Lunes, 05 Agosto 2019 10:03

Estados Unidos y el gatillo fácil

Poeta

"Otro y otro y otro. Dos tiroteos masivos en menos de 24 horas perpetrados por jóvenes blancos estadunidenses; el saldo de ambos es de por lo menos 29 muertos y decenas de heridos. Esto, después de que hace una semana, otro joven blanco asesinó a tres e hirió a 15 en Gilroy, California. Suman 253 tiroteos masivos (definido como casos en los que cuatro o más personas son heridas o mueren por balas), y 32 matanzas por armas de fuego (definido como tres o más fatalidades en un solo incidente) en los 216 días que van del año".

David Brooks

 

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

 

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

 

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?

 

 


El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

Publicado enInternacional
Martes, 05 Marzo 2019 08:24

Estados Unidos y el gatillo fácil

Poeta

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

 

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?

 

 


El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

Publicado enInternacional
Jueves, 28 Febrero 2019 15:54

Estados Unidos y el gatillo fácil

Estados Unidos y el gatillo fácil

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?
El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

Publicado enEdición Nº254
¿Por qué tanto estropicio contra la JEP?

Una reflexión que mantiene plena actualidad: ¿Cuáles son las motivaciones e intereses y la pretensión de dar al traste con la JEP?

 

¿Por qué tanto estropicio contra la JEP? Para resolver el anterior interrogante es preciso mirar un poco el contexto en el que surgió esa sigla. La Justicia Especial para la Paz –JEP– hace parte del punto 5 de los Acuerdos de Paz firmados entre el Estado colombiano y la guerrilla denominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–. A su vez, el epígrafe cinco tiene como título “Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto”.

 

Los Acuerdos de Paz de La Habana

 

Desde septiembre de 2010, el recién posesionado presidente de la República, Juan Manuel Santos, inició conversaciones secretas con las FARC. Esos diálogos se hicieron públicos el 26 de agosto de 2012, y, a partir de octubre del mismo año, empezaron las discusiones en La Habana.

 

Para las personas que no siguieron el proceso de negociación, es preciso contarles que este comprende cinco puntos de contenido y uno –el sexto– de realización, ejecución o cumplimiento de lo acordado. Los puntos de contenido son: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas y acuerdo sobre las víctimas. Ahora bien, quien haya leído la Constitución del 91 sabrá que los cinco temas que fueron acordados entre el Estado y las FARC, ya hacían parte de la ley superior.

 

 

En efecto, la reforma agraria integral, la participación política, la paz como ausencia de conflicto, el tratamiento de las drogas como un problema de salud pública y la protección de la vida, honra y bienes de los residentes en Colombia, cuya violación los convierte en víctimas, ya tenían articulado propio en la Constitución.

 

Esas normas en manos de las élites y de las mafias que gobiernan en Colombia, han sido violadas sistemáticamente, desde el mismo día en que fue expedida la Constitución de 1991, como lo ha sido la norma constitucional de la reforma de 1936, que le señaló la función social a la propiedad privada. En consecuencia, no ha sido falta de normas, sino de poder en manos del pueblo para hacerlas cumplir. Aunque los negociadores de las dos partes se molesten, en honor a la verdad, hay que decirlo: en La Habana no se negoció absolutamente nada que no estuviera en la Constitución.

 

¿Negociación o sometimiento?

 

Teniendo en cuenta la realidad expresada en los párrafos anteriores, y en lo que vino después de los diálogos, hay que concluir que no hubo un proceso de negociación sino de sometimiento. Refuerzan esa tesis varios indicios. En primer lugar, todas las élites dominantes querían someter a las FARC. Las herederas de Laureano Gómez, lideradas por Uribe, a punta de fusil. Las demás, encabezadas por Santos, unas veces a plomo físico y otras mediante el muñequeo retórico. El pulso lo ganó Santos. Así lo reconoció en su alocución del 16 de mayo de 2016: “Las FARC se han sometido a nuestra Constitución y a nuestras leyes”.

 

En segundo lugar, aunque el Gobierno y las FARC “negociaron” lo que ya estaba en la Constitución, después de la firma del Acuerdo comenzó para la guerrilla una serie de talanqueras: una renegociación en cada instancia de poder: legislativa, ejecutiva, judicial, órganos de control.

 

En tercer lugar, en el proceso electoral de 2018, todos los candidatos presidenciales del establecimiento, excepto De la Calle, ratificaron que se trató de un sometimiento: “Está bien –decían– que esa guerrilla se haya desmovilizado, desarmado y concentrado. Pero deben ir a la cárcel y no pueden hacer política antes de que hayan pagado sus condenas”.

 

La JEP y sus detractores

 

Si todo lo anterior es verdad, entonces, ¿por qué un ejército no derrotado, como las FARC, firmó un acuerdo con el Estado, se sometió y se desarmó voluntariamente? Lo hizo a cambio de que sus miembros pudieran hacer política sin que los asesinaran, para que fueran juzgados por un tribunal especial y para que no fueran privados de la libertad en cárceles de barrotes. Esa es la razón de ser de la Justicia Especial para la Paz –JEP–. En esencia, a eso se redujo el Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado y las FARC.

 

El texto de los Acuerdos, define la JEP como un organismo que ejerce funciones judiciales de manera autónoma y preferente, respecto a conductas consideradas graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario o graves violaciones a los Derechos Humanos. Se aplicará únicamente a conductas cometidas con anterioridad a su entrada en vigor.

 

Para las élites, a quienes sólo les interesaba el sometimiento de las FARC, vieron como una afrenta que se mantuviera en pie la JEP, motivo por el cual comenzaron toda suerte de ataques, emboscadas y estropicios contra el recién creado organismo: cuestionaron el comité de escogencia de los magistrados; luego, descargaron todos sus ataques contra los juristas que resultaron elegidos para conformarlo; enseguida, el Centro Democrático pretendió crear un organismo paralelo para juzgar a militares y terceros, esto, con el propósito de quitarle funciones y legitimidad a la JEP.

 

Extradición de Santrich máxima prueba

 

Como ninguno de los ataques de que ha sido objeto la JEP han logrado acabar con ese organismo, lo más eficaz resultaba comenzar a extraditar a quienes habían estado como negociadores del proceso de paz. Esa es la manera de poner a ese tribunal contra la pared: con cualquier opción pierde. Si da el aval a la extradición de los líderes y excombatientes de esa guerrilla, pierde credibilidad el sistema entre los desmovilizados. Si no da el visto bueno a la extradición, se dirá que está demostrada su parcialidad a favor de la militancia del nuevo partido. Entonces, vendrá una arremetida de todos los sectores políticos, económicos y mediáticos, que sólo querían la rendición de las FARC: acabar con el símbolo de la negociación será su reto.



Es un hecho cierto que la DEA y la Fiscalía le tendieron una trampa a Santrich. De ese hecho se desprenden dos hipótesis. La de quienes piensan que Santrich cayó, porque 15 millones de dólares enloquecen a cualquier poeta. Y, la de quienes sostienen que un revolucionario como él es incapaz de traicionar sus ideales, al menos que su inteligencia de humanista haya descendido al estadio de la imbecilidad. Unos y otros esperan que Santrich diga la verdad. Este ya dijo: “Tengo mi conciencia tranquila [...], un montaje es un montaje”.

