La posición radical de EEUU contra el aborto fuerza a la ONU a rebajar sus recomendaciones para proteger a mujeres violadas en una guerra

Bajo la amenaza de veto, EEUU ha obligado este martes a eliminar de una resolución del Consejo de Seguridad toda referencia a la necesidad de dar a las víctimas acceso a servicios de salud sexual y reproductiva


"Queríamos tener la salud sexual y reproductiva en la resolución, pero estaba claro que no era posible. Para una delegación no era una opción", explicó el representante alemán, impulsor de la resolución

Bajo la amenaza de veto, Estados Unidos ha obligado este martes a eliminar de una resolución de la ONU sobre violencia sexual en conflictos toda referencia a la necesidad de dar a las víctimas acceso a servicios de salud sexual y reproductiva ante la posición radical del gobierno de Trump respecto al aborto.

La administración de Donald Trump, que ve en ese lenguaje un apoyo implícito al aborto, logró en el último momento que el resto de países aceptasen eliminar esa parte del texto para permitir así su adopción.


Al final, la resolución salió adelante con 13 votos a favor (incluido el de EEUU) y dos abstenciones, de Rusia y China, que habían forzado junto a Washington otros cambios en el proyecto, eliminando por ejemplo una propuesta para crear un mecanismo encargado de vigilar crímenes sexuales en las guerras.


El gobierno de Trump, sobre todo de la mano del vicepresidente Mike Pence, ha convertido la lucha contra el aborto en una de sus prioridades, también en el ámbito exterior.
En 2017, Trump aprobó una orden ejecutiva que prohíbe el uso de fondos del Gobierno para subvencionar a grupos u organizaciones sanitarias en el extranjero que ofrezcan o informen sobre prácticas abortivas.


El actual Ejecutivo estadounidense también ha combatido en distintos foros de la ONU referencias a la salud sexual y reproductiva.


En el caso de la resolución del Consejo de Seguridad, Washington fijó ese asunto como una "línea roja" y advirtió que vetaría el texto si no se eliminaba, según fuentes diplomáticas.
El lenguaje en cuestión ya figuraba en resoluciones anteriores del Consejo de Seguridad, que habitualmente no da marcha atrás en conceptos que ya han sido aprobados.


El borrador presentado por Alemania reconocía la "importancia de dar asistencia a tiempo a los supervivientes de violencia sexual" y urgía a las entidades de la ONU y a los donantes a facilitar "servicios sanitarios no discriminatorios y amplios, incluyendo salud sexual y reproductiva, así como apoyo psicosocial, legal y de sustento".


Para lograr que la resolución saliese adelante, la delegación alemana accedió a última hora a retirar ese párrafo, lo que llevó a Estados Unidos a votar a favor.


"Queríamos tener la salud sexual y reproductiva en la resolución, pero estaba claro que no era posible. Para una delegación no era una opción", explicó a los periodistas el embajador alemán, Christoph Heusgen.


Según Heusgen, a cambio de retirar ese párrafo, se insiste en el texto en la vigencia de una resolución anterior sobre el tema, en la que sí figuraba la salud sexual y reproductiva.
Los países europeos fueron los que más pelearon por mantener esa cuestión en el texto adoptado este martes y, en algunos casos, criticaron abiertamente la postura de Estados Unidos, un tradicional aliado.


"Estamos consternados por el hecho de que un Estado haya exigido la retirada de la referencia a la salud sexual y reproductiva", dijo el embajador francés, Francois Delattre, que subrayó la importancia de esa cuestión a la hora de proteger los derechos de las mujeres.


Pese a los cambios de última hora, Alemania defendió que la resolución supone un "hito" y un paso adelante en favor de las víctimas de violaciones y otros abusos durante las guerras.
Según el secretario general de la ONU, António Guterres, la comunidad internacional tiene que seguir presionando para terminar con la "impunidad" de la que disfrutan la mayor parte de los crímenes de este tipo.


"Pese a un puñado de condenas de perfil alto, hay una amplia impunidad para la violencia sexual en los conflictos. La mayoría de estos crímenes nunca se denuncian, investigan o persiguen", dijo Guterres.


Junto al portugués, intervinieron ante el Consejo de Seguridad el congoleño Denis Mukwege y la iraquí Nadia Murad, ganadores del Premio Nobel de la Paz por su lucha a favor de los derechos humanos y contra la violencia sexual, que exigieron justicia para las víctimas.


La abogada de derechos humanos Amal Clooney, que representa entre otros a Murad y otras yazidíes víctimas de la organización terrorista ISIS, demandó la creación de un tribunal especial para juzgar las atrocidades cometidas por los yihadistas contra mujeres.


En ese sentido, recordó los procesos contra el nazismo tras la Segunda Guerra Mundial e insistió a las potencias en que este es "su momento de Nuremberg".
"Es su oportunidad para estar en el lado correcto de la Historia. Se lo deben a Nadia y a los miles de mujeres y niñas que ven a miembros de ISIS afeitarse sus barbas y volver a una vida normal, mientras ellas, las víctimas, nunca podrán", insistió.


24/04/2019 - 11

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Un telescopio volante detecta la primera molécula del Universo


La confirmación de que el hidrohelio puede existir en el espacio interestelar apuntala el modelo de la Gran Explosión.

Tras la Gran Explosión de la que surgió el Universo, pasó un tiempo hasta que empezaron a bajar las elevadísimas temperaturas ambientales y se inició la recombinación de los elementos químicos creados en los primeros tres minutos, que ahora son los más ligeros de la tabla periódica, el hidrógeno y el helio.


Entonces, según la teoría, se formó la primera molécula de todos los tiempos, el hidrohelio o HeH+. El problema para los astrofísicos era que, hasta ahora, no se había podido detectar en el Universo este tipo de moléculas, no se había podido confirmar este pequeño pero importante paso en el modelo más comúnmente aceptado para reconstruir su evolución. Este problema ya está solucionado, porque se ha conseguido detectar hidrohelio (o ión hidruro de helio) en una nebulosa relativamente cercana.


Para este descubrimiento que se añadirá sin duda a los libros de texto no han hecho falta grandes telescopios ni naves espaciales, pero sí el empeño de un equipo internacional que perfecciona continuamente los instrumentos que integran el observatorio SOFIA de la NASA, un telescopio que vuela a bordo de un avión Boeing 747 adaptado. El renovado espectrómetro Great, que detecta radiación en el infrarrojo lejano, es el que ha registrado la presencia de hidrohelio en la Nebulosa NGC 7027, a unos 3.000 años luz de la Tierra en la constelación del Cisne, comunica la revista Nature.


