Fotografía de archivo fechada el 25 de octubre 2019 que muestra a manifestantes mientras cuelgan representaciones del presidente hondureño Juan Orlando Hernández (d) y su hermano Juan Antonio "Tony" Hernández (i) durante una protesta en Tegucigalpa (Honduras). — EFE

 

"Tony" Hernández había sido hallado culpable en 2019 de los cuatro cargos de los que fue acusado, incluyendo el envío de cocaína a Estados Unidos.

 

Juan Antonio "Tony" Hernández, hermano del presidente hondureño Juan Orlando Hernández, fue condenado este martes por un juez de un tribunal federal de Nueva York a cadena perpetua por narcotráfico.

"Basado en la libre elección de Juan Antonio de involucrarse en una vida de tráfico de drogas durante un período de 12 años, que afectó la vida de personas en los Estados Unidos y en Honduras, una sentencia de cadena perpetua es muy merecida", dijo el juez Kevin Castel.

Tony Hernández, diputado en el Congreso hondureño entre 2014 y 2018, fue detenido el 23 de noviembre de 2018 en el aeropuerto de Miami y declarado culpable en un tribunal de Nueva York el 18 de octubre de 2019 de traficar cocaína con destino a EEUU, posesión de armas y mentir a las autoridades estadounidenses.

Además, el juez dictaminó el embargo de bienes y propiedades por valor de 138,5 millones de dólares, que coincide con la cantidad que supuestamente obtuvo Tony Hernández con la venta de la cocaína entre 2004 y 2015, y lo condenó a otros 30 años por el resto de los cargos, entre los que estaba el uso de armamento.

Castel insistió durante la lectura de su sentencia que el acusado y sus coconspiradores, entre los que citó al presidente Juan Orlando Hernández, "fueron indiferentes a las consecuencias de sus actos en las vidas de las personas de su propio país y de este país (EEUU)", por lo que subrayó que "una sentencia larga promoverá el respeto por la ley y servirá como un disuasivo para otros que puedan implicarse en una conducta similar".

Durante la vista, el abogado de Hernández, Peter Brill, solicitó en primer lugar un aplazamiento de la sentencia, que fue denegada por el juez y anunció que presentará una apelación.

Tony Hernández tomó la palabra antes de escuchar la sentencia para insistir en dicho aplazamiento y recriminar a su abogado por lo que consideró una mala representación.

Para argumentar dicha postergación el acusado aseguró que la Fiscalía había ocultado pruebas que podrían favorecerlo, algo que el juez rechazó insistiendo que había llegado el momento de dictar sentencia después de un año y cinco meses de que un jurado lo hubiera declarado culpable.

En su comparecencia, la Fiscalía recriminó a Tony Hernández y lo calificó de "arrogante" por su intervención, asegurando que en lugar de mostrar remordimiento por sus actos "se queja de los abogados".

Poco antes de conocerse el veredicto, el presidente de Honduras aseguraba a través de su cuenta de Twitter que la noticia que se esperaba de Nueva York sería dolorosa.

"Para toda la familia, la noticia que se espera de Nueva York será dolorosa. ¿Y qué más se puede decir de un juicio en el que el testimonio del principal "cooperador" de los fiscales ahora queda expuesto por las grabaciones secretas de la propia DEA (la Administración para el control de drogas de EEUU) como una mentira?", escribió el mandatario hondureño que ha negado en repetidas ocasiones las acusaciones de narcotráfico vertidas contra él durante el proceso.

Asimismo, y como ya ha hecho en varias ocasiones, ha subrayado que según el Departamento de Estado de Estados Unidos el tráfico de drogas en Honduras se redujo en un 95% desde su llegada a la presidencia.

"Antes, las narcoavionetas aterrizaban como moscas en territorio hondureño a vista y paciencia de las autoridades. Hoy, el tráfico de drogas se redujo en un 95 % en Honduras. Lo dice el Depto. de Estado de EEUU NO lo digo yo", subrayó en un mensaje

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Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, en Washington, en una imagen de 2019.MICHAEL REYNOLDS / EFE

La fiscalía señala que Juan Orlando Hernández protegió al narcotraficante Geovanny Fuentes “para meter droga por las narices a los gringos”

 

El juicio contra el narcotraficante hondureño Geovanny Fuentes, que comenzó el lunes en un tribunal de Estados Unidos, dejó este martes graves acusaciones contra el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. El mandatario del país centroamericano ha sido acusado de narcotráfico. Según el fiscal de Nueva York Jacob Gutwillig, Hernández pactó una alianza con un cartel local, los Cachiros, mediante la que ayudó a introducir miles de kilos de cocaína en Estados Unidos. El fiscal describió Honduras como un “narcoestado”.

Para la fiscalía, el narcotraficante Geovanny Fuentes operó un enorme negocio de distribución de cocaína gracias a la violencia y a sus conexiones con la policía, el Ejército y la clase política, “incluido el actual presidente de Honduras”. En su alegato inicial, la fiscalía aseguró que el supuesto narco se asoció con Hernández en 2013, cuando era candidato a la presidencia, y que juntos planearon enviar “la mayor cantidad posible de cocaína a Estados Unidos”. De acuerdo con el fiscal Gutwillig, el capo que lideraba el cartel de los Cachiros “sobornó incluso al presidente de Honduras” y se volvió “intocable” después de esta alianza que lo blindó “a prueba de balas”.

Según sus pruebas, en 2013 y 2014, Geovanny Fuentes pagó sobornos al actual presidente por un total de “25.000 dólares en efectivo provenientes del dinero de la droga” y, algo más valioso, “acceso al laboratorio de droga del acusado en las montañas de Honduras”, dijo el fiscal.

Gutwillig anunció entre otras pruebas el testimonio de un testigo presente en esas reuniones, José Sánchez, un contable que trabajaba para una empresa arrocera a través de la cual los Cachiros lavaban dinero. El fiscal dijo que el contable detallará a los 12 miembros del jurado “el ‘shock’ y el miedo que sintió cuando vio al acusado sentarse con el presidente”.

Desde hace semanas los fiscales ya habían adelantado supuestos vínculos entre Geovanny Fuentes y Juan Orlando Hernández en documentos presentados previamente, pero este martes dejaron claro que esa relación es la parte central del caso y que se darán detalles de “reuniones secretas” entre el narcotraficante y el presidente.

“El acusado fue una parte fundamental de un narcoestado hondureño”, aseguró un representante de la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York. En uno de esos encuentros, según los fiscales, Hernández habría declarado su intención de “meterles drogas por las narices a los gringos”, en referencia a una supuesta voluntad de enviar grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos. En esa investigación los fiscales aseguraron tener pruebas de que el presidente recibió millones de dólares en sobornos de narcotraficantes a cambio de protección, incluido del capo mexicano Joaquín El Chapo Guzmán.

Hasta ahora, la fiscalía de Nueva York no había identificado con claridad a Juan Orlando Hernández, descrito hasta entonces como co-conspirador número cuatro (CC-4), pero su identidad es fácilmente reconocible por las referencias a su cargo y a su hermano Juan Antonio Tony Hernández, declarado culpable de narcotráfico en Estados Unidos en 2019. Tony Hernández, exdiputado de la Asamblea de Honduras, fue detenido y condenado por negociar con narcos de siete países para traficar toneladas de cocaína. El fiscal también lo acusó de ordenar al menos dos asesinatos de narcos entre 2011 y 2013.

El abogado de la defensa de Juan Orlando Hernández, Eylan Schulman, restó importancia al testimonio diciendo que “supuestamente 25.000 dólares es todo lo que lleva sobornar a un presidente”. En el caso del contable, dijo la defensa, “tiene mucho que ganar y poco que perder” con su testimonio, advirtió, y sostuvo que espera recibir asilo en Estados Unidos a cambio. La defensa también dijo al jurado que no debe creer el testimonio que prestará “uno de los peores asesinos en la faz de la Tierra”, Leonel Rivera, exlíder del cartel de los Cachiros, que mató a 78 personas y está preso en Estados Unidos por tráfico de drogas.

Por el momento, el presidente de Honduras, que dejará el cargo a final de este año, ha negado cualquier vínculo y en las últimas horas se ha defendido vía Twitter con varios mensajes y una advertencia a Washington. El presidente hondureño aseguró que mantendrá la “alianza internacional en lucha antinarcotráfico” hasta el final de su mandato, pero escribió que si los narcotraficantes “con la llave mágica de mentiras ganan beneficios de USA [EE UU] por falsos testimonios, la alianza internacional colapsaría con Honduras”. Hasta el momento, Juan Orlando Hernández ha sido un estrecho aliado de Estados Unidos desde 2014, primero con el presidente Barack Obama y posteriormente con Donald Trump.

Sin embargo, según Hernández, las informaciones publicadas sobre sus presuntos vínculos con el crimen organizado “se basan en testimonios falsos de narcos cuyas mentiras son para vengarse, reducir sus penas y recibir otros beneficios”, escribió en Twitter. En el hilo que adjunta, el mandatario hondureño centró su explicación en el cartel los Cachiros, cuyo exlíder Devis Leonel Rivera Maradiaga, se espera que testifique en el juicio contra Fuentes. Este hombre ha declarado a los fiscales que Hernández supuestamente obtuvo dinero a cambio de permitir el narcotráfico en su país, informa la agencia Associated Press.

