Déficit de agua en el departamento del Valle del Cauca

Se agudizó de julio de 2015 a febrero de 2016; por escases de lluvias, déficit hídrico en las fuentes, o mala calidad del agua cruda, 270 municipios colombianos sufrieron largos racionamientos.

 

El Valle del Cauca no escapó a esta crisis. Acuavalle1 declaró alerta roja en Restrepo, Toro, Vijes, Yumbo, Ansermanuevo, San Pedro, Sevilla y Caicedonia, debido a muy alta evaporación de los caudales hídricos. El embalse de Sarabrut2 bajó del 20 por ciento de su nivel, afectando el abastecimiento de agua potable a Ricaurte-Bolívar, Roldanillo, La Unión, La Victoria y Obando. Más de un millón y medio millón de habitantes de todo el Departamento, incluyendo el puerto de Buenaventura en la selva lluviosa del Litoral, sufrieron déficits hídricos y racionamientos. El futuro hidrológico no parece promisorio.

 

El déficit obedece a los cambios operados en el ciclo del agua, como consecuencia de la deforestación y la degradación de los ecosistemas reguladores y del cambio climático global, agudizado por excesos de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), que se traducen en aumentos de temperatura, altos grados de evaporación de los suelos y transpiración de los árboles y plantas, en vendavales, en lluvias demasiado intensas y en sequías prolongadas, con desplomes de los caudales superficiales, freáticos y subterráneos.

 

Cambios ambientales con efectos evidentes. Si Colombia veinte años antes era el cuarto país de mundo en recursos hídricos, y ahora descendió hasta el puesto 24, deberíamos analizar las causas y tenerlas en cuenta, para no continuar con esa forma de “progreso” basado en la destrucción artera de los recursos naturales y de su quinta esencia, el agua dulce; un compuesto inorgánico indispensable para la vida de todos los seres, incluyéndonos nosotros, la única especie que no aprendió a vivir en plena armonía ni con las especies de flora y fauna, que necesitamos para regular el clima y sobrevivir, ni con su propia especie.

 

Para los colombianos es urgente analizar y aportar a la solución rápida de los conflictos del agua; en La Guajira, donde mueren los niños de sed por la torpe desviación del río Ranchería y la detención de su caudal en embalse construido para riego de predios ganaderos. En la Ciénaga Grande, privada de oxígeno y escenario de constantes muertes de peces, por construir vías destrozando interacciones entre las aguas salinas del mar Caribe, las aguas dulces de la Sierra Nevada y las aguas turbias y contaminadas del río Magdalena. Entender que la recuperación del río Magdalena y de su oferta ambiental no se logrará con obras de cemento armado, pero si creando las condiciones biológicas para la vida de las sardinatas, bagres tigres, doncellas, nicuros, que bajaban con las subiendas a alimentar miles de familias de pescadores y ejecutar labores de limpieza. Que es necesario detener la minería venenosa en los páramos.

 

Para los habitantes del Valle es necesario aportar a la recuperación ambiental de la bahía de Buenaventura y de los ríos del Litoral Pacífico, que descienden desde los fríos farallones y de la selva lluviosa, y de los ríos que fluyen desde las altas vertientes Andinas; la Occidental y la Central hacia el río Cauca, transformado lentamente en colector de aguas servidas y basurero público, donde mueren los peces por falta de oxígeno, a pesar de tantos planes, estrategias y proyectos.

 

El balance hidrológico (Ver “Cuatro grandes regiones hidrológicas”, página 3) del Valle se ha roto. Desde 1994 CVC y Acuavalle anunciaron que hacia el año 2020, el Valle sufriría déficit hídrico, pero no existe control real sobre la deforestación. Cali vive amenazada por altos grados de contaminación del río Cauca y de sus siete ríos afluentes. El puerto de Buenaventura sufre altas pérdidas de agua tratada y suspensiones diarias del servicio. Crecen elevados índices de desertización en Yotoco, Yumbo, Vijes, Riofrío, Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro y Anserma, en la cara seca de la Cordillera Occidental. Bajan los niveles freáticos en el valle geográfico, se desploman los caudales hídricos por debajo de las curvas de duración de caudales, y especialmente la deforestación y agresivos usos del suelo, hacen temer por el futuro inmediato del agua para consumo humano; en el Norte del Valle, en la ciudad de Cali, y del agua para riego en el departamento, con altos consumos de hasta 2 millones de litros por hectárea cosecha, en 200.00 hectáreas cultivadas de caña de azúcar.

