A pocos días de la toma de posesión del presidente electo haitiano Joseph Michel Martelly programada para el próximo 14 de mayo, se ciernen cada vez más amenazas sobre las personas desplazadas por el terremoto del 12 de enero de 2010.
 
Además de los desalojos violentos, las deplorables condiciones de salud, la falta generalizada de acceso a los servicios básicos y los crecientes riesgos de violencia, principalmente contra las mujeres y las niñas, los desplazados están amenazados por la temporada ciclónica que iniciará el próximo primero de junio.
Un equipo de investigadores del departamento de las Ciencias de la Atmósfera de la Universidad americana de Colorado prevé 17 ciclones y 9 huracanes que podrían afectar el Atlántico, con una alta probabilidad de impacto sobre el Caribe, donde se ubica Haití.
 
La situación podría ser grave para los desplazados. Dada la situación muy vulnerable en la que se encuentran los campamentos, bastaría una simple lluvia acompañada con algunas ráfagas de viento para destruir las tiendas ya desgastadas por el tiempo e inundar los campamentos.
 
A casi un año y medio del terremoto, a pesar de los esfuerzos puntuales realizados por las autoridades haitianas y agencias internacionales para la relocalización temporal de los desplazados, el país sigue a la espera de “soluciones de viviendas durables y dignas para 680.000 desplazados que siguen viviendo en tiendas de campaña así como para las comunidades de retorno”, reconoció el jefe de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Haití, Luca Dall’’oglio.
 
Ante esta situación, el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) pide a las nuevas autoridades haitianas que suspendan los desalojos violentos que atentan contra los derechos humanos y la vida de los desplazados, mientras “establecen las condiciones y proporcionan los medios que permitan el regreso voluntario, seguro y digno de los desplazados internos a su hogar o su lugar de residencia habitual, o su reasentamiento voluntario en otra parte del país”, conforme al principio 28 de los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos, establecidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 
Intensificación de las amenazas de desalojos violentos: Caso del Campo Palais de l’Art
 
El pasado 10 de mayo, más de 150 familias que viven en el campo Palais de l’Art ubicado en Delmas 33 se vieron encerradas como presos en dicho campo.
 
En la mañana del mismo día, cuando algunos desplazados intentaron salir del campo para realizar sus actividades, se dieron cuenta de que el portón de acceso a la calle estaba cerrado con llave. En su desesperado intento de subir el muro de exterior del terreno para saltar a la calle, varios desplazados resultaron heridos. 
 
“Es una estrategia que utiliza el propietario del terreno para forzarnos a salir del campo”, explicó un desplazado.
 
El 9 de mayo, los desplazados del mismo campo habían encontrado sellados con clavos los únicos baños de que disponen para satisfacer sus necesidades biológicas. Además, el propietario del terreno amenazó con tomar represalias contra ellos si intentaban abrir los baños.
 
En una reunión con los miembros del comité del campo, en la que participaron la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el SJR, el propietario del terreno de Palais de l’Art había dado a los desplazados hasta el primero de mayo como fecha límite para que dejaran el campamento.
 
Según el abogado del propietario, el Ministerio del Interior y de las Colectividades Territoriales había firmado con su cliente un contrato de arrendamiento por 25 mil dólares americanos que se venció desde diciembre de 2010.
 
“A pesar de varios plazos que dimos al Ministerio para que prolongara el contrato, no hizo nada”, explicó el abogado.
 
“Voy a notificar al Ministerio del Interior y de las Colectividades Territoriales nuestra decisión de desalojar a los desplazados en un plazo de ocho días”, concluyó.  
 
Testimonios de los desplazados: “No tenemos adónde ir”
 
Colocamos a continuación algunos testimonios que dieron al SJR algunos desplazados del campo Palais de l'Art con respecto al plazo que había fijado el propietario del terreno: 
“Vivo en el campo Palais de l’Art desde el 13 de enero de 2010. Mi casa se agrietó a raíz del terremoto, y no he podido regresar allí desde entonces porque mi marido y yo, estamos desempleados; no tengo dinero para reparar la casa. Ante este plazo tan corto que nos da el propietario del terreno para abandonar el campo, no sé qué hacer”, declaró, con impotencia, Marjorie Simon.
 
“Vivo en el campo desde el 13 de enero. El propietario (del terreno) nos pidió que abandonemos el campo el primero de mayo, pero no tenemos adónde ir”, afirmó, desesperada, Magalie Gilot.
 
“Estoy aquí desde hace seis meses. Luego del terremoto, regresé a mi ciudad natal en provincia. Pero, después, vine al campamento porque una amiga me invitó. Ya que no tenía otro lugar adónde ir, vine con ella al campo. Si las condiciones estuvieran buenas allá en mi ciudad en provincia, no vendría ahí. Vine a buscar trabajar”, confesó Benita Pierre.
 
Por Wooldy Edson Louidor, del Servicio Jesuita a Refugiados para Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC)
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Domingo, 24 Abril 2011 07:18

El Norte revuelto y brutal

Estaba leyendo materiales y libros en abundancia para cumplir mi promesa de continuar la Reflexión del 14 de abril sobre la Batalla de Girón, cuando eché una ojeada a las noticias frescas de ayer, que son abundantes como todos los días. Se pueden acumular montañas en cualquier semana, que van desde el terremoto en Japón, al triunfo de Ollanta Humala sobre Keiko, hija de Alberto Fujimori, ex presidente de Perú.
 
Perú es gran exportador de plata, cobre, zinc, estaño y otros minerales; posee grandes yacimientos de uranio que poderosas transnacionales aspiran a explotar. Del uranio enriquecido salen las más terribles armas que conoció la humanidad, y el combustible de las centrales electronucleares que, pese a las advertencias de los ecologistas, se estaban construyendo a ritmo acelerado en Estados Unidos, Europa y Japón.
 
No sería justo, desde luego, culpar a Perú de esto. Los peruanos no crearon el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo. Tampoco se puede culpar al pueblo de Estados Unidos, que es también víctima del sistema que ha engendrado allí a los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta.
 
El pasado 8 de abril los amos del mundo dieron a la luz su acostumbrado informe anual sobre las violaciones de los derechos humanos, que motivó un agudo análisis en el sitio web Rebelión, suscrito por el cubano Manuel E. Yepe, basado en la respuesta del Consejo de Estado de China, enumerando hechos que demuestran la desastrosa situación de tales derechos en Estados Unidos.
 
“…Estados Unidos es el país donde más se agreden los derechos humanos, tanto en su propio país como en todo el mundo, y es una de las naciones que menos garantiza la vida, la propiedad y la seguridad personal de sus habitantes.
 
“Cada año, una de cada 5 personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta. Según cifras oficiales, las personas mayores de 12 años sufrieron 4,3 millones de actos violentos.
 
“La delincuencia creció alarmantemente en las cuatro mayores ciudades del país (Filadelfia, Chicago, Los Angeles y Nueva York) y se registraron notables incrementos respecto al año previo en otras grandes urbes (San Luis y Detroit).
 