 

Otra cosa es la argumentación en derecho para principiantes: quienes se acogieron a la JEP, no pueden ser encarcelados y extraditados ante la primera trampa que ponga la DEA, o al primer grito de las cortes estadounidenses. Cualquier delito cometido antes o después del 1º de diciembre de 2016 debe ser calificado por la JEP. La fecha la señala el calendario, el derecho lo definen los magistrados.

 

No todo está perdido

 

Meterle la mano a la JEP es volver trizas el acuerdo, como efectivamente lo están haciendo el Centro Democrático y sus aliados. “Ese es el gobierno de Iván Duque”, sentenció, en tono amenazante, la senadora Paloma Valencia. Sin embargo, volver trizas el acuerdo de paz mediante la destrucción de la JEP, como lo pretenden Duque y sus violentos legisladores, no sólo tiene como finalidad encarcelar y extraditar a los excombatientes de las FARC, y favorecer a los militares, sino un propósito más perverso y estratégico: asegurarle la impunidad al senador Uribe.

 

Sin embargo, para las víctimas no todo está perdido. Todavía quedan dos instancias. Quizás sean las últimas, pero hoy están ahí. La calle, es la primera. Convendría que todas las movilizaciones sociales que se proyecten incluyeran en sus agendas, el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que como lo hemos visto, no es que sean temas nuevos, sino que hacen del articulado de la Constitución del 91.

 

El segundo recurso está, allende las fronteras. Eso lo saben Uribe/Duque y sus íntimos: Fatou Bensouda, la acuciosa fiscal de la Corte Penal Internacional, siempre está tomando atenta nota de nuestras miserias políticas y judiciales. Los “ojos del mundo están puestos en Colombia”, como lo dice el profesor alemán Kai Ambos, para quien “renegociar cualquier punto de la JEP necesariamente habría que hacerlo con las FARC”.

Publicado enColombia
¿Por qué tanto estropicio contra la JEP?

Para resolver el anterior interrogante es preciso mirar un poco el contexto en el que surgió esa sigla. La Justicia Especial para la Paz –JEP– hace parte del punto 5 de los Acuerdos de Paz firmados entre el Estado colombiano y la guerrilla denominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–. A su vez, el epígrafe cinco tiene como título “Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto”.

 

Los Acuerdos de Paz de La Habana

 

Desde septiembre de 2010, el recién posesionado presidente de la República, Juan Manuel Santos, inició conversaciones secretas con las FARC. Esos diálogos se hicieron públicos el 26 de agosto de 2012, y, a partir de octubre del mismo año, empezaron las discusiones en La Habana.

 

Para las personas que no siguieron el proceso de negociación, es preciso contarles que este comprende cinco puntos de contenido y uno –el sexto– de realización, ejecución o cumplimiento de lo acordado. Los puntos de contenido son: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas y acuerdo sobre las víctimas. Ahora bien, quien haya leído la Constitución del 91 sabrá que los cinco temas que fueron acordados entre el Estado y las FARC, ya hacían parte de la ley superior.

 

 

En efecto, la reforma agraria integral, la participación política, la paz como ausencia de conflicto, el tratamiento de las drogas como un problema de salud pública y la protección de la vida, honra y bienes de los residentes en Colombia, cuya violación los convierte en víctimas, ya tenían articulado propio en la Constitución.

 

Esas normas en manos de las élites y de las mafias que gobiernan en Colombia, han sido violadas sistemáticamente, desde el mismo día en que fue expedida la Constitución de 1991, como lo ha sido la norma constitucional de la reforma de 1936, que le señaló la función social a la propiedad privada. En consecuencia, no ha sido falta de normas, sino de poder en manos del pueblo para hacerlas cumplir. Aunque los negociadores de las dos partes se molesten, en honor a la verdad, hay que decirlo: en La Habana no se negoció absolutamente nada que no estuviera en la Constitución.

 

¿Negociación o sometimiento?

 

Teniendo en cuenta la realidad expresada en los párrafos anteriores, y en lo que vino después de los diálogos, hay que concluir que no hubo un proceso de negociación sino de sometimiento. Refuerzan esa tesis varios indicios. En primer lugar, todas las élites dominantes querían someter a las FARC. Las herederas de Laureano Gómez, lideradas por Uribe, a punta de fusil. Las demás, encabezadas por Santos, unas veces a plomo físico y otras mediante el muñequeo retórico. El pulso lo ganó Santos. Así lo reconoció en su alocución del 16 de mayo de 2016: “Las FARC se han sometido a nuestra Constitución y a nuestras leyes”.

 

En segundo lugar, aunque el Gobierno y las FARC “negociaron” lo que ya estaba en la Constitución, después de la firma del Acuerdo comenzó para la guerrilla una serie de talanqueras: una renegociación en cada instancia de poder: legislativa, ejecutiva, judicial, órganos de control.

 

En tercer lugar, en el proceso electoral de 2018, todos los candidatos presidenciales del establecimiento, excepto De la Calle, ratificaron que se trató de un sometimiento: “Está bien –decían– que esa guerrilla se haya desmovilizado, desarmado y concentrado. Pero deben ir a la cárcel y no pueden hacer política antes de que hayan pagado sus condenas”.

 

La JEP y sus detractores

 

Si todo lo anterior es verdad, entonces, ¿por qué un ejército no derrotado, como las FARC, firmó un acuerdo con el Estado, se sometió y se desarmó voluntariamente? Lo hizo a cambio de que sus miembros pudieran hacer política sin que los asesinaran, para que fueran juzgados por un tribunal especial y para que no fueran privados de la libertad en cárceles de barrotes. Esa es la razón de ser de la Justicia Especial para la Paz –JEP–. En esencia, a eso se redujo el Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado y las FARC.

 

El texto de los Acuerdos, define la JEP como un organismo que ejerce funciones judiciales de manera autónoma y preferente, respecto a conductas consideradas graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario o graves violaciones a los Derechos Humanos. Se aplicará únicamente a conductas cometidas con anterioridad a su entrada en vigor.

 

Para las élites, a quienes sólo les interesaba el sometimiento de las FARC, vieron como una afrenta que se mantuviera en pie la JEP, motivo por el cual comenzaron toda suerte de ataques, emboscadas y estropicios contra el recién creado organismo: cuestionaron el comité de escogencia de los magistrados; luego, descargaron todos sus ataques contra los juristas que resultaron elegidos para conformarlo; enseguida, el Centro Democrático pretendió crear un organismo paralelo para juzgar a militares y terceros, esto, con el propósito de quitarle funciones y legitimidad a la JEP.

 

Extradición de Santrich máxima prueba

 

Como ninguno de los ataques de que ha sido objeto la JEP han logrado acabar con ese organismo, lo más eficaz resultaba comenzar a extraditar a quienes habían estado como negociadores del proceso de paz. Esa es la manera de poner a ese tribunal contra la pared: con cualquier opción pierde. Si da el aval a la extradición de los líderes y excombatientes de esa guerrilla, pierde credibilidad el sistema entre los desmovilizados. Si no da el visto bueno a la extradición, se dirá que está demostrada su parcialidad a favor de la militancia del nuevo partido. Entonces, vendrá una arremetida de todos los sectores políticos, económicos y mediáticos, que sólo querían la rendición de las FARC: acabar con el símbolo de la negociación será su reto.



