Domingo, 05 Agosto 2018 08:18

Corea del Norte sigue fabricando misiles

Pompeo es el responsable estadounidense de las negociaciones entre EE.UU. y Corea del Norte.

Desde la cumbre entre Trump y Kim, Washington lamentó que algunos países, especialmente China y Rusia, hayan atenuado la presión sobre Corea del Norte. Sin embargo, ayer Pompeo se felicitó por el compromiso del gobierno de China.


El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, pidió ayer a la comunidad internacional ``mantener la presión diplomática y económica’’ sobre Corea del Norte mientras no abandone sus armas nucleares. La noticia llega después de informaciones que señalan que Pyongyang habría excedido los límites de las importaciones de petróleo y crudo a través de transferencias “ilícitas” de barco a barco en el mar de productos de petróleo refinado, informaron la CNN y otros medios citando copias de un informe confidencial de la ONU elaborado por expertos independientes.

Según el informe de los expertos de Naciones Unidas, “Corea del Norte no detuvo sus programas nuclear y balístico y siguió desafiando las resoluciones del Consejo de Seguridad con un alza masiva de los intercambios ilícitos de productos petroleros en el mar’’.

Ello coincide con otra información publicada esta semana por el diario The Washington Post, citando a agencias de inteligencia estadounidenses, que aseguran que Pyongyang ha continuado su programa nuclear y de desarrollo de misiles en la misma instalación en la que se fabrican los misiles balísticos.

Pompeo, que habló durante un foro de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) en Singapur, insistió en la necesidad de conservar esa presión ``para lograr una desnuclearización definitiva y totalmente verificada a la que Corea del Norte se comprometió’’. En una rueda de prensa, Pompeo añadió que había instado a los miembros de la ASEAN a ``aplicar estrictamente todas las sanciones, incluido el cese total de suministros ilegales de petróleo entre barcos’’ a favor de Corea del Norte.

El año 2017 estuvo marcado por una escalada de tensiones sin precedentes provocada por los ensayos de misiles balísticos y un ensayo nuclear del régimen de Pyongyang, así como por sanciones internacionales cada vez más estrictas en represalia. Pero 2018 fue el año del acercamiento diplomático espectacular, que dio lugar a la cumbre histórica del 12 de junio entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano, Kim Jong Un.

Este último prometió entonces una desnuclearización completa de la península coreana, una simple declaración de intenciones sin calendario, bastante alejada de la desnuclearización "completa, verificable e irreversible’’ que exigía Estados Unidos.

Pompeo es el responsable estadounidense de las negociaciones para poner en práctica los compromisos adquiridos entre Trump y Kim Jong Un, aunque éstas avanzan muy lentamente. "No me he reunido con los norcoreanos’’ durante la cita de Singapur, admitió el jefe de la diplomacia estadounidense, pese a la presencia de su homólogo Ri Yong Ho en el foro de la ASEAN. No dijo si este eventual encuentro podría producirse antes de su salida, pero en la foto de familia del foro regional, tomó la iniciativa de estrecharle la mano a Ri Yong Ho, intercambiando algunas palabras.

Desde la cumbre entre Trump y Kim, Washington lamentó que algunos países, especialmente China y Rusia, hayan rebajado la presión sobre Corea del Norte. Ayer Pompeo se felicitó del compromiso del ministro chino de Exteriores, Wang Yi, que, según él, le prometió aplicar las sanciones. El secretario de Estado norteamericano atacó sin embargo a Rusia, mencionando informaciones según las cuales ese país sigue teniendo negocios con norcoreanos y ofreciendo empleos a los trabajadores expatriados del país asiático, que suponen una importante fuente de ingresos para el régimen de Pyongyang.

"Sería una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Cualquier violación se tomará muy en serio por parte de Estados Unidos’’, dijo y prometió que abordaría esa cuestión con Moscú. "El presidente Kim se comprometió a desnuclearizar su país”, recordó el jefe de la diplomacia estadounidense. “Pero todos sabemos que llevar tiempo’’, añadió ante la ausencia de avances concretos. "Debo decir, tras mis reuniones aquí, que el mundo está unido hacia ese objetivo’’, aseguró Pompeo.

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 ▲ Mike Pompeo, secretario de Estado Estados Unidos, y Kim Yong Chol, general norcoreano, al término de una reunión en Pyongyang.Foto Afp

Corea del Norte acusó este sábado a Estados Unidos de realizar demandas "gangsteriles" en las negociaciones sobre su programa nuclear, contradiciendo al secretario de Estado Mike Pompeo horas después de que dejó la reunión afirmando que los antiguos enemigos habían logrado avances en temas clave.

En el día y medio que Pompeo pasó en la capital de Corea del Norte se trataron temas vinculados con la desmantelación de los programas nucleares norcoreanos, como un cronograma para el proceso y un plan para declarar las instalaciones relacionadas.

A su partida de Pyongyang, Pompeo afirmó que tuvo progresos "en casi todos los temas esenciales" de las negociaciones, aunque quedaba mucho por hacer.

Horas después, Corea del Norte entregó una evaluación mucho más negativa afirmando que Washington rompió el espíritu de la cumbre del mes pasado entre el presidente Donald Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un.

"El lado estadunidense sólo presentó demandas unilaterales y gangsteriles sobre la desnuclearización", aseveró un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte en un comunicado divulgado por la agencia estatal de noticias KCNA.

El vocero señaló que la delegación de Pompeo insistió en una desnuclearización unilateral total, verificable e irreversible. Pidió, en cambio, que ambas partes den una serie de pasos simultáneos, como un "atajo" hacia una península de Corea libre de armas atómicas.

"Las negociaciones de alto nivel en esta oportunidad nos llevaron a una situación peligrosa, en la que podría flaquear nuestra determinación firme y sostenida de desnuclearización en lugar de consolidar la confianza entre la República Popular Democrática de Corea y Estados Unidos", afirmó.

No hubo comentarios sobre el tema por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos ni de la Casa Blanca.

Trump y Kim se comprometieron en su cumbre del 12 de junio en Singapur a avanzar hacia la desnuclearización de la península de Corea.

Trump ha declarado en Twitter que Corea del Norte ya no representa una amenaza atómica.

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Revisión de la postura nuclear del Pentágono: EU contra Rusia y China

Alexander Mercouris, analista británico y editor del portal The Duran, escudriña la hermenéutica detrás de la reciente revisión de la postura nuclear (RPN) del Pentágono ( https://goo.gl/dgyBta )” que juzga como un “documento seminal (¡supersic!), no solamente debido al reforzamiento de las armas nucleares –preocupante, como debe ser–, sino también porque representa la admisión formal (¡megasic!) por Estados Unidos (EU) de que el bautizado momento unipolar –periodo después del finiquito de la guerra fría cuando EU gozó de un dominio global sin desafío– acabó ( https://goo.gl/afQFrV )”.

 

Habría que matizar, ya que desde hace mucho la unipolaridad de EU había periclitado con el advenimiento de la multipolaridad –en ese momento traslúcido como hexapolaridad en uno de mis libros ( https://goo.gl/BaFvXJ )– y conforme se derrumbaban otros actores se condensó en la tripolaridad vigente de EU/Rusia/China: genuinos fractales (zonas de orden relativo dentro del desorden) en medio de la fractura y el caos global.

 

Pero le asiste la razón a Mercouris de que precisamente la RPN de EU formaliza el fin del momento unipolar sin ambages: “EU admite que ahora una vez más representa una de las dos superpotencias –EU/Rusia/China–, aunque todavía se considera como el más poderoso de los tres”. Dicho sea con humildad de rigor, pero sin necesidad de que lo admita el Pentágono, un servidor había enunciado –siguiendo la metodología dialéctica y multidimensional– el advenimiento de la tripolaridad ( https://goo.gl/uLwRCS ).

