Política petrolera:  en un régimen y gobierno de seguridad

En el 2002, junto a la implementación en el país del nuevo Régimen Político de la Seguridad Democrática que reemplazó al frentenacionalista –y que con el nuevo gobierno a instalarse va a cumplir veinte años de vigencia–, el presidente Uribe Vélez realizó un cambio en la política petrolera a tono con la internacionalización y privatización globalizada de la economía, y el debilitamiento de la coalición obrero-sindical (USO). Esos cambios de la política en el sector inauguraron el periodo extractivista-neoconcesionado, el cuarto a lo largo de sus ciento trece años de historia.

 

Desde sus orígenes la política petrolera colombiana es una Política Pública Económica Transnacional (Ppet), que realiza las creencias, valores, metas básicas y otras percepciones de las dos coaliciones que la hegemonizan: la Coalición Transnacional y la Coalición Estatal o Gubernamental Administrativa, en donde la Transnacional es su actor fundamental y la Estatal Gubernamental es su actor mediador. (Hernández. 2018).

 

En esta dinámica destaca el hecho que sus respectivos periodos están relacionados con el modelo capitalista de crecimiento económico y social del empleo, dominante en el mundo; y al papel asignado al recurso fósil petrolero y carbonero, a través del sistema de contratación.

 

Así, el periodo extractivista concesionado: 1905-1950 está ligado con el modelo de crecimiento económico liberal clásico, cuyos productores y consumidores se comportan en el marco de las fronteras de los mercados y precios nacionales, y el empleo queda atado a la fortuna de la “mano invisible” del libre cambio que regenta las empresas privadas, y supone equilibra la oferta de mercancías con la demanda de empleo; en el sector petrolero esa creencia y quehacer queda definido en los contratos de Concesión.

 

El periodo Extractivista Estatal: 1951-1973, se ajusta con el crecimiento económico Keynesiano planeado y regulado por el Estado, que a través de sus empresas productivas y su poder soberano para emitir moneda, asume como suya la política social de empleo; en el sector tendrá como agente fundamental a la empresa estatal Ecopetrol.

 

En el Extractivista Asociado: 1974-2002 –un periodo de transición para revertir el modelo de desarrollo keynesiano–, se ajusta con una mixtura de políticas estatal-privadas; viabilizadas en el subsistema petrolero a través de los contratos de Asociación.

 

Y, en el actual Extractivista neoconcesionado: 2003-2022, se traduce y agencia las creencias y valores del modelo de crecimiento neoliberal desregulador y privatizador de las actividades y empresas económicas estatales, a través de la apertura de la economía del país, es decir, sus recursos humanos, naturales, financieros, productivos y comerciales, al mercado globalizado liderado por las corporaciones financieras; que, en su efecto, requieren de los estados incentivos para mantener sus tasas de ganancia –sinónimo de crecimiento económico– como la seguridad a la propiedad e inversiones, rebaja de los impuestos y subsidios a la inversión y, lo más importante, una política social eficiente y eficaz, sustentada en los bajos salarios por la vía de la flexibilización o tercerización laboral. Que para su viabilidad revive como nuevo (neo) la decimonónica “mano invisible” liberal, operando un mercado de productores, propietarios, precios y consumidores transnacionalizados.

 

Traducida en política económica y social asume la denominación de Nueva Política Pública (NPP), diseñada por sus coaliciones hegemónicas y administrada ahora por gerentes exitosos de empresas o corporaciones privadas (Donald Trump), expresión de la fusión del interés privado con los intereses generales; un verdadero esperpento lógico y político, pues la parte, es decir el fetiche, se revela como el todo. Práctica político-administrativa propia de un Estado corporativo que, por la experiencia histórica, agencia un modelo de desarrollo anti-social que le disminuye los impuestos e imposiciones presupuestales directas a los detentadores de la propiedad y la ganancia, para cargárselos al trabajo y a los consumidores por la vía indirecta y de los precios; además de reducir la inversión en las funciones sociales y judiciales del Estado, y privilegiar la privatización y el presupuesto del aparato coercitivo o de defensa. Estado ideal para unos beneficiados que, sin patrocinarlo, lo administran a su favor. ¡Colombia un país de propietarios!

 

Una política que como sistema opera a la inversa del anterior modelo Keynesiano en donde la política económica, regulada estatalmente, sostenía la seguridad social, jurídica y de defensa; ahora calificada de populista.

 

En el subsistema petrolero ese modelo se realiza a través de los contratos de Perforación & Exploración (E&E) o de regalías/impuestos, una versión reencauchada de los originales contratos de Concesión del primer periodo, pero que amplía las garantías a los inversores: menos impuestos, menos regalías, explotación hasta el agotamiento de los campos, licencias ambientales Fast Track, precios internos internacionalizados, tercerización laboral, entre otros, que sustenta la política o locomotora petrolera y minera neoconcesionada del régimen de seguridad.

 

De Ecopetrol a Ecopetrol S.A.

 

Ecopetrol emerge en 1951 de la reversión de la concesión de Mares, a contrapelo del Estado que, apoyado por la Andi, prefería prorrogarle la concesión a la Tropical o concederla al sector privado nacional –que se sintió incapaz de asumirla–, pero que terminó constituyéndose como empresa estatal por la presión entonces ejercida por la coalición sindical popular liderada por la USO. Desde entonces Ecopetrol sería la encargada de administrar el recurso petrolero, hasta el 2002 cuando cambian la política en el sector.

 

Ecopetrol es la columna vertebral de ese cambio, pues pasó de empresa estatal a Sociedad Anónima: Ecopetrol S.A., una sociedad mercantil con personalidad jurídica en la que el capital, dividido en acciones, está integrado por las aportaciones de los socios que no responden personalmente de las deudas sociales; cuyos objetivos se corresponden con los valores, creencia y estrategias propias de una empresa capitalista, es decir, privada –en donde el gobierno, por tanto, participa como un socio capitalista más que espera ganancia de su “inversión”: el recurso y el sello de marca de la empresa. Que funciona ahora como una empresa y holding transnacional para invertir en otros países, operar como sociedad financiera de acciones, y jugar en la bolsa de valores. Dónde sus altos directivos, por efecto de la política en pro de los incentivos a los emprendedores, reciben ingresos acorde con las gerencias de corporaciones multinacionales, y los trabajadores son tercerizados de acuerdo al modelo, en aras de la eficacia y eficiencia productiva.

 

El cambio la desvinculó de la coalición estatal y su responsabilidad en la conducción de la política en el sector, –ahora a cargo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos: ANH–, y la llevó a formar parte de la coalición transnacional, con cuyos actores debe competir –aunque no con el mismo pulso económico, técnico y financiero internacional– estimulada entre otros, por los precios internos del crudo y de los derivados transnacionalizados –en la actualidad el precio interno de producción en Colombia de un barril es de 16,3 dólares y el internacional es de a 60 dólares, el precio del galón de gasolina en EE .UU es de 2,50 dólares y en Colombia de 2,73–, pese a la diferencia de ingresos de los consumidores: EE.UU 7,25 dólares/hora, Colombia 1,13 dólar/hora (2018).

 

La polémica entonces respecto a Ecopetrol no es por el carácter privado o público de Ecopetrol S.A, sino por su sobrevivencia, por cuanto va siendo una empresa obsoleta e inviable, por efecto de la misma política neoconcesionada que no la hace objeto de reversiones –que hasta entonces la sostenían–; sus reservas se agotan –tiene para unos siete años–; las inversiones en exploración interna y externa como los contratos neo concesionados (E& E) firmados no han reportado algún descubrimiento significativo –el boom financiero ha sido producto del alza de precios–; su infraestructura en producción y transporte va quedando obsoleta; su deuda va en aumento –$76 billones a 2016–, y lo más grave, como lo ilustra Reficar, la corroe la corrupción.

 

Ante este escenario muy pronto estaremos pidiendo que vendan sus restos, “pues del ahogado el sombrero”, tal como sucedió con Carbocol S.A hace 16 años con su traspaso, por un precio irrisorio, a las multinacionales BHP Billiton, Anglo American y Glencore International AG –involucrada en Reficar–. Y ya sabemos que en Colombia la historia y sus personajes se repiten como tragedia y como farsa.

 

* Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. Miembro del Grupo de Seguridad y Defensa, y del Centro de Pensamiento y seguimiento al diálogo de Paz de la Universidad Nacional.

 

Publicado enEdición Nº249
Maduro pospone para septiembre el aumento del precio del combustible

El gobierno venezolano organiza un censo automotor, planifica un subsidio y liberará la gasolina a precios internacionales 

 

En mitad del caos hiperinflacionario y un entorno productivo en ruinas, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha decidido que solo aquellos ciudadanos que tengan el carné de la patria, símbolo de los devaluados beneficios sociales chavistas, podrán comprar gasolina a un precio más asequible. Esta es una de las medidas económicas que el Gobierno iba a implementar a partir del 20 de agosto, pero finalmente se ha pospuesto hasta septiembre. El resto de decisiones como la reconversión monetaria ya han comenzado a funcionar.


En una alocución en Facebook Live la noche del domingo, el mandatario justificó este aplazamiento alegando que era necesario trabajar para perfeccionar el sistema de pago en las estaciones de servicio, y agregó que “del 30 de agosto al 30 de septiembre” explicará al país sus detalles, para que sean ejecutados “de manera gradual”. Maduro aseguró que la medida implicará un ahorro a la nación “de más de 10 mil millones de dólares”.


El Gobierno de Maduro convocó a los transportistas y propietarios de vehículos a un Censo Nacional Automotor en la Plaza Bolívar de Caracas. Este padrón ha provocado bastante renuencia entre los venezolanos, con independencia de que pertenezcan al sector del transporte. El mandatario ha advertido de que quien no se registre deberá pagar el combustible “a precios internacionales”, que, por el momento, no se han concretado. Ni los expertos, ni los periodistas, ni los transportistas, ni los trabajadores de los expendios de gasolina conocen detalles del aumento que se avecina ni sus modalidades.


La gasolina venezolana se mantiene en precios ridículamente baratos, pese a la crisis que sufre el país. Llenar un tanque de 40 litros cuesta 400 bolívares, apenas unos exiguos centavos de dólar al cambio. Aun así, a la espera de que se concrete la medida, los venezolanos hicieron largas filas en las estaciones de servicio durante toda la semana. La primera sensación entre los usuarios es de resignación ante los constantes anuncios de Maduro. Trabajadores de las gasolineras, como Celso Álvarez, en la urbanización La California de la capital de Venezuela, no creen que el anuncio se vaya a cumplir. Aunque al mismo tiempo se extiende entre los ciudadanos la creencia de que sería mejor aumentar de una vez su precio.


Hugo Ocando, dirigente sindical y presidente de la Central Única de Transportistas deCaracas, explica que él y sus compañeros están ya cansados de censarse: “Ya nos hemos censado siete veces. Lo que a la mayoría nos molesta es que se nos diga que, si no lo hacemos por octava vez, no tendremos los insumos ni los repuestos para trabajar”. Según los cálculos de este sindicalista, en el registro hay unas 180.000 personas, una cifra muy inferior al más del millón de censados que defiende la propaganda oficial.


