La sociedad boliviana “no ha renunciado a su derecho, a su memoria y a su autonomía”: Silvia Rivera Cusicanqui

La Paz, Bolivia. Silvia Rivera Cusicanqui, pensadora, feminista y activista boliviana, habla en entrevista con Desinformémonos de la actual y compleja coyuntura en este país andino. Inicia con lo que llama “la negación del fraude” de Evo Morales en su cuarta reelección. Explica el machismo, el racismo y la “interculturalidad” en los 13 años de gobierno del MAS. Habla del capitalismo en Bolivia, del pensamiento único y  la descalificación a la crítica de los gobiernos progresistas, y de las salidas desde abajo para la reconstrucción de Bolivia, entre otros temas.

La entrevista se realiza en su casa de La Paz el 22 de noviembre, a un mes dos días de las elecciones presidenciales y a 12 días del gobierno de facto de Jeanine Áñez, en medio de la polarización y conflictividad política del país.

– Hacia afuera se maneja únicamente la existencia del binomio MAS o ultraderecha en Bolivia. ¿Hay algo intermedio?

– El que hacia se perciba que sólo hay la ultraderecha y el masismo, ha sido construido. Todos los sectores intermedios hemos sido privados de la voz. No existe en castellano una idea de mediación tan interesante como la que hay en aymara: El hecho de que en opuestos se crea un espacio Taypi que articula las diferencias, y por más que te demores un poquito tienes que llegar a un espacio en el cual la polarización no genere inviabilidad social, bloqueo mutuo. Eso yo lo he vivido desde 1971 en comunidades quechuas y aymaras. Pero ahora las palabras mediación e intermediario y paz se han vuelto un cliché.

Yo creo que estamos en la posibilidad de entendernos desde esas nociones aymaras, quechuas, guaranís. Hay mucho que discutir de democracia entre nuestras formas propias de hacer las cosas que no siempre son de perfeccionismo lingüístico.

-¿Qué sistema se implantó con el MAS en el poder?

Alguna vez dijeron algo sobre capitalismo andino, amazónico, pero este es un proyecto capitalista que tiene todo su nexo con los BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, pero además tiene total nexo con la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), porque esto fue un proyecto del banco mundial que se agarró Unasur en 2010 y se volvió IIRSA-COSIPLAN. A esto yo le llamo el Plan Cóndor contra la Amazonía y contra las tierras bajas. 

Es la alianza militar al margen de que si está Lula, Bolsonaro, Evo o no sé quién. Es una cuestión sistemática, con un paquete enorme de carreteras, represas, todas ellas vinculadas a lo que se llama el subimperialismo brasileño que fue antiguamente un tema nuestro, cuando la época de las dictaduras, y eso se ha totalmente lavado y olvidado. La gente no recuerda que ese poder brasileño está vinculado al capitalismo y a la necedad del nexo con China, que es un factor fundamental de expansión del capitalismo en el Braisl y en toda América.

-¿Qué forma tiene el capitalismo en Bolivia?

Lo lamento, pero no tiene la forma empresarial que paga impuestos, tiene formas corruptas, de burguesías compradoras. Y claro que, obviamente, su eje son los soyeros, productores de biodíesel, madereros y toda la gente que quiere liquidar los árboles para hacer de eso una parte de la República de la soya o de la palma africana. Eso muestra cuán arcaico es el modelo de desarrollo que se ha instalado desde antes del Movimiento al Socialismo (MAS) y que ha continuado el MAS, pero reciclado con este uso simbólico poderoso y con un factor de redistribución de poder y redistribución económica.

Se trata de una redistribución muy sesgada. Mi hija ha tenido dos wawas en casa con una partera aymara maravillosa, una sabia. Pero ahora mi hija no califica para recibir el Seguro Universal Materno Infantil porque tiene que ir al hospital, y si tú rechazas eso, estás trabajando contra el Estado. ¿Pero acaso no es pluricultural un parto con partera aymara? Es, y sin embargo no tiene derecho al SUMI. Mis nietos han crecido con todo lo que el trabajo de mi hija ha podido generar para comprar almendras, castañas, todas las cosas buenas que hay en ese paquete de subvención. 

La subvención es entonces un proceso de disciplinamiento. Todas las formas de bonos o subvenciones tienen ese factor de disciplinamiento, y eso me parece muy tenebroso en tanto Estado central, porque no tiene nada de plurinacional. Ha sido una forma muy estudiada, muy inteligente, de crear una pantalla ideológica que permita a la gente entregar su subjetividad a aquellos entes que se creen que lo saben todo. Y para mí eso está muy centrado en el personaje de Álvaro García Linera y en sus nostalgias guerrilleras y de poder, en toda una vida personal que me parece amerita no solamente el análisis periodístico, sino también psicoanalítico y sociológico.

Digo esto con profunda pena, porque hay seres humanos masculinos, maravillosos, llenos de amor por su familia, que no usan a sus hijos para hacer política, y que para mí son también una esperanza en las comunidades. Pero el hecho de que se ha privilegiado una masculinidad agresiva, separatista de la comunidad, también de eso es responsable el crecimiento de las opciones evangélicas, desde Chi, hasta Camacho y Jeanine (Áñez).

La pantalla dice que aquí ya se dijo todo, ya está hecho todo, hay un gay de ministro, hay lesbianas, por eso el Estado ya está saneado de todo su monolitismo. Pero no. La vida cotidiana no ha cambiado nada, y eso es lo que ha estallado, porque se ha incubado frustración, desesperación, rabia. Se ha incubado además frente al feminicidio la cuestión de que no podemos hacer nada porque hay mucho poder distribuido en estratos masculinos, y ese poder está siendo usando de manera tenebrosa, muy mala, muy sesgada, lejos del bien común. Se ha perdido la idea del bien común como bien local, en el terreno, en la comunidad, en el barrio, y se ha vuelto el bien público, donde el Estado define qué necesita la gente.

Lo que se ha redistribuido no es ni muy necesario ni muy sostenible. Entonces hay un problema estructural, y por eso es que creo que las mujeres en este momento estamos llorando, pero a la vez activando, repensando nuestras comunidades, nuestras juntas, nuestros barrios, y dialogar y ejercer un derecho a la disidencia. 

Cuando hubo todos los conflictos yo estaba enferma, y todo el mundo sacaba banderas. En mi barrio era la bandera boliviana. Yo saqué bandera negra, porque para mí yo estaba enterrando una ilusión, que era el Estado plurinacional. Ahora estamos procurando crear las bases para la reconstrucción desde abajo de lo plural, desde las comunidades, desde cada sindicato, desde cada junta. Superar el racismo, superar el temor al otro, superar el binarismo y hacer que las calladas y los callados recuperen la voz para recuperar la posibilidad de una estructura plural de organizaciones sociales. Y no esos llamados movimientos sociales que generan una relación absolutamente vertical, como la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) de Bolivia, donde están de adorno las mujeres.

Conalcam era la forma de quitarle a las bases toda la pluralidad que permitía que las autonomías fueran debatidas. Los guaranís del parque Kaa Iya han desarrollado una propuesta increíble de relación con los grupos no contactados, con los meleros. Resulta que está quemado eso. ¿Dónde se ha quemado? En todos los lugares controlados por la Agencia para el Desarrollo de las Macroregiones y Zonas Fronterizas – ADEMAF.

Y de pronto el fuego saltaba, del parque caía en el extremo sureste del país al parque Madidi, que es en el extremo noroeste. Frontera que hay, frontera en la que yo creo que hubo una inducción de fuego, porque es más barato quemar que sacar los árboles a pulso o con máquinas. Por eso yo creo que lo que hay en cierto modo invisible en esta coyuntura es el Plan Cóndor contra las tierras bajas. 

– Háblanos del discurso sobre el racismo de Evo Morales

– Si tú como Estado incurres en una política de educación para la rabia, para que el resentimiento florezca y aflore como rabia, vas a generar organismos u organizaciones arbitrarias. La suma de las arbitrariedades en cada una de estas localidades, la corrupción de alcaldes, los sindicatos que estaban vinculados con cosas medio oscuras, cuestiones de misoginia, escándalos sexuales de dirigentes y concejales es un cúmulo de cosas. Y la gente común va a decir «estos indios masistas». No representan todo lo que es la base del MAS pero se ha acumulado una rabia contra esas sistemáticas arbitrariedades que da el poder arbitrario, porque no es un poder que venga de abajo, no es un poder hacer, es un poder de dominación, de control. 

El control es casi una exigencia estatal. En algunos lugares ha habido negociación, pero en otros era sistemáticamente disciplinar y si no dividir la organización. Eso ha pasado en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) y en todos lados. En Totora Marka los maridos han ganado a las mujeres en el tema de la autonomía, las autonomías que existen han sido tremendamente tuteladas. Pero estamos en la posibilidad de recuperarlas.

Tenemos algo muy grave encima, que es un sector de derecha que es revanchista. Para mí eso es fomentar también el racismo. Por un lado la gente de a pie se ha enojado con esas arbitrariedades del poder distribuido a sectores populares, y ellos siendo de sectores populares han renegado de esas formas arbitrarias, y por el otro lado está el resentimiento acumulado de las oligarquías por la pérdida de poder y de influencia pública, y eso tiene el nombre de revanchismo. 

– Evo Morales y Álvaro García han declarado en México que los expulsaron por gobernar para los indios 

-El racismo también anida dentro del MAS. Para mí es racismo decirle a una concentración indígena que se va a ocultar el sol y la luna se va a escapar si no votan por ellos. Eso es creer que la gente es tonta. Además nunca lo ha dicho en aymara, nunca lo ha dicho en quechua, es una interlocución trunca, porque él habla y hay un mediador que traduce y posiblemente traduce con sesgos. Mientras no haya la posibilidad de que la población indígena hable sus propios idiomas y piense con su propia cabeza en cualquier instancia pública, eso está muy mal.

– ¿Por qué indio es visto, y tratado por el poder, como pobre?

– Hay toda una estrategia mundial que yo le llamo miserabilismo, de que indio es igual a pobre y que por eso hay que darle todo y enseñarle todo porque no piensa. El pensamiento que anida el agente de a pie, hable bien o no el idioma nativo, está nutrido de una experiencia de vida que hace que las ideas tengan un arraigo y que digan cosas poderosas. Yo me nutro de eso. La pobreza llamada así por ellos, para mí es una riqueza olvidada, una riqueza negada.

– Qué es lo que pasa con la crítica a un gobierno progresista. ¿Por qué los calificativos de traidores, vendepatrias, derechistas a quienes los cuestionan?

Nos acusa una izquierda arcaica, una izquierda que además tiene un afán de representar lo indio sin conocerlo. Una izquierda masculino-centrada que ha arrastrado a todo el mundo a sentirse avergonzado de tener pensamiento crítico. Yo le llamo el nuevo pensamiento único. El caso boliviano tiene una relación muy fuerte con una coalición de izquierdas continentales vinculadas a los llamados progresismos, que tiene la cola de paja por que son procapitalistas, entonces, por ejemplo, quieren hacer una central nuclear en El Alto donde hay una falla geológica, pero en realidad quieren uranio. 

Los periodistas que tienen el deber de averiguar qué están haciendo estos BRICS en América Latina y cómo están haciendo para que los progresismos hagan que sus inversiones no sean cuestionadas por el pueblo, y esto es a través de los manipuleos simbólicos. La gente tiene que acordarse de cómo se les tapa la boca a las personas indígenas en los foros públicos por parte de voceros blancos, que no hablan idiomas nativos y que tienen grandes inversiones.

¿Quiénes están en ese esquema capitalista? ¿Qué color son? ¿Qué idioma hablan? Y nos vamos a ver con la misma estructura de siempre.

-Qué relación tiene lo que mencionas con lo que está ocurriendo en Colombia, Ecuador, Chile…

-Yo soy de las que mira desde abajo. Con Chile tenemos aymaras en ambos lados de la frontera y todo un proceso de deseos de algo distinto. En Chile hay una cordillera que está siendo amenazada por estos BRICS y por todas las inversiones nefastas, como parques eólicos y otros proyectos. Con Argentina sucede lo mismo, igual en Bolivia. Ahí no tenemos naciones, tenemos regiones, territorios. Yo le llamo a todo eso la matria. La patria son las fronteras, la matria es el subsuelo indio de América, de nuestro continente. En ese subsuelo es donde debemos fundar las nuevas estructuras políticas hasta donde se pueda.

-¿Tú crees que en este momento exista en Bolivia un espacio para esa construcción desde abajo?

