China, lista para cambiar las reglas de juego de EEUU en el mercado petrolero

 

Pekín está preparado para lanzar contratos de futuros de petróleo en yuanes con su posible conversión en oro. Varios expertos consideran que esta medida del país asiático puede cambiar de forma radical las reglas de juego en el mercado petrolero, dado que permitirá a los exportadores de materias primas evitar el uso del dólar.

Si se toma en consideración el hecho de que China es el mayor importador de petróleo en el mundo, los contratos de futuros en yuanes tienen todas las probabilidades de convertirse en el nuevo patrón para los 'traders'.

Un contrato de futuros es un acuerdo que obliga a las partes a comprar o vender un activo por un precio fijo y para ser entregado en un plazo futuro determinado de antemano.
Cabe destacar que actualmente solo los contratos de WTI y Brent se comercializan en el mercado mundial de futuros y ambos están valorados en dólares.

La aparición de un nuevo contrato de futuros en yuanes permitirá a los exportadores como Rusia e Irán evitar el uso del dólar. Los compradores podrán pagar por su petróleo con yuanes u oro tras convertir yuanes en onzas del metal precioso.

De acuerdo con el portal ruso Vesti Finance, muchos expertos, entre ellos norteamericanos, reconocen que ahora las reglas de juego en el mercado energético global pueden estar a punto de cambiar.

Con esta innovación, China está buscando disminuir el dominio del dólar en los mercados de materias primas. El nuevo tipo de contrato de futuro es de gran interés para los países contra los que EEUU aplica una política exterior muy agresiva. Entre estos países se destacan Venezuela, Irán, Catar y otros.

 

 

Publicado enEconomía
Viernes, 08 Septiembre 2017 15:51

Que el árbol no impida ver el bosque

Que el árbol no impida ver el bosque

Una crisis de gobernabilidad sin igual tiene dividida a la sociedad venezolana en tres: las fuerzas oficialistas, la oposición y los sectores de izquierda que no comparten los proyectos de los dos anteriores y, por el contrario, aspiran a un giro hacia la izquierda de lo realizado en su momento por Chávez y lo ejecutado por quienes dicen ser sus continuadores. Razones de esta encrucijada y caminos por seguir.

 

¿Quién iba a pensar que de la mano de la bonanza económica también llegaría la miseria? Así se interroga Javier Ibarra Aury* cuando narra las dificultades soportadas en su país durante estos últimos años de crisis, las que lo obligaron, junto con su familia, a buscar mejor fortuna fuera de su territorio natal.

 

Javier cuenta que con la llegada de Hugo Chávez en 1999 al gobierno todo era esperanza. No era para menos –enfatiza–, pues venían de padecer años de gobiernos ineptos tanto del Copei (Comité de Organización Política Electoral Independiente) como de Acción Democrática (AD). El cúmulo de dólares que de repente volvió a llegar al país, fruto de una nueva bonanza petrolera, ayudó fuertemente a mejorar la confianza sobre el futuro que vendría con el nuevo mandatario.

 

No era para menos. Apoyado en el flujo de las crecientes divisas Chávez dio cuerpo a las Misiones Sociales, una nueva forma de redistribuir la renta petrolera y buscar con ello cerrar la brecha entre ricos y pobres, con lo cual se propagandeaba que estábamos entrando en un periodo revolucionario. Fíjese, dice Javier, lograr esto sin tocar las estructuras económicas ni las relaciones sociales heredadas. Redistribución a la cual toda la sociedad venezolana estaba acostumbrada, claro, a través de un clientelismo abierto o disfrazado que terminó por darle piso a una sociedad adicta al consumo desaforado y a una menguada disposición para el trabajo. El discurso nacionalista chavista ayudaba a impregnarlo de un brillo izquierdista y de honradez a toda prueba.

 

Con las Misiones llegaron los médicos a los barrios, pero también se abrieron miles de cupos en las universidades, de las cuales fueron creadas no menos de ocho: las campañas de alfabetización, la educación obligatoria, la redistribución de la tierra, la construcción de viviendas para los más empobrecidos, entre otras acciones gubernamentales, hacían sentir a muchos excluidos que ahora sí los tomaban en cuenta, incrementándose así el prestigio del nuevo Presidente y manteniendo en alto el espíritu de quienes habitábamos en los barrios populares.

 

Petróleo y prestigio político

 

Todo esto sucedía en medio de una constante conspiración de los ricos de siempre por tumbar al Presidente. Varios de cuyos intentos fueron públicos, el más conocido el del 2002, pero se sucedieron otros que incluyeron la parálisis de Pdvsa (Petróleos de Venezuela), el referendo revocatorio de 2004, y otros más, en los cuales los instigadores principales eran los dueños de los medios de comunicación y la Iglesia. Intentos de los que salió ileso Chávez, tanto por el apoyo y movilización popular, como por su astucia y liderazgo político.

 

Javier mira al piso, como buscando respuesta a lo sucedido y prosigue. Hugo Chávez puso de moda las elecciones de todo tipo, y en casi todas venció. Sin embargo, desde el 2009, con el Referendo constitucional que perdió, comenzó a descender su gran peso electoral, hasta que la debilidad en las regiones comenzó a sentirse y el poder regional/territorial empezó a ser disputado palmo a palmo con quienes buscaban derrotarlo.

 

Era increíble que esto sucediera, pues el país estaba inundado de dólares y el gobierno tenía todas las herramientas políticas, económicas, jurídicas, además de la legitimidad y apoyo popular, para hacer sentir su liderazgo y su proyecto de inclusión y de unidad nacional popular. Pero, hay que recordar esto, desde los primeros años de su acción gubernamental, empezaron a sentirse palabras fuertes, de exclusión, como escuálidos, con la que trataban de manera despectiva a la clase media, asociándola de manera errada con los más ricos del país1, alejándola erróneamente de un proyecto de cambio que solo puede lograrse a través de la persuasión, de poner en marcha acciones políticas, sociales, económicas, culturales, deportivas, etcétera, que la hagan sentir parte del proyecto de cambio.

 

Palabras fuertes que también cubrieron a los partidos o líderes políticos de izquierda críticos2 que llamaban la atención sobre las políticas al mando del país. Parecía ser que el proyecto del presidente Chávez no resistía crítica alguna, a tal punto que a su alrededor solo fueron quedando los incondicionales, bien por identidad real o bien por conveniencia política y económica. Y al final, el país fue cubierto por un halo de partido único, partido, por demás, simplemente electoral, una máquina para hacer votos, sin sustento de base, sin debate ideológico, político y económico a su interior, un partido sometido a los ires y venires de su líder.

 

Hay que recordar, recalca Ibarra, que a la hora de llegar Chávez al gobierno el país venía de una crisis económica de varios años, auspiciada por los bajos precios del petróleo, la que empieza a ser superada en el 2004 con la recuperación de los mismos, recuperación potenciada, además, por el crecimiento de las exportaciones que para ese año ya anotaban un salto positivo del 39 por ciento. Cambio sucedido, entre otros aspectos, por el liderazgo de este gobierno ante los países integrantes de la Opep (Organización de países exportadores de petróleo), lo cual lo llevó a encabezar con Alí Rodríguez la presidencia de tan importante organismo. La renegociación de las condiciones para la explotación petrolera llevada a cabo por las multinacionales con presencia en el país también aportó de manera notable a incrementar los ingresos nacionales.

 

Entonces, producto de todo esto, miles de millones de dólares fueron inundando al país, mucho más desde el año 2007 cuando los precios del barril superaron los 70 dólares, llegando a 100 y más cuatro años después. Imagínese cómo sería este flujo de dinero, si el barril se vendía, pocos años antes, hasta por menos de 20 dólares

 

Pero el descomunal ingreso de divisas no se tradujo en la construcción de un nuevo aparato productivo, ni en la formación política integral de los trabajadores y de los sectores populares en general para que lo asumieran y defendieran. No, contrario a ello el país siguió la senda ya conocida con el Copei y Acción Democrática: el campo siguió prácticamente inculto, la poca industria de alimentos continuaba en manos de la burguesía local, lo que obligaba a importar de todo, pues la baja productividad de esta industria no permitía que el país se adentrara en una senda de autosuficiencia.

 

Javier nos mira como esperando que lo contradigamos y ante nuestro silencio retoma su relato. Recuerda con toda nitidez, dice, que era tal la cantidad de dólares que llovían que para el año 2008 la burguesía importó 45 mil millones de dólares, cuando solo habían entrado al país, fruto de lo que ella producía, algo así como 5 mil millones de dólares; ventas que dos años después ya había dejado caer a 1.800 millones de dólares, lo que permite pensar que muy pronto comprendió que la mejor forma de hacer fortuna, de manera rápida por demás, era dedicándose a comprar barato en el extranjero y vender caro en su país. La dependencia nacional se ahondaba y el discurso antiimperialista no daba paso a la verdadera soberanía nacional. Los dólares derrochados en baratijas se volvían improductivos.

 

Es por ello incomprensible la palabrería que mantenía Chávez –y ahora Maduro– contra esta burguesía, amenazándola con expropiarle sus empresas por la especulación que desde entonces ya se sentía en el país, pues mientras esto decía le entregaba de manera muy favorable y sin dilación alguna, las divisas que producto de la venta del petróleo ingresaban al país. Además, el Estado como máximo empleador, seguía creciendo y la moneda local se sobrevaluaba. El gasto público seguía en creciente pero sin crear capital fijo, el cual venía en franco deterioro desde finales de los años 80 del anterior siglo. Para colmo, los responsables de la economía nacional aprobaron otra serie de medidas que, de manera contradictoria, terminaron por acelerar el motor de la crisis económica nacional, medidas, entre ellas, poner a toda marcha la máquina de hacer plata. Mire, entre los años 1999-2016 se puso en práctica una política monetaria expansiva que llevó a incrementar en el 41 mil por ciento la base monetaria, una impresión desbocada de papel dinero sin respaldo alguno, el cual fue gastado en las formas más distantes de la inversión industrial y agrícola posible. Todo lo contrario de lo que debía hacerse para darle paso a otro modelo económico.

 

La conclusión era evidente: la matriz productiva de Venezuela no cambiaba, y el poder popular no podía ser más que un discurso propagandístico. Todo un contrasentido, pero aún el descontento social no tomaba forma pública pues todos sentíamos que algo recibíamos del Estado y entonces estábamos conformes; pero el proyecto de nuevo país seguía en deuda de tomar forma. Lo que sí tomaba cuerpo lo que ya se llamaba como boliburguesía, una nueva clase, emergente, roja rojita, crecida a la sombra del liderazgo de Chávez.

 

Una nueva clase que buscaba y lograba beneficiarse de la masa de dinero que circulaba, de tal tamaño que, por ejemplo, el alto gobierno tomó la decisión de gastar todo billete que pasara de los 30 mil millones de dólares en las reservas internacionales, y para manejar tal dinero creó el Fonden, a través del cual el Ejecutivo procedía con el gasto de manera discrecional e inauditable, gastando en 8 años 137.403 millones de dólares en proyectos que no trascendieron. Una cifra de dinero descomunal, con la cual se pudo cancelar en su totalidad la deuda externa que teníamos para entonces, pues ahora la deuda total consolidada del país asciende a 181.038 millones de dólares.

 

Javier se rasca la cabeza y luego se frota los ojos, como preguntándose ¿qué pasó? ¿por qué no lo vi?, para de inmediato continuar con su relato: fíjese, era tal el derroche y la incapacidad para darle un giro radical al aparato estatal heredado, que entre los años 2003-2012 las importaciones estatales crecieron en un 894 por ciento. El país se transformó en un gran centro comercial que importaba de todo: leche, carne, granos, carros, computadoras, ropa, café, medicamentos, etcétera.

 

En este último caso, mire bien, entre los años 2008-2012, las importaciones crecieron en 1.358 por ciento, y sin embargo había escasez, ¿qué explica esto?, pues que estábamos ante una descomunal fuga de divisas3, ante un robo sin mano armada y con la complacencia de la burocracia del alto gobierno. Un robo encabezado en este caso por empresas “imperialistas” como Pfizer, Merck, P&G; empresas que para el 2014 habían multiplicado por 11 el costo de su importación total pero disminuido en 87 por ciento la cantidad de mercancías traídas al país. Un robo de un impacto tal que en lo corrido entre los años 2000-2010, en escasos 10 años, sumó lo equivalente al 43 por ciento del PIB de este último año. No es extraño, por tanto, la escasez y la especulación.

 

Para que no quede duda, y para poder comprender lo que hoy está sucediendo en mi país, para poder entender por qué de la mano de la riqueza llegó la pobreza, debe conocerse que entre los años 2003-2012 esa burguesía especuladora, no industrial ni industriosa, recibió de manera preferencial (es decir, a precio oficial) por parte del gobierno, la bobadita de 317 mil millones de dólares para importar mercancías. Dólar preferencial, mucho del cual luego revendía, con un beneficio para el año 2013 del 500 por ciento, según el precio que tenía la divisa gringa en la calle, ganancia que cuatro años después se multiplica por miles pues mientras el dólar oficial se cambia a 1 x 10 Bs., para el 30 de abril de 2017 el dólar paralelo ascendía a 4.283.

 

Burguesía beneficiaria de la transferencia de renta petrolera, recibiendo divisas para importar lo requerido por diversos sectores sociales y sin embargo la escasez de lo que decía traer al país se palpaba cada día de manera más cruda en las calles y en los hogares. Entonces, ¿por qué les seguían entregando las divisas nacionales? Entrega a rienda suelta que llevó a que nuestras reservas internacionales, medidas para el 2013, cayeran a escasos 3 mil millones de dólares.

 

Beneficios económicos de los enemigos que decía enfrentar el chavismo, que le permitieron a esos mismos especuladores acumular en no más de diez años, en cuentas que tenían en el extranjero, más de 145 mil millones de dólares. ¡Como nos hace falta ese dinero hoy!, exclama con rabia y con claro pesar Javier. ¿Por qué el gobierno de Maduro no coloca una demanda internacional por ese robo y obliga a congelar esas cuentas y a repatriar tales dineros al país?

 

Ibarra Aury toma aire, nos mira como buscando explicación, y suelta esta perla: recuerden lo que decía el Banco Mundial por entonces: para alcanzar las Metas del Milenio ‘solo’ se requerían entre 40 y 60 mil millones de dólares por año, y en Venezuela, que ya había cumplido con ellas, sacando de la pobreza a muchas familias, había entregado mucho más de tal cantidad de dinero a sus supuestos enemigos. ¡Qué paradoja!

 

La evidencia del robo padecido por el país no ocurre en este solo ítem, también ocurre con la carne y con otros productos. Por ejemplo, la carne vivió un aumento del 21.693 por ciento en sus importaciones entre los años 2008-2013, y de 2.200 para los animales vivos, y sin embargo había escasez en la calle. Inaudito, ¿no? Fíjese, según las cifras oficiales para el periodo 2012-2014 el índice de escasez de este producto alcanzó el 144 por ciento!?! La consecuencia de esta realidad no es solo la caída del consumo de este vital alimento en los hogares, sino el incremento de su precio producto de su escasez, la misma que estimula la especulación. El desencanto que esto va despertando por doquier no es casual, así quedaría evidenciado en las elecciones para la Asamblea Nacional celebradas en el año 2015.

 

Claro, usted está en lo cierto, le responde Javier a uno de los entrevistadores del equipo desdeabajo que ante el dato que acaba de escuchar, estupefacto, le dice que eso es un simple robo. Valga recordar, enfatiza Ibarra, que hasta el año 2003 Venezuela fue prácticamente autosuficiente en este rubro. Es decir, a lo largo del gobierno chavista, no solo no se logró romper con la dinámica heredada sino que tampoco se construyó industria propia, no se alcanzó soberanía alimentaria, pero además, producto de su dadivosa entrega de divisas, terminó por desestimular en todos sus órdenes a la industria nacional. Desestimulo evidente en este caso, donde el descenso de las exportaciones de animales vivos llegó hasta el 99,78 por ciento, “hasta registrar la microscópica cifra de 4.300 dólares”4.

 

Es por esta vía que los enemigos del chavismo continuaron acumulado riqueza en el exterior, vía privatización de la bonanza petrolera, para registrar en el 2013 una fortuna de 164 mil millones de dólares, 19 mil millones más que un año atrás, dinero acumulado con aprobación oficial pues estaba en ejercicio su control de cambios, es decir, el dinero salió ante sus ojos, bajo su firma y con su aval.

 

Pese a esta evidencia, el gobierno descarga la culpa de la escasez en una supuesta guerra económica liderada por poderes extranjeros y sus aliados criollos. Nada más ilógico, pues los hechos que les he contado son contundentes, es decir, para ponerle cerradura a la escasez, a la especulación, al hambre que ahora se siente en los barrios populares, hay que tomar bajo el mando oficial todo el comercio nacional, sus importaciones, regular de manera efectiva el acceso a las divisas, hacer seguimiento a lo que entra al país, encarcelar a los que se roban las divisas que les son otorgadas, fijarse en la calidad de lo importado, regular los precios, y dejarse de poner en marcha proyectos inocuos como pretender suplir la hambruna con agricultura urbana. “Hay que ir a la raíz de la crisis y no distraerse en pendejadas! Por ejemplo, ¿cómo pudo suceder que dejaran perder más de ciento veinte mil toneladas de alimentos importados, como ocurrió en junio de 2010, productos suficientes para alimentar 17 millones de personas a lo largo de todo un mes?

