El conflicto libio que arrancó con las llamadas primaveras árabes de 2011 atraviesa por uno de los momentos más críticos. / Europa Press

El conflicto libio que arrancó con las llamadas primaveras árabes de 2011 atraviesa por uno de los momentos más críticos. La injerencia extranjera se ha multiplicado durante los últimos años y países como los Emiratos Árabes Unidos y Turquía, que se encuentran en bandos contrarios, están esforzándose para conseguir una victoria que se les escurre de las manos.

 

El lío que se inició en Libia con la desaparición de Muammar al Gadafi en 2011 y el brote de las llamadas primaveras árabes ha adquirido proporciones grandiosas, con las potencias regionales y mundiales jugando sus bazas y sin saber muy bien qué hacer con un conflicto que hace tiempo se les fue de las manos.

Esta semana se ha calentado la situación con un cruce de acusaciones y desmentidos entre Washington y Moscú. La jefatura de Africom del ejército americano denunció el martes que personal ruso ha conducido aviones MiG 29 y Su-24 a una base libia escoltados por otros cazas rusos.

Los americanos están preocupados porque consideran que la introducción de esos aparatos podría decantar el desarrollo del conflicto de una manera definitiva. El Ejército Nacional Libio (ENL) de Khalifa Haftar, basado en el este de Libia y que cuenta con apoyo ruso, sería el gran beneficiario, en detrimento del Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN), que controla Trípoli y otras zonas, un gobierno reconocido por la ONU que cuenta con el apoyo principal de Turquía.

Si algo no falta en Libia son armas. El país está sometido a un embargo de la ONU, pero absolutamente nadie lo respeta. Se han detectado hasta drones israelíes en los dos bandos, para que no falte de nada en ningún bando, según han publicado medios de la región. El Daily Telegraph informó el jueves de la presencia de mercenarios británicos junto a Haftar, y esta misma semana Berlín ha abierto una investigación para averiguar cómo han llegado al país armas alemanas.

 

Las armas alemanas llegaron a través de los Emiratos Árabes

 

La respuesta es bastante sencilla: las armas alemanas llegaron a Libia a través de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), un país que dirige el príncipe Mohammad bin Zayed y que lleva a cabo una cruzada, alentada por Occidente, en cualquier país de la región donde se huela un poco a islamismo. Por otra parte, la desastrosa política europea en Oriente Medio incluye la venta masiva de armas a países, como los EAU, que están enfrascados en cruentas guerras civiles en la zona, incluida la de Libia.

El envío de los aviones rusos denunciado ha sido negado por Moscú y por Trípoli. Los americanos, sin embargo, insisten en que es un hecho y dicen que también han detectado la llegada a Libia de más de una decena de buques rusos procedentes de Siria. Un parlamentario ruso insiste en que la denuncia responde a una campaña de "rumores y mentiras" puesto que su país no ha enviado "personal" a Libia ni tiene intención de hacerlo.

En este contexto, durante esta semana ha trascendido que lo mandatarios rusos no se ponen de acuerdo entre sí con lo que deben hacer en Libia. Mientras el ministerio de Defensa presiona para intervenir, el de Exteriores, más sensato, considera que es una equivocación que a medio plazo redundará en perjuicio de Moscú. De momento es el ministerio de Defensa el que lleva la voz cantante.

 

Moscú pretende expandir el área de influencia

 

Dejando a un lado que es un craso error de Moscú intervenir en el conflicto libio, algunos medios han informado de que con esa acción Moscú pretende expandir el área de influencia en el sector oriental y central del Mediterráneo por motivos oscuros, mientras que otros medios indican que Moscú quiere tener una carta en la mano para negociar desde una posición ventajosa en lo relativo a Siria y, en especial, a la presencia americana en el este de Siria.

El martes, el Pentágono dijo que Rusia envió sus cazas a Libia haciendo escala en Siria, y que el objetivo del envío es apoyar a los mercenarios rusos del llamado Grupo Wagner, dirigido por un amigo y confidente del presidente Vladimir Putin, que combate al lado de las tropas de Haftar, unas tropas trufadas de mercenarios de distintos países, principalmente de Sudán, que aparentemente cobran su salario de los Emiratos Árabes Unidos.

 

Los aviones se encuentran en territorio libio

 

Según el Pentágono, los aviones fueron repintados durante una escala en Siria con el fin de borrar cualquier indicación de que son rusos. Los americanos incluso difundieron imágenes de satélite que demostrarían que los aviones se encuentran en territorio libio. Y añadieron que en total 14 cazas rusos repintados han llegado a Jufra, una localidad situada en la región central de Libia.

Las tropas de Haftar han sufrido una larga serie de reveses en las últimas semanas

Las tropas de Haftar han sufrido una larga serie de reveses en las últimas semanas y su ofensiva para capturar la capital Trípoli ha fracasado por el momento. Las tropas de Haftar contaban con el apoyo de los mercenarios del Grupo Wagner ruso que, el pasado sábado, tuvieron que abandonar el terreno donde se encontraban para buscar refugio más al sur.

No deja ser curioso que el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves le Drian, dijera el miércoles, en mitad de todo el lío, que la situación en Libia es muy preocupante, e incluso advirtiera de que se estárepitiendo el escenario de Siria, donde la intervención militar occidental ha contribuido a establecer una vibrante democracia liberal similar a las de Afganistán, Irak y Egipto.

De momento, el país que mejor está conduciendo su presencia en Libia es Turquía, que apoya militarmente al gobierno de Trípoli. El presidente Recep Tayyip Erdogan está jugando fuerte en toda la región, cometiendo errores de bulto en Siria. No obstante, la guerra en Libia podría dar un vuelco, en función de hasta dónde lleguen las potencias regionales y mundiales, lo que podría meter a Ankara en serios problemas.

JERUSALÉN

29/05/2020 07:24

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Ecuador recortará 4 mil mdd al gasto fiscal por la pandemia del Covid-19

Quito. Ecuador, en crisis económica por la pandemia de coronavirus, recortará 4 mil millones de dólares en el gasto fiscal mediante la reducción de la jornada laboral de los empleados públicos, la eliminación de ministerios, entidades estatales, embajadas y consulados, pero ofrecerá mil millones de dólares para la reactivación privada, anunció ayer el presidente Lenín Moreno.

Agregó que son medidas "para evitar el derrumbe de la economía nacional... el país jamás ha enfrentado una situación tan grave: Ecuador dejará de recibir 8 mil millones de dólares por los estragos de la emergencia, además de los 4 mil millones de déficit del presupuesto general del Estado".

Destacó que sumadas todas las guerras y desastres naturales que ha sufrido el país en toda su historia "nunca llegaríamos a las pérdidas humanas y económicas que hoy vivimos".

Con estas medidas la masa salarial bajará 980 millones de dólares y los bienes y servicios otros 400 millones. Los empleados públicos trabajarán seis horas diarias en lugar de ocho y recibirán un pago por la jornada reducida. Médicos, militares y policías seguirán trabajando ocho horas y en el sector educativo se laborará siete horas.

Moreno explicó que desde que empezó la crisis sanitaria, 150 mil personas han perdido su empleo. Al detallar su plan mencionó que desaparecerán o se fusionarán 10 ministerios, siete empresas públicas, como ferrocarriles, medios de comunicación y correos, y algunas embajadas. Las entidades que no cierran deberán reducir su presupuesto entre 10 y 15 por ciento.

