Surge nueva red social anti-Facebook creada por Anonymous

Se ha puesto en marcha una nueva red social que promete más transparencia, seguridad y privacidad que Facebook y otros gigantes del sector. Respaldada por el grupo 'hacktivista' Anonymous, cifrará todos los mensajes de sus usuarios, protegiéndolos así de gobiernos y anunciantes.


A primera vista, Minds.com parece similar a cualquier otra red social, ya que permite que un usuario envíe actualizaciones a sus seguidores y poder comentar y compartir mensajes. La diferencia principal reside en que esta nueva red social cifrada no pretende obtener beneficio con la recopilación de datos de sus usuarios.


Tanto es así que su objetivo es el contrario: cifrar todos los mensajes para que no puedan ser leídos y utilizados por los gobiernos o anunciantes. "Nuestra postura es que los usuarios merecen el control de las redes sociales en todos los sentidos", ha declarado el fundador de Minds, Bill Ottman, a Business Insider.


Otra diferencia es que esta red social recompensará a los usuarios según su nivel de interacción, ya sea votando, comentando o subiendo contenido, de tal modo que aquellos que sean más activos verán sus 'posts' promocionados por la red social. "Es un nuevo paradigma web que da voz a todos", afirma Minds.


De esta forma, el contenido será impulsado utilizando un algoritmo transparente, en oposición al método de Facebook, que sigue siendo en gran medida un misterio. Además, Minds posee un código completamente abierto, lo que permite que cualquiera pueda contribuir al diseño y mantenimiento de la red social.


"Una gran cantidad de empresas afirma tener privacidad y encriptación. Pero no es un cifrado real, ya que no tenemos forma de inspeccionar el código para ver si hay puertas traseras", sostiene Ottman.


"Anonymous ha iniciado un llamamiento a los piratas informáticos, diseñadores, creadores y programadores (...) Colaboremos en el código de Minds.com y construyamos un sitio superior que sea verdaderamente de la gente, por la gente y para la gente", ha publicado Anonymous ART of Revolution en su Facebook.


La red social ya está completamente activa y existe una aplicación para Android y iOS.


Tomado de RT: http://actualidad.rt.com/actualidad/177853-red-social-cifrada-facebook-anonymous

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"Hablar de Internet será como hablar de la vida cotidiana"

Doctor en Psicología, aunque se especializó en políticas culturales, Germán Rey fue asesor del Ministerio de Cultura de Colombia y en la actualidad dirige el Centro Etico de la Universidad Javeriana de Bogotá. En su reciente visita a la Universidad Nacional de Quilmes habló sobre la relación entre medios, políticas y poder en el entorno digital.


–¿Cuáles son las tendencias regulatorias para Internet en relación con la cultura?


–La primera vez que analicé esto fue cuando se firmaron los tratados bilaterales promovidos por EE.UU. Los tratados dejaron de ser arancelarios y se convirtieron en disciplinarios, por lo cual los países subalternos tienen que adaptar sus regulaciones a la normatividad de EE.UU. En el tratado entre EE.UU. y la Unión Europea (1986), y EE.UU. y Canadá (1988), la cultura fue una excepción de la negociación, esto se conoció como excepción cultural. Desde entonces EE.UU. firma tratados donde las condiciones para la cultura se encuentran en el mismo nivel que otros productos. Nunca más aceptaron la extraterritorialidad de la cultura. Y el tema de las responsabilidades de los prestadores de servicios de Internet ocupaba un papel predominante, querían desregular ese campo. Ya se notaba la presencia de las iniciativas privadas definiendo, más que los Estados, las reglamentaciones que darían forma a Internet.


–¿Qué características observa de las organizaciones regulatorias supranacionales para Internet?


–Es un juego de fuerzas. En el momento en que se constituyen las organizaciones regulatorias se mueven fuertemente los intereses para definir quiénes participan, en qué proporción, con qué funciones, cuáles son los límites. Es un momento clave de discusión pública. Si la norma es interesante hay que tener cuidado, porque después entra otro momento de hacer realidad la reglamentación. Ahí los intereses vuelven a jugar, ya no de manera esporádica sino persistente. Y las empresas son más persistentes, más que el propio Estado y las organizaciones de la sociedad civil.


–¿Cómo percibe el rol de la Sociedad Civil en los organismos regulatorios de Internet?


–La institucionalidad de Internet contemplará la presencia de la sociedad sivil. En términos mundiales la cosa se le está complicando a Estados y a los organismos supranacionales, porque hay una sensibilidad pública internacional mayor frente al papel que las tecnologías tienen en relación con la intimidad de las personas, la gestión del poder, el rol de los Estados. El gran problema es si se generan procedimientos efectivos para una participación eficiente y real.


–En un texto usted indica que el Estado tiene que realizar intervenciones mínimas y promover una autorregulación racional.


–Siempre he sido partidario de regulaciones estatales mínimas y no de presencia demasiado fuerte de los Estados. Pero lo he sido por la experiencia colombiana. Puede ser que en otros países sean necesarios niveles más intermedios, espero que no altos, de la presencia del Estado en la legislación de los medios e Internet. No soy partidario de grandes legislaciones. No sólo por el descontrol, sino porque los procesos de transformación tecnológicos son tan acelerados que los Estados, por más racionales que sean, siempre estarán un poco atrás. Las innovaciones muchas veces se desarrollan por fuera de los propios intereses de los Estados, incluso en contra.


–¿Cómo está reaccionando la sociedad civil ante la pereza de los Estados y el dinamismo del mercado?


–Hay grupos especializados que enfatizan una perspectiva democrática, libre, pluralista de la red. El contexto de Internet y la vida cotidiana se complejiza, cada vez más la gente encontrará que hablar de estos temas es hablar de su vida cotidiana. Ahora no lo sentimos, pero lo vamos a sentir cuando haya realmente una inmersión social en el nuevo ecosistema digital. Y eso ya está sucediendo. La gente va a experimentar aquello que no experimentó frente a la prensa. El problema de la libertad de prensa es que se pensó como la libertad de los medios pero nunca fue apropiada e interiorizada por la propia sociedad. Eso explica que cuando hay un problema en el terreno de las comunicaciones la sociedad no se preocupa. Hoy hay más discusión y habrá mucho más cuándo Internet sea un modo de vida.


–¿Cree que eso está pronto a suceder?