De acuerdo con los datos oficiales, en el país hay 1.300.000 familias que tienen este documento, a través del que se accede a algunos servicios públicos subsidiados y preferenciales, hoy muy empequeñecidos con la magnitud de la crisis económica. Durante un tiempo han estado vinculados con la simpatía militante a Maduro y la causa chavista, aunque muchas personas han tenido que acudir al instrumento de manera forzada para paliar los estragos del aumento de precios.


“El subsidio será a través de la billetera móvil del Carné de la Patria”, afirmó el dirigente chavista y gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez. “Uno se puede registrar sin tener el Carné, pero para recibir el dinero será necesario tenerlo”. Rodríguez, que insiste en que estos beneficios son para toda la población, independientemente de su credo político, afirmó que la medida de Maduro persigue “acabar con el tráfico de gasolina” en la frontera, un delito sobre el cual son acusados con frecuencia funcionarios militares y civiles chavistas.


Un debate crónico


El aumento del combustible forma parte de un debate crónico, que lleva décadas, y que se ha suspendido en muchas ocasiones por motivos políticos. En esta ocasión, Maduro acude a la medida presionado por las urgencias fiscales y el grave deterioro de Petróleos de Venezuela (PDVSA). El déficit fiscal del gobierno, ocultado por el Banco Central de Venezuela, es, de acuerdo con cálculos privados, de 19 puntos del PIB. Los precios, diferenciales y modalidades de pago del aumento, sin embargo, permanecen aún en una zona de total confusión.


“Aquí se ha pospuesto por mucho tiempo el ajuste del precio del combustible y el de la creación de un mercado de divisas. Son dos aspectos muy relacionados”, asegura Ronald Balza, economista decano de la Universidad Católica Andrés Bello, quien también se lamenta ante las lagunas informativas existentes. “No hay un ‘precio internacional’ de la gasolina. Hay uno casi en cada ciudad y país del mundo. No sabemos todavía cuál será el esquema cambiario que norme esta medida. Ese precio tendría que variar mensualmente. En 2016, PDVSA informó al gobierno de pérdidas de 5,7 mil millones de dólares [lo que en el país se conoce como millardos] por la venta de la gasolina al precio actual”.


Los técnicos de PDVSA ya habían hecho los cálculos para vender gasolina a los coches particulares y colectivos no censados a un dólar el galón, un esquema impracticable para el venezolano medio. Aunque no hay información oficial, las primeras informaciones sitúan el precio del litro en los 90.000 bolívares (menos de un centavo de dólar), en un esquema progresivo de aumentos, que puede tomar dos años. Este modelo es similar al que funciona en Irán: el gobierno pagará, contra reembolso, el dinero para el combustible en las cuentas de cada usuario, y quien no haya querido censarse deberá abonar el precio liberado.


Recuadro

 LAS OTRAS MEDIDAS


El aumento del combustible próximo a anunciarse en Venezuela es solo una de las medidas económicas que prepara Nicolás Maduro. Esta nueva política hace concesiones parciales a algunas exigencias de la economía de mercado en un escenario en ruinas. Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica distingue la existencia de cuatro ejes en sus confines: El cambiario que tiende a la flexibilización del mercado de divisas; uno monetario, que incluye la reconversión monetaria y el anclaje del bolívar al Petro (criptomoneda lanzada por el gobierno); un eje fiscal, que comprende el aumento al combustible, y un eje petrolero, en el cual PDVSA queda exonerada del pago de impuestos”.


Aunque Oliveros concede que algunas de estas medidas podrían aumentar el flujo de divisas, y eventualmente mejorar la oferta de servicios, con sus consecuencias para paliar el aumento de precios, piensa que se trata de una aproximación insuficiente, y que presenta varios flancos, entre ellos uno fundamental: la falta de financiación exterior. “Un acuerdo marco con un organismo como el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, dotaría al gobierno de unos recursos que necesita urgentemente para defender su estrategia cambiaria y monetaria”, dice el experto.


Oliveros dice que los cálculos de la firma que preside prevén una tasa anual de inflación que es incluso más alta que la del FMI, que es de un millón por ciento: “Viene un redondeo de los precios, un ajuste que es inevitable en momentos de reconversión. Tendremos que esperar por la concreción de los anuncios de Maduro. Si se toman algunas decisiones con claridad, algunos aspectos de la economía podrían mejorar un poco en los próximos meses”.


Las medidas de Maduro, sin embargo, están siendo recibidas con mucho escepticismo y mal talante por los sectores productivos. Juan Pablo Olalquiaga, de la Confederación de Industriales, Conindustria, sostiene que los problemas de fondo de la economía no quedarán resueltos: “El nuevo cono monetario tiene un efecto cosmético. No resolverá la inflación producto de la monetización del déficit fiscal, y eso el gobierno lo sigue haciendo. El Petro no va a estabilizar el bolívar. Al transarlo, el Estado quitará a los ciudadanos dinero de su bolsillo para ingresarlo a sus arcas”.

ALONSO MOLEIRO
Caracas 20 AGO 2018 - 20:54 COT

 

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Lunes, 23 Julio 2018 07:07

“No juegue con la cola del león”

“No juegue con la cola del león”

El presidente de Irán, Hassan Rohani (foto), advirtió ayer a su par estadounidense, Donald Trump, que iniciar un conflicto bélico con el país persa sería “la madre de todas las guerras”. El mandatario iraní acusó al magnate neoyorquino de buscar con sus sanciones la destrucción de su país, luego de que Trump abandonara el acuerdo nuclear que había sido pactado en 2015. “Sin embargo, los estadounidenses deberían saber que la paz con Irán es la madre de todas las paces (...), de la misma manera que una guerra sería la madre de todas las guerras”, afirmó Rohani. En una alocución con diplomáticos iraníes, el mandatario amenazó ayer con bloquear las rutas para la exportación de petróleo en el Golfo Pérsico como represalia por la la salida del acuerdo nuclear. Usando un dicho persa, Rohani advirtió a Trump, de que no debía jugar con fuego: “No juegue con la cola del león, señor Trump, porque se arrepentirá”. Ya durante sus visitas a Suiza y Austria, a principios de mes, el presidente iraní había advertido de que su gobierno podría cerrar el estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico, bloqueando así todas las exportaciones de petróleo de la región. Ayer renovó su amenaza: “Tenemos varias rutas (para las exportaciones de petróleo en el golfo Pérsico) cuya seguridad solo nosotros siempre hemos garantizado”. Seis potencias mundiales suscribieron en 2015 en Viena un acuerdo con Irán que obliga a este país a desmantelar parcialmente su programa nuclear para impedir la fabricación de armas nucleares a cambio del levantamiento de las sanciones económicas impuestas a Teherán. Estados Unidos se retiró en abril de este año del pacto, a pesar de los intentos de sus pares europeos de convencerlo de mantener el acuerdo.


 Trump, al presidente iraní: "No vuelvas a amenazar a EEUU o sufrirás unas consecuencias como pocos en la Historia"


El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido hoy al presidente iraní, Hasan Rohaní, que "no vuelva nunca a amenazar a EEUU" si no quiere "sufrir las consecuencias como las que pocos han sufrido antes en la historia".


"Al presidente iraní Rohaní: NUNCA MÁS VUELVA A AMENAZAR A LOS ESTADOS UNIDOS O SUFRIRÁ LAS CONSECUENCIAS COMO LAS QUE POCOS HAN SUFRIDO EN LA HISTORIA ANTES", ha dicho Trump en un mensaje repleto de mayúsculas en su cuenta de Twitter.


Trump ha agregado que "YA NO SOMOS UN PAÍS QUE AGUANTARÁ SUS DEMENCIALES PALABRAS DE VIOLENCIA Y MUERTE. SEA CAUTO!".


El mandatario responde así al presidente iraní, que horas antes había instado a Washington a "no jugar con fuego", ya que empezar un conflicto con Teherán supondría "la madre de todas las guerras" en una ceremonia con diplomáticos.


"Negociar hoy con EEUU no significa más que rendición y el fin de los logros de la nación de Irán. Si nos rendimos ante un bravucón mentiroso como Trump, saquean Irán", agregó.
Trump retiró el pasado mayo a EEUU del acuerdo nuclear multilateral de 2015 con Irán y volvió a imponer sanciones a Teherán, que entrarán en vigor el próximo agosto y amenazan con hundir la ya maltrecha economía iraní.


El presidente estadounidense ha criticado el pacto previo y ha exigido una más agresivo que limite el programa de misiles balísticos iraní.


El acuerdo nuclear de 2015, firmado por Irán y el Grupo 5+1 (EEUU, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania), limita el programa atómico de Teherán a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales, pero esta contrapartida está ahora en el aire debido a las medidas de Washington.

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Sábado, 30 Junio 2018 09:26

Alerta de Lula por Petrobras

Alerta de Lula por Petrobras

El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acusó al Congreso brasileño y al gobierno del presidente Michel Temer de regalar los recursos naturales del país a los intereses extranjeros, en una carta que envió ayer al diario Jornal do Brasil.


“Mientras el país prestaba atención a la Copa del Mundo, la Cámara de Diputados aprobó, en régimen de urgencia, una de las leyes más vergonzosas de su historia”, comenzó el líder del Partido de los Trabajadores su carta. Lula indicó que, por mayoría simple, los diputados aprobaron vender el 70 por ciento de los enormes campos presal -yacimientos petrolíferos submarinos que se encuentran debajo de una capa de sal- que el gobierno había otorgado a Petrobras en el año 2010.


“El proyecto de ley es un crimen contra la patria, que exige una reacción firme de la sociedad para ser detenido en el Senado, antes de que sea tarde”, dijo el ex mandatario. “Las chances de hallar petróleo en esos campos son prácticamente totales, porque nosotros, los brasileños, ya mapeamos las áreas”, siguió Lula e ilustró: “Para las petroleras es como comprar un billete de lotería ya ganador. Para Brasil es como vender la gallina de los huevos de oro.”


En la misiva publicada por el diario brasileño, el ex presidente también atacó específicamente al presidente de Petrobras, Pedro Parente. Además de recordar que Parente había iniciado la privatización de actividades como la producción de biocombustible, hizo énfasis en que, bajo su conducción, se redujo hasta un 30 por ciento la producción de combustibles en las refinerías nacionales. “Dejamos de producir aquí, en reales, para importar en dólares”, sentenció Lula y agregó: “Hizo reajustes casi diarios de los combustibles encima de los precios internacionales, lo que aumentó el lucro de los extranjeros.”


Además, el ex presidente estimó que el hecho de que la votación de la ley no haya tenido ningún debate con la sociedad era evidencia de que el gobierno tiene mucha prisa para entregar el patrimonio nacional a los intereses extranjeros. “Corren para entregar lo que les prometieron a los patrocinadores del golpe parlamentario en 2016”, acusó Lula en la carta.


