Miércoles, 13 Marzo 2019 06:27

Buscan reponerse del apagón

Buscan reponerse del apagón

El país no ha volado por los aires. Podría haberlo hecho si se toma en cuenta la profundidad del impacto generado por el apagón nacional que comenzó el jueves a las 17 horas y aún no ha terminado de restablecerse el suministro por completo. Las noticias de este martes son que en algunos puntos recién volvió la luz, como en la ciudad de Maracaibo, o en la Comuna El Maizal, en el estado Lara. 

Las consecuencias del apagón fueron múltiples, las formas de enfrentarlas también. Tanto por parte del gobierno como de iniciativas espontáneas. Las políticas, por ejemplo, fueron de abastecer con camiones cisternas los principales puntos, como cerros y hospitales, y garantizar distribución de alimentos a través de diferentes mecanismos. Se trata de normalizar un país que ya estaba en un cuadro de dificultades prolongado, luego de un golpe de una magnitud aún difícil de calcular.


La respuesta no logró dar abasto ante la magnitud de la demanda, por ejemplo, de agua, ya que el sistema de bombeo se vio afectado por el apagón, lo que se tradujo en iniciativas colectivas, como abrir un caño en El Valle o San Agustín, zonas populares de Caracas, para llenar botellas y botellones. Son muchas las imágenes de personas haciendo colas para abastecerse de agua en todo sitio donde se pueda conseguir, comercios, llenaderos, cisternas, manantiales.


Ante una situación de esas características se podría haber esperado una multiplicación masiva de focos de protesta espontáneos, violencia, movilizaciones, por fuera de lo que la oposición intente convocar. Se dieron hechos como saqueos, por ejemplo, en el centro comercial Sambil, en Maracaibo, donde según informó el gerente general, se trató de un grupo de trescientas personas que lograron derribar portón, fachada y puerta hasta ingresar al interior. Fueron varios casos, aunque no se puede hablar de un cuadro que desbordó y masificó en un escenario inestable, peligroso, por los hechos en sí y los llamados de la oposición. El Fiscal General informó que se iniciará una investigación contra Guaidó por su presunta participación en el sabotaje al sistema eléctrico nacional.


El clima en las calles caraqueñas durante el día ha sido de preocupación, resolución, cotidianeidad, restablecimiento de comercios, sistemas electrónicos de pagos, de transporte, aunque el sistema de metro aún no esté activo. Quien llegue a la ciudad no se encuentra con un cuadro de devastación sino con un escenario de dificultades acumuladas y nuevas, una idiosincrasia venezolana que permite enfrentar adversidades de manera sorprendente para una mirada ajena, un chavismo activado en su dimensión de gobierno y organización popular, una tranquilidad en regreso marcada por la conciencia de que nada ha terminado, sino que se está en el centro de un conflicto nacional e internacional.


Esta última dimensión ha estado sobre la mesa de manera central en la mañana de ayer con la decisión del gobierno de Venezuela, anunciada por el canciller Jorge Arreaza, de dar por terminadas las conversaciones con Estados Unidos para el establecimiento de oficinas de interés, y la orden al personal diplomático norteamericano de abandonar Venezuela en las próximas 72 horas.


Por otro lado, la administración de Donald Trump incluyó en el pedido de presupuesto para el año 2020, la suma de 500 millones de dólares para “la transición en Venezuela”, ratificando la política y la probable prolongación del conflicto.


A su vez desde anteayer se encuentra la misión técnica de trabajo de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), quien fue recibida el lunes por el canciller y ayer mantuvo una reunión en la Asamblea Nacional. En los próximos días, según indicó el canciller, la misión de la ONU se reunirá con instituciones del gobierno bolivariano y los poderes públicos.


En ese contexto elaborarán un informe de la situación dentro de un contexto muy complejo, donde existen datos antagónicos, muchas veces sin confirmación. El caso más claro es el de los muertos que habría provocado el apagón: según voceros de la oposición primero fueron 17, luego un periodista afirmó que fueron 296, entre los cuales 80 neonatos, cifra que luego fue desmentida por la presidenta del Colegio de Médicos del estado Zulia y no fue retomada. El ministro de Salud, por su parte, afirmó que no ha habido muertos en hospitales públicos debido al apagón.


Ayer se dieron protestas convocadas por la oposición, aunque solo reunieron unos pocos cientos de manifestantes. Pero los acontecimientos se mueven con mucha velocidad, se superponen los días con las noches, y la confirmación de los hechos requiere siempre la verificación por diferentes fuentes. La verdad, se sabe, es una de las principales víctimas en estos contextos.

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“El liderazgo es una suerte de trampa para las mujeres”

“Si una mujer muestra atributos considerados femeninos, se la ve como una líder débil. Pero si presenta atributos ‘a lo Angela Merkel’, que son vistos como masculinos, se la tilda de desagradable o poco femenina”, define esta especialista en opinión pública, que repasa los obstáculos estructurales que las mujeres afrontan en la vida política.


El #8M vuelve a visibilizar la desigualdad de género, en particular, los techos de cristal que afrontan las mujeres en la vida cotidiana como en el ámbito político. Evidencia, sobre todo, la necesidad imperiosa de promover una agenda de género con un enfoque de derechos que no solo atienda de manera urgente la afectación que supone forzar a una niña violada a continuar con un embarazo en contra de su voluntad, sino además las desigualdades estructurales que arrastran las sociedades producto de una cultura patriarcal tan arraigada como imperceptible e invisibilizada. Después de años de asesorar a políticas mujeres en países de América Latina y de Europa, la consultora e investigadora del Conicet, Virginia García Beaudoux, pintó ante PáginaI12 la situación de las políticas mujeres en la región: los techos que impiden su desarrollo en términos de liderazgo, la falta de una paridad sustantiva en materia de participación política y la obligación social de procurar una igualdad real como principio constitucional.

–¿Cuáles son los obstáculos estructurales que las mujeres afrontan en la vida cotidiana y en la vida política?

–No había tomado conciencia de la magnitud que tiene la desigualdad de género hasta que empecé a trabajar con mujeres en la política, en consultoría con PNUD en Honduras, en El Salvador, en Guatemala. En mi recorrido por América Latina, entendí que la dimensión de la desigualdad es enorme y que, sin importar el país, todas las mujeres me hablaban de los mismos obstáculos dentro de los partidos y, sobre todo, en lo que hace a la confianza y el financiamiento de sus campañas electorales. Encontré un denominador común que iba más allá de la política. Me encontré con un estereotipo muy marcado: la creencia extendida, construida culturalmente, de que el liderazgo es masculino. Si preguntamos a una persona tres características de lo que consideramos masculino, dirá “fortaleza, asertividad, capacidad para tomar decisiones”. Entre esas respuestas, encontraremos una superposición casi perfecta entre la descripción de lo masculino y la de liderazgo. En cambio, casi nunca coincide lo que hemos establecido que es lo femenino y el liderazgo. Esto ha sido un gran obstáculo para las mujeres en todos los ámbitos de desarrollo. En la universidad de Oxford tomó 800 años nombrar a una rectora mujer. La Universidad de Buenos Aires no ha tenido una rectora mujer en toda su existencia, cuando la mayoría de las profesoras universitarias son mujeres...

–Pero no lo son la mayoría de los titulares de cátedras universitarias.

–Exactamente. Estos techos supuestamente invisibles –los llamamos techos de cristal– son tremendamente resistentes, por eso es muy difícil romperlos y atravesarlos. Solo el 5 por ciento de Premios Nobel se otorgó a mujeres. El Foro Económico de Davos de 2018 fue considerado un éxito rotundo porque el 21 por ciento de los asistentes fueron mujeres. Entonces, la idea de que los buenos líderes son hombres continúa siendo uno de los estereotipos que más complica el desarrollo de las mujeres.

–¿Cómo se traducen estos estereotipos en el plano cotidiano?

–Los estereotipos no solo describen, también prescriben. Si un estereotipo describe que las mujeres somos más sensibles que los hombres, la prescripción es que, frente a la enfermedad de un niño o un adulto mayor, es la mujer la que debe hacerse cargo porque es la sensible y la empática. Esas tareas de cuidado asignadas como naturales a las mujeres terminan dificultando su inserción en la cadena productiva en igualdad de condiciones. Entre las personas sin instrucción formal, al no poder tercerizarlas tareas de cuidado, deben aceptar trabajos de tiempo parcial con remuneraciones mucho más bajas, al punto de que la brecha salarial de género en ese sector llega al 35 por ciento.

–Es decir que las consecuencias del estereotipo de género no son homogéneas sino que afectan más a los sectores más pobres.

–Sí, claro. Pero al mismo tiempo nos afecta a todas y a todos. Me tocó entrevistar a un hombre en Holanda, donde el 70 por ciento de las mujeres trabajan tiempo parcial, trabajan cuatro días a la semana y uno de esos días lo dedican a sus hijos o a lo que ellas quieran. Los hombres pueden hacer lo mismo pero casi ningún hombre opta por trabajar tiempo parcial. Cuando este señor dijo en su lugar de trabajo que quería empezar a trabajar part time, la primera pregunta que le hicieron fue: “¿tu esposa está bien?” Y la segunda: “¿por qué querés trabajar part time, si no te divorciaste ni tu esposa tiene un problema de salud? Como este señor quería ser papá más allá de los fines de semana, interpretaron que no le gustaba tanto su profesión. Es decir que este estereotipo también perjudica a los hombres. Lo que ocurre es que estas consecuencias son mucho más marcadas entre las mujeres, en términos de desigualdad política y económica.

–¿Qué elementos de esta desigualdad de género observa en su trabajo con mujeres políticas en América latina?