Es un hecho cierto que la DEA y la Fiscalía le tendieron una trampa a Santrich. De ese hecho se desprenden dos hipótesis. La de quienes piensan que Santrich cayó, porque 15 millones de dólares enloquecen a cualquier poeta. Y, la de quienes sostienen que un revolucionario como él es incapaz de traicionar sus ideales, al menos que su inteligencia de humanista haya descendido al estadio de la imbecilidad. Unos y otros esperan que Santrich diga la verdad. Este ya dijo: “Tengo mi conciencia tranquila [...], un montaje es un montaje”.

 

Otra cosa es la argumentación en derecho para principiantes: quienes se acogieron a la JEP, no pueden ser encarcelados y extraditados ante la primera trampa que ponga la DEA, o al primer grito de las cortes estadounidenses. Cualquier delito cometido antes o después del 1º de diciembre de 2016 debe ser calificado por la JEP. La fecha la señala el calendario, el derecho lo definen los magistrados.

 

No todo está perdido

 

Meterle la mano a la JEP es volver trizas el acuerdo, como efectivamente lo están haciendo el Centro Democrático y sus aliados. “Ese es el gobierno de Iván Duque”, sentenció, en tono amenazante, la senadora Paloma Valencia. Sin embargo, volver trizas el acuerdo de paz mediante la destrucción de la JEP, como lo pretenden Duque y sus violentos legisladores, no sólo tiene como finalidad encarcelar y extraditar a los excombatientes de las FARC, y favorecer a los militares, sino un propósito más perverso y estratégico: asegurarle la impunidad al senador Uribe.

 

Sin embargo, para las víctimas no todo está perdido. Todavía quedan dos instancias. Quizás sean las últimas, pero hoy están ahí. La calle, es la primera. Convendría que todas las movilizaciones sociales que se proyecten incluyeran en sus agendas, el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que como lo hemos visto, no es que sean temas nuevos, sino que hacen del articulado de la Constitución del 91.

 

El segundo recurso está, allende las fronteras. Eso lo saben Uribe/Duque y sus íntimos: Fatou Bensouda, la acuciosa fiscal de la Corte Penal Internacional, siempre está tomando atenta nota de nuestras miserias políticas y judiciales. Los “ojos del mundo están puestos en Colombia”, como lo dice el profesor alemán Kai Ambos, para quien “renegociar cualquier punto de la JEP necesariamente habría que hacerlo con las FARC”.

Publicado enColombia
¿Por qué tanto estropicio contra la JEP?

Para resolver el anterior interrogante es preciso mirar un poco el contexto en el que surgió esa sigla. La Justicia Especial para la Paz –JEP– hace parte del punto 5 de los Acuerdos de Paz firmados entre el Estado colombiano y la guerrilla denominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–. A su vez, el epígrafe cinco tiene como título “Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto”.

 

Los Acuerdos de Paz de La Habana

 

Desde septiembre de 2010, el recién posesionado presidente de la República, Juan Manuel Santos, inició conversaciones secretas con las FARC. Esos diálogos se hicieron públicos el 26 de agosto de 2012, y, a partir de octubre del mismo año, empezaron las discusiones en La Habana.

 

Para las personas que no siguieron el proceso de negociación, es preciso contarles que este comprende cinco puntos de contenido y uno –el sexto– de realización, ejecución o cumplimiento de lo acordado. Los puntos de contenido son: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas y acuerdo sobre las víctimas. Ahora bien, quien haya leído la Constitución del 91 sabrá que los cinco temas que fueron acordados entre el Estado y las FARC, ya hacían parte de la ley superior.

 

 

En efecto, la reforma agraria integral, la participación política, la paz como ausencia de conflicto, el tratamiento de las drogas como un problema de salud pública y la protección de la vida, honra y bienes de los residentes en Colombia, cuya violación los convierte en víctimas, ya tenían articulado propio en la Constitución.

 

Esas normas en manos de las élites y de las mafias que gobiernan en Colombia, han sido violadas sistemáticamente, desde el mismo día en que fue expedida la Constitución de 1991, como lo ha sido la norma constitucional de la reforma de 1936, que le señaló la función social a la propiedad privada. En consecuencia, no ha sido falta de normas, sino de poder en manos del pueblo para hacerlas cumplir. Aunque los negociadores de las dos partes se molesten, en honor a la verdad, hay que decirlo: en La Habana no se negoció absolutamente nada que no estuviera en la Constitución.

 

¿Negociación o sometimiento?

 

Teniendo en cuenta la realidad expresada en los párrafos anteriores, y en lo que vino después de los diálogos, hay que concluir que no hubo un proceso de negociación sino de sometimiento. Refuerzan esa tesis varios indicios. En primer lugar, todas las élites dominantes querían someter a las FARC. Las herederas de Laureano Gómez, lideradas por Uribe, a punta de fusil. Las demás, encabezadas por Santos, unas veces a plomo físico y otras mediante el muñequeo retórico. El pulso lo ganó Santos. Así lo reconoció en su alocución del 16 de mayo de 2016: “Las FARC se han sometido a nuestra Constitución y a nuestras leyes”.

 

En segundo lugar, aunque el Gobierno y las FARC “negociaron” lo que ya estaba en la Constitución, después de la firma del Acuerdo comenzó para la guerrilla una serie de talanqueras: una renegociación en cada instancia de poder: legislativa, ejecutiva, judicial, órganos de control.

 

En tercer lugar, en el proceso electoral de 2018, todos los candidatos presidenciales del establecimiento, excepto De la Calle, ratificaron que se trató de un sometimiento: “Está bien –decían– que esa guerrilla se haya desmovilizado, desarmado y concentrado. Pero deben ir a la cárcel y no pueden hacer política antes de que hayan pagado sus condenas”.

 

La JEP y sus detractores

 

Si todo lo anterior es verdad, entonces, ¿por qué un ejército no derrotado, como las FARC, firmó un acuerdo con el Estado, se sometió y se desarmó voluntariamente? Lo hizo a cambio de que sus miembros pudieran hacer política sin que los asesinaran, para que fueran juzgados por un tribunal especial y para que no fueran privados de la libertad en cárceles de barrotes. Esa es la razón de ser de la Justicia Especial para la Paz –JEP–. En esencia, a eso se redujo el Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado y las FARC.

 

El texto de los Acuerdos, define la JEP como un organismo que ejerce funciones judiciales de manera autónoma y preferente, respecto a conductas consideradas graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario o graves violaciones a los Derechos Humanos. Se aplicará únicamente a conductas cometidas con anterioridad a su entrada en vigor.

 

Para las élites, a quienes sólo les interesaba el sometimiento de las FARC, vieron como una afrenta que se mantuviera en pie la JEP, motivo por el cual comenzaron toda suerte de ataques, emboscadas y estropicios contra el recién creado organismo: cuestionaron el comité de escogencia de los magistrados; luego, descargaron todos sus ataques contra los juristas que resultaron elegidos para conformarlo; enseguida, el Centro Democrático pretendió crear un organismo paralelo para juzgar a militares y terceros, esto, con el propósito de quitarle funciones y legitimidad a la JEP.

