Lunes, 25 Septiembre 2017 11:39

Participación social de niño/as y jóvenes

Participación social de niño/as y jóvenes

De la norma a la realidad, discursos y acciones que abren interrogantes sobre la realidad de la participación social en nuestro país.

 

¿Un encuentro más? En junio de 2016 sesionó en Pereira el “Encuentro Interamericano de participación de la infancia y la adolescencia en políticas públicas” coordinado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y el Instituto interamericano del niño y la niña –IIN, al cual confluyeron diferentes procesos participativos de México, El Salvador, Perú, Ecuador, Uruguay y Colombia. Niños y adolescentes del país anfitrión dieron cuenta de cómo se realizan consultas y mesas de trabajo para enriquecer estrategias y programas. ¡Estamos cambiando el mundo!1, entonaban al unísono las voces más jóvenes de la región.

 

¿Una ilusión juvenil institucionalizada? El interrogante no es gratuito pues, más allá del evento, resalta una tensión muy profunda entre los imaginarios institucionales de participación y las lógicas locales en las que cobran vida, como lo permite deducir Freiman Quiñones, joven integrante del Consejo Nacional Asesor y Consultivo (de cuál institución o proceso), cuando afirma que “sólo somos reconocidos como indicadores, no hay empoderamiento en las regiones; [...] no somos tomados en cuenta”.

 

En el mismo sentido asiente María Camila Hoyos, compañera de Freiman en el Consejo: “una de las principales causas por las que nosotros los jóvenes no participamos es por la deficiencia de educación que cultive un pensamiento crítico”.

 

Estos jóvenes líderes distantes en sus regiones, el primero procedente de Tumaco-Nariño y la segunda de Popayán-Cauca, desarrollan por cuenta propia procesos de articulación y movilización social entre sus pares, promoviendo soluciones a las necesidades sentidas de la población. Terminan señalando cómo “la falta de continuidad, tanto nacionalmente como a nivel local, entorpece los ejercicios participativos, el impacto es menor”.

 

De buenas ideas está empedrado...

 

A comienzos de la década del 1990 la Constitución Política de Colombia consagró la participación social como un derecho garante del cumplimiento y protección de los demás derechos fundamentales; de manera especial en lo concerniente a niños, niñas y adolescentes. Es así como la ley 1098 de 2006 articula este principio empoderándolos como “sujetos titulares de derechos”. Por su parte, la Convención de los Derechos del Niño declara que “tendrán derecho a la libertad de expresión”, entendiéndola como “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo”2.

 

En consonancia con este marco regulatorio de derechos, el sistema educativo nacional contempla estimular el ejercicio deliberante de participación a través del Gobierno Escolar, una reproducción del sistema de gobierno democrático nacional al interior de cada salón de clases, a lo largo y ancho de esta geografía; “en cada establecimiento educativo del Estado estará conformado por el rector, el consejo directivo y el consejo académico3”.

 

Desde entonces, la institucionalidad afinó su mirada hacia los más pequeños, los niños (“la persona entre 0 y 12 años”), los adolescentes (“la persona entre 12 y 18”) y los jóvenes4 (“de 14 a 28 años”); generando mecanismos de participación y control social desde su interior en sintonía con los imaginarios contractualistas de ciudadano moderno participativo.

 

Del pasado al presente

 

Lejanas y vetustas parecen ahora ideas decimonónicas cuando a la infancia le correspondía ser la edad “que sabe sentir y ver más bien que reflexionar i discurrir” (Catecismo de Astete). Siguiendo los discursos contemporáneos, en las escuelas se pretende formar sujetos autónomos y autocríticos, capaces de agenciar su propia vida y la de sus comunidades; reflexivos y comprometidos con el desarrollo individual y colectivo. Empero, están ancladas entre nosotros representaciones sobre la niñez en sentido deficitario, como menores de edad, recipientes sin contenido, tabula rasa, inocencia angelical o estultez manifiesta. En esta ingente Colombia de múltiples y simultáneas realidades, circulan en campos y ciudades ideas tales como “cuando los adultos hablan los niños callan”, “son cosas de niños”, “¡llora como una niña!”, o, llanamente, “no le ponga cuidado, eso se le pasa, así es que aprende”.

 

De igual manera se cierne sobre jóvenes y adolescentes una espesura de sospecha, desconfianza y riesgo latente. Circulan entre doctos y legos ideas que refieren a los adolescentes como “adolecer” (al que naturalmente le falta algo), apelando a supuestas raíces etimológicas, o alumno como “a-lumini” (sin luz); en todo caso no como un ser completo, más bien como un sujeto a medio camino de ser.

 

Un proceso por ser y en lucha constante. El reconocimiento de las voces, sentires y necesidades de nuestros niños y niñas está lejos de parecerse al discurso oficial e institucional que promulgamos; nuestras prácticas (Foucault) dan cuenta de realidades diferentes, evidencian tensiones constantes entre el deber ser y los hechos concretos; baste para ello revisar nuestros tenebrosos indicadores de utilización, infanticidio, abuso sexual, trabajo infantil o reclutamiento de niños, niñas y jóvenes.

 

De esta manera y de acuerdo a lo establecido oficialmente, en las instituciones educativas los niños y niñas líderes se postulan periódicamente a cargos de elección popular para representar a sus compañeros y servir de puente con las instancias de decisión y poder en las comunidades. Debemos señalar con sorna y escándalo que el gobierno escolar hace bien su trabajo, reproduce a pie juntillas el mundo de los adultos en su deseo por acumular capital simbólico (Bourdieu). Durante los procesos electorales del gobierno escolar se pueden ver en las instituciones educativas esquemas electoreros y corruptos, compra de votos, campañas de desprestigio, tráfico de influencias y, sobre todo, promesas falsas.

 

Sueño latente

 

Con todo, algunas de las transformaciones en la historia reciente del país han sido protagonizadas por los jóvenes, así lo refieren algunos líderes estudiantiles del denominado movimiento de la séptima papeleta en la década de 1990. “Para mí [...] fue una reafirmación de que no nos dejaríamos callar por la mafia, de que saldríamos a defender la democracia y que reformaríamos el país”; dice Claudia López, por aquella época estudiante de biología de la Universidad Distrital en Bogotá, hoy senadora (pre)candidata a la presidencia de la República.

 

De igual manera, y en el entrecruzamiento de fuerzas sociales, individuos e imaginarios que tensionan las formas de comprender y relacionarse con la niñez, resulta pertinente señalar algunas experiencias exitosas de participación vinculadas con el territorio que habitan las comunidades. Participar en abstracto no es un ejercicio potente, no lo es tampoco la instrumentalización de los sujetos estandarizados como indicadores en mecanismos que ellos mismos desconocen. Así, por ejemplo, la comunidad indígena Zenú, en el norte del país, cuenta con escenarios de incidencia pública y organización social llamados Cabildos Menores y Mayores. Se estimula que los jóvenes accedan a estos espacios y roles representativos de la vida pública; la condición para ello es formular soluciones a las problemáticas de la comunidad y comprometerse con su desarrollo; así lo manifiesta Elkin Roqueme como representante del cabildo, “para uno ser tenido en cuenta debe proponer y liderar, comprometerse, sino ¿pa’ qué?, no sirve de na’.” Los ojos vigilantes de la comunidad ejercen un estricto control social haciendo que las palabras superen el proselitismo clientelista y se traduzcan en acciones de impacto común.

 

De manera similar, en otras latitudes del país, en el sangrante departamento del Cauca, grupos indígenas desarrollan un modelo de educación alterno al establecido por la institucionalidad nacional. Allí los centros educativos no adelantan Proyectos Educativos Institucionales (PEI) con los esquemas de gobierno escolar antes señalados, en cambio, articulan Proyectos Educativos Comunitarios (PEC) que potencian el liderazgo y la participación colectiva, antes que la representatividad mesiánica de un solo individuo. Nuevamente, es la comunidad la encargada de agenciar los procesos sociales de los más pequeños, protegerlos, acompañarlos y guiarlos de acuerdo con propósitos colectivos. Es una participación con los pies en la tierra, más bien, en el territorio.

 

Los retos y tensiones que se configuran alrededor de los procesos participativos de niños, niñas y adolescentes dan cuenta de la complejidad del tejido social en Colombia, la fragilidad de la niñez tanto como la necesidad imperativa de construir formas pacíficas de resolución de conflictos. Su participación fortalece los canales de comunicación así como el desarrollo local en la comunidad. Es una oportunidad para ser mejor que nosotros mismos, para sanar heridas abiertas; después de todo, una sociedad que no protege la niñez está condenada al fracaso toda vez que se niega la posibilidad de aprender de los más sabios, aprender de sus niños; mientras reproduce esquizoidemente la historia de maltratos y abusos que vivieron los adultos de hoy en día, quienes han olvidado, o decidido olvidar, cómo fue ser niño, cómo entonces sabían que las cosas podrían ser mejor.

 

* Docente de la línea de “Socialización política” en Cinde, filósofo, opción en Antropología, Universidad de los Andes, Magíster en Educación Universidad Pedagógica Nacional.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 Eslogan institucional del Icbf.
2 Convención Internacional de los Derechos del Niño Artículo 13.
3 Ley 115 general de educación de 1994 Artículo 142.
4 Estatuto de Ciudadanía Juvenil Artículo 5.

Publicado enEdición Nº239

La trigésima edición de Semana por la Paz (nació en 1988) se realizará este año del 3 al 10 de septiembre. El Papa Francisco estará de visita en Colombia del miércoles 6 al domingo 10 de septiembre o sea, que la presencia y mensaje del Papa de alguna manera estarán entrelazados con las actividades de la Semana.

