Aborto Legal, Ley en las calles pero no en el Senado

El miércoles 8 de agosto se cumplió una jornada histórica en la Argentina, ya que dos millones de mujeres salieron a las calles para colmar los alrededores del Congreso de la nación para escuchar un debate esperado por más de 40 años y que por fin lograba ser debatido por los 72 senadores. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por el No mayoritario, rechazando así la posibilidad de que las mujeres pudieran decidir libremente sobre sus cuerpos y su sexualidad.

 

La plaza del Congreso, la Avenida Callao, la Calle Rivadavia, la histórica Corrientes, la 9 de julio, todas abarrotadas de mujeres portando pañuelos verdes. Por todo lado se divisaba alegría, fuerza, diversidad, unidad en la lucha, en la libertad y la desobediencia. Un mar de generaciones se mezclaron para acompañar una jornada que marcará un antes y un después del feminismo en Argentina, a pesar de la negativa del Senado, pero lo hecho, hecho está, en tanto que la partida más importante no se jugó dentro del Senado sino en las calles, en donde ni la Iglesia por intermedio del papa Francisco y la represión policial, pudo invisibilizar al movimiento de mujeres que venía fortalecido de la reciente jornada del 13 de junio.

 

72 senadores se congregaron a debatir la media sanción aprobada por la Cámara de Diputados el día 13 de junio, sin embargo, los votos no cambiaron durante la jornada que se extendió por más 16 horas, dejando una votación de 38 votos en contra, 31 a favor y 3 abstenciones, lo que marcaría el destino de la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

 

30 minutos fue el tiempo estimado que tuvo cada senador para exponer los pros y los contra respecto a la ley. De todo se escuchó en ese recinto, desde los argumentos más lúcidos, hasta las más terribles apologías al patriarcado, el machismo y la religión. Ejemplo de esto fue la exposición del senador Rodolfo Urtubey del Partido Justicialista quien afirmó: “hay casos en los que la violación no tiene violencia sobre la mujer”1.

 

Por su parte la escritora Verónica Gago, en ensayo publicado por la revista Anfibia acertaba al decir que “Lo que el senador Urtubey (a quien hay que exigir desafuero ya) explicitó sin tapujos: que el hogar, en el sentido patriarcal, es el lugar donde la violación está permitida. Porque el hogar se constituye como “privado” cuando legitima el acceso violento y privilegiado por parte de los varones al cuerpo de las mujeres y a los cuerpos feminizados (lo cual incluye niñxs). Lo privado acá es lo que garantiza el secreto y la legitimidad (lo que el senador llama “no violencia”) de la violencia”2.

 

Otras intervenciones a favor de la ley, como la del director de cine y hoy senador de la nación Pino Solanas, demostraron a través de sus argumentos todo el entramado que existe respecto al disciplinamiento de los cuerpos y el goce, poniendo en evidencia el desprecio que sufren las mujeres al decidir sobre sus cuerpos y su sexualidad en una cultura patriarcal.

 

La senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien en su periodo presidencial se negó a dar el debate sobre el aborto legal –porque estaba en contra de esta ley–, en esta ocasión no tuvo reparos al presentar su exposición a favor y anotó lo siguiente: “Algunos dicen que fue mi hija la que me hizo cambiar de opinión. No. La verdad, señores legisladores y legisladoras, me abrió la cabeza a abordar la cuestión feminista desde un lugar diferente”

 

En otro aparte de su discurso, concluyó: “Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a las calles. Verlas abordar la cuestión femenina, criticar, pero también describir la realidad de una sociedad patriarcal, nos debe colocar a todos en un lugar distinto”3.

 

La mano oscura de la Iglesia apretó los hilos

 

La Iglesia argentina nunca mostró una posición a favor del debate sobre la interrupción del aborto en Argentina, mucho más cuando su cabeza está representada por el papa Francisco, quien después de saber sobre la media sanción aprobada el 13 de junio por la Cámara de Diputados, empezó a mover los hilos de las maquinarias políticas dentro del Senado para ganar la mayoría de legisladores para votar en rechazo a la media sanción y el proyecto de ley que había llegado de la Cámara de Diputados.

 

Ante este escenario, diputados y legisladores que estaban a favor de la ley y la campaña por el aborto seguro legal y gratuito, aceptaron introducir algunas modificaciones para que el proyecto ganará más votos a favor dentro del Senado y así poderle ganar a la Iglesia en su carrera por conseguir adeptos. Esas modificaciones fueron: bajar las semanas de interrupción del embarazo de 14 a 12; la introducción de un artículo para permitir la objeción de conciencia; el tratamiento de una asesoría profesional entre el pedido de la práctica del aborto y su realización; la modificación respecto de cómo funcionaría la ley en embarazos de adolescentes de entre 13 y 16 años.

 

Sin embargo, y a pesar de estos esfuerzos, esa mayoría no pudo conseguirse, ratificando así la votación negativa del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y poniendo como ganadora a la Iglesia, quien ratificó una vez más su poderío dentro de las bancadas del senado y afuera de este recinto, ya que varias senadoras y senadores sufrieron diversos ataques, desde llamadas telefónicas clandestinas, amenazas en redes sociales y hasta algunos episodios de violencia en contra de sus familias. Por otro lado, esas mismas escenas de violencia se replicaron al conjunto de mujeres que se actuaban en favor del aborto, desde insultos –en su mayoría por hombres en contra del aborto–, hasta hechos de violencia y agresión por parte de la fanaticada de católicos y religiosos que enfilaron a sus feligreses a no permitir que se siga replicando los mensajes del feminismo, ni sus símbolos en ningunas de las calles argentinas.

 

Simbólicamente la avanzada por parte de la Iglesia y su discurso de defender a las dos vidas, empezó a ocupar lugares en las calles con pañuelos azules que también servían como una apología al nacionalismo, los medios de comunicación agrietaron el debate y terminaron haciéndose descaradamente más cercanos a los discursos pro vida, poniendo a circular en sus canales, emisoras y redes sociales mensajes aleccionadores hacia las mujeres que portaban el pañuelo verde y seguían a favor del aborto legal.

 

Este capítulo, ya es frecuente en Latinoamérica, ejemplo de esto es lo ocurrido en Colombia cuando sectores de la ultraderecha conservadora organizaron una serie de movilizaciones en contra de la supuesta ideología de género que estaba al interior de los acuerdos de paz de La Habana y que en la votación del plebiscito se expresaron con el NO, dejando a un lado la necesidad de formar a futuras generaciones en relación a la educación sexual.

 

Estos discursos se imponen, sobre todo en clases más populares, pues la mayoría de personas que portaban el pañuelo azul y que defendían el discurso de la Iglesia eran los mismos que hoy están sufriendo la fuerte crisis económica, el ajuste establecido por el FMI, la subida del dólar; los mismos que hoy protagonizan las escenas de discriminación, xenofobia y explotación por parte de la clase que se supone defiende la vida de un feto pero que después no se hace cargo en defender las vida de los que ellos mismos someten.

 

La lucha se multiplica

 

En el otro lado se vio un discurso muy otro, el cual se expresó en las calles de Argentina. Todos los espacios estaban colmados de verde, color que simbolizaba y defendía la decisión de los cuerpos de las mujeres para no ser tratadas como mercancías o como simples vientres dispuestos a la maternidad. Pañuelos que no solo defienden el feminismo sino la condición de clase de las que se han visto sometidas por el sistema capitalista –donde son doblemente explotadas por su condición de género– y en donde dominan los discursos patriarcales que tratan de limitar la libertad de la mujer al designio del patriarcado; esas mujeres fueron 2 millones en la calle.

 

No es casual que la escena global se haya dado cuenta del enorme acontecimiento al que asistimos durante este último periodo en la argentina, en la lucha de las mujeres por los derechos sexuales y reproductivos, acontecimiento recogido en portadas como las del New York Times y The Guardian, y reportajes como los de la revista Time4, dan cuenta de la magnitud de la movilización y del llamado masivo de las mujeres a ser escuchadas.

 

A pesar de no haber sido aprobada la legalización del aborto por el Senado, lo que demostraron las mujeres en las calles durante toda la noche de vigilia es que la lucha continúa en 2019, y que éste tan solo fue uno de los escalones que puso a soñar a las mujeres y que hizo posible la unidad en las calles en la disputa de los derechos sexuales y reproductivos.

 

El 2019 será un año de carácter electoral en donde es posible que veamos el tema del aborto como uno de los ejes de las distintas campañas de las/os candidatos presidenciales para tratar de ganar adeptos, ya que la organización feminista que acompañó en los debates y en las plazas hace que esta población se convierta en un grupo atractivo de interpelar por el número de personas, sobre todo de mujeres, que atrae y aglutina.

 

Aunque no se logró el propósito central que llevó a millones de mujeres a las calles, la votación negativa no puede leerse como una derrota absoluta para el movimiento feminista, sin duda es un gran triunfo porque luego de 40 años de haber sido construida esta ley, es la primera vez que se logra que el poder político la discuta, pero además es la primera que masivamente logró interpelar a la sociedad en su conjunto: medios de comunicación, Iglesia, escenarios académicos, artísticos, partidos políticos, movimientos sociales, etcétera.

 

Vienen nuevos escenarios para retomar fuerza y orientar propósitos. En octubre 12-15, en la provincia de Chubur, se realizará el XXXIII encuentro nacional de mujeres, un escenario que aglutina anualmente 170.000 mujeres y donde será el escenario para construir la ruta de movilización y acción a trabajar en los meses y años venideros respecto al aborto seguro, legal y gratuito, y otros 72 temas en relación a los cuerpos y la vida de las mujeres y las disidencias sexuales.

