Jueves, 03 Octubre 2019 06:17

Cuba en su coyuntura

Cuba en su coyuntura

Hay menos transporte público y más solidaridad. La escasez de combustible, que impacta sobre todo en las horas en que los cubanos salen y regresan del trabajo y la escuela, se ha traducido en llamados a la cooperación e iniciativas ciudadanas. En un país que hace menos de un año no tenía servicio de datos móviles, florecen los grupos de WhatsApp del tipo "¿Dónde hay combustible?" y "Encontré petróleo", que pasan la voz de las gasolineras abastecidas y con menos colas en las ciudades, particularmente en La Habana, la más poblada de la isla.

Los medios de comunicación cuentan cada día historias espontáneas que tratan de cerrar el agujero que han dejado los recortes del diésel y la gasolina. Mientras escribo estas líneas Lázaro Manuel Alonso, un popular periodista y director del Noticiero del Mediodía de la Televisión Cubana, habla del club de dueños de motocicletas eléctricas fabricadas en China que, espontáneamente y sin cobrar a los pasajeros, recorren las calles y dan aventones a los transeúntes.

En Eco Motoristas, un grupo de Facebook, interactúan más de un centenar de los integrantes de los clubes Moto Eléctrica Cuba, Eracing y Alto Voltage. Allí narran las experiencias de las caravanas de vehículos que circulan por las arterias más transitadas de la capital, cada uno con un pasajero para acercarlo a su destino, y en las imágenes se pueden ver a estudiantes con sus uniformes de preuniversitario, señores vestidos humildemente y mujeres que quizás sean maestras o secretarias, todos sonrientes en el asiento accesorio y con sus cascos correctamente anudados.

El apoyo social ante la desgracia aquí siempre tiene un efecto amortiguador. Es el eterno retorno de la austeridad solidaria frente a la hostilidad del gobierno de Estados Unidos. Que un gobernante gringo amenace con matar a los cubanos de "hambre y desesperación" –literal del memorando secreto del subsecretario asistente para Asuntos Interamericanos, Lester D. Mallory, en 1960–, y que mis vecinos reaccionen con refuerzos de moral ha ocurrido ya 10, mil, un millón de veces.

La historia se repite con escrupulosidad de filmación cinematográfica, aunque la anécdota cambie. Ahora Washington persigue las navieras con petróleo hacia la isla y los barcos, desde inicios de septiembre, llegan a cuenta gotas. Las autoridades ofrecen tranquilidad a la ciudadanía y hablan de una "situación coyuntural", traducida como "la coyuntura", sujeto de burla para los trolles de Miami y apropiada con humor por los cubanos de a pie que, a diferencia de los otros, confían en que hay buques en camino y que esta situación, como suele ocurrir, pasará para que venga otra pedrada del norte y la solidaridad vuelva a sostener el peso de esta isla en el Caribe.

Liset García, una amiga que desde que la conozco hace más de 30 años se proclama "botellera profesional" –en Cuba, "botella" es sinónimo de "aventón"–, sólo espera que cuando pase "la coyuntura" sobreviva en los choferes y motoristas la voluntad de seguir ayudando al prójimo. Vive en Diez de Octubre y trabaja en Plaza de la Revolución, dos municipios separados por 8 kilómetros que se traducen en 40 viajes y otras tantas historias desde el 11 de septiembre en que se anunciaron las medidas de ahorro. Hablamos de la ola de desprecio hacia Trump que recorre los barrios, los centros de trabajo y los negocios privados, y la animación especial que hubo este año en las "fiestas del Comité", es decir, de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), organización de vecinos fundada por Fidel Castro el 28 de septiembre de 1960, que agrupa a más de ocho millones de cubanos y que surgió para proteger las calles cuando se desataron los sabotajes contra la joven Revolución.

Ayer tuve cita con el dentista. El médico, mulato de unos 30 años rodeado de media docena de alumnos, taladraba mi muela cuando abrió la puerta de la consulta un trabajador de servicios hospitalarios. "Son las 11", anunció el recién llegado. El doctor se encogió de hombros, apagó el aire acondicionado y abrió la ventana que da a una de las avenidas más concurridas de La Habana. "Es la hora de la coyuntura", comentó el profesor a sus estudiantes, que rieron el chiste y aprovecharon la tregua para dar una vuelta y descongestionar el salón.

Desde hace tres semanas, a las 11 am todas las oficinas apagan las luces y máquinas durante dos horas, y repiten el mismo ritual de seis de la tarde y hasta las diez de la noche, "horas pico" del gasto eléctrico en Cuba. Los hospitales y policlínicos no dejan de utilizar la electricidad, pero desconectan los equipos de alto consumo en las instalaciones donde no peligre la salud de los enfermos. La medida ha permitido que, con sólo 30 por ciento del combustible que utilizaba cada mes, sigan funcionando las principales fábricas, se mantengan vitales los servicios públicos y no se hayan producido apagones en las casas a pesar de la crisis energética.

Desde el ángulo que tengo en el sillón, prácticamente acostada, vi la bata blanca acercándose, la fresadora en la mano y una pregunta en el aire cuya respuesta –rogué mentalmente– ojalá no la encontrara dentro de mi boca: "¿Hasta cuándo tendremos que soportar a ese bicho malo en la Casa Blanca?"

Por Rosa Miriam Elizalde, periodista cubana

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"Decepción y desaliento" en las FFAA brasileñas

Justo cuando los militares conquistaron el mayor espacio político en un gobierno en democracia, los presupuestos de Defensa se derrumbaron, haciendo que las dos prioridades estratégicas, defensa de la Amazonia y el desarrollo de los yacimientos off-shore (pre-sal), resulten desatendidos por largo tiempo.

"La defensa de Brasil está abandonada", escribe Roberto Mangabeira Unger, en un artículo que lleva ese título, publicado en Folha de Sao Paulo a mediados de setiembre.

Con datos elocuentes, asegura que el presupuesto de Defensa como participación del PIB está cayendo en el último cuarto de siglo, siendo similar al de Argentina (1,3%) y mucho más bajo que el de países de los BRICS como India, que alcanza el 2,4%.

Mangabeira es uno de los intelectuales más destacados de Brasil, profesor en Harvard y quien formuló la Estrategia Nacional de Defensa (END) en 2008, siendo ministro de Asuntos Estratégicos de 2007 a 2009 y en 2015, bajo los gobiernos de Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff. De modo que sus opiniones tienen un peso considerable.

En el mencionado artículo, sostiene que en el Gobierno actual la presencia de militares es aún mayor que bajo la dictadura militar (1964-1985). Mangabeira sostiene que "no hay desarrollo sin afirmación rebelde del camino nacional", y agrega que la END defiende la creación de un complejo industrial de defensa capaz de impulsar la economía por su "vanguardismo tecnológico".