En el caso de la aerolínea Tame, que ha perdido más de 400 millones de dólares en los últimos cinco años, Moreno indicó que entrará en proceso de liquidación.

Durante la gestión de Moreno, que comenzó en 2017 y concluye en 2021, más de 40 ministerios e instituciones públicas han sido eliminadas. El mandatario, quien se desempeñó como vicepresidente del pasado gobierno, ha desarticulado los principales programas sociales creados por su antecesor Rafael Correa.

La difícil situación económica de Ecuador, por el alto endeudamiento de 65 mil millones de dólares (con un PIB de 110 mil millones de dólares) y su dependencia del petróleo como principal producto de exportación en un contexto de caída de precios, se agravó con la pandemia del coronavirus.

El ministro de Finanzas, Richard Martínez, aseguró que las decisiones adoptadas por el gobierno tienen "un claro enfoque de sacrificio y esfuerzo en el sector público... estamos actuando con la mayor responsabilidad posible y protegiendo a sectores prioritarios como salud y seguridad".

Moreno ofreció más de mil millones de dólares para el sector privado con el fin de reactivar la economía y dispuso una reducción en el precio de la gasolina de 1.85 1.75 dólares el galón.

Ante este panorama, el lunes se reportaron protestas de miles de trabajadores de diversos sectores sociales en Quito, Guayaquil y Cuenca, contra la nueva Ley Humanitaria, que flexibiliza el régimen laboral, ya que favorece a los patrones, pues podrán descontar hasta 45 por ciento del salario a sus empleados, denunció Mesías Tatamuez, presidente del Frente Unitario de Trabajadores de Ecuador.

Por otra parte, Guayaquil, epicentro de la pandemia en el país, entrará hoy en una nueva fase que le permitirá relajar las medidas de confinamiento, anunció la alcaldesa Cynthia Viteri

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Crash del fracking a la vista, según Bloomberg

Antes de la "era del coronavirus", estaba cantada la declinación del caníbal fracking (fracturación hidráulica; https://bit.ly/2WIq3AO).

David Wethe, de Bloomberg, informa la “advertencia de los gigantes de fracking” de que el “crash del shale (gas/petróleo lutita) será más rápido esta vez”: “mucho mayor que el de hace cinco años que golpeó a EU y Canadá (https://bloom.bg/2QGB9SU)”, según las depredadoras Schlumberger/Halliburton, que tanto daño causaron a México en su etapa neoliberal con su fétida secuencia de entreguistas directores de Pemex (https://bit.ly/3bo0d9d).

La dupla Schlumberger/Halliburton podó sus gastos en forma significativa cuando Wall Street decidió no seguir sosteniendo a la industria del shale en sus cuidados financieros intensivos.

Halliburton, líder del caníbal fracking, planifica cerrar los dos tercios de sus pozos en los últimos tres meses del año, mientras Schlumberger, mayor proveedor de servicios petroleros del mundo, empezó a recortar sus gastos hasta 30 por ciento para lo que queda del año.

No faltan quienes calculan que el cierre de los pozos en EU para extraer shale pueda alcanzar 70 por ciento en los próximos seis meses.

Se trata de un juego de los tres grandes del mundo petrolero/gasero: EU/Rusia/Arabia Saudita (AS), donde el vencedor será quien pierda menos.

Sputnik, de Rusia, evalúa que “los precios del crudo se dispararon tras el anuncio de la Reserva Federal de su plan ‘agresivo’” –que a su vez resucitó a Wall Street de manera artificial mediante la "técnica Bernanke" del lanzamiento de dólares desde los helicópteros (https://bit.ly/3doikhn).

El holandés Cyril Widdershoven –analista de "defensa de energía" en Medio Oriente– en el portal saudita Al Arabiya rechaza los "análisis" de la guerra de precios entre Rusia y AS, que dan como perdedor a AS. Alega en forma muy debatible que "en brusco contraste a Riad, Moscú no es capaz de acceder a las finanzas y a los servicios petroleros al mismo nivel que AS", debido a las sanciones de EU (https://bit.ly/33J2nxx).

Es muy discutible, ya que habrá que ver cuánto perdurarán las sanciones de EU en la "era del coronavirus" cuando Rusia cuenta con el respaldo financiero de China que ostenta las mayores reservas de divisas del mundo (https://bit.ly/39iuWDo).

A juicio de Widdershoven, el bluff de Putin, con cobertura ajedrecista, ha sido expuesto por el revire saudita "Tawila": "inmensos picos de producción".

El "error" de Putin, según este acrobático análisis, es haber mirado únicamente al shale de EU.

Anómalamente, Widdershoven no toma en cuenta la sensible dependencia geopolítica de AS con EU, antes y después del coronavirus, por lo que la inminente visita de Mike Pompeo a Riad definirá el piso y/o las tendencias del mercado.

Llama la atención el artículo en Al Arabya de Robin Mills, ejecutivo de Qamar Energy, donde baraja la hipótesis de una unión de “Texas (¡megasic!) y Rusia con la OPEP para evitar el colapso del mercado petrolero (https://bit.ly/3bqPFWO)”.

Para beneficio del análisis dialéctico y holístico, vale la pena destacar la audaz postura del francés Thierry Meyssan, de Red Voltaire, que puede erizar los cabellos de neófitos/ignaros/cándidos, quien advierte el inicio de la balcanización de AS, Yemen y Turquía.

A juicio de Meyssan, el Pentágono planea balcanizar Turquía y AS debido a que el primero busca(ba) una guerra con Rusia, y el segundo colapsó la industria shale del fracking.

Según el geopolitólogo francés, la respuesta del Pentágono no se hará esperar mas allá de 3 meses (https://bit.ly/2UyYpUb).

Afirma que la disección de AS había sido contemplada por el Pentágono desde 2002 y destaca un artículo del Wall Street Journal (https://bit.ly/2wDaUpE) y otro del NYT (https://nyti.ms/2xoT49W), donde se escenificó un complot para derrocar al príncipe heredero Mohammed bin Salman, quien hasta hace poco era íntimo de Jared Kushner, yerno de Trump.

Otros multimedia mediorientales traslucen que el golpe abortado en AS fue diseñado por el secretario de Estado Mike Pompeo, "evangelista sionista" y ex director de la CIA.

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Refinería Marathon Oil Corporation en Carson, California.Foto Afp

La guerra no es de vulgares precios. Es también de "presupuestos" –precio para las necesidades fiscales– y de "reservas": de divisas no devaluadas e hidrocarburos.

El "choque petrolero viral" comporta características geopolíticas donde habrá ganadores y perdedores.

El brutal choque de 2020 no se parece al de 1986 cuando se gestó la colusión de EU y Arabia Saudita para desplomar el precio del barril que marcó el inicio del fin de la ex URSS (https://bit.ly/2TSX4XT).

En 1986, la URSS, se encontraba a la baja geoestratégica, mientras China no jugaba.

En 2020, Rusia se encuentra al alza multidimensional y China se mantiene incólume, pese al Covid-19, mientras EU ha sido entrampado con su artificial gas lutita financiado por la Reserva Federal y Wall Street (https://bit.ly/38INPyW).

