(De izq. a der): Diana Sánchez, Lida Núñez y Alirio Uribe

Bogotá, marzo 5 de 2020. Tres grandes plataformas de derechos humanos colombianas, no gubernamentales, con amplia incidencia en los ámbitos nacionales e internacionales, se reunieron el 5 de marzo en rueda de prensa, para brindar su análisis y respaldo a los informes del Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos y el informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh)


El informe de la Oacnudh*, entregado en Ginebra –Suiza– el 4 de marzo, analizó la situación de derechos humanos en Colombia entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2019, para lo cual realizó 1.151 misiones en terreno, 376 actividades de capacitación y fortalecimiento a instituciones del Estado y a la sociedad civil, y realizó seguimiento a 250 casos de presuntas violaciones de derechos humanos.

El Relator Especial de la ONU, Michel Forst, también presentó su informe** en Ginebra. Primero efectuó una visita oficial a Colombia del 20 de noviembre al 3 de diciembre de 2018 por invitación del Gobierno con el propósito de determinar si en Colombia las personas defensoras están seguras y empoderadas para promover y defender los derechos humanos y si el Gobierno garantiza el ejercicio de la defensa y promoción de los derechos humanos en un entorno seguro y propicio. Como su visita fue al inicio del mandato Duque, decidió volver a finales de 2019 para observar avances, momento en el cual el gobierno dilató su visita e impidió su entrada, como el mismo Michel Forst confirmó recientemente en medios de comunicación.


¿Por qué la ONU realizó estos informes de manera simultánea?

Dentro de la ONU existe el Consejo de Derechos Humanos, órgano subsidiario que depende de la Asamblea General y el cual dentro de sus Procedimientos Especiales tiene que realizar la formulación de recomendaciones, para lo cual se escoge un relator, en el caso colombiano tal responsabilidad recayó en Michel Forst quie cumple su función a título personal y no recibe sueldo ni retribución financiera, procedimiento así determinado para garantizar su carácter independiente.

Por otro lado, la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) es un departamento del organismo multilateral que se deriva de la Secretaría de la ONU, cuya oficina en Colombia fue creada en 1997. Tiene entre sus funciones: denunciar de manera objetiva las violaciones de derechos humanos. Para el caso de Colombia, tiene, además, la misión de verificar la implementación del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y las Farc. También apoya a los relatores de forma logística y técnica en las visitas que realizan a cualquier país.

Camila Zuluaga, abogada del área de Incidencia Internacional de la Comisión Colombiana de Juristas, explicó que “entre la composición, sesiones y comportamiento del Consejo de Derechos Humanos, se realizan 3 reuniones anuales: marzo, junio y septiembre. La primera de este año fue la que se llevó a cabo en Ginebra, Suiza, el pasado 4 de marzo”. En estas sesiones fue donde se presentaron el informe temático del Relator sobre Derechos Humanos, Michel Forst y el informe anual de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet.

Análisis de los informes

“Las recomendaciones que hacen estos informes son de carácter estructural y ahí es donde el Gobierno se molesta y dice que se están metiendo en la soberanía del país, porque el país solo toma medidas de protección y seguridad –como las que ejecuta la Unidad Nacional de Protección”– comentó Diana Sánchez, miembro de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos (Cceeu), plataforma conformada por 281 organizaciones de derechos humanos.

Por ejemplo, continúa Diana en su intervención, recomendaciones como la Implementación del Acuerdo de Paz, no es ninguna injerencia porque el Acuerdo tiene el apoyo y reconocimiento de la Comunidad Internacional y del sistema de la ONU. Otra recomendación estructural que molesta es que la protección de defensores humanos sea una política pública en el país, como implementar la Comisión Nacional de Garantías establecida en el Acuerdo de Paz, que busca crear una política pública del desmantelamiento del crimen organizado, especialmente del paramilitarismo o neo paramilitarismo.

“Esa Comisión sí iría a buscar de fondo las raíces del problema, quiénes serían los financiadores y las relaciones de agentes de Estado con el crimen. El Gobierno ha tenido 3 citaciones con la Comisión, por presiones nacionales e internacionales, pero no las ha puesto en marcha”, finalizó Diana Sánchez.

Acerca de las declaraciones del presidente Iván Duque, que consideró el informe de la Oacnudh como: “una intromisión a la soberanía del país”, Alirio Uribe, miembro de la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (Pcdhdd), comentó: “Carlos Holmes Trujillo y la Michelle Bachelet renovaron el pasado 31 de Octubre de 2019 el mandato de la Oficina por 3 años más, es decir, el Estado colombiano se acoge a esto y están todos los parámetros del por qué esa oficina funciona en Colombia, y por lo tanto es absurdo que el presidente Duque y la canciller Claudia Blum digan que la Oficina se está extralimitando cuando realmente el mandato es específico y preciso en todas las funciones de asesoría y asistencia técnica en materia normativa y de políticas públicas”.

El informe recomienda a la Unidad Nacional de Protección (UNP) que se debería priorizar el enfoque preventivo y la intervención temprana sobre la adopción de medidas de protección temporales, individuales y reactivas, las cuales no responden a las causas estructurales que inciden en estos ataques.

“El informe valora lo que hace la UNP pero pone de presente que el año pasado se asesinaron 6 defensores de derechos humanos en áreas rurales de Cauca, Chocó, Nariño y Risaralda, que estaban con protección. También señala la necesidad de que haya sistemas de protección colectiva, y al gobierno no le gusta que se diga que solamente el 0,22 por ciento del presupuesto de protección se destine a protección colectiva”, comentó Alirio Uribe

Por último, Lida Núñez, miembro de La Alianza de Organizaciones Sociales y Afines por una Cooperación Internacional para la Paz y la Democracia en Colombia, agregó: “Los dos informes recomiendan, en síntesis, que el Estado cumpla con las funciones constitucionales que tiene el país. Por ejemplo, lo plantea en los asuntos relacionados a la Policía, y es que en Colombia no es un organismo militar, es un organismo civil, eso está claro, entonces ¿por qué depende del Ministerio de defensa? Revisen eso porque tal vez esta institución debería estar en el Ministerio del Interior, para que la Policía pueda cumplir con su mandato constitucional. Y tendríamos que revisar por qué éste, un órgano civil, en particular el Esmad, tiene capacidad letal”.

Las tres organizaciones respaldaron la labor de la oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y en un comunicado resaltaron que: “Instamos al Gobierno a que atienda las recomendaciones contenidos en el informe, pues de esta manera se contribuirá a enfrentar la creciente violencia en el país, y se adoptarán medidas verdaderamente efectivas para garantizar los derechos humanos de la población”.

A estos informes, con su énfasis en la grave situación de violencia e irrespeto a los derechos humanos que caracteriza a Colombia, debe sumársele el informe*** hecho público también el 4 de marzo por parte del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr), en el que anota: “La paz es todavía esquiva en muchos territorios de Colombia. En 2019 hubo 352 víctimas de artefactos explosivos y minas antipersonal, más de 25.300 personas desplazadas masivamente y 218 agresiones a la Misión Médica”.

* Ver informe Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos 2019 https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G10/118/22/PDF/G1011822.pdf?OpenElement

** Ver informe El Relator Especial de la ONU, Michel Forst, 2018: https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/A_HRC_43_51_Add.1_S.pdf

*** Informe Comité Internacional de la Cruz Roja 2019:
https://drive.google.com/drive/folders/1jEsRXGr23F3p3Zi7Bnvm3kjUt1osT1ZC

Publicado enColombia
Claudia Julieta Duque, International Women’s Media Foundation

Un crimen, el padecido por Claudia Julieta Duque acaecido hace 18 años y en el cual aún no hay justicia. Un crimen declarado de lesa humanidad, a pesar de lo cual y de la lucha de la víctima contra la impunidad imperante no concluye el juicio; no solo eso, ahora la juez que lleva el proceso intenta imponer censura y amenaza a la víctima con judicializarla si brinda declaraciones que a su parecer sean poco veraces e imparciales.

 

Solamente el que sufre este tipo de realidad comprende y puede testificar que no es ficción. Alguien pudiera imaginarse una película, con un guión muy creativo, pero sobretodo maligno. Otra persona pudiera recordar un cuento de Chejov o algo similar. Solo Claudia Julieta Duque sabe que no es ni lo uno ni lo otro, que es real, que es la mano del Estado con todo su poder la que está detrás de la violencia que la ha acechado desde hace cerca de dos décadas.