“El Tribunal Supremo dictaminó que la posesión de armas para la defensa personal es un derecho constitucional que no puede ser ignorado por los gobiernos estaduales. Noventa de los 300 millones de habitantes del país poseen 200 millones de armas de fuego.
 
“En el país se registraron 12.000 homicidios causados por armas de fuego, mientras que el 47 por ciento de los robos se cometieron igualmente con uso de armas de fuego.
 
“A la sombra de la sección de actividades terroristas del Acta Patriótica, la tortura y la extrema violencia para obtener confesiones de sospechosos son prácticas comunes. Las condenas injustas se evidencian en las 266 personas, 17 de ellas ya en el corredor de la muerte, que han sido absueltas gracias a pruebas de ADN.
 
“Washington aboga por la libertad en Internet para hacer de la red de redes una importante herramienta diplomática de presión y hegemonía, pero impone estrictas restricciones en el ciberespacio en su propio territorio y trata de establecer un cerco legal para lidiar con el desafío que representa Wikileaks y sus filtraciones.
 
“Con una alta tasa del desempleo, la proporción de ciudadanos estadounidenses que vive en la pobreza alcanzó un nivel récord. Uno de cada ocho ciudadanos que participó el pasado año en los programas de cupones para alimentos.
 
“El número de familias acogidas en centros para desamparados aumentó un 7 por ciento y las familias tuvieron que permanecer más tiempo en los centros de acogida. Los delitos violentos contra estas familias sin techo aumentan sin cesar.
 
“La discriminación racial permea cada aspecto de la vida social. Los grupos minoritarios son discriminados en sus empleos, tratados de manera indigna y no son tenidos en cuenta para ascensos, beneficios o procesos de selección laboral. Un tercio de los negros sufrió discriminación en sus lugares de trabajo aunque sólo el 16% se atrevió a elevar queja.
 
“La tasa de desempleo entre los blancos es de un 16,2 %, entre hispanos y asiáticos del 22 %, y entre los negros es del 33 %. Los afroamericanos y los latinos representan el 41 por ciento de la población carcelaria. La tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua es 11 veces más alta que la de blancos.
 
“El 90 por ciento de las mujeres ha sufrido discriminación sexual de algún tipo en su lugar de trabajo. Veinte millones de mujeres son víctimas de violación, casi 60.000 presas han sufrido agresión sexual o violencia. Una quinta parte de las estudiantes universitarias son agredidas sexualmente y el 60 por ciento de las violaciones en campus universitarios ocurre en los dormitorios femeninos.
 
“Nueve de cada diez estudiantes homosexuales, bisexuales o transexuales sufren acoso en el centro escolar.
 
“El Informe dedica un capítulo a recordar las violaciones de los derechos humanos de que es responsable el gobierno de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Las guerras de Irak y Afganistán, dirigidas por EEUU, han causado cifras exorbitantes de víctimas entre la población civil de estos países.
 
“Las acciones ‘antiterroristas’ de EEUU han incluido graves escándalos de abuso a prisioneros, detenciones indefinidas sin cargos o juicios en centros de detención como el de Guantánamo y otros lugares del mundo, creados para interrogar a los denominados ‘presos de gran valor elevado’ donde se aplican las peores torturas.
 
“También recuerda el documento chino que EEUU ha violado el derecho a existir y desarrollarse a la población cubana sin acatar la voluntad mundial expresada por la Asamblea General de la ONU durante 19 años consecutivos sobre ‘La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba’.
 
“EEUU no ha ratificado convenciones internacionales sobre los derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención sobre los Derechos del Niño.
 
“Los datos que aporta el recuento presentado por el gobierno chino demuestran que el funesto historial de EEUU en este terreno lo descalifican como ‘juez de los derechos humanos en el mundo’. Su ‘diplomacia de los derechos humanos’ es pura hipocresía de doble rasero al servicio de sus intereses imperiales estratégicos. El gobierno chino aconseja al gobierno de EEUU que tome medidas concretas para mejorar su propia situación en derechos humanos, que examine y rectifique sus actividades en ese terreno y detenga sus actos hegemónicos consistentes en utilizar los derechos humanos para interferir en los asuntos internos de otros países.”
 
Lo importante de este análisis, a nuestro juicio, es que se haga tal denuncia en un documento suscrito por el Estado chino, un país de 1 341 millones de ciudadanos, que posee 2 millones de millones de dólares en sus reservas monetarias, sin cuya cooperación comercial el imperio se hunde. Me parecía importante que nuestro pueblo conociera los datos precisos contenidos en el documento del Consejo de Estado chino.
 
Si Cuba lo dijera, carecería de importancia; llevamos más de 50 años denunciando a esos hipócritas.
 
Martí había dicho hace 116 años, en 1895: “…el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia…”
 
Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas.

Fidel Castro Ruz
Abril 23 de 2011
7 y 32 p.m.

Video relacionado
Derechos humanos en EEUU (2010)
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El panorama social se ha ensombrecido durante los últimos meses en Haití donde los efectos del terremoto devastador del 12 de enero de 2010 se conjugan con debilidades recurrentes en materia de servicios sociales de base y la ausencia de una política adecuada para enfrentar la situación.
 
La exclusión se ha incrementado con las dificultades de acceso sobre todo a los servicios de salud, a la vivienda, a la educación, al trabajo y a la alimentación, sea como consecuencia directa del terremoto, sea a causa de deficiencias del sistema vigente.
 
Una desgracia más
 
La epidemia de cólera que se desató en el país a mediados de octubre ha develado la negligencia de las colectividades políticas que sucesivamente han detentado las riendas del poder durante varias décadas. La enfermedad, aparecida en la Meseta Central (al este), se propagó rápidamente en los 10 departamentos con un saldo, según las cifras oficiales de mediados de diciembre, de más de 2500 muertos y aproximadamente 115.000 personas contaminadas.
 
Una polémica persiste sobre el origen de la enfermedad, pero el pueblo inculpa al contingente nepalés de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). Los militares de Nepal, país que ha tenido brotes de cólera, son sospechosos de haber vertido materias fecales en un río que atraviesa la región donde aparecieron los primeros casos. Más allá de las responsabilidades a establecer en esta cuestión fundamental, lo que salta a los ojos es el abandono que afecta a la mayor parte de la población, que vive en una insalubridad total, sin acceso al agua potable ni a letrinas. 
 
Operaciones de urgencia han sido emprendidas para la distribución de agua, cloro, medicamentos y bolsas para restos humanos en varias regiones. Entre tanto, se han iniciado precipitadamente campañas de sensibilización de la población con respeto a los principios de higiene. En muy poco tiempo, las autoridades locales fueron completamente rebasadas. Diversas estructuras de ONGs o de la cooperación internacional se apresuraron a extender sus servicios de urgencia en las regiones más afectadas, cuando se teme que los casos de infección podrían alcanzar los 400.000 en los próximos meses.
 
