En una plaza de Nueva York, un grupo de personas se manifiesta en favor del gobierno chino y en rechazo a los grupos que han realizado protestas en la ex colonia británica.Foto Afp

Miles de profesores marcharon ayer en Hong Kong en apoyo a las manifestaciones antigubernamentales y para denunciar la presunta brutalidad policial hacia los estudiantes que protestan contra la ley de extradición a China, durante la undécima semana de movilizaciones.

Una multitud se concentró en una plaza pública del distrito financiero de la ciudad antes de dirigirse a la Casa de Gobierno portando carteles con el lema "Protejan a la próxima generación".

Los profesores ataron lazos blancos a una cerca metálica próxima a la residencia oficial de la repudiada jefa de gobierno, Carrie Lam, como muestra de su apoyo a los manifestantes que tomaron las calles a principios de junio, muchos de los cuales son estudiantes. El Ejecutivo debería responder a las demandas de los inconformes y dejar de emplear lo que calificaron de violencia policial para dispersar las protestas, que algunas veces terminan en enfrentamientos, declararon.

"Queremos proteger a nuestros estudiantes, a nuestros jóvenes, por lo que los maestros estamos dispuestos a salir y hablar por nuestros chicos, y también a apoyarlos para que no estén solos", declaró Fung Wai-wah, presidente del sindicato de profesores de la ciudad que organizó el acto.

Algunos participantes vandalizaron los locales de la Federación de Sindicatos –una organización pro Pekín–, arrojándoles huevos y cubriéndolos de grafitis. Un incidente similar ocurrió en la comisaría de Mong Kok.

Los manifestantes antigubernamentales también marcharon por Kowloon, la principal zona urbanizada del lado continental del puerto de Hong Kong, mientras partidarios de la policía se manifestaron brevemente al otro lado de la bahía, ondeando banderas chinas.

Las demandas del movimiento incluyen la renuncia de Carrie Lam, la revocación de la ley de extradición y una investigación independiente sobre el uso de la fuerza policial. Se convocó a una marcha para hoy en Victoria Park.

Esta semana, la policía paramilitar china realizó ejercicios al otro lado de la frontera, en la ciudad de Shenzhen, alimentando las especulaciones sobre su posible movilización para sofocar las protestas. El sábado se vio a agentes entrenar en el interior de un estadio deportivo, con decenas de camiones de tipo militar.

Fuera de la ex colonia británica también hubo movilizaciones en apoyo tanto al movimiento prodemocrático como al gobierno de China.

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"François Houtart: Vida y pensamiento" Un hacedor del bien común de la humanidad

Cuando muere un maestro, deja un vacío. Cuando muere un maestro, que es también un querido amigo, casi un padre, deja un sentimiento de orfandad. El Grupo de Pensamiento Alternativo transformó el sentimiento desolador de la orfandad en una obra colectiva que continúe el diálogo con el accionar y las ideas de François. Más allá del valioso aporte de lúcidos intelectuales y activistas, este libro es sobre todo un acto de amor por el maestro, expresado colectivamente. y en ello reside su fuerza primordial: en la multiplicidad de voces que en su conjunto logran reunir los aspectos más sobresalientes del gran humanista e intelectual que supo ser también una persona bondadosa.

Nidia Arrobo -de la Fundación Pueblo Indio de Ecuador- fue el eje del proceso de convergencia de militantes de alternativas anticapitalistas que trabajaron junto a François en América, África, Europa y Asia. A los autores del Grupo de Pensamiento Alternativo se sumaron Samir Amín, Frei Betto, Geoffrey Pleyers, Nguyen Duc Truyen, Juan José Tamayo, Wim Dierckxsens / W. Formento entre otros. Así se fue tejiendo la trama de esta obra, con la suma de aportes de Cuenca a Quito, de Brasil a Sri Lanka, de España a Vietnam…

 

“A François le debemos la creación del Foro Mundial de Alternativas”  

 

El punto de partida del libro es la afirmación inequívoca de Samir Amin: “A François le debemos la creación del Foro Mundial de Alternativas”. Samir Amin, destacado economista marxista independiente, explica que el término alternativas está en plural porque no creían tener una receta de qué se debía hacer, sino que el objetivo era convocar a una convergencia de alternativas. François propuso un lugar de encuentro, de intercambio de ideas entre todos los movimientos en conflicto con la lógica y las políticas implementadas por el capitalismo neoliberal. El primer encuentro se realizó en El Cairo en abril de 1997. Y el lanzamiento público tuvo lugar en enero de 1999 en Davos, Suiza. “¿Por qué no ir al sitio elegido por las oligarquías políticas y financieras que manejan el mundo para hacer un anti-Davos?”, preguntó François. Precisamente eso hicieron con la participación de sindicalistas de Brasil, India, Corea del Sur y Francia; campesinos de Burkina Faso, Bali, India y Brasil y de movimientos de mujeres de Quebec y China. Le Monde Diplomatique difundió la agenda anti-Davos, en la que se respondía desde la perspectiva de los campesinos/obreros/trabajadores a cada punto de la agenda Davos, que representa los intereses de los multimillonarios que gobiernan el mundo. El Foro Mundial de Alternativas fue el origen de los Foros Sociales Mundiales.

 

Lo que nos une es más importante que lo que nos divide

 

Más allá del (necesario) debate de ideas, el objetivo primordial compartido por François y Samir era crear instancias de coordinación de las luchas sociales dentro de cada país y entre los diferentes países; una convergencia de alternativas con respeto por la diversidad, bajo el lema: Lo que nos une es más importante que lo que nos divide.

El espíritu internacionalista y el respeto por la diversidad en pos de la convergencia de distintas tendencias populares en lucha por el cambio social han sido la brújula del activismo y del pensamiento de François. Nidia Arrobo dice: “Multifacético y abierto a todas las causas, a François le dolía el mundo… y asumía como propios los grandes problemas como el sufrimiento infligido en los pueblos del Medio Oriente, los Tamiles, Haití. Se opuso al injusto bloqueo contra Cuba, la sangrienta guerra en Colombia, la opresión contra los pueblos indígenas, la devastación de los ecosistemas, el calentamiento global... Apoyó las luchas anticolonialistas africanas, la resistencia vietnamita… Trabajó junto a humanistas, los movimientos campesinos, indígenas y defensores de los derechos humanos y de la naturaleza -no como observador sino como miembro activo: investigando, analizando, diseñando soluciones e involucrándose en la aplicación de esas soluciones -fiel al método aprendido en Bélgica junto a la Juventud Obrera Católica: Ver/Juzgar/Actuar".


"Había que salir a las minas de carbón, a las aldeas, a las cooperativas agrícolas del Boerenbond"

Y es en Bélgica, en la Universidad de Lovaina, donde Gustavo Pérez conoció a François en 1954, como lo relata en su ensayo testimonial "Mis experiencias de vida con François Houtart desde 1954". Quien los introduce es Camilo Torres -el sacerdote tercermundista y revolucionario que murió luchando por una sociedad más justa en Colombia. Gustavo y Camilo -ambos colombianos- eran amigos desde muy jóvenes y decidieron continuar estudiando sociología en Lovaina por recomendación del joven profesor belga Houtart, quien devino mentor de ambos (a pesar de su juventud, 29 años, solo unos pocos años mayor que Gustavo y Camilo). "François nos inició en la formación académica en contacto con la realidad. Había que salir a las minas de carbón, a las aldeas, a las cooperativas agrícolas del Boerenbond; asistir a reuniones de la Juventud Obrera Católica (JOC), de los sindicatos. La amistad con François, que perduró a través de los tiempos, nos impactó a Camilo y a mí; fue nuestro guía y consejero", dice Gustavo. La amistad y el trabajo compartido en las ciencias sociales y en la teología de la liberación dura más de 60 años.


