Miércoles, 05 Febrero 2020 06:42

Coordenadas en la sucesión del papa Francisco

Coordenadas en la sucesión del papa Francisco

Francisco tiene 83 años y en marzo cumple siete de pontífice. Recibió en el cónclave que lo entronizó, el mandato de realizar importantes reformas en la Iglesia que no ha podido, o no lo han dejado, realizar. El año 2020 será clave en la vida de la Iglesia, pues se vislumbran reformas graduales de una Iglesia católica que se resiste a los cambios. A fines del año pasado Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, escribió un alarmante artículo en el importante periódico italiano La Repubblica, llamando a defender al Papa contra los abiertos ataques de grupos conservadores y reaccionarios apoyados por poderosos grupos de comunicación a escala internacional. En medio de un caos simulado, Francisco es el objetivo de severas agresiones de conservadores en Europa que buscan minar su autoridad y reblandecer sus reformas. El antagonismo no sólo es intraeclesiástico. Las posturas ecologistas, pacifistas y pro migrantes han desatado la furia de grandes corporaciones y gobiernos, como el de Donald Trump, que perciben el antineoliberalismo del Papa como una voluminosa amenaza.

La condición física y de salud del Papa nunca ha sido sólida y no ha bajado el intenso ritmo de trabajo, viajes, protocolos y formulación de orientaciones. A veces se le percibe cansado y hasta irritable. Él mismo sentenció que su pontificado sería corto. Mario Bergoglio, como buen jesuita, sabe manejar el poder y administrar la presión. Podría estar pensando en formas que aseguren que sus políticas sobrevivan más allá su muerte o su renuncia, lo que aseguraría cambios y mudanzas acariciadas desde el Concilio Vaticano II formuladas en los años 60 del siglo pasado.

Hay algunos signos que me gustaría poner a su consideración: 1) el Colegio Cardenalicio es bergogliano. Más de la mitad de los actuales cardenales han sido nombrados por Francisco. Ha creado 88 cardenales procedentes de 56 naciones diferentes. Sin embargo, no todos son del ala progresista; los cardenales electores deben tener menos de 80 años y deberán ser no más de 120. Este 2020 se prevén dimisiones y probablemente un nuevo consistorio para crear cardenales que inclinen la balanza; 2) la renovación del cargo de decano. Vacante desde la renuncia del cardenal Angelo Sodano. En virtud del reciente motu proprio firmado por el papa Francisco, el sucesor de Sodano, deberá ser elegido por los propios cardenales con un plazo de cinco años. Junto con el camarlengo, el decano tiene un rol primordial en el cónclave; 3) promulgación de documentos pontificales de reforma. Se prevé la publicación de la exhortación sobre el sínodo para la Amazonia que supuestamente aterrizaría la encíclica Laudato sí y propondría fin gradual al celibato sacerdotal. De la misma manera se espera la promulgación de una nueva Constitución apostólica sobre la reforma de la curia, que debería haberse hecho pública a fines de 2019. Ha trascendido que la Secretaría de Estado tendrá mayor relevancia y menos peso la Congregación para la Doctrina de la Fe. Francisco se opone al clericalismo. Cuando se llegó a comprender por qué la Iglesia católica fue golpeada por el colapso moral de la pederastia, Jorge Mario Bergoglio identificó precisamente el clericalismo como un causante de la crisis. La simplificación de la curia puede combinarse con mayor transparencia y colegialidad en la toma de decisiones; 4) Francisco incorpora al cardenal Luis Antonio Tagle a la curia. El 8 de diciembre de 2019, el Papa nombró al cardenal Tagle arzobispo emérito de Manila, actual prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Es interpretada como una señal para una futura sucesión, ya que Tagle es el cardenal asiático más cercano al Papa en términos pastorales, teológicos y de gestos. El cardenal filipino es introducido al engranaje curial con poder como una señal que lo prepare para el eventual juego del cónclave, y 5) candidatos a la sucesión según vaticanistas. Hemos consultado a los vaticanistas Sandro Magister, John Allen y Edward Pentin, quienes arrojan nombres de candidatos para la sucesión pontifical. El mencionado cardenal Tagle, el bergogliano asiático, puede tener en contra su edad, 62 años, y ser el candidato evidente del actual Papa. Destaca el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, quien también tendría los inconvenientes de una estrecha vinculación con el papa Francisco. Pero Parolín ha guardado bajo perfil, es italiano y es condescendiente con la beligerante ala conservadora. Tiene 65 años y gozaría de un consenso o pacto entre los bandos encontrados. Hombre de aparato, diplomático que nunca ha sido obispo diocesano. Figuran los cardenales Christoph Schönborn, de Viena, y Marc Ouellet, de Canadá, prefecto de la Congregación para los Obispos; fueron considerados en la parte superior de la lista de papables antes del último cónclave de 2013. Los dos están jubilados. Ouellet y Schönborn tienen 75. Ambos cardenales son ex alumnos del papa Benedicto XVI. No puede faltar el polémico cardenal Robert Sarah, candidato conservador. Involucrado en el escándalo del libro contra Francisco y el matrimonio de los sacerdotes. Originario de Guinea, de 64 años, tiene mucha experiencia en la curia y podría convertirse en el primer pontífice africano en siglos. Finalmente, el cardenal Matteo Zuppi, de Bolonia, de la Comunidad de Sant’Egidio, italiano que ha ganado fama por su incidencia internacional en favor de la paz.

Lo que está en juego es la continuidad o la deconstrucción de un pontificado en permanente conflicto de cambios propuestos y expectativas frustradas. En la sucesión de Francisco se juega el devenir católico.

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Repensando el capitalismo: qué esperar de Davos en su 50º aniversario

En esta edición el foro lanza un nuevo manifiesto de principios éticos para guiar a las empresas "en tiempos de la cuarta revolución industrial".

 La localidad montañosa de Davos, Suiza, acoge entre el 21 y el 24 de enero la 50.ª reunión anual del Foro Económico Mundial, en la que se darán cita influyentes líderes mundiales —entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump y la canciller alemana Ángela Merkel—, así como importantes empresarios, inversores, representantes del mundo académico y de otros ámbitos, sumando un total de unos 3.000 participantes de 117 países.

Hacia 'el capitalismo de las partes interesadas'

En diciembre del año pasado el Foro de Davos renovó su manifiesto de 1973 con arreglo a la cuarta revolución industrial, e incluyó la propuesta de repensar el papel y modelo de trabajo de las compañías. El documento incluye una serie de principios éticos para guiar a las empresas ante nuevos desafíos y llama a repensar los actuales modelos de capitalismo.