Finaliza su artículo acusando al presidente Jair Bolsonaro de "dejar al Brasil indefenso, mientras alardea de sumisión a EEUU y renuncia a cualquier estrategia nacional de desarrollo que no se resuma en agradar a los mercados financieros". "Brasil se hunde en el estancamiento y la mediocridad", concluye.

La reaparición de Mangabeira se produce en un momento en el cual los cuarteles manifiestan "decepción y desaliento", según un artículo publicado el mismo día por O Globo. Para 2020 el presupuesto de Defensa registra una caída del 35% respecto a 2019, que ya era bajo, lo que supone cortes en los proyectos estratégicos de más del 30%.

Los proyectos más afectados incluyen las tres armas.

El Ejército encargó 1.580 unidades del blindado Guaraní, del cual ya fueron entregadas 300 unidades por la empresa Iveco. Se estimaba que el proyecto iniciado en 2012 finalizaría en 2031, pero ahora se adelanta que el último blindado será entregado en 2040. Para esa fecha "el carro no estará obsoleto, pero tal vez lo esté el concepto de defensa que lo involucra", dijo un general a los diputados.

La Marina está viendo su presupuesto recortado en 18%, lo que retrasa el cronograma de entrega de submarinos, cuatro convencionales y uno nuclear. El proyecto comenzó en 2008, con la firma de un acuerdo con Francia que prevé traspaso de tecnología, cuestión que molestó especialmente al Pentágono.

La Fuerza Aérea prevé la construcción de 36 cazas Gripen con la sueca Saab, con transferencia de tecnología y fabricación de una parte del lote en Brasil, por parte de Embraer. Aunque ya le fue entregada la primera unidad, el recorte del presupuesto en un 52% agrava la falta de aparatos adecuados para la defensa del país, en contraste con Venezuela que posee 24 cazas rusos SU-30 y misiles S-300.

Otros proyectos afectados son el carguero militar KC-390, capaz de transportar hasta 21 toneladas, con el que Embraer pretende competir con los Hércules C-130, con la ventaja de sus motores a reacción que le dan mayor velocidad. Este programa estaba dotado con 1000 millones de reales anuales, pero para 2020 sólo le destinarán 548 millones, poco más de la mitad.

El programa de submarinos, denominado PROSUB, obtuvo 2.500 millones de reales en 2014, para caer a 1000 millones en 2020. En tanto, el sistema de monitoreo de fronteras (SISFRON), clave para la defensa de la Amazonia y el control de incendios, tuvo un presupuesto anual de más de 1000 millones de reales entre 2015 a 2017, para caer a sólo 643 millones en 2020.

Con semejante panorama, los militares no pueden estar satisfechos. Enfrentan tres problemas fundamentales, que se están convirtiendo en temores que pueden afectar su legitimidad ante la sociedad.

El primero es la alianza de sectores importantes de la burguesía brasileña, que se manifiesta en esta ofensiva de dos medios tan importantes como O Globo y Folha de Sao Paulo. El primero es un emporio mediático que controla desde televisoras hasta periódicos, que jugó un papel importante en la caída de Dilma Rousseff y en la expansión de la Operación Lava Jato contra Lula.

Folha encarna el pensamiento de una parte sustancial de los políticos y empresarios paulistas, los que toman las decisiones importantes en Brasil. Están diciendo que ya no aguantan a Bolsonaro y le envían un mensaje a los militares, que son los únicos que pueden apartarlo del poder, entregándolo a su vice el general Hamilton Mourao.

El segundo es un llamado de atención a que Brasil no sólo no tiene defensa sino que tampoco cuenta con una estrategia creíble y sólida como la que tuvo bajo los gobiernos de Lula (2003-2010), durante el régimen militar y, sobre todo, bajo los gobiernos de Getúlio Vargas que modernizaron el país (1934-1945 y 1951-1954). 

La estrategia militar los lleva a ocupar cargos de gobierno con el objetivo de enrumbar al país en una dirección determinada. Ocupar esos espacios sólo para obtener remuneraciones elevadas o para evitar que otros, probablemente peores que ellos, lo hagan, los deslegitima ante la sociedad. Sacar a Brasil de la crisis está siendo más difícil de los que pensaban que Lula y el PT representan el mal, sólo por ser de izquierda.

El tercer problema se relaciona con el tiempo. Mangabeira finaliza con un alegato casi subversivo: "Levántese pueblo brasileño para oponerse a este plan contra la patria". El desgaste de Bolsonaro, con intervenciones fuera de lugar en cada sitio al que acude, como su reciente discurso en Naciones Unidas, puede arrastrar a las Fuerzas Armadas a niveles de desprestigio como nunca antes conocieron.

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EE UU enviará tropas a Arabia Saudí con misión “defensiva” tras el ataque a las refinerías

El Pentágono anunció este viernes por la noche el envío de tropas a Arabia Saudí con fines "defensivos" tras el ataque a las refinerías saudíes sufrido el pasado sábado, que tanto Washington como Riad atribuyen a Irán, pese a que el régimen de los ayatolás lo niega. El Gobierno estadounidense hizo pública la decisión tan solo unas horas después de aprobar sanciones contra el Banco Nacional de Irán, calificadas por el presidente Donald Trump como “el mayor [castigo] impuesto nunca contra un país”.

"El presidente ha aprobado el envío de fuerzas estadounidenses que serán de naturaleza defensiva y se centrarán principalmente en la defensa aérea y de misiles", señaló el secretario de Defensa, Mark Esper, en una rueda de prensa. El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Joseph Dunford, concretó que se trataría de un "despliegue moderado". Tanto el carácter explícitamente defensivo y la advertencia de que no se trataría de un envío muy numeroso deja clara la preferencia de la Administración de Trump de no entrar en un conflicto militar con Irán.

Tanto en junio, a raíz del derribo de un dron estadounidense (sin muertes), como ahora, el republicano está optado por la vía del endurecimiento de las sanciones, si bien, nunca descarta para a las armas. Otra cosa son las palabras, que rebosan de ardor guerrero: "El arsenal nuclear está al máximo nivel, renovado, increíble", recalcó Trump este viernes, "debemos rezar todos para que no tengamos que usarlo".

Teherán sigue negando los ataques del sábado y su ministro de exteriores, Mohammad Javad Zarif, declaró ayer jueves que un ataque militar contra Irán por parte de Estados Unidos o Arabia Saudí supondría el inicio de “una guerra total”.

Las sanciones anunciadas por el presidente llegan antes de que el Pentágono y los asesores de seguridad nacional de la Casa Blanca entreguen la lista de posibles objetivos para un eventual ataque. Aunque las sanciones económicas pueden ser una vía para evitar un conflicto militar abierto con el régimen de Hasán Rohaní, el mandatario estadounidense ha insistido en que “la opción militar siempre es una posibilidad".