 

Aún podemos modificar el rumbo, suspender las quemas y la deforestación agresiva y conservar las especies de flora y fauna vitales en el ciclo del agua y la regulación del clima.

 

El mayor aliciente para recuperar el agua del Valle es recordar los patos y gansos que volaban desde el Canadá y Chile a compartir con los garzones blancos criollos y los peces, entre la magia de los juncos, lotos floridos, elodeas y lechugas de agua, que mantenían cristalinas las aguas frescas en vasos comunicantes, atrapando partículas de sedimentos y lodos en sus estructuras moleculares, y les ofrecían enormes peces a las familias de pescadores. Disfrutaban de lluvias exactas bimodales, del mágico rocío de las madrugadas y temperaturas frescas y frías de las noches.

 

Las grandes romerías de los trabajadores del campo, que antes vivían sembrando, azadonando y regando, en cultivos de soya, fríjol y maíz, abonando los arrozales inundados, donde abundaban los pellares, las viuditas, tijeretas y coclíes.

 

Lo mejor es recordar la belleza serenísima de los ríos casi vírgenes de las selvas Litorales, con sus playones de arenas limpias blancas y doradas: los grandes muchillás dotados de antenas sensoras ocultos en los parajes húmedos y en riachuelos, con las sabaletas, picudas verdes longilíneas en tranquilas aguas y grandes mojarras amarillas camuflándose con sus progenies, bajo troncos sumergidos en la profundidad. Veloces nayos zigzagueando contra las rápidas corrientes con sus escamas de platino, sardinatas relucientes remontando las frescas aguas turquesas infinitamente claras, y nubes de guacucos verdes, azules, pardos y dorados, succionando lodos y lamas del cuarzo, de las piedras y losas grafíticas en los charcos claros, transparentes y serenos. Libélulas azules y verdes, cual joyas de alas iridiscentes formando un haz de colores con la luz solar, entre la exuberante selva lluviosa de los chanules, las palmas, abarcos, chiguas, táparos y pacós, donde habitan capturando el carbono y exhalando oxígeno, millares de especies, en la dialéctica dinámica de la naturaleza.

 

Quienes somos conscientes de nuestra huella de carbono CO2e, y de nuestros impactos ambientales y emisiones que ocasionan estrés de árboles y plantas, afectando el agua dulce y el clima de toda la tierra, debemos crear una contracorriente humanista, social y ecológica, en armonía con todas las especies. en defensa del agua dulce, la máxima expresión de la vida.

 

1 Empresa que abastece de agua potable a 35 municipios del Valle del Cauca. No opera en Cali, Buenaventura, ni Palmira. Especialmente en ciudades intermedias del Valle.
2 Embalse de 20 millones de metros cúbicos de capacidad, construido en la cuenca del río Pescador Municipio de Bolívar vereda Primavera para abastecer de agua potable a los habitantes de Ricaurte, Roldanillo, La Unión, Toro, La Unión, La Victoria y Obando.

 


Recuadro

 

Valle del Cauca y sus diferencias pluviales

 

Cuatro grandes regiones hidrológicas

 

1. La selva lluviosa del litoral Pacífico

 

Está formada sobre aluviones, colinas y serranías, hasta farallones del páramo, con lluvias de 7.000 mm en bahía Málaga y un promedio superior a los 4000 mm anuales; desde el río Naya hasta el río San Juan. Ecosistema perturbado por minería fluvial del oro con cianuro de potasio y mercurio, destrozando ríos cristalinos, donde abundaban los nayos, camarones de agua dulce, libélulas gigantes y mariposas azules. Degradación total en la cuenca media y baja del río Dagua, que lleva sus sedimentos aluviales y derrumbes de lodos rojos hacia la bahía de Buenaventura, causando la colmatación del canal de acceso al muelle, y en toda la bahía grande y pequeña. En la selva lluviosa del Litoral Pacífico, la población de Buenaventura carece de agua potable permanente por las deficiencias del acueducto, que capta sus aguas crudas desde el río Ecalerete-San Cipriano, protegido por una reserva selvática de 7.000 hectáreas en la cuenca hidrográfica baja del río Dagua, y abastece a una población de 415,000 personas con pérdidas de agua tratada en la red urbana.

