Washington, 16 de febrero. La Casa Blanca afirmó hoy que no descarta ninguna posibilidad, incluso la opción militar, para enfrentar el programa nuclear de Irán.

Horas antes, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, advirtió que "responderá con vehemencia" a eventuales “nuevas sanciones contra su país, y reiteró su disposición a un intercambio de uranio "en un marco equitativo", y más todavía "con Estados Unidos".

Irán comenzó a enriquecer uranio al 20 por ciento la semana pasada, como parte de su programa nuclear, que asegura tiene fines pacíficos. Las potencia atómicas, encabezadas por Estados Unidos, sostienen que el objetivo de Teherán es militar.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs señaló que el rechazo iraní a todos los intentos del gobierno del presidente Barack Obama por lograr un compromiso diplomático, es una prueba de que su programa nuclear "no es para los fines ni del tipo que ellos han tratado de convencer a otros".

Ahmadinejad aseveró, previamente, que un país que trate de imponerle nuevas sanciones por su programa nuclear, se arrepentirá de sus acciones: "Si alguien trata de crear problemas, nuestra repuesta no será como en el pasado, será suficientemente firme".

Desestimó también las acusaciones hechas ayer por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de que Irán avanza hacia una dictadura militar, y acusó a Estados Unidos de "efectuar invasiones militares para cambiar gobiernos Actualmente tiene más de 300 mil soldados en la región y está involucrados en tres guerras", dijo.

Irán, por otra parte, sigue dispuesto a un intercambio de uranio, "incluso con Estados Unidos", indicó Ahmadinejad, quien reiteró que de llegarse a un acuerdo, interrumpirá el proceso de enriquecimiento de ese material.

En Arabia Saudita, Hillary Clinton, afirmó hoy ante estudiantes de la Universidad Femenina de Dar Al Hekma, en Yeda, que Irán pretende que su programa "tiene objetivos pacíficos, pero no hay pruebas que sustenten eso".

Una estudiante le preguntó por qué Estados Unidos tiene una posición dura con Irán cuando se da por sentado que Israel ya tiene la bomba atómica.

Clinton no mencionó a Israel, pero dijo que Irán suscitó preocupación al iniciar el enriquecimiento de uranio, reconocer que construye una planta de uranio cerca de Qom y rechazar una propuesta internacional de intercambio de uranio por combustible nuclear. Además, "Irán es el principal apoyo al terrorismo en el mundo".

Estados Unidos, Rusia y Francia enviaron una carta a la Agencia Internacional de Energía Atómica, en la que expresaron su preocupación por las intenciones nucleares de Irán.

Ahmadinejad, por otra parte, afirmó que Israel se prepara para lanzar una guerra en "la primavera o el verano" boreal próximos, lo que fue desmentido en Moscú por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

"Según nuestras informaciones, los israelíes se preparan para lanzar un guerra en la primavera o en el verano, pero todavía no han tomado una decisión definitiva", dijo Ahmadinejad en una conferencia de prensa, sin precisar contra quien sería el ataque.

"Pero si ese régimen impostor emprende algo, la resistencia y los países de la región lo aplastarán", agregó el mandatario iraní.

"No planificamos ninguna guerra. Los iraníes se dedican a diversas manipulaciones", declaró Netanyahu en la capital rusa, donde está en visita oficial.
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Barack Obama ha anunciado la construcción de la primera central nuclear en suelo estadounidense en 30 años. El presidente prometió que otorgará avales por un total de 8.000 millones de dólares (unos 6.000 millones de euros) a la compañía Southern Co para poner en marcha dos reactores en el Estado sureño de Georgia e incluyó la iniciativa en su plan para crear empleo en el sector de las energías renovables. Obama dio la noticia sabiendo que crearía revuelo entre los ecologistas.

"Se supone que los defensores del medio ambiente se oponen a la energía nuclear. Pero el hecho es que, aunque no hayamos hecho nada nuevo en el tema nuclear desde hace 30 años, esta es nuestra mayor fuente de energía que no produce emisiones de carbono" dijo el presidente. "Para satisfacer nuestra demanda y evitar las consecuencias desastrosas del cambio climático, necesitamos aumentar nuestra capacidad nuclear. Es así de sencillo. Una planta, por ejemplo, recortará las emisiones de carbono en 16 millones de toneladas cada año. Es como quitar de la carretera 3,5 millones de coches", añadió.

En su discurso sobre el estado de la Unión en enero, Obama ya prometió lanzar "una nueva generación de plantas limpias y seguras de energía nuclear" y propuso triplicar las garantías de préstamos para estas iniciativas. Lo que quiere decir, como subrayó ayer, que "es sólo el principio".

