Colombia en la OTAN: el caballo de Troya en América Latina

El ingreso de Colombia a la OTAN se concretó el pasado 31 de mayo y tiene por objetivo controlar la región. Desde el punto de vista geopolítico es la puerta de ingreso de EEUU en Sudamérica para desestabilizar Venezuela, pero también para disciplinar a los movimientos populares.


Es el único país de América Latina que asume el papel de "socio global" de la Alianza Atlántica lo que lo coloca como aliado privilegiado de los países del Norte junto a Afganistán, Australia, Irak, Japón, República de Corea, Mongolia, Nueva Zelanda y Pakistán.


Aunque Colombia no sea miembro pleno de la OTAN, ya que no pertenece a la región del Atlántico Norte, jugará un papel importante en la cooperación militar y en las tareas que le asignen los países más poderosos del mundo.


Desde el punto de vista geográfico, Colombia ocupa un lugar privilegiado al ser el único país sudamericano que tiene costas en el océano Pacífico y en el Caribe. Tiene fronteras porosas con Venezuela, además de lindar con Ecuador y Brasil.


Por eso Colombia juega un papel central en la estrategia de EEUU para la región. Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, consideraba que los países caribeños, incluyendo Colombia y Venezuela, formaban una zona de influencia donde "la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada".


Esta es una de las razones por las cuales los países más ricos del mundo decidieron que Colombia debe ingresar tanto en la OTAN como en la OCDE, y hacerlo de modo simultáneo, otorgando un cheque en blanco a la elite de ese país en la cual parecen confiar plenamente.


La segunda razón es de carácter militar. Según el ranking de la revista Military Power Review, las Fuerzas Armadas de Colombia dieron un salto en la región sudamericana pasado del quinto al segundo lugar, sólo detrás de Brasil, "impulsada por la importante asistencia militar de los Estados Unidos para el combate al narcotráfico, con énfasis en la inteligencia, modernización y profesionalización de sus Fuerzas Armadas".


En paralelo, el presupuesto militar de Colombia es con mucha diferencia el mayor de la región, según el "Balance Militar de América del Sur 2017", publicado por Nueva Mayoría. Bogotá dedica el 3,4% del PBI anual a la defensa, frente al 1,3% de Brasil y el 1% de Argentina para 2016. Si se mide el gasto militar en porcentaje del presupuesto de la nación, Colombia dedica nada menos que el 15% frente al 7% de Ecuador y el 6% de Venezuela.


A ese enorme gasto hay que sumar la ayuda en equipos de Estados Unidos. Pero lo que las coloca como las primeras Fuerzas Armadas del continente es su capacidad de operación sobre el terreno. La larga guerra contra las guerrillas, en particular las FARC, les ha proporcionado una amplia experiencia y capacidad de combate en la acción directa, algo que no sucede con las Fuerzas Armadas de los demás países de la región, que no enfrentan serios combates desde hace por lo menos tres décadas (la guerra de las Malvinas en 1982 enfrentó a Argentina con Gran Bretaña, con una estrepitosa derrota de la primera).


La tercera cuestión que explica la opción del Norte por Colombia se relaciona con su larga experiencia en el control de los movimientos populares. El país ha sido un laboratorio de neutralización de la protesta social, que fue acotada por una hábil combinación de represión, infiltración y cooptación. De hecho Colombia es el único país sudamericano donde la vieja oligarquía de la tierra y la cruz sigue dominando desde la independencia, hace ya doscientos años.


Al parecer, el papel asignado es el de exportar el modelo de utilización del narcotráfico para enfrentar a los movimientos populares con el menor costo político y de legitimidad para las Fuerzas Armadas. El general Oscar Naranjo, actual vicepresidente, fue jefe de Policía de Colombia y asesor de seguridad del presidente mexicano Enrique Peña Nieto desde 2012 hasta su retorno a Bogotá en 2014.


Naranjo es considerado el "mejor policía del mundo" por haber desarticulado los cárteles de Cali y Medellín, y por haber dirigido en 1993 la operación que terminó con la vida de Pablo Escobar. Sin embargo, ha sido acusado en Colombia de mantener relaciones directas con jefes del narcotráfico, con los que solía mantener relaciones fluidas, según la página de la periodista Carmen Aristegui.


El periodista e investigador Carlos Fazio lo presenta de este modo: "Graduado en montajes mediáticos y otros trucos sucios, Naranjo, hombre de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA) y producto de exportación de Washington para el subcontinente, tiene una orden de arresto por asesinato, girada por un tribunal de Sucumbíos, Ecuador, y ha sido incriminado por sus nexos con el ex capo del Norte del Valle, Wílber Varela, en el juicio que se ventila actualmente en la corte del distrito Este de Virginia, Estados Unidos".


Por eso Fazio lo define como "uno de los arquitectos de la actual narcodemocracia colombiana" que se caracteriza por una fachada electoral, que denominan democracia, combinada con la guerra sucia contra los movimientos populares.


La "colombianización" de México tiene como resultado el asesinato de más de 200.000 personas y la desaparición de 40.000 en la llamada guerra contra el narcotráfico que es en realidad una agresión sin precedentes contra los sectores populares organizados, las mujeres pobres y los pueblos originarios.


En síntesis, a Colombia le fue entregada la llave para el control geopolítico de la región (con especial hincapié en Venezuela) y para el disciplinamiento de la disidencia social. En algún momento los estrategas del Pentágono comprendieron que no debe repetirse la historia reciente, cuando la acción popular derribó una decena de gobiernos aliados de Washington en las décadas de 1990 y 2000, abriendo grietas por las que llegaron al gobierno fuerzas políticas contrarias a los Estados Unidos.

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Colombia, o la OTAN llega al Pacífico

La noticia, por previsible si se analizan los acontecimientos previos a que esto ocurriera, no deja de suponer un punto de inflexión histórico en Colombia en particular y en Latinoamérica en general. El país, que se encuentra justo en el punto geográfico de unión entre América del Sur y América Central, y por tanto, de Norteamérica, ingresará en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) la semana que empieza el lunes 28 de mayo de 2018. Así lo anunció el actual presidente, el conservador Juan Manuel Santos, el pasado viernes 25, en plena campaña electoral de las presidenciales, condicionando por completo los planes y programa que el nuevo presidente colombiano, sea quien sea, pueda desarrollar en la legislatura surgida de los comicios. Lo más probable es que salga Iván Luque, continuista de la labor de Santos y de Álvaro Uribe. Es decir, continuista con la línea conservadora, neoliberal, proestadounidense y rupturista de los procesos de integración latinoamericana emprendidos la década pasada.

La OTAN se originó en 1949, en plena Guerra Fría, para unificar militarmente a los Estados cuya clase dirigente fuera la Gran Burguesía capitalista antisoviética. Sobre la recuperación económica de Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial (el 'Plan Marshall'), la OTAN, junto a la Comunidad Económica Europa, constituyeron el gran bloque geopolítico angloeuropeo frente a la Unión Soviética y sus países aliados de Europa del Este. Al ser derrocada la URSS entre 1989 y 1991, la Guerra Fría concluyó, pero la OTAN siguió existiendo, con la pretensión de seguir expandiéndose hacia el Este, cercando Moscú y el Área Pivote siberiana que ya teorizó el británico Haltford Mackinder a comienzos del siglo XX como el área cuya dominación aseguraría la dominación del Mundo. Su discípulo, el estadounidense Nicholas Spykman, modificó la teoría, afirmando que dicha Área Pivote no podía ser dominada directamente, pero sí era posible generar inestabilidad en la media luna geográfica que la rodeaba, y que abarcaba desde los Países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) hasta el Sureste asiático, pasando por toda Europa oriental, el Cáucaso, Oriente Medio y el Subcontinente Indio. Cercar a Rusia, ya gobernase Yeltsin, Putin o Medvédev, fue entonces la consigna de las burguesías nacionales pro-OTAN. De ahí la importancia del ingreso de Turquía en la organización en 1952, y la ampliación a todo el antiguo bloque soviético desde 1999 hasta la actualidad. Sin embargo, la situación geopolítica, aunque sigue basándose en ese cerco a Rusia, ha cambiado en buena medida, y la entrada de Colombia en la organización imperialista depredadora OTAN da cuenta de esta nueva situación.

Colombia entrará como "socio global", una figura que no equivale a miembro en sentido estricto, puesto que solo pueden entrar como nuevos miembros las naciones europeas. Las negociaciones para ello parten desde hace un lustro, y su consecución viene acompañada de la entrada de la nación en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Un club internacional capitalista de acreedores de deuda externa de países pobres que por cada dólar que prestan tienen que recibir tres a cambio, lo que prolonga la situación de dependencia de las naciones de la periferia mundial. Para muchos, que naciones como Colombia o Chile formen parte de la OCDE es un éxito que sitúa a ambos países como la locomotora económica y política de América del Sur. Sin embargo, la situación es mucho más compleja. Entrar a la vez en la OCDE y en la OTAN son dos acontecimientos que forman parte de un mismo proceso. Desde el año 2013, personal militar colombiano recibe formación militar en Oberammergau, pueblecito al sur de Alemania donde la OTAN tiene una escuela de cuadros de los ejércitos que forman parte de esta organización supraestatal. También en Roma, en el Colegio de Defensa de la OTAN en la capital italiana. Y el gobierno colombiano tiene contactos diplomáticos con las oficinas de la organización en Bélgica, Estado donde, además, tiene su sede la Unión Europea. Allí se firmó un acuerdo de intercambio de información y seguridad entre la OTAN y Colombia que, ahora, se fructifica. Ya entonces, Venezuela y Bolivia criticaron estos acercamientos, por lo que suponían a nivel geopolítico en el continente. No se equivocaban. Al tiempo, Colombia participó en maniobras navales en el Océano Índico, cerca de Somalia, en acciones contra la piratería de la zona. Entre 2016 y 2017, la diplomacia afianza la relación Colombia-OTAN, y ya se reconoce abiertamente que Colombia entrará como socio formal de la organización.

Colombia es la primera nación política no europea, ni norteamericana (Estados Unidos, Canadá) que entrará en la OTAN como "socio global". Tras ella, otras han llamado a la puerta: Irak, Pakistán, Nueva Zelanda, Japón, Mongolia, Corea del Sur y Japón. Que estos Estados sean los que quieren entrar dice mucho de la nueva orientación que la OTAN está teniendo, tras las críticas pre-electorales que, en Estados Unidos, el ahora presidente estadounidense Donald Trump realizó a la organización, afirmando que estaba "obsoleta". Una vez en el poder, Trump ya no afirma lo mismo, y ha conseguido darla un giro nuevo, conservando la estrategia inicial ya mencionada, de cerco a Rusia. La entrada de Colombia tiene una triple lectura a considerar:

1) A nivel de dialéctica de clases, interna a Colombia, de esta manera se blinda la orientación proestadounidense y neoliberal de su clase dirigente, cercenando aún más las posibilidades de transformación social que unas FARC convertidas en partido político socialdemócrata jamás podrán emprender. El "proceso de paz" colombiano ha permitido ecualizar, tras décadas de guerra civil encubierta, tanto a "izquierda" como a "derecha", para que ambas converjan en la dirección a seguir del país. Con Colombia en la OTAN, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, reconvertidas en Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, quedan atadas a la dirección internacional que en todo el tiempo en que existieron como guerrilla no pudieron, ni supieron, alterar.

