Bukele anuncia planes para convertir El Salvador en el primer país en adoptar el bitcóin como moneda de curso legal

El mandatario declaró que la próxima semana enviará al Congreso un proyecto de ley al respecto.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció que planea convertir a su país en el primer Estado en adoptar el bitcóin como moneda de curso legal en su territorio.

El mandatario declaró en un video, transmitido durante la conferencia Bitcoin 2021 en Miami que la próxima semana enviará al Congreso un proyecto de ley al respecto.

"A corto plazo, esto generará empleos y ayudará a proporcionar la inclusión financiera de miles [de personas] fuera de la economía formal", indicó.

Jack Mallers, fundador de la plataforma de pagos Strike, señaló que la compañía trabaja con las autoridades salvadoreñas para realizar la iniciativa.

"Lo que es transformador aquí es que el bitcóin es tanto el mayor activo de reserva jamás creado, como una red monetaria superior. Tener el bitcóin proporciona una manera de proteger a las economías en desarrollo de posibles impactos [derivados] de la inflación de su moneda fíat", declaró.

En el contexto de la noticia, la CNBC informa que aproximadamente un 70% de los ciudadanos salvadoreños no tienen cuentas bancarias o tarjetas de crédito. Señala que más del 20% del producto interno bruto de la nación consiste en el dinero que los migrantes envían a sus casas, mientras que los servicios de transferencias internacionales pueden solicitar el pago de un 10% o más de la suma en concepto de comisiones.

Publicado: 5 jun 2021

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Viernes, 01 Mayo 2020 06:40

Maduro camina en un campo minado

Disturbios y saqueos en Upata, Venezuela. / Foto: RRSS

¿Se avecina una insurrección popular en Venezuela?

 

Con la crisis petrolera y el desplome de las remesas que los emigrantes venezolanos envían a su país, el presidente Nicolás Maduro ve temblar el piso bajo sus pies. Saqueos y protestas, ocasionados por el aumento del costo de los alimentos y la escasez de combustible, desafían la cuarentena.

Desde Caracas

No sólo Trump y Bolsonaro están en aprietos. El gobierno venezolano ha entrado en un campo minado que podría explotar sin necesidad de intervención extranjera alguna. Durante los últimos días se registraron protestas en diversos lugares de la geografía nacional: Upata (suroriente), Cumaná y Margarita (oriente), Maracaibo y Barquisimeto (occidente) y Valles del Tuy (centro norte). El aumento del costo de los alimentos parece ser el principal factor de descontento. Por las redes sociales se pueden observar marchas, saqueos, enfrentamientos con policías y militares, heridos de bala y otras situaciones tumultuarias. Todo ello a pesar de las restricciones de movimiento debido a la cuarentena, decretada el 17 de marzo y vigente hasta el 12 de mayo.

SIN GASOLINA NI REMESAS.

A fines de marzo, cuando la pandemia comenzaba a azotar Estados Unidos, Donald Trump decidió radicalizar el régimen de sanciones contra Venezuela y poner precio a las cabezas de Maduro y varios funcionarios de su gobierno. Washington movilizó incluso una flota militar cerca de las costas venezolanas para “combatir el narcotráfico”.

Por la misma fecha y de forma súbita, la petrolera rusa Rosneft se fue de Venezuela, obligada por las sanciones estadounidenses. Aunque la empresa simplemente traspasó sus acciones a otra estatal rusa, el mayor problema para Moscú y Caracas estriba en los precios internacionales del crudo: ya en esas fechas –y antes de la histórica caída de los precios a valores menores a cero registrada la semana pasada– la mayor parte del petróleo venezolano se vendía a apenas 10 dólares el barril, como consecuencia de la guerra de precios desatada por Arabia Saudí antes de la expansión mundial del coronavirus.

La impresionante baja de los precios internacionales del crudo acentúa los problemas de liquidez del Estado y podría ocasionar así un colapso de la política de asistencia alimentaria desarrollada por el gobierno, de la que viven los sectores más empobrecidos. Por si fuera poco, mientras afuera sobra petróleo, adentro falta combustible: en las últimas semanas la escasez de gasolina sacudió Caracas y vastos sectores productivos se paralizaron. La producción de combustible apenas alcanza para mantener en marcha lo poco de transporte público que sigue en funcionamiento a pesar de la cuarentena. Lo que es peor, Venezuela carece de un sistema ferroviario a la altura de sus necesidades y es fuertemente dependiente del transporte de camiones a gasolina para llevar comida y enseres básicos a las ciudades.

A esto se suma el problema de las remesas. Desde que en 2016 se disparó la emigración de venezolanos de todas las clases sociales, el envío de dinero de los trabajadores en el exterior permitió aligerar la situación económica de muchas familias, especialmente en los sectores de menores recursos con parientes en Perú, Chile, Ecuador y Colombia. Según estimaciones como la de la consultora económica venezolana Ecoanalítica, el año pasado las remesas eran el principal ingreso no petrolero de Venezuela. Economistas como Jesús Casique esperaban que el monto para 2020 ascendiera a los 6,000 millones de dólares (véase “¿Estabilización o desmantelamiento?”, Brecha, 13-III-20). Comenzadas las cuarentenas y otros mecanismos sanitarios similares en la región, miles de emigrantes venezolanos que formaban parte del eslabón más débil de la cadena laboral perdieron su empleo y en algunos casos su hogar, lo que disminuye, cuando no anula, su capacidad para enviar remesas.

EL CORONAVIRUS COMO PANTALLA Y AMENAZA.

A pesar de estos factores, la pandemia permitía que Maduro se mostrara como garante de la gobernabilidad en contraposición a Juan Guaidó. El presidente autoproclamado nunca supo cómo enfrentar la coyuntura sanitaria y económica actual, obligado como está por sus impulsores internacionales a simular una presidencia que no puede llevar a la práctica por carecer del aparato estatal. El lugar de un jefe opositor que cree una estrategia para aglutinar el malestar y avanzar hacia la toma del poder político permanece vacío.

Maduro ha jugado entonces a sobreexponer en sus discursos la amenaza planteada por el coronavirus, aprovechando la alarma mundial. Pero, tras seis semanas de cuarentena general y con poco más de 300 casos y apenas diez muertos confirmados, el coronavirus aparece en la calle como un tema mediático, mientras que el hambre ya es real. Según un informe de fines de febrero del Programa Mundial de Alimentos de la Onu, un 32,3 por ciento de la población venezolana padecía entonces de inseguridad alimentaria. Un 7,9, más de 2 millones de personas, sufría de inseguridad alimentaria severa. Con la cuarentena y el desplome del petróleo y las remesas, la situación empeora de forma alarmante.

Todavía puede haber algo peor: tras el regreso masivo de venezolanos desde los epicentros de la pandemia en la región (Brasil, Ecuador y Perú), el coronavirus podría escaparse del control de las autoridades justo cuando el sistema de salud venezolano se encuentra en una situación de crisis estructural (véase “Al borde del desastre”, Brecha, 2-IV-20). Si bien el gobierno ha activado importantes protocolos de cuarentena para neutralizar esta amenaza, la larga frontera terrestre con Colombia y Brasil, salpicada de cruces ilegales, es un factor de peligro justo en momentos en que los sectores más desfavorecidos piden flexibilizar las medidas y “reabrir” la economía. Ya han comenzado a sucederse medidas en este sentido, como la autorización oficial del viernes pasado de que niños y ancianos salgan a la calle una vez a la semana, y la tolerancia oficiosa de algunos sectores laborales no esenciales.

LA GRAN PREGUNTA.

Jugados todos esos numeritos, surge la pregunta de hasta cuándo aguantarán los sectores sociales más perjudicados por la crisis y si es posible un estallido que cambie el balance de poder en Venezuela. Sin embargo, las protestas y los saqueos de los últimos días han ocurrido de manera descoordinada, sin mayor planificación, y no existe, por el momento, ningún actor político que pueda aprovechar la situación.