Estamos hablando del nacimiento de la química en el Universo primitivo, en condiciones de altísimas presión y temperatura. Los investigadores, liderados por el alemán Rolf Güsten, del Instituto Max Planck de Radioastronomía, creen que esta molécula se empezó a formar unos 100.000 años después del Big Bang, a una temperatura de unos 3.700 grados centígrados.
"Este descubrimiento es una llamativa y preciosa demostración de la tendencia de la naturaleza a formar moléculas”, dice el estadounidense David Neufeld, coautor del trabajo. “A pesar de los ingredientes no prometedores disponibles, una mezcla de hidrógeno con el gas noble helio, no reactivo, y un ambiente muy duro a miles de grados centígrados, se forma una molécula frágil. Es destacable que este fenómeno no solo lo pueden observar los astrónomos sino que también se puede comprender con los modelos teóricos que hemos desarrollado”.
El hidrohelio, que es la combinación de un ión de hidrógeno (un protón) con un átomo de helio en fase gaseosa, no se conoció en la Tierra hasta 1925, cuando se consiguió sintetizar. Desde hace décadas se ha estado buscando en el espacio, recuerda el investigador alemán. “La química del Universo empezó con el HeH+. La falta de una prueba definitiva de su existencia en el espacio interestelar ha constituido un problema para la astronomía durante mucho tiempo”, dice Güsten.


Los modelos teóricos predijeron ya en los años setenta del pasado siglo la existencia y posible detección de la molécula en las nebulosas planetarias, los restos de estrellas similares al Sol, así como la longitud de onda a la que emitiría. Esta radiación no llega a la Tierra por la presencia de la atmósfera, así que las observaciones se tenían que hacer desde el cielo, pero los astrofísicos han tenido que esperar a avances técnicos que les permiten observar con alta resolución en este rango de frecuencias. Por casos como éste se dice que la astronomía está siempre en la vanguardia de la tecnología.


En 2013 se detectó la primera molécula de gas noble en el espacio, el argón en forma de iones de hidruro de argón, en la nebulosa del Cangrejo, lo que fue otro hito en el avance de la astrofísica. Y muy recientemente, se ha comunicado el hallazgo de litio en una estrella primitiva y muy rara de nuestra galaxia. Estas observaciones se han realizado con el telescopio VLT en el Observatorio de Paranal, de ESO, en Chile por parte de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de Cambridge. La estrella es un cuerpo celeste originado en los primeros 300 millones de años del Universo, explica el IAC, y este descubrimiento podría aportar información crucial sobre el proceso de creación de núcleos atómicos (nucleosíntesis) que se produjo tras la Gran Explosión. “Esta estrella primitiva nos sorprende de nuevo con su alto contenido en litio y su posible relación con el litio primordial del Big Bang”, señala el investigador David Aguado, que ha publicado, junto con sus colegas, el trabajo en The Astrophysical Journal Letters.


En cuanto al más reciente descubrimiento, el del hidruro de helio, “la molécula estaba ahí, pero necesitábamos los instrumentos adecuados que observaran en la posición adecuada, y eso SOFIA lo hizo perfectamente”, dice Harold Yorke, director científico del observatorio, que se muestra satisfecho de que se hayan confirmado las predicciones de los modelos. Un final feliz y sin sorpresas, por ahora.

Por MALEN RUIZ DE ELVIRA

23/04/2019 07:38 Actualizado: 23/04/2019 07:38

Tres ríos en el mundo tienen derechos. Uno es este y ‘vive’ amenazado

Una sentencia ordenó hace dos años proteger el Atrato, en la región colombiana de El Chocó, por su biodiversidad. Pero el enorme impacto de la minería, el conflicto armado, el narcotráfico y la sobreexplotación lo llevan al colapso ecológico


En el río Atrato, el nacimiento de un niño es un gran acontecimiento. Los indígenas embera, en cuanto saben la buena nueva, corren a bañarse en sus aguas para desear que ese nuevo ser abandone la pereza tras haber estado tanto tiempo en el vientre de la madre y sea activo. Las mujeres afrodescendientes también lo celebran repartiendo dulces y compartiendo una botella de aguardiente mientras lavan la ropa en la orilla. Para las comunidades negras e indígenas que habitan desde tiempos ancestrales en está zona del Pacífico colombiano, su río lo es todo. Es su despensa para pescar, su vía para transportarse, el lugar donde realizan sus acciones más cotidianas como preparar la comida y lavar los platos, el espacio de encuentro para charlar o donde los niños y niñas juegan a todas horas. La vida en este vasto territorio interétnico de la región de El Chocó está íntimamente relacionada con las aguas del Atrato.


Desde hace algunas décadas, la plácida vida en este río que recorre la selva de la segunda región más biodiversa del mundo hasta desembocar en El Caribe empezó a desvanecerse. El Chocó se convirtió en un teatro de guerra. Llegaron los actores armados: guerrilla, paramilitares y ejército que dejaron miles de muertos, desaparecidos y desplazados. Llegó también el narcotráfico y la explotación salvaje de sus recursos naturales. El río se llenó de dragas y retroexcavadoras para buscar oro y lo contaminaron de ingentes cantidades de mercurio. La minería se apoderó del río y el pescado empezó a escasear. Todo, sumado a un permanente abandono estatal, unas altas condiciones de pobreza y a una nueva reconfiguración del conflicto armado tras la firma de la paz por parte de las FARC. Los territorios abandonados por la antigua guerrilla fueron copados por otros grupos, como bandas criminales herederas del paramilitarismo y la guerrilla del ELN. El Atrato tuvo que pedir auxilio y las comunidades dijeron basta.


Una demanda al Estado colombiano interpuesta por diferentes organizaciones que defienden el territorio chocoano terminó en 2016 con una sentencia histórica de la Corte Constitucional instando a diferentes instituciones competentes a proteger, conservar, mantener y restaurar el Atrato. Era la tercera vez en el mundo que un río era reconocido como sujeto de derechos. Antes, lo habían sido el Ganges en La India y el Wanganui de Nueva Zelanda. Sobre el papel, la sentencia sostiene que el Atrato es una entidad viviente de la que dependen otras formas de vida y culturas por lo que otorgarle derechos supone de facto proteger a las comunidades que habitan su cuenca. El auto pone el acento en el tema de la seguridad alimentaria y ambiental, en el control de la minería y en el análisis de la toxicidad del río.