De profesión periodista, nunca pensó que el poder que ha llevado a Colombia al desangre, que no cesa, se empecinaría con ella. Pero contrario a lo que pudiera haber pensado en las aulas donde fue formada, el poder no le quita la mira desde cuando en 2001 cubrió el asesinato del periodista y humorista Jaime Garzón, revelando que detrás del mismo estaban agentes del Estado. Investigación atada a la realidad, toda vez que luego quedaría demostrado que en ese entonces asesor del Ejército, José Miguel Narváez (ex-subdirector DAS), estaba detrás del crimen.

 

Los seguimientos

 

El tejido que fue reconstruyendo y que le permitió a la periodista aclarar quiénes estaban detrás de lo acaecido, aunque en primera instancia no llevó a investigaciones legales sobre el DAS, sí despertó de parte del órgano de inteligencia y contrainteligencia del Estado colombiano intimidaciones sobre su vida, en una primera instancia con llamadas telefónicas y envíos de arreglos florales, hasta llegar a su secuestro por unas horas. Una intimidación que no logró su cometido, de ahí que en el 2003 compartiera sus hallazgos para un documental del programa Contravía, en el cual concluía que la investigación del caso había sido desviada por el DAS.

Las precisiones siguen su curso. Fotografías y recopilación de todo tipo de información de ella, de su hija y residencia, espionaje sobre su círculo cercano, correos chuzados, cerrando un círculo de presión para hacerla desistir, todo ello, así fue conocido luego, como parte de la denominada operación “Caso Filtración”, información recogida en una carpeta especial, con nombre “Caso Julieta”. Un proceso de presión para el cual, en un manual, se detallaba cómo amenazarla y evitar ser descubiertos.

Según las instrucciones las llamadas debían hacerse cerca a las instalaciones de inteligencia, no durar más de 49 segundos, hacerla desde un teléfono público, quien llamara debía estar solo, desplazarse en bus hasta el sitio, debía constatar que no hubiera cámaras de seguridad y “no tartamudear”. El mensaje sugerido decía: “Ni camionetas blindadas ni carticas chimbas le van a servir ahora, nos tocó meternos con lo que más quiere, eso le pasa por perra y por meterse en lo que no le importa, vieja gonorrea hijueputa”. Los seguimientos incluían un taxi que resultó al servicio de la Subdirección de Operaciones del DAS. Tras algunas investigaciones se hallaron reportes de 2004 que mostraban el grado de presión “ya no contesta llamadas telefónicas, en ocasiones no manda a su hija al colegio”. Con documentos rotulados como “Reservado” evidencian un control a sus líneas telefónicas. Un acoso, una presión, un hostigamiento en creciente, hasta el punto que las directivas del DAS hacen circular un memorándum en el que aconsejan tortura psicológica, tanto para ella como para su hija.

El tiempo pasa y no cejan en sus pretensiones. En 2009 intensifican el acoso, y en el mes de julio, al viajar a Pereira, apoyados en una motocicleta, le montan cola desde Cajamarca y hasta Armenia. También en agosto hacen lo mismo desde un vehículo color blanco, del cual se supo que las placas eran falsas pues pertenecían a otro carro. En octubre, seis personas ingresaron al complejo residencial donde vivía, mientras otras cuatro esperaban afuera en cuatro vehículos. ¡Sorpresa!: la cámara de seguridad del edificio se dañó un día antes del operativo, y la cámara del mostrador dejó de funcionar la misma mañana en que iban por ella. Asimismo, el teléfono móvil de Claudia Duque permaneció bloqueado desde el mediodía hasta las siete de la noche. Buscando explicación por lo sucedido, no dudó en telefonear a la línea de emergencia del Ministro del Interior para informar del incidente, sin lograr respuesta alguna, incluso hasta la fecha.

No cejan en su empeño, es así como en marzo de 2013 recibió dos archivos ejecutables en su equipo procedentes desde la misma dirección de correo ([email protected]). En esos días notó un taxi oculto desde el cual y por espacio de más de una hora la vigilaban. Pocos días después recibió una llamada de un subintendente quien se presentó como de la Dirección de Derechos Humanos de la Policía, el cual sabía que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le había otorgada medidas cautelares, y quien quería saber si le ofrecían protección suficiente. Ella pidió un número de teléfono para comunicarse, pero el “interesado” no respondió a esta petición.

Para entonces ya Álvaro Uribe la había sindicado de simpatizar con terroristas y de ser cómplices de la guerrilla. Reacción furibunda por el artículo escrito en el Washington Post por Claudia y Juan Forero y en el cual se involucraba a Álvaro Uribe con el proceso de escucha ilegal y persecución desde el DAS y con el apoyo de los EEUU, acción de espionaje que afectaba a diferentes personalidades del país,.

La sindicación de quien fue por dos ocasiones presidente no quedó ahí, ya que Claudia Julieta ha sido catalogada públicamente como “activista de la extrema izquierda” mientras que en redes sociales llegaron a afirmar que sus artículos fueron escritos por el hoy extinto secretariado de las Farc.

Dolidos. En junio de 2014 Radio Nikzor reveló que todos los archivos electrónicos correspondientes a las áreas de Inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del DAS, durante sus 40 años de existencia, habían desaparecido. En diciembre de ese mismo año Claudia y su hija recibieron una llamada de quien falsamente dijo ser miembro de la Unidad Nacional de Protección (UNP), el cual mostró conocimiento del plan de seguridad implementado por este organismo para proteger a la familia de la periodista. Volvieron los taxis sospechosos, coronas fúnebres, quesos podridos, mensajes funerarios a su celular y constancias de intimidación con frases “Cuando escuchamos tu voz y la de tu hija, nos dan ganas de cogerlas”, “[...] pa’ picarla gonorrea”, y otra en la cual anunciaban que iban a quemar viva a su hija y a esparcir sus dedos por la casa.

Pero no solo ella y su familia quedaron en la mira intimidatoria, la misma también abarcó a la familia de Víctor Velásquez, quien fuera su abogado por un tiempo, la cual fue objeto de amenazas telefónicas en abril de 2014 y enero-marzo de 2015. En estos últimos meses, tanto defendida como defensor fueron seguidos por desconocidos a lo largo de Bogotá.

Ese mismo año, en el mes de agosto, Claudia se encontraba efectuando una entrevista a una magistrada, cuando se percató de un seguimiento por parte de un hombre aparentemente armado, quien además portaba una fotografía suya y un mapa donde, al parecer, tenía registrada su ubicación. Hasta las siete de la tarde el hombre todavía estaba en el lugar y parecía esperar a la periodista. La magistrada reportó el hecho a la policía, el hombre les dijo que estaba allí por otro motivo y no llevaba más que su documento de identidad, pero durante la requisa policial escapó. Claudia reportó el incidente a la oficina del Fiscal General y entregó las fotos que había sacado, en las que el agente encubierto parecía portar una pistola.

Unos meses después, mientras con su hija llevaban a cabo diligencias en un centro comercial, detectaron que estaban siendo seguidas. Mientras tanto, otros agentes intentaban entrar a su casa de habitación, forzando la cerradura y bisagras de la puerta de seguridad blindada. Persistentes. Su hija le contó que recibió llamadas telefónicas, supuestamente de la empresa de gas para programar una visita técnica.

 

Desde el DAS

 

En medio de un gobierno de profunda factura autoritaria, desplegado en espionaje contra todo opositor activo o con alguna incidencia sobre la opinión pública, donde magistrados, políticos opositores, líderes sociales, activistas, defensores de derechos humanos, estaban en los ojos y oídos del DAS, los seguimientos, hostigamientos y presiones de todo tipo sufridos por Claudia Julieta Duque no eran extraños. Ella era incómoda para el establecimiento y había que desequilibrarla hasta que renunciara a sus investigaciones periodísticas.

