Sábado, 25 Marzo 2017 10:16

Nuestra hermana pequeña

Nuestra hermana pequeña

La invitación que hace el director Hirokazu Koreeda a través del filme puede ser cierta incitación a la audiencia a dejar de lado por unos minutos la tensión propia de las grandes urbes y permitirse viajar con él en el contexto de una pequeña ciudad tranquila, donde las rutinas se hacen menos anodinas cuando se trata de atravesar en bicicleta un túnel de cerezos en flor o de una caminata regular en la playa.

 

Donde las intensas conversaciones familiares se desarrollan mejor en torno a la comida y a esos rituales en la preparación de recetas que pasan generacionalmente. Imágenes cinematográficas que el director logra hilvanar muy bien con la historia y dejan percibir las identidades de los personajes.

 

“Nuestra hermana pequeña” muestra el cuadro comprendido por 3 hermanas en edades más o menos contemporáneas entre 20 y 28 años y la llegada de una tercera (medio hermana), una joven de 13 años que llega a entenderse como parte de un núcleo afectivo.

 

Este entorno que nos plantea el director puede verse como la pregunta al significado de lo que consideramos lazos familiares y cómo estos pueden ser percibidos de manera distinta según un contexto determinado.

 

Existe un drama familiar que une a estas cuatro mujeres, que si bien no es constante y no define totalmente la relación entre ellas, sí se deja ver como un recuerdo de lo que pudo haber sido o de lo que se pudo haber hecho. El padre de las cuatro constituye el elemento que las une, pero afortunadamente la película se sacude un poco el tema y pone como centro la relación y cercanía que se van constituyendo entre las hermanas.

 

Las características de cada una parecen bastante particulares y determinadas, como si tuvieran que encajar en algún cliché para que la historia sea más atractiva, pero termina siendo un poco más predecible y de algún modo, limitado; personajes encasillados de alguna historieta de manga. ‘Shachi’ (la mayor, la cuidadora y controladora, haciendo las veces de madre y jefe de familia), ‘Yoshino’ (la más sociable, la fiestera) ‘Chika’ (la más tranquila, el puente conciliador entre Shachi y Yoshino) y la más pequeña; ‘Suzu’ (viviendo su adolescencia y adaptándose tranquilamente a la nueva vida con sus hermanas).

 

“Nuestra hermana pequeña” resulta una gran celebración de la familia y de aquellos lazos afectivos tan necesarios en la vida de un individuo. La película tiene ese lado emotivo y dulce sin caer en lo sensiblero; una historia que atrapa los 128 minutos y nos detiene en ‘Kamakura’, una pequeña y apacible ciudad japonesa.

 

* La película ‘Nuestra hermana pequeña’ estará disponible desde el 9 de marzo en las siguientes salas de cine de las principales ciudades del país y tendrá un tiempo estimado de 3 semanas en cartelera.
Cine Colombia:
http://www.cinecolombia.com/bogota
(Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali...).
Cinemas Procinal
http://www.procinal.com.co/proximos-estrenos (Bogotá, Cartagena, Villavicencio, Barrancabermeja).

 


 

Título original: Umimachi Diary- Our Little sister
Año: 2015
País: Japón
Director: Hirokazu Koreeda
Guión: Hirokazu Koreeda basado en el manga de Akimi Yoshida
Actores: Haruka Ayase, Masami Nagasawa, Suzu Hirose
Duración: 28 min
Sinopsis: Sachi, Yoshino y Chika son tres hermanas que viven en Kamakura (Japón), en la casa de su abuela. Un día reciben la noticia de la muerte de su padre, que las abandonó cuando eran pequeñas. En el funeral conocen a la hija que su padre tuvo trece años antes y pronto las cuatro hermanas deciden vivir juntas.