Tras la resolución, más allá del diagnóstico, apenas ha habido algunos avances para tratar de articular la participación de las comunidades con la intención de ver qué tipo de desarrollo se pretende. También se encargó un macroestudio para tomar muestras que permitan saber el alcance de la contaminación de las aguas y poder implementar, de ser necesario, un plan integral de salud para la población. Los resultados del estudio no se conocerán hasta dentro de dos años. Otros informes realizados, de carácter más limitado, determinaron ya altos niveles de contaminación por mercurio que obligaron a poner en marcha algunas alertas comunitarias que restringieron el consumo de peces. Existe también mucha preocupación por los efectos que ese mercurio pueda tener en la leche de las madres lactantes.


La sentencia es esperanzadora, pero también hay serias dudas sobre si conseguirá revertir la situación. Para garantizar su implementación, la Corte creo la figura de los guardianes del Atrato, entre los que se encuentran varias instituciones y ministerios gubernamentales como el de Ambiente, así como siete hombres y siete mujeres en representación de las comunidades indígenas y negras. Nixon Chamorro, líder indígena embera, es uno de los guardianes. No deja de ser escéptico, pero reconoce que la sentencia es una gran oportunidad. “Aquí tenemos claro que debemos dejarle a nuestros hijos el mismo río que nos dejaron nuestros abuelos. Tanto los territorios indígenas como los de las comunidades afro son territorios colectivos reconocidos por ley y como tales debemos ejercer nuestra autonomía. No podemos seguir replicando sistemas económicos que destruyen nuestra naturaleza. Tenemos que construir una propuesta de desarrollo económico propio sin depender de la extracción de recursos” , asegura.


Alexander Rodríguez es también guardián del Atrato. Como líder social de Cocomacia, una organización étnico territorial de la cuenca media del río que representa a 123 comunidades negras, considera igualmente que el futuro de la región pasa por el respeto de su autonomía y por más inversión social. “No es solo que llegue la fuerza pública, sino que construyan escuelas y hospitales. Deben ejercer una política pública que permita desarrollar nuestro territorio acorde con nuestra cosmovisión y nuestra cultura, no hecha desde un despacho en Bogotá”, señala.


La misión de los guardianes será hacer pedagogía de la sentencia en los territorios y ahondar en el tema de la conservación, especialmente entre los niños y niñas. “Parte de la responsabilidad de como está el río es también nuestra porque nos falta mucho sentido de pertenencia y apropiación. Es fundamental, por ejemplo, que aprendamos a manejar el tema de las basuras”, afirma Fausto Palacios, de la organización Ascoba y guardían del Atrato.


Un río de oro


Pero la sentencia se enfrenta en la práctica a una dura realidad y es que buena parte del río se encuentra ya concesionado a la minería de extracción de oro, su principal fuente de contaminación. La Corte no la prohíbe, solo habla de regularla y de ejercerla con responsabilidad social y ambiental. Según datos de 2017 del Ministerio de Minas, existen 251 títulos mineros vigentes ya otorgados que está previsto poner en marcha en el Atrato. Casi el 50% pertenece a potentes multinacionales como Anglo Gold Ashanti, Continental Gold o la Newmont. “No hubo un pronunciamiento de la Corte sobre las concesiones mineras. El río Atrato sigue corriendo así mucho riesgo si se ponen en marcha todos los títulos y proyectos mineros que están otorgados y donde las empresas siempre amenazan con demandas millonarias al Estado si no les dejan hacer. Entonces, cómo se planifica en un territorio que está concesionado”, se pregunta Viviana González, abogada de Tierra Digna, la organización que acompañó a las comunidades del Chocó en la defensa de su río.


En el Chocó hoy coexiste la minería artesanal con la gran minería y con la ilegal, muy ligada a las actividades delictivas de los grupos al margen de la ley. Un contexto muy complejo porque finalmente la extracción de oro se convirtió en una fuente de trabajo para mucha gente en una región donde la minería artesanal forma además parte de su cultura. “Ha sido la gran minería la que ha acabado con todo y se debería combatir la ilegal, pero el Gobierno tendría que legalizar al pequeño minero artesanal. Es verdad que la gente se acostumbró a que con una máquina retroexcabadora saca mucha más cantidad de oro en un día que con la batea y esta parte si debería mitigarse”, explica Alexander Rodríguez.


Para Viviana González, de Tierra Digna, la minería acabó generando una gran dependencia, destruyó la zona y perjudicó a la agricultura y la pesca, así como a la cultura de las comunidades. “Un minero gana en una semana lo que puede ganar un agricultor en un año. Los jóvenes ya no quieren saber nada del campo. Romper esa lógica es muy difícil. Entre la subsistencia y vivir algo más holgadamente siempre gana lo segundo. El desafío del Estado es dejar de tratar a los grupos étnicos en términos de subsistencia y hacerlos acreedores de una mejor calidad de vida acorde a lo que ellos quieren, un desarrollo propio”, argumenta.


Nadie sabe con certeza si el río Atrato se podrá recuperar porque el modelo de desarrollo no da demasiado margen. No es solo la minería. Hay otros grandes intereses económicos que se proyectan en la región en forma de megaproyectos de infraestructura. “Es una pelea que no queremos dar por perdida porque, ademas, el 80% del territorio pertenece a las comunidades afro e indígena y eso les da un derecho. El Estado no ha entendido que los resguardos indígenas y los consejos comunitarios afrodescendientes son territorios colectivos y que por tanto son como una propiedad privada que se les otorgó legalmente. Entonces, si alguien tiene un interés en sus territorios es con ellos con quienes deben hablar y para cualquier proyecto se debe realizar la pertinente consulta previa con las comunidades, como señala la propia Corte”, sentencia la abogada Viviana González de Tierra Digna.

Por MILO DEL CASTILLO Y JAVIER SULÉ ORTEGA
Quibdó (Colombia) 20 ABR 2019 - 17:06 COT

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Lunes, 22 Abril 2019 05:39

El fuego y el acantilado

 Una cría de gorila, en el Bioparc de Valencia. EP

Los poderes políticos y económicos vigentes podrán ayudar a levantar Notre Dame, pero no van a salvar al planeta, porque están íntimamente ligados a las fuerzas que lo devastan

Hace unos días leí una reflexión del escritor colombiano Juan Cárdenas a propósito de una nota inquietante: el suicidio de unas morsas cuyo hábitat fue devastado por el cambio climático. Cárdenas contrastaba la impresión que le provocó el video que testimoniaba la autosupresión de las morsas (que saltaron por un acantilado) con la que le dejó, ese mismo día, el incendio accidental de la catedral de Notre Dame, en París. Y concluía, razonablemente, que pese a todo el dolor que pueda uno sentir por el patrimonio arquitectónico, histórico, artístico y religioso destruido o afectado en el siniestro del 15 de abril, lo que resulta irreparable de verdad, y ante lo que permanecemos en general indiferentes, es la pérdida de la naturaleza.


