Un policía palestino inspecciona, el sábado pasado, las ruinas de un edificio gubernamental destruido por los ataques aéreos israelíes en la Ciudad de Gaza. Foto Xinhua

Israel perdió la batalla de la opinión pública en su "Occidente": manifestaciones multitudinarias por la "autodeterminación palestina" en Londres, París y en las entrañas de Nueva York –la mayor ciudad de judíos en el mundo–, donde convergieron las huestes de Black Lives Matter con los adherentes de Palestinian Lives Matter (https://youtu.be/fr7FGtv6eek).

Se repliegan los dos supremacismos racistas de Netanyahu y Trump, con su yerno talmúdico de turbios negocios castastrales Jared Kushner, y colocan en la picota sus espurios “Acuerdos Abraham (https://bloom.bg/3hUuenI)”.

Detecto cuatro consecuencias inmediatas: 1) reconexión de Hamas, agazapada en Gaza –gueto de 2 millones de habitantes que sufre un bloqueo inhumano desde hace siete años por cielo, mar y tierra–, con sus hermanos palestinos en “Jerusalén Oriental (https://bit.ly/3volfyZ)”, con los asombrosos millennials de Cisjordania y con los 6 millones (sic) de refugiados palestinos: esparcidos deliberadamente en Jordania (2.1 millones), Siria (528 mil 616), Líbano (452 mil 669) y Arabia Saudita (240 mil); 2) prodigioso despertar millennial de los "palestinos israelíes (sic)", discriminados como ciudadanos de segunda clase que propenden a una "guerra civil" y a la balcanización de Israel, según Shlomo Sand, historiador emérito de la Universidad de Tel-Aviv (https://bit.ly/3fpPVdT). El autor de La invención (sic) del pueblo judío (https://amzn.to/3vmqq2x)” pondera "si un Israel dividido se convertiría en Yugoslavia"; 3) fractura del Partido Demócrata: desde Black Lives Matters, pasando por la carta abierta de 500 ayudantes electorales de Biden (https://bit.ly/3hSOaqV), hasta SQUAD que encabeza la millennial AOC en alianza con el admirable judío progresista Bernie Sanders, quien calificó al premier Netanyahu de "racista" por su “alianza con Itamar Ben-Gvir y su partido extremista Fuerza Judía –que busca la instauración de un Estado supremacista teocrático judío– en su artículo al NYT (https://nyti.ms/3hT6joA).

La rebelión de la base y de influyentes congresistas del Partido Demócrata no es menor cuando dos israelíes-estadunidenses llevan la batuta conceptual para aplicar la etérea "solución de dos estados": el secretario de Estado Antony Blinken y el asesor de Seguridad Nacional Jacob Jeremiah Sullivan –sin contar que el esposo de la vicepresidenta Kamala Harris es el también israelí-estadunidense Douglas Craig Emhoff, abogado del lobby propagandista de Hollywood y su legendaria "Hasbara (publicidad distorsionada)", y 4) se tambalea el leitmotiv de los derechos humanos de la administración Biden que aplica dos pesas y dos medidas cuando se trata de proteger el apartheid de Israel.

La "solución de dos estados" de Biden parece encaminada a lidiar con un contencioso atomizado de "refugiados", de 12 millones de palestinos, que a otorgarles su autodeterminación y sus igualitarios derechos ciudadanos: en el seno de Israel, donde constituyen 20 por ciento, y en los territorios colonizados bajo ocupación ilegal del ejército judío.

El barómetro de los derechos humanos de Biden no será Xinjian (China), sino el devenir de las “cuatro Palestinas (https://bit.ly/3v3h1fW)” y los “cuatro subtipos de palestinos (https://bit.ly/3whsQPX)”.

El Apartheid de Israel no es menor cuando, tras haber sido denunciado tanto por Human Rights Watch (https://bit.ly/3fuMbGy) como por B’Tselem –Centro de Información de Israel para Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (https://bit.ly/3umTllN)–, ha sido repudiado por nada menos que el canciller francés, Jean-Yves Le Drian (https://bit.ly/3fO6wXs).

La denuncia de B’Tselem es perturbadoramente demoledora: “un régimen de supremacismo (sic) judío del río Jordán al mar Mediterráneo: esto es apartheid”.

Otra ONG digna de consulta sobre las exac­ciones supremacistas del gobierno de Ne­tanyahu es Breaking the Silence, compuesta por veteranos del ejército israelí (https://bit.ly/3hWsAls).

¿Cuál será el destino aleatorio de seis millones de palestinos que todavía quedan en la "Palestina histórica" desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo?

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Los palestinos inspeccionan los escombros del destruido Al-Shorouq twoer después de un ataque israelí en la ciudad de Gaza, el 12 de mayo de 2021. — MOHAMMED SABER / efe

La actual guerra es consecuencia de la expansión colonial israelí en Jerusalén y Cisjordania y recuerda que la ocupación sigue adelante 16 años después de que Ariel Sharon ordenara la evacuación de los militares y los colonos judíos de la Franja de Gaza. Este minúsculo y pobre territorio continúa bajo una ocupación de facto que está sujeta a los caprichos de los líderes israelíes.

 

La Franja de Gaza, teatro de intensos bombardeos de la aviación israelí desde hace nueve días, es una pequeña región situada entre Israel y Egipto con un área de 365 kilómetros cuadrados, donde viven algo más de dos millones de palestinos, casi todos musulmanes aunque quedan algunos cristianos, con una densidad de 5.000 habitantes por kilómetro cuadrado.

Está gobernada desde 2007 por Hamás, una organización islamista pariente de los Hermanos Musulmanes que se fundó a finales de los ochenta, con el inicio de la primera intifada. Durante la primera fase de su existencia gozó del apoyo de Israel, que consideraba que los islamistas no se sumarían a la resistencia de los partidos laicos de la Organización para la Liberación de Palestina, especialmente Fatah.

Hamás ganó limpiamente las últimas legislativas que se celebraron en 2006 en todos los territorios ocupados, es decir también en Cisjordania y Jerusalén este, pero Fatah y el presidente Mahmud Abás no le permitieron gobernar. La máxima autoridad de la época en Gaza, el controvertido Mohammed Dahlan, con estrechos vínculos con Israel, fue apartado del poder al año siguiente mediante un golpe de las milicias de Hamás. 

José Vericat, que escribió su tesis en Oxford precisamente sobre la organización islamista, señala que en esta guerra "Hamás ha adquirido un inesperado papel de defensor de la causa palestina, sobre todo de Jerusalén. Nadie lo pronosticó, nadie pensaba que la popularidad de Hamás se iba a disparar en Cisjordania y Jerusalén, ni que podría presentarse como defensora de Jerusalén, dar un ultimátum a Israel y cumplirlo". 

Lo que ocurre estos días es una réplica a los cuatro años de la administración de Donald Trump, con todo lo que han significado sus políticas arbitrarias, así como a los doce años de gobierno de Benjamín Netanyahu, que ha apaleado a los palestinos de todas las formas posibles.

"El legado de la administración Trump es nefasto, y lo más curioso es que la guerra está teniendo notables repercusiones en las poblaciones palestinas y mixtas del interior de Israel", dice Vericat, que en los últimos tres años fue director del Centro Carter en Israel-Palestina. "Se ha liberado de un sentimiento de solidaridad después de años de sufrimientos palestinos, con ataques diarios y desatados de colonos judíos golpeando y abusando de los palestinos por toda Cisjordania y Jerusalén".

"Es interesante que la intención de acabar con el sueño palestino de la administración Trump y de Netanyahu, ha tenido un efecto contrario al esperado y que una consecuencia ha sido borrar la línea verde entre los palestinos de los territorios ocupados y del interior de Israel, restaurando el vínculo entre unos y otros", añade Vericat, quien ahora es consejero del European Institute of Peace. 

Bajo el gobierno de Ariel Sharon, en 2005 Israel evacuó las colonias de la Franja, donde vivían unos ocho mil israelíes y retiró al ejército, una decisión que rechazó una gran parte de la población israelí y que causó problemas en la sociedad. De hecho, existe un número creciente de israelíes, incluidos líderes políticos, que abogan por el regreso de los colonos y el ejército a la Franja. 

