Martes, 20 Octubre 2020 05:42

China está transformando los mares

China está transformando los mares

Las subvenciones han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. Esta situación está agotando las poblaciones de peces y provocando conflictos internacionales

Ian Urbina 18/10/2020

A más de ciento sesenta kilómetros de la orilla, cerca de las costas de África occidental, acompañé a agentes de la policía marítima de Gambia cuando arrestaron a 15 barcos extranjeros acusados de violaciones laborales y pesca ilegal en el transcurso de una semana en 2019. Todos menos uno de los buques detenidos eran de China.

A principios de ese mismo año, durante un viaje de un mes en un palangrero de austromerluza que se dirigía a aguas antárticas desde Punta Arenas (Chile), los otros únicos barcos con los que nos cruzamos fueron una docena de oxidados cerqueros –embarcaciones de pesca que usan largas redes como cortinas–, que apenas parecían en buen estado para navegar.

En mayo de 2019, a bordo de un barco de calamar surcoreano, vi a casi dos docenas de barcos con banderas chinas abrirse paso en fila india hacia aguas de Corea del Norte, en flagrante violación de las sanciones de las Naciones Unidas. Formaban parte de la flota de barcos ilegales más grande del mundo: 800 arrastreros chinos que pescaban en el Mar de Japón desde 2019, según reveló una reciente investigación para NBC.

Y en julio de este año, más de 340 barcos pesqueros chinos aparecieron en las afueras de la reserva marina de Galápagos, biodiversa y ecológicamente sensible. Muchos de los navíos estaban vinculados a empresas asociadas con la pesca ilegal, según C4ADS, una firma de investigación de conflictos. Tres años antes, una flotilla china de tamaño similar llegó a estas mismas aguas, y un barco fue detenido con unas 300 toneladas de pescado capturado ilegalmente, incluidas especies en peligro de extinción, como tiburones martillo.

Con entre 200.000 y 800.000 barcos, algunos en zonas tan lejanas como Argentina, China es incomparable en tamaño y alcance de su armada pesquera. Impulsado principalmente por subsidios gubernamentales, su crecimiento y sus actividades no han sido en gran medida controladas, en parte porque la propia China históricamente ha tenido pocas reglas que rijan las operaciones de pesca. El dominio y la ubicuidad global de esta flota plantean preguntas más amplias sobre cómo China ha puesto tantos barcos en el agua y qué significa para los océanos del mundo.

La flota pesquera de China es más que una simple preocupación comercial; actúa como una proyección del poder geopolítico en los océanos del mundo. A medida que la Marina de los Estados Unidos se ha retirado de las aguas de África Occidental y Medio Oriente, China ha reforzado su presencia pesquera y naval. Y en lugares como el Mar de China Meridional y la Ruta del Mar del Norte del Ártico, China ha reclamado preciadas rutas marítimas, así como depósitos submarinos de petróleo y gas.

“La escala y la agresividad de su flota ponen a China en posición de control”, dice Greg Poling, director de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, y agrega que pocos países extranjeros han estado dispuestos a hacerla retroceder cuando los barcos pesqueros de China hacen incursiones en sus aguas nacionales.

No es que la pesca en sí no sea importante. La flota también es una forma de obtener seguridad alimentaria para los 1.400 millones de habitantes de China. Han disminuido muchas de las poblaciones marinas más cercanas a las costas de China debido a la sobrepesca y la industrialización, por lo que los barcos se ven obligados a aventurarse más lejos para llenar sus redes. El gobierno chino dice que tiene aproximadamente 2.600 embarcaciones pesqueras de aguas distantes, lo que, según un informe reciente del Stimson Center, un grupo de investigación de seguridad, la hace tres veces más grande que las flotas de los siguientes cuatro países principales (Taiwán, Japón, Corea del Sur y España) combinados.

Durante las últimas dos décadas, China ha gastado miles de millones de dólares en apoyar su industria pesquera, dice Tabitha Grace Mallory, profesora de la Universidad de Washington, que se especializa en las políticas pesqueras de este país. En 2018, se estimó que las subvenciones totales a la pesca mundial eran de 35.400 millones de dólares, y China representaba 7.200 millones de dólares. Esto incluye las de combustible y para barcos nuevos que aumentan el tamaño de la flota.

El gobierno también ayuda a cubrir el costo de los nuevos motores, de los cascos de acero más duraderos para los arrastreros, y de que los barcos médicos y de seguridad armados estén estacionados permanentemente en los caladeros, lo que permite que los capitanes de pesca permanezcan en el mar por más tiempo. Los pescadores chinos se benefician además de la inteligencia pesquera dirigida por el gobierno que les ayuda a encontrar las aguas más ricas.

“Sin sus esquemas de subsidios masivos, la flota pesquera de aguas distantes de China sería una fracción de su tamaño actual, y la mayor parte de su flota del Mar del Sur de China no existiría en absoluto”, dice Poling.

Daniel Pauly, investigador principal del Proyecto Sea Around Us en el Instituto de Océanos y Pesca de la Universidad de Columbia Británica, explica en un correo electrónico que estos subsidios no solo han aumentado las tensiones geopolíticas, al permitir que los barcos se adentren en regiones en disputa, “también juegan un importante papel en el agotamiento de las poblaciones de peces, ya que mantienen en funcionamiento buques que de otro modo serían dados de baja”.

Mientras las flotas reciban asistencia financiera para la sobrepesca, los expertos dicen que es imposible la pesca sostenible. Ya el 90% de las poblaciones de peces comerciales rastreadas en todo el mundo por la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, han sido sobrepescadas o explotadas por completo, lo que significa que han superado su capacidad para reponerse de manera sostenible, incluidas las 10 especies comerciales más importantes del mundo.

Sobrepesca financiada por los gobiernos

El caso de China no es de ninguna manera singular cuando se trata de subsidiar su flota pesquera. Más de la mitad de la industria pesquera mundial no sería rentable en su escala actual sin los subsidios de los gobiernos, según un estudio de 2018 en Science Advances, dirigido por el explorador residente de la National Geographic Society, Enric Sala.

Japón gasta más en subsidios para la pesca en alta mar (las partes del océano que no están bajo el control de ningún gobierno) que cualquier otro país, lo que representa alrededor del 20% de los subsidios mundiales a la pesca en alta mar, muestra el estudio de Sala. España representa el 14% de los subsidios pesqueros mundiales, seguida de China con el 10%, luego Corea del Sur y Estados Unidos.

Pero cuando se trata de escala, China es, con mucho, el más grande. Con más de 800 barcos en alta mar, los barcos chinos fueron responsables de más del 35% de la captura mundial reportada en alta mar en 2014, más que cualquier otro país. (Taiwán, con el siguiente número más alto de barcos con 593, representa alrededor del 12% de esa captura, y Japón, con 478 barcos, representa menos del 5%).

Los subsidios no son solo una de las principales razones por las que los océanos se están quedando rápidamente sin peces. Al poner demasiados barcos en el agua en todo el mundo, los subsidios pueden conducir a una pesca insostenible, competencia insalubre, disputas territoriales y pesca ilegal a medida que los capitanes se desesperan por encontrar nuevos caladeros de pesca menos poblados.

“Para decirlo sin rodeos, esto es similar a pagar a los ladrones para que roben la casa de un vecino”, dice Peter Thomson, enviado especial del secretario general de la ONU para los océanos, sobre el papel que juegan los subsidios en el fomento de la pesca ilegal.

China tiene el peor puntaje del mundo en lo que respecta a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, según un índice publicado el año pasado por Poseidon Aquatic Resource Management, una firma consultora de pesca y acuicultura.