 

1 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=-TqgzqzhakM
2 Ver en Revista Anfibia: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/nos-tienen-miedo/
3 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=Vo_POL_nXvc
4 Ver en: http://time.com/5358823/argentina-abortion-vote-latin-america/

Publicado enEdición Nº249
Migración, xenofobia, desarraigo. También en Colombia

Como judío errante, decía mi abuela, creo que hablaba de parte de su familia originaria de Antioquia, que vivía de un lado a otro. Se mudaban de pueblo en pueblo y al poco tiempo se aburrían y se mudaban de nuevo. Yo en mis apenas nueve años de vida, tenía la percepción, no se si correcta o equivocada de que el colombiano era así, como judío errante.

 

Tenía un tío que emigró a los Estados Unidos, y oía relatos de familiares que vivían en otros países, además sentía gran admiración por cualquier extranjero, ellos significaban siempre algo mejor, lo sabía porque cuando llegaban de pasada o de vacaciones algunos de los familiares que venían de fuera, todo era algarabía, contaban sus experiencias y parecían tener muchas posibilidades económicas y alta calidad de vida en esos mundos lejanos y anhelados por los que estábamos aquí.

 

Según cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores para el 2015, 4,7 millones de colombianos vivía en el exterior lo que equivale al 10 por ciento del total de la población. Colombia es el país de Suramérica cuya población más emigra. Es decir, uno de cada 10 colombianos vive en el exterior; sus destinos preferidos EE.UU. y España; hasta el 2015 todavía emigraban a Venezuela y Ecuador como tercer y cuarto país de acogida.

 

Mi familia y yo formamos parte de esas estadísticas, y el país de acogida fue Venezuela. Por años tuve la conciencia de ser extranjera, aunque nunca viví el estrés de ser indocumentada, sí fui por mucho tiempo extranjera, incluso recuerdo haber sido la única estudiante de mi grupo en la universidad con cédula de transeúnte. En cada lugar me preguntaban de dónde era, pero en un momento indeterminado para mi me adapté totalmente al país de acogida, aprendí a reírme de sus chistes, comprender su humor, su forma de ver la vida, aprendí a amar sus playas y sus comidas, su música, aprendí que la diversidad de nacionalidades existentes allá me hacía menos diferente.

 

En las navidades hacíamos natillas o buñuelos pero también hallacas; escuchaba gaitas de Maracaibo y villancicos que recordaban mi infancia, realmente empecé a comprenderme colombo-venezolana.

 

Doble desarraigo

 

El síndrome de desarraigo o síndrome de Ulises se refiere a síntomas de estrés con implicaciones somáticas experimentadas por el emigrante, incluso antes de dejar su tierra de origen y arriesgarse, casi siempre en condiciones no favorables, a dejar sus afectos, su red de apoyo, su familia y su lugar seguro, o por lo menos conocido.

 

Se presentan síntomas como estados ansiosos, llantos incontrolables, fatiga, perdida de memoria, dolores y predisposiciones a enfermedades virales, perturbaciones de sueño y alimentación, ensimismamiento, aislamiento y depresiones desde leves hasta severas.

 

Ante el síndrome de desarraigo, la persona se encuentra en estado de vulnerabilidad, se siente fuera de lugar y empieza a dudar de sus capacidades. Pierde sus referentes de vida, no hay una red de apoyo ni contención emocional por parte de familia y amigos. es lo que en el argot popular llaman salirse de la zona de confort, pero en este caso, es más que un lugar donde ya sabemos qué hacer y cómo movernos, es dejar un cumulo de aprendizajes y referentes de vida que sirven para enfrentarse a los retos cotidianos de trabajo y relaciones.

 

El doble desarraigo implica enfrentar dos veces la misma circunstancia. Como está sucediendo en este momento con los colombianos que vivieron por muchos años en Venezuela y están retornando a Colombia. En está situación el proceso de readaptación es a veces, incluso, más complicado porque al regresar al lugar de origen descubres que de nuevo eres extranjero, esta vez en tu país natal.

 

El repertorio de aprendizajes culturales del lugar de residencia anterior se hacen evidentes, y empiezas a estar en una especie de distonía total, Las circunstancias del país son distintas, las dinámicas ciudadanas también.

 

Dentro de la lista de causas y circunstancias que disparan y agravan los síntomas de desarraigo o doble desarraigo están, sobre todo el rechazo, el miedo al rechazo, el temor que inicialmente implica desplazarse de un país a otro con los riesgos involucrados en estos casos: casi siempre las personas que emigran lo hacen en condiciones de precariedad por lo que están más expuestas y son víctimas de posibles abusos, trata de personas, abusos sexuales y maltratos generales.

 

La respuesta de la población en el país de acogida suele variar, pero la xenofobia hacia los grupos que emigran en cantidad significativa, aparece inevitablemente.

 

En el caso de Colombia y su rol, por primera vez en su historia como país huésped, ha empezado a estimular los más primitivos temores de algunas personas que ya están estigmatizando y generando conductas de rechazo y desprecio hacia la población venezolana, que aumenta cada vez más en el país. Aunque parte de ella está de transito hacia otros países de la región.

 

Ya se han reportado, por ejemplo, protestas en la ciudad de Cúcuta, manifestando la incomodidad por las molestias ocasionadas en distintas áreas de la ciudad por los venezolanos. También han circulado panfletos amenazándolos con la muerte en caso de delinquir. El 23 de enero del presente año, lanzaron una bomba molotov en el coliseo del barrio Sevilla, al norte de la ciudad, en contra de los venezolanos que se encontraban allí.

 

El caso tal vez más perturbador lo constituye un audio subido a las redes en el que amenazan con matar a los venezolanos que se encuentran en Subachoque sino se van de la localidad; quien lo grabó usa una voz de robot y especifica que no importa la condición, delincuente o no, todo ciudadano de esa nacionalidad debe irse.

 

En algunos lugares no les alquilan inmuebles e incluso las ofertas de trabajo especifican que no aceptan venezolanos.

 

¿Qué elementos o pensamientos distorsionados generan tales expresiones de xenofobia o rechazo al extranjero, generalmente un grupo en particular? Qué pasó con los colombianos que, recuerdo a mis nueve años, veían en el extranjero la posibilidad enriquecerse con relatos nuevos, acentos diferentes, culturas y experiencias distintas? Tal vez, a pesar del modernismo y la tecnología, las ciencias y las redes sociales, no somos tan globales, la globalización termina siendo un tema concerniente, al fin de cuentas, a los negocios, no a nuestra condición de humanidad. La Tierra sigue siendo un lugar de disputa y los territorios (llamados países) lugares a los cuales no podemos pertenecer, en el que nos niegan vivir y participar, si no tenemos la categoría que el lugar, o la gente del lugar, exige.

 

Generalizar, omitir y distorsionar, los tres universales del lenguaje, evidencian formas no racionales de analizar la realidad. Y aunque en el pensamiento del xenofóbico, probablemente están presentes los tres, es la generalización la que prepondera cuando identifica a la persona con la nacionalidad o grupo étnico al que pertenece. La generalización se trata de catalogar de buena o mala una persona o situación a partir de una sola experiencia. Por ejemplo, si una persona de pelo rojo me robó, califico de ladrón a todos los de pelo rojos. Generalizo una sola experiencia como definitiva. El pensamiento es distorsionado, según la psicología cognitiva, porque la condición y conducta ética de la persona no está determinada por elementos como su color de piel, nacionalidad, orientación sexual.

 

El pensamiento real y valido es que una persona puede tener acciones reprobables siendo tanto colombiana, venezolana, china, indígena, negra, blanca, amarilla, judía, cristiana, atea, heterosexual, lesbiana, transexual, carnívora, vegetariana, vegana y mil etcéteras que no determinan la ética de nuestro comportamiento. Y puede ser bondadosa y correcta también, independiente de todas las causas biológicas, raciales y culturales.

 

Las crisis presentes en varios países del mundo han generado movimientos poblacionales de gran magnitud, que de manera biológica o natural, ponen en alerta los instintos de las personas residentes, impulsándolos a proteger sus espacios. Estamos, en su primera respuesta, ante la ley de supervivencia. Sin embargo, seria oportuno apelar a nuestra propia humanidad para generar empatía con los congéneres de especie, recordar que los limites geográficos son el fruto de nuestras invenciones y que todos los pobladores del planeta que compartimos tienen el mismo derecho a buscar lugares donde construir o, por lo menos, intentar tener una vida digna.

 

Creo que el principal aprendizaje con mi experiencia de doble desarraigo, es que en las condiciones actuales de este hogar llamado Tierra, es que no hay lugares seguros y definitivos. Los ciudadanos de Colombia como país históricamente migrador, pueden ahora vivir la experiencia de acoger a los venezolanos e incorporar toda la riqueza humana y cultural de un pueblo con el cual han compartido por décadas, tal vez por siglos, luchas y sueños, conviviendo como iguales a lo largo de miles de kilómetros de frontera, en muchos casos con doble nacionalidad, un país y un pueblo que también los aceptó y en el cual aún viven millones de sus connacionales.

Publicado enEdición Nº247
Lunes, 25 Junio 2018 08:42

Polemizar: una lucha ideológica

Polemizar: una lucha ideológica

El francés Jean-Paul Sartre decidió confrontar sus propias consideraciones con la sociedad francesa, cuando en 1949 defendió, en una conferencia pública, sus planteamientos filosóficos y vitales. Sartre no tuvo temor, sabía bien que si se dejaba llevar por la seguridad que supone no exponerse –pues quien no se ofrece a los demás jamás será cuestionado ni contestado– pondría fecha de vencimiento a su propia subjetividad. Aquella conferencia se dio en un ambiente más que intimidante; sillas rotas, golpes, desmayos y grandes tumultos para hacerse a un lugar en el auditorio, allí no estaba en juego una simple discusión de conceptos filosóficos, allí estaban en juego diferentes concepciones de la vida y la sociedad; los católicos, los comunistas ortodoxos y todos aquellos que se disputaban con Sartre la manifestación de la verdad acerca de las bases del mundo social y político que configuraba la vida humana.