Por otra parte, Maduro ya ha demostrado ser un maestro en desactivar terrenos minados. Primero, debe tenerse en cuenta que aún recibe ayuda internacional, así sea coyuntural, de aliados como Irán y Rusia para enfrentar la escasez de gasolina e incluso intentar reabrir algunas refinerías. Segundo, la eventual apertura poscuarentena de las economías de Ecuador, Perú, Colombia y Brasil permitiría la reinserción de los emigrantes venezolanos y el consecuente repunte de las remesas. Tercero, la actual cotización al alza del oro, un nuevo ingreso importante para el país, también favorece al gobierno.

En circunstancias similares, como las de las crisis de 2014 y 2017, la estrategia de Maduro para permanecer en el poder ha sido ganar tiempo y mantener el apoyo de las Fuerzas Armadas y las fuerzas policiales. En esto último cuenta a su favor el aumento de los ataques internacionales, las sanciones y la criminalización (ahora como narcotraficantes) contra quienes podrían romper la cadena de mando.

Es muy factible, sin embargo, que en los próximos meses veamos un aumento de los saqueos y las protestas, un aumento de las demostraciones de malestar militar y policial, e incluso nuevas y más duras sanciones estadounidenses. De todos modos, las insurrecciones por goteo no se han mostrado suficientes para desalojar al gobierno. De hecho, pueden convertirse, como sucedió en 2017, en tan sólo una válvula de escape para el malestar de la población. Al desechar, por tardía, la oportunidad de canalizar este malestar para negociar la fecha de nuevos comicios para dentro de uno o dos años, la oposición parece alejar un posible cambio de régimen. Por su parte, si Maduro logra sortear esta crisis de forma exitosa, le quedará el camino abierto para permanecer en el poder hasta al menos las presidenciales de 2024. Claro, la coyuntura siempre nos trae sorpresas y los factores explosivos mencionados pueden ser alcanzados por una chispa suicida.

30 abril, 2020

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Sobrevivir sin dólares, reto para los venezolanos

Caracas. Cada vez se habla más de cómo circulan dólares en determinadas zonas de Caracas. Pero, ¿qué sucede con aquellos que no acceden a la moneda estadunidense o sólo lo hacen de forma esporádica? ¿Cómo enfrentan el día a día?

El proceso se aceleró durante 2019. Si antes era centralmente de clases medias altas –una entrada a una discoteca en las zonas adineradas caraqueñas se pagaba en dólares–, en meses recientes se elevó la presencia y necesidad de la moneda norteamericana.

El cambio central no fue tener al dólar como moneda de referencia y de ahorro, algo que, como en otros países de América Latina, por ejemplo, Argentina, es costumbre. La transformación fue que comenzaran a circular dólares para gastos de cada día: los billetes comenzaron a multiplicarse en las calles, en particular en denominaciones de uno a 20 dólares.

Quienes dolarizaron sus ingresos, cálculos y cuentas bancarias quedaron a salvo de las dificultades económicas. ¿Qué sucede, en cambio, con quienes quedaron por fuera, o en los bordes, de ese proceso?

La economía venezolana ha atravesado en los pasados cinco años situaciones tan complejas como el desabasto de productos de primera necesidad, la inflación e hiperinflación, o la ausencia y reventa de dinero en efectivo. La llamada dolarización es uno de los nuevos fenómenos dentro del cuadro prolongado de diferentes dificultades.

Ante esos escenarios han surgido numerosas formas de resistencia y recomposición. Mariana García y Hernán Vargas, investigadores venezolanos, han estudiado durante tres años esas mutaciones, particularmente en los sectores populares, pero también en las clases medias.

García y Vargas señalan cuatro puntos centrales "para responder a la pregunta de cómo hace la gente para sobrevivir, para resolver".

En primer lugar están las migraciones laborales. "La reconfiguración del trabajo que hace que te muevas del trabajo formal al informal, por cuenta propia, que puede ser adentro o fuera del país, porque la búsqueda es la de mayor cantidad de divisas". Así surgieron las iniciativas de trabajo informal, ventas, reventas, o pequeños negocios, como las ya características peluquerías en las calles.

Ese fue uno de los mecanismos ante el aumento de precios, depreciación de la moneda, y consecuente depreciación de los salarios. Los sueldos dejaron de alcanzar, mucha gente dejó los trabajos asalariados, y se perdió una característica de los años anteriores del chavismo, cuando, explica Vargas, "todo el mundo quería trabajar fijo, contratado, en alguna institución pública, quizás en una privada".

En segundo lugar mencionan los subsidios y García explicó que una de las cosas "determinantes en la materialidad cotidiana son las políticas de transferencia monetaria directa, o de subsidio al consumo, como el Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap) o los bonos".

"Esto tiene un peso tremendo en la supervivencia de la gente que vive de su trabajo", dijo Vargas. A esas políticas se debe agregar el "subsidio invisible" de los servicios, como agua, luz, gasolina y algunos transportes.

En tercer lugar, los investigadores señalaron cambios en el consumo, el cual bajó en comparación con el modo de vida que se había logrado en los años anteriores del chavismo.

"El modo de vida de estos años que era que todos los fines de semana te ibas a tomar cerveza con los amigos, los asalariados podíamos almorzar en la calle todos los días, todo eso se viene a pique y eso es importante en términos de cómo se recompone la vida en Venezuela", explica Vargas.

A esto siguen las resistencias colectivas. "Las reconfiguraciones han llevado a unas formas colectivas cada vez mayores, que pueden ser organizadas, mercados comunales, campesinos, sistemas de intercambio entre comunidades organizadas y cooperativismo".

Esas formas colectivas descritas por Vargas se articulan con lo que, explica, es el "crecimiento de lo pequeño", como la agricultura familiar, el apoyo mutuo entre familias, el intercambio directo entre vecinos, por grupos de WhatsApp. Lo pequeño, multiplicado en la escala nacional, tiene impacto masivo.

Las estrategias para conseguir ingresos en dólares dependen de posibilidades, habilidades y reflejos históricos. Así, por ejemplo, para las clases medias, acostumbradas a oficios tradicionales, como por ejemplo los profesores, "se ven en la necesidad de irse, porque no saben hacer otra cosa distinta que trabajar a cambio de un salario por eso que sabe hacer".

Esa migración, que es transversal a la sociedad, genera remesas y reconfiguraciones de los espacios, donde en algunas zonas medias "ves cada vez más puros viejitos caminando por ahí viendo cómo resolver, viejitos que a veces se quedan con los más pequeños". Allí muchos de los jóvenes se fueron al extranjero a trabajar y enviar dinero a las familias.

Esa serie de dinámicas reconfiguran el mapa de la economía de cada día, de las calles y los comercios, creando divisiones entre acceso y cantidad de dólares. Se trata de una dinámica visible, que incrementa las desigualdades, generando una estabilidad para una franja pequeña de la sociedad, aquella que logró garantizar ingresos en dólares.

"Tienes sectores que de los mil dólares hacia arriba empiezan a operar de otra manera, empiezan a tener dinero para poder comprar cosas, otro carro, un negocio, importan y exportan porque van y vienen, viene aquí a hacerse la cirugía estética, el trabajo odontológico, cosas que en otro lado son más caras", explica Vargas.

La expansión desigual de los dólares en la economía crece mes tras mes. El gobierno de Nicolás Maduro afirma que se está ante una "autorregulación de una economía en resistencia", lo que parece significar que se trata una situación que se permitió e incentivó en un contexto de asedio por las sanciones económicas que Estados Unidos impuso a Venezuela.

Marco Teruggi / Sputnik

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EEUU ahoga a Cuba con más sanciones económicas por apoyar a Venezuela

Estados Unidos ha reforzado este viernes el régimen de sanciones contra Cuba, aumentando las restricciones sobre las remesas y eliminando la exención sobre ciertas transacciones, con el fin de "aislar financieramente" a la isla caribeña.