–En mi estudio sobre la cultura digital en Colombia planteo que ya está sucediendo. Las perspectivas sobre las brechas digitales variaron en poco tiempo. Mientras que la televisión tardó 30 años para ubicarse en el top del consumo cultural, la telefonía móvil tardó cinco años. Los sectores más populares colombianos tienen un uso de telefonía móvil que les permite la subconexión a Internet.


–¿Ese escenario va a ser más democrático?


–No soy tan optimista. En el ecosistema mediático la diversidad no viene per se y el pluralismo menos. Lo que vino fue homogeneidad de las mercancías. Hoy tenemos sistemas con una gran variedad de medios, poca pluralidad de contenidos y pocas representaciones sociales presentes. Que la red nos haga libres, plurales, democráticos será un aprendizaje para las sociedades.


–¿Qué rescató del trabajo en la gestión pública?


–Ver que el Estado es un queso gruyère y tiene más fisuras de las que pensamos. Pero mi experiencia pública más interesante fue como ombudsman del diario El Tiempo. Ahí era mediador entre lectores y directivos, con plena libertad para mi rol. Experimenté que son posibles algunas medidas de autorregulación al interior de los medios. No son perfectas, pero son posibles. La figura del defensor dejó de existir cuando el Grupo Planeta compró el periódico en 2012.



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Miércoles, 29 Abril 2015 06:01

La revolución digital en la comunicación

La revolución digital en la comunicación

Con un planteamiento sobre las perspectivas tecnológicas en torno a la comunicación, Antonio García Jiménez, profesor e investigador de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC, España), dictó una conferencia el pasado miércoles 22 de abril en el salón fray Bartolomé de las Casas de la Universidad Santo Tomás en Bogotá.

El doctor García Jiménez nos presentó una reflexión en torno a esa alucinación colectiva que nos hace sublimar lo digital. Partiendo de la referencia a Umberto Eco en sus apocalípticos e integrados, nos habló del actual panorama sobre las tecnologías de la información y la comunicación en un mundo en el que prevalece lo audiovisual. Ese cuadro de lo digital en el que hoy nos movemos, y en el que se engloban tanto los nativos como los inmigrantes digitales, está pintado por sujetos activos que, en función del uso y la relevancia que le dan a las redes virtuales, se sitúan como celebrantes, como escépticos (a los que yo llamaría mejor negantes) o como críticos.

Mientras los primeros lo confían todo a esa digitalización, celebrando que lo colaborativo de las redes potenciará el crecimiento y la expansión democrática, los segundos dudan de sus beneficios, negando su pertinencia y cuestionando su crecimiento desmesurado que hace peligrar las instituciones democráticas y la calidad del conocimiento.

Entre tanto, desde una mirada crítica se observan las contradicciones presentes en las redes en cuanto a la gestión de la información, el nivel de vigilancia y su papel en las movilizaciones sociales.

El conferencista planteó los dilemas del big data, en lo epistemológico, lo estético, lo tecnológico, lo ético y lo político, señalando las crecientes desigualdades, para lo que puso como ejemplo lo sucedido en la India; aunque dejando, eso sí, un lugar a la esperanza en la revolución digital con la labor de los criptopunks, con el ciberactivismo, con la llamada comunicación integral, con la reticularidad, la performatividad y los relatos ciudadanos en las distintas nubes.

En los tres días siguientes impartió el seminario "Comunicación, adolescencia y juventud: ciberespacio y redes virtuales" a estudiantes de la maestría en Comunicación, desarrollo y cambio social. Un acercamiento al papel de internet y de las mal llamadas redes sociales para reflexionar, desde una perspectiva crítica y humanista, acerca de su influencia en la vida de la juventud y de la adolescencia, prestando una especial atención a los aspectos vinculados a las tecnologías de la Comunicación. Cibercultura y educomunicación para abordar los usos y los riesgos digitales, pero también las posibilidades que ofrece la revolución digital para las distintas movilizaciones sociales y el empoderamiento ciudadano.

También mantuvo reuniones, además de con el equipo docente de la maestría, con las unidades de Investigación y de Posgrados y con la Oficina de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales de cara a estudiar la posibilidad de colaboración e intercambio entre la USTA y la URJC.

Antonio García Jiménez es doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, experto en "Documentación Informativa" y en "Nuevos medios, Sociedad y Cultura". Docente en el máster en Comunicación y problemas socioculturales de la URJC, sus investigaciones se centran en las prácticas del Ciberfeminismo y en los riesgos en el uso de internet por la adolescencia y la juventud. Es coordinador del grupo de investigación GICOMSOC (Grupo de Investigación sobre Comunicación, Sociedad y Cultura) y miembro de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación (AEIC).

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Ramonet: "Las redes son el perturbador más dominante"

El catedrático sostiene que la mayoría de los diarios está perdiendo dinero por el ingreso de las nuevas formas de comunicación mediante Internet. Ramonet afirma que algunos semanarios que hace algún tiempo tenían una influencia radical en la sociedad, como en EE.UU. —Time, Newsweek—, han desaparecido o se han vendido por un euro. "Estamos ante el fin de una era del periodismo", asegura.


—Ignacio Ramonet va directo al grano. Por ello sostiene que "la prensa escrita está en crisis" y señala que hay un cambio de era en este campo. El director de Le Monde Diplomatique en español cree que hay un "meteorito de Internet" que afecta a los medios tradicionales, esos dinosaurios que atraviesan graves problemas para mantenerse. Y del mismo modo reflexiona sobre el rol de las redes y del comportamiento político de los medios tradicionales con los gobiernos progresistas de nuestra región. De visita la semana pasada en nuestro país, dictó algunas charlas y sostuvo varios encuentros con políticos y periodistas para conversar sobre los acontecimientos del mundo.


¿En América Latina hay medios de comunicación y gremios que se han convertido en actores políticos incluso contradictores de los gobiernos progresistas?

Esto tiene un tiempo. Evidentemente han sido los principales opositores. En la experiencia que han vivido los países latinoamericanos donde gobiernos progresistas han sido elegidos por los ciudadanos, con base en un programa de reformas y transformaciones sociales muy importantes y no han sido elegidos, sino que han sido reelegidos. Observamos que ningún programa de transformación social en América Latina ha perdido una elección desde hace 15 años. Allí donde este tipo de reforma constructiva de izquierda, progresista, ha llegado al poder, democráticamente se ha mantenido hasta hoy, aunque los líderes han cambiado, como en Venezuela, Brasil, Paraguay...


