El mercado petrolero cerró ayer antes del anuncio de la OPEP+ sobre el recorte a la producción, el crudo estadunidense West Texas Intermediate perdió 2.33 dólares (9.3 por ciento) a 22.76 dólares por barril, y el Brent cayó 1.36 dólares (4.1 por ciento) a 31.48 dólares. El barril de la mezcla mexicana cedió 1.35 dólares (7.5 por ciento) y cerró en 16.54 dólares.Foto Ap

La Organización de Países Exportadores de Petróleo y productores asociados, entre los que se encuentran México, grupo conocido como OPEP+, lograron un acuerdo en principio para reducir en 10 millones de barriles por día (bpd) la extracción en mayo y junio, a fin de impulsar los precios del crudo, que se han hundido debido a la contracción de la demanda por la pandemia.

México, según reportó la secretaria de Energía, Rocío Nahle, colaborará con una disminución de 100 mil barriles por día en los próximos dos meses.

"De un millón 781 mil barriles diarios de la producción que reportamos en marzo de 2020, disminuiremos a un millón 681 mil", escribió la funcionaria ayer por la tarde en su cuenta de Twitter.

La postura del gobierno mexicano fue difundida por Nahle después de la publicación de reportes de que la funcionaria mexicana abandonó la conferencia virtual de la OPEP+, antes de que ésta concluyera.

México abandona reunión

La agencia Sputnik informó que la delegación de México se retiró de la reunión de los miembros de la OPEP y otros países productores de petróleo, sin dar su consentimiento a un nuevo acuerdo de recorte petrolero.

El grupo OPEP+, "no logró asegurar un acuerdo final, según fuentes de ese organismo, porque México no aceptó el recorte de producción que le fue solicitado".

Por su parte, Ramses Pech, experto en temas petroleros, aseguró que la estrategia de México es dejar de exportar alrededor de 400 mil barriles de petróleo, pasando de un millón 200 mil a 800 mil barriles a finales de 2020.

El presidente Andrés Manuel López Obrador explicó el domingo que ante la caída en los precios del crudo, México aumentará la producción de gasolinas en el país. "Destinaremos a ese propósito 400 mil barriles diarios adicionales para no malbaratar todo el petróleo de exportación y bajar la compra de combustibles en el extranjero", informó.

La demanda mundial de combustible se ha desplomado hasta en 30 millones de bpd, 30 por ciento de los suministros mundiales, ya que las medidas para combatir el coronavirus han dejado en tierra aviones, reducido el uso de vehículos y frenado la actividad económica.

Este jueves, los países de OPEP y productores fuera de la alianza realizaron una videoconferencia para reanudar el diálogo sobre el recorte petrolero con el fin de estabilizar el mercado. De acuerdo con el comunicado emitido al término de la reunión virtual, el recorte será de aproximadamente 10 por ciento del suministro mundial de crudo.

Se espera que otros países como Estados Unidos se sumen al pacto y colaboren con una rebaja del bombeo de 5 millones de bpd.

Un recorte sin precedente de 15 millones de bpd aún sería insuficiente para disminuir el exceso de almacenamiento en el mundo.

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Un hombre empuja un carrito frente a la Bolsa de Comercio de Nueva York.    ________________________________________ Imagen: AFP

16,6 millones de personas pidieron el subsidio por desempleo

Sólo durante la semana pasada 6,6 millones de personas solicitaron el subsidio. Estudios encargados por el Congreso estiman que el desempleo podría escalar al 12 por ciento y que la economía entrará en recesión. 

Unas 16,6 millones de personas perdieron su trabajo en Estados Unidos desde que el gobierno endureció las medidas para enfrentar el coronavirus. El dato surge de la cantidad de subsidios por desempleo solicitados al Estado en los últimos 21 días. Sólo durante la semana pasada 6,6 millones de personas solicitaron el subsidio. Estudios apartidarios encargados por el Congreso estiman que el desempleo podría escalar hasta el 12 por ciento al final del segundo trimestre del año, y que la economía entrará en recesión. En paralelo, el país alcanzó los 450,525 casos positivos de Covid-19, en tanto que el número de muertos escaló a 15.896. Nueva York, la ciudad más afectada , tuvo un nuevo récord de muertes. Sin embargo cayó el número de personas hospitalizadas.

Números impensados

La cifra semanal de peticiones del subsidio de desempleo fue levente menor que los 6,867 millones de la semana anterior, según anunció el Departamento de Trabajo. Este número sin precedentes en la historia de Estados Unidos superó las expectativas de los analistas, que habían calculado la pérdida de unos 5,5 millones de puestos de trabajo. El promedio de solicitudes tomando las últimas cuatro semanas, subió al nivel de 4,2 millones. En la semana que concluyó el 28 de marzo 7,4 millones de personas estaban recibiendo prestaciones por desempleo, cuando la anterior sólo 4,4 millones lo estaban cobraron.

Sin embargo, el dato sobre las solicitudes por desempleo no refleja toda la realidad del mercado laboral. Los trabajadores independientes e informales, que no pueden acceder a estos beneficios bajo las reglas vigentes, se queda por fuera de los registros oficiales. Con casi el 75 por ciento de la población estadounidense confinada en sus hogares, los analistas esperan que continúen aumentando las solicitudes. La perspectiva es que pasen meses antes de que se reanuden las actividades económicas normales. La semana pasada el Gobierno informó de un salto del índice de desempleo al 4,4 por ciento en marzo, respecto al 3,5 de febrero. Los datos son peores para los hispanos, con un índice de desempleo del 6 por ciento, en tanto que para los afroamericanos la cifra llega al 6,7 por ciento. Las filas de los desempleados parecen haber crecido más que el récord anterior de 15,3 millones de desocupados durante la recesión de 2007-2009.

Intervención del Banco Central (Fed)

A poco de conocerse la actualización del número de desocupados, la Reserva Federal (Fed) anunció un nuevo programa de préstamos. El mismo contempla otorgar 2.300 millones de dólares para respaldar a las pequeñas y medianas empresas, y a los gobiernos estatales y locales. Los préstamos irán destinados a empresas con hasta 10.000 empleados y menos de 2.500 millones de ingresos en 2019. Además, permitirán el aplazamiento de los pagos de intereses y de capital por un año. Otros 500.000 millones de dólares se destinarán a respaldar las maltrechas finanzas de los gobierno locales y estatales.