Arraigar las luchas en el análisis de la realidad social

El artículo de Nguyen Duc Truyen [1] , “François Houtart en la memoria de sus amigos vietnamitas”, señala que la entrañable amistad de cuatro décadas surge con la participación activa de François en defensa de la paz de Vietnam. Fue presidente de la Asociación de amistad belga-vietnamita y desde 1978 cooperó en la investigación científica con el Instituto de Sociología de Vietnam realizando un estudio de terreno en la comuna rural de Hai Van en el delta del río Rojo. François se incorporó a la vida de la comuna, especialmente al quehacer de la cooperativa agrícola.

Su aporte fue integral; en la década de 1970, por su iniciativa y trabajo se mejoró el dispensario médico de la comuna y se creó un jardín de plantas medicinales y un taller para producir medicamentos. En la década de 1990, influyó en la creación de una escuela primaria y otra secundaria. En la década de 2000, ayudó a formar centros de capacitación técnica y un fondo de microcrédito. A la par, elaboraba informes sociológicos sobre la comuna. En el primer informe de 1980, resaltó la importancia del modelo socialista de colectivización, pero también expresó sus reservas sobre el proceso de transformación económico-social proponiendo que se impulsara la educación como tarea urgente en el corto y en el largo plazo para garantizar un equilibrio entre el modelo económico y el cultural. No solo propuso iniciativas de desarrollo de la educación sino que también buscó los fondos internacionales de ayuda al desarrollo para financiar una parte importante de la infraestructura de la comuna.

Cooperó con el Instituto de Sociología de Hanoi siendo el primer profesor que enseñó de manera sistemática y práctica los conocimientos fundamentales de la Sociología a los investigadores del Instituto. El primer informe sobre la comuna rural de Hai Van contribuyó a formar a la primera generación de investigadores del Instituto de Sociología -entre los que figura Nguyen.

En Vietnam, al igual que en otras partes del mundo, arraigar las luchas en el análisis de la realidad social, fue el leitmotiv de François Houtart, señala Geoffrey Pleyers en su artículo “François Houtart: Una sociología de la liberación”. Agrega que no era solo un analista de la evolución de la sociedad y de los movimientos sociales, sino que fue ante todo un protagonista del cambio: desde la década del 70 planteó la necesidad de lograr la confluencia de las luchas sociales, tanto entre países como entre diferentes sectores, incluyendo a los gobiernos progresistas, de los que rescataba su potencial para “promover alternativas y realizar cambios sociales” -sin dejar de señalar con espíritu de crítica constructiva las políticas “post-neoliberales, pero no post-capitalistas” de dichos gobiernos.

El rol clave de François en el desarrollo de la solidaridad internacional con el pueblo tamil de Sri Lanka queda plasmado en el artículo "François: Luminoso ejemplo de solidaridad con Tamil Eelam" [2] . Viraj Mendis revive la muerte de François en la Fundación Pueblo Indio de Ecuador, en la víspera de un evento en solidaridad con el pueblo Tamil en Quito. Dice: " Me acuerdo muy claramente de aquel día fatídico de junio [de 2017] cuando Surimana, Nidia y yo intentábamos reanimar a François... En lo más íntimo de nuestros corazones, sabíamos que era demasiado tarde, pero había una desesperación en nuestros esfuerzos para reanimarlo. Esta desesperación no se basaba únicamente en los profundos sentimientos que teníamos por este hombre excepcional. En aquel momento frenético, sentíamos también una ansiedad por cómo su muerte afectaría a la lucha en la cual los cuatro estábamos tan íntimamente involucrados. Sin él esta lucha jamás hubiera empezado. Y desde su comienzo, él fue su interlocutor como así también su mayor catalizador. Desesperadamente queríamos que viviera porque lo amábamos y, también porque nuestra lucha colectiva lo necesitaba..."

Francisco Muñoz en el ensayo "François Houtart: Política y liberación" señala que a partir de la crisis de 2008, el pensamiento de François se articula en torno a tres temas fundamentales: la naturaleza estructural de la crisis del capital, los procesos de transición y la propuesta alternativa de los bienes comunes de la humanidad. Resalta que en su dimensión utópica el pensamiento político de Houtart se basa en el paradigma de la esperanza, comprendida como una expresión y un concepto fidedignamente cristiano-evangélico, que enfoca el futuro y la superación de la pobreza y la explotación en la transformación de la situación en la Tierra y en el presente.


"Movilizar las energías en un Frente Unido"


El aporte de François Houtart para comprender y transformar la realidad ecuatoriana es de una magnitud invaluable. Aplica el método científico para analizar la realidad y proponer soluciones en diálogo con los movimientos sociales, en contacto directo con los campesinos y las comunidades indígenas del país. Algunos de los autores ecuatorianos -Esteban Daza, José Astudillo, Fernando Vega, Francisco Muñoz- ahondan en diferentes aspectos del aporte de François. Por su parte, Napoleón Saltos señala que para François era primordial " la posición de los movimientos sociales, sobre todo de los pueblos indígenas. Escuchaba a todos los sectores. Tenía acceso para hablar directamente con el presidente Correa, sobre todo en el primer período. Tenía una relación especial con las organizaciones indígenas, sobre todo con la CONAIE, no sólo a nivel de dirigencia, sino de bases. Periódicamente recorría el país, especialmente el campo... Buscó servir de puente para restablecer los lazos entre el gobierno y el movimiento indígena en momentos de conflicto, como en el caso de la amenaza de quitar el local a la CONAIE o ante la criminalización de la lucha social. Pero recalcaba que se trataba de discrepancias dentro de la izquierda".

Creo que la antología logra con creces el propósito de continuar el diálogo con el pensamiento y el accionar de François Houtart, motivándonos a leer o releer sus escritos. Por mi parte, volví a leer “La agricultura campesina e indígena como una transición hacia el bien común de la humanidad: el caso del Ecuador”, uno de sus últimos artículos [3] :

Para el futuro, la solución no se encuentra en un capitalismo oligárquico vinculado con el capital financiero. Tampoco la continuidad de un capitalismo moderno dará la respuesta que no ha podido proponer durante la última década. Se trata de una nueva propuesta, basada sobre una refundación del proyecto, como un elemento de una transición hacia un paradigma post-capitalista. Por eso las fuerzas de la lucha social deben reconstruirse desde la base, movilizando las energías en un Frente Unido, con metas precisas y propuestas concretas, donde nadie, en particular los movimientos indígenas, pierda su identidad. Es urgente. Es posible. Mañana será demasiado tarde.  
En defensa de la capitana alemana del barco Sea Watch detenida por rescatar a 40 inmigrantes que naufragaron en el Mediterráneo, decía acertadamente el filósofo Santiago Alba Rico que en un solo gesto la valiente joven expresó uno de esos valores fundamentales que debemos proteger: la opción preferencial por los otros. De igual manera, podemos decir que los gestos de François expresaron un valor esencial que debemos proteger: la opción preferencial por los otros.

 


Silvia Arana, editora del libro François Houtart: Vida y pensamiento.

Notas: [1] Traducido del francés por Víctor Hugo Jijón, Grupo de Pensamiento Alternativo.

[2] Traducido del inglés por Billy Gills, Grupo de Pensamiento Alternativo.