 

Extradición de Santrich máxima prueba

 

Como ninguno de los ataques de que ha sido objeto la JEP han logrado acabar con ese organismo, lo más eficaz resultaba comenzar a extraditar a quienes habían estado como negociadores del proceso de paz. Esa es la manera de poner a ese tribunal contra la pared: con cualquier opción pierde. Si da el aval a la extradición de los líderes y excombatientes de esa guerrilla, pierde credibilidad el sistema entre los desmovilizados. Si no da el visto bueno a la extradición, se dirá que está demostrada su parcialidad a favor de la militancia del nuevo partido. Entonces, vendrá una arremetida de todos los sectores políticos, económicos y mediáticos, que sólo querían la rendición de las FARC: acabar con el símbolo de la negociación será su reto.



Es un hecho cierto que la DEA y la Fiscalía le tendieron una trampa a Santrich. De ese hecho se desprenden dos hipótesis. La de quienes piensan que Santrich cayó, porque 15 millones de dólares enloquecen a cualquier poeta. Y, la de quienes sostienen que un revolucionario como él es incapaz de traicionar sus ideales, al menos que su inteligencia de humanista haya descendido al estadio de la imbecilidad. Unos y otros esperan que Santrich diga la verdad. Este ya dijo: “Tengo mi conciencia tranquila [...], un montaje es un montaje”.

 

Otra cosa es la argumentación en derecho para principiantes: quienes se acogieron a la JEP, no pueden ser encarcelados y extraditados ante la primera trampa que ponga la DEA, o al primer grito de las cortes estadounidenses. Cualquier delito cometido antes o después del 1º de diciembre de 2016 debe ser calificado por la JEP. La fecha la señala el calendario, el derecho lo definen los magistrados.

 

No todo está perdido

 

Meterle la mano a la JEP es volver trizas el acuerdo, como efectivamente lo están haciendo el Centro Democrático y sus aliados. “Ese es el gobierno de Iván Duque”, sentenció, en tono amenazante, la senadora Paloma Valencia. Sin embargo, volver trizas el acuerdo de paz mediante la destrucción de la JEP, como lo pretenden Duque y sus violentos legisladores, no sólo tiene como finalidad encarcelar y extraditar a los excombatientes de las FARC, y favorecer a los militares, sino un propósito más perverso y estratégico: asegurarle la impunidad al senador Uribe.

 

Sin embargo, para las víctimas no todo está perdido. Todavía quedan dos instancias. Quizás sean las últimas, pero hoy están ahí. La calle, es la primera. Convendría que todas las movilizaciones sociales que se proyecten incluyeran en sus agendas, el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que como lo hemos visto, no es que sean temas nuevos, sino que hacen del articulado de la Constitución del 91.

 

El segundo recurso está, allende las fronteras. Eso lo saben Uribe/Duque y sus íntimos: Fatou Bensouda, la acuciosa fiscal de la Corte Penal Internacional, siempre está tomando atenta nota de nuestras miserias políticas y judiciales. Los “ojos del mundo están puestos en Colombia”, como lo dice el profesor alemán Kai Ambos, para quien “renegociar cualquier punto de la JEP necesariamente habría que hacerlo con las FARC”.

Publicado enEdición Nº253
Condena simbólica para 28 exparamilitares que dejaron más de 6.000 víctimas en Colombia

Los exmiembros de las Autodefensas Unidas de Colombia tendrán que "cumplir con actos públicos de reconocimiento de culpa y arrepentimiento" y resarcir a los afectados


Un tribunal de Medellín ha condenado a 28 exparamilitares de las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) por más de 1.708 actos criminales que dejaron 6.069 víctimas entre 1997 y 2006 en varias regiones del país. Los condenados han sido juzgados a través del sistema de Justicia y Paz ideado por el expresidente Álvaro Uribe para la desmovilización de estos grupos armados de extrema derecha a principios de la década de 2000. Este tipo de jurisdicción contempla sanciones de cárcel de hasta ocho años y penas alternativas.


"Los sentenciados deberán cumplir con actos públicos de reconocimiento de culpa y arrepentimiento, en los que solicitarán perdón a las víctimas y se comprometerán a no incurrir nuevamente en conductas punibles como las que protagonizaron", ha explicado la Fiscalía de Colombia. Además, tendrán que resarcir a las víctimas económicamente.
Es decir, no ingresarán en prisión por haber reconocido su responsabilidad y haber aportado información de los delitos de homicidio, desaparición forzada, desplazamiento, reclutamiento y violencia de género, "en patrones de criminalidad sistemáticos, generalizados y repetidos".


"Las cinco conductas identificadas hicieron parte de una directriz establecida para ganar violentamente territorio sin importar el nivel de afectación a la población civil, especialmente mujeres, afrocolombianos e indígenas de la comunidad Emberá Dobidá", se lee en el comunicado de la Fiscalía.


Los 28 exparamilitares formaban parte del bloque Élmer Cárdenas que actúo en 54 municipios de los departamentos de Antioquia, Chocó, Boyacá, Córdoba, Cundinamarca y Santander. Entre los sentenciados está el máximo líder de este grupo, Freddy Rendón Herrera, alias "El Alemán", responsable también del secuestro de la excandidata a la presidencia Piedad Córdoba en Medellín en 1999.


Este grupo armado ha reconocido haber participado en la masacre de La Horqueta, en Cundinamarca (centro de Colombia) en 1997 en la que fueron asesinadas 17 personas. El bloque paramilitar fue el que se enfrentó a las FARC en mayo 2002 en un combate que dejó a la población de Bojayá (Pacífico) en mitad de los bombardeos. El resultado de aquella batalla fue de 79 muertos y el desplazamiento de la población.


En el norte del Pacífico ordenaron una intervención armada conocida como Operación génesis o cacarica en 1997. Pretendían arrebatarle a la guerrilla territorio y decapitaron a un campesino. El miedo provocó el desplazamiento de las comunidades afrocolombianos e indígenas que viven en esta región del país.

 

Bogotá 9 JUN 2018 - 12:53 COT

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El Chocó y el eterno abandono institucional

Tras un año de la firma del Acuerdo de Paz entre Gobierno-Farc (24 de noviembre 2016), la organización Amnistía internacional1, publicó el informe “Continúan los años de soledad”2, en el cual describe la situación de implementación del punto cinco –víctimas– en el departamento del Chocó. En el documento la Ong internacional deja claras las falencias del Estado tanto en la implementación de lo pactado, como en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales con respecto a derechos humanos.

 

No es nuevo. Amenazas, torturas, asesinatos, violencia sexual y de género, son parte de los múltiples sufrimientos padecidos por las comunidades pobladoras del Chocó –en su mayoría afrodescendientes e indígenas–, sufrimiento reflejo de la realidad que caracteriza al país en sus diferentes regiones en crisis –Cauca, Norte de Santander, Antioquia, Córdoba, entre otros–.

 

Más allá del conflicto armado

 

Realidad irrefutable. Para la Ong la situación del departamento es alarmante, pues lo vivido por las comunidades es el abandono institucional reflejado no solo en la continua violencia armada, sino en que “la población chocoana vive en condiciones de pobreza, exclusión y escaso acceso a servicios públicos, especialmente en las zonas rurales. El índice de pobreza extrema es cercano al 80% y el índice de analfabetismo supera por tres veces el promedio nacional, alcanzando un 20.9%”3.