Pero, ¿están los casos de Honduras y Paraguay?

Pero son golpes de Estado, no son los electores. En ningún caso los electores han rechazado esta propuesta. El único caso, si quieres, aunque no es pertinente, es el gobierno de Bachelet, cuando ella no podía volver a presentarse, pero el primer gobierno de Bachelet no podíamos calificarlo neoprogresista porque estaba gobernando con una alianza socialdemócrata, democratacristiano, aun en ese caso, después de la experiencia, Bachelet ha regresado con una coalición aún más ampliada con el partido comunista. Los electores no la han rechazado y, por consiguiente, eso ha significado la derrota de las fuerzas conservadoras tradicionales, que en algunos países han desaparecido, como en el caso de Ecuador.

 

¿Quién ha sustituido en esos casos a las fuerzas conservadoras?

Los medios, porque el empresariado, el poder económico, históricamente dominante en estos países, ha creído que con estos medios iba a manipular, llevar a cabo la contraofensiva conservadora. Por eso esa lucha ha sido tan importante y por ello muchos gobernantes han hecho de esa lucha una confrontación central, como es en Venezuela, Ecuador, en donde Rafael Correa, quizá de todos los presidentes de América Latina, es el que más ha tenido conciencia de que esa lucha era fundamental; también en Argentina, en donde ha habido un enfrentamiento importante contra el grupo Clarín, que domina el 80% de medios (prensa, radio y TV) de ese país. Estos medios se han erigido en oposición oficial, cuando no es su función, pues su función es informar, no ser partidos políticos.


Pero esa función tiene eco y prestigio en ciertos sectores y al mismo tiempo cuentan con un gremio (la SIP) que quiere incidir hasta en las mismas elecciones, como ocurrió en Brasil...

Claro, precisamente los amigos del Partido de los Trabajadores (PT), gobernante, Lula (Da Silva) o Dilma (Rousseff) no consagraron la importancia necesaria a crear un sistema público de comunicación e información. Primero, porque nunca tuvieron mayorías claras, gobernaron con los parlamentos que negociaban, no tuvieron las manos libres y los empresarios que en Brasil disponen de grupos importantes, como el Grupo Globo, no les permitieron. De hecho, no creo que tuvieran la voluntad, y así la hubieran tenido, no creo que les habrían dejado desarrollar un grupo público de medios como se ha hecho en otros países, como Ecuador, Venezuela y Argentina.


¿Hay un cambio en el terreno de los políticos para constituirse en comunicadores políticos y asumir como parte de su estructura formativa la comunicación?

Sí, el ejemplo lo tienes aquí. El presidente que más ha integrado esa idea es Correa. Desde el punto de vista teórico y académico, es alguien que ha estudiado la comunicación después de llegar a la Presidencia. Ha sacado una serie de conclusiones sobre el poder mediático, su funcionamiento, cómo se puede elaborar un contrapoder mediático y esto hoy en día es indispensable, es un parámetro fundamental. Pero claro, también hay que ver que eso evoluciona. Muchos dirigentes hacen un análisis de los medios, que es lo que se podía hacer hace 10 o 15 años, pero hoy la reflexión debe integrar las redes sociales, que son el principal actor en la movilización social. De hecho, si quieres, la mayoría de estos gobiernos padece una ofensiva que ya no es megamediática, sino micromediática.


¿Es aconsejable enfrentarse a la gente en redes como lo hace el presidente Correa? ¿Eso es válido en el tema de la disputa política?

No sé si un presidente debe entrar ahí. Una cosa es hacer una consideración general y otra poner en marcha igual que un gobierno o una empresa, que tienen un departamento de comunicación, y hoy día los gobiernos y empresas inteligentes tienen un departamento de respuesta rápida mediante el uso de Twitter, Facebook, blogs, páginas bien elaboradas en la web. Ese es el buen nivel de respuesta. Excepto que haya algo más importante. Yo no veo a un presidente establecer un diálogo crítico con un tuitero, o algo así.


Decía esto porque, en alguna medida, la derrota que ha infligido Rafael Correa a ese sistema de comunicación tradicional se trasladó a las redes, en las que ahora los ciudadanos son los que confrontan esa tensión con el Presidente...

De igual manera que frente a los megamedios, los medios públicos han desarrollado una política de financiación y desarrollo de megamedios públicos, de igual manera hay que desarrollar una política en el campo de la comunicación con respecto a los micromedios. Para eso hay que tener una reflexión de cómo están funcionando.


¿Hasta dónde los actores políticos progresistas, de izquierda, deben modificar sus comportamientos políticos en función de generar una comunicación política para un mundo más polarizado en ese territorio?

La mayoría de los gobernantes hoy se ha preocupado de desarrollar su comunicación, mediante Twitter, e informan personalmente, como el presidente Maduro, que tiene un seguimiento de Twitter continuo. Obama tiene 47 millones de seguidores en Twitter, tiene mayor alcance cuando comunica por Twitter antes que por la televisión, porque no hay ninguna televisión en EE.UU. que tenga 47 millones de telespectadores. Hoy forma parte de la comunicación elemental de un dirigente.


Y a pesar de ello, como ocurre en Venezuela, Maduro no logra romper el desequilibrio sobre la realidad de ese país...

Porque allí sí hay una conspiración mediática internacional y contra Venezuela siempre hubo una alianza de contrarios, porque la característica de Venezuela es que acumuló los adversarios socialdemócratas y los adversarios del conservatismo tradicional. En particular hay un odio socialdemócrata hacia Chávez, porque lideró la rebelión del 92 contra un presidente socialdemócrata con mucha influencia en la Internacional Socialista, Carlos Andrés Pérez. Eso creó mucha confusión en el seno de la izquierda durante mucho tiempo, y entonces, mientras hubo esta confusión, los medios edificaron una imagen primero de Chávez como dictador, autoritarista, cuando era lo contrario, pero esa imagen se quedó y hoy día esa ofensiva sigue con nuevas formas, porque a los medios internacionales se ha sumado la operación de tipo de 'revolución de colores' con las redes sociales que también difunden este mismo mensaje.


