Lunes, 25 Junio 2018 08:49

¿Qué hacer con Hidroituango?

El proyecto hidroeléctrico Ituango afecta a cerca de 400 mil personas de los 12 municipios que están en la zona de influencia. Esta es la obra de ingeniería más grande de Colombia y quizás la de mayor impacto social y ambiental. Desde que fuera impulsada en la década de los 90, ha generado terror en la región del cañón del bajo Cauca. Sus habitantes piden que les devuelvan la tranquilidad y la vida que tenían antes de que iniciara la construcción de Hidroituango.

Hidroituango es hoy el estandarte colombiano del capitalismo neoliberal. La ley del lucro por sobre la vida misma, la sed insaciable por la ganancia a toda costa, y el espejismo del desarrollo, son las premisas que acá imperan. Contrario a todo lo que pretendió, Hidroituango es ahora un fiasco para el poder y quienes lo detentan en nuestro país, para la ingeniería criolla y para los modelos de participación social; un lunar más en la innumerable cascada de escándalos de corrupción y negligencia de un Estado que ni ve ni escucha al pueblo al que se debe.

 

Una evidencia del autoritarismo realmente dominante entre nosotros, no solo estatal, también emrpresarial. Desde que en 2010 iniciaron la construcción de la hidroeléctrica, EPM trajo desgracia para las poblaciones del Bajo Cauca antioqueño, y desde que se conoció el proyecto –en 2008–, sus habitantes han manifestado total oposición a su desarrollo porque preveían, precisamente, los atropellos que hoy padecen. Son ellos quienes tienen muy claro qué hacer hoy con Hidroituango; así lo expresan en el blog Debate Hidroituango1.

 

En el documento publicado el 4 de junio de 2018 enfatizan en que “la incertidumbre no puede ser eterna, nadie podrá nunca acostumbrarse a sentir miedo constante y menos al hecho de que “el desarrollo” nos haya robado la forma de vida y tranquilidad en torno al río Cauca”. Aseguran que tal incertidumbre se debe al riesgo latente de avalancha que ha dejado poblaciones aisladas, miles de familias sin poder trabajar y sin sus viviendas, tanto aguas abajo como aguas arriba, porque el nivel del agua sigue aumentando en el embalse y cada día deja a más y más familias en la calle, hacinadas en municipios como Ituango, Sabana Larga o Toledo. Recuerdan que la cadena montañosa que alberga la represa también ha sido alterada y también ha afectado a las personas que las habitan. Y señalan, como más grave, el hecho de que nadie sabe quiénes ni cuántas son las personas perjudicadas, pues, aseguran, los estudios sociales son peores que los técnicos.

 

Según ellos, Hidroituango estaba condenada al fracaso, pues desde el comienzo eran predecibles los miles de desalojos y desplazamientos forzados que hoy afrontan, producto de la construcción y ejecución del proyecto (sin olvidar que años atrás ya había causado la muerte, desaparición y desplazamiento de cientos de personas); la destrucción del paisaje natural, caseríos inundados; sus enseres y cultivos perdidos bajo el agua, en fin. Hoy miles de ellos padecen hambre y enfermedad, mientras aguardan confinados en los albergues dispuestos por las EPM para las personas evacuadas; pero allí se sienten presos. Hacinados en carpas, sin agua, sometidos a las arbitrariedades de la empresa que les obliga a comer a la hora que sus funcionarios digan, que no les escucha y que no les permite denunciar el calvario que padecen. ¿Cuándo terminará este calvario?



Sin permitir espacio para la discusión, para Ríos vivos, la solución es indiscutible; la tranquilidad volverá cuando el río vuelva a su cauce natural, así lo manifiestan: “No se requiere ser erudito para saber que la única manera de disminuir la presión que ejerce el agua estancada sobre las montañas, la casa de máquinas, los túneles y el mismo muro es vaciar la represa; pero no lo pueden hacer lentamente porque no tienen cómo, por eso debe ser el desmantelamiento controlado la estrategia a seguir para restablecer el bienestar de las comunidades. Las palabras del presidente Santos y sus Ministros no sólo son engañosas en relación a las responsabilidades, sino que nos hacen sentir que privilegian al proyecto Hidroituango por encima de la población. Hoy no hay opción; o es la represa o somos las comunidades, pero juntos no podemos cohabitar. ¡Los gobernantes deben elegir YA!”.

 

Una de las reflexiones más importantes que hacen cuestiona la labor de quienes disponen de las leyes y del erario público ¿A favor de quiénes legislan, a favor de quiénes administran? Saben que el responsable directo de esta situación es el Estado que permitió que destruyeran su proyecto de vida, desconoció el derecho a la memoria, a la verdad, la reparación y las garantías de no repetición de un conflicto que él mismo acolitó y que está íntimamente relacionado con el hecho de que la hidroeléctrica pudiera construirse.