Aunque Sharon presentó la retirada como una decisión unilateral, la realidad es que probablemente obedeció al permanente hostigamiento las milicias palestinas, especialmente de Hamás, contra soldados y colonos. De hecho, en el periodo previo a la evacuación hubo un constante goteo de soldados y colonos muertos y los milicianos incluso destruyeron un poderoso tanque Merkava y continuamente tendían emboscadas a soldados y colonos. 

Esta diferencia con Cisjordania se reveló crucial para la retirada israelí de la Franja. En Cisjordania, por el contrario, Israel se encuentra en una situación cómoda haciendo y deshaciendo a su antojo sin ninguna resistencia, lo que es posible gracias a la estrecha colaboración del presidente Mahmud Abás con el ejército israelí en todo lo relativo a seguridad. En la práctica la policía palestina de Cisjordania es una extensión de las fuerzas de ocupación. 

La ascensión al poder de Hamás en 2007 no significó el fin de la ocupación de acuerdo con la interpretación de numerosos juristas occidentales. De hecho, Israel y Egipto, en una tácita colaboración con Israel, controlan las fronteras de la Franja, permitiendo la entrada y salida de personas y bienes en función de sus propios intereses. 

Además de no permitir una circulación fluida, Israel controla el espacio aéreo y marítimo, por ejemplo no dejando que los barcos de pesca palestinos se alejen de la costa más de unos pocos kilómetros. Los cazas sobrevuelan la Franja a su antojo y periódicamente llevan a cabo ataques contra objetivos de todo tipo con un periódico goteo de muertos y heridos. 

El desempleo es muy elevado y el subempleo es común debido en gran parte a que Israel no permite que se desarrolle ninguna industria ni que se exporten bienes fabricados en la Franja. La ocupación se manifiesta también en una presión económica que, entre otras cosas, prohíbe que empresas comerciales israelíes, como bancos o del sector de la energía, hagan negocios con la Franja.

segovia

18/05/2021 22:27

Por Eugenio García Gascón

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Manifestantes sostienen banderas y pancartas en las que muestran su solidaridad con Palestina en el centro de Manhattan, en la ciudad de Nueva York. Foto Afp

Israel domina en forma apabullante TODO el "Gran Medio-Oriente" gracias al apoyo de Estados Unidos: mares (cinco submarinos), tierra (2 mil tanques) y cielo con una de las más poderosas fuerzas aéreas del mundo repleta de aviones (595) y drones (primer exportador mundial); además, entre 200 y 400 bombas nucleares clandestinas.

Lo más sorprendente del enésimo choque en Gaza y en "Jerusalén oriental" en Al-Quds (que en árabe significa "sagrado") lo constituyeron tanto el asombroso despertar de los millennials “árabes israelíes (sic)” –20% de la población de Israel– en las ciudades "mixtas", como la reconectividad identitaria de los palestinos de Gaza con "Jerusalén oriental", Cis-Jordania y los "palestinos israelíes".

El icónico palestino barrio de Sheikh Jarrah en "Jerusalén oriental" en Al-Quds –ocupada y asediada por la minoría de colonos israelíes, en su mayoría “ jázaros ashkenazis no-semitas– lleva el nombre de uno de los médicos del gran conquistador islámico Saladino.

Los moradores autóctonos palestinos están siendo despojados y desalojados en Sheikh Jarrah por los jázaros ashkenazis no-semitas de origen mongol-centroasiático (https://amzn.to/3v3ebaM), que practican "limpiezas étnicas" y enajenaciones catastrales con bendición del saliente primer Netanyahu (https://bit.ly/3oruhsi) y su deliberada “guerra civil (https://bit.ly/3frzYCG)”.

¿Cómo pueden "retornar" a "Jerusalén oriental" quienes nunca estuvieron antes allí?

"Jerusalén oriental" fue anexada unilateralmente por Israel en 1980, que se consagra ahora a confiscar las propiedades de los palestinos para dejarlos en minoría por la nueva "mayoría" de colonos jázaros ashkenazis no-semitas (https://bit.ly/2Rsop69).

Dejaré de lado las feroces criticas internacionales para centrarme únicamente en las opiniones de los propios israelíes.

Después del fracaso del primer saliente Netanyahu para formar un gobierno de coalición, el presidente de Israel, Reuven Rivlin, nombró a Yair Lapid (YL), del partido centrista Yesh Atid ("Hay Futuro"), para conformar un nuevo gabinete.

YL arremetió contra el timing del “incendio que siempre ( sic) sucede precisamente cuando le es más conveniente al primer ministro (https://bit.ly/2S5Ptb8)”.

De paso, YL arremetió contra el "lunático" legislador Itamar Ben-Gvir (IBG), quien "jugó un papel central en la escalada de tensiones en Israel y en la conflagración en Gaza".

En su macabra alianza con Netanyahu, IBG abrió una provocadora oficina extraterritorial en el icónico barrio palestino de Sheikh Jarrah, donde los autóctonos palestinos sufren desalojo y despojo de sus propiedades (https://bit.ly/33SpbMv) con el objetivo de judaizar en forma gradual a "Jerusalén oriental", donde todavía resisten heroica y supervivencialmente 340 mil palestinos sitiados por 215 mil colonos israelíes (https://bit.ly/3ykW2Hv).

La tóxica ideología teosupremacista de Otzma Yehudit ("Fuerza Judía") –¡catalogado de "terrorista" por el Departamento de Estado de Estados Unidos (https://bit.ly/3tZfuGH)!– proclama la “solución de un ( sic) solo Estado teocrático judío” que incluye la anexión de Cisjordania –considerada ilegal por la ONU– y la "transferencia" ( sic) de 6 millones de autóctonos palestinos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo (https://bit.ly/2T2h6Ta).

Otzma Yehudit, excrecencia del proscrito partido Kach, fundado por el rabino Meir Kahane (https://bit.ly/3bBESf2), es todavía un partido marginal, pero es usado por Netanyahu para eternizarse en el poder (https://nyti.ms/3v3vEjE).

El inminente cese al fuego, paradójicamente, da el "triunfo" pírrico a los dos contrincantes: a Hamas, con su victoria táctica y su milagrosa reconectividad con las “cuatro Palestinas (https://bit.ly/3v3h1fW)” y los “cuatro subtipos de palestinos (https://bit.ly/3whsQPX)”, y a Netanyahu, que se puede eternizar en el poder al precio del vilipendiado apartheid de Israel ( https://bit.ly/3fuMbGy) y su “guerra demográfica (http://goo.gl/hfP7qp)”.

¿Qué sigue: "un solo Estado" supremacista teocrático judío, "dos estados", una "confederación" o un referéndum (https://bit.ly/2S5q95c)?

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Imagen: EFE

La situación de hambre empeoró con la pandemia en 55 países del mundo 

En América Central después de Haití padecen falta de alimentos y malnutrición poblaciones de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Más de 75 millones de niños sufrieron retrasos en el crecimiento.

Por Elena Llorente

Al menos 155 millones de personas en 55 países del mundo sufrieron inseguridad alimentaria (falta de alimentos y malnutrición) aguda en 2020. La situación, que ya era grave por los conflictos, los problemas económicos y las condiciones meteorológicas extremas, se agravó con la llegada de la covid y sus consecuencias económicas, y puede empeorar todavía más durante 2021, según el Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias elaborado por la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias en la que colaboran, entre otras, la Unión Europea, la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y el PMA (Programa Mundial de Alimentos), estas dos últimas con sede en Roma.

La inseguridad alimentaria aguda, considerada la fase 3 de los niveles de seguridad alimentaria mencionados en el Informe Mundial (la 4 es situación de emergencia y la 5 de catástrofe), alcanzó en 2020 el nivel más alto de los últimos cinco años, aumentando 20 millones más que el año anterior. Y en esta grave situación están implicados numerosos países de África y Asia pero también de Centroamérica y el Caribe, estando Haití entre los primeros 10 países del mundo con el más alto nivel de la propia población en crisis alimentaria. Los primeros cuatro países de esta lista elaborada en 2020 son la República Democrática del Congo, donde el 33% de la población (21,8millones de personas) está en crisis alimentaria, Yemen con el 45% de la población (13,5 millones) en esa situación, Afganistán con el 42% (13,2 millones) y Siria con el 60% de la población (12,4 millones) en similares condiciones. Haití ocupa el lugar número 10 de esta lista, con el 40% de la población en serias dificultades (4,1 millones de personas).

Además, en los 55 países con crisis alimentarias - entre los que están incluidos además de Haití, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua-, más de 75 millones de niños sufrieron retrasos en el crecimiento.

