Perdida en una casa-cárcel; lugar de realización del amor infame**

Arrinconada en mi propia casa, malquerida. Así viví el confinamiento desde más o menos julio de 2020. Hoy, huida del que era un territorio compartido -“lugar de realización del amor”, como sé que lo están haciendo muchas mujeres, construyo un hogar que me genera tranquilidad en medio de la “nueva normalidad”, esta realidad que para muchas trabajadoras como yo, implica el tele-reunionismo y los cuidados domésticos al tiempo, la incertidumbre por la supervivencia y la necesidad sentida de la solidaridad y el apañe de las personas que nos rodean, y eso en una situación de privilegio, en la que conservo mi empleo y la mayoría de mis relaciones sociales y familiares, pero con el conocimiento pleno de que esta crisis civilizatoria se ha llevado por delante a muchas, y que me duelen mujeres en todo el cuerpo. 

Quiero gritar hasta el hastío que hoy debería estar escribiendo sobre otra cosa, pero me tocó así, me tocó el cuerpo y el alma, y como Alice Munro tituló su hermoso libro, al final: “todo queda en casa”, y yo haré que todo se quede en este escrito, porque es la forma que encontré para resolver las violencias que viví; yo, la feminista académica, activista y acompañante de otras mujeres, la que repitió muchas veces en entrevistas radiales y noticieros nocturnos que la casa es el lugar más inseguro para nosotras, sin haberlo entendido del todo en mi cuerpo. Hoy, puedo decir que comprendí la geografía de la violencia emocional y psicológica en cada rincón de un lugar que tuve que deconstruir sola, protegiendo hasta la última planta, con mi capacidad para gestionar la vida, mientras el andamiaje de significados sobre el amor compañero, la complicidad, el territorio, la justicia, la libertad, y hasta la revolución se me vino abajo. Ahora, imagínense eso en pleno confinamiento. 

Lo vivido me trajo al corazón las tensiones de saberse una mujer heterosexual de izquierda, rebelde, que se junta con otros de izquierda, otros rebeldes, y encuentra la incoherencia. Si bien todos y todas somos incoherentes, hoy, con los feminismos y el desafío que plantea para los movimientos sociales la reflexión sobre la organización social del cuidado en todas sus dimensiones, los hombres y las mujeres no podemos seguir relacionándonos como siempre. Por eso quiero decir en voz alta lo que a muchas nos atraviesa la garganta: ¿Qué pasa cuando es un defensor de derechos humanos el que te defrauda? ¿Qué exigimos de hombres cuyo horizonte resultó ser la despatriarcalización de la vida? ¿Cómo andamos negociando las mujeres rebeldes, con los varones que como nosotras quieren cambiar el mundo? ¿De verdad estamos cambiando el mundo?

Esas preguntas me parecen hoy más que urgentes y necesarias. Nadie que se precie de luchar desde la izquierda como su lugar político, o de pertenecer a una organización social, puede pasar por alto, ni el feminismo, o al menos la prevención y gestión de las violencias contra las mujeres, ni la democratización, desfamiliarización y desmercantilización de los cuidados. Y esas tres palabras tan rimbombantes también pasan por la dimensión más compleja y retadora: la erótico-afectiva, la cama, el sexo, el deseo y el amor “romántico”. 

Comenzaré diciendo que son los hombres los que están perdidos en ese simbólico vetusto del amor, no nosotras. Y voy a permitirme todas las generalizaciones y voy a hablar de “los hombres”, porque creo que he escuchado y he visto suficientes dramas propiciados por ellos, y porque este escrito también es un reclamo: quiero profundamente que los hombres dejen de hacer daño. 

Yo sí creo que los varones tienen la capacidad de enloquecerla a una, me basta con haber escuchado a muchas mujeres, por muchos años, en sus relatos pormenorizados de cada conversación con un manipulador, que las tildó de locas, en lugar de mirarlas a los ojos y tener una conversación honesta con ellas. Me basta y me entristece, porque experimenté yo misma el gaslighting (1), en medio de conversaciones circulares con un ser gélido que ponía en mi toda la culpa, que me oía, pero no me escuchaba, me miraba, pero no me reconocía. Me amó, seguramente, pero su noción de amor no implicaba la igualdad ni la justicia. 

Mi expareja ocultó información que me hubiera ahorrado ansiedad y dolor. Cuando por fin pudo ser “honesto”, pretendía una relación asimétrica en la que sus necesidades siempre estuvieran cubiertas, en su tiempo, a su modo, y que yo me acomodara para proveer cuidado sin chistar ni media. 

Estas necesidades ni siquiera fueron tan particulares, pero no pudieron esconderse más en medio de la cuarentena; coquetear o estar con otras mujeres, sosteniendo su vínculo “principal” conmigo, su pareja; la que habitaba su casa. Incluso, estuve dispuesta a repensarnos la relación en ese sentido, porque claro, no soy ni una mala feminista ni una mala moderna, pero cuando indiqué lo que yo esperaba de una relación abierta, o de una poliamorosa, o lo que fuera que deconstruyera los dos años de un acuerdo monogámico en el que “nos” habíamos sentido cómodos, o por lo menos en el que yo estaba completamente comprometida, ahí sí la libertad no sonaba tan atractiva.   

Y en realidad, la relación siempre fue abierta, solo que yo no lo sabía. Lo que yo esperaba era hacer exactamente lo mismo sin dañar ni utilizar a otres; trasgredir, pero trasgredir de verdad, más allá de la heteronorma, más allá de las jerarquías y el ejercicio de poderes, desenfocar mi atención, hasta ahora dirigida a mi excompañero, porque así lo había decidido, y entonces sí, estar con otres en igualdad de condiciones, pero esto generó mucho miedo en el ego masculino y me retuvo arbitrariamente en una relación que ya me quedaba muy pequeña. Me sostuve porque me interesaba negociar, cuidar, cultivar el compañerismo en una casa compartida, y porque amaba obviamente. 

Vivir con alguien no es solamente arrejuntarse, vivir con alguien no es solamente recibir y salir y abrir la puerta para largarse sin explicar, sin respetar las expectativas de la otra en nombre de la libertad ¿Cuál libertad? ¿La neoliberal? 

Esta libertad le permitió a mi expareja poner su palabra en acuerdos de cuidado, y construir una imagen privada y pública de él mismo así: “del hombre de palabra”, mientras mantenía contacto sexual virtual por fuera de nuestros acuerdos relacionales, compartiendo incluso material pornográfico (2). 

En mi caso, me rompió el alma que las necesidades patriarcales y burguesas de mi excompañero en medio de esta pandemia pudieran más que la solidaridad. El nivel de incoherencia que aun no comprendo, al escuchar a mi expareja quejarse y quejarse en demasía, cuando la gente se ha estado muriendo, quejarse y quejarse por no poder tenerlo todo y todo al tiempo, para saciar sus necesidades sexuales y afectivas, en un mundo que se está acabando porque justamente muy pocos tienen todo y entre más tienen más quieren. ¿Acaso la redistribución aquí no aplica? ¿Querer tenerlo todo no es como muy capitalista? 

 

 

Los hombres “libertarios” se preocupan por no ser propiedad de otro, pero terminan objetivando a las otras, a todos los cuerpos y almas que consumen y coleccionan, mientras pasan por encima de sus propios principios revolucionarios. Son de boca para afuera anticapitalistas, pero acumulan réditos por cada mujer que van clasificando: con la que solo quieren acostarse (así la ilusionen con acciones de afecto confusas para lograrlo, en vez de pedirlo directamente); con la que solo se acuestan, pero también amiguean (porque al final no solamente quieren sexo, si no atención y cuidado pero sin tener que darlo de vuelta); a la que amiguean e ilusionan, pero jamás se acostarían con ella (porque, nuevamente, solo quieren atención y afecto); la que aman, dejaron ir pero no quieren soltar (porque no quieren perder su atención y afecto); la que no aman pero pueden presentar en sus círculos sociales (o sea les luce bien públicamente y pueden mostrar para subir sus niveles de atención… y afecto); de la que extraen conocimiento para presumir ante otras mujeres (y lograr atención y reconocimiento), y así… cada hombre tiene su propia matemática de las relaciones que establecen con las mujeres, y reciben de todas algo de lo cual se aprovechan, y ahí estamos las mujeres dispuestas, porque el patriarcado nos puso más difícil eso de poner límites, y de ponernos en el centro. 

No es que las mujeres seamos las buenas, pero estoy convencida de que las desproporciones de género afectan diferencialmente nuestras relaciones románticas, y de múltiples maneras, si no, ¿Por qué tantos textos de Coral Herrera? 

Yo por mi parte quería todo, no merezco menos, no merezco un amor a medias, un amor mediocre o insulso, un amor infame e irresponsable. No después de tantas mujeres malqueridas en silencio, no después de las ancestras que me dieron la palabra y la voluntad de decidir por mí misma. 

Como feminista, no hubiera podido permitir que un hombre jerarquizara de esa manera sus afectos, así me pusiera a mí en el lugar de la primera; “la elegida”. Muchas mujeres ya se comieron este cuento: “yo no soy la otra”, “yo no soy el plato de segunda mesa”, o, por otro lado, se conformaron con serlo, se sintieron cómodas con ser “la amante”, “la querida”, incluso; “la eterna mejor amiga”, y esto no les generó ninguna pregunta, aunque los dolores nos los generara a todas porque a los hombres les encanta ser el centro de las disputas. 

Para mí, ninguna mujer está para ser amada en la clandestinidad ni para ser escondida, ese fue el cuentazo que nos metió el patriarcado al romantizar los amantazgos en favor de los varones, y es el que han usado ellos para no hacerse cargo ni ser responsables afectivamente, porque “no somos nada”, o tu estas aceptando las reglas de este juego en el que -yo hombre- siempre salgo ganando. 

Y esto no significa que la monogamia sea natural o un modelo de relación perfecta, porque que aburrimiento, significa que, si hoy las mujeres proponemos o acordamos formas no hegemónicas de amar, no es para vivir con las mismas opresiones. La infidelidad la padecieron nuestras madres, como para ahora nosotras dejarnos engañar con cuentos tan baratos, o aceptar juegos amorosos donde de entrada vamos perdiendo. 

No he leído juiciosamente sobre el poliamor, porque mi interés teórico ha estado en otros lugares del feminismo, y porque tengo un preconcepto que me hace pensar que las formas del amor libre surgieron de mujeres feministas tan impresionantes como Alexandra Kollontai, que desde principios del siglo XX ya había desmitificado el amor romántico y se había figurado unas formas socialistas de amar, revolucionarias por lo demás, y que luego con el lesbofeminismo y las apuestas por amarnos cuidadosamente entre mujeres, se hizo realidad la ruptura de la monogamia y la heteronorma, algo que aprovecharon y se robaron los varones, principalmente los “machiprogres”, para profundizar sus privilegios en el terreno romántico, para usar nuestros anhelos de libertad en nuestra contra. 

Entonces mi preconcepto es que, mientras no derribemos el patriarcado, no habrá relaciones de justicia e igualdad, incluso en apuestas tan interesantes como las de la anarquía relacional, por todo el trabajo que sugiere y por todas las opresiones invisibles que no hacen más que aumentar el sistema de privilegios para los varones. Sistema que las mismas mujeres ayudamos a solidificar cuando estamos dispuestas a amarlos y a brindarles cuidado a costa de nosotras mismas. 

En el harem físico y virtual que sostenía mi expareja, hubo varias mujeres que reclamaron su atención, que lo esperaban, que le respondían cuando aparecía, que estaban prestas a aplaudirlo, a resolverle sus problemas o a brindarle ellas su atención a cambio de poco o nada. Mujeres educadas por el patriarcado también, que establecieron relaciones de dependencia afectiva y política, y para quienes estratégicamente, el lugar de la carencia emocional les implicaba atención de vuelta. No olvidemos que toda relación de poder es una relación en doble vía, y que siempre hay un mínimo, un mínimo en nuestra capacidad de agencia. 

Pero yo no soy quién para juzgar a las mujeres, solo puedo pegar un alarido para que ojalá siempre intercambiemos en igualdad y recibamos de lo que entreguemos. Que las mujeres sabemos cuidar, y lo mínimo es que nos cuiden sea cual sea el lugar que ocupemos, y que ese lugar lo hayamos decidido, sin pasar por encima de otra mujer o de la mujer que nos habita, más si somos mujeres de izquierda. 

Hoy se habla mucho de revisarse y abandonar los privilegios, en su momento lo llamamos traicionar el patriarcado, pero no conozco el primer hombre que se traicione a sí mismo, pues eso implicaría traicionar a sus hermanos, a sus amigos y fundamentalmente a su padre. 

Sea este un padre ausente, un padre amoroso, un padre abusador o el que sea, el patriarcado se reproduce solito en los privilegios que los hombres se pasan los unos a los otros, como la corona que los hombres blancos y ricos de la edad media les pasaban a sus vástagos. Nosotras, por nuestro lado, sí hemos traicionado la mujer que vimos en el espejo de nuestras abuelas, madres o tías, y hoy tomamos decisiones que nos alejan de la sumisión, o al menos nos incomodamos ante la desigualdad en el terreno afectivo, ¿Pero ustedes? ¿Para cuándo van a dejar de aplazar la transformación de sus privilegios?

Se lamentan y pretenden construir una nueva masculinidad, para al final de cuentas retornar a lo mismo; sus abuelos, sus padres, sus tíos, todos los varones de la historia y todos sus ancestros hablando y ejerciendo sus poderes a través de ustedes. 

Estoy convencida de que las mujeres vamos por lo menos 50 años adelante, y con desesperanza afirmo que no han sido educados los varones que se relacionen con nosotras como sus iguales. Nuestro amor está allí para ser entregado a hombres que no existen, y ustedes solo están dispuestos a amar a mujeres que dejaron de existir hace rato. 

La infamia en la incoherencia duele muchísimo, con el adendum de un momento como el de esta pandemia, en el que la solidaridad, “la ternura de los pueblos” es una necesidad apremiante, y para mí en ese momento, en la casa, entre compañeros. 

Me duele la admiración, el reconocimiento que entregué al hombre íntegro, a ese “hombre nuevo” defensor de la vida, porque me sentía orgullosa, sentía mi yoeidad expandida en amor al universo. Un nosotros que se fracturó con la violencia. 

¿Cómo a un hombre que cuida el territorio le cuesta cultivar el suyo propio? ¿Cómo un hombre defensor de la justicia no puede decir la verdad y reparar? ¿Por qué le cuesta tanto ser honesto? ¿Cómo puede ser tan injusto y utilitarista con los que dice amar? 

Fui tildada de conservadora, pero no hay nada más conservador y reaccionario que pasarse por la faja los acuerdos, o mentir para “no venderse”. Mi excompañero me mintió desde el principio, cuando a pesar de no tener establecida una relación, prefirió no “venderse” conmigo para tenerme, así, como un objeto. A mí me ocultó información para impedir que decidiera, mientras rechazó a otras mujeres cuando ya había obtenido suficiente de ellas. 

Aún hoy me cuesta creer que el hombre que amé con admiración hiciera cosas que son demasiado deshonestas, pero demasiado ridículas como para que las haya escondido y las haya dejado en ese mundo clandestino y de secretos que disfruta. Los daños fueron hechos, pasaron en el mundo de la realidad; yo lo sé, él lo sabe, y aunque no mirándome a los ojos porque definitivamente no pudo hacerlo, de los suyos para adentro se repetirá que es un traidor, y en la izquierda, en la revolución, está muy feo traicionar a la compañera.  

*Decirle a una mujer que es una perdida es decirle que ha incumplido con todo lo que se esperaba de ella, así que nosotras queremos reivindicar ese perderse de las mujeres, porque han fracturado el molde patriarcal que las acecha. En Relatos de Mujeres Perdidas presentaremos tres narraciones acerca del “amor romántico”. Son muchas las palabras, las ideas, los dolores que nos atraviesan cuando la palabra amor, sobre todo el tradicional y heteronormado aparece, estos relatos son apenas la manifestación catártica de lo que sentimos las mujeres y hoy nos atrevemos a colectivizar. Son escritos subjetivos, potentes, hablan de experiencias individuales en la que quizá alguna lectora se encuentre. La experiencia del desamor es y será distinta para todas, aunque lo claro en este momento en el que las potencias feministas ya no se pueden obviar, es que no tenemos por qué sufrir, que estamos para ser felices y amadas en libertad y justicia. por eso reivindicamos la escritura y desde los feminismos aplaudimos a las mujeres que se relatan a sí mismas.

