Miércoles, 04 Noviembre 2015 06:52

La crisis del pensamiento crítico latinoamericano

La crisis del pensamiento crítico latinoamericano

En el momento de auge de los enfrentamientos políticos y de las grandes luchas de ideas en América latina, se siente con más fuerza la relativa ausencia de la intelectualidad crítica. En el momento en que los gobiernos progresistas sufren las mas duras ofensivas de la derecha, buscando imponer procesos de restauración conservadora, valiéndose del monopolio de los medios de comunicación, el pensamiento crítico latinoamericano podría tener un rol importante, pero su ausencia relativa es otro factor que afecta la fuerza del campo de la izquierda.


La derecha se vale de ese monopolio y de sus pop stars. Vargas Llosa y Fernando Henrique Cardoso vuelven con fuerza al campo para apoyar a Mauricio Macri, a la derecha venezolana y a atacar a los gobiernos de Brasil. Ecuador, Bolivia. No les faltan espacios, aunque les falten ideas.


Al pensamiento crítico no le faltan ideas, tiene que pelear por espacios, pero falta más participación, faltan entidades que convoquen a la intelectualidad crítica a que participe activamente en el enfrentamiento de los problemas teóricos y políticos con que se enfrentan los procesos progresistas en América latina.


A la pobreza de las propuestas de retorno a la centralidad del mercado, del Estado mínimo, de las políticas de retorno a la subordinación a los Estados Unidos, a la apología de las empresas privadas, queda un amplio marco de argumentos y de propuestas a ser asumidos por la intelectualidad de izquierda. Para desenmascarar las nuevas fisonomías que asume la derecha, para valorar los avances de la década y media de gobiernos posneoliberales, de promover el rol de esos gobiernos latinoamericanos, en la contracorriente de la onda neoliberal que sigue barriendo el mundo y los derechos de los más vulnerables.


Esos gobiernos han hecho la crítica, en la practica, de los dogmas del pensamiento único, de que "cualquier gobierno serio" debería centrarse en los ajustes fiscales. De que no era posible crecer distribuyendo renta. De que las políticas sociales solo podrían existir como subproducto del crecimiento económico. Que el dinamismo depende de más mercado y menos Estado. Que no hay camino en el mundo que no sea el de la subordinación a los países del centro del capitalismo. Que el Sur es el retraso.


En fin, todo lo que los gobiernos progresistas han desmentido rotundamente, son argumentos fuertes para que el pensamiento crítico se apoye en ellos y encare las dificultades presentes en las perspectiva de la profundización de esos procesos y no de su abandono. Esto lo hacen los –de derecha y de ultraizquierda– que se refugian en el triste consuelo para ellos de un supuesto agotamiento del ciclo progresista. A ambas fuerzas les sobran motivaciones, derrotadas que han sido, durante una década y media. Pero les faltan razones, no pueden proyectar un futuro para el continente, que no sea la reiteración del pasado desastroso y superado o el discurso sin práctica.


Es el momento para que pensamiento crítico deje a un lado las prácticas burocráticas que neutralizan el potencial crítico del pensamiento latinoamericano, que mediocrizan las entidades tradicionales y así vuelva a protagonizar, en primera línea, la lucha antineoliberal. Vuelva, sin miedo, a proponer ideas audaces, nuevas, emancipatorias, que vuelva a engarzar a la intelectualidad crítica con las nuevas generaciones, huérfanas de futuro.


La burocratización es un enfermedad fatal para el pensamiento crítico, sea de las estructuras académicas, sea de las prácticas institucionales en otras instancias. ¿Hasta cuándo la intelectualidad crítica dejará que los "intelectuales mediáticos" de la derecha ocupen prácticamente solos los espacios de los debates de ideas, que formen nuevas generaciones en los valores del egoísmo, de los prejuicios, del consumismo?


La burocratización conduce a la despolitización, que es el mejor servicio que se puede prestar a la derecha, sustrayendo espacios críticos a la lucha de ideas para volcarlos simplemente a la mantención de cargos y de sueldos. Son burócratas que, aunque nominalmente pretendan pertenecer al campo de la izquierda, lo que hacen es desmoralizar a la izquierda, con el uso abusivo de las palabras sin práctica o con una práctica sin ideales ni proyección política concreta.


Fue una tragedia para la izquierda la separación entre una práctica sin teoría –que a menudo se pierde en los meandros de la institucionalidad vigente– y una teoría sin trascendencia concreta –que se pierde en sí misma–.


Hoy es indispensable rescatar la articulación entre pensamiento crítico y lucha de superación del neoliberalismo, entre teoría y práctica, entre intelectualidad y compromiso político concreto. Si los viejos caminos se han desviado de esas vías, nuevos tienen que ser abiertos, los espacios públicos conquistados ahí están para ser ocupados.


"Los caminos que encontramos hechos / son desechos de viejos destinos. / No crucemos por esos caminos / Porque solo son caminos muertos", canta Pablo Milanés.


Seamos fieles a los precursores del pensamiento crítico latinoamericano, pero sobre todo, fieles a los nuevos destinos que apenas hemos empezado a construir.


El que pierde la batalla de las ideas está destinado a la derrota política. No merecemos perder ni la una ni la otra.

Publicado enPolítica
La impactante realidad de la sociedad contemporánea mostrada por Steve Cutts

Las impactantes ilustraciones del artista gráfico Steve Cutts que critican la sociedad contemporánea se viralizan en Internet. Decenas de miles de personas han visto la triste verdad detrás de las obras que exponen en primer lugar el consumismo de los humanos.