Los dos nuevos reactores de Southern Co tardarán años en ver la luz. La compañía ha empezado a preparar la instalación en Burke, Georgia, pero no puede comenzar la construcción sin el visto bueno de la Comisión Reguladora Nuclear que tiene otras 13 solicitudes sobre la mesa y no aprobará ninguna hasta finales de 2011 o principios de 2012. Los reactores generarán electricidad para 1.400.000 personas y crearán unos 850 empleos.

Plan energético


El anuncio de ayer se enmarca dentro de un plan energético que la Casa Blanca espera atraiga el apoyo de los republicanos. Obama ha pedido que el Congreso apruebe nuevos fondos para diversificar el sector, reducir la dependencia y, en año electoral, crear nuevos empleos. "En un tema que afecta a nuestra economía y nuestra seguridad, no podemos seguir empantanados en los mismos viejos debates entre la izquierda y la derecha, entre los ambientalistas y los empresarios", declaró.

Su propuesta de presupuesto para 2011 agregaría 36.000 millones de dólares en garantías federales de préstamos a los 18.500 millones ya previstos pero que no se han gastado. En total, 54.500 millones que permitirían construir seis o siete plantas.

Para apuntalar su argumentación, Obama habló de la ventaja tomada por "Japón y Francia, que han invertido mucho en energia nuclear desde hace tiempo. En estos momentos hay 56 reactores en construcción en todo el mundo: 21 en China, 6 en Corea del Sur y 5 en India", resumió.

ISABEL PIQUER - CORRESPONSAL EN NUEVA YORK - 16/02/2010 18:34
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Irán ha dado un nuevo impulso al caso de un científico nuclear cuyo paradero se ignora desde junio, cuando hizo una peregrinación a La Meca. Las autoridades reconocieron la misteriosa desaparición de Shahram Amiri el pasado octubre, pero ahora acusan a EE UU de haberle secuestrado y tenerle preso junto a otros 10 iraníes. Este giro ha coincidido hoy con el anuncio en la prensa iraní de la liberación de tres ciudadanos belgas, sobre cuyo encarcelamiento por "entrar ilegalmente en una zona prohibida", no se tenía constancia.

"No es la primera vez que Estados Unidos actúa así. Está claro que fue una operación americana, llevada a cabo por los conspiradores saudíes", ha denunciado hoy el presidente del Parlamento, Ali Lariyaní, en declaraciones recogidas por PressTV. Lariyaní respondía a preguntas de periodistas locales después de que el martes el ministro de Exteriores, Manuchehr Mottaki, acusara a EE UU de haber secuestrado a Amirí durante su peregrinaje a La Meca y responsabilizara también a Arabia Saudí por su papel en el asunto.

El portavoz de Exteriores, Rahmin Mehmanparast, fue incluso más lejos al asegurar que Amirí había sido "entregado por Riad a Washington".Un portavoz saudí desmintió que su país tuviera nada que ver y lamentó las acusaciones de Teherán. El Departamento de Estado norteamericano, por su parte, dijo "no tener información" sobre el científico.

Mehmanparast también reveló, por primera vez, lo que todo el mundo sospechaba, que Amirí es "un científico nuclear". Hasta ahora los medios iraníes le identificaban como investigador de la Universidad Politécnica Malek-Ashtar. El diario conservador Javan acusó en su día a la CIA de la desaparición de Amirí, pero desmintió las afirmaciones divulgadas en la prensa árabe que le atribuían haber informado a EE UU de la existencia de la planta de enriquecimiento de uranio de Qom.

Amirí es, según Mehmanparast, uno de los "11 iraníes detenidos en cárceles estadounidenses". Aunque el portavoz no dio más detalles sobre este punto, hoy la agencia Mehr daba sus nombres, entre los que destacan b>el ex viceministro de Defensa Alí Reza Asgarí/b>, a quien se perdió el rastro en Turquía en 2007, y un antiguo embajador en Jordania. En el caso de Asgarí la prensa local también mencionó la implicación de los servicios secretos, pero fuentes de la oposición en el exterior apuntan a una deserción, algo que su familia ha negado.

Entre tanto, el fiscal de Teherán, Abbas Yafarí Dulatabadí, ordenó el martes la puesta en libertad de los tres belgas, que fueron entregados a la Embajada de Bélgica, según los medios iraníes. La representación diplomática no hizo ningún comentario ni había mencionado antes el caso. La detención se produjo, según la televisión estatal, el pasado septiembre, aunque ninguna fuente explica ni el lugar ni la naturaleza del mismo. Tampoco hay detalles sobre los detenidos, a los que la agencia semioficial Fars identificó como Van de Bosch, Vincent Binfleur y Diego Gomatio, de acuerdo con la transliteración del persa.