Pese a que las organizaciones internacionales se habían propuesto reducir la hambruna en el mundo a bajos niveles en 2030, la situación ha empeorado. Entre los motivos que han ayudado a difundir el hambre en las naciones del África Subsahariana están los conflictos -que persisten en numerosos países como Sudán, República Democrática del Congo, Somalia, República Centroafricana, Burkina Faso, Mozambique, Etiopía, entre otros -. La gente trata de escapar y emigra, dentro del propio país o a países limítrofes, en condiciones desesperantes. Y esto no sólo ha llevado a una escasez en general de alimentos para esas familias sino también a la no asistencia médica que hubiera requerido el tratamiento del coronavirus. En 2020, unos 100 millones de personas padecieron inseguridad alimentaria por los conflictos, contra los 77 millones de 2019.

La segunda razón, explicó el Informe Mundial, fueron las conmociones económicas, muchas de ellas atribuidas a la covid-19 19 pero no sólo, y que significaron que en 2020 más de 40 millones de personas sufrieran inseguridad alimentaria en 17 países, contra los 24 millones en ocho países de 2019.

Por último han influido en muchos de estos países las condiciones meteorológicas extremas, como sequías que obstaculizaron la agricultura y plagas de insectos que se difundieron, y los huracanes. En este último caso, América Central, por ejemplo, fue afectada por dos huracanes, Eta y Iota, en 2020 lo que intensificó la difícil situación alimentaria de la población que ya era vulnerable a causa de la pandemia.

En América Central y el Caribe aumentó considerablemente la inseguridad alimentaria en 2020, con 11,8 millones de personas en crisis (8,1 millones más que en 2019). En 2021 una agudización de la crisis alimentaria se espera en Haití, Guatemala, Honduras, El Salvador y posiblemente también en Nicaragua, precisó el Informe que no se ocupó de los otros países de Centroamérica (Belice, Costa Rica y Panamá), como tampoco de las naciones de América del Sur ni de México, probablemente por considerarlas en mejores condiciones en general.

En Haití, alrededor de un millón de personas estaban en serias dificultades alimentarias en 2020, lo que además no era sólo un problema de las zonas rurales sino también de las zonas metropolitanas, es decir, en torno a las ciudades, precisó el informe. Y para 2021 se calcula que la situación empeorará. Se estima que 4,4 millones de habitantes sufrirán crisis alimentaria.

En Guatemala, entre noviembre 2020 y marzo 2021, más de 3,7 millones de personas padecían crisis alimentaria, mientras unas 500.000 estaban aún en peores condiciones, es decir en emergencia. En Honduras, 2,9 millones estaban en crisis y más de 600.000 en emergencia entre diciembre 2020 y marzo 2021. En El Salvador, unas 684.000 personas estaban en crisis alimentarias y 95.000 en emergencia entre noviembre 2020 y febrero 2021. En Nicaragua, cerca de 400.000 personas estaban en crisis o peor en setiembre 2020.

Guatemala además es un caso particular porque por su territorio circulan normalmente miles de migrantes cuyo objetivo es llegar principalmente a Estados Unidos. Cuando se cerraron las fronteras a causa de la covid, muchos migrantes debieron quedarse en Guatemala y se vieron forzados a buscar trabajo cuando había un alto nivel de desempleo. Según IOM (Organización Internacional de las Migraciones) los migrantes que se quedaron en Guatemala perdieron sus empleos o vieron reducidas notablemente sus horas de trabajo. Hay una notable preocupación además respecto a la difusión de la covid porque en las áreas afectadas por los huracanes, mucha gente se tuvo que desplazar y fue a vivir a refugios donde la higiene es escasa y faltan el agua y los medios para prevenir el contagio. La pandemia y la especulación, por otra parte, como ha sucedido en otros países, produjeron un considerable aumento de precios de los alimentos. Por ejemplo en julio de 2020 el precio de los porotos negros, un alimento muy consumido en toda América Central, era un 45% más alto que en 2019, indicó el Informe.

"El carácter prolongado de la mayoría de las crisis alimentarias indica que las tendencias medioambientales, sociales y económicas a largo plazo agravadas por los crecientes conflictos y la inseguridad están menoscabando la resiliencia de los sistemas agroalimentarios. Si las tendencias actuales no se revierten, la frecuencia y la gravedad de las crisis alimentarias se incrementarán”, dijo en un comunicado de la Red Mundial contra las crisis alimentarias. La Red mundial hizo hincapié además en la necesidad de actuar urgentemente y con decisión y pidió a la comunidad internacional que se movilice contra el hambre.

En este sentido, también el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en el prólogo del informe, destacó que "los conflictos y el hambre se refuerzan mutuamente” y que “hemos de combatir el hambre y los conflictos juntos para resolver cada uno de estos problemas...Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para terminar con este círculo vicioso. La lucha contra el hambre es uno de los fundamentos de la estabilidad y la paz", indicó. En marzo de 2021, Guterres constituyó un Equipo de Tareas de alto nivel para la prevención de la hambruna cuyo objetivo es llamar la atención a alto nivel y de forma coordinada sobre la prevención de las hambrunas y movilizar apoyo para los países más afectados. 

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Cómo combatir epidemias y mejorar la vida en las ciudades europeas y latinoamericanas

Las ciudades y los territorios son organismos vivientes que pueden ser modificados por las enfermedades. Alrededor del año 5 500 a. e. c., los humanos abandonaron la caza y la recolección por la agricultura y el sedentarismo y comenzaron a construir aldeas. En ellas se incrementaron la parasitosis y la tuberculosis, transmitidas por el contacto estrecho entre personas o mediante el agua contaminada, entre otros factores.

Las tentativas de vencer a las epidemias y las tecnologías empleadas para ello se plasman en las ciudades. Algunos de los desarrollos más emblemáticos en planeamiento urbano, como los sistemas sanitarios en los países europeos del siglo XIX, surgieron como respuesta a los brotes de enfermedades infecciosas: el cólera, la viruela y el tifus, entre otros.

A finales del siglo XVIII y a principios del XIX, las ciudades occidentales experimentaron un crecimiento de habitantes procedentes principalmente del ámbito rural relacionado, entre otros factores, con la nueva industrialización. Junto con la densificación, se acentuó el deterioro de la estructura física de las ciudades.

El hacinamiento, la pobreza, la carencia de servicios públicos y la degradación de las condiciones higiénicas se convirtieron en un caldo de cultivo de epidemias. Surgió entonces el higienismo, un movimiento europeo arquitectónico y urbanístico, como resultado de las investigaciones de médicos y políticos en el siglo XIX y principios del XX.

Gobiernos y empresarios acusaron la necesidad de mantener determinadas condiciones de salubridad en las urbes mediante la instalación de agua corriente, cloacas, iluminación en las calles y modificación del trazado urbano.

La ciudad de Barcelona es un caso icónico. Ante los crecientes problemas de salubridad, se decidió derribar los antiguos muros y diseñar el Ensanche en el terreno circundante. Ildefons Cerdà trazó una cuadrícula con calles anchas, chaflanes y diagonales. Concibió parcelas abiertas a frente y contrafrente, y una baja densidad poblacional para garantizar condiciones de higiene y salubridad.

Las nuevas construcciones gozaban de ventilación y asoleamiento, y de los últimos progresos en alcantarillado y saneamiento. Pese a que la especulación inmobiliaria desnaturalizó la idea original, el trazado perdura hasta hoy.

Parecidos criterios guiaron la creación de la ciudad de La Plata en Argentina, fundada en 1882. Se emplearon las técnicas e infraestructuras más modernas en aquel momento, elegidas por sus cualidades higiénicas. Se realizaron redes de provisión de agua y de evacuación de desechos y se implementó un servicio de extracción de basuras y barrido de las calles. La reacción frente a las epidemias modificaba y generaba las urbes.

¿Y si pensamos más lejos?

Generalmente se trata el problema de la salud pública urbana focalizándose en las metrópolis y megalópolis. ¿Y si pensamos, como dice Saskia Sassen, en la ciudad más allá de la ciudad?