Por Jacobo García

México - 10 mar 2021 - 01:31 UTC

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La historia del Ñeñe, que se iba de parranda, piscina y fototeca con el presidente nos recuerda que somos una narcorepública

Narcocultura

En el fondo, el asunto del Ñeñe Hernández, del que tanto se ha hablado últimamente, no involucra solo a Duque, o a Uribe.

Aquél no es simplemente el mundo de Álex Char, Aida Merlano o Pablo Escobar. Aquí no es Ordóñez, no es Pretelt, no es De la Espriella, no es Popeye: somos los colombianos. Es lo que somos. Nos comportamos y actuamos como Ñeñes.

Nos gusta el visaje, la vía fácil. El billete mata cabeza; la silicona diluye belleza; el griterío elude la ética; el matoneo goza; y la justicia se va de baile con los matones y corruptos. Somos ñeñes y en ñeñes nos hemos convertido.

A eso lo podemos llamar narcocultura, pero es narcocapitalismo y no es solo colombiano, sino universal.

El Neñe

José Guillermo “Neñe” Hernández era un reconocido ganadero de una familia tradicional del Cesar, casado con bella reina convertida en silicona. Millonario, entrador, extrovertido. Hablaba duro, amenazaba con sus amistades, delinquía con whisky. Un gran personajazo a la colombiana.

Lo asesinaron el año pasado mientras iba en un taxi en un pueblo de Brasil. Se dice que por robarle un Rolex de oro que costaba millones. Lo cierto es que a raíz de su muerte se destapó su relación de años con Marquitos Figueroa —reconocido narcotraficante— y se conoció que era investigado por el asesinato de un joven de Barranquilla —el hijo de un prestamista al que le debía plata—.

Así y todo, narcoamigo y acusado por mandar matar, era amigo íntimo de los militares —que lo paseaban en helicóptero y se tomaban fotos con él—; se codeaba con personalidades de la música vallenata y de la política local y nacional, incluyendo al propio Iván Duque —con quien compartió parrandas e incluso fue invitado de honor a su posesión—.

De él, el señor del ganado —José Félix Lafaurie— dijo “es un GRAN señor”; el ejército dice “simpatiquísimo y de buena familia”; Duque —que no se ha enterado de que es presidente— dice «las fotos que están en las redes son en eventos públicos», o sea en la campaña, en la piscina, en la parranda… pero que “no tuvo hermandad con él”; de él Uribe dice que “nunca [lo] conoció ni mucho menos fue [su] amigo”, a pesar de la foto en la que salen juntos.

La ñeñepolítica

Es a ese mismo Ñeñe al que le interceptaron llamadas en las que dice que “hay que buscar una plata para pasar bajo la mesa para soltarla en los departamentos” y María Claudia ‘Caya‘ Daza —quien trabajaba en la unidad de apoyo legislativo de Uribe—, le responde que consiguió mil “paquetes”. Ambos estaban preocupados y trabajando —a la colombiana— por la exitosa elección de Duque-Uribe en los departamentos de La Guajira y Cesar.

Finalmente, la escudera moral de Uribe, la señora Daza, renunció y huyó del país y afirma que hizo un “sacrificio mediático” para salvar a su jefe. Y su jefe, como siempre, dice “he luchado con toda pulcritud” y que, si su ex mano derecha compró votos, él ni se enteró.

Nada raro:

  • • Las malas conductas de Uribe y sus negaciones son costumbre;
  • • Que Duque parezca la primera dama del país—y en vez de poner la cara hable de humos como la economía naranja o el coronavirus en manos de su ministro de salud— es normal: no manda, obedece y huye en el humo digital; y
  • • Que el Ñeñe Hernández sea un delincuente con licencia para delinquir y aprobación de las fuerzas militares, la justicia y las fuerzas ganaderas: esa es la Colombia de siempre.

Por eso, como bien lo dice Francisco Gutiérrez, “no se trata de un hecho aislado”, esto es “la radiografía de las estructuras del poder en Colombia”.

ÑeñeColombia

El Ñeñe no es un personaje nuevo o extraño. Al contrario, es el más fiel representante del éxito en Colombia. El Ñeñe es nuestro ídolo. Así es como se triunfa en esta sociedad del cinismo y la apariencia.

La negación del Ñeñe no habla mal de Uribe. Así es como siempre se ha comportado el senador-finquero: negando todo, asumiendo nada, atacando a otros. Y la negación del Ñeñe por Duque tampoco hace quedar mal al presidente. Él no se ha enterado de que gobierna, ni cómo, ni por qué.

El Ñeñe Hernández es el espejo donde nos vemos en la moral colombiana. En él se junta lo mejor de nuestra tierra: todo por la plata, todo por el trago, todo por las mujeres, todo por el matoneo. Este es el evangelio de Ñeñe y Uribe, de los grandes empresarios, los ganaderos y los terratenientes: los poderosos de familia, dios y propiedad triunfan porque obligan a la justicia a actuar a su favor, arrodillan políticos y pisotean gobiernos.

Colombia es una narco–sociedad no porque trafique con drogas sino porque se comporta con sus valores:

  • • Billete mata cabeza;
  • • El éxito es el trago, las mujeres, los Rolex, el vallenato y los caballos;• La ley se compra;
  • • Delinquir y corromper paga; y
  • • Evadir la responsabilidad pública es la norma.

Para que esto sea posible, la justicia mira para otro lado —si el fiscal general de la nación sirve a Duque, poco se puede esperar de él—; los militares apoyan al delincuente —“con usted, pa´ las que sea”—, los políticos se amparan en su cinismo —estoy en la foto, pero nunca he hablado con él—. Y todo esto representa el Ñeñe Hernández.

Todo es posible porque la fiesta a la colombiana lo olvida todo: nuestra única moral es Silvestre Dangond cantando, Uribe mandando, Duque obedeciendo, la justicia a favor de los ricos, el coronavirus distrayendo y todo con el patrocinio de la iglesia católica, las reinas y los medios.

To be continued…

No se si quiero ver en la próxima bionovela de Caracol:

  • • La cenicienta de la política: Aidagate, ‘esa maravillosa mujer que venida de abajo pone en evidencia la podredumbre del poder político en Colombia’; o
  • • La maravillosa y fastuosa vida de El Ñeñe, esa manera de ser exitoso a la colombiana donde se hace todo por la plata.

Ambas demostrarían como somos de perversos y cínicos en el poder a la colombiana: esa oda al bolsillo y ese olvido de la democracia. A su vez, servirían para mostrar cómo somos de divertidos y exuberantes en nuestra ética pública.

Si el Ñeñe no existiera, habría que inventarlo. La paradoja es que ñeñes existen muchos, y son quienes gobiernan a Colombia.

Por Ómar Rincón | 23/03/2020

Omar Rincón, Profesor del Centro de Estudios en Periodismo, CEPER, de la Universidad de los Andes, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Viernes, 09 Diciembre 2016 06:36

La fuerza de la transparencia

La fuerza de la transparencia

A ocho meses de publicada la investigación periodística llamada Panama Papers, el fisco uruguayo recuperó un millón de dólares y 8,8 millones el gobierno de Colombia, de un total de 110 millones rescatados hasta ahora, además de 375 lingotes de plata de Australia. Y miles de millones de dólares más están siendo rastreados en estos momentos.

 

El material periodístico generado por los archivos de la firma panameña Mossack Fonseca fueron 4.700 artículos e investigaciones, sólo considerando medios que formaron parte del equipo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (Cipi), a partir de la documentación obtenida por el diario Süddeutsche Zeitung y trabajada por el equipo formado por más de cien medios. Rindió sus frutos.


En un proceso que el Cipi estima llevará años, a partir de 11,5 millones de expedientes se hicieron ya 150 investigaciones en 79 países, abarcando a 6.520 personas. A consecuencia de estas investigaciones unas 400 compañías perdieron valor por 135.000 millones de dólares.


PIEDRAS Y YOGURT.


La revelación de la documentación y las implicancias investigadas hasta este momento por los medios participantes llevaron al cierre de nueve oficinas de Mossack Fonseca, que fue demandada por 500 mil dólares (una cifra que aparenta ser exigua). La víspera del domingo 3 de abril, fijado como Día D del destape, en El Salvador las autoridades secuestraron 20 computadoras en las oficinas locales de Mossack Fonseca. Una vez publicada toda la información elaborada hasta ese momento, hubo manifestaciones de protesta en todos los continentes menos en la Antártida. Y en Uruguay. En Pakistán tiraban piedras y en Islandia yogurt a las oficinas implicadas, relata un artículo de Will Fitzgi¬bbon y Emilia Díaz-Struck en el sitio del Cipi con motivo de cumplirse ocho meses del deschave.


La reacción oficial en los países involucrados fue abrir investigaciones, realizar cientos de allanamientos y arrestos, poner multas, aceptar la renuncia de tres cabezas de Estado y numerosos jerarcas, el planteo parlamentario de reformas legales y cónclaves internacionales.


