Martes, 11 Diciembre 2018 05:11

70 años de derechos vulnerados

70 años de derechos vulnerados

Nadie discute los derechos humanos porque los derechos humanos comienzan a no querer decir nada, se ha subvertido su contenido


El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó, en París, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Aunque es sobradamente conocido, resulta necesario recordar el contexto histórico de aquel momento. El mayor conflicto armado de la Historia acababa de terminar. La Segunda Guerra Mundial había arrasado gran parte de Europa y había provocado millones de muertes en todo el mundo. Es ahí cuando se aprueba la Declaración, con la esperanza de que ese catálogo de derechos, como valores aceptados por todos los pueblos, salvaría a la humanidad de volver a caer en la barbarie y la destrucción.

Setenta años después, la Declaración Universal ha alcanzado un grado de consenso generalizado. Tal realidad podríamos considerarla como un aspecto positivo. Tras siete décadas, prácticamente nadie en el espacio público de los países democráticos discute la primacía y la defensa de los derechos humanos. Pero, precisamente, su generalización ha supuesto un elemento problemático. Nadie discute los derechos humanos porque los derechos humanos comienzan a no querer decir nada, se ha subvertido su contenido.


Ya en 1998, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) celebró el 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) con un cartel que utilizamos en aquella ocasión y donde sobresalía la frase “50 años sin derechos humanos”. Entonces no resultaba fácil prever que 20 años después tendríamos que volver a utilizar como lema algo parecido: “70 años de derechos vulnerados” y esto no por simple mimetismo, sino porque la realidad que nos muestra nuestra sociedad tras los últimos veinte años se encuentra cruzada de norte a sur y de levante a poniente por continuas violaciones de los derechos humanos.


Es verdad que hoy se habla hasta la saciedad de derechos humanos, pero a la vez se mantienen y defienden discriminaciones que los vulneran, desde el artículo primero que afirma que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Nadie dice estar en contra de los derechos humanos pero se articulan (y se sustentan con el voto) políticas que generan pobreza, que excluyen, que aumentan la desigualdad, que olvidan a los colectivos más desfavorecidos… Hasta los herederos de las víctimas del holocausto nazi desarrollan prácticas y políticas que se dirigen hacia el genocidio del pueblo palestino, con un obsceno mutismo internacional.


Por ello, con ocasión del 70 aniversario de aquella Declaración, nos atrevemos a concretar algunos de los nubarrones que se ciernen sobre la sociedad más cercana a nosotros.


Derechos vulnerados, 70 años después, en el Estado español


La libertad de expresión está sufriendo en nuestro país ataques sistemáticos desde numerosos sectores de nuestra sociedad. Es uno de los derechos cuyo respeto está retrocediendo, escondido tras un puritanismo inconcebible que pretende cercenar muchos avances conseguidos con dolor y esfuerzo en los últimos años. La todavía persistente Ley Mordaza y los reductos de leyes y comportamientos franquistas intentan acallar gritos y voces de libertad, dando amparo y cobertura a muchos de estos atentados.


Los discursos racistas y xenófobos se están apoderando con especial crudeza de determinados sectores mediáticos y políticos. Recientemente hemos asistido estupefactos a determinados discursos políticos que usan expresiones como “Vamos a barrer de inmigrantes nuestra ciudad”. Además, en las elecciones autonómicas andaluzas, por primera vez, un partido fascista y abiertamente racista, ha sacado 12 escaños. El valor y la defensa de los derechos humanos, como eje fundamental de convivencia y de justicia, se está desplazando hacia situaciones irreconocibles en nuestro país. Se está sustituyendo por conceptos tales como seguridad, confianza, patriotismo, que poco a poco se alejan del respeto a los derechos humanos.


La desigualdad social, con total desprecio del derecho a la justicia y dignidad, se asume con demasiada facilidad. Se ignoran o minusvaloran los datos de la desigualdad en el Estado español, plasmados en el reciente Informe AROPE 2018 que indica que “en 2017 la renta total del 20% de la población con mayores ingresos multiplica por 6.6 la renta total del 20% con menores ingresos”. Esto supone, según el mismo informe, que el 10% más rico de nuestro país dispone de la misma renta que la mitad más pobre de la población española. Y lo peor de todo es que esto se considera como un daño colateral, necesario para que las personas ricas y poderosas prosperen, a costa de lo que sea. Los derechos sociales en general, vivienda digna y accesible, sanidad universal eficiente y gratuita, derechos laborales eficaces… han perdido su capacidad revolucionaria y se han adaptado a un funcionamiento de la sociedad donde son otros los objetivos que orientan a muchos de nuestros políticos, que organizan y mantienen la “cosa pública” de espaldas totalmente a quienes se van quedando en las cunetas de esta loca carrera.


La pobreza, con rostros de personas que malviven y mueren en los portales y descampados de nuestras ciudades y pueblos, es otra realidad que nos impide vislumbrar que los derechos humanos están cediendo a la ignominia del egoísmo capitalista. Las últimas cifras que sitúan a muchos millones de personas bajo el paraguas de la pobreza no nos animan a considerar que se han dado pasos positivos en la dignificación de las personas. Las colas ante los comedores sociales en cualquiera de nuestras ciudades nos muestran cómo no se ha logrado considerar y tratar a las personas como sujetos de derechos. A veces se les arroja a una caridad mal entendida, que sólo consigue tranquilizar nuestras conciencias y desarmar nuestras justas luchas por la justicia.


La Frontera Sur, de la que forma parte nuestra Andalucía, se ha convertido en un espacio lleno de muerte y sufrimiento, obscenamente olvidado por quienes deberían poner freno a tanta locura y muerte. Como botón de muestra, las personas muertas o desaparecidas en el mar Mediterráneo durante el presente año, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), ascienden a 2.160. Si a esto añadimos la externalización de fronteras, como método de control de las migraciones, España y la UE se convierten en responsables de estas muertes y de las violaciones y torturas que se producen contra las personas que intentan poner en marcha su propio proceso migratorio en pro de la libertad y la dignidad. Las políticas migratorias de la UE, compartidas por España, se orientan fundamentalmente a impedir que las personas puedan llegar a nuestras costas por medios seguros. Se ha optado decididamente por implantar mecanismos que dificulten estas llegadas, aunque están amparadas en el artículo 13 de la DUDH. Con esta finalidad y con el apoyo de la Unión Europea y los países que la componen, se quiere sustituir el derecho a migrar de las personas por un afán único y desmedido de seguridad interna. Se trata de una falta de solidaridad europea que, en combinación con las políticas de austeridad, alimenta la xenofobia y el racismo que triunfan en determinados ámbitos de la Unión Europea.


No pasamos por alto la reciente visita del presidente de Gobierno a Marruecos donde, haciendo alarde de una tremenda hipocresía, ha ratificado la supremacía de las soberanías estatales por encima del derecho a la libertad de circulación de las personas, así como otros muchos derechos humanos, que se esfuman por completo tras pretendidos intereses estratégicos y económicos.


No podemos olvidar por otra parte que la UE tiene mucha responsabilidad en las causas que provocan estos movimientos migratorios con políticas colonialistas que secularmente ha desarrollado, provocando el saqueo de materias primas y recursos naturales de los países de donde llegan estas personas.


Aunque, afortunadamente, el feminismo y el ecologismo tienen hoy un reconocimiento duramente conseguido y trabajado, amplias capas de la sociedad los consideran todavía como un adorno y un lujo suplementario en la lucha por una sociedad en la que no primen los fines egoístas y mercantilistas. En este sentido no se duda en dificultar el acceso efectivo e igualitario de la mujer al mundo laboral. En otros casos, la instrumentalización que del feminismo se realiza desde diferentes poderes públicos y políticos está despojándolo de su carácter cuestionador y transformador. El feminismo se emplea como etiqueta incuestionable que ampara políticas que ahondan en la desigualdad y la exclusión de colectivos de mujeres como las trabajadoras sexuales.


Por otra parte, y para incidir en el retroceso en el cumplimiento de los derechos humanos, asistimos con alarma a la negación de determinadas medidas aprobadas y prometidas como inmediatas y fundamentales por nuestro actual Gobierno, pero que la realidad del día a día está desmontando. Nos referimos a la recuperación de la justicia universal, tristemente eliminada por el anterior Ejecutivo, y apoyada hasta la saciedad por el actual cuando estaba en la oposición. Parecida suerte está sufriendo la repetida promesa por parte del actual Gobierno de la derogación de la Ley Mordaza, que hoy se pierde y se olvida en los recovecos de la nada. No digamos de la repetida promesa de revertir la prisión permanente revisable realizada por el actual Gobierno antes de llegar al poder. Ahí continúa. Por último, apuntemos la repetida indignación que provocaba en las huestes socialistas las repetidas y variadas formas de devolución en caliente de las personas migrantes que conseguían entrar en nuestro país. Todavía se oyen los gritos en el cielo cuando el PP introdujo de matute la legalización de esta práctica en la Ley Mordaza. Ahora asistimos con asombro e indignación a las devoluciones en caliente que el Gobierno camufla indecentemente en cumplimiento de un acuerdo con Marruecos de hace decenas de años. Y qué diremos de la repetida promesa de eliminar las concertinas…


Sonrojo produce asistir al espectáculo que nos ofrece gran parte de la clase política cuando, aún sosteniendo la defensa a ultranza de los derechos humanos, hace aguas cuando esta defensa choca con intereses económicos. Para ellos, la protección de los derechos humanos está justificada mientras que en la ecuación no entren el dinero y las prebendas que, por ejemplo, se reciben por la venta de armas.


