Los presidentes de Brasil y de Estados Unidos, Jair Bolsonaro y Donald Trump, respectivamente, durante sus intervenciones en la Asamblea General de la ONU, subrayaron sus acciones contra esa doctrina. Mientras el jefe de la Casa Blanca reiteró que "América"" jamás será socialista", el mandatario sudamericano dijo que está al rescate de su país, el cual estaba "al borde" de ese sistema. Fotos Ap y Xinhua

Nueva York. Los primeros oradores al arrancar el debate anual de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fueron el mandatario del último superpoder mundial y el del país más grande de América Latina, quienes se sintonizaron en la defensa de su soberanía nacional, alabar su patriotismo y resaltar que su lucha es contra el "socialismo".

Donald Trump afirmó que "el futuro no pertenece a los globalistas; el futuro pertenece a los patriotas", e insistió en que él y otros líderes deberían anteponer siempre los intereses nacionales, y que en su país está en camino una "renovación nacional".

Trump abordó su disputa comercial con China y con todo el sistema de comercio mundial actual. A la vez, arremetió contra Irán, al cual acusó de ser una de las principales amenazas a la "seguridad" internacional, pero sorprendió a muchos en la sala que esperaban que el magnate anunciara una respuesta bélica al hablar sólo sanciones más severas contra ese país. De hecho, reiteró su oposición a "guerra sin fin" y declaró que cualquier país puede hacer guerras, pero "sólo los más valientes optan por la paz", y dio como ejemplo su negociación con Corea del Norte.

Girando hacia América, identificó la migración indocumentada como uno de los retos más críticos en el mundo y justificó sus medidas antimigrantes. Atacó a los críticos de sus políticas acusando que existe una industria de "activistas radicales y organizaciones no gubernamentales que promueven el tráfico humano", el cual disfrazan detrás de la retórica de "justicia social" mientras promueven políticas "crueles y malvadas" que minan los derechos humanos.

Tal como se esperaba, retomó su ofensiva contra los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, al denunciar que Nicolás Maduro es "un títere cubano", y reiteró el apoyo de Washington al cambio de régimen en ese país.

Con ello, abordó lo que dice es la otra gran amenaza: "el espectro del socialismo". Reiteró su nuevo mensaje de que “America jamás será un país socialista”.

Casi al final, el hombre que tiene pendiente acusaciones de hostigamiento y abuso sexual de unas 20 mujeres, elogió los derechos y el desarrollo económico femenino.

Anunció que "nunca ratificaremos el Tratado de Comercio de Armas de la ONU", al defender los derechos de todo estadunidense a tener armas.

No mencionó la palabra "cambio climático", pero resulta que está muy consciente de la presencia de Greta Thunberg. El presidente del país más poderoso del mundo se sumó a los ataques derechistas contra la joven sueca de 16 años, enviando un tuit con un fragmento del video de su discurso ayer, donde decía que la gente estaba sufriendo y muriendo con el colapso de ecosistemas por el cambio climático, y escribió en tono sarcástico: "parece ser una niña muy contenta que está anticipando un futuro brillante y maravilloso. Qué bueno verlo".

Ayer, Thunberg cambió su biografía en su cuenta de Twitter para incluir la frase con la que Trump buscaba burlarse de ella.

Pero el mensaje patriótico de Trump en la ONU fue opacado casi de inmediato por la noticia de otro escándalo político más de su presidencia en el cual, aparentemente presionó a un gobierno extranjero a ayudarlo para combatir a un contrincante político estadunidense, lo cual detonó el anuncio de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes del Congreso que procederá hacia una investigación para su destitución (impeachment).

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a quien algunos llaman el "mini-Trump", también invocó a Dios y anunció que está rescatando a su país que se encontraba al "borde del socialismo", a lo cual atribuyó todos sus males, incluido "el ataque sin fin sobre la familia y los valores religiosos".

Cuba, declaró, es el enemigo, incluyendo su envío de miles de doctores "esclavos" a su país. "La historia demuestra que desde principios de los años 60, agentes cubanos fueron enviados a varios países para ayudar a establecer dictaduras. Hace unas décadas intentaron cambiar el régimen brasileño y el de otros países latinoamericanos. ¡Han sido derrotados!", proclamó. Pero ahora, denunció, están en Venezuela, destruyendo ese país, y celebró que Brasil, junto con otros, está trabajando con Estados Unidos para "restablecer la democracia" en el país petrolero.

Sobre la Amazonia, aseguró que "no se está devastando ni se ha consumido por el fuego, como afirman los medios", y sostuvo que es una "falacia" que la Amazonia es "herencia de la humanidad" o "los pulmones del mundo". Acusó que algunos países están respondiendo con "un espíritu colonialista" atreviéndose a cuestionar la "sagrada" soberanía.

Bolsonaro expresó su gratitud a Trump por defender su posición de que todo lo relacionado con la Amazonia tiene que respetar la soberanía de su país.

Acusó que algunos líderes indígenas brasileños, como el Cacique Raoni, son "usados" por gobiernos extranjeros en su "guerra informativa para avanzar sus intereses en la Amazonia". Subrayó que ahora tienen un presidente que desea que prosperen y, para confirmarlo, leyó una carta de representantes indígenas que están de acuerdo con él y sus proyectos, y repudian a los "ecologistas radicales".

Denunció las ideologías previas que no buscaban "la verdad, sino poder absoluto", contaminando escuelas y hasta las familias, incluyendo la "inocencia de los niños". Concluyó citando la Biblia (Juan 8:32) y dando gracias, otra vez, a Dios.

Evo Morales, presidente de Bolivia, declaró que “el mundo está siendo controlado por una oligarquía global. Sólo un puñado de multimillonarios define el destino político y económico de la humanidad… es inmoral e inadmisible”.

En el primer día de seis programados, la lista de 21 oradores incluyó también a Argentina y Perú, junto con europeos como el presidente francés, su homóloga alemana, y el primer ministro británico, quien ayer tuvo que regresar a su país para confrontar su crisis política. También participo el de India, el de Egipto y el turco.