 

EU dejó de ser la hiperpotencia –como le fascinaba catalogarla al ministro francés de Relaciones Exteriores Hubert Védrine desde 1999 y que los geoestragegas chinos definían de hegemón mundial– sin ningún enemigo en frente ni a la vista.

 

Dos años antes que Védrine, Brzezinski, ex asesor de seguridad de Carter, alardeó en su libro El gran tablero de ajedrez mundial ( https://goo.gl/t1w9au ) la supremacía de EU en cuatro rubros vitales: militar, económico, tecnológico y cultural.

 

Ello era entendible porque en 1997, cuando fue escrito el libro de Brzezinski, Rusia vivía su fase aciaga con Yeltsin, y en 1999, como refirió el canciller francés, China aún no daba su salto cuántico que se escenificó dos años más tarde con su ingreso a la OMC.

 

Cabe señalar que 21 años después del libro de Brzezinski, fallecido recientemente, en el ámbito militar existe un empate de EU con Rusia; en el ámbito económico, China y la Unión Europea han superado a EU, según la medición del poder de paridad de compra del ranking de la CIA ( https://goo.gl/AbvaD8 ); en el segmento cultural, que Brzezinski confunde con entretenimiento, EU ya empieza a tener competencia, como en el cine con India, y en el rubro tecnológico, donde, pese a su preeminencia, Rusia le pisa los talones en el ámbito cibernético, y China en los segmentos de la inteligencia artificial y la telefonía móvil ( https://goo.gl/MSTmXJ ).

 

El británico Mercouris consagra la aceptacion de la tripolaridad por el Pentágono en lo que considera el capítulo más importante de la RPN: El regreso de la competencia de las superpotencias, que comenzó en 2010 (sic).

 

Según el documento, Rusia y China han clarificado que buscan revisar (sic) en forma sustancial el orden internacional de la posguerra fría y sus normas de conducta”.

 

Rusia ha demostrado su disposición para usar la fuerza y alterar el mapa de Europa e imponer su voluntad a sus vecinos, apoyado por amenazas del uso primario nuclear en forma implícita y explícita.

 

China ha seguido emprendiendo iniciativas militares asertivas para crear hechos en el terreno en apoyo a sus reclamos territoriales en los mares del Sur y el este de China.

 

Rusia y China prosiguen vías asimétricas (sic) y medios para contrarrestar las capacidades convencionales de EU, por ende, incrementando el riesgo de un error de cálculo y el potencial para una confrontación militar con EU.

 

Asimismo, Rusia y China “desarrollan capacidades militares contraespaciales para negar a EU la habilidad de conducir espionaje, vigilancia y reconocimiento; comando, control y comunicación nuclear, y el posicionamiento, navegación y su timing”.

 

Los poderes revisionistas, Rusia y China, buscan desarrollar capacidades ofensivas en el ciberespacio para disuadir, irrumpir o derrotar a las fuerzas de EU dependientes de las redes computacionales.

 

Mercouris juzga que EU siente estar desafiado por las superpotencias Rusia y China quienes desde el punto de vista militar, tecnológico y económico son comparables a EU.

 

Tal es la razón por la que EU se embarca en esta optimización masiva de sus fuerzas nucleares para responder al desafío de Rusia y China, negando, sin convencer, su colosal costo financiero.

 

Mercouris aduce que los crecientes desafíos de Rusia y China fueron provocados por los propios actos de EU cuando EU ha hecho cosas (sic) que pudieron haber orillado a que Rusia y China se sientan amenazadas por EU.

 

¿Cómo resintió Rusia la expansión de la OTAN rompiendo las promesas de Occidente después de la guerra fría?

 

El bombardeo de EU en Serbia ( https://goo.gl/9gLxeC ) provocó que Rusia despertara de su candidez, mientras la grave crisis financiera de 2008, con la quiebra del banco Lehman Brothers, ocasionó que China recapacitara su complementariedad geofinanciera con EU.

 

Mercouris rememora que las guerras de EU perpetradas para cambios de regímenes contra Iraq, Libia y Siria erizaron de punta los cabellos de Rusia y China cuando EU se pasaba por el arco del triunfo al Consejo de Seguridad de la ONU.

 

Acepta que –lo cual es muy debatible, a mi juicio– en el presente, EU todavía tiene las fuerzas militares para combatir al ejército ruso en Europa y a la armada china en el Pacífico en forma simultánea, lo cual no sucederá en el largo plazo.

 

Nada más que Mercouris soslaya que Rusia y China ya se adelantaron a EU en el Ártico ( https://goo.gl/u3e5Tj ).

 

Para Mercouris, el documento del Pentágono parece incrementar la carrera armamentista con Rusia con la esperanza de que ello forzará a Moscú a arreglarse con EU en sus términos, dejando así a EU libre de colocar su peso entero contra China, que es su verdadero rival a largo plazo, que es la postura de Kissinger con su G-2 de EU y Rusia (un tanto cuanto debilitada demográfica y económicamente) contra China.

 

Más aún: por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, EU confronta un desafío militar convencional potencialmente significativo en Medio Oriente que es Irán, por lo que el documento consagra una cantidad de espacio desproporcionado a Irán, pese a que Irán carece de armas nucleares cuando existe una tendencia creciente para que Rusia, China e Irán cooperen.

 

Según Mercouris, el documento muestra que EU está consciente del notable deterioro de su posición internacional cuando los rubros agregados económicos, tecnológicos y especialmente industriales y de recursos de materias primas de Rusia y China son mayores que los de EU, lo que pone en tela de juicio la habilidad de EU en el largo plazo para sostener una carrera armamentista contra Moscú y Pekín, lo cual no sucedió durante la guerra fría.

 

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Nueva doctrina nuclear de EE.UU. prevé el uso de armas nucleares en caso de un ataque convencional

 

EE.UU. está listo para usar armas nucleares en caso de un ataque convencional, según la nueva doctrina nuclear publicada por la Administración del presidente Trump.

Washington continuará en gran parte con la política sobre armas nucleares de la Administración Obama, pero al mismo tiempo adoptará una postura más agresiva hacia Rusia, según el documento, titulado 'La Revisión de la Postura Nuclear' (NPR, por sus siglas en inglés).

 

Cambio clave


Un cambio clave de la política de armas nucleares existente es la expansión de los escenarios en los que se considerarían el uso de la fuerza nuclear. En particular, los ataques no nucleares ahora podrían constituir un motivo para una represalia nuclear estadounidense. Bajo el nuevo documento, un ataque convencional que causase bajas masivas o tuviera como objetivo infraestructuras clave podría desencadenar una respuesta nuclear.

Un B-52 lanza una bomba GBU-57A/B MOP en unas pruebas en 2009"No calculan lo que vendrá después, y vendrá una catástrofe": El peligro de las ambiciones de EE.UU.


El documento aclara que Washington "solo consideraría el uso de armas nucleares en circunstancias extremas para defender los intereses vitales de EE.UU., sus aliados y socios". Sin embargo, estas circunstancias extremas podrían ser catalizadas por ataques estratégicos no nucleares contra el país o sus intereses.

 

Enfoque agresivo hacia Rusia


La doctrina recomienda un enfoque agresivo en la cooperación con Rusia sobre la proliferación nuclear e insta a EE.UU. a abordar una serie de "amenazas sin precedentes" planteadas por potencias extranjeras como Rusia, China, Corea del Norte e Irán.

La doctrina advierte que Rusia está "desarrollando y desplegando nuevas ojivas nucleares y lanzadores" y que "continuará aumentando su capacidad de despliegue de ojivas nucleares" en el futuro. Washington encuentra "preocupante" la adopción por parte de Moscú de estrategias y capacidades militares que representan una escalada nuclear.

