarme adelante y entretenerme e instruirme en la conversación con los taxistas, que saben de todo y le mientan la madre al gobierno de turno.

Se acabaron las certezas. Porque llegará un momento en que la pandemia habrá dejado de ser una amenaza constante para la mayoría, que tendrá que regresar de cualquier manera a la vida diaria. Pero habrá quienes deberemos ser más cautos. Los más vulnerables. Los que estamos en la franja de la tercera edad.

O, en todo caso, si queremos sobrevivir, deberemos aceptar las reglas del claustro, como hacían los viejos monjes medievales.

San Isidro de la Cruz Verde, julio 2020

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Anders Tegnell (der.) y la Jefa de emergencias Taha Alexandersson, de la agencia de Salud Pública sueca.  ________________________________________ Imagen: EFE

El gobierno sueco optó por un plan de restricciones sin cuarentena

 El funcionario de la Agencia de Salud Pública sueca Anders Tegnell sostuvo que las muertes hubieran podido evitarse. La tasa de muertos sueca es cinco veces más alta que la de su vecinos escandinavos.

 

El jefe epidemiólogo de la Agencia de Salud Pública de Suecia Anders Tegnell calificó de terrible y evitable la cantidad de muertos por coronavirus que hubo en el país. Suecia fue uno de los pocos del mundo que no decretó cuarentena para contener la propagación de la enfermedad. Llevó adelante un plan de restricciones por edad poniendo el foco en las personas adultas. Sin embargo hubo 5.161 muertos en el país escandinavo y 60.837 personas infectadas por la covid-19. Su tasa de muertos quintuplica la de otros países vecinos que sí adoptaron estrictas medidas de  cuarentena.  Noruega, Dinamarca y Finlandia han cerrado sus fronteras con Suecia , por temor al ingreso de infectados con coronavirus, Aislado de sus vecinos, Suecia se ha convertido en el país pariah de Escandinavia.

"Estábamos muy equivocados"

A diferencia del resto de países nórdicos, Suecia no apostó por el confinamiento. Se diferenció del resto por adoptar un modelo que buscó reducir los efectos del virus y proteger a los grupos de riesgo. Los resultados muestran la falta de efectividad del plan. "Las cifras de muertos en Suecia son terribles y deberían poder haberse evitado. Eso ha sido lo peor de la pandemia y la pregunta me sigue carcomiendo: ¿qué más podíamos haber hecho?", dijo Tegnell en una entrevista con la radio pública sueca. Más del 90 por ciento de los muertos son mayores de 70 años. La mitad de ellos estaban en asilos, mientras que un cuarto fueron atendido en sus casas. "Creímos que nuestra sociedad segregada por edad evitaría una situación como la de Italia, donde varias generaciones viven a menudo juntas. Pero se demostró que estábamos muy equivocados. La cifra de muertos subió de forma dramática", lamentó el epidemiólogo.

El gobierno sueco optó por hacer muchas recomendaciones a su población y sólo algunas prohibiciones. Mantuvieron abierto bares, restaurantes y escuelas, aunque con restricciones. El ejecutivo sueco siguió un modelo clásico para enfrentar la pandemia, según explicó Tagnell. También se mostró sorprendido por el giro que dieron muchos países al decidir cuarentenas obligatorias. “Fue como si el mundo se volviese loco y que todo lo que habíamos discutido pareciese olvidado. País tras país fueron cerraron sus fronteras y sus sociedades completamente", afirmó el funcionario. Además remarcó las deficiencias en la atención geriátrica, algo que ya había criticado el gobierno socialdemócrata, en referencia a las políticas implementadas por el anterior Ejecutivo de derecha.

El epidemiólogo remarcó que el virus es impredecible, lo que dificulta saber qué métodos tienen mejor efecto. Sin embargo sostuvo que el aislamiento puede traer consecuencias negativas para la salud a medio y largo plazo. "Creo que aún no tenemos una buena respuesta a qué podíamos haber hecho. Hay diferencias claras entre países, cómo se registran los muertos, porcentaje de población anciana, cómo organizamos los servicios geriátricos. Sacar conclusiones ahora puede llevar a muchas respuestas erróneas", afirmó Tagnell.

Señalado por los vecinos

Suecia tiene una tasa de muertos de 50,3 por cada 100.000 habitantes. Representa cinco veces más que Dinamarca, nueve más que Finlandia y diez más que Noruega, sus vecinos nórdicos. Por lo que estos países resolvieron mantener cerradas las fronteras con Suecia. Para el jefe de epidemiólogos de la Agencia de Salud sueca se está buscando estigmatizar a su país. A su vez marcó que sus vecinos van a ser mucho más vulnerables si surge una segunda ola del virus. “Estamos realmente seguros de que nuestra inmunidad es más alta que la de cualquier otro país nórdico", indicó Tagnell según el diario The New York Times. El funcionario agregó que Suecia no intentó alcanzar la llamada inmunidad colectiva, sin embargo la lograron. De esa manera un número menor de pacientes están necesitando hospitalización. También remarcó que día a día  registran menos muertes. El epidemiólogo sostuvo que el pico de contagios ya se alcanzó en Suecia.

Sin embargo expertos de otros países escandinavos sostienen que no está demostrada la alta tasa de inmunidad sueca. A ese dato se aferraron Dinamarca, Noruega y Finlandia para cerrarle las puertas a Suecia. "Cuando ves cinco mil muertos allá y 230 en Noruega, te resulta increíble", dijo Gro Harlem Brundtland, ex primer ministro de Noruega y ex director de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Allí el gobierno informó 8.788 personas positivas del virus. En tanto que Dinamarca tiene 603 muertos y 12.615 contagiados. Finlandia informó 312 muertes y 7.167 casos de coronavirus dentro de sus fronteras.

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Lunes, 01 Junio 2020 06:25

El capitalismo de la vigilancia

El capitalismo de la vigilancia

Mientras en medio de la emergencia sanitaria del Covid-19 millones de personas en el orbe, presas de la desinformación y la manipulación e inoculadas por el miedo, viven en un traumático confinamiento cuasi total –sometidas a profilácticas medidas disciplinarias equivalentes al estado de sitio, la ley marcial o el toque de queda−, se estaría desarrollando un proceso totalitario de reingeniería social, cuyo objetivo fundamental sería desencadenar una restructuración económica, social y política global, que según algunas hipótesis será regida por un nuevo "gobierno mundial" (o "soberanía supranacional"), controlada por una élite de poderosos especuladores financieros y banqueros de Wall Street; las grandes firmas farmacéuticas y petroleras, incluidas sus fundaciones "filantrópicas" y sus laboratorios de pensamiento ( think tanks); el complejo militar industrial; las grandes compañías tecnológicas digitales y los medios de comunicación corporativos.