Las morsas no se encuentran, de momento, registradas entre las especies en peligro de extinción (a pesar de que han sido masacradas de modos infames) pero el deterioro o supresión de sus refugios y los vaivenes climáticos (que muchos gobiernos se empeñan en negar, o que aceptan pero sin tomar medidas contundentes al respecto) pueden hacer que esa escena extrema del suicidio se replique. Y no están solas: abrir un portal de noticias, hoy, es leer apuntes sobre el peligro global que enfrentan las abejas, la agonía de varias clases de aves y mamíferos, el colapso de las poblaciones de peces…


Notre Dame es una joya invaluable que lleva más de ocho siglos en pie, acumulando sobre sí Historia (e historias), arte, belleza... Y resulta lógico que nos consternemos porque la obra más trascendente del medioevo europeo haya sufrido daños tremendos y corrido el riesgo de desmoronarse. Eso no tendría siquiera que ponerse en duda y para negarlo hay que ser muy inconscientes o muy fanáticos (las redes dan cuenta de que padecemos la cercanía de muchos ejemplares de unos y otros bichos, aunque aún son minoría). Pero lo que sucede ahora mismo con la naturaleza es, si tuviéramos que ponernos a jerarquizar las desgracias que nos aquejan, incluso peor. Porque Notre Dame será reconstruida, al igual que lo han sido otras joyas góticas. Las catedrales de Reims y Colonia, víctimas de las guerras mundiales, perdieron parte de su gloria en el fuego pero siguen, por fortuna, en pie. Para Nuestra Señora ya se han anunciado donaciones millonarias y un programa que atienda las necesidades inmediatas del recinto. Y, sin embargo, con la naturaleza puede que no lleguemos a esos finales felices o al menos agridulces...


Los humanos hemos arrasado con animales y plantas y saqueado la tierra firme y los mares y lo seguimos haciendo cada mañana. Asumimos que lo que alberga el planeta (y el planeta mismo) está allí para que lo explotemos y en nuestra ambición, imbecilidad y vileza hemos hecho desaparecer una multitud de especies que llevaban millones de años vivas, que recorrieron el camino de la evolución junto a nosotros (o lo empezaron mucho antes) y que, por nuestra mano, ya no están más. Nos hemos afanado en dejar una realidad más pobre de la que encontramos al nacer.


Y parece que solo a golpes abrimos los ojos. Los anticipados colapsos de las reservas de agua potable y energía, el estado límite de la contaminación en miles de ciudades, los estragos causados por el sobrecalentamiento general y el deshielo de los polos no son datos curiosos: son síntomas del desastre que se avecina. Los poderes políticos y económicos vigentes podrán ayudar a levantar Notre Dame de las cenizas, sí, y qué bueno, pero no van a salvar al planeta, porque están íntimamente ligados a las fuerzas e intereses que lo devastan. Y en materia ambiental ya no sirven las reformas o los paños tibios: urge una revolución. Porque sabemos apagar el fuego, pero parece que no sabemos qué hacer para evitar el salto por el acantilado.

Por Antonio Ortuño
21 ABR 2019 - 21:55 COT

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 Un trabajador en la línea de producción de móviles de la fábrica de Huawei en Dongguan, el pasado mes de marzo. WANG ZHAO AFP

Empleados de empresas tecnológicas protestan contra jornadas de nueve a nueve, seis días a la semana, que apoyan empresas como Alibaba22


 Mi novia me lo advirtió: me estaba cambiando el carácter. Ya no me reía con los amigos. Estaba de peor humor, y siempre cansado”. Lenny Zhang, de 24 años y especialista en medios digitales, recuerda con horror su trabajo en una startup de realidad virtual en Pekín. “Al principio no estaba mal porque aún no había mucho que hacer. Pero cuando empezamos a tener clientes, eso cambió. Había que estar siempre en la oficina trabajando hasta tarde, y por supuesto sin más paga. Los fines de semana el jefe podía llamarte, si se daba alguna urgencia, y tú tenías que ir. Si te marchabas pronto, aunque no tuvieras nada que hacer, estaba mal visto: no estabas trabajando lo suficientemente duro”, relata.


Lo que Lenny Zhang (nombre supuesto) describe es lo que en China se conoce como la cultura del “9-9-6”. Trabajar todos los días de nueve a nueve, seis días por semana. Algo que en otros países puede sonar familiar; las críticas a las duras condiciones laborales han llegado incluso a Silicon Valley. Pero en la segunda potencia mundial, la insólita protesta de los trabajadores en empresas tecnológicas surgida en las últimas semanas tiene, como casi todo en este país, especiales “características chinas”.


Es insólita tanto por haber encontrado una vía para expresarse públicamente —la plataforma para desarrolladores de código GitHub— en un país donde impera la censura, como por el debate nacional que ha generado. Un debate que se ha puesto al rojo vivo después de que magnates como Jack Ma, el fundador del gigante del comercio electrónico Alibaba, hayan salido a defender ese régimen laboral.

El descontento empezó a palparse, según cuentan empleados del sector, el año pasado. No es que hasta entonces las largas jornadas laborales fueran algo raro. Pero a partir de entonces, a la intensísima competitividad de las empresas tecnológicas chinas empezó a sumársele la desaceleración generalizada de la economía. Las compañías empezaban a contratar menos. En enero, la oferta de trabajo en el sector había caído un 15% con respecto a 12 meses antes, según la página de anuncios de empleo Zhaopin. Había que producir más con menos y por el mismo sueldo, y cada uno debía arrimar —aún más— el hombro. O correría el riesgo de quedarse en la calle, por despido o por quiebra de la empresa.
Claro que nunca dicho explícitamente, o en público. La ley china prevé horarios de trabajo de 40 horas semanales. Si se sobrepasan, el empleado debe recibir una compensación, y en todo caso el número de horas extras no debe superar las 36 por mes.


Un proyecto viral


En marzo un grupo de desarrolladores anónimos creó en GitHub, una plataforma para compartir códigos de programación, una página irónica, 996.ICU. El nombre hacía referencia a un dicho entre los trabajadores del sector en China: “si trabajas 9-9-6, acabarás en la unidad de cuidados intensivos (ICU, en sus siglas inglesas)”.


