Lunes, 26 Octubre 2020 11:31

Pulmones del #MalAIRE

Pulmones del #MalAIRE

En el Área Metropolitana del Valle de Aburrá respiramos un #MalAIRE. Lo respira Gloria, en Guayabal, en la parada del bus; lo respira Andrés cuando juega con sus compañeros en la escuela; lo respira Sandra, en la Alpujarra, mientras le expiden un certificado; lo respira Ángela en la movilización que pasa por la Oriental; lo respira Coco, el gato de Julián; lo respira la bromelia que tiene Alba en el balcón. El #MalAIRE nos afecta a todas y todos porque todas y todos respiramos.


¿Por qué tenemos #MalAIRE en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá?

A lo largo del siglo XX, la ciudad tuvo varios episodios de contaminación atmosférica debido a la generación de basura particulada producida, principalmente, por los sistemas de extracción y utilización de energía. El aumento paulatino de nuevos medios de transporte incrementó los agentes contaminantes, los contaminadores y los efectos socioambientales.

Las actividades fabriles e industriales transformaron los suelos, la atmósfera y el paisaje de nuestro Valle en toda su cuenca, por la expulsión de vertimientos y la emanación de residuos gaseosos a la atmósfera que producen la combustión de madera, carbón, petróleo y derivados. Los impactos, dilemas y peligros que enfrentamos, y que se materializan en el #MalAIRE que respiramos, son el resultado de nuestro modo de habitar, de nuestro sistema productivo y reproductivo, que se expresa en una alta densidad de población y un elevado intercambio de servicios comerciales e industriales.

Si bien desde hace 50 años conocemos este problema, en el 2016 se declaró la primera contingencia atmosférica en el Valle de Aburrá, cuando el #MalAIRE se hizo más visible para la opinión pública. Por contingencia se entiende un episodio de contaminación severa en el que las concentraciones de las micropartículas suspendidas en el aire ponen en riesgo la salud humana y la integridad de los ecosistemas; el término, además, alude al conjunto de medidas que implementa la institucionalidad.

Desde entonces, el Área Metropolitana ha venido declarando las primeras alertas por la mala calidad del aire (naranja y roja), que tiene graves efectos en la salud humana, en las plantas y en los animales. Sin embargo, la zona rural está marginada de esas mediciones que hace dicha entidad porque son competencia de CORANTIOQUIA.

Los datos e información científica del SIATA (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá) indican que las condiciones geográficas del Valle, sumado a los épocas del año en las que las nubes están más bajas, reducen la cantidad de radiación solar, por lo que los contaminantes, entre ellos el famoso PM2.5, se quedan concentrados en el aire.


A mayor cantidad de contaminantes, mayor riesgo para la salud. El ICA (Índice de Calidad del Aire) reporta los niveles de condensación de contaminantes en el aire por medio de colores: el verde, buena; amarilla, moderado; naranja, dañina a población vulnerable; roja, dañina a la salud; morado, muy dañina.


Según el Plan Integral de Gestión de Calidad del Aire -PIGECA-, la contaminación del aire es el mayor riesgo ambiental para la salud pública en nuestros días (p. 14), lo que genera un aumento de la morbilidad y una crisis del bienestar y el buenvivir social. Las vías respiratorias, el torrente sanguíneo, los vasos circulatorios, el corazón, el cerebro y en general cualquier órgano son altamente afectados por la ecotoxicidad de los contaminantes presentes en el aire.


Sumado al #MalAire que respiramos, la contaminación auditiva y los olores ofensivos afectan nuestra salud física y mental, genera problemas auditivos, estrés, fatiga Y pueden afectar el sistema cardiovascular. Los vacíos normativos frente al ruido y los malos olores profundizan la pérdida de bienestar, en una ciudad con problemas de planificación, porque se construye o ubica en zonas residenciales a fábricas, talleres, bares, supermercados, etc.

Estas situaciones afectan los ciclos biológicos de la estructura ecológica de soporte urbana, que se entiende como el conjunto de elementos bióticos y abióticos que sostienen los procesos ecológicos esenciales del territorio (Decreto 3600, 2007). Esto tiene efectos en la variabilidad climática y podría alterar la temperatura por el efecto invernadero, tal como lo argumenta el Panel Intergubernamental de Cambio Climático -IPCC-, que considera que los contaminantes de vida corta -CCVC-, entre los que se incluye el carbono negro, son responsables de más del 30% del calentamiento global.

Los CCVC son uno de los principales componentes del material particulado -MP-, tanto MP10 como MP2.5, que contamina el aire. Por otro lado, se afirma que estos dañan el rendimiento de los cultivos, lo que comprometería a la seguridad y soberanía alimentaria, así como cuantiosas pérdidas económicas para el sector de la agricultura.

Todos estos son, sin duda, asuntos alarmantes que para la Organización Mundial de la Salud (2019) son un factor primario en la provocación del cambio climático, con desencadenantes como malnutrición, paludismo, diarrea y estrés calórico (OMS, 2015).

Esta información, en sí misma, no es suficiente. Necesitamos más datos y acciones que nos lleven a un despertar ecológico activo. Eso solo es posible si en el relato que construimos en torno al #MalAIRE reconocemos que somos los humanos los causantes de esas emisiones nocivas, consecuencia de las decisiones comerciales, políticas y económicas que hemos tomado.

No obstante, siendo todos responsables, es necesario, obligatorio y constitucional que los gobiernos (elegidos por nosotros en la democracia) y los entes públicos protejan los derechos constitucionales, tomen las decisiones pertinentes y promuevan una campaña descentralizada acorde con la dimensión del problema.

Un problema de estas dimensiones involucra numerosos factores relacionados con la salud pública, la movilidad, el uso de tecnologías y de fuentes energéticas, así como la planeación y el ordenamiento ambiental del territorio, el modelo de desarrollo imperante, la producción industrial y la provisión de servicios. Estos son asuntos directamente relacionados con los paradigmas instalados en la sociedad, con la historia de la ocupación, las ideas y los valores que prevalecen en ella.


En el imaginario colectivo, la percepción de la gravedad del problema de la calidad del aire en el Valle de Aburrá se relaciona, principalmente, con los dos períodos del año de la contingencia ambiental: el primero, entre marzo y abril, y el segundo, entre septiembre y octubre, los cuales coinciden con los cambios de temporada seca a húmeda y viceversa.


Durante estas dos temporadas (cuatro meses, un tercio del año) nos vemos obligados a respirar tanto la contaminación que producimos como la que llega al Valle por factores externos al territorio. Sin embargo, al pasar estos períodos, la percepción y la conversación ciudadana en torno al problema pasa a un segundo plano. Estos ciclos de percepción retrasan y entorpecen las soluciones de fondo para el problema, pues insertan en el discurso colectivo una sensación de que el resto del año “estamos bien”. En otras palabras, se administra el problema pero no se resuelve.

La degradación del territorio y de la calidad de vida en nuestro Valle de Aburrá, que se ha ido convirtiendo en un “Valle de Humo”, muestra que tenemos un modelo insustentable de vida en el mediano y largo plazo. Esto se evidencia, por ejemplo, en el aumento del parque automotor y en la débil regulación de las emisiones que hacen las industrias.

Es un aire comercial. Es un aire industrial. Es un aire demencial. Un aire que está siendo privatizado y sobreexplotado. ¿De quién es el aire? Este asunto se vuelve más preocupante de cara al proceso de súper conurbación que traerá mayores congestiones vehiculares y el incremento de las emisiones de fuentes móviles. La planeación del territorio no puede seguir dependiendo de las fuerzas del mercado, de la incapacidad de planeación del Estado y de la afectación de los ciclos biológicos cuando se supera la capacidad de carga del territorio. Preocupa la “automovilización de la vida”, el aumento de las emisiones y del gasto de energía que proviene de fuentes fósiles energéticas, que agravan, sin duda, la crisis climática.

Ciudadanía activa por el aire

Ciudadanas y ciudadanos, con motivaciones, intereses y anhelos divergentes, hemos apelado al principio de participación política y al derecho al acceso a la información para exigir datos y acciones corresponsables que conduzcan a ese despertar ecológico.

Hemos promovido acciones simbólicas y jurídicas. Hicimos un #SOSporelAire, declaramos a Medellín, #Medehollín e instamos a los gobernantes a tomar #DecisionesValientes. El colectivo Unloquer diseñó y creó un sensor móvil de calidad de aire, con hardware y software de código abierto de bajo costo, para hacer ciencia ciudadana, pedagogía y experimentación a través de una red e intercambia esfuerzos y herramientas con la red CanAirIO (Bogotá). Otra iniciativa que promueve la cultura de datos abiertos y realiza talleres con organizaciones sociales, en Medellín y Calí, es MAKAIA. Por su parte, Melodistas, una iniciativa de periodismo independiente que combina “Periodismo & The Music”, organizó la campaña #HinchasDelAire e invitó a la ciudadanía a hacerse La Prueba del Aire.

Hace tres años, el 10 de mayo de 2017, inconformes con el #MalAIRE, los abogados Luis Guillermo Mesa y Lucas Andrés Quintero, y el ciudadano Daniel Suárez interpusieron la Acción Popular que otorgó medidas cautelares dadas por el Tribunal Administrativo de Antioquia, confirmadas por el Consejo de Estado al Municipio de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

Del 10 al 13 de marzo del 2020 se realizó la audiencia de prácticas de pruebas, en la que el Área Metropolitana, la Alcaldía de Medellín y Ecopetrol le respondieron a la ciudadanía por qué las medidas para mitigar la contaminación del aire no han sido suficientes. La Acción Popular permitió decretar una medida cautelar (aún vigente) que consiste en una protección provisional ante la evidencia de que si no se ordena, se podría generar un riesgo grande o pasar de ese riesgo a un daño severo. Por lo tanto, ninguna de las estaciones de medición de toda el Área Metropolitana puede llegar a estar en naranja.

Desde entonces, las instituciones responsables de dar respuesta deben enviar, mes a mes, informes periódicos al magistrado sobre los avances en la mejora de la calidad del aire. Otro adelanto importante que se deriva de la Acción fue la creación de las Zonas Urbanas de Aire Protegido (ZUAP) en los dos perímetros más contaminados del Valle de Aburrá. Una está ubicada en el centro de Medellín y otra en los límites de La Estrella y Sabaneta. La Acción Popular está en etapa probatoria (testimonial). Se espera que el Tribunal Administrativo reprograme la fecha de audiencia para la recepción de esos testimonios, ya que fue suspendida en marzo, ante la emergencia del Covid-19.

Esta Acción Popular no ha sido la única, el abogado Cristian Zapata y el Colectivo Más Conciencia de Girardota interpusieron el 6 de marzo de 2018 la Acción Popular por el Aire de Girardota, ante el Tribunal Administrativo en Medellín. La demanda busca proteger el derecho al ambiente sano y a la salud de los girardotanos, ubicados en la zona norte del Valle de Aburrá donde están instaladas diversas industrias, para un total de 288 fuentes fijas. La Acción fue denegada por el Tribunal y actualmente se encuentra en trámite de segunda instancia ante el Consejo de Estado.