 

Javier, con su respiración acelerada, solicita un poco de agua, bebe con pausa del recipiente que le extienden, toma aire, recupera su postura y prosigue.

 

Mientras esto sucedía, en los barrios se sentía el desgaste del proyecto que escasos 17 años atrás nos llenó de esperanzas. Poco a poco, se fue desgranando la fidelidad con aquellas ideas y, poco a poco, un mayor número de familias comenzaron a buscar solución a sus problemas por cuenta propia. Lo colectivo ya no tenía base ni apoyo ni posibilidades. No fueron pocas las familias en las que todos, o algunos de sus miembros pasaron la frontera, bien para quedarse en Colombia, bien para llegar a Ecuador, bien para dirigirse a Brasil, bien para buscar solución en Estados Unidos, un desgrane que con el paso de los años, y el incremento del ambiente de tensión producto de la ofensiva opositora que creaba un ambiente de guerra, se tradujo en un chorro de inmigrantes.

 

¿Cómo pensar que esto nos sucedería? Cuando empezaron a salir los ricos, los caídos en desgracia por figurar en las conspiraciones, hacia principios del 2003, nos pareció obvio, pues esa es su lógica: si no tienen el poder buscan otros territorios para vivir. Pero el turno también nos llegó a nosotros pues ahora el gobierno no tiene con que sostener una masa de gente cada vez más numerosa sin trabajo y sin ingresos, los subsidios ya no alcanzan para tantos o, simplemente, los entrega a quienes figuran como incondicionales, cayendo en el más crudo clientelismo. Y en mi familia, aclara Ibarra, queremos y soñamos con un proyecto de nuevo país, pero no somos incondicionales, no, para nosotros es necesario el debate, la participación, la experimentación, la creación con imaginación propia, la autogestión, la libertad de pensamiento...

 

La muerte de Chávez

 

El país ya venía mal pero llegó a peor con la muerte del Comandante, pues era éste quien levantaba los ánimos, su liderazgo era indiscutido. Vea cómo cayó el ánimo social con su muerte: ustedes deben recordar que antes de su fallecimiento ocurren las elecciones de octubre de 2012 para presidencia, en las cuales vuelve a vencer con 7.444.082 votos, seguido por Enrique Capriles con 6.151.544 sufragios. Seis meses después, en la elección para saber quién sucedería a Hugo Chávez, si bien Maduro con 7.505.308 votos mantuvo el registro de su antecesor, Capriles logra reunir 7.270.403 votos, es decir, un millón más de sufragios que los logrados pocos meses antes. Con un agravante, la diferencia entre ambos quedó reducida a menos de 300 mil votos.


Aquí ya había un mensaje claro de descontento; pero el golpe llegó en el 2015, en las elecciones para la Asamblea Nacional, cuando la llamada oposición con 7.587.579 votos, contra 5.599.025 del oficialismo –es decir, dos millones menos que en la elección anterior– logró retomar la mayoría de este poder, con 112 de los 167 diputados que la integran. Su mayoría era indiscutible, lo que da paso a la agudización de la crisis que hoy tenemos.

 

Sin duda. Para Maduro y su equipo de gobierno era inaceptable esta nueva realidad; una realidad de claro desgaste del poder, el cual evidenciaría en su totalidad su crisis con las elecciones territoriales por realizarse en diciembre de 2016. Previendo tal desenlace las dilataron, al tiempo que buscaron todas las claves legales, y no tanto, para dinamitar el poder legislativo.

 

Ese proceder creó el ambiente para que la contradicción así expresada llegara a las calles, a través de reiteradas movilizaciones y protestas de todo calibre, cuya más persistente confrontación se ha tomado casi todo lo corrido del 2017. Claro, tras las protestas y el ánimo de sacar al chavismo del poder también están los Estados Unidos y su agenda golpista, la cual ha estado presente desde el 2002, pero no puede descargarse toda la explicación de lo que ahora sucede en tal proceder, ni en las continuas maniobras de la OEA para aislar del campo internacional a nuestro país, ni en las declaraciones y apoyos públicos o soterrados para la Mesa de Unidad Nacional (MUD). No, el núcleo del descontento popular radica en la crisis que golpea al país, que si bien puede ser explicada por la caída de los precios del petróleo, no se reduce a ella, pues como ya les comenté, la mano larga, dadivosa, por parte del gobierno para con la burguesía, no tiene límites; como no la tiene su incapacidad para haber quebrado la estructura económica heredada, así como las relaciones sociales dominantes, por lo cual el poder popular, quedó como una deuda por concretarse.

 

El descontento que hoy se extiende por todo el país, tiene explicación en los salarios sin poder adquisitivo, en la inflación galopante (700 y más por ciento), en la reducción de la inversión social producto de la caída del PIB en menos 9,4 por ciento5 al cierre del 2016, en la continuada fuga de divisas, en la especulación con infinidad de productos, en las colas que deben hacerse cada día para conseguir muchos de los alimentos, necesarios para una buena dieta, en el hambre cotidiana que embarga a miles de familias, pero también en la represión sufrida por salir a protestar, así como en las amenazas que se sienten en nuestros territorios para que no nos sumemos a nuevas manifestaciones.

 

No falta quien agregue a esto el descontento por el creciente endeudamiento externo e interno de un país que tiene las mayores reservas del petróleo pesado del mundo, un país que recibió durante casi 8 años miles de miles de millones de dólares y que ahora, para buscar que ingresen más divisas, aprueba el plan conocido como el Arco Minero, ahondando de esta manera la continuidad con el modelo económico heredado en 1999, lo que llevará al país a una crisis ambiental y, muy posiblemente, a un etnocidio de nuestros pueblos originarios. En esta senda, el endeudamiento y la dependencia respecto de China es inocultable. No teníamos porque llegar a este punto, y mucho menos estar cancelando de manera puntual la deuda externa que para el 2017 ya suma pagos por 1.533 millones de dólares, en un momento donde ese dinero se necesitaba para cubrir las necesidades populares.

 

La Asamblea Constituyente

 

Pareciera que el relato de Ibarra, con su prodigiosa memoria no pararía de describir asuntos graves, cuestionamientos a un proceder gubernamental despreocupado por la transparencia política y el debate público, una vía ideal, como se sabe, para la politización social y para que todos sintieran que la dirección política del Estado dejaba de ser un asunto de especialistas. En efecto, luego de beber otro recipiente con agua, reconfirmó nuestro temor:

 

Es sabido, nos dice, que ninguna clase en el poder lo entrega a sus contradictores –o enemigos– sin resistencia alguna; eso no sucede, mucho menos cuando lo que está en juego no es simplemente el gobierno sino el poder, el proyecto de país, y lo que está ocurriendo en Venezuela confirma el axioma.

 

Es por ello que, una vez perdido el poder legislativo se pone en marcha desde el Ejecutivo todo un plan –reacción– para neutralizar sus funciones, dificultar su operatividad, sabotear su proceder, todo ello a través de un accionar legal pero ilegítimo, así lo siente gran parte de la sociedad.

 

Toda acción, recuerda Javier, desprende una reacción. Por ello, ante las acciones descritas la llamada oposición no optó por la pasividad y, por el contrario, despliega su iniciativa, tanto como un mecanismo de disputa como uno de atacar en pleno al Gobierno y buscar su caída; respuesta defensiva/activa que enciende buena parte del país durante un buen trecho del 2017, sumiéndolo en el desgaste. Su objetivo en marcha: darle cuerpo a una dualidad de poderes que una vez así constituida encuentre reconocimiento internacional. Si así sucediera, ese momento sería el caos total, el preámbulo de una guerra civil. ¿A quién le interesa y a quién le sirve semejante escenario? A nosotros, como simples ciudadanos, el solo considerar tal posibilidad nos hace correr frío por todo el cuerpo.

 

Bien, es en medio de esta intensa disputa, sin duda del por qué gobiernos extranjeros apoyan a la MUD que Maduro se idea la salida de la constituyente, una inteligente forma de recuperar la iniciativa perdida meses atrás y de bloquear en su totalidad a la MUD y demás sectores opuestos e inconformes con la manera como llevan el país.

 

Lo desprendido de esta iniciativa es reciente y ustedes deben recordarlo con total nitidez, enfatiza Ibarra Aury, quien ya da muestras de cansancio: buscando exteriorizar apoyo social, cual más, tanto oficialismo como oposición llaman a la acción electoral cuyo resultado, por una y otra parte, deja amplias dudas. Tratando de sabotear el llamado electoral del Gobierno la MUD se juega toda su fuerza en la calle, sin obtener lo propuesto. Me parece que su proceder deja su quehacer inmediato y futuro en manos de gobiernos extranjeros, Estados Unidos como el principal y de su mano Colombia, México, Argentina, Chile, Perú. Lo de Europa no tiene tanto peso inmediato.

 

Triunfa entonces, en este round el gobierno, y sigue a la iniciativa, las primeras medidas tomadas por la Asamblea Constituyente, unanimista, así lo confirman: la destitución de la Fiscal General de la Nación, entre ellas.

 

Me parece, dice Javier, que lo abierto en esta última parte del intenso conflicto que sacude a mi país, es un debate sobre el sentido, el carácter y las posibilidades de la democracia, debate que no puede ser liderado por gobierno extraterritorial alguno pues ¿qué autoridad ética y moral tienen gobiernos –en cabeza de sus jefes de Estado– como Estados Unidos, Colombia, México, Argentina, cuando al interior de sus territorios, en unos casos, y en otros –o a la vez– a su exterior, irrespetan aquello que pretenden reclamar acá?

 

Del lado de los sectores críticos de izquierda, se denuncia el proceder oficial como una concentración de poder6 y un accionar autoritario que nada bueno anuncia sobre lo que debiera ser un liderazgo apegado a los deseos y necesidades de las mayorías. El problema de estos sectores, aclara Ibarra, es que no tienen peso de ninguna clase y desde su marginalidad no alcanzan a presentarle a su sociedad, así como al mundo, una alternativa de izquierda de verdad transformadora; sin embargo, su existencia y persistencia es muy importante para mantener la esperanza, el sueño, con que despertamos en 1999, y el cual anhelamos que se haga realidad aquí y ahora. Un sueño de poder popular real, sustentado en la transformación de nuestras relaciones sociales, de nuestra cotidianidad, que rompa el modelo rentista ahora en su crisis terminal, sueño soportado en una democracia directa y radical que tuerza el destino capitalista que nos quieren imponer unos y otros.

 

Pese a su fatiga, Javier nos mira con resolución y nos dice: amigos y amigas, díganle al mundo que Venezuela no está divida en dos, que este país está dividido en tres, y que a los más críticos y soñadores, los medios de comunicación internacionales –adscritos a una agenda golpista– ni siquiera nos registran, hasta ahí llega la supuesta agenda democrática que dicen defender, hasta desconocernos, hasta ayudar con todas sus fuerzas a silenciarnos.

 

* Nombre y personaje ficticio.
1 A propósito de esta palabra, Fidel Castro le cuestionó diciendo: “Chávez, en Venezuela no puede haber cuatro millones de oligarcas”.
2 Entre los tratamientos despectivos con que Hugo Chávez despreciaba a quienes se atrevían a cuestionarlo, se recuerdan aquellas palabras con que se refirió en el 2006, al Partido Patria Para Todos, opuesto a la constitución de un partido único en Venezuela: “Les regalo un Volkswagen escarabajo pues ahí caben todos sus militantes”.
3 Sutherland, Manuel, “Crítica a la política económica del “socialismo del siglo XXI”: apropiación privada de la renta petrolera, política de importaciones y fuga de capitales”, en: Estudios latinoamericanos, Nueva época Nº38, julio-diciembre de 2016, pp. 39-63.
4 https://colombiadesdeafuera.wordpress.com/2014/08/21/venezuela-aumento-del-21-69321-en-la-importacion-de-carne-caida-del-consumo-y-su-escasez-por-manuel-sutherland/
5 Cepal, Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2017. http://www.cepal.org/es/publicaciones/42001-estudio-economico-america-latina-caribe-2017-la-dinamica-ciclo-economico-actual
6 Uzcátegui, Rafael, “Venezuela: aikido y derechos humanos”, abril de 2017, http://nuso.org/articulo/venezuela-aikido-y-derechos-humanos/

Para la escritura de este artículo fueron consultados los siguientes artículos:

Sutherland, Manuel, “Aumento del 894% en importación estatal, caída en las reservas y estatización del Comercio Exterior”, 01/10/2013. https://www.aporrea.org/actualidad/a174465.html
“Venezuela” Crisis, importación, dólares, inflación-escasez y el default inevitable”, 01/09/2015. https://www.aporrea.org/trabajadores/a213256.html
“2016: la peor de las crisis económicas en Venezuela; causas, medidas y crónica de una ruina anunciada”, 18/02/2016. https://alemcifo.wordpress.com/2016/02/17/2016-la-peor-de-las-crisis-economicas-causas-medidas-y-cronica-de-una-ruina-anunciada/
“Crisis económica del 2016: causas, derroche, ciclos, ajuste económico y perspectivas”, 30/08/2016. https://www.aporrea.org/economia/a233278.html
Lander, Edgardo, Arconada, Rodríguez, Santiago “Venezuela: un barril de pólvora”, junio 2017, http://nuso.org/articulo/venezuela-un-barril-de-polvora/

Publicado enInternacional
Sábado, 02 Septiembre 2017 10:47

Que el árbol no impida ver el bosque

Que el árbol no impida ver el bosque

Una crisis de gobernabilidad sin igual tiene dividida a la sociedad venezolana en tres: las fuerzas oficialistas, la oposición y los sectores de izquierda que no comparten los proyectos de los dos anteriores y, por el contrario, aspiran a un giro hacia la izquierda de lo realizado en su momento por Chávez y lo ejecutado por quienes dicen ser sus continuadores. Razones de esta encrucijada y caminos por seguir.

 

¿Quién iba a pensar que de la mano de la bonanza económica también llegaría la miseria? Así se interroga Javier Ibarra Aury* cuando narra las dificultades soportadas en su país durante estos últimos años de crisis, las que lo obligaron, junto con su familia, a buscar mejor fortuna fuera de su territorio natal.

 

Javier cuenta que con la llegada de Hugo Chávez en 1999 al gobierno todo era esperanza. No era para menos –enfatiza–, pues venían de padecer años de gobiernos ineptos tanto del Copei (Comité de Organización Política Electoral Independiente) como de Acción Democrática (AD). El cúmulo de dólares que de repente volvió a llegar al país, fruto de una nueva bonanza petrolera, ayudó fuertemente a mejorar la confianza sobre el futuro que vendría con el nuevo mandatario.

 

No era para menos. Apoyado en el flujo de las crecientes divisas Chávez dio cuerpo a las Misiones Sociales, una nueva forma de redistribuir la renta petrolera y buscar con ello cerrar la brecha entre ricos y pobres, con lo cual se propagandeaba que estábamos entrando en un periodo revolucionario. Fíjese, dice Javier, lograr esto sin tocar las estructuras económicas ni las relaciones sociales heredadas. Redistribución a la cual toda la sociedad venezolana estaba acostumbrada, claro, a través de un clientelismo abierto o disfrazado que terminó por darle piso a una sociedad adicta al consumo desaforado y a una menguada disposición para el trabajo. El discurso nacionalista chavista ayudaba a impregnarlo de un brillo izquierdista y de honradez a toda prueba.

 

Con las Misiones llegaron los médicos a los barrios, pero también se abrieron miles de cupos en las universidades, de las cuales fueron creadas no menos de ocho: las campañas de alfabetización, la educación obligatoria, la redistribución de la tierra, la construcción de viviendas para los más empobrecidos, entre otras acciones gubernamentales, hacían sentir a muchos excluidos que ahora sí los tomaban en cuenta, incrementándose así el prestigio del nuevo Presidente y manteniendo en alto el espíritu de quienes habitábamos en los barrios populares.

 

Petróleo y prestigio político

 

Todo esto sucedía en medio de una constante conspiración de los ricos de siempre por tumbar al Presidente. Varios de cuyos intentos fueron públicos, el más conocido el del 2002, pero se sucedieron otros que incluyeron la parálisis de Pdvsa (Petróleos de Venezuela), el referendo revocatorio de 2004, y otros más, en los cuales los instigadores principales eran los dueños de los medios de comunicación y la Iglesia. Intentos de los que salió ileso Chávez, tanto por el apoyo y movilización popular, como por su astucia y liderazgo político.

