Domingo, 30 Junio 2019 14:40

QUEVEDO SIGLO XXI

QUEVEDO SIGLO XXI

Érase un alguien a un celular pegado
érase un estar enajenado.
Conectado el alguien
a un happening perpetuo
que lo lleva al olvido
del pasado
le evita el futuro
imaginado
y lo colma de un presente
alucinado.
Inocente ante el riesgo
y ante las amenazas ciego.
Aquí  Click y Like.
Ahora la humanidad toda
esclava de un ícono sonriente
que imperativo
la tiene asida
a su virtual diente.
Y tras del diente
se esconde
tenebro agente
en busca sin final
de una cifra exponencial.

Garcilar

 


La dura realidad del fútbol femenino

Las jugadoras que participan en el Mundial de Fútbol Femenino en Francia (MFM), se quejan del bajo monto del premio para el equipo campeón, cifrado en 50 millones de euros, cifra que para el caso de sus pares maculinos asciende a los 400 millones, realidad injusta pese a que ellas llenan más estadios que los tradicionales equipos que por cerca de un siglo se abrogaron este deporte como un derecho exclusivo.

Adicionalmente, según la encuesta Global Sports Salaries Survey 2017, el salario que actualmente gana Neymar –43,8 millones de dólares año– equivale al salario de 1.693 mujeres futbolistas, de las ligas de Estados Unidos (EU), Gran Bretaña, Suecia, Australia y México.

Es por la previvencia de este tipo de injusticias, que algunas jugadoras no asistieron al certamen mundial, sentando su voz de protesta ante la discriminación respecto al fútbol masculino. Todo ello en medio de presiones, como las conocidas en Argentina, donde amenazaron de muerte a una jugadora porque denunció que a algunas de ellas, integrantes de diferentes equipos del país sureño, no les pagan sus salarios.

Las jugadoras de la selección de fútbol femenino de EU demandaron a la Federación que regula ese deporte en su país por discriminación de género en el pago de salarios, exigiendo igualdad salarial e idénticas condiciones de trabajo, pero la Federación consideró que “las necesidades del mercado son tales que las mujeres no merecen que se les pague por igual que a los hombres”*.

Fútbol femenino en Colombia

En Colombia, el fútbol femenino existe desde 1895, pese a esto, más de un siglo después la mentalidad patriarcal de los dirigentes, periodistas y sociedad en general, ha impedido su desarrollo, pues según muchos de los dueños de los equipos profesionales esta modalidad no es rentable, no tiene auspiciantes, no llena estadios y es mediocre.

En la actualidad hay futbolistas que devengan entre dos y tres millones de pesos al mes, sin embargo son la minoría, ya que gran parte de las jugadoras ganan menos de un millón y otras muchas apenas perciben el salario mínimo o incluso menos –eso cuando les pagan–. Existe otro sector de jugadoras, las conocidas como “Aficionadas a prueba”, que no obtienen ningún salario y se dice que la razón de jugar, más allá de la diversión, son posibles becas de estudio en EU. Todo esto genera burlas, acosos en los camerinos y opiniones “entendidas” de comentaristas deportivos que no le ven sentido a que “mujeres participen en un deporte  de hombres”. El machismo siempre está presente.

Esta realidad de machismo perdurable, exclusión, negación de derechos, exclusivismos, negacionismo, imposiciones, explotación laboral, etcétera, trae consigo múltiples preguntas: ¿Una mujer musulmana puede jugar fútbol o existe alguna parte del Corán que lo prohíba? ¿Si una mujer india se pone pantaloneta los brahmanes la repudiarían? ¿Será que los relatores y comentaristas del fútbol dejarán su micro-machismo cuando trasmiten un partido femenino? ¿Será que en América Latina dejarán de insultar a jugadoras, entrenadoras y árbitras? ¿Por qué hay tan pocas mujeres en puestos de dirección de la Fifa y sus federaciones nacionales? ¿Será que el patriarcado que domina en el fútbol colombiano, sin interés real por el mismo –“porque no es rentable”–, aceptará su crecimiento y consolidación? La Copa del Mundo de Fútbol femenino que se juega en Francia se plantea que sea el evento más grande de esta modalidad en su historia, y que repercuta en todos los países, ¿será que el patriarcado del fútbol permitirá que así sea?

Todo esto nos recuerda que vivimos significativos momentos de lucha y cambio a lo largo del mundo, y de ello no escapa el deporte, en particular el referido a la pelota chica. No hay duda, el ascenso del fútbol femenino va de la mano con los avances y las luchas de las mujeres por todo el mundo, del #NiUnaMenos o del #MeToó, de las huelgas de mujeres el 8 de marzo y, con seguridad, su lucha logrará sus propósitos, ojalá evitando una cosificación e instrumentalización total de sus practicantes profesionales, como es la norma entre los hombres. Una práctica deportiva cada vez más abierta a la diversión, el descanso, el encuentro, el goce, y similares, es un reto social-comunitario en el cual las mujeres tienen un camino por labrar a favor de la humanidad toda.



*Ver en: https://www.bbc.com/mundo/deportes-47506067

Publicado enEdición Nº258
Jueves, 27 Diciembre 2018 07:10

En la punta de la lengua, la poesía

En la punta de la lengua, la poesía

La poesía muestra que el lenguaje no puede decirlo todo y deja en evidencia lo intransmisible. No representa, no explica ni argumenta, sino que presenta lo inexplicable, lo intangible y lo innombrable. Logra gestar otra lengua porque hace entrar lo excluido del lenguaje.

 

El cuerpo está salpicado por la sonoridad sin sentido de la lengua materna: lalengua. Término inventado por Lacan en el curso de su enseñanza a través de un lapsus que tuvo. Aclara que lalengua no tiene nada que ver con el diccionario debido a que este tiene que ver con la dicción y con la retórica. Lalengua, polisemia con el que está construido el lenguaje. Significantes disgregados se encarnarán en ese cuerpo de manera desarticulada y eso tendrá sus efectos para cada quien.


Lalengua es un rizoma de significantes sueltos que afectan nuestro cuerpo con su laleo mostrando la imposibilidad que tiene lo simbólico de recubrir lo real. Es esa musicalidad la que se escapa de la palabra, lo que queda por fuera del lenguaje. Pero a la vez, es lo simbólico del lenguaje lo que otorga un ordenamiento a esos significantes aislados. Por eso Lacan nos advierte que el lenguaje está hecho de lalengua. Lalengua termina siendo el punto en que se anuda el lenguaje, el sujeto y la historia de cada uno.


La diferencia entre lalengua y el lenguaje está en que esta última es una estructura que funciona como un sistema de signos que genera efectos de significado. Es una estructura ordenada que se asienta sobre el sustrato de lalengua. El lenguaje es la elucubración de saber sobre lalengua. Y su función es la de representar. Un significante representa a otro significante otorgando sentido. Lo simbólico fija la imagen y en esa fusión se reproduce el lenguaje. Los significantes copulan y reproducen sentido.


El deslinde entre el lenguaje y la lalengua es la poesía.


La poesía es el pasaporte a encontrarse con lalengua porque donde la razón no alcanza, la palabra poética arriba.


La poesía. Hay función poética en la ambigüedad de sentido que toca con su canto y conlleva lo intraducible; mientras que en el decir poético vivenciamos una estética suprema de la lengua.


Hay fracaso de la poesía cuando hay caída del doble sentido que la función poética lleva consigo.


En la poesía lo decible y lo indecible se entrelaza creando belleza y al mismo tiempo misterio y silencio. La poética se produce en el fracaso del lenguaje cuando resplandece la palabra al romperse la esfera del significante unido a la imagen. Lo empuja y le hace gritar la musicalidad de su lalengua. Esto hace que la poesía genere sentido y a la vez agujeree ese sentido, es con y desde el lenguaje, pero se produce en los márgenes de lalengua.


La poesía muestra que el lenguaje no puede decirlo todo, advierte su inadecuación y deja en evidencia lo intrasmisible. No representa, no explica ni argumenta, sino que presenta lo inexplicable, lo intangible y lo innombrable. Distorsiona, revela y funda. Logra gestar otra lengua porque hace entrar lo excluido del lenguaje. En esa gestación, le hace al lenguaje un tratamiento y se crea como una nueva lengua. La poesía surge como Otra lengua dentro del lenguaje mismo posibilitando decir algo de lo indecible.


