MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

"Nunca he fumado hierba pero, si se legaliza, la probaré". Ed Lieberman tiene claro que mañana, día de las elecciones legislativas de EEUU, votará sí a la Proposición 19. Este ingeniero informático residente en Silicon Valley quiere que California legalice el consumo de marihuana. Su motivación no es médica ni recreativa, sino simplemente económica. "El Estado necesita los impuestos derivados del cannabis para evitar la bancarrota", explica Lieberman, cansado de que su región, una de las más ricas del país, esté al borde del abismo.

California acumula una deuda de casi 19.000 millones de dólares y es incapaz de mantener su carísimo American Way of Life. Para evitar la quiebra, el gobernador, Arnold Schwarzenegger, obligó a algunas oficinas públicas a cerrar los viernes, recortó los efectivos de policía, y despidió a 40.000 funcionarios y profesores. Pero la suerte de California puede cambiar mañana si sus ciudadanos aprueban la Proposición 19 de legalización de producción, tenencia y consumo de marihuana: el cannabis puede aportar hasta 3.000 millones al año a las arcas del Estado, según estimaciones de la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre la Marihuana.

Los cálculos de los activistas procannabis revelan que con los impuestos derivados de su libre consumo se podrían pagar los salarios de 20.000 profesores cada año. Ahora, la marihuana ya es el cultivo más rentable de EEUU: mueve al año cerca de 15.000 millones de dólares y California produce más de 4.000 toneladas, el 40% del total del país. Además, aquí reside el 13% de los consumidores habituales y un tercio de la población reconoce haber probado el cannabis al menos una vez, según Los Angeles Times.

Indecisión popular

Los sondeos de opinión no se atreven a dar un claro vencedor. Debido a lo delicado de la materia, los resultados de las encuestas varían si los participantes realizan la entrevista por teléfono o de manera presencial. Cuando responden desde su casa, el 56% de los californianos dice respaldar la legalización. La cosa cambia cuando han de enfrentarse cara a cara con un encuestador: sólo el 41% se muestra favorable a su despenalización.

Los grupos promarihuana, ayudados por el millón de dólares donado por el filántropo George Soros, están utilizando los medios de comunicación para tratar de inclinar la balanza de su lado. Por ejemplo, el periódico digital The San Francisco Appeal ha usado la ironía para llamar a los electores a apoyar la legalización, asegurando que "la única justificación para votar no a la Proposición 19 es tener un dispensario de venta con fines médicos, pertenecer a un cártel mexicano de la droga o ser [la candidata republicana a gobernadora] Meg Whitman".

Susan Manheimer, presidenta de la Asociación de Jefes de Policía de California, está convencida de que hay muchas razones para mantener la prohibición del cannabis. "Ya hay problemas con el tabaco y el alcohol; ¿qué necesidad hay de añadir otra droga más?", argumenta.

Por ROBERTO ARNAZ LOS ÁNGELES 01/11/2010 00:00
 
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El referéndum sobre la marihuana en California ha evidenciado la popularidad de esta droga en EEUU, uno de los países más consumidores del mundo y donde desde hace años se vende el cannabis legalmente con fines médicos.

Actualmente, en 14 estados y en Washington DC es posible adquirir esta sustancia de forma regulada para paliar dolencias que van desde el cáncer hasta la esclerosis, aunque su abanico de usos, que incluye el estrés o problemas para dormir, ha terminado por convertir esa droga en un producto más.

Tan normalizado está ese negocio que, en algunos lugares los llamados "doctores marihuana", encargados de emitir las licencias para el consumo, buscan incluso a sus clientes en plena calle.

Un sector boyante que genera por cauces autorizados más de 15.000 millones de dólares al año en California, principal productor de cannabis de EEUU, y donde el 2 de noviembre los electores están llamados a votar si quieren dar un paso más y despenalizar el cannabis para los mayores de 21 años.

Una medida que equipararía esa droga con el alcohol y el tabaco y supondría una fuente de ingresos a base de impuestos para las maltrechas arcas públicas estatales y locales, al tiempo que un quebradero de cabeza para la Administración de Barack Obama.

La marihuana es una sustancia ilegal a nivel federal en EEUU, su comercialización está considerada narcotráfico y el país invierte miles de millones todos los años en la erradicación de esa droga tanto dentro como fuera de sus fronteras.

Críticas en América Latina

La posible regularización de la "maría" en California ha despertado numerosas críticas en América Latina, desde donde se acusa a EEUU de incongruencia y se alerta de las consecuencias negativas que tendría la legalización del cannabis para toda la región.

"Decisiones como esta debilitan la lucha contra las drogas, un fenómeno que tanto daño ha causado a los colombianos", indicó el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

El portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Philip Crowley, se limitó esta semana a pedir calma a sus socios latinoamericanos y pospuso cualquier reacción oficial hasta después de los comicios, si bien organismos como la Agencia Antidroga (DEA) publicó recientemente su alegato contra la legalización del cannabis.

Para esa entidad federal la "marihuana no es un medicamento científicamente reconocido" y su regularización incrementaría "los niveles de adicción" y los delitos violentos.

Otra de las preocupaciones sería el efecto que tendría en los menores un mayor acceso de la sustancia en el mercado en vista de los resultados de la última encuesta de la Oficina Nacional de Política de Control de Drogas (ONCDP).

Un 7,3% de los adolescentes estadounidenses entre los 12 y los 17 años consumieron marihuana en 2009, con una edad media de inicio en el consumo situada en los 17 años.

"El consumo de marihuana crece, los adolescentes comienzan a probarla a edades más tempranas y se relaja su actitud ante los peligros de la drogadicción", indicó el director de ONCDP, Gil Kerlikowske.

Efectos sobre el narcotráfico

Los defensores de esa droga, sin embargo, argumentan que será más fácil controlar el acceso a la sustancia si se autoriza su comercialización, en vez de dejar el criterio de venta en manos de traficantes, cuyo negocio no se vería especialmente perjudicado según los analistas.