A finales de noviembre, cinco navegantes británicos que entraron inadvertidamente en aguas territoriales iraníes en el golfo Pérsico estuvieron detenidos durante una semana. Sin embargo, tres senderistas estadounidenses que cruzaron la frontera desde el Kurdistán iraquí a finales de julio siguen encarcelados acusados de espionaje.

ÁNGELES ESPINOSA - Teherán - 09/12/2009
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Los cuatro inspectores designados por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) para evaluar las actividades nucleares de Irán comenzarán en breve su trabajo en ese país. "Llegaron en la pasada madrugada para inspecciones rutinarias" ha informado hoy el portavoz de la Organización para la Energía Atómica de Irán, Ali Shirzdian.

Los expertos del OIEA, organismo dependiente de la ONU, visitarán el centro de enriquecimiento de uranio que el régimen de los ayatolás ha estado ocultando durante tres años. Como en el caso de Natanz, la única centrifugadora de uranio declarada hasta ahora -Irán, al saber que los servicios secretos occidentales habían descubierto la instalación oculta se apresuró a dar parte de la misma al OIEA el pasado 21 de septiembre-; los inspectores deberán decidir si la nueva planta, todavía en construcción, tiene fines pacíficos.

Teherán siempre ha sostenido que su intención es producir energía con fines civiles, mientras que los países occidentales temen que Teherán consiga obtener uranio altamente enriquecido, lo que permitiría la fabricación de armas nucleares. Un informe no oficial de expertos de la ONU, hecho publico a principios de este mes por The New York Times, señalaba que Irán dispone de "la información suficiente para poder diseñar y producir" una bomba atómica.

Así, la llegada de los inspectores coincide con un tenso periodo de espera de la respuesta de Irán a la nueva propuesta de la comunidad internacional sobre su programa civil de energía. Irán y el denominado grupo 5+1 -integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania- retomaron las negociaciones nucleares el pasado 1 de octubre en Ginebra. Los países occidentales insistieron en su postura de que Irán exporte su uranio para que sea enriquecido en otros países y luego devuelto. Algo que Teherán no aceptó, aunque sí accedió a una nueva visita de los expertos del OIEA.

De momento, se desconoce cuándo viajarán los inspectores a la nueva planta, que se edifica bajo una colina en una zona desértica cercana a la ciudad santa chií de Qom, a unos 120 kilómetros al sur de la capital. Según la prensa oficial iraní, los científicos y técnicos del OIEA permanecerán entre dos y tres días en el país.
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Miércoles, 20 Abril 2011 18:58

Ante el reto de la supervivencia

En los países ricos y en los “periféricos” el modelo económico capitalista tiene poco para sonreír. Redistribución de pérdidas. Hambruna. Agua en riesgo. Desastre ecológico. Crisis atómica. Sumida en un conjunto de crisis que no le dan respiro, la humanidad da pasos en el siglo XXI. La más conocida, la económica, quebró numerosos países y de su mano sumió en la miseria a millones de personas en los países periféricos. Una variante de esta situación se presentó en los países conocidos como centrales, luego del primer quinquenio del nuevo siglo: la crisis económico-financiera con la cual se derrumbaron los mitos de una sociedad que vive al debe, afecta de manera principal a los países centrales. Ahora mismo, esta crisis se manifiesta en quiebras incluso de países (Grecia, Portugal, Irlanda).

Redistribución de pérdidas La ‘superación’ de esta más que coyuntura adversa significó el financiamiento por parte de los Estados Unidos y los países europeos de numerosos bancos quebrados en medio de fraudulentas operaciones especulativas. El salvamento del sistema financiero significó, en verdad, la redistribución de las pérdidas entre millones de personas. ¡Vaya paradoja! ¿Cómo pudo suceder? Sostenidos en su inmenso poder político, los banqueros presionaron a los Estados centrales y lograron su propósito. Exonerados de robo, prosiguen como si nada hubiera pasado: continúan acumulando capital ficticio a costa del capital real.

Hambruna A la par, y ante los ojos de millones que no atinamos a saber qué hacer, se desató una crisis alimentaria por variedad de países. La hambruna –que, según las cifras de la FAO, afecta a más de mil millones de personas en todo el mundo (53 millones de ellas en Latinoamérica), en medio del derroche de las sociedades centrales– es más grave y aún no tiene solución. Contrario a lo esperado, la decisión de los grandes conglomerados, como ‘salida’ a la crisis energética que pone en cuestión el modelo productivo vigente, es sembrar inmensas extensiones de tierra con agrocombustibles. ¡Vaya otra paradoja!