Todo lo que tú amas permanece, como dice Ezra Pound. Lo que tú amas, la gente, la vida, prevalece. En medio del incendio salen nuevamente plantitas. Estamos reconstruyendo ese tejido vulnerado. Hay un texto en el Museo de Antropología que dice que nuestra vida se ha convertido en una red de agujeros, según un poeta anónimo náhuatl. Esos agujeros los tenemos que remendar, y ese remiendo lo hacemos colectivas y colectivos y grupitos y barrios y asociaciones pequeñas y cooperativas. Cada vez estamos tejiendo más lazos. 

Hemos iniciado las vigilias charlamentarias, y vamos a seguir porque se está multiplicando esta imaginación. Mujeres Creando ha creado el Parlamento de Mujeres, pero también hay no sé cuántos parlamentos convocados donde hay mujeres, hombres, abuelas, monjas. Esta sociedad no ha renunciado a su derecho, a su memoria, a su autonomía, y al hecho de que lo indio está en cada uno de nosotras. No vamos a renunciar ni a volver al pasado, a hace 17 años. 

Yo hablo de 17 años, no de 14. La Agenda de Octubre tenía un cuarto punto: autorepresentarnos sin la mediación de partidos políticos. Pero lo que ha hecho el último MAS en su máxima degradación es crear una ley de partidos políticos donde ya no votamos por uninominal y donde ya no hay asociaciones ciudadanas. Tiene que haber un aymara entre la corte electoral. Mi candidato es Williams Bascopé, cívico de La Paz nacido en Santiago de Okola, una región sagrada del lago Titikaka, hablante también de aimara pero abogado constitucionalista. Ese es un ejemplo, debe haber muchos. 

Es necesario romper con esa absurda ley de elecciones primarias y partidos políticos y retomar, aunque sea coja, la ley que había antes donde la asociación ciudadana podía tener personería y capacidad de decidir mucho más desde abajo, porque como vieron que ya no podían controlar eso porque se les fue de las manos, entonces nos chantaron el monopolio del partido. 

Al inicio de su gestión Álvaro y Evo decían que el MAS no era un partido, sino una articulación de los movimientos sociales, algo que la historia demostró que no es así. Era tan partido y tan arcaico que ni siquiera había democracia interna. Se cocinaban las cosas y se distribuía el discurso y luego se encargaban los organismos entre información, comunicación, prensa, radio, de generar una conciencia revanchista.

– ¿Qué puso a Bolivia en la actual crisis política?

– Este proceso viene del fraude y de la negación del fraude. La negación del fraude tiene que ver con la distribución escalonada de información. Hay lugares donde no llega otra cosa más que el canal 7 y canales del exterior totalmente distractivos, pero esa información va horadando la conciencia. Si a eso le añades que en su momento el vicepresidente dijo que aquí el sol se iba a ocultar y la luna se iba a esconder si no ganaba Evo, que eso no sólo fueron palabras,  sino que venían llenas de regalos. Se decía eso y se daban cocinas o canchas de césped o lo que sea, toda una campaña de prebendalismo.

Yo he distinguido tres formas de fraude que ya funcionaron, dos de ellas notoriamente en la anterior elección. En la anterior elección ya había lo que llamo el fraude prebendal, o sea la cuestión de que a cambio de votos dan regalos. El segundo tipo es el fraude coactivo, donde está el sindicato que dice que aquí todos votan así, mujeres calladas, no hay deliberación. Es el control del voto, en el que la gente estaba obligada a mostrar que sí había votado. “Si votan 100 por ciento les doy todo lo que quieran”, dijo Morales, entonces “el todo lo que quieran” les hizo brillar los ojos a los dirigentes, pero sólo eran valores simbólicos.

La posibilidad de dar a las comunidades algo bueno para ellas, como un sistema de rescate de semillas o un sistema de aguas, no se dio, lo que se ve son canchas, estadios, cosas ornamentales que tienen que ver con bienes de prestigio. Entonces, si una comunidad tiene un estadio, la otra quiere otro estadio, aunque vayan cuatro gatos nada más. Se ha generado una cultura del Estado papá, del Estado que te lo da todo.

Esto se da con la plata del gas, que es producto de años de luchas y de colectividades enteras que han buscado que ese recurso sea revertido hacia la formación de una sociedad armónica, fuerte, beligerante, capaz de sobrevivir por sí misma. Los colectivos del agua, de semillas, la gente que está trabajando en función de que la gente tenga fe en su propia capacidad para manejar su vida, sus recursos, pero eso es lo que sistemáticamente se ha expropiado a la gente durante años. Hay una idea masculina ilustrada de que no hay otra forma más que el Estado te lo dé todo. Para eso tiene que ser centralizado, para eso la autonomía indígena debe ser tutelada, para eso el que se opone es antipatriota, antinacional. La idea del nacionalismo ha hecho mucho daño porque en cada frontera hay algún pueblo indígena que está a ambos lados. 

El tercer nivel de fraude es el informático, que es el que está ahora. Antes había, pero era microfraude, porque a unos cuantos muertitos los hacían votar, a señoras jubilidas y qué sé yo. Para mí, hoy la mayoría parlamentaria es producto de esa suma de esos tres tipos de fraude. La otra cosa que me parece que fue muy artera es que todo espacio intermedio en el parlamento como potencial fue negado y cercenado, se le negaron personerías jurídicas a cualquier persona que no fuera de ultraderecha. La ultraderecha vale para polarizar el país y para decir que es lo único que hay.

A Carlos Mesa (el candidato opositor a la presidencia por Comunidad Ciudadana) yo lo considero un poco despistado en cuanto al curso del país, pero hizo un esfuerzo de aliarse con el PRIN (Partido Revolucionario de la Izquierda Nacionalista), aunque no lo suficientemente consistente, de modo que el MAS lo puso en la bolsa de que es la derecha y de ahí prosperó la idea del golpe, advirtiendo que si ganaba Carlos Mesa se iba a acabar el sol, la luna, el agua, el gas y todo. La campaña fue tan sucia. 

24 noviembre 2019 

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Lunes, 25 Noviembre 2019 06:31

Nostalgia presente

Nostalgia presente

Hace 20 años estalló un carnaval de resistencia, bautizado después como la Batalla de Seattle, que fue la acción popular más grande jamás realizada contra la agenda neoliberal en el primer mundo. Sus ecos siguen resonando en este país.

Cinco mil delegados de 135 países llegaron a Seattle para la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), encargada de codificar y promover, junto con el FMI/Banco Mundial y los foros empresariales, el nuevo orden económico neoliberal. El presidente Bill Clinton fue el anfitrión (vale recordar que la agenda neoliberal es parte de un consenso bipartidista, con algunos disidentes notables).

Esa mañana del 30 de noviembre de 1999 todo estaba listo para la gran inauguración oficial, pero nadie llegó.

Miles de jóvenes, sindicalistas, ambientalistas, veteranos de guerra, académicos, anarquistas de todo tipo (incluida una nueva generación de Wobblies) y hasta algunos payasos habían ocupado en una sorprendente acción coordinada todos los cruces de calles que llevaban al centro de convenciones, con un arma secreta demasiada poderosa: música, baile y humor.

Cada agrupación de acción del movimiento descentralizado había determinado qué musical deseaba en el cruce que le correspondía; en una estaban los Rolling Stones, en otra Bob Marley, en otra los heavy metal o punk, y así. El baile no cesaba, mientras brigadas de jóvenes hacían cadenas humanas para no permitir el paso.

Un mimo caminaba detrás de un delegado muy elegante imitando cada paso y gesto a la perfección, hasta que un funcionario enloqueció y amenazó con violencia. Aparentemente, el poder no tiene gran sentido de humor.

Desde una descomunal grúa de construcción, se reveló una enorme manta que sencillamente decía: "libre comercio", con una flecha, y "democracia", con otra flecha en dirección opuesta.

Poco despues, cientos, tal vez miles, de agremiados se desviaron de una megamarcha oficial de sus sindicatos nacionales para "apoyar a los jóvenes". El legendario sindicato de estibadores de la costa oeste (ILWU) ya había congelado operaciones en todos los principales puertos de la costa oeste en solidaridad con la gran protesta que estaba estallando en Seattle.

Como nos comentó uno de los estrategas de esta movilización "esto fue un caos muy organizado". (https://www.jornada.com.mx/ 1999/12/01/).

Los representantes de las cúpulas del mundo temblaron y el acto inaugural de la OMC fue cancelado; los gerentes del orden mundial fueron obligados a esconderse en sus hoteles, incluido el anfitrión. El alcalde declaró un "estado de emergencia" al ordenar la represión con gas lacrimógeno y cientos de arrestos, y sólo con ello la OMC logró sesionar, aunque la noticia mundial ya era lo que ocurría en las calles y no lo que sucedía adentro. (https://www.youtube.com/ watch?v=yPiGQcwwh6o).

El festejo de resistencia –con más de 50 mil participantes– continuó durante cinco días más con baile, títeres enormes y nuevas alianzas entre sectores sociales, inaugurando así el gran movimiento altermundista que continuó expresándose donde se intentaban reunir los gerentes neoliberales; en encuentros del FMI/Banco Mundial en Washington, en las cumbres en Praga, Génova y Quebec.

En cada lugar siempre se recordaba desde dónde había llegado la rebelión altermundista. "Por fin escuchamos el mensaje de los pueblos del sur", repetían organizadores estadunidenses y europeos; frecuentemente señalaban que este movimiento había nacido en México, con el levantamiento de los zapatistas.

Una víctima de los atentados del 11-S, este movimiento fue silenciado en el primer mundo (otra historia estaba ocurriendo en Sudamérica) pero reapareció en las calles y plazas con los Indignados en Europa, Ocupa Wall Street en este país, y hoy día está presente en la pugna electoral con la bandera de Bernie Sanders.

Ahora, mientras analistas y algunos medios registran e intentan explicarse las olas de protestas en diversos países del mundo, se escuchan los ecos de la ya larga rebelión antineoliberal en el sur como en el norte también. A 20 años de Seattle, la nostalgia no es por algo del pasado, sino algo vivo y presente.

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Domingo, 17 Noviembre 2019 06:11

El legado imborrable de los chalecos amarillos

El legado imborrable de los chalecos amarillos

Un año después de la irrupción explosiva del malestar, el número de manifestantes ha decaído de forma significativa en Francia. Pero la solidaridad y la construcción de lo común persisten como herencia de las protestas.

Un chaleco amarillo gigantesco colgado de una ventana llama la atención del transeúnte. Unos metros más adelante, delante de un portal, en una pancarta aparece escrito: “Casa del pueblo". En pleno centro de Nantes, un colegio católico abandonado se ha convertido en el nuevo epicentro de los chalecos amarillos de esta localidad del noroeste de Francia. Entre las paredes de hormigón de un edificio ostensiblemente abandonado, intentan mantener la llama de la indignación que el 17 de noviembre del año pasado llenó de gente las carreteras, rotondas y calles de Francia. Y puso contra las cuerdas al presidente francés, Emmanuel Macron.

Un año después de la irrupción explosiva de los chalecos amarillos, las manifestaciones se siguen repitiendo cada sábado, pero estas son cada vez más minoritarias, salvo ocasiones excepcionales como las protestas para conmemorar este sábado el primer aniversario. Aunque las calles se han ido vaciando, persiste un legado de solidaridad y construcción de lo común. La “Casa del pueblo” es una buena prueba de ello.

“Nuestro objetivo es reapropiarnos de espacios comunes para intentar resolver la miseria actual y evitar que haya gente que duerma en la calle”, asegura Renz, de 37 años. Este militante, con “dedicación completa desde hace tres años”, se trasladó a Nantes en julio cuando impulsaron la primera “Casa del pueblo” de esta localidad. Tras ser expulsados de un primer espacio, se instalaron en octubre en el colegio Notre-Dame-du-Bon-Conseil.

Sentado en torno a una mesa en el patio de este recinto, Renz recuerda al detalle cómo vivió la emergencia de los chalecos amarillos el 17 de noviembre del año pasado. “Estuve bloqueando la circulación en un centro comercial durante una semana en Pau (sur de Francia) y después fui a Saint-Nazaire, donde intentamos impedir el acceso a uno de los principales puertos industriales del país”, explica este manifestante, con una barba bien poblada e inseparable de su gorro de lana. En Saint-Nazaire, cerca de Nantes, descubrió la primera “Casa del pueblo”, impulsada a principios de diciembre. Estos edificios ocupados se multiplicaron desde entonces por el territorio francés: Marsella, Burdeos, Caen, Lorient, Tours…

“Los chalecos amarillos permitieron a la gente que no llegaba a fin de mes que dejara de esconderse. Estos salieron a la calle y dijeron que estaban hartos”, afirma Mathieu Herbomel, un hipnoterapeuta que nunca antes había militado hasta la emergencia de este movimiento. Ahora es uno de los coordinadores de la “Casa del pueblo” de Nantes. “Acogemos a unas 30 personas. Un tercio de ellas son migrantes y otro tercio franceses sin techo”, indica sobre este espacio ocupado que se inspira en el espíritu del barrio anarquista de Atenas Exarchia y en casas okupas de Barcelona y Madrid. Además de las asambleas semanales de los chalecos amarillos, “también se celebran reuniones de colectivos de estudiantes, militantes ecologistas y de asociaciones de acogida de refugiados”.