"La legalización de la marihuana en California no reduciría apreciablemente la influencia de los cárteles mexicanos y la violencia asociada a ellos a menos que las exportaciones desde California a otros estados dejaran el cannabis mexicano fuera del mercado", dijo Beau Kilmer, director del Drug Policy Research Center de la ONG de análisis RAND.

"Incluso así, la legalización no tendrá mucho impacto en el corto plazo (sobre el narcotráfico)", comentó Kilmer.

Según un informe publicado en junio del programa High Intensity Drug Trafficking Areas (HIDTA) de ONCDP, California produce actualmente más cannabis que México y es el origen de la mayor parte de la marihuana consumida en EEUU.

Ese mismo estudio indicó que en los últimos 4 años se ha multipicado un 200% la producción de esa droga en el país, por un 300% en California.
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Miércoles, 27 Octubre 2010 06:34

Soros, a favor de legalizar la marihuana

A una semana de que en el estado de California se plebiscite por primera vez la legalización de la producción y venta de marihuana para mayores de 21 años, el multimillonario inversor George Soros hizo su aporte al debate, como cuando se trata de eventos relacionados con la reducción de daños para usuarios de drogas. Donó un millón de dólares a quienes promocionan la aprobación del plebiscito y expresó que está a favor de la legalización y fiscalización impositiva del cannabis en todo Estados Unidos, porque “permitiría ahorrar miles de millones en costos de aplicación de la ley y encarcelamientos”. Soros también aseguró, y está históricamente probado, que la prohibición de la marihuana en su país adoptivo se basó en prejuicios racistas, contra los afroestadounidenses y mexicanos, principalmente.

Los argumentos del multimillonario fueron publicados ayer en un artículo de opinión en The Wall Stret Journal. Las leyes contra la marihuana, señaló, “hoy hacen más daño que lo que aportan de bueno, ya que no han logrado prevenir que sea la sustancia ilegal más consumida en Estados Unidos y en otros países”. La situación carcelaria, agregó, ya refleja el fracaso del prohibicionismo: las fuerzas de seguridad detienen cada año a unas 750 mil personas por tener pequeñas cantidades de marihuana. “Esos arrestos suponen el 40 por ciento de todos los relacionados con (la persecución del) narcotráfico”, detalló Soros.

Por otra parte, el financiero estadounidense explicó que la represión de la tenencia de marihuana para consumo personal posibilita “desigualdades raciales” y, en ocasiones, violaciones de las libertades civiles. “Los afroamericanos no usan la marihuana más que otros estadounidenses, pero son detenidos tres, cinco o incluso diez veces más, según la ciudad, que los demás por su posesión”, argumentó Soros.

Para muchos jóvenes verse atrapados por el sistema de justicia criminal “es más dañino que la misma marihuana”, escribió el empresario, al referirse al registro de antecedentes criminales en el que quedan inscriptos por llevar a cabo lo que no implica un daño a terceros sino una elección personal e íntima. Los mayores beneficiarios de la situación actual, aseguró Soros, “son las organizaciones criminales de México y otros lugares que ganan miles de millones de dólares con ese comercio ilegal y que perderían rápidamente esa ventaja si la marihuana fuera considerada un producto legal”.

Desde el 2006 hasta ahora, la guerra contra el narcotráfico en México, según las estadísticas del gobierno de Calderón, ya provocó 30 mil muertos en ese país (en 2009, hubo 9635), principal proveedor de drogas sintéticas y de diseño en Estados Unidos, ya que la marihuana sigue exportándose, pero hubo un crecimiento record de los cultivos indoors, o bajo techo, en Norteamérica. Para Soros, la única forma de reducir “los delitos, la violencia y la corrupción que genera el narcotráfico” es legalizando la marihuana, como en su momento se hizo con el alcohol.

Soros también explicó que la prohibición del cáñamo y sus derivados, que en Estados Unidos se produjo entre 1915 y 1933, según los estados, “no se basó en la ciencia o en la salud pública, sino en los prejuicios y la discriminación en contra de los inmigrantes de México, que la fumaban”. El empresario propuso, además, como política pública “invertir en una educación más efectiva” entre los jóvenes para prevenir el abuso de las sustancias, ya que “las detenciones y encarcelamientos son inefectivos”.

Los argumentos que presentó el magnate para legalizar el cannabis son similares a los que llevaron, según él, “a la Comisión Latinoamericana sobre la Democracia y las Drogas, integrada por los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo, de México, a incluir la despenalización de la marihuana entre sus recomendaciones de política antidrogas”. Ayer, Soros contribuyó con un millón de dólares a la campaña para la legalización de la marihuana en California, a votarse el próximo 2 de noviembre.

Según una encuesta del diario Los Angeles Times y la Universidad del Sur de California, publicada la semana pasada, la Proposición 19 (así se llama el proyecto de legalización) es rechazada por una diferencia mínima: el 51 por ciento de los votantes está en contra. El resultado del plebiscito es vinculante. “No resolverá todos los problemas relacionados con las drogas –comentó Soros sobre la legalización de la marihuana–, pero sí sería un gran paso adelante en el tema.”
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Nueva York, 17 de octubre. La legalización de la mariguana es la mejor manera de regular su uso, ya que su prohibición la ha puesto en manos criminales como resultado de la guerra contra las drogas, que ha fracasado durante 40 años, afirma Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la Alianza para Política sobre Drogas (DPA, por sus siglas en inglés).
 
Nadelmann es uno de los impulsores más destacados del movimiento en favor de la despenalización de las drogas ilícitas y de la legalización de la mariguana en Estados Unidos. Su organización, principal promotora de políticas alternativas a la guerra contra las drogas, considera que la actual estrategia causa mayor daño que beneficio.
 