Oficiales del Tesoro de Estados Unidos propusieron crear un registro nacional corporativo que descorra el velo del secreto en manejos financieros que hoy habilita la legislación en Delaware, en Nevada y en otros estados, y medidas para acceder a información de bancos internacionales, particularmente en investigaciones que impliquen a jerarcas de gobiernos no estadou¬nidenses.


Un documento público de la Casa Blanca, citado por el artículo, afirma que los Panama Papers “han puesto bajo la luz los temas de actividad financiera ilícita y evasión fiscal”. En octubre el senador demócrata por Oregon Ron Wyden, integrante del Comité de Finanzas del Senado, le escribió al Departamento del Tesoro y al Irs (servicio de recaudación impositiva) preguntando qué información habían recogido de lo divulgado por el consorcio de periodistas.


“Las noticias a consecuencia de la publicación de los Panama Papers dieron destaque a tratos opacos de compañías fantasmas, sin actividad de negocios significativa, en todo el mundo”, señaló Wyden, y expresó su preocupación por el uso de compañías offshore “como vehículo de evasión impositiva”.


En noviembre la Europol (la Interpol específicamente europea) dio cuenta de haber encontrado 3.469 coincidencias a investigar entre la información de los Panama Papers y sus propios expedientes sobre crimen organizado, evasión fiscal y otras actividades criminales. De esas coincidencias, 116 se relacionan con el proyecto de investigación de terrorismo islámico de Europol.


Según Simon Riondet, jerarca de inteligencia financiera del organismo, la importancia de los Panama Papers demostró exceder el ámbito de los delitos económicos para producir información e inteligencia sobre terrorismo, el crimen organizado ruso, el tráfico de drogas, el tráfico de personas, la inmigración ilegal y los delitos cibernéticos.


El presidente de Argentina, Mauricio Macri, y el primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, están inmersos en escándalos y procesos en marcha, el primero por presidir una compañía de Bahamas que omitió declarar en su publicación obligatoria de bienes, y el segundo por las offshore a través de las cuales sus hijos poseen bienes inmuebles en Londres.


Tras reaccionar con una auditoría interna a la publicación de los Panama Papers, el mayor banco de Escandinavia, Nordea, admitió que en muchas instancias procedió “claramente por debajo” de sus propios estándares de identificación de clientes riesgosos y delitos potenciales, como lavado de dinero. El banco informó haber bloqueado 68 cuentas a consecuencia de su auditoría. Este caso forma parte de una reacción común de las mayores instituciones financieras, con equipos de respuesta a los Panama Papers, según aseguró la consultora Kpmg. Algunos de esos equipos son de tiempo completo y están integrados por diez o más personas.


En su análisis, el Cipi ponderó la respuesta de los estados a la publicación de los Panama Papers. Desde las Cook (15 islas que suman 58 mil habitantes) hasta el segundo país más poblado del mundo, India, con 1.311 millones de habitantes, todos registran acciones de contención, castigo y prevención.


El Wall Street Journal informó el 28 de julio que fiscales de Estados Unidos investigan a empleados de Mossak Fonseca por haber ayudado a clientes a lavar dinero o evadir impuestos, lo que implicaría causas judiciales por conspiración criminal. El poder legislativo de Taiwán adoptó medidas más severas de contralor impositivo, el gobierno de Nueva Zelanda estableció una comisión investigadora sobre la reglamentación financiera tras revelarse que la reputación de transparencia del país era usada para encubrir formas de evadir el impuesto a la venta. En Mongolia, la reacción ante la revelación de que pasados y actuales jerarcas de gobierno tienen compañías offshore fue promulgar una ley que penaliza a los funcionarios públicos que no declaren debidamente sus posesiones.


También en octubre, el parlamento panameño aprobó una legislación que hace más estrictas las disposiciones contables de las compañías offshore, lo que es considerado por el Cipi como un triunfo de gobiernos que por años han presionado para que se les revele lo que sus ciudadanos tienen en el exterior. En qué medida esta transparencia actúa no está, sin embargo, muy claro aún.


Líbano, otro centro financiero internacional, también aprobó en octubre una legislación que facilita el intercambio de información impositiva. También en Irlanda y en Alemania se propuso legislar para facilitar un mayor contralor, y el proyecto de ley del ministro de Finanzas alemán fue bautizado como “la ley Panamá”.


Sólo en noviembre 1.300 contribuyentes cayeron bajo la lupa de los investigadores de la evasión impositiva en Gran Bretaña, Canadá, Francia, India y Pakistán. En Islandia, el primer ministro Sigmundur Gunnlaug¬sson se enteró de que estaba implicado durante una entrevista televisiva. “Me estoy empezando a sentir un poco extraño ante estas preguntas, porque pareciera que se me acusa de algo”, dijo, y se retiró del set. Renunció al día siguiente, el 5 de abril.


No sería el único. Mihran Poghosyan, el alguacil mayor de Armenia, renunció tras negar las revelaciones iniciales. Y José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo de España, aguantó el embate de las revelaciones durante cinco días antes de dimitir. El presidente de un banco estatal de Austria, Hypo Landesbank Vorarlberg, renunció casi de inmediato, y en Holanda lo hizo un miembro de la junta de supervisión del Abn Amro luego de que se informara sobre sus vínculos con una compañía off¬shore de las Islas Vírgenes británicas. En Uruguay, Juan Pedro Damiani renunció al Comité de Ética de la Fifa luego de informes sobre negocios con tres personas acusadas en el escándalo de corrupción que atravesó la institución. Una compañía finlandesa echó a su gerente de ventas ante la revelación de que podría haber ayudado a lavar dinero ruso a través de una compañía panameña.


IMPRUDENTE.


El 5 de octubre Ramón Fonseca se apresuró. El cofundador de Mossack Fonseca fue a la panadería Momi, en Panamá City, y compró una torta y magdalenas. El ex asesor del actual presidente Juan Carlos Varela quiso celebrar que habían pasado seis meses sin que hubiese ni una sola demanda en contra de la firma. Afirmación dudosa, pues su bufete había sido multado en abril con 31.500 dólares en las Vírgenes británicas, y en octubre lo sería con 440 mil dólares, la mayor multa de la historia de las islas a un operador registrado. También fue multado en dos estados de Estados Unidos por irregularidades, con 10 mil dólares cada vez. En octubre, y ante periodistas del Süddeutsche Zeitung, el presidente panameño dijo que su ex asesor Fonseca “deberá hacerse responsable de sus acciones, y por último someterse a la justicia”.


La ola de arrestos también fue global, y abarcó una docena de países. Los primeros fueron en Uruguay: el 22 de abril la Policía apresuró la operación contra el cártel de drogas mexicano Nueva Generación y detuvo a 11 personas –entre ellas a su jefe, Gerardo González Valencia– que estaban lavando dinero comprando inmuebles en Punta del Este a través de empresas de fachada. Su hermano Abigael, hoy detenido, encabezaba otro cártel, Los Cuinos.


La más importante reacción a la publicación de los Panama Papers, que bien puede valer como criterio de verdad sobre su importancia, se produjo a los cuatro días de la publicación: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) reunió a los jerarcas de los organismos impositivos de 28 países miembros en París para discutir el lanzamiento de la mayor operación conjunta de investigación impositiva hecha hasta ahora. Unieron fuerzas con el G 20 y pusieron en marcha el Joint International Taskforce on Shared Intelligence and Collaboration, fuerza de tareas conjunta en materia de inteligencia compartida y colaboración. Habrá más noticias para este boletín.

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“La lenta libertad es una cadena de corazones dándose la mano”

Salvador, Buenos Aires, La Milagrosa, San Diego, Las Palmas, barrios de Medellín que también sembraron rebeldía. Hijos de esos barrios lucharon y soñaron un mundo mejor, hasta el punto de arriesgar sus vidas por lo que creían debe ser el mundo. Años ochenta duros. Algunos murieron en el camino, esa sangre regó la simiente rebelde en esta ciudad. Muchos otros, los más, permanecieron en el anonimato. Se alzaron, fueron rebeldes, se retiraron de sus organizaciones cuando lo creyeron conveniente, sin despotricar de nadie. Nunca reclamaron pago por ello, ni recibieron programas de reintegración a la sociedad, ni hicieron alharaca de su pasado. Ellos mismos se reintegraron solos, en silencio, sin abandonar sus convicciones, poniéndolas en práctica en sus pequeños espacios familiares y sociales. Son ellos el faro de mucha gente buena y culta, todo un baluarte educativo de la sociedad. A ellos, a los que nadie nombra y ahí están, van estas líneas.

 

Antioquia, territorio alzado desde siempre. Ya los investigadores han anotado que era común ver en estas montañas gente armada deambulando por ahí. Tirofijo y Timochenko tienen origen paisa (el primero de Génova, Quindío, su compañero de La Tebaida, Caldas). El barrio Manrique dio cabida a los hermanos Vásquez Castaño (Manuel, Antonio y Fabio). En estos cinco nombres están reflejadas las dos organizaciones insurgentes más grandes que ha tenido el país en cincuenta y dos años, dado que ambas nacieron a la par (1964). Todos cinco, antioqueños pobres, de antes del reordenamiento administrativo de mediados de los sesenta.