 

"No queremos considerar a Rusia como un adversario. Esta doctrina no está centrada en Rusia", dijo, a su vez, la subsecretaria de Estado interina para Control de Armas, Verificación y Cumplimiento, Anita Friedt, en la presentación del informe en el Pentágono este viernes. EE.UU. "sigue comprometido con la moratoria sobre los ensayos nucleares", agregó el gerente de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, Steve Erhart.

Según Friedt, EE.UU. informó a Rusia sobre el contenido de su nueva doctrina nuclear antes de su publicación. "Informamos [por adelantado] a Rusia sobre la doctrina nuclear", dijo, y agregó que Washington y Moscú "están en proceso" de planificación de una nueva ronda de conversaciones sobre la estabilidad estratégica.

La alto cargo aseguró que Rusia "no es una prioridad de esta doctrina", ya que en ella se mencionan también otros países, como China, Corea del Norte e Irán.

 

Se combina lo nuclear y lo no nuclear


La revisión también exige una mayor integración entre las fuerzas nucleares y no nucleares, así como la mejora de los aviones de combate F-35 para transportar bombas y misiles nucleares. De esta manera se vuelve más difusa la línea que separa la guerra nuclear y la no nuclear.

"Las fuerzas estadounidenses fortalecerán su capacidad para integrar la planificación y las operaciones militares nucleares y no nucleares", según la doctrina NPR.

"La mejora de nuestros cazabombarderos de doble capacidad gracias a la próxima generación de aviones de combate F-35 mantendrá la fuerza de la postura de disuasión de la OTAN y mantendrá nuestra capacidad de desplegar armas nucleares, de exigirlo la situación de seguridad", reza el informe elaborado por la Oficina del Secretario Defensa.

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Sábado, 03 Febrero 2018 08:34

Dos minutos antes del apocalipsis

Dos minutos antes del apocalipsis

El 25 de enero de 2018, un grupo internacional de reconocidos expertos y científicos del Boletín de Científicos Atómicos (BCA) –cuyos colaboradores incluyen a 15 Premios Nobel– adelantó el reloj del apocalipsis global para quedar a sólo dos minutos de la medianoche, hora que representa simbólicamente el fin de la humanidad.

 

Según el comunicado de este grupo, la hora dramática en que nos encontramos se debe al recrudecimiento de la amenaza de guerra nuclear, a la falta de acción frente al cambio climático y a los riesgos que implica el uso y abuso de nuevas tecnologías, incluyendo informática y biología sintética. ( https://thebulletin.org/2018-doomsday-clock-statement ).

 

El Boletín de Científicos Atómicos se fundó en 1945, a iniciativa de científicos de la Universidad de Chicago que habían participado en el Proyecto Manhattan del gobierno de Estados Unidos para desarrollar armas atómicas. El boletín comenzó con su Reloj del Juicio Final dos años después, para trasmitir gráficamente el peligro nuclear y alertar sobre la vulnerabilidad de la humanidad frente al riesgo que significan las armas nucleares.

 

El reloj del apocalipsis no había estado tan cerca de la catástrofe global desde 1953, en el auge de la guerra fría. Ahora es gracias a las bravatas de Donald Trump, su decisión de invertir en más armas nucleares y la respuesta de los países con cada vez más potencia nuclear a los que desafía, como Corea del Norte, China y Rusia. Sin duda, tener a un personaje tan absurdo como Trump con posibilidad de apretar el botón nuclear –que nos afectará a todos– es una amenaza de alto calibre.

 

El grupo también menciona como un factor decisivo hacia la catástrofe el avance del cambio climático. Critica las políticas de la administración Trump para incrementar la explotación de petróleo, carbón y gas, al tiempo que se retira del Acuerdo de París sobre cambio climático. Pese a los negadores del cambio climático que votaron a Trump y están en su gobierno, los datos científicos muestran que todos los años más calientes desde que se empezaron a medir las temperaturas en 1800 –menos uno en la década de 1990– han ocurrido en el siglo XXI.

 

Como resultado, el Caribe y parte de Norteamérica han sufrido catástrofes sin precedentes debido a la violencia de los huracanes. El hielo del Ártico ha estado en su mínimo histórico por tres años seguidos, rompiendo récord cada año. Estados Unidos ha sufrido incendios forestales devastadores a partir de sequías extremas. Pero no sólo ese gobierno contribuye a la situación. La meta del Acuerdo de París de no exceder 2 grados de aumento de la temperatura global no se podrá cumplir con los compromisos voluntarios de los países más contaminantes, que nos encaminan a un aumento de entre 3 y 4 grados.

 

El BCA asegura que es eminentemente alcanzable y económicamente viable no sobrepasar los 2 grados centígrados, con decisiones políticas de reducción y apoyo económico a los países empobrecidos, para apoyar desarrollos con bajas emisiones de carbono.

 

Entre los tres mayores factores de riesgo global, el BAC alerta también sobre la falta de control y uso malintencionado de nuevas tecnologías informáticas y biológicas. Incluye el uso de tecnologías de información para minar la confianza pública en los procesos democráticos y en la ciencia. Alerta además sobre los riesgos de nuevas biotecnologías, como el uso de la tecnología CRISPR-Cas 9 para crear organismos que representan un riesgo potencial de seguridad global.

 

Esto alude a los organismos transgénicos con impulsores genéticos (gene drives, en inglés), que están diseñados para diseminarse agresivamente en la naturaleza con el objetivo de extinguir especies enteras. Naciones Unidas ya identificó esta tecnología como potencial arma biológica con posibles repercusiones globales, aunque la Fundación Gates, su financiador, asegura que es para eliminar plagas. Pero el principal financiador de investigación sobre esta tecnología es el Ejército de Estados Unidos (https://tinyurl.com/y8yrfgwk). También empresas como Monsanto y DuPont están interesadas en esa tecnología. Paradójicamente, al mismo tiempo que el grupo de científicos alertaba al mundo sobre los riesgos de estas tecnologías, la Comisión de Bioseguridad de Brasil, publicó una nueva normativa, que lo convierte en el primer país del mundo que considera liberar esta tecnología de alto peligro.

 

El grupo de expertos del BCA afirma que como el avance de las manecillas del reloj no es automático, sino producto de hechos y voluntades políticas, la humanidad también puede ejercer otras voluntades para regresarlas. Por ejemplo: a contrapelo de los que escalan la amenaza nuclear, la Asamblea de Naciones Unidas acordó en julio de 2017 establecer un Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares, legalmente vinculante y con vistas a su eliminación total. Como en tantos otros temas, fue un mensaje claro de lo que quieren la vasta mayoría de países y habitantes del planeta.

 

En el caso de la biología sintética y los impulsores genéticos, 160 organizaciones campesinas, ambientalistas, sindicales e indígenas llamaron a finales de 2016 al Convenio de Diversidad Biológica (CBD) a instaurar una moratoria a esa tecnología, con vistas a su prohibición total ( https://tinyurl.com/yakgwsbz ). La Fundación Gates usó ingentes cantidades de dinero para impedir que esa moratoria se adoptara. Pero en diciembre 2017, un grupo de expertos bajo el Convenio de Diversidad Biológica emitió un reporte crítico que recupera la necesidad de extrema precaución, el cual será próximamente considerado.

 

*investigadora del Grupo ETC

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Martes, 02 Enero 2018 08:20

“Siempre hay un botón nuclear”

“Siempre hay un botón nuclear”

En su tradicional discurso de Año Nuevo Kim Jong-un proclamó que Corea del Norte se convirtió en potencia nuclear en 2017 y le advirtió al gobierno de Trump “que no se atreva a iniciar una guerra ahora” porque “siempre hay un botón nuclear”.