En EU existe la peregrina propaganda de que Rusia busca liquidar la industria del gas lutita en la Cuenca Pérmica –no se diga para impedir el boicot de Trump al gasoducto NordStream 2 que conecta a Rusia con Alemania– cuando su derrumbe era más que cantado (https://bit.ly/3aIemh7), con o sin "guerra de precios".

En la metáfora del "cono de arena", al final, un solo grano derrumba todo el cono infectado por el virus global que mermó la sobreoferta de petróleo con dos millones de barriles diarios y que busca(ba) reducir Arabia Saudita, al unísono de la OPEP y de otros miembros observadores como Rusia, para mantener su presupuesto fiscal que proyecta(ba) en 80 dólares el barril, mientras Rusia puede absorber un precio de 50 dólares y hasta la mitad.

Ya el zar Vlady Putin, quien con su reflejo de judoka reviró a dos blancos y advirtió que Rusia podía soportar un precio de 25 dólares el barril por una década (¡súper-sic!; https://bit.ly/38HaX0S), cuando, además, Moscú posee hoy 570 mil millones de dólares de reservas –sin contar su Fondo de Riqueza Soberana de 150 mil millones–, frente a las de Arabia Saudita que han disminuido a 495 mil millones de dólares.

No se trata de una banal "guerra de precios" cuando Rusia juega a la "geometría multivariable" y a una "multidimensionalidad geopolítica" de varios niveles ( multilayered) que afecta todo el planeta cuando contará quien pierda menos en la tétrada precios/presupuesto/reservas/geopolítica. Aquí no caben procaces maniqueísmos lineales y daltónicos.

Su desplome beneficia a China e India (básicamente, los importadores principales) y despedaza a los productores carentes de anticuerpos en su sistema inmunológico energético.

Arabia Saudita es más vulnerable que Rusia en su ingreso petrolero: el primero depende de 87 por ciento y el segundo de 40.8 por ciento, incluyendo su gas, que es el verdadero “ game changer”.

El zar Vlady Putin venderá caro su amor a EU, no se diga a "Occidente" al borde de "choques deflacionarios", cuando peligra el sector petrolero y gasero de EU que contribuye en 7 por ciento de su PIB y cuenta con más de 10.3 millones de empleos (https://bit.ly/2Q2l8X6).

NYT culpa al príncipe Mohamed bin Salmán (https://nyti.ms/2IAXIEb). No se trata de culpar o exculpar, sino quien juega mejor a la geoestrategia energética entre los tres grandes: EU/Rusia/Arabia Saudita.

WSJ, cercano a Trump, anda más perdido que nunca, y después de sentenciar en forma estrafalaria que "Putin no es amigo de Trump", exhorta a jalarle las orejas a su aliado Mohamed bin Salmán (https://on.wsj.com/3cPBhJd).

Una llamada de Trump a Mohamed bin Salmán quizá tuvo que ver en la recuperación de 10 por ciento del precio, no se diga la visita "secreta"del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, íntimo de Jared Kushner, al embajador ruso, lo cual fue expuesto por el Kremlin en su Facebook antes que el mismo EU (http://dailym.ai/2Q7qy3o).

La mezcla ominosa del virus global y el choque petrolero puede descarrilar la relección de Trump y afectar la estabilidad de la mayoría de los países productores de petroleo, sean de la OPEP o no.

El zar Vlady Putin, como el mandarín Xi, busca la extensión de su mandato, como lo hizo Roosevelt en una fase crítica, y como lo pondera Trump en caso de una relección sin Covid-19 y sin desplome de Wall Street.

Las consecuencias geopolíticas son ya enormes.

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Arabia Saudí contra Rusia: la guerra del petróleo por la hegemonía global

Incluso los medios conservadores y proestadounidenses del mundo consideran la actitud de Arabia Saudí como un chantaje para forzar a Rusia a negociar un acuerdo de reducción de la oferta. "Riad chantajea a Rusia con desatar la estrategia del caos", titula El Economista.

La caída de los precios del crudo en un 31% arrastró a las bolsas del planeta con mucha mayor fuerza que la crisis desatada por el coronavirus y en muchísimo menor tiempo.

El régimen saudí se encuentra desde hace por lo menos seis años en una situación compleja, tanto a nivel doméstico como internacional.

Brevemente, Riad vive un fuerte aislamiento internacional, agravado en los últimos años por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Estambul en octubre de 2018 y por la brutal intervención en la guerra en Yemen, que ha causado una tragedia humanitaria sin precedentes donde 16 millones necesitan asistencia sanitaria urgente.

A esta realidad global debe sumarse la casi permanente crisis interna, con intrigas palaciegas que llevaron a purgas al más alto nivel. El mismo día en que Riad comenzó su guerra petrolera contra Rusia, el 7 de marzo, se difundía que el rey Salman bin Abdulaziz promovía "la detención de varios miembros de la casa real", mientras "se dispararan los rumores sobre el estado de salud del monarca".

Según medios estadounidenses, las detenciones del hermano menor del rey y de su sobrino "fueron atribuidas a una orden del actual príncipe heredero, Mohamed bin Salman, quien funge como jefe de Gobierno de facto del reino".

La tercera cuestión se relaciona directamente con el petróleo. Desde 2014, la monarquía había establecido una alianza con Moscú para defender su cuota de mercado ante el avance del petróleo por fracking de Estados Unidos y Canadá.

"Los dos mayores productores del mundo formaron la OPEP+ para coordinar la política de producción y de precios para detener la expansión de la cuota de mercado del crudo norteamericano. Pero Rusia, que ha llegado a superar a Arabia Saudí en producción de petróleo, ha sido durante todo este tiempo un competidor directo del reino saudita por el trono del petróleo", explicaEl Economista.

En suma, una alianza de conveniencia, ya que el petróleo procedente del fracking estaba llevando a los norteamericanos a aumentar seriamente su cuota de mercado, poniendo en riesgo la hegemonía saudí que data de hace casi 80 años.

La epidemia de coronavirus que está impactando en la economía global y en particular en China, hizo prever a los analistas del mercado, como Goldman Sachs, que los precios del barril se despeñarían en los próximos meses por debajo de los 30 dólares. "Hacía cerca de 30 años, desde 1991, que el precio del petróleo no sufría un descalabro de la magnitud del vivido hoy", escribe la prensa especializada.

Ante esa previsión, los países de la OPEP liderados por Arabia Saudí, propusieron a Rusia una reducción aún mayor del bombeo, estimado en 1.5 millones de barriles diarios. En este punto, los saudíes pretendieron actuar del mismo modo que ante el avance del petróleo del fracking, es decir, con un estilo monárquico autoritario de imponer a sus aliados una determinada política.

La decisión de la monarquía ante la negativa de Rusia fue hundir más aún los precios. El crudo, que estaba en unos 60 dólares a mediados de febrero, cayó a 50 a comienzos de marzo, en gran medida por la previsión de contracción de la economía global y terminó por hundirse hasta 35 este lunes 9.

Saudi Aramco dio un giro completo anunciando un aumento de la producción para generar caos y la caída abrupta de los precios, con la esperanza de chantajear de ese modo a Rusia. Con esa medida espera "eliminar competidores", algo que suena sencillo, pero es difícil de concretar.

Los tres mayores productores de petróleo del mundo son Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudí, pero esta viene perdiendo cuota de mercado y aunque tiene margen porque sus precios de producción son menores a los de sus competidores, esa medida puede afectar sobre todo al fracking, que deja de ser rentable con precios muy bajos.