En ese orden, estas narrativas están hiladas como un tritono disonante y subversivo. Esa figura musical se ha considerado siniestra desde el Medioevo, y las mujeres que aquí tejen sus historias, se han hecho cada vez más feministas y más siniestras. En sus historias perdidas encontraron algo de conexión con su identidad y potencia, así que aquí está la segunda entrega de nuestro quinto tritono. 

** Esta versión online del escrito fue corregida en el párrafo 11, en la cual se retiró una expresión equivocada, se reorganizó la información teórica en la nota al pie N. 2, se agregó una referencia para ilustrar mejor el punto y se retiró un párrafo que sobraba después de la reorganización del texto. También fue modificada una expresión en el párrafo 21 para ilustrar mejor el punto. 

*** Feminista, activista y defensora de derechos humanos. IG @unaconcubina 

 

1. Se trata de una forma de manipulación machista que consiste en negar la realidad, ocultar información o brindar información falsa con el objetivo de hacer dudar a la víctima de sí misma, y que se traduce en el común: “estás loca”, “no sé cómo funciona tu cabeza” (algo que en particular me dijeron a mí), “estas exagerando”, entre otras, que llevan generalmente a otras formas de abuso emocional: “ya no quiero más esta conversación”, “contigo no se puede hablar”, “no voy a decir nada más al respecto”, o dejar las conversación a medias, irse, negar la palabra, castigar con el silencio y otras. 

2.  La cuestión de las violencias trasciende “la casa”. Como las feministas latinoamericanas lo hicieron ver hace más de 30 años, están relacionadas con la matriz patriarcal que, por ejemplo, educó a los varones en el porno tradicional, en el cual conquistan mujeres sumisas, mujeres que se entregan, que nunca dicen “no” pero tampoco “si”, y ellos, sin pedir permiso, sin interlocutar, van accediendo al territorio que consideran digno de su conquista. Al respecto, se puede ver el documental Girls Wanted disponible online, y hacer un análisis de cómo la pornografía ha construido unos simbólicos de las mujeres en la opresión y sumisión, y una cultura del acoso y la violación, validada y naturalizada socialmente. También, se pueden buscar proyectos feministas pornográficos o porno de autora, para disfrutar del arte sexual sin caer en el machismo o el falocentrismo, aquí hay una primera aproximación: https://malvestida.com/2018/01/donde-ver-pornografia-feminista-alternativa-a-youporn-pornhub/  

 

 

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Publicado enEdición Nº279
Perdida en una casa-cárcel; lugar de realización del amor infame**

Arrinconada en mi propia casa, malquerida. Así viví el confinamiento desde más o menos julio de 2020. Hoy, huida del que era un territorio compartido -“lugar de realización del amor”, como sé que lo están haciendo muchas mujeres, construyo un hogar que me genera tranquilidad en medio de la “nueva normalidad”, esta realidad que para muchas trabajadoras como yo, implica el tele-reunionismo y los cuidados domésticos al tiempo, la incertidumbre por la supervivencia y la necesidad sentida de la solidaridad y el apañe de las personas que nos rodean, y eso en una situación de privilegio, en la que conservo mi empleo y la mayoría de mis relaciones sociales y familiares, pero con el conocimiento pleno de que esta crisis civilizatoria se ha llevado por delante a muchas, y que me duelen mujeres en todo el cuerpo. 

Quiero gritar hasta el hastío que hoy debería estar escribiendo sobre otra cosa, pero me tocó así, me tocó el cuerpo y el alma, y como Alice Munro tituló su hermoso libro, al final: “todo queda en casa”, y yo haré que todo se quede en este escrito, porque es la forma que encontré para resolver las violencias que viví; yo, la feminista académica, activista y acompañante de otras mujeres, la que repitió muchas veces en entrevistas radiales y noticieros nocturnos que la casa es el lugar más inseguro para nosotras, sin haberlo entendido del todo en mi cuerpo. Hoy, puedo decir que comprendí la geografía de la violencia emocional y psicológica en cada rincón de un lugar que tuve que deconstruir sola, protegiendo hasta la última planta, con mi capacidad para gestionar la vida, mientras el andamiaje de significados sobre el amor compañero, la complicidad, el territorio, la justicia, la libertad, y hasta la revolución se me vino abajo. Ahora, imagínense eso en pleno confinamiento. 

Lo vivido me trajo al corazón las tensiones de saberse una mujer heterosexual de izquierda, rebelde, que se junta con otros de izquierda, otros rebeldes, y encuentra la incoherencia. Si bien todos y todas somos incoherentes, hoy, con los feminismos y el desafío que plantea para los movimientos sociales la reflexión sobre la organización social del cuidado en todas sus dimensiones, los hombres y las mujeres no podemos seguir relacionándonos como siempre. Por eso quiero decir en voz alta lo que a muchas nos atraviesa la garganta: ¿Qué pasa cuando es un defensor de derechos humanos el que te defrauda? ¿Qué exigimos de hombres cuyo horizonte resultó ser la despatriarcalización de la vida? ¿Cómo andamos negociando las mujeres rebeldes, con los varones que como nosotras quieren cambiar el mundo? ¿De verdad estamos cambiando el mundo?

Esas preguntas me parecen hoy más que urgentes y necesarias. Nadie que se precie de luchar desde la izquierda como su lugar político, o de pertenecer a una organización social, puede pasar por alto, ni el feminismo, o al menos la prevención y gestión de las violencias contra las mujeres, ni la democratización, desfamiliarización y desmercantilización de los cuidados. Y esas tres palabras tan rimbombantes también pasan por la dimensión más compleja y retadora: la erótico-afectiva, la cama, el sexo, el deseo y el amor “romántico”. 

Comenzaré diciendo que son los hombres los que están perdidos en ese simbólico vetusto del amor, no nosotras. Y voy a permitirme todas las generalizaciones y voy a hablar de “los hombres”, porque creo que he escuchado y he visto suficientes dramas propiciados por ellos, y porque este escrito también es un reclamo: quiero profundamente que los hombres dejen de hacer daño. 

Yo sí creo que los varones tienen la capacidad de enloquecerla a una, me basta con haber escuchado a muchas mujeres, por muchos años, en sus relatos pormenorizados de cada conversación con un manipulador, que las tildó de locas, en lugar de mirarlas a los ojos y tener una conversación honesta con ellas. Me basta y me entristece, porque experimenté yo misma el gaslighting (1), en medio de conversaciones circulares con un ser gélido que ponía en mi toda la culpa, que me oía, pero no me escuchaba, me miraba, pero no me reconocía. Me amó, seguramente, pero su noción de amor no implicaba la igualdad ni la justicia. 

Mi expareja ocultó información que me hubiera ahorrado ansiedad y dolor. Cuando por fin pudo ser “honesto”, pretendía una relación asimétrica en la que sus necesidades siempre estuvieran cubiertas, en su tiempo, a su modo, y que yo me acomodara para proveer cuidado sin chistar ni media. 

Estas necesidades ni siquiera fueron tan particulares, pero no pudieron esconderse más en medio de la cuarentena; coquetear o estar con otras mujeres, sosteniendo su vínculo “principal” conmigo, su pareja; la que habitaba su casa. Incluso, estuve dispuesta a repensarnos la relación en ese sentido, porque claro, no soy ni una mala feminista ni una mala moderna, pero cuando indiqué lo que yo esperaba de una relación abierta, o de una poliamorosa, o lo que fuera que deconstruyera los dos años de un acuerdo monogámico en el que “nos” habíamos sentido cómodos, o por lo menos en el que yo estaba completamente comprometida, ahí sí la libertad no sonaba tan atractiva.   

Y en realidad, la relación siempre fue abierta, solo que yo no lo sabía. Lo que yo esperaba era hacer exactamente lo mismo sin dañar ni utilizar a otres; trasgredir, pero trasgredir de verdad, más allá de la heteronorma, más allá de las jerarquías y el ejercicio de poderes, desenfocar mi atención, hasta ahora dirigida a mi excompañero, porque así lo había decidido, y entonces sí, estar con otres en igualdad de condiciones, pero esto generó mucho miedo en el ego masculino y me retuvo arbitrariamente en una relación que ya me quedaba muy pequeña. Me sostuve porque me interesaba negociar, cuidar, cultivar el compañerismo en una casa compartida, y porque amaba obviamente. 

Vivir con alguien no es solamente arrejuntarse, vivir con alguien no es solamente recibir y salir y abrir la puerta para largarse sin explicar, sin respetar las expectativas de la otra en nombre de la libertad ¿Cuál libertad? ¿La neoliberal? 

Esta libertad le permitió a mi expareja poner su palabra en acuerdos de cuidado, y construir una imagen privada y pública de él mismo así: “del hombre de palabra”, mientras mantenía contacto sexual virtual por fuera de nuestros acuerdos relacionales, compartiendo incluso material pornográfico (2). 

En mi caso, me rompió el alma que las necesidades patriarcales y burguesas de mi excompañero en medio de esta pandemia pudieran más que la solidaridad. El nivel de incoherencia que aun no comprendo, al escuchar a mi expareja quejarse y quejarse en demasía, cuando la gente se ha estado muriendo, quejarse y quejarse por no poder tenerlo todo y todo al tiempo, para saciar sus necesidades sexuales y afectivas, en un mundo que se está acabando porque justamente muy pocos tienen todo y entre más tienen más quieren. ¿Acaso la redistribución aquí no aplica? ¿Querer tenerlo todo no es como muy capitalista? 

 

 

Los hombres “libertarios” se preocupan por no ser propiedad de otro, pero terminan objetivando a las otras, a todos los cuerpos y almas que consumen y coleccionan, mientras pasan por encima de sus propios principios revolucionarios. Son de boca para afuera anticapitalistas, pero acumulan réditos por cada mujer que van clasificando: con la que solo quieren acostarse (así la ilusionen con acciones de afecto confusas para lograrlo, en vez de pedirlo directamente); con la que solo se acuestan, pero también amiguean (porque al final no solamente quieren sexo, si no atención y cuidado pero sin tener que darlo de vuelta); a la que amiguean e ilusionan, pero jamás se acostarían con ella (porque, nuevamente, solo quieren atención y afecto); la que aman, dejaron ir pero no quieren soltar (porque no quieren perder su atención y afecto); la que no aman pero pueden presentar en sus círculos sociales (o sea les luce bien públicamente y pueden mostrar para subir sus niveles de atención… y afecto); de la que extraen conocimiento para presumir ante otras mujeres (y lograr atención y reconocimiento), y así… cada hombre tiene su propia matemática de las relaciones que establecen con las mujeres, y reciben de todas algo de lo cual se aprovechan, y ahí estamos las mujeres dispuestas, porque el patriarcado nos puso más difícil eso de poner límites, y de ponernos en el centro. 

No es que las mujeres seamos las buenas, pero estoy convencida de que las desproporciones de género afectan diferencialmente nuestras relaciones románticas, y de múltiples maneras, si no, ¿Por qué tantos textos de Coral Herrera? 

Yo por mi parte quería todo, no merezco menos, no merezco un amor a medias, un amor mediocre o insulso, un amor infame e irresponsable. No después de tantas mujeres malqueridas en silencio, no después de las ancestras que me dieron la palabra y la voluntad de decidir por mí misma. 

Como feminista, no hubiera podido permitir que un hombre jerarquizara de esa manera sus afectos, así me pusiera a mí en el lugar de la primera; “la elegida”. Muchas mujeres ya se comieron este cuento: “yo no soy la otra”, “yo no soy el plato de segunda mesa”, o, por otro lado, se conformaron con serlo, se sintieron cómodas con ser “la amante”, “la querida”, incluso; “la eterna mejor amiga”, y esto no les generó ninguna pregunta, aunque los dolores nos los generara a todas porque a los hombres les encanta ser el centro de las disputas. 

Para mí, ninguna mujer está para ser amada en la clandestinidad ni para ser escondida, ese fue el cuentazo que nos metió el patriarcado al romantizar los amantazgos en favor de los varones, y es el que han usado ellos para no hacerse cargo ni ser responsables afectivamente, porque “no somos nada”, o tu estas aceptando las reglas de este juego en el que -yo hombre- siempre salgo ganando. 

Y esto no significa que la monogamia sea natural o un modelo de relación perfecta, porque que aburrimiento, significa que, si hoy las mujeres proponemos o acordamos formas no hegemónicas de amar, no es para vivir con las mismas opresiones. La infidelidad la padecieron nuestras madres, como para ahora nosotras dejarnos engañar con cuentos tan baratos, o aceptar juegos amorosos donde de entrada vamos perdiendo. 

No he leído juiciosamente sobre el poliamor, porque mi interés teórico ha estado en otros lugares del feminismo, y porque tengo un preconcepto que me hace pensar que las formas del amor libre surgieron de mujeres feministas tan impresionantes como Alexandra Kollontai, que desde principios del siglo XX ya había desmitificado el amor romántico y se había figurado unas formas socialistas de amar, revolucionarias por lo demás, y que luego con el lesbofeminismo y las apuestas por amarnos cuidadosamente entre mujeres, se hizo realidad la ruptura de la monogamia y la heteronorma, algo que aprovecharon y se robaron los varones, principalmente los “machiprogres”, para profundizar sus privilegios en el terreno romántico, para usar nuestros anhelos de libertad en nuestra contra. 

Entonces mi preconcepto es que, mientras no derribemos el patriarcado, no habrá relaciones de justicia e igualdad, incluso en apuestas tan interesantes como las de la anarquía relacional, por todo el trabajo que sugiere y por todas las opresiones invisibles que no hacen más que aumentar el sistema de privilegios para los varones. Sistema que las mismas mujeres ayudamos a solidificar cuando estamos dispuestas a amarlos y a brindarles cuidado a costa de nosotras mismas. 

En el harem físico y virtual que sostenía mi expareja, hubo varias mujeres que reclamaron su atención, que lo esperaban, que le respondían cuando aparecía, que estaban prestas a aplaudirlo, a resolverle sus problemas o a brindarle ellas su atención a cambio de poco o nada. Mujeres educadas por el patriarcado también, que establecieron relaciones de dependencia afectiva y política, y para quienes estratégicamente, el lugar de la carencia emocional les implicaba atención de vuelta. No olvidemos que toda relación de poder es una relación en doble vía, y que siempre hay un mínimo, un mínimo en nuestra capacidad de agencia. 

Pero yo no soy quién para juzgar a las mujeres, solo puedo pegar un alarido para que ojalá siempre intercambiemos en igualdad y recibamos de lo que entreguemos. Que las mujeres sabemos cuidar, y lo mínimo es que nos cuiden sea cual sea el lugar que ocupemos, y que ese lugar lo hayamos decidido, sin pasar por encima de otra mujer o de la mujer que nos habita, más si somos mujeres de izquierda. 

Hoy se habla mucho de revisarse y abandonar los privilegios, en su momento lo llamamos traicionar el patriarcado, pero no conozco el primer hombre que se traicione a sí mismo, pues eso implicaría traicionar a sus hermanos, a sus amigos y fundamentalmente a su padre. 

Sea este un padre ausente, un padre amoroso, un padre abusador o el que sea, el patriarcado se reproduce solito en los privilegios que los hombres se pasan los unos a los otros, como la corona que los hombres blancos y ricos de la edad media les pasaban a sus vástagos. Nosotras, por nuestro lado, sí hemos traicionado la mujer que vimos en el espejo de nuestras abuelas, madres o tías, y hoy tomamos decisiones que nos alejan de la sumisión, o al menos nos incomodamos ante la desigualdad en el terreno afectivo, ¿Pero ustedes? ¿Para cuándo van a dejar de aplazar la transformación de sus privilegios?

Se lamentan y pretenden construir una nueva masculinidad, para al final de cuentas retornar a lo mismo; sus abuelos, sus padres, sus tíos, todos los varones de la historia y todos sus ancestros hablando y ejerciendo sus poderes a través de ustedes. 

Estoy convencida de que las mujeres vamos por lo menos 50 años adelante, y con desesperanza afirmo que no han sido educados los varones que se relacionen con nosotras como sus iguales. Nuestro amor está allí para ser entregado a hombres que no existen, y ustedes solo están dispuestos a amar a mujeres que dejaron de existir hace rato. 

La infamia en la incoherencia duele muchísimo, con el adendum de un momento como el de esta pandemia, en el que la solidaridad, “la ternura de los pueblos” es una necesidad apremiante, y para mí en ese momento, en la casa, entre compañeros. 