La agrupación es apoyada por figuras tan diversas como el financiero George Soros; los artistas Sting y Harry Belafonte; Joycelyn Elders, quien ocupó el cargo de cirujana general de Estados Unidos; el ex secretario de Estado republicano George Shultz; el ex secretario de Defensa Frank Carlucci; el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker, y varios ex jefes de policía de diversas ciudades, así como jueces federales, el empresario hipopero Russell Simmons y el ex presidente checo Vaclav Havel, entre otros.
 
Durante los recientes años la DPA, entre otras, impulsó medidas para despenalizar las drogas y legalizar la mariguana. Hoy está ante lo que podría ser su mayor triunfo y provocar un drástico giro en el gran debate sobre la guerra antinarcóticos: legalizar la mariguana en el estado más grande del país, California.
 
El 2 de noviembre los californianos votarán la propuesta 19, la cual plantea regular la mariguana para usos recreativos, de la misma manera en que lo hace el mercado de bebidas alcohólicas (para ver el texto y los argumentos en favor, véase http://yeson19.com/).Varios políticos, entre ellos el presidente Felipe Calderón, se han expresado en contra de la medida, al advertir que sólo promoverá mayor consumo y problemas sociales en ambos lados de la frontera.
 
Nadelmann, en entrevista con La Jornada en sus oficinas en Nueva York, respondió a los argumentos de Calderón y otros opositores de este lado de la frontera. “Si uno lo piensa –afirma–, México es hoy como Chicago durante los días de la prohibición (del alcohol en los años veinte) y Al Capone, pero multiplicado por 50 o 100. La solución fue anular las leyes de la prohibición, lo cual dejó fuera a las organizaciones criminales en parte del negocio. La competencia, incluyendo el empleo de la violencia, simplemente ya no era relevante y hoy día no hay participación alguna del crimen organizado en el negocio del alcohol.
 
“Lo mismo ocurre en torno al comercio de la mariguana. La ‘propuesta 19’ no va a resolver los problemas del narco en México a corto plazo, pero sí representa un paso crítico para poner fin a la prohibición de la mariguana en ambos lados de la frontera. Ahí reside una parte significativa de la solución a los problemas de México relacionados con la prohibición de hoy”.
 
–¿Cómo explicar a mexicanos y latinoamericanos, quienes pagan con sangre el costo de una guerra contra la droga, que personas como usted promuevan la legalización? ¿Cómo entender ese argumento?
 
–El argumento para poner fin a la prohibición de las drogas no es en favor de ellas o su consumo –responde.
 
Muchos, si no es que la mayoría, de los promotores del fin de la guerra contra las drogas no están particularmente interesados en ellas, y muchos tienen una posición muy negativa con respecto a las drogas. Se busca aclarar que las políticas prohibicionistas son responsables de los fracasos que identificamos como graves problemas relacionados con las drogas. El debate en Estados Unidos gira en torno a la sensación de que la guerra contra las drogas provoca más daños que beneficios y que necesitamos buscar una nueva dirección. Es una convicción de que hay que dejar en paz a las personas que usan drogas sin dañar a otros. Es creer que la adicción debería ser tratada como un asunto de salud y no criminal. Es reconocer que cuando uno prohíbe un producto deseado, los principales beneficiarios son las organizaciones delincuenciales. Es entender que el factor número uno que genera la violencia y la corrupción en México es una política prohibicionista fracasada.
 
Y subrayó: la gente frecuentemente comete el error de pensar que prohibir representa la mayor forma de regulación, cuando en los hechos representa la abdicación de la regulación. Lo que uno fracasa en prohibir se multiplica exitosamente, y ahora se maneja esencialmente por criminales. La legalización no es un argumento en favor de nulo control, no es argumento en favor de la no regulación, sino sinónimo de ésta.
 
Nadelmann señaló que hoy en Estados Unidos hay muy poco apoyo en favor de legalizar otras drogas como la heroína o la cocaína, pero cada vez hay apoyo más amplio para legalizar el cannabis, de un 50 por ciento o más en varios estados del oeste. Existe un debate nacional serio, y ya no se trata de en favor o en contra de la mariguana, sino sobre cómo vivir mejor con la realidad de que la mariguana está aquí para quedarse.
 
Insiste en que el debate ha cambiado y en California, por ejemplo, donde un 50 por ciento favorece dar a la mariguana un trato más o menos igual que al alcohol, implica que la oposición ha perdido el argumento sobre si la mariguana debería ser regulada legalmente; más bien, el debate ahora es si se va a hacer, en qué forma, cuáles son las políticas óptimas, cuál es el mejor modelo.
 
Sostiene que si se aprueba la Proposición 19, el día de las elecciones catapultará a California, en algunos sentidos, delante de Holanda como la principal entidad política en el mundo que intenta implementar políticas de regulación para la mariguana en lugar de intentar aplicar las fracasadas estrategias prohibicionistas. Y aun si la Proposición 19 pierde, ya de por sí es un triunfo. Sólo por virtud de estar en la boleta electoral ya ha elevado e intensificado el debate de una forma que ninguno de nosotros había anticipado, dice; señala toda una gama de actores –desde legisladores, sindicatos, figuras destacadas de todo tipo– que se pronuncian en favor.
 
Dice que Calderón tiene razón en que la iniciativa no aborda en forma significativa los problemas de México relacionados con la prohibición, pero parece olvidarse que si gana la Proposición 19, los exportadores mexicanos de mariguana serán cada vez más desplazados por los productores en California, y la gran mayoría de éstos no serán cultivadores mexicanos en los bosques del estado que envíen sus ganancias a México, sino serán estadunidenses. Con todo, admite que el cambio hacia la legalización de la mariguana es lento, con poderosas fuerzas en oposición.
 