Somos poema cuando logramos hacerle algo al lenguaje y lalengua canta su canto en la poesía.


El lenguaje como síntoma de lalengua. El síntoma responde a la estructura misma del lenguaje porque estorba el funcionamiento de la significación y va al lugar de la no relación sexual (la imposibilidad de la complementariedad), y a la vez, produce un acontecimiento de cuerpo.


Llamo síntoma a lo que viene de lo real. Y “...lo real es lo que anda mal, lo que se pone en cruz ante la carreta, más aun, lo que no deja nunca de repetirse para estorbar ese andar. Lo real es lo que vuelve siempre al mismo lugar”.


Desde esta perspectiva, el lenguaje es síntoma de lalengua debido a que las letras de lalengua impactan sobre el cuerpo y producen un acontecimiento de goce que determinan la formación del síntoma. Mientras que el lenguaje es una maquinaria que genera sentido y vela lo real en su funcionamiento.


Nuestro cuerpo hablante está afectado por lalengua y esto lo experimentamos en las resonancias de las letras del síntoma. Letra que no es lo mismo que significante. El significante se define por su diferencia generando efecto de sentido, mientras que la letra carece de todo sentido. El síntoma está escrito con las letras de lalengua y es del orden de lo real.


En el síntoma hay verdad y real al estar despojado de sentido. Es incluso la única cosa verdaderamente real. Es por esta razón que el psicoanalista puede, si tiene oportunidad, intervenir simbólicamente para disolverlo en lo real.


Frente al síntoma cada uno tendrá que enfrentar un saber hacer con él. Inventarse. La poesía es un saber hacer con el lenguaje porque le hace un tratamiento: trabaja al lenguaje y logra producir otra imagen al descolocar lo simbólico: “La poesía es imaginariamente simbólica”.


Es en el encuentro con un lenguaje no dialéctico, de la poesía o de un análisis, que se produce la erosión del sentido


La poesía y el dispositivo analítico. Estamos sometidos a la reproducción del lenguaje, pero la poesía como el análisis se dirigen al precipicio del lenguaje: lalengua. De este modo, le hacen un tratamiento al lenguaje y así generan una nueva lengua.


Cuando se afecta al lenguaje y se pone a jugar el sinsentido de lalengua, hay resonancias. En ese encuentro, se revela una nueva lengua y un nuevo espacio.


El espacio del analista y del analizante es el lenguaje y el espacio del poeta es el poema, ambos propician el movimiento de la letra, hacen que la palabra respire una intimidad que la palabra misma encierra. Se pasa a leer la letra y se la escribe. La letra es significante fuera de su función de significación. A ambos los orienta lo desconocido: nadie sabe qué dice cuando habla.


Tanto al poeta como al analista los orienta el sinsentido, lo que se escapa del sentido para que surja la voz propia.


El tratamiento analítico es poético porque propicia el movimiento de la lengua y la creación de una lengua propia dentro del lenguaje mismo. Producen el surgimiento de Otra lengua. Y esto nos lleva directamente a la interpretación analítica.


La poesía como interpretación analítica. Hay un punto de conexión entre la poesía y la interpretación analítica: la verdad, que no es lo mismo que lo verdadero.


La verdad como develamiento. Es el analista quien hace oír al analizante la verdad de su decir. Siempre es medio dicha, imposible decirla toda y eso hace a la verdad solidaria de lo real. Mientras que lo verdadero está íntimamente relacionado con el sentido predeterminado, el ‘sentido común’.


Lo real, hay que concebir que es lo expulsado del sentido. Es lo imposible como tal, es la aversión del sentido.


La verdad habla en las formaciones del inconsciente y en los síntomas. Lacan plantea que la verdad se especifica de ser poética, con esto quiere decir que no tiene relación con el sentido. Porque El efecto de sentido está en la juntura de lo simbólico y de lo imaginario, es lo que produce la reproducción propia del lenguaje.


El sentido, eso tapona. Pero con la ayuda de lo que se llama la escritura poética, ustedes pueden tener la dimensión de lo que podría ser la interpretación analítica.


La poesía implica el lugar de la verdad en su decir poético y el acto del analista es una operación poética. Porque la interpretación es una operación de desarticulación y no de desciframiento. Desarticula el sentido para producir un efecto de agujero. La interpretación se torna poesía cuando logra que el sentido esté ausente al evocar un nuevo uso del significante que produce un efecto de vacío. Lo poético no es la interpretación sino la verdad que se pone allí en juego. La verdad es poética tanto como los sueños. Immanuel Kant, dice: “El sueño es un arte poético involuntario”.


Este modo de interpretación bordea un vacío que no es alcanzado por la palabra. Lalengua tiene efecto sobre el cuerpo, resonancias asemánticas que la palabra produce en el cuerpo. Lacan manifiesta: “al nivel del puro sonido emitido por la boca, es un goce para el cuerpo”. Cuerpo hablante atrapado por lalengua.


A partir de los S1 de lalengua, restos del encuentro con lo imposible de la sexualidad, surge un goce del cuerpo que se presenta fuera de sentido y se vivencia como acontecimiento traumático. Frente a este goce intrusivo cada ser hablante se inventa una respuesta.


Por eso el análisis será un texto poético a partir de un tratamiento del lenguaje en tanto esa escritura poética toque lo real


“La poesía es efecto de sentido, pero también efecto de agujero. No hay más que la poesía, se los he dicho, que permita la interpretación”.


Tanto el poeta en su escritura, como el analista en sus intervenciones ponen a jugar el saber no sabido. No hacen hincapié en el sentido, sino en lo que resuena para cada quién.
La ocurrencia es un acontecimiento de lalengua.


Ahí, el cuerpo hablante. Escribir es tocar el cuerpo. El cuerpo hablante es un cuerpo afectado por lalengua. El encuentro entre lalengua y el cuerpo es un trauma fundamental que deja marcas. Dejarse tocar por el cuerpo de lalengua para ser poema y así pasar del estar tomados por el lenguaje a estar afectados por lalengua. Entre letra y letra hay cuerpo; entre palabra y palabra, un mandato.


Ir hacia un decir que no genere sentido, sino lalengua produciendo un acontecimiento de cuerpo: Un decir es del orden del acontecimiento. En ese acontecimiento, resuena en el cuerpo hablante el decir: se escucha lo que se dice. Este cuerpo hablante está ligado al acontecimiento y sus resonancias de lalengua, a diferencia de un cuerpo especular apresado por la lógica del alfabeto y producto del anudamiento entre la imagen y el significante.


El decir poético bordea y toca lo real. La verdad surge cuando hay eficacia de la palabra en lo real. Punto donde converge la operación poética y el tratamiento analítico. Ambos crean una nueva lengua: esa Otra lengua. Logran una potencia poética, poseída por la letra.


La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo. Nace una lengua con resonancia corporal, efectos musicales de la poesía. En el discurrir del habla, se hace poesía, dice Lacan: “Decir es otra cosa que hablar. El analizante habla, hace poesía. Hace poesía cuando llega –es poco frecuente, pero es arte”.


Hay música en la lengua y en lalengua. Letras que se disipan rítmicamente. Efectos musicales de la poesía.


Estamos presos del lenguaje, pero podemos desintoxicarnos de él para alcanzar poesía y ser poema. Si logramos esa invención, nace la letra, nace una nueva lengua: lalengua, nace Otra lengua dentro del lenguaje mismo: la poesía.


* Psicoanalista.


Bibliografía
* LACAN, Jacques, Seminarios 3, 15, 19, 20, 21, 22, 24 y 25. Intervenciones y Textos 2, Otros Escritos.