 

El líder norcoreano, Kim Jong-un, proclamó ayer en su tradicional discurso de Año Nuevo que Corea del Norte se convirtió en potencia nuclear en 2017 y se dirigió en tono amenazante a los Estados Unidos al advertirle “que no se atreva a iniciar una guerra ahora” porque “siempre hay un botón nuclear” en su escritorio.


A su vez, abogó por incrementar la producción de armas nucleares y de misiles balísticos: “Este año debemos centrarnos en la producción masiva de ojivas nucleares y misiles balísticos y acelerar su despliegue”.

 

Kim, ataviado con traje y corbata gris, celebró en su mensaje televisado que su país “logró la meta de completar su fuerza nuclear estatal” y, por eso, advirtió a Estados Unidos que “no se atreva a iniciar una guerra ahora porque siempre hay un botón nuclear en mi escritorio”. “Esto es una realidad, no una amenaza”, dijo el máximo líder de este país asiático, quien repitió una y otra vez que su arsenal sólo será utilizado cuando exista una amenaza de invasión o un ataque.

 

Desde que comenzó la escalada con el presidente norteamericano, Donald Trump, este año, Pyongyang ha dejado bien en claro que sus programas de armas buscan crear un equilibrio de poder con Washington y evitar un ataque del gobierno de Estados Unidos.

 

Tras un período de dura crisis económica que sentenció a la muerte a cientos de miles de personas por hambruna, Corea del Norte decidió en los años 90 negociar con el entonces gobierno estadounidense de Bill Clinton y ambos acordaron detener el programa nuclear militar de Pyongyang a cambio de ayuda económica y energética por parte de Washington. Este acuerdo, sin embargo, fue roto por el sucesor de Clinton, el ex presidente George Bush hijo, quien reinició la escalada verbal y diplomática, principalmente a través de sanciones unilaterales y multilaterales de la ONU, con Corea del Norte.

 

Más tarde, Barack Obama, en sus ocho años de gobierno, no pudo o no quiso avanzar ni en un acercamiento ni en un endurecimiento de la posición estadounidense con Corea del Norte. La situación había quedado en suspenso hasta que Trump llegó a la Casa Blanca y eligió a Kim como uno de sus rivales internacionales predilectos. A lo largo de su primer año de mandato, el presidente estadounidense respondió a los sucesivos lanzamientos de misiles y pruebas nucleares del gobierno norcoreano con ejercicios militares en esa región asiática y con amenazas cada vez más explícitas. Trump llegó a advertirle a Kim que destruiría “completamente” su país en caso de un ataque a Estados Unidos.

 

La tensión en la región y en gran parte del mundo llegó a límites inéditos desde el final de la Guerra de Corea en 1953, que culminó con un armisticio que impuso un límite territorial de facto entre las dos Coreas, pero nunca creó una verdadera frontera internacionalmente reconocida.

 

En su mensaje de Año Nuevo, Kim eligió utilizar toda su artillería verbal contra Trump y mostrarse conciliador con uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región, su vecino Corea del Sur. Una vez más, aseguró que el camino del diálogo está abierto.

 

“Cuando se trata de las relaciones Norte-Sur, debemos reducir las tensiones militares en la península coreana para crear un entorno pacífico”, sostuvo el líder norcoreano y le pidió a Seúl que elija ese camino en vez de “ser parte” de las medidas estadounidenses que “amenazan la paz y la seguridad”.

 

Instó a Seúl a poner fin a las maniobras militares conjuntas que realiza con Washington anualmente en la península coreana y que desde el inicio considera un ensayo de invasión a su país.

 

Pese al hermetismo inigualable de su país, Kim también intentó mostrarse moderado y abierto al mundo. Anunció que su país está dispuesto a enviar una delegación a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018 que se celebrarán en febrero, lo que representa un paso histórico para el deporte de ese nación.

 

Las repetidas pruebas armamentísticas de Pyongyang –una veintena de misiles lanzados, incluidos tres intercontinentales, y su sexta y más potente prueba nuclear hasta la fecha– le valieron a lo largo de este año que culminó un número record de resoluciones de la ONU con sanciones directas contra su sistema financiero, su comercio exterior, su sector energético y su clase política.

 

Gracias a su hermetismo y la censura total a la prensa internacional, es difícil estimar cómo han afectado estas sanciones y cuál es el estado real de la economía del país y el clima social y político.

 

Sin embargo, los pocos desertores que logran escapar del territorio hablan de campos de detención, de pobreza estructural, de corrupción y de una represión estatal que alcanza a todos a los sectores de la sociedad y los aspectos de su vida cotidiana.

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Debemos impedir que nuestro impulsivo Presidente comience una guerra nuclear

El Presidente Donald Trump amenazó esta semana con desatar una guerra nuclear, a apenas seis meses de haber asumido la presidencia.

 

Trump advirtió desde su lujoso complejo de golf en Bedminster, Nueva Jersey: “Más vale que Corea del Norte no lance más amenazas a Estados Unidos, porque responderemos con fuego y furia como el mundo jamás ha visto. Corea del Norte ha utilizado un tono muy amenazante, sus declaraciones han ido más allá de lo normal. Y, como dije, nos enfrentaremos a ellos con fuego, furia y, honestamente, una fuerza que el mundo nunca antes ha visto. Gracias”.

 

Trump lanzó esta amenaza al responder a una pregunta sobre la noticia de que Corea del Norte había logrado fabricar ojivas nucleares en miniatura, que supuestamente podrían impactar el territorio continental de Estados Unidos. Tras la amenaza de Trump, Corea del Norte respondió advirtiendo que estaba evaluando planes para lanzar un ataque nuclear contra Guam, un territorio de Estados Unidos en el Pacífico sur que alberga importantes bases navales y de la Fuerza Aérea estadounidenses. La declaración decía además: “El ejército de la República Popular Democrática de Corea convertirá el territorio continental de Estados Unidos en el escenario de una guerra nuclear antes de que el territorio impenetrable de la República Popular de Corea se convierta en uno”.

 

Las palabras importan. Así empiezan las guerras.

 

Cuando el Presidente de Estados Unidos promete “fuego y furia como el mundo jamás ha visto” debemos tomarlo en serio. El arsenal nuclear de Estados Unidos posee una capacidad letal insuperable. Las únicas bombas atómicas utilizadas en una guerra, las que Estados Unidos lanzó en Japón hace 72 años, provocaron la muerte y destrucción horrorosas de poblaciones civiles enteras. Aún hay sobrevivientes del “fuego y la furia” de aquellas primeras bombas atómicas. La amenaza bélica de Trump de esta semana coincidió con el aniversario del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima, el 6 de agosto, y en Nagasaki, el 9 de agosto de 1945. Más de 200.000 personas murieron como consecuencia de esos ataques, ya sea al instante o como consecuencia de las quemaduras mortales o enfermedades provocadas por la radiación. Los sobrevivientes son personas muy respetadas en Japón, a las que se denomina “hibakusha”. Estas son las voces que deberían escucharse en las cadenas de noticias esta semana, para permitir reflexionar sobre el horror de las guerras nucleares.