Las vulneraciones de derechos en el resto del mundo


Si extendemos la mirada, acción por otra parte indispensable, al ancho mundo, no podemos sino horrorizarnos por el grado de violaciones al que asistimos. Sería difícil realizar un catálogo de todas estas, pero no podemos menos que resaltar entre ellas el nivel que está alcanzando la xenofobia y el racismo en Gobiernos que hasta ahora, por lo menos, intentaban disimularlo de algún modo. El fenómeno Trump, que por supuesto supera al ámbito de Estados Unidos, es la plasmación más virulenta de la destrucción de los derechos humanos como valores de los que un día se esperaba que naciera un mundo mejor y más justo. Fenómeno que se está reproduciendo como hongos en diferentes lugares de la Tierra: Brasil, Centroamérica con una marcha por la dignidad que se intenta acallar y neutralizar - o la aparición en diferentes países de Europa de Gobiernos claramente escorados hacia la violación de derechos fundamentales, con sus propios vecinos y con aquellos que pretenden llegar a serlo. El “nosotros primero”, como germen de desprecio y de odio hacia las otras personas, está infiltrándose en las entrañas de una sociedad que nos hubiera gustado que fuera capaz de acoger las diferencias y apoyar sus deseos de dignidad y justicia.


Podríamos continuar señalando muchas otras nubes oscuras, cargadas de injusticias y violaciones de los derechos humanos que justifican que hoy, 70 años después de la proclamación de la Carta de los Derechos Humanos tengamos que mantener aquel “50 años sin derechos humanos”, como diagnóstico cruel del estado de nuestra sociedad más cercana.


Pero porque no queremos que el pesimismo nos arrebate la ilusión de que todavía “otro mundo es posible”, nos atrevemos desde estas líneas a invitar y a exigir a cuantas personas creemos en la dignidad del ser humano, y en la validez de los derechos humanos como fundamento del comportamiento de las personas y de los pueblos, a continuar nuestro esfuerzo y nuestra lucha. Nos oponemos a que nuestro sueño se acabe, y en esa línea continuaremos con nuestra batalla.

 

Publicado enSociedad
Martes, 11 Diciembre 2018 05:01

Teoría de la desmoralización inducida

Teoría de la desmoralización inducida

Se sabe, desde siempre, que un modo (entre muchos combinados y desiguales) para derrotar a un enemigo u oponente, radica en hacerle perder todo lo que de confianza hubiera podido abrigar respecto a su victoria. Arrebatarle su certeza, su dignidad y sus destrezas convenciéndolo (antes, durante o después de la batalla) de su insolvencia, su pequeñez, sus complejos y su inferioridad: desmoralizarlo pues. Y para ese fin se han estudiado, y se estudian, mil modos de precipitar la derrota del oponente desde las más cotidianas, y aparentemente intrascendentes, burlas, desprecios, calumnias... hasta las más sofisticadas agresiones, verbales o simbólicas, entrenadas en laboratorios de guerra psicológica. Aquí se entiende la moral como la entendía Adolfo Sánchez Vázquez. 

Bajo el capitalismo el repertorio de las “contiendas” es muy variado aunque en su base esté la manía monopólica sustancial de quién quiere eliminar del escenario toda competencia que complique la dictadura de los precios. Pero en escala mayor, la madre de todas las luchas es la lucha de clases y de ella -y para ella- se prodiga toda forma de combate desembozado o disfrazado, capaz de asegurar un “triunfo” que, además de imponer hegemonía económica esclavista sea, al mismo tiempo, rentable. Y no les importa si eso resulta ser un retroceso o descalabro monumental contra la humanidad.


Su sueño dorado sería que, en la dinámica de la lucha, los opresores pudiesen ahorrar en armas y soldados, economizar en todo lo posible y lograr que el enemigo se derrote a sí mismo (producto del engaño, la manipulación ideológica, el odio contra sus pares...) y por añadidura -no tan azarosa- sacar ganancias de ello. Sería apoteósico, no importa si con ello se despliegan las conductas más obscenas y los anti-valores más degradantes. Como las guerras.


Desarmar al enemigo antes de que se entere, hacerle creer que lucha con denuedo y luego probable su impotencia para arrodillarlo y que, además, lo agradezca... que le otorgue la razón a su opresor y que haga de la derrota una herencia “honrosa” para su prole. En las escuelas o teorías de guerra se insiste en la importancia de golpetear al enemigo hasta que pierda todo ímpetu pero, como en no pocos casos, la pérdida del ímpetu no es sinónimo del abandono de la resistencia, el capitalismo en su fase imperial pretende que el pueblo, desmoralizado, también sirva como agente de combate contra su propia clase. Para eso sirven los “medios de comunicación” que en realidad son armas de guerra ideológica. Hoy baluartes del sueño invasor más ambicioso que consiste en dominar la capacidad de ubicuidad y de velocidad. Como las “agencias de noticias” que en realidad son fábricas de falacias y linchamientos políticos.


Además de todos los repertorios de gestos gruñidos y vociferaciones intimidatorias, las estratagemas desmoralizadoras recurren a muchos de los baluartes estéticos de sus industrias culturales. Como las agencias de publicidad. Dicen que “lo lindo vende” y para sus fines de belicismo desmoralizador, inventan por ejemplo, bellezas discriminatorias que desmoralizan a quien no tiene atributos similares al estereotipo burgués. El belicismo del “lujo” no es una forma cándida de exhibir tentaciones o fetiches de ricos... es una metralla desmoralizadora que golpea la autoestima del desposeído que por serlo se siente nada.


La idea burguesa de que “en la guerra todo se vale” no es más que la legitimación de una deformación ética al servicio de la canallada. Cuando los pueblos luchan no repiten la lógica de los opresores ni reproducen sus valores de combate. Principalmente porque no luchan por negocios. Aunque la burguesía quiera convencernos de sus métodos de lucha son los mismos que “cualquiera usaría” si se dieran las condiciones, lo cierto es que la Moral de Batalla en manos de los pueblos se funda en objetivos humanistas y de justicia social cuya organización y resultados muy otros. Simplemente porque no somos lo mismo en el sentido de clase más riguroso.


Ellos, los oligarcas, mantienen su moral de lucha basados en las ganancias y en el odio de clase que aprendieron a cultivar desde hace siglos. Ellos alimentan su despareció de clase sabedores de que “el otro” es su enemigo histórico, que constituye una mayoría y que en cualquier momento asciende la conciencia de su fuerza organizándose. Y para impedir su ascenso, acicatean una crisis de dirección revolucionaria en la que las ganas y las fuerzas de la lucha se disipen. A cualquier precio. Para ellos es una inversión.


Para salvarnos como especie, y para salvar al planeta, necesitamos consolidar nuestra conciencia de clase y nuestras fuerzas simbólicas enmarcadas por un programa revolucionario y humanista de nuevo género capaz de desmenuzar toda estrategia desmoralizadora y profundizar los baluartes de nuestra moral y no la de ellos. Cuando se asume conscientemente un conjunto de principios (que se profundizan y perfeccionan en el crisol de la praxis) nada puede quebrantar la moral emancipadora. Por ejemplo: 1. Al trabajador no se lo explota. 2. La propiedad privada es obscena en un mundo de desposeídos. 3. La tierra es de quien la trabaja. 4. Prohibido manipular la educación, la conciencia y el estado de ánimo de los pueblos 5. A cada cual según sus necesidades. Las verdaderas victorias son un motor de conciencia y de moral invencibles. Son patrimonio que no admite fronteras y que anidan en los corazones de los pueblos. Ni un paso atrás. Ni un espacio descuidado. Ni una claudicación.


Combatir la Desmoralización Inducida de ninguna manera significa suspender la crítica. Todo lo contrario. Implica el ejercicio de la crítica responsable y fundamentada que salvaguarda la unidad y no le simplifica al enemigo el trabajo de destruimos. Desmoralizados somos nada. En todo caso, está por fuente nutricia la convicción de que debemos rescatar a la especie humana y al planeta del sistema económico más depredador y criminal de la historia. Está la alegría por salvar la alegría de las personas. El amor por el amor en todas sus expresiones, la importancia de la justicia social y la vida buena para todos. Está la lucha de grandes hombres, de los indispensables, que siempre es social y siempre es histórica. Está el futuro que es posible y urgente sin amos, sin miedos, sin clases sociales y sin amargura. Esta la herencia del ejemplo heredado por los pueblos y sus luchas victoriosas, antídotos todos magníficos que cultivados en colectivo son certeza de vida buena.