Como señala el español El País, la monarquía parece haber olvidado su fracaso anterior: "A los inversores la situación les recuerda demasiado a 2014, cuando los saudíes abrieron el grifo para tratar de expulsar a parte de los productores de fracking de Texas y el botín obtenido fue mucho menor de lo esperado: quebraron muchas firmas dedicadas a la obtención de crudo por fracturación hidráulica, pero Washington acabó saliendo reforzado como primer productor mundial".

Ahora puede estar sucediendo algo similar. El mismo diario reconoce que las finanzas públicas de Rusia "son suficientemente sólidas como para convivir con los precios actuales". En efecto, Rusia se viene preparando desde hace tiempo para enfrentar eventualidades como las actuales, previendo una escalada de tensiones en el mundo.

Una de esas medidas ha sido la compra masiva de oro y la venta de dólares de sus reservas. Rusia ha cuadruplicado las reservas de oro en la última década. "Solo en 2018, el valor del oro depositado en el búnker de su banco central aumentó un 42% hasta los 109.500 millones de dólares, según datos de Bloomberg".

Por otro lado, Rusia tiene un mercado de hidrocarburos asegurado. En efecto, el gasoducto Fuerza de Siberia suministra gas al norte de China desde la región de Yakutia, en Siberia.

Según la BBC, el llamado 'acuerdo del siglo' entre el grupo Gazprom de Rusia y la Corporación Nacional de Petróleo de China implicó una inversión de 55.000 millones de dólares.

La impresión es que Rusia está preparada para una situación tensa y difícil como la actual. Con precios muy bajos y un mercado caótico, va a sufrir, pero no será puesta de rodillas como pretende la monarquía saudí. En los últimos años, los aliados de Moscú, como China e Irán, se vienen fortaleciendo pese a las presiones y chantajes.

Mal que nos pese, estamos en guerra. Ganará quien tenga mayor resistencia, porque se trata de una carrera de largo aliento.

Jornada

06:27 GMT 10.03.2020(actualizada a las 06:30 GMT 10.03.2020) URL corto

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El dólar se dispara en América Latina y las bolsas caen ante el desplome del petróleo y en medio del temor al coronavirus

Las monedas de Colombia, Brasil, Uruguay, México y Chile se han depreciado en la jornada de este lunes. Mientras, se dispara el riesgo país en Argentina.

Este lunes, las bolsas de valores de América Latina se desplomaron y el dólar se disparó en la región, siguiendo la tendencia de los principales mercados bursátiles del mundo.

Esta baja se debe principalmente a la caída del valor del barril de petróleo, que descendió un 30 %, tras el fracaso del acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que buscaba realizar un recorte adicional de la producción petrolera de 1,5 millones de barriles por día en respuesta a la reducción de la demanda mundial de hidrocarburos debido a la epidemia del coronavirus.

Las cifras negativas en las bolsas y monedas de Latinoamérica también sucede mientras crece el número de afectados por el coronavirus. Argentina ya registró el primer muerto, un hombre de 64 años que había regresado de Francia y estuvo internado durante cinco días en un hospital.

Por ahora, ese país registra 12 casos; Brasil tiene 25 casos confirmados; Ecuador, 15; Chile, 10; Costa Rica, nueve; México, siete; Perú, siete; República Dominicana, cinco; Colombia, tres; y Paraguay, uno.

Chile

"Todo indica que hoy podría ser otro día complejo para el cobre, la bolsa y el peso", dijo este lunes el ministro de Economía de Chile, Lucas Palacios.

Su pronóstico no falló. Pasadas las 10:00 de la mañana (hora local), el dólar se cotizaba a 845,70 pesos chilenos, un nivel por encima de su máximo histórico, que fue de 829 pesos el 28 de noviembre del año pasado.

Mientras, el cobre desplomaba su valor en la bolsa de metales de Londres, con un precio de 2,48 dólares la libra, el más bajo desde mayo de 2017.

En tanto, la Bolsa de Valores de Santiago operaba con una caída del 4 %, en línea con el desplome mundial.

"Desde el Gobierno estamos anticipándonos: el viernes anunciamos primer conjunto de medidas para proteger a empresas de turismo y consumidores", mencionó Palacios.

México

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) también registró una caída de 6,4 %, su máxima baja diaria desde 2008. El índice de Precios y Cotizaciones (IPC) bajó a los 38.730 puntos, un piso que no se alcanzaba desde agosto de 2019.

En cuanto a la moneda, el peso mexicano superó la barrera de los 21 pesos por dólar. La divisa norteamericana se vendió a 21,17 pesos, según el Banco Central local, un nivel no visto desde el 27 de enero de 2017.

Brasil

Al mismo tiempo, la Bolsa de Sao Paulo abrió con una baja de más de un 10 % y tuvo que suspender operaciones durante 30 minutos por una caída superior al 10 % del índice Bovespa, que se ubicaba en 88.178 puntos.

Al cierre de la jornada, el índice Bovespa registró una baja del 12,17 %, lo que representó su mayor caída porcentual diaria desde septiembre de 1998. 

El real brasileño, por su parte, sufrió una depreciación de 2,53 %. El dólar estadounidense se cotizaba este lunes al máximo histórico de 4,73 reales.

Colombia

La moneda colombiana ha sido una de las más afectadas en la jornada de este lunes.

El dólar estadounidense abrió a un precio de 3.730 pesos; cifra que ascendió hasta los 3.825 pesos con el pasar de los minutos.

Así, la moneda colombiana registra una caída de un 5,09 % y una pérdida acumulada del 9,38 % en las últimas nueve semanas.

Entretanto, el índice Colcap de la Bolsa de Valores de Colombia ha perdido 7,45 % en la jornada, ubicándose en los 1.390,51 puntos.

Argentina y Uruguay

El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires ha registrado este lunes una caída de 13,75 %, hasta los 30.379,90 puntos.

Sin embargo, el cambio del peso argentino a dólares no ha tenido mayor variación respecto al viernes. Así, la moneda estadounidense se cotiza este lunes en 59 pesos para la compra y 64 para la venta en el Banco de la Nación.

Sin embargo, se disparó el riesgo país, que llegó a 2.791 puntos, su punto más alto desde el año 2005.

La moneda uruguaya, por su parte, sí se ha visto afectada. Este lunes, el dólar interbancario se cotizaba a 43,77 pesos uruguayos, 5,15 % superior al cierre del viernes, cuando estaba en 41,63.  

Publicado: 9 mar 2020 20:43 GMT

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El mercado conecta las alarmas: hay una burbuja punto.com con riesgo de estallar

El temor al colapso de los encendidos valores tecnológicos circula por los parqués bursátiles y son los propios bancos de inversión los que se encargan de admitir la existencia de una burbuja punto.com y de alertar del riesgo inminente de que explote. 

"La burbuja [tecnológica] está lista para colapsar". La advertencia está escrita en una nota para inversores de Marko Kolanovic, responsable global de estrategia macro y productos derivados de JP Morgan. La última semana de febrero, cuando la crisis del coronavirus se propagó por los cinco continentes y fulminó en una semana trágica para los mercados los principales índices de las bolsas mundiales.

Sólo en Wall Street, los cinco últimos días lectivos de febrero, el temor a la pandemia se llevó de sus parqués seis billones de dólares, según aseguró el analista del S&P Dow Jones, Howard Silverblatt, a Business Insider. Un efecto contagio que afectó a otros mercados como el Dow Jones Industrial o el Nasdaq, que descendieron casi un 10% desde sus recientes -y últimos- registros alcistas.