 

La conferencia de Sartre, publicitada en periódicos días antes y publicada luego como libro, se tituló El existencialismo es un humanismo. Su intervención no fue de las más ordenadas, con vacíos teóricos, ambigüedades conceptuales y gigantes presupuestos que le imposibilitaron ofrecer una posición sólida sobre sus consideraciones de la existencia humana, sin embargo, supuso la apertura de una discusión ideológica al interior de la sociedad francesa que, inquieta, cuestionó sus propias creencias y la manera de construir la vida en común de los individuos. Así pues, el valor de la polémica está en que sacude la vida y hace que las sociedades progresen en virtud de la discusión y se cuestionen a sí mismas mediante lo que cada individuo pregunta y responde a otro.

 

Esta misma posición de la actitud polémica y de la confrontación de las creencias y prácticas sociales, hace de Sartre uno de los valores más extraordinarios del pensamiento de izquierda. Hace 50 años este francés decidió salir a las calles a respaldar las manifestaciones de la juventud y la clase obrera francesa en aquellas famosas jornadas de mayo y junio de 1968. Sabía que no podía ser la figura central de aquel momento subversivo, pues ponerse como figura principal de aquellas reclamaciones opacaría la decidida respuesta política de los jóvenes y los trabajadores.

 

Como bien señala Eric Hobsbawm, Sartre comprendió el momento histórico y “lo reconoció colocándose en un segundo plano frente a Daniel Cohn-Bendit, ante quien actuó como mero entrevistador”1. Parece pues extraño que esta haya sido la tarea del intelectual en medio de Mayo de 1968, no obstante, si nos fijamos con detenimiento, podemos captar que la labor intelectual de Sartre estuvo determinada por sus propias posibilidades como revolucionario, es decir, desde la palabra, desde el respaldo que suponía el apellido Sartre.


Lo valioso de este momento de la vida de este pensador francés, como de tantos otros que han sido consecuentes con sus ideales, reside en la capacidad para extender su palabra y su praxis intelectual al espacio público, al debate y confrontación de las ideas, a posicionarse sin titubeos frente a la situación, pues la neutralidad no es cosa de revolucionarios, mucho más cuando el momento histórico exige decidir, elegir, actuar. Es así, pues, como el valor de la polémica no está dado en sí mismo, sino que hunde sus raíces en la situación en la cual se encuentra, por ello no es lo mismo una polémica dentro de los márgenes de un aula universitaria, por ejemplo, que el ejercicio de polemista dentro del seno mismo de la sociedad, en las calles con megáfonos –como lo supo hacer también Sartre– o desde la producción revolucionaria de medios como periódicos y apuestas orales y editoriales, todas ellas enfocadas en el carácter público de la praxis intelectual.

 

Cuando la situación en la que se vive exige una respuesta, los individuos no pueden ahorrase la fatiga de contestar. En medio de una sociedad como la colombiana que actualmente se enfrenta a las posibilidades de continuar con la lógica de la opresión en manos de las tendencias políticas de derecha, la labor del polemista cobra gran relevancia. No se trata de cuestionar por cuestionar –cosa que por lo demás no sería asunto anclado a la polémica–, sino de criticar y elaborar posibilidades de transformación de lo dado. La mera contemplación de la situación siempre juega en favor del opresor, la imparcialidad, cosa que en los días que corren se ha vuelto un valor moral, no es ningún rechazo a la continuación de la barbarie en el país, es, por el contrario, el refuerzo ideológico más velado de todos, pues se decide no participar conscientes del peligro que encarna la posición del que no quiere mancharse con lo que juzga inmoral. Para el momento que vive el país la posición más repudiable de todas es la de aquellos que se hacen a un lado y no entran en la confrontación pública. Los últimos bastiones de la ideología son la resignación, la apatía y la neutralidad. Como vemos la tarea es doble: de una parte, enfrentar todas las tendencias que opacan cada vez más el futuro del país y denunciar como ideología las decisiones “morales” de todos aquellos que no entran en la arena de la discusión y la intervención política y social. Para ello, nuestra herramienta es la crítica.

 

De esta manera, nuestra sociedad merece el ejercicio de la crítica; su forma de construir la personalidad, de tejer las relaciones entre los individuos y de fomentar peligrosas “escuelas de pensamiento” debe ser cuestionada. La tendencia subjetivista con pretensiones universales que encarnan aquellas posturas que alaban el sentido común y la formación caprichosa de hombres y mujeres, apunta a la configuración de una sociedad mediocre que cristaliza en el falso respeto por la posición del otro y la validez de cualquier opinión carente de trabajo.

 

En nombre de la defensa de la libre expresión de la opinión estas tendencias ideológicas asumen legados que no coinciden con sus manifestaciones vitales. La creencia en que una de las vías para la defensa de la subjetividad es el repliegue a la esfera privada, desdeñando la intervención pública y la confrontación de argumentos contrarios, es sepultar cualquier posibilidad de la afirmación del individuo y una talanquera para el desarrollo de la personalidad que se dice defender. Así, la verdadera defensa de ésta no puede desligarse de la complejidad de la condición humana que no puede ser dividida entre lo privado y lo público, pues hacerlo es entrar ingenuamente a la cueva donde la bestia del capitalismo estará dispuesta para devorarnos o para poner a su servicio nuestra existencia.

 

Lo personal es político, ningún individuo es tal en virtud de la ausencia de otros. Nadie se construye solo, los demás nos dan forma, en diálogo y confrontación con ellos es que configuramos nuestra vida; como diría Marx, lo contrario sería una robinsonada2, pues la creencia en que es posible vivir sin los demás, ser autosuficiente y girar en torno a sí mismo, es el caldo de cultivo para la emergencia de las formas más miserables de la existencia humana.

 

Si la construcción de la individualidad se da en el diálogo y la confrontación con los demás, quien decida rechazar estos aspectos, tendrá que admitir, a la vez, que su proyecto de vida ya está terminado y que no le queda nada más por hacer, en otras palabras, que es un individuo estancado. En este punto surge la necesidad de la polémica, la confrontación con los demás que permite reafirmar mis consideraciones o cambiarlas de acuerdo a lo que surge del diálogo con el otro. Este diálogo no es un mero intercambio banal de opiniones donde todo vale, por el contrario, es el encuentro de posiciones con argumentos que buscan convencer en aras de que triunfe la verdad y la razón. Quien no entra en discusión difícilmente se forma, pues su mundo se reduce a una conciencia estrecha, siempre cómoda y sin posibilidad de un despliegue que apunte al desarrollo de sus capacidades.

 

En la Fenomenología del espíritu, libro de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, se denuncia este modo de estrecha conciencia como una conciencia cobarde. Para Hegel, la desconfianza y el temor de aquella conciencia que no se atreve a cuestionar sus creencias mediante la experiencia y la confrontación, y que por ello se cree segura, comporta una renuncia a la formación y el trabajo. Esta conciencia no se da cuenta que el “temor a errar [es] ya el error mismo”3. Todo esto nos deja en claro que la polémica es una situación, un arma y un valor de las organizaciones progresistas que buscan rechazar con su labor la configuración de un mundo desigual, injusto y rasgado profundamente en lo humano como el capitalismo contemporáneo. Esta actitud del polemista es un intento por responder críticamente a esta condición miserable.

 

* Centro de Estudios Estanislao Zuleta.
1 Hobsbawm, Eric. Revolucionarios. Barcelona: Editorial Crítica, 2000, p. 333.
2 La expresión “robinsonada”, es utilizada por Karl Marx en algunos de sus textos para referirse a la falaz consideración según la cual existen individuos que pueden vivir aislados y construir su vida al margen de los demás, individuos que sólo a partir de sí mismos construyen el mundo. Esta consideración encuentra su sustento en la ficción literaria del escritor inglés Daniel Defoe titulada “Las aventuras de Robinson Crusoe”. En aquella obra, el protagonista llamado Robinson se queda varado en una isla y construye a partir de sí mismo todo lo que después será un sistema de producción individualista. Recomiendo ver las siguientes obras: Defoe, Daniel. Las aventuras de Robinson Crusoe. Barcelona: RBA Editores, 1994, Marx, Karl. Introducción general a la crítica de la economía política. México: Siglo XXI Editores, 1976, p. 39 y Marx, Karl. El Capital. Crítica de la economía política. México: Siglo XXI Editores, 2010, p. 93.
3 Hegel, G. W. F. Fenomenología del espíritu. México: Fondo de Cultura Económica, 2009, p. 52.

Publicado enEdición Nº247
Sábado, 27 Enero 2018 06:49

El “engaño” del gobierno de Irán

El “engaño” del gobierno de Irán

 

Con la periodista kurda Maryam Fathi.

 

Las manifestaciones populares más grandes desde 1979, que movilizaron a amplios sectores de la sociedad a principios de 2018 bajo la consigna “Pan, trabajo, libertad”, habrían sido coordinadas, según el régimen, por “los enemigos de Irán”. Esta tesis es defendida también por Nicolás Maduro, quien denunció la injerencia de Israel y de Estados Unidos e hizo “votos para que el pueblo y el gobierno de ese país hermano sigan construyendo y afianzando su propio modelo soberano de país”. Fathi, activista y refugiada kurda de Irán, rechaza esta lectura: “Me sorprende cuando veo a los partidos de izquierda occidentales apoyando un Estado como el iraní, tan asesino, tan autoritario”, dijo en conversación con Brecha.

 

Periodista y activista por los derechos de la mujer en el Kurdistán iraní, Maryam Fathi hubo de emprender el camino del exilio ante el riesgo de ser encarcelada. Desde 2011 vive como refugiada política en el País Vasco, donde milita en la asociación vasco-kurda Newroz.

 

—¿Cuáles han sido los motivos de las protestas con que Irán recibió el nuevo año?