 

La Convocatoria en esta ocasión está suscrita por decenas de organizaciones de sociedad civil, movimientos, comunidades de fe, sectores universitarios, estudiantiles, sindicales, campesinos, indígenas, artísticos, comunidades étnicas regionales, aparte del núcleo impulsor original conformado por Redepaz, el Secretariado de Pastoral Social, la Universidad Javeriana, la Fundación para la Reconciliación.

 

La Convocatoria se titula: El Pueblo colombiano amigo de la paz sale al encuentro del Papa Francisco amigo de la Paz. El lema del afiche reza: “Muchos pasos por la paz y la reconciliación”. Y la Marcha o romería que se hará desde muchas ciudades hacia Villavicencio el viernes 8 de septiembre adopta como consigna central la de Millones de pazos por la paz y la reconciliación.

 

Como puede apreciarse se hace un esfuerzo por conciliar o articular el valioso aporte que significará la palabra del Papa, su carisma, su sincero interés en el cumplimiento de los acuerdos y el llamado enfático a la reconciliación con las dinámicas surgidas de la base de la sociedad y las regiones que ubican el quehacer de los actores sociales como constructores de paz en un contexto de riesgo para la vida de sus dirigentes y activistas, de incumplimiento de acuerdos surgidos de la protesta social, de dificultades enormes en el cumplimiento de acuerdos originados en el proceso de La Habana, en la participación aún incipiente en los diálogos de Quito y en el posacuerdo.

 

Claramente es una Semana con el Papa y con movilización. Se pretende que el Papa Francisco reconozca a los movimientos sociales y organizaciones ciudadanas como interlocutores válidos y diga una palabra en favor de la participación y de las garantías plenas de que deben gozar.

 

Para construir un marco de oportunidad en que esto ocurra se ha planteado al Comité Organizador de la visita pontificia considerar la posibilidad de incluir en la agenda un encuentro del Papa con 100 dirigentes de todos los sectores y regiones. El Papa ya ha tenido encuentros de este tenor en su visita a Bolivia y en varias oportunidades ha recibido a dirigentes de movimientos sociales y populares en el Vaticano. Hay gran expectativa por la respuesta a este pedido que, de aceptarse, significaría un espaldarazo papal a la existencia y acción de movimientos que quieren hacer de la paz una oportunidad para afianzar posibilidades de cambio. La visita es pastoral pero con alcance político.

 

Lo ha hecho notar claramente Alejandro Angulo Novoa, sacerdote jesuita, en la edición de agosto de Le Monde diplomatique: “No hay duda que la visita del Papa Francisco tendrá, más allá de su misión pastoral, una altísima carga política y social. El hecho de haber postergado su visita al país hasta el momento actual, una vez firmada la paz y entregadas las armas de las Farc, es prueba de que trae un mensaje dirigido a la reconciliación, el perdón y la generación de una nueva cultura de paz en Colombia”.

 

La reconciliación es el leitmotiv de la Semana y de la Visita papal. Pobreza, equidad, juventud, vocaciones religiosas, paz y reconciliación son temas de la visita pero entre ellos el que le dará el sello al acontecimiento será el de la reconciliación en el cual el Papa hará énfasis en Villavicencio, ciudad cercana a zonas caracterizadas de la guerra que termina, donde se encontrará con un nutrido grupo de víctimas de esa prolongado y cruento conflicto interno.

 

Reconciliación es el tránsito de la enemistad a la amistad. Quienes antes se destruían ahora se reconocen, respetan y construyen mutuamente. Parece sencillo pero no lo es. En el proceso de la reconciliación entran el develamiento de la verdad de lo ocurrido, el perdón de unos para otros, la disposición a un nuevo relacionamiento positivo, la posibilidad de participar juntos en un mismo emprendimiento social, económico o político.

 

La reconciliación se construye sobre la memoria cuando esta se invoca no para la venganza sino para el reencuentro. Memoria transformadora. Vías de reconciliación son el pedido y la oferta de perdón sinceros, tender la mano y darse el abrazo cuando lo dictan mente y corazón, asociarse para algo digno, hacer pactos éticos, de convivencia, de no violencia, de no armas en la política, de uso democrático del monopolio de la fuerza, de respeto por la naturaleza, de justicia para los desposeídos. La reconciliación es un proceso personal y colectivo, una construcción a la vez cultural, espiritual, social y política.

 

El país tiene que pasar prontamente a la reconciliación como tendencia, como hecho social generalizado, como triunfo político de la concordia sobre la barbarie, el terror y la polarización extrema. Reconciliación de Estado y sociedad, de economía y vida, de política y decencia, de pluralidad y democracia, de partidos y ciudadanía. Exigente programa que apunta a superar una forma de reconciliación sensiblera y light.

 

Estas son observaciones que hice hace unos días en mi columna de El Espectador con ocasión del encuentro de excomandantes paramilitares y excomandantes guerrilleros de las Farc en el barrio La Soledad de Bogotá (19 de julio) gracias a los buenos oficios del sacerdote Francisco de Roux y de Álvaro Leyva Durán.

 

La movilización del viernes 8 de septiembre en Villavicencio, “millones de pasos por la paz y la reconciliación”, reunirá personas provenientes en romería de los departamentos y ciudades del centro del país que partirán el 6, acamparán en un sitio abierto de la ciudad y se aproximarán en marcha multicolor y polifónica con sus pendones y pancartas al sitio donde el Papa preside los actos programados.

 

Este acto masivo, con el lenguaje propio de la acción colectiva, tan relevante en el país en el último lustro, afirmará la voluntad de construcción de paz positiva, exigirá cumplimiento de acuerdos y demandará garantías para la protesta legítima.

 

La visita del Papa está prevista como el momento en que se haga público o se reconfirme el cese bilateral de fuegos y hostilidades que se pacte entre Gobierno y ELN en Quito respondiendo al clamor unánime y creciente de la sociedad que apoya la salida política.

 

Así se busca que la sociedad colombiana amiga de la paz se encuentre en esta primera semana de septiembre con el Papa Francisco amigo de la paz.

 

* Presidente colegiado de la Red de Iniciativas por la Paz –Redepaz.

Publicado enEdición Nº238
Viernes, 23 Junio 2017 17:20

“En Buenaventura despertamos”

“En Buenaventura despertamos”

“¡Cuando se juntan la seminola y el negro
el hombre blanco
el hombre blanco pierde el sueño!”

 

Changó el gran putas.
Manuel Zapata Olivella.

 

Temprano en la mañana del 6 de junio de 2017, los bonaverenses salieron a las calles de su ciudad a ‘recoger el mugre’, a limpiar los escombros y las cenizas que dejaron los enfrentamientos contra el ejército negro –o Esmad– durante los 22 días de resistencia y lucha, que antecedieron a la gran celebración de ese día: “Se suspende el paro de Buenaventura”.

 

 

“¡El pueblo no se rinde carajo!”, y no se rindió a pesar de la represión sádica a manos del escuadrón de la muerte, de la presión del Gobierno y de la flaqueza de muchos que perdían las esperanzas.

 

Una vez conocido el acuerdo para levantar el paro, la fiesta fue programada para las 3 de la tarde en la plaza central del puerto. De a pocos fueron llegando, unos en familias, otros con amigos o solos. Alegres comentaban la gran hazaña; una vez más David venció a Goliat: los 22 días de incertidumbre dieron fruto.

 

“Muy buenas tardes ¡Buenaventura! Quiero agradecer al señor arzobispo de Cali, quien durante los días del paro cívico nos dio una mano como garante y ayudó avanzar en las conversaciones, y hoy, en este día de fiesta, este día histórico, viene acompañarnos en esta ceremonia”, dijo monseñor Héctor Esparza Quintero entre los gritos y aplausos de todos los allí reunidos.

 

Buenaventura, tierra de marimbas y tambores; de vírgenes y santos, celebró los acuerdos logrados con una santa eucaristía. Música autóctona a cargo del grupo Buscajá puso a bailar a propios y extraños, pues la algarabía no era para menos, “¡El pueblo no se rinde carajo!”

 

Día D: 16 de mayo

 

“Buenaventura se respeta, o si no, la hacemos respetar, ¡carajo!”1. El Comité del Paro Cívico informó al país, que Buenaventura cesaba sus actividades, esta vez no era un simple llamado de atención al Gobierno, era un advertencia clara y directa a la élite política y económica de Colombia, de que un pueblo indignado emergía desde el olvido para reclamar lo que por derecho le corresponde.

 

“De muchas maneras le hemos dicho al gobierno central que nosotros hacemos parte de Colombia y no nos han escuchado. Por eso la comunidad de Buenaventura tomó la decisión de entrar en paro cívico indefinido. Buenaventura es el principal puerto marítimo de Colombia y les interesa sólo por las mercancías que por aquí entran al resto del país, no por las personas que habitamos la ciudad”, afirmó Miyela Riascos, lideresa social y representante de la ciudadanía en la mesa ejecutiva del paro.

 

En un principio la demanda de los impulsores del paro cívico fue la declaración de emergencia social, económica y ecológica para el municipio. Una multitud de voces –entre ellas las de 48 organizaciones sociales, políticas y gremiales–, reclamaron agua, educación, salud y mejores oportunidades laborales. Con manifestaciones culturales afrocolombianas, bailes, colores y toda la sabrosura del pueblo bonaverense, salieron desde entonces todos los días a las calles a exigir, de manera pacífica, sus derechos como pobladores del puerto más importante del país. Por su parte, la alcaldía de Buenaventura bajo el mandato de Jorge Eliecer Arboleda –quien se ha visto envuelto en escándalos de corrupción– en una entrevista radial aseguró “el paro de Buenaventura no durará más de 3 días”. Inconsciente del eco de sus palabras, ayudó a despertar a un gigante dormido, un pueblo ofendido que aguantaría hasta las últimas consecuencias.