2) A nivel de dialéctica de Estados, por la cual la dialéctica de clases colombiana se vuelve internacional, el ingreso en la OTAN tiene una doble lectura. Ya hemos apuntado una, la cercenación del proceso de integración latinoamericano, o latinoamericanista, que trató de desarrollarse la década pasada auspiciada por la izquierda populista bolivariana en Venezuela con el ALBA-TCP, o por el MERCOSUR. Esta organización ha quedado destruida de facto en abril de este año, con la suspensión indefinida de su participación en la misma de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y, también, Colombia. El latinoamericanismo progresista vivía, así, su golpe más fuerte y definitivo, debido al cambio de orientación ideológica que esos países experimentaron en los últimos años. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha entendido que esto introduce en América del Sur la posibilidad de acción bélica directa a una escala incluso mayor que durante los años de la Operación Cóndor, en las décadas de 1970 y 1980, que instauró dictaduras militares de derecha para impedir el auge del comunismo y el socialismo patriótico y soberano en el continente, auspiciados y dirigidos por los Estados Unidos. Ahora, con Colombia en la OTAN, en América del Sur entra una fuerza militar con capacidad nuclear en la frontera de los gobiernos progresistas de Ecuador y Venezuela. La táctica de la Guerra Fría entra a las puertas de la Venezuela bolivariana y del resto de naciones latinoamericanas como nunca antes había ocurrido. Y es que estamos en una Segunda Guerra Fría tras el periodo de "paz" transcurrido desde 1991 hasta hoy día.

3) Y aquí exponemos el segundo punto a nivel de dialéctica de Estados a considerar. Colombia ocupa un lugar geoestratégico fundamental para la estrategia estadounidense actual. Como ya dije, Colombia conecta América del Sur con América Central y, por tanto, con Norteamérica, y el Océano Pacífico con el Mar Caribe y, por tanto, con el Atlántico. Es la nación que se encuentra entre medias, podríamos decir, entre el Canal de Panamá y la Selva del Amazonas, lugar geoestratégicos para el comercio mundial y la explotación de recursos para los mercados internacionales. Y punto central de la Alianza del Pacífico, organización supranacional que comparte junto a México, Perú y Chile, cuyos orígenes se remontan a 2011, a la Declaración de Lima, y que rompe por la costa del Pacífico con la integración latinoamericanista del ALADI, MERCOSUR, ALBA-TCP y, sobre todo, UNASUR, como se demostró con la suspensión colectiva del pasado mes de abril. Auspiciada por la administración de Barack Obama, la Alianza del Pacífico ha demostrado ser un aliado fundamental de los Estados Unidos en esta Segunda Guerra Fría en que nos encontramos. ¿Por qué? Porque, junto a Colombia, el resto de Estados miembro de la Alianza del Pacífico forman parte también del TISA, siglas en inglés del Acuerdo en Comercio de Servicios, y que aglutina a los Estados firmanes tanto del TTIP (Unión Europea, Estados Unidos y Canadá) como del TTP (a los que, junto a la Alianza del Pacífico, hay que sumar Nueva Zelanda -de nuevo-, Australia, Malasia, Brunei, Singapur y Vietnam), a los que hay que añadir a Taiwán, de nuevo Corea del Sur y Japón además de Pakistán, e Israel. El TISA es el acuerdo comercial marco de la nueva reconfiguración de las alianzas militares geoestratégica de antaño, pero no solo contra Rusia, heredera de la antigua URSS, sino también, y sobre todo, contra la República Popular China. El gigante socialista asiático, que amenaza seriamente la hegemonía política, económica, militar y cultural de Estados Unidos, aún más si cabe que la Unión Soviética en el siglo XX, es el enemigo a batir por Estados Unidos. Y de ahí la necesidad de hacer variar las organizaciones anticomunistas ya existentes hacia el nuevo enemigo. Así, la OTAN llega al Pacífico, el nuevo eje geopolítico del mundo, cuyo control comercial y militar determinará la hegemonía del siglo XXI y quizás del siguiente. No extrañaría que nuevos socios del continente, quizás Chile, acaben ingresando también en la organización militar en el futuro. Junto con el resto de miembros que han pedido el ingreso como "socios globales" ya mencionados, todos alrededor de China.

Con el ingreso de Colombia en la OTAN, Trump da un giro geopolítico que, necesariamente, sus sucesores deberán seguir para reforzar la hegemonía imperial estadounidense del Mundo, junto a otras en la misma línea de reforzamiento como centro del Mundo. Se aborta toda posibilidad inmediata de un giro político dentro de Colombia, se remata el proceso de descomposición del proyecto de integración latinoamericanista desde posiciones bolivarianas o progresistas, el cual todavía no ha terminado, y se coloca a la OTAN en el nuevo campo de batalla marítimo del Pacífico, vigilando la presencia de China en América del Sur y controlando la orilla americana del hace siglos conocido como "Mar del Sur", cuando Vasco Nuñez de Balboa lo bautizó tras descubrirlo subido a la colina del Chucunaque, en la actual Panamá. El "Lago Español" que recorrieron Magallanes y Elcano para dar la vuelta al Mundo hace 500 años, es hoy el campo de batalla más importante de la Segunda Guerra Fría. Y Colombia su primer gran bastión fuera de territorio estadounidense. Está por ver cómo se va a recomponer la Unión Europea, ahora que se va a encontrar escorada en el mapamundi mundial, a un extremo del mismo, mientras el Pacífico adquiere un protagonismo espectacular y Colombia se convierta en punta de lanza del imperialismo depredador del siglo XXI. Veremos cómo Alemania interviene, ahora, en Colombia y en todo el mundo iberoamericano.

 

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Trump y Netanyahu incendian al Medio Oriente: EU reniega el acuerdo de Obama con Irán

Como esperado, en coordinación con las mentiras de su supremo aliado Netanyahu, Trump reniega el creativo acuerdo nuclear de Obama y su secretario de Estado John Kerry respecto a Irán del P5+1: los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos (EU), Gran Bretaña (GB), Francia, China y Rusia), sumados de Alemania.

El presidente francés Macrón, después de su calurosa visita a Trump, adelantó que EU renegaría su compromiso debido a factores "domésticos" a seis meses de las cruciales elecciones intermedias.

¿Se referirá a los escándalos pornográficos y sus concomitantes líos legales en el frente interno?

Ni el experimentado ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani –encubridor artístico del montaje hollywoodense de los atentados del 11/9–, quien se sumó al desfalleciente equipo legal del presidente, no puede sofocar el incendio de su cliente y amigo.

Tampoco la visita de la canciller Ángela Merkel ni del ministro de Relaciones Exteriores de GB, el extravagante Boris Johnson, pudieron disuadir a Trump de poner en riesgo el agónico orden internacional.

Lo de menos son las falsas justificaciones basadas en mentiras de Netanyahu (https://bit.ly/2JO3CjQ) que Trump tomó al pie de la letra como pretexto y que no fueron avaladas ni por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) ni por la Unión Europea (UE) ni por Rusia ni por China, es decir, los otros co-signatarios del acuerdo nuclear lubricado por Obama.

Desde su campaña Trump anunció que rompería el acuerdo conseguido por Obama que consideró un "desastre". Así que el montaje circense del teatral Netanyahu contra Irán ya estaba escrito en el muro.

The Guardián reveló que los "ayudantes" de Trump habían contratado a Black Cube, firma privada de espionaje de Israel, con el fin de "excavar" información que podría ser usada para desacreditar a los funcionarios de Obama quienes ayudaron a negociar el acuerdo nuclear con Irán” (https://bit.ly/2rl1f1q). ¡Clásico operativo del siniestro Mossad israelí!

Ya el ministro de Transporte y Espionaje –¡curiosa mezcla!– Israel Katz había predicho que Trump renegaría el acuerdo de Obama con Irán (https://bit.ly/2ImADXs).

Los "ayudantes" de Trump usaron las tácticas del degenerado multisexual Harvey Weinsten –el fétido cineasta israelí de Hollywood atrapado en su red de prostitución cinematográfica (https://bit.ly/2j9bf99)– para descarrilar el acuerdo nuclear con Irán, según The New Yorker (https://bit.ly/2wlqPbe).

Sobra recalcar que Obama fustigó la grave decisión de Trump cuando Irán ha cumplido a carta cabal con el acuerdo (https://bit.ly/2FW9SE4).

Más allá de las bravatas retóricas de Trump, se desprende que busca maximizar la puja para que Irán negocie sus misiles balísticos y se desvincule de sus asociados chiítas de Iraq/Siria/Líbano (donde el grupo chiíta Hezbolá obtuvo un resonante triunfo electoral)/Yemen.

Trump amenazó con el ominoso "cambio de régimen" mediante las asfixiantes sanciones económicas llevadas al "más alto nivel" cuando la teocracia chiíta persa sufre poderosos embates contra su divisa, el rial, como aduje en mis entrevistas a Telesur (https://bit.ly/2rvIU0z) e HispanTV (https://bit.ly/2rpMBFc).

Trump adelantó una semana su anuncio esperado contra Irán, para aprovecharse del "hueco cronológico" de aquí hasta el fin del mundial de futbol en Rusia (15 de julio).

El zar Vlady Putin acaba de iniciar su cuarto mandato presidencial y nombró de nuevo a Medvedev como primer ministro, del ala negociadora con Occidente, lo que delata su voluntad de buscar un arreglo.

Tampoco pasa desapercibido que en estos días el zar recibirá al primer ministro Netanyahu en el Kremlin.

En una clásica jugada de apostador de casinos, a los que es adicto Trump, después de haber exhibido su "garrote" económico contra Irán, promovió lo valioso de la "zanahoria" de su próximo acuerdo con Norcorea –que deberá tomar nota de la falta de confianza de la(s) firma(s) de EU.

Irán ganó las guerras de Irak y Siria en contra del espantapájaros de los yihadistas islámicos del Daesh, apuntalados por la dupla de EU e Israel y sus aliados en la región, lo cual obligó a Trump y Netanyahu a maximizar su puja militar.

En espera de la decisión unilateral de Trump, Irán se abstuvo de tomar represalias contra Israel que bombardeó varios de sus puestos militares en Siria y cobraron la vida de decenas de iraníes.

Después de las amenazas truculentas de Trump, que alientan a la revuelta interna en Irán y al "cambio de régimen", Israel lanzó misiles contra Damasco.

En EU, el Partido Demócrata criticó la grave decisión aventurera de Trump. Hace poco John Kerry –quien pronosticó que Trump no duraría más de dos años en el poder– visitó al canciller iraní Javad Zarif para persuadirlo de no renegar del acuerdo.

El presidente Rouhani declaró en forma sagaz que Irán no se saldría del acuerdo hasta consultar con los otros firmantes europeos y que congelaría su decisión por "unas semanas".

La UE, en su totalidad, y GB/Francia/Alemania en forma individual, han lamentado la decisión unilateral de Trump que pone en riesgo el Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares que, por cierto, Israel no firma, pese a poseer un máximo de 400 bombas atómicas clandestinas, y se da el lujo de no aceptar la inspección de la OIEA, lo cual ha respetado al pie de la letra Irán.

