Jueves, 05 Diciembre 2019 06:38

El fracaso histórico del capital

El fracaso histórico del capital

Las manifestaciones de los últimos 12 meses en Chile, Ecuador, Perú, Haití, Irak, Irán, Hong Kong y hasta Francia han adquirido un carácter insurreccional por sus dimensiones y la amplitud de sus reclamos. Muchos pensarían que estos movimientos no tienen un hilo conductor y que todos obedecen a causas distintas. Los detonadores, en cada caso, parecerían ser muy distintos. Pero un análisis más cuidadoso permite identificar varias raíces comunes, en las que se mezclan las políticas de austeridad, una profunda desigualdad, el dominio del capital financiero y la concentración de poder de mercado en pocas corporaciones. Son los rasgos definitorios de esta etapa del capitalismo que se ha denominado neoliberalismo.

Las señales del fracaso y ruina del neoliberalismo se encuentran en todas partes. La creciente e intensa desigualdad es, quizás, la señal más poderosa. Proviene de muchas causas, entre las que destaca la contracción en los salarios desde la década de los años 1970. El estancamiento económico en que ha caído la globalización neoliberal es otro signo de que algo está muy mal en las entrañas del capitalismo mundial. Ponerle la etiqueta de “estancamiento secular” a este proceso de ralentización puede servir para calmar las conciencias y ayudarlas a ahuyentar los malos augurios. Pero cuando uno pregunta por las causas de este fenómeno, casi nadie se atreve a poner el dedo en la llaga: el estancamiento secular se debe a una caída en la inversión que, a su vez, está ligada a una baja en la tasa de ganancia.

El sector financiero, que en las primeras etapas del capitalismo le fue aliado fiel, hoy se ha convertido en una máquina que impone su racionalidad a la economía real y mantiene su rentabilidad a través de la especulación. La masa de liquidez que hoy ocupa su espacio de paraísos fiscales rebasa los 22 billones (castellanos) de dólares. Las prioridades de la política macroeconómica obedecen a los mandatos del capital financiero, mientras el desempleo y subempleo son la cicatriz de estas políticas. El deterioro de los servicios de salud y educación en la mayoría de los países desarrollados es un hecho bien documentado. Finalmente, todo esto se acompaña de un proceso destructivo en todas las dimensiones del medio ambiente. Cambio climático fuera de control, pérdida de biodiversidad, erosión de suelos y contaminación de acuíferos son sólo algunos de los aspectos más claros de este deterioro que hoy es una amenaza para toda la humanidad.

¿Cómo leer este proceso de ruina del capitalismo? Una posible respuesta es ver en esto el fracaso de una forma particular de capitalismo, el neoliberalismo, pero no del proyecto histórico planteado por el capital. Todo esto exige un análisis más cuidadoso de lo que constituye el neoliberalismo.

En la década de los años 1930 los economistas ultraliberales Ludwig von Mises y Friedrich Hayek buscaron inyectar nueva energía a la ideología de un liberalismo que no había sabido qué hacer con el ascenso del fascismo, que no estaba resolviendo los problemas económicos de su tiempo y que, además, veía en la teoría macroeconómica de Keynes una amenaza. Usaron toda la superchería de la ideología del mercado libre para lograrlo. El resultado fue un adefesio que el marxista Max Adler calificó por vez primera de “neoliberalismo”.

Tal como lo describieron Von Mises y Hayek, el nuevo sistema era la esencia del capital. En su mediocridad como economistas, estos autores develaron la esencia de la economía política burguesa y enseñaron la esencia del capital. Su actividad panfletaria sentó las bases de lo que después sería la agenda neoliberal en teoría económica y en política: privatizar todo, desregular la vida económica y dejar actuar a las fuerzas del mercado. En pocas palabras, en el neoliberalismo no encontramos una excrecencia del capitalismo, sino la expresión más pura de su esencia. Y desde esa perspectiva, la ruina del neoliberalismo es efectivamente el fracaso del capital.

El fracaso significa que el proyecto histórico del capital se ha agotado y hoy está en decadencia. A finales del siglo XVIII Hegel escribía: “Una época se termina cuando hace realidad su propio concepto”. Parafraseando esta idea, se podría decir que en este momento la esencia de la época del capital se ha hecho realidad concreta en todas sus especificaciones en y a través del neoliberalismo. Así se expresa en toda su objetividad el potencial esencial del capitalismo: en las especificaciones del neoliberalismo se concretiza el proyecto histórico del capital en su versión real más acabada. En consecuencia, con el fracaso del neoliberalismo hemos llegado al acabamiento del capital y a la terminación de su época.

Pero esto no es un punto de reposo. La fase crepuscular del capital durará todavía muchos años, pero serán años de grandes sacudidas políticas y sociales, dado que las contradicciones del capital explotarán en crisis prolongadas. La esencia de la nueva época ya no será el capital, sino la lucha por la libertad y la justicia.

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El Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, participa de la Cumbre del Clima.

  Alemania, Francia y España deberán aunar esfuerzos para persuadir a China, Rusia, India, Brasil y Estados Unidos de intensificar la lucha contra la contaminación del medio ambiente. 

 

La Cumbre del Clima COP 25 que se celebra en Madrid a partir de este lunes y hasta el 13 de diciembre será el nuevo ring en el que se midan los países que impulsan una agenda decidida para enfrentar la emergencia climática, y los escépticos o negacionistas del cambio climático, liderados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La capital española acoge esta Conferencia entre las Partes (COP), luego de que el estallido social en Chile dejara al presidente Sebastián Piñera acorralado, y sin el paisaje de país estable y desarrollado que pretende mostrar esta clase de reuniones de carácter internacional.

Delegaciones de alto nivel de más de 150 países, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, la flamante presidenta de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, representantes de diversas Organizaciones No Gubernamentales, científicos y expertos en la lucha contra el cambio climático entre unas 25 mil personas, buscarán alcanzar un acuerdo para concretar y profundizar las medidas adoptadas cuatro años atrás en el Acuerdo del Clima de París.

El presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez, será uno de los principales anfitriones, y encargado de llevar a buen puerto la COP 25, cuyo eslogan reza “es tiempo de actuar”. El líder socialista, que se encuentra en negociaciones para formar su Ejecutivo, ha presentado una agenda ambiciosa para que España realice una transición ecológica de su economía, y ayude a reducir sensiblemente la producción de gases de efecto invernadero.

Un objetivo que comparten e impulsan para el conjunto de la Unión Europea el presidente francés, Emmanuel Macron, y la líder del Gobierno alemán, Ángela Merkel. En efecto, el jueves pasado, el Parlamento Europeo declaró la emergencia climática, y se propuso como objetivos de la nueva legislatura (2019-2023) la creación de un “New Green Deal” en los próximos 100 días, y trabajar para descarbonizar la economía del bloque en el 2050.

Sin el apoyo del Reino Unido, que está perdido en el intríngulis del Brexit, y el frágil Gobierno de Italia, Alemania, Francia y España deberán aunar esfuerzos para persuadir a China, Rusia, India, Brasil y Estados Unidos de intensificar la lucha contra el cambio climático.

La tarea no será sencilla. El presidente Trump ya ha anunciado que retirará a su país del Acuerdo de París, mientras que gigantes como China, Rusia, e India, que están entre los principales emisores de gases de efecto invernadero, no han presentado planes ambiciosos para contrarrestar el cambio climático. Brasil, por su parte, tampoco ha dado señales. Al contrario, el presidente de ese país, Jair Bolsonaro, ha estado en el centro de una tormenta política y climática luego de que se denunciara un crecimiento notable en la cantidad de incendios que se produjeron este año en la Amazonia.

La Unión Europea buscará implicar a los escépticos y negacionistas aprovechando el contexto de protestas y concientización mundial por el cambio climático, además de la catarata de informes que se publican casi cada mes advirtiendo sobre los estragos de la crisis climática. El último, un informe de la Organización Meteorológica Mundial, que situó en un nuevo récord la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Un fenómeno que promete acelerarse con consecuencias cada vez más graves para las futuras generaciones.

Entre los activistas que acudirán a la Cumbre se encuentra Greta Thunberg, uno de los rostros más visibles en las manifestaciones contra los gobiernos europeos para actuar contra el cambio climático. La joven sueca se encuentra de camino al país ibérico en un catamarán que embarcó en Sudamérica después de que se cancelara la Cumbre en Chile. Thunberg, creadora del movimiento “Fridays for Future”, ha decidido trasladarse en un medio de transporte no contaminante, y su acción será puesta como un ejemplo más de las medidas que pueden adoptarse para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero.

En España y en la Unión Europea, la Cumbre COP 25 está en el centro de la agenda mediática y política. Los más optimistas esperan que se alcancen suficientes acuerdos para convertir esta fecha en un punto de inflexión para reducir el calentamiento global. Sin embargo, nadie puede asegurarlo por estos días. Además de Trump y su club de aliados negacionistas, en Europa existe un buen número de partidos políticos que prometen batallar la “histeria climática”. Entre ellos, el líder italiano Matteo Salvini, el partido ultranacionalista Una Alternativa para Alemania, o el radical Vox, que en las últimas elecciones españolas logró convertirse en la tercera fuerza política más importante del país.

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Sábado, 30 Noviembre 2019 08:16

Liquidación y crisis de las EPS

Liquidación y crisis de las EPS

Las noticias de las últimas semanas informan que numerosas Empresas Prestadoras de Salud (EPS), han sido liquidadas, otras intervenidas y sancionadas. Con cada medida de estas la población se queja por la mala prestación del servicio de salud, que persiste, ahora agravado por el hacinamiento en las oficinas y clínicas de las que están recibiendo miles de nuevos afiliados. ¿Qué es lo que está ocurriendo?

 

 

Sorprende, por decir lo menos, lo que está sucediendo con las Empresas Prestadoras de Salud (EPS), siete de las cuales fueron liquidadas y revocado sus servicios por parte de la Superintendencia Nacional de Salud. Entre las liquidadas se encuentran Comfacor, Cruz Blanca, Salud Vida y Emdisalud; y otras tres, Comparta, Medimás y Coomeva perdieron su licencia para operar en ocho departamentos. En conjunto estas EPS atendían a 2.7 millones de ciudadanos.

Las razones argumentadas por la Supersalud para liquidarlas y/o revocar su operación, corresponde a deficiencias en la prestación de servicios de salud, incumplimiento de márgenes de solvencia financiera para su funcionamiento, deudas con las entidades prestadoras de servicios de salud, entre otras.

El ramillete de razones esgrimido por la Supersalud desnuda una realidad ya advertida en el 2018 por esta misma entidad, como en el 2012 por la Contraloria General de la República (CGR).El año anterior la entidad que controla a las EPS había advertido que de 37 de tales empresas evaluadas solo 9 cumplen con condiciones financieras y de solvencia para asumir la atención en salud de millones de colombianos1. Por su parte, la CGR había advertido que las condiciones financieras de las EPS eran peor de lo que se mostraba a la opinión pública.

Es una realidad que desnuda el negociado que está detrás de la “eficiencia privada”, lo que al mismo tiempo cuestiona la razón de ser de estas intermediadoras de un derecho fundamental. Incluso, las 9 EPS que cumplen con los indicadores lo hacen frente a las pírricas exigencias para su funcionamiento que les interpone el Estado.

Como puede verificarse en el decreto 2702 de 2014, modificado por el decreto 780 de 2016 –que establecieron las condiciones financieras que deben cumplir las EPS–, tales exigencias son mínimas, en casos sobrepasando la irresponsabilidad, como lo certifica el hecho de exigirles un capital mínimo de 10.708 mil millones (diez mil millones aproximadamente) para poder participar en la prestación de servicios de salud, una cifra ridícula a todas luces para entidades que manejan cifras de recursos públicos de la salud hasta de tres billones de pesos anuales, en donde por ley pueden quedarse con el 10 por ciento de estos recursos para costos administrativos. Diez mil millones es un capital que puede consumirse en diez pacientes de alto costo, y son unos recursos que no generan ninguna garantía para que una entidad particular maneje las billonarias sumas de recursos públicos de los colombianos. De otro lado, debe tenerse en cuenta que posteriormente el Decreto 2117 de 2017 les permitió a las EPS adelantar procesos de reorganización institucional, acotando que cada que se reorganicen vuelve y empieza el plazo para cumplir con estos requisitos financieros, y así hasta el infinito.

