Domingo, 30 Abril 2017 07:56

Buenos oficios para Venezuela

Es probable que el presidente del Parlasur, el brasileño Chinaglia, se reúna con la canciller Delcy Rodríguez.

 

Al revés del secretario de la OEA Nicolás Almagro y de los presidentes del Mercosur, los legisladores del bloque regional sostienen que fortalecer el diálogo es mejor que aislar a Maduro. Detalles, lógicas y motivos

 

Difícil encontrar un resquicio en situaciones de polarización extrema. Pero no imposible: el viernes 5 de mayo una delegación de la mesa directiva del Parlasur llegará a Venezuela para entrevistarse con miembros de los tres poderes. El objetivo es ayudar en la superación de lo que el Parlasur define como “crisis institucional”.

El presidente del cuerpo en persona, el brasileño Arlindo Chinaglia, piloteó la creación de un grupo de trabajo especial para el diálogo en Venezuela. Es probable que el mismo viernes se encuentren con la canciller Delcy Rodríguez y con el presidente Nicolás Maduro. “No podemos ver lo que ocurre allí sin tomar ninguna iniciativa”, dijo Chinaglia. “Nuestra idea es contribuir a que la situación política se estabilice y en ese sentido necesitamos hacer esfuerzos tanto con el gobierno como con la oposición. Es un grupo de trabajo de buenas intenciones creado porque ya hubo muertos en Venezuela”, explicó el diputado, que pertenece al Partido de los Trabajadores de Luiz Inácio Lula da Silva.

El uruguayo Daniel Caggiani participó de la creación del grupo. También lo hicieron el argentino Jorge Taiana, el brasileño Roberto Requiao, el paraguayo Alfonso González Núñez y, lo más significativo, el venezolano Luis Emilio Rondón Hernández. Rondón pertenece a la opositora Mesa de Unidad Democrática. Es vicepresidente del Parlasur. “Encarar una gestión de buenos oficios significa ponerse a trabajar”, dijo uno de los participantes del grupo de trabajo a PáginaI12. “Incluso la expresión ‘crisis institucional’ es lo suficientemente amplia como para permitir que cada sector ponga el énfasis en lo quiera pero al mismo tiempo coincida en que hay que más allá de las palabras y las categorías el Parlasur debe comprometerse en una solución.” Una parte de la oposición venezolana suele hablar de “ruptura institucional” y otra de “autogolpe”. El oficialismo prefiere referirse a “ataques fascistas” en lo interno y a “injerencismo” en lo externo.

 
Criterios


Legisladores que discutieron la cuestión de Venezuela en la sede montevideana del Parlasur comentaron los criterios considerados.

Uno fue mostrar que la salida no debe consistir en el aislamiento de Venezuela. Hasta ahora ésa fue la carta que jugaron los presidentes y los cancilleres de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay cuando suspendieron a Venezuela en su membresía del Mercosur.

El segundo criterio fue, según palabras de uno de los parlamentarios, que “la situación es suficientemente importante como para podamos ser tan frívolos de no meternos para ayudar”.

El tercer criterio apunta a presentar el diálogo sobre la base del respeto a la soberanía popular, lo cual tendría una doble lectura. Por un lado, sería un reconocimiento a la soberanía del presidente Nicolás Maduro, con mandato hasta 2019. Por otro, a la vez implicaría convalidar al Poder Legislativo, dominado por una mayoría opositora al chavismo.

En declaraciones públicas Caggiani, diputado del Frente Amplio y miembro del Movimiento de Participación Popular del ex presidente José Mujica, mencionó que en Venezuela “hay un importante conflicto de poderes”.

Sin embargo reivindicó la oportunidad de fomentar el diálogo político y diseñar una agenda de trabajo “porque hoy ni la Organización de los Estados Americanos es útil, a tal punto que el secretario general de la OEA tomó parte en el conflicto y entonces no puede mediar”. El secretario general es Luis Almagro, también uruguayo y del Frente Amplio, una agrupación caracterizada por dedicarle la mitad de su energía a que las diferencias internas no la partan y la liquiden como opción de poder.

La legitimidad interna de la Bancada Progresista dentro del Parlasur –que nuclea a los parlamentarios de izquierda, centroizquierda y de experiencias nacional-populares– viene del apoyo que antes dio a sus colegas venezolanos. Williams Dávila, un venezolano muy crítico de Maduro, dijo: “El pueblo tomó la decisión de cambiar y el gobierno todavía no se dio cuenta”. Contó a la Agencia Parlasur que para poder llegar a Montevideo tuvo que salir por tierra desde Venezuela. Relató que “mi pasaporte no es dado por válido en mi país, aunque sí en los demás”, por lo cual el problema sería salir de Venezuela y no entrar por ejemplo en Colombia o Uruguay. “Pero la mesa directiva exigió a la cancillería venezolana que yo sea reconocido como parlamentario del Mercosur”, reconoció Dávila. Además de convicciones, la política tiene necesidades. ¿Cómo pelearía la Bancada Progresista por el reconocimiento de Milagro Sala, que es integrante del Parlasur, si les niega los títulos a los venezolanos de la oposición más dura?

 

Orientales


Suspendida Venezuela y con gobiernos conservadores en Paraguay, la Argentina y Brasil, Uruguay queda transformado en un actor pequeño pero con un software de negociación que puede ser útil para la crisis. En diálogo con PáginaI12 el uruguayo Caggiani se mostró satisfecho con la decisión del Parlasur. “Nuestra iniciativa tiene poder moral”, dijo. “No es vinculante pero cobra fuerza y resulta necesaria porque muchos organismos internacionales van quitando de sus agendas la necesidad de diálogo en Venezuela”, dijo. Mencionó al Mercosur, que a su juicio tiene una “posición belicista”, a una Unión de Naciones Suramericanas menguada en su dedicación tras la salida de Ernesto Samper de la Secretaría General y a una OEA partida. “Por eso nosotros queremos hablar tanto con Maduro y Delcy Rodríguez como con el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges”, explicó Caggiani. Borges es una de las figuras de la oposición venezolana.

El propio Mujica está preocupado por la situación en Venezuela y por el riesgo de que peligre la frágil paz colombiana. “He intentado explicar que el problema de la paz es una cuestión de principios”, dijo Mujica. “Porque estamos hablando de la vida humana. El único bien trascendente que tiene el ser humano es el milagro de estar vivo. Y como eso es algo tan cotidiano, parece que no tiene valor. Pero es la única cosa que tiene valor. ¿Por qué luchamos por vivir? ¿Por qué hacemos tanto esfuerzo por no morir? ¿Por qué queremos alargar la vida? Bueno, porque es el único bien importante que tenemos.” El presidente Tabaré Vázquez declaró el 26 que se opone a aplicarle a Venezuela la Carta Democrática, que sería el preludio de la exclusión de la OEA. Afirmó: “El objetivo es evitar que las cosas se radicalicen, que haya acuerdo político y elecciones democráticas, como en la mayoría de los países”.

 

Visiones


Venezuela anunció que se iría de la OEA pero no del Mercosur. Aun en medio de la suspensión la canciller dio instrucciones de seguir discutiendo dentro del mercado común. El 25 de abril participó de un debate a raíz de la controversia sobre si su ritmo de adecuación de las normas del Mercosur alteró los tratados. Venezuela sostuvo que no violó las normas. “Ha cumplido con más del 95 por ciento de sus tareas de adecuación, bajo los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio, y manifestó un compromiso tangible con la integración y particularmente con la dimensión social del Mercosur”, dijo la embajada en el organismo.

En la propia Venezuela hay actitudes, tácticas y visiones distintas sobre la crisis interna. El semiólogo Arlenin Aguillón, por ejemplo, se niega a hablar de “oposición” sin establecer diferencias. “La oposición venezolana ha sido, es y será un conjunto de fracciones”, escribió. “No se puede acusar a toda la oposición como ente responsable de asesinatos, vandalismo, violación de derechos humanos, sicariato, etcétera. ¿Por qué no se puede? Porque allí, de forma automática, entra un número elevado de ciudadanos y ciudadanas que desean otro gobierno en Miraflores y tienen ese derecho. Una fracción combate con armas, coloca bombas, ataca hospitales, bloquea avenidas, coloca guayas para degollar. Otra fracción ejecuta manifestaciones políticas garantizadas por las leyes venezolanas y avaladas por el gobierno nacional. Ahí está el detalle.”

Los parlamentarios confían en una carta a su favor: la convocatoria a elecciones de gobernadores por parte de Maduro, que el presidente ya anunció. Luego deberían seguir las de alcaldes. Son jugadas riesgosas para el gobierno si continúa la tendencia de las últimas legislativas, donde se impusieron las fuerzas opositoras. El chavismo podría ver alterados los números actuales, que lo muestran controlando 20 sobre 24 gobernaciones. Pero sin esa convocatoria a Caracas se le complicaría la obtención de apoyos externos fuera de los gobiernos del ALBA y de quienes tienen cariño por el chavismo.

Ese matiz es crucial, por caso, en la forma de analizar las 26 muertes ocurridas en los últimos tiempos. Los opositores duros endilgan todos los muertos al gobierno. El gobierno responde con indicios de que hay bandas armadas produciendo sabotajes y asesinatos. Este diario pudo saber que los mismos simpatizantes del chavismo cuentan con un sistema de comunicación permanente para analizar cada muerte y cada incidente en tiempo real, primero, y luego con investigaciones basadas en datos confiables.

El grupo de ex altos funcionarios que viene acompañando el diálogo emitió un comunicado en el que toma las cifras de la Fiscalía General de Venezuela sobre “los hechos de violencia (que) han costado la vida a 26 personas, lesiones a 437 y múltiples detenciones”. El español José Luis Rodríguez Zapatero, el dominicano Leonel Fernández, el panameño Martín Torrijos y el colombiano Samper dijeron en un comunicado que “el ejercicio legítimo del derecho a la protesta social no puede terminar en hechos de violencia que afecten la integridad física de ningún ciudadano”, cualquiera sea el origen o motivación de los hechos. “Con el mayor respeto, también renovamos el llamado a todos los actores políticos de Venezuela para solucionar de manera pacífica y democrática sus controversias”, exhortaron los ex presidentes de gobierno y de Estado.

 

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La paz desde arriba y la paz desde abajo

Resistiendo. Durante el 2016 la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular (Cacep) realizó doce (12) cumbres regionales, tres (3) sectoriales y una (1) nacional de Paz. Su propósito: avanzar hacia una ruta social para la paz, expresada en una Agenda Común.