¿De qué manera la viralidad de la información no contrastada de estas redes afecta a la democracia? ¿Qué puede hacer el ciudadano?
Estar bien informado siempre es muy difícil; si antes no fue fácil, peor va a ser ahora; entonces el problema no ha cambiado. Lo que las redes añaden ahora es más confusión y más ruido. Las redes no imponen una versión dominante, aún no son el medio dominante. Son el perturbador dominante, pero no son el medio dominante. Por el momento, los medios dominantes siguen siendo los medios tradicionales. El problema de los medios tradicionales es que económicamente no son viables, tienen los pies sobre unos cimientos frágiles, pero siguen siendo dominantes.


En la generación de opinión pública...

Claro, siguen generando la matriz dominante.


¿Cuán mejor estamos comunicados ahora con la proliferación de medios, fuentes, redes, etc.?

La característica de la información es que siempre es mala información, siempre estar bien informado es un trabajo. Tú no puedes exigir de manera pasiva que vas a recibir buena información. Eso es prácticamente imposible. Yo digo en uno de mis libros: "Informarse cansa", es un trabajo y, si lo tomamos como tal, podemos informarnos, si no, no nos vamos a informar bien. La información se ha vuelto muy compleja y, por consiguiente, las críticas que se desarrollan obligan al sistema mediático a corregirse o a adoptar una posición dogmática afirmada. Por ejemplo, hoy se desarrollan mucho los medios partidarios que han admitido que no son objetivos, como la cadena Fox, en EE.UU., que es un canal ultrarreaccionario, ultraconservador, que así se asume y la gente lo ve porque así se reconoce.


Muchos catedráticos hablan de la telebasura, ¿es factible hablar hoy de redes basura? ¿Cómo se puede recuperar la calidad de la información en estas redes basura?

Hay telebasura y teleexcelente.


Entonces ¿ahora hay redes basura y redes excelentes...?

Así es. Si yo tengo una página de Facebook, puedo decir que no es basura, evidentemente, pero hay bastante gente que tiene redes sociales o blogs. Hoy en día hay blogs de una inmensa calidad. Recuerdo cuando ocurrió lo de Fukushima; nadie sabía qué era y hubo una cobertura mediática que ignoraba lo que era Fukushima y no sabía que era una central nuclear._Entonces los medios empezaron a decir que no había peligro, que se podía seguir consumiendo las legumbres, pero varios profesores de asuntos nucleares, en sus blogs, demostraron científicamente lo que pasaba. Y eso, reproducido por algunos periodistas que se dieron el trabajo de leerlos, tuvo una influencia muy interesante. Los blogs o la información de las redes puede ser muy buena o muy mala, pero eso forma parte de la vida.


¿Pero no ponen en riesgo la calidad de la información?

No, la mejoran, porque hoy día, por ejemplo, las redes funcionan como un gran corrector. Si un medio dice una enorme mentira, las redes lo van a corregir y van a difundir el error. Las redes han hecho las principales revelaciones de este tiempo. No son los periódicos, no son los medios los que han hecho las 2 grandes revelaciones de los últimos 5 años, como son WikiLeaks y Edward Snowden, de cómo el superpoder imperial estadounidense ocultaba información sobre los atropellos cometidos en Afganistán o en Irak. Eso no lo hubiéramos sabido por los medios, lo supimos por las redes, por WikiLeaks. Tampoco sabíamos que la NSA nos estaba vigilando; y no tanto a nosotros, que no tenemos importancia, sino que estaba vigilando a nuestros presidentes, a nuestras FF.AA., a nuestros servicios de inteligencia y a las empresas de punta; y eso lo supimos gracias a WikiLeaks y Snowden. Hoy, las redes son el complemento indispensable y, en sí, un medio de información.


Usted tiene un libro que se llama La explosión del periodismo, ¿cómo está manifestándose esa explosión de redes sociales, blogs, medios digitales, en el ejercicio real y práctico del periodismo? ¿No cree que puede ocurrir, paradójicamente, una incomunicación por saturación?

Mi último libro de comunicación esencialmente trata de la crisis de la prensa escrita. Es decir, cómo la prensa escrita está padeciendo el impacto de Internet y de las nuevas tecnologías de la información. Parto de una constatación: hoy en el mundo centenares de periódicos —que aún no hace mucho tiempo dominaban la opinión pública— han desaparecido. Llamo a esto la gran extinción, al igual como en ecología se habla de extinción de animales. Como cuando hubo un meteorito que cayó en Yucatán y puso fin a la era jurásica con la desaparición de los dinosaurios, de igual manera, el impacto de Internet ha provocado una serie de consecuencias que hace que los 'dinosaurios', los grandes grupos mediáticos de prensa, estén desapareciendo. Prácticamente hoy, en el mundo desarrollado central, no hay un periódico de prensa escrita que no tenga enormes dificultades.


¿Qué tipo de dificultades?

Que hayan reducido su paginación, si han sobrevivido, que hayan reducido su plantilla, cesando a miles de trabajadores. En este momento, en el mundo, hay decenas de miles de periodistas que han sido despedidos. Un diario como El Pais, de España, despidió hace año y medio a 30% de su plantilla de un solo golpe. La mayoría de los diarios están perdiendo dinero. Algunos semanarios que hace algún tiempo temían una influencia radical en la sociedad como en EE.UU, The Time, News Week, han desaparecido o se han vendido por un euro. Estamos ante el fin de una era del periodismo.


¿Algunos autores estadounidenses llaman el inicio del periodismo posindustrial?

La constatación es esta: donde antes había unos imperios mediáticos, basados en particular en la influencia de la prensa escrita, hoy día hay unos desiertos o unas ruinas y efectivamente porque la prensa escrita aún pertenece al mundo industrial. Por ejemplo, aquí en los pasillos de este diario he visto unas fotografías que son típicamente de la era industrial: con unas rotativas, galpones, imprentas, una clase obrera vinculada directamente, eso ya no existe; es decir eso desaparece en la era de lo inmaterial. Los aspectos industrial y material de la prensa escrita ahora juegan contra ella, en una era en donde lo inmaterial se impone. Partiendo de esa constatación, la pregunta es: ¿qué es el periodismo hoy?, por una parte está esa interrogante, pero por otro hay otro cuestionamiento fundamental: ¿qué es un periodista hoy?


¿Y qué es el periodismo hoy?

Al mismo tiempo que ocurre esa desaparición masiva, esa extinción masiva de toda una especie de periodismo, al mismo tiempo se está produciendo lo que podríamos llamar un cambio de era. Estamos viendo cómo surge una nueva generación de periodistas porque ahora se plantea una situación central: ¿qué es el periodismo? En la medida en que el periodista o el periodismo ha perdido el monopolio de la información. En una sociedad hasta ahora, la información la manejaban los periodistas.