 

La cosa iba en serio

 

Conforme pasaban los días, más fuerzas se unieron a la demanda de mejores condiciones de vida, sumando 147 organizaciones distribuidas en 40 puntos de concentración. Taxistas, ‘moto-ratones’, conductores de ‘carpatias’ (Jeep’s), comerciantes, trabajadores informales, pescadores industriales y artesanales, lancheros y coteros cesaron sus actividades, demostrándole a Colombia que, más allá de los ingresos económicos individuales está el bienestar colectivo, y que sin importar el valor económico que representa el puerto para el país, había una causa justa de un pueblo históricamente marginado.

 

Acción social multiplicada con el paso de los días, hasta reunir la fuerza necesaria para realizar lo único que haría flaquear al gobierno central: impedir el paso de los camiones y tractomulas hacia y desde el puerto. Para ello los pobladores ubicaron bloqueos estratégicos donde vigilaban día y noche los posibles movimientos de los transportadores de carga. Acción efectiva y de alto impacto. En tan sólo dos días los empresarios y el gobierno sintieron el duro golpe de la interrupción del flujo de mercancías. Con cada día de paro las pérdidas económicas aumentaban exponencialmente. Empezaba a flaquear la mano de la burguesía. Y de su vocero de turno. Al no poder romper la voluntad de los inconformes y víctima de su ineptitud, Santos no tardó en enviar al Esmad y al Ejército Nacional para impartir el caos y recuperar el control de la Vía Buenaventura. Negociar no estaba en sus planes.

 

¡A las malas no! ¡El pueblo se respeta carajo!

 

Más que un paro era un carnaval al mejor estilo afrocolombiano; un grito unificado e imponente aclamaba: ¡El pueblo no se rinde, carajo! Y las movilizaciones cada día convocaban a más personas a la fiesta. Y de repente...

 

“...por obra de magia apareció el Esmad,
policías disfrazados de Robocop,
escuadrón móvil para la opresión,
lanzando gases lacrimógenos
contra la población”2

 

Mientras los noticieros mostraban el paro como un acto de vandalismo que afectaba gravemente la canasta familiar y la economía del resto de los colombianos, en el puente del Piñal y en La Delfina las comunidades indígenas y afro se enfrentaban a los gases y granadas lanzados por el Esmad de manera indiscriminada. Niños y ancianos fueron atacados en sus viviendas y los jóvenes fueron asediados en las calles, mientras el Gobierno no presentaba propuestas concretas para darle salida a la problemática.

 

El 19 de mayo, a tres días de haber declarado la parálisis de su ciudad, las agresiones a la población por parte del Esmad aumentaban; para el Gobierno era más importante la entrada y salida de la mercancía represada que la calidad de vida de quienes habitan está parte del país. Mientras tanto, la comunidad y el Comité del Paro Cívico trabajaban en mesas temáticas discutiendo propuestas concretas para cada uno de los 9 puntos de su pliego de exigencias (Ver Recuadro 1), sin que el Gobierno reconociera la magnitud de la problemática ni cediera en su repetitivo “no hay recursos”. El 25 de mayo fue más allá, al rechazar en alocución pública la exigencia ciudadana de declaración de emergencia social, económica y ecológica para Buenaventura.

 

Según Javier Torres, representante de la Flota de Cabotaje del Pacífico, el argumento del Gobierno para rechazar la declaración de la emergencia era el temor a que la Corte Constitucional tumbara la iniciativa, ante lo cual propuso “otras alternativas distintas a la emergencia, pero resulta que ya perdió la confianza del pueblo, porque cuanto se ha acordado bajo comités y actas no nos ha funcionado, pero la emergencia sí nos garantiza la destinación de recursos para solucionar los problemas de Buenaventura. De lo contrario es muy difícil creer, especialmente porque no estamos negociando frente a cualquier gobierno”. La desconfianza en las palabras del gobierno fue un aspecto importante para su resistencia.

 

En paralelo, los enfrentamientos entre los pobladores y la mal llamada fuerza pública, aumentaban los reportes de violación a los derechos humanos en el marco del paro, de tal manera que Todd Howland, Alto comisionado de derechos humanos en Colombia, facilitó un espacio de conversación el 2 de junio en la sede de la Procuraduría en la capital del país, entre los delegados del Comité y el Gobierno, en la cual se abordó lo relacionado con la violación de derechos humanos en el marco del paro.

 

Mientras el ambiente ganaba, supuestamente en distención, horas antes de la cita en cuestión, clandestinos, bajo la oscuridad de la madrugada, el Esmad y el Ejército Nacional custodiaron una caravana de camiones que intentaban salir del puerto con mercancía. La ira de los porteños no se hizo esperar, dejando como resultado un camión incendiado y familias afectadas por los gases y balas de goma. Rendirse no hacía parte de la agenda de lucha puesta en marcha desde el 16 de mayo.

 

Paro cívico: día 17

 

Un viaje directo desde Bogotá u otra ciudad hasta Buenaventura era imposible, la única alternativa –corridos 17 días de paro– , era los transbordos: un primer recorrido hasta Cali, para abordar allí un microbús hasta Dagua (ninguna empresa de transporte en Cali se atrevía a entrar a Buenaventura), donde los ‘carpatia’ prestaban servicio hasta el corregimiento de Cisneros, donde el paro ya se sentía con fuerza, y de aquí hasta la entrada de Buenaventura en otro vehículo, el que solo partía cuando llenaba su cupo, lo cual no ocurría antes de dos horas.

 

Una vez en El Gallinero –entrada al municipio– la travesía debía continuar en moto. Todo el que pretendiera entrar a la ciudad debía confiar en la destreza de los ‘moto-ratones’. El precio a pagar concordaba con las elevadas sumas impuestas por los transportadores desde Dagua hasta el casco urbano del puerto. En promedio 8 mil pesos por pasajero, lo que incluía los diversos ‘peajes’ por sortear en los bloqueos instalados a lo largo de sus calles, así como el riesgo que afrontaba conductor y usuario al tratar de ingresar a la ciudad.

 

Buenaventura despertó: orígenes de un plan maestro

 

“[...] 400 millones de dólares vamos a invertir [...] vamos a construir una ciudad industrial, para que genere más empleo, más inversión, para que Buenaventura se convierta en ese eje de la Alianza del Pacífico. Para que Buenaventura que ha sido abandonada no por años, ni décadas sino por siglos; desde que la descubrieron hace 500 años, al terminar la guerra salga del abandono”3.

 

¿Dónde quedó la ciudadela industrial? ¿Dónde quedaron los miles de empleos nuevos? Como a niños inocentes, Santos convenció a miles de bonaverenses para así ganar las elecciones de 2014, esto con la promesa de la paz para el país y la inversión de 400 millones de dólares para construir una supuesta ciudadela industrial en el puerto, que generaría empleos estables. Santos se quedó en el Palacio de Nariño, la terminación del conflicto empezó a negociarse pero nada avizoraba –ni entonces ni ahora– el nuevo mega-proyecto que cambiaría la suerte de Buenaventura.

 

Por esta promesa, y por otras más sin cumplir, algunos líderes sociales iniciaron la que sería una agenda continua de reuniones clandestinas que, poco a poco, consolidaron un plan de acción que delimitaría el protocolo de lo que a futuro sería el paro del 16 de mayo. Desde las casas se conformó el Comité del Paro Cívico de Buenaventura, el mismo que se encargaría de proyectar el número de organizaciones vinculadas, de los tiempos y del presupuesto que la movilización demandaría.

 

La lucha era contra el tiempo, pues a medida que pasaba, los ánimos decaían y los esfuerzos parecían en vano. Tres años de discusiones, análisis y estudios de su capacidad de acción dieron paso a un monumental levantamiento colectivo de todos los sectores que integran el puerto.

 

Cara a cara con el Gobierno

 

Al final el Gobierno tuvo que ceder. Aquellos que ‘sólo iban aguantar 3 días’ hicieron sentar a tres ministerios (ambiente, educación e interior) en las mesas de trabajo propuestas por el Comité para negociar uno por uno los puntos de cada pliego. Como la declaración de la emergencia social, económica y ecológica del puerto fue rechazada por el Gobierno, surgió la propuesta de la creación de una Ley Fondo Autónomo Exclusivo para Buenaventura. (Ver Recuadro 3)

 

Este fue el eje principal de todas las mesas negociantes. Las organizaciones representantes optaron por el Fondo Autónomo porque consideraron que pueden hacer una veeduría efectiva del manejo de los recursos pactados. La elaboración de las mesas facilita la supervisión de la inversión de los dineros. Logrado esto, el Comité acordó la suspensión del paro por un mes; tiempo en el que el Gobierno tendrá que legislar vía Fast Track la implementación de lo acordado.

 

1 https://www.desdeabajo.info/colombia/31535-buenaventura-se-respeta-o-si-no-la-hacemos-respetar-carajo.html
2 Canción Fucking Esmad del artista local Junior Jein: https://www.youtube.com/watch?v=-PiSHiKxG88
3 Discurso de Juan Manuel Santos, campaña electoral 2014

 


 

Recuadro 1*

 

“No todos los puntos significan plata sinonormatividad y legislaciones”

 

Declaración de emergencia económica, social y ecológica de Buenaventura.
Por salud de calidad, con hospital de segundo y tercer nivel.
Por la educación pertinente y de calidad.
Por el agua y saneamiento básico.
Por nuestro territorio, porque esta tierra es nuestra.
Por el ambiente sano y la salvación de nuestras riquezas naturales.
Por empleo digno y vida decente de nuestros trabajadores
Por justicia y atención a las víctimas de la violencia
Por recreación y espacio para esparcimiento, deporte y cultura.