Varios factores agravantes de esta situación seguramente no podrán resolverse a corto plazo, sobre todo en cuanto a las necesidades en agua potable, saneamiento e higiene. Las estimaciones disponibles registran que sólo un 41 % de los 10 millones de haitianos tienen acceso a letrinas en su residencia y 51 % al agua potable. En las zonas rurales desprovistas de infraestructuras colectivas, menos del 5 % de la población se beneficia de servicios de saneamiento.
 
En las regiones apartadas de las ciudades, como en las barriadas de la capital y de las grandes aglomeraciones, muchas personas han muerto sin haber podido llegar a un puesto de salud. La situación ha alcanzado tales proporciones en regiones como la Grande Anse (sur-oeste) o la Meseta Central, que sectores de la población llegan a vincular el cólera a la hechicería. Una veintena de personas acusadas de sembrar una "pólvora mágica" de cólera fueron linchadas.
 
Elites despreocupadas
 
La propagación del cólera no puede de ninguna manera ser vista como una consecuencia del terremoto, que suscitó temores de estallido de olas de epidemias en las regiones directamente afectadas, donde la promiscuidad se ha incrementado. 1,5 millones de personas se han refugiado bajo las tiendas de campaña en 1300 campos improvisados al día siguiente del terremoto. La mayoría de ellas permanecen sin ninguna esperanza de acceder a una vivienda a mediano plazo.
 
Esta realidad prácticamente tomó por sorpresa a las élites haitianas, siendo que, desde hace mucho tiempo, ninguna política de alojamiento ha sido implementada, dejando librado el sector de la construcción a la anarquía. El resultado: 81% del espacio construido en el país antes el sismo del 12 de enero de 2010, consistía en estructuras frágiles erigidas fuera de las normas, mientras que con el éxodo rural la presión se ha incrementado en las ciudades. 72% de los habitantes de la capital ha llegado a Puerto Príncipe a partir 1995, indican los expertos, que subrayan que más de las tres cuartas partes de los 2 millones de habitantes de la capital están sin-techo.
 
Según el primer ministro Bellerive, hace falta 5 mil millones de dólares para ofrecer a todos estos siniestrados un mejor abrigo que las tiendas o los toldos. Pero, lo que desean los sin-techo, es más bien un plan de realojamiento, que aún no existe. Entre la irresponsabilidad estatal y las amenazas de expulsión que afectan a un 17% de los campos, centenares de sin-techo se han manifestado repetidamente ante el despacho del premier ministro para reclamar una vivienda decente, en virtud de los derechos que les confiere la Constitución haitiana.
 
La cuestión del realojamiento hace parte de los asuntos que han sido confiados a ONGs a través de un "Cluster", siguiendo la fórmula de la ONU. Los proveedores de fondos han prometido consagrar US$ 240 millones de dólares a la construcción de más de 100.000 refugios transitorios, de los cuales apenas la cuarto parte ha sido construida en un año.
 
Derechos sociales ignorados
 
Entretanto, las poblaciones siniestradas permanecen vulnerables a la intemperie y sus derechos sociales son ignorados, en un contexto donde estos últimos nunca han sido verdaderamente tomados en cuenta.
 
Las alertas se multiplican sobre los riesgos a los que se exponen las poblaciones carentes al ver agravarse, por ejemplo, la inseguridad alimentaria que les afecta. Ya desde hace algunos años se constataba "un déficit cuantitativo y cualitativo en la alimentación de la mayoría de las personas. La mayoría de los productos de consumo tales como maíz, arroz, frijol, azúcar, verduras, queso, frutas, carne de res o de cabra, pescado o leche, no son accesibles a los pequeños presupuestos, debido a su costo elevado en el mercado", según la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Defensa de los Derechos Humanos (POHDH).
 
Sin embargo la situación económica se ha agravado aún más después del 12 de enero, privando a millares de personas de un trabajo o de cualquier actividad que les permita satisfacer sus necesidades. Las pérdidas causadas por el sismo son estimadas en más de siete mil millones de dólares a nivel de los sectores productivos, correspondiendo el 70 % al sector privado y el 30 % al sector público. Un 30 % de los empleos disponibles antes el 12 de enero se han perdido.
 
Las familias han realizado, sin embargo, esfuerzos sobrehumanos para enviar sus niños a la escuela, si bien el número de niños desocupados se ha incrementado con la destrucción de 4200 escuelas, incluidos establecimientos públicos. Hoy, 500.000 niños no están escolarizados, según las cifras oficiales del Ministerio de la Educación Nacional, en tanto que el 80% de la oferta escolar está en manos del sector privado.
 
En octubre pasado esta realidad provocó la ira de centenares de alumnos y de maestros no remunerados desde hace dos años, que han gritado su desamparo delante del Ministerio de la Educación Nacional. Estas movilizaciones tuvieron como saldo un muerto, el normalista Jean Philibert Louis, de 35 años, fallecido por causa de las heridas provocadas por un proyectil tirado por la policía.
 
En esta ocasión, los padres de familia denunciaron de nuevo el gobierno, que se niega a promulgar una ley a favor de la reducción de las pensiones escolares, votada por el parlamento con el objetivo de disminuir los desembolsos anuales asumidos por las familias en Haití. (Traducido por ALAI del original en francés)
 
Por Gotson Pierre, periodista haitiano, integrante de la red alternativa de información AlterPresse.
 
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Este artículo es parte de la reciente edición de la Revista América Latina en Movimiento, No. 461, sobre "Haití a un año del terremoto: deudas pendientes"http://alainet.org/publica/461.phtml
Publicado en América Latina en Movimiento, No. 461: http://alainet.org/publica/461.phtml
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Nueva York, 5 de agosto. En el mismo lugar de Florida donde hace más de 230 años los ingleses cultivaban sus predios empleando mano de obra de esclavos africanos, se dan ahora, en pleno siglo XXI, condiciones próximas a la esclavitud para los jornaleros inmigrantes que trabajan algunas de las tierras más productivas de Estados Unidos.

La Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés), integrada por jornaleros mexicanos, guatemaltecos y haitianos que laboran en campos donde se cultiva jitomate en Florida, en alianza con organizaciones religiosas, estudiantiles y comunitarias, han logrado liberar de las condiciones de práctica esclavista a más de mil trabajadores, mediante litigios emprendidos a raíz de sus campañas en defensa de los jornaleros agrícolas.

El Museo de la Esclavitud Moderna en Florida es una muestra itinerante que documenta la historia de los cautiverios en los campos de Florida. Hoy, estacionado ante una iglesia en el East Village, de Nueva York (ayer estaba frente a otro templo a un costado de Washington Square), el museo –en realidad un camión de carga que fue dormitorio y prisión de jornaleros– exhibe documentos de los juicios contra los contratistas que imponían condiciones de esclavitud, fotos y explicaciones sobre los siglos de explotación extrema en los campos de cultivo en Florida, donde se puede constatar lo poco que han cambiado las condiciones para los trabajadores agrarios.

