Ben Wizner (izq.) dice que su trabajo como abogado de Snowden (der.) es, en primer lugar, político antes que legal.

Antes de hacerse cargo de la defensa del ex espía que denunció los programas de vigilancia masiva de celulares y servidores de Internet que llevan adelante los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Wizner defendió a víctimas de tortura y secuestros de la CIA en el exterior así como a prisioneros de Guantánamo. Dice que Snowden está más conectado que nunca y que Trump no salió de un repollo.

 

Desde su oficina repleta de papeles en un rascacielos que se alza en la punta inferior de la isla de Manhattan, Ben Wizner maneja o sugiere o controla la agenda del disidente exiliado más famoso de mundo. Joven, rápido e implacable, sofisticado y arrogante en lo intelectual, emergente de la izquierda liberal urbana que crece en la resistencia al huracán Donald, Wizner actúa desde el 2013 como el abogado principal –y algo más–de Edward Snwoden, el ex espía que conmovió al mundo ese año al revelar los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos. Graduado de Harvard, ex profesor de leyes de New York University, director del Proyecto de Libre Expresión, Privacidad y Tecnología de la ONG progresista más poderosa del país, la ACLU, en esta entrevista Wizner, de 47 años, analiza el legado de Snowden, revela detalles íntimos sobre su exilio en Rusia y traza un crudo retrato de las amenazas a la democracia y a los derechos humanos en tiempos de Trump.


–Antes de Snowden usted trabajó con otros arrepentidos. ¿Podría explicarme cómo se especializó en el tema?


–No me considero un especialista en arrepentidos no soy un experto en todos los vetustos remedios administrativos que existen el sistema legal de Estados Unidos para arrepentidos. Para mí, la verdadera Ley del Arrepentido es la primera enmienda de la Constitución (de EE.UU., que garantiza la libertad de expresión). Lo que me llevó a este trabajo es que empecé a trabajar como abogado en la Unión por las Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, en inglés) cinco semanas antes del atentado del 11-9. Entonces sin saberlo empecé como defensor de derechos humanos en un momento de sobrerreacción al 11-9. Representé a víctimas de tortura, a víctimas de secuestros en el exterior, a gente que apareció en listas negras de terroristas, a gente bajo vigilancia, a prisioneros de Guantánamo. Este es el trabajo principal que hice durante mi primera década en la ACLU. Durante el gobierno de Bush hijo estuve involucrado en el caso de una arrepentida, una traductora del FBI llamada Cibel Edmonds, que había sido despedida después de denunciar serias irregularidades en investigaciones. Ese caso me dio una lección sobre cómo responde la comunidad de inteligencia estadounidense en esa clase de situaciones. Aunque la información que Edmonds necesitaba para ganar su caso de despido injustificado era información pública, el FBI se defendió diciendo que su derecho a preservar secretos de estado significa que no podemos litigar el caso sin dañar la seguridad nacional. Y tres salas de la justicia federal aceptaron ese argumento y no permitieron que Edmonds presentara su caso. Ese mismo privilegio de secretos de estado se usó para negarles la posibilidad de ser escuchados en los tribunales a prácticamente todas las víctimas del programa de tortura de la CIA. Ninguna corte dijo jamás que el programa era legal. Ninguna corte dijo que la tortura no ocurrió. Pero de hecho ninguna víctima fue compensada porque la CIA le decía a la corte federal “desafortunadamente no podemos llevar adelante este juicio sin revelar secretos de estado y por lo tanto dañar la seguridad nacional” y entonces los casos eran archivados. Todo esto me preparó para el caso Snowden.


–Pero los dos psicólogos que diseñaron el programa de tortura de la CIA sí llegaron a juicio, justamente por una demanda de la ACLU.
–No llegó a juicio, arreglamos antes de eso el año pasado. Pero fue la primera vez que una víctima de tortura pasó la primera barrera de una moción para archivar el caso en base al secreto de estado. Fue un caso contra dos psicólogos llamados Mitchell and Jassen, quienes habían diseñado las llamadas “técnicas reforzadas de interrogatorios” (eufemismo de la CIA para disfrazar la tortura). Ese caso, el día antes del juicio, fue arreglado con un acuerdo confidencial. Esto fue positivo para los querellantes porque pudieron obtener algún tipo de compensación, pero también significa que seguimos sin tener una sola corte en Estados Unidos que falle acerca de la legalidad del programa de tortura.
–¿Entonces por qué arreglaron?


–La decisión de llegar a un acuerdo es de los clientes, no de los abogados.


–Recien usted comentaba que todo esto lo preparó para ser el abogado de Snowden.


–La razón por la cual estaba tan preparado para ayudar a Snowden es que uno de los cuestionamientos que recibe es: ¿por qué no usó el sistema para llevar adelante su queja? ¿ por qué no se quedó acá y enfrentó las consecuencias, en vez de escapar a otro país? Mi respuesta es que yo me pasé 10 años tratando de usar el sistema con víctimas de tortura, con víctimas de grandes violaciones a los derechos humanos y el sistema nos contestó que nos vayamos, que no hay remedio para ese tipo de casos. Por lo tanto no tengo mucha paciencia con el argumento de que si alguien denuncia un sistema de vigilancia masiva a su jefe algo grande va a pasar. La única manera en que Snowden iba a lograr cambios era llevar esta información al público. No a su supervisor o al supervisor de su supervisor. Cuando Snowden hizo su denuncia el presidente Obama se defendió diciendo que las actividades que estaban siendo reveladas (pinchaduras masivas de celulares y servidores de internet) habían sido aprobadas por los tres poderes del estado. Básicamente decía la verdad, pero ése era el problema: En cuanto la opinión pública se enteró, los tres poderes cambiaron de opinión. El presidente dijo que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, en inglés) había ido demasiado lejos e impuso restricciones, incluyendo a la vigilancia en el exterior. El Congreso impuso restricciones a la vigilancia de la NSA por primera vez desde la década del 70. Y las cortes federales, que siempre se habían rehusado a tomar casos de vigilancia masiva por razones de seguridad nacional, empezaron a aceptarlos y a fallar que esos programas son ilegales porque violan la Constitución. Nada de esto hubiera ocurrido si Snowden hubiera usado el sistema en vez de eludirlo.


–¿Como es trabajar con él?


–Ha sido una de las experiencias más significativas de toda mi vida. La mayoría de nosotros no cambia el mundo por sí mismo. Como mucho ayudamos a que suceda. Pero de vez en cuando aparece alguien como él que toma este riesgo histórico que permite cambiar de manara radical el comportamiento de la población mundial. Mi trabajo es ayudarlo a ser más efectivo. No ha sido una representación legal tradicional. Normalmente en un caso legal gran parte de mi trabajo es conseguir un resultado judicial favorable para mi cliente. Pero desde el primer día él me dijo: “ hagamos eso cuando tengamos tiempo.” Por eso nuestro foco principal como abogados suyos es ayudarlo a obtener reformas, ayudarlo a cumplir su misión política, antes que defender sus intereses legales, aunque obviamente debemos hacer las dos cosas.


–¿Como es su situación acá y en Rusia?


–El no quiere que le tengan lástima. Te diría que está más conectado socialmente que cuando trabajaba para el gobierno, dado que había entrado a los servicios de inteligencia cuando tenía unos 20 años y trabajó mucho tiempo bajo anonimato en el exterior. Nunca estuvo insertado en un grupo familiar o de amigos en el que podía hablar libremente de lo que hacía y forjar vínculos afectivos, excepto por su novia y su familia inmediata. Ella se mudó con él en Rusia, lo cual él le agradece eternamente, pero además ahora está en contacto con abogados y aliados, periodistas y amigos. Desde adolescente sus interacciones fueron a través de internet y mantiene su acceso a la red. Por lo tanto está más conectado al mundo en su exilio que cuando trabajaba para el gobierno. Su situación legal es que tiene residencia legal en Rusia, renovable cada tres años, así que por lo menos hasta abril del 2020 puede vivir en Rusia y no tenemos motivos para pensar que su permiso de residencia no le sería renovado si debe permanecer más tiempo en Rusia. Ya le han renovado el permiso una vez, pero él no tiene ningún control sobre eso. Ha habido muchos rumores de que por la relación cercana entre Trump y Putin la situación de Snowden podría peligrar. No tenemos manera de saber si eso es cierto o no. El dice que va a seguir hablando libremente, que si su seguridad fuera su prioridad todavía estaría viviendo en Hawaii y nunca hubiera dejado su trabajo bien remunerado. Como es de público conocimiento (Snowden) continúa criticando no solo al gobierno estadounidense pero también al ruso, a pesar de advertencias de personas como yo que le decimos que no sabemos si es la mejor estrategia para su seguridad. Pero así es él.


–¿Como lo va a tratar la historia?


–Cada vez que alguien da un paso adelante como hizo él y no solo revela información secreta pero pone a los servicios de inteligencia estadounidenses bajo una luz completamente distinta a nivel global , se puede esperar la respuesta retórica que él recibió. No creo que fue ingenuo cuando se metió en esto, ni pensó que el mundo le iba a agradecer lo que hizo. Pero la historia suele ser muy bondadosa con los arrepentidos. Cuando Daniel Ellsberg publicó los Papeles del Pentágono lo acusaron de ser un espía ruso y el gobierno de Nixon dijo que Ellsberg le había entregado una copia de los papeles a la embajada rusa. Ahora Ellsberg es un héroe nacional, prácticamente ha sido santificado.


–¿Como es vivir en tiempos de Trump? Como afectó las libertades civiles y los derechos humanos el actual gobierno?


–Creo que Trump es fundamentalmente autocrático y antidemocrático. Pero no es único ni novedoso. No es el primer presidente estadounidense en partir el pan con dictadores y autócratas de otros países. No es el primero en nombrar jueces federales y jueces supremos derechistas. No es el primero en facilitar la corrupción y transferir ingresos de la clase media a los ricos. Todo esto venía ocurriendo rutinariamente en la centroderecha estadounidense desde hace mucho tiempo. Creo que donde Trump es novedosamente peligroso es en que no está conectado a ninguna tradición política ni es él mismo un político. Y en un momento de peligro, por ejemplo en un ataque terrorista, no va a mostrar ningún respeto por las tradiciones y las instituciones democráticas. Además, su voluntad de promover xenofobia en contra de los inmigrantes de México y Centroamérica y los musulmanes en general es genuinamente peligrosa y de hecho gran parte del trabajo de la ACLU de los últimos años ha sido combatir es agenda xenófoba. Pero no creo que Trump fue instalado en EE.UU. por el líder ruso o que represente algo que es completamente opuesto a la historia y los valores de EE.UU., como si EE.UU. hubiera sido una democracia perfecta hasta que llegó Trump.


–¿Cómo siente que afectó la reputación de Estados Unidos en el mundo la incapacidad de cerrar la cárcel de Guantánamo y las declaraciones de Trump y de altos funcionario de su gobierno en favor de la tortura?


–Antes de hablar de Trump hablemos de Bush y de Obama. Porque el gobierno de Bush echó para atrás medio siglo el consenso global sobre tortura al implementar en esencia una conspiración para torturar en las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia.


–¿Por qué habla de una conspiración?


–Porque fue una conspiración. Los líderes que lo autorizaron sabían que era ilegal, pero conspiraron para crear un canal legal para que abogados corruptos escribieran directivas diciendo que algo que siempre habíamos juzgado como ilegal ahora era legal. Fue una conspiración de tortura e impunidad. Y el gobierno de Obama echó para atrás medio siglo el consenso sobre la penalización de la tortura cuando protegió del alcance de la ley a los arquitectos de la tortura. Obama dijo: “tenemos que mirar para adelante, no para atrás.” Estoy seguro que a cualquier criminal encarcelado le gustaría haber escuchado eso en referencia al delito que cometió. Esa decisión de no permitir que las cortes juzguen la legalidad de los programas de tortura abrió el camino para que venga Trump y diga “deberíamos tener el submarino (una forma de tortura) otra vez”. Para ser claros no hay evidencias de que el gobierno de Trump haya retomado la práctica de torturar. Hasta donde sabemos, se dejó de torturar en el 2006, cuando los militares y los servicios se dieron cuenta de que es una práctica peligrosa y aunque ellos no fueran juzgados por llevarla adelante, torturar les traería otras consecuencias negativas. También debo decir que nadie ha sido enviado a Guantánamo desde el gobierno de Bush. Todavía tenemos decenas de personas detenidas ahí, pero nadie fue llevado ahí desde el 2006. Pero en general creo que usted tiene razón. La retórica de Trump acerca de los derechos humanos le da amparo al régimen saudita, al presidente filipino, a Myanmar, y también a China y Rusia, para que realicen grotescos abusos a los derechos humanos y que apunten sus dedos a Estados Unidos y digan: ¿Ellos son los que nos van a decir cómo comportarnos? Guantánamo sigue abierta y ni siquiera pudimos cicatrizar esa herida pustulenta. No es un problema creado por Trump, es un problema que Trump empeoró.