* https://www.desdeabajo.info/colombia/31593-aqui-no-se-rinde-nadie.html

 


 

Recuadro

 

Junio 3: Tocando puerto

 

Del calor de la ciudad se habla bastante, pocos pensarían que el de sus gentes es más envolvente. Dijeron caos, dijeron violencia; pero había fiesta y jolgorio. Comparsas, silbatos, trompetas y tambores de una comunidad celebrando la vida y la insurrección, justa y necesaria.

 

Transcurría un día normal de protesta encabezada por las lideresas vinculadas al Paro Cívico. Buenaventura abría sus puertas:

 

-Por donde se mire hay un poco de lo que cualquier economista llamaría subdesarrollo: calles resquebrajadas, casas improvisadas, a medio construir, drenajes sin canalizar y otras cosas más. Pero más que pobreza aquí se percibe voluntad y anhelo de cambio. Después de haber padecido décadas de exclusión e indiferencia oficial, Buenaventura dijo “no más” y apostó todo por la lucha honrada, por la protesta pacífica para exigir lo que por derecho la oligarquía colombiana le ha negado.

 

Décadas de exclusión que fueron suficientes para colmar la paciencia de la ciudadanía que ni siquiera goza, a plenitud, de los derechos básicos (energía eléctrica, acueducto, alcantarillado, gas domiciliario, salud, recreación, deporte, atención oportuna en un hospital de 3 y 4 nivel), y solo recibe promesas de que tendrán oportunidad de empleo, así como los soñados derechos hasta sólo conocidos en la parte financiera de la ciudad, así como en televisión.

 

Un mar de contrastes. Una tierra donde puede sentirse el calor sofocante y húmedo del trópico, la brisa tibia del Pacífico y la frescura de las cientos de fuentes hídricas que bañan al municipio, así es Buenaventura. Su gente sólo tiene acceso a su propia agua dos horas al día, mientras que en el puerto y en los establecimientos comerciales y financieros en el bulevar, el líquido fluye 24/7. En las casas, hay que recoger el agua y atesorarla, pues es bastante cara. En las principales ciudades del país, lo común es una ducha, en Buenaventura para bañarse es esencial la totuma. ¿Por qué? En San Cipriano, famoso sitio turístico, hay tres acueductos diferentes para cada grupo de usuarios: el que va a las comunas, el que surte al puerto y el que nutre al centro de la ciudad.

 

Es “curioso” que el grueso de la población ocupada recurra a empleos informales en el comercio y en el transporte, y que la única opción de empleo considerable que ofrezcan los muelles sea para coteros tercerizados que no cuentan, muchas veces, con seguridad social alguna. Es “curioso” que el Dane insista en que la tasa de desempleo en Buenaventura asciende al 18 por ciento, cuando los mismos porteños saben que la desocupación alcanza, por lo menos, al 40 por ciento del total de personas prestas a trabajar.

 

Insólito, pero muy comentado por sus habitantes, es el hecho de que casi la totalidad de los locales comerciales del centro de la ciudad son de propietarios blancos-mestizos, locales que otrora pertenecieran a afrocolombianos. Asimismo, es frecuente escuchar que los cargos públicos rara vez son ocupados por personas afro y que, por lo general, los cargos administrativos en el sector privado son asignados a personas blancas-mestizas. Resulta difícil, entonces, no suponer un marcado racismo en las relaciones sociales cotidianas.

 

La falta de empleo explica, en gran medida, que el 64 por ciento de la población urbana viva en condiciones de pobreza, que el 91 por ciento de los habitantes rurales sean considerados pobres y que el 9 por ciento viva en la miseria. Pero esas cifras sólo resaltan las carencias, más no las ambiciones de estas personas acostumbradas a conseguir en el mar todo lo que necesitan. Bien reza el dicho “rico es aquel que menos necesita”; Buenaventura exige justicia, exige respeto. Necesita un trato al menos igual al brindado a los demás centros económicos del país, nada más.

 

Exigen una oportunidad para la vida. Así debe ser, también, para evitar que el precio del abandono lo sigan pagando los jóvenes, quienes al concluir su bachillerato encuentran pocas opciones de futuro: Estudiar en el Sena, enrolarse en el Ejército, ser un trabajador informal o formar parte de las bandas criminales y del narcotráfico. Quienes optan por una formación técnica y tecnológica encuentran con amargura que 20 de cada 100 jóvenes logran concluir sus estudios y conseguir un trabajo bien remunerado, de ellos, menos de la mitad acceden a carreras universitarias y obtienen un título profesional.

 

Buenaventura disimula bien las tensiones políticas, económicas y culturales que la inundan, producto de años de enfrentamientos entre la guerrilla, el Estado y el paramilitarismo, en abierta disputa por la posición geoestratégica que representa y la riqueza mineral que aguarda debajo de su tierra. Por eso, al recorrer las calles de esta tórrida ciudad, se encuentran infinidad de personas de múltiples orígenes del litoral pacífico que, huyendo de la violencia, llegaron al puerto buscando mejor fortuna. Aquí, cerca del 50 por ciento de los habitantes han sido víctimas del conflicto.

 


 

Recuadro 2

 

En Buenaventura habitan –según proyecciones del Dane– poco más de 407 mil habitantes, sin embargo, instituciones como el Sisbén aseguran que en la ciudad hay más de 500 mil. Así las cosas, al menos 230 mil personas están en capacidad de trabajar. De ellas, por lo menos 110 mil ejercen este derecho de manera informal y unas 80 mil trabajan como obreros o empleados particulares; unos 40 mil no cuentan con ningún tipo de trabajo.

 

De los cerca de 500 mil habitantes, el 88,5 por ciento es afrocolombiana, el 10 por ciento es blanca-mestiza y menos del 1 por ciento es indígena. El 94 por ciento de la población vive en la cabecera urbana, el resto en el área rural continental e insular. Aunque más del 90 por ciento de los habitantes cuentan con energía eléctrica, ningún hogar tiene acceso a gas natural, apenas el 60 por ciento de las viviendas tienen sistema de alcantarillado y tan solo el 85 por ciento cuentan con acueducto, eso sí en malas condiciones y apenas dos horas al día.

 

Sin embargo, lo último que quieren en Buenaventura es que el resto del país y del mundo los mire con compasión, pues no se sienten pobres, todo lo contrario, son conscientes de las capacidades de su gente.

Publicado enEdición Nº236
Viernes, 23 Junio 2017 17:16

Ecos de un despertar

Ecos de un despertar

Las últimas semanas del mes de mayo y las primeras de junio, con diversidad de movimientos y conglomerados sociales movilizados en defensa de sus reivindicaciones, desnudaron el verdadero espíritu del Gobierno que encabeza el señor Santos –por si alguien tenía dudas sobre el particular–, aireando al país con una ventisca de necesaria democratización e indicando desde ahora que esta será la pauta que marque al país en los años por venir.

 

De los conglomerados sociales movilizados, Buenaventura (ver página 11) y Quibdó dan la pauta. Dos territorios que otrora fueron uno solo –parte de lo conocido como Gran Cauca–, poblados por descendientes de esclavos, mirados por el poder como tierra de Misiones y así entregados a la Iglesia para su adoctrinamiento, de lo cual no dudaron los ‘enviados divinos’.

 

Aquel territorio, desde el centro del poder nunca fue valorado en su real dimensión –¡indios y negros!, rodeados de animales y selvas. Los gringos sí sabían parte de lo allí existente, y en particular en el Chocó construyeron sus enclaves mineros. Esa población, pese al desinterés oligárquico, logró sobrevivir con parte de sus saberes y tradiciones conservados. Apenas hace pocas décadas la crisis mundial del capitalismo descubre su verdadero potencial en biodiversidad, con territorios cruzados por variedad de fuentes de agua, con minerales diversos en sus entrañas. El surgimiento de China como potencia también redescubre la importancia geopolítica de esta parte del país (de ahí el puerto de aguas profundas localizado en Buenaventura), recordando que al fin y al cabo una fortaleza del país es la salida que tiene por dos mares. Cuando permitieron el desmembramiento de Panamá, a pesar de lo visionado por Bolívar en su Carta de Jamaica, los ‘ilustres’ radicados en la Sabana de Bogotá ni entendían el país que tenemos ni imaginaban que hacíamos parte del mundo. Ignorancia prolongada en el tiempo.

 

Olvidados por siempre, de manera ininterrumpida sus pobladores sufrieron la desidia oficial. Sus territorios padecieron (padecen) la extracción de materias primas y ganancias para llenar los bolsillos de unas pocas familias. La extracción devastó todo aquello que tocó: Andagoya y otros municipios chocoanos así pueden testimoniarlo, pero también las cuencas de innumerables ríos, entre ellos el San Juan y el Atrato.

 

Aunque todo tiene un límite, y así lo reafirma el dicho que enfatiza que “no hay mal que cien años dure/ ni cuerpo que lo resista”, y para la muestra dos botones, los cuales, pese a sus reclamos y acuerdos con el alto gobierno, fueron objeto de burla del mismo, incumpliendo la palabra empeñada. El irrespeto despertó desconfianza y decisión de lucha, hasta la declaratoria de paros cívicos indefinidos. La capacidad para sostener la decisión ciudadana, colectiva, terminó por torcer, así fuera en parte, el discurso oficial de que “no hay plata”, de que “la regla fiscal” no nos permite comprometer más recursos. Pues, quebrantando la Regla, los acuerdos exigidos se firmaron, enseñando a todo el país que un tipo de protesta como el paro cívico debe ser preparado con mucha antelación, estructurando una entramada red que lo soporte, con exigencias claramente establecidas, así como los liderazgos por exponer, siempre debidos en sus negociaciones a la decisión última de las asambleas ciudadanas.

