Francia sueña con soldados voladores para su ejército

El campeón del mundo de jet-ski francés Franky Zapata fue el encargado de dar este domingo un impresionante espectáculo con motivo del desfile del 14 de julio al sobrevolar, en su plataforma volante y con un fusil en la mano, los Campos Elíseos de París.

 

Este artefacto, llamado Flyboard e inventado por el propio Zapata, está propulsado por cinco turboreactores de aire que permiten despegar y avanzar a hasta 190 km/h, con una autonomía de unos diez minutos. El Ejército francés se interesó en este diseño y está financiando su desarrollo para darle un uso militar.

Este aparato «permitirá probar diferentes usos, como por ejemplo, una plataforma logística volante o bien una plataforma de asalto» para los militares, había comentado poco antes la ministra del Ejército Florence Parly en la radio France Inter.

Zapata recibió financiamiento del gobierno de Francia por 1,3 millones de euros (casi 1,5 millones de dólares) para invertir y mejorar su invención ante la perspectiva de un posible uso militar.

El próximo 25 de julio, planea reescribir la hazaña de Louis Blériot, 110 años después, cruzando el Canal de la Mancha. Para este intento será necesario, por primera vez, repostar en vuelo.

Flyboard fue la apuesta militar francesa para celebrar la Fiesta Nacional, en la que no solo se incluyó la plataforma voladora sino también drones y robots, que mostraron las últimas tecnologías disponibles para las tropas.

Al igual que en otras ocasiones, la oportunidad fue la ideal para mostrar el poderío militar francés y parte de su armamento más novedoso.

En la Fiesta Nacional de Francia se recuerda el 14 de julio de 1789, cuando revolucionarios asaltaron y tomaron la fortaleza de la Bastilla, prisión y símbolo del poder real en el país, en un evento clave de lo que fue llamado la Revolución Francesa.

Este domingo, 230 años después de aquellos hechos que llevarían a la creación de la República Francesa, en las calles parisinas pudo observarse a diferentes sistemas de armas tradicionales y vanguardistas.

Los soldados franceses se mostraron con fusiles anti-drones DroneGun Tactical de la empresa australiana DroneShield, un arma con la capacidad de forzar el aterrizaje de vehículos no tripulados a un alcance máximo de dos kilómetros, al anular a su operador el control del aparato.

Domingo, 14 Julio 2019 06:10

Francia entra en la defensa espacial

Francia entra en la defensa espacial

El presidente Macron anuncia la creación de un “gran comando del espacio” integrado al Ejército del Aire

 

 

 Francia siempre ha defendido su condición de potencia militar —acaba de presentar con toda pompa su nuevo submarino nuclear de última generación— y está dispuesta a demostrarlo incluso más allá de la Tierra. El presidente, Emmanuel Macron, ha anunciado este sábado la próxima creación de un “gran comando del espacio” en el Ejército del Aire, que pasará a llamarse “del Aire y del Espacio”. Su objetivo: defender los intereses galos incluso más allá de la exosfera.

“Para garantizar el desarrollo y refuerzo de nuestras capacidades espaciales, el próximo septiembre se creará un gran comando del espacio”, reveló Macron en su tradicional discurso ante las Fuerzas Armadas, en vísperas de la fiesta nacional del 14 de julio, marcada por un gran desfile militar en París. Con este comando, “reforzaremos nuestro conocimiento de la situación espacial, protegeremos mejor nuestros satélites, incluso de una manera activa”, avanzó.

Es difícil valorar si con este paso Macron quiere emular a Estados Unidos, cuyo Gobierno ha anunciado la creación, para el año que viene, de una Fuerza Espacial, la sexta rama de sus Fuerzas Armadas. De hecho, por el momento no se conoce siquiera el presupuesto que estará dedicado a este proyecto. En su momento “se decidirán nuevas inversiones indispensables”, se limitó a decir el mandatario galo. En cualquier caso, el razonamiento francés no parece tan distinto del norteamericano: la convicción de que, como ha declarado Washington, el espacio es “el próximo campo de batalla”.

“Igual que en tierra, en mar, en el aire y el ciberespacio, el espacio exoatmosférico se ha convertido en el teatro de rivalidades de las grandes potencias. Y está convirtiéndose en su campo de operaciones”, advirtió en un discurso en septiembre del año pasado la ministra de Defensa, Florence Parly, de quien ha partido la idea de este comando espacial ahora oficializado.

En este sentido, contó el incidente que vivió en 2017 el satélite franco-italiano Athena-Fidus, que permite las comunicaciones militares seguras, con otro ruso. “Mientras que Athena-Fidus continuaba su rotación tranquilamente alrededor de la Tierra, un satélite se le acercó, cerca, demasiado cerca. Tan cerca que se habría creído que intentaba captar nuestras comunicaciones. Intentar escuchar a los vecinos no es solo un gesto poco amistoso. Es un acto de espionaje”, zanjó. El satélite demasiado curioso, agregó, era el ruso Louch-Olymp. “En el día de mañana, ¿quién sabe si no volverá a acercarse a uno de nuestros satélites? (…) Una defensa espacial es necesaria, es esencial” con el objetivo de poder “conservar nuestra libertad de apreciación, de acceso y de acción en el espacio mañana como hoy”.

Según la agencia Reuters, la OTAN también se prepara para declarar este mismo año el espacio como un campo de batalla.

Por Silvia Ayuso

París 13 JUL 2019 - 14:05 COT

Publicado enInternacional
Francia presenta su nuevo submarino nuclear de ataque

El Suffren renovará la flota atómica subacuática francesa de los años ochenta

 

 

No todos los días se presenta un nuevo modelo de submarino. Sobre todo, cuando se trata de un submarino nuclear de ataque (SNA), una potente máquina de guerra —o de defensa— que solo poseen cuatro países además de Francia: Estados Unidos, Rusia, China y el Reino Unido. No es de sorprender, pues, que el presidente francés, Emmanuel Macron, quisiera estar presente en los astilleros de Cherburgo para la presentación del Suffren, la nave subacuática de propulsión atómica de nueva generación y de fabricación francesa llamada a renovar la flota nacional, a responder a los desafíos militares del siglo XXI y, de paso, a permitirle a Francia hacer gala de poderío castrense y de savoir faire tecnológico.

El Suffren es una “proeza industrial y tecnológica” que permite “seguir escribiendo la epopeya submarina francesa”, afirmó Macron, tras visitar los astilleros en la costa atlántica francesa donde se construyen estos nuevos sumergibles, cuyo significado va mucho más allá, subrayó, de una mera máquina militar. “Lo que se construye aquí es la independencia de Francia, nuestra soberanía, es nuestra libertad de acción, nuestra propia condición de gran potencia mundial”, sostuvo el mandatario. La última vez que Francia realizó una ceremonia de este tipo fue en 2008, para el lanzamiento del submarino estratégico nuclear Le Terrible.

El Suffren es más largo, más rápido, más discreto —su propulsión mediante un reactor nuclear compacto lo hace hasta 10 veces más silencioso y además no lleva un periscopio clásico— y, sobre todo, más potente y moderno que su predecesor, el Rubis, lanzado a comienzos de la década de los ochenta. “Es como pasar de un Peugeot 207 a la Fórmula 1”, explicó el portavoz de la Marina francesa, Bertrand Dumoulin, según la agencia France Presse.

De 99 metros de eslora de acero negro, aunque este viernes para la ceremonia su proa lucía la bandera tricolor francesa, el Suffren desplaza hasta 5.800 toneladas en inmersión, frente a las 2.670 del Rubis. Necesita menos tripulación —65 integrantes en vez de los 75 del Rubis— . Además, tiene autonomía plena para navegar entre 70 y 90 días a 350 metros de profundidad. Ello, unido a que no requiere más que una parada técnica de mantenimiento al año, en vez de trimestrales, le permitirá realizar misiones más largas y a mayor distancia “sean cuales sean las condiciones”, según el Ministerio de Defensa.

Su misión principal es la protección de otras joyas de la Marina francesa como sus portaaviones o los submarinos nucleares lanzadores de misiles (SNLE, por sus siglas en francés), así como localizar sumergibles enemigos o recopilar información lo más cerca de la costa enemiga.

