Un relato desde el arte de los imaginarios de Ciudad Bolívar. “Somos importantes”

La inauguración del Transmicable en la localidad de Ciudad Bolívar –Bogotá–, además de significar el cumplimiento de una promesa tardía para las comunidades entorno al transporte público, implica un reconocimiento del territorio desde otros ángulos, donde el papel del arte es fundamental.    

Después de varios años de planeación, rediseño, peleas institucionales, y en medio de una disputa entre alcaldes (de antes y de ahora), fue inaugurado a finales del año 2018 el Transmicable en Bogotá,un nuevo medio de transporte público para uno de los sectores que integran la localidad de Ciudad Bolívar, obra aprovechada para que la administración distrital impulse el voyerismo turístico en las periferias de la ciudad.

El paso del tiempo dirá si para los habitantes de Ciudad Bolívar esta obra significa el tan anhelado cambio social y económico que tanto proclama el actual gobierno de la ciudad.

 

Apropiación territorial desde el arte colectivo

 

La nueva obra motivó al gobierno distrital a invertir algo para la mejora del entorno que cubre el cable, en particular en el barrio Juan Pablo II. Para ello, convocó a través de la Secretaria de Cultura (Scrd), a que diferentes procesos artísticos de la localidad de Ciudad Bolívar, como otras localidades, se presentaran para la realización de propuestas de intervención artística desde el muralismo y el graffiti.

Las propuestas por plasmar en las paredes del sector se proyectaron con un carácter participativo y se articularon constantemente con la comunidad y los habitantes del barrio en mención, con el objetivo de aportar a la construcción de un corredor artístico que tiene la proyección de transformar los imaginarios del territorio.

En este contexto, Rasgos de mi Barrio1se convierte en un laboratorio coparticipativo de arte urbano, que integró a diferentes miembros de la comunidad en un proceso de co-creación para el diseño de un relato colectivo que se materializó en dos intervenciones artísticas: el techo y la fachada de la casa de don Germán Sandoval. 

Este relato se construyó en medio de un proceso artístico y pedagógico a partir del diálogo y las reflexiones sobre la identidad territorial y la construcción de nuevas historias. Relato que partió de un ejercicio de mapas emocionales, que nos llevaron a preguntarnos sobre la construcción de nuevas formas de comunicación, cuidado, conservación y apropiación. Nos apoyamos para ello de una serie de ejercicios desde las prácticas del Street Art,como el cartel y el sticker, medios de expresión y, a su vez, herramientas para la construcción de una historia visual en la cual se expusieron intereses y anhelos comunitarios que nos llevaron a consolidar un relato sobre la importancia que tiene cada uno de sus habitantes para la localidad de Ciudad Bolívar. 

 

Las historias y el relato 

 

La intervención que dio lugar al relato (El relato de la intervención...) construido entre la comunidad y el colectivo ArtoArte, se divide en dos momentos: el primero, la quinta fachada o techo y el segundo, la fachada de la casa. Estos relatos expuestos en la vivienda de don Germán son mensajes que aluden al pasado, presente y futuro del barrio. 

Es importante señalar que don Germán es ¡el sastre del barrio! Oriundo de tierras tolimenses, llegó cuarenta años atrás a la localidad en busca de una mejor vida. En principio no creyó que el oficio de la sastrería le permitiría ayudar a que su familia saliera adelante, pese a lo cual hoy continua haciendo trajes de paño y remendando ropa. Con algo de desconfianza e incredulidad don Germán nos dio permiso para poder transformar el tejado y la fachada de su casa2

Para la construcción del relato dimos prioridad a la imaginación y a la memoria,  recursos, motor creativo, de las diferentes historias narradas por sus habitantes. Mientras que los ejercicios de imaginación dieron como resultado visiones, apreciaciones y maneras de vivir el territorio, los trabajos de recurrir a la memoria mostraron experiencias y hechos del pasado.

El techo (quinta fachada) expone el resultado de ejercicios de creación de personajes y producción de stickers o calcomanías, en los que los jóvenes, niños y adultos del barrio identificaron y propusieron sitios característicos del barrio, personajes de reconocimiento territorial o actividades propias de su entorno. La intervención del techo surge como una apuesta desde el colectivo ArtoArte para recurrir a la imaginación y mostrar un mundo irreal, con personajes creados por sus habitantes, pero con un anhelo propio de la realidad local. De esta manera, el techo se convirtió en una propuesta gráfica en pro de cambiar los imaginarios del sector e invita a ver la localidad desde otras perspectivas. 