Es la tesis de Michel Chossudovsky, director de Global Research, para quien la desconexión de los recursos humanos y materiales de los procesos de producción, desencadenado por el confinamiento y paralizó a la economía real, fue un "acto de guerra"; una "operación planificada cuidadosamente", donde no hay nada espontáneo o accidental, y forma parte de un plan militar y de inteligencia de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuya intención es debilitar a China, Rusia e Irán, y desestabilizar el tejido económico de la Unión Europea.

Profesor emérito de Economía de la Universidad de Ottawa, Chossudovsky se basa en las declaraciones del secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo, quien en un aparente lapsus deslizó el 20 de marzo, en CNN, que el Covid-19 era un "ejercicio (militar) en vivo", una "operación". Dijo: “No se trata de represalias… Este caso está avanzando: estamos en un ejercicio en vivo para hacer esto bien”. A lo que el presidente Donald Trump, que estaba a su lado, en palabras que pasarán a la historia, respondió: "Nos lo deberías haber dicho".

Estuviéramos o no ante una fake pandemic inducida y con independencia de que el Covid-19 sea un arma de destrucción masiva derivada de un virus que estudios científicos descartan sea un arma biológica, la disputa por las narrativas con fines geopolíticos y de control de zonas de influencia entre las potencias, en particular, EU y China, ha tenido, en la emergencia, ganadores y perdedores.

Entre los ganadores se encuentra Larry Fink, presidente de BlackRock, el fondo de inversión más grande del planeta, a quien recurrió la Reserva Federal (Fed) de EU para gestionar miles de millones de dólares de bonos y compras de activos respaldados por hipotecas, como una medida para estabilizar los mercados y amortiguar el impacto financiero de la crisis del coronavirus.

Según el analista Pepe Escobar, Black­Rock posee 5 por ciento de Apple; 5 por ciento de Exxon Mobil; 6 por ciento de Google; es el segundo mayor accionista de AT&T (Turner, HBO, CNN, Warner Brothers), y el principal inversor en Goldman Sachs. BlackRock es más grande que GoldmanSachs, JP Morgan y Deutsche Bank juntos. A su vez, Fink, su presidente, ha estado asesorando al presidente Trump sobre cómo navegar con los efectos de la pandemia, y para todos los propósitos prácticos, será el "sistema operativo" de la Fed y el Departamento del Tesoro. En otras palabras, será el administrador del fondo para los sobornos.

Otros ganadores fueron el gerente de Amazon, Jeff Bezos, quien en sólo tres semanas de la pandemia incrementó su riqueza en 25 mil millones de dólares; el gerente de Tesla y SpaceX, ElonMusk –quien declaró que el confinamiento social fue una "infracción fascista" a su derecho de hacer ganancias−, aumentó su riqueza en 5 mil millones de dólares; Eric Yuan, gerente de Zoom, que acumuló 2.58 mil millones de dólares, y el cofundador de Microsoft, Steve Ballmer, quien ganó 2.2 mil millones.

Amazon, Google (hoy Alphabet), Microsoft, Apple, Zoom, junto con Facebook, de Mark Zuckerberg (dueño de Instagram y WattsApp), y otras corporaciones del Silicon Valley de California −ligadas al aparato de seguridad nacional de EU− forman parte de lo que la economista Shoshana ­Zuboff, de Harvard, ha denominado "capitalismo de la vigilancia", modelo que trasciende a esas firmas de tecnología digital en redes y se propagó a la economía "normal".

El modelo lo fraguó Google en la coyuntura del 11/S de 2001 –y luego lo propagó Facebook−, y su lucrativa fórmula permite predecir (y modificar) el comportamiento de los internautas a través de un algoritmo de "caja negra" (una suerte de maquinaria invisible). Los motores de búsqueda de esas plataformas retienen la información, lo que permite a esas compañías, según Zuboff, predecir las acciones de los consumidores en el mundo real (en casa y trabajo, en su vida diaria) con el único propósito de beneficiar a las empresas. Así, más allá de los "me gusta" y los clics virtuales −y sin que lo sepan− las "experiencias" de los usuarios se convierten en "materias primas" que permiten crear "datos" personales (nuestras caras, voces, personalidades, emociones, creencias políticas y religiosas) y elaborar "perfiles" para adelantarse a "comportamientos futuros" y manipular así a millones de personas; como ocurre en la coyuntura del Covid-19 y la "nueva normalidad", en detrimento de nuestra autonomía humana y soberanía individual.

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Para hacer realidad un derecho. Acción de tutela en favor de todas las personas sindicadas.
 

Formato de acción de tutela para solicitar casa por cárcel. Formato para personas sindicadas privadas de la libertad por cualquier delito que no entre en los requisitos del decreto expedido por el Gobierno

El pasado viernes 14 de abril el gobierno nacional expidió el decreto 546 por medio del cual adoptó “[…] medidas para sustituir la pena de prisión y la medida de aseguramiento de detención preventiva en establecimientos penitenciarios y carcelarios por la prisión domiciliaria y la detención domiciliaria transitorias en el lugar de residencia a personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad frente al COVID-19, y se adoptan otras medidas para combatir el hacinamiento carcelario y prevenir y mitigar el riesgo de propagación en el marco del Estado de Emergencia Económica, social y ecológica”.

El decreto, como lo anotan los especialistas, es totalmente insuficiente frente al peligro real que enfrentan los presos de perder su vida producto de una infección y/o contagio generalizado que suceda en los sitios de castigo y, por tanto, de necesaria excarcelación de quienes por uno u otro motivo han perdido su libertad.

Luchar por la excarcelación y traslado a sus sitios de vivienda de sindicados y condenados es urgente, medida por reclamar, para que continúen allí el proceso judicial mientras sea superada la situación de emergencia en salud que ha llevado a recluir en cuarentena a 50 millones de colombianos y colombianas.