En la primera semana de abril, las solicitudes del seguro de paro alcanzaron números sin precedentes en California, Georgia, Michigan y Nueva York. California, el mayor estado del país, recibió en las últimas tres semanas más de 2,5 millones de pedidos de ayudas por desempleo. Pero las cifras reales podrían ser aún más altas dado que varios estados tuvieron dificultades para procesar los trámites. También se habían rechazado temporalmente las solicitudes de trabajadores que no hubieran reunido los requisitos para recibir el subsidio bajo las reglas vigentes antes de la emergencia.

Para contrarrestar los efectos de esta pandemia, hace algunas semanas el Congreso aprobó, y el presidente Donald Trump promulgó, el mayor paquete de estímulo fiscal de la historia, por valor de más de dos billones de dólares. Esto incluyó la ampliación de la cobertura por desempleo que llegará por primera vez a varios sectores, entre ellos los conductores de vehículos para Uber y otras empresas similares. Asimismo, incluye la transferencia directa de efectivo a los hogares, así como fondos multimillonarios para subsidiar a las pequeñas y medianas empresas.

Nueva York sigue dando la pelea

La cifra de muertos por covid-19 continúa subiendo en el estado de Nueva York que en las últimas 24 horas alcanzó un nuevo récord de 799 muertos. Desde mediados de marzo un total de 7.067 personas perdieron la vida por el coronavirus y llegan a más de 160 mil los infectados en todo el Estado. El gobernador demócrata, Andrew Cuomo recordó que durante los atentados terroristas del 11 de septiembre murieron 2.753 neoyorquinos. Solo en la ciudad de Nueva York se registraron 4.571 muertes por el virus, según cifras de la Universidad Johns Hopkins. La mayoría de ellos son inmigrantes hispanos y personas negras, las más pobres y vulnerables, según las autoridades.

Pero hay también señales alentadoras. En el último día solo 200 nuevos pacientes con coronavirus fueron ingresados en hospitales, lo cual eleva el total de personas internadas a unas 18.000, informó el gobernador. "Este es el menor número que hemos tenido desde que empezó esta pesadilla", sostuvo Cuomo. La admisión en cuidados intensivos también está bajando, y en las últimas 24 horas 84 personas fueron ingresadas. "No podemos asumir que porque estamos viendo algunas señales positivas esto acabará pronto o que no habrán olas adicionales", alertó el gobernador demócrata. Estados Unidos es el país del mundo con más casos de coronavirus, superando a Italia y España juntos.

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Francia prevé una fuerte caída de la economía

Calculan que el PIB se contraiga el 6 por ciento a lo largo de 2020

La calamitosa cifra de muertos alcanza los 12.210, 424 en un día. La cuarentena no se terminará el 15 de abril como estaba previsto

 

Detrás de la puerta espera otra calamidad. La primera, la de la pandemia, sigue cada día con su metrónomo devorador de vidas humanas. 424 personas murieron en las últimas 24 horas en Francia para un total de 12.210 fallecidos. Con subas y bajas irregulares de los porcentajes de personas infectadas, el confinamiento decretado el pasado 17 de marzo por el gobierno del primer ministro Edouard Philippe y prolongado luego por dos semanas más no terminará el 15 de abril, sino que será prolongado. 

Recién el lunes próximo se conocerá la regulación de esta extensión. El presidente francés, Emmanuel Macron, se dirigirá por tercera vez a la nación para exponer las próximas medidas y, seguramente, ahondar más en la incierta perspectiva del futuro. Esa es la otra puerta. El gobierno francés prevé una caída del 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a lo largo de 2020 y ya admitió que el país ingresó en la zona de recesión.    

El plan de urgencia inicialmente previsto para apaciguar la crisis se multiplicó ahora en más del doble: pasó de los 45 millones de euros iniciales a 100 mil millones de euros. El Banco de Francia calculó que por cada quincena de confinamiento se perdía un PIB equivalente al 1,5 por ciento. François Villeroy de Galhau, el gobernador del Banco de Francia, apuntó que este es el dato más nefasto que afecta al PIB desde la II Guerra Mundial. 

Desde hace ya un par de semanas, cada hogar puede constatar lo que significan esas cifras. A partir del 12 de marzo hasta ahora, 5,8 millones de personas se encuentran en desempleo parcial, lo que equivale a una de cuatro personas que trabajan en el sector privado. Por cada trimestre en esta situación, el Estado interviene con un costo de cerca de 20 mil millones de euros. Tampoco hay en el vecindario geográfico una locomotora a la cual engancharse, ni una Europa Unida. 

Alemania, la primera economía de la zona euro (Francia es la segunda) también va por el mismo camino con pronósticos que cifran en un 4,2 por ciento el descenso del PIB alemán. Sólo durante el segundo trimestre, el principal socio de Francia perderá 9,8 por ciento del PIB. No existe por el momento ninguna visibilidad. Como todos los países del mundo, los dirigentes franceses navegan en varias temporalidades distintas: la gestión sanitaria e inmediata de la pandemia, las medidas urgentes de cara a la crisis económica que ello acarrea y el trazado de alguna línea para el futuro. Como todo está supeditado a la contabilidad diaria de la pandemia, ver a largo plazo es una ficción. El ministro francés de Economía, Olivier Véran, anticipó incluso que aún no se ha llegado “a la cima de la pandemia”.