Con esta realidad a la vista podemos asegurar, sin temor alguno,que nuestro sistema de salud se sostiene con capital público, el aporte privado es mínimo o casi inexistente, con lo cual lo que tenemos ante nosotros son Empresas Parásitas del Estado, pues los dineros que fluyen por el sistema provienen fundamentalmente de los recursos del Presupuesto General de la Nación vía sistema general de participaciones, y de las contribuciones de los trabajadores que se entregan a las EPS bajo la forma de la Unidad de Pago por Capitación UPC (Monto por afiliado que gira el Estado a la EPS, que en el régimen contributivo corresponde a 807.180/año, y en el régimen subsidiado a 787.327/año).

En ese sentido, en la práctica, el nombre de Empresa (Prestadora de Salud) le queda grande a estas entidades, ya que en efecto no son Empresas sino administradoras particulares de recursos públicos de la salud, es decir, trabajan con el capital de todos los colombianos. Y estos mismos recursos públicos son los que fluyen y con los que trabajan clínicas y hospitales, sean públicos o privados. Con la diferencia de que un sistema de salud puede funcionar sin estas intermediarias financieras, captadoras de recursos públicos, como ocurre en la mayoría de países del mundo, pero jamás podrá funcionar sin la presencia de las clínicas y hospitales que ejercen la labor misional de la prestación de servicios de salud.

 

La clasificación

 

De otro lado, el Ministerio de Salud y Protección Social ha publicado el ranking de las EPS2. Para este estudio, desarrollado mediante una metodología de encuestas, tomaron en cuenta parámetros tales como: atención médica general, especializada, entrega de medicamentos, trato del paciente, trámite de autorizaciones. Un ranking del que, llama la atención, excluyen a las EPS indígenas que han mostrado indicadores superiores en este tipo de evaluaciones.

Dentro de las 10 primeras EPS destacadas en este estudio, destacan:Sura, Sanitas, Salud Total, Nueva EPS, Compensar, y Coomeva. Paradójico, por su incumplimiento, esta última fue revocada por la Supersalud para funcionar en varios departamentos. El estudio no diferencia en el análisis estadístico el tipo de EPS, lo que debería de haber especificado, ya que existen EPS que son sólo departamentales, otras que operan en diversos departamentos, de igual manera el número de afiliados que puede variar desde 500 mil ciudadanos y hasta 4 millones.

Esto es importante situarlo, debido a que existen estudios que muestran que seis de las 13 EPS del régimen contributivo que tienen un comportamiento financiero estable cumplen cuatro características3: cuentan con 1,5 y 3 millones de afiliados ubicados en zonas urbanas (Medellín y Bogotá), en donde existen adecuada oferta de prestadores de servicios de salud; tienen integración vertical con prestadores de alta o baja complejidad (lo cual resulta ilegal cuando esta integración supera el 30 por ciento); poseen ingresos adicionales producto de planes complementarios y tienen mayor aversión a la captura política, aunque no a la captura corporativa.

Una debilidad central del ranking es que no mide la red de prestación de servicios de la EPS, es decir, el conjunto de clínicas y hospitales que contratan para atender a la población, red que es, por las inconsistencias contractuales entre las EPS y los prestadores, precisamente el espacio en donde terminan de fraguarse gran parte de la negación de servicios a los ciudadanos,. Tampoco se incluyen indicadores relativos a la Autonomía profesional, dado que el constreñimiento a la prescripción médica constituye uno de los poderosos mecanismos encubiertos de negación de servicios.

 

Servicio tutelado

 

Por el tipo de ranking adelantado y las particularidades anotadas, vale la pena contrastarlo con los resultados mostrados por la Defensoría del Pueblo en el informe de tutelas instauradas en salud del año 20184. Esta entidad enuncia que durante tal año se presentaron 207.734 tutelas en esta materia, siendo Medimas, Coomeva, Nueva EPS, Salud Vida, Salud Total, las EPS más tuteladas, algunas de tales entidades, nueva paradoja, se encuentran entre las mejores rankeadas en la medición del Ministerio de Salud y Protección Social. La mayor frecuencia de tutelas se presentan por la negación de citas médicas, tratamientos, medicamentos, procedimientos quirúrgicos.

Este mismo informe señala que la Superintendencia de salud reportó para el año 2018 casi un millón de quejas y peticiones por parte de ciudadanos frente al servicio de salud (999.294). Las causas principales de estas quejas y peticiones se deben a: falta de oportunidad en asignación de citas, restricción en libre escogencia de las EPS y no oportunidad de entrega de medicamentos No POS.

En suma, en este momento 19 EPS se encuentran con medidas de vigilancia especial por parte de la Supersalud, aun así, continúan manejando recursos públicos del sector y, desde hace varios años, respondiendo por la atención de la salud de la población, sin que esto haya implicado un cambio por parte de los gobiernos de la orientación de la política pública de salud. Lo que es peor, el gobierno nacional, en el recientemente aprobado Plan de Desarrollo, les devuelve el manejo de los recursos de la salud a estas entidades, las mismas que están cuestionadas por fraude, decisión que toman reversando la obligatoriedad de que en el caso de estas intervenciones opere el giro directo por parte del fondo público Adres para el pago de deudas a los prestadores de servicios de salud.

 

El propósito

 

¿Eficiencia gubernamental? ¿Ahora sí funcionaran las EPS y el sistema de salud saldrá de su precariedad? Ojalá la realidad fuera tan simple, pero lo que parece estar detrás de estos procedimientos de control, sanción y liquidación no es más que la concentración del sector en pocas EPS, avanzando hacia la práctica monopolización del servicio que prestan. Esta parece ser la apuesta del gobierno del presidente Duque, para lo cual aprobaron la ley 1949 de 2019, cuyo objeto es el fortalecimiento de la Superintendencia de salud, para otorgarle dientes para concretar tal propósito.

Esta medida va en el sentido correcto, aunque existan dudas en los adecuados procesos de transición que deben llevarse a cabo para adelantar estas liquidaciones, lo cual no vulnere los derechos de los pacientes, trabajadores, y la cobertura de las deudas de estas entidades con los prestadores de servicios de salud.

La medida, insisto, va en el sentido correcto, pero no tiene un punto de llegada claro, dado que buscan materializar un oligopolio de EPS, que conforme a los cálculos del Gobierno, tendría la capacidad de operar todo el sistema de salud. Algo que va en contra de la realidad, ya que la evidencia demuestra que esto no será así, en tanto este oligopolio adolece de las mínimas exigencias de una economía de mercado para operar billonarias sumas y garantizar la prestación de servicios. Hasta ahora es claro que estos oligopolios no se ocuparán de la salud de 23 millones de connacionales que habitan en zonas dispersas y rurales del territorio nacional. Está demostrado empíricamente que las EPS que superan tres millones de afiliados incursionan en mal funcionamiento. Toda esta contraevidente apuesta del Gobierno, corresponde al mantenimiento del modelo de las EPS contra viento y marea..

Así proceden ya que lo fundamental para ellos es el negocio, por sobre el derecho, en un desbocado afán por salvaguardan los intereses del capital financiero, urgido de la existencia de las EPS, las que les sirven como vehículo para capturar recursos públicos de la salud en sus bancos y usufructuar los beneficios financieros que rinden estas billonarias sumas, a costa de la salud de los colombianos.

Son, precisamente, estos poderosos intereses los opuestos en la última década a que se realice en el país una reforma a la salud a través de la cual resolver el problema de fondo con un modelo de administración alternativo, uno que sí garantice el goce efectivo al derecho a la salud y la destinación específica de los recursos del sector para los fines constitucionalmente definidos, lo que supone la eliminación de intermediarios extractores de renta, que han demostrado una absoluta ineficacia en la tarea encomendada por la ley 100 de 1993.

 

1 Informe de Evaluación del cumplimiento de las condiciones financieras y de solvencia de las EPS en 2018
2 https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/CA/Ranking-satisfaccion-eps-2018.pdf
3https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11484-las-eps-en-el-sistema-de-salud-un-dolor-de-cabeza.html
4 http://www.defensoria.gov.co/public/pdf/Tutela-los-derechos-de-la-salud-2018.pdf
* Médica psiquiatra,
Vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana,
integrante Corporación Latinoamericana Sur.

Publicado enColombia
Sábado, 30 Noviembre 2019 06:08

Cayó el gobierno iraquí

Manifestantes festejan la renuncia del presidente iraquí en el centro de Bagdad.  Imagen: AFP

El primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, anunció que presentará su renuncia después de que más de 40 personas fueran asesinadas por las fuerzas de seguridad en una protesta callejera y tras el llamado del principal clérigo chiita del país para que los legisladores le retiren su apoyo. Tras el anuncio, miles de manifestantes antigubernamentales que han acampado en la céntrica plaza Tahrir de Bagdad durante casi dos meses celebraron con cantos y bailes.

Abdul-Mahdi emitió un comunicado en el que dijo que había "escuchado con gran preocupación" el sermón del Gran Ayatollah Ali al-Sistani y que tomó su decisión luego de oírlo para "facilitar y acelerar su cumplimiento lo antes posible. "Presentaré al Parlamento un memorando oficial renunciando al puesto de primer ministro para que el Parlamento pueda revisar sus opciones", expresó Abdul-Mahdi, que ocupaba el cargo desde hacía poco más un año. El texto no precisa cuándo va a dimitir, pero la Asamblea va a reunirse el domingo para debatir la crisis.

Al Sistani había dicho que el Parlamento "debería reconsiderar sus opciones" en su sermón semanal de los viernes, que fue leído por un representante suyo en la ciudad santa de Najaf. Al Sistani había llamado a los activistas a distinguir entre los manifestantes pacíficos y aquellos que solo buscan generar violencia, después de que el miércoles un grupo de personas incendiara el consulado de Irán en Najaf. Funcionarios gubernamentales han declarado que el ataque al consulado iraní fue perpetrado por saboteadores externos al movimiento ciudadano.

Si bien los manifestantes celebraron el anuncio de Abdul-Mahdi, el reclamo de la calle es en contra de toda la clase política que gobierna Irak desde la caída de Saddam Hussein, en 2003. "No nos detendremos con el primer ministro, tenemos más peleas que dar. Seguiremos adelante hasta que se cumplan nuestras demandas", aseguró a la CNN una mujer que no quiso revelar su identidad por temor a represalias. Los manifestantes piden un cambio del gobierno que consideran corrupto y responsable de la mala gestión de los recursos y problemas económicos del país, sobre todo en el sur rico en petróleo donde la población no se beneficia del oro negro.

Alrededor de 400 personas murieron en la violenta represión que ha habido desde el inicio de las protestas, el 1° de octubre, la mayoría con heridas de munición real o por la explosión de latas de gas lacrimógeno que las fuerzas de seguridad disparan directo contra la multitud. Cuarenta manifestantes murieron baleados el jueves en la capital, Bagdad, y en las sureñas ciudades de Najaf y Nasiriya, en una escalada que continúa en las calles del país. Otros tres manifestantes murieron el viernes y ocho resultaron heridos en Nasiriya cuando intentaron acceder al centro de la ciudad para reanudar su protesta, informaron fuentes de Seguridad y de Salud.

Abdul-Mahdi, de 77 años, ex ministro de petróleo y finanzas y ex vicepresidente, fue visto como un político independiente cuando asumió el cargo en octubre de 2018 y es el primer primer ministro iraquí que no pertenece al partido político Dawa en 12 años. En su primer día de mandato, trasladó sus oficinas afuera de la zona verde fortificada en las que están todas la sedes del gobierno y embajadas con el objetivo de acercarse a la ciudadanía. Pero en seguida se chocó de frente con el desafío de bajar el alto desempleo, eliminar la corrupción y mejorar unos servicios públicos en ruinas.

Los manifestantes también le reprochan la creciente influencia de Irán en el país, después de que Washington redujera el número de militares en el terreno.

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El Banco de México recorta la previsión de crecimiento para 2019 hasta situarla en negativo

La institución también rebaja la proyección para 2020 a una horquilla de entre el 0,8% y 1,8

El Banco de México ha recortado este miércoles la previsión de crecimiento del PIB para 2019 hasta situarla por primera vez en números negativos. El informe trimestral rebaja las perspectivas para este año de un intervalo de entre 0,2% y 0,7% a uno de entre -0,2% y 0,2%. Para 2020, el banco vaticina una recuperación, aunque esta también será menor a la prevista al colocarla en una horquilla de entre 0,8% y 1,8%, por debajo del intervalo de 1,5% y 2,5% antes previsto. La institución cita una "debilidad de mayor magnitud y duración a la anteriormente prevista" y la "menor actividad automotriz" en el país para justificar la rebaja. 