–¿Que va a pasar en la elecciones del mes que viene?


–No quiero hacer predicciones porque me equivoco muy seguido. Lo que veo es una ola de fuerzas antidemocráticas en todo Occidente y más allá. Veo que la democracia se encoge en Turquía, en Hungría, en Polonia, en Israel, en China, en Rusia, en el Reino Unido con el Brexit, en Estados Unidos, en Italia, en Arabia Saudita. Paradójicamente, al menos en Estados Unidos hay razones para ser optimistas con respecto a la reacción hacia Trump. Parte del manual del autócrata es atacar y achicar a los medios y a la sociedad civil. Y lo que vemos acá es que ONGs como la mía han crecido exponencialmente. La ACLU tenía 480 mil miembros el día de la elección. Ahora tenemos dos millones. Esto es, gente que aportan dinero mensualmente para apoyar nuestro trabajo. Los grandes medios como el New York Times y el Washington Post, más allá de que uno coincida con su enfoque periodístico, son importantes para la democracia y hoy dan ganancia y su base de lectores ha experimentado una tremenda expansión. Y a pesar de todos los ataques de Trump no creo que alguien pueda decir que los medios están más débiles hoy por culpa de Trump. Puede ser que los estadounidenses empiecen a entender que ejercer la democracia va más allá de votar cada cuatro años y que necesitamos invertir en instituciones que defiendan la democracia. Mucho dependerá de lo que pase en las elecciones de noviembre.

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Facebook es a la vez vector de sociabilidad y monstruo voraz que vive en un caos digital, señalan los autores de Monstruos 2.0.

La semióloga Pauline Escande-Gauquié y el teórico de los medios Bertrand Naivin definen a las redes sociales como monstruos, instrumentos eficaces para la manipulación política desde el Brexit, pasando por la victoria de Trump hasta la votación en Brasil.

 

Estaban destinadas a ser un espacio social y responsable y terminaron convirtiéndose en un instrumento masivo de manipulación política y en un basural donde abundan las amenazas, los insultos, los agravios, las calumnias masivas, las venganzas y los patoteros anónimos de toda índole: las redes sociales son el depósito infinito de las peores inclinaciones de la condición humana. Del Brexit en Gran Bretaña, pasando por la elección de Donald Trump hasta la consulta presidencial brasileña donde WhatsApp sirvió de lazo para sembrar incontables mentiras, la eficacia de las redes está sobradamente probada. Ya no cabe llamarlas redes sociales sino “redes suciales” o, como las definen dos autores franceses que acaban de publicar un ensayo- investigación sobre el tema, liza y llanamente “un monstruo”. El sueño igualitario desembocó en une pesadilla colectiva. La semióloga Pauline Escande-Gauquié y el teórico de los medios Bertrand Naivin exploran los pasillos más oscuros en el libro Monstres 2.0, l’autre visage des réseaux sociaux (ed. François Bourin) (Monstruos 2.0, el otro rostro de las redes sociales). Twitter, FaceBook, Instagram y los demás derivados con sus ejércitos de conspiradores, trols y vengadores incógnitos son un espacio de suciedad globalizada. Pauline Escande-Gauquié observa que “la redes sociales funcionan como un médium, o sea, una técnica, a través de la cual los desbordamientos del espacio real se multiplican porque dentro de ese otro espacio virtual no hay control ni regulación. Allí todo depende del libre arbitrio, o sea, de la capacidad de los individuos a autorregularse”.


Esa autorregulación, en las redes, es una utopía. Reina la angustia y una suerte de maldad descontrolada. La semióloga francesa observa a este respecto que “las redes sociales nos empujan cada vez más hacia el pathos y cada vez menos a la reflexión”. Entre todos estos odios y violencia arrojadas en las redes se perdió la utopía inicial de quienes las crearon,

tanto más cuanto que, asegura la autora, “en el espacio virtual ciertas fronteras que se activan en el mundo real explotan, lo que termina explicando la profanación y la transgresión”. Al principio, “la cultura web estuvo empujada por una cultura que giró en torno al acceso gratuito al conocimiento para todos. La idea central consistió en que la expresión fuera totalmente libre y, de esa forma, romper la verticalidad y permitir que el público tuviera la oportunidad de expresarse con otra mirada sobre los acontecimientos, tantos los históricos como los de la actualidad”. Ese enfoque-sueño quedó sepultado, y no sólo por las agresiones o agravios, sino por una suerte de totalitarismo del chantaje y la vigilancia. Eso es precisamente lo que los autores de Monstruos 2.0 llaman “el control absoluto”. Según precisa Pauline Escande-Gauquié, se trata de un régimen donde el “riesgo totalitario no esta personificado por un ente de vigilancia. No. Está basado en la lógica de la sociedad de vigilancia. Cada ciudadano tiene la capacidad de vigilar, de multiplicarse. Ya no es un órgano de vigilancia que lo observa todo para controlar. Ahora es el control de todo por todos, a cada momento sabemos que todo el mundo está mirando, controlando”.


Resulta agraviante constatar que en una sociedad totalmente libre de su expresión los individuos acepten sin protestar que las redes se entremetan en todo, a cada instante, que cada huella sea convertida en dinero y que no existe ni se reclame un marco de regulación. Los pocos dirigentes políticos que tratan de limitar los zarpazos del Monstruo se encuentran en minoría. La propia Comisaria europea de Justicia, Vera Jourova, calificó a Facebook como “un flujo de basura”. Las redes parecen convertirnos en seres con una doble identidad. El psicólogo y psicoanalista Michaël Stora, fundador del Observatorio de los mundos digitales en ciencias humanas (OMNSH) y autor del libro Hiperconnexion (Editorial Larouse) comenta que “se pueden ver a las redes sociales como una suerte de baile de máscaras. La idea que preside todo es que en las redes me permito ser ese otro que, por lo general, no me autorizo a ser”. De allí una de las características monstruosas del territorio virtual, al cual, a propósito de Facebook, Michaël Stora califica como una suerte de “tiranía invisible”.

Facebook sería así, para los dos autores de Monstruos 2.0, “un nuevo Leviatán, al mismo tiempo vector de socialidad y monstruo voraz que vive no ya en un caos acuático sino digital”. Esos monstruos plantean “un interrogante a nuestra humanidad y a los desvíos de nuestra época”, asegura Pauline Escande-Gauquié, para la cual, por un lado “será necesario reforzar de una u otra forma nuestra educación digital porque las redes no son solo un espacio de likes o selfies inocentes. Por otro lado, será preciso sancionar financieramente a las empresas que administran las redes monstruos. No podemos pensar más en vivir desconectados porque esos útiles son fenomenales si se los utiliza bien”.


Mientras tanto, conviviremos con un territorio virtual donde reinan el patoterismo y el arreglo de cuentas, las identidades múltiples y los traficantes de opiniones. Los racistas, los homófonos, los misóginos, los agresores de mujeres, los cornudos y cornudas y las empresas que hacen dinero con todo esto tienen al alcance de sus dedos un mundo ideal. La pregunta que subyace a lo largo de todo el libro consiste en saber si las redes sociales nos convierten en monstruos potenciales o no hacen más que despertar el monstruo que ya estaba adentro. “El problema, destaca la autora, es que con internet tendemos a confundir la vida virtual y la vida real. Antes, ambas estaban bien separadas, pero ya no”. Y dentro de esa virtualidad se abren las fauces de los Monstruos en plural porque esta investigación descubre que, en las redes, somos monstruos múltiples: “monstruos híbridos con varias cabezas como la Hidra de la mitología griega cuyas cabezas vuelven a crecer cuando se las corta. Las redes sociales reproducen esa hibridez porque allí se pueden crear varias identidades con las que se revelan así nuestras zonas obscuras: monstruos devoradores, empezando por el mismo medio que devora el tiempo y nuestras capacidades criticas cuando nos tienta permanentemente a escribir, a mirar y a opinar de forma adicta: monstruo de la bestialidad también desde el momento en que las redes sociales alientan a la expresión de nuestras pulsiones más mórbidas y agresivas. Y esa bestialidad es, a menudo, el signo de un retroceso civil”. En suma, las redes, según los autores, ofrecen la alternativa perfecta: santos en la vida cívica y real, monstruos encubiertos en las redes.
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Jueves, 11 Octubre 2018 05:51

Brasil en peligro: tres bombas reloj

Brasil en peligro: tres bombas reloj

La democracia brasileña está al borde del abismo. El golpe institucional que se inició con el impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff y prosiguió con el encarcelamiento injusto del expresidente Lula da Silva está casi consumado. La consumación del golpe significa hoy algo muy diferente de lo que inicialmente pensaron muchas de las fuerzas políticas y sociales que lo protagonizaron o no se opusieron. Algunas de esas fuerzas actuaron o reaccionaron con el convencimiento genuino de que el golpe pretendía regenerar la democracia brasileña por vía de la lucha contra la corrupción; otros entendieron que era el modo de neutralizar el ascenso de las clases populares a un nivel de vida que más tarde o temprano amenazaría no solo a las élites, sino también a las clases medias (muchas de ellas producto de las políticas redistributivas contra las que ahora se movilizan). Obviamente, ninguno de estos grupos hablaba de golpe y ambos creían que la democracia era estable. No se dieron cuenta de que había tres bombas reloj construidas en tiempos muy diversos, pero con la posibilidad de explotar simultáneamente. Si esto ocurría, la democracia revelaría toda su fragilidad y posiblemente no sobreviviría.


La primera bomba reloj se construyó en el tiempo colonial y en el proceso de independencia, se accionó de modo particularmente brutal varias veces a lo largo de la historia moderna de Brasil, aunque nunca se desactivó eficazmente. Se trata del ADN de una sociedad dividida entre señores y siervos, élites oligárquicas y el pueblo ignorante, entre la normalidad institucional y la violencia extrainstitucional, una sociedad extremadamente desigual en la que la desigualdad socioeconómica nunca puede separarse del prejuicio racial y sexual. A pesar de todos los errores y defectos, los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) fueron los que más contribuyeron a desactivar esa bomba, creando políticas de redistribución social y de lucha contra la discriminación racial y sexual sin precedentes en la historia de Brasil. Para que la desactivación fuera eficaz sería necesario que dichas políticas resultaran sostenibles y permanecieran durante varias generaciones a fin de que la memoria de la extrema desigualdad y de la cruda discriminación dejara de ser políticamente reactivable. Como esto no ha sucedido, las políticas tuvieron otros efectos, pero no el efecto de desactivar la bomba reloj. Por el contrario, provocaron a quien tenía poder para activarla y hacerlo cuanto antes, antes de que fuera demasiado tarde y las amenazas para las élites y las clases medias se volvieran irreversibles. La avasalladora demonización del PT por los medios oligopolistas, sobre todo a partir de 2013, reveló la urgencia con la que se quería poner fin a la amenaza.