En términos tajantes, los ministerios concernidos por la crisis derivada del coronavirus estiman que la mitad de la economía está parada. El Instituto Nacional de estadísticas y estudios económicos (Insee) da pruebas de la misma perplejidad. La humanidad se confronta también a dos temporalidades: la diaria, con el aislamiento social, y el “qué vendrá después”. Hay una variable que complica las conjeturas sobre el hipotético fin de la crisis: ¿cómo reaccionarán los consumidores ?. ¿Se volcarán, al igual que antes de marzo 2020, al consumo masivo o el susto y la reflexión que hayan sacado de esta pandemia los incitarán a la prudencia ?. Julien Pouget, jefe del departamento coyuntura del Insee, prevé que “la recuperación de las costumbres de consumo no serán instantáneas”. Todos los sectores del consumo han sido castigados. El consumo alimentario, por ejemplo, pese a que antes del confinamiento hubo un alza importante cuando la gente invadió los supermercados, ahora ha perdido el 35 por ciento de su actividad. El transporte terrestre retrocedió en un 64% y el aéreo en un 94 por ciento. 

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Las potencias petroleras buscan un pacto para frenar la sangría de precios

 La OPEP ampliada se reúne este jueves en un nuevo intento de recortar la oferta para compensar una demanda deprimida por la pandemia

Dos de los tres mayores productores de petróleo del mundo, Arabia Saudí y Rusia, buscan este jueves un nuevo acuerdo de recorte de la producción que permita un respiro en un mercado bajo mínimos. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP, liderada de facto por Riad) y el país euroasiático se sentarán a la mesa, por vía telemática, para tratar de pactar un recorte en la oferta que compense una demanda en caída libre por el avance de la pandemia. Ambos países, sin embargo, condicionan el pacto a que Estados Unidos —la tercera pata clave del mercado y erigido ya en primer productor mundial gracias a la revolución del fracking—, Canadá o Brasil se comprometan también a recortar los bombeos. El crudo brent, el de referencia en Europa, cotiza ahora en el entorno de los 30 dólares, tras haber llegado a caer en las últimas semanas por debajo de los 25, su mínimo en 18 años.

Riad, Moscú, Washington —donde los fraqueros de Texas ya han hecho sonar las alarmas: si los actuales niveles de cotización se prolongan la viabilidad de muchas firmas del sector está en entredicho— y el resto de actores del mercado necesitan urgentemente un acuerdo que ponga fin a la guerra de precios en la que están inmersos. Y, sin embargo, todo está en el aire, con unos mimbres todavía débiles para la fumata blanca: el encuentro virtual de este jueves se iba a celebrar inicialmente el lunes, pero las disensiones internas forzaron su aplazamiento; e Irán, miembro destacado de la OPEP y recurrentemente entre los 10 mayores exportadores del mundo, ha sido el último en visibilizar una brecha que sigue siendo profunda. “La vaguedad [de las posiciones] en torno al encuentro ministerial es preocupante”, subrayó a última hora del martes el titular iraní de Petróleo, Bijan Zanganeh, en una carta remitida a su homólogo argelino, el país que ostenta la presidencia rotatoria del cartel. En la misiva, Zanganeh criticaba que iniciar un encuentro “en ausencia de consenso” sería un mensaje fallido incluso antes de comenzar, que “puede agravar aún más el actual entorno de precios bajos”. A la llamada de los ministros de la OPEP el viernes otro encuentro telemático de los responsables de Energía del G20 en el que se tratarán de cerrar los flecos pendientes para posibilitar una reducción de la oferta global.

Venezuela, otro miembro del cartel y el país con las mayores reservas de crudo del planeta —aunque inmerso en una enorme crisis, que afecta también a su capacidad de producción— ya ha anunciado por boca de su presidente, Nicolás Maduro, que pedirá en la reunión unos “precios justos y estables". “Lo he dicho y lo repito: la estabilidad y la recuperación futura de la economía y las finanzas mundiales dependen los acuerdos de la OPEP+ [u OPEP ampliada, que también incluye a Rusia y a otros países de su órbita]. A buen entendedor, pocas palabras bastan", ha apuntado el mandatario. Caracas, como el resto de productores latinoamericanos, necesita como el comer un acuerdo que frene las ventas a pérdidas a las que se están viendo obligados en el actual entorno de precios, cercano a mínimos de dos décadas. A diferencia de otros colosos, como las propias Arabia Saudí o Rusia, el músculo financiero de estos países —y, por lo tanto, su capacidad de aguante— es notablemente menor.

La semana pasada, Donald Trump anunció la proximidad de un pacto entre saudíes y rusos para reducir la oferta en entre 10 y 15 millones barriles diarios (casi la décima parte de la producción mundial, un tijeretazo sin parangón). Este miércoles, víspera de la reunión, el país norteamericano ha reducido en casi un 8% su previsión de producción de petróleo en 2020, una señal de que la oferta pica a la baja incluso antes de cualquier acuerdo entre Gobiernos. Además, para tratar de elevar la presión sobre el reino del desierto, un grupo de senadores republicanos ha promovido en las últimas horas un proyecto de ley que supondría la retirada de tropas, misiles y otros sistemas de defensa de Arabia Saudí —un aliado histórico en Oriente Próximo— si no se aviene a recortar su oferta petrolera, según Reuters.

A renglón seguido de Trump, su homólogo ruso, Vladímir Putin, mostró el pasado viernes su disposición a aceptar un recorte de los bombeos siempre y cuando Washington también se comprometiese a hacer lo propio, provocando un rebote de los precios desde mínimos. Este miércoles, sin embargo, el Kremlin ha optado por la cautela. “Esperemos a mañana o pasado mañana”, ha deslizado un portavoz del Gobierno ruso al tiempo que rechazaba la sugerencia estadounidense, a través de la estadística hecha pública este miércoles, de que su producción ya viene a la baja: Moscú, como Riad, quiere mucho más.

El precedente de la última reunión de la OPEP+ en marzo, cuando todo saltó por los aires, cualquier acuerdo previo de reducción de oferta pasó automáticamente a ser papel mojado y Arabia Saudí respondió a la ruptura con Rusia con un brutal incremento de su producción hasta máximos históricos, sigue siendo una sombra demasiado alargada. Entonces ya se sabía que el impacto del coronavirus sobre el mercado petrolero iba a ser severo, pero los Gobiernos occidentales aún no habían echado el cerrojo total para evitar la propagación del virus, las aerolíneas todavía seguían operando la mayor parte de sus rutas, la actividad en las fábricas no se había congelado y los coches todavía circulaban por las calles. Hoy, el panorama es muy distinto: prácticamente cualquier rastro de actividad que implicase el consumo de crudo (salvo el transporte de lo más básico) ha desaparecido y los cálculos más recientes apuntan a que la pandemia ha reducido en aproximadamente un 30% la demanda mundial de crudo. Con esas cifras encima de la mesa, el acuerdo entre productores se antoja más necesario que nunca.

