Miércoles, 24 Mayo 2017 09:27

La Venezuela de hoy y de mañana

La Venezuela de hoy y de mañana

El artículo de Gilberto López y Rivas en La Jornada del 19 de mayo es una contribución valiosa para comprender la situación actual en el país. Tras visitar Caracas, quiero añadir algunas reflexiones. La idea de una revisión constitucional sobre bases más populares es, en principio, buena pero significa un proceso a mediano y largo plazos, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades cotidianas. Éstas provienen seguramente del boicot y de la especulación por el capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermedios, pero aun de la corrupción de agentes del Estado.

Sin embargo, hay un peligro de "fetichización" de la ley que tiende a identificar el texto jurídico con la realidad. Es un defecto muy latino en todo el mundo, desde la declaración universal de los derechos humanos de la Revolución Francesa. Carlos Marx lo señaló ya en un escrito sobre la cuestión judía . También, definir la base de designación de los electores no será fácil y tomará tiempo. Finalmente, hay un peligro de no participación de la oposición que dejaría el proceso en manos de los ya convencidos, sin hablar de un posible rechazo por una mayoría de la población.

Por eso muchas otras medidas parecen necesarias: renegociar la deuda externa que extrae miles de millones de dólares del país, cuando existe escasez, sabiendo evidentemente que hay peligro de hacer subir el riesgo país, ya el más alto del mundo; revisar la deuda interna que termina por ser un financiamiento de la oposición; repensar el arco minero del Orinoco, que quiere arreglar el problema de las minas ilegales, pero que también es un regreso al pasado neoliberal, con concesiones a multinacionales y pagos de compensaciones por expulsiones del tiempo de Chávez; actuar sobre la distribución todavía en manos del capital local (una decena de grandes empresas que manipulan la escasez) ya que la producción y las importaciones han relativamente mejorado; frenar la especulación financiera que, junto con la hiperinflación, permite a grupos constituir fortunas enormes al costo del bien público y aumenta la fuga de capitales (unos 300 mil millones de dólares); luchar contra la corrupción interna (incluyendo al ejército) que obstaculiza la distribución de bienes que el gobierno importa, etcétera.

Un grupo contrario a la oposición, pero crítico de ciertas políticas gubernamentales se desarrolla, con propuestas concretas, pero con el peligro de ser identificado, en un clima de confrontaciones extremas, como peligroso o por lo menos utópico y no como proponiendo alternativas dignas de ser consideradas.

Evidentemente, la caída del gobierno de Maduro significaría la subida de un Macri o un Temer, es decir, de un régimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposición ha tomado dimensiones inéditas, con la destrucción de edificios públicos (un hospital, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen prohibido usar armas letales. Por su naturaleza, los medios de comunicación magnifican las expresiones de la derecha, dando la impresión de caos generalizado, pero la vida cotidiana continúa. Los servicios públicos funcionan. De verdad, la escasez en un sector como la salud puede ser dramática y a medio plazo, la falta de repuestos puede afectar la disponibilidad de vehículos. El 21 de mayo, la oposición llamó a un paro nacional: Caracas no se paralizó y la vida siguió su curso.

Sin embargo, para defender su legitimidad, el gobierno tiene que evitar errores que la ponen en duda y que alimentan las campañas denigratorias de la mayoría de los medios locales y externos. Se podría esperar que Nicolás Maduro adopte más un discurso de jefe de Estado que de militante de base, recordando que habla a la nación, al continente latinoamericano, al resto del mundo y no sólo a sus partidarios.

Se trata, primero, de una confrontación de clases. Las manifestaciones de la oposición lo indican: los barrios donde se organizan y el público que participa. Una parte de la clase media urbana, muy afectada en su poder de consumo por la caída de la renta petrolera, juega un papel de apoyo a las clases altas que quieren recuperar el poder político. Éstas se juntan a grupos utilizando la violencia (la mayoría de las víctimas son chavistas). Pero existe también descontento fuerte en las clases subalternas a la base del proceso bolivariano, por el deterioro de las "misiones" por falta de financiamiento y por corrupción.

Si la mortalidad infantil aumenta es resultado de la lógica del capitalismo de monopolio mundial, que manipula los precios de las commodities, el boicot interno de los que aún tienen hegemonía económica sobre la distribución y la corrupción interna; no es seguro que la mejor respuesta fue despedir a la ministra de Salud que reveló las cifras.

La gran dificultad está en manejar el largo plazo con el corto. Álvaro García Linera ha escrito que una revolución que no asegura la base material de la vida del pueblo, no tiene mucho futuro y los adversarios lo saben muy bien.

El episcopado ha elegido su lado (la oposición) y produce textos de gran pobreza intelectual, cuando el Papa no dudó en criticar a la oposición por su falta de deseo de diálogo. En Venezuela, como en los países posneoliberales de América Latina, se trata de refundar el proyecto de izquierda y no sólo adaptarlo. Es la única manera de ser fiel a la meta original de emancipación popular y de reorganización de la sociedad que suscitó esperanzas y admiración en el mundo entero y que, en Venezuela, tiene aún bases en las iniciativas comunales. Es también el camino para salir de la renta petrolera o minera, fruto de producciones altamente destructivas del ambiente y contra un proyecto poscapitalista.

La adopción de una visión holística de la realidad para definir un nuevo paradigma de existencia colectiva de la humanidad en el planeta, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo, es una base necesaria. Eso implica otra relación con la naturaleza; no sobre la explotación, sino sobre el respeto y la posibilidad de regeneración; no apoyada sobre el extractivismo, forma capitalista de la extracción y no construida sobre la renta de productos altamente destructivos del ambiente y finalmente alterando el clima global.

Esta visión implica privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, con todas sus consecuencias sobre la propiedad de los medios de producción. Exige una generalización de los procesos democráticos, para construir el nuevo sujeto histórico, que no es sólo el proletariado industrial, como en el siglo XIX, y pide la interculturalidad y el fin del predomino de una cultura llamada occidental, fruto del desarrollo capitalista, predominante instrumental, segmentando lo real, individualista y excluyendo otras lecturas y otros saberes.

Es lo que podemos llamar bien común de la humanidad o ecosocialismo o de cualquier otro nombre que permite sintetizar el contenido. La conquista de esta meta exige transiciones que tomarán tiempo y que precisamente gobiernos de cambio tienen que definir, cada uno en sus fronteras.

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Lunes, 03 Abril 2017 08:02

Asedio al medio ambiente

Asedio al medio ambiente

El gobierno de Donald Trump emitió la semana pasada la orden ejecutiva llamada Promoviendo la independencia energética y el crecimiento económico. Ésta puede verse desde distintas perspectivas.