Pequeños cambios

Pese a todo, China muestra pequeños signos de mejora en su actuación. En respuesta a la presión internacional de los grupos conservacionistas de los océanos y de los gobiernos extranjeros, Pekín ha comenzado a reforzar el control de su flota en los últimos años, aunque los conservacionistas y los expertos en pesca siguen siendo escépticos.

En 2016, el gobierno publicó un plan de cinco años para limitar el número de embarcaciones pesqueras en aguas distantes a menos de 3.000 para 2021 (no está claro si China ha avanzado hacia este objetivo, sin embargo, porque el gobierno publica pocos datos sobre números de barcos). Y en junio, las autoridades pesqueras chinas anunciaron que de julio a noviembre cerrarán las temporadas de captura de calamares para los barcos chinos en ciertas aguas sudamericanas, citando la necesidad de permitir que las poblaciones de calamares se repongan. Esta es la primera vez que China cierra voluntariamente una temporada de pesca.

“Creo que el gobierno chino habla en serio cuando se ofrece a restringir su flota de aguas distantes”, dice Pauly. “Si pueden hacer cumplir las restricciones planificadas en su flota es otra cuestión; de hecho, no creo que controlen sus flotas de aguas distantes más de lo que nosotros controlamos las nuestras en Occidente”.

Es difícil asegurar que los barcos de cualquier nación cumplan con las normas ambientales, laborales o de otro tipo cuando se encuentran en aguas internacionales, ya que ningún país tiene la jurisdicción o los recursos para vigilarlos tan lejos de la costa.

Con una clase media en rápido crecimiento que puede pagar más pescado, el gobierno chino ha impulsado su industria de la acuicultura con más de 250 millones de dólares en subsidios entre 2015 y 2019 en un esfuerzo por reducir la dependencia del país del pescado capturado en la naturaleza.

Sin embargo, esa medida presenta un nuevo problema: para engordar sus peces, la mayoría de las piscifactorías dependen de la harina de pescado, un polvo rico en proteínas elaborado principalmente a partir de pescado capturado en la naturaleza en aguas extranjeras o internacionales. Además, la acuicultura requiere mucha harina de pescado: antes de que un atún cultivado llegue al mercado, por ejemplo, puede comer más de 15 veces su peso en pescado salvaje en forma de harina de pescado.

Los conservacionistas del océano advierten que la voraz naturaleza de la producción de harina de pescado está acelerando el agotamiento de los océanos, contribuyendo a la pesca ilegal, desestabilizando la cadena alimentaria acuática y minando las aguas de los países más pobres de las fuentes de proteínas necesarias para la subsistencia local.

“Tiene poco sentido la captura de grandes cantidades de peces silvestres para alimentar una creciente demanda de peces de cultivo”, dice Sala. “En cambio, una fracción de esos peces silvestres podría usarse para alimentar a las personas directamente, con menos impacto en la vida marina”.

Para satisfacer la demanda de harina y aceite de pescado, las autoridades pesqueras chinas dijeron en 2015 que planeaban aumentar la cantidad de krill recolectado en las aguas antárticas de 32.000 toneladas métricas a dos millones de toneladas métricas, aunque se comprometieron a permanecer fuera de las áreas “ecológicamente vulnerables”. El krill es una fuente principal de alimento para las ballenas, y los conservacionistas se preocupan por los efectos en cadena de una cosecha tan alta.

El papel de las subvenciones en la desestabilización de las relaciones internacionales

Además de las consecuencias ambientales potencialmente devastadoras de la sobrepesca y el colapso de la pesca, tantos barcos en el mar significa más competencia por los caladeros, lo que puede desestabilizar las relaciones entre los países y provocar enfrentamientos violentos.

En 2016, la Guardia Costera de Corea del Sur abrió fuego contra dos barcos pesqueros chinos que habían amenazado con embestir a las patrulleras en el Mar Amarillo. Un mes antes, los pescadores chinos embistieron y hundieron otra lancha rápida surcoreana en la misma zona. Ese mismo año, Argentina hundió un barco chino que, según afirmó, pescaba ilegalmente en sus aguas. Indonesia, Sudáfrica y Filipinas han tenido recientes enfrentamientos con las flotas pesqueras chinas. En la mayoría de estos casos, los barcos chinos pescaban calamar, que representa más de la mitad de las capturas de la flota en alta mar.

Una de las razones por las que la flota de China está tan sobredimensionada es que algunos de sus barcos pesqueros tienen fines distintos a la mera pesca. Como parte de la llamada milicia civil, dice Poling, estos barcos de pesca se envían a zonas de conflicto en el mar para vigilar las aguas y, en ocasiones, para intimidar y embestir a los barcos de pesca o de aplicación de la ley de otros países. Aparte de sus subsidios a la pesca, China tiene un programa que incentiva a los barcos a operar en aguas en disputa en el Mar de China Meridional como una forma de hacer valer sus reclamos territoriales. Estos obtienen muchos de los mismos beneficios que la flota de aguas distantes, además de pagos en efectivo porque operar en esa región no es rentable.

Más de 200 de estos barcos de pesca de la milicia ocupan las aguas alrededor de las disputadas Islas Spratly del Mar de China Meridional, un área rica en peces, y posiblemente también en petróleo y gas natural, que reclaman China, Filipinas, Vietnam y Taiwán. Las imágenes de satélite muestran que los barcos de pesca chinos en el área pasan la mayor parte del tiempo anclados juntos en grupos y no están pescando.

“La única razón por la que los pescadores [chinos] más pequeños van a las Spratlys es porque se les paga por hacerlo”, dice Poling. La presencia de estos barcos pesqueros ha acelerado el declive de los peces alrededor de las islas, provocado enfrentamientos con barcos pesqueros de otros países y ha dado cobertura a China para construir instalaciones militares en algunos de los arrecifes, reforzando aún más sus reclamos sobre el territorio.

“Son muy serios”

En parte porque viajan en grupos y, a veces, con seguridad armada, los barcos pesqueros chinos suelen ser agresivos con los competidores o amenazas percibidas. Vi esto de cerca en 2019 después de pagar mi entrada a un barco de calamar de Corea del Sur y dirigirme a la costa en el Mar de Japón, donde esperaba documentar la presencia de barcos de calamar chinos ilegales que operan en aguas de Corea del Norte.

Nuestro capitán era un hombre bajo y enjuto, de unos 70 años, con ojos hundidos y piel curtida como un elefante. En la mañana de nuestra salida programada, la tripulación contratada le dijo al capitán que no trabajarían en el viaje. Dijeron que estaban demasiado nerviosos por estar asociados con cualquier informe relacionado con Corea del Norte y por acercarse a los barcos pesqueros chinos.

El capitán dijo que aun así podíamos hacernos a la mar solo con su primer oficial, pero que el barco sería difícil de manejar, estaría más sucio de lo normal y tendríamos que ayudarles cuando nos lo pidieran.

Oliendo a perro muerto y como si fuera una pista de patinaje resbaladiza por la captura anterior, la cubierta del barco de madera de 60 pies de largo era un desastre. Los cuartos de la tripulación estaban destrozados y el motor del barco estalló sobre nosotros a varios cientos de millas de la costa, lo que llevó a dos tensas horas hasta que se solucionó.

Poco después del anochecer de nuestro primer día en alta mar, apareció en nuestro radar la silueta de un barco. Corrimos para alcanzar lo que resultó ser no un solo barco, sino casi dos docenas, todos en fila india desde aguas de Corea del Sur a aguas de Corea del Norte. Todos ondeaban banderas chinas y ninguno con los transpondedores encendidos, como se requiere en aguas de Corea del Sur.

