Doble “estatización” de la planta nuclear de Fukushima y Bankia/España

Dos premisas: 1) el ser humano, y no el barbárico mercado, debe situarse en el centro de la ecuación de todos los intercambios de bienes y servicios de la Vía Láctea; 2) en ningún sistema biológico organizado (al que pertenecen los seres humanos) existe la desregulación (que hoy gobierna la globalización financierista de la parasitaria bancocracia) y que en siquiatría es sinónimo de sicosis.
 

De allí que sea imperativa la doble regulación libertaria (en el sentido de transparente vigilancia democrática, sin caer en la fiscalización totalitaria) tanto estatal como ciudadana.
 

El “nuevo Estado” del siglo XXI, con la colaboración armónica de todos sus integrantes, debe cesar de ser militar/bursátil para pasar a ser complementariamente ciudadano con el respeto supremo a la libertad individual en el marco del bien común que debe procurar la regulación por el “nuevo Estado” del siglo XXI, es decir, la “ciudadanización del Estado”.
 

El “añejo Estado”, deshumanizado en beneficio exclusivo de la barbarie neoliberal, ha sido privatizado silenciosamente por sus peores enemigos prevaricadores. Existe un falso debate maniqueo entre la privatización y la estatización que no toma en consideración lo fundamental del orden mundial vigente: la prioridad jerárquicamente superior de su control geopolítico.
 

Hoy prosigue la tendencia de la restatización de los segmentos estratégicos en los principales países del mundo, a consecuencia del nuevo orden multipolar y la grave crisis del modelo financierista global.
 

Ya había abordado las mayores calamidades de las privatizaciones y sus privaciones: la depredación neopirata de Repsol (ver Bajo la Lupa, 4 y 22/4/12), la petrolera BP, devastadora ambiental del Golfo de México (Bajo la Lupa, 11/7/10) y la energética nipona Tepco, causante del desastre nuclear de Fukushima (Bajo la Lupa, 10/4/11 y 7/3/12). También existen “estatizaciones” aterradoras, como Pemex, de cascarón seudoestatal, pero de contenido ultraprivado (Bajo la Lupa, 29/4/12), atrapado por enésima vez en un fraude financiero inconcebible de 30 mil millones de dólares. Son más conocidos los criterios para denostar el fracaso de las estatizaciones que de las privatizaciones.
 

No existen criterios de evaluación del significado de una privatización “exitosa”, que lo puede ser desde el punto de vista geopolítico (v. gr. la petrolera texana Exxon Mobil, hoy primera empresa estadunidense), pero no desde una medición multifactorial con criterio civilizatorio.
 

Para contrarrestar los criminales abusos inimputables de “las 14 empresas globales más malignas” (Bajo la Lupa, 21/11/05), propongo que, además de la rentabilidad de una empresa privada (sea la que fuere en cualquier lugar), se agreguen criterios civilizatorios ponderados de evaluación y de vigilancia integral de parte del binomio “nuevo Estado”/ciudadano que incluyan los siguientes factores: confianza de los consumidores, beneficio ambiental, trato laboral, responsabilidad social, inversión sinérgica, pago de impuestos, y grados de letalidad y misantropía.
 

El primer axioma bioético que coloca al ser humano en el centro de la ecuación planetaria –que traduzca el renacimiento del humanismo del siglo XXI– debe seguir siendo primum nihil noscere, “lo primero es no dañar”. Sigue siendo válido el truismo coloquial de que no se debe incendiar al planeta con tal de encender un cigarro para saciar un placer personal.
 

Cuando fracasa el modelo financierista global, de excesivas ganancias individualistas perjudiciales del bien común, suele ser rescatado por el aberrante “Estado privatizado” que socializa las pérdidas de la empresa quebrada y daña antidemocráticamente los intereses ciudadanos. En Chile han llegado a la locura de desear “privatizar los peces” (Adital, 11/5/12), mientras la banca estatal china ya empezó a comprar bancos de Estados Unidos (¡supersic!, Russia Today, 10/5/12).


También se estatiza la basura nada reciclable de las fracasadas privatizaciones de Japón y España. El gobierno nipón decidió estatizar Tepco, operador vilipendiado de la planta nuclear de Fukushima (NYT, 9/5/12), mientras a su doloroso pesar, el gobierno de Mariano Rajoy –fundamentalista de extrema derecha neoliberal– estatizó Bankia, uno de los principales de la banca española en naufragio.
 

Japón inyectará 12 mil 500 millones de dólares de fondos públicos (sic) a Tepco, la mayor empresa eléctrica. El gobierno nipón, coludido hasta la médula con su pestilente “lobby nuclear”, no está dejando quebrar a Tepco. ¡Qué negocios entrelazados no existirán entre lo “público”, lo “privado”/depravado y lo “académico”!
 

Según NYT, el gobierno nipón está “ansioso por empujar reformas (sic) con el fin de restaurar la confianza pública”. No específica qué clase de “reformas”. ¿Cómo podrán evitar el maligno encubrimiento bidireccional del “lobby nuclear” con la alta (sic) dirección de Tepco? Su anterior director, Tsunehisa Katsumata, era ya insostenible cuando “se volvió el villano (sic) nacional por su aparente falta de remordimiento (¡supersic!) tras la calamidad nuclear”. Se pretende que habrá “una nueva dirección” para que Tepco “sea más sensible a las víctimas”. ¿Quién lo garantiza cuando permanece el mismo esquema?
 

El problema no es la dirección de Tepco, sino la acefalía axiológica del gobierno radiactivamente cómplice con el “lobby nuclear” que puso en peligro la vida de un mínimo de 30 millones de japoneses. El gobierno nipón –tan dilapidador que ostenta la mayor deuda “visible” del mundo (en proporción a su PIB)– ha dispuesto otros 30 mil millones de dólares “del dinero de los contribuyentes para los pagos de las compensaciones del accidente”. Las trasnacionales privadas dañan y los ciudadanos pagan: ¡qué bonito!
 

Los fracasados banqueros españoles no saben hacer nada sin las directrices del disfuncional FMI: el defenestrado presidente de Bankia, Rodrigo Rato, fue su presidente, y su sustituto, José Ignacio Goirigolzarri Tellaeche, fue presidente de BBVA y vicepresidente de Repsol YPF (¡supersic!). Se expone la eterna circularidad de la desregulada globalización financierista entre hidrocarburos y banca que detecté en mi libro Los cinco precios del petróleo (Cadmo&Europa, Buenos Aires, 2006).
 

