Elon Musk

El multimillonario sudafricano justifica los golpes de Estado para controlar recursos naturales como el litio en Bolivia. Y, sin embargo, mantiene su imagen de hombre clave para la transición ecológica

 

Elon Musk, el magnate de Tesla, SpaceX o Paypal, soltó hace unos días una verdadera bomba en Twitter, donde cuenta con más de 37 millones de seguidores: “Daremos un golpe de Estado a quien queramos, asúmelo”, le espetó a un internauta desconocido en un tuit que, cosa muy rara en él, ha borrado. El intercambio de pareceres era referente al derrocamiento de Evo Morales en Bolivia hace menos de un año. El país con mayores reservas de litio del mundo. En ese periodo de tiempo, las acciones de Tesla, una compañía que depende del llamado oro blanco para la producción de baterías, han subido alrededor de un 500%. Musk posee cerca del 20% del capital. Una frase que viene de maravilla para explicar este complejo tema con ramificaciones económicas y geopolíticas, la dijo él mismo, el flamante séptimo hombre más rico del planeta: “Está bien poner todos los huevos en una canasta, siempre y cuando uno controle lo que pasa con esa canasta”. Antes de borrar el tuit, aclaró que Tesla consigue el litio en Australia, aunque allí las reservas son mucho más exiguas. 

Parece una tontería, ¿no? No es para tanto. ¿Quién no ha explotado alguna vez en redes sociales? A él ya le ha pasado varias veces. Como cuando dijo en marzo que temer al coronavirus era una tontería, o cuando desafió al cierre de su planta en California y pidió que si arrestaban a alguien, que fuera sólo a él. El empresario sudafricano tan afincado en Sillicon Valley que casi podría creerse que lo preside tiene serios problemas para contenerse. En septiembre de 2018 tuvo que abandonar la presidencia de Tesla durante tres años y pagar una multa millonaria (35 millones de euros) debido a una investigación abierta por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) tras unos tuits de principios de agosto en los que anunció que estaba planteándose que la empresa dejará de cotizar en bolsa. El organismo regulador consideró esos mensajes como un fraude para los inversores.

Quizá Musk pretende aparentar fortaleza para disfrazar sus debilidades. Y por eso, es un símbolo tan perfecto de este capitalismo agonizante, es el producto lógico de un sistema diseñado para poner los beneficios económicos en primer lugar y que se basa en la apariencia de éxito. 

El millonario tiene también un carácter explosivo, que le ha hecho formar parte de la cultura pop. Apareció en Big Bang Theory, ha sido dibujado para South Park y los Simpsons, y hasta hizo un cameo en la película Iron Man.

No se puede negar que es un genio. Lo que no está tan claro es de qué tipo. Proveniente de una familia privilegiada en la época del apartheid, el debate sobre si es un superhéroe de nuestros tiempos o, más bien, el malo de la película crece en intensidad a cada tuit polémico que publica y a cada propuesta descabellada que sale de su cabeza. Uno de esos momentos que más le acercan a la posición de villano loco es cuando propuso bombardear nuclearmente los polos de Marte para hacer su clima más habitable. Como para fiarse de un tipo con esas ideas para llevar adelante los proyectos de neurociencia que pretende su empresa Neuralink. ¿Superhéroe o supervillano? Él mismo quizá te pueda ayudar a decidirlo.  

Que uno de los diez hombres más ricos del planeta, modelo para muchos que se llaman emprendedores, y supuesta clave en la transición energética – a acometer sí o sí en un planeta de recursos cada vez más finitos– diga claramente que apoya que se organicen golpes de Estado para apoderarse de recursos de países como Bolivia, no debería ser pasado por alto. ¿Qué es el ecofascismo, Elon Musk? El ecofascismo eres tú. 

Pero no, él es el idolatrado hombre que nos llevará a Marte después de salvar la tierra en coche eléctrico cero emisiones. Seguro que habrá sido una broma, argumentan algunos de sus seguidores. En el caso de que así fuera, algo poco creíble, sería la broma de más mal gusto posible si tenemos en cuenta el historial de golpes de Estado financiados por EE.UU. en su patio trasero, América Latina. Y si además pensamos que el autor del chiste fue incluso asesor de Donald Trump y se codea con los halcones, cuervos, y buitres de la política mundial, poca broma. En su defensa podemos argumentar que al menos dejó de colaborar con el presidente norteamericano cuando Trump abandonó el acuerdo de París en 2017. Pero esa no es defensa suficiente. 

Y no puede olvidarse que, bajo la presidencia ‘interina’ de Jeaninne Áñez –la misma que recomendó rezar y ayunar para vencer a la pandemia–,  Bolivia ha vuelto a abrir la puerta a empresas estadounidenses, vetadas por el gobierno de Evo Morales, quien antes de ser destituido y exiliado, tras una acusación de fraude electoral, que cada vez está más claro que no existió, negociaba con empresas alemanas y chinas la explotación del litio del país para que parte de los beneficios redundaran en el pueblo boliviano.

Además, hay otro factor que daría para un análisis más pormenorizado, el tema ya mencionado de la cotización de las acciones. ¿Es Tesla una de las mayores burbujas de la historia? La compañía no ha conseguido beneficios anuales desde su fundación pero acaba de sobrepasar a Toyota como la empresa con más valor de mercado del sector automovilístico. Aquí tampoco podía faltar un tuit de su dueño: en mayo señaló que le parecía que el precio de sus acciones era muy alto –en ese momento estaban en 780 dólares– y cayeron más de un 10% en un solo día. Dos meses después han estado por encima de los 1.700. Y si hay algo que da valor a la compañía son sus baterías, las mejores del mercado, las que más autonomía dan. Su principal activo, más allá de marketing o expectativas. Y las baterías están hechas con litio.

El tema del oro blanco boliviano es muy complejo. Se parece al caso del poco rentable petróleo extra pesado de Venezuela. Bolivia tiene una gran cantidad de reservas de litio, de momento las mayores conocidas, pero las condiciones atmosféricas de Bolivia –llueve más que en Chile o Argentina–  y la cantidad de magnesio que hay que depurar hacen menos provechoso el recurso que el que hay en otros lugares. No obstante, al litio le llamaron oro blanco por algo. Y como ocurrió con el negro, allí donde encontraron petróleo, u otros recursos clave, como el gas o el uranio, llegaron los problemas, o peor, las “guerras por la paz”. Salvo que seas una de las potencias que las ocasiona, claro. Que Bolivia y Venezuela se parezcan también en los frecuentes intentos por desestabilizar sus gobiernos no es casualidad tampoco. Por muchos defectos que Evo y Maduro tengan. Aunque no es posible explicar el interés en un cambio de gobierno sólo por el litio; en Bolivia hay otros recursos como gas natural o petróleo. En última instancia se trata de controlar bienes y lugares estratégicos para evitar que caigan en manos equivocadas por si la eficiencia de la extracción aumenta o el mercado evoluciona.