La segunda bomba reloj se construyó en la dictadura militar, que gobernó el país entre 1964 y 1985, y en el modo en que se negoció la transición a la democracia. Consistió en mantener a las Fuerzas Armadas (FFAA) como último garante del orden político interno y no solo como garante de la defensa contra una amenaza extranjera, como es normal en las democracias. “Último” quiere decir en situación de disposición para intervenir en cualquier momento definido por las FFAA como excepcional. Por eso no fue posible castigar los crímenes de la dictadura (a diferencia de Argentina, pero en la misma línea de Chile) y, por el contrario, los militares impusieron a los constituyentes de 1988 veintiocho párrafos sobre el estatuto constitucional de las FFAA. Por eso también muchos de los que gobernaron durante la dictadura pudieron seguir gobernando como políticos elegidos en el Congreso democrático. Apelar a la intervención militar y a la ideología militarista autoritaria quedó siempre latente, a punto de explotar. Por eso, cuando en los últimos meses los militares comenzaron a intervenir más activamente en la política interna (por ejemplo, apelando a la permanencia de la prisión de Lula), parecía normal, dadas las circunstancias excepcionales.
La tercera bomba reloj se construyó en Estados Unidos a partir de 2009 (golpe institucional en Honduras), cuando el Gobierno estadounidense se dio cuenta de que el subcontinente huía de su control mantenido sin interrupción (con la excepción de la “distracción” en Cuba) a lo largo de todo el siglo XX. La pérdida de control contenía ahora dos peligros para la seguridad de Estados Unidos: el cuestionamiento del acceso ilimitado a los inmensos recursos naturales y la presencia cada vez más preocupante de China en el continente, el país que, mucho antes de Trump, se consideró la nueva amenaza global a la unipolaridad internacional conquistada por Estados Unidos tras la caída del Muro de Berlín. La bomba comenzó entonces a construirse, no solo con los mecanismos tradicionales de la CIA y el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (también conocido por su denominación anterior, Escuela Militar de las Américas), sino sobre todo con los nuevos mecanismos de la llamada defensa de la “democracia amiga de la economía de mercado”.


Esto significó que, más allá del Gobierno estadounidense, la intervención podría incluir organizaciones de la sociedad civil vinculadas a los intereses económicos de Estados Unidos (por ejemplo, las financiadas por los hermanos Koch). En consecuencia, es una defensa de la democracia condicionada por los intereses del mercado y, por eso, descartable siempre que los intereses lo exijan. Esta bomba reloj mostró que ya estaba lista para operar en Brasil desde las protestas de 2013. Fue mejorada gracias a la oportunidad histórica ofrecida por la corrupción. La gran inversión norteamericana en el sistema judicial se inició a principios de 1990, en la Rusia postsoviética, y también en Colombia, entre muchos otros países. Si la cuestión no es el regime change, la intervención tiene que ser despolitizada. La lucha contra la corrupción es precisamente eso. Sabemos que los datos más importantes de la operación Lava Jato fueron proporcionados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. El resto fue resultado de la miserable “delación premiada”. El juez Sérgio Moro se transformó en el agente principal de esa intervención imperial. Solo que la lucha contra la corrupción por sí sola no será suficiente en el caso de Brasil. Lo fue para neutralizar la alianza de Brasil con China en el ámbito de los BRICS, pero no será suficiente para abrir plenamente Brasil a los intereses de las multinacionales. Es que, como resultado de las políticas de los últimos cuarenta años (algunas venidas de la dictadura), Brasil tuvo hasta hace poco inmensas reservas de petróleo fuera del mercado internacional, tiene dos importantes empresas públicas y dos bancos públicos, y 57 universidades federales completamente gratuitas. Es decir, es un país muy distante del ideal neoliberal, y para aproximarse al mismo se requiere una intervención más autoritaria, dada la aceptación de las políticas sociales del PT por la población brasileña.


Así surgió Jair Bolsonaro como el candidato “preferido de los mercados”. Lo que él dice sobre las mujeres, los negros o los homosexuales o acerca de la tortura poco interesa a los “mercados”. Poco interesa que el clima de odio que él creó esté incendiando el país. En la madrugada del pasado lunes 8, el conocido maestro de capoeira Moa do Katende fue asesinado en Salvador por un seguidor de Bolsonaro a quien no le gustó que el maestro expresara su apoyo a Haddad. Y esto es solo el comienzo. Nada de esto interesa a los “mercados” con tal de que su política económica sea semejante a la del dictador Pinochet en Chile. Y todo lleva a pensar que lo será, pues su economista jefe tiene conocimiento directo de esa infame política chilena. El político de extrema derecha estadounidense, Steve Bannon, apoya a Bolsonaro, pero es solamente la cara visible del respaldo imperial.

Los analistas del mundo digital están sorprendidos con la excelencia de la técnica de la campaña bolsonarista en las redes sociales, que incluyó microdireccionamiento, marketing digital ultrapersonalizado, manipulación de sentimientos, fake news, robots, perfiles automatizados, etcétera. Quien vio la semana pasada en la televisión pública norteamericana (PBS) el documental titulado Dark Money, sobre la influencia del dinero en las elecciones de Estados Unidos, puede concluir fácilmente que las fake news en Brasil (sobre niños, armas y comunismo, etcétera), son la traducción al portugués de las que el dark money hace circular en Estados Unidos para promover o destruir candidatos. Si algunos centros de emisión de mensajes tienen sede en Miami y Lisboa es poco relevante (pese a ser verdadero).


La victoria de Jair Bolsonaro en segunda vuelta significará la detonación simultánea de las tres bombas reloj. Y difícilmente la democracia brasileña sobrevivirá a la destrucción que provocará. Por eso la segunda vuelta es una cuestión de régimen, un auténtico plebiscito sobre si Brasil debe continuar siendo una democracia o pasará a ser una dictadura de nuevo tipo. Un muy reciente libro mío circula hoy bastante en Brasil. Se titula Izquierdas del mundo, ¡uníos! Mantengo todo lo que digo ahí, pero el momento me obliga a una invocación más amplia: demócratas brasileños, ¡uníos! Es cierto que la derecha brasileña reveló en los últimos dos años una afección muy condicional a la democracia al alinearse con el comportamiento descontrolado (más bien controlado en otros sitios) por parte del poder judicial, pero estoy seguro de que amplios sectores de ella no están dispuestos a suicidarse para servir a “los mercados”. Tienen que unirse activamente en la lucha contra Bolsonaro. Sé que muchos no podrán pedir el voto por Haddad, pues tanto es su odio al PT. Pero basta que digan: no voten por Bolsonaro. Imagino y espero que eso sea dicho públicamente y muchas veces por alguien que en otro tiempo fue gran amigo mío, Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil y, antes de eso, un gran sociólogo y doctor honoris causa por la Universidad de Coímbra, de quien pronuncié el discurso de elogio. Todos y todas (las mujeres no tendrán en los próximos tiempos un papel más decisivo para sus vidas y las de todos los brasileños) deben involucrarse activamente y puerta a puerta. Y es bueno que tengan en mente dos cosas. Primero, el fascismo de masas nunca lo hicieron masas fascistas, sino minorías fascistas bien organizadas que supieron capitalizar las aspiraciones legítimas de los ciudadanos comunes a vivir con un empleo digno y seguridad. Segundo, al punto que llegamos, para asegurar un cierto regreso a la normalidad democrática, no basta que Haddad gane: tiene que hacerlo con un holgado margen.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Jaron Lanier: “Los monopolios han arruinado Internet”

Jaron Lanier, analista del mundo digital, asegura que las redes sociales usan técnicas conductistas de adicción para favorecer a sus clientes y aboga por que sean de pago

“Bienvenido a la jaula que te acompaña donde quiera que vayas”. El último libro de Jaron Lanier no se anda con rodeos y esa es su primera frase. Lanier (Nueva York, 58 años) fue uno de los pioneros de Internet en los ochenta y se le conoce por haber dado los primeros pasos de la realidad virtual. Pero sobre todo es uno de los filósofos más lúcidos sobre el mundo digital que ha inundado nuestras vidas en pocos años. Su nuevo libro tiene título de artículo viral: 10 razones para borrar tus redes sociales de inmediato (Debate). Quedamos con él en Saul’s, un conocido deli judío al lado de la Universidad de Berkeley. Entre un bagel tostado y una ensalada de pescado, despliega su elocuencia contra los señores de las redes.

PREGUNTA. En el libro dice que borremos nuestras redes sociales, pero al mismo tiempo que aprendamos a usar bien Internet. ¿Qué hacemos?


RESPUESTA. Yo todavía soy un verdadero creyente en Internet, pero unas pocas compañías monopolísticas han tomado el control de Internet y lo han arruinado. Nunca he tenido una cuenta en una red social, ni Facebook, ni Twitter, ni nada. Nunca. ¿Cómo lo hago? Porque estos servicios realmente no añaden nada a los que Internet te da. Usando las capacidades normales de Internet, como hacer una página web o mandar un email, no necesitas estas compañías. La gente ha llegado a la conclusión de que las necesita, pero no es verdad. A lo que me opongo es a ese control por parte de monopolios gigantes en el que cualquier conexión entre personas solo se puede financiar si hay una tercera persona que quiere manipular a esas dos personas. Creo que eso es la receta para la locura y la negatividad. Y ha calado tanto que quizá no sobrevivamos. Internet en sí mismo sigue siendo genial.


P. ¿Pero qué explica el éxito masivo de Facebook?


R. No creo que Facebook añada ninguna utilidad. Lo que hizo fue integrar técnicas conductistas para crear adicción. Es muy similar a la expansión de los cigarrillos. Es un uso deliberado de métodos conductistas. Esto no lo digo yo, sino algunos de los fundadores de Facebook como Sean Parker. La razón de que lo use tanta gente no es que añada ninguna utilidad, lo que añade son técnicas de adicción. Esa diferencia es extremadamente importante.


P. ¿Hay alguna forma de hacer bien estas redes sociales?


R. Sí. Lo que requiere son dos pasos. Uno de ellos es reformar el modelo económico. Cambiar las redes sociales de forma que el verdadero cliente sea el usuario, en vez de esa misteriosa tercera persona que está intentando manipular al usuario. Eso quitaría el incentivo perverso que amplifica toda la locura, la acritud, la paranoia, la tensión y la negatividad. Y lo otro que tenemos que hacer es reforzar instituciones intermedias. Esto es más sutil. Cuando Facebook empezó tenía un lema que era ‘muévete rápido y rompe cosas’. Concretamente, lo que se rompió fue las organizaciones intermediarias, como los periódicos. Fueron debilitadas. Y el caso es que estas organizaciones proveían un recurso que era absolutamente necesario.


P. Resulta paradójico. Parece que el viejo mundo, en el que se criticaba a los grandes medios por controlar el discurso, en realidad era más sano que el nuevo mundo.


R. Lo que ocurre es que en el intento de hacerlo todo muy abierto lo que hemos creado son híper monopolios que se han vuelto controladores y autoritarios. Intentamos hacerlo más abierto y fallamos. Intentando hacer el mundo mejor, lo hicimos peor. Eso es lo que pasó

.
P. ¿Hay una rebelión, o este discurso es solo para intelectuales y élites?


R. Es difícil de medir. Yo también creo que la gente empieza a darse cuenta. Una cosa increíble fue que cuando Twitter y Facebook purgaron las cuentas falsas, creadas sobre todo por actores malignos rusos, sus acciones bajaron como un 20%. Algo está muy mal en una estructura de incentivos en la que te penalizan por ser honesto y te premian por ser deshonesto. Hay una generación de ingenieros jóvenes en el mundo tecnológico que sienten asco y vergüenza y quieren cambiarlo.


P. Los niños que están creciendo con ello, ¿tendrán más poder para controlarlo?


R. Desgraciadamente, no. Un individuo por sí mismo puede hacer muy poco. Necesitamos organizarnos como sociedad. Déjeme ser muy claro. Tenemos un problema de adicción masiva. Es muy parecido a lo que pasó con los cigarrillos. O cuando la gente conducía borracha. En los dos casos había grandes intereses corporativos en esa adicción masiva. Pero de alguna forma pudimos tener una conversación como sociedad y nos dimos cuenta de que era muy estúpido. Y lo cambiamos. De la misma forma, aquí necesitamos tener una conversación como sociedad para cambiar. Este mito de que los jóvenes al ser nativos digitales de alguna forma pueden usar los ordenadores tan bien que no caen bajo el control de la tecnología adictiva es falso. Porque las técnicas de adicción son poderosas y están bien estudiadas. Mi prueba es que mis amigos en la industria no dejan que sus hijos utilicen sus productos. Si eso fuera así, la gente de Facebook y Google dejaría que sus hijos lo usaran. No lo hacen.