El principal promotor del modelo de la guerra contra las drogas ahora es el inmensamente poderoso complejo prisión-industrial, dice, e identifica a las fuerzas de seguridad pública a la cabeza de la oposición. No es por argumentos objetivos, sino tiene que ver con intereses muy propios, pues para ellos el tema tiene que ver con salarios, empleos, el negocio de suministrar equipo y otros recursos a ese complejo, el negocio de las prisiones privadas y contratos incluso con países como Colombia.
 
También, indica, es difícil para la gente imaginar el cambio, especialmente con la mariguana. A principios de los años 30, la mayoría de estadunidenses podía recordar cuando el alcohol era legal (antes de la prohibición). Casi ninguno hoy puede recordar cuando era legal la mariguana.
 
Pero dice que el cambio, a nivel nacional e internacional, se inicia con entidades locales. Cuando se revocó la prohibición del alcohol en 1933, con la 21 Enmienda (a la Constitución), fue después de la revocación de leyes de prohibición del alcohol por varios estados. Si el Congreso alguna vez legaliza la mariguana para uso médico a nivel federal, será porque California y más de una docena de estados han cambiado sus leyes; eso será el camino para legalizar la mariguana a nivel nacional e igual en el plano internacional. Los cambios sólo se darán después de que países individuales medidas acción a nivel nacional primero.

Por David Brooks
Corresponsa
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Martes, 10 Agosto 2010 06:40

Inexorable

No será fácil. Tarde o temprano, la autoridad tendrá que empezar por desconvencer a los ciudadanos de buena fe que compraron el cuento del propio gobierno: la prohibición de ciertas drogas es una medida eficaz para combatir las adicciones. Esa prohibición empezó siendo el camino fácil –y falso– para enfrentar la innata tendencia de una porción minoritaria de la sociedad a vivir y morir con la cabeza fuera de este mundo. Con respecto al objetivo declarado, la prohibición no sirvió de nada, pero permitió el florecimiento de mafias que conformaron, a su vez, un poderío político y militar capaz de corromper, enfrentar y derrotar a las instituciones públicas, y una actividad monetaria y financiera que es, hoy, uno de los sectores punta de la economía; la ley creó el delito. Las adicciones son anteriores al narcotráfico y persistirán, aunque disminuidas, cuando éste desaparezca, si es que un día desaparece. En ausencia de empresas que buscan ampliar sus mercados por todos los medios posibles, la drogadicción volverá a la marginalidad de la que nunca debió salir y podrá ser enfrentada con los instrumentos antes relegados: la investigación científica, las campañas educativas de prevención, los tratamientos de desintoxicación y las terapias personales y familiares que les permitan a los enganchados reconstruir su sentido del mundo y su lugar en él.

En forma paralela a esta vasta tarea de restauración del sentido común, el gobierno tendrá que tragarse el sapo de la negociación con los narcos, un tema que el calderonato ha convertido en un tabú hipócrita –pues negocia todos los días y a todas horas con delincuentes de todas las clases y especialidades, las fiscales y financieras en primer lugar– pero que resulta ineludible: como lo afirma el viejo principio, no siempre se negocia con los que a uno le caen bien, ni con los santos ni con los bonitos, sino con quienes ejercen poder real, y los empresarios de la droga podrán tener la vida corta, pero concentran un poder equiparable al de los banqueros, los televisos, los gobernadores de horca y cuchillo, los charros sindicales o varios ex presidentes de trayectoria criminal.

El Ejecutivo federal tiene muchas cosas de que hablar con los cárteles: de la conversión en capital de las actuales montañas de efectivo y de una nueva forma de inserción en la economía formal que no sea el lavado; del establecimiento de destinos de inversión; de amnistías e indultos que permitan cambiar unos cuantos años de adrenalina a tope y vida frenética por unas décadas de honorabilidad y existencia apacible; la localización, entrega y reclusión de asesinos patológicos... Algunos capos se rehusarán y otros dirán que sí a la propuesta oficial. Pero, con drogas despenalizadas y reducidas a precios compuestos por un mero valor de costo industrial, utilidad, más impuestos, los remisos tendrán la guerra –entonces sí– perdida.

Habrá que hacer frente, desde luego, a una negociación, acaso más espinosa que la anterior, con Washington: ante la despenalización total de las drogas en su vecino del sur, Estados Unidos no tiene más alternativas viables que colaborar con éste para salir con bien del desmadre temporal que sobrevenga, abatir violencias y delincuencias residuales y, sobre todo, enfrentar la inevitable crisis económica que ocurrirá en la economía mundial, cuando desaparezca en forma abrupta el flujo de cientos de miles de millones de dólares del narco a los centros financieros internacionales. La clase política gringa podrá hacer mucho cacareo pero no cerrará su frontera ni renunciará al TLC ni ordenará la invasión de México por una razón simple: no es tan tonta.

Por supuesto, nadie está proponiendo la venta de cocaína, metanfetaminas o heroína en las misceláneas ni en las cooperativas escolares, puestas en los mismos estantes que los Miguelitos y los Swinkles, ni que se permitan campañas publicitarias para tachas o mota de marcas rivales. La importación, cultivo, fabricación y distribución de drogas deben estar sujetas a controles, supervisión y pago de impuestos. Tal esquema se prestará a corrupción, claro, pero no a tanta como la que genera la actual pretensión de combatir al narco con la fuerza militar y policial.

Tarde o temprano la autoridad federal tendrá que marchar en esta dirección. En tanto los gobernantes no empiecen a hacerlo, habrá motivos para sospechar que, por intereses políticos, económicos, o por ambos, les conviene que el narcotráfico siga existiendo.

Por Pedro Miguel

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Los Ángeles, 21 de julio. El concejo municipal de Oakland, California, aprobó un plan que permitirá el cultivo, procesamiento y comercialización de la mariguana a escala industrial, indicó este miércoles una fuente del municipio.

La medida fue aprobada en primera lectura la noche del martes por cinco votos contra dos y una abstención, confirmó a la agencia Afp Crystal Bing, notaria del concejo municipal de Oakland.