Las obras del artista gráfico Steve Cutts, que exponen la sociedad a la burla, han sacudido la Red la última semana. Algunas de sus obras han tenido tanto impacto en los lectores, que se viralizaron y el artista se volvió famoso de inmediato.

Steve Cutts, un ilustrador que reside en Londres se llama a sí mismo el 'ermitaño autodidacta', quién de vez en cuando hace videos y dibujos en los que demoniza el consumismo y la búsqueda de dinero. Otro tema importante de sus obras es el desgaste del planeta a causa de los humanos en general, y por los empresarios en particular. Según el artista "la locura de los humanos es una fuente infinita de inspiración".

 

 

 

 

 

 

Tomado de RT: http://actualidad.rt.com/sociedad/184003-viraliza-artista-grafico-burla-sociedad

Publicado enFotorreportajes
Incidir en políticas públicas, tarea de la universidad en AL: rectores

Para enfrentar el siglo XXI, la universidad latinoamericana no puede dejar de lado una característica que le es inherente: su compromiso social, coinciden rectores de algunas de las universidades más importantes de la región, como la Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles; de Buenos Aires (UBA), Alberto Barbieri; de Sao Paulo (USP), Marco Antonio Zago, y de Chile (UCh), Ennio Vivaldi.


Durante el coloquio internacional ¿Hacia dónde va la universidad en el siglo XXI?, que se efectúa en la UNAM, Narro Robles enfatizó que para enfrentar los retos de este siglo, las instituciones públicas de la región no sólo deben enfocar su investigación a las áreas productivas, sino seguir con la tradición de impulsar las ciencias básicas y sociales, así como las humanidades y las artes, algo fundamental que necesitan las personas.


Las tres funciones sustantivas de la universidad, dijo, deben seguir siendo la base de las casas de estudios superiores de América Latina, pero al mismo tiempo deben incidir en las decisiones de políticas públicas mediante análisis de problemas, como exclusión, desigualdad, pobreza, violencia, corrupción e inseguridad, entre otros, y con ello plantear alternativas de solución.


Ante ello, planteó cinco retos para la universidad latinoamericana a fin de enfrentar este siglo: ampliar la cobertura, ya que en la región sólo 45 por ciento de los jóvenes en edad de asistir a la universidad pueden hacerlo, cifra lejana al mínimo de los países desarrollados, que es de 70 por ciento.


Además de mantener e incrementar la calidad de la formación; consolidar la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación; promover estrategias para que los Estados se den cuenta de la importancia de invertir en la educación, particularmente en la superior, a fin de que los financiamientos públicos sean cada vez mayores, e incrementar y concretar la cooperación internacional entre las casas de estudios para que se dé el intercambio de conocimientos y la movilidad académica y estudiantil.


Por su parte, Barbieri afirmó que las universidades latinoamericanas no pueden renunciar a sus tres actividades fundamentales: docencia, investigación y difusión de la cultura, las cuales deben responder a las necesidades sociales.
Destacó que para poder mirar el futuro, las universidades deben analizar qué fue del pasado y reflexionar en torno al presente, en lo que coincidió con su par de la UNAM: El pilar de la universidad latinoamericana es nuestro compromiso social.


El rector de la casa de estudios más grande de Argentina, con más de 380 mil estudiantes de grado y posgrado, subrayó que los gobiernos deben entender que la educación no es un gasto, sino un interés social.


Para el rector de la Universidad de Sao Paulo, a las actividades sustantivas de las casas de estudio públicas (docencia, investigación y extensión) debe sumarse una nueva misión: la transferencia del conocimiento hacia los sectores público y privado. Esto, apuntó, generará enlaces con la sociedad y vinculará las instituciones con su comunidad.


Asimismo, señaló, se debe impulsar mayor cooperación entre las universidades del continente para que, lejos de competir, se enriquezcan unas a otras. En el mundo actual serán más relevantes a medida que se concentren entre sí.
Su homólogo de la UCh planteó que las instituciones públicas de educación superior deben tener una conjunción entre la excelencia académica y de investigación, y compromiso social.


Criticó que en Chile el esquema universitario sea preferentemente privado, con lo que se ha generado un endeudamiento por varios años de los estudiantes, por lo que planteó un cambio de paradigma: En lugar de llevar los valores del mercado a la universidad, debemos llevar los valores de la universidad a la sociedad"

Publicado enCultura
Domingo, 26 Abril 2015 06:19

Pensamiento ambiental latinoamericano

Pensamiento ambiental latinoamericano

En un capítulo introductorio de un libro recién publicado por la CLACSO he propuesto, junto con el economista argentino Héctor Sejenovich y el historiador holandés Michiel Baud, la siguiente lista de rasgos propios del ambientalismo o ecologismo latinoamericano. Los presentamos para discusión pública. Son los señalados a continuación, que en parte coinciden y en parte divergen de los de otros continentes.


A) La conciencia del desastre demográfico tras la conquista y, por tanto, un rechazo generalizado hacia el enfoque malthusiano sobre el problema de la sobrepoblación. Es cierto que América Latina (con excepciones como El Salvador o Haití) es un continente de menor densidad de población que varios países europeos o que India o Bangladesh.


B) Un orgullo agroecológico presente especialmente en Mesoamérica y los Andes (y ausente en Estados Unidos), con personalidades de primera fila internacional como Hernández Xolocotzi, Gómez Pompa, Víctor Toledo, Miguel Altieri... América Latina es un centro de biodiversidad agrícola.