 

Según cifras de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (Uariv), el 60 por ciento del total de la población del departamento está registrada como víctima del conflicto armado interno, pese a lo cual no han recibido la debida reparación integral y, al contrario, cada día que pasa se recrudece la situación de derechos humanos en la región. Es decir, a un Estado que no cumplió con sus obligaciones ahora se suma uno que no atiende ni repara a las víctimas, como tampoco se plantea sacar a quienes habitan estos territorios de la marginalidad.

 

La “paz estable y duradera” cada día más lejos

 

Para la organización internacional, es un hecho que con la firma de los acuerdos, la violencia armada en el departamento disminuyó notoriamente pero ahora, con la salida de los frentes 57 y 34 de las Farc, la región es un territorio en disputa por parte de diversos actores armados que están en un reacomodo militar para obtener el control de las zonas que dejaron los frentes farianos.

 

El reagrupamiento armado del Eln, de grupos paramilitares como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) y el mayor cubrimiento que intenta el Ejército Nacional, va dejando sobre el terreno múltiples violaciones a los derechos humanos de las comunidades que habitan la ruralidad del departamento, especialmente en el municipio de Riosucio4, el cual se encuentra ubicado en medio de un corredor estratégico que inicia desde el bajo Atrato chocoano, límites con Urabá antioqueño y la costa Pacífica –Bahía Solano–.

 

Con el enfrentamiento militar entre ejército, guerrilla y paramilitares, aumentan los homicidios y ataques contra líderes y lideresas afrodescendientes, indígenas y campesinos; desplazamientos forzados colectivos; violencia sexual contra mujeres y niñas; reclutamiento de niños, niñas y adolescentes; muertos por minas antipersonal, es decir, la realidad del departamento es cada día más crítica.

 

Una historia que se repite. Esta lucha por el control territorial, al igual que en el pasado, tiene también como objetivo, obtener tierras para desarrollar actividades económicas como monocultivos de palma, madera, ganadería y minería. Una práctica de la que ni el mismo Estado queda excluido, pues solo basta recordar la operación Génesis de 1977 donde según el informe el “[...] Estado, a través de fuerzas de seguridad, fue declarado responsable por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el asesinato, desplazamiento y despojo de tierras de más de 100 personas. En este caso, el Estado fue condenado por propiciar las condiciones para que los grupos paramilitares incursionaran en el territorio colectivo y por permitir la explotación ilegal de las tierras abandonadas a su paso”5.

 

Desplazamiento forzado interno

 

Según el informe la ausencia del Estado está dejando a las comunidades a merced de los grupos armados, lo que ocasiona una situación crítica, pues en el 2017 los desplazamientos en el departamento sobresalen como los más altos de todo el país. Amnistía Internacional, siguiendo el informe de Acnur Colombia, afirma que “Entre enero y septiembre de 2017, alrededor de 9.544 personas fueron víctimas de desplazamientos colectivos en el Chocó. A octubre de 2017 reportaron 27 eventos de desplazamiento, de los cuales, 3.115 personas afrodescendientes y 2.955 indígenas han sido víctimas”6.

 

Las víctimas continúan siendo los de siempre. El mismo informe estima que aproximadamente 550 personas –alrededor de 200 familias– de los pueblos Embera Dóbida y Wounaan, así como de comunidades afrodescendientes de la cuenca del río Truandó se encuentran desplazadas en el municipio de Riosucio.

 

Muchos de los desplazamientos forzados se dan producto de las minas antipersonal que siembran los actores armados al interior de los territorios de comunidades afrodescendientes y pueblos indígenas; lo que ocasiona un grave riesgo para la vida de niños, niñas y adolescentes, además de generar afectaciones a los modos de vida de las comunidades y pueblos, pues muchos de estos quedan encerrados en sus propios territorios y no pueden moverse ni siquiera para realizar sus labores de pesca, caza o agricultura, lo que implican problemas de seguridad alimentaria.

 

El silencio siempre está presente. Aunque se conocen algunos de los casos de violencia armada y desplazamientos forzados, la Ong considera que pueden ser muchos más pero que las personas no denuncian en las instituciones y viven todos estos conflictos por su propia cuenta.

 

La situación es alarmante pues prosiguen las muertes por explosión de minas antipersonal, como lo registra el informe al retomar que el 19 de marzo de 2017 un niño indígena de 14 años resulto herido por la explosión de una mina lo que generó el desplazamiento y confinamiento de 955 personas de las comunidades La Nueva, Dos Bocas, Taparal, Quiparadó, Jagual, Marcial y Mamey Dipurdú.

 

Violencia armada, sexual y asesinatos

 

La maldición del conflicto. Con la llegada de actores armados a los territorios, se incrementó el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes indígenas y afrodescendientes. Casos aterradores se siguen presentando, como lo relata el informe que menciona el ingreso de “más de 200 miembros de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia en agosto de 2017 en el resguardo El Brazo en Bahía Solano, en Buena Vista en Bajo Baudó, en el resguardo Tigre Montería en Novita y en Bojayá, donde se presentaron reportes de reclutamiento forzado de niños y niñas entre 12 y 14 años”7.

 

Con el ingreso de los actores armados a las comunidades aumentó la violencia de género en la región, pues son más frecuentes las violaciones sexuales y abusos a niñas, niños y mujeres, lo que cada vez es más preocupante, puesto que “las mujeres indígenas y afrodescendientes aún consideran un riesgo denunciar estos abusos”8. Esto es una realidad poco documentada y de la cual no existen datos fieles.

 

De igual manera, se incrementaron los asesinatos selectivos en la región que tienen como objetivo quebrar procesos organizativos locales. Ejemplo de esto son los asesinatos de Ruth Alicia López de la Asociación Agroecólogica Interétnica e Intercultural Asokinchas, (2 de marzo de 2017), el 3 de junio le arrebataron la vida a Efrén Santo, impulsor del proceso de restitución de tierras del Consejo Comunitario Pedeguita, Mancilla; el 30 de junio, fue asesinado Eugenio Rentería promotor del paro cívico del Chocó.

 

Los asesinatos quiebran las bases culturales de los pueblos indígenas que habitan el departamento, pues muchos de los asesinados portaban los conocimientos ancestrales de los pueblos. El 7 de octubre fue asesinado por los paramilitares el exgobernador, líder y promotor de salud indígena Ezquivel Manyoma; así mismo el ELN asesinó el 24 de octubre al líder indígena Aulio Isarama Forastero.

 

Bojayá 15 años después

 

En el año 2017 se cumplieron 15 años de la masacre de Bojayá, donde 119 personas, en su mayoría niños y niñas que se escondían en la iglesia del pueblo, perdieron sus vidas por efecto de la explosión de un cilindro bomba –que además dejó un sin número de heridos– lanzado por las Farc en medio de un enfrentamiento con los paramilitares. Sin importar lo sucedido, 15 años después las comunidades continúan siendo víctimas de violaciones a los derechos humanos y al conflicto armado en sus territorios.

 

El Estado no atendió los llamados. Según el informe de Amnistía Internacional, las comunidades afectadas en Bojayá habían dejado constancia, días antes de la masacre, de la presencia de grupos armados y enfrentamientos cerca de sus territorios, sin embargo el Estado no respondió a los llamados. Por esta razón la Ong, junto al Centro Nacional de Memoria Histórica y a las victimas responsabilizan al establecimiento por lo ocurrido.