Una, por supuesto, es su relevancia en materia de políticas relativas al cambio climático. Otra tiene que ver con los criterios mismos de la gestión económica que sustentan las visiones libertarias que dicen guiar los principios del Partido Republicano o, cuando menos, una de sus facciones, por ejemplo, la que logró hace poco detener la reforma al sistema de salud.

La orden ejecutiva, señaló el presidente, eliminará la injerencia excesiva del gobierno federal y así comenzará una era nueva de producción y creación de empleos. De manera un tanto excesiva Trump declaró que mi acción este día es el paso más reciente para aumentar los empleos, acabando con ello el hurto de la prosperidad.

Con esto se refería a las acciones del Plan de Energía Limpia impulsado por Barack Obama. Según la revista Fortune, la cuestión va mucho más allá de las cuestiones asociadas con el carbón y los puestos de trabajo y tiene poco que ver con las medidas para alcanzar la independencia energética. Asocia esta media principalmente con la imposición del nuevo poder alcanzado por Trump y los republicanos en Washington. Tiene que ver también con los enormes intereses de diversos grupos económicos con el desarrollo de las fuentes de energía: convencionales y renovables.

Curiosamente, como afirma la misma fuente, si se acepta la visión de la orden de Trump podría significar aceptar que las medidas de control del cambio climático cambiarían a largo plazo. Representan una nueva forma de intervención del gobierno que el ala derecha del partido encontraría inaceptable.

La orden ejecutiva continúa las medidas del gobierno en materia energética y ambiental anunciadas a finales de enero, recién iniciada la presidencia. Se trata de la aceptación para construir el oleoducto Keystone, que va de Alberta, al oeste de Canadá, a las refinerías de Illinois y Texas, que rechazó el anterior gobierno en 2015. Esto replantea las políticas de uso de combustibles fósiles y abre el cambio en las regulaciones que detuvieron otros proyectos en ese sector. También se ha permitido otro proyecto de ducto en la zona de las Dakotas.

El asunto tiene que ver con el impacto de los oleoductos en la reducción del precio del petróleo y la expansión del consumo. Además, se estima que provocarán una elevación del calentamiento global. Las acciones del gobierno deben verse como consistentes con el replanteamiento general que ha hecho de las funciones y criterios de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y el nombramiento como director del reconocido negacionista Scott Pruitt.

En cuanto a los principios libertarios sobre el diseño y la implementación de las política públicas, las medidas adoptadas por la administración de Trump violan un criterio esencial.

En un muy popular e influyente libro escrito por Henry Hazlitt, reconocido pensador libertario, publicado originalmente en 1946 y titulado Economía en una sola lección, se plantea de modo explícito que “la economía está poseída por más falacias que cualquier otro estudio conocido por el hombre. Esto no es un accidente(...) puesto que está sometido (...) a la insistencia de los intereses egoístas”. Añade Hazlitt que hay un segundo factor que provoca las falacias y es la “persistente tendencia(...) a ver sólo los efectos inmediatos de una determinada política, o bien su impacto únicamente sobre un grupo en especial, negando así cualquier consideración de los efectos de largo plazo de dicha política”.

Esta lección se aplica en este breve libro a 24 distintos casos de intervención del gobierno que, según el análisis propuesto, acrecientan su injerencia y previenen el correcto funcionamiento de las fuerzas del mercado. Es un manifiesto de una concepción económica que se expuso en las obras de economistas como Hayek y Friedman, que mantiene una fuerte influencia en la gestión de las políticas públicas.

La lección de Hazlitt indica que las medidas que está imponiendo Trump sucumben a la persistencia y el poder, así como de los intereses egoístas o especiales. Abrir la minas de carbón traerá, según los propios mineros, pocos nuevos empleos, y la construcción de oleoductos provocará efectos sobre las medidas asociadas con el control del calentamiento global y el medio ambiente. No hay medidas de compensación claramente definidas para las empresas que incidan negativamente en el medio ambiente.

Ideológicamente, además, las medidas del presidente, que según ha dicho es una gran acción ambientalista, que cree en ello, añade que la cuestión se ha salido de control (The New York Times, 24/I2017), alimenta el escepticismo sobre el conocimiento científico, que se extiende más allá del ámbito del debate y la administración del medio ambiente.

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Martes, 28 Marzo 2017 07:22

PIB crecerá poco por bajo consumo

Foto archivo: El Nuevo Siglo

 

El crecimiento de la economía colombiana no fue el mejor durante 2016. Con apenas 2%, según las cifras oficiales, muestra una pérdida de dinamismo de la producción en el país, que se vio afectado no solo por la baja en los precios internacionales del petróleo, la caída en las exportaciones que comenzaron su recuperación hacia el último trimestre, el fenómeno de El Niño y el paro camionero.

El crecimiento del último trimestre fue según las cifras oficiales de 1,6%. En el mismo trimestre de 2015 fue de 3,4%.

Las ramas con mayor crecimiento en el cuarto trimestre de 2016 fueron Servicios financieros e inmobiliarios con 5,0%, Construcción con 3,5% y Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca con 2,0%.

El investigador asociado de Fedesarrollo, Mauricio Reina, dijo que el crecimiento de la economía durante el primer trimestre que está por terminar sería del orden de 1,6%, es decir igual a lo registrado en el último cuarto de 2015.

Durante este primer tramo del año, en el que se definen muchos de los proyectos a nivel empresarial y gubernamental a desarrollar a lo largo del año, impactará el crecimiento de la economía, la entrada en vigencia de la reforma tributaria, que contempla un aumento de tres puntos en el Impuesto al Valor Agregado, al igual que beneficios para las empresas en el impuesto de renta, y la puesta en marcha del llamado impuesto verde y el monotributo, que están a punto de ser reglamentados por el Gobierno.

Para la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, dada la desaceleración de 2016 y la frágil recuperación internacional, el centro de estudios económicos ha decidido mantener inalterados sus pronósticos de crecimiento local en 2,2% para 2017 y en 2,8% para 2018. Teniendo en cuenta las evidentes señales de desaceleración y la disminución de la inflación total.

Los pronósticos de Fedesarrollo sobre el crecimiento de la economía en el mediano plazo se soportan en supuestos acerca de los principales indicadores macroeconómicos locales, los niveles de producción y precios de los productos básicos (commodities) y el desempeño económico de los principales socios comerciales.