Pero el escándalo estalló. En el año 2011 abrió el primer juicio contra José Miguel Narváez ex asesor del Ejército y cabeza del Grupo Especial de Inteligencia G-3 por este despliegue de espionaje, caso en el que cinco años después –2016– logra impunidad por prescripción de cargos. Los ex-directores de Inteligencia del mismo Departamento de inteligencia adscrito a la presidencia, Giancarlo Aunque de Silvestri y Enrique Alberto Ariza Rivas, terminan condenados por los mismos hechos. En la sombra quedaron los que dieron las órdenes e instrucciones desde las ‘alturas’ del poder, las cuales llegaban hasta la tortura psicológica, realidad que padeció Claudia entre los años 2001-2004.

Precisamente, estos personajes condenados e investigados fueron involucrados en 2015 por tortura psicológica contra Claudia Julieta Duque. Un caso en el que tres altos funcionarios del DAS han aceptado su participación, cinco se encuentran en juicio, tres están prófugos, dos de ellos con circulares roja y azul de la Interpol, y uno más está detenido en los Estados Unidos con fines de deportación; otros cuatro están bajo investigación, dos de los cuales fueron detenidos en noviembre de 2016.

El cinismo del poder. El mismísimo gobierno que entre los años 2006–2008 le ofreció servicios de seguridad, realmente la estaba espiando, realizando, además, falsas acusaciones en su contra. Las quejas presentadas por Claudia finalmente dieron lugar a la apertura de una investigación en 2011. Hoy se adelanta, ante el Juzgado Segundo Penal Especializado de Bogotá un proceso contra el exsubdirector del DAS Emiro Rojas Granados, persona que recibió órdenes en 2001 para recoger información reservada en contra de la periodista y su hija. Y también está en juicio el exdetective Néstor Pachón Bermúdez, conductor del vehículo donde se realizaron los seguimientos. Otros exfuncionarios, como Ronal Rivera y William Merchán, también han sido señalados.

Pero desde marzo de 2013, cuando se emitieron las medidas de aseguramiento contra 11 sindicados (tres de los cuales ya aceptaron cargos y fueron condenados), el proceso ha presentado irregularidades. Aplazamientos por ausencia injustificada de los acusados o de sus abogados, reiterada reprogramación de las audiencias, órdenes de capturas sin ejecutar, permisividad a fugitivos e, incluso, dejados en libertad de manera irregular.


Revictimizada  


Claudia Duque queda sometida a intimidación y hostigamiento, de manera intensa, cada vez que se acerca una nueva audiencia y mientras la juez toma decisión sobre pruebas y testimonios. Ahora se siente revictimizada, no solo por las demoras del proceso, sino porque ahora el Juzgado Segundo Especializado de Bogotá determinó que la periodista no puede hablar ni informar del juicio que avanza contra Emiro Rojas. Por lo menos se evidencia una decisión de censurarla y propiciar impunidad.

La decisión fue decidida ante petición elevada por la defensa del exfuncionario en investigación, y en ella se ordena que la reportera no opine públicamente para no poner en tela de juicio a la juez, a los testigos ni a los acusados. Expresa la Juez: “Las afirmaciones realizadas por la víctima, además de irrespetuosas, exceden el derecho a la libertad de información y de opinión pues colocan en ridículo a la administración de justicia y contienen juicios de valor que llevan a crear una percepción errónea de los hechos, además de poner en crisis el debido proceso y la presunción de inocencia de los acusados”.

Si no se acata la orden, Claudia podría incurrir en el delito de fraude a resolución procesal. La funcionaria judicial asegura que no está restringiendo el derecho de expresión, sino que busca ‘evitar que se de al público información tergiversada’ en el caso, a pesar de ser declarado crimen de lesa humanidad en octubre de 2017.

Para Claudia, que ha sobrellevado con temple a lo largo de 18 años las circunstancias a las cuales la empujó el autoritarismo de Estado, los dos últimos años han estado marcados por una especial circunstancia: su revictimización, en un proceso en el que desde octubre 2017 se han presentado, según sus palabras, “diversas decisiones plagadas de irregularidades”.

Es por ello que, ante todo este tipo de realidades que enfrenta, que Claudia Julieta Duque ya no participará más en los juicios y renuncia a su presencia en el procedimiento penal. Decisión que se extiende a la competencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), a donde han querido enviar los casos de varios periodistas y defensores de derechos humanos como Mario Calderón, Elsa Alvarado, Eduardo Umaña, Jaime Garzón y el suyo, la única que sigue con vida. Anunció que sólo acudirá a la JEP para rechazar la competencia de esa jurisdicción porque tampoco ofrece garantías.

En medio de esta disputa cuerpo a cuerpo, el 21 de enero el Juzgado Segundo Penal Especializado decidió la reposición presentada por el abogado de Claudia ante la censura impuesta. La juez Nidia Angélica Carrero Torres modificó su decisión, admite el derecho a opinar sin restricciones, pero en forma confusa dice que debe hacerlo en forma veraz e imparcialmente sin especificar qué de lo dicho por Claudia es falso. La periodista expresó en un comunicado “La censura jamás debió suceder, y que se modifique en forma confusa no quiere decir que haya sido revocada [...]. Como si fuera poco, asegura que la censura no existe porque he sido yo quien ha activado a la justicia a raíz de mis denuncias, como si ese no fuera mi derecho”.

Han transcurrido 18 años en total impunidad y, como anunció desde noviembre de 2019, será la última vez que asiste a las audiencias, toda vez que este escenario está convertido en una cadena de revictimización. Contrario a toda lógica, ahora corre el riesgo de ser judicializada.

 


 

Recuadro

 

Un ejercicio profesional reconocido en todo el mundo

Claudia Julieta Duque es periodista de radio Nizkor/España, ha investigado casos de desaparición y reclutamiento forzoso, impunidad y filtración del paramilitarismo en el Estado. Fue integrante de la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper) y del Consejo Directivo de la Unión de Periodistas de Bogotá. 

Ha recibido diversos reconocimientos por su labor: en 2010 la International Women’s Media Foundation, premio de libertad de prensa brindado por Reporteros Sin Fronteras. Fue declarada miembro honoraria de la Unión Nacional de Periodistas del Reino Unido. También premio Women and Leadership - Ilaria Alpi en 2010. En 2011 ‘Newsweek’ la clasificó como una de las diez mujeres periodistas que se encuentran en situación de mayor riesgo por su trabajo y ‘The Daily Beast’ la designó dentro de las 150 mujeres sobresalientes en todo el mundo. En 2014, Reporteros sin Fronteras la denominó como una de los ‘100 Information Heroes’.

Publicado enColombia
Claudia Julieta Duque, International Women’s Media Foundation

Un crimen, el padecido por Claudia Julieta Duque acaecido hace 18 años y en el cual aún no hay justicia. Un crimen declarado de lesa humanidad, a pesar de lo cual y de la lucha de la víctima contra la impunidad imperante no concluye el juicio; no solo eso, ahora la juez que lleva el proceso intenta imponer censura y amenaza a la víctima con judicializarla si brinda declaraciones que a su parecer sean poco veraces e imparciales.

 

Solamente el que sufre este tipo de realidad comprende y puede testificar que no es ficción. Alguien pudiera imaginarse una película, con un guión muy creativo, pero sobretodo maligno. Otra persona pudiera recordar un cuento de Chejov o algo similar. Solo Claudia Julieta Duque sabe que no es ni lo uno ni lo otro, que es real, que es la mano del Estado con todo su poder la que está detrás de la violencia que la ha asechado desde hace cerca de dos décadas.

De profesión periodista, nunca pensó que el poder que ha llevado a Colombia al desangre, que no cesa, se empecinaría con ella. Pero contrario a lo que pudiera haber pensado en las aulas donde fue formada, el poder no le quita la mira desde cuando en 2001 cubrió el asesinato del periodista y humorista Jaime Garzón, revelando que detrás del mismo estaban agentes del Estado. Investigación atada a la realidad, toda vez que luego quedaría demostrado que el propio sub-director del DAS de aquel entonces, José Miguel Narváez, estaba detrás del crimen.

 

Los seguimientos

 

El tejido que fue reconstruyendo y que le permitió a la periodista aclarar quiénes estaban detrás de lo acaecido, aunque en primera instancia no llevó a investigaciones legales sobre el DAS, sí despertó de parte del órgano de inteligencia y contrainteligencia del Estado colombiano intimidaciones sobre su vida, en una primera instancia con llamadas telefónicas y envíos de arreglos florales, hasta llegar a su secuestro por unas horas. Una intimidación que no logró su cometido, de ahí que en el 2003 compartiera sus hallazgos para un documental del programa Contravía, en el cual concluía que la investigación del caso había sido desviada por el DAS.