 

Hace algunos años, Koji Hosokawa, un “hibakusha”, nos acompañó en una visita guiada al Parque y Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima. Hosokawa tenía 17 años el día que se lanzó la bomba. Volvió caminando a su casa en los suburbios rodeado de muerte y destrucción. Su hermana, Yoko, tenía 13 años. “El mayor dolor de mi vida es que mi hermana menor haya muerto por la bomba atómica”. Mientras caminaba junto a nosotros en el Parque Conmemorativo de Hiroshima recordó, con lágrimas en los ojos: “Antes de que lanzaran la bomba atómica había gente que vivía donde hoy está el Parque Conmemorativo de Hiroshima. Todo fue destruido. Todas las personas que estaban en esta zona murieron. Hoy el Parque Conmemorativo de Hiroshima es un hermoso parque arbolado. Plantaron árboles pequeños y después de varias décadas los árboles crecieron y hoy en día es un parque hermoso. Eso les digo siempre a los visitantes que vienen aquí. Quiero que entiendan que había gente que vivía aquí. Díganle a las personas que aquí vivía gente. La guerra vuelve loco a todo el mundo”.

 

Otra “hibakusha”, Setsuko Thurlow, tenía 13 años el día del ataque: “Vi un destello de luz de color blanco azulado en las ventanas. Estaba en el segundo piso de un edificio de madera, que se encontraba a un kilómetro y medio del lugar de la explosión. Tuve la sensación de estar flotando en el aire. Todos los edificios quedaron en ruinas por la explosión y comenzaron a desmoronarse. Y, obviamente, el edificio en el que yo estaba se estaba cayendo y mi cuerpo caía con él”. Setsuko perdió el conocimiento y, cuando lo recobró, sus compañeros de clase estaban pidiendo ayuda en la oscuridad: “Luego comencé a escuchar los susurros de mis compañeros de clase que estaban a mi alrededor en la misma habitación. Decían: ‘Mamá, ayúdame. Dios, ayúdame’. De pronto, escuché la voz grave de un hombre que dijo: ‘No se den por vencidos. Estoy tratando de liberarlos. No dejen de moverse, sigan empujando. ...Gateen’. Eso es lo que hice en medio de la oscuridad absoluta”. Setsuko logró salir y vio la masacre provocada por el primer lanzamiento de un arma nuclear, vio cómo su ciudad fue eliminada de la faz de la tierra, mientras los cadáveres ardían en todas partes.

 

Las amenazas de Trump de utilizar “fuego y furia” hacen recordar a las palabras del Presidente Harry Truman, que autorizó el ataque con la bomba atómica en Japón. El 6 de agosto de 1945, después del ataque contra Hiroshima y antes del lanzamiento de la bomba sobre Nagasaki, Truman exigió a Japón que se rindiera: “Si no aceptan nuestras condiciones ahora, se encontrarán con una lluvia de ruina lanzada desde el aire como nunca jamás se ha visto en la Tierra”. Japón no se rindió hasta después del ataque sobre Nagasaki, cuando el lanzamiento de la bomba atómica dejó a la ciudad en ruinas y provocó la muerte de al menos 70.000 civiles.

 

El periodista de investigación Allan Nairn ha descrito a Trump como “el Presidente gatillo fácil”, en referencia a su peligrosa impulsividad. Nairn dijo en el programa Democracy Now!: “El sistema nuclear de Estados Unidos ya era peligroso, irresponsable y demencial porque muchas de las armas de Estados Unidos están siempre listas para ser disparadas. Los misiles en los silos, los misiles de los submarinos pueden ser disparados en cuestión de minutos. Ahora tenemos a un presidente que está listo para disparar”. Nairn añadió: “En tiempos más racionales, las declaraciones de Trump ayer habrían sido motivo para iniciar un juicio político en su contra”.

 

Corea del Norte dice que está vigilando de cerca el “discurso y el comportamiento” de Estados Unidos. Es hora de que Trump modere su discurso, deje de tuitear y nombre a diplomáticos serios, que trabajen junto con otros países, incluida China, para contribuir a lograr una paz duradera en la península de Corea.

© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Tras el ataque con "la madre de todas las bombas", Rusia muestra al "padre"

Varios medios rusos han respondido este vienes al ataque estadounidense recordando que el país tiene la Bomba Aérea de Vacío de Potencia Aumentada, un proyectil cuatro veces más potente.

 

Moscú ha tardado poco en reaccionar al potente ataque que EEUU lanzó ayer sobre Afganistán.


Tras el lanzamiento de la bomba GBU-43, la mayor no nuclear del arsenal estadounidense, conocida como "la madre de todas las bombas", los medios rusos han recuerdado hoy que Moscú guarda en sus arsenales al "padre", un proyectil cuatro veces más potente.


Aunque todo lo que rodea a este arma es información confidencial, se sabe que se trata de una bomba termobárica, conocida en Rusia como Bomba Aérea de Vacío de Potencia Aumentada (AVBPM, por sus siglas en ruso), según publican hoy los medios RT y Sputnik, un servicio de noticias de la agencia de información del Kremlin.


El "padre de todas las bombas" se encuentra en los arsenales de la Fuerza Aérea rusa. Tras ser desarrollada a principios de los 2000 fue probada con éxito en 2007.


Entonces fue lanzada desde un bombardero estratégico Tu-160, y arrasó por completo un bloque de apartamentos, con un poder destructivo nunca visto antes en una bomba que no fuera nuclear.


Es una bomba de un peso más ligero que la GBU-43/B, pero con una potencia de explosión 4 veces mayor que el monstruo estadounidense, equivalente a 44 toneladas de TNT, debido al amplio empleo que hace de los últimos adelantos en nanotecnología.


Debido al carácter clasificado de este armamento, no se conoce ni el fabricante, ni la cantidad de bombas producidas.


"Los resultados de las pruebas del proyectil demuestran que su eficiencia y capacidad se asemeja a la de una cabeza nuclear. Al mismo tiempo -quiero hacer hincapié en esto-, no tiene ningún efecto contaminante para el medio ambiente, a diferencia de lo que ocurre con las armas atómicas", señaló en 2007 el jefe de personal adjunto de las Fuerzas Armadas rusas, general Alexánder Rukshin.


La bomba está principalmente destinada a liquidar complejos de cuevas y túneles subterráneos utilizados como escondite por grupos terroristas.


Para describir el poder destructivo de la bomba, Rushkin señaló que "todo ser vivo es literalmente vaporizado".


Estados Unidos lanzó ayer un bombardeo en la provincia oriental afgana de Nangarhar con un proyectil GBU-43, que, según el Gobierno Afgano, acabó con una estratégica base del Estado Islámico (EI) y la vida de al menos 36 de sus miembros.


El EI, por su parte, negó hoy que se registraran muertos o heridos en sus filas por dicho ataque.

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Viernes, 23 Diciembre 2016 06:12

Una expansión nuclear en simultáneo

Una expansión nuclear en simultáneo

En apenas 140 caracteres, el norteamericano anunció un posible giro a décadas de política nuclear en Estados Unidos. El ruso planteó la necesidad de un sistema de misiles capaces de atravesar cualquier intento de defensa, actual o futuro.

Luego de que el presidente Vladimir Putin destacase la necesidad de aumentar la capacidad nuclear de Rusia, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, se mostró ayer partidario de fortalecer y expandir la de su país.


En apenas 140 caracteres en Twitter, su red social favorita para comunicarse, Trump anunció un posible giro a décadas de política nuclear en Estados Unidos. Escribió en un mensaje breve y ambiguo que la primera potencia mundial debe “reforzar y expandir enormemente su capacidad nuclear hasta que el mundo entre en razón respecto de las armas nucleares”. El presidente electo se encuentra de vacaciones en Mar-a-Lago, su resort en Florida, donde también está realizando reuniones de trabajo y completando su gabinete, cuando queda menos de un mes para que asuma la presidencia de Estados Unidos.


Durante la campaña electoral, Trump prometió que si llegaba a ser presidente, Irán nunca tendría armas nucleares. Y sugirió que Japón y Corea del Sur deberían poseer armas nucleares para poder hacer frente a la amenaza nuclear de Corea del Norte. También se mostró a favor de que Arabia Saudita las tuviera. Concederle a Japón y Corea del Sur el estatus de potencias atómicas implica ir en contra de 70 años de política exterior estadounidense desarrollada tanto por demócratas como por republicanos.