 

No hay confianza

 

Sumado a lo anterior hay que mirar cómo influyen los aspectos subjetivos dentro de la economía. No hay duda que la confianza del consumidor en el país llegó en enero y febrero a los niveles más bajos desde que se hace esta medición y eso lleva a que el futuro no se vea tan halagüeño.

La baja en la confianza de los consumidores al arranque de 2017 ha lastimado las ventas de la industria y el comercio tal como lo han reflejado las encuestas realizadas por la ANDI y Fenalco, que han visto cómo la gente está adquiriendo menos productos, y parte de ello se refleja en el pesimismo reportado en la medición realizada por Fedesarrollo.

En enero, el Índice de Confianza del Consumidor, ICC, mostró una drástica reducción y se ubicó en el nivel más bajo desde que se realiza la encuesta.

La caída en la confianza obedeció a un deterioro tanto en el componente de expectativas como en el de condiciones económicas actuales, cuyos balances se situaron en mínimos históricos.

La confianza de los consumidores disminuyó en las cinco ciudades encuestadas, particularmente en Bogotá y Barranquilla.

La disposición a comprar vivienda y bienes durables disminuyó frente al mes anterior, pero se mantuvo en niveles superiores a los observados en enero de 2016.

La reducción en la confianza de los consumidores en el primer mes del año frente a los periodos anteriores se debe a un deterioro importante tanto en la percepción acerca de la situación económica del país como la del hogar.

Los balances para las preguntas relacionadas con la valoración del hogar se ubicaron en terreno negativo y en niveles inferiores a los del cuarto trimestre del año anterior.

Por su parte, la valoración del país disminuyó fuertemente y se mantuvo en balance negativo. La disposición a comprar bienes durables presentó un deterioro importante luego de la recuperación observada en los últimos trimestres, dice la encuesta.

 

Industria y perspectivas

 

El valor agregado del sector manufacturero se expandió un 3% real durante el año 2016, frente a 1,7% en 2015, según el DANE.

Así, la industria fue el tercer sector más dinámico de la economía, por debajo de los establecimientos financieros y la construcción.

Esta buena dinámica obedeció principalmente a tres factores: la entrada en funcionamiento de Reficar, derivando en crecimientos del 9,8% en la cadena petroquímica durante 2016; el buen dinamismo del sector de bebidas y sus conexos, como consecuencia de la ola de calor registrada el primer semestre del año; y la sustitución de importaciones que impulsó algunos sectores de producción nacional, dado el encarecimiento de los productos importados ante la fuerte devaluación de la tasa de cambio (de 37% en 2015 y 11,2% en 2016).

Ahora, señala ANIF, vale la pena analizar también el desempeño de la industria de manera más desagregada, a través de la Encuesta Mensual Manufacturera, EMM, del DANE.

De acuerdo con la EMM, al corte de enero de 2017, las ventas de la industria crecieron un 4,1% en su variación acumulada 12 meses, vs. 2% un año atrás, al tiempo que la producción industrial lo hizo en un 3,2% contra 2,5% y el empleo en un 0,6% frente a 1%.

Subsectorialmente, 20 de las 39 actividades industriales registraron expansiones en su producción real a enero de 2017, un leve deterioro frente a los 24 sectores observados un año atrás. Las actividades industriales con mejor desempeño fueron: refinación de petróleo con 20,6%; productos de caucho con 10,6%; productos elaborados de metal 9,5%; productos de panadería 6,8%; y elaboración de bebidas 5,3%.

En contraste, los sectores con el peor desempeño fueron curtido-recurtido de cueros que cayó 16,9%; otros tipos de equipo de transporte -14,6%; elaboración de azúcar -12%; carrocerías para vehículos y remolques -10,9%; y aparatos y equipo eléctrico -9,1%.

Estas cifras revelan que buena parte de las actividades que registraron caídas están atadas al sector de automotores, un marcado cambio frente a lo observado en 2015, cuando los peores desempeños estaban ligados a la cadena petroquímica.

En cambio, en 2016, buena parte de la recuperación de la industria obedeció al repunte observado en la cadena petroquímica. De hecho, si se excluye la refinación de petróleo, el crecimiento de la producción industrial fue de tan solo el 0,3% anual en enero de 2017, inferior al 1,7% observado un año atrás en la industria sin refinación.

 

 

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Líderes indígenas encabezan una protesta contra el oleoducto en Washington en 2014.

 

Varias organizaciones ambientalistas reaccionaron airadamente a la aprobación de la obra y anticiparon una dura resistencia y batalla legal para impedir su construcción de parte de las comunidades y las ONG.

 

El presidente de Estados Unidos causó la satisfacción de empresarios y el descontento de defensores del medio ambiente, al autorizar este viernes a la canadiense TransCanada a construir el oleoducto binacional Keystone XL, bloqueado por el gobierno de Barack Obama.

“Hoy es un gran día para los empleos en Estados Unidos y un momento histórico para América del Norte y la independencia energética”, dijo el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. “Son mucho más seguros los oleoductos que otras formas de transporte”, afirmó, lamentando que el proyecto se haya demorado “demasiado”.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, también se declaró “muy feliz” por la decisión y enfatizó el deseo de Canadá de ser socio de Washington para ayudarle a asegurar sus provisiones energéticas. “Encaminar nuestra producción hacia los mercados es esencial para el crecimiento económico canadiense”, afirmó en una conferencia de prensa en Montreal.

En un informe publicado hace dos años, el departamento de Estado calculó que la obra generaría 5000 empleos permanentes y unos 42.000 directos e indirectos durante la construcción de esa tubería de 1.900 kilómetros de extensión.

Keystone XL atravesará unos 500 kilómetros de territorios canadienses desde Alberta y unos 1.400 dentro de Estados Unidos hasta las refinerías en el golfo de México.

Tras una nueva revisión del proyecto, el subsecretario de Estado Thomas Shannon otorgó el permiso presidencial, concluyendo que “servirá al interés nacional”, indicó el departamento de Estado. El oleoducto “mejorará la seguridad energética, creará empleos y beneficiará el crecimiento económico”, afirmó por su parte la Cámara de Comercio estadounidense.

El titular de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, exjefe del gigante petrolero ExxonMobil, no participó en la decisión luego de dar un paso al costado ante denuncias de conflictos de interés en el asunto.

TransCanada agradeció al gobierno estadounidense por la revisión y aprobación del proyecto. “Este es un hito significativo para el proyecto Keystone XL’’, dijo el presidente y director ejecutivo de la firma canadiense, Russ Girling.

La compañía espera trabajar con la Casa Blanca “mientras continuamos invirtiendo y fortaleciendo la infraestructura energética de América del Norte”, agregó en un comunicado.