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Miércoles, 24 Enero 2018 06:36

Incendio en la Casa del ser

Incendio en la Casa del ser

 

“Una mujer descuartizada / viene cayendo desde hace 140 años”. Por esas dos líneas escritas por su compatriota Vicente Huidobro decidió el joven Nicanor Parra dedicarse a la poesía. Ya era (además de hermano mayor de Violeta Parra) ingeniero, diplomado en termodinámica en USA y en cosmología en Oxford, cuando quiso saber por qué caía esa mujer desde hacía siglo y medio. La pregunta en particular y la poesía en general no son asuntos muy pertinentes para la ingeniería y Parra era, a pesar de ingeniero, un impertinente. Así que prefirió adscribir a esa otra ley de la termodinámica que enunció Leopoldo Marechal: “De todo laberinto se sale por arriba”. Así fue como llegó Parra a lo que definió como antipoesía. “Yo me preguntaba por qué cresta los poetas hablaban de una forma y escribían después con esa jerga conocida como lenguaje poético, que no tiene nada que ver con el lenguaje de la realidad”.

Puesto en esos términos, parece un mero cuestionamiento verbal, pero lo de Parra apuntaba más lejos: para poder ver las cosas de otro modo es necesario cambiar de perspectiva, y pocos tipos en nuestra lengua fueron capaces de sacarnos la alfombra debajo de los pies con una sola frase como Parra. Vean, si no, este ejemplo: “El automóvil es una silla de ruedas”. Léanla de nuevo, van a ver que el texto se movió, que se lee otra cosa. Eso es Parra. El juego de palabras que de pronto corcovea y muta en otra cosa. El creativo publicitario tiene esa clase de don, pero para generar antimateria. Parra generaba antipoemas; es decir, anticuerpos contra la antimateria que nos tiran todo el día por la cabeza.

Hay un famoso poema suyo que empieza: “El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario”. Y así sigue avanzando facilonamente, estrofa tras estrofa, hasta sus versos finales. Antes de citarlos déjenme contar que Parra descubrió un día a la mujer de su vida, fueron brevemente felices juntos pero ella lo abandonó y poco después se suicidó. En honor a ella escribió Parra El Hombre Imaginario, que termina: “Y en las noches de luna imaginaria / sueña con la mujer imaginaria / que le brindó su amor imaginario / vuelve a sentir ese mismo dolor / ese mismo placer imaginario / y vuelve a palpitar / el corazón del hombre imaginario”.

Fue famosa su pica con Neruda. Igualmente famosa es su frase: “Hay dos maneras de refutar a Neruda: una es no leyéndolo; la otra es leyéndolo de mala fe. Yo he practicado ambas, pero ninguna me dio resultado” (otra vez contestó así a la acusación de que la obra de Neruda era despareja: “La cordillera de los Andes también es despareja”). En su poema Malos Recuerdos dice: “Para la mayoría / soy un narciso de la peor especie / El hombre dos caras / El que se cree más de lo que es / El que no tiene paz / ni con las mariposas del jardín / Todos se consideran con derecho / a festejarme con un poco de barro”. Treinta años después, al recibir un doctorado honoris causa en la Universidad de Chile, dijo: “Una sola pregunta / ¿Cuándo piensan erigirme una estatua? / La paciencia tiene su límite / Sin estatua me siento miserable / Pero por favor que sea de barro / Para que dure lo menos posible”.

Entre otras chambonadas que le endilgaban sus enemigos, Parra aceptó ir a la Casa Blanca a tomar el té con la esposa de Nixon en plena guerra de Vietnam, durante un congreso de escritores en Washington (horas más tarde, los cubanos le retiraron la invitación que le habían hecho como jurado del Premio Casa de las Américas, y él contestó con un telegrama a la isla que decía: “Apelo a la justicia revolucionaria rehabilitación urgente. Fidel debería creer en mí tal como yo creo en él”). A diferencia del resto de su familia, Parra nunca apoyó la Unión Popular de Allende y siguió enseñando en la universidad después del golpe de Pinochet. Pero cuando el Papa polaco fue a Chile escribió: “La sonrisa del Papa nos preocupa / SS debiera llorar a mares / y mesarse los pelos que le quedan / ante las cámaras de televisión / en vez de sonreír a diestra y siniestra / como si en Chile no ocurriera nada / que se ría de la Santa Madre si le parece / pero que no se burle de nosotros”. Poco antes (más precisamente en 1977) había escrito: “Que levanten la mano los valientes / A que nadie es capaz / de arrancarle una hoja a la biblia / cuando el papel higiénico se acabó / A que nadie se atreve / a escupir la bandera chilena / A que nadie se ríe como yo / cuando los filisteos lo torturan”.

Se admirara o se odiara a Parra, había que reconocerle su fidelidad absoluta al género que inventó. Cuando le dieron en Guadalajara el Premio Rulfo, empezó su discurso de agradecimiento diciendo: “Hay diferentes tipos de discursos / El discurso ideal / es el discurso que no dice nada / aunque parezca que lo dice todo”. Lo pongo en verso porque así lo leyó. Y así lo incluyó en su libro Discursos de sobremesa, que está compuesto enteramente de textos leídos al recibir premios y honoris causas. Y que, por supuesto, son todos antipoemas. Es decir, reversos exactos del discurso ideal: parece que no dicen nada, y logran decirlo todo. Mi preferido es el que pronunció en el centenario de Vicente Huidobro, que se titula Also sprach Altazor (y que debajo aclara “Título del original en inglés: Hay que cagar a Huidobro”). Empieza preguntando qué sería de la poesía chilena sin Huidobro, para defender después la megalomanía del poeta (“Sus opiniones nunca pecaron de moderadas / incluso llegó a atreverse / a enmendar la plana al propio Homero / que no debió haber dicho jamás, segun él / las nubes se alejan como un rebaño de ovejas / sino lisa y sencillamente / las nubes se alejan balando”). Y sobre el final hace su famosa declaración: “Hay una frase de Huidobro / No creo que haya otra más sobrecogedora / en todo el reino de las bellas letras: / una mujer descuartizada / viene cayendo desde hace 140 años / A mí me deja mudo”.

Mentira, por supuesto: nada dejaba a mudo a Parra. El otro día se murió, a los 104 años, después de esperar contra toda esperanza que le dieran el Nobel. A quienes llegaban en peregrinación a verlo en su escondite del sur de Chile les contaba que, en el preciso lugar donde alzó su casa, había antes un castillo hecho enteramente de tejuelas de alerce. “El que entraba ahí se quería quedar a vivir para siempre”. El castillo estaba medio abandonado cuando Parra lo compró, y el cuidador que vivía ahí se tuvo que ir a su pesar. Pocos días después, un incendio destruyó el castillo. Todas las señales indicaban que el cuidador había provocado el fuego. Parra se lo encontró contemplando las cenizas aún humeantes y le dijo: “¡Huevón de mierda, mira lo que hiciste!”. El cuidador le contestó sin apartar la mirada: “Yo quería esa casa más que usted”. Heidegger decía que la poesía es la casa del ser. Parra vio arder esa casa y levantó otra sobre sus cenizas. Están los que dicen que fue él quien la quemó. Y están los que dicen que nadie quería esa casa tanto como él.

 

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Miércoles, 17 Enero 2018 17:19

El funeral del tiempo

El funeral del tiempo

"La vida es un baile en un cráter de un volcán que en algún momento hará erupción". Haiku de Yukio Mishima.

 

“Excuse mua que me entrometa como el ángel de la muerte y su trompeta...”, así entraba un joven a la tarima del barrio La Victoria cuando lo invité a cantar en uno de los eventos que organizamos en la localidad cuarta de San Cristóbal; fue la primera vez que lo pude escuchar y a su vez intercambiar algunas palabras.


Eso fue en el 2009. Ese día recitaba el tema que le hizo reconocer como el cantor, pintor y poeta de Ciudad Bolívar, “El Haiku” (1), palabra originaria del Japón feudal para un estilo de poesía breve que componían o recitaban los samuráis antes de encarar la batalla.


Un hombre de mirada profunda por su cejas pobladas y ojos negros como la noche que tanto veía, de mediana estatura pero titánico en su manejo de tarima; el público recitaba cada palabra de sus canciones con las manos arriba, cual si fuese una oración, y aunque su actitud pareciese dura, en realidad contrastaba con su sonrisa, carisma y caballerosidad.