Dispone además de un hangar de puente móvil que permitirá enganchar un pequeño submarino al Suffren, lo que a su vez hará posible enviar a comandos especiales a realizar misiones en tierra. “Es una base avanzada secreta y sumergida para los nadadores de combate y su equipo, incluido un mini-submarino”, explicó el portavoz naval.

Asimismo, tiene capacidad para lanzar misiles de crucero navales a objetivos terrestres situados hasta a 1.000 kilómetros de distancia. Es, en palabras de la ministra de Defensa, Florence Parly, una “joya tecnológica que va a permitirle a Francia mantener su estatus y su rango de potencia militar”.

Para ver al Suffren en acción habrá sin embargo que esperar un tiempo. La ceremonia de este viernes no fue más que la celebración del fin de la construcción del primero de los seis submarinos previstos bajo el programa Barracuda, que comenzó con tres años de retraso y de alto coste: en total, los seis Suffren previstos costarán 9.100 millones de euros. Las primeras pruebas en mar tendrán lugar el año que viene. Hasta 2030, los Suffren deberán haber reemplazado a los seis submarinos de clase Rubis desplegados desde los ochenta. El primero de ellos, el Saphir, llegó este viernes a Cherburgo para ser desarmado.

La fecha elegida para presentar el Suffren no es casual. Se realiza a dos días de la celebración de la fiesta nacional francesa, el 14 de julio, cuyo punto álgido es un gran desfile militar en París. Dedicado en esta ocasión a la iniciativa europea de defensa, este año están invitados a desfilar también más de cien militares españoles, entre otros. Pero este mes de julio se recuerda también el segundo aniversario del primer gran choque de Macron con la cúpula militar, cuando apenas llevaba dos meses en el poder. El entonces jefe del Estado Mayor, el general Pierre de Villiers, dimitió después de que el presidente le llamara la atención tras una disputa por el presupuesto militar. Dos años más tarde, y ante una fuerte representación militar, Macron defendió este viernes en Cherburgo el “esfuerzo sin precedentes” realizado para modernizar el Ejército francés.

Por Silvia Ayuso

París 12 JUL 2019 - 13:15 COT

Publicado enInternacional
Trump fusiona en el Golfo Pérsico la doctrina Obama con la doctrina Carter

 

Si cualquier movimiento de los jugadores del tablero empeora la situación para todos, la única forma de ganar es no jugar”, diría la teoría de juego, aunque el imperialismo adicto a la guerra juega por inercia, porque forma parte de su naturaleza. Y la guerra que está preparando EEUU contra Irán será un juego de suma cero, puesto que involucra a un tercer jugador: a nadie menos que el coloso chino. Pues, más que en las vastas fronteras terrestres de Irán, sembradas de bases militares de EEUU, es en el Golfo Pérsico (GP) y el Océano indico donde están teniendo lugar las provocaciones para una guerra bélicas contra Irán, donde China tiene grandes intereses.

A pesar de que Donald Trump y Alí Jameneí insisten en que no buscan guerra, John Bolton lanzó un despliegue militar abrumador bajo el pretexto de un  informe del Masad (¡uno de los inventores de las armas de destrucción masiva de Irak!), para acusar a Irán de planear ataques terroristas en estas aguas. La tensión aumentó con el extraño suceso del 20 de junio, cuando un drone estadounidense (posiblemente) viola el espacio aéreo de Irán y los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) lo derriban. Cuando el mundo esperaba una reacción contundente de EEUU, su presidente vuelve a reírse de la inteligencia de su audiencia contando que ordenó el bombardeo de Irán, pero que diez minutos antes le preguntó a alguien que pasaba por allí «¿cuántos iraníes morirían?», «150, señor», le respondió este alguien. Pues, «¡Parar el bombardeo!» ordena el compasivo Trump (que ha matado a miles de civiles en Siria, Yemen e Irak sin pestañar), por ser “desproporcionado”, ya que Irán podría haber derribado un avión tripulado que le seguía al dron, pero no lo hizo, por lo que el mismísimo presidente de EEUU agradece a los iraníes. Preguntas:

. ¿Es posible que Trump ni había evaluado las bajas humanas, los daños materiales del bombardeo y la posible reacción de la armada iraní previo al orden?

.¿Es proporcional su amenaza de que sería el ‘fin oficial de Irán’ –o sea 80 millones de almas–, en caso de que Teherán abandone el acuerdo nuclear?

. ¿Es posible que el drone quisiera provocar una reacción militar de Irán, sin la autorización de Trump, y él impidiera una mayor escalada? También se rumorea en Irán que la acción imprudente de los GRI fue sin el permiso de Jamenei.

¿Por qué en el Golfo Pérsico?

La relación de Washington con esta región que alberga cerca de la mitad del petróleo del mundo ha pasado por varias etapas:

  1. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, un EEUU cuya economía no dependía del petróleo importado, estableció su control sobre el GP con dos objetivos:
  2. a) Obtener ventajas sobre la URSS (uno de los principales productores y exportadores mundiales de petróleo y gas) asegurando el acceso de sus aliados capitalistas a dichas reservas.
  3. b) Establecer el control sobre Europa y Japón, haciéndoles depender de su estatus de Policía del GP: sacrificará la vida de las gentes de esta región, con golpes de estado y guerras, para una Europa de bienestar.
  4. La derrota en Vietnam hará que EEUU se tome un tiempo sabático y reduzca su presencia militar en el GP: la doctrina Nixon propondrá el proyecto de Twin pillars (Doble Pilares) en el que Irán y Arabia Saudí, armados hasta los dientes, velarán por los intereses de EEUU. Sí, el llamado «mundo libre» versus países socialistas, incluía a semejantes dictaduras.
  5. Con la caída del Sha de Irán y la toma del poder por las fuerzas marxistas en Afganistán en 1978, un EEUU demócrata elaborara otra estrategia: declara el GP el feudo militar de EEUU. Así, la doctrina Carter pretendía impedir el efecto mariposa de los cambios producidos en la zona.

. El fin de la URSS en 1991 invita a Washington consolidar su dominio en el GP, sembrando la región de bases militares, además de desmantelar el estado iraquí y convertirlo en una colonia, entre otros objetivos. La ocupación de Afganistán,  bajo el pretexto del 11S sucede pocos meses después del nacimiento de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en julio del 2001, por iniciativa de China y Rusia, que puso fin al unilateralismo efímero de EEUU.

. En 2009, el presidente Obama elabora su estrategia: El regreso a Asia, santo y seña de contener a China, la única potencia capaz de arrebatarle a EEUU su estatus de superpotencia. Por lo que pacifica sus relaciones con Irán, firmando el acuerdo nuclear y arma a Israel y Arabia Saudí hasta los dientes, con la idea de llevarse a las tropas a rodear a China, hacerse con el control del Estrecho de Malaca, fortalecer su presencia en Afganistán,  impedir una alianza entre China e India (la temible Chindia), y cortar las venas que llevan el petróleo a éste país, lanzando guerras contra Sudán, Libia. No lo consigue del todo: Israel y Arabia harán todo lo posible para retener a las tropas de EEUU en la zona y seguir amenazando a Irán. La guerra contra Siria y Yemen, los incesantes atentados en Afganistán e Irak, y seguir acusando a Teherán de «ocultar» un programa nuclear secreto formó parte de este complot.

2016: un Donald Trump antichino y su equipo NeoCon antiiraní, pretenderán devolver a EEUU su hegemonía unilateral planetaria luchando contra China e Irán a la vez, desde el espacio que comparten ambos: el GP .

China no representa una amenaza militar para un EEUU con cerca de 900 bases militares fuera de su país, once flotas navales, casi un millón de efectivos ocupando otros países, y que con el 5% de la población mundial tiene un presupuesto militar siete veces mayor que el coloso asiático que alimenta al 20% de los seres humanos que viven en este planeta.