Al enviar una armada previamente invisible de barcos industriales para pescar en estas aguas prohibidas, China ha estado desplazando violentamente a los barcos más pequeños de Corea del Norte y encabezando una disminución en las poblaciones de calamar que alguna vez fueron abundantes. Cuando se le preguntó acerca de los hallazgos, documentados por una nueva tecnología satelital de Global Fishing Watch, y confirmados por mi excursión de 2019, documentada para NBC, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo en un comunicado que “hizo cumplir concienzudamente” las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Corea del Norte y que “castigó sistemáticamente” la pesca ilegal, pero no confirmó ni negó la presencia de barcos chinos allí.

Seguimos a los barcos, los filmamos, documentamos sus números de identificación y, después de unos 45 minutos, pusimos un dron en el aire para verlos mejor. En respuesta, uno de los capitanes tocó la bocina, encendió las luces y luego se acercó abruptamente a nosotros en una maniobra de embestida: una advertencia. Mantuvimos nuestro rumbo, pero el barco chino continuó hacia nosotros. Cuando llegó a 30 pies de nosotros, viramos repentinamente para evitar la colisión.

Era todo lo que nuestro capitán quería arriesgar. Decidió que era demasiado peligroso continuar, dio la vuelta a nuestro barco y comenzó el viaje de ocho horas de regreso al puerto, durante el que se mostró inusualmente callado y un poco nervioso. “Son muy serios”, seguía murmurando, refiriéndose a los pescadores chinos, quienes, impertérritos, continuaron dirigiéndose hacia aguas norcoreanas.

Claramente, las subvenciones no solo han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. También han inculcado un sentido de ambición, empuje y audacia que pocos países o sus capitanes de pesca están dispuestos o son capaces de desafiar.

Autor: Ian Urbina, exreportero de investigación del New York Times y director de The Outlaw Ocean Project, una organización de periodismo sin fines de lucro con sede en Washington, D.C., que se enfoca en informar sobre crímenes ambientales y de derechos humanos en el mar.

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 19 Octubre 2020 06:10

La decisión

 El movimiento Black Lives Matter ha logrado sacudir a Estados Unidos con la alianza de una amplia gama de organizaciones sociales. La imagen, de archivo, durante una protesta en Portland.Foto Ap

Corrupto, traficante de influencias, mentiras sobre engaños, sobre falsedades, incompetente, neofascista, xenófobo, el que dio la orden para separar familias inmigrantes a la fuerza y enjaular a niños inmigrantes, violador y hostigador sexual, rechazador de la ciencia, racista, enemigo de la prensa, represor y macartista, antimexicano y constructor de muros, gánster y bully, delincuente de sus obligaciones fiscales y de servicio militar son sólo algunas de la palabras que todos hemos tenido que reportar de manera objetiva y con amplia evidencia una y otra vez a lo largo de los últimos cuatro años.

Concluirá su primer plazo en la Casa Blanca con más de 220 mil estadunidenses fallecidos (hasta ayer) –más que cuatro veces los perecidos en Vietnam– en gran medida por su manejo de la pandemia, y con una pérdida neta de empleos (unos 3.9 millones y contando) entre otros desastres y como un presidente que fue impeached.

Donald Trump no puede resolver los problemas más urgentes de la nación porque él es el problema más urgente de la nación, declara la junta editorial del New York Times, la cual advierte que la relección del magnate representa la amenaza más grande a la democracia estadunidense desde la Segunda Guerra Mundial.

Pero a pesar de todo eso también tenemos que reportar que, cuatro años después, este sujeto goza de más de 40 por ciento de aprobación en los sondeos. ¿Qué hacer con eso?

Al mismo tiempo, el senador socialista democrático Bernie Sanders, como aspirante presidencial este año fue el político nacional más popular del país, y su candidatura fue una grave amenaza a la cúpula del Partido Demócrata, la cual se dedicó a descarrilarla. Pero él y sus millones de seguidores son expresiones de algo nuevo que continúa; vale recordar que hoy día según los sondeos, la mayoría de los jóvenes de Estados Unidos favorecen el socialismo, y que 40 por ciento de todos los estadunidenses expresaron preferir vivir en un país socialista sobre uno capitalista. ¿Qué hacer con eso?

De hecho, Trump declaró la semana pasada que la elección es una decisión “entre una pesadilla socialista y el sueño americano”, aunque para socialistas como Sanders, esa elección es una entre Trump y la democracia.

Tal vez la noticia más importante de esta coyuntura política no es la contienda entre Trump y su contrincante demócrata Joe Biden y la pugna entre republicanos y los demócratas que impera en los medios, sino el surgimiento de un masivo aunque fragmentado movimiento social conformado por diversas corrientes que de repente se encuentran en las calles y en el ciberespacio que incluyen –a veces juntos, a veces por separado– la amplia coalición bajo la etiqueta de Black Lives Matter (su parte más políticamente dinámica es Movement for Black Lives, una red de 150 organizaciones) y sus aliados multirraciales e intergeneracionales, junto con viejas y nuevas expresiones latinas, maestros rebeldes, enfermeras heroicas, azafatas que eligieron a una socialista como su líder nacional, inmigrantes que salvan y reconstruyen a este país todos los días, ambientalistas –sobre todo los jóvenes que han amanecido con Greta–, estudiantes contra la violencia de las armas, ni hablar de los diversos movimientos encabezados por mujeres y la comunidad gay, que en su conjunto está sacudiendo a este país y que ofrece la promesa de consolidarse en el gran movimiento progresista que se requiere para rescatar a Estados Unidos de sí mismo.

Dicen que el futuro del experimento estadunidense está en juego en esta elección. Por ahora hay una gran batalla entre defender los mecanismos ya deteriorados de la elección, con una multitud de iniciativas, coaliciones y redes preparándose –tardíamente– para defender la expresión de la voluntad popular, porque ni eso está garantizado en esta crisis democrática.

Pero aquí, más que una elección, se vive un momento de decisión sobre y entre el futuro y el pasado de Estados Unidos, con implicaciones planetarias.

https://www.youtube.com/watch?v= dWUa7aAIfLE&feature=youtu.be

https://youtu.be/Kgdfxeh0WtE

https://www.youtube.com/watch?v= quSvEOzZqhI

Publicado enInternacional
Vacunas contra el coronavirus: entre las pausas y las aprobaciones de emergencia

Cómo es el panorama de los diferentes laboratorios en la carrera por lograr la respuesta a la covid-19

Mientras que algunas farmacéuticas han pausado sus ensayos en Fase III por daños colaterales en alguno de sus voluntarios, otras aprietan el acelerador y buscan la aprobación de emergencia antes de fin de año. La perspectiva de los investigadores locales.

 

Aunque en la OMS se han inscripto casi 200 vacunas, son pocas las corporaciones que desarrollan los ensayos clínicos en fase III y cuentan con las mejores posibilidades. Mientras algunas –como Johnson & Johnson esta semana y AstraZeneca el mes pasado– debieron pausar sus ensayos para estudiar complicaciones y el desarrollo de afecciones inexplicables en algunos de sus voluntarios; otras, como Pfizer y Moderna, se apresuran a conseguir una autorización de emergencia para distribuir sus dosis en la población lo más rápido posible. En el medio, las presiones políticas del propio presidente de Estados Unidos que busca su reelección a toda costa. A continuación, se ofrece un panorama con las marchas y las contramarchas que se deslizan en un escenario dinámico; una competencia abierta entre gigantes del universo biotecnológico y de la salud que no se resignan a quedar afuera del podio.