En medio del caos global en varios frentes, la dupla Trump/Netanyahu prácticamente aniquila lo que queda del orden internacional en vías de extinción y juega con el fuego nuclear con el fin de obtener el máximo de beneficios bajo el chantaje de la desestabilización regional al borde del precipicio.

Sea lo que fuere, Trump, azuzado por Netanyahu –quien busca una guerra de Washington contra Irán hasta el último soldado "estadunidense"–, rompe con un acuerdo avalado por los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual deja a la deriva el mínimo del "fractal" que subsiste del orden internacional en medio del caos global.

Más allá del "hueco cronológico" de aquí a finales del mundial de futbol en Rusia, el incendio provocado por la dupla piromaniáca Trump/Netanyahu, si es que no consiguen en este breve lapso de dos meses el impensable colapso del "cambio de régimen" en la antigua Persia, será apagado por los bomberos de Rusia, China y de quienes, de las tres potencias europeas (GB/Francia/Alemania) deseen quitarse los grilletes del chantaje conjunto de Trump y Netanyahu.

A mi juicio será difícil doblegar a Irán que, pese a las asfixiantes sanciones desde 1979 se encuentra en el lugar 19 de la economía global, según la CIA (https://bit.ly/2woSGr3).

Más allá del alza del petróleo, en un escenario más realista de "asentamientos post-sísmicos", el peor error de Trump y Netanyahu es haber arrojado a Irán –país que nunca ha sido esclavizado, potencia gasera a carta cabal con una población juvenil muy educada y sofisticada, y ahora eslabón super-estratégico de la Ruta de la Seda china– a los brazos del RIC (Rusia,China e India).

Una realidad infranqueable es que los decadentes Trump y Netanyahu no pueden imponer solos su "nuevo orden global".

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Israel insiste en arrastrar a Estados Unidos a una guerra contra Irán

Las insistentes provocaciones de Israel en Siria persiguen que Irán cometa un error. El estado judío cuenta con un respaldo claro de la nueva administración en Estados Unidos y parece que no va a dejar de aprovecharlo. Sus provocaciones van en aumento conforme se acerca la fecha del 12 de mayo, cuando expira el plazo dado por Donald Trump para modificar el acuerdo nuclear con Teherán.


La política israelí en Oriente Próximo es cada día más clara. A estas alturas es evidente que pretende arrastrar a Estados Unidos a una guerra contra Irán, como se desprende del ataque que este mes de abril llevó a cabo contra la Base T4 siria, en el área de Homs, y del ataque, todavía no confirmado oficialmente, del domingo por la noche contra un arsenal de misiles tierra-tierra en el centro de Siria.


Estas provocaciones se producen cuando en la administración de Estados Unidos existe un consenso prácticamente general en el sentido de que el acuerdo sobre el programa nuclear iraní de 2015 debe rescindirse. La única voz ligeramente discordante en Washington es la del secretario de Defensa, James Mattis, pero se trata de una disonancia muy matizada.


El show que este lunes por la noche dio Benjamín Netanyahu en las televisiones de todo el mundo busca radicalizar aún más a la comunidad internacional contra Irán. Los estadounidenses piensan aprovecharse de la política israelí con la venta masiva de armas a la región, un carrusel que ya ha comenzado a dar vueltas y que sin duda va a expandirse en los próximos meses, con una Arabia Saudí que compite con Israel en el delirio militarista que sacude a la región.


De la noche a la mañana el acuerdo sobre el programa nuclear iraní que firmaron Obama y sus socios europeos, además de Rusia y China, no vale ni el papel en el que se escribió, y ha dejado de interesar a Estados Unidos, tal y como persigue Israel. Ese pedazo de papel que con tanto empeño consiguió Obama ha sido sustituido por los tambores de guerra de Netanyahu, cuyas provocaciones se producen a diario, ya sean verbales o militares.


Recordemos que el acuerdo de 2015 contaba con cuatro apartados significativos. En el primero, Irán redujo la mayor parte de los centrifugadores. En el segundo, destruyó el uranio enriquecido al 19,5 por ciento para un reactor médico. En el tercero, aceptó las inspecciones a sus instalaciones nucleares. Y en el cuarto apartado, cerró el reactor de agua pesada de Arak. Netanyahu no ha probado que todo esto sea falso.


En pocas palabras, hace tres años Irán renunció al 90 por ciento de su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones. En realidad, el acuerdo exigió un gran sacrificio a Teherán, pero la amenaza de las sanciones sigue ahí. En su momento solo Israel se opuso al acuerdo, pero hoy también lo rechaza la administración estadounidense.


Europa, mientras tanto, es un paradigma de la inacción política. Los líderes europeos son los principales enemigos de la Europa contemporánea, incapaces de adoptar una posición clara y de defender sus intereses. Naturalmente, Europa es un guarismo mínimo que está ahí para reforzar la posición de Estados Unidos, sea cual sea, una posición que se la dicta Netanyahu.


En su visita de la semana pasada a la Casa Blanca, Emmanuel Macron planteó a Donald Trump una alternativa al acuerdo que pasa por una revisión, y no una suspensión, como pretende Israel. Macron quiere incluir un acuerdo adicional sobre el programa de misiles balísticos, que no se planteó en 2015, introducir el tema de la estabilidad regional y contener la influencia de Teherán en la región.


El presidente Trump ha dado de plazo hasta el 12 de mayo para que se renegocie el acuerdo de Obama. Trump ha puesto a todos sus socios ante una disyuntiva a la que no querían llegar. Rusia y China descartan la renegociación del acuerdo mientras que los europeos tampoco lo desean pero carecen de la voluntad necesaria para hacer frente al dúo Trump-Netanyahu.


El desconcierto europeo está siendo aprovechado por Netanyahu para lanzar una provocación detrás de otra sin que Washington las contenga. En realidad, Washington está interesado en un conflicto directo entre Israel e Irán porque esa enemistad entre la república islámica y el estado sionista les sirve en bandeja a los americanos contratos de venta de armas multimillonarios que crean cientos de miles de puestos de trabajo.


Y aunque lo que sucede en Oriente Próximo tiene una implicación directa en Europa, los europeos no reaccionan. Es patético observar a Macron o a Angela Merkel eludir sus responsabilidades y combatir el militarismo que hay a sus puertas y que indefectiblemente lleva a Europa consecuencias negativas, con frecuencia en forma de terrorismo.


La última provocación israelí, los bombardeos del domingo por la noche en Siria, se produjo cuando el secretario de Estado Mike Pompeo acababa de visitar Tel Aviv. Esa misma noche del domingo, Netanyahu mantuvo una conversación telefónica con Trump, y solo unas horas después llegaron los bombardeos.


Es obvio que Israel está provocando a Teherán de todas las maneras imaginables para que dé un paso adelante antes de que expire el plazo de Trump para la renovación del programa nuclear. La presencia rusa en Siria también forma parte del estado de cosas a las que Israel quiere poner punto final cuanto antes.


Los iraníes se encuentran en una situación muy incómoda. Ya advirtieron que responderían a los ataques de Israel contra sus intereses en Siria, aunque deben andarse con mucho cuidado con la estrecha alianza entre Israel y Estados Unidos.


 Las 4 opciones de Irán en “la crisis del acuerdo nuclear”


Por Nazanín Armanian


30 abril 2018


Se acerca el 12 de mayo, fecha en la que Trump debe anunciar si renueva la permanencia de EEUU en el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) -el acuerdo nuclear suscrito en 2015 por Irán y el Grupo 5+1-, o sale de él.


Para Donlad Trump el JCPOA adolece de dos defectos:


1. Permite a Irán la posibilidad de fabricar armas nucleares a partir del 2025. ¡Debería prohibírselo hasta el final de los tiempos! Cierto que la tenencia de dichas armas no garantiza la supervivencia de un estado (ejemplo, la URSS), pero sorprende que EEUU no entienda que Irán no es miembro de ninguna alianza militar, ha sido invadido por un vecino, Irak, durante ocho años, y además está rodeado de potencias nucleares como Israel, India y Pakistán, quienes ni han firmado El Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN) ni los Protocolos adicionales.
2. No incluye el programa de misiles balísticos de Irán. Es que la resolución 2231 del Consejo de Seguridad, conscientemente, desvinculó el acuerdo del programa de misiles, justamente para conseguir algo más grande de Irán: la renuncia a su programa nuclear.
Es Washington quien está incumpliendo el pacto. Con el fin de parar lo que puede ser una catástrofe para el mundo, tanto Irán como la E3 (Alemania, Francia y el Reino Unido) han intensificado su diplomacia. Las visitas de Emmanuel Macron y Angela Merkel a la Casa Blanca no parecen haber dado resultados deseados, aunque Europa sigue trabajando en un documento anexo para que satisfaga a Trump y así retenerle en el JCPOA, obligando a Teherán a suspender su programa de misiles y dejar de intervenir en los países de la zona. Pero, ¿Podrán también satisfacer a Irán? Para las grandes potencias un acuerdo lo es si certifica la rendición total de la otra parte.


La salida de EEUU del acuerdo podría suceder en varias formas, por ejemplo:


1. “Brusca”: anunciar, de un manotazo, la muerte del acuerdo
2. “Blanda”, ¿Cómo?:
1. Mantener la situación actual, o sea, imponer sanciones a las compañías extranjeras que trabajan con EEUU, generando inseguridad en las grandes compañías internacionales, o a incluso aumentarlas con la condición de que Teherán se someta a inspecciones a sus instalaciones militares. Vamos, la misma trampa que tendió a Irak, y una vez que se aseguró que no tenía armas de destrucción masiva le atacó.
2. Empujar a Irán a romper el acuerdo, y luego acusarle de ser responsable de sus consecuencias.
3. Dar tiempo a E3 para negociar el anexo al acuerdo, a sabiendas de que es poco probable que Irán lo acepte.

Sin embargo, el gabinete de guerra que Trump ha forma con John Bolton y Mike Pomepo, ha colocado el plan del “Cambio del régimen” de Irán como su prioridad, matando cualquier esperanza para resucitar el JCPOA. Los pretextos están al servicio de llevar la situación al límite. Aunque Irán acepte anexos o incluso prometa reducir el alcance de sus misiles a menos de 2000 kilómetros -para que no fuese una amenaza para Europa-, o jure que no fabricará ni pistolas de fogueo o de agua, no hay ninguna garantía de que dentro de unos meses EEUU no vuelva a acusar a Irán de otros delitos, como por ejemplo pisotear los derechos humanos. A pesar de la aberrante situación de los derechos más elementales humanos en la República Islámica (RI), Washington muestrearía no sólo la falta de su autoridad moral, por aplastar a todos y cada uno de los derechos de decenas de millones de yemeníes, afganos, iraquíes o libios bajo sus bombas, sino también se pondría en evidencia por cómo manda al paseo su ética cuando se trata de la masacre de cientos de civiles palestinos por Israel o decapitación de decenas de personas en el Reino de Arabia.

Las potencias mundiales no paran de vender armas a este país, archienemigo de Irán, y cuyo presupuesto militar en 2017 fue de 76.7 mil millones de dólares, mientras el mismo acuerdo nuclear, detestable según Trump, prohíbe que Irán (cuyo presupuesto militar es 14 mil millones de dólares), compre aviones, tanques o buques de guerra


¿Podrá Europa salvar el JCPOA?