Me duele la admiración, el reconocimiento que entregué al hombre íntegro, a ese “hombre nuevo” defensor de la vida, porque me sentía orgullosa, sentía mi yoeidad expandida en amor al universo. Un nosotros que se fracturó con la violencia. 

¿Cómo a un hombre que cuida el territorio le cuesta cultivar el suyo propio? ¿Cómo un hombre defensor de la justicia no puede decir la verdad y reparar? ¿Por qué le cuesta tanto ser honesto? ¿Cómo puede ser tan injusto y utilitarista con los que dice amar? 

Fui tildada de conservadora, pero no hay nada más conservador y reaccionario que pasarse por la faja los acuerdos, o mentir para “no venderse”. Mi excompañero me mintió desde el principio, cuando a pesar de no tener establecida una relación, prefirió no “venderse” conmigo para tenerme, así, como un objeto. A mí me ocultó información para impedir que decidiera, mientras rechazó a otras mujeres cuando ya había obtenido suficiente de ellas. 

Aún hoy me cuesta creer que el hombre que amé con admiración hiciera cosas que son demasiado deshonestas, pero demasiado ridículas como para que las haya escondido y las haya dejado en ese mundo clandestino y de secretos que disfruta. Los daños fueron hechos, pasaron en el mundo de la realidad; yo lo sé, él lo sabe, y aunque no mirándome a los ojos porque definitivamente no pudo hacerlo, de los suyos para adentro se repetirá que es un traidor, y en la izquierda, en la revolución, está muy feo traicionar a la compañera.  

*Decirle a una mujer que es una perdida es decirle que ha incumplido con todo lo que se esperaba de ella, así que nosotras queremos reivindicar ese perderse de las mujeres, porque han fracturado el molde patriarcal que las acecha. En Relatos de Mujeres Perdidas presentaremos tres narraciones acerca del “amor romántico”. Son muchas las palabras, las ideas, los dolores que nos atraviesan cuando la palabra amor, sobre todo el tradicional y heteronormado aparece, estos relatos son apenas la manifestación catártica de lo que sentimos las mujeres y hoy nos atrevemos a colectivizar. Son escritos subjetivos, potentes, hablan de experiencias individuales en la que quizá alguna lectora se encuentre. La experiencia del desamor es y será distinta para todas, aunque lo claro en este momento en el que las potencias feministas ya no se pueden obviar, es que no tenemos por qué sufrir, que estamos para ser felices y amadas en libertad y justicia. por eso reivindicamos la escritura y desde los feminismos aplaudimos a las mujeres que se relatan a sí mismas.

En ese orden, estas narrativas están hiladas como un tritono disonante y subversivo. Esa figura musical se ha considerado siniestra desde el Medioevo, y las mujeres que aquí tejen sus historias, se han hecho cada vez más feministas y más siniestras. En sus historias perdidas encontraron algo de conexión con su identidad y potencia, así que aquí está la segunda entrega de nuestro quinto tritono. 

** Esta versión online del escrito fue corregida en el párrafo 11, en la cual se retiró una expresión equivocada, se reorganizó la información teórica en la nota al pie N. 2, se agregó una referencia para ilustrar mejor el punto y se retiró un párrafo que sobraba después de la reorganización del texto. También fue modificada una expresión en el párrafo 21 para ilustrar mejor el punto. 

*** Feminista, activista y defensora de derechos humanos. IG @unaconcubina 

 

1. Se trata de una forma de manipulación machista que consiste en negar la realidad, ocultar información o brindar información falsa con el objetivo de hacer dudar a la víctima de sí misma, y que se traduce en el común: “estás loca”, “no sé cómo funciona tu cabeza” (algo que en particular me dijeron a mí), “estas exagerando”, entre otras, que llevan generalmente a otras formas de abuso emocional: “ya no quiero más esta conversación”, “contigo no se puede hablar”, “no voy a decir nada más al respecto”, o dejar las conversación a medias, irse, negar la palabra, castigar con el silencio y otras. 

2.  La cuestión de las violencias trasciende “la casa”. Como las feministas latinoamericanas lo hicieron ver hace más de 30 años, están relacionadas con la matriz patriarcal que, por ejemplo, educó a los varones en el porno tradicional, en el cual conquistan mujeres sumisas, mujeres que se entregan, que nunca dicen “no” pero tampoco “si”, y ellos, sin pedir permiso, sin interlocutar, van accediendo al territorio que consideran digno de su conquista. Al respecto, se puede ver el documental Girls Wanted disponible online, y hacer un análisis de cómo la pornografía ha construido unos simbólicos de las mujeres en la opresión y sumisión, y una cultura del acoso y la violación, validada y naturalizada socialmente. También, se pueden buscar proyectos feministas pornográficos o porno de autora, para disfrutar del arte sexual sin caer en el machismo o el falocentrismo, aquí hay una primera aproximación: https://malvestida.com/2018/01/donde-ver-pornografia-feminista-alternativa-a-youporn-pornhub/  

 

 

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Publicado enColombia
Feria barrial El Salado

 

El presente ensayo, expone el proceso comunicativo y organizativo de la comunidad de El Salado, que para los años 60's hizo parte del área rural de la ciudad de Ibagué, Tolima. En este periodo, Colombia todavía sufría los resagos del conflicto armado entre liberales y conservadores, que para esta década aun operaban grupos armados. Esta localidad campesina, no solo vivía entre la guerra sino también sufria el abandono estatal, impidiendo gozar de los derechos básicos como agua, salud, vías, educación entre otros. A raíz de estos problemas, la comunidad decide organizarse e impulsar soluciones dentro de un ejercicio de empoderamiento y movilización propias.

 

Encontrar la manera de mejorar las condiciones de vida es una constante en las comunidades que sufren los ataques de un régimen que prioriza la acumulación del capital ante la preservación y reproducción de la vida digna. Por eso, hay que revisar la historia de las comunidades en búsqueda de alternativas que sirvieron en otros momentos, y pueden tener vigencia para enfrentar los problemas impuestos hoy en día.

En el presente artículo, conoceremos la experiencia de El Salado, corregimiento de Ibagué, capital del departamento del Tolima, que en la década de los 60' se vieron obligados a solucionar el conflicto de guerra civil entre liberales y conservadores, desatada después del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán el 28 de julio de 1945, por medio de la organización comunitaria propia y el papel de un medio de comunicación local; Identificaremos el papel de un megáfono utilizado por el párroco de la época, como medio de comunicación y agitación en pro de la reconstrucción del tejido social local.

En esta experiencia conoceremos los procesos comunicacionales gestados en la práctica de la comunidad de El Salado y que contribuyen no solo a la unidad de las personas para tener un bienestar propio, sino también es hervidero de relaciones sociales que en la mayoría de las veces crean poder de base, que forman sujetos críticos capaces de interlocutar con las instituciones de igual a igual, en clave de exigencia y no de mendicidad.

La metodología utilizada es la entrevista a profundidad, realizada a dos habitantes de El Salado, quienes vivieron esta época y dan cuenta los hechos mencionados más adelante. Rómulo Obando y Bruno Ramírez compartieron su memoria para este escrito, por lo demás se utilizó bibliografía del campo de la comunicación social y acerca del poder y la organización social.

 

Guerra civil liberal-conservadora del siglo XX

 

Colombia tenía una desigual pero estrecha relación con EE.UU en el siglo XX. En la década del 40´, la potencia norteamericana compraba el 90% del café, el 100% del oro y platino, y el 81% de banano, junto al área militar en donde también se establecieron relaciones estrechas por ambas naciones (Randall, 235: 1992). A raíz de esta dependencia con el país del norte, el gobierno de Ospina Pérez, representante conservador de la burguesía criolla, continuó con la política de sangre y fuego anti-liberal y anti-comunista por el territorio, como medida de proteger y consolidar el capital norteamericano establecido en enclaves económicos, como la zona bananera.

En el campo y la ciudad, se persiguió a los campesinos y trabajadores con el señalamiento de comunistas a las expresiones populares que exigían mejoramiento de las condiciones de vida en los territorios como tierras para trabajar, salarios dignos, carreteras, servicios básicos. Poniendo la ley y las fuerzas militares de lado de los terratenientes, extirpando cualquier aspiración democrática del campesinado. Por su parte, en las ciudades los trabajadores, estudiantes y demás sectores que se movilizaban también fueron reprimidos (Randall, 236: 1992).

Al imponerse el gobierno del general Rojas Pinilla y seguidamente del Frente Nacional, en la década del 50 y entrado el 60 se le llamó bandolerismo, caracterizándose por el accionar de pequeños grupos armados, liberales o conservadores que actuaban bajo el poder de gamonales locales, o por cuenta propia, fueron comunes en las zonas del eje cafetero y Tolima.

La radiografía de Colombia en este periodo, resalta la entrega de territorios y riquezas naturales a EE.UU por medio de beneficios económicos y legales a las multinacionales, por parte de los diferentes presidentes representantes del bipartidismo. Al tiempo, que la desintegración del tejido social se expandía en las comunidades, llegando a dividir núcleos sociales como la familia, cuyos miembros eran obligados a buscar trabajo lejos de su territorio, por la pobreza que se vivía y por la presión de la guerra civil.

 

Un rincón de Ibagué llamado El Salado

 

El departamento del Tolima, tiene como capital la ciudad de Ibagué. Este vasto territorio del centro de Colombia, fue nacedero de grupos armados liberales y conservadores enfrentados entre sí. Entre los líderes militares se encontraban “Chispas”, “sangre negra”, “Mariachi”, “Tarzán” entre muchos otros retratados en libros de historia (Manual de Historia del Tolima, 46 :2007).

Ubicándonos en el corregimiento de El Salado, zona rural de Ibagué cuya economía se basaba en la producción de ladrillos, panela y comercialización de productos agrícolas, vendidos directamente por los campesinos en la plaza de mercado. Al igual que el resto del país sufría las consecuencias del conflicto bipartidista, se le sumaban las graves condiciones de vida por la ausencia de acueducto, alcantarillado, suministro potable de agua, luz eléctrica, carreteras, precaria infraestructura educativa, lo que impedía tener una convivencia digna en este territorio, en la década de los 60 (Obando, 2013. Entrevista).

Si por un lado, la comunidad era azotada por la violencia directa de los grupos armados que asesinaban, desplazaban y expropiaban fincas, por el otro eran víctimas de la violencia estructural que el Estado imponía al priorizar en sus políticas nacionales el fortalecimiento de la propiedad privada y la inversión norteamericana, generando exclusión y empobrecimiento en la mayoría del pueblo.

Esta ambivalencia propia de la organización territorial moderna, donde se administra y elimina los recursos físicos, financieros, comunidades y demás factores de un territorio, se refleja en este caso donde el área rural de Ibagué esta en la cara de la eliminación o exclusión. Así mismo, los grupos armados liberales y conservadores en El Salado tampoco eran la alternativa a un Estado excluyente, pues no plantearon soluciones concretas a los problemas de la localidad ni motivaron la organización o movilización de las personas para crear salidas a sus dificultades inmediatas.

Es por eso que la comunidad al estar en un callejón sin salida, brotó en su seno la necesidad de organización propia a manera de encontrar ella misma soluciones, o por lo menos caminos viables que cambiaran su conflictiva realidad. En este proceso, se identifican la creación paso a paso de espacios reducidos de reunión y deliberación de los habitantes, casi que de carácter familiar en algunas casas de líderes natos. A estos espacios se les denominó Juntas de Mejoras Públicas (JMP), lo que vendrían ser el semillero de la Junta de Acción Comunal establecida para el año 1964 (Ovando, 2013. Entrevista).

El otro factor importante en este proceso organizativo, fue el papel del megáfono del corregimiento que se ubicaba en la iglesia. Este medio de comunicación cubría toda la localidad, se ubicaba en la cúpula de la iglesia y era manejado por el Cura José Antonio Oviedo, de quien no se puede ignorar su trabajo dedicado al bienestar de la comunidad. Así que, en el desarrollo de este artículo se mencionará el rol que tuvo Oviedo como líder social y representante de la Iglesia, que para la época esta institución tuvo responsabilidad en el sostenimiento y agudización del conflicto armado bipartidista. Por lo que en el caso El Salado, se proyecta otra cara de la iglesia.

 

El megáfono expande la voz y la esperanza

 

El complemento comunicativo al proceso organizativo local, lo hace el medio de información manejado por el padre José Antonio Oviedo, quien llega a la localidad en 1960 sin hacer ninguna actividad comunitaria al inicio. A través de este medio comienza a transmitir a diario la programación de la misa, el contenido de la biblia, noticias, complacencias y mensajes que rechazaban las acciones de los grupos armados como asesinatos, despojos, desplazamientos, amenazas cometidos en la zona.

Con mensajes a favor de restablecer el tejido social en la comunidad, el Padre Oviedo influenciaba a los habitantes para dialogar entre sí alrededor de los contenidos emitidos por el megáfono. La solidaridad, el respeto, la sana convivencia eran valores que enfatizaba el Padre Oviedo. Para contrarrestar los efectos de los actores armados, generó una dinámica de diálogo entre los habitantes en los espacios públicos como el parque, antes y después de la misa semanal, y por supuesto en los hogares del territorio, tanto en la parte de la cordillera central como en la parte baja del corregimiento.

Era normal que en las emisiones diarias, El padre Oviedo rechazara los asesinatos ocurridos durante la semana en alguna vereda, haciendo denuncias dirigidas a los grupos armados liberales o conservadores responsables de los hechos. Por estas denuncias el padre Oviedo recibió amenazas de muerte, las cuales rechazaba, a su vez “contaba los días que faltaban, todos los días hasta que llegaba la fecha de la amenaza” (Ramírez, 2013. Entrevista), pero el objetivo de asesinarlo nunca se llegó a cumplir.

Los mensajes bíblicos concernientes a las misas semanales eran transmitidos por el megáfono de manera diaria, siendo bien recibidos por la comunidad, “todos los días hablaba a las cinco de la mañana con el sermón” (Ovando, 2013. Entrevista). Sin tener una programación establecida como una emisora, estos temas eran los principales en el funcionamiento del megáfono. La aceptación de las personas del uso del megáfono era alta, porque el padre Oviedo trabajaba por el bienestar de la comunidad azotada por la violencia directa y estructural, palpada y sentida en la cotidianidad (Ovando, 2013. Entrevista).

A pesar de recibir y leer otros medios como la prensa liberal de la época, como La Tribuna, y otros, no tenían la misma resonancia como el megáfono que era de carácter local, y estaba en función de la comunidad, además el papel del padre Oviedo invitaba a asistir a las emisoras de Ibagué a denunciar lo que estaba pasando en El Salado, en temas de violencia y otras problemáticas (Ovando, 2013. Entrevista).

Por consiguiente, el padre Oviedo aprovechó su función en El Salado para reconstruir los valores y sentidos de una comunidad que veía como los avances propios en materia de economía, tejido social arraigado entre las familias, apropiación del espacio público (parque y plaza de mercado) se destruían paulatinamente. De manera que las dificultades provenientes de la ausencia de servicios básicos y del conflicto armado, no impidieron que la comunidad buscara como sobrellevar un plan de vida colectivo (Ovando, 2013. Entrevista).

A pesar de la creación de un contenido diario con el objetivo de reconstruir el tejido social, al tiempo que se denota una comunicación entendida como proceso, por buscar el mejoramiento de la vida de la comunidad, el megáfono de la iglesia no trasciende a un medio radiofónico local, faltan partes técnicas como antena, amplificador, consola, grabadora, equipo humano encargado de locución, producción y gestión para que en la localidad se estableciera una radio propia. Sin embargo, ambos medios comparten funciones y cualidades que vale la pena destacar.

En ese sentido, la similitud del megáfono con los medios radiofónicos, está en la manera de comunicarse con la palabra y en la generación de relatos, articulado con los tejidos que se entrecruzan en las personas, cohesionándolos por medio de la palabra informal, cuando por ejemplo comentan los sermones o los mensajes de reconciliación en el desayuno, o en el parque principal; Producido por los mensajes que provienen de la iglesia. Por otro lado, la diferencia yace en la tecnología que implica una cobertura mayor, junto a una dirección colectiva que inspecciona una parrilla de programación integral dentro del marco de una visión y misión, además de la participación del público, que en cierta medida incide en el tipo de contenidos comunicados por una radio.