Por Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Publicado enCultura
Venezuela Maduro arrasa en las municipales de Venezuela con más de un 70% de abstención

El holgado triunfo de la coalición del presidente venezolano era previsible, al no presentarse a los comicios las principales fuerzas de la oposición, que tacharon como "farsa" estas elecciones.


La coalición Gran Polo Patriótico, que lidera el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), arrasó este domingo en los comicios municipales del país caribeño al quedarse con más del 90% de los cargos en disputa, en unas elecciones en las que 7 de cada 10 votantes se abstuvo.


Según los cómputos preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE), el chavismo ganó 142 de las 156 votaciones de listado adjudicables hasta el momento, al tiempo que hizo lo propio en la categoría "nominal", al imponerse en 449 de las 467 hasta ahora completadas.


Con estos números, el chavismo proyecta tener el control del 93,5% de las cámaras de concejales elegidas este domingo. "Aquí ganamos todos, y especialmente gana el pueblo de Venezuela con una democracia que se fortalece cada día, en cada proceso", dijo al presentar los primeros resultados la presidenta del poder electoral, Tibisay Lucena.


Con todo, aún restan por resolverse 176 de las votaciones de listado y otras 235 correspondientes al llamado voto nominal, por lo que la amplitud de la contundente victoria oficialista aún puede verse modificada.


El holgado triunfo de la coalición de Maduro era previsible, al no presentarse a los comicios las principales fuerzas de la oposición, que tacharon como "farsa" estos comicios que cierran el proceso de renovación de poderes en Venezuela.


Maduro, por su parte, reaccionó casi de forma inmediata al hacerse públicos los primeros resultados, y calificó como "maravillosa" la jornada electoral al tiempo que felicitó a los ganadores. "Los invito a ponerse al frente de las dificultades que padece nuestro pueblo para avanzar hacia la construcción del futuro próspero de la patria", dijo el gobernante en su cuenta de Twitter, horas después de pedir al pueblo votar para defender la democracia de un supuesto plan de golpe en su contra.


Tras denunciar que desde la "Casa Blanca" se orquesta este plan para derrocarlo, criticó a los partidos opositores que no presentaron candidatos y los acusó de esperar la vía del golpe.
Voluntad Popular (VP), del político preso Leopoldo López, y Primero Justicia (PJ), en el que milita el dos veces candidato a la presidencia Henrique Capriles –los dos más importantes de la oposición– no se presentaron a estas elecciones, aunque sí se pronunciaron por la "baja participación" en esta jornada.


Estos partidos, junto a Acción Democrática (AD) y a Un Nuevo Tiempo (UNT) del presidente del Parlamento, Omar Barboza, estaban igualmente inhabilitados tras dejar de participar en procesos electorales pasados por considerarlos fraudulentos.


Algunos opositores mostraron fotos durante todo el día de cómo se encontraban los centros de votación en el interior del país, en su gran mayoría vacíos, lo que Efe ha podido constatar en Caracas y sus cercanías.


En los comicios de este domingo estaban llamados a votar casi 21 millones de venezolanos, pero poco más de 7 de cada 10 habilitados para hacerlo no acudieron a las urnas, una cifra de abstención que casi dobla a la de la última elección municipal.


El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, destacó al cierre de la jornada, que calificó como "exitosa", la tranquilidad con la que transcurrió el proceso.
Sin embargo, no mencionó que la normalidad del mismo se vio interrumpida en el sureño estado de Bolívar, donde un enfrentamiento entre mineros ilegales y fuerzas del orden se saldó con una persona muerta y obligó a la suspensión de las elecciones en el municipio de Gran Sabana.


El diputado opositor Américo De Grazia, natural de esa entidad sureña, denunció este sábado que cuerpos de seguridad del Estado atacaron a mineros de la zona, lo que desató enfrentamientos entre ciudadanos.


Socorro Hernández, rectora del CNE, detalló más temprano que se está estudiando la reprogramación de los comicios en esa zona.
En esta región venezolana rica en oro y diamantes, fronteriza con Brasil, se han registrado en los últimos dos años al menos tres matanzas de mineros con un saldo de más de 20 fallecidos.

Caracas
10/12/2018 09:30 Actualizado: 10/12/2018 10:14

Publicado enInternacional
Lunes, 10 Diciembre 2018 06:14

La nueva guerra fría es tecnológica

La nueva guerra fría es tecnológica

El caso de la detención de la vicepresidenta de Huawei muestra la creciente tensión entre EE UU y China por liderar el futuro del desarrollo económico y estratégico

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, dicen que decía Arquímedes en el siglo III a. C. En el siglo XXI, el punto de apoyo clave que mueve el mundo es la tecnología. Y Estados Unidos y China se encuentran inmersos en una lucha campal por su liderazgo. Una contienda que se encuentra en la base de su guerra comercial, y en la que casos como el de la detención de la vicepresidenta de Huawei el pasado 1 de diciembre en Canadá, acusada por Washington de violar las sanciones impuestas a Irán, por lo que EE UU pide su extradición, o la renuncia del fabricante estadounidense Qualcomm a la compra de la holandesa NXP por no tener el visto bueno de los reguladores de la competencia en China muestran la disputa entre ambos países.


Este mismo fin de semana, Pekín elevaba la tensión: convocó al embajador canadiense en esta capital, John McCallum, para comunicarle la "enérgica protesta" de su Gobierno por la detención de la directora financiera de Huawei, Meng Wangzhou. En un comunicado de su Ministerio de Exteriores, advertía a Ottawa de "graves consecuencias" si no se pone en libertad a la hija del fundador de la compañía.


Aunque estos casos no serán los últimos: pese a que China y EE UU sellen un acuerdo comercial en los próximos meses, es improbable que se resuelvan las crecientes tensiones sobre el control de la tecnología porque lo que está en juego es la seguridad nacional —según alegan los implicados— y el dominio mundial.


La modernización industrial de China durante la última década es evidente. En 2017 fue el país del mundo que registró más patentes (un 43,6% del total), más del doble que Estados Unidos, según datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Su gasto en investigación y desarrollo representó en 2016 el 2,1% de su PIB frente al 1,4% registrado diez años atrás. Varias compañías tecnológicas chinas se han hecho un hueco en el panorama internacional y el país es una pieza clave en la cadena global de suministros. Está a la vanguardia en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el blockchain o la criptografía cuántica.


En parte, este auge nace de la mera necesidad. Con una población envejecida —es el país que más rápidamente se está haciendo mayor del mundo: en 2030 una cuarta parte de sus habitantes tendrá más de 60 años—, necesita encontrar alternativas a un modelo que hasta ahora primaba la mano de obra abundante, barata e incansable.


Y en parte, China quiere romper la llamada “trampa de los ingresos medios”, la maldición que no han logrado evitar muchas otras economías emergentes, incapaces de aumentar su PIB per cápita más allá de un cierto nivel. Para ello, ha concluido, necesita desarrollar tecnologías propias, que no le hagan depender de otros países para el desarrollo de sus grandes empresas.


En 2015 aprobó su plan estratégico conocido como Made in China 2025, una iniciativa de diez años para modernizar su base manufacturera mediante el desarrollo de diez sectores clave de alta tecnología. Entre ellos, la robótica, los vehículos alimentados por nuevas energías, la aeronáutica espacial, la inteligencia artificial o la tecnología de la información. Según los objetivos que se ha marcado, para 2025 Pekín aspira a una autosuficiencia del 70% en los sectores de alta tecnología. Hacia 2049 aspira a ocupar una posición dominante en los mercados mundiales. En esa fecha la República Popular de China cumplirá 100 años y para entonces el presidente chino, Xi Jinping, se ha marcado el objetivo de que su país sea una gran potencia global.


Con el fin de conseguirlo, el plan alienta la inversión china en sectores estratégicos en el extranjero, ha movilizado a sus mastodónticas empresas estatales e incluye jugosos subsidios, incentivos fiscales y créditos a interés favorable.


El Made in China 2025 ha suscitado serias dudas en occidente, que ya arrastraba de antaño quejas sobre el considerable control estatal de la economía. Las normas que obligan a las empresas extranjeras a asociarse con una compañía local para entrar en el mercado chino se encuentran entre las más criticadas, dado que, según estos países, obliga a un traspaso forzoso de tecnología. Los subsidios y las ventajas a las empresas estatales imposibilitan también que las firmas foráneas puedan competir en condiciones de igualdad.
Recelos de occidente


A estos recelos generales se suma, en el sector tecnológico, la prevención occidental contra la reciente ley de ciberseguridad en China, que obliga a las empresas a almacenar los datos obtenidos en China en servidores que se encuentren en territorio de este país, muchas veces controlados por empresas de capital público.