Trump ha ido elevando las sanciones a la República Islámica desde que renunció al acuerdo nuclear de 2015 con Irán, incluidas severas restricciones a la capacidad de Teherán para vender petróleo. El acuerdo nuclear de 2015 consistía en la congelación de sanciones contra Irán a cambio de que frenase su carrera atómica, pero Trump siempre criticó que, en realidad, Teherán seguía con sus aspiraciones nucleares y que las podía desarrollar gracias al alivio económico del levantamiento de las multas. Al romper el acuerdo en 2018, Washington reactivó esas penalizaciones. Irán optó entonces por incumplir abiertamente el pacto.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, ha explicado que las nuevas sanciones "cortarán todas las fuentes de fondos a Irán", incluido su fondo de riqueza soberana. "Esto significa que no llegará más dinero a los Guardianes de la Revolución", ha añadido sobre el ejército ideológico del régimen, también conocido como Pasdarán. "No habrá más dinero para financiar el terrorismo", ha puntualizado Mnuchin.

Trump se ha limitado a decir: "Es muy malo lo que está ocurriendo con Irán. Se está yendo al infierno". El mandatario ha finalizado recordando a Teherán que "cuando van con todo contra EE UU, no hay ninguna manera de que ganen".

Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, aseguró ayer jueves en Abu Dabi que EE UU prefiere “una solución pacífica” con Irán, lo que supone un cambio de tono respecto a la belicosidad con la que calificaba los ataques contra el corazón de la industria petrolera. Aseguraba que se trataba de "un acto de guerra”.

Por Yolanda Monge

Washington 20 SEP 2019 - 18:43 COT

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 Imagen de satélite de la refinería de Abqaiq tras el ataque. En vídeo, imágenes del incendio. Planet Labs (AP) / atlas

Trump advirte de una respuesta militar contra Irán si se verifica la autoría del ataque sobre Arabia Saudí, mientras Teherán rechaza las acusaciones

Irán se ha apresurado a negar este domingo las acusaciones de EE UU sobre su responsabilidad en el ataque con drones del sábado contra instalaciones petroleras saudíes que se atribuyeron los rebeldes Huthi de Yemen. El riesgo de que se agrave el pulso entre Washington y Teherán constituye una nueva amenaza al abastecimiento mundial de energía, ya afectado por el significativo recorte en la producción saudí de crudo que ha provocado la agresión y que puede durar días. Riad afirmó que tiene margen para cubrir las exportaciones con sus reservas.

El presidente Donald Trump advirtió el domingo por la noche de que Estados Unidos está "cargado y listo" para responder, si bien se expresó con menos contundencia que el secretario de Estado, Mike Pompeo, sobre la autoría. "Hay motivos para creer que conocemos el culpable, estamos cargados y listos", escribió en su cuenta de Twitter, pero admitió que se hallaban pendientes de verificación y que aguardaba a hablar con Riad "para saber quiénes creen ellos que causó el ataque y en qué términos proceder".

“Las acusaciones parecen fruto de un compló organizado por algunos servicios secretos para desprestigiar la imagen de un país y preparar el camino para acciones futuras”, denunció el portavoz de Exteriores iraní, Abbas Musavi, que afirmó que son “mentiras sin sentido”. Pompeo acusó el sábado a Irán de estar detrás del bombardeo con drones a dos instalaciones clave de la petrolera saudí Aramco, que está en proceso de salir a Bolsa.

El impacto de los incendios que provocaron en la refinería de Abqaiq, la mayor del mundo, y en las infraestructuras de Khurais, su segundo campo de crudo, obligaron a la empresa a interrumpir la producción de 5,7 millones de barriles diarios, algo más de la mitad de su volumen y equivalente a casi el 6% del consumo mundial. Según diferentes fuentes saudíes consultadas por la prensa económica, el daño en las infraestructuras fue “grande”, aunque Riad prevé recuperar hoy un tercio de la producción interrumpida.

Arabia Saudí dispone de 188 millones de barriles almacenados que servirían de colchón durante semanas en el caso de necesitarlos. Una fuente del sector citada por Reuters afirmó que las exportaciones estarían garantizadas en las próximas semanas gracias precisamente al stock —repartido entre el propio territorio saudí y depósitos en Japón, Holanda y Egipto—. Estados Unidos ha ofrecido, no obstante, sus reservas para garantizar el suministro mundial.

Según ha informado este domingo el Financial Times, Riad está en contacto además con varios miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por si fuera necesario que aumenten temporalmente su producción hasta que el reino restablezca la suya, aunque sin especificar quiénes podrían hacerlo. Entre los países OPEP, Arabia Saudí es el primer productor, seguido de Irak, Irán —sometido a las sanciones de EE UU por su programa nuclear—, Emiratos y Kuwait.

En cualquier caso, existe margen porque desde finales de 2016, bajo impulso saudí, los miembros de esta organización de productores han estado limitando el volumen de crudo que sale al mercado para sostener el precio.

Trump, anunció el domingo por la noche que había autorizado el uso de las reservas petrolíferas estratégicas, en caso de necesidad, “en una cantidad suficiente por determinar para mantener los mercados bien provistos”, un mensaje que no sirvió para evitar alzas en el precio de los futuros del crudo Brent, referencia en Europa, y el West Texas Intermediate. El presidente también aprovechó para pedir a las agencias correspondiente que aceleren las aprobaciones de los oleoductos ahora en proceso de autorizaciones en Texas y otros Estados.

A pesar de que los Huthi se responsabilizaron del ataque, el tercer de este tipo que se han atribuido desde mayo, Pompeo dijo en Twitter que no hay pruebas de que los drones salieran de Yemen. Tampoco ofreció ningún respaldo a sus alegaciones más allá de denunciar que el presidente iraní, Hasan Rohani, y su ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, “pretenden que hacen diplomacia”. 

Zarif, un astuto usuario de las redes sociales (a pesar de que la mayoría de ellas están bloqueadas en Irán), no tardó en responderle. “Tras el fracaso de la máxima presión, el secretario Pompeo da un giro hacia la de máximo engaño”, ha tuiteado Pompeo este domingo. El jefe de la diplomacia iraní ha dicho que “EE UU y sus acólitos están atascados en Yemen” y aseguró que “culpar a Irán no va a poner fin al desastre”.

Mientras tanto, un general de la Guardia Revolucionaria recordaba a Estados Unidos que “sus bases y sus portaviones en un radio de 2.000 kilómetros se encuentran al alcance de los misiles iraníes”. No está claro si las palabras del responsable de la Fuerza Aérea de ese Ejército revolucionario son una mera bravuconada para consumo interno o denotan nerviosismo ante el temor a que Washington esté buscando un pretexto para atacarles.