 

En el documento se señala que la organización internacional realizó una visita a Bellavista Nueva –lugar donde reubicaron el pueblo después de la masacre– y se encontraron con que “[...] tras quince años de que ocurrieron los sucesos, la población continúa sumida en la incertidumbre, las amenazas y la zozobra frente a las incursiones de actores armados en su territorio”9. Por lo que sostiene que el Estado debe garantizar la seguridad colectiva de los bojaceños y bojaceñas, además de la de los líderes y lideresas de la comunidad.

 

Además, retoma el informe, es fundamental reconocer que el ejército y los paramilitares siguen actuando en conjunto en los territorios y ya es evidente, “pues las comunidades que habitan las cuencas de los ríos Atrato, Baudó y San Juan concuerdan en denunciar que estructuras paramilitares actúan en connivencia con el Estado, y esto ha permitido su reacomodación en la coyuntura de implementación territorial del Acuerdo de Paz”10 (ver recuado).


Pese a que las Farc ya realizaron un acto público en el 2016 pidiendo perdón a las víctimas, aún hace falta que el Estado y los grupos paramilitares hagan lo propio.

 

Al Estado le quedó grande la realidad del país

 

Como queda evidenciado, el Estado colombiano no implementa una respuesta integral para controlar los territorios, garantizar la vida digna de sus pobladores y atender a las víctimas del conflicto, además de toda aquella población que vive en condiciones de empobrecimiento y marginalidad, sin servicios médicos, alimentación y vivienda. Todo indica que el Estado no cuenta con los registros reales de las víctimas de los conflictos que se presentan actualmente, y que su única alternativa ante los conflictos inocultables que padecen amplios grupos poblaciones es la militarización de los territorios. Respuesta que simplemente profundiza los conflictos.

 

Arranca el 2018, con nuevos retos para encarar por parte de la sociedad colombiana que cada día se ve más hundida en tiempos de crisis; ¿será necesario seguir apostando por una institución que desde décadas atrás prioriza el crecimiento económico y abandona las realidades de las regiones? o ¿será que es momento de consolidar un nuevo proceder en la política y control territorial que se geste desde las comunidades organizadas?

 

El reto es claro y cada día más emplazante. Por el momento, lo único cierto es que si las cosas siguen igual, si no florece la imaginación para consolidar alternativas de producción, defensa y control territorial –que no dependan del establecimiento–, lo que tendremos en el presente y hacia el futuro en el país será el mismo hedor a impunidad y sangre.

 

1 Organización no gubernamental que trabaja en la investigación y seguimiento de la situación de derechos humanos en diferentes países del mundo, para saber más visitar: https://www.amnesty.org/es/
2 Para descargar el informe: https://www.amnesty.org/es/documents/amr23/7425/2017/es/
3 Amnistía Internacional. (2017) “Continúan los años de soledad. Colombia: Acuerdo de paz y garantías de no repetición en el Chocó” p. 11, disponible en https://www.amnesty.org/es/documents/amr23/7425/2017/es/ .
4 Municipio donde Amnistía Internacional inicialmente pensó realizar trabajo de campo de la investigación y no lo pudo realizar por cuestiones de seguridad.
5 Ídem, p. 13
6 Ídem, p. 16
7 Ídem, p. 17
8 Ídem, p. 19
9 Ídem, p. 33
10 Ídem, p. 35

 


 

Recuadro


Recomendaciones de Amnistía Internacional

 

Ante esta crítica situación departamental, la Ong, recomienda, entre otros aspectos:

 

• Desmantelar prontamente todos los grupos paramilitares e investigar sus vínculos con las fuerzas de seguridad del Estado.

• Cumplir plenamente con la obligación internacional de garantizar la reparación integral, la que debe incluir garantías de no repetición para todas las víctimas del conflicto armado.

• Cumplir con la obligación internacional de prevenir el desplazamiento de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes de sus territorios, y garantizar sus derechos como víctimas del conflicto armado.

• Desarrollar e implementar medidas urgentes para garantizar la protección colectiva de los resguardos indígenas y consejos comunitarios afrodescendientes ubicados en las zonas de conflicto armado, teniendo como insumo principal las consultas con sus líderes, lideresas y organizaciones representativas.

• Priorizar la atención de calidad en salud física y mental de las víctimas de minas antipersonal.

 

Publicado enEdición Nº242
En la senda de la verdad y la reparación

Ex combatientes de las FARC y agentes del Estado que se acojan a la Justicia Especial para revelar sus verdades recibirán sanciones que en ningún caso será ir preso, según el acuerdo de paz.

 De 38 magistrados elegidos, el presidente Juan Manuel Santos posesionó a 30, según él mismo dijo, que harán parte “de un sistema de justicia para la paz que hará historia, no solo en nuestro país sino en el mundo entero”.


Ayer fue registrado en el Palacio de Nariño como “un día muy especial para el avance en la garantía de los derechos de las víctimas de nuestro conflicto” y “para seguir cicatrizando las heridas que nos dejaron más de medio siglo de guerra interna”. También con alegría recibieron la noticia en las zonas donde el conflicto no es cosa del pasado. Tumaco, la ciudad donde más homicidios se cometieron en Colombia en el último año, está a orillas del mar Pacífico y sus líderes sociales como sus jóvenes, ex combatientes de FARC, sindicalistas, entre otros, acaban de ser amenazados una vez más por las Autodefensas Gaitanistas que aseguran que no permitirán que esta “falsa paz” rinda frutos. Desde el epicentro de la guerra, Carmen Olaya le cuenta a PáginaI12 que el anuncio del posesionamiento de la JEP les llena a las víctimas de alegría y esperanza.


“Para nosotros como víctimas es algo muy bueno, porque se va a poder conocer parte de lo que pasó, y esas personas que hicieron daño van a poder pagar de alguna manera, con trabajo acá en el campo por ejemplo, lo que hicieron”, relata la mujer quien coordina la Mesa departamental de víctimas de Nariño, al Sur de Colombia, donde las disidencias de las FARC y las rentas del narcotráfico tienen casi en guerra civil a la población urbana y rural de Tumaco. Allí se encuentra la mayor parte de los cultivos de hoja de coca de Colombia y la salida al oceáno Pacífico así como la frontera con Ecuador han hecho de la zona un caldo de cultivo para la criminalidad, la corrupción y la cultura del dinero fácil donde quienes han defendido el Acuerdo de Paz han llevado la peor parte.


Para Carmen, que ha sufrido por cuenta de los grupos armados al igual que todo su pueblo con las voladuras de oleoductos, la contaminación del mar, los desplazamientos masivos, secuestros y otros protagonizados por las FARC, la JEP es una luz que se enciende en estos días oscuros. ¿Por qué otras personas que no han vivido la guerra se oponen a esta justicia y exigen que los ex guerrilleros vayan a la cárcel mientras las víctimas celebran? Olaya, mujer afro de unos treinta años, le explica a este diario que “el que no ha vivido la guerra no puede tener la misma visión. Para nosotros es muy importante que esta gente vuelva a la sociedad, y que nos reparen, en vez de que se queden delinquiendo”, y se pregunta cuántas personas hay en las cárceles “y de qué nos ha valido eso, de nada; allá siguen delinquiendo y salen con más odio a seguir haciéndonos daño a nosotros los más humildes”.