Las que pausan

 “De las vacunas que se están desarrollando, a mi entender, hay algunas que tienen mejores perspectivas. Por ejemplo, las que utilizan virus inactivado, una tecnología más antigua pero mucho más robusta y segura porque ya se ha probado para otras enfermedades. Me refiero al caso de las chinas SinoVac y Sinopharm –la empresa estatal que está probando en Argentina–. Luego hay otras que emplean métodos más modernos. La de AstraZeneca, por caso, utiliza un vector viral, adenovirus (que comúnmente causa resfrío), al que se le agrega una cobertura con componentes del Sars CoV-2”, describe Mario Lozano, virólogo del Conicet y ex rector de la Universidad Nacional de Quilmes. Después continúa con la enumeración para completar el panorama: “Por último, están las más novedosas de todas: aquí se ubican las de Pfizer y Moderna, que tan solo usan una parte del genoma viral (ARN mensajero). Se les tiene mucha confianza porque se podrían fabricar de forma muy barata pero se desconocen realmente cuáles podrían ser los efectos secundarios”.

En este marco, algunas han experimentado breves interrupciones. El lunes pasado la farmacéutica Johnson & Johnson anunció la pausa temporal de sus pruebas porque uno de los postulantes había exhibido “una enfermedad inexplicable”. Estaba siendo testeada en más 60 mil personas de 200 localidades de Estados Unidos y de otras naciones como Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Sudáfrica y Argentina, que iniciaría con la convocatoria en breve. Hoy el acontecimiento está siendo evaluado por una junta médica independiente. A principios de septiembre, AstraZeneca comunicó que había decidido suspender su Fase III porque una de sus voluntarias en Reino Unido había desarrollado mielitis transversa –una enfermedad que afecta al sistema nervioso– luego de la inoculación. Estaba siendo evaluada en 50 mil participantes de Brasil, Reino Unido, Sudáfrica y Estados Unidos. Al poco tiempo, como su vida no estaba en peligro y fue dada de alta, el procedimiento se reanudó, salvo en EEUU.

Los efectos adversos, en la abrumadora mayoría de los casos, son menores: un dolor de cabeza o unas líneas de fiebre suelen ser los más corrientes. No obstante, que algún voluntario desarrolle una enfermedad más grave constituye una situación “esperable” en cualquier diseño normal de vacuna. El desarrollo de una tecnología tan compleja está plagado de marchas y contramarchas. De hecho, con ese propósito se realizan los ensayos: para que el producto final sea lo más seguro y eficaz posible.

“Los estudios en Fase III involucran a decenas de miles de personas. Que en un grupo de 25 mil voluntarios, haya una o dos personas con alguna complicación es algo esperable. Si nosotros mañana seleccionáramos a 25 mil personas de la calle y realizáramos un seguimiento, también sería posible encontrar a dos o tres individuos que a lo largo de meses desarrollen algún problema. Ya sea un infarto, o una enfermedad, lo que sea. Los problemas no se detectan en las Fases I y II porque las pruebas son con menos postulantes”, explica Jorge Geffner, doctor en Bioquímica e Investigador Superior del Conicet. Luego, ofrece una cuota de optimismo para con los desarrollos que se realizan en el presente. “Hasta el momento, si uno suma la cantidad de voluntarios para todas las candidatas, estamos hablando de miles y miles de vacunados, de los cuales muy poquitos exhibieron alguna reacción adversa. Es una muestra fehaciente de que el estándar de seguridad en general viene funcionando muy bien, aun cuando los protocolos de base de cada una de las farmacéuticas las obligan a interrumpir sus inoculaciones, informar e investigar ante el registro de alguna anomalía. Confío en que el mundo producirá opciones seguras, desde mi perspectiva, no hay razón para dudar hasta el momento”.

Los equipos científicos detienen por completo el proceso porque los protocolos deben ser lo más exigentes posible. De lo contrario, resulta muy difícil que, una vez concluida la Fase III, la tecnología sea aprobada para su uso masivo por los organismos de monitoreo y control (Anmat en Argentina, FDA en EEUU). Es posible, además, que la patología pueda haberse desarrollado por efectos de la vacunación o no. Tal y como sugiere Geffner, cuando los voluntarios son decenas de miles, analizar qué ocurre con cada uno es mucho más complejo que hacerlo cuando las pruebas apenas son con 100 o 200 personas.

Frenar el protocolo cuando hay problemas es crucial. El propósito es que un equipo de especialistas externo a las instituciones que diseñan y prueban la droga, pueda extraer sus propias conclusiones al respecto. ¿Cómo sigue el procedimiento? Un comité de expertos evalúa las situaciones con detenimiento para especificar los detalles del suceso y chequean si otro de los postulantes experimentó reacciones adversas similares. Luego de un examen exhaustivo, deciden si es posible proseguir o si deben frenar el desarrollo de la vacuna.

Desde aquí, plantea Geffner: “No debemos perder de vista que las vacunas son tecnologías que demoran unos 10 o 12 años en desarrollarse y ésta se está fabricando en un par de meses. Lo que aún es una incógnita es a qué porcentaje de la población protegerá, si su eficacia llegará al 50% o al 90%. Si protegiera a la mitad de los habitantes del planeta ya implicaría una excelente noticia, por supuesto. Más teniendo en cuenta las segundas oleadas del virus en Europa. En Madrid, por ejemplo, el 80% de las instituciones de salud no tienen disponibilidad de camas, cuando hace un mes y medio se creía que lo peor ya había transcurrido”.

Las que buscan aprobar de emergencia

"Podríamos saber si nuestra vacuna es efectiva o no a finales de octubre", escribió Albert Bourla, el director ejecutivo de Pfizer en una carta abierta difundida en el sitio oficial de la firma. Por este motivo, en noviembre, anunció que solicitará la autorización de emergencia para aprobar su vacuna contra el coronavirus en Estados Unidos. Junto a la firma alemana BioNTech, la droga está siendo probada en Brasil, Estados Unidos, Alemania y Argentina. A nivel local, los ensayos en fase III son realizados en el Hospital Militar de CABA y coordinados por el doctor Fernando Polack de la Fundación Infant.

Moderna es la otra farmacéutica de EEUU que busca aprobar su alternativa hacia fines de noviembre para ser distribuida de inmediato. Donald Trump estableció un acuerdo con la farmacéutica para recibir 100 millones de dosis. Mediante el pacto, cerrado en agosto, los ciudadanos de aquel país podrán recibirla sin costo alguno. Para su fabricación, la corporación biotecnológica trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. Desde el 27 de julio, se realizan ensayos clínicos de Fase III para evaluar la seguridad y la eficacia. 30 mil voluntarios distribuidos en 89 centros a lo largo y a lo ancho del país reciben sus dosis y Anthony Fauci, el reconocido epidemiólogo y asesor de la Casa Blanca, cree que podrá llegar a la ciudadanía incluso antes de fin de año.

 “Las vacunas crearán un mundo distinto, un escenario transformado desde todo punto de vista. Pensemos que si vacunamos a los profesionales de la salud y a los mayores de 65 años, estamos protegiendo al sector más vulnerable y entonces se modificaría de forma positiva el horizonte. La aprobación de emergencia debe realizarse tras conocer los resultados de la Fase III, si Pfizer los difundirá en octubre no habría inconveniente en que inicie con la distribución en noviembre. Pero, en este afán, el rol de los comités de expertos independientes y la FDA será vital para analizar los resultados obtenidos”, precisa Geffner. Al respecto, también opina Lozano. “Las opciones de Pfizer y Moderna son las más novedosas. Si uno tuviera que decidir qué vacuna comenzar a distribuir masivamente y de emergencia, sería la china. Porque emplean mecanismos y procedimientos ya conocidos por la comunidad científica. Pfizer está ensayando un producto que si bien tiene muchas ventajas, aún no se ha probado a gran escala para ninguna otra patología”.