¿Y ahora la información está manejada por los ciudadanos?

Ahora, la maneja todo el mundo y eso evidentemente es —estructuralmente— un cambio enorme. A la vez eso es la realización de un sueño de los que pensaron una democracia avanzada, en la medida que es una democratización de la información teóricamente. Por qué me cuestiono: –¿qué es la democratización de la información?– Que todo ciudadano pueda producir su información.


¿El prosumidor?

Sí, es decir el 'prosumidor' que es productor y consumidor. No es solo consumidor, sino, también, productor. Él sabe producirla y eso crea que hoy no se sepa qué es un periodista. Si todos somos periodistas, entonces ¿qué es ser un periodista? En dónde está la especificidad, quiero decir. Si tú y yo, la gente de la calle es periodista, que tiene de particular un periodista


¿Perdió ese prestigio y esa autoridad que tenía?

Perdió la autoridad, el monopolio de la información y también su rango social, el estatus social. Pero esto no quiere decir que todo esto se perdió al mismo tiempo en todos los países. He analizado como la televisión, 5 o 6 años después, está viviendo el mismo fenómeno; es decir, la desaparición de las masas de audiencia. La televisión lo que hoy pierde es la audiencia, la audiencia se le va. Ningún canal de televisión en el mundo tiene hoy decenas de millones de telespectadores porque han desaparecido por la multiplicidad de la oferta y de las posibilidades de comunicar o de ocio. Si te pasas 3 o 4 horas con tus redes sociales, pues es obvio que no estás delante de la televisión.


En esta crisis que usted menciona, de la prensa escrita frente a la tecnología, ¿se puede hablar de comunicación al poner una información en 160 caracteres cómo permiten las redes sociales como Twitter y Facebook? ¿Es esto comunicación o mera información?

No, es comunicación. No sé si sea información, esa actividad de "mosquito" perturba al funcionamiento de la información porque ahora en Twitter se puede enviar de todo, se pueden enviar fotos y video. Twitter ya no es los 140 caracteres, Twitter mismo ha evolucionado porque la tendencia general hoy de las redes sociales es de abandonar los caracteres de la escritura para ir a la imagen. Hay un cambio de la esfera Gutemberg a la esfera icónica, imagen. Evidentemente no estamos aquí hablando de calidad, sino sencillamente de masividad de la información, que crea varios problemas.


¿Qué tan bueno es que el ciudadano tenga el control de estos medios?

El ciudadano tiene la ilusión de que tiene el control de estos medios. El ciudadano lo que sabe hoy, cada vez más, es utilizar estos dispositivos. Primero porque son fáciles de utilizar, segundo porque son relativamente baratos y tercero porque estos dispositivos permiten tener una centralidad que hasta ahora no tenía el ciudadano. Hasta ahora lo que caracterizaba al ciudadano es su pasividad frente a los medios. Su única función era recibir, salvo algunas variaciones en las radios en donde se puede telefonear y dar su opinión, pero los medios centrales tenían una posición que yo llamó del sol. Eran soles, el sol solo tiene planetas que giran a su alrededor y envía sus rayos y lo que podemos hacer es padecer los rayos del sol. Hoy no hay sol, desaparecen los soles y lo que hay son soles reducidos al formato de un granito de polvo. Cada uno somos granitos de polvo. Pero si tomamos otra metáfora y decimos que somos una abeja o una avispa, entonces, cada avispa puede construir en un momento determinado un enjambre que puede actuar unido, que es lo que ha sucedido con lo que llamamos las revoluciones de los colores, la pirámide árabe, los indignados, etc. Esa pequeña posibilidad de comunicar con mis 40, 60, 200 amigos, en el mismo momento, todos aquellos que tienen 200 amigos, transmiten una información que, inmediatamente, de manera viral, comunica a decenas de millones de personas, eso pone en marcha un efecto palanca, que puede incluso tener el efecto de derrocar una dictadura como ocurrió en Túnez. Pero también puede tener la debilidad o la flaqueza de ser penetrado por un virus, que le hace hacer acciones al servicio de una inteligencia que está manipulando a ese grupo como se hace en Venezuela.


¿Los medios tradicionales deben voltear a mirar a estas nuevas plataformas?

 Hoy, un medio debe tener diferentes plataformas. Debe tener su plataforma on-line porque un periódico por definición sale una vez al día, en 24 horas ocurren cantidad de cosas. Hoy el ritmo normal de la información ya no es 24 horas, hoy el ritmo normal de la información es la instantaneidad, por muchos defectos que tenga la instantaneidad y por más críticas, que por ejemplo yo he generado para la instantaneidad. El periodista es el analista de un período, pero hoy el período es el instante. Hoy hay instantaneistas y si no hay instantaneistas hay que tener por lo menos una persona que siga al instante la información y que complete el periódico que es más de análisis, que tiene un ritmo más lento por definición. Además hay que tener sus propias redes sociales (Twitter, Facebook) y por qué no plataformas audiovisuales. La característica tecnológica permite que un medio sea todos los medios. Hoy los medios deben ser multimedia. Ya no hay distinción tecnológica entre lo escrito, sonido e imagen. No hay distinción, con la misma tecnología puedes difundir texto, imagen y sonido.

 

Libro relacionado

La explosión del periodismo, Ignacio Ramonet, Ediciones Le Monde diplomatique, edición Colombia

 

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Miércoles, 04 Marzo 2015 06:02

Comunicación e incidencia política

Comunicación e incidencia política

Retomando el debate sobre la incidencia política del sistema de medios y de las redes sociales, Washington Uranga pone en tela de juicio su importancia decisiva en las decisiones políticas de los ciudadanos, pero sí admite la influencia de la comunicación entendida como fenómeno sociocultural complejo.


La política y la comunicación se cruzan en la escena de la vida cotidiana actual. Desde ámbitos políticos y académicos se insiste en la incidencia que tiene el sistema de medios como factor, casi determinante para algunos, en las decisiones políticas de la ciudadanía. Es una afirmación que, si bien no puede contradecirse absolutamente, tiene que ser tomada por lo menos con prudencia. Ha quedado demostrado en muchas ocasiones que la ciudadanía tiene suficiente criterio propio para actuar con autonomía respecto de las opiniones insistentemente reiteradas por los medios y sus editorialistas.