“Macron nos ha permitido descubrir la fraternidad”

Las “Casas del pueblo” resultan la continuidad de las miles de rotondas ocupadas hace un año cuando empezaron las protestas a través de cortes de carreteras. La presencia de manifestantes fue permanente durante semanas y meses a lo largo del invierno. Las fuerzas de seguridad desalojaron la mayoría de ellas. No obstante, algunos chalecos amarillos aún resisten como galos. “No hemos logrado gran cosa por parte del presidente Emmanuel Macron, pero al menos hemos conseguido que el movimiento no se detenga durante un año. Cuando emergió, nadie hubiera creído que duraría tanto tiempo”, asegura Erick Simon, de 58 años, portavoz de los chalecos amarillos de Coutances, una localidad normanda de 8.000 habitantes, situada a unos 330 kilómetros al oeste de París, en la que la rotonda des Îles ha estado ocupada de forma casi continuada durante los últimos doce meses.

“Al menos Macron nos ha permitido descubrir una fraternidad que antes ignorábamos”, presume Simon sobre los fuertes vínculos de solidaridad establecidos entre los chalecos amarillos de su región y, en concreto, de su localidad. Allí conmemoran este domingo el primer aniversario “preparando una gran sopa para comer y debatir con todos los vecinos que se acerquen a la rotonda”. Esta reivindicación de lo local es una de las herencias más fuertes de este movimiento transversal, que en diciembre logró frenar la ofensiva neoliberal del joven presidente francés.

“La ocupación de las rotondas permitió crear nuevos colectivos de personas en zonas periurbanas y rurales donde vivían de forma muy aislada e individual”, defiende el politólogo Laurent Jeanpierre, autor del libro In Girum. Les leçons politiques des ronds-points (La Découverte, 2019). Según este profesor de la Universidad París 8, “ha representado un movimiento de educación popular que ha dado lugar a una nueva sociedad civil en zonas que estaban muy despolitizadas”. Para muchos chalecos amarillos, estas protestas representaron la primera militancia de sus vidas. Entonces, descubrieron “que la política no solo consiste en votar. Aprendieron que hablar de los problemas cotidianos de salud, empleo o transporte también es una forma de hacer política”.

Normalización de las barricadas y los disturbios

Además de la solidaridad de las rotondas, la identidad de los chalecos amarillos se vio reforzada por la experiencia de la confrontación con la policía. “En un inicio no había la voluntad de manifestarse a través de disturbios y de forma insurreccional”, recuerda Romain Huet, que publicó recientemente el libro Le vertige de l’emeute. De la Zad aux gilets jaunes (PUF, 2019). Pero fruto de su voluntad de hacerse visibles en el espacio público y perpetuar su presencia en los barrios ricos de las grandes ciudades, las barricadas y los disturbios se convirtieron en una forma habitual de manifestarse. “Reflejaron una cierta impotencia de la política, dado que no es posible expresar su indignación solo manifestándose de forma pacífica”, añade este profesor en comunicación en la Universidad de Rennes sobre unas protestas conflictivas que en los últimos meses se reprodujeron en Hong Kong, Ecuador, Chile o incluso en Catalunya.

Unas manifestaciones que experimentaron una dura represión de las fuerzas de seguridad francesas. Así lo refleja el balance de las víctimas de violencias policiales en los últimos doce meses: 2 muertos, 2.448 heridos, 315 manifestantes con heridas en la cabeza, 24 que perdieron un ojo, 5 que se quedaron sin una mano…

Fue para denunciar estos abusos policiales que Gabin Formont creó en diciembre de 2018 el medio Vécu (Vivido), cuya página de Facebook ya cuenta con más de 100.000 seguidores. “No era normal que casi ningún medio hablara en diciembre de las violencias policiales”, asegura este joven de 29 años, que no es periodista de formación y que se manifestó ese 17 de noviembre prácticamente por primera vez en su vida. Desde entonces, se consagra a su tarea de “reportero-ciudadano”. Ante el tratamiento hostil de los grandes medios, los chalecos amarillos prefirieron informarse a través de publicaciones alternativas, como Brut, ThinkerView, Le Média o la edición francesa de la cadena rusa RT.

¿Un movimiento con vocación municipalista?

Doce meses después de que el aumento del precio del combustible desatara esta protesta, “el cabreo social permanece”, reconoce Jeanpierre. Aunque los chalecos amarillos son el movimiento que más ha obligado a ceder a Macron, que adoptó una serie de medidas sociales y bajadas de impuestos para las clases medias valoradas en 17.000 millones de euros, “las dificultades económicas persisten”, afirma este politólogo.

“El precio de la gasolina no ha dejado de aumentar. También sube la electricidad y los productos de primera necesidad. El gobierno no ha cambiado nada”, lamenta Laure Courbey, integrante de los chalecos amarillos en Nemours, en el sur de la región parisina, donde mantienen una rotonda ocupada. Según un sondeo del instituto Elabe para la cadena BFM TV, el 55% de los franceses sigue apoyando las reivindicaciones de los chalecos amarillos, aunque el 66% no desea que sus movilizaciones se intensifiquen.

Priscillia Ludosky y Jérôme Rodrigues, dos de las figuras del movimiento, enviaron a finales de octubre una carta a Macron pidiéndole una reunión antes del 16 de noviembre. Una petición denegada. Su objetivo era transmitirle las 59 propuestas elaboradas a través del “verdadero debate”, una plataforma impulsada por los chalecos amarillos como alternativa al “gran debate” del presidente francés y que contó con un millón de contribuciones. Unas medidas focalizadas en la justicia fiscal, ecología solidaria, refuerzo de los servicios públicos y una transformación del sistema político.

Ludosky, que originó las protestas con una petición en internet contra el aumento del precio del combustible que obtuvo más de un millón de firmas, también anunció este viernes la creación de un lobby ciudadano. Una iniciativa con la que quiere hacer emerger reivindicaciones locales y nacionales, sobre todo de las zonas periurbanas y rurales. Otros “chalecos amarillos” apuestan por estructurarse a través del modelo asambleario. Unos 600 delegados de asambleas locales se reunieron, del 1 al 3 de noviembre, en Montpellier para debatir sobre el futuro del movimiento en la cuarta “asamblea de las asambleas”.

“También existe la voluntad de presentarse en las elecciones municipales de marzo del año que viene”, asegura Jeanpierre, quien subraya que es el “movimiento más descentralizado en la historia reciente de Francia”. En grandes localidades como Burdeos, Niza o Grenoble, pero también en pequeñas como Commercy (nordeste), donde se celebró la primera “asamblea de las asambleas”, grupos de chalecos amarillos ya preparan “listas ciudadanas”. Sus expectativas resultan muy inciertas. En las pasadas elecciones europeas, candidaturas que querían encarnar el espíritu de las protestas obtuvieron unos resultados ínfimos.

“Nuestra apuesta es concentrarnos en la convergencia de luchas”, defiende, por su lado, Herbomel. Este militante de la “Casa del pueblo” de Nantes cita como muestra del malestar persistente las recientes manifestaciones en el sector sanitario o de los estudiantes después de que la semana pasada un joven de 22 años intentara inmolarse prendiéndose fuego a sí mismo delante de un restaurante universitario en Lyon. Los indignados franceses no solo tienen marcado en rojo en el calendario este fin de semana, sino también la huelga del 5 de diciembre contra la reforma de las pensiones. El legado de los chalecos amarillos no se transmite, se transforma.

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Luis Edgardo Salazar

Diversas agendas y luchas afronta Fecode en el actual momento, entre ellas por establecer una fórmula que determine los recursos que deberá entregar el gobierno nacional vía Sistema General de Participaciones. La labor pedagógica, asumida en proyección al Congreso del ramo por realizarse en el 2020, también está presente. Estas y otras iniciativas demandan la participación activa y crítica del conjunto del profesorado.

 

desdeabajo (da). Sabemos que en los actuales momentos Fecode discute con el Ministerio de Educación y el gobierno nacional varios temas, nos gustaría ahondar en ellos; empecemos por la negociación sobre el Situado Fiscal.

Luis Edgardo Salazar (LES). El pasado 12 de febrero al amparo del proceso de negociación colectiva, Fecode radicó su pliego de peticiones, un consolidado de muchos esfuerzos, de muchas lecturas y visiones de nuestra Junta Nacional; nuestros equipos de trabajo y asesores contribuyeron en  su construcción.

El proceso de negociación fue intenso, y luego de más de un mes logramos consolidar el acta de acuerdos, firmada el 15 de mayo, justamente el Día del maestro. Hay que enfatizar que el acuerdo logrado fue con el gobierno nacional, no únicamente con el Ministerio de Educación Nacional (MEN); en las mesas de negociación tambien participó el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Departamento Nacional de Planeación, delegados de otros ministerios, y agentes del gobierno; todos tendrían que dar garantía de lo firmado. 

 

da. ¿Cuál es el balance de lo firmado?

LES. Lo podríamos aterrizar así: Su impacto, alcance o el balance social y político de los acuerdos. En este particular, sin lugar a dudas, para nosotros es positivo, se logra que  el Gobierno acepte la propuesta de reformar la Constitución en lo referente al Sistema General de Participaciones (SGP), un propósito, una lucha que lideramos desde el año 2001 cuando el gobierno nacional, vía Acto Legislativo No. 01, de 2001, modificó los artículos 356 y 357 de la Constitución, arrancando un porcentaje notable del presupuesto para la educación, la salud, el agua potable y el saneamiento básico. Pasados estos años, y tras arduas luchas, el gobierno acepta la propuesta de Fecode, y renuncia a su pretensión de hacer una reforma general para garantizar los recursos que llegan vía SGP, o de transversalizar los recursos, que era su propuesta en los últimos encuentros.

 

da. Para lograr este asunto, que compromete a los municipios y departamentos, ¿hay algún tipo de coordinación con otras organizaciones sociales, políticas y culturales? 

LES. Por supuesto. También, como un componente adicional en el acuerdo, logramos impactar las bases y el articulado del Plan Nacional de Desarrollo (PND). Quedó acordado establecer una comisión de alto nivel, en la cual también participaran  delegaciones de otros actores, entre ellos el Minsalud, el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Social, el Departamento Nacional de Planeación, MinHacienda –que es con quien más dificultades tenemos y vamos a tener–; la asociación de ciudades capitales (Asocapitales), también la Federación colombiana de gobernadores y de alcaldes. Están, así mismo, las centrales de trabajadores  hermanas, comunidades de investigadores, académicos entre otros. También actuarán con nosotros, otros componentes de las organizaciones sindicales que tienen mucho que ver con la defensa de la salud, el agua potable y el saneamiento básico.

 

da. ¿Quiere decir que consolidarán un espacio amplio de articulación con otros sectores?

LES. Esa es la idea, lograr articular y hermanar voluntades en procura de materializar la reforma constitucional, en la construcción de la fórmula hacia el S.G.P., asunto que no será fácil porque es trazar una ruta en  la vía de recuperar para el conjunto social mucha plata de lo público, que se esfumó en procesos pasados en los que fuímos derrotados. Es una lucha en la cual el gobierno tiene que garantizar, porque así está establecido en el acuerdo, los recursos crecientes y sostenibles para inyectarle otro tipo de oxígeno financiero a la educación pública y a la salud pública de los colombianos.

 

da. Es de suponer que el Gobierno no cederá con facilidad a una fórmula que le impacte sus cálculos económicos… 

LES. Sí, este segundo momento no será fácil. Conscientes de ello le decimos a nuestra base social, a nuestras filiales en los departamentos, que tenemos que trabajar de manera ardua para ganarnos la ciudadanía, su voluntad, entender que lo público debe ser una corresponsabilidad social; de otra manera no concretarémos a favor del país este segundo momento y la consolidación de una fórmula favorable para las mayorías. Es así como, seguramente, tendremos que activar muchas medidas de hecho y de sensibilización para lograr que se materialice este acuerdo con el amparo presupuestal que la educación y la salud pública necesitan.

 

da. En el PND quedó incluido el Plan Decenal de Educación, ustedes, tenemos entendido, no participaron en el desarrollo de esa propuesta. Cuéntenos.