 

Debates y coordinación temática necesaria porque, 1) si bien la mayoría de movimientos y organizaciones sociales que integran la Cumbre coincidimos en la necesidad de superar el conflicto social y armado por la vía del diálogo y la negociación, cada uno desarrolla lecturas y proposiciones aisladas respecto del escenario de paz. 2) La dispersión de análisis, y formas de proceder, que tornó urgente explicitar los acuerdos y superar los desacuerdos, para incidir de manera más efectiva en la agenda de paz.

 

Este esfuerzo de poner en diálogo las diversas agendas sociales y políticas del movimiento popular en perspectiva de paz, partió de reconocer que el escenario de La Habana, y otros que se abran con las insurgencias, son importantes, pero no únicos, exclusivos y excluyentes; antes bien, el debate resalta que estos acuerdos de paz entre gobierno e insurgencias son complementarios de los acuerdos y propuestas que encarnan las comunidades, “constructoras históricas de paz desde los territorios”.

 

Esta manera de enfocar el momento político que atraviesa el país, implicó la realización de un análisis de las realidades locales a partir de una lectura de las afectaciones del conflicto armado y las prácticas “autonómicas territoriales” de resistencia a la guerra, así como de las acciones de movilización y protesta ante las políticas gubernamentales en los territorios.

 

En desarrollo de esta lógica social y política, una primera tarea para la Cumbre Agraria fue identificar las regiones donde se realizarían las Cumbres de Paz, puesto que la presencia de la Cumbre Agraria es amplia territorialmente y diversa en la comprensión de la misma territorialización. Cada organización y comunidad (campesina, indígena y negra) tiene una construcción diversa sobre el territorio; por tal razón, se identificaron como criterios para la realización de los eventos, la intensidad del conflicto armado y la presencia convergente de organizaciones de la Cumbre Agraria.

 

El solo hecho de abrir el escenario para discutir sobre la realidad territorial de la guerra y las acciones que emprenden las organizaciones en los territorios, generó debate en cuanto a los alcances reales de los acuerdos de paz entre gobierno e insurgencias, develando, entre otras realidades, la afectación diversa del conflicto en los territorios, y la mayor o menor adhesión de las organizaciones sociales a la agenda de negociación trazada en la mesa de diálogos de La Habana con las Farc y la mesa de Quito con el Eln.

 

Reflexión que develó un orden de prioridades en la agenda de acción política entre las organizaciones, puesto que para algunas debía centrarse en el respaldo irrestricto a los acuerdos de La Habana, postergando la discusión sobre otros temas “estratégicos” o “estructurales” del modelo de Estado, los mismos que según la agenda gubernamental, no están en discusión.

 

De este acercamiento problematizador surgieron los interrogantes, ¿Los acuerdos de paz de La Habana, y la voluntad de solución política al conflicto expresada por el gobierno, posibilita la construcción de la paz?, ¿cuál debe ser la posición que adopten las comunidades que convergen en la Cumbre Agraria en relación a los diálogos con las insurgencias?

 

Despejando el camino

 

Un primer resultado de estas cumbres de paz fue la construcción conjunta de una concepción de paz, implícita en las propuestas y lecturas elaboradas por cada una de las organizaciones. Esta concepción abrió un marco de comprensión de los alcances y contenidos de la paz, cuestionando la propia del gobierno, que la ha entendido como un acto de rendición de las guerrillas, sin tener en cuenta las demandas del movimiento social, que están en la raíz del conflicto. Es así como la paz, para ser sostenible y duradera, debe considerarse como un proceso que requiere de ciertas condiciones que transcienden la simple dejación de armas y la incorporación a la vida civil de los combatientes.

 

Es decir, las condiciones de una paz sostenible y duradera tienen que ver con los contenidos y las formas de construir la paz. En tal sentido se afirma la necesidad de crear escenarios de diálogo para construir pactos sociales que garanticen la participación de una pluralidad de actores sociales y políticos en la toma de decisiones sobre la economía, la política, la cultura, la educación, en las esferas públicas locales, regionales y nacionales. Debate, diseño de nuevas políticas públicas, movilización, acción directa, todo ello en pro de crear condiciones de vida digna en un proceso de democratización de la sociedad colombiana.
En cuanto a los contenidos de la paz, se logró ratificar una serie de temas ya acordados previamente en el pliego de exigencias**, y que tienen que ver con la superación de los impactos negativos de la guerra, para avanzar en pro de condiciones de vida digna, justicia y democracia. Pero que se amplían y enriquecen con una perspectiva territorial y temporal, demarcando diferencias y complementariedades entre formulaciones, que plantean visiones y sueños más amplios de las organizaciones y comunidades (elementos de plataforma política), otras que contribuyen a la construcción del empoderamiento popular con o sin el aval gubernamental (elementos de programa) y algunas que hacen parte de las exigencias más concretas dirigidas a los gobiernos nacional, departamental y local (elemento de pliego de exigencias).

 

Logro que, sin embargo, plantea un conjunto de interrogantes respecto al despliegue de estas propuestas: ¿Cómo poner a jugar estos elementos con la negociación que adelanta la Cacep con el Gobierno y con las posibilidades que abren los acuerdos con las insurgencias?, ¿Cuál es la voluntad y capacidad de impulsar de manera conjunta (entre las organizaciones de la Cacep y con otros) una agenda de acción política en perspectiva de paz?

 

Son varios los obstáculos y retos que la Cumbre Agraria debe superar para hacer posible su agenda común de paz, entre ellos, que si bien cada organización comparte en términos generales las concepciones y los contenidos comunes de la paz, difícilmente depone sus agendas particulares para impulsar de manera decidida agendas comunes. Dos razones para esto: las organizaciones mantienen relaciones del orden nacional pero no comparten ni experimentan acercamientos en el territorio; el otro aspecto que pesa mucho son las tradiciones políticas, ideológicas, organizativas y culturales, relacionadas en muchas ocasiones de manera contradictoria, lo que genera conflictos territoriales difíciles de superar en un evento o en esporádicos encuentros, como las Cumbres de Paz.

 

Un reto no menor en el camino de una agenda común, es el salto necesario para pasar de la propuesta, y de la protesta, a la acción directa. Esto se debe en parte a las prioridades y métodos de acción de cada cual: ¿Atendemos la agenda inmediata de los acuerdos de paz entre las insurgencias y el gobierno con logros concretos, o nos lanzamos a la acción con demandas más estratégicas de largo plazo, para logros más amplios?, ¿con qué capacidades (organizativas, políticas, financieras, etcétera) se cuenta para desarrollar acciones concretas más eficaces?

 

Otro reto, relacionado con los anteriores, tiene que ver con la definición de los escenarios de acción política. ¿Dónde y quién define la agenda de paz? La Cumbre plantea que la Agenda Común de Paz debe trasladar el escenario de discusión de paz de las instancias nacionales –arriba–, para tomar asiento abajo, al afirmar que esta agenda “debe tener un asiento y validación territorial respetando las autonomías de las comunidades, reconociendo que son las regiones las que generarán las experiencias organizativas de unidad, para enfrentar las problemáticas y conflictos de orden político-económico-social-cultural”.

 

Es así como la Cumbre Agraria traslada el centro de la participación en la deliberación y decisión sobre la paz, de las mesas con las insurgencias y los escenarios estatales a múltiples escenarios, como: “Mesa Social para la Paz, Cabildos, Consejos Territoriales Populares, Comisión Étnica para la Paz y la Defensa del Territorio, Constituyentes, Coordinación Étnica Nacional de Paz, Gran Diálogo Nacional, entre otros”. Pero acá la pregunta es: ¿Conviene dispersar las capacidades de las organizaciones en diversos escenarios?, ¿priorizar los escenarios propios agenciados por el movimiento social, no desatendería los escenarios políticos institucionales en los que se toman decisiones que afectan la agenda pública en torno a la paz, tales como los poderes legislativo, judicial y el ejecutivo?

 

En este debate la Cumbre Agraria se acerca con sospecha al discurso de paz gubernamental, pero denuncia su doble discurso, al manifestar que el gobierno, con su “demagogia de la paz” desatiende su compromiso de garantizar la oposición política, puesto que se “recrudece la criminalización, persecución y exterminio de líderes y lideresas sociales, que deja por saldo 94 asesinatos, 5 desapariciones forzadas, 46 atentados y 302 amenazas durante el 2016”. Mientras avanza en reformas institucionales y legales que van en contravía de las aspiraciones de las comunidades rurales, al impulsar y atornillar un modelo de desarrollo extractivista y de desmonte de las garantías sociales.

 

La construcción de la Agenda Común de Paz, como herramienta, posibilita la consolidación y fortalecimiento del actor social Cumbre Agraria. Es decir, fortalece y visibiliza nuevos actores políticos que han permanecido al margen de la deliberación y decisión de los asuntos públicos. ¿Cómo hacer de la Cumbre Agraria un actor determinante para el logro de una paz sostenible y duradera, que favorezca los intereses de los sectores populares?

 

El 2017 trae nuevos retos y recoge los de años anteriores. Agendarlos y articularlos de manera precisa, con métodos adecuados y responsabilidades claras, es esencial para dilucidarlos y extenderlos al conjunto social, en busca de las alianzas necesarias para que se tornen en triunfos concretos y, ojalá, generales.

 


 

* Vocero de la Comosoc en la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular.
** http://www.comosoc.org/PLIEGO-DE-EXIGENCIAS-MANDATOS-PARA-14

Publicado enEdición Nº231
Suspenden a Venezuela del Mercosur; es un golpe de Estado, dice Caracas

Los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay suspendieron este viernes a Venezuela como estado parte del Mercado Común del Sur (Mercosur) por incumplir el plazo que le habían fijado para adecuarse a las normas del bloque, se informó en un comunicado de la cancillería argentina.

El gobierno venezolano calificó de "golpe de Estado" la decisión, lo cual representa la sanción más dura de un ente internacional en medio de la crisis interna.

Los cancilleres de los países socios "notificaron" a su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, "el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado parte del Mercosur de la República Bolivariana de Venezuela", indica el texto.

La decisión está vinculada con el vencimiento del último plazo acordado en septiembre para que Caracas cumpliera sus obligaciones de adhesión al Mercosur, explica la nota, suscrita por los cancilleres de Argentina, Susana Malcorra; Brasil, José Serra; Paraguay, Eladio Loizaga, y Uruguay, Rodolfo Nin Novoa.

La suspensión, afirmaron los ministros, se fundamenta “en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, tanto en carácter de principio general del derecho como en su condición de norma consuetudinaria.