China en el Golfo Pérsico

Fue en 1978 cuando Deng Xiaoping, puso fin a la división maoísta del mundo entre “revolucionarios y antirrevolucionarios”, y desideologizó la política exterior de China, estableciendo relaciones diplomáticas con todo el mundo. Desde entonces, el GP cobra una nueva relevancia para China, en dos aspectos principales:

. Por sus reservas petrolíferas: El ritmo de crecimiento economía chino desde 1978, ha sido sin precedentes en la historia moderna. Desde el 2010 es el mayor consumidor de energía del mundo, y la mitad procede del GP. Las bicicletas son sustituidas por coches privados, aumentando la dependencia energética del país a más millones de barriles de otras naciones, que además los está comprando con el yuan asestando un duro golpe al petrodólar. La seguridad de Estrecho de Ormuz, por donde pasan cada día 20 millones de barriles del petróleo, rumbo Asia (China, Japón, India, Corea del sur, entre otros) es vital para sus destinatarios: Beijing agradece a EEUU por mantenerlo abierto, y no tienen ninguna intención en desafiar el poder militar de EEUU en la zona. La posible autosuficiencia energética de EEUU solo le protege de los vaivenes del mercado, no hará que pierda el control sobre las reservas mundiales. La singularidad de la política de Trump es que no quiere el petróleo de otros países, lo que busca es hacerse con sus clientes, entre ellos China.

. Por ser clave en la Iniciativa de la Ruta de la Seda (IRS). El nuevo modelo comercial chino, una especie de Plan Marshal, sin límite de tiempo, y con 1,4 trillón de dólares de inversión prevista, que incluye a unos 80 países significa una remodelación de los fundamentos del comercio a nivel global; está basada, afirma, en su filosofía de Taijí: “Todo me sirve a mí, y yo sirvo a todos”. Mediante la creación de asociaciones entre sus empresas y los estados, o el emparejamiento de las ciudades chinas con los países a base de la proximidad o la complementariedad en la producción de mercancías (como la provincia de Hebei con Kazajstán, la provincia de Gansu con Irán, la Hubei con Egipto, etc.), China deslocaliza su mega producción, beneficiando al desarrollo de su propio país, que no a las empresas privadas. En este avance, también ha entrado en la zona exclusiva de EEUU: los países del Consejo de del Golfo Pérsico (CCG), que le suministran petróleo y a cambio reciben todos lo que necesitan: desde el velo y turbante hasta la nanotecnología y armas: Riad le ha comprado misiles balísticos CSS2, eso sí, una vez que la CIA comprobase que no podrían transportar ojivos nucleares. De hecho, desde 2017, China supera a EEUU como el mayor socio comercial de Arabia Saudita, con el que ha firmado unos acuerdos por el valor de 65.000 millones de dólares. En Irak, colonia militar de EEUU, China firmó en 2019, una inversión de 10 mil millones de dólares. Su política de alquilar puertos estratégicos del mundo tiene nombre: Collar de perlas, que consiste en una cadena de puertos claves en el esparcidos por el mundo, desde el Gwadar de Paquistán (que le libera del estrecho de Malaca) hasta el Chabahar de Irán, que le otorga un lugar privilegiado respecto a la India. Así, crea interdependencia económica con su socio. Su estrategia se parece a la sigilosa Larga Marcha de Mao, aunque esta vez el recorrido tiene tamaño del planeta.

Las medidas de China para protegerse

Ante las amenazas de EEUU, China:

. Ha creado una asociación estratégica con Rusia. La política de Trump de  Nixon inverso, aliándose con Rusia contra China no ha dado resultados: desde Stalin nunca las relaciones entre las dos potencias han sido tan estrechas.

. Tiene la carta de ser el principal proveedor de tierras raras del mundo, además de 12.000 millones de dólares de bonos del Tesoro de EEUU.

. Ha almacenado unos 500 millones de barriles, por si acaso.

. Ha trazado varios gaseoductos y oleoductos desde Asia Central y Rusia hacia su territorio. De hecho, a pesar de que uno de los motivos de la ocupación de Afganistán por la OTAN ha sido hacerse con el gas de Turkmenistán –la cuarta reserva del mundo–, fue China que construyendo una tubería de 7000 kilómetros ha canalizado el Oro Azul turcomano hacia su territorio.

. Cuenta con el mayor parque de energía solar del mundo, y tiene planes para construir nuevas centrales nucleares.

Teherán entre EEUU y China

Irán se convirtió en 1970 en el primer país del GP en reconocer a la República Popular. Le siguieron los países árabes en los años ochenta y noventa principalmente para alejar a Beijing del régimen de ayatolá Jomeini, que recibía armas chinas (y estadounidenses y rusas) en su guerra contra Irak.

A pesar de que Irán es clave en la Estrategia del sur global china, y el petróleo iraní, comparando con el de los países árabes satélites de EEUU, es una apuesta más segura, el presidente Xi no va a enfrentarse a Trump, su principal socio comercial, por la República islámica, que representa solo el 1% del comercio exterior de China. Beijing apoyó las sanciones de EEUU contra Irán por su programa nuclear (tampoco vetó las que Bush impuso al pueblo iraquí en los años 90), y rechazó elevar su estatus de observador en OCS a ser miembro de plena derecho.

China avanza sin colonizar ni ocupar países. Consigue sus objetivos mediante el sereno y sutil método de acupuntura en vez de ataques quirúrgicos.

Trump, en su hazaña en el GP, no tiene un plan B: todas las opciones están encima de la mesa.

Publicado enInternacional
Sábado, 06 Julio 2019 06:47

La guerra eterna es un buen negocio

La guerra eterna es un buen negocio

El mejor negocio que hicieron las fuerzas armadas de Estados Unidos en su vida fue la guerra contra el terror. Los extremistas que destruyeron las torres gemelas y Osama bin Laden le solucionaron a los militares un problema que parecía imposible, cómo hacer que los presupuestos de defensa aumentaran eternamente sin importar si había guerra o paz, si se combatía una amenaza existencial o una insurgencia. Desde 2001, Washington se considera en guerra y los demócratas decidieron ser tan “patriotas” como la derecha. El gasto militar norteamericano se fue totalmente de madre y nadie tiene la menor idea de cómo frenar un proceso ruinoso.

Las cifras involucradas en este proceso son espectaculares. El presupuesto de defensa votado en 2018 tocó la barrera simbólica de los 700.000.000.000 de dólares. En este 2019, propios y ajenos le levantaron la mano obedientes a Donald Trump y votaron 716.000 millones. Y para el año que viene ya se discute darle a los de uniforme 750.000. Esto es mucho, mucho más de lo que gastan en armarse las ocho siguientes naciones más gastadoras: China, Arabia Saudita, Rusia, Francia, India, Gran Bretaña, Alemania y Japón. Y eso que Rusia es el único país capaz de materialmente exterminar a los Estados Unidos con su arsenal nuclear.

Quienes defienden esta madre de todas las batallas presupuestarias señalan que el Tío Sam es tan rico que puede darse estos lujos y muchos más. Técnicamente, es cierto, porque el gasto en defensa apenas llega al cuatro por ciento del PBI nacional y en términos históricos es bajo. Hacia el final de la segunda guerra mundial, Estados Unidos gastaba el cuarenta por ciento del PBI en derrotar al Eje. En la guerra de Corea se gastaba nada menos que el quince por ciento, y al comienzo de la de Vietnam se ponía con el diez por ciento, una baja que mostraba cuánto había crecido la economía.

Pero esto, cierto como es, es también un truco contable. Para comenzar, hay que tener en cuenta que si un país tiene una buena década y crece, digamos, el treinta por ciento, no tiene por qué subir su gasto militar treinta puntos. Si no hay amenazas claras, puede seguir gastando la misma cifra fija y bajar el porcentaje del PBI que se le va en esas cosas. Es lo que explica la diferencia entre Corea y Vietnam: una década de gran crecimiento para los americanos. Y es lo que explica que al terminar Corea el ejército se achicó y el presupuesto bajó un veinte por ciento en dinero constante, como lo hizo un treinta después de Vietnam y 26 puntos al terminar la guerra fría en 1990. Esa reducción, junto a la eliminación de 600.000 tropas para ahorrar, fue llevada a cabo por halcones como George Bush padre, Dick Cheney y Colin Powell, nada menos.