 

Medellín, la capital, no escapó a esos vientos de Café y Petróleo. Pablo Escobar, Fabio Ochoa, la mafia y los militares los tuvieron en su blanco, los hirieron, los desvertebraron en parte. De ahí que el establecimiento tanto le deba a la cultura mafiosa.

 

Pero gracias a ellos, a los anónimos, se habla hoy de derechos humanos, se tiene un mayor sentido de los derechos, se practican más los deberes comunes al hábitat urbano, se tienen visiones y prácticas de participación, se apoya y se renueva el arte urbano y popular, se comprende a la mujer como par, se defiende a los animales, al medio ambiente y a la diversidad.

 

Gracias a ellos y ellas, la administración de la ciudad incorporó sus pensamientos y entró a atender, en parte, las exigencias de la población. Sin esa izquierda insurgente Medellín sería hoy una ciudad deprimida.

 

Por estas faldas y estas planicies caminaron. No fueron pocos. Maestros y maestras, estudiantes de ambos sexos, monaguillos, sacerdotes, monjas, obreros, desempleados, amas de casa, carpinteros, cerrajeros, obreros, gente del común se alzó en Medellín en los años setenta y ochenta. Fue el auge de esas organizaciones revolucionarias.

 

No solo las dos gigantes, de la que aún queda en armas una, la última, sino también una cantidad de organizaciones y siglas de menor alcance histórico, pero no por eso inexistentes: Partido Comunista (marxista-leninista) y su Ejército Popular de Liberación (Epl), la Tendencia Marxista Leninista Maoísta (Tmlm), la Liga Marxista Leninista Maoísta, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (Prt), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Mir), el M19. Un montón. Varios, muchos de sus integrantes son hoy reconocidos actores de teatro, músicos brillantes, poetas, dirigentes de Ongs, docentes, feministas, exsecretarios municipales, médicos, escritores que hacen de Medellín una ciudad interesante.

 

El M19 fue el primero de estos movimientos en conducir a su gente a reinsertarse a la sociedad. Cédula en mano, cámaras al lado, micrófonos al frente. Luego lo haría el Epl, luego la Corriente de Renovación Socialista (Crs), hoy lo hacen las Farc. Se registran, los readaptan, se incorporan a la lucha política legal. Unos terminarán defendiendo al establecimiento que antes combatieron, otros perseveran en sus ideas de un cambio profundo en la sociedad, a otros los matarán con total impunidad. El Sena, las universidades, las empresas, el sector de la cultura oficial, les abren sus puertas.

 

Pero esos otros que caminaron estas mismas calles y guardaron silencio en su retiro para no afectar a sus antiguos compañeros, en soledad rehicieron sus vidas y perseveraron en sus ideales. Gloria, Mónica, Jairo, Claudio, Javier, Miguel, Juliana, Pío, Ana María... Un montón de buenos ciudadanos que aún no han contado su historia, pero que ahí están. No hay barrio de Medellín que no los tenga.

 

Sin ayuda de nadie, apoyados en sí mismos, tercos como mulas, salieron adelante. Conservan sus ideas, sueñan y trabajan por un mundo mejor. Son hoy, callada o sonoramente, en el tejido social, baluartes fundamentales del Sí. Casa por casa, con amor, con generosidad. Fueron los mejores y siguen ahí. Como escribió Mario Benedetti: “La lenta libertad es una cadena de corazones dándose la mano”.

Publicado enEdición Nº229
“El Chapo estaba financieramente libre”

El autor toma nueve casos de periodistas asesinados y desde allí desenvuelve la madeja de la complicidad entre el crimen organizado y el poder político en México. Las conexiones entre ambos son múltiples y la prensa paga un alto tributo.


Hay profesiones que matan. La del periodismo es una de ellas y México es el país más peligroso para ejercerlo. A lo largo de 2015, unos 14 periodistas fueron asesinados en México. Sin embargo, no se trata únicamente de crímenes contra la libertad de expresión sino de algo a la vez mucho más complejo y oscuro: detrás de la mayoría de esos asesinatos se mueve una trama de complicidades entre el poder político y el crimen organizado. Esa es justamente la llaga donde el investigador mexicano Ricardo Ravelo ha puesto sus manos en el último libro que acaba de publicar: Ejecuciones de periodistas: Los expedientes (Editorial Debate). El autor toma nueve casos de periodistas asesinados y desde allí desenvuelve la madeja de la complicidad entre el crimen organizado y el poder político en México. Las conexiones entre ambos son múltiples y la prensa paga un ato tributo.


Pocos investigadores han trabajado e investigado el mundo del narcotráfico y la violencia en México como Ricardo Ravelo. Este autor y periodista mexicano tiene una trayectoria poco común. Dirige la revista Variopinto y ha publicado media docena de libros donde investigó la violencia y al crimen organizado: Narcomex. Historia e historias de una guerra (Editorial Debate, 2012), Los capos. Las narco-rutas de México (Plaza/Jánes, 2005), Los narcoabogados (Editorial Grijalbo, 2006), Crónicas de sangre. Cinco historias de Los Zetas. Herencia maldita (Random House Mondadori), El reto de Calderón y el nuevo mapa del narcotráfico (Grijalbo, 2000), Osiel. Vida y tragedia de un capo (Grijalbo, 2008). En 2012, Ravelo fue galardonado en Gijón con el Premio Rodolfo Walsh por el extraordinario trabajo periodístico que desplegó en su libro Narcomex: Historia e Historias de una Guerra. Nunca está lejos de las investigaciones duras y comprometidas. En este momento donde las aguas aguas profundas del narcotráfico están revueltas, su voz resulta clave para entender tanto los procesos internos del crimen organizado como los políticos. El momento es especial. Un hecho inédito vino a poner un término más que simbólico al poderío del narcotraficante y jefe del Cartel de Sinaloa, El Chapo Guzmán. El bastión del hoy arrestado Chapo Guzmán en Sinaloa, situado en las localidades de La Palma, Arroyo Seco y la Tuna –estas tres localidades que forman parte del Municipio de Badiraguato– fueron atacados por unos 150 hombres armados que, según distintas versiones, hasta saquearon la casa de la madre de El Chapo Guzmán, Consuelo Loera. Fuentes periodísticas aseguran también que la madre de El Chapo abandonó La Tuna a bordo de un avión con destino desconocido. Algunos analistas interpretan esta incursión como un signo de descomposición interna del Cartel de Sinaloa, otros, en cambio, ponen de relieve que El Chapo Guzmán está hoy fuera de juego


En esta entrevista con Página/12, con su estilo a la vez agudo y humano, Ricardo Ravelo analiza el ya incierto destino de El Chapo Guzmán, revela las implicaciones entre los distintos poderes que conducen a los crímenes contra la prensa al tiempo que desmonta las múltiples formas en que trabaja el crimen organizado, la guerra perdida de antemano contra el crimen organizado y la siempre ambivalente posición de Estados Unidos en esa guerra donde es más un controlador que un adversario.


–En México, el trabajo de periodista es un espanto. Mueren asesinados cada año sin que los criminales sean hallados. En su libro, sin embargo, usted demuestra ciertas irregularidades. La prensa no siempre es inocente, aunque no se sepa muy bien el por qué de su implicación con el crimen organizado.


–Se trata de un fenómeno único en el mundo, sobre todo en el Estado de Veracruz. Por eso me dediqué a indagar qué estaba pasando en Veracruz y me di cuenta de que es un fenómeno que se está multiplicando en todo el país. A los periodistas los está matando el crimen organizado. Algunos casos tienen que ver con el trabajo periodístico. Han sido como consecuencia de lo que han publicado sobre las vinculaciones de los políticos con el crimen organizado, vinculaciones de policías con él narcotráfico. Pero también hay un fenómeno que llama mucho la atención: es el de la corrupción periodística.

En muchos casos estamos hablando de periodistas que han estado al servicio del crimen organizado y que, cuando un nuevo grupo del crimen organizado llega a disputar la plaza, se enteran de que muchos periodistas tienen relación con el grupo que está afincado en ese territorio y lo empiezan a señalar como enemigo. Cuando se lleva a cabo lo que comúnmente se llama “la limpieza de la plaza” barren con todo, incluso con los periodistas involucrados. Hasta ahora las autoridades no lo han analizado a fondo y, por consiguiente, no se sabe si esta vinculación de los reporteros con el narcotráfico es forzada o es voluntaria. Yo me atrevo a pensar que hay de todo, casos forzados y casos voluntarios.

–Esto significa que el crimen organizado tiene bajo su manto el control de todos los poderes, incluso el famoso “cuarto poder”, el periodístico.


–Si, incluso el cuarto poder. Hoy, para salvar la vida ya no basta con no firmar la nota. El narcotráfico ha reclutado a correctores de estilo, ha reclutado a correctores, que con solo echar un vistazo a la nota, saben quién la escribió aunque esté firmada con seudónimo. Realmente, para poder pasar desapercibido ante los ojos del crimen organizado hay que trabajar desde las redacciones de los periódicos. Lo que el editor de una redacción está obligado a hacer es despersonalizar al reportero en la estructura misma de la nota para que el crimen organizado no se entere quién la escribió. De lo contrario, ellos lo saben. Ya no basta un pseudónimo ni tampoco no firmar la nota.