 

 

2. La cara seca de la Cordillera Occidental

 

Región lluviosa al sur y cuencas con altos índices de desertización en Yumbo 56,9% del territorio, Vijes 33,3%, Yotoco 40.1%. Erosión severa; Media Canoa, Riofrío, Roldanillo, Pescador, La Grande, Toro y Anserma. Es necesario racionalizar las explotaciones mineras de bauxita en la cuenca del río Claro, del oro y el carbón en la cuenca del río Jamundí. Vertientes erosionadas por ganaderías extensivas, minas de caliza y canteras de inertes. Minas de oro en Los Farallones de Cali que contaminan los caudales del río con cianuro y mercurio. Canteras de Yumbo, minas de carbón y manganeso en Bolívar. Impactos ambientales causados por la revolución verde en el Distrito de Riegos de La Unión Toro-Roldanillo, debido al uso excesivo de agroquímicos con desaparición de abejas e insectos polinizadores y controles biológicos. Se eliminó el sombrío de los cafetales de las zonas hidrográficas altas; desde la zona lluviosa de amortiguamiento del páramo del Duende del Río Frío al río Pescador, Toro-La Unión, Versalles reconocido por su neblina el Dovio, zona cafetera de La Argelia en Guaimaral y El Embal, El Águila y Anserma.

 

 

 

3. El valle geográfico del río Cauca

 

Con un promedio anual de 1.000 mm y zonas secas, como Rozo al sur y áreas del Norte del Valle, que sufren déficit hídrico, reflejado en embalse seco Sarabrut y escasez de aguas crudas para acueductos municipales. Se rellenaron los humedales, ciénagas, las madres viejas y los vasos comunicantes, que recibían, drenaban y depuraban las aguas desbordadas del río Cauca y afluentes. Se modificaron los cauces de los ríos, las quebradas y los zanjones, alterando el drenaje natural del valle geográfico. Según el estudio de la Universidad de La Salle en 1991; “Las quemas de pre cosecha y de pos cosecha generan temperaturas de 700o grados centígrados, emiten hasta 20.000 kilos de CO2 por cada hectárea quemada y 600 kilos de metano”. Las requemas emiten partículas sub micrónicas menores de 3 y de 2 micras, capaces de afectar el sistema respiratorio: la glotis, la epiglotis, la tráquea, bronquios, los bronquiolos, alvéolos pulmonares, sáculos, capilares, hasta el torrente sanguíneo. Herbicidas de contacto con el ingrediente activo IA Glifosato, de amplio espectro, no selectivos, usados como maduradores de la caña de azúcar por vía aérea, que secan y devastaron las flores y frutos en las especies de árboles y plantas frutales del valle; caimos, madroños, grosellas, guamos, limas, nísperos, mamoncillos, ciruelas, los mameyes, chirimoyas, guanábanos, mandarinas, badeas y piñuelas. La frontera agrícola fue arrasando los guaduales y cintas de árboles, que acompañaban el rumor de los ríos desde el pie de loma hasta el sinuoso río Cauca, protegido desde río Claro y el río Jamundí hasta la boca del río La Vieja a 912 metros de altitud sobre el nivel del mar, por franjas de cañas menudas, caracolíes, higuerones, balsos y pisamos amantes del alto nivel freático.

 

 

 

4. La cara interna de la Cordillera Central

 

Con sus páramos y sus lagunas; Fe, Esperanza y Caridad. Páramos de Tinajas, Las Hermosas, Los Domínguez, El Japón y Barragán, afectados por ganaderías extensivas con severos impactos sobre las lagunas de origen glaciar, y sus jardines de frailejones, de árnicas y piñuelas de páramo que almacenan el agua de las lloviznas permanentes, en valles de páramos y en zonas de amortiguamiento.

 

Municipios cafeteros desde la cuencas medias del río Guadalajara y Tuluá, Morales, al río Bugalagrande y el río La Vieja; donde fue implantada la tecnología de los cafetales eliminando el sombrío de los guamos, nogales cafeteros, cedros, carboneros gigantes, nacederos, plantas de plátano y banano, guaduales y chagualos, que conservaban los caudales hídricos de las quebradas y manantiales en las vertientes andinas, asociados con bromelias, orquídeas, heliconias griggsianas y rostratas en las profundas cañadas, helechos, plantas trepadoras, musgos y líquenes.