P. ¿Cuál es el elemento adictivo?


R. Utilizan una rama de la ciencia llamada conductismo que empieza en el siglo XIX. Se basa en la idea de que puedes alterar de forma fiable el patrón de comportamiento de una criatura, persona o animal, a través de un ciclo de retroalimentación, y puedes medir lo que hace la criatura. Lo que es diferente de formas anteriores de medios y de publicidad es que puedes medir constantemente todo, desde tu expresión facial, con quién hablas, lo que dices, y por supuesto lo que buscas. Y metes eso en algoritmos con los que decides qué tipo de alimentación recibe esa persona, en redes sociales o información, y buscas correlaciones, de qué forma el cambio en el feed cambia su comportamiento. Más concretamente, buscas esas correlaciones en millones de personas que parecen compartir algún aspecto con esa persona. Y gradualmente, por estadística, sin ni siquiera entender por qué, te das cuenta de que puedes cambiar a la persona a través de cambios en el feed. Y el objetivo número uno es convertirlos en adictos, de forma que sigan usándolo, que sientan que tienen que estar ahí todo el tiempo. El objetivo número dos es satisfacer a los verdaderos clientes, que son los que pagan por manipular y cambiara a la gente, que puede ser para que compren algo o para que se desencanten y no voten. Lo negativo funciona mejor que lo positivo, y así es como el mundo se convierte en una mierda.


P. ¿Cómo se mejora? ¿Cómo sería un Facebook mejorado?


R. En el cambio de siglo, había un convencimiento general de que todo en Internet debía ser gratis, y que el único modelo de negocio era el de la publicidad. Pero entonces empresas como Netflix decidieron probar otra cosa. Vieron que gracias a Internet podían tener una relación directa con la gente y probaron a ver si la gente pagaría por ver lo que les gustaba. Y eso ha traído un resultado muy positivo para la industria y un escenario que muchos describen como la época cumbre de la televisión. Has pasado de un modelo gratis a un modelo pagado. Creo que de la misma manera ahora creemos que Facebook es lo único posible, porque mucha gente ha crecido con él. Si hubiera una manera de pagar, habría más acceso a información de calidad y más periodistas. Nadie sabe cómo sería exactamente. Nadie sabía cómo sería Netflix.Hay que inventarlo. Pero asumir que no se puede hacer es ridículo.


P. ¿La gente pagará por información fiable?


R. Hay que preguntarse por qué pagaban por los periódicos en un principio. Cuando un periódico crea una fama de fiable, eso es parte de su valor. La gente que buscaba calidad tenía dónde encontrarla. Ese fue un gran error de la primera filosofía de Internet, que debían desaparecer todos los intermediarios. Eso lo que ha hecho es dar todo el poder a un monopolio central.

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Estados Unidos y su operación de “conectividad efectiva” para Latinoamérica

La nueva colonización estadunidense 2.0 en curso está encadenada con un programa más amplio para América Latina y el Caribe de control de contenidos y de entornos de participación de la ciudadanía, que se ha ejecutado con total impunidad, sin que la izquierda le haya prestado la mínima atención.

En 2011 el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos aprobó lo que en algunos círculos académicos se conoce como operación de “conectividad efectiva”.


Se trata de un plan declarado en un documento público del Congreso estadunidense para “expandir” los nuevos medios sociales en el continente, enfocados en la promoción de los intereses norteamericanos en la región.


El documento explica cuál es el interés de Estados Unidos en las llamadas redes sociales del continente:
“Con más de 50 por ciento de la población del mundo menor de 30 años de edad, los nuevos medios sociales y las tecnologías asociadas, que son tan populares dentro de ese grupo demográfico, seguirán revolucionando las comunicaciones en el futuro. Los medios sociales y los incentivos tecnológicos en América Latina sobre la base de las realidades políticas, económicas y sociales serán cruciales para el éxito de los esfuerzos gubernamentales de Estados Unidos en la región.”


Este documento resume la visita de una comisión de expertos a varios países de América Latina para conocer in situ las políticas y financiamientos en esta área, además de entrevistas con directivos de las principales empresas de Internet y funcionarios norteamericanos.


Concluye con recomendaciones específicas para cada uno de nuestros países, que implican “aumentar la conectividad y reducir al mínimo los riesgos críticos para Estados Unidos. Para ello nuestro gobierno debe ser el líder en la inversión de infraestructura”.


Añade: “El número de usuarios de los medios sociales se incrementa exponencialmente y como la novedad se convierte en norma, las posibilidades de influir en el discurso político y la política en el futuro están ahí”.
¿Qué hay detrás de este modelo de “conectividad efectiva” para América Latina? La visión instrumental del ser humano, susceptible de ser dominado por las tecnologías digitales; la certeza de que en ningún caso las llamadas plataformas sociales son un servicio neutral que explotan un servicio genérico (como un electrodoméstico, un idioma, una cuchara), sino que se fundan en cimientos tecnológicos e ideológicos y son sistemas institucionalizados y automatizados que inevitablemente diseñan y manipulan las conexiones.


Hace pocos meses Facebook reconoció finalmente que es un medio de comunicación, después de años de presentarse como una plataforma de servicios genéricos.


Esperemos que termine la confusión que ha reinado en los circuitos académicos negados a ver la multinacional como lo que es, es decir, como el Humpty Dumpty de estos días.
Hace 153 años en Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll puso en labios del Marc Zuckerberg de aquella época un parlamento sumamente actual: “Cuando yo uso una palabra significa lo que yo decido que signifique: ni más ni menos”.


Lo que calcula el gobierno de Estados Unidos con su “operación de conectividad efectiva” es la posibilidad de que esas herramientas creen una simulación de base y a partir de ahí se derrumben los sistemas políticos que no les resulten convenientes.


¿Qué parte de la operación de “conectividad efectiva” ha operado desde las redes sociales en la situación que viven hoy Venezuela y Nicaragua, y antes vimos en Bolivia, Brasil, Ecuador y Argentina?

Por Rosa Miriam Elizalde. periodista cubana, vicepresidenta de la Felap.

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‘Mejor sola que con Maluma’, la última campaña en redes contra el cantante de reguetón

Las críticas a Maluma no han cesado desde que publicó la primera imagen de su nuevo videoclip, Mala Mia. En la foto, el artista aparece en el centro de una cama rodeado de siete mujeres. Todas ellas chicas jóvenes, delgadas y semidesnudas, presentadas como meros cuerpos sin valor al servicio del deseo sexual del artista.

 

En apenas un día el cantante de reguetón consiguió más de 31.000 comentarios. Muchos de ellos le acusaban de machista: "Qué horrible que uses a las mujeres como objeto sexual", "Maluma te estas convirtiendo en un cerdo", "Este supuesto cantante no para de tratara a las mujeres como si fuesen 'zorras". Ahora, han creado una campaña en Twitter bajo el hasgtag #MejorsolaqueconMaluma para denunciar la portada de su disco, ya publicado.

 

 

La usuaria @calcetesbrutes lanzó la iniciativa: "Os animo a haceros una foto en la cama y compartirla en las redes" como respuesta a la imagen de Maluma. "Para todas las mujeres y también a aquellos hombres que entienden que somos algo más que un cuerpo y que somos una parte muy importante de este mundo" insistía la creadora de la campaña, que comenzó el 17 de agosto, y a la que se han sumado muchos twitteros.

"Capitalismo febril, machismo rancio y cosificación de la mujer. Hay que vender al palurdo que canta el yoquesé qué", con estas palabras resumió un usuario de Facebook en una publicación, que superó las 28 millones de reacciones, el debate por el videoclip del cantante. Pero, esta no es la primera vez que el cantante está en el centro de la polémica por sus letras machistas.

 

 

Con la letra y el videoclip de Cuatro Babys el artista colombiano también fue duramente criticado. Y con razón. "Todas maman bien, todas me los hacen bien, todas quieren chingarme encima de billetes de cien”, dice en su canción. Incluso se creó una petición en Change.org para exigir la retirada: "tanto la letra como las imágenes hacen apología de la violencia directa hacia las mujeres", recogía la iniciativa.

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E-democracia: la innovación democrática que no termina de arrancar

Varios países han avanzado mucho en la participación ciudadana a través de mecanismos de e-información, consulta y toma de decisiones. Sin embargo, sus expertos alertan de la dificultad de implicar a la ciudadanía en herramientas que pueden hacer de dique ante la progresiva reducción a lo representativo de la política institucional.

Más de una década llevan la Universidad de Wanseda en Japón y la Academia Internacional de CIO estudiando las tendencias globales de Gobierno Digital. Con indicadores como la infraestructura digital, la política de Datos Abiertos o la participación ciudadana a través de mecanismos de e-información, consulta y toma de decisiones, elaboran un ránking mundial. El de 2017 lo lidera Singapur, por su uso de la Inteligencia Artificial en la administración pública, seguido de Dinamarca, reconocida "pionera" en la utilización de tecnologías emergentes en ese ámbito. Desde su creación en 2015, el país escandinavo también lidera el DESI, índice de Desarrollo de Sociedad y Economía Digitales realizado por la Comisión Europea.

"Seamos sinceros, hace dos o tres décadas la digitalización en Dinamarca estaba muy dirigida a la eficiencia; gracias a ella podías reducir la burocracia por ejemplo. Pero ahora estamos en una encrucijada: el foco de atención está en cómo la tecnología puede realmente mejorar los servicios públicos, la protección del consumidor, en mantener los valores democráticos ...", afirma Casper Klynge, su embajador Tecnológico desde 2017.


Tras digitalizar el sector público, incluidos algunos experimentos con robótica y automatización, la diplomacia danesa propone la TechPlomacia. "La influencia de la tecnología en los temas globales va a ser enorme. Así que, en lugar de hablar con el Ministerio de Asuntos Exteriores o el de Transporte, lo hacemos con algunas de las grandes tecnológicas, no solo en la UE y Estados Unidos, sino en todo el mundo", explica. Con oficina en Copenhague, Pekín y Silicon Valley, reconoce que vela por los derechos de los daneses "vigilando a los gigantes tecnológicos" con especial atención a los asiáticos como Alibaba, Tencent o Baidu, " cada vez más grandes y poderosos".


GIGANTES TECNOLÓGICOS Y MÍNIMOS DEMOCRÁTICOS

"Puede que no estemos de acuerdo con todo lo que pasa en Silicon Valley o con cómo lidian con ello los reguladores europeos o la Comisión, pero tenemos que mantenernos unidos ya que la ética de estas empresas es muy cuestionable. Algunas de ellas operan en el vacío normativo más absoluto, sin tener en cuenta fundamentos democráticos básicos", advierte Klynge.

Mientras, plataformas como Uber concentran toda la preocupación de gobiernos y legisladores. Suecia, Noruega y Dinamarca después, le prohibieron operar en sus territorios. "Estamos muy a favor de la economía colaborativa, pero tiene que haber un mínimo, algunos contrapesos donde los operadores cumplan con nuestra forma de vida. Hemos trabajado muy duro los últimos 50 años en Escandinavia y en Europa para desarrollar algunos de los principios básicos con los cuales regimos nuestras sociedades. Y de eso se trata: de proteger la democracia", recalca Klynge.


Además, valora como un “gran avance” que Dara Khosrowshahi —CEO de Uber— admitiera que su plataforma “no estaba cien por cien alineada con los valores democráticos” y su intención de “reinventar la empresa y ser más responsables con los operadores y consumidores”. Considera ésta una “tendencia” en el resto de plataformas y el punto donde “gobierno y sector privado tenemos que trabajar para asegurarnos de no alterar la forma en que hemos vivido en las últimas décadas”.


La aplicación fue expulsada también de Taiwán. Dos meses después, Taipei resolvió el conflicto entre Uber y los taxistas locales con una herramienta de mediación online. Esta visualizaba las comunidades de opinión y establecía un diálogo en directo entre las partes, buscando coincidencias. El resultado fue tan positivo que dio pie al Public Digital Innovation Space, un lugar desde el que “compartir la agenda del poder con la gente”. Audrey Tang, ministra Digital taiwanesa, lo explicaba en el Personal Democracy Forum de Nueva York. “Antes, la democracia era una especie de enfrentamiento entre dos visiones diferentes. Ahora, debe convertirse en una conversación entre visiones diversas”. Y añadía, “en Taiwán, internet y democracia no son dos cosas, sino una sola”.