En el contexto conflictivo se desarrolla esta forma alternativa de comunicación, alrededor del megáfono, que promueve la conversación de las personas, a intercambiar ideas sobre la realidad que se vive y se sufre, haciendo énfasis en la construcción del tejido social. Fue común abordar problemas cotidianos que envolvían a El Salado desde el megáfono. Según Bruno Ramírez “el Padre Oviedo decía todo lo que el hacia, cuando regañaba a los maridos que les pegaba a las señoras, por ahí los regañaba, habían complacencias, la mayoría de gente la pasaba complaciendo el uno al otro, a la mamá, el papá, al que estaba cumpliendo años” (Ramírez, 2013. Entrevista).

Más aun, el megáfono es un elemento en la construcción cultural del corregimiento, al insistir en la religión católica impulsada por el padre Oviedo, sosteniendo la tradición de asistir a misa, escuchar y reproducir los mensajes bíblicos, ya que “las misas se escuchaban por esos parlantes” (Ramírez, 2013. Entrevista) y esa práctica permitió que la religión se incluyera en la cotidianidad de los habitantes del corregimiento, desde aquellos que vivían a lo largo de la vía principal, hasta las familias que residían en la zona montañosa.

A pesar de este rasgo sobresaliente en la cultura local, no se llegó a consolidar una postura conservadora, por el conocimiento de quien era conservador o liberal entre los habitantes del corregimiento, junto a la actividad social que realizaba el cura Oviedo en la comunidad, priorizando el bienestar de las personas. A diferencia de otros pueblos del país donde fue hegemónica la tradición católica y todos los factores de la vida comunitaria, giraban en torno a la iglesia y regían las relaciones sociales. Caso del departamento de Boyacá, uno de los focos de grupos Chulavitas (denominados así a los grupos armados conservadores) que agudizaron el conflicto armado.

Cabe señalar la diferencia en los relatos de los habitantes del corregimiento que vivenciaron este periodo, a la hora de caracterizar de liberal o conservadora la localidad, Don Rómulo afirma que “El Salado siempre fue liberal” (Obando, 2013. Entrevista) y Don Bruno no asegura la filiación política mayoritaria, al argumentar que “cuando venían los liberales, se le avisaba a los conservadores, y lo mismo cuando venían los conservadores, se les avisaba a los liberales para que no se encontraran. Siempre hubo gente de ambos partidos en El Salado (Ramírez, 2013. Entrevista).

Siendo así, no importaba la postura general de los habitantes de El Salado porque sufrieron las consecuencias explicitas de este periodo de la violencia, introduciéndose en el plano cultural y subjetivo de la comunidad, viéndose afectados todos los aspectos de la vida que desarrollaban, con nuevos conflictos en su interior y relaciones sociales desarticuladas que históricamente se habían consolidado entre los individuos.

De esta manera en una convivencia compleja, la mediación del megáfono tuvo un papel sustancial en esa disputa de legitimidad a favor de la vida de los habitantes, contribuyendo al impulso de prácticas propias como el diálogo y el encuentro, como nuevos factores que influenciaron en la forma de vivir, en la problematización de la realidad local y en la necesidad de solucionar las problemáticas que esa perspectiva crítica alimentaba.

 

¿Cómo se ha usado el megáfono?

 

La historia del megáfono es confusa desde su invención, porque no es una persona la que invento el medio, éste fue producto de un proceso de largo tiempo, en el que diferentes creadores hicieron trabajos relacionados con el megáfono, explicando las características y usos de los diseños; es el caso de Samuel Morland y Atanasio Kircher, quienes en el siglo XVII describieron dispositivos con forma de tubo y con forma de espiral respectivamente, que ampliaban la voz humana y se lograba escuchar a larga distancia. Y en 1878 Thomas Edison también inventa un medio con forma de bocina que sirve para amplificar el sonido ayudando a las personas con sordera, y posteriormente lo adapta para ser escuchado a mil metros la voz de quien habla por el medio, aunque el tamaño limitaba su movilidad.

Después se agrega al megáfono la función de guiar grandes multitudes y transmitir información de manera práctica, porque se facilita su movilidad entre las personas, o puede ser instalado a dispositivos eléctricos que reproducen sonido para ser amplificado y cubrir grandes distancias de difusión. De acuerdo con esto, las experiencias en el mundo varían en objetivos, criterios, contenidos, protagonistas y contextos, contribuyendo a la comunicación en las comunidades, con medios propios que impulsen el mejoramiento de los planes de vida en los territorios.

Por ejemplo, en Filipinas existe la experiencia de la comunidad de Tacunan, donde se creó el proyecto de altavoces comunitarios (Community Audio Towers, en inglés, CAT) (Gumucio, 119: 2001) para mejorar la comunicación comunitaria e impulsar el desarrollo social en esta comunidad rural. Este sistema promueve la discusión de problemas locales y movilización de la comunidad en torno a temas como niñez, salud y nutrición, educación, ganadería, agricultura, religión, política y todo acontecimiento social importante que surja en la comunidad y los habitantes reciben formación en manejo técnico del megáfono, guiones, entrevistas, anuncios, cuñas, programas dramáticos para que los miembros de la comunidad realicen una programación dinámica sin dejar de lado la identidad cultural de la localidad (Gumucio, 129: 2001).

Es así como este proyecto nace de las condiciones de exclusión y marginalidad de las comunidades de Filipinas, común denominador en los países periféricos, sumándole las características de entretenimiento, privilegio y poder de los medios masivos de información filipinos, aumentando su número con la llegada del neoliberalismo sin cambiar la realidad de los pueblos marginados. Se buscó entonces con estos altavoces comunitarios (megáfonos) impulsar la organización comunitaria y abordar las problemáticas de desarrollo social, fortaleciendo además la identidad cultural.

En 1992 se instaló el proyecto en Tacunan, resolviendo el problema del agua, y dos años después fue instalado el servicio de electricidad con el impulso del proyecto de comunicación. En la agricultura ayudó, por medio de campañas para erradicar la plaga del escarabajo rinoceronte que afectaba a los cocoteros, y a controlar la peste del banano (Gumucio, 123: 2001).

 

La opinión pública es caldo de cultivo para ideas y acciones

 

Con el traslado de las ideas creadas en el ámbito privado al escenario público, la burguesía implantó la necesidad de hacer conocer las percepciones sobre la política, los estados absolutistas, y otros temas que concernían a la sociedad, cimentando la democracia liberal en la llamada opinión pública, fortalecida por la tradición de la Ilustración que racionaliza la concepción del mundo. Esta condición humana, se muestra exclusiva de círculos sociales que tienen las condiciones socio-económicas para alimentar el conocimiento y tener los escenarios para deliberar (Habermas 136: 1981).

A finales del siglo XVII e inicios del siglo XVIII, se presentaron factores que abonaron el terreno para que la opinión pública empezara a implementarse como concepto, el ascenso del capitalismo, la creación de una burguesía europea, relevancia y aumento de instituciones sociales como los salones para conversar sobre literatura y el arte, donde valía más la autoridad argumentativa que la autoridad de un título (Price, 25: 1992).

En estos escenarios se empezaban a tener nuevas prácticas que alimentaban la capacidad de razonar y la argumentación, exponiendo un conocimiento ascendente en la persona, lo cual en la práctica se intercambiaba libremente. La información y la crítica logran un espacio en la mente de las personas que frecuentaban estos sitios, sobretodo la crítica al estado absolutista y su restricción al individuo en su libertad. Por ello en los cafés y sitios de conversación los sujetos iniciaban una autoafirmación en asuntos políticos.

Otro elemento fundamental de esta génesis de la opinión pública es el debate como ejercicio público, en el sentido que se dirige a determinar una voluntad común; abierto a cualquier persona que quiera participar en él; soberano e igualitario, al ser independiente del estado económico y social, prevaleciendo las ideas por encima de la clase; sin prejuicios, al tener la información completa de los asuntos políticos, sobre todo a la hora de crear nuevos juicioso sobre estos (Price, 26: 1992).

Así mismo con la prensa masiva, se crean redes de opinión encauzándose hacia determinadas posturas políticas, para influir en el rumbo de las nacientes sociedades modernas, llevando consigo el carácter liberal de la democracia de legitimar la representatividad de algunas personas por sobre los intereses y valores de las mayorías votantes.

Se resalta que la creación de ideas y enfoques para analizar la sociedad, provienen de determinados personajes aptos para interpretar y opinar sobre la realidad de un país, este conjunto de ideas sustentados por valores e intereses propios de estos círculos, se trasmiten a la mayoría de ciudadanos que las reconocen como válidas para el quehacer diario (Habermas 133: 1981).

Otro rasgo que se identifica en los medios de información masiva, es la fijación de la atención del pueblo sobre las acciones de los actores políticos que hacen las leyes, para que exista una “vigilancia” sobre el tipo de política que se lleva en el país, organizando sus respuestas para mostrárselas a los que hacen política, tendiendo puentes para la interacción entre estos dos sectores sociales (audiencias y dirigentes políticos). Encuestas, partidos políticos, y medios masivos de información son los mecanismos que permiten a las audiencias llevar sus asuntos a las esferas altas de los asuntos políticos (Price, 113: 1995).

Ahora bien, en la opinión pública prevalecen ciertos arreglos y nuevos elementos, como el sondeo estadístico basado en pregunta y respuesta a individuos, para rechazar o legitimar ciertos temas, y mostrar las respuestas como la opinión general. De fondo, la manipulación de las preguntas y su direccionamiento convenientes con el poder hegemónico, reemplaza las verdaderas opiniones de sujetos que en su realidad cotidiana, contrastan los sentidos que los medios masivos de información imponen. Aun así se construyen significados direccionados desde los líderes de opinión formal (congresistas, gobierno nacional, estado, periodistas, académicos, etc.) para legitimar el orden social vigente (Miralles, 73: 2001).

En esencia la opinión pública sigue siendo una trasmisión de valores, intereses e ideas de unas pocas personas a las mayorías, para crear una confianza en el orden social imperante y así reproducir su funcionamiento, legitimando las contradicciones creadas por ese régimen y cuyo actor principal en esa manipulación son los medios masivos de información.

Simultáneamente, la opinión pública en estrecha relación con el espacio público, impone que la coexistencia en esta última no es auténtica en ninguna forma, al existir leyes internas imperceptibles que distancian a los individuos deliberadamente, generan breves entrecruzamientos entre las personas tales como saludos, dudas sobre algo que se busca (la hora, una dirección o una persona), conversaciones mínimas que se esfuman en poco tiempo, prevaleciendo así un conocimiento mutuo mínimo entre los transeúntes que impiden estrechar lazos (Delgado, 38: 2007).

Es necesario decir que la individualización de las personas y su manipulación masiva en términos de opinión, sustentan fundamentalmente el proyecto moderno, buscando siempre mil y un formas de legitimar el orden de cosas alienante. El Estado juega un papel importante para evitar el cambio de sistema económico capitalista por otro distinto. En ese orden de ideas, la sociedad moderna, se organiza en clases sociales funcionales a la producción del capital y a su vez reorganiza el espacio en función de la acumulación inequitativa del capital.

Concerniente a los medios masivos de información, el poder acumulado en ellos les permite suplantar los sitios de debate y a sus participantes, al mostrarse como las fuentes de información, y únicos lazos de interacción entre las clases sociales, desintegrando de esta manera la esencia de los escenarios de debate y análisis colectivo. Las condiciones en las que se gestó la opinión pública fueron reemplazadas por los medios masivos de información, al convertirse en los nuevos referentes de deliberación y reflexión.

Sin embargo, se tiene en cuenta la concepción de lo público, como el lugar de circulación de intereses y discursos, con el carácter heterogéneo de las personas que confluyen allí (Barbero, 79: 2001), intercambiando y reconstruyendo las ideas que circulan, posibilitando la reflexión y el análisis de la realidad social. Esta concepción nos lleva al territorio donde se crea la historia por medio de la acción colectiva, basado en la reciprocidad, rasgo fundante de la comunicación humana.

Continuando con esta concepción, lo público es el escenario de encuentro entre las personas, un espacio común construido por las diferencias individuales por medio de la comunicación, re-aprendiendo uno del otro, creando consensos, disensos, valores e intereses contrapuestos o acordados colectivamente. Esta base sustenta una opinión pública renovada y coherente con el carácter heterogéneo de la sociedad.

Un puente entre la heterogeneidad, es la deliberación entre los sujetos que permite intercambiar los propósitos para decidir colectivamente sobre algún tema o problema (Miralles, 83: 2001). Es así como desde la iniciativa de las Juntas de Mejoras Públicas (JMP), los participantes deliberaban sobre las problemáticas del corregimiento para encontrar alguna solución,”hacíamos las reuniones en Ambalá para hablar sobre los problemas de El Salado, como aseo, embellecimiento de las casas y eso después lo hablábamos con los amigos, la familia. Nos reuníamos Fustino Ramírez, Drigelio Debia, Gabriel Robayo, Carlos Arturo pero no me acuerdo el apellido de él” (Obando, 2013. Entrevista). Esto generó un proceso de comunicación con redes de opinión cuya referencia eran las JMP a inicios de la década de los 60´s.

También el megáfono del cura Oviedo, fortaleció este proceso deliberativo impulsado por las JMP, al incorporarlo como un medio de información que dinamizó el diálogo en los habitantes de El Salado, para que abordaran los problemas de violencia que se presentaban en el plano local, impulsando el diálogo, en la plaza de mercado, en las casas, veredas, y demás sitios donde tuvieran las condiciones para el encuentro.

De igual modo, el parque de El Salado, era un escenario permanente para el encuentro de los habitantes, donde se sentaban a charlar acerca de temas y experiencias que pasaban en la localidad, los tradicionales chismes, la actualidad, asuntos de familia, y otros que nacen en las condiciones del parque, donde el encuentro no cumple un horario institucional. Como cualquier escenario de paso de las personas, el parque es un espacio constituido por los movimientos de los habitantes que transcurren en diferentes direcciones y están allí en distintas horas, no tiene un orden establecido ni una estabilidad a comparación del lugar (De Certeau, 129: 2000).

Aun así, el parque era el espacio público sobresaliente para que los habitantes del corregimiento abordaran los temas que rechazaban la reproducción de la violencia directa y sus consecuencias en la convivencia de la comunidad, gracias al padre Oviedo y su megáfono que a diario emitía mensajes a favor de la paz y la reconstrucción del tejido social.

Este espacio público local, fue protagonizado por los habitantes del corregimiento y sus movilizaciones allí, que a su vez lo hace común y excepcional al tiempo, común porque son personas comunes que concurren diferenciando en el tiempo y espacio este habitar, y excepcional porque implican una transformación de los momentos y lugares utilizados, impregnándoles una plusvalía simbólica, un estatuto sentimental, que los hace especiales al implantarles un valor de ritual (configura una jerarquía de valores que afecta a las personas, los lugares, los momentos y los objetos que involucra y a los que dota de un valor singular en el espacio público) (Delgado, 156: 2007).

Estas movilizaciones dentro del espacio público, se centran en un sujeto colectivo que se encuentra con otros, que es susceptible de experimentar estados de ánimo, desencadenar reacciones y llevar a cabo iniciativas aglutinadas por objetivos comunes que se construyen dentro de esa dinámica. El sujeto es un agente de acción social (Delgado, 157:2007).

Otro elemento de la naturaleza del espacio público, es su infraestructura práctica hecha por las acciones individuales, conflictivas, mecánicas y pronosticables de las personas, pero en medio de estos movimientos se escapan argumentos y hechos que develan injusticias, verdades ocultas, se desmienten discursos preestablecidos puestos en circulación (Delgado, 40: 2007), generando que dentro de ese complejo rio de movimientos, surjan posibilidades de rechazar aspectos del orden social vigente.

Esta dinámica cotidiana a simple vista, acarrea la capacidad creativa del relato, que contiene la fuerza performativa (hacer lo que se dice) al incluir el pasado representado en experiencias traídas al presente, para canalizar el ahora hacia un futuro (De Certeau, 135: 2000) adecuado para la vida. Al navegar por las aguas del relato, los temas impulsados por el Padre Oviedo, permitió crear un escenario que estaba afuera del orden de cosas violentos y desquebrajados, un estado donde la convivencia volvía a ser como era antes de la llegada de los actores armados y donde el bienestar fuera un derecho gozado plenamente, este escenario creado por medio del relato en el parque y otros espacios, legitimó las acciones que se realizaron para crear ese estado de cosas soñado, protagonizado por la comunidad de El Salado.

