Domingo, 24 Junio 2018 06:48

La macdonalización de la universidad

La macdonalización de la universidad

Muchos observadores consideran que la situación actual de la universidad es consecuencia de un plan general que se pone en práctica desde la implantación, sin financiación, del llamado Plan Bolonia —educación barata—, que consiste en debilitar a la universidad pública, con la puesta en marcha de un proceso de macdonalización —fast education—, recurriendo a la formulación acuñada por Ulrich Beck.

¿Cómo conseguirlo? Mediante la reducción de las horas lectivas (lo que antes se estudiaba en cinco años, ahora se estudia en cuatro), con cursos de media docena de asignaturas comprimidas por cuatrimestre, con horarios maratonianos de clase y sin tiempo suficiente para estudiar entre el fin de las clases y los exámenes.
Por el contrario, hay quién considera esta interpretación fruto de una visión exagerada e insiste en la matraca de que tenemos la juventud más preparada de la historia. Una cháchara complaciente, “estamos mejor que nunca”, que a veces suena interesada y para indicar que no queda bien mantener una actitud crítica, o que la crítica se hace solamente para mantener un postureo decorativo. No menciona, sin embargo, que los recortes derivados de la crisis económica se han ensañado con las plantillas y con la investigación; que los profesores son cada vez más viejos; que en los contratos de los profesores jóvenes predomina la precariedad, mientras que los laboratorios se han quedado vacíos y el tejido investigador de los departamentos (“la hojarasca”) está desapareciendo. Un análisis de la situación actual de la universidad nos indica que sí, que hay razones para la preocupación, y que las universidades han perdido estos últimos años un 20% de financiación pública.


El mayor reto, no obstante, viene desde dentro de la propia institución. La universidad, que ha quedado tocada, tiene que dar síntomas de cambio. Si no emitiera señales de renovación, de querer realizar algunas reformas imprescindibles para lograr el interés de la sociedad y, eventualmente, conseguir el apoyo social que necesita, el desencuentro se percibiría cada vez más como insalvable. Si esto no fuese urgente, no estaríamos reclamando restaurar la credibilidad del sistema universitario español como si fuera uno de los desafíos importantes de nuestro país. Hay ciertas actividades clientelares, verdaderos tejemanejes que han salido a la luz con los últimos escándalos, que se tienen que terminar. Los episodios vergonzosos que se han producido han puesto de manifiesto una subordinación inaceptable del mérito al amiguismo, además de una actitud de sometimiento a intereses espurios de nuestros gobernantes. Y a esto se suma otro hecho, al menos tan determinante: ha habido connivencia de profesores universitarios.


Esta situación preocupante no ha sido siempre así. Hubo un tiempo en que los programas de becas posdoctorales sirvieron para que los profesores jóvenes ampliasen su formación e investigasen en universidades extranjeras. Paralelamente, muchos proyectos de investigación de pequeños grupos que se formaron en los departamentos por toda la geografía universitaria española recibieron una financiación adecuada. Eso impulsó a la universidad española de una manera determinante. ¿Para qué han servido los recortes en inversión pública de los últimos años que han hundido el gasto en investigación? Para que muchos laboratorios hayan tenido que cerrar y para que la financiación se concentre en pocas manos, sobre todo en los grandes grupos que se han ido formando en centros e institutos de investigación, muchas veces alejados de los departamentos y del control de las propias universidades. Se ha producido una gran pérdida de masa crítica dedicada a la I+D: los investigadores de los departamentos universitarios que no han seguido la senda oficial y no se han ido con los grandes grupos, se han quedado en su mayoría sin poder continuar sus proyectos. Hay que recordar que son los responsables de esos grupos “del vértice de la pirámide” (como han sido denominados), mediante su presencia en los comités de decisión, quienes deciden las fórmulas de adjudicación de los fondos públicos destinados a la I+D, muchas veces atendiendo más a sus intereses corporativos que a intereses generales.


Urge volver a dotar a las universidades de un amplio tejido de grupos de investigación y financiarlos oportunamente mediante convocatorias especiales, cofinanciadas por las comunidades autónomas. Para este camino, y para que nuestro país no se quede definitivamente rezagado en la carrera tecnológica, sería esencial conectar la universidad y la investigación con las prioridades y los sectores sociales. En el mundo investigador español se pone el énfasis fundamentalmente en publicar artículos, obsesionados por los índices de impacto, y mucho menos en transferir la investigación para que la sociedad se beneficie de la misma. Se trata de unos requisitos básicos a los que sería importante prestarle atención. Ahí habría margen de mejora en nuestra universidad y no en derivar cada vez más capacidad de decisión a agencias opacas (ANECA y CNEAI) con evaluadores nombrados a dedo, que no se someten a dictado público alguno ni tampoco investigan a los profesores que falsean sus méritos, reparten títulos como en una tómbola y ascienden académicamente de forma meteórica y fraudulenta, para saber si se merecen los méritos que les reconocieron.


Ya Manuel Sacristán, en La universidad y la división social del trabajo (1972), cuando todavía no dominaba la dictadura de los índices de impacto de las publicaciones científicas, aludía a este fenómeno perverso que es el carácter parasitario de una buena parte de la investigación, determinada por la necesidad de las cátedras de ganar honores en la carrera universitaria.


Mientras tanto, se ha logrado uno de los objetivos, no proclamado pero principal, del Plan Bolonia: el descrédito de la universidad pública ha sido de grandes proporciones (hasta el extremo que se ha ido de las manos con los últimos episodios). Y no deberíamos olvidar una de las enseñanzas más alegóricas de nuestro refranero: la de que siempre hay pescadores que obtienen ganancias a río revuelto. Aquí la ganancia es en forma de trasvase hacia las universidades privadas que se han creado al calor de la mercantilización de los másteres que trajo consigo el nuevo plan. En España, ninguna de ellas tiene prestigio y, sin embargo, imparten másteres con unos precios de matrícula muy elevados, con lo que todo esto significa de cristalización en desigualdad social. Las universidades privadas imprimen la huella de la clase social en el éxito educativo y profesional. La educación, que ha de servir para favorecer la igualación social, la movilidad social ascendente, sirve así para perpetuar las diferencias de clase. Y no hay que olvidar que en nuestro país llueve sobre mojado, porque el desplazamiento del ascensor social desde el esfuerzo hacia el dinero empieza mucho antes: desde que la inversión en educación encarama a la educación concertada frente a la pública.


Ante esta preocupante realidad, la Universidad debe adoptar un compromiso firme de renovación con la sociedad y esta debe hacer y exigir una defensa firme de los valores que siempre han definido a la educación y a la formación de las personas: el respeto por el saber para ser libres e iguales, para no tener que avergonzarnos de vivir en un país con unas élites gobernantes que menosprecian el esfuerzo de los títulos universitarios y que dan más importancia al hurto de dos botes de crema en un supermercado.

 

Por,

Gaspar Llamazares Trigo
Promotor de Actúa
Miguel Souto Bayarri
Profesor de la Universidad de Santiago

24/06/2018

Publicado enSociedad
¿Es posible convertirse en un fantasma digital y borrar todo rastro en internet?

Siempre ha sido complicado desaparecer, aún menos en los tiempos de internet cuando dejamos rastros digitales siempre que nos conectamos

Una madrugada del año pasado, antes de que los pájaros empezaran a cantar, Tio Bucard, su esposa y sus hijos salieron de su casa, situada en un pequeño pueblo de Francia, y se metieron en un todoterreno negro. Mientras Bucard conducía hacia el aeropuerto más cercano, iba mirando por el espejo retrovisor para ver si le seguía Frank Ahearn, un estadounidense de 54 años de barba canosa y grandes gafas de sol.


Bucard (nombre falso) había conocido a Ahearn el día anterior, en el vestíbulo de un hotel de Mónaco cerca de la oficina de Bucard. Ahora había confiado la seguridad de su familia a este antiguo drogadicto del Bronx.


Bucard entró en la zona de aparcamiento del aeropuerto. Él y la familia pasaron a un todoterreno alquilado por Ahearn. Mientras se dirigían a la autopista, Ahearn bromeaba sobre si, mientras la familia permanecía escondida, él cuidaría el reloj de Bucard, un Bentley Flying B Nº 3 valorado en 5.000 libras esterlinas.


El reloj era el recuerdo de un pasado más opulento. Bucard, que recaudaba capital para un fondo de capital privado, se había encontrado en el lado equivocado de un mal acuerdo. Los problemas fueron en aumento y la empresa empezó a incumplir sus promesas de pago. Uno de los inversores que salió perjudicado tenía, en palabras de Bucard, un "pasado oscuro", y muy pronto pasó del enfado a amenazar su integridad física.


Preocupado por su seguridad y la de su familia, Bucard hizo la siguiente búsqueda en Google: "Cómo desaparecer". Ahearn fue uno de los primeros nombres que le apareció. Este profesional había trabajado en el pasado como detective privado y se había especializado en seguir el rastro de personas que no quieren ser encontradas. Ahora se había convertido en un profesional de la "desaparición".


Ahearn ofrece una amplia gama de servicios, que van desde que el cliente pueda recuperar la intimidad perdida en Internet hasta cruzar Europa con el cliente y su familia para que puedan empezar una nueva vida en un lugar seguro.


"Mi idea inicial era desaparecer durante tres o cuatro meses", explica Bucard. "Hasta que pudiera reunir el dinero para pagar a los inversores". Para que no se alarmaran, Bucard explicó a sus hijos que iban a hacer unas largas vacaciones.