Madrid - 08 abr 2020 - 17:30 COT

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El secretario general de la ONU afirmó que el coronavirus es la crisis global “más difícil” desde la Segunda Guerra Mundial

Para António Guterres la respuesta a la crisis generada por la pandemia "demanda una acción política decisiva, inclusiva e innovadora por parte de las economías más fuertes del mundo, y el máximo apoyo financiero y técnico para las personas y los países más vulnerables” .

 

El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó este martes que el coronavirus es la crisis “más difícil” a la que se enfrenta el mundo desde la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que lanzó un plan para contrarrestar los impactos socieconómicos de la pandemia.

“Por un lado, es una enfermedad que representa una amenaza para todos en el mundo y, por otro, tiene un impacto económico que traerá una recesión sin paralelos probablemente en el pasado reciente”, señaló Guterres durante una rueda de prensa virtual de Naciones Unidas.

Así, “la combinación de los dos hechos y el riesgo de que contribuya a una mayor inestabilidad, a un mayor descontento y a un mayor conflicto son cosas que nos hacen creer que esta es, en efecto, la crisis más difícil a la que nos hemos enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial”, remarcó.

Guterres que, a su juicio, la crisis del Covid-19 “necesita una respuesta más fuerte y eficaz que sólo es posible en la solidaridad, si todos se unen y nos olvidamos de los juegos políticos y comprendemos que es la humanidad la que está en juego”.

Asimismo, el secretario general de la ONU, insistió en que la respuesta al coronavirus ha de ser “decisiva, innovadora y conjunta”, además de “a gran escala, coordinada e integral”. Y dijo que es necesario mostrar “solidaridad” con las comunidades y los países “más vulnerables” ante el avance del Covid-19.

“Esta crisis humana demanda una acción política decisiva, inclusiva e innovadora por parte de las economías más fuertes del mundo, y el máximo apoyo financiero y técnico para las personas y los países más vulnerables”, señaló.

En cuanto al documento lanzado por Naciones Unidas, describe la velocidad y la escalada de la propagación del coronavirus, la severidad de los casos y la interrupción económica y social que la pandemia trae aparejada.

En este contexto, Guterres se refirió a la respuesta sanitaria al Covid-19 y pidió una respuesta “coordinada” para suprimir la transmisión y poner fin a la pandemia.

La respuesta tiene que “aumentar la capacidad sanitaria para realizar pruebas, vigilancia, cuarentena y tratamiento, a la vez que mantiene a los trabajadores seguros, combinado con medidas para restringir el movimiento y el contacto”.

Guterres recordó que la enfermedad “se propaga como un incendio forestal en el sur con millones de muertes”, al tiempo que se refirió a la posibilidad de que “la enfermedad reaparezca donde se suprimió anteriormente”. “Recordemos que sólo somos tan fuertes como el sistema de salud más débil en nuestro mundo interconectado”, destacó.

En cuanto a las personas más vulnerables ante el avance del Covid-19, Guterres instó a centrarse en ellos mediante el diseño de políticas que, entre otros asuntos, apoyen la provisión de seguros de salud y desempleo, además de las protecciones sociales, al tiempo que se fortalece a las empresas para evitar quiebras y pérdidas de empleo.

Según el secretario general de la ONU, el alivio de la deuda también deber ser una “prioridad”, remarcando que el organismo ha establecido un nuevo Fondo Fiduciario de socios múltiples para la Respuesta y Recuperación del Covid-19 con el objetivo de responder a la emergencia y recuperarse del choque económico.

“Cuando superemos esta crisis, lo cual haremos, enfrentaremos otra opción”, ha indicado Guterres. “Podemos volver al mundo como era antes o enfrentar de manera decisiva aquellos problemas que nos hacen innecesariamente vulnerables a las crisis”, dijo

1 de abril de 2020

Con información de Europa Press

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Coronavirus: vaticinan la peor crisis económica de los últimos 75 años

El economista italiano Gustavo Piga analiza el impacto global de la pandemia 

"Estamos hablando de la crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial, mucho peor que la del 2008", afirma el experto de la Universidad Tor Vergata. Y sugiere que las reglas europeas cambien en función de la coyuntura. 

 

Algunos piensan que la crisis económica que puede desencadenar la pandemia del coronavirus en el mundo, será la peor de las últimas décadas, es decir desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos el economista italiano Gustavo Piga, profesor de Economía Política de la Universidad Tor Vergata de Roma, que en una entrevista con PáginaI12 caracterizó la actual situación como un “momento histórico que nos permite darnos cuenta que no todo anduvo bien en la gestión del mundo en el siglo XXI”. “Creo que la crisis nos encontró faltos de preparación. Es necesario razonar, con una visión a larga distancia, sobre las necesidades verdaderas de los ciudadanos que deben combinar la dinamicidad de los mercados con la certeza del apoyo a los menos pudientes”.

-¿Cuáles son los efectos de la pandemia del coronavirus sobre la economía de Italia, segun usted?

-Todavía no se sabe dónde irá a parar este virus, cómo se difunde, cómo puede ser controlado eficazmente, no solo en Italia sino en todo el mundo. Esto se percibe cuando los gobiernos del mundo actualizan repetidamente sus previsiones y aumentan el número de restricciones administrativas para reducir la interacción social. Lo que ha significado una serie de medidas preventivas a nivel de salud pública pero también sobre la economía para compensar el efecto negativo de las medidas de restricción aplicadas. En Italia este proceso empezó con una maniobra económica para afrontar los efectos del coronavirus que en un principio era de de 5 mil millones de euros. Luego se amplió a 25 mil millones de euros y ahora se está hablando de 50 mil millones.

-Y la Unión Europea (UE) ¿qué percepción tiene de la situación?