Es así como el relato partiendo de acciones pasadas, articula el presente para construir un futuro, con la palabra narrada y con las acciones que trae consigo, las cuales se materializan, abren caminos furtivos dentro de los movimientos del espacio público, para que sirvan de base a las acciones creadoras de nuevos lugares, y de nuevas fronteras que amplíen el radio de acción de los sujetos conscientes. El relato es transversal en la vida del corregimiento, y es fortalecida por el proceso comunicativo emprendido por sus miembros, afianzando la legitimidad de ese lugar ideal.

Basándose en lo anterior, la experiencia concreta de El Salado, empezó a vislumbrar los procesos comunicativos propios del lugar, motivados por los problemas causados en las condiciones políticas, socio-económicas, locales y nacionales. El ejercicio local de iniciar apuestas por el mejoramiento del corregimiento instó a que sus habitantes impulsaran su opinión pública propia basados en las capacidades de comunicación y acción, sin tener un sustento teórico para la época que cobijara esta experiencia, tal como lo dice Luis Ramiro Beltrán, primero fue la práctica (2005) en teorías del campo de la comunicación nacidas en Latinoamérica.

 

¿En la comunicación se puede construir poder?

 

Dentro de la dinámica conflictiva y de abandono de El Salado, las relaciones de poder creadas por los actores armados, generaron prácticas colectivas que incidieron en todos los campos de la vida de sus habitantes de forma negativa, tales como proyectos productivos familiares, culturales, sociales, ambientales, modificando así la convivencia entre ellos, desencadenando la destrucción del tejido social. Fue común, el abandono de fincas por presión de los grupos armados, la filiación liberal o conservadora genero conflictos entre vecinos, amigos, familias, dividiendo la comunidad, el trabajo en los chircales disminuyó porque era común que los trabajadores abandonaran el trabajo por miedo a ser asesinados o perseguidos por los grupos armados (Obando, 2013. Entrevista).

En primer lugar, el poder según Castells (23: 2009), es la capacidad de relación de un actor social sobre otro de forma asimétrica para influir en los otros actores sociales, para favorecer sus intereses, voluntad y valores, la comunidad de El Salado empezaba a sentir y vivenciar los intereses y valores de los actores armados que llegaban al territorio, implantando relaciones sociales mediadas por la violencia directa, traduciéndose en una imposición de su voluntad por medio del accionar militar, lo cual implicaba en términos de correlación de fuerzas la división entre los habitantes.

En consecuencia, la violencia directa de los actores armados en la localidad, impuso una disciplina en la comunidad para asumir las normas extra-institucionales de los primeros, viéndose afectados en la cotidianidad el conjunto de valores, sistemas productivos locales, la seguridad, la movilidad de los habitantes, el núcleo familiar, la convivencia entre vecinos y amigos, y todas las relaciones sociales establecidas antes y durante el conflicto bipartidista.

A su vez, otras relaciones de poder se registraron paralelamente desde la comunidad misma, pues las relaciones de poder no se crean desde el uso exclusivo de la violencia y discursos disciplinares (Castells, 40: 2009), también el diálogo y la deliberación colectiva permiten ser un punto de encuentro en los intereses y valores de los actores que son reunidos por un tema y circunstancias específicas.

Por eso los actores reunidos en las JMP iniciaron el proceso deliberativo y de consenso que lleva implícito relaciones de poder entre ellos, pero no para destruir, sino para construir perspectiva del lugar, objetivos comunes y un discurso cohesionado capaz de tener resonancia fuera de ese escenario, basado en la realidad problematizada de El Salado y la necesidad de encontrar soluciones.

En este proceso no se identificaron intenciones de armarse y reaccionar a la violencia directa (Obando, 2014. Entrevista) creando contingentes armados dentro de la comunidad para que hicieran resistencia frontal a los actores armados. Por el contrario, en las alternativas realizadas no se usó la fuerza, y se buscó tener una línea directa de comunicación con la administración municipal en torno a los problemas de abandono del corregimiento, y el tema del conflicto armado.

La otra cara del poder es crecer en conciencia, organización y capacidad de acción de los sujetos protagonistas (Rauber, 95: 2011), estos tres elementos configuran la formación de una subjetividad distinta a la hegemónica, con otros valores, otros intereses, un desarrollo en el análisis de la realidad para problematizar las circunstancias, e impulsar la toma autónoma de decisiones fuera del radio de la institucionalidad establecida, omitiendo en cierto momento la normatividad vigente, porque se percibe que esta no concuerda con los objetivos planteados desde los sujetos y por el contrario, esta normatividad vigente hace parte del conjunto de causantes de las condiciones indignas o injustas que se padezcan.

Es así como la conjunción (integral-integradora) de relaciones sociales, económicas, políticas, culturales (Rauber, 95: 2011) y demás emprenden un camino complejo y lento dentro de las personas que protagonizan los cambios, porque es de forma integral que se configura su ser, pensar y hacer de la mano con los otros sujetos, con quienes se organizan horizontalmente para alcanzar los objetivos de cambio.

Nuevos sujetos se van proyectando en estos escenarios organizativos y políticos, aunque dentro del poder hegemónico construyen otra forma de observar la realidad y crean maneras de incidir en ella, realizan escamoteos entre las fisuras que posee la estructura social imperante. Se erige una institucionalidad paralela, con base en esas nuevas subjetividades que plantean sus propias relaciones de poder, legitimándose entre ellos mismos como comunidad, creyendo en ello, trabajando en ello y poniendo sus esperanzas en ese proyecto colectivo que protagonizan.

Este proyecto colectivo no nace amparado en el marco legal vigente, porque en sí fue creado y erigido al margen de ese marco, pues fueron las comunidades desde abajo quienes construyeron ese conjunto de valores, prácticas, perspectivas, con conciencia problematizadora, y capacidad de acción autónomas, y con ese carácter propio se asumen como sujetos cuestionando las instituciones establecidas y enfrentándolas con sus acumulados que van incrementándose integralmente, dentro de un proceso de construcción de poder contra-hegemónico.

En este escenario los intereses y valores nuevos calan en los miembros de las familias y personas cercanas a los actores de las JMP, su capacidad de influir en la comunidad inició cadenas de diálogo para apropiarse de la realidad del corregimiento y de manera colectiva observarlo y analizarlo. Así la construcción de sujetos empoderados se inicia desde los espacios cotidianos y privados, donde se charla y comparten las visiones de El Salado, asumiendo el compromiso de no solo dialogar sino de tomar acciones concretas para alcanzar las metas comunes de bienestar.

También se presentó en este proceso un fortalecimiento en el habitar de las personas del corregimiento, porque cuando estas construyen infraestructura se habita al mismo tiempo ese lugar, pues apropian el espacio físico donde llegan, construyendo planes de vida individuales y colectivos, bajo el sentido del empoderamiento de la comunidad, y así se sigue el ciclo de habitar-consolidar el territorio.

El habitar el corregimiento se hace a través de las prácticas de trabajar la tierra, comerciar los productos, establecer lazos afectivos, luego se suma el proceso de las JMP, donde las prácticas se hacen enclave del territorio y el bienestar de la comunidad, en un nuevo lugar, con nuevos sentidos y objetivos, impulsando la formación de sujetos protagonistas de la vida individual y colectiva en El Salado.

Además, habitar en el sentido radical de la palabra, significa cuidar (Heidegger) el crecimiento y sostenimiento de aquello que se construyó y se construye, tomándose en cuenta la cuestión causal del objeto, ya sea una casa, una carretera, un alcantarillado, o algo que no exista físicamente pero tiene un significado personal, tradiciones, familia, recuerdos, vivencias, etc. La causa de tener prevalece en la noción de habitar.

No se trata de hacer énfasis en satisfacer la necesidad de habitar con una cantidad infinita de viviendas, o infraestructura vial, sino de partir de la pregunta ¿cómo se habita?, completando el cuadro de construir y habitar con la capacidad de pensar, dónde se ubica la conciencia de los sujetos sobre su realidad y la búsqueda de salidas a los problemas que la constituyen.

Por eso con la pregunta anterior, no se aborda la preocupación de construir más casas, sino de mejorar las condiciones de vida del corregimiento, exigiendo los derechos que toda institucionalidad administrativa debe cumplir.

Con lo anterior, cabe resaltar el criterio legal con que los actores de las JMP realizaban las acciones, las cuales eran ir hasta la sede de la administración municipal, y reunirse con los funcionarios encargados de los temas enmarcados en las exigencias de los habitantes del corregimiento. Trabajando dentro del marco formal de adecuarse a una agenda, y aprovechar el tiempo dedicado como institución a ciudadanos preocupados por la comunidad, y luego esperar la respuesta o gestión de los funcionarios hacía las demandas llevadas.

Don Rómulo no nombró otro tipo de acción que no estuviera fuera del marco normativo (2013. Entrevista), como movilizaciones masivas u otras acciones de hecho que obligaran a actuar a la administración municipal, predominó en estas acciones la influencia de individuos en cargos públicos, junto al acatamiento de las reglas.

Aun así, la iniciativa de reunirse, deliberar, conocerse, asumir compromisos, proyectar objetivos creaba otro tipo de poder dentro de la comunidad y en los actores de estos escenarios (JMP), logrando construir en la localidad, legitimidad
hacia ellos, quienes iniciaban un actuar político con carácter comunitario y de poder.

Alrededor de la complejidad del territorio y de la comunidad, se da cuenta que en términos de poder, se crearon relaciones sociales solidarias que legitimaron el actuar de sus habitantes para buscar soluciones de bienestar en las JMP, pero estas acciones que llevaron a cabo, también hablan de la legitimidad que tenían los habitantes sobre las funciones de la institucionalidad, porque no se apartaban del marco normativo que se tenía para informar y diligenciar las demandas de la comunidad ante la alcaldía o gobernación, por el contrario, se apegaban a ellas para hacer conocer su realidad a los funcionarios públicos. Fue cuestión de tiempo e insistencia, para crear un órgano institucional comunal que tuviera una interlocución fructífera con la administración municipal.

No hay que olvidar el aporte del megáfono utilizado por el Padre Oviedo, para crear nuevas relaciones de poder, ya que facilitó el intercambio de información en las personas a diario, haciendo énfasis en reconstruir el tejido social y la paz. La mediación para el diálogo en los espacios públicos del corregimiento aportó a la construcción de significados que alimentaron la convivencia sin violencia y la voluntad de reconocer al otro(a) en medio de la diferencia política o ideológica.

Hay que advertir que los espacios públicos del corregimiento (parque principal y la plaza de mercado) no se entienden desde el enfoque espacial físico, que hace énfasis en la infraestructura, omitiendo el sentido político del espacio público, (Miralles 37: 2001), aunque el parque y la plaza de mercado son los escenarios principales donde se dialogaba alrededor de la información del Padre Oviedo, aquí se toma el enfoque plural de lo público, que habla del encuentro en la diferencia y la construcción de sentidos entre las personas (Barbero 79:2001).

Al observar el proceso comunicativo que se emprendió en la comunidad de El Salado, se puede identificar el alcance de los objetivos de la comunicación, al observar que moviliza a los sujetos que la apropian y aplican en colectivo, que cuestionan el orden de cosas que tiene el territorio en aquel periodo haciéndole frente entre todos a la realidad que analizan, y porque alimenta un creciente proceso de toma de conciencia sobre el estilo de vida que tiene El Salado, adoptando una voluntad de trabajar para cambiar ese estilo de vida injusto (Kaplún, 27: 2002).

Este proceso comunicativo desde el enfoque construido por autores e investigadores latinoamericanos junto a experiencias históricas que ha tenido el continente, se articula a un proyecto de sociedad distinto al que impone el capitalismo, porque los sujetos protagónicos están en los pueblos y ellos forjan desde sus procesos organizativos el tipo de sociedad y país consecuente con su visión de la vida. Claro está que un proyecto de sociedad distinto al capitalista, no se plantea en las JMP, ni tampoco es la utopía que moviliza a la comunidad de El Salado, y mucho menos es la intención del Padre Oviedo transformar la estructura social colombiana partiendo de esta localidad. No obstante, hay que reconocer el proceso comunicativo y de desarrollo local llevado a cabo en la localidad, más que un proyecto de país como meta a alcanzar.

En este mismo sentido, cabe citar aquí a Isabel Rauber cuando dice, “la práctica de los sujetos históricos es un acto generador y desarrolla su propia teoría, además de ser un acto creador del mundo (innovador) existente, y se transforman así mismos como sujetos libres y liberadores, una transformación en doble vía” (Rauber, 2011).

Se asume con esto, que la práctica de vivir de los sujetos populares es un ejercicio crítico de su alrededor, incide en la correlación de fuerzas y busca transformar el mundo. Además, la práctica de los sujetos populares es de carácter integral, que los auto-constituyen en protagonistas de la historia, reconociéndose en sujetos políticos que construyen sociedad (Rauber, 121: 2011), dentro de la hegemonía imperante de sectores económicos representados en los gobernantes, que se hacen elegir para manejar la administración pública de un municipio, un departamento y de una nación.

Tal vez los habitantes de El Salado, hubieran planteado objetivos de transformación social con una conducción diferente en el proceso comunicativo, partiendo de las condiciones de abandono y violencia (estructural, cultural y directa) a las que estaban sometidos, sin embargo, el proceso en sí generado desde la comunidad, pone en la historia local y nacional las prácticas hechas por los miembros de este sector popular, que buscaban cambiar la realidad concreta del territorio, la cual en esencia, estaba articulada a la dinámica social continental de esa época.

Las relaciones de poder creadas en El Salado, son de un carácter comunitario y contra-hegemónico, al centrarse en la comunidad sin ninguna intervención institucional, se gesta desde los habitantes perspectivas integrales de la localidad, un relacionamiento de paz y unidad, acobijados por objetivos que buscan el bienestar de las personas, al tiempo que reconstruyen el territorio. Desde abajo se cimenta nuevas relaciones de poder dentro de un proceso comunicativo que se integra en las nuevas prácticas colectivas, tendiendo puentes entre los sujetos activos que estrechan sus afectos y valores, enfrentando la desarticulación generada por la violencia, y que en ese nuevo poder yacen las soluciones al conflictivo contexto que vive el corregimiento.

 

Conclusiones

 

Lo anterior es un aporte a la memoria de la humanidad, con la experiencia de El Salado en materia de construcción de vida digna en el marco de un conflicto armado, que a nuestros días en Colombia no desaparece. Por consiguiente, vale la pena dejar algunas interrogantes abiertas para ser fortalecidas con otras experiencias y reflexiones que se desarrollan en nuestro continente.

En la práctica, los pueblos de Latinoamérica crean conocimiento propio pero hace falta el ejercicio de sistematización y análisis de dichas prácticas, por ende El Salado es otra muestra de ello. Para la comunicación social, es importante valorar lo realizado por el cura Oviedo con su megáfono, convertido en puente con la comunidad para incidir en el sentido colectivo de las personas de solucionar los problemas generados por el conflicto armado. Por medio de valores como respeto, solidaridad, principios de unidad y hermanamiento eran los mensajes incisivos de Oviedo para reconstruir el tejido social.

Lograr que sus mensajes fueran conversados y reflexionados por el saladuno en su cotidianidad, demuestra el alcance de este medio para crear opinión pública en la localidad. Un aspecto que no se puede obviar, pero tampoco esta completo. Ya que la organización en las JMP, se entrelazan en el proceso organizativo general de la comunidad.

Con la apropiación de un lugar (El Salado) para proyectar acciones conjuntas, impulsar colectivamente estrategias de interlocución con la administración municipa, paralelo a ello la deliberación cotidiana refuerza este proceso e inherenteme reconstruye las ideas que van aflorando entre los sujetos. Así que ¿se construyó poder desde abajo en El Salado? ¿la creación de la Junta de Acción Comunal en 1964 fue el resultado de un proceso organizativo?

Además ¿no hubo objetivos de transformación social por parte del cura Oviedo y en las JMP, este proceso aporta a ese horizonte?

 

Asociación Nacional Coordinador Nacional Agrario

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*Comunicador social de la Universidad del Tolima, estudiante de la Maestría de Gerencía educativa de la Universidad Pedagógica Experimental Libertadora de Venezuela. Miembro de la Secretaría de Comunicaciones y Formación del Asociación Nacional Coordinador Nacional Agrario (CNA).

 



Bibliografía:

 

Barbero, Jesús Martín (2001). Reconfiguraciones comunicativas de lo público. México. Análisis.

Beltrán Salmon, Luis Ramiro (2005). La comunicación para el desarrollo en Latinoamérica: un recuento de medio siglo. Buenos Aires. Carrera de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires.