 

El resultado lógico de tanta devastación durante un siglo de “progreso” y “desarrollo” de las fuerzas productivas apelando a la devastación de los suelos, los cauces de los ríos, la atmósfera que sufre las emisiones y las especies de flora y fauna, es la alteración total del régimen de lluvias bimodales que antes existía en el Valle, y por lo tanto de los caudales de los ríos y la calidad del agua, la recarga de las aguas freáticas y de los acuíferos subterráneos A B y C, afectados por vertimientos y contaminación difusa. El agua es el indicador por excelencia del uso del suelo, el buen uso del territorio y su manejo. Si el agua cruda escasea ahora, hasta en la selva lluviosa del Litoral Pacífico y en zonas de amortiguamiento de los páramos y cuencas hidrográficas, donde caen las mayores precipitaciones, si el agua potable ya se raciona en Cali, Yumbo, Restrepo, La Unión, Roldanillo, Ricaurte, La Virginia, Sevilla y Caicedonia, debemos estudiar las causas del déficit hídrico.

 

Publicado enEdición Nº229
Caracas, 13 de febrero. La batalla que se libra en Venezuela tendrá su punto culminante en las elecciones legislativas de septiembre venidero. Pero no enfrenta a Hugo Chávez y su oposición política, sino a Chávez contra una crisis que su gobierno debe sortear sin aparecer como principal responsable: la emergencia eléctrica.

Chávez tiene la maquinaria gobierno-partido-fuerzas armadas, un voto duro superior a 30 por ciento, altos índices de aprobación pese a sus 11 años en el poder (o precisamente por ellos), el doble de bolívares fuertes tras una devaluación de 100 por ciento y, por si algo le faltara, el precio del petróleo le favorece (hace un año, por estas fechas, andaba en 34 dólares por barril y hoy ronda los 74). Y eso, en Venezuela, quiere decir casi todo.

"¿Viniste a ver qué tan cerca está la caída de Chávez?", preguntan, con cierta sorna, agudos amigos venezolanos de uno u otro bando. La prensa opositora venezolana especuló durante una semana sobre la visita de Ramiro Valdés, alto funcionario cubano. Que venía a censurar Internet, que no venía a espiar a la oposición sino a los propios chavistas. Finalmente, después de mucho darle vueltas, la prensa antichavista concluyó que había venido, enviado directamente por Fidel Castro, a ver qué tan mal andaba Chávez (lo supo pronto, porque su visita sólo duró un día).

Los chavistas saben, claro, que la percepción afuera es que el presidente venezolano enfrenta una crisis sin precedentes que lo llevará a la derrota electoral en septiembre: que la sociedad está harta de la crisis eléctrica y de los homicidios sin freno en los barrios y que, para colmo, tiene a miles de estudiantes en las calles, al grito de "libertad" y "democracia".

Pero el blanco y negro sólo sirve para que las agencias internacionales refieran en un párrafo la realidad venezolana, más enredada que los callejones abigarrados de casitas de ladrillo que pueblan los cerros de Caracas.

Para empezar, pese a la "percepción" internacional, en la gran Caracas sólo hubo apagón un día, y fue de dos horas. Han padecido más los habitantes de muchas zonas de la ciudad de México, tras el tiro de gracia a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

No que los problemas no existan. Pero en el gobierno existe la convicción de que sortearán la crisis eléctrica y que hacia abril o mayo, cuando el agua del embalse El Guri llegue a su nivel de colapso, si no llueve, no ocurrirá "el apocalipsis" que han anunciado los dirigentes opositores.

"Clamor a Dios"

A pesar de que el ministro de Energía Eléctrica, Alí Rodríguez, anunció un plan "comunicacional" para explicar a la población la realidad del sector y las medidas para enfrentar la crisis, el presidente de Electrificación del Caroní C. A., Igor Gavidia León, una de las mayores empresas eléctricas estatales, tuvo la brillante iniciativa de convocar el viernes a los trabajadores a una ceremonia llamada "Clamor a Dios por el sector eléctrico nacional".