La principal preocupación de la UE es salvar sus propios intereses en Irán y en la región, que no evitar el apocalipsis. Europa es una colaboradora subordinada de Washington. La insistencia de Macron de que Irán salga del Líbano y de Siria es para recuperar sus antiguas colonias, y así regresar a Oriente Próximo. La misma Francia del “imperialismo sutil” que se opuso a la agresión de EEUU a Irak en 2003, apoyó en el Consejo de Seguridad de la ONU (junto con la Rusia de Vladimir Putin y la Siria del Bashar al Asad) la Resolución 1483 que otorgaba planos poderes coloniales a EEUU en aquel país, anulando la ONU. Francia que ha aumentado desde el 2016 un 235% sus transacciones comerciales con Irán, y Alemania que es el principal socio comercial de Teherán en la UE, intentan neutralizar las posibles sanciones de EEUU a los bancos europeos que trabajen con Irán paras salvar los mega contratos de la petrolera Total, Airbus, Peugeot, entre otras.


En Teherán todos saben al final dónde se colocará una Europa que además de las presiones de EEUU, también sufre las que vienen de Israel y de los países árabes, quienes impedirán por las buenas o por las malas el resurgir de Irán como potencia regional.


Opciones de Teherán


La RI se encuentra bajo una enorme presión social. Dos años después de la firma del acuerdo (que supuso una humillación pública para los defensores del programa nuclear) no llegan las prometidas inversiones extranjeras, y la situación económica-social se agrava, aumentando las protestas de los trabajadores.


Ante las amenazas de EEUU, distintas facciones de la RI ofrecen sus medidas para reducir los daños de la salida de EEUU del acuerdo:


1. Permanecer en el JCPOA y en cooperación con Rusia, China y la E3, aislar a EEUU, mientras fortalecen sus relaciones con países como India, Pakistán, Azerbaiyán, entre otros. Pues, la acción unilateral de Washington no significa el regreso a las sanciones impuestas por la ONU antes del 2015 (en las que participaron también la UE, China y Rusia), por lo que Irán puede seguir vendiendo su petróleo.
2. Reducir su colaboración con la Agencia de Energía Atómica que monitoriza las instalaciones nucleares de Irán.
3. Reanudar sus actividades nucleares, y sin pretender fabricar la bomba atómica, volver a enriquecer el uranio por encima del 20%.


4. Salir del TPN y declarar al ejército de EEUU como organización terrorista, que es la propuesta del sector extremista y militarista de la RI, quien agitando los sentimientos nacionalistas de los iraníes, se prepara para apartar al gobierno de Hasan Rohaní y sustituirlo por uno militar. No le importa conducir a la nación iraní directamente al matadero de una gran guerra con tal de aumentar su poder económico, y sentarse sobre un mar de Oro Negro. El anuncio de la retirada (provisional) de las tropas de EEUU de Siria por Trump se debe al temor de recibir ataques de las fuerzas proiraníes en este país, una vez que se anuncie el fin del acuerdo por EEUU.

La lógica del “estado natural de guerra” entre los estados de economía de mercado de Thomas Hobbs se une a la “lucha de clases” de Karl Marx para producir una situación de extrema sensibilidad en Irán, que se prepara para el peor escenario. Pues, debido a que EEUU carece de organizaciones afines en Irán (ni tiene embajada) que exploten el amplio y profundo descontento de la población hacia la RI, puede recurrir a:


1. Un ataque “relámpago y quirúrgico”
2. Un bombardeo masivo aéreo, modelo Libia.
3. Una guerra total al estilo de Irak.


En el primer caso, EEUU sólo podrá destruir algunos objetivos militares, que no las capacidades militares y nucleares de Irán, y en cuanto al tercer punto, ni EEUU tiene esta posibilidad ni Irán es el Irak del 2003.


La mecha de la guerra bélica que le ha preparado EEUU a Irán desde hace años, puede encenderse con un “accidente” entre los buques de ambos países en el Golfo Pérsico, en Siria o en Irak, y será la culminación de las guerras psicológica, comercial, política e incluso la “ciberguerra” que ha sufrido Irán.


Lo único obvio en la dinámica impredecible de estos acontecimientos es que, ante la ausencia de movimientos contra la guerra, la industria militar pretende mantener un Estado de “guerra perpetua” en Oriente Próximo.

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Perú, inesperado huésped de una cumbre difícil

PPK ya no está, pero se mantiene la profunda contradicción de que el país sea sede de una cumbre presidencial cuyo tema es la lucha contra la corrupción y la gobernabilidad en un país en crisis por la corrupción.

 

La caída del ahora ex presidente Pedro Pablo Kuczynski por acusaciones de corrupción a solo tres semanas de la Cumbre de las Américas, que se realizará en Lima el 13 y 14 de abril, dejó flotando dudas sobre lo que pasaría con este encuentro de jefes de Estado, que tiene como tema central, precisamente, el problema de la corrupción. Días antes de verse obligado a renunciar, PPK, como se le conoce al ex mandatario, había amenazado diciendo que si él dejaba el cargo ningún presidente vendría a esta cumbre. Pero la amenaza no ha pasado de ser una bravata. “La salida de PPK no va a afectar la Cumbre de las Américas. No creo que algún presidente deje de venir a esta cumbre por esa razón, porque no se ha producido una destitución del presidente, sino una renuncia”, le señaló a PáginaI12 el analista internacional Ramiro Escobar.


Luego de la caída de Kuczynski, el gobierno de Estados Unidos saludó al nuevo presidente. Se ha confirmado la presencia de Trump en la Cumbre de las Américas. Será el primer viaje del presidente estadounidense a Latinoamérica. El norteamericano aprovechará este viaje para ir también a Colombia. La presencia de Trump será la gran atracción mediática en este encuentro presidencial. Los oídos y las miradas estarán puestos sobre lo que vaya a decir y hacer.


En diálogo con este diario, el internacionalista Francisco Belaunde opinó sobre la participación de Trump en la Cumbre de las Américas: “Probablemente Trump va a querer aprovechar su primer viaje a la región y su participación en esta cumbre para intentar mostrar otra cara para mejorar su imagen en la región, que él sabe no es la mejor, pero no veo qué podría decir para lograr eso. El tema de la cumbre es democracia y lucha contra la corrupción, y Trump no es un entusiasta defensor de la democracia, y la lucha contra la corrupción no es uno de sus temas. Creo que el viaje de Trump a esta cumbre va a ser más protocolar, de tomarse la foto con los presidentes de la región, pero no creo que haya algo muy concreto. En este viaje, más importante para Trump será la visita que después haga a Colombia, donde sí verá intereses muy específicos de Estados Unidos”.


Hay gran expectativa con lo que vaya a ocurrir con Nicolás Maduro, a quien el gobierno de PPK invitó y después le retiró la invitación a esta cumbre. Maduro respondió diciendo que, aunque no esté invitado, igual viajaría a Lima para asistir a este encuentro de presidentes. Se especula si algunos gobiernos podrían boicotear la cumbre en solidaridad con Maduro si se impide su presencia. Un gran problema que el nuevo presidente, Martín Vizcarra, hereda de su antecesor.


Sobre esto, Vizcarra ha dicho que “ya hay decisiones tomadas”, lo que sugiere que mantendrá el veto a Maduro, pero ha agregado que en estos temas es la Cancillería “la que toma esas decisiones, que nosotros respetaremos”, lo que parece dejar entrever que el asunto no está del todo cerrado. El veto a Maduro fue una decisión política del ex presidente PPK. Vizcarra todavía no nombra a su nuevo canciller, lo que ocurrirá el lunes.


“Con sus declaraciones, Vizcarra está diciendo que dejará el tema de Venezuela en manos de la diplomacia y que no le pondrá la excesiva carga política que le puso PPK. De entrada, Vizcarra no puede abrirse un frente, y si levanta el veto a Maduro se abriría un frente especialmente en el plano interno, con el fujimorismo (que controla el Congreso), con el Partido Aprista (del ex presidente Alan García) y otros sectores políticos que han impulsado este veto, y con buena parte de la opinión pública peruana que es muy crítica con Maduro. Lo más probable es que no levante el veto a Maduro, pero que busque alternativas diplomáticas para evitar un conflicto con el gobierno venezolano y mejorar las cosas. Creo que Vizcarra va a bajar el tono confrontacional que tenía PPK frente al régimen de Venezuela, va a negociar con Maduro, y con esa negociación probablemente Maduro decida no venir a la cumbre y enviar a su vicepresidente o a su canciller, y así el conflicto queda superado”, afirma Escobar.


La Cumbre de las Américas no solamente sigue adelante, sino que ya no carga con el peso de tener como anfitrión de un encuentro presidencial sobre la lucha contra la corrupción, a un mandatario, como PPK, acusado de corrupción. “Eso habría sido una broma de mal gusto”, dice Belaunde, quien opina que por esta razón la salida de Kuczynski “le ha hecho bien a esta cumbre”.


El cuestionado Kuczynski ya no está, pero se mantiene la profunda contradicción de tener como sede de una cumbre presidencial que tiene como tema la lucha contra la corrupción y la gobernabilidad a un país en crisis por causa de la corrupción, en el cual su presidente acaba de caer por esta razón y que tiene a cuatro ex mandatarios comprometidos en denuncias de corrupción.


“Que en este momento una cumbre regional contra la corrupción se haga en el Perú puede tomarse como una ironía, una humorada del destino, pero también como la realización de este encuentro en un país que es una de las principales víctimas de este fenómeno”, indica Belaunde. Y agrega: “Pero no hay que olvidar que el escándalo de corrupción por el caso Odebrecht que estalló en Brasil afecta a muchos países, y que a esta cumbre va a venir un presidente como Temer con serios cuestionamientos de corrupción, además de otros”.


Sobre lo que se puede esperar de la Cumbre de las Américas, Belaunde estima que terminará en un fracaso, sin decisiones efectivas. “No creo que podamos esperar nada significativo de esta cumbre. Con las discrepancias que hay en la región, probablemente no tendremos una declaración común, y si la hay seguramente será algo muy general, gaseoso, nada significativo”. Escobar es menos pesimista: “Tengo la expectativa de que por lo menos salga un comunicado que sea mínimamente autocrítico con el problema de la corrupción”.

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Lunes, 25 Septiembre 2017 11:39

Participación social de niño/as y jóvenes

Participación social de niño/as y jóvenes

De la norma a la realidad, discursos y acciones que abren interrogantes sobre la realidad de la participación social en nuestro país.

 

¿Un encuentro más? En junio de 2016 sesionó en Pereira el “Encuentro Interamericano de participación de la infancia y la adolescencia en políticas públicas” coordinado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y el Instituto interamericano del niño y la niña –IIN, al cual confluyeron diferentes procesos participativos de México, El Salvador, Perú, Ecuador, Uruguay y Colombia. Niños y adolescentes del país anfitrión dieron cuenta de cómo se realizan consultas y mesas de trabajo para enriquecer estrategias y programas. ¡Estamos cambiando el mundo!1, entonaban al unísono las voces más jóvenes de la región.

