Miércoles, 24 Octubre 2018 17:14

Arrinconados

Arrinconados

¡Uf!, ¡que susto! De nuevo me salvé de ser atropellado por otra persona usuaria de la cicla, que ahora, en sus dos ruedas son tan parecidos a quienes cruzan la ciudad en automóvil o en moto. Incluso, parecidos a los que también nos pasan al lado en patineta. Aunque por momentos pienso que son peores pues transitan por cualquier parte: por las ciclovías, por la calle –en la dirección en que circulan los automóviles o en contra de ella–, por las aceras –en ambas direcciones–, por los puentes peatonales y por estos a toda velocidad, sin bajarse y caminar con la cicla en la mano; que van, como si fueran las divinidades de la calle, atraviesan uno u otro espacio seguros que aquella persona que viene o va a pie tiene que correrse y cederles la vía.

 

¡Zas!, haciendo esguinces cruza otra persona en cicla. Y, ¡uf!, que susto, ahora no sabe uno para dónde correrse. En Bogotá, por ejemplo, se ufanan por la cantidad de ciclistas que ahora circulan por los 500 kilómetros de ciclovías con que cuenta la ciudad, algo importante, necesario e interesante en la lucha contra el cambio climático –además de opción para ahorrar unos pesos ante lo oneroso del privatizado transporte urbano–, no hay duda, pero como para este boom de las dos ruedas en su mayoría se han construido rutas aruñandole espacio a las aceras y a las calles, lo cierto es que esta urbe cuenta con muy pocos espacios realmente adecuados para tal fin, y lo que en realidad han despertado es una disputa entre ciclistas y peatones, y hasta entre ellos y los carros pues, como los motociclistas, los de la cicla están convencidos que la calle es para ellos, solo para ellos, y que las reglas de tránsito no existen: no hay semáforos, no existe dirección prioritaria en las vías, no hay diferencia entre calle y acera, no hay límite de velocidad; y arrinconados por esta ley del más fuerte –en verdad el “más veloz”– quedan quienes transitan a pie, peatones, mujeres u hombres, jóvenes o adultos, niños o viejos. Claro, los 44 muertos que hasta el 5 de octubre registra este año Bogotá producto de accidentes que afectaron a quienes van en el caballito de acero también evidencia que llevan la peor suerte cuando un objeto de mayor peso los golpea.

 

¿Cuántas disputas, peleas, confrontaciones, malos momentos generados por todo esto en el día a día? Seguro no hay registro, pero no deben de ser pocos pues la imprudencia y la fuerza es lo que ha terminado por imponerse, todo ello porque el modelo de ciudad con que contamos fue pensado priorizando a los carros (para la circulación de mercancías y la reproducción capital), en el cual el peatón, los de a pie, la mayoría, pasan a segundo plano pues su lentitud en la circulación los torna en ineficaces e improductivos para la “eficiencia” capitalista.

 

¡Zas! No es un susto ocasional, no, es permanente, y ahora es uno más de los riesgos a que tenemos que enfrentarnos los que nos trasladamos por la ciudad a pie. Riesgos de riesgos, con la claridad que en este como en cualquier otro caso si tropezamos con o nos atropella un objeto de metal –o de cualquier otra composición– que viene impulsado a varios kilómetros por hora, quien lleva las de perder, es lógico, es el cuerpo humano, desprotegido, sin caparazón alguno.

 

Y son sustos que no son ocasionales, pues con los más de 835 mil personas que ahora se trasladan a diario por la ciudad en bicicleta su paso por tu lado ya no es esporádico. Así que ahora cuando salimos de casa no basta con encomendarnos a “san prudencio” y “santa paciencia” sino también a “santa cicla”, patrona ya sabemos de quien, para que nos resguarden de la infinidad de desmadrados que ¡zaz! a ¡zaz!, nos hacen sentir al borde de un hospital o de la propia muerte.

 

Y mientras los milagros nos llevan con vida y enteros a casa, ir dándole vueltas al tema del modelo de ciudad que padecemos y desconoce a los millones que transitamos a pie esta urbe irracional, la misma que demanda a gritos que pare su crecimiento e, incluso, que desmonten el mismo, de suerte que una ciudad para el goce tome forma algún día, ojalá más temprano que tarde.