En el Báltico se encuentra la que, según Wired, es la “Sociedad Digital más avanzada del mundo”. Tras independizarse de la URSS en 1991, Estonia vislumbró en la tecnología una salida a su situación de “recursos limitados”, como recuerda la experta de E-Governance Academy Kristina Reisalu. “Éramos un país muy pobre, con menos de un millón y medio de habitantes y la tecnología estaba ahí, disponible”, cuenta.


Ese fue el punto de partida para mantener las instituciones públicas al mínimo y hacer realidad su aspiración de entrar en el euro. La crisis de 2009, con la producción desplomándose un 15%, se resolvió con la devaluación interna: reducción de los presupuestos en un 9% del PIB y recorte del salario del 61% de los funcionarios y del 40% de los trabajadores del sector privado —porcentajes que un año después se ampliaron al 71 y al 44 por ciento—. La baja afiliación y presencia sindical, garantizaron una escasa respuesta social ante las medidas de austeridad.


Hoy, la digitalización de historiales médicos y de recetas es prácticamente total en el sistema de salud estonio. Un avance que lo coloca por delante de los países de su entorno, pero por debajo del promedio en la UE: Estonia dedica el 6,5% de su PIB a la salud, frente al 9,9% de media comunitaria, Además, su apuesta por el modelo Bismarck, donde cada trabajador destina el 13% de su nómina a financiar su seguro médico, lo convierte en un “sistema vulnerable” por su “extrema confianza en las nóminas”, según un informe del Observatorio Europeo de Políticas y Sistemas de Salud.


Reinsalu explica este desequilibrio entre Sociedad Digital y bienestar. “El objetivo era construir de cero la estructura de un e-Gobierno, por lo que servicios electrónicos se concentraron en la Administración, en facilitar la vida de los funcionarios en la gestión de datos; el foco se ha puesto recientemente en nuestros ciudadanos”.


“Incluso aquellos con menos recursos o que viven en zonas rurales tienen acceso a los e-servicios del Estado, ya que lo primero fue garantizar el acceso a internet a través de puntos gratuitos”, añade. Para esta experta, lo verdaderamente importante es el potencial de la tecnología para “cambiar la toma de decisiones en la Sociedad de la Información, haciéndola abierta y distribuida”.


"NO SOLO ES LA CAPACIDAD TECNOLÓGICA; ES LA INICIATIVA POLÍTICA"

Es decir, aportar innovaciones democráticas que no se limiten a “incluir a más ciudadanos en el proceso político”, sino que consigan, mediante la participación ciudadana, “que los gobiernos tengan mayor capacidad de dar respuesta a las demandas ciudadanas, que las instituciones sean más responsables respecto de sus acciones, fortalecer el estado de derecho y promover la igualdad social”, como afirma LATINNO, la mayor base de datos sobre estas experiencias en América Latina.

“No es solo la capacidad tecnológica, es la legislación y la iniciativa política”, explica Yago Bermejo, responsable de proyectos de Inteligencia Colectiva para la Democracia en MediaLab Prado. “Cuando unimos, como sucedió en el 15M, la deliberación en red y los espacios presenciales, se genera conocimiento, una especie dethink-tank colectivo. ¿No se puede usar esta inteligencia colectiva para decidir cómo hacer las cosas en una democracia?”. La respuesta es Decide Madrid, la plataforma de iniciativas ciudadanas del Ayuntamiento: “Ahora mismo hay gente pensando propuestas de manera distribuida (crowdsourcing) que a la institución no le daría tiempo a pensar. Con ideas bottom-up [de valoración sencilla mediante un botón que apoya o descarta una idea] puede abordar las necesidades sociales de manera distribuida. Por eso los presupuestos participativos son un buen punto de partida”, cuenta Bermejo.


Bermejo reconoce que a la gente le cuesta participar, puesto que “requiere un esfuerzo”. “Aunque los canales para la participación están abiertos, ni los agentes sociales ni la ciudadanía los han incorporado a sus prácticas. Se lanzan propuestas para cambiar cosas en Change.org en las que el consistorio tienen competencia, pero no desde Decide Madrid. ¿Por qué?. Porque mucha gente aún sigue la lógica de 'tenemos que convencer o presionar a alguien'. Y ese es el salto que tenemos que dar”, critica.


“En Estonia muchas veces, el problema radica en la pasividad de los ciudadanos”, asegura Kristina Reinsalu. “No es tanto un desafío tecnológico, ya que generalmente se trata de programación, sino de cómo cambiar la actitud de las personas cuando dicen "soy escéptico", "no soy nadie", "a mí no me molesta", etc. La sociedad civil debería mostrar más responsabilidad; la e-democracia es un proceso de decisión iniciado por un lado donde el otro debería estar participando electrónicamente. La tecnología lo ha facilitado, pero el cambio drástico aún no se ha producido”, concluye.

 

2018-07-22 05:00:00

 

 

 

Publicado enPolítica
Lunes, 25 Junio 2018 09:40

La guerra también es comunicacional

La guerra también es comunicacional

Hoy todo está interconectado con las tecnologías de la información y la comunicación, y en ellas están las redes sociales. Este boom tecnológico ha penetrado con holgura en el conflicto armado colombiano donde, tanto las Fuerzas Armadas oficiales como la guerrilla del Eln las utilizan para sacar ventaja dentro del contexto de la denominada guerra de cuarta generación –gcg–, e inclinar a las personas a favor de sus discursos. Todo esto es evidente en el departamento de Arauca.

Una guerra que se lleva a cabo no solo con fusiles y otros instrumentos para el enfrentamiento directo; una guerra que no solo se despliega en territorios físicos, esa es la guerra moderna, también conocida como de cuarta generación. Las premisas de esta teoría de la guerra moderna son la propaganda desplegada a través de los medios de información masivos, nacionales e internacionales, como arma estratégica y operacional en la que el campo de batalla se traslada a la sociedad en su conjunto. Guerra en la cual se articulan medios de información, campañas psicológicas, ataques cibernéticos y robo de información, entre otros mecanismos de operar y propósitos. Es por ello que en esta guerra no solo son importantes los combates directos, sino también la lucha ideológica, desplegada en campos y ciudades para ganar la mente y la voluntad de la población.

 

Con estas tácticas de guerra, el objetivo de la misma pasa del cuerpo a la mente.

 

Las Fuerzas Militares

 

Las FF.MM colombianas han sabido implementar el concepto de gcg. En el territorio araucano despliegan campañas mediáticas a través de sus propios medios de información, y a través de los espacios publicitados de los medios privados de información, con el objetivo de crear ante el público una imagen favorable que les permita ganar confianza y legitimidad en el potencial de sus acciones militares.

 

Entre sus campañas institucionales se destacan “Héroe multimisión” y “Fe en la causa”. La primera caracteriza al soldado como un sujeto capaz de desarrollar con éxito cualquier tarea asignada, priorizando la humanidad del soldado y enfatizando en la protección del país ante cualquier amenaza que se presente.

 

En la segunda, el eslogan “Fe en la causa”, intenta incentivar la convicción y legitimidad del objetivo que poseen las FF.MM por defender la patria y a sus ciudadanos; asimismo, la fe ideológica del soldado tiene la misma fuerza que la creencia religiosa de cualquier persona, lo que permite tener una identificación con aquella población que cree en la religión.

 

La identificación, la legitimidad, la confianza y la empatía con la población, son los objetivos pretendidos por las FF.MM como una manera de tener condiciones de estabilidad y respaldo a la hora de moverse por el territorio, lo que asegura la imposición de su hegemonía como actor de un conflicto frente al adversario.

 

La insurgencia

 

Por otro lado, el Eln tiene una alta presencia en el departamento. Cuenta con la páginas web Voces de Colombia1 y cuentas en redes sociales: en twitter, Eln-Paz (delegación de paz) y Eln-Ranpal (radio virtual Radio Nacional Patria Libre), además emisoras en FM como Antorcha Stereo (Cúcuta), Voces de la libertad (Arauca) y otras en el departamento del Chocó, pero también emplea el tradicional comunicado impreso y digital, informando por medios propios, como por los medios comerciales con asiento en la región, por ejemplo en los espacios noticiosos (La voz del Cinaruco de la empresa Caracol radio, y las emisoras comunitarias).



A diferencia de las FF.MM, el Eln no emplea campañas con una durabilidad estable dirigida a la comunidad, desarrollan pequeñas campañas en el marco de fechas conmemorativas para la organización, como el 4 de julio –fecha de su fundación–, la muerte de algún miembro o el aniversario de un frente de guerra (en el departamento existe el Frente Domingo Laín, cuyo aniversario es el 15 de septiembre), por nombrar los más destacados.

 

Pero también, despliegan campañas en otro tipo de fechas como navidad y la independencia de Colombia, donde transmiten su punto de vista y recalcan su propuesta política. Un elemento que si es permanente en sus mensajes es el eslogan “Ni un paso atrás, liberación o muerte” (Nupalón) que está siempre presente en la firma de sus mensajes, el cual sintetiza el objetivo político trazado de liberarse de la dependencia política y económica que tiene Colombia de la burguesía nacional y de los EE.UU.

 

En sus mensajes, implementan siempre el discurso crítico al modelo económico dominante en Colombia, resaltando sus efectos negativos para la población y señalando a sus responsables. Estos mensajes tienen como característica denunciar las acciones implementadas en el territorio por el Estado colombiano y las multinacionales, denunciando su desarrollo y los problemas causados entre sus pobladores.

 

El ejemplo más destacado en el departamento, es la explotación de petróleo dirigido por la multinacional OXY, siendo el complejo Caño Limón-Coveñas el más representativo ya que es el oleoducto que pasa por el departamento, blanco de acciones militares insurgentes2.

 

Estas acciones militares son el tema central de los mensajes del Eln, los partes de guerra que explican la acción militar son creados en el lenguaje de informe y reproducidos por todos los medios posibles, propios o no. Sin embargo, esto cambia al pasar por el filtro de los medios locales. El canal regional de televisión CNC y la Voz del Cinaruco emplean los términos “grupo terrorista” para caracterizar a este grupo armado, “hechos delincuenciales” cuando se refiere a las acciones militares, junto a “secuestros”, “extorsión”, “grupo ilegal” como otra manera de reproducir el discurso de las FF.MM. Estos dos ejemplos acarrean una desventaja para el Eln, porque su accionar comunicacional y militar se trunca por el filtro de otro actor, pero además abona terreno al sentido que quieren posicionar las FF.MM en la opinión pública.

 

Por su parte, las emisoras comunitarias (Sarare Fm Stereo, Arauquita Stereo) se limitan a leer en sus espacios noticiosos los mensajes de la subversión, tal cual son escritos. Esto, claro, por su labor social de llevar la información de manera veraz a la comunidad que las escucha, sin inclinarse por uno u otro actor del conflicto armado.

 

Disparidades y legitimidad

 

El aumento del pie de fuerza militar, el fortalecimiento de la fuerza aérea, y el haber consolidado mayor coordinación entre las FF.MM dentro del Comando Conjunto (17.000 miembros de las FF.MM distribuidos en la región), produjeron la disminución del actuar guerrillero en el departamento. Lo que genera espacios ausentes de la influencia comunicacional subversiva, los cuales son reemplazados por las campañas mediáticas del adversario, arrinconando al Eln tanto en el monte como en la opinión pública.

 

No obstante, el arraigo histórico del grupo guerrillero es considerable. Conocer o ser del Eln hace parte del proyecto de vida de las familias en esta región, abandonadas históricamente de los años 60 del siglo XX, quienes llegaron allí escapando de la pobreza y el conflicto armado entre liberales y conservadores. Sus necesidades crecientes fueron generando procesos de movilización que el Estado trató de apaciguar de manera violenta, impulsando sin pretenderlo, la creación y el apoyo del grupo subversivo en la región, con la participación directa de las personas que crecieron dentro del conflicto social.