La pandemia y el consecuente incremento del teletrabajo, la teleeducación, la telesalud y las fintech (que puede traducirse por tecnofinanzas o sector tecnofinanciero) estimulan y facilitan una migración desde regiones metropolitanas hacia ciudades pequeñas y pueblos. Sería deseable alentar a las ciudades pequeñas a generar programas de atracción de nueva población, que pueda enriquecer su economía, su vida cultural, su diversidad. La tecnología juega aquí un rol clave, dado que habilita la continuidad en línea de varias actividades urbanas.

ES VICIS, una ONG que promueve el repoblamiento rural en Argentina, sostiene un programa basado en tres pilares: bienvenida para las familias en la sociedad de recepción, trabajo asegurado e infraestructura adecuada. Esta incluye vivienda, pero también la disponibilidad de escuelas, centros de salud, comercios, servicios, buen acceso físico, transporte, caminos.

El acceso a una Internet eficiente y veloz es una de las demandas fundamentales de los nuevos habitantes. Sin embargo, estos migrantes no necesariamente dependen de empleos situados en sus pueblos de recepción. Muchos de ellos son profesionales y técnicos que pueden teletrabajar o combinar actividades en línea y presenciales. Otros llevan consigo microempresas o aún pequeñas y medianas empresas que pueden contribuir a la economía local.

Además, si los pueblos cercanos trabajan conjuntamente para compartir programas de atracción de población, recursos económicos y tecnológicos y servicios, se multiplican las oportunidades de atraer nueva población, evitar el despoblamiento y dinamizar la calidad de vida local. Se trataría de una red de ciudades cercanas conectadas, abiertas y colaborativas, que a través de la interacción continua, de la acción colectiva y del uso inteligente de tecnologías buscan respuestas a las nuevas necesidades y oportunidades a partir de los cambios producidos por la crisis mundial.

Grandes ciudades

En la actualidad, la covid-19 se integra en una larga lista de enfermedades infecciosas, predominantemente urbanas. Las metrópolis y megalópolis parecen ser medios ideales para la propagación de epidemias.

La problemática de convertir las ciudades existentes en más saludables y amigables reviste aspectos muy diferentes en Europa frente a Iberoamérica.

En la mayoría de los países europeos existe una red más o menos equilibrada de asentamientos urbanos en los que predominan las ciudades intermedias y pequeñas. En Iberoamérica, las metrópolis y megalópolis han crecido velozmente.

América Latina y el Caribe (ALC) cuenta con 215 metrópolis, de las cuales seis tienen más de diez millones de habitantes. En 2020, 321,2 millones de personas vivían en las metrópolis de ALC. Se prevé que entre 2020 y 2035 ese número aumente en 53 millones. Numerosas zonas oscuras de dichas metrópolis, áreas pobres superpobladas, con insuficiencia o carencia de agua potable, saneamiento, electricidad y conectividad a Internet, serán focos ineludibles de presentes y futuras pestes.

Las propuestas que se formulan actualmente –como las supermanzanas barcelonesas o la ciudad de los quince minutos propuesta en París– tienden a fraccionar las grandes ciudades en barrios supuestamente autocontenidos. Esto es viable en ambas ciudades, en la que los grandes equipamientos colectivos –universidades, hospitales de alta complejidad, equipamientos culturales, etcétera– están distribuidos en la ciudad con relativo equilibrio. En las metrópolis de ALC, se concentran en centros urbanos alejados de los barrios residenciales.

Otro problema importante es el acceso al trabajo, sobre todo en los sectores industrial y de servicios, no siempre presentes en las nuevas fracciones urbanas. Se aborda el problema del planeamiento del transporte público de modo que no implique contacto estrecho entre los pasajeros. Por otra parte, no todos en ALC pueden usar automóviles propios o pedalear un par de horas hasta sus trabajos. Es necesario hallar soluciones apropiadas a la realidad iberoamericana.

Las nuevas preguntas

Se plantean otros interrogantes: ¿Cómo trasladar a las ciudades las ventajas del campo, en lo que se refiere a seguridad, tranquilidad, salubridad, medio ambiente y disminución de la densificación? ¿Y cómo llevar las ventajas de las metrópolis –grandes equipamientos educativos, sanitarios y culturales– a los pueblos?

Tanto la ciudad de los 15 minutos como las supermanzanas plantean una forma de segmentación de las ciudades en barrios relativamente autosuficientes en su cotidianidad. Pero tanto en estos modelos como en el de la migración a pueblos, el condicionante fundamental es el económico. ¿Es posible descentralizar el sistema económico para no concentrarlo en los grandes centros urbanos? ¿Es posible desconcentrar los centros financieros y productivos?

Interviene aquí la tecnología, no como panacea sino para suministrar soluciones parciales. Las autopistas inteligentes y el despliegue de tecnologías 5G en las carreteras mejorarán la gestión del tránsito vehicular.

Los drones facilitarán las entregas de mercadería, ayudarán en emergencias y probablemente terminarán por transportar personas. Los vehículos eléctricos e híbridos contribuirán a mejorar el ambiente urbano. Un número significativo de ciudadanos teletrabajan y disminuyen sus viajes intra e interurbanos.

Las redes de sensores y los nuevos sistemas de recolección de datos pueden proporcionar abundante información que ayudará al planeamiento urbano y territorial, y a dar respuestas específicas para condiciones locales. Las soluciones tecnológicas se multiplican a pesar, o a causa de, la crisis global.

Por Susana Finquelievich

Investigadora Principal del CONICET, Universidad de Buenos Aires

02/02/2021

La versión original de este artículo aparece en la Revista Telos, de Fundación Telefónica.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

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Recreación de la llegada de uno de los primeros pobladores al continente americano, acompañados por un can.Foto Ettore Mazza

Las primeras personas que cruzaron a América venían en compañía de esos animales, revela estudio

 

Las primeras personas que cruzaron hacia América hace más de 15 mil años, provenientes del noreste de Asia, llegaron acompañadas de sus perros.

Un equipo internacional de investigadores, dirigido por la arqueóloga Angela Perri, de la Universidad de Durham, examinó los registros arqueológicos y genéticos de pobladores y perros antiguos.

Los expertos explican que este descubrimiento sugiere que la domesticación de perros probablemente tuvo lugar en Siberia en la época anterior a hace 23 mil años. Las personas y sus perros finalmente viajaron con dirección al oeste hacia el resto de Eurasia y rumbo al este hacia América.

Los hallazgos se publican en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

América fue una de las últimas regiones del mundo en ser pobladas por personas. Para entonces, los perros habían sido domesticados de sus antepasados lobos y probablemente desempeñaban una variedad de roles dentro de las sociedades humanas.

Angela Perri, del Departamento de Arqueología de la Universidad de Durham, dijo: “Cuándo y dónde son preguntas que han surgido en la investigación sobre la domesticación de perros, pero aquí también exploramos el cómo y el por qué, que a menudo se han pasado por alto.

La domesticación de perros que ocurre en Siberia responde a muchas preguntas que siempre hemos tenido sobre los orígenes de la relación entre humanos y canes. Al juntar las piezas del rompecabezas de la arqueología, la genética y el tiempo, vemos una imagen mucho más clara de que los perros fueron domesticados en Siberia y luego se dispersaron desde allí hacia América y el mundo.

 

No fueron domesticados en el continente americano

 

El genetista y coautor Laurent Frantz (Universidad Ludwig Maximilian de Múnich) agregó: “Lo único que sabíamos con certeza es que la domesticación de perros no tuvo lugar en América.

Por las firmas genéticas de los perros antiguos, ahora sabemos que deben haber estado presentes en algún lugar de Siberia antes de que la gente emigrara a América.

El coautor, el profesor Greger Larson, de la Universidad de Oxford, aseveró: “Los investigadores han sugerido previamente que los perros fueron domesticados en Eurasia, desde Europa hasta China, y muchos lugares intermedios.

La evidencia combinada de humanos y canes antiguos ayuda a refinar nuestra comprensión de la historia profunda de los perros, y ahora apunta a Siberia y el noreste de Asia como la probable región donde se inició la domesticación de este animal.

Durante el Último Máximo Glacial (de alrededor de 23 mil a 19 mil años atrás) Beringia (el área terrestre y marítima entre Canadá y Rusia) y la mayor parte de Siberia fueron extremadamente frías, secas y en gran parte sin glaciar.

Las duras condiciones climáticas que condujeron a este periodo y durante el mismo pueden haber servido para acercar a las poblaciones de humanos y lobos, dada su atracción por la misma presa.