–Cuanto más tradicionalista es un país, más difícil resulta atravesar los estereotipos. Y los países donde la religión tiene mucho peso, esto se vuelve más complicado. Está claro que tenemos diferencias sexuales, las mujeres podemos gestar y los hombres suelen tener más fuerza física. Pero una cosa es el sexo y otra cosa es el género como construcción cultural. En algunos países, donde las construcciones de género son mucho más binarias y donde hay una valoración de esa diferencia, vale más ser hombre que ser mujer. Pero también en países considerados paraísos de la igualdad, como Suecia o como Holanda, encontramos estas características estereotípicas en la distribución de roles. Hay algunas cuestiones interesantes para señalar en este sentido. En América Latina, el 52 por ciento de la militancia de los partidos políticos son mujeres, en cambio menos del 15 por ciento de los secretarios generales y los presidentes de los partidos políticos son mujeres. Ese es un claro techo de cristal en la política; no es natural que frente a un 52 por ciento de mujeres militantes las cúpulas no reflejen esas proporciones. En Guatemala pregunté: “¿cuántos partidos políticos tienen?” La respuesta fue: “35”. “¿Y cuántos liderados por mujeres?”, agregué. “Cuatro”, respondieron. Lo mismo en Suecia. “¿Cuántos partidos políticos liderados por mujeres hay?” “Ninguno”, dijeron. Y se corrigieron: “Sí, hay uno: el Partido Feminista”.

–¿Cuáles son los otros aspectos que mencionó como interesantes para analizar estas diferencias?

–La primera cuestión es tener cuidado en asimilar la igualdad numérica con la igualdad sustantiva. Hemos avanzado en lo relativo a la igualdad numérica, porque las leyes de paridad garantizan que las listas estén conformadas un 50 por ciento por hombres y un 50 por ciento por mujeres. Pero además de esta igualdad numérica, que es importante, se trata de construir posiciones de poder y de influencia política. La conformación de las comisiones parlamentarias es un espacio donde se reproducen estos estereotipos. Las mujeres están al frente de la comisión de Salud, la de Educación, la de Niñez, la de Mujer o Discapacidad, mientras que los hombres están en Presupuesto, Obra Pública, Trabajo. Entonces, hay que trabajar sobre las dimensiones del liderazgo para tender a una paridad sustantiva.

–¿Qué características encuentra entre las mandatarias mujeres? ¿Qué las distingue?

–Hay mucha diversidad en los estilos de liderazgo, el liderazgo es una suerte de trampa para las mujeres.

–¿En qué sentido?

–Si una mujer muestra atributos considerados femeninos, se la ve como una líder débil. Pero si presenta atributos “a lo Ángela Merkel”, que son vistos como masculinos, se la tilda de desagradable o poco femenina. Como el liderazgo está pensado desde categorías definidas como masculinas, es difícil para una mujer no ser criticada por su estilo de liderazgo. El año pasado había solamente 15 Jefas de Estado en el mundo, hay muy pocas mujeres al frente de los Ejecutivos.

–Siguiendo con este razonamiento, ¿cómo suelen ser representadas las mujeres en la política, en general, yen los medios, en particular?

–Hay un doble estándar. Todo el tiempo vemos que las mujeres aparecen en su calidad de madres. Los medios suelen hacer hincapié en el vínculo que tienen con sus hijos o el tiempo que les ocupa la maternidad. Cuando Hillary Clinton fue abuela, diversos medios de comunicación en Estados Unidos preguntaron si, por haberse convertido en abuela, estaría en condiciones de ser presidenta. La revista Times publicó un artículo sobre los pros y los contras de una abuela presidenta. Entonces se me ocurrió mirar qué se había escrito de los hombres que eran abuelos y se habían presentado a la Presidencia de Estados Unidos. No se escribió una sola línea. Mitt Romney presentó 18 nietos en campaña, se sacó fotos con 18 nietos y nadie preguntó: “¿puede un abuelo ser presidente de los Estados Unidos?” Sabemos que es normal que tanto hombres como mujeres lleguen apadrinados a la política. Sin embargo, en el caso de las mujeres, el cuestionamiento mediático es mayor: “es la ahijada política de”, “es la esposa de o es la hija de”... Cuando una mujer asume una presidencia o una gobernación es más frecuente que se pregunte si estará realmente preparada para ese desafío. No ocurre lo mismo con un hombre. A eso se suman comentarios acerca de su vestuario, apariencia física, peinado, maquillaje. Como consecuencia, los votantes, en sus evaluaciones, empiezan a verlas como menos creíbles, menos confiables, menos fuertes, y disminuye la intención de voto hacia las mujeres. Este tipo de coberturas mediáticas las empujan más hacia lo doméstico que hacia lo político.

–En su experiencia con mujeres políticas en países de América Latina, ¿nota diferencias entre los países en el estilo patriarcal de hacer política? ¿Qué factores inciden en esas diferencias, si las hay?

–En los países con una población aborigen significativa o donde las mujeres viven una situación económica de mayor vulnerabilidad –lo que técnicamente llamamos “la doble minoría”–, por supuesto que el desafío es todavía mucho más grande que si se trata de una mujer blanca de clase medida. Efectivamente, las condiciones de etnia y la situación socioeconómica dentro del entramado social influyen en el grado de dificultad, de visibilidad y de consideración que le tienen a una mujer dentro de un partido político a la hora de sumarla a una lista electoral.

–En esos lugares con una doble minoría, ¿observa logros a partir del trabajo que se está llevando a cabo?

–En todos los países se ven muchos cambios y muy favorables, por todo el trabajo que se está haciendo. Aunque son más lentos de lo que desearíamos, porque tomará tiempo hacerlo. Claramente las mujeres están teniendo más voz, más acceso, están tomando conciencia de su rol y del espacio que tienen que reclamar por principio constitucional, pero acá hay espacios que habrá que pelear y la pelea no será fácil. En Honduras, una señora me contaba que cuando faltaban medicamentos en el dispensario era ella quien los conseguía, que cuando había problemas con el agua potable era ella quien lograba que llegara el camión cisterna, que cuando había que trasladar a alguien era ella quien sabía dónde buscar la ambulancia, pero que cada cuatro años venía un político varón y le pedía que le consiguiera votos de esa gente a la que ella asistía. Hasta que un día se preguntó por qué no podía ser ella la persona votada por esa población. Todos estos cambios van generando una mayor conciencia del valor político que esas mujeres tienen para sus comunidades.

–¿Esa conciencia es suficiente?

–No. Tampoco evita que luego de tomar conciencia te enfrentes a una sociedad que es patriarcal y a un sistema político machista.

–¿Cómo experimentan las mujeres políticas el financiamiento de sus campañas? ¿También en ese aspecto sus derechos se ven vulnerados?

–Normalmente las mujeres políticas llevan las de perder en materia de financiamiento: son enviadas a los distritos donde tienen más probabilidades de perder y, por ende, cuentan con menos financiamiento para sus campañas electorales. El dinero con el que se cuenta define una posición de poder, de allí que el reparto de los recursos simbólicos y económicos tenga un impacto significativo.


–¿Qué pasos concretos se están llevando a cabo?


–Por empezar se está trabajando mucho en el nivel de formación y de entrenamiento de habilidades para las mujeres del mundo público. Las mujeres venimos con demora en cuanto a la cantidad de redes que hemos construido en la política. A mí no me gusta hablar de “capacitaciones” porque creo que las mujeres estamos tremendamente capacitadas, lo que hacemos en realidad es entrenar habilidades que ya tenemos y que nunca hemos entrenado por no haber tenido la oportunidad de usarlas en la política. Habilidades de liderazgo, de negociación, de comunicación, de organización de una campaña electoral, de organización de un equipo de voluntarios para una campaña, de uso de las redes sociales. Distintos organismos, como Naciones Unidas o la OEA, están invirtiendo esfuerzos en toda América Latina para que las mujeres puedan poner a punto estas habilidades para las campañas electorales. Otra línea apunta a plantear que los partidos financien actividades para las mujeres y que ellas participen en el armado de las listas electorales, entrenar también a sus cuadros masculinos en temas de género porque si no las únicas que avanzan en temas de salud sexual y reproductiva, de cuidados o lo que fuere, son las mujeres.

–¿Y en relación con los estereotipos mediático?


–Se está trabajando con los medios de comunicación para que dejen de ser un obstáculo. Se realizan talleres con periodistas, editores y responsables de medios, donde se trabaja sobre los rasgos de la cobertura y, dentro de esta, los sesgos hacia las mujeres políticas. Y donde se piensa qué se puede hacer para mejorar esos tratamientos mediáticos. Ellos mismos comenzaron a generar ciertas pautas: no tomarle a una mujer una foto que no le tomarían a un hombre, no ponerle un micrófono cuando está a la salida de la escuela de sus hijos, establecer límites para que no existan diferencias entre unos y otras.


–¿A qué llaman transversalizar el enfoque de género?


–Apunta a cambiar el enfoque en materia de políticas públicas. Por ejemplo, en lo relativo a las licencias por maternidad se trata de pensar también un cambio en las licencias por paternidad para que las mujeres no sean las únicas que se hagan cargo de sus hijos. En el campo económico, requiere buscar la forma de que las mujeres se vean más favorecidas. Transversalizar el enfoque de género exige pensar que el escenario actual no es igual para hombres y mujeres y debemos pensar en cómo nivelarlo. Los sistemas de mentoreo son muy buenos. Se trata de que las mujeres que ya tienen experiencia en la política puedan orientar y ayudar a las que tienen menos experiencia.

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Historia de las mujeres en 3.650 millones de olas

La historia del feminismo se ha contado en tres olas, pero esas olas se quedan cortas al intentar abarcar la diversidad de los movimientos de las mujeres en todo el mundo. La humanidad está llena de ejemplos de sororidad.

 

Al menos 50.000 mujeres fueron asesinadas en 2017 por sus parejas, exparejas o familiares, en su mayoría hombres, por el hecho de ser mujeres, según datos de Naciones Unidas. La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se practican 25 millones de abortos inseguros. 200 millones de niñas y mujeres son víctimas de la mutilación genital femenina, según UNICEF. Las ganancias ilegales de la trata de personas alcanzaron los 150.000 millones de dólares, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 2014, de los cuales 90.000 millones corresponderían a la trata con fines de explotación sexual.