[3] La agricultura campesina e indígena como una transición hacia el bien común de la humanidad: el caso del Ecuador - François Houtart : http://www.rebelion.org/noticia.php?id=225334  

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

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La selección de fútbol femenino estadounidense obtiene una plataforma global para sus batallas

 

El miércoles, las calles del Bajo Manhattan retumbaron con el sonido del descorche de champán, no solo por los festejos en honor a la victoriosa selección nacional de fútbol femenino de Estados Unidos, que fue homenajeada con un desfile por el “Cañón de los Héroes” de la ciudad de Nueva York en Broadway, sino también porque el grito de victoria no pasó desapercibido en Wall Street, donde el índice bursátil Standard & Poor’s 500 superó los 3000 puntos por primera vez en la historia. Las 23 mujeres de la selección de fútbol acababan de volver de Francia, donde ganaron el Mundial de Fútbol femenino. Ya de regreso en Estados Unidos siguen con otra batalla, más difícil, por salarios y condiciones de trabajo iguales a las de sus homólogos masculinos de la Federación de Fútbol de Estados Unidos. Una pancarta que llevó al desfile Crystal Dunn, jugadora de la selección, de origen afroestadounidense y criada en el barrio Rockville Centre de Long Island, decía: “Los desfiles son geniales, pero la igualdad salarial es mejor”. La multitud acompañó ese sentimiento. Cuando Carlos Cordeiro, el presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, habló en el escenario después del desfile, la multitud coreó: “¡Igualdad salarial! “¡Igualdad salarial!”. Ese mismo coro resonó en todo el estadio de Lyon cuando las mujeres se convirtieron en campeonas mundiales el domingo pasado.

El éxito del Mercado de Valores de Wall Street, yuxtapuesto a la desigualdad salarial impuesta a estas notables mujeres, remite a la declaración hecha por uno de los alcaldes más famosos de la ciudad de Nueva York, Fiorello La Guardia, en 1946: “La cinta de teletipo no es espagueti”. La Guardia acababa de asumir la dirección general de la Administración de Socorro y Rehabilitación de la ONU , que inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial brindó ayuda a refugiados y otras personas que luchaban por sobrevivir. El uso de la cinta de teletipo estaba bastante extendido en aquellos días previos a la era digital, siendo el medio por el cual se distribuían los precios de las acciones en tiempo real. De ahí que grandes cantidades de esta cinta de papel usada en el distrito financiero de Nueva York se utilizaran como confeti para arrojar a soldados, astronautas y equipos atléticos que regresaban victoriosos, desde el primer desfile en honor a la nueva Estatua de la Libertad, en 1886. El punto de La Guardia era simple: si bien la economía de posguerra estaba aparentemente experimentando un boom y las inversiones en la bolsa de valores tenían un gran desempeño, esto no implicaba seguridad alimentaria para los refugiados de guerra. Del mismo modo, hoy un desfile que celebra a las mujeres atletas es un honor, pero no compensa una vida de salario desigual.

La selección femenina presentó una demanda en marzo de este año en la que acusa a la Federación de Fútbol de Estados Unidos de “pagarles menos que a los miembros del equipo nacional masculino por un trabajo sustancialmente igual, y de negarles, como mínimo, iguales condiciones de juego, entrenamiento y viajes; igual promoción de sus partidos; el mismo apoyo y desarrollo para sus partidos”. La selección nacional femenina de Estados Unidos ha obtenido cuatro campeonatos mundiales, cuatro medallas de oro olímpicas, ha ganado muchos otros torneos y ocupa el puesto número uno en la Clasificación Mundial de Fútbol Femenino de la FIFA . Comparemos todo esto con el lamentable récord de la selección nacional masculina estadounidense que ni siquiera logró clasificar para la última Copa del Mundo. A pesar de su desempeño mediocre, los hombres, en promedio, ganan mucho más que las mujeres.

Esta disparidad es común en toda la economía de Estados Unidos. En su testimonio ante el Congreso en febrero de este año, en apoyo a la Ley de equidad salarial: igualdad de salario por igualdad de trabajo, Fatima Goss Graves, presidenta y directora ejecutiva del Centro Nacional de Derecho de la Mujer, expuso estos perturbadores detalles: “Las mujeres que trabajan a tiempo completo, todo el año, normalmente ganan solo 80 centavos por cada dólar que se les paga a los hombres que trabajan a tiempo completo durante todo el año. La brecha salarial es aún peor cuando se observa específicamente a las mujeres de color: por cada dólar pagado a hombres blancos que no son hispanos, a las mujeres negras solo se les paga 61 centavos, a las indígenas 58 centavos y a las latinas 53 centavos. Las mujeres, especialmente las mujeres de color, enfrentan discriminación manifiesta y discriminación inconsciente en el lugar de trabajo; esto tiene un impacto en su salario”.

Las jugadoras de fútbol femenino de Estados Unidos ahora tienen una plataforma global para darle voz a la lucha por la igualdad salarial y la justicia hacia las mujeres. Como declaró la cocapitana Megan Rapinoe el miércoles: “Sí, hacemos deporte. Sí, jugamos al fútbol. Sí, somos mujeres atletas, pero somos mucho más que eso”. Rapinoe, la máxima anotadora y mejor jugadora del Mundial de Francia 2019, es una abierta defensora de los derechos LGTBQ , y en 2016 se convirtió en una de las primeras atletas blancas importantes en arrodillarse en señal de protesta durante el himno nacional. A lo largo del Mundial, además, se negó a ponerse la mano en el corazón y a cantar el himno estadounidense.

Megan Rapinoe aprovechó su discurso en el acto del miércoles, donde el alcalde le entregó al equipo las llaves de la ciudad, para hacer un llamado a la acción: “Tenemos pelo rosa y pelo violeta; tenemos tatuajes y rastas. Tenemos mujeres blancas, negras y todo lo que está entre medio. Mujeres heterosexuales y lesbianas. Tenemos que ser mejores. Tenemos que amar más, odiar menos. Tenemos que escuchar más y hablar menos. Tenemos que saber que esto es responsabilidad de todos, de cada persona que está aquí, de cada persona que no se encuentra aquí, de cada persona que no quiere estar aquí, de cada persona que está de acuerdo y [de cada persona] que no está de acuerdo. Es nuestra responsabilidad hacer de este mundo un lugar mejor”.

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

Democracy Now!

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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La situación de los rescatistas que salen al mar Mediterráneo en busca de barcos precarios sobrecargados de migrantes, en su mayoría libios, está más difícil que nunca. Tras la decisión de Italia de cerrar sus puertos y prohibir la actividad de las organizaciones humanitarias, quienes continúen con los rescates se arriesgan a enfrentar multas, arrestos y largos procesos judiciales. Como ocurrió con la capitana del Sea Watch, Carola Rackete, detenida por “favorecer la inmigración ilegal” y navegar en “zonas prohibidas”, acusación que recibió por rescatar a 40 migrantes y llevarlos al puerto italiano de Lampedusa.

 

 “Salimos al mar a pesar de las sanciones y de las multas y lo hacemos en un contexto absolutamente agresivo y violento. Criminalizan a los migrantes y ahora también a nosotros”, afirma Laura Lanuza, una de las integrantes de Open Arms, otra de las organizaciones de ayuda humanitaria que rescatan migrantes y una de las pocas que quedan en el mar. Open Arms nació en 2015, luego de que se difundiera la foto de un niño de tres años ahogado en las costas del Mediterráneo. Esa imagen, que conmovió al mundo como hace días lo hizo otra de un padre con su pequeña hija muertos los dos en un río de Mexico, hizo que un guardavidas español reuniera algunos amigos rescatistas y se lanzara al mar. En estos cuatro años, la organización creció a partir de donaciones, salió a alta mar 63 veces y rescató a 60 mil personas.

 

La política de puertos cerrados sin embargo puso en duda su trabajo. El barco Open Arms estaba varado hace seis meses en un puerto español por trabas burocráticas. El jueves pasado sus tripulantes decidieron volver al mar sin importar las consecuencias. “Pasamos demasiado tiempo viendo cómo la gente se muere mientras nadie hace nada. Antes que ser cómplices preferimos ser sancionados”, cuenta Lanuza, que forma parte de la organización desde los inicios, hoy ya como responsable de comunicación.