Bing precisó que la aprobación definitiva se realizará el 27 de julio, con el objetivo de que entre en vigor el primero de enero de 2011.

La aprobación de estas medidas se realizó en medio de una discusión donde los defensores de esta hierba resaltaron los eventuales ingresos fiscales y empleos que conllevaría una producción masiva de la mariguana. Es muy importante para Oakland formar parte esencial del crecimiento y el desarrollo de las granjas de cultivo (de la droga) con licencia, dijo la concejal Rebecca Kaplan al diario San Francisco Chronicle.

El plan de Oakland fue adoptado ante el rechazo de los pequeños cultivadores de la hierba, quienes temen perder su negocio ante estas medidas orientadas a una industrialización a gran escala de la mariguana en California.

Pero sobre esto último, el diario San Francisco Chronicle indicó que los concejales prometieron para finales de este año aprobar medidas orientadas a los cultivadores pequeños y medianos de cannabis.

Pagaría impuestos como el alcohol y el tabaco

Los californianos votarán en noviembre una iniciativa para legalizar la mariguana, lo que permitiría a condados y ciudades del estado adoptar ordenanzas para autorizar el cultivo, transporte y venta de la hierba, así como para gravar su consumo con impuestos similares a los del alcohol y el tabaco.

También se busca legalizar el consumo de mariguana con fines recreativos en California, donde el uso de cannabis para fines médicos es legal desde hace 14 años.

Según el proyecto de ley, los ciudadanos mayores de 21 años de edad podrían tener hasta una onza (28 gramos) de mariguana para uso personal.

La posesión de una onza o menos de la yerba es un delito menor con multas de 100 dólares desde 1975, cuando se aprobó una ley que redujo las penas más duras.

La iniciativa también permitiría a los adultos cultivar hasta 25 pies cuadrados (dos metros cuadrados) de cannabis por vivienda o parcela.

Afp
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Nueva York, 7 de julio. La legalización de la producción y la distribución de mariguana en California podría causar que se desplome 80 por ciento su precio y se duplique su consumo, según investigación de Rand Corporation difundida hoy.
 
La propuesta de legalización en el estado se votará en un referendo en noviembre. Si es aprobada, autoridades locales podrán determinar el cultivo y la venta de la planta, aunque todo residente tendría derecho a consumirla (aún no se sabe cómo se logrará aplicar la norma, ya que conforme a la ley federal seguirá siendo ilegal).
 
Rand Corporation, una de las instituciones privadas de investigación más prestigiadas del país, calcula que el precio (sin impuestos) de la mariguana de alta calidad podría desplomarse de 375 dólares por onza a 38 dólares. La caída se debería a que los productores ya no operarían de manera clandestina, sino legal.
 
Señala que es difícil estimar el efecto de la baja de precios en las pautas de consumo, ya que nadie evaluó antes una contracción tan considerable. Sin embargo, ofrece un escenario en el cual, al aplicarse un impuesto al producto de 50 dólares por onza y una tasa moderada de evasión (25 por ciento), los investigadores conside- ran que podría haber aumentos al consumo de entre 50 y 100 por ciento.
 
Beau Kilmer, principal responsable del informe, afirmó: hay incertidumbre sobre qué impacto tendrá la legalización de mariguana en California en el consumo y los presupuestos públicos. Ningún gobierno ha legalizado la producción y distribución para uso general, por tanto hay pocas pruebas en las cuales basar pronósticos sobre cómo operará esto.
 
En California hay dos iniciativas para legalizar la mariguana. Una es aplicar un referendo en el que se propone legalizar su cultivo (en lotes de menos de dos metros cuadrados), y poseer, procesar y transportar hasta una onza de mariguana. La otra es un proyecto de ley en el Congreso estatal que legalizaría la mariguana para los mayores de 21 años de edad, conforme a la regulación estatal de cultivo y venta, e impondría un impuesto de 50 dólares por onza. Los recursos generados serían destinados a educación y programas de rehabilitación de adictos.
 
Estimaciones de los promotores de esa iniciativa señalan que se podría contribuir hasta con 1.4 mil millones de dólares a la hacienda californiana, algo nada despreciable en un estado en bancarrota y con una crisis presupuestal. Algunos expertos indican que el estado podría generar más recursos al convertirse en exportador de mariguana a entidades vecinas, reportó la agencia Reuters.
 
El análisis también calcula que el costo de aplicar las leyes actuales contra la mariguana en el estado son de unos 300 millones. La legalización, argumentan promotores, también generaría ahorros significativos al reducir la aplicación de las leyes actuales, sobre todo en el encarcelamiento y otros procesos penales. El informe de Rand indica que la gran mayoría de los arrestos por narcóticos en Estados Unidos, como en California, son por mariguana, y que más de 80 por ciento de éstos son sólo por posesión simple.
 
Este debate no es nuevo en California, pero ahora, particularmente en medio de una crisis severa en el estado, no se descarta que estas iniciativas puedan ser aprobadas. Según encuestas de Reuters/Ipsos, a cuatro meses de la votación, la población está dividida casi en partes iguales en favor y en contra de estas propuestas.
 
California estuvo entre los primeros estados en reducir la pena máxima –por posesión de menos de una onza– de cárcel a sólo una infracción con una multa de 100 dólares. Después de ello, fue el primero en permitir el cultivo y consumo de mariguana para propósitos médicos.
 
El informe de Rand señala que varios países, entre ellos México, han despenalizado el uso personal de la mariguana y hasta otras drogas, algunos removiendo toda pena, otros reduciendo el nivel de este tipo de violación, de algo criminal a un asunto civil. Sólo en dos países se han realizado experimentos para anular la criminalidad por proporcionar mariguana para propósitos no medicinales: en los Países Bajos se permite la venta de cinco gramos o menos de mariguana en cafés con licencias; en Australia, cuatro jurisdicciones han reducido las penas por el cultivo de un número pequeño de plantas. Sin embargo, según el instituto, ningún lugar ha legalizado tanto la producción y la venta (y a escala comercial) como lo que está bajo consideración en California.

