MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Política social contemporánea en América Latina

 

Edición 2013. Formato: 17 x 24 cm., 352 páginas
P.V.P:$32.000 ISBN:978-958-8454-64-1

 

Reseña:

La política social es una acción que emana desde el poder político hacia la sociedad, que la clasifica indicando quiénes deben recibir las prestaciones sociales, bajo qué condición (¿pobre?, ¿trabajador?, ¿ciudadano?), precisando cuál debe ser su comportamiento moral, y lo que tienen derecho a reivindicar.

Las clasificaciones evolucionan a través del tiempo. Hacia el final de la Edad Media la limosna, invocando la caridad, permitía la salvación eterna de los poderosos y la sujeción de los pobres. A finales del siglo XIX los regímenes liberales proclamaron que podían reconocer los derechos de los trabajadores y que para ello no era preciso recurrir a la dictadura del proletariado.

Actualmente con las reformas del Consenso de Washington, la política social define al ciudadano como un cliente consumidor que accede a través del mercado al los servicios sociales, y en caso de no tener las condiciones económicas para dicho acceso se lo define como un pobre sujeto de programas focalizados.

En la medida en que la sociedad comparta la clasificación que emana del poder político, éste puede ejercer una dominación pacífica sobre ella. Pero también pueden emerger fuerzas subalternasque se oponganal poder político dominante e intentar imponer otras clasificaciones, como parte de la disputa por el dominio del poder simbólico.La lucha por dicho poder es un requisito previo para cualquier proceso social y político que pretenda cambiar el orden de las cosas imperante.

 

Indice.

 

Presentación.

*Política social contemporanea. (César Giraldo)

*La función política de los programas de transferencias condicionadas:análisis del programas Familias en Acción. (Andrés Garcia)

*Transformaciones en el mundo del trabajo. (Marcela Agudelo)

*El trabajo:del conflicto social al conflicto individual. (Álvaro Gallardo, Pedro Nel Valbuena)

*Del ciudadano al cliente (César Giraldo)

*Las dimensiones de la ciudadania hacia la interpretación de un debate contemporáneo. (Jairo Alonso Bautista)

*Una aproximación conceptual a las políticas de lucha contra la pobreza. (Marisol Perilla)

*Elementos para la comprensión de los fenómenos de privatización: discusiones acerca del concepto (Jairo Alonso Bautista, Marisol Perilla & MaríaPaola Salas) 

*La educación en Colombia desde la perspectiva del financiamiento: ¿capital humano o derecho humano? (Jaime Rafael Vizcaíno, Ilich Ortiz)

*Educación superior y financiarización. (Diego Alejandro Guevara)

 

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"Nuestra búsqueda es la justicia social"

Una coyuntura especial vive la capital del país: su alcalde y Programa de gobierno soportan ataques diarios de parte de los sectores que se sienten afectados por las políticas que tratan de recuperar el valor de lo público. Desde una posición de confianza con lo realizado en su primer año de gestión, Gustavo Petro evalúa las políticas que ha tratado de implementar.

 

desdeabajo (da). Queremos que le explique a quienes nos leen como ha sido este primer año de gobierno al frente de la alcaldía de Bogotá, sobre lo cual hay opiniones divididas. Para empezar en orden, ¿cómo se han construido las políticas públicas que hoy se implementan en el Distrito?

Gustavo Petro (GP). No ha sido el resultado de un proceso de planificación frio y tecnocrático como algunos creen. De ahí han acotado el señalamiento de la improvisación –como una especie de matriz de opinión– para calificar cada política, cuando en realidad cada política es un escenario resultante de un conflicto de fuerzas desatado al interior de la sociedad bogotana y por lo tanto de la administración distrital. La capacidad para implementar la nueva política, y para correr ciertos intereses que ahora se sienten lesionados, no se da de la noche a la mañana, es un proceso de resistencias y de lucha.

 

da. ¿Una lucha intensa? ¿Cómo son sus resultados?

GP. Sí. En cada política pública se desata esa lucha, y en cada una de ellas es posible apreciar esas fuerzas desatadas, a favor y en contra, fuerzas poderosas, pero en general el año 2012 fue de avance en el plan de desarrollo. El balance de nuestro primer año de trabajo es satisfactorio, sin caer en optimismos infundados. Hay quienes dicen que no deberíamos hacer del programa de gobierno una especie de fundamentalismo, pero en una sociedad que no conoce la política a partir de programas sino de triquiñuelas, de posturas engañosas, lo que estamos haciendo es enseñar de cierta forma que la política es un asunto de discusión de problemas fundamentales, programas, deliberación de programas...

 

da. ¿Por qué es satisfactorio el resultado en el 2012?

GP. Porque los principales ejes de las políticas están rodando, están ya colocados sobre el tablero de la ciudad. No son sólo papel. En unas políticas se avanza más que en otras. Hay que medir, examinar las distancias entre el discurso y el hecho. ¿Qué se ha logrado? ¿Qué falta allí donde no se han logrado los objetivos? Este ejercicio se puede hacer en cada política, pero podemos empezar por la educación, teniendo en cuenta la divisa programática de privilegiar en la ciudad los cerebros sobre el cemento.

 

da. Teniendo en cuenta que el peso en la cultura educativa sigue siendo instruccional, con una cantidad abrumadora de información desligada de la vida concreta de los estudiantes y de su capacidad de pensar y valorar por sí mismos, ¿qué varió en educación?

GP. La educación de calidad es un instrumento básico para superar la tremenda segregación social que hay. ¿Qué fallas tenemos? Un presupuesto que proviniendo de un gobierno de izquierda no contemplaba el escenario de la educación con la importancia fundamental que tiene. Dos punto tres billones de pesos son insuficientes para las necesidades del sector. Por eso, una de las primeras medidas que nos propusimos fue elevar –con la primera oportunidad que tuviésemos–, el presupuesto educativo para el año 2013. Yo no voy a decir que fue un crecimiento espectacular, pero sí histórico. Los tres punto uno billones de pesos aprobados trazan el marco financiero en el que nos vamos a mover. Si a esto sumamos los recursos destinados por la sección educativa de la Secretaría de Integración Social, estamos hablando de un crecimiento de un billón de pesos, aprobados y con recursos ciertos en el presupuesto educativo, entre el 2012 y el 2013. Si lo compara con la principal aspiración de la MANE, que en sus propuestas habla del crecimiento en un billón de pesos del presupuesto nacional, encuentra que Bogotá cumplió para el territorio distrital.

 

Este es un punto importante porque ese dinero, que hace honor a cerebro antes que dinero, no va a construir por si mismo otra educación, pero sin ese dinero no sería posible construir la bases de una revolución educativa.

 

da. ¿Cómo hacer mucho con poco y no al revés, tratando realmente de variar la educación imperante?

GP. Hay unos avances y unos estancamientos. ¿Dónde veo los avances? No sólo en el crecimiento de 450.000 a 550.000 jóvenes que acceden a refrigerios, en el aumento del número del comedores escolares, o que se lograron adecuar treinta establecimientos educativos para aumentar el número de horas diarias de la jornada educativa de cinco a ocho, posibilitando que 40.000 estudiantes del Distrito puedan estudiar ocho horas. Hay fibra óptica ahora, porque antes llegaba una mega a un colegio, si es que llegaba; pero en el 2012 doscientos colegios lograron banda ancha, que se convertirán en 700 con infraestructuras educativas que tendrán entre 50 y 100 megas. Esto significa abrir las puertas del mundo. Pero esas puertas del mundo no se abren por si solas, se abren si sabemos que buscar en el mundo, si en medio de toda la basura imperante se pueden encontrar los filones que permiten construir saberes críticos, aprovechar lo que se discute en el mundo, hacer saltar el escenario del joven de su calle de barrio pobre con necesidades, hacia un universo de posibilidades. Dado que ahora existe el presupuesto, estos son avances que tienen que multiplicarse en el 2013.

 

da. ¿Y donde visualiza los estancamientos?

GP. En el contenido de la educación. Este no ha sido un tema fácil y es necesario que el 2013 sea un año propicio para cambios profundos en las metodologías educativas.

 

Otro tema preocupante es la participación en las decisiones por parte de la juventud. Creo que el balance del Polo Democrático Alternativo deja cifras positivas en términos de la participación de los profesores en la hechura de una política educativa, pero deja un balance en rojo alrededor de los jóvenes, y creo que eso lo tenemos que llenar nosotros. ¿Cómo pueden el joven o la joven participar en la construcción de la política educativa? Ese mundo nuevo que va a existir en los colegios públicos de la ciudad de Bogota, ¿cómo puede ser moldeado por la manera de entender la educación que tienen el joven y por la joven? He ahí un reto que me parece fundamental para el año 2013.

 

da. No se avanza en pos de una revolución educativa imprescindible sin variar favorablemente las condiciones concretas en las que se desarrolla la labor de los maestros...

GP. Van a entrar 4.000 maestros nuevos a una población que ya es de 34.000. Al final de nuestro mandato el número de maestros estará entre 40.000 y 44.000, por lo menos una tercera parte de ellos será nueva. Son maestros jóvenes, sin denigrar de la edad, que vienen de otras experiencias, de otros mundos, con procesos educativos más ligados a las tecnologías del siglo XXI.

 

Con relación a la educación de los maestros, ¿qué nos había sucedido en el inmediato pasado? Que los programas de educación de los maestros eran pobres en recursos, la financiación se hacía para cursillos sin mayor bagaje, una especie de cumplimiento de requisitos para ver si se podía ascender en el escalafón. Nosotros multiplicamos cinco veces el presupuesto para formar maestros, pasamos de diez mil a cuarenta y ocho mil millones de pesos. Eso puede ser un problema sí se derrocha, pero ese salto expresa una voluntad: que el maestro, sea nuevo o antiguo, pueda tener una educación de mayor calidad, para que pueda transmitir una educación de mayor calidad.

 

da. Es duro decirlo, pero hay que decirlo: la mayor parte de la educación imperante obstruye antes que ayudar en la tarea de lograr que los estudiantes piensen por si mismos, sepan valorar lo que vale y no apreciar lo que no vale...

GP. La capacidad de pensar por si mismo es lo que uno esperaría como resultado del sistema educativo en su fase secundaria. Esa capacidad de pensar por si mismos es lo que construye ciudadanía capaz de tomar una elección libre en el mundo del saber. En mi reflexión esa capacidad de pensar y de crear está íntimamente vinculada a la formación artística. Lo que construye creadores, creadoras, es el arte.

 

Entonces, nuestro esfuerzo, al principio presupuestal, va dirigido a lograr que el arte y la cultura, que hace mucho dejaron el colegio, puedan ser el alma, la vertebra fundamental del colegio del año 2013. Hay ahí un programa, al que también habrá que ponerle todo el cuidado para que se implemente en debida forma. Hemos fortalecido la Secretaria de Cultura, los gestores culturales, transformado la orquesta filarmónica, Idartes, articulándolos al sistema educativo. Buscamos que crezca de manera exponencial la creación artística en el colegio, lo mismo que la deportiva, pero ese es otro tema.