 

Publicado enEdición Nº251
“Nuestra protesta no es por los 3 peajes”

El 2018 arrancó en Urabá, zona del eje bananero, con protestas contra la instalación de varios peajes en un corto kilometraje. Apenas era la primera semana del primer mes del año cuando su inconformidad fue noticia nacional. Su protesta surtió efecto. Ahora, a un mes de aquellos sucesos, la carretera Mutatá–Dabeiba se encuentra bloqueada por comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes en protesta por la falta de garantías para los líderes sociales y defensores de derechos humanos, y, las afectaciones generadas por el Plan de Desarrollo de Antioquia que están imponiendo en el territorio.


Hasta el momento, la transición de la guerra a la paz promete ser más violenta que el conflicto mismo. Arriesgando la vida de las minorías e imponiendo un modelo de desarrollo que poco o nada beneficia a quienes desde hace décadas cargan con el lastre de desigualdad e injusticia en Colombia.


A propósito de esta protesta, desdeabajo contactó a uno de los líderes sociales de la zona –de quien omitirémos su nombre por razones de seguridad–, buscando claridad ante su acción de resistencia y denuncia, la misma que hasta el momento es silenciada por los demás medios de comunicación.


Desdeabajo (da): Realmente, ¿cuál es la situación que se presenta hoy en Urabá?


Líder social (ls): Lo que está pasando en Urabá es que las comunidades están reaccionando frente a la implementación del Plan de Desarrollo de Antioquia, que es un plan para apuntalar a las grandes multinacionales y a los poderosos y para excluir a los campesinos, indígenas y afros de este territorio. No es como decían los medios en el mes de enero, que el problema era por 3 peajes, nuestra protesta no es por tales peajes, es por el impacto de varias megaobras que se están construyendo en el territorio, entre ellas Mar 2, que es la desviación de la vía Medellín–Urabá.


da. Escuchamos que el incumplimiento de lo acordado en La Habana entre el Gobierno y las Farc tamibién es motivo para su protesta.


ls. Sí, el incumplimiento de lo acordado en La Habana, en lo correspondiente con los campesinos, campesinas, indígenas y afros también está en el centro de esta protesta. El Gobierno quiere imponer su criterio de desarrollo, negando el desarrollo territorial y poblacional que es el que la comunidad exige; nosotros tenemos nuestros planes de vida porque tenemos nuestra propia visión de desarrollo, y la Agencia de Renovación del Territorio (ART) quiere venir a imponer las obras y los proyectos que ellos se imaginan desde sus oficinas; entonces la comunidad está presionando para que los Ministerios del Interior y de Agricultura, así como todas las autoridades que tienen que ver con este tema, asistan a una mesa de negociaciones donde nos sentemos a pensarnos cuál es el enfoque de desarrollo para nosotros.


da. Tenemos entendido que también hay denuncias por la violación de los derechos humanos…


ls. También estamos peliándonos y llamando la atención del resto del país y del mundo, frente al tema del aniquilamiento sistemático que están sufriendo los líderes sociales de comunidades indígenas, afro y campesinas. Por eso también estamos invitando al Ministro de Defensa, a los organismos de derechos humanos y a los garantes de los Acuerdos, para que nos sentemos seriamente y hablemos sobre las garantías para los líderes sociales y los defensores de los derechos humanos en Colombia y en nuestro territorio.


da: ¿Hasta cuándo permanecerá la vía bloqueada?


ls: La vía está bloqueada desde el 5 de febrero y permanecerá así hasta que se instale la mesa de diálogos con ministros y todo aquél funcionario con capacidad de negociación y decisión.


da. ¿Cuál ha sido la respuesta del Gobierno?


ls. Hasta ahora la respuesta del Gobierno ha sido la policía. Hoy (martes 6) llegaron funcionarios de la administración y de la Personería a querer mitigar el asunto, pero la problemática requiere de otro tipo de funcionarios que tengan capacidad de decisión y que tengan que ver con los altos ministerios, que tengan que ver con los Acuerdos, con el tema de los cultivos ilícitos y con todo lo relacionado con el pliego de peticiones.


Pliego de peticiones


Dabeiba, 4 de febrero de 2018

Las asociaciones campesinas y étnicas de Urabá y el occidente de Antioquia, estamos hoy en pie de lucha sobre la vía Medellín-Urabá; por los malos tratos, el desconocimiento y el engaño que el gobierno nacional, departamental y municipal han tenido para con nosotros, comunidades campesinas, indígenas, afro descendientes, que habitamos en los municipios de Dabeiba, Peque, Mutatá, Chigorodó y Apartadó. Nuestra voz de protesta y reclamo es contra el gobierno nacional para que:


1. Cese la estigmatización, persecución y asesinato de líderes sociales, indígenas, campesinos y afro descendientes en todo el territorio nacional.