En términos generales, destacan dos modelos principales que predominan en diferentes partes del mundo: el 'capitalismo de accionistas', que se centra en obtener beneficios y está extendido en los países occidentales; y el 'capitalismo de Estado', donde el desarrollo económico lo marca el Gobierno y que predomina en China y mercados emergentes.

 La propuesta en la que ahora se enfoca el Foro de Davos es el concepto del 'capitalismo de las partes interesadas', o 'stakeholder capitalism', introducido por primera vez hace medio siglo por Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del foro, y que defiende la idea de maximizar los beneficios no solo de los accionistas, sino de todas las partes interesadas. De ahí que la reunión de estos días se presente bajo el lema: 'Partes interesadas para un mundo cohesivo y sostenible'.

El manifiesto define el propósito de las empresas como la colaboración en la creación de valor compartido y sostenido "con todos sus 'stakeholders': empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y la sociedad en general", la búsqueda de compromisos comunes y "la armonización de los intereses divergentes" de todas las partes interesadas para que las decisiones de los dirigentes refuercen la prosperidad de los negocios a largo plazo.

¿De qué más se hablará en el foro?

Más allá de lo económico, el objetivo de crear un mundo más cohesivo y sostenible también afecta a otros ámbitos importantes, como la ecología y el cambio climático, la sociedad, la tecnología, la industria y la geopolítica.

Si en la última edición del Foro de Davos destacó la intervención de la activista sueca Greta Thunberg, en esta ocasión hablarán otros nueve adolescentes considerados 'hacedores del cambio'. Entre ellos figuran Naomi Wadler, de 13 años, que se centra en el problema de la violencia armada en EE.UU.; la fotógrafa de la vida marina Cruz Erdmann, de 14 años; y Autumn Peltier, de 15, que lucha contra la contaminación industrial del agua en las comunidades de las Primeras Naciones de Canadá.

Aunque aún es prematuro para saber si sus discursos darán lugar a algunos cambios visibles, el de Greta Thunberg podría haber impulsado las conversaciones sobre la necesidad de remodelar la economía como tal.

Según Klaus Schwab, la activista nos recordó que el sistema económico actual representa una traición de las futuras generaciones por su insostenibilidad medioambiental, por lo que reavivó la idea del 'capitalismo de las partes interesadas', si bien en ello también influyeron otros factores, como el reconocimiento por parte de los inversores y empresarios de que su éxito a largo plazo está estrechamente ligado al de sus clientes, empleados y proveedores.

El calentamiento global ha ganado un terreno firme en la agenda del Foro de Davos y, en ese sentido, se les ha pedido a todas las compañías que participan en esta reunión anual que se pongan como objetivo llegar a cero emisiones netas de carbono para 2050 o incluso antes de ese año, con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Publicado:21 ene 2020 03:19 GMT


 Manifiesto de Davos

2020: El propósito universal de las empresas en la Cuarta Revolución Industrial fin de mejorar el estado del mundo

 

A. El propósito de las empresas es colaborar con todos sus stakeholders en la creación de valor compartido y sostenido. Al crearlo, las empresas no cumplen únicamente con sus accionistas, sino con todos sus stakeholders: empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y la sociedad en general. El mejor camino hacia la comprensión y la armonización de los intereses divergentes de todos los stakeholders es la adquisición de un compromiso común con respecto a las políticas y las decisiones que refuercen la prosperidad a largo plazo de las empresas.

A. Una empresa cumple con sus clientes cuando les ofrece una propuesta de valor que encaja a la perfección con sus necesidades. Acepta y respalda la competencia leal y la igualdad de condiciones. Muestra una tolerancia cero ante la corrupción. Vela por la fiabilidad y la confiabilidad del ecosistema digital en el que opera. Comparte plenamente la funcionalidad de sus productos y servicios con sus 1.lientes, también las implicaciones adversas o las externalidades negativas.

2. Una empresa trata a su personal con dignidad y respeto. Respeta la diversidad y aspira a la mejora continua de las condiciones de trabajo y el bienestar de los empleados. En un mundo sometido a constantes cambios, una empresa aboga por la continuidad en el empleo mediante la mejora continua de las competencias y la adquisición de otras nuevas.

3. Una empresa considera a sus proveedores como verdaderos asociados en la creación de valor. Brinda las mismas oportunidades a los nuevos participantes en el mercado. Integra el respeto por los derechos humanos en todos los eslabones de la cadena de suministro.

4. Una empresa cumple con la sociedad en general a través de sus actividades, apoya a las comunidades en las que trabaja y paga un porcentaje equitativo de los impuestos. Garantiza un uso seguro, ético y eficaz de los datos. Actúa como garante del universo ambiental y material para las generaciones futuras. Protege de un modo responsable nuestra biosfera y es adalid de una economía circular, compartida y regenerativa. Amplía incesantemente los límites del conocimiento, la innovación y la tecnología para mejorar el bienestar de las personas.

5. Una empresa ofrece a sus accionistas un rendimiento de las inversiones que tiene en cuenta los riesgos empresariales asumidos y la necesidad de innovar continuamente y de no dejar de invertir. Gestiona con responsabilidad la creación de valor a corto y medio plazo en aras de la obtención de beneficios sostenibles para sus accionistas sin sacrificar el futuro en beneficio del presente.

B. Una empresa es algo más que una unidad económica generadora de riqueza. Atiende a las aspiraciones humanas y sociales en el marco del sistema social en su conjunto. El rendimiento no debe medirse tan solo como los beneficios de los accionistas, sino también en relación con el cumplimiento de los objetivos ambientales, sociales. Los salarios del personal ejecutivo deben reflejar la responsabilidad ante los stakeholders.

C. Una empresa que opera en el ámbito multinacional no está únicamente al servicio de todos los stakeholders directamente implicados, sino que es por sí misma un stakeholder —junto con los gobiernos y la sociedad civil— de nuestro futuro global. La responsabilidad cívica empresarial global exige que las empresas aprovechen sus competencias básicas, su espíritu empresarial, sus habilidades y los recursos pertinentes en iniciativas colaborativas con otras empresas y stakeholders con el fin de mejorar el estado del mundo.