LES. La educación gravita bajo la orientación de varias reformas: unas son las orbitales, que las podríamos llamar las lógicas internacionales que impactan la educación; las otras son las lógicas nacionales. Muchos investigadores de lo educativo, de las reformas en este sector, Oscar Oszlak, Sergio Martinic por mencionar algunos, señalan que toda reforma educativa configura dos tipos de relaciones: por un lado las relaciones de saber, que son las que impactan la vida educacional, los currículos, lo pedagógico, lo didáctico, lo metodológico y la evaluación, y por otro lado configuran las relaciones de poder que reforma lo financiero. Precisamente, sobre este particular en el país hay una tensión por convertir la educación en una mercancía, en un artículo de compra y venta, someterla a las lógicas del mercado, a la rentabilidad, a la oferta y la demanda, a la productividad y a la ganancia. 

Como Federación decidimos no participar en la construcción del PND, porque a partir de la historiografía rastreada podemos afirmar que los PND se construyen por una necesidad de atender o cumplir un requisito, en buena medida son crónicas de elementos que no se van a cumplir, herramientas para ejecutar las políticas neoliberales, hoy direccionadas sobre todo por la Ocde, y nuestra posición no es parecida a esos designios. Hemos dicho, por ello, que participar en la construcción del PND, sin que nuestra palabra, propuestas y posturas sean tenidas en cuenta, no es otra cosa que legitimar las políticas de Estado, y de tajo también empezar a hacerle el juego a los designios de las lógicas internacionales ya referidas. 

 

da. Y en cuanto al Plan Decenal…

LES. Es importante resaltar, sobre el Plan Decenal de Educación, que debe recoger lo que en el acuerdo logramos reactivar, los foros educativos regionales, los foros educativos departamentales, como espacios para el diálogo social por la educación que  necesitamos como sociedad y país. Hoy requerimos una educación con pertinencia social, que es distinta a la educación con pertinencia ministerial. Nosotros pretendemos una educación que debe ponerse al día con los requerimientos de los contextos, que atienda la palabra, las posturas y las peticiones de los actores del hecho y el acto educativo. En consecuencia, si el gobierno prepara el Plan Decenal, nosotros estamos preparando el Tercer Congreso Pedagógico Nacional, por realizarse en el primer semestre del año que se avecina.

 

da. Ya que entramos en esta esfera del saber específico de los maestros, la investigación, la pedagogía, la formación de las nuevas generaciones, cuéntenos el itinerario y la fecha del Congreso Pedagógico (CP) y la manera cómo se está actuando.

LES. El CP está aprobado en nuestro plan de trabajo y tiene que empezarse a proyectar desde lo regional, por eso nuestro Centro de Estudios e Investigaciones Docentes (Ceid) ha activado los encuentros con nuestras juntas filiales, donde vamos a recoger el pensamiento y los ejes transversales que deban ser recreados y debatidos en el CP, que sin lugar a dudas tiene que ayudar a reafirmar la propuestas para la financiación de la educación, así como recoger las expectativas para confrontar la política educativa pública ministerial. El CP tendrá que trazar algunas líneas sobre un pensamiento universal educativo colombiano y seguirá haciendo énfasis en lo que hemos dicho: una educación con pertinencia social para los colombianos.

 

da. En el país existen unos Ceid más fuertes que otros, ¿cómo está ese cuadro de los Ceid y de la capacidad de movilización con los maestros, los jóvenes, las familias, las autoridades municipales, departamentales?

LES. Fecode viene trabajando en lo que he denominado Proyectos Vitales Institucionales (PVI), entre ellos: el Proyecto Educativo Pedagógico Alternativo (Pepa), la Educación en Inclusión y Género, así como en la Escuela como territorio de paz. En estos escenarios se han construido otro tipo de mentalidades, de visiones y seguramente hay mucho diálogo, ¿que habrá muchas distancias con algunos espacios territoriales particulares?, cierto, pero también hay muchos acercamientos y seguramente mucha posibilidad de entender y de recibir recomendaciones para una nueva práctica pedagógica y educativa.

Es este campo conocemos de experiencias pedagógicas interesantes en el escenario de escuela como territorio de paz, conocemos también las de la participación de muchos maestros –en el caso de Nariño– en el Proyecto Piemsa, por ejemplo; conocemos la participación de educadores en la configuración de Planes Decenales de Educación,  educación sin fronteras para construir ciudadanía como alguno que conocemos podemos recrear muchas experiencias en líderes, en guardianes, en constructores, en hacedores de paz, en facilitadores de convivencia, en proyectos productivos, en procesos alternativos y de manejo de energías renovables. Es decir, a pesar de las dificultades hay iniciativas que nuestros maestros lideran o acompañan, donde hay un maestro, donde hay una escuela, nuestra misión tendrá que ser la de siempre: ayudar a que los niños y jóvenes del país le sigan encontrando sentido a la vida. 

 

da. Entonces, en esa lógica el CP será un escenario que recoge la tradición, pero también será muy renovador.

LES. Por supuesto. Si nosotros lográramos hacer una narrativa, una pequeña visual del trabajo de los maestros, de contar el anecdotario de muchos maestros, seguramente confrontaríamos ese discurso acusador que el partido mayoritario del gobierno nos hace al señalarnos de que estamos adoctrinando, o cuando nos señalan de que estamos retorciendo las mentes de nuestros estudiantes. A quienes expresan ese tipo de acusaciones les diría que vayan a hacer educación en las realidades de nuestro país, venciendo las necesidades y quizá las dificultades, incluso las conflictividades a las que se enfrentan muchos maestros y maestras hoy para atender la educación de nuestros niños, o que vayan a las zonas donde la única manifestación de soberanía nacional es la escuela, en presencia de su profesor.

 

da. Queremos insistir sobre la idea de la escuela o el colegio como territorio de paz, ¿cómo se ha asumido en los municipios, en los departamentos, por las organizaciones gremiales del magisterio, esta magnífica iniciativa, y cuáles son las dificultades más terribles que han tenido? 

LES. Galtun y Smocker hablan de una paz cultural y de una paz estructural, y creo que nosotros desde el proyecto Escuela territorio de paz le estamos jugando, en primer momento, a esa paz cultural, que se refiere a que no puede haber distancias entre los beneficiarios de la educación; que se puede pensar en una educación desde la interculturalidad, donde no hayan fobias, etnocentrismos, silencios, marginamientos y olvidos. 

En esa perspeciva de paz cultural, tendremos que mirar cómo avanzamos hacia posesionar una paz ambiental, donde no se siga entregando en el país patentes de corso para que sobreexploten nuestros recursos naturales; pero también esa paz ambiental implica enseñar a cómo convivir no solamente el sujeto con el otro de carne y hueso, sino cómo enseñamos al sujeto a convivir con su contexto natural. 

La paz no solamente puede ser como firmar un acta o silenciar los fusiles, aquí necesitamos una paz laboral, lo que implica que el Gobierno atienda las peticiones y cumpla los acuerdos pactados; una paz laboral que no nos desconozca, que cumpla con el pliego de condiciones, que cumpla con las organizaciones sociales, campesinas, indígenas, los transportadores, es decir, habrá otro tipo de situaciones que hoy generan impases que necesitamos resolver para que la paz empiece a positivizarse y a construirse de manera material en el país. 

El proyecto está pensado en cómo desde la escuela empezamos a resolver conflictividades; si bien es cierto la ley 1620 de convivencia escolar trata de armonizar algunos elementos para mejorar la convivencia en la escuela, pero también es cierto que deja muchas responsabilidades que tienen que asumirlas otros escenarios y otros espacios. Para nosotros la ley de convivencia escolar en la escuela tiene que cumplir eso, una labor pedagógica, una labor académica y formativa, la labor disciplinar, la labor de juzgamiento y de castigo tiene que ser producto de otras iniciativas, pero la convivencia tiene que mirarse en contexto, más allá de lo que pasa en la escuela, diagnosticar las familias y los contextos para activar otras líneas de intervención que le corresponde al gobierno facilitarlas.

 

da. ¿En qué está el Estatuto Único Docente?

LES. Hoy ya no podemos hablar de un Estatuto Único, porque conocemos extraoficialmente que hay unos avances importantísimos en la construcción del Estatuto Etnoeducativo Indígena, en el marco del sistema educativo indígena propio; lo mismo están haciendo los compañeros afros. Consideramos, por ello, que en el primer momento no habrá un Estatuto Único, lo que vamos es a conciliar a través de la comisión tripartita, la que está constituida hoy producto de los acuerdos entre el Gobierno, representantes de la Cámara y del Senado y Fecode, es un estatuto de dignificación de la profesión docente. Creemos, con seguridad, que en el Estatuto tiene que regularse las condiciones de ingreso, de permanencia, de novedades, de ascensos y de retiro, tiene que regularse todo el sistema de carrera especial para el magisterio colombiano; tendremos que conciliar las nostalgias del 2277 –que son los compañeros vinculados con el decreto desde el año 1979– y las nuevas expectativas de los compañeros 1278. Seguramente hay que vencer muchos temores, seguramente habrá que conciliar muchos intereses. Pero acá tenemos la gran oportunidad para acabar muchos atropellos, como la evaluación, hoy como un impedimento perverso para el ascenso de los maestros.

Finalmente, vamos a cumplir la tarea orientada por la Junta Nacional de Fecode realizada el dia 14 de agosto: adelantar el paro nacional del magisterio de 48 horas para el próximo 28 y 29, en defensa de la vida, la salud con dignidad del magisterio y de nuestro Fondo nacional de prestaciones sociales del magisterio –Fomag–. Continuaremos sumando voluntades, construyendo alternativas,  transformando realidades y hermanados en la lucha. 

Publicado enColombia
Luis Edgardo Salazar

Diversas agendas y luchas afronta Fecode en el actual momento, entre ellas por establecer una fórmula que determine los recursos que deberá entregar el gobierno nacional vía Sistema General de Participaciones. La labor pedagógica, asumida en proyección al Congreso del ramo por realizarse en el 2020, también está presente. Estas y otras iniciativas demandan la participación activa y crítica del conjunto del profesorado.

 

desdeabajo (da). Sabemos que en los actuales momentos Fecode discute con el Ministerio de Educación y el gobierno nacional varios temas, nos gustaría ahondar en ellos; empecemos por la negociación sobre el Situado Fiscal.

Luis Edgardo Salazar (LES). El pasado 12 de febrero al amparo del proceso de negociación colectiva, Fecode radicó su pliego de peticiones, un consolidado de muchos esfuerzos, de muchas lecturas y visiones de nuestra Junta Nacional; nuestros equipos de trabajo y asesores contribuyeron en  su construcción.

El proceso de negociación fue intenso, y luego de más de un mes logramos consolidar el acta de acuerdos, firmada el 15 de mayo, justamente el Día del maestro. Hay que enfatizar que el acuerdo logrado fue con el gobierno nacional, no únicamente con el Ministerio de Educación Nacional (MEN); en las mesas de negociación tambien participó el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Departamento Nacional de Planeación, delegados de otros ministerios, y agentes del gobierno; todos tendrían que dar garantía de lo firmado. 

 

da. ¿Cuál es el balance de lo firmado?

LES. Lo podríamos aterrizar así: Su impacto, alcance o el balance social y político de los acuerdos. En este particular, sin lugar a dudas, para nosotros es positivo, se logra que  el Gobierno acepte la propuesta de reformar la Constitución en lo referente al Sistema General de Participaciones (SGP), un propósito, una lucha que lideramos desde el año 2001 cuando el gobierno nacional, vía Acto Legislativo No. 01, de 2001, modificó los artículos 356 y 357 de la Constitución, arrancando un porcentaje notable del presupuesto para la educación, la salud, el agua potable y el saneamiento básico. Pasados estos años, y tras arduas luchas, el gobierno acepta la propuesta de Fecode, y renuncia a su pretensión de hacer una reforma general para garantizar los recursos que llegan vía SGP, o de transversalizar los recursos, que era su propuesta en los últimos encuentros.

 

da. Para lograr este asunto, que compromete a los municipios y departamentos, ¿hay algún tipo de coordinación con otras organizaciones sociales, políticas y culturales? 

LES. Por supuesto. También, como un componente adicional en el acuerdo, logramos impactar las bases y el articulado del Plan Nacional de Desarrollo (PND). Quedó acordado establecer una comisión de alto nivel, en la cual también participaran  delegaciones de otros actores, entre ellos el Minsalud, el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Social, el Departamento Nacional de Planeación, MinHacienda –que es con quien más dificultades tenemos y vamos a tener–; la asociación de ciudades capitales (Asocapitales), también la Federación colombiana de gobernadores y de alcaldes. Están, así mismo, las centrales de trabajadores  hermanas, comunidades de investigadores, académicos entre otros. También actuarán con nosotros, otros componentes de las organizaciones sindicales que tienen mucho que ver con la defensa de la salud, el agua potable y el saneamiento básico.

 

da. ¿Quiere decir que consolidarán un espacio amplio de articulación con otros sectores?