–Ese crimen organizado no solo es una fuerza mundial sino que, además, trabaja con los métodos de una autentica empresa multinacional.


–Sin dudas, reclutan a todos, a empresarios, contadores, abogados. Todo lo que pueda estar a su servicio lo compran. Es como un holding que tiene presencia en muchos países y opera igual que una multinacional. Contratan a muchos abogados y la gran mayoría mueren asesinados. Algunos pierden la vida porque ofrecen solucionar el caso en un corto plazo y cobran por ello cantidades multimillonarias, pero no cumplen. Todo narcotraficante, todo delincuente, tiene ojos y oídos por todas partes. Se trata de verdaderas narcoempresas, sobre todo el cartel de Sinaloa, el cual tiene presencia en 50 países del mundo. El Cartel de Sinaloa es una organización que recurre mucho menos a la violencia. Son menos beligerantes que otros carteles, pero corrompen a todo nivel.


–En el caso del Chapo Guzmán y sus reiteradas fugas y detenciones, queda flotando una fuerte sospecha sobre la veracidad de los relatos que figuran. Ahora están a punto de extraditarlo pero su imperio material está intacto.


–Sí, desde luego. Con el tema de El Chapo llama poderosamente la atención el hecho de que solamente se lo privó de la libertad física, pero no de la financiera. El Chapo estaba financieramente libre. Hasta se dio el lujo de mandar a construir un túnel para fugarse. Ahí está la prueba de la colusión con las autoridades. ¡Logró construir un túnel sin que nadie se diera cuenta! Lo volvieron a arrestar pero no se le ha decomisado ni una sola propiedad, ni un sólo dólar. No sabemos si esto equivale a un acuerdo con el poder, o a una estrategia pactada con Estados Unidos. ¿Por qué al Chapo Guzmán no se le decomisa la fortuna? Según Forbes esta asciende a más de 1000 millones de dólares.


–Todo parece indicar que el Chapo Guzmán ha dejado de ser útil.


–Sí yo creo que es así. El Chapo dejó de ser una pieza útil para el cartel de Sinaloa. Desde el momento en que se aceleró la persecución en su contra, la estructura de poder, tanto la del crimen organizado como la del poder político, se dieron cuenta de que el Chapo tenía que ser reemplazado, y así ocurrió. Hoy, el jefe del Cartel de Sinaloa es Ismael El Mayo Zambada. Es un capo de la vieja guardia que garantiza que la organización criminal continúe su marcha sin mayores contratiempos. El Chapo Guzmán era un jefe que había atraído los reflectores de todo el mundo. Ya no convenía.


–¿En qué momento se sitúa el quiebre en la historia de México, es decir, cuándo el crimen organizado se convirtió en un actor público con influencia decisiva ?. Muchas versiones señalan al ex presidente Felipe Calderón y a su fallida guerra contra el narcotráfico como responsable de la hecatombe. Sin embargo, Calderón sólo parece ser el último que aplicó una estrategia errónea.


–Creo que la descomposición del país viene desde los tiempos de Carlos Salinas. Ahí se rompieron muchas estructuras importantes. La descomposición prosiguió con el ex presidente Vicente Fox –ahí se escapó el Chapo y nunca se lo detuvo a lo largo de seis años. Por último, Felipe Calderón desató una guerra infructuosa. Lo que provocó la narco guerra fue la internacionalización del narcotráfico mexicano. Hizo que los grupos adquieran más poder, ocuparan más territorios, todo se internacionalizó a tal punto que el crimen organizado mexicano terminó desplazando al colombiano. El reflector está ahora en México y no en Colombia. Los narcos mexicanos asumen todo el transporte de la droga. La gran parte entra por Chiapas y el Caribe, por eso en esas regiones no hay violencia de alto impacto. No hay violencia en esas regiones porque por ahí circula todo y hay pactos de impunidad. La guerra del pasado resultó finalmente infructuosa porque hubo demasiados muertos. Se habla de más de 120 mil muertos y no tienen que ver con el crimen organizado. Muchos murieron porque en esa guerra no se respetaron los Derechos Humanos. Hay miles de narcofosas. Todo el país es un cementerio. Con el paso del tiempo se seguirán encontrando restos humanos.


–¿Cuál es la situación actual con el retorno del PRI y la presidencia de Peña Nieto?


–El Estado mexicano ya no está en una guerra abierta contra el crimen organizado. El Estado mexicano tiene instituciones muy débiles y no puede garantizarle a nadie ni vida ni patrimonio. Hay despojos de tierras, desapariciones forzadas, asesinatos de periodistas y funcionarios. De alguna manera la ola de violencia no ha parado. ¿ Acaso el presidente Peña Nieto hizo bien en parar la guerra contra el narcotráfico ?. Me parece que hubo un cambio de proyecto. La guerra de Calderón no tuvo ningún beneficio para México. Lo único que provocó esa guerra es que los carteles se fortalecieran e internacionalizaran, pero no terminó con el consumo de drogas, ni con el tráfico. Habría que preguntarle a Calderón qué es lo que combatió porque los grupos criminales están todos ahí. En México operan 14 carteles, y todos tienen presencia internacional, incluso en Europa.


–Al mismo tiempo de esa guerra se plasmó otra entre los mismos carteles, que también fue muy costosa en vidas humanas. ¿Ese conflicto narco interno se calmó?


–La guerra interna se calmó porque hay algunos grupos como el Cartel de Sinaloa y los Zetas que llegaron a una negociación, lo mismo ocurre con el Cartel del Golfo. La disputa ha disminuido porque hubo acuerdos y porque el narco entendió que no podían seguir asesinándose ni estar en pie en guerra porque ponían en peligro el negocio. La guerra bajó de intensidad, pero eso no quiere decir que la sociedad esté a salvo. Hoy, la violencia se centra en la gente. Hay municipios del país donde a la seis de la tarde nadie sale a la calle. El crimen organizado ya no opera sólo con las drogas. Tiene 24 tipologías delictivas que les genera muchos ingresos.


–Estados Unidos tiene en estas tierras una responsabilidad aplastante sin que se pueda deslindar con claridad qué papel juega. ¿Esta en guerra contra el narcotráfico o acaso Washington no es un actor que forma parte de ese eslabón fatal? La DEA norteamericana aparece como un regulador antes que como un adversario.


–A Estados Unidos le interesa controlar el negocio que les importa, que es el tráfico de drogas. Les conviene mantener todo bajo control, tener el dinero fiscalizado. Su postura en el mundo es esa. Hoy se dieron cuenta de que se les salió de control la Argentina, Uruguay, Brasil. De ahí la visita de Obama a esos países. Todo tiene que ver con el tema del crimen organizado. Estados Unidos dice “ya no quiero más droga”, pero también tiene claro una realidad: la necesita. Pero no la necesita con violencia, sino con pueblos pacificados. El crimen organizado es un poder real y nadie lo puede combatir. Cuando se habla de combate al crimen organizado se habla de una utopía. La mafia nunca fue derrotada, en ningún país, ni en ningún momento de la historia. Todo se hizo a través de la negociación.


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Publicado enInternacional
Sábado, 26 Septiembre 2015 13:07

Apariencias, manipulaciones y mucho más

Apariencias, manipulaciones y mucho más

La crisis que una vez más viven las relaciones entre Colombia y Venezuela desnuda el modelo informativo que practican varios medios nacionales, su incondicionalidad con el gobierno de turno, a la vez que la ausencia de una política social, económica y política integral en nuestro país, causa de la inmensa diáspora que tomó forma en los años 60 del siglo XX y aún no termina. Narcotráfico, paramilitarismo, multinacionales, además de ineficiencia y errores en la política oficial del país vecino también resaltan. ¿Quién le coloca el cascabel al gato?

 

No fue gota a gota, tampoco como un chorro. No, fue más intenso. Sus voces ensordecedoras llegaron por radio como una cascada. Unas veces, dando parlante a funcionarios como el alcalde de Cúcuta para decir: "El señor Maduro no puede actuar como un tirano, como un nuevo Hitler" (02-09-2015), y en otras para dejar de informar y los periodistas pasar a actuar como simples propagandistas, desinformadores, como simples creadores de opinión. Así dijo uno de ellos el pasado 28/08 a las 05:10:20 por igual onda y franja radial: "Maduro cada vez más demente, más dictador, más arbitrario...", "El gobierno de la banda de Maduro...", "[... ] queda la arbitrariedad de este tipo que nos ha tocado como Presidente, entre comillas, de Venezuela, que está en manos de militares, de Diosdado Cabello [...]".