El día antes de huir, Ahearn alquiló a su nombre y en Airbnb un apartamento en una ciudad lejana. Cuando la familia Bucard llegó a esta vivienda, Ahearn les compró teléfonos móviles y ordenadores portátiles y les enseñó las reglas de su nueva vida: utilizar aplicaciones de mensajería de texto que no dejen rastro, no utilizar servidores de correo electrónico públicos, pagar en efectivo, no utilizar Facebook.


Tras unos días con ellos, Ahearn dejó a los Bucard en su alojamiento temporal y regresó a Madrid, donde vive con su novia. En su cartera, llevaba la tarjeta de crédito de Bucard.
Cuando aterrizó en España, Ahearn trató de imaginar qué tipo de gastos haría un hombre de la riqueza de Bucard durante unas vacaciones. Fue entonces cuando empezó a utilizar la tarjeta de crédito: ropa de marcas caras, restaurantes y otros caprichos. "Me lo pasé genial con su tarjeta", dice. "Y así, amigo mío, es como se consigue confundir y dejar un falso rastro".


Desaparecer ya no es tan sencillo


Dinero, violencia o un desliz. Cualesquiera que sean los motivos de una persona para querer desaparecer, suelen poder resumirse en estas tres palabras. Con independencia del motivo o de la magnitud del proyecto, sea empezar una nueva vida en el extranjero o eliminar el nombre y la dirección del listín telefónico, nunca había sido tan difícil desaparecer como ahora. En un mundo donde cualquier acto que se lleve a cabo fuera del cobertizo del jardín suele dejar una huella digital. No es fácil regresar al reino de los desconocidos.
Si algo ha quedado claro en los últimos meses es lo mucho que se ha deteriorado el concepto de privacidad. En las "granjas de servidores" protegidas del calor, Silicon Valley reúne una cantidad ingente de información personal. Esto hace años que lo sabemos. De hecho, en 2010 una investigación constató que las aplicaciones de Facebook recababan, sistemáticamente y sin el consentimiento de los usuarios, información para empresas que rastrean a su público objetivo por Internet, incluso de cuentas privadas.


El reciente escándalo de Cambridge Analytica ha mostrado que el problema es mucho más profundo. Quienes descargaron sus archivos de datos personales descubrieron que Facebook y sus aplicaciones asociadas habían estado rastreando llamadas telefónicas, leyendo mensajes y saqueando directorios telefónicos. Esta actitud tolerante y permisiva con la utilización de nuestros datos forma parte de la esencia de las redes sociales.


Este año ha salido a la luz que en 2004, cuando Facebook era una red que se utilizaba en el campus universitario y que servía para que los estudiantes evaluaran el atractivo de sus compañeras de estudio, el fundador de esta red social, Mark Zuckerberg, ya envió un mensaje a un amigo en el que presumía de haber recabado más de 4.000 correos electrónicos, fotos y direcciones de usuarios.


"¿Qué?, exclamó su amigo. "¿Cómo lo has conseguido?".


"La gente los ha facilitado", le explicó Zuckerberg. "No sé por qué. Simplemente confían en mí".


"Jodidos estúpidos", dijo tras una pausa.


Facebook no es el único gigante tecnológico que recaba información personal. Si Google es el motor que impulsa Internet, la información personal es el combustible. A través de su aplicación Google Maps, sabe dónde has estado, cómo llegaste (a pie, en coche, en autobús, en tren), cuánto tiempo te quedaste y si fue o no tu primera visita.
La empresa almacena el historial de búsqueda de un usuario y en todos los dispositivos en los que ha iniciado la sesión, y también cuenta con algoritmos que rastrean los correos electrónicos en busca de indicios de que el usuario podría estar esperando un hijo, está a punto de casarse o ha caído enfermo. Google Lens, anunciado a principios de este mes, es un motor de búsqueda visual que proporciona información sobre las cosas que ve el usuario través de la cámara de su teléfono.


Es probable que Google conozca tu edad, sexo, aficiones, carrera, intereses, estado de tus relaciones, todos los vídeos de YouTube que has visto, todas las imágenes que has buscado, si estás deprimido o no y, posiblemente, incluso los motivos de la depresión que todavía no tienes. Y lo cierto es que no es, ni de lejos, el único dios omnisciente en el panteón digital.


Lo que empezó en la década de los noventa como una misión que traía consigo la esperanza de democratizar la red, se ha convertido en una economía digital que hace microtransacciones de datos personales.


Si esta información estuviera en manos de un gobierno, ya se habrían organizado manifestaciones en defensa de los derechos civiles.
Para la mayoría de nosotros, la comodidad y la calidad de los servicios que nos proporcionan a cambio de nuestros secretos son suficientes para que lo hagamos sin reparos y voluntariamente.


Sin embargo, cada vez hay más usuarios que están examinando el coste de proporcionar información personal; hasta el punto de exigir su derecho a volver a ser unos desconocidos. Se ha convertido en un reto. Es un desafío. La mujer que huye de una relación tóxica, la anciana víctima del robo de identidad, el personaje famoso que se siente acosado, el estudiante que pierde oportunidades laborales por culpa de vídeos que colgó en YouTube en el pasado saben que es un reto difícil.


Un experto en manipulación


Cuando Ahearn consiguió dejar las drogas a los 17 años, descubrió que ya no necesitaba tomar pastillas pero que no sabía qué hacer con su vida. Consiguió un trabajo temporal en una zapatería de Nueva York. Cuando este establecimiento cerró, respondió a una oferta de empleo de un detective privado. Se trataba de un trabajo muy poco glamuroso pero a Ahearn le fascinó.


Lo contrataron para que se hiciera pasar por un empleado de almacén en una tienda de productos de lujo de Nueva York y descubriera a los compañeros que robaban productos. Pilló a quince trabajadores que robaban y más tarde pilló a una banda criminal integrada por treinta hombres que robaba en un almacén de productos electrónicos y de muebles. "Manipulación", explica. "Es una técnica que realmente domino".


Al cabo de un tiempo, la agencia de detectives privados permitió que Ahearn trabajara en la oficina. Allí se sentó junto a un detective que seguía el rastro de personas que se habían escondido. "Rastrear es el arte de encontrar a personas" (que no quieren ser encontradas], explica: "Hay dos tipos de rastreadores: los pasivos, que utilizan bases de datos y directorios, y los agresivos, que intentan localizar a su presa a través de la ingeniería social".


Ahearn escuchaba mientras su colega obtenía información sobre alguien llamando a las compañías de servicios públicos y se hacía pasar por su presa para tener acceso a sus registros telefónicos y datos bancarios hasta que, finalmente, encontraba el posible paradero de su escondite. Ahearn convenció a su jefe para que le diera una oportunidad. "Me hervía la sangre", recuerda. "Es una habilidad que tengo de forma innata".


En 1984, Ahearn dejó la agencia de detectives y empezó por su cuenta una carrera como "rastreador" de personas que se habían escondido. Durante un tiempo le fue muy bien. De vez en cuando se tomaba un descanso (a veces ser tan bueno en algo te acaba afectando). Sin embargo, su negocio entró en crisis cuando las leyes en Estados Unidos cambiaron y "rastrear" a personas pasó a ser ilegal. "La vida pasó a ser más difícil", señala.


Decidió mudarse a Europa, ya que las leyes aquí eran más permisivas, y a finales de los noventa, la situación volvió a cambiar. La omnipresencia de los teléfonos móviles hizo que fuera mucho más fácil rastrear a las personas y la fiebre por las redes sociales dio pasó a una era dorada para el detective. "Te puedo localizar a través del Facebook de tu madre, un blog que escribiste hace tres años o tu cuenta en LinkedIn", señala.


¿Cómo desaparecer?


En 2001, publicó un anuncio en una página web ofreciendo asesoramiento sobre vivir en otro país. Cuando el propietario de la página web señaló que la profesión de Ahearn podía inquietar a los usuarios, muchos de los cuales valoraban el hecho de no ser identificados, Ahearn propuso escribir un post sobre cómo desaparecer.


"Era un artículo muy ñoño, pero triunfó", recuerda. "Empezaron a contactar conmigo personas del mundo entero", afirma. Tras descartar a todos aquellos que buscaban un ayudante o un cómplice ("Si huyes de la justicia, no puedo ayudarte; también me mantengo alejado de los delitos sexuales"), se quedó con un cliente: una mujer que tenía un compañero violento y quería escapar sin dejar rastro. "No quería una nueva identidad, solo quería desaparecer y estar segura de que su marido no podría encontrarla", indica.
Las técnicas que Ahearn utiliza para hacer desaparecer a los clientes son cada vez más sofisticadas y de mayor envergadura. Sin embargo, a diferencia de las empresas que gestionan la reputación de sus clientes, que por regla general intentan que la información que daña la imagen de sus clientes no pueda ser encontrada por los motores de búsqueda de Internet, él prefiere confundir y proporcionar información falsa. No solo crea confusión utilizando la tarjeta de crédito de sus clientes desde puntos alejados de donde se encuentran. "No puedes eliminar la información", señala: "No hay forma de borrarla. La clave está en manipular".


Ahearn explica que a veces empieza por la cuenta de Facebook de su cliente y "crea información" sobre, por ejemplo, Sydney, Australia. "Me hago amigo de usuarios de Facebook en Sydney y más tarde creo cuentas de Facebook falsas de supuestas personas que se hacen amigas del cliente en Australia". Más tarde, empieza a generar conversaciones abiertas entre estas cuentas de Facebook.


"Creas un amigo digital ficticio y haces que cuelgue un post sobre una cena que hizo contigo y otro amigo de Facebook falso la noche anterior. Se trata de ir dejando migas de información para que sigan un rastro falso. Eliminar información no sirve para nada. Ya ha circulado por la red. Tal vez la persona que te está buscando ya había accedido a esa información. Así que en realidad se trata del arte de confundir y así mantienen al depredador ocupado", señala.