2. Ante el incumplimiento por parte del gobierno nacional de los acuerdos de La Habana, exigimos la creación de una mesa de negociación y acuerdo para pactar el cumplimiento de estos –Punto uno: reforma rural integral; punto dos: garantías políticas y sociales, punto tres: solución al problema de las drogas ilícitas–.


3. Que las instituciones y agencias gubernamentales encargadas de la ejecución y puesta en marcha de los acuerdos, tengan en cuenta nuestros planes de vida y nuestras propuestas de desarrollo, y no las que imponga el Gobierno a través de la ART.


4. Exigimos a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) respetar las propuestas de las comunidades del eje bananero organizadas dentro del comité cívico contra los peajes: cada peaje a 80 km, como dice la ley; hacer una socialización a las comunidades afectadas por el megaproyecto Mar 2 (doble calzada de Urabá) que incluya a todos los afectados sobre la vía y no a ciertos sectores. Exigimos, además a la ANI, una mesa de negociación colectiva que tenga en cuenta todos los territorios afectados e impactados para los casos de indemnización y compensación por la construcción de la obra.


5. Exigimos al Ministerio del Interior y al gobierno nacional el reconocimiento de las familias pequeñas productoras de hoja de coca, que aceptamos el plan de sustitución voluntaria, gradual y concertada existente en el territorio, y la ejecución inmediata del punto cuatro (Acuerdos de paz de La Habana)


6. Todas las comunidades hoy en lucha exigimos poner en marcha, inmediatamente, el punto UNO –Reforma Rural Integral–, para garantizar las tierras y la legalización de las mismas a nuestras comunidades indígenas, campesinas y afro descendientes del territorio. Ampliación de resguardos indígenas, y solución a los conflictos de tierra entre comunidades; construcción vías de acceso, puente sobre el río Amparradó, río Negro, río Zabaleta –Cañón de la Llorona–, dos puentes sobre el Río Sucio, en el mismo territorio, mejoramiento de siete escuelas y construcción de una nueva en el Cañón de la Llorona, Ampliación de plazas educativas; programa de mejoramiento de vivienda y saneamiento básico para todas las zonas rurales de los cuatro municipios –Dabeiba, Peque, Mutatá, Chigorodó y Apartadó–. Pavimentación de vías de acceso al municipio de Peque. Construcción de puente El Mango, vía San José de Urama -Camparrusia (Dabeiba). Construcción de vía San José de Apartadó-Mulato (cabecera), Mejoramiento y construcción vía Nueva Antioquia-Rodosalí. Construcción vía Zungo arriba, la Danta, la Pedregosa y Piedras Blancas.


7. Exigimos a Planeación Departamental y al gobernador de Antioquia, revisión y ajuste al Plan de Desarrollo de Antioquia, en lo que tiene que ver con la subregión Occidente y Urabá, dado que el conflicto en nuestros territorios, en gran parte, es el resultado de un Plan de Desarrollo no participativo, que ha generado grandes inequidades, agudizando la pobreza en la mayoría de la población y atentando contra el equilibrio ambiental de todo el territorio.


8. Exigimos al gobierno departamental, en cabeza de su Gobernador, y a la Secretaría de Gobierno, la creación de una mesa de interlocución y acuerdo para negociar este pliego como prerrequisito para levantar el bloqueo que hoy tenemos sobre la Vía al Mar. Esta mesa debe estar conformada por: Líderes nombrados por las comunidades en píe de lucha, de las asociaciones y comunidades indígenas; voceros autorizados y con capacidad de negociación de las administraciones municipales, departamentales y gobierno nacional; vocero de Naciones Unidas, Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Cruz Roja Internacional, Derechos Humanos, representantes del Ejército y la Policía y medios de comunicación.

¡Por la defensa de nuestros derechos, de la vida y de nuestros territorios: unidad, organización y lucha!

Atentamente,


Asociación Campesina de Dabeiba ASCOA, asociación campesina San José de Apartadó ACASA, Asociación campesina Chigorodó ASOCAMURA, comité municipal cocaleros Dabeiba y Mutatá, Resguardo Indígena Pavarandó Amparradó, Resguardo indígena Chimurro Nendo.

Publicado enColombia