“Pero su tiempo termina en octubre, cuando Brasil va a elegir un gobierno democrático, con legitimidad para revertir la agenda del entreguismo y del ultraliberalismo, que sólo interesa al mercado y no al país o a nuestro pueblo. Cuando Brasil elija un gobierno que vaya a acabar con la farra de las privatizaciones y de la entrega del patrimonio nacional.”, anunció el ex mandatario.

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Hegemonía monetaria: el costo de la transición

Antes de aclarar una mañana de julio 1974, en la base Andrews de la fuerza aérea estadunidense –cerca de Washington–, un avión se aprestaba a despegar hacia Arabia Saudita. A bordo la atmósfera era tensa. El pasajero principal era el nuevo secretario del Tesoro de Nixon, William Simon, y su misión tenía dimensiones históricas: llegar a un acuerdo con la casa real de los saudíes para que las ventas de petróleo se cotizaran y pagaran exclusivamente en dólares estadunidenses. A cambio, Washington daría garantías de protección a Riad contra cualquier amenaza externa.


El acuerdo también buscaba impedir que Arabia Saudita volviera a usar el petróleo como arma económica contra Estados Unidos. El embargo petrolero después de la guerra del Yom Kippur, en 1973, estaba fresco en la memoria en Washington. Pero la finalidad principal era garantizar la demanda artificial de dólares para volver a cimentar el papel hegemónico del dólar estadunidense después de que Washington había terminado con el acuerdo de Bretton Woods. En lugar de ligar el dólar con el oro, el nuevo esquema lo vincularía con el crudo: cualquier país o empresa que necesitara comprarlo tendría que obtener dólares para llevar a cabo esa transacción. La era de los petrodólares proporcionaría la arquitectura del nuevo sistema monetario y financiero internacional.


Desde entonces el mundo ha seguido utilizando el dólar como medio de pago preferencial en las transacciones comerciales y como reserva internacional. Los beneficios para la economía estadunidense son múltiples y bien conocidos. Quizás el ejemplo más reciente es que ese país ha podido exportar al resto del mundo buena parte de los costos del ajuste macroeconómico emprendido para enfrentar la crisis financiera de 2008.


En años recientes el uso de otras divisas como medio de pago y reservas se ha incrementado, pero en el horizonte económico internacional no existe hoy día un contendiente que amenace el papel hegemónico del dólar de Estados Unidos. El euro fue duramente castigado por la crisis financiera, y hasta la unión monetaria estuvo en peligro mortal. En el caso del renminbi hay que observar que mientras no adquiera plena convertibilidad no representará un desafío para la hegemonía del dólar.


Mucho se ha escrito sobre los acuerdos con Arabia Saudita como instrumento para consolidar la hegemonía del dólar. Y no cabe duda de que durante años ese arreglo pudo mantener efectivamente una posición privilegiada para el dólar. Aunque muchos otros mercados de productos básicos y commodities estaban igualmente cotizados en dólares, el vínculo del dólar con el petróleo fue la piedra de toque de la arquitectura monetaria internacional. Para Washington el binomio petróleo-dólar sigue siendo vital: si un país exportador de crudo quiere salir de la esfera del dólar, lo único que tiene que hacer es ver el ejemplo de Irak.


En años recientes es posible que haya disminuido la importancia del petróleo como puntal del sistema monetario internacional. Para comenzar, se han diversificado las fuentes de aprovisionamiento de crudo. Incluso Estados Unidos ha regresado a ser uno de los principales productores de crudo en el mundo, gracias a las nuevas tecnologías de perforación (que hicieron posible el fracking hidráulico). Y con la actual estructura y dinámica de precios del petróleo, es concebible que gigantescos yacimientos de crudo pesado, como los de la cuenca del Orinoco, puedan entrar en operación. Por cierto, no parece que las consideraciones sobre la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero vayan a frenar la explotación de estos y otros campos. Pero queda por ver si las cotizaciones de petróleo y gas natural seguirán siendo dominadas por la divisa estadunidense.


Es posible que en la actualidad la dominación del dólar de Estados Unidos se mantenga más por el hecho de que la economía mundial se encuentra atrapada en un complejo entramado de relaciones financieras y económicas que hacen muy difícil transitar hacia otro sistema monetario internacional. Es claro que los países que detentan reservas en dólares o títulos denominados en dicha moneda tienen todo el interés del mundo en mantener el statu quo de la actual arquitectura monetaria global. Lo mismo se aplica a los grupos corporativos que tienen en su tesorería ese tipo de instrumentos.


La transición a una hegemonía monetaria distinta podría hacerse de manera gradual; por ejemplo, en la medida en que se vaya erosionando el predominio estadunidense en el plano económico y financiero. Pero la historia nos enseña que las transiciones de una moneda hegemónica a otra no se llevan a cabo sin sacudidas tectónicas. La vez más reciente que la economía mundial transitó de una moneda hegemónica a otra (de la libra esterlina al dólar) fueron necesarias dos guerras mundiales y una Gran Depresión. Parece que sólo así, con terremotos geoestratégicos de primera magnitud, es concebible la destrucción del entramado institucional, económico y financiero que soporta un régimen de hegemonía monetaria.


Twitter: @anadaloficial

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Dinero y comunidad: fantasía entre teoría e historia

En agosto de 1938, Cordell Hull, secretario de Estado en el gobierno de Franklin Delano Roosevelt, estaba indignado con los mexicanos. El gobierno de Lázaro Cárdenas había expropiado a las compañías petroleras el 18 de marzo de ese año y se había comprometido a pagar la correspondiente indemnización conforme a las leyes mexicanas. Las compañías, sin embargo, se negaban a llegar a un acuerdo y a negociar la valuación y el monto a pagar y pedían la devolución de sus antiguas propiedades.

 

Uno de los puntos del complicado litigio consistía en que, mientras el gobierno mexicano consideraba que el petróleo del subsuelo era propiedad de la nación y no de las compañías, simples concesionarias de su explotación, éstas incluían a los yacimientos entre sus propiedades. El otro era el valor de las instalaciones mismas. Finalmente, las compañías –y en eso las más intransigentes eran las británicas– negaban el derecho mexicano de expropiar.

 

El gobierno de Estados Unidos, por su parte, reconocía el derecho del gobierno de México a expropiar dentro de los límites de su soberanía territorial y se separaba, en esto, de la postura de las compañías petroleras. Pero exigía pago inmediato de una justa indemnización. Los mexicanos no se negaban a pagar, pero reclamaban, primero, que las compañías permitieran una evaluación imparcial de sus bienes y, segundo, que se pagara en los plazos en que México estuviera en condiciones de hacerlo.

 

Esta polémica se entrecruzaba con la discusión casi idéntica sobre el pago de la indemnización por la expropiación de tierras mexicanas propiedad de ciudadanos de Estados Unidos en cumplimiento del programa de reforma agraria del gobierno del general Cárdenas. Y sobre estas expropiaciones agrarias se había entablado el litigio entre ambos gobiernos.

 

2

 

¿Por qué estaba especialmente enfurecido Cordell Hull en aquel verano de 1938? Es que el 21 de julio había hecho saber a los mexicanos, en una nota diplomática, que no se valía postergar el pago de las expropiaciones agrarias argumentando la urgencia de los programas sociales del gobierno, pues eso violaba “las normas universalmente reconocidas de derecho y equidad”. Escribía el secretario de Estado:

 

No podemos admitir que un gobierno extranjero pueda tomar la propiedad de ciudadanos estadunidenses violando la norma de indemnización conforme al derecho internacional. Tampoco podemos admitir que cualquier gobierno unilateralmente y mediante su legislación interna pueda, como sucede con el presente caso, anular este principio universalmente aceptado del derecho internacional, basado como está en la razón, la equidad y la justicia1.

 

Y se había molestado al extremo porque el gobierno mexicano, a esa comunicación, había respondido el 3 de agosto de 1938 en estos términos:

 

Mi gobierno sostiene, por el contrario, que no hay en derecho internacional ninguna regla universalmente aceptada en la teoría, ni realizada en la práctica, que obligue al pago de una compensación inmediata, ni siquiera diferida, por expropiaciones de carácter general o impersonal, como las que México ha realizado para procurar la redistribución de la tierra.


Las expropiaciones efectuadas en el proceso de nuestra reforma agraria tienen, en efecto, ese doble carácter que debe ser tomado muy en cuenta para entender la posición de México y justipreciar la aparente falta de cumplimiento de sus obligaciones.


Sin pretender refutar el punto de vista del gobierno norteamericano, deseo llamar de manera muy especial, su atención hacia el hecho de que la reforma agraria no es solamente uno de los aspectos de un programa de mejoramiento social intentado por un gobierno o un grupo político para experimentar nuevas doctrinas, sino que constituye el cumplimiento de la más trascendental de las demandas del pueblo mexicano que sacrificó para lograrla, en la lucha revolucionaria, la vida misma de sus hijos. La estabilidad política, social y económica, y la paz de México, dependen de que la tierra sea puesta nuevamente en manos de los campesinos que la trabajan; por lo tanto, su distribución, que venía a implicar la transformación del país, es decir, el futuro de la nación, no podía detenerse ante la imposibilidad de pagar inmediatamente el valor de las propiedades pertenecientes a un reducido número de extranjeros que solamente persiguen un fin lucrativo.


Por una parte, se aprecian las reivindicaciones de justicia y mejoramiento de todo un pueblo y, por otra, los intereses puramente pecuniarios de algunos individuos. La posición de México en desigual dilema no podía ser otra que la asumida y no se afirma esto como un atenuante de su proceder, sino como una verdadera justificación del mismo. […]


Sin embargo, México admite, en obediencia a sus propias leyes, que sí está obligado a indemnizar en forma adecuada, pero la doctrina que sustenta al respecto, que está apoyada en las más autorizadas opiniones de tratadistas de derecho internacional, es que el momento y la forma de hacer dicho pago deben ser determinados por sus propias leyes2.

 

El gobierno mexicano estaba contraponiendo a los reclamos del gobierno de Estados Unidos no una situación de hecho ni una interpretación diferente de una misma norma de derecho, sino una doctrina jurídica diferente.

 

Era un conflicto entre dos derechos: uno, el de una comunidad originada en lazos anteriores al dinero; el otro, el de una comunidad donde el dinero como equivalente universal es medida de razón, equidad y justicia –en otras palabras, una comunidad natural regida por la costumbre y una comunidad mercantil regida por el dinero.

 

3

 

No es imaginable que esta distinción se presentara clara en las mentes de los protagonistas. Cordell Hull postulaba su idea de la justicia y el derecho como universal. Quien opusiera otra no planteaba para él un conflicto de derechos. Simplemente se colocaba fuera de la ley. Era un proscripto. El 22 de agosto, en una nota tajante, respondió al gobierno mexicano:

 

La aceptación universal de esta norma del derecho internacional que, en realidad, es simplemente una declaración de justicia común y trato justo, no admite, en opinión de este gobierno, ninguna divergencia de opinión. […]


La toma de propiedad sin indemnización no es expropiación. Es confiscación. No es menos confiscación porque pueda haber una declaración de intenciones de pagar en algún momento futuro3.