 

 

¿Cuál es la situación ahora de los rescatistas?

Desde hace un año cuando decidieron cerrar los puertos de Italia y Malta, cada misión es anómala. Antes teníamos una rutina de trabajo, las misiones eran de 15 días y cuando terminaban volvíamos al puerto para cambiar la tripulación. Ahora el contexto es absolutamente agresivo y violento. Los migrantes son criminalizados y nosotros también. Italia acaba de firmar un decreto que prohíbe la presencia de organizaciones humanitarias en aguas italianas por lo que salir al mar implica desobedecer, algo que traerá multas y sanciones. Llevamos demasiado tiempo esperando a que el Gobierno nos permita volver a salir, demasiado tiempo viendo como la gente se muere y nadie hace nada. Antes que ser cómplices preferimos ser sancionados.

 

¿Cómo es el Open Arms?

Es un barco viejo de 1974, en el que tuvimos que invertir. La mayor parte de la tripulación son voluntarios y lo hacemos todo con donaciones. En el barco viajan 19 personas en total entre capitán, marineros, cocineros, socorristas, enfermeros, médicos y dos periodistas. El trabajo es muy difícil, las situaciones que se viven en el mar son muy dramáticas y no siempre acaban bien. Hemos visto a bebés colapsar a bordo, por eso también tenemos apoyo psicológico. Este año llevamos 600 personas ahogadas y es probable que sean muchas más porque no hay testigos. En cuatro años hicimos 63 misiones y rescatamos 60.000 personas entre el mar Egeo y el Mediterráneo.

 

¿Qué pasa una vez que salen al mar?

La situación es muy diversa, las distancias son muy grandes y los barcos muy lentos. Salimos a aguas internacionales atentos al radar y a los prismáticos para poder ver cualquier embarcación en peligro. Lo más normal es localizar una embarcación con los prismáticos o a través del inmarsat, que es un sistema de comunicación satelital, donde avisan si ven a un hombre en el agua o una embarcación sobrecargada. Tenemos dos embarcaciones rápidas con las que nos acercamos y repartimos chalecos salvavidas. De a poco vamos trasladando a la gente al Open Arms. En el barco se les hace un reconocimiento médico, a veces hay casos muy graves. Hay que estar atentos también si huelen a gasolina porque la gasolina mezclada con agua salada provoca quemaduras muy graves. Por lo general suelen llevar el combustible en botellas de plástico que se derraman y hay muchos quemados.

 

¿Cómo es la primera aproximación y en qué estado están los barcos?

Nos acercamos gritando que somos socorristas, que se queden tranquilos, que no los vamos a llevar a Libia. Muchos lo único que repiten es “Libia no, Libia no”. Hay muchísimos niños que viajan solos, en la última misión había unos 40. Son los más vulnerables junto con las mujeres porque muchas están embarazadas y no lo saben, todas han sido violadas. Las embarcaciones flotan de milagro, llevan tres veces más la cantidad de gente que deberían y no son adecuadas para distancias largas. Entre libia y cualquier puerto seguro hay entre tres o cuatro días de viaje. A veces son botes de goma con 160 personas. Están también los wooden boat, los de madera, que son los más peligrosos porque tienen dos pisos y por el nivel de hacinamiento se ahogan con el humo del motor. Una vez que subimos a la gente al barco solicitamos formalmente un puerto seguro para desembarcar a estas personas. Por mucho tiempo fue Italia pero desde que Matteo Salvini (ministro italiano de Interior) cerró los puertos todo se complicó.

 

¿Una vez en el puerto qué pasa?

Nosotros protegemos la vida en el mar, nuestra misión termina en el momento en que llegamos a un puerto seguro. A partir de que la gente llega al puerto queda en manos de los países y muchas otras organizaciones que trabajan con los migrantes. De hecho la mayoría de las historias no tienen un final feliz, la solicitud de asilo puede tardar años y puede ser negada, entonces los deportan. No es que nosotros queramos estar en el mar pero estamos cubriendo un vacío en el salvamento.

 

¿Qué recordás de tu primera misión?

Lo primero que sentís cuando estás en medio del mar es que eres tan vulnerable. Mires a donde mires no hay nadie que te pueda ayudar. El primer golpe visual de ver a todas estas personas en embarcaciones más que precarias, que se pueden hundir en cualquier momento, impresiona tanto. Ver el estado en que estas personas llegan al barco… la sensación de pensar que si no llegábamos a tiempo podrían estar muertas es muy brutal.

 

¿Vivieron situaciones violentas?

En la última misión que estuve nos dispararon los guardacostas libios. Libia es un país en guerra donde mandan tres milicias y se vulneran sistemáticamente los derechos humanos. Hemos sido tiroteados, secuestrados y perseguidos. La situación no era favorable pero siempre contábamos con la coordinación de la guardia costera italiana, ahora es un espacio sin ley y a nosotros nos transformaron en un objetivo. De las nueve organizaciones con doce barcos que éramos ya no queda ninguna. Nos quieren sacar a todas de allí para que nadie pueda documentar las muertes y nadie pueda decir lo que está pasando. La Unión Europea decidió lavarse las manos y financia a un cuerpo de guardacostas libio que lo que hace es interceptar a la gente que está huyendo y la devuelve en caliente. Algo que es totalmente ilegítimo. Las organizaciones molestamos porque estamos denunciando como la Unión Europea le está pagando a unas milicias para que capturen a la gente y la devuelva a campos de concentración.

 

¿Qué pasa ahora?

Decidimos desobedecer y abandonamos el puerto. Salimos de Nápoles rumbo al Mediterráneo central para proteger la vida allí. Como cualquier otro barco en el mar tenemos la obligación de socorrer. Sabemos que llegarán notificaciones con las sanciones. Si los gobiernos quisieran no se moriría nadie en el mar, estamos absolutamente solos.

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Miércoles, 26 Junio 2019 06:54

Un Uruguay de calles desiertas

Un Uruguay de calles desiertas

Contundente paro general por los despidos de Petrobras

El conflicto comenzó hace semanas cuando la empresa brasileña echó a ocho trabajadores diciendo que “necesitaba ajustarse”.

Las calles de Montevideo estuvieron vacías. Ayer, millones de uruguayos adhirieron al paro general convocado por la central obrera PIT-CNT. Los sindicalistas tomaron la decisión como medida de protesta por el retiro de la brasileña Petrobras y en “defensa del empleo”. 

Para el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, el paro de ayer es la foto de una gesta de lucha que lleva ya más de 20 días. Según explicó el sindicalista al diario El País Uruguay, el conflicto comenzó hace semanas cuando la empresa brasileña despidió al menos a ocho trabajadores argumentando que la compañía “necesitaba ajustarse”. Pereira también afirmó que Petrobras se negó a firmar la última propuesta del PIT-CNT para solucionar la crisis. Así también lo hizo con el pedido del presidente Tabaré Vázquez de suspender los despidos para poder negociar con mayor tranquilidad. Y a ello se suma una demanda de la patronal, que acogió la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y que exige la revisión de la ley de negociación colectiva. Un pedido que apunta a desandar las conquistas de la clase trabajadora. 

 “Es una medida escalonada y ojalá esto lo ayude a destrabar, nadie puede decir que el paro general resuelve todos los problemas. Lo que sí podemos decir con total tranquilidad es que antes de la medida hicimos todo lo posible para no hacerla, para tratar de resolverlo por la vía de la negociación”, opinó el sindicalista al matutino uruguayo. Por su parte, Alejandro Acosta, dirigente del sindicato Uaoegas, dijo al periódico uruguayo La diaria que Petrobras busca la salida del país “armando todo este lío”. “No es un problema de insuficiencia desde el punto de vista económico, es un problema de posición política”, declaró. La propuesta del sindicato consistía en bajar los costos de 26 puestos de trabajo por un período de ocho meses. Acosta dijo que, además de la situación de Uaoegas que ayer cumplió 15 días de huelga, el paro general fue convocado por la posición general de las cámaras empresariales que afirmó que tienen la intencionalidad política de incidir en el clima de elecciones. Y lo dijo porque este domingo son las internas uruguayas para elegir los candidatos presidenciales que se enfrentarán el próximo 27 de octubre. 