 

¿Una ilusión juvenil institucionalizada? El interrogante no es gratuito pues, más allá del evento, resalta una tensión muy profunda entre los imaginarios institucionales de participación y las lógicas locales en las que cobran vida, como lo permite deducir Freiman Quiñones, joven integrante del Consejo Nacional Asesor y Consultivo (de cuál institución o proceso), cuando afirma que “sólo somos reconocidos como indicadores, no hay empoderamiento en las regiones; [...] no somos tomados en cuenta”.

 

En el mismo sentido asiente María Camila Hoyos, compañera de Freiman en el Consejo: “una de las principales causas por las que nosotros los jóvenes no participamos es por la deficiencia de educación que cultive un pensamiento crítico”.

 

Estos jóvenes líderes distantes en sus regiones, el primero procedente de Tumaco-Nariño y la segunda de Popayán-Cauca, desarrollan por cuenta propia procesos de articulación y movilización social entre sus pares, promoviendo soluciones a las necesidades sentidas de la población. Terminan señalando cómo “la falta de continuidad, tanto nacionalmente como a nivel local, entorpece los ejercicios participativos, el impacto es menor”.

 

De buenas ideas está empedrado...

 

A comienzos de la década del 1990 la Constitución Política de Colombia consagró la participación social como un derecho garante del cumplimiento y protección de los demás derechos fundamentales; de manera especial en lo concerniente a niños, niñas y adolescentes. Es así como la ley 1098 de 2006 articula este principio empoderándolos como “sujetos titulares de derechos”. Por su parte, la Convención de los Derechos del Niño declara que “tendrán derecho a la libertad de expresión”, entendiéndola como “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo”2.

 

En consonancia con este marco regulatorio de derechos, el sistema educativo nacional contempla estimular el ejercicio deliberante de participación a través del Gobierno Escolar, una reproducción del sistema de gobierno democrático nacional al interior de cada salón de clases, a lo largo y ancho de esta geografía; “en cada establecimiento educativo del Estado estará conformado por el rector, el consejo directivo y el consejo académico3”.

 

Desde entonces, la institucionalidad afinó su mirada hacia los más pequeños, los niños (“la persona entre 0 y 12 años”), los adolescentes (“la persona entre 12 y 18”) y los jóvenes4 (“de 14 a 28 años”); generando mecanismos de participación y control social desde su interior en sintonía con los imaginarios contractualistas de ciudadano moderno participativo.

 

Del pasado al presente

 

Lejanas y vetustas parecen ahora ideas decimonónicas cuando a la infancia le correspondía ser la edad “que sabe sentir y ver más bien que reflexionar i discurrir” (Catecismo de Astete). Siguiendo los discursos contemporáneos, en las escuelas se pretende formar sujetos autónomos y autocríticos, capaces de agenciar su propia vida y la de sus comunidades; reflexivos y comprometidos con el desarrollo individual y colectivo. Empero, están ancladas entre nosotros representaciones sobre la niñez en sentido deficitario, como menores de edad, recipientes sin contenido, tabula rasa, inocencia angelical o estultez manifiesta. En esta ingente Colombia de múltiples y simultáneas realidades, circulan en campos y ciudades ideas tales como “cuando los adultos hablan los niños callan”, “son cosas de niños”, “¡llora como una niña!”, o, llanamente, “no le ponga cuidado, eso se le pasa, así es que aprende”.

 

De igual manera se cierne sobre jóvenes y adolescentes una espesura de sospecha, desconfianza y riesgo latente. Circulan entre doctos y legos ideas que refieren a los adolescentes como “adolecer” (al que naturalmente le falta algo), apelando a supuestas raíces etimológicas, o alumno como “a-lumini” (sin luz); en todo caso no como un ser completo, más bien como un sujeto a medio camino de ser.

 

Un proceso por ser y en lucha constante. El reconocimiento de las voces, sentires y necesidades de nuestros niños y niñas está lejos de parecerse al discurso oficial e institucional que promulgamos; nuestras prácticas (Foucault) dan cuenta de realidades diferentes, evidencian tensiones constantes entre el deber ser y los hechos concretos; baste para ello revisar nuestros tenebrosos indicadores de utilización, infanticidio, abuso sexual, trabajo infantil o reclutamiento de niños, niñas y jóvenes.

 

De esta manera y de acuerdo a lo establecido oficialmente, en las instituciones educativas los niños y niñas líderes se postulan periódicamente a cargos de elección popular para representar a sus compañeros y servir de puente con las instancias de decisión y poder en las comunidades. Debemos señalar con sorna y escándalo que el gobierno escolar hace bien su trabajo, reproduce a pie juntillas el mundo de los adultos en su deseo por acumular capital simbólico (Bourdieu). Durante los procesos electorales del gobierno escolar se pueden ver en las instituciones educativas esquemas electoreros y corruptos, compra de votos, campañas de desprestigio, tráfico de influencias y, sobre todo, promesas falsas.

 

Sueño latente

 

Con todo, algunas de las transformaciones en la historia reciente del país han sido protagonizadas por los jóvenes, así lo refieren algunos líderes estudiantiles del denominado movimiento de la séptima papeleta en la década de 1990. “Para mí [...] fue una reafirmación de que no nos dejaríamos callar por la mafia, de que saldríamos a defender la democracia y que reformaríamos el país”; dice Claudia López, por aquella época estudiante de biología de la Universidad Distrital en Bogotá, hoy senadora (pre)candidata a la presidencia de la República.

 

De igual manera, y en el entrecruzamiento de fuerzas sociales, individuos e imaginarios que tensionan las formas de comprender y relacionarse con la niñez, resulta pertinente señalar algunas experiencias exitosas de participación vinculadas con el territorio que habitan las comunidades. Participar en abstracto no es un ejercicio potente, no lo es tampoco la instrumentalización de los sujetos estandarizados como indicadores en mecanismos que ellos mismos desconocen. Así, por ejemplo, la comunidad indígena Zenú, en el norte del país, cuenta con escenarios de incidencia pública y organización social llamados Cabildos Menores y Mayores. Se estimula que los jóvenes accedan a estos espacios y roles representativos de la vida pública; la condición para ello es formular soluciones a las problemáticas de la comunidad y comprometerse con su desarrollo; así lo manifiesta Elkin Roqueme como representante del cabildo, “para uno ser tenido en cuenta debe proponer y liderar, comprometerse, sino ¿pa’ qué?, no sirve de na’.” Los ojos vigilantes de la comunidad ejercen un estricto control social haciendo que las palabras superen el proselitismo clientelista y se traduzcan en acciones de impacto común.

 

De manera similar, en otras latitudes del país, en el sangrante departamento del Cauca, grupos indígenas desarrollan un modelo de educación alterno al establecido por la institucionalidad nacional. Allí los centros educativos no adelantan Proyectos Educativos Institucionales (PEI) con los esquemas de gobierno escolar antes señalados, en cambio, articulan Proyectos Educativos Comunitarios (PEC) que potencian el liderazgo y la participación colectiva, antes que la representatividad mesiánica de un solo individuo. Nuevamente, es la comunidad la encargada de agenciar los procesos sociales de los más pequeños, protegerlos, acompañarlos y guiarlos de acuerdo con propósitos colectivos. Es una participación con los pies en la tierra, más bien, en el territorio.

 

Los retos y tensiones que se configuran alrededor de los procesos participativos de niños, niñas y adolescentes dan cuenta de la complejidad del tejido social en Colombia, la fragilidad de la niñez tanto como la necesidad imperativa de construir formas pacíficas de resolución de conflictos. Su participación fortalece los canales de comunicación así como el desarrollo local en la comunidad. Es una oportunidad para ser mejor que nosotros mismos, para sanar heridas abiertas; después de todo, una sociedad que no protege la niñez está condenada al fracaso toda vez que se niega la posibilidad de aprender de los más sabios, aprender de sus niños; mientras reproduce esquizoidemente la historia de maltratos y abusos que vivieron los adultos de hoy en día, quienes han olvidado, o decidido olvidar, cómo fue ser niño, cómo entonces sabían que las cosas podrían ser mejor.

 

* Docente de la línea de “Socialización política” en Cinde, filósofo, opción en Antropología, Universidad de los Andes, Magíster en Educación Universidad Pedagógica Nacional.
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1 Eslogan institucional del Icbf.
2 Convención Internacional de los Derechos del Niño Artículo 13.
3 Ley 115 general de educación de 1994 Artículo 142.
4 Estatuto de Ciudadanía Juvenil Artículo 5.

Publicado enEdición Nº239
“En este round ganó el sistema, hay que estar preparados para el próximo”

Uno de los principales protagonistas de la región en la última década analiza el retroceso de las fuerzas populares en Brasil y la Argentina, el desafío que implica la crisis venezolana y las alternativas de futuro.

 

La revista estadounidense Foreign Policy definió, en el año 2009, a Celso Amorim como el mejor Ministro de Relaciones Exteriores en el mundo por su trabajo en el posicionamiento de Brasil como actor global. Comprender el momento de auge que transitaba Brasil podía entenderse en tres figuras, mencionaba el artículo, el liderazgo y carisma del presidente Lula da Silva y sus principales espadas ministeriales, Dilma Rousseff y Celso Amorim. Esta charla –que podrá verse completa en Latinoamérica Piensa esta noche, a las 22.00 horas, por el Canal A24– se hizo en el Instituto Lula, en San Pablo, en un Brasil golpeado, con su democracia jaqueada y en pleno auge de las políticas neoliberales que afectan a los sectores más humildes. Pero también en un Brasil que resiste el ajuste y la tradicional concentración de riqueza desde sus movimientos sociales, organizaciones sindicales y partidos populares. La anomalía que significó Lula y el Partido de los Trabajadores es una luz de esperanza para la mayoría popular del Brasil.

–¿Cómo analiza el presente de Latinoamérica frente al golpe parlamentario en Brasil y el avance de las fuerzas conservadoras?

-Es un momento especialmente difícil. Lo que pasó en Brasil es muy grave. Cuando tengo que explicar a mis amigos argentinos digo que es como un cambio de Kirchner a Macri sin una elección de por medio. Es mucho más grave por la falta de legitimidad del gobierno. Es un momento difícil para toda Sudamérica que tiene que ver con la crisis de la economía mundial. Existe mucha interferencia externa que hace que todo eso sea muy complicado.

–La amenaza de agresión de Trump a Venezuela sintetiza la agenda de los EEUU, la prepotencia reafirmada, inclusive a partir de una oratoria que no tiene velo alguno. Muchas veces la influencia de los EE.UU. en nuestros países era subterránea, era ocultada, y hoy tenemos la mirada de un Presidente que no tiene ningún problema en hablar de intervención militar.

–Eso demuestra nuestro debilitamiento como región, eso no hubiera pasado hace cinco o seis años con Kirchner, Lula, Evo. Inmediatamente hubieran llamado a una reunión de Unasur para considerar esta amenaza, independientemente de los méritos de la situación de Venezuela, esa es otra cuestión que se puede mirar, pero no hay reacción o declaración del Mercosur que hable de todos los problemas de Venezuela. Una amenaza de agresión no solamente es violatoria, digamos así, de nuestra vecindad, sino que es violatoria de la propia carta de las Naciones Unidas.

–El debilitamiento que se produce en el proceso de integración de nuestros países y en la propia agenda regional tiene un correlato en el cambio de gobiernos pero también desnuda la incapacidad de consolidar los procesos de integración durante los gobiernos progresistas.