Quebraba los paradigmas estereotipados del rapero ignorante, con actitud hostil y letras sin gracia ni contenido. Este artista de Ciudad Bolívar era de otro molde, un molde en el que pocos se forman, el de los raperos reales, los cuales saben que vienen de contextos de exclusión y violencia –producto de gobiernos y sus modelos al servicio del sistema capitalista-neoliberal– pero que deciden dedicarse a la música, el arte y la poesía, pues su naturaleza no es igual a la de su entorno.


“Tiempos de guerra” (2)


A partir de su primer sello “Sangre Oculta Records” que gestionó y sacó adelante, Héctor Eversón Hernández, más conocido –hoy y siempre- como el Samurái empezó su camino meteórico por el Hip Hop bogotano.
Un artista empírico e integro, que llegaba con líricas y músicas contundentes, aportando ideas para la trasformación de la cultura Hip Hop capitalina. Un hombre pragmático en sus filosofías, pero sencillo en su carisma, lo cual hacia alago de su seudónimo sin tenerlo que alardear.


Al principio no fue fácil. Como todo guerrero de los guetos, su camino fue marcado por dificultades y responsabilidades que muy temprano decidió asumir, comenzando con su mayor amor; su hija, su familia, a la que le dedicó su amor y trabajo.


Paso tras paso, sin retroceder. Unido a sus seres queridos crecían los nuevos temas y videos, abriéndose paso entre miles de Maestros de ceremonia o Mc (3). El Samurái, se vio frente a desafíos importantes en plazas y ruedos, se empezaron a escuchar sus potentes versos solo superados con su avasallador talento, sonrisa y sencillez.


Desde Bogotá desenfundó su Katana, forjada en rimas y versos de las calles invisibles para los medios, protegido con la literatura que lo nutría a base de continua lectura –práctica para dejar las tarimas destrozadas entre el júbilo y la euforia–. Paso a paso, álbum tras álbum, éxito tras éxito, hicieron que hasta Ecuador sintiera que desde Colombia venia una leyenda sónica que con su voz tejía mitos liricos.


Pero en Colombia si no haces parte de la elite y no estás en sus lineamientos para secar la mente de esta generación, no eres artista, eres otro sobreviviente marginal o ”ñero”. Eso al Samurái no lo intimidó, por el contrario, aumentó sus motivaciones, así que de manera independiente, sin títulos –sólo los que le dio su gente– se hizo una profesión como cantor, pintor y poeta.


Apoyado por sus amigos y amigas el Samurái salió adelante. Sacó seis producciones y mano a mano vendió sus discos, sin salir en grandes medios ni en los diales más escuchados.


“Mientras duermen” (4)


Nos cruzamos muchas veces en tarimas y actividades de resistencia cultural, bebimos algunas chelas hablando de poesía, la vida, la sociedad y el Hip Hop colombiano, junto a otros grandes como Rastro Mc y Dj criminal –ex integrante de otro hito del Hip Hop colombiano como fue asilo 38–, con quien Samurái, entabló una fuerte amistad y conoció su proceso del cual hizo parte.


Aunque su territorio original estuvo localizado en Ciudad Bolívar, identidades barriales lo motivaron para llegar al barrio San Luis, kilometro 5 vía La Calera, un barrio donde se lucha por su legalización, pero también por su reconocimiento como parte de Bogotá; allí se resiste desde la cultura y la solidaridad comunitaria; ejercicio que en su práctica los lleva a hacer todo lo contrario a las lógicas de ambición que manejan los gobiernos de turno y las constructoras que acechan el lugar para quebrar los procesos comunitarios.


Allí la organización juvenil “Sur del cielo” empezó un proceso realmente elocuente y muy organizado de defensa cultural y territorial del barrio San Luis, allí el Samurái encontró un espacio no solamente para seguir cautivando con su música sino también para hacer parte de un proceso social que coincidía con su causa personal, por esto se unió a esta comunidad donde se convirtió en líder, maestro y consejero de las nuevas generaciones, sin desistir en su exitosa carrera


“Cuando la luna llora” (5)


En diciembre del año pasado, Samurái tenía una serie de presentaciones importantes, además de nuevos proyectos musicales. Había dificultades como en todo, pero él siempre seguía con la moral adelante. El día 11 de diciembre, desapareció. No se supo más de él, dejó el dinero, la ropa y a sus mascotas en su casa como si fuese a volver pronto.
Al pasar los días sin una respuesta, con el peso del silencio, la angustia aumentaba en la familia. Su búsqueda pasó a las redes sociales, donde sus seguidores y amigos no tardaron en circular ideas para organizar la información e iniciar la búsqueda.


Rumores y posverdades venían y se iban, aumentando la desesperación en sus seres queridos, Alejandra Rincón fue fundamental para poder enfatizar la búsqueda y poder encontrar pistas viables que ubicaran su paradero, siempre sin perder la fe en encontrarlo vivo y a salvo.


La inoperancia de los entes investigadores se sumó con la lentitud de la policía para dar resultados. Todo era lento, no avanzaba nada y mientras tanto los días pasaban con la angustia de no saber dónde estaba el cantor, pintor y poeta. La reacción de las autoridades dejó mucho que desear, pero aun así la familia del Hip Hop estuvo presente, exigiendo resultados a través de denuncias y marchas.


Llegó la trágica noticia. Su vida fue tomada de manera violenta, el cuerpo fue encontrado el 4 de enero siendo tan difícil su reconocimiento que hasta el día 15 de enero se pudo confirmar que sí, que aquel cuerpo era el de Samurái. El dolor y el luto oscurecieron el día de su familia nuclear así como de la familia del Hip Hop, quienes estuvieron acompañados de las lluvias que andan en Bogotá por estos días. Aún los motivos de su asesinato son desconocidos, pero no se descarta ninguna posibilidad.


Caminamos en silencio. Sólo su música nos acompañó en el recorrido hacia su última morada; la familia desconsolada avanza con el recuerdo de Héctor; el Hip Hop con el recuerdo del Samurái; Alejandra con el recuerdo de su “negrito”, como lo llamaba.


Después continuaremos caminando en cada una de nuestras calles, allí no iremos a un funeral, sino a reclamar justicia y así no olvidar su legado. Quedará la luna como testiga y cruel amante; ella sabe lo que sucedió la noche de su partida de este plano entre carne y cemento.


Lucharemos para que no haya impunidad. Las calles terminarán soltando señas, susurros y sus nocturnos hijos caminarán tras ellos, hasta entenderlos.
Paz en la tumba del hermano; continuaremos nuestros caminos con tu recuerdo.

Referencias


1. Canción disponible en https://www.youtube.com/watch?v=4_bcqcev_Lk

2. Canción disponible en https://www.youtube.com/watch?v=JcO2X3RjEmk


3. Referencia a los intérpretes de este elemento en la cultura Hip Hop, como lo es el RAP.


4. Canción disponible en https://www.youtube.com/watch?v=rtn1__xloW0


5. Canción disponible en https://www.youtube.com/watch?v=T_FKkuIRBYM

 

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Miércoles, 14 Diciembre 2016 06:35

Palabras sobre mi vecino

Palabras sobre mi vecino

El pasado noviembre la Biblioteca Benson de la Universidad de Austin, en Texas, incorporó a su vasto y singular patrimonio el archivo personal del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, allí donde también se halla ahora el archivo de Gabriel García Márquez. Lo acompañé en la ceremonia de apertura, y previo a la magnífica lectura que hizo de sus poemas, me tocó decir unas palabras sobre su vida y su obra.

Ernesto ha sido mi vecino durante casi cuarenta años, desde el triunfo de la revolución, cuando nos mudamos al mismo barrio y a la misma calle, en Managua. Nos visitamos con frecuencia para intercambiar noticias y libros, y compartimos la pesadumbre sobre la suerte de Nicaragua. Somos dos vecinos que viven escribiendo. Sólo que él escribe poesía, y yo escribo ficciones.