Por otro lado, ciudadanos que hacen parte de la Veeduría Ciudadana al Medio Ambiente, Desarrollo Territorial y Patrimonio de Itagüí, la Corporación Integral para la Acción Social (CIPAS) y la Iniciativa por el Aire Limpio, el Comité Cívico Belén Nodo 3 y la Veeduría “Somos Licencia Social” se pronunciaron a raíz del convenio celebrado entre CORANTIOQUIA y la Universidad de Antioquia, en el segundo semestre de 2019, para aunar esfuerzos en el fortalecimiento de buenas prácticas ambientales en el sector de arcillas rojas. En dichos comunicados solicitaron la creación de un espacio de participación denominado Mesa Intersectorial, para incentivar el diálogo ciudadano entre todos los actores implicados: ladrilleras, canteras, autoridades ambientales, autoridades municipales, academia y ciudadanía.

La solicitud se hizo en el el marco de ese acompañamiento, ante las afectaciones que derivan de la actividad ladrillera, de canteras y la coexistencia problemática de usos del suelo, en las veredas El Ajizal y Los Gómez del corregimiento El Manzanillo, Itagüí, y el corregimiento Altavista, Medellín, lugar que impacta de manera directa a Belén, comuna 16. Por lo tanto, las decisiones territoriales comprometen tanto a CORANTIOQUIA, como al Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

El viernes 23 de octubre de 2020 se llevará a cabo la audiencia pública virtual: “Calidad del aire en el Valle de Aburrá y sus afectaciones a la salud pública”, aprobada en sesión plenaria de la Cámara de Representantes el 1 de octubre de 2020. Se efectuará entre las 2:00 p.m. y las 6:00 p.m., y contará con la participación de las comunidades de Belén e Itagüí afectadas por las ladrilleras, los vecinos de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Bello que no soportan los olores “ofensivos”, los amantes de la movilidad en bicicleta, los defensores del arbolado urbano “Túnel Verde”, el colectivo Más Conciencia de Girardota con su problema de chimeneas o fuentes fijas, entre otros colectivos y movimientos defensores de una mejor calidad del aire para el Valle de Aburrá. También contará con la participación de profesores e investigadores que trabajan esta problemática y diferentes autoridades del Estado, para que den respuesta a los planteamientos presentados.

Estas acciones simbólicas y jurídicas son nuestros recursos ciudadanos para llamar la atención sobre la urgencia que tenemos como sociedad de impulsar e implementar políticas orientadas a las variables activas, que son las raíces del problema, las fuentes de las emisiones, y no exclusivamente a las variables críticas, que son las contingenciales. Las medidas a inmediato y corto plazo son necesarias para reducir el daño “del ya”, pero a la par necesitamos acciones consecuentes con el trabajo y el conocimiento basado en datos y con la construcción de protocolos, políticas públicas y diálogos ciudadanos.

Desde la política y la juntanza queremos apostarle al ideal de vivir juntos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos con la totalidad de la vida, por eso, como ciudadanía creemos necesario poner la vida en el centro para abarcar a la naturaleza como sujeto de derecho y, en ese sentido, reivindicamos al aire, al #BuenAIRE, como un bien común digno de ser protegido y defendido.

 

 

FIRMAN

Ciudadanos por el Aire


Movimiento por el Aire y la Salud Pública
Colectivo Más Conciencia, de Girardota
Corporación Integral para la Acción Social (CIPAS)
Iniciativa por el Aire Limpio, de Itagüí
Vecinos de la 80
Veeduría Ciudadana al Medio Ambiente, Desarrollo Territorial y Patrimonio de Itagüí
Comité Nodo Cívico Belén Nodo 3
Veeduría “Somos Licencia Social”
Mesa Ambiental El Poblado (MAP)
Mesa Ambiental La América Comuna 12, de Medellín
Mesa Ambiental Comuna 13, de Medellín
Mesa Ambiental de San Cristóbal, Medellín
Mesa Triunfo Arrayanes Comuna 6 (Castilla), Medellín
Colectivo SiCLas
Melodistas
Corporación Viva la Ciudadanía
Instituto Popular de Capacitación (IPC)
MISEREOR
Extinction Rebellion Medellín
La Ciudad Verde
Las Marias al Aire
Fundación Más Urbano
Asociación Médica Sindical Colombiana Seccional Antioquia (ASMEDAS)
Red Nacional Ciudadana por la Calidad del Aire
Corporación Fernando González - Otraparte
NoCopio
Colectivo Morada
Corporación Distrito Candelaria
El Derecho a No Obedecer
Red de Cooperación Ambiental (Cúcuta)
Lunes de Ciudad
Comisión Ambiental de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común
Eco-synergia consultores
Concervezatorio
Vecinos de la PTAR de Aguas Claras, Bello
Corporación Centro Patrimonial de Desarrollo Cultural Plazarte
Colectivo Túnel Verde
Mesa Ambiental de Envigado (MAE)
ECO Humedales ONG
Desde Abajo (Medellín )

Publicado enColombia
Martes, 20 Octubre 2020 05:42

China está transformando los mares

China está transformando los mares

Las subvenciones han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. Esta situación está agotando las poblaciones de peces y provocando conflictos internacionales

Ian Urbina 18/10/2020

A más de ciento sesenta kilómetros de la orilla, cerca de las costas de África occidental, acompañé a agentes de la policía marítima de Gambia cuando arrestaron a 15 barcos extranjeros acusados de violaciones laborales y pesca ilegal en el transcurso de una semana en 2019. Todos menos uno de los buques detenidos eran de China.

A principios de ese mismo año, durante un viaje de un mes en un palangrero de austromerluza que se dirigía a aguas antárticas desde Punta Arenas (Chile), los otros únicos barcos con los que nos cruzamos fueron una docena de oxidados cerqueros –embarcaciones de pesca que usan largas redes como cortinas–, que apenas parecían en buen estado para navegar.

En mayo de 2019, a bordo de un barco de calamar surcoreano, vi a casi dos docenas de barcos con banderas chinas abrirse paso en fila india hacia aguas de Corea del Norte, en flagrante violación de las sanciones de las Naciones Unidas. Formaban parte de la flota de barcos ilegales más grande del mundo: 800 arrastreros chinos que pescaban en el Mar de Japón desde 2019, según reveló una reciente investigación para NBC.

Y en julio de este año, más de 340 barcos pesqueros chinos aparecieron en las afueras de la reserva marina de Galápagos, biodiversa y ecológicamente sensible. Muchos de los navíos estaban vinculados a empresas asociadas con la pesca ilegal, según C4ADS, una firma de investigación de conflictos. Tres años antes, una flotilla china de tamaño similar llegó a estas mismas aguas, y un barco fue detenido con unas 300 toneladas de pescado capturado ilegalmente, incluidas especies en peligro de extinción, como tiburones martillo.

Con entre 200.000 y 800.000 barcos, algunos en zonas tan lejanas como Argentina, China es incomparable en tamaño y alcance de su armada pesquera. Impulsado principalmente por subsidios gubernamentales, su crecimiento y sus actividades no han sido en gran medida controladas, en parte porque la propia China históricamente ha tenido pocas reglas que rijan las operaciones de pesca. El dominio y la ubicuidad global de esta flota plantean preguntas más amplias sobre cómo China ha puesto tantos barcos en el agua y qué significa para los océanos del mundo.

La flota pesquera de China es más que una simple preocupación comercial; actúa como una proyección del poder geopolítico en los océanos del mundo. A medida que la Marina de los Estados Unidos se ha retirado de las aguas de África Occidental y Medio Oriente, China ha reforzado su presencia pesquera y naval. Y en lugares como el Mar de China Meridional y la Ruta del Mar del Norte del Ártico, China ha reclamado preciadas rutas marítimas, así como depósitos submarinos de petróleo y gas.

“La escala y la agresividad de su flota ponen a China en posición de control”, dice Greg Poling, director de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, y agrega que pocos países extranjeros han estado dispuestos a hacerla retroceder cuando los barcos pesqueros de China hacen incursiones en sus aguas nacionales.

No es que la pesca en sí no sea importante. La flota también es una forma de obtener seguridad alimentaria para los 1.400 millones de habitantes de China. Han disminuido muchas de las poblaciones marinas más cercanas a las costas de China debido a la sobrepesca y la industrialización, por lo que los barcos se ven obligados a aventurarse más lejos para llenar sus redes. El gobierno chino dice que tiene aproximadamente 2.600 embarcaciones pesqueras de aguas distantes, lo que, según un informe reciente del Stimson Center, un grupo de investigación de seguridad, la hace tres veces más grande que las flotas de los siguientes cuatro países principales (Taiwán, Japón, Corea del Sur y España) combinados.

Durante las últimas dos décadas, China ha gastado miles de millones de dólares en apoyar su industria pesquera, dice Tabitha Grace Mallory, profesora de la Universidad de Washington, que se especializa en las políticas pesqueras de este país. En 2018, se estimó que las subvenciones totales a la pesca mundial eran de 35.400 millones de dólares, y China representaba 7.200 millones de dólares. Esto incluye las de combustible y para barcos nuevos que aumentan el tamaño de la flota.

El gobierno también ayuda a cubrir el costo de los nuevos motores, de los cascos de acero más duraderos para los arrastreros, y de que los barcos médicos y de seguridad armados estén estacionados permanentemente en los caladeros, lo que permite que los capitanes de pesca permanezcan en el mar por más tiempo. Los pescadores chinos se benefician además de la inteligencia pesquera dirigida por el gobierno que les ayuda a encontrar las aguas más ricas.

“Sin sus esquemas de subsidios masivos, la flota pesquera de aguas distantes de China sería una fracción de su tamaño actual, y la mayor parte de su flota del Mar del Sur de China no existiría en absoluto”, dice Poling.

Daniel Pauly, investigador principal del Proyecto Sea Around Us en el Instituto de Océanos y Pesca de la Universidad de Columbia Británica, explica en un correo electrónico que estos subsidios no solo han aumentado las tensiones geopolíticas, al permitir que los barcos se adentren en regiones en disputa, “también juegan un importante papel en el agotamiento de las poblaciones de peces, ya que mantienen en funcionamiento buques que de otro modo serían dados de baja”.

Mientras las flotas reciban asistencia financiera para la sobrepesca, los expertos dicen que es imposible la pesca sostenible. Ya el 90% de las poblaciones de peces comerciales rastreadas en todo el mundo por la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, han sido sobrepescadas o explotadas por completo, lo que significa que han superado su capacidad para reponerse de manera sostenible, incluidas las 10 especies comerciales más importantes del mundo.

Sobrepesca financiada por los gobiernos

El caso de China no es de ninguna manera singular cuando se trata de subsidiar su flota pesquera. Más de la mitad de la industria pesquera mundial no sería rentable en su escala actual sin los subsidios de los gobiernos, según un estudio de 2018 en Science Advances, dirigido por el explorador residente de la National Geographic Society, Enric Sala.