La estatal brasileña anunció su salida de Uruguay y el desprendimiento tanto de su red de gasolineras en el país como del servicio de distribución de gas por cañería. La empresa despidió a empleados de su sector gasífero en medio de una huelga de hambre de trabajadores que reclaman que se quite a la firma la concesión del servicio de distribución de gas natural, que tiene desde 2004. Mientras la empresa alega que su actividad de distribución de gas en Uruguay es deficitaria, los trabajadores denuncian que los recortes de empleos ponen en riesgo el abastecimiento. La firma asegura que acumula 116 millones de dólares en pérdidas en 15 años de operativa en Uruguay.

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“En Rojava conocí la humildad y la generosidad”

Cientos de voluntarios internacionales han participado en el norte de Siria en la lucha armada contra la organización yihadista liderada por Abu Bakr al Baghdadi. Brecha conversó con uno de ellos, que partió de Barcelona para integrar en los últimos meses las fuerzas de autodefensa del pueblo yazidí.


Cuando vio las “barbaridades” que Estado Islámico (EI) cometía en Siria e Irak, tomó una decisión que nunca se le hubiera pasado por la cabeza. Robin Poe –nombre que utiliza por cuestiones de seguridad– es un ciudadano de Barcelona con “casa, moto, coche y mujer”, como él mismo dice. Hace varios meses, decidió viajar a Rojava (el Kurdistán sirio) y ponerse a disposición de las fuerzas de autodefensa kurdas para combatir al grupo yihadista, que, en su esplendor, llegó a tener bajo su control entre ocho y diez millones de personas.


Desde que las Unidades de Protección del Pueblo (Ypg/Ypg, por sus siglas en kurdo) comenzaron a defender el territorio sirio, cientos de internacionalistas viajaron para sumarse a la resistencia contra EI, que fue coronada en marzo, cuando los últimos yihadistas fueron derrotados en la pequeña aldea de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor, fronteriza con Irak (véase Brecha, 29-III-19).


Poe –que todavía se encuentra en el norte de Siria– recuerda, en diálogo con Brecha: “Mi vida antes de tomar la decisión de partir hacia Rojava era la de cualquier persona de a pie, con un trabajo humilde”. Para el internacionalista, el punto de inflexión fue ver todos los días “en los noticieros las barbaridades que cometía Estado Islámico ante los ojos del mundo y que nadie hiciera nada”.


Sin explicar demasiado de qué forma, cuenta que se puso en contacto con las Unidades de Resistencia de Shengal (Ybs), las fuerzas de autodefensa aliadas a las Ypg/Ypg que el pueblo yazidí organizó cuando EI arrasó las regiones del norte de Irak en 2014, y masacró y secuestró a miles de pobladores. “Tras unos meses conversando, me dijeron que podía viajar cuando estuviese listo para unirme”, confirma. Durante un mes, luego de arribar al territorio, recibió un curso de formación militar y política, un proceso por el que pasan todos los voluntarios internacionales.


Los yazidíes son un pueblo originario de Oriente Medio que profesa una religión sincrética, monoteísta, que toma conceptos del cristianismo, el islam y el zoroastrismo. Erróneamente, son conocidos como

“adoradores del diablo”. El pueblo yazidí se encuentra distribuido en el norte de Irak –especialmente en la planicie y las montañas cercanas a Mosul–, en el sur de Qamishli –en Rojava– y en la provincia de Mardin, en el Kurdistán turco. También hay yazidíes en Armenia, Georgia y Europa central, sobre todo en Alemania, como parte de la diáspora que escapó luego de sufrir persecuciones, masacres y hasta genocidios.


LA LUCHA POR EL TERRITORIO.


Una vez en Rojava, Poe se sumó a las fuerzas de autodefensa con el objetivo principal de redoblar los combates contra EI. “He luchado durante siete meses; en concreto, en la zona de Deir Ezzor, en el desierto”, cuenta. Reconoce que participó en 14 operaciones –emboscadas, sabotajes, ofensivas y contraofensivas– y que hubo momentos en los cuales pensó en cometer “locuras” luego de arrestar a los yihadistas de EI. El odio que le despiertan los miembros de ese grupo es tan grande que ni siquiera intentaba comunicarse con ninguno cuando se entregaban luego de las derrotas.


Si bien las Fuerzas Democráticas de Siria (Fds), que nuclean a las Ypg/Ypg y a milicias de otras nacionalidades de la región, tienen el apoyo de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, Poe reconoce que lo que más le impactó “fue ver que Estados Unidos y sus aliados han podido parar este conflicto desde el minuto cero, y no lo han hecho, por el único interés que mueve al mundo: el dinero; hay que tener en cuenta que todas las guerras tienen un fin, y es el económico”.


Al ingresar a las Ybs, el barcelonés se sintió contenido y apoyado. “La relación con los combatientes de las Ybs siempre fue genial: son personas muy agradecidas. Desde el primer momento, nos hicieron sentir como en casa. Nos daban sus propias mantas cuando había, algún colchón flaquito, comida, en fin, de todo. Lo poco que tuviesen era primero para nosotros”, relata.


“En las Ybs son auténticos guerreros, sin miedo a morir”, remarca. “No creo que conozcan qué es el miedo en combate; son increíbles. Todos fuimos a luchar por algo en lo que creíamos y contra la barbarie radical islamista, contra el maldito Daesh.”


Al referirse al pueblo yazidí, no duda en calificarlo como “maravilloso, muy hospitalario”: “Nos hacían todo más fácil”. “Lo que me asombró de la población yazidí es la generosidad y la hospitalidad con el extranjero”, dice. “A veces, he llegado a sentir vergüenza de cómo nos han tratado: como si fuéramos reyes, preparándonos manjares. Ellos robaron un pedacito de mi corazón.”


INTERNACIONALISMO CONTRA EI.


La lucha del pueblo kurdo despertó admiración en muchas partes del mundo. Desde militantes de organizaciones de izquierda hasta personas sin contacto alguno con la historia de Kurdistán, estas personas decidieron lanzarse a un territorio que todavía se encuentra cruzado por la violencia armada, el desplazamiento forzado de personas y una disputa geopolítica en la que confluyen las principales potencias mundiales y regionales.


Robin Poe tiene presente todo el tiempo los días de guerra cruenta. “En las operaciones de Deir Ezzor estaba todo minado; había cadáveres, bombas trampa por todos lados”, rememora. “Las personas apenas tenían comida: Estado Islámico las estaba matando de hambre y sed.” Cuando las milicias kurdas avanzaban liberando pueblos y aldeas, los miembros de EI “huían y mataban a todos los que podían”. “Por eso, me ponía muy contento cuando acabábamos con ellos. Sabía que así nunca más violarían a una niña.”


Las masacres cometidas por EI –ahora transformadas en atentados focalizados en diferentes partes el mundo– dejaron una marca que será muy difícil borrar. Las heridas todavía están presentes en los pueblos que sufrieron a manos de los seguidores de Abu Bakr al Baghdadi, que después de cinco años reapareció, a fines de abril, en un video de 18 minutos difundido por Al-Furqan, medio vinculado a EI.