Ahearn se ha convertido en las "fuerzas especiales" del negocio de la evaporación, contratado para los trabajos más extremos, mientras que una diáfana oficina en las afueras de Liverpool es la sede de los soldados rasos de esta floreciente industria. En las instalaciones de la empresa Reputation Defender, un equipo de unos 30 jóvenes profesionales buscan en la red información personal que sus clientes quieren eliminar de la red, por ejemplo, números de teléfono, fecha de nacimiento y qué partido político apoyaron en el pasado.


El director ejecutivo de la compañía, Tony McCrystal, ya hacía un seguimiento de la reputación de sus clientes en la red antes de que a esta profesión se le asignara un nombre. Cuando en 2008 empezó a trabajar para esta empresa, que en ese momento se llamaba Reputation 24/7, se convirtió en uno de los primeros empleados de una compañía que solo tenía cinco clientes.


"Nos iba bien gracias al boca-boca, ya sabes, nunca teníamos la seguridad de que estaríamos trabajando el mes siguiente", reconoce. En la actualidad, se trata de una de las principales empresas del sector.


McChrystal afirma que sus oficinas en el Reino Unido reciben unas setenta peticiones diarias, la mayoría de personas que quieren desaparecer de Internet. Hasta la fecha, la compañía ha trabajado para más de un millón de clientes de todo el mundo y el mes pasado fue adquirida por el grupo Stagwell, con sede en Washington, por una suma que no ha sido revelada.


En sus comienzos, McChrystal trabajó para famosos, futbolistas y directivos que querían evitar que nadie pudiera encontrar a través de los motores de búsqueda por Internet información que dañara su reputación: un fracaso empresarial o una aventura amorosa. Sin embargo, explica que en los últimos años la compañía trabaja mayoritariamente para personas "normales" que reciben un informe de los pagos que han hecho con su tarjeta de crédito, quieren tener un informe sobre su reputación o la información sobre ellos que circula en la red. Por unas 600 libras anuales la compañía les facilita una lista con toda la información personal delicada que circula por la red.


"Muchas veces temen un fraude, una suplantación de identidad e incluso, si su dirección está en la red, temen por su seguridad", indica McChrystal. Para un delincuente es muy fácil utilizar las redes sociales para planear un robo. "La hija de un cliente fue a pasar las vacaciones en una casa que la familia tiene en Francia y colgó fotografías de la casa y de ella y sus amigas luciendo joyas caras en Instagram, sin percatarse de que también estaba proporcionando su localización", explica.


No había pasado ni un día cuando alguien entró en la casa y robó joyas por un valor de medio millón de dólares. "Tras el robo, tuvimos que desplazarnos hasta allí y explicarles cómo activar las configuraciones de privacidad de Instagram y Facebook".


Tom Powell, que ha trabajado en la compañía ocho años, dice que a menudo no es un solo dato lo que pone en peligro a un individuo, sino una concatenación de información. "Digamos que me voy de vacaciones mañana", señala. "Un ladrón se entera de mi viaje a través de un post en Facebook en el que menciono cuántos días estoy fuera. Luego busca la dirección de mi casa en 192.com. Más tarde utiliza Google Maps para comprobar con Google Street View si tengo alarma. Tienen días para pasar por la casa y ver si la alarma está parpadeando, y para llevar a cabo un robo. Toda esta información puede ser usada con una finalidad criminal"

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No valen todos los clientes


Al igual que Ahearn, McChrystal y su equipo analizan las motivaciones de los clientes potenciales. "Probablemente recibimos llamadas de dos pedófilos cada día", admite. Este tipo de persona, dice McChrystal, suele afirmar que es víctima de un error de identidad: alguien que tiene el mismo nombre ha sido acusado de algo horrible. "Ese tipo de cosas no ocurre muy a menudo, así que les decimos que tendremos que cotejarlo con la policía, y ahí es cuando termina la conversación".


Los miembros del equipo se remiten a un documento "A quién servimos", elaborado por los abogados de la empresa, que prohíbe trabajar con delincuentes que hayan sido condenados por "cualquier acción más grave que un delito menor", así como con estafadores y personas que han sido acusadas de haber mostrado una conducta sexual inapropiada. "Es un tema que no está abierto a debate. Si te declararon culpable de maltrato, estamos ante una información relevante que no puede ser ignorada".


Google coincide con esta visión. En 2014, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas dictaminó que los datos "irrelevantes" y obsoletos debían borrarse cuando se solicitaran. En los últimos cuatro años, Google ha recibido más de 600.000 solicitudes (muchas de las cuales fueron presentadas por el equipo de Reputation Defender en nombre de sus clientes) para eliminar casi 2,4 millones de resultados del motor de búsqueda. En muchos casos, Google ha argumentado con éxito que la información es de interés público y que el solicitante no tiene derecho a eliminarla.


Sin embargo, en los últimos dos años, McChrystal, que eliminó su propia cuenta de Facebook hace algún tiempo, ha visto cómo aumentan las peticiones por parte de individuos que no están en peligro ni quieren ocultar información que es nociva para su imagen, sino que simplemente quieren recuperar su anonimato.


"Mi vida era un libro abierto"


Emma Jones contactó con la empresa el año pasado, después de que una de sus mejores amigas fuera víctima de un delito de usurpación de identidad. Cuando Jones se buscó en Google, encontró su nombre y dirección publicados en varias webs de directorios. "No me sentía cómoda con el hecho de que mis datos estuvieran en internet y no había nada que pudiera hacer al respecto", dice. "Tengo hijos pequeños. Sentí que mi vida era un libro abierto".


El equipo que trabajó en su caso elaboró un informe con toda la información de ella y su familia disponible en la red junto con la propuesta de cómo eliminarla o, en el caso de las redes sociales, que fuera privada.


Jones, que trabaja en marketing, representa a un nuevo tipo de cliente: uno sin un problema concreto de privacidad que está lo suficientemente inquieto por las recientes vulneraciones de privacidad en la red como para estar dispuesto a gastar cientos de libras en contratar profesionales para recuperar su anonimato.


Como muchas personas, en el pasado utilizaba Facebook para documentar su vida familiar. "Subía fotos de mis hijos todos los días. No me importaba si mis amigos las encontraban interesantes o no. Ahora prácticamente nunca cuelgo fotos de mis hijos, tal vez de espaldas, pero eso es todo. Debería ser su elección, no la mía. Si mi hija viene a verme cuando sea mayor y me pregunta por qué puse todas esas fotos de ella en Internet, no tengo una respuesta".


La huella que dejas en Facebook


En las últimas semanas, se ha formado un movimiento popular en torno al eslogan Borrar Facebook (Zuckerberg afirma que ha sido un fracaso). A Meg Jayanth, guionista de videojuegos, el escándalo de Cambridge Analytica la empujó voluntariamente a dar la espalda a Facebook. "Había estado considerando la posibilidad de eliminar Facebook durante al menos un año, pero mi preocupación se veía superada por la conveniencia", explica. "Estaba en contacto con amigos y familiares a través de Facebook, y me resistía a no usar esta red social. Las noticias de Cambridge Analytica inclinaron la balanza, no porque fuera inesperado, sino porque dejé las consideraciones de conveniencia atrás y simplemente actué. Estaba harta de sentirme mal por usar un servicio que ya no quería usar".


El proceso de borrar una cuenta de Facebook es deliberadamente confuso. La red social te anima a "desactivar" tu cuenta, en lugar de "borrarla", para dejar una puerta abierta si más tarde te arrepientes de la decisión. El borrado permanente requiere que se realice una solicitud a la empresa. Si te conectas dentro de los 14 días siguientes al inicio del proceso (fácil de hacer por error si tienes la aplicación en tu móvil o cuentas vinculadas que requieren que te conectes a través de Facebook), la compañía cancelará automáticamente tu solicitud.


Para Jayanth, de nacionalidad india, la reciente noticia de que el Departamento de Estado estadounidense está pidiendo a los solicitantes de visado que declaren sus cuentas de medios sociales en sus formularios fue un incentivo adicional. "La idea de que los funcionarios de aduanas puedan tomar decisiones en base a las redes sociales y en función de si apoyas o no al actual gobierno es aterradora. Creo que puede tener un gran impacto en el debate social sobre el poder de las redes sociales".


La experiencia que vivió Tio Bucard el año pasado hizo que reevaluara la privacidad y seguridad de su familia. Nunca regresaron a su casa en Francia.


"Les ocurre a muchos de mis clientes", selaka Ahearn: "El hecho de desaparecer les abre los ojos y empiezan a ser más prudentes y cuidadosos".


Ahearn creó algunas compañías offshore para Bucard, y le ayudó a comprar una nueva casa, automóviles y productos básicos. Estableció un protocolo de comunicación, para que pudiera mantenerse en contacto con su familia y los socios comerciales. Bucard y su esposa decidieron que los hijos no siguieran en el sistema educativo francés y ahora estudian desde casa.


Contrataron un seguro médico privado para no poder ser rastreados a partir de la información de la seguridad social. Mantener una vida de anonimato es un acto continuo de obsesión que a veces se convierte en paranoia.


Bucard ha mantenido a Ahearn contratado. Cada vez que surge un nuevo cliente, Ahearn comprueba la historia de esa persona, para asegurarse de que es quien dice ser, y que no esté conectado de alguna manera con su vida anterior.


Lograr ser completamente invisible es un objetivo inalcanzable a no ser que formes parte de un programa de protección de testigos ("La creme de la creme", según Ahearn. "Si estás en el programa entonces sí puedes desaparecer), incluso para aquellos que nunca han estado en una red social o no tienen una cuenta de Google. En Reino Unido, salvo que no te registres para votar, tu información está disponible y todo aquel que quiera una copia del registro electoral la puede ver.