Por David Brooks
Corresponsal
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Viena. Entre 155 y 250 millones de personas en el mundo consumen drogas ilícitas, de las que un 15 por ciento (38 millones) son consideradas adictos, informó hoy la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) Washington, cuyo responsable sostuvo que la lucha entre cárteles en México es una “bendición para Estados Unidos”.

“Esta lucha es una bendición para Estados Unidos, debido a que la sequía de cocaína está provocando niveles bajos de adicción, altos precios y dosis menos puras”, señaló el director ejecutivo de UNODC, Antonio María Costa, al presentar el informe anual sobre drogas y adicción en el mundo.

Aseguró también que el índice de asesinatos relacionados con el narcotráfico es más alto en el conjunto formado por Guatemala, Honduras y El Salvador que en México.

Drogas sintéticas ganan terreno

La mariguana sigue siendo la droga más consumida en el mundo, con un total de entre 129 y 190 millones de personas, pero las sustancias sintéticas están ganando terreno, en particular en Asia, indica el informe anual de Naciones Unidas.

El número de consumidores de drogas sintéticas, entre 40 y 50 millones de personas en el mundo, según la UNODC, podría superar en breve plazo al de consumidores de cocaína y heroína sumados, indica el documento.

Producidas cerca de las zonas de consumo con materias primas generalmente legales y disponibles, las drogas sintéticas se desarrollan en muchos casos con mayor rapidez que las leyes que procuran limitar su expansión, según un comunicado de la UNODC.

Han surgido nuevos laboratorios clandestinos (20 por ciento en 2008), particularmente en países en los que anteriormente no se conocía ninguno.

La producción de éxtasis creció en América del Norte, en particular en Canadá, y en Asia. El probable éxito de esta sustancia en el continente asiático parece compensar la disminución del consumo en Europa desde 2006.

Según las estimaciones más recientes de la UNODC, Afganistán, primer productor mundial de opio, también ocupa el primer lugar en materia de resina de cannabis.

Por otro lado, el informe registra una disminución de la producción y de la superficie dedicada al cultivo de cocaína y heroína.

La UNODC, cuya sede está en Viena, estima que 430 toneladas de heroína se comercializaron en el mercado mundial en 2009, o sea menos que anteriormente, dada la reducción de actividad en Afganistán y Birmania. Esta tendencia podría mantenerse en 2010, ya que un cuarto de las plantas de adormidera sufren una enfermedad.

A nivel mundial, el cultivo de adormidera disminuyó en 23 por ciento en estos dos últimos años, pero las existencias siguen siendo considerables en Afganistán (12 mil toneladas).

En lo que respecta a la cocaína, se estima que la producción disminuyó entre 12 por ciento y 18 por ciento de 2007 a 2009. Los consumidores en Europa pasaron de dos millones a 4.1 millones de 1998 a 2008, lo que conllevó cambios en los itinerarios del tráfico, los cuales suelen incluir a Africa.

"Quienes esnifan cocaína en Europa están destruyendo selvas en los países andinos y corrompiendo a los gobiernos de Africa occidental", afirma el director ejecutivo de la UNODC, Antonio Maria Costa.

La UNODC también afirma que más de la mitad de los cargamentos de cocaína con destino a Europa interceptados entre 2006 y 2008 provenían de Venezuela.

Por último, la agencia subraya el aumento del consumo de drogas ilegales en países de tránsito, pobres en su mayoría, de Africa, América del Sur, Medio Oriente y el Sudeste asiático. Al carecer estos países de recursos suficientes para atender los casos de adicción, "millones de personas" corren el riesgo de volverse dependientes, estima Costa.

Agencias
Publicado: 23/06/2010 12:44

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Estados Unidos no solamente es el mayor consumidor de drogas en el mundo sino también se ha convertido en uno de los mayores productores de marihuana al alcanzar las 10 000 toneladas métricas anuales y cuyas utilidades son mayores que la de alimentos como el maíz y la soya.

La mayoría de esta droga es sembrada en los parques nacionales como el bosque californiano de Secuoyas donde según Brent Word, supervisor de la Oficina de Narcóticos del Departamento de Justicia de ese Estado, traficantes mexicanos y estadounidenses emplean guardias armados y tendidos de cables que detectan cualquier intruso para proteger parcelas con miles de plantas, capaces de producir hasta 30 toneladas al año.

El Bosque Nacional de Secuoyas en el centro de California contiene un mosaico de plantaciones escondidas a lo largo de arroyos y cañadas, lejos de los senderos de excursionistas. Lo mismo ocurre en otros parques, entre ellos el Yosemite y en Apalachia, colindante con los Estados de Kentucky, Tennessee y West Virginia.

Además de estos sembrados en parques federales lejanos, también se incrementó la producción de marihuana en casas ubicadas en las ciudades. En estos centros, la hierba se cultiva bajo extremas medidas dentro de varios locales completamente cerrados.

Allí, el personal encargado de su cuidado permanece las 24 horas pues a las plantas no les puede faltar luz artificial, abono y agua. Las casas, hermetizadas para que las luces no se vean desde el exterior, son custodiadas permanentemente por los narcotraficantes.

Este negocio se ha incrementado en los Estados de La Florida y California. El cultivo es permanente y cada cosecha se evalúa en miles de dólares.

Esta droga ha sido objeto de cruces y mutaciones genéticas que han dado lugar a la marihuana transgénica y la sintética, las cuales cuentan con un 20 % de concentración de tetrahidrocannabinol (THC), que causa el doble de daño al sistema nervioso central, en comparación con la marihuana regular.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgado en 2008 informó que Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas del mundo. Solo en cocaína, los norteamericanos consumen un tercio de la producción mundial.