"Cabe destacar que Venezuela contó con cuatro años para incorporar la normativa vigente del Mercosur y que se le otorgó un plazo adicional para honrar sus obligaciones, que finalizó el primero de diciembre de 2016", subraya el comunicado.

Los ministros agregaron que esa medida contra Venezuela "regirá hasta que los estados partes signatarios del Tratado de Asunción convengan con ese país las condiciones para restablecer el ejercicio de sus derechos como Estado parte".

Venezuela tenía de plazo hasta el primero de diciembre para cumplir con el protocolo de adhesión al Mercosur, que entre otras cosas requería la adopción de normas en materia de derechos humanos y separación de poderes.

En tanto, Venezuela tildó de "golpe de Estado" la decisión de sus socios del Mercosur. "Es un golpe de Estado al Mercosur y constituiría una agresión a Venezuela de dimensiones realmente muy graves", aseveró este viernes la canciller Rodríguez en una rueda de prensa; afirmó que su país aún no ha sido notificado.

Al denunciar "una ley de la selva que está destruyendo el Mercosur", la ministra señaló que Caracas "no reconoce ese acto írrito", el cual empuja al grupo a la ilegalidad.

Rodríguez advirtió que la rica nación petrolera –sumida en una grave crisis política y económica– "seguirá ejerciendo la presidencia legítima (del mecanismo) y participará con derecho a voz y voto en todas las reuniones como Estado parte" del bloque.

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Martes, 02 Agosto 2016 06:53

El Mercosur está sin presidente

Los cancilleres Malcorra, Serra y Loizaga se oponen a que Venezuela presida el Mercosur.
 
La conducción del bloque debía ser traspasada el sábado pasado de Uruguay a Venezuela, pero las objeciones de Paraguay, Brasil y Argentina dificultaron el proceso y el bloque regional quedó expuesto a la acefalía.

 

 

Argentina, Brasil y Paraguay expresaron ayer su oposición a la asunción de la presidencia pro témpore del Mercosur por parte de Venezuela, en un contexto de tensión que puede complicar los planes del bloque sudamericano para establecer nuevos acuerdos comerciales con Europa y la Alianza del Pacífico. La conducción del bloque debía ser traspasada el sábado pasado de Uruguay a Venezuela, pero las objeciones de Paraguay, Brasil y Argentina dificultaron el proceso y el Mercosur quedó expuesto a la acefalía.


La falta de acuerdo llevó a Uruguay a comunicar el viernes pasado que dejaba la presidencia, tras lo cual Venezuela anunció el sábado que asumía su turno de conducción, aun sin que mediara un acuerdo entre los socios. El sábado, la Cancillería venezolana remitió una nota a los demás países socios del Mercosur en la cual anunció que asumía la presidencia pro témpore del Mercosur, un día después de que Uruguay anunciara que se retiraba porque había cumplido el período de seis meses. “Tenemos a bien informar que, a partir del día de hoy, la República Bolivariana de Venezuela asumirá con beneplácito el ejercicio de la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, con fundamento en el artículo 12 del Tratado de Asunción y en correspondencia con el artículo 5 del Protocolo de Ouro Preto”, afirmó el documento distribuido por Venezuela.


Brasil se ha limitado a comentar, por voz de su presidente temporal Michel Temer, que no está exactamente oponiéndose a que se transfiera la presidencia a Venezuela, sino que ese país debe cumplir con determinados requisitos internos para su integración plena. Hasta el momento solamente Bolivia, que está en trámite de adhesión plena al bloque regional, expresó su reconocimiento a Venezuela. El presidente de ese país, Evo Morales, saludó la presidencia pro témpore venezolana y consideró que esta crisis “fue otro ataque a la integración económica por instrumentos del sistema capitalista”.


Paraguay rechazó de inmediato la comunicación venezolana y el domingo, a través de un vocero de la Cancillería, Argentina declaró que “ningún país puede asumir la presidencia pro témpore sin traspaso”, a la vez que propuso “una reunión de coordinadores para solucionar este problema”.


A su vez, el gobierno interino de Brasil también se opuso a la asunción de Venezuela, según declaró a la prensa local el canciller José Serra.


Venezuela “no va a presidir, no tiene condiciones. El gobierno venezolano no logra hacerse cargo ni de Venezuela”, dijo Serra en declaraciones al diario Correio Braziliense, de Brasilia. Según Serra, “fue un error la entrada (de Venezuela) al Mercosur y se está demostrando que fue fruto de un golpe”.


El canciller interino se pronunció así al comentar el ingreso de Caracas al bloque, que se produjo cuando Paraguay, que se oponía a la iniciativa, estaba suspendido porque sus miembros consideraron que se se había derrocado mediante un golpe parlamentario al presidente Fernando Lugo, en 2012.


En Caracas, en tanto, el presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional (parlamento), el diputado opositor Luis Florido, hizo un público un documento que circuló entre los socios del Mercosur y cuya autoría atribuyó a la Cancillería argentina. En esa comunicación, la Argentina expresa que la presidencia del bloque “no puede ser asumida ni ejercida hasta tanto se concrete su traspaso por el Consejo del Mercado Común, bajo el formato y las formalidades del caso”.


También advierte que la inédita situación en la que cayó el bloque “puede derivar en una parálisis de sus trabajos”.


En Montevideo, el canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, admitió en una declaración pública que “la situación del Mercosur es muy grave” y dijo que cree que habrá nuevas señales “el día que Venezuela convoque alguna reunión”.


A su turno, el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, dijo que Argentina, Brasil y Paraguay mantienen un contacto permanente en busca de una salida a la grave crisis institucional del Mercosur y agregó que responderá a la carta de Uruguay en la que comunicó que deja la presidencia pro témpore del bloque, y a la de Venezuela, en la que anuncia que asume ese cargo como corresponde por la rotación semestral. “Estamos en contacto permanente para ver cómo avanzamos; la Argentina presentó un proyecto y estamos trabajando para encontrar el camino que nos conduzca a la normalización de la presidencia del Mercosur”, declaró Loizaga en rueda de prensa.


La inédita situación llega en momentos en que el Mercosur se prepara para profundizar las negociaciones con la Unión Europea en busca de cerrar amplios acuerdos sobre comercio.


También influye la voluntad de algunos de sus socios de apuntar a estrategias de asociación con la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Colombia, México y Perú. El presidente argentino, Mauricio Macri, estuvo como invitado especial en la última cumbre de presidentes de la Alianza del Pacífico y se mostró a favor de alentar todos los espacios posibles de integración y comercio entre ese bloque y el Mercosur.


Las objeciones protocolares son independientes de las políticas. Paraguay, con mayor vigor, Brasil y la Argentina han denunciado al gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro por la baja que, a su juicio, afectó a la calidad de la democracia en el país caribeño, donde se han denunciado múltiples violaciones de derechos humanos y persecución de opositores políticos.


Esas resistencias están en sintonía con los cambios de signo ideológico en los gobierno de varios de los países que conforman el Mercosur.


Cuando Venezuela entró al Mercosur, en 2012, Paraguay estaba suspendido por el proceso que desembocó en la destitución de Fernando Lugo. Entonces, la Argentina era gobernada por Cristina Fernández de Kirchner y Brasil por Dilma Rousseff.


Hoy, cuando se discute el derecho venezolano a asumir la presidencia pro témpore del bloque, la visión política en la conducción de los países del Mercosur ha variado. Macri está en la presidencia argentina, Michel Temer lleva un mandato interino en Brasil y Horacio Cartes se muestra como el mayo oponente al traspaso desde el gobierno de Paraguay.

 

 

    
 
 
Buscan dinamitar el bloque regional

 

 

Por Juan Manuel Karg *


El objetivo es cada vez más claro: detrás de las intenciones de los gobiernos de Paraguay y Brasil de que Venezuela no asuma la presidencia pro témpore del Mercosur hay mucho más que un posicionamiento sobre la situación interna del país caribeño. La finalidad del tándem de cancilleres Loizaga-Serra sobrepasa con creces a Maduro, más allá de que efectivamente busquen su salida durante el año en curso: el realineamiento conservador intenta además congelar el funcionamiento cotidiano de esta instancia regional que, con origen estrictamente comercial en la década del 90, se movió a un accionar político –y con conducciones posneoliberales– a raíz de la última década y media regional.


Fue muy claro sobre el tema el vicepresidente del Parlasur, Daniel Caggiani, del Movimiento de Participación Popular, espacio de José Mujica dentro del Frente Amplio, quien dijo que al no haber alteración del orden democrático en la Venezuela bolivariana, cualquier otra intepretación sobre los sucesos en aquel país podía abrir paso a una “flexibilidad” en torno del funcionamiento de las democracias de la región. Caggiani hace alusión a la irregular situación en Brasil en torno del impeachment contra Dilma Rousseff, luego de que los peritos del Senado determinaran que no hay crimen de responsabilidad en el accionar de la mandataria suspendida. También alude a la reciente condena a los campesinos por los hechos de Curuguaty en Paraguay, lo que provocó que diversas organizaciones de DDHH pusieran el grito en el cielo ante lo que consideran la consumación de nuevos “presos políticos” en el país, hecho que prácticamente pasó inadvertido en la prensa regional. Y, por supuesto, Caggiani también se refiere en ese sentido a la arbitraria detención de su compañera de bancada por la Argentina, la dirigente social Milagro Sala, en una causa que cambia de carátula permanentemente, demostrando que la única finalidad es que siga detenida y no la búsqueda de justicia.


El objetivo de fondo para dinamitar el Mercosur es uno solo: esta instancia es hoy la barrera principal para que Brasil y Paraguay giren hacia el Pacífico. Sin el Mercosur, o con esta instancia en agonía, será mucho más fácil justificar el abrupto giro hacia el arco de países que han firmado el Acuerdo Transpacífico (TPP). Argentina fue pionera en esta estrategia: ya se integró como observadora de la Alianza del Pacífico, llenando de elogios a esta instancia en todas las entrevistas y discursos donde esto sea posible. Los recientes viajes de Macri a Chile y Perú, y la efusiva recepción a Peña Nieto –“esta es tu casa” aseguró el presidente al cuestionado mandatario esta semana en la Casa Rosada– ilustran con creces que la cancillería de Malcorra busca esa nueva orientación. Pero Argentina se topa con la misma barrera: para ingresar a la AP/TPP debería implosionar el Mercosur, bajo la figura de “flexibilizarlo”, y luego firmar al menos dos TLC para buscar ser miembro pleno.