 

Niñez y políticas integradas

 

da. ¿Por qué se afectó, en un gobierno sensible a lo social, un proceso de organización popular como el de las Casas Vecinales, que nace de la tenacidad de las mujeres humildes para enfrentar la adversidad?

GP. Sí, dimos este paso, que tiene muchas resistencias dentro de la Secretaría de integración Social, de trasladar el aparato de jardines infantiles, incluido un segmento llamado Casas Vecinales, hacia el preescolar de la Secretaría de Educación. Nos ha costado mucho, incluso oposición popular, pero en mi consideración estas son fuerzas inerciales. No le vi sentido a que la Secretaría de Integración Social, que no está hecha para la educación, mantuviese varias decenas de miles de niños de la primera infancia en un sistema que está desligado del sistema educativo. Queremos que cien mil niños, entre cero y cinco años, se puedan atender en el año 2013.

 

da. La segregación social se inicia desde el vientre, desde la primera infancia, ¿qué avances se han alcanzado a este nivel?

GP. La Secretaría de Educación Distrital se encargará de toda la población de primera infancia con edades entre los tres y hasta los cinco años, que es lo que llamamos el preescolar. Esto es un esfuerzo puramente bogotano. La ley y el presupuesto nacional todavía no reconocen el trabajo que se hace en este segmento poblacional. En este ámbito nos proponemos ofrecer 25.000 nuevos cupos para entrar al sistema preescolar en el sistema educativo.

 

Por su parte, la Secretaria de Integración Social se concentrará en la primera infancia con edades entre cero y dos años. Esta atención ya no es escolarizada, sino que tiene otro tipo de sensibilidad. Entre cero y dos años, la primera infancia popular está conformada por niños/as que se quedan en una casa, encerrados, sin mayor atención familiar, pues en general son mamás solas, más o menos medio millón de mamás en Bogotá, muchas adolescentes, jóvenes, que crían sus hijos solas, sin el padre que se ha ido o nunca estuvo. Esos niños/as crecen en condiciones adversas que forjan su personalidad de una manera irreversible, son los "Condenados de la tierra". Podemos llegar después con mucha política social, pero ese devenir entre los cero y los cinco años, si ha sido triste, duro, marca al ser humano.

 

A su vez, esta Secretaría debe llevar salud, vacunas, leche y algo que nos ha parecido fundamental: llevar, a través del arte, alegría, lúdica, juego. En este proceso se articula la Secretaría de Cultura. El juego enseña, si no hay juego, no hay saber. En este componente esperamos atender 50.000 niños. Este sí es un salto espectacular desde el punto de vista de lo que se hacía antes, pues en realidad no se hacía prácticamente nada.

 

Hay otro componente que es la salacuna. Aquí sí hay cierta institucionalidad, y queremos crear 25.000 nuevos cupos que favorecerán a la mujer que sale a trabajar.

 

da. La información estadística distrital revela que hay por lo menos trescientos mil niños no atendidos en Bogotá...

GP. Los cien mil niños que nos hemos propuesto atender este año es la tercera parte de la población que no está atendida. Es una meta absolutamente ambiciosa, si la cumplimos en este año podremos atender la población que falta en el resto del mandato de nuestra administración.

 

Este es el esfuerzo que quiero dejar. Este es el esfuerzo que en veinte años hará de Bogotá una ciudad profundamente humana, porque esa niñez será una juventud alegre, con seguridad en sí misma, popular, que va a transformar la vida y la política en Colombia.

 

Democracia incipiente

 

da. En otro aspecto de la política pública, la prensa articulada a las redes corporativas reconoce algunos avances en seguridad ciudadana, ¿qué nos puede decir a este respecto?

GP. La prensa no hace un examen en profundidad de esta materia. Ha entrado en una lógica errada de señalar si es más el General Martínez o es más el Alcalde Petro, y ese no es el tema.

 

Una estadística de homicidios, como variable indicadora de la violencia, no cae en una ciudad de la noche a la mañana. Lo que hemos visto en Bogotá es una tendencia a la caída desde niveles muy altos en el año 93 –cuando alcanzó 73 homicidios por cada 100.00 habitantes–, hasta la tasa que presentamos en febrero: 16 homicidios por cada cien mil habitantes. Entonces, hay que buscar una explicación estructural a ese fenómeno. No es un solo gobierno, no es la política de un alcalde. Pienso que la disminución sostenida se debe en lo fundamental a una caída de la tasa de pobreza. En esto hay discusiones académicas, ¿por qué Haití, que es tan pobre, no tiene tanta violencia? Bogotá ha visto caer la tasa de pobreza porque, como Bucaramanga, tiene estructuras económicas, comerciales e industriales, bastante democráticas. No estamos hablando de ciudades con un grupo que domina toda la actividad económica, hablamos de dos ciudades en las que centenares de miles de empresarios se distribuyen la riqueza que genera la ciudad, y esto tiene un efecto y es que, con decisión de acabar con la pobreza, se logra que la pobreza caiga independiente de la manera como se mida.

 

Hay otros elementos que aportan a esta tendencia. Bogotá incluye Presupuestos Participativos. y hay espacios donde la segregación no es absoluta.

 

da. ¿Cómo se ve, en este campo, la capital ante el país?

GP. Si se utiliza el índice Gini, Bogotá es la tercera capital del país más desigual, antecedida por Medellín y Montería. Pero cuando se hace un análisis más profundo se encuentra que en Medellín y Montería hay poblaciones muy pobres, una clase media pequeña y un sector muy rico. En Bogotá es diferente, solo una parte de la población más rica es hiperrica, todo lo demás es relativamente igualitario. Bogotá es una ciudad de clase media, con un núcleo de pobreza dura pequeño y con un pequeño núcleo de la población que es hiperrica, son los ricos de Colombia, que viven en un sector pequeño de la ciudad, son los dueños del poder económico, político y social del país. Entonces, ese sector arroja un índice Gini de desigualdad muy alto, pero si se quita ese sector de la estadística automáticamente la ciudad se vuelve mucho más igualitaria. La diferencia entre un habitante del estrato cinco y un trabajador de un barrio popular –por ejemplo Kennedy–, no es mucha, es más de apariencia que de realidad, la distancia del ingreso disponible no es muy elevada. Esto ayuda al tema democrático. Bogotá es una ciudad que vive una democracia incipiente.

 

Finanzas y economía popular

 

da. ¿Cómo encontró el tema tributario en Bogotá? ¿Qué han hecho en esta materia para superar la segregación?

GP. La gran mayoría de la población bogotana es la que sostiene el presupuesto. Si ven los desarrollos económicos en los últimos años, observarán que en el periodo de Uribe creció, de manera espectacular, el precio de la tierra, el costo de la ciudad, pero en un fragmento de la misma, barrios como Rosales, Cabrera, y algo hacia el aeropuerto El Dorado. Un proceso de especulación inmobiliaria intenso, que beneficia a menos del uno por ciento de la población, sector que no hace un esfuerzo tributario medible en el impuesto predial. Nosotros presentamos una reforma tributaria buscando grabar ese crecimiento especulativo, grabar parte de esa renta especulativa, para socializar esa renta.

 

En el Instituto para la Economía Social hicimos un esfuerzo sobre bancos, grandes superficies comerciales que de manera similar son los que han amasado la renta económica. Nuestra búsqueda es justicia social. En el proyecto presentado al Concejo hace algunos meses, su mayoría, incluso viejas figuras de la izquierda, como el concejal Sanguino, ni siquiera captaron la importancia revolucionaria del proyecto que se les presentó, porque de haber sido aprobado hubiera trasladado al conjunto de la ciudad un porcentaje del acumulado producto de la especulación financiera e inmobiliaria sufrido en la misma. Eso hubiera arrojado posibilidades de política social mucho más amplias, y de disminución, no sólo de la pobreza, sino de la desigualdad, que es un objetivo progresista. Vamos a seguir intentándolo por otras vías.

 

da. ¿Qué se ha avanzado en economía popular?

GP. La economía popular es un concepto ligado al capitalismo social, al mercado, a formas mercantiles simples, trabajadores/as solitarios/as, que hay muchos en Bogotá. Y hay también formas asociativas, pero incipientes, es un mundo muy rico, multicolor, que explica el trabajo en Bogotá. Sin esa economía popular Bogotá no existiría, asi ciertas mentalidades crean que Bogotá es el Parque de la 93. La economía popular es el corazón bogotano, explica sus éxitos relativos, igual que Bucaramanga. Esa economía popular está solitaria desde el punto de vista del Estado, ahí no hay crédito, no hay asistencia técnica, no hay acompañamiento, el Estado se vuelve un enemigo de la economía popular. Así es visto por quienes la construyen, el Estado es su enemigo, no su compañero. La postura política nuestra es acompañarla.

 

da. ¿Cómo es el acompañamiento?

GP. Más que un discurso, se necesitan instrumentos concretos, y ahí es donde hemos tenido nuestros principales problemas. Estas son parte de las batallas más duras de la Alcaldía. El banco, por ejemplo. Si uno concibe la economía popular como capitalismo popular implica, para sobrevivir, tres elementos básicos: espacio físico, una herramienta financiera, y el saber.

 

da. ¿Cómo es lo del espacio?

GP. Vamos por lo más común, revise el tema de la acera y el vendedor ambulante y verá cuanta conflictividad tiene ese dónde. El Estado debería abrir los espacios del dónde, para poder construir economía popular en la ciudad.

 

da. ¿De qué se trata la herramienta financiera?

GP. La herramienta, o como yo le llamo: ¿con qué?, que en economía se llama el capital. Las economías populares están en manos de la usura, con interés diario al diez por ciento, mafias que controlan y deprimen la economía popular. El sistema financiero no llega a esta economía. Cuando dijimos "hay que crear un banco para la economía popular", el Concejo cerró filas, excepto las bancadas progresistas, para hundir los proyectos de crédito popular que engañosamente montaron los gobiernos de izquierda al crear los bancos de segundo piso, que son un engaño, pues se reducen a una partida presupuestal que uno le entrega a un banco comercial para que asigne créditos. Y la gracia de una palanca financiera es que usted pueda usar, no el presupuesto, sino el ahorro de la ciudad, muchísimo más poderoso que el presupuesto, y es lo que podría potenciar la economía popular, y esto significa bancos de primer piso. Nosotros no hemos podido crear, por la oposición cerrada en el Consejo, un sistema de crédito popular.

 

da. ¿De qué se trata el saber?