Un proceso que no fue armonioso ni ajeno a la violencia. A través de Debate Hidroituango, Movimiento Ríos Vivos evidenció que desde 1986 hasta lo que lleva corrido el 2018, se han reportado 73 masacres en la región, periodo de violencia que alcanzó picos en cifras de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados entre 1997 y 2004, época en la que los victimarios, para aterrorizar a la población, arrojaban los cuerpos sin vida al río Cauca.

 

Como sea, la presa no tiene razón de ser. EPM insiste en abrir dos túneles de desagüe más, para reducir la presión en el muro, lo que implica fracturar más la montaña. Otra opción es evacuar por el vertedero, pero varios expertos aseguran que la presa no tiene descargue de fondo. Movimiento Ríos Vivos recalca que, además de lo anterior, la vida útil de la hidroeléctrica está condicionada por la cantidad de sedimentos acumulados en el lecho del embalse, pues de esto depende la cantidad de agua y la fuerza con la que ingresa por la represa hacia los generadores, además de que aumentan el nivel del agua y termina por taponar los túneles de circulación. Este aspecto hace inviable el proyecto, teniendo en cuenta que “los sedimentos de la Cordillera Central son altos por acción de los derrumbes, además de los sedimentos antrópicos propios del río Cauca que recorre todo el país”.

 

Sumado a esto, en lo que respecta a los sedimentos del Cauca, el desastre a largo plazo sería enorme. Como la represa no cuenta con compuertas de fondo para que el sedimento siga el curso con las aguas del río, los minerales allí presentes, necesarios para mantener fértiles las tierras de las riberas, se quedaría estancado. Sin el sedimento hay erosión y toda la cuenca río abajo se vería afectada; hasta la región de La Mojana que tiene extensión de más de 450 mil hectáreas de humedales que, gracias a la gran diversidad de flora y fauna que allí habita, proveen de alimento y genera ingresos a sus pobladores. Isabel Zuleta, directora de Ríos Vivos habló al respecto, “[…] nunca quisieron hacerle caso al Movimiento Ríos Vivos de Antioquia que decía que toda la cuenca baja era afectada, dijeron que era absurdo, y como no se previó ya hoy esos ecosistemas sin sedimentos deben estar afectados, ese es el gran problema de que se queden los sedimentos arriba porque están afectando toda la ribera desde Santa Fe de Antioquia –e incluso antes–, hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza, en donde desemboca el Magdalena”.

 

Con todas estas razones, el Movimiento Ríos Vivos, en representación de la población afectada, demanda que “los responsables deben estar en la cárcel y las comunidades afectadas deben ser compensadas y reparadas de manera integral en todos los daños que han sufrido, tanto materiales como daños espirituales, emocionales y por la perdida de sus proyectos de vida; todo lo que les ha pasado a la familia, la estructura social y la migración y el desplazamiento que se está generando; el miedo, el terror que han implantado en la zona”.

 

Asímismo, es enfática al responder a la pregunta ¿qué hacer con Hidroituango?: “La única opción ética y responsable en las actuales circunstancias generadas por Empresas Públicas de Medellín (EPM) y por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), quien NUNCA controló realmente a EPM, es que dejen al río correr libremente; esto implica un desmantelamiento controlado de las obras de Hidroituango antes de que la naturaleza lo haga, pues las montañas van a seguir desprendiéndose […]

 

Nuestra solicitud es concreta, liberen el río Cauca, devuelvan la tranquilidad a este territorio agobiado por las múltiples formas de violencia incluida la ambiental y reparen a todas y cada una de las familias que han afectado. De lo contrario, de continuar empecinados en imponernos este absurdo, reubiquen a toda la población pero juntos, con los amigos y familiares, no dispersos como nos sacan hoy con un millón de pesos, dennos otro Cañón, otro río Cauca, desde Santa Fe de Antioquia hasta la Mojana porque todos estamos sufriendo las consecuencias de su proyecto y todos estamos en riesgo”.

 

Hace muchas décadas, un gran artista reafirmaba esta misma necesidad y posibilidad: “[…] En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

 

Hemos progresado muy de prisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco”2.

 

1 El río Cauca exige su libertad. El río Cauca le habla a Colombia. En http://debatehidroituango.blogspot.com/2018/06/el-rio-cauca-exige-sulibertad-el-rio.html
2 Fragmento del discurso final de la película “El gran dictador”, de Charlie Chaplin, 1940.

Publicado enEdición Nº247
Lunes, 01 Diciembre 2008 18:03

“Pido respeto”

Sucedió el domingo 30 de noviembre en Chachagüí, capital del departamento de Nariño, territorio sur de Colombia, limítrofe con Ecuador. El presidente Uribe asistió a un cara a cara con los afectados por las captaciones “ilegales” de dinero. Los que pudieron entrar al recinto para el debate fueron unos dos centenares de personas. Nada más. Afuera, sin poder ingresar, quedaron muchas más, que al paso del Presidente le abuchearon.

Es verdad. Le gritaban con ira. Atrás quedaron los tiempos donde se guardaba silencio ante la presencia del primer mandatario. Ahora no convence ni confunde ni distrae. Pero no sólo eso, ahora aparce como el culpable de la crítica situación que viven cientos de miles en Colombia. Y la inculpación no es gratuita, pues la gente siente que hubo, por lo menos, negligencia de parte del Gobierno en el tema de las “pirámides” y del supuesto lavado de dinero a través de empresas como DMG, pues no cerró las empresas “ilegales”.