Lo que sabían estos duros conservadores es que no importa realmente cuánto se gasta del PBI sino cuánto se gasta del presupuesto nacional. Y aquí viene el milagro: el gobierno de los Estados Unidos gasta ahora casi exactamente el 60 por ciento de su presupuesto de libre disponibilidad en los militares. Esto quiere decir que fuera de lo que está obligado a hacer por ley –pagar los sueldos, atender la deuda nacional, pagar las jubilaciones oficiales- sesenta centavos de cada dólar se van a los uniformes.

Hay que imaginar la situación: todo lo demás que hace un gobierno se lleva el vuelto. La Nasa, el FBI, la CIA, los parques nacionales, el servicio diplomático, la guardia costera, la guardia de fronteras, los entes de seguridad de alimentos, de telecomunicaciones y de medicamentos, los entes que supervisan aerolíneas, bancos y bolsas, toda la infraestructura nacional, la justicia federal, la ayuda humanitaria, migraciones y el largo etcétera de tareas de un gobierno nacional, viven de lo que les dejan los militares. A dólares valor constante, ajustados por inflación y corrigiendo el valor adquisitivo desde 1945, es de lejos el mayor presupuesto militar desde la rendición de Hirohito.

Y aquí hay que anotar que este presupuesto no incluye la vasta red de servicios médicos a los ex combatientes, que tiene su propia Secretaría y fondos, ni las importantes sumas que reciben universidades y otras instituciones públicas y privadas para investigar y desarrollar tecnologías de uso militar o mixto. Esto también se paga, y bien, por cuerda separada.

¿Cómo puede ser que se gaste tanto? Una razón es que Estados Unidos descubrió que defenderse, aunque sea de fantasmas, es un espectacular negocio para gente bien conectada. Así, un portaaviones nuclear llegó a costar trece mil millones de dólares, un trece seguido de nueve ceros. Un avión de combate F35, sale por apenas noventa millones, con lo que se compran como si fueran caramelos. Nadie tiene ya la menor idea de cuánto deberían valer estos sistemas de armamentos y cualquier comparación con armas similares rusas o chinas es descartado con un “los nuestros son mejores”. Es cierto, pero ¿tanto mejores?

El Estado no sólo es socio de la industria de armas como comprador y como inversor en el desarrollo técnico de estas armas, sino que vive presionando a propios y ajenos para que las compren. Eso explica que los sauditas, tan quemados últimamente, sean bien recibidos en la Casa Blanca, donde llegan portando enormes cheques para comprar armas que ellos tampoco necesitan.

La falta de límites a este desmadre económico es ya un sistema bien armado, en el que el Congreso sólo piensa en quedar bien con sus votantes locales. Es lo que explica que no se pueda cerrar una base en territorio soberano, aunque no sirva para nada, porque cada base provee empleo directo o indirecto a los vecinos. Y es lo que explica que los militares ya no sepan cómo pedirle al Congreso que deje de obligarlos a comprar tanques: ya tienen más de seis mil, muchos más de los que van a necesitar jamás, más de los que tenía Hitler para invadir la Unión Soviética. Cada tanque es caro de comprar, de mantener y hasta de usar.

Los militares, por su parte, se acostumbraron a este desmadre y ni se molesta en rendir cuenta. Ya en 1990, el primer presidente Bush firmó una ley que ordenaba a cada ministerio presentar una contabilidad exacta de sus gastos a partir de 1992. Los militares lo lograron recién el año pasado, después de hacerle un contrato a una firma civil de 450 millones de dólares. El informe muestra un panorama caótico, un Pentágono básicamente incapaz de saber cuánto gasta y en qué, con una burocracia monstruosa. Los norteamericanos tienen uno de los ejércitos menos eficientes del mundo y son casi campeones en eso de tener el mayor número de no combatientes respecto a las tropas de combate.

De alguna manera, no asombra que en los 18 años de guerra en Afganistán e Irak, Estados Unidos haya gastado más que en derrotar a los alemanes y los japoneses, incluyendo el desarrollo de la bomba atómica, nuevamente en dólares ajustados. Y tampoco asombra que después de tanto gasto, haya tan poco que mostrar como resultado.

Publicado enInternacional
Sábado, 06 Julio 2019 06:30

Creciente riesgo

Creciente riesgo

Sucedió lo inevitable: cumplido el plazo de seis meses desde que Estados Unidos abandonó el Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias, Rusia hizo lo propio esta semana, con lo cual este tipo de armamento de corto y medio alcance ya no tiene impedimento legal para ser instalado de nuevo en Europa, donde en tiempos de la llamada Guerra Fría, la primera, los desplegaron la Unión Soviética y los países de la OTAN.

 

Otra herramienta esencial del desarme nuclear –el Tratado de Reducción de Armamento Estratégico–, cuya vigencia vence en 2021, puede acabar igual de mal, dado que Rusia y Estados Unidos aún no comienzan a negociar su prórroga para los siguientes cinco años. Al margen de las ya habituales acusaciones recíprocas de violar los términos pactados, Washington quiere incorporar a Pekín en un nuevo acuerdo, propuesta que no entusiasma a Moscú, decidido a que Rusia sea reconocida como la única contraparte de Estados Unidos en el tema del armamento nuclear.

 

No menos grave es que las armas nucleares tácticas –las bombas atómicas transportadas por aviones– carecen de un documento que prohíba su uso, más allá de las muestras de buena voluntad que se hicieron en el pasado como suprimirlas del equipamiento operativo de los ejércitos y guardarlas en bodegas, así como el retiro voluntario de esas bombas en Europa: al desaparecer la Unión Soviética, Rusia las sacó de los países del Pacto de Varsovia, Ucrania, Bielorrusia y Moldavia, en tanto Estados Unidos hizo lo mismo de Gran Bretaña y Grecia.

 

Ahora la confrontación vuelve a primar. Estados Unidos –que no confirma ni desmiente que tenga armas nucleares en otros países– según informaciones extraoficiales conserva cerca de 200 bombas atómicas en siete bases militares en Europa occidental y Turquía. Por su parte, también de acuerdo con versiones, Rusia posee entre 3 y 5 mil bombas de ese tipo y rechaza comenzar cualquier negociación al respecto, mientras Estados Unidos no acepte incluir las bombas que acumula en su territorio.

 

El riesgo de que estalle un conflicto nuclear irá en aumento mientras Rusia y Estados Unidos no retomen la senda del control y reducción del armamento nuclear, aunque hoy por hoy ni siquiera parecen dispuestos a firmar una declaración conjunta que exprese el convencimiento de que es imposible ganar una guerra nuclear.

 

Publicado enInternacional
Trump se viene arriba y celebra el 4 de julio más militarizado que se recuerda

Rodeado de tanques y con un discurso con pausas para presenciar el sobrevuelo de diferentes tipos de aviones militares, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presumió del potencial militar en la celebración del Día de la Independencia del país en Washington.

"Durante más de 65 años, ninguna fuerza aérea enemiga ha logrado matar a un solo soldado estadounidense. Porque el cielo pertenece a Estados Unidos", se jactó Trump en un discurso frente al Monumento al expresidente Abraham Lincoln. También aseguró que el Ejército estadounidense está formado por "los mejores soldados de la Tierra".

"Al reunirnos este atardecer en la alegría de la libertad, recordamos que todos compartimos un patrimonio extraordinario. Juntos, somos parte de una de las mejores historias jamás contadas: la historia de Estados Unidos", apuntó.

Pese a que se había especulado con que Trump politizaría su discurso, el mandatario no se salió prácticamente de un guión centrado en ensalzar episodios y logros históricos de las Fuerzas Armadas del país.

El acto Saludo a Estados Unidos organizado por la Casa Blanca contó con la presencia de varios aviones y helicópteros militares que sobrevolaron la explanada del National Mall, uno de los lugares más emblemáticos de Washington.

Trump alabó también el "espíritu estadounidense que envalentonó a los padres fundadores", el grupo que lideró la Revolución de las Trece Colonias contra la Corona Británica y participó en la fundación de Estados Unidos en 1776. "Hasta el día de hoy, ese espíritu corre por las venas de cada patriota estadounidense. Vive en todos y cada uno de vosotros", señaló.