El recorte sitúa a la segunda mayor economía latinoamericana, por detrás de Brasil, ante un posible decrecimiento, aunque la institución evita hablar de recesión en su informe. Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó unas cifras revisadas que confirmaban que el país había entrado en recesión durante el primer semestre del año. Varios organismos internacionales han advertido ya de la debilidad económica del país y han ido revisando a la baja sus proyecciones en paralelo a un empeoramiento del panorama doméstico y mundial. El Fondo Monetario Internacional rebajó en octubre la proyección hasta el 0,4%, cinco décimas menos que en la estimación anterior.

La incertidumbre es el principal elemento del cuadro que pinta el banco central. La relación entre Estados Unidos y el país latinoamericano es uno de los puntos que despierta mayor preocupación. En primer lugar, la ratificación por parte del Congreso de EE UU del TMEC, el nuevo acuerdo comercial de Norteamérica, se puede retrasar todavía más, lo que puede afectar los niveles de inversión. Además, el Gobierno de Donald Trump puede tomar decisiones que agraven las tensiones comerciales, como sucedió en junio con el sorpresivo anuncio que pretendía imponer aranceles para todas las importaciones mexicanas, una amenaza que finalmente no se llevó a cabo. 

El Banco de México señala, además, otros elementos de riesgo doméstico: una posible reducción de la calificación de la deuda de la petrolera estatal Pemex, de la que ya han advertido las empresas calificadoras, y el debilitamiento de la producción automotriz. Este sector ha dado señales de cansancio con una caída del 2,6% en vehículos fabricados de enero a octubre, según cifras de la industria. Las finanzas públicas son otro foco rojo. La institución apunta al riesgo de un gasto presupuestario para 2020 menor al esperado. En 2019, la política de austeridad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador provocó retrasos en el ejercicio del presupuesto.

El jarrón de agua fría de la institución monetaria llega apenas un día después de la presentación de un plan de obra pública con el que el Gobierno espera relanzar la inversión y, como dijo el billonario Carlos Slim hace una semana, dar una "sacudida" a la economía. De todos modos, el Ejecutivo empieza a replantearse algunas decisiones tomadas al principio del sexenio como la de no aumentar impuestos hasta la segunda mitad del mandato. El subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, ha abierto la puerta este miércoles a adelantar una posible reforma fiscal en caso de no recaudar la cantidad prevista en el presupuesto. 

De cara a 2020, la recuperación se prevé "más gradual que lo anticipado". Esto se debe a una posible ralentización de la producción industrial de EE UU y a su efecto sobre las exportaciones manufactureras en México, el gran motor de la industria del país latinoamericano. Solo en 2021 se podría alcanzar datos de crecimiento superiores al 2% en el mejor de los casos. El banco advierte, en cualquier caso, del "alto grado de incertidumbre" que rodea a estas previsiones, aunque concluye que la economía "continuará enfrentando un entorno complejo". 

México 27 NOV 2019 - 17:12 COT

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Miércoles, 27 Noviembre 2019 14:44

Liquidación y crisis de las EPS

Liquidación y crisis de las EPS

Las noticias de las últimas semanas informan que numerosas Empresas Prestadoras de Salud (EPS), han sido liquidadas, otras intervenidas y sancionadas. Con cada medida de estas la población se queja por la mala prestación del servicio de salud, que persiste, ahora agravado por el hacinamiento en las oficinas y clínicas de las que están recibiendo miles de nuevos afiliados. ¿Qué es lo que está ocurriendo?

 

 

Sorprende, por decir lo menos, lo que está sucediendo con las Empresas Prestadoras de Salud (EPS), siete de las cuales fueron liquidadas y revocado sus servicios por parte de la Superintendencia Nacional de Salud. Entre las liquidadas se encuentran Comfacor, Cruz Blanca, Salud Vida y Emdisalud; y otras tres, Comparta, Medimás y Coomeva perdieron su licencia para operar en ocho departamentos. En conjunto estas EPS atendían a 2.7 millones de ciudadanos.

Las razones argumentadas por la Supersalud para liquidarlas y/o revocar su operación, corresponde a deficiencias en la prestación de servicios de salud, incumplimiento de márgenes de solvencia financiera para su funcionamiento, deudas con las entidades prestadoras de servicios de salud, entre otras.

El ramillete de razones esgrimido por la Supersalud desnuda una realidad ya advertida en el 2018 por esta misma entidad, como en el 2012 por la Contraloria General de la República (CGR).El año anterior la entidad que controla a las EPS había advertido que de 37 de tales empresas evaluadas solo 9 cumplen con condiciones financieras y de solvencia para asumir la atención en salud de millones de colombianos1. Por su parte, la CGR había advertido que las condiciones financieras de las EPS eran peor de lo que se mostraba a la opinión pública.

Es una realidad que desnuda el negociado que está detrás de la “eficiencia privada”, lo que al mismo tiempo cuestiona la razón de ser de estas intermediadoras de un derecho fundamental. Incluso, las 9 EPS que cumplen con los indicadores lo hacen frente a las pírricas exigencias para su funcionamiento que les interpone el Estado.

Como puede verificarse en el decreto 2702 de 2014, modificado por el decreto 780 de 2016 –que establecieron las condiciones financieras que deben cumplir las EPS–, tales exigencias son mínimas, en casos sobrepasando la irresponsabilidad, como lo certifica el hecho de exigirles un capital mínimo de 10.708 mil millones (diez mil millones aproximadamente) para poder participar en la prestación de servicios de salud, una cifra ridícula a todas luces para entidades que manejan cifras de recursos públicos de la salud hasta de tres billones de pesos anuales, en donde por ley pueden quedarse con el 10 por ciento de estos recursos para costos administrativos. Diez mil millones es un capital que puede consumirse en diez pacientes de alto costo, y son unos recursos que no generan ninguna garantía para que una entidad particular maneje las billonarias sumas de recursos públicos de los colombianos. De otro lado, debe tenerse en cuenta que posteriormente el Decreto 2117 de 2017 les permitió a las EPS adelantar procesos de reorganización institucional, acotando que cada que se reorganicen vuelve y empieza el plazo para cumplir con estos requisitos financieros, y así hasta el infinito.

Con esta realidad a la vista podemos asegurar, sin temor alguno,que nuestro sistema de salud se sostiene con capital público, el aporte privado es mínimo o casi inexistente, con lo cual lo que tenemos ante nosotros son Empresas Parásitas del Estado, pues los dineros que fluyen por el sistema provienen fundamentalmente de los recursos del Presupuesto General de la Nación vía sistema general de participaciones, y de las contribuciones de los trabajadores que se entregan a las EPS bajo la forma de la Unidad de Pago por Capitación UPC (Monto por afiliado que gira el Estado a la EPS, que en el régimen contributivo corresponde a 807.180/año, y en el régimen subsidiado a 787.327/año).

En ese sentido, en la práctica, el nombre de Empresa (Prestadora de Salud) le queda grande a estas entidades, ya que en efecto no son Empresas sino administradoras particulares de recursos públicos de la salud, es decir, trabajan con el capital de todos los colombianos. Y estos mismos recursos públicos son los que fluyen y con los que trabajan clínicas y hospitales, sean públicos o privados. Con la diferencia de que un sistema de salud puede funcionar sin estas intermediarias financieras, captadoras de recursos públicos, como ocurre en la mayoría de países del mundo, pero jamás podrá funcionar sin la presencia de las clínicas y hospitales que ejercen la labor misional de la prestación de servicios de salud.

 

La clasificación

 

De otro lado, el Ministerio de Salud y Protección Social ha publicado el ranking de las EPS2. Para este estudio, desarrollado mediante una metodología de encuestas, tomaron en cuenta parámetros tales como: atención médica general, especializada, entrega de medicamentos, trato del paciente, trámite de autorizaciones. Un ranking del que, llama la atención, excluyen a las EPS indígenas que han mostrado indicadores superiores en este tipo de evaluaciones.

Dentro de las 10 primeras EPS destacadas en este estudio, destacan:Sura, Sanitas, Salud Total, Nueva EPS, Compensar, y Coomeva. Paradójico, por su incumplimiento, esta última fue revocada por la Supersalud para funcionar en varios departamentos. El estudio no diferencia en el análisis estadístico el tipo de EPS, lo que debería de haber especificado, ya que existen EPS que son sólo departamentales, otras que operan en diversos departamentos, de igual manera el número de afiliados que puede variar desde 500 mil ciudadanos y hasta 4 millones.

Esto es importante situarlo, debido a que existen estudios que muestran que seis de las 13 EPS del régimen contributivo que tienen un comportamiento financiero estable cumplen cuatro características3: cuentan con 1,5 y 3 millones de afiliados ubicados en zonas urbanas (Medellín y Bogotá), en donde existen adecuada oferta de prestadores de servicios de salud; tienen integración vertical con prestadores de alta o baja complejidad (lo cual resulta ilegal cuando esta integración supera el 30 por ciento); poseen ingresos adicionales producto de planes complementarios y tienen mayor aversión a la captura política, aunque no a la captura corporativa.

Una debilidad central del ranking es que no mide la red de prestación de servicios de la EPS, es decir, el conjunto de clínicas y hospitales que contratan para atender a la población, red que es, por las inconsistencias contractuales entre las EPS y los prestadores, precisamente el espacio en donde terminan de fraguarse gran parte de la negación de servicios a los ciudadanos,. Tampoco se incluyen indicadores relativos a la Autonomía profesional, dado que el constreñimiento a la prescripción médica constituye uno de los poderosos mecanismos encubiertos de negación de servicios.

 

Servicio tutelado

 

Por el tipo de ranking adelantado y las particularidades anotadas, vale la pena contrastarlo con los resultados mostrados por la Defensoría del Pueblo en el informe de tutelas instauradas en salud del año 20184. Esta entidad enuncia que durante tal año se presentaron 207.734 tutelas en esta materia, siendo Medimas, Coomeva, Nueva EPS, Salud Vida, Salud Total, las EPS más tuteladas, algunas de tales entidades, nueva paradoja, se encuentran entre las mejores rankeadas en la medición del Ministerio de Salud y Protección Social. La mayor frecuencia de tutelas se presentan por la negación de citas médicas, tratamientos, medicamentos, procedimientos quirúrgicos.

Este mismo informe señala que la Superintendencia de salud reportó para el año 2018 casi un millón de quejas y peticiones por parte de ciudadanos frente al servicio de salud (999.294). Las causas principales de estas quejas y peticiones se deben a: falta de oportunidad en asignación de citas, restricción en libre escogencia de las EPS y no oportunidad de entrega de medicamentos No POS.

En suma, en este momento 19 EPS se encuentran con medidas de vigilancia especial por parte de la Supersalud, aun así, continúan manejando recursos públicos del sector y, desde hace varios años, respondiendo por la atención de la salud de la población, sin que esto haya implicado un cambio por parte de los gobiernos de la orientación de la política pública de salud. Lo que es peor, el gobierno nacional, en el recientemente aprobado Plan de Desarrollo, les devuelve el manejo de los recursos de la salud a estas entidades, las mismas que están cuestionadas por fraude, decisión que toman reversando la obligatoriedad de que en el caso de estas intervenciones opere el giro directo por parte del fondo público Adres para el pago de deudas a los prestadores de servicios de salud.

 

El propósito

 

¿Eficiencia gubernamental? ¿Ahora sí funcionaran las EPS y el sistema de salud saldrá de su precariedad? Ojalá la realidad fuera tan simple, pero lo que parece estar detrás de estos procedimientos de control, sanción y liquidación no es más que la concentración del sector en pocas EPS, avanzando hacia la práctica monopolización del servicio que prestan. Esta parece ser la apuesta del gobierno del presidente Duque, para lo cual aprobaron la ley 1949 de 2019, cuyo objeto es el fortalecimiento de la Superintendencia de salud, para otorgarle dientes para concretar tal propósito.