GP. La economía popular necesita un saber. Ahí volveríamos al primer tema. Y ahí estamos haciendo un esfuerzo. Entonces, un tema como el del reciclaje es economía popular: 14.450 familias –en ámbitos de pobreza extrema para muchas de ellas– no es una cifra despreciable dentro de la economía popular. El simple traslado de una renta a las familias recicladoras de manera permanente, Auto 275 de la Corte Constitucional, significa que el operador privando disminuye su ingreso respecto al aseo y entonces esos recursos que libera, que paga la sociedad a través de las tarifas, pasan a las familias recicladoras. Este simple hecho tiene a punto de tumbar al alcalde. Esa fracción mínima de la riqueza de la ciudad, 36 mil millones de pesos, que se pretende sacar de los 4 operadores privados y trasladarla a las 14.450 familias, están a punto de hundir la alcaldía, por la oposición suscitada en los sectores de poder.

 

La generación de riqueza es fundamental para resolver todos los demás problemas. Pero la pregunta es: ¿la riqueza para quién? Cuando el progresismo llegó a la ciudad fue muy claro en decir: la generación de la riqueza es democrática, la economía popular debe ser objeto de fortalecimiento, pero todos los poderes, no solo estatales, sino extraestatales, económicos, medios de comunicación, etcétera, casi que se han aglutinado alrededor de una santa alianza en contra de empoderar la economía popular.

 

da. A propósito del ejemplo retomado por usted, ¿qué sucedió con basuras?

GP. Lo sucedido con Basuras Cero fue un déficit de lucha. Ha avanzado ya el 2013 y no he escuchado una sola central obrera apoyando un programa que resulta ser un hito contra el neoliberalismo en Colombia. Porque, desde hace veinte años, lo único visto en el país fue el pregón y el avance del libre mercado, destruyendo los espacios públicos. Esta es la primera vez que esa doctrina se revertió, parcialmente, mucho menos de lo que se quería, pero se avanzó, y esto es un hito.

 

El momento crucial de esta lucha fue el 18 de diciembre, cerca de la navidad. No fue que nosotros tuviéramos un exceso de optimismo, lo que hubo fue un déficit de lucha. Un sector de la ciudadana piensa que hubo un problema de planificación, pero planificar el aseo no es un problema complicado, saber cuánto carga un compactador, por dónde debe rodar, etcétera. No. La pregunta es, ¿por qué no tuvimos los compactadors el 18 de diciembre? Usted se hace esa simple pregunta, y encuentra que no es un problema de planificación, sino de luchas.

 

En esa disputa fuimos movidos por los intereses de los operadores privados que no querían que el Distrito tuviera la flota para podernos arrodillar en la negociación. Y nosotros presionando por tenerlos para precisamente cambiar la correlación de fuerzas en el escenario del aseo. Todo dio como resultado un 18 de diciembre donde nosotros no teníamos la flota, aún (14 de febrero) no la tenemos. ¿Dónde estaban las centrales obreras? Muchos sindicatos de base nos ayudaron, pero, ¿dónde estaban las centrales obreras, los movimientos políticos de izquierda, sus principales dirigentes?, los mismos que ahora, desde un escritorio, critican lo que hicimos.

 

Es muy fácil criticar a los que luchan, pero ¿dónde estaban sus formaciones políticas? Y a punto de írsenos este objetivo entre los dedos, literalmente aplastados, retrocedimos para que no se inundara la ciudad de basuras y lo logramos. Las jornadas que los trabajadores y la empresa pública naciente hicieron en esos días, son históricas. El Distrito pasó de recoger cero toneladas a recoger 2.600 toneladas diarias. A punta de fuerza muscular. De eso se escribirá más adelante, lo cierto es que aún no ha terminado el episodio. Pero se expresó un déficit de lucha popular, de lucha democrática, se mostró ausencia de desarrollo de la organización popular, sindical, intelectual, acorde con lo que demandaba esa lucha.

 

da. Es inocultable la ofensiva mediática contra la administración por parte de los intereses afectados en el primer año de gobierno, ¿cuál es su balance?

GP. La ofensiva mediática contra la administración no ha afectado la ejecución del programa Bogotá Humana. Lo que sí ha buscado es disminuir la fuerza de acompañamiento ciudadano al plan de desarrollo, y en eso han tenido un relativo éxito.

 

Es importante resaltar que Bogotá Basura Cero, por los efectos del 18 de diciembre, tuvo una falta de acogida, pero en general las demás políticas públicas puestas en marcha, cuando se encuestan, revelan un apoyo mayoritario. Las políticas son el objeto de enfrentamiento por los intereses que tocan. Es obvio que detrás de todas esas políticas públicas está la figura del Alcalde que sintetiza, en cierta forma, el conjunto del programa.

Publicado enEdición N°188
Miércoles, 03 Octubre 2012 08:30

Ocupa Monsanto llega a la casa de Monsanto

Ocupa Monsanto llega a la casa de Monsanto
En la ciudad estadounidense de San Luis no hay nadie que no tenga un amigo, pariente o vecino trabajando para la Monsanto. Esta ciudad en las orillas del río Mississippi tiene el dudoso honor de ser la sede de esa corporación transnacional. Fundada en 1901, Monsanto fue una de las principales corporaciones químicas del mundo en el siglo XX. Al comienzo de este siglo se transformó en un gigante de la biotecnología, o como dicen los publicistas de la compañía, "un líder en la industria de las ciencias de la vida (life sciences)". Hoy día Monsanto es la mayor compañía de semillas del mundo (27% del mercado mundial) y domina por un amplísimo margen el negocio mundial de las semillas transgénicas, o genéticamente modificadas.


Monsanto es por lo tanto la personificación misma del complejo biotecnológico-agrícola-industrial; la compañía ha trabajado muy duro para ganarse esa distinción. Esto significa también que simboliza todo lo que anda mal con nuestro sistema alimentario. (1)


Esta nefasta empresa tiene un historial muy cercano a mi país natal. Según el periodista Eliván Martínez:


"El estadounidense John Francis Queeny se inspiró en una mujer boricua para nombrar, en 1901 en Misuri, a la empresa Monsanto. Queeny bautizó la empresa en honor a su esposa Olga, hija de Emmanuel Mendes de Monsanto, quien a su vez financió los primeros pasos de la corporación. Ésta iba a convertirse en fabricante de agente naranja, el defoliante y herbicida que se probó en las granjas de Aguadilla (Puerto Rico) en los años 50, y que se usó a gran escala para pelar la selva bajo la que se escondía el enemigo de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam.
" (2)


El lunes 17 de septiembre fue el día escogido por la campaña mundial Ocupa Monsanto para realizar acciones contra la compañía (3). Se hizo un llamado a activistas del mundo entero a realizar protestas contra las instalaciones o siembras de Monsanto más cercanas. Grupos en lugares tan lejanos como Chile y Argentina piquetearon oficinas de Monsanto y circularon fotos de sus acciones por Facebook.


Ese día yo estaba nada menos que en San Luis piqueteando la entrada principal de las instalaciones de la compañía. Estaba acompañado por docenas de activistas locales, más algunos que vinieron de lugares tan lejanos como Chicago y San Francisco. Entre los manifestantes que hablaron a la pequeña multitud estaba el agricultor texano Eric Herm, quien sembraba el algodón transgénico Roundup Ready de Monsanto, pero se tornó en contra del uso de agrotóxicos y transgénicos. Herm narra su experiencia de descubrimiento y transformación en su libro "Son of a Farmer, Child of the Earth" (4).


El piquete fue la culminación de dos días de protestas y actividades educativas organizadas por GMO Free Midwest (5) y Occupy Monsanto. Las organizaciones Safe Food Action, Gateway Green Alliance/Partido Verde de San Luis (6) y la Organic Consumers Association llevaron a cabo varias actividades en distintas partes de la ciudad para agitar y educar acerca de la amenaza que representan los cultivos y alimentos transgénicos a la salud humana, a los pequeños agricultores, a las economias rurales y a la soberanía alimentaria en el mundo entero (7).


El día domingo 16 fue dedicado por completo a eventos educativos, incluyendo charlas y proyecciones de documentales, en el edificio de Community Arts and Movement Project (CAMP), entre la calle Cherokee y la avenida Minnesota en el lado sur de la ciudad, y Black Bear Bakery, negocio a una breve caminata de distancia. CAMP es una organización comunitaria que promueve la expresión creativa, la interconección social, el vivir saludable y la sustentabilidad a través de una gran variedad de actividades que celebran la diversidad y animan al pensamiento crítico, incluyendo clases, proyectos, artistas en residencia, reparación de bicicletas, jardinería comunitaria, murales, y mucho más (8). Black Bear Bakery, panadería muy conocida por su pan de centeno Lickhalter, es una empresa colectiva propiedad de sus trabajadores que a menudo presta su espacio para actividades culturales, políticas y creativas, incluyendo conciertos, proyecciones de películas, reuniones, presentaciones y conferencias de prensa (9).


Los presentadores ese día incluyeron al ingeniero químico Dr. Ollie Fisher, ex-empleado de Monsanto que dio un giro total a su vida y ahora se dedica a promover la salud integral y holística a través del Fisher Wellness Center (10); Priti Cox, artista de la India que se dedica mediante su arte a narrar y analizar los devastadores efectos de la globalización corporativa sobre la sociedad india (11); el genetista y autor Stan Cox (12), quien labora en el Land Institute, una ONG radicada en el estado de Kansas, donde desarrolla cultivos alimentarios perenes de raíces profundas; Orin Langelle y Anne Peterman del Global Justice Ecology Project (13), quienes trabajan una gran variedad de temas activistas, desde la justicia climática hasta la campaña en contra de los árboles transgénicos; el activista social y ambiental Daniel "Digger" Romano, quien ayuda a establecer redes alimentarias locales como alternativas al sistema alimentario corporativo agrotóxico; la agricultora orgánica, apicultora y maestra Suzanne Renard; el agricultor Eric Herm; y este servidor.


En mi presentación ofrecí un contexto histórico y político para la actual batalla global en torno a los cultivos transgénicos y el patentamiento de semillas, para demostrar que los esfuerzos por controlar las semillas de plantas de valor económico toman lugar desde hace varios siglos y que éstos han sido esenciales en la historia y desarrollo del imperialismo y la industrialización de Europa y Estados Unidos. Monsanto no es más que el más reciente capítulo en esta saga de siglos. Estos temas los abordé en mis recientes artículos "El Gran Juego de Ajedrez Botánico" y "Semillas del Imperio" (14), que son parte de un trabajo de investigación de mayor envergadura sobre la geopolítica de las semillas y genomas, desde la perspectiva de la ecología social.