Las precisiones siguen su curso. Fotografías y recopilación de todo tipo de información de ella, de su hija y residencia, espionaje sobre su círculo cercano, correos chuzados, cerrando un círculo de presión para hacerla desistir, todo ello, así fue conocido luego, como parte de la denominada operación “Caso Filtración”, información recogida en una carpeta especial, con nombre “Caso Julieta”. Un proceso de presión para el cual, en un manual, se detallaba cómo amenazarla y evitar ser descubiertos.

Según las instrucciones las llamadas debían hacerse cerca a las instalaciones de inteligencia, no durar más de 49 segundos, hacerla desde un teléfono público, quien llamara debía estar solo, desplazarse en bus hasta el sitio, debía constatar que no hubiera cámaras de seguridad y “no tartamudear”. El mensaje sugerido decía: “Ni camionetas blindadas ni carticas chimbas le van a servir ahora, nos tocó meternos con lo que más quiere, eso le pasa por perra y por meterse en lo que no le importa, vieja gonorrea hijueputa”. Los seguimientos incluían un taxi que resultó al servicio de la Subdirección de Operaciones del DAS. Tras algunas investigaciones se hallaron reportes de 2004 que mostraban el grado de presión “ya no contesta llamadas telefónicas, en ocasiones no manda a su hija al colegio”. Con documentos rotulados como “Reservado” evidencian un control a sus líneas telefónicas. Un acoso, una presión, un hostigamiento en creciente, hasta el punto que las directivas del DAS hacen circular un memorándum en el que aconsejan tortura psicológica, tanto para ella como para su hija.

El tiempo pasa y no cejan en sus pretensiones. En 2009 intensifican el acoso, y en el mes de julio, al viajar a Pereira, apoyados en una motocicleta, le montan cola desde Cajamarca y hasta Armenia. También en agosto hacen lo mismo desde un vehículo color blanco, del cual se supo que las placas eran falsas pues pertenecían a otro carro. En octubre, seis personas ingresaron al complejo residencial donde vivía, mientras otras cuatro esperaban afuera en cuatro vehículos. ¡Sorpresa!: la cámara de seguridad del edificio se dañó un día antes del operativo, y la cámara del mostrador dejó de funcionar la misma mañana en que iban por ella. Asimismo, el teléfono móvil de Claudia Duque permaneció bloqueado desde el mediodía hasta las siete de la noche. Buscando explicación por lo sucedido, no dudó en telefonear a la línea de emergencia del Ministro del Interior para informar del incidente, sin lograr respuesta alguna, incluso hasta la fecha.

No cejan en su empeño, es así como en marzo de 2013 recibió dos archivos ejecutables en su equipo procedentes desde la misma dirección de correo ([email protected]). En esos días notó un taxi oculto desde el cual y por espacio de más de una hora la vigilaban. Pocos días después recibió una llamada de un subintendente quien se presentó como de la Dirección de Derechos Humanos de la Policía, el cual sabía que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le había otorgada medidas cautelares, y quien quería saber si le ofrecían protección suficiente. Ella pidió un número de teléfono para comunicarse, pero el “interesado” no respondió a esta petición.

Para entonces ya Álvaro Uribe la había sindicado de simpatizar con terroristas y de ser cómplices de la guerrilla. Reacción furibunda por el artículo escrito en el Washington Post por Claudia y Juan Forero y en el cual se involucraba a Álvaro Uribe con el proceso de escucha ilegal y persecución desde el DAS y con el apoyo de los EEUU, acción de espionaje que afectaba a diferentes personalidades del país,.

La sindicación de quien fue por dos ocasiones presidente no quedó ahí, ya que Claudia Julieta ha sido catalogada públicamente como “activista de la extrema izquierda” mientras que en redes sociales llegaron a afirmar que sus artículos fueron escritos por el hoy extinto secretariado de las Farc.

Dolidos. En junio de 2014 Radio Nikzor reveló que todos los archivos electrónicos correspondientes a las áreas de Inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del DAS, durante sus 40 años de existencia, habían desaparecido. En diciembre de ese mismo año Claudia y su hija recibieron una llamada de quien falsamente dijo ser miembro de la Unidad Nacional de Protección (UNP), el cual mostró conocimiento del plan de seguridad implementado por este organismo para proteger a la familia de la periodista. Volvieron los taxis sospechosos, coronas fúnebres, quesos podridos, mensajes funerarios a su celular y constancias de intimidación con frases “Cuando escuchamos tu voz y la de tu hija, nos dan ganas de cogerlas”, “[...] pa’ picarla gonorrea”, y otra en la cual anunciaban que iban a quemar viva a su hija y a esparcir sus dedos por la casa.

Pero no solo ella y su familia quedaron en la mira intimidatoria, la misma también abarcó a la familia de Víctor Velásquez, quien fuera su abogado por un tiempo, la cual fue objeto de amenazas telefónicas en abril de 2014 y enero-marzo de 2015. En estos últimos meses, tanto defendida como defensor fueron seguidos por desconocidos a lo largo de Bogotá.

Ese mismo año, en el mes de agosto, Claudia se encontraba efectuando una entrevista a una magistrada, cuando se percató de un seguimiento por parte de un hombre aparentemente armado, quien además portaba una fotografía suya y un mapa donde, al parecer, tenía registrada su ubicación. Hasta las siete de la tarde el hombre todavía estaba en el lugar y parecía esperar a la periodista. La magistrada reportó el hecho a la policía, el hombre les dijo que estaba allí por otro motivo y no llevaba más que su documento de identidad, pero durante la requisa policial escapó. Claudia reportó el incidente a la oficina del Fiscal General y entregó las fotos que había sacado, en las que el agente encubierto parecía portar una pistola.

Unos meses después, mientras con su hija llevaban a cabo diligencias en un centro comercial, detectaron que estaban siendo seguidas. Mientras tanto, otros agentes intentaban entrar a su casa de habitación, forzando la cerradura y bisagras de la puerta de seguridad blindada. Persistentes. Su hija le contó que recibió llamadas telefónicas, supuestamente de la empresa de gas para programar una visita técnica.

 

Desde el DAS

 

En medio de un gobierno de profunda factura autoritaria, desplegado en espionaje contra todo opositor activo o con alguna incidencia sobre la opinión pública, donde magistrados, políticos opositores, líderes sociales, activistas, defensores de derechos humanos, estaban en los ojos y oídos del DAS, los seguimientos, hostigamientos y presiones de todo tipo sufridos por Claudia Julieta Duque no eran extraños. Ella era incómoda para el establecimiento y había que desequilibrarla hasta que renunciara a sus investigaciones periodísticas.

Pero el escándalo estalló. En el año 2011 abrió el primer juicio contra José Miguel Narváez ex-subdirector del DAS y cabeza del Grupo Especial de Inteligencia G-3 por este despliegue de espionaje, caso en el que cinco años después –2016– logra impunidad por prescripción de cargos. Los ex-directores de Inteligencia del mismo Departamento de inteligencia adscrito a la presidencia, Giancarlo Aunque de Silvestri y Enrique Alberto Ariza Rivas, terminan condenados por los mismos hechos. En la sombra quedaron los que dieron las órdenes e instrucciones desde las ‘alturas’ del poder, las cuales llegaban hasta la tortura psicológica, realidad que padeció Claudia entre los años 2001-2004.

Precisamente, estos personajes condenados e investigados fueron involucrados en 2015 por tortura psicológica contra Claudia Julieta Duque. Un caso en el que tres altos funcionarios del DAS han aceptado su participación, cinco se encuentran en juicio, tres están prófugos, dos de ellos con circulares roja y azul de la Interpol, y uno más está detenido en los Estados Unidos con fines de deportación; otros cuatro están bajo investigación, dos de los cuales fueron detenidos en noviembre de 2016.