“Después de haber combatido, creo que soy mejor persona –analiza Robin Poe–. Sabía que, llegado el momento, no me temblarían las manos para acabar con esos criminales. Pero jamás pensé que se me daría acabar con esa gentuza. En Rojava conocí también la humildad, la generosidad, que la gente se entregara toda sin querer nada a cambio.”


Ahora, Robin Poe espera salir del territorio, luego de que las Fds ordenaran el retiro de algunos contingentes de internacionalistas. Por estos días, disfruta, junto con los pobladores, de los festejos por haber liberado Baghouz y haber dado uno de los golpes mortales más poderosos a EI. Los días futuros de Robin son una incógnita. Sabe que en su país volverá a los trabajos esporádicos de siempre. Uno de sus sueños, aunque luego de la guerra pueda sonar simple, es aprender el oficio de soldador. “Ahora toca volver, pero antes, terminar con lo que vinimos a hacer”, dice.


Por estos días, en Rojava se define un futuro incierto. La autonomía defendida por los kurdos y los pueblos que habitan el norte de Siria se encuentra amenazada por Turquía y, en menor medida, el propio gobierno sirio. Ninguno de estos poderes muestra interés en el proyecto que encabezan los kurdos, basado en el empoderamiento de las mujeres y la convivencia entre nacionalidades y religiones.
Como última reflexión de su experiencia, Robin Poe afirma: “La revolución en Rojava ha sido maravillosa desde el punto de vista de cómo hombres y mujeres caminan juntos a luchar, a la guerra, sin miedo, con la alegría de defender y luchar por lo que ellos creen: la consigna ‘mujer, vida, libertad’”.

Por Leandro Albani
31 mayo, 2019

 

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El "nuevo nacionalismo", según Foreign Affairs

Hace 13 años el Pentágono previó la resurrección del "nacionalismo petrolero" (https://bit.ly/2QendOw)”.

Hace 7 años se vislumbró el desplome del globalismo que provocó el ascenso del "nacionalismo soberanista" en sus diferentes modalidades (https://bit.ly/2w89JL8).

No es lo mismo el "nacionalismo" en Estados Unidos y en Gran Bretaña –la dupla anglosajona que impulsó el globalismo thatcheriano/regeanomics– que ahora adoptó el proteccionismo nacionalista economicista del Brexit y el trumpismo, ya no se diga en México, socio del T-MEC con EU y Canadá con modelos polí-ticos diferentes, donde el nacionalismo sobera-nista de la Cuarta Transformación(4T) se define contra el neoliberalismo que desahució al país.

Aun el nacionalismo en Latinoamérica, fracturada en varios niveles del ranking de su PIB, no tiene la misma acepción en Brasil –donde Jair Bolsonaro practica un fascismo/neoliberal/neopinochetista con su “evangelismo sionista (https://bit.ly/2HrlHWx)”– que en el México de la 4T.

La nueva guerra es lingüística: con diferentes acepciones en la fase del "Declive de la Verdad", según la RAND, o de la "Post-Verdad" de Munich (https://bit.ly/2YAWjnd).

El nacionalismo soberanista no tiene la misma acepción en los diferentes niveles de la Unión Europea, ya no se diga en el resto del planeta: desde India hasta los mil 700 millones de islámicos.

A fortiori los nacionalismos soberanistas de Rusia y China son inherentes a su cosmogonía geoestratégica que colisiona con las definiciones caleidoscópicas del "nacionalismo" propaladas por los multimedia hollywoodensesque controlan la bancocracia globalista atlantista y cuyas permanentes diatribas vituperan el retorno del nacionalismo soberanista.

Los declinantes globalistas vilipendian al nacionalismo soberanista, carente de matices semióticos, como gemelo simbiótico del populismo, muchas veces sin conocer el camino histórico distinto de ambas corrientes, dependiendo de su origen y su aplicabilidad.

No faltan quienes sigan fincados en el siglo XVIII con la dicotomía caduca de izquierda y derecha, que fue necesaria, pero hoy es insuficiente y hasta confusa cuando se trata de aplicar la dicotomía imperante entre globalistas,en franco declive, y los neonacionalismos soberanistas, en ascenso sorprendente como herramienta de supervivencia.

Mas allá de lo sesgado de su autocrática definición unipolar con nostálgica proclividad globalista, lo asombroso radica en que Foreign Affairs (FA), lo haya expuesto con artículos contradictorios sobre el "Nuevo (sic) nacionalismo" con notoria repugnancia: “el nacionalismo ha conducido algunos de los grandes crímenes de la historia. Ahora regresa con venganza (https://fam.ag/2Gw5PD8)”.

¿Cómo califica(rá) FA los crímenes "invisibles" del globalismo que ha despojado al 99% de la humanidad en beneficio del 1% de los parásitos de la plutocracia financierista?

¿Cómo categoriza FA los crímenes de Truman, quien ha sido el único en lanzar dos bombas nucleares sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki?

FA expone una colección de ensayos de varios escritores de toda índole y acaba en una "ensalada al estilo de Macedonia" salpicada con desvaríos de folclóricos "nacionalismos étnicos" que propala Lars-Erik Cederman.

Anthony Appiah se extravía en la guerra lingüística de "nacionalismo y cosmopolitanis-mo (sic)", mientras Andreas Wimmer recurre al maniqueísmo entre "buenos y malos nacionalistas" que, a mi juicio, dependen de los intereses geoestratégicos de tribunales orwellianos del Torquemada cibernético del siglo XXI.

Jan-Werner Müller arremete contra la "particular variante populista", mientras Yael Tamir considera que el principal problema radica en el "choque entre el nacionalismo y el globalismo neoliberal".

El verdadero "nacionalismo soberanista" del siglo XXI aspira a la universalidad, que no globalismo, de todos los seres vivientes de la creación y al reparto de los frutos de la Cuarta Revolución Industrial (https://bit.ly/2oqFJp9).

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Carta desde... Finlandia, la paradoja de la felicidad

Cada mañana, en la pequeña calle en la que vivo a las afueras de Helsinki, se repite la misma escena adorable. Los niños caminan al colegio, algunos solos, otros en grupos de dos o tres, con las mochilas balanceándose en sus espaldas. Los más pequeños tienen siete años y su mochila es casi tan grande como ellos mismos.


Camino a la escuela, hay un paso de peatones. Los conductores reducen la velocidad y, cuando ven a los niños, se detienen para cederles el paso. Quien no se detiene para dejar pasar a un niño es considerado maleducado. Pero en la mayoría de los casos, el niño cruza, saluda con la mano al conductor y sigue caminando hacia uno de los mejores sistemas de escuelas primarias del mundo.


El área metropolitana de Helsinki tiene una población de más de un millón de personas. Pero los niños de siete años van solos a la escuela. Por segundo año consecutivo, Finlandia ha sido elegido el país más feliz del mundo y todo se reduce a esto: lo segura que es aquí la vida.


La sociedad también es segura y, sobre todo, estable. En general, la gente es honesta. Si se te cae la cartera en la calle, es bastante probable que la recuperes con todo lo que tenías dentro. En cuanto a la corrupción, Finlandia también encabeza el ránking de honestidad. El campo no está contaminado y es muy sencillo estar en contacto con la naturaleza. La mayoría de finlandeses viven a no más de 30 minutos del bosque.


La riqueza está distribuida de forma muy equitativa, en términos globales, aunque entre los finlandeses no exista esta percepción. Cada año se publican las declaraciones de la renta del ejercicio anterior y, entonces, los medios de comunicación arden y la gente se horroriza de la cantidad de gente rica que hay en el país. Los finlandeses más listos simplemente se ríen y lo llaman el Día de la Envidia Nacional. Todo el mundo saca el móvil y lee artículos sobre declaraciones de la renta de otras personas.