La imagen principal de la quinta fachada es la ilustración de un niño del barrio, el cual lleva una gorra que alude a la Plazoleta del Sapo, espacio de gran importancia para los habitantes de Juan Pablo II, porque representa la memoria y reivindicación de los jóvenes asesinados en los años 90 por la violenta y mal llamada “limpieza social”, que algunos habitantes y comerciantes patrocinaron3. La actitud del niño expresa alegría y confianza: con su mano derecha da la bienvenida a las personas que pasan en el cable por encima de la casa de don Germán; lo acompañan alrededor suyo diferentes personajes ilustrados al estilo doodle, los cuales representan imaginarios, microhistorias territoriales y recuerdos de personajes populares del barrio. 

En la fachada de la casa, en cambio, sobresale una serie de imágenes a modo de cómic, que juegan con el pasado y el presente del barrio, que al momento en que la pintura permite el rompimiento de la temporalidad, los personajes del pasado se presentan en el ahora, ya no como sujetos vivos sino más bien como representaciones de la experiencia que operan en las dinámicas del presente y el pasado. 

El oso, el ave y la campesina cargando su bebé son ejemplos de una narración que nace desde lo real, pero que habita en la memoria de quienes llegaron y han habitado el barrio desde hace más de 30 años, como sucedió con don Germán y su familia. En este caso, son los recuerdos de los habitantes que se apropian del presente para revivir mediante un espectáculo de imaginar el pasado y contribuir a la percepción urbana. 

Otros elementos del presente que acompañan la fachada son personajes de la fauna del barrio, como el perro, que cohabita en el territorio. Del mismo modo, las montañas representadas en la fachada nos muestran la característica geográfica de la localidad. La joven que toma una foto al oso que bebe agua, es la representación del anhelo de los habitantes por conservar lo que queda de la riqueza ambiental, víctima de la explotación minera que desde finales de los años 60 padece la localidad de Ciudad Bolívar, producto de la intervención de grandes compañías mineras como Cemex, Holcim y la Fundación San Antonio4

 

¿Por qué Somos Importantes?

 

Rasgos de mi Barrio abrió las puertas al diálogo, la reflexión, la creación y, sobre todo, a la sensibilización de diferentes sujetos que desde sus experiencias y recuerdos aportaron con elementos e ideas en la construcción de un relato con dos tipos de narraciones.

Rasgos va más allá de la intervención mural y se transforma en un proyecto interdisciplinar entre el arte y las humanidades, cuyo resultado es la integración de la comunidad a los procesos estéticos de renovación y transformación de sus espacios vecinales y de reconocimiento comunitario. A su vez, los relatos elaborados también son un medio para mostrarse frente al otro, a todo aquel, visitante o no, para conocer la realidad del territorio. 

Somos importantes, frase que acompaña la fachada y los relatos, alude a que todos los pobladores de Ciudad Bolívar son esenciales en el cambio social y cultural de la localidad, más allá de las transformaciones urbanísticas y de las acciones descontextualizadas de la institución. Es la participación de sus habitantes, con sus imaginarios, memorias y capacidad de organizarse, lo que configura y transforma el territorio, dándole una identidad propia, de cara al presente y al futuro que ya se manifiesta con todas las transformaciones de índole social, económica y cultural.

 

*Integrantes del colectivo Arto Arte

1Ver:https://www.facebook.com/Rasgos-de-Mi-Barrio-242885959731010/?modal=admin_todo_tour

2Ver video Rasgos de Mi Barrio en: https://www.youtube.com/watch?v=Oduf3OompBE&t=96s 

3Ver: https://pacifista.tv/notas/como-funciona-y-quienes-son-responsables-de-la-limpieza-social/ 

4Ver: https://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso177980-un-problema-minero-ciudad-bolivar

Publicado enEdición Nº260
Esa masacre detrás del actual pacto social chino

El giro de Deng Xiaoping, —una acumulación basada en el mercado para luego lanzar los cimientos del socialismo chino—, se había materializado desde principios de la década de 1980 con la cancelación de los 60.000 municipios populares y el inicio de la distribución del trabajo en el campo sobre una base productivista y ya no igualitaria.

En la noche entre el 3 y el 4 de junio de 1989, el Ejército Popular Chino reprimió con la violencia de los tanques la protesta masiva que desde el 26 de abril y por iniciativa de los estudiantes que querían celebrar la muerte del ex secretario del Partido Comunista Hu Yaobang, se habían instalado y habían estado manifestándose durante semanas en la plaza de Tianannmen.