El Dow retrocedió más de 3.000 puntos esa semana. Pérdidas que los organismos multilaterales y el mercado empiezan a relacionar con un súbito empeoramiento de la economía global, que impulsa irremediablemente la actividad a una espiral recesiva.

La debacle bursátil dejará, obviamente, activos baratos. Pero no serán los tecnológicos. Con sus excepciones, han sido las acciones que han impulsado el extraordinario ciclo en los mercados de todo el planeta desde el crash de 2008. Y que, a la espera de los daños colaterales que dejará el coronavirus, seguirán siendo los que más peso inversor cuantitativo traslada a los parqués, dice Kolanovic, cuya afirmación se basa en "el abismo que separa el retardo del valor real que estas compañías adquieren en los mercados, respecto de los factores extraordinarios que determinan el fulgurante crecimiento de sus cotizaciones" en momentos concretos. La esperanza es que "por una vez en el último decenio", esa convergencia se produzca.

Porque existen señales que contribuyen a esconder la burbuja tecnológica, como la escasa volatilidad de sus valores. Pero su explosión "no será diferente" de la que experimentó el sector en 2000 -en la llamada crisis de las puntocom- o de las correcciones de los primeros años de la década pasada. O la respuesta de los inversores a la epidemia del coronavirus, al colocar sus carteras en segmentos cíclicos de la economía como la energía o la seguridad de los bonos del Tesoro americano en lugar de en acciones tecnológicas. Una opción coyuntural. Dado que desde firmas como RBC Capital Markets afirman que siete de las diez opciones inversoras más populares en el mundo son de la industria tecnológica, con Microsoft y Alphabet como favoritas. El coronavirus puede propiciar una brusca rotación de activos, "hacia valores más tradicionales, materias primas o mercados emergentes", pero su estallido será inevitable, explica.

Los hegde-funds atacan de nuevo

Steven Bregman, fundador de Horizon Kinetics, una firma de asesoramiento inversor, coincide con el analista de JP Morgan. El propio mercado es una burbuja -matiza, sin embargo-, aunque los valores tecnológicos, tanto de consumo como de innovación, son los que la insuflan oxígeno. Y "no hay nada que pueda evitar su deflagración". A su juicio, "el ambiente de riesgo sistémico es más alarmante que en 1999", cuando se fraguó el calentamiento de los valores tecnológicos que dieron paso a la primera gran crisis bursátil y corporativa del sector. Después de una década, la pasada, en la que han dominado la gestión de los fondos, pese a su paulatino encarecimiento, y a abanderar el reparto de beneficios entre sus inversores.

Mientras la industria de los hedge-funds, carteras de activos de alto riesgo, acapararon capitales netos el pasado ejercicio por valor de 328.000 millones de dólares, su segundo registro anual más cuantioso, asegura la firma CFRA Research. Un incremento por las inversiones que precipitaron el credit crunch de 2008 -también de derivados, estructurados y swaps- que ha generado la alerta desde el Banco Internacional de Pagos (BIS), entidad de la que emanan las normas regulatorias bancarias y que alberga a los diez principales bancos centrales del planeta. El BIS ha venido revelando en sus informes trimestrales del pasado año un aumento gradual de estas carteras de riesgo sistémico.

Bergman, en declaraciones a Business Insider, cree que "el régimen artificial de bajos tipos de interés y la actitud de pasividad inversora que ha prevalecido en la pasada década" son los dos factores que, a su juicio, están siendo responsables de la explosión de los hedge-funds con unas carteras de activos cargadas de valores tecnológicos en efervescencia bursátil. "Y lo que el perfil medio de inversor conoce del mercado es sólo una pequeña fracción de lo que realmente valen las compañías". En su opinión, hasta un 20% del valor del S&P 500 americano es especulativo o, cuanto menos, resultado de rampantes crecimientos de cotizaciones sin justificación. Casi todas, tecnológicas. Aunque no las únicas. Amazon o Google parecen ajenas a los rigores del mercado -explica Bergman- "pero todos hemos sido testigos del final de esta película antes".

Siempre hay episodios de la serie que acaban rebajando sus posiciones, desde reformas e iniciativas políticas hasta nuevas normas regulatorias, que han acabado afectando a las grandes corporaciones. Para este analista, la comparación con 1999 resulta obligada: Algunas empresas del top ten del índice S&P 500, como AOL, entonces la número diez, intentó sin éxito fusionar a Time Warner, mientras la séptima, Lucent Technologies nunca llegó a recuperarse de la crisis puntocom. General Electric ha pasado de ser la segunda al puesto sexagésimo segundo por capitalización bursátil.

Un mercado con activos hipervalorados

John Hussman, presidente de Hussman Investmen Trust, también se apunta a la tesis de la burbuja tecnológica. "Nos aproximamos al punto crucial", en el que los inversores "deberían empezar a pensar que se encuentran ante una combinación extrema de hiper-valoración en los valores -sobre todo, los techs- y señales de mercado desfavorables". Como en 1999-2000. "La especulación está jugando con fuego", alerta. En 1929, la explosión bursátil se saldó con la caída del 90% del valor de las empresas y, en 2000, la burbuja de internet borró casi el 80% del índice Nasdaq. "Los mercados están ahora posicionados en escenarios similares".

Para más inri, el premio Nobel Robert Shiller, acaba de publicar un libro en el que pasa revista a las dos peores burbujas financieras de la historia económica reciente. El autor de la teoría de la exuberancia irracional que empleó con posterioridad el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, y que recibió el máximo galardón económico en 2013, llama la atención sobre las coincidencias financieras con 1999, preludio de la crisis puntocom de 2000 -con recesiones en EEUU y Alemania tres años más tarde- y con 2007, cuando surge la embestida de las hipotecas subprime estadounidenses que precedió a la quiebra de Lehman Brothers, un año más tarde y que desembocó en la primera recesión sincronizada de las economías del G-7. Shiller cree que, de nuevo, se ha instalado un comportamiento irracional en los mercados que resulta "más que preocupante".

madrid

09/03/2020 07:27

Por DIEGO HERRANZ

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Doble trampa de Trump y Netanyahu para asesinar a Soleimani: acefalia estratégica de EU

Aún no se conoce la identidad del “contratista (sic)” de EU supuestamente asesinado en Kirkuk por las milicias chiítas proiraníes, lo cual desató la grave crisis medioriental.

Después del asesinato del icónico general iraní Soleimani por órdenes de Trump, postulé: “De dos cosas una, o las dos: el asesinato del legendario, además de piadoso chiíta, general Soleimani –quien viajó en forma asombrosa en un vuelo comercial de Damasco al aeropuerto internacional de Bagdad donde fue recibido por al-Muhandis–, fue producto de un engaño de EU para negociar tras bambalinas, o bien expuso inconcebibles grietas en el aparato de contrainteligencia de Irán en Irak” (https://bit.ly/2T0Q6Bp).

Tres días después se sabe que fue una doble trampa de Trump, en connivencia con su aliado: el saliente primer ministro Netanyahu.

El connotado investigador Jefferson Morley asevera que “Trump tiró del gatillo después que el Mossad tenía en la mira a Soleimani” (https://bit.ly/2N0H4R2).