Desde 1997, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha llevado siete juicios –el más reciente en 2009– por explotación extrema en los campos de Florida, algunos bajo las leyes contra la esclavitud y el peonaje, promulgadas inmediatamente después de la Guerra Civil, en el siglo XIX. En uno de estos casos, por ejemplo, Ramiro y Juan Ramos fueron condenados a 15 años de cárcel por cargos de esclavitud, en 2004; ambos manejaban a unos 700 jornaleros en los campos de naranja en Florida y en Carolina del Norte, a quienes tenían amenazados de muerte si intentaban escapar. Otros contratistas golpeaban a sus trabajadores y hasta los drogaban, además de que los mantenían en un endeudamiento perpetuo al cobrarles renta, agua y alimentos.

Oscar Otzoy, integrante del CIW, dice a La Jornada en entrevista frente al museo, que el propósito de esta iniciativa es dar a conocer a todas las personas la situación que enfrentamos en la industria agrícola. Explica que 90 por ciento de los vegetales en los campos de Florida es distribuido en todo el país, pero que pocos conocen cómo se producen, desde las condiciones de los trabajadores en los campos, hasta el papel de las grandes empresas nacionales y trasnacionales de la rama alimentaria.

Y por cada cubeta de jitomate (que pesa casi 15 kilos) se paga de 40 a 45 centavos de dólar, y uno puede trabajar hasta 12 horas para ganarse entre 50 y 56 dólares por jornada. Ese ha sido el pago desde los años 80 del siglo pasado hasta hoy.

El objetivo, afirma Otzoy, es que la gente de todo el país nos pueda ayudar en nuestra Campaña por la Comida Justa, donde demandamos que las grandes corporaciones, que juegan un papel en la pobreza en que vivimos los trabajadores, cambien sus prácticas para poner fin a estas condiciones. Agrega: estamos dando a conocer la raíz de la pobreza en que vivimos los trabajadores, y señala que “no tenemos voz ni derechos humanos –eso es esclavitud”. Detalla que algunos jornaleros viven una especie de peonaje con deuda permanente. Unos cinco vivían en este camión, y les cobraban renta, más cinco dólares por cubeta de agua para bañarse.

Otzoy indica que esas condiciones en Florida son antiguas, desde que los africanos llegaron como esclavos en el siglo XVIII, y después de las luchas para acabar con la esclavitud y el gran movimiento por los derechos civiles de los afroestadunidenses en los años 60 del siglo anterior, se obtuvieron grandes triunfos pero sin eliminar la raíz de estas condiciones en los campos de cultivo. Cuando llegamos a este país como inmigrantes enfrentamos las mismas condiciones en que vivían los afroestadunidenses hace décadas, si no siglos.

La situación en Florida no es muy diferente de la que describió un productor en 1960: antes éramos dueños de nuestros esclavos, ahora simplemente los rentamos.

Los activistas de la CIW dicen que la reacción general del público que ve el museo es ¿cómo es posible que la esclavitud aún exista en Estados Unidos? Con la impresión por estas condiciones de trabajo, muchos se suman a la Campaña por la Comida Justa.

En su próxima escala, la CIW estacionará el museo cerca de la sede matriz de la empresa nacional de supermercados Ahold, en Quincy, Massachussetts, y ahí entregarán miles de cartas firmadas por clientes con las mismas demandas que la coalición ha promovido ante otras cadenas de tiendas de alimentos en los años recientes: un centavo más por cubeta de jitomate, cero tolerancia de la esclavitud y la participación de los trabajadores en los acuerdos.

Estableciendo alianzas con organizaciones estudiantiles, religiosas, de derechos laborales y civiles, entre otras, la CIW ha logrado que estas demandas fueran aceptadas, después de grandes batallas, por ocho gigantescas empresas, entre ellas Taco Bell, McDonald’s, Burger King y Whole Foods.

Mientras los consumidores se preocupan por la calidad de lo que comen, la idea es que también se enteren de las condiciones de quienes cultivan y cosechan ese alimento. Eso es el eje de la Campaña por la Comida Justa promovida desde 2001 por los trabajadores inmigrantes desde un lugar poco conocido en Florida, y con ello alimentan a la justicia en este país .

Para mayor información sobre el museo y otras iniciativas del CIW: www.ciw-online.org/

Por David Brooks
Corresponsal
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Guadalajara, Jal., 1º de junio. Las universidades de Iberoamérica tienen entre sus principales desafíos no sólo la generación de conocimiento, sino también la búsqueda de equidad y justicia social. Más de mil rectores reconocieron que el problema fundamental de las sociedades modernas no es la inseguridad, sino la miseria y la ignorancia, la pobreza y el dolor de las personas.
 
Al concluir el segundo Encuentro Internacional de Rectores Universia, representantes de instituciones de educación superior de 23 países latinoamericanos coincidieron en que no podemos perder a uno más de nuestros jóvenes. Si queremos ganar un futuro debemos comenzar por extender a todos la posibilidad de ingresar a una formación universitaria.
 
Federico Gutiérrez-Solana, rector de la Universidad de Cantabria y presidente del comité académico del encuentro, afirmó que es necesario construir una universidad que se involucre más con la sociedad, lo que implica tener un claro compromiso con la cohesión y la justicia social.
 
En tanto, José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que debe adoptarse como política de Estado el apoyo a la enseñanza superior, la ciencia y la cultura, pues consideró inaceptable que en muchas naciones de la región, la mayoría de los jóvenes en edad de cursar sus estudios no puedan hacerlo.
 
Indicó que la educación superior es fundamental para que las naciones de la zona no se rezaguen más respecto de los países que basan su desarrollo en el conocimiento y sus aplicaciones. Reiteró su convicción de que nuestro marco de partida debería ser la aceptación de que el mejor Estado no es necesariamente aquel que únicamente genera riqueza. En todo caso, es aquel que mejor la distribuye y que consigue el mayor desarrollo humano posible.
 
Entre las principales conclusiones del encuentro, al que asistieron rectores y representantes de toda Iberoamérica, destaca la demanda a los gobiernos de la región de que incrementen la inversión destinada a la enseñanza superior, la ciencia y la tecnología, pero también a que favorezcan las condiciones para una mayor participación del sector privado, que debe asumir que la educación también le compete como tarea estratégica para el desarrollo.
 
Una universidad abierta, científica y crítica –advirtieron los rectores– requiere financiación adecuada, gestión profesionalizada y transparente, y la actualización constante de los nuevos desarrollos tecnológicos, desde la afirmación de la autonomía y la diversidad universitarias.
 
Tras reconocer el papel estratégico de dichas instituciones de enseñanza superior en la consolidación de una sociedad del conocimiento, los rectores acordaron, como parte de la llamada agenda de Guadalajara, impulsar el desarrollo del Espacio Iberoamericano del Conocimiento, que tiene como uno de sus ejes centrales establecer un programa de movilidad estudiantil y de profesores, cuya meta es que para 2015, 2.5 por ciento de la comunidad estudiantil de la región, estimada en 13 millones de alumnos, participe en algún tipo de intercambio.
 