Agua en riesgo Con el modelo productivo vigente, cuyo propósito es estimular el consumo desaforado e innecesario por doquier, y con el uso que deciden para la tierra, también entra en crisis la utilización que se hace del agua, recurso cada vez más escaso. Contaminada en sus inmensas fuentes, ahora, como meta estratégica, sólo falta que se le cotice en bolsa.

La manipulación de las grandes potencias por los recursos naturales se siente cada día con más fuerza. Ahora quieren que importantes zonas de países periféricos (la Amazonia, por ejemplo) sean ‘patrimonio de la humanidad’. Y mientras logran su cometido, compran inmensas extensiones de tierra por todo lugar. Sin duda, se alistan para enfrentar la crisis alimentaria y del agua que sufrirá la humanidad en las próximas décadas. Pero las crisis no paran ahí.
La energética y la climática marcan una de las características que comporta la situación en boga con las crisis que le antecedieron. El petróleo, combustible del hoy modelo productivo, además de otras fuentes energéticas fósiles, llega a su límite. El afán que desata este cuadro propicia guerras e invasiones, además de la transformación de la geopolítica en regiones como el África. Adviértase que América Latina y amplias regiones asiáticas no están exentas de esta presión.

Desastre ecológico Como evidencia del agotamiento de un sistema que tomó fuerza hace tres siglos, que ahondó al máximo la separación entre los seres humanos y la naturaleza, que estimula la explotación sin límite de la misma, tenemos la crisis ecológica, el calentamiento global y la destrucción de importantes ecosistemas (deshielo de páramos y glaciales, secamiento de ríos). Las noticias nos informan cada día de un desastre natural en algún lugar: tsunamis, cambios repentinos y extremos del tiempo, desaparición creciente de la capa de ozono, pero también desplazamiento de significativos grupos humanos por efectos del desastre climático.

Crisis atómica La más reciente de estas crisis ambientales –crisis atómica– está en curso en la central nuclear de Fukushima (Japón), y la sigue con atención y estupor la humanidad. La incontrolada fuente de energía atómica, de colapsar en su totalidad, puede desatar una gran tragedia para todas las especies y para quienes habitamos en la Tierra.

Por ahora, tras 40 días del terremoto que sacudió el norte del Japón, y que puso en cuestión la supuesta seguridad antisísmica del complejo nuclear y las emisiones no controladas que desprende, contaminan el agua y el aire del entorno nuclear, desatando un inmenso pánico entre los habitantes de aquel país, al punto de que millones de ellos, abalanzados sobre tiendas y supermercados, en pocos días acabaron con las reservas de agua embotellada.

Los devastadores efectos parecen de ficción, y seguramente en el cine ya los hemos visto proyectados. Con un sistema energético dependiente en buena medida de los generadores atómicos, se ha llegado por momentos a recomendarles a los habitantes no encender el aire acondicionado, pues la contaminación se introduciría en sus viviendas.

Pero más allá del territorio del Sol Naciente, los efectos tocan las conciencias. En regiones de Estados Unidos, China y Rusia, por ejemplo, ya hay evidencias de contaminación procedente de Fukushima, tanto en aguas saladas como en el aire. En Holanda, Alemania y otros países europeos se prohibió la importación de productos agrícolas provenientes del entorno de la central nuclear. Son medidas de precaución. Pero también, reflejo de la inseguridad ante el suceso trágico y las consecuencias que pueden desprenderse para el resto de regiones.

La crisis atómica, parte innegable de la crisis ambiental en curso, con el efecto invernadero y el cambio climático como sus principales manifestaciones, hace impostergable el debate en todos los rincones del planeta sobre el sistema productivo y el modelo de sociedad dominantes.

Los cambios y la crisis climática no sólo producen muerte y dolor sino que, además, desde hace tiempo generan marcadas modificaciones en la geopolítica mundial, y a futuro tendrán efectos desestabilizadores sobre la convivencia humana. Así permiten deducirlo las imágenes que llegan de ciudades como Tokio, donde sus millones de pobladores, asustados por los posibles efectos de la debacle de Fukushima, adoptan actitudes de acaparamiento inusuales en un medio con el equilibrio de la sociedad japonesa.

Al repasar una y otra vez todas estas crisis, comprobamos con certeza que son una sola: la crisis de un sistema de producción agotado que no repara en consecuencias ni desafueros.

Sin duda alguna, la humanidad no puede defender la lógica del desarrollo sin límites, como no puede seguir estimulando el consumo desenfrenado. Ni el uno ni el otro tienen sustento real.
Publicado enEdición 168
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