Esta medida va en el sentido correcto, aunque existan dudas en los adecuados procesos de transición que deben llevarse a cabo para adelantar estas liquidaciones, lo cual no vulnere los derechos de los pacientes, trabajadores, y la cobertura de las deudas de estas entidades con los prestadores de servicios de salud.

La medida, insisto, va en el sentido correcto, pero no tiene un punto de llegada claro, dado que buscan materializar un oligopolio de EPS, que conforme a los cálculos del Gobierno, tendría la capacidad de operar todo el sistema de salud. Algo que va en contra de la realidad, ya que la evidencia demuestra que esto no será así, en tanto este oligopolio adolece de las mínimas exigencias de una economía de mercado para operar billonarias sumas y garantizar la prestación de servicios. Hasta ahora es claro que estos oligopolios no se ocuparán de la salud de 23 millones de connacionales que habitan en zonas dispersas y rurales del territorio nacional. Está demostrado empíricamente que las EPS que superan tres millones de afiliados incursionan en mal funcionamiento. Toda esta contraevidente apuesta del Gobierno, corresponde al mantenimiento del modelo de las EPS contra viento y marea..

Así proceden ya que lo fundamental para ellos es el negocio, por sobre el derecho, en un desbocado afán por salvaguardan los intereses del capital financiero, urgido de la existencia de las EPS, las que les sirven como vehículo para capturar recursos públicos de la salud en sus bancos y usufructuar los beneficios financieros que rinden estas billonarias sumas, a costa de la salud de los colombianos.

Son, precisamente, estos poderosos intereses los opuestos en la última década a que se realice en el país una reforma a la salud a través de la cual resolver el problema de fondo con un modelo de administración alternativo, uno que sí garantice el goce efectivo al derecho a la salud y la destinación específica de los recursos del sector para los fines constitucionalmente definidos, lo que supone la eliminación de intermediarios extractores de renta, que han demostrado una absoluta ineficacia en la tarea encomendada por la ley 100 de 1993.

 

1 Informe de Evaluación del cumplimiento de las condiciones financieras y de solvencia de las EPS en 2018
2 https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/CA/Ranking-satisfaccion-eps-2018.pdf
3https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11484-las-eps-en-el-sistema-de-salud-un-dolor-de-cabeza.html
4 http://www.defensoria.gov.co/public/pdf/Tutela-los-derechos-de-la-salud-2018.pdf
* Médica psiquiatra,
Vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana,
integrante Corporación Latinoamericana Sur.

Publicado enEdición Nº263
La sociedad boliviana “no ha renunciado a su derecho, a su memoria y a su autonomía”: Silvia Rivera Cusicanqui

La Paz, Bolivia. Silvia Rivera Cusicanqui, pensadora, feminista y activista boliviana, habla en entrevista con Desinformémonos de la actual y compleja coyuntura en este país andino. Inicia con lo que llama “la negación del fraude” de Evo Morales en su cuarta reelección. Explica el machismo, el racismo y la “interculturalidad” en los 13 años de gobierno del MAS. Habla del capitalismo en Bolivia, del pensamiento único y  la descalificación a la crítica de los gobiernos progresistas, y de las salidas desde abajo para la reconstrucción de Bolivia, entre otros temas.

La entrevista se realiza en su casa de La Paz el 22 de noviembre, a un mes dos días de las elecciones presidenciales y a 12 días del gobierno de facto de Jeanine Áñez, en medio de la polarización y conflictividad política del país.

– Hacia afuera se maneja únicamente la existencia del binomio MAS o ultraderecha en Bolivia. ¿Hay algo intermedio?

– El que hacia se perciba que sólo hay la ultraderecha y el masismo, ha sido construido. Todos los sectores intermedios hemos sido privados de la voz. No existe en castellano una idea de mediación tan interesante como la que hay en aymara: El hecho de que en opuestos se crea un espacio Taypi que articula las diferencias, y por más que te demores un poquito tienes que llegar a un espacio en el cual la polarización no genere inviabilidad social, bloqueo mutuo. Eso yo lo he vivido desde 1971 en comunidades quechuas y aymaras. Pero ahora las palabras mediación e intermediario y paz se han vuelto un cliché.

Yo creo que estamos en la posibilidad de entendernos desde esas nociones aymaras, quechuas, guaranís. Hay mucho que discutir de democracia entre nuestras formas propias de hacer las cosas que no siempre son de perfeccionismo lingüístico.

-¿Qué sistema se implantó con el MAS en el poder?

Alguna vez dijeron algo sobre capitalismo andino, amazónico, pero este es un proyecto capitalista que tiene todo su nexo con los BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, pero además tiene total nexo con la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), porque esto fue un proyecto del banco mundial que se agarró Unasur en 2010 y se volvió IIRSA-COSIPLAN. A esto yo le llamo el Plan Cóndor contra la Amazonía y contra las tierras bajas. 

Es la alianza militar al margen de que si está Lula, Bolsonaro, Evo o no sé quién. Es una cuestión sistemática, con un paquete enorme de carreteras, represas, todas ellas vinculadas a lo que se llama el subimperialismo brasileño que fue antiguamente un tema nuestro, cuando la época de las dictaduras, y eso se ha totalmente lavado y olvidado. La gente no recuerda que ese poder brasileño está vinculado al capitalismo y a la necedad del nexo con China, que es un factor fundamental de expansión del capitalismo en el Braisl y en toda América.

-¿Qué forma tiene el capitalismo en Bolivia?

Lo lamento, pero no tiene la forma empresarial que paga impuestos, tiene formas corruptas, de burguesías compradoras. Y claro que, obviamente, su eje son los soyeros, productores de biodíesel, madereros y toda la gente que quiere liquidar los árboles para hacer de eso una parte de la República de la soya o de la palma africana. Eso muestra cuán arcaico es el modelo de desarrollo que se ha instalado desde antes del Movimiento al Socialismo (MAS) y que ha continuado el MAS, pero reciclado con este uso simbólico poderoso y con un factor de redistribución de poder y redistribución económica.

Se trata de una redistribución muy sesgada. Mi hija ha tenido dos wawas en casa con una partera aymara maravillosa, una sabia. Pero ahora mi hija no califica para recibir el Seguro Universal Materno Infantil porque tiene que ir al hospital, y si tú rechazas eso, estás trabajando contra el Estado. ¿Pero acaso no es pluricultural un parto con partera aymara? Es, y sin embargo no tiene derecho al SUMI. Mis nietos han crecido con todo lo que el trabajo de mi hija ha podido generar para comprar almendras, castañas, todas las cosas buenas que hay en ese paquete de subvención. 

La subvención es entonces un proceso de disciplinamiento. Todas las formas de bonos o subvenciones tienen ese factor de disciplinamiento, y eso me parece muy tenebroso en tanto Estado central, porque no tiene nada de plurinacional. Ha sido una forma muy estudiada, muy inteligente, de crear una pantalla ideológica que permita a la gente entregar su subjetividad a aquellos entes que se creen que lo saben todo. Y para mí eso está muy centrado en el personaje de Álvaro García Linera y en sus nostalgias guerrilleras y de poder, en toda una vida personal que me parece amerita no solamente el análisis periodístico, sino también psicoanalítico y sociológico.

Digo esto con profunda pena, porque hay seres humanos masculinos, maravillosos, llenos de amor por su familia, que no usan a sus hijos para hacer política, y que para mí son también una esperanza en las comunidades. Pero el hecho de que se ha privilegiado una masculinidad agresiva, separatista de la comunidad, también de eso es responsable el crecimiento de las opciones evangélicas, desde Chi, hasta Camacho y Jeanine (Áñez).

La pantalla dice que aquí ya se dijo todo, ya está hecho todo, hay un gay de ministro, hay lesbianas, por eso el Estado ya está saneado de todo su monolitismo. Pero no. La vida cotidiana no ha cambiado nada, y eso es lo que ha estallado, porque se ha incubado frustración, desesperación, rabia. Se ha incubado además frente al feminicidio la cuestión de que no podemos hacer nada porque hay mucho poder distribuido en estratos masculinos, y ese poder está siendo usando de manera tenebrosa, muy mala, muy sesgada, lejos del bien común. Se ha perdido la idea del bien común como bien local, en el terreno, en la comunidad, en el barrio, y se ha vuelto el bien público, donde el Estado define qué necesita la gente.

Lo que se ha redistribuido no es ni muy necesario ni muy sostenible. Entonces hay un problema estructural, y por eso es que creo que las mujeres en este momento estamos llorando, pero a la vez activando, repensando nuestras comunidades, nuestras juntas, nuestros barrios, y dialogar y ejercer un derecho a la disidencia. 

Cuando hubo todos los conflictos yo estaba enferma, y todo el mundo sacaba banderas. En mi barrio era la bandera boliviana. Yo saqué bandera negra, porque para mí yo estaba enterrando una ilusión, que era el Estado plurinacional. Ahora estamos procurando crear las bases para la reconstrucción desde abajo de lo plural, desde las comunidades, desde cada sindicato, desde cada junta. Superar el racismo, superar el temor al otro, superar el binarismo y hacer que las calladas y los callados recuperen la voz para recuperar la posibilidad de una estructura plural de organizaciones sociales. Y no esos llamados movimientos sociales que generan una relación absolutamente vertical, como la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) de Bolivia, donde están de adorno las mujeres.

Conalcam era la forma de quitarle a las bases toda la pluralidad que permitía que las autonomías fueran debatidas. Los guaranís del parque Kaa Iya han desarrollado una propuesta increíble de relación con los grupos no contactados, con los meleros. Resulta que está quemado eso. ¿Dónde se ha quemado? En todos los lugares controlados por la Agencia para el Desarrollo de las Macroregiones y Zonas Fronterizas – ADEMAF.

Y de pronto el fuego saltaba, del parque caía en el extremo sureste del país al parque Madidi, que es en el extremo noroeste. Frontera que hay, frontera en la que yo creo que hubo una inducción de fuego, porque es más barato quemar que sacar los árboles a pulso o con máquinas. Por eso yo creo que lo que hay en cierto modo invisible en esta coyuntura es el Plan Cóndor contra las tierras bajas. 

– Háblanos del discurso sobre el racismo de Evo Morales

– Si tú como Estado incurres en una política de educación para la rabia, para que el resentimiento florezca y aflore como rabia, vas a generar organismos u organizaciones arbitrarias. La suma de las arbitrariedades en cada una de estas localidades, la corrupción de alcaldes, los sindicatos que estaban vinculados con cosas medio oscuras, cuestiones de misoginia, escándalos sexuales de dirigentes y concejales es un cúmulo de cosas. Y la gente común va a decir «estos indios masistas». No representan todo lo que es la base del MAS pero se ha acumulado una rabia contra esas sistemáticas arbitrariedades que da el poder arbitrario, porque no es un poder que venga de abajo, no es un poder hacer, es un poder de dominación, de control. 

El control es casi una exigencia estatal. En algunos lugares ha habido negociación, pero en otros era sistemáticamente disciplinar y si no dividir la organización. Eso ha pasado en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) y en todos lados. En Totora Marka los maridos han ganado a las mujeres en el tema de la autonomía, las autonomías que existen han sido tremendamente tuteladas. Pero estamos en la posibilidad de recuperarlas.

Tenemos algo muy grave encima, que es un sector de derecha que es revanchista. Para mí eso es fomentar también el racismo. Por un lado la gente de a pie se ha enojado con esas arbitrariedades del poder distribuido a sectores populares, y ellos siendo de sectores populares han renegado de esas formas arbitrarias, y por el otro lado está el resentimiento acumulado de las oligarquías por la pérdida de poder y de influencia pública, y eso tiene el nombre de revanchismo. 

– Evo Morales y Álvaro García han declarado en México que los expulsaron por gobernar para los indios 

-El racismo también anida dentro del MAS. Para mí es racismo decirle a una concentración indígena que se va a ocultar el sol y la luna se va a escapar si no votan por ellos. Eso es creer que la gente es tonta. Además nunca lo ha dicho en aymara, nunca lo ha dicho en quechua, es una interlocución trunca, porque él habla y hay un mediador que traduce y posiblemente traduce con sesgos. Mientras no haya la posibilidad de que la población indígena hable sus propios idiomas y piense con su propia cabeza en cualquier instancia pública, eso está muy mal.

– ¿Por qué indio es visto, y tratado por el poder, como pobre?