España se volvió una bomba financiera que ya empezó a estallar cuando se han intervenido y/o estatizado ocho entidades financieras, mientras el número de cajas de ahorro ha decrecido de 45 a nueve.
 

Según Russia Today (10/5/12), Bankia requiere mínimamente 10 mil millones de euros para no quebrar y comenta que el rescate público de los bancos españoles se da cuando los ciudadanos sufren el mayor recorte de “derechos sociales” de su “etapa democrática”. A ver adónde llega todo esto cuando la maravillosa ciudadanía española transducida en el legendario Movimiento 15-M de indignados reanudó la rebeldía contra la tiranía de la bancocracia neoliberal, en sincronía con Occupy Wall Street y el repudio de los ciudadanos nipones a la dictadura del pestilente “lobby nuclear”.
 

Sí hay salvación y está en manos de los indignados universales. Hay que indignarse para que sobreviva la especie humana: ¡el mayor acto revolucionario de salvación global de todos los tiempos!
 

http://alfredojalife.com

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A Israel le conviene no olvidar el Irán nuclear

Dar la vuelta a un hecho es una de las labores más difíciles del periodismo, y rara vez es más problemático que en el caso de Irán, la oscura amenaza revolucionaria islamita. El Irán chiíta, protector y manipulador del "terror mundial"; de Siria, de Líbano, de Hamas. Ajmadineyad, el califa loco. Y desde luego, el "Irán nuclear", que se prepara para destruir a Israel en medio de una nube en forma de hongo, hecha de odio antisemita. El Irán que está listo para cerrar el estrecho de Ormuz. Se acerca el momento de atacar para las fuerzas de Occidente (o israelíes).
 

Dada la naturaleza del régimen teocrático, la repulsiva supresión de sus opositores poselectorales en 2009, sin mencionar sus masivas reservas de petróleo, hace que todo intento de inyectarle sentido común a esta historia traiga consigo el equivalente a una contraindicación médica: No, Irán no es un lugar agradable, pero...
 

Tomemos como ejemplo esas versiones israelíes que damos por buenas, pese a que los servicios de inteligencia israelíes son más o menos tan eficientes como los de Siria, y que son repetidas por los amigos de Tel Aviv en Occidente. Nadie en Occidente es tan dócil como los periodistas.
 

El presidente israelí nos ha advertido que Irán está ahora en la cúspide de la producción de armamento nuclear. El cielo nos proteja. Pero nosotros los reporteros no mencionamos que Shimon Peres, como primer ministro israelí, dijo exactamente lo mismo en 1996. Eso fue hace 16 años.
 

Tampoco nos acordamos de que el actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo, en 1992, que Irán tendría la bomba nuclear en 1999. Eso fue hace 13 años. Es siempre la misma historia.
 

El hecho es que no sabemos si Irán realmente está construyendo una bomba atómica. Y después de lo que pasó en Irak, resulta sorprendendente que los detalles de las viejas armas de destrucción masiva estén surgiendo con la misma frecuencia que lo hicieron, en su momento, las tonterías sobre el titánico arsenal de Saddam.
 

Esto sin mencionar el problema de las fechas. ¿Cuándo comenzó todo esto? Remontémonos hasta tiempos del sha. El viejo quería poderío nuclear. Incluso declaró querer tener la bomba porque "Estados Unidos y la Unión Soviética tienen bombas", y nadie presentó objeciones. Los europeos se aprestaron a procurar medios para que el dictador cumpliera su deseo. Fue Siemens, y no Rusia, la que construyó las instalaciones nucleares de Bushehr.
 

Y cuando el ayatola Jomeini, el flagelo de Occidente, se volvió el líder de Irán en 1979, fue él quien ordenó que todo el proyecto nuclear se cerrara porque era "obra del diablo". Sólo hasta que Saddam Hussein invadió Irán, con nuestro apoyo occidental, y se comenzó a usar gas venenoso contra los iraníes (y cuyos componentes químicos provenían de Occidente), Jomeini dio marcha atrás y revivió los proyectos nucleares iraníes.
 

Todo esto se ha eliminado de la historia. Fueron los mulás, de turbantes negros, quienes iniciaron el proyecto nuclear junto con el chiflado de Ajmadineyad; y ello implica que quizá Israel se vea a obligado a destruir el armamento terrorista para defender su propia subsistencia, garantizar la seguridad en Occidente, preservar la democracia, etcétera, etcétera.
 

Para los palestinos en Cisjordania, Israel es un poder brutal, colonizador y de ocupación. Pero tan pronto se menciona a Irán, esta potencia colonial se convierte en un minúsculo, vulnerable y pacífico Estado bajo la amenaza de extinción inminente. Y Ajmadineyad, aquí cito nuevamente a Netanyahu, se vuelve mucho más peligroso que Hitler. Las cabezas nucleares de Israel, que son muy reales y ahora ascienden a casi 300, desaparecen de la historia. La Guardia Revolucionaria iraní está ayudando al régimen sirio a destruir a sus opositores. A los medios podrá gustarles esta versión, pero no hay prueba de que sea cierta.
 

El problema es que Irán ha ganado todas sus guerras recientes sin un solo disparo. George W. y Tony destruyeron Irak, la némesis de Irán. Mataron a miles de soldados sunitas a los que Irán se refería como "el talibán negro". En tanto, los árabes del golfo, nuestros amigos "moderados", tiemblan dentro de sus mezquitas doradas mientras en Occidente se planea la suerte que ellos correrán en caso de que se desate una revolución chiíta iraní.
 

No es de extrañar que Cameron siga vendiendo armas a estos absurdos pueblos cuyos ejércitos, en muchos casos, a duras penas son capaces de operar comedores para pobres, ya no digamos los sofisticados equipos de miles de millones de dólares que los obligamos a comprar bajo la temible sombra de Teherán.
 

Vengan las sanciones, y hagan salir a los payasos.
 