–Yo estoy muy a favor de la autocrítica pero no creo que este debe ser el caso. El tiempo ha sido corto, empieza con Duhalde incluso antes de Kirchner, hasta el final de Cristina, se inicia con Lula hasta el final de Dilma. Son 12 o 13 años, no es mucho tiempo en términos de historia para consolidar un proceso. Yo creo que es casi un milagro lo que logramos hacer en términos de creación, primero de la Comunidad Sudamericana de Naciones, después Unasur, el fortalecimiento del Mercosur, los países que entran como asociados, los que quieren ser miembros plenos. Todo eso ha sido muy fuerte en poco tiempo, pero para consolidarse necesitas 30 años. Claro, quizás podríamos haber hecho algo más pero creo que el resultado no hubiera sido otro, lo que necesitamos es prepararnos para el futuro.

–¿Y era posible imaginar que se podía retroceder una década en un año como uno tiene la sensación que ocurre en nuestros países?

–Yo soy un ingenuo profesional. Siempre dije, ser pesimista suena más inteligente pero el gran desafío es ser optimista y también ser realista y a largo plazo sigo siendo optimista. Pero no era posible pensar que todo fuera de la manera que ocurrió en Argentina o en Brasil, unos con elección, otros sin elección, la propia crisis de Venezuela. Quizás se podía ganar o perder la elección, como hay una gran influencia del poder económico en nuestro país, pero una cosa ilegítima como tenemos, no creía que fuera posible. Es el peor momento desde el gobierno militar de los setenta.

–Del Brasil que impulsaba la institucionalización de los Brics, que fue un actor central en impedir el ALCA en Mar del Plata en 2005, al Brasil que vuelve a sufrir mucha injerencia de los EE.UU., ¿cómo imagina el corto plazo del Brasil como actor regional?

–A muy corto plazo con este gobierno lo veo muy mal. Afortunadamente hicieron menos cosas malas que lo que anunciaron, por ejemplo no fueron capaces de cerrar las embajadas en Africa. Pero en América latina es un desastre y, digamos, la política de condena en relación a Venezuela hizo que Brasil no sea en realidad un actor en ese proceso.

–Venezuela es un caso muy complejo. ¿Cuál sería el camino que deberían asumir nuestros gobiernos para intentar fortalecer el diálogo y lograr que disminuya el conflicto en ese país?

– Lograr ayudar no es sencillo. Lo primero es intentar comprender que Venezuela, como el resto de Latinoamérica –pero ahí de manera muy marcada– es una sociedad muy desigual. Por un lado, aquellos que se beneficiaban directamente del petróleo, que vivían como si estuviesen en EE.UU., como ocurría en el pasado, la parte de la clase media alta, y por el otro la mayoría, al mismo tiempo, viviendo en la pobreza y la exclusión.

Surge Chávez e impulsa un gobierno que está destinado a los pobres y eso creó un problema enorme además del problema internacional. Hay que entender esa complejidad y que la raíz de los problemas venezolanos está en esa profunda desigualdad, en una élite que siempre fue golpista. Eran democráticos porque había dos partidos que tenían la misma visión, que eran dos ramas de la oligarquía que se cambiaban el poder. Incluso yo estuve una vez cuando fui canciller en el gobierno de Caldera y en un almuerzo en la embajada de Brasil con los empresarios, lo que se hace normalmente, en un determinado momento empezaron a discutir esencialmente entre ellos como si yo no estuviera ahí, como si el embajador no estuviera ahí, sobre posibilidades de golpe. Golpe contra Caldera, ¡no era Chávez! era Caldera, ni se puede decir que era de centroizquierda, era un hombre de centro pero liberal. El pueblo no contaba para nada, entonces es necesario comprender la raíces profundas de la crisis, no para decir que Maduro está correcto en todo, pero si uno no comprende eso, si uno toma solamente, digamos, un hecho, la Constituyente, que aunque le guste o no le guste, no va a comprender, no va a ayudar, y para comprender y ayudar, uno tiene que promover el diálogo, pero con esa comprensión profunda de que, más allá de que quizá cometió errores, los cambios del chavismo en favor de las poblaciones más pobres en materia de salud, en materia de educación han sido sustantivos. Todo eso tiene que ser tomado en cuenta, ¿Cómo hacerlo? Muy complejo, pero países como Argentina, Brasil y Colombia, tienen que estar involucrados.

–¿Cómo evalúa el rol de la OEA en la crisis venezolana?

–Siento mucho hablar de mi amigo Almagro (Secretario General de la OEA) que es una persona con quien tengo personalmente una buena relación, incluso me llamó para ser, en un cierto momento, observador en Haití. Las declaraciones de Almagro son lamentables y solamente hacen aumentar la resistencia. Cuando creamos el grupo de amigos de Venezuela, por la crisis, que empezó en 2002 por el golpe y se prolongó en 2003 y 2004, cuando Brasil formó ese grupo de amigos puso a EE.UU. (Argentina aún no quería), Chile, México y dos países europeos, para no parecer muy Doctrina Monroe, y logramos tener el referendum revocatorio y también la participación de la OEA en la época. La única exigencia que hizo Chávez fue que el jefe de la delegación fuera brasileño, bueno, era nuestro embajador, lo fue de (Fernando Henrique) Cardoso, no era ningún bolivariano ni mucho menos. Ahí se hizo un referéndum que ganó Chávez y fueron cosas que se pasaron con normalidad, con todas las tensiones que existen siempre en Venezuela. Hoy eso es impensable, la OEA creo que no tiene ningún rol.

–¿Cuál piensa que ha sido la injerencia de los EE.UU. en el golpe parlamentario a Dilma Rousseff?

–Lancé mi último libro en los EE.UU., Acting Globally, con apoyo de Noam Chomsky, y en varias partes decía, un poco en broma, que “hoy solamente creo en teorías conspirativas”. No es posible tanta coincidencia. El espionaje que hubo con la presidenta Dilma, en Petrobras, en el Ministerio de Minería y Energía. No estoy diciendo que lo malo no debe ser analizado, pero todo ha sido muy coordinado. Hay que preguntarse cómo ha sido posible todo junto, ese no soy yo, es Snowden, después Wikileaks. Todo es muy curioso en el caso de Brasil, Petrobras es obvio, petróleo, pero también energía nuclear. Brasil no tiene armas nucleares e íbamos a tener un submarino de propulsión nuclear basado en un sistema de enriquecimiento de uranio, todo desarrollado en Brasil; y ahora, el Almirante que era el padre de todo el sistema está en prisión. No sé si hizo alguna cosa rara, probablemente puede ser que haya hecho alguna cosa rara, pero es todo mucha coincidencia.

Con el liderazgo de Brasil, si lograba consolidarse un bloque sólido sudamericano, se podría haber cambiado la fotografía de poder de la posguerra.

– Hacer de América del Sur un actor global, que no era. América del Sur era el patio trasero. La revista The Economist colocó en su tapa el mapa de las Américas en la posición contraria, el sur al norte, y el título era “Nobody’s backyard” (El patio trasero de nadie). O sea que era verdad que América del Sur empezaba a tener una personalidad, que tenía una posibilidad de influencia en las acciones globales, eso era la gran cosa. Mujica lo percibió cuando Lula vino de Irán, le dijo que eso era un motivo de gran importancia para todos nosotros porque América del Sur iba a tener más influencia y creo que eso, cuando se percibió, inicialmente se enfrió un poco en relación al propio acuerdo con Irán, que quien lo pidió fue EE.UU. Lo que logramos hacer con Turquía era exactamente lo que EE.UU. había pedido y ahí volvimos para atrás, y ahí, con Dilma también intentaron en el inicio pero después dijeron que tenían que cambiar, en Argentina lo mismo. Es difícil. Había una canción que les gustaba a mis hijos, un rock and roll que dice “I fought the law and the law won” (Peleé contra la ley y ganó la ley), me gusta decir que “We fought the system” (Peleamos al sistema). En este round ganó el sistema, pero va a haber muchos rounds. Tenemos que estar preparados para el próximo.

 

* Rector de UMET - @trottanico

 

 

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Trump renueva Ley de Comercio con el Enemigo que sustenta el bloqueo a Cuba

El presidente de EE.UU., Donald Trump, renovó este viernes por un año más la llamada Ley de Comercio con el Enemigo, un estatuto de 1917 que sustenta el bloqueo económico impuesto a Cuba.


Esta decisión “corresponde a los intereses nacionales” de Washington, explica el mandatario en el memorando que informa la medida.


Sobre ese texto se erige el bloqueo económico hacia la Isla, que en última instancia solo puede levantar el Congreso, la prórroga implica que en manos de Trump están la autoridad y flexibilidad para relajar o levantar las sanciones a la Isla mediante decretos ejecutivos.


Trump tenía que decidir antes del 14 de septiembre, si prolongaba las restricciones contra Cuba bajo la llamada Ley de Comercio con el Enemigo, un estatuto de 1917, al que el entonces presidente John Kennedy recurrió en 1962 para imponer el bloqueo sobre La Habana y que desde entonces han renovado, año tras año, los diez presidentes siguientes.

 

8 septiembre 2017 | 7 |

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“Ya no estamos en tiempos de lamentos”

El presidente Morales destacó el crecimiento económico de Bolivia, pese al descenso del precio del petróleo. Resaltó que aumentó la inversión pública y la demanda interna de energía eléctrica y que hay nuevas industrias.

 

Evo Morales destacó el crecimiento económico de su país en las celebraciones por el 192º aniversario de la Independencia boliviana, festejo realizado por primera vez en la ciudad norteña de Cobija, fronteriza con Brasil. En un discurso pronunciado en la sesión especial del Parlamento, el gobernante señaló que el descenso del precio del petróleo, indexado el valor del gas natural, tuvo repercusiones en algunos indicadores y señaló que pese a ese inconveniente los valores financieros se mantienen en alza. “Ya no estamos en tiempos de lamento, se acabó el lamento boliviano, son tiempos de mucha fortaleza”, sostuvo el jefe de Estado durante el brindis que se organizó en el almuerzo ofrecido por el aniversario patrio. También en el marco del aniversario habló el vicepresidente Alvaro García Linera, quien aprovechó su discurso para criticar lo que definió como “medioambientalismo colonial elitista” proveniente de las naciones del norte, afirmando que esa visión da un trato desigual a la problemática del medioambiente en el mundo y es ciego a la necesidad de desarrollo de las naciones pobres.


En su discurso, Evo Morales indicó que entre 2006 y 2014, antes de que se desatara la crisis por el precio del petróleo, el promedio de crecimiento de América latina fue de 3,98 por ciento, mientras que el de Bolivia había sido de 4,95 por ciento. Según el mandatario, con la actual crisis económica, la región creció en promedio un 0,36 por ciento mientras que el indicador de Bolivia alcanzó el 4,8 por ciento. El líder de la fuerza Movimiento al Socialismo también resaltó que la inversión pública pasó de 629 millones de dólares en 2005 a los 6026 millones ejecutados en 2016, mientras que para este año se programó alcanzar un monto de 8229 millones.


