Una consulta forzada por la ultraderecha

Cameron, un convencido pro-europeo, se vio obligado a incluir la promesa de un referendo en su campaña electoral para contrarrestar a su derecha euroescéptica y evitar una desbandada conservadora hacia los antieuropeístas del UKIP.

 

El gobierno británico presentará hoy en el Parlamento la ley para un referendo sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. La reina Isabel II lo anunció en la tradicional apertura del programa legislativo del nuevo gobierno, aunque no develó el contenido mismo de la pregunta.


La incertidumbre sobre la fecha exacta del referendo, que puede tener lugar en cualquier momento de los próximos dos años y medio, marca la tortuosa relación de los británicos con la cuestión europea. Cameron, un convencido pro-europeo, se vio obligado a incluir la promesa de un referendo en su campaña electoral para contrarrestar a su derecha euroescéptica y evitar una desbandada conservadora hacia los antieuropeístas del UKIP. Ahora tiene que cargar con su promesa y quiere ganar tiempo en busca del momento ideal para convocar a la consulta.


El primer paso es una ofensiva diplomática que comenzó este lunes con su encuentro en su residencia oficial de verano con Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, brazo ejecutivo de la UE, y continúa este jueves y viernes con una gira de dos días por Dinamarca, Holanda, Polonia y los dos platos fuertes, Alemania y Francia.
El Reino Unido ya tiene exenciones de las normas europeas, como su exclusión del euro o del acuerdo de Schengen, de supresión de controles fronterizos, pero quiere garantías de que el Reino Unido no va a tener que participar en una mayor integración a Europa. Otros puntos clave donde Cameron quiere ganar concesiones son los beneficios sociales de los inmigrantes europeos en el Reino Unido y la regulación laboral.


El premier británico tiene un obstáculo: el Tratado de Lisboa. Este tratado, firmado en 2007 y ratificado por todos los miembros dos años más tarde, es una suerte de constitución europea que unificó los dos documentos esenciales que gobernaban las relaciones entre los miembros: el Tratado de Masstricht y el fundante Tratado de Roma.
Entre otras cosas el Tratado reafirma los derechos humanos y laborales de todos los miembros de la UE. Cameron quisiera una revisión del tratado para incorporar nuevas exenciones, pero en el resto de Europa no hay ningún deseo de embarcarse en el engorrosísimo proceso de renegociación que debería ser acordado por todos los miembros, ratificado por los 28 parlamentos y que puede caer si uno solo lo rechaza.


La gira del primer ministro no empieza con buen pie. El lunes el periódico francés Libération reveló que Alemania y Francia habían llegado a un acuerdo para profundizar la integración de la Eurozona en el marco de los tratados existentes, cachetazo a Cameron que siempre proclamó que una relación más estrecha de los 19 países de la UE que comparten el euro como moneda requería una reapertura del Tratado de Lisboa.


El mensaje es claro. Alemania y Francia seguirán con la creciente integración fiscal, monetaria y económica de la Eurozona (a la que el Reino Unido no pertenece) y no consideran necesario renegociar un tratado para hacerlo. Al mismo tiempo están preparados para discutir las exigencias británicas en el marco de los acuerdos existentes.
La negociación será complicada. El gobierno británico quiere que el referéndum sea lo antes posible –en mayo de 2016 si se pudiera– porque las elecciones en Alemania y Francia el año siguiente achicarán el margen de maniobra de Angela Merkel y François Hollande.


En Bruselas nadie quiere una ruptura. El Reino Unido es la segunda economía de la UE y su separación sería un golpe a la credibilidad de un bloque ya atribulado por los vaivenes de la Eurozona, Grecia y la crisis en Ucrania. Más allá de los deseos, la realidad es que nadie puede predecir la reacción del electorado.


Las últimas encuestas indican que un 55 por ciento de los británicos quieren seguir en la UE. La reputación de los encuestadores no está en su mejor momento luego del gigantesco fiasco de las elecciones generales del pasado 7 de mayo, cuando los sondeos predijeron durante meses un resultado reñidísimo y finalmente los conservadores obtuvieron una cómoda mayoría propia.


En Bruselas todos recuerdan además que el último referendo británico por la independencia de Escocia, el pasado septiembre, pasó de una cómoda mayoría a favor del "no" por un pánico de último momento que finalmente no terminó de reflejarse en las urnas. La minoría más vociferante que se escucha en los programas de radio que están debatiendo de lleno el tema muestra una clara tendencia euroescéptica: el "out" entusiasma mucho más que el "in".