"La gente cree que el mundo digital funciona de forma paralela al real", señala Ahearn. "En realidad, es lo mismo. ¿Colgarías una foto de tu hijo en una valla publicitaria al lado de una autopista con tu apellido? Por supuesto que no. Sin embargo, la gente lo hace en la red constantemente. No es un problema hasta que se convierte en un problema".

26/05/2018 - 18:41h

Miércoles, 23 Mayo 2018 11:49

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

La presión de los Estados Unidos para que Colombia no sea aceptada en la Ocde hasta no cumplir con varias reformas que le otorgan más beneficios a diversas multinacionales, logró su propósito.

En efecto, este martes 22 de mayo el soberano Congreso de la República de Colombia, aprobó el proyecto de ley 206 de 2018 (Senado) o 222 del mismo año (Cámara) que reforma la Ley de autor y Derechos conexos con proposición sustitutiva. Esta reforma, varias veces presentada al Congreso, ahora es conocida como Ley Lleras 6.0, por ser el actual candidato a la presidencia Germán Vargas Lleras, quien la impulsó en el 2011 mientras desempeño funciones como Ministro del Interior.

El proyecto de ley, presentado el pasado 5 de abril al Congreso por parte de los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y del Interior, gozó de un trámite acelerado: el 18 de abril el primer debate con senda aprobación, tanto en Cámara como en Senado; el 17 de mayo, segundo debate, con aprobación en Cámara (17 de mayo) y luego en el Senado (22 de mayo). En medio de la campaña electoral por la presidencia de la República, el debate no tuvo eco significativo en el conjunto social.

Hernán Andrade, senador ponente, sin aludir a las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos, que recientemente exigió esta reforma, así como cumplir con la cuota de chatarrización, entre otros aspectos, sustentó, sin vergüenza alguna, que esta reforma beneficia a nuestra sociedad y que con ella –en eso sí acertó, aunque callando ante sus implicaciones– se actualiza toda la legislación que tenemos en el país, “…poniéndola a tono con la normatividad internacional…”, es decir (y en esto fue que sí acertó), sujetando, limitando y sometiendo al conjunto social en el intercambio de información, acceso a libros, fotocopias, software, música, etcétera, a normas que en todo momento benefician al capital internacional.

La reforma, para quedar para firma presidencial, debe surtir aún una conciliación de un artículo con lo tramitado en la Cámara de Representantes, la cual deberá llevarse a cabo el próximo martes 29.

El periódico desdeabajo, en su edición N° 246, denunció las implicaciones de esta Ley. Lea a continuación la totalidad del artículo.


 ¿A quién le conviene la Ley Lleras 6.0?

Felipe Arango P.*

 

Multinacionales de la cultura y de otros órdenes, atacan de nuevo, ahora con la pretendida Ley Lleras 6.0. Al filo de quedar todos como criminales, restringidos en nuestras necesidades de saber, conocer y compartir sin necesidad de estar mediados por patentes y semejantes, todo ello para que le abran la puerta a Colombia en la Ocde.

 

El ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, es uno de los sueños del presidente Santos. Sin embargo, las normas que la Ocde establece para convertirse en socio del denominado “club de los ricos”, favorecen a las potencias económicas garantizándoles mercados y normatividad en los países débiles. Con este propósito y en primer lugar, Colombia debe cumplir una serie de recomendaciones incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo. Ya se tomaron medidas como la Ley Zidres que garantiza la entrega de tierras a las multinacionales y al gran capital. Otra es la exigencia de sacar al gobierno de las juntas de las empresas del Estado; con este fin, el gobierno ha pedido plazo para retirarse del Banco de la República y de otras entidades. En materia de empleo y seguridad social se propone la eliminación del salario mínimo y la reforma pensional.

Continuando con las exigencias, y en un acto que solo puede ser clasificado como chantaje, el 14 de febrero el jefe comercial de E.U. le envió una carta a la Ministra del Comercio de Colombia, María Lorena Gutiérrez, poniendo como condición tres normas para que E.U. apruebe el ingreso del país a la Ocde: en primer lugar, eliminar el sistema de chatarrización de camiones, golpeando a los pequeños y medianos camioneros. Como segundo punto, se intenta impedir que Colombia reduzca los precios de algunos medicamentos. Y como tercera obligación, exigen la aprobación de la última versión de la denominada Ley Lleras, donde se revisan los conceptos sobre derechos de autor y libertad de acceso en las redes.

A pesar del hundimiento en el Congreso colombiano de la quinta versión, el pasado 21 de marzo, el gobierno insiste en su propósito de cumplir las exigencias americanas y reintroduce la última versión denominada Ley Lleras 6.0. El origen de este proyecto proviene de un compromiso de Colombia a partir de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos y en un marco internacional en el que las grandes potencias, en razón del gigantesco desarrollo de sus “industrias culturales”, han multiplicado ganancias a costa de la privatización de la cultura y del control absoluto de los “mercados culturales”. La Ley Lleras inicial (así bautizada por el nombre de su proponente, Germán Vargas Lleras) y sus subsiguientes versiones, va mucho más allá que la Digital Millenium Copyright Act de E.U, norma que protege excesivamente a las multinacionales del entretenimiento y atenta contra el derecho a la información, a la cultura y a la búsqueda del conocimiento.

El TLC es una herramienta comercial, y por eso la actualización de las normas sobre el derecho de autor funciona más para los titulares de los derechos y para las empresas. En contraposición al derecho francés, donde el derecho de autor pertenece al creador, en los TLC lo enmarcan dentro del concepto anglosajón del copyright, donde los comercializadores son quienes se apropian de las obras. Dentro de este “novedoso” concepto de propiedad, donde los negociantes son quienes se benefician del conocimiento y del patrimonio intelectual de la humanidad, convirtiéndolos en el terreno de lucro de unos pocos, el proyecto de Ley Lleras 6.0 propone ampliar en veinte años el período de su dominio público para las personas jurídicas (de 50 a 70 años).

Marcela Palacio, abogada y autora del libro “Derecho de autor, tecnología y educación para el Siglo XXI”, dice que de entrada “Esta Ley es mucho más dura de lo que incluso requiere el TLC”. La 6.0 tiene implicaciones que van más allá de los compromisos del TLC con E.U. y está vinculada a los requisitos del posible ingreso en la Ocde. La 6.0 modifica substancialmente todo lo relacionado con las Medidas Tecnológicas de Protección, MTP, lo cual representa importantes riesgos para la sociedad, pues limita el uso justo el conocimiento.

Las MTP, para salvaguardar materiales u obras protegidas y derechos de autor, pueden dividirse en dos categorías: medidas de acceso y de uso. El TLC se refiere solo a aquellas de acceso (y plantea excepciones). En la nueva Ley se incluyen ambas, a diferencia de Estados Unidos, donde no se castiga la violación de medidas de uso pues se considera que el consumidor puede practicar el “fare use” (uso justo), lo cual permite utilizar el potencial que ofrece la tecnología. Tampoco contempla la posibilidad de implementar el “fair dealing” (transacción justa), o un sistema de flexibilización para la sociedad de la información.

No se consagra un sistema para las “Obras huérfanas” (obras protegidas por derechos de autor, cuyo responsable, el autor o titular, no se puede identificar o localizar) que cobije realmente las necesidades de los archivos, centros de documentación, bibliotecas, o de cualquier individuo. Adicionalmente, no se ocupa de las obras no publicadas y restringe ampliamente los usos que se permite de ellas.

La Ley aprueba su uso por parte de personas jurídicas y no incluye a las naturales, lo que conlleva a la pérdida del patrimonio y a su acceso. La Nación renuncia a su derecho de propiedad y el de los creadores sobre el conocimiento, adjudicándoselo en propiedad exclusiva a los comercializadores.

En la Ley no son respetados los derechos de los discapacitados. al no contemplar las necesidades particulares de este grupo poblacional que serán incluidas en el “Tratado de Marrakesh”.

Como parte de los compromisos adquiridos en el TLC, se reforma el marco legal del derecho de autor, y se contemplan penas que van desde multas y hasta la prisión entre 4 y 8 años, penalizando las conductas cotidianas del contexto digital y científico. Los estudiantes, profesores, investigadores, científicos y artistas, son tratados como criminales al usar para su trabajo el conocimiento, el cual queda convertido en propiedad de las grandes empresas. La piratería comercial no es paragonable al uso del patrimonio intelectual de la humanidad para fines investigativos, pedagógicos o para el trabajo individual.

De aprobarse esta Ley, será Estados Unidos, mediante la lista negra anual y pública de la Oficina de Comercio (Ustr) quien clasifique los niveles de incumplimiento de la propiedad intelectual de sus socios TLC. ¿Dónde queda, entonces, la soberanía si es solo E.U. quien tiene la autoridad para establecer las reglas, pasar al tablero y acusar? La Ustr actúa unilateralmente, desconociendo incluso los procedimientos para resolver conflictos comerciales en la Organización Mundial del Comercio, OMC.

Ante las pretensiones de Ley en cuestión, vale la pena recordar que el acceso a la información, al conocimiento y a la cultura es un derecho reconocido en los tratados internacionales de los cuales Colombia hace parte. El sistema internacional de derecho de autor reconoce la necesidad de establecer un marco legal balanceado que fomente la creatividad y permita la circulación del conocimiento y la cultura en beneficio del desarrollo y el bienestar de la sociedad.