Hasta donde se llegó a ver, no lograron –por ahora– resolver los problemas del cambio climático, las guerras, los éxodos de miseria y violencia, ni defender los derechos de las grandes mayorías. Pero tal vez mañana.

Por David Brooks

 

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“Simple: EE.UU. primero, EE.UU. primero”

Trump echó mano al libreto nacionalista y prometió una fuerte inversión en obra pública para modernizar el país y generar empleo. Dejó en claro su inclinación proteccionista y su disgusto con la globalización. Dios, patria y “la gente”.


Duró apenas 16 minutos y dejó sin aliento a los analistas de la derechista cadena Fox. En las escalinatas del Capitolio, frente a una multitud de caras blancas, Trump dio el mejor discurso de su vida, coincidieron unos cuantos. En todo caso fue el más escuchado. “Juntos haremos a Estados Unidos fuerte otra vez. Haremos que Estados Unidos sea rico otra vez, haremos que Estados Unidos sea orgulloso otra vez, haremos que Estados Unidos sea grandioso otra vez.”.
El mensaje podrá gustar o no, lo mismo que el personaje, pero como en los mejores momentos de su reality show “El Aprendiz” de la década pasada, Trump fue claro, directo, conciso y eficaz.


Después de los saludos de rigor y de agradecer la hospitalidad del matrimonio Obama, casi sin cambiar el tono de su voz, y sin mirarlos, trató de usurpadores al presidente saliente y a los congresistas que rodeaban el podio. Con su llegada a la presidencia “la gente” había recuperado el gobierno que había perdido a manos de la elite política capitalina, dijo el magnate inmobiliario neoyorquino. “Hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, estamos arrebatándole el poder a Washington D.C. y se lo estamos devolviendo a ustedes, la gente.”


Y siguió: “ Desde hace demasiado tiempo un pequeño grupo en la capital de nuestra nación se ha alzado con los beneficios de pertenecer al gobierno mientras la gente pagó el costo. Washington se enriqueció, pero la gente no compartió esa riqueza. Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. El establishment se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de este país. Todo eso cambia a partir de este momento porque este es su momento.”


No fue un discurso conservador. Trump debe ser el primer presidente Republicano de Abraham Lincoln a esta parte que no habló de bajar los impuestos ni recortar gastos del gobierno. Al contrario, prometió una fuerte inversión en obra pública para modernizar el país y generar empleo. “Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles a lo largo y a lo ancho de nuestro maravilloso país. Sacaremos a nuestra gente de los programas de desempleo y la pondremos a trabajar en la reconstrucción de nuestro país con manos estadounidenses y trabajo estadounidense.”


Dejó en claro su inclinación proteccionista y su disgusto con la globalización con una frase lapidaria. “Nos manejaremos con dos reglas muy simples: compre estadounidense y contrate estadounidense.” Para martillar el mensaje hasta disipar la última duda insistió, solemne: “Los aquí reunidos hemos decretado, para que se escuche en cada ciudad, en cada capital extranjera, en cada centro de poder. A partir de hoy, sólo será Estados Unidos primero, Estados Unidos primero”


Prometió “recuperar las fronteras” pero evitó frases irritantes sobre muros y criminales venidos de otros países. Habló directamente de “terrorismo islámico radical”, algo que sus antecesores habían evitado, al prometer que trabajará con otros países para “erradicarlo de la faz de la tierra.”


Significativamente, Trump anunció que durante su gobierno Estados Unidos no intentará exportar sus ideas acerca de la democracia y la sociedad civil. “No buscaremos imponer nuestra forma de vida a nadie, sino que brillaremos como ejemplo. Brillaremos y los demás seguirán.”


En un estudiado intento por dejar atrás su larga lista de comentarios racistas y xenófobos, el flamante presidente parafraseó el famoso discurso “I have a dream” que Martin Luther King diera en esa misma ciudad en 1963. En la versión de Trump, los ciudadanos “de montaña a montaña, de océano a océano” no serán olvidados, y tanto en el conurbano de Detroit (de población negra) como en las planicies de Nebraska (población blanca) “miran el mismo cielo y llenan sus corazones con el mismo sueño.”


No olvidó a los veteranos de guerra y abundó en invocaciones al patriotismo, a Dios, la Biblia y El Creador.


Mezcló a Dios con el patriotismo: “No debemos tener miedo. Estamos protegidos y siempre estaremos protegidos. Estaremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y, más importante aún, estaremos protegidos por Dios.”


Y mezcló el patriotismo con la lucha contra el racismo: “Es hora de recordar un consejo sabio que nuestros soldados nunca olvidan: seamos negros o marrones o blancos, todos sangramos la misma sangre roja de los patriotas, todos gozamos de las mismas gloriosas libertades, y todos saludamos la misma gran bandera estadounidense...cuando abres tu corazón al patriotismo, no hay lugar para la discriminación”


Aunque el tono nacionalista-aislacionista sobrevoló todo el discurso, Trump también le dedicó un párrafo o dos a lo que será su política exterior. “Buscaremos la amistad y la buena voluntad de las naciones del mundo, pero lo haremos con el convencimiento de que todas las naciones priorizan sus propios intereses.”


En un hombre tan autoreferencial, que le puso su apellido casinos y rascacielos, a perfumes y canchas de golf, llamó la atención el uso constante que hizo del “nosotros”, evitando en todo momento a la primera persona.


También, para alguien tan pendenciero y provocador, llamó la atención que no dedicara tan siquiera un sarcasmo a su larga lista de enemigos, empezando por los medios de comunicación.


No es el primer presidente que llega a Washington con promesas de sacudir el establishment a favor del bienestar de “la gente”, de vencer a la burocracia capitalina y a los grupos de interés que atentan en contra del bien común. Sus antecesores fracasaron, pero hoy es hoy y Trump es Trump y Estados Unidos nunca tuvo un presidente como él.