Para facilitar el proceso de demanda ante los jueces de la medida de excarcelación, el Semillero de estudios dogmáticos y Sistema penal de la Facultad de Derecho y Ciencia política de la Universidad de Antioquia y el Colectivo Abolicionista contra el castigo, elaboraron el siguiente formato:

Formato para personas sindicadas privadas de la libertad por cualquier delito QUE NO ENTRE EN LOS REQUISITOS DEL DECRETO EXPEDIDO POR EL GOBIERNO:

Si usted cuenta con posibilidad de imprimir y va a entregarlo físicamente, antes de hacerlo complete con sus datos los espacios y borre todo lo que está en rojo. Esta tutela se puede poner por correo electrónico, en las siguientes direcciones:

  • AMAZONAS: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • ANTIOQUIA: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • ARAUCA: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • ARC. S. ANDRÉS: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • ARMENIA: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • BARRANQUILLA: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • BOGOTÁ: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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  • BUGA: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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  • CARTAGENA: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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  • YOPAL: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

______________(su ciudad)_____, abril ______ (día)de 2020.

Señores

Magistrados del Tribunal Superior de _____________ (colocar el nombre de la ciudad)

Referencia:ACCIÓN DE TUTELA CON MEDIDA PROVISIONAL DE CARÁCTER URGENTE

 

Accionante:

(También desde afuera de prisión puede presentar esta tutela un familiar, por correo electrónico a los correos que se indican al principio; en ese caso debe decir el nombre, apellidos y cédula de la persona que presenta la tutela, así como dirección y teléfono, y luego poner que se presenta a nombre de la persona privada de la libertad con todos los datos aquí indicados)

(incluir nombres de las personas privadas de la libertad que presentan la acción de tutela) __________________________________________________________, identificado (a) con cédula de ciudadanía No. ______________________, TD No. ______________, detenido(a) en _________________________________ (prisión o centro de detención donde se encuentra)

Accionado: PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, MINISTERIO DE JUSTICIA Y DEL DERECHO, INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO Y CARCELARIO (INPEC), UNIDAD DE SERVICIOS PENITENCIARIOS Y CARCELARIOS USPEC- FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN, __________________________________________________(si te encuentras en una estación de policía incluir POLICIA NACIONAL), (Si te encuentras en un establecimiento carcelario, incluir el Director del establecimiento carcelario), GOBERNACIÓN DE ____________, ALCALDÍA MUNICIPAL DE _____________________

___________________________________________________,(incluir nombres de las personas privadas de la libertad que presentan la acción de tutela - pueden ser varias que estén en la misma situación o presentar cada persona su propia tutela) identificado (a) con cédula de ciudadanía No. __________________, haciendo uso de la acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política de Colombia, reglamentada por el Decreto 2591 de 1991, 306 de 1992 y 1983 de 2017, respetuosamente me permito presentar la precitada acción constitucional en contra de la PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, EL MINISTERIO DE JUSTICIA Y DEL DERECHO, EL INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO Y CARCELARIO (INPEC), LA UNIDAD DE SERVICIOS PENITENCIARIOS Y CARCELARIOS (USPEC), FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN, __________________________________________________(si te encuentras en una estación de policía incluir POLICIA NACIONAL), (Si te encuentras en un establecimiento carcelario, incluir el Director del establecimiento carcelario), LA GOBERNACIÓN DE ______________, LA ALCALDÍA MUNICIPAL DE _____________________, con el propósito de que sean tutelados mis derechos fundamentales a la salud y la vida, además de los que usted estime que han sido vulnerados y/o amenazados a la luz del bloque de constitucionalidad.

  1. HECHOS

PRIMERO: El Covid-19, según los informes de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS), es un virus que surgió en la ciudad de WUHAN, CHINA y tiene como principales síntomas la fiebre, tos y dificultad respiratoria. Si el paciente cuenta con un sistema inmunológico débil, puede ocasionar la muerte.

SEGUNDO: Debido a su naturaleza, el virus cuenta con características de rápida propagación, logrando ser catalogado como una pandemia por la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS).

TERCERO: Para el 06 de marzo de 2020, Colombia confirmó su primer caso de infección. A la fecha de elaboración del presente escrito, la cifra ha aumentado a más de 4.000 casos confirmados y 180 muertes, siendo este uno de los países con el índice de propagación más elevado.

CUARTO: Gracias a la rápida expansión del virus, desde la semana pasada algunos presos y presas hemos manifestado nuestra preocupación por la propagación de éste, pues al ser parte de una población vulnerable, en vista de la declaratoria del estado de cosas inconstitucional declarado por la Corte Constitucional desde el año 2013, nos sentimos indefensos y temerosos frente al COVID-19, pues no disponemos de medicamentos ni acompañamiento médico para afrontarlo ante un contagio masivo de la pandemia y nos encontramos en lugares con tasas de hacinamiento que superan ampliamente la capacidad de habitabilidad para vivir libre de humillaciones.

QUINTO: En razón a lo anterior le hemos exigido al Gobierno Nacional que tome medidas urgentes para que garantice nuestros derechos fundamentales, pero hasta el momento nuestras palabras no han tenido efecto alguno.

SEXTO: El 21 de marzo de la presente anualidad, las cárceles de Colombia fueron protagonistas de varios enfrentamientos entre el personal del INPEC y los reclusos, toda vez que exigimos y seguimos exigiendo detención domiciliaria para afrontar esta crisis en nuestras casas. La situación logró controlarse, con costos humanos irreparables. Sin embargo, por el temor a ser contagiados en estas condiciones de indignidad, tememos que sea una cuestión de días hasta que el Estado pierda el control en los centros de reclusión, situación que aumentaría el peligro para nuestra vida y salud.

SÉPTIMO: Teniendo en cuenta el estado de cosas Inconstitucional (ECI) que presentan los centros de reclusión, la llegada del COVID-19 a cualquiera de estos representa un peligro inminente, no solo para el personal del INPEC y sus familias, sino también para la población carcelaria, que ronda las 123.451 personas.

OCTAVO: Aproximadamente el 4,3 % de la población carcelaria tienen 60 años o más. Según informes de la OMS, estas personas tienen un rango mayor de fatalidad al adquirir el virus junto con todo aquel que presente una condición médica que debilite el sistema inmunológico, que dadas las condiciones precarias de alimentación y salubridad que han sido bien descritas para los Centros de Reclusión Transitoria del país, en el seguimiento que la Corte Constitucional le está haciendo al ECI en materia carcelaria del país. Esto se puede ver especial en el Auto 110 de 2019.

NOVENO: El 22 de marzo, el Director General del INPEC, declaró el “Estado de Emergencia Penitenciaria y Carcelaria” en los establecimientos de reclusión del orden nacional, a través de la resolución 001144, donde sustenta que frente a lo acontecido los últimos días, existían situaciones de orden que no pueden ser controladas ni abordadas por los medios ordinarios, evitando que se pueda garantizar la prestación de servicios esenciales y afectando de forma directa nuestros derechos fundamentales hasta el punto de poner en riesgo nuestras vidas.

DÉCIMO: El día ____ de _______ de ______, (colocar fecha en que se realizó la audiencia de medida de aseguramiento) un Juez de Control de Garantías me impuso medida de aseguramiento de detención preventiva en establecimiento carcelario. Me encuentro siendo procesado por el delito de ________________________________ y actualmente recluido(a) en _________________________________________________________________________

DÉCIMO PRIMERO: Toda vez que me encuentro en un centro de reclusión que no tiene el personal humano ni los implementos necesarios para afrontar un muy alto probable contagio de COVID - 19 en sus instalaciones, mis derechos fundamentales a la salud y la vida se encuentran amenazados de forma inminente, por lo que es necesario de forma impostergable que se me sustituya la medida de aseguramiento actual por la domiciliaria, ya que de esta forma podría seguir todos los protocolos establecidos por el GOBIERNO NACIONAL para afrontar la actual pandemia.