La polémica Jurisdicción Especial de Paz ya cuenta con un edificio en Bogotá donde además funcionará la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, cuyos funcionarios aún no se posesionan pues no hay presupuesto ni instituciones creadas por el Estado para ello a pesar de que ya fueron elegidos sus integrantes. En la JEP funcionarán tres salas, una para Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad; y una más para definir las Situaciones Jurídicas y otra de Amnistía o Indulto. Además, la JEP contará con un Tribunal de Paz donde estarán 20 de los magistrados. Allí será donde los ex combatientes de las FARC y agentes del Estado que se acojan a esta justicia especial ofrezcan sus verdades y reciban sus sanciones que, en ningún caso según el Acuerdo de paz, será cárcel a menos que incumplan con ofrecer la verdad o con cualquier compromiso pactado.


Para Carmen Olaya “que los guerrilleros que se acogieron al Acuerdo vayan a aportar la verdad ante estos magistrados, va a ser muy bueno para las víctimas, y si no lo hacen tendrían que pagar una pena normal. Porque lo que pasó ya pasó, no lo podemos volver atrás. Nadie nos podrá pagar lo que hemos sufrido. Pero conocer lo que pasó y porqué pasó nos va a ayudar a superar un poco, porque más sufrimiento, más armas, no queremos más. En cambio si después de la JEP ellos vuelven acá a resarcir el daño, eso es bueno para todos, claro, aunque hay muchos que no les va a convenir que se sepan cosas”.


En Bogotá Santos hizo un llamado a los magistrados posesionados ayer -los demás están en cargos públicos y podrán hacerlo más adelante- que son los llamados a ayudar a consolidar la paz con un sistema de justicia transicional que el mundo entero estará analizando agregando que, contrario a lo que pregonan los enemigos del Proceso, la JEP no será un espacio de impunidad. Se espera que al menos unos 6 mil acudan a este organismo cuya secretaría inició hace un año.

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Martes, 21 Noviembre 2017 07:37

El desafio a la justicia transicional

El desafio a la justicia transicional

 

A girones, dentelladas y rasgaduras, hace trizas el legislativo y el poder constitucional colombiano, el modelo Acordado de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y NO Repetición (SIVJENR), para dejar atrás el conflicto interno armado y el panorama sistemático de represión estatal y violación de los derechos humanos y fundamentales.

Demostrado estuvo, durante sesenta años de conflicto armado, que el sistema judicial colombiano no pudo dar respuesta adecuada y conforme a los estándares internacionales, a aspectos como el de rendición de cuentas, reparación de víctimas, protección por abuso de las autoridades, tanto civiles como militares, si en alguna medida en el imaginario colombiano lo de autoridad se concibe el privilegio otorgado a un individuo por su estatutos en el núcleo social en que se mueve, asociado al Estado como depositaria del poder público.

 
Del efecto juridico y politico de la creación de una Jurisdiccion Especial de Paz (JEP)

 

Por los Acuerdos de La Habana y adición del Acuerdo del Teatro Colón, se creó un instrumento ágil, responsable, de apoyo internacional, de confianza para que los más vulnerables de la sociedad tuvieran acceso a la Justicia. Por eso el objetivo fundamental de esa concepción de justicia es el privilegio al derecho de las víctimas, juzgar los crímenes de guerra y de lesa humanidad, de gravedad específica de por sí. Ahondar, en juzgamientos por la violación de los derechos humanos en todas las categorías estudiadas y reconocidas, causadas por desaparecimientos, ejecuciones extrajudiciales; tanto por ocasión de desplazamientos; como por la no garantía de retorno, recuperación de bienes y propiedades. La concepción de una justicia de aplicación, no en un enfoque de principios preconcebidos por rutinarios criterios normativos; sino en la evaluación de un contexto particularizado de la situación colombiana, que ajustada a la existencia y prelación de un Estado de Derecho (cuerpo normativo imperante), actué en forma paralela y de función pública, en un país como Colombia asolado por múltiples conflictos, entre ellos el conflicto armado interno, por el enfrentamiento de fuerzas insurgentes y beligerantes que compiten por derrocar el poder del Estado constituido.

De tal manera que no se trata de una justicia reparadora, como tampoco distributiva o retributiva. No se trata tampoco de una justicia blanda. Es la justicia que ofrece la comunidad internacional para facilitar procesos de paz, tras la terminación de un conflicto armado interno, que como en el caso de Colombia, no hubo triunfo militar sobre la contraparte insurgente y ésta a su vez , mediante un pacto suscrito por plenipotenciarios tanto del gobierno, en nombre del Estado, como plenipotenciarios, en representación de la contraparte insurgente, aceptan la dejación de armas, acuden a la efectiva aplicación de amplia amnistía contemplada internacionalmente y en cuanto a delitos de crímenes de guerra y de lesa humanidad, asientan acogerse a una Justicia diferente a la cual combatieron. Precisamente, esa justicia transicional también tiene como objetivo, afrontar las causas subyacentes, del conflicto superado civilizadamente y paso seguido fomentar la reconciliación nacional. En modo alguno- como falsean- se trata de una creación castro-chavista, dando grima el que desconozcan, esos faltos de argumentos, que el termino de “justicia transicional” fue acuñado por académicos estadounidenses, en desarrollo de los efectos de la globalización y el derrumbe de la Unión Soviética.

Pero lograr la aplicación de una Justicia Integral obedece al análisis y manejo del contexto y el entorno político jurídico y político está inundado de aprehensiones.

En esta misma década se declaró constitucional la llamada Justicia y Paz, que juzgó a los paramilitares desmovilizados. Pero esa declaratoria de exequible al Acto legislativo 01 de 2012, nada aporta al universo de concepción de un modelo de justicia transicional aplicada para la terminación del conflicto con la entonces fuerza insurgente farc-ep.

Lograr la aplicación de una Justicia Integral, implica el esclarecimiento de la Verdad. Soportarse en afianzamientos de gobernabilidad y legitimidad en el manejo y control de la mayoría de los resortes del poder, incluido el poder de la tele comunicaciones. Afianzar en la comprensión política que el fin del conflicto armado no es el silenciamiento de los fusiles, como la aceptación de un rendimiento de cuentas de todos a la sociedad. Por ello el efecto de la pedagogía colectivo resalta como fundamento esencial.

El modelo integral colombiano de justicia transicional abarca todos esos aspectos.

El reto está en cómo llegar a la eficacia de ese modelo de justicia integral. Impera la aplicación de transiciones democráticas. No se trata de un sistema o mecanismos para posponer, sin fecha ni plazo cierto (sin die) la acción de la Justicia; como de implementar reformas estructurales. Reformas institucionales que afecten a la policía, el ejército, la justicia, el ejercicio de la inteligencia y contrainteligencia estatal. Aceptar la implementación y cambios de o en el marco legal y constitucionales, mediante reformas o enmiendas.

Inaceptable que sea el ejecutivo la única rama del poder responsable de la negociación con la antigua insurgencia de las Farc-ep. El Acuerdo de La Habana y del Teatro Colón, está concebido bajo un pacto soberano del Estado como expresión del poder público, en cabeza del presidente de la República. “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo del cual emana el poder público”. Eso lo establece expresamente el artículo 3 de la Constitución Política de Colombia, conforme a esos términos y sin mayor escitación.