 

Sin control público, ni responsabilidad profesional, el 27/08/5:02:36, vociferó: "[...] este espectáculo es verdaderamente ofensivo, degradante, eso ni en la época nazi, porque ese señor Maduro y su banda se parecen cada vez más a los nazis. Eso de revolucionario y bolivarianismo no tiene absolutamente nada, es un fachista, así de claro [...]". El día anterior ya había vomitado: 26/08/05-06, "[...] de los centenares de colombianos que están siendo bellacamente, de manera indigna, humillante, expulsados de Venezuela en las más lamentables condiciones, violando cualquier principio revolucionario, bolivariano es pura carreta de un régimen oprobioso, arbitrario, dictatorial que la emprendió, además Maduro contra los medios de comunicación en Colombia, como si nosotros fuéramos los responsables de la penosa situación que se vive y atraviesa ese hermano país; las peores épocas de toda la historia de Venezuela en manos de una dictadura que algunos quisieran que se trasladara a Colombia, pensando en candidaturas de ese mismo corte en el año 2018".

 

Así y mucho más, realzando, además, hasta la morbosidad las difíciles condiciones de vida de muchas de las personas que llegaban a Cúcuta desde la frontera del país vecino, trasmitieron las ondas radiales y las televisivas desde el pasado 19 de agosto, cuando por orden del gobierno que encabeza Nicolás Maduro fue cerrada la frontera que linda con la capital de Norte de Santander, mandato extendido luego al límite con La Guajira.

 

Mucha propaganda, poca o nula información veraz. Voces, gritos, que daban eco en lo fundamental, a las palabras y las acciones provenientes desde el alto gobierno, que sin perder la ocasión procedió a transformar la pobreza y las necesidades de quienes buscan mejor destino para los suyos más allá del territorio que los vio nacer, en un nacionalismo hirsuto que con el sedicente argumento de defender la dignidad de los compatriotas deportados, pretendía alardear de comprometido y eficiente.

 

Era (¿es?) sorprendente verlos hacer lo que nunca han realizado para calmar, suplir y superar las necesidades de los millones de connacionales robados, violados, y obligados por el paramilitarismo a salir de sus terruños, a lo largo y ancho del país durante las últimas tres décadas, para continuar llenando las ciudades con sus necesidades y afán de sobrevivir, como ya había sucedido en los años 50, 60 y 70 del siglo anterior, y como continuó siendo durante los primeros años del siglo que corre; realidad que aunque con menor intensidad, aún no culmina.

 

Propaganda y un poco de algo más. "Bienvenidos a Colombia", "Aquí tendrán lo que les negaron allá", con estas y otras expresiones el presidente Santos instaba al nacionalismo. Parecía en campaña electoral (¿lo está?), cargando niños, dando besos, colocando cara de compungido. Afán de evidenciar lo que no son y lo que no serán: solidarios, justos, buenos gobernantes.

 

Palabras y gestos que poco durarán pues no responden a una política oficial, a un plan político, económico y social de largo plazo para superar las desigualdades que resquebrajan el país o, como mínimo, una política constante para superar los graves indicadores de pobreza que caracterizan a toda la frontera entre Colombia y Venezuela, donde, como es el caso de La Guajira, no son extrañas ni pocas las muertes que ya no debieran ocurrir, como las ocasionadas por desnutrición o hambre. Políticas de pantalla, limitadas, que no dan cuenta del real costo de vida en el país, con subsidios temporales reducidos a $250.000 para arriendo, con mercados mínimos y con búsqueda de puestos de trabajo no calificados para los recién deportados o huidos del país vecino.

 

Lo que niegan

 

La orden expedida el 19 de agosto por el presidente Maduro para cerrar la frontera es uno de los coletazos de la grave crisis económica que azota a su país. Beneficiaria por años de un alud de dólares producto de los buenos precios de que gozaba el petróleo, y superada por esa bonanza que por manejos ineficientes terminó –a la par y como efecto de la guerra económica que sufren desde hace varios años– traducida en inflación, carestía y destrucción de buena parte de los logros sociales alcanzados por la Revolución Bolivariana, a la vez que polarizando la sociedad entre los sectores más populares –a quienes se han dirigido los beneficios de la redistribución de la renta– y una clase media y alta inconforme con los giros que va tomando su sociedad.

 

¿Por dónde se fugan los alimentos que cada día deben llegar a las mesas de los venezolanos? ¿Quiénes están acumulando los dólares que cada día se fugan del país? ¿Cómo hacer para reencausar la economía nacional y controlar la inflación? Estas y otras muchas preguntas deben haber sido sopesadas en los Consejos de Gobierno encabezados por Maduro, y las respuestas seguramente fueron diversas, pero una o varias de ellas apuntaron hacia los 2.219 kilómetros de frontera compartidos con Colombia.

 

El diagnóstico indica que por ella salen miles de toneladas cada mes, a tal punto, según Juan Carlos Tanus –vocero de la organización "Colombianos en Venezuela", que quienes lideran ese negocio de contrabando cuentan, ante el cierre de los pasos fronterizos, con mercancía para surtir por 9 meses sus expendios en Colombia, con particularidades como las de Cúcuta que, según el diagnóstico venezolano, se surte en un 80 por ciento de mercancías sacadas de manera ilegal desde la patria de Bolívar.

 

Negocio inmenso, a tal punto que el contrabando de gasolina alcanza a 1 millón 300 mil litros diarios (se calcula, según Tanus, que 17 millones de colombianos se surten de esta gasolina que llega, incluso, hasta Bogotá, además de otros muchos productos sacados de manera ilegal). Entre alimentos, electrodomésticos, drogas y otros, además del combustible, las cifras anuales del negocio del contrabando, con multinacionales, paramilitares, narcotraficantes y otros detrás del mismo, bordea los 12 mil millones de dólares, algo así como 4 puntos del PIB colombiano, con lo cual Venezuela termina asumiendo parte de la política pública y social que le correspondería implementar al gobierno de Santos en la frontera y otras partes de su país. Un inmenso costo para cualquier sociedad, y un inmenso yunque para cualquier proyecto político que quiera girar a favor de los empobrecidos la historia de su país.

 

El contrabando, aunque histórico entre ambos países, nunca había alcanzado la dimensión ni la estructura de que ahora goza, aupado tanto por los errores políticos, administrativos, financieros y la corrupción oficial que realzan como constante en Venezuela, como por la capacidad que tienen las multinacionales para ello, así como por la decisión de paramilitares y narcotraficantes de meterse en el negocio, lavando por su conducto grandes sumas de dinero e implementando, consciente o inconscientemente, las políticas internacionales destinadas a quebrar la Revolución Bolivariana.

 

Contrabando que ganó inmensas proporciones una vez el gobierno vecino tomó la decisión de cerrar el grifo a la fuga de dólares, al prohibir el envío de divisas hacia Colombia, las cuales estaban autorizadas hasta 1.500 dólares por persona mes. Si bien mucho trabajador surtía así a sus familias, la verdad es que la autorización servía para desangrar las divisas provenientes del petróleo y para engordar los bolsillos de los enemigos del proyecto bolivariano.

 

El gobierno colombiano, de manera oficial, también contribuye a esto. Así lo asegura Tanus cuando aclara que la Resolución externa Nº 8 del 5 de mayo de 2000 del Banco de la República, con la cual se reglamentaron las casas de cambio en Colombia, potencian el empobrecimiento del bolívar y consolidan el contrabando.

 

Con esta Resolución, por ejemplo, el Banco de la República de Colombia cotizaba para inicios de septiembre la moneda vecina en 252 pesos por bolívar, pero en la frontera "[...] las mafias criminales tienen la facultad de pagarlo a 4,8".

 

¿Qué permite este manejo de la moneda?

 

"Si yo vengo a Venezuela a comprar 1 kg de arroz y tengo que comprar el bolívar a 252, no me alcanza porque con (los) 2.700 pesos (con) que compro 1 kg de arroz en Colombia obtendría al cambiarlo en el Banco 11 bolívares. Si por el contrario, tomo esos 2.700 pesos, se los llevo a un cambista y me da 560 bolívares, compro 21 kilos de arroz en Venezuela", explicó Juan Carlos Tanus.

 

Entonces, según el mismo analista, "[...] si diariamente 11 mil vehículos cruzan la frontera, si cada uno lleva un kilo de arroz, serían 11 toneladas de arroz y multiplique cuántas veces va un carro hasta la frontera para llevar no sólo arroz sino también otros productos. En estudios que hemos hecho determinamos que 72 por ciento de los productos de contrabando desaparecen si desaparece la resolución número 8 del año 2000". Lo que permite explicar que el contrabando no perderá su dinamismo, ni dejará de afectar en la manera que lo hace a la economía venezolana, sino se elimina la Resolución Nº 8 del 2000, la que según puede deducirse, se transforma en el talón de Aquiles de la negociación que afrontan las cancillerías de ambos países, empantanada, todo parece indicar, porque el gobierno colombiano no acepta su responsabilidad en esta crisis, tomando los correctivos a que ello obliga. No es gratuito que en Cúcuta se estimen hasta en 700 las llamadas casas de cambio y que Carlos Eduardo Luna Romero, actual candidato de la coalición del partido de la U y el partido Liberal a la alcaldía de Cúcuta, haya sido presidente de la Asociación de profesionales del Cambio de Norte de Santander (Asocambios), y luego presidente de la Cámara de Comercio de Cúcuta, como tampoco puede considerarse una simple coincidencia que en algún momento fuera encargado de negocios de la embajada colombiana en Venezuela.