Jefferson Morley divulga que el “pasado octubre, Yossi Cohen, mandamás del Mossad de Israel, habló abiertamente del asesinato del general iraní Soleimani” que “sería consistente con la doctrina israelí” ya que absorbería a EU a una guerra con Irán (https://bit.ly/2Qz0deU).

Amos Harel, del rotativo israelí Haaretz, expone que “es razonable suponer que EU alertó a Israel sobre el inminente (sic) asesinato” ya que “la declaración de Netanyahu antes (sic) de viajar a Grecia pareció como un indicio (¡mega-sic!) ligeramente muy explícito de lo que iba a suceder en Irak horas más tarde”.

La declaración premonitoria (sic) de Netanyahu: “Eventos muy dramáticos suceden en nuestra región, los estamos siguiendo cercanamente y estamos en contacto constante con nuestro gran amigo EU” (https://bit.ly/36zy0Kz).

Aluf Benn, del Haaretz, exulta que Netanyahu –quien se solidarizó con su aliado Trump, para luego lavarse farisea e impúdicamente las manos –(https://bit.ly/2Fum9Si) resultó el gran triunfador del asesinato (https://bit.ly/2SXzCKp).

Pero, ¿A qué fue Soleimani tan desparpajado a Bagdad?

Kim Sengupta, del The Independent, expone que el general iraní fue atraído por un doble engaño de Trump, según confesión del saliente primer ministro iraquí Adil Abdul-Mahdi (https://bit.ly/2Fq1Zc2).

Trump había rogado al primer ministro iraquí su intermediación para disminuir la tensión regional entre Irán y Arabia Saudita, cuya encomienda recayó en Soleimani, quien también intervino para levantar el sitio de la embajada de EU en Bagdad por las milicias chiítas proiraníes, a cambio de estudiar en el Parlamento iraquí la salida del ejército de EU en Irak.

Soleimani, quien viajó con pasaporte diplomático, llevaba la respuesta de Irán para su desescalada con Arabia Saudita. ¡De tal magnitud fue el doble engaño de Trump, sugestionado por Netanyahu, para asesinar al icónico Soleimani!

Tres días después de su asesinato, Soleimani –canonizado como “el Che Guevara del mundo islámico”– cobró dos triunfos estratégicos, como el legendario “Cid Campeador”, quien fallecido seguía cobrando victorias en Andalucía: 1. El Parlamento árabe de Irak exigió la expulsión del ejército de ocupación de EU; y 2. Irán anunció en forma inespecífica la reanudación de su enriquecimiento nuclear.

Más allá de la canonización del general iraní Soleimani, quien ingresó al panteón hagiográfico del esoterismo chiíta, el ludópata Trump exhibe la preocupante acefalia estratégica de EU –donde impera el caos y la confusión– que provoca cefaleas globales, la cual no tendría importancia si no se tratase de la segunda superpotencia nuclear del planeta.

¿Qué mandatario “suicida” en el mundo se atreverá de ahora en adelante a “negociar” en forma triangulada o directamente con Trump, quien no ha perdido su hábito lúdico de apostar en las delicadas relaciones internacionales, como si fuera una vulgar partida de póker en uno de sus casinos?

El zar Vlady Putin acudió a Siria y Turquía cinco días después del asesinato preprogramado del general Soleimani para recordar al ludópata Trump la existencia de “líneas rojas” que no respeta (https://bit.ly/37FHfZO).

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Ejercicios militares de Rusia/China/Irán en el golfo de Omán: entrada del estrecho de Hormuz

 El teniente general Aviv Kochavi, jefe de Estado Mayor del ejército de Israel, sentenció que la “colisión de Israel con Irán era casi inevitable (sic, https://bit.ly/2MCzKLr)”, mientras por primera vez Rusia, China e Irán realizan ejercicios navales trilaterales en el golfo de Omán –en la parte norteña del océano Índico– iniciando el 27 diciembre, cuando las tensiones en el golfo Pérsico han escalado en forma ominosa como consecuencia del retiro unilateral de Trump, azuzado por su íntimo aliado el saliente primer israelí Netanyahu, del acuerdo que había celebrado en forma creativa Obama sobre el contencioso nuclear de Irán que sólo se ganó asfixiantes sanciones que han desestabilizado a la teocracia reinante con metástasis en Irak, Líbano (con la peor crisis financiera teledirigida de su historia) y Siria. En la etapa de Trump las guerras son mayormente comerciales y financieras, las cuales, guste o no han resultado tan nocivas como las militares.

El Ministerio de Defensa de China dio mayor cobertura que Rusia a los históricos ejercicios navales cuando la Armada china ha desplegado su preciado misil guiado (https://bit.ly/37iOSFE).

Los multimedia persas han sido más generosos sobre los “juegos de guerra trilaterales de Rusia, China e Irán (https://bit.ly/2ZCRSKf)” y sus analistas comentan que los ejercicios navales exhiben el poder de los orientales ante las presiones de Estados Unidos (EU). El contraalmirante persa Habibollah Sayyari se jactó de ser anfitrión ahora de las fuerzas navales de dos superpotencias. El mismo día del inicio de los ejercicios navales trilaterales en el golfo de Omán, Japón anunció el envío de una pequeña escuadra naval en los mares cercanos a Irán “como parte de los esfuerzos para garantizar la seguridad de la navegación (https://on.wsj.com/37eqjtp)”.

Para Japón es vital la libre navegación de los tanques petroleros, ya que depende mayormente de la importación del crudo de Medio Oriente. En forma sincrónica, Rusia puso en servicio su misil hipersónico Avangard, “capaz de atravesar cualquier escudo antimisiles (https://bit.ly/37h6EZJ)”. Ahora se entiende la razón por la cual el zar Vlady Putin solamente duerme cuatro horas. El mandatario ruso no oculta su supremacía militar que ha superado a todos los competidores por primera vez en armas avanzadas. Afirmó que ahora Rusia goza de una única situación en la nueva y reciente historia, cuando son los otros quienes tratan de alcanzarnos y “ni un (¡megasupersic!) solo país posee armas supersónicas, no se diga armas hipersónicas de alcance continental (https://bit.ly/2u2v8I5)”.

Según Press TV, los ejercicios navales trilaterales tienen como objetivo asegurar las rutas de comercio internacional en las aguas estratégicas y estimular la preparación contra la piratería y el terrorismo marítimo (https://bit.ly/365x4xf), cuando Rusia, China e Irán han enviado algunos (sic) de sus más avanzados navíos para tomar parte en los ejercicios navales de cuatro días. Mientras los multimedia de EU y Europa han boicoteado los ejercicios navales trilaterales, el Pentágono ha comentado que EU los estaba monitoreando y los juzga como actos provocativos. Por demás interesante es la postura china que apoya el “Esfuerzo de Paz en el Estrecho de Ormuz (HOPE, por sus siglas en inglés, https://bit.ly/2teHJqQ)”.

Pese a todos los avatares consabidos, de repente aparecen en el horizonte destellos pacifistas, como sucedió el 7 de diciembre, cuando Irán y EU intercambiaron dos relevantes prisioneros, por lo que el presidente Trump comentó su disposición a entablar negociaciones sin precondiciones con Irán (https://bit.ly/2MCfTMq).