La página incluye recomendaciones —“márchate a casa sin complejos a las seis”— y un listado de más de 150 empresas que aplican ese régimen de trabajo, incluidos gigantes tecnológicos como Alibaba, Huawei, o ByteDance, la empresa madre de la aplicación de vídeos cortos TikTok. La “licencia anti996”, que ya han adoptado más de 90 proyectos en GitHub, obliga a las firmas que quieran usar el software de esos proyectos a respetar las leyes laborales. El golpe de genio de la iniciativa es que la censura, por mucho que lo desee, no puede bloquear GitHub: las tecnológicas chinas necesitan esta plataforma para compartir código.


996.ICU inmediatamente se hizo viral, el proyecto más compartido de toda la plataforma. Claramente, mucha gente se sentía identificada. Pero quizá todo hubiera quedado en una anécdota puntual.


Hasta que la semana pasada hablaron Jack Ma y Richard Liu, el presidente del otro gigante logístico, JD.com. Y levantaron ampollas. En un comentario en redes sociales, Ma, uno de los hombres más ricos de China, opinaba que los trabajadores deben ver como una bendición poder trabajar 9-9-6. Sin ese régimen —que hizo posible que su empresa despegara—, la economía del país “muy probablemente perdería ímpetu y vitalidad”. “Si entras en Alibaba, tienes que estar dispuesto a trabajar 12 horas al día. Si no, ¿para qué vienes? No necesitamos a los que trabajan ocho horas cómodamente”.


Liu, por su parte, consideraba que su empresa se ha llenado de “vagos” por los que no puede sentir ninguna simpatía. Sus opiniones son tanto más hirientes por cuanto la compañía —en situación delicada y que según el digital especializado The Information se plantea despedir a 12.000 personas, el 8% de la plantilla— advertía en un correo interno filtrado que se deshará de los que no “luchen duramente”, con independencia de sus circunstancias personales.


Comentarios como estos han disparado aún más la indignación. “En las compañías de software de Shanghái estos días no se habla de otra cosa”, apunta un analista de datos. En opinión de varios empleados de compañías tecnológicas, si el debate ha calado tan hondo es porque, por primera vez, las empresas han defendido en público y a las claras unas prácticas que “hasta ahora nadie decía directamente que había que cumplir. La presión estaba ahí, pero funcionaba por insinuaciones, por sobreentendidos”.


Los medios de comunicación oficiales, que reflejan la opinión del Gobierno chino, han participado también en el debate, ahora centrado en lo adecuado —o no— del equilibrio entre trabajo y vida personal que ofrecen las empresas chinas. El Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista, aseguraba conciliador en un editorial el domingo pasado que “los trabajadores que critican el 9-9-6 no pueden ser acusados de vagos o pusilánimes. Hay que tener en cuenta sus verdaderas necesidades”.


“El problema es que el mercado chino es realmente intenso y competitivo”, opina Lenny. “A la mayor parte de la gente no se le pasa por la cabeza que no hace falta estar tantas horas. Nos han inculcado que para tener éxito y para ganar dinero hay que trabajar muy, muy duro”.


Al joven desarrollador le parece una buena noticia la movilización, aunque se declara escéptico sobre sus posibilidades de éxito. “Esto había que haberlo hecho hace 10, 20 años, cuando el sector tecnológico empezaba. Ahora es demasiado tarde, ya está todo demasiado consolidado”. Él piensa votar con los pies y marcharse a Europa a ampliar estudios en dos o tres meses. "Si puedo, me quedaré allí. No quiero volver al 9-9-6".


No todos están en contra

M.V.L.


Aunque las críticas han tenido un amplio eco, no todos los trabajadores del sector, ni mucho menos, se consideran explotados o están en contra de echar todas las horas posibles, día tras día. Amber Qi, de “veintipocos años” y empleada en una empresa de robótica en Cantón, es una de ellos. Trabaja cada día de diez a diez, seis días a la semana. A veces, siete. Pero no considera que sea algo exagerado: “Hay casos peores”, asegura.


En el suyo, “no me importa trabajar tantas horas —dice—. Me gusta el equipo que formamos en la empresa. Es útil trabajar todo este tiempo: si estamos cansados, podemos irnos a casa a descansar un rato, no somos de los que estamos en la oficina perdiendo el tiempo sin ser productivos”.


La joven resta importancia a las declaraciones de Ma: “hay que ponerlas en el contexto del típico jefe chino, que pretende adoctrinar a sus empleados. Eso puede funcionar para la gente de 30, 40 años. Pero a los más jóvenes no nos hace falta que nos lo diga el jefe. Si nos motiva el proyecto, le echaremos las horas que haga falta. Si no, nos iremos”. ¿Se ve pudiendo mantener este ritmo siempre? Cuando sea mayor —asegura—, “cambiaré de trabajo, a uno donde se hagan menos horas”.

 

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 20 ABR 2019 - 10:56 COT

 

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Manifestantes contra el cambio climático bloquean el acceso a las oficinas de varias multinacionales

 Miles de manifestantes contra el cambio climático han bloqueado este viernes el acceso a las oficinas de varias multinacionales en el distrito empresarial de La Défense, situado en la capital de Francia, París, según ha informado Greenpeace.


"Acaba de arrancar una de las mayores acciones de desobediencia civil organizadas en Francia", ha dicho a primera hora del día, antes de agregar que "más de 2.000 ciudadanos están bloqueando el distrito de La Défense para denunciar la alianza tóxica de Emmanuel Macron y el Gobierno francés con grandes compañías contaminadoras".


Posteriormente, ha reclamado a través de su cuenta en la red social Twitter que "se dejen de palabrería y actúen ya" para hacer frente cal cambio climático.


Según las informaciones recogidas por la agencia de noticias Reuters, algunas de las oficinas cuyos accesos han sido bloqueados son las del banco francés Société Générale, la de la eléctrica estatal EDF y la de la petrolera Total.


Los manifestantes portan carteles con imágenes del presidente francés en los que se puede leer 'Macron, presidente de los contaminantes'. Otro eslogan decía 'Escena de crimen climático' sobre la fachada de vidrio de Société Générale. La Policía ha lanzado gas pimienta contra un grupo de personas que bloqueaba la entrada principal del banco con una sentada, según Reuters. Algunos manifestantes se han atado entre ellos y otros lo han hecho a barandillas de metal, dificultando los esfuerzos de la Policía para dispersarles.
Greenpeace y el grupo activista Les Amis de la Terre (Amigos de la Tierra) han criticado en numerosas ocasiones a Société Générale por su financiamiento a inversiones de petróleo y gas, en particular al proyecto gasífero Rio Grande LNG en Estados Unidos.