—Los problemas económicos fueron el detonante y, en concreto, el anuncio del actual presidente, Hasan Rouhani, en el parlamento iraní, de que su nuevo programa económico, su presupuesto, destina el 50 por ciento de los recursos a sostener las operaciones militares fuera de las fronteras de Irán. En las protestas la gente pedía que se olvidaran de Líbano, Siria y Yemen (donde son conducidas estas operaciones) y que pensara en Irán. Están expoliando al pueblo para mantener su actual política internacional. La solidaridad con los pueblos que sufren la guerra es algo diferente a oponerse al envío de fondos a grupos armados o al Estado sirio. Al mismo tiempo, las partidas para educación, por ejemplo, eran ridículas en Irán, incapaces de satisfacer las necesidades de la población.

El problema económico iraní es grande, grave: el 80 por ciento de la población se encuentra bajo el umbral de la pobreza. Una de las políticas empleadas por el régimen para perpetuarse en el poder ha consistido en empobrecer a la población. En su opinión, una población hambrienta y preocupada por sus necesidades materiales inmediatas no puede ocuparse de asuntos políticos. Pero, obviamente, no se pueden separar política y economía, más teniendo en cuenta la importancia que el Estado persa concede a esta última. Son muchos los años que Irán lleva aguantando el aislamiento; teniendo dificultades para vender su petróleo y su gas; teniendo problemas políticos con la Unión Europea y Estados Unidos, que han llevado a la firma del acuerdo en materia nuclear, acuerdo que no puede resolver décadas de problemas económicos. Irán tiene un gobierno teocrático radical, portador de una ideología como la del Estado Islámico; no hay esperanza de cambio con un gobierno así. Las protestas se dan porque la gente no la tiene. Los jóvenes no pueden escuchar música en la calle. La gente está triste, la gente tiene hambre. No hay libertad alguna.


—¿Qué diferencia guardan estas protestas con las de 2009?

—Hay diferentes análisis sobre las últimas protestas en Irán. Desde Europa, desde el exilio, se piensa que están orquestadas desde fuera, por Estados Unidos o Arabia Saudita. Por otro lado, los reformistas y los conservadores se acusan mutuamente. Pero en realidad estas protestas comenzaron en la ciudad de Mashad, símbolo del nacionalismo persa. Un lugar donde el ex presidente Majmud Ajmadineyad tiene muchos simpatizantes y quién sabe si tuvieron parte en el comienzo de las protestas. Lo que está claro es que a las pocas horas de su inicio la gente se levantó en otras ciudades y pequeños pueblos donde no había habido ninguna manifestación desde la revolución de 1979. Ni reformistas ni conservadores esperaban que la revuelta se extendiera con tanta rapidez y en tantos lugares de Irán. Tampoco podían imaginar la masiva presencia de jóvenes y mujeres, de la clase trabajadora, en primera línea. Desde la caída del sha, repito, no se habían dado protestas tan grandes, y menos aun en los cuatro puntos cardinales de Irán: Baluchistán, Kurdistán, las tierras de azeríes y árabes, Teherán...

La diferencia con las protestas de hace nueve años es que entonces fueron lideradas por el ala progresista del régimen y sólo se dieron en el centro de Irán, en Teherán; no llegaron a otras comunidades.

Nacieron, por otro lado, de las diferencias políticas entre los dos sectores del régimen. Las recientes son una erupción que estaba larvada, que se venía gestando y que tiene entre sus destinatarios tanto a los conservadores como a los reformistas, quienes en 2009 consiguieron apagar el descontento con la promesa de nuevas leyes y llevar a la población a las elecciones, a votar, otra vez más, al mismo Estado, la misma ideología. Si hoy en día hubiese un referéndum en Irán, los líderes ultrarreligiosos –teócratas– actuales no ganarían. Sobreviven gracias a la represión, las ejecuciones, las torturas, la cárcel, al empobrecimiento de la sociedad, a sus intervenciones en otros estados de Oriente Medio.

Son bastantes los lugares de la región donde se está dando un cambio político radical. Hasta la fecha, Irán ha conseguido mantenerse alejado de él, gracias, entre otros factores, a su política internacional que ha causado tantos y tan graves problemas, por ejemplo en Siria y Yemen, y que desvía la atención internacional de cuanto sucede en el interior de Irán.

 

—¿Cuáles son los intereses del Estado iraní en Siria?

—Por un lado está la política de bloques, con Siria, Rusia, China e Irán de una banda, y Arabia Saudita, Estados Unidos, Israel y Turquía, de otra. Por otro, está el deseo de Irán de llegar al Mediterráneo: su idea es crear una suerte de corredor chiita, una media luna chiita, a través de Siria e Irak, respaldado por sus simpatizantes. Es también una forma de acercarse a Líbano e Israel. Por eso a Irán le interesa tener buenas relaciones con el Estado sirio.

 

—¿El hecho nacional es otro factor a tener en cuenta? Los persas no son mayoría en Irán.

—El 60 por ciento de la población iraní está compuesto por balochis, kurdos, árabes, azeríes (N de R: o azerbaiyanos), turcos, turcomanos. Los persas ocupan la parte central del territorio. Irán es un Estado-nación teocrático que sólo respeta la cultura persa y la religión islámica chiita. Las protestas comenzaron en lugares significativos para la conducción del Estado –Mashad, Isfahán (capital cultural de Irán), Qom (centro espiritual del que han salido todos los líderes del régimen)–, lo cual muestra la gravedad de la circunstancia, la crisis ideológica que se vive en el seno del poder. Vista la situación en el corazón del Estado, los pueblos comprendidos en el Estado iraní aprovecharon el momento y también salieron a la calle; de hecho, la mayoría de las muertes se han producido en esta periferia: sólo en la pequeña ciudad kurda de Kermanshah, por ejemplo, hubo siete muertos en las protestas.


—Una veintena de muertos, miles de detenidos, ¿cuál es ahora la situación?, ¿qué perspectivas hay?

—El régimen, primero, suspendió todas las comunicaciones telemáticas, cortó Internet. Son años en los que aplicaciones como Instagram o Telegram juegan un papel importante para las movilizaciones, ya que no hay ningún medio de comunicación que no esté bajo la tutela del Estado. No hay partidos de oposición. No hay alternativa. Internet es fundamental para el intercambio de opiniones, de informaciones, para formar grupos. Es algo bien sabido por los líderes iraníes, que además de cortar Internet suspendieron grupos de Instagram como Ahmed News, que tenía un millón de seguidores.

Lo siguiente fue militarizar las ciudades. Veintiún muertos en tan pocos días no es cualquier cosa. Si la protesta interna continúa, habrá muchos más muertos, porque el gobierno es capaz de masacrar a la población. Un gobierno que realiza ejecuciones públicas es un gobierno genocida en potencia. Sólo en 2016, según datos gubernamentales, ejecutaron a más de mil presos políticos y sociales.


—¿Cómo se ve desde la disidencia el apoyo que parte de la izquierda internacional (como en Argentina o Venezuela, por ejemplo) ha dado al régimen iraní cuando éste se ve envuelto en problemas? ¿Qué se piensa del argumento que atribuye la contestación interna a la injerencia de potencias extranjeras?

—Los que hemos vivido casi toda nuestra existencia en Irán y conocemos al régimen sabemos que la izquierda clásica, tradicional, está equivocada. El gobierno de Irán no es anticapitalista ni antimperialista. No hay más que ver la entente que forma con una potencia imperialista como Rusia. La izquierda a la que me refiero lleva mucho tiempo engañada por el gobierno de Irán. Pensar que Estados Unidos y Arabia Saudita están detrás de protestas tan grandes –realizadas en más de 90 ciudades diferentes y en pueblos tan pequeños que ni siquiera los líderes iraníes podían sospechar que sus habitantes salieran a protestar– es una equivocación. Miles de personas estaban en la calle; de creer en la intervención extranjera habría que admitir que tienen controlado Irán. Que después de 40 años de silencio, tanta gente, de tantos lugares, de tantas identidades, salga a la calle desmiente esa idea.

Por otro lado, en Oriente Medio se está dando un cambio que también alcanzará a Irán. Los kurdos sabemos muy bien que las potencias extranjeras tienen sus intereses, que la guerra es una herramienta para realizar sus políticas en Oriente Medio. Pensar que si la guerra llegase a Irán su población ya no tendría que seguir aguantando el hambre, la humillación, la injusticia, la violación de los derechos humanos, la represión, es una equivocación. Por otro lado, apoyar a un Estado como el iraní es tanto como apoyar a Estados Unidos. Los estados implicados en la guerra de la región, los miembros de la coalición internacional, no van a llevar la democracia a Irán. El pueblo iraní lo sabe y, además, no quiere seguir permitiendo las políticas internas del régimen. Contra un sistema dictatorial hay que luchar, pero hay que tener cuidado con los intereses de los estados capitalistas en un lugar con tantas reservas de hidrocarburos y con un papel geoestratégico tan importante, como el de Irán.

 

—Pareciera que la memoria colectiva de parte de la izquierda se congeló con la caída del sha, y que olvidó tanto la contrarrevolución islámica como la ejecución de más de 30 mil militantes de izquierda en 1988, al finalizar la larga guerra contra Irak...