-La Unión Europea habló en un primer momento de un plan de 25 mil millones de euros para ayudar a todos los países europeos. Ahora el Banco Central Europeo habla de 750 mil millones. Con esto quiero decir: no se tiene una idea clara todavía de las dimensiones de esta crisis. Ayer leía que hace dos semanas se hablaba de que la crisis podría llevar a un decrecimiento del PBI (Producto Bruto Interno) italiano del 2 por ciento. Ahora se habla de un descenso del 10 por ciento del PBI. De lo que es seguro es de que estamos hablando de la más grave crisis desde la Segunda Guerra Mundial, mucho peor que la del 2008.

-¿Qué medidas deberían tomarse para afrontar la crisis en su opinión?

- Ya algunas medidas se han tomado en Italia y en Europa para afrontar esta crisis, pero es obvio que si la crisis continúa, deberemos cambiar las reglas europeas. Hasta ahora hemos aprovechado al máximo las leyes europeas y no se ha hecho nada que haya violado los tratados europeos a nivel económico. Pero si las cosas continúan y los países tienen necesidad de un mayor apoyo, habrá que cambiar esas reglas. La Banca Central Europea por ejemplo, se podría ver en la necesidad de prestar dinero a los distintos gobiernos sin ninguna condición, sin pedirles que mantengan una política de austeridad como hasta ahora.

- Lo importante sería entonces cambiar ciertas reglas…El Premio Nobel de Economia Joseph Stiglitz, hablando en el Vaticano meses atrás dijo que la economía capitalista debería cambiar sus reglas porque la gente ha perdido confianza en ella.

-Creo que la UE debería responderse a sí misma dos preguntas. Primero: ¿Estamos de acuerdo en hacer una suspensión provisoria de los tratados o no? Segundo y más importante: Cuando el virus será derrotado ¿con qué políticas queremos volver a la normalidad? Para dar respuesta a estas preguntas el problema clave es saber cuánto será prolongado el retorno a la normalidad. Y se debo tomar un ejemplo de la historia, cito la crisis del 1929 , tal vez menos grave que la actual pero cuyas consecuencias duraron mucho tiempo. Y este es exactamente el panorama que tiene frente a si todo el Occidente ¿Cómo se reconstruye? Cierto, se pueden cambiar las reglas de la economía. Pero también es cierto que puede haber una resistencia, una batalla, entre los conservadores y los que quieren el cambio. Yo espero que los partidos conservadores tengan la clarividencia de entender que serán expulsados de la historia si no van al encuentro del dolor, del terror, del miedo de la gente.

-Si no hay acuerdo sobre las reglas por cambiar entre todos los países miembros ¿la UE podría correr un serio riesgo?

-Si se intenta hacerlo con una política económica que logra conseguir la confianza de la gente, se logrará mucho. Tenemos que estar preparados porque el virus volverá, tal vez el próximo invierno. Si no vuelve, mejor, pero tenemos que estar preparados, tenemos que construir una economía que sepa gestionar mejor los medios para hacer frente al virus, ya que los conoceremos mejor. Si esto será hecho, muy bien. Las cosas mejorarán. Si no se hacen estas cosas, creo que será el fin de la Unión Europea. Le daríamos el gobierno a los partidos anti europeos. Porque una crisis como la actual es la situación ideal para que Europa demuestre su solidaridad. De lo contrario, muchos podrán pensar, ¿qué sentido tiene que me quede dentro de la UE si ella no ha sabido ayudarnos? Esta crisis nos ha tomado de sorpresa. Pero no podemos permitir que otra vez nos tome de sorpresa. Y en esto, el riesgo para el sueño europeo es inmenso. Esta es probablemente la última llamada. Si Europa falla sobre esto, preveo consecuencias muy graves a nivel político.

-Si la economía de Estados Unidos – ahora el país con más contagiados por el coronavirus- sufre el crack que muchos suponen, ¿será un precio que pagará todo el mundo?

-Esta es una crisis global. Yo estoy bastante admirado de cómo el estado chino ha permitido que naciera un virus de este tipo pero también de cómo ha sabido controlarlo tan rápido. Nuestras sociedades occidentales son menos capaces de hacer esto. Las medidas del gobierno chino fueron muy drásticas. Paradójicamente tal vez, esta crisis se transformará en una crisis más occidental que china. Estamos aprendiendo día a día. Es difícil hacer grandes previsiones.

-¿Y la economía de América Latina qué precio pagaría?

-Para América Latina el golpe importante será a sus exportaciones. Sobre la demanda interna el efecto será importante pero dependerá de cómo los gobiernos logren contener todo. No es que hay una relación entre la riqueza del país y su capacidad de contención. La capacidad de los gobiernos cuenta en este sentido. Dependerá entonces de la bravura de los líderes para prevenir lo que pueda ocurrir. El virus es global pero sus efectos no serán exactamente iguales para todo el mundo. 

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Viernes, 27 Marzo 2020 06:57

El mundo pos pandemia

El mundo pos pandemia

“El periodo comprendido entre 1990 y 2025/2050 será muy probablemente un periodo de poca paz, poca estabilidad y poca legitimación”, escribía Immanuel Wallerstein en 1994*. En periodos de turbulencia y confusión, conviene consultar brújulas. Él era una de las más notables y, además, era de los nuestros.

En rigor, los grandes eventos globales como las guerras y las pandemias no crean nuevas tendencias sino que profundizan y aceleran las ya existentes.

Tres tendencias de fondo, que nacieron probablemente a raíz de la revolución de 1968, se están desplegando de modo formidable en estos momentos: la crisis del sistema-mundo, con la consiguiente transición hegemónica Occidente-Oriente; la militarización de las sociedades ante la incapacidad de los Estados-nación de integrar y contener a las clases peligrosas; y las múltiples insurgencias de abajo, que son el aspecto central de este periodo.

Quienes piensan en la centralidad del conflicto entre Estados, en la hegemonía y la geopolítica, pueden confiar en que la tendencia hacia el ascenso de Asia Pacífico, China en particular, y la decadencia de Estados Unidos, se están acelerando durante la pandemia.