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Martes, 21 Enero 2020 06:18

La reforma neoliberal

La reforma neoliberal

No me refiero a la reforma del capitalismo global construida a partir de las ideas de Hayek, Von Mises, Friedman et al. a partir de los años 1970, que inauguró la era neoliberal. Me refiero a parte de lo que está ocurriendo hoy: la reforma que los mismísimos neoliberales buscan llevar a cabo, para salvar al capitalismo neoliberal de sus propios demonios.

Como en toda formación social que se ago­ta, bajo la tensión que produce una le­gi­timidad agonizante, la hegemonía se desestabiliza y sucumbe frente a la mul­tiplica­ción de miríadas de demandas so­ciales in­satisfechas. Los excluidos, que durante demasiado tiempo otorgaron lealtad al neo­liberalismo, desobedecen aquí y allá el or­den existente. El convencimiento, que va generalizándose, de que la raíz del desastre económico, social y político se halla en el ideario neoliberal, abre la posibilidad de una transformación de las bases en que puede fundarse una formación social distinta.

El consenso sobre la crisis del neoliberalismo es amplio y recorre el mundo occidental, donde reinó a sus anchas por más de 40 años. El reino está agrietado por do­quier, se debilita continuamente y ya las alarmas aúllan cada día a mayores decibeles entre sus poderosos beneficiarios. Hasta donde puede advertirse, el populismo de derecha puede tener también los días contados: su nacionalismo antiglobalización, basado en valores étnicos y rechazo a los inmigrantes, está destinado a la debacle.

Como en toda crisis social generalizada se abre el espacio social que Gramsci llamó interregno: un espacio de lucha entre relatos distintos o antagónicos. Con el propósito de retener el gobierno sobre el rumbo del capitalismo, un grupo de capitalistas se alista para formular un discurso ad hoc, para vestir al capitalismo neoliberal “reformado”. El flanco izquierdo está ante un interregno abierto.

Durante más de 40 años los empresarios, especialmente los estadunidenses, han sostenido que la única responsabilidad de las empresas era maximizar sus ganancias. Lo lograron como nunca aplastando los salarios en todas partes, configurándose así una de las más poderosas tendencias generadoras de la desigualdad del siglo XXI. Pero están asustados de su criatura: la Mesa Redonda de Negocios de EU ha dicho que adoptará, en la reunión del 50 aniversario del Foro Económico Mundial (FEM), que comienza hoy en Davos, un enfoque que llama “capitalismo de las partes interesadas” ( stakeholder capitalism), centrado no sólo en los accionistas, sino también en los clientes, empleados, proveedores y comunidades, a los que considera “esenciales” para el desempeño de sus negocios.

Laura Tyson, ex presidenta del Consejo de Asesores Económicos del presidente de EU, y Lenny Mendonca, asesor económico y empresarial, jefe y director de la Oficina de Desarrollo Económico y Empresarial de California, en reciente colaboración en el Daily Maverick, escriben que los empresarios discutirán “cómo dar un significado concreto al capitalismo de las partes interesadas, un concepto articulado por primera vez por el fundador del FEM, Klaus Schwab”, quien propondrá, en ese foro, otro “Manifiesto de Davos”, con todo y su capítulo “verde”. Ya veremos si sale adelante el nuevo relato y cuáles son sus principios.

Por supuesto, los tiempos que corren plantean un reto enorme al pensamiento alternativo. Ningún programa alterno al capitalismo neoliberal podría prosperar sin una amplia base social de sustentación. Y, al mismo tiempo, ese programa es indispensable como relato alternativo para articular esa base social que, por necesidad, tendría una historia particular en cada Estado-nación. Aunque las cosas son así, los movimientos sociales de cualquier parte deben contar con una idea estratégica sobre la globalización. Lo más pernicioso para la sociedad globalizada y para las sociedades nacionales es, evidentemente, el predominio del sector financiero, un fardo incomensurable.

Será de verse qué hará Donald Trump con ese nuevo ideario que quieren impulsar sus colegas los empresarios de la Mesa Redonda de Negocios de su país. El éxito del neoliberalismo en su implantación y desarrollo, fue avasallador. Las oposiciones keynesianas y quienes habían cabalgado del lado del Estado de bienestar entregaron la plaza íntegramente. La reconversión de todo mundo a la idea de la “libertad individual”, detrás de la cual apareció la soberanía del consumidor y el mercado libérrimo, convenció a las mentes más progresistas (la reflexión sobre la izquierda marxista requeriría un espacio aparte).

No sé si en el 50 aniversario del Foro de Davos saldrá avante un nuevo manifiesto, pero el stakeholder capitalism (whatever that means) parece la propuesta que buscará crecer en los años venideros. Los retos del pensamiento alternativo son enormes, no sólo para la elaboración programática sino, especialmente, para crear las bases sociales organizadas capaces de sostener y luchar por un mundo distinto.

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Escandalosa brecha entre ricos y pobres en el mundo, según Oxfam

Informe global de la ONG Oxfam Internacional en la antesala del Foro económico de Davos

Los 2.153 multimillonarios más ricos del mundo poseen una riqueza equivalente a la de 4.600 millones de personas, es decir, el 60 por ciento de la población mundial. Entre las razones, el auge de un modelo económico sexista e hiperproductivista. 

La brecha entre ricos y pobres, llamada también “desigualdad económica”, que empezó a crecer a pasos agigantados cuando en el mundo se difundió la “globalización”, por el contrario de lo que algunos pensaban parece no tener límites y sigue creciendo cada día más. Según el informe anual “Time to care” (Tiempo de cuidar) elaborado por la organización no gubernamental Oxfam Internacional (comité Oxford contra el hambre) difundido el lunes, los 2.153 multimillonarios más ricos del mundo poseen una riqueza equivalente a la de 4.600 millones de personas, es decir, el 60 por ciento de la población mundial.

Basada en datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial, del Credit Suisse Research Institute y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), entre otras instituciones, el informe fue difundido el lunes porque esta semana precisamente se realiza en Davos (Suiza) el Foro Económico Mundial, la reunión anual de políticos, gobernantes, industriales y empresarios en general, economistas e intelectuales famosos del mundo.

“La desigualdad en el mundo está profundamente arraigada y ha alcanzado un nivel escandaloso”, dijo el informe. Y agregó: “En América Latina y el Caribe, el 20 por ciento de la población concentra el 83 por ciento de la riqueza y el númeo de multimillonarios en la región ha pasado de 27 a 104 desde el año 2000. En 2019, 66 millones de personas, es decir el 10,7 por ciento de la población vivía en extrema pobreza, de acuerdo a datos de la Cepal”.