Cuando los gobiernos de izquierda, nacional-populares y progresistas tuvieron una nítida hegemonía en la conducción de las instancias de integración fueron cuidadosos por el equilibrio de fuerzas a nivel regional. A pesar de los berrinches de cierta prensa hegemónica, estos gobiernos no abusaron de esta condición para confrontar a otros modelos: el conservador Sebastián Piñera, que organizó la cumbre de la Celac en Chile luego de la realizada en Venezuela por Hugo Chávez y antes de la conducida por Raúl Castro en Cuba, puede dar cuenta de ello. Había una “unidad en la diversidad”, que no sólo era un discurso sino que se verificaba en la práctica. Pero los recién llegados Cartes, Macri y Temer comenzaron a cambiar esas reglas. Asistimos, entonces, a una especie de “empate catastrófico” entre ambos bloques (posneoliberal y conservador) que pone en riesgo severo el funcionamiento cotidiano no sólo del Mercosur sino también de Unasur y Celac.


De acuerdo con esta perspectiva, estas nuevas administraciones van por todas las instancias que intentaron (y aún lo hacen, a pesar del pantano temporal) un ordenamiento autónomo de nuestras sociedades, sin injerencia del hegemón de turno. La búsqueda de dinamitar el Mercosur es sólo un primer paso en ese objetivo: realizar una reconfiguración conservadora no sólo al interior de nuestras sociedades, sino también en torno de los procesos de unidad que en América latina y el Caribe se han dado en los últimos quince años. El “no hay alternativa” que se aduce fronteras adentro, buscando reimplantar el neoliberalismo a gran escala, también intenta ser el mensaje en relación con la política exterior: el viraje hacia la AP/TPP sería la única opción posible ante la proliferación global de acuerdos de “libre comercio”. Se aduce la necesidad de no quedar afuera del mundo. Como la historia demostró –y probablemente seguirá demostrando– es un argumento falaz, que busca desterrar creativas experiencias para retornar al “statu quo” de una integración monitoreada (y capitaneada) desde el norte, con asimetrías que tienen gran impacto posterior fronteras adentro, y que nos han conducido a las crisis económicas y políticas más grandes de la historia de nuestro continente.

 


* Politólogo UBA / Investigador CCC @jmkarg

 

 

    

 

 

 

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Domingo, 31 Julio 2016 07:01

Brasil, pobre país

Michel Temer



Desde Río de Janeiro

 


A partir de mañana, y a menos que ocurra un casi imposible vuelco de última hora, el Mercosur quedará acéfalo. El bloque, integrado por cinco países –Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela– tiene reglas claras: la presidencia pro-tempore es ocupada por los miembros en orden alfabética. Termina hoy el turno de Uruguay, y le tocaría a Venezuela ocuparlo a partir de mañana.


¿Por qué no será así? Porque Brasil y Paraguay se rehúsan a cumplir lo pactado, con el no tan discreto apoyo de la Argentina presidida por Mauricio Macri, especie de versión del golpista brasileño Michel Temer doblada al castellano. Como en el Mercosur las decisiones tienen necesariamente de ser tomadas por consenso, y como los dos principales socios, Brasil y Argentina, se oponen a que la regla sea cumplida, está instalado el impase.


La justificativa para impedir que Venezuela asuma la presidencia pro tempore es, al menos en apariencias, válida: el país no cumplió totalmente las exigencias para ser “miembro pleno” del Mercosur. Detalle: ninguno de los demás países cumplieron totalmente las mismas exigencias.


En concreto, lo que ocurre es el primer paso de lo que pretende el ministro interino brasileño de Relaciones Exteriores, José Serra: imponer un cambio radical en la política externa “altiva y activa” de los 13 años de gobierno del PT, primero con Lula da Silva y luego con Dilma Rousseff. Bloques como el Mercosur, la Unasur o el BRICS (reunión de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) pierden espacio e importancia. Lo que importa es acercarse a otros acuerdos, capitaneados por Washington. El segundo paso de Serra será retomar un acuerdo con Estados Unidos para utilizar la base aérea de Alcántara, en el norteño estado de Maranhão, el más miserable del país, para lanzamiento de satélites. De hecho, significará permitir que Washington instale una base militar en territorio brasileño.


Al mismo tiempo, el interino Temer, que actúa con la feroz determinación de quien está seguro que la destitución de la presidente electa será consumada en agosto, se lanza con saña inaudita sobre la estructura administrativa del gobierno. Por esos días fueron cesados 81 funcionarios del ministerio de la Cultura. La Cinemateca Brasileña fue literalmente desmantelada: los responsables por el proyecto de preservación y restauración de películas que es considerado referencia mundial fueron sumariamente demitidos. La razón, según el ministro interino: “deshacer el aparato político impuesto por el PT y nombrar a funcionarios de carrera”. Detalle número uno: los cesados son funcionarios de carrera. Detalle número dos: el principal, o al menos el más visible, foco de resistencia al golpe institucional se da precisamente entre artistas e intelectuales. Degollar al ministerio de Cultura es parte de la venganza de Temer y sus acólitos.


Para el puesto de la coordinadora general de la Cinemateca fue indicado un tipo que responde a causas judiciales por estafa. Nada podría estar más en armonía con un gobierno colmado de personajes que responden a causas judiciales mientras destituyen, bajo el amparo de una farsa judicial, a una presidenta contra quien no existe una única, solitaria denuncia por lo que sea. En el ministerio de la Salud, 73 personas fueron demitidas el pasado jueves. Y ya se anunció que al menos otras 242, todas ocupantes de cargos de dirección o coordinación de programas creados por las administraciones del PT, serán igualmente fulminadas.


El ministro interino, Ricardo Barros, dice que hay “excesos de cargos ocupados por indicaciones políticas”. El ministro también defiende ajustes rigurosos en los programas y gastos de salud pública, y recomienda que la salud privada ofrezca “planes y seguros a precios razonables”. Detalle: Barros tuvo, a lo largo de su opaca trayectoria de diputado nacional, todas sus campañas financiadas por entidades de salud privada.


Las universidades federales están al borde de la bancarrota. Hay retrasos en la liberación de presupuestos pactados, y se anuncia que además sufrirán ajustes. Hay denuncias de censura y persecución política a profesores que resisten el golpe institucional. Al mismo tiempo, se lanza una campaña en los medios hegemónicos de comunicación, voz unísona de pleno respaldo al golpe institucional, defendiendo directamente que las universidades nacionales dejen de ser gratuitas. Mientras eso no ocurre, el gobierno interino suspendió los programas de becas para graduados en el exterior, y retrasa el pago de las becas de maestría vigentes, dejando centenares de estudiantes náufragos en más de una decena de países.


Agosto se anuncia como un mes de temporales. Todo indica que el interinato de Michel Temer se transformará en presidencia efectiva. El núcleo duro de los políticos armado alrededor de Temer dice que luego de la destitución de la mandataria elegida por 54 millones de brasileños se abrirá espacio para negociar con diputados y senadores la aprobación de los “cambios urgentes y necesarios”. Son programas que afectarán directamente derechos laborales e impondrán cambios en el sistema de jubilaciones, entre otras conquistas alcanzadas. El interino cree que los votos de la mayoría de los 81 senadores darán legitimidad a su gobierno. Si la política de tierra arrasada que impone sin haber alcanzado esa supuesta legitimidad ya asusta, más aún es la perspectiva de lo que vendrá cuando el golpe institucional se confirme.


Pobre, pobre país el mío.

 

 


 
 
 
Informó por carta que se hace cargo de la presidencia del Mercosur

 

 

 

Venezuela asumió en silencio

 

 

“Venezuela asumirá... la Presidencia”, escribió Delcy Rodríguez.

 

 

Con un gesto inédito en la historia del bloque, Caracas asumió la jefatura por su cuenta, sin consenso y sin que existiese el traspaso de mando, que como estipulan los estatutos debe darse con la conformidad de todos los socios.

 

Por Florencia Garibaldi

 

Venezuela informó ayer por carta a los demás países que integran el Mercosur que asumió la presidencia pro témpore del bloque, que le correspondía tras la salida de Uruguay de ese lugar por el orden alfabético que rige el sistema. Esto abre una nueva instancia de entendimiento regional porque Caracas asumió la jefatura por su cuenta, sin consenso y sin que existiese el traspaso de mando, que como estipulan los estatutos debe darse con la conformidad de todos los socios.


“Tenemos a bien informar que, a partir del día de hoy, la República Bolivariana de Venezuela asumirá con beneplácito el ejercicio de la Presidencia pro témpore del Mercosur, con fundamento en el artículo 12 del tratado de Asunción y en correspondencia con el artículo 5 del Protocolo Ouro Preto”, afirma la carta, con fecha del viernes. La misiva, remitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano a las cancillerías de los países miembros de la organización (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia) recalca que estos artículos son los únicos instrumentos normativos fundacionales que regulan la procedencia y continuidad de la presidencia pro témpore del Mercosur. El texto enviado señala que durante el ejercicio de la presidencia, Venezuela realizará su mayor esfuerzo para garantizar la legalidad, institucionalidad, legitimidad y desempeño de este importante bloque de integración suramericano, bajo una vocación profundamente unionista.

 

“Lo que complica a Venezuela es algo determinante para el Mercosur, y es que el Mercosur fue, es y será de naturaleza intergubernamental, lo que implica que todas las normas son por consenso. No podés arrogarte algo sin el consenso de los socios del bloque”, explica la Doctora en Derecho Internacional de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Valentina Delich. Por este motivo, Paraguay no reconoció la decisión de Venezuela y determinó que Argentina sería el miembro adecuado para ocupar la vacante dejada el viernes por Uruguay. “Para nosotros, esta (la de Venezuela) es una presidencia de facto que Paraguay no reconoce como tal y no se da por notificado”, afirmó el canciller paraguayo, Eladio Loizaga.


Bolivia (que tiene en trámite su ingreso como miembro pleno) fue el único país que saludó la jefatura temporal de Venezuela. “Otro ataque a la integración económica por instrumentos del sistema capitalista. Saludamos presidencia pro témpore venezolana del Mercosur”, escribió el presidente Evo Morales en su cuenta de la red social Twitter. Uruguay, por su parte, evaluó que no había razones para no hacer el traspaso, y así lo ratificó ayer, cuando hizo público el fin de su gestión. “Uruguay entiende que al día de hoy no existen argumentos jurídicos que impidan el traspaso de la presidencia pro témpore a Venezuela”, señaló un comunicado de su Cancillería. En cambio, Paraguay y Brasil son los que oponen resistencia, porque consideran que el país caribeño no puede ejercer la presidencia del Mercosur por la crisis política e institucional que atraviesa, y porque antes es necesario clarificar las denuncias de violaciones a los derechos humanos. “Paraguay y Brasil tienen el derecho de decirle a Venezuela algo acerca de su calidad democrática, pero tienen que probarlo. Es legítimo que piensen que la democracia está en el límite de lo que consideran una democracia en el pleno de sus funciones. Pero esta declaración que hacen es de naturaleza política. Es un problema tratar de utilizar la normativa, es como si judicializaras la política, transitás por una línea muy delgada”, asegura Delich.