C) Una admiración compartida entre la ciencia europea y americana (desde 1800 con Alexander von Humboldt) por la gran riqueza biológica del continente en sus diversos ecosistemas, junto con programas de conservación desde el siglo XIX. En esos programas destacan grandes ecólogos latinoamericanos, como Jorge Morello en el estudio del Chaco y de la Pampa, Maximina Monasterio en el de los páramos andinos, y muchos otros. Existe un conservacionismo latinoamericano.


D) Una conciencia viva de la inequidad política y económica mundial y el consecuente saqueo de los recursos naturales de la región. Esta conciencia corre desde la explotación colonial hasta la época actual. Está bien simbolizada en la imagen de Las venas abiertas, introducida por Eduardo Galeano, y ha dado lugar a investigaciones recientes sobre el intercambio económico y ecológicamente desigual. Nunca ha sido tan grande la exportación barata de energía y materiales de América Latina como en los últimos años.


E) Desde la década de 1980 una creciente conflictividad socioambiental que dio lugar al ecologismo popular con redes de activistas (como OCMAL, Oilwatch y otras) denunciando la extracción de recursos naturales y la destrucción de bienes comunes. Este ecologismo de los pobres e indígenas sigue creciendo, y es víctima de violencia estatal o paraestatal y de procesos de criminalización. Lo mismo ocurre en otros continentes, especialmente en Asia, África y América Latina.


F) La vigencia de antiguas cosmovisiones indígenas, el culto a la Pachamama, reconocido en algunas Constituciones; el respeto por la naturaleza en cultos afroamericanos y las aportaciones de la Teología de la Liberación. También, en el plano cultural, la presencia de la ecología en la literatura, las músicas y el cine de los siglos XX y XXI.


G) En el plano oficial, el rechazo por los gobiernos latinoamericanos –desde Estocolmo, en 1972, en adelante– de la idea de límites al crecimiento, definiendo una agenda propia que propone distintos estilos de desarrollo, aunque aceptando finalmente un confuso desarrollo sostenible. En general, los gobiernos han visto el ecologismo o ambientalismo como idea foránea, del norte, que podría limitar el crecimiento económico. En Brasil, por ejemplo, se ha visto la defensa de la Amazonia bajo el lente de la soberanía nacional. Sin embargo, desde mediados de 1970 y por influencia de Ignacy Sachs (que era docente en París y viajó a México y a Brasil) se difundió la noción del ecodesarrollo, mucho antes de que triunfara la de desarrollo sostenible del informe Brundtland, en 1987.


H) Recientemente pugna por nacer un nuevo ecologismo político latinoamericano (que tal vez se podría llamar ecosocialismo) que se abre paso entre el neoliberalismo y el nacionalismo popular, recurriendo a conceptos como racionalidad ecológica productiva (que ha introducido Enrique Leff), la deuda ecológica y deuda climática que el norte tiene con el sur, la justicia hídrica, los derechos de la naturaleza, el postextractivismo, el postdesarrollismo y el buen vivir. Hay una pelea por interpretar algunos de estos términos, como buen vivir o sumak kawsay: ¿es al fin y al cabo otra forma de crecimiento económico o se trata de un pensamiento antiguo, que independiza el bienestar de las personas y de las comunidades del crecimiento económico?


Arturo Escobar y Gustavo Esteva han sido pensadores destacados del postdesarrollismo anteriores o paralelos a la discusión del decrecimiento o de la prosperidad sin crecimiento en Europa.


Algunos marxistas latinoamericanos, como Mariátegui, fueron agraristas, es decir, enfatizaron el papel de la naturaleza y su población humana dentro de los análisis de la estructura económica y apoyaron la continuación o restauración de las comunidades campesinas e indígenas que hoy son las que más protestan contra el extractivismo. Pero está todavía pendiente, realmente, la fusión del ecologismo popular con las antiguas izquierdas.

Publicado enMedio Ambiente

"La única salida para que los colonizados no repitan, una y otra vez, la terrible historia que los coloca en el lugar del colono, es la creación de algo nuevo, del mundo nuevo. Es el camino en el que los dominados pueden dejar de referenciarse en el dominante, desear su riqueza y su poder, perseguir su lugar en el mundo. En ese camino pueden superar la inferiorización en la que los instaló el colonialismo.

No podrán superar ese lugar peleando por repartirse lo que existe, que es el lugar del dominador, sino creando algo nuevo: clínicas, escuelas, caracoles, músicas y danzas; hacer ese mundo otro con sus propias manos, poniendo en juego su imaginación y sus sueños; con modos diferentes de hacer, que no son calco y copia de la sociedad dominante, sino creaciones auténticas, adecuadas al nosotros en movimiento. Creaciones que no tienen nada que envidiarle al mundo del colono. En ese movimiento colectivo de caminar, también tendremos las condiciones para descolonizar el pensamiento crítico".

 

Índice

 

Introducción

Colonialismo y movimientos antisistémicos

Sección I
Las sociedades en movimiento
La construcción de otro mundo en América Latina
La revolución descolonizadora del zapatismo

Sección II
Los movimientos en la era progresista

Argentina - Villa 31 (Retiro)
La autonomía es tan necesaria como posible

Brasil
Debajo y detrás de las grandes movilizaciones

Bolivia - Santa Cruz de la Sierra
Resistencia y cambio social en el corazón del racismo

Chile
Otra educación es posible 161

México
La comunidad autónoma urbana.
El mundo nuevo en el corazón del viejo

Paraguay
Las mujeres en el centro de las resistencias

Perú
Resistencia a la colonización de la minería

Venezuela. Cecosesola
El mundo nuevo desde lo comunitario

 

Sección III
Los progresismos como nuevas formas de denominación

El pensamiento crítico en el laberinto del progresismo
Formación de un nuevo bloque de poder en Uruguay
La construcción de un nuevo modelo de dominación