El día siguiente fue la gran fecha: el día internacional de Ocupa Monsanto. Las actividades comenzaron con una conferencia sobre los mitos y realidades de la muy publicitada "economía verde" en el lujoso hotel Millenium en el centro de la ciudad, con Don Fitz, editor en jefe de la revista de izquierda verde Synthesis/Regeneration y miembro de la Gateway Green Alliance, y Orin Langelle como presentadores y este servidor de moderador. En ese mismo piso del Millenium tomaba lugar un simposio científico de la industria biotecnológica sobre la bioseguridad de los organismos transgénicos (15). No era coincidencia, sino astuta estrategia y buena planificación. Meses antes, el profesor Brian Tokar, del Instituto de Ecología Social en Vermont, se enteró del simposio, el cual coincidiría con los actos de Ocupa Monsanto, y se lo informó a Barbara Chicherio, organizadora de GMO Free Midwest. Los organizadores de la protesta entonces rentaron con meses de anticipación la sala Lewis & Clarke, justo frente a donde tomaría lugar la actividad de la industria.


Pero las cosas no salieron exactamente de acuerdo al plan. Aparentemente la administración del hotel se enteró de lo que teníamos entre manos y a último minuto nos cambiaron a otra sala de conferencias, al otro lado del piso, la cual tenía la mitad del tamaño de la que habíamos separado. He aquí el recuento de Don Fitz de lo que ocurrió cuando Chicherio se quejó con el ejecutivo del hotel a cargo:


- "Si usted no deja de hablarme ordenaré que la saquen del hotel", fue la respuesta más sensata que él parecía capaz de ofrecer. Mirando su carnet de identificación, Barbara vio que él era 'Rich Martin, Director de servicios de 'catering' y convenciones'.
(¡Alguien dígame cómo es 'catering' en español!)


Mientras se desarrollaba la conversación, Orin Langelle sacó su cámara para filmar la interacción. Rich alzó su mano y gruñó, "¡Fotos no! Aléjese de mí o voy a ordenar que le saquen del hotel". Cerca de Orin estaba Anne Peterman. Ella sacó su cámara quietamente y filmó a Rich. -



El relato entero de Fitz y algunas fotos de la actividad están disponibles en la página web de Occupy Monsanto. (16)


Una científica rusa que participaba en el simposio de la industria cruzó el pasillo y brevemente se nos unió justo antes de comenzar nuestra conferencia. Era nada menos que Irina Ermakova. Su nombre es desconocido para la gran mayoría del público de Estados Unidos (y Puerto Rico) pero es toda una celebridad de reputación heroica entre activistas anti-transgénicos. En 2007 ella publicó los resultados de estudios que realizó con ratas de laboratorio que demostraron los daños a la salud causados por la soya transgénica (17). 
 

Por sus hallazgos, integridad y valentía, Ermakova fue objeto de abusos verbales de sectores aliados a la industria de biotecnología. Los editores de la revista Nature Biotechnology desempeñaron un papel particularmente penoso y bochornoso en esta controversia. Aparentemente los organizadores del simposio pensaron que necesitaban de alguna voz "radical" para poder alegar que su actividad estaba "balanceada". Fue una sorpresa agradable y emocionante el que ella nos hablara brevemente sobre sus hallazgos científicos. Más tarde, ella se nos unió de nuevo cuando hicimos un piquete anti-transgénicos frente al hotel.


Nuestra siguiente acción del día fue en el supermercado Whole Foods Market, supercadena detallista que es considerada el Wal-Mart de los alimentos orgánicos. La mayoría de los consumidores de EEUU creen que Whole Foods vende solamente productos orgánicos, naturales y saludables, pero en realidad una parte considerable de su inventario la componen productos no orgánicos. Y entre todos esos productos no orgánicos hay algunos que tienen contenido transgénico- si un producto no es orgánico no hay garantía alguna de que sea libre de transgénicos. A diferencia de muchos colmados y cooperativas en Estados Unidos que venden alimentos orgánicos, Whole Foods no tiene una política de "no a los transgénicos".


Algunos de nosotros nos pusimos a caminar por las góndolas, conversando con los clientes acerca de los alimentos transgénicos y la importancia de etiquetarlos. No tuvimos que hacer esfuerzo por conseguir la atención de la gente; al ver nuestras camisetas y botones contra Monsanto y los transgénicos varios clientes vinieron hacia nosotros para preguntar sobre nuestra campaña. La reacción de la clientela a nuestros planteamientos fue extremadamente favorable, y por lo menos un empleado conversó con nosotros y nos expresó abiertamente su apoyo. Otros miembros de nuestro grupo fueron a la caja registradora con varios artículos y le preguntaron a los cajeros si estos eran libres de transgénicos. Según la política de Whole Foods, los empleados tienen que poder contestar cualquier pregunta que le haga la clientela. Los cajeros simplemente no sabían contestar las preguntas. No hubo ningún roce desagradable con la gerencia, aunque la policía sí se presentó.


El evento culminante del día fue el piquete en la entrada principal de las instalaciones de Monsanto. Terreno cero de la revolución genética mundial. Nos sorprendió la cantidad de conductores en la carretera que nos pasaban por el lado y expresaban solidaridad con nuestra protesta. Esos gestos no son poca cosa, considerando el control que ejerce Monsanto en esta ciudad.


Ruiz Marrero es un autor, periodista investigativo y educador ambiental que lleva investigando e indagando la problemática de la biotecnología transgénica desde la década de los noventa. Es autor del libro "Balada Transgénica: Biotecnología, Globalización y el Choque de Paradigmas", mantiene la página web Haciendo Punto en otro Blog (http://carmeloruiz.blogspot.com/search/label/esp), y dirige el Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico (http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/es). Ruiz Marrero, graduado del programa de maestría del Instituto de Ecología Social, ha estado involucrado en la política verde desde la década de los ochenta, cuando estuvo activo en los Comités de Correspondencia de los Verdes, de los cuales eventualmente surgiría el Partido Verde de Estados Unidos. Está actualmente en la junta editorial de Synthesis/Regeneration, una revista de pensamiento ecologista de izquierda ( http://www.greens.org/s-r/ ). Su identificación en Twitter es @carmeloruiz

NOTAS:
   
1) El documental de la cineasta francesa Marie Monique Robin "El Mundo Según Monsanto" es una de las mejores referencias sobre el historial criminal de esta empresa. Pueden verlo entero gratuitamente por Vimeo: http://vimeo.com/13096415  
2) Eliván Martínez. "El impacto ambiental de Monsanto" http://cpipr.org/historias/actualidad/270-el-impacto-ambiental-de-monsanto-tercera-parte.html
3) http://occupy-monsanto.com/
4) http://www.sonofafarmer.com/
5) http://gmofreemidwest.org/
6) http://gateway-greens.org/
7) En cuanto a los riesgos intrínsecos e inherentes de los cultivos transgénicos, les refiero a los siguientes artículos míos "Guisantes australianos y papas asesinas" (http://alainet.org/active/10616&lang=es), "¿Transgénicos, no gracias" (http://www.ciudadccs.info/?p=290298) y "Transgénicos riesgosos e innecesarios" (http://www.ciudadccs.info/?p=308083). Para referencias científicas más extensas les recomiendo el reciente informe "GMO Myths and Truths" de la organización Earth Open Source (http://earthopensource.org/index.php/reports/58).
8) http://stlcamp.org/
9)
http://www.blackbearbakery.org/
10)
http://www.fisherwellnesscenter.com/
11)
http://www.vanishingindia.com/
12)
http://www.losingourcool.com/writer.html
13)
http://globaljusticeecology.org/
14)
http://alainet.org/active/54242&lang=es, http://alainet.org/active/54698
15)
http://www.isbgmo.com
16) "“Stop Talking or You Will Be Removed from the Hotel”"
http://occupy-monsanto.com/occupy-monsanto-in-st-louis-action-1-stop-talking-or-you-will-be-removed-from-the-hotel/
17)
http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Ermakova
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Falso dilema: ambientalismo versus extractivismo
En el debate actual en Bolivia y en América Latina se ha posicionado intencionadamente el dilema entre ambientalismo versus extractivismo, orientado especialmente a valorar y criticar los procesos políticos y económicos de algunos países, en particular los casos de Perú, Bolivia y Ecuador, dejando de lado otras contradicciones que son fundamentales en relación a las condiciones históricas y sociales de nuestros países y a los desafíos para enfrentar los graves problemas de atraso, dependencia y pobreza.

Estos problemas no son solamente del presente, sino que provienen de causas que se han establecido estructuralmente tanto por la opresión colonial e imperialista más que centenaria, como por las relaciones internas marcadas por grandes desigualdades sociales y económicas. Los pueblos y países oprimidos, como los de nuestra región, han sido y son víctimas del capitalismo internacional que ha impuesto una división internacional del trabajo en la que las potencias consiguen grandes riquezas y recursos a costa de la pobreza, expoliación y marginalidad de millones de seres humanos, en el contexto de la relación centro-periferia del sistema mundo.

Por eso, en el fondo de la confrontación entre la defensa medioambiental y la economía de explotación primaria de recursos naturales se encuentra la misma pista: es decir ambos polos son parte de la estrategia imperialista de controlar los medios de vida más importantes del planeta.

La defensa medioambiental, en los términos del interés de las potencias industriales, significa impedir el uso interno endógeno de esos recursos para impulsar procesos de desarrollo e industrialización independiente en las semicolonias y países del Tercer Mundo e inclusive impulsar la creación de “reservas naturales de la humanidad”, como es el caso de la región amazónica, rechazadas por Brasil y otros países de la región. Por otra parte, la postura de economía extractivista de materias primarias en el viejo modelo primario-exportador es también parte de las políticas transnacionales para mantener su hegemonía y control sobre los recursos estratégicos frente a intentos de desarrollar políticas independientes y de potenciamiento interno hacia la integración regional.

La alianza entre las transnacionales con las oligarquías y burguesías dependientes ha generado un patrón de dominación política que, en algunos casos, está siendo cuestionado por las fuerzas populares emergentes bajo una bandera del nacionalismo defensivo con proyecciones de fortalecer la economía estatal y social que permite una mejor redistribución de las riquezas y los excedentes.

El mayor temor de las transnacionales y de las potencias capitalistas es que en nuestros países se consigan mayores márgenes de independencia economía, soberanía política y participación de las masas, junto al avance de procesos de integración y complementación regional que conviertan nuestra región en un espacio geográfico, geopolítico y económico con poder propio y autosuficiencia ante los desafíos que se presentan en el mapa internacional.

El uso interno de los recursos naturales en procesos de industrialización avanzada, la incorporación de valor agregado, el incremento de posibilidades de trabajo, la complementación económica y comercial entre los países vecinos y la capacidad de enfrentar la crisis capitalista europea y norteamericana pasan por emprender a profundidad los procesos integracionistas que se perfilan. El Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que impulsan la integración política, militar, energética, bancario-financiera, comercial, cultural y social son expresiones valiosas en la perspectiva de conseguir la unidad de la Patria Grande.