 

Como en 1977, cuando el país fue estremecido por el primero y único de los paros cívicos que conoce, en realidad nacionales y paralizantes, estos de ahora externalizan un factor organizativo de nuevo tipo, donde diversos movimientos sociales, entretejidos con sus poblaciones, logran aislar al establecimiento, permitiendo divisar quién(es) es/son los contrarios por enfrentar y cómo hacerlo.

 

Resalta en ambos casos que sus pobladores perdieron credibilidad en el gobierno de turno (queda por identificar si también en el establecimiento), así como el miedo sembrado allí por el paramilitarismo. Tanta manipulación oficial, con tantos incumplimientos, no da para menos. Un interrogante por esclarecer es si esta ruptura fue posibilitada por la participación del paramilitarismo en las protestas, que, de ser así, ubica a los actores políticos y sociales alternativos ante la realidad de un proyecto de poder fascista con base social. La participación de la Iglesia, con su profundo enraizamiento, también realza un factor de poder, superador de su simple visión y misión ideologizante tan reiterativa y destructiva hasta los años 80, para transformarse en factor de esperanza para miles de familias arrinconadas por el desgreño estatal, así como por el factor paramilitar y el conjunto de la guerra desatada en sus territorios.

 

El papel de las iglesias, como espacio para compartir el dolor y la memoria, tan evidentes en Quibdó y otras poblaciones situadas a lo largo del río Atrato, al igual que en Buenaventura y todo el territorio que cubre la diócesis allí existente, así como su acompañamiento a los miles de desplazados y expropiados de todo lo suyo, son las bases evidentes para la movilización que hoy toma forma.

 

Con el tablero a la calle

 

La pérdida de credibilidad también resalta en la protesta de los docentes responsables de la educación pública en todo el país. Con renovada energía y decisión de lucha por sus derechos, las bases del magisterio llevan a la dirección de Fecode a no ceder en lo demandado, abriendo un espacio social a través del cual, como no se veía desde hace varias décadas, docentes y comunidad educativa podrían reencontrarse, dejando el espacio abierto para que un nuevo movimiento urbano tome aliento en el país en los años por venir.

 

La desinformación que emana de la Casa de Nariño de la disputa en curso, y el eco que los medios oficiosos le garantizan al discurso gubernamental, difícilmente creíble, también abren un espacio en la sociedad para que Santos pierda la escasa credibilidad que le quedaba. Con el sol a cuestas, esta realidad bien pudiera darle paso a cualquier protesta social, de grande o pequeño calado, cuestionando a su paso a la totalidad del establecimiento en procura de democracia económica pero no sólo formal –política o electoral. Una democracia de nuevo tipo en cuya consecución la sociedad colombiana pueda dar un salto de calidad en sus luchas, rompiendo la unidad del establecimiento. Falta imaginación y vocación de lucha para que así sea. ¿O tal vez es el factor electoral el que maniata a unos y otros?

 

La agenda de paz, en el cumplimiento de lo acordado entre Gobierno y Farc, sin duda es un elemento que ayuda a que esto no ocurra. Es sorprendente cómo se dividen las agendas de lucha, perdiendo la mirada de país al quedar ensimismados en el factor particular. Sin superar errores de siempre, organizaciones alternativas de diverso cuño siguen priorizando su agenda particular como el propósito fundamental por encarar, dejando a un lado al país nacional, que una y otra vez les recuerda que deben renovar sus formas de analizar y proceder.

 

En medio de estas luchas, que también congregan a los trabajadores estatales (ver página 14) en procura de estabilidad y mejora salarial, así como otro cúmulo de reivindicaciones sectoriales, llama la atención el surgimiento y el posicionamiento de la consulta popular como una nueva forma de lucha irrigada por decenas de poblaciones pequeñas y medianas, en defensa de sus territorios y de la vocación agrícola de sus suelos. Las consultas populares, para que sus habitantes decidan si allí se llevan a cabo o no, explotación minera, va dejando en claro que la conciencia ambiental gana cada día más espacio, y que la gente prefiere lo poco pero perdurable, a lo mucho pero efímero.

 

De las formas de lucha se ha escrito mucho, y aquí una vez más queda reafirmado que nadie en particular las inventa sino que aquéllas toman forma a la luz de los sucesos particulares, para luego, desde un sitio puntual, extenderse como referente por todos los lugares donde se vivan iguales circunstancias.

 

De lo escrito aquí deberán pasar meses para que se sepa con toda propiedad el rumbo que toman los acontecimientos y si, como todo parece indicarlo, los movimientos sociales del país empiezan a transitar la senda de la recuperación de su iniciativa. Mientras ello sucede, no se puede perder tiempo: la democracia directa y refrendataria aparece como una necesidad imperiosa. Como canal para facilitarlo, se requiere darle cuerpo a un sistema nacional de comunicación alternativa, desde el cual la naturaleza del poder quede al desnudo, a la par que se entreteja una gran diversidad de agendas sociales, dejando su particularidad para saltar en calidad hacia un común referente nacional.

Publicado enEdición Nº236
Las transformaciones de la marcha del Primero de Mayo en Bogotá


Actuar solos nos hace frágiles, juntos y organizados somos fuerza y poder.

 

Papas bomba, gases, ladrillos, Esmad, tropel y muerte. Un ritual sacro santo. Ese ha sido el panorama de las noticias en Bogotá durante más de una década de movilización en el día internacional de los/as trabajadores/as, día en el cual miles de manifestantes salen a las calles para exigir los derechos laborales perdidos –tras las políticas de flexibilización–, para repudiar las nuevas lógicas de esclavitud del capital, con jornadas laborales continuas, diarias, de 12-15 horas, sin derecho a pensión, prestaciones y garantías sociales; día en el cual se exigen condiciones para tener una vida digna.

 

Fecha de memoria y conmemoración de aquellos obreros anarcocomunistas que fueron asesinados en Estados Unidos por defender los tres ochos –8 horas de trabajo, 8 de ocio y 8 de descanso–, convertidos en iconos mundiales de dignidad y resistencia. Día para ¿construir alternativas?, ¿repudiar el sistema? o, para ¿encender llamas de fuego en el centro de la ciudad?

 

Marchodromo habitual

 

Fotografía. La tradicional marcha de Bogotá inicia en la Carrera Séptima con 26, en el Planetario Distrital. Su destino simbólico es el centro tradicional del poder político: la Plaza de Bolívar, donde se encuentran la Casa Presidencial, el Congreso de la República y la Alcaldía Mayor. En el punto de encuentro se reúnen: centrales obreras, sindicatos, partidos políticos autodenominados de izquierda, estudiantes, anarquistas, antifascistas y toda la pleyade de lo que puede denominarse organizaciones o movimientos sociales. Allí poco de mayorías sociales, poco de pueblo, de gente del común, pues para el imaginario dominante (producida por los medios de comunicación y el mensaje desprendido de las acciones de años anteriores) esta marcha es violenta, por lo cual toman este día como un festivo para descansar y no como un referente para luchar.

 

La organización del recorrido es un desfile donde cada organización, partido, movimiento, etcétera, demuestra su capacidad de movilizar la mayor cantidad de gente uniformada para presumir en los clubes sociales alternativos de izquierda. Dentro del recorrido son tradicionales los tropeles causados por infiltrados, o por jóvenes con los ánimos a flor de piel, producto de lo cual van escindiendo la marcha desde la 19 con séptima, lo que genera que la misma llegue fraccionada a la Plaza.

 

Al llegar junto al monumento de Bolívar, en el evento central, se escuchan consignas usuales y gastadas, así como los habituales discursos de los burócratas sindicales, los que solo escuchan las palomas. Cada partido, organización o movimiento expresa su imaginario ideológico y político, que se convierte en diálogo de sordos, pues nadie escucha, ya cada quien va por su lado. Para cerrar el evento, el rito policivo: la planeada gaseada del Esmad, quienes se divierten y alegran dando bolillo y pata, tanto así que hace unos años, embriagados por la euforia, emoción y sevicia de su rol represivo, mataron a Nicolás Neira.

 

“El sur se moviliza”

 

Esta desgastada escenografía fue la que motivó a diversidad de activistas de varias localidades bogotanas a replantearse la lógica del marchodromo del centro, planteándose marchas en otras partes de la ciudad. Así, desde hace aproximadamente nueve años, las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, Kennedy, acompañadas de personas de localidades del norte –como Suba y Engativá–, se reúnen para marchar juntas hasta algún territorio local previamente seleccionado, proceso que lleva por nombre “El sur se moviliza”. Cabe resaltar que este proceso de articulación genera una titánica movilización de cientos de personas que recorre más de media ciudad para llegar al punto previamente acordado, sin embargo existen opiniones que cuestionan este desgaste anual.

 

Por su parte, en la localidad de San Cristóbal construyen desde hace 4 años un proceso de movilización local que parece más un carnaval, por sus colores y actores; los cientos que concurren recorren su territorio desde el barrio Tiguaque –parte alta de la localidad– hasta el parque central de Villa Javier –parte baja de la misma–. Todo el recorrido transcurre a través de los barrios populares, consolidando un ejercicio de territorialización de la movilización, sintonizando con las mayorías sociales, marginadas, que habitan esta periférica localidad. En este carnaval, los vecinos se asoman por las ventanas intrigados por lo que sucede afuera; por su parte las organizaciones comunitarias tratan de concretar una corta explicación de la razón por la cual se movilizan. Sin embargo, aún hace falta consolidar la conexión directa con la inmensa mayoría.