Sección IV
Abajo y a la izquierda


El Buen Vivir como el "otro mundo posible"
Descolonizar el pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias

 

Mapas de la codicia II: la Exacerbada aversión a perder

En la gráfica se esboza un típico plano cartesiano, mediante el cual se representa la interacción entre dos actores económicos (x e y), y cuatro zonas que corresponden a distintos tipos de preferencias, así: I) PR o preferencias recíprocas cuando ambos actores ganan en una transacción; II) PA o preferencias altruistas, cuando un actor activo (X) da un regalo o donación a (Y), y, por tanto, se sacrifica para que su contraparte gane; III) PMD o preferencias mutuamente destructivas, cuando ambos actores pierden en una transacción (por ejemplo una guerra); y, IV) PE o preferencias egoístas cuando un actor activo (X) busca maximizar su propia utilidad, y lo hace a costa de perjudicar (explotar, dañar) al agente pasivo (Y) que, por lo mismo, sufre los costes y las pérdidas de la transacción.

La reciprocidad se encuentra, por ejemplo, en la amistad: los amigos se hacen favores y se benefician mutuamente.


El altruismo ha sido ejemplificado en el Sermón de la Montaña—, en pasajes como los siguientes: "... Mas yo os digo, que vosotros no resistáis al mal a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Y si quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale tu capote también. Ya cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él..." (Mateo 5:39-41).


El juego mutuamente destructivo de la guerra, y de los círculos viciosos de la venganza, ha resultado descrito (y aconsejado) en el viejo testamento así:"Si algunos riñeren, é hiriesen a mujer preñada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, será penado conforme a lo que le impusiere el marido de la mujer y juzgaren los árbitros. Más si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida. Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. Quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe..." (Éxodo 21.24).


El egoísmo corresponde a la conducta racional en la competencia mercantil: comprar barato y vender caro; encajar la moneda falsa al rival y quedarse con la genuina riqueza; hacer un negocio sólo si este reporta rentabilidad.


En cada una de las cuatro zonas se pueden detectar dos sub-zonas: una de perfecta simetría (se pierde una suma equivalente a la que se gana, y viceversa); y de diversas asimetrías (se suele ganar más de lo que se pierde, y viceversa). Por ejemplo un magnánimo Gandhi dio mucho más de lo que recibió, en tanto que un negociante de la caridad publicita una tacaña limosna para ganar clientes y también para evadir impuestos.

Una lectura crítica de la aversión a perder —planteada por Kahneman y Tversky — me permite sugerir que: a) en realidad individuos y sociedades aversos a perder son sofisticadamente racionales y egoístas (al buscar ganar mucho más de lo que se pierde); b) en las venganzas personales y en las confrontaciones bélicas, al igual que en las negociaciones, se busca hacer mucho más daño del que le ha sido administrado a uno por su enemigo.


A partir de trabajos como el de Olson (1965) y Hardin (1968) existe un consenso entre los teóricos de la acción colectiva en relación con lo que, en este artículo, podríamos calificar de sofisticada aversión a perder, y que se sintetiza así: i) un ser racional busca maximizar su utilidad (al introducir una cabeza de ganado más en un potrero que es un bien libre como en la tragedia de los comunes; o al evadir una carga tributaria y así recargarse en el resto de contribuyentes como en los problemas de acción colectiva expuestos por Olson); ii) tal ser valora positivamente su utilidad en un porcentaje cercano a la unidad (100%); y, iii) valora la pérdida colectiva en un porcentaje de ínfimas fracciones cercanas a cero.


En el extremo del capitalismo salvaje y de la desmesurada búsqueda de éxito se ubica la personalidad del sádico para quien una ínfima gota de placer se logra sacrificando decenas, cientos o aún miles de vidas ajenas.


En el ámbito de la guerra (con preferencias mutuamente destructivas), lo que explica la reciente defensiva israelí contra Palestina (que en realidad era marcadamente ofensiva), es una exacerbada y ultra-racional aversión a perder: por cada israelí asesinado casi dos docenas de palestinos fueron masacrados. Una exagerada aversión a perder hace del negocio una guerra, como ocurre cuando el judío Shylock —en el mercader de Venecia de Shakespeare— pretende cortar una libra de carne del cuerpo de su deudor moroso para cobrarse la deuda.

 

Artículo vinculado

Mapa de la codicia (I)

Publicado enEconomía
Fernando Vallejo critica a Santos y pide votar en blanco

Sin tapujos, descarnado, propio de su estilo. Así fue el monólogo de 40 minutos del escritor colombiano Fernando Vallejo (Medellín, 1942) en un acto de la Feria del Libro de Bogotá. Sin introducciones, sin presentaciones y también sin despedidas, su discurso fue una crítica ácida a la gestión del presidente Juan Manuel Santos. También hizo blanco en el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, en el expresidente Álvaro Uribe, la clase política, el desempleo, las miles de víctimas de la violencia y el caos, que para él, vive Colombia.

 


"Esa cosa que tenemos montada allá arriba (Santos), parrandeándose el destino de 47 millones de colombianos", fue el duro arranque. Leía aceleradamente con el indiscutible acento de los que han nacido en Antioquia, solo hizo pausas cuando el auditorio lo aplaudía o se reía de su lenguaje desabrochado. Parte del monólogo tuvo como hilo conductor la entrevista que EL PAÍS le hizo al mandatario en enero de este año, donde aseguró que se imaginaba a jefes de la guerrilla sentados en el congreso colombiano donde defenderían sus ideales. "¿Cuales ideales?", se preguntó el escritor. "¿Matar, violar, secuestrar, extorsionar, volar torres eléctricas y oleoductos, reclutar niños, sembrar minas quiebrapatas, a eso lo llama ideales? ¿Y sentados en el Congreso? ¿En la Cueva de Alí Babá junto con los hampones que allá tenemos?", fue su respuesta que despertó vivas en el auditorio.