La respuesta del secretario de Estado tenía tonos sinceros de indignación moral. Sin embargo, para beneficio de la comprensión de los mexicanos y para fundamentación de su propia posición, Cordell Hull exponía en su documento una explicación histórica, a su criterio obvia, de los orígenes del derecho universal:
Dije que el gobierno de Estados Unidos no puede admitir que un gobierno extranjero pueda tomar la propiedad de los ciudadanos estadunidenses ignorando la norma de indemnización universalmente reconocida por el derecho internacional o admitir que la norma de compensación pueda ser anulada por cualquier país bajo su legislación interna.


Mi gobierno tenía presente que la doctrina de justa indemnización por propiedades tomadas tuvo origen mucho antes que el derecho internacional. Fuera de toda la duda, la cuestión se planteó por primera vez cuando una persona trató de apoderarse de la propiedad de la otra. La sociedad civilizada determinó que la justicia común exigía que se le pagara por eso. Una nación después de otra decidieron que era justo y razonable, equitativo y correcto, acompañar la toma de propiedad con el pago de justa compensación. A su debido tiempo, las naciones del mundo aceptaron esto como una sólida norma básica de juego limpio y trato justo. Hoy, está incorporado a las constituciones de la mayor parte de los países del mundo y de cada república del continente americano y ha sido aplicado como doctrina internacional en el derecho internacional universalmente reconocido. Es nada más que el reconocimiento entre las naciones de las reglas de trato justo y correcto, como funcionan habitualmente entre los individuos y que son esenciales para el intercambio amistoso4.


Todo esto, decía Cordell Hull, era “evidente por sí mismo” y la posición mexicana había sido recibida por su gobierno, “siento necesario decir con toda claridad, no sólo como sorpresa, sino con un profundo sentimiento de pena”:

 

La adopción por las naciones del mundo de una teoría como esa resultaría en la inmediata ruptura de la confianza y la credibilidad entre las naciones y en un de-terioro progresivo de las relaciones económicas y comerciales internacionales tal que pondrían en peligro los cimientos mismos de la civilización moderna. El progreso humano sería fatalmente hecho retroceder5.

 

4

 

La respuesta del gobierno mexicano fue igualmente severa. Vino el 1 de septiembre en el informe del presidente Cárdenas al Congreso de la Unión:

 

La reforma agraria representa la más urgente y trascendental de las medidas empleadas por México para lograr su estabilización social y económica y […] frente al deber imperativo e ineludible de cumplirla, el gobierno ha considerado obrar justificadamente al ocupar las tierras, reconociendo en favor de sus propietarios la obligación de indemnizarlos, si bien el pago respectivo haya tenido que ser demorado. Considerando México que los derechos de la colectividad deben prevalecer sobre los de-rechos individuales, no podía subordinar la aplicación de la ley a las posibilidades de un pago inmediato.


En las luchas sostenidas por los pueblos para lograr su transformación social se han lesionado los intereses de los inversionistas nacionales y extranjeros por actos inevitables del poder público, que en ocasiones no han traído aparejada la compensación inmediata, ni siquiera la posterior, y sin embargo su conducta ha sido lícita si se atiende a los intereses superiores que han tratado de servir6.

 

Dos concepciones del derecho se contraponían y cada una de las partes daba a al propio valor universal.

 

No ignoro la dificultad en dar el salto desde la teoría a la historia. Pero hay veces, cuando los conflictos tocan el fondo rocoso de los principios, que la historia tiene alas y el salto puede, si no eliminar sus riesgos, al menos aminorarlos.

 

5

 

Casi un siglo antes, en sus notas de lectura de 1844 conocidas hoy como los Cuadernos de París, Karl Marx se ocupaba del diferendo que oponía a Cárdenas y Hull. La explicación histórica del estadunidense sobre los orígenes del derecho a ser indemnizado: “fuera de toda duda, la cuestión se planteó por primera vez cuando una persona trató de apoderarse de la propiedad de otra”, presuponía que el primer atributo de la persona era precisamente la propiedad. Marx, tanto tiempo antes, se detenía en este presupuesto:

 

La economía política concibe a la comunidad de los hombres –es decir, a su esencia humana en acción, a su complementación en la vida genérica, en la verdadera vida humana– bajo la forma del intercambio y el comercio. La sociedad, dice Destutt de Tracy, es una serie de intercambios recíprocos. La sociedad, dice Adam Smith, es una sociedad de actividades comerciales. Cada uno de sus miembros es un comerciante.


Puede verse la manera como la economía política fija la forma enajenada del intercambio social como forma esencial y original, adecuada a la determinación humana.


La economía política, siguiendo el movimiento real, parte de la relación del hombre con el hombre como relación de propietario privado con propietario privado. Si se presupone al hombre como propietario privado, es decir, como poseedor exclusivo que afirma su personalidad, se diferencia de los otros hombres y está en referencia a ellos en virtud de esa posesión exclusiva –la propiedad privada es su existencia personal, distintiva, y por lo tanto esencial–, resulta entonces que la pérdida de la propiedad privada o la renuncia a ella es una enajenación del hombre en tanto que propiedad privada7.

 

La indignación moral con que Cordell Hull recibía doctrinas jurídicas mexicanas era real y sincera. Esas doctrinas estaban atentando contra la esencia humana misma tal como ésta había quedado definida allá en la noche de los tiempos, la primera vez que “una persona trató de apoderarse de la propiedad de otra”. Legitimaban, entonces, una “enajenación del hombre” y, en efecto, su difusión “pondría en peligro los cimientos mismos de la civilización moderna”.

 

Nada más que el gobierno mexicano estaba hablando de otra civilización o de otros fundamentos de la vida civilizada. Presuponía a la comunidad de los mexicanos y mexicanas como preexistente a la propiedad y al intercambio mediado por el dinero, ese dinero que se le exigía pagar como justa e inmediata reparación por las expropiaciones agrarias. No era éste, por supuesto, el lenguaje de la vida cotidiana en la sociedad mexicana, también regida por la propiedad y mediada por los intercambios y el dinero. Pero lo era cuando su gobierno era llevado a afirmarse en los fundamentos mismos de la comunidad nacional, que era lo que sucedía en los días culminantes del conflicto petrolero:


Considerando México que los derechos de la colectividad deben prevalecer sobre los derechos individuales, no podía subordinar la aplicación de la ley a las posibilidades de un pago inmediato. […] Esta teoría que parece al gobierno de Estados Unidos subversiva e insólita en el orden internacional, ha sido aplicada por Estados que figuran a la vanguardia de la civilización cuando ante la necesidad suprema del Estado y sin desconocer el derecho de propiedad, no han vacilado en tomarla sin indemnización correspondiente8.

 

Era, entonces, casi sin metáfora, un conflicto de civilizaciones y un conflicto de concepciones sobre el sustrato de la comunidad y sus relaciones con sus individuos. Sería injusto decir que sus protagonistas no tenían ninguna conciencia de ello, dado que el término “civilización” aparece en lugar central en la argumentación de cada uno.

 

6

 

Estas concepciones no provenían de influencias comunistas, como sospechaba y decía Cordell Hull9, sino de las antiguas fuentes del derecho hispánico y de las comunidades indígenas, ambas confluyentes en una idea de comunidad anterior a los individuos, idea perviviente en la herencia cultural y relacional mexicana y todavía no disuelta entonces por el dinamismo de los intercambios mercantiles y dinerarios10.

 

La reflexión sobre esa idea histórica de comunidad, que atraviesa la obra de Marx hasta las cartas a Vera Zasulich, aparece en los Cuadernos de París:

 

El intercambio, tanto de la actividad humana en el propio proceso de producción como de los productos humanos entre sí, equivale a la actividad genérica y al goce genérico, cuyo modo de existencia real, consciente y verdadero es la actividad social y el goce social. Por cuanto el verdadero ser comunitario es la esencia humana, los hombres, al poner en acción su esencia, crean, producen la comunidad humana, la entidad social, que no es un poder abstracto-universal, enfrentado al individuo singular, sino la esencia de cada individuo, su propia actividad, su propia vida, su propio goce, su propia riqueza. Por tanto, no es en virtud de la reflexión que aparece esta comunidad verdadera, sino en virtud de la necesidad y del egoísmo de cada individuo; es decir, es producida de manera inmediata en la realización de la existencia humana. La realidad de esta comunidad no depende de la voluntad humana; pero mientras el hombre no se reconozca como hombre y, por tanto, organice al mundo de manera humana, esta comunidad aparecerá bajo la forma de enajenación. Debido a que su sujeto, el hombre, es un ser enajenado de sí mismo11.

 

Aquella idea de comunidad no está mediada por el dinero, este “mediador ajeno”, como dice Marx en sus apuntes, cuando “el hombre mismo debería ser el mediador para los hombres”. Pero esa idea no existe ya en la realidad aparente. ¿Por qué aparece, entonces, una sombra o un reflejo de ella cuando en 1938 el poder que asume la representación de la comunidad de los mexicanos entra en conflicto, sobre el propio territorio donde ésta existe y se define, con el poder que asume la representación de la comunidad de los estadunidenses?

 

Porque el conflicto, a mi entender, toca las fibras más profundas de definición de la identidad comunitaria nacional en cada una de ellas. Y entonces, borrosa pero inconfundiblemente, toma la forma de dos de-finiciones nacionales diferentes, aquello que es un conflicto entre dos ideas de comunidad que atraviesa a todas las sociedades en tránsitos seculares desde sus formas naturales (comunitarias o precapitalistas, si se quiere) a sus formas capitalistas.

 

7

 

Si en la indignación de Cordell Hull se escuchan resonancias de la misma indignación que en los señores de la Inglaterra de los siglos xvii y xviii, en las razones morales de los mexicanos aparecen, bajo la forma de sentimiento nacional, las motivaciones de la economía moral que, como bien nos lo explicó Edward P. Thompson, inspiraban las rebeldías plebeyas contra aquellos señores en esos siglos12.

 

Se enfrentan dos indignaciones morales paralelas y verdaderas; en el fondo, dos visiones sobre la esencia humana, la comunidad y la propiedad privada. Sólo llevando el análisis a este terreno puede verse la profundidad del choque, entre una comunidad donde aún la economía moral dominaba las conciencias y otra donde se explayaba en toda su fuerza la economía de mercado del siglo xx.

 

No es forzar la analogía afirmar que el aprecio de aquellas motivaciones de los plebeyos anima la indignación moral que aparece aquí y allá en los Cuadernos de París y en la obra entera de Marx:

 

Mi trabajo sería expresión vital libre, por tanto goce de la vida. Bajo las condiciones de la propiedad privada es enajenamiento de la vida, pues yo trabajo para vivir, para conseguir un medio de vida. Mi trabajo no es vida13. […] Al negar […] toda importancia a la vida misma, la abstracción propia de la economía política alcanza el colmo de la infamia14.