Un politólogo de la Universidad británica de Birmingham, Tim Haughton, escribió esta semana en The Washington Post una somera explicación para paladar estadounidense sobre las complicaciones de la consulta.


"Será fundamental a qué tipo de acuerdo llega Cameron con la UE. Necesita concesiones respecto del rol de la UE en algunas áreas y sobre los derechos de otros ciudadanos europeos en el Reino Unido para calmar a los euroescépticos. Pero los referendos son impredecibles. Muchos votantes pueden decidir su voto no en relación con Europa sino por el descontento que siente con su gobierno. La actitud de los británicos ha fluctuado mucho en los últimos 40 años al respecto. Esta volatilidad de la opinión pública es un fuerte reto para los pro-europeos", señaló.

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La encrucijada del PDA

Verdadera encrucijada la que vive el Polo en vísperas de su Dirección Nacional convocada para los días 4 y 5 de febrero. Los pronósticos sobre el Polo son negativos prácticamente en todas partes: prensa, otros partidos, universidades, cafeterías, paraderos de bus, hasta en los apuntes de Tola y Maruja… El Polo está herido de muerte, se dice.

Pero no todo herido de muerte termina muerto. Se ve en los toros y en la política. Muchas veces se han dado por muertos los partidos Liberal y Conservador, y también partidos de izquierda en Colombia y en otros países. El PT (Partidos de los Trabajadores) de Brasil y el FA (Frente Amplio) de Uruguay, que respectivamente alcanzan los 30 y los 40 años de vida y que hoy gobiernan por tercera y segunda vez sus países, fueron considerados sin futuro en varias oportunidades.

Contrario a lo que se dice afuera, dentro del Polo –con distintas lecturas y posturas– se considera que el partido superará los malos momentos actuales y aún los peores momentos que pueden venir; inclusive ex compañeros de Gustavo Petro que no lo siguieron en la salida del Polo, y que están muy activos dentro del partido, tienen su forma de ver y de proponer caminos para un Polo que resurja renovado de las cenizas. Los pesimistas totales al interior también existen, pero no son muchos.

Las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2010 ya fueron una prueba para el Polo, y volverán a serlo, con sensible cambio de circunstancias, las territoriales de octubre de 2011 porque la existencia efectiva de un partido no depende sólo de sus grupos internos; también de la acogida y el reconocimiento que tengan en la sociedad (Gunther y Hopkin, 2007).

La crisis actual

El 30 de mayo y el 20 de junio de 2010, el Polo parecía haber salido bien librado del reto que representó su tercera campaña presidencial (2002: Polo Democrático, candidato Luis Eduardo Garzón; 2006: Polo Democrático Alternativo, candidato Carlos Gaviria Díaz) adelantada en medio de difíciles circunstancias externas e internas. En dos años habían sido asesinados numerosos activistas del partido en diferentes regiones; las chuzadas del DAS se habían utilizado como instrumento de hostigamiento político contra dirigentes como Gustavo Petro, Carlos Gaviria y otros dentro del partido; el Gobierno había adelantado una intensa campaña de estigmatización y desprestigio, utilizando, entre otros medios, la memoria rediviva de los nefastos sucesos del Palacio de Justicia (1985).

Las últimas siete semanas de campaña, entre el 13 de abril y el 30 de mayo, habían sido espléndidas. El partido unido alrededor de Gustavo Petro y de Clara López logró un extraordinario impacto de opinión, y Petro fue considerado el candidato más sólido y obtuvo el cuarto lugar en la votación, con un millón 400 mil votos. El partido logró instalar en la opinión temas cruciales de la agenda pública como el de tierras. Atrás quedaban las diferencias de la consulta, del bloque antiuribista, del no entendimiento con los Verdes, de la abstención, voto en blanco, o voto por Mockus en la segunda vuelta.

El incuestionable hecho final era un partido que seguía vivo y un acumulado importante para jugar como eje de la oposición pero siendo perceptivo de la exigencia de cambios, la pérdida de peso del uribismo puro, el surgimiento del santismo y su iniciativa de unidad nacional con banderas de ciertas reformas, el tránsito del liberalismo del ámbito de la oposición al bloque de gobierno y el posicionamiento de un centro ambiguo que, a través de los Verdes, dice no estar en el gobierno y tampoco ser oposición.