Publicado enEdición Nº233
Martes, 23 Junio 2015 11:29

Todos se van

Todos se van

En frente de la intimidante presencia del juez Generoso se encuentra la pequeña Nieve, con su vestido blanco, dándole la espalda a los asistentes de la austera sala de justicia –¿Con quién te quieres quedar? le pregunta el juez a la niña, ¿Con tu padre? –ella gira la cabeza a la izquierda para verlo sobre el hombro mientras éste, con gesto de satisfacción, le pica el ojo izquierdo; –o ¿con tu madre?, continúa el Juez y Nieve vuelve a girar su mirada, esta vez a su derecha, y recibe de ella, su "mami", una sonrisa nerviosa, fingida. Pasan los segundos pero Nieve no habla, de su delicada boca, cuyos labios parecen cocidos con aguja baquetera, no salió palabra que diera respuesta a su deseo, lo cual generó, inevitablemente, desconcierto en quienes nos encontramos en la sala de cine esperando lo que inocentemente creíamos era una respuesta sencilla; nada más lejos de la realidad del personaje de Nieve, quien momentos después del juicio nos aterrizó en su realidad al confesarnos desde las viejas páginas de su confidente amigo sin voz, que es la presencia de su padre Manuel lo que logró enmudecerla, como siempre lo hace. Pero ya es tarde, sus palabras, las únicas que la ayudan, resuenan en la oscura cueva del lobo, quien, vestido con piel de oveja, logró obtener la custodia de su hija gracias a la influencia de su jefe Armando.

 

En estas parafraseadas escenas que corresponde a Todos se van, la última producción del director cinematográfico Sergio Cabrera, se sintetiza en buena medida la trama de la conmovedora historia. Cabrera, el mismo que en la década de los noventa realizó La estrategia del caracol y que, dígase de paso, fue superada lamentablemente como la película más taquillera en la historia del cine nacional hace pocos meses por Uno al año no hace daño de Dago García (expresando categóricamente con ello que el progreso lineal no existe), vuelve a la pantalla grande con una versión libre de la primera parte de la novela homónima escrita por la cubana Wendy Guerra. En esta historia se relata una compleja historia familiar donde el foco esta puesto en Nieve Guerra, una niña de 8 años que vive en el contexto de la Cuba de los años 80.

 

Este contexto, al serle tan familiar a Cabrera, fue en parte lo que lo llevó a realizar la adaptación al cine de Todos se van, pero más allá del contexto fue en sí el hecho de identificarse con esa niña que tiene miedo de perder a sus padres, de estar confundida dentro y, a la vez, poniéndole pecho a una sociedad cuyo Estado pretende controlar todo. En sí, Cabrera identificó su vida con la historia de Nieve porque su infancia y adolescencia las vivió en la China de la Revolución Cultural, lugar donde vio, sobre todo, las implicaciones en la vida cotidiana de un Estado autoritario, donde es éste quien tiene la custodia de los niños y, por tanto, es el principal responsable de su suerte. Además, fue en este lugar donde Cabrera se identificó con las corrientes de pensamiento izquierdista que lo llevaron a participar en movimientos guerrilleros como el Epl, cosa que Nieve Guerra no hace ni logra identificarse, como bien se muestra en la segunda parte de la novela. Sin embargo, con el tiempo Cabrera se alejó de estos movimientos pero sin dejar de ser un cineasta que en entrevistas y en sus propias obras manifiesta un pensamiento crítico*.

 

Tal es la crítica de su pensamiento que lo lleva a exponer la opresión del Estado cubano en Todos se van, pero de tal forma que no es una crítica en la que cae en los lugares comunes de los enemigos acérrimos de la revolución cubana, sino que su postura está basada en una lógica distinta manifiesta al mostrar cómo una niña sufre tanto el autoritarismo familiar como el estatal, sin dejarse victimizar. Esta Cuba de Todos se van no es la construida a partir de sesgos ideológicos, sino la vivida desde las formas cotidianas que le caracterizan. Una cotidianidad de la que muchos se van y se quieren ir, en este caso, por razones de carácter político.

 

Además, Todos se van es una historia con pocos personajes pero que demuestran un grado de complejidad poco común en el cine nacional, el cual está lleno de sobreactuaciones, de interpretaciones de personajes que a nadie convence. Así, dentro de estos pocos personajes está Eva y Manuel, los padres de Nieve, quienes nos van a contar con sus propias historias no sólo cómo afectan con sus acciones la vida de su hija, sino cómo es vivir teniendo dos vidas, una en público –diciendo lo que debe decirse– y la otra en el vigilado espacio del hogar, diciendo lo que realmente se piensa.