El capitalismo está entrando en una fase de cambios que puede ir hacia posiciones ecofascistas como la que abandera el accionista mayoritario de Tesla. Decía Walter Benjamin: “Nada ha corrompido tanto a los obreros alemanes como la opinión de que están nadando con la corriente. El desarrollo técnico era para ellos la pendiente de la corriente a favor de la cual pensaron que nadaban”. El ecofascismo simplemente es la respuesta del capitalismo al problema de la escasez. Su única mutación posible en un mundo de recursos cada vez más escasos si seguimos abrazando el mito del progreso y la religión del eterno crecimiento. Una religión que exigirá también crecientes sacrificios. Progresar en la dirección equivocada –hacia Marte, por ejemplo, cuando tu planeta lo que necesita es que se reduzca la huella ecológica– es mucho peor que quedarse quieto y cuidar del suelo que pisas y te alimenta.  

Por Juan Bordera 4/08/2020

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Hizbolá e Israel: el riesgo limitado de otra guerra

En las últimas semanas han sucedido varios incidentes armados entre el Ejército Israelí y la organización libanesa, tanto en Siria como en la frontera de Líbano. Netanyahu ha advertido a Hizbolá de que se arriesga a otra guerra, aunque ni Tel Aviv ni el líder de la organización chií, Hassan Nasrallah, parecen interesados a meterse a fondo en un conflicto abierto.

 

En febrero de 1992, un helicóptero Apache israelí de fabricación estadounidense mató a Abbas Musawi, cofundador y líder de Hizbolá. Con él murieron su esposa, su hijo de cinco años y otras cuatro personas. Israel descabezó la organización chií libanesa y se libró de uno de sus perores enemigos, pero los israelíes no imaginaban que quien iba a suceder a Musawi se convertiría en un enemigo todavía más hábil, hostil y encarnizado.

Así, en las tres últimas décadas, Hassan Nasrallah ha dirigido la organización con mano de hierro, ha reforzado las relaciones con Irán, se ha armado hasta los dientes y ha mantenido a raya al poderoso ejército del sur con un sinfín de enfrentamientos y escaramuzas, y con algunas guerras que, entre otras cosas, consiguieron expulsar a Israel de Líbano en 2000 para evitar el constante goteo de soldados muertos.

La semana pasada, un militar israelí dijo que su país no tiene miedo de ningún ejército de la región ya que es consciente de su absoluta superioridad. Si un ejército regular árabe se atreviera a incordiar al estado judío más de la cuenta, los israelíes solo tendrían que enviar unos cuantos aviones para defenestrar a cualquier régimen de la zona. Es una hipótesis descartada. Sin embargo, este no es el caso de Hizbolá, que opera como una guerrilla, aunque al mismo tiempo dirija la política libanesa desde el gobierno y el parlamento de Beirut.

 Es natural que los aliados de Israel consideren que Hizbolá es una organización terrorista. Hace solo unos días la embajadora de Estados Unidos en Beirut arremetió públicamente contra Hizbolá y Nasrallah, y fue necesario pararle los pies. La intromisión de EEUU en la política libanesa viene de antiguo y se produce a diario. Washington, cuya acción exterior en Oriente Próximo es la que dicta Israel, querría acabar de una vez por todas con esa mosca que molesta a su aliado más estrecho.

Eso explica las declaraciones de la embajadora en Beirut, que ni son las primeras ni serán las últimas de ese tenor. Los americanos están estrangulando la economía libanesa con una fuerza sin precedentes únicamente con el deseo de que Líbano deje en la cuneta a Nasrallah, algo que no va a ocurrir puesto que Hizbolá es el partido esencial para el sostenimiento del país. Si Hizbolá desapareciera, reinaría un caos absoluto.

La influencia de Nasrallah en la política de Oriente Próximo es enorme, y su prestigio también. Un sondeo realizado hace unos años reveló que los israelíes se fían más de lo que dice Nasrallah que de lo que dicen sus propios líderes. Cuando el líder chií libanés abre la boca en público, las televisiones hebreas recogen y analizan sus palabras al detalle, y en ocasiones hasta las transmiten en directo para satisfacer la avidez de sus telespectadores.

 

Narallah nació en el área de Beirut en 1960, el noveno de los diez hijos de una familia chií que no tenía inclinaciones religiosas. Estudió en Líbano y en la ciudad iraquí de Nayaf antes de ser deportado de ese país por Saddam Hussein en 1979, en el marco de una amplia expulsión de chiíes. Al poco de regresar a su país, Israel puso en marcha la invasión de 1982, lo que hizo que muchos chiíes libaneses se afiliaran a Hizbolá.

Es lo que hizo Nasrallah, que un tiempo antes estuvo afiliado al partido chií secular Amal. Sus estudios religiosos lo condujeron a la ciudad iraní de Qom, pero volvió a Líbano tras el asesinato de Musawi para hacerse cargo del liderazgo de Hizbolá, imprimiendo a la organización un carácter de resolución y eficacia que desde entonces han sido marca de la casa.

Nasrallah cree que el islam no es una religión como las demás, sino que tiene una explicación para cada situación y problema que se plantea a nivel individual, social y planetario. Es una opinión muy extendida entre los islamistas, ya sean suníes o chiíes, que buscan siempre soluciones en el marco de la religión, como ocurrió por ejemplo con los Hermanos Musulmanes egipcios tras la revolución contra Hosni Mubarak de 2011.

El conflicto armado más destacado entre Israel y Hizbolá se produjo en 2006, después de que las milicias chiíes ejecutaran una operación dentro del territorio enemigo que costó la vida a tres soldados. Los milicianos capturaron además a dos soldados y mataron a otros cinco en la fallida operación de rescate israelí.

La guerra se prolongó 34 días durante los cuales Israel causó una tremenda destrucción de objetivos civiles en todo Líbano. El número de víctimas mortales se elevó a más de 1.200 en Líbano, mientras que murieron 165 israelíes, la mayoría soldados. Aunque la guerra fue criticada dentro de Líbano y por los dirigentes árabes de algunos países, la reputación de Nasrallah se disparó entre las capas populares árabes por ser capaz de plantar cara al poderoso ejército israelí.

Su prestigio no ha disminuido desde entonces, a pesar de que desde 2007 permanece oculto y apenas participa en actos públicos, es decir que la mitad de su vida como líder de Hizbolá ha transcurrido en la clandestinidad. La sola mención de Nasrallah inquieta a muchos israelíes. En los últimos años Hizbolá ha incrementado su arsenal de armas y se cree que si hubiera otra guerra tendría para las dos partes mayores consecuencias que la de 2006.

Es por este motivo que tanto Israel como Hizbolá no parecen estar interesados en otro conflicto armado, aunque este podría llegar después de cualquiera de los incidentes que tienen lugar periódicamente. En esta situación, lo que hacen Israel y Hizbolá es seguir armándose y preparándose para la próxima guerra.

JERUSALÉN

05/08/2020 08:16

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Miércoles, 05 Agosto 2020 05:34

Hiroshima, Nagasaki, nosotros

Hiroshima, Nagasaki, nosotros

En 75 años, ¿aprendimos algo?

 

El 6 de agosto de 1945 se soltó la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Al tercer día no resucitó nadie: se soltó la segunda atómica, sobre Nagasaki. Dos bombas ¿preventivas?, dos escarmientos ¿pacifistas? Más de 260 mil muertos en un par de ratitos: el equivalente en vidas a 88 Torres Gemelas.