 


Vallejo, que le dedicó la mayor parte de su monólogo a Santos, le dijo, como si fuera su interlocutor, que "las ideas no son mercancías, no son frascos de mermelada: son sagradas". La mermelada a la que se refería es como llaman en Colombia a la repartición del poder en época electoral. Santos en la entrevista de EL PAÍS aseguró que había decidido mantener en secreto los detalles de las negociaciones con las FARC hasta que no se tuviera el acuerdo final, y que solo en ese momento le "vendería a los colombianos" lo que se había acordado. Para el novelista, lo único que tiene claro Santos es que quiere reelegirse. "Seguir montado en el caballito trotón otros cuatro años, que llegado el caso convertirás en ocho, y ocho más ocho dieciséis", dijo.

 


En su intervención, Vallejo hizo un repaso de las diferentes tragedias y problemas que vive Colombia. Con relación a los desempleados, de los que Santos ha dicho que quedan dos millones, lo convidó a que visitara la Plaza de Bolívar de Medellín en donde cientos de personas se ganan la vida trabajando, pero vendiendo minutos de móviles, un ocupación informal de la que se sustentan miles de colombianos. "¡Claro, Colombia es un país rico en minutos!", dijo de manera sarcástica. De nuevo risas y aplausos de la concurrencia.


En su discurso no podía faltar críticas al expresidente y hoy senador electo, Álvaro Uribe Vélez, a quien le dedicó varios minutos en especial a su perorata de que Santos lo usó para hacerse elegir y después lo traicionó. "Anda por ahí trinando como un pájaro todo desequilibrado, de psiquiatra", dijo de Uribe, refiriéndose a los 24 mil tuits que ha publicado el exmandatario en su cuenta de la red social después de terminar sus ochos años en la presidencia.

 


Y con relación a la guerrilla y al conflicto armado, dijo que esta no era más que una excusa para seguir perpetuándose en el poder. "Para los políticos colombianos las FARC se volvieron la gallinita de los huevos de oro. Les pone huevos para la elección y huevos para la reelección. Y a los comandantes y generales de las Fuerzas Armadas también se les apareció la Virgen con la gallinita. Y así, con lo que les toca del Presupuesto Nacional (que de año en año y de subida en subida hoy va en el 18%), les han venido lloviendo del cielo los miles de millones de dólares del Plan Colombia. Felices de la vida, ¿no?".

 


Después de enumerar con detalle partes médicos de víctimas del conflicto y de las humildes veredas donde viven los campesinos colombianos, el escritor terminó diciendo que al final son ellos los atropellados por el ejército, las guerrillas y los paramilitares. "Engañados por los políticos, por los curas, por los santos: por vos (Santos). Abandonados a su suerte por esta mala patria".


Pero la reflexión que al final quería llevar Vallejo a este auditorio, que como siempre esperaba sus polémicas intervenciones, fue proponer que los colombianos voten en blanco en las próximas elecciones presidenciales, para que Colombia no siga en ese desastre que pintó a lo largo de 40 minutos sin respiro. "Copartidarios: somos los únicos limpios aquí. Somos el Partido Colombiano del Voto en Blanco, el Pe Ce Ve Be. Somos tan decentes que ni registro tenemos ni candidatos. El domingo 25 de este mes, día de la ira nacional, ¡voto en blanco!".


Al final pronosticó como sería el día después de esas elecciones, en donde ese voto de protesta se imponga. "¿Y el lunes 26, cuando amanezca Colombia radiante, toda pintada de blanco, qué? ¿El vacío de poder? ¡Cuál vacío de poder! Vacía la vida mía".

Publicado enColombia
Martes, 01 Octubre 2013 18:29

Anarquía, y caos

Anarquía, y caos

Cuenta Hesíodo que en el comienzo fue el khaos (caos), y que "caos" significa "el de la boca abierta". (Sólo en la época moderna "caos" proviene de "gas" y tiene la acepción conocida de "desorden"). El de la boca abierta es la admiración misma, el asombro. Que después la Grecia clásica nombrará como thaumaxein. La boca abierta es el arrobamiento propio de los niños, la fascinación por lo que acontece. Y sí: el momento anterior a nombrar las cosas. Y nombrar las cosas es un acto poético, un acto religioso incluso, en el más prístino de los sentidos; religioso o, mejor aún, místico.

 

También en el comienzo de esta civilización fue, en el plano de la fundamentación de las cosas, la ausencia de principio(s). Que se denomina, en propiedad como an-arché. Por ello mismo la búsqueda de un/el/algún fundamento. Como resultado de lo cual, en el período arcaico, los griegos arriban entonces a esa forma de vida que consiste en tener el fundamento en sí mismo, en tener pivote, diríamos hoy en día, en la ausencia de ataduras y la autodeterminación: el autos-arché; la autarquía. Aquello que en latín se expresa como eo ipso, en su acepción más genérica. La autarquía, que la humanidad posterior jamás volverá a conocer o a tematizar, porque lo que se heredará será algo más fofo y tonto, la autonomía, que consiste en darse el nomos a sí mismo. La ley o la determinación normativa "el deber ser" por y para sí mismo. Con lo cual el problema entero se hace bobo. Es toda la historia de la autonomía, la libertad y esas discusiones sonsas sobre libertad y heteronomía, en fin, derechos y deberes. Pensamiento débil, pensamiento para dummies.