 
El fuero como cuestión militar

 

Cuando el comandante insurgente Alfonso Cano invito a conversar al gobierno de Juan Manuel Santos y recibió como respuesta la orden de asesinarle, presentó aspectos puntuales a tratar y entre ellos mencionó hablar de la Doctrina Militar. Con esta mención demostró el profundo conocimiento que tenia del país colombiano, como quiera que el problema de la tierra y el papel del ejército, constituirán lo álgido a abordar en la solución del conflicto armado interno colombiano.

 
De la separacion de poderes y la doctrina de la cuestion politica

 

Este, que es un tema del derecho de las constituciones políticas, ha tomado carrera en Latinoamérica. Resume la cuestión para excluir de la revisión judicial, los actos de las ramas del poder público en particular, con inusitada tendencia a denunciar una peligrosa concentración de poder en el ejecutivo; en tratándose digamos de la suerte de un Estado de Derecho. Pero, además, en la acepción de creación de ciertas normas constitucionales, no justiciables (por el poder judicial); sino de resorte del poder político. De allí lo sintomático, que en arremetida feroz de la extrema derecha contra el poder judicial o rama autónoma de la justicia, en búsqueda de su debilitamiento institucional, irrumpa tan groseramente la propuesta de la Cuestión Militar, con lo de la extensión de su fuero. La doctrina de la cuestión ha querido demostrar que las cortes no tienen capacidad de conocer de todas las materias bélicas y la simbiosis comparativa con la argumentación de la inconformidad del generalato- mediante voceros en retiro- enmarcada dentro de la problemática de la hipocresía política, frente a la consolidación de fuerzas, hacia una reconfiguración global del poder; tanto en la atormentada Colombia, como en el énfasis de la cuestión política en el escenario latinoamericano.

Actualmente, en los Estados Unidos de América, la Doctrina de la Cuestión Política, sirve como método para que la Suprema Corte esquive o “saque el bulto” con relación a la autonomía de la separación de poderes; llegándose a la supresión de frenos o contrapesos, en el que el poder judicial no debe asumir o tomar posición respecto a las decisiones de las ramas públicas del poder político. Es decir, en el rol que cada rama juega, en relación con las otras, calificando esos actos de no justiciables. Así, que actuaciones del poder político como la invasión o intervención militar a otros países; los bloqueos económicos, aplicación de la tortura (caso Bush), etc. con la Doctrina de la Cuestión Política ante la separación de poderes, no son justiciables.

De manera, que el ejemplo reluciente en el sistema estadounidense de la independencia política y judicial en torno a los actos propios del poder electoral- de por si saludable- quedó sin mecanismos de autocontención en torno a esta cuestión de la doctrina política no justiciable, respecto a los álgidos efectos de los actos políticos. Aunque el tema es prolijo, extenso, en referencia a la cuestión de la doctrina en los Estados Unidos, valga destacar que la suprema corte se apartó o asumió un conocimiento “diferente” al que el gobierno Bush mantenía de los combatientes enemigos extranjeros apresados en Guantánamo o cárceles universales, a no someterlos a conocimiento de tribunal; mas calló ante las torturas.

Técnicamente, conviene aclarar, que cuando se plantea si la cuestión política es justiciable, como judicialización de la política, se alude a las razones judiciales para que los actos del poder político puedan ser ventilados ante lo judicial, ante las cortes.

Somos del parecer que el poder judicial debe tomar decisión de los recursos planteados por las actuaciones del poder político. ¿Quiénes, sino las Cortes, como árbitros neutrales, son los capaces para intervenir en los efectos de los juegos políticos?

Por ello es alarmante, el nexo o relación de causalidad, existente entre el bastardo proyecto del Fuero Militar en Colombia y la doctrina de la Cuestión Política.

Los perros de la guerra y artífices del militarismo aúpan porque los actos de los miembros del ejército, fuerza pública, policía, etc., no sean justiciables. Arguyen que los jueces naturales nos son capacitados, legitimados, para conocer los términos de contenido y argot de la guerra y por consiguiente esa minusvalía, desplaza lo justiciable, al no poder abordar el conocimiento veraz de las conductas de los uniformados y su desempeñó en el ejercicio y actos de la guerra y/o del servicio. Ese es precisamente el planteamiento de la doctrina política de la cuestión, para que no sean justiciables, los actos del poder político. Tamaño copión.

Aún más: quienes deben decidir los límites de los actos de ejercicio de las fuerzas militares. ¿Esos límites, bajo que parámetros, se rigen? ¿Existe un poder autónomo político en la Fuerzas Militares, con relación a las ramas del poder político, para erigirse como jueces y como parte?

Los anteriores cuestionamientos plantean que no estamos ante una incursa violación a la constitución política, en el ejercicio deliberativo que ha hecho, curso o carrera, en Colombia, por parte de los autoproclamados voceros del militarismo; por no mencionar a los militares a secas. Asistimos es al posicionamiento de un poder de facto militarista al estar hablando duro, golpeando la mesa en vocinglera insubordinación. Esto va de la mano, con el endurecimiento del método de la guerra sucia en asocio con el fortalecimiento del paramilitarismo contrainsurgente y antipopular. También va de la mano el que las elites o castas privilegiadas al interior de las fuerzas armadas en Colombia, se desgasten y apunten a lo táctico, ante el fallido soporte estratégico de la salida militarista o guerrerista, para la solución del conflicto armado, de guerra civil en Colombia.

Indudablemente, por eso se habla o menciona desde otras ópticas diferentes a la nuestra, de desgaste interno de valores o desmoralización al interior de las fuerzas armadas. Lamentable error seria subestimar esa situación. Por el contrario, admite el análisis del reposicionamiento de los sectores terratenientes, de latifundismo rural y casa teniente urbano ante la inminencia de las reformas de fondo.

Conviene recordarles que se puede perseguir a violadores de los Derechos Humanos que gozan de impunidad en países que les acogen. Ello establece que nadie puede quedar impune por crímenes cometidos durante el conflicto armado.

El Derecho Internacional Humanitario enriqueció, luego del Juicio de Nuremberg, en el que “En ellos se declara, que nadie puede alegar su condición de jefe de estado o haber actuado bajo órdenes jerárquicas, si tuvo la opción de no cometer el delito, para no ser juzgado”.

Al sancionarse la oprobiosa ley de justicia y paz bubo auto amnistías para no juzgar. Pero todo ello esta cuestionado por varios organismos internacionales y del sistema interamericano. Esto no tiene asomo que pueda suceder en el sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y NO Repetición, acordado en Colombia y del que huelga insistir, la Jurisdicción Especial de Paz(JEP) es uno de sus aspectos.

El principio de justicia universal se fundamenta en las normas del ius cogens y el derecho de gentes y a esas normas no se puede oponer la ley nacional o local (lex fori).

Independientemente de los factores de procedimiento, lo sustantivo y esencial de la Justicia Transicional radica en el criterio jurídico y de concepción de fin del conflicto de los Magistrados(as) posesionados, bajo la egida del principio de lo inescindible y de autonomía soberana del que están investidos.

Por respeto a los lectores no asumo temas como:

· Los nuevos requisitos para los Magistrados de la JEP y el control “estricto” a imponerles.

· El marco final para la participación en política de los ex guerrilleros.

· El juzgamiento de delitos sexuales durante el conflicto por parte de combatientes.

· La comparecencia voluntaria a la Justicia por parte de civiles.

· El requisito de impedimentos o inhabilidades de los legisladores.

 

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