Pero, de momento, China sigue sin controlar muchas de las tecnologías clave de sus industrias y tiene la necesidad de importarlas desde el extranjero. Esta circunstancia ha jugado en su contra en varias ocasiones, especialmente cuando intervienen las disputas políticas. En abril, el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió a la empresa china ZTE, una importante tecnológica china, comprar componentes de ese país por haber vendido productos a Irán y a Corea del Norte, algo que quebrantaba el embargo impuesto por EE UU a estos dos países. La medida dejó a ZTE al borde de la quiebra y, pese a ser finalmente suavizada, supuso una severa advertencia para Pekín de lo que está por venir: “En el pasado nos apretamos el cinturón y los dientes, y construimos las dos bombas (atómica y de hidrógeno) y un satélite… En el próximo paso de abordar las tecnologías, debemos dejar de lado las ilusiones y depender de nosotros mismos”, dijo Xi al respecto.


“Es posible anticipar la emergencia de dos polos rivales, el uno liderado por Estados Unidos, el otro por China, cada uno dotado de sus redes de infraestructuras”, apunta un informe del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) sobre la Ruta de la Seda, en el que se abordan también las prioridades tecnológicas de Pekín. “La emergencia de dos polos distintos, que cohabitarían sin integrarse, es factible si Estados Unidos y China se hacen menos interdependientes económicamente de lo que son hoy día”, agrega el documento. Hoy por hoy, ese futuro parece aún distante. Pero ya no descabellado.

 

La batalla del 5G
Una parte importante de esta visión enlaza con el ambicioso plan chino de infraestructuras en todo el mundo conocido como Nueva Ruta de la Seda. En 2015 Pekín propuso una “Ruta de la Seda digital”, que incluye el tendido de conexiones de fibra óptica, telecomunicaciones y redes de información vía satélite, entre otros factores. La tecnología 5G y sus estándares forman una parte clave de este proyecto: según algunos cálculos, citados en el informe del IFRI, las empresas chinas ya cuentan con un 10% de las 1.400 patentes consideradas esenciales para esta tecnología. Los medios chinos calculan que para 2026, este sector estará valorado en unos 180.000 millones de dólares. Y en este sector, Huawei se describe como un “arquitecto clave”.


Pero temores sobre la posibilidad de una "puerta de atrás" en la tecnología de Huawei que permita a las autoridades chinas acceder a los datos de sus usuarios ha suscitado las reservas de los Gobiernos occidentales.Tras las advertencias del vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, ahora es Japón el que se plantea prohibir las compras gubernamentales de equipos de Huawei, según el diario Yomiuri Shimbun. Las agencias de inteligencia de EE UU acusan al gigante de las telecomunicaciones chino de tener vínculos con el Gobierno de Pekín.


Huawei rechaza "categóricamente" esas acusaciones. "Somos parte de la solución, no del problema. Ningún Gobierno le ha pedido a Huawei que construya puertas traseras ni interrumpa ninguna red y nunca toleraríamos tal comportamiento por parte de ningún empleado de la compañía", ha indicado en un comunicado.

Publicado enInternacional
Lunes, 10 Diciembre 2018 06:05

Espectros de la globalización

Espectros de la globalización

1. Escenarios. En tiempos de conjuras donde el poder económico domina, bajo atentas miradas espectrales, tanto los servicios intelectuales de la academia orgánica como el contenido de la información que se encargan de distribuir las redes sociales y medios de comunicación hegemónicos, se hace presente el desafío liberador de “atreverse a saber”. Desafío este que nos convoca para la tarea de ampliar los espacios de un pensar crítico, y situado, que contribuya a correr los velos que encubren la realidad opresora en camino a lograr transformarla. En esa perspectiva, el examen de la actual etapa del tecno-capitalismo financiero y de la operatoria que despliega, a través de sus agencias internacionales, con el fin de desmembrar el Estado-Nación, permite comprender el fundamento y sentido final del “modelo de gobernanza global” diseñado por los conglomerados oligopólicos.


2. Poder empresario trasnacional. Ante todo, siempre es ilustrativo recordar que la metáfora optimista de aquella “mano invisible” que conduce a la competencia (anunciado por Adam Smith en el mediodía de la Revolución Industrial europea) derivó, en realidad, en un proceso sucesivo de: acumulación, concentración y centralización de capitales que, desde un primer momento, estuvieron articulados con el sistema financiero y con los prestamistas internacionales “de último recurso”, conforme ya lo expusiera Rudolf Hilferding en 1910. Proceso de “centralización” ese que se ha visto reflejado en múltiples informes, entre los que podemos destacar: los producidos, a partir del año 1905, por la “Comisión de Corporaciones” estadounidense y en los resultados de una investigación realizada en la Escuela Politécnica Federal de Zurich (una de las principales universidades de Europa continental). Investigación que, a partir de cruzar datos correspondientes a 37 millones de compañías e inversores de todo el mundo, permitió establecer el alto grado de concentración e hiperconectividad de la economía mundial, en cuyas entrañas un grupo de 147 consorcios –algunos de ellos con subsidiarias o ramificaciones en Argentina– controla un 40 por ciento del ingreso total de las empresas trasnacionales.


3. Agencias de la globalización. En el devenir del capitalismo (en sus variables neoliberal, del estado benefactor o de democracia blindada fascista), el modelo estratégico de “gobierno global” desterritorializado –en lucha por controlar el aparato estatal y constituir una alternativa ante la pérdida del liderazago norteamericano de los últimos 70 años– tiene como uno de sus objetivos nucleares el desmontar las bases e instituciones del Estado y la Sociedad. Deconstrucción encaminada a conformar un sistema de gestión política, a cargo de empresarios corporativos dominantes, y legitimado en torno a la idea de “soberanía supraestatal difusa”. Proyecto este que da paso a acciones y mensajes destinados a producir subjetividad, en vías a desmantelar los enlaces históricos de identificación singular con nuestros entornos, cultura y convicciones a la vez de invisibilizar los actores colectivos, para centrarse en desacreditar, entre otras, a las instituciones políticas, judiciales, educativas, sindicales, deportivas y organizaciones libres del pueblo. De forma que todo aquello que nos constituye subjetivamente como sujetos e identifica con nuestro país, afectos, el pueblo y sus necesidades, se disuelva.

En rumbo hacia esa “gobernanza global”, las transnacionales actúan mediante agencias como el FMI, OCDE, OMC o el BM (de cuyo seno emergió “Transparencia Internacional”) a la sombra de las cuales se instalan y ejecutan –bajo presión o a cambio de ayuda financiera internacional y prebendas– los mandatos de corporaciones con asiento en EU, UE y Japón. En ese entramado, nada interfiere con un poder que, en pos de optimizar su tasa de ganancia, llega incluso a impulsar decisiones contrarias a los intereses de los propios países donde tienen asentadas sus casas matrices. Tal como ocurrió en el paradigmático caso del embargo de petróleo dispuesto por empresas multinacionales –del Grupo Aramco– sobre las entregas de combustibles al gobierno y fuerzas armadas de EE.UU., con el fin de alcanzar un aumento en el precio de hidrocarburos a resultas de la “Guerra del Petróleo” (maniobra que fuera investigada por la Subcomisión de Compañías multinacionales del Senado norteamericano)