LES. Esa es la idea, lograr articular y hermanar voluntades en procura de materializar la reforma constitucional, en la construcción de la fórmula hacia el S.G.P., asunto que no será fácil porque es trazar una ruta en  la vía de recuperar para el conjunto social mucha plata de lo público, que se esfumó en procesos pasados en los que fuímos derrotados. Es una lucha en la cual el gobierno tiene que garantizar, porque así está establecido en el acuerdo, los recursos crecientes y sostenibles para inyectarle otro tipo de oxígeno financiero a la educación pública y a la salud pública de los colombianos.

 

da. Es de suponer que el Gobierno no cederá con facilidad a una fórmula que le impacte sus cálculos económicos… 

LES. Sí, este segundo momento no será fácil. Conscientes de ello le decimos a nuestra base social, a nuestras filiales en los departamentos, que tenemos que trabajar de manera ardua para ganarnos la ciudadanía, su voluntad, entender que lo público debe ser una corresponsabilidad social; de otra manera no concretarémos a favor del país este segundo momento y la consolidación de una fórmula favorable para las mayorías. Es así como, seguramente, tendremos que activar muchas medidas de hecho y de sensibilización para lograr que se materialice este acuerdo con el amparo presupuestal que la educación y la salud pública necesitan.

 

da. En el PND quedó incluido el Plan Decenal de Educación, ustedes, tenemos entendido, no participaron en el desarrollo de esa propuesta. Cuéntenos.

LES. La educación gravita bajo la orientación de varias reformas: unas son las orbitales, que las podríamos llamar las lógicas internacionales que impactan la educación; las otras son las lógicas nacionales. Muchos investigadores de lo educativo, de las reformas en este sector, Oscar Oszlak, Sergio Martinic por mencionar algunos, señalan que toda reforma educativa configura dos tipos de relaciones: por un lado las relaciones de saber, que son las que impactan la vida educacional, los currículos, lo pedagógico, lo didáctico, lo metodológico y la evaluación, y por otro lado configuran las relaciones de poder que reforma lo financiero. Precisamente, sobre este particular en el país hay una tensión por convertir la educación en una mercancía, en un artículo de compra y venta, someterla a las lógicas del mercado, a la rentabilidad, a la oferta y la demanda, a la productividad y a la ganancia. 

Como Federación decidimos no participar en la construcción del PND, porque a partir de la historiografía rastreada podemos afirmar que los PND se construyen por una necesidad de atender o cumplir un requisito, en buena medida son crónicas de elementos que no se van a cumplir, herramientas para ejecutar las políticas neoliberales, hoy direccionadas sobre todo por la Ocde, y nuestra posición no es parecida a esos designios. Hemos dicho, por ello, que participar en la construcción del PND, sin que nuestra palabra, propuestas y posturas sean tenidas en cuenta, no es otra cosa que legitimar las políticas de Estado, y de tajo también empezar a hacerle el juego a los designios de las lógicas internacionales ya referidas. 

 

da. Y en cuanto al Plan Decenal…

LES. Es importante resaltar, sobre el Plan Decenal de Educación, que debe recoger lo que en el acuerdo logramos reactivar, los foros educativos regionales, los foros educativos departamentales, como espacios para el diálogo social por la educación que  necesitamos como sociedad y país. Hoy requerimos una educación con pertinencia social, que es distinta a la educación con pertinencia ministerial. Nosotros pretendemos una educación que debe ponerse al día con los requerimientos de los contextos, que atienda la palabra, las posturas y las peticiones de los actores del hecho y el acto educativo. En consecuencia, si el gobierno prepara el Plan Decenal, nosotros estamos preparando el Tercer Congreso Pedagógico Nacional, por realizarse en el primer semestre del año que se avecina.

 

da. Ya que entramos en esta esfera del saber específico de los maestros, la investigación, la pedagogía, la formación de las nuevas generaciones, cuéntenos el itinerario y la fecha del Congreso Pedagógico (CP) y la manera cómo se está actuando.

LES. El CP está aprobado en nuestro plan de trabajo y tiene que empezarse a proyectar desde lo regional, por eso nuestro Centro de Estudios e Investigaciones Docentes (Ceid) ha activado los encuentros con nuestras juntas filiales, donde vamos a recoger el pensamiento y los ejes transversales que deban ser recreados y debatidos en el CP, que sin lugar a dudas tiene que ayudar a reafirmar la propuestas para la financiación de la educación, así como recoger las expectativas para confrontar la política educativa pública ministerial. El CP tendrá que trazar algunas líneas sobre un pensamiento universal educativo colombiano y seguirá haciendo énfasis en lo que hemos dicho: una educación con pertinencia social para los colombianos.

 

da. En el país existen unos Ceid más fuertes que otros, ¿cómo está ese cuadro de los Ceid y de la capacidad de movilización con los maestros, los jóvenes, las familias, las autoridades municipales, departamentales?

LES. Fecode viene trabajando en lo que he denominado Proyectos Vitales Institucionales (PVI), entre ellos: el Proyecto Educativo Pedagógico Alternativo (Pepa), la Educación en Inclusión y Género, así como en la Escuela como territorio de paz. En estos escenarios se han construido otro tipo de mentalidades, de visiones y seguramente hay mucho diálogo, ¿que habrá muchas distancias con algunos espacios territoriales particulares?, cierto, pero también hay muchos acercamientos y seguramente mucha posibilidad de entender y de recibir recomendaciones para una nueva práctica pedagógica y educativa.

Es este campo conocemos de experiencias pedagógicas interesantes en el escenario de escuela como territorio de paz, conocemos también las de la participación de muchos maestros –en el caso de Nariño– en el Proyecto Piemsa, por ejemplo; conocemos la participación de educadores en la configuración de Planes Decenales de Educación,  educación sin fronteras para construir ciudadanía como alguno que conocemos podemos recrear muchas experiencias en líderes, en guardianes, en constructores, en hacedores de paz, en facilitadores de convivencia, en proyectos productivos, en procesos alternativos y de manejo de energías renovables. Es decir, a pesar de las dificultades hay iniciativas que nuestros maestros lideran o acompañan, donde hay un maestro, donde hay una escuela, nuestra misión tendrá que ser la de siempre: ayudar a que los niños y jóvenes del país le sigan encontrando sentido a la vida. 

 

da. Entonces, en esa lógica el CP será un escenario que recoge la tradición, pero también será muy renovador.

LES. Por supuesto. Si nosotros lográramos hacer una narrativa, una pequeña visual del trabajo de los maestros, de contar el anecdotario de muchos maestros, seguramente confrontaríamos ese discurso acusador que el partido mayoritario del gobierno nos hace al señalarnos de que estamos adoctrinando, o cuando nos señalan de que estamos retorciendo las mentes de nuestros estudiantes. A quienes expresan ese tipo de acusaciones les diría que vayan a hacer educación en las realidades de nuestro país, venciendo las necesidades y quizá las dificultades, incluso las conflictividades a las que se enfrentan muchos maestros y maestras hoy para atender la educación de nuestros niños, o que vayan a las zonas donde la única manifestación de soberanía nacional es la escuela, en presencia de su profesor.

 

da. Queremos insistir sobre la idea de la escuela o el colegio como territorio de paz, ¿cómo se ha asumido en los municipios, en los departamentos, por las organizaciones gremiales del magisterio, esta magnífica iniciativa, y cuáles son las dificultades más terribles que han tenido? 

LES. Galtun y Smocker hablan de una paz cultural y de una paz estructural, y creo que nosotros desde el proyecto Escuela territorio de paz le estamos jugando, en primer momento, a esa paz cultural, que se refiere a que no puede haber distancias entre los beneficiarios de la educación; que se puede pensar en una educación desde la interculturalidad, donde no hayan fobias, etnocentrismos, silencios, marginamientos y olvidos. 

En esa perspeciva de paz cultural, tendremos que mirar cómo avanzamos hacia posesionar una paz ambiental, donde no se siga entregando en el país patentes de corso para que sobreexploten nuestros recursos naturales; pero también esa paz ambiental implica enseñar a cómo convivir no solamente el sujeto con el otro de carne y hueso, sino cómo enseñamos al sujeto a convivir con su contexto natural. 

La paz no solamente puede ser como firmar un acta o silenciar los fusiles, aquí necesitamos una paz laboral, lo que implica que el Gobierno atienda las peticiones y cumpla los acuerdos pactados; una paz laboral que no nos desconozca, que cumpla con el pliego de condiciones, que cumpla con las organizaciones sociales, campesinas, indígenas, los transportadores, es decir, habrá otro tipo de situaciones que hoy generan impases que necesitamos resolver para que la paz empiece a positivizarse y a construirse de manera material en el país. 

El proyecto está pensado en cómo desde la escuela empezamos a resolver conflictividades; si bien es cierto la ley 1620 de convivencia escolar trata de armonizar algunos elementos para mejorar la convivencia en la escuela, pero también es cierto que deja muchas responsabilidades que tienen que asumirlas otros escenarios y otros espacios. Para nosotros la ley de convivencia escolar en la escuela tiene que cumplir eso, una labor pedagógica, una labor académica y formativa, la labor disciplinar, la labor de juzgamiento y de castigo tiene que ser producto de otras iniciativas, pero la convivencia tiene que mirarse en contexto, más allá de lo que pasa en la escuela, diagnosticar las familias y los contextos para activar otras líneas de intervención que le corresponde al gobierno facilitarlas.

 

da. ¿En qué está el Estatuto Único Docente?

LES. Hoy ya no podemos hablar de un Estatuto Único, porque conocemos extraoficialmente que hay unos avances importantísimos en la construcción del Estatuto Etnoeducativo Indígena, en el marco del sistema educativo indígena propio; lo mismo están haciendo los compañeros afros. Consideramos, por ello, que en el primer momento no habrá un Estatuto Único, lo que vamos es a conciliar a través de la comisión tripartita, la que está constituida hoy producto de los acuerdos entre el Gobierno, representantes de la Cámara y del Senado y Fecode, es un estatuto de dignificación de la profesión docente. Creemos, con seguridad, que en el Estatuto tiene que regularse las condiciones de ingreso, de permanencia, de novedades, de ascensos y de retiro, tiene que regularse todo el sistema de carrera especial para el magisterio colombiano; tendremos que conciliar las nostalgias del 2277 –que son los compañeros vinculados con el decreto desde el año 1979– y las nuevas expectativas de los compañeros 1278. Seguramente hay que vencer muchos temores, seguramente habrá que conciliar muchos intereses. Pero acá tenemos la gran oportunidad para acabar muchos atropellos, como la evaluación, hoy como un impedimento perverso para el ascenso de los maestros.

Finalmente, vamos a cumplir la tarea orientada por la Junta Nacional de Fecode realizada el dia 14 de agosto: adelantar el paro nacional del magisterio de 48 horas para el próximo 28 y 29, en defensa de la vida, la salud con dignidad del magisterio y de nuestro Fondo nacional de prestaciones sociales del magisterio –Fomag–. Continuaremos sumando voluntades, construyendo alternativas,  transformando realidades y hermanados en la lucha. 

Publicado enEdición Nº260
Marchas del orgullo Lgbt:  ¿Movimiento por la transformación social o mercadeo capitalista?

El 28 de julio se celebraron 50 años de los disturbios de Stonewall, hito del movimiento Lgbt; movilizaciones y actos se realizaron por todo el mundo, sin embargo, el mercado y el consumo parecen volverse los principales actores de esta icónica fecha. 

 

Aunque la marcha del orgullo Lgbt se da en honor y memoria a los Disturbios de Stonewall en 1969, y sirve como una oportunidad para denunciar las violencias que vivimos por habitar nuestras sexualidades y corporalidades que se salen de las normas de la heterosexualidad obligatoria y del patriarcado, en los últimos años este evento se ha convertido en una fiesta para promover el modelo de consumo del capitalismo gay que impone esa identidad como privilegio para mujeres y hombres blancos de clase media-alta negando las luchas de las disidencias sexuales y de género que hemos sido empobrecidas y racializadas y que enfrentamos realidades de violencia en medio de esta sociedad machista. Esos discursos de un estado incluyente y diverso; y de unas empresas con productos arcoíris son una farsa, una pantalla de humo encaminada a hacernos un nicho de mercado y no a reconocer realmente ni nuestras sexualidades y corporalidades disidentes, ni mucho menos nuestras luchas ante las violencias.

 

Stonewall: mito fundacional de una revolución

 

El 28 de junio de 1969 se llevaron a cabo disturbios en la ciudad de Nueva York por parte de personas trans, travestis, lesbianas machorras, marikas afeminados, prostitutxs, personas racializadas y empobrecidas que se encontraban en un bar llamado Stonewall Inn al que llegó la policía a realizar una redada que representaba una rutina de agresiones a las personas por lo que, según cuenta la leyenda, una lesbiana vestida de hombre respondió a los maltratos de la policía con un golpe, razón por la cual fue detenida e ingresada en la patrulla. Las demás personas se enfrentaron a la policía para sacarla de la patrulla, lo que desencadenó una confrontación física con los policías que terminó con toma de calles y barricadas durante varios días. 