La Ley Lleras 6.0 refleja la posición del Gobierno de acatar todas las órdenes que provienen del norte. Con la vana ilusión de pertenecer a la Ocde, se pretende que nuestro país implemente normas siempre más lesivas, las cuales se aplican para los miembros pobres mientras los socios ricos se benefician con múltiples cláusulas de excepción. Como en otras ocasiones, aquí vale el adagio popular de “el cura predica pero no aplica”.

 

 Video relacionado

Ley de Economía Naranja, Ley Leras 6.0 recargada

 

 

Publicado enColombia
La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

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La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

Publicado enEdición Nº245
Sábado, 31 Marzo 2018 09:49

Aires de renovación sindical

Aires de renovación sindical

Desde el 28 de febrero, las diferentes organizaciones sindicales del sector público, a lo largo y ancho del país, presentaron sus pliegos de exigencias regionales y municipales ante la respectiva administración de sus entidades, en cumplimiento de los Decretos 1092 de 2012 y 160 de 2014, que regulan los procedimientos de la negociación colectiva al interior de las entidades del Estado. Estas negociaciones no solo tienen el fin de mejorar sus condiciones laborales, sino que también buscan posicionar temas de la agenda social, ante el reiterativo incumplimiento del Gobierno sobre los acuerdos pactados años anteriores.

 

En este marco la Federación nacional de trabajadores del estado, los servicios públicos y la comunidad (Únete) en alianza con el periódico desdeabajo y la campaña “otra democracia es posible”, están consolidando espacios de reflexión al interior del sindicato y sus afiliados, quienes discuten en colectivo sobre las herramientas conceptuales que podrían ayudar a caracterizar mejor las estrategias, análisis y oportunidades que debe tomar la organización a la hora de plantear el trámite de sus demandas y, por tanto, la administración de sus conquistas. Aquí algunos de los ejes hasta ahora abordados:

 

Estructura de oportunidad política

 

Esta categoría hace parte, junto con la dimensión subjetiva, y la estructura organizativa, de las tres dimensiones que propone la “agenda clásica” de estudio sobre los movimientos sociales (McAdam, Tarrow, Tilly, 2005). La EOP se refiere a las características catalizadoras del contexto en que tiene lugar la acción colectiva y designa las dimensiones que la promueven o la inhiben. Comprende tanto la estructura política institucional como las relaciones informales de poder en un sistema político y puede usarse como una serie de variables independientes para explicar el origen, la forma o el impacto de actores sociales en disputa.

 

Para autores como McAdam* sería parte de la EOP: “1. El grado de apertura política del sistema político institucionalizado. 2. La estabilidad o inestabilidad de la alineación entre las élites 3. La presencia o ausencia de aliados entre las élites, 4. La capacidad de cooptación del estado y su propensión a la represión.” dichos elementos son importantes a tener en cuenta a la hora de caracterizar los actores en una negociación, pues conocer sus intenciones, su fuerza y la orientación de sus propuestas se hace crucial para poder navegar por el tablero de las relaciones de poder entre las condiciones laborales de los trabajadores y los intereses de los empleadores. Por ejemplo para el caso de los trabajadores estatales que deben negociar con gerentes y administradores puestos a titulo de cumplir con la agenda de ciertos partidos políticos.

 

El análisis de coyuntura y la identificación de alternativas

 

Partimos de la premisa de que la realidad social es todo un conjunto de fenómenos que versan entre la colaboración y el conflicto –de los cuales nuestra propia acción forma parte–. Conocer estos fenómenos es posible, y de ellos se deriva una fuerza material en la sociedad que permite actuar con mayor eficacia en momentos determinados. A estos momentos marcados por acontecimientos significativos es a lo que llamamos coyuntura.

 

El objetivo del análisis de coyuntura es el de ser un instrumento de trabajo que permita conocer de mejor manera cuál es la correlación de las fuerzas sociales y cómo se expresan. De esta manera se pueden orientar mejor visiones y planes de acción que contribuyan con el desarrollo de los intereses del movimiento popular, suponiendo al menos un manejo pormenorizado de la historia específica de nuestro país (económico-social, política y cultural) la cual ha moldeado lo que llamamos estructura, y de las instancias en que se juegan dicha historia en el presente, lo que llamamos coyuntura.

 

Las acciones a desarrollar en el análisis de coyuntura radican en hacer un estudio de la situación actual, donde se determinen los actores en escena, los protagonistas, su proyecto, sus aliados, sus opositores y los dispositivos o prácticas que ponen en juego; así se pueden mostrar las distintas alternativas que pueden ofrecer las tendencias de su desarrollo, con el animo de que se puedan definir tareas políticas específicas al interior de estas coyunturas.

 

Vale la pena aclarar lo que implica la identificación de alternativas, ya que lo alternativo es un concepto que sirve de herramienta para organizar el trabajo de proyección y delimitar un campo problemático. Las alternativas son la lupa y la brújula que hace posible el reconocimiento de hechos, problemáticas, actores que no serían visibles sin esta categoría y se definen en torno a aquellos elementos potenciales de ser activados en el marco de las luchas contra prácticas y discursos hegemónicos.

 


Por ejemplo: como expresó una compañera del taller, en el pliego de exigencias de la secretaria de planeación distrital, puede incluirse un punto que favorezca la lucha por un plan de ordenamiento territorial (POT) alternativo, formulado y organizado entre el sindicato de la entidad y organizaciones sociales o instituciones de la sociedad civil que trabajen el tema, de tal forma que se pueda trascender del pliego laboral al pliego político y aprovechar las instancias de negociación colectiva para posicionar al sindicato frente a la sociedad, así como articularse con otros actores sociales, en una visión de renovación sindical. Por esto el análisis de coyuntura y la identificación de alternativas a potenciar son herramientas complementarias a la negociación colectiva y en muchos sentidos colaboran con aumentar su eficacia.

 

Negociación colectiva y autonomía

 

La negociación colectiva, junto con la huelga y la organización sindical, son instrumentos de los trabajadores en la consecución y gestión de sus intereses. Puede ser que en determinados momentos colabore en la conquista de derechos por mejores condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores, pero también puede significar pérdidas, gracias a que depende de la correlación de fuerzas en que se de la negociación. La negociación colectiva puede ser una herramienta artífice de justicia social, siempre y cuando sea asumida en el marco de una lucha más general, proyectada y en solidaridad con otros actores, hecho que implica una reflexión sobre los contenidos de la negociación, sus limites, sus potencialidades y el ámbito social al cual puede ampliar su cobertura.

 

Para esto, autores como Gianibelli, (2013) caracterizan dos sistemas generales de negociación colectiva, según el grado o las maneras de formalización que alcanzan tanto los procedimientos de la negociación, como los acuerdos producidos. Por un lado los sistemas dinámicos donde el proceso de negociación se hace de manera cotidiana y permanente, con muy poca intervención estatal, dejando el efecto y los diseños del acuerdo a las partes en conflicto, donde el rol del sujeto sindical parte en gran medida sobre la base de la propia administración de las demandas y las condiciones laborales. Algunos ejemplos de este sistema son el modelo británico de abstención legislativa o el italiano de ordenamiento intersindical.

 

Los sistemas estáticos –más comunes en América Latina– en donde la negociación colectiva está fuertemente permeada en su alcance normativo por el régimen estatal y en el que existe una fuerte separación entre el tiempo de la negociación y el de la administración de los acuerdos, por lo regular delegando la gestión al aparato legislativo y dando primacía a la fuerte normativa extensa al convenio colectivo. Este modelo intervencionista trae profundos efectos en la autonomía colectiva de la organización sindical que entrega la efectividad de lo acordado a la norma.

 

A partir de estos sistemas es preciso distinguir cuatro elementos a tener en cuenta a la hora de actuar en la negociación colectiva. 1. La estructura 2. Los sujetos 3. La vigencia y 4. Los efectos. La primera hace referencia a las reglas que ordenan la negociación y los niveles en que se distribuyen las competencias de negociación, el grado de centralización sectorial o de rama, las relaciones de poder que conllevan, así como la conexión entre ellos que determinan las condiciones favorables o desfavorables del armazón sobre el que se sostiene la negociación. La segunda que hace referencia a los sujetos que están facultados para la negociación, los cuales deben de pasar por un test de representatividad, la mayoría de las veces condicionados por la legislación estatal, o por los estatutos de la organización sindical.

 

Con respecto a la vigencia es de resaltar que una intervención heterónoma en el caso latinoamericano también es de aprovechar, pues la norma también puede garantizar ciertos derechos, habilitando ciclos de expansión para sumar conquistas y/o resguardando en momentos de retracción en una correlación de fuerzas desfavorable. Por ultimo, los efectos que pueden ser medidos a través de la eficacia que tanga la organización de tramitar y administrar las conquistas alcanzadas, de manera que se logren extender los alcances del convenio.

 

Vale decir que en Colombia existen tres tipos de acuerdos en la negociación colectiva: la convención colectiva de trabajo (art. 467 de la Constitución), el pacto colectivo (art. 481) y el contrato sindical (art. 482). A los trabajadores del estado les corresponde la primera, y en este sentido son un sujeto privilegiado dentro de las disputas económico-laborales en el país; ser conscientes de estos privilegios hace imperiosa la necesidad de la lucha y la solidaridad con otros sectores. Una lucha que puede sacar el máximo provecho de sus herramientas de disputa, la negociación colectiva y el análisis de coyuntura.

 

* 1999, citado por Edwin Cruz 2016, 1999, p. 14.

 

Publicado enEdición Nº244
"El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás"

El investigador y escritor Evgeny Morozov denuncia que las políticas de austeridad de los gobiernos llevadas a cabo durante la crisis han hecho que las empresas tecnológicas hayan logrado penetrar allí donde antes no habían podido.