Castells Olivan, Manuel (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.

Delgado, Manuel (2007). Sociedades movedizas, pasos hacia una antropología de las calles. Barcelona. Editorial Anagrama S.A.

De Certeau, Michel, (2000). La invención de lo cotidiano. México: Universidad Iberoamericana, Instituto tecnológico y de estudios superiores de occidente.

Gumucio Dagron, Alfonso (2001). Haciendo olas: Historias de Comunicación participativa para el cambio social. New York. The Rockefeller Foundation.

Habermas, Jurgen (1981). Historia y crítica de la opinión pública. Barcelona. Editorial Gustavo Gili S.A.

Heidegger, Martin, Construir, habitar, pensar. http://www.artnovela.com.ar/

Kaplún, Mario (2002). Una pedagogía de la comunicación (el comunicador popular). La Habana. Editorial Caminos.

Manual de historia del Tolima, Tomo 2, La violencia política y social (2007). Ibagué. Pijao Editores.

Miralles, Ana María (2001). Periodismo, opinión pública y agenda ciudadana. Bogotá: Norma.

Price, Vincent (1992). Opinión Pública. México. Universidad de Guadalajara, Desarrollo de Opinión pública S.A, Prospectiva Estratégica A.C.

Randall, Stephen J. (1992). Aliados y distantes. Historia de las relaciones entre Colombia y EE.UU desde la independencia hasta la guerra contra las drogas. Bogotá. Tercer mundo editores.

Rauber, Isabel (2011). Dos pasos adelante, uno atrás: Lógicas de superación de la civilización regida por el capital. Bogotá, D.C, Colombia: Ediciones desde abajo.

Referencias de entrevistas

Obando, Rómulo (Agosto de 2013) (Agosto, Septiembre de 2014) (Febrero de 2015). Habitante de El Salado. Ibagué.
Ramírez, Bruno (Agosto de 2013). Habitante de El Salado. Ibagué.

Publicado enColombia
Putin y Trump en su reunión del G-20 en julio. EFE

 

En su primer año en la Casa Blanca, el presidente de EEUU se estrelló con la realidad de las diferencias estratégicas entre ambos países

“Al igual que un buen agente, Putin maneja a Trump con cuidado como un activo potencialmente valioso, ya que Trump sigue señalando que podría estar abierto a una gran negociación con Rusia”, opina Vladímir Frolov

 

El primer año de la presidencia de Donald Trump, dejó la relación entre Rusia y Estados Unidos peor que en los tiempos de Obama. Las promesas del magnate neoyorquino sobre “enmendar” el vínculo entre las dos potencias, se esfumaron antes de que pusiera un pie en la Casa Blanca.

El Kremlin no perdió las esperanzas, pero sabe que el establishment de Washington juega en contra de mejorar las relaciones. El diálogo con la OTAN, las sanciones contra Rusia, la guerra en Siria y el conflicto en Ucrania, que constituían los principales desafíos de la agenda internacional, solo sirvieron para profundizar las diferencias.

El deterioro del vínculo comenzó en diciembre de 2016, semanas antes de que Donald Trump jurara su cargo. La CIA y el FBI hicieron público un informe sobre la presunta injerencia de Moscú en la campaña de las elecciones presidenciales para beneficiar al empresario. Estaba respaldado con algunos indicios pero pocas pruebas contundentes. Muy pronto el Departamento de Justicia inició una investigación sobre una posible colaboración entre el círculo de Trump y el Kremlin. A causa de un contacto en la campaña con el embajador ruso en Washington, el fiscal general, Jeff Sessions, decidió recusarse más tarde sobre cualquier asunto de esa investigación, lo que provocó la furia de Trump y el distanciamiento entre ambos.

Unos semanas después, Trump perdió a su consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, que dimitió tras haber confesado que ocultó un encuentro con el embajador ruso en Washington días antes de que Trump asumiera su cargo.

Trump inició su Administración asediado por las sospechas de la colaboración rusa, y en condiciones que le dejaban poco margen para reencauzar el vínculo. Le resultó imposible rectificar la decisión de echar a una treintena de personal ruso de la embajada que tomó Obama antes de concluir su mandato.

El Kremlin negó cualquier intervención durante las eleciones presidenciales de Estados Unidos, se cuidó de criticar directamente a Trump, y apuntó todos sus dardos contra el establishment de Washington, a quien acusaba de seguir pensando con la mentalidad de la guerra fría.

 
Los generales de Washington


Lo cierto es que las posiciones antirrusas también surgieron del propio Gabinete de Trump. Primero con el peso que ganó el secretario de Defensa, el general retirado James Mattis, y luego con el nombramiento de otro exgeneral, H.R. McMaster, para sustituir a Flynn al frente del Consejo de Seguridad Nacional.

Mattis y Master son dos militares conservadores, cuyo punto de vista difiere del expresado por Trump, sobre todo respecto a Rusia. Desde su desembarco en el gobierno, ambos han marcado el pulso de la política exterior de Washington en asuntos cruciales como la guerra de Siria, el conflicto de Ucrania y el reforzamiento de la OTAN frente a Moscú.

La revista The New Yorker resumía así su influencia: "En menos de tres meses en el cargo, Trump denunció el apoyo de Rusia a Siria, reafirmó el compromiso estadounidense con la OTAN y abrazó a China, a quien previamente había acusado de manipular su moneda".

El 29 de junio, James Mattis se presentó en la sede de la OTAN en Bruselas y no dejó dudas sobre el desafío que representa Moscú. Ante los demás ministros de Defensa, señaló que las principales amenazas que enfrentaban eran Rusia y el terrorismo (en ese orden).

Cuando Trump cumplió sus primeros seis meses en la Casa Blanca, las esperanzas rusas de un acercamiento entre las dos potencias comenzaron a evaporarse. Uno de los pocos recursos que aún consideraba el Kremlin era el esperado encuentro cara a cara entre los dos presidentes.

La reunión se produjo a principios de julio dentro del G-20 en Hamburgo. Dos horas de reunión en un marco generalizado de histeria. Los dos presidentes exhibieron la química que habían expresado en conversaciones telefónicas previas, sobre todo por parte de Trump, que había elogiado en la campaña al presidente ruso.

El encuentro se limitó a un anuncio de un alto el fuego simbólico en Siria y la promesa de abordar la crisis del sur este ucraniano, pero algunos medios, sobre todo rusos, renovaron las expectativas de un entendimiento.

Un mes más tarde, la realidad volvió a imponerse. Contra su voluntad, Trump aprobó un duro paquete de sanciones contra Rusia, acordado por demócratas y republicanos en el Congreso como respuesta a la supuesta injerencia rusa. Trump afirmó en Twitter que la relación se encontraba en “el peor y más peligroso nivel” y acusó a los congresistas de perder el tiempo con ese tema cuando deberían estar anulando la reforma sanitaria aprobada en tiempos de Obama.

A lo largo de todo el año, Trump insistió que sólo los estúpidos y los miserables podían negar que era conveniente tener mejores relaciones con Rusia: "Quiero solucionar Corea del Norte, Siria, Ucrania y el terrorismo, y Rusia puede ser de gran ayuda".

 
Siria y Ucrania profundizan las diferencias


Los segundos seis meses de la Administración de Trump, no fueron mejores para la relación con Rusia. Sobre todo, por los desencuentros en torno a la guerra en Siria y el conflicto en Ucrania.

En el primer caso, Washington y Moscú libraron cada uno su propia batalla sin ningún tipo de alianza ni colaboración. Cada uno respaldaba a bandos diferentes. Ambos atacaron a ISIS hasta su eliminación como fuerza combatiente, pero sin coordinación.

“No existe una agenda común en Siria y no hay confianza ni cooperación para evitar colisiones aéreas directas”, afirma Fiodor Lukianov, director del Club Valdái, el principal órgano de discusión política de Rusia.

 

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Bashar al Asad y Vladímir Putin, en una reunión en Sochi. PRESIDENCIA DE RUSIA

 

Tampoco existe una agenda común ahora que la guerra se acerca a su fin. En la última reunión del año que se celebró en Astaná, el enviado del Kremlin para Siria, Alexander Lavrentiev, afirmó que “cualquier razón citada por los estadounidenses para justificar su presencia militar (en Siria) son solo excusas”, y su presencia “debe concluir”.

Washington no está planeando ninguna salida. En los últimos días de diciembre, Mattis afirmó que las fuerzas militares estadounidenses permanecerán en Siria “mientras los combatientes del Estado Islámico quieran combatir, y para prevenir el regreso de un ISIS 2.0”.

Para Lukianov, la guerra en Siria ha demostrado que “no hay relación entre Moscú y Washington, como mucho mutua cautela”. Durante el primer año de la gestión de Trump, “Rusia se convirtió en un asunto de política interna en Estados Unidos, y las pocas posibilidades de una mejora en las relaciones finalmente desaparecieron”.

La crisis en Ucrania ha seguido un derrotero similar. Las diferencias comenzaron en junio cuando Washington eligió al halcón Kurt Volker como representante para las negociaciones con Rusia. Volker había sido asesor del senador de Arizona, John McCain, enemigo declarado de Putin y después embajador en la OTAN. En una comparecencia en el Senado, Volker había declarado que Rusia buscó “derrumbar el orden de Europa postguerra fría redefiniendo los límites fronterizos a través de la fuerza militar”.

A poco de asumir su cargo, Volker planteó en una entrevista en BBC la idea de proveer armamento a las Fuerzas Armadas de Ucrania. Rusia reaccionó enseguida: el presidente Putin afirmó que “entregar armas a una zona en conflicto no conduce a la paz, sino que agrava la situación”, y advirtió que las fuerzas del Donbás (este de Ucrania) “podrían enviar las armas que ellos tienen a otras zonas en conflicto”.

En septiembre, Rusia propuso al Consejo de Seguridad desplegar una fuerza de la ONU en la línea de separación entre el Ejército de Ucrania y las milicias prorrusas del Donbás. La oferta quedó en el aire cuando Washington respondió que el despliegue debería ser en la frontera entre Rusia y Ucrania. Una propuesta imposible de digerir para el Kremlin, que vería impedida su única vía para abastecer directamente al Donbás.

Finalmente, en la víspera de Nochebuena, el Pentágono confirmó la decisión de entregar armas a Ucrania. Días después, Moscú anunció que enviará a la península de Crimea dos unidades del sistema antimisiles S-400.

“Con la decisión de Estados Unidos de vender armamento letal a Kiev, se consiguió empeorar la relación comparado con los años de Obama”, afirma Vladímir Frolov, uno de los analistas de política internacional más consultados de Rusia. “Lo único que conserva algo de potencial para Moscú es la idea de los pacificadores (de la ONU), pero el Kremlin deberá decidir si ha tenido ya suficiente con el Donbás o si quiere una salida que le permita salvar la cara”, agrega.

En general, “la relación empeoró, no se acuerda en nada importante, y ambos países siguen viéndose como adversarios estratégicos”, concluye Frolov.

 

Las esperanzas del Kremlin en Trump


Aunque es evidente que el vínculo se deterioró con Trump, el Kremlin se ha mantenido en la misma posición de concentrar sus reproches exclusivamente contra el Congreso de Estados Unidos y la élite de Washington. Según Frolov, no es casual: “Al igual que un buen agente, Putin maneja a Trump con cuidado como un activo potencialmente valioso, ya que Trump sigue señalando que podría estar abierto a una gran negociación con Rusia”.

De todas maneras, no habría que esperar demasiado: “La nueva doctrina de seguridad nacional es un triunfo de los escépticos de Rusia en Washington”.

 

 

Publicado enPolítica
Miércoles, 04 Octubre 2017 08:18

EU expulsa a 15 diplomáticos cubanos

La sede de la embajada cubana en Washington.

 

"Inaceptable"; no hay evidencia de los presuntos ataques acústicos: canciller Rodríguez

Tillerson acusa a La Habana de incumplir su obligación de proteger al personal de la embajada

 

Estados Unidos escaló sensiblemente este martes las tensiones con Cuba al anunciar la orden de salida de 15 diplomáticos de la embajada de La Habana en Washington, decisión que el gobierno isleño calificó de inaceptable.

En una nota oficial, el secretario de Estado, Rex Tillerson, informó que su oficina comunicó a Cuba la orden de salida de 15 de sus diplomáticos en su embajada en Washington, aunque destacó que se mantienen las relaciones diplomáticas.

La controvertida decisión constituye el más reciente capítulo en la escalada de tensiones, a raíz de los misteriosos ataques supuestamente sufridos por diplomáticos estadunidenses en La Habana, aparentemente con ultrasonido.

De acuerdo con Tillerson, la decisión de expulsar del país a los funcionarios se tomó ante el “fracaso de Cuba en adoptar medidas para proteger a nuestros diplomáticos de acuerdo con sus obligaciones ante la Convención de Viena.

Mantenemos nuestra relaciones diplomáticas con Cuba, y seguiremos cooperando con la isla en la medida en que investigamos estos ataques, expresó el secretario de Estado.

Poco antes, un funcionario del Departamento de Estado que solicitó conservar el anonimato dejó claro que se trata de una expulsión.

“Estamos expulsando a estos 15 cubanos hoy, aunque no han sido declarados personas non gratas, esperamos que se vayan en siete días”, dijo el diplomático.

En una conferencia de prensa en La Habana, el canciller Bruno Rodríguez afirmó que la decisión era injustificada e inaceptable, ya que no existen evidencias de la ocurrencia de los alegados incidentes.

El jefe de la diplomacia cubana formuló un llamado a no continuar politizando este asunto, lo cual puede provocar una escalada indeseada, así como enrarecer e incluso hacer retroceder la relación bilateral.

Esas relaciones, apuntó el canciller cubano, ya están afectadas por el anuncio que hizo en junio el presidente estadunidense, Donald Trump, de una nueva política hacia Cuba, alejándose de la política de aproximación iniciada por su antecesor Barak Obama.

En opinión de Rodríguez, la decisión del Departamento de Estado tiene un carácter eminentemente político, por lo que Washington es responsable del deterioro presente y futuro de las relaciones.

Estados Unidos alega que por lo menos 22 integrantes de su personal diplomático en La Habana fueron objeto de raros ataques, al parecer mediante ultrasonido, que les han provocado fuertes dolores de cabeza, edemas cerebrales, mareos y pérdida parcial de audición y memoria.

Aunque aún se desconoce el origen de estos episodios y sus responsables, el Departamento de Estado no tiene dudas de que se trata de ataques. Hay un padrón muy consistente, dijo el funcionario estadunidense.

El viernes, el Departamento de Estado anunció la decisión de reducir a la mitad su personal en la embajada en La Habana debido a estas agresiones, que por ahora no han sido explicadas.

Aunque la medida estadunidense para reducir su personal en La Habana fue unilateral, el paso de ordenar la salida de Estados Unidos de diplomáticos cubanos eleva la tensión, ya que la Casa Blanca admite no tener pruebas de la responsabilidad de Cuba en el caso.

La semana pasada Tillerson recibió a Rodríguez en el Departamento de Estado, precisamente para discutir la situación creada por estos incidentes.

En esa reunión, el canciller Rodríguez negó de forma tajante que Cuba hubiera perpetrado alguna vez ataques de cualquier naturaleza contra personal diplomático extranjero, y solicitó la cooperación de Washington en las investigaciones.

Los dos países restablecieron lazos diplomáticos en 2015 después de medio siglo de ruptura y desconfianza, pero la llegada de Trump a la Casa Blanca abrió una interrogante sobre el futuro de ese dehielo.

En junio Trump anunció el endurecimiento de las medidas administrativas que Obama había adoptado por decreto para facilitar los viajes y el comercio con la isla.

Al anunciar la reducción a la mitad de su personal en La Habana, el Departamento de Estado informó también la suspensión por tiempo indeterminado de la emisión de visas para cubanos.

Con la expulsión de los 15 diplomáticos es posible que la embajada cubana en Washington también suspenda la emisión de visados, en lo que representaría un enorme retroceso en el ya difícil proceso de acercamiento iniciado en 2015.

 

Consultar la declaración del Ministerio del Exterior de Cuba

 

 

Publicado enInternacional
Lunes, 25 Septiembre 2017 07:44

Peligra el deshielo

Rodríguez dijo que “Cuba jamás perpetró acciones de esa naturaleza”.

 

El gobierno de Trump acusa a la isla de haber causado problemas de salud a diplomáticos norteamericanos en Cuba. La Habana lo rechaza de plano; científicos minimizan los daños causados.