—La revolución que derrocó al sha Mohammad Reza Pahleví en 1979 fue encabezada por los comunistas (Tudeh) y otros partidos de izquierda, como Pmoi (Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán) y Fedayín. Quienes hemos nacido y crecido en Irán sabemos que aquella revolución fue secuestrada por los fundamentalistas religiosos, un hecho en el que Francia y Gran Bretaña tuvieron mucho que ver. No olvidemos, por ejemplo, que Jomeini vivía en Francia. Dada la contrarrevolución, la izquierda protestó: una república islámica no era aquello por lo que habían luchado. La mayoría de los militantes de izquierda fueron ejecutados, y quienes pudieron (como los kurdos, muy activos entonces en las políticas del Tudeh) escaparon a las montañas o al exilio. Yo nací después de estos hechos, y los he conocido, en gran parte, gracias a la lectura. A los nacidos después de 1980 nos llaman “la generación quemada”: porque nacimos bajo un régimen teocrático, tan represor que no deja que la vida florezca; son generaciones sin futuro. Es lo que le sucedió a la gente de izquierda: entraban a las ciudades de Kurdistán (y de todo Irán), sacaban a los varones de sus casas y en la misma puerta los asesinaban. También los mataban en las cárceles de Teherán, Isfahán... Fue una masacre. El régimen no permite la disidencia. Los kurdos no tenemos representación alguna; no tenemos oposición. Hay kurdos en instancias gubernamentales, kurdos que están a favor del gobierno. Lo mismo sucede con las mujeres: Irán es la cárcel de mujeres más grande del mundo. El presidente Hasan Rouhani pertenece al ala de los reformadores, más abierta, supuestamente, que la otra. Pero en su gabinete no ha habido ninguna mujer, no hay ministras; porque las mujeres tampoco pueden ser jueces, no pueden llegar a la presidencia... Me sorprende cuando veo a los partidos de izquierda occidentales apoyando a un Estado así, tan asesino, tan autoritario. Irán tiene problemas con los pueblos y naciones, con las minorías religiosas y las mujeres, con los jóvenes.


—¿Hay por dónde atisbar una solución, una salida, la construcción de una alternativa en Irán?

—La unidad entre los pueblos, conseguir autonomías democráticas, son factores importantes. El 11 de enero el Parlamento Europeo acogió una reunión de representantes de diferentes pueblos de Irán y diputados de izquierda de Europa. El Partido por la Vida Libre en Kurdistán, Pjak, propuso allí el confederalismo democrático como salida, como elemento para el trabajo común. Se está trabajando para formar una confederación democrática de pueblos de Irán; aunque sea en el exilio. De momento la idea es llevar la iniciativa a Irán, organizar al pueblo, sensibilizarlo respecto de estas propuestas, que puedan favorecer la aparición de autogobiernos. Hay que promover la organización para acompañar nuevas protestas o para hacer frente a problemas que puedan venir. Sabemos que no podemos esperar apoyo externo ni un cambio de Teherán: no nos van a traer democracia, sólo más problemas.

 

 

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Martes, 05 Diciembre 2017 07:30

Final de escrutinio con denuncia de fraude

El candidato Salvador Nasralla acompañado del coordinador de su campaña, el ex mandatario Manuel Zelaya.

 

Honduras se sumerge en una crisis tras las elecciones presidenciales del 26 de noviembre

El mandatario Hernández quedó a un paso de ser reelecto, pero su rival Nasralla reclamó revisar más de cinco mil actas y dijo estar listo para mostrar las pruebas ante la OEA. En el país rige el estado de sitio y siguen las protestas.

 

El presidente Juan Orlando Hernández quedó a un paso de ser reelecto en Honduras al finalizar el escrutinio de los comicios del 26 de noviembre, con el país bajo estado de sitio y creciente tensión por denuncias de irregularidades. Su rival, Salvador Nasralla, dijo que no puede “aceptar nunca” los resultados y reclamó revisar 5173 actas en las cuales asegura que estuvo el fraude.

Según el conteo final del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Hernández, del derechista Partido Nacional, mantenía una estrecha ventaja sobre el popular presentador de televisión Nasralla, de la izquierdista Alianza de Oposición Contra la Dictadura, comandada por el derrocado mandatario Manuel Zelaya.

Con 99,96% de las actas contadas, el presidente aparece al frente con el 42,98% de los votos mientras que el candidato opositor obtenía el 41,39%.

Sin embargo, la misión de observadores de la Unión Europea (UE) advirtió que el proceso electoral no está terminado y no debe declararse un ganador mientras no se presenten y evacuen los reclamos e impugnaciones.

“El proceso electoral está lejos de estar terminado”, advirtió la eurodiputada portuguesa Marisa Matias, en rueda de prensa.

La alianza opositora acusa al gobierno de cometer fraude en contubernio con el TSE. Según Nasralla y Zelaya, 5174 actas fueron alteradas durante el lento proceso de escrutinio y transmisión de datos. Zelaya dijo que tales actas habrían sido ingresadas al sistema de cómputo después de constantes interrupciones, una de cinco horas, a partir de la cual Hernández tomó ventaja en el conteo de votos.

Diez horas después del cierre de las urnas, el TSE anunció el primer informe de resultados, con 57% de las mesas contadas, que daban a Nasralla una ventaja de cinco puntos. Pero tras varios cortes, los resultados se revirtieron.

Nasralla dijo ayer a la Organización de Estados Americanos (OEA) que está listo para ir a mostrar ante el Consejo Permanente de la OEA, en Washington, “las actas del fraude contra la Alianza de Oposición contra la Dictadura” y que lo “reciban como presidente electo” de Honduras.

En tanto la OEA instó a ambos contendientes a llegar a un acuerdo para la revisión de actas y verificar supuestas irregularidades en las elecciones, para superar así la crisis en el país por sospechas de fraude. “El único camino posible para que el pueblo hondureño pueda aceptar y (...) reconocer ganador en este proceso electoral, es que se llegue a un acuerdo entre los principales candidatos”, declaró el jefe de la misión de observadores de la OEA, el expresidente boliviano Jorge Quiroga, al presentar un informe.

El tribunal electoral anunció ayer que había finalizado el conteo de votos, pero aún restaba contabilizar 18 mesas de votación. De todas maneras, el presidente del TSE, David Matamoros, dijo que la proclamación del próximo presidente puede llevar unos 22 días, debido a que tras el conteo de votos viene una fase de impugnaciones que debe cumplirse, según la ley.

En ese período el órgano electoral podría aceptar la demanda opositora de revisar más de 5.000 actas que a su juicio presentan problemas, como lo pidieron los observadores internacionales. Además, continúa el escrutinio de votos para 128 diputados del Congreso, autoridades de 298 municipios y 20 diputados del Parlamento Centroamericano.

El gobierno decretó el viernes estado de sitio durante diez días, incluyendo un toque de queda nocturno, en reacción a las movilizaciones, violentos choques con policías y militares y saqueos de negocios en varias ciudades del país por denuncias de fraude e irregularidades en la elección.

El mandatario llamó ayer a respetar el plazo legal de impugnaciones antes de proclamar al ganador de las elecciones y, en tono conciliador, pidió a todos los sectores del país “construir una nueva Honduras”.

Suman 12 las víctimas fatales y 700 los detenidos “por violar el toque de queda nocturno”, según dijo el subcomisionado de la Policía Nacional, Jair Meza. En ciudades de todo el país, miles de opositores salieron a las calles sonando cacerolas para reclamar la victoria de Nasralla, durante la noche del domingo y madrugada de ayer, desafiando el toque de queda.

Con música de la campaña opositora en equipos de sonido a alto volumen, los manifestantes gritaban “Fuera JOH” por las iniciales del presidente hondureño, que solo pudo competir gracias a un polémico fallo judicial que avaló que postulara a la reelección, pese a que la Constitución lo prohíbe.

A todo esto, un grupo de agentes de la fuerza especial Cobras de la Policía de Honduras se declaró en huelga de “brazos caídos” por la crisis política en el país, agudizada desde el pasado miércoles con el inicio de manifestaciones. “En estos momentos estamos de brazos caídos (...), para manifestar nuestra inconformidad por lo que está pasando a nivel nacional. Nosotros somos pueblo y no nos podemos estar matando con el propio pueblo, nosotros tenemos familia”, dijo a periodistas un portavoz de los manifestantes, que estaba con el rostro cubierto. Según los principales medios de prensa de Honduras, en las Fuerzas Armadas del país también habría malestar por la crisis, lo que fue rechazado por el portavoz militar, Jorge Cerrato.

 

 

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Martes, 05 Diciembre 2017 07:17

Honduras, golpe blando y república bananera

Honduras, golpe blando y república bananera

 

Mucho antes de ser candidato opositor a la presidencia de Honduras, Salvador Nasralla Salum era un personaje ampliamente conocido en su país. Apodado El señor de la televisión, ha sido, por más de 30 años, comentarista deportivo, conductor del certamen de belleza Miss Honduras y presentador de programas de concurso, como Bailando por un sueño.

Nada en su biografía sugiere que sea un hombre de izquierda. Nacido en el seno de una familia acomodada de origen libanés en 1953, estudió ingeniería industrial en la Universidad Católica de Chile, fue gerente de la Pepsi Cola y se casó recientemente con una Miss Honduras, 38 años menor que él.

Nasralla incursionó en política en 2013, como candidato a la presidencia de la República por el Partido Anti Corrupción (PAC). En aquel entonces, el Partido Libertad y Refundación (Libre), del derrocado presidente Manuel Mel Zelaya, dijo que la postulación de El señor de la televisión era una maniobra para dividir el voto opositor y favorecer al oficialista Juan Orlando Hernández.

Pero, más allá de ese pasado, hoy Nasralla está al frente de una multitudinaria movilización popular que busca frenar el fraude electoral en su contra y echar atrás el decreto de estado de sitio. El conductor de televisión fue postulado como aspirante a la presidencia de Honduras por un frente electoral bautizado como Alianza de Oposición contra la Dictadura, en el que participan el Partido Innovación y Unidad (PINU), el Partido Libre, de Mel Zelaya, y el PAC, con un amplio apoyo de movimientos sociales. Y, según todas las evidencias, ganó las elecciones del domingo del 26 de noviembre.

El fraude contra Nasralla (un golpe de Estado blando) pretende mantener en el cargo para un nuevo periodo al actual presidente Juan Orlando Hernández, quien se presentó a las elecciones amparado en una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que avala la relección, a pesar de que, desde hace 35 años, la Constitución la prohíbe.