Las cifras son significativas pues señala que 72 millones de estadounidenses mayores de 12 años, han consumido drogas alguna vez. Asimismo, lo han hecho el 41 % de los jóvenes que asisten a las escuelas secundarias y el 47 % de los preuniversitarios. El documento explica que el 62 % de los estudiantes de secundaria asiste a centros donde se trafica con drogas.

La comercialización reporta “beneficios” en Estados Unidos por más de 100 000 millones de dólares anuales que también ayudan a mover la economía en una sociedad donde el consumo es la base del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Las autoridades apenas confiscan el 1 %. A causa del consumo de drogas, 20 000 norteamericanos mueren cada año; decenas de miles van a parar a las cárceles.

El ex presidente William Clinton reconoció durante una audiencia congresional en 2007, que en Estados Unidos se consume el 50 % de las drogas producidas en el mundo, mientras su población es solo el 5 % del orbe.

Pese a que Washington acusa constantemente a otros países (en la mayoría en forma injustificada) de tener relaciones con el narcotráfico, muchos de sus funcionarios han reconocido que el problema fundamental se halla en su propio país.

En declaraciones recogidas por la agencia mexicana Notimex, en fecha tan lejana como diciembre de 1997, el ex director de la DEA, Thomas A. Constantine, reconoció que sin grupos de distribución en Estados Unidos los cárteles no podrían operar. Explicó que ellos necesitan (y tienen) en Norteamérica una red de administradores de alto nivel, transportistas, contadores, expertos en comunicaciones y personal de almacenamiento.

La canciller mexicana, Patricia Espinosa, afirmó recientemente que la violencia del narcotráfico en localidades de su país cercana con la frontera del vecino del norte, deriva de la falta de reducción del consumo de drogas en Estados Unidos.

Razón suficiente tiene Espinosa pues se conoce que más de 300 000 organizaciones y bandas, en el gigante del norte, participan en el control de la droga.

Con la actual crisis económica mundial, los precios de los estupefacientes se han incrementado abruptamente. Organizaciones No Gubernamentales norteamericanas que protegen a víctimas de ese flagelo, aseguran que el precio de un kilo de cocaína cuesta 2 500 dólares en Colombia, 4 000 en Panamá, 6 000 en Guatemala, 12 000 en México, 16 000 en la frontera norte del país azteca y 139 000 en Estados Unidos, o sea, 200 dólares el gramo en las calles.

En la sangrienta ruta desde Sudamérica hasta el principal mercado consumidor de la droga, su valor aumenta enormemente.

Son numerosos los informes que relacionan a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con el tráfico de drogas para emplear el dinero en desestabilizar gobiernos o crear campañas adversas contra naciones que no se pliegan a sus exigencias.

Un estudio del Departamento de Estado reconoce que pese a la intervención militar norteamericana en Colombia, ese país sigue siendo el líder mundial en producción de cocaína con el 70 % del total de distribución mundial y el 90 % de procesamiento.

Por tanto, cada día son más incongruentes los informes emitidos en Washington sobre actividades de drogas pues el centro del negocio se encuentra concentrado en sus naciones aliadas y en su propio territorio.

Por Hedelberto López Blanch
Rebelión
Publicado enInternacional
Domingo, 01 Noviembre 2009 10:36

Elsa

Ahorita estuvimos con Elsa Conde tomando agua tónica con limón en el bar de un hotel de Avenida de Mayo. Hablamos de drogas.