El cinismo del poder. El mismísimo gobierno que entre los años 2006–2008 le ofreció servicios de seguridad, realmente la estaba espiando, realizando, además, falsas acusaciones en su contra. Las quejas presentadas por Claudia finalmente dieron lugar a la apertura de una investigación en 2011. Hoy se adelanta, ante el Juzgado Segundo Penal Especializado de Bogotá un proceso contra el exsubdirector del DAS Emiro Rojas Granados, persona que recibió órdenes en 2001 para recoger información reservada en contra de la periodista y su hija. Y también está en juicio el exdetective Néstor Pachón Bermúdez, conductor del vehículo donde se realizaron los seguimientos. Otros exfuncionarios, como Ronal Rivera y William Merchán, también han sido señalados.

Pero desde marzo de 2013, cuando se emitieron las medidas de aseguramiento contra 11 sindicados (tres de los cuales ya aceptaron cargos y fueron condenados), el proceso ha presentado irregularidades. Aplazamientos por ausencia injustificada de los acusados o de sus abogados, reiterada reprogramación de las audiencias, órdenes de capturas sin ejecutar, permisividad a fugitivos e, incluso, dejados en libertad de manera irregular.


Revictimizada  


Claudia Duque queda sometida a intimidación y hostigamiento, de manera intensa, cada vez que se acerca una nueva audiencia y mientras la juez toma decisión sobre pruebas y testimonios. Ahora se siente revictimizada, no solo por las demoras del proceso, sino porque ahora el Juzgado Segundo Especializado de Bogotá determinó que la periodista no puede hablar ni informar del juicio que avanza contra Emiro Rojas. Por lo menos se evidencia una decisión de censurarla y propiciar impunidad.

La decisión fue decidida ante petición elevada por la defensa del exfuncionario en investigación, y en ella se ordena que la reportera no opine públicamente para no poner en tela de juicio a la juez, a los testigos ni a los acusados. Expresa la Juez: “Las afirmaciones realizadas por la víctima, además de irrespetuosas, exceden el derecho a la libertad de información y de opinión pues colocan en ridículo a la administración de justicia y contienen juicios de valor que llevan a crear una percepción errónea de los hechos, además de poner en crisis el debido proceso y la presunción de inocencia de los acusados”.

Si no se acata la orden, Claudia podría incurrir en el delito de fraude a resolución procesal. La funcionaria judicial asegura que no está restringiendo el derecho de expresión, sino que busca ‘evitar que se de al público información tergiversada’ en el caso, a pesar de ser declarado crimen de lesa humanidad en octubre de 2017.

Para Claudia, que ha sobrellevado con temple a lo largo de 18 años las circunstancias a las cuales la empujó el autoritarismo de Estado, los dos últimos años han estado marcados por una especial circunstancia: su revictimización, en un proceso en el que desde octubre 2017 se han presentado, según sus palabras, “diversas decisiones plagadas de irregularidades”.

Es por ello que, ante todo este tipo de realidades que enfrenta, que Claudia Julieta Duque ya no participará más en los juicios y renuncia a su presencia en el procedimiento penal. Decisión que se extiende a la competencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), a donde han querido enviar los casos de varios periodistas y defensores de derechos humanos como Mario Calderón, Elsa Alvarado, Eduardo Umaña, Jaime Garzón y el suyo, la única que sigue con vida. Anunció que sólo acudirá a la JEP para rechazar la competencia de esa jurisdicción porque tampoco ofrece garantías.

En medio de esta disputa cuerpo a cuerpo, el 21 de enero el Juzgado Segundo Penal Especializado decidió la reposición presentada por el abogado de Claudia ante la censura impuesta. La juez Nidia Angélica Carrero Torres modificó su decisión, admite el derecho a opinar sin restricciones, pero en forma confusa dice que debe hacerlo en forma veraz e imparcialmente sin especificar qué de lo dicho por Claudia es falso. La periodista expresó en un comunicado “La censura jamás debió suceder, y que se modifique en forma confusa no quiere decir que haya sido revocada [...]. Como si fuera poco, asegura que la censura no existe porque he sido yo quien ha activado a la justicia a raíz de mis denuncias, como si ese no fuera mi derecho”.

Han transcurrido 18 años en total impunidad y, como anunció desde noviembre de 2019, será la última vez que asiste a las audiencias, toda vez que este escenario está convertido en una cadena de revictimización. Contrario a toda lógica, ahora corre el riesgo de ser judicializada.

 


 

Recuadro

 

Un ejercicio profesional reconocido en todo el mundo

Claudia Julieta Duque es periodista de radio Nizkor/España, ha investigado casos de desaparición y reclutamiento forzoso, impunidad y filtración del paramilitarismo en el Estado. Fue integrante de la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper) y del Consejo Directivo de la Unión de Periodistas de Bogotá. 

Ha recibido diversos reconocimientos por su labor: en 2010 la International Women’s Media Foundation, premio de libertad de prensa brindado por Reporteros Sin Fronteras. Fue declarada miembro honoraria de la Unión Nacional de Periodistas del Reino Unido. También premio Women and Leadership - Ilaria Alpi en 2010. En 2011 ‘Newsweek’ la clasificó como una de las diez mujeres periodistas que se encuentran en situación de mayor riesgo por su trabajo y ‘The Daily Beast’ la designó dentro de las 150 mujeres sobresalientes en todo el mundo. En 2014, Reporteros sin Fronteras la denominó como una de los ‘100 Information Heroes’.

Publicado enEdición Nº265
Lunes, 05 Agosto 2019 10:03

Estados Unidos y el gatillo fácil

Poeta

"Otro y otro y otro. Dos tiroteos masivos en menos de 24 horas perpetrados por jóvenes blancos estadunidenses; el saldo de ambos es de por lo menos 29 muertos y decenas de heridos. Esto, después de que hace una semana, otro joven blanco asesinó a tres e hirió a 15 en Gilroy, California. Suman 253 tiroteos masivos (definido como casos en los que cuatro o más personas son heridas o mueren por balas), y 32 matanzas por armas de fuego (definido como tres o más fatalidades en un solo incidente) en los 216 días que van del año".

David Brooks

 

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

 

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

 

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?

 

 


El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

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Miércoles, 25 Diciembre 2019 06:24

Estados Unidos y el gatillo fácil

Poeta
 Publicamos selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

 

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

 

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

 

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?

 

 


El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

Publicado enInternacional
Jueves, 28 Febrero 2019 15:54

Estados Unidos y el gatillo fácil

Estados Unidos y el gatillo fácil

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?
El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

Publicado enEdición Nº254
¿Por qué tanto estropicio contra la JEP?

Una reflexión que mantiene plena actualidad: ¿Cuáles son las motivaciones e intereses y la pretensión de dar al traste con la JEP?

 

¿Por qué tanto estropicio contra la JEP? Para resolver el anterior interrogante es preciso mirar un poco el contexto en el que surgió esa sigla. La Justicia Especial para la Paz –JEP– hace parte del punto 5 de los Acuerdos de Paz firmados entre el Estado colombiano y la guerrilla denominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–. A su vez, el epígrafe cinco tiene como título “Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto”.

 

Los Acuerdos de Paz de La Habana

 

Desde septiembre de 2010, el recién posesionado presidente de la República, Juan Manuel Santos, inició conversaciones secretas con las FARC. Esos diálogos se hicieron públicos el 26 de agosto de 2012, y, a partir de octubre del mismo año, empezaron las discusiones en La Habana.

 

Para las personas que no siguieron el proceso de negociación, es preciso contarles que este comprende cinco puntos de contenido y uno –el sexto– de realización, ejecución o cumplimiento de lo acordado. Los puntos de contenido son: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas y acuerdo sobre las víctimas. Ahora bien, quien haya leído la Constitución del 91 sabrá que los cinco temas que fueron acordados entre el Estado y las FARC, ya hacían parte de la ley superior.

 

 

En efecto, la reforma agraria integral, la participación política, la paz como ausencia de conflicto, el tratamiento de las drogas como un problema de salud pública y la protección de la vida, honra y bienes de los residentes en Colombia, cuya violación los convierte en víctimas, ya tenían articulado propio en la Constitución.

 

Esas normas en manos de las élites y de las mafias que gobiernan en Colombia, han sido violadas sistemáticamente, desde el mismo día en que fue expedida la Constitución de 1991, como lo ha sido la norma constitucional de la reforma de 1936, que le señaló la función social a la propiedad privada. En consecuencia, no ha sido falta de normas, sino de poder en manos del pueblo para hacerlas cumplir. Aunque los negociadores de las dos partes se molesten, en honor a la verdad, hay que decirlo: en La Habana no se negoció absolutamente nada que no estuviera en la Constitución.