En el programa que figura en el sitio del Equipo de Transición Presidencial se afirma, entre otras cosas, que Trump reconoce la amenaza que a largo plazo representan las ideologías radicales que dirigen e inspiran el terrorismo. “Una Administración Trump también reconoce las amenazas catastróficas planteadas por las armas nucleares y los ataques cibernéticos”, agrega el programa. Trump, añade, se asegurará de que la potencia nuclear estadounidense se modernizará para garantizar que siga siendo un elemento disuasorio efectivo.


El comentario de Trump se conoció poco después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, hiciera un llamamiento en Moscú para reforzar el potencial nuclear del país, según dijo en una reunión con la plana mayor del Ministerio de Defensa de Rusia. “Hay que reforzar la capacidad militar de las fuerzas nucleares, sobre todo con la ayuda de sistemas de misiles superiores capaces de atravesar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros’’, dijo el presidente ruso ante cientos de oficiales de sus ejércitos.


El jefe de Estado hizo estas declaraciones tras un año en el que su aviación ha sido clave para facilitar los avances del régimen de Bashar al Asad en Siria, y a pocas semanas de que Trump acceda a la Casa Blanca. Rusia se muestra preocupada por la instalación en Rumanía y en Polonia de elementos del escudo antimisiles estadounidense, que Moscú denuncia como un intento de reducir su capacidad de disuasión nuclear. Unas acusaciones desmentidas por Washington, que asegura que el escudo trata de proteger Europa ante una posible amenaza iraní.


El aumento del arsenal nuclear ruso no es una novedad. En junio de 2015, Putin anunció el despliegue de 40 nuevos misiles balísticos intercontinentales, capaces de atravesar los sistema de defensa antiaérea más sofisticados, después de que Washington planeara instalar armamento pesado en el este de Europa.


Desde el gobierno de George H.W. Bush, ha sido política de Estados Unidos no construir nuevas cabezas nucleares. Bajo la presidencia de Barack Obama, la política ha sido no perseguir ojivas con nuevas capacidades militares (en 2010 Obama firmó con Rusia un tratado para reducir las cabezas nucleares a 1550 en 2018). Obama, que en un discurso al inicio de su mandato proclamó el objetivo de eliminar en el futuro las armas nucleares de la Tierra, redujo el número de cabezas (el explosivo que se coloca en el proyectil) pero al mismo tiempo anunció inversiones de miles de millones para modernizar el arsenal restante.


Se estima que la modernización del arsenal nuclear que está envejeciendo costará un millón de billones (un uno seguido de 12 ceros) a lo largo de 20 años. “Si Donald Trump está preocupado por el aumento de los costos del F-35 (avión de combate), se sorprenderá por los costos dispares del actual plan de modernización del arsenal nuclear estadounidense”, dijo el director ejecutivo de la Asociación de Control de Armas, Daryl G. Kimball. “Trump y su gente necesitan explicar la base de su tweet críptico. ¿Qué quiere decir con expandirse y a qué costo?”, agregó.

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Martes, 09 Febrero 2016 05:34

Chernóbil. Partes del ornitorrinco

Chernóbil. Partes del ornitorrinco

Una bomba que ilumina el cielo "como una sábana de luz". Un accidente nuclear con "un fulgor de color frambuesa brillante". De Hiroshima a Chernóbil, las dos catástrofes que volvieron realidad la pesadilla atómica motivaron dos grandes textos de no ficción que cruzan, aunque en direcciones diferentes, la frontera entre periodismo y literatura.

 

Cuatro décadas de distancia entre el bombardeo de Hiroshima y el accidente de Chernóbil. Dos periodistas. Uno es John Hersey, estadounidense nacido en China, que llega desde el bando vencedor, permanece tres semanas en el terreno y narra, con sobriedad clásica, la deriva de seis personas que recibieron el impacto del 6 de agosto de 1945. La otra es Svetlana Alexiévich, bielorrusa nacida en la Unión Soviética. Ella no llega, sino que vive ahí, entre las víctimas, los héroes y los villanos. Por eso necesita 20 años para comenzar a escribir lo que decenas de testigos le cuentan al oído sobre lo ocurrido a partir del 26 de abril de 1986.
El resultado del trabajo de ambos no pasará inadvertido.


Un año y 25 días después de que Estados Unidos lanzara una bomba de uranio que mató a más de cien mil personas, Hersey publica en The New Yorker "Hiroshima",1 un reportaje que ocupa la totalidad del número del 31 de agosto de 1946. Texto fundacional, según los catalogadores de academia, del periodismo narrativo. Al menos del anglosajón.


Alexiévich, que en el momento de empezar a escribir probablemente no había leído a Hersey, va encontrando una forma que también vincula su oficio con la literatura. Parecen dos historias con muchos puntos en común. Sin embargo, después de recorrer las páginas de los 41 monólogos y tres coros que componen su libro2 sobre las decenas de miles de muertes originadas en la fuga de un reactor que se suponía tenía que producir energía para uso pacífico, se sospecha que son más las diferencias que las similitudes.


"El tiempo se mordía la cola", comprueba Alexiévich.


"Igual que en Hiroshima", parece haberse anticipado a responderle Hersey cuando escribió la historia de la señorita Sasaki que allí, en el primer instante de la era atómica, fue aplastada por una montaña de libros.


"No –le diría Alexiévich en ese diálogo imaginario–, esa es una comparación con el pasado, en Chernóbil lo impensado tuerce el tiempo de una manera más radical."
Los hombres y mujeres que combatieron ese incendio en el interior de un reactor, evitando una triple explosión que hubiera emponzoñado el aire, el agua y la tierra de media Europa, provocaban una extrañeza hasta entonces desconocida. Eran muy distintos a las mujeres combatientes de los años cuarenta o a los náufragos del socialismo que la autora puso en el coro de otras dos de sus tragedias rojas cuyo conjunto le valió el premio Nobel de literatura en 2015. Los hombres y mujeres de Chernóbil no regresaban de la guerra, sino de otro planeta. Es que Chernóbil no nos habla de algo ocurrido en un momento del pasado. Su interpelación llega desde nuestro futuro, asegura la escritora.


BUSCANDO EL TONO

 

Los dos se enfrentaron a un tema imposible de abarcar con las herramientas habituales de su oficio. Y los dos encontraron en la literatura un auxiliar para comenzar el abordaje.


Hersey estaba, precisamente, embarcado. Así lo cuenta en una entrevista que concedió en el final de su carrera a The Paris Review. Se había pescado una gripe, y de la biblioteca del barco que lo llevaba hacia una de sus coberturas de la posguerra en Asia sacó, casi por casualidad, El puente de San Luis Rey, de Thornton Wilder. Su historia de cómo cinco destinos humanos individuales se entretejieron en el marco de una tragedia en la Lima colonial, le dieron una idea para estructurar su artículo sobre Hiroshima.


Un autor de ficción también estuvo en el origen del estilo coral elegido por Alexiévich. Cuando empezó a recoger los testimonios que darían forma a La guerra no tiene rostro de mujer (véase Brecha, 29-I-16), y que profundizaría al escribir Voces de Chernóbil, tenía en mente lo aprendido al leer a Ales Adamovich (véase Brecha, 9-X-15), a quien ha reconocido como su maestro en varias oportunidades, por ejemplo en el discurso de aceptación del Nobel de 2015.


Pese a este punto de partida emparentado, Hersey y Aléxiévich toman caminos diferentes.


A Hersey la narración de Wilder le sugiere el formato de ir acompañando la deriva individual de un puñado de personajes para mostrar, en un ejercicio del todo por la parte, la tragedia inabarcable de la primera bomba atómica arrojada sobre una ciudad.