El rector de la Universidad Estadual Paulista, Herman Jacobus Cornelis, integrante de la red de universidades de Brasil, destacó que a los retos de financiamiento y calidad de la educación superior se suma la necesidad de incrementar la cobertura, pues en su país hemos avanzado porque hay una decisión de Estado y se invirtió mucho más en años recientes.
 
Joao Carlos Alexandre Neto, rector de la Universidad Federal Pública de Rio Grande do Sul, Brasil, afirmó que las instituciones de nivel superior deben mantener directa la mirada sobre las necesidades de la población.
 
En tanto, Bernardo Rivera, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades, afirmó que entre los retos insoslayables para las instituciones iberoamericanas está remontar las bajísimas tasas de cobertura, porque si no tenemos ese piso mínimo de equidad, miles de nuestros jóvenes seguirán en las calles, ante el riesgo de seguir el camino de la delincuencia.
 
En la clausura del encuentro, Angel Gabilondo, ministro de Educación de España, señaló que en un mundo en crisis la universidad iberoamericana también enfrenta un doble reto: ligar el conocimiento con la creación de una sociedad más justa.

Por Laura Poy Solano
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Jueves, 13 Mayo 2010 07:21

Sepa lo que es el capitalismo

El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades. Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño. 

Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta! 

A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios.

Población mundial: 6.800 millones, de los cuales 

1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)

2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)

884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)

924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)

1.600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)

2.500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)

774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)

18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)

218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006) 

Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.

Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.

Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social. 

Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca. Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado. 

Atilio A. Boron
http://www.atilioboron.com
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Miércoles, 21 Abril 2010 18:52

La otra cara de Brasilia

Existe el milagro de Brasilia, el arquitectónico, el mágico, el del juego de las curvas y de los espacios osados con sus horizontes infinitos, y existe el pecado de Brasilia: su millón de pobres hacinados en la inmensa y gris favela que rodea la ciudad de las luces y sus lagos.

La primera, la rica, la bella, tiene forma de avión o de cruz. Fue planificada y pensada; la segunda, la de la miseria es informe, nadie la ideó, fue creciendo como un cáncer. En la primera reina la paz, el sosiego, en la segunda la violencia y el ruido. La primera tiene la mayor flota de barcos de deporte en el país, con 12.000 veleros que se pasean por el lago artificial, Paranoá, de 42 kilómetros cuadrados donde se observan puestas de sol como incendios; la segunda, la inmensa favela de un millón de pobres, no tiene aún, en su mayoría, agua de grifo.

En la ciudad de primera, la renta per cápita llega a 4.972 reales. En los barrios no supera los 800. Brasilia, la del mundo político y diplomático, es la ciudad con mayor número de criadas del país, más que la rica Sâo Paulo.

Quienes habitan esa mancha de pobreza sólo visible por avión son ya los hijos y nietos de los miles de trabajadores que de todo el país acudieron hace 50 años a construir el milagro de Brasilia. Allí se fueron quedando, sólos, sin planes de urbanismo, ignorados, amontonados, sin turistas que los visiten, en contraste con la ciudad con mayores espacios verdes del mundo.

El genial Oscar Niemayer convirtió hace 50 años junto con el urbanista Lucio Costa el sueño del entonces presidente de la República, Juscelino Kubitschek, llora ahora literalmente al ver cómo la ciudad que él levantó como una flor nacida del desierto se ve coronada de las espinas de las favelas, fruto, como él dice, de una ocupación desenfrenada del suelo y del oportunismo político.

La transferencia de la capitalidad de Río para un lugar más cercano al interior del inmenso país, que es más que sus playas paradisíacas, empezó ya a ser estudiada durante el periodo colonial. Fueron- antes de que la ciudad surgiera de la nada -, 140 años de estudio y viajes para identificar en el llamado Planalto Central, una especie de meseta castellana, el lugar ideal para hacer surgir la nueva capital. Según los analistas, aquella decisión que hizo realidad Kubitchef ayudó a redescubrir a Brasil, sobre todo el Brasil de la agricultura y de los productos industrializados.

Hoy, Brasilia, la espléndida, la de los turistas, empezando por el Palacio Presidencial de la Alvorada, está siendo restaurada de las heridas del tiempo. Ella vive feliz. La otra, la del millón de trabajadores con poco trabajo, fue siempre invernadero de votos para los políticos locales, envueltos aún hoy en una serie de escándalos de corrupción.

La Brasilia política es, según el economista Julio Miragaya, una bella cincuentona descansando en su cama de oro. La proletaria es y seguirá siendo, desde su triste aninimato, la voz ronca de su mala conciencia.

Por UAN ARIAS - Río de Janeiro - 21/04/2010
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Martes, 24 Marzo 2009 09:14

Crisis mundial del empleo

El mes pasado la tasa de desempleo de Estados Unidos (EU) llegó a 8.1% (su mayor registro en los últimos 25 años). Para los recién despedidos, las posibilidades de encontrar un nuevo empleo son las peores en 50 años. En China han sido cesados más de 20 millones (quizá 3% de la fuerza laboral) de trabajadores inmigrantes. La industria textil de Camboya, su principal fuente de empleos, ha despedido a uno de cada 10 trabajadores. En España, el colapso de la construcción ocasionó que la tasa de desempleo alcanzara 14.8% en enero. Y en Japón, donde el desempleo era desconocido, decenas de miles con contratos temporales no sólo pierden su trabajo, sino también las viviendas que obtuvieron cuando laboraban.

La siguiente fase de la recesión cobra forma: una crisis mundial del empleo. Sus contornos no son aún muy evidentes, pero su severidad, amplitud y profundidad sugieren que el mundo está a punto de sufrir el mayor desempleo en décadas.

Durante los últimos tres meses de 2008, el PIB estadunidense cayó a una tasa anualizada de 6.2%. Este trimestre no será mejor. La producción ha disminuido con mayor velocidad en países que dependen de las exportaciones (como Alemania, Japón y varias economías emergentes asiáticas) o del financiamiento extranjero (en especial Europa central y occidental). El FMI anunció esta semana que la producción global podría caer por primera vez desde la segunda guerra mundial. El Banco Mundial prevé la contracción comercial más rápida desde la depresión.

Un colapso económico de esta magnitud dañará severamente la planta laboral. En su último sondeo trimestral, la empresa de servicios Manpower encontró que en 23 de los 33 países que cubre las intenciones de contratación de las empresas son las más débiles jamás registradas (ver gráfica 1). Los índices de desempleo podrían elevarse aún más, incluso si las economías dejaran de contraerse hoy, lo cual es muy poco probable.