“A nivel global, la desigualdad aumenta porque estamos viviendo un modelo económico del capitalismo que ya no es el capitalismo como fue concebido originalmente. Es un modelo evolutivo que no pone en el centro de sus preocupaciones las necesidades de las personas y es cada vez más dependiente de una sola cosa: la maximización de las ganancias en breve tiempo”, explicó a PáginaI12 Elisa Bacciotti, Directora de las Campañas de Oxfam Italia. “Esto lleva a comprimir el costo del trabajo y lleva al surgimiento de la llamada Gig Economy, es decir una economía basada en el trabajo temporáneo, free lance, flexible”, agregó.

 “Con la globalización y la apertura de los mercados y mayores inversiones, la posibilidad de tener trabajo aumentó. Pero hay que ver qué tipo de trabajo. Si es un trabajo digno. O por el contrario es un trabajo que no da beneficios a los trabajadores. Si no da los beneficios que se requieren, la desigualdad no disminuye”, subrayó Bacciotti.

“La gran parte de la ganancias van a parar al vértice de la pirámide social. Una estadística que publicó el Informe Oxfam dice que un trabajador, que hoy esta ubicado en el 10 por ciento de los trabajadores más pobres, debería trabajar tres siglos y medio para conseguir el mismo rédito que un trabajador que se ubica en el 10 por ciento de los trabajadores más ricos”, explicó la experta.

El informe subrayó por otro lado que el modelo económico sexista profundiza la desigualdad y que las mujeres son a menudo una suerte de “motor oculto” de la economía. “En América Latina y el Caribe, aun cuando las mujeres logran conseguir y mantener un empleo, es en condiciones precarias: el 49 por ciento de las mujeres empleadas en la región, ganan menos del salario mínimo mensual correspondiente a su país”, dijo el informe, añadiendo que “las mujeres constituyen dos terceras partes de la mano de obra que se ocupa del trabajo de cuidados remunerado. Empleos como el de enfermera, trabajadora del hogar o cuidadora a menudo están mal remunerados, proporcionan escasos beneficios, conllevan un horario irregular y pueden suponer un importante desgaste físico y emocional”.

 “Para que las personas puedan conducir la propia vida, trabajando, y llegar a fin de mes, alguien debe hacer otros trabajos en casa, que no son retribuidos, ni están contabilizados -explicó Bacciotti- . Haciéndolos permite que la familia vaya adelante. Al no ser retribuido no es ni siquiera reconocido y no goza de aportes jubilatorios. Es el caso generalmente de las mujeres, que a veces trabajan menos horas retribuidas para poder hacer los trabajos de casa no retribuidos. Al hacer esta elección se encontrarán con menos dinero en mano al final del mes y menos aportes jubilatorios por lo cual esta elección está más asociada a la pobreza”.

La pregunta clave ante esta situación descripta por Oxfam es saber qué pueden hacer los gobiernos, si es que realmente quieren cambiar esta situación.

El informe habló, entre otros puntos, de la necesidad de que las empresas y las personas ricas paguen su justa parte de impuestos y que con ese dinero el Estado haga inversiones en infraestructuras y servicios públicos.

“Seguramente los gobiernos podrían hacer más y no lo hacen. Una cosa muy eficaz sería una lucha sin cuartel contra la evasión fiscal para que el dinero recuperado pueda ser invertido en beneficios de los sectores menos pudientes”, concluyó Bacciotti.

Por Elena Llorente

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Chile: a tres meses de la rebelión antineoliberal
 
 El Despertar
 
Este 18 de enero se cumplen exactamente tres meses del estallido social del pasado 18 de octubre.

A partir de ahí comenzó el derrumbe del mito del exitoso modelo chileno. El oasis era sólo un espejismo. La principal vitrina del neoliberalismo fue quebrada y rodeada de barricadas, levantadas por estudiantes secundarios y todo un pueblo precarizado, endeudado y humillado por décadas.

Ese día despertó un Chile que estaba con sobredosis de sedantes y calmantes. Despertó y empezó a rencontrarse nuevamente. Una sociedad fragmentada en un conjunto de individualidades exprimidas y excluidas en su inmensa mayoría, se reconoció y comenzó a ser pueblo una vez más. La memoria histórica despertó con la alegría, la creatividad y la música de la juventud, principal motor de esta transformación en curso.

En las marchas aún no se ven banderas de partidos políticos, pero sí los símbolos históricos de justica: la bandera mapuche como símbolo de resistencia y lucha se juntó con la bandera chilena ahora resignificada. Consignas inmortales como El pueblo unido, jamás será vencido, es una de las más vitoreadas.

Estos tres meses han sacudido a la sociedad chilena como pocos otros tránsitos históricos. La indignación y la rabia, mezcladas con la alegría del rencuentro, se mantienen intactas en las calles de todo Chile. Las movilizaciones y las acciones directas aún mantienen en vilo a toda la institucionalidad y gobernabilidad que rige con base en la Constitución del 80, heredada de la dictadura.

El modelo no se toca

Ante esto, el gobierno de Sebastián Piñera y el statu quo neoliberal han respondido de la forma más brutal y despiadada. Estado de emergencia y toque de queda con militares en la calle durante la primera semana. Posteriormente, y, hasta la fecha, ha sido la policía militarizada de Carabineros de Chile la encargada de ejercer la peor de las represiones, comparada sólo con los peores años de la dictadura militar pinochetista. En cifras, hasta el 15 de enero, el Instituto Nacional de Derechos Humanos reporta: 412 casos de tortura y tratos crueles, 191 de violencia sexual, entre estos muchas violaciones consumadas. Al menos 3 mil 649 personas heridas (sin contar otros miles de personas heridas, atendidas en terreno por los colectivos de voluntariado de salud agrupados en el Movimiento Salud en Resistencia), entre ellas 269 niñas, niños y adolescentes. Heridas oculares, 405 (33 con estallido o pérdida total de la visión, y otras, con pérdida parcial de la visión en el ojo afectado); 2 mil 63 personas heridas por disparos de distintos tipos de arma de fuego y 253 heridas por bombas lacrimógenas disparadas al cuerpo.