 

Un notorio avance

 

El pasado 1 de mayo, estos dos ejercicios (“El Sur se moviliza” y Movilización de San Cristóbal) se articularon para consolidar una marcha conjunta, un accionar donde niños, niñas, abuelos y abuelas, jóvenes y adultos, festejaron el Día Internacional de los/as Trabajadores/as. Las organizaciones sociales provenientes de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme y Kennedy, llegaron hasta la localidad de San Cristóbal que, siguiendo con el proceso de movilización local, caminó nuevamente por su territorio. Para finalizar la jornada con un almuerzo para las más de dos mil personas que participaron, así como un evento central, con danzantes y músicos de diferentes géneros que dieron paso a un concierto que llenó los ánimos. Finalizó la jornada de memoria, apropiación del territorio y encuentro de diversos, con una fiesta popular. De igual manera, tomó forma el primer ejercicio de movilización del norte, que articuló las localidades de Suba, Usaquén y Engativá. Más de cien personas acudieron al llamado.

 

Todo el trabajo de articulación se unificó en la propuesta denominada: “Bogotá Popular se Moviliza”, la que produjo una unidad gráfica para todas las localidades, piezas comunicativas comunes y un comunicado conjunto, que cobijaba tanto al norte como al sur. Las localidades marcharon por justicia, dignidad, trabajo y paz. La agenda de reivindicaciones resaltó 6 puntos: 1. Mejores condiciones laborales, con urgencia de cambiar el modelo económico y desarrollar otras formas para la economía; 2. Acciones en favor de la protección del medio ambiente y justicia ambiental, donde se construya un POT que vincule a los sectores populares para adecuar los territorios a sus necesidades; 3. Paz urbana territorial y derecho a la ciudad, para que todo/a trabajador/a tenga las garantías para vivir dignamente; 4. Revocatoria del alcalde Enrique Peñalosa; 5. Modificaciones racionales frente a la movilidad, el espacio público y una ciudad pensada para sus pobladores; 6. Promoción de la cultura, dignificación del trabajo de lxs artistas y valoración al arte popular.

 

¿Tiempo de mirar hacia otros rumbos?

 

Estamos en el periodo de transformar las movilizaciones y las concepciones de percibir el poder; es momento de mirar hacia otros rumbos para conseguir las transformaciones sociales; tiempo de abrir la mirada y entender que el poder está más allá de las instituciones. Es el instante de transitar el camino para encontrar la conexión con las mayorías sociales, las mismas que malviven al día, sufriendo las consecuencias de la economía de la acumulación y las injusticias de la mezquindad de unos pocos. Por lo tanto, hay que territorializar nuestras luchas, lo que implica generar procesos de reconocimiento mutuo (en los espacios de vida y de reproducción biológica y material), entre organizaciones, parches, grupos culturales, ambientalistas, comunicadore/as, muralistas, grafiteros/as, educadores/as, entre otros/as. Hay que arriésgarnos a involucrar a personas amigas, familiares, conocidos/as y vecinos/as. Muchos de ellos, expresión del nuevo tipo de trabajador producido por el capitalismo de finales del siglo XX e inicios del XXI.

 

Se trata de generar un proceso con los mayores, con adultos, jóvenes, niños y niñas, consistente en sensibilizar barrio por barrio, a partir de las necesidades concretas que aquejan los espacios vitales de encuentro social y de vida: el jardín comunitario, el transporte, el parque deteriorado, la escuela, el colegio, pero también las problemáticas que agobian a las familias: las tarifas de los servicios públicos, las del transporte, la inseguridad, las ollas, la actitud hostil de la policía.

 

Buscar sintonizarnos con la cotidianidad popular. De esta manera será posible vestirnos de fiesta y denunciar las problemáticas con otras estéticas que rompan el estigma de la movilización del tropel, para que así se sume a la protesta la mayor cantidad posible de vecino/as que se sientan identificadas con lo reivindicado, hasta llegar al sueño de justicia y libertad.

 

Actuar así, para que el 1 de Mayo no sea solo un día, sino mucho más que ello: un punto de partida, pero también de tránsito para rememorar y educar, para reflexionar y encausar energías, para construir imaginarios comunes y darnos la fuerza necesaria para hacer sentir que el país debe regirse en su modelo económico y político de acuerdo a las necesidades de las mayorías. Esas que habitan en las localidades populares de Bogotá y de todo el país.

 

Un Primero de Mayo para el presente y para el futuro. Hay que cambiar de imaginarios y de procederes. Hay que disponer el corazón y la sonrisa para el otro/a; hay que compartir la alegría de soñar en colectivo, de romperle el cuello a la indiferencia y sentirnos parte del sueño en conjunto. 1886-2017: un solo sueño que debemos hacer realidad.

Publicado enEdición Nº235
Cien años de la Revolución de Octubre: el movimiento obrero en Rusia

¿Cómo fue la participación del movimiento obrero en las revoluciones burguesas-democráticas vividas por Rusia entre 1905-1917, y su preparación a finales del siglo XIX? Una revisión de textos de Lenin y Trosky nos permiten comprender su magnitud. Aquí un acercamiento a tal realidad.

 

Es común decir que la revolución Rusa inició en febrero de 1917, cuando en realidad fue en 1905 e incluso, siguiendo a Mao cuando dice que una revolución inicia recién se ha fundado el partido, entonces fue en 1898 con la fundación del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (Posdr).

 

Siguiendo esta tesis, es necesario decir que Rusia vivió tres revoluciones en el siglo XX: la fallida revolución de 1905 o primera revolución democrática burguesa; la de febrero de 1917 o segunda revolución democrático-burguesa, y octubre de 1917 o revolución socialista. Todo un proceso de luchas revolucionaria con flujos y reflujos, en la lucha política y de masas de la clase obrera, del campesinado, de los soldados-campesinos, de las mujeres, de los barrios, colegios y universidades, de los intelectuales, profesionales, curas ortodoxos y políticos.

 

Dado que lo que lo vivido durante doce años en el imperio ruso (1905-septiembre de 1917) fue una revolución democrático-burguesa, la lucha fue contra la autocracia zarista y por establecer, en un primer momento, una república burguesa, y en ese sentido las luchas económicas y políticas de la clase obrera tuvieron ese sello. En octubre de 1917, al triunfar la revolución socialista, se abrió otro camino para Rusia.

 

En la lectura y comprensión de lo que estaba en marcha, Lenin realizó una comparación entre el número de huelguistas que participaron en la revolución de 1905 con los huelguistas de otros países de Occidente, a partir de las estadísticas del ministerio de Comercio e Industria ruso:

 

Número de huelguistas por miles, por años y por países

 

 RusiaEEUUAlemaniaFrancia
1895-190443.000   
19052.863.000660.000527.000438.000
1906

1.108.000 Que fue el máximo correspondiente a los quince años 1894-1909  

   
1907740.000   
1908176.000   
190964.000   

Fuente: Lenin, "Sobre la estadística de las huelgas en Rusia, sept, noviembre de 1910"

 

En este cuadro resalta la tremenda movilización obrera entre 1905-1907, que sin ser el proletariado más avanzado de Occidente sí era muy combativo, enérgico, movilizado en medio de un país que vivía una revolución burguesa. Esta inmensa movilización de huelguistas también fue el trasfondo desde el cual surgieron los soviets. Lenin comenta que una muy importante caracteriza del momento fueron las huelgas repetidas y los huelguistas que participaron en varias de ellas:

 

Año% de huelguistas sobre el número total de obreros

 

% de huelgas repetidas sobre el número total de huelgas

 

1895-19041,46%-5,10%36,2%
1905163,8%85,5%
190665,8%74,5%
190741,9%51,8%
19089,7%25,4%

Fuente: Ídem t xvi

 

Las estadísticas muestran el empuje de los obreros y su capacidad y entusiasmo para participar en las huelgas, y a pesar de que en diciembre de 1905 fue derrotada la insurrección por la represión zarista y la falta de preparación de los insurrectos y de los partidos revolucionarios, “el domingo sangriento”, el movimiento revolucionario se mantuvo hasta 1907.

 

Pero el movimiento revolucionario fue desigual. Así como entre 1905-1906 disminuye en número de huelguistas en los grandes centros industriales, en iguales años aumentó en las provincias menos industrializadas y más apartadas: la ola revolucionaria de 1905 no llegó a ellos en ese año sino en el siguiente. Lenin mira las cifras por provincias, aquí mostramos solo los datos generales. En 10 provincias del imperio, en donde trabajaban 61.800 obreros, en 1905 los huelguistas totalizaron 6.564, y en 1906, fueron 21.484. Pero entre 1906-1907 el número de provincias participantes y de obreros alzados fue mayor: 19 provincias, y 572.132 obreros; en 1907 crecieron a 285.673.

 

El análisis de este proceso le permite concluir a Lenin: “Los obreros de las diferentes regiones participaron de manera desigual en el movimiento. En resumen: 1.660.000 obreros dieron 2.863.000 huelguistas, o sea, 164 huelguistas por cada centenar de obreros, algo más de la mitad de los obreros pararon en 1905, término medio dos veces”.

 

También el número de huelgas (no de huelguistas) en toda Rusia:

 

Número de huelgas 1895-1904

 

AñosEn las ciudadesFuera de ellasTotal
1895-19041.3264391.765
190511.8912.10413.995
19065.3287866.114
19073.2583153.573
1908767125892

 

Después Lenin analiza este proceso por grupos de producción: metalúrgicos, textiles, gráficos, madereros, cuero, productos químicos, alimentos sustancias minerales, para analizar la capacidad de movilización por sectores.