 

Bajo un círculo vicioso se alimentó el conflicto armado en Arauca, permitiendo la consolidación del Eln en el seno de su población. Este factor, es una ventaja contra el Estado, porque le imprime la legitimidad y apropiación de las personas en medio de las campañas mediáticas y psicológicas contra-insurgentes de las FF.MM. Por ende, la vivencia de las comunidades desmiente, en la mayoría de los casos, los mensajes comunicacionales del Estado.

 

Aún así, la permanencia en los mensajes de la subversión es limitada por su corta duración, y por la falta de un mensaje comunicativo diario a través de sus propios medios; las fechas conmemorativas utilizadas por el Eln no cumplen con el tiempo necesario para cercar los mensajes del Estado. Por lo general, el efecto de sus acciones, con el bloqueo o cierre de una vía al atravesar buses de transporte público, duran no más de 27 horas, limitación en el tiempo que es aprovechado por los medios de información locales y nacionales para diluir su sentido político. Estas acciones, que combinan lo militar y lo comunicacional, hacen parte de la vida diaria del departamento, pero el sentido político no cala entre la gente, reflejando apatía por la propuesta política de un país socialista, regularmente transmitido por el grupo subversivo.

 

Al quebrantar las ideas de la subversión, mostrándolo como el enemigo del Estado y un elemento que pone en peligro la vida, las FF.MM se posicionan no solo como la alternativa que soluciona ese “problema” a través de su actuar militar, sino también como una opción de vida para las personas, lo que traerá bienestar y estabilidad económica para las familias.

 

Aunque no es común encontrar en las redes sociales mensajes firmados directamente por las FF.MM, sí se difunden videos, textos y memes que deslegitiman las ideas socialistas, como por ejemplo su asociación al proyecto de nación bolivariano en Venezuela. Las FFMM difunde a diario ideas anti-cambio social por medio de las redes sociales, lo que en el contexto del conflicto armado colombiano es canalizado para alimentar ese pensamiento pro modelo económico capitalista entre la población.

 

Ahora bien, a diferencia de las FFMM, el Eln no cuenta con una infraestructura tecnológica que le permita inundar de mensajes los celulares de cada usuario de empresas de telefonía móvil. Lo que se convierte en otra desventaja a la hora de posicionar su sentido de la realidad dentro de los actuales espacios de encuentro virtuales y fuentes directas de información, como lo son las redes sociales.

 

Es por eso, que la guerrilla aprovecha directa e indirectamente los medios de información que están a su alcance (emisoras propias, privadas, comunitarias y canales de televisión privados) para seguir en la opinión de la comunidad, a la par de no desechar las maneras tradicionales de comunicar, haciendo uso del grafiti y el comunicado impreso.

 

Ni uno ni otro

 

A pesar de la aproximación en la descripción de las ventajas y desventajas que tienen los actores en conflicto, es difícil arrojar una conclusión clara sobre quién tiene ventaja con respecto al otro, pues ninguno de los dos actores ha alcanzado plenamente sus objetivos, ni las FF.MM han acabado con el Eln ni éste aumenta su poder e influencia.

 

Sin embargo, este pequeño caso es muestra cercana de la nueva revolución industrial y su aplicación en el campo de la disputa militar y política, donde la comunicación pasa a ser tan estratégica como el campo de batalla; el Eln y las FF.MM intentan aprovechar sus medios de comunicación y las circunstancias modificadas por la guerra, para imponer el sentido de la realidad de cada uno entre la opinión pública. Dentro de este conflicto, se despliega el accionar militar de ambas partes y el accionar comunicacional, con matrices de opinión que apuntan a deslindar a las comunidades de las ideas del adversario.

 

Todo lo mencionado, muestra que en Arauca se ha afianzado una polarización donde los “buenos y malos” se identifican a partir de las vivencias mediadas por los mensajes comunicacionales. Así, sin reconstrucción del tejido social, se ve lejana la construcción de paz con justicia social para el departamento de Arauca.

 

1 https://www.eln-voces.com/index.php/editorial-index/1594-cuanto-cambio-traera-el-nuevo-gobierno
2 http://www.anh.gov.co/Asignacion-de-areas/Paginas/Mapa-de-tierras.aspx

Bibliografía:

Aharonian, Aram (2017). El asesinato de la verdad. Concentración mediática, redes y comunicación popular. Colombia. La Fogata Editorial, Corporación Periferia, Fundación para la Integración Latinoamericana (Fila).
Barbero, Jesús Martín (2001). Reconfiguraciones comunicativas de lo público. México. Análisis.
Castells Olivan, Manuel (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.
Frade Merino, Fernando (1982). La guerra psicológica. Argentina. Editorial Pleamar.
Lind, William (2005). Comprendiendo la guerra de cuarta generación. Military Review
Organizaciones sociales del Centro Oriente de Colombia (2012). Plan de vida. Colombia. Organizaciones sociales del Centro Oriente de Colombia
Oviedo Gutiérrez, Hernán (1996). Como incidir en la opinión pública. Asociación Latinoamérica de Educación Radiofónica Aler. Madrid, Quito.

Páginas web:

https://lavozdelcinaruco.com/16309-500-nuevos-militares-tendra-arauca-dice-el-ejercito
https://www.ejercito.mil.co/multimedia/videos/transformacion_ejercito_heroes_405934

Publicado enEdición Nº247
Migración, xenofobia, desarraigo. También en Colombia

Como judío errante, decía mi abuela, creo que hablaba de parte de su familia originaria de Antioquia, que vivía de un lado a otro. Se mudaban de pueblo en pueblo y al poco tiempo se aburrían y se mudaban de nuevo. Yo en mis apenas nueve años de vida, tenía la percepción, no se si correcta o equivocada de que el colombiano era así, como judío errante.

 

Tenía un tío que emigró a los Estados Unidos, y oía relatos de familiares que vivían en otros países, además sentía gran admiración por cualquier extranjero, ellos significaban siempre algo mejor, lo sabía porque cuando llegaban de pasada o de vacaciones algunos de los familiares que venían de fuera, todo era algarabía, contaban sus experiencias y parecían tener muchas posibilidades económicas y alta calidad de vida en esos mundos lejanos y anhelados por los que estábamos aquí.

 

Según cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores para el 2015, 4,7 millones de colombianos vivía en el exterior lo que equivale al 10 por ciento del total de la población. Colombia es el país de Suramérica cuya población más emigra. Es decir, uno de cada 10 colombianos vive en el exterior; sus destinos preferidos EE.UU. y España; hasta el 2015 todavía emigraban a Venezuela y Ecuador como tercer y cuarto país de acogida.

 

Mi familia y yo formamos parte de esas estadísticas, y el país de acogida fue Venezuela. Por años tuve la conciencia de ser extranjera, aunque nunca viví el estrés de ser indocumentada, sí fui por mucho tiempo extranjera, incluso recuerdo haber sido la única estudiante de mi grupo en la universidad con cédula de transeúnte. En cada lugar me preguntaban de dónde era, pero en un momento indeterminado para mi me adapté totalmente al país de acogida, aprendí a reírme de sus chistes, comprender su humor, su forma de ver la vida, aprendí a amar sus playas y sus comidas, su música, aprendí que la diversidad de nacionalidades existentes allá me hacía menos diferente.

 

En las navidades hacíamos natillas o buñuelos pero también hallacas; escuchaba gaitas de Maracaibo y villancicos que recordaban mi infancia, realmente empecé a comprenderme colombo-venezolana.

 

Doble desarraigo

 

El síndrome de desarraigo o síndrome de Ulises se refiere a síntomas de estrés con implicaciones somáticas experimentadas por el emigrante, incluso antes de dejar su tierra de origen y arriesgarse, casi siempre en condiciones no favorables, a dejar sus afectos, su red de apoyo, su familia y su lugar seguro, o por lo menos conocido.

 

Se presentan síntomas como estados ansiosos, llantos incontrolables, fatiga, perdida de memoria, dolores y predisposiciones a enfermedades virales, perturbaciones de sueño y alimentación, ensimismamiento, aislamiento y depresiones desde leves hasta severas.

 

Ante el síndrome de desarraigo, la persona se encuentra en estado de vulnerabilidad, se siente fuera de lugar y empieza a dudar de sus capacidades. Pierde sus referentes de vida, no hay una red de apoyo ni contención emocional por parte de familia y amigos. es lo que en el argot popular llaman salirse de la zona de confort, pero en este caso, es más que un lugar donde ya sabemos qué hacer y cómo movernos, es dejar un cumulo de aprendizajes y referentes de vida que sirven para enfrentarse a los retos cotidianos de trabajo y relaciones.

 

El doble desarraigo implica enfrentar dos veces la misma circunstancia. Como está sucediendo en este momento con los colombianos que vivieron por muchos años en Venezuela y están retornando a Colombia. En está situación el proceso de readaptación es a veces, incluso, más complicado porque al regresar al lugar de origen descubres que de nuevo eres extranjero, esta vez en tu país natal.

 

El repertorio de aprendizajes culturales del lugar de residencia anterior se hacen evidentes, y empiezas a estar en una especie de distonía total, Las circunstancias del país son distintas, las dinámicas ciudadanas también.

 

Dentro de la lista de causas y circunstancias que disparan y agravan los síntomas de desarraigo o doble desarraigo están, sobre todo el rechazo, el miedo al rechazo, el temor que inicialmente implica desplazarse de un país a otro con los riesgos involucrados en estos casos: casi siempre las personas que emigran lo hacen en condiciones de precariedad por lo que están más expuestas y son víctimas de posibles abusos, trata de personas, abusos sexuales y maltratos generales.

 

La respuesta de la población en el país de acogida suele variar, pero la xenofobia hacia los grupos que emigran en cantidad significativa, aparece inevitablemente.

 

En el caso de Colombia y su rol, por primera vez en su historia como país huésped, ha empezado a estimular los más primitivos temores de algunas personas que ya están estigmatizando y generando conductas de rechazo y desprecio hacia la población venezolana, que aumenta cada vez más en el país. Aunque parte de ella está de transito hacia otros países de la región.

 

Ya se han reportado, por ejemplo, protestas en la ciudad de Cúcuta, manifestando la incomodidad por las molestias ocasionadas en distintas áreas de la ciudad por los venezolanos. También han circulado panfletos amenazándolos con la muerte en caso de delinquir. El 23 de enero del presente año, lanzaron una bomba molotov en el coliseo del barrio Sevilla, al norte de la ciudad, en contra de los venezolanos que se encontraban allí.

 

El caso tal vez más perturbador lo constituye un audio subido a las redes en el que amenazan con matar a los venezolanos que se encuentran en Subachoque sino se van de la localidad; quien lo grabó usa una voz de robot y especifica que no importa la condición, delincuente o no, todo ciudadano de esa nacionalidad debe irse.

 

En algunos lugares no les alquilan inmuebles e incluso las ofertas de trabajo especifican que no aceptan venezolanos.

 

¿Qué elementos o pensamientos distorsionados generan tales expresiones de xenofobia o rechazo al extranjero, generalmente un grupo en particular? Qué pasó con los colombianos que, recuerdo a mis nueve años, veían en el extranjero la posibilidad enriquecerse con relatos nuevos, acentos diferentes, culturas y experiencias distintas? Tal vez, a pesar del modernismo y la tecnología, las ciencias y las redes sociales, no somos tan globales, la globalización termina siendo un tema concerniente, al fin de cuentas, a los negocios, no a nuestra condición de humanidad. La Tierra sigue siendo un lugar de disputa y los territorios (llamados países) lugares a los cuales no podemos pertenecer, en el que nos niegan vivir y participar, si no tenemos la categoría que el lugar, o la gente del lugar, exige.

 

Generalizar, omitir y distorsionar, los tres universales del lenguaje, evidencian formas no racionales de analizar la realidad. Y aunque en el pensamiento del xenofóbico, probablemente están presentes los tres, es la generalización la que prepondera cuando identifica a la persona con la nacionalidad o grupo étnico al que pertenece. La generalización se trata de catalogar de buena o mala una persona o situación a partir de una sola experiencia. Por ejemplo, si una persona de pelo rojo me robó, califico de ladrón a todos los de pelo rojos. Generalizo una sola experiencia como definitiva. El pensamiento es distorsionado, según la psicología cognitiva, porque la condición y conducta ética de la persona no está determinada por elementos como su color de piel, nacionalidad, orientación sexual.