Los artículos de los tratados que cita Venezuela para anunciar que asume la presidencia señalan que el cargo debe ser entregado y rotado cada seis meses entre los países y por orden alfabético. Paraguay sostuvo, sin embargo, que dicha presidencia quedaba vacante al dejarla Uruguay porque no se puede traspasar de forma automática. “Esto es una guerra de guerrillas. Justificar que el tratado dice esto u aquello. Es una discusión política que quieren salvar con mecanismos jurídicos, que encima son flexibles. Lo que están haciendo ahora es venir a invocar la supuesta fortaleza de reglas que nunca fueron rígidas. Y ese es un diagnóstico recurrente del Mercosur. ¿Por qué de pronto ahora parece que todo se caracteriza por las virtudes institucionales? Si nunca fortalecieron las instituciones”, opina Delich.


Lo sucedido es el corolario de las profundas disidencias entre los socios, que obligaron a suspender la reunión del bloque inicialmente prevista para ayer en Montevideo. El canciller paraguayo Loizaga, señaló que no hay traspaso, por lo que se espera ahora ver qué actitud asumirá la administración de Horacio Cartes. Por Brasil habló el presidente interino, Michel Temer, para quien Venezuela debe completar primero el proceso de adaptación al Mercosur, para luego ser considerado como miembro pleno del bloque y entonces poder asumir su presidencia rotativa. “Brasil no está exactamente oponiéndose a que se transfiera la presidencia a Venezuela, pero sí ponderando que, para ser parte integral del bloque, tiene que cumplir requisitos pactados hace cuatro años, que aún no ha cumplido”, declaró Temer.


Para la experta, la postura de Temer es relativa. “Son argumentos de tipo jurídico. Lo que le dicen a Venezuela es que no puede ejercer por no ser pleno”, concluye Delich.


Casi a modo de réplica, la ministra venezolana de Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, reclamó el mando: “Al dejar Uruguay la presidencia del Mercosur, debe ser transferida sin ningún tipo de retardo y de excusas a Venezuela”. Uruguay pretendía formalizar el traspaso durante la reunión del Consejo del Mercado Común del Mercosur, pero las deliberaciones fueron canceladas porque Brasil y Paraguay anunciaron que no asistirían, y Argentina se abstuvo de fijar posición. “Lo que están haciendo es torturar todos los tratados que hay del Mercosur para que alguno confiese, pero a ninguno de los socios les van a dar la razón. Ni a Venezuela darle la presidencia, porque el Mercosur no tiene ese mecanismo que intentan imponer, ni a los demás que se oponen a Venezuela por no cumplir. No pueden solucionarlo así”, comenta Delich.


La situación llega al bloque en momentos en que el Mercosur se prepara para profundizar las negociaciones con la Unión Europea en busca de cerrar amplios acuerdos sobre comercio. También influye la voluntad de algunas de sus socios de apuntar a estrategias de asociación con la Alianza del Pacífico, motorizada por Chile, Colombia, México y Perú.

 

 

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Miércoles, 22 Junio 2016 06:09

A dos días del crucial referendo del Brexit

A dos días del crucial referendo del Brexit

El primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, reiteró que salir de la Unión Europea (UE) afectaría la economía británica y la seguridad nacional; habría menos empleos, precios más altos y menos aliados. Así lo expresó en un discurso frente a la residencia oficial, en el 10 de Downing Street, a dos días de histórico referendo en el que se definirá la permanencia del país en el bloque comunitario.

“Brits don’t quit (Los británicos no abandonan”) dijo Cameron, dirigiéndose directamente a los votantes mayores, considerados más euroescépticos y dispuestos a acudir a las urnas, a que mediten en las consecuencias para la gente joven.

"Piensa en las esperanzas y sueños de tus hijos y tus nietos. Saben que sus posibilidades de trabajar, de viajar, y construir la clase de sociedad abierta y próspera que desean, depende del desenlace del referendo", indicó el jefe de gobierno conservador.

Advirtió que tras la votación no se podrá dar marcha atrás a un eventual Brexit (mezcla de palabras entre el nombre del país y la palabra exit, que significa salida). "Es irreversible. Dejaremos Europa para siempre" y la "próxima generación tendrá que vivir con las consecuencias durante más tiempo que el resto de nosotros", sentenció.

Las encuestas publicadas vaticinan resultados muy ajustados y en diferentes sentidos del referendo de este jueves. La media de sondeos que elabora la revista The Economist reveló que las personas mayores están a favor de abandonar la UE, 57 por ciento a 36, en una proporción mucho mayor que la población en general (44 por ciento partidarios de seguir, 43 de salir). En cambio, 60 por ciento de los jóvenes quiere seguir en la UE y sólo 20 por ciento quiere abandonar.

Por la noche de este martes, unas 6 mil personas asistieron al gran debate en el pabellón Wembley Arena. El ex alcalde de Londres, Boris Johnson, y su sucesor en el cargo, el laborista Sadiq Khan, lideraron dos equipos que defendieron respectivamente la salida y la permanencia en la UE.

Johnson descartó que Bruselas vaya a castigar a Londres con aranceles si abandona la UE. Estarían "locos", no pueden arriesgarse, aseguró. "Todo el mundo sabe que este país recibe una quinta parte de la producción de coches alemana, 820 mil vehículos al año", dijo, y añadió que "cerca de medio millón de empleos en Londres dependen directamente de la UE".

Khan blandió ante su predecesor unos folletos de la campaña a favor de salir del pacto con advertencias de que Turquía, país de mayoría musulmana, podría entrar a la UE. "Estás diciendo mentiras y asustando la gente".

Mientras las campañas por uno y por otro lado continúan, George Soros, el multimillonario que se hizo famoso al apostar contra la libra esterlina en 1992, predijo que “si el Reino Unido abandona la UE, cada hogar se vería afectado, pues el valor de la moneda caería "de forma vertiginosa", en un artículo publicado en The Guardian. Según él, la libra podría caer al menos 15 por ciento.

A su vez, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, afirmó que los británicos se "automutilarán" si votan a favor de salir de la UE. "A menudo damos por hecho lo que hemos construido, la paz, la libertad, la prosperidad... y un modo de vida que todo el mundo envidia", subrayó Juncker, para quien la construcción europea no habría sido posible "sin el pueblo británico".

Al seguir el apoyo de personalidades por la permanencia del Reino Unido dentro de la UE, el ex capitán de la selección inglesa de futbol David Beckham, declaró que votará por seguir en el bloque. "Por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, deberíamos afrontar los problemas del mundo juntos, no solos"; también JK Rowling, la escritora de Harry Potter, ha expresado su apoyo a la permanencia.

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Miércoles, 27 Enero 2016 19:48

La disputa por América Latina

La disputa por América Latina

ALAI AMLATINA, 27/01/2016.- La IV Cumbre CELAC transcurre en la mitad del mundo (Quito, Ecuador) con el trasfondo de una América Latina en plena disputa. Los procesos posneoliberales afrontan seguramente sus momentos más complicados de los que se sucedieron a lo largo de este cambio de época. Las tensiones son cada vez más acuciantes. Son tensiones propias de las múltiples contradicciones surgidas al calor de la propia dinámica de un vertiginoso proceso de cambio. Hace algunos años, en el 2009, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera ya alertaba precisamente sobre esta disputa para el caso boliviano, en su libro Las tensiones creativas de la revolución. Esta advertencia es hoy absolutamente extrapolable y de vital importancia para todo lo que acontece en la región.

En este punto, además, es fundamental diferenciar entre tensiones fundamentales y tensiones secundarias. Las primeras son aquellas tiranteces existentes entre los bloques antagónicos de poder. El metabolismo del capital no se extingue ni desaparece con tanta facilidad como a veces se cree. Son múltiples las formas que tiene el neoliberalismo para continuar participando y siendo protagónico en la economía a pesar de que la política desee tomar un rumbo diferente para esta. A esto Mészáros, en su libro Más allá del Capital, le llama "el sistema del capital poscapitalista". El capitalismo no se va de casa tan fácilmente aunque le indiques la salida. Se queda, se reinventa y se reacomoda. El rentismo importador es una demostración fehaciente de cómo el capitalismo responde para satisfacer la creciente demanda interna. El sector privado se injerta en el nuevo orden económico disputando buena parte de la renta (recuperada soberanamente) con una actividad económica importadora, ociosa y especulativa, improductiva, que ha usado excesivas divisas que se fueron fugando sin ningún retorno para el desarrollo interno. Así se generan círculos viciosos de la renta, que originan nuevas dificultades adentro de cada proceso. Véase el caso venezolano, o el ecuatoriano.

En relación a las segundas, las tensiones secundarias, son aquellas producidas al interior del propio bloque nacional-popular, esto es, emanadas en el seno del propio pueblo, como así las llamaba el Presidente chino Mao Tse Tung. La realidad de hoy apenas tiene que ver (afortunadamente) con aquella heredada del neoliberalismo a finales de siglo XX. Se ha producido un sinfín de mejoras sociales, de mejoras en los niveles de consumo, y de alteraciones en la composición socioeconómica. Ha emergido un nuevo sentido común, aún en movimiento. El nuevo imaginario de la mayoría social va mucho más allá de la demanda de derechos básicos que se hiciera en décadas pasadas. Hay una nueva subjetividad en construcción que ha de ser analizada como tal. Esa categoría llamada pueblo no puede ser jamás concebida como una fotografía estática. La gente común de esta época piensa, se ilusiona y actualiza sus demandas. Y la nueva derecha está muy atenta a ello. Véase el caso argentino.