– Hay toda una estrategia mundial que yo le llamo miserabilismo, de que indio es igual a pobre y que por eso hay que darle todo y enseñarle todo porque no piensa. El pensamiento que anida el agente de a pie, hable bien o no el idioma nativo, está nutrido de una experiencia de vida que hace que las ideas tengan un arraigo y que digan cosas poderosas. Yo me nutro de eso. La pobreza llamada así por ellos, para mí es una riqueza olvidada, una riqueza negada.

– Qué es lo que pasa con la crítica a un gobierno progresista. ¿Por qué los calificativos de traidores, vendepatrias, derechistas a quienes los cuestionan?

Nos acusa una izquierda arcaica, una izquierda que además tiene un afán de representar lo indio sin conocerlo. Una izquierda masculino-centrada que ha arrastrado a todo el mundo a sentirse avergonzado de tener pensamiento crítico. Yo le llamo el nuevo pensamiento único. El caso boliviano tiene una relación muy fuerte con una coalición de izquierdas continentales vinculadas a los llamados progresismos, que tiene la cola de paja por que son procapitalistas, entonces, por ejemplo, quieren hacer una central nuclear en El Alto donde hay una falla geológica, pero en realidad quieren uranio. 

Los periodistas que tienen el deber de averiguar qué están haciendo estos BRICS en América Latina y cómo están haciendo para que los progresismos hagan que sus inversiones no sean cuestionadas por el pueblo, y esto es a través de los manipuleos simbólicos. La gente tiene que acordarse de cómo se les tapa la boca a las personas indígenas en los foros públicos por parte de voceros blancos, que no hablan idiomas nativos y que tienen grandes inversiones.

¿Quiénes están en ese esquema capitalista? ¿Qué color son? ¿Qué idioma hablan? Y nos vamos a ver con la misma estructura de siempre.

-Qué relación tiene lo que mencionas con lo que está ocurriendo en Colombia, Ecuador, Chile…

-Yo soy de las que mira desde abajo. Con Chile tenemos aymaras en ambos lados de la frontera y todo un proceso de deseos de algo distinto. En Chile hay una cordillera que está siendo amenazada por estos BRICS y por todas las inversiones nefastas, como parques eólicos y otros proyectos. Con Argentina sucede lo mismo, igual en Bolivia. Ahí no tenemos naciones, tenemos regiones, territorios. Yo le llamo a todo eso la matria. La patria son las fronteras, la matria es el subsuelo indio de América, de nuestro continente. En ese subsuelo es donde debemos fundar las nuevas estructuras políticas hasta donde se pueda.

-¿Tú crees que en este momento exista en Bolivia un espacio para esa construcción desde abajo?

Todo lo que tú amas permanece, como dice Ezra Pound. Lo que tú amas, la gente, la vida, prevalece. En medio del incendio salen nuevamente plantitas. Estamos reconstruyendo ese tejido vulnerado. Hay un texto en el Museo de Antropología que dice que nuestra vida se ha convertido en una red de agujeros, según un poeta anónimo náhuatl. Esos agujeros los tenemos que remendar, y ese remiendo lo hacemos colectivas y colectivos y grupitos y barrios y asociaciones pequeñas y cooperativas. Cada vez estamos tejiendo más lazos. 

Hemos iniciado las vigilias charlamentarias, y vamos a seguir porque se está multiplicando esta imaginación. Mujeres Creando ha creado el Parlamento de Mujeres, pero también hay no sé cuántos parlamentos convocados donde hay mujeres, hombres, abuelas, monjas. Esta sociedad no ha renunciado a su derecho, a su memoria, a su autonomía, y al hecho de que lo indio está en cada uno de nosotras. No vamos a renunciar ni a volver al pasado, a hace 17 años. 

Yo hablo de 17 años, no de 14. La Agenda de Octubre tenía un cuarto punto: autorepresentarnos sin la mediación de partidos políticos. Pero lo que ha hecho el último MAS en su máxima degradación es crear una ley de partidos políticos donde ya no votamos por uninominal y donde ya no hay asociaciones ciudadanas. Tiene que haber un aymara entre la corte electoral. Mi candidato es Williams Bascopé, cívico de La Paz nacido en Santiago de Okola, una región sagrada del lago Titikaka, hablante también de aimara pero abogado constitucionalista. Ese es un ejemplo, debe haber muchos. 

Es necesario romper con esa absurda ley de elecciones primarias y partidos políticos y retomar, aunque sea coja, la ley que había antes donde la asociación ciudadana podía tener personería y capacidad de decidir mucho más desde abajo, porque como vieron que ya no podían controlar eso porque se les fue de las manos, entonces nos chantaron el monopolio del partido. 

Al inicio de su gestión Álvaro y Evo decían que el MAS no era un partido, sino una articulación de los movimientos sociales, algo que la historia demostró que no es así. Era tan partido y tan arcaico que ni siquiera había democracia interna. Se cocinaban las cosas y se distribuía el discurso y luego se encargaban los organismos entre información, comunicación, prensa, radio, de generar una conciencia revanchista.

– ¿Qué puso a Bolivia en la actual crisis política?

– Este proceso viene del fraude y de la negación del fraude. La negación del fraude tiene que ver con la distribución escalonada de información. Hay lugares donde no llega otra cosa más que el canal 7 y canales del exterior totalmente distractivos, pero esa información va horadando la conciencia. Si a eso le añades que en su momento el vicepresidente dijo que aquí el sol se iba a ocultar y la luna se iba a esconder si no ganaba Evo, que eso no sólo fueron palabras,  sino que venían llenas de regalos. Se decía eso y se daban cocinas o canchas de césped o lo que sea, toda una campaña de prebendalismo.

Yo he distinguido tres formas de fraude que ya funcionaron, dos de ellas notoriamente en la anterior elección. En la anterior elección ya había lo que llamo el fraude prebendal, o sea la cuestión de que a cambio de votos dan regalos. El segundo tipo es el fraude coactivo, donde está el sindicato que dice que aquí todos votan así, mujeres calladas, no hay deliberación. Es el control del voto, en el que la gente estaba obligada a mostrar que sí había votado. “Si votan 100 por ciento les doy todo lo que quieran”, dijo Morales, entonces “el todo lo que quieran” les hizo brillar los ojos a los dirigentes, pero sólo eran valores simbólicos.

La posibilidad de dar a las comunidades algo bueno para ellas, como un sistema de rescate de semillas o un sistema de aguas, no se dio, lo que se ve son canchas, estadios, cosas ornamentales que tienen que ver con bienes de prestigio. Entonces, si una comunidad tiene un estadio, la otra quiere otro estadio, aunque vayan cuatro gatos nada más. Se ha generado una cultura del Estado papá, del Estado que te lo da todo.

Esto se da con la plata del gas, que es producto de años de luchas y de colectividades enteras que han buscado que ese recurso sea revertido hacia la formación de una sociedad armónica, fuerte, beligerante, capaz de sobrevivir por sí misma. Los colectivos del agua, de semillas, la gente que está trabajando en función de que la gente tenga fe en su propia capacidad para manejar su vida, sus recursos, pero eso es lo que sistemáticamente se ha expropiado a la gente durante años. Hay una idea masculina ilustrada de que no hay otra forma más que el Estado te lo dé todo. Para eso tiene que ser centralizado, para eso la autonomía indígena debe ser tutelada, para eso el que se opone es antipatriota, antinacional. La idea del nacionalismo ha hecho mucho daño porque en cada frontera hay algún pueblo indígena que está a ambos lados. 

El tercer nivel de fraude es el informático, que es el que está ahora. Antes había, pero era microfraude, porque a unos cuantos muertitos los hacían votar, a señoras jubilidas y qué sé yo. Para mí, hoy la mayoría parlamentaria es producto de esa suma de esos tres tipos de fraude. La otra cosa que me parece que fue muy artera es que todo espacio intermedio en el parlamento como potencial fue negado y cercenado, se le negaron personerías jurídicas a cualquier persona que no fuera de ultraderecha. La ultraderecha vale para polarizar el país y para decir que es lo único que hay.

A Carlos Mesa (el candidato opositor a la presidencia por Comunidad Ciudadana) yo lo considero un poco despistado en cuanto al curso del país, pero hizo un esfuerzo de aliarse con el PRIN (Partido Revolucionario de la Izquierda Nacionalista), aunque no lo suficientemente consistente, de modo que el MAS lo puso en la bolsa de que es la derecha y de ahí prosperó la idea del golpe, advirtiendo que si ganaba Carlos Mesa se iba a acabar el sol, la luna, el agua, el gas y todo. La campaña fue tan sucia. 

24 noviembre 2019 

Publicado enInternacional
¿Estamos a las puertas de una nueva recesión?

Para que la actual desaceleración económica se transforme en otra crisis sería necesaria la inacción de las instituciones europeas y la persistencia de políticas económicas erradas

 

En las últimas semanas han sido muchos los artículos y declaraciones que dan por hecha una nueva y próxima recesión económica global. Han abundado esos malos augurios en una campaña electoral particularmente tóxica, que facilitó la utilización de todos los argumentos a mano, más o menos razonables o fantasiosos, y demasiadas mentiras para conseguir votos. 

El miedo a una nueva crisis económica podía convertirse en un excelente factor de movilización electoral. Y por eso hemos asistido a una utilización política de ese nuevo fantasma de la recesión, sin que los partidos en liza hicieran el mínimo esfuerzo por aportar alguna luz al necesario debate sobre su probabilidad. El presagio de la nueva recesión se ha utilizado de múltiples formas, para denunciar el veto del poder económico a un gobierno socialista que incluyera algunos ministros de UP; para explicar la persistencia del independentismo catalán en la vía unilateralista con objeto de escapar de la depresión económica en la que puede instalarse España, o para justificar que Sánchez no mantuviera la oferta de gobierno de coalición con UP. Puro fuego de artificio justificativo que ahorra la molestia de pensar, precisar y argumentar los análisis. Más aún tras conocer el preacuerdo de coalición recién firmado por Iglesias y Sánchez que desmonta de un manotazo todas esas creencias.

También la mayoría de los economistas han contribuido a la confusión reinante, sin guardar las debidas distancias respecto a una recesión que, siendo posible, dista mucho de ser una realidad ineludible en un futuro próximo y predecible. De hecho, varios economistas ya han anunciado en distintas ocasiones en los últimos cinco años, es decir, en plena recuperación del crecimiento económico, la próxima recesión. Aclaremos las cosas, el conocimiento económico nada tiene que ver con la adivinación de crisis o recesiones. Si fuera por eso, habría que tirarlo a la basura. Un solo dato, pero muy contundente: durante la Gran Recesión (en los años 2008 y 2009) ninguna de las 62 recesiones que se produjeron en el mundo había sido prevista en septiembre del año anterior por economistas o empresas dedicados profesionalmente a la prospección económica (Ahir y Loungani, 2014). ¡Ninguna! 

Estamos seguros de que habrá una nueva recesión del mismo modo que sabemos que todos los seres humanos tienen como destino inevitable la muerte, pero los datos disponibles no nos autorizan a decir que la próxima recesión está a la vuelta de la esquina.

Antes de entrar en la crítica a los anuncios de una cercana recesión, me gustaría hacer una puntualización a propósito del dudoso interés que ha tenido hinchar más allá de lo razonable su probabilidad durante la campaña electoral: no creo que atizar el miedo a la recesión haya ayudado mucho a los intereses electorales de los partidos ni que pudiera conceder más ventajas a unos que a otros. Más que nada, porque casi todos tenían argumentos convincentes para llevar ese miedo al terreno de sus intereses particulares.

En el ámbito de las fuerzas progresistas, el PSOE ha ofrecido su mayor capacidad para aportar estabilidad política y lograr amplios acuerdos, tanto con su izquierda como a su derecha; Unidas Podemos, su compromiso con los de abajo en la tarea de rescatar y proteger a los sectores con mayores riesgos de pobreza, precariedad y exclusión social y lograr una distribución más equitativa de los costes de otra recesión; y Más País, garantías de hacer lo imposible para asegurar que sus votos facilitarían la formación de un gobierno progresista y unas instituciones más preocupadas con la suerte y la protección de la mayoría social.