Los disturbios de Stonewall representaron una posibilidad de defenderse ante la violencia de una sociedad que castigaba cualquier desviación de las normas heteropatriarcales, asi como hoy, en ese entonces eran rechazades por sus familias lo que ocasionaba situaciones de empobrecimiento, habitabilidad de calle, consumo de drogas y alcohol, prostitución, deserción escolar, pocas posibilidades educativas y laborales, etc. Por lo tanto, esos disturbios catalizaron la rabia acumulada ante las múltiples violencias que vivimos como personas que nos salimos del binarismo de género y la heterosexualidad obligatoria patriarcal.

Es a partir de este hito histórico que se empieza a conmemorar cada año y en muchos lugares del mundo la vida y la memoria de las marikas, de las travestis y de las machorras que hemos resistido ante las distintas violencias que desata el heteropatriarcado capitalista sobre nuestras existencias, y que han tratado de aniquilar nuestro derecho a vivir con dignidad y libertad. Los disturbios de Stonewall empezaron a trazar el camino que como disidencias sexuales y de género debemos seguir recorriendo, uno en el que la confrontación directa contra todos los sistemas de opresión sea el principio de nuestra revolución; sin embargo, no es esa la línea que han tomado las movilizaciones que hasta hoy día siguen realizándose, sino que se han catapultado, soportado y fortalecido los discursos capitalistas y militaristas por permitir el acceso de las empresas, marcas y policías a nuestras manifestaciones, vendiendo nuestra imagen como un producto en el que maquillan sus dispositivos de explotación y violencia con una falsa inclusión de todes nosotres.

 

Orgullo Lgbt como antimilitarismo, no como consumismo

 

En Stonewall enfrentó al poder de las armas y al poder de la ley que encarcelaba y castigaba nuestras identidades y sexualidades consideradas anormales. De esta forma se materializan luchas ante la represión y violencia de la heterosexualidad y el patriarcado expresada en las fuerzas armadas del estado y que desde entonces han aflorado en muchos lugares del mundo. 

En este 2019 se cumplen 50 años de los disturbios y aunque las condiciones se hayan transformado en este tiempo es necesario reconocer que la persecución policial continua y la violencia heterosexual en espacios familiares, educativos y laborales continua; por ejemplo para las mujeres trans en las calles al ejercer la prostitución o a los marikas cuando se nos requisa con violencia y se nos imparten comparendos por darnos un beso; las familias siguen rechazando a sus hijes Lgbt y siguen existiendo barreras de acceso a espacios de educación y trabajo. Son situaciones que ocurren frecuentemente en Bogotá, pese a que existe una Política Pública para sectores Lgbt desde hace más de 10 años; sin embargo, las realidades en las regiones pueden ser más violentas, además por la presencia de actores armados por los que por ejemplo bajo el control paramilitar hay que obedecer una moral heterosexual impuesta mediante el miedo, la muerte, la desaparición o el desplazamiento; o porque son experiencias de vida consideradas anormales, indecentes, mal vistas, desviadas, incorrectas o enfermas, los cuales son prejuicios que continuamos enfrentando.

De manera que la revuelta que surgió como una lucha antimilitarista y aunque la represión continua, el capitalismo global ha logrado apropiarse de ella durante el mes de junio de cada año en el que las empresas usan los colores del arcoíris para venderse como incluyentes con la intención de ganar más consumidores. Una marcha que debería ser usada por el movimiento social para seguir denunciando y creando alternativas de organización ante las violencias ha sido apropiada como una vitrina y feria empresarial llena de productos. Es lo que se conoce como capitalismo gay que vende una identidad vaciada de toda lucha y resistencia política, pero con capacidad de consumo en un nuevo nicho de mercado para hombres gays blancos y de clase media-alta con dinero para gastar en viajes gays, ropa gay, fiestas gays, etc. Deja de ser una manifestación política para convertirse en una fiesta costosa que oculta las realidades de quienes no habitan ese privilegio de clase.

 

Patriarcado dentro del movimiento Lgbt

 

Un fenómeno que es evidente dentro del conglomerado “Lgbt” y que se hace violentamente obvio en la marcha anual es la reproducción de violencia patriarcal que ejercen los hombres gays hacia los cuerpos y las experiencias de vida feminizadas, es decir hacia las maricas, las travestis, las lesbianas, las no binarias y demás. Estas violencias consisten en los esfuerzos que hacen estos hombres para mantener sus privilegios en los pocos espacios que existen para personas no heterosexuales y no binarias. Podemos enunciar varios ejemplos, como el hecho que en las marchas las apuestas de las organizaciones trans o feministas han sido reprimidas por la organización de gays privilegiados; o cuando la mayoría de bares, saunas y discotecas, dirigidos a población “Lgbt” solo sean para hombres gays; gays que a pesar de su orientación sexual o expresión de genero quieren mantener su imagen, comportamiento y privilegios de machos alejándose lo más que se pueda de lo que se considera femenino. Y lo gay se ha transformado en esa aspiración clasista hacia la blanquitud, la buena moral y el buen comportamiento heteronormado en la que se es un gay respetado si se tiene capacidad adquisitiva para consumir en el mercado de lo gay siendo musculoso, masculino y exitoso.

Por lo tanto, las movilizaciones que se vienen realizando para visibilizar y denunciar las violencias que vivimos marikas, lesbianas, personas trans deberían reconocer el patriarcado como origen de las violencias que vivimos y nuestro horizonte de lucha debe ser su destrucción; sin embargo, evidenciamos que el machismo también impera en los sectores Lgbt promoviendo la violencia hacia personas trans o marikas afeminados.

 

La lucha revolucionaria en las movilizaciones del llamado orgullo

 

Es necesario cuestionar que la conmemoración anual de los disturbios de Stonewall sea una oportunidad para que las empresas y marcas tanto locales como multinacionales utilicen nuestras disidencias sexuales y de género para volvernos un producto, un nicho de mercado, para convertirnos en consumidores de su basura con la desesperada estrategia de mercadeo pintada de arcoiris. Combatiremos la mercantilización de nuestras luchas cada año, estando presentes en las marchas con acciones directas, porque no permitiremos que el capitalismo devore también el único espacio de manifestación y visibilización que las marikas y travestis a nivel mundial nos hemos ganado. Porque es vital recordar que todo comenzó debido a que nos cansamos de soportar las violencias que el heteropatriarcado ejerce sobre nosotres con sus dispositivos de control como la policía. 

Porque no van a esconder nuestras muertes y nuestros dolores detrás de una bandera arcoíris llena de una hipócrita celebración, pero vacía de memoria y compromiso. Y no es que no nos guste celebrar nuestras vidas, solo hemos reconocido que para poder celebrarla tenemos que organizarnos y luchar para que realmente sean dignas, pero sobre todo para que en primer lugar no nos las arrebate el paramilitar en nombre de su dios y de su patria, o el policía defendiendo los intereses del estado, o el machito que nos prometió amor, pero luego nos asesina. Solo podremos celebrar la vida deliciosamente y estar orgullosas de ello cuando dejen de quitárnosla a todas, a las marginadas, a las empobrecidas, a las periféricas, a las putas, a las rechazadas, a las rebeldes, a todas.

Por esto nos parece imprescindible llenar de incomodidad y de rabia las marchas de “orgullo Lgbt”. Porque no queremos que el estado nos reconozca derechos de papel, queremos abolir toda forma de dominación, queremos que el heteropatriarcado nos deje de matar, queremos que el capitalismo nos deje de empobrecer, queremos que el colonialismo nos deje de racializar, queremos bienestar para todos los seres con los que compartimos este planeta y por eso articulamos nuestro feminismo a apuestas anticapitalistas, decoloniales y antiespecistas. 

Es por eso que cada año hacemos un llamado a realizar marchas diferentes que se salgan del libreto del capitalismo gay que también se convierte en un desfile hecho para aplaudir al estado por leyes de papel incluyentes que poco mejoran las vidas de las personas Lgbt más empobrecidas y racializadas. Le hemos apostado a promover espacios para recordar y hacer memoria de lucha y resistencia que hay en los disturbios de Stonewall y que son poco conocidos. Las primeras marchas se denominaron marchas por la liberación, luego con discursos más capitalistas se fue imponiendo la idea del orgullo en todo el mundo por lo que hemos denunciado que más que orgullo debemos seguir luchando por nuestra liberación de las violencias heteropatriarcales, salir a las marchas debe ser una oportunidad para encontrarnos, salir del aislamiento y reconocer que somos miles escondides en esta ciudad machista. 

Es una crítica que hacen en varios lugares: incluso en Nueva York que este año organizaron una marcha por la liberación queer que salió un poco antes de la marcha del pride oficial o en España que llevan varios años organizando la marcha del orgullo critico no el domingo sino exactamente cada 28 de junio para movilizar realmente las luchas feministas, antirracistas, antiimperialistas, veganas del movimiento transmarikabollo de allá. 

Seguiremos marchando pero también luchando el resto de días del año para celebrar que hemos sobrevivido, que seguimos enfrentando las opresiones de un mundo que se empeña en destruirnos, que hay mucho por transformar en nuestras sociedades para que no haya más violencias en los colegios que desemboquen en suicidios como el de Sergio Urrego Reyes, para que las personas empobrecidas no sigan aguantando hambre y tengamos una soberanía alimentaria, para que no maten a personas trans y marikas en las calles, para que tengamos la posibilidad de acceder a las universidades, para que no nos sigan negando el acceso a trabajos bien remunerados o que no nos sigan despidiendo de ellos por no aparentar ser suficientemente heterosexuales. Seguiremos marchando porque hay que continuar luchando contra la violencia heterosexual y patriarcal que vivimos en nuestros cuerpos y nuestros territorios. Nos están matando y nosotres seguimos creando organización popular contra toda opresión, hagámoslo juntes.

 

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Publicado enEdición Nº260
Fotografías: Luis Gutiérrez, Medellín, 26 de julio de 2019.

El pasado viernes 26 de julio el país volvió a presenciar multitudinarias movilizaciones en defensa de la vida y en rechazo del asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, las que en lo corrido del año suman más de 80 y desde la firma del Acuerdo con las Farc en 2016 ascienden a más de 600.

Esta jornada fue como un espejo en donde se reflejaba la jornada de “Velatón Nacional” escenificada el 6 de julio de 2018, pues al igual que en esa ocasión fueron miles de miles las personas que salieron a las plazas de las principales ciudades, pueblos y regiones de Colombia, como también de distintas ciudades de otros países, todas las cuales manifestaron su rechazo ante una realidad que no se detiene y desangra día a día los activos de los movimientos sociales, a la par que apaga voces críticas del establecimiento.

 

 

Una movilización que parece un viaje en el tiempo

A la jornada convocada por el movimiento “Defendamos la paz” –en el que coinciden múltiples sectores políticos del país, que defienden el cumplimiento e implementación del Acuerdo firmado con las Farc– y apoyada por los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos del poder, asistieron miles de activistas, estudiantes, artistas, personajes públicos como actores y actrices de televisión, intelectuales, movimientos sociales, defensores de derechos humanos y múltiples sectores democráticos del país. Con una paradoja, la convocatoria no logró tocar a las gentes del común que representan a las mayorías nacionales. Todo un cerco de población al que ni teniendo como aliado a los medios oficiosos se logra acceder.

En Bogotá el rito se cumplió. Cada una de las personas que se movilizaron llegaron a la Plaza de Bolívar y se quedaron unos minutos; algunos encendieron velas, otros cantaron algunas arengas, entre conocidos se cruzaron saludos, y luego de esto se retiraron del lugar para darle paso a los otros miles que llegaban a la Plaza. Después de esto, todo volvía a la normalidad, cada quien regresó a su vida cotidiana y el tema del asesinato de los liderazgos sociales continua, sin contención, sin despertar otro tipo de acciones que no sean las movilizaciones, las protestas masivas, unas más que otras, que pese a ello simulan un viaje en la máquina del tiempo: así es porque siempre se realizan de las mismas formas, con las mismas actividades, llegando a los mismos lugares y encontrándose con las mismas personas. Lo más preocupante: sin lograr su cometido.

 

 

El cinismo del Gobierno campea sobre Colombia

En la ciudad de Cartagena, con rosto compungido, el presidente Iván Duque decidió sumarse a la movilización por la vida de los líderes y lideresas sociales. Su “solidaridad” con los centenares de familias en duelo, con los movimientos sociales golpeados por la perdida de sus hermanos, hermanas, y por las amenazas que pesan sobre muchos de ellos, tuvo un adelanto en su discurso del 20 de Julio ante un Congreso integrado por una mayoría que está en contra de las luchas y propósitos de las víctimas del status quo. La simulación pesa más que la verdad: todos estaban afectados por los efectos de la violencia en curso.