Lo conocí en los años sesenta, cuando acababa de ser ordenado sacerdote. Yo era entonces un joven aprendiz en busca de un modelo, y él era el tipo de escritor que yo quería encontrar: su obra literaria no evadía la realidad de nuestro país, gobernado por una dictadura dinástica y feroz. La suya fue un nuevo tipo de poesía, abierta, lejos del modelo tradicional heredado del modernismo; una poesía que estaba muy cerca de la prosa, con una asombrosa habilidad para narrar, un contador de historias utilizando versos.

Por supuesto me impresionaron sus Epigramas, que todos los amantes de mi generación se sabían de memoria. Pero lo que ejerció una influencia muy profunda en mí fue su poema "Hora cero", publicado en México a inicios de los años cincuenta, porque tenía calidad y tensión narrativa; y sus estancias, escritas en un lenguaje desnudo y directo, y a la vez nostálgico y evocador, eran como los capítulos de una novela que ocurría en las distintas capitales de Centroamérica, con los palacios de los dictadores iluminados a medianoche, "como el palacio de Caifás".

Eran las dictaduras obscenas de Carías, Ubico, Hernández Martínez y Somoza, generales de opereta, instaladas por la United Fruit Company en las "repúblicas bananeras" centroamericanas, y apoyadas por los hermanos Dulles.

"Hora cero" también es una elegía que se centra en la rebelión de 1954 en Nicaragua, cuando un puñado de oficiales retirados de la Guardia Nacional y algunos civiles, intentaron asaltar el palacio presidencial. Muchos fueron asesinados después de ser torturados, entre ellos Adolfo Báez Bone, quien escupió en la cara a Tachito, el hijo más joven del Somoza viejo, y el último de la dinastía, mientras era torturado por él.

Báez Bone participó en esa conspiración, junto con Pedro Joaquín Chamorro, el periodista asesinado por órdenes de aquel mismo Tachito, y también participó Ernesto, quien pasó varios días escondido porque lo buscaban para encarcelarlo.

No estaba destinado a convertirse en un líder político ni en un jefe guerrillero. Era un poeta. Pero desde el principio, cuando escribió "Hora cero", su poesía ayudó a crear una atmósfera propicia a la acción política. Y en algún momento, cuando la lucha armada era la única alternativa que le quedaba al pueblo nicaragüense para derrocar a Somoza, sus poemas inspiraron a los jóvenes protagonistas de la revolución.

En este sentido, "Canto nacional" y "Apocalipsis en Managua" son dos poemas fundamentales en su obra. Son parte de su doble conversión. Su conversión a un nuevo tipo de cristianismo comprometido con los pobres y los oprimidos, como lo enunciaba el Congreso Eucarístico de Medellín de 1968, bajo las directrices del Concilio Vaticano segundo; y su conversión a la revolución. Ambas conversiones llegaron a ser parte esencial de su vida y de su poesía.

Ernesto se encontró para siempre con Sandino cuando escribió "Hora cero". El eje de ese poema es Sandino, el artesano humilde que se rebeló contra la ocupación de su país, combatió contra esa ocupación al mando de un pequeño ejército de campesinos, y finalmente fue asesinado por el primer Somoza.

La revolución no se explica sin la poesía de Ernesto; tampoco se puede explicar sin las canciones de Carlos Mejía Godoy. Hoy aquellos ideales han sido deformados y falsificados por un poder familiar que utiliza la retórica de la revolución, pero contradice los sueños que inspiraron a miles de nicaragüenses. Esos poemas y esas canciones son la memoria de la revolución y no se pueden borrar.

No es posible contar la historia de la revolución sin la presencia de Ernesto en los campos de batalla celebrando misas de campaña, o en foros internacionales pidiendo apoyo para los jóvenes combatientes que trataban de derrocar a la dictadura, entre ellos sus hijos espirituales, los que lo acompañaron en la construcción de la comunidad campesina de Solentiname en el archipiélago del gran lago de Nicaragua. Algunos de ellos fueron muertos en combate, otros fueron asesinados en las cámaras de tortura.

Después del triunfo de la revolución asumió un papel clave como ministro de Cultura, un puesto que no quería porque rechazaba la idea de ser un burócrata. Y allí hizo un extraordinario trabajo, creando instituciones culturales en un país donde nunca había existido ninguna, y donde los gobiernos nunca tomaron en serio la cultura. Se crearon escuelas y grupos de música, teatro y danza. Se desarrollaron programas para promover y crear talleres literarios, junto con revistas y una editorial. Se rescató la artesanía popular, así como las tradiciones culturales.

Fue una revolución dentro de la revolución, bajo la proclama de que el arte y la literatura no estaban sujetos a ningún régimen político. La libertad era la regla. Nunca hubo ningún tipo de "realismo sandinista".

La poesía de Ernesto es el resultado de un don y un oficio extraordinarios. Él es nuestro poeta del siglo XX en Nicaragua, y es uno de los poetas trascendentales de nuestra lengua. Pero su trabajo no existiría sin esa motivación superior que es el amor.

Su vida ha sido una vida de amor, y así ha sido su poesía.

Arequipa, diciembre 2016

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Patti Smith canta en la entrega del Nobel marcado por la ausencia de Bob Dylan

Marcó esta entrega de los Premio Nobel la presencia de Patti Smith (uno de los pocos contrapuntos femeninos en el muy heteropatriarcal panorama de la velada) en representación de Dylan.

 


La emoción de la cantante Patti Smith ha contagiado este sábado a los asistentes a la ceremonia de entrega de los Nobel en Estocolmo, donde ha interpretado de manera muy sentida el tema “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” de Bob Dylan, galardonado con el premio de Literatura.


Una enorme ovación premió a la cantante estadounidense, de 69 años, que interrumpió la canción en una ocasión y tuvo un pequeño tropezón una segunda vez.


Vestida con un traje de pantalón y chaqueta negros y camisa blanca de largos puños, cantó acompañada únicamente por una guitarra el tema de Dylan, que tuvo que interrumpir. “Lo siento, lo siento, estoy nerviosa”, dijo la veterana artista.
La directora de la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, la joven Marie Rosenmi, advirtió del error a la cantante, que pidió retomar la estrofa y recibió el primer aplauso del auditorio, entre los que estaban los reyes de Suecia, Silvia y Caros Gustavo, y la princesa heredera, Victoria, con su esposo, el príncipe Daniel.


Posteriormente, la cantante, embargada por la emoción, tuvo un segundo tropiezo con la larga y compleja letra de la canción de Dylan, pero supo reponerse para dar más potencia a su voz mientras algunos de los asistentes no podían retener las lágrimas.


El auditorio le dedicó una enorme ovación al finalizar un tema muy significativo en la carrera de Dylan, compuesto en 1963, un himno de la canción protesta que fue escrita en los años del miedo ante una posible guerra nuclear.


Es un tema repleto de visiones inquietantes, como la que habla de un recién nacido rodeado de lobos, y al que la cantante de Chicago (EEUU) imprimió de una gran emoción.


El rey Carlos Gustavo de Suecia ha sido el encargado de hacer entrega de los premios Nobel en Estocolmo en una ceremonia de la que tuvo que ser retirado uno de los premiados, el británico David Thouless, galardonado de Física junto a sus compatriotas Duncan Haldane y Michael Kosterlitz.

 

 


Bob Dylan agradece el Nobel: “Mis posibilidades de ganar eran tantas como

ir a la Luna”

 

El famoso discurso de agradecimiento de que prometió Dylan para que lo leyera Smith quedó para la privacidad del banquete real.Dylan no estaba presente para pronunciar el discurso de agradecimiento, cosa que hizo en su lugar la embajadora de EEUU en Suecia Azita Raji, pero aseguró que estaba “totalmente en espíritu” y que se sentía honrado por haber recibido “un premio tan prestigioso”.


Recibir el Premio Nobel de Literatura era algo “que nunca habría podido imaginar, ni verlo venir”, aseguró Dylan y recordó que desde pequeño ha “leído y absorbido” las obras de algunos laureados, “gigantes de la literatura” como Rudyart Kipling, George Bernard Shaw, Thomas Mann, Pearl S. Buck, Albert Camus o Ernest Hemingway.