La contracción crediticia ha agravado la caída de la demanda y obliga a las empresas a reducir costos. El desplome de activos y la expansión de la deuda que subyacen en la recesión implican que la recuperación será demasiado débil para crear de inmediato puestos de trabajo. Y cuando la demanda se reactive, la composición de los empleos podría cambiar. En un mundo posterior a la burbuja los consumidores endeudados ahorrarán más y las economías con superávit, como China y Alemania, tendrán que depender más del gasto interno. Millones de personas, desde banqueros de Wall Street hasta inmigrantes chinos, tendrán que encontrar líneas de trabajo diferentes.

Por ahora el daño es más visible en EU, donde la recesión comenzó antes (en diciembre de 2007, de acuerdo con la Oficina Nacional de Investigación Económica) y donde la facilidad de contratar y despedir ha implicado cambios en la demanda de trabajadores. La economía comenzó a perder puestos de trabajo en enero de 2008. Al principio la disminución fue bastante modesta y se limitó en gran parte a la construcción (debido a la contracción inmobiliaria) y a la industria manufacturera (donde el empleo ha estado mucho tiempo en declive). Pero desde septiembre se ha acelerado y expandido. De los 4 millones 400 mil empleos perdidos desde que comenzó la recesión, 3 millones 300 mil desaparecieron el semestre anterior. Casi todos los sectores han sido golpeados. Sólo educación, gobierno y seguridad social contrataron trabajadores el mes pasado.

Hasta ahora, el índice de pérdida de empleos de esta recesión es similar al de las ocurridas en los primeros años de la posguerra (que comenzaron en 1948, 1953 y 1957). Estas crisis provocaron variaciones enormes, pero temporales en el empleo, en una economía mucho más dependiente de la industria manufacturera que la de hoy. Como porcentaje de la fuerza laboral, se han perdido más empleos en la presente recesión que en cualquier otra desde 1957. El ritmo al que las personas quedan cesantes, medido por la proporción de quienes presentan reclamaciones por desempleo, es mucho mayor que en las recesiones de 1990 y 2001 (ver gráfica 2).

Los pronósticos oficiales son precarios. Según su presupuesto, el gobierno de Obama preveía una tasa de desempleo de 8.1% para este año. La cifra se alcanzó en febrero. Muchos analistas de Wall Street creen que superará 10% en 2010 y podría rebasar el pico de 10.8% que se alcanzó después de 1945. Las recientes crisis bancarias sugieren incluso un pronóstico más sombrío.

Un estudio realizado por Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland, y Ken Rogoff, de Harvard, sugiere que la tasa de desempleo aumentó en promedio siete puntos porcentuales después de las grandes crisis bancarias de la posguerra. Eso significa un índice de alrededor de 12% para EU.
Los mercados laborales de Europa parecen menos adversos, por ahora. Por una parte, la recesión comenzó más tarde allá y el desempleo ha sido inusualmente bajo; por otra, en Europa los mercados laborales son menos flexibles y reaccionan con más lentitud. El desempleo en la zona euro fue de 7.6%; el índice anterior era de 6.8%. Por primera vez en muchos años las tasas de desempleo en EU y Europa son más o menos parecidas.

Dentro de la UE existen enormes variaciones. Irlanda y España, que experimentaron un auge de la construcción y luego un colapso más drástico, han visto ya grandes pérdidas de empleos. Casi 30% del crecimiento de la planta laboral de Irlanda durante la primera mitad de esta década provenía de la construcción. Su tasa de desempleo casi se duplicó durante los 12 meses pasados.

En Gran Bretaña, otra economía que pasó por una burbuja inmobiliaria, el índice aumentó también de manera importante. A finales del año pasado 6.3% de los trabajadores estaban desempleados, frente a 5.2% del año anterior.

En las grandes economías de Europa continental apenas comienzan a ser visibles las consecuencias del declive de la producción en cuanto al empleo. La producción en Alemania se redujo a una tasa anual de 7% en el último trimestre de 2008, y el desempleo avanza poco a poco. La tasa sigue siendo inferior a la de hace un año. Aun así, nadie duda del derrotero del desempleo.
En enero, la Comisión Europea predijo que el índice de desempleo de la UE aumentaría a 9.5% en 2010. Al igual que en EU, muchos economistas del sector privado esperan 10% o más.

Los cambios estructurales en los mercados laborales de Europa sugieren que los empleos desaparecerán más rápido que en recesiones anteriores. Los contratos temporales proliferan en muchos países, ante la dificultad de despedir trabajadores permanentes.

Gran parte de la reducción del desempleo en Europa, a principios de este decenio, se debió al rápido crecimiento de estos contratos. Ahora el proceso se revierte. En España, el ejemplo más extremo de un mercado laboral “dual” en esa región, todos los empleos perdidos el año pasado corresponden a contratos temporales. En Francia, el empleo temporal ha descendido una quinta parte. Las plazas permanentes casi no se han visto afectadas.

Pese a que la profusión de contratos temporales acarreó mayor flexibilidad, ha puesto la carga del ajuste sobre los menos calificados, los jóvenes y los inmigrantes. La creciente participación de inmigrantes en la mano de obra europea hace más confuso el futuro del desempleo.

Como apunta Samuel Bentolila, economista del Centro de Estudios Monetarios y Financieros de España, el salto en las cifras de desempleo español no se debe sólo a la escasez de puestos de trabajo. Gracias a la continua inmigración, la fuerza laboral crece con rapidez. En Gran Bretaña, al contrario, cientos de trabajadores inmigrantes polacos han regresado a casa.

Pese a tener pocos inmigrantes, Japón muestra también las tensiones de un mercado de trabajo dual. Su fuerza laboral se encuentra más dividida que en cualquier otro país industrial Los trabajadores fijos gozan de sólida protección, en cambio el ejército de flotantes temporales, con contratos de medio tiempo, no tiene casi ninguna. Desde los años 90, la “década perdida”, las empresas han usado más a estos irregulares, que ahora representan 33% del total de trabajadores, contra 20% en 1990.

Conforme la industria japonesa se derrumbaba, casi todos los empleos perdidos han sido de ese sector. Muchos cesantes no son elegibles para prestaciones por desempleo. Un funcionario del Ministerio del Trabajo estima que una tercera parte de los 160 mil que han perdido su empleo en los meses recientes se han quedado también sin hogar y, a veces, con sólo unos días de antelación. Lo peor está por venir. El desempleo global, ahora de 4.1%, podría superar este año el pico de posguerra de 5.8%. En Japón algunos economistas hablan de dos dígitos.

En las economías emergentes la dimensión del problema es mucho más difícil de evaluar. La evidencia anecdótica insiste en la pérdida de empleos, en particular en la construcción, minería y la manufactura orientada a la exportación. Las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo indican que el número de personas desempleadas aumentó en las economías emergentes en 8 millones durante 2008, a 158 millones, un índice de desempleo de alrededor de 5.9%. En un informe reciente de la OIT prevé varios escenarios para el año 2009. Sus estimaciones parecen ahora bastante plausibles. Millones regresarán del empleo formal al sector informal y de las ciudades a las áreas rurales. De acuerdo con el Banco Mundial, otros 53 millones de personas caerán en pobreza extrema en 2009.