También en la derecha, el PP ofrecía su experiencia de gestión de la Gran Recesión, apuntándose el mérito de una etapa prolongada de crecimiento económico desde el cuarto trimestre de 2013 hasta la moción de censura que desalojó de La Moncloa a Rajoy. Con el valor añadido de la continuidad de ese relativamente fuerte crecimiento económico tras la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno en junio de 2018, en unas condiciones particularmente difíciles: comienzo de la desaceleración económica, imposibilidad de aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, dos crispados procesos electorales, la sentencia del Tribunal Supremo condenando a duras penas a los líderes catalanes presos, la reacción del movimiento independentista en Catalunya o la exhumación del dictador.

He dicho todos los partidos, pero ni C’s ni Vox se han mostrado especialmente preocupados por la contingencia de una nueva recesión. El primero, C’s, porque tiene una receta universal para cualquier situación, país y problema económico: bajar impuestos, desregular, privatizar, aislar a los sindicatos, etc. El segundo, Vox, porque no quiere perder el tiempo en algo tan nimio como una recesión económica, cuando lo que está en juego es España y sus símbolos eternos, los del franquismo. A ambos partidos, C’s y Vox, les ha bastado con impostar la voz al decir España y confiar en que la bandera permitiría camuflar y vender la deteriorada ideología y las recetas neoliberales que ambos comparten. Uno se ha ido al garete, el otro ha duplicado sus escaños.

Visto lo visto en los resultados electorales del 10-N, parece que los temas sociales de mayor preocupación (el paro, el empleo precario, las pensiones, el alza de los alquileres, la desigualdad de rentas o el cambio climático) fueron parcialmente desplazados por una guerra de banderas que pusieron en el primer plano del debate político y del interés de la opinión pública las identidades nacionales y su reforzamiento, tanto por parte del nacionalismo español excluyente como del independentismo catalán unilateralista. 

Más allá del lógico juego de las disputas políticas, los datos y las previsiones señalan que no hay recesión a la vista y que lo que se está produciendo desde hace algo más de un año es una significativa desaceleración económica que continuará en los próximos dos años. No es probable a corto plazo un nuevo periodo de decrecimiento del producto y el empleo. Por mucho que los factores que pueden alumbrar la nueva recesión sean muchos, los instrumentos de política económica disponibles para combatirla sean débiles y la propia creencia de una nueva recesión en Europa por parte de la opinión pública y de inversores y mercados pueden estar cambiando los comportamientos de los agentes económicos hasta el punto de convertirla en una profecía autocumplida.

Todas las previsiones señalan lo mismo: las economías mundial, europea y española están en evidente desaceleración, pero no indican una recesión en 2020 ni en 2021. Por ejemplo, los últimos datos que aparecen en las previsiones de otoño de la Comisión Europea, dadas a conocer el pasado 7 de noviembre. O, en EE.UU., el Survey of Professional Forecasters del tercer trimestre de 2019 que elabora la Federal Reserve Bank of Philadelphia. Pero, de igual manera que el conocimiento económico no puede prever recesiones, tampoco puede descartarlas. Los factores de riesgo están ahí, siguen engordando incertidumbres y pueden desencadenar una nueva recesión imprevista a corto plazo.

Por otro lado, el hincapié en la probabilidad de una próxima recesión contribuye a dejar en la penumbra un hecho muy relevante: el notable crecimiento de la economía española en los últimos cinco años ha incrementado los trabajadores pobres y las bolsas de pobreza y exclusión social, los empleos precarios, la polarización del mercado laboral y la intensificación de las desigualdades de renta. Y, tanto o más importante, ese crecimiento sigue consolidando estructuras y especializaciones productivas que requieren del empleo precario sin derechos laborales, los bajos salarios, un sistema fiscal excesivamente amigable con los beneficios empresariales y altas tasas de desempleo.

El crecimiento, por sí solo, no es una solución a los graves problemas estructurales que sufre la economía española y que impactan en la ciudadanía. Del mismo modo que un crecimiento relativamente fuerte no ha implicado mayor bienestar, reducción de la desigualdad de rentas y patrimonios o más peso del empleo decente, tampoco la desaceleración del crecimiento implica lo contrario.

Con recesión o con crecimiento económico es posible (y necesario para la mayoría social) aplicar programas económicos progresistas que tengan como objetivos centrales el rescate social, el impulso de la transición ecológica, el desarrollo de políticas inspiradas por los principios de solidaridad y cohesión social o la promoción de un cambio estructural modernizador. Que haya crecimiento económico no suple ni excluye esas tareas. Que haya recesión no las impide, sólo las hace más difíciles. 

La recesión es una amenaza que se puede evitar en 2020 y 2021

Que existan muchos factores de recesión supone una amenaza cierta, pero no certifica que sea ineludible. Que haya recesión no supone un impedimento absoluto para hacer las reformas económicas que son necesarias. Que haya crecimiento no reduce la necesidad de hacer las políticas económicas y reformas progresistas viables.   

Las economías española y europea se han instalado de forma duradera en una situación de crecimiento débil sin recesión, con una inflación anémica que provoca tasas de interés a largo plazo muy bajas.

Creo que a menudo se confunden los muchos factores de crisis que están presentes, de naturaleza política, institucional, económica y geoestratégica, sean específicos de España y Europa o tengan un carácter general, con la propia crisis; como si la existencia de esos factores condujera automáticamente a la recesión o impidiera la acción política de los Estados para evitarla, cuando aparece como riesgo, o para afrontarla, cuando se produce. Hay que recordar que, a partir de 2018, cuando se hace visible la desaceleración económica, los países de la OCDE han reaccionado aumentando sus déficits públicos, que ya están cerca del 4% del PIB, y su deuda pública, que también experimentó un pequeño crecimiento, situándose por encima del 115% del PIB.

Si la desaceleración continúa o se agrava, nada impide una utilización más intensa del quantitative easing o que el mantenimiento de tasas de interés muy débiles se acompañe de una política presupuestaria más expansiva. Hay margen político para ello (el margen económico es más discutible y habría que analizarlo país por país) y se utilizará, porque la aversión de los gobiernos y de las opiniones públicas a una nueva recesión será determinante.

Hay que tener en cuenta, además, que entre las preocupaciones de la opinión pública hay dos, relacionadas con la reducción de las desigualdades económicas y la lucha contra el cambio climático, que pueden tener un notable recorrido y suponer una gran presión sobre los gobiernos de los Estados miembros y las instituciones comunitarias para que promuevan más inversiones públicas eficaces, medidas contra el cambio climático y políticas favorables a los sectores sociales empobrecidos, las clases medias que han sufrido un deterioro importante de sus condiciones de vida o jóvenes que tienen grandes dificultades para encontrar empleos decentes. Políticas que pueden suponer un importante factor de reactivación, modernización productiva y sobriedad en el consumo que permitirían compaginar la lucha contra la recesión y una mayor atención a la cohesión social, el bienestar de la mayoría y los cuidados al planeta. 

A menudo, en las declaraciones de los líderes políticos se amalgaman la desaceleración del crecimiento con un impreciso concepto de crisis económica o con una delimitada cuantificación de la recesión (dos trimestres seguidos de crecimiento negativo), a pesar de sus importantes diferencias y muy distintos impactos y terapias de política económica para afrontarlos. A lo que buena parte de los líderes políticos de izquierdas añaden confusión entre el contradictorio y desequilibrado despliegue del capitalismo, que produce inevitables crisis cíclicas y estructurales inherentes al propio avance y lógica de acumulación del capital, y su supuesta incapacidad para impulsar el crecimiento económico o permitir la mejora del bienestar de la mayoría social. La condena moral o ideológica del sistema capitalista no nos puede cerrar los ojos ante su plasticidad para el cambio, resistencia frente a situaciones de crisis o potencia para generar crecimiento. Vitalidad demostrada con creces a lo largo de los dos últimos siglos, en los que el capitalismo ha sido el sistema económico dominante y ha tenido la capacidad de transmutarse en varias ocasiones, concretarse en muchos modelos diferentes y convivir con distintos regímenes políticos, sistemas de regulación, intervención pública o prioridades cambiantes de la ciudadanía.  

Las causas de la actual desaceleración de la economía mundial son conocidas. El factor que se menciona con más frecuencia es el frenazo del comercio mundial, vinculado a las tensiones comerciales y arancelarias entre China y Estados Unidos, a la crisis del modelo de globalización neoliberal al que EE.UU. pretende despojar de instancias multilaterales de arbitraje y regulación de los conflictos, al crecimiento de los partidos políticos proteccionistas y neosoberanistas y, aunque no se mencione tanto, al cambio del modelo de crecimiento de China, menos sustentado en el comercio exterior y más dependiente de la evolución de la demanda interna, que está suponiendo un retroceso de sus importaciones y una reducción significativa de la tasa de crecimiento del producto. Hay también un segundo factor importante, el vuelco de la economía mundial hacia una economía de servicios con un peso menguante de la industria manufacturera y los impactos añadidos del declive de viejas industrias (automoción, químicas, bienes de equipo o energéticas) a las que las previsiones de una regulación más fuerte, que haga posible un mayor acercamiento con los compromisos internacionales de reducción de las emisiones de CO₂, lleva a la congelación de los planes de expansión e inversión productiva de las empresas.

Estas son las razones que explican que sean los países con un mayor peso del sector industrial y más dependientes en su crecimiento de las exportaciones a China, como es el caso de Alemania, los que sufren con mayor intensidad esa desaceleración y los que, de entrada, están más expuestos a la recesión. Pero que nadie lo dude, si Alemania se acerca más a una situación de recesión, utilizará en mayor medida que hasta ahora su amplio margen para desarrollar políticas presupuestarias expansivas para impedirla. La aversión a la recesión por parte de la opinión pública es generalizada y ya ha hecho que tanto Francia como Italia hayan utilizado en 2019 la política presupuestaria para impedir una mayor reducción de su crecimiento, por mucho que sus márgenes de acción presupuestaria sean mucho menores y, en el caso de Italia, prácticamente inexistentes. 

Las políticas monetarias muy expansionistas que practican los Bancos Centrales de los países capitalistas desarrollados han demostrado su capacidad para garantizar la solvencia de los deudores, sean Estados, empresas o familias, gracias a los bajos tipos de interés y a la reducción sustancial de los gastos por intereses. Es muy improbable, por tanto, que se produzcan en los próximos dos años nuevas crisis de deuda o insolvencia. Pero esas bajas tasas de interés sirven para eso, no para impulsar la demanda de los hogares, porque la incertidumbre hace que aumenten sus tasas de ahorro, ni la inversión de las empresas, porque el mínimo crecimiento de la demanda interna (causado por las políticas de devaluación salarial y consolidación fiscal) y del comercio mundial no facilitan la aprobación de nuevos planes de inversión productiva.

Es verdad que las políticas monetarias expansionistas están generando graves problemas económicos que deben ser atajados, como nuevas burbujas especulativas (especialmente en el sector inmobiliario, tanto en los alquileres como en el precio de la vivienda), una utilización improductiva e ineficiente del ahorro o un bloqueo de la intermediación financiera que realiza el sistema bancario, con el consiguiente impacto negativo sobre las cuentas de resultados de los bancos. Garantizar la solvencia de los agentes económicos deudores, siendo muy importante, no permite impulsar el progreso técnico y la productividad global de los factores productivos, que son las únicas herramientas para superar una situación de débil crecimiento potencial a largo plazo. Para impulsar ese crecimiento potencial y hacer posible la creación de empleos de calidad es imprescindible invertir en la mejora de la educación, las competencias de la población activa y la modernización de capital. Sólo de ese modo será posible impulsar un cambio en las estructuras y especializaciones productivas y escalar la gama de la oferta. ¿Qué se ha hecho en los últimos 10 años al respecto? Nada. Tampoco durante el relativamente fuerte crecimiento económico de los últimos cinco años.

Ni siquiera la depreciación del euro que provocan las bajas tasas de interés tiene efectos positivos sobre la demanda exterior, ya que el abaratamiento de las exportaciones se compensa con la degradación de los términos de intercambio que supone el encarecimiento de las importaciones.