"Mientras nos mantengamos fieles a nuestra causa, mientras recordemos nuestra gran historia, y mientras no dejemos de luchar por un futuro mejor, entonces no habrá nada que Estados Unidos no pueda hacer", continuó Trump, que recibió un fuerte aplauso de sus seguidores.

Y entre esas cosas que Estados Unidos puede hacer está la de volver a la Luna y llegar a Marte, según anunció, a su estilo, Trump: "Vamos a ir otra vez a la Luna pronto, y plantaremos la bandera de Estados Unidos en Marte pronto", dijo. Trump no ofreció más detalles al respecto, pero aseguró que para los estadounidenses "no hay nada imposible", una frase que provocó un fuerte aplauso de los asistentes

Trump ya pidió en abril de 2017, tres meses después de asumir el cargo, que la NASA acelerara "un poco" sus planes de exploración espacial, cuya meta es enviar humanos a Marte en la década de 2030, para que un estadounidense pise el planeta rojo durante su primer mandato o, "en el peor de los casos", en un eventual segundo. 

El acto quedó empañado por la alta seguridad del Servicio Secreto y las vallas metálicas instaladas alrededor del icónico monumento a Lincoln, que fueron el centro de las críticas en las redes sociales, donde se recordó que hasta este año era posible sentarse en sus escaleras el 4 de julio para presenciar los fuegos artificiales.

Como cada año, miles de familias se congregaron en la explanada del National Mall de Washington a lo largo del día vistiendo todo tipo de piezas de ropa con los colores de la bandera estadounidense —rojo, azul y blanco—, aunque la intermitente lluvia alejó a muchas personas, según medios locales. 

Uno de los episodios más tensos de la jornada se vivió hoy enfrente de la Casa Blanca, cuando un hombre quemó una bandera estadounidense y fue detenido por el Servicio Secreto estadounidense, de acuerdo a medios locales.

washington

05/07/2019 09:48 Actualizado: 05/07/2019 09:50

Público | efe

Publicado enInternacional
Jueves, 04 Julio 2019 08:33

Cuestiones de doctrina militar

Cuestiones de doctrina militar

El ascenso del general Nicacio de Jesús Martínez y los videos de campos de concentración del Ejército colombiano publicados por Gustavo Petro, son la evidencia concreta de la prolongación de una doctrina militar que legitima la violencia y el crimen, conducido bajo los principios anticomunistas que alientan la eliminación del enemigo interno a toda costa.

 

Una votación en el Senado de 64 contra 1, fue contundente para darle los cuatro soles y con ellos el ascenso al general Nicacio Martínez, en la mira de la opinión pública por la denuncia sobre las “Cincuenta Órdenes Comando” dadas a las tropas militares, que exigían doblar los resultados (2018-2019) en el número de bajas, capturas y rendiciones. De la misma manera, sonaron voces denunciando su vinculación con casos de falsos positivos, cosa que no es nueva, en tanto meses atrás Human Rights Watch ya lo había denunciado, junto a otros nueve oficiales ascendidos en el gobierno de Iván Duque –como lo advertíamos en el artículo ¡Es la doctrina militar, no quien la aplica!, desdeabajo junio de 2019–.

 

Retorno de una política criminal

 

No sorprende que la política militar en curso retome los caminos de los falsos positivos, transitados por el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), tiempo durante el cual las fuerzas militares y de policía –dirigidas por Juan Manuel Santos, por entonces Mindefensa– ejecutaron crímenes de guerra con prácticas como engañar a jóvenes de barrios populares ofreciéndoles empleo en zonas rurales recogiendo café, para luego asesinarlos y hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate.

Estos hechos eran el pan de cada día en Colombia. Procederes ampliados a prácticas como retener jóvenes en retenes militares y de policía, los mismos que luego aparecían muertos, como lo denuncia Omar Eduardo Rojas Bolaños, coautor del libro “Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010”, en el cual explica el accionar del Ejército para cometer estos crímenes, que no vinculan únicamente a esta institución pues se sabe de la participación de otras como el Inpec, quienes entregaban presos para que fueran ejecutados, o la Fuerza Aérea que transportaba las víctimas en helicópteros; así mismo está involucrado el poder judicial que ayudaba a justificar los asesinatos1.

Un accionar legitimado. Aunque se niegue, lo que se está generando con la exigencia a los militares de doblar resultados es la reaparición de falsos positivos, pues de cumplirse las “metas” se darán beneficios a quienes las cumplan, beneficios que al igual que en la primera década del 2000 serán desde permisos, vacaciones, medallas y hasta asensos. Esta práctica criminal se reactivaría en el país como consecuencia de los niveles de evaluación de efectividad, los cuales entienden los resultados en “litros de sangre, tanques de sangre” como lo sostuvo el excoronel Gabriel de Jesús Rincón al brindar testimonio ante la JEP de la práctica de los falsos positivos que vinculan directamente al excomandante del Ejército Mario Montoya2.

 

Doctrina militar, cuestión de fondo

 

Los videos de los soldados torturados en campos de concentración –supuestamente de la guerrilla del Eln–, instalados por el propio Ejército Nacional (ver recuadro Historia de un buen anticomunista), dejan en evidencia el anticomunismo reinante al interior de las Fuerzas Militares. Canciones de Víctor Jara y banderas de la guerrilla sirven como armas psicológicas para generar el odio contra el comunismo y la izquierda.

Estos “entrenamientos” tampoco son nuevos y no deberían alarmar mucho, pues es conocido que en distintos ejércitos del mundo –de distintas ideologías– se realizan(ron) este tipo de prácticas, y hasta peores, como comer excremento, animales vivos, practicar torturas con prisioneros políticos y hasta realizar experimentos químicos en humanos.

El problema de fondo en este momento en Colombia, más allá de los “entrenamientos” –que por supuesto deben ser denunciados y expuestos a la opinión pública– es la doctrina militar imperante en nuestro país. Doctrina que considera enemigo interno a todo aquel que reclama el respeto de los derechos humanos, el derecho a la tierra, así como a quien cuestiona o integra organizaciones sociales en procura de un cambio social, todos ellos calificados como “comunistas” y, por tanto, como enemigos3.
En ese proceder, la preocupación fundamental es la defensa del status quo y el control militar de los territorios. Proceder de una estructura que se supone debe responder al conjunto social, no a los más ricos del país, pero que está de espaldas a ese conjunto, actuando como una fuerza privada, a favor de la minoría de empresarios (nacionales y extranjeros) y políticos que detentan el poder del Estado.

Es un proceder en el cual, para garantizar más eficacia, potencian el funcionamiento de estructuras paramilitares, en una actividad cuerpo a cuerpo, como lo denunció recientemente Gustavo Petro, de lo cual además dan fe infinidad de evidencias –como las que una y otra vez entrega a la comunidad nacional e internacional la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, pero también las sentencias de las Cortes internacionales que han condenado al Estado colombiano una y otra vez por acciones de tal naturaleza, y en tiempos más recientes el documento militar del Batallón de Artillería Palacé, el cual explicita la estrategia de la penetración de las Águilas Negras en acciones futuras. Al ser así, ¿será posible que el asesinato de líderes sociales encuentre respuesta judicial efectiva, o que los mismos crímenes lleguen a su final?

 

Militarización de la Policía Nacional, un debate crucial

 

Desde hace décadas nuestra sociedad padece una estructura policial que funciona como un cuerpo de ocupación militar y que no opera como debiera ser, como un órgano civil al servicio del conjunto social, para garantizar sus libertades y derechos, en procura de la convivencia pacífica. Contrario a ello, sus más de cien mil integrantes, militarizados, son formados bajo los lineamientos de las fuerzas militares y, obvio, el resultado es similar: ven como enemigos (internos) a los sectores críticos del actual estado de cosas, están alimentados por patrones anticomunistas, la fuerza se impone a la prevención, operan con un mando totalmente vertical, disciplinario, y los ascensos también se obtienen, además de tiempo, por la efectividad operativa, que es diaria.

Con la Constitución de 1991, se dividió la Fuerza Pública en: 1. Las Fuerzas Militares, garantía de la soberanía nacional y de la integridad de su territorio, como prioridad. Preparación para la guerra es su rutina. 2. La Policía Nacional que funciona como un cuerpo armado de naturaleza civil, en el que debe primar el cumplimiento del ejercicio de los derechos y libertades públicas para que los habitantes puedan vivir en paz4.