 

El pensamiento real y valido es que una persona puede tener acciones reprobables siendo tanto colombiana, venezolana, china, indígena, negra, blanca, amarilla, judía, cristiana, atea, heterosexual, lesbiana, transexual, carnívora, vegetariana, vegana y mil etcéteras que no determinan la ética de nuestro comportamiento. Y puede ser bondadosa y correcta también, independiente de todas las causas biológicas, raciales y culturales.

 

Las crisis presentes en varios países del mundo han generado movimientos poblacionales de gran magnitud, que de manera biológica o natural, ponen en alerta los instintos de las personas residentes, impulsándolos a proteger sus espacios. Estamos, en su primera respuesta, ante la ley de supervivencia. Sin embargo, seria oportuno apelar a nuestra propia humanidad para generar empatía con los congéneres de especie, recordar que los limites geográficos son el fruto de nuestras invenciones y que todos los pobladores del planeta que compartimos tienen el mismo derecho a buscar lugares donde construir o, por lo menos, intentar tener una vida digna.

 

Creo que el principal aprendizaje con mi experiencia de doble desarraigo, es que en las condiciones actuales de este hogar llamado Tierra, es que no hay lugares seguros y definitivos. Los ciudadanos de Colombia como país históricamente migrador, pueden ahora vivir la experiencia de acoger a los venezolanos e incorporar toda la riqueza humana y cultural de un pueblo con el cual han compartido por décadas, tal vez por siglos, luchas y sueños, conviviendo como iguales a lo largo de miles de kilómetros de frontera, en muchos casos con doble nacionalidad, un país y un pueblo que también los aceptó y en el cual aún viven millones de sus connacionales.

Publicado enEdición Nº247
¿Es posible convertirse en un fantasma digital y borrar todo rastro en internet?

Siempre ha sido complicado desaparecer, aún menos en los tiempos de internet cuando dejamos rastros digitales siempre que nos conectamos

Una madrugada del año pasado, antes de que los pájaros empezaran a cantar, Tio Bucard, su esposa y sus hijos salieron de su casa, situada en un pequeño pueblo de Francia, y se metieron en un todoterreno negro. Mientras Bucard conducía hacia el aeropuerto más cercano, iba mirando por el espejo retrovisor para ver si le seguía Frank Ahearn, un estadounidense de 54 años de barba canosa y grandes gafas de sol.


Bucard (nombre falso) había conocido a Ahearn el día anterior, en el vestíbulo de un hotel de Mónaco cerca de la oficina de Bucard. Ahora había confiado la seguridad de su familia a este antiguo drogadicto del Bronx.


Bucard entró en la zona de aparcamiento del aeropuerto. Él y la familia pasaron a un todoterreno alquilado por Ahearn. Mientras se dirigían a la autopista, Ahearn bromeaba sobre si, mientras la familia permanecía escondida, él cuidaría el reloj de Bucard, un Bentley Flying B Nº 3 valorado en 5.000 libras esterlinas.


El reloj era el recuerdo de un pasado más opulento. Bucard, que recaudaba capital para un fondo de capital privado, se había encontrado en el lado equivocado de un mal acuerdo. Los problemas fueron en aumento y la empresa empezó a incumplir sus promesas de pago. Uno de los inversores que salió perjudicado tenía, en palabras de Bucard, un "pasado oscuro", y muy pronto pasó del enfado a amenazar su integridad física.


Preocupado por su seguridad y la de su familia, Bucard hizo la siguiente búsqueda en Google: "Cómo desaparecer". Ahearn fue uno de los primeros nombres que le apareció. Este profesional había trabajado en el pasado como detective privado y se había especializado en seguir el rastro de personas que no quieren ser encontradas. Ahora se había convertido en un profesional de la "desaparición".


Ahearn ofrece una amplia gama de servicios, que van desde que el cliente pueda recuperar la intimidad perdida en Internet hasta cruzar Europa con el cliente y su familia para que puedan empezar una nueva vida en un lugar seguro.


"Mi idea inicial era desaparecer durante tres o cuatro meses", explica Bucard. "Hasta que pudiera reunir el dinero para pagar a los inversores". Para que no se alarmaran, Bucard explicó a sus hijos que iban a hacer unas largas vacaciones.


El día antes de huir, Ahearn alquiló a su nombre y en Airbnb un apartamento en una ciudad lejana. Cuando la familia Bucard llegó a esta vivienda, Ahearn les compró teléfonos móviles y ordenadores portátiles y les enseñó las reglas de su nueva vida: utilizar aplicaciones de mensajería de texto que no dejen rastro, no utilizar servidores de correo electrónico públicos, pagar en efectivo, no utilizar Facebook.


Tras unos días con ellos, Ahearn dejó a los Bucard en su alojamiento temporal y regresó a Madrid, donde vive con su novia. En su cartera, llevaba la tarjeta de crédito de Bucard.
Cuando aterrizó en España, Ahearn trató de imaginar qué tipo de gastos haría un hombre de la riqueza de Bucard durante unas vacaciones. Fue entonces cuando empezó a utilizar la tarjeta de crédito: ropa de marcas caras, restaurantes y otros caprichos. "Me lo pasé genial con su tarjeta", dice. "Y así, amigo mío, es como se consigue confundir y dejar un falso rastro".


Desaparecer ya no es tan sencillo


Dinero, violencia o un desliz. Cualesquiera que sean los motivos de una persona para querer desaparecer, suelen poder resumirse en estas tres palabras. Con independencia del motivo o de la magnitud del proyecto, sea empezar una nueva vida en el extranjero o eliminar el nombre y la dirección del listín telefónico, nunca había sido tan difícil desaparecer como ahora. En un mundo donde cualquier acto que se lleve a cabo fuera del cobertizo del jardín suele dejar una huella digital. No es fácil regresar al reino de los desconocidos.
Si algo ha quedado claro en los últimos meses es lo mucho que se ha deteriorado el concepto de privacidad. En las "granjas de servidores" protegidas del calor, Silicon Valley reúne una cantidad ingente de información personal. Esto hace años que lo sabemos. De hecho, en 2010 una investigación constató que las aplicaciones de Facebook recababan, sistemáticamente y sin el consentimiento de los usuarios, información para empresas que rastrean a su público objetivo por Internet, incluso de cuentas privadas.


El reciente escándalo de Cambridge Analytica ha mostrado que el problema es mucho más profundo. Quienes descargaron sus archivos de datos personales descubrieron que Facebook y sus aplicaciones asociadas habían estado rastreando llamadas telefónicas, leyendo mensajes y saqueando directorios telefónicos. Esta actitud tolerante y permisiva con la utilización de nuestros datos forma parte de la esencia de las redes sociales.


Este año ha salido a la luz que en 2004, cuando Facebook era una red que se utilizaba en el campus universitario y que servía para que los estudiantes evaluaran el atractivo de sus compañeras de estudio, el fundador de esta red social, Mark Zuckerberg, ya envió un mensaje a un amigo en el que presumía de haber recabado más de 4.000 correos electrónicos, fotos y direcciones de usuarios.


"¿Qué?, exclamó su amigo. "¿Cómo lo has conseguido?".


"La gente los ha facilitado", le explicó Zuckerberg. "No sé por qué. Simplemente confían en mí".


"Jodidos estúpidos", dijo tras una pausa.


Facebook no es el único gigante tecnológico que recaba información personal. Si Google es el motor que impulsa Internet, la información personal es el combustible. A través de su aplicación Google Maps, sabe dónde has estado, cómo llegaste (a pie, en coche, en autobús, en tren), cuánto tiempo te quedaste y si fue o no tu primera visita.
La empresa almacena el historial de búsqueda de un usuario y en todos los dispositivos en los que ha iniciado la sesión, y también cuenta con algoritmos que rastrean los correos electrónicos en busca de indicios de que el usuario podría estar esperando un hijo, está a punto de casarse o ha caído enfermo. Google Lens, anunciado a principios de este mes, es un motor de búsqueda visual que proporciona información sobre las cosas que ve el usuario través de la cámara de su teléfono.


Es probable que Google conozca tu edad, sexo, aficiones, carrera, intereses, estado de tus relaciones, todos los vídeos de YouTube que has visto, todas las imágenes que has buscado, si estás deprimido o no y, posiblemente, incluso los motivos de la depresión que todavía no tienes. Y lo cierto es que no es, ni de lejos, el único dios omnisciente en el panteón digital.


Lo que empezó en la década de los noventa como una misión que traía consigo la esperanza de democratizar la red, se ha convertido en una economía digital que hace microtransacciones de datos personales.


Si esta información estuviera en manos de un gobierno, ya se habrían organizado manifestaciones en defensa de los derechos civiles.
Para la mayoría de nosotros, la comodidad y la calidad de los servicios que nos proporcionan a cambio de nuestros secretos son suficientes para que lo hagamos sin reparos y voluntariamente.


Sin embargo, cada vez hay más usuarios que están examinando el coste de proporcionar información personal; hasta el punto de exigir su derecho a volver a ser unos desconocidos. Se ha convertido en un reto. Es un desafío. La mujer que huye de una relación tóxica, la anciana víctima del robo de identidad, el personaje famoso que se siente acosado, el estudiante que pierde oportunidades laborales por culpa de vídeos que colgó en YouTube en el pasado saben que es un reto difícil.


Un experto en manipulación


Cuando Ahearn consiguió dejar las drogas a los 17 años, descubrió que ya no necesitaba tomar pastillas pero que no sabía qué hacer con su vida. Consiguió un trabajo temporal en una zapatería de Nueva York. Cuando este establecimiento cerró, respondió a una oferta de empleo de un detective privado. Se trataba de un trabajo muy poco glamuroso pero a Ahearn le fascinó.


Lo contrataron para que se hiciera pasar por un empleado de almacén en una tienda de productos de lujo de Nueva York y descubriera a los compañeros que robaban productos. Pilló a quince trabajadores que robaban y más tarde pilló a una banda criminal integrada por treinta hombres que robaba en un almacén de productos electrónicos y de muebles. "Manipulación", explica. "Es una técnica que realmente domino".


Al cabo de un tiempo, la agencia de detectives privados permitió que Ahearn trabajara en la oficina. Allí se sentó junto a un detective que seguía el rastro de personas que se habían escondido. "Rastrear es el arte de encontrar a personas" (que no quieren ser encontradas], explica: "Hay dos tipos de rastreadores: los pasivos, que utilizan bases de datos y directorios, y los agresivos, que intentan localizar a su presa a través de la ingeniería social".


Ahearn escuchaba mientras su colega obtenía información sobre alguien llamando a las compañías de servicios públicos y se hacía pasar por su presa para tener acceso a sus registros telefónicos y datos bancarios hasta que, finalmente, encontraba el posible paradero de su escondite. Ahearn convenció a su jefe para que le diera una oportunidad. "Me hervía la sangre", recuerda. "Es una habilidad que tengo de forma innata".


En 1984, Ahearn dejó la agencia de detectives y empezó por su cuenta una carrera como "rastreador" de personas que se habían escondido. Durante un tiempo le fue muy bien. De vez en cuando se tomaba un descanso (a veces ser tan bueno en algo te acaba afectando). Sin embargo, su negocio entró en crisis cuando las leyes en Estados Unidos cambiaron y "rastrear" a personas pasó a ser ilegal. "La vida pasó a ser más difícil", señala.


Decidió mudarse a Europa, ya que las leyes aquí eran más permisivas, y a finales de los noventa, la situación volvió a cambiar. La omnipresencia de los teléfonos móviles hizo que fuera mucho más fácil rastrear a las personas y la fiebre por las redes sociales dio pasó a una era dorada para el detective. "Te puedo localizar a través del Facebook de tu madre, un blog que escribiste hace tres años o tu cuenta en LinkedIn", señala.


¿Cómo desaparecer?