Como otro símbolo de la buena salud de la que goza la economía boliviana, el presidente destacó además el aumento obtenido por los depósitos en el sistema financiero, que en 2016 llegaron a 21.500 millones de dólares y en junio se ubicaron en 21.777 millones. Morales se lamentó, por otra parte, por la caída de las reservas internacionales del pico máximo de 15.000 millones de dólares alcanzado en 2015 a 10.000 millones en 2016, si bien indicó que la recuperación comenzó en el primer semestre del año, al registrar 10.333 millones.


El bajo precio de los hidrocarburos incidió en los ingresos que percibe el país por la renta petrolera, que cayó de 5.000 millones de dólares alcanzados en 2014 a 1.700 millones en 2016. No obstante, dijo que antes de la nacionalización petrolera decretada en 2006, la renta para el Estado era de 300 millones de dólares y, en comparación, aseguró que para este año se esperaban recaudar 1855 millones aproximadamente.


Asimismo, el mandatario resaltó que la inversión anual en el sector de hidrocarburos tuvo un promedio de 2000 millones de dólares en los últimos once años y que para 2017 se prevén 1876 millones. La demanda interna de energía eléctrica subió de 700 a 1500 megavatios, lo que, según Morales, significa que hay crecimiento económico, hay nuevas industrias pequeñas, medianas y grandes. En un país con poco más de 10 millones de habitantes, al menos 1,6 millones de bolivianos salieron de la pobreza extrema en la última década y la diferencia de ingresos entre ricos y pobres a nivel nacional se redujo de 128 a 46 veces, indicó el mandatario.


Según afirmó el gobernante, la clase media aumentó en casi tres millones de personas, entre 2005 y 2016, y la esperanza de vida de los bolivianos subió en ocho años, de 64 a 72. En el discurso, Morales reiteró su preocupación por la tasa de desempleo, que llegó a 4,5 por ciento, aunque señaló que es la menor en comparación con el resto de la región.


En el ámbito internacional, solo se refirió a las controversias de su país con Chile por la demanda marítima y la naturaleza de las aguas del Silala, y pidió la nación austral que deponga las “actitudes hostiles” y retome el diálogo bilateral para resolver los problemas.


La presentación de Morales fue precedida por un discurso de Alvaro García Linera referido al cambio climático y al calentamiento global, que parecía justificar la decisión del oficialismo de aprobar una ley para intervenir en el parque Tipnis. El vicepresidente boliviano habló del tema en un discurso al inaugurar la sesión especial de la Asamblea Legislativa, en Cobija. “No hay nada más intensamente político que la naturaleza y el debate sobre el medioambiente”, sostuvo y reivindicó la necesidad de un “ecologismo socialista” que, además de proteger la naturaleza, incorpore también las necesidades del ser humano.


La Cámara de Diputados aprobó la semana pasada una ley que quita la intangibilidad del parque nacional Tipnis, para permitir la construcción de una carretera a través de la reserva, pese al rechazo y la resistencia de grupos indígenas y ecologistas. El vicepresidente dijo que los culpables del calentamiento global no sufren los efectos de la catástrofe ambiental, a diferencia de lo que ocurre con las naciones pobres que tienen menos responsabilidades, pero son las que más padecen por ese impacto. Además, sostuvo que Bolivia contribuye con un 0,1 por ciento de los gases de efecto invernadero, pero los árboles de su zona amazónica capturan y limpian el 2 por ciento del dióxido de carbono mundial y aportan el 2 por ciento del oxígeno del planeta.

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¡Que brille el oro!, pero bajo las montañas

“Cuando los labios sonríen, 

la pelea empieza a ganarse”.

Manuel Mejía Vallejo

 

La alegría fue la protagonista el pasado 26 de marzo cuando los habitantes del municipio de Cajamarca, Tolima, sentaron un precedente a través de una consulta popular, al decirle no a la explotación minera en su territorio. En este caso la multinacional derrotada, la mismísima Anglo Gold Ashanti (AGA), multinacional surafricana con presencia en diversidad de países donde su estela es de destrucción de la naturaleza, obligando al desplazamiento de sus pobladores al ver cambiado el uso del suelo de donde lograban lo básico para subsistir.

 

Como es sabido, el resultado fue contundente: 5.565 (97,84%) cajamarc unos votaron en contra y solo 68 (1,2%) a favor. Pese a las disputas jurídicas y políticas que determinarán la expulsión definitiva de estas prácticas extractivas en esta región, la frase de Manuel Mejía parece palpar lo que se avecina en todo el país: Una pelea que ya empezó a ganarse.

 

Primera vuelta: suroeste antioqueño

 

Parte del suroeste antioqueño está asentada sobre una zona denominada el Cinturón de Oro de Colombia (COC), una de las más grandes betas de oro descubiertas recientemente en el país.

 

Su extensión asombra a unos y abre el voraz apetito de los negociantes de la vida. Como una serpiente pitón, su cuerpo se extiende desde Marmato (Caldas), siguiendo un flanco de la cordillera occidental hasta terminar en Antioquia en la desembocadura del río San Juan en el Cauca, recorrido que comprende los municipios de Caramanta, Valparaíso, Támesis, Jericó, Tarso, Pueblorrico, Andes y Jardín (ver mapa 1).

 

 

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El brillo de El Dorado sigue encegueciendo luego de cinco siglos. Es así como en la actualidad el 90 por ciento del suroeste antioqueño está solicitado y titulado para exploración minera por parte de empresas transnacionales (ver mapa 2), “entre las que se encuentran la Anglo Gold Ashanti AGA (Sudáfrica), Solvista Gold (Canadá), Continental Gold (Canadá), Tolima Gold (Canadá), Colombian Mines Corporation (Canadá), B2Gold (Canadá), entre otras más”1. Una vez destruido el campo, ¿comeremos metales? ¿Y el paisaje? ¿Y el medio ambiente?

 

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La empresa con mayor número de títulos mineros en la región es la Anglo Gold Ashanti AGA, entre los cuales cuenta con el proyecto Quebradona, que comprende un total de 12.699 ha2, a través de cinco títulos mineros.

 

Este proyecto, legalizado bajo la razón social de Minera Quebradona Colombia S.A, filial de AGA, está ubicado en mayor proporción en jurisdicción del municipio antioqueño de Jericó, extendido en su área rural a lo largo de 19.180 hectáreas, de las cuales 7.600 fueron adjudicadas con licencia de exploración minera (ver mapa 3).

 

 

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La empresa tiene su campamento de operaciones en la vereda Quebradona (corregimiento de Pablocabildo) desde donde avanza, año 2010, con perforaciones exploratorias, las mismas que en la actualidad se encuentran en fase de estudio avanzado3. El proyecto se concentra en un importante yacimiento de oro en el que se encuentran además minerales asociados como cobre, plata, molibdeno, zinc y otros metales.

 

La comunidad en alerta

 

No pocos han sido los reclamos de quienes habitan este municipio ante la llegada a sus territorios de esta gigante de la minería, y sobre todo si tenemos en cuenta el pasado sombrío/poco fiable de esta empresa4. El pasado 11 de abril AGA “nuevamente de manera inconsulta e ilegítima intentó instalar en este mismo municipio, corregimiento de Palocabildo, nuevas plataformas de perforación minera. Frente a este hecho, miembros de la comunidad, en su mayoría campesinos y vecinos del lugar, reaccionaron de manera pacífica pero firme en defensa de sus derechos [...] impidiendo que se realizaran dichas actividades”.

 

Según pobladores del municipio, donde pretenden explorar es la zona donde nacen el 80 por ciento de las fuentes hídricas que abastecen a Jericó. Siendo éste, junto con Támesis, una de las mayores potencias hídricas a nivel departamental. “Se nos metieron como pedro por su casa, no nos consultaron, no nos tuvieron en cuenta para nada”, manifiesta Hernando García, campesino de Palocabildo. Desde que llegó AGA al suroeste antioqueño, “amparado en varios títulos mineros otorgados en Bogotá, han desconocido a las comunidades presentes en el territorio, pasando por encima de los instrumentos constitucionales de planificación y ordenamiento municipal”. Desconocimiento que ha generado un rechazo unánime por parte de movimientos y organizaciones ambientales y sociales, campesinos, finqueros, políticos y académicos.

 

Mil y más razones

 

“El regalo más grande que me vas a dar en la vida, mi Señor, no es plata; la lotería que yo te pido es que cuando esté vieja, me vaya a morir a Jericó!”5. Este anhelo de una de las protagonistas del documental: Jericó, el infinito vuelo de los días, parece empañarse con los pronósticos que se avecinan en la región, por lo menos así lo manifiestan sus pobladores. El temor se extiende.

 

La multinacional maniobra con palabras. Enfatiza, una y otra vez, en que las formas de hacer minería han cambiado: “Hemos aprendido a gestionar, reducir y mitigar los impactos de nuestra actividad [...] La buena minería genera riqueza y bienestar bien distribuidos y acelera el difícil camino del desarrollo sin tener que dañar la cultura ni el ambiente”. Probablemente sea verdad que sus prácticas hayan mejorado luego de los daños generados en diferentes partes del mundo, ciertamente, pero lo que no parecen entender (o no quieren entender) el gobierno, en alianza con multinacionales, es que nadie los ha invitado, y que no es grata su presencia en esta región; así lo manifiesta un líder campesino del corregimiento de Palocabildo. “No los queremos aquí perturbando nuestras tierras, nuestra tranquilidad, nuestras familias y nuestra unidad”.

 

La riqueza efímera

 

Para nadie es un secreto que el oro es un “activo refugio”, es decir “en tiempos de incertidumbre, inversionistas suelen colocar capital en este metal en lugar de arriesgarlo en acciones y bonos volátiles”. Es un bien de oferta y demanda que juega en los mercados internacionales, su precio fluctúa de acuerdo a las estrategias de bancos y organismos internacionales “que al usarlo como refugio financiero seguirán generando una demanda y por ende precios atractivos entre tanta inestabilidad macroeconómica internacional”.

 

Si bien es un metal precioso, en todo el sentido de la palabra6, su uso es bastante limitado: “Según el Consejo Mundial del oro solo 7% de la demanda se usa para producir materiales electrónicos y prótesis dentales. Además, menos de una décima parte tiene valor industrial”. El resto es destinado a joyería y a engrosar los anaqueles subterráneos, donde no brillará ante los ojos de nadie. Y como si fuera poco, con las reservas existentes de oro podría abastecerse la demanda industrial de este metal por 186 años7.

 

Según afirma Jorge Giraldo, decano de Ciencias y Humanidades de la Universidad Eafit de Medellín, la minería a gran escala no es una importante fuente generadora de empleo, “la única manera de generar empleo es generando encadenamientos industriales; si nosotros sacamos el oro y lo mandamos para el exterior, sin generar una industria alrededor de la producción del oro, pues eso finalmente no deja nada, no deja capacidades, no deja un sector industrial nuevo instalado, no deja empleo”.

 

Sin embargo, hay familias jericoanas que le han brindado la bienvenida a la multinacional. La situación económica así lo propicia. El campo en Colombia es un modelo prospero para muy pocos, la mayoría de la población campesina en el país es pobre. AGA llegó generando empleo, más de 200 puestos directos y con salarios superiores a lo que gana un jornalero. Razón por la cual los finqueros entran en preocupación, como lo expresa Edgar Correa, caficultor jericoano, “el campo se está quedando sin trabajadores, muchos quieren irse para las minas”.