Japón gasta más en subsidios para la pesca en alta mar (las partes del océano que no están bajo el control de ningún gobierno) que cualquier otro país, lo que representa alrededor del 20% de los subsidios mundiales a la pesca en alta mar, muestra el estudio de Sala. España representa el 14% de los subsidios pesqueros mundiales, seguida de China con el 10%, luego Corea del Sur y Estados Unidos.

Pero cuando se trata de escala, China es, con mucho, el más grande. Con más de 800 barcos en alta mar, los barcos chinos fueron responsables de más del 35% de la captura mundial reportada en alta mar en 2014, más que cualquier otro país. (Taiwán, con el siguiente número más alto de barcos con 593, representa alrededor del 12% de esa captura, y Japón, con 478 barcos, representa menos del 5%).

Los subsidios no son solo una de las principales razones por las que los océanos se están quedando rápidamente sin peces. Al poner demasiados barcos en el agua en todo el mundo, los subsidios pueden conducir a una pesca insostenible, competencia insalubre, disputas territoriales y pesca ilegal a medida que los capitanes se desesperan por encontrar nuevos caladeros de pesca menos poblados.

“Para decirlo sin rodeos, esto es similar a pagar a los ladrones para que roben la casa de un vecino”, dice Peter Thomson, enviado especial del secretario general de la ONU para los océanos, sobre el papel que juegan los subsidios en el fomento de la pesca ilegal.

China tiene el peor puntaje del mundo en lo que respecta a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, según un índice publicado el año pasado por Poseidon Aquatic Resource Management, una firma consultora de pesca y acuicultura.

Pequeños cambios

Pese a todo, China muestra pequeños signos de mejora en su actuación. En respuesta a la presión internacional de los grupos conservacionistas de los océanos y de los gobiernos extranjeros, Pekín ha comenzado a reforzar el control de su flota en los últimos años, aunque los conservacionistas y los expertos en pesca siguen siendo escépticos.

En 2016, el gobierno publicó un plan de cinco años para limitar el número de embarcaciones pesqueras en aguas distantes a menos de 3.000 para 2021 (no está claro si China ha avanzado hacia este objetivo, sin embargo, porque el gobierno publica pocos datos sobre números de barcos). Y en junio, las autoridades pesqueras chinas anunciaron que de julio a noviembre cerrarán las temporadas de captura de calamares para los barcos chinos en ciertas aguas sudamericanas, citando la necesidad de permitir que las poblaciones de calamares se repongan. Esta es la primera vez que China cierra voluntariamente una temporada de pesca.

“Creo que el gobierno chino habla en serio cuando se ofrece a restringir su flota de aguas distantes”, dice Pauly. “Si pueden hacer cumplir las restricciones planificadas en su flota es otra cuestión; de hecho, no creo que controlen sus flotas de aguas distantes más de lo que nosotros controlamos las nuestras en Occidente”.

Es difícil asegurar que los barcos de cualquier nación cumplan con las normas ambientales, laborales o de otro tipo cuando se encuentran en aguas internacionales, ya que ningún país tiene la jurisdicción o los recursos para vigilarlos tan lejos de la costa.

Con una clase media en rápido crecimiento que puede pagar más pescado, el gobierno chino ha impulsado su industria de la acuicultura con más de 250 millones de dólares en subsidios entre 2015 y 2019 en un esfuerzo por reducir la dependencia del país del pescado capturado en la naturaleza.

Sin embargo, esa medida presenta un nuevo problema: para engordar sus peces, la mayoría de las piscifactorías dependen de la harina de pescado, un polvo rico en proteínas elaborado principalmente a partir de pescado capturado en la naturaleza en aguas extranjeras o internacionales. Además, la acuicultura requiere mucha harina de pescado: antes de que un atún cultivado llegue al mercado, por ejemplo, puede comer más de 15 veces su peso en pescado salvaje en forma de harina de pescado.

Los conservacionistas del océano advierten que la voraz naturaleza de la producción de harina de pescado está acelerando el agotamiento de los océanos, contribuyendo a la pesca ilegal, desestabilizando la cadena alimentaria acuática y minando las aguas de los países más pobres de las fuentes de proteínas necesarias para la subsistencia local.

“Tiene poco sentido la captura de grandes cantidades de peces silvestres para alimentar una creciente demanda de peces de cultivo”, dice Sala. “En cambio, una fracción de esos peces silvestres podría usarse para alimentar a las personas directamente, con menos impacto en la vida marina”.

Para satisfacer la demanda de harina y aceite de pescado, las autoridades pesqueras chinas dijeron en 2015 que planeaban aumentar la cantidad de krill recolectado en las aguas antárticas de 32.000 toneladas métricas a dos millones de toneladas métricas, aunque se comprometieron a permanecer fuera de las áreas “ecológicamente vulnerables”. El krill es una fuente principal de alimento para las ballenas, y los conservacionistas se preocupan por los efectos en cadena de una cosecha tan alta.

El papel de las subvenciones en la desestabilización de las relaciones internacionales

Además de las consecuencias ambientales potencialmente devastadoras de la sobrepesca y el colapso de la pesca, tantos barcos en el mar significa más competencia por los caladeros, lo que puede desestabilizar las relaciones entre los países y provocar enfrentamientos violentos.

En 2016, la Guardia Costera de Corea del Sur abrió fuego contra dos barcos pesqueros chinos que habían amenazado con embestir a las patrulleras en el Mar Amarillo. Un mes antes, los pescadores chinos embistieron y hundieron otra lancha rápida surcoreana en la misma zona. Ese mismo año, Argentina hundió un barco chino que, según afirmó, pescaba ilegalmente en sus aguas. Indonesia, Sudáfrica y Filipinas han tenido recientes enfrentamientos con las flotas pesqueras chinas. En la mayoría de estos casos, los barcos chinos pescaban calamar, que representa más de la mitad de las capturas de la flota en alta mar.

Una de las razones por las que la flota de China está tan sobredimensionada es que algunos de sus barcos pesqueros tienen fines distintos a la mera pesca. Como parte de la llamada milicia civil, dice Poling, estos barcos de pesca se envían a zonas de conflicto en el mar para vigilar las aguas y, en ocasiones, para intimidar y embestir a los barcos de pesca o de aplicación de la ley de otros países. Aparte de sus subsidios a la pesca, China tiene un programa que incentiva a los barcos a operar en aguas en disputa en el Mar de China Meridional como una forma de hacer valer sus reclamos territoriales. Estos obtienen muchos de los mismos beneficios que la flota de aguas distantes, además de pagos en efectivo porque operar en esa región no es rentable.

Más de 200 de estos barcos de pesca de la milicia ocupan las aguas alrededor de las disputadas Islas Spratly del Mar de China Meridional, un área rica en peces, y posiblemente también en petróleo y gas natural, que reclaman China, Filipinas, Vietnam y Taiwán. Las imágenes de satélite muestran que los barcos de pesca chinos en el área pasan la mayor parte del tiempo anclados juntos en grupos y no están pescando.

“La única razón por la que los pescadores [chinos] más pequeños van a las Spratlys es porque se les paga por hacerlo”, dice Poling. La presencia de estos barcos pesqueros ha acelerado el declive de los peces alrededor de las islas, provocado enfrentamientos con barcos pesqueros de otros países y ha dado cobertura a China para construir instalaciones militares en algunos de los arrecifes, reforzando aún más sus reclamos sobre el territorio.

“Son muy serios”

En parte porque viajan en grupos y, a veces, con seguridad armada, los barcos pesqueros chinos suelen ser agresivos con los competidores o amenazas percibidas. Vi esto de cerca en 2019 después de pagar mi entrada a un barco de calamar de Corea del Sur y dirigirme a la costa en el Mar de Japón, donde esperaba documentar la presencia de barcos de calamar chinos ilegales que operan en aguas de Corea del Norte.

Nuestro capitán era un hombre bajo y enjuto, de unos 70 años, con ojos hundidos y piel curtida como un elefante. En la mañana de nuestra salida programada, la tripulación contratada le dijo al capitán que no trabajarían en el viaje. Dijeron que estaban demasiado nerviosos por estar asociados con cualquier informe relacionado con Corea del Norte y por acercarse a los barcos pesqueros chinos.

El capitán dijo que aun así podíamos hacernos a la mar solo con su primer oficial, pero que el barco sería difícil de manejar, estaría más sucio de lo normal y tendríamos que ayudarles cuando nos lo pidieran.

Oliendo a perro muerto y como si fuera una pista de patinaje resbaladiza por la captura anterior, la cubierta del barco de madera de 60 pies de largo era un desastre. Los cuartos de la tripulación estaban destrozados y el motor del barco estalló sobre nosotros a varios cientos de millas de la costa, lo que llevó a dos tensas horas hasta que se solucionó.

Poco después del anochecer de nuestro primer día en alta mar, apareció en nuestro radar la silueta de un barco. Corrimos para alcanzar lo que resultó ser no un solo barco, sino casi dos docenas, todos en fila india desde aguas de Corea del Sur a aguas de Corea del Norte. Todos ondeaban banderas chinas y ninguno con los transpondedores encendidos, como se requiere en aguas de Corea del Sur.

Al enviar una armada previamente invisible de barcos industriales para pescar en estas aguas prohibidas, China ha estado desplazando violentamente a los barcos más pequeños de Corea del Norte y encabezando una disminución en las poblaciones de calamar que alguna vez fueron abundantes. Cuando se le preguntó acerca de los hallazgos, documentados por una nueva tecnología satelital de Global Fishing Watch, y confirmados por mi excursión de 2019, documentada para NBC, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo en un comunicado que “hizo cumplir concienzudamente” las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Corea del Norte y que “castigó sistemáticamente” la pesca ilegal, pero no confirmó ni negó la presencia de barcos chinos allí.

Seguimos a los barcos, los filmamos, documentamos sus números de identificación y, después de unos 45 minutos, pusimos un dron en el aire para verlos mejor. En respuesta, uno de los capitanes tocó la bocina, encendió las luces y luego se acercó abruptamente a nosotros en una maniobra de embestida: una advertencia. Mantuvimos nuestro rumbo, pero el barco chino continuó hacia nosotros. Cuando llegó a 30 pies de nosotros, viramos repentinamente para evitar la colisión.

Era todo lo que nuestro capitán quería arriesgar. Decidió que era demasiado peligroso continuar, dio la vuelta a nuestro barco y comenzó el viaje de ocho horas de regreso al puerto, durante el que se mostró inusualmente callado y un poco nervioso. “Son muy serios”, seguía murmurando, refiriéndose a los pescadores chinos, quienes, impertérritos, continuaron dirigiéndose hacia aguas norcoreanas.

Claramente, las subvenciones no solo han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. También han inculcado un sentido de ambición, empuje y audacia que pocos países o sus capitanes de pesca están dispuestos o son capaces de desafiar.