Trump, ya reconoció haber dado la orden de hacerlo (y haberla retirado en el último momento) el pasado junio después de que la Guardia Revolucionaria echara abajo un dron estadounidense. Las tensiones que se han ido acumulando desde que EE UU abandonó el acuerdo nuclear el año pasado parecieron remitir en las semanas posteriores, pero Washington ha seguido incrementando sus sanciones y Teherán desafiando esa presión con una progresiva retirada de sus compromisos bajo aquel pacto.

Diálogo con Teherán

Es incierto el efecto que los ataques a las instalaciones petroleras saudíes van a tener en la política estadounidense hacia Irán, si mantienen su acusación contra el régimen. Tan solo tres días antes, el miércoles, Trump dejó abierta la puerta a una suavización de las sanciones económicas que ha impuesto a ese país para obligarle a renegociar un acuerdo nuclear que sustituya al de 2015. “Creo que les gustaría llegar a un acuerdo”, dijo el mandatario a la prensa, recordando que Irán “atraviesa dificultades financieras tremendas y las sanciones son cada vez más duras”. Cuando le preguntaron directamente por la posibilidad de rebajarlas, respondió: “Veremos qué pasa”, muy a su estilo.

A raíz de la mediación francesa durante el último G7, a finales de agosto, Trump expresó su disposición a reunirse con el presidente iraní, Hasan Rohani, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas que se inicia el próximo martes. Sin embargo, Rohani ha descartado cualquier cita mientras no se levanten las sanciones. Además, no está claro que cuente para ello con el respaldo del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene la última palabra en todos los asuntos de seguridad nacional y política exterior.

Algunos analistas estadounidenses han especulado con que los ataques buscaran cerrar cualquier posibilidad al respecto. “No ayuda”, ha respondido este domingo Kellyanne Conway, asesora de la Casa Blanca, a la cadena Fox. Pero Conway no ha dado por muerta la eventualidad de una cumbre.

Estados Unidos y Arabia Saudí ya acusaron a Irán de estar detrás de los sabotajes contra buques cisterna en el estrecho de Ormuz e infraestructuras petroleras saudíes de los meses pasados, algo que Teherán negó. También responsabilizan a la República islámica de armar a los rebeldes yemeníes (lo que rechazan ambos). Pompeo ha ido esta vez más lejos al decir que el bombardeo de Abqaiq y Khurais no se había originado en Yemen sino en Irán.

Tanto Abqaiq como Khurai, los objetivos alcanzados por los rebeldes yemeníes, están mucho más allá de los 150 kilómetros de alcance de los drones en poder de los Huthi, los llamados Qatef-1. Sin embargo, investigadores de la ONU han revelado que los rebeldes cuentan con un nuevo modelo, los UAV-X, que pueden llegar hasta 1.500 kilómetros.

Según el diario económico The Wall Street Journal, los expertos están investigando si los ataques se originaron en el norte, bien por parte de Irán o de milicias chiíes aliadas en Irak, utilizando misiles de crucero en lugar de drones (aunque en ese caso sorprende que no fueran detectados). El primer ministro iraquí, Adel Abdul-Mahdi, ha negado que su territorio haya sido utilizado para atacar Arabia Saudí.

Aramco, un gigante de la industria

Rentabilidad. La petrolera estatal saudí, Aramco, está considerada como la compañía más rentable del mundo y es responsable de la producción del 10% del crudo de todo el mundo. Arabia Saudí es, además, el mayor exportador de petróleo.

Valor. Las autoridades saudíes estiman el valor de la compañía en dos billones de dólares, el doble de lo que vale el gigante informático Apple.

Empleo. Aramco da trabajo a unas 65.000 personas.

Mercado. La compañía tiene previsto salir a Bolsa en 2020.

Producción. La planta de Abqaiq está considerada como la refinería más grande del mundo y produce unos siete millones de barriles diarios.

 

Por Ángeles Espinosa / Amanda Mars

Dubái / Washington 16 SEP 2019 - 02:04 COT

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 Imagen de Abqaiq y el humo del incendio provocado por el ataque de unos drones. En vídeo, imágenes del incendio. REUTERS / atlas

Los rebeldes Huthi de Yemen atacaron este sábado con drones las dos principales instalaciones petroleras de Arabia Saudí causando importantes incendios. Riad, que respondió bombardeando posiciones de ese grupo, daba ayer por controlados los fuegos, pero más tarde el propio ministro de Energía admitió, a través de la agencia estatal de noticias SPA, que suspendían “a la mitad” la producción de crudo. Más allá de las pérdidas materiales, el tercer ataque de este tipo en cinco meses pone de relieve la vulnerabilidad de las infraestructuras energéticas de Riad ante estas milicias.

El objetivo de los 10 drones cargados de explosivos fueron sendas refinerías en Abqaiq y Khurais, según la cadena de televisión Al Masirah (bajo control Huthi). El gigante petrolero saudí Aramco tiene en Abqaiq, a 60 kilómetros al suroeste de Dhahran (donde está su sede), la mayor planta de procesamiento de crudo del mundo. Por allí pasan dos tercios de los 10 millones de barriles que produce cada día. Khurais, 200 kilómetros más al oeste, es el segundo mayor depósito petrolífero de esa empresa pública que está acelerando sus planes para salir a Bolsa. 

“Los dos incendios han sido controlados”, aseguraba el Ministerio del Interior saudí. El texto no precisaba ni el origen, ni si ha habido víctimas o si las operaciones se han visto perjudicadas. Sin embargo, poco después, el ministro de Energía, el príncipe Abdulaziz Bin Salmán, decía a través de un comunicado que las explosiones “han provocado la interrupción en el suministro de 5,7 millones de barriles de crudo”, lo que significa el 50% de la producción de la compañía [Armaco]”. Abdulaziz aseguró que el ataque es “una continuación de los que se vienen produciendo contra instalaciones petroleras y buques cisterna en el golfo Arábigo”, como llaman al golfo Pérsico. Riad volverá a dar más detalles antes de 48 horas.

Horas después de los ataques, EE UU señaló a Irán (que respalda a los Huthi) como responsable. “Teherán está detrás de cerca de 100 ataques en Arabia Saudí mientras [Hasan] Rohani y [Mohammad Javad] Zarif fingen involucrarse en la diplomacia”, escribió el secretario de Estado, Mike Pompeo, en Twitter. Justo antes, Donald Trump había hablado con el príncipe saudí Mohamed Bin Salman y ofrecido el apoyo de Washington en su defensa, informa Amanda Mars.