 

Una nueva teoría sobre Cuba se desparrama desde agosto en Estados Unidos. Alcanzó su punto caramelo en estos días y alude a ataques sónicos contra diplomáticos de EE.UU. en La Habana que les habrían causado problemas auditivos, entre otros. Abrazan con entusiasmo esta creencia un grupo de senadores liderado por Marco Rubio y la diáspora de Miami. Incluso más que el Departamento de Estado, un tanto cauto a la hora de responsabilizar al gobierno de Raúl Castro. La cuestión es que hasta ahora no se ha presentado una sola prueba de la dura acusación. Científicos y especialistas consultados por el Washington Post y el sitio BuzzFeed descartan o minimizan la hipótesis del daño causado. La administración de Donald Trump se lo reportó a la isla el 17 de febrero pasado y ya se transformó en una bola de nieve que pone en riesgo la costosa relación bilateral reconstruida en diciembre de 2014.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla dijo el viernes ante la asamblea general de Naciones Unidas: “Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará acciones de esta naturaleza, ni ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito”. Esta declaración siguió la línea de un documento del Ministerio de Relaciones Exteriores que había difundido las medidas adoptadas para investigar los episodios: “Las autoridades cubanas crearon un comité interinstitucional de expertos para el análisis de los hechos; ampliaron y reforzaron las medidas de protección y seguridad a la sede, su personal y las residencias diplomáticas...”.

Citado por medios de su país, el secretario de Estado Rex Tillerson había señalado: “Hacemos responsables a las autoridades cubanas de averiguar quién está llevando a cabo estos ataques no sólo a la salud de nuestros diplomáticos, sino que, como ustedes han visto ahora, hay más casos con otros diplomáticos involucrados”. No los mencionó pero aludía a representantes canadienses. Según la agencia Reuters, un funcionario del gobierno de Ottawa dijo que “desde la perspectiva canadiense no asumiremos automáticamente que esto fue necesariamente intencional”. En el mismo medio se citaba la incredulidad de Mark Entwistle. El ex embajador de Canadá destinado en La Habana entre 1993 y 1997 no dio crédito al ataque: “No es ni siquiera imaginable para mí por la forma en que sé que los cubanos ven el mundo”.

La única cuestión probada hasta el momento fue que EE.UU. expulsó en represalia a dos diplomáticos cubanos el 23 de mayo. Se justificó en que su gobierno no protegió a los funcionarios estadounidenses de La Habana que habrían sufrido problemas cognitivos, lesiones cerebrales leves, migraña, mareos y hasta la pérdida de la audición.

El pedido más concreto para el esclarecimiento del hecho partió desde la Asociación Estadounidense del Servicio Exterior (AFSA). Citada por el Washington Post, la agremiación informó que conversó con diez de los afectados y que “alienta firmemente al Departamento de Estado y al gobierno de Estados Unidos a que hagan todo lo posible para proporcionar atención apropiada a los afectados y a trabajar para garantizar que estos incidentes cesen y no se repitan”. Los hechos denunciados van desde noviembre del 2016 al 21 de agosto último. Habrían afectado a 21 diplomáticos y sus familiares.

Una fuente de La Habana refuta esa acusación con un argumento más doméstico: “Se les dio espacio para investigar y no hubo conclusiones. Es impensable hacer una acción de ese tipo. Porque hay cubanos que trabajan en la embajada y en las residencias de los diplomáticos. Ellos no tuvieron ninguna afectación. Nadie se quejó. Se les desarma así la teoría. Para nosotros es una excusa para tensar las relaciones bilaterales y volverlas a fojas cero, incluso a antes de Obama. Cuba jamás instrumentó algo así. Tres o cuatro veces han ido a hacer estudios en La Habana. Pretendemos desarmar esta campaña mediática hecha por los articuladores de Miami”, le dijo a PáginaI12.

El núcleo más crítico del partido Republicano a las relaciones diplomáticas con Cuba inició una ofensiva política. El senador cubano americano Rubio y sus pares Tom Cotton, Richard Burr, John Cornyn y James Lankford le enviaron una carta a Tillerson pidiéndole la expulsión de todos los diplomáticos de la isla en EE.UU. y el cierre de la embajada en La Habana. Su objetivo es sepultar la política de acercamiento del ex presidente Obama y los 22 memorándums de entendimiento que se firmaron entre las dos naciones en 2015 y 2016.

Utilizan ahora los presuntos ataques sónicos con reminiscencias de la Guerra Fría. Apuestan a la ruptura y avanzan pese a lo que sostuvo la portavoz del Departamento de Estado de su propio país, Heather Nauert: “La realidad es que no sabemos qué o quién ha causado esto”. Tampoco tienen en cuenta lo que opinan varios especialistas. “Daño cerebral y conmociones, no es posible”, le dijo Joseph Pompei a AP. Es un ex investigador del MIT dedicado a la psicoacústica. O Andrew Oxenham, citado por BuzzFeed, del Laboratorio de Percepción y Cognición Auditiva de la Universidad de Minnesota: “No puedo explicarme de ninguna manera que la enfermedad y la pérdida de audición estén relacionadas con un sonido”. El Post también condensó en un artículo el pensamiento de algunos científicos: “Arma secreta cubana a la que se culpa de dañar a diplomáticos estadounidenses suena improbable, dicen expertos”.

En Estados Unidos parece real todo lo aparente. Mucho más cuando se trata de Cuba. Un agente de inteligencia transformado en gurú de los medios de Miami presenta la desopilante teoría de que Hugo Chávez fue inducido a contraer cáncer en La Habana. Se refuerza la idea de que el régimen cubano es “enemigo” de EEUU. Todo el show se emite en vivo y en directo por TV para delicia de las audiencias más anticastristas. Tampoco se descarta la teoría de que estaría involucrado un tercer país en los ataques. La saga del affaire acústico lleva a los dos países en un viaje de ida hacia los mejores tiempos de la Guerra Fría.

 

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Viernes, 08 Septiembre 2017 07:35

Amor & Feminismo

Amor & Feminismo

 

Del feminismo aprendimos a cuestionar lo heredado y a analizar críticamente el presente, nunca esperamos un manual sobre cómo querer. En manos de cada una está la posibilidad de conseguirlo, y en la de todas, luchar porque sea más fácil.

 

He vivido en espacios contraculturales, como okupas, y he formado –y formo– parte de eso que se llama difusamente “movimientos sociales” en el entorno de la autonomía política. En esos espacios, he estado rodeada de gente que se cuestionaba las relaciones amorosas “tradicionales” casi como imperativo vital.

He sido testigo de relaciones abiertas, tríos amorosos, relaciones simultáneas –eso que ahora llaman poliamor– y otras variables de relación donde se podía repensar cada una de las cuestiones que se supone que vienen asociadas a ese dispositivo social que llamamos “amor”, o que llamamos “pareja”. He tenido entre mis brazos a un amigo triste que necesitaba consuelo porque su novia se había ido de vacaciones con otra mujer que era la novia de su novia. He visto a gente luchar contra los celos, o mentirse a sí misma diciendo que no los sentía. He tenido que fingir que no me importase que mi novio –compañero, decimos– me hablase de su último ligue.

Lo he pasado algo mal y algo he aprendido de estas experiencias. Por supuesto, he conocido también a parejas felices que compartían amantes sin ningún tipo de problema.

Quizás esta matemática de los cuerpos es la parte más folclórica y llamativa del todo el asunto. La parte difícil era la de construir día a día relaciones duraderas poniendo en cuestión los roles sociales asignados y los que cada uno acaba asumiendo en la pareja; la de intentar respetar los espacios de cada cual en un compromiso virtuoso sin dependencias obscenas ni sentirse abandonado en los momentos difíciles; o la de construir interacciones igualitarias, sin regodearse en la capacidad de dominio que te proporciona el que alguien te necesite. Amarse, al fin, con libertad, pero al mismo tiempo, apoyo, compromiso, mutua responsabilidad.

Eso ha sido infinitamente más difícil. Una amiga sabia de aquel tiempo siempre me decía que habíamos derribado todos los muros, habíamos puesto todo en cuestión, habíamos deconstruido el amor y las relaciones, pero no pudimos conseguir un modelo alternativo sólido o sostenible. (Mi amiga ahora está en un matrimonio bastante convencional. Tiene un marido celoso. Lo lleva regular).

 

Lo que aprendimos en esa época, lo aprendimos del feminismo

 

En buena parte, todas estas experiencias estaban marcadas por las enseñanzas del feminismo, también por un cierto influjo de la liberación del deseo y de la puesta en cuestión de los roles de género que aportaban las luchas LGTBI. Si jugábamos en fiestas y talleres a actuar con el género cambiado, o si convivíamos con transexuales que hacían relatos espectaculares y profundos de sus transiciones, estos roles se evidenciaban más claramente en su condición de performance.

Del feminismo aprendimos, por ejemplo, que emanciparnos como mujeres solo se podría lograr si nos desprendíamos del ideal del amor romántico. Aquí cada una hizo su camino. Para muchas, entre las que me cuento, esto no significaba dejar de enamorarse o de disfrutar de las emociones que provoca el enamoramiento por más que estén “históricamente determinadas” o “socialmente construidas”. Quería decir cosas como que tu felicidad en la relación es más importante que la relación misma, por más intensidad que te recorra. Que si no te hace feliz estar con esa persona, pues la relación no sirve.

Que el amor no es suficiente para sostener nada, hace falta componerse de esas otras mil maneras que hacen posible la vida en común. Que el amor no puede ser jamás una relación de dominio ni un intento de control sobre el otro por más miedo que te dé perder a esa persona. Y no siempre es fácil, claro. A veces nos sentimos tan solas, somos tan frágiles. En esa época, aprendimos cómo estaban vinculados el amor romántico y la violencia en la pareja. Pocos obstáculos hay tan grandes para la igualdad de la mujer –y la felicidad humana en general– como el modelo tradicional de romance, donde los celos, la necesidad de posesión y el ser a través de la vinculación con el otro están tan relacionados con la reproducción de la violencia machista. Sin embargo, esos roles patriarcales, como dice bell hooks, pueden ser asumidos también por mujeres tanto en parejas homosexuales como heterosexuales cuando usan ese amor para someter y dominar.

La idea que subyace es que la manera en la que se ha construido socialmente ese sentimiento legitima cosas como leer los mensajes del móvil de nuestra pareja o utilizar la violencia “pasional”. Aunque hemos avanzado mucho, resulta alarmante cuánta gente todavía piensa que los celos son una expresión de amor. Dice hooks: “Por amor” las mujeres nos aferramos a situaciones de maltrato, abuso y explotación. Somos capaces de humillarnos ‘por amor’ y, a la vez, de presumir de nuestra intensa capacidad de amar”. Por supuesto, en el día a día, pareja, amor y condiciones materiales de existencia tejen su propia red. Cuando muchas mujeres además dejan sus trabajos para dedicarse a las tareas de cuidado y del hogar, se generan dependencias económicas que a veces atan más que el ideal romántico.

 

El amor tiene más formas que las nubes

 

Somos frágiles, a veces, nos sentimos tan solas. Decía. El feminismo nos habló de interdependencia. El ideal de persona independiente del capitalismo liberal no sirve y además invisibiliza toda la trama de cuidados –pagados o no– que sostienen esas vidas. Nadie puede vivir sin ayuda de otros, ya sea en la enfermedad, o en situaciones difíciles, ya sea en determinados momentos de la vida: infancia, vejez. También hay muchas personas con diversidad funcional que necesitan a otras. Por no decir qué tipo de vida sería una, donde no sostenerse nunca en nadie significaría no apoyar tampoco a los demás.

No existe, pero tampoco es deseable. No es deseable pagar por todo lo que necesitamos ni está al alcance de todas las clases sociales. (Así como tampoco es justo que cuidar recaiga en las mujeres ya sea retribuido o “por amor”.) Por eso, somos frágiles, como toda vida humana. Por eso, seguimos formando familias, y todavía la mayoría son nucleares –papá, mamá, hijos– aunque cada vez menos.

En aquel entonces, hablábamos de comunidades alternativas. La okupación nos permitía sentir que teníamos una especie de familia elegida porque convivíamos intensamente con otros. Decíamos: “sororidad”, o “amistades fuertes capaces de conformar redes de cuidados”. La pareja no es imprescindible, existen vínculos afectivos que pueden sustituirla. O al menos, concluíamos, hacernos más fuertes frente a dependencias amorosas que pueden llegar a ser dañinas.

De todas formas, el modelo convivencial –elegir con quién vives, vivir con amigos– por cómo se organiza el mercado de la vivienda es difícilmente generalizable. Tampoco es sencillo. De aquel tiempo quedan amigos, pero un tanto por ciento muy pequeño. Y la familia, que en algún momento nos pudo pesar, sigue sosteniéndonos. Algún que otro colega redescubrió a su familia cuando tuvo que irse a vivir con los padres durante la crisis. Pese a todos los cambios, la institución familiar resiste. Muta de innumerables maneras, se adapta, pero ahí sigue. Todavía funciona a su manera porque no parece que hayamos encontrado una manera de sustituirla.

Aun así, sabemos que la familia nuclear o patriarcal –papá, mamá, niños–, e incluso sus variantes homosexuales, puede ser un pozo de profundas insatisfacciones. Sobre todo cuando se cierra sobre sí misma, y sirve para reforzar la autoridad paterna, la dependencia femenina y de los hijos. Sin embargo, también constituye un refugio para el viento helado de la individuación capitalista.

 

El amor en los tiempos de Tinder

 

Así, aunque la familia nuclear esté en crisis no es porque esté dando lugar masivamente a nuevas comunidades alternativas basadas en otro tipo de vínculos, sino a algo más parecido a un individualismo exacerbado. Cambiar la dependencia de la pareja por la independencia del mercado no parece una alternativa emancipadora. Cada vez hay más divorcios y menos relaciones a largo plazo, pero más singles –como estilo de vida–, y la pareja se vive culturalmente como un estorbo a la libertad personal más que como un apoyo en las propias dificultades. Algunas feministas como Arlie Russell Hochschild hablan no solo de mercantilización de los cuidados, sino de mercantilización de la propia vida íntima, de la vida familiar y de las emociones.

El compromiso de por vida también está siendo sustituido por los valores de mercado: novedad, reemplazo continuo, miedo al aburrimiento y a la repetición. Como dice Eva Illouz, las antiguas exigencias de fidelidad o compromiso entran en contradicción con el culto a la intensidad de la experiencia siempre nueva. No es extraño así que para algunas personas el mito del amor romántico pueda constituir incluso una suerte de refugio en busca de autenticidad o estabilidad. Quizás por eso este mito siga teniendo tanto protagonismo en los productos de la industria cultural. Que los cambios culturales impulsados por las feministas sean también funcionales a nuevos nichos de mercado es una de las contradicciones con las que tenemos que convivir.

En el capitalismo contemporáneo, las libertades conquistadas producen valor. Las feministas caminamos por el filo de estas contradicciones sin un plano tratando de construir vínculos duraderos y compromisos en libertad que nos hagan felices. Del feminismo aprendimos a cuestionarnos lo heredado y a analizar críticamente el presente, nunca esperamos un mapa detallado o un manual de instrucciones sobre cómo amar.

En manos de cada una está la posibilidad de conseguirlo, y en la de todas, luchar porque eso sea más fácil en una sociedad más justa e igualitaria.

 

 

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La cumbre definitoria del deslactosado Trump con el mandarín Xi

 

En vísperas de la cumbre en Florida de los mandatarios de China y EU –las dos principales geoeconomías globales– el deslactosado Trump colocó un tuit letal: La reunión la próxima semana con China será muy difícil (¡supersic!) en la que no podemos tener más déficits comerciales masivos y pérdida de empleos. Las empresas de EU deben estar preparadas a mirar otras opciones (¡supersic!). No es tan sencillo aplicar tales amenazas que pueden tener efectos contraproducentes, ya que China no es hueso fácil de roer.

Trump ha sido intoxicado por el connotado sinófobo Peter Navarro, cabeza del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca, quien ha proclamado en sus libros The Coming China Wars (https://goo.gl/6aTRzR) y Death by China: Confronting the Dragon; A Global Call to Action (https://goo.gl/2JkQi4) que para ayudar a defender EU y proteger a sus familias no hay que comprar Made in China.

Trump arremetió con una orden ejecutiva donde pide a sus funcionarios encontrar una solución a los déficits comerciales de EU con China (40 por ciento) y otras importantes economías (https://goo.gl/zWMoqm).