 

Javier mira al piso, como buscando respuesta a lo sucedido y prosigue. Hugo Chávez puso de moda las elecciones de todo tipo, y en casi todas venció. Sin embargo, desde el 2009, con el Referendo constitucional que perdió, comenzó a descender su gran peso electoral, hasta que la debilidad en las regiones comenzó a sentirse y el poder regional/territorial empezó a ser disputado palmo a palmo con quienes buscaban derrotarlo.

 

Era increíble que esto sucediera, pues el país estaba inundado de dólares y el gobierno tenía todas las herramientas políticas, económicas, jurídicas, además de la legitimidad y apoyo popular, para hacer sentir su liderazgo y su proyecto de inclusión y de unidad nacional popular. Pero, hay que recordar esto, desde los primeros años de su acción gubernamental, empezaron a sentirse palabras fuertes, de exclusión, como escuálidos, con la que trataban de manera despectiva a la clase media, asociándola de manera errada con los más ricos del país1, alejándola erróneamente de un proyecto de cambio que solo puede lograrse a través de la persuasión, de poner en marcha acciones políticas, sociales, económicas, culturales, deportivas, etcétera, que la hagan sentir parte del proyecto de cambio.

 

Palabras fuertes que también cubrieron a los partidos o líderes políticos de izquierda críticos2 que llamaban la atención sobre las políticas al mando del país. Parecía ser que el proyecto del presidente Chávez no resistía crítica alguna, a tal punto que a su alrededor solo fueron quedando los incondicionales, bien por identidad real o bien por conveniencia política y económica. Y al final, el país fue cubierto por un halo de partido único, partido, por demás, simplemente electoral, una máquina para hacer votos, sin sustento de base, sin debate ideológico, político y económico a su interior, un partido sometido a los ires y venires de su líder.

 

Hay que recordar, recalca Ibarra, que a la hora de llegar Chávez al gobierno el país venía de una crisis económica de varios años, auspiciada por los bajos precios del petróleo, la que empieza a ser superada en el 2004 con la recuperación de los mismos, recuperación potenciada, además, por el crecimiento de las exportaciones que para ese año ya anotaban un salto positivo del 39 por ciento. Cambio sucedido, entre otros aspectos, por el liderazgo de este gobierno ante los países integrantes de la Opep (Organización de países exportadores de petróleo), lo cual lo llevó a encabezar con Alí Rodríguez la presidencia de tan importante organismo. La renegociación de las condiciones para la explotación petrolera llevada a cabo por las multinacionales con presencia en el país también aportó de manera notable a incrementar los ingresos nacionales.

 

Entonces, producto de todo esto, miles de millones de dólares fueron inundando al país, mucho más desde el año 2007 cuando los precios del barril superaron los 70 dólares, llegando a 100 y más cuatro años después. Imagínese cómo sería este flujo de dinero, si el barril se vendía, pocos años antes, hasta por menos de 20 dólares

 

Pero el descomunal ingreso de divisas no se tradujo en la construcción de un nuevo aparato productivo, ni en la formación política integral de los trabajadores y de los sectores populares en general para que lo asumieran y defendieran. No, contrario a ello el país siguió la senda ya conocida con el Copei y Acción Democrática: el campo siguió prácticamente inculto, la poca industria de alimentos continuaba en manos de la burguesía local, lo que obligaba a importar de todo, pues la baja productividad de esta industria no permitía que el país se adentrara en una senda de autosuficiencia.

 

Javier nos mira como esperando que lo contradigamos y ante nuestro silencio retoma su relato. Recuerda con toda nitidez, dice, que era tal la cantidad de dólares que llovían que para el año 2008 la burguesía importó 45 mil millones de dólares, cuando solo habían entrado al país, fruto de lo que ella producía, algo así como 5 mil millones de dólares; ventas que dos años después ya había dejado caer a 1.800 millones de dólares, lo que permite pensar que muy pronto comprendió que la mejor forma de hacer fortuna, de manera rápida por demás, era dedicándose a comprar barato en el extranjero y vender caro en su país. La dependencia nacional se ahondaba y el discurso antiimperialista no daba paso a la verdadera soberanía nacional. Los dólares derrochados en baratijas se volvían improductivos.

 

Es por ello incomprensible la palabrería que mantenía Chávez –y ahora Maduro– contra esta burguesía, amenazándola con expropiarle sus empresas por la especulación que desde entonces ya se sentía en el país, pues mientras esto decía le entregaba de manera muy favorable y sin dilación alguna, las divisas que producto de la venta del petróleo ingresaban al país. Además, el Estado como máximo empleador, seguía creciendo y la moneda local se sobrevaluaba. El gasto público seguía en creciente pero sin crear capital fijo, el cual venía en franco deterioro desde finales de los años 80 del anterior siglo. Para colmo, los responsables de la economía nacional aprobaron otra serie de medidas que, de manera contradictoria, terminaron por acelerar el motor de la crisis económica nacional, medidas, entre ellas, poner a toda marcha la máquina de hacer plata. Mire, entre los años 1999-2016 se puso en práctica una política monetaria expansiva que llevó a incrementar en el 41 mil por ciento la base monetaria, una impresión desbocada de papel dinero sin respaldo alguno, el cual fue gastado en las formas más distantes de la inversión industrial y agrícola posible. Todo lo contrario de lo que debía hacerse para darle paso a otro modelo económico.

 

La conclusión era evidente: la matriz productiva de Venezuela no cambiaba, y el poder popular no podía ser más que un discurso propagandístico. Todo un contrasentido, pero aún el descontento social no tomaba forma pública pues todos sentíamos que algo recibíamos del Estado y entonces estábamos conformes; pero el proyecto de nuevo país seguía en deuda de tomar forma. Lo que sí tomaba cuerpo lo que ya se llamaba como boliburguesía, una nueva clase, emergente, roja rojita, crecida a la sombra del liderazgo de Chávez.

 

Una nueva clase que buscaba y lograba beneficiarse de la masa de dinero que circulaba, de tal tamaño que, por ejemplo, el alto gobierno tomó la decisión de gastar todo billete que pasara de los 30 mil millones de dólares en las reservas internacionales, y para manejar tal dinero creó el Fonden, a través del cual el Ejecutivo procedía con el gasto de manera discrecional e inauditable, gastando en 8 años 137.403 millones de dólares en proyectos que no trascendieron. Una cifra de dinero descomunal, con la cual se pudo cancelar en su totalidad la deuda externa que teníamos para entonces, pues ahora la deuda total consolidada del país asciende a 181.038 millones de dólares.

 

Javier se rasca la cabeza y luego se frota los ojos, como preguntándose ¿qué pasó? ¿por qué no lo vi?, para de inmediato continuar con su relato: fíjese, era tal el derroche y la incapacidad para darle un giro radical al aparato estatal heredado, que entre los años 2003-2012 las importaciones estatales crecieron en un 894 por ciento. El país se transformó en un gran centro comercial que importaba de todo: leche, carne, granos, carros, computadoras, ropa, café, medicamentos, etcétera.

 

En este último caso, mire bien, entre los años 2008-2012, las importaciones crecieron en 1.358 por ciento, y sin embargo había escasez, ¿qué explica esto?, pues que estábamos ante una descomunal fuga de divisas3, ante un robo sin mano armada y con la complacencia de la burocracia del alto gobierno. Un robo encabezado en este caso por empresas “imperialistas” como Pfizer, Merck, P&G; empresas que para el 2014 habían multiplicado por 11 el costo de su importación total pero disminuido en 87 por ciento la cantidad de mercancías traídas al país. Un robo de un impacto tal que en lo corrido entre los años 2000-2010, en escasos 10 años, sumó lo equivalente al 43 por ciento del PIB de este último año. No es extraño, por tanto, la escasez y la especulación.

 

Para que no quede duda, y para poder comprender lo que hoy está sucediendo en mi país, para poder entender por qué de la mano de la riqueza llegó la pobreza, debe conocerse que entre los años 2003-2012 esa burguesía especuladora, no industrial ni industriosa, recibió de manera preferencial (es decir, a precio oficial) por parte del gobierno, la bobadita de 317 mil millones de dólares para importar mercancías. Dólar preferencial, mucho del cual luego revendía, con un beneficio para el año 2013 del 500 por ciento, según el precio que tenía la divisa gringa en la calle, ganancia que cuatro años después se multiplica por miles pues mientras el dólar oficial se cambia a 1 x 10 Bs., para el 30 de abril de 2017 el dólar paralelo ascendía a 4.283.

 

Burguesía beneficiaria de la transferencia de renta petrolera, recibiendo divisas para importar lo requerido por diversos sectores sociales y sin embargo la escasez de lo que decía traer al país se palpaba cada día de manera más cruda en las calles y en los hogares. Entonces, ¿por qué les seguían entregando las divisas nacionales? Entrega a rienda suelta que llevó a que nuestras reservas internacionales, medidas para el 2013, cayeran a escasos 3 mil millones de dólares.

 

Beneficios económicos de los enemigos que decía enfrentar el chavismo, que le permitieron a esos mismos especuladores acumular en no más de diez años, en cuentas que tenían en el extranjero, más de 145 mil millones de dólares. ¡Como nos hace falta ese dinero hoy!, exclama con rabia y con claro pesar Javier. ¿Por qué el gobierno de Maduro no coloca una demanda internacional por ese robo y obliga a congelar esas cuentas y a repatriar tales dineros al país?

 

Ibarra Aury toma aire, nos mira como buscando explicación, y suelta esta perla: recuerden lo que decía el Banco Mundial por entonces: para alcanzar las Metas del Milenio ‘solo’ se requerían entre 40 y 60 mil millones de dólares por año, y en Venezuela, que ya había cumplido con ellas, sacando de la pobreza a muchas familias, había entregado mucho más de tal cantidad de dinero a sus supuestos enemigos. ¡Qué paradoja!

 

La evidencia del robo padecido por el país no ocurre en este solo ítem, también ocurre con la carne y con otros productos. Por ejemplo, la carne vivió un aumento del 21.693 por ciento en sus importaciones entre los años 2008-2013, y de 2.200 para los animales vivos, y sin embargo había escasez en la calle. Inaudito, ¿no? Fíjese, según las cifras oficiales para el periodo 2012-2014 el índice de escasez de este producto alcanzó el 144 por ciento!?! La consecuencia de esta realidad no es solo la caída del consumo de este vital alimento en los hogares, sino el incremento de su precio producto de su escasez, la misma que estimula la especulación. El desencanto que esto va despertando por doquier no es casual, así quedaría evidenciado en las elecciones para la Asamblea Nacional celebradas en el año 2015.

 

Claro, usted está en lo cierto, le responde Javier a uno de los entrevistadores del equipo desdeabajo que ante el dato que acaba de escuchar, estupefacto, le dice que eso es un simple robo. Valga recordar, enfatiza Ibarra, que hasta el año 2003 Venezuela fue prácticamente autosuficiente en este rubro. Es decir, a lo largo del gobierno chavista, no solo no se logró romper con la dinámica heredada sino que tampoco se construyó industria propia, no se alcanzó soberanía alimentaria, pero además, producto de su dadivosa entrega de divisas, terminó por desestimular en todos sus órdenes a la industria nacional. Desestimulo evidente en este caso, donde el descenso de las exportaciones de animales vivos llegó hasta el 99,78 por ciento, “hasta registrar la microscópica cifra de 4.300 dólares”4.

 

Es por esta vía que los enemigos del chavismo continuaron acumulado riqueza en el exterior, vía privatización de la bonanza petrolera, para registrar en el 2013 una fortuna de 164 mil millones de dólares, 19 mil millones más que un año atrás, dinero acumulado con aprobación oficial pues estaba en ejercicio su control de cambios, es decir, el dinero salió ante sus ojos, bajo su firma y con su aval.

 

Pese a esta evidencia, el gobierno descarga la culpa de la escasez en una supuesta guerra económica liderada por poderes extranjeros y sus aliados criollos. Nada más ilógico, pues los hechos que les he contado son contundentes, es decir, para ponerle cerradura a la escasez, a la especulación, al hambre que ahora se siente en los barrios populares, hay que tomar bajo el mando oficial todo el comercio nacional, sus importaciones, regular de manera efectiva el acceso a las divisas, hacer seguimiento a lo que entra al país, encarcelar a los que se roban las divisas que les son otorgadas, fijarse en la calidad de lo importado, regular los precios, y dejarse de poner en marcha proyectos inocuos como pretender suplir la hambruna con agricultura urbana. “Hay que ir a la raíz de la crisis y no distraerse en pendejadas! Por ejemplo, ¿cómo pudo suceder que dejaran perder más de ciento veinte mil toneladas de alimentos importados, como ocurrió en junio de 2010, productos suficientes para alimentar 17 millones de personas a lo largo de todo un mes?

 

Javier, con su respiración acelerada, solicita un poco de agua, bebe con pausa del recipiente que le extienden, toma aire, recupera su postura y prosigue.

 

Mientras esto sucedía, en los barrios se sentía el desgaste del proyecto que escasos 17 años atrás nos llenó de esperanzas. Poco a poco, se fue desgranando la fidelidad con aquellas ideas y, poco a poco, un mayor número de familias comenzaron a buscar solución a sus problemas por cuenta propia. Lo colectivo ya no tenía base ni apoyo ni posibilidades. No fueron pocas las familias en las que todos, o algunos de sus miembros pasaron la frontera, bien para quedarse en Colombia, bien para llegar a Ecuador, bien para dirigirse a Brasil, bien para buscar solución en Estados Unidos, un desgrane que con el paso de los años, y el incremento del ambiente de tensión producto de la ofensiva opositora que creaba un ambiente de guerra, se tradujo en un chorro de inmigrantes.

 

¿Cómo pensar que esto nos sucedería? Cuando empezaron a salir los ricos, los caídos en desgracia por figurar en las conspiraciones, hacia principios del 2003, nos pareció obvio, pues esa es su lógica: si no tienen el poder buscan otros territorios para vivir. Pero el turno también nos llegó a nosotros pues ahora el gobierno no tiene con que sostener una masa de gente cada vez más numerosa sin trabajo y sin ingresos, los subsidios ya no alcanzan para tantos o, simplemente, los entrega a quienes figuran como incondicionales, cayendo en el más crudo clientelismo. Y en mi familia, aclara Ibarra, queremos y soñamos con un proyecto de nuevo país, pero no somos incondicionales, no, para nosotros es necesario el debate, la participación, la experimentación, la creación con imaginación propia, la autogestión, la libertad de pensamiento...

 

La muerte de Chávez

 

El país ya venía mal pero llegó a peor con la muerte del Comandante, pues era éste quien levantaba los ánimos, su liderazgo era indiscutido. Vea cómo cayó el ánimo social con su muerte: ustedes deben recordar que antes de su fallecimiento ocurren las elecciones de octubre de 2012 para presidencia, en las cuales vuelve a vencer con 7.444.082 votos, seguido por Enrique Capriles con 6.151.544 sufragios. Seis meses después, en la elección para saber quién sucedería a Hugo Chávez, si bien Maduro con 7.505.308 votos mantuvo el registro de su antecesor, Capriles logra reunir 7.270.403 votos, es decir, un millón más de sufragios que los logrados pocos meses antes. Con un agravante, la diferencia entre ambos quedó reducida a menos de 300 mil votos.


Aquí ya había un mensaje claro de descontento; pero el golpe llegó en el 2015, en las elecciones para la Asamblea Nacional, cuando la llamada oposición con 7.587.579 votos, contra 5.599.025 del oficialismo –es decir, dos millones menos que en la elección anterior– logró retomar la mayoría de este poder, con 112 de los 167 diputados que la integran. Su mayoría era indiscutible, lo que da paso a la agudización de la crisis que hoy tenemos.

 

Sin duda. Para Maduro y su equipo de gobierno era inaceptable esta nueva realidad; una realidad de claro desgaste del poder, el cual evidenciaría en su totalidad su crisis con las elecciones territoriales por realizarse en diciembre de 2016. Previendo tal desenlace las dilataron, al tiempo que buscaron todas las claves legales, y no tanto, para dinamitar el poder legislativo.

 

Ese proceder creó el ambiente para que la contradicción así expresada llegara a las calles, a través de reiteradas movilizaciones y protestas de todo calibre, cuya más persistente confrontación se ha tomado casi todo lo corrido del 2017. Claro, tras las protestas y el ánimo de sacar al chavismo del poder también están los Estados Unidos y su agenda golpista, la cual ha estado presente desde el 2002, pero no puede descargarse toda la explicación de lo que ahora sucede en tal proceder, ni en las continuas maniobras de la OEA para aislar del campo internacional a nuestro país, ni en las declaraciones y apoyos públicos o soterrados para la Mesa de Unidad Nacional (MUD). No, el núcleo del descontento popular radica en la crisis que golpea al país, que si bien puede ser explicada por la caída de los precios del petróleo, no se reduce a ella, pues como ya les comenté, la mano larga, dadivosa, por parte del gobierno para con la burguesía, no tiene límites; como no la tiene su incapacidad para haber quebrado la estructura económica heredada, así como las relaciones sociales dominantes, por lo cual el poder popular, quedó como una deuda por concretarse.