 

En ese orden de ideas, Eva, al momento actual de la historia, está casada con su segundo esposo Dan, un sueco hippy que se la pasa semidesnudo y trabaja en la planta nuclear con los rusos. Esta mujer, que en sus años mozos trabajaba con Mauricio haciendo marionetas para las obras de teatro y cuyos personajes relevantes eran por ejemplo el Che, ahora es una locutora de radio que cautelosamente incomoda al gobierno al poner músicos que hacen parte de la lista negra o que no hablan bien de la revolución, que parece ser igual de malo. Y Manuel es un alcohólico escritor de obras de teatro, frustrado al tener que escribir con "el estilo de la revolución" y no con su propia voz.

 

En pocas líneas, y para la memoria de quien lee la nota: este film es un drama que muestra el sufrimiento de Nieve por un suceso recurrente en su vida: el hecho de que todos se van, o quieren irse, y ella queda sola con su Diario; logrando con esto meterse con maestría en un tema demasiado espinoso, en el cual hay que saber caminar para no pisar las profundas huellas dejadas por los pesados discursos dogmáticos.

 

* Una muestra de esta afirmación se ve en la conferencia titulada "La corrupción creativa y otros venenos" que presentó en Casa América en el 2009. http://www.casamerica.es/temastv/la-corrupcion-creativa

Publicado enEdición Nº 214
Gays y mineros: una lucha por el orgullo

"Gays y lesbianas ayudan a los mineros", fue una consigna agitada con constancia en la marcha del orgullo gay de 1984. Quienes la pronunciaban era un grupo de gays y lesbianas preocupados por la situación de los mineros del norte de Inglaterra, sur de Escocia e Irlanda.

 

Su acción solidaria deviene del rechazo que profesaban a Margaret Thatcher, cuyas decisiones políticas procuraban más ganancia para el empresariado (en esta ocasión cerrando las minas) a costa del bienestar y los derechos de los trabajadores y sus familias.

 

En solidaridad con ellos, la comunidad Lgtb (Lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), abocó la recogida de fondos económicos para apoyar a los mineros, en ese momento en huelga.

 

Así lo narran en Pride, una película realizada en el 2014 por el director Matthew Warchus. Enmarcada en el género de la comedia, la película centra su argumento en sucesos acaecidos en 1984, en las protestas de los trabajadores que resisten la ofensiva gubernamental, y el apoyo que a las mismas brinde el grupo de gays y lesbianas conocido como Lesbiana y gays apoyan a los mineros (Lgsm por sus siglas en inglés).

 

Esta historia de la vida real se ubica en las poblaciones del sur de Gales, donde la mayoría de sus habitantes profesa una cultura conservadora y religiosa, la misma que tras la relación con la comunidad Lgtb terminará por reconocer y aceptar la importancia de las diferencias sexuales y la solidaridad de la lucha por encima de los prejuicios arraigados en el machismo, tan ligados a sectores como los trabajadores mineros quienes siempre han sido encasillados como "los machos más machos" o "los hombres más rudos", entre los cuales eran común considerar que la opción por otras identidades sexuales, o la relación con homosexuales, era causa de pecado u objeto de burla. Todo lo cual cambia luego de la huelga.

 

La cinta tiene como escenas principales imágenes que permiten apreciar cómo sucedieron las protestas de los trabajadores, además de una declaración de Margaret Thatcher justificando sus acciones represivas por el desacuerdo que mantiene con los sindicatos, declaraciones que desataron el volcamiento a las calles de 11 colectivos de la comunidad Lgbt para recoger recursos a favor de las familias de los huelguistas.

 

Acción positiva. Este tipo de iniciativas le permite concluir al cineasta cómo concretar la solidaridad más allá de los comunicados y los buenos deseos. Al tiempo que reflexionar sobre cómo este tipo de iniciativas e identidades sociales y de clase, facilitan la superación de estereotipos culturales que mantienen dividida al conjunto social.

 

Un único enemigo

 

Uno de los factores que unieron en huelga y protesta a estos dos sectores fue su odio por la figura de poder de Margaret Thatcher, quien acababa de auspiciar la guerra de Las Malvinas (1982), enemiga vehemente del derechos a las opciones sexuales, quien desde el 19 de noviembre de 1984 llegaba a imponer las medidas más violentas y represivas en contra de los sindicatos mineros. Acción represiva que la llevó a confiscar los fondos económicos del Sindicato Nacional de Mineros, afectando sin reparo alguno, durante 12 meses, a las familias de los mineros. La huelga, que duró alrededor de un año, dejó un saldo de tres muertos, además de convertirse en uno de los precedentes que auguraba la derrota sindical en Inglaterra.