Esta sistemática, grave y masiva violación a los Derechos Humanos en ascenso, demuestra la negativa del gobierno a escuchar el clamor popular y que el modelo neoliberal se defiende con el terrorismo de Estado, de la misma forma en que se impuso. También ha quedado claro una vez más, que Carabineros de Chile y las FFAA son instituciones mercenarias del capital y que su función es cuidar los privilegios de las minorías acaudaladas.

La gran explosión social que se vive en las calles de Chile no puede entenderse sin remitirse a la historia. Las causas de esta crisis están íntimamente relacionadas al modelo económico neoliberal y privatizador de los derechos sociales, que comenzó a instalarse tras el golpe militar contra el gobierno popular de Salvador Allende. Las actuales manifestaciones son en contra de ese modelo generador de obscenas desigualdades e injusticias. En octubre pasado comienza a terminar el ciclo político que empezó con el golpe de Estado del año 73. En estos momentos sólo lo sostiene el uso criminal de la fuerza.

En el terreno de las ideas, sólo una derecha ciega niega las causas reales; de forma muy absurda y torpe, sostiene que la rebelión es producto de un complot internacional castro-chavista.

Un proceso constituyente en marcha ¿desde abajo o desde arriba?

No era depresión, era el capitalismoEsta es la rabia contenida que intentaron callar con Fluoxetina

Rayados en las paredes de Santiago

 

* Médico, nieto del presidente Salvador Allende

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¿Qué significan los cambios en Rusia? 

El miércoles 15, en su discurso anual ante las dos cámaras legislativas, el presidente de Rusia Vladimir Putin propuso una serie de cambios lo suficientemente medulares como para despertar la suspicacia global. Los más importantes (aunque todavía no se conocen los detalles) apuntan a una nueva distribución de fuerzas entre los poderes Legislativo y Ejecutivo a favor del primero. Aunque los futuros presidentes van a conservar el control sobre las Fuerzas Armadas y de Seguridad, el proyecto que el jefe del Kremlin piensa someter a consulta popular impulsa una participación mayor del parlamento en la elección del primer ministro, de los vices así como de los demás miembros del Ejecutivo y de las gobernaciones, atribución que hasta ahora, según la Constitución de 1993, es prerrogativa del presidente.

Que se haya elegido la consulta popular voluntaria y no la vía del referendum no es casual, tiene que ver con la intención de asegurarse el éxito. La consulta no requiere la presencia del 50% más uno del electorado y se gana con la mayoría simple.

Hay quienes ven en estos cambios la preparación de un futuro donde Putin, que tiene mandato presidencial hasta 2024 y por ley no puede presentarse para un nuevo período, podría seguir ejerciendo el control.

Para Vladimir Davydov, rector del Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia, la propuesta presidencial es un “avance hacia una mayor democratización a partir del aumento de poder del Parlamento sin que por eso el sistema deje de ser presidencialista”.

En cambio, para el doctor en Historia y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Petersburgo, Viktor Jeifets, “darle ahora más poder a la Cámara Alta es abrir la Caja de Pandora”.

“Creo que hay un modelo que funciona desde hace 20 años y es un riesgo cambiarlo por otro que no se sabe si va a funcionar. Algunos expertos opinan que esto es una forma de allanar el camino para que el presidente Putin tenga, después de 2024, poder fáctico desde otro organismo que no sea el Ejecutivo. Si se aumenta el poder del Senado podría ser ése un lugar desde donde ejercer el poder. Se habla también de otras opciones para alcanzar ese mismo objetivo. Por ejemplo, que Putin presida un nuevo y poderoso Consejo de Estado o alguna otra estructura como el Consejo de Seguridad. Yo opino que no hay datos suficientes para suponer que existe una intención ulterior pero, si observamos la lógica política de los últimos acontecimientos, parecería que estos expertos tienen razón.”

Siguiendo esta línea de razonamiento cobran sentido dos cambios claves que lanzó el líder ruso durante el discurso anual del miércoles frente al gabinete, los miembros del Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional, los presidentes de las asambleas legislativas de las regiones de Rusia, las autoridades de la Iglesia Ortodoxa, diplomáticos y 885 periodistas rusos y extranjeros acreditados para el evento.

El primero fue incluir, en la Constitución, al Consejo de Estado como agencia gubernamental. El segundo, aceptar la renuncia de Dmitri Medvedev como primer ministro y designarlo inmediatamente como subsecretario del Consejo de Seguridad, un cargo que no existía y que el presidente diseñó a la medida de Medvedev. “Le pedí que se encargara de los temas de seguridad y defensa –aclaró Putin-; se creará el nuevo cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad, y el presidente de este organismo, como saben, es el presidente”. Este Consejo está formado por el círculo más íntimo y de mayor influencia del presidente.

Entonces, ¿es real el enfrentamiento entre Putin y Medvedev que los grandes medios hegemónicos pregonan? Para Jeifets, no. “Dudo de que haya una controversia entre ellos. El poder de Medvedev no ha disminuido ya que se ha convertido en el suplente de Putin en un órgano clave”, aseguró el historiador. Cabe recordar que el primer ministro renunciante fue la mano derecha de Putin desde el minuto uno, o sea, desde 1999, cuando Boris Yelstin eligió al actual presidente como su primer ministro.

En cuanto al nuevo premier, Mijail Mishustin, Jeifets lo definió con tres palabras: “Es Míster No Name”. La prensa lo caracteriza como un tecnócrata exitoso que ganó su fama con la modernización tecnológica que aplicó como director de la agencia de impuestos, la AFIP rusa. Para el especialista de la Universidad de San Petersburgo “es difícil identificar si está más próximo a los conservadores, a los militares o a los liberales. Es una persona muy poco conocida. Se lo describe como un tecnócrata eficiente cercano al bloque económico liberal”.

Ciertamente, que el líder del Kremlin haya elegido un desconocido como primer ministro debe responder a alguna lógica. Jeifets ve, al menos, dos razones. “Putin lo está probando. Si Mishustin demuestra ser eficiente y leal tiene por delante una importante carrera política. Por otra parte, poner una figura poco conocida le permite al presidente mantener su propio peso político.”

Otro cambio constitucional de gran relevancia tiene que ver con la soberanía de Rusia en un mundo con pactos cada vez menos confiables. Hasta ahora la legislación internacional primaba sobre las leyes de la Carta Magna rusa. Según la enmienda propuesta por el presidente ahora “las decisiones de organismos internacionales tendrán validez si no entran en contradicción con la Constitución o no significa una restricción a los derechos fundamentales de la Federación Rusa”.