Otro factor que influye en la reducción de las probabilidades de una nueva recesión es la buena situación económica y financiera de las empresas, que presentan tasas de rentabilidad económica situadas en máximos históricos y han aprovechado la mejoría de sus beneficios para reducir su endeudamiento. Sí, esa mejor situación de las empresas se ha conseguido gracias a las políticas de austeridad y devaluación salarial y a la intensificación de las reformas estructurales o desreguladoras del mercado laboral que han debilitado a los sindicatos y la capacidad de reacción de las clases trabajadoras y han propiciado una distribución muy desequilibrada de la renta en contra de los asalariados y la proliferación del empleo precario, lo que supone un nuevo obstáculo a la expansión del consumo de los hogares que abocan a un crecimiento muy modesto. Pero la mayor solvencia y rentabilidad de las empresas permite comprender por qué una nueva recesión es improbable y explica la adhesión de las patronales, el poder económico y una parte significativa de la sociedad a las políticas neoliberales y a la estrategia de salida de la crisis que propugna Bruselas.     

El marco normativo e institucional comunitario y, especialmente, las reglas presupuestarias (los arbitrarios límites fijados al déficit y la deuda públicos o los ritmos de reducción de un indicador tan inasible como el del déficit público estructural) siguen impidiendo complementar los estímulos monetarios con políticas presupuestarias expansionistas. O, peor aún, siguen tratando de igual manera el gasto público que no genera futuras rentas y la inversión pública que permite aumentar el crecimiento potencial. Pero esa restricción ha sido perfectamente salvable en 2019 por países con suficiente peso económico y político, como Francia o Italia. Ante una nueva amenaza inminente de recesión, esta vez, muy probablemente, se relajarían las reglas comunitarias para permitir su rápida superación. El problema es si las fuerzas progresistas y los países del sur de la eurozona tienen capacidad para que esas reglas se modifiquen antes y conseguir que la UE se ponga como tarea inmediata la necesidad de impulsar un plan europeo de inversiones con suficiente financiación comunitaria centrado en la modernización productiva, el crecimiento de la productividad global de los factores y la descarbonización de la economía.

A los factores de riesgo de recesión de naturaleza económica, financiera y comercial hay que añadir la crisis de representación política que vive nuestro país, el ascenso de fuerzas neosoberanistas de extrema derecha en la mayoría de los Estados miembros de la UE, el bloqueo de las reformas institucionales que son necesarias para que la eurozona mejore su funcionamiento y las tensiones geopolíticas que tienen su epicentro en Oriente Medio y en el fracaso y la conflictiva sustitución del modelo de globalización neoliberal por la intentona de Estados Unidos de reconstruir un nuevo poder imperial que le permita imponer sus criterios e intereses a sus competidores sin mecanismo multilaterales de regulación, control y arbitraje.  

La crisis y la violencia en Oriente Medio impiden, además, ofrecer una cierta estabilidad al precio del petróleo, que según previsiones de la Agencia Internacional de la Energía podría reducirse en 2020 a los 50 dólares el barril de Brent, si no hay crisis geopolítica y continúa la desaceleración del crecimiento mundial, o aumentar hasta los 120 dólares, si se intensifican los ataques contra las instalaciones petrolíferas. Lo que podría suponer una importante reducción del crecimiento económico en la eurozona, ya que se estima que un aumento del precio del petróleo de 10 dólares el barril supone una reducción del crecimiento del 0,3%.

Un último comentario sobre el papel clave que puede jugar la UE. Para que la actual desaceleración económica se transforme en recesión sería necesaria la inacción de las instituciones europeas y la persistencia de políticas económicas erradas. Si se quiere impedir que los múltiples factores de riesgo de recesión se desarrollen, sería más que conveniente el concurso de las instituciones comunitarias para recuperar el proyecto de unidad europea y la confianza de la ciudadanía en una Europa abierta, solidaria e inclusiva. Se puede conseguir. Bastaría con rescatar y concretar los principios comunitarios de solidaridad y cohesión económica, social y territorial y aumentar la financiación de inversiones modernizadoras de estructuras y especializaciones productivas compatibles con la transición ecológica y una mayor autonomía energética respecto al petróleo que permitan intensificar la lucha contra el cambio climático y cumplir los objetivos de reducción de las emisiones de CO₂.

Para escapar del débil crecimiento potencial a largo plazo y, de paso, hacer más improbable la recesión, la UE debería contar con un presupuesto mayor y aumentar la inversión en educación, competencias de la población activa, investigación y modernización productiva. Nada de eso se hizo tras el estallido de la crisis global en 2008 y nada de eso se ha hecho durante la larga fase de crecimiento económico iniciado en 2014. Nada o, peor aún, se promovió de forma indirecta la reducción de la inversión pública de los Estados miembros. Las instituciones europeas no pueden seguir confundiendo y tratando por igual el gasto público y la inversión pública modernizadora capaz de aumentar la productividad global de los factores productivo y mejorar la gama de la oferta productiva. No tiene ningún sentido contribuir a mantener el bajo crecimiento actual y aumentar los riesgos de recesión con una política de consolidación presupuestaria que reduce la inversión pública y nos atornilla a una estructura productiva y a un modelo de crecimiento que requieren y multiplican los empleos temporales y precarios y fortalecen unas especializaciones productivas basadas en los servicios a las personas de bajo valor añadido.

Europa es parte de la solución posible, tanto en relación a los problemas que genera la desaceleración del crecimiento como a los peligros de una nueva recesión. Siempre que se hagan las reformas institucionales y el cambio de políticas económicas que están en la raíz del mal funcionamiento del mercado único, la fragmentación del mercado financiero comunitario, las divergencias productivas y de rentas entre los Estado miembros y la expansión de los partidos de extrema derecha neosoberanistas, xenófobos y antieuropeístas.  

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Gabriel Flores es doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la UCM. Especialista en las economías de Europa Central. Miembro de La paradoja de Kaldor.

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 Participantes en una protesta contra el gobierno de Sebastián Piñera en Antofagasta, Chile, el pasado jueves.Foto Afp

En tres sendos artículos expuse el papel primordial del litio como mineral geopolítico: (https://bit.ly/2OcWsLg), (https://bit.ly/35t0p43) y (https://bit.ly/2XKF3wr ).

El especialista en petróleo y geopolítica F. William Engdahl exhibe la confrontación de Estados Unidos y China por el litio que explica los disturbios en Chile y el golpe en Bolivia: las tensiones de Estados Unidos y China por los planes económicos chinos probablemente también incluyan contrarrestar la influencia de China para controlar las principales reservas estratégicas de litio (https://bit.ly/2se0afb).

Según Engdahl, la demanda de litio es enorme en China, en la Unión Europea y en Estados Unidos cuando desarrolla su propia geopolítica nada disímbola al control del petróleo. China domina el nuevo Gran Juego global para el control del litio cuando las entidades chinas controlan casi la mitad de la producción global de litio y 60 por ciento de la capacidad de producción de baterías eléctricas.

Para Pekín, el litio es una prioridad estratégica (https://bit.ly/2pKXiFD) cuando, según Goldman Sachs –que califica el carbonato de litio como la nueva gasolina–, China podría suministrar 60 por ciento de los carros eléctricos en el planeta.

La rivalidad de China y Estados Unidos alcanzó a Australia y Chile, donde prevalece la minera del oro blanco Albemarle de Estados Unidos. Hoy el mayor productor de litio del mundo, la australiana Talison Lithium Inc., es controlada por la empresa china Tianqi, que maneja más de 46 por ciento de la producción mundial del litio.

La empresa minera china CAMC Engineering Co. opera una amplia planta en Bolivia para producir cloruro de potasio, debajo de cuya extracción se encuentra la más extensa conocida reserva de litio en el mundo en el Salar de Uyuni. Ya en 2014, Linyi Dake Trade de China había construido una planta piloto de batería a base de litio en el mismo lugar (https://bit.ly/2Od2HP2).

Nueve meses antes del litio-golpe, el presidente Evo Morales apadrinó la asociación estratégica de Xinjiang TBEA Group Co. Ltd. de China (con 49 por ciento) y la empresa estatal de litio boliviana (YLB), por 2 mil 300 millones de dólares (https://reut.rs/2qHevjz).

Engdahl teme que el gobierno golpista de extrema derecha-evangelista de Bolivia anule los acuerdos de litio con las empresas chinas.

Engdahl comenta que “la cancelación de la Cumbre de la APEC el 16 de noviembre (…) cobra otro significado” cuando, además de la reunión bilateral entre Trump y el mandarín Xi, estaba considerada para realizar acuerdos comerciales esenciales entre China y Chile: el mandarín Xi “planeaba ser acompañado por una delegación de 150 (sic) líderes empresariales”, en la que destacan el reforzamiento de la exportación del cobre chileno que se ha desplomado a la mitad en una década (https://bit.ly/2QLmwPl), así como la participación de Pekín en la explotación del litio en Chile, que puede constituir el objetivo de las intervenciones de Estados Unidos pese al neoliberalismo pinochetista del acorralado presidente Sebastián Piñera.

Los alienígenas a los que hizo alusión la esposa de Piñera, en relación a la ola de las masivas protestas de millennials, pueden formar parte de las revoluciones de color incitadas por Estados Unidos para impedir la explotación del litio chileno por China, cuya empresa Tianqi está asociada a la chilena SQM.

Justamente abordé al respecto que “tampoco es improbable, desde el punto de vista geopolítico –círculos cercanos a la presidencia chilena afirman que los disturbios y la desestabilización son orquestados desde el extranjero y con objetivos muy precisos–, que a manos foráneas, que siempre se han entrometido en Chile, no les convenga la reunión bilateral de Trump con Xi, reunión que quizá sirva para anunciar su acuerdo comercial que daría un respiro a la economía global” (https://bit.ly/2ribXbG).

Por cierto, en 2017 se registró un incremento sustancial de acuerdos para la explotación del litio global, en los que México (¿Sonora?) aparece con 5 por ciento de los contratos en la fase aciaga del itamita neoliberal Luis Videgaray, quien manejaba a su antojo los recursos inalienables del país

(https://bit.ly/35szFAQ).

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Jueves, 21 Noviembre 2019 06:45

En el alumbramiento del mundo multipolar

En el alumbramiento del mundo multipolar

Damos por supuesto que el mundo que nos espera, y que se está gestando ante nuestros ojos, será multipolar, es decir con diversos centros de poder con mayor o menor nivel de tensión, equilibrio y consenso entre ellos. Pero lo que se vislumbra como inexorable en general, presenta un montón de matices y problemas cuando se observa en concreto.

I -Desde el fin de la guerra fría y de su mundo bipolar, la relación entre el Occidente hegemónico y ese conglomerado de potencias emergentes que denominamos BRIC´s es la principal tensión geopolítica del mundo actual.

Esa tensión se deriva de una situación en la que Occidente quiere mantener su dominio en solitario, o con el mínimo de concesiones posible a los nuevos actores, sometiéndolos si fuera posible a su vasallaje, mientras que los emergentes reclaman su lugar y la reforma de las instituciones de gobierno global para afirmar un control plural.

Así, se da por supuesto que el mundo que nos espera, y que se está gestando ante nuestros ojos, será multipolar, es decir con diversos centros de poder con mayor o menor nivel de tensión, equilibrio y consenso entre ellos. Pero lo que se vislumbra como inexorable en general, presenta un montón de matices y problemas cuando se observa en concreto. Eso concierne tanto al “declive” de Estados Unidos como al “ascenso” de los aspirantes a ser factor de un nuevo orden/desorden mundial. Por eso me gusta definir el momento presente de nuestro mundo como el de “los dolores del parto del mundo multipolar”.

Empecemos por caracterizar el “declive americano” como algo objetivo y al mismo tiempo relativo. Objetivo porque, por ejemplo, el peso de la economía de Estados Unidos en el PIB mundial que era del 45% al término de la Segunda Guerra Mundial y de alrededor del 25% en los años setenta, es hoy del 17%. Al mismo tiempo, China, el principal emergente, que antes de la revolución maoísta tenía una población con niveles de subsistencia inferiores a los de la India colonial o el África subsahariana, con una esperanza media de vida de 36 a 40 años y un 80% de analfabetismo, tiene hoy un PIB que es el 18% del mundial (aunque el PIB per cápita de los chinos sea siete veces más pequeño que el de los estadounidenses). O sea, que hay una tendencia clarísima de ascenso y descenso.

Pero a la vez relativo porque esa evolución no ha impedido que Estados Unidos haya fortalecido su liderazgo en las finanzas, la innovación tecnológica (la revolución digital es “made in USA”) y en influencia cultural.