El Pentágono y otras agencias harán todo lo posible por enlentecer ese proceso, ya que no pueden revertirlo, con las más diversas medidas, incluyendo una no descartable confrontación nuclear, que creen poder ganar. Ni siquiera algo tan siniestro puede modificar las tendencias de fondo.

Quienes nos empeñamos en la lucha contra el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo, no podemos confiar en los Estados que están militarizando rápidamente a nuestras sociedades. Quiero centrarme en cómo nos afecta a los pueblos/sociedades en movimiento la situación actual.

En primer lugar, se acelera la crisis civilizatoria, que se superpone a la crisis del sistema-mundo. No estamos ante una crisis más sino ante el comienzo de un "proceso largo" (Wallerstein) de caos sistémico, atravesado de guerras y pandemias, que durará varias décadas hasta que se estabilice un nuevo orden.

Este periodo que, insisto, no es una coyuntura ni una crisis tradicional sino algo completamente diferente, puede ser definido como "colapso", siempre que no entendamos por ello un evento puntual sino un periodo más o menos prolongado.

Durante este colapso o caos, se produce una fuerte competencia entre estados y capitales, un potente conflicto entre clases y pueblos con esos poderes, en medio de una creciente crisis climática y sanitaria.

Por colapso entiendo (siguiendo a Ramón Fernández y Luis González)**, la disminución drástica de la complejidad política, económica y social de una estructura social. Los sistemas complejos pierden resiliencia a medida que aumentan su complejidad para responder a los desafíos que enfrentan. "Las sociedades basadas en la dominación tienden a aumentar su complejidad como respuesta a los desafíos que van encarando" (p. 26, t. I).

Por ejemplo: derrochan energía, se vuelven más jerárquicas y rígidas, y no pueden evolucionar. En concreto: la gran ciudad es mucho más vulnerable que una comunidad rural. Ésta es autosuficiente, usa la energía que necesita, no contamina, es poco jerárquica y, por tanto, es más eficiente. Aquella no tiene salida, salvo el colapso.

En segundo lugar, durante este largo proceso de colapso, más parecido a una piedra rodando por una pendiente que cayendo a un precipicio, habrá enorme destrucción material y, lamentablemente, de vidas humanas y no humanas. Es la condición para pasar de "lo complejo, grande, rápido y centralizado, a lo sencillo, lento, pequeño y descentralizado" (p. 337, t. II).

Lo que nos atañe como pueblos y clases es un proceso de barbarie que implica la canibalización de las relaciones sociales y con la naturaleza. Sobrevivir como pueblos será tan arduo como lo fue para los originarios la invasión colonial española. Un cataclismo al que llamaron “ pachakutik”.

La tercera cuestión es cómo actuar como movimientos antisistémicos. Lo básico es comprender que vivimos en el interior de un campo de concentración, algo evidente en estos días de confinamiento obligatorio. ¿Cómo se resiste y se cambia el mundo dentro de un campo?

Organizarnos es lo primero. Luego, hacerlo con discreción, que no se enteren los guardias (de derecha o de izquierda) porque es condición de sobrevivencia.

Lo que sigue: trabajar en colectivo (minga/tequio), comunitariamente, para garantizar la autonomía de alimentos, agua, salud; en una palabra: reproducción de la vida. Decidir en colectivo, en asamblea.

Podemos hacerlo. Lo hacen a diario los pueblos originarios en movimiento: zapatistas, mapuche, nasa/misak, entre otros. Lo hacen incluso los compas de la Comunidad Acapantizingo en Iztapalapa (Cdmx), en la panza del monstruo.

Podemos construir arcas. Ejemplos no nos faltan.

* "Paz, estabilidad y legitimación", en "Capitalismo histórico y movimientos anti-sistémicos", Akal, 2004.

** "En la espiral de la energía", Libros en Acción/Baladre, 2014.

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Larry Kudlow, consejero económico de la Casa Blanca, en la rueda de prensa este martes. En vídeo, declaraciones de Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado. ALEX BRANDON / AP / VÍDEO: AFP

Republicanos y demócratas acuerdan ayudas de dos billones de dólares a empresas y ciudadanos para contener los estragos por la pandemia del coronavirus

 

El Congreso de Estados Unidos ha acordado la aprobación del plan de rescate económico más potente de la historia, un arsenal de cerca de dos billones de dólares en ayudas a empresas y ciudadanos para tratar de contener los estragos económicos del coronavirus y el parón de la actividad que supone esta pandemia mundial. El acuerdo entre Casa Blanca y republicanos, por un lado; y la oposición demócrata, por otro, llegó sobre la una de la madrugada de este miércoles tras cinco días de intensas negociaciones.

Con uno de cada tres estadounidenses llamados a quedarse en casa, colegios y negocios cerrados por todo el país para frenar los contagios, Gobierno y oposición buscan evitar una debacle económica y social. Ya hay más de 55.000 contagiados en el país, más de 800 muertos. El coronavirus es “la amenaza más seria para la salud de los estadounidenses en un siglo y probablemente el mayor riesgo para el empleo y la prosperidad de EE UU desde la Gran Depresión", dijo el jefe de la mayoría republicana en el Senado, McConnell.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que ha liderado las negociaciones con los demócratas junto a McConnell, aseguró el martes que las posturas se encontraban ya “muy cerca”. Es lo mismo que transmitió el líder de la minoría demócrata en la Cámara alta, Chuck Schumer. Cerca de medianoche, sin embargo, las reuniones proseguían y ya se daba por hecho que la votación tendría lugar el miércoles. Tras el voto del Senado, deberá ratificarlo la Cámara de Representantes.

El primer conjunto de medidas anunciado por Donald Trump suponía movilizar un billón de dólares y la munición ahora sobre la mesa, una semana después, roza los dos billones. El jefe del Consejo Económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, detalló este martes por la tarde que la estrategia global alcanzará los seis , al sumar los cuatro más de capacidad de préstamo por parte de la Reserva Federal.