Es tan solo una pequeña muestra de algunos de los datos que recoge el Atlas de las mujeres en el mundo, las luchas históricas y los desafíos actuales del feminismo (Clave Intelectual, 2018), y que planea de Argentina al Kurdistán, y de las beguinas del siglo XII a las mujeres iraníes en 2018. Según Lourdes Lucía y Ana Useros, directora y coordinadora de este compendio que sigue el espíritu de los atlas de Le Monde Diplomatique, “en todos los campos y ámbitos de la vida, las normas que rigen cualquier sociedad han establecido un yugo patriarcal que somete, discrimina, ofende y humilla a esa otra mitad de la población”.


Los datos que más duelen son los referidos a las violencias contra las mujeres, pero hay muchos más. El 74,7% de los presidentes y miembros de consejos de las principales compañías que cotizan en las bolsas europeas son hombres. En 2018, las mujeres fueron solo el 21% del total de personas participantes en el Foro Económico Mundial de Davos, la cifra más alta en sus 48 años de existencia. Las mujeres cobran un 24% menos que los hombres según ONU Mujeres y son mayoría en sectores con ingresos más bajos.


“La intención del atlas era contar lo más objetivamente posible cómo está la situación de las mujeres en el mundo, pero la cosa está de tal manera que no se puede contar esa historia sin incluir las resistencias que genera; el feminismo en este atlas es una consecuencia”, dice Useros.


Ambas reconocen que contar la situación de 3.650 millones de personas, el número de mujeres de una población mundial de más de 7.000 millones, era difícil y que, mientras el libro pasaba por sus fases finales antes de llegar a las librerías, surgirían nuevos movimientos. Un ejemplo de lo que no está: en enero de este año, millones de mujeres formaron un muro humano de 620 kilómetros en India, después de que dos mujeres desafiaran la prohibición centenaria de entrar en un templo en el Estado de Kerala. Lo que sí está: la movilización por el derecho al aborto en Argentina, la organización de las mujeres en el Kurdistán o la huelga feminista de 2018 en España, además de muchos datos e hitos que dibujan un mapa de sororidad global.


Soro... ¿QUÉ? Un concepto no tan nuevo

Tres mujeres se quitan el velo y cantan una canción en el metro de Teherán. Un día antes, una mujer había sido sentenciada a dos años de prisión por quitarse el velo en público. Decenas de feministas reparten silbatos en las principales ciudades de Marruecos en una contra el acoso callejero. Miles de mujeres denuncian la justicia patriarcal que ve “jolgorio” en una violación en España. Aunque el término entró en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en diciembre de 2018, los ejemplos de pactos entre mujeres basados en la “sororidad” son muchos a lo largo de la historia. “La sororidad no tiene nada que ver con el ordenamiento jurídico, ni con instituciones ni con estructuras, sino con un cierto sentimiento que se produce espontáneamente en los sitios más extraños, desde las comunidades de monjas a la cola de la pescadería”, explica Useros.


Useros señala, aludiendo al capítulo “Sororidad, un pacto entre mujeres” que firma la filósofa argentina María Luisa Femenías, que el concepto de fraternidad, que se populariza como “hermano pequeño” de la tríada “libertad, igualdad, fraternidad” de la Revolución francesa, tiene la particularidad de que no se puede articular políticamente —como sí sucede con los otros— y se convierte en un término revolucionario y “poco articulable en términos legales” que, sin embargo, no encontraba su equivalente entre las mujeres. No solo eso, sino que “mientras que la amistad entre mujeres se presenta como natural, la relación entre mujeres habitualmente se muestra como un vínculo plagado de conflictos”, sostiene Femenías.


Para Femenías, aunque los términos fraternidad y sororidad son lógica y lingüísticamente equivalentes, no lo son en su uso político, público, social y jerárquico. La sororidad se refiere así a pactos no necesariamente explícitos, basados en la confianza recíproca, respeto mutuo y la valoración positiva de la otra mujer, rechazando la dependencia emocional, económica, de clase o identitaria de una figura masculina de la que obtener reconocimiento. “La sororidad habilita una sociedad desjerarquizada que, al mismo tiempo, posibilita un cambio fundamental en el modo de entablar las relaciones de género, tendente a la transformación social”, concluye Femenías, que advierte de que “las relaciones humanas son culturales”, por lo que las relaciones que se conforman dependen de las circunstancias sociohistóricas.


Como ejemplo de esa relación, la historia ha dejado a las beguinas, en el siglo XII, una asociación de mujeres cristianas que dedicaban su vida a la ayuda a pobres y enfermos, trabajando para poder mantenerse, mucho antes de que la teoría feminista empezara a poner fechas y nombres a la historia de la organización de las mujeres como movimiento social y político.


¿Cuarta ola? O un feminismo para el 99%

“Puede llamarse cuarta ola o puede llamarse feminismo para el 99%, como lo caracterizan las académicas estadounidenses”, mantienen María Florencia Alcaraz y Agustina Paz Frontera en el capítulo “La generación ni una menos”. Las argentinas lo tienen claro: se ha dado un paso más en la historia del feminismo en el que las mujeres han reforzado su protagonismo y han podido instalar en la agenda política nuevas demandas. Esto que algunas entienden como “cuarta ola” tiene como herramienta fundamental internet y como rasgo característico la masificación del movimiento feminista.


Pero ¿surfeamos ya en la cuarta ola? “Las olas son constructos teóricos y artificiales, que pueden ser saludables para intentar entender, pero que, como todo constructo teórico, está sujeto a limitaciones”, explica Lourdes Lucía. “Una teoría se construye para facilitar la comprensión de un asunto, pero es algo limitado y cambiable”, mantiene.


El feminismo, entendido como una corriente de acción política que surge cuando las mujeres toman conciencia de la desigualdad, se explica en tres olas. La primera ola identifica esa desigualdad y encamina sus acciones a conseguir la igualdad jurídica y el derecho al voto, que se convirtió en una lucha central a finales del siglo XIX. En la segunda ola se añade que “lo personal es político” y se describe el sistema patriarcal, además de como opresor, como terriblemente violento con las mujeres. La tercera ola, a partir de los años 80 del siglo XX, amplía el sujeto del feminismo y surgen nuevas miradas y preguntas.


“Yo pensaba que seguía tranquilamente haciendo surf en la primera ola”, dice Ana Useros, que considera “prematuro” hablar de una cuarta ola. Desde la tercera, o la cuarta ola, o desde una ola propia, o desde ninguna, millones de mujeres han demostrado en todo el mundo su capacidad de organizarse ante un mismo sistema que encuentra formas propias de adaptarse y tratar de mantener a las mujeres en un segundo plano en todo el mundo. Y han sido las mujeres las que han señalado la misoginia de Jair Bolsonaro en Brasil o la de Donald Trump en Estados Unidos, como han sido también ellas quienes han denunciado el peligro que las extremas derechas representan para los derechos de la mujeres en Polonia o Andalucía.


Por eso, este año la huelga feminista se enfrenta al reto de ser global y de desbordar un día, el emblemático 8 de marzo, para luego seguir. “Iré, iremos a la huelga el 8 de marzo, pero también hay que seguir luchando todos los días del año”, explica Lourdes Lucía.

2019-03-04 06:00:00

Por Patricia Reguero
@Des_bordes

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Las 10 tecnologías más vanguardistas de 2019, según Bill Gates

Desde vacunas personalizadas contra el cáncer hasta inodoros sin canalización, estos son los avances científicos que marcarán el futuro próximo, de acuerdo con una de las personas más ricas del mundo.



La revista MIT Technology Review ha publicado su lista anual con las diez tecnologías más avanzadas que influirán en el desarrollo de la humanidad en el futuro. Este año, por primera vez desde 2002, en la compilación de la lista participó un editor invitado: el cofundador de Microsoft y una de las personas más ricas del mundo, Bill Gates.


El empresario estadounidense dividió todos los avances tecnológicos en tres categorías: cambio climático, salud pública e inteligencia artificial. Algunos ya han llegado al mercado, mientras que otros aún se encuentran en la fase de desarrollo.


Destreza de robots


Los robots industriales aún son bastante torpes e inflexibles. Un robot puede recoger repetidamente un componente en una línea de ensamblaje con una precisión asombrosa y nunca se aburren. Pero si el objeto es colocado de una manera diferente o es reemplazado por otro, la máquina no podrá adaptarse y seguir haciendo el trabajo normal.


Pero mientras un robot aún no puede programarse para descubrir cómo agarrar algo con solo mirarlo, como hacen los humanos, ahora puede aprender a manipular el objeto por sí mismo a través del método de prueba y error virtual. Uno de estos robots es Dactyl de OpenAI. Los ingenieros lo equiparon con cámaras, sensores y lámparas. Ahora enseñan al dispositivo a interactuar con partes de diferentes formas y tamaños.


Energía nuclear de vanguardia


Los reactores nucleares de cuarta generación, de los que los físicos han estado hablando durante mucho tiempo, serán más ecológicos y más baratos. Los expertos no solo quieren reducir el tamaño de los reactores, sino también crear nuevos tipos, como reactores de fusión termonucleares. Está previsto que entren en uso en 2030.
Sondas intestinales en una pastilla


Las sondas intestinales del tamaño de una pastilla permitirán tomar rápidamente una imagen del intestino sin anestesia. Dicho dispositivo ya ha sido desarrollado por el médico e ingeniero del Hospital Clínico de Massachusetts Guillermo Tirni, y se probará en 2019. Ese dispositivo en cápsula puede cambiar el enfoque del diagnóstico de enfermedades gastrointestinales en los países del tercer mundo, donde faltan los equipos médicos necesarios.


La lucha contra el parto prematuro


Un simple análisis de sangre puede mostrar como de alto es el riesgo de parto prematuro para una mujer embarazada. Inventada por Stephen Quake, un bio-ingeniero de la Universidad de Stanford, esta prueba costará solo 10 dólares y salvará la vida a muchos bebés. Los médicos podrán controlar a las futuras madres que están en riesgo y luchar contra el parto prematuro.