El plan de gobierno de la alianza busca ser una respuesta colectiva frente a la demanda de bienestar y cambios sociales que históricamente los sectores conservadores le han negado al pueblo hondureño. Llama a revertir las privatizaciones e impulsar un modelo económico alternativo. Una de sus demandas centrales es la derogación de las zonas de empleo y desarrollo económico (Zede), la principal promesa de campaña del presidente Hernández.

El ofrecimiento de abrogar las Zede es una de las razones centrales que animan el golpe blando. Nasralla no es la primera personalidad en sufrir las consecuencias por rechazar esta iniciativa. Cuando la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la Ley de Regiones Especiales de Desarrollo, el ejército rodeó el Congreso, y el Legislativo ordenó, con un pretexto absurdo, la destitución de cuatro de los seis magistrados de la sala de lo constitucional que habían echado por tierra el proyecto de las Ciudades Modelo.

El gran capital trasnacional ha impulsado las Zede. Como lo muestra el esclarecedor reportaje de Carlos Dada publicado en el portal digital salvadoreño El Faro (https://goo.gl/bGaVty ), las zonas están estrechamente ligadas a un grupo de libertarios estadunidenses que buscan la concesión de zonas territoriales, incluyendo su población, en las que los empresarios invierten en un proyecto, crean su propia policía y no aplica la ley hondureña. A cambio, el Estado les garantiza exenciones tributarias y la expropiación de las tierras que necesiten. Su primer gran negocio es un megapuerto en el golfo de Fonseca.

Figura clave de esta iniciativa es el consultor político yanqui Mark Klugman, asesor del presidente Juan Orlando Hernández y parte del equipo que redactaba los discursos del presidente Ronald Reagan, quien lleva décadas trabajando con la derecha centroamericana. Como documenta Dada, Klugmann tiene autoridad legal para concesionar y autorizar zonas enteras del territorio hondureño en las que no aplicará la ley, a corporaciones que no pagarán los impuestos previstos para el resto del país.

Las Zede son zonas francas con extraterritorialidad fiscal, con autonomía aduanera y jurisdiccional. Por medio de ellas se cambia soberanía por inversiones y –supuestamente– creación de empleo. Son áreas del territorio sujetas a un régimen especial en las que los inversionistas están a cargo de la política fiscal, de seguridad y de resolución de conflictos. Entre otras competencias deben establecer sus propios órganos de seguridad interna con competencia exclusiva en la zona, incluyendo su propia policía, órganos de investigación del delito, inteligencia, persecución penal y sistema penitenciario; así como la vinculación con la estrategia de seguridad del país.

Adicionalmente al papel que juega el rechazo a las Zede, otros tres elementos explican el golpe blando en Honduras contra la alianza contra la dictadura. El primero es la narcopolítica. Como dijo a la BBC el analista Ismael Moreno, a propósito de las confesiones de Los Cachiros ante la justicia estadunidense: “Lo que se confirma es que en los últimos 20 años hemos ido pasando (...) a tener un Estado conducido por mafias criminales, en el que los políticos se han convertido en lavadores de los narcos” (https://goo.gl/jq3tvS). La red de intereses articulada alrededor de Juan Orlando Hernández necesita que el mandatario continúe en el puesto para garantizar impunidad y continuidad del negocio.

Los otros dos, de carácter geopolítico, han sido puestos sobre la mesa por Atilio Borón. Honduras, explica el analista argentino, “limita con dos países como El Salvador y Nicaragua que tienen gobiernos considerados como ‘enemigos’ de los intereses estadunidenses y la base aérea Soto Cano, ubicada en Palmerola, tiene una de las tres mejores pistas de aviación de toda Centroamérica y, además, es escala obligada para el desplazamiento del Comando Sur hacia Sudamérica”.

El primer golpe de Estado auspiciado por la United Fruit Company se dio en Honduras en 1912. Hoy, 105 años después, con la modalidad de un golpe blando aunque con otros actores, la historia se repite. Honduras sigue siendo una república bananera, a no ser que el pueblo que está en las calles diga lo contrario.

 

Twitter:@lhan55

 

 

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Salvador Nasralla, candidato de la Alianza de la Oposición contra la Dictadura, encabezó ayer una protesta para denunciar lo que considera un fraude en la elección presidencial celebrada el pasado 26 de noviembre

 

Tegucigalpa.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras reanudó este domingo el conteo de votos y la revisión de actas para definir al ganador de los comicios realizados la semana pasada, que se disputan el actual mandatario, Juan Orlando Hernández, y el opositor Salvador Nasralla, quien ha pedido se convoque a nuevas elecciones y cuyos simpatizantes se movilizaron en una megamarcha en esta capital y otras ciudades como San Pedro Sula, en rechazo a lo que consideran fraude electoral.

A una semana de los comicios, el TSE no ha brindado resultados definitivos. El primer reporte dado a conocer el pasado lunes, 10 horas después del cierre de la votación, daba una ventaja de cinco puntos al opositor.

Al cierre de esta edición, el TSE actualizó los datos del escrutinio y otorgó a Hernández un millón 348 mil 732 votos, lo que equivale a 42.93 por ciento, por delante de Nasralla, quien tiene un millón 301 mil 193 sufragios, 41.42 puntos porcentuales, informó La Prensa en su portal. No quedó claro la totalidad de votos escrutados en este reporte.

El TSE no había dado nuevas cifras desde el viernes pasado, cuando la oposición exigió un recuento de votos.

Mientras se anunciaba la reanudación del escrutinio, decenas de miles de hondureños indignados se congregaron a tres cuadras del recinto donde el TSE revisa las actas, cercados por un numeroso contingente de policías y militares antimotines.

¡Fuera JOH, Fuera JOH! (iniciales de Hernández), repetían los manifestantes, que hacían sonar cacerolas y vuvuzelas.

Ese presidente que está allí (Hernández) es un fraude. Estamos hartos, no queremos una dictadura. Instituciones internacionales pongan sus ojos en Honduras, agregó un joven que cubría su rostro con un pañuelo.

Hubo movilizaciones similares en San Pedro Sula, Tocoa y otras localidades. No se reportaron enfrentamientos.

David Matamoros, presidente del TSE, precisó que se revisarán mil seis actas que presentan inconsistencias, pese a que la alianza opositora exige la revisión de 5 mil 173 por sospechas de fraude.

La autoridad electoral estimó que revisarían un promedio de 100 actas por hora, ejercicio que empezó a las tres de la tarde (hora local), por lo que al cierre de esta edición aún no había resultados.

Sentimos que el pueblo hondureño se merece los resultados y este (conteo) no puede estar detenido, afirmó Matamoros.

El TSE esperó infructuosamente que dirigentes de la alianza se reunieran con ellos para lograr un acuerdo, pero los opositores no se presentaron por discrepar con el tribunal sobre el número de actas que deben someterse a revisión.

“¿Por qué no quieren revisar las 5 mil 173 actas? preguntó el ex presidente Manuel Zelaya, coordinador de la Alianza de Oposición contra la Dictadura y líder de la izquierda hondureña.

Más aún, la Organización de los Estados Americanos (OEA) apoyó la petición de los opositores al indicar en un comunicado que son atendibles las peticiones que ha planteado la oposición en cuanto a la revisión de las poco más de 5 mil actas que no formaron parte de las transmitidas la noche de la elección.

El gobierno de Hernández suspendió el viernes las garantías individuales y decretó un toque de queda por 10 días para frenar las violentas manifestaciones tras los comicios, que han dejado ya tres muertos.

El sábado en algunas zonas del país los ciudadanos desafiaron el toque de queda y se reunieron en espacios públicos, donde hicieron sonar cacerolas. También algunos en Tegucigalpa tocaron ruidosamente utensilios desde sus casas en horas del toque de queda, de acuerdo con imágenes transmitidas por redes sociales.

 

 

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Domingo, 12 Noviembre 2017 06:33

“Libertad para los presos políticos”

 

Cientos de miles reclamaron por los líderes independentistas encarcelados

La marcha, convocada por las organizaciones independentistas bajo el lema “Libertad presos políticos. Somos República”, concentró a una multitud –750 mil personas según la Guardia Urbana– en la calle Marina de la capital catalana.

 

Cientos de miles de personas reclamaron ayer en Barcelona la libertad de los ex miembros del gobierno catalán y de los líderes independentistas encarcelados por impulsar la secesión de Cataluña, una gran manifestación convertida en acto de campaña electoral del independentismo de cara a los comicios del 21 de diciembre. La marcha, convocada por las organizaciones independentistas bajo el lema “Libertad presos políticos. Somos República”, concentró a una multitud –750.000 personas según la Guardia Urbana– en la calle Marina de la capital catalana, donde se escucharon gritos de “¡Libertad!” para los presos, a favor de la “Independencia” y mensajes como “¡Puigdemont presidente!”.

El ex presidente catalán depuesto envió un mensaje desde Bruselas, que los manifestantes pudieron ver desde la pantalla instalada en el escenario del acto, con el que animó a los independentistas a “expresar con un clamor unitario, alto y claro que queremos libertad y democracia”. “Nos nos dejemos atemorizar por aquellos que quieren imponer el 155, recortar nuestras libertades y humillar nuestras instituciones”, dijo el líder secesionista, en referencia a los partidos que apoyaron al gobierno español de Mariano Rajoy en la intervención de la norteña región al amparo del artículo 155 de la Constitución.

“Nos tenemos que volver a hacer sentir, que todo el mundo escuche estas voces plurales”, añadió Puigdemont, para luego insistir en que el Estado español debe entender que “así no se puede continuar” y la Unión Europea (UE) debe dejar de mirar para otro lado. “No hay barrotes ni exilios” que pueden disuadir al pueblo de Cataluña de “querer hacer posible aquello que les es permitido a la mayoría de pueblos demócratas del mundo, decidir libremente su futuro, y hacerlo a través de las urnas”, remarcó el ex presidente.