Con aquellos 6 y 9 de agosto, ¿empezó una nueva Era? La condición humana ¿subió al menos un escalón? ¿El respeto al diferente superó a la tolerancia? ¿Desarrollamos algo más que el músculo de la hipocresía? En fin: más allá del prodigioso crecimiento de ciencia y técnica, ¿conseguimos que guerras y enfermedades endémicas y hambrunas y genocidios y analfabetización dejaran de ser inevitables costumbres humanas?

Venimos cumpliendo años, pero en lo primordial, ¿hemos crecido? No hay caso: siempre asoma impúdico el desfasaje entre la evolución científica y el cretinismo moral. Nada aprendimos del atroz genocidio judío, nada del ninguneado genocidio armenio. Los genocidios preventivos no cesan. Pedaleamos sin cadena. Mientras tanto, suicidamos al planeta.

Asistimos a la Era de los eufemismos. Nuestra historia después de la Segunda Guerra Mundial explícita, podría ser contada eslabonando eufemismos. Somos unos hijos de los eufemismos desalmados, tales como: Daños colateralesMisiles inteligentesEn situación de calleRacionalización de personalDepartamento de Relaciones humanas, Guerras preventivas, Analfabetismo (por analfabetización). El colmo del cinismo se consagra cuando a la insoportable tortura se la nombra como Interrogatorios exigentes.

Naturalizados por los medios de (des)comunicación, los eufemismos amortiguan, minimizan, caretean, licuan, absuelven a las atrocidades y a la globalización de la esclavitud. Son los eufemismos la forma más vaselina de la impunidad. Las asesinaciones masivas, en Hiroshima y Nagasaki, fueron informadas al mundo con eufemismos contenidos en frases campantes: Tuvimos que soltar la bomba –dijeron– “para conseguir la paz antes”. La frasecita justificó y encima absolvió una bomba, y otra más. Las conciencias de la condición humana se amortizaron.

¿Y quiénes consumaron la barbarie? No fueron monstruos; esa denominación los absuelve: fueron seres humanos… Cuando llegan noticias de asesinos seriales que en colegios de EE.UU. se despachan a decenas de compañeros, brota la pregunta: ¿cómo, cómo es posible? Es posible porque emergen de una sociedad que asimiló el eufemismo de aquellas bombas con una naturalidad que hoy les hace encarnar la paranoia en ideología. A la matanza en una cervecería la caratulan “incidente crítico”. Un personaje borgiano diría: “Cosa de muchachos.” La paranoia desmadra. Apogea el cinismo.

Revisemos detalles de aquellos bombazos sobre Hiroshima y Nagasaki, dos ciudades inermes. A las bombas las “soltaron” no las “arrojaron”. Los autores no carecían de ternura: las bombas fueron bautizadas “Little boy” (Pequeño niño) y “Fat man” (Hombre gordo). Al avioncito que transportó la hazaña se lo bautizó “Enola Gay”, en homenaje a la madre que parió al piloto. Al padre lo olvidaron.

Seres derechos y humanos, sin duda. Y ahí tenemos a Charles Donald Albury, el copiloto del bombardero que consolidó el escarmiento pacifista en Nagasaki. El muchacho posa rozagante, sonriente, bonachón. Joder, ¡qué cara de pelotudo feliz tiene!

El episodio atómico tuvo otros rasgos humanitarios. Por ejemplo: se había elegido a Kioto como blanco para la primera atómica, pero el Secretario de Guerra, Henry Stimson, amaba a Kioto: en Kioto había relinchado su luna de miel. Ese recuerdo salvó a Kioto de ser calcinada. Se eligió a Hiroshima como blanco, a las 8.15, tempranito, porque era “más conveniente en términos publicitarios.”

Tras esto, ¿a qué le llamamos civilización? Nuestra condición humana está pendiente. Hiroshima y Nagasaki siguen crepitando. Moralmente, somos un paupérrimo simulacro.

Nos cuenta Johsie, una sobreviviente 

Pronunciamos Hiroshima, y suena lejanísima. Para acortar esa distancia que lleva a la indiferencia activa, comparto ahora unas líneas de un reportaje que le hice a una sobreviviente de Hiroshima. La entrevisté hace 38 años en su casa de Vicente López. Escuchemos a Yoshie Kamioke en su empeñoso castellano:

–“Yo tenía 17 años y cayó boma. Bomba Hiroshima 6 agosto, cumpleaños mío 10 agosto. Pasé el cumpleaños durmiendo. La bomba me había cansado mucho el cuerpo. Recuerdo ese día y duele corazón. Esa mañana salgo para oficina, tranvía no viene, camino 45 minutos, llego a la estación y ruido de avión ¡y bomba! Estaba yo a veinte cuadras, pero cuando cayó bomba no sentí dolor, no sentí nada. Pobre Hiroshima mía. Bomba sin ruido. Bomba como viento fuerte, viento con rayo, resplandor amarillo. No escucho ruido, sólo viento y mucho amarillo y día es noche. Todo oscuro, gritos ¡auxilio! Me levanto, mi cuerpo chiquito pesa muuucho. Busco mi casa. De mi ropa sólo blusa blanca queda sana. Cara arde, no sé que falta mucho pelo en cabeza. Camino y caigo, veo gente desnuda y con pelo todo blanco. Yo muy cansada y asustada, yo poquito tonta. Tres horas y llego a casa. Garganta y ojos arden, pero más siento cansancio. No puedo tragar agua. Mi madre saca la blusa con tijera, me acuesta. Vienen moscas  y mi madre pone tul. Duermo cincuenta días, hasta que me levanto. Y sigo viviendo yo…”

Yoshíe Kamioke tenía 29 años al llegar a la Argentina. Me dijo con orgullo: “Pero hoy Hiroshima lindo, con flores, con árboles. Cuando la muerte cierre mis ojos, el recuerdo de bomba terminará…”

La conversación con Yoshie sucedió en una mañana soleada, de pleno invierno. Por momentos Yoshie pensaba en voz alta:

– “¿Por qué la guera? Con guerra mueren hijos… gente sorda sin brazos sin piernas, gente ciega. Con guera sólo feliz la muerte.”

PosdataEstamos sembrados de misiles “inteligentes”, de hambrientos analfabetizados. ¿Cómo resistir la lógica irreparable de los gerentes del planeta? Aprendiendo por fin que nada hay menos liberal que el autodenominado (neo)liberalismo.

La memoria no es retroceso, semilla futuro. Quienes “hacen feliz a la muerte” no descansan ni en los días de guardar. Ojo al piojo: los Bolsonaro y los Trump se reproducen a rajacincha porque la paranoia se volvió la más eficaz de las ideologías. A merced de la desatada absurdidad, el planeta (con nosotros encima) va camino de convertirse en una Hiroshima, en un puñadito de indefensas cenizas envueltas en el celofán de los eufemismos que ni el viento se llevará. Cenizas nosotros, cenizas el planeta.

Salgamos de la indiferencia activa. Madremía madretuya madrenuestra, que estás en la Tierra.

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 Foto ▲ "El peor error de Barack Obama, por el que será juzgado por la historia, fue haber empujado a Rusia a los brazos de China, lo cual no pudo remediar Donald Trump".Foto Afp

El peor error de Obama, por el que será juzgado por la historia, fue haber empujado a Rusia a los brazos de China, lo cual no pudo remediar Trump, quien siguió los consejos de Kissinger, a sus 97 años, para crear un G-2 de EU y Rusia contra China, que fracasó rotundamente.