Esta América Latina en disputa también se caracteriza porque hay otro mundo afuera, que se mueve y transita geopolíticamente a gran velocidad. El actual orden geoeconómico nada tiene que ver con el de hace unos años. Aparecen nuevos bloques emergentes. Se han diversificado las relaciones económicas a favor de los BRICS (fundamentalmente, con China). Sin embargo, el retorno de las carabelas es constante. Estados Unidos y la Unión Europea continúan firmando acuerdos de libre comercio con el bloque pacífico. Mercosur está además en plena disputa puertas adentro. La contracción del comercio mundial sirve como excusa para que los grandes empresarios brasileños y argentinos quieran acceder al mercado europeo. En ese mismo sentido, tampoco puede descuidarse el papel de las translatinas en este nuevo forcejeo a la hora de definir cuál será el mapa económico para los próximos años.

Por otro lado, frente a ello, el ALBA no logra dar el salto verdadero para disputar el ámbito económico. La integración política exige de mayor relacionamiento económico para superar la actual restricción externa. Si esto no se produce, entonces, este bloque bolivariano está condenado a ser marginalizado ahora que la Alianza del Pacífico acelera su proceso de inserción dependiente con los centros de poder económico a escala mundial.

En este escenario en disputa, la CELAC, como sustituto político de la OEA, también debe dar un paso adelante. Lo económico a día de hoy es demasiado importante políticamente como para darle la espalda. Hay demasiada tarea por hacer en este sentido: creación de una agencia latinoamericana de calificación de riesgo (de la deuda), implementación de nuevos mecanismos económicos de defensa frente a ataques de los fondos buitre, puesta en funcionamiento de un sistema de intercambios comerciales sin pasar por el dólar ahora que esta divisa escasea, diseño de un plan conjunto de inversión CELAC a nivel regional en sectores estratégicos, confección de un nuevo mapa de pequeños y medianos empresarios como nuevos proveedores latinoamericanos, planificación de encadenamientos productivos para crear el mayor valor agregado posible en América Latina.

Son muchos los retos y desafíos económicos y políticos para evitar que América Latina sea desgajada a pedazos como así lo pretenden desde afuera. La disputa está servida. El punto de bifurcación de la región está a la vuelta de la esquina: o una América Latina balcanizada pilotada desde afuera por la hegemonía neoliberal, o por el contrario, un bloque más integrado aunque eso no quiera decir que sea monolítico.

Por Alfredo Serrano Mancilla es Director CELAG, doctor en Economía - @alfreserramanci

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Netanyahu echó nafta al incendio de Medio Oriente

Tras sus declaraciones, el premier israelí fue criticado en Israel, Palestina y Alemania por minimizar el rol de Hitler en el Holocausto y distorsionar hechos históricos. Sin embargo, Netanyahu ratificó sus declaraciones.

 

El jefe de gobierno de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que el mufti de Jerusalén, Haj Amin El Husseini, alentó a Adolf Hitler a exterminar a los judíos, pero luego matizó sus dichos poco antes de partir hacia Alemania en visita oficial.


En un discurso pronunciado ante delegados del congreso sionista internacional en Jerusalén, Netanyahu dijo el martes que el mufti de esa ciudad, referente religioso e histórico líder palestino, fue quien instó al máximo dirigente de la Alemania nazi a provocar la muerte sistemática de judíos. "En ese momento, Hitler no quería aniquilar a los judíos, sino expulsarlos", dijo Netanyahu, según la versión escrita de su discurso, difundida por su oficina. "Amin El Husseini fue a Hitler y le dijo: 'Si usted los expulsa, vendrán todos aquí'. 'Y entonces ¿qué hago con ellos?', inquirió Hitler. El (Al Husayni) dijo: 'Quémelos'.", señaló el primer ministro israelí.


También entonces acusó falsamente a los judíos de querer destruir la mezquita de Al Aqsa y el Monte del Templo, dijo Netanyahu en relación con la reciente disputa con la cúpula palestina. "El mufti fue un cómplice criminal de (el jefe de las SS Heinrich) Himmler y de (el dictador Adolf) Hitler en la ejecución del Holocausto", dijo el líder israelí al término de una reunión con la canciller alemana, Angela Merkel, en la sede de la Cancillería en Berlín.


En su acusación contra el religioso, Netanyahu citó a un jerarca nazi que prestó testimonio durante el juicio en Jerusalén a Adolf Eichman, en 1960, según el cual el mufti lo instigó a "exterminar a los judíos europeos" porque "veía en ello una solución buena para la cuestión palestina". Además, aseguró que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, tiene que explicar por qué tiene al mufti en un pedestal. "En las escuelas lo glorifican como padre de la nación", bramó el premier israelí.


Ayer, Netanyahu hizo una aclaración luego de ser criticado por esas expresiones. Dijo que nunca quiso deslindar la responsabilidad de Hitler por la Solución Final, pero insistió en que el Führer lo hizo influenciado por El Husseini. "Es absurdo. Nunca he tenido la intención de absolver a Hitler del exterminio del pueblo judío. El tomó la decisión –subrayó ante los medios–. Hitler es el responsable de la aniquilación de seis millones de judíos. No obstante, sería también absurdo ignorar el papel de mufti, un criminal de guerra, que alentó a Ribbentrop, Himmler y a otros al exterminio de judíos en Europa", insistió. En la época que El Husseini ejerció su dominio, Palestina estaba gestionada por un mandato británico, que limitaba de forma estricta la inmigración de judíos.


A pesar de su aclaración, las afirmaciones de Netanyahu no tardaron en despertar el rechazo de políticos e historiadores. El líder de la oposición en Israel, el laborista Isaac Herzog, instó ayer a Netanyahu a retirar sus declaraciones. "Se trata de una peligrosa distorsión de la Historia que trivializa el Holocausto", dijo. También el profesor israelí especialista en el Holocausto, Jehuda Bauer, señaló que el premier empequeñeció la figura del genocida alemán con sus palabras. "Hitler no necesitaba a ningún árabe de Oriente Próximo que le dijese lo que tenía que hacer", sostuvo. "El Husseini colaboró con Hitler, pero la idea de que Hitler se inspiró en él es ridícula", agregó el profesor en declaraciones a la radio del Ejército israelí.


Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abbas, dijo sobre las polémicas declaraciones del primer ministro israelí, tras un encuentro con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon: "Netanyahu absolvió a Hitler de sus crímenes y le pasó la culpa a El Husseini. Así es como quiere agredir, de forma miserable, al pueblo palestino".


Con estas declaraciones, han querido demostrar –replicó Netanyahu– "que el padre de la nación palestina, entonces sin Estado y sin la denominada ocupación, sin territorios palestinos y sin asentamientos, ya instaba a la aniquilación de judíos con su acoso sistemático". De este modo, volvió a cargar contra el histórico líder palestino antes de reunirse con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en la capital alemana. Kerry y su par alemán, Frank-Walter Steinmeier, intentarán hoy buscar una vía alternativa para frenar la escalada de violencia que se cobró la vida de unos 50 palestinos y nueve israelíes desde principios de mes.


Preguntada sobre el tema, Angela Merkel opinó que los alemanes no tienen motivo para cambiar su visión de la historia. "Conocemos la responsabilidad de los nazis por esa fractura de la civilización quefue la Shoá (Holocausto)", aclaró la dirigente germana. Los medios alemanes que se hicieron eco de la noticia destacaron que la persecución de los judíos comenzó mucho antes de que el gran mufti visitara a Hitler en noviembre de 1941. Recordaron que, en ese entonces, el genocidio ya estaba en marcha por orden de Hitler en varios campos de concentración.


Sobre la escalada de violencia, la canciller llamó a israelíes y palestinos a poner fin a los enfrentamientos que recrudecieron el mes pasado por un conflicto en torno a la Explanada de las Mezquitas, un lugar santo para musulmanes y judíos. "Esperamos que todas las partes contribuyan a distender la situación", señaló la canciller. Merkel dijo entender que Israel tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos, pero aseguró que, al mismo tiempo, debe velar porque sus reacciones sean adecuadas. La mandataria alemana reiteró que la existencia y la seguridad de Israel son y seguirán siendo razón de Estado para Alemania. Netanyahu aseguró que su país quiere vivir en paz y acusó a los palestinos de negarse a negociar y también de resistirse a condenar el terrorismo.

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Mahmud Abbas se desvincula de los Acuerdos de Oslo

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, aprovechó ayer su intervención ante el plenario de la Asamblea General para anunciar que se desvincula de los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993 con Israel y que han ido quedando en papel mojado. El líder palestino calificó de "insostenible" la situación por la que atraviesa el pueblo palestino por las políticas de Israel. Su respuesta, sin embargo, no será el recurso a la violencia, sino por medios jurídicos para conseguir que Israel asuma sus responsabilidades como potencia ocupante.


Abbas recordó que los Acuerdos de Oslo de 1993 estipulaban que sus términos se aplicarían en cinco años, culminando con la independencia plena de Palestina y el fin de la ocupación de Israel. "Pero Israel dejó de completar el proceso de retirada de sus fuerzas", lamentó, a la vez que señaló que se han intensificado los asentamientos "por todos lados" y eso está poniendo en riesgo todo el proceso. También citó que no se está respetando el pacto en materia de seguridad y económicos.


Por todo esto, considera que Israel está destruyendo la fundación misma sobre la que se basan los acuerdos. "Mientras rechacen comprometerse", continuó, "no nos dan otra opción que insistir en que no seremos los únicos comprometidos con su aplicación, mientras Israel los siga violando". Ante esta situación, dijo que va a acudir "a todos los medios jurídicos disponibles" para defenderse.


Los Acuerdos de Oslo, firmados por el entonces líder palestino Yasir Arafat y el primer ministro israelí Isaac Rabin, posteriormente asesinado, son la base sobre la que han pivotado las relaciones entre Israel y la ANP. El pacto estaba concebido para ser temporal, pero no fue completado y, a falta de un acuerdo de paz definitivo, ha seguido siendo el marco entre ambas partes.


"Aquellos que temen a los tribunales internacionales deben dejar de cometer crímenes", señaló Abbas al denunciar que el recuso a la fuerza por parte de Israel está generando una situación que calificó de "explosiva" y que no hace más que incrementar el odio de los extremistas en toda la región. También emplazó a los miembros de las Naciones Unidas a hacer su parte en la solución del conflicto. "Es inconcebible que la cuestión palestina no se resuelva después de tantos años".


En su opinión, el estancamiento que sufre el proceso no hace más que "destruir la solución de los dos Estados". Abbas dejó muy claro que la autoridad palestina no va a permitir que impongan soluciones temporales al conflicto ni un estado fragmentado. "Se nos ha agotado la paciencia", repitió en varias ocasiones, al tiempo que anticipó que los palestinos no van a "claudicar" ante la intimidación constante que sufre su pueblo y la amenaza a la que se someten sus lugares de culto.