Vacunas personalizadas contra el cáncer


La primera vacuna personalizada contra el cáncer del mundo está siendo creada por BioNTech, una empresa que comenzó a realizar pruebas en 2017 en colaboración con Genentech. El procedimiento utiliza el sistema inmunológico para identificar un tumor por su mutación única. Con su ayuda, será posible bloquear la mayoría de los tipos de cáncer. Los científicos ya han demostrado que una vacuna que contiene copias de mutaciones, inherentes a una célula cancerosa particular, puede hacer que el sistema inmunológico produzca linfocitos T citotóxicos que pueden detectar células cancerosas con ciertas mutaciones y combatirlas.


Carne artificial


Según la ONU, para 2050 la población mundial alcanzará 9.800 millones de personas. Para esa fecha, según las predicciones, los humanos consumirán un 70 % más de carne que en 2005, lo que será gravemente perjudicial para el medio ambiente. Los científicos proponen cultivar carne artificial en probetas utilizando materias primas vegetales. Gates ya ha invertido en dos empresas que operan en este mercado: Beyond Meat e Impossible Foods, que crean 'carne' a partir de guisantes, soja, trigo, papas y aceites vegetales. Imitan el sabor, olor y textura de la carne animal.


Captadores de CO2


El catastrófico cambio climático ha empujado a los científicos a crear tecnologías que puedan capturar el dióxido de carbono del aire y usarlo como combustible. Hasta ahora, esta tecnología era considerada demasiado cara, pero el climatólogo David Keith, de la Universidad de Harvard, afirma que los captadores podrán 'quitar' el CO2 del aire a 100 toneladas por tonelada. En 2009, Keith fundó la empresa Carbon Engineering. Gates, quien invirtió en esa compañía, confía en que la iniciativa del científico puede cambiar el enfoque de la protección del medioambiente y detener el cambio climático.


Inodoros sin canalización


En su carta abierta anual, Gates indicó que hoy en día más de 2.300 millones de personas no tienen acceso a baños limpios. Esto conduce a la propagación de enfermedades fatales, incluyendo el cólera. En 2011, Gates sugirió que los científicos e inventores crearan inodoros innovadores y económicos que resovieran este problema. Las empresas NEWgenerator y Biomass Controls ya han presentado sus proyectos. Hasta ahora, ninguna compañía ha logrado encontrar una solución: sus inodoros son demasiado caros o no son adecuados para las aldeas.


ECG en tu muñeca


Un electrocardiograma (ECG) a menudo ayuda no solo a controlar la salud, sino también a prevenir derrames cerebrales e infartos. Sin embargo, para esto, los pacientes deben visitar las clínicas, y un retraso puede costarles la vida. Los dispositivos inteligentes portátiles pueden ayudar a que el procedimiento se realice de la manera más sencilla posible. La tecnología es desarrollada por la empresa de Silicon Valley AliveCore, que en 2017 lanzó un brazalete compatible con Apple Watch que puede monitorear la función cardíaca y corregir las desviaciones.


Asistentes de voz


Los asistentes de voz se han convertido en una parte integral de la vida de muchas personas, pero tienen un serio inconveniente: a diferencia de las personas, no pueden reconocer el habla natural. Los nuevos asistentes de voz ya no sonarán como robots, podrán aprender mucho más rápido y ser mucho más 'humanos'. Estas mejoras nos permitirán pasar de dar órdenes simples a los asistentes de voz a tener conversaciones con ellos. Podrán lidiar con las tareas diarias, como tomar apuntes de reuniones, encontrar información o comprar en línea.


Publicado: 5 mar 2019 09:53 GMT | Última actualización: 5 mar 2019 09:58 GMT

Finlandia acaba con el sueño del dinero gratis

El experimento de una renta básica de 560 euros mensuales para 2.000 parados concluye sin mejorar la situación laboral de los beneficiarios, pero sí su salud y bienestar

En diciembre de 2016, Tuomas Mujara sintió que le había tocado la lotería. Este periodista freelance y escritor de 45 años resultó uno de los 2.000 afortunados que estaban a punto de enrolarse en un proyecto que, a primera vista, parecía un sueño: recibir dinero a cambio de nada

La Seguridad Social finlandesa quería comprobar si inyectando 560 euros al mes sin ningún tipo de condición a un grupo de desempleados a lo largo de 2017 y 2018 obtendría pistas sobre cómo debían ser las ayudas sociales en la era de la digitalización, cómo incentivar la búsqueda de empleo entre los beneficiarios de subsidios y cómo reducir la burocracia. Terminado el proyecto, las conclusiones son ambiguas.


Los resultados preliminares muestran que el dinero caído del cielo no tuvo ningún efecto en la empleabilidad de los participantes. Trabajaron prácticamente las mismas horas y ganaron lo mismo —exceptuando los ingresos de la renta básica— que otro colectivo de características similares. En cambio, la renta básica sí sirvió para impulsar la salud, la autoestima y el optimismo hacia el futuro de sus beneficiarios.


Ya antes de que el pasado viernes se presentaran las conclusiones de un experimento inédito en Europa, Mujara se mostraba seguro de cuáles iban a ser. Y su respuesta se parecía bastante a la que más tarde darían los responsables del estudio. “Por supuesto que los participantes hemos seguido buscando empleo. Primero, porque con 560 euros no puedes vivir en Finlandia. Y segundo, porque tener la seguridad de un ingreso mínimo no te hace más vago”, aseguraba el jueves a este periódico. Al preguntarle por lo mejor de su experiencia, Mujara no dudó un instante: “la libertad”. Libertad de no tener que rellenar largos formularios para solicitar ayudas, libertad de saber que, pase lo que pase, a final de mes iba a tener un cheque, aunque fuera por una cantidad pequeña.


Los defensores del proyecto insistían en que una renta básica sin condiciones de ningún tipo evitaría que los receptores de ayudas rechazaran empleos por temor a superar el nivel de ingresos mínimos para recibir subsidios. Y que al no tener que ocuparse de la burocracia con los servicios sociales podrían dedicar ese tiempo a buscar empleo de forma más eficaz. Algunos participantes en el programa —elegidos por sorteo entre 175.000 personas que en 2016 percibieron algún tipo de subsidio por desempleo— cobraban una cantidad muy parecida a la que recibían antes, pero el nivel de estrés por la preocupación de renovar la solicitud descendió considerablemente. “La libertad te hace más creativo. Y ser más creativo te hace más productivo”, resume Mujara.


La renta básica es una idea ya antigua. Y, frente a la imagen muy extendida de que se trata de una iniciativa izquierdista, en ocasiones ha sido defendida por ideólogos liberal-conservadores que la presentaban como la excusa perfecta para eliminar las otras ayudas sociales. El experimento finlandés nació, como admiten sus impulsores, con dos limitaciones: estar dirigida a un grupo concreto, el de los desempleados, y una duración predeterminada de dos años.


Olli Kangas, profesor de la Universidad de Turku que ha liderado la investigación, se muestra satisfecho con los resultados, pese a insistir en que son aún provisionales. El próximo año se conocerán las conclusiones finales. Pero por ahora destaca la importancia de que los participantes en el piloto se hayan sentido más seguros, al mando de sus vidas y con mejor salud mental y física. “Soy consciente de que los detractores de la renta básica no prestarán atención a estas mejoras, y se centrarán en que el proyecto no tuvo efectos en su situación laboral”, continúa Kangas.


Lo cierto es que la posibilidad de que Finlandia introduzca algún tipo de renta básica con carácter generalizado parece alejarse más y más. El proyecto nació con la idea de ser prorrogado y ampliado a otros grupos más allá de los desempleados, pero el Gobierno de centroderecha anunció en abril de 2018 que se quedaría en solo dos años. El ministro de Finanzas, Petteri Orpo, ha dejado claro su desdén por el programa. Y ninguno de los grandes partidos que aspiran a obtener una mayoría en las elecciones parlamentarias del próximo abril muestran muchas simpatías por ampliar el proyecto. “Ni los socialdemócratas ni los conservadores ni los sindicatos defienden la renta básica”, admite el investigador Kangas.

En el mundo académico, las posturas están muy enfrentadas. Miguel Ángel García, investigador de Fedea, no esconde su escepticismo ante una renta básica cuya puesta en práctica no solo sería “cara sino complicadísima”. “No creo que la sociedad fuera a recibir bien una renta generalizada para todos. Y que un jubilado que ha trabajado toda su vida cobrara lo mismo que alguien que se ha esforzado menos. Creo que es prioritario buscar soluciones para colectivos como los trabajadores pobres y los que no acceden al mercado laboral, más que impulsar medidas tan dudosas como la renta básica”, añade.


Enfrente se topa con activistas como Guy Standing, investigador en la Universidad de Londres y autor de La renta básica, Un derecho para todos y para siempre, que cree necesario replantear todo nuestro concepto de trabajo y de tiempo, y buscar recursos donde sea para garantizar unas condiciones de vida dignas a todos los ciudadanos. “La experiencia de Finlandia no es un buen ejemplo, porque los participantes fueron elegidos al azar en todo el país. Y no en una pequeña comunidad, donde los beneficios son más evidentes”, explica por teléfono.


Kangas, el responsable del estudio finlandés, admite algunas deficiencias en su experimento y que quizás la perspectiva de una renta básica en su país es hoy aún menos realista que ayer. Pero, se pregunta, ¿quién sabe qué ocurrirá a medio plazo? “¿Acaso un estadounidense de hace 200 años podría imaginarse que la esclavitud iba a ser abolida?”, lanza al aire.


DISTINTAS PRUEBAS CON DISTINTOS MODELOS


Existen casi tantas rentas básicas como defensores tiene estas. En su forma más pura, se trata de un pago estatal de carácter universal (para todos los miembros de una comunidad), incondicional (al margen de ingresos y riqueza) e ilimitado en el tiempo.