DÉCIMO SEGUNDO: El día 14 de abril, el GOBIERNO NACIONAL promulgó el Decreto Legislativo No. 546 de 2020, teniendo este como objetivo:

“Por medio del cual se conceden los beneficios de la detención domiciliaria y la prisión domiciliaria transitorias en el lugar de residencia a personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad frente al COVID- 19, y se adoptan otras medidas para combatir el hacinamiento carcelario y prevenir y mitigar el riesgo de propagación”

DÉCIMO TERCERO: Aunque el objetivo del Decreto Legislativo es disminuir el hacinamiento carcelario (el cual se encuentra por encima del 50%) y mitigar el riesgo de propagación en los diferentes centros de reclusión, es menester recordar que en estos momentos hay 123.451 personas privadas de la libertad, de las cuales 38.052 son imputadas o acusadas.

DÉCIMO CUARTO: en una cifra muy optimista, por las exclusiones que se incorporan en el Decreto 546/2020, se estima que saldrían de los centros de reclusión un aproximado de no más 2000 presos, lo cual no sería siquiera el 2% de la población reclusa en nuestro país, generando que el hacinamiento continúe latente.

DÉCIMO QUINTO: La poca cantidad de personas que saldrán de prisión, se debe a que en el Decreto mantiene la prohibición de beneficios de subrogados penales contenida en el artículo 68 A de la Ley 599 de 2000 para una inmensa cantidad de delitos, además de la prohibición que establece en el parágrafo del artículo 314, el cual se encuentra en la Ley 906 de 2004 y en el cual se prohíbe de forma expresa la sustitución de la detención preventiva en establecimiento carcelario por detención domiciliaria. Asimismo, se incrementa la lista de delitos excluidos

DÉCIMO SEXTO: Debido a que el GOBIERNO NACIONAL incrementó la lista de delitos respecto a los cuales existía la prohibición de beneficios contenidos en las disposiciones precitadas con anterioridad, no fui cobijado por el decreto legislativo en mención, toda vez que el delito por el cual me encuentro siendo procesado hace parte de estas prohibiciones.

DÉCIMO SÉPTIMO: Lo anterior atenta gravemente contra mi derecho fundamental a la salud y pone en peligro inminente mi vida, toda vez que el virus está propagándose muy rápidamente y la probabilidad de que llegue al lugar donde me encuentro es casi que absoluta; en el evento de que ello suceda, necesariamente me contagiaría del virus, toda vez que el estado de hacinamiento en el que nos encontramos haría nugatoria cualquier medida que se tome en este lugar.

  1. DERECHOS FUNDAMENTALES VULNERADOS

Con relación a los hechos narrados, considero que las instituciones accionadas en este escrito, se encuentran vulnerando mi derecho fundamental a la salud y ello a su vez pone en peligro inminente el derecho fundamental a mi vida.

  1. FUNDAMENTOS Y RAZONES DE DERECHO

La acción de tutela se encuentra consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política de Colombia y se erige como la coraza protectora de los derechos fundamentales de todas las personas que se encuentren dentro del Estado Colombiano.

Precisamente, en concordancia con los hechos anteriormente señalados, en el presente escrito se evidenciará que me está siendo vulnerado el derecho fundamental a la salud y puesto en peligro inminente mi derecho fundamental a la vida, toda vez que no ha existido una orden judicial o administrativa que les ordene a las autoridades competentes hacer mi traslado hasta mi lugar de domicilio.

El derecho fundamental a la salud ha tenido un amplio desarrollo jurisprudencial por parte del máximo tribunal constitucional e incluso se encuentra desarrollado por el legislador en la Ley Estatutaria 1751 de 2015. Tal como lo ha preceptuado la Corte Constitucional en la sentencia T- 171 de 2018, este derecho consiste en:

            “ (...) la obligación del Estado de asegurar la prestación eficiente y universal de un servicio público de salud que permita a todas las personas preservar, recuperar o mejorar su salud física y mental, como la posibilidad de hacer exigible por vía de tutela tales prestaciones para garantizar el desarrollo pleno y digno del proyecto de vida de cada persona”(negrillas originales).

Resulta claro que el derecho fundamental a la salud no solamente se restringe al acceso que tenga una persona sobre los diferentes servicios para tratar una determinada enfermedad, sino que además el Estado se encuentra en la obligación de prevenir cualquier tipo de suceso o riesgo que pueda ocasionar un daño a la integridad física y mental de cada una de las personas que residan en él.

En declaración del 9 de abril de 2020, la Corte Interamericana de Derechos Humanos expresó: “Dado el alto impacto que el COVID-19 pueda tener respecto a las personas privadas de libertad en las prisiones y otros centros de detención y en atención a la posición especial de garante del Estado, se torna necesario reducir los niveles de sobrepoblación y hacinamiento, y disponer en forma racional y ordenada medidas alternativas a la privación de la libertad”.

Con relación a lo anterior y en el caso concreto, es indiscutible que el COVID-19 es una enfermedad y actualmente una pandemia que se propaga de forma fácil y rápida. La información anterior se respalda en el hecho de que el primer caso que se identificó en nuestro país fue el día 06 de marzo de 2020, siendo positiva una ciudadana que procedía de Milán - Italia y hasta la fecha de presentación de la presente acción de tutela se registran más de 1000 casos confirmados, sin contar con aquellos que aún no han sido detectados y según los expertos, pueden superar con creces los oficiales.

La situación en los centros de reclusión se torna más crítica en razón al COVID-19, ya que este virus tiene una gran capacidad de expansión y contagio, sin tener en cuenta que en los diversos centros de reclusión contamos con una penosa cifra de hacinamiento, aunado a que las condiciones de higiene, saneamiento de agua potable y demás satisfactores de necesidades básicas son pésimas, haciendo que la pandemia se expande fácilmente dado que no tenemos de los espacios necesarios para realizar un aislamiento preventivo.

Las órdenes emitidas por el GOBIERNO NACIONAL son claras y la principal de ellas es la medida de aislamiento, pero dada la situación actual de las cárceles en Colombia no las podemos cumplir, no contamos con tapabocas ni gel antibacterial para que los parámetros establecidos sobre cuidado ante la pandemia sean efectivos, por ende, basta con que llegue un solo caso para la propagación masiva del virus, siendo la comunidad vulnerable la más afectada.