Traje azul, corbata roja, jopo naranja sacudiéndose en el viento, su esposa-modelo Melania de celeste, pelo recogido a lo Jackie Kennedy. Durante toda la ceremonia Melania pareció poco más que una figura decorativa a la que en ningún momento su marido le dedicó una mirada, ni hablar de un gesto afectuoso, en marcado contraste con los Obama, los Biden o los Pence. Hasta los Clintons parecían acaramelados en comparación.


Podrá gustar o no, podrá dar asco o meter miedo. Pero después del discurso de ayer nadie podrá decir que no estaba avisado.
@santiodonnell

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Sábado, 21 Enero 2017 07:03

EU primero: Trump

EU primero: Trump

Donald Trump, en punto de las 12 horas, y ante la aguda incertidumbre de buena parte del país y del mundo, ocupó Washington como el presidente novato más impopular en la historia moderna, y advirtió que determinará el curso del mundo

Bajo la llovizna de un día gris, ante un público de fanáticos mucho más reducido que en la primera inauguración de su antecesor, Barack Obama (según los primeros cálculos, como un tercio de los que acudieron en 2009), la ceremonia oficial de investidura procedió con Trump rindiendo su juramento con la mano sobre la Biblia que utilizó Abraham Lincoln (la misma que también usó Obama) y ante el jefe de la Suprema Corte, John Roberts. Con ello se coronó como el presidente número 45 de Estados Unidos.

Ofreció un mensaje populista, proteccionista e imperial: denunció a la clase política por promover sus intereses sobre los de los ciudadanos y afirmó: "hoy estamos trasladando poder de Washington DC a ustedes, el pueblo". Con ello, proclamó que ahora “impulsamos un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restaurar su promesa para todo nuestro pueblo. Sentenció: "juntos determinaremos el curso de América y el mundo para los años venideros".

"América primero", es la consigna, anunció, al prometer que reconstruirá la economía, retomará el control sobre las fronteras y restablecerá el "respeto" para Estados Unidos en el mundo. Denunció que “por demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de la nación se ha beneficiado con las recompensas del gobierno, mientras el pueblo ha aguantado el costo... El establishment se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país... Los hombres y mujeres olvidadas de este país ya no serán olvidados más”.

Después de agradecer al pueblo de Estados Unidos y, por alguna razón, "a los pueblos del mundo", hizo énfasis en que este viernes será recordado "como el día en que el pueblo volvió a ser el gobernante de esta nación". Dijo que esto es el resultado de "un movimiento histórico nunca antes visto por el mundo".

Pintó una visión de un país desindustrializado, un sistema de educación fracasado y devastación en zonas marginales. A partir de ahora esto llega a su fin, prometió. "Durante muchas décadas hemos enriquecido a la industria extranjera a costa de la estadunidense y subsidiado los ejércitos de otros países" mientras no se financiaba el nacional, "hemos defendido las fronteras de otros países al tiempo que rehusamos defender las nuestras". Agregó: "La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y redistribuida por todo el mundo"

Advirtió que de hoy en adelante "una nueva visión gobernara nuestra tierra. Desde este día será América primero, América primero". Eso será lo que determinará toda decisión. Tanto en temas domésticos como externos todo se hará para beneficiar "al trabajador y las familias estadunidenses".

Prometió que "la protección llevará a gran prosperidad y fuerza" y con ello, "recuperaremos nuestros empleos, nuestras fronteras, nuestra riqueza".

En el ámbito exterior, dijo que se buscará la "amistad y buena fe" con todos, y aseguró: “no buscamos imponer nuestra forma de vida a nadie, sino dejarla brillar como ejemplo... Brillaremos para que todos nos sigan”.

Y prometió erradicar el "terrorismo radical islámico".

Llamó a la unidad, por un patriotismo que implica la no discriminación, ya que la "sangre del patriotismo" es del mismo color para todos. Afirmó que "no debe haber temor", ya que "estamos protegidos" por las fuerzas armadas y las de seguridad pública, y, "más importante, seremos protegidos por Dios".

Concluyó que "juntos" Estados Unidos será una nación "fuerte de nuevo, rica de nuevo, orgullosa de nuevo, segura de nuevo y sí, juntos haremos grande otra vez a Estados Unidos".

En la ceremonia, que siempre es curiosa por su mezcla político-religosa, el cardenal de Nueva York Timothy Dolan, el reverendo Samuel Rodríguez, la pastor Paula White-Cain, el rabino Marvin Hier y el ultraconservador antigay reverendo Franklin Graham ofrecieron lecturas bíblicas.

El himno nacional fue entonado por la adolescente Jackie Evancho, quien saltó a la fama en el programa America’s Got Talent.

También cantó el famoso coro mormón Tabernacle, con la ausencia de por lo menos una de sus integrantes, que rehusó participar afirmando que no cantaría por un "fascista".

Hubo poca asistencia de simpatizantes en las ceremonias oficiales en contraste con la presencia multiétnica de 1.8 millones de personas hace ocho años en la inauguración de Obama.

El gigantesco parque conocido como el Mall estaba semivacío, con un mar de caras blancas y cachuchas rojas con el lema del presidente "Volver a hacer grande a Estado Unidos".

Al concierto previo a la inauguración, la noche del jueves, se calcula que asistieron unas 10 mil personas, mientras al concierto de la primera inauguración de Obama acudieron 400 mil.

Todo esto fue un indicador de la falta de apoyo a este mandatario. Las decenas de actos de protesta en varios puntos de la ciudad fueron la expresión más amplia de repudio que se ha registrado contra la llegada de un nuevo presidente en la historia del país.

En la ceremonia destacó la presencia de Hillary Clinton (junto con su esposo, el ex presidente Bill Clinton), pues muchos suponían –hasta el 8 de noviembre– que ella sería la que prestaría juramento. Llegó vestida de blanco, con una sonrisa forzada.

Los ex presidentes George W. Bush y Jimmy Carter también asistieron. Todos con el pretexto de que estaban festejando la transición pacífica del poder en nombre de la democracia. Ninguno de ellos deseaba que ganara Trump.