 

Evgeny Morozov, investigador y experto en las implicaciones sociales y políticas de las nuevas tecnologías y uno de los mayores críticos sobre Cambridge Analytica, advierte de la nueva ola privatizadora que está suponiendo el capitalismo digital.


Para Morozov, la tecnología no cambia en muchos casos las dinámicas básicas sobre las que se asienta el orden social, sino que las hace mucho más complejas. Lo que podemos hacer, según su punto de vista, es replantearnos el modo en el que usamos la tecnología para no ser usados por aquellos de quienes dependen las plataformas tecnológicas.


El investigador desecha la visión optimista del capitalismo digital que dice que el futuro depende de nosotros y que el uso de las nuevas tecnologías puede ayudar a defendernos un poco mejor. Y desgrana cuál ha sido el desarrollo de las compañías tecnológicas en las últimas dos décadas desde la aparición de servicios gratuitos financiados por la publicidad de las empresas. Esa práctica poco a poco ha ido generando una gran cantidad de datos de aquellas personas que utilizan estos servicios, sobre todo en las redes sociales, lo que ha ido creando una customización de la publicidad a la que estamos expuestos.


Pero este modelo, afirma, también ha tenido consecuencias negativas, como se ha visto recientemente con las manipulaciones políticas del escándalo de Cambridge Analytica. En su opinión, las plataformas tecnológicas se están convirtiendo en extractoras de nuestros datos, que es como funcionan compañías como Google. Lo que ha ocurrido, relata, es que las mismas compañías que han estado recopilando estos datos están comenzando a utilizarlos de una forma diferente para manipularnos.


Así, nos pone un ejemplo: las verificaciones de Google para descartarnos como robots. Antes tenías que leer y teclear unas letras, y ahora te pide que reconozcas imágenes. Esas respuestas de todos los usuarios son utilizadas por Google para desarrollar tecnología de reconocimiento de imágenes y objetos, logrando que la gente haga ese trabajo para ellos, pero gratis.


Introduciéndose en lo que queda del Estado del Bienestar


Poco a poco, estas empresas están adquiriendo la posibilidad de entrar en terrenos donde antes no tenían la posibilidad de acceder. Pone otro ejemplo, el del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, donde Google ha tenido acceso a todos los historiales de los pacientes, lo que le ha permitido analizarlos para desarrollar sistemas de predicción. Así, ahora tienen acceso a unos datos que aumentan su valor como empresa a la hora de ofrecer otros productos.


Este tipo de servicio es ofrecido tan solo por unas pocas compañías de EE.UU. y China, que te venden que incorporando todos tus datos a sus servicios puedes funcionar de una forma mucho más eficiente. Pero en realidad lo que están haciendo es recopilando toda la información sobre ti.


Lo que se ha producido durante la última década en la que han tenido lugar los recortes presupuestarios por la crisis económica internacional, es que las Administraciones Públicas para poder ofrecer un sistema básico de servicios han sido y son proclives a utilizar los servicios de estas empresas, que consideran más eficientes, aunque les hayan tenido que entregar nuestros datos.


Otro caso más expuesto por Morozov es la protección contra 'hackers' que Google y otras empresas proponen, creando y ofreciendo sus propios productos para vendernos que nos deben proteger de los fallos de sus otros productos. "La centralización del acceso a la inteligencia artificial en manos de estas compañías está creando una situación nada alentadora (...) Es una privatización por la puerta de atrás", concluye.


Así, una de las consecuencias del capitalismo digital es que en lo que quedaba del Estado del Bienestar también está penetrando el capitalismo. "Está entrando en áreas muy importantes", subraya.


Un sector de la economía que sigue creciendo


Morozov afirma que hay un sector de la economía que sigue creciendo, tanto en tamaño como en capitalización de mercado: el de la industria tecnológica, que es precisamente la que fomenta el uso de los datos.


Relata que Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook han crecido en el último año cerca de 1,3 billones de dólares. Y podemos ver lo mismo en China.


Hay empresas que ni siquiera cotizan, como Uber, Airbnb o Volunteer. Pero cada una de ellas tiene un valor de entre 20.000 y 60.000 millones de dólares. El capital de estas empresas proviene de fondos de pensiones, entre otros de este tipo, que piensan que estas compañías pueden ser muy lucrativas. De esta manera, según explica el investigador, construyen un modelo y lo escalan a 200 países y, mientras, destruyen las empresas locales. Es precisamente lo que hace Uber con los taxis en países como España. El modelo es muy sencillo.


"Para que Uber consiga retorno para sus inversores (inversores como el Gobierno de Arabia Saudí o Goldman & Sachs) debe asegurarse de que pueda destruir a la competencia local", afirma. Y han tenido bastante éxito y tienen unas técnicas "bastante ruines", dice el investigador. Se pueden permitir perder dinero hasta que acaben con la competencia. Pueden hacerlo porque atraen capital de esos grandes inversores institucionales.


Otro ejemplo es el de la empresa japonesa SoftBank, un gran fondo que aumentó gracias al dinero barato durante la crisis económica, que involucra a otras empresas en la financiación de sus compras. SoftBank tiene una deuda enorme, según cuenta Morozov. Toma dinero, lo gasta y vuelve a tomar dinero prestado, debido al bajo interés del mercado, y así llega a dominar la industria, acaba con sus competidores y domina el mercado. Después puede recuperar lo perdido.


Con el alquiler ha sucedido lo mismo. Hemos asistido a cómo barrios enteros han subido de precio y cómo aumentan los alquileres de corta estancia. Se trata del fenómeno Airbnb. Esta compañía está financiada por fondos soberanos, como los de China y Singapur, descubre Morozov, que más o menos es cómo funcionan los fondos de pensiones.
Más allá de Silicon Valley


Por otro lado, explica que para entender esta financiarización tecnológica hay que seguir el dinero más allá de Silicon Valley. "Se está creando una burbuja que hasta que estalle va a seguir creciendo y creciendo", vaticina el escritor.


La ausencia de crítica a lo que está sucediendo lo asocia a la paradoja del desprecio europeo hacia Donald Trump, ya que la mayor parte de los políticos europeos creen que estas empresas, mayoritariamente estadounidenses, son aliadas y pueden resolver el problema del desempleo o de los cuidados. Hay muchos políticos que fomentan la idea de que la asociación con ellas es la elección natural en nuestras sociedades, como Macron o Renzi, que son "los mejores amigos de las empresas tecnológicas", opina.


Sin embargo, el hecho de que la ciudadanía no lo perciba así, como una crisis, le perturba muchísimo: "Tenemos que tomar esta crisis y utilizarla como una oportunidad de ofrecer los servicios del Estado del Bienestar de una forma mucho más descentralizada", aconseja. De esta manera, se trataría de aprovechar algunas de las estructuras que han aparecido con plataformas como Uber o Airbnb y darles la vuelta para que beneficie a los ciudadanos y no solo a los inversores.
Europa deberá elegir entre tecnología de EE.UU. o de China


El gigante asiático también está en la carrera de las empresas tecnológicas. Morozov pone el ejemplo de la empresa china Alibaba, que ha comprometido 10.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial. China tiene comprometidos 125.000 millones de dólares para el sector hasta 2030.


Además, el investigador afirma que tenemos dos grandes gigantes tecnológicos, que son EE.UU. y China. Esta última es casi autosuficiente en términos tecnológicos y tiene muchos más datos que los norteamericanos, mientras que Europa casi no aparece en este mapa. "En los próximos años Europa tendrá que elegir entre tecnología estadounidense o china", afirma.


Por otro lado, opina que este tema tiene que ser politizado por los partidos políticos. Deben trabajar sobre cómo se financia la infraestructura y sobre cómo tener una estrategia nacional sobre inteligencia artificial. "¿Qué tipo de régimen de propiedad de datos quieren?", se pregunta.


La alternativa: democratización del acceso a datos


Evgeny Morozov apuesta por que nuestros datos no solo puedan ser propiedad de empresas como Facebook, Google o Amazon. Una alternativa sería que pudieran ser de propiedad colectiva y que esas empresas tuvieran que pagar por ellos como hacemos los ciudadanos como individuos.


El experto piensa que una solución puede ser la democratización del acceso a los datos. "Si no lo hacemos, podemos dañar la confianza que las personas tienen en las Administraciones Públicas", explica. En caso contrario, ¿cómo sería la política en un mundo en que un pequeño número de empresas controlan todos los servicios?, se pregunta.
También cree que tenemos un "capitalismo superelevado", que hay cierto consumo, ciertas libertades... pero que si no realizamos ningún cambio drástico, en el sentido de descentralizar las estructuras clave, "vamos a tener problemas". Sin embargo, deja claro que no se refiere a la renacionalización de estos servicios, asegurando que ese concepto hoy en día no se puede barajar.


Según el escritor, se está delegando poder en las empresas y deberíamos ser capaces de conectar lo digital con lo político. En este sentido, considera que el espacio clave para la libertad política a partir de ahora debe reconsiderar la versión tecnocrática. "Estamos viendo una gestión puramente tecnocrática de las fuerzas políticas", explica Morozov, que insta a ir más allá de la pura crítica moralista humanitaria. ¿Quién las financia? ¿Para qué? ¿Desde dónde?, deberían ser, en su opinión, algunas de las preguntas imprescindibles.


El investigador no considera que el problema sea ahora la protección de nuestros datos personales, sino encontrar "dinero, ganas y esfuerzo" para hacer algo con toda esa información. "Deben ser útiles para construir un proyecto común, que se puedan aprovechar no solo por las empresas para su propio beneficio", sostiene. Así, el escritor plantea utilizar esos datos para que tengan un servicio público sin comprometer la privacidad de las personas.


¿Quién es Evgeny Morozov?