Financial Times ( FT; 26/07/20), portavoz de los banqueros Rothschild y sus globalistas, fomenta que EU "explote las fisuras (sic) en la relación entre Rusia y China" ya que su pregonada asociación "no es tan vigorosa como la formulan Xi y Putin".

Su pérfida intriga radica en una lacónica frase del secretario de Estado, Mike Pompeo, –ex director de la CIA y zelote "evangelista sionista"– quien espetó sobre la estrategia de usar con Rusia para contrarrestar a China: "pienso que existe esa oportunidad (sic)".

FT cita al influyente Steve Biegun, vicesecretario de Estado, quien “está confiado de que EU puede ser más ágil para encontrar la "costura (sic)" de la relación entre Rusia y China”, ya que tal "costura" se debe únicamente a su "mutua determinación de desafiar a EU".

FT cita a Elbridge Colbyn, anterior funcionario del Pentágono, quien trabajó para la "Estrategia Nacional de Defensa": "nuestro objetivo es asegurar mucho espacio (sic) entre Rusia y China" y que "EU reduzca los irritantes (sic) en su relación con Moscú".

Luego de amarrar navajas sobre simbolismos quiméricos que marcarían el alejamiento de Rusia y China, FT echa reversa con la opinión de "expertos (sin identificar)" quienes "desechan como cándida (sic) la idea de que Washington pueda usar a Moscú contra Pekín".

Cita a Bobo Lo, del Lowy Institute – think tank australiano ultraconservador y meganeoliberal– quien aduce que entre Rusia y China, Moscú "tiene poco interés en preservar el existente orden mundial" cuando Pekín "ha sido el mayor beneficiario de este orden (sic) y sólo busca ajustarse y ganar mayor peso en su seno".

FT cita una próxima publicación de Carnegie Endowment for International Peace que arguye como "pensamiento mágico (sic)" imaginar que EU puede meter su cuña entre Rusia y China.

El muy influyente portal Sputnik cuestiona si es "viable el plan" de que "EU se una con Rusia contra Rusia" (https://bit.ly/30gOHd9).

Sputnik cita al doctor en Ciencias Políticas, Visili Kashin, quien resalta las múltiples ventajas de Rusia en su relación con China: "Cualquier unión a una coalición antichina sería un suicidio para Moscú debido a una enorme frontera terrestre con el país asiático" –Nota: de un total de 4 mil 179 kilómetros.

Visili Kashin rememora que “el enfrentamiento a China fue uno de los factores principales que arruinaron la URSS porque la construcción de la infraestructura militar en los vastos territorios de la taiga (bosque boreal) golpeaba la economía soviética más que las respuestas a los desarrollos de alta tecnología de EU”.

Visili Kashin afirmó que “un acuerdo confidencial (sic) entre EU y Rusia es imposible técnicamente: "El propio Washington destruyó todos los canales de consultas con Moscú desde 2014 y tampoco está listo para cambiar su enfoque hacia las situaciones que llevaron al conflicto con Rusia": "Parecen sólo fantasías.Para poder hablar de ello, debe ocurrir una total revolución en la política exterior de EU".

María Zajárova, portavoz de la cancillería rusa, calificó de "ingenuo" el intento de EU de involucrar a Rusia en su campaña antichina: "las declaraciones de Pompeo sobre la posibilidad de arrastrar a Moscú a la campaña antichina de EU es otro intento ingenuo (sic) de complicar la asociación ruso-china, de abrir una brecha en los lazos amistosos entre Rusia y China".

Según María Zajárova, Rusia "tiene la intención de fortalecer aún más la cooperación con China, como el factor más importante para estabilizar la situación en el mundo".

Hoy Rusia y China contemplan la triple "guerra civil/guerra de clases/guerra cultural" y las fuerzas centrífugas que debilitan a EU y mejor esperan al resultado de la elección presidencial del 3 de noviembre para posicionarse con mayor vigor.

El mundo será tripolar o no lo será.

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Sábado, 01 Agosto 2020 06:01

Gigantes digitales, al banquillo

Gigantes digitales, al banquillo

Este 29 de julio de 2020, cuatro de las cinco mayores empresas tecnológicas del planeta, Google, Amazon, Facebook y Apple (GAFA), comparecieron en una audiencia pública ante el Congreso de Estados Unidos, acusadas de prácticas monopólicas contra competidores más pequeños, consumidores y usuarios. Siendo un aspecto clave de los impactos negativos de estas gigantes plataformas digitales, es sólo uno de los que caracterizan el poder económico, político y social sin precedentes que detentan.

El mercado de esas cuatro empresas juntas es actualmente de más de 5 billones de dólares estadunidenses (millones de millones). Junto con Microsoft (GAFAM), están entre las 10 con mayor valor de capitalización de mercado del mundo y de la historia del capitalismo. Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon, junto con las petroleras Petrochina y Saudi Aramco, son las únicas seis compañías que han superado el billón de dólares en valor bursátil ( Trillion dollar companies, en inglés). Facebook sigue de cerca, valuada en 633 mil millones de dólares, similar a las plataformas digitales chinas Alibaba y Tencent.

En la audiencia, que duró más de cinco horas, los representantes de Google, Amazon, Facebook y Apple oyeron una larga lista de cuestionamientos, reunidos por la comisión antimonopolios, coordinada por David Cicilline, luego de un año de investigación y más de un millón de documentos. Jeff Bezos, fundador de Amazon; Marc Zuckerberg, fundador de Facebook (ambos entre los ocho hombres más ricos del planeta); los presidentes ejecutivos de Apple, Tim Cook, y Sundar Pichair, de Alphabet (dueña de Google), defendieron a sus empresas ante un muro de evidencias que difícilmente pudieron contestar.

Los casos presentados eran conocidos, pero no por eso menos graves. Por ejemplo, se mostró a través de correos electrónicos que Facebook compró a sus competidores Instagram y WhatsApp porque los percibía como una amenaza a su control de los usuarios, algo que también fue la intención de Alphabet (Google) al adquirir YouTube. Se evidenció que Google roba información a empresas más pequeñas, por ejemplo las reseñas de Yelp sobre restaurantes, y ante la queja de ésta amenazó con asegurar que ya no saldría en los resultados de búsqueda. Google controla 90 por ciento de las búsquedas en línea. Las acusaciones contra Apple giraron en torno a la imposibilidad de que sus clientes usen aplicaciones de otros desarrolladores.

Amazon superó en ventas minoristas a Walmart, el mayor supermercado del planeta, desde 2019. Con la pandemia sus ganancias aumentaron exponencialmente, convirtiendo a Bezos en el hombre más rico del mundo, con una fortuna personal de 181 mil millones de dólares. El control de Amazon sobre sus proveedores es brutal, con poder de llevar a la quiebra a los que no pueden o no quieren entrar en sus condiciones. Quedó claro que también copia, fabrica con su marca y vende más baratos (al principio) los productos más rentables de otras compañías, llevándolas a morir.