Esta interacción cada vez mayor, mediante la búsqueda mutua de las matanzas de los lobos atraídos a los campamentos humanos, puede haber comenzado una relación entre las especies que eventualmente condujo a la domesticación del perro y un papel vital en la población de América.

Como señala el coautor, el arqueólogo David Meltzer, de la Universidad Metodista del Surm, en Texas, “hace tiempo sabemos que los primeros americanos debieron poseer habilidades de caza bien perfeccionadas, el conocimiento geológico para encontrar piedra y otros materiales necesarios y estar listos para nuevos desafíos.

Los perros que los acompañaron cuando entraron en este mundo completamente nuevo pueden haber sido parte de su repertorio cultural, tanto como las herramientas de piedra que llevaban.

Desde su domesticación de los lobos, los perros han desempeñado una amplia variedad de roles en las sociedades humanas, muchas de las cuales están vinculadas a la historia de las culturas de todo el mundo.

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Un hombre camina con sus pertenencias en una de las zonas inundadas durante la temporada de huracanes en Honduras.

Si la situación en Honduras era complicada antes de 2020, la pandemia y los dos huracanes que azotaron el país han llevado a miles de personas a unirse a la última caravana migrante hacia EEUU

 

Bajo un puente y resguardada en carpas de plástico en un suburbio de San Pedro Sula, Lilian María describe sus muchas preocupaciones tras meses a la intemperie. Su barrio desapareció por la ferocidad de las lluvias, pero ahora lo único en lo que piensa es saber algo de su hijo. Se despidió de él hace poco más de una semana, cuando se incorporó a la última caravana migrante que intenta avanzar por Centroamérica con dirección a Estados Unidos. "Estoy pensando en él, porque a saber si lo golpearon o si está preso", dice en el campamento improvisado donde duerme desde el paso del huracán Eta.

Si la situación social en Honduras era complicada antes de 2020 -con un 40% de la población viviendo en indigencia y un 70% en pobreza-, el coronavirus y los dos huracanes que azotaron la región a finales del año pasado terminaron de darle el tiro de gracia a una población cansada de no encontrar respuesta en las autoridades.

Abandonados a su suerte, acosados por la violencia de pandillas, la delincuencia, sin opciones laborales y con un sistema de salud colapsado que ya contaba con una ocupación del 90% antes del confinamiento, muchos prefieren jugársela con la esperanza de garantizar a sus familiares una vida mejor a través del envío de remesas, que representan el 20% del Producto Interior Bruto nacional. Ya no escapan de forma anónima y clandestina, con los riesgos que implicaba caer en manos de alguna red de trata de personas durante el camino. Ahora, como lo han hecho en distintas caravanas desde 2018, vuelven a organizarse para protegerse de manera colectiva.

"No nos llega ni para tortilla, ni queso"

Lilian María y su familia vive bajo lonas entregadas por iglesias cercanas y se alimentan a base de comida donada. Su hija acaba de dar a luz. "La acabo de traer del hospital, bien tiernita. Y no tiene ni cama", lamenta la mujer hondureña. "No nos llega ni para tortilla, ni queso", continúa para describir la precariedad que, dice, empujó a su hijo a sumarse a las cerca de 9.000 personas que partieron unidas desde la estación de autobuses de San Pedro Sula el pasado viernes. El plan, explica, consistía en que él migrase a Estados Unidos para ayudar a su madre, su hermana y al recién nacido.

En el punto de partida de la caravana estaba también el pasado viernes María Belén, de 22 años y también oriunda de Chamelecón, en las afueras de San Pedro Sula. La joven decidió invertir el poco dinero en llegar a México por su cuenta en varios autobuses y esperar allá a la caravana para ir juntos hasta la frontera norteamericana.

No ha tenido suerte. Su intención se vio frustrada cuando la policía guatemalteca la detuvo y la deportó, a pesar de que el convenio CA4 permite circular libremente y sin necesidad de un pasaporte por los tres países que limitan con Honduras. Desde el pasado fin de semana, buena parte de la caravana se encuentra varada en Guatemala, después de que las fuerzas de seguridad del país frenasen su camino con porras y gas lacrimógeno. Alrededor de 1.800 integrantes del grupo han sido ya deportados a Honduras.

"Volveré a intentarlo el mes que viene"

Una vez retornada a su país, María Belén ha regresado el mismo campamento donde vive Lilian María. Su vivienda también se ha perdido tras las inundaciones: "Me fui para darle a mi mamá y a mi abuela lo poco que teníamos y que perdimos por el huracán. La casa, todo".

La hondureña cuenta que no pudo estudiar el Bachillerato porque tuvo que abandonar los estudios para ponerse a trabajar. "No me daba tiempo para seguir estudiando porque acá no dan oportunidades para que uno se prepare mejor", explica la mujer. No quiere vivir de la caridad, insiste, y la única salida que encuentra es volverlo a intentar. Ya tiene fecha para partir de nuevo hacia Estados Unidos: "Salgo el mes que viene. A ver si la suerte me acompaña", remata.

Quien sí regresó al terreno donde tenía su casita es Mayra Suyapa. Con láminas de chapa y nylon ha tratado de reconstruir su vivienda, aunque más alejada del río. "Donde nosotros vivimos está feo. Ni maquinaria -para limpiar la zona- nos han traído, está empozada toda el agua también", con el peligro que representa por la propagación de enfermedades. Y continúa describiendo la tragedia que pasaron: "Hasta un tío se me ahogó, enrollado en una hamaca. Lo rescataron los bomberos. Ahí está en la morgue todavía creo yo, no lo hemos ido a reclamar, no tenemos ni ataúd, ni cómo enterrarlo".

Aunque el Valle de Sula -una de las zonas agrícolas más productivas, al norte del país- haya sido uno de las regiones más afectadas por los huracanes, se calcula que casi la mitad de toda la población hondureña fue damnificada por el paso de Eta e Iota. Desde todos los departamentos se sumaron integrantes a la caravana migrante. Johnatan Josué, de Lempira (sector occidental), aceptaba el riesgo que implicaba. Nora Torres, de Danlí, El Paraíso (al sur), se fue por la necesidad de empleo: "Si se trabaja, es para el día a día", decía para describía la realidad de un país donde más de la mitad de los asalariados antes de la crisis de la COVID-19 trabajaban en la economía informal. Estos empleos han caído desde el inicio de la pandemia lo que ha disparado la mendicidad en el país.

Esperanzados con Joe Biden

"Acá la verdad no se puede vivir", decía Junior Alexander justo antes de emprender la caminata que pretendía atravesar Centroamérica y México, hasta llegar a EEUU. Este hombre partió de Tegucigalpa con su mujer y su hija para unirse con la caravana migrante en San Pedro Sula. Ellos también perdieron su casa a causa de la catástrofe climática. Tampoco tienen ya donde vivir.

También desde la capital de Honduras se había sumado Norma Amador, quién igualmente se quedó en la calle por las inundaciones. Ella, como tantos otros, se encontraba esperanzada de que la investidura de Joe Biden implicara un beneficio para los migrantes. Las expectativas con el cambio de administración en Estados Unidos con inversamente proporcionales a su enojo con el gobierno hondureño. Sus quejas llegan sobre la falta de anticipación ante la inminente llegada del huracán Eta, el primero de los dos huracanes que golpearon en un lapso de diez días.

El presidente entrante ha prometido dar la nacionalidad a once millones de inmigrantes en situación irregular que se viviesen en EEUU antes del 1 de enero de 2021. Ella no cumpliría ese requisito, pero se aferra a él a ciegas. "Esperamos en nombre de toda la caravana que cumpla su palabra y que nos ayude. Que nos de oportunidad. Nosotros somos personas luchadoras que queremos salir adelante, no tenemos nada. Solo pedimos un poquito de trabajo".

 

San Pedro Sula (Honduras) — 23 de enero de 2021 21:11h

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Una de las zonas golpeadas por el huracán Iota en Providencia.FOTO: REUTERS | VIDEO: AFP

La Defensoría del Pueblo de Colombia denuncia que hay damnificados viviendo en carpas de mala calidad. El Gobierno de Iván Duque prometió una reconstrucción que aún no ha comenzado

Hace veinte días, cuando el huracán Iota destruyó el 98% de la isla colombiana de Providencia, el presidente, Iván Duque, se desplazó hasta allá, hizo su programa de televisión diario desde el Archipiélago de San Andrés, llevó a decenas de funcionarios y prometió que en menos de cien días Providencia estaría reconstruida. La realidad es, de momento, otra y, según denunció la Defensoría del Pueblo, “hay personas que no están en albergues y se encuentran a la intemperie debido a la calidad de los plásticos y carpas que son arrastrados por los vientos”. El Gobierno instaló carpas de campaña para el contingente de funcionarios que llegaron a la isla y entregó 2.000 tiendas de campaña para quienes se quedaron sin casa, pero las lluvias de los últimos días las inundaron y causaron más angustia entre los isleños.