TransCanada tiene una inversión total de 15.000 millones de dólares “que creará miles de puestos de trabajo bien pagos y generará beneficios económicos sustanciales en Estados Unidos”. Según la empresa, el proyecto contribuirá con 3.400 millones de dólares al Producto bruto interno estadounidense. No obstante, la firma aún deberá trabajar con las autoridades y los residentes para obtener los permisos y aprobaciones necesarias para hacer avanzar el proyecto de construcción en Nebraska, Montana y Dakota del Sur, señaló la compañía.

Varias organizaciones ambientalistas reaccionaron airadamente a la aprobación de la obra y anticiparon una dura resistencia y batalla legal para impedir su construcción de parte de las comunidades y las ONG.

“Este oleoducto no verá la luz”, dijo Greenpeace. “Keystone XL y las instituciones financieras que eligieron apoyarlo enfrentarán una vasta oposición en Canadá y Estados Unidos con el fin de que no sea construido”, estimó Mike Hudema, miembro de la organización en Canadá.

“Keystone XL enfrentará numerosos obstáculos jurídicos en Nebraska y una impugnación en el tribunal de Dakota del Sur”, además de la hostilidad “de una vasta alianza entre propietarios de terrenos, granjeros, autóctonos y ambientalistas”, afirmó Patrick DeRochie de Environmental Defence.

Mientras la Fundación David Suzuki se sumó al rechazo, alegando que el mismo “amenaza el clima del planeta y va en contra de la tendencia en la economía mundial hacia las energías renovables”.

El proyecto tiene desde 2012 un nuevo trazado que evita las reservas naturales, pero los ambientalistas critican que las arenas bituminosas de Alberta requieren una extracción que demanda mucha energía y que produce un gran volumen de gases de efecto invernadero.

Keystone XL fue durante mucho tiempo un tema espinoso entre Washington y Ottawa. Ferviente defensor de la industria petrolera, el exprimer ministro canadiense Stephen Harper, predecesor de Justin Trudeau, defendió infructuosamente el proyecto ante el gobierno de Obama.

Siete años después del primer pedido, Obama se rehusó en noviembre de 2015 a conceder a TransCanada el permiso presidencial necesario para iniciar los trabajos alegando que “no es del interés nacional”. TransCanada respondió en enero de 2016 en los tribunales de Estados Unidos con una demanda de 15.000 millones de dólares por daños y perjuicios. La firma apuesta a transportar el petróleo canadiense hacia nuevos mercados. Los actuales ductos están saturados y los productores canadienses de hidrocarburos pretenden con este proyecto enviar petróleo hasta las refinerías del Golfo de México, desde donde luego podrá ser exportado a otros países.

 

 

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Comienza la construcción del último tramo del oleoducto en Dakota del Norte

Activistas llegan a la zona afectada; indígenas convocan a movilizaciones por todo el país
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El gobierno de Donald Trump autorizó el inicio del último tramo de un oleoducto frenado por un masivo movimiento indígena a finales de la presidencia anterior, con lo que agregó una nueva violación a un acuerdo más en esa larga historia de Estados Unidos contra los pueblos originarios.

Representantes del pueblo siux de Standing Rock expresaron: "esta lucha no ha acabado". Sus abogados presentaron este jueves una demanda para tratar de suspender la reanudación de obras cerca de su reservación en Dakota del Norte, mientras activistas acuden para sumarse de nuevo a los que permanecen en campamentos en esa zona. A la vez, los siux convocaron acciones de protesta por todo el país, que empezaron este jueves, y una marcha nacional en Washington el 10 de marzo por la defensa de los derechos indígenas y la defensa del agua de todos (standwithstandingrock.net).

Pero las operaciones de construcción del oleoducto Dakota Access, que incluyen la perforación en la zona disputada y debajo de un río que con un derrame podría contaminar el agua potable de los indígenas y otros pueblos, arrancó este jueves, según voceros de las empresas que tienen el objetivo de concluir este último tramo del oleoducto en los próximos meses.

Una de las primeras medidas ejecutivas de Trump fue girar instrucciones para apresurar la aprobación de Dakota Access y con ello revertir la decisión del gobierno de Barack Obama en diciembre, de frenar el proyecto mientras se evaluaba el impacto ambiental y se negociaba con los líderes indígenas en esa zona. Trump fue inversionista en la empresa encargada del proyecto, Energy Transfer Partners, y también fue beneficiado por donaciones a su campaña por el ejecutivo en jefe de la empresa.

La decisión es un revés a un movimiento sin precedente que se volvió símbolo nacional e internacional de resistencia contra la violacion de derechos indígenas y la lucha por el medio ambiente, en particular contra los hidrocarburos.

Peor aún, la decisión se anunció el martes, mientras llegaba a Washington el presidente de la tribu siux de Standing Rock, la cual encabeza el masivo movimiento de oposición al proyecto, para reunirse con funcionarios del gobierno de Trump. David Archambault II canceló su reunión y comentó al Washington Post: "me siento ofendido, fue una falta de respeto".

Emitió una declaración en la que solicitó a los aliados que ejerzan su derechos de libre expresión "para recordarle al presidente Trump qué estamos defendiendo", y recordó que estaba en Washington para tratar de ayudar a los funcionarios “a entender por qué hay un movimiento... y todos los males que se han hecho contra mi nación por esta nación”.

Integrantes del pueblo siux de Standing Rock reiteraron a medios que "esta lucha continúa". LaDonna Brave Bull Allard, fundadora de uno de los campamentos, comentó a The Guardian: "ya no se trata sólo de Standing Rock, se trata del mundo. Más allá de lo que ocurra aquí, aun cuando están perforando mientras hablamos, todos tenemos que defender el agua". Otros coreaban en Lakota: "el agua es vida".

Este proyecto de construcción provocó un movimiento de resistencia indígena sin precedente en las últimas décadas, al cual se sumaron representantes de más de 200 naciones indígenas en el transcurso de los meses, y a partir del verano pasado contó con nuevos aliados: ambientalistas, religiosos, estudiantes, integrantes de Black Lives Matter, artistas, solidarios de otras partes del mundo y cientos de veteranos militares, algunos de los cuales llegaron en diciembre para ofrecer protección después de que se cansaron de ver noticias sobre la constante represión a los activistas por guardias y autoridades locales.

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Los Sioux (también) se ponen en pie de guerra contra Donald Trump La decisión de Donald Trump de resucitar el proyecto para la constru

La tribu Sioux de Standing Rock y sus defensores han hecho la promesa de resistir la orden ejecutiva de Donald Trump que autoriza la construcción de un oleoducto en Dakota y piensan impulsar medidas legales, llamar a la desobediencia civil e instalar un campamento de resistencia para proteger el agua del río.