"Estamos dando pasos adicionales para aislar financieramente al régimen cubano", ha dicho el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que ha señalado como motivos "la opresión al pueblo cubano y el apoyo a otras dictaduras de la región, como el ilegítimo régimen de (Nicolás) Maduro" en Venezuela.

En concreto, el Tesoro ha limitado a mil dólares trimestrales el dinero que se puede enviar desde Estados Unidos a un nacional cubano, mientras que ha prohibido directamente el envío de remesas a familiares cercanos de dirigentes cubanos.

Como contrapartida, ha autorizado las remisas a "ciertos individuos y ONG independientes de Cuba" para "apoyar la actividad económica en el sector privado".

También ha prohibido a las entidades bancarias bajo jurisdicción estadounidense que efectúen transferencias de dinero con origen y destino fuera de Estados Unidos, conocidas como U-turn.

"Mediante estas enmiendas reguladoras, el Tesoro está negando a Cuba el acceso a divisas fuertes y frenando el mal comportamiento del Gobierno cubano", ha destacado Mnuchin.

El Tesoro ha incidido en que estas acciones sancionadoras se enmarcan en la decisión del presidente, Donald Trump, de poner fin al histórico diálogo con Cuba iniciado por su antecesor inmediato en el cargo, Barack Obama, en 2014.

06/09/2019 18:43 Actualizado: 06/09/2019 18:46

reuters

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Trump declara la guerra comercial a Cuba

En su larga lista de enemigos internacionales, Donald Trump ha puesto a Cuba en el centro de la diana y parece dispuesto a chocar con los intereses de sus aliados europeos con tal de provocar la caída del gobierno de La Habana. Washington anunció la semana pasada que desbloqueará la totalidad del título III de la ley Helms-Burton que permite denunciar en cortes de Estados Unidos a los norteamericanos o cubanoamericanos que perdieron sus propiedades tras las expropiaciones que tuvieron lugar en el inicio de la Revolución, hace casi 60 años.

La ley, de 1996, consolidó el bloqueo a la isla porque estableció que el Congreso y el Senado deberían autorizar su levantamiento. A pesar de su antigüedad, ni Clinton, ni Bush ni Obama se habían atrevido a llegar al extremo de poner en funcionamiento el título III que se iba suspendiendo cada tres meses. El principal motivo era porque atentaba directamente contra algunos países europeos -teóricamente aliados- con intereses en la isla, pero también porque las demandas potenciales oscilan entre las 75.000 y las 200.000, según el gobierno de Estados Unidos y pueden llegar a colapsar el sistema judicial.


Hace apenas un mes, Trump ya lanzó un aviso con un desbloqueo parcial del título III de la Helms-Burton pero que solo afectaba a unas 200 entidades estatales vinculadas a las fuerzas armadas que mayoritariamente cuelgan del conglomerado militar-industrial GAESA. Estas compañías ya estaban incluidas en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas que Washington sancionó hace dos años prohibiendo a sus ciudadanos realizar cualquier tipo de negocio con ellas.


En ese momento, el Departamento de Estado aseguró que la medida no afectaría a la contraparte extranjera de las empresas mixtas como por ejemplo la fábrica del ron Havana Club –con la francesa Pernord Ricard- o, en el caso de España, cadenas como Meliá o Iberostar que operan en hoteles incluidos en la lista en un régimen de explotación. Pero la semana pasada la Casa Blanca hizo extensivas las denuncias a todas las propiedades confiscadas y sin dejar al margen a los socios europeos.


La medida entrará en vigor a partir del 2 de mayo y por el momento ha generado inquietud entre el empresariado europeo que está sujeto a miles de denuncias. Hasta ahora se trataba más bien de una medida simbólica porque, aunque las cortes fallaran a favor de los reclamantes, la justicia americana no tenía forma de obligar a las autoridades cubanas a pagar las indemnizaciones. Con las empresas europeas, podrían ir contra sus activos en Estados Unidos. De aquí la contundente reacción de la Unión Europea que intentará evitar a toda costa este escenario y asegura estar preparada contra estas medidas comerciales que considera "dañinas" e "injustas".


Asimismo, para el experto en relaciones entre Cuba y Estados Unidos, Arturo López-Levy, el propósito de la administración Trump es "distorsionar el clima inversor" en la isla, muy necesitada de capital extranjero después del colapso de Venezuela su principal socio comercial y el retroceso de las relaciones con Estados Unidos. Según López-Levy, esta incertidumbre afectará más a quienes estén pensando en invertir en la isla que no a aquellas que ya llevan tiempo aquí y están acostumbradas a lidiar con este tipo de situaciones.
En declaraciones a EFE, el presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, Xulio Fontecha, afirmó que todavía es "muy difícil y muy prematuro saber qué va a pasar" y destaca que las principales compañías españolas tienen muy estudiada la situación.


Castigo por Venezuela


Washington justifica la aplicación de estas medidas como un castigo contra Cuba por la ayuda que la isla esta prestando a Nicolás Maduro para ayudarle a mantenerse en el poder. La visión de la administración republicana es que con el acercamiento de Obama el régimen se reforzó por la mejora económica que supuso la llegada de turistas americanos y las oportunidades de inversión que se generaron.


Según López-Levy, Trump está intentando dibujar en la opinión pública un nuevo enemigo exterior con Cuba y Venezuela que le ayude a crear un marco electoral favorable de cara a las presidenciales de 2020. "Si la nueva amenaza es el socialismo, una parte del centro electoral es susceptible de votar republicano solo para evitar que ganen los demócratas que tienen una posición más suave con estos países". Además, añade que algunas de las nuevas figuras del partido demócrata hablan abiertamente de 'socialismo' y que no es difícil que una parte de la población se deje asustar.


Medidas contra la población


Además de las referentes a la Helms-Burton, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, anunció restricciones que afectarán directamente al día a día de los cubanos pese a la intención declarada por Washington de ir con el gobierno y no contra el pueblo.


La más destacada y grave es la limitación del envío de remeses al país a 1.000 dólares por persona cada tres meses que puede tener un efecto devastador para una gran parte de la gente de a pie que buena parte de su bienestar depende de los ingresos que les hacen llegar sus familiares en Estados Unidos. Las remesas son el principal flujo de dinero al país por delante del comercio con Venezuela o Rusia, los principales socios comerciales. Según un informe del think tank con sede en Miami Havana Consulting Group, los cubanos el envío de remesas en efectivo de Estados Unidos a Cuba entre 2008 y 2018 fue de 30.000 millones de dólares.


Trump también ha decidido eliminar los viajes de norteamericanos a Cuba si no es por motivos familiares ya que las otras 11 categorías que permitía la ley se usaban para hacer un tipo de "turismo encubierto". Empresas que organizan visitas de americanos a la isla destacaron que todavía hay mucha "confusión" sobre cómo se llevará a cabo esta medida y que busca sobre todo desincentivar el turismo al país caribeño pero que definitivamente se trata de "una mala noticia para el sector".


El gobierno cubano respondió a estas medidas con una apelación a la soberanía nacional y rechazando el injerencismo norteamericano, pero al mismo tiempo se lanzó un mensaje a la población de que se avecinan tiempos complicados. El mismo Raúl Castro, ya expresidente, salió a la palestra para concienciar a los ciudadanos de lo que se acerca. Aún así, también lanzó un mensaje de optimismo diciendo que no se volvería a un nuevo 'Período Especial' de los años noventa gracias a la mayor diversificación de la economía.


Por el momento, las complicaciones económicas de Cuba se notan en la escasez de algunos productos de primera necesidad, pero que de alguna manera tampoco es del todo ajeno al día a día de los cubanos. El mayor efecto se nota en las perspectivas de los propios cubanos que albiran un futuro complicado, todo lo contrario al optimismo que se respiraba durante los años de la apertura de Obama.