En ambos casos, si las pruebas clínicas en curso son concluyentes, las compañías podrían recibir el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que habilitará su distribución entre los habitantes del país. La FDA tendrá en cuenta tres requisitos fundamentales: que sean seguras, que sean efectivas y que puedan ser fabricadas a gran escala. Desde este punto de vista, el organismo regulador comunicó que requerirá, al menos, de dos meses de datos que comprueben su seguridad antes de autorizar el uso de emergencia.

Tanto Pfizer como Moderna estarían en condiciones de iniciar con la distribución local antes de fin de año, porque ya habían comenzado con la producción de miles de millones de dosis desde hace algún tiempo. Hay que recordar que las grandes biotecnológicas del mundo deciden tomar el riesgo –empezar con la producción previo a concluir la Fase III de ensayos– porque de ser aprobada, perderían mucho tiempo en distribuirla si tuvieran que fabricarla de cero apenas recibieran la aprobación.

Trump y las elecciones

¿Por qué Estados Unidos busca comenzar a distribuir sus vacunas? Si bien este interrogante no puede saldarse a partir de una sola respuesta, hay un motivo que no puede perderse de vista. Se acercan las elecciones, Donald Trump busca su reelección y contar con una solución para la pandemia global posicionaría a su gobierno en un sitio más auspicioso respecto del que actualmente se encuentra. Bajo esta premisa, sostiene Lozano: “aprobar cualquier vacuna tan rápido solo se justifica a partir de la necesidad política que tiene el gobierno de Trump. De seguro debe estar presionando a las compañías de bandera para poder presentar resultados antes de las elecciones de inicios de noviembre”.

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Una pantalla de televisión en un restaurante de Pekín muestra al presidente chino, Xi Jinping, hablando durante el acto que marca el 40 aniversario del establecimiento de la Zona Económica Especial de Shenzhen.Foto Afp

¿Se acerca el epílogo del ominoso "Momento Sarajevo"? (https://bit.ly/342M3tk). Después de acudir al aniversario 40 de la exitosa "zona económica especial" en Shenzhen, el mandarín Xi Jinping visitó al cuerpo de marines en Chaozhou (Guangdong), donde, en forma inesperada los conminó a "mantener un estado de alta (sic) alerta" y de "colocar sus mentes (sic) y energía a prepararse para la guerra (¡mega-sic!)".

El mandarín Xi puso en relieve que los marines del Ejército de Liberación del Pueblo constituyen una unidad de élite cuyo objetivo es "proteger la soberanía, la seguridad, la integridad territorial y los intereses del Estado en el extranjero" (https://bit.ly/357a9CI).

Además de "recalcar el liderazgo absoluto (¡mega-sic!) del partido (comunista) sobre el ejército", instó a los marines a “desarrollar las mejores tradiciones para transferir el "gen rojo" a las generaciones futuras, para formar una cultura de un tipo especial de tropas(…) y para proporcionar al ejército el "poder del tigre".

Las tensiones multidimensionales entre EU y China siguen escalando alturas insospechadas cuando, a dos semanas de la elección de EU, no faltan estrategas chinos que se alisten a una "sorpresa de octubre" que tenga como objetivo un ataque contra China con el fin de relegir a Trump.

EU ha atizado militarmente todos los frentes posibles alrededor de China –Taiwán, mar del Sur de China, Hong Kong, Xinjiang, India y Kirguistán– y agravó las tensiones al enviar al destroyer USS John S. McCain en la cercanía de las islas Paracel en el mar del Sur de China sin el consentimiento de Pekín (https://bit.ly/3lV1qKI).

¿Habrá irritado al mandarín Xi la diatriba sinófoba del secretario de Defensa, Mark Esper, ante la muy influyente RAND Corporation del pasado 16 de septiembre donde coloca en el mismo saco despectivo a China y a Rusia?

El pasado 6 de octubre el pugnaz secretario de Estado, Mike Pompeo, arremetió contra China en la reunión en Tokio del Quad: Australia/Japón/India/EU (https://bbc.in/3j601z1).

Hasta donde se sabe, Pompeo no consiguió su cometido de seducir a Japón ni a Australia a una aventura militar contra China.

Pekín se ha enfadado también por la planeada venta de tres sistemas avanzados de armas a Taiwán (https://cnn.it/3lWWxjY).

Las altisonantes declaraciones del mandar í n fueron interpretadas en India como una declaración en su contra (https://bit.ly/3dyPNpx), mientras Sputnik le ha dado la relevancia que se merecen y cita profusamente al analista ruso Andréi Gubin, quien afirma que sus proclamaciones son bastante serias: "Probablemente, expresan todas las preocupaciones que las autoridades chinas sienten sobre la situación internacional y la situación en torno a China. Esto incluye el estrecho de Taiwán, la frontera con la India y el mar del Sur de China, así como el contexto general de las relaciones con EU. Y sin duda, son los problemas internos de Hong Kong y China, que algunos detractores occidentales quieren internacionalizar". ¡Uf! Y eso que Gubin no abordó la "guerra de los semiconductores" (https://bit.ly/37dBXaZ) ni la "nueva bipolaridad tecnológica" de una guerra de EU contra China/Rusia (https://bit.ly/3k5JJr3) ni el origen del Covid-19, que Trump se lo endosa a China.

En forma notable, Andréi Gubin abordó la reacción de Japón y Sudcorea sobre los tambores de guerra defensivos del mandarín Xi: "Si hablamos de Japón y Corea, seguro que se han puesto tensos, porque son aliados de Estados Unidos. Pero tanto Seúl como Tokio intentan construir una relación con Pekín por su propia cuenta, y a veces no totalmente dependiente de los aliados estadunidenses. Así que están, por supuesto, preocupados, pero intentarán arreglar algunas de sus diferencias con Pekín por su cuenta".

Lo más relevante del análisis de Gubin versa sobre la reacción de Rusia cuya postura sería determinante al respecto: "también está en un estado de mayor alerta debido a una mayor presión internacional" (https://bit.ly/3nXUFtk).

¿Quién detendrá en EU el detonador del "Momento Sarajevo" que planea sobre China?

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Domingo, 18 Octubre 2020 05:46

El dilema de las redes sociales

El dilema de las redes sociales

Una tiranía silenciosa. Uno de los documentales más comentados en estos tiempos de pandemia es El dilema de las redes sociales ( Social dilemma, 2020), del realizador estadunidense Jeff Orlowski, presentado en el pasado festival de Sundance e incluido ahora en el catálogo de la plataforma Netflix. La propuesta es novedosa, perturbadora y, sobre todo, muy oportuna. A partir de testimonios de varios ex empleados, entre ejecutivos y diseñadores de gigantes tecnológicos como Facebook, Google o Instagram, se describen las principales estrategias y modelos de negocios utilizados en las redes sociales para inducir, predecir y manipular los comportamientos de millones de seres humanos. Una de las personas entrevistadas señala la ironía suprema de ver cómo en poco tiempo un grupo de 50 diseñadores en alta tecnología digital –una élite blanca y adinerada, cuya edad fluctúa entre los 20 y los 35 años– ha logrado tener un impacto desmesurado en la vida cotidiana de dos billones de personas en todo el mundo. Este mecanismo de control no es del todo nuevo, pues la lógica de lo que hoy se denomina un capitalismo de vigilancia ha estado presente en ficciones literarias como Un mundo feliz ( Brave New World, Aldous Huxley, 1932) o el clásico 1984, del británico George Orwell (1949). Lo notable es valorar hasta qué punto una inmensa mayoría de usuarios de las redes sociales acepta hoy, sin mayores cuestionamientos, esta tiranía soterrada y silenciosa.