Autor: Ian Urbina, exreportero de investigación del New York Times y director de The Outlaw Ocean Project, una organización de periodismo sin fines de lucro con sede en Washington, D.C., que se enfoca en informar sobre crímenes ambientales y de derechos humanos en el mar.

Publicado enMedio Ambiente
Europa exporta venenos prohibidos en sus propios países

Los pesticidas europeos invaden los cinco continentes. Para las multinacionales agroquímicas con sede en el Viejo Mundo no importa si sus productos no son autorizados para la venta en la misma Europa. Todo vale y la deontología, para ellas, no existe en el diccionario de la rentabilidad.

 

En 2018, grandes empresas de los países de la Unión Europea (UE) exportaron más de 81.000 toneladas de pesticidas prohibidos a la venta en el propio mercado continental por contener sustancias que afectan seriamente la salud humana o el medio ambiente.

Los principales exportadores fueron empresas del Reino Unido con 32.187 toneladas; de Italia 9.499; de Alemania 8.078; de los Países Bajos 8.010. En igual período, desde Francia se vendió fuera de la UE, 7.663 toneladas; desde España 5.182 y desde Bélgica 4.907. El destino: unos 85 países – las tres cuartas partes catalogados como “en desarrollo” o emergentes. Entre los cuales, en América Latina, Brasil, México, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Honduras, por citar solo algunos.

Entre los principales destinatarios de esos químicos prohibidos en suelo europeo se encuentran países que, paradójicamente, nutren, a la postre, a la Unión Europea con productos agrícolas. La UE permite así a sus empresas químicas y agroquímicas exportar desde su territorio sustancias que luego se encontrarán residualmente en las comidas consumidas por su población. Perversa práctica boomerang de mercado.

Dichas empresas aprovechan así de actividades económicas en naciones donde las reglamentaciones y controles son menos severos y los riesgos más elevados que en la misma UE, concluye la investigación elaborada por la ONG suiza Public Eye (el Ojo Público) en colaboración con Unearthed, célula de investigación de Greenpeace de Gran Bretaña. El estudio, cuyos resultados iniciales fueron develados a inicios del 2020, vuelve a ocupar hoy el espacio mediático a través de detalles y complementos difundidos a fines de septiembre.

Una pesquisa inteligente

Para evitar las respuestas edulcoradas de las multinacionales agroquímicas, durante varios meses, los investigadores de las dos ONG solicitaron informaciones, directamente, a la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), encargada de regular las sustancias químicas y biocidas en el mercado continental.  Esta instancia procesa expedientes de ese tipo de productos y observa si respetan las normas. Se dedica también, en colaboración con los gobiernos nacionales, al análisis de las sustancias más peligrosas y en ciertos casos, pone el foco en aquellas que obligan a una mayor gestión de riesgos para proteger las personas o el medio ambiente. Colabora, además, con un centenar de organizaciones “acreditadas” ligadas a la producción, al medio ambiente, académicas, sindicales (https://echa.europa.eu/es/about-us/partners-and-networks/stakeholders/echas-accredited-stakeholder-organisations), entre las cuales, Greenpeace.

A través de la ECHA lograron recolectar “miles de notificaciones de exportaciones”, es decir, los formularios que, según la legislación europea, las empresas deben completar cuando se trata de productos que contienen sustancias químicas prohibidas para la comercialización en la Unión Europea. “Si a veces dichas notificaciones pueden diferir de los volúmenes efectivamente exportados, esa documentación constituye la fuente de información más completa” señala el estudio. Resultado: las dos ONG lograron elaborar una cartografía hasta ahora inédita de las exportaciones pesticidas prohibidas que salen de los diferentes países de la UE. (https://www.publiceye.ch/fileadmin/doc/Pestizide/202009_EU-export-pesticides_worldmap_FR.pdf)

Identifican un total de 41 productos de esa categoría. De los cuales se reconocen oficialmente algunos de los efectos más graves: toxicidad aguda; malformación genética; problemas reproductivos o del sistema hormonal; cáncer; contaminación de fuentes de agua potable; impactos perversos para los ecosistemas.

Como parte de la investigación, Public Eye y Greenpeace contactaron también a unas 30 empresas, de las cuales quince – incluida Syngenta- respondieron formalmente. Las mismas coinciden en cuatro argumentos retóricos repetidos: que sus productos son seguros; que están comprometidas con la reducción de riesgos; que respetan las leyes de los países donde operan – y que éstos deciden libremente sobre los pesticidas más adecuados para los agricultores locales. Y, en particular, que es normal que numerosos pesticidas vendidos al extranjero no sean registrados en la UE dado que el clima y el tipo de agricultura son diferentes a los europeos.

Círculo macabro: semillas de laboratorio y pesticidas

Producido por la transnacional química suiza Syngenta en su fábrica inglesa de Huddersfield, el Paraquat está prohibido desde 1989 en Suiza y desde el 2007 en la Unión Europea.

En 2018, funcionarios británicos la autorizaron a exportar nada menos que 28.000 toneladas de un producto que incorpora dicho veneno vendido en muchos mercados bajo el nombre de Gramoxone. La mitad, destinada a Estados Unidos, donde la multinacional agroquímica es acusada ante los tribunales por campesinos que padecen del Mal de Parkinson. La otra mitad, en dirección, principalmente de los principales consumidores mundiales como Brasil, México, India, Colombia, Indonesia, Ecuador y África del Sur. Aunque su comercialización se expande en buena parte del planeta, incluido muchos países latinoamericanos.

Primer productor de pesticidas del mundo y tercer fabricante de semillas, Syngenta constituye, junto con Monsanto, el símbolo de la agricultura industrial. En 2018, la organización suiza Multiwatch publicó la versión francesa de su Libro Negro de los Pesticidas. Esa asociación que se dedica a denunciar las políticas ilegales de las transnacionales, describe en su publicación que las tres cuartas partes de la actividad de Syngenta está consagrada a productos fitosanitarios y un cuarto a organismos genéticamente modificados (OGM).  “Asistimos a la apropiación de la naturaleza por parte de las multinacionales con el fin de constituir monopolios en el mercado de semillas y pesticidas”. Y denuncia el mecanismo diabólico que lleva a los campesinos, fundamentalmente en el Sur, a tener que comprar las semillas, “con el gran riesgo de aumentar sus deudas y de disminuir la biodiversidad”. Y de estar obligados a usar pesticidas, de las mismas multinacionales, responsables de la degradación de la salud de ellos y de las poblaciones expuestas a esos productos. Los ejemplos, no faltan: de Pakistán a Hawai, de la India al continente africano y en toda América Latina. Multiwatch dedicó este libro al militante social brasilero Keno, dirigente del MST (Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra) asesinado en el 2007 en Santa Tereza do Oeste, Estado de Paraná, por miembros de una sociedad privada de seguridad contratada por Syngenta, quien ocho años después fue condenada por tal hecho.

En esa publicación los militantes helvéticos retoman cifras que provienen de la misma ONU. El organismo internacional calculaba ya en el 2017 alrededor de 200 mil decesos anuales resultantes del uso de pesticidas. Y subrayan la gran capacidad de las multinacionales de cambiar de ropaje cuando el descrédito amenaza sus intereses. De la misma manera que la estadounidense Monsanto desapareció en 2017 al ser absorbida por el gigante alemán Bayer, la Syngenta suiza fue formalmente vendida en el 2016 a la Chemchina, aunque su sede principal sigue estando en Basilea, capital suiza de la industria química.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de septiembre del 2019 indicaba, por otra parte, que cada 40 segundos se produce el suicidio en una persona en algún lugar del planeta. El envenenamiento con pesticidas es uno de los tres métodos más usados. Y concluye que “la intervención con mayor potencial inmediato para reducir el número de suicidios es la restricción del acceso a los plaguicidas que se utilizan para la intoxicación voluntaria”.

Concesión a las multinacionales

En julio del año en curso Baskut Tuncak, por entonces todavía Relator Especial de las Naciones Unidas sobre productos tóxicos, pidió a los países ricos que pongan fin a la “deplorable” práctica de exportar productos químicos y plaguicidas tóxicos prohibidos a las naciones más pobres que carecen de «capacidad para controlar los riesgos».

Su declaración fue sostenida por otros 35 expertos del Consejo de Derechos Humanos. Entre ellos David Boyd, Relator Especial sobre derechos humanos y medio ambiente, Tendayi Achiume, Relator Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, Francisco Cali Tzay, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, y Michael Fakhri, Relator Especial sobre el derecho a la alimentación.

Tuncak explicó que las naciones más ricas suelen aplicar un mecanismo cuestionable “que permite el comercio y el uso de sustancias prohibidas en partes del mundo donde las regulaciones son menos estrictas, externalizando los impactos sanitarios y ambientales en los más vulnerables… Estos vacíos legales son una concesión política a la industria”, que permite a los fabricantes de productos químicos aprovecharse de trabajadores y comunidades envenenadas en el extranjero… Hace mucho tiempo que los Estados deberían haber finalizado con esta explotación, concluyó.

Veneno para muchos -especialmente campesinos de países periféricos-, rentabilidad extrema para las grandes multinacionales agroquímicas. Cara y cruz de una realidad planetaria que sin embargo no se queda solo en la sanción sanitaria y ambiental del Sur. Va y viene, como un enorme boomerang interoceánico, y llega también, inexorablemente, al plato diario del consumidor europeo.

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Imagen de un centro de carga para vehículos eléctricos. JUSTIN SULLIVAN/AFP

Seis de cada diez vehículos vendidos en la Unión Europea son corporativos. Éstos generan al año 44,3 millones de toneladas de CO2, lo mismo que la planta de carbón más contaminante del continente.

 

Los subsidios, exención de impuestos o rebajas del IVA para los vehículos de empresa tienen un coste anual de 32.000 millones de euros para las arcas públicas de los estados de Europa. Estas subvenciones, entendibles desde un punto de vista empresarial, parecen no ir ligadas a los planes de descarbonización del parque móvil, ya que el 92% de las flotas de automóvil de leasing (modalidad de alquiler en propiedad para empresas) son diésel o gasolina, según un informe publicado este lunes por la organización europea Transport & Environment (T&E).

Esos 32.000 millones de euros anuales tienen que ver con una flota de coches corporativos basada en los combustibles fósiles, la cual genera el 8% del total de las emisiones del sector del tráfico rodado. Según los cálculos realizados por T&E, el promedio de contaminación generada por las diez principales compañías de renting y leasing de Europa rondaría los 44,3 millones de toneladas de CO2 anuales. Una cifra que es similar a la cantidad de gases de efecto invernadero que vierte a la atmósfera la central eléctrica de carbón más grande del continente.

Alemania, Francia, Bélgica, Italia, Polonia y España son los seis países europeos con más presencia en el mercado de las flotas de automóviles, e invierten un total de 19.000 millones de euros en ayudas a flotas empresariales sin contemplar criterios ambientales. Todos ellos, salvo Alemania, tienen ayudas a la compra superiores a los mil euros por vehículo. En el caso de España, el incentivo es de 3.498 euros por coche.