Resulta que desde 1975, EU padece déficit comercial global que se ha exacerbado ahora con más de 100 países, lo cual encubre su hegemonía en sus servicios, donde destaca su globalización financierista en Wall Street cuando ha perdido la batalla de la globalización economicista frente a China e India.

¿Cómo podrá conciliar el deslactosado Trump sus arrebatos retóricos contra China, que no pocas veces delatan el bluff del jugador de póker que fue en su quebrado casino de Atlantic City, con las transacciones inmobiliarias planeadas por 4 mil millones de dólares con su polémico yerno Jared Kushner y la firma inmobiliaria china Anbang, propietaria del Waldorf Astoria (https://goo.gl/MKLKno)?

La transacción de Kushner con Anbang le descolgó más de 400 millones de dólares en su edificio de Manhattan, mientras en China han causado furor las marcas boicoteadas en EU de la polémica Ivanka Trump.

Los primeros en detectar el bluff del jugador de póker Trump fueron los chinos al haber obligado a refrendar la política de una sola China cuando el jugador de póker estadunidense pensaba utilizar a Taiwán como pieza de recambio (https://goo.gl/99M1xN).

Trump se apresta a recibir al mandarín Xi en su feudo de Mar-a-Lago el 6 de abril, mientras el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, sentenció que las relaciones de EU con Rusia “quizá sean peores que una guerra fría (https://goo.gl/MqKzYL)”.

Los multimedia de China dan mucho vuelo al primer encuentro del mandarín Xi con Trump, quienes ya hablaron dos veces por teléfono.

La reciente visita de Rex Tillerson a China, el poderoso secretario de Estado y ex mandamás de Exxon Mobil, diluyó el embriagante vino bélico de Trump, a grado tal que los multimedia chinos la tildaron de exitosa (https://goo.gl/PxiHs9).

Los multimedia de la Unión Europea (sin Gran Bretaña) no opinan todavía sobre la cumbre decisiva de ambos mandatarios, quienes marcarán la cartografía de su relación (https://goo.gl/mprLNi).

En paralelo al portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, el vicecanciller chino, Zheng Zeguang, comentó que se abordarán los lazos bilaterales, donde resalta la discordia del déficit comercial estadunidense, y los asuntos regionales e internacionales.

Las estadísticas de EU son muy tramposas, ya que sólo exponen el déficit comercial en bienes, pero sin servicios, los cuales lo diluirían sustancialmente.

Zheng asentó en forma correcta que China ostenta un superávit en el comercio de bienes –cuyo 40 por ciento proviene de las trasnacionales de EU que operan en China–, pero exhiben un déficit en el comercio de los servicios con EU.

Y tan son tramposas las estadísticas de EU cuando existe una descomunal brecha de 250 mil millones de dólares entre su déficit en bienes por 750 mil millones de dólares que sería menor por 502 mil millones de dólares cuando se incluyen los servicios con los que predomina EU a escala global debido a su tecnología de punta (https://goo.gl/9NSxYX).

En el juego triangular geoestratégico de las tres superpotencias EU/Rusia/China, se esperaba primero la cumbre entre Trump y Vladimir Putin, que ha sido torpedeada por el ambiente de macartismo orwelliano rusófobo que impera en el Deep State, mientras Trump se refocilaba en fustigar a China. Ha sucedido todo lo contrario cuando tanto el secretario de Estado, Rex Tillerson, como el secretario del Pentágono, James Mad Dog Mattis, no se diga la embajadora estadunidense en la ONU, Nikky Haley, han vertido severas declaraciones contra Rusia, mientras el acróbata Trump acabó por acercarse primero a China en forma intempestiva. Hasta Liu Chen, de la agencia Xinhua, pregunta si la reunión Xi-Trump no ha llegado demasiado rápido (sic)” en los primeros 100 días de la nueva administración (https://goo.gl/Pdkz8t).

Es una perogrullada aseverar que el comercio prospera en un ambiente de paz mientras es destruido por la guerra.

Así, Yang Sheng y Liu Xin citan al portavoz del Ministerio de Defensa Nacional de China, Wu Qian, quien en forma impactante comentó que “los lazos militares de China y EU se estabilizaron (¡supersic!) este año (https://goo.gl/XfTnvB)”.

Peng Guangqian, estratega militar de la Academia de Ciencia Militar del Ejército de Liberación del Pueblo, señaló que antes de que Trump fuera entronizado, los lazos militares de China y EU habían tenido fricciones (sic) en el Mar del Sur de China, la península coreana y Taiwán (nótese el orden).

Peng afirma que algunos (sic) militares y en el Congreso de EU siempre tratan de torpedear los lazos de EU y China al desear potenciar la cooperación militar con Taiwán, lo cual es ofensivo y provoca a China. Pero desde que el presidente Trump prometió que EU siempre (sic) respetará la política de una sola China y el secretario de Estado, Rex Tillerson, asentó que ambos lados tendrán respeto mutuo; esperamos que EU pueda cumplir su palabra y llevarla al campo de la acción, ya que, de otra manera, los lazos militares entre los dos países volverán a dañarse de nuevo.

En forma relevante el estratega militar chino sentenció que cuando los lazos de EU y China están en problemas, los lazos militares serían los primeros en ser dañados, cuando China nunca ha tratado de desafiar los intereses de EU.

Yang Sheng y Liu Xin, comentaristas del portal chino Global Times, ponen de relieve algunas de las dinámicas que pueden afectar los lazos militares, como la próxima elección en mayo en Sudcorea, que puede afectar el despliegue de EU del sistema misilístico de defensa, cuyo desmantelamiento, a mi juicio, pudiera calmar las tensiones con Norcorea.

En cuanto a la planeación de Japón de enviar barcos militares al Mar del Sur de China con efectos desestabilizadores, los analistas chinos consideran que Japón podría reconsiderar su plan en caso de un acuerdo entre Xi y Trump para mantener la estabilidad regional. Queda claro que el contencioso militar de EU y China, más allá del vulgar déficit comercial, marca(rá) el barómetro de la relación bilateral.


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Sábado, 25 Marzo 2017 10:16

Nuestra hermana pequeña

Nuestra hermana pequeña

La invitación que hace el director Hirokazu Koreeda a través del filme puede ser cierta incitación a la audiencia a dejar de lado por unos minutos la tensión propia de las grandes urbes y permitirse viajar con él en el contexto de una pequeña ciudad tranquila, donde las rutinas se hacen menos anodinas cuando se trata de atravesar en bicicleta un túnel de cerezos en flor o de una caminata regular en la playa.

 

Donde las intensas conversaciones familiares se desarrollan mejor en torno a la comida y a esos rituales en la preparación de recetas que pasan generacionalmente. Imágenes cinematográficas que el director logra hilvanar muy bien con la historia y dejan percibir las identidades de los personajes.

 

“Nuestra hermana pequeña” muestra el cuadro comprendido por 3 hermanas en edades más o menos contemporáneas entre 20 y 28 años y la llegada de una tercera (medio hermana), una joven de 13 años que llega a entenderse como parte de un núcleo afectivo.

 

Este entorno que nos plantea el director puede verse como la pregunta al significado de lo que consideramos lazos familiares y cómo estos pueden ser percibidos de manera distinta según un contexto determinado.

 

Existe un drama familiar que une a estas cuatro mujeres, que si bien no es constante y no define totalmente la relación entre ellas, sí se deja ver como un recuerdo de lo que pudo haber sido o de lo que se pudo haber hecho. El padre de las cuatro constituye el elemento que las une, pero afortunadamente la película se sacude un poco el tema y pone como centro la relación y cercanía que se van constituyendo entre las hermanas.

 

Las características de cada una parecen bastante particulares y determinadas, como si tuvieran que encajar en algún cliché para que la historia sea más atractiva, pero termina siendo un poco más predecible y de algún modo, limitado; personajes encasillados de alguna historieta de manga. ‘Shachi’ (la mayor, la cuidadora y controladora, haciendo las veces de madre y jefe de familia), ‘Yoshino’ (la más sociable, la fiestera) ‘Chika’ (la más tranquila, el puente conciliador entre Shachi y Yoshino) y la más pequeña; ‘Suzu’ (viviendo su adolescencia y adaptándose tranquilamente a la nueva vida con sus hermanas).

 

“Nuestra hermana pequeña” resulta una gran celebración de la familia y de aquellos lazos afectivos tan necesarios en la vida de un individuo. La película tiene ese lado emotivo y dulce sin caer en lo sensiblero; una historia que atrapa los 128 minutos y nos detiene en ‘Kamakura’, una pequeña y apacible ciudad japonesa.

 

* La película ‘Nuestra hermana pequeña’ estará disponible desde el 9 de marzo en las siguientes salas de cine de las principales ciudades del país y tendrá un tiempo estimado de 3 semanas en cartelera.
Cine Colombia:
http://www.cinecolombia.com/bogota
(Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali...).
Cinemas Procinal
http://www.procinal.com.co/proximos-estrenos (Bogotá, Cartagena, Villavicencio, Barrancabermeja).

 


 

Título original: Umimachi Diary- Our Little sister
Año: 2015
País: Japón
Director: Hirokazu Koreeda
Guión: Hirokazu Koreeda basado en el manga de Akimi Yoshida
Actores: Haruka Ayase, Masami Nagasawa, Suzu Hirose
Duración: 28 min
Sinopsis: Sachi, Yoshino y Chika son tres hermanas que viven en Kamakura (Japón), en la casa de su abuela. Un día reciben la noticia de la muerte de su padre, que las abandonó cuando eran pequeñas. En el funeral conocen a la hija que su padre tuvo trece años antes y pronto las cuatro hermanas deciden vivir juntas.

Publicado enEdición Nº233
Un FSM para soñar el otro mundo necesario y reactualizar desafíos

Una manifestación festiva abrió el martes 9 de agosto en Montreal, Canadá, la 12da edición del Foro Social Mundial (FSM). Por primera vez desde su origen en el 2001 en Porto Alegre, el mismo se realiza en el “norte desarrollado”. Varios miles de participantes lanzaron así este encuentro internacional en el que el movimiento altermundialista se confronta no solo a reflexionar sobre sus utopías estratégicas sino también a compartir sus desafíos locales/diarios e interpelaciones de fondo. Y preguntarse sobre su propio futuro.



Los organizadores, positivos



Aunque parezcan lejanas e irrepetibles las grandes movilizaciones de apertura de las ediciones anteriores, sea en Brasil, India, Senegal, Kenia o Túnez, el joven Colectivo de Organización de Montreal reitera su mirada optimista. “Es erróneo decir que el FSM se está estancando. Vemos una vitalidad creciente”, anticipa Carminda Mac Lorin.



“Hay que superar la fractura entre el Norte y el Sur...las desigualdades humanas aumentan en todas partes”, subraya por su parte Raphael Canet, otro de los obstinados albañiles de esta convocatoria.



“Los problemas que vivimos en el Sur se viven de la misma manera en los países industrializados”, insiste por su parte Chico Whitaker, uno de los co-fundadores del FSM y uno de los intelectuales-militantes sociales más identificados con este espacio en construcción.



De la retórica a la realidad, una hipótesis preocupante que se barajaba ya desde el anterior FSM en Túnez (2015) parece sin embargo corroborarse. La política migratoria restrictiva de Canadá restringió la participación de representantes del Sur. Los datos lo comprueban: el 70 % de las solicitudes de visas para participar fueron rechazadas por las autoridades migratorias a pesar del esfuerzo gigantesco de los organizadores por destrabar esta encrucijada restringente.



Con los ojos del Sur




Tal vez los organizadores pecaron de cierta ingenuidad, pensando que como la convocatoria propugnaba valores como la solidaridad, se flexibilizarían las exigencias migratorias, reflexiona Filomena Siqueira, una de las responsables de Ação Educativa, pujante ONG brasilera implicada desde el inicio mismo en la dinámica forista.



En los primeros días de agosto ante la constatación de las dificultades para obtener el permiso de entrada, decenas de organizaciones canadienses e internacionales enviaron una misiva al Gobierno solicitando rápidas soluciones. Señalaban que los más perjudicados habían sido dirigentes sociales de República Democrática de Congo, Marruecos, Irán, Haití, Nigeria y Nepal. Las negativas de visas había también perjudicados a ciudadanos de Benín, Brasil, Burkina Faso, Ghana, Malí, Palestina y Togo.



Esa decepción explica la indignación y críticas a las autoridades de muchos de los participantes en la marcha de apertura que “fue muy colorida y participativa, con temas variados y bella participación ciudadana” enfatiza Siqueira, sorprendida positivamente de lo que se vivió el 9 de agosto.



Las primeras actividades se están desarrollando exitosamente, explica la dirigente brasilera que participó antes en una media docena de foros en distintos países del mundo. “Todo muy organizado a pesar de la amplia dimensión de la universidad que cuenta con varios campus lo que no facilita ubicarse bien en un primer momento”. Más de 1000 actividades auto-gestionadas se desarrollarán en los cinco días del Foro, en una maratón participativa, que, según los organizadores, podría reunir unos 50 mil participantes de un centenar de países.



Desafíos abiertos



El FSM, y Montreal lo está demostrando, sigue siendo un importante espacio para compartir ideas y prácticas en la perspectiva de construir sociedades más justas y un mundo mejor, posible y necesario, enfatiza Filomena Siqueira.



En ese sentido, aunque saluda la organización de varias conferencias centrales temáticas en esta edición –retomando lo que se vivió en las primeras ediciones de los FSM en Brasil-, advierte “que no se debe crear la expectativa que de las mismas va a llegar la verdad absoluta y que se va a promover una toma de posición en tanto Foro”.



Las reflexiones e intercambios que lograremos promover en Canadá, deben “ayudarnos al regresar a cada uno de nuestros espacios locales y nacionales, para seguir promoviendo la participación y el cambio”, insiste.



¿Podrá dar respuesta la edición de Montreal a la pregunta sobre el real estado del FSM y su potencialidad de futuro? Es una interrogante esencial, responde la dirigente de Ação Educativa de Brasil. “Pero no estoy de acuerdo con los que pregonan la muerte del Foro o anticipan que en Montreal se realizará el duelo del mismo”.



El FSM es “un espejo, un reflejo directo de los movimientos y organizaciones sociales, de la sociedad civil mundial. Los que anticipan la muerte del FSM deberían entonces decretar la muerte de dichos movimientos y organizaciones... No hay que olvidar que el FSM no es una institución en sí misma. Es un espacio que congrega, las luchas, pensamientos y sueños que se dan a nivel local”.



Mundo globalizado



Participar al movimiento altermundialista y apostar a otro mundo posible y necesario, implica reconocer que estamos todos en el mismo barco y todos sentimos los efectos de la mundialización en nuestra “Tierra Patria”. Pero es también cierto que las consecuencias sociales y medioambientales de esa globalización son diferentes en cada lugar, reflexiona el sociólogo suizo Jean Rossiaud, co-responsable del Foro Democrático Mundial.



“Y la sociedad civil que se organiza para defender o ampliar sus derechos es diferente en cada sitio, así como los movimientos sociales que transforman sus luchas según relaciones de fuerzas culturales, sociales y políticas”, continúa.



En ese sentido, hoy, aquí, en Montreal, “percibimos la diferencia con otros foros anteriores”, explica. En los cuales, como en Porto Alegre, se sentía la dinámica fuerte del Movimiento de los Trabajadores rurales sin Tierra (MST); o en Mumbai la de los Dalits, o en Belem de Pará, de los pueblos autóctonos. “Aquí es especialmente el movimiento estudiantil el que lo promueve para relanzar la dinámica de movilización creada hace tres años, ampliarla a otros actores e internacionalizarla”.



En cuanto a la reflexión sobre el futuro del FSM a promover en Montreal, Jean Rossiaud aporta claves de interpretación y propuesta.“Los FSM no deben desaparecer pero no pueden limitarse a ellos mismos y deben ser superados por otras formas de movilización social. Las mismas deben ser más descentralizadas y más continuas en el tiempo. Demostrando que ya existen soluciones inmediatas y concretas para vivir en un mundo solidario”. Hay que ver por ejemplo el impacto del film /Mañana/, puntualiza. Dichas movilizaciones deben convocar más inteligencia colectiva; construcción ideológica compartida y más política, es decir, interesarse más a la gobernanza mundial, pasando de lo local a lo global”, concluye.



 

Sergio Ferrari, colaborador de prensa de UNITE, Asociación suiza para el intercambio de personas en la cooperación.

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