Un paquete de estímulos tan amplio requiere a su vez un paquete legislativo también largo y complejo. El plan contempla inyecciones directas de dinero al bolsillo de los ciudadanos, con el el envío masivo de cheques a la mayor parte de ciudadanos estadounidenses. Hasta ahora se había hablado 1.200 dólares por adulto y 500 por menor de edad, aunque Kudlow citó este martes como ejemplo que una familia de cuatro miembros recibiría 3.000 dólares. En total, esta inyección lo que puede alcanzar los 500.000 millones. Los legisladores se han puesto de acuerdo también una línea de préstamos de 367.000 millones para pequeñas y medianas empresas y un fondo de 500.000 millones para industrias, ciudades y estados.

“Tenemos un acuerdo bipartito en el mayor paquete de rescate de a historia de América", Chuck Schumer. Esta crisis ha llegado en un momento de gran polarización política en Estados Unidos. Durante, el fin de semana, el líder de la minoría demócrata en el Senado estuvo negociando el plan con McConnell y Mnuchin, en coordinación con la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi. Los demócratas, que controlan la Cámara baja, habían presentado su propio proyecto de ley.

El proyecto de ley final, según los demócratas, ayudará a compensar el salario de los trabajadores despedidos durante cuatro meses, en lugar de tres, como establecía la propuesta inicial. Los trabajadores recibirán lo que su Estado pague habitualmente por desempleo más un extra de 600 dólares, según los datos de Associated Press. Además, trabajadores de empresas de la llamada economía colaborativa, como Uber, quedará cubiertos por primera vez. Las compañías también contarán con ayudas fiscales, como el aplazamiento del 6,2% de la cotización a la Seguridad Social de las nóminas.

El último gran escollo, que había centrado las conversaciones del domingo y el lunes, giraba en torno al citado fondo de 500.000 millones de dólares en préstamos y avales para grandes grupos de empresas castigados por el bloqueo de la actividad (425.000 millones para negocios, ciudades y Estados) y el resto, sobre todo compañías aéreas. Tal y como estaba diseñado en el proyecto de ley republicano, Mnuchin dispondría de un amplio margen de maniobra y no tendría por qué hacer públicos los beneficiarios hasta pasados seis meses (aunque fueran canalizados a través de la Reserva Federal). Los demócratas critican la opacidad, el grado de discreción y también la falta de contrapartidas a exigir a las empresas que se acogiesen a esas ayudas, como el mantenimiento de empleos.

Según fuentes de la negociación citadas este martes por The Washington Post, la Casa Blanca ha aceptado incorporar la figura de un inspector general y consejero de supervisión que controle las decisiones de préstamos. Sería un cargo similar al que se creó en la debacle financiera de 2008, cuando el Congreso aprobó el gran rescate a la banca (TARP, por sus siglas en inglés) aún bajo la Administración de George W. Bush. Aquel primer programa de auxilio movilizó 700.000 millones de dólares, cifra que palidece ante las cantidades que el Capitolio planea aprobar de una sola vez ahora.

El mundo no enfrenta ahora una tormenta financiera, sino una pandemia real, sin vacuna aún disponible ni tratamiento específico, de la que los Gobiernos se están defendiendo con el cierre de empresas, lugares de ocio, pidiendo a los ciudadanos que se metan en sus casas, es decir, con el bloqueo de su economía. Esta inyección se suma a un programa de estímulos sin precedentes por parte de la Reserva Federal. El lunes anunció una compra ilimitada de activos, durante un tiempo ilimitado, con tal de mantener el flujo de crédito en un momento tan adverso. La acción, que no sirvió para calmar a los mercados por el parón económico y la falta de acuerdo en el Congreso, llegaba una semana después de que se dejasen los tipos de interés a cero y se diera luz verde a un paquete de 700.000 dólares en compras de deuda de diverso tipo.

Tirar dinero desde un helicóptero, llevar el ponche a una fiesta, poner a funcionar la máquina de imprimir dinero. Todas las metáforas de la política monetaria se quedan cortas con este rescate. Y ni siquiera está claro si bastará. Morgan Stanley calcula que en el segundo trimestre la economía estadounidense puede caer un 30%, Goldman Sachs lo deja en el 24% y JP Morgan parece incluso optimista: estima una contracción del 14%.

El zarpazo del virus llegó a Estados Unidos en un momento de bonanza de la economía, con pleno empleo y a menos de un año de las elecciones presidenciales. En cuestión de días, Wall Street había perdido todas las ganancias acumuladas durante la era Trump y las previsiones para el mercado de trabajo se han tornado muy peligrosas para un país de escasa red social: la Casa Blanca advierte de que el paro puede llegar al 20%. El presidente volvió a alertar este martes de que “la cura no puede ser peor que el problema” y, en una entrevista en la Fox, insistió en que quería “reabrir el país” para Pascua, contra el consejo imperante de los científicos. “Nos enfrentamos a un periodo duro, pero van a ser semanas, no años”, recalcó Kudlow en la rueda de prensa diaria sobre la crisis del Covid-19.

Pese a toda la incertidumbre, Wall Street cerró la sesión del martes con fuertes subidas, animada por la proximidad de un acuerdo político sobre el programa de estímulos. El Dow Jones se disparó un 11,36%, su mayor avance desde 1933. El S&P creció más de un 9% y las tecnológicas del Nasdaq más de un 8%. En Europa, las subidas también fueron notables, en la misma línea de Wall Street. En el caso del Ibex español, el aumento fue del 7,82%, su mayor crecida desde mayo de 2010.

Washington - 24 mar 2020 - 17:27 COT

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Coronavirus y crisis: ¿cómo afectará a la economía en la región?

Informe de la Cepal sobre el impacto de la pandemia en América latina

La debacle económica derivada de las medidas de restricción sanitarias llega a América latina a través de varios canales. Para la Cepal, la región caería este año 1,8 por ciento.

La crisis del coronavirus se encamina a convertirse en un evento económico tanto o más grave que el estallido de la burbuja de las hipotecas subprime, en 2008. Así lo consideran varios organismos internacionales, entre ellos la Cepal, cuya secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, señaló que la actual crisis “pasará a la historia como una de las peores que el mundo ha vivido”. Bárcena detalló cómo América latina se verá afectada económicamente y pidió mayor cooperación global.