–Bueno, Elsa, cuéntame: ¿cómo es eso de que has presentado tres proyectos en el Congreso mexicano para legalizar el porro? Me imagino que los demás diputados ni los miraron. ¿Cuántos asesinatos vinculados al narcotráfico hubo este año? ¿Ya pasaron los 4000? Y ustedes son cuatro en una cámara de 300 diputados y encima ya se pelearon entre ustedes, ¿no...? ¿No están con el PRD? Nooo... ¿A la izquierda del PRD? ¿Hay algo a la izquierda del PRD en el Congreso? Hablé con Gerardo, nuestro corresponsal en México, porque no conocía tu partido y me dijo que tu nombre le sonaba, que creía que estabas con la Patricia Mercado, la feminista número uno de México, en una especie de partido cívico. Lo googleé. Claro que te googleé. Una alianza entre la red feminista de la Mercado, grupos ambientalistas, organizaciones cívicas y un desprendimiento de otro pequeño partido, no me acuerdo el nombre. Sí, ése. Y ya se pelearon y te hiciste... sí. Acá en la Argentina se llama “monobloque”. Y acabas de terminar tu mandato. Me imagino lo que hicieron con tu propuesta de legalizar el porro. Ya publicamos tres veces la foto de los decapitados de Acapulco. Impresionante. Imagino que en ese clima tu proyecto no pasó de la Mesa de Entradas. Aunque leí que conseguiste que te lo firmen tres médicos, un diputado por el PAN, el otro por el PRI y el otro por el PRD. No es poco. ¿Cómo? ¿¿¿¿Que se debatió en el Congreso???? ¿Se pudo discutir sobre una alternativa a la guerra contra la droga, en plena guerra, con record de muertos, con los narcos infiltrados en todos los estamentos de la sociedad, en el país de los cárteles que manejan el negocio mundial del narcotráfico? No me lo digas con esa cara de orgullosa. Sí, ya sé, ya sé que hay una movida en América latina para cambiar la mirada hacia el problema de las drogas. Que la movida la encabezan Fernando Henrique Cardoso y una serie de súper grosos. Que están siguiendo el ejemplo de Holanda y Portugal, donde la despenalización bajó el consumo. Que varios países de la región, más recientemente la Argentina, han despenalizado la tenencia y/o el consumo de drogas ilegales. Que está la movida de Evo para legalizar la hoja de coca, tiene el apoyo de Brasil y Argentina y unos cuantos vecinos más. Que Obama se sumó a la tendencia nombrando un zar antidrogas famoso por priorizar el tratamiento por sobre la criminalización, y que además Obama acaba de legalizar el uso medicinal de la marihuana, justamente una de las propuestas que presentaste ante el Congreso mexicano. Y también sé que viniste traída por WOLA, el Transnational Institute y la gente de Aníbal Fernández, y que mañana se encierran tres días con otros capos y capas de la región más unos yanquis y unos europeos en el club Hindú de Don Torcuato para armar un plan regional y coordinar políticas que acompañen estos cambios. Me lo contó la fiscal Cuñarro, una de las personas que se van a internar con vos en el Hindú. Y me pasó el attach con la gacetilla y el programa. Dice que vino un brasileño top top, viceministro o algo así, creo que figura en la gacetilla. Me lo perdí. Ahora, Elsa, tené en cuenta que en Naciones Unidas no pasa nada, Siguen con las políticas represivas de la Convención de Viena. Además, Obama juega a dos puntas. Porque tendrá un zar muy buena onda, pero sigue apoyando la vía militar, no ya policial, en México y en Colombia. Con dólares, abogados y fusiles, como decía Warren Zevon. A México mandó una embajadora repesada, no sé si sabés, nada que ver con el zar. Y en la frontera pusieron una fiscal que también es re-mano dura, ¿Vos pensás seriamente que México puede legalizar el tráfico de drogas, como proponés? ¿Cómo? ¿Qué decís? ¿Que los narcos se convertirían en empresarios? ¿Y qué tiene eso de malo? Son mafias, Elsa. ¿...? Ah... Sí... Sí, cierto. La verdad es que me sorprendí cuando leí que tu país también había aprobado una ley que legalizaba la tenencia de pequeñas cantidades de droga, eso de la Ley de Narcomenudeo. Estuve leyendo. La verdad, no me lo esperaba. ¿¿¿¿Cómo??? ¿Que votaste en contra? Me estás cargando... Ah. Ah. A ver si te entiendo: votaste en contra porque la ley sólo permite la tenencia de cantidades ínfimas. Cinco gramos de marihuana, o sea cuatro caños y un fino. Un gramo y medio de cocaína, o sea una noche sin forzar el motor. Todo lo que va más allá de esas cantidades, que antes estaba en una zona gris, ahora se considera narcotráfico. Ahí estaba la trampa. Se generó un debate superinteresante. La extrema derecha y la extrema izquierda votaron juntas en contra de la ley y casi la voltean. Igual. Yo que vos votaba a favor. Fijá el precedente de que la tenencia no es delito y después peleá las cantidades. ¿Que ahora están en eso? ¿Que están monitoreando la aplicación de la ley? Me parece bárbaro. ¿Pero a qué te dedicás? ¿Al feminismo o a las drogas? Ahora estás acá, con lo de la drogas, y me contás que la semana pasada estabas en Michoacán, sacando de la cárcel a una mujer que metieron presa por hacerse un aborto. Me contás que convenciste al senador del estado, a quien conocías del Congreso. Tomó la causa y consiguieron liberarla. Entonces hacés las dos cosas: feminismo y drogas. ¿Cuál es la relación? Sí, claro. A vos lo que te importa es defender la libertad de los individuos para decidir sobre sus cuerpos. Más educación, menos represión, más libre elección, menos prohibicionismo. Ta bien. ¿Pero cómo manejás el adentro y el afuera? ¿Alguna vez te lo preguntaste? Heterosexual, encima casada desde hace doce años. Minoría absoluta entre las feministas mexicanas, ¿no? Sí, claro. Y formás parte de un partido que no existe, más allá de tu pertenencia a distintas redes sociales, como Colectivo por Una Política Integral Hacia las Drogas (www.cupihd.org.mx), esa que me pediste que mencione. O sea, siempre por afuera. Pero estás adentro. Fuiste diputada, usás tus contactos parlamentarios, obedecés la ley. No cortás una ruta ni en pedo. Bueno, si te sentís cómoda en ese lugar, si sentís que tu experiencia en el Congreso te sirvió, si sentís que ahora sos más efectiva, que las protestas te salen mejor... Eso sí: ahora sos más conocida. Si nunca te lo cuestionaste, ¿qué te puedo decir? Bastante difícil es hacer periodismo como para querer cambiar el mundo. ¿Empezamos la entrevista? No, era un chiste. Sí, ya estoy sufriendo por lo que tengo que escribir. Siempre prefiero haber escrito, je. Y siempre es más fácil cuando el entrevistado no te cae bien. De algo me tendré que disfrazar. Lo que pasa es que no quiero hacerte parecer... ¿cómo te explico? No, ingenua no. Nada que ver. Romántica, soñadora, idealista, puede ser. Militante blackberry siglo veintiuno. Algo se me va a ocurrir. ¿Te van a encerrar en el Hindú o podés salir a la noche? Ah, ¿no? No te preocupes. Sí, tiene cancha de golf. Está lindo para caminar. Bueno pues ni modo Elsa. ¿Nos vemos luego luego?

PD: Acabo de tener una larga discusión con Luciana de Las12 (para Elsa: La sección Mujer de este diario) porque le conté que había hablado con una feminista mexicana pero que iba a escribir sobre el tema drogas. Le dije que iba a escribir de drogas porque Elsa había venido por el tema drogas y porque habíamos hablado del tema drogas, y porque además es un tema que me gusta. Pero Luciana me dijo que no, que tenía que escribir de feminismo. Dijo que los varones tienen que escribir del tema. Yo le dije que no, que ya había escrito de feminismo otras veces pero que esta vez iba a escribir de drogas. Pero ella me insistió cinco veces seguidas y entonces me cansé y le dije que respete mi decisión. Entonces me dijo “capito”. Después, me aclaró que lo dijo cariñosamente. Todo eso tuve que escuchar. Y encima ahora me van a decir que no las dejamos hablar.

Por Santiago O’Donnell
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