La historia enseña que un alto desempleo no es sólo un problema económico, sino también un polvorín político. La debilidad de los mercados de trabajo podría avivar la xenofobia, en particular en Europa, que enfrenta su primera crisis desde que la inmigración se disparó. Los gobernantes chinos están aterrorizados ante la posibilidad de que aumente el malestar social por el desempleo, en particular entre la elite urbana.

Ante estos peligros, los políticos no permanecerán apáticos. Su defensa más importante es impulsar la demanda. Las principales economías ricas y las mayores de las emergentes han anunciado nuevos paquetes de estímulos fiscales.

Como la mayoría de las economías emergentes no tienen seguros de desempleo, la manera de auxiliar a los desempleados son los proyectos gubernamentales de infraestructura que utilizan mano de obra intensiva, así como apoyo en efectivo para los más pobres. El incentivo fiscal en China incluye recursos para infraestructura; India acelera proyectos por valor de 0.7% del PIB. En Chile y Colombia los trabajadores del sector formal tienen cuentas individuales de desempleo, a las que pueden recurrir si pierden sus puestos de trabajo. Robert Holzmann, del Banco Mundial, cree que la gente debe tener la posibilidad de obtener préstamos de esas cuentas en caso de desempleo. Varios países consideran la idea.

En los países desarrollados, las respuestas gubernamentales al alto desempleo han tenido efectos duraderos y, a veces, perniciosos. Cuando el desempleo se incrementó después de la crisis petrolera de los años 70, los gobiernos de Europa, presionados por sindicatos fuertes, salvaguardaron la rigidez de sus mercados laborales y trataron de reducir las filas de desempleados estimulando la jubilación anticipada. Junto con generosas prestaciones sociales, esto provocó décadas de alto desempleo “estructural”. En EU, donde la seguridad social era más endeble, había poca disciplina regulatoria y las personas estaban más dispuestas a trasladarse, así que los trabajadores respondieron con mayor flexibilidad a los cambios estructurales. Menos de seis años después de alcanzar 10.8%, el mayor registro de la posguerra, en 1982, el índice de desempleo estadunidense era de casi 5%.

En EU la política aún se inclina por mantener prestaciones bajas y mercados flexibles en vez de aminorar las penalidades del desempleo. Las prestaciones para los desempleados son, de cualquier manera, más mezquinas que en los años 70.

Los gobiernos de Europa, al menos hasta ahora, se esfuerzan por evitar los errores de los años 70 y 80. Como señala Stefano Scarpetta, de la OCDE, la política actual está diseñada para mantener trabajando a las personas en vez de alentarlas a abandonar la fuerza laboral.

Gran Bretaña ha adoptado una táctica diferente. En lugar de intervenir para mantener a la gente en sus empleos existentes, se ha centrado en impedir el desempleo a largo plazo con un paquete de subsidios para alentar a los patrones a contratar y capacitar a las personas que no han tenido trabajo en seis meses.

La eficacia de estas políticas depende de cuánto avance la recesión. Por lo general, son curitas que se aplican con la esperanza de que la recesión termine muy pronto y la restructuración industrial subsecuente sea moderada. Subsidiar una semana laboral más corta, por ejemplo, apoya la demanda hoy, pero imposibilita un reordenamiento a largo plazo. Las desigualdades del doble mercado laboral se harán más evidentes conforme aumente el desempleo. Los políticos parecen esperar lo mejor. Dada la velocidad a la que sus economías se deterioran, lo que deberían tener es un plan por si sucede lo peor.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
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El tema que pretendo tratar está muy vinculado con dos problemas principales: el de la inmensa miseria en que vive el 85% de la población humana y el de la supervivencia humana. Es decir, íntimamente relacionados con los problemas de la emancipación y de la vida, lo cual amplía la problemática a que nos enfrentamos quienes hemos considerado que el modo de dominación y de acumulación capitalista produce efectos relacionados con la explotación de los trabajadores, de los pueblos.
 
Si bien este planteamiento original sigue siendo válido en medio de un proceso de luchas de clases y de luchas por la independencia, por la liberación cada vez más complicada debido a una serie de mediaciones, no hay duda de que la posibilidad de que desaparezca la vida en la tierra constituye un elemento más a considerar. Este elemento no solo afecta a la inmensa mayoría de la humanidad sino a toda la humanidad, incluso a quienes se benefician de los privilegios que significa su dominio sobre el mundo actual y el tipo de acumulación que están buscando, al cual se refieren los economistas —como varias veces han hecho aquí*— al decir que la economía como ciencia tiene por objeto lograr la eficiencia de las empresas en la optimización, maximización de utilidades y en la disminución de riesgos.
 
Efectivamente, nos encontramos en una etapa histórica del capitalismo organizado que no conocían los clásicos, ni nuestros predecesores partidarios de reformas o revoluciones. Un desarrollo tecnocientífico y de las llamadas ciencias de la complejidad, íntimamente vinculado a los problemas que la cibernética planteó a mediados del siglo XX y que se fueron desarrollando como sistemas autorregulados, adaptativos y complejos, capaces de adaptar sus objetivos y de corregir sus rumbos cuando estuvieran fallando. Pero estas técnicas muy ligadas a la informática y a las ciencias de la comunicación y la información, se encuentran con límites que no pueden ser ignorados y de una manera u otra se llegan a hermanar con otro tipo de investigaciones que vienen más bien de la cosmología y de las ciencias biológicas, geológicas, en que aparecen sistemas sumamente complejos en el sentido de sus relaciones interactivas, en las que unos sectores interfieren en el desarrollo de otros. Aquí, reaparecen los problemas de la historicidad, del nacimiento y la muerte de los sistemas, no solo en la historia del ser humano, sino en la historia de la vida y de la materia.
 
Lo paradójico y dramático de este extraordinario desarrollo de la inteligencia humana es que su aplicación tecnocientífica lo coloca en una irracionalidad sin precedentes, capaz de lograr muchos objetivos que tienen efectos secundarios no apreciados, como la posibilidad de una guerra. Esta guerra fue prevista como una forma de la guerra fría para intimidar a la entonces potencia mundial que constituía la URSS, pero en realidad se convirtió en una situación que se sabe fuera de control y en la que otra vez aparecen lo irracional y lo absurdo, por ejemplo, cuando se ve que habiendo ya armas para destruir varias veces a la humanidad, se sigue invirtiendo en armamento.
 
El hecho es muy grave porque con la utilidad se invierte en armamento bajo la lógica de una política defensiva y actualmente se hace por razones de obsolescencia, porque se declaran obsoletas las armas anteriores cuando cada una de ellas, de por sí, es varias veces inferior a cada una de las que destruyeron Hiroshima y Nagasaki, y cuando en el mundo hay no una, sino varias potencias que disponen de armas atómicas que circulan por toda la Tierra y por todos los lugares, en formas que hacen difícil predecir o disminuir los riesgos.
 