Y unas páginas más allá:

 

Considérese la abyección que implica la valoración de un hombre en dinero, tal como tiene lugar en la relación crediticia. [...] El crédito es el juicio en términos económicos sobre la moralidad del hombre. [...] La individualidad humana, la moral humana se ha vuelto, por un lado, un artículo de comercio y, por otro, el material en que existe el dinero. La materia, el cuerpo del espíritu del dinero no es ya el dinero, o sus representantes en papel, sino mi propia existencia personal, mi carne y mi sangre, mi virtud y mi valía sociales15.

 

Tan real y hondo era el conflicto entre dos derechos y dos visiones del mundo que en esos acontecimientos se jugaba, que más allá de la conciencia de sus protagonistas aparecía, como debe ser, en las formas de su lenguaje.

 

8

 

A riesgo de aumentar los peligros de este vuelo entre historia y teoría, quiero agregar que en los Cuadernos de París encontré el hilo para salir del laberinto de un extraño diálogo que había hallado en las discusiones de aquellos días entre los dos gobiernos.

 

En diciembre de 1936, mucho antes de la expropiación petrolera y apenas iniciada la reforma agraria en el Valle del Yaqui, donde estaban siendo afectadas o iban a serlo propiedades de ciudadanos de Estados Unidos, el embajador de este país, Josephus Daniels, rooseveltiano y viejo populista agrario del estado sureño de North Carolina, tuvo una entrevista con el presidente mexicano. Entre otras cuestiones, le planteó la de las expropiaciones agrarias. Daniels tenía especial simpatía por los planes y la política de Cárdenas y éste lo sabía. Iba sin embargo en la entrevista a plantear las preocupaciones de su gobierno.

 

Después de reiterar que la ley agraria sería aplicada en el Yaqui, no afectando sin embargo a las propiedades de ciudadanos de Estados Unidos hasta 150 hectáreas según disponía la misma ley, el general Cárdenas hizo al embajador un pedido poco común, singularmente ajeno a los usos, costumbres y lenguajes de la diplomacia. Así lo registra el cronista de la reunión, Pierre Boal, consejero de la embajada:

 

El presidente Cárdenas dijo entonces que quería pedir un favor personal al embajador [subrayado en el original]. Dijo que su pueblo había vivido durante años en una situación de abrumadoras miseria y pobreza. La ambición de la gran masa de trabajadores agrarios pobres había sido poseer la tierra en la cual trabajaban, y él y su gobierno habían tratado fielmente de llevar adelante ese propósito. ¿No sería posible para el embajador lograr el apoyo del presidente Roosevelt y del gobierno de Estados Unidos para convencer a los propietarios estadunidenses en México de que cooperaran con el gobierno mexicano de modo que ese fin pudiera alcanzarse?16.

 

La crónica no dice qué cara puso el embajador –posiblemente, cara diplomática–, pero sí que respondió que transmitiría ese pedido en persona a Roosevelt y a Hull.

 

 

9

 

¿Pero por qué a mí, más de medio siglo después, me parecían tan extraños, y a la vez tan familiares, el pedido y sobre todo el tono del general? ¿Por qué me conmovía la anécdota, por qué veía una recóndita dignidad en donde otros tal vez hayan querido ver deferencia o dependencia?17.

 

Era el lenguaje lejano de la comunidad contra el lenguaje del dinero, el lenguaje humano contra el lenguaje de la propiedad. Era una voz que, en el distante mundo de la diplomacia y del poder, estaba dando al otro argumentos indiferentes a la lógica del “mediador ajeno” pero vivos todavía en la imaginación y en la razón de su comunidad nacional.


Es lo que encontré, con el riesgo que antes digo, en los Cuadernos de París:

 

El único lenguaje comprensible que hablamos entre nosotros son nuestros objetos en su relación entre sí. Un lenguaje humano nos resultaría incomprensible e inefectivo: el primero lo usaría como una petición, como un ruego, sabría por tanto que se degrada y se sentiría avergonzado, humillado; el otro lo escucharía teniéndolo por un atrevimiento, y lo rechazaría como a un desvarío. A tal punto estamos mutuamente enajenados de la esencia humana, que el lenguaje inmediato de esta esencia nos parece un atentado contra la dignidad humana, mientras el lenguaje enajenado de los valores cosificados se nos presenta como la realización adecuada de la dignidad humana en su autoconfianza y su autorreconocimiento18.

 

Dije al comienzo que esto era una fantasía de historiador dando saltos vedados sobre dominios entre los cuales es peligroso omitir las mediaciones. Fantasía, si bien entiendo, es la forma musical en que suele disolverse la construcción clásica de la sonata. Si esta metáfora me está permitida, quiero cerrar con una última variación sobre el mismo tema.

 

La liquidación del artículo 27 Constitucional, producto de la soberbia del poder y del dinero unida con la ignorancia sobre los sentimientos de esta nación, atentó contra los últimos pero reales vestigios de las razones, los modos y las promesas de una comunidad mexicana que se reconoce, finalmente, en la tierra. Fue, en términos escuetos, sintéticos y precisos, un asalto del dinero contra esa comunidad y contra su historia, su arraigo y su esencia.

 

En ese espacio entre comunidad y dinero, que no ha cesado hasta hoy de alimentar desde el fondo los conflictos de la mayoría de los habitantes de este mundo, se gestó, se jugó y encontró sus ideas y su razón de ser el levantamiento de los indígenas de Chiapas. Si tuvo resonancias y simpatías en todo el territorio nacional y aún más allá es porque ese nervio profundo sigue vivo y fue tocado. El futuro dirá por cuál camino nos iremos.

 

10

 

Hemos entrado en una nueva época del capital. Los regímenes de economía estatal, aquellos donde un estrato social burocrático, dueño del poder y del Estado, dominaba y regulaba la economía estatizada –Rusia, China, Vietnam, Europa del Este–, han dado origen desde los últimos años del siglo xx a poderosas economías y naciones donde una nueva clase poseedora, afirmada en las finanzas –tierra, industria, bancos– es dueña del Estado, la política, los medios de producción, el conocimiento científico y la investigación, la tecnología, la educación y, sobre todo, es dueña de las fuerzas armadas, concentrada síntesis del poder.

 

Este orden fue engendrado en las entrañas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), tanto en la carrera militar, científica y tecnológica entre las potencias en guerra por la energía atómica y la bomba nuclear, como en la paralela carrera por la automatización y la digitalización. De las entrañas de la guerra mundial nació en las potencias ambos bandos –Estados Unidos, Gran Bretaña19, Rusia, Alemania– la revolución tecnológica que desembocó en la digitalización de nuestros días, germen de inmensas posibilidades de conocimiento y de disfrute y, al mismo tiempo, instrumento refinado de dominación, de control y de refinada destrucción de los recursos naturales y las solidaridades y comunidades de la especie humana.

 

En Capital y tecnología20, allá por la segunda mitad del siglo xix, Carlos Marx citaba un aforismo de Andrew Ure21, teórico y defensor del sistema fabril en expansión en Gran Bretaña: “Cuando el capital enrola la ciencia a su servicio, la mano rebelde del trabajo aprende siempre a ser dócil.” Cada revolución tecnológica en la era del capital: el vapor, la energía eléctrica, la automatización ha confirmado, época tras época, este aforismo.

 

La digitalización, que ha florecido y expandido sin cesar sus territorios en nuestras vidas desde las últimas décadas del siglo xx hasta el presente, es la cuarta revolución tecnológica en la era del capital. Ha sido vehículo e instrumento de la mundialización de la dominación del capital sobre toda la superficie del planeta y toda civilización humana bajo su forma abstracta, las finanzas; es decir, no amarrada a una forma material específica, llámese tierra, industria, comunicaciones o tecnología, pero dueña o dominante de todas ellas como propiedad material.

 

No estamos ante una nueva política –el neoliberalismo o como se le quiera llamar– ni se trata de un “modelo” económico, según una terminología obsoleta que ni en sus lejanos días de auge tuvo validez explicativa sobre la realidad. Estamos ante una nueva época de la civilización humana a la cual es posible denominar la unificación financiera y tecnológica del mundo22.

 

11

 

Los historiadores cuentan historias, no adivinan el porvenir. Su tarea es conocer y dar a conocer, no predecir futuros o diseñar proyectos. Pero en tanto mujeres y hombres cuyo oficio se ocupa de los seres humanos en el tiempo, no pueden evitar pensar en el futuro. Es cuanto Edward P. Thompson, hoy más nuestro que nunca, nos quiso decir en Costumbres en común cuando escribió sobre posibles futuros alternativos23:

 

Nunca regresaremos a la naturaleza humana precapitalista; sin embargo, un recuerdo de sus necesidades, esperanzas y códigos alternativos puede renovar nuestra idea de la amplitud de las posibilidades de nuestra naturaleza. Podría incluso prepararnos para un tiempo en el cual se descompongan tanto las necesidades y expectativas capitalistas como las comunistas estatistas y sea posible rehacer la naturaleza humana bajo nuevas formas. Esto es tal vez silbar en medio de un ciclón. Es invocar el redescubrimiento, en nuevas formas, de un tipo nuevo de “conciencia de costumbres”, en la cual otra vez generaciones sucesivas establezcan entre sí una relación de aprendizaje, en la cual las satisfacciones materiales se mantengan estables (aun estando más igualitariamente distribuidas) y sólo se amplíen las satisfacciones culturales, y en la cual las esperanzas y expectativas se vayan igualando en un estado estable de las costumbres.

 

“Silbar en medio de un ciclón”: tal vez este ciclón es aquella tempestad que sopla desde el Paraíso, de la cual nos decía Walter Benjamin, violenta e irresistible, lanzando hacia el futuro al ángel de la historia, esa tormenta cuyo nombre es Progreso. Pero silbar en la tormenta ¿no es acaso lo que Benjamin se proponía en sus tesis Sobre el concepto de historia, su legado desde Port Bou para todos nosotros?24.

 

Articular históricamente el pasado no significa conocerlo “como verdaderamente ha sido”. Significa adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro […] Encender en el pasado la chispa de la esperanza es un don que sólo se encuentra en aquel historiador compenetrado con esto: tampoco los muertos estarán a salvo del enemigo si éste vence. Y este enemigo no ha cesado de vencer.

 

A este cambio de época lo hemos llamado “el tiempo del despojo”. Pero el despojo no es sólo de nuestros bienes terrenales, sino también de la entera naturaleza y de nuestra misma condición humana, que es naturaleza y a ella pertenece. ¿Entonces?

 

Como en aquel entonces también nos dijo Walter Benjamin:

 

Para Marx las revoluciones son las locomotoras de la historia. Pero tal vez las cosas sean diferentes. Tal vez las revoluciones sean la forma en que la humanidad, que viaja en ese tren, jala el freno de emergencia.