La gente se queja con justeza y sindica al gobierno de Uribe, pues las empresas en cuestión funcionaron durante años. Es decir, no hubo improvisación ni sucesos pasajeros. Eran negocios a la luz de toda la ciudadanía. ¿Y dónde estaba el Gobierno? Más aún, ¿dónde estaba el gobierno de la Seguridad Democrática que no garantizó la difundida seguridad?

Silencio. Disculpas. Ahora se sabe que DMG financiaba diferentes actividades públicas de alcaldes y gobernadores, brindaba apoyos a candidatos a los gobiernos municipales, e inclusó apoyó la recolección de firmas para el referendo pro reelección, además del transporte de las mismas hacia la Registraduría.

Apoyo que no sólo brinda esta empresa, pues es de conocimiento público que así operan todas las empresas capitalistas. Incluso, en su interés por siempre ganar, “apoyan” todo tipo de candidatos, desde los que tienen mayor probabilidad de salir electos, hasta aquellos con menor o casi ninguna probablidad. A eso le llaman “democracia”. Es claro, se curan en salud contra las sorpresas, pues siempre quieren ganar. Así son los negocios, que es como entienden la política electoral. Ya sabemos, luego “se cobran y se pagan los favores”.

El cara a cara derivó en mutuas acusaciones, pues se sabe que Uribe no acepta responsabilidades. Siempre hay un “pero”, un “antes”, un “otro”, un “no sabía”, o simplemente el favor de los medios, la presentación y manejo relativista que de él y sus acciones hacen los noticieros, con lo cual siempre sale limpio.

Pero ahora la cosa se sale de lo “normal”, del país político, para entrar en la realidad de los hogares. Ya no se puede disimular ni inculpar a otros. La gente quiere respuestas y soluciones inmediatas, y lo que el Presidente ofrece son más líos: crétidos en el sistema bancario para que la gente invierta. No, la gente no quiere ese sistema ni busca préstamos, lo que pretende es que le regresen sus dineros y para ello el Gobierno tiene que otorgar partidas especiales, pues por su negligencia, por “hacerse el de la vista gorda”, la gente se la jugó toda en algo que creía le serviría para solucionar problemas en sus hogares.

Ahora el problema es mayor. Pero no sólo para estos hogares, también para Uribe que ya tiene que pedir respeto, pues la gente simplemente no le cree.

Antonio Navarro Wolf inició huelga de hambre por 48 horas

El gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolf, se declaró en huelga de hambre desde las 4 de la tarde del día lunes y por un periodo de dos días.

"Inicialmente serán 48 horas, mientras se logra una concertación entre el gobierno nacional y los representantes de los afectados por las empresas captadoras de dinero para llegar a una solución", aseguró el mandatario departamental durante una rueda de prensa a la que además asistieron delegados de los alcaldes de Nariño y el gabinete departamental en pleno.

Navarro Wolf aseguró que es una decisión personal y no involucra a ningún otro funcionario de la Gobernación.

Según el Gobernador de Nariño, la decisión está motivada en la falta de soluciones reales a las personas que perdieron sus ahorros en las captadoras, tras la visita del Presidente de la República, Álvaro Uribe, este fin de semana a Nariño, y al termino de la cual no se encontró una respuesta positiva del mandatario nacional a la propuesta de crear un fondo, alimentado con recursos del Estado, para devolver los dineros perdidos por cada persona en las pirámides.

Decisiones concertadas

Junto al anuncio del inicio de la huelga de hambre, el gobernador Navarro Wolf expuso una propuesta con la que espera que tanto los miles de estafados en las empresas captadoras como el Gobierno Nacional, acepten.

"Esta es una posición que considero necesaria pues aquí lo que se necesita es concertación y que las dos partes cedan”, agregó Navarro Wolf.

La propuesta contempla la adjudicación de créditos por valores iguales a los depósitos que hizo cada persona en las captadoras, descontando los intereses que haya recibido y sin incluir a quienes obtuvieron rendimientos iguales o superiores al capital inicialmente consignado.

Se busca que el 50 por ciento del crédito adjudicado sea no reembolsable y se pueda pagar por cada persona a través de trabajo social acordado con cada Alcalde.

El anuncio, que tomó por sorpresa tanto al equipo de Gobierno de Nariño como a los Alcaldes, suscitó el apoyo general de los presentes.

"Hay que respaldar al Gobernador pues es una decisión que toma pensando en los afectados, quienes en últimas son los que más necesitan del apoyo del Estado", afirmó Manuel Molina, alcalde del municipio de Guachaves, en el occidente del Departamento.

El Gobernador Navarro anunció además que se instalará en una carpa ubicada en el patio principal de la Gobernación de Nariño, en donde adelantará su huelga de hambre y desde donde despachará normalmente.

Por, Colprensa

Publicado enColombia