4. Mejor hablar también de ciertas cosas. Con posterioridad a la “Gran depresión” la cuestión de regular las maquinaciones de los conglomerados oligopólicos constituyó una preocupación central en materia de estudio y vigilancia de la criminalidad empresaria. No obstante, a fines del siglo XX –a la saga de las propuestas neoliberales emanadas de la “Comisión Trilateral” y del Departamento de economía de la Universidad de Chicago– la OCDE, enarbola la bandera de los “Códigos sobre liberalización del capital” y con la colaboración de sectores del “establishment” intelectual de las academias norteamericana y alemana, batalló por desviar el eje de atención de las maniobras monopólicas hacia el control de la corrupción y de los delitos políticos de efectos económicos en el ámbito del “global south”. Traslado este que, en muchos casos ha sido impuesto o bien importado de forma mecánica (en una suerte de “tic” por “estar a la moda”) y sin mayor análisis respecto de su real génesis e implicancias. Sin duda, el abuso de poder encaminado a obtener beneficios ilegítimos, por parte del sector privado y funcionarios públicos, resulta merecedor de reproche, tanto por el perjuicio que genera en las arcas del estado como por la deslealtad –cuando no traición ideológico-política– para el conjunto de la sociedad. Pero, además, corresponde poner de relieve que el publicitado abordaje de presuntos actos corruptos o el lavado de activos, está dirigido, en realidad, a distraernos del hecho que las prácticas más perjudiciales sobre la economía, el sistema productivo, el conjunto del cuerpo social y, en especial, los más pobres, son consecuencia de maniobras silentes del oligopolio empresario. Oligopolio que se traduce no sólo en distorsiones en el nivel de precios, deterioro salarial y sobrecostos artificiales en los sistemas de comercialización (cartelizados) de productos básicos, sino que se expresa fundamentalmente en ardides como ser: abuso de información privilegiada, baja reinversión de utilidades y transferencias de dinero “negro” a paraísos fiscales (en especial Norteamérica, que no adhirió a las recomendaciones sobre inspección de cuentas bancarias depositadas en el exterior) evasión fiscal, contaminación del medio ambiente y contrabando. Complots estos que dan forma a los ilícitos económicos más graves y que sin embargo, en un giro hacia un derecho penal económico “marcha atrás”, han quedado ausentes de “atención” por parte de la justicia y la prensa, cuando no ocultados por normas (como la última Ley de “defensa” de la competencia) para pasar a quedar impunes. Los manejos delineados pujan, en definitiva, para que en el caso de gobiernos populares, se vea acotada en forma paulatina, la capacidad de decisión y para poder resolver los conflictos que se suscitan entre el interés de la comunidad y el lucro corporativo. Lo que hace reaparecer y vuelve a instalar, también, el desafío político-criminal de emprender acciones encaminadas a castigar las conjuras disvaliosas de las trasnacio

nales.


* Profesor de la materia Delitos Económicos (UBA). Presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires (2011-2013).

Publicado enInternacional
El ex secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, terminó enemistado con el presidente Donald Trump. En la foto se despide de su personal en Washington, DC.Foto Afp

En una semana tempestuosa al interior y al exterior, Donald Trump se enfrascó en un duelo con su anterior secretario de Estado, el texano Rex Tillerson, ex mandamás de Exxon Mobil: máximo Imperio Privado de EU (https://amzn.to/2E9mf2a), que ha empezado a ser desplazado por los gigantes electrónicos del GAFAT (Google, Apple, Fa cebook, Amazon y Twitter). La querella no es menor ya que Trump favorece también a las petroleras, en particular a las consagradas al canibalismo del fracking (http://bit.ly/2EaefhC), amén de las inmobiliarias y los casinos.

Durante una colecta de fondos en Houston para el MD Anderson Cancer Center, Tillerson, quien fue defenestrado de fea manera, se enteró de su sustitución por Mike Pompeo, ex director de la CIA, mientras se encontraba en un mingitorio (http://bit.ly/2EaCmwA), arremetió contra Trump quien"ganó porque los votantes estaban desenganchados de los temas importantes", en referencia a una presidencia manejada por "128 caracteres" de twitter, lo cual es preocupante ya que "el pueblo estadunidense parece querer saber muy poco sobre los temas" nodales y se sienten "satisfechos" con un twitt.

Aquí Tillerson exagera ya que el twitter, al unísono de las "benditas redes sociales (López Obrador dixit)", forma parte de la panoplia de la comunicación interactiva de los ciudadanos de la cuarta revolución industrial cuando a la medieval plutocracia neoliberal le conviene regresarnos al papiro con el fin de explotar la ignorancia de sus esclavos.

Sobre el zar Vlady Putin, Tillerson comentó que “juega un ajedrez tridimensional (https://bit.ly/2EjoRLZ)”.

Tillerson volvió a fustigar a Trump, en una entrevista con CBSNews, a quien tildó de "indisciplinado (sic), que no lee ni los reportes resumidos y de pisotear las leyes y violar tratados", además de ser "orgullosamente antintelectual (sic), pregonando que su éxito se debe a seguir sus instintos".

El tuit vengativo de Trump no se hizo esperar, amarrando navajas cual su costumbre insana: “Mike Pompeo está haciendo un gran trabajo; no estoy muy orgulloso de su antecesor. Tillerson no tenía la capacidad mental necesaria. Era tonto como una roca (¡súper-sic!) y no pude deshacerme de él lo suficientemente rápido. Él era perezoso como el infierno “ahora es un juego completamente nuevo, gran espíritu en el Departamento de Estado (http://bit.ly/2Eapfv6)”.

Algo ha de saber Tillerson quien se le fue a la yugular a Trump en su borrascosa semana que empezó, en el frente exterior, con la detención de Meng Wanzhou, la princesa tecnológica de Huawei, principal trasnacional de celulares del mundo (http://bit.ly/2E6LhPA), y que concluyó con su enésimo twitt caústico (http://bit.ly/2EdtKW7) donde festeja los "chalecos amarillos" contra el atribulado presidente galo Macron (http://bit.ly/2E9rlvt).

En el frente interno, el polémico fiscal especial Robert Mueller apretó las tuercas de su persecución judicial contra Trump la cual, a juicio de Garrett M. Graff del portal Wired, “se acerca a uno de los peores escenarios con memoranda de sentencia contra los íntimos socios trumpistas: Paul Manafort y Michael Cohen (http://bit.ly/2E9uBXx)”, lo que quizá haya orillado al presidente de EU a remodelar la columna vertebral de su gabinete y acercarse al nepotismo dinástico de los Bush.

Se van su jefe de gabinete, el General retirado John Kelly y el jefe de las fuerzas conjuntas, General Joe Dunford, quien sería sustituido por el General Mark Milley quien favorece un mayor gasto militar (http://bit.ly/2EapRAU).

También es despedida la locuaz embajadora en la ONU, Nikki Haley, quien será sustituida por Heather Nauert, ex conductora de Fox News, lo cual expone el desprecio de Trump por la "inservible" ONU.

En forma espectacular,Trump nominó a Willian Barr como fiscal general, que había servido de 1991 a 1993 con el recién fallecido George H. W. Bush, a quien Trump rindió un homenaje inusitado durante su funeral oficial.

¿Podrá William Barr apagar el incendio judicial contra Trump promovido por Robert Mueller?

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

 

Publicado enInternacional
Domingo, 09 Diciembre 2018 05:28

Canadá, en medio de la guerra comercial

Wanzhou siempre se caracterizó por su discreción.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China convocó al embajador de Canadá en Beijing, John McCallum, a quien le presentó una fuerte protesta y le advirtió sobre las consecuencias de no liberarla. La acusan de engañar a bancos de EE.UU.

 

En una nueva escalada del conflicto, China advirtió a Canadá que habría graves consecuencias si no libera de inmediato a la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, detenida desde hace una semana por pedido de Estados Unidos. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China convocó al embajador de Canadá en Pekín, John McCallum, a quien le presentó una fuerte protesta y le advirtió sobre las consecuencias de no liberarla. “Tal iniciativa ignora la ley y es irracional, inadmisible y vil”, afirmó el viceministro chino de Relaciones exteriores, Le Yucheng. El responsable chino también calificó esta detención de grave violación a los derechos de la empresaria de 46 años. “China insta encarecidamente a la parte canadiense a que libere de inmediato a la persona detenida y proteja seriamente sus derechos legítimos. De lo contrario, Canadá debe aceptar la responsabilidad total por las graves consecuencias causadas”, finaliza el texto.


La directora financiera del gigante tecnológico e hija del fundador, fue arrestada en Vancouver, Canadá, el primero de diciembre en una escala de Hong Kong a México. Las autoridades estadounidenses alegan que Huawei utilizó a la empresa SkyCom para violar las sanciones impuestas a Irán, por lo que solicitó a Canadá el arresto y extradición de la directora financiera. Según se supo el viernes luego de la primera audiencia, la empresaria enfrenta cargos de fraude por presuntamente mentir a los bancos sobre el uso de su supuesta subsidiaria SkyCom. Por ellos enfrenta una posible condena de más de 30 años de prisión. Según el Tribunal, Wanzhou habría mentido a los bancos entre 2009 y 2014. Además, por un posible peligro de fuga el fiscal canadiense John Gobb- Carsley rechazó el viernes el pedido de libertad bajo fianza. Según el fiscal, Huawei engañó a bancos estadounidenses para que pensasen que Huawei y Skycom son dos empresas distintas. En su defensa, Wanzhou explicó que Huawei vendió Skycom en 2009. Además, el abogado del gobierno canadiense sugirió que Wanzhou evitó a Estados Unidos desde que supo de la investigación sobre el asunto. La ejecutiva se presentará mañana ante un juez canadiense, en el preludio de un proceso de extradición que podría llevar meses o incluso años.


Al conocerse la detención, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, denunció que se trata de otro ejemplo de lo que calificó como política de Potencia Grande de Estados Unidos. “Tenemos que terminar con esto”, exigió Lavrov durante una conferencia de prensa. “Según tengo entendido, fue detenida en Canadá por una solicitud estadounidense debido al hecho de que esta empresa hace negocios en Irán. Y esto está prohibido por la ley estadounidense. ¿Y eso qué tiene que ver con China? ¿Qué tiene que ver con eso Huawei?”, se preguntó.