Lo que puede parecer una iniciativa utópica cuenta con un congreso anual donde se presentan estudios científicos. Y países tan dispares como Canadá, India, Kenia, EE UU, Holanda, Alemania o España han llevado a cabo o planean experimentos con distintos tipos de rentas básicas. La muy comentada renta ciudadana del M5S italiano ha quedado finalmente reducida a una forma de completar el subsidio por desempleo hasta un máximo de 780 euros.


Guy Standing, uno de los mayores conocedores —y defensores— de la renta básica, destaca la experiencia de Kenia, donde 21.000 adultos recibirán una renta hasta 12 años, por su larga duración e impacto en una comunidad, en lugar de un colectivo disperso, como en Finlandia.

Por LUIS DONCEL
Madrid 10 FEB 2019 - 15:47 COT

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Domingo, 10 Febrero 2019 06:05

¿Por qué Honduras?

¿Por qué Honduras?

La migración hondureña se hace nuevamente presente con el formato de caravana, tres meses después de la de octubre de 2018 que llamó la atención por su masividad, beligerancia, impacto mediático y solidaridad desplegada.

La de 2019 sigue siendo muy numerosa: 11 mil 366 personas registradas el 27 de enero, y es preponderantemente hondureña (73 por ciento), en menor medida salvadoreña (13 por ciento), guatemalteca (11 por ciento) y de algunos otros países (3 por ciento).

No obstante, ya no se presenta de manera beligerante, en buena parte porque hay una nueva política migratoria de acogida al migrante y de ingreso ordenado y legal. Ya no hubo un asalto a la entrada como la escena del puente en octubre, debido a la política anterior de contención. Tampoco hay banderas hondureñas e himnos nacionales. A su vez, la caravana ha recibido menos impacto mediático que la anterior y también menos solidaridad de la población.

En otros artículos sobre el tema, había mencionado que el saldo de la caravana de octubre pasado no era favorable. Si bien no hay estadísticas precisas, sólo un grupo minoritario logró pasar la frontera, otro grupo espera en Tijuana, uno más regresó a su lugar de origen y otro recibieron condición de refugiados o visas humanitarias en México.

Pero al parecer este balance no ha impactado en la población hondureña que persiste en su afán de llegar a Estados Unidos. Tampoco han impactado las amenazas y exabruptos del inquilino de la Casa Blanca. Y las condiciones en Honduras siguen igual que antes, al presidente en turno tampoco le afectan las denuncias de sus connacionales, ni siquiera que su hermano, apresado en Miami, sea líder de un cártel hondureño. Juan Orlando Hernández cuenta con el apoyo de Estados Unidos, del Congreso y de las fuerzas armadas.

En otros casos, como en México y Colombia, la violencia sistémica suele generar desplazamientos interno más que emigración internacional. Pero en el caso de Honduras, dado el tamaño del país y de la población (nueve millones), no hay dónde ir, por eso se plantea la alternativa internacional. Es también el caso de El Salvador y Guatemala.

Las alternativas de cambio y desarrollo se han cerrado para estos países centroamericanos. La revolución armada fue un baño de sangre, del que escapó Honduras, pero lo vivió de cerca. La democracia, de derecha o de izquierda, no ha podido detener la sangría que huye de la pobreza, la violencia y las carencias institucionales. Los gobiernos corruptos se encadenan y justifican en elecciones democráticas.

La migración hondureña tiene un fuerte componente político, como en el caso de Venezuela. Este se hizo presente a lo largo de todo el trayecto de la caravana de octubre, con las banderas en alto y comunicados a la prensa. El éxodo fue acompañado por líderes políticos y de opinión como el ex diputado Bartolo Fuentes, quien asiste a reuniones de muy alto nivel en México y el comunicador Milton Benítez quien fue el interlocutor designado ante la representación de la ONU, en México, cuando se exigían camiones para el transporte de la caravana. Hay una organización y dirigencia política detrás las caravanas, por más que se afirme que se trata de un éxodo "sin Moisés". Y también hay organizaciones detrás, que "acompañan y asesoran" a los migrantes.

Los últimos datos del Pew Hipanic, para 2015 informan que el contingente de hondureños en Estados Unidos, era de tan sólo 630 mil, mientras que los guatemaltecos sumaban 980 mil y los salvadoreños un millón 420 mil. Los números responden a procesos históricos y de maduración diferente, la migración salvadoreña repunta en 1980, la guatemalteca en 1990 y la hondureña en 1998 con el huracán Mitch. Los hondureños llegaron al final de todos y tienen prisa, por probar las bondades y mezquindades del sueño americano.

Quedan pendientes muchas preguntas. Los tiempos de las caravanas no han podido ser peor escogidos. En las tres ocasiones: abril, octubre y enero le dieron en la yema del gusto a Trump. También han puesto a prueba al gobierno mexicano, el de Peña Nieto libró como pudo y el actual, con un nuevo "paradigma" de visas humanitarias, ha resuelto momentáneamente el tránsito, pero el tiempo dirá si no ha provocado un efecto llamada. A las caravanas siempre se han sumado migrantes de otras nacionalidades: cubanos, haitianos, ecuatorianos, brasileños africanos y rusos.

Por lo pronto la política de contención se da ahora en Estados Unidos, con el muro, pero también con el acuerdo aceptado por México de que EU puede devolver a solicitantes de refugio para que esperen por su proceso legal. El hondureño Carlos Gómez Perdomo de 55 años es el primero de una larga lista que ha sido retornado a México. Esta noticia tampoco parece afectar a la caravana, pero en la práctica es una medida adicional de contención para los migrantes centroamericanos y un problema adicional para México.

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Las hormigas obreras trabajan sin comunicarse para ahorrar energía

Entre las hormigas obreras no hay capataz alguno. Estos insectos construyen sus senderos sin recibir ninguna consigna y sin intercambio de información que valga, según un estudio publicado este miércoles en la revista Proceedings, de la Real Sociedad B.

“Es sorprendente, porque los comportamientos colectivos suelen organizarse a través de la comunicación”, explicó Thomas Bochynek, de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, uno de los autores del estudio.


Las hormigas son insectos sociales y se considera que poseen una verdadera inteligencia colectiva.


La construcción de los caminos que emplea la colonia para llevar alimentos hasta el hormiguero requiere miles de obreros, según el estudio.


Cada colonia puede despejar hasta tres kilómetros de caminos por año, invirtiendo hasta 11 mil horas de trabajo anual.


Tal organización (o, más bien, falta de ella) permite ahorrar energía, pues comunicar, ya sea por contacto o mediante feromonas (que hay que producir, almacenar y segregar), genera un gasto energético, precisa Thomas Bochynek.

OIT: transforman nuevas fuerzas el mundo laboral

Nuevas fuerzas están transformando el mundo laboral, advirtió ayer la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al señalar que los avances tecnológicos crearán puestos, pero con riesgo para los menos preparados.

“Los avances tecnológicos –inteligencia artificial, automatización y robótica– crearán puestos de trabajo, pero quienes van a perder sus empleos en esa transición serán los menos preparados para aprovechar las nuevas oportunidades”, señala el informe Trabajar para un futuro más prometedor, elaborado por especialistas que integran la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo, de la OIT, el cual fue presentado en Ginebra el mismo día en que el organismo multilateral, dependiente de la Organización de las Naciones Unidas, cumplió 100 años.


La comisión propone un programa centrado en las personas, basado en la inversión para la capacitación de los individuos, las instituciones laborales y el trabajo decente y sostenible.
Emitió recomendaciones para hacer frente a los desafíos generados por los profundos cambios, sin precedente, que tienen lugar en el mundo laboral, entre las cuales destaca la garantía universal del empleo, la protección social desde el nacimiento hasta la vejez y el derecho al aprendizaje permanente.


Los especialistas subrayan la necesidad de una gestión del cambio tecnológico que favorezca el trabajo decente; mayores inversiones en las economías rurales, verdes y del cuidado ambiental; una agenda transformadora y mensurable en favor de la igualdad de género y la restructuración de los incentivos a las empresas, con el fin de estimular las inversiones a largo plazo.


En la presentación del informe, Ciryl Ramaphosa, presidente de Sudáfrica y miembro de la comisión redactora del informe, dijo que se viven tiempos turbulentos en el trabajo, debido a un contexto marcado por la globalización, la tecnología, la demografía e incluso las problemáticas ambientales.


Destacó que cada vez hay mayor desigualdad en el mundo del trabajo, pues existen países que se están alejando del multilateralismo y se están yendo hacia el unilateralismo y el nacionalismo.


Respecto de la era digital, el texto expresa que es necesario aumentar las inversiones para conseguir un crecimiento y desarrollo humano, pues el producto interno bruto no es una medida de calidad suficiente.

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Dos hombres rescatados en las últimas horas; 170 personas desaparecieron en el mar.

Tres sobrevivientes contaron a los intérpretes que preferían “morir en el mar antes que quedarse en Libia”. Pasaron al menos 11 horas en la barcaza hasta que empezó a filtrarse el agua y por lo menos tres horas en el agua helada.


El 2019 comenzó con una nueva tragedia en el Mediterráneo. Unas 170 personas desaparecieron en el mar en los últimos días de la semana pasada, según lo contado por los únicos cuatro sobrevivientes. Hay quien acusa ya al gobierno italiano de “genocidio” por sus medidas anti-inmigrantes y amenaza con hacer un nuevo “juicio de Nuremberg” contra el derechista ministro del Interior, Matteo Salvini, donde los nazis fueron procesados por las matanzas de judíos, comunistas y gitanos, entre otros, en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.