 

Todo lo cual no deja de ser una bonanza efímera. En palabras de Alfonso Cardona, investigador de la Ong Conciudadanía: “dedicarse a estas actividades (mineras) es muy transitorio, porque cuando pasa la fase exploración y viene la explotación minera, generalmente no es la gente de los pueblos la que puede ser empleada, sino que vienen técnicos de otras partes”.

 

¿De la cultura del campo, a la cultura minera?

 

En suma, hasta ahora la llegada de la multinacional AGA a la región ha generado, además de afectaciones ambientales, conflictos entre las comunidades. Las estrategias que emplean, según cuenta Sergio Steven Ruiz, es convencer a las comunidades de los beneficios de la minería a través de la compra de insumos a los campesinos, materiales para las escuelas, bonificaciones, etcétera. lo que es aceptado en algunas veredas y rechazado en otras, lo que propicia una ruptura entre la comunidad, y por ende en el tejido social.

 

Manipulaciones, tensiones y rupturas comunitarias que es solo el comienzo de lo que podría venir de imponerse la pretensión de la multinacional en el municipio pues, como es conocido, los cambios culturales trascienden en la medida que se fortalezca la posición minera. Según cuenta el sociólogo Luis Fernando Moncada, puede entenderse un cambio cultural a partir de las nuevas actividades económicas: “Las relaciones que se establecen con las formas de producción, establecen también las formas de vida de las comunidades. La identidad, que es la relación de la comunidad con su ambiente, se ve inmediatamente afectada”, de lo que podemos deducir que estamos ante el riesgo de un inevitable cambio cultural en la región. Y enfatiza Fernando Moncada, “Si se permite que entre la minería, nosotros nos quedaríamos sin pueblo, abría que cambiarle de nombre”.

 

“Es que nosotros queremos vivir como siempre hemos vivido”, dice Sandra Gómez, campesina de la vereda Alacena, quien ve una contradicción en el gobierno al afirmar que el subsuelo le pertenece, mientras que los campesinos no pueden hacer uso de la primera capa vegetal, la que les da vida y tienen por derecho. “Es lo que uno no entiende, al campesino nuestro le decimos que no puede tocar un árbol porque está violando el Distrito de manejo especial e integrado8, pero a unos mineros sí le entregan los títulos para que revuelquen la tierra”, dice Juan Martín Vélez, ex alcalde de Támesis.

 

Contradicción entre minería y agricultura que también resalta cuando se recuerda que desde administraciones pasadas, el Plan Desarrollo de los pueblos de la provincia de Cartama9, entre otros municipios del suroeste antioqueño, han coincidido en prevalecer su vocación “agroambientalmente sostenible y ecoturística”. En un comunicado publicado a raíz de lo ocurrido el 11 de abril ya mencionado, cuando AGA intentó poner en marcha nuevas plataformas de perforación, la comunidad de Jericó y Támesis, dejaron en claro, una vez más, su rechazo a la actividad “minero invasora”, resaltando el valor del agua y la vida por encima del cobre y el oro. “No somos únicamente maximizadores de poder y de dinero, primordialmente deseamos la felicidad”; Tal es el caso de Yolanda, campesina vinculada a un proyecto agroecológico de Semillas de Agua, quien expresa: “Esto no genera mucha plata, porque ser productor agroecológico no es para hacer plata, es para ser feliz, pero eso usted no lo refleja en la economía del país”.

 

“¿Podrá un gobierno crear agua por ley?”

 

Desde que llegó la “locomotora minera” a esta región, tomó cuerpo un sentir mayoritario que proclama la vida por encima del oro. Sentir palpable en cualquier calle o parque de los municipios afectados; la consigna que prevalece es clara: ¡nuestra riqueza es verde, nuestro oro es el agua! Sin embargo, el tren gubernamental, aliado del gran capital internacional, continúa su curso, y el malestar de las comunidades va en aumento.

 

Como quedó constatado en Cajamarca, la sociedad no está quieta, se da mañas, resiste, como una prueba más de “que la conciencia del buen vivir puede derrotar el afán de enriquecerse”.

 

El Gobierno tampoco deja de maniobrar, buscando que sus negocios de riqueza inmediata y pobreza futura pululen. Así lo dejó claro Germán Arce, actual ministro de Minas y Energía, quien ante el resultado arrojado por la consulta popular en Cajamarca sentenció: “El Gobierno presentará al Congreso un proyecto de ley para evitar los choques entre autoridades nacionales y locales por proyectos petroleros y mineros e impedir que las consultas populares los prohíban”. Lo más grave de todo, según lo expresado por Robinson Mejía, líder de la triunfante consulta popular es que “el Ministro de Minas esté insinuando pasar el proyecto por ‘Fast Track’ para evitar el debate y esto iría contra lo formulado por la Corte Constitución en el acto legislativo para la paz”.

 

Según expertos en derecho constitucional, cada vez son más claras y estrictas las leyes a favor de los derechos de las comunidades y autoridades municipales: “De acuerdo a lo establecido por la Corte Constitucional los municipios deben ser consultados frente al desarrollo de este tipo de proyectos que generan alto impacto en el territorio”. Por su parte, la Constitución Política de 1991, contempla la consulta popular como un mecanismo de participación legal de las comunidades.

 

Concientes de los riesgos que esto implica, las comunidades del suroeste antioqueño tejen hilos de resistencia. Ambientalistas, campesinos, indígenas, finqueros, movimientos sociales, estudiantes, académicos, autoridades municipales, entre otros, se articulan a lo largo de la región. “Se está pensando en hacer consultas populares simultáneas en varios municipios, también se está pensando en una revisión de los planes de ordenamiento territorial para que se hagan en los municipios con orientaciones comunes para la protección de las aguas y el medioambiente; y también se está pensando en presentar proyectos de acuerdo municipales que prohíban la megaminería”, dice José Fernando Jaramillo, coordinador de la Mesa Ambiental de Jericó, sin dejar de advertir que esto es sólo un camino de los muchos que es necesario explorar y poner en práctica.

 

Fortalezas por fortalecer

 

¿Minería sí? ¿Minería no? Para despejar la duda hay que hacer la aclaración de que hay minería de minería, así como hay territorios de territorios: historia, composición del suelo, tradición comunitaria, entorno, ecosistema, etcétera, esto y mucho más hay que valorar a la hora de enfrentar tal posibilidad.

 

Retomando algunos de estos aspectos, relacionados en el curso de esta nota, es claro que la minería prevista para esta región no es ni necesaria ni ambientalmente viable, son más los perjuicios que los beneficios que traería a la región.

 

Aquí hay un potencial ecosistémico inmenso, con bellos paisajes, abundante agua, producción agropecuaria, integración comunitaria. Si el interés de los gobernantes es por potenciar la región, ¿por qué no proceden desde estas cualidades del territorio?

 

La experiencia reciente de la humanidad, que padece el cambio climático sin comprenderlo en toda su dimensión, nos lo está mostrando: mejorar la condición de vida de los campesinos, indígenas y demás pobladores del campo, como preservar el medio ambiente de los intereses del mercado, resulta prioritario en la actualidad. Así asumimos y así aportamos a la humanidad como un todo. Mientras tanto, mientras se logra una sintonía entre gobierno y comunidades es indispensable seguir luchando, esbozando esa sonrisa que viene creciendo, por la pelea que ya empezó a ganarse!

 

1 Cinturón Occidental Ambiental (COA).
2 Representaciones sociales del agua en un conexto de conflicto socioambiental por exploración minera-corregimiento de Palocabildo Jericó-Antioquia http://www.bdigital.unal.edu.co/56230/1/8026236.2016.pdf
3 Durante esta fase el objetivo y alcances es evaluar el valor potencial, establecer un plan para la fase de perfectibilidad, realizar estudios geotécnicos, hidrogeológicos y metalúrgicos, además de definir y considerar aspectos tales como volúmenes a remover, producción del yacimiento, la viabilidad socio ambiental, infraestructura y especificaciones de los equipos a utilizar (AGA, 2015).
4 En enero del 2011 le otorgaron a AGA el premio a la empresa más irresponsable del mundo, debido a la contaminación de pozos y ríos, y el envenenamiento de personas en Ghana, África (Greenpeace).
5 Documental: Jericó, El infinito vuelo de los días. https://www.youtube.com/watch?v=tpWN9L0LFGI
6 “El oro, en latín aurum, se refiere al resplandor, a la luz, a dorar, dorado, áureo” Museo del Oro, Banco de la República.
7 El alto precio del oro, un metal inútil. http://sostenibilidad.semana.com/opinion/articulo/oro-un-metal-inutil-que-tiene-un-alto-precio/37424
8 Cuchilla Támesis–Jardín (más de 9.000 ha protegidas).
9 Támesis, Jericó, Caramanta, Fredonia, La Pintada, Pueblorrico, Santa Bárbara, Montebello, Tarso, Valparaíso, Venecia.

 


 

Recuadro 

 

Riesgos ambientales y humanos*

 

Es dentro de esta dinámica que el pasado 29 de abril sesionó en el corregimiento de Palermo, municipio de Támesis, el foro: “Impactos de la megaminería en Jericó y Támesis”. El evento, organizado por el colectivo Mesa Técnica Suroeste de Antioquia, tuvo como objetivo informar acerca de la afectación del proyecto minero Quebradona en el territorio de ambos municipios. Acá parte de lo dicho por algunos de los participantes:

 

Jorge Eduardo Cock Londoño, exministro de Mina y Energías, advirtió sobre el riesgo de llevar a cabo una explotación minera a cielo abierto en esta región, pues no hay antecedentes que corroboren las buenas prácticas de la minería moderna, “no es lo mismo hacer minería en territorios desérticos, en tierra pelada, que pelar tierras como las del suroeste antioqueño para hacer minería”. Tierras que por demás son fértiles, con tradición e historia, vocación y potencial agrícola y turístico.

 

El exministro también advirtió sobre los riesgos generados por las sustancias tóxicas utilizadas en la minería de metales y la gravedad de los accidentes que se producen por fugas en las lagunas de lixiviación, algunos de los cuales han llegado a contaminar cientos de hectáreas adyacentes.

 

Por su parte Julio Fierro, docente e investigador de la Universidad Nacional, adviertió sobre los riesgos de extinción de los acuíferos y contaminación por arsénico: “En la minería subterránea todos los socavones se constituyen como en unos atractores del agua de toda la montaña, por lo que esta tendería a secarse (ver imagen de cuencas en riesgo)”. Tal es el caso de proyectos viales como el de La Línea, Boquerón del Sumapaz y La Miel en Colombia, entre otros.

 

También mencionó que el proyecto Quebradona, en 15 años de producción, podría generar cerca de 150 millones de toneladas de desechos durante, cifra equivalente a la cantidad de desechos urbanos que generaría la ciudad de Medellín durante 200 años, a la tasa del 2016.

 

Para ejemplificar el riesgo de liberación de arsénico en un proyecto como este, explicó los resultados de un estudio que muestra que la presencia de arsénico en el suelo es cinco veces más alta en distritos arroceros cercanos a una explotación minera de Anglo Gold Ashanti en Ghana, África, que en otros distritos arroceros de ese país, por fuera de la zona de influencia de la actividad minera.

 

*   Resumen presentado por Mesa Técnica Suroeste de Antioquia. Morro de Agua.

Publicado enEdición Nº235