Las mayores expectativas desde inicios del siglo se produjeron en los casos de Venezuela con Chávez, Bolivia con Morales, Ecuador con Correa y Brasil con Lula, sin embargo los pasos se fueron desviando peligrosamente en distintos caminos. Las iniciativas de Chávez no tuvieron la repercusión y el acompañamiento de los otros líderes y tampoco sus funcionarios fueron eficientes en la perspectiva trazada; Brasil emprendió una estrategia aislacionista o, en su caso, avanzó en relaciones de dominación política y económica hacia los otros países de la región y Correa y Morales tuvieron que negociar y aceptar imposiciones en distintos campos.

En el caso boliviano el problema es mayor porque el gobierno Evo Morales no solamente cedió ante las transnacionales petroleras, mineras y financieras, sino que ha impulsado la aprobación de una Constitución y políticas que tienden a impulsar la división geográfica, la fragmentación nacional y la aparición de innumerables conflictos entre comunidades, regiones, departamentos, sindicatos, cooperativas y otras organizaciones sobre la base del reconocimiento de inexistentes 36 naciones y de un estado plurinacional que genera expectativas de autodeterminación y derechos por encima de la unidad del país.

De esta manera, con la división interna, se hace imposible pensar en aportar efectivamente en procesos de unidad e integración regional, sudamericana y latinoamericana y, por el contrario, se abren opciones de maniobra para quienes, desde el extractivismo o desde el medioambientalismo, pretender hacer abortar definitivamente los procesos de avance social y económico que se consiguieron en la última década.

El contexto mundial en esta hora clave de la historia de los pueblos, por la crisis del capitalismo central y la ausencia de alternativas dentro del mismo, abre posibilidades para una propuesta democrática más intensa y comprometida con el desarrollo integral de los sectores y clases populares, hacia la integración basada en la liberación nacional y la construcción de un socialismo nacional latinoamericano.

Eduardo Paz Rada, sociólogo, académico de la Universidad Mayor de San Andrés, Bolivia


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Lunes, 04 Junio 2012 17:33

Adiós Humala

Adiós Humala
Tras la "masacre política” de diciembre del 2011, Ollanta Humala ha decidido convencer al mundo de que no solo es un militar sin palabra, sino un político con ideología neoconservadora. Este convencimiento se lo hizo primero a los venezolanos que lo apoyaron en la campaña del 2006 y luego a los brasileños que lo apoyaron en el 2011, y ahora lo viene llevando a la calle. No ha bastado “limpiar” a su gobierno de funcionarios progresistas, ahora es fundamental declarar la lucha de clases a la antigua, a balazo limpio. En distintas partes del Perú, y con el aplauso de la pintoresca y bravucona derecha nacional, Ollanta Humala y su gobierno se enfrentan y desafían al pueblo que ha votado por él. ¿Para qué?

Humala pretendió ser el caudillo progresista esperado en dos décadas. Participante del Foro de Sao Paulo, los partidos políticos de la izquierda latinoamericana lo acogieron y apoyaron en sus campañas diversas desde el 2005. La derecha lo acusó por todo esto de ser primero el candidato de Chávez y la señora Heredia fue perseguida por una parte de la prensa peruana a partir de las elecciones del 2006 por sus vínculos con Venezuela. Por esto tuvo de portavoces de campaña a Mocha García Naranjo y a Nicolás Lynch que venían de las izquierdas.

Luego de su salto a la esfera de influencia de Brasil para la campaña del 2011, creando una mejor imagen de amigo de Lula da Silva y con posiciones más moderadas, la misma prensa lo persiguió por tener un asesor que representaba los intereses empresariales brasileños. El día del triunfo electoral, en junio del 2011, los titulares limeños no lo dieron por ganador sino por empate y anunciaron la necesidad de una concertación política. La derecha decía que éste no podría gobernar sin ella. De allí salió la baraja conservadora dentro del gabinete nombrado el 28 de julio del 2011. Sin embargo ni entonces ni después hubo concertación. La que hizo la derecha fue un asalto al poder. Lo que hay es una vuelta de la tortilla. Una revolución en su sentido cabal. Ganaron los que perdieron y perdieron los que ganaron como ya se dijo hasta la saciedad.

Una cosa es la prensa limeña conservadora y otra la realidad política en el campo. Cuando en Espinar el 76% de la población que ha votado por el candidato ve como ya de presidente los agarra a balazos, la cosa está complicada. Peor si encima mete a la cárcel a la gente de la Vicaría de la Solidaridad de Sicuani por terrorismo que fue a ver qué pasa. Y aún peor, cuando además presiona al presidente de la Corte Suprema a hacer cosas reñidas con la independencia de poderes y lo consigue, permitiendo así el secuestro de autoridades electas para su juicio en otras jurisdicciones. Lo que hay en el Perú, a un año de electo el nuevo gobierno, es un régimen mafioso y matonesco no muy distinto al de Fujimori.

Queda la interrogante de si Ollanta Humala piensa algo. Cualquier cosa. Y si tiene alguna línea. Cualquier línea. Reflejos políticos claramente no tiene. Descartado el verbo “pensar”, ¿Creerá que va a terminar su gobierno? ¿Cómo lo va a hacer? Que Washington piense que esto se arregla a balazos en el nombre del control del terrorismo es un tema relacionado al negocio de la venta de armas. Lo que a los peruanos nos concierne es nuestro país y adónde va. Cada vez hay menos ciudadanos dispuestos a que los atropellen en todo el país. Ese es el único complot. Hay más ciudadanía. Y los jóvenes de ahora son más ciudadanos que lo que han sido en mucho tiempo al margen de la geografía. Medio Oriente nos muestra que la calle pesa en el mundo y el Perú no es una excepción, aunque esa calle sea de tierra en un pueblo con un río contaminado al lado.

Venimos de una dinámica de desintegración nacional que comenzó en la década del 80, cortesía de Sendero y García, a través de las masacres, la hiperinflación y el colapso económico de los años 80. Se intentó recuperar el sentido nacional mediante la estabilización económica de los años 90, las investigaciones sobre corrupción de Fujimori y sus secuaces, y la formación de Comisión de la Verdad en la primera parte del siglo XXI. Tras la elección de Humala en simultáneo tenemos como siempre a la cruz y la espada actuando juntas. El Primer Ministro nombrado en diciembre resulta una expresión del fujimorismo castigado en junio del 2011 por el voto presidencial. Este ha tomado partido en un tema muerto y acabado, como es la sentencia de la Corte Interamericana sobre la Embajada del Japón (1997). Al mismo tiempo, el cardenal echó al padre Gastón Garatea S.S.C.C., ex Comisionado de la Verdad, de la práctica religiosa en Lima. El tema de los militares en los años aciagos ha revivido de la mano de cruz y la espada. Días más tarde se violentaron las protestas sociales anti mineras mientras la policía secuestraba a los alcaldes para enjuiciarlos fuera de su jurisdicción legal. En el Perú, los derechos humanos de los alcaldes son una cojudez total, parafraseando.

El tono de la renuncia de la congresista Verónica Mendoza del Partido Nacionalista la mañana del lunes 4 de junio debería de alertar a Humala y todo su combo, civil, religioso y militar, que pueda que no acabe su periodo. Dice: “La represión como un resorte automático frente a las demandas populares genera más resistencia de la gente, cayendo en un círculo vicioso. No obstante, condenamos tajantemente todo tipo de violencia venga de donde venga. Es necesario que las organizaciones sociales, la sociedad civil y todos los sectores que expresan su malestar por la imposición de las industrias extractivas se manifiesten de forma democrática, organizada y pacífica. Ni un muerto más, ni civiles ni personal policial. ¡Ni un muerto más! Hago un llamado a defender la vida con la vida, no con la muerte.”

Y la Coordinadora de Derechos Humanos el mismo lunes 4 de junio ha pedido la renuncia del Premier Valdés. Si los jóvenes tomaran conciencia de su poder, esto podría devenir en marchas de renuncia del Presidente de parte de organizaciones crecientes de la población afectada no solo por la minería sino por el engaño electoral del 2011. Mientras tanto faltan cuatro años de gobierno.


- Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI y coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org
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El crimen se combate conociendo sus causas
¿Cuáles son las opciones abiertas a los pueblos latinoamericanos frente a la creciente ola de criminalidad que azota la región? No descartamos al hacer esta pregunta la creciente penetración del crimen organizado en nuestras instituciones. ¿Quiénes son los actores sociales que pueden enfrentar este flagelo con valor y decisión? Los gobernantes no pueden esconderse detrás de cifras manipuladas o echarle la culpa a grupos sociales inventados por las agencias internacionales.

El incremento de la criminalidad y sus consecuencias son el resultado de un proceso de desindustrialización que afecta a Panamá y a toda la región latinoamericana. La desindustrializacion ha tenido un impacto que va mucho más allá de los números y de las cifras económicas. La masa de trabajadores disciplinada tiende a desaparecer y ser reemplazada por el trabajador informal o precario. El trabajador informal es el ideal en la concepción equivocada del empresario que busca un “colaborador” para cumplir con tareas en el marco del concepto de “just in time” o justo a tiempo.

Este trabajador no tiene empleo estable y, como consecuencia, tampoco tiene una disciplina que le permita organizarse como trabajador y tampoco puede organizarse como hombre o mujer de familia.

No sólo se debilita el sindicato y todo lo que eso implica, también se desintegra la familia y todos los valores asociados a esa institución. La desintegración de la familia hace estragos a nivel de la comunidad donde desaparece la red solidaria de jefes de familia, amas de casa y, sobre todo, de niños y adolescentes que adquieren sus valores primarios en ese marco.

Las instituciones comunitarias tienden a desparecer. Las escuelas son abandonadas por las familias desintegradas y los maestros que quedan tienden a frustrarse al no encontrar una referencia de apoyo en la comunidad. La escuela es invadida por elementos extracomunitarios asociados a la delincuencia, incluso al crimen organizado. Los jóvenes son reclutados por estas organizaciones con amplias redes. La corrupción, la “protección” y la trata de personas constituyen los primeros escalones. Después son introducidos a las tareas de distribución de drogas ilícitas y al control territorial de los mercados.

La desintegración de los centros de trabajo y de las organizaciones laborales son los primeros pasos en el camino hacia la formación de delincuentes. No hay que olvidar que a mediados del siglo XX (en el caso de Panamá), la desintegración de la comunidad campesina y la desaparición de ese tipo de organización familiar, fue reconstruida - tras un trauma - por la familia obrera en las formaciones urbanas.

En la actualidad, sin embargo, la familia obrera no está siendo reemplazada. Es lo que algunos ideólogos llaman la sociedad post industrial o pos moderna, sin valores y destinada a reproducirse sin referentes o valores.