 “América Latina y el Caribe, así como otras regiones emergentes, se verá afectada negativamente a través de cinco canales. Un primer canal de transmisión de esta crisis es el efecto de la disminución de la actividad económica de varios de los principales socios comerciales en las exportaciones de bienes de los países de la región. China, por ejemplo, es un destino importante para las exportaciones de varias economías latinoamericanas y la Cepal estima que las exportaciones de la región a ese destino podrían caer hasta 10,7 por ciento en valor”, explicó Bárcena.

“Un segundo canal proviene de la caída en la demanda de servicios de turismo, que impactaría más severamente a los países del Caribe. Se calcula que si la prohibición de viajes a causa del virus se prolonga por uno, dos, o tres meses, la actividad turística en el Caribe, por ejemplo, en 2020 se contraería en 8, 17 y 25 por ciento, respectivamente”, agregó la titular de la Cepal. El tercer canal de transmisión se vincula a la “interrupción de las cadenas globales de valor” que afectaría en primer lugar a México y Brasil, países que importan partes y bienes intermedios desde China para sus sectores manufactureros.

La cuarta vía de impacto se relaciona con la caída de los precios de los commodities, como por ejemplo la soja, que es un producto central de la canasta exportadora argentina. En tanto, un quinto canal de transmisión se deriva de la mayor aversión al riesgo de los inversionistas y el empeoramiento de las condiciones financieras globales.

América latina y el Caribe creció a una tasa estimada de apenas el 0,1 por ciento en 2019 y antes de la crisis del coronavirus se estimaba que 2020 registrara una mejora del 1,3 por ciento. Sin embargo, la Cepal aclaró que “las proyecciones han sido revisadas a la baja significativamente en el actual escenario”. Ahora se calcula una contracción del 1,8 por ciento en la economía regional, “lo que podría llevar a que el desempleo en la región crezca en diez puntos porcentuales y el número de pobres suba de 185 a 220 millones de personas”.

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Coronavirus: El Banco Mundial aconseja que países pobres no paguen sus deudas

El Fondo Monetario Internacional ya recibió pedidos de asistencia financiera de 80 países

Organismos internacionales prometen volcar recursos para apoyar los sistemas sanitarios y otorgar facilidades financieras para que los países más pobres prioricen la emergencia en lugar del pago de obligaciones crediticias.

 

Los organismos financieros globales también pusieron a la crisis del coronavirus en el centro de su agenda política. 

El presidente del Banco Mundial, David Malpass, pidió a los países industrializados que no exijan a las naciones más pobres el pago de sus deudas soberanas y así puedan derivar esos recursos al combate de la pandemia y para atacar los efectos económicos negativos de las medidas sanitarias. 

En tanto, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, indicó que 80 países se comunicaron con la entidad para solicitar facilidades financieras. En ese grupo está la Argentina, que pidió no pagar la deuda por los próximos cinco años.

Este jueves, los líderes del G-20 mantendrán un encuentro mediante videoconferencia en donde el tema excluyente será la crisis sanitaria y económica que disparó el coronavirus. 

Hay un fuerte cambio de la agenda económica global, ya que la crisis abrió un enorme espacio para hacer política económica expansiva y por primera vez desde la crisis de 2008/09 ya no importan los resultados negativos en materia fiscal: las prioridades son la salud de la población y mantener el nivel de empleo. "Esto es una emergencia global que requiere de políticas globales valientes y contundentes", considera el ministro de Economía, Martín Guzmán.

En una teleconferencia en el marco de las reuniones previas del G-20, el titular del Banco Mundial (BM), David Malpass, pidió un cambio de prioridades para la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que es la entidad del BM que presta ayuda a los 76 países más pobres, de los cuales 39 están en Africa. 

La AIF está supervisada por 173 “naciones accionistas” entre las cuales tienen el peso más significativo los países desarrollados. Se trata de créditos baratos en relación a las tasas de mercado. Según datos oficiales, hay comprometidos 75 mil millones de dólares por esta vía entre 2018 y 2020.

“Pido a los líderes del G-20 que permitan a los países más pobres suspender todos los pagos de deuda oficial bilateral hasta que el Banco Mundial y el FMI hayan evaluado por completo sus necesidades de reconstrucción y financiamiento”, dijo Malpass.

“Insto a todos los acreedores oficiales de los países más pobres a actuar con efecto inmediato para ayudar a los países de la AIF, a través del alivio de la deuda, permitiendo que concentren sus recursos en la lucha contra la pandemia. Muchos países van a tener que reestructurar totalmente sus deudas e incluir quitas”, agregó Malpass. 

El BM anunció un incremento de 14 mil millones de dólares en su línea “fast track facility”, de los cuales 8 mil estarán destinados a empresas privadas y 6 mil millones de dólares para ayudar a los sistemas de salud. Malpass dijo que el organismo podría desplegar hasta 150 mil millones de dólares su capacidad de préstamo en los próximos 15 meses.

Por su parte, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, dijo que 80 países se comunicaron con el organismo para pedir algún tipo de facilidad financiera. “Estamos trabajando de cerca con otras instituciones financieras internacionales para proporcionar una respuesta coordinada”, dijo la funcionaria, y detalló que el FMI aumentará su capacidad de crédito en 1 billón de dólares.

El FMI prevé que la economía global va a caer un 1,5 por ciento. En los próximos días, el organismo va a publicar un documento en donde detalla la situación económica y el impacto del Covid-19.

Entre los países que se comunicaron con el Fondo para pedir ayuda está la Argentina. Días atrás, el presidente, Alberto Fernández, llamó a Georgieva y le agradeció por el apoyo del organismo al país en la negociación de la deuda externa con los bonistas privados. Además, “le dije al FMI que en los próximos cinco años no les podemos pagar un peso”, contó después el mandatario. "Antes de la pandemia, yo le había dicho al FMI que no podíamos pagar a costa de nuestro pueblo. Ahora tengo mil razones más", sostuvo Fernández. 

El FMI estima que la Argentina va a requerir un alivio de sus pagos de deuda externa de entre 55 y 85 mil millones de dólares en los próximos diez años para el sendero de los pasivos externos vuelva a ser sostenible.

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