Y si en pleno invierno europeo se llegó a este número de muertos en el mar, muchos temen que en los meses venideros y sobre todo cuando se acerque el verano, las cosas puedan agravarse y superar la cifra de 2.262 desaparecidos en el Mediterráneo en 2018, según datos difundidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
De los 170 desaparecidos la semana pasada -las cifras pueden no ser exactas porque las únicas fuentes son los sobrevivientes-, 53 murieron en el Mar de Alborán, entre España y Marruecos, y los otros 117 frente a las costas de Libia desde donde habían partido. El único sobreviviente del primer grupo luchó 24 horas contra el agitado mar del invierno europeo y fue rescatado por un pescador que lo llevó a Marruecos donde está siendo curado. Las naves de socorro marroquíes- y españolas, se informó, realizaron repetidas búsquedas pero no encontraron ningún otro sobreviviente.


Los otros tres sobrevivientes fueron rescatados por una nave de la Marina italiana y llevados a la isla de Lampedusa- la isla más famosa de Italia, no sólo por ser el territorio italiano más cercano a Libia sino por su solidaridad y atención a los naufragados- para ser atendidos. En realidad la barcaza donde estaban los migrantes en un primer momento había sido detectada por un barco de la Guardia Costera de Libia, que teóricamente era la que debía intervenir porque estaba en sus aguas territoriales. Pero, sin hacer el rescate, la autoridad de la nave dijo que tuvo que cambiar ruta y volver al puerto por una avería. Entonces intervino la Marina italiana que con un helicóptero rescató a los tres sobrevivientes. Ellos - uno de Gambia y dos de Ghana- contaron a los intérpretes, según relató la prensa italiana, que preferían “morir en el mar que quedarse en Libia” donde muy posiblemente sufrieron todo tipo de abusos, malos tratos y violaciones como se sabe que ocurre. Contaron que pasaron al menos 11 horas en la barcaza hasta que empezó a filtrarse el agua y al menos tres horas en el agua helada. Muchos de los integrantes del grupo eran de Sudán, un país africano en una difícil situacion política y económica. Viajaban tambien unas 10 mujeres, una de ellas embarazada, y un bebé de unos dos meses. Y la mayoría no llevaba salvavidas, sólo algunos se lo pueden comprar antes de partir porque los traficantes no los dan. “Y fueron muriendo todos ante nuestros ojos a medida que el agua entraba en la barcaza”, dijo uno de sobrevivientes.


Y ayer, otra barcaza con unos 100 migrantes fue avistada cerca de las costas de Libia y estaría en peligro. Pero la Guardia Costera de Libia, que ha recibido millones de euros de ayuda de la Unión Europea para este trabajo y también barcos italianos, y que debería ocuparse, ni siquiera responde al teléfono de la gente que pide ayuda, según denunció ayer la ONG Sea Watch que el sábado, salvó otras 47 personas en el Mediterráneo.


La situación de los miles de migrantes y refugiados que tratan de llegar a Europa, sobre todo de Africa, ya fue grave en 2018. Y no sólo porque el gobierno italiano, controlado por el derechista ministro Salvini, impuso el cierre de los puertos a los barcos con migrantes diciendo que Europa se tenía que hacer cargo, sino además porque varios de los barcos de rescate de las ONG que navegaban hasta hace algunos meses en el Mediterráneo, como el de Médicos Sin Fronteras, decidieron retirarse a causa de los repetidos obstáculos puestos por Salvini que, entre otras cosas, las acusa de ser cómplices de los traficantes.


El ministro se elogia a sí mismo porque el número de migrantes llegados a Italia bajó (de 119.247 en 2017 a 23.371 en 2018), pero nunca habla de los muertos. Con las cifras a la mano, Acnur llegó a la conclusión de que en 2018 murieron en el mar uno de cada 18 migrantes que realmente llegaron a Italia. En Grecia en cambio, el año pasado se produjo un muerto cada 165 llegadas y en España un muerto cada 73 llegadas.


Para Filippo Grandi, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, “no podemos cerrar los ojos frente al alto número de muertos en el Mediterráneo. Ningún esfuerzo debe ser limitado cuando se trata de salvar vidas que están en peligro en el mar”. La organización de Naciones Unidas hizo además un llamamiento a los estados para que sean revocadas todas las medidas que impiden el accionar en el mar de las ONG y pide a Europa que abra vías legales para los que piden asilo, que escapan de guerras o persecusiones, y así limitar el tráfico de seres humanos.


Curiosamente, la ministra de Defensa italiana, Elisabetta Trenta, manifestó su dolor frente al caso. “El más profundo dolor por el naufragio en el que han perdido la vida más de 100 personas en el Mediterráneo. Europa no puede seguir sólo mirando”, escribió su Twitter. El gobierno italiano, y particularmente Salvini, acusan a Europa precisamente de lavarse las manos frente a los migrantes que llegan principalmente a Italia, Grecia y España. Pero Grecia y sobre todo España, no han cerrado sus puertos como en cambio decidió Salvini.
Mientras en Milán (norte de Italia) el sábado se dieron cita y desfilaron por las calles los militantes de la ultraderechista Forza Nuova que pedía devolver los migrantes a sus países de origen y “casa y trabajo sólo para los italianos”, en Sicilia, el alcalde progresista de Palermo, Leoluca Orlando, habló de un genocidio. “Continúa el genocidio y digo al ministro Salvini: se hará un segundo proceso de Nuremberg y él no podrá decir que no lo sabía”, como argumentaron en aquel momento muchos nazis cuando se los acusaba por los campos de concentración y las matanzas.


Contra Salvini y la política migratoria del gobierno se levantaron en estos días numerosos diputados y senadores progresistas, entre ellos la ex presidenta de la Cámara de Diputados con una larga experiencia precedente en Acnur, diputada Laura Boldrini. “Estamos en una situación de emergencia a nivel de seguridad en varias ciudades italianas, pero el ministro Salvini tiene sólo una cosa en su cabeza: los migrantes. Porque ellos son la ‘gallina de los huevos de oro’ para él. Sin este argumento, Salvini no sería ministro”, dijo.

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Jueves, 03 Enero 2019 07:52

El aumento de los trabajos de mierda

El aumento de los trabajos de mierda

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario que incluso la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Y de estos empleos hay ahora más que nunca.

Suzi Weissman, autora de Victor Serge: A Political Biography, entrevista a David Graeber.

 

En su último libro, David Graeber, autor del libro Debt: The First 5000 Years (Deuda: Los primeros 5.000 años), argumenta que muchos empleos hoy son esencialmente inútiles, o como el título del libro les denomina, trabajos de mierda.

Suzi Weissman de Jacobin Radio se sentó con Graeber para descubrir lo que son trabajos de mierda y por qué han proliferado en los últimos años.

 

Una taxonomía

 

SW

Vayamos directamente a eso. ¿Cuál es la definición de un trabajo de mierda?

 

DG

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Naturalmente, tiene que fingir: esa es la parte estúpida, que de algún modo tienes que fingir que hay alguna razón para que este empleo exista. Pero por dentro, crees que si este trabajo no existiera, o bien nada cambiaría en absoluto, o el mundo de hecho sería un lugar un poco mejor.

 

SW

En el libro, comienzas haciendo una distinción entre los trabajos de mierda absurdos de los trabajos basura. Quizás deberíamos comenzar haciendo eso justamente ahora, así que podemos hablar sobre ello. ¿Qué son los trabajos de mierda?

DG

Cierto, la gente a menudo comete este error. Cuando hablas sobre trabajos de mierda, ellos piensan justo en trabajos que son malos, trabajos que son degradantes, trabajos que tienen condiciones terribles, sin seguros, etc. Pero incluso, lo irónico es que esos trabajos de facto no son de mierda. Si tienes un mal empleo, es posible que estés en realidad haciendo algo bueno en el mundo. De hecho, cuanto más beneficioso sea tu trabajo para los demás, probablemente menos te paguen, y posiblemente sea en ese sentido un trabajo malo [en el sentido de explotador]. Así, puede verse casi como una contradicción.

Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente útiles. Si estás limpiando baños o algo así, los baños necesitan ser limpiados, así que al menos tienes la dignidad de saber que estás haciendo algo beneficioso para los demás, incluso si no obtienes mucho más. Y por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente inútil.

 

SW

Divides los capítulos según las diferentes clases de empleos de mierda. Hay los lacayos, los fantoches, los cinta-adhesiva, los cumplimenta-casillas, los manda-faenas, y lo que yo pienso como contadores de frijoles. Tal vez podamos ir contando qué son estas categorías.

DG

Claro. Esto viene de mi propio trabajo, de pedirle a la gente que me envíe sus testimonios. Reuní varios cientos de testimonios de personas que tenían trabajos de mierda. Pregunté a la gente, “¿Cuál es el trabajo más absurdo que has tenido? Cuéntame. Cuéntamelo todo de él; cómo crees que sucede, cuál es la dinámica, ¿lo sabía tu jefe?”. Conseguí ese tipo de información. Hice pequeñas entrevistas con la gente después, material de seguimiento. Y así, de algún modo, ideamos un sistema de categorías juntos. La gente me sugeriría ideas, y gradualmente las junté en cinco categorías.

Tal como dices, tenemos, primero, los “lacayos”. Esa categoría es algo evidente. Un “lacayo” existe solo para hacer que algún otro luzca. O que se sientan bien consigo mismos, en algunos casos. Todos sabemos qué tipo de empleos son, pero un ejemplo obvio sería, digamos, un recepcionista en un lugar que realmente no necesita un recepcionista. Algunos lugares obviamente necesitan recepcionistas, que están ocupados todo el tiempo. En otros lugares el teléfono suena quizá una vez al día. Pero aun así tienen a alguien, a veces dos personas, sentados allí pareciendo importantes. Así que no tengo que llamar a nadie por teléfono, tendré a alguien que dirá “hay un bróker muy importante que quiere hablar con usted.” Eso es un lacayo.

Un fantoche es un poco más sutil. Pero de algún modo tenía que hacer esta categoría porque la gente no dejaba de decirme que sentían que sus empleos eran una mierda, fueran un agente de televenta, fueran abogados corporativos, estuvieran en relaciones públicas, marketing, cosas así. Tenía que aceptar que se sentían de esa manera.