La aparición en la escena internacional del bielorruso Evgeny Morozov supuso un soplo de aire fresco en un campo que desde hace mucho tiempo se ha caracterizado por una falta de autocrítica y una autoconcepción un tanto 'naif'. Conocido por su punto de vista escéptico sobre la idea de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios, afirma que igualmente se puede utilizar para aumentar la represión y la vigilancia de los disidentes.


Nacido en 1984, este investigador y escritor estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Su primer libro 'Net desilusion. The dark side of the Internet freedom' ('El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red', en español), de 2011, supuso una revolución en la forma en que se percibía el fenómeno de Internet. En 2013 volvió a sorprender con su segundo libro: 'To save everything, click here' ('La locura del solucionismo tecnológico' en español), donde rompía con el mito de que había algo inherentemente liberador en las nuevas tecnologías.


***Las declaraciones recogidas en este artículo han sido realizadas en una conferencia llamada 'Capitalismo digital y sus descontentos' enmarcada en una serie de conferencias organizada por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid que lleva el título de 'Seis contradicciones y el fin del presente'.

 

Publicado: 28 mar 2018 18:39 GMT | Última actualización: 29 mar 2018 08:27 GMT

Sábado, 03 Marzo 2018 17:37

Transitando por la selva de cemento

Transitando por la selva de cemento

En esta selva de cemento no son los fuertes los que ganan... sino los que le encuentran la grieta al sistema, y desde su cotidianidad transforman las formas de relacionarse con su entorno.
Abro los ojos y los primeros rayos del sol me avisan que mi día ya comenzó. Un poco más tarde de lo previsto, sin embargo eso no impide que la roña y la pereza para levantarme invadan mi cuerpo por unos segundos. Me levanto, un baño rápido, la cama, la comida del gato, un tinto bien cargado y a rodar se dijo. Lo primero que pienso es en la lluvia que se vislumbra en el ambiente, y en mi cabello que acabé de peinar… Creo que al final eso no importa.

 

Me subo a la bicicleta, consciente de lo lejos que estoy de mi punto de destino y de lo tarde que voy a llegar... desde Suacha es lejos cualquier parte de la capital.

 

Al llegar a la autopista me encuentro con un panorama que a pesar de ser cotidiano no pierde lo violento y desmedido. “La carrera de la calle” en la que los actores son: peatones, transmilenios, Sitp, colectivos, flotas, cebolleros, mulas, camiones, taxis, motos, bicitaxis y otros ciclistas como yo.

 

Me siento como en una selva de cemento, luchando por un poco de espacio, en el que la llamada selección natural urbana beneficia el motor y el acero. El ganador es el más veloz, y el que pueda imponerse ante los demás con su prominente tamaño. No ve a los demás… tal vez ni le importa hacerlo, y de atravesarse en su camino no dudaría en responder de forma agresiva imponiendo la superioridad que el hierro y el motor le otorga. Sin embargo, la facilidad de esquivar, pasarlos y evitar la congestión me da un poco de ventaja. Ellos, estresados porque la ciudad les ‘vende’ la idea de la velocidad… pero en los hechos no andan más rápido que yo. Un pequeño fresquito me invade jejeje.

 

Pasando a mis compañeros de ruta, los accidentes no demoran en aparecer, ya sea por imprudencia propia o de aquellos que me acompañan, lo que propicia que aumente la tensión y, por ende, los trancones. Dos motos estrelladas, vidrios por el suelo, y groserías en el ambiente; más adelante me golpeo con un peatón al bajarse de un colectivo. Ni él ni yo nos fijamos… por fortuna, no pasa a mayores… prosigo en mi ruta… Aún estoy lejos.

 

A pesar del monumental trancón trato de evitar la cicloruta, mientras veo a otros ciclistas subiendo y bajando los andenes inconclusos, algunos se pinchan, mientras otros aprendieron la maña para sortear el andén o sus bicicletas resisten aquel trajín. La mía no resiste, por lo que sigo optando por la calle, evitando cualquier policía que me pueda retener por el simple hecho de usar el espacio público. Ellos no entienden mis razones, solo quieren lucrarse.

 

A unos pocos minutos de llegar a mi destino, me percato de todo el tiempo transcurrido desde que salí de casa… y que efectivamente llegaré tarde al lugar que me dirijo, ya es inevitable. Bueno… pero también pienso que hubiera sido peor si mi selección de transporte hubiera sido otra…. Estaría aprisionada en aquel trancón. Para completar, un auto alcanza a chocarme por la parte de atrás al subirme en un puente vehicular, lo que hace que mi indisposición aumente, no le digo nada –el afán me impide detenerme– pero esto me recuerda lo invisibles que podemos ser en un escenario en el que cada uno lucha por un poco de espacio, sin importar las necesidades y la vida de los otros.

 

Al estar muy cerca de mi destino, y ya con la tranquilidad de haber logrado mi cometido, siento que la bicicleta me ha liberado un poco: un poco de la monotonía, de escoger entre almorzar o pagar los pasajes del transmilenio, de la pasividad física, del encierro, de la pérdida de tiempo y vida en trancones, de ver mi ciudad como un espacio simplemente para transitarlo, y no como lo siento: un espacio para vivirlo, apropiarlo y reconocerlo como propio.

Todo un deseo de vida que me alienta a pensar que en esta selva de cemento no son los fuertes los que ganan... sino los que le encuentran la grieta al sistema, y desde su cotidianidad transforman las formas de relacionarse con su entorno, logrando que no sean tan automáticas y robóticas, y sí más humanas y autónomas, como el hecho de usar una bicicleta.

Publicado enEdición Nº243
Modelos de propiedad pública para un futuro cercano

Acabo de asistir a una conferencia especial convocada por el Partido Laborista británico para analizar modelos de propiedad pública. El objetivo de la conferencia era desarrollar ideas sobre cómo podría un gobierno laborista desarrollolar el sector público si gana las próximas elecciones generales.

El eje de la conferencia fue un informe encargado por la dirección laborista y publicado el pasado otoño, titulado Modelos alternativos de propiedad (con la palabra 'público' extrañamente omitida).


El portavoz laborista de Finanzas, John McDonnell ('auto-confesado' marxista) presentó las ideas clave del informe, compilado por un grupo de expertos académicos, incluyendo Andrew Cumbers de la Universidad de Glasgow, que ha escrito mucho sobre el tema de la propiedad pública. Y Cat Hobbs, de la Fundación We own it, hizo un repaso convincente de los fracasos y despilfarros de las privatizaciones ocurridas.


En muchos sentidos, el discurso de McDonnell fue inspirador en el sentido de que el próximo gobierno laborista de Jeremy Corbyn y McDonnell quiere de verdad restaurar unos servicios públicos adecuadamente financiados y dotados de recursos y revertir las privatizaciones anteriores de sectores económicos clave, llevadas a cabo por anteriores gobiernos conservadores y laboristas en el periodo neoliberal, durante 30 años antes de la Gran Recesión.


McDonnell y el informe hicieron hincapié en una serie de modelos para futuros activos y servicios de titularidad pública: a partir de las cooperativas, los servicios municipales y la nacionalización de sectores clave como la sanidad, la educación y los servicios públicos como el agua, la energía y el transporte - los llamados 'monopolios naturales'.
Como el informe deja claro, las privatizaciones de los últimos 30 años han fracasado estrepitosamente incluso en relación con sus propios objetivos profesos: más eficiencia y mayor productividad, mayor competencia y una mayor igualdad. Ha sido todo lo contrario. El crecimiento de la productividad del Reino Unido se ha desplomado y, como han demostrado muchos estudios (ver mi nota reciente), las industrias privatizadas no han sido más eficiente en absoluto.


Simplemente han sido entidades diseñadas para que los accionistas obtuvieran unos rápidos beneficios a expensas de la inversión, los servicios a los consumidores y las condiciones de los trabajadores (pensiones, salarios y carga de trabajo). De hecho, el tema de la privatización del agua, la energía, el ferrocarril y correos en el Reino Unido ha sido 'cortoplacista', es decir, impulsó el precio de las acciones, pagó a los ejecutivos grandes bonos y distribuyó grandes dividendos en lugar de invertir a largo plazo en un plan social para todos.


La industria estatal es en realidad un modelo económico de éxito, incluso en las economías predominantemente capitalistas. El informe laborista cita el hecho de que la proporción de empresas públicas entre las 500 mejores empresas internacionales ha aumentado del 9% en 2005 al 23% en 2015 (aunque esto es principalmente resultado del ascenso de las empresas estatales chinas). La historia del éxito de las economías de Asia Oriental fue en parte el resultado de la planificación estatal y la propiedad pública que modernizaron, invirtieron y protegieron sus economías frente a las multinacionales estadounidenses (aunque también fue gracias a la disponibilidad de mano de obra barata, la falta de derechos laborales y la adopción de tecnología extranjera).


Como muchos autores, como Mariana Mazzacuto ha demostrado, la financiación estatal y la investigación pública ha sido vitales para el desarrollo de las grandes empresas capitalistas. Las industrias de propiedad estatal y el crecimiento económico a menudo van de la mano - y el informe laborista menciona “la historia de éxito europea, raramente discutida, que es Austria, que alcanzó el segundo nivel más alto de crecimiento económico (después de Japón) entre 1945 y 1987 con la mayor proporción de propiedad estatal de una economía de la OCDE.” (Hu Chang).


El informe también deja claro que no debería haber ninguna vuelta a los viejos modelos de nacionalización que se adoptaron después de la Segunda Guerra Mundial. Eran industrias estatales diseñadas principalmente para modernizar la economía y proporcionar productos industriales básicos para subvencionar al sector capitalista. No había democracia y ninguna participación de los trabajadores o incluso del gobierno en las empresas estatales y tampoco se integraban en un plan más amplio de inversión o satisfacción de necesidades sociales. Fue el llamado 'modelo Morrisoniano’, en honor del dirigente laborista de derechas Herbert Morrison, quien supervisó las nacionalizaciones en la posguerra en el Reino Unido.