Rodeado de la cúpula política de ambos partidos, cuyos integrantes lo rechazaron e hicieron de todo para evitar su triunfo, recibió sonrisas y buenos deseos. Trump ofendió a casi todos y a sus familias.

Aproximadamente un tercio de los diputados demócratas boicoteó el encuentro; más de 60 en total.

El presidente Trump tomó posesión de la Casa Blanca bajo más nubes que las que pintaron el cielo ayer: sospechas de la influencia de la mano rusa en la elección y su triunfo. El New York Times reportó este viernes que agencias de inteligencia están investigando comunicaciones interceptadas en relación con posibles interacciones del gobierno de Vladimir Putin con representantes de Trump.

Ese viernes el magnate se volvió el primer presidente sin previo servicio en el sector público o en las fuerzas armadas, y entre los más ricos. A sus 70 años, es el presidente novato más viejo en asumir el cargo.

Al final, el presidente Trump acompañó a Barack Obama al otro lado del Capitolio donde él y su esposa Michelle abordaron el helicóptero presidencial para despedirse del gobierno.

La transición se registró de inmediato, a partir de las 12 horas, el sitio de Internet de la Casa Blanca borró a Obama; la nueva imagen de la página excluyó temas como el ambiental y presentó un nuevo mensaje (ver: whitehouse.gov).

Poco más tarde, después de una comida ofrecida por el Congreso, arrancó el desfile desde el Capitolio a la Casa Blanca a lo largo de la avenida Pensilvania para llevar al presidente a su nueva residencia.

En el tramo, las familias de Trump y la del vicepresidente Mike Pence –transportadas en limosinas– se bajaron a caminar durante media cuadra para saludar a algunos simpatizantes y tratar de ignorar a otros, pero en una escena que se repitió todo el día fueron notables las gradas vacías a lo largo de este recorrido. La ruta pasó frente al nuevo hotel de Trump, ubicado a pocas cuadras de la Casa Blanca.

Bandas militares (y algunas escolares) marcharon después de que Trump subió a su palco frente a la Casa Blanca y pasaron revista ante su nuevo comandante en jefe, a pesar de que él evitó el servicio militar durante la guerra de Vietnam.

La noche culminó con la visita del presidente a tres fiestas de gala oficiales (muchas menos de las acostumbradas).

Mientras tanto, el Senado ratificó a los primeros dos integrantes del gabinete: los generales John Mattis, en Defensa, y John Kelly, en Seguridad Interna. Pero esta noche el país –ni el mundo, cuyo curso dice que determinará– no se siente más seguro.

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Martes, 25 Octubre 2016 14:40

Himnos y banderas

Himnos y banderas

Sucede ante nuestros ojos, o tal vez somos parte del espectáculo. Enarbolar las banderas y cantar los himnos de los diferentes países, proyecta la impresión de que el nacionalismo, en medio de un mundo globalizado, está exacerbándose, y sin embargo es un nacionalismo diferente al conocido y vivido por siglos; ahora, en el que está tomando forma, compiten, en todo caso, tres tendencias: la nacionalista, la cosmopolita y la patriótica cosmopolita.

 

Parece imposible pero así es. Sensación que alcanza a sentirse en las diferentes competencias o campeonatos internacionales: Copa América, Eurocopa, mundiales de fútbol, Olímpicos, en las vueltas en bicicleta a diferentes países, en competencias de atletismo, etcétera.

 

Es un fenómeno palpable. Toma forma, y puede llegar hasta lo impensable cuando las banderas son ondeadas, los himnos entonados, las camisetas exhibidas, pero también cuando son enarboladas pancartas con los nombres de los deportistas; también puede suceder cuando se llama al apoyo de cantantes y otros representantes de la ‘tierra’, impulsándolos para que sobresalga como “el mejor”. Fenómeno de identidad que dura tanto como el tiempo que se tome el espectáculo en cuestión, al final lo que concitó a unos y otros, fue el apoyo a los colores de tal o cual país. Están ahí por la persona, por el equipo, pero también por el país. Es el nacionalismo deportivo, fenómeno de ondas connotaciones, potenciado por la globalización imperialista, la misma que ha fragmentado, y a la vez resignificado, las identidades territoriales, pues hoy es posible ver en los estadios a ciudadanos de un país portando la camiseta de uno diferente al suyo, así como apreciar parejas y familias compartiendo camisetas de sus respectivas procedencias.

 

Los colombianos que agitan banderas, se visten con la camiseta de la selección y cantan el himno nacional, no necesariamente son nacionalistas, en el sentido de defender “mi patria por encima de todo”, aunque también los hay, en cambio sí expresan un sentimiento de identidad entre connacionales, desechado rápidamente una vez finalizado el evento en cuestión, momento en el cual resurge la realidad de las desigualdades. Y también por el orgullo por los que “nos representan”, al final no somos tan malos.

 

Los medios de comunicación definen

 

Desde la década de los 90 del siglo pasado, cuando el mundo vivió un cambio profundo, dando paso de manera contundente a la mercantilización/mundialización/digitalización en todas las manifestaciones de la vida, el deporte quedó inserto en tal proceso. Desde entonces, con mayor potencia, los medios de comunicación entraron a ser parte del andamiaje deportivo, de tal manera que pudieron verse múltiples deportes en vivo, en tiempo real, llevando al jugador, atleta, o equipo de la preferencia, a la teleaudiencia. Acercamiento casi cotidiano que comenzó a (re)construir y/o resignificar identidades, ahora a partir de otro contexto mundial y nacional en el cual la persona aficionada decide ponerse la camiseta, agitar la bandera y cantar el himno, acciones que no solo realiza en los estadios sino también en calles, parques, restaurantes, oficinas, y otros muchos sitios.