Alexiévich, en cambio, encuentra en Adamovich el eslabón perdido, el hilo conductor para conectar con esa interrogación sobre el alma humana que ha sido la marca de fábrica de la literatura rusa y que tiene en Tolstói y Dostoievski a sus dos exponentes más radicales. Dos gigantes que George Steiner responsabiliza de "uno de los tres principales momentos de triunfo en la historia de la literatura occidental". Las otras epifanías habrían ocurrido con Platón y Shakespeare.


Steiner afirma que la estatura de Tolstói y Dostoievski no cabe en los límites de la novela. Lo que los hace grandes es la "intuición poética" más que la técnica narrativa. Por eso no los coloca en la tradición de los novelistas, sino de los trágicos griegos como Esquilo o Sófocles.


Es en esa dirección en la que bucea Alexiévich. No está buscando un recurso formal para escribir una historia para su periódico. Está buscando una respuesta a la vieja interrogación de la literatura rusa.


Esa "enfermedad sagrada" que es la epilepsia para Dosto-ievski en varias de sus novelas, como identifica Steiner al analizar su obra, parece tener, al leer a su moderna continuadora, un eco en el modo en que Alexiévich presenta varios de los efectos de la radiación. ¿O no hay algo de sagrado en esa "solitaria voz humana" con la que Alexiévich abre el libro, en el que tal vez sea su capítulo más duro? La voz de una esposa que contra todas las advertencias de los médicos acompaña la agonía de un bombero que se va deshaciendo ante la mirada atónita de la ciencia.


"Ahora, en lugar de las frases habituales de consuelo, el médico le dice a una mujer acerca de su marido moribundo: '¡No se acerque a él! ¡No puede besarlo! ¡Prohibido acariciarlo! Su marido ya no es un ser querido sino un elemento que hay que desactivar'. Ante eso, hasta Shakespeare se queda mudo."


LA ZONA. En Voces de Chernóbil, que lleva por subtítulo "Crónica del futuro", hay varias referencias explícitas a "la zona" de Stalker. Ese lugar a mitad de camino entre lo metafísico y lo radioactivo que en Uruguay se conociera sobre todo a partir de la película de Andrei Tarkovski o en menor medida por el libro que le dio origen: Picnic extraterrestre, de Arkadi y Borís Strugatski, dos de los próceres de la ciencia ficción soviética.


El Chernóbil de Alexiévich, que para algunas voces de su libro los encierra como un gulag más definitivo e impenetrable que los de Siberia, para otros testimonios contiene, además de contaminación y muerte, belleza y libertad. Ahí, más que en el conteo de unidades de radiación y la descripción de los terribles efectos en las personas, está el núcleo de su extrañeza.


Están los viejos campesinos que se negaban a evacuarse, eludían a las fuerzas del orden, volvían a "la zona" por los viejos caminos de los partisanos, y se instalaban de nuevo en sus pequeñas tierras contaminadas. "Aquí no hay nadie que moleste al hombre. Ni jefes ni nada. Somos libres", dice uno de ellos. Y otro reafirma: "No nos moriremos sin el Estado (...). Esto no es un koljos sino una comuna. ¡El comunismo!".


Y la familia que huyó de las persecuciones contra los rusos en las repúblicas del Asia Central cuando el fin de la Unión Soviética, y encontró en "la zona" el único espacio donde poder vivir en paz. "Somos soviéticos, aunque el país en el que yo nací ya no existe. Nuestro país no existe, pero nosotros sí. Ahora Chernóbil es nuestra casa, nuestra patria." Está la radiación, es cierto, pero al menos no existe el miedo. "¿Hay algo más pavoroso que el hombre?", se pregunta esta refugiada de Tayikistán.


Y el "soldado liquidador", uno de esos miles que dejaron la vida para evitar la reacción en cadena que hiciera explotar los otros tres reactores. "Aquello era la libertad", decía Alexandr Kudriaguin en vez de decir "aquello era el horror". Está esperando que le llegue la hora por los efectos de Chernóbil que ya mataron a la mayor parte de sus compañeros de batallón, pero recuerda aquellos días y le faltan palabras. "Todas esas expresiones de gigantesco, fantástico, no trasmiten lo suficiente aquello. Sentías algo... ¿Como qué? (Se queda pensativo.) Una sensación que no he experimentado ni siquiera en el amor."


LA PULSIÓN Y LA BELLEZA

 

Los técnicos alemanes que habían llegado a colaborar con la gestión de la crisis, a los pocos días regresaron por donde vinieron ya que no había condiciones mínimas de seguridad para su salud. Los soldados soviéticos que compartían el mismo espacio le cuentan a Alexiévich, con sorna, cómo miraban empacar sus bártulos a esos alemanes quisquillosos.


Los que se marchaban y los que se quedaban no podían comprenderse mutuamente. Igual de difícil es entender, desde esta pacífica penillanura, de qué libertad están hablando los coreutas de este libro de Alexiévich. No es la libertad de hacer lo que se quiere en el marco de lo permitido, esa que se define con la palabra rusa svoboda. Sino la otra. La que se nombra con la palabra volia. Esa –dice Slavoj Zizek– que es "el impulso absoluto, metafóricamente connotado, de seguir la propia voluntad hasta alcanzar la autodestrucción". Y agrega: "Tal y como les gusta decir a los rusos, en Occidente tenéis svoboda, mientras que nosotros tenemos volia".


En medio de todo eso, estaba también la belleza. Incluso en el momento del accidente: "No era un incendio como los demás, sino como una luz fulgurante. Era hermoso. Si olvidamos el resto, era muy hermoso. No había visto nada parecido en el cine, ni comparable. Al anochecer la gente se asomaba en masa a los balcones (...). Algunos venían desde decenas de quilómetros en coches, en bicicleta, para ver aquello. No sabíamos que la muerte podía ser tan bella", cuenta Nadezhda Vigóskaya, una pobladora del lugar.


También Hersey cede a la tentación de la estética, aunque administra esos momentos con cuentagotas. La explosión de Hiroshima –cuenta– fue "una sábana de luz". Y a las pocas semanas sobre las ruinas se levantaba el verdor de las plantas y flores que habían sido estimuladas en su crecimiento por la radiación. Incluso hay belleza, podría decirse, en la imagen de aquellos aturdidos soldados japoneses que salían de un agujero que alguna vez fue una batería antiaérea, con las órbitas de los ojos vaciados. El periodista estima, por boca de uno de sus personajes, un médico, que así quedaron por haber mirado –como ángeles caídos– directamente la luz de la bomba. No es sólo horror o piedad lo que despiertan.

 

Cuando no hay estallido, sino veneno invisible, el contraste es aun mayor. "Aquellos lugares son de una belleza espléndida", dice la inspectora ambiental Zoya Bruk al hablar de esos "riachuelos serpenteantes, transparentes como el cristal", y sin embargo "todo aquello está envenenado". O el científico Valentín Borisevich, que cita a Adamovich, el maestro de Svetlana, con aquella pregunta: "¿Sabe usted lo bien que huele después de una explosión nuclear? Huele a ozono". Y tras citar, sentencia: "Unas palabras llenas de romanticismo. Para mí. Para mi generación". Una fe en la ciencia, la de esos jóvenes académicos de la segunda posguerra, que murió en ese abril de 1986: "La era de la ciencia se acabó en Chernóbil".


Parece que estuviera hablando también de esa era de optimismo y confianza en el ser humano y en la técnica que implicó la era soviética. Pero eso es parte de otro libro de Alexiévich: El adiós al hombre rojo.