Y mientras los empleados que deben enfrentar la crisis rezaban, el racionamiento eléctrico seguía en varios estados, lejos de los reflectores de los medios internacionales. No es cosa nueva. "Hay estados donde tienen dos o tres años los apagones programados de varias horas", explica un mexicano-venezolano, desde el Club Táchira, que ofrece una vista singular de la Caracas de noche, con el Monte Ávila como un enorme telón negro y toda iluminada (a partir del jueves, sin embargo, se comenzaron a apagar los anuncios luminosos).

Pasado el racionamiento de dos horas en Caracas, el gobierno decretó la semana anterior una "emergencia eléctrica" que, en pocas palabras, significa dos cosas: el ministro Alí Rodríguez tendrá manga ancha para comprar lo necesario rápidamente y evitar el colapso, y dos, que los usuarios (con consumos superiores a 500 kilovatios hora por mes) que no disminuyan su gasto de electricidad verán un incremento en sus recibos de 75 a 200 por ciento (sobre tarifas, conviene decirlo, que están congeladas desde hace casi ocho años). Quienes reduzcan su consumo, en cambio, tendrán descuentos de hasta 50 por ciento.

El programa de reducción de consumo de electricidad sólo ocurre en la gran Caracas (la capital y su zona conurbada) y está dirigido a los "altos consumidores", pero solamente contempla cortes de electricidad para comercios, industrias y oficinas gubernamentales que no reduzcan su consumo en al menos 20 por ciento.

Chávez y sus ministros culpan a los gobiernos anteriores y a la naturaleza (El Niño) de la actual crisis eléctrica, aunque entre líneas reconocen ineficiencia y aun corrupción en el sector. "Cada vez que llega un nuevo ministro trae un equipo de 20 o 30 personas que sólo hacen el cálculo de cuánto se pueden llevar mientras duren en el cargo", cuenta un ejecutivo de una empresa que ha trabajado para la estatal de la electricidad venezolana. "Firman contratos y pasan los años y no pagan", se queja.

La delegación brasileña que vino a asesorar a los venezolanos halló, según una fuente del Ministerio de Energía Eléctrica, que simplemente realizando las tareas de mantenimiento en el embalse El Guri (que genera 70 por ciento de la energía del país) el gobierno "puede ganar 40 días".

Ni siquiera la Madre Teresa

En el gobierno existe la confianza de que podrán sortear la crisis con mantenimiento y la instalación de nuevos equipos de generación y distribución, pero todos los días en los diarios se publican opiniones expertas que afirman que no hay tiempo.

"No va a haber apagón general. Y como la oposición ha anunciado el apocalipsis, se le va a revertir", dice un funcionario del sector eléctrico. Claro, si los planes del gobierno no resultan, "en mayo el país va a ser otro", acepta el encuestador Germán Campos, cercano al gobierno.

La primera medida de Chávez fue despedir al ministro de Energía Eléctrica y colocar en su puesto a Alí Rodríguez, un funcionario con fama de eficaz y honesto.

"Si no hay luz, no importa que ponga ahí a la Madre Teresa", dice Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis.

Aun si se asume que no habrá colapso eléctrico, sigue León, las medidas de ahorro de energía tienen un impacto político que le pega a Chávez. "Este es un país que no está acostumbrado al racionamiento, es la primera vez en la historia que ocurre", dice.

“Supongamos que Chávez tiene éxito en culpar a El Niño, a los acaparadores del desabasto, y al imperio de que el gobierno no resuelva algunos problemas. Todo eso no va a importar si no hay luz”, dice el encuestador.

A la crisis eléctrica, León suma los problemas de inseguridad pública, desabasto de algunos productos básicos (su empresa mide el desabasto semana por semana y siempre encuentra que el principal problema sigue siendo el azúcar) y un impacto negativo de la devaluación del bolívar en los bolsillos de los trabajadores.

Con todos esos ingredientes a la mano, sin embargo, no aventura una proyección de los resultados electorales de septiembre.

Sobre todo porque, al entrar en campaña electoral, "Chávez se crece". "Hay un desbalance de fuerzas: Chávez tiene plata, carisma, control, institucionalidad, todo a su favor", dice el experto.

El voto de los pobres

La devaluación del bolívar y la mejora de los precios del petróleo le permitirán al presidente relanzar las "misiones", los programas sociales que en buena medida le han dato a Chávez el voto de los pobres. "El gasto público que se mete en el bolsillo de esa población es muy potente en términos de reconexión popular".