23/04/2019 11:03 Actualizado: 23/04/2019 11:03
Por santi piñol

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En una década las remesas crecieron 51% a escala global, revela estudio

México recibió en 2016 más de 28 mil 500 millones de dólares de remesas. A escala global esos flujos alcanzaron los 445 mil millones de dólares, lo que significó un incremento de 51 por ciento en comparación con 2007, señaló hoy el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Titulado Enviando dinero a casa, el reporte publicado este miércoles resaltó que las remesas a toda América Latina llegaron el año pasado a los 73 mil millones de dólares, 18 por ciento superior al monto registrado en 2007.

La agencia de la ONU destacó que los principales países latinoamericanos beneficiarios fueron México (con 28 mil 542 millones de dólares), Guatemala (7 mil 427 millones), República Dominicana (5 mil 534 millones), Colombia (4 mil 904 millones) y El Salvador (4 mil 581 millones).

En lo que se refiere al porcentaje del producto interno bruto (PIB) que las remesas significaron para cada país, el principal beneficiario de América Latina fue Haití, pues los envíos representaron 24.7 por ciento de su PIB, seguido por Honduras (18 por ciento), Jamaica 17, El Salvador 17, y Guatemala 10 por ciento.

En México las remesas equivalieron a 2.3 por ciento de su PIB y en Colombia a 1.6 por ciento. El reporte señaló que aunque las remesas crecieron a escala global 51 por ciento entre 2007 y 2016, en ese mismo periodo el número de migrantes aumentó 28 por ciento y el de la población de los países beneficiarios (de las remesas) se incrementó 13 por ciento.

En entrevista con Notimex antes de partir a Nueva York, donde ayer presentó el informe, el coordinador del FIDA, Pedro de Vasconcelos, destacó que el año pasado los mexicanos que viven en Estados Unidos viajaron menos a su país y prefirieron enviar dinero a sus familias.

"Los viajes de mexicanos que viven en Estados Unidos hacia su país disminuyeron ante la incertidumbre de si iban a poder regresar (debido a las amenazas del presidente Donald Trump). El gasto que destinaban a viajar a México lo enviaron en forma de remesas", comentó.

Eso explicaría el incremento en el monto de las remesas, pues según datos del Banco de México, en 2015 sumaron 24 mil 771 millones de dólares, lo que significaría que en un año hubo un incremento de aproximadamente 15.2 por ciento.

Vasconcelos señaló que la tendencia al alza de las remesas a nivel mundial se ha mantenido en los pasados 10 años, periodo en el que solamente ha registrado dos flexiones: en 2008, con el inicio de la crisis financiera y económica global, y entre 2015 y 2016, con la caída de los precios mundiales del petróleo y las fluctuaciones en los mercados de divisas.

Según el informe, en 2007 las remesas mundiales fueron de 296 mil millones de dólares y desde entonces han crecido a un promedio anual de 4.2 por ciento, para alcanzar los 445 mil millones de dólares de 2016.

Los 10 países desde donde más dinero se envía son Estados Unidos, Arabia Saudita, Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Alemania, Kuwait, Francia, Qatar, Reino Unido e Italia.

En cambio, 80 por ciento de las remesas son recibidas por 23 países y los cinco principales son China, India, Filipinas, México y Pakistán.

Asimismo, 800 millones de personas en todo el mundo se benefician directamente de las remesas y si a ellas se añaden los 200 millones de trabajadores inmigrantes que las envían, el fenómeno involucra a mil millones de individuos, equivalentes a un séptimo de la población del planeta.

En la pasada década, el crecimiento más dinámico de remesas se registró en Asia, que ahora recibe 55 por ciento de los flujos, mientras América Latina concentra 16 por ciento, Africa 13 por ciento, Europa 10 por ciento y el Cercano Oriente y el Caúcaso 6 por ciento.

Se estima, igualmente que de los 200 millones de migrantes que envían las remesas, 100 millones son mujeres, lo que para el FIDA puede ayudar a avanzar hacia una mayor equidad de género y al empoderamiento femenino.

Según Vaconcelos, los datos muestran que los trabajadores migrantes se vuelven cada vez más necesarios para las economías de las naciones desarrolladas, cuya población está envejeciendo.

"Los datos nos muestran que la tendencia en el aumento de las remesas no va a cambiar y que en los próximos años los inmigrantes reemplazarán a la población laboral en los países desarrollados", dijo

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Jueves, 01 Septiembre 2016 18:18

El oxígeno de la economía colombiana

El oxígeno de la economía colombiana

Al tiempo que en el 2016 el PIB sufre contracción, y la inflación y el desempleo crecen, las remesas enviadas desde el exterior por miles de trabajadores que salieron en busca de mejor futuro, registran un inocultable alivio: más de 12 billones de pesos fue la suma recibida durante el 2015, en dólares 4.635 millones. En lo corrido del año en curso lo recibido suma 2.346 millones de dólares, doce por ciento más que en el primer semestre del año anterior. En búsqueda del sustento, continúan abriendo trocha por el mundo miles de connacionales.

 

Colombia registra como uno de los países con mayor emigración en Latinoamérica. Datos de la Ocde1 confirman que 100 mil migrantes nacionales abandonan cada año el país para radicarse de forma permanente en territorio de la Ocde o de América Latina; alrededor de 2 millones de ellos ya eran migrantes permanentes en países de la región2, estudio que solo toma en cuenta los últimos años y no registra la inmensa colonia asentada en Venezuela; en términos de migraciones regionales Colombia solo es superada por México y El Salvador.

 

Olas de migrantes impulsadas, principalmente, por la economía. A partir de la segunda mitad de la década de los noventa fue evidente la aceleración en los flujos migratorios de connacionales hacia el exterior, realidad atribuida de manera principal a la crisis económica de fin de siglo (Cárdenas y Mejía, 2006)3.

 

Paradoja. Estas migraciones no solo constituyen una alternativa de vida y progreso para las familias de los migrantes que aguardan en Colombia, sino que también terminaron por convertirse en uno de los factores dinamizadores de las economías regionales del país golpeadas por la crisis más fuerte de los últimos años (Ver Recuadro 1). Los miles de millones de dólares enviados por estos trabajadores que no encontraron trabajo en el país, o cuyos ingresos eran insuficientes para velar por su familia, son el paliativo que alivia la rudeza de las condiciones impuestas por el desempleo, los malos salarios, la recesión y el estancamiento.

 

Repuntan las remesas

 

Luego de una tendencia a la baja entre los años 2009 y 2014, las remesas repuntaron en 2015. Según la revista Dinero4: “El impacto para la economía colombiana es positivo. Por cuenta de la devaluación, los dólares que recibe una familia en el Eje Cafetero o en el Valle valen hoy 65% más que a principios de 2014 y 41% más que hace un año. Según el Banco de la República, a septiembre las remesas habían irrigado durante 2015 a toda la economía nacional más de $3 billones por trimestre ($9 billones a septiembre); esto significa que este rubro ya representaba más de un punto del PIB colombiano”.

 

La tendencia durante el 2016 es al aumento. Según El Espectador: “Cifras del Banco de la República revelan que en los primeros siete meses del 2015 los colombianos en el exterior aumentaron en 16% sus envíos de remesas al país, llegando a US$2.694,7 millones, frente a igual período de 2014, gracias a la subida del dólar”5. Los impactos están focalizados en regiones. En el caso del Valle del Cauca, las remesas pueden ser una muy buena explicación de por qué esta región, incluso en épocas de crisis, crece por encima de la economía nacional.

 

Hoy las remesas que llegan al país desde los Estados Unidos, o desde países europeos o latinoamericanos, pueden representar hasta un 1.5 por ciento del PIB. Al ritmo que empeoran las condiciones económicas en el país, y sus efectos comienzan a sentirse en la propia mesa de los colombianos, los “giros” se constituyen en un valioso activo para numerosos núcleos familiares, constituyéndose en recursos providenciales con capacidad para afectar los estilos de vida y consumo de millones de connacionales, oportunidades y servicios que no podrían adquirir con sus menguados y corrientes ingresos.