El hecho de que los vehículos contaminantes sigan teniendo incentivos económicos en este sector tan concreto tiene unas incidencias directas en el parque móvil convencional de carácter privado, tal y como señala el informe. Esto es porque la mayoría de vehículos utilizados por empresas tienen una media de uso de 45 meses. Tras ese periodo, son vendidos en concesionarios en ofertas de ocasión o kilómetro cero a un precio mucho más bajo. Es decir, los vehículos de empresa terminan en las carreteras como vehículos privados.

En la actualidad, seis de cada diez coches vendidos en la Unión Europea son vehículos de empresa. Teniendo en cuenta que muchos de ellos terminan convirtiéndose en propiedad privada a través de los mercados de segunda mano, la electrificación del sector se presenta como una oportunidad clara para transformar el parque automovilístico del viejo continente. Tanto es así que, si los beneficios fiscales del leasing y el renting fueran destinados sólo a los coches de cero emisiones, se podría conseguir que para 2025 se introdujeran 800.000 automóviles eléctricos de empresa y 3,4 millones para 2030, los cuales terminarían en el mercado de ocasión después de su uso corporativo.

Es por ello que desde la organización ecologista reclaman que se transformen las tasas impositivas, las devoluciones del IVA y las amortizaciones de los coches empresariales que usan combustibles fósiles, de modo que sólo tengan privilegios fiscales las motorizaciones que no contribuyan a la crisis climática. Asimismo, reclaman que parte de los 32.000 millones de euros que se podrían ahorrar se dediquen a reconvertir las infraestructuras y generar nuevos puntos de carga en domicilios, lugares de trabajo y calles. 

"Los coches eléctricos son ya la mejor opción para las flotas corporativas que tienen elevado kilometraje y supuestamente se centran en el coste total de utilización en lugar de mirar solo el precio de compra del vehículo. Sin embargo, la mayoría de coches de empresa siguen siendo contaminantes. ¿Por qué deberían los contribuyentes pagar por los subsidios a coches de empresa contaminantes cuando los coches eléctricos son más baratos de usar?", se pregunta Saul López, responsable de Movilidad de T&E.

Martín Castro Acebes, presidente de la Asociación Española de Renting de Vehículos, señala que las empresas, "incluso sin incentivos" económicos, están acudiendo cada vez más a la compra de flotas eléctricas "de una forma que hace unos años hubiera sido impensable". Asimismo, recalca que iniciativas como el Plan Renove o el MOVES pueden servir para que esa electrificación también llegue a este sector de la automoción tan concreto.

Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), explican a Público que la descarbonización del transporte es uno de los objetivos prioritarios del sector del automóvil, "sea a través de un IVA reducido o de un nuevo impuesto de matriculación donde se penalice el nivel de emisiones y no la compra". Respecto a un horizonte en el que conseguir flotas eléctricas, argumentan que el fin es alcanzar en 2050 la descarbonilación plena del sector, tanto vehículos utilizados para fines corporativos como privados y públicos.

madrid

05/10/2020 22:13 Actualizado: 06/10/2020 09:30

Por alejandro tenA

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Sábado, 03 Octubre 2020 05:56

La jungla es el mundo

Nemonte Nenquino, líder Waorani. FACEBOOK NENQUINO

Con Nemonte Nenquimo, lideresa indígena de la Amazonía

Integrante de una comunidad tradicional de la selva profunda ecuatoriana, la semana pasada Nemonte Nenquimo fue incluida en la lista de las 100 personas más influyentes elaborada por la revista Time, en reconocimiento de su labor de protección de 180.000 hectáreas de bosque amenazadas por la explotación petrolera. Nenquimo denuncia que Ecuador incumple la decisión judicial de cancelar ese proyecto extractivo y que la empresa petrolera contribuye a propagar el covid-19 entre los indígenas.

―Soy mujer y líder de la comunidad de Nemonpare, Pastaza, en la frontera ecuatoriana con Perú, donde vivimos mi familia y yo. Nací, crecí y vivo ahí, donde aprendí la lucha de mis antepasados. Los indígenas en general respetamos a la madre Tierra, porque ella nos ha dado vida durante muchos años. Sabemos que si no la protegemos, estaremos en peligro y no dejaremos una herencia a nuestros hijos. Me enorgullece que se reconozca la lucha del pueblo waorani, una lucha colectiva de miles de años, y hasta ahora seguimos luchando.

―¿Qué significan para usted los reconocimientos internacionales, como el de la revista Time?

―Me dan fuerza, porque es la primera vez que se reconoce el rostro de una mujer indígena en el mundo. Quiero dar voz a las mujeres en general. En la nación waorani, tanto hombres como mujeres son líderes y las decisiones se toman entre ambos. Es importante reconocer el liderazgo de las mujeres en el mundo, porque queremos proteger y dar el mejor fruto a nuestros hijos. Nos sentimos como una gran amenaza para el capitalismo, que quiere aprovechar nuestros recursos, que nos está matando e invade nuestra casa para «desarrollar el país». Como mujeres indígenas, ponemos en riesgo nuestra vida. Nuestra preocupación es global: que no nos vean a los indígenas sólo como guardianes de la selva: todos estamos juntos en esto, porque todos estamos en peligro. Como pueblo indígena, exigimos que se respete el derecho a la vida de la naturaleza, porque la Amazonía les da aire a todos.

―¿Cuál es su conexión y la de su pueblo con su tierra?

―En la jungla soñamos muy puro: la jungla limpia nuestros pensamientos y nuestro espíritu. Allí no hay limitaciones, como en la ciudad. En las comunidades vivimos otra vida. En el bosque virgen no hay contaminación, la gente tiene armonía y salud. Mi gente va a cazar, a pescar; las mamacitas [mujeres] van a buscar frutos, a plantar cultivos para alimentarse, o caminan en la selva para encontrar plantas medicinales, traer materiales para hacer artesanías, bolsos, hamacas. Tenemos la costumbre de reír y cantar mientras todos colaboramos en nuestras chagras [huertas]. Hay muchas cosas que nos hacen sentir libres. Cuando entran las petroleras, quieren cambiar nuestra cultura, imponerse e imponer el individualismo. Y nosotros no queremos eso.

―¿Qué dicen los mayores waoranis sobre el calentamiento global?

―Mi padre creció sin contacto con los occidentales. En su juventud, creció sin notar el cambio climático, pero ahora ve cambios en la Amazonía. Dice que el agua crece más de lo normal, que el viento y la lluvia también son diferentes. Creo que los occidentales no viven sanamente; por eso destruyen la naturaleza. Así es muy difícil mantener el equilibrio. Contaminan el mar con basura, contaminan la Amazonía con derrames de petróleo. No se alimentan sanamente ni se conectan con la tierra. Pero si seguimos permitiendo esta explotación de la tierra, ponemos en peligro nuestra vida. A pesar de que protestamos, el gobierno de Ecuador sólo piensa en destruir. Necesitamos levantarnos socialmente para detener esto y evitar que el calentamiento global empeore. Es por eso que los pueblos indígenas defendemos nuestro territorio. No queremos destruir nuestro planeta, que es la selva misma. Si seguimos planeando destruir recursos, no dejaremos nada a las generaciones futuras. Ni siquiera el dinero nos salvará.

―¿Cómo ha afectado la pandemia a su comunidad?

―Nos afectó mucho, porque el gobierno ecuatoriano no tomó medidas para evitar la propagación del virus en las comunidades. Me preocupaba que los abuelos murieran. En nuestra cultura los ancianos son importantes: son símbolos, guías; tienen un conocimiento muy antiguo, que no queremos perder. Pero, mientras que las ciudades estaban paralizadas por la cuarentena, la petrolera siguió trabajando cerca de nosotros. Nos contagió y todos nos infectamos, porque los waoranis no estamos acostumbrados a estar quietos: caminamos varios quilómetros a diario. Con el conocimiento de nuestras plantas medicinales finalmente nos recuperamos. Incluso yo estuve infectada durante 14 días. Como mujer líder, tuve que hacer nuestro propio protocolo, porque el gobierno no lo hizo por nosotros. Los gobiernos no controlaron, sino que aprovecharon la cuarentena para realizar cualquier actividad en nuestro territorio. No nos respetan, no respetan lo decidido. Pero haber ganado un fallo judicial el año pasado contra el gobierno ecuatoriano me inspira mucho. Esa victoria no es sólo para mi pueblo, sino para todos los pueblos amazónicos y todos los pueblos indígenas del mundo.

―¿Cómo se organizaron para demandar al gobierno?

―Fue un trabajo colectivo. Al principio todas las mujeres –abuelas, madres y niñas– nos unimos para defender nuestro territorio para nuestros hijos, porque queremos que se sientan libres y vivan felices. Luego empezamos a trabajar incluyendo a los hombres. Fue un trabajo duro pensar juntos. Pero la selva es nuestro hogar y no queremos que la petrolera destruya todo lo que somos, como lo ha hecho en los territorios que están en el este del país, donde la petrolera Chevron no ha traído más que enfermedad y muerte a los pueblos cofán, siona y secoya. Muchas veces el gobierno dice que si permitimos que se extraiga aceite o madera, nos darán a cambio educación o salud. Pero, como waoranis, sólo vemos que nuestras aguas se ensucian. Esas aguas son nuestra única fuente de vida: de ella bebemos; en ella pescamos, lavamos, vivimos. Esa victoria contra el gobierno y el reconocimiento son un precedente que queda en la historia para demostrar que, aunque somos minoría, tenemos sabiduría: el conocimiento del espíritu de la selva tropical. Es nuestro hogar. Si les dejamos entrar para devorar nuestro territorio, no vamos a sobrevivir otros 50 años. Nuestra lucha es de corazón. La única fuente de vida que tenemos en la comunidad de Pastaza es una jungla verde. Queremos conservarla para las generaciones futuras y contribuir a la vida del planeta.

Fallo histórico

En julio de 2019 los waoranis de Nemonpare consiguieron, por segunda vez, que se declarara ilegal la actividad petrolera en el territorio donde viven. Fue en una corte de apelaciones de Quito, a la que un ministro ecuatoriano recurrió para allanar el camino a la explotación de lo que allí, en la capital del país, llaman «el bloque 22». Se trata de casi 200.000 hectáreas de Amazonía que incluyen territorios de más de una docena de comunidades indígenas.

Ya en abril los tribunales habían fallado en favor de los waorani. Se sentenció, entonces, que el Estado había violado sus propias leyes, al mentir y apurar a los indígenas para que dieran su consentimiento al proyecto: «La consulta no fue realizada con buena fe, pues se pretendió engañar a los consultados sobre el objeto y el alcance de la misma, y su objetivo jamás fue negociar un consentimiento real e informado […]. Fue un proceso defectuoso, con los tiempos mal planificados e insuficientes». Esas 200.000 hectáreas de jungla amazónica, dictaminó la Justicia ecuatoriana, no deberían ser, por ahora, objeto de licitación para el extractivismo.