Además de lo anterior, se mencionó también, pero muy lejos de la verdadera dimensión que tiene, la manipulación de los datos e información con impactos políticos y discriminatorios. Lo particular de esta audiencia fue el alto nivel de preparación que trabajó la comisión antimonopolios, que hizo incluso titubear a los ejecutivos. Hace dos años Zuckerberg tuvo que acudir a responder al Congreso por la “filtración” (o venta) de los datos de más de 80 millones de usuarios de Facebook a la empresa Cambridge Analytica, a partir de lo cual ésta y sus ejecutivos influyeron decisivamente, por métodos abiertos y subliminales, en la elección de Trump y otros personajes, como Bolsonaro en Brasil. En esa ocasión Zuckerberg tuvo el control del debate frente a congresistas que apenas entendían el tema y salió librado con una multa de 5 mil millones de dólares, que no es poco pero fue mucho menor a las ganancias que obtuvo y al valor de repunte inmediato de sus acciones apenas se emitió la sentencia.

Llama la atención que no citaran a Microsoft y su fundador Bill Gates, quien junto con GAFA controla más de la mitad del mercado global de plataformas digitales. Probablemente porque Microsoft fue citada a una audiencia similar hace 22 años para responder por su monopolio en el mercado de software, proceso que influyó en la estructuración de la compañía y cambió algún plan, como el desarrollo de teléfonos. No obstante, Microsoft y su poder actual de nubes de cómputo, inteligencia artificial y manejo de datos masivos ( Big data) juegan un papel fundamental en el control de economías y políticas, junto con los otros cuatro monstruos de la digitalización.

El tema del control monopólico de mercados es definitorio, pero solamente uno de los aspectos cruciales que implican estas nuevas formas de acumulación capitalista a partir de los datos sobre la vida de todas y todos, que conforman el llamado “capitalismo de la vigilancia”, tema que debemos entender y organizarnos colectivamente para enfrentar. No se trata sólo de tecnologías digitales, sino que la digitalización ha entrado en todos los aspectos de la vida productiva y social. Una contribución interesante a este debate es la revista Internet Ciudadana (https://al.internetsocialforum.net/publicaciones/)

*Por Silvia Ribeiro, nvestigadora del Grupo ETC

Sábado, 01 Agosto 2020 05:43

¿La eternización de Putin?

Fuentes: Ctxt

Maduran las contradicciones del régimen ruso Como en el resto de las potencias, tampoco en Rusia la pandemia está alterando de forma significativa las tendencias que se observaban antes de ella, pero las acelera. El plebiscito constitucional iniciado el 25 de junio y dilatado hasta el uno de julio, ha ilustrado la maduración de las […]

Maduran las contradicciones del régimen ruso

Como en el resto de las potencias, tampoco en Rusia la pandemia está alterando de forma significativa las tendencias que se observaban antes de ella, pero las acelera. El plebiscito constitucional iniciado el 25 de junio y dilatado hasta el uno de julio, ha ilustrado la maduración de las contradicciones y dificultades internas del régimen ruso. Como ocurrió en Pekín hace años cuando se blindó la autoridad de Xi Jinping, en Moscú los gobernantes también son conscientes de que se avecinan tiempos difíciles y se preparan. También ellos quieren ponerse el cinturón de seguridad, pero sus circunstancias son bien diferentes a las de China y no está nada claro que el asunto solucione algo o que el cinturón complique aún más las cosas.

Prepararse para gobernar con menos recursos

Diferentes son los potenciales objetivos de cada país, sus sistemas de gobierno y sus sociedades. Lo de los chinos es mucho más estable y seguro en las tres categorías citadas. Por más que algunos politólogos del establishment ruso como Sergei Karaganov, insistan en el eurasianismo político de los rusos y su condición de “no occidentales”, la gran tradición secular rusa está ahí bien anclada. No es que el eurasianismo sea un mito. Rusia es Eurasia, pero no es Asia. Como decía Miliukov, “es Europa complicada por Asia”. Su sello histórico-cultural es inequívoco: lengua eslava, alfabeto griego y cristianismo ortodoxo, y eso no lo cambia el actual despecho de quienes, como Karaganov, en la época de Yeltsin eran furibundos occidentalistas y ahora dicen mirar hacia China porque la antigua novia les dejó.

El cinturón de seguridad está más que justificado: vienen tiempos aun más difíciles, con un petróleo barato, sanciones occidentales recrudecidas, un incremento en la caída del nivel de vida y una presión militar extranjera recrudecida. Hay que prepararse para gobernar con menos recursos, tanto materiales como geopolíticos.

El petróleo a precios favorables y la estabilidad y el orden elemental que Vladimir Putin puso en el país desde principios de siglo sin tocar los fundamentos del capitalismo burocrático, produjo el milagro de la recuperación rusa. La gente que recordaba la miseria y la humillación de la época de Yeltsin se acostumbró a que la vida dejara de ir a peor y recompensó a Putin con un gran prestigio interno. No hay el menor misterio en ello. Cualquier sociedad habría reaccionado igual.

El no va más exterior defendido por medios militares que supuso la respuesta rusa al entrismo noratlantista en el Cáucaso y Ucrania tras años de desvergonzada ampliación de la OTAN, recuperó la dignidad nacional. Con su prestigio en lo más alto pese a haber perdido Ucrania, Putin dejó pasar el “momento Crimea”, el gran aplauso de Rusia a la recuperación de una tierra rusa llamada a ser base de la OTAN. Desde aquel cenit nacional el Presidente podría haber afirmado una política económica socialmente orientada, disolver el sistema de magnates y atajar la corrupción. Podría haberse convertido en un Lukashenko ruso y consolidar un consenso basado no solo en el patriotismo sino también en una idea de equidad y justicia social que recuperara lo rescatable del sovietismo. Aquello se dejó pasar.

En política exterior Rusia ha sabido aprovechar los desconciertos y crisis de Occidente, pero sus apuestas exitosas, como la de impedir un cambio de régimen en Siria fueron arriesgadas. Hoy la suma de recesión y de un descalabro exterior, posible si, por ejemplo, Washington y sus aliados deciden volver a sangrar a Siria, es una amenaza fatal para la estabilidad interna.

Estabilidad o legitimación electoral

El cinturón de seguridad es igual de necesario que en China, pero en Pekín no tienen el problema de la “democracia de imitación” que caracteriza a Rusia. Hay democracias con elecciones, alternancia y división de poderes de baja intensidad (por la contradicción básica entre democracia y capitalismo), hay democracias de imitación que escenifican en cartón piedra los ritos del voto y la división de poderes pero que están cerradas a la alternancia en el poder, y hay otros regímenes sin ninguno de esos ritos que juegan en otra liga. Lo nuestro es lo primero, lo de los rusos lo segundo y lo de los chinos es la otra liga. El cinturón de seguridad chino, el refuerzo de la autoridad del líder, no funciona en Rusia porque ese país no es Asia, sino Europa complicada por Asia. La sociedad rusa aspira a una democracia europea -precisamente por eso el régimen la imita- y no a jugar en otra liga.