The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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Un científico nuclear iraní muere en un atentado con bomba en Teherán

Un científico nuclear iraní ha muerto esta mañana en un atentado en el norte de Teherán, según los medios locales. Al parecer el pasajero de una moto ha adosado una bomba lapa contra el vehículo en el que viajaba Mostafa Ahmadi Roshan, al que la agencia Fars atribuye haber supervisado un departamento en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz. Se trata del cuarto especialista vinculado al controvertido programa atómico de Irán que es víctima de un ataque similar, en medio de las crecientes tensiones entre Irán y EE UU por el avance de ese empeño. Las autoridades iraníes vuelven a acusar a Israel, como en los casos anteriores.

 
“Esta mañana un motorista ha adherido una bomba a un Peugeot 405, que de inmediato ha hecho explosión”, ha declarado el vicegobernador de Teherán Safar Ali Baratlu, citado por Fars. “Se ha tratado de una bomba magnética del mismo tipo de las que se han usado con anterioridad para asesinar a científicos, y [ha sido] obra de los sionistas”, ha añadido en referencia a los israelíes. Los portavoces oficiales iraníes rara vez mencionan la palabra Israel, al que se refieren como “entidad sionista”.

 
“El ingeniero Mostafa Ahmadi Roshan, que se licenció en químicas en la Universidad Sharif hace nueve años, era el vicedirector de asuntos comerciales en la planta de Natanz”, según la agencia Mehr. Aunque Fars aseguraba que había sido “responsable de un departamento de esa instalación", el principal centro de enriquecimiento de uranio de Irán, donde hay instaladas unas 8.000 centrifugadoras.

 
El coche circulaba por las inmediaciones de la calle Gol Nabi, en el norte de Teherán cuando dos personas en una moto se han aproximado y el pasajero ha pegado la bomba en un lateral. De acuerdo con testimonios recogidos por la agencia Reuters, además de Roshan, al menos un peatón ha resultado también muerto y uno de los acompañantes del científico herido.

 
Otros científicos

 
El ataque parece calcado del que el 29 de noviembre de 2010 hirió a Fereydun Abbasi-Davani, que ahora dirige la Organización de la Energía Atómica de Irán. Abbasi-Davani tuvo suficientes reflejos para saltar del coche cuando notó que desde una moto adherían algo al lateral a la puerta. Ese mismo día, una bomba colocada bajo el vehículo de Majid Shariari, acabó con su vida. Unos meses antes, una moto bomba mató a Masud Ali Mohammadi, iniciando la saga de atentados contra científicos vinculados al empeño nuclear. El asesinato de Dariush Rezainejad el pasado julio no está tan claro ya que no se ha podido establecer su relación con el programa atómico.

 
El régimen iraní ha acusado de esos atentados, así como del ataque informático con el virus Stuxnet, a Israel y a Estados Unidos. Su objetivo sería entorpecer el desarrollo del programa nuclear iraní, que están convencidos de que tiene objetivos militares a pesar de la negativa de Teherán. Tanto Israel como Estados Unidos guardan silencio, mientras la comunidad internacional sigue presionando sin éxito a la República Islámica para que renuncie a enriquecer uranio, una actividad que tanto sirve para fabricar el combustible que dice necesitar para sus centrales nucleares (la primera de ellas aún sin terminar) como para fabricar una bomba atómica (una posibilidad que también alarma a sus vecinos árabes).


Por Ángeles Espinosa Dubái 11 ENE 2012 - 09:40 CET
 

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El sismo de nueve grados Richter cerca de la costa noreste de Japón, y el subsecuente maremoto que mató a más de 25 mil personas, es una tragedia humana de primera magnitud. Sin embargo, más atención que el propio terremoto, la inundación y el sufrimiento humano ha despertado el grave desperfecto y la lucha por controlar los dañados reactores nucleares de Fukushima. En diversos medios se ha hablado de la “hecatombe” y el “apocalipsis” (todos con el sobrenombre “nuclear”) y otros adjetivos que alarman a la población, que no sabe si salir o no de casa, si abstenerse de comprar componentes electrónicos nipones o si sobrevivirá o no a la radiación proveniente del país del sol naciente. Todo esto a pesar de que, al día de hoy, no se sabe de un solo muerto debido al accidente nuclear. ¿A qué se debe esta reacción desmedida? La población en general no está familiarizada con el hecho de que nuestra especie, al igual que todas las que habitan la superficie terrestre, ha evolucionado desde sus orígenes, por millones de años, inmersa en un baño de radiación, proveniente del espacio y de sustancias radiactivas naturales; es decir, resultante de la presencia misma de la materia y del universo a nuestro alrededor. Esta radiación, conocida como “radiación de fondo”, tiene una significativa variabilidad, dependiendo de la altura sobre el nivel del mar a la que vivamos, los materiales de construcción de nuestras casas o la presencia de gases naturales como el radón. Otros factores de la vida moderna, tales como las radiografías y los viajes en avión, pueden aumentar la dosis en forma importante. Hasta ahora la radiación acumulada sobre la población japonesa no es significativa. La dosis recibida por los habitantes de Tokio, por ejemplo, es comparable a la que provoca un viaje aéreo transcontinental y mucho menor a la de una tomografía de tórax http://xkcd.com/radiation/. Gracias a las medidas tomadas por las autoridades japonesas, la contaminación de alimentos en ese país no deberá representar un problema sanitario de consideración. Los supuestos peligros para México son enteramente imaginarios.

Es importante, sin lugar a dudas, poder estimar los daños a la salud que pueden esperarse de este percance. Para ello resulta de interés compararlo con el mayor accidente nuclear de la historia, el ocurrido en Chernobyl, Ucrania, en 1986. En los 25 años desde entonces, la comunidad científica y los expertos en salud convocados por Naciones Unidas han tenido la posibilidad de evaluar cuidadosamente los efectos de ese suceso, de dimensiones significativamente mayores que el de Fukushima (en parte por el anticuado diseño de esa planta y en parte por la inacción de las autoridades en Chernobyl). Resulta sorpresivo y aleccionador leer el reciente reporte de la Organización Mundial de la Salud sobre este grave accidente, pues pone en perspectiva la diferencia entre las versiones anecdóticas y las valoraciones científicas de los expertos de organizaciones internacionales, a quienes no puede acusarse de defender los intereses de la industria nuclear (a menos que se profese la doctrina de la conspiración mundial, tan popular entre algunos analistas). Un resumen de este reporte puede leerse en: www.unscear.org/unscear/en/chernobyl.html.
 