Finalmente Putin -quien sin dudas será recordado como el líder que transformó a la Rusia vasalla de Yeltsin en una potencia mundial con enorme peso en la arena internacional- señaló la hoja de ruta a seguir en dos temas centrales. El primero, vinculado a las tecnologías digitales, la inteligencia artificial, la genética, los nuevos materiales y las fuentes de energía donde instó a los científicos a “alcanzar avances no menos espectaculares que los que Rusia logró en el campo de la Defensa”, lo que no es poco pedir.

El segundo, está referido al gran karma que arrastra el país más vasto de la Tierra con su bajísima densidad poblacional. Rusia tiene casi el doble de territorio de Estados Unidos y de China pero menos de la mitad de habitantes de EEUU (146 millones de rusos contra 330 norteamericanos) y la décima parte de los 1.400 millones de chinos.

Antes de anunciar una serie de beneficios para las parejas que quieran tener hijos, Putin lo dijo clarito y sin vueltas: “El destino de Rusia y sus perspectivas histórica dependen de la situación demográfica”.

*Autora de “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría”. Editorial Paidós

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Manifestantes este sábado en las calles de Beirut. NATALIA SANCHA

 Los manifestantes secundan "una semana de rabia" contra la incapacidad de los políticos de formar Gobierno

Beirut ha vivido en la noche del sábado su jornada más violenta entrado el cuarto mes de protestas antigubernamentales. “Se nos acabó la paciencia y se acabó el plazo que le dimos hace una semana a los políticos”, sentencia un joven antes de romper unos adoquines y liarse a pedradas contra una fila de policías antidisturbios. Los manifestantes han declarado ”una semana de rabia” contra la élite político-económica que gobierna el país y que desde hace tres meses no logra formar un nuevo Gobierno al quedar enfrascada en un mercadeo de carteras y candidatos. 

Al menos 220 personas han resultado heridas y docenas de personas, arrestadas, durante los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad. “Estamos en alerta máxima y tenemos 18 unidades móviles que han atendido a 100 personas en el terreno y trasladado a 65 a los hospitales”, resume Rodney Eid, portavoz de la de la Cruz Roja libanesa. “Hay heridos de todo tipo, por asfixia o golpes, y el balance incluye policías y civiles”, apostilla. Cientos de libaneses han acudido a Beirut desde diferentes ciudades del país para protestar frente al Parlamento. “La gente no tiene para comer, y no pueden pagar los hospitales”, protesta una mujer llegada de la norteña ciudad de Trípoli. Como el resto, acusa a la élite gobernante desde hace 30 años, gracias a un peculiar sistema confesional y de reparto de cuotas, de saquear al país y de llevarlo a la quiebra. Piden su reemplazo por un Gobierno de tecnócratas.

Un amplio despliegue policial ha impedido que los miles de ciudadanos congregados pudieran llegar al hemiciclo y repelido a las primeras filas a golpe de cañones de agua. Lo que ha provocado una lluvia de piedras como respuesta. El centro de la ciudad ha quedado totalmente sumergido en una irrespirable nube de gases lacrimógenos bajo la que durante horas las fuerzas de seguridad han perseguido a los manifestantes por centros comerciales y céntricas avenidas. Entre vitrinas de tiendes de Hermés o de Louis Vuitton, refinadas transeúntes cargadas con bolsas de compras han atendido a jóvenes descamisados incapaces de respirar o con el torso amoratado por los porrazos. “No tenemos trabajo, no podemos pagar los estudios, esto es una revolución de los pobres contra los políticos ricos y corruptos”, grita uno de los jóvenes.

Estos enfrentamientos ocurren transcurridas apenas 48 horas desde que la ministra del Interior, Raya el Hassan, hubiera de disculparse públicamente por “el exceso de violencia policial” contra manifestantes y periodistas. El abuso de la fuerza ha provocado la indignación popular. “Pedimos a las fuerzas del orden que respeten este lugar y no crucen las puertas”, se oía entrada la noche desde los altavoces del minar de la conocida mezquita de Mohammad Al Amin, donde mujeres, niños y ancianos habían buscado refugio huyendo de batalla campal.

Jóvenes de entre 20 y 30 años, entre ellos docenas de mujeres, han arremetido a patadas contra cajeros y reventados las cristaleras de bancos en lo que se ha convertido un ataque sistemático contra las instituciones bancarias que han impuesto un control informal de capital en el país tras que la libra libanesa se haya devaluado en un 60%.

La desesperación frente al deterioro económico, la perdida de empleo con el cierre de negocios y un vaticinado colapso financiero ha unido a jóvenes de diferentes confesiones que hace apenas dos meses se enfrentaban a palos en las calles. Unidos en la violencia contra las fuerzas del orden, jóvenes suníes llegados de Trípoli han cerrado filas junto con jóvenes llegados de la barriada chií de Beirut de Dahie, y feudo de Hezbolá. “Estábamos contra las manifestaciones, pero ahora es contra los bancos que no nos dan nuestro dinero y nos están robando”, dice un joven bajo el nombre de Ibrahim, desempleado a los 23. La mayoría de ellos cobra por jornada de trabajo y nunca ha pisado este céntrico barrio, concurrido habitualmente por la élite del país, por lo que muchos piden indicaciones y otros acaban perdidos para ser arrestados por policías.

El 30% de libaneses vive bajo el umbral de la pobreza, según cifras de la ONU. La crisis económica amenaza con sumergirles en la pobreza absoluta conforme los negocios cierran, los salarios se reducen a la mitad y las tradicionales ayudas de partidos y clanes confesionales no llegan para hacer frente a unos productos básicos cuyos precios han aumentado en un 25%. ¿Dónde está el Ejército? ¿Por qué no nos protege de la policía?, grita un grupo de manifestantes ante el avance de la policía. “Se acabó lo de manifestaciones pacificas”, zanja uno de ellos.

Por NATALIA SANCHA

Beirut 18 ENE 2020 - 17:18 COT

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Sábado, 11 Enero 2020 06:47

"El modelo es de abuso y de desigualdad"

La explosión popular en Chile originó una violenta represión y una apertura posible.  Imagen: AFP

Entrevista a Víctor Osorio Reyes académico y periodista chileno

El debate por la nueva constitución, la primera escrita y votada en democracia, es también por el modelo de Chile, más igualdad y más derechos.