La detención de la directora financiera de fue noticia mundial desde que las autoridades canadienses confirmasen el hecho el pasado miércoles. Su caso cobró mayor relevancia por su potencial desestabilizador sobre las relaciones entre Washington y Beijing, justo en el momento en que ambas partes parecían estar más cerca de lograr un acuerdo comercial que ponga fin a la guerra arancelaria.


Ante las críticas de China, país con el que Canadá intenta fortalecer los lazos comerciales, el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau, aseguró que la decisión de arrestar a la ejecutiva china fue tomada por la justicia canadiense a pedido de la justicia estadounidense, sin ninguna intervención política desde Ottawa. “Fuimos avisados del procedimiento judicial algunos días antes del arresto”, reconoció Trudeau el jueves. “No he hablado con mis colegas chinos sobre esto”, agregó.


Los productos de Huawei son utilizados por operadores telefónicos de todo el mundo, incluidos Europa y África. Pero el grupo está experimentando contratiempos en Estados Unidos, donde se le prohibió participar en proyectos de infraestructura por razones de seguridad nacional y temores de espionaje de Pekín. Los temores también se expandieron a la Unión Europea que afirmó que tenía razones para preocuparse “por los riesgos que empresas de tecnología chinas como Huawei representaban para la seguridad”. En tanto Japón advirtió que podría dejar de usar tecnología de la empresa china a partir del mañana.


El padre de Meng Wanzhou, Ren Zhengfei, exingeniero del ejército chino, fundó Huawei en 1987 con un capital inicial de algunos miles de dólares. A sus 74 años sigue presidiendo el grupo ubicado en el 72ª lugar de las primeras 500 empresas mundiales según Fortune, con un volumen de negocios anual de 80.000 millones de euros (U$D 90.000 millones). Por su parte, Wanzhou empezó como secretaria. Los dirigentes de Huawei aseguran que la promoción dentro de la empresa depende del mérito. Luego obtuvo un diploma de gestión en China y entró en los servicios financieros de la empresa. Según la prensa China, Wanzhou siempre se caracterizó por su discreción hasta el punto de que pocos conocían quién era su padre. “Ren Zhengfei es un jefe en el trabajo, y un padre en casa” declaró Meng a la prensa china, al intentar demostrar que su ascenso no respondía al vínculo “hija de”.

Publicado enInternacional
Omar Rojas: “Hay evidencias de la colaboración entre el Estado y los paramilitares en el caso de los falsos positivos”

Ex teniente coronel de la policía colombiana, sociólogo e investigador, Omar Rojas Bolaños documenta la ejecución de más de 10.000 “falsos positivos” por parte del Estado en tiempos de Álvaro Uribe.

 

El sociólogo Omar Rojas Bolaños ha conducido junto con el historiador Fabián Leonardo Benavides un trabajo de investigación que es, al mismo tiempo, una denuncia implacable. El resultado final: un libro que documenta más 10.000 crímenes de Estado perpetrados durante los mandatos presidenciales de Álvaro Uribe en el marco de la época de la llamada “Seguridad Democrática”.

Rojas había desarrollado su carrera en la Policía Nacional colombiana, donde sirvió desde 1981 a 2011, acumulando ascensos hasta llegar a teniente coronel. Hombre de una profunda ética, mamada en casa desde que apenas era un niño, la indignación no le impide mantener con serenidad un compromiso firme por la justicia y la memoria. Un compromiso que se plasma no solo en su investigación, sino en la gira que ha emprendido para divulgar los resultados de su trabajo.

El libro Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios (Universidad Santo Tomas, 2018) analiza el fenómeno de los “falsos positivos”, presentados como bajas producidas por combates con la guerrilla. En realidad, se trataban de cadáveres de supuestos guerrilleros que, de acuerdo con la estrategia del “conteo de cuerpos”, el Ejército colombiano utilizaba para afirmar ante los medios que estaba ganando la guerra.

¿De dónde surge la idea de hacer una investigación sobre los “falsos positivos”?

Como sociólogo, siempre me ha interesado investigar cómo repercuten los problemas más actuales en la sociedad colombiana. Durante la década de los 90 realicé un trabajo acerca del asesinato de policías por parte del narcotráfico y de la guerrilla, que también analizaba su impacto en las familias de las víctimas.

Ya en el año 2008 iniciamos el estudio de los “falsos positivos” como fenómeno que afecta a toda la sociedad, por más que la opinión pública lo ignorase todo acerca de ellos.

Casualmente, encontramos a una persona que se entregó a un grupo de policías diciendo que había sido contactado por alguien del Ejército para hacer un trabajo, y esa era la información que manejé por aquel entonces. Más o menos a los tres meses aparecieron los casos de los “falsos positivos” de Soacha, una población en el departamento de Cundinamarca, muy cercana a Bogotá, donde unos 18 jóvenes fueron reclutados por el Ejército con el propósito que se fueran de esa zona. Los muchachos fueron trasladados al departamento de Santander, a varios kilómetros de distancia de Bogotá, y allí fueron asesinados. Posteriormente, el Ejército presentó sus cuerpos como los de guerrilleros caídos en combate.

A partir de aquí fuimos acumulando información, que contrastamos con estudios universitarios que iban apareciendo y con sentencias judiciales que se iban emitiendo sobre casos concretos de falsos positivos, que no son sino asesinatos del Estado, perpetrados por agentes del Estado en servicio activo contra personas personas pertenecientes a los estratos más bajos de la sociedad, pero no militantes de ningún partido político ni comprometidas con ninguna agrupación armada.

En vuestro trabajo explicáis que los “falsos positivos” no surgen de la noche a la mañana, sino que son consecuencia de una estrategia meditada. ¿Fue esta fruto de la política de Álvaro Uribe o se dio ya con anterioridad?

En la forma de “falsos positivos” podemos decir que aparece con la Política de Seguridad Democrática, pero ya antes de 2002 se habían dado casos judiciales, presentados bajo la etiqueta de ejecuciones extrajudiciales. Estas implicaban que la persona asesinada había sido previamente señalada y perseguida; evidentemente, de ahí el nombre, su muerte se producía sin ningún tipo de juicio previo.

Desde 1994 hasta 2002 tenemos conocimiento de unas 664 ejecuciones extrajudiciales; sin embargo, en los 80 también encontramos casos.

En el periodo comprendido entre 2002 a 2010, los asesinatos calificados como falsos positivos responden a la estrategia enmarcada en la Política de Seguridad Democrática, que evaluaba a los oficiales y a las unidades militares por el número de guerrilleros que mataban. Estas evaluaciones eran conocidas como Política de Resultados.

Cuando Álvaro Uribe llegó al poder en el 2002 la población no podía ir de una ciudad a otra por temor a que la guerrilla saliera y les hiciera lo que llamaban “una pesca milagrosa”: cobrar por permitirles el paso o directamente secuestrarlas. Uribe impuso la presencia de la Policía y del Ejército en las principales vías y las cabeceras municipales más importantes del país. La guerrilla se vio obligada a replegarse a zonas rurales apartadas, allí donde el Ejército no podía intervenir contra ella. Es entonces cuando apareció la evaluación por resultados, combinada con las recompensas y sobresueldos que asignaba el Estado a aquellos militares y policías que “dieran de baja a esos terroristas”.

Las ganancias eran altas: por poner un ejemplo, por cada supuesto terrorista asesinado les daban hasta tres millones de pesos y cuando la unidad militar asesinaba a más de seis, les daban adicionalmente hasta treinta millones de pesos. Todo esto significaba que con capturar guerrilleros no ganaban nada.

La Política de Seguridad Democrática, con sus estrategias de guerra no convencional, obedece en el fondo a una doctrina que señala que el mayor peligro para Colombia es el enemigo interno, y enemigo interno lo puede ser cualquiera: el castrochavismo, la izquierda, los comunistas... Todo ellos son susceptibles de ser eliminados. Pero, a partir de esta Política, cuando los agentes del Estado no encontraban guerrilleros, se dedicaron a asesinar a personas de bajos recursos para presentarlos como tales y pasar así la evaluación por resultados.

Hay un perfil dominante de víctima de “falsos positivos”: hombres, habitantes de zonas rurales y de familias con escasos recursos. Personas procedentes de entornos marginales y excluidas de la sociedad. ¿A qué se debe?

El 70% de los que fueron por los falsos positivos fueron campesinos y otro 13%, indígenas. Esto quiere decir que el 83% de las víctimas no contaban con dolientes [familiares] cuya voz fuera a ser escuchada.