El conservador Partido Popular (PP) de Rajoy intentó evitar que el acto se transmitiera por la TVE pública regional alegando con un recurso que no garantizaba la pluralidad política en campaña. Sin embargo, ese recurso fue rechazado por la Cámara electoral.

La movilización estuvo encabezada por familiares y amigos de los independentistas presos, quienes leyeron a la multitud mensajes enviados por los líderes desde la prisión. La hija del ex consejero de presidencia Jordi Turull leyó una carta de su padre, que afirmó: “Nos encarcelaron injustamente. Nuestro cuerpo está en la cárcel pero nuestro compromiso es con ustedes. Imploro unidad, que es desde donde hemos hecho grandes pasos”.

Sin embargo, la posibilidad de que el bloque independentista se presente unido en las elecciones como pedía Puigdemont y su Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT) quedó enterrara debido a que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido del ex vicepresidente Oriol Junqueras, anunció que su líder encabezará su lista electoral desde la cárcel.

“Somos la cabeza de turco como una advertencia a todos. Si nos son sumisos y obedientes arruinaremos sus vidas. Nuestros sueños son sus pesadillas”, dijo Junqueras, en su papel de candidato, en su mensaje a los manifestantes desde la prisión.

ERC también llevará en sus listas a otros ex consejeros encarcelados como Raül Romeva y Carles Mundo, y le reservó un lugar a la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell. Existía una gran expectativa en torno al recibimiento que tendría Forcadell en la protesta, después que ayer quedó en libertad provisional tras pasar la noche encarcelada y luego de pagar una fianza, una medida que logró por haberse desmarcado de la vía unilateral de secesión.

Forcadell, quien finalmente no acudió al acto por recomendación de su abogado, es actualmente la única líder del movimiento independentista que está en Cataluña y libre, ya que la mitad de los miembros del gobierno catalán depuesto se encuentran en prisión en Madrid y la otra, incluido Puigdemont, se refugió en Bélgica. “No nos sentimos acéfalos, nuestros líderes están en la prisión pero los sentimos cerca, y eso nos ayuda a mantenernos unidos y tener esperanza”, dijo David Porto, un empresario de 37 años, que dice estar dispuesto a seguir saliendo a la calle, pero sobre todo, destaca la importancia de que los partidos independentistas ganen las elecciones del 21 de diciembre. “Si volvemos a ganar tendrán que respetar los resultados, y será la oportunidad para crear la República catalana”, remarcó este manifestante.

Tras la declaración de independencia del Parlamento catalán del 27 de octubre, el gobierno español de Mariano Rajoy intervino la región, destituyó al gobierno independentista y convocó elecciones para el 21 de diciembre. La Fiscalía, por su parte, presentó una querella por rebelión, sedición y malversación contra todo el gobierno catalán depuesto y los miembros de la Mesa directiva del parlamento catalán, con Forcadell a la cabeza, por haber intentado la secesión de Cataluña.

Mientras el Tribunal Supremo concedió libertad provisional para los miembros del parlamento investigados, la Audiencia Nacional dictó prisión sin fianza para los otros políticos, una medida muy polémica que incluso el gobierno español ve con recelo porque entra en conflicto con el proceso electoral convocado por Rajoy. “Quiero que el gobierno electo de la Cataluña sea libre”, dijo ayer la Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien también participó de la manifestación. La emblemática alcaldesa barcelonesa no apoya la vía unilateral de ruptura impulsada por Puigdemont pero rechaza la intervención de la región al amparo del artículo 155 de la Constitución, que llevó al cese del gobierno elegido en las urnas.

 

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Las calles de las principales ciudades catalanas fueron abarrotadas por cientos de miles de personas para expresar su rechazo a la presencia de las fuerzas policiacas españolas.

 

Los manifestantes reiteran su llamado para que Europa intervenga y no vea para otro lado

Miles exigen en las calles el retiro de los uniformados enviados por el gobierno español

 

Cataluña vivió este martes una huelga general en la que además de la paralización casi total de la actividad económica y social, también marcharon decenas de miles de personas que repudiaron la represión del pasado domingo. La protesta asumió como propia la exigencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, de exigir la salida de la Policía Nacional y de la Guardia Civil de la región.

Empresas, escuelas, hospitales, transporte público, servicios sociales y hasta el comercio mediano y pequeño de Cataluña respaldaron una huelga general que se convocó a raíz de la violencia de los agentes antidisturbios españoles el pasado domingo, cuando provocaron alrededor de 900 heridos en el operativo para evitar el referendo de independencia.

El paro de labores fue a iniciativa de la plataforma Taula por la Democracia, integrada por partidos políticos independentistas y de izquierda, así como sindicatos y agrupaciones civiles, pero dado el nivel de indignación fue apoyado toda la sociedad.

Las principales carreteras de Cataluña estuvieron cerradas, la actividad comercial prácticamente se paralizó en toda la región, ninguna escuela pública abrió sus puertas, numerosos comerciantes decidieron no abrir sus locales, incluso grandes corporaciones, como el FC Barcelona, no tuvieron actividades. La mayoría de las empresas que respaldaron la huelga enviaron mensajes en los que expresaron las razones del paro y su repudio a la violencia de la policía española.

El gobierno catalán realizó un seguimiento masivo de la huelga, que superó 75 por ciento en los sectores de salud y educación, y en la administración pública, donde pararon cerca de cien por ciento de los empleados de servicios centrales de los departamentos de la Generalitat. Se sumó 54 por ciento de las pequeñas y medianas empresas; en los grandes corporativos el paro tuvo menor incidencia, así como en el sector financiero. El sector turístico prácticamente funcionó con normalidad.

Decenas de miles de personas salieron de nuevo a las calles en las principales ciudades para expresar su rechazo a la presencia de los policías españoles. En Barcelona, la principal concentración se registró en la Plaza de Cataluña. También se realizaron protestas en Girona, Lleida, Tarragona y otras localidades que enarbolaron la bandera de la independencia y gritaron de nuevo: ¡Vergüenza! Afuera de las sedes de Ciudadanos y del Partido Popular, que han respaldado el operativo policial, se reportaron protestas.

En Barcelona se leyó un manifiesto: hoy hemos paralizado el país porque la ciudadanía rechaza la violencia ejercida por los agentes españoles y para denunciar la vulneración de las libertades democráticas. La represión ejercida es inadmisible y una violación flagrante de los derechos civiles. Por todo ello, el conjunto de la sociedad catalana, en su pluralidad y diversidad, sale hoy a defender un marco democrático que tenga como principal herramienta el principio del diálogo y no de la fuerza, la política y no el autoritarismo, el respeto y no la intolerancia.

Desde las calles abarrotadas de ciudadanos indignados en toda la región, insistieron en hacer un llamado a Europa para que no mire hacia otro lado e intervenga en una situación en la que ya se presentan duros enfrentamientos verbales entre vecinos y policías españoles que permanecen en la región.

Un numeroso grupo de jóvenes protestó a las puertas de la jefatura superior de policía, en Barcelona.

 

 

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Martes, 26 Septiembre 2017 15:17

El intento de golpe militar

El intento de golpe militar

Durante las jornadas de julio, en las que obreros y soldados recibieron una derrota, el Gobierno Provisional no dejó ni un momento de acusarlos de ser agentes de la contrarrevolución1. Y los bolcheviques, particularmente, de ser “espías alemanes”. Todo ello era evidentemente falso. Sin embargo, la contrarrevolución sí existía, y no precisamente entre las masas descontentas sino en las alturas del poder burgués, sus partidos, los restos de los monárquicos, la Iglesia y la alta oficialidad. Y lo más significativo: en el propio gobierno, a pesar de la participación en el mismo de los partidos conciliadores. Todos interesados en deshacerse de los soviets, especialmente de los revolucionarios allí presentes. El plan había comenzado a desarrollarse desde el momento mismo en que se consolidó la derrota, la cual, al mismo tiempo, había puesto de presente, paradójicamente, la debilidad e impotencia del gobierno de la última coalición. Contemplaba, como culminación, un golpe militar, el 27 de agosto, fecha que, según algunos astutos como el entonces Comisario en el Frente de Guerra, Savinkov, era la más adecuada porque se completaban los seis meses de la revolución de febrero. El líder escogido para semejante empresa era el General Kornílov a quien el propio Kerenski había entregado desde mediados de julio el mando supremo de las Fuerzas Armadas con sede en el Cuartel General de Mohilev.

 

Sobre la derrota se reorganiza la reacción

 

No hay que subestimar el impacto del fracaso y la posterior represión. Sobre todo de la gran calumnia que no sólo afectó al partido Bolchevique sino que sumió en el desconcierto y la más profunda depresión a la mayoría de los obreros y soldados más activos comenzando por los bastiones de Petrogrado, Viborg y Kronstadt. Fue precisamente este ambiente, al debilitar la resistencia, el que facilitó la represión. Aunque no significaba apoyo para el Gobierno. Es cierto que en un primer momento, los bolcheviques perdieron simpatizantes e influencia, pero el crecimiento de socialistas revolucionarios (eseristas) y mencheviques no indicaba una pérdida de radicalidad, sino, como se vería más adelante, una transformación –fraccionamiento– de los partidos conciliadores. Una vez se disipó la bruma y la pesadilla de la inverosímil calumnia, en pocas semanas se retomó el sendero de la radicalización.

 

A pesar de todo, la debilidad del gobierno era ostensible. Los conciliadores ya eran mayoría en el gabinete, pero habían perdido toda iniciativa. Definitivamente, la dualidad de poder es una situación inestable, necesariamente transitoria. Kerensky busca entonces una alternativa de recuperación y concibe la idea de convocar a una gran “Conferencia Nacional”, en esta oportunidad en Moscú considerada la pacífica ciudad de las nobles tradiciones opuesta aparentemente a la revoltosa Petrogrado. La propuesta encuentra respaldo entre los grupos del poder reaccionario y la convoca para el 13 de agosto, teniendo cuidado de excluir a los bolcheviques. En el fondo su aspiración era construir una base social que le permitiera concentrar en sus manos todos los atributos del gobierno.