“Que ahora yo me una a semejante lista de nombres realmente va más allá de las palabras”, afirmó el cantautor.
“Si alguien me hubiera dicho que tenía la más mínima oportunidad de ganar el Premio Nobel, habría pensado que tenía las mismas que de estar en la luna. De hecho, en el año en que nací (1943) y en otros después nadie en el mundo fue considerado lo bastante bueno para lograrlo”.


Sin embargo, “ni una sola vez he tenido tiempo de preguntarme: ‘¿son mis canciones literatura?”, aseguró Dylan, quien agradeció a la Academia Sueca “por tomarse el tiempo de considerar esa cuestión tan concreta y, en última instancia, por dar una respuesta tan maravillosa”.


El nuevo premio nobel señaló que sus canciones, que “son el centro vital de casi todo”, parece que “han encontrado un lugar en la vida de mucha gente en muchas culturas diferentes” y está agradecido por ello.


En su texto recordó que cuando empezó a escribir canciones, siendo adolescente, e incluso al tener algo de fama, soñar a lo grande suponía esperar grabar discos y que sus canciones sonaran en la radio, es decir, llegar “a una gran audiencia” y poder “seguir haciendo lo que te habías propuesto”.


Al final, ha grabado docenas de discos, tocado miles de conciertos en todo el mundo, “ante 50.000 personas, pero también ante 50” y aseguró que es “más difícil” hacerlo en el segundo caso.50.000 son una persona única, pero 50 no. “Cada persona tiene una identidad individual separada, un mundo dentro de ellas mismas. Pueden percibir las cosas con mayor claridad”. En ese caso, “se pone a prueba tu honestidad y cómo se relaciona con la profundidad de tu talento. El hecho de que el comité Nobel sea tan pequeño no me pasa desapercibido.”


Cuando Dylan supo que había logrado el Nobel, tras “más de varios minutos para procesarlo de manera adecuada”, se acordó de William Shakespeare y en las cosas que pensaría al escribir y poner en pie una obra, no solo desde el punto de vista de la escritura sino de detalles cotidianos.


“Apuesto a que la última cosa que Shakespeare tenía en mente era la pregunta de si esto es literatura”, indicó Dylan.Y como Shakespeare, el cantautor también está ocupado “con frecuencia” en la búsqueda de sus esfuerzos creativos y “lidiando con todos los aspectos mundanos de las cosas mundanas de la vida” como quiénes serán los mejores músicos para una canción o si está grabando en el estudio adecuado. Y es que -concluyó- hay cosas que “nunca cambian, ni en 400 años”.


También hubo una laudatio del comité literario de los Nobel, leída por el crítico e historiador sueco Horace Engdahl. El texto tuvo un tono de justificación y de autodisculpa ante el pequeño despropósito. “¿Qué causa los grandes cambios en el mundo de la literatura? A menudo suceden cuando alguien se apodera de una forma simple, pasada por alto, desechada como arte superior, y la hace mutar”, arrancó su intervención.


“Así, La Fontaine tomó las fábulas de los animales y Hans Christian Andersen los cuentos de hadas desde la guardería para llevarlos a las alturas de Parnaso. Cada vez que esto ocurre, nuestra idea de la literatura cambia”.
“En sí mismo, no debería causar tanto furor que un cantautor sea ahora receptor del Premio Nobel de literatura”, adujo Engdahl.


“En un pasado lejano, toda la poesía fue cantada o recitada melodiosamente y los poetas eran rapsodas, bardos, trovadores. Lyrics [“letras”, en inglés] viene de lira. Pero lo que Bob Dylan ha hecho no ha sido volver a los griegos o los provenzales”.


En su lugar, “se dedicó en cuerpo y alma a la música popular americana del siglo XX, la que sonaba en las estaciones de radio y en los discos de gramófono para la gente común, blanca y negra: canciones de protesta, country, blues, rock primitivo, gospel, música comercial. Escuchaba día y noche, probando el material en sus instrumentos, tratando de aprender”.


Pero cuando empezó a escribir canciones similares, éstas “salieron de otra manera. En sus manos, el material cambió. De lo que descubrió entre reliquias y chatarra, en la rima banal y el ingenio rápido, en las maldiciones y las oraciones piadosas, en las palabras dulces y las bromas crudas, él extrajo el oro de la poesía. Si fue a propósito o por accidente es irrelevante; toda la creatividad comienza en la imitación”.


Engdahl comparó su mito al de El holandés errante. “Él hace buenas rimas, dijo un crítico, explicando la grandeza. Y es verdad. Su rima es una sustancia alquímica que disuelve contextos para crear otros nuevos, difícilmente contenibles por el cerebro humano. Todo un shock. Con el público que esperaba cancioncitas pop-folk surgió un joven con una guitarra, fusionando el lenguaje de la calle y la Biblia en un compuesto que habría hecho que el fin del mundo parezca una repetición superflua”, tiró luego de hipérbole.


“Al mismo tiempo, cantó al amor con un poder de convicción que todos quieren poseer. De repente, gran parte de la poesía de los libros de nuestro mundo se sentía anémica, y las letras de canciones rutinarias que sus colegas seguían escribiendo eran como pólvora anticuada después de la invención de la dinamita”, añadió después, en una metáfora conectada con el impulsor de los premios.


“Pronto, la gente dejó de compararlo con Woody Guthrie y Hank Williams y se volvió a Blake, Rimbaud, Whitman, Shakespeare”.


“En el escenario más improbable de todos -el disco gramofónico comercial- devolvió al lenguaje de la poesía su estilo elevado, perdido desde los románticos”, prosiguió luego el discurso.


“No para cantar las eternidades, sino para hablar de lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor. Como si el oráculo de Delfos leyera las noticias de la tarde”.Y en una nueva justificación, apuntó: “Reconocer la revolución al otorgar a Bob Dylan el Premio Nobel fue una decisión que sólo parecía atrevida de antemano y que ya resulta obvia. ¿Pero ha sido premiado por trastornar el sistema de la literatura? Realmente no”.


La explicación es la que dio en su momento Nicolas Chamfort: “¿Qué importa el rango de una obra cuando su belleza es del más alto rango?”.


Ésa “es la respuesta directa a la pregunta de cómo Bob Dylan está dentro de la literatura: igual que la belleza de sus canciones es del más alto rango”.


Por eso, sostiene la academia sueca, “a través de su obra, Bob Dylan ha cambiado nuestra idea de lo que la poesía puede ser y cómo puede funcionar. Es un cantante digno de un lugar al lado de los ‘aoidoi’ griegos, junto a Ovidio, junto a los visionarios románticos, junto a los reyes y reinas del blues, junto a los maestros olvidados de los ‘standards’ brillantes”. Y un último recado: “Si la gente del mundo literario se queja, hay que recordarles que los dioses no escriben, sino que bailan y cantan”.

 

10 diciembre 2016
(Tomado de EFE y El Mundo)

 

 

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Jueves, 24 Noviembre 2016 06:26

Música y letra

Música y letra

Rubén Darío fue un músico que, como él mismo dice, vivía "loco de armonía". No lo ocultaba. En su novela inconclusa El oro de Mallorca, el protagonista es un famoso compositor latinoamericano, Benjamín Itaspes, pero de inmediato reconocemos que se trata de él mismo, disfrazado así para hacer una confesión autobiográfica, amarga y triste. O más bien que un disfraz, es su verdadera alma la que muestra en esos capítulos. El alma del músico que siempre cargó con su piano Pleyel, y que terminó perdiendo en una casa de empeño, agobiado por las deudas.

Su preferido entre los personajes de la mitología griega es Orfeo, músico, y entre los dioses del panteón latino, Pan, músico también. Y su poesía que más nos gusta, la que entra por el oído, es pura música, si no oigamos los compases que tiene la Marcha Triunfal, clarines, trompetas de guerra, y donde los timbales marcan el ritmo en el desfile de los vencedores.

Y aquel poema A Margarita: ¿Recuerdas que querías ser una Margarita/ Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,/ cuando cenamos juntos, en la primera cita,/ en una noche alegre que nunca volverá... tiene la medida y la cadencia de un tango. Sin olvidar que Borges escribió letras de milongas, a las que Piazzola puso música.