No se trata, por supuesto, de minimizar los peligros de la energía nuclear ni los problemas de los desechos radiactivos. Sin embargo, existen múltiples consideraciones de importancia para valorar los riesgos, ventajas y desventajas de la opción nuclear. Por falta de espacio, sólo mencionaré algunas de ellas: a) La energía nuclear no contribuye significativamente al calentamiento global, provocado por los gases emitidos por combustibles fósiles, tales como el carbón y el petróleo y sus derivados. b) Cinco de las plantas de Fukushima son de diseño antiguo, de “primera generación” (circa 1960), incluyendo los dañados reactores uno, dos, tres y cuatro. Las medidas de seguridad de los modelos de segunda y tercera generación son muy superiores. Los dos reactores de Laguna Verde son de segunda generación, como el reactor número seis de Fukushima, que no fue dañado por el maremoto. c) Hasta donde sabemos, no puede haber tsunamis en el Golfo de México. La experiencia mexicana en Laguna Verde nos permite, al menos, contemplar la posibilidad de la opción nuclear en los años venideros, ante la disminución de nuestras reservas petroleras. d) El problema de los desechos radiactivos puede ser aminorado por nuevos métodos de tratamiento de los isótopos de vida media larga. Ver, por ejemplo, www.sciencevale.com/news/funding-for-powerful-neutron-source/. La gran esperanza futura, junto con las energías renovables, es la energía resultante de la fusión nuclear, que es el mecanismo que enciende a nuestro sol y a las estrellas, www.iter.org/.

El accidente de Fukushima debe motivarnos a un debate amplio sobre los pros y contras de la opción nuclear. El problema energético es de gran complejidad y requiere de soluciones basadas en una ciencia integrativa y multidisciplinaria. La ciencia posee mecanismos de revisión y análisis que nos permiten evaluar con serenidad los riesgos futuros, en un panorama global.

Decía Mark Twain que para cada problema complejo existe una solución obvia, simple y equivocada. No tomemos decisiones apresuradas que parecen obvias. Mientras tanto, aplaudamos el enorme valor y entereza del pueblo japonés ante esta tragedia.

Alejandro Frank*
*Director ICN-UNAM
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Miércoles, 06 Abril 2011 18:51

El aviso de Fukushima

Las noticias desde la nuclear japonesa que inquieta a todo el planeta ya no ocupan las primeras páginas en los medios de comunicación. El accidente agotó su vigencia y se ha enfriado de la misma manera que los operarios (liquidadores) enfrían los núcleos de los reactores de la central. A pesar de ello Fukushima sigue siendo un asunto muy serio en el presente y su legado será peor.
 
Seguramente en su noticiero preferido la tragedia nuclear se ha reducido en espacio y tiempo, aunque la amenaza radioactiva no ha menguado y sigue surcando vientos y océanos sin entender de patrias, lenguas y banderas. La radiación aumenta fuera de la zona de exclusión, aparece en alimentos y atraviesa el Pacífico para esconderse en la leche estadounidense… aunque inocuamente según dicen. La tranquilidad de millones de personas en Tokio depende de la rosa de los vientos, las aguas marítimas cercanas presentan altos índices de radioactividad y en la propia central el riesgo es tan elevado que limita el trabajo de los “liquidadores”. Todo ello sucede mientras se intenta controlar la temperatura de cuatro reactores que siguen todavía fuera de control semanas después del terremoto y del tsunami.
 
Conforme pasan los días el verbo “desconocer” y sus derivados se hacen más habituales en las noticias referentes a la central: se desconoce la evolución que pueden experimentar los cuatro núcleos dañados y por tanto se desconoce el riesgo final. Se desconocen las consecuencias del desastre a largo plazo en las personas y se desconocen los daños reales existentes tanto en los núcleos como en los sistemas de contención. Se desconoce, sobre todo, que nuevo problema puede mañana agudizar este constante dolor de cabeza llamado Fukushima. Recuerden que el inconveniente principal es la fusión de los núcleos, pero con el paso de los días se sumó la pérdida de agua en las piscinas donde se almacena el combustible usado y recientemente miles de toneladas de agua con altos índices de radioactividad, para las cuales se están improvisando medidas tan “seguras y científicas” como verterlas directamente al océano. Sobre este aspecto algunos científicos han añadido un “desconocimiento” más, porque contrariamente a las tantas veces cacareada seguridad nuclear, al parecer nadie había contemplado nunca el escenario -ahora real- de evacuación urgente de agua radioactiva a los mares.
 
En Fukushima se desconoce y se improvisa a mil por hora. Pese a quién pese, desconocimiento e improvisación son conceptos antagónicos a la razón y por lo tanto al método científico. Por eso ante tanto vacío técnico ciertos discursos se transforman en supercherías por muy catedráticos que sean los oradores. Y pese a quién pese y esto sí que les pesa a algunos y algunas, al final el tiempo acaba dando la razón -una vez más- a los colectivos sociales especialmente los ecologistas tantas veces tildados de iletrados y alarmistas.
 
Aquello que nunca pasaría ha pasado, pasa y pasará. Aquello que era fiable y seguro (energía nuclear, transgénicos, agroquímicos, etc.) acaba siendo un problema para las personas y el medio ambiente. Aquello que era vendido como el milagro de los peces y los panes con rango de utilidad pública y máxima necesidad, resulta ser en realidad un método de enriquecimiento para que cuatro cínicos se llenen los bolsillos.
 
En la otra punta, a 12.000 km. de distancia, se quedaron en ecos de la soledad los dicharachos pronucleares que meses atrás cogieron fuerza tras el “tarifazo” de Rodríguez Zapatero. La seguridad de estas plantas y las previsiones halagüeñas de sus expertos han sido ninguneadas, aunque algunos tecnócratas se afanen en proclamar que Fukushima resiste estoicamente y que la radiación emitida es comparable a la de una radiografía.
 
Lo cierto es que nos vendieron esta tecnología como la panacea de la seguridad tecnológica. Nos dijeron que los hechos en Chernóbil fueron fruto de la burocracia, la desorganización y la decadencia del régimen soviético. Pero la realidad es que ha vuelto a pasar en menor medida y no precisamente en Cuba. Además los hechos han vuelto a ser caprichosos y retorcidos con el crucial tema de la seguridad: falló el sistema eléctrico por un tsunami en el país de los tsunamis, los operarios de la central no disponen de suficientes medidores de radioactividad y se intenta frenar la catástrofe enfriando los núcleos con camiones de bomberos de los de toda la vida. Como se ve, tecnología punta y abundancia en el país capitalista de los tamagotchis mundialmente conocido por embobarnos con robots inútiles programados para hacer mil y una chorradas.
 