El anuncio del presidente de la Autoridad Nacional Palestina es una muestra más de la tensión creciente que dominada las partes en el conflicto. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reaccionó poco después a las palabras de Mahmud Abbas con un comunicado en el que asegura que el discurso del líder palestino de "engañoso y promueve la incitación y el desorden en Oriente Medio".


La intervención del líder palestino se produjo mientras en paralelo se celebraba una reunión del Consejo de Seguridad dedicada a debatir sobre cómo afrontar la amenaza del terrorismo en Oriente Medio. Abbas aprovechó el estrado del plenario para decir que "los que desean promover la paz y luchar contra el terrorismo deben resolver antes la cuestión palestina". "Desde Palestina y con Palestina se alcanzará la paz", repitió, "así es como queremos vivir".


Izado simbólico


Poco después del discurso, la bandera de Palestina se alzó frente al cuartel general de las Naciones Unidas, junto a los pendones que representan a los 193 países que integran el organismo creado para garantizar la paz. Se trata de un gesto simbólico, porque con el izado no se le reconoce como Estado, y un respaldo internacional a la aspiración del pueblo palestino de que algún día será miembro de pleno derecho de la comunidad internacional.


La ceremonia, con un marcado carácter político, tuvo lugar en una jornada lluviosa en Nueva York. Previamente en la Asamblea General, el líder palestino defendió el pleno reconocimiento de su Estado. En el acto, que contrastó con la discreción del izado de la bandera vaticana el pasado viernes, participó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y representantes de otras delegaciones diplomáticas.


Es la primera vez en los 70 años de historia de las Naciones Unidas que se permite enarbolar las banderas de los dos estados observadores en la entrada a la sede del organismo y de sus edificios. El momento en el que se produce el izado es crítico en Oriente Medio, con el proceso de paz completamente paralizado y con el Consejo de Seguridad mostrándose incapaz de encontrar una salida a un conflicto por sus divisiones internas.


El ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, participó en el acto "como amigo de Israel y como amigo de Palestina". El jefe de la diplomacia española reiteró que "solo la solución de los dos estados permitirá traer la paz, la estabilidad y el desarrollo" a la región. La delegación española defiende que el reconocimiento pleno de Palestina como estado debe suceder en el marco del proceso de paz.


La resolución de la Asamblea General que permite a las misiones de los dos estados observadores a izar sus banderas fue adoptada el pasado 10 de septiembre. La iniciativa contó con el apoyo 119 países, frente a solo ocho rechazos, entre ellos los de EE. UU., Israel, Australia y Canadá. El resto se abstuvo por cuestiones meramente técnicas, al considerar que no era oportuno hacerlo si Palestina y Vaticano no tenían el estatus de miembro pleno.


Gesto "vacío"


Israel dejó claro durante el debate que se trataba de gesto simbólico "vacío", que beneficia más a los líderes palestinos que a su pueblo, y dijo que la paz solo será posible en Oriente Medio si hay concesiones. Francia, por su parte, apoyó la resolución porque la vio como paso natural en el esfuerzo por lograr la paz. "Los simbolismos son importantes en política", dijo su representante.


La Asamblea General ya decidió en 2012 elevar el estatus de observador de la Autoridad Palestina al de "Estado observador no miembro". EE. UU., a través de su embajadora, señaló durante el controvertido debate de la resolución que el izamiento de la bandera no representa una alternativa a las negociaciones entre palestinos e Israel ni tampoco acercará a las partes a la paz.

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"Los gobiernos progresistas han generado sociedades más demandantes"

Enclavado en medio de dos gigantes, Uruguay es percibido como un territorio atado a la suerte de Argentina y Brasil. En estas líneas, Caetano subraya los retos estratégicos de Uruguay a largo plazo, el presente de su sistema político y las difíciles relaciones con sus socios del Mercosur.


–¿Qué diferencias hay entre José Mujica y Tabaré Vázquez?


–En primer lugar, son dos figuras que manejan el centro presidencial de manera antagónica. Vázquez es un planificador, Mujica entiende la política como un ensayo y error. Vázquez es más cauteloso, Mujica mucho más audaz. Vázquez tiene un perfil de mayor moderación. Mujica también es un pragmático neto, pero Vázquez tiene una mayor capacidad de ejecución. A Mujica no le gusta ejecutar, no le gusta mandar. Vázquez tiene una vocación presidencial y Mujica, en realidad, llenó el lugar presidencial de política, porque le gusta hacer política. A Vázquez no. Pero lo que marca la diferencia es que el país, el mundo y el Frente Amplio son muy distintos en relación a 2005, cuando Vázquez asumió su primer gobierno. El Frente Amplio gobernó diez años con bonanza, como casi toda Sudamérica. Estamos en el decimotercer año de crecimiento económico ininterrumpido, pero hasta 2014 con un promedio cercano al seis por ciento. Ahora empieza una desaceleración que tiene que ver con el contexto internacional, y las previsiones son de entre un 2,5 y un 2,8, de acuerdo a la Cepal. Entonces el Frente Amplio debe demostrar que tiene el libreto para épocas que no son de abundancia. Este segundo gobierno de Vázquez comienza a desplegarse. Pero las señales que ha dado son contradictorias. Las pautas salariales para el sector privado fueron muy rechazadas por el movimiento sindical, que le ha hecho un paro muy importante. Las pautas salariales para el sector público han sido mucho más aceptables. Uno advierte que este gobierno no se ha instalado, que conviven dos enfoques. Uno cauteloso, liderado por el equipo económico, que busca una adaptación al nuevo contexto de desaceleración, y otro más neodesarrollista, que intenta responder a esa desaceleración con la profundización de algunas reformas. Pero Vázquez cuenta con un libreto, que estuvo presente durante la campaña y que es exigente. El incremento del presupuesto educativo de un 4,5 a un 6 por ciento es un salto importante, aun cuando la transformación educativa va más allá de la inversión. Se ha anunciado un mega plan de inversiones públicas con fuerte orientación a la infraestructura superior a los 12 mil millones de dólares, que representa un quinto del PBI del Uruguay. Hay un planteo de aumentar la inversión en ciencia y tecnología al uno por ciento del producto, con el objetivo de cambiar la matriz productiva. Hay libreto, el tema es ver cómo se financia y cómo se orienta la perspectiva.

–Uruguay viene sosteniendo que se ve perjudicado dentro del Mercosur. Incluso Tabaré Vázquez coqueteó con la idea de un tratado de libre comercio con Estados Unidos. ¿Por qué piensa que el Mercosur está fallando para Uruguay?


–El Mercosur tuvo una etapa comercialista en donde creció en comercio e inversiones en los 90. Pero con la crisis de la convertibilidad no tenía muchas posibilidades de dar respuestas a esa crisis. Parecía atisbarse otro Mercosur, más integral, que discutiera otros temas además del comercio, como el financiamiento intrazona, políticas públicas regionales, complementación productiva. Esto está en los grandes planes de 2013, en el Acta de Copacabana y en el Acta de Buenos Aires. En el Plan 2004-2006 de la Cumbre de Asunción de 2003. Lo cierto es que los gobiernos progresistas no consolidaron ese otro Mercosur. Y más aún, profundizaron su nivel de incumplimiento. Para el Uruguay eso es particularmente perjudicial, porque necesita ampliar mercados. No tiene estrategia mercado internista. Uruguay necesita que el Mercosur sea un bloque que pelee espacios en un contexto internacional complejo.


–¿Qué debería cambiar entonces?


–La agenda del Mercosur es paupérrima. Ha sabido decir que no cuando era necesario. Le dijo no al ALCA y fue muy importante. Pero no pudo construir una alternativa en términos de expansión comercial. En un mundo de mega concertaciones comerciales, donde Estados Unidos impulsa un acuerdo transpacífico y transatlántico, y China hace lo suyo en el sudeste asiático, tiene el peligro de quedar aislado. En ese sentido, Uruguay y Paraguay necesitan un Mercosur mucho más dinámico. El problema es que Argentina y Brasil tienen políticas muy proteccionistas, y han mantenido una dinámica del mercado interno y del mercado regional con preferencias arancelarias que Uruguay no puede tener. Entonces reclama más vigor. Ahora Brasil se suma a ese reclamo, porque la era de las commodities se ha acabado. La iniciativa norteamericana de un TLC con Uruguay en 2006 tenía como único objetivo poner una cuña en el Mercosur. En términos comerciales, Uruguay no es nada para Estados Unidos. Sin embargo, aquello parecía la tormenta perfecta, porque Uruguay tenía el contencioso con Argentina, que no eran solamente las pasteras. Eran los puertos, las políticas cambiarias, el turismo, el dragado de los ríos.


–¿Cómo ve la relación entre Argentina y Uruguay, que se muestra muchas veces como de amor-odio?

–Durante el período de Mujica se dio una situación rara. Mujica ha sido el presidente más filoargentino de la historia del país. Entre otras cosas porque la filosofía histórica que genuinamente tiene construye una historia rioplatense. Esa idea de una nación y dos estados. Cuando Mujica dice que Argentina y Uruguay no son hermanos, sino gemelos que nacieron de la misma placenta, dice de manera muy gráfica su visión de la historia del Río de la Plata. Esa visión no es mayoritaria en el Uruguay. Argentina, y sobre todo Buenos Aires, es el Otro del Uruguay. Eso no le daba votos a Mujica, y sin embargo apostó todos los boletos a construir una relación privilegiada con Argentina. La verdad es que no encontró el eco que esperaba. Cuesta no ver una responsabilidad importante en el gobierno argentino, cuando del otro lado tuvo un interlocutor como Mujica, obsesionado por reconstruir el vínculo entre los dos países. Ahora es más difícil, porque Vázquez tiene otra visión. Perdimos una gran oportunidad. Pero insisto en que más allá de los vínculos de amorodio, Argentina y Uruguay tienen muchos vínculos virtuosos como para estar condenados al enfrentamiento. Uruguay y Argentina son mucho más que sus gobiernos.


–¿Y cómo evalúa la relación entre Uruguay y su otro gran socio, Brasil?


–Lo de Brasil es lo más preocupante en estos momentos en América latina. Aunque suene descabellado, hay una hipótesis golpista. La democracia está en peligro. No creo que prospere, pero el hecho de que estemos hablado de un movimiento pro impeachment contra Dilma Rousseff, de una corrupción generalizada que afecta al gobierno y al PT, es muy grave. Porque la región ya tiene focos de crisis política que erosionan la solidez de las democracias. Pero Brasil es el país más importante de América latina. Allí una desestabilización, más allá de la caída del PT, sería un golpe mortal para los gobiernos progresistas de la región. La corrupción no es de derecha ni de izquierda. Pero el impacto de un hecho de corrupción en un gobierno de derecha es una cosa, y en un gobierno de izquierda es otra. Para la izquierda es algo devastador, porque pierde toda legitimidad. A esto se suma una crisis económica importante. En el corto plazo implica una recesión muy fuerte para este año. Los gobiernos progresistas han generado sociedades más demandantes. Ahí está su éxito, pero también representa un compromiso.