Como puede concluirse, sin separar de manera efectiva y real ambos cuerpos, y sin aprobar una doctrina totalmente diferente para la policía, su rol civil nunca será posible de concretarse. Mientras ello no suceda, el encuentro tantas veces pretendido entre esta institución y el conjunto nacional será imposible.

 

Un reto para la sociedad, un sueño de otra realidad

 

Lo que tenemos ante nosotros es un reto que implica discutir y debatir entre el conjunto nacional el papel de lo militar en una sociedad como la nuestra, que aborde el tema de la doctrina militar imperante, y la misma noción de seguridad.

¿Tiene sentido que el cuerpo militar y su presencia creciente, en infinidad de territorios, prosiga? ¿Por qué, a pesar de su presencia y poder en los territorios, la violación de los derechos humanos es regla, los desplazamiento de campesinos e indígenas no cesan, y por qué el asesinato de líderes sociales prosigue? ¿Por qué, a pesar de su presencia, el narcotráfico no se ve arrinconado ni menguado?

En nuestros hombros cargamos una historia de violencia que por lo visto no cesará en un futuro cercano, no es gratuito entonces que asumamos el reto del debate sobre la razón de ser de los ejércitos, así como de cuerpos que debieran ser civiles, como la policía. Debates que deben ir de la mano de otros, como los enfocados en el modelo económico, los territorios, el acceso a la tierra y la soberanía alimentaria, el sistema de educación y de salud para la vida digna, participación política, mecanismos de gobiernos propios. Estas y muchas otras discusiones más, son las que necesitamos dar para construir una democracia real, una muy otra democracia que nos lleve a vivir en un país con dignidad y justicia para quienes lo habiten.
1 Ver en: https://lanzasyletras.org/2018/06/07/ni-falsos-ni-positivos-asesinatos-y-politica-en-el-gobierno-de-alvaro-uribe-velez/
2 Ver en: https://noticias.caracoltv.com/colombia/mi-me-tienen-que-dar-son-muertos-el-testimonio-contra-gral-mario-montoya-en-la-jep?fbclid=IwAR1wUG23aCDVGxvjKVg-NsOwVQWVOYraNq5EE0u1IgM12UFOtKVon112MAI
3 Se sugiere leer el siguiente artículo para comprender parte de la historia de la doctrina militar en Colombia y los lineamientos de la actual Doctrina Damasco: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36958-es-la-doctrina-militar-no-quien-la-aplica.html
4 Ver: Cruz Rodríguez, Edwin, (2016), Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia, Ediciones Desde Abajo, pp. 73-88.

 

Artículos consultados

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36957-la-nueva-maquina-de-asesinar-civiles-del-gobierno-de-duque.html
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36965-el-jefe-del-ejercito-de-colombia-dirigio-una-brigada-acusada-de-matar-a-civiles.html
https://www.nytimes.com/es/2019/05/18/colombia-ejercito-falsos-positivos/
https://www.las2orillas.co/del-adoctrinamiento-militar-y-los-falsos-positivos/
https://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/Prensa/Documentos/politica_defensa_deguridad2019.pdf

 


Recuadro


Historia de un buen anticomunista*


Nos dejaron en medio de la selva como parte de la misión de entrenamiento, estábamos entusiasmados porque habíamos llegado a la última fase del curso contrainsurgente que nos permitiría por fin ser parte los “tropeleros”, esos soldados que no le temen a nada ni nadie y que siempre están en primera fila para combatir al enemigo.

Habían pasado varios meses desde que nos dijeron que se abría la posibilidad de participar en el curso de combate denominado “Lanceros”. Fuimos pocos los voluntarios, sabíamos que no era fácil, pues ya conocíamos varios “lanzas” que se habían presentado y habían vuelto completamente cambiados a como se fueron, eso sí con la moral en alto y la lealtad y el honor para servir a la patria. A otros nunca los volvimos a ver, nos decían que no habían aguantado el rigor del entrenamiento, se escuchaba que otros habían muerto.

Cuando aceptamos irnos de voluntarios nos convertimos en “Chulos”, pues así llamaban a los aspirantes. Después de cinco meses ya habíamos pasado las tres fases del Curso de Lanceros, la primera fue en Tolemaida, donde entramos a la Escuela de Lanceros; la segunda cursó en el Centro de Entrenamiento de Lancero (CEL) y luego pasamos la montaña y nos llevaron al Batallón de Artillería Usme, en Bogotá. Cada una de estas fases era más dura que la anterior, los entrenamientos físicos eran desgastantes, la disciplina era más severa que cualquiera que hubiéramos conocido, pero al mismo tiempo entendíamos –por lo cual debíamos esforzarnos– el peligro que corrían las instituciones de la patria por la amenaza comunista y la importancia de acabar con cualquier rastro de insurgencia en el territorio nacional.


Cuando pasamos a la última fase nos dijeron que era en la selva, y que allí debíamos demostrar todo lo que habíamos aprendido, pues en ese momento no iríamos a instalaciones militares sino que realizaríamos una misión en campo, posiblemente en Leticia, Amazonas.

Nos enviaron sin equipaje ni munición a la fase de supervivencia, teníamos que pasar esa prueba y terminábamos el curso. Aunque el entusiasmo de terminar el Curso de Lanceros se sentía, muchos tenían la moral baja y algunos de mis “cursos” estaban cansados, querían renunciar y devolverse a Bogotá; otros decían que apenas salieran iban a pedir la baja. Yo siempre los alentaba a seguir, daba ánimo y recordaba el honor de pertenecer a esta gloriosa institución.

Cuando estábamos pasando la noche en medio de matorrales, los “lanzas” encargados de la guardia escucharon ruidos y nos pusieron alerta, estábamos en zona roja. La orden fue quedarnos despiertos y avanzar en silencio. Teníamos las coordenadas a donde debíamos llegar, y entre más rápido mejor. El calor era sofocante y la noche no dejaba ver nada. Caminamos unos 20 metros y escuchamos una voz:

–“Quietos hijueputas, tírense al piso”, nos gritaron.

Un cimbronazo pasó por todo mi cuerpo. Tratamos de reaccionar, pero fue imposible. Usaban botas pantaneras y camuflados. Tenían barba y el pelo largo. Nos apuntaron con AK-47 y nos obligaron a quitarnos las botas y amarraron nuestras manos. Entre insultos y patadas caminamos alrededor de 10 kilómetros y llegamos a un campamento, nos tiraron a una jaula.
Se escuchaba música guerrillera. Nos despertaron a golpes. Semidesnudos nos golpearon con látigos, hacían que cantáramos consignas comunistas, nos llevaban a interrogatorios donde preguntaban sobre nuestros mandos y ubicaciones. Nos colgaban de los pies a unos palos, como castigo, nos pisaban la cara contra el piso, nos hicieron comer mierda. Todos estábamos asustados y sin saber qué hacer. Algunos lloraban.

Después de dos semanas de tortura uno de los guerrilleros nos levantó y nos hizo formar. Empezó a dar las instrucciones, como cualquiera de mis mayores. No entendíamos lo que estaba pasando, pues nuestra rabia y odio contra aquellos terroristas cada día crecía más.

El comandante guerrillero nos mira, sonríe y nos dice: “Bienvenidos al Laboratorio Experimental de Resistencia del Ejército Nacional”. Nadie entendía nada. Después de un momento todos los supuestos guerrilleros se quitan sus prendas y nos dijeron que habíamos pasado la última fase del Curso de Lanceros. Allí entendimos que quienes estaban ahí eran soldados y se hacían pasar por guerrilleros. Muchos se pusieron a llorar y al final algunos parecían se habían descompensado psicológicamente y tuvieron que llevarlos de urgencia al centro de salud más cercano; otros dejaron de hablar para siempre. Sin importar esto, yo estaba convencido de que al fin nos habíamos vuelto parte del glorioso Ejército Nacional de Colombia, y nuestra misión ahora era acabar con el comunismo que quiere arruinar nuestra patria.

* Inspirado en los relatos de los dos militares entrevistados por el equipo de Gustavo Petro.