 

El descontento que hoy se extiende por todo el país, tiene explicación en los salarios sin poder adquisitivo, en la inflación galopante (700 y más por ciento), en la reducción de la inversión social producto de la caída del PIB en menos 9,4 por ciento5 al cierre del 2016, en la continuada fuga de divisas, en la especulación con infinidad de productos, en las colas que deben hacerse cada día para conseguir muchos de los alimentos, necesarios para una buena dieta, en el hambre cotidiana que embarga a miles de familias, pero también en la represión sufrida por salir a protestar, así como en las amenazas que se sienten en nuestros territorios para que no nos sumemos a nuevas manifestaciones.

 

No falta quien agregue a esto el descontento por el creciente endeudamiento externo e interno de un país que tiene las mayores reservas del petróleo pesado del mundo, un país que recibió durante casi 8 años miles de miles de millones de dólares y que ahora, para buscar que ingresen más divisas, aprueba el plan conocido como el Arco Minero, ahondando de esta manera la continuidad con el modelo económico heredado en 1999, lo que llevará al país a una crisis ambiental y, muy posiblemente, a un etnocidio de nuestros pueblos originarios. En esta senda, el endeudamiento y la dependencia respecto de China es inocultable. No teníamos porque llegar a este punto, y mucho menos estar cancelando de manera puntual la deuda externa que para el 2017 ya suma pagos por 1.533 millones de dólares, en un momento donde ese dinero se necesitaba para cubrir las necesidades populares.

 

La Asamblea Constituyente

 

Pareciera que el relato de Ibarra, con su prodigiosa memoria no pararía de describir asuntos graves, cuestionamientos a un proceder gubernamental despreocupado por la transparencia política y el debate público, una vía ideal, como se sabe, para la politización social y para que todos sintieran que la dirección política del Estado dejaba de ser un asunto de especialistas. En efecto, luego de beber otro recipiente con agua, reconfirmó nuestro temor:

 

Es sabido, nos dice, que ninguna clase en el poder lo entrega a sus contradictores –o enemigos– sin resistencia alguna; eso no sucede, mucho menos cuando lo que está en juego no es simplemente el gobierno sino el poder, el proyecto de país, y lo que está ocurriendo en Venezuela confirma el axioma.

 

Es por ello que, una vez perdido el poder legislativo se pone en marcha desde el Ejecutivo todo un plan –reacción– para neutralizar sus funciones, dificultar su operatividad, sabotear su proceder, todo ello a través de un accionar legal pero ilegítimo, así lo siente gran parte de la sociedad.

 

Toda acción, recuerda Javier, desprende una reacción. Por ello, ante las acciones descritas la llamada oposición no optó por la pasividad y, por el contrario, despliega su iniciativa, tanto como un mecanismo de disputa como uno de atacar en pleno al Gobierno y buscar su caída; respuesta defensiva/activa que enciende buena parte del país durante un buen trecho del 2017, sumiéndolo en el desgaste. Su objetivo en marcha: darle cuerpo a una dualidad de poderes que una vez así constituida encuentre reconocimiento internacional. Si así sucediera, ese momento sería el caos total, el preámbulo de una guerra civil. ¿A quién le interesa y a quién le sirve semejante escenario? A nosotros, como simples ciudadanos, el solo considerar tal posibilidad nos hace correr frío por todo el cuerpo.

 

Bien, es en medio de esta intensa disputa, sin duda del por qué gobiernos extranjeros apoyan a la MUD que Maduro se idea la salida de la constituyente, una inteligente forma de recuperar la iniciativa perdida meses atrás y de bloquear en su totalidad a la MUD y demás sectores opuestos e inconformes con la manera como llevan el país.

 

Lo desprendido de esta iniciativa es reciente y ustedes deben recordarlo con total nitidez, enfatiza Ibarra Aury, quien ya da muestras de cansancio: buscando exteriorizar apoyo social, cual más, tanto oficialismo como oposición llaman a la acción electoral cuyo resultado, por una y otra parte, deja amplias dudas. Tratando de sabotear el llamado electoral del Gobierno la MUD se juega toda su fuerza en la calle, sin obtener lo propuesto. Me parece que su proceder deja su quehacer inmediato y futuro en manos de gobiernos extranjeros, Estados Unidos como el principal y de su mano Colombia, México, Argentina, Chile, Perú. Lo de Europa no tiene tanto peso inmediato.

 

Triunfa entonces, en este round el gobierno, y sigue a la iniciativa, las primeras medidas tomadas por la Asamblea Constituyente, unanimista, así lo confirman: la destitución de la Fiscal General de la Nación, entre ellas.

 

Me parece, dice Javier, que lo abierto en esta última parte del intenso conflicto que sacude a mi país, es un debate sobre el sentido, el carácter y las posibilidades de la democracia, debate que no puede ser liderado por gobierno extraterritorial alguno pues ¿qué autoridad ética y moral tienen gobiernos –en cabeza de sus jefes de Estado– como Estados Unidos, Colombia, México, Argentina, cuando al interior de sus territorios, en unos casos, y en otros –o a la vez– a su exterior, irrespetan aquello que pretenden reclamar acá?

 

Del lado de los sectores críticos de izquierda, se denuncia el proceder oficial como una concentración de poder6 y un accionar autoritario que nada bueno anuncia sobre lo que debiera ser un liderazgo apegado a los deseos y necesidades de las mayorías. El problema de estos sectores, aclara Ibarra, es que no tienen peso de ninguna clase y desde su marginalidad no alcanzan a presentarle a su sociedad, así como al mundo, una alternativa de izquierda de verdad transformadora; sin embargo, su existencia y persistencia es muy importante para mantener la esperanza, el sueño, con que despertamos en 1999, y el cual anhelamos que se haga realidad aquí y ahora. Un sueño de poder popular real, sustentado en la transformación de nuestras relaciones sociales, de nuestra cotidianidad, que rompa el modelo rentista ahora en su crisis terminal, sueño soportado en una democracia directa y radical que tuerza el destino capitalista que nos quieren imponer unos y otros.

 

Pese a su fatiga, Javier nos mira con resolución y nos dice: amigos y amigas, díganle al mundo que Venezuela no está divida en dos, que este país está dividido en tres, y que a los más críticos y soñadores, los medios de comunicación internacionales –adscritos a una agenda golpista– ni siquiera nos registran, hasta ahí llega la supuesta agenda democrática que dicen defender, hasta desconocernos, hasta ayudar con todas sus fuerzas a silenciarnos.

 

* Nombre y personaje ficticio.
1 A propósito de esta palabra, Fidel Castro le cuestionó diciendo: “Chávez, en Venezuela no puede haber cuatro millones de oligarcas”.
2 Entre los tratamientos despectivos con que Hugo Chávez despreciaba a quienes se atrevían a cuestionarlo, se recuerdan aquellas palabras con que se refirió en el 2006, al Partido Patria Para Todos, opuesto a la constitución de un partido único en Venezuela: “Les regalo un Volkswagen escarabajo pues ahí caben todos sus militantes”.
3 Sutherland, Manuel, “Crítica a la política económica del “socialismo del siglo XXI”: apropiación privada de la renta petrolera, política de importaciones y fuga de capitales”, en: Estudios latinoamericanos, Nueva época Nº38, julio-diciembre de 2016, pp. 39-63.
4 https://colombiadesdeafuera.wordpress.com/2014/08/21/venezuela-aumento-del-21-69321-en-la-importacion-de-carne-caida-del-consumo-y-su-escasez-por-manuel-sutherland/
5 Cepal, Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2017. http://www.cepal.org/es/publicaciones/42001-estudio-economico-america-latina-caribe-2017-la-dinamica-ciclo-economico-actual
6 Uzcátegui, Rafael, “Venezuela: aikido y derechos humanos”, abril de 2017, http://nuso.org/articulo/venezuela-aikido-y-derechos-humanos/

Para la escritura de este artículo fueron consultados los siguientes artículos:

Sutherland, Manuel, “Aumento del 894% en importación estatal, caída en las reservas y estatización del Comercio Exterior”, 01/10/2013. https://www.aporrea.org/actualidad/a174465.html
“Venezuela” Crisis, importación, dólares, inflación-escasez y el default inevitable”, 01/09/2015. https://www.aporrea.org/trabajadores/a213256.html
“2016: la peor de las crisis económicas en Venezuela; causas, medidas y crónica de una ruina anunciada”, 18/02/2016. https://alemcifo.wordpress.com/2016/02/17/2016-la-peor-de-las-crisis-economicas-causas-medidas-y-cronica-de-una-ruina-anunciada/
“Crisis económica del 2016: causas, derroche, ciclos, ajuste económico y perspectivas”, 30/08/2016. https://www.aporrea.org/economia/a233278.html
Lander, Edgardo, Arconada, Rodríguez, Santiago “Venezuela: un barril de pólvora”, junio 2017, http://nuso.org/articulo/venezuela-un-barril-de-polvora/

Publicado enEdición Nº238
Venezuela puede ser la Siria de América Latina

La economía de Venezuela se está volcando hacia China, donde exporta cada vez más petróleo y recibe las mayores inversiones extranjeras de la región. Las fuerzas armadas compran su armamento en Rusia, que le ha vendido los cazas SU-30 y los helicópteros Mi-17.


Estados Unidos no quiere perder el acceso a las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, para lo cual se empeña en desestabilizar al Gobierno de Nicolás Maduro con la ayuda de su vecina Colombia.


El vicepresidente norteamericano, Mike Pence, de visita a tierras colombianas dijo que Estados Unidos "tiene muchas opciones para Venezuela" y enfatizó que su Gobierno no se quedará con las manos cruzadas, por lo cual tomarán acciones de orden político y económico contra la nación suramericana.


El presidente colombiano Juan Manuel Santos, pidió a Estados Unidos mantener la "presión" contra Venezuela, al tiempo que solicitó descartar "la posibilidad de una intervención militar".


En simultáneo, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo, aseguró a Fox News que Venezuela representa un peligro para Estados Unidos: "Los cubanos, los rusos, Irán y Hizbulá están en Venezuela", dijo al ser interrogado sobre las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que no descarta una "opción militar".


La frontera con Colombia puede ser la puerta de entrada de una guerra contra Venezuela, como vienen denunciando el Gobierno y los medios oficialistas del país. En el mes de marzo Telesur informaba el desmantelamiento de un campamento de 120 paramilitares en la Zona Estratégica Integral del Estado Táchira, que "se dedicaban a la extorsión, el secuestro, cobro de vacunas y sicariato entre otros delitos en territorio venezolano".


Desde hace por los menos 11 años, Venezuela viene denunciando la presencia de paramilitares de la extrema derecha en su territorio. En mayo de 2004, Hugo Chávez, denunció la presencia de un ejército paramilitar en la finca Daktari, en el municipio El Hatillo del estado de Miranda. Se trataba de un grupo de 116 hombres, todos colombianos, que vestían uniformes militares venezolanos y portaban armas de guerra.


Según los miembros del Observatorio Económico de Latinoamérica (OBELA), Oscar Ugarteche y Armando Negrete, "existe un riesgo alto de que un problema de política nacional se resuelva con una intervención militar y que esta pueda gatillar un problema internacional en Suramérica".


En su análisis, la emergencia de China como actor global ha provocado una fractura estructural en América Latina: Suramérica ha virado hacia China mientras la cuenca del Caribe ha estrechado su histórica relación con Estados Unidos. Para graficar esa fractura, muestran las tendencias comerciales de los países de América del Sur, por un lado, y los de América Central, México y el Caribe, por otro. México envía 81% de sus exportaciones a Estados Unidos, en tanto Brasil exporta sólo 12% y Argentina 5% a ese destino.


China ha desplazado al Banco Mundial y al BID como principal fuente de préstamos a Venezuela, con 141.000 millones de dólares volcados hacia América Latina y el Caribe entre 2005 y 2016.


Venezuela absorbe casi la mitad del total de préstamos, con 62.200 millones de dólares. El grueso de sus inversiones se destinan a energía, o sea hidrocarburos, pero también a minería e infraestructura. La estatal PDVSA es propietaria de la empresa petrolera CITGO en Estados Unidos, una de las ocho mayores refinadoras de petróleo en ese mercado y la sexta empresa distribuidora de gasolina.


En este escenario de fondo, en el primer semestre de este año sucedieron dos hechos que sacuden el tablero.


El primero es que Colombia concluyó su ingreso a la OTAN el 18 de mayo. El acuerdo comenzó a negociarse en 2013, estará focalizado en el "combate al crimen organizado" y será "sólo" un acuerdo de cooperación ya que el país suramericano no puede ser miembro pleno de la Alianza Atlántica.


Sin embargo, las consecuencias geopolíticas de dicha "cooperación" no pueden ser desconsideradas. Desde que comenzaron las negociaciones, los Gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Bolivia manifestaron su rechazo, pues consideraban que el convenio entre Colombia y la OTAN representa una "amenaza para la estabilidad regional".


La segunda cuestión es que el pasado mes de abril PDVSA adquirió un préstamo de 2.000 millones de dólares de la petrolera estatal rusa Rosneft, con una hipoteca del 49,9% de la empresa CITGO. En este punto comienzan una serie de especulaciones que revelan los miedos profundos de la elite estadounidense. El congresista republicano Jeff Duncan señaló que "Rusia se podría convertir en el segundo mayor propietario extranjero de la capacidad de refinación estadounidense".


Desde que Estados Unidos se convirtió en potencia global, el control del Caribe y de Centroamérica es irrenunciable. Esas zonas fueron la base de su posterior expansión y es allí donde se han producido la mayor parte de sus intervenciones militares. Este conjunto de realineamientos están generando un clima que puede desembocar en la guerra.
Para los miembros del OBELA la conclusión es sencilla, aunque trágica: "Por primera vez existe una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente dicha, frente a la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA". Creen en una posible quiebra de la petrolera y un cese de pagos, lo que "generaría un problema internacional mayor".


El diario oficialista chino Global Times, habitualmente moderado en sus análisis sobre América Latina, sostiene que Washington sólo está preocupado por "tomar el control del continente como su patio trasero" y asegura que los objetivos de Estados Unidos consisten en "la eliminación de Maduro y la destrucción del legado político de Chávez".
En este escenario, las recientes amenazas de Trump de usar la fuerza reflejan las intenciones de su país de preservar el control de su "patio trasero", aún al precio de desatar una guerra de consecuencias fatales para toda la región.


Como corolario, la página militar brasileña Defesanet, profundamente antichavista, sostiene: "A pesar de la evidente interferencia de los EEUU es improbable el uso de tropas regulares norteamericanos, aunque sus Fuerzas Especiales están actuando allí desde hace mucho tiempo. Si hubiera tropas regulares extranjeras en esa guerra civil, ciertamente serán colombianas".

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Petrobras: la demolición de la segunda petrolera del mundo

La petrolera estatal Petrobras, fundada en 1953 por Getúlio Vargas como monopolio estatal para la explotación de petróleo, alcanzó la cima en 2010 con la mayor capitalización en la historia, al recaudar 72.000 millones de dólares.

 

Ese año el valor de mercado de Petrobras alcanzó los 283.000 millones de dólares, lo que la convertía en la segunda petrolera del mundo sólo detrás de la estadounidense Exxon.


Los planes de desarrollo fijados por la empresa para el período 2010-2014 eran grandiosos, ya que se proponía duplicar la producción para 2020 con cinco millones de barriles diarios, la mayor parte provenientes de la plataforma marítima donde se descubrieron los mayores yacimientos de crudo del mundo en muchos años.


En 1970 Petrobras sólo producía 200.000 barriles diarios, mientras la demanda era cinco veces mayor. La empresa dedicó todos sus esfuerzos a la búsqueda de crudo en aguas oceánicas profundas (off shore), ya que el país no tiene importantes yacimientos en su territorio. Petrobras se convirtió en la empresa de vanguardia en el mundo en la exploración en aguas ultraprofundas, con grandes inversiones en tecnología.


Fue así como entre 2006 y 2007 se encontraron yacimientos de calidad media y alta en profundidades de ocho mil metros, debajo de una gruesa capa de sal de dos a cuatro kilómetros de espesor. Por eso los yacimientos se denominan pre-sal, o Amazonia Azul para la Marina que es la encargada de protegerlos.


Con el descubrimiento de esos yacimientos el valor de Petrobras se triplicó, aún antes de la capitalización de 2010. En 2006 el país alcanzó la autosuficiencia y se proyectaba que en 2020 Brasil estaría entre los cinco mayores productores de petróleo del mundo.


Entre los planes de inversión figuraba la construcción de 50 plataformas marítimas, que debían alcanzar entre un 60 y 80% de "contenido nacional", y se llegó a planificar la construcción de "ciudades sumergidas" a dos mil metros de profundidad sobre los lechos marinos, donde se pudieran instalar los equipamientos que funcionan en las plataformas, con alto grado de automatización y robotización.


Petrobras contaba con 63 sondas de perforación, 134 plataformas, 13 refinerías, más de 320 naves y reservas de 16,5 billones de barriles de petróleo en 2014.
¿Qué sucedió para que la segunda petrolera del mundo en 2008 cayera en 2017 al puesto 24 y al 399 en el ranking general de Fortune?