La protesta tiene lugar después de una serie de manifestaciones coordinadas por el movimiento Extinction Rebellion en Londres esta semana, que causó problemas en el sistema de transporte público de la capital británica.


En estos tres días, miles de manifestantes han bloqueado puntos neurálgicos de Londres, como Marble, Waterloo y Oxford Circus, además del entorno del Parlamento. Las autoridades han confirmado cerca de 350 detenidos en las protestas.


El objetivo de Extinction Rebellion, que había llamado a hacer una gran acampada con la que paralizar al menos durante una semana el centro de Londres, es que el Gobierno británico adopte medidas drásticas para reducir a cero las emisiones de dióxido de carbono para 2025.

19/04/2019 19:31 Actualizado: 19/04/2019 19:34

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La explotación y las enfermedades contribuyen a la muerte de casi 2,8 millones de trabajadores cada año

Manal Azzi, responsable de la OIT, ha advertido de que en muchos de los casos se trata de causas "prevenibles", por lo instan a promover la prevención para salvar vidas.

 

El estrés, las jornadas de trabajo excesivas y las enfermedades derivadas del ámbito laboral contribuyen a que haya cada año 2,8 millones de fallecidos y 374 millones de heridos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que ha alertado del especial riesgo que corren las mujeres.


Una responsable de la OIT, Manal Azzi, ha destacado que "el mundo del trabajo ha cambiado", lo que implica no solo trabajar de forma "diferente", por ejemplo con más tecnología, sino en muchos casos más horas. Un informe publicado este jueves concluye que el 36% de la población dedica a su puesto de trabajo más de 48 horas semanales.

A las plantillas, según Azzi, "se les pide producir cada vez más, sin tiempo para descansar". Esta situación se ceba especialmente con las mujeres, que terminan "trabajando también en casa", sin tiempo para hacer ejercicio, como principales responsables del hogar y cuidadoras de hijos y personas mayores, informa el centro de noticias de la ONU.

La OIT ha destacado que cada día un millar de personas pierden la vida por accidentes laborales, una cifra considerablemente inferior a las 6.500 que fallecen por enfermedades derivadas del ejercicio de su trabajo. Los problemas circulatorios figuran como principal causa de mortalidad (31%), seguidos de los casos de cáncer (26%) y de las enfermedades respiratorias (17%).

Azzi ha advertido de que en muchos de los casos se trata de causas "prevenibles", por lo que desde la OIT se insta a promover la prevención para salvar vidas. La organización ha recordado que el 28 de abril se celebrará el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

18/04/2019 17:12 Actualizado: 18/04/2019 17:12
EUROPA PRESS

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Miércoles, 17 Abril 2019 06:12

El padre de las tijeras genéticas

El padre de las tijeras genéticas

Sus investigaciones en bacterias permitieron el desarrollo de las “tijeras genéticas”, que prometen mejorar los tratamientos de cáncer y otras enfermedades.

Francisco Martínez Mojica vendrá a Argentina por primera vez y será reconocido el 2 de mayo por la Universidad Nacional de Quilmes con el título de Doctor Honoris Causa. Durante más de 20 años, este biotecnólogo (Universidad de Alicante) estudió el sistema inmunológico de las bacterias y sus capacidades para defenderse de la infección por virus. Hoy la comprensión de este mecanismo constituye uno de los mayores avances en biomedicina porque ha habilitado el desarrollo CRISPR (la sigla en inglés, por Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas). Se trata de las conocidas como “tijeras genéticas”, que permiten editar el genoma de cualquier ser vivo, eliminar virus de células infectadas y corregir defectos genéticos.


Quienes conocen bien a “Francis” señalan que es modesto, persistente, tranquilo y humano. Hasta hace muy poco tiempo andaba sin celular pero, afortunadamente, lo tenía encima cuando lo llamó Eric Lander, el asesor científico de Obama. Había quedado impactado por la potencia de sus investigaciones. Incluso, en un comienzo sonaban tan descabellados sus hallazgos que ninguna revista prestigiosa quería publicar su trabajo. En 2018 fue uno de los nombres que más rebotó entre las paredes de la Real Academia de Ciencias de Suecia para recibir el Nobel en Medicina. Pese a no ser laureado, las chances se mantienen intactas para 2019. Aquí describe el futuro de CRISPR que, a corto plazo, modificará los tratamientos de cáncer, enfermedades neurodegenerativas y otros trastornos.


–¿Por qué sus investigaciones en bacterias son precursoras de la técnica CRISPR?


–La técnica deriva de un sistema que tienen las bacterias para defenderse frente a la infección por virus. Este mecanismo lo descubrimos en 2003, luego de 10 años de un arduo trabajo de inspección en el genoma de estos microorganismos. Se trata de un sistema inmune muy peculiar porque tiene memoria: las bacterias son capaces de recordar infecciones, transmitir esa información a la descendencia y reconocer a los invasores en el futuro.


–Su trabajo estimuló a muchísimos laboratorios de todo el mundo y revolucionó el campo de la biomedicina.


–Fue en 2005. Debo admitir que en un comienzo las revistas científicas no aceptaban mi trabajo, lo veían demasiado descabellado como para ser real. Enseguida múltiples equipos internacionales comenzaron a aplicar los mecanismos moleculares que nosotros habíamos advertido y ello dio lugar a CRISPR. Una tecnología con una potencia increíble que permite reescribir el material genético, ya no de bacterias sino de cualquier ser vivo, incluidos humanos. Son tijeras que pueden ser programadas para cortar el ADN. Hoy tenemos en nuestras manos –ni más ni menos– que la posibilidad de rectificar errores que producen muchas enfermedades.


–Cuando señala “reescribir” el material genético, ¿a qué se refiere?


–A que es una herramienta que corta los segmentos del genoma en cualquier célula y permite editar (reparar) las áreas dañadas e introducir cambios en el material genético. En la actualidad, es empleada para conocer cuáles son las causas de enfermedades, reproducir los defectos genéticos en pruebas experimentales con animales de laboratorio y modificar plantas. La técnica puede ser dirigida a un sitio concreto con una precisión sorprendente; sin embargo, aun no es perfecta y esperamos que gane eficacia para conseguir mejores resultados. En el presente se realizan ensayos clínicos en humanos pero son “ex-vivo”: se extraen células sanguíneas de un paciente y se modifican en el laboratorio, para más tarde ser devueltas al organismo cuando ya fueron curadas. Otra historia sería “in-vivo”, esto es, si inyectamos a las personas, algo que hoy no sería prudente.