"El presidente Trump tiene la obligación legal de respetar los derechos que nos reconocen los tratados y garantizar que todo el proceso para la construcción del o leoducto sea justo y razonable", explica el jefe de la tribu Sioux de Standing Rock, Dave Archambault, que afirma que la decisión de Trump [de resucitar un proyecto que Obama impidió] tiene motivaciones políticas.


"Si crea un segundo Flint [una ciudad con el agua contaminada por plomo] no conseguirá que Estados Unidos recupere su grandeza, como prometió", señala.


La orden ejecutiva ha vuelto a poner sobre la mesa un proyecto de 3.800 millones de dólares q ue se daba por muerto y que contempla cruzar el río Missouri y llegar hasta la reserva Sioux de Standing Rock. La tribu cree que el oleoducto podría contaminar el agua potable y destruir lugares sagrados.


El pasado 5 de diciembre, el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos denegó un permiso al oleoducto para ocupar un tramo del río. Esta decisión supuso una gran victoria para miles de nativos americanos y ecologistas que habían levantado campamentos en la orilla del río para resistir el avance del oleoducto.


Todo hacía prever que la denegación del permiso y el inicio de un estudio sobre el impacto medioambiental del proyecto iban a demorar las obras del oleoducto durante años.


Las organizaciones para la protección del agua de Washington se empezaron a movilizar en Facebook el martes con el objetivo de manifestarse ante la Casa Blanca esa misma tarde. "Para frenar este proyecto tendremos que movilizarnos en nuestra comunidad, llamar a las puertas de las personas influyentes y desplazarnos hasta donde estén los oleoductos", indicó el grupo.


"Es un insulto a los nativos americanos"


Jan Hasselman, el abogado de la tribu, ha explicado que Trump ha "esquivado de forma ilegal y arbitraria" las conclusiones que llevaron a la administración Obama a no autorizar este proyecto. "Es un insulto a los sioux de Standing Rock y a todos aquellos que defienden su causa en los territorios indígenas y representa la vuelta a un patrón histórico de vulneración de los derechos de las comunidades indígenas", ha añadido.


Dallas Goldtooth, un activista de la Red Ambiental Indígena y miembro de las tribus Mdewakanton Dakota y Dine, indica que él ya había previsto que Trump se posicionaría a favor de los oleoductos, pero que no esperaba que aprobara una orden ejecutiva nada más llegar a la Casa Blanca.


"Es un ataque a nuestras tierras ancestrales", afirma: "Estas órdenes ejecutivas demuestran que Trump está más que dispuesto a incumplir la ley federal que proteg e el medioambiente, nuestras comunidades y los derechos de las comunidades indígenas si con ello puede obtener petróleo y gas".


Ron Caballo de Trueno, miembro de la tribu Hunkpapa-Lakota Oyate, sopesó la posibilidad de iniciar una larga batalla legal para frenar la construcción del oleoducto. Sin embargo, el exjefe de la tribu de Standing Rock tiene reservas ya que cree que la empresa podría seguir adelante con el apoyo de Trump.


"Conseguiríamos ganar tiempo pero nada más", ha indicado: "Esto nos llevaría al mismo punto en el que estábamos cuando empezamos a movilizarnos unos meses atr ás".


A principios de diciembre, los campamentos de protesta de Standing Rock albergaban a decenas de miles de personas, pero muchas de ellas se fueron cuando las autoridades denegaron el permiso. Tras conocer esta medida y ante la inminente llegada del frío, la tribu recomendó a todos aquellos que los estaban apoyando que regresaran a sus casas y el 21 de enero, con el voto unánime del consejo de la tribu, volvió a pronunciarse en el mismo sentido.


Sin embargo, y a pesar de las bajas temperaturas en Dakota del Norte, entre 300 y 500 activistas han permanecido en el campamento y esto ha provocado varios enfrentamientos con las fuerzas policiales. La contundente reacción de una policía militarizada ha generado preocupación.


Linda Black Elk, de la tribu Catawba Nation y que colabora con el Consejo de Médicos y Sanadores de Standing Rock, ha señalado que los activistas se han esforzado por mantener el campamento limpio y que han seguido las instrucciones del consejo de la tribu. Sin embargo, los acontecimientos del martes marcan un nuevo escenario.


"Tenemos que proteger el agua"


" Ahora no podemos retroceder. Tenemos que proteger el agua de las generaciones futuras", afirma: "No tengo miedo por lo que me pueda pasar pero me aterra lo que pueda pasar en el futuro". Muchos activistas que se fueron a sus casas en diciembre esperan regresar a los campamentos pronto.


Xhopakelxhit, miembro de las tribus Nuu Chah Nulth, Coast Salish y Cree, que el año pasado fue una presencia constante en Standing Rock, ya ha avanzado que regresará tan pronto como sea posible.


"Si quieres apoyar a la tribu de Standing Rock, ahora es el momento", indica Xhopakelxhit, que forma parte del campamento de "guardianes rojos", que ha organizado varias acciones directas contra el oleoducto. "Los activistas que han perma necido en el campamento están pidiendo ayuda y necesitan urgentemente que muchas otras personas se solidaricen con ellos", señala.


Otros han prometido que expresarán su solidaridad con protestas a lo largo y ancho del país. "Necesitamos un movimiento masivo de desobediencia civil y que los ciudadanos expresen su solidaridad con Standing Rock", explica Kandi Mossett, miembro de las tribus Mandan, Hidatsa y Arikara, y que vive en Dakota del Norte. "La administración Trump está provocando una revolución que nos hará más fuertes que nunca".


Cheryl Angel, de la tribu Sicangu Lakota, fue una de las primeras activistas en llegar al campamento de la piedra sagrada. Hace un llamamiento para que se lleven a cabo acciones de protestas a diario.


En el caso de Búfalo Saltarín, miembro de la tribu Standing Rick Sioux y cuyo nombre en inglés es Troy Fairbanks, la decisión de Trump tuvo lugar en un día muy triste para él. Descendiente de Toro Sentado (la sexta generación) estaba preparando el funeral de su hija cuando the Guardian lo llamó.


"No bebemos petróleo, es muy triste", dijo. El anciano no pierde la esperanza de que sus oraciones serán escuchadas. "Nunca se ha hecho justicia con las comunidades indígenas –afirma–. Pero ahora todo el mundo es testigo de lo que está pasando".