 

¿Negociación o sometimiento?

 

Teniendo en cuenta la realidad expresada en los párrafos anteriores, y en lo que vino después de los diálogos, hay que concluir que no hubo un proceso de negociación sino de sometimiento. Refuerzan esa tesis varios indicios. En primer lugar, todas las élites dominantes querían someter a las FARC. Las herederas de Laureano Gómez, lideradas por Uribe, a punta de fusil. Las demás, encabezadas por Santos, unas veces a plomo físico y otras mediante el muñequeo retórico. El pulso lo ganó Santos. Así lo reconoció en su alocución del 16 de mayo de 2016: “Las FARC se han sometido a nuestra Constitución y a nuestras leyes”.

 

En segundo lugar, aunque el Gobierno y las FARC “negociaron” lo que ya estaba en la Constitución, después de la firma del Acuerdo comenzó para la guerrilla una serie de talanqueras: una renegociación en cada instancia de poder: legislativa, ejecutiva, judicial, órganos de control.

 

En tercer lugar, en el proceso electoral de 2018, todos los candidatos presidenciales del establecimiento, excepto De la Calle, ratificaron que se trató de un sometimiento: “Está bien –decían– que esa guerrilla se haya desmovilizado, desarmado y concentrado. Pero deben ir a la cárcel y no pueden hacer política antes de que hayan pagado sus condenas”.

 

La JEP y sus detractores

 

Si todo lo anterior es verdad, entonces, ¿por qué un ejército no derrotado, como las FARC, firmó un acuerdo con el Estado, se sometió y se desarmó voluntariamente? Lo hizo a cambio de que sus miembros pudieran hacer política sin que los asesinaran, para que fueran juzgados por un tribunal especial y para que no fueran privados de la libertad en cárceles de barrotes. Esa es la razón de ser de la Justicia Especial para la Paz –JEP–. En esencia, a eso se redujo el Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado y las FARC.

 

El texto de los Acuerdos, define la JEP como un organismo que ejerce funciones judiciales de manera autónoma y preferente, respecto a conductas consideradas graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario o graves violaciones a los Derechos Humanos. Se aplicará únicamente a conductas cometidas con anterioridad a su entrada en vigor.

 

Para las élites, a quienes sólo les interesaba el sometimiento de las FARC, vieron como una afrenta que se mantuviera en pie la JEP, motivo por el cual comenzaron toda suerte de ataques, emboscadas y estropicios contra el recién creado organismo: cuestionaron el comité de escogencia de los magistrados; luego, descargaron todos sus ataques contra los juristas que resultaron elegidos para conformarlo; enseguida, el Centro Democrático pretendió crear un organismo paralelo para juzgar a militares y terceros, esto, con el propósito de quitarle funciones y legitimidad a la JEP.

 

Extradición de Santrich máxima prueba

 

Como ninguno de los ataques de que ha sido objeto la JEP han logrado acabar con ese organismo, lo más eficaz resultaba comenzar a extraditar a quienes habían estado como negociadores del proceso de paz. Esa es la manera de poner a ese tribunal contra la pared: con cualquier opción pierde. Si da el aval a la extradición de los líderes y excombatientes de esa guerrilla, pierde credibilidad el sistema entre los desmovilizados. Si no da el visto bueno a la extradición, se dirá que está demostrada su parcialidad a favor de la militancia del nuevo partido. Entonces, vendrá una arremetida de todos los sectores políticos, económicos y mediáticos, que sólo querían la rendición de las FARC: acabar con el símbolo de la negociación será su reto.



Es un hecho cierto que la DEA y la Fiscalía le tendieron una trampa a Santrich. De ese hecho se desprenden dos hipótesis. La de quienes piensan que Santrich cayó, porque 15 millones de dólares enloquecen a cualquier poeta. Y, la de quienes sostienen que un revolucionario como él es incapaz de traicionar sus ideales, al menos que su inteligencia de humanista haya descendido al estadio de la imbecilidad. Unos y otros esperan que Santrich diga la verdad. Este ya dijo: “Tengo mi conciencia tranquila [...], un montaje es un montaje”.

 

Otra cosa es la argumentación en derecho para principiantes: quienes se acogieron a la JEP, no pueden ser encarcelados y extraditados ante la primera trampa que ponga la DEA, o al primer grito de las cortes estadounidenses. Cualquier delito cometido antes o después del 1º de diciembre de 2016 debe ser calificado por la JEP. La fecha la señala el calendario, el derecho lo definen los magistrados.

 

No todo está perdido

 

Meterle la mano a la JEP es volver trizas el acuerdo, como efectivamente lo están haciendo el Centro Democrático y sus aliados. “Ese es el gobierno de Iván Duque”, sentenció, en tono amenazante, la senadora Paloma Valencia. Sin embargo, volver trizas el acuerdo de paz mediante la destrucción de la JEP, como lo pretenden Duque y sus violentos legisladores, no sólo tiene como finalidad encarcelar y extraditar a los excombatientes de las FARC, y favorecer a los militares, sino un propósito más perverso y estratégico: asegurarle la impunidad al senador Uribe.

 

Sin embargo, para las víctimas no todo está perdido. Todavía quedan dos instancias. Quizás sean las últimas, pero hoy están ahí. La calle, es la primera. Convendría que todas las movilizaciones sociales que se proyecten incluyeran en sus agendas, el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que como lo hemos visto, no es que sean temas nuevos, sino que hacen del articulado de la Constitución del 91.

 

El segundo recurso está, allende las fronteras. Eso lo saben Uribe/Duque y sus íntimos: Fatou Bensouda, la acuciosa fiscal de la Corte Penal Internacional, siempre está tomando atenta nota de nuestras miserias políticas y judiciales. Los “ojos del mundo están puestos en Colombia”, como lo dice el profesor alemán Kai Ambos, para quien “renegociar cualquier punto de la JEP necesariamente habría que hacerlo con las FARC”.

Publicado enColombia
¿Por qué tanto estropicio contra la JEP?

Para resolver el anterior interrogante es preciso mirar un poco el contexto en el que surgió esa sigla. La Justicia Especial para la Paz –JEP– hace parte del punto 5 de los Acuerdos de Paz firmados entre el Estado colombiano y la guerrilla denominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–. A su vez, el epígrafe cinco tiene como título “Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto”.

 

Los Acuerdos de Paz de La Habana

 

Desde septiembre de 2010, el recién posesionado presidente de la República, Juan Manuel Santos, inició conversaciones secretas con las FARC. Esos diálogos se hicieron públicos el 26 de agosto de 2012, y, a partir de octubre del mismo año, empezaron las discusiones en La Habana.

 

Para las personas que no siguieron el proceso de negociación, es preciso contarles que este comprende cinco puntos de contenido y uno –el sexto– de realización, ejecución o cumplimiento de lo acordado. Los puntos de contenido son: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas y acuerdo sobre las víctimas. Ahora bien, quien haya leído la Constitución del 91 sabrá que los cinco temas que fueron acordados entre el Estado y las FARC, ya hacían parte de la ley superior.

 

 

En efecto, la reforma agraria integral, la participación política, la paz como ausencia de conflicto, el tratamiento de las drogas como un problema de salud pública y la protección de la vida, honra y bienes de los residentes en Colombia, cuya violación los convierte en víctimas, ya tenían articulado propio en la Constitución.

 

Esas normas en manos de las élites y de las mafias que gobiernan en Colombia, han sido violadas sistemáticamente, desde el mismo día en que fue expedida la Constitución de 1991, como lo ha sido la norma constitucional de la reforma de 1936, que le señaló la función social a la propiedad privada. En consecuencia, no ha sido falta de normas, sino de poder en manos del pueblo para hacerlas cumplir. Aunque los negociadores de las dos partes se molesten, en honor a la verdad, hay que decirlo: en La Habana no se negoció absolutamente nada que no estuviera en la Constitución.

 

¿Negociación o sometimiento?