Tanto en el discurso de marras, como en el ensayado rostro, el Presidente insiste en trasmitir el mensaje que los culpables de las muertes de los distintos liderazgos del país no tienen nada que ver con las instituciones estatales y que, por lo tanto, los autores parecen ser de otro mundo. Pese a esto el recibimiento que le dieron los cartageneros fue contundente y en medio de abucheadas y gritos de rabia tuvo que salir corriendo del lugar.

Es increíble el cinismo de un Gobierno que detrás de sus actos de supuesta preocupación por el asesinato de voces críticas, lo que hace es lavarse las manos. No hay duda, mientras así sucedía en Buenaventura atentaban contra la vida de Carlos Alberto Tovar, uno de los líderes del Comité del Paro Cívico. Aún sin silenciarse el eco de los 6 disparos que impactaron la humanidad de Carlos, un día después de la movilización, fue asesinada en Caquetá Yissela Trujillo, victima de desplazamiento forzado, despojo de tierras y amenazada, quien sería ultimada junto a su esposo. Pasado otro día, el domingo 28 de julio, le arrebataban la vida en el Chocó al indígena Emilio Vitucay.

 

Una situación preocupante

Es innegable la fuerza que tiene cada movilización que aglutina a tantas personas indignadas, es increíble la fuerza que se siente cuando una parte activa de la sociedad sale a rechazar la política de muerte que se instauró en Colombia, pero también es innegable que hace falta más imaginación, constancia, organización y propuestas para realmente cambiar esta realidad que padecemos en el país.

Seguramente muchos y muchas dirán que vamos avanzando, que únicamente falta ganar las próximas jornadas electorales para que cambie esta realidad, que lo único que hay que hacer es pedagogía para que la gente vote bien. A lo mejor así es, pero a lo mejor el problema es más complejo y tiene que ver con una sociedad que padece las consecuencias de una historia de muerte y miseria, que aunque le dicen que vive en la democracia más antigua del continente, lo que padece es una dictadura civil, en donde la democracia simplemente es un formalismo, una sociedad donde el poder realmente imperante se niega al menor de los cambios y, por tanto, en la que nunca ha sido factible construir con las voces de las mayorías, con sus sueños y anhelos. Sociedad marcada con el signo de violencia homicida, dirigida contra toda aquella persona y proceso social que pretenda un giro para darle espacio a una democracia real, incluyente, participativa, radical, dejando atrás la concentración de la riqueza y del poder. Y en los días que corren, que pretenda un medio ambiente y una naturaleza en general para la vida, protegiéndolo ante las pretensiones de los empresarios de mineras de todo tipo, así como de los negociantes de la madera y similares.

¿Será posible lograr un cambio real en la cotidianidad que estamos padeciendo? ¿Qué tal si lo intentamos? ¿Qué tal si empezamos a protegernos de manera colectiva, reivindicando vocerías a varias voces, dejando de dar declaraciones a una sola voz, aislando al establecimiento en todo territorio donde lo alterno levante banderas, cuestionando el formalismo electoral, y poniendo en marcha formas alternas de gobierno, dándole cuerpo a otra economía posible? Tal vez así, por fin, logremos superar las movilizaciones que parecen viajes en la maquina del tiempo. Tal vez así nuestro grito de protesta supere la formalidad, sembrándose como vida que emerge de la muerte de los miles con que intentan atemorizar a toda la sociedad colombiana.

Publicado enColombia
Sábado, 15 Junio 2019 06:05

¿Qué ha sido de Podemos y Syriza?

¿Qué ha sido de Podemos y Syriza?

Las recientes elecciones en España y las experiencias latinoamericanas hablan de un divorcio entre el imaginario social progresista y una realidad conservadora. La llamada izquierda política defrauda, no cumple, se refugia en discursos ambiguos, se deja llevar por el marketing electoral y pierde identidad. La falta de coherencia, proyectos y programas de cambio social democráticos trastocan en gestión institucional. Lo que se atisbaba como una revolución abajo y a la izquierda se diluye en un discurso demagógico donde no se encuentra ni el abajo, ni la izquierda. Cuando han gobernado han sido incapaces de modificar el rumbo del capitalismo. Eso sí, han reivindicado todo lo reivindicable como ejercicio político de progresismo. Multiculturalidad, libertad sexual, ciudades limpias, carriles bici, etcétera. Son eficientes. Los indignados del siglo XXI se han plegado a los poderes económicos, las trasnacionales y el capital financiero.

Más allá del momento emocional constituyente, el resultado ha sido nefasto. El sí se puede mutó en hacemos lo que nos dejan. Baste recordar el ejemplo de Grecia. El triunfo de Alexis Tsipras líder de Syriza, despertó a las adormecidas izquierdas occidentales. En 2015 era un proyecto anticapitalista. En poco tiempo torcieron el rumbo. Bajo las presiones de la Europa de la Troika renunciaron al lenguaje de izquierdas. El ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, fue el chivo expiatorio. Imagen de la impotencia y la traición. Mientras el pueblo griego pedía a gritos cumplir el programa electoral, Tsipras renegó de su ministro, plegándose a los planes de ajuste. Más privatizaciones, aumento de la pobreza, desigualdad y pérdida de soberanía. La Troika encontró en Syriza un aliado para las reformas neoliberales que la derecha y la socialdemocracia no eran capaces de realizar. Tsipras fue el elegido. Hoy es un político amortizado para la derecha. Obligado a convocar elecciones extraordinarias, dilapidó un capital social tanto como una esperanza de cambio democrático.

En España, Podemos, cuyos dirigentes viajaban a Grecia y veían en Syriza un ejemplo donde reconocerse, han seguido el mismo camino. En un lustro, inmersos en guerras intestinas se desgastan. La izquierda política española se encuentra peor que en 2014, antes de su fundación. Sin proyecto e incapaz de entender que ha pasado, Podemos sufre las consecuencias de su mojigatería. Por ineptitud más que por acierto de sus adversarios quedó presa de sus mentiras. Se convertirían en la primera fuerza política del país, el PSOE acabaría sucumbiendo. Serían poder y entrarían en La Moncloa. Se veían presidiendo el Consejo de Ministros. Entrarían en la historia con mayúsculas. Podemos representaba la unidad de lo nuevo. Una generación de emprendedores y empoderados reemplazaba a la vetusta Izquierda Unida y los comunistas. Podemos encarnaba el futuro. Era el momento de dar un paso adelante. Con una verborrea digna de los mejores sofistas la emprendieron contra todo. La constitución de 1978 sería derogada, la banca nacionalizada. Podemos era la herramienta para cambiar el destino de la gente. No a las castas, no al bipartidismo, no a la negociación de pasillos, no a la corrupción. Trasparencia y democracia directa. Intelectuales, académicos y políticos conversos escribieron ríos de tintas avalando a sus dirigentes, fueron los portavoces oficiosos de la propuesta. Incluso pensaron en fundar un Podemos trasversal latinoamericano. Era la luz al final del túnel. De paso despreciaban y silenciaban cualquier crítica. Cautivados por el fulgurante triunfo electoral, han sido víctimas de sus fantasías y de mucho postureo. Vinieron a compartir las mieles del corto plazo. Los nuevos diputados, senadores, concejales y alcaldes los convirtieron en sus padres intelectuales. Hoy, tras la debacle, no han producido ningún ensayo explicando las causas del fracaso. Los cantos de sirenas han acallado las conciencias. Es más la conclusión a la que han llegado es del todo sorprendente. No han sido capaces de trasmitir la propuesta y sólo han visto batallas intestinas. En otras palabras no hubo errores políticos. Aunque hoy defiendan la Constitución de 1978, hablen de pactos con el PSOE, hagan referendos para entregar alcaldías a la derecha, señalen la necesidad de la discreción como forma de negociación y renieguen de la transparencia.

La izquierda social, aquella que vive en los movimientos populares, emprende una lucha de resistencia sin un colchón político para sus reivindicaciones. En lo que va del siglo XXI, las propuestas como Syriza, Podemos o Frente Amplio en Chile generan desazón a medio plazo. Las clases trabajadoras, dominadas y explotadas, pierden derechos laborales, civiles, sociales y políticos. Inmersas en un cúmulo de contradicciones acaban siendo las víctimas propicias de las derechas neoconservadoras. La izquierda política se diluye y la institucional existente va por detrás de las reivindicaciones democráticas de la mayoría social que pide a gritos una ruptura, un cambio de rumbo. Lamentablemente, la realidad es tozuda. Cuando han coincidido izquierda política y social, la primera ha decidido virar a la derecha, bajo el argumento pueril de: si se puede, pero poquito

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“Sabemos los límites de esta derecha y debemos pensar el día siguiente a ella”

Pasados casi cinco meses desde la llegada de Jair Bolsonaro al poder, vimos que los movimientos populares volvieran a las calles en Brasil. Las protestas contra el ajuste en la educación la semana pasada dejaron bien claro que el actual gobierno no goza de ninguna tranquilidad, como hacía creer el clima en las calles del país luego de las elecciones. En Argentina, el gobierno Macri entrega una sociedad más empobrecida de lo que encontró y en Colombia, masivas manifestaciones tomaron las calles y carreteras del país contra un narco-estado que niega un proceso de paz sobre décadas de guerra interna. En Venezuela, bien, la presentación es innecesaria. Sobre esta coyuntura continental, entrevistamos al periodista e investigador uruguayo Raul Zibechi días antes de las manifestaciones del 15 de mayo en Brasil.

-Correio da Cidadania: En nuestra última entrevista, de enero de 2018 (1), hablamos de los errores del progresismo y el del fin de este ciclo que abría las puertas de un avance conservador. Bueno, en Argentina ya estaba Macri, pero cerca de un año después, el país más grande del continente eligió a Jair Bolsonaro como presidente. ¿Qué impresiones tienes de este gobierno y de su proyecto para el país?


Raúl Zibechi: Creo que la principal característica del gobierno Bolsonaro es que no tiene proyecto de país. Entre otras cosas, porque lo llevó al gobierno un movimiento que es de rechazo a la izquierda, pero apenas eso, un rechazo negativo que no es capaz de construir algo como una nación.


Esto contrasta incluso con el golpe de 1964, que era muy anticomunista pero tenía un proyecto que, en aquel momento, Ruy Mauro Marini definió como sub-imperialismo. Hoy el gobierno no tiene ni siquiera esa intención. Hay una idea de subordinarse a Estados Unidos, o más en concreto, al gobierno de Trump, pero eso ya no alcanza porque se trata de una potencia en declive que lo único que busca es alargar la caída.


Entonces estamos en un momento histórico muy diferente al de medio siglo atrás. El gobierno actual en Brasil es un gobierno sin rumbo, sin proyecto, sin perspectivas.


-Correio da Cidadania: ¿Ves una profundización del modelo extractivo, especialmente en las nuevas políticas para el agronegocio, la minería y la demarcación de tierras indígenas?


Es el mismo modelo de los últimos 20-25 años pero con menores trabas, con menos impedimentos para la expansión del agronegocios. Eso es cierto, pero no debemos perder de vista que es exactamente el mismo modelo, con las mismas características. Sólo que durante algunos años hubo ciertas trabas legales y políticas. Pero ya en la última década, o mejor en los últimos años de Dilma, esas trabas empezaron a levantarse.


-Correio da Cidadania: Si miramos los índices de popularidad del gobierno, que caen cada día y los movimientos sociales y populares que vuelven a organizarse, sumados a las propias peleas palaciegas entre militares y olavistas (2), ¿qué tipo de gobernabilidad tendrán?


Desde hace tiempo pienso que el fin del ciclo progresista no será sucedido por un ciclo conservador, sino por una gran inestabilidad. Hoy asume la forma de crisis de gobernabilidad permanente, de la cual Argentina es el mejor ejemplo, pero Brasil entra también en esa situación.


Un dato mayor en Brasil es que los militares están siendo los que imponen un poco de racionalidad, en casos como Venezuela, o de sentido común, en las reformas que se quieren implementar. Eso revela la profunda crisis de la clase política brasileña que ya no es capaz de gobernar con un mínimo de sentido común. Es evidente que esto no puede durar mucho, a ello sumo los cuatro años que le corresponden a Bolsonaro, si es que llega al final de su mandato. Ya tuvo que resignar al ministro de Educación y es probable que en algún momento caiga el canciller, aunque ya lo tienen neutralizado los militares.


Pero me gustaría decir, además, que la crisis de gobernabilidad es estructural y que va a afectar también a los progresistas si retornan al gobierno.