 


 

* Historiador. Profesor emérito de la Unam. Fuente: La Jornada Semanal, 6 de mayo 2018.
** Una versión inicial de los temas de este escrito fue presentada en el seminario “Karl Marx 1844-1994. A 150 años de los Manuscritos de París”, Facultad de Economía, Unam, 30 de junio de 1994. Un desarrollo extenso de las ideas aquí expuestas, en Adolfo Gilly, El cardenismo, una utopía mexicana, Era, México, 2010, 384 pp. Un antecedente inmediato, en Adolfo Gilly y Rhina Roux, El tiempo del despojo – Siete ensayos sobre un cambio de época, Ítaca, México, 2015, 191 pp. Una inspiración, en Bolívar Echeverría, Ziranda (inédito).
1. Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1938, Vol. v, pp. 674-678; Boletín de Información, Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad, México, 22 de julio de 1938.
2. El Universal, 4 de agosto de 1938; Foreign Relations, 1938, Vol. v, pp. 679 -684.
3. Foreign Relations, 1938, Vol. v, pp. 685-696.
4. Ibíd.
5. Ibíd.
6. Lázaro Cárdenas, Palabras y documentos públicos, México, Siglo xxi Editores, 1978, Vol. 2, ps. 122-147. Es seguro que ambos interlocutores ignoraban que un antecedente lejano de esta divergencia había aparecido en 1842 en la “Rheinische Zeitung” en un escrito de Karl Marx, “En defensa de los ladrones de leña”. Una edición reciente en Karl Marx/Daniel Bensaid, Contra el expolio de nuestras vidas, errata naturae, Madrid, 2015, pp. 11-54. Completa esta edición Daniel Bensaid, “Karl Marx, los ladrones de leña y los derechos de los des-poseídos”, pp. 57-158.
7. Karl Marx, Cuadernos de París [notas de lectura de 1844], México, Ediciones Era, 1974, pp. 138-139.
8. Lázaro Cárdenas, op. cit.
9. El 10 de septiembre, en una conversación con el embajador mexicano en Washington, Francisco Castillo Nájera, el secretario de Estado le dijo que “un cuidadoso examen de todas las evidencias y la literatura sobre el tema indica que el gobierno mexicano se está aproximando al marxismo o a las bases del comunismo, ya sea conciente o inconcientemente”. Foreign Relations, 1938, Vol. v, pp. 705-707.
10. Sobre esta confluencia en la formación de la conciencia nacional mexicana, ver Jacques Lafaye, Mesías, cruzadas, utopías, México, Fondo de Cultura Económica, 1984, en especial el capítulo v, “La utopía mexicana – Ensayo de intrahistoria”.
11. Karl Marx, Cuadernos..., op. cit., pp. 136-137.
12. E. P. Thompson, Tradición, revuelta y consciencia de clase, Barcelona, Editorial Crítica, 1979, “La economía moral de la multitud en la Inglaterra del siglo xviii”, pp. 62-134. E. P. Thompson, Customs in Common – Studies in Traditional Popular Culture, The New Press, New York, 1993.
13. Karl Marx, Cuadernos..., op. cit., p. 156.
14. Ibíd., p. 117.
15. Ibíd., pp. 133-134.
16. Adolfo GilIy, El cardenismo - Una utopía mexicana, México, Ediciones Era, 2001, p. 234.
17 Por ejemplo José Vasconcelos, prólogo a Victoriano Anguiano, Lázaro Cárdenas, su feudo y la política nacional, México, Editorial Eréndira, 1951, p. 12.
18 Karl Marx, Cuadernos de París, cit., pp. 153-154.
19 Para Estados Unidos, ver David e. Noble, America By Design. Science, Technology and the Rise of Corporate Capitalism, New York, Knopf, 2013, 384 pp., y Forces ofProduction – A Social History of Industrial Automation, 2013, 409 pp. Para Gran Bretaña, ver entre otros Teresa Guerrero, “Alan Turing, el hombre que venció a los nazis con la ciencia”, El Mundo, Madrid, 27/6/2012.
20 Karl Marx, Capital y tecnología (Manuscritos inéditos, 1861-1863), México, Terra Nova, 1980, p.66.
21 Andrew Ure, The Philosophy of Manufactures, London, 1835.
22 “La unificación financiera del mundo”, en Adolfo Gilly y Rhina Roux, El tiempo del despojo. Siete ensayos sobre un cambio de época, Ítaca, México, 2015, 191 pp., pp. 7-18. Tomamos la expresión de un ensayo famoso de Emmanuel Le Roy Ladurie, Un concept: l’unification microbienne du monde (xix-xvii siècles), 1973, Socieéé Générale Suisse d’Histoire, 70 pp.)
23 Edward P. Thompson, Customs in Common, The New Press, Nueva York, 1993, p. 14. En este apartado retomo, como conclusión, ideas expuestas en Adolfo Gilly, Historia a contrapelo –Una constelación, México, Era, 2006, 147 pp., iii. “Economía moral y modernidad”, pp. 59-77.
24 Walter Benjamin, Sur le concept d’histoire, en Écrits français, Gallimard, París, 1991, pp. 339-56.

 

Bloomberg: Acciones de ConocoPhillips pueden ser peores para Pdvsa que sanciones de EEUU

(11-05-18). La acción legal tomada por la petrolera estadounidense Conoco Phillips de tomar activos de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en la isla caribeña de Bonaire y las solicitudes introducidas ante cortes para hacer lo mismo en Aruba y Curazao, pueden hacer en definitiva más daño al financiamiento del Gobierno de Venezuela que las sanciones impuestas por Estados Unidos, reseña Bloomberg.


De acuerdo con Bloomberg, las terminales petroleras de Pdvsa en el Caribe, específicamente en Bonaire, Aruba y Curazao, representan 16% de las exportaciones de crudo que envía Venezuela hacia Estados Unidos, China y la India.

De acuerdo con Francisco Monaldi, profesor en el Iesa e investigadora del Instituto Baker en Houston contactado por Bloomberg, “la situación de Conoco, como está, con Pdvsa incapacitado para usar los tanques de almacenaje en el Caribe, es pero que las sanciones de Estados Unidos”.


Agrega Monaldi que, debido a la dificultad para llenar en las islas los tanques que usa para exportar a China y la India, Pdvsa se vería obligada a enviar mayores cantidades de petróleo a refinerías estadounidenses con descuentos aún mayores.


De acuerdo con datos de Bloomberg, Venezuela exportó 1,26 millones de barriles diarios en abril de 2018, lo que representa 20% menos de lo exportado en 2017, y cedió el liderazgo en la exportación petrolera a países del hemisferio con considerable menos reservas como México y Brasil.


Las toma de los activos de Pdvsa en el Caribe por parte de Conoco forma parte de una deuda de más de 2,4 billones de dólares que debe la petrolera venezolana a la empresa estadounidense. La acción se dio luego de que la Corte Internacional de Comercio fallara en favor de Conoco y resolviera que las expropiaciones hechas por el fallecido presidente Hugo Chávez en 2007 a los activos de la transnacional en Venezuela habían sido ilegales.



Viernes, 11/05/2018 02:30 PM

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Gran victoria contra las energías sucias en Europa

El Gobierno noruego ha anunciado que no se extraerá petróleo y gas en las islas árticas de Lofoten durante los próximos cuatro años. La protección de esta área marca una victoria significativa para el movimiento de Amigos de la Tierra Europa para liberar al viejo continente de combustibles fósiles.

 

Durante más de 20 años, la industria de las energías sucias ha estado luchando por el control de esta región para extraer gas y petróleo; sin embargo la resistencia de las comunidades locales, los gobiernos municipales, los pescadores y los grupos ecologistas, entre ellos Amigos de la Tierra Noruega, ha logrado proteger el archipiélago de Lofoten.

En el acuerdo de coalición firmado entre los partidos noruegos, conservador, progresista y liberal, se anunció que no se perforará el tesoro natural del área de Lofoten. La decisión ha supuesto un gran triunfo para Amigos de la Tierra, que ha estado luchando para proteger el área a lo largo de las dos últimas décadas.
La sociedad civil noruega contra las energías sucias


Ya sabemos que Noruega es mucho más que fiordos, así pues durante años, la mayoría de la ciudadanía noruega se ha posicionado en contra de la extracción de petróleo en esta zona, mostrando su compromiso en la lucha frente al cambio climático. Una vez más el Gobierno noruego ha asumido su responsabilidad internacional de proteger y preservar este ecosistema único y frágil.


La industria del petróleo no lo ha tenido nada fácil, y se ha encontrado con una gran oposición desde el principio. Amigos de la Tierra Noruega se ha enfrentado, en seis ocasiones desde 2001, a las grandes petroleras, batallas que han ganado una y otra vez. Aún así, la industria no se ha dado por vencida y ha seguido presionando para perforar el archipiélago ártico. Tras esta victoria, los activistas creen que no verán una plataforma petrolera operando alrededor del archipiélago de Lofoten. Al menos no será así por cuatro años.


La lucha continúa en otros campos de batalla, con el fin de acabar con la extracción de combustibles fósiles a lo largo de la costa noruega. Desde los colectivos ciudadanos consideran que la conciencia pública sobre los impactos del petróleo y el gas está creciendo, por lo que es el momento de seguir haciendo frente a la industria y lograr dejar el petróleo bajo el suelo.


El archipiélago cuenta con una gran riqueza natural, desde la colonia de aves marinas más importante de la Europa continental hasta arrecifes únicos de agua fría o el caladero de bacalao más grande del mundo. Debido a su biodiversidad excepcional y la fragilidad de sus ecosistemas, la extracción de petróleo alrededor de las Islas Lofoten en Noruega podría tener un impacto devastador.


La zona ha sido objetivo de las grandes petroleras durante décadas ya que se estima que contiene alrededor de 1.300 millones de barriles de petróleo. Con su quema se emitirían más de 500 millones de toneladas de CO2, lo que multiplicaría por 10 las emisiones anuales de gases de efecto invernadero generadas por Noruega.
Un éxito de la campaña contra las energías sucias


Este logro en Lofoten es una victoria colectiva de todo el movimiento europeo Fossil Free de Amigos de la Tierra. Se trata de una muestra más de cómo está cambiando la percepción de la gente respecto a las energías sucias y la intención de evitar los impactos más graves del cambio climático, dejando todos los combustibles fósiles bajo tierra.

Sal&Roca | Amigos de la Tierra10 de Abril de 2018 (17:13 h.


Fuente e imágenes: Amigos de la Tierra

 

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El petroyuán debuta en las grandes ligas de las finanzas mundiales

26 marzo 2018 - La moneda de China, el yuan, logra dar un paso más en su larga marcha hacia la internacionalización. A partir de este lunes 26 de marzo, la República Popular China comienza a emitir contratos 'futuros' sobre petróleo denominados en yuanes. A través de la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái (INE, por sus siglas en inglés), el gigante asiático lanza sus primeros instrumentos financieros derivados sobre petróleo crudo. El acontecimiento representa un gran cambio en el mercado mundial de energía, apunta la revista estadounidense Foreign Policy.