 

Luego de ser un destacado artífice de las condiciones que forzaron a millones de connacionales a desperdigarse por todo el mundo en busca del sustento, el Gobierno, junto a sus socios del sector financiero, quiere sacar un creciente partido de los recursos que envían los alojados allende la frontera. Según El Tiempo6: “El centro de estudios Anif advierte que a los colombianos residentes en el exterior que envían recursos a sus familiares y amigos en el país, les resultan cada vez más costosos esos giros. También considera que el exceso de regulación que el Gobierno les ha impuesto a las entidades financieras para canalizar estos recursos hacia el país está dejando a muchas por fuera, pues esto les encarece demasiado este tipo de operaciones, al tiempo que hace que esos dineros comiencen a buscar alternativas informales, con los agravantes que esto implica”. Lo único que les interesa es ganar con el esfuerzo ajeno.


El comportamiento de las cifras

 

Como ilustra la gráfica 1, a partir del año 2015 se reporta incremento en las remesas que llegan a Colombia. La afluencia de estas durante los primeros seis meses del año 2016 supera los montos recibidos en los mismos meses de los años anteriores. Este fenómeno, aunado a la devaluación de peso, y las constantes crisis económicas, puede contribuir a exacerbar las tendencias migratorias que caracterizan al país.

 

Gráfica 1. Montos de las remesas en millones de dólares recibidas mes a mes en Colombia desde el 2014 hasta el segundo trimestre del 2016

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En la medida en que la crisis se prolongue, y la disparidad del peso con el dólar y el euro permanezca tan pronunciada, puede tomar forma –bajo contextos socioeconómicos similares– un fenómeno de diferenciación de consumo de bienes y servicios, estilos de vida y acceso a oportunidades entre las familias que reciben estos giros y aquellas que no los reciben. Si esto sucede, es de esperar un mayor flujo de colombianos hacía el exterior, tanto de mano de obra no calificada como de aquella que sí cursó universidad.

 

En términos espaciales las remesas ameritan desagregación, pues su distribución no es homogénea en todo el territorio nacional. La gráfica 2 ilustra la situación de los diez departamentos que más reciben ingresos por este concepto. El Valle del Cauca es el caso emblemático en términos de remesas recibidas. Solo durante el 2015 captó 1.263.6 millones de dólares.

 

 

4

 

 

La gráfica 3 muestra el monto y el país de origen de las remesas recibidas. Para todos los años de la gráfica, el país de donde más provienen remesas son los Estados Unidos. En 2015, de allí provenían poco menos de la mitad de todos los giros que llegaron al país, registrando, de igual manera, como el país donde el flujo de divisas hacía Colombia comportó el mayor incremento respecto al año anterior. España es el segundo país de origen de remesas, pero con tendencia a reducir su participación.

 

5 En la gráfica destaca la presencia de países de la región como Panamá (tercero en el ranking), Chile (cuarto), Ecuador (Sexto), México y Perú. La desaparición de Venezuela de todas las estadísticas, así como la tendencia al decaimiento de España, certifican que el flujo de remesas está directamente relacionado con las condiciones económicas que experimentan los países en los que se asientan los migrantes.

 

La mano de obra, este viejo “producto” de exportación colombiano, ahora registra como uno de los principales rubros exportados por el país, con lo cual se confirma que tanto en su interior como fuera de él, los marginados y los trabajadores en general son quienes sostienen y quienes garantizan el avance del país.

 

1 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Migración internacional en las Américas. Sicremi 2015.
2 Comisión Económica para América Latina (Cepal). Nuevas tendencias y dinámicas migratorias en América Latina y El Caribe. Santiago de Chile, 2016.
3 Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Perfil Migratorio de Colombia. Bogotá, Junio del 2010.
4 Las remesas impactan positivamente la economía del país. http://www.dinero.com/edicion-impresa/pais/articulo/remesas-de-colombia-alcanzan-los-us4700-millones/218797. 2 de abril del 2016.

5 Remesas al país aumentan 16%. http://www.elespectador.com/noticias/economia/remesas-al-pais-aumentan-16-articulo-580553. 20 de agosto del 2015.

6 US$ 2.100 millones: récord de remesas desde EE. UU. http://www.eltiempo.com/economia/sectores/remesas-a-colombia/16547387. 28 de marzo de 2016

 


Recuadro 1

Soplan vientos de crisis económica

Atrás quedó la época de las vacas gordas, los efectos de las vacas flacas tendremos que degustarlos la mayoría de los colombianos. Durante la bonanza del precio de las materias primas, el Gobierno se dedicó a transmitir un falso optimismo que no condujo al aprovechamiento colectivo de los recursos, por el contrario fueron dirigidos para beneficio de unos pocos, y otro tanto derrochados. Evidencia de esto se encuentra en las importaciones que en los últimos diez años aumentaron de 1 a 12 millones de toneladas.

Realidad cambiante. En el 2016 al menos 23 billones de pesos menos reposan en las arcas del Estado por cuenta del bajo precio de los hidrocarburos, a esto debe sumarse el hecho que en este mismo año los ingresos por petróleo serán equivalentes a $0 pesos1. Un “tijeretazo”2 de 6 billones de pesos se anunció a principios del año para el Presupuesto General de La Nación: Empleo (-19 por ciento), Comunicaciones (-13.11 por ciento), ambiente y desarrollo (-12.4 por ciento), información estadística (-9.9 por ciento), vivienda (-4.7 por ciento) y educación (-0.44 por ciento).

Al tiempo que difundía estos recortes, el Gobierno dejaba en claro que entre sus gastos intocables, a los que no les rebajaría la asignación, están: las transferencias a los departamentos (por obligación constitucional), los intereses de la deuda externa y, según El Tiempo: “se excluyen los gastos generales asociados a operaciones militares y de Policía, pues, según explicó el Ministro de Hacienda, “se trata de gastos en combustible, dotación y alimentación de la Fuerza Pública”. Intocable los montos destinados a la seguridad del Estado.

Crece el desempleo. Según el economista Libardo Sarmiento Anzola3: “[...] En enero de 2016 la tasa de desempleo nacional escaló 11.9 por ciento, y en las 13 ciudades y áreas metropolitanas su guarismo alcanzó 14.1 por ciento, según los datos oficiales reportados por el Dane”. A sus impactos debe sumarse el incremento de la inflación que en julio del presente año fue del 8.97%, y los ajustes que pretenden controlar esta variable a través del incremento de la tasa de usura hasta el 32.01%4.

En palabras de Sarmiento Anzola: “Durante la última década Colombia era la envidia del vecindario. Su economía crecía a un ritmo promedio anual superior al 4 por ciento (período 2004-2014), el desempleo se reducía a un dígito y la incidencia de la pobreza por ingresos caía de 55,2 por ciento en 2001 a 27,8 en 2015 (gráfico 3) [...] la realidad demostró que en una economía fundamentada en la especulación financiera e inmobiliaria, el rentismo y el extractivismo de los recursos naturales y energéticos, el desarrollo es insostenible”.

1 Colombia va a recibir cero pesos por ingresos de petróleo este año: Minhacienda. http://caracol.com.co/radio/2016/06/11/economia/1465608546_225297.html. 11 de junio del 2016.
2 Empleo público, el más sacrificado en recorte presupuestal en el 2016. http://www.eltiempo.com/economia/sectores/recorte-presupuestal-del-gobierno-en-el-2016/16518628. 23 de febrero de 2016.

3 El desempleo golpea una vez más. https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/28442-el-desempleo-golpea-una-vez-mas.html. 28 de marzo del 2016.

4 http://www.dinero.com/economia/articulo/tasa-de-usura-en-tercer-trimestre-de-2016-sube-120-puntos-basicos/225160

 


Recuadro 2

2Fuente: Economíapolítica del Presupuesto General de La Nación 2016.https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/27704-economia-politica-del-presupuesto-general-de-la-nacion-2016.html

 


Recuadro 3
“Si ellos no mandaban ese dinero nos cortaban los servicios...”