Publicado enColombia
Martes, 02 Julio 2019 06:16

Irán se pasa de uranio enriquecido

  Fotografía de archivo que muestra al presidente iraní, Hasán Rohaní, durante una visita a la planta nuclear de Bushehr en el sur de Irán. EFE

La República Islámica de Irán informó ayer  que ya ha superado el límite de la reserva de 300 kilogramos de uranio enriquecido establecido en el histórico acuerdo nuclear de 2015. En declaraciones difundidas por la agencia local iraní de noticias ISNA, el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, explicó que esta acción es coherente con las previsiones sobre el enriquecimiento de uranio. “Irán, según su programa, ha superado el limite de los 300 kilos y eso lo habíamos aclarado previamente. Hemos dicho de modo muy claro lo que hacemos y actuamos de acuerdo a ello, eso lo reconocemos como nuestro propio derecho en el acuerdo nuclear”, dijo Zarif. Según el acuerdo de 2015, del que Estados Unidos  salió en 2018, Irán debe limitar su programa nuclear para no poder desarrollar a corto plazo una bomba atómica, a cambio de alivios económicos y comerciales, que ahora están en entredicho por las sanciones estadounidenses.  El ministro iraní subrayó ayer que “las medidas europeas” para esquivar las sanciones de Estados Unidos “no son suficientes”, por lo que la República Islámica de Irán “llevará a cabo sus acciones de acuerdo con el plan anunciado previamente”.

Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear, el Gobierno de Teherán ya anunció en mayo pasado que dejaría de cumplir algunos aspectos del acuerdo, como la cantidad máxima permitida de uranio poco enriquecido. El jefe de la diplomacia iraní explicó que el mecanismo europeo para sortear las sanciones económicas de Estados Unidos y mantener el intercambio comercial, “es una medida preliminar para que Europa cumpla con sus obligaciones”.

Publicado enInternacional
Domingo, 30 Junio 2019 15:52

Cuestiones de doctrina militar

Cuestiones de doctrina militar

El ascenso del general Nicacio de Jesús Martínez y los videos de campos de concentración del Ejército colombiano publicados por Gustavo Petro, son la evidencia concreta de la prolongación de una doctrina militar que legitima la violencia y el crimen, conducido bajo los principios anticomunistas que alientan la eliminación del enemigo interno a toda costa.

 

Una votación en el Senado de 64 contra 1, fue contundente para darle los cuatro soles y con ellos el ascenso al general Nicacio Martínez, en la mira de la opinión pública por la denuncia sobre las “Cincuenta Órdenes Comando” dadas a las tropas militares, que exigían doblar los resultados (2018-2019) en el número de bajas, capturas y rendiciones. De la misma manera, sonaron voces denunciando su vinculación con casos de falsos positivos, cosa que no es nueva, en tanto meses atrás Human Rights Watch ya lo había denunciado, junto a otros nueve oficiales ascendidos en el gobierno de Iván Duque –como lo advertíamos en el artículo ¡Es la doctrina militar, no quien la aplica!, desdeabajo junio de 2019–.

 

Retorno de una política criminal

 

No sorprende que la política militar en curso retome los caminos de los falsos positivos, transitados por el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), tiempo durante el cual las fuerzas militares y de policía –dirigidas por Juan Manuel Santos, por entonces Mindefensa– ejecutaron crímenes de guerra con prácticas como engañar a jóvenes de barrios populares ofreciéndoles empleo en zonas rurales recogiendo café, para luego asesinarlos y hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate.

Estos hechos eran el pan de cada día en Colombia. Procederes ampliados a prácticas como retener jóvenes en retenes militares y de policía, los mismos que luego aparecían muertos, como lo denuncia Omar Eduardo Rojas Bolaños, coautor del libro “Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010”, en el cual explica el accionar del Ejército para cometer estos crímenes, que no vinculan únicamente a esta institución pues se sabe de la participación de otras como el Inpec, quienes entregaban presos para que fueran ejecutados, o la Fuerza Aérea que transportaba las víctimas en helicópteros; así mismo está involucrado el poder judicial que ayudaba a justificar los asesinatos1.

Un accionar legitimado. Aunque se niegue, lo que se está generando con la exigencia a los militares de doblar resultados es la reaparición de falsos positivos, pues de cumplirse las “metas” se darán beneficios a quienes las cumplan, beneficios que al igual que en la primera década del 2000 serán desde permisos, vacaciones, medallas y hasta asensos. Esta práctica criminal se reactivaría en el país como consecuencia de los niveles de evaluación de efectividad, los cuales entienden los resultados en “litros de sangre, tanques de sangre” como lo sostuvo el excoronel Gabriel de Jesús Rincón al brindar testimonio ante la JEP de la práctica de los falsos positivos que vinculan directamente al excomandante del Ejército Mario Montoya2.

 

Doctrina militar, cuestión de fondo

 

Los videos de los soldados torturados en campos de concentración –supuestamente de la guerrilla del Eln–, instalados por el propio Ejército Nacional (ver recuadro Historia de un buen anticomunista), dejan en evidencia el anticomunismo reinante al interior de las Fuerzas Militares. Canciones de Víctor Jara y banderas de la guerrilla sirven como armas psicológicas para generar el odio contra el comunismo y la izquierda.

Estos “entrenamientos” tampoco son nuevos y no deberían alarmar mucho, pues es conocido que en distintos ejércitos del mundo –de distintas ideologías– se realizan(ron) este tipo de prácticas, y hasta peores, como comer excremento, animales vivos, practicar torturas con prisioneros políticos y hasta realizar experimentos químicos en humanos.

El problema de fondo en este momento en Colombia, más allá de los “entrenamientos” –que por supuesto deben ser denunciados y expuestos a la opinión pública– es la doctrina militar imperante en nuestro país. Doctrina que considera enemigo interno a todo aquel que reclama el respeto de los derechos humanos, el derecho a la tierra, así como a quien cuestiona o integra organizaciones sociales en procura de un cambio social, todos ellos calificados como “comunistas” y, por tanto, como enemigos3.
En ese proceder, la preocupación fundamental es la defensa del status quo y el control militar de los territorios. Proceder de una estructura que se supone debe responder al conjunto social, no a los más ricos del país, pero que está de espaldas a ese conjunto, actuando como una fuerza privada, a favor de la minoría de empresarios (nacionales y extranjeros) y políticos que detentan el poder del Estado.

Es un proceder en el cual, para garantizar más eficacia, potencian el funcionamiento de estructuras paramilitares, en una actividad cuerpo a cuerpo, como lo denunció recientemente Gustavo Petro, de lo cual además dan fe infinidad de evidencias –como las que una y otra vez entrega a la comunidad nacional e internacional la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, pero también las sentencias de las Cortes internacionales que han condenado al Estado colombiano una y otra vez por acciones de tal naturaleza, y en tiempos más recientes el documento militar del Batallón de Artillería Palacé, el cual explicita la estrategia de la penetración de las Águilas Negras en acciones futuras. Al ser así, ¿será posible que el asesinato de líderes sociales encuentre respuesta judicial efectiva, o que los mismos crímenes lleguen a su final?

 

Militarización de la Policía Nacional, un debate crucial

 

Desde hace décadas nuestra sociedad padece una estructura policial que funciona como un cuerpo de ocupación militar y que no opera como debiera ser, como un órgano civil al servicio del conjunto social, para garantizar sus libertades y derechos, en procura de la convivencia pacífica. Contrario a ello, sus más de cien mil integrantes, militarizados, son formados bajo los lineamientos de las fuerzas militares y, obvio, el resultado es similar: ven como enemigos (internos) a los sectores críticos del actual estado de cosas, están alimentados por patrones anticomunistas, la fuerza se impone a la prevención, operan con un mando totalmente vertical, disciplinario, y los ascensos también se obtienen, además de tiempo, por la efectividad operativa, que es diaria.

Con la Constitución de 1991, se dividió la Fuerza Pública en: 1. Las Fuerzas Militares, garantía de la soberanía nacional y de la integridad de su territorio, como prioridad. Preparación para la guerra es su rutina. 2. La Policía Nacional que funciona como un cuerpo armado de naturaleza civil, en el que debe primar el cumplimiento del ejercicio de los derechos y libertades públicas para que los habitantes puedan vivir en paz4.