 

La gran Conferencia Nacional de Moscú se inauguró pues con gran pompa. Asistieron todas las llamadas “fuerzas vivas” de la sociedad. Industriales y banqueros, los principales Generales, el Clero y el profesorado, los líderes Kadetes. Incluso algunos mencheviques y eseristas miembros del Ejecutivo de los soviets y de los sindicatos. Simultáneamente y a manera de protesta, las corrientes revolucionarias encabezadas por los bolcheviques logran decretar una huelga general en Moscú y realizan una gran manifestación el día doce. El clima político entre los obreros y soldados ya había cambiado de signo.

 

En todo caso, el proyecto reaccionario iba más allá. Otra era la solución de la “mano fuerte”. Quien realmente salió victorioso de la Conferencia, y sin estar presente, fue el Generalísimo Kornílov en quien, de manera explícita, ponían su esperanza tanto los que aspiraban a una restauración monárquica como los que buscaban un reacomodo republicano pero sin paz y sin tierra. Pero especialmente la alta oficialidad militar que venía reclamando la recuperación de la disciplina en las fuerzas armadas y el orden en los campos. Su base fundamental era el “comité principal de la Asociación de Oficiales del Ejército y la Flota”. Y detrás de éste, grupos oscurantistas como los “Caballeros de San Jorge”. Kornílov no era ni un gran militar ni un hombre inteligente. Todo su prestigio provenía de no haber tenido escrúpulos en fusilar “desertores” y perseguir a los campesinos que ocupaban las haciendas. Reputación que le había merecido al mismo tiempo el odio de la población y de los propios soldados. Sin embargo, era, según creían, el indicado para poner fin a la inestabilidad, liquidando los soviets y sus dirigentes revolucionarios. Los kadetes, cuya eminencia gris era el exministro Miliukov, ya le habían expresado su respaldo.

 

La hora de la sublevación

 

El plan era relativamente sencillo. Se trataba de atacar y ocupar (por el sur y por el norte) Petrogrado. Para ello Kornílov, con el apoyo de Kerenski, había trasladado desde el frente suroccidental a las proximidades de la ciudad, el tercer cuerpo de caballería y la llamada “División salvaje”, formada por despiadados montañeses caucásicos al mando del tenebroso Krimov. Esta era la encargada de ocupar la sede del Soviet y detener (en realidad ahorcar) a los dirigentes bolcheviques. Así mismo se había concentrado cerca de Viborg una División Cosaca. En realidad, Kornílov tenía puesta toda su seguridad y toda su confianza en los cosacos, sus paisanos, un temible cuerpo de caballería, conformado por un pueblo campesino, diferenciado étnicamente, que había hecho de esta actividad, orientada a la represión de desórdenes sociales, su razón de ser. Lo que ignoraba era que en ellos también se iba a presentar la confrontación entre soldados y oficiales.

 

El punto de partida era, paradójicamente, la derrota en el frente de la guerra. El 21 de agosto los alemanes rompen el frente ruso y toman Riga. La circunstancia (se sospecha que fue planeada) es aprovechada por la reacción para volver a las acusaciones en contra de lo bolcheviques “derrotistas”. Confiaban en una reacción “patriótica” de la población. Kerenski ayudó con la expedición el 23 de agosto de un decreto en el que elogiaba a los oficiales y criticaba las medidas democratizadoras en el ejército que permitían el “irrespeto” por parte de los soldados. Al mismo tiempo, en la ciudad se desarrolla una estrategia de provocación para llevar a los bolcheviques a un levantamiento. El 25 de agosto se prohíbe el periódico bolchevique; el 26 doblan el precio del trigo. Pero los bolcheviques no caen en la trampa. Se encarga entonces a Dutov, coronel de cosacos, organizar una simulación de levantamiento. La idea, en todo caso, era argumentar la existencia de “disturbios” para justificar la ocupación militar.

 

El 26 de agosto ya la movilización está en marcha. Fue entonces cuando se pudo apreciar, a la luz del día, la participación de las embajadas de los países aliados (y detrás, sus gobiernos), especialmente Inglaterra. Una circunstancia vino entonces a dificultar el desarrollo del plan. O mejor, se puso de presente la existencia de dos planes. En realidad Kerenski formaba parte del mismo (¡autogolpe!), pero tenía previsto que la sublevación terminara en la conformación de un Directorio (¿cívico-militar?) que habría de entregarle, como gobierno, un poder absoluto. Es en ese momento cuando descubre que Kornílov, contando con el apoyo de los grupos reaccionarios, aspiraba a lograr la dimisión del gobierno provisional y a quedarse con el poder. No sólo iba a liquidar los bolcheviques sino a barrer también a los mencheviques y socialrevolucionarios. Kerenski decide entonces remover a Kornílov y nombrar en su lugar al General Lukomski y así se lo hizo saber en un mensaje oficial del Consejo de Ministros. Le ordenan devolver a sus lugares de origen a todas las tropas desplazadas. La reacción de Kornílov no se hizo esperar y el 27 de agosto, en un airado manifiesto al pueblo ruso, abre las cartas: “Obligado a entrar en acción abiertamente, declaro que el gobierno provisional, bajo la presión de la mayoría bolchevista de los soviets, obra de completo acuerdo con el Estado mayor Alemán, y que, con miras al próximo desembarco de fuerzas enemigas en la orilla del Riga, destruye el ejército y perturba el país desde el interior2.” El problema para Kerenski era que, a pesar de haber nombrado a Savinkov (uno de los estrategas del plan) en el Ministerio de Guerra, en realidad, no tenía mando sobre tropas.

 

El triunfo fue de los obreros y los soldados

 

La idea de Kerenski era, obviamente, lavarse las manos y echar toda la culpa a Kornílov. En la madrugada del 28 reune a Alexéiev y Terechenko para acordar la explicación de los “malentendidos” ya que la Asociación de Oficiales continúa respaldándolo, pero ya era tarde y todo Petrogrado estaba enterado de la ruptura. Comienzan entonces una serie de negociaciones que se prolongan hasta el 29. Miliukov propone convencer a Kornílov de que acepte la fórmula de reemplazar a Kerenski por el General Alexéiev. Fue entonces cuando entró en escena el “Comité para la lucha contra la contra-revolución”, organismo creado en la reunión conjunta de los comités ejecutivos (obreros, soldados y campesinos) de los Soviets, el 27 de agosto. El desenlace propuesto fue otro: a cambio de una lucha consecuente contra la reacción que liquidara el golpe, se proponía la conformación de un nuevo gabinete sin los Kadetes y se aceptaba un gobierno fuerte a través de una especie de Directorio.

 

No obstante, quienes realmente aseguraron la defensa de Petrogrado y derrotaron la contrarrevolución fueron los millares de obreros movilizados, organizados y conscientes. Sólo formalmente atendían las órdenes del Gobierno Provisional; en la práctica respondían a las orientaciones del Comité de Defensa Popular que desde entonces comenzó a identificarse como el Comité Militar Revolucionario. La labor se concentró en las barriadas obreras. Un papel importante le correspondió a la Organización Militar de los Bolcheviques cuya actividad inicial se concentró en la persuasión de los soldados movilizados. Se formaron grupos de obreros (Guardia Roja) para defender barrios y fábricas. El 29 de agosto ya cubrían toda la ciudad.

 

El resultado fue asombroso. En muchos regimientos los soldados se pronunciaron en contra de Kornílov y los oficiales. Se formaron destacamentos en Kronstadt y en Viborg. Hasta el punto que Kerenski tuvo que pedir auxilio a los marinos de Kronstadt para defender el Palacio de Invierno ante cualquier eventualidad. Entraron en acción los sindicatos y particularmente los ferroviarios. La famosa División Salvaje llegó hasta Luga pero los ferroviarios impidieron la movilización de los trenes; mientras tanto el Soviet de la ciudad se encargaba de distribuir entre los soldados copias de la destitución de Kornílov. El día 29 Krimov, ante la desmoralización, reconoce que es imposible seguir adelante. Entre los cosacos ocurrió lo impensable, los soldados se enfrentaron a sus oficiales y por primera vez entraron a formar parte de un Soviet.

 

 

El 30 de agosto la sublevación ya se había evaporado. Fue ante todo un triunfo político y no el resultado de victorias militares. Kornílov ni siquiera se movió del Cuartel General en Mohilev. Lo importante no fueron los combates, aunque la demostración de fuerza y decisión cumplió su papel. Pero el alcance político fue más allá de la derrota del intento de golpe militar reaccionario. No se defendía a Kerenski sino a la revolución. No tanto a su pasado como a su futuro. Aunque todavía no se veía claro el camino que habría de seguirse. La opción de la revolución simplemente democrático-burguesa había caducado en los hechos. La descomposición del ejército había llegado a su punto máximo. Es cierto que el arreglo en las alturas se mantuvo en el plano de la reconfiguración del Gobierno Provisional a través de una suerte de dictadura de Kerenski y la oferta (de nuevo) de Asamblea Constituyente para noviembre. Es cierto también que los oficiales comprometidos en la aventura, incluido Kornílov, fueron exculpados. -Ellos fueron, por cierto, la base de la guerra civil que se desencadenaría a partir de 1918-. Sin embargo, los obreros y los soldados, y más adelante los campesinos, ya habían aprendido bastante y sobre todo habían adquirido seguridad en su propia fuerza. Contaban con una nueva base organizativa forjada precisamente en la lucha que acababan de librar. La confianza en los viejos partidos reformistas se había erosionado. La suerte estaba echada.

 

1 Ver “Las Jornadas de Julio” Desde Abajo, 20 de julio de 2017.
2 Ver Trotsky, L. “Historia de la Revolución rusa”. T. II, p. 150. Ed Sarpe, Madrid, 1985.

Publicado enEdición Nº239
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