Hablando de usuarios, conviene destacar una de las observaciones más provocadoras en el documental: “Existen sólo dos industrias en el mundo que a sus clientes los llaman usuarios, la de las drogas ilegales y la del software”. Algo más. Ese usuario vive continuamente con la ilusión de que lo que se le ofrece en la red es totalmente gratis. Y en apariencia lo es, aunque uno de los antiguos ejecutivos de una de las grandes firmas desliza insidiosamente: "Si usted no paga por el producto, es porque es usted el producto". Estas sentencias abrumadoras sólo son el preludio para una exploración más profunda de lo que realmente sucede en Silicon Valley. Lo que empezó como un simple modelo de comunicación y negocio –con evidentes intenciones de promoción de productos mercantiles– paulatinamente se volvió no sólo un mecanismo de manipulación de apetencias inducidas de consumo a través de la programación de algoritmos, sino también de estados de ánimo y preferencias políticas mediante la tergiversación facciosa de la realidad y la circulación incontenible de informaciones falsas en las redes. Al respecto, el híbrido de ficción y documental que propone Orlowski señala el papel que jugó la proliferación de posverdades y noticias falsas ( fake news) en el proceso electoral estadunidense de 2016, cuando se supuso que Rusia había intervenido las redes cuando, en opinión de uno de los entrevistados, sólo supo aprovechar los múltiples espacios de acción incontrolada que dichas redes mantienen siempre abiertos. Otro caso mencionado es la polarización social y la campaña de odio incitadas desde esos mismos ámbitos en contra de una comunidad musulmana en Birmania —un ejemplo de cómo la manipulación mediática puede orillar a un país a una guerra civil. Huelga precisar la forma en que dicha manipulación y dichos estragos sociales se presentan hoy en muchas otras naciones.

Sin embargo, el documental coloca el énfasis mayor en el carácter adictivo del uso de las redes sociales, señalando con gráficas alarmantes la tasa creciente de estados depresivos, ansiedades y suicidios en jóvenes y pre-adolescentes que recurren a ellas de modo compulsivo. Podría objetársele al trabajo de Orlowsky cierto tono catastrofista o una clara parcialidad en su punto de vista. Decir, por ejemplo, que el ser humano posee madurez o discernimiento suficientes para decidir lo que mejor le conviene en el dilema de vivir cerca o lejos de las redes. Lo cierto es que una de las consecuencias del apego obsesivo a la comunicación instantánea y a la tiranía de las notificaciones, ha sido la progresiva infantilización de muchos adultos que antes se creían intelectualmente maduros. El dilema de las redes sociales es un trabajo sobresaliente e indispensable para comprender los peligros desestabilizadores que en política pueden propiciar las redes sociales y, de modo más directo, la amenaza que cada día éstas le presentan a un ser humano que hasta hace poco tiempo se sentía muy seguro de la inviolabilidad de su libre albedrío.

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Domingo, 18 Octubre 2020 05:33

La hora de los militares

La hora de los militares

Desde Rio de Janeiro. Siguiendo el ejemplo de Donald Trump, su guía e ídolo, el brasileño Jair Bolsonaro (foto) miente como quien respira.

Hay que reconocer, sin embargo, que de las tantas promesas disparadas durante la campaña electoral de 2018 dos – y solamente dos – Bolsonaro viene cumpliendo con rigor olímpico.

La primera surgió cuando le preguntaron qué país pretendía construir si fuese electo. “Primero vamos a destruir todo, luego veremos”, prometió. No hay como negar que lo viene haciendo de manera ejemplar, y abarcando todos, absolutamente todos, los campos.

Con menos de dos años su gobierno ataca con formidable ferocidad lo que fue construido a lo largo de décadas. La salud pública, el medioambiente, el patrimonio nacional, la educación, la ciencia, la tecnología y las investigaciones, las artes y la cultura, la economía, los programas sociales, la política externa y la imagen del país en el mundo, empleos, en fin, si más no hizo es porque le faltó tiempo y porque había muchísimo para destruir.

La segunda promesa que Bolsonaro cumple atentamente fue lanzada cuando anunció que tendría como candidato a la vicepresidencia al muy reaccionario general reformado Hamilton Mourão. En aquella ocasión, aseguró que se encargaría de esparcir militares por todo su gobierno.

Bueno: todos los ministros – cuatro – que tienen despacho en el palacio presidencial son militares. De sus 23 ministros, la mitad salió de las casernas, con destaque para un general en activo, Eduardo Pazuello, al frente del ministerio de Salud. Lo primero que hizo fue reemplazar a médicos e investigadores por uniformados. Y hace poco admitió que, cuando llegó al despacho que ocupa, no tenía idea de cómo era el SUS, el Sistema Universal de Salud que ya fue referencia en el mundo y ahora sobrevive a duras penas.

Hay policías militares y militares retirados ocupando puestos clave en instituciones y departamentos creados para protección del medioambiente. Hay uniformados en un sinfín de consejos administrativos de estatales y sociedades mixtas. Ya se perdió la cuenta del número de oriundos de casernas que ocupan puestos de diferentes niveles en el gobierno, pero se sabe que superan a los ocho mil. Siquiera en la dictadura militar que duró de 1964 a 1985 hubo tantos.

Ahora mismo Bolsonaro nombró a tres uniformados para completar los cinco puestos de dirección de la agencia nacional de protección de datos, que trata de todos los habitantes del país. Hay un bien fundado temor de que en lugar de proteger los datos de los brasileños su función sea la de vigilar a cada uno de nosotros.

Augusto Heleno, el ultra-reaccionario general reformado que ocupa el puesto de ministro-jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, admitió, por esos días, que la delegación oficial brasileña que participó de la conferencia cumbre sobre clima realizada el pasado diciembre en Madrid tuvo entre sus integrantes a cinco “agentes de información y seguridad”, o sea, espías. Recibieron carnets que les permitía acompañar todas las reuniones, inclusive las más cerradas. Su misión: observar no solo miembros de Organizaciones no Gubernamentales, pero integrantes de la misma misión oficial que actuasen “contra la imagen del país”. Siquiera en la dictadura militar eso había ocurrido: la tarea les tocaba a funcionaros de las embajadas, conocidos por todos.

Bolsonaro eligió milimétricamente a los militares que esparció por su gobierno. Todos y cada uno de ellos representan lo que de más duro y reaccionario hubo en la pasada dictadura. Los más importantes son admiradores confesos del símbolo principal del horror, el fallecido Carlos Brilhante Ustra, uno de los más sádicos y sangrientos torturadores de los tiempos abyectos. El vicepresidente Mourão, por ejemplo, sigue elogiándolo a todo momento.

Debe de haber, entre los uniformados en actividad, algunos – o a lo mejor muchos – de índole efectivamente democrática. Bolsonaro se esmeró a la hora de evitar a todos y de cada uno de ellos.

Frente a semejante escenario, ¿para qué un golpe militar? Al fin y al cabo, el gobierno ya está militarizado…

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Más de 3.000 chilenos sufrieron violaciones de DDHH durante las protestas de 2019

Informe a casi un año del estallido social en Chile

Se presentaron 2.520 querellas contra agentes de seguridad en todo el país, según un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos. Las víctimas denuncian que siguen estancadas las causas judiciales contra miembros de las fuerzas de seguridad.

 

Más de 3.000 chilenos sufrieron violaciones a los Derechos Humanos durante el estallido social del año pasado, según un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile. Además se presentaron 2.520 querellas contra agentes de seguridad en todo el país, explicó el director del organismo Sergio Micco. También dijo que el objetivo de la investigación es llegar a la verdad para que no se repitan estos hechos. A casi un año del estallido social del 18 de octubre las causas judiciales contra miembros de las fuerzas policiales chilenas siguen estancadas. Las víctimas exigen justicia y que avancen las investigaciones. A su vez, el 25 de octubre tendrá lugar el plebiscito donde los chilenos podrán decidir la modificación o no de la Constitución sancionada durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Información para llegar a la Verdad

El INDH reveló que durante las protestas hubo 3.023 víctimas de violación a los Derechos Humanos. De ese total 1.810 fueron hombres, 621 mujeres, 336 niños y adolescentes varones, 132 niñas y adolescentes mujeres, y 124 los calificó como “otros”. Además el organismo resaltó que 163 personas sufrieron trauma ocular. De ese número 110 tuvieron algún tipo de lesión en el ojo y 32 presentaron pérdida de la visión por “trauma irreversible”.