A ello, súmese ahora la falta de información sobre el asunto y el currículum manchado con mentiras y falsos informes de la empresa propietaria de la central de Fukushima. Agréguese el interrogante económico de cuánto costará reparar todo el desaguisado, aunque ya se sabe de qué manera se realizará: nacionalizando los costos de la tragedia, lo que originó que las acciones de la empresa propietaria ascendieran nuevamente mostrando las contradicciones, las miserias y la falta total de ética de los amos y señores del planeta.   
 
El resultado del cóctel aleja esta energía de esa imagen limpia, segura y económica, situándola en la órbita hedionda de las grandes transnacionales y sus políticos y tecnólogos cómplices, que con los bolsillos llenos de dinero de las empresas eléctricas y dopados por la sobredosis de prepotencia innata al cargo, quieren que comulguemos con ruedas de molino mientras tachan de ignorante al que se opone a lo nuclear. Y ojo, no dudarán en seguir con su particular cruzada si Fukushima queda en un gran, duradero, caro y radioactivo susto.
 
Amén y ojala todo quede en un sobresalto de dimensiones planetarias, aunque sería estúpido traspapelar en el olvido el aviso que llegó desde Japón. Fukushima nos indica una vez más que ha colapsado el sistema económico desarrollista en el que vivimos. Podrá desaparecer su niebla radioactiva pero volverán a vislumbrarse en toda su magnitud el cambio climático, la crisis en los precios de los alimentos, 1000 millones de hambrientos, invasiones bélicas por petróleo, deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación atmosférica, desigualdad, “tarifazos”, “pensionazos”, reformas laborales regresivas, “euribors”, ex presidentes untados por transnacionales, crisis ecológica, económica, financiera, energética, agrícola, moral… y un largo etcétera que han hecho de vivir en este siglo un deporte de alto riesgo.
 
- Vicent Boix es escritor, autor del libro El parque de las hamacas y responsable de Ecología Social de Belianís.
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Más de 200.000 manifestantes antinucleares, repartidos por las principales ciudades de Alemania, salieron a la calle para exigir al gobierno de la canciller Angela Merkel el adiós definitivo y total a la energía nuclear.

Unos 60.000 manifestantes en Berlín, otros 50.000 en Hamburgo, 25.000 en Múnich y otros tantos en Colonia, entre otras ciudades del país, secundaron la convocatoria lanzada por plataformas antinucleares. Entre los manifestantes estuvieron representantes de los partidos de la oposición, sindicatos y organizaciones religiosas.

La bandera del "Atomkraft? Nein, Danke" ("¿Energía atómica? No, gracias"), señal de identidad del ecopacifismo alemán, recuperó el protagonismo de los años 80 y 90, por el impacto de la catástrofe de la planta japonesa de Fukushima.

La marcha berlinesa fue encabezada por los líderes de los Verdes en el Bundestag (Parlamento federal), Renate Künast y Jürgen Trittin, así como el jefe de la oposición parlamentaria socialdemócata, Frank-Walter Steinmeier.

La oposición roji-verde cree que la desconexión de siete de los 17 reactores alemanes después de la catástrofe de Japón, es una medida electoral de Merkel por las las elecciones de mañana en los estados de Baden-Württemberg y Renani-Palatinado, sur y oeste del país, respectivamente.

Los líderes de esas formaciones exigieron una acción más contundente y sin marcha atrás, sustentados en la alarma radiactiva desatada en Japón.
Merkel se defiende

En un mitin en Renania-Palatinado, Merkel rechazó que su decisión obedezca a intereses electoralistas. "Con o sin campaña electoral: ningún ser sensato ignoraría lo ocurrido en Japón", afirmó la presidenta intentando ratificar su decisión de revisar la seguridad de todas las plantas alemanas e invitar a hacerlo al resto de países de la Unión Europea.

Las declaraciones de la canciller llegan después de su ministro de Economía, Rainer Brüderle, tratara de tranquilizar los ánimos de la gran industria y dijera, ante un ámbito reducido, que la moratoria obedece a cuestiones electorales.

Las palabras del ministro, posteriormente desmentidas, han puesto en tela de juicio la credibilidad de Merkel. A las palabras del ministro se le suma que la prolongación de la vida de las centrales, recientemente aprobada por su gobierno, fue defendida por parte de la coalición de centroderecha de la canciller. El ala más conservadora del partido echó así por tierra, a finales de 2010, el plan fijado en 2000 por el ejecutivo roji-verde de Gerhard Schröder para el abandono de la energía nuclear.
La propuesta suspendida

El nuevo calendario del gobierno de Merkel, ahora en suspenso, pretendía prolongar el funcionamiento de los reactores una media de 12 años, entre 8 y 14 años, según su grado de seguridad.

Para la oposición y el movimiento antinuclear, se trata de una maniobra de cara al electorado de Baden-Württemberg -donde están emplazados cuatro reactores.

Los sondeos apuntan a un relevo en el poder a favor de una alianza entre socialdemócratas y Verdes, con opción a que sean los ecopacifistas la fuerza mayoritaria en esa nueva constelación.

EFE Berlín 26/03/2011 17:18 Actualizado: 26/03/2011 18:01
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Viernes, 25 Marzo 2011 17:29

Los héroes suicidas de Japón

Mártires, héroes, orgullo de todo un país. Así se habla en Japón de los operarios que luchan sin descanso en las entrañas de Fukushima Daichi, un infierno donde los niveles de radiación son hasta 10.000 veces más altos de lo normal, una sala de tortura en la que su esperanza de vida se reduce a cada nuevo segundo que allí pasan.
 
"Desarrollaban su trabajo en un lugar tan especial yo creo que ellos siempre supieron que éste podría ser su destino, que en algún momento tendrían que luchar contra algo así", suspiraba en Tokio Yasuchika Honda, ejecutiva publicitaria, a la agencia Reuters. "Lo están dando todo y les estoy muy agradecida", insistía.
 