 

La señora Doris Alicia Ceballos, habló desde Medellín con el periódico desdeabajo y relató una experiencia migratoria bastante representativa.

desdeabajo –da–. ¿Cómo fue el inicio del proceso migratorio en su familia?

Doris Alicia Ceballos –D.C.– Eso empezó hace 25 años, cuando mi hermano menor se fue por “el hueco”, como solían por aquella época irse las personas. Llegó donde un tío que le colaboró y buscó empleo. Él era soltero en ese entonces, mandaba el dinero para colaborarle a mi mamá y para ayudarme a mí con mis dos hijos. Luego, con el tiempo, más o menos por allí a los diez años, él le ayudó a otro hermano para que se fuera, pero mi hermano sí viajó con papeles, ósea, con visa de turista. Estando ya en Estados Unidos (EU) trabajó y también mandaba dinero para mi mamá, dinero para colaborarme a mí con mis hijos [...] yo estaba estudiando en la universidad, en fin.

 

Cada mes mandaban el dinero para pagar los servicios de mi mamá, para comprarle el mercado y para colaborarme a mí. Eso ha sido sagrado como desde hace 25 años. Luego mandaron por mí, yo me fui también legal, estuve un tiempo allá, trabajé, dejé mis hijos acá y les mandaba también mensualmente la remesa para que mercaran, pagarán servicios y todo eso.

 

da. Pero usted se devolvió, ¿Qué pasó?

D.C. Con el tiempo decido volverme. Para mí fue muy duro estar por allá, para los hijos durísimo, entonces tomamos la decisión de que era mejor quedarnos aquí tomando agua de panela si nos tocaba, pero estar juntos. Es de las experiencias más duras que he tenido en mi vida, te digo que lloré todos los días estando sin ellos, además de que uno se tiene que matar mucho. Trabajaba honestamente para poder vivir en los EU y enviar dinero, para lo cual hay que matarse mucho; en los últimos días de aquella época dormía cuatro horas pues tenía tres empleos, y así ahorrar dinero y poderme venir.

 

Hace dos años, el primero de mis hermanos que se fue –que hubiera cumplido 25 años de estadía si todavía estuviera allá–, también decidió regresar, él de todas maneras se hizo ciudadano norteamericano, tiene papeles en regla, pero prefirió venirse para acá, él dice que prefiere terminar sus años en Colombia, y cada determinado tiempo viaja, porque tiene una hija allá. El otro hermano también tiene dentro de sus pensamientos regresar lo más pronto que pueda.

 

da. ¿Qué tan importante eran los recursos que mandaban sus familiares?

DC. Si ellos no mandaban ese dinero nos cortaban los servicios, así se sencillo. Era la forma como nos sosteníamos, hasta que terminé la universidad y me puse a trabajar, así empecé a ejercer mi profesión y ya se alivió un poquito la carga porque ya podía mercar, ya podía pagar servicios. Aunque ya contábamos con este ingreso, ellos siguieron mandándole a mi mamá su dinero, pero ya me soltaron las riendas un poquito porque ya tenía.

 

da. ¿Las remesas continúan llegando?

DC. Mi hermano envía, sí, pero no tanta cantidad porque la economía de los EU ha desmejorado mucho. Una veces hay empleo, otras veces no; la situación es tal que en algunas ocasiones somos nosotros quienes le enviamos a él.

Publicado enColombia
Sábado, 27 Agosto 2016 12:46

El oxígeno de la economía colombiana

El oxígeno de la economía colombiana

Al tiempo que en el 2016 el PIB sufre contracción, y la inflación y el desempleo crecen, las remesas enviadas desde el exterior por miles de trabajadores que salieron en busca de mejor futuro, registran un inocultable alivio: más de 12 billones de pesos fue la suma recibida durante el 2015, en dólares 4.635 millones. En lo corrido del año en curso lo recibido suma 2.346 millones de dólares, doce por ciento más que en el primer semestre del año anterior. En búsqueda del sustento, continúan abriendo trocha por el mundo miles de connacionales.

 

Colombia registra como uno de los países con mayor emigración en Latinoamérica. Datos de la Ocde1 confirman que 100 mil migrantes nacionales abandonan cada año el país para radicarse de forma permanente en territorio de la Ocde o de América Latina; alrededor de 2 millones de ellos ya eran migrantes permanentes en países de la región2, estudio que solo toma en cuenta los últimos años y no registra la inmensa colonia asentada en Venezuela; en términos de migraciones regionales Colombia solo es superada por México y El Salvador.

 

Olas de migrantes impulsadas, principalmente, por la economía. A partir de la segunda mitad de la década de los noventa fue evidente la aceleración en los flujos migratorios de connacionales hacia el exterior, realidad atribuida de manera principal a la crisis económica de fin de siglo (Cárdenas y Mejía, 2006)3.

 

Paradoja. Estas migraciones no solo constituyen una alternativa de vida y progreso para las familias de los migrantes que aguardan en Colombia, sino que también terminaron por convertirse en uno de los factores dinamizadores de las economías regionales del país golpeadas por la crisis más fuerte de los últimos años (Ver Recuadro 1). Los miles de millones de dólares enviados por estos trabajadores que no encontraron trabajo en el país, o cuyos ingresos eran insuficientes para velar por su familia, son el paliativo que alivia la rudeza de las condiciones impuestas por el desempleo, los malos salarios, la recesión y el estancamiento.

 

Repuntan las remesas

 

Luego de una tendencia a la baja entre los años 2009 y 2014, las remesas repuntaron en 2015. Según la revista Dinero4: “El impacto para la economía colombiana es positivo. Por cuenta de la devaluación, los dólares que recibe una familia en el Eje Cafetero o en el Valle valen hoy 65% más que a principios de 2014 y 41% más que hace un año. Según el Banco de la República, a septiembre las remesas habían irrigado durante 2015 a toda la economía nacional más de $3 billones por trimestre ($9 billones a septiembre); esto significa que este rubro ya representaba más de un punto del PIB colombiano”.

 

La tendencia durante el 2016 es al aumento. Según El Espectador: “Cifras del Banco de la República revelan que en los primeros siete meses del 2015 los colombianos en el exterior aumentaron en 16% sus envíos de remesas al país, llegando a US$2.694,7 millones, frente a igual período de 2014, gracias a la subida del dólar”5. Los impactos están focalizados en regiones. En el caso del Valle del Cauca, las remesas pueden ser una muy buena explicación de por qué esta región, incluso en épocas de crisis, crece por encima de la economía nacional.

 

Hoy las remesas que llegan al país desde los Estados Unidos, o desde países europeos o latinoamericanos, pueden representar hasta un 1.5 por ciento del PIB. Al ritmo que empeoran las condiciones económicas en el país, y sus efectos comienzan a sentirse en la propia mesa de los colombianos, los “giros” se constituyen en un valioso activo para numerosos núcleos familiares, constituyéndose en recursos providenciales con capacidad para afectar los estilos de vida y consumo de millones de connacionales, oportunidades y servicios que no podrían adquirir con sus menguados y corrientes ingresos.

 

Luego de ser un destacado artífice de las condiciones que forzaron a millones de connacionales a desperdigarse por todo el mundo en busca del sustento, el Gobierno, junto a sus socios del sector financiero, quiere sacar un creciente partido de los recursos que envían los alojados allende la frontera. Según El Tiempo6: “El centro de estudios Anif advierte que a los colombianos residentes en el exterior que envían recursos a sus familiares y amigos en el país, les resultan cada vez más costosos esos giros. También considera que el exceso de regulación que el Gobierno les ha impuesto a las entidades financieras para canalizar estos recursos hacia el país está dejando a muchas por fuera, pues esto les encarece demasiado este tipo de operaciones, al tiempo que hace que esos dineros comiencen a buscar alternativas informales, con los agravantes que esto implica”. Lo único que les interesa es ganar con el esfuerzo ajeno.