No importa. La autora ha dicho que sus cinco libros son, en verdad, un único libro. Hace dos meses, en el discurso de recepción del Nobel, señaló que el tema que los une es una indagación sobre la historia y la utopía. Un camino para llegar a escribir sobre el alma humana. Sobre eso –y por pudor no lo dice explícitamente, aunque cite al ilustre antecesor– que quedó fuera de lo que pudo escribir Dostoievsky, porque "la humanidad sabe mucho mucho más sobre sí misma que lo que puede decir la literatura".


Para completar esos espacios en blanco, Alexiévich recurre a las herramientas del periodismo.


VILLANOS Y HÉROES

 

Es tan directa la culpa de haber arrojado ese elemento de destrucción sobre una población, que en Hiroshima no es necesario explicitar a los villanos. Hay, sí, algunos apuntes sobre los errores de las alarmas antiaéreas, que confundieron el bombardero con un avión metereológico, y ciertos caracteres que se presentan como opuestos, cuando se relata la febril actividad de un médico que enfrenta la titánica tarea de atender a miles de heridos en un hospital colapsado, y se lo contrasta con algún colega desa-prensivo que se retira a sanar sus propias heridas y luego abre una clínica privada.


Sin embargo en todo abordaje periodístico de la tragedia de Chernóbil la interrogación sobre las culpas resulta imprescindible. Alexiévich no elude esa responsabilidad. En primer lugar el error: no funcionó el botón de aviso de la emergencia. En segundo lugar las acciones de contingencia: los elementos de protección y los planes de evacuación eran inadecuados. En tercer término la desinformación: el bloqueo de noticias hizo perder un tiempo precioso para salvar vidas humanas. El dedo acusador apunta sobre todo a Mijaíl Gorbachov, cabeza del Estado, pero también al mecanismo subterráneo del mercado negro que vendía lejos de Chernóbil los alimentos y materiales que deberían haberse enterrado por la contaminación.


Como en un par dialéctico, junto a los villanos están los héroes. Y en el área gris que queda en medio, los personajes trágicos y algo patéticos, como ese mando medio del Partido Comunista que para dar el ejemplo no se evacuó con su familia hasta que llegó la orden oficial, pese a que su hija estaba embarazada, y de ese modo su nieta nació con leucemia.

 

El modelo del héroe de Hersey es el hipocrático. El sistema de salud colapsó con la bomba. De los 150 médicos de Hiroshima, la mitad murió en la explosión, y de los que quedaron, la mayor parte estaban heridos. De 1.780 enfermeras, 1.654 estaban muertas o malheridas. En el principal hospital de la ciudad, sólo seis de los 30 médicos, y sólo diez de las 200 enfermeras estaban en condiciones de trabajar. Por eso su personaje más abnegado quizás sea el cirujano Terufumi Sasaki.


Los héroes de Alexiévich son los bomberos y los "soldados liquidadores". Esos que se trepaban al techo que se estaba derritiendo por el calor extremo y que trabajaron donde los robots se descomponían por la radiación. O los pilotos de helicóptero que no tenían más remedio que abrir la ventana de su cabina para ver dónde arrojar las láminas de plomo en medio de ese infierno de humo y gases, por lo que ya no servía para nada la protección que habían improvisado en el fuselaje. O los 50 mineros que se contaminaron abriendo un túnel por debajo del reactor, porque "alguien tenía que hacerlo". O los soldados voluntarios, que se lanzaron al agua envenenada en una serie siniestra de zambullidas al tanteo para abrir una compuerta que de permanecer cerrada hubiera generado una explosión varias veces peor que las bombas del 45. Muchos de ellos impulsados por el sentido del deber, muchos otros por una temeridad que resultaba casi demencial incluso para ese contexto en el que todas las magnitudes se habían descontrolado.


La voz de los pocos sobrevivientes entre esos héroes, o de quienes supieron sobre esos héroes, se escucha en el libro de Alexiévich junto con las voces de la chapuza, de los villanos, y de los que sufrieron la catástrofe con la inocencia de quien ni siquiera cree que algo como eso resulte posible.


EL GÉNERO DEL ORNITORRINCO

 

Al recoger estas voces para avanzar un poco más en su investigación sobre el alma humana, ¿Alexiévich está haciendo periodismo? La respuesta es afirmativa de una manera tan contundente y desviada como cuando se pregunta si son novelas lo que escriben Tolstói y Dostoievski.
Claro que estos dos clásicos son novelistas, pero son tanto más que eso, obligan tanto a la crítica entusiasta, como la de Steiner, a buscarles paralelismos más ilustres que lo que pueden ofrecer sus pares narradores de antes, contemporáneos o posteriores, que para encasillarlos se ha tenido que recurrir a formas algo pomposas y compuestas, como "la gran novela rusa del siglo XIX". Sí es novela, pero es grande, decimonónica, y sobre todo rusa.


En esta última característica verá Vladimir Nabokov la clave de la originalidad del autor de Guerra y paz. Nabokov asegura en Lecciones de literatura rusa que en Tolstói el proceso de búsqueda de la verdad con mayúsculas es una obsesión incluso mayor que el descubrimiento vívido "de la ilusión de la verdad a través del cristal de su genio artístico".


Porque no es cualquier verdad. Es la verdad rusa. Un artefacto tan complejo, explica Slavoj Zizek en Bienvenidos al desierto de lo real, que (igual que les pasaba con la libertad) se necesitan dos palabras para nombrarla. Está "la palabra istina, para referirnos a la noción común de verdad en tanto adecuación a los hechos; y (habitualmente en mayúsculas) Pravda, para referirnos a la verdad absoluta que también designa el ideal éticamente comprometido del bien".
Alexiévich hace literatura como parte de una tradición que busca –a través del ejercicio literario– la Pravda, y para hacerlo, en el camino se vale de las técnicas del periodismo, oficio que se sitúa, en general, en el terreno de la istina.


Es que en la lengua, en cualquier lengua, está encapsulado todo lo que somos. Usar bien ese poderoso instrumento, extraerle toda su belleza y sutileza, es lo que arriesga la literatura para hacernos conectar con lo que se supone que somos. Es lo que debería intentar hacer también el periodismo, pero en su caso para aumentar nuestra capacidad de comprender el mundo en que vivimos. Por algo Octavio Paz dijo que "la corrupción del lenguaje es la corrupción de la realidad".
El autor de Hiroshima, por su parte, hace periodismo. Aunque al hacerlo intuye (visto desde aquí y ahora podríamos decir, "demuestra") que periodismo y literatura –mas allá de sus objetivos diferentes que acabamos de señalar– pertenecen a la misma especie. Que pueden, para usar el símil biológico, entrecruzarse y producir descendencia fértil. Aunque esa progenie sea algo tan inclasificable como un ornitorrinco.3


La principal diferencia entre ambos autores, según lo visto al comparar el resultado de sus alquimias, parece asumir la forma de una paradoja: mientras Hersey –que luego pasaría la mayor parte de su vida intentando ser novelista– realiza su gran reportaje con las herramientas de la literatura, Alexiévich –que nunca publicó una novela– hace literatura con las herramientas del periodismo.


1 "Hiroshima" se publicó en The New Yorker el 31 de agosto de 1946. Su primera edición en libro en español fue en la colección Libros del Mirasol (Fabril, Buenos Aires, 1962), con traducción de Ana Teresa Wey-land. Actualmente hay una edición de Debate (2015) traducida por el colombiano Juan Gabriel Vásquez.

2 Voces de Chernóbil. Debate. Buenos Aires, diciembre de 2015. Traducción de Ricardo San Vicente.

3 La comparación del periodismo narrativo con el ornitorrinco es de Juan Villoro. Alude los caracteres de centauro que Alfonso Reyes le atribuyó al género ensayo.

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