En cuento a las querellas el INDH destacó que 2.340 fueron dirigidas contra efectivos de Carabineros, 97 contra militares del ejército, 34 contra integrantes de la Policía de Investigaciones (PDI) y 49 a “otros”. El organismo detalló que sólo se formalizaron 31 causas y se imputaron a 72 involucrados en violaciones a derechos fundamentales. La Región Metropolitana, a la cual pertenece Santiago, fue el principal centro de protestas en todo el país y también donde se presentaron 986 de las querellas. Le sigue la región del Biobío, cuya capital es Concepción, con 248. La tercera región con más querellas fue la de Los Ríos con 158.

Al momento de presentar el informe Micco señaló la importancia de avanzar en las investigaciones de estos casos. "Si no sabemos qué ocurrió ni por qué ocurrió, difícilmente podremos saber cómo no repetir esto", sostuvo el abogado. Además indicó que su trabajo debe ser la base para una reunificación del pueblo chileno. "El camino de la verdad, justicia, reparación y de garantías de no repetición es para encontrarnos”, dijo el académico. El INDH también presentó un mapa online de libre acceso donde ubicaron cada uno de los casos, informó la jefa de la Unidad de Estudios y Memoria del organismo Diana Rodrigo. “Lo que aquí se describe no es todo lo que sucedió en el marco de la crisis social. Pero se muestra lo que efectivamente ocurrió, permitiendo responder tres preguntas básicas: quién, cómo y dónde”, explicó Rodrigo.

El INDH es una de las principales organizaciones que denuncia el accionar represivo de fuerzas de seguridad desde el inicio de las manifestaciones sociales del año pasado. Su financiamiento proviene del Estado, sin embargo no depende del poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial. El ente se define como independiente y autónomo. Está integrado por 11 personas de reconocida trayectoria en el ámbito de los Derechos Humanos que permanecen en su cargo por un período de seis años.

Para Micco las cifras del informe hablan por sí solas. Sin embargo manifestó que los avances realizados en la investigación no son suficientes. Durante la Asamblea General de la ONU de septiembre pasado, el presidente de Chile Sebastián Piñera aseguró que su gobierno buscaría esclarecer los hechos. “Haremos todos los esfuerzos para que no haya impunidad. Ni para los que vulneran los Derechos Humanos ni para los violentistas", sostuvo el mandatario. Sin embargo el director del INDH señaló aún no hubo acciones concretas. "El compromiso de que no va a haber impunidad se expresa aumentando los recursos para el sistema procesal y con la reforma integral del cuerpo de Carabineros", sostuvo el abogado. Pero señaló que ninguna de las dos ocurrieron hasta ahora.

El lento camino de la Justicia

Entre las razones de los escasos avances judiciales, Micco destacó los problemas estructurales del sistema procesal chileno. Según el funcionario hay un bajo nivel de eficacia e insuficiente respuesta del gobierno a la sobrecarga del sistema, que se agravó con la pandemia de la covid-19. Desde la llegada del coronavirus al país austral en marzo pasado, se redujeron a un tercio las audiencias judiciales, lo que detuvo aún más las investigaciones. Miles de denuncias contra las fuerzas de seguridad siguen sin resolverse un año del estallido social.

Pasaron casi 12 meses desde que el estudiante ecuatoriano Romario Veloz fue asesinado durante una manifestación en La Serena, al norte de Chile. Recién en los últimos días la Fiscalía solicitó la formalización de un capitán del ejército. Se lo acusó como presunto responsable de ordenar los disparos que acabaron con la vida de Veloz. La madre del joven Mery Cortez describió la odisea que está pasando su familia. "Yo pensé que con la muerte de mi hijo terminaba la historia, pero recién ahí fue cuando empezó mi calvario", reconoció Cortez. La lentitud judicial la llevó esta semana a tomar medidas extremas. La mujer marchó hasta el Palacio de La Moneda, la sede del gobierno chileno. Allí se desnudó para mostrar un mensaje que llevaba pintado en el pecho: "Justicia para Romario". "Cayó un herido antes que él. Debieron haber cesado el fuego, pero siguieron disparando y le tocó la parte más fea a mi hijo", lamentó Cortez.

Para Erika Guevara, directora para las Américas de Amnistía Internacional (AI), la pandemia es una excusa para la inacción judicial. "Históricamente las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos cometidas por Carabineros se investigan poco", dijo Guevara. Varias organizaciones plantearon la necesidad de emplear recursos especiales para reforzar la PDI, el único cuerpo policial encargado de indagar este tipo de delitos. Además pidieron aumentar los recursos del Ministerio Público.

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Soldados de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China ven cómo un buque de reabastecimiento zarpa hacia el golfo de Adén frente a Somalia desde un puerto naval de Qingdao (Shandong, China), 3 de septiembre de 2020.China Daily / Reuters

Xi Jinping subrayó la importancia de salvaguardar la soberanía, la integridad territorial y los intereses nacionales del país.

El presidente de China, Xi Jinping, ha inspeccionado este martes el Cuerpo de Marines de la Armada del Ejército Popular de Liberación en la ciudad de Chaozhou, provincia de Cantón, y ha instado a que mejore sus capacidades de combate, señalando que debería centrarse en la preparación para la guerra, recoge Xinhua.  

Durante la visita, Xi Jinping describió el Cuerpo como la fuerza de élite para operaciones anfibias e indicó que debe mantener un alto nivel de preparación e intensificar los entrenamientos para forjar la unidad que sería integrada y versátil en las operaciones militares, capaz de responder rápido y luchar en condiciones multidimensionales.

El dirigente chino enfatizó que el Cuerpo de Marines, reorganizado en 2017 en el marco de la reforma de la defensa, tiene la importante misión de salvaguardar la soberanía, la integridad territorial y los intereses nacionales del país, e instó a aumentar esfuerzos para mayores avances de su transformación.

Publicado: 15 oct 2020 01:04 GMT

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Domingo, 11 Octubre 2020 05:43

Las dos Internet

Las dos Internet

Estados Unidos y China se disputan la red global

 

ofensiva de Trump contra el gobierno chino, dirigida a las empresas Huawei, Tiktok y Wechat como objetivos inmediatos, se da en uno de los frentes claves de la guerra fría de nuestro tiempo. El resultado será la polarización del mundo digital.

La orden de la Casa Blanca de prohibir el suministro de semiconductores a partir del mes pasado es un poderoso golpe contra Huawei. La empresa china, que domina el 5G, depende de la compra de chips y puede quedarse sin acceso a sus proveedores. El efecto es mundial: una empresa de Taiwán, Mediatek, ha pedido permiso a las autoridades estadounidenses para seguir vendiéndole, pero el Departamento de Comercio, que dirige la operación bajo las órdenes del presidente, Donald Trump, se apresta a rechazar la licencia. Incluso el principal proveedor chino, SMIC, puede tener que cerrar sus negocios con Huawei, ya que depende de equipos importados de Estados Unidos y no puede arriesgarse a perderlos.