Por cierto, el libro de Andrey Martyanov sigue siendo el más esclarecedor sobre el decisivo avance militar de Rusia que en la etapa de resurrección del zar Putin se convirtió –después de 31 años de humillaciones/agravios/ultrajes de Occidente (what ever that means)–, en la primera superpotencia militar del planeta (https://bit.ly/2MAj0nK).

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Lunes, 23 Diciembre 2019 05:34

Aguafuertes maracuchas

Aguafuertes maracuchas

Maracaibo, la capital petrolera de Venezuela, escenifica la decadencia de un modelo. A la vieja contaminación de las aguas de su lago por la industria extractiva se suman hoy las brutales consecuencias del colapso económico. Entre los apagones y el racionamiento de combustible, sus habitantes viven del recuerdo de un pasado desaparecido.

Giovanny Jaramillo Rojas

20 diciembre, 2019

Háblame de Maracaibo

tierra bendita, tierra del viejo golpe pasmero

mi patria chica, tierra del sol cuna de gaiteros

por ella canto, por ella vivo, por ella muero.

Junior Veladiago

I.

28 de septiembre. Es mediodía en Maracaibo, la ciudad caída.

Doña Dioselina Ospina me trata como a un hijo. Me abrió las puertas de su casa para alimentarme. Vive en el sector La Lago, un barrio acomodado de Maracaibo, con su esposo y su ex nuera. Sus manos blancas son un embeleso, un extraordinario embrujo de comida venezolana: arroz con pollo, mandioca frita, pabellón criollo, muchacho guisado, bollos pelones, pasteles, quesos madurados, arepas rellenas y empanadas de carne y papa hacen parte de su exquisito y casero repertorio gastronómico.

Para ella, cada plato, indefectiblemente, contiene una historia. Por ejemplo, el arroz con pollo supuso la reconstrucción de la vida de su madre colombiana, que había migrado a Barinas a principios del siglo XX. El pabellón criollo la llevó a hablar de sus épocas juveniles en Barquisimeto, Caracas y Valencia, mientras que los quesos madurados la sumergieron en la memoria de la tierra que le secuestró su identidad, según ella, para siempre: Maracaibo.

Los sabores y los olores son la razón de su vida. Doña Dioselina lo remarca una y otra vez. Su corpulencia expone una gran debilidad por la comida. Sus maneras, aunque muy propias de los 67 años que arrastra con inusitada dignidad, denotan un desgarbo muy propio de una aristocracia que, aunque disminuida, se niega a la evaporación rotunda.

Rubor para todo el rostro, cejas perfectamente delineadas, aroma a Jean Paul Gaultier y cabello intacto, prolijo, mantas de seda largas multicolores y collares y pendientes de diseño. Su postura, invariablemente recta, parece proporcionada por la precisión de una ecuación matemática. En todos nuestros encuentros nunca se le escurrió una sola gota de sudor, ni siquiera cuando la temperatura amenazaba con calcinarlo todo.

Lo primero que dijo cuando la conocí fue que, si bien podría parecer increíble o incluso mentira, Maracaibo había sido, alguna vez, la Miami de Suramérica y que por eso ella y su esposo habían decidido instalar su matrimonio, a finales de la década del 70, en la futurista capital del estado Zulia, el estado más rico y próspero de la Venezuela de entonces. Doña Dioselina relata, con macilenta voz, que hasta los primeros años de este acelerado siglo la ciudad de Maracaibo contaba con vuelos directos a muchas ciudades de Estados Unidos y Europa. Que el desfile de turistas e inversores era incesante y que toda la ciudad permanecía coloreada por un cosmopolitismo indefinible. Sus anchas avenidas ostentaban los mejores y más costosos autos, hoteles y restaurantes prestigiosos, el comercio era una fiesta que no tenía nada que envidiar al primer mundo y su arquitectura exhibía el eclecticismo de una migración que aparentemente había llegado para quedarse.

Ahora, todo esto parece un cuento triste, un relato melancólico cuya inverosimilitud lo situaría en el género de la ciencia ficción. Hoy Maracaibo es todo lo opuesto a esa urbe que recuerda Doña Dioselina: una ciudad que respira herida a la vera de una ruta infecunda, una ciudad que se extravió en su patrimonio hasta la resequedad y la ofuscación.

Basta con dar un paseo para evidenciar que es el escenario perfecto donde se compendia la declinación social y económica de Venezuela. Al caminar por el centro se puede verificar aquel imaginario que han venido construyendo por todo el planeta los varios millones de personas que decidieron abandonar el país. Una ciudad insociable, descuidada, sin sistema formal de transporte, con edificios abandonados y enormes complejos industriales al punto del colapso, ya no económico, sino directamente material. Una ciudad fantasma que se recluye temprano, en total silencio, a ejercer el derecho de soñar imposibles.

En cada almuerzo, en cada cena, hasta consejos de vida y clases informales e inconscientes de sociología se animó a darme Doña Dioselina: los hijos son lo más importante, sólo el estudio libera al ser humano de la pobreza, lo único que mantiene en pie a las sociedades actuales es el consumo, los militares son buenos si están del lado de los valores morales y no de ideologías políticas y, como para chuparse los dedos: los indios son un problema porque ni dejan de tener hijos, ni se mueren rápido. “Son vagos y no son confiables”, terminó diciendo, para después, en silencio, como dándose cuenta de su racismo, pasar a servirme un delicioso jugo de guayaba.

Doña Dioselina tiene tres hijos y todos, con sus siete nietos, viven fuera de Venezuela. Dos en Estados Unidos y uno en las Islas Caimán. Cada vez que la invitan sale del país a visitar a su descendencia y vuelve a Maracaibo con la valija llena de comida, ropa y tecnología. No se va definitivamente porque duda mucho que pueda conseguir un mejor lugar para vivir. Para ella Venezuela es el mejor país del planeta, el más bello, y por eso dice, continuamente, que la esperanza es lo último que se pierde y que el día del cambio, aquel en el que pueda volver a caminar tranquila por la calle, ir de compras sin ser molestada por la miseria circundante y ver a su familia reunida, empapada por la felicidad patria, llegará más temprano que tarde.

II.

29 de septiembre. Amanece en Maracaibo, la ciudad sin fuerzas.

De tanto ir y venir vaciamos el tanque del auto y decidimos ir a llenarlo. En Venezuela no debería representar ningún problema, ya que la gasolina es prácticamente gratis, gracias al fuerte subsidio estatal. De hecho, el procedimiento se parece a una broma. La transacción es simbólica y, aunque hay precios definidos en los tableros de las estaciones de servicio (0,0025 dólares por litro), el asunto se puede zanjar con la cantidad de bolívares que el comprador disponga. Un monto que difícilmente puede llegar a superar los 20 centavos de dólar y que el funcionario de la estación de servicio ni siquiera se toma el tiempo de contar. Hacerlo significaría perder varias horas diarias: un dólar pueden ser, depende de la denominación, hasta 400 billetes.

Pues bien, al llegar nos encontramos con una fila compuesta por cientos de autos. Unas 15 cuadras mal contadas. A simple ojo se podría improvisar una cifra: en Maracaibo, tres de cada cinco estaciones de servicio de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) se encuentran cerradas. La buena noticia es que casi todos los despojos gasolineros sirven de habitación a la infinidad de indigentes que circulan, como sombras desterradas, por la ciudad. La mala noticia es que cuando se consigue entrar en alguna de las estaciones que tiene combustible disponible, la Guardia Nacional Bolivariana decide a qué cantidad de gasolina puedes acceder.