Todo comenzó en la madrugada del sábado 12 de marzo, en medio de la oscuridad y los escombros sembrados por el tsunami. "Ni siquiera podíamos ver por donde caminábamos, pero empezamos a trabajar para arreglar los reactores, conscientes de que podría costarnos la vida", recordaba días atrás Michiko Otsuki, una operaria de la planta ya evacuada. Ninguno de ellos se rebeló a su destino, ni intentó huir. Se concentraron en la misión que tenían por delante, sin más. Dos semanas más tarde, muchos todavía no han podido hablar con sus familias.
 
Al principio se les bautizó como "Los 50 de Fukushima" porque trabajaban por turnos y en grupos de 50. Eran, en realidad, 200 operarios. Hoy son más de 700 debido a la magnitud de los escapes radiactivos y la urgencia de una solución. Según Gregory Jaczo, presidente de la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU, estos trabajadores de mono blanco que copan portadas en todo el mundo, están sometidos a "niveles de radiación letales". La Compañía Eléctrica de Tokio (Tepco) se niega a revelar sus identidades.
 
Aún así, las historias personales han ido surgiendo con el pasar de los días. "Mi padre todavía está dentro de la planta y se están quedando sin comida. Creo que las condiciones son realmente duras. Él dice que ha aceptado su suerte", explicó la hija de uno de los operarios en un e-mail enviado a la televisión estatal. Al parecer, la mayoría son trabajadores de rangos bajos, algunos de ellos jubilados que se prestaron voluntarios.
 
"Estoy orgullosa de mi padre"
 
La mayoría tiene más de 60 años y cobra menos de 100 euros al día por su misión suicida. El hecho de que sean personas mayores reduce las posibilidades de que padezcan un cáncer, ya que probablemente habrán muerto cuando desarrollen la enfermedad.
 
"Mi padre se fue a la planta nuclear. Nunca había oído a mi madre llorar tanto. Pero nunca había estado tan orgullosa de él. Por favor papá, vuelve vivo", explicó la hija de otro en un mensaje por Internet, explicando que su padre, ya retirado, había decidido arriesgar su vida para salvar la reputación de la empresa.
 
"Mis ojos se llenan de lágrimas", postéo en Twitter la hija de otro de ellos (@NamicoAoto), quien se ofreció voluntario a pesar de estar a sólo seis meses de la jubilación. "En casa, no parece una persona que pueda hacerse cargo de grandes tareas, pero hoy estoy realmente orgullosa de él. Y rezo porque regrese sano".
 
También en Facebook han aparecido centenares de mensajes de admiración: "Rezamos para vuestro retorno sano y salvo. Que Dios os ayude en cada minuto que lucháis desesperadamente por vuestro país y por vuestra gente. Gracias, 50 de Fukushima", pregona uno de ellos.
 
La central de Fukushima es un "laberinto oscuro en el que hay que trabajar con luces especiales y detectores de radiación, con trajes pesados e incómodos y respirando a través de un tubo", describieron días atrás ingenieros estadounidenses que trabajaron en misiones de contención de emergencias nucleares.
 
"Como una guerra"
 
"Esto es como una guerra", resumía un trabajador a su esposa, quien no ha visto a su marido desde que comenzó la crisis. La mayoría de ellos no ha abandona la central nuclear desde que comenzó la crisis porque están demasiado ocupados.
 
Tal es la importancia de estos operarios para el futuro de Japón, que, según el diario Asahi Shimbun, el primer ministro Naoto Kan llegó a amenazar sin ningún pudor a Tepco con multas y castigos si los operarios abandonaban la planta de Fukushima, lo que convierte su heroica misión en algo más parecido a una condena a muerte.

D. BRUNAT PEKÍN
 
Publicado enInternacional
Martes, 15 Marzo 2011 14:51

Japón. La amenaza nuclear

El riesgo a una catástrofe nuclear alcanzó una nueva dimensión en Japón, después de que otra explosión en la planta de Fukushima 1 dañara por primera vez la coraza de uno de los reactores. La compañía administradora de la central, Tepco, calificó la situación "muy grave". El viento, que durante toda la jornada sopló en dirección sur, arrastró la radiación hasta Tokio, donde se suspendieron los vuelos internacionales. Muchos habitantes de la metrópoli, con una población de 35 millones, comenzaron a abandonar la capital. Una nueva réplica de 6 grados en la escala de Richter sacudió la ciudad de Shizuoka.
 
Las fallas en la planta Fukushima 1, dañada por el terremoto del viernes, aumentaron y en el reactor 2, el violento aumento de la presión hizo estallar partes de la edificación. Mientras que en el reactor 4 se registró un incendio, que pudo ser sofocado poco después.
 
En la pared externa de la estructura se podían ver dos agujeros de ocho metros cuadrados de dimensión, según la agencia de seguridad nuclear del Ministerio de Industria nipón. Por su parte, un portavoz de Tepco repitió que no se puede descartar una fusión de núcleo en el complejo de Fukushima I. Por eso, la compañía administradora ordenó evacuar al personal de las salas de control de la usina.
 
Las informaciones sobre los daños en los reactores seguían siendo en general incompletas. El portavoz gubernamental Yukio Edano señaló que la explosión en el bloque 2 había dañado "probablemente" la coraza del reactor. En ese reactor se redujo la cantidad de expertos que trabajan en los daños de 800 a 50, agregó.
 
Por otra parte, en los reactores 1 y 3 se habían registrado ya el sábado y el lunes explosiones de hidrógeno. Los accidentes dañaron la parte externa de las plantas, pero no el contenedor interno de los reactores, según el gobierno. Ahora hay que mantener en marcha la refrigeración de las centrales, señaló Edano.
 
La radiactivad alcanzó un nivel alarmante cerca a la planta de Fukushima. "Hablamos ahora de una exposición a radiación que puede poner en peligro la salud humana", dijo Edano. En algunas zonas de la central se midió una radiación de 400 milisievert, un valor que supera el límite impuesto para un año en 400 veces.
 
Las autoridades han pedido a los habitantes en un radio de 20 kilómetros alrededor de Fukushima 1 y en uno de diez kilómetros alrededor de Fukushima 2 que abandonen la zona.
 
Los preparativos para la evacuación empezaron en tres prefecturas alrededor de la central. El gobierno japonés puso a disposición en una primera medida unos 368 millones de dólares para las ayudas de emergencia en todo el país.
 