El esquema parecía ser que estos trabajos son realmente útiles en muchas ocasiones para las compañías para las que trabajan, pero ellos sentían que toda esa industria no debería existir. Son básicamente gente que está ahí para molestarte, para presionarte de alguna manera. Dentro de lo que sea necesario, solo es necesario porque otras personas los tienen. Tú no necesitas un abogado corporativo si tu competidor no tiene un abogado corporativo. No necesitas un televendedor para nada, pero en la medida que puedas fabricar una excusa para decir que los necesitas, es razón para que los otros tipos tengan uno. Bien, así que es bastante fácil.

Los “cinta-adhesiva” son gente que está ahí para resolver problemas que ya en primer lugar no deberían existir. En mi antigua universidad, parece que teníamos solo un carpintero, y era realmente difícil conseguir uno. Hubo un momento en que la estantería se desplomó en mi despacho en la Universidad, donde yo trabajaba en Inglaterra. El carpintero se supone que vendría porque había un gran agujero en la pared, se podía ver el daño. Y él nunca parecía que se fuera a asomar por allí, siempre tenía algo más que hacer. Finalmente entendimos que habría un tipo sentado allí todo el día, lamentándose por el hecho de que el carpintero nunca venía.

Hace muy bien su trabajo, es muy agradable aunque siempre parecía un poco triste y melancólico, y era muy difícil enojarse con él, que es, por supuesto de lo que va realmente su trabajo. Ser un frena críticas, efectivamente. Pero llegado un punto pensé, si despidieran a ese hombre y contrataran a otro carpintero, no le necesitarían. Así que es el clásico ejemplo de un “cinta-adhesiva”.

 

SW

Y luego los ¿“cumplimenta-casillas”?

DG

Los “cumplimenta-casillas” están ahí para permitir a una organización que diga que está haciendo algo que realmente no está haciendo. Es una especie de comisión de investigación. Si el gobierno se ve implicado en algún escandalo — digamos, policías disparando a un montón de ciudadanos negros — o hay alguien aceptando sobornos, hay algún tipo de escándalo. Se forma una comisión de investigación, fingen que ellos no sabían lo que estaba sucediendo, aparentan que van a hacer algo sobre ello, lo que es completamente falso.

Pero las empresas hacen esto, también. Están siempre creando comités. Hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que trabajan en conformidad con bancos, y eso de los comités es una fantasmada total. Nadie tiene la intención de seguir alguna de estas leyes que se les imponen. Su trabajo es simplemente aprobar cada transacción, pero por supuesto no es suficiente aprobar cada transacción porque parece sospechoso. Entonces, tienes que inventar razones para decir que hay algunas cosas que investigaste. Hay rituales muy elaborados de pretender investigar un problema, que en realidad no estás investigando para nada.

 

SW

Entonces entras en los “manda-tareas”.

DG

Los “manda-tareas” son la gente que está ahí para dar a la gente trabajo que no es necesario, o para supervisar a la gente que no necesita supervisión. Todos sabemos de quienes estamos hablando. Mandos intermedios, naturalmente, son un ejemplo clásico para esta categoría. Tuve gente que no tenía pelos en la lengua, “sí, tengo un trabajo de mierda, soy un mando intermedio. Fui ascendido. De hecho solía hacer este trabajo, me pusieron arriba y me dijeron que supervisara a la gente, que les hiciera trabajar. Y sé perfectamente bien que ellos no necesitan a nadie para supervisarlos o hacerles trabajar. Pero tengo que aparecer con cualquier excusa para existir de algún modo.” Así, finalmente en una situación como esa, dices, “Muy bien, vale, vamos a presentar estadísticas de objetivos, de modo que pueda probar que estás haciendo realmente algo que yo ya sé que estás haciendo, de manera que pueda sugerir que yo fui el tipo que te hizo hacerlo.”

De hecho, tienes gente rellenando todos estos formularios, de modo que están gastando menos tiempo en su trabajo. Esto sucede cada vez más en todo el mundo, pero en EEUU alguien hizo un estudio estadístico y descubrió, creo que como un 39% es el tiempo medio que un oficinista se supone que trabajaría en lo suyo realmente. Cada vez más, se ocupan de correos electrónicos administrativos, reuniones sin sentido, todo tipo de llenado de formularios, y de documentación, básicamente.

 

Administración inflada

 

SW

En el pensamiento marxista o radical, hay esta idea de trabajo productivo e improductivo. Me pregunto cómo conecta la categoría de trabajo de mierda con el concepto de empleos o trabajos improductivos.

DG

Es diferente. Porque ese productivo o improductivo se refiere a si está produciendo plusvalía para los capitalistas. Esa es una cuestión bastante diferente. Nuestro trabajo de mierda es una valoración subjetiva del valor social del trabajo de las propias personas que lo hacen.

Por un lado, la gente acepta de algún modo la idea de que el mercado determina el valor. Esto es cierto en la mayoría de los países actualmente, de hecho. Casi nunca oirás de la gente empleada en ventas o servicios diciendo, “yo vendo palos de selfie, ¿Para qué quiere la gente palos de selfie? Eso es estúpido, la gente es tonta.” Ellos no dicen eso. No dicen, “¿Bueno, por qué necesitas gastarte cinco dólares en una taza de café?” Así, la gente que trabaja en el sector servicios no cree que tengan trabajos de mierda, en casi ningún caso. Aceptan que si hay un mercado para algo, y la gente lo quiere, ¿quién soy yo para juzgarlo? Compran la lógica del capitalismo hasta ese grado.

Sin embargo, entonces se fijan en el mercado laboral, y dicen, “espera un minuto, me pagan 40.000 dólares al año por sentarme y hacer memes de gatos todo el día y quizá contestar alguna llamada telefónica, eso no puede estar bien.” Así pues, el mercado no siempre tiene razón; claramente el mercado laboral no funciona de un modo económicamente racional. Hay una contradicción. Tienen que idear otro sistema, un sistema tácito de valores, que sea muy diferente del productivo o improductivo para el capitalismo.

 

SW

¿Cómo se relaciona el aumento de estos trabajos de mierda con lo que nosotros consideramos trabajos productivos?

DG

Bueno, eso es muy interesante. Tenemos esta narrativa del aumento de la economía de servicios. Ya sabes, desde los años 80 nos estamos alejando de la industria manufacturera. Del modo que lo presentan, en estadísticas económicas, parece que el trabajo agrícola mayormente ha desaparecido, el empleo industrial ha caído — no tanto como la gente parece creer, pero lo ha hecho — y el empleo en el sector servicios se ha disparado.

Pero eso también es porque ellos descompusieron el sector servicios para incluir empleos de oficina, gerenciales, de supervisión y administrativos. Si tú los diferencias, si miras el sector servicios en ese sentido, de gente que está cortándote el pelo o sirviéndote una comida, bien, la verdad, ese sector servicios ha permanecido muy constante en el 25% de la fuerza de trabajo durante los últimos 150 años. No ha cambiado para nada. Lo que realmente ha cambiado es esta gigantesca explosión de “traslada-papeles”, y ese es el sector de empleos de mierda.

 

SW

Tú llamas eso a la burocracia, al sector administrativo, al sector de mandos intermedios.

DG

Exactamente. Es un sector donde ambos, lo público y lo privado, más o menos se funden. De hecho, un área para la proliferación masiva de estos empleos es precisamente donde no está del todo claro lo que es público y lo que es privado: la interfaz, donde privatizan los servicios públicos, donde el gobierno está respaldando a los bancos.

El sector bancario es una locura. Hay un tipo con el que comencé el libro, de hecho. Yo le llamo Kurt, no sé su nombre verdadero. Él trabaja para una subcontrata de una subcontrata de otra subcontrata que trabaja a su vez para el ejército alemán. Básicamente, hay un soldado alemán que quiere mover su ordenador de una oficina a otra. Tiene que presentar una solicitud a alguien para que llame a alguien para que a su vez llame a alguno, esto va a través de tres empresas diferentes. Finalmente, tiene que conducir 500 kilómetros en un coche alquilado, rellenar los formularios, embalar el ordenador, trasladarlo, alguien más lo desembalará, y él firmará otro formulario y se marchará. Este es el sistema más ineficiente que posiblemente pudieras imaginar, pero está todo creado por esta interfaz de material entre lo público y lo privado, que supuestamente hace las cosas más eficientes.

 

SW

Así que la actitud, que tú señalas, desde la época de Thatcher–Reagan, es que el Estado es siempre el problema y en el Estado es donde están todos estos empleos. Por tanto, fue un ataque al sector público. Mientras que tu muestras que un montón de ellos vienen del sector privado, esta burocratización. ¿No es acaso la necesidad de maximizar beneficios y recortar costes — que es lo que pensamos en términos de capitalismo y la presión de la competencia — los que militan en contra de la creación de estos empleos inútiles en ese sector privado?

DG

Uno piensa que así sería, pero parte de la razón por la que eso no sucede es que, cuando nosotros imaginamos el capitalismo, aún estamos imaginando un puñado de empresas medianas implicadas en fabricación y venta, y compitiendo unas con otras. Y eso no es realmente lo que parece en el panorama actual, especialmente en los sectores financiero, de seguros e inmobiliario.

Igualmente, si miras lo que la gente realmente hace, hay toda esta idea de reducir y simplificar. Si tú eres un CEO (director ejecutivo), recibes elogios por la cantidad de personal que despides, que reduces, y a la que metes prisa. La plantilla que está siendo despedida y acelerada son los trabajadores, los productivos, los tipos que realmente están haciendo las cosas, moviéndolas, manteniéndolas, haciendo el trabajo real. Si estoy en UPS (United Parcel Service), los conductores están taylorizados constantemente.

Sin embargo tú no le haces eso a los tipos en las oficinas. Sucede exactamente lo contrario. Dentro de la corporación, está todo este proceso de construcción de imperios, por el cual diferentes gerentes compiten entre sí, principalmente sobre la cantidad de personas que trabajan para ellos. No tienen incentivos, en absoluto, por librarse de personal.