Pero contra lo que alguien pudiera pensar, en la prosa tiene que haber música, y el que escribe en prosa debe tener oído musical, para la melodía y para el ritmo. Esto podría parecer contradictorio en mi caso, pues mi tío Alberto Ramírez, chelista y compositor de boleros, nos declaró sordos a mi hermana Luisa y a mí tras sus esfuerzos frustrados en enseñarnos solfeo. Quizás era el horario de las lecciones. Las dos de la tarde es la peor hora para enseñar a solfear, igual que para aprender mecanografía, en lo que también fracasé, pues nunca aprendí a escribir con todos los dedos, como Dios manda, sino que me quedé usando los dos índices que picotean en el teclado, un anacronismo en esta era de los dedos pulgares.

Desde entonces he inventado la teoría, muy a mi favor, de que hay dos oídos: el que reproduce entonando, en lo cual confieso mi sordera, pues si me atrevo a cantar lo hago en un solo tono, y el oído que oye y puede recordar un quinteto de cuerdas o una sinfonía a la primera frase, el mismo oído que distingue los compases de un tango o de un bolero y reconoce cada instrumento en un concierto, y sobre todo, el que me da la medida al escribir.

Vengo de una familia de músicos, abuelo y tíos paternos, todos miembros de una orquesta, y esa es mi vena artística, mi punto de partida. No me son extraños los monótonos ejercicios de clarinete de mi tío Carlos José en las tardes tranquilas de Masatepe, ni la figura de mi abuelo Lisandro inclinado sobre el papel pautado que él mismo rayaba con un curioso instrumento de cinco filos al que llamaba "pata", componiendo tal como se lo dictaba su cabeza, porque nunca pudo ser dueño de un piano.

Músicos pobres, pero que hallaban siempre felicidad en los "toques", esos viajes a caballo por los pueblos vecinos tocando en las misas de gloria, los rosarios rumbosos y las procesiones, lo mismo que en las barreras de toros y en bailes de gala; o ponían serenatas persiguiendo amoríos.

La literatura se emparenta, pues, con la música, o mejor dicho, ambas comparten la misma sustancia. Y un buen ejemplo es el nicaragüense Carlos Mejía Godoy, quien recibe este mes en Las Vegas el premio Grammy Latino que le ha sido otorgado en reconocimiento a su carrera de compositor, palabra que hay que descomponer de manera debida, en su sentido completo: compositor es el que crea música y letra. Es decir, un artista que sabe oír y sabe escribir. Y al escribir, lo hace en pocas líneas, para lo cual se precisa de maestría.

La polvareda que despertó la concesión del premio Nobel de Literatura a Bob Dylan aún no se asienta, y yo siento que Leonard Cohen se haya muerto sin recibirlo. Si se trata de premios literarios, además de musicales, como el Grammy, Carlos Mejía Godoy merecería más de uno, igual que Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez o Pablo Milanés. Todos ellos son poetas de la altura de Jacques Prévert, quien escribió la letra de Hojas muertas, o el poema que fue a dar a la canción. Un poema que cubre toda la melodía, igual que Volvió una noche, de Alfredo Lepera, en la voz de Carlos Gardel.

Conocí a Carlos en León en 1960. Yo estudiaba derecho y él llegó a estudiar medicina. Recuerdo un viaje que hicimos una noche a la playa de Poneloya a bordo de un jeep sin techo, de aquellos de la Segunda Guerra Mundial; los dos atrás, hablando de música. Para entonces él empezaba a componer y yo a escribir, dos caras de la misma moneda, y él asegura que critiqué mal una de sus canciones primerizas. Cada vez que me lo recuerda, entre risas, yo prefiero responderle que ese episodio nunca existió.

La imagen de Carlos es inseparable de su acordeón, pero entonces tocaba también el serrucho, al que sacaba arpegios de película de vampiros. Su obra empezaba apenas a crecer, y hoy sus centenares de canciones tocan sentimientos de nostalgia y rebeldía que componen lo que podría llamarse el alma nacional de Nicaragua. Él le puso música y letra a la revolución, sin cuya música aquella gesta de todos no se explica, como tampoco se explica sin la poesía de Ernesto Cardenal.

Bastaría la Misa campesina para que su obra quedara en la memoria. La grabación de 1979, en la que entra la Orquesta Sinfónica de Londres, con las voces de Miguel Bosé, Ana Belén, Sergio y Estíbaliz, hay que oírla siempre.

Carlos es un poeta con los dedos en las teclas del acordeón.

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Sábado, 19 Noviembre 2016 08:33

Las alas bajo el brazo

Un 'collage' compuesto por la poeta Wislawa Szymborska.

Dos poetas polacos ganaron el Nobel, Czeslaw Milosz y Wislawa Szymborska, y los dos decían que eran tres quienes lo habían ganado porque cuando se escriben los nombres de Milosz y Zymborska se escribe en tinta invisible el de Zbigniew Herbert también. No hablaban del pasado; hablaban de un poeta que era más joven que ellos y que había empezado a escribir después que ellos. Milosz ya había soplado las velitas de los cincuenta cuando pasó dos años de su exilio en Estados Unidos traduciendo 99 poemas de Herbert al inglés. Traducir 99 poemas no es gentileza ni visita turística: es irse a vivir a la poesía de otro. Szymborska también lo hizo, a su manera cuando le dieron el Nobel: “Cada vez que leí un poema de Herbert me senté a escribir”, dijo. Yo no sé polaco pero desde el primer poema de Herbert que leí quiero irme a vivir ahí.

 


Hay un poema suyo llamado “Cinco hombres”: van a fusilar a cinco hombres sin nombre, ya los sacaron de la celda, ya los pusieron contra el paredón, ya les dispararon, ya están “cubiertos hasta los ojos de sombra”, pero en el eco de los disparos se alcanza a oír como en una nube de qué hablaron en su última noche (“de sueños proféticos, de una escapada a un burdel, de autos, de naipes, de chicas, de frutas”) y en el techo del paladar se siente el sabor metálico de un minúsculo pétalo de sangre que se va esfumando hasta desaparecer. Leer ese poema es ser testigo, ser uno de los fusilados y ser uno de los que aprietan el gatillo y se van. Herbert era jovencito cuando lo escribió; acababa de terminar la Segunda Guerra. La resistencia polaca tenía algo hermoso: hacía terminar sus estudios en la clandestinidad a los jovencitos que interrumpían el secundario para sumarse a sus filas. Había profesores, les tomaban examen y hasta les daban diploma cuando se graduaban, en los sótanos donde estaban escondidos. Así se recibió Herbert, y así quiso seguir estudiando cuando terminó la guerra.


 

Pero eran nuevos tiempos y había nuevas reglas. Se matriculó en economía porque fue lo único que le dejaron estudiar en la universidad, después cursó leyes, y cuando pudo se pasó a filosofía, y cuando pudo se las arregló para abstenerse de la mascarada reglamentaria y rendirle cuentas a un solo tutor, el venerable Henryk Elzenberg, con quien logró repetir la atmósfera de educación clandestina que lo había formado, hasta que un día le dijo: “No me interesa ejercer la filosofía como profesión; prefiero seguir padeciéndola como emoción”. A partir de entonces alimentó ratas en un laboratorio de vacunas contra el tifus a cambio de que lo dejaran dormir ahí, fue sereno de la Unión de Compositores de Varsovia, vendía su sangre cuando necesitaba plata, el único trabajo que le daban eran suplencias como maestro de escuela, porque en la resistencia había pertenecido al bando anticomunista y no quiso cambiar de opinión cuando Polonia quedó para los rusos después de la guerra. No le importaba mayormente esa vida a salto de mata porque le permitía hacer lo que en realidad quería más que nada en la vida: viajar o, mejor dicho, pisar el pasado viajando, sentir en los pies los lugares donde habían sucedido los grandes momentos del espíritu que lo subyugaban.