Pese a que la producción de petróleo en el país ha quedado tocada, de acuerdo con la televisión saudí, las exportaciones de crudo no se habían interrumpido. Y no tienen por qué. Arabia Saudí dispone de una amplia red de almacenamiento tanto dentro como fuera del país (con depósitos en Holanda, Japón y Egipto) que le permiten seguir abasteciendo a sus clientes con normalidad durante semanas. Además, los analistas señalan que Aramco espera reanudar las operaciones con rapidez. La Agencia Internacional de la Energía ha corroborado ese mensaje de tranquilidad porque, de momento, los mercados se encuentran “bien abastecidos y con abundantes reservas comerciales”. Aun así se trata el mayor ataque contra las infraestructuras petroleras del país que proporciona el 10% del petróleo que se consume en el mundo. En 2012, Aramco sufrió un ciberataque y, seis años antes, un coche bomba lanzado por Al Qaeda contra Abqaiq no logró atravesar la barrera de seguridad. Además, la acción de los Huthi ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de la que se considera la joya de la corona del Reino del Desierto.

Las instalaciones bombardeadas se hallan a un millar de kilómetros de la región del noroeste de Yemen bajo control Huthi, lo que significa un salto significativo en las capacidades de ese grupo, al que Arabia Saudí acusa de ser un instrumento de Irán. Sus ataques con drones nunca habían llegado tan lejos. El mes pasado alcanzaron el campo petrolífero de Shaybah y en mayo, dos estaciones de bombeo. En ninguno de los casos se frenó la producción.

Los rebeldes dicen actuar en respuesta a los bombardeos aéreos de la coalición militar encabezada por Arabia Saudí y que desde 2015 intenta desalojarlos de Saná, la capital yemení que tomaron meses antes.

En ese contexto, resulta significativo que los Huthi hayan hecho saber que han contado con “ayuda local” para organizar los ataques de ayer. Se trata de un detalle delicado, ya que las infraestructuras atacadas se hallan en la provincia oriental, donde se concentra la minoría chií del país estimada en un 10% de los 21 millones de saudíes y que tradicionalmente se ha quejado de estar discriminada. Para el sector más ultraortodoxo del islam suní, que es la religión oficial del reino, los chiíes son quintacolumnistas de Irán.

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El gobierno cubano espera que a finales de mes se normalice la venta de diésel en Cuba; mientras, la población hace largas filas para conseguir el combustible.Foto Afp

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, llamó a una mayor "austeridad y ahorro" ante una crisis de combustible que afectará el transporte, la distribución de mercancías y la generación eléctrica y de la cual culpó a Estados Unidos.

"Es una situación coyuntural" por "baja disponibilidad de diésel" debido a la "gran escalada" de la administración de Donald Trump, "que se empeña en evitar la llegada de combustible a Cuba", indicó el mandatario la noche del miércoles en una comparecencia televisada.

Díaz-Canel afirmó que desde el martes no llega combustible al país y que esa situación se mantendrá hasta mañana, cuando está previsto el arribo de un barco petrolero.

El gobierno espera que a finales de septiembre atraquen más buques con combustible y que la situación se normalice "relativamente" en octubre, cuando debería llegar a la isla el combustible previsto.

En los últimos meses, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones a varias empresas por transportar petróleo venezolano a Cuba.

"El petróleo de Venezuela pertenece al pueblo venezolano, y no debería ser usado como herramienta de negociación para respaldar a dictadores y prolongar la opresión", sostuvo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado el pasado abril.

Venezuela es el principal proveedor de petróleo a Cuba y Estados Unidos acusa a la isla de ser sostén de su aliado, el presidente Nicolás Maduro.

Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de actuar "con mayor agresividad hacia Cuba para propiciar un estallido social y desmotivación de la población, y para arrancarnos concesiones políticas".

Asimismo, le reprochó haber "intimidado y presionado" a navieras y armadores para que desistan de transportar combustible a la isla.

Cuba tiene que importar 60 por ciento del combustible que consume, alrededor de 9 millones de toneladas anuales, y logra producir 40 por ciento a partir de un petróleo muy pesado, destinado a la generación eléctrica y producción de cemento.

Según el mandatario, esta crisis provocará afectaciones en la distribución de mercancías, aunque aclaró que "no de abasto", pues al país continúan llegando los barcos con alimentos y otras mercancías.

Cuba importa 80 por ciento de los alimentos que consume, en lo cual invierte unos 2 mil millones de dólares anuales. En los meses finales de 2018 y en los primeros de este año, sufrió desabasto de aceite, pollo, harina y otros alimentos.

El presidente, acompañado de tres ministros, declaró que la situación hay que afrontarla "sin sustos ni miedos".

La falta de combustible provocará restricciones al transporte público, algunas actividades productivas, así como la generación de electricidad.

Díaz-Canel trató de alejar el fantasma de la crisis de los años 90. "No estamos en periodo especial, y de la manera que hemos trabajado en estos años no debe conducirnos a algo similar", señaló.

En los próximos días, el gobierno anunciará medidas específicas de limitación en el transporte de pasajeros en ómnibus y ferrocarril, la adecuación de la jornada laboral a horarios que eviten la transportación masiva, y un ahorro de consumo de energía eléctrica para evitar "apagones".

El anuncio no tomó por sorpresa a los cubanos, que en los últimos días sufrieron la ausencia de diésel y la disminución del transporte público, al tiempo que ayer se reportaron largas filas en gasolineras y paradas de autobuses.

Censura en Twitter

Las autoridades de la isla y la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) denunciaron "censura" de Twitter tras la suspensión de decenas de cuentas de medios de comunicación, periodistas y organismos oficiales, pero la red social argumentó que tomó esta medida porque hubo violaciones a sus normas.

La tarde del miércoles, decenas de cuentas en Twitter de periodistas y medios cubanos fueron bloqueadas por la plataforma, minutos antes de que comenzara la comparecencia de Díaz-Canel para exponer de manera exhaustiva "las medidas económicas excepcionales, en respuesta al recrudecimiento de las acciones de guerra económica de Estados Unidos contra nuestro país", aseguró la UPEC.

"Exigimos que se restablezcan de inmediato las cuentas bloqueadas que, en ningún caso, han violado las políticas de Twitter, mientras la plataforma pisotea flagrantemente los derechos de los comunicadores, les impide ejercer su trabajo e intenta amordazar un suceso informativo de primer orden en nuestro país."

La UPEC consideró que esta acción es una "guerra cibernética para limitar la libertad de expresión de instituciones y ciudadanos cubanos, y silenciar a los líderes de la revolución".

Entre los medios bloqueados se encuentran: Cubadebate, con cerca de 300 mil seguidores en Twitter, la página digital del periódico Granma, y las cuentas de @MesaRedondaCuba, @RadioRebelde, @DominioCuba, @Cubaperiodistas y @CanalCaribe.