 

• theguardian

Julia Carrie Wong y Sam Levin
29/01/2017 - 21:14h
Traducido por Emma Reverter

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Tribu siux de Standing Rock a Trump: “Crear otro Flint no hará grande a Estados Unidos otra vez”

Desde que asumió el cargo, y ya no solo a través de Twitter, el presidente Donald J. Trump no ha dejado de emitir órdenes ejecutivas y memorandos presidenciales. El martes, sus pronunciamientos se refirieron a los oleoductos Keystone XL y Dakota Access. Ambos proyectos fueron rechazados o retrasados por el gobierno de Barack Obama, tras grandes protestas de la población en ambos casos. Ahora, con las acciones del gobierno de Trump, respaldadas por un Congreso servil con mayoría republicana, los megaproyectos de combustibles fósiles están recibiendo luz verde otra vez.


Sin embargo, se necesita algo más que la acción veloz de la pluma de Trump para sofocar la vigorosa resistencia a estos dos oleoductos y al creciente movimiento mundial que demanda medidas urgentes para combatir el cambio climático.
El oleoducto Dakota Access (DAPL, por su sigla en inglés) es un proyecto de 1.770 kilómetros de extensión, valuado en 3.800 millones de dólares, que tiene como objetivo transportar petróleo obtenido mediante fracturación hidráulica desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, pasando por Dakota del Sur y Iowa hasta Illinois, donde se conectaría con otro oleoducto para trasladar el petróleo al golfo de México.


Los opositores al oleoducto Dakota Access temen que una ruptura del oleoducto pueda envenenar el río Missouri, que abastece de agua potable a 17 millones de personas. El núcleo base de la oposición se encuentra en los campamentos instalados dentro de la Reserva Siux de Standing Rock y sus alrededores, donde está planificado que el oleoducto cruce por debajo del río.


El proyecto del oleoducto Keystone XL (KXL) propone transportar los combustibles fósiles más sucios del mundo, arenas alquitranadas, desde Alberta, Canadá pasando por la frontera hacia Estados Unidos, también culminando en el golfo de México. El 6 de noviembre de 2015, tras cinco años de protestas contra el KXL, el presidente Barack Obama declaró que el oleoducto “no era de interés nacional para Estados Unidos”, y acabó definitivamente con el proyecto. El 5 de diciembre de 2016, en una segunda victoria para los ambientalistas de base, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense le negó el permiso a la propietaria del Dakota Access para perforar debajo del río Missouri, lo que detuvo ese proyecto de oleoducto.


“La orden ejecutiva de Trump sobre el oleoducto Dakota Access viola la ley y los tratados tribales. Tomaremos medidas legales”, dijo el jefe de la tribu siux de Standing Rock, David Archambault II, en un comunicado de prensa. “Crear otro Flint no hará a Estados Unidos grande otra vez”. El memorando presidencial de Trump sobre el Dakota Access instruye al secretario del Ejército a “evaluar y aprobar de forma expedita... las solicitudes de aprobación para construir y poner en funcionamiento el oleoducto Dakota Access”. El mismo tipo de redacción se puede ver en el memo respecto al oleoducto Keystone XL, dirigido al secretario del Ejército, así como a los secretarios de Estado y del Interior. La persona designada por Trump para el cargo de secretario de Estado, Rex Tillerson, anteriormente fue director ejecutivo de ExxonMobil, una empresa que cosecharía enormes ganancias mediante la explotación del petróleo de las arenas alquitranadas canadienses. El nominado de Trump para el puesto de secretario de Energía y ex gobernador de Texas, Rick Perry, poco tiempo atrás integraba la junta de la empresa Energy Transfer Partners, propietaria del Dakota Access.


La orden ejecutiva de Trump titulada “Acelerar las evaluaciones ambientales y aprobaciones para proyectos de infraestructura de alta prioridad”, emitida junto con los dos memorándums, incluye la declaración de que “muy a menudo, los proyectos de infraestructura en Estados Unidos han sido retrasados de forma rutinaria y excesiva por los procesos y procedimientos de las agencias”. Junto con un cuarto memo que exige –sin tener fuerza de ley– que los proyectos de construcción y reparación de oleoductos “usen materiales y equipos producidos en Estados Unidos”, esta oleada de decretos prepara el terreno para el resurgimiento acelerado de ambos oleoductos.


Winona LaDuke, activista indígena estadounidense y directora ejecutiva del grupo “Honor the Earth”, dijo en una entrevista en Democracy Now!: “Es prácticamente una declaración de guerra contra todos nosotros aquí, no solo contra los pueblos indígenas sino contra cualquier persona que desee beber agua. [Trump] definitivamente quiere forzar la construcción de estos oleoductos como sea”.


Bobbi Jean Three Legs, miembro de la nación sioux de Standing Rock, comenzó las protestas contra el Dakota Access antes del surgimiento del primer campamento de resistencia el pasado mes de abril. La joven, de 24 años de edad, ayudó a dirigir una carrera con relevo de 3200 kilómetros para los jóvenes indígenas, desde el campamento Sacred Stone en Cannon Ball, Dakota del Norte hasta Washington DC, con el objetivo de atraer la atención a su lucha contra el oleoducto. Su principio básico es “El agua es vida” o, en lengua lakota, “Mni Wiconi”. Bobbi declaró en Democracy Now!: “[Trump] está despertando a mucha gente. Ahora mucha gente realmente le está prestando atención al cambio climático. No vamos a retroceder jamás”.


A Bobbi Jean Three Legs y Winona LaDuke les preocupa el aumento de la violencia por parte de la policía y la Guardia Nacional. Bobbi describió la situación: “Aún estamos sufriendo brutalidad policial. Reprimen a la gente con gas. Les disparan. Nuestra hermana Red Fawn sigue en la cárcel. Más de 600 personas han sido arrestadas al momento, y esta cifra sigue aumentando”. Los ojos de Bobbi Jean se llenan de lágrimas mientras habla. “Ahora mismo les pido a todos los jóvenes del país que nos apoyen. Les pido a todas las personas del mundo que nos apoyen, dondequiera que estén... Me temo que quieren matarnos”.


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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Trump revive dos oleoductos frenados por Obama

El presidente norteamericano reflotó el oleoducto Keystone XL y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte. La organización Amigos de la Tierra dijo que Trump da muestras de su “alianza con grupos petroleros y bancos de Wall Street’’.

 

El presidente Estados Unidos Donald Trump revivió ayer dos polémicos oleoductos cuya construcción había sido descartada por el gobierno de Barack Obama en nombre de la lucha contra el cambio climático. Por segundo día consecutivo, Trump siguió anulando decisiones de su antecesor. El lunes retiró a Estados Unidos del tratado de libre comercio TPP impulsado y negociado por Obama pero que Trump considera nefasto para los empleos estadounidenses.