Se vive un momento en el cual el país experimenta un sentimiento de alivio y aun de optimismo, como lo indican encuestas que le dan al presidente Santos un 85 por ciento de favorabilidad. Ello en contraste con el aumento, también comprobado, de los índices de desigualdad y de pobreza, y la muerte de centenares de miles de personas a manos del paramilitarismo y sus bandas sucesoras.

En esto estamos mientras el Polo, al día siguiente mismo de terminada la contienda, se ve sacudido por el no reconocimiento de Petro como presidente del Partido, por la iniciativa de éste para hablar con el nuevo Gobierno y por nuevos hechos indicativos de irregularidades en la contratación en Bogotá. Están en juego la conducción del partido, el sentido de la oposición al nuevo gobierno, la relación con la movilización popular y la forma de plantearse frente a la administración de Samuel Moreno. Sobre esta última, qué hacer: respaldarla acríticamente o ejercer ante ella el derecho y deber de control político.

La presidencia del partido. El CEN (Comité Ejecutivo Nacional) del Polo, poco después del 20 de junio, ratifica a la doctora Clara López Obregón como presidenta de la colectividad. El preacuerdo existente era que, al terminar la campaña, el candidato presidencial asumía la presidencia, como había ocurrido en la campaña de 2006, cuando el candidato fue el doctor Carlos Gaviria. Esta decisión se tomó por mayoría y no por consenso, como era también el criterio ganado dentro del partido. La razón de la presidencia en cabeza de quien acaba de ser el candidato del partido es que permite aprovechar mejor los acumulados de la campaña en función de la etapa siguiente de acción política, muy importante en las condiciones de una izquierda que se sobrepone a enormes y numerosas dificultades. La izquierda no se puede dar el lujo de perder acumulados caprichosamente.

Frente al presidente Santos. El partido no maduró en una deliberación organizada y orgánica la posición frente al nuevo gobierno. Se produjeron dos precipitaciones: la de decir que Santos era Uribe III y la de Petro de ir a plantearle al Presidente electo temas posicionados con éxito ante la opinión durante la campaña pero que no habían sido puestos todavía en la plataforma de juego de la oposición polista, como era lo normal. El nuevo contexto exigía construir –ciertamente sin dilación pero en las instancias colectivas– un nuevo diseño de acción política.

Petro planteó y practicó la oposición dialogante, y el senador Robledo planteó y practicó la oposición a secas para decirle no a todo; la presidenta del partido, el senador Avellaneda y el representante Cepeda se ocuparon de proyectos concretos y los hicieron avanzar sustantivamente con críticas y propuestas oportunas. En el Polo nadie sabe hoy a ciencia cierta cuál es el tipo de oposición que deben hacer el partido y sus parlamentarios, o si todos los tipos de oposición son válidos, incluidas la opinión analítica de los columnistas y la protesta social de los movimientos populares en las calles.

Alcaldía de Bogotá. Este es el campo en que se producen los hechos más relevantes y las discrepancias más graves. El tema no surge después de la campaña presidencial; tiene larga trayectoria; no se refiere sólo a la contratación sino asimismo a la orientación del plan y políticas públicas, a la forma de conformar el equipo de gobierno y además a la forma de coaligarse en el Concejo de la ciudad para hacer posible la gobernabilidad. Es en el inmenso tema de las relaciones políticas donde se crean las condiciones para el ejercicio del poder, la permanencia en él y su reproducción.

El supuesto básico es que el Alcalde gobierna con su partido, naturalmente con las fuerzas aliadas que contribuyeron al triunfo y con las cuales se tenía un acuerdo programático. Como se venía de la experiencia de Bogotá Sin Indiferencia, en que Lucho Garzón prefirió mantenerse a distancia del PDI primero y luego del PDA, todos los precandidatos del PDA firmaron en 2007, antes de la consulta interna, el compromiso de que quien ganara la consulta y resultara elegido gobernaría en coordinación con el partido, naturalmente con transparencia y fidelidad al ideario del partido.