También se habla de la influencia de las redes sociales. En 2008, el entonces candidato Barack Obama utilizó las redes sociales como importante trampolín para llegar a la presidencia de Estados Unidos y desde allí el uso de las tecnologías comenzó a ser considerado de manera diferente. Sobre todo porque además de lograr apoyo político Obama obtuvo 500 millones de dólares en pequeñas donaciones que aportaron a la financiación de su campaña.


Circulan otras muestras en el mismo sentido y sobre todo a raíz de la importancia que se le atribuye a las redes en el lanzamiento de expresiones públicas y en la construcción de convocatorias. Tales ejemplos van desde la ponderación del aporte de las redes sociales en las revueltas en Medio Oriente hasta en las manifestaciones en Europa. En lo local hay algunos ejemplos que avalan esta idea de la incidencia.


Según muchas opiniones –cuando aún los estudios sobre la materia no aportan conclusiones terminantes–, las redes sociales potencian los fenómenos presentes en distintos espacios de la sociedad, pero no generan desde la nada. Lo que no existe, así sea de manera incipiente, no puede ser creado por las tecnologías de la comunicación. Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, asegura que "sería tremendamente arrogante para una empresa tecnológica reivindicar un papel en los movimientos de protesta. Quizá, Face-book ha podido contribuir y aportar herramientas pero su papel fue mucho menos relevante de lo que dijeron los medios", sostiene.


Una pregunta posible es: ¿puede el sistema masivo de medios y las llamadas redes incidir de manera decisiva en la opinión política de los ciudadanos? La respuesta más aceptada por los especialistas señala que la mayor influencia está dada en el establecimiento de la agenda, pero no así en la determinación de las posiciones políticas. Es decir: se condiciona acerca de lo qué se habla y de qué manera se habla. Pero no de la misma manera en lo que se opina. Y eso se hace más evidente a la hora de los pronunciamientos electorales. Es verdad que no se puede votar a quien no se conoce. Sin embargo, las personas no votan por quien más aparece, o por quien es señalado por lo "formadores de opinión", sino que lo hacen a partir de sus propias convicciones. Y tales convicciones se forjan en experiencias personales que son complejas y atravesadas por las vivencias socioculturales.


¿Por qué? Seguramente porque la comunicación –como fenómeno complejo y multidimensional– es un proceso social y cultural de producción, intercambio y negociación de formas simbólicas entre los individuos y los actores sociales. Y esta construcción está por encima, si bien no al margen, de los dispositivos tecnológicos. La comunicación es, ante todo, una relación sociocultural que no puede restringirse a los medios y a sus tecnologías, que trasciende el aspecto estrictamente técnico y del desarrollo de habilidades para ubicarse, sobre todo, en el espacio de las relaciones entre sujetos enmarcados en contextos sociales y culturales.


No se trata de negar la influencia de los medios masivos de comunicación y de las redes, pero sí de relativizar su incidencia, evitar simplificaciones y complejizar el análisis que se hace del fenómeno de la comunicación en todas sus dimensiones. Porque también –y especialmente– se comunica en el cara a cara, en el encuentro con el otro, en el sistema educativo, en el ámbito de la acción política, social, en los movimientos religiosos. Y así se podría seguir. En todos esos lugares se construyen sentidos, formas de entender y de entendernos, que también influyen en la manera de construir el pensamiento político y el posicionamiento en el marco de la sociedad y de la cultura.


En otras palabras. Los medios, las redes y sus tecnologías tienen mucha importancia en la política actual. Nadie podría negarlo. Pero, al mismo tiempo, lo comunicacional es mucho más que medios y tecnologías porque está necesariamente integrado a la cultura, a la complejidad de lo social y de lo político. Y en eso juegan también las historias personales y colectivas, las marcas de los momentos vividos, la memoria, las experiencias y las prácticas cotidianas de cada uno de los actores y los colectivos a los que pertenecen cada uno de ellos.

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Revela estudio que las redes sociales son decisivas en el periodismo

Un nuevo informe de la escuela de Periodismo de la Universidad de Indiana, en EEUU, arroja luz sobre cómo los periodistas estadounidenses utilizan las redes sociales para informar sobre las noticias.

 

En "El periodista estadounidense en la era digital", los profesores Lars Willnat y David Weaver encuestaron a 1080 periodistas estadounidenses en línea en el otoño de 2013. Es el último informe de una serie que valora el comportamiento y las creencias de los periodistas estadounidenses desde 1971. Este informe se realiza cada diez años.

 

Por supuesto, uno de los principales cambios entre la última encuesta realizada en el 2002, y el informe más reciente ha sido el impacto de Internet en la prensa. Los medios sociales son una parte importante de ese cambio: el 40 por ciento de los periodistas dijo que las redes sociales son "muy importantes" para su trabajo, y más de un tercio dijo que gastan entre 30 y 60 minutos cada día en las redes sociales.

 

Los microblogs como Twitter fueron, con mucho, el tipo más popular de las redes sociales utilizadas por los periodistas. Más de la mitad de los encuestados dijeron que usan regularmente esta plataformas para obtener información y elaborar sus historias.

 

 

 

El uso más común entre los periodistas de los medios de comunicación social es comprobar si hay noticias de última hora -casi el 80 por ciento dijo que regularmente utilizan sitios de redes sociales para estar al tanto de los últimos acontecimientos. Sin embargo, el 73,1 por ciento citó específicamente el uso de las redes sociales para el registro de lo que la competencia está reportando, y muchos otros usos, como la búsqueda de ideas para sus historias y estar en contacto con el público.

 

 

 

Muchos periodistas también ven los medios sociales como un vehículo para la autopromoción – más del 80 por ciento coincidió en que estos medios sociales los ayudó a compartir su trabajo, y más de dos tercios aseguró que están más comprometidos con su público gracias a estas plataformas.

 

 

 

Pero mientras que el 62 por ciento coincidió en que los medios sociales les permitieron construir más rápido sus historias, sólo el 25 por ciento estuvo de acuerdo en que estas herramientas han mejorado su propia productividad y apenas el 6,3 por ciento reconoció que estas les permitieron disminuir su carga de trabajo total.