Es menester precisar que la acción de tutela no solo es idónea para evitar que continúe la vulneración de los derechos fundamentales, sino también para salvaguardarlos cuando exista una amenaza inminente de estos. Conforme a la premisa sostenida con anterioridad, no cabe duda que la vida es un derecho fundamental y que una pandemia como el COVID-19 la pone en alto riesgo de que ésta cese; basta con ver las cifras de países como Italia, España o China.

Esta pandemia ha cercenado millares de vidas a nivel mundial, enseñándose especialmente con las personas que tienen el sistema inmune deteriorado, como, por ejemplo, los adultos mayores, quienes también son sujetos de especial protección constitucional, conforme lo ha manifestado la Corte Constitucional en múltiples sentencias.

Para ilustrar un poco más la situación que padecemos los reclusos, según informes del INPEC, en Colombia hay 1.301 hombres privados de la libertad con 70 años o más, de los cuales 1.000 están condenados y los otros 301 imputados o procesados; todos permanecen presos. También hay 41 mujeres con esta misma edad, de las cuales 33 están condenadas y 08 imputadas o procesadas; todas presas. Igualmente, hay 74 mujeres con detención preventiva en centros de reclusión y la cuales tienen edades que oscilan entre los 65 y 69 años. De estas, 26 están imputadas o acusadas y las otras 48 se encuentran condenadas. Finalmente, hay 1.503 hombres con edades entre los 65 y 69 años, de los cuales 1.107 ya cumplen condena y 394 están en calidad de imputados o procesados.

Es importante denotar que es de suma urgencia, tomar cartas en el asunto y proteger los derechos fundamentales de los más vulnerables respetando los parámetros constitucionales y recordando que es obligación del Estado velar por el bienestar de los internos, tal como lo expone la Sentencia T-836 de 13, emitida por el máximo tribunal constitucional:

“El Estado, en su función de garante, debe diseñar y aplicar una política penitenciaria de prevención de situaciones críticas que puedan poner en peligro los derechos fundamentales de los internos en custodia, específicamente en lo que tiene que ver con el deber de brindar condiciones de salud adecuadas que reflejen un trato digno inherente a la naturaleza del ser humano”.

Si bien el GOBIERNO NACIONAL ha emitido un Decreto Legislativo en el cual ha prohibido el beneficio de la detención domiciliaria para el delito por el cual me encuentro siendo procesado, ustedes señores Magistrados deben inaplicar la disposición en las cual se encuentra dicha prohibición con el objetivo de salvaguardar derechos fundamentales de mayor raigambre constitucional.

Lo anterior señores Magistrados, porque resulta inconcebible que, pese a este momento histórico, en el que se exige que el Gobierno actué en favor de los más desprotegidos, haciendo parte de este grupo nosotros los reclusos, el ejecutivo emita un Decreto Legislativo que nos excluya, obligándolos a permanecer en un sitio que favorece el contagio de un virus mortal y, por tanto, contrariando la prohibición de tratos crueles, inhumanos y degradantes establecida en el artículo 12 de la Constitución Política colombiana.

El GOBIERNO NACIONAL de forma desproporcionada estipula que no se podrá otorgar la detención domiciliaria a una amplia cantidad de delitos, produciendo que no salgan de los centros de reclusión carcelarios o transitorios siquiera el 10% de los reclusos y generando con ello que el estado de cosas inconstitucional se mantenga vigente, siendo este un perfecto aperitivo para que el COVID-19 se ciña sobre nosotros, los más vulnerables.   Además, dicha exclusión es contraproducente con la finalidad de evitar que un contagio masivo implique que el personal médico tenga que decidir sobre la vida y la muerte de personas, que de ser debidamente atendidas, que podrían ser salvadas.

Señores Magistrados, el Decreto Legislativo emitido por el Gobierno Nacional afirma que vale más tener a un procesado por un delito de poca gravedad (véase por ejemplo la prohibición para el delito de hurto calificado) en un centro de reclusión a una persona que goza de su presunción de inocencia, que no ha sido vencida en juicio, con el objetivo de que tal vez no comparezca al proceso, no resulte un peligro para la sociedad o la víctima u obstruya la justicia y en contravía de sus más preciados derechos fundamentales como la locomoción, presunción de inocencia, dignidad humana, unificación familiar, la salud, la vida, etc…

Señores Magistrados, ustedes son llamados a velar por los derechos fundamentales de las personas y por ende puede emitir las órdenes que considere necesarias para que no continúe la vulneración de estos o en caso de estar en peligro inminente para evitar que sean vulnerados. Ustedes pueden ejercer el control difuso contemplado en el artículo 4 de nuestra Carta Política y consecuencia de ello, inaplicar la prohibición del delito para mi caso concreto contemplada en el Decreto Legislativo por resultar desproporcionada con relación a los derechos fundamentales que me están siendo vulnerados y me serán vulnerados si continuo en el centro de reclusión que me encuentro.

En el caso concreto señores Magistrados, para evitar que se sigan vulnerando mis derechos fundamentales o llegue a perderse mi vida, de forma respetuosa le solicito ordene a las autoridades competentes, realizar mi traslado hasta el lugar de domicilio, con el objetivo de poder tomar todas las medidas necesarias para salvaguardarlos.

  1. PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE TUTELA

La acción de tutela es de carácter subsidiario, por lo que no resulta procedente cuando existen otras acciones jurídicas que salvaguarden los derechos fundamentales objeto de amparo, salvo en el evento de que exista un perjuicio irremediable y tenga como objetivo protegerlos de forma transitoria.

Con relación al caso particular, el problema jurídico que subyace es determinar si dentro de nuestro ordenamiento jurídico existe una acción jurídica idónea para buscar la sustitución de la medida de aseguramiento consistente en detención preventiva en establecimiento carcelario a detención domiciliaria y en el evento de que se hallare, si en el transcurso de dicho procedimiento no se originaría un perjuicio irremediable al imputado o procesado, teniendo en cuenta para ello el contexto actual.

La respuesta al primer interrogante es clara: en nuestro ordenamiento jurídico existe un instrumento procesal y disposición sustancial que permite realizar la sustitución de la medida de aseguramiento, tal como lo preceptúa el artículo 318 de la Ley 906 de 2004:

“ARTÍCULO 318. SOLICITUD DE REVOCATORIA. <Apartes tachados INEXEQUIBLES> Cualquiera de las partes podrá solicitar la revocatoria o la sustitución de la medida de aseguramiento, por una sola vez y ante el juez de control de garantías que corresponda, presentando los elementos materiales probatorios o la información legalmente obtenidos que permitan inferir razonablemente que han desaparecido los requisitos del artículo308.”

Dicha solicitud de sustitución debe realizarse ante el centro de servicios judiciales, quien programará audiencia que será presidida por un Juez de Control de Garantías y a la que deberán asistir el ente acusador, la defensa, y el imputado o procesado. Desde el momento de la solicitud hasta la realización de la audiencia, pueden pasar varios días e incluso semanas, con el agravante de que en la situación actual la falta de recursos materiales y humanos pueden aumentar el tiempo de forma considerable.