No en vano ese helenista eximio —como pocos— que era Nietzsche se enamorará y nos enseñará a enamorarnos de la autarquía. (¡Sí, a enamorarse también se aprende!)


La condición para el autos-arché es la an-arché. Ésta es la indeterminación de la cual emerge la determinación no-determinada. La total libertad, la liberación, la iluminación misma, si se quiere. Porque ése es también efectivamente el caso; incluso. En otros términos, la an-arché es la condición para el pensamiento y forma de vida libertarios.


Hasta que Occidente, esa civilización temerosa aprende a temerle a la libertad. Occidente, si, aunque lo diga con delimitación metodológica, hemos de creerle a Jean Delumeau. Los occidentales, que le temen a todo: a la soledad, al sufrimiento, a la enfermedad, al dolor, a la muerte; incluso le temen al temor mismo. En contraste con numerosísimas otras culturas y civilizaciones, libres todas ellas de miedo. La teta asustada, para decirlo con aquella película (2009) peruana de Claudia Llosa: el miedo que se aprende desde la teta de la madre.


Y el pánico —irracional, desde luego— al anarquismo. O a la anarquía. Los pueblos y las sociedades han aprendido a querer malas leyes, malos gobernantes, malos políticos por temor mayor a la anarquía. Anomia lo llamaba ese sociólogo perfeccionador del positivismo que es Durkheim.


Exactamente en este punto, vale recordar ese corto texto fundamental que es Discurso de la servidumbre voluntaria (1576), de Étienne de la Boétie. Servidumbre voluntaria, para los muchos, para lo cual la re-lectura de De la Boétie indica el buen remedio. O más sucintamente: miedos para unos, servidumbre voluntaria para otros. Dos caras de una sola y misma moneda.


El anarquismo no existe. Creer que existe el anarquismo es malcomprenderlo. Un flaco favor se le hace al entendimiento. Y al espíritu. La riqueza y la provocación del anarquismo están en su pluralidad.


Kropotkin, quien deja en claro que el anarquismo es una posición de nobleza: ¡de espíritu!, jamás de clase. Bakunin, ese radical inveterado, lleno de los mejores sentimientos solidarios. Los menos conocidos Bookchin, Liguri, Stowasser, y el reconocimiento de las experiencias autogestionarias. Y siempre el llamado a la utopía. Anarquía. Pensamiento libertario. Sin olvidar a esos románticos ingenuos que fueron los luditas. Sir Herbert Read y sus contribuciones, como ninguno, sobre arte y anarquía, estética y anarquía. (Siempre habrá que recordar su Educación por el arte). Rosa Luxemburgo y su fe en el valor de la espontaneidad revolucionaria, tan mal comprendida por las izquierdas institucionales e institucionalizadas. Y el filósofo de la anarquía, Max Stirner, quien sienta las bases para la distinción entre individuo y egoísmo en ese libro nunca leído que es El único y su propiedad. Tantos y tan desconocidos. O esa voz singular en nuestra América: Manuel González Prada. Sin pasar por alto, claro, esas experiencias en Argentina y México, principalmente. Y el movimiento makhnovista, que, mutatis mutandi coincide por otros caminos con los postulados del Ejército Zapatista y el subcomandante Marcos; que representan el respeto a las bases populares y a las culturas locales. El anarquismo con sentido de humor que es el de Paul Lafargue (sí, el yerno de Marx). En fin, tantos y tantas, triunfantes o fallidos. Pero cuyo baluarte común es ese: la fe en las capacidades de cada quien. La confianza en cada quien, como la confianza en el pueblo y en la sociedad. Y en sus organizaciones: en plural.


Existen, por el contrario, múltiples anarquismos. Contrariamente, justamente, al marxismo, al liberalismo, o al conservadurismo, y otras faunas semejantes. Que no solamente son doctrina y/o la asumen, sino que además tienen un cuerpo, una ritualidad, un lenguaje uniforme y unificado, justamente eso: una institucionalidad. Basta, en verdad, con echar una mirada al pensamiento anarquista. Género y número, como se habla en gramática, por ejemplo.


Los griegos, con Hesíodo, enseñaron que en el comienzo fue el khaos, es decir, "el de la boca abierta". A partir de lo cual, supuesto el asombro, llegó posteriormente el orden. Hasta descender a ese abismo insondable —en toda la expresión de la palabra—, que fueron Platón y Aristóteles. Con lo cual el orden —único, por definición— adquirió estatus; justamente statu quo.

 

Es ínsito al anarquismo la diversidad, la pluralidad. Y contrario a la unicidad y uniformidad, la normalización y la estandarización de cualquier tipo. O su complemento: a las posturas binarias o dualistas, y que son, por derivación, maniqueas.


La marca de familia del anarquismo es la pluralidad, la diversidad, exactamente, por lo demás, en la línea de los trabajos sobre los sistemas, fenómenos y comportamientos complejos. Que cuando son propiamente tales, se conocen como fenómenos, sistemas y comportamientos de complejidad creciente. O por vía de contraste: irreductibles; esto es, no simplificables; en ningún sentido.


No hay un único anarquismo, y esta es su inmensa riqueza. Cuando pensamos, por ejemplo, en anarquismo y arte, entonces la más inmediata es la relación entre anarquismo y surrealismo, y el movimiento dada, y ese gran obispo que es André Breton. Pero más allá de cualquier referencia a las artes y la cultura el sólido hilo común a las anarquías es la defensa, la promoción y la propuesta por la utopía, o utopías. O más acá de Breton, ese representante excelso de independencia autárquica que es, sin lugar a dudas, Fernando Vallejo, y su estética: la del anarquismo. Llamar a las cosas por su nombre. Y por eso mismo molesto para la moral de gregarios y los poderes constituidos.