El informe cita ejemplos alternativos de sistemas de empresas públicas democráticamente responsables. Como el modelo noruego de Statoil, en el que un tercio de la junta es elegida por los empleados; o incluso aun más, el sector de la electricidad y el gas en la posguerra francesa, cuando los consejos de administración de las empresas estatales estaban “compuestas por cuatro personas designadas por el estado, cuatro por cada grupo técnicos y los expertos (incluyendo dos para representar los intereses de los consumidores y cuatro representantes de los sindicatos”(B Bliss).


Todo esto eran noticias muy positivas y era evidente que la audiencia de activistas laboristas estaban entusiasmados y dispuestos a implementar un “giro sustancial hacia los servicios públicos autogestionados” (McDonnell). El objetivo de los dirigentes laboristas es revertir las privatizaciones anteriores, poner fin a la inicua financiación concertada público-privada; revertir la externalización de los servicios públicos a contratistas privados y acabar con la mercantilización del Sistema de Salud Pública. Eso es excelente, así como su disposición a considerar, no sólo la idea de una Renta Básica Universal como una alternativa social a la destrucción de empleo provocada por una futura automatización, sino también la idea mucho más progresiva de la universalización de los servicios básicos, que permitiría que servicios públicos como la sanidad, la asistencia social, la educación, el transporte y las comunicaciones fueran proporcionados gratuitamente en el punto de uso - lo que los economistas llaman 'bienes comunes'.


Sin embargo, creo que los problemas pendientes siguen siendo los que plantee cuando analice por primera vez la "Corbyeconomía", cuando Jeremy Corbyn ganó por primera vez las primarias del Partido Laborista en 2015. Si la propiedad pública se limita sólo a los llamados monopolios naturales o los servicios públicos y no se extiende a los bancos y el sector financiero, así como las industrias estratégicas clave (los 'altos mandos' de la economía), el capitalismo seguirá determinando la inversión y el empleo, y la ley del valor y los mercados seguirán en funcionamiento. El plan laborista de un banco público de inversiones y de un gasto público inducido o gestionado por el estado supondría aproximadamente del 1% al 2% del PIB más de inversión total en el Reino Unido. Sin embargo, el sector capitalista invierte más del 12-15% y seguiría siendo dominante a través de sus bancos, farmacéuticas, empresas aeroespaciales, tecnología y servicios empresariales.


No se habló de hacerse cargo de estos sectores en la conferencia. Ni siquiera se habló de nacionalizar los cinco grandes bancos - algo que he planteado antes y ayudado a escribir un estudio, por encargo del sindicato de bomberos (y que es formalmente la posición de la confederación sindical británica ,TUC). Sin el control de las finanzas y de los sectores estratégicos de la economía británica, un gobierno laborista o bien vería frustrado sus intentos por mejorar la suerte de “la mayoría, no de unos pocos” (una consigna laborista), o peor aún, se enfrentaría al impacto de otra recesión mundial sin ningún tipo de protección frente a las vicisitudes del mercado y la ley del valor.


Por Michael Roberts
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.


Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2018/02/10/models-of-public-ownership/
Traducción:
G. Buster

Publicado enPolítica
Hacia un gasto público eficiente y equitativo

A finales del 2017 el Ministro de Hacienda recibió las conclusiones del estudio realizado por la Comisión del Gasto. El propósito de la Comisión era analizar la dinámica del gasto público y proponer alternativas que mejoren su eficiencia y equidad. El gasto público debe cumplir ambos propósitos de la mejor manera posible. Se trata de administrar bien los recursos del Estado (eficiencia) y de buscar que las personas menos favorecidas sean las más beneficiadas (equidad).

 

En Colombia el gasto público es relativamente bajo

 

En Colombia el gasto público es relativamente bajo. La gráfica compara algunos países de América Latina. En el 2016, Colombia y Perú tenían la menor participación del gasto público en el PIB. Los valores respectivos fueron 18,9 por ciento y 17,2. El promedio para América Latina fue de 22,5 por ciento, y en Brasil fue de 30,3. En los países desarrollados los porcentajes son más altos. En Europa el gasto público oscila alrededor del 40 por ciento del PIB. En Estados Unidos el porcentaje es similar. Frecuentemente se olvida que la modernización de los países ha ido a la par con un mayor gasto público. No es cierto, entonces, que en las economías avanzadas se haya reducido el tamaño del Estado. Todo lo contrario. Son economías donde el Estado interviene de manera significativa.

 

Desde finales del siglo XIX, el economista Wagner afirmó que el gasto público, como porcentaje del PIB, crecería de manera permanente. Para el autor es inevitable que el gasto aumente, entre otras razones, porque la sociedad requiere que los bienes y los servicios públicos tengan una mayor cobertura y sean de mejor calidad. En las economías contemporáneas es claro que bienes tan importantes como la educación, la ciencia y la tecnología, y la salud, tienen costos marginales crecientes.

 

El ejemplo de la salud es relativamente claro. A principios del siglo XX, la ampliación de la esperanza de vida se logró mediante la ampliación de la cobertura de agua potable, la construcción de alcantarillados, el mejoramiento en las políticas de salud pública. Cuando la esperanza de vida alcanza los niveles actuales, la prolongación de cada año adicional tiene costos marginalmente crecientes, que son considerablemente mayores que los observados hace un siglo.

 

El gasto en educación también tiene costos marginales crecientes. El país puede ir mejorando su participación en pruebas internacionales como Pisa, pero para que la calidad mejore de manera significativa es indispensable superar un cierto nivel de gasto. En los colegios oficiales, en primaria, Colombia gasta al año 2 millones de pesos por niño. Este valor es de 8 millones en Chile, de 20 millones en Francia, de 45 millones en Luxemburgo. Frente a estos resultados, es evidente que el gasto en educación tiene que aumentar.

 

Consideraciones similares se podrían hacer sobre otros gastos como ciencia y tecnología, medio ambiente, infraestructura, asesoría técnica, etcétera. En todas estas áreas el gasto público tendría que aumentar de manera considerable.

 

Con el paso del tiempo la intuición de Wagner se ha cumplido en todos los países, y parece que la tendencia al aumento del gasto público como porcentaje del PIB es inexorable. Por esta razón algunos teóricos hablan de la “ley de Wagner”.

 

Frente a esta realidad tan contundente, la Comisión no podía proponer una disminución del gasto. La Comisión llama la atención sobre la posible agudización del desequilibrio fiscal. Este desbalance de las finanzas públicas se presenta por dos razones. Por un lado, es evidente que la última reforma tributaria se quedó corta, y que los ingresos esperados no se van a conseguir. Entre otras razones, porque al disminuir la tarifa de los impuestos a la renta y al patrimonio, la reforma terminó favoreciendo a los ricos. Y, por otro lado, porque el gasto público no va a bajar sino que continuará subiendo. El aumento del gasto junto con una reducción de los impuestos lleva a una agudización del desequilibrio fiscal.

 

Una forma de financiar los mayores gastos es una reforma tributaria que vuelva a subir, con criterios de progresividad, los impuestos a la renta y al patrimonio. Otra manera de financiarlo es potenciando las posibilidades fiscales de los gobiernos locales, especialmente de las ciudades grandes e intermedias, que tienen un margen de maniobra muy importante, y pueden mejorar de manera sustantiva la cobertura y la calidad de los servicios y bienes públicos locales. El nivel de tributación en las ciudades es relativamente bajo y podría subir. Sobre todo, es importante aumentar los prediales, pero de tal forma que los avalúos catastrales bajos tengan una tarifa reducida, y los inmuebles caros, una tarifa elevada.

 

Desde el punto de vista de los ingresos de los gobiernos locales, la ley 388 de 1997 dio un paso fundamental hacia la descentralización porque le brindó a los municipios (sobre todo grandes y medianos) la posibilidad de obtener recursos provenientes de las dinámicas del suelo y del urbanismo. Los municipios apenas están comenzando a ser conscientes de las potencialidades que tienen estas fuentes de ingresos.

 

Tal y como lo mostró la Comisión de Expertos de la Reforma Tributaria, los prediales son una fuente de recursos subutilizada en el país. Se debe avanzar en dos direcciones. Por un lado, en la modernización y actualización de los catastros. Y, por el otro, en el desarrollo de mejores sistemas de cobro. En los municipios pequeños la instancia de cobro podría ser del orden nacional.

 

La eficiencia y la equidad

 

La Comisión recomienda que para mejorar la eficiencia del gasto, el país debe ir dando los pasos necesarios para que el presupuesto se ordene por programas. De esta manera la distribución de los recursos es más ordenada y, además, facilita el control al proceso de ejecución y a los resultados. La experiencia del presupuesto por programa ha sido bastante exitosa en Perú.

 

El presupuesto por programa tiene tres ventajas: i) Contribuye a ordenar la contabilidad. ii) Elimina la diferencia artificial hoy existente entre gastos de funcionamiento e inversión. iii) Permite articular bajo la sombrilla de cada programa a los gobiernos nacional y local (departamental y municipal). iv) No tiene las limitaciones que se derivan de las vigencias fiscales de un año.

 

Y en cuanto a la equidad, para la Comisión es claro que actualmente el gasto público está mal distribuido, y los pobres no están siendo los principales beneficiarios. Es inaceptable, como sucedió con Agro Ingreso Seguro, que los principales beneficiaros de los recursos públicos sean las personas de mayores ingresos.

 

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Publicado enColombia