Como puede concluirse, sin separar de manera efectiva y real ambos cuerpos, y sin aprobar una doctrina totalmente diferente para la policía, su rol civil nunca será posible de concretarse. Mientras ello no suceda, el encuentro tantas veces pretendido entre esta institución y el conjunto nacional será imposible.

 

Un reto para la sociedad, un sueño de otra realidad

 

Lo que tenemos ante nosotros es un reto que implica discutir y debatir entre el conjunto nacional el papel de lo militar en una sociedad como la nuestra, que aborde el tema de la doctrina militar imperante, y la misma noción de seguridad.

¿Tiene sentido que el cuerpo militar y su presencia creciente, en infinidad de territorios, prosiga? ¿Por qué, a pesar de su presencia y poder en los territorios, la violación de los derechos humanos es regla, los desplazamiento de campesinos e indígenas no cesan, y por qué el asesinato de líderes sociales prosigue? ¿Por qué, a pesar de su presencia, el narcotráfico no se ve arrinconado ni menguado?

En nuestros hombros cargamos una historia de violencia que por lo visto no cesará en un futuro cercano, no es gratuito entonces que asumamos el reto del debate sobre la razón de ser de los ejércitos, así como de cuerpos que debieran ser civiles, como la policía. Debates que deben ir de la mano de otros, como los enfocados en el modelo económico, los territorios, el acceso a la tierra y la soberanía alimentaria, el sistema de educación y de salud para la vida digna, participación política, mecanismos de gobiernos propios. Estas y muchas otras discusiones más, son las que necesitamos dar para construir una democracia real, una muy otra democracia que nos lleve a vivir en un país con dignidad y justicia para quienes lo habiten.
1 Ver en: https://lanzasyletras.org/2018/06/07/ni-falsos-ni-positivos-asesinatos-y-politica-en-el-gobierno-de-alvaro-uribe-velez/
2 Ver en: https://noticias.caracoltv.com/colombia/mi-me-tienen-que-dar-son-muertos-el-testimonio-contra-gral-mario-montoya-en-la-jep?fbclid=IwAR1wUG23aCDVGxvjKVg-NsOwVQWVOYraNq5EE0u1IgM12UFOtKVon112MAI
3 Se sugiere leer el siguiente artículo para comprender parte de la historia de la doctrina militar en Colombia y los lineamientos de la actual Doctrina Damasco: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36958-es-la-doctrina-militar-no-quien-la-aplica.html
4 Ver: Cruz Rodríguez, Edwin, (2016), Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia, Ediciones Desde Abajo, pp. 73-88.

 

Artículos consultados

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36957-la-nueva-maquina-de-asesinar-civiles-del-gobierno-de-duque.html
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36965-el-jefe-del-ejercito-de-colombia-dirigio-una-brigada-acusada-de-matar-a-civiles.html
https://www.nytimes.com/es/2019/05/18/colombia-ejercito-falsos-positivos/
https://www.las2orillas.co/del-adoctrinamiento-militar-y-los-falsos-positivos/
https://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/Prensa/Documentos/politica_defensa_deguridad2019.pdf

 


Recuadro


Historia de un buen anticomunista*


Nos dejaron en medio de la selva como parte de la misión de entrenamiento, estábamos entusiasmados porque habíamos llegado a la última fase del curso contrainsurgente que nos permitiría por fin ser parte los “tropeleros”, esos soldados que no le temen a nada ni nadie y que siempre están en primera fila para combatir al enemigo.

Habían pasado varios meses desde que nos dijeron que se abría la posibilidad de participar en el curso de combate denominado “Lanceros”. Fuimos pocos los voluntarios, sabíamos que no era fácil, pues ya conocíamos varios “lanzas” que se habían presentado y habían vuelto completamente cambiados a como se fueron, eso sí con la moral en alto y la lealtad y el honor para servir a la patria. A otros nunca los volvimos a ver, nos decían que no habían aguantado el rigor del entrenamiento, se escuchaba que otros habían muerto.

Cuando aceptamos irnos de voluntarios nos convertimos en “Chulos”, pues así llamaban a los aspirantes. Después de cinco meses ya habíamos pasado las tres fases del Curso de Lanceros, la primera fue en Tolemaida, donde entramos a la Escuela de Lanceros; la segunda cursó en el Centro de Entrenamiento de Lancero (CEL) y luego pasamos la montaña y nos llevaron al Batallón de Artillería Usme, en Bogotá. Cada una de estas fases era más dura que la anterior, los entrenamientos físicos eran desgastantes, la disciplina era más severa que cualquiera que hubiéramos conocido, pero al mismo tiempo entendíamos –por lo cual debíamos esforzarnos– el peligro que corrían las instituciones de la patria por la amenaza comunista y la importancia de acabar con cualquier rastro de insurgencia en el territorio nacional.


Cuando pasamos a la última fase nos dijeron que era en la selva, y que allí debíamos demostrar todo lo que habíamos aprendido, pues en ese momento no iríamos a instalaciones militares sino que realizaríamos una misión en campo, posiblemente en Leticia, Amazonas.

Nos enviaron sin equipaje ni munición a la fase de supervivencia, teníamos que pasar esa prueba y terminábamos el curso. Aunque el entusiasmo de terminar el Curso de Lanceros se sentía, muchos tenían la moral baja y algunos de mis “cursos” estaban cansados, querían renunciar y devolverse a Bogotá; otros decían que apenas salieran iban a pedir la baja. Yo siempre los alentaba a seguir, daba ánimo y recordaba el honor de pertenecer a esta gloriosa institución.

Cuando estábamos pasando la noche en medio de matorrales, los “lanzas” encargados de la guardia escucharon ruidos y nos pusieron alerta, estábamos en zona roja. La orden fue quedarnos despiertos y avanzar en silencio. Teníamos las coordenadas a donde debíamos llegar, y entre más rápido mejor. El calor era sofocante y la noche no dejaba ver nada. Caminamos unos 20 metros y escuchamos una voz:

–“Quietos hijueputas, tírense al piso”, nos gritaron.

Un cimbronazo pasó por todo mi cuerpo. Tratamos de reaccionar, pero fue imposible. Usaban botas pantaneras y camuflados. Tenían barba y el pelo largo. Nos apuntaron con AK-47 y nos obligaron a quitarnos las botas y amarraron nuestras manos. Entre insultos y patadas caminamos alrededor de 10 kilómetros y llegamos a un campamento, nos tiraron a una jaula.
Se escuchaba música guerrillera. Nos despertaron a golpes. Semidesnudos nos golpearon con látigos, hacían que cantáramos consignas comunistas, nos llevaban a interrogatorios donde preguntaban sobre nuestros mandos y ubicaciones. Nos colgaban de los pies a unos palos, como castigo, nos pisaban la cara contra el piso, nos hicieron comer mierda. Todos estábamos asustados y sin saber qué hacer. Algunos lloraban.

Después de dos semanas de tortura uno de los guerrilleros nos levantó y nos hizo formar. Empezó a dar las instrucciones, como cualquiera de mis mayores. No entendíamos lo que estaba pasando, pues nuestra rabia y odio contra aquellos terroristas cada día crecía más.

El comandante guerrillero nos mira, sonríe y nos dice: “Bienvenidos al Laboratorio Experimental de Resistencia del Ejército Nacional”. Nadie entendía nada. Después de un momento todos los supuestos guerrilleros se quitan sus prendas y nos dijeron que habíamos pasado la última fase del Curso de Lanceros. Allí entendimos que quienes estaban ahí eran soldados y se hacían pasar por guerrilleros. Muchos se pusieron a llorar y al final algunos parecían se habían descompensado psicológicamente y tuvieron que llevarlos de urgencia al centro de salud más cercano; otros dejaron de hablar para siempre. Sin importar esto, yo estaba convencido de que al fin nos habíamos vuelto parte del glorioso Ejército Nacional de Colombia, y nuestra misión ahora era acabar con el comunismo que quiere arruinar nuestra patria.

* Inspirado en los relatos de los dos militares entrevistados por el equipo de Gustavo Petro.

Publicado enEdición Nº258
Página 1 de 20