Las declaraciones de la renta son públicas porque la población cree de verdad que el acceso abierto a la información da buenos resultados. Cualquiera que lo considere importante, puede averiguar cuánto dinero gana su vecino, su primo o sus colegas. Sin embargo, nadie cree que, en comparación con otros países, los finlandeses ganen mucho dinero. Por lo menos, no tanto como los suecos o los daneses, y ni hablar de los noruegos. Nos va bien y ya está.


Finlandia es una sorprendente historia de éxito en la periferia norte de Europa, y es sorprendente porque no había mucho con lo que empezar. La segunda estrofa de nuestro himno nacional, escrito en los años 1840, comienza así: "nuestra patria es pobre y así permanecerá". Aunque no se suele cantar esta segunda estrofa.


En la década de 1860, Finlandia sufrió la última hambruna europea debida a causas naturales. Cuando Finlandia se independizó en 1917, la consecuencia inmediata fue una guerra civil, que resultó una de las más sangrientas y crueles. Hace cien años Finlandia tenía casi todas las características de un país abocado al fracaso. Pero muchas cosas han mejorado desde el entonces hasta hoy, que somos la nación más feliz del mundo.


Pero, ¿realmente lo somos?


Finlandia también sufre de un extraño conflicto que le es familiar a muchos otros países europeos. Algo que podría llamarse la paradoja de la felicidad.
La gran mayoría de los habitantes, en términos objetivos, tiene una calidad de vida mejor que la de casi todo el resto del mundo, de cualquier época de la historia. Década tras década, el nivel educativo de la población ha progresado y la gente es más sana y vive más tiempo.


Sin embargo, existe también un perturbador clima de insatisfacción.


Finlandia es un país basado en una democracia progresista y una economía de mercado. Todo país pequeño debe tener apertura y una estrategia internacional.


Puede que a las personas que han nacido en países grandes les cueste comprender esto. Quizá Alemania o Francia se las puedan arreglar solos, y el Reino Unido está planeando intentarlo, pero Finlandia, con su población de 5,5 millones de habitantes, no puede darse ese lujo.


Sin influencias foráneas, nuestro país se pudriría en su propia excelencia imaginada, y sin una industria de exportación todavía estaríamos tejiendo calcetines en la oscuridad de los inviernos sin luz eléctrica. Finlandia es uno de los campeones de la democracia progresista, la economía de mercado, la globalización y la integración europea. Y sin embargo, hay algo que cruje: la paradoja de la felicidad.


El escritor indio Pankaj Mishra llamó a nuestra época la Era de la Furia. En su libro de 2007 con el mismo título, utilizó la palabra francesa ressentiment. Quizá un término demasiado sofisticado que proviene de los textos del propio Friedrich Nietzsche. El filósofo alemán hablaba de "hombres de resentimiento" que operaban en "el tembloroso imperio terreno de la venganza subterránea, inagotable e insaciable en estallidos".


Casi parece que Nietzsche hubiera predicho el surgimiento de las redes sociales donde, desde ahora, los estallidos de furia podrían considerarse como un acompañamiento constante. La gran pregunta es cuán a menudo irrumpen en la vida real.


Se ha dicho y escrito mucho sobre la turbulencia en Europa. Los principios esenciales son los mismos en todos lados, pero en cada país esta turbulencia se manifiesta de forma diferente. El resentimiento finlandés se expresa prominentemente en forma de xenofobia. Proporcionalmente, Finlandia tiene menos inmigrantes que, por ejemplo, Suecia, Reino Unido o Alemania, y aún así los finlandeses se han colado entre los más xenófobos de Europa.


Hace poco, tras la celebración de las elecciones en Finlandia, el paisaje político comenzó a fragmentarse de una forma que recuerda a Holanda. El Partidos de los Finlandeses, la formación nacionalista en contra de la inmigración, obtuvo el 17,5% de los votos. Su consigna electoral podría traducirse como "Recuperemos Finlandia".


También se espera que a este partido le vaya bien en las elecciones europeas de mayo. Así que así es como Finlandia, el país más feliz del mundo, hará su pequeña contribución al fenómeno que Matteo Salvini espera que se traduzca en una "primavera europea".


Sería engañoso y simplista decir que sólo las formaciones populistas desahogan sus frustraciones, aunque sea una característica que se atribuyen de buen grado. Sin embargo, estos resultados ni siquiera tienen en cuenta el hecho de que un cuarto de los finlandeses no se molesta en ir a votar. Y esa cifra es de las elecciones nacionales: en las elecciones europeas, la participación es aún menor.


En general, los finlandeses parecen tener una insatisfacción mística hacia todo. Cada vez que se producen cambios de gran magnitud (como la reforma del sistema de sanidad), tienden a pensar que el resultado será un problema, no una solución.


Y esta actitud no se limita a soluciones que cuestan decenas de miles de millones de euros. Incluso el más insignificante problema puede convertirse en una batalla apocalíptica, como las comidas escolares. En Finlandia, hace décadas las escuelas ofrecen comida gratuita y ahora, con los cambios en las preferencias, se ha abierto un debate feroz en los Ayuntamientos sobre la proporción correcta de carne, pescado, comidas vegetarianas o veganas.


En medio de estas discusiones, es fácil olvidar qué gran logro es que una sociedad se haga cargo de las comidas escolares. La tragedia del país más feliz del mundo puede ser su incapacidad de recordar que es feliz.


Un abrazo,


Heikki.

Heikki Aittokoski, periodista del diario Helsingin Sanomat

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Martes, 16 Abril 2019 06:43

Aguas y movimientos

Aguas y movimientos

Nadie se sorprenderá si decimos que el agua está siendo utilizada como arma de guerra contra los pueblos. El caso de la Franja de Gaza habla por sí solo. Sin embargo, no tenemos aún idea de la magnitud del fenómeno, ya que acostumbramos a considerar que los casos más conocidos son más bien excepciones. Nada más equivocado.

Millones de personas carecen de agua en las grandes urbes de América Latina, en particular en Sao Paulo y Ciudad de México. No hay cifras claras sobre los problemas de abastecimiento, pero se puede asegurar que cada vez más el agua está contaminada, escasea y, en consecuencia, está siendo militarizada por los estados. El cambio climático y la creciente desigualdad juegan contra los sectores populares que son los más afectados por la crisis en el suministro de agua potable de calidad.


En El Salvador el 90 por ciento del agua está contaminada, llena de químicos como el glifosato, como destaca un reciente estudio. En Uruguay, que era un país con buena calidad de agua y de servicios en general, este verano las playas desbordaron de cianobacterias producto de la sobre utilización de glifosato en los cultivos de soja transgénica. El resultado es que las familias de clase media pueden comprar filtros de carbono para purificar el agua (200 a 500 dólares por unidad), mientras los sectores populares la consumen contaminada.


En Brasil la Agencia Nacional de Aguas acaba de publicar que en 15 años habrá 55 millones de habitantes de zonas urbanas con riesgo hídrico, lo que impone la realización de obras millonarias para las que no hay presupuesto. En 2016 había 812 municipios (de los 5.000 que tiene el país) que eran atendidos con camiones cisterna, siempre vigilados por militares ante el riesgo de asaltos. La agencia reconoce que aunque se realizaran todas las obras programadas, igualmente habrá millones de personas sin acceso al agua.


El primer punto a tener en cuenta, es que esta realidad indica que los estados serán incapaces de suministrar agua, un derecho humano básico. Además, los estados están procediendo a privatizar el recurso.