Por Daniela Arias Baquero
2 octubre, 2020

- Tiempo de lectura: 4 min

Publicado enSociedad
Una cosechadora cosecha trigo en un campo de la granja Triticum en la región de Omsk, Rusia. REUTERS

Un reciente informe internacional pone de manifiesto cómo la creciente pérdida de biodiversidad podría afectar a la seguridad alimentaria. Tanto es así, que el 30% de las plantas que sirven de alimento están dentro de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación Natural (IUCN). ¿Las causas? el auge de los monocultivos, el calentamiento global y el desarrollo urbanístico y comercial.

 

La pérdida de biodiversidad cada vez es más grave. Tanto es así, que la acción del ser humano en la Tierra ya ha provocado que el 40% de las especies vegetales y hongos estén en riesgo de extinción, según el macroestudio El estado mundial de las plantas 2020 elaborado más de doscientos investigadores de 47 países diferentes y publicado por la New Phytologist Fundation. La amenaza que se cierne sobre la vegetación global podría tener consecuencias para la seguridad alimentaria, ya que el 30% de las especies comestibles están en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

La cifra –dos de cada cinco plantas está en peligro de desaparecer– pone en alerta a los científicos que han participado en la publicación. Y es que, la vegetación es el mayor sustento de vida en la Tierra. No sólo a nivel alimentario, sino por lo que suponen para la salud de los ecosistemas, en tanto que la biodiversidad genética sirve de barrera para la aparición de enfermedades. Algo que adquiere importancia si se tiene en cuenta el contexto de pandemia en el que se ha publicado la investigación. De hecho, la publicación alerta de la relación directa entre las cada vez más elevadas tasas de deforestación y la aparición de nuevos patógenos.

En cualquier caso, las consecuencias de está incipiente pérdida de biodiversidad ponen en riesgo el futuro de la alimentación global, ya que la desaparición de especies vegetales tiene repercusiones directas en la forma en la que los seres humanos se alimentan. Según el informe, la escasez de especies vegetales destinadas al consumo humano es cada vez más acuciante, en tanto que sólo 15 plantas proporcionan el 90% del total de las calorías mundiales, con una gran dependencia de los monocultivos de arroz, maíz y trigo.

La situación, alertan los expertos, es aún más preocupante si se tiene en cuenta que las estimaciones demográficas hablan de un crecimiento poblacional importante de cara al año 2050, fecha en la que se podrían alcanzar los 10.000 millones de habitantes en en el planeta. Es decir, más personas y menos alimentos. Si bien es cierto que el informe resalta que en la actualidad hay un total de 7.039 especies vegetales que podrían ser orientadas al consumo humano, tan sólo 417 podrían ser adaptas a cultivos. Además, el 30% de las plantas comestibles están dentro de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación Natural (IUCN), que las sitúa en riesgo de extinción.

La investigación señala directamente al modelo de producción agrícola industrializado como origen principal de esta pérdida de diversidad de alimentos vegetales. Desde los años sesenta del siglo XX, con la denominada Green Revolution (Revolución Verde), los campos se tornaron hacia un modelo intensivo que, dominado por los monocultivos, los nuevos planes de riego y el uso de fertilizantes, pretendía sacar un mayor rendimiento a la tierra. Esto sirvió para satisfacer el incremento de la demanda y combatir el hambre mundial, pero a su vez supuso una disminución de la variedad genética de los alimentos. De hecho, los propios agricultores locales se vieron conducidos, poco a poco y a través de subvenciones, hacia este modelo, de tal forma que muchos de los productos tradicionales han terminado desapareciendo o reduciendo su variedad.

Si bien es cierto que Revolución Verde consiguió disminuir los porcentajes de personas afectadas por hambrunas, el proceso ha terminado afectando directamente a la nutrición dietética de las poblaciones más pobres, que son quienes menos variedad de alimentos pueden consumir. Y es que, las cosechas tradicionales de autoconsumo que se fueron abandonando por la llegada de los monocultivos "eran fuentes importantes de micronutrientes como el hierro la provitamina A y el zinc", explican los científicos en el informe. 

"La extinción se pospone pero no se evita"

El informe señala directamente al desarrollo de los sistemas agrícolas modernos como una de las principales amenazas. No en vano, existen otras causas, todas ellas relacionadas con el modo en el que el ser humano interacciona con las ecosistemas, como son la introducción de especies invasoras, el urbanismo y el desarrollo comercial o el propio cambio climático. Todo ello genera grandes alteraciones en la naturaleza y reduce la diversidad de especies animales y vegetales.

La publicación –que llega unos días después de que la ONU reclamase a los Gobiernos que pusieran fin a la guerra contra la naturaleza– pone de manifiesto las consecuencias que podría tener para la humanidad que un número tan elevado de plantas pueda desaparecer. Esto dinamita las posibilidades de alimentar a la población en un futuro plagado de incertidumbres, pero también socaba la capacidad que tienen los propios científicos para descubrir nuevas especies, ya que muchas de las plantas y hongos que están amenazados, ni siquiera son conocidos o estudiados por el ser humano. Se trata, según los propios biólogos, de "un cofre del tesoro" que podría proporcionar a la humanidad alimentos, medicinas o biocombustibles

Asimismo, se detalla que la forma en la que se destruyen los ecosistemas, dejando pequeñas parcelas vírgenes, no genera la desaparición inmediata de las especies, pero si las condena: "Imagínese un desastre repentino que destruye el 90% de un bosque. Si bien algunas plantas se extinguirán localmente de inmediato, la mayoría de las especies todavía se encontrarán en el 10% de bosque que queda. Sin embargo, el área reducida significa que algunas de ellas, especialmente las plantas más raras, estarán permanentemente expuestas a niveles de población peligrosamente bajos. De esta forma, la extinción se pospone pero no se evita", explicó John Halley, profesor de ecología en la Universidad de Ioánina (Grecia) que forma parte de la investigación.

Por último, la investigación también recoge los impactos que está teniendo la pérdida de biodiversidad en el ámbito médico, ya que la desaparición de especies afecta a cientos de plantas aprovechadas para usos medicinales. El descenso de variedad de plantas atañe a la investigación farmacológica, pero también a miles de comunidades locales que no tienen acceso a medicinas industriales y dependen de la medicina tradicional. Los datos recogidos por los investigadores hablan de que el 20% de las plantas medicinales están amenazadas y el 2% en riesgo de extinción.

madrid

01/10/2020 23:37 Actualizado: 02/10/2020 09:31

Por alejandro tena

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La justicia chilena ordenó el cierre del megaproyecto minero Pascua Lama por daño ambiental

Pertenecía a la canadiense Barrick Gold, que ahora deberá pagar 9 millones de dólares

 

La justicia chilena cerró definitivamente el proyecto aurífero Pascua Lama por los daños ambientales causados en la frontera entre Chile y Argentina, enterrando así la intención de la minera canandiense Barrick Gold de construir la mina de oro y plata a cielo abierto más grande del mundo.

El Tribunal del Medio Ambiente de Chile determinó "la clausura total y definitiva de Pascua Lama" y una multa equivalente a unos 9 millones de dólares para la minera Barrick Gold, que en 2019 era el segundo productor mundial de oro.

"La magnitud del peligro de daño en la salud de las personas hace necesario el cierre del proyecto minero Pascua Lama al no parecer viables otras alternativas de funcionamiento seguro para el medioambiente y la salud de la población", indicó el tribunal.

El fallo confirma la decisión que anunció en 2018 la Superintendencia de Medio Ambiente de cancelar este proyecto por no cumplir con la licencia ambiental que se le había otorgado, y que Barrick Gold impugnó ante el tribunal medioambiental chileno.

El proyecto aurífero estaba ubicado a unos 4.500 metros de altitud en una zona de glaciares en la Cordillera de Los Andes, en la frontera norte entre Chile y Argentina. Era fuertemente resistido en ambos países debido a los problemas medioambientales provocados.

Según el ente regulador chileno, Pascua Lama violaba 33 normativas medioambientales, con monitoreo incompleto de los glaciares y la descarga de aguas ácidas en un río cercano, el Estrecho, que abastecía a comunidades indígenas diaguitas. Además, causó daños a especies de fauna y flora nativa.

"La Superintendencia obró dentro del ámbito de la legalidad ponderando correctamente los elementos de la proporcionalidad al optar por la sanción de clausura definitiva y no por una clausura parcial o temporal acotada", sostuvo el fallo.

El tribunal determinó también que Pascua Lama implementó una metodología de cálculo para alertas de calidad de aguas no autorizada, que utiliza niveles más permisivos que los contemplados en la calificación ambiental.

El proyecto se encontraba suspendido desde 2013, luego de que la Superintendencia considerara insuficientes las obras realizadas por Barrick Gold para resguardar los cursos de agua aledaños al yacimiento, por lo que le quitó la licencia ambiental.

La noticia fue celebrada por Greenpeace Chile, quien destacó la sentencia por ser "un importantísimo triunfo de las comunidades locales que por años han denunciado y realizado acciones legales por la grave afectación que la minería ha tenido en sus territorios."

La organización ecologista internacional señaló en un hilo de Twitter que Pascua Lama "es un referente nacional de la destrucción de glaciares por la minería y evidencia de manera clara todos los impactos e irregularidades de esta industria en sobre glaciares y ecosistemas de montaña, especialmente importantes en contexto de crisis de agua en Chile.

"Es el momento de aprobar una Ley de Glaciares que proteja a todos y cada uno de los glaciares en Chile. A estas alturas se trata de una legislación estratégica no solo para el cuidado del medioambiente, sino para la provisión futura de agua del país", remarcó en el descargo.

Y concluyó: "Chile enfrenta una grave crisis hídrica que no hará más que profundizarse en el futuro. Ante esta situación debemos cuidar cada gota de agua disponible. Por eso es que resulta clave y de vital importancia proteger los glaciares".

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El imperialismo estadounidense, la catástrofe climática y la nueva Guerra Fría

Entrevista a Paul Oquist

 

Es evidente que la humanidad se enfrenta a varias amenazas extremadamente graves. Lo que está en juego en las luchas que definirán la próxima década tendrá implicaciones sísmicas para el futuro de nuestra especie.

Me reuní con el Dr. Paul Oquist, representante de larga data de Nicaragua ante las Naciones Unidas en materia de cambio climático, para entrevistarlo con motivo del lanzamiento de su nuevo libro Equilibra: la filosofía y la economía política de la existencia y la extinción, en el que se exploran las múltiples amenazas existenciales a las que se enfrenta la humanidad.

La pandemia mundial de coronavirus -que ya se ha cobrado la vida de más de 800.000 personas en los primeros ocho meses de 2020- sigue propagándose de manera incontrolada en muchas partes del mundo, en particular en los Estados Unidos, el Brasil y la India. Al mismo tiempo, la perspectiva de una catástrofe humana mucho más grande se avecina a medida que las temperaturas mundiales siguen aumentando hacia el punto crítico de 1,5°C. Si se supera este umbral, se producirán cambios drásticos en el clima, lo que dará paso a una era de sufrimiento humano con condiciones meteorológicas extremas, hambrunas, inundaciones, huracanes, sequías y olas de calor a una escala que amenazaría la vida de millones de personas.