Hay tres factores que lo explican. El primero es la abrupta caída de los precios del petróleo cuando la empresa estaba fuertemente endeudada por su ambicioso plan de inversiones. En 2014 Petrobras tuvo su primer déficit desde 1991, de casi 10.000 millones de dólares, algo que se repitió en 2015, mientras el fondo de pensiones de la empresa, Petros, tuvo un déficit acumulado de siete mil millones de dólares hasta 2016.


El segundo es la investigación de la justicia conocida como Lava-Jato, que tuvo en Odebrecht y en Petrobras sus dos ejes principales. Es muy difícil cuantificar las pérdidas de la empresa por corrupción, pero algunas fuentes la estiman en casi 14.000 millones de dólares, unos 42.000 millones de reales. En todo caso, el desprestigio es un daño imposible de cuantificar.


El tercer factor es la política adoptada desde que asumió el Gobierno Michel Temer. Se trata de un programa de privatizaciones que la Federación Única de los Petroleros (FUP) denunció en su Congreso Nacional, realizado a comienzos de agosto, afirmando que Petrobras está siendo desmontada por el actual Gobierno.


El sindicato sostiene que entre las unidades a ser privatizadas figuran campos de petróleo, refinerías, fábricas de fertilizantes y usinas de biodiesel cuyos valores fueron depreciados por la dirección de la empresa en 112.000 millones de reales (36.000 millones de dólares), lo que supone "un prejuicio 17 veces mayor que las pérdidas financieras que Petrobras registró por los crímenes de corrupción".


La FUP denuncia que Pedro Parente, presidente de Petrobras nombrado por el actual Gobierno, "está donando a extranjeros subsidiarias lucrativas y estratégicas, como Liquigas y BR", operaciones que "dejarán al consumidor brasileño a merced de oligopolios privados".


Según el sindicato, la dirección de Petrobras "entregó campos gigantescos del pre-sal a las multinacionales a precios irrisorios". La noruega Statoil se hizo con el campo Carcará, de 6.000 millones de barriles, por el equivalente de 0,70 dólares el barril. La francesa Total fue beneficiada con los campos Iara y Lapa, con 850 millones de barriles probados, pagando menos de 2,50 dólares el barril.


Este desmonte de Petrobras hizo caer las reservas a menos de 9.000 millones de barriles (estaban en 16.000 millones), lo que implica un fuerte retroceso para la petrolera y para el Estado brasileño.


Hasta ahora han sido despedidos 13.270 empleados de los más de 80.000 que tenía la empresa, y hay alrededor de 40.000 trabajadores tercerizados que perdieron sus puestos de trabajo como consecuencia de la crisis de Petrobras. Peor aún, las inversiones previstas cayeron un 75%, por lo que la recuperación de la empresa está cada vez más lejos.


Una petrolera estatal es un activo estratégico para cualquier país. En el caso de Petrobras, el manejo del petróleo es una cuestión de soberanía pero también de desarrollo. Existía un acuerdo sobre los recursos del pre-sal, para que el 75% de las royalties fueran destinadas a la educación y el 25% para la salud. En diez años se esperaba inyectar 112.000 millones de reales en la educación (37.000 millones de dólares).


Perder esa oportunidad por la vertiginosa privatización de la empresa, implica que Brasil no podrá usar el petróleo para levantar vuelo y desarrollarse como una de las principales naciones del mundo.


Sergio Gabrielli, expresidente de Petrobras, dijo durante el congreso de los petroleros que la sustitución del petróleo por otras energías "va a demorar mucho tiempo, por lo menos 40 a 50 años". Por eso, "la disputa por las reservas es un elemento central de la geopolítica mundial, razón por la cual los conflictos actuales están ligados al acceso al petróleo".

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Viernes, 04 Agosto 2017 15:56

La mirada de China sobre Venezuela

La mirada de China sobre Venezuela

Conocer los criterios que maneja la potencia emergente sobre América Latina, y en particular sobre Venezuela, es sumamente importante ya que raramente sus medios de comunicación dejan entrever las opiniones que circulan en el gobierno chino. El 1º de agosto el periódico chino Global Times publicó un extenso artículo editorial titulado "Venezuela un microcosmos del enigma latinoamericano" (goo.gl/ksmY77).

Global Times pertenece al órgano oficial del Partido Comunista de China, Diario del Pueblo, pero está centrado en temas internacionales y sus opiniones tienen más autonomía que el medio que lo auspicia.

El artículo analiza las recientes elecciones a la Asamblea Constituyente mostrando cierto apoyo al proyecto pero, a la vez, tomando distancias. Reserva sus mayores críticas a la Casa Blanca, al mencionar que "Washington sólo está preocupado por tomar el control del continente como su patio trasero, y no está interesado en ayudarlos".

Destaca que los objetivos de Estados Unidos consisten en "la eliminación de Maduro y la destrucción del legado político de Chávez", pero también señala que todos los gobiernos de izquierda del continente tienen una relación "incómoda" con Washington.

Según Global Times, "sin una industrialización plenamente desarrollada, las economías latinoamericanas dependen en gran medida de los recursos", razón por la cual muchos países presentan fuertes brechas sociales y de riqueza, como sucede en Venezuela, donde los campesinos y los pobres urbanos apoyan al gobierno mientras la clase media rica sostiene a la oposición.

Hasta ahí no hay novedades. Pero en este punto arranca un análisis que devela las posiciones del gobierno chino. "El sistema político que adoptaron desde Occidente no ha logrado abordar estos problemas", explica Global Times.

Por lo tanto, dice el diario, "independientemente de quién gane, Venezuela tendrá dificultades para ver luz al final del túnel. Las divisiones sociales no pueden ser resueltas, y la intervención de Estados Unidos no se detendrá. Venezuela puede ser arrastrada a una prolongada batalla política". Con total transparencia, la dirigencia china estima que el país se encamina hacia conflictos mayores.

En segundo lugar, sostiene que Venezuela es un "importante socio de China". Defiende relaciones de cooperación "independientemente de quién gobierne el país", porque "el comercio con China será beneficioso para los venezolanos". Por eso estiman que mantener relaciones fluidas y estrechas "trasciende intereses partidarios en Venezuela".

Los chinos abren el paraguas y advierten que las relaciones no están subordinadas a los gobiernos de turno, o sea, que son de larga duración y no van a renunciar a ellas aunque caiga el gobierno de Nicolás Maduro.

El tercer punto es clave: "Los disturbios políticos significan riesgos para las inversiones chinas y China debe aprender a lidiar con ellas. China no puede renunciar a su presencia económica en América Latina sólo por su inestabilidad política", afirma el artículo.

Finalmente, sostiene que la presencia de China en América Latina "no implica un motivo geopolítico", cosa harto dudosa; pero también asegura que "China no interferirá en el proceso político de Venezuela o de cualquier otro país latinoamericano", algo que hasta ahora es completamente cierto.

Aunque circunspecto, el análisis chino revela tres cuestiones centrales. La presencia china en la región llegó para quedarse; está claro que existe un conflicto con Estados Unidos; y no van a interferir en las relaciones derecha-izquierda, porque –aunque lo nieguen– su presencia es de carácter estratégico.

En otro momento, habrá que reflexionar sobre el "sistema político" que China propone, indirectamente, a los países amigos del mundo que, evidentemente, no se parece a las democracias electorales del tipo occidental.

Las relaciones de China con la región abarcan una variada gama de asuntos, desde inversiones económicas hasta acuerdos militares y crecientes vínculos culturales con la apertura de cientos de centros de estudio de lengua china. En varios países se han instalado industrias, en particular de montaje y construcción de automóviles, lo que amplía sus inversiones focalizadas en una primera etapa en materias primas.

Llama la atención la potencia de las relaciones económicas. China es uno de los principales socios comerciales con los países de la región y ha desplazado, desde 2005 a 2016, al Banco Mundial y al BID como principal fuente de préstamos, con 141 mil millones de dólares volcados hacia América Latina y el Caribe, según Inter-American Dialogue (goo.gl/8iuAR7).

Venezuela absorbe casi la mitad del total de préstamos, con 62 mil 200 millones de dólares, seguido por Brasil con 36 mil 800 millones, y bastante más atrás Ecuador y Argentina. Las inversiones en Venezuela tuvieron un pico en 2010 y luego descendieron considerablemente, pero siguen ocupando un lugar destacado. El grueso de sus inversiones se destinan a energía, o sea hidrocarburos, pero también a minería e infraestructura.

Las inversiones más notables fueron destinadas al terminal marítimo de la petroquímica Pequiven y a la empresa mixta Sinovensa, formada por PDVSA y la Corporación Nacional China de Petróleo, creada después de la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, en 2007. Gracias a los 4 mil millones de dólares invertidos por China, Sinovensa pasó de producir 30 mil barriles diarios de petróleo a 170 mil barriles (goo.gl/9QDaCp).

El último préstamo importante se registró en noviembre de 2016, con 2 mil 200 millones de dólares en el sector petrolero, para llevar la producción chino-venezolana a 800 mil barriles diarios en los próximos años ( goo.gl/MZE7nZ ).

De seguir por este camino, China terminará desplazando a Estados Unidos como principal mercado del petróleo venezolano, siendo el país que ostenta las mayores reservas mundiales de crudo. Esta realidad, más que el "socialismo del siglo XXI", explica los motivos de Washington para derribar a Maduro.

 

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El nuevo orden en Oriente Próximo responde a la victoria de Tel Aviv y Riad

Las primaveras árabes dejan paso a un escenario político cuyo discurso gira en torno a la religión, como sucedió con el acuerdo Sykes-Picot, aunque parece difícil que se sostenga a medio plazo. Sus dos grandes actores: Israel y Arabia Saudí.

 


Día a día Israel y Arabia Saudí consolidan un nuevo orden regional en Oriente Próximo con el respaldo de Estados Unidos y el silencio cómplice de Europa. Esos dos países se muestran como los grandes triunfadores, y Egipto como el gran perdedor, de las revoluciones que en 2011 sacudieron la región.


Las primaveras árabes fueron ciertamente un intento de implantar en la zona democracias de corte liberal sin tener en cuenta las realidades religiosas, culturales y sociológicas de Oriente Próximo. Enseguida esos intentos fracasaron y condujeron a una inestabilidad sin precedentes en la historia de la región. Ahora Tel Aviv y Riad han comenzado a recoger los frutos.


El sionismo, que ha comportado la expulsión de cientos de miles de palestinos de sus hogares, hace tiempo que dejó de ser una forma de “racismo” en opinión de las Naciones Unidas. Y esta semana el presidente Emmanuel Macron ha dicho que el antisionismo es antisemitismo, un debate que está saliendo del gueto israelí para entrar en Europa.


Es cierto que, apenas unas horas antes de las palabras que Macron pronunció delante de Benjamín Netanyahu, un juez británico establecía una clara diferencia entre antisionismo y antisemitismo, pero no es menos cierto que las palabras de Macron indican que hay gente dispuesta a apoyar la ocupación israelí de los territorios palestinos, que es el mayor buque insignia del sionismo contemporáneo.


El colapso de sistemas políticos completos está siendo aprovechado por Arabia Saudí con tanta premura como Israel. El rey Salman y su hijo Mohammed bin Salman, flamante heredero al trono de Riad, han conseguido en solo unos cuantos meses las dos islas de Tirán y Sanafir, sitas en uno de los enclaves más estratégicos del mar Rojo.
El presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, ha cedido las dos islas ante la conmoción de buena parte de sus ciudadanos. El Cairo atraviesa unos momentos de debilidad sin precedentes debido tanto a la insurgencia islamista como a la mala gestión del presidente, de manera que no es de extrañar que, incluso dentro de Egipto, antiguos aliados de Sisi se pronuncien contra la candidatura de este en las elecciones previstas para junio del año que viene.


Cuando se ha cumplido un siglo de los acuerdos Sykes-Picot, que dibujaron las zonas de influencia en Oriente Próximo, apenas se ha destacado que aquellos acuerdos fueron secretos. Algo no ha cambiado en estos cien años para que los acuerdos que ahora se establecen sean completamente secretos y opacos para la opinión pública.
La primera lección de las reuniones entre el británico Sykes y el francés Picot es que este tipo de acuerdos antinaturales podrán durar algún tiempo pero acabarán colapsándose. De hecho, eso es lo que empezó a ocurrir poco después de la firma de los acuerdos Sykes-Picot y lo que sin duda va a ocurrir con los entendimientos más o menos tácitos que ahora traban Riad y Tel Aviv.


Si el acuerdo entre Sykes y Picot se basó en gran parte en la religión, lo mismo está ocurriendo con los entendimientos entre Israel y Arabia Saudí. Una vez se ha acabado con la legitimidad de los regímenes baazistas, la religión vuelve a estar en el centro del discurso político, lo que ocurre tanto en Arabia Saudí como en Israel.


Esta nueva política de la religión se basa en lo accidental y no en lo sustancial y está apadrinada por Occidente de una manera más tácita, aunque no por ello menos clara. La religión, que debería interpretarse como algo accidental al ser humano y solo relativamente importante, cobra fuerza en el entendimiento entre Tel Aviv y Riad.


De la misma manera que Arabia Saudí e Israel, como también Estados Unidos y Europa, han alentado las diferencias religiosas en Siria, lo ocurrido en la región apunta a un desmembramiento deseado por el eje israelo-americano, algo que ya se puso en práctica en Irak con anterioridad.


Pero el enemigo central de Riad y Tel Aviv es Irán y esta batalla no ha hecho más que comenzar. Netanyahu bien puede estar satisfecho del giro que está tomando la administración de Donald Trump con respecto a Teherán, con la adopción de sanciones adicionales. Ciertamente, Netanyahu siempre dirá que las sanciones son insuficientes porque la privilegiada posición del Estado judío en Washington atrae a su red, gracias a Irán, a Arabia Saudí y los demás países suníes de la región.


Se ha señalado recientemente que Arabia Saudí está invirtiendo enormes recursos para evitar un modelo político alternativo al suyo. En Egipto su intervención al lado de Sisi fue decisiva en el golpe de Estado que acabó con los Hermanos Musulmanes. Ahora, esos recursos se están dirigiendo contra Irán y sus aliados.


El wahabismo y el sionismo están ganando la batalla, aunque el hueso iraní no será fácil de roer. Y quien sale perdiendo es Egipto, que debido a su situación interna ha perdido peso específico en Oriente Próximo. La debilidad de Sisi hace que no esté muy claro si seguirá siendo presidente después de las elecciones de junio próximo.
Esa clara debilidad de Egipto podría traer más inestabilidad a Oriente Próximo y está detrás de la parálisis que está experimentando la Liga Árabe con la crisis de Catar, donde la voz cantante la lleva Riad.

 

JERUSALÉN
19/07/2017 22:02 Actualizado: 20/07/2017 07:00
EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Martes, 13 Junio 2017 07:05

Crisis económica: Viene lo más duro

Crisis económica: Viene lo más duro


En picada, así va la economía colombiana, como lo confirman todos los indicadores. Contrario piensa el Ministro de Hacienda, quien afirma que “Están dadas las condiciones para que este año mejore la economía”. Opinión rebatida por Héctor-León Moncayo y Libardo Sarmiento.

 

Mes tras mes la economía colombiana arroja signos que confirman su entrada en crisis. No es de ahora, la mala racha ya cuenta con más de tres años. Las exportaciones, más allá del petróleo, el ferroniquel y el carbón, arrojan signos negativos; las importaciones no crecen pero se mantienen a un alto nivel; el consumo familiar decae; la producción industrial está contraída, la deuda externa e interna crece; la desconfianza de los productores sobre el futuro que viene les impide invertir en mejorar sus plantas.

 

Pese a las evidencias, reforzadas por las proyecciones de los organismos multilaterales que indican que el país no crecerá ni al 2 por ciento durante el 2017, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, negando lo estructural y amparándose en lo coyuntural, se atreve a decir que estos resultados “se debieron a la caída del precio del petróleo”, y que “lo peor ya pasó”. En su mar de optimismo facilista expresado en el programa “Pregunta Yamid” del 29 de marzo, se atreve a decir que “todo indica que la economía comenzará un proceso de recuperación que nos permitirá terminar el año con un crecimiento mucho mayor al que tuvimos en los primeros meses del año”.

 

¿Puede algún habitante del territorio colombiano asegurar que la economía está mejor ahora que hace 3 o 4 años? ¿Alguno puede confirmar que no le impactó en su capacidad de consumo la reforma tributaria?

 

El debate es necesario. También las acciones sociales exigiendo reformas que apunten a la mejora de la economía nacional. Para debatir sobre lo afirmado por el Ministro en la entrevista en cuestión, invitamos a los economistas Libardo Sarmiento (LS) y Héctor-León Moncayo (HM), con el propósito de analizar a fondo las verdades a medias que el Gobierno, representado por el Ministro de Hacienda, pretende que el pueblo colombiano crea.