Una vez terminados todos los trámites burocráticos, los chinos establecen la primera referencia de contratos 'futuros' sobre petróleo en la región Asia-Pacífico. Después de superar a EE.UU. como el principal importador de petróleo en escala global el año pasado, China aumenta su influencia en la fijación de los precios del oro negro. Así, las plazas financieras de EE.UU. y el Reino Unido pierden el monopolio sobre la emisión de instrumentos financieros derivados relacionados con el petróleo. El billete verde ya no está solo: el petroyuán debuta en las grandes ligas de las finanzas mundiales.

¿Qué son los contratos 'futuros' sobre petróleo?

Materias primas ('commodities') como el petróleo no se comercializan solamente en los mercados físicos, se transan en los mercados financieros. Los recursos naturales se representan a través de títulos financieros que son adquiridos en las bolsas de valores. Los contratos 'futuros', por su parte, son instrumentos financieros derivados: se llaman así porque su valor está basado en el precio de otro activo.

Los contratos 'futuros' sobre materias primas ('commodities') son diversos, incluyen una amplia gama de activos: oro, plata, cobre, petróleo crudo, entre otros. Bajo la cotización del dólar, el índice West Texas Intermediate (WTI) de Nueva York y el Brent de Londres eran las únicas referencias a la hora de comercializar contratos 'futuros' sobre petróleo.

Hoy la República Popular China está logrando traducir su poderío económico en un mayor protagonismo en las finanzas internacionales. La INE se propuso ganar autonomía y dictar sus propias reglas: la emisión de 'futuros' denominados en yuanes permite a China tener una referencia propia que refleja los precios del petróleo crudo que consumen sus refinerías.

Los 'futuros' sobre petróleo sirven para que los compradores se protejan ('cubran') de las fluctuaciones de precios: son la promesa entre dos partes de que, en una fecha futura, el crudo se va a comercializar a un precio determinado. En el año 2012, por ejemplo, cuando el precio superaba los 100 dólares por barril, los 'futuros' sirvieron como instrumentos de cobertura de riesgo ante la posibilidad de subidas consecutivas de precios.

Sin embargo, son contratos que no se adquieren solamente para protegerse de la volatilidad. También hay quienes los compran para obtener ganancias a través de la especulación. Los precios de los contratos 'frutos' pueden ser objeto de manipulación y generar distorsiones en los mercados. Actualmente, la proporción entre el volumen de crudo que se negocia en los mercados financieros y el que se transa en los mercados físicos es de 23 a uno, según información de Bloomberg.

La euforia especulativa, el gran peligro

Los chinos están interesados en que sus 'futuros' sobre petróleo sean comprados por un número cada vez mayor de inversionistas. De acuerdo con Reuters, el Ministerio de Finanzas está otorgando incentivos para que las emisiones sean un éxito: durante los próximos tres años los corredores extranjeros no pagarán impuestos sobre la renta sobre las comisiones que obtengan en los contratos.

El lanzamiento de 'futuros' sobre petróleo, sin embargo, no está exento de amenazas. La especulación puede provocar estragos en los mercados bursátiles. Las autoridades chinas están pendientes ante cualquier contingencia: quieren internacionalizar la "moneda del pueblo" ('renminbi') pero, al mismo tiempo, garantizar la estabilidad financiera. Hasta el momento, los contratos 'futuros' de China están regulados.

Todo un dilema para el gigante asiático. Si se promueve una mayor apertura del sector financiero hacia el exterior, los riesgos aumentan. Pero si el Gobierno continúa imponiendo restricciones a los inversionistas, el yuan nunca será una divisa plenamente convertible: es necesario que tanto nacionales como extranjeros puedan comprar y vender títulos denominados en yuanes sin restricción alguna.

Publicado enEconomía
Lunes, 05 Marzo 2018 06:34

La entrega del petróleo

La entrega del petróleo

Quiero dejar por escrito, una alerta de cara al futuro: se han creado las condiciones y se ha dado inicio a la entrega de nuestro petróleo y gas, en una vuelta de la nefasta “apertura petrolera”.

Esto ha sucedido de la mano de un gobierno que se proclama Chavista pero que, en medio del caos económico, del cual tiene la mayor responsabilidad, está echando por tierra uno de los principales aciertos del Comandante Chávez como ha sido su política petrolera. El madurismo, cual “caballo de Troya”, le abre las puertas a las transnacionales petroleras, quienes gustosamente volverán al saqueo de nuestro país.

En medio de la diatriba de la política con “p” minúscula, con su escarceo diario, arbitrariedades, insultos de todo tipo y la guerra de “twitters”, se han venido socavando los pilares que sostienen a nuestra política de Plena Soberanía Petrolera.

Uno de estos pilares es PDVSA. Durante la IV República, la “apertura petrolera” convirtió a PDVSA en un administrador de contratos, el Ministerio de Energía y Minas de entonces había cedido sus competencias a la operadora y ya no sería más el asiento de la política petrolera.

Así, la vieja PDVSA no solo entregó a las transnacionales las mejores áreas de la Faja Petrolífera, sino que la renombró Faja Bituminosa, y, en base a ese fraude, derogaron todo el régimen fiscal petrolero existente, se aceptaron las regalías de 1%, el impuesto sobre la renta No petrolero, se prometieron nuevas áreas de expansión, se aceptó el arbitraje internacional, se cedió el control de las exportaciones y de las operaciones de producción a las “Asociaciones Estratégicas”. Era el fin de la empresa nacional, y de una política petrolera nacional.

La vieja PDVSA, no sólo ya no volvería a operar, sobre todo en las nuevas áreas y prospectos de la Faja Petrolífera del Orinoco, sino que se iría desprendiendo de todas sus actividades medulares: taladros, inyección de agua, de gas, procesamiento de gas, transporte, además de la propia producción de petróleo, a través del otorgamiento de “convenios operativos” a empresas privadas, donde la vieja PDVSA era responsable de su diseño y asignación en distintas rondas, con la correspondiente flexibilización de condiciones fiscales para las empresas y aceptación del arbitraje internacional, ya en ejercicio de lo que sería su rol como “agencia petrolera” en sustitución del Ministerio de Energía y Minas.

El proyecto Cristóbal Colón tenía en su intención y diseño el modelo de lo que sería la apertura petrolera en desarrollo: regalías de 1%, operadoras transnacionales, arbitraje internacional, todo el gas para la exportación, cero industrialización de los hidrocarburos en el país.

De hecho, el esfuerzo aperturista, siguió avanzando durante el inicio del Gobierno del Comandante Chávez, donde lograron promulgar la Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos, que abría las puertas a la privatización del sector y la resistencia que hicieron, a través de la Vieja PDVSA a la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, hasta que llegaron a la confrontación con el Estado, desde su participación en el Golpe de Estado de 2002, hasta el Sabotaje Petrolero del 2002/2003, donde sus agentes nacionales fueron derrotados y las transnacionales se “replegaron” y concentraron su acción en las Juicios de Arbitraje internacional tanto en contra de la empresa, como en contra de la República.

A las transnacionales no les interesa que los países productores tengan sus propias y fuertes empresas nacionales, operadores propios, capaces de desarrollar los recursos de su país atendiendo a una visión e interés de país petrolero. Fue sólo a partir de la llamada “revolución de la OPEP” en 1973, cuando los países productores tuvieron sus propias empresas nacionales, tomando el control de las operaciones, cuando la organización, fundada en 1960, tendría efectivamente la posibilidad de incidir definitivamente sobre el precio del petróleo.

A partir de allí el enfrentamiento entre las transnacionales y las empresas nacionales petroleras ha sido permanente, en todos los terrenos, desde la competencia, la tecnología, los mercados, hasta cuestionar su propio carácter “nacional”, tratando de “capturar” a sus cuadros gerenciales, técnicos, legales, en sus centros de enseñanza y de pensamiento, hasta lograr “capturar” a la propia empresa y entonces, como sucedió con la vieja PDVSA en nuestro país, se convierten en agentes, vehículos, de los intereses transnacionales, ahora representados en el país por el rostro de la empresa nacional.

Una matriz o proceso que antecede o acompaña los procesos de apertura petrolera es el debilitamiento y/o descalificación de la empresa nacional, se cuestiona su visión nacional, su subordinación al Estado, el control que el mismo ejerce sobre sus decisiones y propiedad, en consecuencia, se les acusa de falta de “transparencia”, “opacidad” y corrupción. Por eso, instan a las empresas nacionales a “modernizarse” entendido esto como abrirse al capital transnacional, a su control, su escrutinio, ceder su propiedad, operaciones y que sus decisiones tengan solo motivaciones comerciales, renunciando a su carácter nacional.

El gobierno se ha trazado una línea de debilitar y golpear a nuestra empresa nacional, la Nueva PDVSA. No termino de entender las motivaciones del ensañamiento del madurismo en contra de nuestra principal empresa en el país, no existe otra igual, ni tan poderosa, la única capaz de competir internacionalmente, la quinta a nivel mundial, y es 100% propiedad del Estado.

No hay otra empresa tan estratégica para el Estado venezolano, ni para el país, como la Nueva PDVSA, por ello su propiedad está reservada al Estado en nuestra Constitución. Nosotros la recuperamos del sabotaje petrolero, la reconstruimos desde sus cimientos, sus cuadros técnicos y gerenciales, sus trabajadores, sus miles y miles de jóvenes profesionales acudieron al llamado de la patria para recuperar la empresa desmantelada durante la apertura petrolera y destrozada por el Sabotaje Petrolero.

Le dimos el carácter nacional y popular que la empresa nunca tuvo, por primera vez, la Nueva PDVSA se convirtió en una empresa nacional, al servicio del pueblo venezolano, subordinada al Estado en cumplimiento de las misiones estratégicas que le fueron encomendadas.

Además, rescatamos todas las capacidades operativas de la empresa y abarcamos nuevas áreas operacionales que nunca habíamos asumido. Revertimos con éxito todas las operaciones que habían sido privatizadas o cedidas durante la apertura y lo más importante, fuimos capaces de asumir con éxito las vastas áreas nacionalizadas en el 2007, en la Faja Petrolífera del Orinoco y atraer a las empresas petroleras internacionales, las más importantes de ellas, a invertir en nuestro país, pero absolutamente subordinados a nuestras Leyes y nuestro régimen Fiscal Petrolero, restablecido por la Revolución, con plena soberanía jurisdiccional y nuestra empresa nacional operando y exportando con éxito.

A partir del 2014 comenzó el desmontaje de nuestra Nueva PDVSA, se le ha golpeado en el corazón, en sus trabajadores, sus técnicos, gerentes, se les ha acusado de corruptos y se ha generalizado una persecución que ha acabado con la autoestima y respeto que los trabajadores se ganaron al calor de la batalla por la Plena Soberanía Petrolera y la reconstrucción del país. Antes de ser acusados de corruptos, pasaron tres años persiguiendo a los “ramiristas”, desmantelando sin ningún tipo de cuidado ni responsabilidad todas las capacidades técnicas y gerenciales de nuestra empresa.