El VII Encuentro Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia, realizado el 16, 17 y 18 de noviembre de 2018, denunció “la transformación de las empresas públicas municipales en empresas privadas y mixtas por acciones, y la persistencia de hacerlo con nuestros acueductos comunitarios; la pérdida de la autonomía municipal y territorial de los gobiernos locales en el manejo de sus recursos para agua y saneamiento y el arrasamiento de las comunidades organizadas como entramados construidos solidariamente por las gentes”.
En Colombia existen 12.000 acueductos comunitarios que abastecen el 40% del agua en zonas rurales y el 20% en las ciudades, pero el gobierno derechista de Iván Duque se propone privatizarlos, en lo que consideran “violencia institucional” (http://redacueductoscomunitarios.co). Mientras persista el modelo neoliberal el manejo comunitario del agua está en peligro, tanto por los intentos de privatización como por el ataque frontal del Estado, los grupos paramilitares y el narcotráfico al tejido comunitario que sostiene los acueductos.


La segunda cuestión, es que corresponde a los movimientos antisistémicos garantizar el derecho al agua, ante la colusión entre estados y empresas monopólicas para hacer del agua un gran negocio. La experiencia colombiana es importante pero no es la única. La apuesta a las comunidades no es banal: se trata de redes de organizaciones de base, enraizadas en la vida cotidiana en los territorios de los pueblos originarios, negros, campesinos y periferias urbanas, los que van a hacer realidad el control popular del agua, desde la exploración y el suministro hasta el saneamiento.


Incluso en las ciudades hay experiencias notables, como la de Cochabamba en Bolivia. En Ciudad de México, una de las urbes más afectadas por la escasez del recurso, existe un puñado de movimientos que han sido capaces de resolver con su trabajo militante el acceso al agua. Destaco la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en Iztapalapa (una de las zonas más afectadas por la escasez).


La comunidad de 600 familias ha sido capaz, en plena zona urbana, de combinar la recepción del agua entubada, con la recogida y almacenaje del agua de lluvia tratada con filtros, y la construcción de pozos. De ese modo es muy difícil que consigan estrangular al movimiento. Los ejemplos que nos dan algunos movimientos deben ser recogidos y analizados por las organizaciones populares, para intentar resolver un problema grave para la autonomía de los de abajo.

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Las futbolistas colombianas desatan una revolución

Las “superpoderosas” rompen el silencio, denuncian la discriminación y ganan el pulso a los directivos para salvar la liga femenina

A las futbolistas colombianas, que en las últimas semanas desataron su propia revolución contra el machismo, las apodan desde hace años “las chicas superpoderosas”. Resultados para exhibir no les faltan. La mejor generación del fútbol femenino en Colombia estalló en la última década, un periodo en que la tricolor logró dos subcampeonatos de la Copa América en 2010 y 2014, así como sendas clasificaciones a Mundiales en 2011 y 2015 y a los Juegos Olímpicos en 2012 y 2016. Con su gesta en Canadá 2015, que incluyó una sorprendente victoria 2-0 sobre Francia, Colombia se mantiene como el único país hispanohablante que ha superado la fase de grupos de un Mundial femenino.


Con esos antecedentes, a comienzos de 2017 se disputó el primer partido profesional de la liga femenina. El Independiente Santa Fe, primer campeón del fútbol masculino en 1948, ganó también la primera final de mujeres. La ‘leonas’ se coronaron frente al Atlético Huila en su estadio, El Campín de Bogotá, ante una asistencia récord de más de 30.000 espectadores. Huila tuvo resonantes revanchas. Primero ganó la segunda edición de la liga y, el pasado diciembre, encabezado por Yoreli Rincón, la diez de Colombia, la Copa Libertadores femenina, al derrotar en penales al Santos de Brasil. Para los que solo lo seguían a la distancia, el fútbol femenino parecía encarrilado en Colombia, con recientes pero sólidas raíces. Sin embargo, debajo de la superficie, las futbolistas enfrentaban un entorno hostil en medio de condiciones laborales indignas. Y decidieron romper el silencio.


Las internacionales Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, becadas en Estados Unidos, publicaron en sus redes sociales el pasado 18 de febrero un video que sacudió el mundo del fútbol y desató un pulso con los directivos. Denunciaban abundantes irregularidades en el manejo de la selección femenina: la federación no les pagaba, tenían que cubrir sus propios tiquetes y gastos médicos, sus uniformes eran viejos o usados y a las jugadoras que se atrevían a hablar las vetaban. Se sentían amenazadas, temían que no las volvieran a convocar, pero no estaban dispuestas a callar. “Ya no tenemos miedo”, dicen al final del video, que no tardó en hacerse viral.


Sus denuncias despertaron una oleada de solidaridad. En un país donde el movimiento del Me Too estuvo precedido por la campaña No es hora de callar, las denuncias de las ‘superpoderosas’ resonaron con fuerza. El lema Más fútbol, menos miedo se convirtió en tendencia. Y la bola de nieve se agrandó con denuncias de acoso sexual en las selecciones juveniles.


La mayor damnificada de los vetos fue Daniela Montoya, de 28 años, la primera colombiana en anotar un gol en un Mundial, precisamente en Canadá 2015. La mediocampista salió de las convocatorias por año y medio luego de reclamar los premios prometidos por clasificar a octavos de final, lo que le costó su sueño de jugar los Olímpicos de Río 2016. Un viejo rumor que se vino a comprobar con un audio que hace parte del voluminoso dossier en el que la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) documentó los abusos. Uno de los momentos más emotivos de estas semanas de polémica llegó cuando Echeverri, de 24 años, le pidió perdón a Montoya en nombre de sus compañeras por no apoyarla cuando la vetaron.


Con el argumento de la poca rentabilidad económica, los directivos del fútbol colombiano respondieron con la propuesta de convertir la liga femenina en una competencia semiprofesional, con límite de edad de 23 años, e insinuaron que las mayores de 25 no volverían a ser convocadas a la selección. El anuncio fue ampliamente considerado como discriminatorio, machista y con ánimo de represalia. Mientras se celebraba el Día Internacional de la Mujer con marchas en distintos países el pasado 8 de marzo, las futbolistas colombianas estaban sumergidas en una batalla por impedir que se diluyera su liga profesional.


Sus condiciones laborales indignas son ilustrativas. En Colombia se han dado avances en igualdad de género, pero persiste la discriminación, sin siquiera profundizar en la violencia machista. Las mujeres nunca han alcanzado la presidencia, y apenas un 12 % de los gobiernos locales están en manos de alcaldesas. La brecha salarial de género, por ejemplo, se mantiene en 19%, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).


Incluso la FIFA y la Conmebol rechazaron y condenaron los casos de acoso sexual y laboral denunciados las últimas semanas, y los futbolistas de la selección absoluta de mayores, encabezados por astros como James Rodríguez y Falcao García, se solidarizaron con sus colegas y exigieron investigaciones. Las “superpoderosas” consumieron sus maratónicas jornadas en reuniones con la Vicepresidenta de la República, Marta Lucia Ramírez; el Defensor del Pueblo, Carlos Negret; y la ministra de Trabajo, Alicia Arango. El acompañamiento terminó por rendir frutos, y la asamblea de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), tras una intervención de Echeverri como portavoz de las deportistas, anunció esta semana una comisión para hacer viable la tercera edición de la liga femenina, a disputarse desde agosto. “Le devolvimos el trabajo a muchas mujeres que lo estaban esperando, y para mí eso es lo más importante”, valora Echeverri. “Esperemos que el fútbol femenino en Colombia siga creciendo”

 


Acoso sexual


Pocos días después de las primeras denuncias sobre el entorno laboral, una fisioterapeuta y dos jugadoras de la selección femenina sub 17 señalaron por acoso sexual al entrenador, Didier Luna, y el preparador físico, Sigifredo Alonso, durante las concentraciones previas al Mundial de Uruguay, celebrado en noviembre de 2018. La fiscalía ya investiga los casos. La polémica sobre el acoso en el fútbol se avivó y extendió esta semana, cuando tres exárbitros colombianos afirmaron que sus superiores los acosaban y les pedían favores sexuales como condición para ascender en su carrera.

 

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