Aunque existe un instrumento idóneo para solicitar el cambio de medida de aseguramiento, en el presente caso este se tornaría ineficaz por la alta probabilidad de la ocurrencia de un perjuicio irremediable de los derechos fundamentales objeto de la presente acción. El máximo tribunal constitucional en la Sentencia T- 318 de 2017 ha definido los elementos del perjuicio irremediable:

“En primer lugar, el perjuicio debe ser inminente o próximo a suceder. Este exige un considerable grado de certeza y suficientes elementos fácticos que así lo demuestren, tomando en cuenta, además, la causa del daño. En segundo lugar, el perjuicio ha de ser grave, es decir, que suponga un detrimento sobre un bien altamente significativo para la persona (moral o material), pero que sea susceptible de determinación jurídica. En tercer lugar, deben requerirse medidas urgentes para superar el daño, entendidas éstas desde una doble perspectiva: como una respuesta adecuada frente a la inminencia del perjuicio, y como respuesta que armonice con las particularidades del caso. Por último, las medidas de protección deben ser impostergables, esto es, que respondan a criterios de oportunidad y eficiencia a fin de evitar la consumación de un daño antijurídico irreparable”.

En el presente caso se observa que se cumplen con los cuatro requisitos establecidos por la Corte Constitucional para acreditar el perjuicio irremediable. En primer lugar, porque la probabilidad de contagio del COVID-19 en un centro de reclusión carcelario o transitorio es muy alta, toda vez que sólo bastaría con que uno de los reclusos sea contagiado para que se genere un crecimiento exponencial del virus, máxime cuando existe un alto hacinamiento carcelario.

En segundo lugar, existiría un daño real en mi salud como recluso, además de que mi vida se encontraría en riesgo, ello porque este virus tiene una alta letalidad. En tercer lugar, resulta necesario y urgente que las cárceles y demás centros de reclusión transitorios disminuyan por completo su hacinamiento, toda vez que como se argumentó, ello es lo que incrementa el riesgo de contagio y como en la actualidad no ha sucedido, la medida que se debe tomar es ordenar mi traslado a un domicilio, con el objetivo de que allí pueda aislarme preventivamente como el resto de personas que se encuentran en el territorio nacional.

En último lugar, el aislamiento en un domicilio resulta impostergable, toda vez que en el evento de que no se realice, puede existir un grave deterioro a mi salud, además de que mi vida se encontraría en alto riesgo, ello por la alta probabilidad de que el virus ingrese a los diversos centros de reclusión y la poca atención medica que podría recibir allí, esto teniendo en cuenta el poco personal médico existente y los pocos implementos médicos que existen en estos.

Al encontrarse acreditado el perjuicio irremediable que sufriría si no se me envía de forma inmediata a mi domicilio con el objetivo de que pueda cumplir con las medidas establecidas para prevenir un contagio del COVID-19 y teniendo en cuenta que para la eventual fecha de realización de la respectiva audiencia ante un Juez de Control de Garantías mis derechos fundamentales ya habrían sido vulnerados, la presente acción de tutela se torna procedente.

  1. PRETENSIONES

 

Con fundamento en los hechos narrados y las consideraciones expuestas, respetuosamente le solicito señor Juez, concederme como accionante las siguientes pretensiones:

  1. TUTELAR los derechos fundamentales invocados.
  2. Consecuencia de lo anterior, CONCEDER la sustitución de la detención preventiva en establecimiento carcelario por la domiciliaria, que para ello es en __________________________________ (colocar la dirección en la cual el procesado estaría en detención domiciliaria) del municipio de ________________, con el fin de prevenir un contagio masivo del COVID-19 al interior del centro de reclusión en el que me encuentro, evitando de esta forma un perjuicio irremediable de mis derechos fundamentales.
  3. En virtud de lo anterior y teniendo en cuenta el artículo 30B de la Ley 65 de 1993, ORDENAR que el traslado se realice garantizando mis derechos fundamentales a la vida, integridad personal y dignidad humana.

(En caso de que la persona privada de la libertad pueda correr con los gastos de transporte desde donde está recluido(a) hasta donde cumplirá la domiciliaria, indicarlo aquí, para que no pongan como excusa que no tienen con qué, y poner en este punto que se permita el traslado hasta el domicilio)

  1. ORDENAR al INPEC aplicar la Directiva transitoria 000009 relativa a la detención, prisión domiciliaria y vigilancia electrónica, expedida en el marco de la declaración de la emergencia carcelaria.
  2. TUTELAR los demás derechos fundamentales que estime pertinentes, además de emitir las órdenes que considere pueda ayudar a salvaguardarlos.
  1. MEDIDA PROVISIONAL

El Decreto 2591 de 1991, en su artículo 7, prevé las medidas provisionales con la finalidad de salvaguardar prontamente los derechos fundamentales amenazados, y evitar así, un perjuicio irremediable.

La Corte Constitucional en la sentencia T-103 de 2018 esgrimió frente a la medida provisional que aquella:

           “está dirigida a: i) proteger los derechos de los demandantes con el fin de impedir que un eventual amparo se torne ilusorio; ii) salvaguardar los derechos fundamentales que se encuentran en discusión o en amenaza de vulneración; y iii) evitar que se produzcan otros daños como consecuencia de los hechos objeto de análisis en el proceso, perjuicios que no se circunscriben a los que pueda sufrir el demandante. De ahí que, el juez está facultado para “ordenar lo que considere procedente” con arreglo a estos fines (inciso 2º del artículo transcrito)”

En el mismo sentido, el máximo tribunal constitucional en la Sentencia SU- 695 de 2015, caracteriza las medidas provisionales como aquellas que:

       “buscan evitar que la amenaza contra el derecho fundamental se convierta en violación o, habiéndose constatado la existencia de una violación, ésta se torne más gravosa y las mismas pueden ser adoptadas durante el trámite del proceso o en la sentencia, toda vez que “únicamente durante el trámite o al momento de dictar la sentencia, se puede apreciar la urgencia y necesidad de la medida.

          Esta Corporación ha establecido que la suspensión del acto violatorio o amenazador de un derecho fundamental “tiene como único objetivo la protección del derecho fundamental conculcado o gravemente amenazado y, obviamente, evitar que se causen mayores perjuicios o daños a la persona contra quien se dirige el acto”.