–¿Qué ocurrió luego de su publicación con bacterias?


–No dejaba de sorprenderme, mis colegas llegaban a la oficina con los papers en la mano y me mostraban que científicos de otros países habían demostrado que la tecnología podría servir para proteger a nuestra propia microbiota, que es muy beneficiosa para muchos aspectos de nuestra salud. Luego venía otro, con una línea distinta, que me contaba que hay una variedad de CRISPR que no corta ADN sino ARN y ello sirve para regular la expresión génica (cómo se lee la información genética en cualquier ser vivo). Más adelante, un equipo distinto descubrió cómo otra variante del mismo mecanismo puede ser utilizada para realizar un diagnóstico y detectar la presencia de un virus en una muestra de sangre con una especificidad bestial y una facilidad tremenda; así como también, se han publicado resultados sobre cómo CRISPR puede ser útil para guardar información de cualquier tipo codificada en forma de ADN aprovechando el mecanismo de memoria de las bacterias. ¡Por el amor de Dios! Nuestra ciencia básica ha promovido decenas de trabajos con aplicaciones fundamentales.


–Aquí se golpea a la ciencia básica porque no brinda resultados inmediatos.


–Me paso la vida diciendo que no pueden pensarse de manera separada. No se puede diferenciar una y otra, pero nos obligan a hacerlo porque cuando se solicita dinero para un proyecto debemos especificar de forma muy precisa cuál será su utilidad. Y la realidad es que muchas veces no podemos saberlo, por ello, a la ciencia básica le llamo la “ciencia multiaplicación”. Si desarrollás ciencia aplicada, tenés mucha suerte y va todo muy bien, podrás conseguir un resultado concreto. Ahora bien, con la ciencia básica las posibilidades son infinitas. Y CRISPR es un buen ejemplo al respecto. Los que la hacemos lo tenemos clarísimo pero es muy difícil transmitirlo, sobre todo a los que administran nuestros países. Fueron años de fracaso hasta conseguir buenos resultados. Los gobiernos ya no saben de procesos ni de largos plazos, pues, enseguida se preguntan por el retorno inmediato que tendrán para su beneficio económico. “¿Dónde están las patentes?”, me solían decir durante muchísimo tiempo. Y yo contestaba: “Lo siento, mira, no conseguí estar más despabilado”. No me importa quién lo ha hecho, cómo lo ha conseguido ni dónde, si al final todo el mundo resultará beneficiado.


–Ya ha cosechado múltiples distinciones, ¿le genera una ansiedad especial la posibilidad de obtener el Premio Nobel?


–La ansiedad por cosechar ese reconocimiento tan valioso es generada por la gente que tengo alrededor. La primera vez que vi mi nombre en un periódico local como posible ganador del Nobel me volví loco, lo llamé al periodista y le reproché cómo se atrevía a poner algo así, pero ya me he acostumbrado. Se me fue de las manos, en España hay muchas ganas de conseguirlo. Solo ha habido dos Nobel en Medicina en toda la historia, pienso que es comprensible. Lo mismo me ocurrió con la invitación de la Universidad Nacional de Quilmes: que una institución joven y vital me reconozca con su máxima distinción me llena de orgullo. La mayoría de los científicos no esperamos ser reconocidos cuando comenzamos a investigar, nadie sueña con esto. Luciano Marraffini es argentino y es un científico increíble del área, su gobierno debería conseguir que volviera al país.

–Eso, casualmente, se torna casi imposible en la actualidad. Los científicos han vuelto a irse.


–Nosotros afrontamos el mismo problema en España: los talentos se fugan a otros sitios con mejores chances para desarrollar su ciencia. La diferencia es que Argentina tuvo un programa como el Raíces que consiguió traer de nuevo a muchos recursos humanos desperdigados por el exterior. Lo sé porque conocí a colegas argentinos de primer nivel. Ello nunca ocurrió en España, la situación está cada vez peor pero, claro, las esperanzas nunca se pierden.


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Crean prototipo de corazón impreso en 3D a partir de tejido humano

Del tamaño del órgano de un conejo, tiene vasos sanguíneos, elaborados con colágeno y cartílago

 

Jerusalén. Investigadores de la Universidad de Tel Aviv presentaron este lunes el primer prototipo del mundo de un corazón impreso en 3D a partir de tejido humano, un gran avance para la ciencia y el futuro de las cirugías de trasplantes de órganos.

La innovadora tecnología fue desarrollada por los doctores Tal Dvir y Nadav Nur de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Tel Aviv (TAU), y Nadav Noor, su estudiante de doctorado en Ciencias Avanzadas, en colaboración con la Facultad de Ingeniería y el Centro Biotecnológico Segol.

"Es la primera vez que se hace un corazón con una impresora 3D con tejido de un paciente", explicó Tal Dvir, director de la investigación, en una conferencia de prensa para la presentación de órgano tridimensional artificial, que palpita de verdad.

Dvir destacó que desde la invención de la impresora 3D, los científicos han tratado de imprimir órganos humanos utilizando tejido vivo, debido a la importancia que representa para la ciencia, la medicina y sobre todo en los casos de pacientes que requieren de un trasplante de órgano.

Este avance abre el camino hacia la medicina del futuro, con la esperanza de que las personas que necesiten trasplantes puedan conseguir órganos en los laboratorios y con menor tasa de rechazo, destacó el especialista de la Universidad de Tel Aviv.

"Los científicos involucrados dicen que esta tecnología estará disponible dentro de 10 años", subrayó Dvir. Explicó que el corazón 3D está completo: tiene vasos sanguíneos, realizados con "tinta" personalizada elaborada con colágeno, cartílago y tejidos de la válvula aórtica.

Precisó que el corazón es similar en tamaño al de un conejo y aún no funciona, la impresión en 3D es un gran avance, ya que lograr una del tamaño del órgano humano implica básicamente la misma tecnología, según reporte del Ha’aretz Daily en línea.

"Necesitamos desarrollar más el corazón impreso. Las células requieren tener capacidad de bombeo. Actualmente pueden contactar, pero necesitamos que trabajen juntos. Nuestra esperanza es que triunfemos y probemos la eficacia y utilidad de nuestro método", agregó.

En otras palabras, añadió, la siguiente etapa es cultivar el corazón del tamaño de un roedor en el laboratorio, madurarlo y enseñar al órgano artificial, pero biológico, a "comportarse" como uno natural. "La etapa posterior será trasplantar corazones impresos en 3D a animales para probar su funcionalidad", apuntó.