–Usted ha escrito sobre la partidocracia y su papel en la construcción del Estado uruguayo. ¿Cree que luego de diez años de gobiernos del Frente Amplio los partidos tradicionales están algo desorientados?


–A nivel internacional, el concepto de partidocracia no tiene buena prensa, aunque en realidad es la idea de un sistema político en el que los partidos serían los actores centrales. Creo que ese ha sido y sigue siendo, en buena medida, una de las virtudes de la democracia uruguaya. Esto es, que los partidos sean fuertes, que no se fragmenten y que tengan solidez. De todas maneras, no cabe duda alguna de que hay uno de esos partidos tradicionales que hoy está siendo muy desafiado, que es el Partido Colorado, históricamente un partido de gobierno en el Uruguay. Después de la crisis de 2002 ha caído en un pozo político y electoral muy hondo del cual no está pudiendo salir. En la elección del 2004 sacó un diez por ciento, en la de 2009 un 17 por ciento y en la del año pasado un 13 por ciento. Para un partido cuya peor performance histórica había sido del 30 por ciento, y que tenía vocación de gobierno, es una situación muy grave. El Partido Nacional (Blanco) ha estado entre guarismos muy bajos de 22 por ciento, pero por lo general está en un 30 o más, mientras que el Frente Amplio está entre un 48 y un 50. El desafío de supervivencia lo tiene el Partido Colorado.

–Hace unos años, usted afirmó que el Frente Amplio había hecho una "renovación política sin renovación ideológica". ¿A qué se refería?

–Esto tiene que ver en buena medida con el desafío de las izquierdas y de los progresismos en América latina. Las izquierdas no han tenido renovación ideológica. Aquello que decía Marco Aurélio Garcia: antes teníamos muchas ideas y pocos votos y ahora tenemos muchos votos y pocas ideas. El pragmatismo es una parte de la renovación ideológica, pero no es todo. Por ejemplo, Uruguay se encuentra ante desafíos importantes, como la revolución en el sector agropecuario, con un incremento muy vigoroso en la tasa de inversión. Pero la tasa de inversión ha crecido básicamente por la inversión extranjera directa. Y la revolución productiva en el sector agropecuario requiere de una diversificación de la matriz productiva. Si se quiere dar un salto en el desarrollo, la intensificación productiva sustentable no basta. Para esa cuestión el Frente Amplio todavía no avizora grandes cosas. Y lo que necesita es financiar la continuidad de la era progresista. Pero por otro lado se ha autocercenado la posibilidad de discutir impuestos. Hay un reforma fiscal importante que ha dejado al gran capital por fuera, entre otras cosas porque el país necesita inversión extranjera. Pero eso supone demandas importantes.


–También podría pensarse que las demandas de la sociedad son más fuertes.


–Hay una sociedad que se ha vuelto mucho más demandante, y ese es uno de los éxitos del Frente Amplio. Cuando llegó al gobierno en 2005, el movimiento sindical tenía 100 mil trabajadores afiliados. Hoy tiene 400 mil. Hay una vieja dialéctica en el Uruguay, que es impulso y freno. Y un movimiento transformador que se detiene a mitad de la jornada termina anquilosándose. Esta falta de renovación ideológica tiene que ver también con debates como el del nuevo modelo de inserción internacional, sobre todo con la participación de Uruguay en el TISA, que es la negociación plurilateral impulsada por Estados Unidos y la Unión Europea para definir reglas en términos de servicios. Ahí hay un debate muy fuerte, sobre todo dentro del Frente Amplio. Hay además un debate respecto a temas cruciales como la intensificación de la producción con cuidado medioambiental. El tema de la megaminería durante el gobierno de Mujica fue crucial y este gobierno dejó afuera ese proyecto. Pero a la demanda de renovación ideológica se le suma una demanda ineludible: la tríada de liderazgo que orientó al Frente Amplio para este crecimiento electoral y para el ejercicio del gobierno está viviendo su último partido. Mujica tiene 80 años y Vázquez y Danilo Astori tienen 75.


–Pero hay toda una nueva generación de dirigentes dentro del Frente, como Constanza Moreira, Mónica Xavier, Sendic hijo y Daniel Martínez, muchos de los cuales ocupan cargos importantes.


–Liderar el Frente Amplio no es una tarea fácil. Son nombres que están lejos de concitar los apoyos necesarios como para liderar una fuerza política que es tan extraña. Nació como una coalición y un movimiento en el 71, se ha convertido en un partido de coalición, tiene tensiones importantes y hasta ahora las ha administrado bastante bien. Pero las ha administrado con liderazgos fuertes. ¿Quién sustituye a Mujica en términos de la construcción política permanente, en la captación electoral? ¿Quién sustituye a Vázquez en el ejercicio del gobierno, en esa capacidad de decisión? ¿Quién sustituye a Astori en ese rol complicado y poco amable de marcar los equilibrios en términos de una política macroeconómica sólida? No es sencillo y falta poco tiempo. Las próximas elecciones son en 2019, y hay por delante un gobierno en donde el Frente tiene que demostrar que puede gobernar en un ciclo económico no tan favorable.


–En su último libro, La provocación del futuro. Retos del desarrollo en el Uruguay de hoy, habla de "reforma permanente" y del espíritu de transformación. ¿Cuáles son los cambios estructurales que debe atender Uruguay en el presente?


–El Uruguay ha tenido una década muy buena. El último informe del Banco Mundial pone al Uruguay entre los países de renta alta. Ha bajado la pobreza de un 40 por ciento en 2004 a un 9,7 por ciento el año pasado. Sin embargo, tiene retos estructurales que si no son enfrentados con éxito hará perder al país la capacidad de seguir avanzando desde la perspectiva del desarrollo. El primer reto es la transformación educativa con sentido igualitario. Es un país de escala pequeña, con 3,4 millones de habitantes, que siempre se quiso hijo de la educación. Pero la educación ya no es el instrumento de integración social que era, sino que por el contrario se ha vuelto un instrumento de desintegración. Los hijos de los ricos tienen rutas de incremento del conocimiento y de la formación muy buenas, y los hijos de los pobres tienen rutas contrarias. Ni los gobiernos anteriores a la izquierda ni la izquierda lo han logrado revertir. El segundo desafío es cambiar la matriz productiva. Uruguay sigue dependiendo de sus exportaciones del sector agropecuario en un porcentaje gigantesco. Tiene poca agregación de valor en términos de industrialización y complejos productivos y en términos de incorporación de ciencia y tecnología. Si eso no se consolida, Uruguay va a seguir dependiendo de las oscilaciones de los precios. Hace diez años no se plantaba prácticamente soja. Hoy hay océanos de soja en el territorio uruguayo. Hace diez años no teníamos un rodeo con trazabilidad. Hoy lo hay. Si no hay transformación en ese plano, es difícil imaginar que el Uruguay vaya a soportar ciclos económicos adversos sin generar impacto. Tercero: el modelo productivo rural ha estallado y existe una situación de infraestructura y de logística muy deteriorada. En cuarto lugar hay un reto en lo que tiene que ver con políticas sociales de nuevo tipo para profundizar la cohesión social. Ha bajado la pobreza pero tenemos todavía un sector importante de la población con vulnerabilidad importante.


–¿Dónde más observa esos problemas de inequidad?


–Uruguay es un país con perfil igualitario, pero tiene una injusticia de género terrible, que se ve en unos indicadores de violencia doméstica impresionantes. La participación política de la mujer en lugares clave de poder es muy baja. En el Congreso y en los sindicatos es bajísimo.

–El primer reto que enumera es la educación pública, un tema sobre el que usted tiene una postura muy crítica. ¿Piensa que la educación en Uruguay está en crisis?


–Es una crisis de largo aliento y multicausal ante la cual todos los partidos fracasaron. La educación en el Uruguay tiene una gran relevancia. Es un país pequeño que siempre ha apostado por desarrollar sus recursos humanos. Uruguay tiene los niveles de igualdad en la inclusión digital más altos de toda América latina. Sin embargo, la traducción de esa inclusión digital en términos de transformación educativa de los jóvenes no ha sido lograda. Y esto particularmente en la educación pública, porque si bien no hay grandes diferencias entre los desempeños en enseñanza privada y pública, a la privada van los hijos de los ricos y a la pública los hijos de los trabajadores en un porcentaje muy grande. Los barrios con niveles socioeconómicos más bajos tienen los desempeños educativos más bajos. Si se mejoran las condiciones económicas, se lleva a cabo una política redistributiva y se desarrollan nuevas oportunidades en base a una economía más sólida, pero no se transforman las capacidades de los ciudadanos, uno encuentra las dos rutas: los hijos de los ricos que ingresan tardíamente al mercado laboral, pero con mejores condiciones y mayor formación, y también tardíamente a los roles de la adultez, mientras los hijos de los pobres ingresan muy tempranamente, aunque en condiciones de extrema debilidad, en el mercado laboral y desertan rápido del sistema educativo. Esto genera reproducción de marginalidad y de pobreza. Políticas educativas de nuevo tipo y mayor presencia del Estado son los ejes de la transformación.


–¿Cuáles son los pros y los contras de ser un país pequeño?


–La escala siempre es relativa. En términos geográficos, no es tan claro que el Uruguay sea un país pequeño. Si estuviera en Europa no sería visto como un país pequeño. Pero está entre Argentina y Brasil, dos países gigantescos. Entonces, geográficamente, se autopercibe como un país pequeño. Pero sobre todo, el tema de la escala tiene que ver con la población. Uruguay tiene la misma población desde los años 60. Tiene, por lo menos, 600 mil uruguayos fuera de fronteras, una diáspora importante, con la cual tiene niveles de conectividad diversos, algunos virtuosos y otros no tanto. Ser un país pequeño da muchas posibilidades. Por ejemplo, permite ser lo que Uruguay ha sabido ser: una república experimental. En un país pequeño se pueden experimentar políticas públicas audaces, cosas que en países gigantescos cuestan todavía más. Se puede construir una cultura política que puede dar a funcionar por la escala. Hay muchas ventajas.

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