Aquí es donde incide el problema de la reproducción del sistema autocrático heredado de Yeltsin en Rusia: hay una contradicción aparentemente irresoluble entre la estabilidad del sistema autocrático y su legitimación por vía electoral. La mera cercanía de elecciones presidenciales (2024) en las que el actual Presidente no podía presentarse por imperativo constitucional era una fuente de inestabilidad. El retiro con fecha del jefe pone en marcha toda una panoplia de inestabilidades, desde revoluciones de colores con apoyos extranjeros, hasta conspiraciones en el seno de la elite para hacerse con el trono, pasando por una mezcla de ambas cosas. La combinación de eso con el agravamiento de la presión occidental y la merma de recursos económicos, enciende todas las luces rojas a un régimen que, como todos, aspira a sobrevivir.

Tal fue el sentido de la reforma constitucional cocinada y aprobada en marzo. El plebiscito la ha refrendado en julio por un amplio margen del 76% contra 22% (con una participación del 64%), seguramente menos por amor al líder, cuyo prestigio ha caído considerablemente, que por falta de una alternativa clara que garantice la estabilidad e impida el caos. La oposición a Putin, incluida toda la disciplinada narrativa occidental, estima que las enmiendas a la Constitución son irrelevantes, no así la posibilidad de que Putin pueda participar en las elecciones de 2024 y ser reelegido hasta 2036. Lo que no se dice es que Putin ha dicho en diversas ocasiones que no está seguro de volverse a presentar. Lo que es seguro es que si el Presidente anunciara que no se presenta, su debilidad sería inmediata y las maniobras para sucederle peligrosas. Las propias características del sistema autocrático y su democracia de imitación condenan a Putin a mantener la incógnita de su eternización en el poder y a dejar abierta la puerta de su reelección. Pero ¿qué pasa en la sociedad?

¿De la prudencia sin entusiasmo al descontento general?

El voto a favor en el plebiscito parece tener que ver con una prudente expectativa sin entusiasmo para que las cosas no vayan a peor: conservar los estándares sociales, resguardar la soberanía del país frente a las injerencias extranjeras y el caos que las “revoluciones de colores” han generado en otros países (Ucrania está allí al lado). También con el hecho de que no hay otra personalidad convincente a la vista. La mayoritaria impresión de que la oposición liberal (occidentalista) sería peor que Putin, como Yeltsin lo fue en su día, parece bien arraigada. Las características de los personajes “alternativos” liberal-patrióticos, tipo Aleksei Navalny, demagogos de diverso pelaje y sufridos y valientes disidentes, no son para celebrar, y a la oposición de izquierdas le falta, quizá, una generación para crecerse. En cualquier caso, el régimen los elimina a unos y a otros, bien comprándolos, bien asustando y castigando. ¿Es eso una receta de futuro?

La oposición está convencida del propósito de eternizar a Putin. También lo está de la falsificación de los resultados del plebiscito. Lo que cuenta para el futuro no es tanto esa posible falsificación, sino que la parte más “informada” y políticamente activa de la sociedad así lo crea. Ese es uno de los precios que la autocracia paga por su imperio: a tal poder, tal oposición. La ausencia de canales institucionales condena a la oposición al contubernio y la revuelta. El maltrato suscita deseos de revancha. La total ausencia de responsabilidades políticas con la que la autocracia condena a la oposición, elimina en esta todo sentido de Estado. El cinturón de seguridad que Putin se ha puesto con el plebiscito incrementa todas esas tendencias.

Con toda su ambigüedad, la victoria plebiscitaria deja un sabor de fraude. El sábado, en Jabarovsk, decenas de miles de ciudadanos salieron a la calle a protestar por la incriminación de un gobernador popular. Los medios de comunicación oficiales hablaron de 6.500 manifestantes cuando eran muchos más. En el extremo Oriente la situación está revuelta. En ese contexto llama la atención el nuevo artículo 67 de la enmendada constitución. Contempla la creación de “territorios federales”, una fórmula que permitiría suprimir los órganos representativos locales en una zona (conflictiva) concreta y sustituirlos por una gobernanza directa desde el Kremlin. El sistema no parece dejar espacio a la reforma y la evolución de toda una generación que necesita Rusia. Solo se prepara para utilizar el garrote. ¿Se enredará el Kremlin en su cinturón de seguridad

Por Rafael Poch de Feliu | 01/08/2020 ? En cualquier caso, la estabilidad interna de una potencia cuyo papel internacional de contrapeso del hegemonismo es fundamental, es algo que importa a todo el mundo.

(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2020/07/28/la-eternizacion-de-putin/#more-496

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Próximos tres meses de gran peligro para el mundo

Los tres meses que nos separan de las elecciones en Estados Unidos serán críticos para la vida en el planeta, según varios análisis y, de modo muy particular, en opinión de los dirigentes chinos, los más interesados en neutralizar la ofensiva en curso de la Casa Blanca y el Pentágono.

El pasado domingo 26 el editor jefe de Global Times, diario oficioso del Partido Comunista Chino (PCCh), Hu Xijin, publicó un llamamiento a que la nación construya más misiles nucleares a medida que enfrenta desafíos de seguridad sin precedente por parte de Estados Unidos. En su cuenta, escribió: "Date prisa y construye más misiles nucleares para disuadir a los locos estadunidenses" (https://bit.ly/3jJxbGa).

Meses atrás hubo otro llamamiento en el mismo medio, con la misma orientación: aumentar el arsenal nuclear para disuadir al Pentágono. Según el diario, no era voluntad de China incrementar su arsenal atómico, pero la coyuntura que se vive hace prever que se produzcan enfrentamientos en el mar del sur de China, convertido en el epicentro del conflicto entre ambas potencias.

La estrategia electoral de Donald Trump viene diseñada en una extensa entrevista a Steve Bannonen Asia Times, el 12 de junio (quienfuera jefe de la campaña de Trump en 2016, activo banquero en Goldman Sachs y asesor de la Casa Blanca en la presidencia del magnate) asegura que si enfoca su campaña contra China, puede ganar los comicios de noviembre.

Sus opiniones son tremendas y algunas suenan delirantes, como acusar a China de la muerte de George Floyd, porque el afroestadunidense tuvo Covid-19 "que vino del PCCh", consumía fentanilo, un opioide que dice llega desde la misma nación, y que nunca accedió a un empleo fabril porque la industria se fue al país asiático (https://bit.ly/30Xo2kz).

Sin embargo, es necesario leer la entrevista porque desnuda la política de Estados Unidos y el pensamiento de sus élites. Asegura que "el gobierno de China es un grupo de mafiosos" y que el Partido Comunista es "un grupo de gángsters". Peor aún, dice que el PCCh "es el trabajo inacabado del siglo XX" y que éste es el momento de liquidarlo.

Los puntos de ataque son dos: ahogar Hong Kong porque se debe impedir el acceso de China a la tecnología y al capital de Occidente, y construir una alianza regional con Japón, Australia, India y Vietnam, "alrededor del mar del sur de China y el estrecho de Malaca". Ambas estrategias están en marcha, pero en opinión de Bannon deben incrementarse hasta derrocar al Partido Comunista.

El 4 de junio Steve Bannon estrenó lo que llama "Nuevo Estado Federal de China", que tiene incluso una bandera, proclamado en el aniversario de la represión en Tienanmen en 1989, y está integrado por un puñado de millonarios huidos de China. Más allá de que este objetivo sea irrealizable, debe anotarse la voluntad de derrocar al régimen chino por la fuerza.