 

da. Empecemos por el sentido y el tono de las afirmaciones del Ministro de Hacienda. ¿Qué opinión les merece?
HM. Contradecirlo sería hoy de buen recibo. En general hay desconfianza frente a los argumentos del Gobierno, hay un escepticismo generalizado. El Gobierno mismo se inventó el argumento de que había que ponerle cuidado al pesimismo, que era lo que estaba haciendo daño a la economía. Pero hay dos factores que dificultan la discusión. En primer lugar, que el mismo Gobierno –representado en el Ministro de Hacienda– es el que pone los parámetros con los que se debe juzgar su política económica (la inflación, el control monetario y la estabilidad o el equilibrio fiscal, lo que los economistas neoliberales llaman los “fundamentales” de la economía). Si eso está bien según el FMI o las calificadoras de riesgo, entonces estamos haciendo bien las tareas. Entonces, desde una lectura y propuesta diferente, hay que ir más allá de estas variables y analizar más a fondo la naturaleza de la política económica, y del modelo que han seguido.

 

El otro factor es que, tal como lo presenta el Ministro, la discusión es improcedente. Todo lo dicho son hipótesis. Mire bien que el argumento de fondo es: “ya hicimos el ajuste y ya tocamos fondo y a partir de ahí vamos a reanudar el crecimiento”. ¡Tocará creerle!!!. En realidad, más que hipótesis hay que discutir a partir del tema fiscal o el tema presupuestal, sobre los efectos de la reforma tributaria, sobre la evolución de la situación externa y la inversión extranjera, sobre las condiciones del aparato productivo y, en consecuencia, el tema del empleo. Entre otros aspectos.

 

da. El diagnóstico del ministro Cárdenas se reduce a que el problema de la contracción de la economía nacional fue la respuesta a factores externos: bajó el precio del petróleo y nos puso en una situación de “desaceleración” –evita así usar la palabra recesión o la palabra crisis. ¿La culpa, corresponde, al entorno internacional? ¿Aquí todo lo hicimos bien y lo seguimos haciendo bien?
LS. En lenguaje común se dice que cada quien juzga de acuerdo a como le va en la fiesta. El señor Cárdenas asegura que a él le va bien, pero eso no significa que suceda lo mismo con las mayorías colombianas. Hablar de que a Colombia le va bien o le va mal, es una abstracción; debemos mirar a qué sectores de la sociedad les va bien. A los ricos, claro que sí, pero ellos gobiernan, en particular el ministro de Hacienda; pero a la ciudadanía trabajadora, la que sufre los ajustes salariales, la que ha tenido que sufrir la reforma tributaria –golpeando el consumo de los hogares al subir el IVA del 16 al 19 por ciento, que ha sufrido una inflación que va galopante frente al salario mínimo–, le va muy mal. En ese sentido las dos caras del diagnóstico son distintas.

 

La economía va mal para el 90 por ciento del país. Venimos de un problema recesivo –así lo niegue el Ministro– sabemos que en 2015 la economía cayó al 3 por ciento, el año pasado cayó al 2 por ciento, y para este año todas las previsiones muestran que la economía ligeramente superará el 1 por ciento, o sea, está cayendo un 1 por ciento por año.

 

Los directores de los gremios lo confirman. El gremio de los comerciantes no lo oculta: durante el primer trimestre del 2017 cayó el consumo de los hogares en 7 por ciento, resultado provocado por el leve aumento del salario mínimo, el incremento del IVA en 3 puntos –que golpeó la capacidad de compra de los hogares–, y por la inflación. En casi el 80 por ciento de las ramas que componen el sector industrial el resultado es negativo.

 

Dice el gobierno que la inflación cae, permitiéndoles bajar las tasas de interés, afirmación que oculta una realidad: cuando a una economía que está en plena recesión le “ayudan” con una reforma tributaria que recorta los pocos ingresos del 90 por ciento de la población pues, obviamente, se resiente la demanda, con lo cual entramos en un problema deflacionario clásico.

 

da. Libardo, usted dice que al Ministro le debe ir bien, ¿a quiénes más les va bien?
LS. Al ministro de hacienda que ha estado en todas las jugadas de ventas de activos, de privatizaciones pues obviamente ha tenido buena participación en esos recursos, y le ha ido bien al sector financiero. “El sector financiero salvó la economía colombiana”. Ese fue el titular de El Tiempo cuando publicó que la economía colombiana había crecido el 2 por ciento y lo puso en un contexto de América Latina (y del mundo), también con un problema recesivo. Es importante revisarlo en sus detalles: 1) El crecimiento del 2 por ciento se explica porque el sector financiero creció el 5 por ciento, mientras que el sector minero-energético cayó el 6 por ciento. Transporte y comercio también cayeron.

 

Hay un poder financiero sobre el capital productivo del país ¿Quién lo decía? El Tiempo, cuyo dueño es el principal banquero del país, el señor Sarmiento Angulo. Entonces no solo es dueño de la firma financiera más importante del país, dueño de un importantísimo medio de comunicación, además tiene en el bolsillo al fiscal. Así, familias como los Cárdenas, familias como los Sarmiento Angulo, obvio, tienen que decir que en Colombia se vive perfecto.

 

da. ¿Por qué el crecimiento del sector financiero no beneficia realmente a la economía colombiana?
HM. En primer lugar observemos que es desde la mentalidad y la concepción del sector financiero desde donde se hace la política económica. Incluso, puede decirse que la teoría económica que hoy se enseña en las universidades viene de la ideología y del pensamiento de la cúpula financiera y, claro, todas las evaluaciones están pensadas desde la óptica de los financistas. Pues bien, aceptemos que fue el único sector que creció, según la forma como se mide el PIB. Pero podríamos hacer una lectura inversa si pensáramos que los sectores productivos materiales –que no crecieron– en realidad fueron perjudicados por el sector financiero, porque buena parte de los recursos generados fueron convertidos en ganancias para él. Es decir, el sector financiero no es el salvador sino el sector vampiro de la economía.

 

da. Es cierto que la caída del precio del petróleo afectó la economía, pero ¿Qué medidas aplicó el Gobierno? ¿Cómo incidió todo esto en la inflación?
HM. El derrumbe del precio del petróleo –ojo, de acuerdo a las condiciones de fragilidad de la economía colombiana– tenía que impactarla de gran manera en todos sus renglones, entre ellos la situación fiscal, la capacidad de compra en el exterior, la demanda interna y la inversión. En respuesta a eso dicen “por fortuna la tasa de cambio en Colombia es flexible, y se ajusta automáticamente”. Para ellos se ajustó con una devaluación, y agregan: “para eso se hizo una política económica”. El año pasado el proceso inflacionario era evidente, cerramos el 2015 con 6.7 por ciento que ya era bastante, a mediados de 2016 estábamos en casi 9 por ciento y seguía subiendo, luego hubo un pequeño descenso que garantizó que al final del año apenas estuviera en un poco más de 5 por ciento la variación anual. Pero si se calculaba a mediados de año el porcentaje anual, la inflación de los precios alcanzaba el 18 por ciento ¿Cuál es la solución? La que dicen los libros de texto: aumentemos las tasas de interés.

 

Esto significa contraer la economía, es decir, optar por un mecanismo perverso; “para evitar la inflación, refresquemos la economía con los costos que eso tenga”, y los costos son de pobreza, de desempleo, pero sobre todo el desmantelamiento del propio aparato productivo. Esa es una medida curativa de la medicina del siglo XIV, la sangría. Y dicen, “bueno, como ya lo resolvimos, comenzamos a bajar gradualmente las tasas de interés, porque ya se controló la inflación, y eso va a impactar positivamente el empleo y la producción”.

 

da. En realidad, ¿si está en recuperación la economía?
HM. Lo que se decía de la tasa de crecimiento estimada para este año, también es muy curioso. El Gobierno empezó estimando el 3, luego 2,5 y ahora el FMI y las calificadoras de riesgo lo están bajando a menos del 2 por ciento. El Banco de la República –y esto resulta muy simpático– estima el crecimiento entre 0,7 y 2,7 por ciento; una estimación de semejante rango no puede ser, para nada seria. Cabe resaltar que la comparación se hace respecto al año inmediatamente anterior con un nivel ya bajo. El impacto del alza de la tasa de interés sobre la inflación no es tan mecánico como suponen los monetaristas; se me hace que incidieron otros factores. En cambio sí puede ser fuerte en las decisiones de inversión. Pero más que todo cuando sube porque cuando el Banco de la República la baja se transmite muy lentamente al sector financiero. Y en eso es que confía Cárdenas!!!

 

Por otro lado, mienten cuando afirman que hay competencia en el sector financiero. ¡Por favor!, si el 70 por ciento de la cartera del país la manejan el señor Sarmiento Angulo y tal vez uno más. Hacia el futuro, continuarán con ese manejo de tasas de interés –porque a eso se reduce la política económica, todo lo demás es el mercado. ¿Qué podrán hacer de aquí en adelante? Poco recurren estos neoliberales a la política fiscal. En todo caso la situación no pinta nada bien. Ellos dicen que las condiciones van a mejorar por la reforma tributaria...

 

da. ¿Pero cómo está Colombia en cuanto al hueco fiscal y la deuda externa? ¿La reforma tributaria logrará mitigar el déficit?
LS. Hay un punto central en la entrevista que Yamid Amat le hace al ministro Cárdenas, en el que éste expone una tesis (además de la confianza y el optimismo) se asemeja a la canción mexicana que dice “ya pasó la amargura que tú me dejaste, ya te puedo mirar cara a cara”, esa es una mirada cínica de Cárdenas.

 

La realidad es tozuda. Los problemas estructurales de la economía colombiana se agudizarán este año. La hacienda pública históricamente ha sido deficitaria, sabemos que en este país los ricos no tributan, y que tenemos un endeudamiento estructural (que se mantiene y crece) por el cual pagamos al capital especulativo internacional. Cárdenas miente cuando dice que lo más duro ya pasó; al contrario, viene lo más duro. El endeudamiento externo aumentó el 100 por ciento (del 20 al 40 por ciento del PIB), lo que conlleva una sangría de recursos porque no solamente el monto de la deuda del país está unido a lo que es la deuda externa, sino que está unido a la tasa de cambio.


Estamos ante una sangría de divisas. La caída del precio del petróleo hasta los 20 dólares generó una devaluación del 36 por ciento en la tasa de cambio –es decir los pesos que tenemos que dar por cada dólar– y eso aumentó en 12 mil millones de dólares la deuda externa. El hueco fiscal dejado por la caída del petróleo fue de aproximadamente 23 billones de pesos, si lo sumamos al hueco producido por la devaluación –que fue de 14 billones de pesos–, tenemos un déficit de 37 billones de pesos aproximadamente.

 

La reforma tributaria, supuestamente, era para cubrir tal hueco, pero la misma, que empobrece más a los de siempre con el incremento de tres puntos del IVA, genera 26 billones de pesos, lo que mantiene el déficit fiscal en el 4 por ciento del PIB, un punto más de lo permitido por la Regla Fiscal. Unido a estos problemas tenemos el tema pensional que representa un hueco de otros 35 billones de pesos, que deben estar en caja del Estado colombiano pero que sabemos que han servido para cubrir sus urgencias, así como para la especulación de los más ricos.

 

da. Cárdenas dice que la reforma tributaria dará el impulso para la recuperación económica del país, ¿qué pasa con los recursos recaudados?
LS. Ese es otro tema importante: el de las finanzas públicas. ¿Para dónde van los recursos públicos? ¿Para dinamizar la economía? Lo que dice Cárdenas es que van para los 3 principios de su plan de desarrollo: paz, equidad y educación, sin mirar los temas de corrupción que le cuestan al país 22 billones de pesos, según los datos de la Contraloría; lo otro es pago de burocracia y funcionamiento.

 

Si miramos en qué se gasta la plata el Estado colombiano, encontramos que la misma está destinada, en lo fundamental a: pago de la burocracia, para todo el tema pensional, sostenimiento del aparato militar y pago de deuda externa. La pregunta consecuente es: ¿qué de eso jalona? Nosotros sabemos que el gasto militar es un gasto improductivo. Si uno lo divide per cápita, encuentra que por cada peso que gastado en educación, gastan 10 pesos en el sector militar, es decir, la relación es 10 a 1: por cada profesor con que cuenta el sector educativo, incluyendo universidades y todos los 300 mil profesores del sector, todo ello apenas es una tercera parte de la gente que hay en las fuerzas militares, lo que demuestra que no sólo es un país rentista, que vive de la extracción de recursos naturales, sino que también es un país policial y burocrático.

 

da. Según el ministro Cárdenas, “Hay confianza inversionista, está llegando la inversión” ¿Es así?
HM: Es bueno hacer una aclaración conceptual. Si uno mira la inversión en el sentido de economía política real, es formación bruta de capital fijo (ojalá tuviéramos datos de formación neta, pero dejemos así). Esa formación bruta de capital disminuyó en un 4,5 por ciento; entonces no hubo inversión real ni siquiera en el sector de minería y petróleo, tampoco en el sector transporte, y menos en la industria y la agricultura en general. Aumentó un poco en construcción de viviendas y principalmente obras civiles –ahí están las famosas 4G que se supone son “las que van a salvar el país” y más que todo a los corruptos!!. En conclusión, encontramos que en el tema de la inversión el país no va bien.

 

La que sí ha sido buena en Colombia, en los últimos tiempos, es la inversión puramente financiera: las inversiones financieras de corto, mediano y algunas de largo plazo. Hablamos principalmente de inversión de portafolio –es decir, que las opciones de economía real, material, que le plantean al país son muy reducidas. Lo peor consiste en que lo más dinámico en este aspecto son los bonos de deuda, los papeles de deuda pública. Como quien dice que las opciones financieras están apalancadas en las posibilidades de contratar más deuda (eso depende de la opinión de las calificadoras de riesgo y del FMI), lo cual, a su vez, lleva al país en una espiral de endeudamiento, para una economía que depende de un milagro.

 

da. El Gobierno se jacta de que durante su administración el desempleo bajó hasta mantenerse en un solo dígito, ¿cuál es la realidad del desempleo en Colombia?
HM. Resulta que las tasas de desempleo, en forma muy curiosa, en la mejor época de este modelo económico, bajaron de dos dígitos a uno, lo que consideraron un gran éxito, y en realidad nunca bajó del 8 por ciento –lo que no es grandioso. Pero viéndolo bien, con estas tasas de crecimiento de la economía, con el choque atribuido al descenso de los precios del petróleo, resulta que el desempleo si acaso sube un poco, por lo cual la pregunta que uno se hace es ¿por qué el desempleo no muestra una reducción o un aumento apreciable según el movimiento de la economía?

 

Curiosamente el mismísimo informe del Banco de la República, después de decir que han observado en Colombia una gran “resiliencia” (¡!) del empleo a los movimientos del ciclo económico, de todas maneras se asombra con lo ocurrido los últimos años. La tasa de desempleo terminó el año pasado en 8.2% (el nacional) cuando al finalizar 2015 estaba en 8 por ciento. Imagínense, y eso ¡¡en “desaceleración”!!!. Entonces, observa que si bien la ocupación en los peores momentos disminuye, la tasa de participación también, es decir, que disminuye la demanda pero también la oferta de trabajo y, por lo tanto, el desempleo se mantiene.

 

En todo caso es raro. El Informe termina entonces diciendo: “ya encargamos un equipo de especialistas para que nos explique a qué se debe este enigma”. Yo no sé si el enigma tiene que ver con la forma como se están haciendo ahora las estadísticas de empleo y desempleo o qué otra cosa será....

 

LS. El último informe del Banco de la República (abril), reconoció que este año, por todo el comportamiento de las principales variables macroeconómicas, va a subir el desempleo. Ahora bien, el gran tema es que uno puede hacer la relación entre crecimiento económico y generación de empleo; en el año 70 la elasticidad entre empleo y producto se daba de manera tal que por cada unidad de reducción del desempleo, la economía tenía que crecer un 2 por ciento. Hoy en día para que el desempleo caiga, la economía debe crecer un 4 por ciento, o sea, se volvió más inelástico (propio de una economía que es extractivista, rentista que no está generando empleo).

 

Un caso concreto: con el proceso de financiarización de la economía colombiana desde los años 70, el sector financiero da cuenta del 22 por ciento del PIB, que es casi más de una quinta parte y sólo genera 300 mil puestos de trabajo, eso equivale al 1 por ciento de empleo. El sector petrolero genera únicamente 105 mil puestos de trabajo, ese es el 0,6 por ciento de los 23 millones de personas que trabajan en Colombia.

 

da. En el tema del empleo hay mucho debate, por su calidad, por la metodología aplicada por el Dane....
LS. En lo concerniente a la calidad del empleo, durante los últimos 15 años el desempleo ha oscilado más o menos en 10 por ciento, eso son más o menos 3 millones de personas, de una población económicamente activa de unos 25 millones, trabajan formalmente 22 millones y los otros 3 trabajan informalmente. Pero de esos 22 millones el 60 por ciento en verdad es informal. El Gobierno es mentiroso y presenta la tasa de informalidad de las principales ciudades donde ha caído al 50 por ciento; por su parte el director del Dane dice que el empleo creado es de calidad. Pero no es así. Cuando uno mira la economía nacional, encontramos una informalidad del 66 por ciento, o sea que el porcentaje de quienes tienen un empleo formal y decente es apenas del 25 por ciento; es decir, 1 de cada 4 trabajadores. Sumado a esto, el 85 por ciento de los empleados del país ganan menos de 2 salarios mínimos, y el 60 por ciento de ese ingreso lo gastan en productos de la canasta básica.