La debacle o recesión económica del sistema capitalista a escala mundial ha creado un vacío que urge llenar con nuevas propuestas de organización social que le permitan a los pueblos del mundo reconstruir sus sociedades libres del crimen. El “boom” económico panameño – pasajero – debe servir para enfrentar la recesión que se avecina. Sin embargo, los gobiernos se resisten a planificar para el futuro.

Además, en muchos foros se insiste en levantar falsas expectativas en torno al problema del crimen organizado, planteando que no son problemas o que se deben a estructuras dañadas que pueden ser reparadas. En otras palabras, son problemas que pueden resolverse mediante ajustes parciales en las políticas sociales. Estos son los famosos programas focalizados que distribuyen prebendas en el marco de políticas clientelistas destinados al fracaso.

No se percatan que el crimen organizado es el resultado de políticas que se aplican en forma coherente al más alto nivel. Constituyen un conjunto de leyes que hacen inviables las actividades económicas productivas: industria y agricultura. Que impide que los niños y adolescentes puedan completar su educación. Son políticas que destruyen sistemáticamente a las comunidades del país. ¿Por qué la legislación privilegia y promueve los negocios relacionados con los juegos del azar, la trata de blancas y el blanqueo de dinero? ¿Por qué se legisla para legalizar y supuestamente justificar la expropiación de las tierras de campesinos, indígenas y pescadores?

¿Qué justifica que se crean batallones militares especiales para reprimir a las comunidades que defienden sus tierras y que son acusadas de ser aliadas de fuerzas políticas insurrectas?

La seguridad nacional responde a una ecuación sencilla que no puede ser manipulada. En la base de la sociedad tiene que existir una población constituida por trabajadores – hombres y mujeres - productivos en cuya instancia familiar se forma la generación de relevo, que garantiza la estabilidad de la sociedad a largo plazo. Las políticas al más alto nivel tienen que resguardar esa constitución básica mediante planes y una legislación consecuente.

En la actualidad, sólo existen planes para que ciertos sectores de la sociedad puedan invertir capitales (de dudoso origen) en negocios rentables. No existen planes para invertir los enormes ingresos del gobierno en actividades productivas, como la industria y el agro. Esta contradicción que se presenta en todos los países de la región explica la profundización cada vez más peligrosa de la criminalización de las relaciones sociales a todos los niveles de la sociedad.

Panamá, 24 de mayo de 2012.

- Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena.
http://marcoagandasegui11.blogspot.com
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Viernes, 18 Mayo 2012 16:56

Nace una esperanza

Nace una esperanza
Con gran fuerza social se presentó ante el país el pasado 23 de abril el Movimiento político y social Marcha Patriótica, luego de sesionar durante los días 21 y 22 en su Consejo Patriótico Nacional.

El lunes 23, desde las primeras horas de la mañana, diversos puntos de Bogotá se vieron copados por las delegaciones dispuestas a marchar hacia el centro de la ciudad. A medida que pasaban las horas, decenas de buses y camiones arribaban a la capital con miles de activistas, hasta juntar –según la Alcaldía de la ciudad– no menos de 35 mil personas (70 mil, según los organizadores), quienes colmaron la Plaza de Bolívar hasta bien entrada la tarde.

La movilización, integrada por delegaciones procedentes de los más diversos lugares del país, dejó claro ante propios y extraños que fuerzas sociales de base campesina, indígena y negra raizal, con importantes aliados urbanos, están convencidos de la necesidad de la paz negociada en Colombia: “Marcha Patriótica manifiesta su compromiso ético y político con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado. […] Aunar esfuerzos para transitar caminos que permitan hacer realidad los anhelos de paz de las gentes del común y del pueblo colombiano en general”.

Según sus organizadores, el nuevo movimiento está constituido por no menos de 1.700 organizaciones de base. Esta expresión de fuerza social les recuerda a todos los que habitan Colombia que en su territorio subsiste un conflicto armado sin resolución efectiva, a pesar de las décadas transcurridas en medio de operativos armados para liquidar a la insurgencia, en intentos reiterados y desesperados de los gobernantes por desconocer las causas que han propiciado el alzamiento de miles de personas.
Y esta misma fuerza social, movilizada en Bogotá, compuesta de rostros color de la tierra –como dijera el Subcomandante Marcos de los indígenas de Chiapas–, le recuerda a todo el país que es posible y necesario otro modelo social para que la justicia, la fraternidad, la igualdad y –como síntesis– la felicidad sean factibles en Colombia.

Contradicciones de la propuesta

Miles de pies se movilizaron al son del nuevo país. Pese a su convicción, la nueva fuerza política y social que ha visto la luz en este abril en Bogotá, bienvenida como la que más, pese a su fortaleza humana movilizada deja a lo largo de sus primeras declaraciones importantes vacíos y contradicciones que es necesario retomar, para bien de la propia fuerza como del conjunto social alternativo. Algunas de estas son:

1. ¿Llamamiento retórico?

“Marcha (…) llama a la más amplia unidad del pueblo colombiano y, en especial, a los diferentes procesos sociales y populares existentes […]. Y enfatiza: “Marcha Patriótica considera de vital importancia y de suma urgencia lograr acuerdos entre los diferentes procesos políticos y organizativos del campo popular”. La pregunta es fundamental si esta es la convicción: ¿Por qué no se propició la discusión plural y el proceso de coordinación o unidad durante los dos años que se han tomado sus impulsores para la constitución de la nueva fuerza? ¿Por qué esperar hasta ahora para proclamar tal disposición?

2. ¿Sin claridad de lo que se busca?

El objetivo sustancial del nuevo movimiento es “producir el cambio político que requiere nuestro país, superando la hegemonía impuesta por las clases dominantes; avanzar en la construcción de un proyecto alternativo de sociedad y al logro de la segunda y definitiva independencia”. Si bien el objetivo parece ser nítido, no lo es, ya que en ninguna parte de las primeras declaraciones dadas para la sociedad colombiana se expone la manera como esto se hará realidad. En ninguna parte se explica cómo funcionarán las fuerzas productivas, cuál será el papel del Estado y cómo se concretará, cuál es el papel de la sociedad, cómo hacer vigente la soberanía en momentos en que la misma se redibuja por doquier, cómo llevar a cabo la siempre reclamada y vigente reforma agraria, y cómo hacer realidad “la transformación estructural del Estado, de la economía y de la cultura”. Sobre estos propósitos se puede generalizar en el momento de foros o similares, pero una vez que se dice liderar una nueva propuesta de país es un deber pasar de lo general a lo concreto.

3. Un soporte para el activismo y para el país que no da cuenta de los tiempos que vivimos

El nuevo movimiento, como su nombre lo confirma, reivindica el patriotismo. En su declaración afirma: “En Marcha hemos llegado las y los patriotas para afirmar la existencia de sueños colectivos […]”, reivindicación contradictoria toda vez que, por un lado, desde la izquierda siempre se ha reivindicado la superación de fronteras –el internacionalismo–, consigna con mayor vigencia en la actualidad, cuando se han roto de facto las fronteras nacionales, cuando las multinacionales borran los Estados –dejándolos como simples legitimadores de sus operaciones–, lo que pone a la orden del día la necesidad de una sociedad cada vez más abierta e integrada, en que se reconstruya el concepto de país y de Estado, y, por tanto, en que la patria –y con ésta el patriotismo– pasa al cuarto del olvido. Podemos decir que la reivindicación mínima de país, de parte de alguien que se reivindica de izquierda, es la superación de fronteras, hermanándose como un solo pueblo con sus vecinos. El futuro, que se puede construir en el presente, es sin localismos. La soberanía es regional e incluso más extensa, como sin límites son los negocios de las multinacionales, verdaderos poderes de nuestro tiempo.

4. ¿Forma de lucha como principio?

Desde hace más de un año, en espacios como la Comosocol y otros, los impulsores del nuevo movimiento insisten en la necesidad de llevar a cabo en el país un Paro Cívico Nacional. La respuesta obtenida de parte de sectores sociales y políticos alternativos indica que no hay consenso sobre el particular. Pese a ello, no se desiste. Tanta es la insistencia en el tema, que pareciera que el nombre de la protesta fuera lo sustancial. Ahora se vuelve con lo mismo: “[…] se trata de juntar esfuerzos y de avanzar en la construcción de acumulados hacia la movilización como principal vía del accionar colectivo y tendientes a la realización de un gran Paro Cívico Nacional (PCN)”.

El énfasis en la forma de lucha obliga a preguntar –con el deseo de que algún día se aclare– ¿por qué un PCN? ¿Qué significa y cómo se concreta éste? ¿No hay otras formas de protesta y de tensión de fuerzas que puedan hacer realidad lo que se pretendería con el PCN? ¿Existe alguna explicación sobre por qué las diversas convocatorias que se hicieron en el país para la realización de un PCN (con excepción de aquel de 1977, liderado en buena medida por liberales y conservadores) han fracasado? Todos estos interrogantes son necesarios de aclarar si de verdad se aspira a que la sociedad colombiana se sacuda del yugo que la oprime.

5. La paz. Entre el deseo y la realidad

La paz es una necesidad para nuestra sociedad. Así lo declaran desde hace décadas los diversos actores políticos nacionales, pese a lo cual el tiempo pasa y la guerra continúa.

Conscientes de los tiempos que se viven y de las necesidades y los anhelos de las mayorías nacionales, para la Marcha la paz aparece como objetivo central de su esfuerzo: “[…] manifiesta su compromiso ético y político con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado. En consideración a que ésta debe ser apropiada socialmente, Marcha manifiesta su decisión de impulsar procesos constituyentes regionales y locales por la solución política y la paz con justicia social, tendientes a la realización de una Asamblea Nacional. Asimismo, les propone a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales aunar esfuerzos para transitar caminos que permitan hacer realidad los anhelos de paz de las gentes del común y del pueblo colombiano en general”.

Hasta aquí el propósito, que está bien, pero hay signos de interrogación que es bueno resaltar. Por un lado, se identifica la realidad económico-política. Dicen los impulsores de Marcha en su declaración oficial:

“El gobierno de Santos ha venido profundizando el proceso de neoliberalización de la economía y de la sociedad, iniciado hace más de dos décadas.”. Es decir, nos encontramos ante un gobierno con claros intereses y acuerdos con los más importantes grupos económicos nacionales y sus aliados internacionales, los mismos que han impedido por décadas que la paz se cristalice en nuestro país. La pregunta obligada sería: ¿Cómo piensan actuar los impulsores de la Marcha –más allá del deseo– para romper esa llave (poder político-poder económico) y crear las condiciones para una negociación política real, que abarque, más allá de las armas, la transformación del modelo económico-político en auge?

Más urgente es esta respuesta cuando la caracterización que hacen del régimen identifica que éste se integra por “los sectores más guerreristas y ultraderechistas, ligados al narcoparamilitarismo (por lo cual) no se aprecia –más allá de la retórica– el surgimiento de nuevas condiciones que permitan afirmar que se está en camino de superar las estructuras autoritarias, criminales, mafiosas y corruptas que caracterizan el régimen político colombiano”.