Por otro lado, si bien no se puede asegurar que los falsos positivos estuvieran relacionados con la expropiación de tierras, sí que existió una alianza entre los paramilitares y el Ejército para asesinar a personas que protegían los derechos humanos o personas que estaban sindicadas.

Otro de los aspectos más llamativos del estudio es la logística y los recursos que posibilitaron que las ejecuciones se llevaran a cabo en espacios alejados de las comunidades de las víctimas. ¿No probaría esto cierta complicidad de las autoridades civiles?

Claro que hubo esa complicidad de las autoridades civiles y de otras instituciones. Lo que pasa es que la investigación de los falsos positivos en mi país únicamente se está dirigiendo hacia los que jalaron [apretaron] el gatillo. No se está investigando a quienes crearon la estrategia ni a quien dio las órdenes.

Los militares utilizaron para las operaciones de “falsos positivos” tanto dinero procedente de los fondos reservados como del rubro especial que creó Uribe mediante el sistema de recompensas, pero otros recursos procedían del aporte “voluntario” de los propios soldados. Conocemos casos de comandantes que exigían a los militares, a los soldados el desembolso de diez mil pesos.

En todo caso, hay muchas más personas comprometidas en los “falsos positivos”, no solo militares y policías. También hay que sospechar de la complicidad el personal que cuida las cárceles y las penitenciarias, además de los funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación, que son los que hacían las investigaciones judiciales, y del cuerpo técnico de Medicina Legal, cuyos miembros tenían que certificar cómo se habían producido los disparos que acabaron con la vida de los guerrilleros. Podemos decir que fueron muchos los sectores de la sociedad responsables.

“La alianza consistió en que los paramilitares entregaron a aquellos que eran indisciplinados en sus filas para que el Ejército los asesinara y pudiera presentarlos como falsos positivos”

A este respecto, el estudio documenta también las denominadas “alianzas macabras” entre el ejército colombiano y estructuras paramilitares. ¿Podrías explicarnos brevemente en qué consistían y cómo se beneficiaban ambas partes?

Desde los años 90 se estableció una alianza tácita entre los paramilitares y las Fuerzas Armadas de Colombia. Un tema que, si bien es cierto ha sido investigado por diferentes actores, al Estado no le ha merecido ninguna atención.

Esto permitió a los paramilitares disciplinar a sus hombres y cumplir con la cuota que les pedía el Ejército. También se les exigía armas, que eran las que después aparecían en los cadáveres señalados como pertenecientes a guerrilleros. Tuvimos acceso a informes dónde se comprueba que los comandantes militares llamaban a los comandantes de los paramilitares y les exigían la entrega de cuerpos en X tiempo; en caso contrario se les podía hacer la vida imposible.

¿Cómo producirse todo esto sin que la comunidad internacional se enterara?

Algunos oficiales dicen que los militares estadounidenses llegaron a pedir resultados bajo el programa del Plan Colombia [un acuerdo bilateral suscrito entre Colombia y Estados Unidos en 1999 con los objetivos de combatir las guerrillas y establecer estrategias contra el narcotráfico, entre otros] y solo les interesaban las cifras que les daban. De lo que sí hay evidencias es de que alguna unidad utilizó los fondos del Plan Colombia para comprar armamento y uniformes que serían utilizados de los “falsos positivos”.

Creo que sí que hubo países que se dieron cuenta de lo que estaba pasando, ya con anterioridad al 2006, cuando los “falsos positivos” eran mínimos. Después, las cifras alcanzaron unas proporciones impresionantes. Cuando Álvaro Uribe terminó su mandato, ofreció una especie de parte de guerra sobre sus años de gobierno donde decía que 19.405 “terroristas” habían sido dados de baja en combate, aunque posteriormente trató de acortar el número en algo menos de la mitad. Nosotros hemos encontrado referencias que en conjunto suman más de 10.000 casos.


Hay evidencias de que la ONU y otras entidades tuvieron conocimiento de ello cuando militares de bajo rango se acercaron al Ejército para dar a conocer los “falsos positivos” y después al Ministerio de Defensa e incluso a presidencia, aunque nadie hizo nada.

¿Qué papel han tenido para vuestra investigación los testigos y los familiares de las víctimas?

Hay una fuerte insensibilidad de cierta parte de la sociedad ante los “falsos positivos”. De hecho, actualmente todavía siguen siendo muchos los que niegan los casos y tratan de desprestigiar las denuncias que se han hecho. Algunos dicen que los “falsos positivos” respondieron a un plan para acabar con las “manzanas podridas” [drogadictos, ladrones, personas con antecedentes judiciales…] En ese sentido consideran que es una limpieza social que se hizo porque había muchos vagos y, tal y como dijo el presidente de turno de esa época, “los asesinados no lo fueron por recoger café”.

Al realizar la investigación nos dimos cuenta de lo siguiente: cuando entrevistábamos a familiares de militares comprometidos con los “falsos positivos”, nos decían invariablemente que estos victimarios eran los mejores padres, los mejores hijos, los mejores hermanos y, por supuesto, los mejores militares. ¡Y habían ejecutado unas 10.000 personas!

En cuanto a los otros familiares, los de las víctimas, se encuentran especialmente dolidos con la JEP [Jurisdicción Especial para la Paz, que se estableció en los Diálogos de La Habana entre el Estado colombiano y la guerrilla para tratar de los crímenes de guerra y de los delitos de lesa humanidad] porque no entienden cómo alguien que ha cometido unos 40 asesinatos solo va a pagar con ocho años de cárcel como máximo. Y, además, durante este tiempo el militar puede obtener una pensión e incluso puede reclamar para que le paguen por todo ese tiempo que estuvo sin recibir sus honorarios. Personalmente, creo que la JEP tiene el imperativo ético de ir más allá de lo que está haciendo, pues al fin y al cabo simplemente cuentan con el relato de los victimarios, a quienes además se les ha creado una oficina destinada expresamente a asesorarles.

El caso del coronel Hernán Mejía hizo saltar las alarmas por todo el país acerca de los “falsos positivos”. Hoy por hoy, y gracias a la JEP, está en la calle. ¿Qué confianza te merece la justicia colombiana? ¿Por qué no actúa ya la Corte Penal Internacional, a donde también ha llegado este asunto?

En Colombia hay un alto grado de impunidad frente a los delitos cometidos por los militares y por los policiales. Un estudio al respecto dio un porcentaje de un 98%.

El [partido] Centro Democrático de Álvaro Uribe intenta evitar que se conozca la verdad sobre los casos de falsos positivos a través de dos jugadas maestras. En primer lugar, nombró a nueve magistrados de su entera confianza para que investigasen los delitos en los que hubiera militares involucrados. Posteriormente, con la JEP, a la que se han acogido más de 2.000 militares, crearon una oficina especial con el mismo cometido, que hizo lo que venía haciendo con anterioridad la justicia penal militar, por lo que los involucrados no terminaron respondiendo por sus delitos. Pero debemos tener en cuenta que la Corte Penal Internacional tiene competencia para juzgar los asuntos que está tratando la JEP y está presionando al Estado colombiano a que investigue los casos que no están esclarecidos.


Lo interesante de la sentencia contra el coronel Mejía es que demuestra que existió una alianza estratégica entre el Ejército y los paramilitares para que se produjeran los “falsos positivos”, aunque esta alianza no se ha investigado con profundidad. Por esa razón, aunque Hernán Mejía haya sido condenado, su unidad es responsable de más asesinatos que ni siquiera se han investigado.

Colombia está actualmente presidida por un acérrimo uribista, Iván Duque, que tiene precisamente como vicepresidenta a Marta Lucía Ramírez, quien fuera ministra de Defensa Nacional cuando se produjeron los hechos estudiados en el libro. ¿Explica este hecho que se sigan documentando casos con otro nombre: “errores militares”?

Marta Lucía fue la que estuvo al principio como ministra y abrió el camino a los falsos positivos, aunque las mayores cifras corresponden al periodo comprendido entre los años 2006 y 2008, cuando ella ya no estaba.

Hace tres semanas se supo que ocho miembros del Ejército habían sido detenidos acusados de lo que se conocen como “errores militares”. En la actualidad, la estrategia pasa por no comprometer a las unidades del Ejército, cometiendo asesinatos a escala más reducida.
El haber elaborado este estudio sociológico hizo que la inteligencia militar me señalara como un traidor, divulgando por las redes sociales mi fotografía con mi nombre completo

¿Cómo ha afectado esta denuncia a tu vida? ¿Tienes garantizada la seguridad en Colombia?

En mi país hay un grave problema: los académicos y aquellos en general que nos atrevemos a investigar esta clase de fenómenos somos estigmatizados y relacionados con los movimientos subversivos.