 

La película centra su mirada en uno de los 11 grupos fundados en solidaridad con la huelga de los mineros, el Lgsm, liderado por Marck Ashton y Mike Jackson, convertido, tras esto, en uno de los grupos más grandes entre la comunidad gay. Si acción también les permite lleva su mensaje, levantar sus reivindicaciones particulares, en todo el conjunto social.

 

Los primeros fondos para apoyar a los mineros en huelga fueron recogidos durante la marcha del orgullo gay de Londres en 1984 y en una de las librerías más importantes de Londres, Gays the World, una de las primeras que fundadas por homosexuales socialistas dedicada a temas exclusivamente gays.

 

En el desarrollo de la trama, pueden apreciarse la dificultades a las que se ven enfrentados el grupo Lgsm al querer solidarizarse con los mineros, ya que encuentran un inicial rechazo generalizado en la población, incluso de los propios mineros, quienes los ven como seres débiles y extraños de los cuales es mejor no recibir ninguna ayuda, pese a las condiciones económicas por las que atravesaban.

 

La forma o el método

 

Será la alegría, el baile, la conversación y las preguntas de las familias sobre algunos prejuicios sexuales –como el lesbianismo, el papel de la mujeres en la vida de los hogares, la forma de sentir de los mineros y sobre las diferencias sexuales–, las que permitirán que mineros y comunidad Lgbt estrechen lazos para seguir peleando contra el enemigo concreto y común.


Uno de los momentos claves durante el año de lucha de esta unión será la pelea contra los medios de comunicación, principal arma de manipulación y desprestigio usada por Margaret Thatcher, principal escenario de deslegitimación en contra de los trabajadores mineros y la comunidad Lgbt. Para ese momento la represión de los grupos neonazis se acrecentará en Londres, emprendiendo numerosos ataques contra la librería Gays the World y algunos de sus miembros.

 

Para contrarrestar la arremetida de los medios de comunicación en contra de la unión de estos dos grupos, tachados como la unión de las canteras y los pervertidos, ambos sectores harán gala de este apodo para visibilizar la situación de los trabajadores mineros y publicitar la solidaridad económica, situación que resulta provechosa. De ella sacan ventaja los dos sectores para realizar una de las fiestas más grandes organizada hasta entonces por la comunidad Lgbt, unidos con las familias de los mineros en Camden, un barrio de Londres, en la cual logran recoger más de 20 mil libras esterlinas, dinero entregado a las familias de los huelguistas.

 

En la película este episodio está enmarcado por la canción Tell me why? Y por qué no luchar por la misma causa, cuando la represión desatada contra los dos sectores era salvaje y solo la unidad podría contrarrestarla; acción común y solidaria cuando la imposición de la medidas económicas neoliberales se abrían camino para condenar a las mayorías sociales a mayor exclusión y opresión.


Así, estos dos sectores estuvieron hasta el final de la huelga unidos, pelando hombro a hombro, alejados de los prejuicios machistas, las prácticas patriarcales y las órdenes conservadoras de negar la diferencia de otros.

 

A pesar de que la pelea la perdieron los trabajadores mineros, y aunque ello significó la derrota de la lucha sindical y la entrada de la economía neoliberal en Inglaterra, la unidad permaneció por largos años. En ese trayecto sucedieron cosas significativas, tales como el Grand Parade o la fiesta del orgullo gay de 1985, en la cual, además de la comunidad Lgbt también marcharon los trabajadores mineros del sur de Gales, Escocia y norte de Inglaterra.

 

Esta unidad del movimiento obrero y de la comunidad Lgbt, se afianzó de forma irreversible, permitiendo que en la lucha por los derechos sexuales en Inglaterra tomara forma un proceso de legitimación asumido por el Partido Laborista, el cual propuso una resolución para que la lucha por la igualdad de los derechos fuera acogida. Gracias al Sindicato Nacional de Mineros la propuesta fue recibida y fueron ellos los principales aliados para generar un bloque que enfrentaría las disposiciones del Artículo 28 de 1988 con el cual el establecimiento prohibía promocionar, en Inglaterra y Escocia, contenidos homosexuales e ideas públicas sobre la diversidad sexual, Artículo que sería derogado. con amplitud de votos. en el año 2000.