La respuesta de Pekín a la agresión estadunidense puede leerse en Global Times el mismo 26 de julio, en un artículo que destaca el "peligro extremo" que tendrán las relaciones bilaterales en los próximos tres meses (https://bit.ly/39CeAqI). En él adelanta que en ese lapso "es probable que la administración Trump lance más agresiones para obligar a China a tomar represalias".

El medio que refleja la opinión del gobierno chino, insiste en que el deseo de Trump de conseguir un segundo mandato puede agravar las cosas en el corto plazo. Pero asegura que la posición antichina "refleja el consenso bipartidista entre las élites estadunidenses, por lo que China no debería esperar un cambio significativo en la política de Washington, incluso si hay una transición de poder en noviembre, lo que significa que China debería prepararse para una larga lucha".

Este es el punto central. La política exterior de Estados Unidos viró desde su anterior centralidad en Medio Oriente hacia el Pacífico y China desde la presidencia de Obama. Con base en opiniones de expertos chinos, Global Times concluye que Pekín no debe entrar en las provocaciones, como el cierre del consulado en Houston.

"La clave para que China evite el conflicto y gane la competencia forzada por Estados Unidos, es centrarse en su propio desarrollo y estar preparada para la peor situación", señala el medio. La lucidez del equipo dirigente le permite concluir con un aserto propio de su milenaria cultura: “Estados Unidos no tiene miedo de una guerra fría con nosotros, tiene miedo de nuestro desarrollo”.

Tienen claro que "lo peor" puede suceder. Una guerra en las aguas marítimas que puede derivar en una guerra nuclear. Quieren estar preparados para esa eventualidad, pero concentrarse en su propio desarrollo.

Los de abajo debemos asumir que las cosas van a empeorar. Que la tormenta/pandemia que nos afecta, es apenas la primera de una serie de calamidades que no podremos evitar. Que las arcas en construcción permanente pueden ayudarnos a afrontar este periodo que pone a prueba nuestras resistencias.

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Desesperado, Trump sugiere postergar los comicios en EU

El magnate continúa su estrategia de sembrar dudas sobre la legitimidad de la elección, señalan analistas

 

Nueva York., Con una pandemia que no logra controlar y cuyo inepto manejo ha llevado a más de 151 mil muertes, y un desplome económico sin precedente desde la Gran Depresión, Donald Trump sugirió ayer postergar una elección que por ahora está perdiendo.

No sorprendió –muchos habían pronosticado que lo haría–, pero a la vez asombró su audacia de proponer algo sin precedente. En un tuit ayer por la mañana, Trump insistió en su afirmación sin sustento de que el uso generalizado de boletas por correo (mecanismo que se usará ampliamente debido a la pandemia) llevará a la "elección más imprecisa y fraudulenta en la historia. Será una gran vergüenza para Estados Unidos" y con ello sugirió: "¿demorar la elección hasta que la gente pueda votar de manera apropiada y segura?"

En su conferencia de prensa supuestamente dedicada al tema del coronavirus, el presidente rehusó retroceder, a pesar de que no tiene autoridad para cambiar la fecha de una elección y a que su sugerencia había sido inmediatamente rechazada por los líderes legislativos de su propio partido.

Insistió en que el uso del mecanismo del voto a través de boletas enviadas por correo no está sujeto a ningún control y llevaría a un fraude. "No quiero ver una elección chueca", reiteró, agregando que si se usa el sufragio por correo "esta sería la elección más amañada en la historia".

Poco antes, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, al igual que su contraparte en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, habían declarado que nunca antes en la historia del país se ha pospuesto una elección federal, y aseguraron que los comicios programados para el 3 de noviembre se llevarán a cabo.

Mientras, los demócratas resaltaron que esta propuesta sólo refleja la desesperación de un presidente que está en graves apuros. La presidenta de la cámara baja, la demócrata más poderosa de Washington, Nancy Pelosi, respondió enviando por tuit una copia de la sección de la Constitución que establece que el Congreso determina las fechas para la elección federal.

Críticos del presidente sospechan que deseaba desviar la atención de noticias que están contribuyendo a hundir sus perspectivas de relección, al destacar que publicó el tuit incendiario minutos después de la presentación de datos oficiales sobre el peor declive jamás ocurrido de actividad económica en un trimestre.

De hecho, otros críticos resaltaron que el objetivo real del magnate es continuar su estrategia de sembrar dudas sobre la legitimidad de la elección para después cuestionar los resultados.

Durante las últimas semanas –con las encuestas mostrando un continuo deterioro en su aprobación y un incremento en el margen de ventaja de su contrincante demócrata Joe Biden–, Trump ha repetido que las próximas elecciones prometen ser las más fraudulentas, algo que también afirmó en 2016.

Legisladores, expertos en la ley electoral y periodistas señalaron de inmediato que el presidente no tiene la autoridad para cambiar la fecha de la votación, la cual es establecida por una ley federal que dicta que la elección nacional será realizada el primer martes después del primer lunes en noviembre, algo que ha permanecido así desde 1845. Por lo tanto, sólo el Congreso podría modificar la ley.

Más aún, la Constitución establece que el inicio del periodo de un nuevo presidente tiene que ser el 20 de enero después de la elección.

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Augusto Aras, procurador general nombrado por Bolsonaro.   ________________________________________ Imagen: AFP

Grave denuncia contra la investigación dirigida por el exjuez Sergio Moro

Moro defendió la "transparencia" de la operación que dirigió como juez. En tanto el diputado del PT, Paulo Pimenta, pidió la creación de una comisión investigadora.

 

El procurador general de Brasil, Augusto Aras, denunció a los fiscales de la operación Lava Jato por haber montado una red ilegal para investigar a 38 mil personas. Aras, que aseguró que la unidad de investigación cuenta con una "caja de secretos", es considerado un fiscal alineado al presidente Jair Bolsonaro, que llegó al poder con la lucha contra la corrupción como una de sus principales banderas. Las palabras del jefe de los fiscales confirman las sospechas de irregularidades cometidas por el equipo de investigadores que puso de rodillas a multinacionales brasileñas como Odebrecht y llevó a la cárcel a influyentes empresarios y políticos, incluyendo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Sergio Moro, un ex aliado de Bolsonaro que renunció al ministerio de Justicia en medio de graves acusaciones contra el presidente, defendió este miércoles la "transparencia" del Lava Jato, investigación que dirigió como juez. En tanto el diputado del PT, Paulo Pimenta, anunció que solicitará la instalación inmediata de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) para investigar los "graves hechos" revelados por Aras.

"No se puede imaginar que una unidad institucional tenga una caja de secretos, una institución de la república no se puede servir de la extorsión, de espiar, no puede valerse de ningún propósito no republicano", dijo Aras en una videoconferencia con abogados organizada por el sitio web Prerrogativas. El jurista repudió así el accionar de los fiscales que, desde Curitiba y al mando de Deltan Dallagnol, llevaron adelante desde marzo de 2014 la Operación Lava Jato, que entregó documentación secreta de forma ilegal, por ejemplo, al FBI y al Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El mes pasado, Aras había ordenado que los responsables de la investigación, integrada por agentes del Ministerio Público y la Policía Federal, compartieran su base de datos con la Fiscalía, lo que no fue bien recibido por los responsables de la operación, que todavía investiga a decenas de políticos locales. 