 

da. ¿En cuáles sectores se genera empleo y podrá este mejorar?
LS. Con las políticas en boga, no hay como romper la dinámica que trae el país. Preocupa mucho el patrón de acumulación, el modelo de desarrollo; el desempleo y la calidad de empleo. Colombia es un país monoproductor, monoexportador, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, donde el empleo se genera en el comercio, en los servicios y en el sector gobierno, que es por lo demás bastante volátil y elástico, es decir, todas las maravillas que se hablan de la generación de empleo y de ingresos, e incluso de la famosa clase media que crece, pende de un hilo muy frágil que es la buena salud del sistema financiero.
da. Desempleo, empleo de mala calidad, informalidad, ¿de qué vive la gente?

 

La política dominante, además de los factores ya relacionados, aplica otro conjunto de fórmulas que también las aplican todos los países de la región: una política social que se reduce a subsidios al consumo, con lo cual el gobierno garantiza impulso a la demanda. Es decir, subsidian a los pobres y por su conducto garantizan capacidad de compra de lo producido por los ricos. Es claro, así no se quiebran.

 

Alrededor de 10 millones de colombianos reciben subsidios, que no es más que ponerle oxigeno a una población que está por fuera de todos los circuitos productivos; lo muestran como inversión pero no lo es. Dos millones de hogares en Colombia son subsidio-dependientes, es decir, están pegados a la manguera de oxígeno del Estado y con la caída de la economía vemos que las tasas de pobreza ya comenzaron a subir. Después de lo que hay que pagar en deuda externa e interna, ¿de dónde van a salir los recursos para financiar los subsidios? El ministro Cárdenas tiene que dejar de manipular, y decir la realidad que estamos atravesando como país, y lo que nos espera como sociedad.

 


 

Cuadro 1

 

                                                                                                                                                                                             Crecimiento real anual del PIB por tipo de gasto

 

 

Cuadro 1 p10

 

                                                                               Fuente: DANE; cálculos del Banco de la República.

 

 

Cuadro 2

 

                                                                                                                                                               Crecimiento real anual del PIB por ramas de actividad económica

 

 

Cuadro 2 p11

                  

                                                                               Fuente: Dane; cálculos del Banco de la República.

 

 

 

                                                                                                            Cuenta corriente de la balanza de pagos

                                                           

graf 1 p11

 

                                                                                  (pr): preliminar

                                                                                  Fuente: Banco de la República

 

Video relacionado

La crisis económica, más allá del optimismo del gobierno

Duración: 31' 49''

2 de junio de 2017

 

 

Publicado enColombia
Trump retira a EE UU del Acuerdo de París contra el cambio climático

El presidente da un giro aislacionista y abandona la lucha contra uno de los desafíos más inquietantes de la humanidad

Estados Unidos ha dejado de ser un aliado del planeta. Donald Trump dio rienda suelta hoy a sus creencias más radicales y decidió romper con el “debilitante, desventajoso e injusto” Acuerdo de París contra el cambio climático. La retirada del pacto firmado por 195 países marca una divisoria histórica. Con la salida, el presidente de la nación más poderosa del mundo no sólo da la espalda a la ciencia y ahonda la fractura con Europa, sino que abandona la lucha ante uno de los más inquietantes desafíos de la humanidad. La era Trump, oscura y vertiginosa, se acelera.


La señal es inequívoca. Tras haber rechazado el Acuerdo del Pacífico (TPP) e impuesto una negociación a bayoneta calada con México y Canadá en el Tratado de Libre Comercio, el presidente ha abierto la puerta que tantos temían. De nada sirvió la presión de Naciones Unidas o la Unión Europea, ni de gigantes energéticos como Exxon, General Electric o Chevron. Ni siquiera el grito unánime de la comunidad científica ha sido escuchado. Trump puso la lupa en los “intereses nacionales” y consumó el giro aislacionista frente a un acuerdo refrendado por todo el planeta, excepto Nicaragua y Siria.
“He cumplido una tras otra mis promesas. La economía ha crecido y esto solo ha empezado. No vamos a perder empleos. Por la gente de este país salimos del acuerdo. Estoy dispuesto a renegociar otro favorable para Estados Unidos, pero que sea justo para sus trabajadores, contribuyentes y empresas. Es hora de poner a Youngstown, Detroit y Pittsburgh por delante de París”, clamó Trump.


Es la doctrina de América Primero. Ese programa, mezcla de patriotismo económico y xenofobia, que contra todo pronóstico le hizo ganar la Casa Blanca. A esta amalgama apela Trump cada vez que ve peligrar su estabilidad. Como ahora. Acosado por el escándalo de la trama rusa, sometido a la presión de las encuestas, vapuleado por los grandes medios progresistas ha lanzado un directo al mundo con la esperanza de encontrar el aplauso de sus votantes más fieles, la masa blanca y empobrecida que culpa a la globalización de todos sus males. “Fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de París. No se puede poner a los trabajadores ante el riesgo de perder sus empleos. No podemos estar en permanente desventaja”, afirmó Trump.


La ruptura es crucial, pero no representa una sorpresa. Pese a que EEUU es el segundo emisor global de gases de efecto invernadero, Trump siempre se ha mostrado reacio al Acuerdo de París. En numerosas ocasiones ha negado que el aumento de las temperaturas se deba a la mano del hombre. Incluso se ha burlado de ello. “Acepto que el cambio climático esté causando algunos problemas: nos hace gastar miles de millones de dólares en desarrollar tecnologías que no necesitamos”, ha escrito en América lisiada, su libro programático.


Pero más que el rechazo al consenso científico, lo que realmente movió hoy a Trump fue el cálculo económico. En su discurso el pacto se convirtió en un mero acuerdo comercial. Injusto y peligroso para EEUU. Una barrera burocrática que, a su juicio, impide la libre expansión industrial y que sólo ofrece ventajas competitivas a China e India. “Este acuerdo tiene poco que ver con el clima y más con otros países sacando ventaja de Estados Unidos. Es un castigo para EEUU. China puede subir sus emisiones, frente a las restricciones que nos hemos impuesto. E India puede doblar su producción de carbón. Este pacto debilita la economía estadounidense, redistribuye nuestra riqueza fuera y no nos permite utilizar todos nuestros recursos energéticos”, remachó.


Tomada la decisión, la salida es fácil, aunque técnicamente lenta. A diferencia del Protocolo de Kioto, que abandonó George W. Bush en 2001, el Acuerdo de París no es vinculante. No ha sido ratificado por el Senado y carece de penalizaciones. Su aglutinante es el compromiso. En este marco, cada país es libre de decidir su propio camino a la hora de recortar emisiones de gases de efecto invernadero. Lo importante es evitar que a finales de siglo la temperatura mundial supere en dos grados el nivel preindustrial (ahora mismo ya ha aumentado 1,1º).


Para lograrlo, Barack Obama ofreció reducir las emisiones de EEUU entre un 26% y 28% para 2025 respecto a los niveles de 2005. Pero las medidas que puso en marcha ya han sido frenadas por Trump. En cuatro meses de mandato ha firmado 14 órdenes ejecutivas destinadas a desmantelarlas y ha situado a la cabeza de la influyente Agencia de Protección Ambiental a Scott Pruitt, considerado un caballo de Troya de la industria más contaminante. Pruitt siempre ha rechazado que el hombre sea causante del cambio climático y, como fiscal general de Oklahoma, llegó a demandar 14 veces a la agencia que ahora dirige siguiendo las directrices de las grandes compañías petroleras y eléctricas.


La retirada del Acuerdo de París representa la victoria del Trump más retrógrado y de sus asesores más radicales, los forjadores de la doctrina del patriotismo económico. En esta batalla, el estratega jefe, Steve Bannon; el consejero de Comercio, Peter Navarro, y el propio Pruitt, han doblado la mano a los que se oponían: a Ivanka Trump; a su marido, Jared Kushner; al secretario de Energía, Rick Perry, y al de Estado, Rex Tillerson, antiguo director ejecutivo de Exxon, una compañía que hasta el último momento ha pedido que EEUU se mantenga en el pacto.


El pulso ha sido largo y penoso. Ha sufrido continuos aplazamientos, y Trump no ha parado de oscilar. Fiel a su estilo, el presidente ha mantenido todos los platillos en el aire hasta el último momento. Ha consultado, presionado y preguntado. Al final, se ha decidido por aquello que le dictaba el interés más inmediato. La supervivencia electoral.


En este vuelco, el largo plazo y los objetivos estratégicos han quedado malparados. Estados Unidos retrocede en su capacidad de liderazgo y abandona un espacio privilegiado que China, el mayor emisor global, ya ha señalado que quiere ocupar. No sólo es que Washington fomente la deserción de otros países o que golpee en el hígado a la ciencia, sino que frente a uno de los mayores retos del planeta, tira la toalla. Con Trump en la Casa Blanca, el mundo está más solo.
EE UU, el segundo mayor emisor de CO2


La suma de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de todos los países de la Unión Europea no alcanza ni de lejos las de Estados Unidos. El país norteamericano es el segundo mayor emisor del mundo, solo superado por China, que dobla las toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera por EE UU.


Rebelión en la granja

 

Pagina12

Grandes ciudades y numerosos estados norteamericanos se rebelaron contra la salida del Acuerdo de París anunciada por el presidente Donald Trump y reforzaron su compromiso con las medidas de protección del medioambiente
Al menos 61 alcaldes, que previamente se comprometieron a ignorar las políticas de cambio climático del presidente y representan a 36 millones de estadounidenses, adelantaron que aumentarán su presión y su alineamiento con las otras 194 naciones que adoptaron el acuerdo. “Seguiremos liderando. Estamos aumentando las inversiones en energía renovable y eficiencia energética”, aseguraron en una carta abierta los regidores de Los Ángeles, Nueva York, Boston y Chicago. “Vamos a comprar y crear más demanda de coches eléctricos y camiones. Aumentaremos los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, crear una economía de energía limpia y defender la justicia ambiental”, subrayaron. “Y si el presidente –añadieron– quiere romper las promesas hechas a nuestros aliados consagradas en el histórico Acuerdo de París, construiremos y fortaleceremos las relaciones en todo el mundo para proteger al planeta de los devastadores riesgos climáticos”.


Por su parte, el alcalde de Pittsburgh, el demócrata Bill Peduto, respondió a los comentarios de Trump sobre su ciudad al decir que fue “elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, y no a los de París”, y aseguró que no se apartará de los lineamientos del Acuerdo de París contra el cambio climático. “Como alcalde de Pittsburgh, puedo asegurarles que seguiré las directrices del acuerdo de París por nuestra gente, por nuestra economía y por nuestro futuro”, escribió en Twitter el alcalde de Pittsburgh, conocida como la “ciudad de acero” por su industria siderúrgica, ahora venida a menos. El alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, liderará el compromiso de la ciudad con los objetivos del pacto internacional y trabajará con el resto de ciudades del país y del mundo. En su cuenta de Twitter, el alcalde de Nueva York, Bill Blasio, tildó la decisión de Trump de “horriblemente destructiva”, y llamó al cambio climático “un puñal dirigido directamente al corazón” de su ciudad.


Hawai, Minesota, Washington, California, Alaska, Arkansas, Arizona, Kansas, Colorado, Maine, Carolina del Norte, Connecticut y Nueva York, entre otros estados, también se mostraron a favor de continuar con las directrices del acuerdo ecológico internacional. California, uno de los estados más activos en legislación medioambiental, indicó a través del presidente de su Senado, el demócrata Kevin de León, que trabajará hacia ese objetivo.

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 27 Mayo 2017 10:46

Crisis económica: Viene lo más duro

Crisis económica: Viene lo más duro


En picada, así va la economía colombiana, como lo confirman todos los indicadores. Contrario piensa el Ministro de Hacienda, quien afirma que “Están dadas las condiciones para que este año mejore la economía”. Opinión rebatida por Héctor-León Moncayo y Libardo Sarmiento.

 

Mes tras mes la economía colombiana arroja signos que confirman su entrada en crisis. No es de ahora, la mala racha ya cuenta con más de tres años. Las exportaciones, más allá del petróleo, el ferroniquel y el carbón, arrojan signos negativos; las importaciones no crecen pero se mantienen a un alto nivel; el consumo familiar decae; la producción industrial está contraída, la deuda externa e interna crece; la desconfianza de los productores sobre el futuro que viene les impide invertir en mejorar sus plantas.

 

Pese a las evidencias, reforzadas por las proyecciones de los organismos multilaterales que indican que el país no crecerá ni al 2 por ciento durante el 2017, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, negando lo estructural y amparándose en lo coyuntural, se atreve a decir que estos resultados “se debieron a la caída del precio del petróleo”, y que “lo peor ya pasó”. En su mar de optimismo facilista expresado en el programa “Pregunta Yamid” del 29 de marzo, se atreve a decir que “todo indica que la economía comenzará un proceso de recuperación que nos permitirá terminar el año con un crecimiento mucho mayor al que tuvimos en los primeros meses del año”.

 

¿Puede algún habitante del territorio colombiano asegurar que la economía está mejor ahora que hace 3 o 4 años? ¿Alguno puede confirmar que no le impactó en su capacidad de consumo la reforma tributaria?

 

El debate es necesario. También las acciones sociales exigiendo reformas que apunten a la mejora de la economía nacional. Para debatir sobre lo afirmado por el Ministro en la entrevista en cuestión, invitamos a los economistas Libardo Sarmiento (LS) y Héctor-León Moncayo (HM), con el propósito de analizar a fondo las verdades a medias que el Gobierno, representado por el Ministro de Hacienda, pretende que el pueblo colombiano crea.

 

da. Empecemos por el sentido y el tono de las afirmaciones del Ministro de Hacienda. ¿Qué opinión les merece?
HM. Contradecirlo sería hoy de buen recibo. En general hay desconfianza frente a los argumentos del Gobierno, hay un escepticismo generalizado. El Gobierno mismo se inventó el argumento de que había que ponerle cuidado al pesimismo, que era lo que estaba haciendo daño a la economía. Pero hay dos factores que dificultan la discusión. En primer lugar, que el mismo Gobierno –representado en el Ministro de Hacienda– es el que pone los parámetros con los que se debe juzgar su política económica (la inflación, el control monetario y la estabilidad o el equilibrio fiscal, lo que los economistas neoliberales llaman los “fundamentales” de la economía). Si eso está bien según el FMI o las calificadoras de riesgo, entonces estamos haciendo bien las tareas. Entonces, desde una lectura y propuesta diferente, hay que ir más allá de estas variables y analizar más a fondo la naturaleza de la política económica, y del modelo que han seguido.

 

El otro factor es que, tal como lo presenta el Ministro, la discusión es improcedente. Todo lo dicho son hipótesis. Mire bien que el argumento de fondo es: “ya hicimos el ajuste y ya tocamos fondo y a partir de ahí vamos a reanudar el crecimiento”. ¡Tocará creerle!!!. En realidad, más que hipótesis hay que discutir a partir del tema fiscal o el tema presupuestal, sobre los efectos de la reforma tributaria, sobre la evolución de la situación externa y la inversión extranjera, sobre las condiciones del aparato productivo y, en consecuencia, el tema del empleo. Entre otros aspectos.

 

da. El diagnóstico del ministro Cárdenas se reduce a que el problema de la contracción de la economía nacional fue la respuesta a factores externos: bajó el precio del petróleo y nos puso en una situación de “desaceleración” –evita así usar la palabra recesión o la palabra crisis. ¿La culpa, corresponde, al entorno internacional? ¿Aquí todo lo hicimos bien y lo seguimos haciendo bien?
LS. En lenguaje común se dice que cada quien juzga de acuerdo a como le va en la fiesta. El señor Cárdenas asegura que a él le va bien, pero eso no significa que suceda lo mismo con las mayorías colombianas. Hablar de que a Colombia le va bien o le va mal, es una abstracción; debemos mirar a qué sectores de la sociedad les va bien. A los ricos, claro que sí, pero ellos gobiernan, en particular el ministro de Hacienda; pero a la ciudadanía trabajadora, la que sufre los ajustes salariales, la que ha tenido que sufrir la reforma tributaria –golpeando el consumo de los hogares al subir el IVA del 16 al 19 por ciento, que ha sufrido una inflación que va galopante frente al salario mínimo–, le va muy mal. En ese sentido las dos caras del diagnóstico son distintas.

 

La economía va mal para el 90 por ciento del país. Venimos de un problema recesivo –así lo niegue el Ministro– sabemos que en 2015 la economía cayó al 3 por ciento, el año pasado cayó al 2 por ciento, y para este año todas las previsiones muestran que la economía ligeramente superará el 1 por ciento, o sea, está cayendo un 1 por ciento por año.