La incapacidad manifestada por el gobierno de Maduro tal vez tiene su mejor expresión en el desastre de PDVSA. Se colocaron personas sin ninguna experiencia, ni capacidad, a dirigir un sector tan complejo, difícil como el petrolero. El madurismo desprecia el estudio y el trabajo, el conocimiento y experiencia acumulada de tantos años en nuestra Nueva PDVSA y estoy hablando de experiencia en tiempos de Revolución, con Chávez.

No es fácil dirigir una empresa como PDVSA y cumplir todas las tareas asignadas por el Estado, estamos hablando de una cantidad inmensa de tareas en la batalla por la derrota de la pobreza en nuestro país. Lo hicimos y lo hicimos bien. Lo hicimos durante más de diez años con un Jefe muy estricto y exigente: el Comandante Chávez. Pero lo hicimos en base a capacidad, estudio y mucho pero mucho trabajo. Allí están los números y está la gestión, es una de las pocas gestiones que todo el país conoció de primera mano, porque rendíamos cuenta todos los domingos en Aló Presidente, porque entregamos obras, porque asumimos retos públicamente, porque fuimos capaces de traer al país más de 480.000 millones de dólares. Éramos el instrumento del Estado para el ejercicio pleno de la soberanía sobre el manejo del petróleo, en nuestra política internacional, alianzas estratégicas, soberanía sobre nuestro territorio, sobre todos nuestros recursos.

Esa era la PDVSA de Chávez. ¿Que ha pasado desde el 2014?, es increíble que la respuesta sea tan simple como absurda, el madurismo quería “controlar” a PDVSA, poner a sus acólitos, así mismo, como si fuese una cosa sencilla, no importa si tenían capacidad o experiencia, no importa, había que desplazar al “ramirismo”, al Chavismo, a cualquier grupo humano que no fuese el suyo. Querían a los “suyos” y eso es lo que hay en la Junta Directiva de PDVSA y sus filiales, no puedo poner en duda las intenciones de los que asumen esas responsabilidades, yo no soy de esos irresponsables que emiten acusaciones, juzgan y descalifican sin siquiera una prueba, pero lo que, si les puedo decir, es que los que han asumido la dirección no tienen ni la capacidad, ni la experiencia, ni el conocimiento.

En una empresa petrolera, así como en la ingeniería y las matemáticas, el desempeño se mide por resultados. Veamos, ¿no es suficiente que la producción de petróleo haya caído desde el 2013 hasta hoy día en más de 1.2 millones de barriles diarios, para darse cuenta que la gestión en este periodo ha sido un desastre?, a diferencia de otros países, como México y su yacimiento en Cantarell, no se trata de ningún fenómeno geológico, ni nada extraordinario, es más trágico y sencillo: incapacidad, subestimación, improvisación.

Quien adelanto la “vendetta” contra la obra de Chávez, contra mí y contra los “ramiristas” debe estar satisfecho, porque controlan la empresa, pero ¿a qué costo? y ¿por qué?, parece no importar mucho, solo querían quitar del medio los obstáculos a sus planes. Los que han hecho la tarea, lo han hecho con saña y con hambre de poder, ambiciones, muchos negocios y compromisos con grupos económicos.

El costo que vamos a pagar es muy alto, lo va a pagar, lo está pagando, todo el país. Ahora que la empresa está por el suelo y todos sabemos que así será muy difícil recuperarla, a pesar de las promesas y los anuncios de recuperar un millón de barriles en “cuestión de meses” como han dicho, porque sabemos que eso no es más que otro “blofeo”, otro anuncio sin fundamento, que demuestra un profundo desconocimiento de cómo funciona una empresa de estas dimensiones. Lo que va a pasar realmente, es que van a seguir entregando el petróleo y el gas a empresas transnacionales, de cualquier tamaño o calidad, es una rebatiña, ya lo están haciendo.

Están llamando a las empresas privadas, nacionales e internacionales, a que asuman la producción, se negocia con el “agua al cuello”, en una desesperada posición de debilidad, producto de la pésima gestión de estos últimos cuatro años. A cambio, las empresas piden “flexibilizar” las condiciones, piden las mejores áreas, piden que PDVSA ceda en su participación, ceda áreas en plena producción, donde ya las inversiones fueron hechas, a cambio de desesperados auxilios financieros, para paliar la mala gestión económica en el manejo de la deuda, se entregan las mejores áreas petroleras, es así de simple: una privatización de PDVSA.

Para pagar favores políticos o lograr los famosos “acuerdos” con la oposición se entregan áreas en producción a relacionados con líderes de la oposición, se rematan activos de la empresa, que son del país.

Se han entregado proyectos emblemáticos del Comandante Chávez, proyectos muy importantes para garantizar el abastecimiento de nuestro mercado interno y para la necesaria industrialización de los hidrocarburos, los proyectos de gas costa afuera, tanto el Proyecto Rafael Urdaneta y el Mariscal Sucre, ¿se recuerdan del “Perla 3X” ?, ¿del “Cruz de Mayo” ?, ese gas, lamentablemente, no vendrá a la patria.

Se crean nuevas empresas, a la cuales se les asigna campos importantes, pero que sencillamente no tienen ni capacidad ni experiencia operacional. Se han convertido en agencias de proyectos y “negocios”. Obtienen un área y luego salen a buscar las empresas operadoras. Así, ha pasado en áreas tan importantes como la Faja Petrolífera del Orinoco y en áreas tradicionales.

Se han otorgado “descuentos” en las ventas de petróleo, por eso se ataca a los mecanismos establecidos de “fórmula de precios”, que son públicos, verificables. En comercio y Suministro los “traders” son los que “resuelven” las emergencias y el comercio de hidrocarburos en esta debilitada e intervenida PDVSA. El sector refinación por el suelo, experimentando con distintas modalidades de gestión, todas incapaces de enfrentar la profunda pérdida de capacidad para refinar y procesar, igual están los mejoradores, lo cual se traduce en una importación masiva de productos, fallas en el abastecimiento interno, importación de nafta para producir crudo pesado y ventas de crudo de la Faja, semi procesado por falta de capacidad de los mejoradores, con descuentos por calidad.

Una PDVSA débil, sin capacidades para producir el petróleo y el gas que necesitamos para nuestro desarrollo, es la antesala de la entrada al país de todo tipo de empresas para hacer el trabajo que antes hacía PDVSA. Entonces vendrán, como ya lo han convertido en una práctica, las excusas: el “precio del petróleo”, la “corrupción”, la “conspiración”, etc. Pero el daño está hecho y el retroceso enorme en términos de soberanía y en la posibilidad de sostener nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera y nuestra economía.

Esta situación de abandono, maltrato y persecución, una verdadera “cacería de brujas” dentro de la empresa, ha provocado un éxodo de profesionales, sobre todo jóvenes, que han salido de la empresa, del país. Los conozco, son muchachos y muchachas extraordinarios, con unas capacidades técnicas, entrenamiento, calidad política y humana, que están hartos de lo que pasa en la empresa. Recuperar estas capacidades, que lo haremos, pasa por volver a traer al país tanto joven talentoso, capacitado, honesto, que no se calan que los traten como delincuentes, sospechosos permanentes, ni las posibilidades de obtener un salario digno o satisfacer sus necesidades fundamentales.

Otro pilar que sostienen a nuestra política de Plena Soberanía Petrolera, que ha sido socavado y vulnerado, es nuestro marco legal. En el diseño de nuestra política petrolera, se establecieron mecanismos de discusión y aprobación de los contratos, que garantizaban el estricto apego a nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos y nuestra Constitución. Se consideraron contratos de interés público, justamente para garantizar una discusión y un debate abierto sobre la naturaleza de los mismos, sus condiciones. No queríamos otra “apertura petrolera” en secreto, tras bastidores. El TSJ no sólo salvaguardaba nuestra soberanía jurisdiccional, sino que era la máxima instancia a la cual recurrir si algún ciudadano o grupo con interés legítimo los cuestionaba.

Pero la vuelta a la “apertura petrolera”, necesita un instrumento legal, una instancia, “algo” que les dé tranquilidad y seguridad a las transnacionales. Como no es posible hacer una “apertura” pasando por las Leyes vigentes, entonces se ha recurrido a las nuevas instancias de gobierno.

La ANC aprueba la “Ley de inversiones extranjeras”, donde se contemplan mecanismos de resolución de controversias entre las “partes”, el que ellos acuerden. Resulta que nuestras decisiones soberanas no pueden ser sometidas al arbitrio de nadie, nunca más se debe vulnerar nuestra soberanía jurisdiccional, ninguna empresa transnacional o de ningún tipo puede equipararse como una “parte” al Estado Venezolano, capaz de llevarlo a tribunales internacionales por el ejercicio de su soberanía. Todavía estamos batallando en los juicios internacionales con las transnacionales y, por cierto, perdiendo en el sector minero.

Por otro lado, el TSJ se abroga la potestad de aprobar contratos petroleros, que pasan directamente del ejecutivo, sin ni siquiera dar la discusión pública de los mismos, nadie conoce los términos y condiciones, pero lo más grave es, que, siendo aprobados por el TSJ, ya se agotan las instancias de cualquier apelación. Ahora se hacen contratos a la medida de cada empresa, contratos que nadie conoce, que nadie discute, nadie conoce a los socios, sus capacidades, su plan, el compromiso, términos, régimen legal aplicable, régimen fiscal, etc.

Estos dos pilares que sostienen a nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera, se tambalean, se socavan y con ellos las posibilidades de sostener en el tiempo nuestra política. Todos los sectores del país deben hacer una reflexión sobre este tema, porque de lo contrario, si perdemos nuestra política petrolera, no vamos a poder resolver nuestros graves problemas económicos, al contrario, se agravarán.

A veces este tema no se discute como asunto que debería ser de prioridad nacional o de unidad nacional de los patriotas. Hay que tener el suficiente pensamiento estratégico para entender que, por encima de los intereses de grupos e intereses políticos, debe prevalecer el interés de toda la nación. La Política de Plena Soberanía Petrolera, debe ser una política que apoye todo el país, porque nosotros seremos, por muchos años más, un país petrolero. Debemos reconocernos así, en vez de negarlo y no actuar en su defensa, debemos asumirlo, defender nuestra política y luego, dar la batalla de ideas de cómo utilizar y hacer una distribución popular y revolucionaria de la renta petrolera para reconstruir al país, con una economía diversificada y basada en el trabajo, para lograr tener una sociedad más justa, gratificante y solidaria.

Si no hacemos algo ahora, si no levantamos la voz, si no decimos nada, esta nueva “apertura petrolera” seguirá avanzando de espaldas al país, a las fuerzas políticas, en el caos, se mueven las transnacionales, lo sigo alertando, sé lo que están haciendo y nuestras fuerzas patriotas deben reaccionar y evitar el saqueo de nuestro país. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

Por: Rafael Ramírez Carreño | Domingo, 04/03/2018 08:01 AM |

Publicado enInternacional