Anarquía es simple y llanamente la capacidad de soñar. Y hay que tener una vida interior verdaderamente rica para soñar. (Y soñar es cualquier cosa menos tener pesadillas, que son el resultado de que la realidad ataca por la retaguardia).


Frente a esa riqueza que es imaginar utopías, se erige la necesidad de afiliación, de compromisos, de lazos. La sospecha sobre la libertad y la autonomía, la capacidad de tener criterios propios. El afán de todos los bandos por identificar (¡erróneamente!) individualismo con egoísmo. El pánico que produce ver a alguien libre. Y peor aún, a varios, a muchos, libres.


Una cosa es evidente: el sistema, el establecimiento, las instituciones, los mecanismos sociales (subrayando el primer término: "mecanismos"), le temen a la persona libre. Independiente. Y sí, el anarquismo individualista. Que es, a todas luces, una posición ética. Moral e intelectualmente comprometida con lo mejor del mundo.


Frente al miedo que produce alguien independiente, vale siempre recordar a Étienne de la Boétie. La gente se ata, peor que Ulises con las sirenas, voluntariamente. Spinoza, que de determinismo bastante sabía, recuerda cómo en el movimiento hacia la libertad (quinto libro de su Ética), partiendo de la esclavitud (cuarto libro), siempre existe natural, espontáneamente, la tendencia a volver atrás. A preferir la esclavitud. "Todo tiempo pasado siempre fue mejor", pues "algo se tenía" entonces.


Eso es lo que hace de la chusma justamente eso: chusma: su afán por atarse. Para no mencionar esa forma excelsa de racionalidad que en el contexto de la teoría de juegos se traduce como "racionalidad limitada" (cuya expresión original en inglés es: "bounded rationality": racionalidad atada) y que es preferible para el estado normal de la economía y para las posturas medio-de-avanzada en la materia. Lo de la chusma no es cuestión de clase: es una condición mental y espiritual.


La sospecha de quien es independiente: en materia de religión, de política, de credos públicos-confesionales. Lo habitual es que la gente tenga esta o aquella afiliación política, éste o aquel credo, etc. Pues eso permite etiquetar, prever, anticipar, clasificar y por tanto, controlar. Es lo que hace la NSA con las redes y los sistemas de información: desarrollar patrones de comportamiento para anticipar acciones y controlar estilos, formas, estándares de vida.


La inteligencia consiste en hacerse imprevisible ante esos esfuerzos —¡todos los esfuerzos!— de etiquetaje y clasificación. Pues la forma primera más eficaz de normalizar a la vida y al pensamiento es con los sistemas de clasificación. Que los hay de todos tipos.


¿Imprevisibilidad? Emerge la importancia de la espontaneidad revolucionaria, aquella que amaba Luxemburgo. Y que en el lenguaje de las ciencias de la complejidad se llama "emergencia"; "emergencia" y "autoorganización". Mecanismos de autogestión. Y aprovechamiento de la oportunidad. Rosa Luxemburgo, la adalid de la espontaneidad revolucionaria.


Y ese grito incómodo para el capitalismo y casi más para los marxistas ortodoxos, que es el llamado al derecho a la pereza de Lafargue. El socialismo, que es teylorismo y fordismo invertidos. El capitalismo es la esclavitud del hombre por el hombre; y el socialismo; lo contrario.
Lo que el sistema no perdona desde ningún punto de vista es la libertad, la autonomía. Las castiga implacablemente. Se llena la boca hablando de ellas, y despliega toda clase de ingenierías sociales en torno a ellas. Pero les tiene pánico. Ingenierías sociales como la educación y la religión, la política y el derecho, la comunicación social y los sistemas de creencia. Pero tiembla cuando ve a alguien verdadera, auténticamente independiente. Que los hay. Y son muchos. Más de los que la apariencia deja ver.


Contra el derecho, las normas y las instituciones hay que recordar siempre la importancia de los nexos débiles (como se dice en complejidad): la amistad y el amor, la solidaridad y la lealtad, la fidelidad y la gratuidad del vecindazgo. Pues el anarquismo es ante todo una posición ética; a eso exactamente apuntaba un texto clásico de Kropotkin. Peor aún: el anarquismo es una actitud de nobleza, pero no en el sentido económico o de clase: ¡noblesse d' esprit!; y cuya mejor traducción al español actual es bonhomía. ¡Sin que nos crean pendejos o idiotas, claro!


Eso es anarquía: conciencia vigilante, actitud crítica, y criterio: mucho criterio propio. Sabiendo incluso que el error es fuente de aprendizaje, y adaptación.


Pues el anarquismo es ante todo el compromiso con la vida. (Lo cual no es cierto al revés: que todo compromiso por la vida es de tipo anarquista). No existen las instituciones, las organizaciones, las iglesias, los partidos, las corporaciones o los movimientos. Hay y existen siempre, en cada caso, individuos. Y cada individuo es la organización de que se trate. Y si en alguna organización hay alguien sucio eso se corresponde fractalmente —sí: fractalmente— con la organización misma. Los individuos cochinos y miserables son la organización misma. Y al revés: aquellos verdaderamente humanos en el más excelso de los sentidos (y sobre lo cual no hay que hacer discursos) son la organización misma.