El tiempo no nos daba como para pasar algunas horas a la espera de un turno. Pero la sorpresa fue total cuando nuestra conductora nos dijo que en marzo pasado estuvo dos días haciendo fila, durmiendo y comiendo dentro del auto con pequeños intervalos de ausencia para ir al baño y que, incluso, conocía gente que había completado cinco días en ese trámite.

Para la mirada foránea este fenómeno no deja de ser un escándalo, pero para los maracuchos, que así se llaman los habitantes de Maracaibo, no es más que otra de las manifestaciones de la insondable hondura de la crisis. Una palabra, “crisis”, que no logra encerrar el verdadero sentido en el que avanza la realidad: en una tierra rica en petróleo escasea el combustible. Aunque Venezuela no es precisamente un país refinador (el 80 por ciento de la gasolina que consume proviene de Rusia y China), esa paradoja es una sombra del derrumbe total.

Después de esperar tres horas y no avanzar un solo metro en la delirante fila, decidimos recurrir a la otra opción: la oferta del mercado negro. Para poder llegar a la zona de la ciudad donde se podía suplir la necesidad instantáneamente, tuvimos que negociar (cinco dólares) y absorber (por medio de una manguera) el combustible del tanque de un auto amigo. Después atravesamos Maracaibo hacia una localidad marginal llamada Ciudad Lossada.

Tras dar algunas vueltas, en medio de un barrio desértico, de calles destapadas a las malas, atiborradas de basura y viviendas construidas con materiales más que precarios, conseguimos el contacto que nos suministraría el preciado líquido. Por 40 litros pagamos diez dólares. Más o menos cinco veces el salario mínimo mensual venezolano a esta fecha. El joven que nos atiende, de clara ascendencia wayú, además de cobrar, sólo dijo: “Vivir aquí es un martirio; nos están dejando morir, no se sabe si es más difícil conseguir agua o gasolina”.

La parálisis humana es evidente. En un contexto en el que no hay posibilidad de movilidad social, la espera es el hambre de cada día y el rebusque, la incontenible sed. Se estima que, desde 2017, unas 200 mil personas dejaron su vida en Maracaibo para irse a buscarla en cualquier otro lugar, lejos de esta zona cero que escenifica el verdadero desmayo venezolano, aquel que en Caracas aún no pasa de ser una migraña.

III.

30 de septiembre de 2019. Llueve en Maracaibo, la ciudad ahogada.

Maracaibo es una ciudad memoriosa y oscura. El alumbrado público y el suministro de agua son, desde hace algunos años, un par de milagros en una urbe que permanece suspendida en la evocación de lo que fue. Maracaibo también es ermitaña, sobrecogedora. El célebre y floreciente trasfondo industrial de las últimas tres décadas del siglo XX es, ahora, una hilera de ruinas, ad portas de cambiar al estatus de mito.

El fastuoso lago está contaminado. Echado a perder. Los constantes derrames de crudo, propiciados por la dejadez gubernamental y el deterioro de los pozos petroleros (que hoy en día no son más que imponentes tumbas marítimas), flotan viscosos como una manta negra por encima de las aguas. Comer frutos del lago, reiteradamente, es una carrera en contra de la intoxicación inmediata y alguna extraña enfermedad futura.

Los semáforos, si sirven, sirven mal. Titilan y titilan sin sentido. Las exorbitantes avenidas amenazan con quebrarse en cualquier momento. El famoso mercado de pulgas y su romería se parecen más a un asfixiante rebato de resistencia, en el que sólo subsiste no el más fuerte, sino el más rápido, el más informal: tráfico de divisas, venta ilegal de medicamentos, ropas, accesorios, licores y cigarrillos contrabandeados, alimentos vencidos y carnes descompuestas. Resignación: todo lo que sea, por un dólar, por un puñado de pesos colombianos, por algo de comer. Maracaibo no lucha contra ningún olvido ni contra la decadencia: Maracaibo pelea contra su propia deriva y, con nebulosa presunción, continúa erguida, dándole coletazos al concepto de naufragio.

IV.

1 de octubre de 2019. Anochece en Maracaibo, la ciudad que se niega a ser borrada.

La cerrazón es una boca que se abre para tragárselo todo. Hay más oscuridad que de costumbre en una ciudad radicalmente oscura: los autos bajan la velocidad, los pocos comercios que funcionan cierran y la gente se enclaustra, con el último rayo de sol, a sobrellevar la intimidad de un apagón. Desde la terraza de mi hotel apenas se ve la luna, indómita, juntando esfuerzos para avivar las calles desoladas. El viento, calmo, patea el mutismo y trae la fresca respiración del lago. Los edificios parecen mecerse como palmeras prehistóricas y tristes.

Las zonas privilegiadas padecen la oscuridad pocos minutos. Con un chasquido de dedos encienden sus plantas, y la cerveza sigue fría,y Netflix, disponible. El gran resto entra en la noche incierta, aquella que soporta el insoportable zancudero en el que se convierte el sonido de la electricidad portátil.

El apagón dura 16 horas. Entre los maracuchos no sólo es algo pasajero, sino algo normal. En los últimos meses la ciudad ha experimentado hasta siete días consecutivos sin luz. Una locura para cualquier ciudad que se ufane de ser moderna. No obstante, el conserje del hotel dice que algo estalló en algún lado y que es cuestión de esperar el arreglo, una recepcionista asegura que, a veces, la gobernación sacrifica la luz local para no quitársela a Caracas, y un huésped, con furia, señala que es una conspiración del país del norte, aquel que huele a azufre. La gente dice cualquier cosa porque lo importante es convencerse de algo, teorizar la adversidad, justificar el infortunio, todo con el objetivo de burlar la realidad: especular para darle un sentido a la orfandad.

Cada habitante, como si se tratara de una guerra civil, pero sin un enemigo claramente definido, permanece auspiciado por una suerte de individualismo ciego y voraz, un ensimismamiento que no le permite ser consciente de los demás, porque la finalidad es clara: sobrevivir a como dé lugar. Ceder un poco, en cualquier sentido, podría significar una pequeña muerte que, de tantas sucesivas, podría convertirse en la muerte final. La gente de Maracaibo vive sujeta a la espera de que la F de fracaso se convierta en F de futuro, resiste maniatada, mientras la hirviente luz le tortura los ojos, mientras la lobreguez ahuyenta la vida y mientras el tiempo, implacable, lo pudre todo.

V.

2 de octubre de 2019. Despedirse de Maracaibo, la ciudad fantaseada.

Doña Dioselina me muestra fotos de la ciudad. En los años ochenta, ella y su marido caminan por el malecón y, enseguida, sonríen en la entrada de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá. En los años noventa, sus hijos posan frente al teatro Baralt, y después, una panorámica del imponente puente General Rafael Urdaneta. Pasados los años dos mil, sus dos primeros nietos en una pileta del parque acuático de la ciudad y un hermoso atardecer en la laguna de Sinamaica.

Doña Dioselina me brinda una última comida. Mi preferida: pabellón criollo. Me ve comer y me dice: “Extraño a mis hijos, hijo”. Me despido y lo que no le digo, no sé por qué, es que sí, que tiene razón, que Maracaibo no sólo se parecía a Miami, sino que quizás llegó a ser mucho más interesante. Más bonita

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