 

(Tomado de The Washington Post. Versión de Cubadebate)

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De los multimedia a la Internet: el control de Estados Unidos/Israel
La libertad de expresión” se ha vaciado y viciado de su significado primigenio conforme se asienta la segunda generación de la tecnología de la información (TI) controlada plutocrática y oligopólicamente por sus inventores (Darpa, del Pentágono), quienes además poseen una agenda geopolítica inocultable cuando su deliberada (des)información –que forma parte de su panoplia de guerra de propaganda sicológica– se ha convertido en una de las principales armas tanto del control local de su opinión pública como de la desestabilización teleológica de sus adversarios globales.


No existe inocencia en la (des)información tal como la soportamos los ciudadanos en búsqueda de una inasible libertad de expresión.


Para que se plasme una genuina libertad de expresión es condición sine qua non la existencia de una pluralidad de los medios (en el doble sentido) transmisores,en cualquier sociedad libre. De por sí la libertad de expresión tiene diferentes acepciones y aplicaciones legales en distintos países y no pocas veces está imbricada en sus sistemas de seguridad nacional, al unísono de un perturbador espionaje (v. gr. el ominoso Wiretrap de vigilancia gubernamental en EU que atenta contra las libertades individuales: Russia Today; 18.8.12), de corte cada vez más orwelliano, de sus impotentes ciudadanos.


Hoy la libertad de expresión se encuentra en repliegue global/local frente al neototalitarismo de la telecracia multimediática que tanto temió el epistemólogo Karl Popper.


La libertad de expresión ha retrocedido cualitativamente varios pasos atrás en los multimedia de la primera generación y ha encontrado refugio, quizá transitorio, en las redes sociales que tampoco –no hay que hacerse ilusiones– escapan al control plutocrático/oligopólico de sus inventores y propietarios bursátiles.


El alarmante retroceso cualitativo de la libertad de expresión ha llegado a un deterioro neototalitario tal que hoy constituye una exigencia imperativa la pluralidad de la propiedad bursátil multimediática a priori y que incluya ya a los servidores de las redes sociales.


Sin la pluralidad tanto de la propiedad bursátil multimediática como de las redes sociales no puede cuajar el irrestricto libre flujo de las ideas indispensables para el debate democrático y la óptima toma de decisiones.


La calidad plural de los transmisores de los multimedia y su propiedad bursátil deben reflejar a todos los sectores de una sociedad vibrante, anómalamente sujeta a la (des)información imperante, que ha sucumbido a una estructura plutócrata/oligopólica consustancialmente interesada, sesgada y sectaria de sus accionistas bursátiles.


En la etapa de la globalización, los multimedia no expresan la libertad de expresión de sus usuarios obligada y pasivamente receptivos y cautivos, sino su unilateral voluntad incoercible de difundir los intereses grupales de sus accionistas plutócratas/oligopólicos, lo cual, de entrada, pervierte el libre flujo de las ideas invaluables para el avance de las libertades en una sociedad moderna.


En este tenor, suena atractiva la búsqueda de la libertad de los servidores por los usuarios de Internet que dependen sojuzgadamente de la voluntad de EU/Israel, sus supremos controladores, como es el caso de Irán –bajo la espada de Damocles de una inminente guerra– que sopesa cancelar su acceso a Google, Hotmail y Yahoo a finales de agosto para “sustituirlos con un intranet nacional (sic) por servicios administrados por el Estado”, según el portal chino Global Times (GT;15.8.12): ¿Puede Irán darse el lujo de “sobrevivir económicamente fuera del internet global dominado por EU?”


Irán cuenta con el mayor número de ciudadanos de Medio Oriente, 33 millones, conectados a Internet, y su apuesta a la libertad internauta exhibe inmensos “obstáculos” según GT cuando “es difícil concebir un intranet nacional completamente aislado del Internet foráneo”: sus “limitaciones mermarán sus intercambios mercantiles con Rusia y China” cuando arrecian las sanciones impuestas por Occidente.


Según GT, sólo Twitter estuvo a punto de provocar una revolución de redes sociales en Irán y ahora es “objeto del virus Stuxnet, una operación conjunta de Israel/EU para impedir su desarrollo nuclear”.


Medios islámicos fustigan el control dual de Internet y los principales servidores por EU/Israel: Google, Facebook, Wikipedia, Yahoo, etc. (“La mano israelí detrás de la Internet”; Freedom Research, junio 2009: http://radioislam.org/islam/english/jewishp/internet/jews_behind_internet.htm )


Los mismos israelíes alardean el control global de los multimedia (“Los israelíes sí controlan los medios”; Manny Friedman; The Times of Israel; 1.7.12), lo cual exacerba la paranoia de árabes y persas por igual, ya no se diga de mil 500 millones de islámicos en el mundo y la aplastante mayoría de los demócratas libres del planeta.


De las “13 raíces de nombre especificados, 10 se encuentran en EU” que “ostenta una posición absolutamente ventajosa en el control de la Internet” y tiene la “capacidad de cortarlo a cualquier país”.


GT juzga que esta “posición desequilibrada amenaza la seguridad de la Internet de todos los países”, la cual es parte sustancial de la “seguridad nacional”.


Informa que algunos académicos han propuesto la “separación militar y civil de la Internet”, mientras otros proponen un acuerdo para no usar como “primer golpe la guerra de la Internet”.


Sugiere que la única forma para que los “países atrasados puedan salvaguardar su red de seguridad en Internet es creando sus propias tecnologías” cuando los “países desarrollados monopolizan el discurso del poder de hacer las reglas de Internet”.


Cabe señalar que EU, el controlador supremo de Internet (al unísono de su aliado israelí con cierto tipo de servidores masivos), ha creado un nuevo centro de seguridad cibernética del Pentágono: CyberSecurity, cuando las guerras en el ciberespacio forman ya parte de las guerras multidimensionales en boga.


Marcus Ranum, jefe de la Oficina de Seguridad de Tenable Network Security (Columbia, EU) se pronuncia por un “ciberespacio desmilitarizado”, lo cual es muy difícil de lograr, por lo que su segunda opción se centra en los “límites nacionales (sic) del ciberespacio”.


Arguye que el supremo control de EU en el ciberespacio le concede “enormes ventajas económicas” mediante la “influencia tremenda de Hollywood y el Megaupload.com” cuando “EU usa su control de la infraestructura de Internet para reforzar sus agenda económica”.


Sugiere que “EU debe evitar tratar Internet como a colonia (sic)” y en su lugar promoverlo como un “recurso global” cuando existen flagrantes contradicciones entre la “libertad de expresión on line”, según Hillary Clinton, y la persecución británica de Julian Assange.