Goya ha pintado una representación de lo que son las instituciones. Saturno devorando a un hijo (c. 1819). Originariamente la historia remite a Chronos (El tiempo) que devora a sus hijos (para así él poder vivir), en la mitología griega, y que los romanos leen como Saturno devorando a un hijo. Goya, ese espíritu libre y crítico de cualquier Realpolitik. Goya, quien, podemos verlo así, crítica a las instituciones de todo tipo que devoran a sus hijos, a sus componentes, a sus creadores mismos. Nada hay tan inhumano como las estructuras, cualesquiera que sean sus nombres y apariencias.


A algo semejante se refería Kropotkin: ningún sistema que restrinja a los seres humanos a los poderes, límites y condiciones impuestas por las instituciones puede encontrar una explicación a las leyes morales de la humanidad. Cabe re-leer su La moral anarquista desde el punto de vista de su realización práctica (1890), y de 1891: La moral anarquista. Para señalar, simple y directamente, que, así las cosas, la verdadera moral es la del anarquismo. O el infaltable: El apoyo mutuo (1902).


Digámoslo de manera franca: la ética en sí misma no es un fin, sino un medio.


El anarquismo no solamente quiere cambiar al estado y las estructuras, la economía y el poder, los ejércitos y las instituciones. Pues como se vio en esa experiencia de 1789 a la fecha; o en otro plano, de 1917 a la fecha, nada de ello es suficiente. ¡Se trata de cambiar a la vida misma! Por encima de cualquier institución de la índole que se trate, es la vida la que importa. Y en primer lugar la vida de cada quien, la vida de a cada uno. Pues en la vastedad y la economía del universo es el individuo el que marca la diferencia. El amor hacia alguien determinado. La muerte de alguien específico. El nacimiento de alguien en particular. Y así sucesivamente. Por ello mismo existe el arte —el gran arte— en la naturaleza. La cultura es el valor del individuo en comunidad. No el individuo como comunidad.


Pensar el anarquismo, y vivirlo, consiste en creer en la importancia de las emergencias. Creer en la autoorganización. Incluso, sí: en la gratuidad de las acciones hacia los demás. La confianza. Sin hacer de la confianza una estrategia; pues la mata. Y construir el mundo de abajo hacia arriba. Y nuevamente de arriba hacia abajo contando con que la unidad básica son unos pocos elementos y sus relaciones. Que es lo que está en el ABC del estudio de los sistemas complejos.


La obligación moral de cualquier organización consiste en tener gente ética y humanamente valiosa. El resto: son peones. En el peor de los casos, peones de las estructuras mismas. El estructuralismo, que es la fase superior de la administración científica y cuyo producto final son las instituciones de toda índole. El institucionalismo y el neo-institucionalismo, en toda la línea de la palabra. Engendros del maligno.


Administradores: parásitos sociales: no trabajan ni hacen nada: sólo mandan y controlan. Y toda la ralea de sus similares: la burocracia en general. Militar y civil, educativa y política. Y los abogados también. Los cargos intermedios en toda la gama de la palabra: todos ellos, los verdaderos enemigos.


An-arché: ausencia de fundamentos para poder tener el fundamento en sí mismo o ser su propio fundamento: autos-arché. Que es lo que alguien como Jesús de Nazaret quería y que no fue cristiano ni católico. Por lo que aboga Siddharta Gautama, que no era budista. Y tantos otros ejemplos en la misma línea. "No me sigas a mí: aprende de mí, y sigue tu propia línea". Con lo cual el mundo podrá ser salvado; ulteriormente.


El individuo no esel egoísta. Antes bien, es, a la luz de Max Stirner, el único. Y el mundo se teje, verdaderamente de multiplicidad de unicidades. Cuando lo son propiamente. Pues en la inmensa mayoría de los casos, la gente son pertenencias; afiliaciones; sentidos de pertenencia, y demás. Todo lo cual es la total ausencia de libertad, autonomía e independencia.

 

La gente se afilia como estrategias de supervivencia. Para sostenerse y aguantar. Eso: aguantar. Punto. Pues la historia de la humanidad es, a gran escala, la historia de la supervivencia. No hemos arribado aún al estadio de la vida o la existencia. En términos de la teoría de la evolución: es físico darwinismo; incluso darwinismo social. Sin haber siquiera llegado al neo-darwinismo. Y más allá, o más acá, mejor.
Y al final: recordar siempre ese cuento de "niños": nadie se atreve a decir lo evidente: que el rey va desnudo. Sólo ese niño —candor e inocencia, juego y futuro— se atreve a decirlo, y lo dice. Y entonces todos comienzan a ver desnudo al rey. El niño, el primer anarquista, desde el punto de vista del desarrollo. Sólo los niños son libres, se lee desde la adultez. Volver a ser niños. Como Nietzsche mismo, en la tercera de sus transformaciones: del león en niño (y antes del camello en león; en su Así hablaba Zaratustra): y afirmar más: ¡más vida! ¡Más voluntad de vivir! Contra los nihilismos.


¿Y el caos? El caos es todo lo contrario a desorden (anomia), (a pesar de un muy desafortunado libro de Balandier). Orden a través de fluctuaciones. Las fluctuaciones como generadoras de orden: orden de complejidad creciente. El caos —el filo del caos, en rigor—, es la fuente misma de la creatividad; creatividad e iniciativa; riesgo y apuesta; desafío y cambio.


El caos como generador de nuevas realidades a partir no del pasado, sino del presente —sensibilidad a las condiciones iniciales—, de suerte que se crean futuros no previsibles: bifurcaciones.


En fin, el filo del caos, esa experiencia —espacio de fase— a partir del cual suceden todas las cosas maravillosas del mundo y de la vida: justamente, lejos del equilibrio.

 

29 septiembre 2013

Publicado enColombia