 

Las interpretaciones elaboradas sobre el impacto y significado de estos hechos son diversas, reflejando posturas morales frente a la nación: los nacionalistas y patriotas, los cosmopolitas, y los patriotas cosmopolitas, términos usados por los filósofos políticos y filósofos morales a la hora de discernir sobre el asunto.
Proceso imposible de tomar amplitud global si no fuera por la era digital en que estamos insertos, en la cual los medios de comunicación juegan un papel primordial en la medida en que la diversidad productiva, apoyada en la tecnología de punta, y en la innovación a corto plazo, desterritorializadas y tomando en cuenta características culturales de los países, promueven los contenidos de amplitud mundial en tiempo real, lo que permite la visibilización de las diferentes expresiones nacionales concentradas en colores, canciones e himnos. Por este camino, los colombianos, o cualquier otro grupo humano poblador de un territorio dado, se visibiliza por el mundo como un todo.

 

Mi terruño y el mundo

 

Sugieren desde tiempo atrás que la globalización (capitalista-imperialista) a la vez que fragmenta los modos de vida tendiendo a la uniformidad, fortalece los nacionalismos, los patriotismos y el cosmopolitismo. Ser nacionalista y ser patriota no es lo mismo, el nacionalismo propone una definición política, es un planteamiento sobre lo que es o debe ser una nación y ese nacionalismo puede ser de derecha o de izquierda, según los intereses a resolver, mientras que el patriotismo y el cosmopolitismo son un sentimiento. El patriotismo se expresa en el orgullo nacional, por ello puede haber nacionalistas que son patriotas, muchas veces en un mal sentido. El cosmopolita siente orgullo de mundo, se refiere a que como ciudadano del mundo respeta a los demás pobladores del planeta, inclusive algunos lo extienden al respeto a los animales. Pero todo ello también está llevando a que se fortalezcan las identidades locales, étnicas y culturales.

 

Es cierto que existe el nacionalismo extremo, el que exige la defensa de las fronteras nacionales y la exclusión de extranjeros, y también los nacionalistas que plantean la defensa de la soberanía nacional, así como aquellos que pregonan la defensa o preferencia de la identidad de los connacionales, que no es lo mismo que defender los conciudadanos, pues en un mismo estado y/o nación –sobre todo si son Estados multinacionales– hay connacionales de la nacionalidad y conciudadanos del mismo Estado. Por eso los españoles enarbolan la roja en los estadios en un mundial de futbol en tanto conciudadanos, pero no en cuanto connacionales.

 

Y el cosmopolitismo que propone ser ciudadanos del mundo antes que de un país en particular, que también se presenta como los cosmopolitas que entienden la importancia política y emocional de la humanidad del planeta Tierra, y a la vez saben que el terruño es el basamento desde donde partir y centrarse. El terruño es lo que uno carga en la mochila cuando se va, y un cosmopolita quiere al mundo pero también al lugar donde nació.

 

Identidades y cambios novedosos. Hoy en día, por medio del deporte en particular, la gente de éste y otros países del mundo está resignificando el sentido de nación y patriotismo pues las diásporas, las migraciones y desplazamientos, han aportado para que aquellos que sufren tal realidad afronten y comprendan de manera diferente estos conceptos, más en sentido positivo, hacia el futuro, que en retroceder a posiciones ya superadas por la vida misma.

Publicado enEdición Nº229
Lunes, 26 Mayo 2014 08:09

Elecciones y paz.

Elecciones y paz.

Ha cerrado la primera vuelta del proceso electoral colombiano para escoger el que será Presidente de Colombia en el siguiente período constitucional. El triunfador es el doctor Oscar Ivan Zuluaga, quien tiene el respaldo del ex presidente Alvaro Uribe Velez y del partido Centro Democrático. Juan Manuel Santos, el actual Jefe de Estado, no logró sus objetivos en la campaña para la reelección, colocado ahora en una zona de alta incertidumbre respecto de la segunda vuelta que ocurrirá el próximo 15 de junio.

 

A pesar de que el tema de la paz no parecía ser un asunto central en la motivación del voto individual de millones de ciudadanos, a la postre terminó siendo un factor determinante en el computo final de los resultados.

 

El mensaje emitido por los electores apunta a que el proceso de paz que se adelanta en La Habana tiene serias fallas y requiere de ajustes inmediatos para que pueda avanzar en los próximos meses. Los cambios más relevantes que los debates entre los candidatos pusieron en evidencia se refieren a los siguientes tópicos: a) Un cese al fuego unilateral permanente de parte de los grupos insurgentes; b) La desvinculación de los niños del conflicto armado; c) Planes efectivos de desminado; d) Reconocimiento de los derechos de las víctimas de la guerra por parte de la guerrilla; y e) Renuncia a la lucha armada como forma de acción política para alcanzar reformas sociales, políticas y del Estado.

 

La Izquierda y su candidata presidencial, doctora Clara López, han obtenido un respaldo muy importante de la ciudadanía, dada su coherencia en la denuncia de las malos resultados de la gestión del señor Santos en diversos campos de la vida social, que ha pretendido ocultar con su distorsionado proceso de paz. Mal haría la Izquierda en firmar un cheque en blanco en favor del doctor Santos, para la segunda vuelta del 15 de junio, sino plantea y demanda claramente un viraje en los diálogos de paz de La Habana, en los términos que lo ha explicitado el resultado electoral.

Publicado enColombia
Lunes, 26 Mayo 2014 08:09

Elecciones y paz.

Elecciones y paz.

Ha cerrado la primera vuelta del proceso electoral colombiano para escoger el que será Presidente de Colombia en el siguiente período constitucional. El triunfador es el doctor Oscar Ivan Zuluaga, quien tiene el respaldo del ex presidente Alvaro Uribe Velez y del partido Centro Democrático. Juan Manuel Santos, el actual Jefe de Estado, no logró sus objetivos en la campaña para la reelección, colocado ahora en una zona de alta incertidumbre respecto de la segunda vuelta que ocurrirá el próximo 15 de junio.

 

A pesar de que el tema de la paz no parecía ser un asunto central en la motivación del voto individual de millones de ciudadanos, a la postre terminó siendo un factor determinante en el computo final de los resultados.