Finalmente, sigue León, está "el uso del nacionalismo, que no ha explotado lo suficiente" (el conflicto con Colombia).

"Chávez es mejor candidato que presidente", dice el encuestador. De hecho, la única derrota en una elección nacional que ha sufrido Chávez ocurrió en noviembre de 2007, cuando cientos de miles de chavistas se quedaron en sus casas el día del referendo de una enmienda constitucional, que sus asesores hicieron mal y que los diputados empeoraron. O sea que Chávez fue derrotado por los mismos chavistas.

Ahora el pleito no es contra sus votantes, sino contra su gestión: "La batalla no es la oposición versus el gobierno. Sino de los factores que le ayudan a Chávez (plata, campaña, nacionalismo) versus la crisis (el impacto negativo en el bolsillo, la ineficiencia de la gestión, la percepción de la crisis eléctrica). Esa es la batalla", resume Luis Vicente León.

Chávez contra sí mismo, vaya.

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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha suspendido el plan de racionamiento eléctrico en Caracas para ahorrar energía un día después de su entrada en vigor porque la medida ha tenido un "impacto indeseable" entre la población. Además, en consecuencia, ha anunciado la destitución del ministro del ramo, Angel Rodríguez.

En una entrevista a la televisión estatal, Chávez ha admitido que los cortes, que se iban a producir durante cuatro horas diarias, un día sí y un día no y en ciclos de dos semanas; han sido un error. "Comencé a recibir informes (...) y me he dado cuenta del impacto no deseado" de los cortes, por lo que "quiero decirle al pueblo de Caracas que he ordenado suspenderlos", ha declarado.

Pero, ha añadido el presidente venezolano, "rectificar es de sabios". En su defensa, ha explicado que no quería "afectar a nadie". No obstante, además de los miles de caraqueños que han sufrido el corte de suministro en una ciudad de seis millones de habitantes, el fiasco también se ha cobrado su primera víctima política. Chávez ha pedido al ministro de Energía Eléctrica su renuncia por los "errores técnicos" cometidos en la aplicación del plan, ya que se han producido cortes donde no se debía e, incluso, los semáforos se han quedado sin energía.

Frente a la situación de la capital, donde la Policía tomó las calles para evitar que se disparase la criminalidad y las quejas de los vecinos se multiplicaban, el dirigente venezolano ha subrayado que en el interior del país las interrupciones seguirán, aunque con "responsabilidad y sin errores".

Con vistas al futuro, Chávez ha anunciado reuniones con todos los sectores para "revisar" y "tomar la decisión que haya que tomar" para ahorrar y hacer frente a la crisis energética que sufre el país a causa de la sequía. La razón es que el país tiene una excesiva dependencia de la producción hidroeléctrica, mermada por la falta de lluvias provocada por el fenómeno meteorológico de El Niño. De hecho, el 70% de la electricidad de Venezuela, quinto productor mundial de petróleo, tiene como origen el embalse del Guri, en la cuenca del río Caroní (sudeste), según las autoridades.

EFE - Caracas - 14/01/2010
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El año 2010 se inició con el anuncio, por parte del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, de sancionar a quienes derrochen agua con el pago del doble de la tarifa vigente. La medida pretende justificarse ante la grave escasez del elemento que genera el “Fenómeno del Niño” e implica reducir el consumo complementario, es decir, la cantidad que sobrepasa el cargo básico. En Bogotá, por ejemplo, el consumo complementario quedaría en 8 metros cúbicos, y por encima de los 28 metros cúbicos (20 de cargo básico y 8 de consumo complementario) se cobraría el doble de la tarifa. Así se afectarían gravemente los inquilinatos, por ejemplo, donde hay un solo contador y varias familias.

 El Comité Nacional en Defensa del Agua y de la Vida se ha pronunciado al respecto, señalando: “Esta medida mercantilista sólo beneficiará a los empresarios y contratistas que hoy operan y administran la gran mayoría de las empresas de acueducto y alcantarillado del país, al no establecerse con claridad cuál es la destinación de los mayores ingresos que obtendrán las entidades producto de esta medida, que castiga a los usuarios más pobres que viven en inquilinatos y a las familias que tienen más de 4,2 miembros. De esta manera, so pretexto del ahorro de agua, se incrementa su costo para las familias, al tiempo que se premia a los empresarios, por ejemplo, a los agroindustriales, quienes no sólo son los mayores consumidores de agua dulce, en porcentajes cercanos al 60 por ciento, sino también los responsables de la contaminación del recurso hídrico y la destrucción de importantes ecosistemas por tala de bosques y desecación de humedales”.