Varios aliados de Trump –como el premier británico, Boris Johnson, y el gobierno australiano– ya obedecieron la orden de cancelar los contratos con Huawei. Portugal se encuentra en una posición curiosa, dado que está bajo la presión de la Casa Blanca para cortar los lazos con la compañía, aunque desde 2011 su mayor empresa energética está en manos de capitales oficiales de Beijing. En cualquier caso, dada su ventaja en el 5G, Huawei sigue aumentando su participación de mercado, por lo que Washington ha decidido atacar su cadena de suministro. Por ahora, este bombardeo es efectivo, puesto que la industria estadounidense aún domina en segmentos de máquinas sofisticadas y tiene una ventaja en los semiconductores. Pero esto tiene un revés: China procurará avanzar rápidamente en la producción de esos equipos y en la investigación de chips o en sistemas operativos. Y se puede poner al día en unos años. Si es así, las empresas chinas podrán volverse autosuficientes en tecnología de punta.

REDES BIPOLARES

Sabiendo que el conflicto no tiene solución en la batalla contra Huawei y que se trata, en realidad, de una disputa por el mercado global, Trump, que todavía controla los circuitos financieros y algo de los de alta tecnología, también ataca las redes de difusión y fidelización de usuarios. Por eso apuntó contra Tiktok –que tiene 100 millones de usuarios en Estados Unidos– y Wechat, dos de las empresas chinas con mayor penetración en el mercado estadounidense. El argumento de la sospecha desplegado contra esas empresas es débil. Hay muchas más evidencias de abuso de posición dominante y falta de respeto de los derechos de los usuarios por parte de Facebook y Twitter que por parte de Tiktok, sobre la que sólo pende la denuncia de la nacionalidad de la empresa propietaria y un deseo de venganza personal por el flagrante fracaso –organizado por algunos de sus usuarios– de un mitin electoral del presidente estadounidense. Hasta donde sabemos, Cambridge Analytica se basó en los datos disponibilizados por Facebook y no por una empresa china. En cualquier caso, estamos ante otra serie de medidas tendientes a dividir el mundo en dos Internet: Facebook y Google están prohibidos en China, y, si Trump se impone, las empresas chinas serán prohibidas en Occidente.

Y, ADEMÁS, LOS JUEGOS

La tecnología de producción y los sistemas de acceso son, por tanto, los dos primeros frentes de este conflicto. Y hay un tercero: los juegos. La empresa china Tencent, propietaria de Wechat y poseedora de un margen operativo mayor que el de Facebook, apuesta a la transmisión de juegos en streaming fusionando las plataformas Huya y Douyu. Tendría, así, 300 millones de usuarios sólo en China, a lo que hay que sumar su posición dominante en otros mercados: cuando Tencent compró, en Estados Unidos, la empresa Riot Games, adquirió League of Legends, cuya final de campeonato fue vista online por 44 millones de personas, más del doble de quienes vieron la final de béisbol de ese país. En este dominio, la pugna todavía es entre empresas: Apple y Google contra Epic Games, que produce Fortnite (y tiene un 40 por ciento de sus acciones en manos chinas), y todas las empresas estadounidenses contra Tencent. Pronto será entre gobiernos. Las dos Internet luchan por la atención y los datos, las armas más poderosas de nuestro tiempo. La guerra ya comenzó.

Por Francisco Louçã
9 octubre, 2020

(Nota publicada originalmente en portugés en Expresso. Brecha la publica con la autorización del autor.)

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Armenia y Azerbaiyán intercambiaron ayer acusaciones de ataques, pese al acuerdo de alto el fuego para detener combates por la región de Nagorno-Karabaj.Foto Afp

La "nueva bipolaridad tecnológica" de EU vs. China/Rusia (https://bit.ly/2FgNzyD) comporta componentes geopolíticos superlativos tanto a lo largo de la Ruta de la Seda terrestre de China –v.gr "misteriosa" mega-explosión del puerto de Beirut: salida de las mercancías chinas al mar Mediterráneo– como en la "periferia inmediata" de Rusia –en su región asiática de Belarús, Nagorno-Karabaj (enclave en disputa entre Azerbaiyán y Armenia) y Kirguistán– que han sido incendiadas o desestabilizadas, en sincronía con las obscenas giras bélicas en sus regiones por Mike Pompeo (MP), ex-director de la CIA, confeso "evangelista sionista" y secretario de Estado con Trump.

Dejo de lado el otro preocupante incendio o la desestabilización por el control del gas en Libia, el mar Egeo y la costa oriental del mar Mediterráneo, donde colisionan Francia y Turquía –dos miembros formales de la OTAN– con sus respectivos aliados.

Ahora es obligado (re)leer los libros La gran ilusión (https://amzn.to/3lnjBIC)”, de Norman Angel, de 1909 –que obnubiló el nivel de alerta de los cándidos dirigentes– y Los sonámbulos (https://amzn.to/3dg4D4j)”, de Christopher Clark, sobre el fracaso del manejo de la crisis y la diplomacia en 1914: dos antagónicos puntos de vista sobre el desencadenamiento "inesperado" de la Primera Guerra Mundial (PGM) que fue detonada en Sarajevo (hoy capital de Bosnia y Herzegovina) como consecuencia del asesinato del archiduque Francisco Fernando, del imperio austro-húngaro.

Hoy, según tres relevantes actores políticos de “Occidente ( whatever that means)” –Kevin Rudd, Alastair Crooke y Kissinger– el mundo se encuentra a un paso del "Momento Sarajevo" debido al encono ascendente entre EU y China (aliada de Rusia) y a los varios puntos candentes, sino incendiados, que pueden jalar a las superpotencias a una confrontación secuencial, como ocurrió en la PGM que aparentemente nadie deseaba y que acabó siendo fatídicamente inexorable.

Kevin Rudd –ex primer y ex canciller australiano, hoy a cargo del Instituto de Política de la Sociedad Asiática– tanto en un artículo para Foreign Affairs como en su entrevista a The Market juzga que “la lección seminal delos actos que desembocaron en la PMG es que un incidente relativamente menor (el asesina-to del archiduque austriaco en Sarajevo a fina-les de junio de 1914) puede escalar a una guerra entre las grandes potencias en cuestión de semanas (https://bit.ly/2Ifff88)”.

Alastair Crooke –anterior espía del MI6 y ex asesor británico del canciller JavierSolana en la Unión Europea– expone el "Momento Sarajevo": planean las “sombras de 1914 cuando el imperio austro-húngaro estaba confinado en una gran batalla con Rusia, de manera similar a la confrontación de hoyde Alemania con Rusia (https://bit.ly/33KG8sL)” –cuando MP ha impulsado una peligrosa dinámica con su belicoso Clean network ( Limpiar la red; https://bit.ly/2IfH0xp).

A sus 97 años, Kissinger, anterior secretario de Estado y ex asesor de Seguridad Nacional de los presidentes Nixon y Ford, advirtió ante el Club Económico de Nueva York que "EU y China deben colocar límites para evitar una conflagración", ya que "sin reglas, la situación puede ser similar a la PMG". Sugiere que ambas superpotencias "deben encontrar una manera de conducir una política sobre un extenso periodo" y "si esto fuera imposible nos deslizaríamos a una situación similar a la de la PGM".

Afirmó que la "nueva guerra entre China y EU" es atribuible a "avances tecnológicos que han cambiado ampliamente el paisaje geopolítico", por lo que EU necesita "una nueva manera de pensar" que “entienda que el mundo es demasiado complejo para que un sólo país “consiga una superioridad unilateral tanto en estrategia como en economía para que nadie se encuentre en una posición que nos amenace (https://bloom.bg/3jN1mM6)”.

¿Qué tanto cambiaría la ominosa dinámica en el juego de los actores implicados en el "Momento Sarajevo" con un triunfo de Joe Biden al que apuestan sotto voce China, Irán y Alemania?

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