Una vez posesionado el segundo alcalde del Polo, Samuel Moreno, el primer fenómeno que se da es que, al comienzo del gobierno, se prefiere que cada grupo hable por separado con el Alcalde en lugar de hacerlo colectiva e institucionalmente, entablando una relación programática a través del CEN. Lo segundo es que, ante los reparos que comienzan a aparecer en la prensa y ante hechos directamente constatados, se desestiman las iniciativas de diferentes miembros del CEN que consideran necesario asumir el seguimiento de la administración (Testimonio de Guillermo Asprilla, miembro del CEN). Lo tercero es que el dirigente y precandidato Gustavo Petro considera llegado el caso de solicitar por carta a la administración del alcalde Samuel Moreno que cree una comisión para que clarifique los rumores sobre transgresiones a la transparencia en la gestión de la ciudad y recomiende correctivos al respecto. Fue trasladada a un funcionario de tercera línea en la Secretaría de Gobierno. Lo cuarto es que el doctor Carlos Gaviria observa que realmente a la ciudad no la está gobernando el Alcalde del Polo con el Polo sino con otras fuerzas, inclusive contrarias al Polo.

Sin duda, en todo momento ha habido fuerzas de derecha interesadas en explotar las debilidades de la administración, pero el mal no hay que buscarlo en las sábanas. Hubo diagnósticos certeros y alertas tempranas dentro del propio Polo que no fueron atendidos. Problemas serios de gestión y de política fueron atribuidos a factores exógenos, o tratados como asuntos de maledicencia y de imagen. Corta y equivocada visión.

La inmensa inversión, cercana posiblemente a los 1.000 millones de dólares, y expresada en 230 obras en ejecución, constituía por sí misma un real proyecto de transformación de la ciudad que paradójicamente no impactó a la ciudadanía con la figura de un gran Alcalde sino que éste comenzó a pasar como un funcionario que vivía de locha, que fatigó a la ciudad con un exceso de obras simultáneas y que, amén de eso, presuntamente facilitaba prácticas contrarias a la transparencia a través de su hermano el senador Iván Moreno, que se engranaba con lo que los medios dieron en llamar “cartel de la contratación”. Las evaluaciones negativas de la administración se volvieron rutinarias. Este deterioro de la administración de Bogotá se asume como uno de los factores que contribuyeron al descenso en número de curules polistas en las elecciones parlamentarias de marzo y también a la reducida votación obtenida por el candidato presidencial del Polo en el espacio mismo de la urbe capitalina. Todas, hipótesis por comprobar.

Los medios y los entes de control y judiciales se ocupaban crecientemente de los indicios de manejos irregulares en la contratación de las grandes obras distritales. Se creó entonces un dilema: mantener la actitud inactiva y silenciosa de las instancias partidarias, arriesgando la suerte del proyecto político, o asumir el camino del control político desde el propio partido, en coherencia y en defensa del proyecto político. Agotadas las gestiones dentro del partido, se optó por el segundo camino, y fue cuando se creó la Comisión de Informe sobre la Contratación en la ciudad, conformada por el ex candidato Gustavo Petro, el senador Luis Carlos Avellaneda y el Concejal de Bogotá Carlos Vicente de Roux.

Tan justo y obvio se encontró el surgimiento de la Comisión, que el propio Alcalde Samuel Moreno y la presidenta del partido Clara López sólo tuvieron palabras de acogida y anuncios de cooperación para ella. La Comisión entregó el resultado de sus trabajos en la primera quincena de octubre de 2010, y el informe tomó un cauce institucional en el partido a través de la Comisión de Ética, con aval del CEN, pero la interpretación de la motivación produjo una enorme fractura política: lo que para unos era una acción sana de reparación y rectificación a favor de partido y proyecto político, para otros era la prolongación de una acción de la extrema derecha contra del partido y su gestión en Bogotá.

El sector mayoritario del CEN, solidario con la administración, se pronunció el 25 de octubre y pocos días después lo hizo el sector minoritario del mismo, solidario con el Informe de la Comisión. Estos pronunciamientos, para analizar, marcan la culminación del enfrentamiento interno y anuncian desarrollos lamentables.

Salida de Petro. Estas son las circunstancias en que el ex candidato Gustavo Petro y algunos integrantes de la Corriente Democrática consideran que nada hay por hacer en el Polo; que la actitud de la dirección es incorregible, no únicamente excluyente, de sectores importantes del partido, sino que es además connivente con prácticas que riñen con el principio de transparencia, definitorio del proyecto político. Por ello deciden su retiro del partido en reunión con presencia de regiones que efectúan el 1º y el 2 de diciembre en Bogotá. No obstante, la mayoría de los integrantes de esta corriente se mantiene dentro del partido por considerar no solo válido sino igualmente viable el proyecto político del Polo, a pesar de las enormes dificultades que ha afrontado en el pasado y afronta en la actualidad.