 

Teniendo en cuenta la realidad expresada en los párrafos anteriores, y en lo que vino después de los diálogos, hay que concluir que no hubo un proceso de negociación sino de sometimiento. Refuerzan esa tesis varios indicios. En primer lugar, todas las élites dominantes querían someter a las FARC. Las herederas de Laureano Gómez, lideradas por Uribe, a punta de fusil. Las demás, encabezadas por Santos, unas veces a plomo físico y otras mediante el muñequeo retórico. El pulso lo ganó Santos. Así lo reconoció en su alocución del 16 de mayo de 2016: “Las FARC se han sometido a nuestra Constitución y a nuestras leyes”.

 

En segundo lugar, aunque el Gobierno y las FARC “negociaron” lo que ya estaba en la Constitución, después de la firma del Acuerdo comenzó para la guerrilla una serie de talanqueras: una renegociación en cada instancia de poder: legislativa, ejecutiva, judicial, órganos de control.

 

En tercer lugar, en el proceso electoral de 2018, todos los candidatos presidenciales del establecimiento, excepto De la Calle, ratificaron que se trató de un sometimiento: “Está bien –decían– que esa guerrilla se haya desmovilizado, desarmado y concentrado. Pero deben ir a la cárcel y no pueden hacer política antes de que hayan pagado sus condenas”.

 

La JEP y sus detractores

 

Si todo lo anterior es verdad, entonces, ¿por qué un ejército no derrotado, como las FARC, firmó un acuerdo con el Estado, se sometió y se desarmó voluntariamente? Lo hizo a cambio de que sus miembros pudieran hacer política sin que los asesinaran, para que fueran juzgados por un tribunal especial y para que no fueran privados de la libertad en cárceles de barrotes. Esa es la razón de ser de la Justicia Especial para la Paz –JEP–. En esencia, a eso se redujo el Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado y las FARC.

 

El texto de los Acuerdos, define la JEP como un organismo que ejerce funciones judiciales de manera autónoma y preferente, respecto a conductas consideradas graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario o graves violaciones a los Derechos Humanos. Se aplicará únicamente a conductas cometidas con anterioridad a su entrada en vigor.

 

Para las élites, a quienes sólo les interesaba el sometimiento de las FARC, vieron como una afrenta que se mantuviera en pie la JEP, motivo por el cual comenzaron toda suerte de ataques, emboscadas y estropicios contra el recién creado organismo: cuestionaron el comité de escogencia de los magistrados; luego, descargaron todos sus ataques contra los juristas que resultaron elegidos para conformarlo; enseguida, el Centro Democrático pretendió crear un organismo paralelo para juzgar a militares y terceros, esto, con el propósito de quitarle funciones y legitimidad a la JEP.

 

Extradición de Santrich máxima prueba

 

Como ninguno de los ataques de que ha sido objeto la JEP han logrado acabar con ese organismo, lo más eficaz resultaba comenzar a extraditar a quienes habían estado como negociadores del proceso de paz. Esa es la manera de poner a ese tribunal contra la pared: con cualquier opción pierde. Si da el aval a la extradición de los líderes y excombatientes de esa guerrilla, pierde credibilidad el sistema entre los desmovilizados. Si no da el visto bueno a la extradición, se dirá que está demostrada su parcialidad a favor de la militancia del nuevo partido. Entonces, vendrá una arremetida de todos los sectores políticos, económicos y mediáticos, que sólo querían la rendición de las FARC: acabar con el símbolo de la negociación será su reto.



Es un hecho cierto que la DEA y la Fiscalía le tendieron una trampa a Santrich. De ese hecho se desprenden dos hipótesis. La de quienes piensan que Santrich cayó, porque 15 millones de dólares enloquecen a cualquier poeta. Y, la de quienes sostienen que un revolucionario como él es incapaz de traicionar sus ideales, al menos que su inteligencia de humanista haya descendido al estadio de la imbecilidad. Unos y otros esperan que Santrich diga la verdad. Este ya dijo: “Tengo mi conciencia tranquila [...], un montaje es un montaje”.

 

Otra cosa es la argumentación en derecho para principiantes: quienes se acogieron a la JEP, no pueden ser encarcelados y extraditados ante la primera trampa que ponga la DEA, o al primer grito de las cortes estadounidenses. Cualquier delito cometido antes o después del 1º de diciembre de 2016 debe ser calificado por la JEP. La fecha la señala el calendario, el derecho lo definen los magistrados.

 

No todo está perdido

 

Meterle la mano a la JEP es volver trizas el acuerdo, como efectivamente lo están haciendo el Centro Democrático y sus aliados. “Ese es el gobierno de Iván Duque”, sentenció, en tono amenazante, la senadora Paloma Valencia. Sin embargo, volver trizas el acuerdo de paz mediante la destrucción de la JEP, como lo pretenden Duque y sus violentos legisladores, no sólo tiene como finalidad encarcelar y extraditar a los excombatientes de las FARC, y favorecer a los militares, sino un propósito más perverso y estratégico: asegurarle la impunidad al senador Uribe.

 

Sin embargo, para las víctimas no todo está perdido. Todavía quedan dos instancias. Quizás sean las últimas, pero hoy están ahí. La calle, es la primera. Convendría que todas las movilizaciones sociales que se proyecten incluyeran en sus agendas, el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que como lo hemos visto, no es que sean temas nuevos, sino que hacen del articulado de la Constitución del 91.

 

El segundo recurso está, allende las fronteras. Eso lo saben Uribe/Duque y sus íntimos: Fatou Bensouda, la acuciosa fiscal de la Corte Penal Internacional, siempre está tomando atenta nota de nuestras miserias políticas y judiciales. Los “ojos del mundo están puestos en Colombia”, como lo dice el profesor alemán Kai Ambos, para quien “renegociar cualquier punto de la JEP necesariamente habría que hacerlo con las FARC”.

Publicado enColombia
¿Por qué tanto estropicio contra la JEP?

Para resolver el anterior interrogante es preciso mirar un poco el contexto en el que surgió esa sigla. La Justicia Especial para la Paz –JEP– hace parte del punto 5 de los Acuerdos de Paz firmados entre el Estado colombiano y la guerrilla denominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–. A su vez, el epígrafe cinco tiene como título “Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto”.

 

Los Acuerdos de Paz de La Habana

 

Desde septiembre de 2010, el recién posesionado presidente de la República, Juan Manuel Santos, inició conversaciones secretas con las FARC. Esos diálogos se hicieron públicos el 26 de agosto de 2012, y, a partir de octubre del mismo año, empezaron las discusiones en La Habana.

 

Para las personas que no siguieron el proceso de negociación, es preciso contarles que este comprende cinco puntos de contenido y uno –el sexto– de realización, ejecución o cumplimiento de lo acordado. Los puntos de contenido son: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas y acuerdo sobre las víctimas. Ahora bien, quien haya leído la Constitución del 91 sabrá que los cinco temas que fueron acordados entre el Estado y las FARC, ya hacían parte de la ley superior.

 

 

En efecto, la reforma agraria integral, la participación política, la paz como ausencia de conflicto, el tratamiento de las drogas como un problema de salud pública y la protección de la vida, honra y bienes de los residentes en Colombia, cuya violación los convierte en víctimas, ya tenían articulado propio en la Constitución.

 

Esas normas en manos de las élites y de las mafias que gobiernan en Colombia, han sido violadas sistemáticamente, desde el mismo día en que fue expedida la Constitución de 1991, como lo ha sido la norma constitucional de la reforma de 1936, que le señaló la función social a la propiedad privada. En consecuencia, no ha sido falta de normas, sino de poder en manos del pueblo para hacerlas cumplir. Aunque los negociadores de las dos partes se molesten, en honor a la verdad, hay que decirlo: en La Habana no se negoció absolutamente nada que no estuviera en la Constitución.

 

¿Negociación o sometimiento?

 

Teniendo en cuenta la realidad expresada en los párrafos anteriores, y en lo que vino después de los diálogos, hay que concluir que no hubo un proceso de negociación sino de sometimiento. Refuerzan esa tesis varios indicios. En primer lugar, todas las élites dominantes querían someter a las FARC. Las herederas de Laureano Gómez, lideradas por Uribe, a punta de fusil. Las demás, encabezadas por Santos, unas veces a plomo físico y otras mediante el muñequeo retórico. El pulso lo ganó Santos. Así lo reconoció en su alocución del 16 de mayo de 2016: “Las FARC se han sometido a nuestra Constitución y a nuestras leyes”.