Concluye que sea probable que Irán salga de Gmail, pero pocos países lo podrán imitar cuando su costo es prohibitivo, aunque sea técnicamente factible.


Lo real es que la libertad de expresión está secuestrada por el control dual cibernético de EU/Israel tanto de los multimedia convencionales (en forma obscena) como de las redes sociales (en forma sutil).


@AlfredoJalife

http://alfredojalife.com

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Empresas utilizan robots para aparentar popularidad en Twitter, confirma estudio
Hasta el 46 por ciento de los seguidores en Twitter de empresas con perfiles activos podrían ser generados por robots, o bots, de acuerdo con un estudio de Mark Camisani Calzolari, en experto en comunicaciones corporativas y profesor de lenguaje digital radicado en Milán.

 
El estudio académico valoró 39 marcas internacionales e italianas con presencia en la red social Twitter, entre ellos, BlackBerry, DellOutlet, CocaCola, IKEAITALIA, VodafoneIT, entre otras, tratando de distinguir los seguidores reales de los falsos en función de su comportamiento.

 
“El número de seguidores ya no es un indicador válido de la popularidad de un usuario de Twitter, y esto se puede verificar si se analiza por separado la información desde un punto de vista cualitativo”, dijo Calzolari.

 
Calzolari dijo que las empresas no necesariamente podría ser cuestionadas por la presencia de los seguidores falsos ya que a menudo delega sus actividades de relaciones públicas en las redes sociales a terceros.
 
“En algunos casos, las agencias de publicidad para la web o los medios de comunicación contratados por estos ejecutivos han optado por tomar atajos con el fin de demostrar a las empresas que sus actividades han tenido éxito mediante la generación de gran cantidad de nuevos usuarios”, dijo.

 
El estudio analizó una muestra de 10.000 seguidores por cada empresa. Diseñaron un algoritmo de software para extraer una muestra aleatoria de los seguidores, con parámetros establecidas para verificar si los comportamientos de los usuarios eran de seres humanos o bot.

 
Alrededor del 39 por ciento de los seguidores de @VodafoneIT probablemente los robots. Mientras, el 45% de los usuarios que siguen a @CocaCola e @Ikea, en realidad no existen y los perfiles se crean automáticamente, asegura el estudio.


 10 Junio 2012

 
(Con información de Reuters. Traducido del inglés por Cubadebate)

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La caída de Facebook alienta la idea de la burbuja 2.0
No es como para llorar por él, pero Mark Zuckerberg ha perdido 5.000 millones de dólares en dos semanas. No todo el mundo puede hacer eso (Bankia aparte). O sí. Facebook es solo la última de las grandes estrellas de Internet 2.0 que se ha dado de bruces en el mercado bursátil. El lunes durante algunos momentos su acción estuvo a 26,60 dólares, cuando hace dos semanas inició su cotización a 38 dólares. En total la compañía ha perdido un tercio del valor, y su fundador y accionista también.


Facebook, que iba a significar un antes y un después en la bolsa, es un eslabón más de la cadena de fracasos que alientan la idea y el debate de que realmente hay otra burbuja de empresas de Internet como la vivida en la última década del siglo XX. Esta vez va ligada a las redes sociales, a los sitios en donde el mayor valor de la empresa lo aportan los clientes. Empresas que no tratan tanto de vender productos como de regalar servicios para que después lleguen los ingresos bien por el tráfico que generan las personas, bien por minipagos.


Es el caso de Zynga. Empresa que se inventó los juegos sociales, juegos incrustados en Facebook y que solo se podían jugar en esta red social, como Farmville o Mafia Wars (posteriormente Zynga ha creado su propia plataforma). Su éxito fue fulgurante, con cientos de millones de personas que se divertían gratis. Los ingresos le llegaban a Zynga a través de las pequeñas compras de objetos con los que el jugador podía mejorar su actividad, como comprar un tractor si tenía tierras de labranza o vacas si era ganadero.


Pese a tener más éxito popular que beneficios económicos, Zynga salió a bolsa en diciembre pasado a 20 dólares la acción. Ese primer día acabó bien (26 dólares), pero hoy está por debajo de los 6 dólares. Zynga ha perdido el 70% de su valor en medio año de cotización. Si su capitalización bursátil era de 13.000 millones hoy no sube de 4.000 millones. Dicen que la caída en bolsa de Facebook arrastra a Zynga, pero lo cierto es que la caída viene de antes.


Un mes antes corría suerte similar Groupon. Otro bombazo —todas ellas con menos historia que Facebook y menos respaldo social—. Creado en 2008, se dedica a las compras con descuentos y se estrena en el parqué en noviembre a 20 dólares. Parecía un valor seguro, en un sector en auge y con poca competencia en Estados Unidos y en el resto del mundo, pues había ido comprando las empresas líderes en cada país. También cerró el primer día con subidas (26 dólares), pero hoy está a 9,25. Ha perdido más de la mitad de su valor bursátil.


En Junio del mismo año 2011, la emisora musical Pandora saltaba a la bolsa respaldada por sus 80 millones de oyentes, aunque tuviera pérdidas. Salió a 16 dólares la acción, con lo que la empresa se evaluaba en bolsa a 3.000 millones. El primer día acabó en 17 dólares, hoy roza los 10.


De entre todas estas estrellas de la época 2.0 la única que ha salido bien parada, y eso que había dudas sobre su futuro, ha sido Linkedin, la red social para profesionales. En un principio se pensó que se la acabaría comiendo Facebook, pero ha resultado todo lo contrario. El mago de Linkedin Reid Hoffman supo ir paso a paso hasta lograr una red social que intenta primar la seriedad y utilidad sobre todas lo superfluo. Así ha llegado a los 161 millones de usuarios con solo 2.300 empleados. Salió a bolsa en mayo del pasado año a un precio que se consideró alto (45 dólares), pero acabó el día a 94 dólares. Tras un tránsito titubeante se ha consolidado alrededor de los 100 dólares.


Por Javier Martín Barcelona 5 JUN 2012 - 09:17 CET
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Jueves, 09 Febrero 2012 17:58

Anonymous, la protesta enmascarada

En rechazo a la regulación de internet, el colectivo Anonymous se lanza a la acción política directa. Tras el cierre del sitio de descargas Megaupload por parte del FBI, fueron atacados los sitios de la Casa Blanca, del Departamento de Justicia estadounidense y de Universal Music. Una batalla que recién comienza.