Estrategias frente a la crisis

Frente a la crisis así gestada y configurada, se pueden identificar tres estrategias a través de las posturas y las acciones de los diversos sectores dentro del partido: Defensa de Logros, Seguir caminando, Rectificar errores. Con estas estrategias se trata de impedir que el partido se vaya a pique, perdiendo su cohesión organizativa y su presencia social y electoral entre la población.

Defensa de Logros. El Polo Democrático, con los gobiernos de Lucho Garzón y de Samuel Moreno, ha adelantado una obra de inmenso alcance social y de real transformación de la ciudad en aspectos centrales. El énfasis del primer gobierno estuvo puesto en el hambre, la educación y la salud, y el segundo continuó la tarea social y se empeñó en atacar a fondo el problema de la movilidad. Uno y otro lograron avances importantes en materia de seguridad ciudadana. Bogotá crece seriamente como ciudad de derechos y es la gestión administrativa territorial que más ha logrado en 20 años por hacer realidad la Constitución del 91. El Partido tiene sobrados motivos para defenderla y enorgullecerse de ella.

Seguir caminando. La crisis no puede ser causa de parálisis. El proyecto de transformación democrática por vías de acción civil que el Polo levanta está plenamente vigente y es preciso continuar luchando por su realización práctica en todos los municipios y espacios étnicos y culturales de Colombia. La defensa y el desarrollo de la Constitución es una tarea a la orden del día cuando se la quiere desfigurar y frenar con proyectos como la sostenibilidad fiscal y otros. La restitución de tierras y el desarrollo rural son una prioridad crucial de la nación, íntimamente relacionada con la economía, la equidad y la paz política. El Polo se debe mover con una política de alianzas amplia hacia las elecciones territoriales de octubre próximo… El Polo enfrenta con eficacia las dificultades actuales, mostrando firmeza en sus objetivos.

Rectificar errores. Rectificar no es debilidad sino fortaleza. Esta es la estrategia implícita en la acción emprendida por la Comisión de Informe sobre la Contratación. El autocontrol político es para corregir el rumbo cuando se comprueba que efectivamente se ha desviado. Con la iniciativa de la Comisión y los resultados que las investigaciones arrojen, confirmando o desmintiendo los indicios de irregularidades, el partido rescata ante la ciudadanía la credibilidad en la voluntad indeclinable de recrear y dignificar la política y el ejercicio del poder público. Los partidos hermanos en América Latina que han sabido rectificar errores a tiempo ascienden al poder o se mantienen en él, como es el ejemplo que nos dio el PT de Brasil en 2005 ante hechos de corrupción en el gobierno de Lula y el que nos acaba de dar el gobierno de Evo Morales en Bolivia, que tuvo el coraje de reversar los decretos de lo que se llamó gasolinazo ante la inconformidad manifiesta de su base social. Está comprobado que rectificar es también una estrategia de supervivencia y recuperación en momentos de crisis.

Los hechos obligan a la reflexión y comienzan a insinuarse cambios de posición. El concejal de Bogotá Jaime Caicedo hace público un pronunciamiento que claramente señala: “Defender la obra, corregir los errores”. El representante a la Cámara Iván Cepeda ha tomado la iniciativa, con otros destacados parlamentarios, dirigentes y sectores, de señalar que “ante las denuncias e investigaciones en curso no cabe ninguna clase de actitudes cómplices o acríticas. Ni las prácticas clientelistas y parlamentarias de la vieja política ni los personalismos disolventes ni el hegemonismo grupista son buenos consejeros en este viaje para reposicionar el Polo”. Muchos siguen pronunciándose en este sentido.

Exigencia de garantías para el 4 y el 5 de febrero

En mi opinión, el partido puede avanzar si libera dentro del mismo toda la energía participativa de sus afiliados y de sus sectores integrantes en las regiones y en el ámbito nivel nacional, pero si acoge el movimiento de base que está surgiendo. La democracia, la apertura y el debate son el mejor antídoto frente a la crisis. Quizá por ello, distintos sectores están solicitando un acuerdo político previo a la reunión nacional del 4 y 5 de febrero sobre cuatro puntos:

1. El compromiso serio y explícito de respetar la regla del consenso en las decisiones fundamentales del partido. 2. El desarrollo de la agenda de la Dirección Nacional y las reglas de procedimiento para el desarrollo de la misma, de manera que se garanticen el debate abierto y democrático, y la participación en condiciones e igualdad para todos los sectores y tendencias. 3. La inclusión en la agenda de la Dirección Nacional de la discusión sobre la gestión de la Alcaldía de Bogotá, sus relaciones con el partido, los acuerdos de gobernabilidad con otras agrupaciones políticas, sus consecuencias para la suerte de nuestro proyecto, y el debate ideológico sobre las distintas denuncias presentadas por los miembros del partido, así como la posición del Polo al respecto. 4. La designación de Presidencia y Secretaría General del Partido.