Tienes a esos tipos, equipos de gente, cuyo trabajo al completo es escribir los informes que ejecutivos importantes presentaran en las grandes reuniones. Grandes reuniones que son una especie de encuentros equivalentes a las justas feudales, o como altos rituales del mundo corporativo. Entras ahí, y tienes todo este equipo, has logrado toda esta historia, tus puntos de poder y tus informes y etcétera. Así, hay equipos completos que están allí solo para decir: “yo hago las ilustraciones para el informe sobre estos tipos,” y “yo hago las gráficas,” y “yo hice y puse al día la base de datos”.

Ni siquiera nadie lee estos informes, solo están ahí para lucirse. Es el equivalente a un señor feudal. Yo tengo un tipo cuyo trabajo es simplemente arreglarme el bigote, y otro tipo que está puliendo mis estribos, etc. Sólo para demostrar que puedo hacer todo eso.

 

SW

También ves un paralelismo con el ascenso de los trabajos de mierda, que es el ascenso de los “no-trabajos de mierda.” Los llamas trabajos de cuidados. ¿Puedes describir estos empleos? ¿Por qué hay un ascenso en esos empleos, y en qué sectores están?

DG

Estoy tomando el concepto fundamentalmente de la teoría feminista. Creo que es muy importante, porque la noción tradicional de trabajo, pienso, que es muy teológica y patriarcal. Tenemos esta noción de producción. Viene con ese concepto de que el trabajo debe ser penoso, es el castigo que Dios nos ha infligido, pero también es una imitación de Dios. Sea Prometeus, o sea la Biblia, los humanos se rebelan contra Dios, y Dios dice, “Ah, querías mi poder, bien, puedes crear el mundo, pero va a ser miserable, sufrirás cuando lo hagas.”

Pero también es visto como esta quintaesencia del contrato masculino: las mujeres parirán y los hombres producirán cosas, es la ideología. Naturalmente, se invisibiliza todo el trabajo real que las mujeres hacen, de mantenimiento del mundo. Esta noción de producción, que se encuentra en el corazón de las teorías del movimiento obrero en el siglo XIX, la teoría laboral del valor es un poco engañosa.

Pregunta a cualquier marxista sobre empleo y valor del trabajo, siempre van inmediatamente a la producción. Bueno, aquí hay una taza. Alguien tiene que hacer la taza, es verdad. Pero hacemos una taza una vez, y la lavamos diez mil veces, ¿cierto? Ese trabajo precisamente desaparece completamente en la mayoría de esas cuentas, la mayor parte del trabajo no es produciendo cosas, es mantenerlas igual, es mantenerlas, cuidarlas, pero sobre todo cuidar la gente, cuidar las plantas y los animales.

Recuerdo un debate que hubo en Londres sobre trabajadores del metro. Estaban cerrando todas esas oficinas expendedoras de tickets en el metro de Londres. Un montón de marxistas estaban diciendo, “Ah, sabéis, es probablemente en cierto sentido un trabajo de mierda, porque tu no necesitarías tickets realmente bajo un comunismo total, el transporte sería gratuito, así que quizá no deberíamos defender estos empleos". Recuerdo haber pensado que había algo bastante superficial allí.

Y entonces vi este documento que fue publicado por los huelguistas, donde decían, “Buena suerte os deseamos en el Nuevo Metro de Londres sin nadie trabajando en la estación de metro. Esperemos que vuestro hijo no se pierda, solo esperemos que no pierdas tus cosas, solo esperemos que no haya ningún accidente. Solo esperemos que nadie se asuste y tenga un ataque de ansiedad o se emborrache y empiece a acosarte.”

Se repasa la lista de todas las diferentes cosas que ellos realmente hacen. Te das cuenta que incluso un montón de estos empleos clásicos de clase trabajadora son realmente trabajos de cuidados, se trata de cuidar de la gente. Pero no lo piensas como tal, no te percatas. Son mucho más como una enfermera que como un obrero de fábrica.

 

Más allá de un trabajo de mierda

 

SW

Una de las cosas que dices en tu libro es que pensaste en que el movimiento Occupy podría ser el comienzo de la rebelión de la clase de cuidadores.

DG

Ahí está ese “somos el 99%” en una página del blog Tumblr, y era para las personas que estaban de hecho demasiado ocupadas trabajando para tomar parte en las manifestaciones de manera continua. La idea era: puedes escribir un pequeño cartel donde hables de tu situación vital y por qué apoyas el movimiento. Terminaría siempre con el “yo soy el 99%”. Tuvo una tremenda respuesta; miles y miles de personas hicieron esto.

Cuando lo repasé, me di cuenta de que casi todos ellos estaban en el sector de cuidados en algún sentido. Incluso si no lo estaban, los escritos parecían ser muy similares. Básicamente estaban diciendo, “Mira, yo quería un empleo donde al menos no estuviera haciendo daño a nadie. Donde estuviera realmente haciendo algún tipo de beneficio para la humanidad, quería ayudar a la gente de algún modo, quería cuidar de los demás, quería beneficiar a la sociedad.” Pero si acabas en el sector salud o en educación, servicios sociales, haciendo algo donde cuidas de otras personas, te pagarán tan poco, y te meterán tan profundamente en deudas, que ni siquiera podrás cuidar de tu propia familia. Esto es totalmente injusto.

Fue ese sentimiento de una injusticia tan fundamental lo que creo que verdaderamente dirigió el movimiento más que ninguna otra cosa. Me di cuenta de que creaban esos trabajos fantoches, donde básicamente tu estas ahí para hacer que los ejecutivos se sientan bien con ellos mismos. Ellos tienen que recuperar trabajo para que otra gente lo haga. En educación, en salud, esto es increíblemente evidente. Siempre lo ves. Las enfermeras a menudo tienen que gastar la mitad de su tiempo de trabajo rellenando formularios. El profesorado, profesores de escuela primaria, gente como yo no es tan malo en la educación superior como lo es si estás enseñando quinto grado, pero sigue siendo malo.

 

SW

Todos soñamos con una sociedad que nos libre a todos de un trabajo que nos agote mentalmente, de modo que podamos perseguir nuestras pasiones y nuestros sueños y cuidar unos de otros. Por tanto, ¿Es solo una cuestión política? ¿Es algo que la RBU, Renta Básica Universal, pueda encarar?

DG

Bien, creo que sería una demanda transitoria, eso tiene sentido para mí. Marx de hecho en alguna parte sugirió que no hay nada malo en las reformas, mientras sean reformas que mejoraran un problema, pero crean otro problema que solo puede ser resuelto mediante reformas más radicales. Si haces esto continuamente, puedes finalmente llegar al comunismo, dijo. Era un poco optimista, quizás.

 

Ya sabes, soy anarquista, no quiero crear una solución estatista. Una solución que hace que el estado sea más pequeño, pero al mismo tiempo mejora las condiciones y hace que las personas sean más libres para desafiar al sistema, eso me resulta difícil de discutir. Y esa es la razón por la que me gusta la RBU.

No quiero una solución que vaya a crear más trabajos de mierda. Un empleo garantizado suena bien, pero, como ya sabemos por la Historia, tiende a crear puestos de gente pintando rocas de blanco, o haciendo cosas que no necesariamente necesitan ser hechas. Además también requiere de una administración gigante para gestionar eso. Frecuentemente parece que sea la gente con las actitudes de la clase dirigente profesional la que prefiere ese tipo de solución.

Mientras la renta básica universal trata de dar a todo el mundo suficiente para que pueda subsistir; a partir de ahí ya es cosa tuya (me refiero a las versiones radicales, obviamente; no estoy por la versión de Elon Musk). La idea es separar empleo de remuneración, en cierto sentido. Si tú existes, mereces una garantía de existencia. Podrías llamarlo libertad en la esfera económica. Puedo decidir cómo quiero contribuir a la sociedad.

Una de las cosas que es muy importante del estudio que hice sobre los trabajos de mierda es lo deprimida que está la gente. Salió de manera contundente en las explicaciones que me dieron. En teoría, estás consiguiendo algo por nada, estás sentado ahí y te están pagando por hacer casi nada, en muchos casos. Pero esto solo desmoraliza a la gente. Hay depresión, ansiedad, todas esas enfermedades psicosomáticas, espacios de trabajo terribles y comportamiento tóxico, que incluso empeoran por el hecho de que la gente no puede comprender qué motivos tienen para estar tan disgustados.

Porque, sabes, ¿de qué me quejo? Si me lamento con alguien me dirán simplemente, “Oye, estás consiguiendo algo por nada y ¿estás lloriqueando?” Pero ahí se muestra nuestra idea básica de la naturaleza humana, que se inculca a todos por los economistas, por ejemplo — que todos estamos intentado conseguir la mayor recompensa con el mínimo esfuerzo — que no es cierta. La gente quiere contribuir al mundo de algún modo. Así, que se demuestra que si le das a la gente una renta básica, no van simplemente a sentarse a ver la televisión, que es una de las objeciones.

La otra objeción, naturalmente, es que, quizás quieran contribuir a la sociedad pero van a hacer algo estúpido, así que la sociedad va a estar llena de malos poetas y molestos músicos callejeros, mimos callejeros por todas partes, gente creando sus propios dispositivos de movimiento continuo y todo tipo de chismes. Estoy seguro que habrá algo de eso, pero mira: si el 40% de la gente ya cree que sus trabajos son completamente inútiles, ¿cómo va a ser peor que lo que ya hay? Al menos van a ser mucho más felices haciendo esas cosas que estando rellenando formularios todo el día.

 

David Graeber
es antropólogo y activista. Da clases en la London School of Economics, tras ser expulsado de Yale y ser rechazado de todas las universidades de su país, Estados Unidos, por declararse anarquista. Fue uno de los líderes del movimiento Occupy Wall Street.
Fuente:
​ https://jacobinmag.com/2018/06/bullshit-jobs-david-graeber-work-service
Traducción:
Txema Sánchez

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