Oquist sostiene que los Estados Unidos son un gran obstáculo para que la humanidad logre la cooperación para resolver nuestros problemas. Los EE.UU. se han fijado el objetivo de lograr la “dominación del espectro completo”, argumenta. Es esta mentalidad de “América primero” la que está impulsando la política exterior estadounidense hacia una constante agresión contra los gobiernos progresistas y de izquierda de América Latina, incluida Nicaragua, y hacia un gran ataque a China, a través del lanzamiento de una nueva Guerra Fría.

Frente a estas inmensas amenazas a la humanidad, Oquist está reclamando un movimiento global de “supervivencia” para desafiar la dominación de los EE.UU. y hacer frente a los problemas urgentes que enfrenta la humanidad, desde el cambio climático hasta las armas nucleares.

Lo que está en juego: las amenazas existenciales a las que se enfrenta la humanidad

Empecé preguntando al Dr. Oquist cuáles son los principales mensajes que intenta transmitir en su nuevo libro, Equilibra. Su respuesta es franca y al punto: “Estamos realmente en un estado de cosas mucho más precario de lo que pensamos. Vivimos en una falsa estabilidad”.

Sostiene que el equilibrio a largo plazo del planeta, un equilibrio vital que sostiene y hace posible la vida humana, es ahora inestable y se enfrenta a múltiples amenazas a corto plazo que podrían desequilibrarlo.

La razón de esto, sostiene Oquist, es debido a los “puntos de inflexión” – puntos de inflexión a los que nos acercamos después de 170 años de emitir carbono desde la revolución industrial, más allá de los cuales “los ecosistemas básicos que mantienen la vida humana y la vida en general” se enfrentan a un “impacto permanente e irreversible”.

El enfoque en la acumulación de capital a toda costa, y un sistema económico dominante que “se basa en tomar ganancias a corto plazo a pesar de las consecuencias negativas a largo plazo” es fundamental para el problema, dice Oquist.

“El uso continuado de los combustibles fósiles es un ejemplo de ello”, dice, y “la creencia de que el crecimiento de la producción, el consumo y la acumulación de capital puede continuar sin cesar, sin pensar, sin límite alguno en un planeta con recursos finitos, degradados y limitados”.

El riesgo de un intercambio nuclear es otro escenario en el que el equilibrio de la Tierra, y los ecosistemas que sostienen a los humanos podrían ser expulsados en un corto espacio de tiempo: “Es un triste comentario sobre nuestra especie que estemos jugando a la ruleta rusa con nuestra propia existencia, que estemos jugando con un suicidio potencial de las especies al tener estas 4.000 armas nucleares operativas desperdigadas por ahí; y si continúan desperdigadas algún día serán usadas, así que deshagámonos de ellas mientras podamos”.

Los Estados Unidos son el “desafío número uno” para resolver el cambio climático

Le pregunté al Dr. Oquist cuáles son los principales desafíos para detener la catástrofe climática en la próxima década. Su respuesta fue enfática: “El desafío número uno es los Estados Unidos de América… Los EE.UU. son un gran problema. El resto del mundo tiene que hacer el trabajo pesado porque los EE.UU. se llevan la palma en este tema.”

Oquist procedió a explicar cómo los EE.UU. han desempeñado un papel destructivo en los debates internacionales sobre el cambio climático durante dos décadas, comenzando con el Protocolo de Kyoto en 1997:

“El Protocolo de Kyoto era un buen acuerdo, era legalmente vinculante, tenía objetivos para el mundo… Los EE.UU. eran signatarios del Protocolo de Kyoto y luego el Senado de los EE.UU. no lo ratificó, así que los EE.UU. quedaron fuera”.

Caracteriza el próximo período de la política internacional de cambio climático en el período previo al Acuerdo de París de la ONU en 2015 en los siguientes términos:

“Los europeos y el derecho latinoamericano hicieron concesión tras concesión tras concesión a los EE.UU. con el fin de que se sumaran al Acuerdo de París.” Una de las concesiones importantes hechas a los EE.UU. fue hacer que el Acuerdo de París no fuera “legalmente vinculante” sino “voluntario”.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos europeos y de los gobiernos de derecha de América Latina, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció en 2017 que los Estados Unidos se retirarían del Acuerdo de París. Oquist dice:

“Así que, dada toda esta historia, se puede imaginar el trago amargo que fue para los europeos y la derecha latinoamericana que, habiendo hecho todas las concesiones del mundo, los EE.UU. se retiraran del Acuerdo de París. Así que una vez más los EE.UU. están fuera del acuerdo. La mayor economía del mundo no va a participar en el Acuerdo de París y actualmente basa su modelo económico en los combustibles fósiles. Los EE.UU. son el mayor productor y exportador de petróleo y gas del mundo.”

Por qué Occidente debe pagar por la crisis climática

La clase dirigente de los Estados Unidos está decidida a bloquear una demanda vital que ha sido presentada constantemente por los países en desarrollo en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático: que los países y las empresas más responsables de causar el cambio climático paguen por las pérdidas y los daños causados por el cambio climático. Esto tal vez no sea sorprendente, ya que los EE.UU. son responsables de un cuarto de todas las emisiones de carbono jamás liberadas.

Oquist explica por qué la demanda de los países en desarrollo por pérdidas y daños es justa:

“Sabemos, desde la revolución industrial, quiénes son los grandes países emisores y quiénes son las grandes empresas emisoras. Se les debe hacer responsables de las pérdidas y daños en la medida de su responsabilidad por haber causado el problema. Algunas personas dicen que eso es muy radical. No, no es radical en absoluto”.

Señala que la idea de que si se causa daño a otra persona se debe pagar por ello es una parte central del derecho común. “Es la única manera científica de decidir quién debe pagar por la pérdida y los daños… preguntándose histórica y actualmente quién lo ha causado y en qué medida. Entonces pueden contribuir proporcionalmente al costo.”

Para Oquist, la negativa de los EE.UU. y Occidente a pagar por la crisis climática es una continuación de la explotación de los pueblos y recursos del mundo en beneficio del capital. Señala que el capital en Occidente se enriqueció utilizando un recurso común, el presupuesto mundial de carbono.

Dominio de todo el espectro: desde el cambio de régimen en América Latina hasta la nueva guerra fría de los EE.UU. contra China, lo que significa para el mundo “América primero”.

Oquist cree que “hay un bajo nivel de conciencia sobre el hecho de que América Latina este siglo ha sido objeto de acciones muy viciosas de cambio de régimen por parte de los EE.UU.”.

“Hubo el golpe de estado en Venezuela en 2002 en el que Hugo Chávez fue detenido y llevado a una isla. Sólo después de 3 manifestaciones, de una gran presión de algunos sectores del ejército y de una cierta presión internacional, eso se resolvió. Jean-Bertrand Aristide ganó las elecciones presidenciales en Haití con el 92% de los votos, pero eso no fue suficiente. Los EE.UU. lo depusieron en 2004; incluso hubo una breve intervención militar en ese momento. En 2009 el presidente electo Zelaya en Honduras es depuesto en un golpe de estado, seguido por Paraguay donde el presidente electo Lugo es depuesto por un golpe de estado. Luego tenemos a Dilma en Brasil con el golpe de estado”.

“Y luego, para completar esta lista tan triste, tenemos el golpe de Estado boliviano de 2019, que derrocó a un movimiento social y una revolución muy poderosa que había llevado por primera vez a los grupos indígenas a encontrar su independencia. Porque la independencia antes de eso no había sido para los grupos indígenas, había sido para los grupos de descendencia europea no para los indígenas que nunca fueron reconocidos”.

Sobre el fallido intento de golpe de estado respaldado por los Estados Unidos en Nicaragua en 2018, Oquist dice que la realidad de lo que realmente ocurrió no se entiende en los Estados Unidos y Europa debido a la distorsionada cobertura de los medios de comunicación occidentales. Dice que:

“24 oficiales de policía fueron asesinados por disparos en ese golpe. Tomaron las carreteras del país e hicieron un gran daño a la economía del país porque querían estrangular la capital impidiendo la entrada de alimentos. Estos bloqueos en la autopista fueron muy, muy violentos, se impusieron violentamente, se mantuvieron violentamente y de ellos se obtuvieron secuestros, torturas, asesinatos”.

“Los EE.UU. usaron el mismo manual que en las revoluciones de color”, afirma. Como en muchos otros casos en el continente donde los EE.UU. intentan cambiar de régimen, cualquier acción tomada para controlar la violencia extrema y los intentos de golpe de Estado por parte del gobierno se presenta entonces en los medios de comunicación occidentales como la represión gubernamental de los manifestantes pacíficos. “Lo cual es ridículo” dice, claramente frustrado por la facilidad con la que tan obvias mentiras no son cuestionadas.

Me resulta difícil entender por qué los europeos tienen tanta dificultad para entender que hubo un intento de golpe de estado. Cuando todo lo que tienen que hacer es escuchar al Presidente Trump, al Vicepresidente Pence y al Secretario de Estado Pompeo que declaran explícitamente que quieren un cambio de régimen, que quieren derrocar los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua”.

La política de EE.UU. de “dominio del espectro completo” está llevando al mundo hacia una nueva guerra fría, según Oquist. Los EE.UU. están “tratando de imponer su voluntad a todo el mundo con su política de ‘América primero’”.

“La etapa actual del imperialismo es la política de EE.UU. de dominación del espectro completo. No sólo dominar el mundo militar y políticamente, sino también dominar los medios de comunicación, dominar los medios sociales, dominar la ciencia y la tecnología. Es por eso que tienes esta segunda guerra fría inminente, esta vez entre los EE.UU. y China, porque los EE.UU. quiere seguir siendo hegemónico en lo que respecta a la ciencia y la tecnología – y sucede que en términos de inteligencia artificial y 5G está detrás de China.

“Los EE.UU. y sus aliados no tienen sistemas que puedan competir con el Huawei. EEUU es muy explícito en contra del socialismo – lo combatirá internacionalmente dondequiera que se encuentre, como declaró Trump. Pero parece que tampoco cree mucho en el capitalismo, porque en lugar de competir con Huawei en un mercado libre quiere excluirlo del mercado”

Un nuevo movimiento para la supervivencia

Con las amenazas de una guerra permanente, una nueva guerra fría, armas de destrucción masiva, calentamiento global y degradación ambiental identificadas en Equilibra, ¿qué soluciones ve Oquist como un camino a seguir para la humanidad? Sus esperanzas están puestas en la gente.

“Si se mira la historia de los últimos siglos, un cambio social importante, realmente profundo, un cambio transformador ha venido de los movimientos sociales.”

Cree que se necesita un movimiento para la supervivencia, que una a los movimientos sociales y a los gobiernos progresistas que resisten la presión de los Estados Unidos en todo el mundo, para superar el cambio climático y las demás amenazas urgentes a las que se enfrenta la humanidad.