 

También analiza las huelgas del periodo 1911-1912, cuando comenzó el ascenso de la ola revolucionaria: en las huelgas económicas de 1911 participaron 96.730 huelguistas y 207.720 en 1912. Y en las huelgas políticas participaron 8.380 huelguistas en 1911, y 855.000 en 1912 (Lenin, “Las huelgas obreras según los fabricantes”, T XIX).

 

Para terminar el cuadro de la participación de la clase obrera en las huelgas de 1903 hasta febrero de 1917:

 

Huelguistas por año:

 

19038.70019118.000
190425.0001912550.000
19051.843.0001913502.000
1906651.0001914*1.859.000
1907540.0001915156.000
190893.0001916310.000
19098.0001917575.000
19104.000  

 

* La cifra de 1914 es solo para el primer semestre del año, y la de 1917 para los meses de enero y febrero. (León Trosky, Historia de la Revolución Rusa, TI, cap 3).

 

Para 1905 Rusia contaba con 1.660.00 obreros industriales, y para 1917 eran más de dos millones.

 

 

Publicado enEdición Nº235
Sábado, 13 Mayo 2017 07:10

Contra la represión policial

Policías reprimen ayer en Caracas una “marcha de los abuelos”.

 

Al mismo tiempo, el jefe de Estado calificó las protestas opositoras como una “emboscada fascista”, aludió a la existencia de francotiradores y reiteró que la derecha intenta “un golpe de Estado”.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, prometió castigar los abusos de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes que participan en las protestas contra su gobierno que comenzaron hace más de un mes. Al mismo tiempo, reiteró que la derecha está propiciando “un golpe de Estado”.

“Se hicieron denuncias sobre supuestos abusos de algunos funcionarios. He ordenado castigo a cualquier funcionario que abuse de la fuerza, a cualquiera, como que se castigue a los llamados al golpe de Estado, a quienes incendian”, sentenció Maduro el jueves por la noche en un acto de graduación de un programa de educación secundaria.

Asimismo, el jefe de Estado calificó las protestas como una “emboscada fascista” y aludió a la existencia de francotiradores. “Tenemos cinco semanas de esta emboscada fascista, hay víctimas. Ayer murió un trabajador baleado por un francotirador en Mérida. Son francotiradores que han colocado en algunos lugares para asesinar al pueblo”, indicó. También consideró a las protestas como una guerra que le declaró al pueblo venezolano la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD). “Las manifestaciones son una nueva embocada, más violenta, más venenosa que la que enfrentó el gobierno en las protestas de entre febrero y mayo del 2014, que dejaron 43 muertos”, añadió.

“Más temprano que tarde lograremos neutralizar y derrotar esta nueva emboscada y este golpe de Estado. Así lo decreto, con la Asamblea Constituyente tendremos una victoria gigante frente a los violentos”, señaló Maduro sobre su proyecto para reformar la Constitución que activó la semana pasada. Asimismo, condenó los ataques con excrementos contra la policía venezolana en las protestas opositoras contra el gobierno. “El pueblo venezolano apoya a su Guardia Nacional (policía militarizada) y a su Policía Nacional. Les han echado excremento que han sacado de su cerebro. Nos atacan con este tipo de armas, atacan a las familias de los militares y no hay condena de organismos a estos actos de barbarie”, criticó. Las bombas de excremento, llamadas popularmente “puputov”, fueron lanzadas en envases de vidrio desde las manifestaciones a la primera fila del cordón policial, que se protege con escudos.

A su vez, el director de la Policía Nacional Bolivariana venezolana (PNB), general Carlos Pérez Ampueda, reconoció la presencia de grupos de civiles armados que actuaron contra una de las marchas opositoras en Caracas y aseguró que serán capturados. “Esos son unos vagabundos y donde los veamos los vamos a capturar”, dijo a los periodistas el militar que dirige al cuerpo policial responsable del control de manifestaciones, al ser consultado sobre la presencia de un grupo de personas, algunos de ellos con armas, que robó y efectuó disparos ante los manifestantes y los cuerpos de seguridad sin ser detenidos.

Un grupo de hombres en motocicletas y con pasamontañas disparó el miércoles luego de robar a un miembro del equipo de prensa de un medio local durante una de las concentraciones opositoras, en el sector La Candelaria, que intentó marchar hasta la sede del Tribunal Supremo de Justicia. Justo enfrente del grupo armado se encontraba un piquete de la PNB. “Estamos garantizando el orden de ustedes, aquí ninguno de nosotros está armado”, explicó Pérez Ampueda para responder por qué los cuerpos de seguridad no actuaron contra el grupo armado.

El militar indicó que los efectivos de la PNB no pueden actuar contra personas armadas porque cuando están en el control de manifestaciones tienen prohibido usar armas de fuego letales. “¿Cómo vamos a hacer algo cuando ellos están disparando y nosotros sin armas?”, se preguntó. “Cuando llegaron esos vagabundos, nosotros fuimos los primeros que nos colocamos delante, garantizando a ustedes la vida, sin contar con los medios para combatirlos”, apuntó.

Dirigentes opositores denunciaron en ocasiones la presencia de grupos armados para intimidar las manifestaciones opositoras y aseguraron que estos actúan con el consentimiento de la PNB y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada). Estos señalamientos fueron negados por las autoridades que, por su parte, acusan a los opositores de ser los responsables de la violencia y de organizar a su vez grupos armados contra sus propios manifestantes.

Por otro lado, Maduro, en desacuerdo con la difusión de numerosas muertes neonatales y otras estadísticas de fuerte crecimiento de enfermedades epidemiológicas, dispuso la destitución de la ministra de Salud, Antonieta Caporale.

 

 

Publicado enInternacional
Opositores al gobierno venezolano enfrentaron ayer a elementos de la policía antimotines, al continuar las movilizaciones en Caracas

 

Diosdado Cabello niega que 85 militares hayan sido arrestados por oponerse a la represión

 

Caracas.

 

Fuerzas antimotines dispersaron con bombas lacrimógenas una marcha de miles de opositores que rechazan la Asamblea Constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro, quien enfrenta una ola de protestas que en casi 40 días ha provocado 38 muertos. Los enfrentamientos se extendieron este lunes a los occidentales estados de Mérida, Lara y Zulia.

El dirigente chavista Diosdado Cabello negó que 85 elementos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) hayan sido arrestados por oponerse a la represión de las protestas opositoras, como aseguró Henrique Capriles, ex candidato presidencial, el viernes pasado.

Agregó que la oposición está buscando un Pinochet en las FANB, pero no lo encontrarán, en alusión al general chileno Augusto Pinochet Ugarte, cuya dictadura abarcó de 1973 a 1990, reportó el diario El Nacional en su portal de Internet.

Más tarde, Maduro llamó a los militares a elevar propuestas para la Asamblea Nacional, informó Telesur en su portal, sin dar más detalles. Vamos a activar una Constituyente militar para fortalecer cada uno de los componentes de las FANB, declaró Maduro en la clausura de una exposición agropecuaria, indicó el portal venezolano noticias24.com.

Mientras, en las calles de Caracas, con banderas venezolanas y carteles en que se leía: no más dictadura, los opositores, que empezaron las protestas el primero de abril, exigieron una vez más la salida de Maduro del poder.

Si quiere una Constituyente, que pregunte al pueblo en un referendo, dijo Capriles en la marcha.

Manifestantes encapuchados atacaron a las fuerzas de seguridad con piedras y cocteles molotov en enfrentamientos en el este de Caracas que se prolongaron hasta casi el anochecer, cerca de la base militar La Carlota, en Caracas.

Al cierre de esta edición se reportó que el saldo de los choques de este lunes fue de más de 60 heridos, con lo que sube a 800 la cifra de lesionados en cinco semanas de movilizaciones.

En el centro de la capital venezolana también se concentró una multitud de chavistas. Estamos defendiendo la Constituyente para profundizar la revolución de Hugo Chávez, dijo el joven Alejandro Seguías, quien señaló que Maduro reforzará la Constitución impulsada por el fallecido ex presidente (1999-2013).

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamó a sus seguidores a marchar hacia el Ministerio de Educación en rechazo a la Constituyente, tras marginarse de una reunión en el Palacio de Miraflores

En la sede del gobierno, representantes de 18 agrupaciones políticas opositoras se reunieron con los miembros de la Comisión Presidencial para la Asamblea Nacional Constituyente, con la finalidad de discutir detalles del proceso convocado hace unos días por Maduro.

Entre los principales temas que se abordaron destacaron la promoción del diálogo, el respeto al orden constitucional y el llamado a un entendimiento político pacífico que beneficie a toda la sociedad.

Segundo Meléndez, presidente del Movimiento al Socialismo, reafirmó su disposición para sumarse a todos los espacios de debate que surjan alrededor de la convocatoria, pero consideró necesario esclarecer cuál es el procedimiento establecido en la Constitución de 1999 para dar continuidad a ese proceso.

Elías Jaua, ministro de Educación, designado por Maduro para impulsar la Constituyente, pidió a la MUD reflexionar y aceptar el diálogo. Al final de la tarde recibió una carta de la oposición que interpretó como una “excusa para seguir en la violencia.

Eso no es una Constituyente, es una farsa, una estafa, un truco para perpetuarse en el poder. El voto es la única salida a este desastre en Venezuela, declaró en la marcha Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional (Congreso), dominada por la oposición.

Más de 70 por ciento de venezolanos, de acuerdo con encuestas privadas, rechaza la gestión de Maduro, cansados del colapso económico que genera una severa escasez de alimentos y medicinas, y la inflación más alta del mundo que puede llegar a 720 por ciento este año, según el Fondo Monetario Internacional.