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La matriz energética y el desarrollo sostenible en América Latina

En agosto de 2019 la Comisión Económica para América Latina (Cepal) apuntó que los países latinoamericanos deben preocuparse por el medioambiente, además de por el crecimiento económico, el combate a la desigualdad y el aumento en la productividad. La propuesta de un modelo de crecimiento ecológico debe tener en cuenta la estructura del sector energético de los países latinoamericanos. El sector energético es de suma importancia para el crecimiento económico, por ser una de las fuentes motrices de la actividad económica. De este modo, cuando se habla de “crecimiento sostenible”, como lo llama la Cepal, se debe tener en cuenta que la energía utilizada para la actividad económica sea de origen ecológico.

En América Latina, del total de la producción energética, la proporción dirigida a la exportación representa más de la mitad para estos países: Ecuador con 70 por ciento (petróleo crudo), Venezuela con 66 por ciento (petróleo crudo), Bolivia con 65 por ciento (gas natural), Trinidad y Tobago con 58 por ciento (derivados del petróleo) y Paraguay con 51 por ciento (electricidad producida con hidroenergía). En general, dichas energías no renovables exportadas son consideradas “sucias”, por el alto grado de afectación del medioambiente y su carácter no renovable. La extracción del petróleo y el gas natural provoca la contaminación de los ecosistemas y la emisión de gases de efecto invernadero, que contribuye al calentamiento global.

La dinámica exportadora de energías “sucias” se presenta en toda América Latina. El petróleo crudo exportado por Colombia, México, Guatemala, Honduras y Jamaica, y el gas natural, especialmente el peruano, son las principales fuentes de energía exportadas desde esta región. A excepción de Colombia y Venezuela, los países exportadores de petróleo no tienen la capacidad productiva para refinar el crudo. Esto condiciona a los exportadores de petróleo a importar derivados petroleros para su consumo final.

En cuanto a las importaciones, 13 de los 21 países latinoamericanos revisados importan más de la mitad del consumo final energético. La mayor parte de las importaciones de estos países son productos derivados del petróleo para la generación de electricidad o el consumo en transporte. La segunda fuente de energía que más se importa es el gas natural, para generar electricidad o para licuarlo y revenderlo con mayor valor agregado, como en el caso peruano.

Brasil, Bolivia, Colombia, Venezuela y Argentina son los únicos países que gozan de soberanía energética. Producen internamente lo suficiente para satisfacer su demanda e incluso cuentan con producción excedente dirigida a las exportaciones, y, a su vez, el porcentaje del consumo de origen extranjero está por debajo del 30 por ciento. En su mayoría, las importaciones brasileñas y argentinas corresponden al gas natural de Bolivia para la generación de energía eléctrica y a la electricidad de Uruguay. Resaltan, igualmente, los casos de República Dominicana, Jamaica y Panamá, por su porcentaje de importaciones del consumo final, mayor a 100. Esto se explica por el hecho de que en estas economías una gran parte de la importación de combustibles se queda en los buques para el comercio internacional, por lo que nunca entran a ser parte del consumo interno.

Los principales socios por país y su parte de petróleo refinado importado respecto del total de dicho producto presentan un denominador común en casi todas las economías latinoamericanas. El socio predominante, en 19 de los 21 países, es Estados Unidos; 11 de ellos cuentan con un tratado de libre comercio. Esta lógica condiciona la dinámica económica de la región, por la concentración del mercado petrolero y de refinación estadounidense, la volatilidad del precio del petróleo y la caída de la productividad en este sector desde 2014 con un crecimiento anual negativo.

Frente al nuevo impulso de la economía verde de la Cepal, cabe enfatizar que 15 países de América Latina consumen menos del 30 por ciento de energías verdes respecto del total. Estos utilizan biomasa como fuente de energía, principalmente leña, que, a través de un proceso de quema, produce energía eléctrica o calorífica. Este proceso no está exento de emitir gases de efecto invernadero. Aún son muy pocos los proyectos de energías verdes existentes: el parque solar en Jujuy, Argentina, o los parques eólicos en Oaxaca, México. En la estructura de producción y consumo energético de Latinoamérica todavía son predominantes las energías “sucias”.

La propuesta de la Cepal de crecer de manera sostenible no puede ignorar la situación del sector energético en Latinoamérica, basado en exportar petróleo y gas natural, importar derivados del petróleo y consumir, en su mayoría, energías “sucias” importadas de Estados Unidos. Es un sector dependiente del exterior y nada ecológico. Incluso la electricidad generada con energía hidráulica no es necesariamente energía verde: aunque no emite contaminantes, sí afecta a los ecosistemas acuáticos a largo plazo. Las iniciativas de transitar hacia una economía sostenible, como la emisión de bonos verdes o las propuestas de la Cop21, promueven la generación de energías verdes para los países latinoamericanos, pero los avances son muy lentos cuando el problema no está en el futuro, sino en el presente. Todo indica que China está acumulando tecnología solar propia que es la que más crece en términos de capacidad instalada de energía solar. En esto se distingue de Estados Unidos, que está aferrado a la exportación de gasolina refinada y vehículos a gasolina. América Latina aún no toma en serio las energías limpias, que quizás lleguen de la mano de China, más pronto que tarde.

Por Óscar Ugarteche / Carlos de León

6 septiembre, 2019

*    Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y el Sistema Nacional de Investigadores‑Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y coordinador del Observatorio Económico Latinoamericano (Obela).

**           Facultad de Economía de la Unam, miembro del Obela.

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Metano del fracking exacerba el calentamiento global: Cornell University

Ni las vacas ni los pantanos son culpables del calentamiento global, como predican los vulgares desinformadores lubricados por la industria texana del gas lutita ( shale gas).

Robert W. Howarth, del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la prestigiosa Universidad Cornell (Nueva York), publica en Biogeosciences (https://bit.ly/2KALVaJ) el descomunal incremento del metano atmosférico, producto del caníbal fracking (fracturación hidráulica) del gas lutita ( shale gas) –que adelanté hace seis (https://bit.ly/2KHi4gM) y cinco años (https://bit.ly/2YVp9Do).

Robert W. Howarth expone que el metano, segundo más importante gas invernadero detrás del bióxido de carbono que provoca el cambio climático, "se ha incrementado rápidamente en la atmósfera en la pasada década", contribuyendo al calentamiento global.

El tan vilipendiado fracking caníbal provoca el "pico global en el metano atmosférico".

Howarth demuestra que “el metano de la producción del gas lutita ( shale gas) en Norteamérica (sic) en la pasada década puede (sic) haber contribuido en más de la mitad (¡mega-sic!) de todas las emisiones aumentadas de los combustibles fósiles globalmente y aproximadamente la tercera parte (¡mega-sic!) del total de las emisiones incrementadas de todas (sic) las fuentes globales en la pasada década”.