 

Para el presidente Sebastián Piñera, Chile era el “oasis de América latina”. Sin embargo la enorme desigualdad que sustenta su modelo económico terminó explotando en las calles. Las protestas comenzaron el 18 de octubre con miles de estudiantes saltando los molinetes del subte para rechazar el aumento del pasaje. Como en efecto dominó la población se movilizó a lo largo de todo el país haciendo oír sus reclamos. La fuerza del estallido social fue tal que hoy Chile se encuentra inmerso en un proceso de reforma constitucional. El 26 de abril los chilenos podrán participar de un plebiscito para decidir si quieren o no una nueva Carta Magna. “Necesitamos una nueva constitución que garantice más democracia y derechos sociales”, dice en diálogo con Página/12 el académico y periodista chileno Víctor Osorio Reyes. Director ejecutivo de la Fundación Progresa creada por Marco Enríquez-Ominami , Osorio Reyes fue uno de los principales dirigentes del movimiento estudiantil durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. También fue ministro de Bienes Nacionales en la segunda presidencia de Michelle Bachelet.

--¿Cómo evaluá el proceso de reforma constitucional que se abrió en Chile?

--Es un paso adelante por que se se hace cargo de una demanda fundamental de la ciudadanía, que es la necesidad de tener una constitución escrita en democracia. No obstante lo anterior, el acuerdo político que dio origen al proceso constitucional, adolece de problemas fundamentales. En primer lugar el hecho que sea un acuerdo adoptado por arriba, entre la élite política dirigente del país. Esto explica por qué la ciudadanía en forma muy significativa ha expresado críticas. Es un acuerdo que se adoptó sin la participación de la ciudadanía ni de los movimientos sociales. Lo llevó adelante la derecha en negociación con una parte de la oposición política. Otro gran problema de la normativa que rige el proceso constitucional es que se necesitarán dos tercios de los votos de la asamblea constituyente para aprobar los artículos de la próxima carta magna. Eso es un quórum restrictivo que le otorga a la derecha un poder de veto enorme. Necesitamos una nueva constitución pero que garantice más democracia y derechos sociales. Y eso no está garantizado. Sin embargo pensamos que es necesario participar en el plebiscito y en la elección de los futuros constituyentes. Pero también es fundamental que la ciudadanía continúe en las calles por qué sin la movilización no se van a poder correr los límites de lo posible en Chile.

--Qué sectores quedaron por fuera del acuerdo?

--En primer lugar, existe un espacio de articulación de diversas organizaciones llamado "Mesa de Unidad Social" que ni siquiera fue convocado. Allí están parte significativa de las expresiones organizadas de la sociedad civil, empezando por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). No fueron consideradas. En segundo lugar hay todo un proceso que se ha venido desarrollando al calor de la movilización, de los cabildos ciudadanos, un intercambio comunitario que tampoco se tomó en consideración. Y en tercer lugar desde el punto de vista de oposición política hubo un amplio sector no convocado, como el Partido Comunista, Partido Progresista y una parte del Frente Amplio. Lo que hizo la élite política fue convocar a ciertos sectores a firmar un acuerdo que ya estaba diseñado. En 48 horas, sin que quede registro del debate, se produjo un acuerdo limitado y restringido que ahora rige el proceso constituyente.

--Actualmente se está dando una discusión para definir la paridad de género dentro de la Asamblea Constituyente y que se garanticen bancas para los pueblos originarios y los candidatos extrapartidarios. ¿Cómo ve ese debate?

--Bueno, eso es sorprendente. Una vez aprobada la ley que regula el proceso constituyente, se descubrió que había falencias, como el hecho de que no se establecieron criterios para la participación de esos tres sectores que mencionás. Además la ley señala que la elección de los constituyentes se va a realizar de acuerdo a las actuales normas electorales. Eso significa que un candidato extrapartidario, independiente, prácticamente no tiene ninguna posibilidad de ser electo convencional constituyente. Hasta este momento no hay claridad de que estos problemas vayan a ser corregidos. Además hay otros problemas: el plebiscito que se va a realizar en abril es con voto voluntario. Ese tipo de voto, en sociedades con bajo nivel de politización, está comprobado que beneficia a la elite económica y social. Lo paradójico es que al final de todo el proceso, si se se redacta la nueva Constitución, va a haber un plebiscito de salida para rechazarla o aprobarla. Pero esa elección es con voto obligatorio. Como no veo una justificación técnica o jurídica para que haya voto voluntario al comienzo y obligatorio al final, tengo que interpretar que hubo un móvil político: el voto voluntario favorece a la derecha.

--En las calles parece manifestarse un descreimiento en la política de amplios sectores de la sociedad. ¿Pensa que esto es así?

--Creo que el cuestionamiento de la ciudadanía no apunta a la política en general. Va contra la elite política que desde el tiempo de la dictadura hasta ahora mantuvo en pie este modelo. Los reclamos de la ciudadanía señalan que no se realizaron acciones consistentes para modificar el modelo de desarrollo y la institucionalidad que impuso la dictadura. La propaganda decía de que éramos un modelo para todo el mundo, y quedó demostrado que este modelo se sustenta desde el abuso y la desigualdad. No puede ser que casi el 50 por ciento de los trabajadores chilenos gasten más de la mitad de su salario en el alquiler. Por eso tenemos una población altamente endeudada. Se endeudan para pagar la educación, la salud y para poder comer. Desde el punto de vista ciudadano, Piñera y la elite dirigente, no estuvo a la altura de resolver esta situación. Esta es una protesta que emerge de la profundidad de la ciudadanía chilena. Los responsables del estallido social son los que mantuvieron en pie un modelo que produce crecimiento sobre una base de inequidad, que produce riqueza sobre la base de la exclusión económica, social y política de las mayorías. Y por lo tanto también se equivocan los que pronostican que las movilizaciones terminaron. No hay dudas de que van a continuar.

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 El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero, se saluda con el presidente del país, Miguel Díaz-Canel, (de espaldas) este sábado. Y. Lage AFP

Manuel Marrero, ministro de Turismo desde 2004, accede a un cargo recuperado por la Constitución aprobada este año

Cuba recuperó la figura del primer ministro como parte del proceso de reorganización institucional que vive el país tras la reciente aprobación de una nueva Constitución. El Gobierno quiere tomar medidas con el objetivo de renovar las estructuras de poder y repartir las responsabilidades que durante décadas estuvieron concentradas en la figura del presidente, cargo que ostentaron sucesivamente Fidel y Raúl Castro. El nuevo primer ministro será Manuel Marrero, hasta ahora titular de la cartera de Turismo.