 

El mensaje emitido por los electores apunta a que el proceso de paz que se adelanta en La Habana tiene serias fallas y requiere de ajustes inmediatos para que pueda avanzar en los próximos meses. Los cambios más relevantes que los debates entre los candidatos pusieron en evidencia se refieren a los siguientes tópicos: a) Un cese al fuego unilateral permanente de parte de los grupos insurgentes; b) La desvinculación de los niños del conflicto armado; c) Planes efectivos de desminado; d) Reconocimiento de los derechos de las víctimas de la guerra por parte de la guerrilla; y e) Renuncia a la lucha armada como forma de acción política para alcanzar reformas sociales, políticas y del Estado.

 

La Izquierda y su candidata presidencial, doctora Clara López, han obtenido un respaldo muy importante de la ciudadanía, dada su coherencia en la denuncia de las malos resultados de la gestión del señor Santos en diversos campos de la vida social, que ha pretendido ocultar con su distorsionado proceso de paz. Mal haría la Izquierda en firmar un cheque en blanco en favor del doctor Santos, para la segunda vuelta del 15 de junio, sino plantea y demanda claramente un viraje en los diálogos de paz de La Habana, en los términos que lo ha explicitado el resultado electoral.

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Nueva cúpula militar: contra Timochenko y el Bloque sur

De las cuatro patas de la Mesa, una de cada lado es el factor militar. Aunque siempre circuló en voz baja, la insurgencia ya hizo público que «silenciará» pero no "entregará" las armas. Con esta anticipación al resultado de la agenda, al gesto duro de la reunión de los primeros comandantes de las farc y el eln, vino el de la otra parte: El Fiscal cumplió su declaración de diciembre 2012: Por delitos de lesa humanidad "[...] el próximo semestre se harán acusaciones a las farc". Hasta nueva orden, la intensidad del conflicto recae sobre las montañas del Centro Occidente y, en las fronteras con protagonismos de las bacrim.

 

Tras de las palabras del Fiscal, cárcel que cierra o inclusión y participación política que abre, es el nuevo portón de la paz, cuando todavía son bastantes los silencios y rechazos a una salida política y la inconformidad social muestra más aristas. Con sonrisas del ministro de defensa, suman cincuenta los mandos "medios" de segunda línea abatidos por las Fuerzas Armadas. Sus operativos élite ya no son sólo para batir dirigentes altos, sino a los más vulnerables: obligados al contacto más cercano con la población periferia de los frentes, hasta donde con los años, penetra la inteligencia contraria. En otro ángulo, durante el segundo ciclo de conversaciones, Democracia e Inclusión, con la moderna tecnología y forma de información escrita, radial, de televisión y cibernética, sin monopolio y desventaja; resultan tan o más difíciles que los puntos de avance sobre Tierra y reforma en la propiedad, que debieron dejar temas en el tintero. A su vez, gesto tras gesto de las partes y, sobre todo la coyuntura electoral, pone a la mesa en un embudo.

 

Relevo de mandos para el ajuste de la guerra de oriente a occidente sur

 

Por más de una década, tras la ruptura de conversaciones en el Caguán, el dispositivo conjunto con despliegue del 'plan Colombia', los mandos militares y policiales, la acción "encubierta" paramilitar con apoyo de entes estatales y de la Justicia, bajo la doctrina inmoral y mando de Álvaro Uribe y sus largos ocho años, tuvieron un blanco prioritario en las acciones de guerra, masacre y desplazamiento, con su transversalización por el territorio: Determinaron como blanco o eje operativo, y de las acciones de propaganda y sicología militar, atacar a fondo la mayor concentración guerrillera oriente-sur de las farc.

 

En tal empeño oficial y de la asesoría extranjera del Comando Sur (US) , estuvo sobre los mapas de los generales, enfrentar al Bloque Oriental con sus frentes localizados desde la frontera con Venezuela y Brasil hasta Cundinamarca y la ribera oriental del río Magdalena, en apuesta de avance a largo plazo sobre Bogotá, corazón del Estado. En su "misión", la acción paramilitar de las auc, operó contra el acumulado norte-interior del eln y la indicación de separar, cortar y quebrar en el área del Magdalena Medio, los corredores y el círculo que por el norte, cerraba sobre Bogotá el Bloque del Magdalena Medio de las farc, bajo la dirección de Timochenko. Así, desarticular el proyecto guerrillero parte del Plan Estratégico, de cerrar la capital por el occidente, con el Comando Conjunto Central, en tarea de constituir otro Bloque. Comando este en territorio del Tolima y el norte del Huila, bajo el mando operativo de Gerónimo y la dirección de Alfonso Cano, quien cumplía esta misma y doble función, sobre el Comando Conjunto Occidental, de prolongación al sur occidente de este flanco, bajo el mando directo de Pablo Catatumbo.

 

Hacia el otro eje. El objetivo de neutralizar la proyección del Bloque Oriental, con el paso de los días tuvo resultados. Para las Fuerzas Armadas, este blanco operacional quedó "concluido" con la baja del Mono Jojoy. A continuación, y con nuevos mapas en las salas de mando, por el flanco occidental de Bogotá, allende el río Magdalena hasta las orillas del Océano Pacífico, y en otra prioridad de tarea que está en ciernes, el general Leonardo Barrero –recién nombrado Comandante de las Fuerzas Militares–, asumió la persecución de la estructura del Comando Conjunto Central que sobre las cordilleras occidental y central conecta en directo con el Comando Conjunto Occidental y enlaza con el Bloque Sur. Al respecto, dan por sentado que la caída de Alfonso Cano conlleva su debilitamiento.