En Tokio, en tanto, se registró una radiación 22 veces mayor de lo normal, informó NHK. Muchos habitantes de la metrópoli, con una población de 35 millones, se han puesto en marcha en dirección al sur del país por miedo a las consecuencias de una catástrofe nuclear, según el canal.
 
El gobierno advirtió sobre los posibles daños para la salud. En Fukushima, las fuerzas de rescate seguían en tanto intentando refrigerar los reactores con agua de mar.
 
Hasta ahora no hay informaciones sobre el motivo del incendio en el reactor 4. Según el portavoz Edano, las barras de combustible almacenadas ahí no pueden haberse quemado. El bloque había sido desactivado antes del terremoto para trabajos de mantenimiento.
 
Mientras se intentaba apagar el fuego, el reactor estuvo en peligro de perder el sistema de refrigeración. Las barras de combustible podrían llevar el agua a ebullición y evaporarla, citó Kyodo datos de Tepco.
 
La cifra oficial de muertos por el terremoto y el tsunami subió a 2.722, según informaciones de la policía citadas por la agencia de noticias Kyodo. Las autoridades, sin embargo, temen que hasta 10.000 personas puedan haber muerto tras el sismo de magnitud 9,0 Richter y el posterior tsunami del viernes.

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El servicio geológico de Estados Unidos registró más de 46 réplicas del sismo de 8,9 grados de la Escala de Ritcher, la más intensa de las cuales se produjo 40 minutos después del primer macrosismo y alcanzó una magnitud de 7,1. Veinte países de ambas costas del Pacífico emitieron alertas de tsunami, incluyendo la costa oeste de Estados Unidos y en Hawaii. Chile declaró una alerta preventiva y ya registró un sismo en el norte de su territorio. Según la Prefectura de Miyagi, los trenes están fuera de servicio en la mayor parte de la isla y el gobierno declaró el estado de emergencia nuclear. La catástrofe generó una alarma mundial en el "Cinturón del Pacífico", y se esperan fenómenos similares en el continente americano. El epicentro se ubicó a 373 kilómetros al noreste de Tokio y su foco se localizó a una profundidad de 24,4 kilómetros, ocasionando un tsunami con olas de hasta diez metros de altura, que golpeó la ciudad portuaria de Sendai.

Según las autoridades sismológicas, el temblor es el peor que ha sufrido Japón desde que se hacen mediciones. Varias personas han quedado enterradas por el hundimiento de un edificio en Sendai y otras muchas han resultado heridas. En Osaki, en la prefectura de Miyagi, y en el centro de Tokio se repiten las mismas escenas, donde decenas de personas han quedado atrapadas tras derrumbarse de los techos de distintos edificios. Alrededor de 4 millones de casas están sin electricidad en seis provincias.

El temblor ha desencadenado un incendio en la central nuclear de la Compañía de Electricidad Tohoku, en la ciudad de Onagawa, según la agencia de noticias Kyodo. Mientras el gobierno ha declarado la "emergencia nuclear", un comunicado oficial afirmó que no hay constancia de "materiales radiactivos fuera de las instalaciones". Otro gran incendio se registró en una refinería de la ciudad Cosmo Oil en la ciudad de Iichahara, en la región de Tokio.

El epicentro del seísmo fue en el Océano Pacífico, a 130 kilómetros de la península de Ojika y una profundidad de 10 km, en la misma zona donde hace dos días ocurrió otro terremoto de 7,3 grados que no causó daños. El temblor ocurrió a las 14.46 hora local y alcanzó el máximo de 7 grados en la escala japonesa, que se centra en las zonas afectadas más que en la intensidad del temblor.

El primer ministro, Naoto Kan, ha calificado de "graves" los daños causados por el temblor. Kan ha pedido calma a la población y ha asegurado que su Administración hará "todos los esfuerzos para minimizar los daños", y que ha creado un grupo de trabajo de emergencia para gestionar la situación. El portavoz del Gobierno, Yukio Edano, por su parte, afirmó que el Ejecutivo está actuando bajo la suposición de que éste ha sido el peor terremoto de la historia de Japón. Edano también ha pedido a la población mantenerse alerta ante las numerosas réplicas del terremoto original y por el tsunami provocado por el temblor.

En Tokio, el sismo ha sacudido e incendiado varios edificios, según informan las autoridades locales. Los transportes aéreos, ferroviarios y por carretera están interrumpidos en Tokio y el noreste. En el aeropuerto de Narita, el más grande del país, se han paralizado todos los servicios, mientras se verifica el estado de las pistas.

El terremoto provocó un tsunami con olas de entre siete y diez metros en varias zonas de la costa del país, según el testimonio de varios testigos al canal de televisión NHK, recogidos por Reuters. El tsunami ha arrasado con todo a su paso, incluidas casas, automóviles y edificios. La agencia japonesa Kyodo informó que un barco con de cien personas a bordo fue arrastrado por la fuerza del agua. El Ministerio de Defensa ha enviado ocho aviones militares que sobrevuelen las zonas más afectadas para comprobar los daños.

Los temblores son comunes en Japón, uno de los países con más zonas sísmicas activas, pero también uno de los más preparados. De hecho, además de contar con construcciones seguras, el Gobierno edita cada cierto tiempo manuales con consejos sobre cómo actuar en los temblores, que edita en inglés y japonés. El país tiene alrededor del 20 por ciento del total de los terremotos del mundo por encima de los 6 grados en la escala Ritcher. Según la Agencia Meteorológica japonesa, este temblor es el mayor desde que se miden este tipo de fenómenos naturales. Ha sido peor que el que tuvo lugar en 1923 en Gran Kanto, que tuvo una magnitud de 7,9 y mató a más de 140.000 personas en el área de Tokio.

Declarada la emergencia nuclear


La emergencia nuclear declarada en Japón sigue el procedimiento de seguridad internacional para minimizar los daños que el terremoto haya podido causar a las instalaciones nucleares y garantizar que no se han producido fugas radiactivas, como ocurrió en la planta japonesa de Kashiwazaki-Kariwa que vertió al mar unos mil litros de agua contaminada tras el terremoto de 2007.