Ayer Trump reflotó el extenso oleoducto Keystone XL, que transportaría crudo desde Canadá a refinerías en Estados Unidos, y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte. Trump dijo que el Keystone XL había sido objeto de una “disputa’’ y añadió que se renegociarán los contratos. De acuerdo con flamante mandatario, el proyecto representa “muchos empleos. Serán 28.000 puestos de trabajo. Excelentes puestos de trabajo de construcción’’, afirmó.


Trump dijo además que el oleoducto Dakota Access, también será objeto de renegociación. “Insisto en que si vamos a construir oleoductos, que las tuberías sean construidas en Estados Unidos’’, dijo.


“Vamos a construir nuestro propio oleoducto, nuestros propios caños, como en los buenos tiempos’’, añadió.


El líder conservador decretó también el período de revisión del impacto ambiental para obras de infraestructura consideradas de alta prioridad. “Queremos arreglar nuestro país, nuestros puentes, nuestras carreteras. No podemos estar en un proceso de revisión ambiental durante 15 años si el puente se está cayendo o la carretera se rompe en pedazos. Vamos a acelerar la revisión y aprobación ambiental’’, dijo. El proyecto Keystone XL había sido descartado por Obama en medio de la enorme presión que ejerció la comunidad ambientalista.


Canadá se congratuló por la decisión de Trump. “Estamos a favor de Keystone y ,como todos saben, ese proyecto ya fue aprobado en el lado canadiense’’, dijo la ministra de Exteriores Chrystia Freeland. En Estados Unidos el campo republicano también saludó la reanimación del proyecto Keystone pero ecologistas y líderes de la oposición demócrata la criticaron al unísono. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo que “ya era hora’’ de que los proyectos salgan del papel. Los dos proyectos, apuntó Ryan, fueron usados “políticamente’’ por personas que defendían una “agenda radical anti-energía’’.


En cambio el senador demócrata y ex candidato Bernie Sanders censuró la decisión: “Hoy el presidente Trump ignoró las voces de millones de estadounidenses y dio prioridad a las ganancias de corto plazo de la industria de las energías fósiles’’. La organización Amigos de la Tierra dijo que Trump dio muestras de su “alianza con grupos petroleros y los bancos de Wall Street’’ en detrimento “de la salud pública y el medio ambiente’’.


A lo largo de 1.900 kilómetros, de los cuales 1400 están en territorio estadounidense, el oleoducto transportaría crudo desde Alberta, al oeste de Canadá hasta Nebraska, en el corazón de Estados Unidos, desde donde alimentaría refinerías en el Golfo de México.


Tras años de polémicas, Obama la enterró por razones ambientales y por su “escaso aporte’’ a la seguridad de Estados Unidos. Obama anunció su decisión en 2015 a tres semanas de la Conferencia de Cambio de Climático de Paris. El oleoducto de Dakota del Norte se había convertido en el centro de una espectacular polémica interna en Estados Unidos que ahora parece reanudarse.


El grupo Standing Rock, de los indígenas Sioux que viven en la región por donde pasaría el oleoducto, emitió una nota donde adelantó que resistirá en la justicia. El oleoducto no sólo atropella acuerdos con los Sioux sino también amenaza “contaminar el nuestra agua y el agua de 17 millones de estadounidenses”. Grupos indígenas y agrupaciones de apoyo organizaron una encarnizada resistencia al proyecto, con intensa movilización que incluyó celebridades del cine. Miles de personas llegaron a acampar en el helado territorio abierto de Dakota del Norte, en pleno invierno, para bloquear el proyecto.


Trump se reunió ayer por la mañana con ejecutivos de automóviles como parte de su programa de traer puestos de trabajo a los Estados Unidos. El presidente afirmó que “el ambientalismo está fuera de control” y les dijo a sus huéspedes en la Casa Blanca que estaba tratando de aflojar los reglamentos para ayudar a las compañías de automóviles y otras empresas que deseen operar en los Estados Unidos.


Entre los asistentes a la reunión de desayuno estaban el presidente ejecutivo de Ford, Mark Fields, el presidente de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, y la directora ejecutiva de General Motors, Mary Barra. Trump le pidió a las empresas automotrices aumentar la producción en Estados Unidos e impulsar el empleo en el país, agregando que esperaba ver construir nuevas plantas de autos en el país.


Trump criticó repetidamente a las empresas por la construcción de automóviles en México y en otros lugares y amenazó con imponer aranceles del 35 por ciento a los vehículos importados. El presidente a menudo criticó las inversiones de Ford en México durante su campaña electoral.


Fue la primera vez que los directores ejecutivos de los tres grandes fabricantes de autos se reunieron con un presidente de Estados Unidos desde una sesión de julio de 2011 con el entonces presidente Obama para destacar un acuerdo para elevar los estándares de eficiencia de combustible a 54,5 millas por galón para 2025. El portavoz Sean Spicer dijo antes de la reunión que Trump estaba deseando conocer a los CEOs y “escuchar sus ideas sobre cómo podemos trabajar juntos para traer más puestos de trabajo a esta industria”.

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Jueves, 29 Diciembre 2016 09:28

Los deslices de la economía en 2016

Los deslices de la economía en 2016

La Unión Europea no pudo salir de su estancamiento económico y social en el finalizado 2016. Algo tan cercano a la realidad es que la aprobación del brexit en el referendo realizado en Gran Bretaña ha causado una especie de terremoto económico y político en la Unión Europea, que también ha tenido repercusiones sísmicas para otras regiones del mundo. Entre las causas que se le achacan a esa decisión, se encuentran la crisis que atraviesa la Unión desde 2008 la cual no ha podido solventar: los bajos crecimientos entre sus miembros; los graves problemas económicos, déficit de empleos y reducción de programas sociales en varias naciones como España, Portugal, Francia, Grecia, Irlanda; la caída del valor del euro; las medidas de austeridad impuestas por la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) y la llegada de gran número de inmigrantes los que pueden moverse por todos los países de la Unión Europea.


Políticas neoliberales hacia América Latina


Las oligarquías criollas han tomado fuerza en parte de América del Sur y se lanzaron a instaurar regímenes neoliberales que atentan contra los beneficios de las grandes mayorías con recortes de programas sociales en educación, salud, pensiones y aumento del desempleo. Una violenta guerra económica-financiera, orientada desde Washington, intenta desestabilizar a gobiernos legítimos como el de Ecuador, Bolivia y especialmente el de la República Bolivariana de Venezuela que hasta ahora han resistido todos los embates. Mientras tanto, los países progresistas de América Latina y el Caribe, apostaron por lograr una mayor integración regional y han laborado por reforzar, pese a los desafíos, la CELAC, CARICON, el ALBA y otros organismos.