 

Estamos, por tanto, ante una parte de la realidad que llevó al gobierno vecino a romper en su aguante con la política fronteriza, desde donde se coordinaba el contrabando y el desangre de su economía, fortaleciendo con ello bandas paramilitares, las mismas que ya tenían control de territorios específicos adentro de la frontera, pero donde también se estaban instalando barrios de invasión, y donde los indocumentados crecían sin parar.

 

No está de más recordar que según el gobierno vecino la cifra de connacionales instalados allí ronda los 5 millones seiscientas mil personas, y que la migración de colombianos, a pesar de la crisis que afecta a Venezuela, no para. Cada año continúan asentándose allí más de cien mil colombianos. Para hacernos una imagen de lo que esto significa, recordemos que en la Unión Europea, sumados sus 28 Estados socios y sus poco más de 300 millones de pobladores, tales países están conmocionados y en disputa por ver quién acepta 20 mil, 30 mil, 50 mil emigrantes africanos, para legalizar en un año 200 mil: y Venezuela, un solo país, con algo más de 20 millones de pobladores, ve arribar a su territorio cifras similares de colombianos año tras año. Esta es la crisis que niega el gobierno de Santos.

 

Como puede deducirse, el tema no es minúsculo, ni puede reducirse a los mil y algo más de deportados hacia Colombia, ni a los otros diez mil o más que salieron por trochas pues, todo indica, que estos connacionales no habitaban aquel país con los registros o formalidades que exigen sus leyes (recuerden ustedes lo que le sucede a los cubanos, asiáticos y otros que cada mes capturan en nuestro país, en procura de llegar a los Estados Unidos). La crisis debería llevar a discutir entre quienes habitamos Colombia –para tomar medidas sobre el particular– ¿qué es lo que sucede en nuestro país para que tanto connacional tenga que buscar mejor vida en Venezuela (o en países como Estados Unidos, Canadá, México, Costa Rica, Ecuador, Perú, Argentina, Brasil, España, Francia, etcétera)? ¿Por qué no se implementan políticas redistributivas que quiebren la colosal concentración del ingreso que ratifican las investigaciones independientes y las mismas oficiales? ¿Por qué no domina entre nosotros un régimen de verdad democrático, que más allá del rito electoral, garantice igualdad, justicia y felicidad? ¿Qué está sucediendo en nuestro país para que sus migrantes ganen mala fama, como en Chile, por implementar modelos de control y expoliación social como el llamado "gota gota", y en países como Estados Unidos, España y otros ir llenando celdas como "mulas" o sicarios?

 

Dicen algunos que de toda crisis surge algo bueno, procuremos que ésta no sea la excepción.

 


 

Recuadro 1

 

La Resolución Nº 8 del 2000

 

La consideración de esta Resolución propuesta por la canciller venezolana Delcy Rodríguez, debe tener muy preocupada a (María Ángela) Holguín toda vez que se devela el nivel de complacencia que tiene el gobierno colombiano con el empobrecimiento del bolívar, y con su disposición para afectar al pueblo venezolano.

 

Recuadro 2

 

¿Cuál es el fondo del desabastecimiento en Venezuela, la baja producción o el contrabando?

 

Ejemplifica Juan Carlos Tanus: "Si usted tiene 30 millones de venezolanos, pero además tiene que atender a 17 millones de colombianos con gasolina usted tiene que producir para 47 millones igual pasa con los productos de la canasta básica que no solo es para los venezolanos también está abasteciendo a Colombia por lo menos un 60 por ciento de la población colombiana consume productos venezolanos. Usted cierra la frontera y la primera crisis es la gasolina y la segunda en unos ocho meses va a ser los productos se han surtido de tal forma que aguantarían un bloqueo de 9 meses".

Publicado enEdición Nº 217
Viernes, 04 Julio 2014 06:19

Días difíciles

La policía brasileña, con la colaboración de las de otros países, logró desbaratar ayer una pandilla que desviaba entradas del Mundial. Los primeros cálculos indican que la mafia del cambio negro de entradas obtuvo ganancias de por lo menos medio millón de dólares por cada partido disputado hasta ahora. Se comprobó que al menos un alto funcionario de la FIFA, además de la Match, una de las agencias oficiales de venta de entradas, están involucrados. Hay sospechas sobre más funcionarios, ex jugadores, agentes de viajes, y la lista sigue y es larga. La pandilla era investigada desde 2002. Le tocó caer en Río.


Bueno, la verdad es que asociar una mafia a la FIFA puede sonar, a muchos oídos, como puro pleonasmo. Pero la entidad, para cumplir formalidades, aseguró ayer que exigió de la policía, o de las policías, urgencia absoluta en las investigaciones.


Joseph Blatter, el gran jefe de la FIFA, asegura que no tenía idea de nada. Vaya coincidencia: el alto funcionario de la entidad, además del principal intermediario, un argelino con nombre de historieta, Lamine Fofana, estaban hospedados en el mismo hotel que Blatter. Estaban: ahora, se hospedan en un local bastante menos noble, una celda de la Policía Federal.


Para distraerse en lo que sería un día vacío, nada mal. El esquema era sencillo: la pandilla se apoderaba de entradas oficialmente destinadas a minusválidos, a ONG, a invitados especiales de patrocinadores, a las cotas destinadas a estudiantes o trabajadores, y las revendían por el triple de su valor original. Claro que sin tener buenas relaciones con la estructura de la FIFA nada de eso sería posible. Hasta la noche de ayer, la policía no divulgó el nombre del alto funcionario de la entidad que fue detenido.


Felipao, a su vez, tampoco divulgó la formación que pretende llevar a la cancha en la tarde de hoy para un juego de vida o muerte contra Colombia. Seguramente habrá un cambio: Luis Gustavo no jugará, por estar suspendido luego de recibir dos tarjetas amarillas. En cuanto a los demás, puro misterio, puro silencio. Lo más probable es que nada más cambie. Felipao se limitó ayer a repetir con enfática monotonía el nuevo mantra de la selección: todos los jugadores, sin excepción, están emocionalmente equilibrados y listos para presentar un fútbol eficaz contra los colombianos. De ser verdad, habrá que construir un monumento de dimensiones gigantescas para Regina Brandao, la psicóloga convocada de emergencia para equilibrar y estabilizar a los muchachos.


Los que también buscan equilibrio y estabilidad son los dueños de farmacias. A esta altura del Mundial, se constató que ocurrió lo contrario de lo que sería natural esperar: hasta los hipocondríacos se volcaron de manera definitiva a lo que pasa en las canchas. La venta de medicinas para hipertensos, por ejemplo, cayeron 6 por ciento en junio. Y en día de juegos de Brasil, las farmacias pierden hasta 50 por ciento de su movimiento normal. Dicho sea de paso, todo el comercio pierde en días de partidos de la selección brasileña, excepto en dos sectores: la venta de bebidas alcohólicas, principalmente cerveza, y de carne. Hay muchos asados de festejo.


Examinando en detalle el caso de las farmacias, se constata que, en día de juego, el brasileño está más preocupado por la apariencia que por su salud. Si la venta de medicinas baja de manera estruendosa, la de artículos de belleza sube de manera fuerte, aunque insuficiente para compensar las pérdidas. Es la fiesta de protectores solares, artículos de maquillaje, desodorantes, en fin, pura vanidad.


Colombia. Ni modo: uno da vueltas y vueltas, pero es imposible no caer en el tema que realmente desvela a medio país: Colombia. Bueno, hay una perspectiva positiva: los colombianos son adeptos a un juego abierto, al contrario, por ejemplo, de los chilenos. Eso podrá significar una ventaja para el juego ágil, eficiente, bien estructurado y veloz de los brasileños. Pero, una cuestión: ¿alguien vio, hasta ahora, el juego ágil, eficiente, bien estructurado y veloz de los brasileños?


Mejor buscar otro ángulo: sí, hubo fallas escandalosas hasta ahora, pero tenemos a Neymar. Tenemos a Neymar. Pero, es verdad, ellos tienen a James Rodríguez. Pésimo ángulo de análisis, para quien pretende calmarse.


Otro intento: en realidad, hasta ahora Colombia no se enfrentó a ninguna selección considerada de alto nivel. Pasó por Grecia, Costa de Marfil y Japón primero, y por un Uruguay desconcertado y muy debilitado después. Nos queda, al menos en teoría, la idea de que México, Croacia, Camerún y Chile son equipos más fuertes de los que los colombianos lograron derrotas. Pero, en este Mundial, ¿alguna teoría se mostró respetable? Conclusión: el juego de hoy es el mayor test, la más difícil prueba a ser enfrentada por Brasil y Colombia. Si ganan los colombianos, será un hecho inédito e inmediatamente se elevan a la categoría –dudosa categoría– de favoritos al título. Si ganan los brasileños, podrá ser el inicio de la retomada de un rumbo que todavía no encontraron, al menos desde la Copa de las Confederaciones de hace exactamente un año.