En 2001, publicó un anuncio en una página web ofreciendo asesoramiento sobre vivir en otro país. Cuando el propietario de la página web señaló que la profesión de Ahearn podía inquietar a los usuarios, muchos de los cuales valoraban el hecho de no ser identificados, Ahearn propuso escribir un post sobre cómo desaparecer.


"Era un artículo muy ñoño, pero triunfó", recuerda. "Empezaron a contactar conmigo personas del mundo entero", afirma. Tras descartar a todos aquellos que buscaban un ayudante o un cómplice ("Si huyes de la justicia, no puedo ayudarte; también me mantengo alejado de los delitos sexuales"), se quedó con un cliente: una mujer que tenía un compañero violento y quería escapar sin dejar rastro. "No quería una nueva identidad, solo quería desaparecer y estar segura de que su marido no podría encontrarla", indica.
Las técnicas que Ahearn utiliza para hacer desaparecer a los clientes son cada vez más sofisticadas y de mayor envergadura. Sin embargo, a diferencia de las empresas que gestionan la reputación de sus clientes, que por regla general intentan que la información que daña la imagen de sus clientes no pueda ser encontrada por los motores de búsqueda de Internet, él prefiere confundir y proporcionar información falsa. No solo crea confusión utilizando la tarjeta de crédito de sus clientes desde puntos alejados de donde se encuentran. "No puedes eliminar la información", señala: "No hay forma de borrarla. La clave está en manipular".


Ahearn explica que a veces empieza por la cuenta de Facebook de su cliente y "crea información" sobre, por ejemplo, Sydney, Australia. "Me hago amigo de usuarios de Facebook en Sydney y más tarde creo cuentas de Facebook falsas de supuestas personas que se hacen amigas del cliente en Australia". Más tarde, empieza a generar conversaciones abiertas entre estas cuentas de Facebook.


"Creas un amigo digital ficticio y haces que cuelgue un post sobre una cena que hizo contigo y otro amigo de Facebook falso la noche anterior. Se trata de ir dejando migas de información para que sigan un rastro falso. Eliminar información no sirve para nada. Ya ha circulado por la red. Tal vez la persona que te está buscando ya había accedido a esa información. Así que en realidad se trata del arte de confundir y así mantienen al depredador ocupado", señala.


Ahearn se ha convertido en las "fuerzas especiales" del negocio de la evaporación, contratado para los trabajos más extremos, mientras que una diáfana oficina en las afueras de Liverpool es la sede de los soldados rasos de esta floreciente industria. En las instalaciones de la empresa Reputation Defender, un equipo de unos 30 jóvenes profesionales buscan en la red información personal que sus clientes quieren eliminar de la red, por ejemplo, números de teléfono, fecha de nacimiento y qué partido político apoyaron en el pasado.


El director ejecutivo de la compañía, Tony McCrystal, ya hacía un seguimiento de la reputación de sus clientes en la red antes de que a esta profesión se le asignara un nombre. Cuando en 2008 empezó a trabajar para esta empresa, que en ese momento se llamaba Reputation 24/7, se convirtió en uno de los primeros empleados de una compañía que solo tenía cinco clientes.


"Nos iba bien gracias al boca-boca, ya sabes, nunca teníamos la seguridad de que estaríamos trabajando el mes siguiente", reconoce. En la actualidad, se trata de una de las principales empresas del sector.


McChrystal afirma que sus oficinas en el Reino Unido reciben unas setenta peticiones diarias, la mayoría de personas que quieren desaparecer de Internet. Hasta la fecha, la compañía ha trabajado para más de un millón de clientes de todo el mundo y el mes pasado fue adquirida por el grupo Stagwell, con sede en Washington, por una suma que no ha sido revelada.


En sus comienzos, McChrystal trabajó para famosos, futbolistas y directivos que querían evitar que nadie pudiera encontrar a través de los motores de búsqueda por Internet información que dañara su reputación: un fracaso empresarial o una aventura amorosa. Sin embargo, explica que en los últimos años la compañía trabaja mayoritariamente para personas "normales" que reciben un informe de los pagos que han hecho con su tarjeta de crédito, quieren tener un informe sobre su reputación o la información sobre ellos que circula en la red. Por unas 600 libras anuales la compañía les facilita una lista con toda la información personal delicada que circula por la red.


"Muchas veces temen un fraude, una suplantación de identidad e incluso, si su dirección está en la red, temen por su seguridad", indica McChrystal. Para un delincuente es muy fácil utilizar las redes sociales para planear un robo. "La hija de un cliente fue a pasar las vacaciones en una casa que la familia tiene en Francia y colgó fotografías de la casa y de ella y sus amigas luciendo joyas caras en Instagram, sin percatarse de que también estaba proporcionando su localización", explica.


No había pasado ni un día cuando alguien entró en la casa y robó joyas por un valor de medio millón de dólares. "Tras el robo, tuvimos que desplazarnos hasta allí y explicarles cómo activar las configuraciones de privacidad de Instagram y Facebook".


Tom Powell, que ha trabajado en la compañía ocho años, dice que a menudo no es un solo dato lo que pone en peligro a un individuo, sino una concatenación de información. "Digamos que me voy de vacaciones mañana", señala. "Un ladrón se entera de mi viaje a través de un post en Facebook en el que menciono cuántos días estoy fuera. Luego busca la dirección de mi casa en 192.com. Más tarde utiliza Google Maps para comprobar con Google Street View si tengo alarma. Tienen días para pasar por la casa y ver si la alarma está parpadeando, y para llevar a cabo un robo. Toda esta información puede ser usada con una finalidad criminal"

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No valen todos los clientes


Al igual que Ahearn, McChrystal y su equipo analizan las motivaciones de los clientes potenciales. "Probablemente recibimos llamadas de dos pedófilos cada día", admite. Este tipo de persona, dice McChrystal, suele afirmar que es víctima de un error de identidad: alguien que tiene el mismo nombre ha sido acusado de algo horrible. "Ese tipo de cosas no ocurre muy a menudo, así que les decimos que tendremos que cotejarlo con la policía, y ahí es cuando termina la conversación".


Los miembros del equipo se remiten a un documento "A quién servimos", elaborado por los abogados de la empresa, que prohíbe trabajar con delincuentes que hayan sido condenados por "cualquier acción más grave que un delito menor", así como con estafadores y personas que han sido acusadas de haber mostrado una conducta sexual inapropiada. "Es un tema que no está abierto a debate. Si te declararon culpable de maltrato, estamos ante una información relevante que no puede ser ignorada".


Google coincide con esta visión. En 2014, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas dictaminó que los datos "irrelevantes" y obsoletos debían borrarse cuando se solicitaran. En los últimos cuatro años, Google ha recibido más de 600.000 solicitudes (muchas de las cuales fueron presentadas por el equipo de Reputation Defender en nombre de sus clientes) para eliminar casi 2,4 millones de resultados del motor de búsqueda. En muchos casos, Google ha argumentado con éxito que la información es de interés público y que el solicitante no tiene derecho a eliminarla.


Sin embargo, en los últimos dos años, McChrystal, que eliminó su propia cuenta de Facebook hace algún tiempo, ha visto cómo aumentan las peticiones por parte de individuos que no están en peligro ni quieren ocultar información que es nociva para su imagen, sino que simplemente quieren recuperar su anonimato.


"Mi vida era un libro abierto"


Emma Jones contactó con la empresa el año pasado, después de que una de sus mejores amigas fuera víctima de un delito de usurpación de identidad. Cuando Jones se buscó en Google, encontró su nombre y dirección publicados en varias webs de directorios. "No me sentía cómoda con el hecho de que mis datos estuvieran en internet y no había nada que pudiera hacer al respecto", dice. "Tengo hijos pequeños. Sentí que mi vida era un libro abierto".


El equipo que trabajó en su caso elaboró un informe con toda la información de ella y su familia disponible en la red junto con la propuesta de cómo eliminarla o, en el caso de las redes sociales, que fuera privada.


Jones, que trabaja en marketing, representa a un nuevo tipo de cliente: uno sin un problema concreto de privacidad que está lo suficientemente inquieto por las recientes vulneraciones de privacidad en la red como para estar dispuesto a gastar cientos de libras en contratar profesionales para recuperar su anonimato.


Como muchas personas, en el pasado utilizaba Facebook para documentar su vida familiar. "Subía fotos de mis hijos todos los días. No me importaba si mis amigos las encontraban interesantes o no. Ahora prácticamente nunca cuelgo fotos de mis hijos, tal vez de espaldas, pero eso es todo. Debería ser su elección, no la mía. Si mi hija viene a verme cuando sea mayor y me pregunta por qué puse todas esas fotos de ella en Internet, no tengo una respuesta".


La huella que dejas en Facebook


En las últimas semanas, se ha formado un movimiento popular en torno al eslogan Borrar Facebook (Zuckerberg afirma que ha sido un fracaso). A Meg Jayanth, guionista de videojuegos, el escándalo de Cambridge Analytica la empujó voluntariamente a dar la espalda a Facebook. "Había estado considerando la posibilidad de eliminar Facebook durante al menos un año, pero mi preocupación se veía superada por la conveniencia", explica. "Estaba en contacto con amigos y familiares a través de Facebook, y me resistía a no usar esta red social. Las noticias de Cambridge Analytica inclinaron la balanza, no porque fuera inesperado, sino porque dejé las consideraciones de conveniencia atrás y simplemente actué. Estaba harta de sentirme mal por usar un servicio que ya no quería usar".


El proceso de borrar una cuenta de Facebook es deliberadamente confuso. La red social te anima a "desactivar" tu cuenta, en lugar de "borrarla", para dejar una puerta abierta si más tarde te arrepientes de la decisión. El borrado permanente requiere que se realice una solicitud a la empresa. Si te conectas dentro de los 14 días siguientes al inicio del proceso (fácil de hacer por error si tienes la aplicación en tu móvil o cuentas vinculadas que requieren que te conectes a través de Facebook), la compañía cancelará automáticamente tu solicitud.


Para Jayanth, de nacionalidad india, la reciente noticia de que el Departamento de Estado estadounidense está pidiendo a los solicitantes de visado que declaren sus cuentas de medios sociales en sus formularios fue un incentivo adicional. "La idea de que los funcionarios de aduanas puedan tomar decisiones en base a las redes sociales y en función de si apoyas o no al actual gobierno es aterradora. Creo que puede tener un gran impacto en el debate social sobre el poder de las redes sociales".


La experiencia que vivió Tio Bucard el año pasado hizo que reevaluara la privacidad y seguridad de su familia. Nunca regresaron a su casa en Francia.


"Les ocurre a muchos de mis clientes", selaka Ahearn: "El hecho de desaparecer les abre los ojos y empiezan a ser más prudentes y cuidadosos".


Ahearn creó algunas compañías offshore para Bucard, y le ayudó a comprar una nueva casa, automóviles y productos básicos. Estableció un protocolo de comunicación, para que pudiera mantenerse en contacto con su familia y los socios comerciales. Bucard y su esposa decidieron que los hijos no siguieran en el sistema educativo francés y ahora estudian desde casa.


Contrataron un seguro médico privado para no poder ser rastreados a partir de la información de la seguridad social. Mantener una vida de anonimato es un acto continuo de obsesión que a veces se convierte en paranoia.


Bucard ha mantenido a Ahearn contratado. Cada vez que surge un nuevo cliente, Ahearn comprueba la historia de esa persona, para asegurarse de que es quien dice ser, y que no esté conectado de alguna manera con su vida anterior.


Lograr ser completamente invisible es un objetivo inalcanzable a no ser que formes parte de un programa de protección de testigos ("La creme de la creme", según Ahearn. "Si estás en el programa entonces sí puedes desaparecer), incluso para aquellos que nunca han estado en una red social o no tienen una cuenta de Google. En Reino Unido, salvo que no te registres para votar, tu información está disponible y todo aquel que quiera una copia del registro electoral la puede ver.


"La gente cree que el mundo digital funciona de forma paralela al real", señala Ahearn. "En realidad, es lo mismo. ¿Colgarías una foto de tu hijo en una valla publicitaria al lado de una autopista con tu apellido? Por supuesto que no. Sin embargo, la gente lo hace en la red constantemente. No es un problema hasta que se convierte en un problema".

26/05/2018 - 18:41h