Se recupera precio del petróleo


Ya a los finales de 2016, el precio del crudo comenzó su ascenso a nivel internacional debido a un acuerdo histórico firmado por países miembros y no miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los precios que durante todo el año se mantuvieron cercanos a los 30 dólares el barril, comenzó a elevarse al acordar los miembros de la OPEP reducir a partir del primero de enero de 2017, la extracción en 1,2 millones de barriles diarios (mbd) y los No miembros en 558 000 millones mbd. Al cierre del año, el barril de petróleo Brent, referente en Europa, llegaba a 55,33 dólares.


China sigue adelante


La segunda economía del mundo, China, volvió en 2016 a ser uno de los principales impulsoras del mundo al terminar el año con 6,7 % de Producto Interno Bruto, bastante superior a los logrados por las naciones capitalistas desarrolladas. Además, ha ayudado a mantener el impulso de las econom{ias de los países integrantes de la ASEAN y ha ocupado nuevos espacios en América Latina con la entrega de financiamientos en obras que ofrecen beneficios para las partes involucradas.


La globalización aumentó la desigualdad


Como una bendición para los ricos, por un lado, y una maldición para los pobres, por otra, llegó la llamada globalización capitalista de la economía mundial que en 2016 incrementó aún más las desigualdades entre las personas y los países del orbe. Organismos internacionales denunciaron que las 62 personas más ricas del mundo acumulan más capitales que la mitad más pobres. A los acaudalados se les facilita además, esconder sus capitales en los llamados paraísos fiscales, cuyas fortunas ascienden ya a 7,6 billones de dólares, una cantidad que supera los Producto Interno Bruto (PIB) del Reino Unido y Alemania juntos. Cálculos recientes ubican la cifra en siete trillones de dólares, y la mayor parte, cerca de cuatro trillones, son de "ahorros" de personas de muy altos ingresos depositados en el exterior.


Yuan, dólar y euro


El yuan chino continuó su camino ascendente después de ser incluido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la lista de monedas de reserva, lo cual augura que el también llamado renminbi provocará un cambio trascendental para todo el desenvolvimiento de la economía mundial. Mientras, las otras monedas que integran esa Cesta de Derechos Especiales de Giro (dólar estadounidense, el yen japonés, la libra esterlina y el euro) han tenido constantes altas y bajas.


ALBA y PETROCARIBE


En los doce años desde su creación, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA-TP) posibilitó que cuatro países se liberaran del analfabetismo y avanzaran en la escolarización de sus poblaciones. Millones de latinoamericanos recibieron servicios de salud gratuitos y más de un 1 700 000 recuperaron la vista. Se creó un comercio de nuevo tipo, justo y complementario, sin proteccionismos que llevaron a significativos avances en materia económica: la creación del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) y del Banco del ALBA contribuyen a la construcción de una nueva arquitectura financiera regional. Mientras, PETROCARIBE envió crudo a bajos precios a todas las naciones miembros, cooperación que les ha permitido esquivar estos tiempos de crisis .


Desastre migratorio


La cifra de personas fallecidas al intentar cruzar el Mar Mediterráneo en 2016, se elevó a más de 5 000, muy superior a la 3 771 que murieron en ese intento en 2015. Las violentas guerras, así como el hambre y la miseria en diferentes países, sobre todo de África y Medio Oriente, son las causas fundamentales de esa emigración. La situación subraya la urgente necesidad de que los Estados aumenten los mecanismos legales para admitir a los refugiados, como el reasentamiento, el patrocinio privado, la reunificación familiar y esquemas de becas para estudiantes, afirmó un documento de la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

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Policía reprime a manifestantes en reserva india de Dakota del Norte; 167 lesionados

Las protestas contra el polémico oleoducto en construcción en Dakota del Norte, que atraviesa la reserva de agua india Standing Rock, se tornaron violentas la madrugada de este lunes, cuando la policía lanzó gas lacrimógeno, balas de goma y cañones de agua helada contra los manifestantes. Los disturbios dejaron 167 heridos, entre ellos tres ancianos de la comunidad siux.

Los manifestantes intentaban mover varios vehículos quemados dejados como barricada por la policía y que bloquean el puente Backwater, en la carretera 1806, desde el 27 de octubre.

La oficina del alguacil del condado de Morton subrayó que los manifestantes provocaron verdaderos "disturbios". Las autoridades calculan que había unos 400 manifestantes.

Según el diario estadunidense Bismark Tribune, que cita la oficina del alguacil, los manifestantes aventaron piedras y pedazos de madera a la policía. El saldo fue de un detenido.

Dallas Goldtooth, activista de Indigenous Enviromental Netwok, confirmó que la policía roció a los manifestantes con agua helada y usó gas lacrimógeno.

"La temperatura era de menos 3 grados en Cannon Ball alrededor de las 9 de la noche", dijo Goldtooth, quien añadió que "el fuego reportado por la policía fue para ayudar a calentar a las personas mojadas".

El activista comentó que "los manifestantes se han sentido frustrados por semanas con la barricada, ya que ha bloqueado el acceso para los servicios de emergencia de quienes se dirigen al sur hacia el campamento y para los activistas que van hacia el norte para protestar contra la construcción cerca del río Misuri", donde la compañía planea excavar bajo el río, el cual se encuentra a kilómetro y medio del puente Backwater.

Para la tribu siux de la reserva india Standing Rock, el oleoducto amenaza sus fuentes de agua potable y varios sitios en donde están enterrados sus ancestros. La población pidió al presidente Barack Obama intervenir para detener esta construcción y ordenar una investigación sobre los abusos cometidos por las fuerzas del orden.

La semana pasada, para calmar los ánimos, el gobierno estadunidense ordenó la paralización de esta obra, ya que consideró que se requerían mayores análisis y debates sobre el proyecto. El plan del oleoducto de la compañía Energy Transfer Partners despertó en estos meses un movimiento de protesta creciente de las tribus indígenas en Estados Unidos, de los ambientalistas y de los defensores de los derechos de los amerindios.

El proyecto del oleoducto, bautizado Dakota Access Pipeline, atraviesa cuatro estados sobre mil 886 kilómetros para transportar el petróleo que se extrae de Dakota del Norte, en la frontera canadiense, hasta Illinois.

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