El comportamiento de las cifras

 

Como ilustra la gráfica 1, a partir del año 2015 se reporta incremento en las remesas que llegan a Colombia. La afluencia de estas durante los primeros seis meses del año 2016 supera los montos recibidos en los mismos meses de los años anteriores. Este fenómeno, aunado a la devaluación de peso, y las constantes crisis económicas, puede contribuir a exacerbar las tendencias migratorias que caracterizan al país.

 

En la medida en que la crisis se prolongue, y la disparidad del peso con el dólar y el euro permanezca tan pronunciada, puede tomar forma –bajo contextos socioeconómicos similares– un fenómeno de diferenciación de consumo de bienes y servicios, estilos de vida y acceso a oportunidades entre las familias que reciben estos giros y aquellas que no los reciben. Si esto sucede, es de esperar un mayor flujo de colombianos hacía el exterior, tanto de mano de obra no calificada como de aquella que sí cursó universidad.

 

En términos espaciales las remesas ameritan desagregación, pues su distribución no es homogénea en todo el territorio nacional. La gráfica 2 ilustra la situación de los diez departamentos que más reciben ingresos por este concepto. El Valle del Cauca es el caso emblemático en términos de remesas recibidas. Solo durante el 2015 captó 1.263.6 millones de dólares.

 

La gráfica 3 muestra el monto y el país de origen de las remesas recibidas. Para todos los años de la gráfica, el país de donde más provienen remesas son los Estados Unidos. En 2015, de allí provenían poco menos de la mitad de todos los giros que llegaron al país, registrando, de igual manera, como el país donde el flujo de divisas hacía Colombia comportó el mayor incremento respecto al año anterior. España es el segundo país de origen de remesas, pero con tendencia a reducir su participación.

 

En la gráfica destaca la presencia de países de la región como Panamá (tercero en el ranking), Chile (cuarto), Ecuador (Sexto), México y Perú. La desaparición de Venezuela de todas las estadísticas, así como la tendencia al decaimiento de España, certifican que el flujo de remesas está directamente relacionado con las condiciones económicas que experimentan los países en los que se asientan los migrantes.

 

La mano de obra, este viejo “producto” de exportación colombiano, ahora registra como uno de los principales rubros exportados por el país, con lo cual se confirma que tanto en su interior como fuera de él, los marginados y los trabajadores en general son quienes sostienen y quienes garantizan el avance del país.

 

1 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Migración internacional en las Américas. Sicremi 2015.
2 Comisión Económica para América Latina (Cepal). Nuevas tendencias y dinámicas migratorias en América Latina y El Caribe. Santiago de Chile, 2016.
3 Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Perfil Migratorio de Colombia. Bogotá, Junio del 2010.
4 Las remesas impactan positivamente la economía del país. http://www.dinero.com/edicion-impresa/pais/articulo/remesas-de-colombia-alcanzan-los-us4700-millones/218797. 2 de abril del 2016.

5 Remesas al país aumentan 16%. http://www.elespectador.com/noticias/economia/remesas-al-pais-aumentan-16-articulo-580553. 20 de agosto del 2015.

6 US$ 2.100 millones: récord de remesas desde EE. UU. http://www.eltiempo.com/economia/sectores/remesas-a-colombia/16547387. 28 de marzo de 2016

 

Recuadro 1

Soplan vientos de crisis económica

Atrás quedó la época de las vacas gordas, los efectos de las vacas flacas tendremos que degustarlos la mayoría de los colombianos. Durante la bonanza del precio de las materias primas, el Gobierno se dedicó a transmitir un falso optimismo que no condujo al aprovechamiento colectivo de los recursos, por el contrario fueron dirigidos para beneficio de unos pocos, y otro tanto derrochados. Evidencia de esto se encuentra en las importaciones que en los últimos diez años aumentaron de 1 a 12 millones de toneladas.

Realidad cambiante. En el 2016 al menos 23 billones de pesos menos reposan en las arcas del Estado por cuenta del bajo precio de los hidrocarburos, a esto debe sumarse el hecho que en este mismo año los ingresos por petróleo serán equivalentes a $0 pesos1. Un “tijeretazo”2 de 6 billones de pesos se anunció a principios del año para el Presupuesto General de La Nación: Empleo (-19 por ciento), Comunicaciones (-13.11 por ciento), ambiente y desarrollo (-12.4 por ciento), información estadística (-9.9 por ciento), vivienda (-4.7 por ciento) y educación (-0.44 por ciento).

Al tiempo que difundía estos recortes, el Gobierno dejaba en claro que entre sus gastos intocables, a los que no les rebajaría la asignación, están: las transferencias a los departamentos (por obligación constitucional), los intereses de la deuda externa y, según El Tiempo: “se excluyen los gastos generales asociados a operaciones militares y de Policía, pues, según explicó el Ministro de Hacienda, “se trata de gastos en combustible, dotación y alimentación de la Fuerza Pública”. Intocable los montos destinados a la seguridad del Estado.

Crece el desempleo. Según el economista Libardo Sarmiento Anzola3: “[...] En enero de 2016 la tasa de desempleo nacional escaló 11.9 por ciento, y en las 13 ciudades y áreas metropolitanas su guarismo alcanzó 14.1 por ciento, según los datos oficiales reportados por el Dane”. A sus impactos debe sumarse el incremento de la inflación que en julio del presente año fue del 8.97%, y los ajustes que pretenden controlar esta variable a través del incremento de la tasa de usura hasta el 32.01%4.

En palabras de Sarmiento Anzola: “Durante la última década Colombia era la envidia del vecindario. Su economía crecía a un ritmo promedio anual superior al 4 por ciento (período 2004-2014), el desempleo se reducía a un dígito y la incidencia de la pobreza por ingresos caía de 55,2 por ciento en 2001 a 27,8 en 2015 (gráfico 3) [...] la realidad demostró que en una economía fundamentada en la especulación financiera e inmobiliaria, el rentismo y el extractivismo de los recursos naturales y energéticos, el desarrollo es insostenible”.

1 Colombia va a recibir cero pesos por ingresos de petróleo este año: Minhacienda. http://caracol.com.co/radio/2016/06/11/economia/1465608546_225297.html. 11 de junio del 2016.
2 Empleo público, el más sacrificado en recorte presupuestal en el 2016. http://www.eltiempo.com/economia/sectores/recorte-presupuestal-del-gobierno-en-el-2016/16518628. 23 de febrero de 2016.

3 El desempleo golpea una vez más. https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/28442-el-desempleo-golpea-una-vez-mas.html. 28 de marzo del 2016.

4 http://www.dinero.com/economia/articulo/tasa-de-usura-en-tercer-trimestre-de-2016-sube-120-puntos-basicos/225160

 

Recuadro 2

2Fuente: Economíapolítica del Presupuesto General de La Nación 2016.https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/27704-economia-politica-del-presupuesto-general-de-la-nacion-2016.html

 

Recuadro 3
“Si ellos no mandaban ese dinero nos cortaban los servicios...”

 

La señora Doris Alicia Ceballos, habló desde Medellín con el periódico desdeabajo y relató una experiencia migratoria bastante representativa.

desdeabajo –da–. ¿Cómo fue el inicio del proceso migratorio en su familia?


Doris Alicia Ceballos –D.C.– Eso empezó hace 25 años, cuando mi hermano menor se fue por “el hueco”, como solían por aquella época irse las personas. Llegó donde un tío que le colaboró y buscó empleo. Él era soltero en ese entonces, mandaba el dinero para colaborarle a mi mamá y para ayudarme a mí con mis dos hijos. Luego, con el tiempo, más o menos por allí a los diez años, él le ayudó a otro hermano para que se fuera, pero mi hermano sí viajó con papeles, ósea, con visa de turista. Estando ya en Estados Unidos (EU) trabajó y también mandaba dinero para mi mamá, dinero para colaborarme a mí con mis hijos [...] yo estaba estudiando en la universidad, en fin.