Mejor no pensar en nada y tratar de buscar a algún sobreviviente de la mafia de la FIFA –perdón: de la mafia de los ingresos– para saber si acaso le queda alguno a un precio aceptable.

Publicado enSociedad
Cae gigantesco imperio criminal del paramilitarismo de la "Gata".

Algo raro debe estar sucediendo en Colombia para que la Fiscalia de un golpe de las proporciones del que acaba de asestar contra una de las más potentes redes criminales asociadas con el paramilitarismo y la parapolítica en la Costa Caribe.


Enilce López es un personaje oriundo del municipio de Magangue, la segunda ciudad del departamento de Bolívar, cuya capital es la ciudad de Cartagena, que ha estado involucrada en distintos episodios delincuenciales de amplio impacto social. En la actualidad paga una condena de casi 40 años con prisión hospitalaria en Barranquilla, por haber sido declarada responsable directa del asesinato de un vigilante y de una masacre donde fueron acribillados decenas de campesinos en el sitio conocido como El Salado, donde un grupo paramilitar al mando de Salvatore Mancuso procedió con la mayor infamia y sevicia para aplastar a los humildes labriegos.


La Gata, como se conoce a López, construyo, desde finales del siglo pasado, un emporio económico en sus ciudad natal alrededor del negocio de los juegos y loterías, en lo que contó con el apoyo de políticos locales que ocuparon cargos como alcaldes y parlamentarios.


Armo una muy sofisticada red política y capturo la administración municipal de Magangue, donde ponía y quitaba alcaldes a su amaño. Posteriormente, durante el largo período de gobierno de Uribe Velez, a quien le hizo aportes monetarios para financiar su campaña, extendió sus tentáculos eligiendo senadores, gobernadores y alcaldes quienes la recompensaron otorgándole de manera fraudulenta las concesiones en materia de juegos, rifas y chances, que son loterías de menor cuantía pero de alta demanda popular.

Su poder y ferocidad creció al establecer una profunda alianza con los grupos paramilitares que asolaban la región costera del norte colombiano.

A La Gata se le atribuyen un amplio numero de delitos y aún estando en prisión deja sentir su enorme capacidad de soborno y manipulación, pues prácticamente la guardia del Inpec está a su disposición y discreción.


Pero todo esto parece haber llegado a su fin. Hoy la Fiscalía ha dado un golpe demoledor a este imperio criminal y han sido capturados su marido, su hermano, sus hijos y otras personas de su circulo mas estrecho.


Han sido intervenidas sus empresas de apuestas como Uniapuestas, Apomar, Aposucre, Unicat y Seguridad 91.


A La Gata se le han incautado 391 bienes inmuebles, 124 vehículos, 121 centros comerciales, 7 sociedades. Todo por un valor cercano a los 500 millones de dólares, una infernal fortuna con origen en el blanqueo de capitales provenientes del narcotráfico.


Todo indica que estos dineros fueron aportados por el narcoparamilitar Salvatore Mancuso, hoy en una cárcel federal de los Estados Unidos, quien hacia el control de los mismos a través de una de sus esposas, la señora Elena Dereix Martinez, quien también fue capturada y recluida en una prisión de máxima seguridad.


La investigación que llevó a este resultado duró cerca de 10 años pero se profundizo en los últimos 24 meses y a la misma tambien han sido vinculados reconocidos gamonales políticos de los departamentos de Córdoba, Sucre y Atlántico.


A no dudarlo se trata de un demoledor golpe a las mafias narcoparamilitares que imperan en la sociedad y el Estado colombiano, por lo demás muy ligadas a la campaña del señor Oscar Ivan Zuluaga, el candidato patrocinado por Uribe Velez.

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Pastrana remueve viejas heridas de nexos de la mafia con políticos colombianos

Si hay una herida que aún no ha cerrado el expresidente conservador Andrés Pastrana es la derrota sufrida a manos del liberal Ernesto Samper en las elecciones de 1994, a quien la mafia de Cali financió su campaña a la presidencia, pero por la que el político salió indemne y pudo asumir su mandato. La financiación a Samper desató la peor crisis de la historia política de Colombia que se conoció como el Proceso 8.000.

 

Pero ese capítulo parece no haberse cerrado. Así lo dejó en evidencia Pastrana con el lanzamiento de su libro Memorias olvidadas, una serie de relatos periodísticos sobre su vida política y que ya desató una nueva tormenta mediática.


Lo primero que hizo Pastrana fue revelar el nombre de la persona que le entregó los llamados narcocasetes, unas interceptaciones telefónicas al capo Miguel Rodríguez Orejuela con uno de sus relacionistas públicos, en las que confirmaba la entrada de dinero de los narcotraficantes a las campañas presidenciales de 1994. Se trata de un oficial de la policía, el teniente coronel Carlos Barragán, quien en ese momento trabajaba como miembro de uno de los organismos de inteligencia que perseguía al cartel de Cali.


Con esta revelación, Pastrana insinuó que el gobierno sabía que los narcotraficantes de Cali estaban aportando dineros a la campaña de Samper porque miembros de sus organismos de inteligencia fueron los que interceptaron las llamadas que lo confirmaban.


Pastrana sostiene en su libro que, por consejo de su padre, el expresidente conservador Misael Pastrana, le llevó las grabaciones al entonces presidente César Gaviria antes de realizarse las elecciones presidenciales, quien lo atendió con su ministro de Defensa, Rafael Pardo. La cita se dio en el palacio presidencial, donde Pastrana pidió una grabadora para reproducir las grabaciones y contó que luego de escucharlas, Gaviria y Pardo se miraron entre sí sorprendidos por el hecho de que él tuviera los casetes, "como si ya supieran de ellos", contó ante un auditorio que congregó a políticos y antiguos colaboradores de su administración (1998-2002). "Aquí hemos hablado de que Samper sabía, porque lógicamente él recibió el dinero. Se ha hablado de que los (narcotraficantes) Rodríguez Orejuela sabían, porque ellos dieron dinero. Pero el eslabón perdido del Proceso 8.000 es Cesar Gaviria", agregó.

 

Gaviria reaccionó la mañana del viernes acusando a Pastrana de no haber tenido el coraje para denunciar la filtración del dinero de la mafia, ya que en las grabaciones se mencionaba a las dos campañas (la suya y la de Samper). "El cuento del eslabón perdido no lo entiendo, sino como el remordimiento que debe acompañar al doctor Pastrana de no haber tenido el coraje para poner en conocimiento de los electores las grabaciones antes de la elección presidencial y no con posterioridad al certamen electoral", dijo Gaviria en una rueda de prensa.
Además agregó que lamentaba las declaraciones del expresidente "tan reñidas con la verdad y que fue incapaz de poner en conocimiento de las autoridades y de los medios solo veinte años después". Dijo también que Pastrana "no aporta pruebas sino afirmaciones mentirosas. Yo tengo mi conciencia tranquila sobre la rectitud de mi conducta y no estoy seguro de si algún día no aparezcan las pruebas que vinculen la campaña de Andrés Pastrana con el cartel de Cali como lo mencionan las grabaciones", con lo que insinuó que también quedaron pendientes las investigaciones sobre la posible financiación de la mafia a la candidatura de Pastrana.


El expresidente también reveló en su libro, el facsímil de una carta fechada el 12 de junio de 2000 –que mantiene en una caja de seguridad– en la que los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela le confirman que financiaron la campaña de Ernesto Samper, quien finalmente fue absuelto por la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes.


"Si bien es cierto que en algún momento de nuestras vidas cometimos el error de contribuirle al señor Ernesto Samper Pizano y a sus más inmediatos colaboradores, con el dinero para su campaña presidencial, no fue a sus espaldas ni mucho menos a espaldas de los directivos de la campaña como lo pregonan en las plazas públicas", dice una parte de la carta.


Otra revelación que hace Pastrana en su libro es que sostuvo un encuentro con el capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, cuando fue secuestrado por siete días en 1998. Allí, en medio de un ambiente tenso, se encontró cara a cara con el narcotraficante con quien discutió de la extradición, el negocio de las drogas, de las bombas y hasta de la familia.


Pastrana relató que en un posterior encuentro con uno de los lugartenientes de Escobar, Jhon Jairo Velásquez alias Popeye, este le contó que el político liberal Alberto Santofimio Sarmiento le había pedido al capo del cartel de Medellín que lo asesinara porque podía llegar a ser presidente y sería un problema para los narcotraficantes, que en ese momento enfrentaban al Estado que los perseguía para extraditarlos. Popeye le aseguró al político conservador que Escobar no dio la orden porque le servía más vivo que muerto.


Otra revelación que hizo Pastrana en su libro fue que al finalizar su gobierno, en 2002, fue el mediador de una reunión secreta entre Bill Clinton, que ya no era presidente de EEUU y el canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque. El exmandatario colombiano contó que aprovechando que se realizaba en Cartagena una cumbre de empresarios a la que asistía Clinton y otra reunión con Pérez Roque para evaluar acercamientos con el Ejército de Liberación Nacional, este último le pidió que mediara en el encuentro del que nadie podía enterarse. "El encuentro fue marcadamente amistoso y el expresidente estaba en verdad satisfecho de compartir con el cubano", dice en su libro.

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