-Correio da Cidadania: ¿Crees que con las dificultades para gobernar, el gobierno pueda dar un giro aún más autoritario? ¿Cómo esto se aplica a liderazgos comunitarios y de movimientos sociales?


Hoy los gobiernos saben que navegan en aguas turbulentas. Los sectores populares son actores muy importantes y ellos tienen claro que Junio 2013 puede repetirse, lo que cambia todo. Un giro autoritario sería muy peligroso, lo intentan, claro, pero no lo veo como algo que pueda consolidarse. Otra cosa son acciones muy represivas, fuera de control, aparentemente, que sí son muy peligrosas. Por otro lado, si dejamos a las clases medias en sus barrios “nobres” y vamos a la favela, ¿qué sería un giro autoritario allí donde no hay otra cosa que autoritarismo militar, policial y de las milicias?


Por eso creo que no podemos hacer una lectura ideologizada como hace la izquierda electoral. Si somos realistas, sabemos los límites que tiene esta derecha y debemos pensar en el día después. O sea, ¿qué construimos, partidos electorales o movimientos de base que son los que pueden hacernos salir del modelo extractivo?


-Correio da Cidadania: En este contexto, ¿cómo se queda la situación de Venezuela?


Con un gran aislamiento internacional y una gran crisis interna. El gran problema es la economía y las finanzas. No consiguen mejorar la producción y en particular la extracción de petróleo que está cayendo cada mes y se sitúa en un tercio de la que tuvo cuando Chávez llegó al gobierno en 1999. Esto es el punto clave, porque si no consiguen enderezar PDVSA, la economía deja de funcionar en algún momento.


Además hay un grave problema con los precios y con la moneda. Se trata de problemas que no parecen encontrar el modo de resolverse y eso lleva a que el apoyo de la población al régimen chavista-madurista sea cada vez menor. Eso lleva a un cierre autoritario que es inevitable si no consiguen modificar la economía. A todo esto se suma la desestabilización política de la derecha y Estados Unidos y la agresión económica, que terminan de configurar un panorama muy difícil.


-Correio da Cidadania: Se miramos a otros grandes países del continente (3), vemos una Argentina completamente desfigurada, con las cifras de fuga de capital en las alturas, una reforma jubilatoria que despierta el más profundo rechazo de la población y movimientos de mujeres muy fuertes en las calles (4). Colombia, después de décadas de guerra interna, tiene manifestaciones muy fuertes en oposición a las políticas uribistas. ¿Qué lecciones podemos tomar de estas realidades vecinas?


Mi impresión es que en el trasfondo de toda esta situación tan crítica está la acumulación por despojo, por robo, eso que llamamos extractivismo y que se resume en monocultivos muy contaminantes, minería depredadora, grandes obras como Belo Monte y frenética especulación urbana. Esto es el modelo financiero en esta etapa de crisis del imperio y de retraimiento del capitalismo. No quiero hacer esa operación cosmética que hace una parte de la izquierda y que me parece tramposa: si cambia el gobierno y asumen los progresistas, ya no estamos en el neoliberalismo. No, el neoliberalismo no es un gobierno, es un sistema que tiene un pie en la economía de despojo, un pie en la sociedad militarizada (las leyes antiterroristas las aprobó la izquierda y son parte del modelo) y otro pie en la política. La única luz que tenemos en este período tan oscuro son los movimientos de mujeres y de indígenas, que en el fondo son muy parecidos porque tocan la tecla de la opresión y sólo se pueden combatir las opresiones partiendo del cuerpo.


-Correio da Cidadania: Volviendo a la entrevista de 2017, usted habló de Lenin Moreno, entonces el nuevo presidente de Ecuador, y que aún no se sabía si haría una gira a la derecha o no. Pasados dos años, ¿cómo podemos analizar este país, que en tiempos de Correa jugó un importante papel en el ámbito de los gobiernos progresistas?


No hay dudas de que Moreno hizo un viraje a la derecha, en alianza con el empresariado local y con Washington. Creo que ese viraje es para un buen tiempo, porque como lo demuestran las cifras, no es fácil que retorne Correa.


Ahora, hay que preguntarse cómo fue posible. La “traición” no explica nada, porque detrás de Moreno se fue la mayor parte de Alianza País que hasta el día anterior estaba con Correa. Mi impresión es que Correa dejó una situación económica muy mala, con un gran endeudamiento, y que había una gran tensión política sobre todo con los movimientos populares e indígenas. Correa se enemistó con los movimientos y éstos le pagaron apoyando a los adversarios de Correa. No comparto esa actitud, pero la entiendo.


-Correio da Cidadania: ¿Y cómo miras la entrega de Julian Assange por parte de Moreno? Más allá de las imágenes de sus fiestas y excesos, ¿qué esto dice sobre la libertad de prensa o el momento del periodismo, especialmente lo que va en contra de los intereses de los poderosos? ¿Cómo esto puede reflejar en un país como Brasil, donde según la Unesco, es el 6º país más peligroso para ejercer esta profesión?


La libertad de prensa no existe. Sólo hay libertades de todo tipo para las clases medias y altas, pero no hay libertades ni derechos para la mitad pobre, negra y favelada, y sobre todo para los y las jóvenes. Tenemos que crear nuestros propios medios, nuestros propios espacios y poderes, porque un pueblo con derechos pero sin poder, no es nada. Este es el punto. Seguir reclamando derechos y libertades al Estado, está muy bien para los sindicatos cuya base social son individuos con empleo en blanco, formal, con todos los derechos de seguridad social, pensiones, y acceso a la salud y la educación que viven en barrios donde hay saneamiento y así. Pero la otra mitad, la que no tiene empleo ni acceso a ningún servicio digno, pedir derechos no tiene sentido. Está bien que los pidan, pero si además construyen lo propio, “su” salud, “su” educación, o sea su propio mundo.


-Correio da Cidadania: ¿Cuáles son los desafíos más importantes puestos para el campo popular en esta coyuntura?


Lo que acabo de decir: construir el mundo propio. Ese mundo que tuvieron los obreros el siglo pasado, hasta que el Estado del Bienestar desmontó los ateneos, las escuelas populares, el tiempo libre de los obreros, todos los espacios de socialización que eran espacios de poder popular. Si no hacemos esto, estamos a merced de los poderosos.


Para mi esta es la estrategia más importante y eso implica pensar en el largo plazo. La clave de la resistencia de los pueblos originarios es esta, que no dejaron sus comunidades, que las siguen construyendo y sosteniendo. Veo que los pueblos negros están transitando un camino similar, re-construyendo quilombos, que son la clave de la acción popular no estatista como ya lo planteaba Abdias do Nascimento.(5)

Por Raphael Sanz
Correio da Cidadania

 

Notas

1) “El mayor error de los progresismos fue no haber tocado la riqueza; ahora vemos avance continental de las derechas” , Raúl Zibechi, Correio da Cidadania, 6 de janeiro de 2018.
2) Referencia a los partidarios del escritor Olavo de Carvalho, gurú ideológico del presidente Bolsonaro.
3) “La imposible gobernabilidad de las derechas”, Raúl Zibechi, Correio da Cidadania el 7 de mayo de 2019.
4) “Para aprobar reformas impopulares, gobierno Macri reinaugura era de violaciones del Estado”, Correio da Cidadania, 23 de diciembre de 2017.
5) Abdias do Nascimento (1914-2011), dramaturgo, actor, escritor y poeta, activista vinculado al movimiento en defensa de los derechos de los afrobrasileños. Doctor honoris causa en las universidades del Estado de Río de Janeiro (1993) y Federal de Bahía (2000), entre otras. En 1983 resultó electo como diputado federal por el PDT (Partido Democrático Trabalhista). En 1991 y entre 1997 y 1999 ejerció como senador. Sus discursos y proyectos de ley apuntaron a la superación del racismo y el apoyo al movimiento negro. Fue también secretario de Defensa de la Promoción de la Población Afrobrasileña de Río de Janeiro entre 1991 y 1994, y secretario estadual de Ciudadanía y Derechos Humanos del Estado de San Paulo entre 1999 y 2000.


http://www.correiocidadania.com.br/
Traducción de Raphael Sanz para Correspondencia de Prensa: https://correspondenciadeprensa.com/

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La imposible gobernabilidad de las derechas

Cuando comenzó el declive del ciclo progresista, aproximadamente cinco años atrás, planteamos que los eventuales gobiernos de la derecha que los sucedían serían inestables, asediados por una elevada conflictividad social, la profundización de la crisis sistémica y cambios en las relaciones entre las diversas clases sociales (https://bit.ly/2XCMzbB).

El fin del progresismo es mucho más que la desaparición de esos gobiernos y que no le sucederá un ciclo derechista o conservador sino un periodo de inestabilidad. Esto quiere decir que veremos cambios bruscos en el escenario político, virajes de la derecha extrema a la izquierda moderada, y viceversa, sin que ninguna de esas fuerzas consiga estabilizar la gobernabilidad.


Las razones son las mismas que provocaron el fin del ciclo anterior. Pero antes veamos brevemente la situación en los tres principales países de la región sudamericana.
En Brasil el gobierno de Jair Bolsonaro entró en crisis apenas unas semanas después de asumir. A una fuerte caída en su aprobación, se le suma el enfrentamiento con el sector militar, que conforma el núcleo de su gobierno, y las trabas que encuentra para hacer aprobar la reforma previsional, con un trasfondo de estancamiento de la economía. La forma principal que está asumiendo la crisis del gobierno es la puja abierta y pública entre los bolsonaristas y el vicepresidente Hamilton Mourao, que agudiza la inestabilidad.


Por abajo, los movimientos no han parado un solo momento. Entre enero y febrero, en pleno verano, el Movimento Passe Livre (MPL), que desencadenó las jornadas de junio de 2013, volvió a las calles con cinco grandes marchas en Sao Paulo. Estos días las organizaciones indígenas están acampando en la Explanada de los Ministerios en Brasilia, provocando una aguda respuesta represiva del gobierno que movilizó la Fuerza Nacional contra la Articulación de los Pueblos Indígenas.


En Colombia el gobierno uribista de Iván Duque debió enfrentar una oleada de movilizaciones indígenas, negras y campesinas desde el 10 de marzo, que bloquearon las principales carreteras del país, en particular la estratégica Panamericana que corre de norte a sur y es la vía de las exportaciones hacia Ecuador y el resto del continente. La organización correspondió a una amplia confluencia, realizada en febrero, con 380 delegados de 170 organizaciones, que cuestionaron el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno.


La Minga indígena y popular (trabajo comunitario) fue la primera gran movilización nacional posterior a la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, enseñó la acumulación de muchos malestares, en particular contra el modelo extractivo en curso. Hubo 25 mil personas en las carreteras, acampadas o movilizadas de forma permanente, lo que forzó al presidente a acudir al Cauca a negociar con los movimientos.


Argentina es el caso paradigmático de la imposible gobernabilidad derechista. La crisis desatada en abril de 2018, que llevó el dólar de 18 a 44 pesos, disparó la inflación a 50 por ciento anual y multiplicó la pobreza pero también la fuga de capitales, comenzó en diciembre de 2017 con las masivas protestas contra la reforma de las pensiones. Los de arriba comprendieron que Mauricio Macri no podía imponer su programa y comenzaron a especular frenéticamente.


En estos momentos el panorama es de una crisis de credibilidad del gobierno, una oleada de protestas con marchas diarias (en la que destaca el activismo del movimiento de mujeres) y la posibilidad de que Macri pierda las elecciones de octubre. En el medio, un impresentable acuerdo con el FMI que multiplica la deuda y hace que los próximos gobiernos, del signo que sean, tendrán enormes dificultades para sacar al país del atolladero.


En esta situación, veo tres aspectos que van a profundizar la crisis de gobernabilidad en los próximos años, generando mayor inestabilidad y planteando profundos desafíos a los movimientos antisistémicos.


La primera es la potencia del campo popular. Más allá de la opinión que se tenga de los gobiernos progresistas, es evidente que en las dos pasadas décadas hubo un fortalecimiento de los sectores populares, aunque sus organizaciones a menudo se han debilitado. Este es el núcleo del déficit de gobernabilidad.
La segunda radica en las consecuencias del agravamiento de la crisis global, que entra en una fase de caos sistémico. Con ello se reducen las chances de estabilidad económica y política.


La tercera es que ninguna fuerza tiene la capacidad para estabilizar la situación. Para hacerlo, la derecha debería derrotar al campo popular, lo que no está en condiciones de hacer. La izquierda puede gobernar si logra mover el modelo extractivo, romper con las agencias globales que lo sostienen y las élites locales que lo avalan. No tiene la voluntad de ánimo para iniciar un ciclo de luchas que debería ser tan potente, que no sólo barrería el extractivismo sino que podría expulsarla del escenario.


Brasil, Argentina y Colombia…

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