La precandidatura de Carlos Vicente de Roux a la Alcaldía de Bogotá

Esta es la primera precandidatura que se anuncia explícitamente desde el interior del partido (El Espectador, 14 de enero de 2011). Los otros nombres que se han mencionado son los de Carlos Gaviria, Jaime Dussán, Carlos Bula y Clara López, presidenta del partido. El anuncio del nombre de Carlos Vicente de Roux es importante porque representa la estrategia de rectificación, juega dentro del partido, está dispuesto a su consulta interna, cuenta con el apoyo de Gustavo Petro y puede eventualmente participar en una consulta interpartidista.

Alto costo de la debilidad

El Polo está jugando y seguirá haciéndolo pero es preciso reconocer sin vacilación que la experiencia del PDA es la de una institucionalidad partidaria débil: los proyectos particulares, grupales o personales se sobreponen al proyecto común; el partido, desde sus instancias, no gobierna, es decir, no orienta; ni lo hacen los grupos ni los liderazgos ni sus gobiernos ni sus bancadas ni sus afiliados ni sus prácticas. Lo que hoy ocurre en Bogotá, puede decirse, es el alto costo de la debilidad. El PDA tiene que decidirse por fortalecer la institucionalidad partidaria. Un partido de institucionalidad fuerte puede modelar y mantiene en cintura, sin ahogar su iniciativa, a los grupos, los líderes, los gobiernos que elige, y renueva e imprime su sello a la práctica política, a fin de generar esperanza y suscitar confianza.

Cuando la institucionalidad partidaria es fuerte, el movimiento centrífugo de la pluralidad (entropía) se neutraliza y se canaliza mediante el movimiento centrípeto de la articulación (sinergia). La institucionalidad partidista fuerte produce identidad, apego, acumulación, esto es, no sólo orientaciones claras sino también afectos, emociones y aun pasiones que operan como movilizadores de la voluntad política. Una dinámica de este tipo únicamente se da en virtud de una intensa y sostenida acción cultural política que no ha tenido lugar en ningún momento de la trayectoria del Polo Democrático Alternativo.

Autor del libro Polo Democrático Alternativo: ¿Hacia dónde, con quiénes?, Democracia Hoy, Bogotá, 2009. Participa activamente en el proceso de este partido desde sus antecedentes en el Frente Social y Político.


Gobierno actuales dirigidos por el PDA


Para el período 2008 – 2011, el Polo Democrático Alternativo encabeza la Alcaldía Mayor de Bogotá y 12 de las 20 Alcaldías Locales en que está disbribuida la ciudad. Dirige, así mismo, la gobernación de Nariño y 11 municipios en este departamento, y otras 9 alcaldías municipales en  otros 5 departamentos.

Bogotá: las Alcaldías Locales en cabeza del Polo son: Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá, Los Mártires, Puente Aranda, Chapinero, Ciudad Bolívar, Santafé, Usme, Candelaria, y Rafael Uribe Uribe.

Nariño: las alcaldías municipales en cabeza del PDA son: Consacá, El Charco, Gualmatán, La Tola, Linares, Magui (Payán), Mosquera, Ricaurte, Roberto Payán (San José), Samaniego, Santa Bárbara (Iscuandé),

Las otras 9 alcaldías municipales en diversos departamentos en cabeza del Polo son: Palmar de Varela y Polo Nuevo en el Atlántico,  Armero y Flandes en el Tolima, Fortul en Arauca, Uribe en Meta, San Calixto en Norte de Santander, Yumbo en Valle.

Fuente: archivo del PDA con base en datos de la Registraduría Nacional y el Consejo Nacional Electoral. Estos datos pueden haber sufrido cambios en los tres años transcurridos del período. Algunas alcaldías se habrán perdido, otras se habrán ganado.  No ha habido organismo partidario encargado de hacer seguimiento de estos gobiernos del partido en ningún nivel.  Información preparada por Luis Sandoval.
Publicado enEdición 165