 

En segundo lugar, aunque el Gobierno y las FARC “negociaron” lo que ya estaba en la Constitución, después de la firma del Acuerdo comenzó para la guerrilla una serie de talanqueras: una renegociación en cada instancia de poder: legislativa, ejecutiva, judicial, órganos de control.

 

En tercer lugar, en el proceso electoral de 2018, todos los candidatos presidenciales del establecimiento, excepto De la Calle, ratificaron que se trató de un sometimiento: “Está bien –decían– que esa guerrilla se haya desmovilizado, desarmado y concentrado. Pero deben ir a la cárcel y no pueden hacer política antes de que hayan pagado sus condenas”.

 

La JEP y sus detractores

 

Si todo lo anterior es verdad, entonces, ¿por qué un ejército no derrotado, como las FARC, firmó un acuerdo con el Estado, se sometió y se desarmó voluntariamente? Lo hizo a cambio de que sus miembros pudieran hacer política sin que los asesinaran, para que fueran juzgados por un tribunal especial y para que no fueran privados de la libertad en cárceles de barrotes. Esa es la razón de ser de la Justicia Especial para la Paz –JEP–. En esencia, a eso se redujo el Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado y las FARC.

 

El texto de los Acuerdos, define la JEP como un organismo que ejerce funciones judiciales de manera autónoma y preferente, respecto a conductas consideradas graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario o graves violaciones a los Derechos Humanos. Se aplicará únicamente a conductas cometidas con anterioridad a su entrada en vigor.

 

Para las élites, a quienes sólo les interesaba el sometimiento de las FARC, vieron como una afrenta que se mantuviera en pie la JEP, motivo por el cual comenzaron toda suerte de ataques, emboscadas y estropicios contra el recién creado organismo: cuestionaron el comité de escogencia de los magistrados; luego, descargaron todos sus ataques contra los juristas que resultaron elegidos para conformarlo; enseguida, el Centro Democrático pretendió crear un organismo paralelo para juzgar a militares y terceros, esto, con el propósito de quitarle funciones y legitimidad a la JEP.

 

Extradición de Santrich máxima prueba

 

Como ninguno de los ataques de que ha sido objeto la JEP han logrado acabar con ese organismo, lo más eficaz resultaba comenzar a extraditar a quienes habían estado como negociadores del proceso de paz. Esa es la manera de poner a ese tribunal contra la pared: con cualquier opción pierde. Si da el aval a la extradición de los líderes y excombatientes de esa guerrilla, pierde credibilidad el sistema entre los desmovilizados. Si no da el visto bueno a la extradición, se dirá que está demostrada su parcialidad a favor de la militancia del nuevo partido. Entonces, vendrá una arremetida de todos los sectores políticos, económicos y mediáticos, que sólo querían la rendición de las FARC: acabar con el símbolo de la negociación será su reto.



Es un hecho cierto que la DEA y la Fiscalía le tendieron una trampa a Santrich. De ese hecho se desprenden dos hipótesis. La de quienes piensan que Santrich cayó, porque 15 millones de dólares enloquecen a cualquier poeta. Y, la de quienes sostienen que un revolucionario como él es incapaz de traicionar sus ideales, al menos que su inteligencia de humanista haya descendido al estadio de la imbecilidad. Unos y otros esperan que Santrich diga la verdad. Este ya dijo: “Tengo mi conciencia tranquila [...], un montaje es un montaje”.

 

Otra cosa es la argumentación en derecho para principiantes: quienes se acogieron a la JEP, no pueden ser encarcelados y extraditados ante la primera trampa que ponga la DEA, o al primer grito de las cortes estadounidenses. Cualquier delito cometido antes o después del 1º de diciembre de 2016 debe ser calificado por la JEP. La fecha la señala el calendario, el derecho lo definen los magistrados.

 

No todo está perdido

 

Meterle la mano a la JEP es volver trizas el acuerdo, como efectivamente lo están haciendo el Centro Democrático y sus aliados. “Ese es el gobierno de Iván Duque”, sentenció, en tono amenazante, la senadora Paloma Valencia. Sin embargo, volver trizas el acuerdo de paz mediante la destrucción de la JEP, como lo pretenden Duque y sus violentos legisladores, no sólo tiene como finalidad encarcelar y extraditar a los excombatientes de las FARC, y favorecer a los militares, sino un propósito más perverso y estratégico: asegurarle la impunidad al senador Uribe.

 

Sin embargo, para las víctimas no todo está perdido. Todavía quedan dos instancias. Quizás sean las últimas, pero hoy están ahí. La calle, es la primera. Convendría que todas las movilizaciones sociales que se proyecten incluyeran en sus agendas, el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que como lo hemos visto, no es que sean temas nuevos, sino que hacen del articulado de la Constitución del 91.

 

El segundo recurso está, allende las fronteras. Eso lo saben Uribe/Duque y sus íntimos: Fatou Bensouda, la acuciosa fiscal de la Corte Penal Internacional, siempre está tomando atenta nota de nuestras miserias políticas y judiciales. Los “ojos del mundo están puestos en Colombia”, como lo dice el profesor alemán Kai Ambos, para quien “renegociar cualquier punto de la JEP necesariamente habría que hacerlo con las FARC”.

Publicado enEdición Nº253
Condena simbólica para 28 exparamilitares que dejaron más de 6.000 víctimas en Colombia

Los exmiembros de las Autodefensas Unidas de Colombia tendrán que "cumplir con actos públicos de reconocimiento de culpa y arrepentimiento" y resarcir a los afectados


Un tribunal de Medellín ha condenado a 28 exparamilitares de las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) por más de 1.708 actos criminales que dejaron 6.069 víctimas entre 1997 y 2006 en varias regiones del país. Los condenados han sido juzgados a través del sistema de Justicia y Paz ideado por el expresidente Álvaro Uribe para la desmovilización de estos grupos armados de extrema derecha a principios de la década de 2000. Este tipo de jurisdicción contempla sanciones de cárcel de hasta ocho años y penas alternativas.


"Los sentenciados deberán cumplir con actos públicos de reconocimiento de culpa y arrepentimiento, en los que solicitarán perdón a las víctimas y se comprometerán a no incurrir nuevamente en conductas punibles como las que protagonizaron", ha explicado la Fiscalía de Colombia. Además, tendrán que resarcir a las víctimas económicamente.
Es decir, no ingresarán en prisión por haber reconocido su responsabilidad y haber aportado información de los delitos de homicidio, desaparición forzada, desplazamiento, reclutamiento y violencia de género, "en patrones de criminalidad sistemáticos, generalizados y repetidos".


"Las cinco conductas identificadas hicieron parte de una directriz establecida para ganar violentamente territorio sin importar el nivel de afectación a la población civil, especialmente mujeres, afrocolombianos e indígenas de la comunidad Emberá Dobidá", se lee en el comunicado de la Fiscalía.


Los 28 exparamilitares formaban parte del bloque Élmer Cárdenas que actúo en 54 municipios de los departamentos de Antioquia, Chocó, Boyacá, Córdoba, Cundinamarca y Santander. Entre los sentenciados está el máximo líder de este grupo, Freddy Rendón Herrera, alias "El Alemán", responsable también del secuestro de la excandidata a la presidencia Piedad Córdoba en Medellín en 1999.


Este grupo armado ha reconocido haber participado en la masacre de La Horqueta, en Cundinamarca (centro de Colombia) en 1997 en la que fueron asesinadas 17 personas. El bloque paramilitar fue el que se enfrentó a las FARC en mayo 2002 en un combate que dejó a la población de Bojayá (Pacífico) en mitad de los bombardeos. El resultado de aquella batalla fue de 79 muertos y el desplazamiento de la población.


En el norte del Pacífico ordenaron una intervención armada conocida como Operación génesis o cacarica en 1997. Pretendían arrebatarle a la guerrilla territorio y decapitaron a un campesino. El miedo provocó el desplazamiento de las comunidades afrocolombianos e indígenas que viven en esta región del país.

 

Bogotá 9 JUN 2018 - 12:53 COT

Publicado enColombia
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