Actualmente, se estudian las fases de transición al caos y, sin abusar de la metáfora, podemos decir que hay tendencias que anuncian, por ejemplo, la disminución de la gobernanza, —empleo términos de las ciencias políticas hegemónicas—, síntomas de que puede venir una situación equivalente a la caótica como es la sustitución de los estados nación por mafias sumamente poderosas y muy bien organizadas. Este criterio no es resultado de una ideología ni de un estado de ánimo catastrofista. Yo, por ejemplo, hice un estudio de mis propias predicciones y de los errores que había cometido en varios trabajos de simulación del futuro, y descubrí que tengo la tendencia a equivocarme más cuando soy optimista que cuando soy pesimista. Entonces, la idea no es hacer catarsis sin esperanza, al contrario, hay mucha esperanza y la tengo fundada en que podemos aún controlar este problema, antes que otros lo controlen para siempre.
 
No creo que se desconozcan las ventajas que la paz puede traer a la especie humana; pero muchos quieren mantener a toda costa la economía de mercado por las megaempresas y por un complejo organismo en el que se han articulado complejos militares, empresariales y políticos.
 
Hoy, tenemos algo inédito: un Presidente de origen afro en EE.UU. Siento que está rodeado por fuerzas que van a hacer muy difícil que logre los objetivos que se propone, aunque de todos modos pienso que hay ciertos elementos que podrían al menos atenuar la política que estuvo llevando esa nación a la locura. En todo caso, la situación es muy fuerte. Para saber qué pasa en el mundo, aparte de las revistas de pensamiento crítico, me gusta leer el Financial Time y el World Street Journal, muy conservadores, y en ellos he advertido una fuerte polémica entre los neoliberales que quieren conservar su fundamentalismo antiestatal y los keynesianos que quieren implantar en EE.UU. políticas parecidas a las keynesianas. El problema es que todos están contra todos y de una manera muy enfática. Por ejemplo, recientemente, The New York Times publicó un artículo firmado por varios economistas en el que se alertaba al Presidente de no intervenir en las soluciones a la crisis, sino que los dejara a ellos resolver los problemas. Economistas de muchas universidades firmaron.
 
Todas las críticas que se hacen unos a otros están signadas por la sinrazón. Muchos de ellos se engañan por la presión que existe sobre la vida científica y cultural, porque es obvio que hay un conocimiento prohibido. Lucha de clases es una frase que hoy es para muchos prohibida. Hay autoengaños sobre lo que pasa en el mundo, sobre lo que será, sobre las causas que lo determinarán, sobre las medidas a tomar, los efectos directos e indirectos… Hay la imposibilidad de que dentro de un sistema dominado por el afán de lucro y la acumulación de capitales, donde han aumentado las desigualdades hasta un grado sin precedentes, se resuelvan los problemas de la civilización, del progreso y del desarrollo. El problema más serio de todos es que cuando el presidente Obama dice que va a mejorar las cosas, habla de la clase media, de los EE.UU… pero no puede hablar de los pobres de la Tierra, de los condenados, que son la inmensa mayoría de la humanidad, sobre los cuales pesa la amenaza no solo de seguir siendo pobres, sino de ser desechables y eliminables.
 
Si no se ha desatado una guerra internacional, sí parece existir lo que algunos llaman “la Cuarta Guerra Mundial contra los pobres de la Tierra”: la forma en que los despojan de sus alimentos, de sus pocos bienes, son cosas a las que estamos asistiendo como espectadores. La obligación de cualquier hombre —no solo de izquierda, socialista o comunista— es decirse o preguntarse si esto es la verdad y si realmente tiene ganas de estudiarla, para saber si es posible el desarrollo de la humanidad mientras el capitalismo subsista.
 
*Se refiere al XI Encuentro Internacional de Economistas Globalización y Problemas del Desarrollo, en el cual intervino con estas palabras.

Pablo González Casanova
La JiribillaPor, 
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Lunes, 20 Junio 2011 19:05

El drama colombiano

Cauto o diplomático, el señor Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, de paso por el país, se pronunció en distintos escenarios sobre asuntos locales. Con palabras escritas por otros y dichas por él con algunos énfasis. Más allá de las formalidades de la Ley de Tierras, llamó la atención su ‘denuncia’ de la desigualdad notoria en Colombia. Tal desigualdad, que ratificó a medias, es de un 35 por ciento de colombianos en la pobreza y un 15 en la indigencia, en suma, ¡la mitad de la población colombiana!
 
Las cifras que le pasaron al diplomático mundial, de por sí ya escandalosas, riñen con las publicadas por el estatal Departamento de Estadística (Dane), que para 2009 indicaron que el 45,5 por ciento de la población –unos 19,8 millones de habitantes– se encontraba en situación de pobreza, mientras el 16,4 por ciento –7,1 millones– estaba en “pobreza extrema” o “indigencia”. Sin duda, en poco más de un año ni la realidad ni las cifras habrán cambiado de manera sustancial, mucho menos en medio de la crisis mundial que afecta al sistema dominante. Una población como la colombiana, que, pese a la abundancia existente en el país, vive sumida en la pobreza, el desempleo, el hambre, las penurias y la angustia del día a día. Un drama que así lo había ratificado, de alguna manera, otro funcionario nacional.
 
En ese caso, el director de Planeación, Hernando José Gómez, quien el pasado 20 de mayo aseguró que en el país “cerca de cinco millones de personas subsisten con menos de 200.000 pesos mensuales […] [gente que] básicamente está sobreviviendo”.
 
Como se sabe, la producción nacional creció en los últimos años a un ritmo cercano al 4 por ciento. Pero la riqueza generada no se redistribuye, como lo certifican también las estadísticas, sino que va a parar a unos pocos bolsillos: los de los dueños del sector financiero (10 billones de pesos al año), los empresarios del campo y la industria, los grandes contratistas y, cómo no, los adeptos al gobierno de turno.
 
Es así como se conoce que mientras un trabajador de salario mínimo no gana más que $ 535.600, el gerente de una gran empresa nacional puede recibir un cheque mensual por no menos de 50 millones de pesos, o incluso más, como se especula respecto al gerente de Saludcoop, con sus 100 millones mensuales. A la vez, los políticos con curul en el Congreso no se quedan muy atrás.
 
Con sus más de 20 millones recibidos por mes, apañan además las arandelas de los contratos a través de terceros, y su clientela en diferentes puestos de las oficinas nacionales, departamentales y municipales.
 
Así las cosas, el problema no es tanto la pobreza sino la riqueza –anexa al poder dominante–, la misma que hay que redistribuir para ponerle coto a la desigualdad, y de este modo acabar con la pobreza y todos los problemas que deriva. Sin duda, para alcanzar este ideal humano hace falta, se necesita, un nuevo poder con naturaleza distinta del que está vigente desde hace dos siglos.
 
Publicado enEdición 170