Teniendo en cuenta esto, son procedentes las medidas señaladas en los incisos A2, B1, B2, B5 del artículo 307 de la Ley 906 de 2004, atendiendo a la emergencia carcelaria y la imposibilidad que esto representa para cumplir con plena eficiencia lo determinado en el decreto 457 de 2020, toda vez que la limitación de espacio, la falta de medidas adecuadas de saneamiento, la insuficiencia de la prestación de servicios de salud y demás deficiencias evidencias a través de la declaratoria del ECI convierten los establecimientos carcelarios en focos de propagación de crecimiento exponencial del COVID-19 por lo cual acudir a estas medidas sustitutivas pueden evitar mayores perjuicios como el colapso del sistema de salud y una cadena de vulneración a los derechos fundamentales, se hace URGENTE en la medida en que diariamente aumentan los contagiados por el virus y las condiciones actuales a las cuales se encuentran expuestas las personas privadas de la libertad facilitan la propagación del mismo.

  1. COMPETENCIA

En concordancia con el artículo 86 de la Constitución Política de Colombia, el artículo 37 del Decreto 2591 de 1991, y el artículo 1° numeral 3 del Decreto 1983 de 2017, es competente el Tribunal Superior del Distrito Judicial o el Tribunal Administrativo para conocer del asunto, debido a que la vulneración de los derechos fundamentales invocados, de los cuales se solicita su amparo se encuentran siendo amenazados y vulnerados por la PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, entre otras autoridades públicas.

El artículo 50 de la ley 1709 de 2014, dispone que la orden de excarcelación debe darse por autoridad judicial competente y ustedes señores magistrados son competentes para ello por ser jueces constitucionales.

En caso de que no avoquen competencia, les solicito de manera respetuosa que remitan la acción a quien consideren competente.

  1. JURAMENTO

Señores Magistrados, manifiesto bajo la gravedad de juramento, que no he presentado otra acción de tutela por los mismos hechos y derechos aquí relacionados, ni contra la misma autoridad.

  1. PRUEBAS
  2. Copia de mi cédula de ciudadanía.

- Si es una mujer y le faltan menos de dos (2) meses para el parto deberá mencionar como prueba la historia clínica y en el caso de que su hijo haya nacido y no tenga más de seis (06) meses, también deberá mencionar como prueba la historia clínica y el Registro Civil de Nacimiento o en su defecto el Certificado de Nacido Vivo.

-Si padece alguna enfermedad deberá mencionar la historia clínica y en el evento de que le hayan realizado un examen médico por Medicina Legal o profesional particular, también deberá mencionarlo.

- Si tienes un hijo con algún tipo de discapacidad Y ERES MADRE O PADRE CABEZA DE FAMILIA, deberás mencionar su historia clínica y demás documentos que tengas en tu poder que puedan acreditar dicha condición. Además, puedes probar que eres padre o madre cabeza de familia mencionando el proceso de alimentos en caso de que exista o un acta de conciliación.

- Si es mayor de 60 años, indíquelo y adjunte copia de cédula o registro civil si lo tiene.

- Si ya cumplió el 40% de la condena, indíquelo también.

1O. ANEXOS

  1. Documentos aducidos como prueba

A LA ACCIÓN DE TUTELA DEBERÁS ANEXAR TODOS LOS DOCUMENTOS QUE MENCIONASTE COMO PRUEBAS

NOTIFICACIONES

Accionante: (colocar correo electrónico y teléfono de algún familiar o ser querido de confianza y muy cercano al procesado)

Respetuosamente,

(Aquí deberá firmar el procesado)

_________________________________  

(aquí deberá colocar el nombre del procesado)

C.C No. (número de cédula del procesado)                          

(Si va a enviar esto directamente desde prisión, puede hacer el envío por la oficina jurídica donde pondrán un sello y enviarán al juez: lleve este documento igual dos veces, para que entregue uno a la oficina jurídica y le entreguen otro donde conste con sello o firma y fecha que usted presentó esta tutela).

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El primer ministro sueco, Stefan Lofven. EFE

 El Gobierno sueco podrá a partir de este sábado adoptar medidas inmediatas contra la pandemia del coronavirus gracias a una ley temporal de urgencia y ha anunciado que multiplicará los test a personal en funciones esenciales, aunque mantiene su estrategia más suave que la de la mayoría de países.

El Parlamento sueco aprobó esta semana una reforma de la ley de enfermedades contagiosas, siguiendo el acuerdo anunciado ya antes de Semana Santa por Gobierno y oposición, que permitirá al Ejecutivo cerrar puertos, aeropuertos, estaciones de tren, centros comerciales y restaurantes, entre otros.

La coalición rojiverde en minoría del primer ministro socialdemócrata, Stefan Löfven, podrá también redistribuir material y medicinas entre los municipios, regiones y otros prestadores de servicios sanitarios sin pasar por el Parlamento, aunque este podrá revocar esas medidas en el plazo de unos días.

La reforma no permitirá al Gobierno imponer por su cuenta medidas de confinamiento o de cuarentena que afecten a toda la sociedad, sino que estas deberán ser aprobadas antes por la Cámara, según una ley que estará vigente hasta el 30 de junio.

Al cambio legal se une el anuncio de que a policías, servicios de rescate y otro personal en funciones sociales críticas con síntomas de coronavirus se les realizarán test a partir de ahora, dentro de un plan para llevar a cabo de 50.000 a 100.000 pruebas por semana, frente a las cerca de 20.000 actuales.

EL GOBIERNO APELA A LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

El Gobierno sueco ha reiterado al mismo tiempo que no alterará su estrategia general de informar de algunas recomendaciones generales para proteger sobre todo a los grupos de riesgo y apelar a la responsabilidad individual, si bien se han ido introduciendo de forma progresiva algunas medidas restrictivas.

Suecia no ha cerrado ni guarderías ni escuelas (sí institutos y universidades) y mantiene abiertos con restricciones bares y restaurantes, aunque ha prohibido concentraciones de más de 50 personas.

La tradición de autonomía de las agencias públicas y de que sean los expertos quienes tracen la estrategia general es la principal razón para explicar una línea que ha recibido más críticas fuera que dentro de Suecia, donde el Partido Socialdemócrata y Löfven han experimentado un respaldo creciente en los sondeos.

LAS AUTORIDADES RECHAZAN LAS ACUSACIONES DE PASIVIDAD

"Es un mito que la vida transcurra como si nada en Suecia", desmintió el viernes en una rueda de prensa con medios internacionales en Estocolmo la ministra de Asuntos Exteriores sueca, Ann Linde.

En la misma comparecencia, la responsable de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, rechazó también que Suecia actúe de forma "radicalmente distinta" al resto y sostuvo que solo hay dos diferencias importantes: que no se han cerrado las escuelas y que no se han adoptado reglas para obligar a la gente a quedarse en casa.

No hay ninguna evidencia de que cerrar escuelas frene el contagio, ni tampoco hay justificación racional para imponer el confinamiento: al contrario, tomar el aire mejora la salud, ha resaltado el director de la Agencia de Salud Pública de Suecia, Johan Carlson.