“Se necesitan carpas más decentes para albergarse y tejas para aquellos que tienen parte de sus casas en pie, pero se están mojando igual. Aunque han hecho lo imposible con la limpieza, han fallado mucho en solucionar el tema del techo que es algo básico para pensar en lo que viene”, dijo Juanita Ángel, propietaria de Cabañas de Agua Dulce, una posada hotelera de Providencia.

La recolección de escombros, que fue otra de las promesas de Duque, también va muy lenta. A la fecha han retirado 3.000 toneladas. Si bien los residentes agradecen el trabajo de la fuerza pública, con 120 policías y 1.100 miembros de la Armada, se quejan de que el Gobierno no dimensionó la cantidad de escombros. “¿Por qué a la carretera la limpian una y otra vez mientras nuestros patios y el interior de nuestras casas, devastadas por el viento y la lluvia, consumen nuestras fuerzas en la lucha por ponerles un mínimo de orden y condiciones de habitabilidad?”, escribió en el diario El Isleño Germán Márquez, biólogo y fundador del la organización Sea Land & Culture Old Providence Foundation (Prosealand).

La Gerente para la Reconstrucción de San Andrés y Providencia, Susana Correa, comenta a EL PAÍS que esperan 12.000 toneladas y admite que “será imposible tener lista la recolección para esta semana”. “No revisamos que había que bajar los escombros de las casas, ni pensábamos que iban a salir tantas toneladas, ya cambiamos la estrategia”, reconoció Correa, quien anunció que contrataron a 100 isleños para ayudar en la limpieza.

Después de la carta del Defensor del Pueblo, Carlos Camargo, que urge al Gobierno “a apoyar a la comunidad en la recuperación de las viviendas” y agilizar la adaptación de los techos, Correa aseguró que este miércoles comenzarán a cubrir con tejas las casas que quedaron con afectaciones leves y llevarán plásticos. ¿Por qué no hubo previsión?. Susana Correa dice que “sí se previó, pero era muy difícil hacer algo sin antes tener una caracterización”. Hoy saben que el 45% de las viviendas de la isla colapsaron, el 38% perdió sus cubiertas y un 13% quedó con afectaciones leves. “De nada servía poner tejas y que la casa se cayera”, dice Correa.

Aunque han pasado veinte días, el censo de la población- de 6.650 habitantes- aún no ha terminado y el Gobierno tampoco sabe cuántos de los pobladores, que se fueron a San Andrés tras la emergencia, han retornado a la Isla. En medio de la emergencia, se han presentado 61 casos de la covid-19 y un fallecido por la enfermedad.

La reconstrucción se ve lejana

Por esos tropiezos es que los residentes ven lejana la reconstrucción anunciada para comenzar este 10 de diciembre. “Acá no se ha dado una solución de emergencia. Si no agotamos la etapa humanitaria no podemos enfrentar la de reconstrucción”, dijo Amparo Antón, habitante de la isla. No se entiende- dijo- cómo cuando llegaron venezolanos a Cúcuta se hicieron refugios en tiempo récord y en la isla la respuesta no ha sido igual de efectiva. Su reclamo tiene un subtexto: para muchos habitantes de Providencia, que tienen su propia lengua, hay un abandono histórico por parte de Colombia y una mirada centralista que no contempla su cultura. Para ellos esto se evidenció con la propuesta de instalarles casas prefabricadas.

Pero Correa aseguró que aún no está definido el diseño de las viviendas y que se decidirá en concertación con los habitantes. “Solo trajimos tres casas para presentar estilos diferentes, pero habrá reuniones con constructores de la isla en los próximos días”, dijo la Gerente para la Reconstrucción de San Andrés y Providencia a este diario. Sin embargo, tampoco tienen una cifra de cuánto costará el proyecto porque cada ministerio debe presentar su presupuesto y aún no lo han consolidado.

En todo caso, según ella, “el pico” de reconstrucción de Providencia se hará entre enero y febrero, algo que para los isleños es una eternidad si es que continúan a la intemperie y con más lluvias como se ha denunciado.

Por Catalina Oquendo

Bogotá - 09 Dec 2020 - 23:23 CET

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Desterrados en París: un drama sin fin para los inmigrantes

El impacto económico de la pandemia obligará a más personas a desplazarse

 Desde que se reabrieron las fronteras hace algunas semanas, inmigrantes de Somalia. Afganistán, Libia, entre otros, llegaron a la capital francesa para terminar amontonados, en su mayoría, en un suburbio del que acaban de ser desalojados. 

 

Desde París

 La primera vez se asustó y se sintió agredido, la segunda salió corriendo, la tercera y cuarta trató de recuperar sus cosas y la quinta, es decir, ayer, dejó que todo ocurriera sin intervenir. Salió de la carpa, fue hasta el bus de la policía y miró desde allí “todo ese absurdo y esa injusticia que nos seguía cortando el camino”. Idil vivió este 29 de julio su quinta evacuación por la fuerza desde que llegó a Francia proveniente de Somalia. Junto a otros 2.000 inmigrantes oriundos de Sudán, Somalia, Tchad, Etiopía o Afganistán Idil se había instalado en uno de los campamentos improvisados que los inmigrantes van montando en la periferia Norte de París hasta que la policía los desaloja y trata de reubicarlos en hoteles y gimnasios de la zona. La víspera, el Prefecto de París, Didier Lallement, les había dado un plazo de “12 horas para abandonar el lugar”. La mayoría se quedaron y a la seis de la mañana el operativo comenzó a orillas del canal Saint-Denis, en la localidad de Aubervilliers

La situación era doblemente nociva: para los mismos inmigrantes expuestos ahora al calor y la insalubridad, y para las autoridades, interpeladas pos los vecinos debido a la suciedad y las peleas entre comunidades distintas. ”De todas formas, no sabemos ni siquiera a dónde vamos a ir a parar. Lo más esencial es que alguien nos ayude porque ya no podemos más”, cuenta Saidi, un afgano con unos cuántos meses de residencia en la calles, primero en París, luego en las afueras. La evacuación es tensa. Hay mucha gente, muchos niños en las carpas, muchos policías y militantes de las asociaciones de protección al migrante (France Terre d'Asile, Solidarité Migrants Wilson), muchos gritos y nervios y miedo e incomunicación. Un destierro sobre muchos otros destierros. Cada respiración es una bocanada de tragedia. De un lado están los buses para los hombres solos, del otro el reservado a las familias. Michel, una militante de la asociación Utopía 56 que asiste a la evacuación, anticipa la crueldad del futuro:” volverán aquí u a otro lugar. Ni ellos tienen donde ir, ni el Estado la responsabilidad y la voluntad de asumir la situación. La gran mayoría de la gente que está aquí regresará a la calle dentro de un tiempo. Es un ciclo infernal”. Michel y otros militantes de France Terre d’Asile y Solidarité Migrants Wilson se apresuran para recuperar los utensilios y las carpas. Hay más de seiscientas (representan unos 10.000 euros) y, en un par de meses cuando llegue el invierno, salvarán unas cuantas idas.

Los inmigrantes son personas muy pobres, perseguidas en sus países, torturadas también, que saltaron al Mediterráneo en un barco cualquiera desde las costas de Libia y se salvaron porque un navío humanitario las rescató. Otros, como en el caso de los afganos, emprendieron un terrorífico viaje a través de Irán, Turquía y Grecia hasta llegar a Francia. Las cosas son ahora peor que antes. La pandemia no arregló el mundo, al contrario. Robert (France Terre d’Asile), desliza una frase que hiere como un latigazo por su carga de lúcida veracidad: "esta gente está más allá de la posibilidad de que algo cambie para ella, incluso si en un mes el liberalismo o las bolsas se vienen abajo. No son ni pobres ni ricos, ni víctimas de la desigualdad de los sistemas. Son las voces del otro lado de la fractura provocada por la improvisación occidental. Siempre los dejarán solos”. Ningún barco humanitario opera ya a lo largo de las costas de Libia para socorrer a los migrantes. Los últimos dos, el Ocean-Viking y el Sea-Watch, fueron, una vez más, víctimas del ardor perverso de los guarda costas italianos. Desde que se reabrieron las fronteras hace algunas semanas, los inmigrantes, sin embargo, continúan llegando para terminar amontonados, en su mayoría, en este un suburbio del que acaban de ser desalojados. 