 

El ataque contra el Bloque Oriental con repercusión en una población y unos centros urbanos no mayores en densidad, como Florencia, Neiva y Villavicencio, no significó la derrota militar y social de las farc, una guerrilla con una reserva de impacto, en los frentes del Bloque Sur y del Comando Conjunto Occidental –diferente a los Llanos– con reflejo y noticia sobre Cali, Pasto, Popayán, Buenaventura, sus vías de comunicación y la dinámica de movimientos sociales y, podría rehacer influencia sobre Ibagué y el Viejo Caldas. Un supuesto operacional de la guerrilla que en otro tiempo, movió a los jefes guerrilleros Iván Marino Ospina, en el antecedente, y luego a Carlos Pizarro, Álvaro Fayad a proyectar en esa área el Batallón América del M-19 y sus vínculos con organizaciones guerrilleras de Ecuador, Perú, Chile, y núcleos de memoria guevarista: Alfaro Vive, ¡Carajo!, MRTA –con reductos del PRT argentino, el MIR chileno, entre otros.

 

Aunque tenga el fin de imponer ritmo y exigencia en la conversación de La Habana, en este nuevo "teatro de operaciones" vendrán y son diferentes las implicaciones políticas, sociales y de repercusión humanitaria. Debajo de la manga, la nueva cúpula y la inteligencia de la policía siguen el rastro de Timochenko, a cuya caída dan el valor, que no es novedoso, de "golpe definitivo" y determinante en la Mesa.

 

Santos apuesta a redondear una "derrota social" de la guerrilla; Uribe al "aniquilamiento"

 

Como consta en toda la investigación sin concluir con respecto a la parapolítica, tras los dos gobiernos de Uribe que anduvieron en línea con el partido republicano de los Estados Unidos, con los intereses militares del estado sionista, con el entorno mafioso anticubano y del 'exilio' venezolano; con su empuje agro narco para institucionalización, en llave con el hábitat financiero territorial de las auc –que deriva en bacrim y contactos clandestinos con oficiales del arma de inteligencia del ejército, la armada y la policía; sostiene un discurso y quehacer que descarta admitir las causas del conflicto. En fin, dos periodos en la Presidencia que desprestigió y debilitó el papel diplomático y económico de Colombia en el continente.

 

Un hecho que obligó ahora, como característica del actual gobierno Santos, a la búsqueda de un "reacomodo institucional" a efecto de una (re)legitimación de la élite oligárquica, con uso de las conversaciones con la insurgencia –que ésta admitió en una condición de repliegue forzado en un vasto territorio de municipios y una diferente correlación política y militar a la existente en 1999-2002.

 

La frágil ventana de paz que delibera en La Habana

 

En medio de los silencios del conjunto social, domina en la imagen de paz por alcanzar, el sentir de las grandes urbes y los cascos municipales determinados por la inercia de la "salida militar" que agita Uribe, y desconectó a extensos sectores de los ideales de organización y lucha. No existe aún en la nación, una deliberación ni un "actor nacional" 'desinteresado' por la paz.

 

En este marco, la Mesa está virando de la Fase inicial de posicionamiento y «conveniencia común» de cada una de las partes, a la segunda de rechazos y presión, que el Presidente puede precipitar, definitivamente, al final de noviembre. O, tener una pausa: hasta el resultado de la elección para 2014-2018, con base en un nuevo mapa de las fuerzas políticas oficiales. Difícil en esta fecha, el logro de una variación e iniciativa por parte de los nervios sociales, alternativos, de izquierda, y de la correlación pública en alta voz, a favor de una Colombia sin privilegios ni causas del conflicto.

 

Está a la vista, una campaña electoral que puede venir con promesas y preparación de la opinión para ir a partir de mayo 2014, a la Fase tercera en la Mesa de estocada y lenguaje intransigente y exigente, con plazo para la "desmovilización" con desarme de las farc y de contera para el eln.

 

Ante la coyuntura electoral que ya domina en la cotidianidad informativa, la Mesa pasa por un cuello de botella, porque con excepción de la base del poder institucional, sus partidos oficiales y las ramificaciones de clientelismos, y de los diversos lenguajes y sesgos de las víctimas con dolor, el conjunto de la sociedad todavía no asume como manija de movilización: la paz.

Publicado enEdición 194
El verdadero patriotismo de la oligarquía colombiana

A finales del año anterior, tras conocerse el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya en el diferendo entre Colombia y Nicaragua, los medios de comunicación, voceros de las clases dominantes, políticos y politólogos, abogados y una caterva de oportunistas, encabezados por un expresidente de la República –el más descarado pro imperialista y vendepatrias que se recuerde en la historia de sumisión que caracteriza a la oligarquía criolla- llamaron a desconocer el fallo y, recurriendo al más barato y mentiroso de los nacionalismos, clamaron porque se adelantara una guerra contra Nicaragua para defender los Callos y el mar circundante. Al mismo tiempo, los sicarios del micrófono y de la pluma –que abundan en este país- pasaron rápidamente a difundir sus breviarios de odio y resentimiento contra los nicaragüenses. Enseguida, Juan Manuel Santos siguió con la misma tónica y decidió desconocer el fallo, con lo que se ha dado muestra que el colombiano es un Estado canalla, al estilo de Israel o los Estados Unidos, para el cual el derecho internacional solamente es aceptable cuando le conviene o cuando las grandes potencias le imponen sus intereses.

 

Todos esos chovinistas, con unos bríos que los hacían aparecer como cruzados medievales en defensa de la patria –es decir de sus fundos, bancos y propiedades-, se rasgaban las vestiduras como los primeros defensores de la soberanía nacional, que supuestamente fue lesionada por los jueces de la Haya. En forma demagógica dieron la impresión de preocuparse por los habitantes raizales de San Andrés y Providencia y hasta realizaron manifestaciones políticas de rechazo al fallo mencionado en los territorios insulares del Caribe colombiano, derramando lágrimas de cocodrilo por la triste situación de los pescadores isleños, como si alguna vez en realidad se hubieran preocupado por ellos, que desde siempre han soportado el olvido y el abandono del Estado central.