 Las medidas anunciadas se han congelado, al parecer por la proximidad de los eventos electorales y las críticas de las organizaciones sociales y la cautela recomendada desde la Procuraduría General de la Nación, que propone un proceso pedagógico antes que la implantación de multas.

 A la luz de lo anterior, puede apreciarse, además, el cinismo del gobierno nacional, que –sin sonrojarse ante su política permisiva con la minería en los páramos, reservorios de agua para la gran mayoría de acueductos del país– toma como pretexto el Fenómeno del Niño para incrementar las tarifas a las familias usuarias del vital líquido.

Las medidas anunciadas y al parecer aplazadas demuestran, sin embargo, que hemos entrado en una etapa de definiciones en torno al agua, que no es ajena a los efectos ya visibles del cambio climático.

 Por ello, la propuesta del Referendo por el derecho humano al agua cobra cada día mayor importancia y resalta su integralidad al enfocar el asunto como un tema de “servicios públicos” y asimismo en su conexión con la crisis ambiental, de la cual el referido cambio climático es sólo una manifestación.

 El Referendo sigue su curso en el Congreso de la República, al contrario de lo informado a finales de 2009 por la cadena radial Caracol, que difundió la versión de su hundimiento con base en declaraciones del presidente de la Cámara de Representantes, Édgard A. Gómez. Tal versión es equivocada conforme a las averiguaciones realizadas por el vocero del Comité Promotor, Rafael Colmenares, y el presidente de la Liga de Usuarios de Bogotá, Rafael Espinel, en diálogo con el secretario de la Cámara de Representantes, Jesús Alfonso Rodríguez, quien aclaró la situación y expidió una constancia según la cual el Proyecto de Ley número 171 de 2008, que convoca al Referendo, “se encuentra pendiente de ser discutido y debatido por la plenaria de la Corporación a partir del próximo período legislativo (marzo 16 de 2010). Por tanto no son ciertas las versiones que señalan que el mismo se encuentra archivado”.

 Asimismo, la Secretaría de la Comisión Quinta de la Cámara suministró al Vocero fotocopias de las comunicaciones mediante las cuales entrega a la Secretaría General el informe de aprobación a la convocatoria del Referendo, que se produjo en la sesión del 1º de diciembre pasado.

En efecto, la Comisión Quinta de la Cámara aprobó la convocatoria del Referendo con modificaciones menos drásticas que las introducidas por la Comisión Primera pero igualmente sustanciales. Conservando gran parte del texto original, eliminaron infortunadamente la desprivatización del servicio de acueducto y alcantarillado y convirtieron el derecho humano al agua en “una condición esencial para la vida”. Ahora la batalla continúa siendo la defensa del texto original y particularmente la reintroducción del derecho humano fundamental al agua potable, en el texto que finalmente se someta a votación de los colombianos si la iniciativa es finalmente convocada.

Lamentablemente, también, de aceptar la Corte Constitucional el concepto del Procurador –emitido a propósito del referendo de la reelección y según el cual el Congreso tiene competencia para modificar los textos de los referendos de cualquier origen–, las modificaciones introducidas al Referendo por el Agua quedarían validadas. Esto significaría igualmente la muerte prematura del referendo en general como mecanismo de participación, pues se dejaría sin piso el querer de los ciudadanos, que en el caso del agua se pronunciaron por un texto que luego el Congreso modificó a su arbitrio.

La decisión del Comité Nacional en Defensa del Agua y de la Vida es indeclinable en cuanto a defender el texto original y en ello empleará todas sus fuerzas convocando a los movimientos sociales para que se unan en torno a esta bandera. Pero está claro que, con Referendo o sin él, la lucha por el agua será un referente de los movimientos sociales del siglo XXI en Colombia y en el mundo.

Por Rafael Colmenares, vocero del Referendo por el Derecho Humano al Agua.

Publicado enEdición 153