 

Valga decir, finalmente, que la película retrata un escenario en el cual la dignidad y el orgullo de una clase que supera sus propias limitantes, la cual entiende que la lucha unitaria por los derechos resulta más efectiva que la lucha anclada en feudos sociales, donde cada quien solamente se preocupa por su pedazo.

 

Una lección para el ahora y para la vida

 

La historia lleva a pensar, como colofón, en Colombia, con la posibilidad de un escenario igual de adverso al de la Inglaterra de 1984. Es posible, es necesario, entrelazar las luchas que sectores como el Lgtb mantienen por la igualdad de derechos en la adopción y el matrimonio, y el sindicalismo ante la precarización de la condiciones laborales, o la gran persecución que otros sectores viven por la defensa de los recursos naturales, ya que en ningún caso son luchas antagónicas, todas ellas buscan justicia social y vida digna para las mayorías, y ameritan el hermanamiento y la solidaridad de clase, más allá de la simple acción de pequeños grupos, cada uno de los cuales siente que está defendiendo lo únicamente importante en su país.

 

Publicado enEdición Nº 214
Veinte años después de su debut, Roger & Me (1989), Michael Moore ha urdido la que a sus ojos es su obra definitiva, la culminación de dos décadas de activismo, fanfarronadas, exhibicionismo y no poca demagogia en pos de la lucha contra el neoliberalismo. Desde luego, no se le puede arrebatar a Moore la facultad de acertar en su siempre oportuno destape de los pozos negros del sistema, aunque en Capitalismo: una historia de amor se pase de autoconsciente, lacrimógeno y predicador religioso.

Él mismo lo ha dejado claro: "Aunque empecé la producción en la primavera de 2008, en realidad estoy haciendo esta película desde hace 20 años. Capitalismo: una historia de amor no sólo es la continuación de Roger & Me sino que es su culminación".

No en balde, su nueva película presentada en la pasada Mostra de Venecia contiene no pocas referencias a aquel primer filme en el que un Moore menos megalómano contaba las nefastas consecuencias de la desindustrialización de su pueblo natal, Flint (Michigan). En su última obra vuelve a su ciudad, pero también recala en Wall Street, en el Capitolio una vez más y en cuanto estado americano tenga un hogar en desahucio.

He aquí las vetas hiperbolizadas de la personalidad del documentalista más mediático del siglo XXI.

El salvador


El pastel era demasiado jugoso: en plena producción, estalló la crisis financiera que corroboraba lo que Moore había venido predicando desde hacía años: el desastroso impacto que el dominio de las corporaciones tiene sobre la vida de los estadounidenses. Moore estaba allí donde la crisis de las hipotecas subprime y el endeudamiento familiar conducía a la ruina y al desahucio, donde las empresas se lucraban con las muertes de sus trabajadores y, por supuesto, en el advenimiento de la esperanza Obama.

Pero quizás llevó hasta el delirio su papel de predicador de la rebeldía anticapitalista. Pocas dudas nos deja de que él es el salvador que EEUU necesita. Que disculpe Obama. "Mucha gente considera que es suficiente con agachar la cabeza y taparse la nariz para apañárselas. Pero alguien tiene que alzar la voz", reconoció al presentar el documental.

La formación católica del director de Bowling for Columbine (2002) estudió en un seminario y quiso ser cura brota en este filme sin tapujo. Moore apoya su discurso en el cristianismo y busca respaldo, como si las pruebas que expuso no fueran suficientes, en dos curas y un obispo que le secundan al decir que el capital es el mal.

Lacrimógeno


"En el mundo no hay suficientes toallitas desinfectantes para limpiar Washington", mantiene el director. Tampoco suficientes paquetes de pañuelos para las lágrimas que derraman las víctimas del capital que Moore retrata. El de Flint siente debilidad por las tomas a moco tendido, por el comentario lacrimógeno y el patetismo. Después de Sicko, donde el director llevó a cotas delirantes su estética del dramón, Capitalismo: una historia de amor contiene quizás los momentos más sentimentales y gruesos de la carrera del director.