 

Tales muestras de nacionalismo no pasaban de ser un simulacro porque, al mismo tiempo, los mismos sectores que tronaban contra Nicaragua y contra la corte de la Haya, son quienes han feriado y entregado el territorio colombiano para que sea un botín de las empresas multinacionales de la minería y lo han convertido en la más grande base militar de los Estados Unidos.

 

Por si hubiera dudas de su verdadero carácter antinacional del Estado colombiano, pocas semanas después, exactamente en el mes de diciembre de 2012, sucedió un hecho que demostró fehacientemente ese espíritu entreguista, cuando en silencio y casi a escondidas se le dieron a la empresa carbonífera Drummond 60 mil millones de pesos, para cumplir con un laudo arbitral que se falló en contra de Colombia a finales del 2011, por parte de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio, son sede en París. El origen de este fallo se remonta a la demanda que la Drummond interpuso contra el Estado colombiano por supuesto incumplimiento en el transporte de carbón por ferrocarril desde el Departamento del César hasta Santa Marta, más exactamente por parte de Ferrocarriles del Norte de Colombia, FENOCO.

 

Como suele ser normal en estos casos, el fallo favoreció a la empresa multinacional del carbón, y los árbitros enviaron copia del Laudo a la Sala Civil de la Corte Suprema de Justica que dio un concepto favorable, con el argumento que el fallo era acorde con el derecho interno de Colombia. Los árbitros habían determinado que Colombia debía pagar 38 mil millones de pesos por costos de transporte de carbón y 13 mil millones por no haber cumplido con sus deberes de vigilar y controlar la vía. El fallo fue aceptado sin ninguna oposición, ni jurídica ni política, pero como el presupuesto del año 2012 ya estaba aprobado no se asignó la partida correspondiente, y no se pudo pagar en el 2011. Esto se hizo con un impresionante mutismo y en secreto en diciembre de 2012, cuando se le entregaron 60 mil millones de pesos como parte de la multa impuesta al país, más los respectivos intereses.

 

No es que sea novedoso que el Estado colombiano y sus diversas instancias, como la Corte Suprema, avalen los intereses del capital transnacional sin reparo alguno, lo que resulta llamativo es que el desembolso de la indemnización que se le entregó a la Drummond se hubiera hecho en el mismo instante en que el fervor patriotero contra Nicaragua alcanzaba las cotas más altas. Y llama también la atención que el abogado que “defendió” al país en este laudo haya sido un uribista de pura cepa, nada más ni nada menos que Edmundo del Castillo, Secretario Jurídico de la Presidencia ilegitima del hacendado paisa, y hoy acusado de varios delitos, entre ellos las chuzadas ilegales del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

 

Es decir, que de manera directa, un miembro de los que se reclaman como grandes patriotas, tanto que cantan el himno nacional con la bandera al pecho al más puro estilo fascista y con camisa negra al estilo de Juanes, no sólo sabía del resultado adverso contra los intereses del país que se perpetró en París, sino que intervino de manera directa en el asunto. Sin embargo, ante tamaño atraco ninguno de los patrioteros que se hacían cruces por la decisión de La Haya ha abierto la boca para protestar y denunciar el arrodillamiento ante la Drummond. Los mismos que respiran odio y entonan canticos de guerra contra nuestro vecino centroamericano han permanecido mudos y, por supuesto, no han hecho encendidos y belicosos llamados para que ese fallo a favor de la multinacional del carbón fuera desconocido. Ni el ex presidente paisa ni Juan Manuel Santos, tan beligerantes a la hora de desconocer el fallo relacionado con San Andrés, han comentado este acontecimiento ni han enviado al respecto ningún insoportable mensaje a través del twitter, como cuando se anuncia, con regocijo propio de los vampiros sedientos de sangre, el asesinato de algún comandante de la insurgencia. Santos, por ejemplo, afirmaba el 18 de diciembre que no acataría el fallo de la Haya, al tiempo que por debajo de cuerda ya se habían entregado los 60 mil millones de pesos a la Drummond, empresa que, como en el cuento de Rafael Pombo, es una pobre viejecita sin nadita que comer.

 

Este silencio simplemente revela hasta donde llega el supuesto nacionalismo de la oligarquía criolla: patrioterismo barato y retórico respecto a otros países de la región, más pequeños y en teoría más débiles militarmente (recuérdese al respecto lo sucedido con Ecuador en marzo del 2008) y sumisión absoluta y abyecta respecto a los países imperialistas y sus empresas multinacionales, a los que se les concede todo lo que exijan.

 

En el caso de la Drummond el asunto adquiere unos mayores ribetes de indignidad, si se tiene en cuenta que esta multinacional estadounidense, que explota el carbón en la costa atlántica colombiana, es responsable de innumerables crímenes ambientales y sindicales. Crímenes ambientales, puesto que desde hace años viene destruyendo los ecosistemas de la región, contamina campos y ciudades, vierte toneladas de carbón al mar, como se ha comprobado recientemente, y en virtud de lo cual se le impuso la ridícula multa de 2.900 millones de pesos, es decir, 20 veces menos que la que le pagó el Estado colombiano. Y crímenes laborales, porque se ha comprobado que esa empresa ha financiado a grupos paramilitares que han asesinado a varios dirigentes sindicales. Además, uno de sus más acérrimos defensores, y ahora ex presidente, admitió haber recibido dinero de esa empresa para pagar los honorarios del abogado que logró que ese personaje no declarara en los Estados Unidos en el proceso que se adelanta contra la Drummond por paramilitarismo y asesinato de sindicalistas.

 

Con este hecho queda claro el verdadero significado del patriotismo barato y de pacotilla de la oligarquía y del Estado colombiano. Ese patrioterismo sólo sirve para incitar el odio y el racismo contra los países vecinos, a la par que le sirve de disfraz a esa oligarquía para encubrir su carácter de ficha incondicional de los intereses imperialistas en el país y en la región, a nombre de la pretendida confianza inversionista, un simple eufemismo para ocultar su mentalidad servil y neocolonial.

 


Por Renán Vega Cantor, historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional, de Bogotá, Colombia.  Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008.

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