Personalmente, el haber elaborado este estudio sociológico hizo que la inteligencia militar me señalara como un traidor, divulgando por las redes sociales mi fotografía con mi nombre completo, lo que puede llevar a que cualquier involucrado en los falsos positivos, o un agente de la extrema derecha, pueda identificarme fácilmente y asesinarme. En este momento no existen las condiciones de seguridad necesarias para regresar a mi país, a pesar de haber solicitado ayuda a la Unidad Nacional de Protección, la cual se negó a hacer nada aduciendo que no era un problema de su incumbencia.

publicado
2018-12-07 06:00:00

Publicado enColombia
Viernes, 07 Diciembre 2018 06:04

"Ellos" se preparan. Nosotros...

"Ellos" se preparan. Nosotros...

Semanas atrás el escritor y profesor de cultura virtual Douglas Rushkoff publicó un artículo titulado "La supervivencia de los más ricos y cómo traman abandonar el barco" (goo.gl/qo3erX). Me parece necesario reflexionarlo, ya que relata el encuentro entre uno de los principales teóricos del cyberpunk y un pequeño grupo de empresarios multimillonarios, en el cual revelan en qué están pensando y cómo piensan salir adelante ante el mundo que se nos viene.

Frente a cinco varones superricos, “de las altas esferas del mundo de los hedge funds”, Rushkoff pudo descubrir pronósticos y propuestas de estas personas a las que habitualmente no tenemos acceso. Lo acribillaron a preguntas.

"¿Qué región se vería menos afectada por la crisis provocada por el cambio climático, Nueva Zelanda o Alaska? ¿Realmente Google está construyéndole a Ray Kurzweil un hogar para albergar su mente? ¿Logrará su conciencia sobrevivir a la transición, o por el contrario perecerá y renacerá una completamente nueva?"

El director general de una agencia de bolsa, que está construyendo un búnker, le lanzó una pregunta tan inteligente como angustiada:"¿Cómo conseguiré imponer mi autoridad sobre mi guardia de seguridad después del acontecimiento?"

El escritor explica: “El acontecimiento. Este era el eufemismo que empleaban para el colapso medioambiental, la agitación social, la explosión nuclear, la propagación imparable de un virus o el momento en que el hacker de Mr. Robot acabe con todo”.

Rushkoff explica que los superricos son conscientes de que necesitarán guardias armadas para "proteger sus instalaciones de las masas encolerizadas". Pero no tienen claro cómo les van a pagar "cuando el dinero ya no valiera nada". Ni cómo van a proteger sus abastecimiento de alimentos. En suma, están buscando protegerse ante el "cambio climático, el aumento de los niveles del mar, los grandes flujos migratorios, las pandemias globales, el pánico nacionalista o el agotamiento de los recursos".

Hasta ahí los puntos centrales del artículo, que cada quien puede analizar y, en todo caso, llegar a conclusiones distintas. Es cierto que se puede concluir que estos muy ricos padecen ciertas dosis de paranoia y de alucinaciones sobre el futuro. Sin embargo, si han llegado a ese lugar es porque algo saben del mundo que nosotros no debemos ignorar. Creo que hay dos temas de fondo.

El primero es que piensan en el largo plazo, hacen proyecciones sobre el futuro, analizan riesgos y buscan soluciones. Como decía Fernand Braudel, la clase dominante tiene informaciones privilegiadas que le permiten tomar decisiones que la benefician.

La segunda es que toda su reflexión gira en torno al "acontecimiento"; el caos sistémico inminente en que el estamos ingresando, para que ese momento no los tome desprevenidos, para tener "plan B", alternativas reales y no quedar atrapados sin salida.

Ciertamente, las salidas que buscan son tremendas, como preparar un futuro post-humano, o la colonización de Marte, subir sus mentes a supercomputadoras o un futuro digital para superar la condición humana, sin depender de sentimientos como la compasión y la interdependencia, para asegurarse la supervivencia. No tienen el menor apego a la ética de la vida.

Creo que los movimientos antisistémicos podemos aprender algo de estos maquiavélicos multimillonarios. Veo tres aspectos centrales.

El primero es la necesidad de comprender que el "acontecimiento", la "tormenta" como señalan los zapatistas, está en el horizonte. El fin de cada sistema-mundo ha sido así. La caída de Roma, el declive del feudalismo y el ascenso del capitalismo cuando la peste negra mató a dos tercios de la población europea; las dos guerras mundiales del pasado siglo que enterraron la hegemonía británica.

Lo segundo, es que planifican salidas ante una situación apocalíptica. Elon Musk dice que es poco probable que no haya una nueva guerra mundial y nuclear. El magnate tiene un solución: "Una base lunar y otra en Marte tal vez podrían ayudar a regenerar la vida aquí en la Tierra" (goo.gl/NpoFVz). Dirán que son delirios, pero no debemos ignorar lo que piensa la clase dominante.

No quiero entrar en el debate sobre las propuestas concretas de los ricos, sino reflexionar sobre la necesidad de construir salidas entre los abajos. Ellos no confían ni en el Estado, ni en los monopolios que controlan, ni siquiera en sus guardas privados. Buscan la autonomía, individualista claro, porque piensan sólo en ellos.

Lo tercero es que las soluciones colectivas que involucren a pueblos enteros son mucho más complejas que las salidas individualistas para un pequeño núcleo. Esa es nuestra responsabilidad y es tremenda.

Por lo que veo a mi alrededor, las y los de abajo estamos "entretenidos" mirando la televisión, jugando con los celulares, votando cada varios años y aplaudiendo al salvador de turno. Sólo algunos pueblos originarios, algunos grupos de mujeres y de jóvenes, están trabajando para un futuro de autonomía y dignidad.

 

Publicado enSociedad
Detenidos en Francia más de 700 estudiantes de secundaria por protestas

Más de 700 estudiantes de secundaria fueron detenidos para ser identificados por la policía en Francia, al cumplirse la cuarta jornada consecutiva de movilización, con incidentes en todo el país, indicó una fuente en el Ministerio de Interior.


Cerca de 280 institutos de secundaria se vieron perturbados, de los cuales 45 fueron totalmente bloqueados por los estudiantes, según la misma fuente.


El Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, redoblaba sus esfuerzos este jueves para evitar un nuevo estallido de violencia en las protestas de los “chalecos amarillos” previstas para el sábado, en un clima de descontento general que se extiende a otros sectores.


Las convocatorias a manifestar el sábado proliferaban en las redes sociales, despertando temores entre las autoridades de que se repitan las escenas de caos que dieron la vuelta al mundo el fin de semana pasado.


Para prevenir nuevos desmanes, las autoridades instaron a todas las tiendas y restaurantes de la avenida de los Campos Elíseos a cerrar sus puertas el sábado. La Torre Eiffel, la ópera de París y una decena de museos de la capital, incluyendo el Grand Palais y las Catacumbas, tampoco abrirán al público.


Los cierres preventivos no se limitaban a la capital. En Burdeos, donde se produjeron también choques violentos la semana pasada, la Alcaldía anunció el cierre de una decena de museos.


Gobierno de Francia moviliza medios excepcionales ante manifestaciones


El primer ministro francés, Edouard Philippe, instó esta jornada a mantener la calma en todo el país y anunció la movilización de medios excepcionales para controlar las manifestaciones de los llamados chalecos amarillos el próximo sábado.


Según precisó, los efectivos y recursos se sumarán a los más de 65 mil agentes desplegados en la nación europea, escenario de multitudinarias manifestaciones contra la gestión del presidente Emmanuel Macron.


Philippe pidió realizar los esfuerzos necesarios “para preservar la República” y solicitó a los chalecos amarillos no realizar demostraciones en París, donde -dijo- grupos extremistas promueven la violencia.


Al acercarse el cuarto sábado consecutivo de demostraciones, el Gobierno intentó aplacar a los ciudadanos con la suspensión de medidas como el alza de los precios del combustible.
No obstante, según medios locales, las convocatorias a nuevas acciones aumentan en las redes sociales.


Además, continúan paralizados cientos de colegios, cuyos estudiantes y maestros exigen el respeto a sus derechos y un mayor acceso a la educación .


Bajo presión desde el 17 de noviembre, la dirección del país teme que las protestas no puedan ser controladas y que se repitan los sucesos de los últimos días, cuando cientos de personas fueron arrestadas y más de 200 resultaron heridas.


En un inicio, las manifestaciones fueron organizadas para denunciar el incremento de los costos del combustible, pero después se convirtieron en tribuna de otras demandas como la reducción de los impuestos en general, el acceso igualitario a la seguridad social y el aumento de los pagos por jubilación.


Los participantes también piden el respeto a los derechos de los trabajadores, el fin de la política de austeridad y la protección a los migrantes.


Un estudio divulgado por el diario Le Fígaro apunta que Macron cuenta con el respaldo de sólo el 21 por ciento de los ciudadanos, frente al 64 registrado al comienzo de su mandato.


(Con información de AFP/ Prensa Latina)

6 diciembre 2018 

Publicado enInternacional
Página 1 de 187