"Norteamérica" es el entreguista concepto itamita de forzada integración energética de México (https://bit.ly/2KUvy7U) al triple esquema militar/geopolítico (https://on.cfr.org/31IJcle/) financierista (https://bit.ly/2KG1GNF) de EU.

Howarth comenta que "la atmósfera responde rápidamente (sic) a los cambios en las emisiones de metano". Moraleja: hay que centrarse en la disminución del metano antes que en el dióxido de carbono.

El científico Robert W. Howarth sentencia que “reducir el metano ahora puede dar una manera instantánea para disminuir el calentamiento global y conseguir el objetivo de la ONU de conservar al planeta debajo del incremento de 2 °C.

Más allá de que el metano "también contribuye a la formación de ozono (sic) en la superficie terrestre, con inmensas consecuencias adversas para la salud (sic) humana y la agricultura", a juicio de Howarth,"el reciente incremento del metano es masivo" y "globalmente significativo" al haber contribuido "a parte del incremento del calentamiento global", donde el gas lutita es el principal culpable.

¿A alguien de los desalmados financieristas de Wall Street que armaron la burbuja subsidiada del gas lutita mediante el fracking caníbal (https://bit.ly/2F0ZCgu), primordialmente en la Cuenca Pérmica de Texas, le importa en algo la "salud" ajena y la agricultura?

Dejo de lado los cálculos de isotopos y financieros de Robert W. Howarth –el "costo social" del metano es 40 a 100 veces mayor que el dióxido de carbono: 2 mil 700 dólares por tonelada del metano comparado a 27 dólares por tonelada de dióxido de carbono– cuando su estimación basal por "el incremento de emisiones del gas lutita de 9.4 teragramos (TG: mil millones de toneladas) al año, corresponde a un daño a la salud pública (sic), a la agricultura y al clima de 25 mil millones a 55 mil millones de dólares anuales".

Sus conclusiones especifican que el "incremento de las emisiones de metano de los combustibles fósiles probablemente excedan al de las fuentes biogénicas en la pasada década (desde 2007). El incremento en las emisiones del gas lutita (quizá en combinación con las del petróleo lutita) arrojan más de la mitad del total del incremento de las emisiones de los combustibles fósiles" cuando "la comercialización del gas/petróleo lutita en el siglo XXI ha incrementado en forma dramática el metano global".

No es ningún secreto propalar que la mafia petrolera/gasera texana tiene puesto el ojo en la Cuenca de Burgos del noreste de México, curiosamente carente de agua.

Resulta incomprensible que, ante tanta evidencia científica al más alto nivel, se permita continuar con su pernicioso fracking caníbal a los especuladores financieristas de Wall Street y a los mercaderes de hidrocarburos de Texas y anexas, en detrimento del bien común (https://bit.ly/2SfXSDP).

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Seis de las 10 primeras empresas del Fortune 500 Global son petroleras: tres son estatales

Hace 12 años señalé la tendencia del eclipse de las principales petroleras anglosajonas por las "gigantes empresas estatales del petróleo" (https://bit.ly/2K30pQu).

 

Las otrora siete hermanas anglosajonas de hace 43 años, catalogadas por el investigador británico Anthony Sampson (https://amzn.to/2GA57mS), se habían (trans)mutado en unas "nuevas siete hermanas" estatales anti-anglosajonas.

 

Agregué que “la mayoría de las viejas siete hermanas anglosajonas se megafusionaron y, pese a haber obtenido los mayores ingresos de su historia, en esta nueva fase de la decadente globalización financiera han sido rebasadas por las "siete nuevas hermanas estatales" en la era geoenergética de la globalización petrolera y gasera que marca (…) la característica inocultable de la "desglobalización" que reposiciona a los estados-nación por encima de las trasnacionales, gracias a la geopolítica consecuente a la derrota militar anglosajona en Irak”.

 

Hace seis años apunté que "90 por ciento de las reservas de crudo" se encontraban "bajo control de las petroleras nacionales" (https://bit.ly/2KdZxY1), lo cual no pudo ocultar The Economist.

 

La tendencia se acentuó en forma dramática a escala global, pese al obsceno entreguismo del infatuado itamita antimexicano Luis Videgaray (titiritero del ex "presidente" Peña) quien organizó el desmantelamiento de Pemex para favorecer a las trasnacionales anglosajonas y a la banca Rothschild (https://bit.ly/2K3VI9g).

 

En 2018, las 500 principales empresas globales generaron 3.7 billones de dólares (trillones, en anglosajón) en ingresos y 2.15 billones de dólares de ganancias.

 

Se recuerda que el PIB nominal global asciende a 87.27 billones de dólares (https://bit.ly/2y7K6uq).

 

Las 500 empresas emplean a casi 70 millones en el mundo y representan 34 países de los 193 adscritos a la ONU (https://bit.ly/2M42WeB).

 

De las 10 primeras, seis son petroleras: dos estatales chinas –Grupo Sinopec (con ganancias de 414 mil 649.90 dólares) y China National Petroleum (con ganancias de 392 mil 976.60 dólares)–; otra estatal es la saudita Aramco (355 mil 905 dólares); y tres son anglosajonas, de la añeja lista de las siete hermanas (https://bit.ly/32YrHz1) que luego se megafusionaron en cuatro y de donde sólo queda una triada: Royal Dutch Shell (396 mil 556 dólares); la depredadora BP (303 mil 738 dólares)– que "México", con el entonces disfuncional y antimexicano “presidente fake” Calderón, prácticamente la congratuló por la devastación de Deep Horizon en el Golfo de México (https://bit.ly/2LNrPMa)– y la increíblemente huérfana estadunidense ExxonMobil (290 mil 212 dólares).

 

¿Donde quedó el "imperio privado (sic) de ExxonMobil y el poder (sic) de EU"? (https://amzn.to/2gqobZy).

 

La estatal china Sinopec, segundo lugar, desplazó a las otras cinco petroleras: Royal Dutsch Shell (tercero); China National Petroleum (cuarto), Saudi-Aramco (sexto); BP (séptimo) y ExxonMobil (octavo).

 

EU se ha quedado rezagado con sólo dos de las 10, pese a que ostenta el primer lugar con Wal-Mart (514 mil 405 dólares) y con un mediocre octavo lugar de ExxonMobil.

 

Entre los 10 primeros, viene en quinto lugar la empresa estatal china State Grid (387 mil 56 dólares) y en noveno lugar Volkswagen (278 mil 341.50 dólares), seguido por Toyota Motor de Japón (272 mil 612 dólares).

 

La dupla anglosajona de EU/Gran Bretaña (que incluye su concubinato con la holandesa Royal Dutch Shell) fue desplazada por el ascenso fulgurante de tres empresas estatales de China (segundo, cuarto y quinto lugares).