Carlson resume la estrategia sueca en abogar por la distancia social a través de algunas prohibiciones y muchas recomendaciones, y en que los mayores de 70 años se recluyan lo máximo posible.

PEORES NÚMEROS QUE EL RESTO DE PAÍSES NÓRDICOS

Las autoridades suecas han admitido no obstante que el plan para proteger a los ancianos no ha funcionado, a pesar de introducir la prohibición de visitas a asilos el 1 de abril, ya que un tercio de los muertos totales proceden de ahí.

Pero consideran que es prematuro sacar conclusiones, ya que la pandemia se encuentra en una fase inicial y los países cuentan los muertos por coronavirus con distintos criterios, el mismo argumento que usan para tratar de explicar por qué Suecia presenta peores números que sus vecinos nórdicos.

Con algo más de 10 millones de habitantes, Suecia ha registrado 13.216 contagiados y 1.400 muertos, con 132 fallecidos por millón de personas, más del doble que Dinamarca y cuatro veces que Noruega, que han adoptado medidas mucho más restrictivas, aunque no confinamiento, y ya han iniciado la fase de reapertura.

Las cifras de Suecia se encuentran no obstante lejos de las de los países más castigados como España, Italia, Reino Unido, Francia o Bélgica, y aunque algunos centros han denunciado escasez de material, los hospitales no se han colapsado y en las unidades de cuidados intensivos hay un 20 % de plazas libres todavía.

"La situación sigue siendo grave, con más infectados cada día. Contaremos los muertos por miles, ya lo estamos haciendo. Detrás de cada cifra hay una persona. Recordemos a todos los que están sanos que asuman su responsabilidad", dijo Löfven ayer en su última comparecencia.

EFE - Copenhague

18/04/2020

 

Anxo Lamela

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Tecnología y militarización en tiempos del Covid-19

Todo el mundo, periodistas y analistas especialmente, escribe sobre la crisis del nuevo coronavirus haciendo analogías con la crisis económica de 2008. Pero hay que echar la mirada unos años más atrás para encontrar otro punto de referencia: la época posterio al 11S donde un shock a escala planetaria sirvió como excusa para el mayor recorte a las libertades civiles y políticas nunca antes visto, Patriot Act mediante.

El escenario que tenemos por delante es una combinación de ambos escenarios: la mayor crisis económica de los pasados 70 años combinada con la militarización y retroceso de las libertades en nuestras naciones. Todo ello en un momento en el que el neoliberalismo nos ha dejado sociedades fragmentadas donde prima el individualismo, fomentado cada vez más por los grandes avances tecnológicos.

Una vez inoculado el miedo al virus, nuestras sociedades están transformándose a pasos agigantados. Encerrados en nuestras casas, el mayor miedo ahora es que los mercados inertes se enfermen de coronavirus, un virus que no discrimina por raza, género o clase, pero sí lo hacen nuestras sociedades, discriminación facilitada por una cada vez mayor militarización de las mismas.

Todo este escenario se sintetiza en Estados Unidos, que ya se ha convertido en el país con más contagios y muertos del mundo y donde, sin embargo, y a pesar de la negación primero y de una pésima gestión después, la popularidad de Donald Trump sigue en aumento, y todo parece indicar que será relecto en noviembre frente a un Partido Demócrata sin ideas una vez consumada la retirada de Bernie Sanders, quien tenía las mejores propuestas para hacer frente a una crisis de salud y económica como la que estamos viviendo, y la consolidación de Joe Biden como candidato presidencial para enfrentar a Trump. La elección entre éste y Biden demuestra que el miedo prevalece y que el pueblo estadunidense no está preparado para los cambios que vienen.

Mientras tanto, en Francia, Macron declara: estamos en guerra, y en España se declara el estado de alarma nacional, se saca al ejército a las calles y La Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial desarrolla una aplicación que permita geolocalizar mediante teléfono móvil a todos y cada uno de las y los ciudadanos de la nación para verificar dónde se encuentran y si están donde declaran estar. En Italia la app que se está desarrollando busca detectar los casos de contagio y con qué personas se han estado encontrando o reuniendo las y los italianos con la finalidad de aislarlos lo más rápido posible.

Entregar nuestros datos para resolver una crisis de salud no sería tan grave si no fuera porque cuando la pandemia termine, la tecnología al servicio del control social permanecerá.

Pero es en China donde el uso de tecnología y control social se ha perfeccionado mediante la aplicación Suishenban, una especie de semáforo que después de otorgarle todos los permisos para tu geolocalización y control, te ofrece luz verde, amarilla o roja, en función de los lugares que hayas visitado y la gente de la que hayas estado cerca. El código QR que proporciona es ya un pasaporte para entrar a edificios gubernamentales, hospitales e incluso negocios privados. Suishenban utiliza big data y tiene acceso a las bases de datos de la Policía, la Comisión de Sanidad, operadores de telefonía e Internet y aerolíneas. Eso, combinado con el control de la temperatura corporal de la gente en las calles, ha conseguido frenar la pandemia en el territorio de la República Popular China. Si a todo ello le sumamos el sistema de crédito social del gobierno chino, junto a otros como el Zhima Credit de Alibaba, en el que un algoritmo te da una puntuación más o menos alta, según tu buen comportamiento, puntuación que te permite acceder a diferentes servicios, 1984, de Orwell, se queda corto, aunque el episodio Nosedive, de Black Mirror, se aproxima bastante.

También en América Latina y el Caribe se han sacado los militares a las calles en Chile, Colombia o Brasil, y no sólo para realizar las necesarias labores logísticas, como en México, sino para controlar a la población. Una población que según la Cepal es inminente que sea más pobre, pasando de 185 a 220 millones las y los latinoamericanos y caribeños en situación de pobreza y extrema pobreza, un tercio de los 620 millones que habitan nuestra América.

Pero si el coronavirus nos va a dejar una mayor militarización y recorte de libertades como efectos negativos de la crisis económica y de salud, también nos debería dejar elementos positivos para pensar la sociedad que viene, como una apuesta decidida por desmercantilizar la salud y una cada vez menor dependencia del dólar, la moneda de unos Estados Unidos que sólo representan 10 por ciento del comercio y 15 por ciento del PIB mundial.

La era de la biopolítica digital ya está aquí, y en la medida en que se transforma el concepto de soberanía, cerrándose fronteras, pero abriéndose los datos, debemos aprovechar la apuesta por la tecnología y el 5G que Estados Unidos y Europa intentan vetar para no dejar a China convertirse en la primera potencia mundial, y utilizarla a nuestro favor para construir una sociedad más justa que deje atrás el modo de producción capitalista. Con coronavirus, o sin él.

*Politólogo vasco-boliviano

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