El diagnóstico de Marcha es claro: la paz es un asunto social, por lo cual –pudiéramos pensar– no se reduce a un asunto de armas. Si así fuera, la posible negociación política por darse en nuestro país debiera romper tradiciones e historias al abrir una dinámica que centre en los actores sociales esa posible coyuntura, de la cual debiera surgir una nueva coyuntura político-económica que deje a un lado el reino del neoliberalismo, la concentración de la riqueza –entre ella la tierra–, los privilegios cada vez mayores otorgados a las multinacionales, etcétera.

Este reto es inmenso y novedoso ante el cual tienen la palabra los impulsores de la Marcha. ¿Romperán la dinámica histórica o se impondrán las constantes del poder dominante?

6. Las cárceles y quienes las padecen

Un imperativo que tienen ante sí las diversas organizaciones sociales colombianas es el cuestionamiento y la transformación del Código Penal y la visión represiva y carcelera que domina el pensamiento de los grupos de poder en el país. El resultado de tal concepción son los miles de prisioneros políticos, de conciencia y de guerra que abarrotan las cárceles nacionales, las cuales, pese a la construcción de nuevos centros de encierro y destrucción de seres humanos, no garantizan condiciones de dignidad para quienes las padecen, generalmente en hacinamiento.

Por ello, es necesario abrir un debate sobre el pensamiento que rige la ‘justicia’ en Colombia y, de su mano, la creencia de que todo se arregla incrementando penas y castigos. La cárcel no ha cumplido con la misión que la soporta; por tanto, y como un reto para las sociedades modernas y futuras, debe dejar de ser.

El telón da un respiro

Por ahora enfaticemos que Bogotá y Colombia vivieron este 23 de abril un día de esperanza. Para que la misma no se diluya en otro sinsabor, es necesario superar esquemas y acometer de verdad los objetivos propuestos con real vocación unitaria y sentido cabal de los tiempos que corren. Es necesario actuar así para que –por demás– el cambio económico, político y social propuesto y buscado no se quede en estatización –aunque le digan revolución–, como ahora sucede en distintos países de Suramérica.

Publicado enEdición 180
Sábado, 12 Mayo 2012 18:51

Caminante, no hay camino

Caminante, no hay camino
No hay forma de explicarlo. Las organizaciones sociales, desde los rumbosos médicos, pasando por los nada pobres transportistas, hasta los fabriles afiliados a la COB, están en huelga. El Vicepresidente ha dicho que se trata de la vitalidad de un proceso de cambio y que, el gobierno, tiene la suficiente solvencia para manejar la situación sin muchos sobresaltos. Ahí está el quid de la cuestión.
 
En el rostro de nuestras ciudadanas y nuestros ciudadanos, se perciben los sobresaltos que causa esta inestable situación. Es probable que muchos esperemos que haya un momento en el que se rectifiquen posiciones y vislumbremos, una vez más, el camino a seguir en este proceso de cambio. Pero hay que advertir que son muchos y muchas quienes descreen de tal rectificación. ¿Por qué? Unos por la rutina; se acostumbraron a vivir, aunque sea en la miseria, pero sin sobresaltos. Otras, porque apoyaron un proceso de cambio que soñaron como una avenida donde no había ningún obstáculo, ningún rompemuelles, ningún hueco ni siquiera desportilladura. Los hay, finalmente, quienes vemos la realidad: el camino está por hacerse porque, según decía el poeta, se hace camino al andar.
 
Claro que no se trata de andar en cualquier dirección, porque así podemos llegar a cualquier parte, menos a la meta que nos propusimos. No es simple hacer camino al andar, pues al menos debe seguirse determinada orientación. El proceso de cambio tiene una dirección: vivir bien como norma para todos los bolivianos y las bolivianas. Los que viven aquí, originarios o recién llegados. Los que habitan el campo y los que se alojan en la ciudad. Los pobres y los que nada tienen. Por supuesto, quienes están más necesitados precisan una atención inmediata y mayor. Todo esto en función de las posibilidades de nuestro país. Que esas posibilidades han mejorado, es muy cierto, como lo es que hay un visible mejoramiento en el vivir de la gente.
 
¡Falta! Claro que hace falta mucho más y no es precisamente lo que está haciendo nuestro gobierno. La carretera por el TIPNIS, ¿acaso no es un enfrentamiento grosero? Hay mucha gente dispuesta a apoyar la construcción de esa vía. Pero las disposiciones de la consulta previa fueron hechas para proteger la vida, los usos y costumbres de las minorías. Por eso no es una consulta general, sino una particular a los pueblos que viven allí. Seguramente, si se hubiese hecho a tiempo, antes de iniciar los trabajos, esta tempestad de reclamos no se hubiese producido.
 
No es posible que haya tal desentendimiento con la Central Obrera Boliviana. Seguir dando vueltas al tema salarial, puede llevarnos a medio año sin una solución. No es correcto. No lo es, mucho más si revisamos los balances presentados hace poco más de un mes, por los bancos y nos chocamos con sus sustanciosas ganancias, a las que debe agregarse el aumento de sus patrimonios. Se ha reducido la miseria, pero distamos mucho de haber logrado una redistribución regular de la riqueza. Ésta sigue estando en manos de los grandes empresarios.
 
Pedir 8.300 bolivianos como salario básico, es irracional. Lo saben los dirigentes de la COB. Pero tampoco es apropiado un simple resarcimiento de la inflación ocurrida el año pasado, según el conteo del INE. ¿Para qué mostramos ingresos que son, cada año, mayores? El pueblo quiere ver esos ingresos en sus manos. Gastamos en inversión; muy bien. Pero esa inversión debe sentirse en el bolsillo de las personas. Se ha ampliado la clase media; de acuerdo. Pero debemos dar un paso más hoy día. Nos estamos enfrentando a nuestra propia gente, a las organizaciones sociales que son la base sobre la que descansa nuestro gobierno.
 
Hemos dejado que, la exigencia de los médicos, se convierta en una reivindicación de la COB. ¿Cómo puede ocurrir esto? Los médicos no pertenecen al movimiento popular. Los trabajadores en salud, los universitarios, se comprometen en defensa de los médicos; no es entendible. Si estos profesionales logran su objetivo, no compartirán absolutamente nada con quienes los están apoyando: universitarios, trabajadores en salud, COB. La trama se hace más densa, más intrincada. Alguien ha perdido la orientación y no es precisamente ésta o aquella organización social ni tampoco los profesionales que saben cuáles son sus intereses y cómo lograrlos.
 
Debemos hacer el esfuerzo. Que la gente que está desorientada, aquélla que tiene susceptibilidades, la que ha sufrido desencantos y quienes, por último, dejaron de creer en el proceso de cambio, comiencen a tener la visión de lo que puede ser este proceso. No se trata solamente se saber manejar la situación. Hay mucho más que eso, está la gente a la que nos debemos.
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Ya no hay dudas que las masivas y prolongadas manifestaciones de descontento en educación expresan un malestar social más amplio, el que a mi juicio se explica fundamentalmente por tres razones de carácter global:
 
1. Los temas de fondo que han motivado históricamente los reclamos de amplios sectores sociales siguen estando pendientes, dado que no han sido resueltos o sólo se han abordado parcialmente, permitiendo que el malestar se mantenga y renueve acumulativamente cada año. Esta es por tanto una razón que tiene que ver con el Chile real y con la insatisfacción que produce el contenido del proyecto de país que se puso en juego: la promesa de crecimiento con equidad. Lo no resuelto en educación se asocia a con un sistema legal y constitucional que permite la libre iniciativa y no garantiza el derecho a una educación digna, igualitaria y pertinente. Salvo en cobertura y expansión institucional, la sensación es que en 21 años no existe ningún avance efectivo; la situación de segmentación, inequidad y deterioro, provocada también por la propia expansión, es generalizada, tanto en el sistema público como privado y pareciera que con cada anuncio estuviésemos empezando de nuevo, con grandes ofertas de reforma (o revolución) que claramente no han ido al fondo de los problemas.
 
2. Cada vez queda más claro que el sistema político vigente no representa adecuadamente las problemáticas más urgentes de la sociedad. Ni el gobierno, ni el parlamento, ni los partidos políticos logran interpretar el descontento y sus verdaderas causas; pero además, el modelo político no posee, y más bien niega, los mecanismos que garanticen efectivamente la participación y la incorporación de los intereses ciudadanos en la solución de los problemas.


No estamos en presencia entonces de un simple descontento con la llamada clase política, como si se tratara de un problema de estilo o de prácticas en que predomina sólo la rencilla permanente y el desinterés por gobernar o legislar. Más allá de que ello pueda estar presente en ciertos momentos, en la gran mayoría de los casos las discusiones terminan en amplios acuerdos e iniciativas legales, consensuadas entre los representantes de ambos bandos, con felicitaciones mutuas y sendas ceremonias; pero justamente ahí está el problema, en el carácter cupular, duopólico y excluyente del sistema político. Baste recordar la mediática salida que se le dio a la llamada revolución pingüina el año 2006, con los dirigentes de los partidos políticos alzando sus manos al cielo para consagrar un nuevo gran acuerdo (pre-parlamentario) que, sobre la base de sepultar las principales aspiraciones que motivaron el movimiento, prometía poner fin a los males en educación. Pero aquí estamos, seguimos igual y comienza a invocarse nuevamente la ya desgastada fórmula mágica del “acuerdo nacional”.
 
3. El rol permanente que jugaron tanto autoridades como dirigentes sociales y políticos concertacionistas durante sus años de gobierno, fue el de contención de las presiones sociales, frente a la necesidad estratégica de recuperación de la democracia y de gobernabilidad. Algo, que pudiera entenderse como necesario para un primer gobierno (Aylwin), se mantuvo inalterado durante todo el período.
 
El papel de “tapón social” que ejerció la coalición de gobierno durante dos décadas inhibió, contuvo, deslegitimó y también reprimió duramente -cada vez que fue necesario- a los movimientos sociales que escapaban a la racionalidad de la nueva razón de estado. Los sectores más precarizados y buena parte de la población que luchó por la vuelta a la democracia, ejerció -de comienzo a fin- una ciudadanía a medias, cautiva y temerosa de perder lo ganado, una ciudadanía en la medida de lo posible, escasamente peticionista y muchas veces domesticada por el clientelismo o las promesas electorales. Quienes gobernaban y los dirigentes sociales cooptados, utilizaron muy bien estos recursos, enarbolando una retórica de la doble responsabilidad: a) Instalar la necesidad de que las peticiones no fueran desmedidas para mantener los equilibrios macroeconómicos y también los equilibrios políticos, aquellos que supuestamente hacían posible la gobernabilidad. b) Asumir que en Chile, más allá del origen antidemocrático, las instituciones funcionaban y que ello era condición para la construcción de la democracia.
 