 

En la Polonia socialista, si convencías al estado de que eras poeta, te daban una beca de un salario mínimo y un permiso para salir del país durante lo que te durara ese estipendio, el equivalente en zlotys de cien dólares actuales. Con un poema llamado “Reporte desde el Paraíso” Herbert logró engatusar a los cancerberos de la cultura, acceder a una de esas becas y salir por primera vez de Polonia (el poema: “En el paraíso, la semana de trabajo es de treinta horas / los salarios aumentan y los precios bajan / y el trabajo manual no cansa por la falta de gravedad / al principio iba a ser diferente: pura luz, música, abstracción / pero no pudieron separar bien el alma del cuerpo / y empezamos a llegar con una gota de grasa, una hebra de músculo / y hubo que enfrentar las consecuencias / de mezclar un grano de absoluto con un grano de materia / la contemplación de dios es sólo para los cien por ciento pneuma / el resto está pendiente de comunicados sobre milagros e inundaciones / cada sábado al mediodía suenan las sirenas / y de las fábricas salen fumando los proletarios celestes / con sus alas bajo el brazo como violines”).


 

Así empezó a viajar, gracias a ese poema, mal comprendido por las autoridades. Para que esos pocos zlotys le rindieran más hacía esos viajes caminando y dormía donde lo agarraba la noche. Recorrió a pie, en escapadas de cien dólares a lo largo de los años, todo lo que pudo de Grecia, y después de Italia, y después de Francia y Alemania, y por fin de su último amor, Holanda. Después volvía y escribía poemas que trataban de acceder a la noche de Pascal y a la ira de Aquiles, al aburrimiento de los dioses y a la alegría del primer pitecantropus dibujando con el dedo en las cuevas de Altamira, al lugar donde Prometeo se tocaba con Vermeer y Paracelso con Beethoven, y cada uno de esos poemas era como un fragmento de la conversación de aquellos fusilados la noche antes de morir.
Para las autoridades socialistas era un católico anticomunista, para los católicos wojtilistas era un pagano solapado, para los disidentes ateos era un enfermo de leyendas, para los nacionalistas a la violeta era un enemigo de la patria, para los jóvenes transgresores era un enemigo de la vanguardia. Herbert ya había decidido dónde vivía, desde dónde hablaba: “En la ciudad estalló la epidemia / del instinto de conservación / como monóxido de carbono impregna casas templos mercados / envenena los pozos cubre de moho el pan las estructuras de la mente / la prueba de la existencia del monstruo son sus víctimas / no es evidencia directa pero alcanza”. No le hizo mayor diferencia cuando cayó el Muro y se disolvió la URSS: “Obtuvimos la independencia como un regalo de la Historia, no derramamos sangre por ella. Fue como si los comunistas dijeran un día No haremos más perradas, vamos a tomar un trago, como le habla un polaco a otro. Nuestros mayores enemigos siguen siendo los de siempre: la hipocresía y la megalomanía, el narcisismo de los pobres de espíritu”.


 

En un poema llamado “Intento de Disolución de la Mitología” dice que los dioses se juntaron un día y decidieron abandonar el negocio y unirse a la sociedad racional para seguir tirando. A la caída de la tarde encaran hacia la ciudad con documentos falsos y un puñado de monedas de cobre en el bolsillo. Cuando cruzan un puente, Hermes se tira al río pero nadie atina a salvarlo: están demasiado ocupados tratando de decidir si es un buen o mal augurio, como polacos en una taberna. Murió cuando Polonia que llevaba diez años libre de la bota soviética y el desvelo colectivo en las tabernas polacas era ahora el ingreso a la Unión Europea. Milosz y Szymborzka lo sobrevivieron y fueron a su funeral. Tuvieron que hacer un viaje en auto de diez horas para llegar al cementerio en el campo donde lo enterraron. Hubieran debido ir a pie, pero estaban demasiado viejitos. En el auto, mientras Milosz hablaba sin parar de lo sola que quedaba Polonia sin Herbert, Szymborska lo interrumpió casi sin darse cuenta y se puso a recitar mirando el paisaje por la ventanilla: “Y cada sábado al mediodía suenan las sirenas / y de las fábricas salen fumando los proletarios celestes / con sus alas bajo el brazo como violines”.

 

Para El Rufián Melancólico de la calle Bolívar

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Dylan no acudirá a recibir el Nobel por “otros compromisos”

Bob Dylan no irá a Estocolmo a recibir su Premio Nobel de Literatura en la ceremonia del 10 de diciembre.

La Academia Sueca, que otorga el reconocimiento, informó que Dylan dijo que "desearía poder recibir el premio personalmente, pero desafortunadamente otros compromisos lo hacen imposible".

La naturaleza de esos "compromisos" del galardonado es un misterio. Y el rechazo representa un giro respecto de sus declaraciones al Daily Telegraph a finales de octubre, cuando proyectaba asistir. "Por supuesto, si es posible", dijo entonces.

La secretaria permanente, Sara Danius, señaló a la agencia noticiosa sueca TT que la academia recibió "una carta personal" de Dylan en la cual expresa que "se siente extremadamente agradecido por el Premio Nobel".

El artista estadunidense señala lo "honrado" que se siente por el prestigiado galardón y la Academia dijo que respeta su decisión.

En su sitio de Internet el artista tiene programados conciertos hasta el 23 de noviembre en su natal Estados Unidos.

Bob Dylan, de 75 años, fue galardonado el 13 de octubre "por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadunidense".

El de literatura y otros cinco premios serán entregados a los galardonados en Estocolmo, el próximo mes, en el aniversario luctuoso de Alfred Nobel.

Los detalles sobre quién recibirá el premio en nombre de Dylan no estaban claros, se espera más información al respecto el viernes.

Nada saben del discurso del poeta

Al principio hubo silencio de Bob Dylan ante el anuncio del premio. Eventualmente dijo que el reconocimiento lo dejó "sin palabras".

En el 2000 Dylan viajó a Estocolmo para recibir el Premio Polar de Música, entregado por el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia.

Dylan se convirtió en octubre en el primer cantautor en recibir el Premio Nobel de Literatura por la poesía de sus canciones y su aporte a la canción estadunidense.

El artista ya había generado resquemor en la Academia por no expresarse sobre el galardón durante semanas. Sólo a finales de octubre comunicó a la Academia que "por supuesto" aceptaba el premio y que si podía iba a asistir a la entrega.

Aunque Dylan no asista a la ceremonia del 10 de diciembre no perdería el galardón. "Estamos ilusionados con el discurso por el Nobel de Dylan que deberá brindar", indicó la Academia Sueca.

El premio consiste en un certificado –el llamado diploma Nobel–, una medalla y un documento en el que se consigna la dotación de 8 millones de coronas suecas (unos 865 mil dólares).

Aún no queda claro de qué forma recibirá Dylan la medalla y los certificados.

Respecto del discurso que Dylan debe pronunciar para recibir el Nobel de Literatura, "no sabemos nada todavía", dijo Danius a la agencia TT.

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Bob Dylan rompe silencio sobre el Nobel: “¿Que si acepto el premio? Por supuesto

Bob Dylan rompió el silencio. Finalmente el músico y compositor estadounidense se ha pronunciado respecto al Nobel de Literatura que la Academia Sueca le otorgó el pasado 13 de octubre. “La noticia sobre el premio Nobel me dejó sin palabras”, dijo Dylan a Sara Danius, secretaria permanente de la Academia sueca. “Agradezco mucho el honor”.


Según informó un comunicado de la institución este viernes, el músico y poeta los llamó esta semana para aceptarlo. “¿Que si acepto el premio?, les preguntó Dylan. “Por supuesto”, respondió.


Estas palabras rompen el largo y polémico silencio de Dylan, que inclusive llegó a provocar que un miembro de esa institución lo calificara de “descortés y arrogante”.


Dylan ha asegurado que acudirá a la ceremonia de entrega de los reconocimientos, pero no ha confirmado si asistirá a alguno de los eventos previos al evento en la llamada semana del Nobel, en la que los premiados y otros artistas invitados suelen rendir conferencias,encuentros y recitales.


Dylan también ofreció una entrevista al periódico británico The Daily Telegraph, en la que también se refirió al Nobel. “Es difícil de creer”, es algo “asombroso” e “increíble”.


(Con información de agencias)

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