En medio de la tensión social, la ONG Foro Penal denunció que al menos 50 civiles fueron encarcelados por orden de tribunales militares venezolanos, que los acusan de presuntos delitos cometidos durante protestas. Esta versión no fue confirmada por el gobierno ni por otra fuente independiente.

Al renovar sus ataques al gobierno bolivariano, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos, señaló que “el régimen cívico-militar de Venezuela representa lo peor de cada dictadura... el estado de derecho no existe ni siquiera como apariencia”.

Agregó que civiles de los estados de Zulia, Carabobo y Falcon están privados de libertad y sometidos a la justicia militar, y advirtió que esta criminalidad dictatorial no tendrá impunidad.

En tanto, Arthur Neto, alcalde de la ciudad brasileña de Manaos, declaró que esa localidad del nordeste experimenta un repentino flujo de ciudadanos provenientes de la vecina Venezuela.

Cientos de miembros del grupo indígena venezolano warao levantaron campamentos en la ciudad amazónica, informó. Funcionarios del ayuntamiento indicaron que los venezolanos llegan en busca de trabajo.

También han aparecido campamentos de migrantes venezolanos en Boa Vista, otra capital provincial del norte de Brasil.

 

 

Publicado enInternacional
Policías e investigadores buscan evidencia frente a una panadería saqueada en Caracas. REUTERS / Carlos Garcia Rawlins

 

Ocho de los fallecidos habrían resultado electrocutados por el cerco eléctrico instalado en una tienda para impedir robos, aunque otros indican que un cable de alta tensión se desprendió cuando los saqueadores intentaban entrar en el establecimiento

 

Al menos diez personas murieron anoche al participar en un saqueo en una panadería del oeste de Caracas, informaron este viernes medios locales que aseguran que ocho de ellas fallecieron electrocutadas y dos por disparos de bala. Otros medios elevan la cifra de once muertos.

Según algunos medios, los ocho electrocutados lo habrían sido por un cerco eléctrico para impedir robos y saqueos del que disponía el establecimiento, aunque otros indican que un cable de alta tensión se desprendió cuando los saqueadores intentaban entrar al local.

El accidente ocurrió cuando un grupo de saqueadores irrumpió en una panadería en el barrio obrero de El Valle, según un bombero que pidió no ser identificado. No fue posible confirmar inmediatamente los detalles del incidente con el hospital u otros funcionarios. La fiscalía dijo que estaba investigando una decena de muertes en El Valle, agregando que "algunas" víctimas habían muerto por electrocución.

"Ayer, alrededor de las nueve o diez de la noche las cosas se pusieron bastante aterradoras: un grupo de personas que portaba armas bajó y comenzó a saquear", dijo el dueño de un pequeño supermercado en El Valle, donde se rompieron botellas de salsa de soja y el ketchup que cubrían el suelo entre los estantes vacíos.

 

58fa43fe60dac.r 1492796569344.0 155 3000 1700

Un trabajador limpia las estanterías en un supermercado después de haber sido saqueado en Caracas. REUTERS / Carlos Garcia Rawlins

 

Decenas de negocios en la zona mostraron signos de saqueos, desde estantes vacíos hasta ventanas rotas y puertas de entrada de metal retorcido. El Ministerio de Información no respondió inmediatamente a una solicitud de detalles.

Las fuerzas de seguridad patrullaron gran parte de Caracas el viernes, incluyendo a El Valle.

El intento de saqueo se produce cuando el país es sacudido por una ola de protestas antigubernamentales que han dejado otra decena de muertos en las últimas tres semanas.

Anoche se produjeron protestas en la misma zona en la que ocurrió el saqueo, que fueron repelidas por fuerzas de seguridad.

Un grupo de diez diputados opositores venezolanos se dirigió este viernes a la sede del Ministerio de Interior y Justicia para protestar contra la represión a las manifestaciones.

La ministra venezolana de Exteriores, Delcy Rodríguez, aseguró anoche que "bandas armadas contratadas por la oposición" atacaron un hospital materno infantil en la zona caraqueña de El Valle, donde se registraban enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha acusado directamente a militantes de partidos pertenecientes a la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de disparar a manifestantes y ayer anunció que demandará al líder opositor Henrique Capriles por difamar a su Gobierno y al Ejército al acusarlos de esas muertes.

 

 

Publicado enInternacional
En Santiago marcharon más de 350 mil personas, según el cálculo de los organizadores.

 

Bajo la consigna “No + AFP”, los manifestantes se desplegaron por las calles céntricas de las principales ciudades del país con carteles en los que señalaban su oposición al actual sistema de jubilaciones

 

Los chilenos volvieron a protestar masivamente contra la acción de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Miles se manifestaron para exigir el fin del sistema privado de pensiones en una movilización que fue pacífica e inundó las calles de las principales ciudades del país. Las AFP administran los fondos de pensiones de 10 millones de trabajadores y entregan pensiones bajísimas a sus afiliados, muy por debajo de la promesa original de retribuir el 70 por ciento del último salario. La marcha más multitudinaria se vivió en Santiago, donde según la Coordinadora “No+AFP”, que motorizó la convocatoria, se reunieron más de 350.000 personas. Los participantes pidieron el fin del Sistema de Capitalización Individual, que entrega la administración de los fondos acumulados por los trabajadores a las administradoras privadas.

Impuesto en 1981 por Augusto Pinochet y se mantiene hasta hoy como herencia de la dictadura, el actual sistema obliga a los trabajadores a cotizar el 10 por ciento de sus salarios a las AFP, que invierten los fondos en los mercados de capitales. La dictadura mantuvo el sistema de reparto para Fuerzas Armadas, Carabineros (Policía militarizada) y otras instituciones afines, que disfrutan de altas pensiones, mientras los jubilados en las AFP cobran pensiones equivalentes a entre un tercio y un 50 por ciento de los ingresos que recibían durante su vida laboral.

El creador de las AFP fue el ministro del Trabajo de Pinochet, José Piñera, hermano del ex presidente conservador Sebastián Piñera, quien anunció la semana pasada que se postulará a un nuevo período presidencial. Según informes de la Superintendencia de Pensiones, el promedio de las jubilaciones en Chile asciende a 197.726 pesos (300 dólares), cifra muy inferior al sueldo mínimo, de unos 257.500 pesos (385 dólares aproximadamente).

A fines del año pasado, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, promulgó la ley de reforma de pensiones solidarias, iniciativa cuyo objetivo es aplicar un reajuste extraordinario del 10 por ciento al total de la pensión básica de vejez vigente, que pasaría de 93.543 a 102.897 pesos (152 dólares) mensuales. “Todos necesitamos pensiones más dignas para poder vivir como corresponde, en mejores condiciones, para poder ser un poquito más felices también”, dijo Bachelet. La mandataria había señalado que “Chile es un país donde las personas mayores son cada vez más, viven más y por lo tanto, requieren que, como sociedad, nos preparemos para priorizar su cuidado, responder a sus necesidades y darles un trato preferente”.

La ley fija de manera permanente la regla de cálculo del Aporte Previsional Solidario de Vejez, lo que supone que algunos beneficiarios no verán disminuidos los montos de sus aportes solidarios. Otro de los principales objetivos del Sistema de Pensiones Solidarias es la prevención de la pobreza en la tercera edad o en caso de invalidez.

La financiación de las prestaciones provienen de ingresos generales de la Nación, promoviendo el carácter solidario del beneficio, al que pueden acceder personas que no tuvieron participación en el régimen previsional o que realizaron pocos aportes en el sistema de pensiones contributivo. En esa línea, Bachelet afirmó que la ley, en referencia a los trabajadores, trata de reconocer sus derechos, garantizar que puedan vivir esa etapa de la vejez sin temor por la pobreza o por el desamparo. “Este ha sido un objetivo importante para mí como presidenta, en el que he puesto esfuerzos desde mi primer Gobierno”, señaló la jefa de Estado.

Una multitudinaria marcha, que congregó en todo Chile a dos millones de personas según sus organizadores, repitieron ayer que luchan por la finalización del sistema privado de pensiones. Bajo la consigna “No + AFP”, los manifestantes se desplegaron por las calles céntricas de las principales ciudades el país con carteles en los que señalaban su oposición al actual sistema de jubilaciones. La marcha, la cuarta desde el año pasado, fue la más grande de la historia, aseguró Carolina Espinoza, vocera del movimiento “No + AFP”. “Esto demuestra que Chile no va a parar hasta recuperar un verdadero sistema de pensiones”, agregó la dirigente estudiantil. En la capital, Santiago de Chile, los manifestantes se desplazaron a lo largo de la Avenida Bernardo O’Higgins, la arteria principal de la ciudad, y al pasar frente a La Moneda, la sede del gobierno, dejaron un ataúd de color negro para graficar la muerte de las administradores privadas.

Manifestaciones similares se repitieron en Valparaíso y en Concepción, entre varias otras ciudades, sin que se informara de incidentes. En tanto, Luis Mesina, uno de los máximos líderes del movimiento “No+AFP”, llamó a los afiliados a retirarse de las empresas que les administran sus fondos para la jubilación. “Con estas acciones, golpearemos el corazón del sistema y avanzamos en la dirección correcta, que es acabar con las AFP e instalar un sistema público de pensiones, solidario y para todos los chilenos”, subrayó el dirigente.

“Soy profesora y trabajé 43 años, pero los profesores actualmente están sacando una pensión de 170.000 pesos (250 dólares), que no les alcanza para vivir”, dijo la profesora retirada Mariela Calderón. “Es un sistema hecho a la medida de los empresarios, de los ricos de este país, un robo”, sentenció Miguel Placer, otro de los manifestantes.

 

 

Publicado enInternacional