Fue un baño de sangre, el de los jóvenes estudiantes que habían comenzado la protesta, pero al final la mayoría de las víctimas fueron los trabajadores, las fuentes oficiales hablaron de 300 muertos, pero otras fuentes, tanto internas como externas, hablaron, de forma más veraz, de miles de muertos. Lo que realmente no podía soportar el nuevo liderazgo chino guiado por Deng Xiaoping, el modernizador pro-occidental que había regresado al poder a fines de la década de 1970 después de haber sido derrocado por el movimiento de la Revolución Cultural nacido contra la ocupación de parte del partido de toda la esfera política y contra la «vía capitalista de Deng», era la extensión de la protesta, ahora generalizada en todo el país y precedida, un mes antes, por la sangrienta revuelta de los trabajadores de Changsha.

Tianannmen será el catalizador, símbolo y detonador de esta protesta social. Desde ese momento, hasta el día de hoy, según las mismas fuentes oficiales chinas, las victimas han sido decenas y decenas de miles, como nuestra Angela Pascucci siempre ha recordado.

En 1989, la extensión y radicalidad de la movilización social cuestionó dos principios fundamentales del giro de Deng: por un lado, las modernizaciones (industria, agricultura, defensa, ciencia/tecnología) comenzaron con la expectativa de la innombrable «quinta» modernización, la de la democratización de la política y la sociedad sobre la que había insistido el movimiento del «Muro de la Democracia» ya en 1979, también aquel reprimido por Deng; y, por otro lado, la unidad del Partido Comunista Chino que cuestionó la gran movilización en curso. No se pudo imitar el cambio que Gorbachov, de visita en China justo a mediados mayo, representó en la URSS.

Los ojos de los medios de comunicación internacionales se limitaron a ver la representación en papel maché de la estatua de la libertad, la americana, erigida en Tianannmen por grupos de estudiantes y la pintura arrojada en un único retrato de Mao. Pero había algo más en la plaza. Además de las miles de imágenes de Mao y las banderas rojas, había trabajadores, campesinos inmigrantes, mujeres…, el ágora, la práctica de la democracia para los sujetos golpeados por las reformas de Dengh.

Esta era la total representación del descontento de la nueva China, devastada por un modelo distorsionado que desde principios de la década de 1980 Deng puso en marcha junto con la dirección del partido guiado entonces por Zhao Ziyang, que luego se opondría a la represión de la protesta.

El giro de Deng Xiaoping, una acumulación basada en el mercado para comenzar entonces las bases del socialismo chino, se había materializado desde principios de los años 80 con el cierre de los 60,000 municipios populares y el inicio de la distribución del trabajo en el campo sobre una base productivista que ya no era igualitaria; con el sistema de doble precio, con los mínimos bajo control estatal en lugar del control del mercado de materias primas (antesala de un vasto sistema de corrupción); con, la introducción de «zonas económicas especiales» abiertas a inversiones capitalistas extranjeras; el inicio de las migraciones masivas del orden de cientos de millones de personas a las ciudades «especiales» disponibles para la sobreexplotación de las multinacionales, con el empobrecimiento de la gran China del interior, distorsionando el equilibrio existente entre el campo y la ciudad; la construcción de una nueva clase de súper ricos con la reducción a cero del «tazón de arroz de hierro», el bienestar mínimo pero igual para todos.

Las transformaciones sociales y las contradicciones que se derivarán de ello se refieren a la China de hoy, que se ha convertido en el único país verdaderamente capitalista en la faz del mundo, con ganancias y un alto PIB (un espejismo para Occidente) reinvertido. El pacto social actual en China se basa en la violencia «oculta» ejercida en aquellos días de principios de junio de 1989 en Tianannmen.

Es cierto que el modelo chino de transformación del «socialismo real», que podríamos llamar capitalismo de partido centrado solo en el crecimiento económico, no ha fracasado como la iniciativa de Michail Gorbachov en la URSS con la perestroika, la glasnost y el Congreso de los Diputados del Pueblo que tuvo como objetivo cambiar sólo la esfera política; pero el alto PIB alcanzado, el hiperproductivismo y ahora la siempre importante «Ruta de la Seda», que no compensan al nuevo liderazgo «armonioso» de Xi Jinping de los desastres causados por la destrucción del medio ambiente en China, con el abismo de la desigualdad rampante. y con la búsqueda espasmódica y competitiva de materias primas por el mundo.

La realidad china actual muestra los términos de un desarrollo que para poder existir debe dividir a 1.400 millones de seres humanos de manera desigual y debe destruir y robar los recursos energéticos. Nosotros, a partir de la masacre de Tianannmen, podemos preguntarnos: ¿a qué precio?

09/06/2019

Tommaso de Francesco

veterano periodista romano, es codirector desde 2014, junto a Norma Rangeri, del diario “il manifesto”. Poeta epigramático y satírico, es también autor de novelas y cuentos y compilador de diversas antologías literarias.

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