Como dice Regis Debray, antes había una civilización europea y una cultura americana en Estados Unidos que formaba parte de ella. Hoy hay una civilización americana y diversas culturas europeas que forman parte de ella. Incluso en Francia la nación europea más celosa de su identidad, el avance de la americanización social está siendo arrollador. En los últimos veinte o cuarenta años, Europa y el mundo se han “americanizado” de una forma tan dinámica como considerable.

Conforme el peso del PIB de Estados Unidos en la economía mundial disminuía, ha ido aumentando la presencia del inglés (y un idioma contiene determinada estructura de pensamiento), de la manera de hacer mercantil y de negocio americana, con su mentalidad y su lógica, por no hablar de la industria del entretenimiento o de la religiosidad de las iglesias cristianas norteamericanas.

Mientras vemos como, pese a su enormidad, la preponderancia política y militar de Estados Unidos (que dedica cerca del 40% del gasto militar mundial, más que la suma de los ocho siguientes, cinco de los cuales son sus aliados, y mantiene 800 bases militares en más de 40 países) no alcanza para ser incontestada y dibuja un mundo más bien multipolar, en lo cultural, ideológico y económico lo que se dibuja se parece a un cuadro más bien monopolar: las reglas del juego y las instituciones internacionales que regulan la economía global, así como los modelos culturales son “americanos”, son propiedad de los hegemónicos. En términos de usar la economía como instrumento de coerción y poder político en las relaciones internacionales, su control es firme.

Además, si examinamos esa economía mundial desde el punto de vista social, vemos que hay un vínculo de interés bastante estrecho, de clase podríamos decir, entre los más ricos de Estados Unidos y los de Rusia, China, India, Brasil, etc. Ese internacionalismo de los super ricos está estructuralmente dominado por Estados Unidos.

Veamos ahora los emergentes, también para relativizarlos.

II – ¿Quiénes son esos candidatos llamados a ocupar los espacios del relativo declive de Estados Unidos? Se trata de países y conglomerados como: América Latina (con Brasil en primer lugar), India, África del Sur, Rusia, la Unión Europea y naturalmente China.

Hace unos años, América Latina emitía fuertes impulsos autonomistas, con Brasil como uno de los más respetados y activos miembros de los BRIC´s. Pero Lula y sus epígonos fueron sustituidos por Bolsonaro, un típico gobernante alineado con Washington, en un episodio con conexiones en Estados Unidos que se parece más a un golpe de estado que a un proceso electoral en el que el candidato más popular y mejor situado para vencer fue encarcelado con acusaciones y métodos manifiestamente abusivos. Argentina, Ecuador, por no hablar de Venezuela, han conocido procesos parecidos. El caso de Bolivia sugiere todo un replanteamiento del clásico golpe de estado. Tras el pequeño deshielo de Obama, Cuba vuelve a estar asediada. ¿Qué queda del bolivarismo y su vector de emancipación continental?

India y África del Sur apenas tienen papel autónomo en el mundo. India está enfrascada en su peligroso conflicto con Pakistán (peligroso porque Pakistán se parece mucho a un estado fallido y ambos contendientes son potencia nuclear). En la esfera mundial la cuestión es si India que compra armas a Rusia y tiene disputas y recelos con China, se dejará implicar en una alianza regional liderada por Estados Unidos contra China.

Rusia se ha recuperado solo en parte de la degradación de la época de Yeltsin, pues si por un lado ha restablecido un orden interno fundamental que ha detenido la degradación de la vida social, ha colocado en su lugar a los magnates que querían privatizar su Estado y sintonizan con esa “internacional de los super ricos”, y se ha hecho respetar militarmente en su entorno inmediato rodeado por la OTAN, pagando un doloroso precio de sanciones, por el otro ha hecho todo eso manteniendo y perfeccionando el sistema político fundado por Yeltsin. Y eso es una construcción arcaica de tipo autocrático, disfuncional con respecto a la modernidad y que contiene muchas fragilidades y contradicciones en su sistema político y económico, con elecciones sin apenas alternativa que generan protestas internas y sanciones económicas de Occidente que perjudican a su élite social. La estabilidad futura del régimen ruso es un gran tema. Y en ese contexto su enérgico comportamiento exterior está plagado de riesgos. Todo eso sin contar con que la estructura económica rusa sigue girando alrededor de la exportación de materias primas y que el papel de gasolinero de China casa mal con la viva ambición de soberanía y autonomía mundial del estado ruso.

La Unión Europea es, más que nunca, una orquesta desafinada en dinámica desintegradora. En mi opinión como resultado del liderazgo nacionalista-exportador alemán. Hasta ahora se ha demostrado incapaz de cualquier posición exterior autónoma y ha sido comparsa del hegemonismo de Estados Unidos actuando como el ayudante del Sheriff. En ese contexto hablar de un papel europeo autónomo en el mundo parece ciencia-ficción. Sin embargo la ambición está en el discurso. Sobre el papel, la nueva Presidenta de la Comisión, la alemana Úrsula von der Leyen, quiere posicionar a la UE como, “poder mundial autónomo entre Estados Unidos y China”. Macron dice que, “podemos ser o aliados intrascendentes de uno u otro, o decidirnos a desempeñar nuestro propio papel”. Pero estos llamamientos gallitos contrastan con la demostrada práctica de impotencia y seguidismo exterior, en Siria, ante el frustrado acuerdo con Irán -pisoteado por Trump, con su humillante amenaza de sanciones que ha hecho retirarse a las empresas europeas- ante las revelaciones de espionaje generalizado por parte de la NSA, o ante la retirada americana del acuerdo (INF) sobre limitación de armas nucleares tácticas en Europa que tanto perjudica al continente. Y, además, si en Francia y en Alemania hay gestos y proyectos hacia la autonomía internacional, en el flanco oriental de la UE toda una serie de estados que logran influencia explotando el fantasma del peligro ruso, se sienten muy confortables como vasallos de Washington y se resistirán a todo cambio…

Así que, con este cuadro general, ¿Quiénes son los aspirantes a ser polos de la multipolaridad que damos como cosa segura?

Desde luego, queda China. Ese país es el único candidato que presenta condiciones para consolidar su potencia, pero con ese cuadro general de averiados aspirantes lo que se vislumbra más que una multipolaridad, ¿no parece anunciar más bien una nueva bipolaridad de China con Estados Unidos, o de Euroatlántida y Eurasia?

Una vez problematizado este asunto, volvamos a los conceptos monopolar / multipolar: ¿Qué significan exactamente?

III – La alternativa monopolar/multipolar es a la gobernanza del mundo algo parecido a lo que régimen de partido único o sistema de pluralismo político representa para un Estado. El primero supone la primacía del dictado de uno, el poder de la fuerza y la imposición, lo que comúnmente denominamos dictadura. Lo segundo supone instituciones internacionales de consenso y parlamento, refrendo, equilibrios, controles, diplomacia y multilateralismo que redundan en un sistema que calificamos como democrático.

La paradoja es que los partidarios del régimen de partido único, del diktat, en la gobernanza del mundo, del unilateralismo y de la utilización de la fuerza militar, son los estados que se proclaman democráticos y plurales de puertas adentro, mientras que entre los BRICs hay algunos que son definidos como “dictaduras”, bien por ser literalmente sistemas de partido único (China), bien porque sus tradiciones autocráticas no han sido capaces de ir más allá de una “democracia de imitación” (Rusia). Y pese a eso son mucho más prudentes, previsibles y pacíficos en su proyección internacional.

Más aún: los partidarios del hegemonismo y del intento monopolar, con Estados Unidos en cabeza, fueron en su día, tras la Segunda Guerra Mundial, los promotores/fundadores de ese rudimento de Parlamento de la Humanidad que es el sistema ONU que hoy tienden a marginar y eludir.

Los motivos de esta aparente contradicción tienen que ver con la tradición colonial e imperialista de las grandes naciones democráticas, en las que el pluralismo, el voto y el parlamentarismo de puertas adentro siempre fue compatible con el racismo y la más cruda coerción antihumanista y explotadora de puertas afuera en las colonias. Cada gran nación colonial occidental tiene aquí su particular historia, pero en todas ellas esa violencia dominadora (se le denominaba “civilizadora”) dejó su impronta y contribuye a compatibilizar democracia interna con dictadura exterior.

Para acabar hablemos del problema EE.UU.

IV– En la tensión geopolítica entre hegemónicos y emergentes que hemos comenzado caracterizando como la principal del mundo actual, la industria mediática occidental suele presentar a China como el gran factor de incertidumbres, pero si analizamos el asunto en serio veremos que los problemas vienen más bien por Estados Unidos.

Por su peso y protagonismo en el mundo de hoy el caso de Estados Unidos es particularmente relevante en esa serie que tiende a la dictadura exterior.

La “nación democrática” y “faro del mundo moderno” por excelencia, habría sido muy diferente sin la mala escuela de más de un siglo de imperialismo, que tomó el relevo a la conquista del propio país con la eliminación de su población autóctona y a la expansión territorial hacia el sur a expensas de México.

La liberalidad en masacrar poblaciones -en el siglo XIX usando fusiles contra lanzas, hoy con drones, misiles y bombas guiadas por satélite- refleja algo más que la clásica insensibilidad hacia las vidas de los otros típica del colonialismo y el imperialismo. En el caso de Estados Unidos e Inglaterra, actúa también la mentalidad de países que nunca fueron derrotados y ocupados por una potencia extranjera. O sea, no es solo el desacomodo y disgusto de quien es dominante y se siente venir a menos, sino también algo biográfico.

En Estados Unidos, el recuerdo de los 500.000 muertos de la guerra civil de mediados del XIX queda lejano y ha sido borrado de la memoria. A ello hay que sumarle otro aspecto crucial de esa “biografía nacional”: el desequilibrio de fuerzas en el propio continente americano.

A diferencia de Europa donde las grandes potencias rivales estaban igualadas, lo que impedía guerras sin riesgos, en el Nuevo Mundo la preponderancia de Estados Unidos siempre ha sido aplastante. En la biografía de Estados Unidos la guerra es siempre una guerra sin riesgo ni sufrimiento contra adversarios débiles y lejanos.

Esa experiencia hay que cotejarla con la gran potencia sin tradición expansiva que China ha sido históricamente, con su Gran Muralla, símbolo de toda una actitud, y con la vivencia de su vía crucis sufrido desde principios del XIX hasta mediados del XX a manos de las potencias imperialistas. Hay que cotejarla con la experiencia de esa gran civilización colonizada que ha sido India o con la memoria biográfica, viva y reciente, de los 27 millones de muertos al ser agredida de Rusia. En cualquier caso, esa especificidad biográfica de Estados Unidos unida al desagradable desasosiego de su relativo declive, complica sobremanera el actual tránsito desde la catastrófica hegemonía en solitario hacia el mundo multipolar con varios centros de poder en equilibrio y coloca en el centro del problema la cuestión de la reformabilidad de la actitud exterior de Estados Unidos:

Ese país que no ha conocido derrota ni invasión parece muy mal dotado para cambiar de conducta internacional y reformar su militarizada economía, sus instituciones y su gigantesco aparato de propaganda y entretenimiento patológicamente obsesionado con la violencia. Muy mal dotado para contribuir a un sistema que garantice el desarrollo pacífico de la humanidad cuando los intereses de sus principales potencias no coincidan. Mal dotado, en suma, para contribuir a un sistema internacional menos injusto y más inclusivo.

¿Sabrá adecuarse al nuevo cuadro mundial que se dibuja con la potente emergencia de países como China y otros, sin provocar una nueva gran guerra? ¿Será capaz de regresar a la diplomacia y a la práctica de los acuerdos este país que los está rompiendo todos y que está acostumbrado a imponer su voluntad por medios militares, sin pagar precio alguno en riesgos y sufrimientos?

No lo sabemos. Pero de eso depende que el mundo avance hacia una nueva multipolaridad que no se base en el puro equilibrio de fuerzas, como era el caso en el siglo XIX y parte del XX, sino que tenga un carácter integrador y unificador. Un sistema que avance hacia esa relativa democratización en sus relaciones internacionales y hacia el relativo igualitarismo que necesitamos para afrontar los retos del siglo. Me refiero, claro, a las tres grandes cuestiones: cambio global, proliferación de los recursos de destrucción masiva e incremento de la desigualdad social y territorial.

Por Rafael Poch de Feliu

Blog personal

(Publicado en Ctxt)

(*) Este texto sigue las notas de la conferencia impartida el 5 de noviembre en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid.

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