Las cifras son imparables: durante los dos meses del confinamiento, en las orillas del canal Saint-Denis había unas 200 personas, luego, dos meses después del fin del encierro, ya sumaban 2.300. Su viaje no empieza por mar sino por tierra, a menudo en la frontera entre Irán y Turquía o en la misma Grecia a través de la no menos terrorífica “ruta de los Balcanes” (Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría). Desde allí zanjan todos los peligros que un ser humano pueda imaginar con tal de llegar a un país europeo seguro: los traficantes de personas, las autoridades turcas, las cárceles de Turquía, los robos, las violaciones, las agresiones, la corrupción de los policías de Albania, de Grecia, Croacia, Serbia o Hungría (les roban su dinero, sus pasaportes y sus teléfonos), las denuncias, los malos tratos o la persecución. 

Osmane, un somalí con más de cinco años de residencia en Francia, espera tranquilo sentado en el bus. Cuenta que “los nuevos, los que llegaron hace dos meses, me dan un poco de pena. ¡Han hecho tanto, sufrido tanto para llegar hasta aquí !. Y mirá, mirá lo que les espera”. Osmane es el tango del migrante, la historia que, sin,- que sea contada, se refleja en la absorbente soledad de las miradas: en su caso huyó de Somalia para escapar de las milicias chabab, llegó a Francia, obtuvo los papeles, trabaja, pero nadie le alquila una casa, sea porque no le alcanza “sea porque no entiendo”, dice señalando a un hombre joven, conocido por todos debido a la adversidad de su historia. Es Chenar Gull Nasairi, el afgano. Pasó tres años en Alemania hasta que le negaron el asilo político. Se desplazó a Francia donde, este año, también se le negó el asilo. Aunque Gull Nasairi asegura que en Afganistán los talibanes le pusieron precio a su vida, la Corte Nacional del derecho de asilo no cree ni en su historia, ni en que sea afgano. Ya va por su tercer intento de suicidio. Hay otros ejemplos como él: les rechazan el asilo en Gran Bretaña, en Austria, en Alemania, en Francia y van así, con el correr de los años, probando de un país a otro.

Luis Barda, miembro de Médicos del Mundo, advierte que los flujos serán más importantes porque quienes estaban bloqueados por la pandemia y el cierre de las fronteras “ahora vuelven a los caminos”. Ismail y Faycal son hijos de ese flujo. Estos dos afganos estuvieron bloqueados en Serbia un par de meses y llevan apenas tres semanas en Francia. Recién ahora empiezan a entender que lo peor está por venir. Faycal cuenta con cierta desesperanza: "obtener una cita con la OFII (Office français de l’immigration et de l’intégration) para presentar un pedido de asilo es imposible”. Y hasta que no lo obtenga tampoco tendrá un estatuto, o sea, ayuda mínima. Por eso terminó a orillas del canal Saint-Denis. ”Fue una sorpresa. Después de todo lo que viví y ahora esto, la calle, las carpas, la policía, los periodistas, no sé, no sé…”. 

El traqueteo y el ruido mundial que destapó la covid-19 silenció sus voces, pero su drama continúa siendo como un fino chorro de agua helada que cae sobre el rostro de mundo. Jagan Chapagain, Secretario general de la Federación Internacional de la Cruz Roja, anticipa que “el desastre económico de la pandemia y sus efectos devastadores obligarán a muchas personas a desplazarse más allá de sus fronteras. Muchos inmigrantes sentirán que, pese a los riesgos, atravesar el mar será más seguro que permanecer en sus países porque habrá, también, la posibilidad de una vacuna contra el virus”. El canal Saint-Denis recupera su fisionomía. Pero en este paseo al que vuelven los ciclistas ha quedado como un dolor cautivo, una tensión latente. Dentro de unos meses regresarán los inmigrantes, aquí o un poco más al Norte. Volverá la policía, las asociaciones, la palabra y la indiferencia. Ellos están en la frontera de todas las fronteras. Ese lugar donde se acepta la fatalidad sin hacer demasiado para detenerla.

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Viernes, 03 Julio 2020 06:09

Así pudo acabar Israel con Palestina

Así pudo acabar Israel con Palestina

Israel mantiene su política de limpieza étnica, negándose a permitir el retorno de los palestinos a su tierra, en un 78% ocupada.

 

Pasan justo cien años desde que los vencedores de la Primera Guerra Mundial, reunidos en San Remo (Italia), planearan expulsar a los judíos europeos de sus tierras natales, enviándoles- ¡por su propio bien!- a Palestina, ocupada por Gran Bretaña tras la desintegración del Imperio Otomano. Se les prometió un estado propio en aquellas tierras ajenas, donde los dos pueblos semitas, los árabes y los judíos de Oriente Próximo, vivirían en paz.

Dos décadas después, tres hechos paralelos acelerarían este proceso:

1) El mundo conocería el horror de los crímenes fascistas contra los marxistas, anarquistas, eslavos, judíos, gitanos, personas con discapacidad y homosexuales, entre otros colectivos considerados "subhumanos"; lo curioso es que dicha barbarie justificase el plan de los países imperialistas ganadores de la Segunda Guerra Mundial de vaciar Europa de los judíos enviándolos a Oriente Próximo, mientras protegían a las fuerzas y personalidades fascistas (como Franco), siendo después sus aliados naturales en la lucha contra el socialismo.

2) Se consolidaría el movimiento anticolonial de liberación de los pueblos cuyos resultados inmediatos acabarían sentando un novedoso precedente en la estrategia del dominio de las potencias:

- En Asia central, antes de verse obligada a reconocer la independencia de la India, los británicos rompen al gigante asiático y sacan de sus entrañas un nuevo Estado cliente llamado República Islámica de Pakistán.
- En Oriente Próximo, y con el respaldo de la ONU, se funda la república judía de Israel.

Estos son dos casos únicos de cómo gestar un Estado sobre un fundamento religioso, que no étnico. Así, los británicos junto con los franceses (en el Líbano) siembran en estas vastas regiones regímenes de extrema derecha religiosa como retén al contundente avance de las fuerzas de izquierda nacionales y la Unión Soviética. La llegada de EEUU al escenario sólo intensificará la dinámica de esta ley de la jungla.

3) El calvario palestino que hoy entra en una nueva fase con el llamado Acuerdo del Siglo, diseñado por Trump-Netanyahu (Trumpyahu), empezó entonces con el proceso de Nakba La Catástrofe, que tuvo lugar entre 1947 y 1949, cuando el 80% de la población palestina, alrededor de 850.000 personas, fueron expulsadas de sus hogares y su tierra, primero por las bandas armadas sionistas y, luego, tras la fundación del Estado israelí en 1948, por el ejército de los ocupantes.

A pesar de la resolución 194 de la ONU de 1948 y la 3.236 de 1974 sobre una solución definitiva al conflicto y "los derechos de los refugiados palestinos al regreso y a la restitución", Israel mantiene su política de limpieza étnica, negándose a permitir el retorno de los palestinos a su tierra, en un 78% ocupada. A los pocos que podrán permanecer en sus casas se les llamará árabes israelíes.

La Guerra de 1967: el segundo asalto

A partir de los años cincuenta, el recién nacido nacionalismo árabe se une a las fuerzas de izquierda y la Unión Soviética para contrarrestar el avance de EEUU e Israel en Oriente Próximo. Los intentos del panarabismo de construir una confederación árabe fracasan: son excluyentes, están basados en la alianza supremacista de una "etnia", la árabe, contra otras, y aunque se llamen "socialismo árabe", está encabezado por hombres militares-burgueses.