Sin esta presión, las negociaciones de la ONU seguirán sin llegar a ninguna parte. “Las negociaciones de la ONU pueden prolongarse durante otro siglo sin resolverlo. Lo que puede resolverlo es la gente – tiene que ser la gente organizada en un movimiento social para la supervivencia que obligue a los políticos y obligue a los países en sus votos y en sus acciones en las organizaciones internacionales a tomar las medidas para abolir los combustibles fósiles, para abolir las armas nucleares, para controlar nuestra ciencia y tecnología”.

Oquist considera que las elecciones de noviembre en EE.UU. son críticas en su potencial para romper la “coalición de negación del clima” que crece alrededor de Trump. Si Trump pierde las elecciones “los EE.UU. volverán al Acuerdo de París”.

También ve esperanza en el grupo de estados y ciudades de EE.UU. que dicen “todavía estamos en el Acuerdo de París”. “Son muy influyentes y estas ciudades pueden tomar acciones muy importantes y los estados también porque tienen poder sobre la energía y las emisiones y por lo tanto eso es una señal positiva dentro de los EE.UU.”.

Sin embargo, es en la gente joven en la que más confía. “Quedé muy impresionado en Madrid, una tarde saliendo tarde de la reunión de la COP de la ONU. Greta había tenido una gran manifestación. Se veían esos jóvenes de 16 y 17 años allí con sus carteles yendo a casa. Y luego vi a niños de 10, 11, 12 años que se iban a casa con sus carteles. Partiendo de eso se puede obtener un cambio generacional muy profundo… Podemos ver un giro de oleaje más rápido de lo que pensamos cuando esta generación tome posiciones en su activismo que obliguen a los políticos y las organizaciones internacionales a tomar medidas.”

“A los 67 años de edad esa es mi esperanza – ver que algo suceda mientras aún estoy en este planeta y mi esperanza es que la juventud venga al rescate con un movimiento de supervivencia.”

Por Fiona Edwards | 02/09/2020 

Traducido del inglés por Alexandre Anfruns. Fuente original Eyes on Latin America

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Noam Chomsky: “Tenemos poco tiempo para decidir si la vida humana sobrevivirá"

El pensador norteamericano habla de una crisis climática, económica y humanitaria

 

No ha habido otro momento de estas características en la historia de la Humanidad. Así lo asegura el prestigioso intelectual y activista estadounidense Noam Chomsky, quien dijo que la pandemia del coronavirus ha hecho de estos tiempos los más oscuros de los que se tenga memoria. Chomsky explicó que el presente representa un "punto de confluencia de distintas crisis muy graves", entre las que se incluyen una amenaza de guerra nuclearcambio climático, la pandemia del coronavirus, una gran depresión económica y una contraofensiva racista que tiene como epicentro a los Estados Unidos.

“Este es un momento único en la historia de la humanidad, no solo en mi vida. Nunca ha habido un momento en el que haya surgido tal confluencia de crisis y las decisiones al respecto que deban tomarse muy pronto, no se pueden retrasar", afirmó el pensador que tal vez sea el lingüista vivo más importante del mundo.

Chomsky, activista pacifista desde hace mucho tiempo, criticó al presidente Donald Trump por "desmantelar sistemáticamente las protecciones que ofrecían algún tipo de defensa contra la guerra nuclear".

“Los principales expertos como William Perry, exsecretario de Defensa, una persona que no puede ser considerado un exagerado y que muy conservador y a la vez está muy bien informada sobre estos temas, argumenta que la amenaza nuclear hoy es todavía mayor que durante la Guerra Fría”, dijo Chomsky.

Chomsky dijo además que las iniciativas que los gobiernos lleven adelante para hacer frente a la pandemia de coronavirus serán importantes a corto plazo, pero que sus decisiones sobre el cambio climático serán aún más duraderas.

“Saldremos de alguna manera de la pandemia pero a un costo terrible, que tiene en su mayoría causas evitables”, dijo el autor de Hegemonía o supervivencia y Estados fallidos, entre muchos otros títulos, en una entrevista concedida al sitio The Hill. "No saldremos del derretimiento de las capas de hielo polar, eso es permanente".

“Tenemos tiempo por delante para decidir si la vida humana organizada sobrevivirá en la Tierra o sucumbirá a la amenaza de un desastre ambiental”, agregó Chomsky.

No es la primera vez que el intelectual norteamericano se refiere públicamente al tema en estos términos. En abril de este año advirtió que los gobiernos están siendo “el problema y no la solución” y sobre la situación puntual de Estados Unidos sostuvo que se ve agravada por la condición de “bufones sociópatas” que manejan la administración de ese país con Donald Trump a la cabeza. Sobre los cambios que pueden llegar a producirse alerta que “esto nos podría llevar a estados altamente autoritarios y represivos que expandan el manual neoliberal incluso más que ahora”, aunque aclara que “eso depende de la gente joven” y “de cómo la población mundial reaccione”.

Recientemente, en junio, se refirió al bochornoso rol adoptado por Trump en la gestión de la pandemia y no dudó en calificarlo como "el peor criminal de la historia, sin lugar a dudas”. “Nunca ha habido una figura en la historia política que se haya dedicado tan apasionadamente a destruir los proyectos para la vida humana organizada en la tierra en el futuro cercano”, sentenció el reconocido catedrático.

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Captura de video del diáogo entre Gore (izq.) y Bolsonaro.

Durante un encuentro filmado en el foro de Davos

El documental "The Forum" que se estrenó esta semana en plataformas digitales muestra un diálogo entre el presidente brasileño y el exvicepresidente estadounidense. 

 

La escena se produjo hace un año en el Foro de Davos pero cobra una vigencia inusitada en este momento en que la Amazonia vuelve a ser arrasada por el fuego. La filmó el director de cine alemán Marcus Vetter para su documental "The Forum". La película se estrenó esta semana en plataformas digitales y en ella Jair Bolsonaro protagoniza un diálogo insólito con el ex vicepresidente de EE.UU Al Gore. El militar ultraderechista le dice: “Tenemos mucha riqueza en la Amazonía y me encantaría explorar esa riqueza con Estados Unidos”. El político norteamericano abandonó el gobierno hace casi veinte años y abrazó la causa ecologista, un tema alejado de las prioridades del brasileño. Por eso es probable que éste no supiera con quién hablaba.

La definición del presidente sobre una cuestión tan sensible ya genera polémicas y críticas hacia su comentario en el país vecino. Su visión mercantilista sobre el principal pulmón del planeta y la circunstancia en que se produjo la conversación reavivan una problemática en la que el jefe de Estado siempre se colocó en una posición negacionista sobre la deforestación. El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil, al que criticó con dureza en 2019, registró más de 10 mil incendios en los primeros diez días de agosto.

En la película que retrata el Foro de Davos se ve cómo departen los presidentes de los países más ricos del mundo. Vetter siguió durante dos años la agenda de su fundador, el economista alemán Klaus Schwab. El documental es sobre el evento. Con su cámara el director toma imágenes imponentes donde se ve el despliegue de helicópteros que llevan a Donald Trump hasta el pequeño pueblo de Davos en las montañas nevadas de Suiza. En dos foros sucesivos – los últimos de 2018 y 2019, ya que el de este año se postergó por la pandemia hasta 2021 -, el cineasta alemán capta momentos inéditos como el que protagonizaron Gore y Bolsonaro. En un determinado momento se cruza ante la lente el ex ministro de Economía argentino, hoy procesado, Nicolás Dujovne, como si buscara salir filmado cuando Vetter hacía foco en el presidente brasileño.

Lo más curioso del diálogo entre el ex vicepresidente de Bill Clinton y el militar es que el primero se le acerca para transmitirle su preocupación por la Amazonia e intérprete mediante se presenta: “Soy un gran amigo de Alfredo Sirkis, un exdiputado federal que ayudó a fundar el Partido Verde”. Impávido, Bolsonaro lo mira y le responde: “Fui enemigo de Sirkis en la lucha armada” ya que durante la extensa dictadura brasileña combatió en el bando contrario al del fallecido legislador. Sirkis murió el 10 de julio de este año en un accidente automovilístico en Nova Iguaçu, estado de Río de Janeiro. A fines de los años 60 ingresó en la guerrilla que lideraba el militar Carlos Lamarca, ejecutado por sus propios compañeros de armas.  Después de intervenir en algunas operaciones el exdiputado partió hacia el exilio, pasó por Chile – donde lo sorprendió el golpe contra Salvador Allende – y también vivió casi un año en la Argentina, donde trabajó como corresponsal del diario francés Libération. Recién en 1979 y con la ley de amnistía en su país pudo regresar a Brasil. En su libro "Os Carbonarios" contó su experiencia en la lucha armada contra el régimen militar que Bolsonaro todavía reivindica.

Gore en su breve intercambio con el presidente brasileño llegó a decirle: “Todos estamos muy preocupados por la Amazonía, algo que me toca profundamente”. El ultraderechista ni mosqueó. Estaba acompañado por su canciller Ernesto Araújo, un funcionario estrambótico que sostiene la existencia de otra peste planetaria, el “comunavirus”, después de que leyera "Pandemia", el último libro del filósofo esloveno Slavoj Zizek.

La principal reserva ecológica del planeta que Bolsonaro abriría a una exploración conjunta con Estados Unidos no es un lugar que algunos sectores de las fuerzas armadas brasileñas vean con la misma mirada. El coronel retirado e historiador militar brasileño Manoel Soriano Neto le dijo a Página/12 en una entrevista de noviembre de 2017: “Brasil tiene plena conciencia de que la defensa de la Amazonia propia, es un problema exclusivo de los brasileños. Las fuerzas armadas vienen haciendo todos los esfuerzos para la defensa militar de la región. Para ello están siendo utilizadas tropas, como las Brigadas de Infantería de la Selva y cuyos efectivos son entrenados para el combate en la zona tropical. El Centro de Instrucción de Guerra en la Selva (CIGS), en Manaos, capital del Amazonas, es una referencia militar para esa misión. Durante la Segunda Guerra Mundial, Brasil cedió temporalmente bases en el Nordeste a Estados Unidos, que las devolvieron tan pronto terminó el conflicto. En mi opinión, no se puede concordar con las tesis de soberanía restringida, limitada o compartida, dando lugar a que instalaciones militares extranjeras se instalen, en tiempos de paz, en el territorio nacional”.

Después de las palabras de Bolsonaro en las que invitaba a los Estados Unidos a explorar la Amazonia, el ex vicepresidente Gore le respondió: “No entiendo qué quiere decir”. El improvisado diálogo entre los dos terminó cuando se alejó del lugar, no sin antes escuchar que Bolsonaro le dijera “yo gusto mucho del pueblo americano, Brasil eligió a un presidente que gusta de los Estados Unidos”. La cámara del alemán Vetter tomó el encuentro hasta en los pequeños detalles que dejaron en evidencia cuál es el propósito del presidente brasileño para el pulmón del planeta.

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