 

Cada mes mandaban el dinero para pagar los servicios de mi mamá, para comprarle el mercado y para colaborarme a mí. Eso ha sido sagrado como desde hace 25 años. Luego mandaron por mí, yo me fui también legal, estuve un tiempo allá, trabajé, dejé mis hijos acá y les mandaba también mensualmente la remesa para que mercaran, pagarán servicios y todo eso.

 

da. Pero usted se devolvió, ¿Qué pasó?


D.C. Con el tiempo decido volverme. Para mí fue muy duro estar por allá, para los hijos durísimo, entonces tomamos la decisión de que era mejor quedarnos aquí tomando agua de panela si nos tocaba, pero estar juntos. Es de las experiencias más duras que he tenido en mi vida, te digo que lloré todos los días estando sin ellos, además de que uno se tiene que matar mucho. Trabajaba honestamente para poder vivir en los EU y enviar dinero, para lo cual hay que matarse mucho; en los últimos días de aquella época dormía cuatro horas pues tenía tres empleos, y así ahorrar dinero y poderme venir.

 

Hace dos años, el primero de mis hermanos que se fue –que hubiera cumplido 25 años de estadía si todavía estuviera allá–, también decidió regresar, él de todas maneras se hizo ciudadano norteamericano, tiene papeles en regla, pero prefirió venirse para acá, él dice que prefiere terminar sus años en Colombia, y cada determinado tiempo viaja, porque tiene una hija allá. El otro hermano también tiene dentro de sus pensamientos regresar lo más pronto que pueda.

 

da. ¿Qué tan importante eran los recursos que mandaban sus familiares?


DC. Si ellos no mandaban ese dinero nos cortaban los servicios, así se sencillo. Era la forma como nos sosteníamos, hasta que terminé la universidad y me puse a trabajar, así empecé a ejercer mi profesión y ya se alivió un poquito la carga porque ya podía mercar, ya podía pagar servicios. Aunque ya contábamos con este ingreso, ellos siguieron mandándole a mi mamá su dinero, pero ya me soltaron las riendas un poquito porque ya tenía.

 

da. ¿Las remesas continúan llegando?


DC. Mi hermano envía, sí, pero no tanta cantidad porque la economía de los EU ha desmejorado mucho. Una veces hay empleo, otras veces no; la situación es tal que en algunas ocasiones somos nosotros quienes le enviamos a él.

 

Gráfica 1. Montos de las remesas en millones de dólares recibidas mes a mes en Colombia desde el 2014 hasta el segundo trimestre del 2016

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Publicado enEdición Nº227
Santiago de Chile. Las remesas internacionales enfrentarán un flujo incierto los próximos años, debido a la crisis europea y la desaceleración de Estados Unidos, indicó hoy lunes la CEPAL.

"Las perspectivas de que se recuperen no están a la vuelta de la esquina", advirtió el director de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Osvaldo Kacef.

Una de las situaciones más difíciles las vivirá México, que viene saliendo de una recesión y donde las remesas cayeron ya 4.6 por ciento este año, recordó Kacef.

"En México parece haber una migración madura que comienza a dejar de enviar capitales a su país de origen", analizó el economista.

Ecuador, donde la mitad de las remesas provienen de España, encara otra de las situaciones más complejas pues su producto interno bruto depende en 15 por ciento de estos flujos, agregó.

Escenarios similares enfrentan Paraguay, Jamaica y las naciones centroamericanas, donde también es importante el flujo de divisas de los migrantes en Estados Unidos.

"Los capitales provenientes de ese país se van a desacelerar, debido a que el crecimiento en él caerá en torno a un punto", precisó Kacef.

El economista añadió que una gran duda es si Europa y Estados Unidos podrán sostener sus paquetes de estímulos, en especial a la construcción, donde labora una mayoría de los migrantes latinos.

"La capacidad para mantener los incentivos monetarios y fiscales no es la misma que al inicio de la crisis subprime en 2008", sostuvo.

Por eso, planteó que no se espera un auge de las remesas como el vivido entre 1996 y 2007, cuando los 30 millones de migrantes llegaron a enviar 80 mil millones de dólares a sus hogares.

No obstante del escenario futuro, las primeras cifras de este año hablan de una estabilización del derrumbe vivido en 2009, cuando las remesas bajaron unos 8 mil millones de dólares, En El Salvador, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana, donde en 2009 estos flujos retrocedieron hasta diez por ciento, el flujo de remesas creció entre dos y cinco por ciento este año.

Kacef afirmó que lo complejo es tratar de articular políticas públicas para rentabilizar las consecuencias sociales del flujo de remesas, para reducir el impacto macroeconómico de su retiro.

"Estamos hablando de hogares pobres sin capacidad de ahorro y de Estados precarios con dificultades para financiar políticas públicas", comentó.

Dpa
Publicado: 02/08/2010 09:42

Publicado enInternacional
Ascenderían a 62 mil millones de dólares contra los 69 mil 200 mdd del año pasado.

Nueva York. La cantidad de dinero que inmigrantes envían hacia América Latina disminuirá 11 por ciento en 2009 a medida que la recesión mundial reduce las oportunidades de empleo, pronosticó un estudio divulgado este miércoles.

La investigación, a cargo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estima que América Latina recibirá durante este año 62 mil millones de dólares en remesas -enviadas principalmente desde Estados Unidos, España y Japón, países que han sido impactados duramente por la crisis-, contra los 69 mil 200 millones de dólares que recibió durante 2008, lo que marca el primer descenso global de remesas a la región desde que el BID comenzó a realizar el seguimiento de los flujos de dinero, hace una década.

El país más afectado por la caída será México, que es el mayor receptor de remesas de la región al captar un tercio de ellas.

"La crisis claramente está limitando la capacidad de los emigrados para enviar dinero a sus países de origen", señaló el presidente del BID, Luis Alberto Moreno.

Las remesas se ubicarán en un nivel visto por última vez en 2006. Unos cuatro millones de personas en toda Latinoamérica y el Caribe recibirán menos dinero de sus familiares en el extranjero, reveló el estudio encargado por el BID y que será publicado completo este miércoles por Diálogo Interamericano, un comité de asesores de Washington.

"Una parte considerable del dinero que envían los parientes se utiliza para necesidades diarias, tales como alimentación, vivienda y ropa", indicó el periódico.

Se espera que las remesas desde Estados Unidos caigan 11 por ciento, a cerca de 42 mil millones de dólares este año.

En la actualidad, 12 por ciento de los inmigrantes hispanos en Estados Unidos están desempleados. El trabajo en la industria de servicios y en la construcción, que emplean grandes cantidades de inmigrantes latinos, se ha visto muy afectada.

El estudio, realizado en marzo y junio de este año en seis grandes áreas metropolitanas estadunidenses, reveló que 25 por ciento de los inmigrantes desempleados aún envían dinero a casa, recurriendo a sus ahorros y a la reducción de su consumo personal.

El diario indicó que alrededor de 12 millones de inmigrantes de Latinoamérica y el Caribe que viven en Estados Unidos envían dinero a casa. El estudio proyecta que casi la mitad de ellos enviará menos en 2009 de lo que enviaron el año pasado.

En 2008, un estudio similar encontró que sólo 8.0 por ciento de los inmigrantes enviaron menos dinero a sus países de origen que el año precedente.

Un tercio de los encuestados en el estudio dijo que le gustaría regresar a su país de origen, frente al 20 por ciento del año pasado.

Sólo 5.0 por ciento dijo que pensaba hacerlo por falta de trabajo en Estados Unidos, y 37 por ciento de quienes dijeron que podrían irse aseguró que considerarían la posibilidad de regresar.

"Los datos no apoyan la noción de que la gente regresa a sus países a causa de la crisis", dijo al diario Gregory Francis Watson, un especialista en envío de remesas del BID.

Sin embargo, los inmigrantes se empobrecen cada vez más mientras tratan de sobrevivir en Estados Unidos y continúan apoyando a sus familiares en sus países.

El estudio indicó que Haití, Nicaragua y República Dominicana están entre los países más dependientes de las remesas y, por tanto, entre los más afectados por la disminución.
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