"Estamos hablando de la transparencia que intentamos promover", explicó el fiscal general, quien preciso que "todo el Ministerio Público Federal, en un sistema único", tiene archivos sobre casos de corrupción que ocupan "40 terabytes, mientras que la Lava Jato tiene 350 terabytes". 

Según Aras, llegó la hora de "corregir los rumbos del lavajatismo", movimiento al que calificó de "punitivista", a la vez que defendió continuar la lucha contra la corrupción mediante otros métodos. "El lavajatismo pasará", aseguró el jefe de los fiscales.

La postura de Aras fue respaldada por el presidente de la Corte Suprema, José Antonio Dias Toffoli, quien reforzó el pedido de la Fiscalía y lo justificó también en la necesidad de lograr una mayor transparencia en las investigaciones. El fiscal general fue nombrado por el presidente Jair Bolsonaro para ocupar el cargo, una decisión contraria a los deseos del exjuez Sergio Moro, quien fue ministro de Justicia hasta abril de este año.

La oposición y buena parte del mundo jurídico acusan de "lawfare" a los jueces Deltan Dallagnol y Sergio Moro, que, según filtraciones de conversaciones hechas por el portal The Intercept, dirigían las investigaciones hacia ciertos políticos, como el expresidente Lula da Silva, mientras protegían a otros como el expresidente Fernando Henrique Cardoso. En el caso de Lula, las revelaciones sobre maniobras fraudulentas de Moro y Dallagnol llegaron al Supremo Tribunal Federal, que desde hace un año tiene un pedido de nulidad del caso por animosidad del magistrado de primera instancia.

El diputado federal del PT, Paulo Pimenta, utilizó sus redes sociales para denunciar que la creación de una base de datos con información sobre 38 mil personas "a través de un sistema paralelo revela un Estado Policial dentro del país". Según Pimenta, la Cámara debería instalar inmediatamente una comisión investigadora del Lava Jato. El parlamentario también solicitó que se llame al Supremo Tribunal Federal junto con el Ministerio Público Federal para identificar y sancionar a los responsables. 

Como era de esperarse, el primero en salir a responder a la fuerte denuncia institucional de Aras fue el exministro Moro. "Desconozco secretos ilícitos en el ámbito de la Lava Jato. Al contrario, la operación siempre fue transparente y sus decisiones fueron confirmadas por tribunales de segunda instancia y cortes superiores", indicó el exjuez en su cuenta de Twitter. 

"No entiendo esa lógica de revisionismo, como si la Lava Jato no representase algo extremadamente positivo, como fue la gran victoria contra la impunidad de la gran corrupción", agregó más tarde. 

Tras ganar las elecciones de 2018, Bolsonaro había nombrado como ministro de Justicia a Moro, quien renunció en abril denunciando que el mandatario intentaba ejercer presiones ilegales sobre la Policía Federal, hecho que permanece bajo investigación en la Fiscalía General. 

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Según futurólogos es probable que China gane aproximadamente 1 por ciento del poder global en relación con EU en 2030 debido a los impactos económicos y la mortalidad del C-19.Foto Ap

Cuando se utilizan amplias medidas de "capacidades materiales (sic)", el panorama es "claro", según los futurólogos del Centro Pardee, de la Universidad de Denver, cuya especialidad versa en "el poder relativo entre los países" a futuro (https://bit.ly/2EtJBBV): el C-19 cierra la brecha en las capacidades relativas de EU y China y acelera la transición (sic) entre ambos. China "es probable que gane aproximadamente 1 por ciento del poder global en relación con EU en 2030 debido a los impactos económicos y de la mortalidad del C-19".

Moon of Alabama desmenuza los hallazgos del Centro Pardee bajo la pluma de Passer by: "existe un declive real (sic) y no solamente relativo (sic) de EU" (https://bit.ly/3hNMpIz) cuando "su esperanza de vida se ha caído", pésimo signo para un país desarrollado, "lo cual es extensivo a Gran Bretaña".

Passer by soslaya la fractura profunda de la sociedad de EU y la dinámica de la crisis del C-19 "que no ha podido ser controlada en EU", al contrario de China.

El triunfo de China durante la crisis del C-19 se (con) centra en el “poder bruto ( raw power)”, así como las ganancias de su PIB en relación con EU. Pero "también en niveles de deuda" cuando las de EU "explotaron debido a la crisis".

Rusia, a la que no toman en cuenta, sería el principal triunfador ya que ostenta una de las menores deudas del planeta.

Resalta la recuperación de China en "V", frente a la "W" de “recuperación de doble hundimiento ( double dip)” de EU.

Passer by no desdeña las relaciones publicas y el “poder blando ( soft power)” cuando, pese a las inculpaciones de EU contra China por una supuesta exportación de la pandemia, su manejo ha sido catastrófico para "contener la pandemia en comparación a otros países".

EU "perdió puntos al exorcizar a la OMS". El C-19 debilitó también al ejército de EU.

Passer by agrega una advertencia sonora del prominente economista Stephen Roach, quien vislumbra una fuerte devaluación del dólar –el último poder omnímodo de EU a mi juicio (https://bit.ly/32YhWmS).

Según Roach, el "dólar se desplomará en forma abrupta" (https://on.mktw.net/2P0KeVH): calcula un declive mínimo de 35 por ciento.

Sea lo que fuere, China e Irán han acordado un pacto "secreto (sic)" por 25 años con bendición militar de Rusia: inversiones de China en infraestructura iraní por 500 mil millones de dólares a cambio de hidrocarburos persas en sus respectivas divisas dándole la vuelta al dólar (https://bit.ly/309Bkvs).

Passer by cita a David P. Goldman de Asia Times quien en el tema de los chips/semiconductores es muy escéptico de que EU sea capaz de detener a China” (https://bit.ly/2DaS0ts).

Passer by juzga que "el problema para EU es que China es el mayor mercado de semiconductores del mundo y el mayor importador de chips del mundo": China "esconde (sic) grandes cantidades de chips y en 2025 debería ser capaz de sustituir la producción foránea por sus productos domésticos".

En su cronograma dinámico, los previsores estrategas de Pekín tenían contemplada la máxima autarquía posible con su proyecto "China 2025" (https://bit.ly/39EuuBg).

Para Passer by la "guerra de chips/semiconductores" es una situación "perder-perder" para EU y China.

El feroz boicot de EU contra el 5G de Huawei está a punto de orillar a que China expulse a la estadunidense Boeing para beneficiar a la europea Airbus, lo cual significaría un doloroso golpe a la aeronáutica de EU.

Es probable que la mitad de Europa use Huawei, en especial Alemania: su máxima superpotencia geoeconómica.

Passer by concluye que el feroz ataque multidimensional de Mike Pompeo contra China se deba más al "coraje (sic) de la élite de EU debido al debilitamiento de EU y a las ganancias de China durante la crisis del C-19".

Entre los numerosos y lúcidos comentarios al artículo de Passer by, viene uno sobre los vencedores y los perdedores del C-19: "vencedor Alemania", debido a su "íntima relación con China"; los "perdedores" son los "países mas cercanos a EU: GB, Francia, Italia, Brasil y México (sic)".

A mi juicio, ya es tiempo que México empiece a pensar cuáles son sus alcances autárquicos.

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