Con todo, resulta indudable que se gobernó con las reglas del modelo neoliberal y que las políticas sociales, al ser de focalización (no redistributivas) no alcanzaron para satisfacer las demandas básicas de numerosos sectores de la población, de lo contrario no se entenderían las actuales movilizaciones. Por estas razones, la función de contención social ejercida, devino en el establecimiento de un pacto social tácito que le dio estabilidad al modelo, pudiendo de ese modo desplegarse y consolidarse sin mayores contratiempos, con todas las consecuencias que hoy comienzan a verse con mayor claridad. Junto con la recuperación de ciertos derechos y libertades, en lo esencial allí estuvo el rol histórico de la Concertación como coalición de gobierno.
 
En educación, la estabilidad de las reglas del juego del modelo y las instituciones funcionando, fueron el marco apropiado para que se consolidaran la segmentación, la creciente privatización y el deterioro progresivo del sistema escolar público. Sobre esa base se produjo la expansión inorgánica, precarizada y altamente lucrativa del sistema universitario. En general, asistimos al deterioro de la educación como derecho universal, garantizado por el Estado en condiciones de dignidad, igualdad y pertinencia. Al amparo de la Constitución de 1980, legitimada por reformas parciales, se consolidó un modelo educativo que segmenta socialmente y reproduce las desigualdades, que se privatiza aceleradamente sin entregar de manera equitativa la tan anunciada calidad, reduciéndola -en el mejor de los casos- al entrenamiento para pruebas estandarizadas. Un modelo que permite el lucro con fondos públicos, transfiriendo cuantiosos recursos del Estado sin fiscalización y externalizando sus funciones. Un modelo que generó la expansión de la cobertura en el sistema universitario a costa de hipotecar el futuro de las familias a través del endeudamiento usurero.
 
En suma, tanto el experimento puro de mercado y el posterior complemento focalizador de la concertación, fracasaron; de aquello no hay duda. El problema es que las medidas del actual gobierno son más y peor de lo mismo, con una lógica gerencial, de premio-castigo que traerá más autoritarismo y más mercado donde se necesita más democracia y más estado. Frente a esto, sin la inhibición paralizante de las últimas décadas, y sin nada que perder, sólo queda la presión social sobre el gobierno y el parlamento, para instalar una agenda que enfrente la crisis y ponga los temas de fondo al centro de las soluciones, restituyendo el protagonismo que alguna vez tuvieron los actores sociales en la construcción del país.
 
El actual movimiento no puede conformarse con un simple aumento de recursos, es esperable también que pueda avanzar, entre otras cosas, en la instalación de una ley de educación pública que, en el marco de una reforma constitucional, reponga el rol de Estado; que se pueda garantizar (no sincerar) la ausencia de lucro, condicionando a ello la entrega de recursos y equiparar el interés bancario para los estudiantes de universidades privadas. Para todo esto se requiere, con unidad, una mesa de diálogo vinculante en cuanto compromiso político del gobierno y luego colocar toda la presión sobre el parlamento en aquello que sea necesario.
 
- Miguel Caro R. es Director de Educación, Universidad Arcis.

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Martes, 05 Julio 2011 09:07

Google+ es la nueva red social

Al fin, Google lanzó una decente red social que podría hacerle sombra a Facebook. Esta es la primera gran apuesta del flamante nuevo director Larry Page, quien tomó el cargo luego de un decanato de Eric Schmidt. Más que decente, la red social –como sabrán– se llama Google+ (plus) y es la estructura de newtorking que más se parece a como las personas se organizan mentalmente en la vida cotidiana. Fue abierta con invitaciones el pasado 28 de junio, y, en los últimos días, luego de una “insana demanda” y la venta de accesos en E-bay, los ingenieros decidieron seguir creciendo con “cuentagotas”. Página/12 accedió a una invitación de Google+ y luego de unos días de “uso”, ofrece algunas anotaciones sobre la nueva gran cosa del gigante de Mountain View. Tres buenas características hacen a Google+ un desafío para Facebook: velocidad, privacidad y sentido común. Dos motivos que hacen dudar sobre su éxito: tal vez haya llegado un poco tarde, y tal vez el usuario final termine confundiéndose.
Lo bueno

El mayor cambio que propone Google+ (plus.google.com) en el universo de las redes sociales es la posibilidad de dividir los mundos de relaciones de una forma más o menos parecida a la estructura mental que las personas tienen con sus conexiones. Hasta ahora, la microhistoria de las redes sociales determinó que –en general– Facebook se use para la vida personal, LinkedIn para las relaciones laborales y Twitter para seguir a la gente por intereses y afinidades. Presumidos, pero no presuntuosos, los de Google+ pretenden un espacio que pueda hacerlo todo y de manera más o menos ordenada. La propuesta es “manejar” las relaciones a través de círculos, lo cual permite compartir algunas cosas con algunas personas y no con otras. En Google+ se organizan las relaciones en círculos sin tener que pedirles permiso (vamos a decir, de una forma más parecida a Twitter que a Facebook). Hasta ahora, la única red que permitía organizar diversos mundos era Sonico.com, una red social creada en Argentina que organizaba la red entre familiares, conocidos y laborales.

La integración de Google+ con el resto de las cuentas como Gmail, GDocs, etcétera, es notablemente mejor que el malogrado Google Wave, y la velocidad con la que funciona es alucinantemente más rápida. Pero Google+ va un paso más allá en su ambición por concretar su penetración en las redes sociales: permite controlar nuestra identidad ante cada una de las personas que conocemos. Y para “verificar” si lo que el usuario hace es lo que quiere hacer, Google+ permite observar el propio perfil como si uno fuera otro. Es decir, si uno quiere compartir información entre sus amigos, pero preferiría que su mundo familiar permaneciera al margen, sólo basta con enviar un post al círculo de “amigos”, y para asegurarse de que su madre no vea las fotos que no quiere mostrar, el usuario puede hacerse pasar por su madre para ver qué vería ella de él.

Más allá del aspecto psicológicamente perturbador de la anterior descripción (eso de hacerse pasar por la madre de uno), la propuesta de Google+ mejora notablemente la privacidad de los usuarios. En su flamante lanzamiento, Google+ escuchó una histórica demanda de los usuarios de Facebook: la posibilidad de decidir si uno acepta o no ser “taggeado” o mencionado en una foto que publicó otro usuario. Google+ les permite a los usuarios mantener su perfil social de manera oculta e incluso ocultar algunos círculos para que otros usuarios no puedan ver cuáles son sus relaciones. Este es un punto importante: hasta la llegada de Facebook, los seres humanos urbanos no estaban dispuestos a abrir sus agendas, sus relaciones y sus contactos a todas sus relaciones y contactos. Google+ pretende recuperar esa posibilidad de qué mostrar a quién.

A diferencia de Facebook, LinkedIn y Twitter, la base de usuarios de Google+ no arranca de cero: Gmail está integrado en la vida de unos 200 millones de usuarios en el mundo (contra los 600 millones de Facebook, que ha empezado a decrecer en Estados Unidos), pero con una creciente penetración móvil en teléfonos inteligentes con Android, que integran calendario, agenda y ahora fotos automáticamente a la red social a medida que se van sacando. Además, Google+ tiene opción para encontrar “fotos donde aparezco” que usa un fabuloso software de reconocimiento facial, y una opción de organizar videoconferencias de hasta diez personas.

Por último, hay una función esperada por aquellos poco amantes de la nube digital: Google+ tiene la posibilidad de bajar la información personal completa de la red social a través de “takeout”, la opción desarrollada por ingenieros de Google en el The Data Liberation Front (El Frente de Liberación de Datos), la antítesis épica de lo que sucede en Facebook, que todavía debate si dejar que sus usuarios bajen su data.
Lo malo

Los seres humanos necesitan de contexto para organizar sus relaciones sociales: uno no hace lo mismo en el trabajo, que en la escuela, que en su pieza o entre amigos. El contexto define quiénes somos o al menos qué hacemos en un momento determinado. Lo mejor que tiene Facebook o LinkedIn es que estas plataformas ofrecen un contexto: entrevistado hace un tiempo para este diario, Esteban Kozak, de LinkedIn, decía que uno pone en esta red social para profesionales “todo aquello que jamás pondría en Facebook”. En Internet, los comportamientos de los seres humanos son más bien histéricos, así que nunca se puede saber qué pasará con una red social que parecía que se iba a comer el mundo (veamos el caso de MySpace, por ejemplo, que se vendió por unos pocos millones de dólares en las últimas semanas).

Pero, en principio, lo que funciona bien para diferenciar el contexto es que uno “sabe” que si está en LinkedIn actuará, escribirá y posteará de una manera acorde con el mundo empresario, mientras que si está en Facebook funcionará de manera diferente. Si bien la propuesta de Google+ es fascinante desde lo conceptual, el problema es que aquí cada “mundo” carece de contexto y esto, tarde o temprano, se traducirá en mostrarle algo a alguien que tal vez no debería ver. Tal vez Google+ esté llegando tarde a la generación del hábito. Trabajar con círculos de relaciones ante cada posteo o cada intento por compartir algo puede ser trabajoso y confuso: en algún momento vamos a equivocarnos, y si equivocarse no tiene importancia, entonces los círculos de relaciones no tienen sentido.

Un uso extendido de Google+ genera una mayor dependencia de una sola cuenta: si bien hasta ahora es relativamente sencillo abrir una nueva casilla de Gmail cuando la que está en uso se llena, abrir una nueva cuenta social es un trabajo que nadie querrá hacer. O bien Google amplía el tamaño de las cuentas de Gmail, o habrá que empezar a pagar por los correos un costo demasiado alto, teniendo en cuenta la tremenda cantidad de información que los usuarios le intercambian a Google, a cambio de un buen servicio. Por cierto, por ahora Google+ devela nuestro correo cuando queremos contactar a alguien que no está dentro de nuestros círculos, y la plataforma no permite usar otras identidades, como sí lo hace Gmail. Es decir, tarde o temprano, los usuarios terminarán develando su cuenta de Gmail, aunque jamás la usen para el correo.

Por último, el usuario –uff– deberá prepararse para una nueva tonelada de correos electrónicos no deseados pero que tampoco podrían considerarse spam: los famosos avisos automáticos de acciones que ocurren en las redes sociales que tienen la casilla de los usuarios –incluido este cronista– plagada de basura que quiere recibir. Es el precio a pagar para saber si uno es mencionado. Para terminar, habría que recordar –como suelen recomendar los expertos en seguridad– que la única información que está verdaderamente resguardada es aquella que todavía no se subió a la red. Para todo lo demás, está el Gran Hermano.

 Por Mariano Blejman
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@blejman / @cult_digital
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