El 5 de junio de 1967, la aviación israelí ataca de forma "preventiva" al Egipto de Jamal Abdel Nasser, dando inicio a la Guerra de Junio o de los Seis Días entre Israel (respaldado por el Occidente y también las monarquías árabes) y una coalición de los ejércitos de Egipto, Jordania, Siria y Palestina. Los judíos ocupan el Sinaí egipcio, el Golán sirio, y el Jerusalén Este, la Cisjordania y la Gaza, o sea, la totalidad de Palestina. La URSS lanza un ultimátum al presidente de EEUU Lyndon B. Johnson: si en unas horas no saca de Siria las tropas israelíes que marchaban hacia Damasco, les lanzaría un ataque militar en defensa de su aliado. Johnson acepta y Moscú corta sus relaciones diplomáticas con Tel Aviv, a pesar de que la URSS es el primer país en reconocer el Estado israelí.

El resultado de esta guerra es una contundente derrota del nacionalismo árabe, pero también es el nacimiento del "nacionalismo palestino", liderado por Yaser Arafat, y de la «palestinización» de la lucha contra el colonialismo israelí, respaldada por las fuerzas progresistas del mundo. Se organizó la resistencia en los campos de refugiados palestinos levantados en el Líbano, Jordania y Siria, desde los partidos políticos, asociaciones, sindicatos y comités locales. Este fue el momento más glorioso de la lucha palestina.

1987: tiene lugar la primera Intifada: el enfrentamiento de un pueblo desarmado que lucha por su supervivencia utilizando piedras contras los artefactos más mortíferos utilizados por el régimen israelí. Mueren 3.162 palestinos y 127 israelíes, mientras el mundo, de nuevo, mira para otro lado.

1991: fin de la URSS: desaparece el principal amigo de los palestinos. EEUU empieza a convertir en escombros a los estados árabes rivales de Israel. La Guerra del Golfo Pérsico contra Iraq el mismo año es la pedagogía del terror del Nuevo Orden Mundial. El apoyo de Arafat a Sadam Husein es su sentencia de muerte. Miles de palestinos emigrantes son expulsados con sus familias de las petromonarquías que financiaron aquella maldita guerra. 

1993: Arafat firmará los Acuerdos de Oslo, que entrega más territorios fértiles palestinos a los israelíes, donde se instalarán decenas de miles de colonos judíos.Durante estos años, Israel, además de matar a decenas de miles de palestinos (incluidos niños), los encarcela, tortura, demuele sus viviendas, arranca millones de sus árboles frutales, se apodera de sus recursos naturales (agua y gas del Mediterráneo), los encierra en una inmensa cárcel de la que ni el presidente Mahmud Abbas puede salir sin el permiso de Tel Aviv, les corta el agua, la luz, los alimentos y medicinas, como si se tratase de un experimento con humanos.

El "Acuerdo del siglo": la "Solución Final"

Si EEUU tiene al menos 14 motivos para defender a Israel de forma incondicional, Donald Trump ha tenido dos para presentar en enero del 2020 una propuesta redactada por su yerno Jared Kushner y Netanyahu a la que llama Plan Estadounidense de Paz y Prosperidad, y que marca la tercera partición de las tierras palestinas:

Necesita: 1) el apoyo financiero del lobby israelí para su reelección en noviembre del 2020 y el voto de los fundamentalistas evangélicos, y 2) una victoria en su política exterior, tras sus fracasos con Irán, Venezuela, Corea del Norte China y Rusia.

El acuerdo, que se firmó entre EEUU e Israel -que no entre Israel y los palestinos-, estipula:

- El fin de un Estado palestino.
- Aunque la cartografía final no ha sido revelada y la anexión podrá llevarse a cabo por fases, se extiende la soberanía israelí sobre el 33 % de Cisjordania, que incluye el Valle del Jordán (sus tierras fértiles y sus recursos hídricos), donde habitan unas 56.000 personas, y los más de 235 asentamientos ilegales israelíes. Los barrios palestinos estarán rodeados de colonos y sin conexión territorial ni contacto con el mundo exterior. Los palestinos podrán "vivir", hasta la próxima anexión, en el 15% de su tierra natal. El plan hará irreversible el control actual de Israel sobre Cisjordania.

 - Los palestinos que viven en las áreas anexionadas no recibirán la ciudadanía israelí y seguirán viviendo bajo el sistema de Apartheid.

- Los palestinos, si rechazan esta oferta, serán castigados severamente, y para demostrarles que esta amenaza va muy en serio, Trump ha cortado la financiación a la Autoridad Palestina y a todas las instituciones internacionales de ayuda al pueblo palestino. Además, Israel puede retirar la ciudadanía a los palestinos que viven en Israel.

Objetivos de Israel

El primero es ir avanzando hacia la creación el Gran Israel. Los líderes israelíes son conscientes de que sus bombas nucleares no son suficientes para convertir su país en la potencia hegemónica de la región, en un diminuto territorio con 9 millones de habitantes, sin agua, tierra ni petróleo. Justamente todos estos elementos están en los países vecinos: se quedarán así con las tierras palestinas, el agua siria, el gas palestino y el petróleo iraquí.

Lanzó su plan de anexión para el 1 de julio de 2020 (fecha de la nominación de Trump como candidato a la presidencia por la Convención Republicana para las elecciones de noviembre), mientras el mundo estaba preocupado por el coronavirus, "lavándose las manos".

Netanyahu, que iba a ser juzgado por corrupción, en una maniobra parecida a un golpe de Estado en el mes de abril, se mantuvo en el poder como primer ministro: anunció la emergencia nacional por posible muerte de decenas de miles de israelíes, pretexto para formar un gobierno de emergencia con poderes especiales: ¡El 4 de mayo anunció la victoria contra la covid-19 y un número de fallecidos de menos de 250 personas! El 1 de julio iba a ser su gran día: se anexionaría grandes parcelas de Judea y Samaria (Cisjordania) y el Valle del Jordán a Israel. Pero Netanyahu ya ha entrado en la historia por ser el fundador de un Gran Israel: ha conseguido que EEUU traslade su embajada a Jerusalén y reconozca el dominio de este país sobre los Altos del Golán sirios ocupados. Ahora, tiene prisa para el último paso: teme que Trump no sea reelegido.

Salvo reducidos sectores de la sociedad israelí, entre ellos el Partido Comunista, el resto se cree con el derecho "divino" a quedarse con la tierra ajena y tratar a la nación palestina como Utermunch ("subhumanos"), como llamaban los alemanes supremacistas a los no arios. Si hay discrepancia sobre este tema, ésta gira en torno a cómo eliminar a los palestinos: de una vez o de forma discreta y escalonada. De hecho, algunos colonos se oponen al plan porque no lo consideran suficiente: no quieren ver a los palestinos ni de lejos.

¿Qué "Comunidad Internacional"?

Israel goza del mismo estatus de excepcionalidad-impunidad que EEUU: le han llovido críticas desde los cuatro costados del planeta por su plan de anexión ilegal, que es una violación flagrante del derecho internacional, pero nadie se ha atrevido a imponerle unas medidas disuasorias o corrosivas a dicho régimen. Gran Bretaña "no apoyará" la anexión (¡hasta que se normalice!) y Francia, Bélgica, Luxemburgo e Irlanda proponen medidas económicas punitivas en respuesta, pero hasta hoy no las han puesto en práctica.

Joe Biden "presionará" a Israel para salvarle de sí mismo, y 149 líderes judíos estadounidenses y 11 congresistas también le han aconsejado a Netanyahu desistir. Han propuesto lo mismo decenas de ex altos cargos militares, del Mossad, Shin Bet y miembros de Comandancia para la Seguridad de Israel (CEI). China está "profundamente preocupada" y Rusia se opone, mientras el Vaticano advierte de sus consecuencias.

Jordania muestra su enfado pero, al igual que el resto de los regímenes árabes, su dependencia militar y económica de EEUU le atan de manos y pies para "hacer algo". El plan Trumpyahu es una violación clara de la Carta de las Naciones Unidas y de los Convenios de Ginebra, que prohíben la adquisición del territorio por la guerra o por la fuerza.

Es hora de que los palestinos tejan lazos con las fuerzas progresistas de Oriente Próximo, y el resto del mundo, en vez de apoyarse en sus regímenes reaccionarios: Palestina necesita un Lenin. Quizás no sea tarde para plantear un cambio de estrategia: formar un movimiento popular de unidad nacional en torno a un programa político de liberación, y una diplomacia ofensiva en busca de apoyo real y efectivo (que no simbólico) de los trabajadores del mundo.

Por Nazanin Armanian

 02/07/2020 22:23

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