 

Si se basa uno en las 10 primeras empresas globales se pudiera inferir que brilla intensamente el "capitalismo estatal con características chinas", sumado de la petrolera saudita estatal Aramco –sobre la que han puesto la mira el presidente Trump y su ambicioso yerno talmúdico Jared Kushner para apropiarse de sus activos privatizados que pueden llegar a cotizarse, dependiendo del Zeitgeist bursátil, entre 2 y 3 billones de dólares.

 

Asia Times comenta que “China eclipsa a EU en el ranking de Global Fortune 500” y expone que el número de empresas chinas alcanzó 129 superando por primera vez a EU que ostenta solamente 121 (https://bit.ly/2MqA2Wq).

 

¡Ni Trump puede detener a China! (https://bit.ly/2YvY4l4).

 

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Estados Unidos envía tropas a Arabia Saudita

Crece la tensión con Irán en el Golfo Pérsico

 

Estados Unidos desplegará soldados en Arabia Saudita en medio de las crecientes tensiones con Irán, que hacen temer un conflicto. Con esta medida los aliados pretenden garantizar la estabilidad en la turbulenta región del Golfo, según pudo leerse en comunicados separados presentados desde Ryad, capital de Arabia Saudita, y del Comando militar central de Estados Unidos (Centcom). 

Si bien no revelaron el número de tropas que serán desplegadas en el reino, ubicado a unos 200 kilómetros de las costas de Irán, los medios estadounidenses revelaron que 500 soldados se asentarán en la base aérea militar Prince Sultan, al sur de la capital saudita. El anuncio se realizó un día después de que las fuerzas armadas iraníes notificaran la confiscación de un buque petrolero británico en el estratégico estrecho de Ormuz en el Golfo, por donde transita un tercio del petróleo que se comercializa por vía marítima, aumentando las previsiones de conflicto.

"Basado en una cooperación mutua entre Arabia Saudita y Estados Unidos y en su deseo de reforzar todo lo que pueda preservar la seguridad de la región y su estabilidad el Rey Salmán aprobó alojar fuerzas estadounidense", indicó el ministerio de Defensa saudita. “Para Estados Unidos el despliegue tendrá un efecto disuasorio suplementario y reforzará nuestra capacidad para defender a nuestras tropas y nuestros intereses en la región frente a amenazas emergentes y creíbles", añadió.

"El rey Salmán aprobó alojar fuerzas estadounidenses con el fin de aumentar el nivel mutuo de cooperación para preservar la seguridad de la región y su estabilidad, y garantizar la paz", indicó un portavoz del ministerio de Defensa saudita, citado por la agencia estatal SPA.

El viernes la tensión volvió a aumentar en la región del Golfo. Irán anunció la confiscación de un petrolero con bandera británico en el estrecho de Ormuz por "no respeto del código marítimo internacional". Horas antes, Trump había anunciado que un barco estadounidense, el USS Boxer, derribó en el Golfo un avión no tripulado iraní que se aproximó peligrosamente al navío. "Su dron se acercó demasiado a nuestro barco. Si los drones se acercan mucho, los derribaremos", sentenció.

Desde Irán negaron que el avión no tripulado perteneciera a sus fuerzas armadas. De hecho, el vicecanciller iraní, Abas Araqchi, redobló la apuesta al afirmar que tal vez el gobierno norteamericano derribó a uno de sus propios drones.

Las relaciones entre Irán y Estados Unidos se deterioraron sensiblemente en mayo de 2018, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, se retiró del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní firmado en 2015 y reimpuso duras sanciones contra el país asiático. Ese acuerdo firmando entre Teherán y el Grupo de los Seis (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania) tras varios años de esfuerzos, preveía una limitación del programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que asfixian a su economía. En respuesta a la salida del acuerdo del gobierno norteamericano, Irán también comenzó progresivamente a incumplir algunos de sus compromisos, buscando de esa manera forzar a sus socios a salvar el pacto.

Además, Trump y su aliado Arabia Saudita acusaron a Irán de atacar a petroleros y drones en el Golfo desde mayo de este año. Desde el Pentágono anunciaron que estaban planeando una coalición internacional para escoltar a los buques comerciales en el Golfo. Irán negó estas acusaciones y amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz en caso de ataque.

La última vez que Arabia Saudita alojó a soldados estadounidenses fue en 2003, cuando estos se retiraron tras el fin de la guerra contra Irak. Ryad acogió a las fuerzas estadounidenses, principalmente aéreas, durante 12 años, desde la operación "Tormenta del desierto" de 1991, cuando Irak invadió Kuwait, y hasta el fin de la guerra de 2003, en la que se derrocó a Sadam Hussein.

En la base Príncipe Sultán, a unos 80 km al sur de Ryad, llegaron a estar estacionados 200 aparatos estadounidenses, en el punto máximo de las operaciones durante la guerra en Irak. Cada día se gestionaban más de 2.700 misiones desde los cuarteles generales de Arabia Saudita. En contrapartida a la presencia de militares estadounidenses, estos formaban a sus homólogos sauditas.

No obstante, las relaciones entre los dos países durante esos 12 años de cooperación no siempre fueron buenas, especialmente después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, orquestados por Osama bin Laden, de origen saudita.

La administración Trump recibió críticas en su país por sus escasos esfuerzos para castigar a Arabia Saudita, después del asesinato el año pasado del periodista saudita Jamal Khashoggi en el consulado del reino en Estambul. Trump alabó reiteradamente al poderoso príncipe heredero saudita y ministro de Defensa del reino, Mohamed bin Salmán.

El jefe del Centcom, Kenneth McKenzie, se comprometió a trabajar enérgicamente para garantizar la seguridad marítima en las aguas estratégicas del Golfo durante una viaje que realizó el jueves a la base aérea Prince Sultan. La visita se produjo después de que la Cámara de Representantes estadounidense votara a favor de bloquear 8.100 millones de dólares en venta de armas al reino y otros aliados, lo que probablemente será vetado por Trump.

Según los analistas, el despliegue pretende fortalecer los lazos entre Washington y Riad, especialmente las deterioradas relaciones militares. "Estas tropas están allí para preparar la base aérea Prince Sultan para el posible despliegue de un escuadrón aéreo", sostiene el analista Andreas Krieg, profesor del King's College de Londres. "Estados Unidos intenta aumentar sus opciones militares en caso de un ataque a Irán. Para el príncipe heredero se trata de mostrar que Estados Unidos sigue siendo un importante garante de la seguridad y está comprometido con la seguridad saudita", subraya Krieg.

"Los sauditas le dicen a Washington: si se quedan con nosotros, nos quedaremos con ustedes", analiza James Dorsey, investigador en la S. Rajaratnam School of Internacional Studies de Singapur. "Los estadounidenses están intentando decir: los respaldamos", añade.

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