Los dientes de 'Homo luzonensis' hallados en la cueva de Callao (Filipinas) CALLAO CAVE ARCHAEOLOGY PROJECT

Descubierto el 'Homo luzonensis', un misterioso homínido que vivió hace 67.000 años

La cueva de Callao, en Filipinas, es una enorme cavidad con siete cámaras, pero lo más interesante está muy cerca de la entrada. Allí se han desenterrado 13 huesos y dientes que, según sus descubridores, pertenecen a un nuevo miembro de nuestro propio género al que han bautizado Homo Luzonensis y que vivió hace al menos 67.000 años en la isla de Luzón.


El hallazgo obliga a cambiar los libros de texto —otra vez—, pues la lista de miembros del género Homo que habitaban la Tierra en este periodo pasa de los cinco conocidos (neandertales, denisovanos, hobbits de Flores, erectus y sapiens), a seis.


Todos estos homininos son una familia variopinta de primates unidos por lazos de parentesco más recientes que con los otros homínidos vivos, como los chimpancés o los bonobos. Cada uno representó un experimento evolutivo más o menos exitoso. Todos se han extinguido menos uno, el Homo sapiens, quien cada vez que encuentra un nuevo pariente se pregunta por qué ellos desaparecieron y nosotros no.


El humano de Luzón es un enigma. Es imposible saber cómo era su rostro, pues no hay fragmentos de cráneo, ni qué estatura tenía, porque el único hueso disponible que podía tallarle, el fémur de un muslo, está partido. Los restos hallados, el primero una falange hallada en 2007 que data de hace 67.000 años, y el resto hallados entre 2011 y 2015 con una antigüedad de al menos 50.000 años, pertenecieron a dos adultos y un niño. Sus dientes, dos premolares y tres molares, son muy pequeños, parecidos a los de un humano actual o a los del Homo floresiensis, el hominino asiático de un metro de estatura y cerebro de chimpancé que vivió en la isla indonesia de Flores en la misma época. En cambio, los huesos de manos y pies son mucho más primitivos, comparables a los de los australopitecos que vivían en África dos millones de años antes y cuyas extremidades estaban adaptadas para vivir colgados de los árboles.


“Si miras cada uno de estos rasgos por separado los encontrarás en una u otra especie de Homo, pero si coges el paquete completo no hay nada similar, por eso esta es una nueva especie”, explica Florent Détroit, paleoantropólogo del Museo Nacional de Historia Natural de París y coautor del estudio que describe la nueva especie, publicado este miércoles por la revista científica Nature. Ha sido imposible extraer ADN de los restos, lo que aumenta el misterio sobre su origen.


“Este hallazgo va a generar un enorme debate”, opina el paleoantropólogo del CSIC Antonio Rosas. “No es fácil evaluarlo porque hay muy pocos fósiles, pero hay base para proponer que sea una nueva especie. Lo que está claro es que ratifica que la diversidad de nuestro género es increíble y está en la antítesis de ese modelo lineal que representa a una especie de primate tras otra hasta culminar en los sapiens”, señala. Para Rosas lo más importante es que esta especie demuestra un camino alternativo de evolución al nuestro caracterizado por el aislamiento.


Luzón ha estado rodeada por mar desde hace dos millones y medio de años. El humano hallado en la cueva de Callao tuvo que cruzarlo, nadie sabe cómo. Es lo mismo que hizo el hombre de Flores para llegar a su propia isla, donde fabricaba herramientas de piedra tan sofisticadas como las de los sapiens. En Cagayan, un valle cercano a la cueva filipina, se han hallado herramientas de piedra que delatan la presencia de homininos hace al menos 700.000 años, por lo que es posible que se tratase de los luzonensis. Es en este punto se abren al menos tres diferentes posibilidades sobre su origen.
La más plausible es que esta especie descienda del Homo erectus, el primer hominino que salió de África y pobló Asia hace 1,8 millones de años. Todos los humanos actuales venimos de otra oleada de Homo sapiens muy posterior que salieron de África hace unos 70.000 años.


El luzonensis sería un descendiente de los erectus que llegaron a lo que hoy esChina. Al igual que su congénere de Flores habría evolucionado durante decenas de miles de años aislado con las presiones evolutivas que eso supone, lo que posiblemente le transformó en un humano de dimensiones más pequeñas que sus ancestros. Esta posibilidad la apoya el tamaño de los dientes y también el del metatarso de la mano, cuyas dimensiones coinciden con las de los negritos —explica Détroit—, humanos actuales que viven en Filipinas, Malasia y las islas Andamán que no suelen superar el metro y medio de estatura. Es este un dato inquietante si se suma otra evidencia reciente: los jarawa de Andamán tienen un 1% de ADN de otra especie de Homo sin identificar, fruto de un cruce hace miles de años.

La segunda opción es que luzonensis provenga de una oleada que salió de África antes que erectus, posiblemente de australopitecos. No hay fósiles para sostener esta hipótesis, pero puede argumentarse por la morfología frankensteiniana del luzonensis. Una tercera opción, defendida por Chris Stringer, investigador del Museo de Historia Natural de Londres, es que los Homo de Luzón y Flores descienden de un antepasado común local que surgió en la isla de Sulawesi, donde se han hallado herramientas de piedra de unos 110.000 años.


El polémico paleoantropólogo estadounidense Erik Trinkaus opina que ninguna de las opciones es plausible y asegura que luzonensis era un individuo enfermo, lo mismo que se dijo en su día del hobbit de Flores. “Es una rareza que debe ser considerada en el contexto del Pleistoceno, en el que eran muy abundantes las malformaciones”, explica. Puede que no sea algo tan descabellado dado el nuevo paradigma desvelado por la genética en el que neandertales, sapiens y denisovanos se cruzaron y tuvieron hijos fértiles. “El debate está demasiado polarizado, no creo que el Homo floresiensis sea un Homo sapiens patológico, pero sí que tiene patologías, algo que tampoco es de extrañar si estás hablando de una población aislada, con altos niveles de endogamia y que sufre además un proceso de enanismo insular que afecta a procesos de crecimiento general, sobre todo cuando se ha visto que las hibridaciones entre especies producen patologías”, apunta María Martinón, directora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana.


Los hobbits de Flores desaparecieron hace 50.000 años, justo cuando el Homo sapiens llegó a Asia. La mayoría de los restos óseos de luzonensis tienen justo esa antigüedad mínima, lo que abre un último misterio sobre si los sapiens tuvieron algo que ver en la desaparición de estos dos parientes lejanos que ya no están aquí para explicar su historia.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ
10 ABR 2019 - 16:45 COT

 

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