El nuevo cargo de primer ministro —que ocupó desde el triunfo de la revolución el propio Fidel Castro— fue eliminado en 1976 y ahora es reinstaurado a propuesta del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, que eligió para acompañarle en el Gobierno a Manuel Marrero, el hombre que durante los últimos 17 años ha dirigido el Ministerio de Turismo, el sector más dinámico de la economía de la isla.

El Parlamento cubano, reunido ayer en La Habana, aprobó por unanimidad la propuesta de Marrero, a quien acompañarán como vice primeros ministros el histórico comandante Ramiro Valdés (87 años); así como Roberto Morales, actual vicepresidente del Consejo de Estado y exministro de Salud; la ministra Inés María Chapman; Ricardo Cabrisas, uno de los pesos pesados de la economía cubana; Alejandro Gil, actual ministro de Economía; y José Luis Tapia.

La designación de Manuel Marrero, de 56 años y arquitecto de formación, causó sorpresa en las esferas diplomáticas, pues pese a ser un hombre de confianza de Díaz-Canel —y también de Fidel Castro— y estar al frente del importante sector turístico, se especulaba con otros nombres más políticos para el cargo, como el de Roberto Morales o Inés María Chapman.

Marrero ha ocupado diversos cargos en el sector, desde la corporación turística Gaviota a la dirección de este ministerio económico clave, cuyo aporte al Producto Interior Bruto es de gran importancia en momentos de enormes dificultades económicas y cuando la ley Helms-Burton —que estipula el embargo de EE UU a la isla— ha provocado severos daños. Díaz-Canel destacó ante el Parlamento la “honestidad, capacidad de trabajo y fidelidad al Partido y a la Revolución”, junto con la “rica experiencia en negociación con contrapartes extranjeras” de Marrero, informa Efe.

En la etapa del presidente estadounidense Barack Obama, el turismo experimentó en Cuba un auge considerable, pero con la eliminación de los cruceros y los vuelos directos por parte de la Administración de Donald Trump las expectativas de crecimiento se han visto muy perjudicadas, y ha sido precisamente Marrero una de las personas clave para enfrentar esta situación.

El Parlamento también designó ayer a nuevos ministros de Trabajo y Seguridad Social (Marta Elena Feito); Industria Alimentaria (Jorge Santiago Sobrino); Industrias (Eloy Álvarez); y Energía y Minas (Nicolás Arrente). Todos los anteriores, son carteras consideradas de gran importancia en la actual coyuntura económica que atraviesa la isla.

Asimismo, ha cambiado la jefatura del Banco Central de Cuba (BCC), cargo que ocupará Martha Sabina. Será ministra-presidenta de la entidad financiera que desde 2017 dirigía Irma Margarita Martínez.

Por MAURICIO VICENT

La Habana 21 DIC 2019 - 15:43 COT

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Un grupo de feministas ingresó al Congreso rechazando el proyecto. Imagen: AFP

Mientras se estaba desarrollando la sesión, un grupo de feministas ingresó al Congreso para manifestarse en contra del proyecto. Pedían que se apruebe la paridad de género en la elección de los constituyentes que redactarán la nueva Carta Magna.

 

La Cámara de Diputados de Chile aprobó el llamado a plebiscito para la redacción de una nueva Constitución. Los diputados tuvieron que votar una reforma a la actual Constitución ya que no permitía el llamado a la consulta popular. También aprobaron los artículos que regularán todo el proceso de reforma. Mientras se estaba desarrollando la sesión un grupo de feministas ingresó al Congreso para manifestarse en contra del proyecto. Pedían que se apruebe la paridad de género en la elección de los constituyentes que redactarán la nueva Carta Magna. Finalmente la Cámara rechazó tanto ese pedido como el de un cupo mínimo para independientes e indígenas.

Los diputados tuvieron que alcanzar una mayoría de dos tercios para modificar la actual Constitución de Chile, ya que no permitía llamar a plebiscito para una reforma de la Carta Magna. Tras duras negociaciones la Cámara votó la reforma por 127 votos a favor, 18 en contra y cinco abstenciones. Ahora el proyecto pasó el Senado donde deberá ser ratificado. De esta manera la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) parece tener los días contados.

Por falta de quórum se rechazaron las disposiciones que contenían la paridad de género y otras para asegurar la inclusión de independientes y de grupos indígenas. En la previa había posiciones encontradas dentro de sectores minoritarios de la derecha chilena sobres estos puntos. Pero la amenaza del principal partido de gobierno, la Unión Demócrata Independiente (UDI), de rechazar por completo la reforma Constitucional para habilitar el plebiscito, alineó a todos sus partidos. El artículo sobre paridad contó con 80 votos a favor, 62 en contra y 7 abstenciones, pero necesitaba llegar a los dos tercios de los votos. Desde la oposición criticaron a los diputados del frente que encabeza Sebastián Piñera. "Las manifestaciones no se van a detener; la derecha va a seguir provocando que haya más gente en las calles", dijo la diputada del opositor Frente Amplio, Camila Rojas.

La votación en el Congreso estuvo marcada por manifestaciones de grupos feministas que exigieron la inclusión de la paridad. Varias mujeres irrumpieron durante el debate al grito de "¡Alerta machista, que todo el territorio se vuelva feminista!". Tras ser desalojadas interpretaron en las puertas del Congreso la famosa performance "Un violador en tu camino". "La constitución será con nosotras o no será", dijo durante el debate la diputada Catalina Pérez del opositor Revolución Democrática (RD). También desde la bancada del Partido Socialista (PS) criticaron el rechazo a la paridad de género. “Logramos echar abajo tierra la Constitución de Pinochet. Y en ese sentido, encuentro impresentable que pretendamos construir una nueva Carta Magna sin mujeres, pueblos originarios e independientes. No se puede construir una nueva casa inclusiva, partiendo por la exclusión", sostuvo la diputada Daniella Cicardini (PS).

El acuerdo que alcanzaron los diputados establece la realización del plebiscito el 26 abril de 2020. Allí la ciudadanía deberá responder dos preguntas: si se quiere o no una nueva Constitución y qué tipo de órgano la redactará. Las opciones son una Comisión Mixta Constitucional o una Convención Constitucional. La primera estará integrada en partes iguales por parlamentarios en ejercicio y ciudadanos elegidos para la ocasión. La Convención Constitucional, en cambio, estará formada solamente por personas elegidas para esa finalidad

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