 

Los directores de los gremios lo confirman. El gremio de los comerciantes no lo oculta: durante el primer trimestre del 2017 cayó el consumo de los hogares en 7 por ciento, resultado provocado por el leve aumento del salario mínimo, el incremento del IVA en 3 puntos –que golpeó la capacidad de compra de los hogares–, y por la inflación. En casi el 80 por ciento de las ramas que componen el sector industrial el resultado es negativo.

 

Dice el gobierno que la inflación cae, permitiéndoles bajar las tasas de interés, afirmación que oculta una realidad: cuando a una economía que está en plena recesión le “ayudan” con una reforma tributaria que recorta los pocos ingresos del 90 por ciento de la población pues, obviamente, se resiente la demanda, con lo cual entramos en un problema deflacionario clásico.

 

da. Libardo, usted dice que al Ministro le debe ir bien, ¿a quiénes más les va bien?
LS. Al ministro de hacienda que ha estado en todas las jugadas de ventas de activos, de privatizaciones pues obviamente ha tenido buena participación en esos recursos, y le ha ido bien al sector financiero. “El sector financiero salvó la economía colombiana”. Ese fue el titular de El Tiempo cuando publicó que la economía colombiana había crecido el 2 por ciento y lo puso en un contexto de América Latina (y del mundo), también con un problema recesivo. Es importante revisarlo en sus detalles: 1) El crecimiento del 2 por ciento se explica porque el sector financiero creció el 5 por ciento, mientras que el sector minero-energético cayó el 6 por ciento. Transporte y comercio también cayeron.

 

Hay un poder financiero sobre el capital productivo del país ¿Quién lo decía? El Tiempo, cuyo dueño es el principal banquero del país, el señor Sarmiento Angulo. Entonces no solo es dueño de la firma financiera más importante del país, dueño de un importantísimo medio de comunicación, además tiene en el bolsillo al fiscal. Así, familias como los Cárdenas, familias como los Sarmiento Angulo, obvio, tienen que decir que en Colombia se vive perfecto.

 

da. ¿Por qué el crecimiento del sector financiero no beneficia realmente a la economía colombiana?
HM. En primer lugar observemos que es desde la mentalidad y la concepción del sector financiero desde donde se hace la política económica. Incluso, puede decirse que la teoría económica que hoy se enseña en las universidades viene de la ideología y del pensamiento de la cúpula financiera y, claro, todas las evaluaciones están pensadas desde la óptica de los financistas. Pues bien, aceptemos que fue el único sector que creció, según la forma como se mide el PIB. Pero podríamos hacer una lectura inversa si pensáramos que los sectores productivos materiales –que no crecieron– en realidad fueron perjudicados por el sector financiero, porque buena parte de los recursos generados fueron convertidos en ganancias para él. Es decir, el sector financiero no es el salvador sino el sector vampiro de la economía.

 

da. Es cierto que la caída del precio del petróleo afectó la economía, pero ¿Qué medidas aplicó el Gobierno? ¿Cómo incidió todo esto en la inflación?
HM. El derrumbe del precio del petróleo –ojo, de acuerdo a las condiciones de fragilidad de la economía colombiana– tenía que impactarla de gran manera en todos sus renglones, entre ellos la situación fiscal, la capacidad de compra en el exterior, la demanda interna y la inversión. En respuesta a eso dicen “por fortuna la tasa de cambio en Colombia es flexible, y se ajusta automáticamente”. Para ellos se ajustó con una devaluación, y agregan: “para eso se hizo una política económica”. El año pasado el proceso inflacionario era evidente, cerramos el 2015 con 6.7 por ciento que ya era bastante, a mediados de 2016 estábamos en casi 9 por ciento y seguía subiendo, luego hubo un pequeño descenso que garantizó que al final del año apenas estuviera en un poco más de 5 por ciento la variación anual. Pero si se calculaba a mediados de año el porcentaje anual, la inflación de los precios alcanzaba el 18 por ciento ¿Cuál es la solución? La que dicen los libros de texto: aumentemos las tasas de interés.

 

Esto significa contraer la economía, es decir, optar por un mecanismo perverso; “para evitar la inflación, refresquemos la economía con los costos que eso tenga”, y los costos son de pobreza, de desempleo, pero sobre todo el desmantelamiento del propio aparato productivo. Esa es una medida curativa de la medicina del siglo XIV, la sangría. Y dicen, “bueno, como ya lo resolvimos, comenzamos a bajar gradualmente las tasas de interés, porque ya se controló la inflación, y eso va a impactar positivamente el empleo y la producción”.

 

da. En realidad, ¿si está en recuperación la economía?
HM. Lo que se decía de la tasa de crecimiento estimada para este año, también es muy curioso. El Gobierno empezó estimando el 3, luego 2,5 y ahora el FMI y las calificadoras de riesgo lo están bajando a menos del 2 por ciento. El Banco de la República –y esto resulta muy simpático– estima el crecimiento entre 0,7 y 2,7 por ciento; una estimación de semejante rango no puede ser, para nada seria. Cabe resaltar que la comparación se hace respecto al año inmediatamente anterior con un nivel ya bajo. El impacto del alza de la tasa de interés sobre la inflación no es tan mecánico como suponen los monetaristas; se me hace que incidieron otros factores. En cambio sí puede ser fuerte en las decisiones de inversión. Pero más que todo cuando sube porque cuando el Banco de la República la baja se transmite muy lentamente al sector financiero. Y en eso es que confía Cárdenas!!!

 

Por otro lado, mienten cuando afirman que hay competencia en el sector financiero. ¡Por favor!, si el 70 por ciento de la cartera del país la manejan el señor Sarmiento Angulo y tal vez uno más. Hacia el futuro, continuarán con ese manejo de tasas de interés –porque a eso se reduce la política económica, todo lo demás es el mercado. ¿Qué podrán hacer de aquí en adelante? Poco recurren estos neoliberales a la política fiscal. En todo caso la situación no pinta nada bien. Ellos dicen que las condiciones van a mejorar por la reforma tributaria...

 

da. ¿Pero cómo está Colombia en cuanto al hueco fiscal y la deuda externa? ¿La reforma tributaria logrará mitigar el déficit?
LS. Hay un punto central en la entrevista que Yamid Amat le hace al ministro Cárdenas, en el que éste expone una tesis (además de la confianza y el optimismo) se asemeja a la canción mexicana que dice “ya pasó la amargura que tú me dejaste, ya te puedo mirar cara a cara”, esa es una mirada cínica de Cárdenas.

 

La realidad es tozuda. Los problemas estructurales de la economía colombiana se agudizarán este año. La hacienda pública históricamente ha sido deficitaria, sabemos que en este país los ricos no tributan, y que tenemos un endeudamiento estructural (que se mantiene y crece) por el cual pagamos al capital especulativo internacional. Cárdenas miente cuando dice que lo más duro ya pasó; al contrario, viene lo más duro. El endeudamiento externo aumentó el 100 por ciento (del 20 al 40 por ciento del PIB), lo que conlleva una sangría de recursos porque no solamente el monto de la deuda del país está unido a lo que es la deuda externa, sino que está unido a la tasa de cambio.
Estamos ante una sangría de divisas. La caída del precio del petróleo hasta los 20 dólares generó una devaluación del 36 por ciento en la tasa de cambio –es decir los pesos que tenemos que dar por cada dólar– y eso aumentó en 12 mil millones de dólares la deuda externa. El hueco fiscal dejado por la caída del petróleo fue de aproximadamente 23 billones de pesos, si lo sumamos al hueco producido por la devaluación –que fue de 14 billones de pesos–, tenemos un déficit de 37 billones de pesos aproximadamente.

 

La reforma tributaria, supuestamente, era para cubrir tal hueco, pero la misma, que empobrece más a los de siempre con el incremento de tres puntos del IVA, genera 26 billones de pesos, lo que mantiene el déficit fiscal en el 4 por ciento del PIB, un punto más de lo permitido por la Regla Fiscal. Unido a estos problemas tenemos el tema pensional que representa un hueco de otros 35 billones de pesos, que deben estar en caja del Estado colombiano pero que sabemos que han servido para cubrir sus urgencias, así como para la especulación de los más ricos.

 

da. Cárdenas dice que la reforma tributaria dará el impulso para la recuperación económica del país, ¿qué pasa con los recursos recaudados?
LS. Ese es otro tema importante: el de las finanzas públicas. ¿Para dónde van los recursos públicos? ¿Para dinamizar la economía? Lo que dice Cárdenas es que van para los 3 principios de su plan de desarrollo: paz, equidad y educación, sin mirar los temas de corrupción que le cuestan al país 22 billones de pesos, según los datos de la Contraloría; lo otro es pago de burocracia y funcionamiento.

 

Si miramos en qué se gasta la plata el Estado colombiano, encontramos que la misma está destinada, en lo fundamental a: pago de la burocracia, para todo el tema pensional, sostenimiento del aparato militar y pago de deuda externa. La pregunta consecuente es: ¿qué de eso jalona? Nosotros sabemos que el gasto militar es un gasto improductivo. Si uno lo divide per cápita, encuentra que por cada peso que gastado en educación, gastan 10 pesos en el sector militar, es decir, la relación es 10 a 1: por cada profesor con que cuenta el sector educativo, incluyendo universidades y todos los 300 mil profesores del sector, todo ello apenas es una tercera parte de la gente que hay en las fuerzas militares, lo que demuestra que no sólo es un país rentista, que vive de la extracción de recursos naturales, sino que también es un país policial y burocrático.

 

da. Según el ministro Cárdenas, “Hay confianza inversionista, está llegando la inversión” ¿Es así?
HM: Es bueno hacer una aclaración conceptual. Si uno mira la inversión en el sentido de economía política real, es formación bruta de capital fijo (ojalá tuviéramos datos de formación neta, pero dejemos así). Esa formación bruta de capital disminuyó en un 4,5 por ciento; entonces no hubo inversión real ni siquiera en el sector de minería y petróleo, tampoco en el sector transporte, y menos en la industria y la agricultura en general. Aumentó un poco en construcción de viviendas y principalmente obras civiles –ahí están las famosas 4G que se supone son “las que van a salvar el país” y más que todo a los corruptos!!. En conclusión, encontramos que en el tema de la inversión el país no va bien.

 

La que sí ha sido buena en Colombia, en los últimos tiempos, es la inversión puramente financiera: las inversiones financieras de corto, mediano y algunas de largo plazo. Hablamos principalmente de inversión de portafolio –es decir, que las opciones de economía real, material, que le plantean al país son muy reducidas. Lo peor consiste en que lo más dinámico en este aspecto son los bonos de deuda, los papeles de deuda pública. Como quien dice que las opciones financieras están apalancadas en las posibilidades de contratar más deuda (eso depende de la opinión de las calificadoras de riesgo y del FMI), lo cual, a su vez, lleva al país en una espiral de endeudamiento, para una economía que depende de un milagro.

 

da. El Gobierno se jacta de que durante su administración el desempleo bajó hasta mantenerse en un solo dígito, ¿cuál es la realidad del desempleo en Colombia?
HM. Resulta que las tasas de desempleo, en forma muy curiosa, en la mejor época de este modelo económico, bajaron de dos dígitos a uno, lo que consideraron un gran éxito, y en realidad nunca bajó del 8 por ciento –lo que no es grandioso. Pero viéndolo bien, con estas tasas de crecimiento de la economía, con el choque atribuido al descenso de los precios del petróleo, resulta que el desempleo si acaso sube un poco, por lo cual la pregunta que uno se hace es ¿por qué el desempleo no muestra una reducción o un aumento apreciable según el movimiento de la economía?

 

Curiosamente el mismísimo informe del Banco de la República, después de decir que han observado en Colombia una gran “resiliencia” (¡!) del empleo a los movimientos del ciclo económico, de todas maneras se asombra con lo ocurrido los últimos años. La tasa de desempleo terminó el año pasado en 8.2% (el nacional) cuando al finalizar 2015 estaba en 8 por ciento. Imagínense, y eso ¡¡en “desaceleración”!!!. Entonces, observa que si bien la ocupación en los peores momentos disminuye, la tasa de participación también, es decir, que disminuye la demanda pero también la oferta de trabajo y, por lo tanto, el desempleo se mantiene.

 

En todo caso es raro. El Informe termina entonces diciendo: “ya encargamos un equipo de especialistas para que nos explique a qué se debe este enigma”. Yo no sé si el enigma tiene que ver con la forma como se están haciendo ahora las estadísticas de empleo y desempleo o qué otra cosa será....

 

LS. El último informe del Banco de la República (abril), reconoció que este año, por todo el comportamiento de las principales variables macroeconómicas, va a subir el desempleo. Ahora bien, el gran tema es que uno puede hacer la relación entre crecimiento económico y generación de empleo; en el año 70 la elasticidad entre empleo y producto se daba de manera tal que por cada unidad de reducción del desempleo, la economía tenía que crecer un 2 por ciento. Hoy en día para que el desempleo caiga, la economía debe crecer un 4 por ciento, o sea, se volvió más inelástico (propio de una economía que es extractivista, rentista que no está generando empleo).

 

Un caso concreto: con el proceso de financiarización de la economía colombiana desde los años 70, el sector financiero da cuenta del 22 por ciento del PIB, que es casi más de una quinta parte y sólo genera 300 mil puestos de trabajo, eso equivale al 1 por ciento de empleo. El sector petrolero genera únicamente 105 mil puestos de trabajo, ese es el 0,6 por ciento de los 23 millones de personas que trabajan en Colombia.

 

da. En el tema del empleo hay mucho debate, por su calidad, por la metodología aplicada por el Dane....
LS. En lo concerniente a la calidad del empleo, durante los últimos 15 años el desempleo ha oscilado más o menos en 10 por ciento, eso son más o menos 3 millones de personas, de una población económicamente activa de unos 25 millones, trabajan formalmente 22 millones y los otros 3 trabajan informalmente. Pero de esos 22 millones el 60 por ciento en verdad es informal. El Gobierno es mentiroso y presenta la tasa de informalidad de las principales ciudades donde ha caído al 50 por ciento; por su parte el director del Dane dice que el empleo creado es de calidad. Pero no es así. Cuando uno mira la economía nacional, encontramos una informalidad del 66 por ciento, o sea que el porcentaje de quienes tienen un empleo formal y decente es apenas del 25 por ciento; es decir, 1 de cada 4 trabajadores. Sumado a esto, el 85 por ciento de los empleados del país ganan menos de 2 salarios mínimos, y el 60 por ciento de ese ingreso lo gastan en productos de la canasta básica.

 

da. ¿En cuáles sectores se genera empleo y podrá este mejorar?
LS. Con las políticas en boga, no hay como romper la dinámica que trae el país. Preocupa mucho el patrón de acumulación, el modelo de desarrollo; el desempleo y la calidad de empleo. Colombia es un país monoproductor, monoexportador, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, donde el empleo se genera en el comercio, en los servicios y en el sector gobierno, que es por lo demás bastante volátil y elástico, es decir, todas las maravillas que se hablan de la generación de empleo y de ingresos, e incluso de la famosa clase media que crece, pende de un hilo muy frágil que es la buena salud del sistema financiero.
da. Desempleo, empleo de mala calidad, informalidad, ¿de qué vive la gente?

 

La política dominante, además de los factores ya relacionados, aplica otro conjunto de fórmulas que también las aplican todos los países de la región: una política social que se reduce a subsidios al consumo, con lo cual el gobierno garantiza impulso a la demanda. Es decir, subsidian a los pobres y por su conducto garantizan capacidad de compra de lo producido por los ricos. Es claro, así no se quiebran.

 

Alrededor de 10 millones de colombianos reciben subsidios, que no es más que ponerle oxigeno a una población que está por fuera de todos los circuitos productivos; lo muestran como inversión pero no lo es. Dos millones de hogares en Colombia son subsidio-dependientes, es decir, están pegados a la manguera de oxígeno del Estado y con la caída de la economía vemos que las tasas de pobreza ya comenzaron a subir. Después de lo que hay que pagar en deuda externa e interna, ¿de dónde van a salir los recursos para financiar los subsidios? El ministro Cárdenas tiene que dejar de manipular, y decir la realidad que estamos atravesando como país, y lo que nos espera como sociedad.

 


 

Cuadro 1

 

                                                                                                                                                                                             Crecimiento real anual del PIB por tipo de gasto

 

 

Cuadro 1 p10

 

                                                                               Fuente: DANE; cálculos del Banco de la República.

 

 

Cuadro 2

 

                                                                                                                                                               Crecimiento real anual del PIB por ramas de actividad económica

 

 

Cuadro 2 p11

                  

                                                                               Fuente: Dane; cálculos del Banco de la República.

 

 

 

                                                                                                            Cuenta corriente de la balanza de pagos

                                                           

graf 1 p11

 

                                                                                  (pr): preliminar

                                                                                  Fuente: Banco de la República

Publicado enEdición Nº235