La alerta se explica porque ni los reactores instalados en el país, una referencia para la seguridad a nivel mundial dado que fueron diseñados para resistir a los seísmos que habitualmente sufre la zona, parecen preparados para soportar un movimiento telúrico de la intensidad del que ha sacudido la costa nororiental del país, de 8,9 en la escala Richter. "Los reactores se diseñan considerando datos históricos de los seísmos de la zona en que se van a construir", detalla Juli Barceló, exconsejero del Consejo de Seguridad Nuclear, máxima autoridad atómica de España. "En Japón las nucleares están construidas para resistir terremotos de una intensidad alrededor de 7,5", detalla. "El primer paso, ante la intensidad del terremoto, es decretar la emergencia para asegurarse de que no ha habido averías que desemboquen en fugas o explosiones".

Las plantas nucleares poseen dos puntos especialmente débiles: el reactor, que debe mantenerse aislado y a una temperatura estable de unos 300 grados centígrados; y el sistema de refrigeración del mismo, que evita sobrecalentamientos que puedan derivar en una explosión. Es el riesgo que ha sufrido la planta atómica de Fukushima, cuyo circuito de refrigeración ha sufrido una avería que ha provocado un fallo en la instalación. "Uno de los motores que alimenta el sistema de refrigeración ha fallado. Es relativamente alarmante porque debería haber funcionado correctamente", señala José María García Casasnovas, ingeniero industrial experto en energía nuclear y vocal de la comisión de Energía del Colegio de Ingenieros. "Hay que investigar qué ha pasado y si la avería obedece a afectaciones causadas por el terremoto", añade.

Estados Unidos ha contribuido en un primer momento trasladando en sus aeronaves líquido refrigerante a la planta nuclear de Fukushima, para evitar la posible ruptura del sistema de enfriamiento. Las autoridades niponas siguen pendientes de la evolución del reactor y el combustible nuclear que, pese a hallarse desactivado, todavía no ha podido refrigerarse según lo previsto.

El sistema de refrigeración, crucial

La sacudida sísmica también ha afectado la nuclear de Onagawa, donde se ha incendiado una de las turbinas también vinculadas con el sistema de refrigeración del reactor. Más que las llamas, la alerta se centra en el mal funcionamiento de la refrigeración puesto que si la planta hubiera seguido funcionando el reactor se habría calentado en exceso hasta propiciar su explosión.

Es una sucesión de acontecimientos similar a la que propició el accidente radiactivo de Chernobil en 1986, uno de los mayores desastres medioambientales causados por una central nuclear. "Pero Japón ha paralizado la central inmediatamente y parece que el resto de sistemas de seguridad funcionan según lo previsto. Ahora es primordial certificar que los circuitos de refrigeración y los reactores paralizados pueden seguir operando con seguridad", advierte Casasnovas. "Por eso la emergencia se mantendrá hasta que se haya descartado cualquier riesgo", precisa.

Laemergencia haparado aproximadamente el 25% de la potencia nuclear instalada en el país mientras el 75% sigue funcionando con normalidad. "Es unaalteración importante que afecta alrededor de la cuarta parte del parque nuclear", calcula Casasnovas."Por ahora se está sustituyendo la energía que producían los reactores afectados con plantas de gas líquido, aunque si se prorroga la situación de emergencia Japón quizá deba recurrir a otras fuentes energéticas".

Evacuación sin alarma, según las autoridades

Aparentemente no hay motivo de alarma: el Organismo Internacional de Energía Atómica ha comunicado que no ha detectado fugas de radiactividad en Japón, que concentra 55 reactores nucleares que generan alrededor del 30% de electricidad que consume el país. Pero la precaución es máxima: se mantienen parados 11 reactores nucleares y las autoridades han ordenado el desalojo de unas 2.800 personas que viven en las cercanías de la planta de Fukushima. El reactor de la planta se ha parado pero el núcleo permanece caliente, aunque se descarta ya el riesgo de una explosión, según las autoridades locales.

"Las preocupaciones son: en primer lugar, explosiones como la que habría podido ocurrir en Fukushima. Después, que el terremoto haya podido causar algún resquebrajamiento en la vasija de los reactores que provoque emisiones de radiactividad al exterior", detalla el doctor Eduard Rodríguez-Farré, miembro del Comité Científico de la UE y experto en radiobiología. "Parar las centrales ha garantizado que no haya explosiones, ahora deben inspeccionar que los sistemas de refrigeración y aislamiento de los reactores no han quedado afectados", señala. "Lo lógico es que los reactores se mantengan parados hasta que hayan sido revisados uno por uno".

Tomado de El País.

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"Nos señalarán de que vamos a hacer bombas atómicas. No, nosotros no vamos a hacer bombas atómicas", ha afirmado rotundo para matizar poco después: "Pero sí vamos a desarrollar en Venezuela la energía nuclear con apoyo ruso".
El presidente venezolano ha afirmado durante el discurso de apertura de la conferencia Dos siglos de la independencia de América Latina en la Biblioteca de Lenguas Extranjeras de Moscú que "Venezuela entra en el camino de la energía nuclear. Está de más decirlo, pero lo voy a decir, con fines pacíficos por supuesto".

"Eso tiene que saberlo el mundo y nada nos va a detener, somos libres, soberanos e independientes", ha recalcado Chávez, que siempre ha defendido el derecho de cada país, incluido Irán, a desarrollar un programa nuclear con fines civiles.
Chávez adelantó antes de viajar a Rusia que firmará en Moscú un acuerdo estratégico que allanará el camino para que Caracas adquiera tecnología nuclear y para la construcción por ingenieros rusos de la primera central atómica en territorio venezolano.
Cooperación con Rusia
Durante su anterior visita a Rusia en septiembre de 2009 el primer ministro ruso, Vladímir Putin, prometió a Chávez que estudiaría la posibilidad de cooperar en el uso de la energía nuclear, eso sí, con fines pacíficos.
"Estamos dispuestos a estudiar la posibilidad de cooperar en la utilización conjunta de la energía nuclear con fines pacíficos", dijo Putin.
Chávez aboga por promover la energía nuclear para la generación de electricidad, como alternativa a otras fuentes de energía más contaminantes, siguiendo el ejemplo de países como Brasil y Argentina.
El líder bolivariano ha señalado a la energía nuclear como una alternativa ante el aumento especulativo de los precios del petróleo y la reducción de las reservas de hidrocarburos en todo el mundo.
Pese a las presiones de Estados Unidos, el consorcio estatal ruso Atomstroyexport puso recientemente en marcha la primera central nuclear iraní en Bushehr, a orillas del golfo Pérsico.
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