Gamberro escénico


Entregado al drama, la película prescinde durante demasiado tiempo del humor. En Capitalismo: una historia de amor no hay capítulo alguno que se compare con el abordaje a la casa de Charlton Heston en Bowling for Columbine. Su gamberrismo se edulcoró, aunque la acción de encordonar Wall Street con una cinta policial donde se lee Zona de crimen tenga su gracia subversiva. Aún así Moore reconoce que su finalidad última es que el espectador "se divierta y se rebele". A las barricadas, pues.


SARA BRITO - MADRID - 06/01/2010 22:00
Publicado enInternacional
El Capital, de Karl Marx, que no llegó a filmar Sergei Eisenstein ha resucitado en formato DVD y de la mano del cineasta Alexander Kluge, que retomó la idea del cineasta ruso en una producción que con casi diez horas de duración que ha logrado un inusitado éxito de público, contagiado por la revisión de la obra del pensador del Manifiesto Comunista. Nachrichten aus der ideologischen Antike. Marx, Einsenstein, Das Kapital-Noticias de antigüedades ideológicas. Marx, Einsenstein, El Capital- es el título del DVD, lanzado por la prestigiosa editorial Suhrkamp a finales de noviembre.
       
Su aparición ha merecido elogios de periódicos ideológicamente dispares como el eco-izquierdista Die Tagezeitung, el conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung, además del Süddeutsche Zeitung, prototipos estos últimos de la prensa seria alemana. En cuestión de semanas la primera edición se agotó y Suhrkamp prepara ya una segunda tirada, de volumen "lógicamente modesto, aunque meritorio", según fuentes de la editorial, puesto que se parte de la base que se trata de un público minoritario.

Se trata de 3 DVD con un total de 570 minutos, en que Kluge trata de retomar algo que Eisenstein se propuso filmar en vida, El Capital, pero no logró hacer por razones económicas. Al director de El acorazado Potemkin se le agotaron los recursos y ahora a Kluge, autor de culto en Alemania, se le ocurrió recuperarlo en un formato que permite a su público saborear el conjunto a su gusto, buscando la pieza de su interés.

Maratón de Kluge

Kluge, autor de filmes como Deutschland im Herbst -"Alemania en otoño-, sobre el terrorismo de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) y con aportaciones de Rainer Werner Fassbinder y Volker Schlöndorff y Premio Büchner en 2003, ha asumido la tarea a modo de ensayo. Discípulo de Adorno y con 77 años, su trabajo tiene dimensiones maratonianas y en él plasma las opiniones del filósofo Peter Sloterdijk y el director de cine Tom Tykwer, así como la biógrafa de Eisenstein Oksana Bilgakova, entre otros.
También incorpora algún que otro elemento humorístico, como la intervención del cabaretista Helge Schneider, en el papel de compositor de la música del Capital para el realizador soviético. O un grupo de hombres de neanderthal leyendo a Marx. "No pretendo resucitar a Marx. Mi título habla de antigüedades y de eso se trata: de hablar de tú a tú con alguien nacido en 1818, Marx, y con quien en 1927 planeó filmar El Capital, Eisenstein", explicó Kluge, al diario Neue Zürchner Zeitung.

Vuelta a Marx en tiempos de crisis

El éxito del DVD se explica, admiten en Suhrkamp, por un efecto contagio a todo lo que rodea a la figura y obra de Marx en estos tiempos de crisis y de agotamiento del capitalismo. La editorial había elegido a Kluge para abrir una serie de elite en formato DVD, a la que seguirán otros ambiciosos programas sobre figuras como Bertolt Brecht, Samuel Beckett y Thomas Bernhard. El ensayo fílmico de Marx era una especie de trabajo experimental, a modo de globo sonda, que funcionó como catapulta.

Kluge no pretende resucitar a Marx, pero desde hace unos meses las ediciones de El Capital se venden como hacía décadas que no ocurría, para solaz de su editor berlinés, Kart-Dietz-Verlag. Asimismo contagiado por el éxito resultó el libro del arzobispo de Múnich y Freising, Reinhard Marx, que apoyado en su apellido ha convertido en éxito su propio volumen titulado El Capital, donde asimismo arremetía contra el capitalismo salvaje, sólo que desde la perspectiva religiosa.

Todo esto ocurre cuando Alemania se prepara para conmemorar, el próximo año, el vigésimo aniversario del desmoronamiento del bloque comunista y la Caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989. En lugar del entierro en toda regla del autor del Manifiesto, por el momento hay una revisión, cuando menos teórica, de su pensamiento.
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